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13.10.26

Nunca creí que iba a leer esta noticia: "El FMI sitúa a España como la gran economía avanzada que más crece por segundo año consecutivo"... los motores que la empujan son claros: un mercado laboral dinámico, que absorbe los flujos migratorios que llegan de otros países; la inyección de los fondos europeos de la pandemia; un sector turístico en auge, que sigue cosechando récords y aporta una dosis de energía extra al PIB; el desarrollo de las renovables permite al país ofrecer precios de la energía más competitivos y unos costes laborales controlados tras el episodio inflacionario de 2022 y 2023. Y todo ello en un contexto de alta crispación política (Jesús Sérvulo González)

"La economía mundial pierde fuelle.

 Un variado catálogo de causas está haciendo mella en el crecimiento global: los aranceles de Estados Unidos, un panorama internacional más fragmentado, una inflación incómoda, el endurecimiento de las políticas migratorias... Pero, sobre todo, una incertidumbre perenne, que abona unas perspectivas de crecimiento “frágiles” y “desalentadoras”, según constata el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, en sus siglas en inglés), publicado este martes en el marco de la Asamblea Anual de la institución.

Las nuevas previsiones del organismo multilateral están revestidas de una densa capa de cautela e incluso de cierto pesimismo ante la acumulación de riesgos. El Fondo advierte de una ralentización del crecimiento mundial del 3,3% en 2024 al 3,1% en 2026, una evolución mucho más débil que antes de la pandemia.

El informe destaca que la economía mundial ha mostrado gran resiliencia tras el puñetazo que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, propinó sobre el comercio mundial cuando el pasado 2 de abril, a través de un simple cartel de cartón, declaró la guerra arancelaria a todos sus socios.

Hace seis meses, cuando Trump lanzó su desafío arancelario, los economistas se apresuraron a empeorar sus previsiones económicas. Cundía el pánico y se temía un frenazo global. Pero la economía mundial ha resistido. El economista jefe del FMI, Pierre-Oliver Gourinchas, explica las razones: “La mayoría de los países se abstuvieron de tomar represalias, manteniendo, en cambio, el sistema comercial en gran medida abierto. El sector privado también demostró agilidad, anticipando las importaciones y redirigiendo rápidamente las cadenas de suministro”.

Pero esa resistencia se está agotando. “Más allá de la aparente resiliencia, el panorama para la economía mundial sigue apuntando a perspectivas sombrías”, advierten los economistas del FMI. En otro punto del informe subrayan: “Cada vez hay más indicios de que los efectos adversos de las medidas proteccionistas están comenzando a notarse”.

La sorpresa de España

Entre toda la retórica pesimista sobresale España. Los técnicos del organismo presidido por Kristalina Georgieva calculan que la economía española crecerá este año un robusto 2,9%, cuatro décimas por encima de sus anteriores previsiones de julio y abril.

 Las estimaciones del Fondo para España son dos décimas más optimistas que las del Gobierno. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, actualizó el pasado septiembre el cuadro macroeconómico y elevó al 2,7% el PIB para 2025.

Los datos de España son llamativos. Es, entre las grandes economías desarrolladas, el país que más ha crecido en los dos últimos años. Los pronósticos del Fondo sitúan el desempeño de este año muy por encima de países vecinos como Francia (0,7%); Alemania (0,2%) o Italia (0,5%). E incluso más que otras potencias como Estados Unidos (2%), Reino Unido (1,3%) o Japón (1,1%).

Aunque en 2026 la economía española seguirá encaramada al podio de las más dinámicas de entre los países avanzados, el Fondo le augura un importante frenazo. Estima que la actividad española crecerá un 2%, dos décimas más que en las anteriores previsiones, pero casi un punto menos que este ejercicio. Está previsto que el próximo año se agoten los fondos europeos procedentes de la pandemia que han estado dopando a la economía durante los últimos cuatro años.

Habrá que esperar al miércoles, cuando el FMI publica el Monitor Fiscal, para hacer un análisis más profundo de la economía española, pero los motores que la empujan son claros: un mercado laboral dinámico, que absorbe los flujos migratorios que llegan de otros países; la inyección de los fondos europeos de la pandemia; un sector turístico en auge, que sigue cosechando récords y aporta una dosis de energía extra al PIB; el desarrollo de las renovables permite al país ofrecer precios de la energía más competitivos y unos costes laborales controlados tras el episodio inflacionario de 2022 y 2023.

Y todo ello en un contexto de alta crispación política. Con un Parlamento fragmentado y un Gobierno sin mayoría clara en el Congreso. Los buenos datos económicos se suceden sin que el Ejecutivo haya aprobado un Presupuesto en los dos años que ya se han consumido de legislatura. Tampoco parece que vaya a poder sacar adelante los del próximo ejercicio, pero la economía parece ajena a estas tensiones domésticas.

En Europa, tras varios trimestres anémicos, el Fondo espera que el crecimiento en la eurozona repunte ligeramente hasta el 1,2% en 2025 y el 1,1% en 2026. Si bien representa una mejora con respecto a las previsiones de abril y julio, los datos muestran una revisión acumulada a la baja de cuatro décimas respecto al informe del año pasado, subraya el FMI. “La elevada incertidumbre en múltiples frentes y el aumento de los aranceles son los principales impulsores”, precisa. Las tensiones políticas y la polarización han infectado al Viejo Continente. En Francia se suceden los primeros ministros, mientras Emmanuel Macron parece incapaz de dar con un primer ministro que apruebe un presupuesto. Y el alemán Fiedrich Merz ha aprobado un ambicioso plan fiscal, que supone un giro a la ortodoxia alemana, pero no logra revertir el auge de la extrema derecha.

El documento que diagnostica las amenazas y debilidades de la economía mundial abunda en las deficiencias de la UE: el aumento de los aranceles perjudica las ventas al exterior, con profundas implicaciones para las grandes economías que más exportan (Alemania y Francia). “Mientras que la mayor incertidumbre en la política comercial está reduciendo el apetito de las empresas por la inversión”, explican los técnicos del organismo.

Estados Unidos: el gran protagonista

Estados Unidos es el gran protagonista en las previsiones del FMI tras la brusca irrupción de Donald Trump en su segundo mandato en la Casa Blanca. Es, junto a los aranceles, el objeto de todos los comentarios. La actividad en Estados Unidos se desacelerará hasta el 2,0% este año y se mantendrá estable, un 2,1%, el próximo, según las nuevas previsiones.

El FMI apenas modifica una décima al alza sus cálculos de julio bajo el argumento de una reducción de los aranceles efectivos, las favorables condiciones financieras y el impulso fiscal derivado de la aprobación de la Ley Grande y Hermosa. Esta norma, impulsada por Trump y aprobada en el Congreso, establece rebajas de impuestos a empresas y recortes de gasto, sobre todo el sanitario.

Los cálculos del FMI sobre la mayor potencia del mundo son peores que los emitidos hace un año. “Se debe principalmente a una mayor incertidumbre política, mayores barreras comerciales y un menor crecimiento tanto de la fuerza laboral como del empleo”, explica.

El economista jefe del Fondo, Pierre-Oliver Gourinchas, advierte de que “a pesar de un primer semestre estable, las perspectivas siguen siendo frágiles y los riesgos se inclinan a la baja. El principal riesgo es que los aranceles puedan aumentar aún más debido a las renovadas y no resueltas tensiones comerciales, que, sumadas a las interrupciones en la cadena de suministro, podrían reducir la producción mundial en un 0,3% el próximo año”. El economista jefe añade que acuerdos bilaterales más claros y estables pueden aumentar la producción mundial en un 0,4% a muy corto plazo.

