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18.2.25

Piketty: Para los que tenían dudas, Trump al menos ha dejado las cosas claras: la derecha existe y habla alto. Como tantas veces en el pasado, adopta la forma de una mezcla de nacionalismo brutal, conservadurismo social y liberalismo económico desenfrenado... Los comentarios de Trump sobre Groenlandia y Panamá muestran su apego al capitalismo autoritario y extractivista más agresivo, que es básicamente la forma real y concreta que más veces ha adoptado el liberalismo económico en la historia... Impresionados por las capitalizaciones bursátiles y las cifras de miles de millones de dólares, algunos observadores se maravillan del poder económico de Estados Unidos... Si razonamos en términos de paridad de poder adquisitivo, la realidad es muy distinta: la diferencia de productividad con Europa desaparece por completo. Utilizando esta medida, también podemos ver que el PIB de China superó al de Estados Unidos en 2016... La realidad es que Estados Unidos está a punto de perder el control del mundo, y que la retórica trumpista no hará nada para cambiarlo... seamos claros: al capitalismo nacional trumpista le gusta alardear de su fuerza, pero en realidad es frágil y está desesperado. Europa tiene los medios para hacerle frente, siempre que recupere la confianza en sí misma... Europa está bien situada para entenderlo: durante mucho tiempo basó su desarrollo en un modelo militar-extractivista similar, para bien o para mal... Europa debe escuchar la demanda de justicia económica, fiscal y climática que viene del Sur. Debe volver a la inversión social y superar definitivamente a Estados Unidos en formación y productividad, como ya lo ha hecho en salud y esperanza de vida. Después de 1945, Europa se reconstruyó gracias al Estado social y a la revolución socialdemócrata. Este programa no ha concluido: al contrario, debe considerarse como el principio de un modelo de socialismo democrático y ecológico que ahora hay que reflexionar a escala mundial

 "Para los que tenían dudas, Trump al menos ha dejado las cosas claras: la derecha existe y habla alto. Como tantas veces en el pasado, adopta la forma de una mezcla de nacionalismo brutal, conservadurismo social y liberalismo económico desenfrenado. El trumpismo podría describirse como liberalismo nacional o, más exactamente, capitalismo nacional. Los comentarios de Trump sobre Groenlandia y Panamá muestran su apego al capitalismo autoritario y extractivista más agresivo, que es básicamente la forma real y concreta que más veces ha adoptado el liberalismo económico en la historia, como acaba de recordarnos Arnaud Orain en un libro fascinante (Le monde confisqué. Essai sur le capitalisme de la finitude16e-21e siècle, Flammarion, 2025).
 
Seamos claros: al capitalismo nacional trumpista le gusta alardear de su fuerza, pero en realidad es frágil y está desesperado. Europa tiene los medios para hacerle frente, siempre que recupere la confianza en sí misma, forje nuevas alianzas y analice con serenidad los puntos fuertes y las limitaciones de esta matriz ideológica.

 Europa está bien situada para entenderlo: durante mucho tiempo basó su desarrollo en un modelo militar-extractivista similar, para bien o para mal. Tras hacerse por la fuerza con el control de las rutas marítimas, las materias primas y los mercados textiles del mundo, las potencias europeas impusieron cuotas coloniales a todos los países recalcitrantes a lo largo del siglo XIX, desde Haití hasta China y Marruecos. En vísperas de 1914, se enzarzaron en una lucha feroz por el control de los territorios, los recursos y el capitalismo mundial. Llegaron incluso a imponerse tributos cada vez más exorbitantes, Prusia a Francia en 1871, luego Francia a Alemania en 1919: 132.000 millones de marcos de oro, más de tres años de PIB alemán de la época. Tanto como el tributo impuesto a Haití en 1825, salvo que esta vez Alemania disponía de medios para defenderse. La escalada sin fin está llevando al colapso del sistema y de la arrogancia europea.  

Esta es la primera debilidad del capitalismo nacional: cuando los poderes se calientan demasiado, acaban devorándose unos a otros. La segunda es que el sueño de prosperidad prometido por el capitalismo nacional siempre acaba defraudando las expectativas populares, porque en realidad se basa en la exacerbación de las jerarquías sociales y en una concentración cada vez mayor de la riqueza. Si el partido republicano se ha vuelto tan nacionalista y virulento hacia el exterior, se debe sobre todo al fracaso de las políticas reaganianas, que pretendían impulsar el crecimiento pero sólo lo han reducido y han provocado el estancamiento de los ingresos de la mayoría. La productividad estadounidense, medida en PIB por hora trabajada, duplicaba la europea a mediados del siglo XX, gracias al avance educativo del país. Desde los años 90, se sitúa al mismo nivel que la de los países europeos más avanzados (Alemania, Francia, Suecia y Dinamarca), con diferencias tan pequeñas que son estadísticamente indistinguibles.

 Impresionados por las capitalizaciones bursátiles y las cifras de miles de millones de dólares, algunos observadores se maravillan del poder económico de Estados Unidos. Olvidan que estas capitalizaciones se explican por el poder de monopolio de algunos grandes grupos y, de manera más general, que las cantidades astronómicas en dólares son en gran parte el resultado de los elevadísimos precios impuestos a los consumidores estadounidenses. Es como si analizáramos la evolución de los salarios sin tener en cuenta la inflación. Si razonamos en términos de paridad de poder adquisitivo, la realidad es muy distinta: la diferencia de productividad con Europa desaparece por completo.
 
