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3.8.23

Contra el narcoestado sólo hay dos caminos: la legalización de las drogas... o el estado de excepción impuesto por Bukele (que mantiene un nivel de popularidad del 90%, debido a que muchos salvadoreños se sienten seguros ahora), en El Salvador: un país sumergido en un estado policial, sin derechos ciudadanos y bajo censura ... a elegir

 "El Gobierno de El Salvador movió a inicios de julio su maquinaria diplomática para prohibir la presentación de una obra en la Feria Internacional del Libro de Guatemala, la más grande de Centroamérica. El régimen del populista Nayib Bukele exigió que se suspendiera del programa la colección de cuentos Sustancia de hígado, de la escritora salvadoreña Michelle Recinos, que denuncia las arbitrariedades cometidas por las autoridades durante más de un año de un estado de excepción impuesto por el mandatario para hacer frente a la violencia de las pandillas que desangraba al país.

Los ojos de la censura se posaron principalmente en el cuento Barberos en huelga, una dramática y terrible historia que narra cómo los hombres —vendedores ambulantes, dependientes de tiendas, ayudantes de barberos, chóferes de transporte público— desaparecen al ser detenidos por vincularlos sin pruebas con las llamadas maras. Un recuento de una realidad infernal en un país donde han sido detenidas más de 77.000 personas, se han suspendido las garantías ciudadanas, se ha militarizado la seguridad, han sido denunciadas torturas y desapariciones y la censura se impone como política de Estado.

 Bukele, que mantiene niveles altos de popularidad que son la envidia de otros líderes latinoamericanos, impuso desde marzo del año pasado un régimen de excepción que le ha dado luz verde para restringir los derechos constitucionaless en un país que no ha logrado cerrar aún las heridas de una guerra civil que, en la década de los ochenta, causó más de 70.000 muertos y dejó un nefasto recuerdo de abusos militares. A través del estado de excepción, las autoridades salvadoreñas han desatado una cacería que recuerda los abusos de aquella época. Miles de personas son sometidas a diario a revisiones y cateos en retenes militares establecidos en todo el país y se ha desatado una cacería contra hombres jóvenes, por vivir en zonas controladas por pandillas o llevar tatuajes. Hay denuncias de torturas y condiciones inhumanas en las cárceles, además de un centenar de muertos bajo custodia por maltratos de las autoridades carcelarias. La censura es ya una norma y la persecución contra voces críticas, periodistas y sindicalistas ha impuesto un estado de terror en la sociedad.

“Cualquier persona puede ser capturada arbitrariamente”, afirma Abraham Abrego, director de litigio estratégico de Cristosal, una organización que vela por el respeto a los derechos humanos en El Salvador, Guatemala y Honduras. “Hemos encontrado en las denuncias recibidas que han sido detenidos jornaleros, sindicalistas, pescadores, agricultores, personas que han cuestionado a la policía. Hay sindicalistas capturados por protestar porque no les han pagado sus sueldos y más de 3.000 vendedores informales han sido desalojados de San Salvador, la capital, y amenazados con capturarlos bajo el régimen de excepción si protestan”, explica el activista.

Este organismo hizo público a finales de mayo un informe demoledor, en el que denunciaba que al menos 153 reos murieron por torturas, golpes, estrangulación o por falta de atención médica. El organismo documenta que 75 cadáveres presentaban laceraciones y hematomas, heridas con objetos cortopunzantes o señales de ahorcamiento. “Las violaciones masivas y sistemáticas ya son una política del Estado”, advirtió en esa ocasión Cristosal. Para reforzar su política de seguridad, Bukele ordenó la construcción de la que ha llamado la prisión más grande de América, un inmenso complejo de alta seguridad donde han sido trasladados miles de reos y que es denunciado como centro de torturas. A ese infierno carcelario se une la angustia que genera en la ciudadanía la presencia constante de militares en las calles del país.

 Los militares tienen luz verde para detener autobuses y bajar a quienes consideren sospechosos, allanar casas sin órdenes judiciales, basados en denuncias anónimas, o imponer estados de sitio en zonas del país donde la población se encierra por temor a ser capturada. “De las denuncias que hemos recibido, más de 3.400, en el 98% de los casos no hay pruebas de que las personas detenidas tengan vínculos con las pandillas. El procedimiento usado para estas capturas muestra que no hay una investigación previa, ni orden de captura dictada por un juez, sino por operativos policiales y detenciones a criterio. Este nivel de arbitrariedad hace que buena parte de estas capturas no tenga sustento”, explica Abrego. El mandatario, que controla el Congreso y las cortes, ha logrado una reforma que le permite desarrollar juicios masivos, con audiencias de hasta 900 presos. “Estos juicios colectivos limitan el ejercicio de la defensa, porque hacen que los abogados tengan menos oportunidad de demostrar que su defendido es inocente”, advierte el activista.