En la mente de todos, el recrudecimiento durante los últimos días de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. El gigante asiático decidió la semana pasada endurecer el control sobre las tierras raras, unos minerales críticos para la fabricación de productos tecnológicos y el desarrollo de la IA. El presidente Trump respondió de forma airada anunciando un aumento de los aranceles a Pekín del 100% y la amenaza de suspender la reunión prevista para finales de mes con el presidente chino, Xi Jingping. Los inversores reaccionaron con temor ante la posibilidad de una escalada comercial que perjudicara las relaciones laborales entre dos economías más interrelacionadas de lo que sus líderes parecen creer.

El Fondo señala al endurecimiento de las políticas migratorias por parte de Trump como otro de los motivos de riesgo. “Supone otro shock negativo de oferta que se suma al derivado de los aranceles. Hasta ahora, esto se ha visto compensado por un enfriamiento de la demanda laboral, manteniendo estable el desempleo”.

En el lado de los efectos positivos, el Fondo señala como el dólar se ha debilitado en el primer semestre del año, facilitando las exportaciones, y como las grandes tecnológicas han disparado la inversión para desarrollar la IA." 

(Jesús Sérvulo González , El País,  14/10/26) 

28.9.26

¿Y si cancelamos los 600 mil millones de deuda francesa que tiene el BCE? Mélenchon ha propuesto que se condonen los 600 mil millones de deuda pública francesa en manos del BCE. Esta propuesta también merece ser debatida en España, ya que el BCE y el Banco de España poseen 380 mil millones de deuda pública española... Explicó que era necesario para dar un respiro a nuestro país y permitirle realizar las inversiones que necesitamos para llevar a cabo la transición ecológica... el 43 % de los franceses se muestra a favor... ¿Pueden el BCE o el Banco de Francia cancelar en su balance sus créditos frente a Francia? La respuesta es técnica y totalmente factible. El Banco Central Europeo, el Banco de Francia y los bancos centrales de los demás países miembros del Eurosistema pueden decidir eliminar sin ninguna dificultad técnica de sus balances sus créditos frente a Francia y los demás países de la zona del euro. Es el privilegio de un banco central, ya que no pide préstamos para financiar sus compras, sino que crea dinero para hacerlo. Se trata de un mero ajuste contable, una operación sin ninguna consecuencia negativa ni preocupante para su funcionamiento, su credibilidad y su solvencia... La cancelación haría desaparecer de su activo los títulos de deuda en cuestión y por lo tanto, reduciría el tamaño de su balance. La disminución del balance de un banco central no supone ningún problema. Un banco central no puede quebrar como un banco comercial... y nada en los tratados de la UE prohíbe jurídicamente al BCE proceder a cancelaciones de deuda... una decisión de este tipo por parte de Francia contribuiría a crear una relación favorable de fuerzas a nivel europeo frente a las políticas de austeridad y las restricciones que pesan sobre el gasto social y los servicios públicos... El 1 % más rico invierte una parte de su patrimonio financiero en estos títulos, lo que le proporciona una renta permanente abonada y garantizada por el Estado. Dicha clase no desea privarse de esta fuente de ingresos y utiliza los medios a su alcance para hacer creer que una cancelación de la deuda sería perjudicial para la sociedad (Eric Toussaint)

 "A siete meses de las elecciones presidenciales en Francia, la propuesta de condonar parte de la deuda pública ocupa el centro del debate político y ha ganado popularidad entre la opinión pública. Mélenchon ha propuesto que se condonen los 600 mil millones de deuda pública francesa en manos del BCE.

Esta propuesta también merece ser debatida en Epaña, ya que el BCE y el Banco de España poseen 380 mil millones de deuda pública española. En 2021, esta propuesta fue objeto de dos llamamientos internacionales firmados por responsables políticos y sociales de la Península Ibérica y del resto de la Unión Europea; uno de ellos fue publicado en febrero de 2021 por El País y el otro por el CADTM en diciembre de 2021.

 ¿Y si cancelamos los 600 mil millones de deuda que tiene el BCE? Una pregunta impactante, que tiene la ventaja de estimular la imaginación y suscitar el debate.

Jean-Luc Mélenchon declaraba en junio de 2026, en referencia a la deuda pública francesa en poder del BCE: «basta con ir allí, cogerlas, tirarlas al fuego y ya no habrá nada». Esta declaración ha tenido una considerable repercusión, una de las publicaciones que la recogieron en X ya ha sido vista más de cuatro millones de veces y el vídeo se ha difundido ampliamente en las redes sociales y en los medios de comunicación[1] .

Las condenas provenían de los defensores del mundo financiero, de las autoridades monetarias —en particular del gobernador del Banco de Francia y de la presidenta del BCE—, de numerosos medios de comunicación dominantes[2] y de economistas apegados al orden económico vigente. La propuesta también ha suscitado numerosos apoyos y mucho entusiasmo entre quienes aspiran a un verdadero cambio social y a una ruptura con las políticas de austeridad.

La acogida entre la opinión pública es significativa: «Según una encuesta de YouGov realizada para Le HuffPost (publicada el 5 de septiembre de 2026) el 43 % de los franceses se muestra a favor. Por el contrario, solo el 31 % se opone, y el 27 % no tiene opinión[3].

Le Monde escribía el 14 de septiembre de 2026 que «Mélenchon ha logrado introducir el tema de la deuda pública en la campaña presidencial al proponer cancelar una parte de la misma»[4]. El candidato a las elecciones presidenciales de 2027 ya había planteado esta propuesta en 2021. En su blog se podía leer el 22 de marzo de 2021: «Desde la tribuna de la Asamblea Nacional Jean-Luc Mélenchon pidió que se condonara la deuda de Francia en manos del BCE. Explicó que era necesario para dar un respiro a nuestro país y permitirle realizar las inversiones que necesitamos para llevar a cabo la transición ecológica».[5]

Pero, ¿de qué estamos hablando exactamente?

«Echar las deudas al fuego» es una expresión provocadora. Se trata, en términos económicos, de condonar los títulos de deuda pública francesa en poder del Eurosistema, es decir, el conjunto formado por el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales nacionales de los países que utilizan el euro[6]. A finales de agosto de 2026 el Eurosistema poseía alrededor de 600 mil millones de euros de deuda pública francesa[7]. En relación con la deuda pública francesa según la definición de Maastricht, que ascendía a 3 536 000 millones (3,53 billones) de euros al final del primer trimestre de 2026, esta suma representa aproximadamente el 17 % de la deuda pública[8] .

Cabe recordar aquí un punto esencial, el BCE y los bancos centrales miembros del Eurosistema no pueden prestar dinero directamente a los Estados ni comprar directamente sus títulos de deuda cuando estos los emiten. Así lo establece el artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE).

Sin embargo, los bancos centrales del Eurosistema han eludido este obstáculo desde 2015, adquiriendo una gran cantidad de deuda pública en el mercado secundario, es decir, tras su emisión. Conviene explicar cómo se emite un empréstito y cuál es la diferencia entre el mercado primario y el mercado secundario.

¿De qué se trata?