Utilizando esta medida, también podemos ver que el PIB de China superó al de Estados Unidos en 2016. Actualmente es más de un 30% superior y alcanzará el doble del PIB estadounidense en 2035. Esto tiene consecuencias muy reales en términos de su capacidad para influir y financiar inversiones en el Sur, especialmente si Estados Unidos sigue manteniendo su postura arrogante y neocolonial. La realidad es que Estados Unidos está a punto de perder el control del mundo, y que la retórica trumpista no hará nada para cambiarlo.

 Resumiendo. La fuerza del nacional-capitalismo es que exalta la voluntad de poder y la identidad nacional, al tiempo que denuncia las ilusiones de una retórica despreocupada sobre la armonía universal y la igualdad entre clases. Su debilidad es que choca con los enfrentamientos entre potencias y olvida que la prosperidad sostenible requiere inversiones educativas, sociales y medioambientales que beneficien a todos.

 Frente al trumpismo, Europa debe ante todo seguir siendo ella misma. Nadie en el continente, ni siquiera la derecha nacionalista, quiere volver a las posturas militares del pasado. En lugar de dedicar sus recursos a una escalada sin fin (Trump exige ahora presupuestos militares del 5% del PIB), Europa debe basar su influencia en la ley y la justicia. Con sanciones financieras selectivas que se apliquen realmente a unos pocos miles de dirigentes, es posible hacer oír nuestra voz con más eficacia que amontonando tanques en cobertizos. Sobre todo, Europa debe escuchar la demanda de justicia económica, fiscal y climática que viene del Sur. Debe volver a la inversión social y superar definitivamente a Estados Unidos en formación y productividad, como ya lo ha hecho en salud y esperanza de vida. Después de 1945, Europa se reconstruyó gracias al Estado social y a la revolución socialdemócrata. Este programa no ha concluido: al contrario, debe considerarse como el principio de un modelo de socialismo democrático y ecológico que ahora hay que reflexionar a escala mundial. "                          (

4.6.19

¿Y si Europa, como espacio geopolítico y geoeconómico, en lugar de ser la solución a los problemas del mundo, fuese en sí misma un problema?

"(...) Sabemos que la idea de Europa es un invento moderno, una creación de la Ilustración, y también sabemos que el proyecto de unificación europea solo ve la luz después de la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial como proyecto de integración económica. (...)

Históricamente, la visión de Europa como civilización homogénea ha sido una reacción ideológica ante lo que tradicionalmente Europa siempre ha clasificado como enemigo externo: la Europa cristiana contra el islam, la Europa civilizada contra el salvajismo de los indígenas americanos, la Europa capitalista y liberal frente a la Europa comunista durante la Guerra Fría, etc.

 La visión eurocéntrica de que la cultura blanca europea era la única cultura importante permitió a Europa dominar el mundo y hacer lo que sentía que tenía que hacer para asegurar su hegemonía. (...)

¿Y si Europa, como espacio geopolítico y geoeconómico, en lugar de ser la solución a los problemas del mundo, fuese en sí misma un problema? ¿De verdad Europa es tan singular como para contar solo consigo misma? ¿O a la inversa, es parte del mundo con el que puede y debe aprender? ¿Cuáles son las condiciones que permiten aprendizajes mutuos? ¿No radica precisamente ahí la oportunidad histórica de que el Norte global aprenda de las experiencias del Sur global?

 Son algunas de las preguntas que Boaventura de Sousa Santos y quien firma este artículo planteamos en el recientemente publicado Aprendizajes globales: descolonizar, desmercantilizar y despatriarcalizar desde epistemologías del Sur. El libro es una invitación a que el Norte global aprenda en la escuela del mundo. (...)

¿Tendrá la Unión Europea que surja de las próximas elecciones la voluntad y la humildad suficientes para controlar sus pulsiones y aceptar el reto de matricularse en la escuela del mundo?"          

(Antoni Aguiló , Filósofo del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra, Público, 24/05/19)

3.4.18

Miseria moral europea: ¿quién queda salvando vidas en el Mediterráneo? Nadie... Europa protege y financia a las mafias esclavistas libias... los rescatadores son ahora organizaciones criminales. Hubo un tiempo en que la obiigación y el deber de salvar a los naúfragos era la base del derecho del mar... tiempos idos

"En 2014, 3.285 personas murieron o desaparecieron tratando de llegar a Europa a través del Mediterráneo. En 2015 fueron 3.783. La cifra se disparó en 2016 hasta los 5.143. En 2017, la UE tomó cartas en el asunto y el dramático número volvió a descender hasta los 3.169.

 En total son 15.380 las vidas que el Mare Mortum ha engullido en cuatro años, a las que se suman 495 en lo que va de 2018, según el recuento de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), agencia de las Naciones Unidas.  (...)

la reacción de Europa ha sido, una vez más, contratar a un tercer país para que ese grito siga oyéndose muy a lo lejos, al otro lado de una fortaleza que continúa cobrándose miles de vidas de quienes tratan de escapar del hambre, la guerra y la persecución en sus países.