 Lo que desconcierta a los analistas es que a pesar del infierno desatado por Bukele en su guerra contra las pandillas, sus niveles de popularidad siguen siendo altos, hasta de un 90% según algunos sondeos. Esa popularidad se debe al hecho de que muchos salvadoreños se sienten seguros ahora, dado que las maras habían impuesto su ley en amplias zonas del país, donde cobraban impuesto incluso a las vendedoras callejeras de comida, el pago de una cuota para entrar o salir de un barrio o redadas violentas que dejaban decenas de muertos. El Salvador tenía una de las tasas de homicidio más altas del continente.

“Hay prácticas de violaciones a derechos humanos que no veíamos desde el conflicto armado. Se está utilizando el régimen de excepción para la represión, para limitar la libertad de expresión. El Gobierno cuenta con un aparato de comunicación muy fuerte y una estrategia publicitaria muy exitosa, que genera un mensaje importante, con el que cala la idea de que la seguridad está encima de los derechos. La baja criminalidad hace que la gente se sienta aliviada”, explica Abrego. Un alivio que, sin embargo, mantiene a los salvadoreños en una tensión constante: nadie está a salvo de ser arrestado de forma arbitraria en el infierno desatado por el joven presidente Bukele en el pequeño país centroamericano."          (Carlos S. Maldonado, El País, 30/07/23)

9.1.18

El fracaso de la guerra contra las drogas

"La guerra contra las drogas en Estados Unidos ha sido un fracaso que ha arruinado vidas, ha abarrotado las cárceles y ha costado una fortuna. Comenzó durante el gobierno de Nixon con la idea de que, dado que las drogas son malas para las personas, tiene que ser difícil conseguirlas. En consecuencia, se planteó una guerra contra el suministro.


Durante la epidemia del crack en la década de los ochenta, Nancy Reagan, la primera dama, trató de cambiar este enfoque. Sin embargo, su campaña para reducir la demanda, “Di no a las drogas”, tuvo un respaldo limitado.


El 25 de octubre de 1988, después de enfrentarse a las objeciones de una burocracia enfocada en el suministro de drogas, le dijo a una audiencia de las Naciones Unidas: “Si no podemos detener la demanda de drogas en Estados Unidos, habrá pocas esperanzas de evitar que los productores extranjeros satisfagan esa demanda.

 No lograremos nada si demandamos una carga de responsabilidad mayor en los gobiernos extranjeros que en los alguaciles, jueces y legisladores estadounidenses. El cartel de la cocaína no comienza en Medellín, Colombia. Comienza en las calles de Nueva York, Miami, Los Ángeles y en cada una de las ciudades estadounidenses donde se vende y compra crack”.


Su advertencia, aunque profética, no fue tomada en cuenta. Los estudios muestran que Estados Unidos tiene una de las tasas más altas de abuso de drogas del mundo. Aunque restringir el suministro no ha logrado frenar su consumo, las políticas draconianas han llevado a miles de jóvenes adictos a llenar las cárceles estadounidenses, donde aprenden a convertirse en verdaderos criminales.


La prohibición de las drogas también han creado incentivos económicos perversos que hacen muy difícil combatir a los productores y distribuidores de drogas. El alto precio de las drogas en el mercado negro les ha generado a los grupos que las producen y las venden ganancias enormes, que invierten en comprar armas sofisticadas, contratar pandillas que defiendan su negocio, sobornar a funcionarios públicos y, con la idea de convertirlos en adictos, hacer que las drogas sean de fácil acceso a los niños.


Las pandillas de los carteles, armadas con dinero y armas provenientes de Estados Unidos, están causando un caos sangriento en México, El Salvador y otros países de América Latina. Solo en México, la violencia relacionada con las drogas ha tenido un saldo de 100.000 muertes desde 2006. Esta violencia es una de las razones por las que la gente deja sus países y huye a Estados Unidos.


Si se considera todo lo anterior, es fácil ver que la estrategia que se enfoca en el suministro ha sido muy poco eficiente en disminuir las adicciones y, en cambio, ha provocado una serie de efectos colaterales terribles. Entonces, ¿qué podemos hacer?