En el caso de Francia, cuando el Estado desea realizar un nuevo empréstito emite bonos denominados «Obligaciones asimilables del Tesoro» (OAT), que se venden inicialmente en el mercado primario. Para ello, el Estado organiza subastas en las que participan quince grandes bancos franceses y extranjeros, denominados «Especialistas en valores del Tesoro» (SVT)[9] y conocidos en la jerga financiera como «primary dealers». Estos bancos presentan sus ofertas y las OAT se adjudican a los bancos seleccionados. Por ejemplo, el 17 de septiembre de 2026 el Tesoro sacó a subasta una OAT con un tipo de interés del 3,25 % con vencimiento en febrero de 2032. Los quince bancos privados estaban dispuestos a comprar por un importe total de 12 500 millones de euros y el Tesoro acabó emitiendo y vendiendo 5 700 millones[10] . Esto confirma que los bancos extranjeros y franceses muestran un gran interés por la deuda de Francia, por mucho que digan quienes afirman que el endeudamiento del país ha alcanzado un nivel insostenible.

Una vez emitidos los títulos pueden revenderse y recomprarse entre inversores en el mercado secundario. El mercado secundario es algo así como el mercado de coches de segunda mano: los títulos de deuda ya emitidos están en circulación y pueden cambiar de propietario. Es en este mercado secundario donde el Eurosistema ha comprado deuda de los Estados de la zona del euro, en particular OAT francesas.

La distinción es importante porque el BCE no puede comprar directamente los bonos cuando un Estado los emite. En cambio, en el marco de sus programas de compra, puede adquirir títulos ya emitidos en el mercado secundario. Así es como el Eurosistema se ha convertido en propietario de una parte importante de la deuda pública francesa.

Esta forma de financiar a los Estados se inscribe en una transformación más amplia que se remonta a las últimas décadas y acompaña la ofensiva neoliberal: los Estados han ido renunciando a financiarse directamente a través de su banco central, lo que resulta perjudicial, ya que de este modo se privan de una financiación a tipos de interés nulos o muy bajos, tal y como se practicaba en Francia con el circuito del Tesoro desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta los años setenta e incluso más allá. De este modo, los Estados han confiado una parte cada vez mayor de su financiación a los mercados financieros nacionales, extranjeros y a las instituciones que los organizan. Esta evolución se ajusta a los intereses del gran capital, ya que el mercado de la deuda representa un volumen enorme y al escapar al control de las instituciones públicas se convierte en una fuente considerable de beneficios para el sector financiero capitalista, que se beneficia al mismo tiempo de la garantía del Estado. 

Así, en Francia a partir de la década de 1980 las emisiones de deuda se realizan en el marco de un mercado organizado en torno a las subastas (https://www.aft.gouv.fr/fr/techniques-demissions) mientras que la prohibición de la financiación directa del Estado por parte del Banco de Francia[11] se reforzó posteriormente, incorporándose al Derecho europeo, cuya principal finalidad es favorecer los intereses privados de una minoría privilegiada que vive a costa de las clases populares.

Fue en el mercado secundario donde el Eurosistema adquirió gran parte de los bonos de los Estados de la zona del euro, en particular los OAT franceses. Así pues, el BCE y los bancos centrales nacionales adquirieron estos títulos a instituciones privadas (bancos, fondos de inversión y otros agentes financieros) que ya los poseían. En el marco del Programa de Compra de Valores del Sector Público (PSPP por sus siglas en inglés) puesto en marcha en 2015, las compras de valores públicos las realizaron principalmente los bancos centrales nacionales bajo la coordinación del BCE. El propio BCE precisa que las compras de deuda pública en el marco del PSPP se realizan en el mercado secundario y no en el mercado primario.

Por lo tanto, en el momento en que emitió sus bonos Francia no recibió directamente ese dinero del BCE: los bancos y los inversores compraron esos títulos y a continuación el Eurosistema los recompró en el mercado financiero. Es a través de este mecanismo como los bancos centrales del Eurosistema se han convertido en titulares de una parte considerable de la deuda pública francesa.

El hecho de que los titulares privados de la deuda pública francesa que vendieron libremente al Eurosistema títulos por un valor de 600 mil millones ya hayan sido pagados permite comprender por qué una cancelación de las deudas en cuestión no supondría ningún perjuicio para los bancos ni para los inversores privados.

En el momento álgido de esta política de compras, en la primavera de 2022, el Eurosistema poseía alrededor de 4,2 billones de euros en títulos de deuda pública de los Estados de la zona del euro. Desde entonces, estos activos han ido disminuyendo a medida que los títulos vencen y ya no se renuevan de forma sistemática. A mediados de junio de 2026 aún representaban unos 3 billones de euros, de los cuales forman parte los 600 mil millones de euros de deuda pública francesa en poder del Eurosistema.

Una vez aclarados estos aspectos cabe preguntarse qué pasaría si se cancelaran esos 600 mil millones de euros. ¿Sería positiva una decisión así para Francia y para las clases populares? La respuesta a esta pregunta es sí, y vamos a explicar por qué.

¿Por qué una condonación de la parte de la deuda francesa en manos del Eurosistema sería positiva para Francia y para las clases populares?

Dicha condonación presentaría varias ventajas.

Primera ventaja: el volumen de la deuda pública se reduciría considerablemente.

Si hoy se condonaran los títulos de deuda pública francesa en poder del Eurosistema, unos 600 mil millones de euros, la deuda pública francesa según los criterios de Maastricht se reduciría en aproximadamente un 17 %, pasando de unos 3,5 billones a unos 2,9 billones de euros.

Segunda ventaja: la ratio de deuda pública respecto al PIB también se reduciría considerablemente.

Pasaría aproximadamente del 117,5 % actual al 97,5 % del PIB, lo que supone una disminución de unos 20 puntos porcentuales.

Tercera ventaja: los argumentos esgrimidos por el BCE y la Comisión Europea para imponer o endurecer las políticas de austeridad en Francia en nombre de la necesidad de reducir la deuda pública y la ratio deuda pública/PIB se verían considerablemente debilitados.

Una reducción tan importante de la deuda pública mermaría la fuerza del argumento según el cual Francia se vería obligada a recortar su gasto público y social para cumplir con las restricciones derivadas de su nivel de endeudamiento.

Cuarta ventaja: una condonación de la deuda francesa en manos del Eurosistema reduciría considerablemente los medios de presión de que dispone el BCE frente a un gobierno de izquierdas que en Francia emprendiera cambios en favor de la justicia social y la transición ecológica. De hecho, un acreedor dispone de medios de presión sobre un deudor mientras este le deba dinero, pero en el momento en que se condona la deuda, el acreedor pierde su medio de presión. El BCE, en su calidad de acreedor, no duda en intentar influir en las políticas de los Estados que le deben dinero. Si Francia ya no tiene deuda con el BCE recuperará una mayor libertad.

Quinta ventaja: una reducción significativa del volumen de la deuda pública mejoraría la situación financiera del Estado francés.

Con una deuda reducida en unos 600 mil millones de euros, casi el 17 % de la deuda actual, Francia estaría menos endeudada y presentaría mejores indicadores de solvencia a ojos de los prestamistas, ya que su capacidad para reembolsar la deuda habría aumentado. En consecuencia, a Francia le resultaría más fácil encontrar inversores que aceptaran prestar a un tipo de interés inferior o igual al anterior.  

La afirmación de que una condonación de la deuda en poder del Eurosistema conllevaría necesariamente un aumento del coste de los nuevos préstamos no se basa en ninguna evidencia económica. No hay nada que permita afirmar que tal condonación llevaría necesariamente a los prestamistas privados a exigir a Francia tipos de interés más elevados que antes de la condonación. Por el contrario, la reducción de la deuda mejoraría varios indicadores que intervienen en la valoración de la situación financiera del Estado y, en consecuencia, los prestamistas potenciales serían menos exigentes y avaros en cuanto a los tipos de interés. En la historia antigua y reciente hay múltiples ejemplos que demuestran que una condonación de la deuda reduce el coste de las nuevas deudas.