Si hace dos años era Turquía la que aceptaba el papel de guardián de las puertas del viejo continente, haciéndose cargo de bloquear a los refugiados sirios; en 2017, la UE y varios de sus Estados miembro a título individual, como Italia, entregaban la llave del Mediterráneo a Libia, un país sin Estado que se ha convertido en la principal lanzadera de personas hacia Europa, donde se compran y venden personas como en los peores tiempos de la esclavitud, con dos gobiernos paralelos enfrentados y milicias armadas que se reparten los escombros tras una guerra civil y el derrocamiento de Gadafi en 2011. 

Desde el pasado año, la UE financia, adiestra y provee de material a los guardacostas libios para que frenen las llegadas de quienes zarpan desde sus propias costas. El objetivo no es acabar con las muertes, sino bloquear la ruta, apuntan varias ONG.  (...)

Llegó a haber hasta 13 barcos de diversas organizaciones trabajando en esta zona hasta que, el pasado verano, decidieron poner punto y final. Entre las razones que dieron están la imposición de Italia de un criticado código de conducta para los barcos de rescate y, sobre todo, el aumento de las hostilidades y el acoso de las patrulleras libias, las mismas que entrena y financia la UE y que, en ocasiones, han abandonado y golpeado a migrantes en medio del mar

El otro barco que aún quedaba, el Open Arms, de la ONG española Proactiva, se encuentra inmovilizado en un puerto italiano por mandato judicial tras un enfrentamiento con una patrullera libia.  

El pasado viernes, una embarcación de la Guardia Costera Libia hostigó al Open Arms, que había rescatado a más de 200 personas a la deriva a 73 millas náuticas de las costas libias, muy lejos de la jurisdicción libia. Según denunció la ONG, los guardacostas amenazaron a la tripulación con “disparar a matar” si no les entregaban a las mujeres y niños rescatados. 

Tras el incidente, el barco español puso rumbo a Italia, para desembarcar a las 216 personas en un puerto seguro, en Sicilia, pero las puertas se cerraron de nuevo. Hasta el sábado no obtuvieron permiso de las autoridades italianas para poner a salvo a quienes lograron esquivar la muerte en alta mar. Según han explicado, el Gobierno español tuvo que negociar la entrada en puerto del barco.


“Esto se veía venir”, afirma Íñigo Mijangos, uno de los coordinadores del proyecto Maydayterráneo, que el pasado año también realizó varias misiones de rescate en la zona. Según este cooperante, el caso del Open Arms responde a “una estrategia perfectamente definida desde hace tiempo por sectores de la UE” que busca “dar imagen negativa de las ONG, extenuarlas económicamente y disuadir a otras organizaciones de que vuelvan a rescatar en el mar. Básicamente quieren deshacerse de las ONG en el Mediterráneo central”, sostiene.

En un comunicado publicado por EFE, la autoridad marítima libia acusa a Proactiva y a las demás que trabajan en el rescate de personas en la zona de interferir en las operaciones y de violar sus aguas territoriales, pese a que éstas operan más allá de las 25 millas correspondientes. “Está claro que a la UE le interesa que los guardacostas libios actúen cada vez más lejos de sus aguas. 

El verano pasado ampliaron la zona de rescate libia y es posible que con el tiempo les concedan más millas sobre las que tengan autoridad en materia de migración. Lo que pretenden Italia y Europa es dar una imagen de legalidad a las devoluciones en caliente de migrantes a Libia, intentan ampararlas en operaciones de rescate de los guardacostas libios”, asevera Mijangos.

 El domingo, el fiscal de Catania (Sicilia) hizo suya la denuncia libia y ordenó la incautación del buque español y la apertura de una investigación por un posible delito de "promoción de la migración ilegal" a Italia tras no haber escuchado las órdenes de los guardacostas libios. Tres de los tripulantes del barco se enfrentan a penas de entre cuatro y siete años de prisión, acusado también de formar parte de una organización criminal

 El fundador y director de Open Arms, Oscar Camps, ha criticado la actitud italiana. "Han cambiado las reglas y lo han hecho mientras estábamos en alta mar, en medio de un rescate de urgencia", aseguró. (...)

Ocurrió exactamente lo mismo con el barco Iuventa, de la ONG alemana Jugend Rettet, acusado del mismo delito que el Open Arms el pasado agosto. "Desde el verano de 2017, las autoridades italianas, respaldadas por la Unión Europea, han obstruido cada vez más las operaciones de las ONG para salvar las vidas de las personas en el mar: desde un código de conducta mal concebido, hasta investigaciones criminales con intereses políticos”, explica MSF en un comunicado en el que condena la incautación del barco español.  (...)

Esta ONG, que ha rescatado a más de 70.000 personas desde que comenzó a trabajar en el Mediterráneo en 2015, denuncia que “existe un nivel preocupante de cooperación entre gobiernos europeos y la guardia costera libia” con el objetivo de “que devuelvan a estas personas a Libia”.

 "Bajo ninguna circunstancia los refugiados y los migrantes deben ser devueltos a Libia o permanecer atrapados allí”, explica la ONG, que también trabaja en los centros de detención de inmigrantes del país africano, en los que ha denunciado malos tratos, torturas, violencia sexual y trata por parte de las autoridades.

