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15.1.15

El futuro económico descansa, más que nunca, en la voluntad política de las mayorías y en nuevos impulsos reformistas

"(...) Los vectores que perfilan la salida de la crisis incluyen, desde luego, una política de devaluación salarial llevada hasta el límite que, aunque se suela asociar a competitividad, es, sobre todo, una coartada que facilita una transferencia sistemática de renta desde el trabajo al capital, la vía elegida para solucionar el  necesario desapalancamiento financiero de las empresas.

El consiguiente descenso de la renta familiar se agrava y prolonga con ajustes fiscales regresivos y subidas de precios de los servicios básicos, singularmente energía, educación y sanidad, mientras se universaliza la precarización del trabajo para provocar contratos a tiempo parcial en condiciones de subsistencia e indefensión jurídica. 

El encogimiento del Estado y las privatizaciones de cualquier elemento considerado hasta ahora como “bien común” son parte de la misma receta que olvida que la degradación de estos servicios, desconocida en muchos años, son también un símbolo de perdida de eficiencia y productividad colectivas.  

Se trata de un modelo ideologizado de salida de la crisis  que no solo potencia la progresiva dualización de la economía y de la sociedad exacerbando las desigualdades, sino que necesita presentar como “oportunidades” (de algunos) los que son derechos (de todos).

Si este dibujo marca claramente quienes son los ganadores y perdedores sociales, es obvio que perfila también una salida de la crisis en la que la demanda interna, en especial la de consumo de los hogares, puede resultar penalizada. Si la interminable devaluacion salarial incapacita para un crecimiento sostenible basado en el consumo, que es la variable cuantitativa y cualitativa esencial, significa que la recuperación productiva no será una realidad consolidada en muchos años.

Es imprescindible recuperar, cuanto antes, altas cotas de inversión y ello requiere un apoyo sostenido de la inversión pública, ineludible para superar la infrautilización actual de la estructura productiva y modificar el modelo productivo, dejando atrás el actual que sabemos causante de los graves déficits de financiación que hemos padecido, muy vulnerable a shocks asimétricos externos y demandante de empleo poco productivo, inestable y de baja calidad. 

La competitividad exterior no puede basarse en la reducción de CLU (costes laborales unitarios). “Nuestro atractivo”, no puede ser,  como tantas veces en nuestra historia reciente, una fuerza de trabajo precarizada, barata y sin derechos, con una negociación colectiva que se desea estigmatizar como indeseada, para colocarla bajo mínimos, en contra de los rasgos que asume en Alemania y otros países centrales europeos.

En ese contexto, ni Europa ni desde luego España tienen asegurada a corto plazo una salida de la crisis. Es más, si los repuntes son posibles, las recaídas lo son también.(...)

  La atonía económica empuja a la deflación y agrava la carga de la deuda y la situación de un sistema financiero que, con una tasa de morosidad del 13%, sigue lastrando el crecimiento de la economía española.  (...)

El futuro económico descansa, más que nunca, en la voluntad política de las mayorías y en nuevos impulsos reformistas de diferente intensidad y calado que afronte decididamente la lacra de la corrupción antes de que ésta acabe con la democracia. 

Ese cambio resultaría favorecido si se reforma el sistema electoral y la democracia avanza en el interior de los partidos y en la elección de sus lideres y representantes en las instituciones.

Los viejos consensos deben ser sustituidos por otros nuevos que deben intentar paralizar, compensar y revertir, en la medida que las fuerzas parlamentarias lo permitan, los ajustes sociales que han caracterizado a la lógica actual.  (...)"             (Economistas frente a la crisis, 12/01/2015)

25.2.14

La retórica de la austeridad considera un éxito que la periferia recupere el equilibrio macroeconómico a costa de desequilibrar profundamente las condiciones sociales de buena parte de la ciudadanía

"(...) En una nueva versión del dicho “se sufre pero se aprende”, enfoque que tan famoso hizo al doctor infantil Eduard Estivill, la retórica de la austeridad considera un éxito que las economías periféricas hayan recuperado sus equilibrios macroeconómicos básicos a costa de desequilibrar profundamente las condiciones sociales de buena parte de la ciudadanía. No es la primera vez que escuchamos este mensaje. 

En América Latina y África, donde los programas de Ajuste Estructural del FMI y del Banco Mundial consiguieron un efecto similar en los ochenta y noventa, se repitió hasta la saciedad, aunque no fue suficiente para evitar que su programa básico de reformas, el llamado Consenso de Washington, terminase desapareciendo por el desagüe de la Historia.

Haciendo una revisión de estos ya casi siete años de crisis económica global, los resultados en términos políticos son absolutamente desalentadores. El sector financiero ha visto incrementarse su control pero las reformas establecidas para evitar nuevas burbujas están francamente lejos de ser suficientes. 

El desempleo, la desigualdad y la pobreza se han disparado en prácticamente todos los países desarrollados y el auge de los emergentes  se ve comprometido por el espejismo que significó su papel de “valor refugio” durante los años más complicados de la crisis y que ahora se revierte, generando no pocos problemas monetarios y financieros ante la salida masiva de capitales que vuelven hacia las economías desarrolladas.

La Unión Europea ha sobrevivido a la fase más aguda de la crisis, pero los efectos de la misma se notarán durante mucho tiempo: la desafección ciudadana hacia las instituciones ha crecido hasta niveles alarmantes y el debate abierto por los euroescépticos puede, si no herir de muerte, sí generar una enfermedad crónica al proyecto europeo.(...)