Sexta ventaja: si Francia decidiera reducir drásticamente su deuda pública en manos del Eurosistema abriría una brecha que afectaría directamente a varios otros países de la zona del euro. De hecho, el Eurosistema posee aproximadamente 735 mil millones de euros de deuda alemana, 500 mil millones de deuda italiana, 380 mil millones de deuda española, 160 mil millones de deuda neerlandesa, 115 mil millones de deuda belga, 90 mil millones de deuda austriaca, 70 mil millones de deuda portuguesa, 55 mil millones de deuda irlandesa, 50 mil millones de deuda finlandesa y 35 mil millones de deuda griega. Por lo tanto, una decisión de este tipo por parte de Francia podría suscitar un debate en toda la zona del euro, especialmente en los países muy endeudados, contribuyendo a crear un relación favorable de fuerzas a nivel europeo frente a las políticas de austeridad y las restricciones que pesan sobre el gasto social y los servicios públicos[12] .

¿Por qué la condonación de la deuda en poder del BCE provoca semejante revuelo entre las autoridades y los más ricos?

Primera razón: cuanto mayor es la deuda pública más argumentos tienen los defensores de la austeridad para imponer recortes en el gasto público, nuevos ataques a los servicios públicos, nuevas privatizaciones, recortar los salarios y las pensiones, las ayudas sociales, aumentar los impuestos indirectos sobre el consumo y continuar con los ataques contra las conquistas sociales de la posguerra y de la época posterior a mayo del 68.

Segunda razón: mientras la deuda pública se financie en los mercados financieros, su elevado saldo contribuye a garantizar los ingresos de quienes poseen los títulos de deuda pública. Para los más ricos, que concentran una parte importante del patrimonio financiero, la deuda pública constituye así una fuente de ingresos ampliamente garantizada por el poder público. En Francia solo una ínfima minoría de la población, del orden del 1 %, posee directamente títulos de deuda pública[13] y obtiene de ellos beneficios significativos.

De hecho, si bien la deuda representa una carga para la colectividad constituye al mismo tiempo un activo rentable para sus acreedores, que pertenecen a la clase capitalista. El 1 % más rico invierte una parte de su patrimonio financiero en estos títulos, lo que le proporciona una renta permanente abonada y garantizada por el Estado. Dicha clase no desea privarse de esta fuente de ingresos y utiliza los medios a su alcance para hacer creer que una cancelación de la deuda sería perjudicial para la sociedad. También hay que recordar que una gran parte de la deuda pública sirve para compensar la pérdida de ingresos provocada por las desgravaciones fiscales concedidas a las grandes empresas y a los contribuyentes ricos, los mismos que van a suscribir títulos de deuda.

Desde que Jean-Luc Mélenchon ha vuelto a plantear esta propuesta de condonación de la deuda se han multiplicado los calificativos más alarmistas: «crisis financiera asegurada», según el ministro de Economía, Roland Lescure; «prohibición bancaria», según Édouard Philippe, ex-primer ministro de Macron; «quiebra», según Gabriel Attal, otro ex-primer ministro de Macron; y «caja de Pandora» que podría conducir a la hiperinflación, según el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel. El gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, calificó la condonación de «ilegal, peligrosa e inútil», mientras que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, denunció una «pura violación del tratado». Por su parte, el excomisario europeo Thierry Breton se refirió a una «secuencia letal» caracterizada por «ahorro destruido, fuga de capitales y soberanía perdida». Economistas de la corriente dominante como Philippe Aghion, Premio Nobel de Economía en 2025, han cuestionado públicamente la propuesta: al ser preguntado el 24 de agosto de 2026, declaró que «dar crédito a esta idea me parece algo inverosímil»[14] .

¿Pueden el BCE o el Banco de Francia cancelar en su balance sus créditos frente a Francia? 

La respuesta es afirmativa. El hecho de que el BCE y el Banco de Francia eliminen de su balance los títulos de deuda francesa (denominados «Obligaciones asimilables del Tesoro» o OAT) que tienen en su poder es técnica y totalmente factible. El Banco Central Europeo, el Banco de Francia y los bancos centrales de los demás países miembros del Eurosistema pueden decidir eliminar sin ninguna dificultad técnica de sus balances sus créditos frente a Francia y los demás países de la zona del euro. Es el privilegio de un banco central, ya que no pide préstamos para financiar sus compras, sino que crea dinero para hacerlo. Se trata de un mero ajuste contable, una operación sin ninguna consecuencia negativa ni preocupante para su funcionamiento, su credibilidad y su solvencia.

La cancelación haría desaparecer de su activo los títulos de deuda en cuestión y por lo tanto, reduciría el tamaño de su balance. La disminución del balance de un banco central no supone ningún problema. De hecho, la dirección del BCE desde 2022 ha reducido el tamaño del balance del Eurosistema limitando su programa de recompra de deuda, ya sea pública o privada. En 2022, en su punto álgido, el balance del Eurosistema alcanzó los 8,8 billones de euros y actualmente asciende a unos 6,3 billones, lo que supone una reducción de 2,5 billones de euros. La condonación de las deudas en poder del Eurosistema se inscribiría en esta tendencia.    

Dirigentes como Christine Lagarde, presidenta del BCE, o Emmanuel Moulin, gobernador del Banco de Francia, que se oponen a la condonación, no pueden alegar un obstáculo de viabilidad técnica, ni sostener que esta sería contraria a la tendencia a la reducción del tamaño del balance del Eurosistema iniciada desde 2022. El propio BCE presenta esta reducción como una «normalización» de su balance.

Añadamos que nada en los tratados de la UE prohíbe jurídicamente al BCE proceder a cancelaciones de deuda. Los tratados europeos no prohíben que el BCE cancele los títulos de deuda pública que posee. El artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) prohíbe la financiación monetaria de las administraciones públicas y la compra directa de sus títulos, pero este artículo no dice nada sobre las condonaciones de deuda pública. Los dirigentes del BCE consideran que la condonación de títulos públicos es ilegal porque contraviene el artículo 123. Sin embargo, el artículo 123 no dice nada al respecto. No corresponde a Christine Lagarde, a la dirección del BCE ni a la Comisión Europea legislar ni interpretar el Derecho. En última instancia corresponde al juez competente, en particular al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, interpretar los tratados. Ahora bien, según nuestra información ninguna sentencia del Tribunal de Justicia ha dictaminado explícitamente que la cancelación por parte del BCE de los títulos de deuda pública que posee esté prohibida por el artículo 123 del TFUE o por otras disposiciones de los tratados vigentes.

La propuesta de condonación de las deudas en poder del BCE se remonta a 2020, en plena pandemia. En febrero de 2021 más de 100 economistas y responsables políticos de trece países europeos lanzaron un amplio llamamiento internacional a nivel europeo. Se publicó en El País , en  Le Monde y simultáneamente en siete medios de comunicación europeos.[15]

Entre los firmantes en Francia se encuentran: Thomas Piketty, Laurence Scialom,  Jézabel Couppey-Soubeyran, Gaël Giraud, Jean-François Ponsot, Dominique Méda, Nicolas Dufrêne, François Morin, antiguo miembro del Consejo General del Banco de Francia (1985-1993), varios economistas de ATTAC Francia, Patrick Saurin, del CADTM, y Guillaume Duval, antiguo periodista económico de Alternative Économique; en Bélgica, Paul Magnette, exministro y actual presidente del PS; Olivier De Schutter, relator especial de las Naciones Unidas; Éric Toussaint, portavoz del CADTM internacional y destacados dirigentes sindicales; en Italia, una veintena de catedráticos universitarios. En Alemania, entre los firmantes figuraba Axel Troost, economista y diputado de Die Linke en el Bundestag de 2005 a 2017 y de nuevo brevemente en 2021, así como portavoz de su grupo parlamentario para asuntos financieros y miembro del consejo de la BaFin, la autoridad federal de supervisión financiera.

