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8.5.17

Piketty: soluciones a la deuda pública... un impuesto excepcional progresivo: «0 % hasta 1 millón de euros, 10 % entre 1 y 5 millones de euros, y 20 % para los mayores de 5 millones de euros»

"En un artículo de opinión publicado en el diario Liberation, Thomas Piketty criticaba severamente al gobierno francés y al alemán, que practican políticas neoliberales y que contribuyen a imponer a países como Grecia y España medidas antisociales en nombre del pago de la deuda.

Thomas Piketty escribe: «La palma de la amnesia se la lleva Alemania, con Francia como fiel segundón. En 1945, estos dos países tenían una deuda pública que superaba el 200 % de sus respectivos PIB. En 1950, esa deuda había bajado hasta menos del 30 % del PIB.

 ¿Qué había pasado? ¿Habrían aparecido de repente excedentes presupuestarios que permitieron pagar la deuda? Evidentemente no: fue por medio de la inflación y del repudio simple y llano que Alemania y Francia se liberaron de sus deudas en el siglo pasado. Si hubieran intentado conseguir, pacientemente, excedentes del 1 % o 2 % del PIB todavía estarían en aquella situación de endeudamiento, y les habría sido mucho más difícil a los gobiernos de la posguerra invertir en crecimiento.

Sin embargo, son esos dos países los que aleccionan, desde 2010–2011, a los países del sur de Europa sobre el pago de sus deudas públicas, que deberán hacerlo hasta el último euro. Se trata de un egoísmo corto de vista, puesto que el nuevo tratado presupuestario adoptado en 2012, bajo la presión alemana y francesa, que organiza la austeridad en Europa (con una reducción excesivamente rápida del déficit y un sistema de sanciones automáticas totalmente inoperante) ha conducido a una recesión generalizada en la zona euro.» |2| (...)

«Este complejo problema del endeudamiento de los Estados y de la naturaleza de su patrimonio interesa tanto al mundo actual como al de 1800, y el estudio del pasado puede ilustrarnos sobre la muy acuciante realidad del mundo actual.

A pesar de que la deuda pública está todavía lejos de alcanzar, en este comienzo del siglo XXI, el nivel astronómico que tenía a comienzos del siglo XIX, al menos en Reino Unido, llega en Francia y en numerosos países a estar muy cerca de esos récords históricos y suscita, indudablemente, aún más confusión en el mundo actual que en la época napoleónica.» |5| (...)

Desplacémonos en el tiempo y en el espacio: en Grecia, en 2014, la deuda pública alcanza el 175 %. Si suponemos que el Estado paga la deuda a la Troika y a otros acreedores con un tipo de interés medio del 5 %, |12| y si también consideramos que el crecimiento es nulo |13| y la tasa de inflación también es nula, Grecia tendrá que pagar a sus acreedores hasta las calendas griegas el equivalente al 8 % de su PIB sin reducir el stock de la deuda ya que estaría pagando solamente los intereses. |14| (...)

Para reducir la deuda pública, Thomas Piketty pensó en dos soluciones que posteriormente rechazó y nos propone una tercera.

La primera solución era la de privatizar los activos públicos con el objetivo de reembolsar la deuda.

 La segunda solución consistía en anular la deuda. La tercera que propugna es la recaudación de un impuesto excepcional progresivo «de forma que los patrimonios más modestos no lo tendrían que pagar, y en cambio pedir más a los patrimonios más elevados». |22|

No nos extenderemos aquí sobre la primera solución ya que es evidente que es algo a combatir. Sabemos que fue puesta en práctica por los gobiernos actuales que prolongan la ola de privatizaciones comenzada en los años 1980-1990.

Con respecto a la segunda solución, la anulación de la deuda que Piketty rechaza, es porque, evidentemente, plantea mal el problema, ya que no piensa en los diferentes escenarios de anulación de la deuda. Sólo menciona explícitamente la fórmula aplicada a la deuda griega en marzo 2012 mediante una operación llamada de haircut, mientras existen otras propuestas.