"Es obvio que las personas rescatadas no quieren volver a Libia. Durante nuestros rescates, todos manifestaban un pánico atroz a sus guardacostas. En una ocasión tuvimos que realizar un trasvase de personas rescatadas a un mercante libio, que iba a puerto en Europa, y en cuanto vieron la bandera libia algunos se tiraron al agua porque pensaban que era la guardia costera”, apunta Mijangos. (...)"                         (Jairo Vargas, Público, 22/03/18)

13.1.15

Si Europa tuviera un crecimiento económico del 5% no habría terrorismo. Los jóvenes tendrían un empleo y estarían integrados

 
 Loretta Napoleoni

"Pregunta. ¿Hay que cambiar en el modelo de integración social en los países occidentales para intentar que no se repitan atentados como los de esta semana en Francia?

Respuesta. Hay poco que podamos cambiar. No hay una fórmula para integrar a los musulmanes en Occidente. La mejor receta, en cualquier caso, es el éxito económico, algo que ahora no se da con esta crisis tan profunda en la que son las minorías las que más sufren. 

La crisis mundial se da en medio del mayor movimiento de migración de la historia por motivos económicos, lo que aumenta la competitividad por los puestos de trabajo. En esta situación quienes más sufren son los débiles, comenzando por las mujeres.

 No es casualidad que estos ataques se produzcan en medio de la crisis. Si Europa tuviera un crecimiento económico del 5 por ciento estas cosas no pasaban, pues estos jóvenes tendrían un empleo y estarían integrados.

 Ahora no ocurre eso: la recesión económica es la madre de todas las crisis sociales de nuestro tiempo. Es una realidad que casi nadie quiere tomar en consideración, porque sería admitir que la crisis económica provoca casi todos nuestros males como sociedad. (...)

P. ¿Cómo puede derivar la islamofobia creciente de Europa?

R. Es la misma situación que se dio con los judíos. Hay una crisis y se ataca a los más débiles. En esta ocasión existe además el casus belli de la situación de Oriente Medio. Desde 2003 han aumentado exponencialmente los refugiados del Magreb y de Oriente Medio que llegan a Europa, principalmente a los países septentrionales. 

A una Europa en crisis profunda que no necesita más mano de obra llega un contingente muy grande de personas, que se suman a los propios parados europeos y a los inmigrantes provenientes del Este de Europa. 

El EI añade más presión a esta situación, en la que resulta alucinante que algunos políticos ataquen al Papa por intentar dialogar con el islam. Europa está resbalando hacia la misma situación previa al nazismo, vuelve al discurso y al debate de los años 30. (...)

P. ¿Cómo valora la situación actual por la que está pasando Europa?

R. No es un buen momento. Habrá seguramente una reacción antiislámica tras los atentados. Resultan preocupantes las manifestaciones que se han producido en Alemania contra los musulmanes. El resultado es negativo, aunque lo que hay que hacer es justo lo contrario: reaccionar para reforzar el multiculturalismo, no condenarlo

 Vamos hacia una época oscura, en la que habrá más ataques en Europa y en el resto del mundo occidental, como puede ocurrir con Australia y Nueva Zelanda. La actitud de Occidente es equivocada: no tendría que haber intervenido contra el EI. Se trata de un problema de Oriente Medio, producido por el apoyo financiero de Arabia Saudí, Qatar y Kuwait. 

Deben ser ellos los que lo resuelvan. Occidente no puede pensar en seguir siendo el policía del mundo. Debemos discutir sobre el papel de Occidente y tener en cuenta que Naciones Unidas no dio permiso para intervenir contra el EI. Intervenimos, además, armando a otros grupos que pueden ser igualmente terroristas.

P. ¿Los más de 200.000 muertos sirios no le parecen un motivo?

R. ¿Y por qué no lo hicimos durante el genocidio de Ruanda, por ejemplo? Si decidimos actuar ejerciendo un papel humanitario debemos hacerlo en todo el mundo, lo que ocurre es que hay lugares que interesan más y otros menos. Ruanda importa poco.

 Sin embargo, a Arabia Saudí sí que le preocupa el Estado Islámico, ahora que lo ve como una amenaza. Pero no sabemos casi nada de lo que está pasando allí. En los años 70 teníamos un conocimiento mucho mejor de lo que ocurría en Vietnam durante la guerra que de lo que pasa ahora en Siria y en Irak. 

¿Qué pruebas reales tenemos, por ejemplo, de que el EI esclaviza a las mujeres? Todo se basa en cosas que salen por internet y en lo que dicen los kurdos. Hacen falta periodistas sobre el terreno. (...)"         (Entrevista a Loretta Napoleoni, El Confidencial, 13/01/2015)

28.1.13

Europa no está en crisis, está muriéndose...

"Europa no está en crisis, está muriéndose.

No Europa como territorio, naturalmente.

Sino Europa como Idea.

Europa como sueño y como proyecto. (...)

Se deshace en Atenas, una de sus cunas, en medio de la indiferencia y el cinismo de sus naciones hermanas: hubo un tiempo, el del movimiento filohelénico de principios del siglo XIX, en el que desde Chateaubriand hasta el Byron de Missolonghi, desde Berlioz hasta Delacroix, desde Pushkin hasta el joven Victor Hugo, todos los artistas, poetas, grandes mentes de Europa, volaban en su auxilio y militaban en favor de su libertad.