En primer lugar, los gobiernos de Estados Unidos y México deben reconocer el fracaso de esta táctica. Solo en ese momento podremos abocarnos a diseñar a nivel nacional campañas educativas rigurosas para convencer a las personas de no consumir drogas. (...)

La crisis actual de opioides profundiza la importancia de frenar la demanda. Este enfoque, con suficientes recursos y el mensaje correcto, podría tener un impacto similar al de la campaña para reducir el consumo de tabaco.


También debemos despenalizar la posesión a pequeña escala de drogas para uso personal, de manera que se detenga el flujo de consumidores no violentos al sistema penal. En Estados Unidos, algunos estados han dado un paso en esta dirección al despenalizar la posesión de cierta cantidad de marihuana.

 La Suprema Corte de Justicia de la Nación en México también declaró que las personas deberían tener derecho a cultivar y distribuir marihuana para uso personal. Al mismo tiempo, debemos seguir considerando ilegal la posesión de grandes cantidades de droga, de manera que los traficantes puedan ser procesados judicialmente y se mantenga cierto control sobre el suministro.


Por último, debemos crear centros de tratamiento de primer nivel con personal capacitado, donde la gente esté dispuesta a ir sin temor de ser condenada y con la confianza de que recibirá una atención eficaz. 

La experiencia de Portugal sugiere que los jóvenes que consumen drogas pero aún no son adictos a menudo pueden dejarlas. Aunque es difícil lograr que los adictos de más edad dejen las drogas, los programas de tratamiento pueden ofrecerles servicios útiles.
Ante un problema tan complejo, debemos estar dispuestos a experimentar con distintas soluciones. 

  ¿Qué mensajes son más eficaces? ¿Cómo pueden lograrse tratamientos efectivos para distintos tipos de drogas y diferentes grados de adicción? Debemos tener la paciencia para evaluar qué funciona y qué no. Pero debemos comenzar ya.

A medida que estos esfuerzos progresen, las ganancias del narcotráfico se reducirán en gran medida, aun cuando los riesgos de involucrarse en él sigan siendo altos. El resultado será una disminución gradual de la violencia en México y los países centroamericanos.


Tenemos una crisis en nuestras manos, y durante los últimos cincuenta años hemos sido incapaces de resolverla. Sin embargo, hay opciones. Tanto Estados Unidos como México necesitan ver más allá de la idea de que la adicción a las drogas es un problema judicial que puede solucionarse con arrestos, juicios penales y restricciones al suministro. Debemos atacarlo juntos con políticas de salud pública y educación.


Aún estamos a tiempo de persuadir a nuestros jóvenes de no arruinar sus vidas." 
  
           (George P. Shultz ha sido secretario del Tesoro y secretario de Estado en Estados Unidos y es miembro de la Hoover Institution en Stanford. Pedro Aspe fue secretario de Hacienda y Crédito Público en México. The New York Times.es, 03/01/18)

17.10.17

Islandia sabe cómo acabar con las drogas entre adolescentes, pero el resto del mundo no escucha

"En mi paseo me acompañan Gudberg Jónsson, un psicólogo islandés, y Harvey Milkman, catedrático de Psicología estadounidense que da clases en la Universidad de Reikiavik durante una parte del curso.

 Hace 20 años, cuenta Gudberg, los adolescentes islandeses eran de los más bebedores de Europa. “El viernes por la noche no podías caminar por las calles del centro de Reikiavik porque no te sentías seguro”, añade Milkman. “Había una multitud de adolescentes emborrachándose a la vista de todos”.

Nos acercamos a un gran edificio. “Y aquí tenemos la pista de patinaje cubierta”, dice Gudberg.
Hace un par de minutos hemos pasado por dos salas dedicadas al bádminton y al pimpón. En el parque hay también una pista de atletismo, una piscina con calefacción geotérmica y, por fin, un grupo de niños a la vista jugando con entusiasmo al fútbol en un campo artificial.

En este momento no hay jóvenes pasando la tarde en el parque, explica Gudberg, porque se encuentran en las instalaciones asistiendo a clases extraescolares o en clubs de música, danza o arte. También puede ser que hayan salido con sus padres.

Actualmente, Islandia ocupa el primer puesto de la clasificación europea en cuanto a adolescentes con un estilo de vida saludable. El porcentaje de chicos de entre 15 y 16 años que habían cogido una borrachera el mes anterior se desplomó del 42% en 1998 al 5% en 2016. El porcentaje de los que habían consumido cannabis alguna vez ha pasado del 17 al 7%, y el de fumadores diarios de cigarrillos ha caído del 23% a tan solo el 3%.