Y tiene razón en rechazar el tipo de anulación parcial de la deuda concebida por la Troika (Comisión Europea, BCE y FMI) para Grecia. Esta anulación estuvo condicionada por medidas que constituyen violaciones de los derechos económicos, sociales, políticos y civiles del pueblo griego, y que hundieron todavía un poco más a Grecia en una espiral descendente.

 Se trataba de una operación que tenía por objetivo permitir que los bancos extranjeros (principalmente franceses y alemanes) se liberaran del problema con pérdidas limitadas, que los bancos griegos se recapitalizaran a costa del Tesoro Público y que la Troika reforzara en forma duradera su influencia en Grecia.

 La deuda pública griega representaba el 130 % del PIB en 2009, y después de la anulación parcial llegó al 157 % en 2012, pero en 2013 alcanzó un nuevo máximo: ¡el 175 % del PIB! La tasa de desempleo que era del 12,6 % en 2010 se elevó hasta el 27 % en 2013 (y al 50 % entre los menores de 25 años). Por lo tanto, Piketty tiene razón cuando rechaza ese tipo de haircut que sólo tiene por objetivo mantener con vida a la víctima para poder desangrarla mejor.

Por el contrario, se equivoca cuando no considera seriamente una anulación o suspensión del pago de la deuda decidida por el país deudor, con sus condiciones y bajo control de su ciudadanía. Es lo que hicieron en contextos diferentes Ecuador, en 2008-2009, e Islandia a partir de 2008.

 Ecuador, basándose en una auditoría organizada por las autoridades del país y realizada con una participación ciudadana activa entre 2007 y 2008, suspendió unilateralmente el pago de una parte de su deuda, la que estaba en forma de títulos que tenían fecha de vencimiento en 2012 y 2030, cuyos principales tenedores eran bancos extranjeros. |23|

El resultado fue positivo: Ecuador pudo recomprar el 91 % de los títulos mencionados a un 35 % de su valor. Y como consecuencia, habiéndose ahorrado ese dinero que correspondía al pago de la deuda, pudo aumentar en forma notable los gastos sociales, especialmente en los ámbitos de la educación y de la sanidad pública. (En el anexo 1 se ofrece una presentación más completa de la experiencia ecuatoriana).

 Sin embargo, en el caso de Ecuador, no debemos tomar como modelo la experiencia que se está desarrollando, y es indispensable conservar una mirada crítica sobre ella. No obstante, la experiencia ecuatoriana en auditoría y suspensión unilateral del reembolso de la deuda demuestra que es perfectamente posible para un país plantear un acto unilateral fundamentado con argumentos sólidos y, en consecuencia, tener la posibilidad de mejorar los gastos públicos en ámbitos como educación y sanidad.

Por su parte, Islandia rechazó en forma unilateral, a partir de 2008, asumir las deudas de los bancos privados que habían quebrado por su exposición en el exterior. Esto se hizo en un clima de fuertes movilizaciones ciudadanas que presionaron al gobierno islandés para que no cediera ante las exigencias de los acreedores extranjeros, en particular del Reino Unido y de los Países Bajos.

Y, ¿qué pasó luego en Islandia? Debido al desplome del sistema bancario en 2008, Islandia se negó a indemnizar a los ciudadanos de Países Bajos y Reino Unido que habían colocado fondos en las filiales de bancos islandeses, que acababan de quebrar, por un total de 3.900 millones de euros. Fueron las mismas autoridades británicas y neerlandesas las que indemnizaron a sus ciudadanos y exigieron el reembolso de esas indemnizaciones a Islandia.

 Bajo la presión popular (manifestaciones, ocupaciones de plazas, referéndum), las autoridades de Reykiavik rechazaron esa demanda. Y eso tuvo como consecuencia la inscripción de Islandia en la lista de organizaciones terroristas, la congelación de los haberes islandeses en Reino Unido y la presentación de una denuncia de Londres y La Haya contra Reykiavik ante el Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC o EFTA por sus siglas en inglés). |24|

 Por otro lado, Islandia bloqueó totalmente la salida de capitales del país. Finalmente, ha salido del conflicto mucho mejor que otros países europeos que aceptaron las exigencias de los acreedores… Por supuesto, hay que evitar hacer de Islandia un modelo pero podemos sacar enseñanzas de su experiencia.