En España figuran las firmas de varios ministros, secretarios de Estado (Nacho Álvarez, secretario de Estado de Derechos Sociales) o exministros, al igual que varios parlamentarios. En Hungría, Andor László, antiguo comisario europeo. A ellos se sumaban firmantes de Portugal, Luxemburgo, Grecia, Irlanda, Gran Bretaña, Suiza y Suecia.  La lista completa y el llamamiento pueden consultarse en francés  aquí [16]

 A continuación se incluyen algunos extractos del llamamiento:

«Como economistas, responsables y ciudadanos comprometidos de distintos países, es nuestro deber alertar sobre el hecho de que el BCE podría ofrecer hoy a los Estados europeos los medios para su reconstrucción ecológica, pero también para reparar el daño social, económico y cultural tras la terrible crisis sanitaria que estamos atravesando. » «El BCE se compromete a condonar las deudas públicas que tiene en su poder (o transformarlas en deudas perpetuas sin intereses), mientras que los Estados se comprometen a invertir las mismas cantidades en la reconstrucción ecológica y social. » La última frase del llamamiento: «La condonación de la deuda pública que posee, a cambio de inversiones por parte de los Estados, constituiría una primera señal contundente de que Europa recupera el control de su destino».

Tras la publicación del llamamiento, Christine Lagarde, presidenta del BCE, reaccionó de inmediato para rechazar la propuesta de condonación[17] .

Por su parte, tal y como se mencionaba al principio del artículo, Jean-Luc Mélenchon había apoyado la propuesta en su blog.

En diciembre de 2021 un segundo llamamiento internacional a favor de la condonación de la deuda que el BCE tiene con los Estados de la zona del euro volvió a reunir a economistas, sindicalistas y responsables de organizaciones ciudadanas, así como a numerosos representantes electos[18]. Entre los firmantes figuraban cinco parlamentarios franceses o europeos en activo (Raymonde Poncet Monge, de Los Verdes; Éric Coquerel,  actual presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional; Danièle Obono, Manon Aubry y Leïla Chaibi, miembros de LFI), el diputado alemán Andrej Hunko (Die Linke), cuatro diputados irlandeses de People Before Profit (Paul Murphy, Bríd Smith, Richard Boyd Barrett y Gino Kenny), el diputado federal belga Raoul Hedebouw, actual presidente del PTB, la diputada catalana María Dantas (ERC) y la diputada andaluza Teresa Rodríguez (Adelante Andalucía). A ellos se sumaron varios exdiputados europeos o nacionales, así como José María González Santos, entonces alcalde de Cádiz, y Carlos Sánchez Mato, exconcejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid. Se habían sumado al llamamiento importantes dirigentes sindicales, responsables de organizaciones como ATTAC, Philippe Poutou y Olivier Besancenot, del NPA.  Este llamamiento había sido lanzado por el CADTM en colaboración con el eurodiputado Miguel Urban (miembro de Anticapitalistas en el Estado español).

Algunos extractos: «El BCE puede condonar las deudas que tiene con los Estados de la zona del euro». «Un banco central no puede quebrar como un banco comercial». «Por lo tanto, hay que elegir: o se condonan las deudas públicas en poder del BCE o se acepta el regreso de la austeridad».

La condonación de la deuda en poder del BCE en el centro del debate

En 2026, con vistas a las elecciones presidenciales de 2027, la propuesta de condonación de la deuda pública en poder del BCE ha resurgido en Francia con más fuerza que antes.  En caso de victoria del candidato de La France Insoumise se podría proponer un escenario en tres etapas:

1. El Gobierno solicita al Eurosistema la condonación de los títulos de deuda francesa que posee y al mismo tiempo pone en tela de juicio el marco que sustrae la política monetaria al control democrático.

A continuación:

2. En caso de negativa pone en marcha una auditoría con participación ciudadana y suspende temporalmente los reembolsos mientras dure la misma.

Y:

3. Una vez finalizada la auditoría, Francia decide cómo tratar la deuda: reestructuración con un fuerte descuento, cancelación parcial o total y si las conclusiones de la auditoría lo justifican, repudio.

Tal y como escribe LFI en su programa de 2026: «También llevaremos a cabo una auditoría ciudadana de la deuda pública para determinar qué parte de esta deuda es ilegítima y a continuación, prepararemos su reestructuración negociada». LFI, Presupuesto 2026: Por un cambio de rumbo social, p. 15

También habrá que abordar la supuesta «independencia» del Banco de Francia. Emmanuel Moulin, nombrado gobernador en junio de 2026 por seis años, no ha recibido un mandato que lo sitúe por encima del presidente de la República elegido por sufragio universal. Está al servicio de una institución pública y no de un poder financiero privado. Por lo tanto, su independencia respecto al Gobierno no puede interpretarse como un derecho a oponerse a la voluntad popular expresada en las urnas.

Si tras las elecciones de 2027 el nuevo Gobierno recibe un mandato claro para poner fin a determinadas políticas monetarias y financieras y solicita al gobernador que contribuya a su aplicación respetando la legislación vigente, deberá acatarlo. Si por el contrario, opta deliberadamente por utilizar su cargo para obstaculizar dicha política, habrá que plantearse la cuestión de su responsabilidad y de su permanencia en el cargo. La propia ley prevé la posibilidad de poner fin al mandato del gobernador en caso de falta grave.

No sería aceptable que un gobernador nombrado antes de unas elecciones pudiera, en nombre de una independencia concebida para proteger al banco central de las presiones políticas, arrogarse el poder de neutralizar un mandato democrático claramente expresado. No le corresponde al gobernador del Banco de Francia llevar a cabo la política económica de Francia en lugar del Gobierno surgido de unas elecciones democráticas[19] .

Y si el marco europeo de independencia de los bancos centrales se utiliza para impedir la aplicación de ese mandato, entonces será ese mismo marco el que habrá que cuestionar. Un banco central no es una potencia por encima de la democracia.

Conclusión

La condonación de la deuda pública francesa en manos del Eurosistema no es ni una fantasía ni una cuestión puramente contable, plantea una cuestión fundamental: ¿quién debe decidir la orientación económica y monetaria del país?

Ante una deuda pública que alcanza niveles considerables, con intereses que se pagan a los tenedores de títulos y el enorme poder otorgado a los bancos centrales independientes, es necesario volver a situar la cuestión de la deuda en el centro del debate democrático.

Solicitar la cancelación de los títulos en poder del Eurosistema, iniciar una auditoría con participación ciudadana en caso de denegación, suspender los reembolsos durante dicha auditoría y a continuación, decidir soberanamente qué parte de la deuda debe reestructurarse, cancelarse o si fuera necesario, repudiarse: este es el enfoque que permite recuperar colectivamente el control de la deuda pública y poner fin a la idea de que los mercados financieros y los bancos centrales tienen la última palabra.

En definitiva, la cuestión no es solo: «¿Hay que cancelar la deuda en poder del BCE?». Es más fundamental: ¿quién debe decidir qué tiene que pagar la población, a quién y por qué?