 Hoy estamos lejos de eso; y da la impresión de que los herederos de aquellos grandes europeos, mientras los helenos libran una nueva batalla contra otra forma de decadencia y sujeción, no tienen nada mejor que hacer que reprenderles, estigmatizarlos, despreciarlos y —con el plan de rigor impuesto como programa de austeridad, que se les conmina a seguir— despojarles del principio de soberanía que, hace tanto tiempo, inventaron ellos mismos.

Se deshace en Roma, su otra cuna, su otro pedestal, la segunda matriz (la tercera es el espíritu de Jerusalén) de su moral y su saber, el otro lugar en el que se inventó esta distinción entre la ley y el derecho, entre el ser humano y el ciudadano, que constituye el origen del modelo democrático que tanto ha aportado, no solo a Europa, sino al mundo: esa fuente romana contaminada por los venenos de un berlusconismo que no acaba de desaparecer, esa capital espiritual y cultural a veces incluida, junto a España, Portugal, Grecia e Irlanda, en los famosos "PIIGS" a los que fustigan unas instituciones financieras sin conciencia ni memoria, ese país que enseñó a embellecer el mundo en Europa y que ahora parece, con razón o sin ella, el enfermo del continente. ¡Qué miseria! ¡Qué ridículo!

Se deshace en todas partes, de este a oeste, de norte a sur, con el ascenso de los populismos, los chauvinismos, las ideologías de exclusión y odio que Europa tenía precisamente como misión marginar, debilitar, y que vuelven vergonzosamente a levantar la cabeza.

 ¡Qué lejos está la época en la que, por las calles de Francia, en solidaridad con un estudiante insultado por el responsable de un partido de memoria tan escasa como sus ideas, se cantaba "todos somos judíos alemanes"! ¡Qué lejanos parecen hoy los movimientos solidarios, en Londres, Berlín, Roma, París, con los disidentes de aquella otra Europa que Milan Kundera llamaba la Europa cautiva y que parecía el corazón del continente!  (...)

Y además, Europa se viene abajo por culpa de esta interminable crisis del euro, que todos sentimos que no está resuelta en absoluto (...)

Antes se decía: socialismo o barbarie.

Hoy debemos decir: unión política o barbarie.

Mejor dicho: federalismo o explosión y, en la locura de la explosión, regresión social, precariedad, desempleo disparado, miseria.

Mejor dicho: o Europa da un paso más, y decisivo, hacia la integración política, o sale de la Historia y se sume en el caos.

Ya no queda otra opción: o la unión política o la muerte.

Una muerte que podría adoptar muchas formas y dar varios rodeos.

Puede durar dos, tres, cinco, 10 años, y estar precedida de numerosas remisiones que den la sensación, una y otra vez, de que lo peor ha pasado.

Pero llegará. Europa saldrá de la Historia. De una u otra forma, si no se hace algo, desaparecerá. Esto ha dejado de ser una hipótesis, un vago temor, un trapo rojo que se agita ante los europeos recalcitrantes. Es una certeza. Un horizonte insuperable y fatal.(...)             

*Firmantes: Vassilis Alexakis, Hans Christoph Buch, Juan Luis Cebrián, Umberto Eco, György Konrád, Julia Kristeva, Bernard-Henri Levy, Antonio Lobo Antunes, Claudio Magris, Salman Rushdie, Fernando Savater y Peter Schneider.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia."                (El País, 25/01/2013) 

21.12.12

Uno de los aspectos de nuestra herencia europea es nuestra forma de reírnos. Nos hemos reído de nuestros líderes toda nuestra vida

"La Unión Europea parece un extraño sueño que tuvimos; era un modo de dar forma a un conjunto de valores políticos y de convertirlos en un complejo sistema que situaría los valores humanos, una rica cultura de ideas y de igualdad en el centro de nuestras inquietudes. Y ha resultado que, como sistema, la Unión Europea podía soportar cualquier cosa menos una crisis.

Ahora, bajo la presión de una crisis financiera, cada país sólo está seguro de una cosa: que sus fronteras y sus propios intereses importan más que cualquier bien común. Si bien las antiguas monedas han desaparecido, o la mayoría de ellas, prevalecen los pensamientos antiguos.

 En nuestras lealtades, una vez que nos afecta la presión, vivimos en Estados-naciones, aunque nuestros bancos funcionen en un nueva dimensión global. Ahora, el dinero se mueve como el aire, totalmente libre, arrastrado de un lado a otro por el viento, sin regular, inestable, incierto. 

Son las ideas las que se han mantenido inmóviles. Y junto a las ideas, las identidades. Sabemos perfectamente quién es alemán y quién es griego; estamos seguros de que somos irlandeses y ustedes suecos.

Es importante recordar qué significa el sueño. Es importante que ahora, en la periferia de Europa, donde vivo, volvamos a utilizar el idioma del idealismo político y cultural, retomar el idioma que han devaluado nuestros líderes políticos y comprobar si algunas (o ninguna) de las palabras o conceptos podrían significar algo, aunque sea para aportarnos el consuelo que nos proporciona la poesía, un lenguaje utilizado sonoramente y responsablemente, en un tiempo de adversidad personal.