Los casos de Ecuador y de Islandia constituyen dos experiencias recientes que deben estudiarse seriamente ya que demuestran que al lado del haircut a la griega u otras formas de reestructuración, existen otras soluciones para la anulación de una deuda. |25|

Estos dos ejemplos muestran que desobedecer a los acreedores no es una catástrofe y de ninguna manera acarrea el desmoronamiento del país. (...)

Thomas Piketty se pronuncia por una reducción parcial de la deuda del orden del 20 % del PIB. Para alcanzar ese objetivo, propone un impuesto excepcional progresivo: «0 % hasta 1 millón de euros, 10 % entre 1 y 5 millones de euros, y 20 % para los mayores de 5 millones de euros» |32|, aunque indica que podrían aplicarse otros baremos.

Debemos lamentar que Piketty no aborde en esta obra la cuestión de la legitimidad de la deuda pública. No podemos dejar de asombrarnos por este hecho, ya que, a lo largo de su libro, demuestra perfectamente que la política fiscal regresiva favorece la acumulación de la deuda pública.

Además, como declara varias veces en su obra, los pagadores de la deuda son mayoritariamente los de abajo, de acuerdo a su participación en los impuestos, mientras que los de arriba prestan al Estado por ser una inversión segura

. Tampoco propone que la ciudadanía de manera organizada audite la deuda aunque debe saber que desde 2011, en Francia (y en otros países de Europa), se están desarrollando iniciativas de auditoría ciudadana con un cierto dinamismo. |33| (...)"                 ( Eric Toussaint , CADTM)

9.3.15

La quita de la deuda ecuatoriana... ejemplar, pero única

"(...) Se habla mucho de la exitosa experiencia ecuatoriana: una experiencia que difícilmente podríamos reproducir en España. 

En mayo de 2009, después de un intenso y ejemplar proceso de auditoría sobre la legitimidad de la deuda que el presidente Rafael Correa encomendó al CAIC (Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público), se declaró la mora en el pago de los intereses de la deuda denominada Bonos Global 2012 y 2030, rescatando un nominal de 3.241 millones de dólares por el 35´5% de su valor, con lo que la deuda externa se redujo en un tercio, del 18´6% al 14´2% del PIB y se produjo un importante ahorro para las arcas públicas.

La operación no fue inocua en términos macroeconómicos (el PIB cayó del 6´4% de 2008 a un exiguo 0´6% en 2009, y las reservas externas pasaron de 4.473 millones de dólares a poco más de 2.675 millones), pero el Gobierno de Rafael Correa supo enfrentarlos implementando medidas del siguiente tenor: en materia arancelaria se crearon/aumentaron aranceles en 627 subpartidas arancelarias (algo ilegal entre países miembros de la Unión Europea); ante la fuga de inversores las emisiones de deuda pública ecuatoriana fueron sustituidas por préstamos bilaterales de los que China es principal contraparte, poseyendo actualmente deuda ecuatoriana por valor de 4.695 millones de dólares, equivalente al 28% de su deuda externa (y garantizada íntegramente con petróleo ecuatoriano).

 ¿Qué país jugaría para España ese rol de asistente financiero que China desempeña con Ecuador? Además, Ecuador tiene su propia moneda, aunque vinculada al dólar estadounidense desde la reforma monetaria de marzo de 2000, lo que le permitió cierto grado de autonomía para practicar una política monetaria que compensase los posibles efectos contractivos de la fuga de capitales: nuestra permanencia en el euro hace inviable una respuesta monetaria de ese tenor. 