 (El autor agradece a Christian Dubucq, Pierre Gottiniaux y Patrick Saurin por su revisión y sus comentarios. El autor agradece a Fernanda Gadea la revisión de la traducción al castellano.)


[1] Jean-Luc Mélenchon, rueda de prensa ante los «nuevos medios», junio de 2026, citado en Caroline Quevrain, «“Basta con echarlos al fuego”: ¿se puede realmente condonar parte de la deuda francesa, tal y como propone Jean-Luc Mélenchon?», TF1 Info, 14 de agosto de 2026, actualizado el 24 de agosto de 2026 https://www.tf1info.fr/economie/verif-il-suffit-de-les-foutre-au-feu-peut-on-vraiment-annuler-une-partie-de-la-dette-francaise-comme-le-propose-jean-luc-melenchon-2458491.html .

[2] Además de TF1, mencionada anteriormente, véase La Tribune, 28 de agosto de 2026,       https://www.latribune.fr/article/economie/42384163826786/dette-les-candidats-a-lelection-presidentielle-exposent-leurs-divergences-face-aux-patrons y Sandrine Cassini, «Jean-Luc Mélenchon, en el centro de los debates y las críticas con su propuesta de condonar parte de la deuda de Francia», Le Monde, 28 de agosto de 2026. El artículo recoge la declaración de Jean-Luc Mélenchon del 24 de junio de 2026: «Basta con cogerlos y tirarlos al fuego», en referencia a los títulos de la deuda francesa en poder del BCE https://www.lemonde.fr/politique/article/2026/08/28/l-annulation-de-la-dette-de-la-france-la-proposition-polemique-qui-place-jean-luc-melenchon-au-c-ur-des-debats-de-la-presidentielle_6758807_823448.html; las tres fuentes se consultaron el 22 de septiembre de 2026

En español, ver Euronews, Estelle Nilsson-Julien, 28/08/2026 https://es.euronews.com/2026/08/28/la-economia-domina-el-primer-debate-entre-candidatos-a-la-presidencia-francesa?utm_source=chatgpt.com&utm_source=chatgpt.com, consultado el 25 de septiembre de 2026

[3] HuffPost, «La idea de Jean-Luc Mélenchon de condonar parte de la deuda empieza a convencer a los franceses», 5 de septiembre de 2026, https://www.huffingtonpost.fr/politique/article/l-idee-de-jean-luc-melenchon-d-annuler-une-partie-de-la-dette-commence-a-convaincre-les-francais_318190.html, consultado el 22 de septiembre de 2026. La encuesta fue realizada por YouGov para Le HuffPost entre 1 039 personas representativas de la población francesa mayor de 18 años, entrevistadas en línea entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre de 2026 con la pregunta: «¿Está a favor o en contra de la condonación de la deuda pública francesa?». Cabe señalar que según esta encuesta la condonación de la deuda en poder del Banco de Francia y del Banco Central Europeo cuenta con un mayor apoyo entre los jóvenes (el 50 % de entre 18 y 24 años se muestra a favor) que entre las personas de más edad (solo el 39 % de los mayores de 55 años a favor)

Nota: El HuffPost francés es un medio de comunicación generalista en línea creado en Francia en 2012, del que Le Monde posee el 85 % de las acciones.

[6] El artículo 282, apartado 1, del  TRATADO DE FUNCIONAMIENTO DE LA UNIÓN EUROPEA (TFUE)  establece:  «El Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales constituyen el Sistema Europeo de Bancos Centrales. » https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX%3A12016E282&utm, consultado el 25 de septiembre de 2026

[7] Los datos facilitados por el BCE indican que a finales de agosto de 2026 el Eurosistema poseía títulos de deuda pública francesa por un valor de 600 000 millones de euros que se distribuían en dos categorías: 360 mil millones de deuda pública francesa en el marco de su Programa de compra de valores del sector público (en inglés: Public Sector Purchase Programme, PSPP)  puesto en marcha en 2015 y 240 mil millones de euros en el marco de otro programa de compra de deuda iniciado durante la pandemia del coronavirus, conocido  en francés como «Programa de compras de emergencia ante la pandemia» (en inglés: Pandemic Emergency Purchase Programme, PEPP).  En el marco de estos dos programas de recompra el Banco de Francia y otros bancos centrales del Eurosistema han comprado OAT (Obligaciones asimilables del Tesoro) en el mercado secundario a bancos privados y fondos de inversión. Para consultar una versión detallada de los datos sobre las compras de deuda en el marco de los dos programas PSPP y PEPP, véanse los dos sitios web siguientes del BCE:   https://www.ecb.europa.eu/mopo/implement/app/html/index.fr.html https://www.ecb.europa.eu/mopo/implement/pepp/html/index.fr.html

[8] Otras estimaciones apuntan al 18 % pero lo importante es el orden de magnitud; da igual que sea 17 %, 1 % ó 2 %, en cualquier caso, entre el momento en que se escriben estas líneas y el inicio del nuevo mandato presidencial en 2027 el volumen de la deuda de Francia habrá variado, al igual que la parte en poder del Eurosistema, ya que algunos títulos de deuda habrán vencido. Sin embargo, lo cierto es que el porcentaje será significativo y alcanzará al menos el 15 % según mis previsiones.

[9] A continuación se presenta la lista de estos 15 bancos, entre los que se encuentran cuatro entidades francesas, una alemana, una española, tres británicas, cinco norteamericanas y una japonesa:  Bank of America Securities, Barclays Europe PLC, BNP Paribas SA, Citibank Europe PLC, Crédit Agricole CIB SA, Deutsche Bank AG, Goldman Sachs Bank Europe SE, HSBC Continental Europe SA, J.P. Morgan SE, Morgan Stanley Europe SE, Natixis SA, Natwest Markets NV, Nomura Financial Products Europe GmbH, Santander SA y Société Générale SA. Fuente: https://www.aft.gouv.fr/fr/presentation-specialistes-en-valeurs-tresor

[11] Esta evolución la describe Benjamin Lemoine en su libro *L’ordre de la dette. Enquête sur les infortunes de l’État et la prospérité du marché* (El orden de la deuda. Investigación sobre las desgracias del Estado y la prosperidad del mercado), París, La Découverte, 2016, 303 págs.

[12] Las demás cantidades ascienden aproximadamente a 20 mil millones de euros para Eslovaquia, 15 mil millones para Eslovenia, 7 mil millones para Lituania, 5 mil millones para Letonia, 5 mil millones para Luxemburgo, 5 mil millones para Chipre, 2 mil millones para Malta y mil millones para Estonia. Croacia, que se incorporó a la zona del euro en 2023, solo representa una cantidad insignificante en estas carteras. Estas cifras son órdenes de magnitud basadas principalmente en las carteras del PSPP y del PEPP del Eurosistema, contabilizadas a coste amortizado, por lo que no se corresponden exactamente con el valor nominal de los títulos

[13] La tenencia directa de títulos de deuda pública francesa por parte de los hogares es muy minoritaria: alrededor del 1 % de los hogares posee directamente bonos de cualquier tipo y la proporción de los que poseen títulos de deuda pública francesa constituye una fracción de ese conjunto. INSEE, «Renta y patrimonio de los hogares», edición de 2021, datos de la encuesta «Historia de vida y patrimonio» 2017-2018: «Bonos (o fondos de inversión en bonos): 1,0 %» de los hogares.