El país ha conseguido cambiar la tendencia por una vía al mismo tiempo radical y empírica, pero se ha basado en gran medida en lo que se podría denominar “sentido común forzoso”. “Es el estudio más extraordinariamente intenso y profundo sobre el estrés en la vida de los adolescentes que he visto nunca”, elogia Milkman. “Estoy muy impresionado de lo bien que funciona”.

Si se adoptase en otros países, sostiene, el modelo islandés podría ser beneficioso para el bienestar psicológico y físico general de millones de jóvenes, por no hablar de las arcas de los organismos sanitarios o de la sociedad en su conjunto. Un argumento nada desdeñable.

“Estuve en el ojo del huracán de la revolución de las drogas”, cuenta Milkman mientras tomamos un té en su apartamento de Reikiavik. A principios de la década de 1970, cuando trabajaba como residente en el Hospital Psiquiátrico Bellevue de Nueva York, “el LSD ya estaba de moda, y mucha gente fumaba marihuana. Había un gran interés en por qué la gente tomaba determinadas drogas”.

La tesis doctoral de Milkman concluía que las personas elegían la heroína o las anfetaminas dependiendo de cómo quisiesen lidiar con el estrés. Los consumidores de heroína preferían insensibilizarse, mientras que los que tomaban anfetaminas preferían enfrentarse a él activamente. 

Cuando su trabajo se publicó, Milkman entró a formar parte de un grupo de investigadores reclutados por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos para que respondiesen a preguntas como por qué empieza la gente a consumir drogas, por qué sigue haciéndolo, cuándo alcanza el umbral del abuso, cuándo deja de consumirlas y cuándo recae.

“Cualquier chaval de la facultad podría responder a la pregunta de por qué se empieza, y es que las drogas son fáciles de conseguir y a los jóvenes les gusta el riesgo. También está el aislamiento, y quizá algo de depresión”, señala.

 “Pero, ¿por qué siguen consumiendo? Así que pasé a la pregunta sobre el umbral del abuso y se hizo la luz. Entonces viví mi propia versión del “¡eureka!”. Los chicos podían estar al borde de la adicción incluso antes de tomar la droga, porque la adicción estaba en la manera en que se enfrentaban a sus problemas”.


“¿Por qué no organizar un movimiento social basado en la embriaguez natural, en que la gente se coloque con la química de su cerebro –porque me parece evidente que la gente quiere cambiar su estado de conciencia– sin los efectos perjudiciales de las drogas?”

En la Universidad Estatal Metropolitana de Denver, Milkman fue fundamental para el desarrollo de la idea de que el origen de las adicciones estaba en la química cerebral. Los menores “combativos” buscaban “subidones”, y podían obtenerlos robando tapacubos, radios, y más adelante, coches, o mediante las drogas estimulantes.

Por supuesto, el alcohol también altera la química cerebral. Es un sedante, pero lo primero que seda es el control del cerebro, lo cual puede suprimir las inhibiciones y, a dosis limitadas, reducir la ansiedad.

“La gente puede volverse adicta a la bebida, a los coches, al dinero, al sexo, a las calorías, a la cocaína… a cualquier cosa”, asegura Milkman. “La idea de la adicción comportamental se convirtió en nuestro distintivo”.

De esta idea nació otra. “¿Por qué no organizar un movimiento social basado en la embriaguez natural, en que la gente se coloque con la química de su cerebro –porque me parece evidente que la gente quiere cambiar su estado de conciencia– sin los efectos perjudiciales de las drogas?”

En 1992, su equipo de Denver había obtenido una subvención de 1,2 millones de dólares del Gobierno para crear el Proyecto Autodescubrimiento, que ofrecía a los adolescentes maneras naturales de embriagarse alternativas a los estupefacientes y el delito. Solicitaron a los profesores, así como a las enfermeras y los terapeutas de los centros escolares, que les enviasen alumnos, e incluyeron en el estudio a niños de 14 años que no pensaban que necesitasen tratamiento, pero que tenían problemas con las drogas o con delitos menores.

“No les dijimos que venían a una terapia, sino que les íbamos a enseñar algo que quisiesen aprender: música, danza, hip hop, arte o artes marciales”. La idea era que las diferentes clases pudiesen provocar una serie de alteraciones en su química cerebral y les proporcionasen lo que necesitaban para enfrentarse mejor a la vida. Mientras que algunos quizá deseasen una experiencia que les ayudase a reducir la ansiedad, otros podían estar en busca de emociones fuertes.