Por último, pero no menos importante, es justo resaltar que a partir de 2009 el precio del petróleo, principal exportación ecuatoriana, comenzó una senda alcista que duró hasta junio de 2014: si las exportaciones petroleras ecuatorianas fueron de 6.284 millones de dólares en 2009, en 2013 se batía el record de 13.412 millones. 

Los ingentes recursos tributarios asociados al petróleo evitaron que el Gobierno ecuatoriano tuviera que acudir de forma sistemática y precaria a unos mercados internacionales “escaldados” con la quita de 2009. (...)"          (José Francisco Bellod, Econonuestra, Público, 21/01/2015)

18.1.15

Las reestructuraciones de la deuda de Ecuador e Islandia

"(...) Por el contrario, se equivoca (Piketty) cuando no considera seriamente una anulación o suspensión del pago de la deuda decidida por el país deudor, con sus condiciones y bajo control de su ciudadanía. Es lo que hicieron en contextos diferentes Ecuador, en 2008-2009, e Islandia a partir de 2008. 

Ecuador, basándose en una auditoría organizada por las autoridades del país y realizada con una participación ciudadana activa entre 2007 y 2008, suspendió unilateralmente el pago de una parte de su deuda, la que estaba en forma de títulos que tenían fecha de vencimiento en 2012 y 2030, cuyos principales tenedores eran bancos extranjeros. |23| El resultado fue positivo: Ecuador pudo recomprar el 91 % de los títulos mencionados a un 35 % de su valor. 

Y como consecuencia, habiéndose ahorrado ese dinero que correspondía al pago de la deuda, pudo aumentar en forma notable los gastos sociales, especialmente en los ámbitos de la educación y de la sanidad pública. Sin embargo, en el caso de Ecuador, no debemos tomar como modelo la experiencia que se está desarrollando, y es indispensable conservar una mirada crítica sobre ella.

 No obstante, la experiencia ecuatoriana en auditoría y suspensión unilateral del reembolso de la deuda demuestra que es perfectamente posible para un país plantear un acto unilateral fundamentado con argumentos sólidos y, en consecuencia, tener la posibilidad de mejorar los gastos públicos en ámbitos como educación y sanidad.

Por su parte, Islandia rechazó en forma unilateral, a partir de 2008, asumir las deudas de los bancos privados que habían quebrado por su exposición en el exterior. Esto se hizo en un clima de fuertes movilizaciones ciudadanas que presionaron al gobierno islandés para que no cediera ante las exigencias de los acreedores extranjeros, en particular del Reino Unido y de los Países Bajos.

Y, ¿qué pasó luego en Islandia? Debido al desplome del sistema bancario en 2008, Islandia se negó a indemnizar a los ciudadanos de Países Bajos y Reino Unido que habían colocado fondos en las filiales de bancos islandeses, que acababan de quebrar, por un total de 3.900 millones de euros. 

Fueron las mismas autoridades británicas y neerlandesas las que indemnizaron a sus ciudadanos y exigieron el reembolso de esas indemnizaciones a Islandia. Bajo la presión popular (manifestaciones, ocupaciones de plazas, referéndum), las autoridades de Reykiavik rechazaron esa demanda. 

Y eso tuvo como consecuencia la inscripción de Islandia en la lista de organizaciones terroristas, la congelación de los haberes islandeses en Reino Unido y la presentación de una denuncia de Londres y La Haya contra Reykiavik ante el Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC o EFTA por sus siglas en inglés). |24|

 Por otro lado, Islandia bloqueó totalmente la salida de capitales del país. Finalmente, ha salido del conflicto mucho mejor que otros países europeos que aceptaron las exigencias de los acreedores… Por supuesto, hay que evitar hacer de Islandia un modelo pero podemos sacar enseñanzas de su experiencia.