Véase también la Asamblea Nacional, Informe sobre la evolución y las perspectivas de los productos de ahorro, 2023, que recoge estos datos e indica que el 1 % de los hogares posee bonos directamente. Cabe añadir que en 2015, según el Banco de Francia citado por la Asamblea Nacional, los hogares franceses poseían directamente menos del 0,01 % del saldo vivo de la deuda negociable del Estado. Atención: este 0,01 % es una proporción del saldo vivo de la deuda, no una proporción de los hogares. Asamblea Nacional, «Informe presentado en aplicación del artículo 145 del Reglamento por la Comisión de Finanzas, como conclusión de los trabajos de la misión de evaluación y control sobre la gestión y la transparencia de la deuda pública, presentado por los diputados Jean-Claude Buisine, Jean-Pierre Gorges y Nicolas Sansu», julio de 2016,  https://www.assemblee-nationale.fr/14/rap-info/i3936.asp consultado el 21 de septiembre de 2026

[14] ¿Son todas las objeciones planteadas por los defensores del sistema tan caricaturescas? La postura expresada el 4 de septiembre de 2026 en las páginas del diario Le Monde por Olivier Blanchard, antiguo economista jefe del FMI, junto con Quentin Vandeweyer, profesor de la London Business School, no debe incluirse en la misma categoría que las mencionadas anteriormente. Reconocen que la cancelación de la deuda en poder del Banco de Francia sería una operación entre el Estado y el Banco de Francia sin efectos negativos directos para los acreedores privados del Estado. Escriben explícitamente, en relación con la cancelación de la deuda en poder del banco central, que «sus defensores tienen razón en este punto» cuando afirman que la operación no afectaría directamente ni a los acreedores del Estado ni a los del Banco de Francia. Su principal argumento en contra de la cancelación es que si el Estado cancela los títulos en poder del Banco de Francia, los intereses que el Estado ya no le abona desaparecen, mientras que las reservas que mantienen los bancos —en su gran mayoría privados— en el Banco de Francia se mantienen y según ellos, deben seguir siendo remuneradas. Como subraya el economista Nicolas Dufrêne, quien les respondió en Le Monde el 11 de septiembre de 2026, se podrían elevar las reservas obligatorias, que no se remuneran, y modificar la remuneración de las reservas excedentarias. Las reservas excedentarias que los bancos mantienen en el Banco de Francia no son una necesidad para el buen funcionamiento de la economía, son ante todo un instrumento de política monetaria, que puede sustituirse o reorganizarse en el marco de otro mecanismo.

[15] L’Avvenire (Italia), El País (España), Bolsamania.com, La Libre Belgique (Bélgica), PaperJam (Luxemburgo), Der Freitag (Alemania), Infosperber (Suiza), Le Temps (Suiza), Euractiv (UE). La versión en inglés publicada por Euractiv: https://www.euractiv.com/opinion/cancel-the-public-debt-held-by-the-ecb-and-take-back-control-of-our-destiny/

[17] Agence France-Presse, «Para Lagarde (BCE), la condonación de la deuda por la COVID-19 es “inconcebible”»,  https://euractiv.com/fr/news/pour-lagarde-bce-lannulation-de-la-dette-covid-19-est-inenvisageable/

[19] Uno de los graves errores del Gobierno de Alexis Tsipras y de su ministro de Hacienda, Yanis Varoufakis, en 2015 fue mantener a Yannis Stournaras al frente del Banco de Grecia a pesar de su abierta oposición a la política por la que el pueblo griego había elegido a Syriza en enero de 2015. He analizado este tema en mi libro: “Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible”, páginas 127-128, Editorial El Viejo Topo, 2020  https://tienda.elviejotopo.com/catalogo/3209-capitulacion-entre-adultos-grecia-2015-una-alternativa-era-posible.html " 

 (Eric Toussaint , Sin Permiso, 26/09/26) 

27.9.26

"Tenemos una forma de círculo virtuoso"... Sin cura de austeridad e incluso sin presupuestos desde 2023, España logró un desendeudamiento espectacular, del 124% de hace solo cinco años, hasta el 99,9% del PIB actual, mientras Francia se hunde... Una recuperación exprés que se debe más al vigoroso crecimiento del país que a un verdadero esfuerzo estructural en sus gastos... España logró reducir su endeudamiento sin imponer un plan de austeridad como durante la crisis de la deuda soberana... Lo que, de paso, le otorga márgenes de maniobra de los que Francia ya no dispone. Ante el aumento de los precios de los carburantes, España pudo permitirse reducir fuertemente su fiscalidad... Una medida costosa para las finanzas públicas (se movilizaron más de 2.000 millones de euros) que París, confrontado a un déficit mucho más elevado, se niega hasta ahora a permitirse... La situación presupuestaria española no solo permite a Madrid endeudarse más barato que Francia, sino que también le da mayor margen para amortiguar los shocks que golpean el poder adquisitivo. Pero ¿cómo logró España esta proeza? Porque "el crecimiento fue mucho más fuerte en España". En 2026, su crecimiento debería situarse en el 2,3%, frente al 0,4% de Francia... "esos dos puntos de diferencia de crecimiento respecto a Francia" bastan para dar aire a las cuentas públicas españolas (mayor recaudación de impuestos, menos subsidios de desempleo pagados… su economía sigue siendo vigorosa porque está más orientada a la demanda interna... y aunque su industria pesa menos, España cuenta con una ventaja competitiva respecto a sus vecinos en este sector: costes laborales mucho más bajos para niveles de cualificación equivalentes... España recurrió a cientos de miles de trabajadores extranjeros, lo que dinamizó el empleo... más del 60% de los empleos creados fueron ocupados por mano de obra extranjera, lo que contribuyó en dos tercios al crecimiento de la población activa del país... Estas creaciones de empleo sostuvieron la demanda interna y, por tanto, el consumo, que a su vez impulsó la actividad de las empresas y contribuyó a nuevas creaciones de empleo (Paul Louis, BFMBusiness)

"Sin cura de austeridad e incluso sin presupuestos desde 2023: cómo España logró un desendeudamiento espectacular, hasta el 99,9% del PIB, mientras Francia se hunde**

La deuda de España representaba en julio el 99,9% del PIB, frente al 124% de hace solo cinco años. Una recuperación exprés que se debe más al vigoroso crecimiento del país que a un verdadero esfuerzo estructural en sus gastos.

España se distingue, justo cuando Francia se hunde. Por primera vez desde 2020, la deuda pública de nuestro vecino ibérico cayó por debajo del 100% del PIB en julio, hasta el 99,9%, anunció el Banco de España la semana pasada. Unos días después, Bercy advertía de que la deuda francesa, en torno al 117% actualmente, se situaría en el 119,3% del PIB a finales de año. Un nuevo récord.

El logro de Madrid es aún más notable si se tiene en cuenta que su deuda todavía superaba el 124% del PIB en 2021. Dicho de otro modo, su ratio de endeudamiento ha caído casi 25 puntos en poco más de cinco años, mientras que Francia tiene enormes dificultades incluso para estabilizar el suyo. Como resultado, España, antaño ridiculizada por su falta de rigor presupuestario, se financia hoy a alrededor del 4% a 10 años, frente al 4,6% de Francia.

**Un crecimiento dinámico más que un verdadero esfuerzo en los gastos**

Y, sin embargo, España logró reducir su endeudamiento sin imponer un plan de austeridad como durante la crisis de la deuda soberana. Además, la deuda pública del país en valor sigue aumentando hasta alcanzar su nivel más alto este año, con más de 1.700 millones de euros (a pesar de un ligero retroceso en julio).