 En términos de política económica, el giro dado por los acontecimientos ha sido espectacular. Entramos en la crisis condenando el exceso de desregulación en sectores clave de la economía, reclamando una vuelta del Estado al puesto de mando (recuérdese que algunos pedían “refundar el capitalismo”), y hemos terminado situando la responsabilidad de la crisis en el excesivo peso del sector público y en su falta  de dinamismo. (...)

Y sin embargo, y pese a todo, las raíces profundas que han generado esta crisis siguen presentes en nuestra estructura económica. En su informe trimestral sobre la Eurozona, la Comisión adelantaba las perspectivas de crecimiento potencial de las economías del euro para los próximos años y los resultados son desalentadores.

 Mientras que durante el período de 1990 a 2007 el crecimiento potencial de la eurozona se materializó en un 2% anual, las perspectivas para la década 2014-2023 lo sitúan en un 1,1%. 

El crecimiento de la productividad (0,5%) se mantendrá, durante la próxima década, por debajo incluso de los niveles mediocres que se llevan observando desde inicios de los años noventa (0,8%), agrandando el diferencial con Estados Unidos, y permitiendo que los países emergentes se acerquen a las economías europeas. (...)

A largo plazo, como bien explicó el Grupo de Reflexión sobre el futuro de la Unión Europea del 2030, las perspectivas no son tranquilizadoras. Y sin embargo, Europa se encuentra exhausta, sin la fuerza, la determinación ni el liderazgo para acometer las reformas necesarias. (...)"                     (José Moisés Martín Carretero, Economistas frente a la crisis, 05/02/2014)

29.6.10

Alemania sale de la recesión... sola

"Es "el nuevo milagro económico alemán" proclama en portada el periódico Handelsblatt, para quien, "el optimismo ha vuelto" definitivamente. "Los principales indicadores de la economía nacional se encuentran todos en verde", apunta el periódico: las exportaciones han aumentado un 10,3 % en el primer trimestre de 2010 comparado con el año 2009. Las empresas anuncian un año récord en beneficios y en el mercado de trabajo, hemos pasado del 'feuern' (el despido) al 'heuern' (la contratación)". (PressEurop, 28 junio 2010, citando a Handelsblatt Düsseldorf)

12.6.10

¿Por qué Europa se queda atrás en la salida de la recesión? Por la menor inversión pública

"n un artículo reciente “How Stimulative Has Fiscal Policy Been Around the World” (Challenge. May/June 2010), dos académicos, uno de Chile y otro de EEUU, Esteban Pérez Caldentey y Matías Vernengo, muestran como la mayoría de países de la UE-15 han dedicado muchos más fondos a “salvar” a la banca que a estimular la economía (al revés que en EEUU, donde los fondos públicos para estimular la economía han sido mayores que los dedicados a salvar a los bancos). Así, Gran Bretaña se ha gastado el equivalente al 29% de su PIB, Alemania el 20%, Francia el 18%, España el 14% y Portugal el 6% de su PIB en “salvar” a los bancos, todos ellos porcentajes mayores que EEUU (un 5%). (...)

Por el contrario, Gran Bretaña se ha gastado sólo un 1,8% del PIB en estimular la economía, Alemania un 3%, Francia un 2%, España un 1,2% y Portugal un 1,8%. EEUU, sin embargo, se gastó un 6% de su PIB en estimular la economía. Pero no sólo en la cantidad, sino en el tipo de estímulo, es donde también existen diferencias sustanciales. Mientras que el estímulo económico en EEUU se acentuó mucho en la inversión creadora de empleo (en nuevas energías e infraestructuras y en servicios públicos), en los países de la UE se intentó conseguir el estímulo económico a base de reducir los impuestos (cuyo impacto en creación de empleo es mucho menor). Es esta la razón de que EUUU se recupere más rápidamente que la UE y no la situación de sus mercados laborales.

A nivel mundial, la mayor recuperación de su economía está ocurriendo en China, donde el estímulo económico alcanza el equivalente al 8% de su PIB con el añadido de que el 80% de tal gasto es en infraestructuras físicas y sociales (incluyendo el establecimiento de un nuevo servicio sanitario nacional). El impacto multiplicador de esta inversión en la creación de empleo es muy elevado, como lo es el estímulo estadounidense, mientras que es muy bajo en el caso de los países europeos citados anteriormente.

La evidencia, pues, es bastante clara y convincente de que para salir de la crisis la Unión Europea debiera seguir políticas expansionistas, con considerable aumento del gasto público, con el objetivo de crear empleo y establecer las bases de un nuevo tipo de crecimiento económico. Este crecimiento debe ir más orientado a servir las necesidades de la infraestructura social y económica del país, estimulando el desarrollo del estado del bienestar y de la economía productiva a costa de disminuir el espacio y, sobre todo, la influencia del capital financiero, cuyo poder sobre las instituciones europeas es la raíz del problema en el que la UE se encuentra.

Tal influencia explica que hoy se esté dando gran importancia a la reducción del déficit y de la deuda pública en lugar de priorizar la reducción del desempleo, a base de estimular el crecimiento económico." (Vicenç Navarro, www.vnavarro.org, 11/06/2010)