Los casos de Ecuador y de Islandia constituyen dos experiencias recientes que deben estudiarse seriamente ya que demuestran que al lado del haircut a la griega u otras formas de reestructuración, existen otras soluciones para la anulación de una deuda. |25| Estos dos ejemplos muestran que desobedecer a los acreedores no es una catástrofe y de ninguna manera acarrea el desmoronamiento del país. (...)"             (Eric Toussaint, Viento Sur, en Jaque al neoliberalismo, 16/01/2015)

9.1.15

"Auditar la deuda sirve para hacer reivindicaciones con conocimiento; no pagar es muy simplista"

"(...) Otro de los temas de los que se habla en España es de la deuda y de la posibilidad auditarla. Usted participó en la auditoría que tuvo lugar en Ecuador y que aquí mucha gente toma como referencia. ¿Ve viable y necesario ese proceso?

La experiencia nuestra se dio en condiciones distintas porque el ajuste estructural en América Latina se desplegó en un momento de realce del capitalismo y no teníamos salidas. El ajuste se aplica ahora en el norte cuando hay una reconocida crisis del capitalismo, creo que eso hace que sean contextos distintos y quizá facilita las cosas. 

Había un trabajo acumulado de movimientos sociales en torno al tema, había grupos que trabajaban otros temas pero que estaban atravesados por el común interés por la deuda. La llegada al Gobierno de gente que venía de esas filas y que pudo poner eso en la agenda oficial, el hacer la auditoría como acción de Gobierno, es algo singular.

Aquí podríamos pensar en una auditoría ciudadana, que se ha hecho en otros sitios, y que sirve para en un primer momento aproximar a la gente a un tema económico que ha permanecido distante, que no es fácil de descifrar, que no es sencillo que la gente se apropie de él.

 Hay que ver qué intersecciones entre la deuda y la vida de la gente ha habido para que tener la certeza de que un problema ha sido generado por la deuda.

¿Y para qué sirve la auditoría?, ¿es razonable el discurso de impagar parte de la deuda?

Eso sirve para que la gente haga reivindicaciones y presiones con conocimiento de causa sobre un tema que en estos momentos es inherente a muchos países. En el caso de Ecuador fue más fácil porque era una decisión del Gobierno hacer la auditoría para luego usar sus resultados e implementar una política que no necesariamente tiene que ser no pagar. 

Decir eso es muy simplista, la deuda es compleja, tiene distintos tramos y al hacer una auditoría técnicamente hay que diferenciar cada cosa. Hasta en la deuda ecuatoriana, en la que se incluyó el término ilegitimidad, que es algo que está fuera de la lógica financiera, no supuso el no pagar. 

Se puede decir: esto no se debería pagar, pero ¿qué condiciones tienes para hacer eso? Eso supone generar condiciones para llegar a eso o adoptar otro tipo de medidas.

Por ejemplo, en nuestro caso había mucho peso de la deuda comercial, donde se probó que había mucha ilegitimidad, y se hizo una recompra. Eso permitió bajar sustancialmente el peso del pago de la deuda en el presupuesto e invertir los términos de inversión social y deuda.

¿Entonces cree que plantear no pagar parte de la deuda no es realista?

La estrategia postauditoría es eso, una estrategia. No es decir 'no debemos, no pagamos', para eso ya tenemos consignas. No es ratificar eso, sino encontrar cuestiones más concretas que sirvan para dialogar y encontrar salidas."                   (Entrevista a Magdalena León, Rebelión, 08/01/2015)

7.1.14

Repudiar la deuda externa, el caso ecuatoriano

"En el mes de diciembre de 2008, el gobierno ecuatoriano declaró una cesación de pagos respecto a un tercera parte de su deuda pública externa, al considerarse esta ilegítima e ilegal. 

Este default, desencadenó una serie de acontecimientos que permitieron al gobierno reducir el peso del servicio de la deuda externa; tanto en flujos de millones de dólares, como en términos de la influencia y condicionalidad ligadas a estos bajo los auspicios del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). (...)

Esta decisión no fue una ocurrencia del presidente Rafael Correa, sino que recogía una de las demandas principales de los movimientos sociales del país que habían estado fuertemente movilizados en los años precedentes. El primer paso decisivo de estos había sido desmitificar el moralismo falaz en el imaginario colectivo de que “las deudas hay que pagarlas”. 