Idea de cultura humanista compartida

Uno de los aspectos de nuestra herencia europea es nuestra forma de reírnos. En nuestra vida cotidiana, en nuestras historias populares y en nuestra literatura, la burla y el hecho de reírnos de nosotros mismos se encuentran en el núcleo de la sensibilidad europea. Tenemos derecho a reírnos del emperador cuando se pasea con toda su fastuosidad. Porque va desnudo.

 Nos hemos reído de nuestros líderes toda nuestra vida. El general sabe que el cabo, cuando llegue a casa, o se tome unas copas, perderá todo respeto por las medallas y el uniforme del general.

En las obras de Shakespeare, el loco o el sepulturero hablarán con más sensatez que el rey o el príncipe. En las de Cervantes, Don Quijote es un héroe porque obviamente está loco. Y en Europa, si nos apetece, nos reímos de Dios y pensamos que debe de estar loco. Esto es lo que nos diferencia de los ciudadanos de Estados Unidos, o de China, o de Oriente Próximo.

En Europa, existe una idea de cultura humanista que todos compartimos, algo que procede de una libertad para escribir y leer lo que nos plazca, y de tener pensamientos nuevos, de crear imágenes nuevas. Hubo un tiempo en el que la Unión Europea parecía encarnar todo esto, parecía ser una influencia secularizante en Europa, que situaba en su centro las ideas humanistas y la tolerancia, la igualdad de oportunidades y la posibilidad del progreso.

Europa llegó a significar progreso, especialmente para países como Grecia, Portugal, España e Irlanda, que habían tenido malas carreteras y una política retrógrada. Llegó a significar paz para países que habían conocido la guerra.

 Mejoramos nuestras infraestructuras por gentileza de Europa y poco a poco, nuestra cultura política también cambió. Pero hubo un tiempo en el que Europa llegó a significar dinero y poder. Nos dimos cuenta, por ejemplo, de que cuando los políticos irlandeses o los funcionarios o los jueces se marchaban a trabajar en Europa, sus sueldos parecían ser muy altos.

La coartada del Parlamento Europeo

Lo que también surgió fue el misterio con el que tanto disfrutan los que aman el poder. La Unión Europea se basó en un sistema diplomático en lugar de, por ejemplo, un sistema parlamentario. De ese modo, lo que ocurría a puerta cerrada y se registraba en memorandos secretos, afectaba a nuestras vidas más que lo que ocurría en nuestros propios Parlamentos. 

Cuando los miembros del consejo de ministros de la UE se reunían, publicaban declaraciones insulsas y posaban para una fotografía. Nadie sabía lo que había decidido realmente, ni cómo. El Parlamento Europeo sigue siendo una gran y costosa coartada para la transparencia.

La Unión Europea parecía estar dispuesta a asumir más y más poder para sí misma. También parecía no tener ningún interés en reformarse, ni en examinar sus propios procedimientos. Al utilizar los sistemas que utilizan los diplomáticos, creó un extraño enemigo llamado pueblo.

 Y así, surgieron dos bloques de poder: los ciudadanos de Europa, con cada vez menos poder, y los dirigentes de Europa, con cada vez más poder. Los dirigentes a veces engañaban al pueblo y parecían saber lo que era mejor para él.

No obstante, algunos de los cambios que realizaron fueron maravillosos. Podíamos traspasar las fronteras de Europa sin tener que sellar los pasaportes o, si íbamos por carretera, sin tener que pasar ningún control. Podíamos transportar mercancías, en la mayoría de los casos, sin pagar aranceles. 

Podíamos vivir y trabajar donde quisiéramos dentro de Europa. Me encantaba que Europa Occidental acogiera a los países del Este después de 1989. Me encantaba la idea de que Europa se convirtiera en una Europa de ciudades, en lugar de de Estados, porque nuestras ciudades, y las ideas e imágenes que se extendían en ellos constituían nuestra gran creación europea.

Me encantaba la idea de que el concepto de nacionalidad y de nacionalismo acabara convirtiéndose en un sueño del siglo XIX y en una pesadilla del siglo XX que ahora llegaba a su fin. Incluso me encantaba el euro cuando surgió, y me sentía orgulloso de que Irlanda se uniera a él desde el principio.

 Me encantaban los nuevos edictos procedentes de Europa sobre el medio ambiente; me encantaba la liberalización del transporte aéreo. Incluso creí que llegaría el día en el que Europa significaría algo en el mundo, cuando nuestro concepto de derechos humanos destacara como el euro y cambiara lo que sucedía en China o en Oriente Próximo.
 
En Irlanda, durante los años de prosperidad económica, llegamos al pleno empleo. No tuvimos que emigrar, como solemos hacer. Trabajamos muy duro. En una recesión, normalmente podríamos devaluar nuestra moneda, o dejar que aumente la inflación. Ahora no lo podemos hacer.

 Mientras el euro le viene bien a Alemania y a otros países ricos y hace que sus exportaciones sean competitivas, a nosotros no nos beneficia. Pero estamos encerrados en la moneda única.

Entre tanto, Alemania y otros países europeos prósperos hablan como si fueran la fuente de toda la sabiduría en Europa y sobre todo, como la fuente de toda autoridad. Bajo presión, la idea de la Unión Europea ha fracasado. Ahora sólo existen Estados-naciones que velan por sus propios intereses. Nos hemos despertado del gran sueño. Se ha hecho de día en Europa. 