No obstante, Madrid ha sabido reducir su déficit público desde el Covid —y a pesar de la ausencia de presupuestos votados desde 2023— (se espera un 2,4% del PIB este año). Lo que, de paso, le otorga márgenes de maniobra de los que Francia ya no dispone. Ante el aumento de los precios de los carburantes, España pudo permitirse reducir fuertemente su fiscalidad. Tras haber bajado en primavera el IVA del 21% al 10%, el gobierno español obtuvo en septiembre una excepción europea que le permite situarse por debajo del mínimo de impuestos especiales normalmente impuesto por la UE.

Una medida costosa para las finanzas públicas (se movilizaron más de 2.000 millones de euros) que París, confrontado a un déficit mucho más elevado, se niega hasta ahora a permitirse, privilegiando ayudas específicas. La situación presupuestaria española no solo permite a Madrid endeudarse más barato que Francia, sino que también le da mayor margen para amortiguar los shocks que golpean el poder adquisitivo.

Pero ¿cómo logró España esta proeza? En primer lugar, porque "las ayudas concedidas durante la pandemia se retiraron más rápidamente que en Francia", recuerda Jésus Castillo, economista especializado en Europa del Sur en Natixis.

Pero, sobre todo, porque "el crecimiento fue mucho más fuerte en España". En los últimos años, España asumió el papel de "motor económico" de Europa. En 2026, su crecimiento debería situarse en el 2,3%, frente al 0,4% de Francia.

Dicho de otro modo, España consiguió reducir su ratio de deuda sobre PIB haciendo crecer el denominador más rápidamente que el numerador, lo que hace más soportable el peso de su endeudamiento.

"No hay un verdadero esfuerzo estructural de consolidación presupuestaria", señala Jésus Castillo. Lo que, por lo demás, podría plantear problemas en el futuro para financiar los grandes retos vinculados al envejecimiento de la población, en particular. Pero, mientras tanto, "esos dos puntos de diferencia de crecimiento respecto a Francia" bastan para dar aire a las cuentas públicas españolas (mayor recaudación de impuestos, menos subsidios de desempleo pagados…), tanto más cuanto que "las finanzas públicas españolas son extremadamente sensibles a los ciclos económicos", destaca también el economista.

**Llamado a la mano de obra extranjera**

Si España no se libra de las repercusiones del conflicto en Oriente Medio (la inflación alcanzó allí el 4,3% en agosto), su economía sigue siendo vigorosa porque está más orientada a la demanda interna.

"Es menos sensible al entorno mundial, en particular porque el peso de su industria es menor que en algunos de sus vecinos como Alemania o Italia", confirma Jésus Castillo. Su crecimiento se ve impulsado especialmente por la buena salud de los servicios y, en particular, del turismo, que generó ingresos récord de casi 135.000 millones de euros el año pasado (+6,8%).

Y aunque su industria pesa menos, España cuenta con una ventaja competitiva respecto a sus vecinos en este sector: costes laborales mucho más bajos para niveles de cualificación equivalentes. Allí, una hora de trabajo en la industria costaba de media 27,70 euros. Eran 32 euros en Italia, 46,3 euros en Francia y 48,8 euros en Alemania. La media de la Unión Europea se situaba por su parte en 33,90 euros.

Esta mano de obra barata también se encuentra en los demás sectores de la economía. Para responder a la escasez de personal en la restauración, la construcción, la logística o incluso la sanidad, España recurrió a cientos de miles de trabajadores extranjeros, procedentes principalmente de América, lo que dinamizó el empleo. "En los últimos tres años, más del 60% de los empleos creados fueron ocupados por mano de obra extranjera", precisa Jésus Castillo.

Entre 2019 y 2025, la población extranjera en edad de trabajar aumentó así un 39%, según una nota del Tesoro, y esta categoría contribuyó en dos tercios al crecimiento de la población activa del país en el periodo. Otro estudio del banco Funcas estima que la integración de la mano de obra extranjera explica el 47% del progreso acumulado del PIB entre 2022 y 2025.

**"Una forma de círculo virtuoso"**

Estas creaciones de empleo sostuvieron el motor del crecimiento español, es decir, la demanda interna y, por tanto, el consumo, que a su vez impulsó la actividad de las empresas y contribuyó a nuevas creaciones de empleo… Sin contar los 163.000 millones de euros del plan de relanzamiento europeo pos-Covid (segundo país beneficiario) que alimentó la inversión en el país.

"Tenemos una forma de círculo virtuoso", resume Jésus Castillo, recordando que la tasa de desempleo "estructuralmente elevada" al otro lado de los Pirineos bajó, no obstante, a principios de año por debajo del 10% por primera vez desde 2008.

¿Podría Francia inspirarse en la receta española para enderezar sus cuentas públicas apoyándose principalmente en un relanzamiento del crecimiento? Parece poco probable dada la estructura de su economía y la magnitud del desvío de sus finanzas, que requerirá verosímilmente "accionar todas las palancas", es decir, recortes de gastos y subidas de impuestos, estima Jésus Castillo. Todo ello procurando no romper el poco crecimiento que nos queda con un ajuste presupuestario demasiado brutal."

(Paul Louis, BFMBusiness, 25/09/26, traducción deepseek, enlaces y gráficos en el original)

25.9.26

Tenía ganas de leer algo así: España mejora su posición en el nuevo panorama internacional... el incremento de la productividad real por hora trabajada es un 2% entre 2019 y 2025 y los sectores más pujantes en la creación de empleo ya no son la hostelería o el comercio, sino la sanidad, las profesiones científicas y técnicas, el transporte y la educación. No se trata, por tanto, de un crecimiento solo extensivo, basado en el incremento de la población y el empleo, sino también intensivo: resultado de la mejora de la eficiencia organizativa y productiva de los proyectos empresariales, como acaba de ratificar el Banco de España señalando el repunte sostenido de la productividad total de los factores... El resultado es un cambio en el modelo de crecimiento hacia otro más productivo, sobre el que se acumulan las evidencias: crece el número de empresas registradas en la Seguridad Social en todos los tamaños, pero, además, aumenta el tamaño medio empresarial lo que es indicativo de apuestas empresariales más eficientes; más de la mitad del empleo neto creado se localiza en ocupaciones que abonan salarios por encima del salario medio; el volumen de exportaciones de servicios no turísticos -que fundamentalmente son servicios de alto valor añadido para empresas- se disparó tras la pandemia y supera ya a los ingresos por turismo situándose en 2025 por encima de los 120.000 millones de euros; por primera vez en décadas el empleo y la productividad crecen al mismo tiempo: antes la productividad solo aumentaba cuando se destruía empleo y se incrementaba la tasa de explotación de las personas trabajadoras... El origen del cambio en el modelo de crecimiento ha sido la mejora normativa de las condiciones de empleo. El éxito de la política laboral del gobierno de coalición se ha basado en disolver la doctrina económica de que para crecer los trabajadores y ciudadanos deben sacrificarse con el fin de aumentar los beneficios que el empresario después invertirá aumentando el empleo y el valor de la producción... El resultado ha sido que el capital ha tenido que cambiar la manera en que se rentabilizaba. Ahora que ya no es tan fácil hacerlo por las malas condiciones de empleo, ha tenido que apostar por proyectos empresariales más eficientes y productivos con plantillas estables. En resumen, el gobierno de coalición ha puesto al capital a trabajar en favor de los intereses de la ciudadanía... El modelo alemán entra en crisis por la pérdida de competitividad de las grandes empresas alemanas del automóvil, química y bienes de equipo resultado del apoltronamiento de sus directivos en tecnologías maduras, que las ha dejado rezagadas en la transición verde y la revolución digital frente a las empresas chinas y estadounidenses (Carlos Martín Urriza)