En primer lugar, porque tal planteamiento es empíricamente erróneo desde una perspectiva histórica que revela una larga lista de impagos soberanos. En segundo lugar, porque no tiene ningún fundamento material, en el sentido de que las relaciones deudores-acreedores no se rigen por ley divina, sino que la deuda es una relación social, y como tal está atravesada por relaciones de poder que hay que deconstruir para poder desvelar su verdadera naturaleza.

Así, la Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público (CAIC), que estudió en detalle los componentes de la deuda pública ecuatoriana por encargo del gobierno, llegó a la conclusión de que el endeudamiento público había derivado en “una herramienta de saqueo de recursos y de sumisión a políticas impuestas por los organismos multilaterales”, una “injerencia en asuntos internos del país con la consecuente lesión a la soberanía” que había “redundado en un freno impuesto al desarrollo”.

El default de los bonos provocó una caída de su precio en los mercados secundarios de deuda pública, en los que se compran y venden “papeles” que dan derecho a ser receptor de una parte de los pagos de deuda del gobierno. Como el gobierno se había negado a pagar, estos rápidamente perdieron su valor.

 Esto permitió al gobierno ecuatoriano recomprarlos posteriormente a un coste mucho menor, ofreciendo a los acreedores pagar por los bonos un 35% de su valor nominal. Eso es, el gobierno pagó 35$ por cada 100$, más intereses, de deuda, que habría tenido que pagar si no llega a inculcarles suficiente miedo a los acreedores de que si no aceptaban esta oferta, no iban a recibir ni un céntimo.

De esta forma, el gobierno sí acabó pagando una deuda que había tildado de ilegítima, aunque a un costo mucho menor. Este “pragmático” rechazo matizado a una parte concreta de su deuda externa, junto con el riguroso cumplimiento del resto de pagos de deuda, enfureció al gran capital, pero no le ha supuesto estar en la lista negra para siempre. 

 Las agencias calificadoras de deuda soberana, como Moody’s o Fitch, le pusieron en el año 2012 el mismo rating que tenía en el período previo al default. La prima de riesgo del país también siguió una evolución similar. El cortoplacismo de los mercados de capital tiene la ventaja de que pronto olvida las insumisiones puntuales.

La operación permitió la reducción en un 27% del saldo de la deuda pública externa, y al año siguiente el gobierno ya se ahorraba casi un 50% en el pago de intereses. De esta forma pudo destinar recursos, que anteriormente iban a los bolsillos de los acreedores, a financiar gasto público en programas sociales. (...)

Habiendo roto relaciones con el FMI y el BM, y con la prima de riesgo en los mercados internacionales de capital inicialmente por las nubes, el gobierno tuvo que buscar nuevas fuentes de financiación externa. Casi el 70% de la nueva deuda pública externa contratada tras el default proviene de China.

 El crédito chino viene sin las detestadas condicionalidades del endeudamiento pasado. Eso sí, tampoco llega a cambio de nada, sino que está a menudo ligado a proyectos en los sectores extractivos (petróleo y minería) y con un porcentaje de su ejecución reservada para empresas chinas. (...)

Del Ecuador al Estado español hay un gran salto. Hay grandes diferencias en el tamaño y características de cada economía y existe un corsé supra-nacional con el Euro y la Unión Europea, para empezar.

 Pero el caso ecuatoriano apunta a la posibilidad de desafiar a los grandes poderes fácticos y salir airosos de la contienda, a que los pronósticos apocalípticos ligados a este tipo de actos de desobediencia son más chantajes interesados que previsiones económicas rigurosas.

También revela que la deuda es un lazo que une a todo un entramado institucional. Cortar el lazo conlleva cambios a todos los niveles, desde cómo se gestiona y regula la economía hasta por qué tipo de relaciones internacionales se opta. Requiere de un paso valiente hacia una nueva institucionalidad aún por construir y llena de interrogantes. (...)"            (Lorenzo Vidal, Econonuestra, 19/12/2013)