Nuestro único consuelo es nuestra capacidad de reírnos de nuestra insensatez y de la suya; lo único que nos queda es el recuerdo de lo que una vez fue posible.

Y las pinturas, los libros, las canciones y las sinfonías, las grandes galerías y museos, las bibliotecas y los edificios públicos que componen nuestra cultura. Podemos caminar solos por la noche en las calles de ciudades como Lisboa y Riga, Atenas y Dublín, Constanza y Estocolmo y saber que el impulso hacia la solidaridad social y el idealismo político puede volver de nuevo, quizás con más intensidad ahora que sabemos lo frágil que es. Aunque de momento no será así."             (Presseurop, 18 diciembre 2012, Dagens Nyheter Estocolmo, )

22.12.11

Los siete pecados de los europeos

La pereza. Grecia - En Atenas resulta sorprendente la autoindulgencia de los griegos. ¿Quiénes son los auténticos responsables de la miseria actual? Una sociedad basada en la deuda. 

La gente que estaba convencida de que Europa siempre sería lo bastante próspera para acudir en ayuda de Grecia. Las empresas, que se aferraban a sus privilegios.

Los empleados públicos ferroviarios, que recibían salarios desorbitados al beneficiarse de escalas salariales inextricables. Las familias, que se embolsaban la jubilación de sus difuntos. Los responsables políticos, que contrataban a los sobrinos y las sobrinas de sus electores.

Esos mismos sobrinos y sobrinas, que se dejaban contratar. Los medios de comunicación atenienses hablan de todo ello, por supuesto. Pero lo que falta es una gran cólera catártica en Grecia con respecto a estos griegos.

En Atenas, los populistas critican con dureza a Angela Merkel, pero se muestran clementes con el entorno de los responsables locales de la situación actual. (...)

El encubrimiento. Suiza - Las sumas que están en juego son colosales. Tan colosales que en condiciones normales harían que se dilataran las pupilas de los responsables políticos europeos. Sólo en Suiza, los particulares, en su mayoría europeos, poseen 1,56 billones de euros.

Poseen 1,4 billones en Gran Bretaña, sobre todo en las islas Anglonormandas, 440.000 millones en Luxemburgo, 78.000 millones en Liechtenstein. Así, estos países se vuelven cómplices de la evasión fiscal. Puncionan las riquezas nacionales del extranjero y viven de los intereses. ¿Y cómo reacciona Europa?

En lugar de indignarse de forma unánime, las capitales europeas consideran estas prácticas, por escandalosas que sean, como viejas tradiciones, asuntos diplomáticos.(...)

La hipocresía. Alemania – ¿Puede existir una Europa en la que un país exporta y obtiene beneficios mientras que los demás consumen y se endeudan?

Los alemanes se enorgullecen de sus rendimientos con la exportación, que demuestran el vigor de su economía. Pero cuando un país vende más al extranjero de lo que recibe, acaba creando problemas a todos. Este año, con las exportaciones alemanas hacia los países de la UE se ha registrado un excedente de 62.000 millones de euros.

Esto significa ni más ni menos que las mercancías producidas en Alemania no se intercambian por mercancías extranjeras, sino que, por así decirlo, se entregan a crédito. Por lo tanto, Europa del Sur se endeuda ante los alemanes para comprarles sus productos.

Es decir, la riqueza de Alemania se basa en las deudas de sus vecinos. Ahora bien, ¿quiénes son los primeros que se lamentan por esas deudas? Efectivamente, los alemanes.

Un día de estos, la quiebra amenazará a los deudores y los acreedores tendrán que revisar a la baja sus exigencias de pago. En los últimos años, Alemania ha amasado cerca de 1 billón de euros en haberes exteriores, por lo que podría tener que despedirse de una gran parte de este dinero el día que el Sur ya no esté en condiciones de pagar. (...)

La gula. España – "No vaciarás de peces el mar de tu vecino", podría ordenar uno de los diez mandamientos europeos, seguido de "Tus agricultores no vivirán del goteo de subvenciones europeas”.

Durante el periodo de 2007 a 2013, Bruselas ha asignado al sector pesquero español más de 1.000 millones de dólares [767 millones de euros], es decir, mucho más que a cualquier otro país de la UE.

Debido a que las aguas europeas son víctimas de la sobreexplotación pesquera, España envía sus ultramodernas flotas ante las costas de Senegal y Mauritania, dejando poca cosa a los pescadores locales y superando con creces las cuotas acordadas.(...)

 Cerca de 50.000 millones de euros salen cada año de las cajas de Bruselas destinados a la agricultura europea. La mayor parte recae directamente en los agricultores de los distintos países de la UE que pueden así mantener su capacidad de competencia en un sector muy competitivo y que se basa en precios muy bajos. Mientras, aterriza en los mercados africanos una parte considerable de la carne, los productos lácteos y las verduras a precio reducido de España, Italia, Francia o Alemania.

Es en beneficio de los pobres, alegan los exportadores. Pero mientras, se hunden las producciones de víveres locales de países como Ghana, Camerún o Costa de Marfil. Y si suben los precios de los productos agrícolas de base, estos países ya no pueden permitirse importar leche en polvo, despojos de aves o cereales de la UE. (...)

El egocentrismo. Irlanda- En este país, el impuesto de sociedades es sólo del 12,5 %. Un porcentaje muy por debajo de la media europea. La mayoría de los países de la UE aplican a las empresas un porcentaje de hasta el 30 %, como Alemania y Francia.

En un mercado único que supuestamente tiene que garantizar la uniformidad de las condiciones comerciales, ¿alguien sería tan amable de explicarnos una diferencia tan grande?

 Antes de la crisis de la deuda, Irlanda ya atraía por decenas a las grandes multinacionales: Facebook, Intel, Pfizer, Merk, SAP, IBM, todas se apresuraban a la isla de las céad míle fáilte ("cien mil bienvenidas").

Todo esto está muy bien, pero demuestra una lógica cuanto menos insular: cuantas más empresas se arremolinen en el lugar, más consideraciones puede tener el Estado con ellas. Y si bien el Gobierno irlandés prevé aumentar actualmente algunos impuestos, el de sociedades no está en la lista. (...)

La arrogancia. Francia A mediados de diciembre, el grupo nuclear francés Areva da a conocer su proyecto de eliminar varios miles de empleos. Pero los empleados no tienen de qué preocuparse. "No tendrá ningún impacto, es la línea que desea seguir el Estado", declaró François Baroin, ministro de Economía... Tendría que precisar que se daría prioridad a los empleos franceses.

 Incluso cuando el fabricante automovilístico privado PSA Peugeot-Citroën, que se encuentra en la cuerda floja, anunció recientemente una eliminación de puestos, Eric Besson, ministro de Industria, se apresuró a prometer que se mantendrían todos los empleos franceses.(...)

 Para evitar un descenso de las exportaciones, el Gobierno refuerza su proteccionismo. Un círculo vicioso. En el mejor de los casos, el Gobierno francés compensa de este modo una mala rentabilidad. En el peor de los casos, el Elíseo se sirve de su poder sobre las grandes empresas como un arma política. (...)

La fórmula que preconiza un mercado interior "donde la competencia es libre y no falsa" se eliminó del Tratado de Lisboa también a petición de Sarkozy. ¿Cuánto tiempo más aceptará la Unión Europea una arrogancia así? K.F.

La codicia. Gran Bretaña – ¿Acaso los británicos no han oído el estrépito? Como si el mundo de las finanzas no se hubiera desplomado en los últimos tres años, están convencidos de poder seguir jugando a ver quién pierde más y compensando las pérdidas de su industria especulando con el dinero extranjero. Incorregibles y obstinados, insisten en seguir su supuesta lógica según la cual los mercados son invulnerables y tanto la política como la sociedad al final se someterán a su ley. (...)

La crisis de la deuda soberana se remonta al momento en el que los Gobiernos se han visto obligados a reflotar los bancos. Pero de Londres sólo se escuchan gritos de pavor ante las propuestas de vincular a los inversores al riesgo. 

En cuanto al impuesto sobre transacciones financieras propuesto por el Gobierno alemán, que se ha demostrado que podría poner fin a las especulaciones a corto plazo en el mercado de las divisas, fue calificado con énfasis como "una bala destinada a dar en el corazón de la City" por George Osborne, canciller británico del Tesoro."   (Presseurop, 14 diciembre 2011,Die Zeit,Hamburgo)

17.6.08

Hace dos o tres años me hubiese tronchado al leer esto, ahora... que España abandere la lucha por los derechos en Europa, pues...

“Atrás han quedado los tiempos en los que los principales esfuerzos de España se dirigían a alcanzar los logros sociales de Europa; ahora, a lo que parece, se trata de defender frente a esa misma Europa los logros sociales alcanzados en España.

En apenas unos meses, las noticias que llegan desde Bruselas son tan inquietantes como los proyectos que anuncian algunos miembros… (a Sarkozy y Berlusconi) les une es la convicción de que su proyecto político no cabe dentro de las instituciones europeas según están concebidas y según hoy funcionan. Y por eso tratan de introducir modificaciones que, además, sirvan de coartada a las reformas que se proponen realizar en sus propios países.

Ése es el espíritu que ha animado Directivas como la del Retorno, con la que la misma Europa que antes vigilaba con rigor la condición democrática de los países que aspiraban al ingreso ha convalidado ahora algunas prácticas antidemocráticas vigentes entre sus miembros, como la detención administrativa de extranjeros.

Mucho han cambiado las cosas en pocos años. Cuando el ultraderechista Partido de la Libertad, del austriaco Jörg Haider, fue admitido en la coalición que alcanzó el Gobierno, la Unión respondió poniendo a Austria en cuarentena. La presencia de la Liga Norte en el Ejecutivo de Berlusconi, que ya ha adoptado, entre otras, la iniciativa de conceder poderes especiales a los gobernadores civiles de Roma, Nápoles y Milán para tratar la denominada "emergencia gitana", sólo ha provocado, si acaso, algunas tímidas declaraciones de preocupación.

Da la impresión, pues, de que la ya lejana reacción contra la incorporación de Haider a un Gobierno europeo no fue una advertencia, sino un estertor.” (JOSÉ MARÍA RIDAO: Europa cambia de signo. El País, ed. Galicia, España, 16/06/2008, p. 20)