Al mismo tiempo, los participantes recibieron formación en capacidades para la vida, centrada en mejorar sus ideas sobre sí mismos y sobre su existencia, y su manera de interactuar con los demás. “El principio básico era que la educación sobre las drogas no funciona porque nadie le hace caso. Necesitamos capacidades básicas para llevar a la práctica esa información”, afirma Milkman. Les dijeron a los niños que el programa duraría tres meses. Algunos se quedaron cinco años.  (...)"                      ( , El País, 07/10/17) 

12.12.16

El otro camino es la legalización de las drogas, pero nadie parece estar por la labor

"(...)  Ante un estado fallido que no alcanza a dar respuesta a las necesidades de la población ¿la autogestión comunitaria podría ser la alternativa al sistema de partidos? 

La única alternativa que yo he estado observando es la organización social. El pueblo de Cheran recuperó la tierra al narco y se está autogobernando por asamblea, sin partidos, desde 2011. 

En Guerrero, el pueblo creó la policía comunitaria y en Michoacán, las autodefensas. En Chiapas, desde 1994 los zapatistas se autogobiernan. Y el Estado cierra los ojos, porque no llega. Estos pueblos son un ejemplo para otros y en mi opinión las iniciativas seguirán creciendo. 

El otro camino, claro, es la legalización de las drogas, pero nadie parece estar por la labor. (...)"     (Entrevista a José Gil Olmos, Diagonal, 22/11/16)

19.10.16

Información veraz sobre drogas frente a las políticas prohibicionistas

"(...) conglomerado de organizaciones emitieron una declaración para denunciar la falta de perspectiva por parte de los gobiernos sobre “las devastadoras consecuencias de las políticas punitivas de drogas”. Argumentan que, “frente a su persecución, en las últimas décadas el mercado de estupefacientes es más dinámico que hace unas décadas y estas sustancias está más disponibles que nunca”. 

Destacan además que es de una “abrumadora evidencia las devastadoras consecuencias de estas políticas” y “la violenta persecución que se hace a determinados colectivos por estas prácticas por parte de algunos Estados y los millones de fondos públicos destinados a su estéril erradicación”.

 En España también se aprecia una mayor visibilidad de determinados sectores que abogan por una despenalización de las drogas y la necesidad de tener otro tipo de estrategias para abordar esta problemática.

Claudio Vidal, delegado de Energy Control (plataforma de reducción de riesgos del consumo de drogas), expone que “las políticas de drogas no están logrando los objetivos para las que fueron planteadas”. 

Máxime cuando “han creado muchos problemas a provocar altos niveles de inseguridad en ciertas zonas del mundo, Estados fallidos y el cometer atrocidades en nombre de la guerra contra las drogas como está ocurriendo en Filipinas”, remacha. Y añade que “se debe abrir un nuevo debate cuya única premisa sea el proteger a las personas”. 

 Este tipo de plataformas como Energy Control o Ai Laket! se caracterizan por manifestarse independientes frente a organismos estatales por y su apuesta por la “información veraz sobre drogas para alcanzar una prevención y una reducción de daños cuando se dé el consumo verdaderamente efectiva”.

La reducción de riesgos basada en la información también está contemplada por el Gobierno y la incluye desde hace años en su Estrategia Nacional sobre Drogas. Sin embargo, el doctor en psicología social, David Pere Martínez Oró, enuncia que las autoridades ofrecen una “información descontextualizada acerca de los efectos negativos de las drogas”, y denuncia que desde esta estrategia educativa “no se aprecia ninguna ruptura con el discurso prohibicionista penal”.

Martinez Oró precisa que la “prevención prohibicionista que realiza el Estado” da un mensaje centrado “en inocular miedo con un mensaje unívoco: no se debe consumir”. Y sentencia que “si se sabe que los jóvenes van a tener que enfrontarse con las drogas, es mejor darles herramientas más allá del áspero no”. 

Otras voces son escepticas acerca de la verdadera utilidad de la información y la educación para prevenir y reducir los peligros derivados del consumo de drogas. Gregor Burkhart, responsable del área de prevención del Observatorio Europeo de las Drogas, afirma que la prevención a través de la información “es una gran falacia”.

 “Es una mentira basada en la creencia de que los seres humanos toman sus decisiones sobre el consumo basados en la educación y decisiones racionales”, precisa. Para Burkhart esta idea carece de base sólida “ya que no todos tenemos una gran capacidad cognitiva”

 Energy Control y Ai Laket! operan directamente en zonas de ocio nocturno y festivales de música. Ofrecen impresos con información específica sobre el uso de determinadas sustancias, sus efectos y sus contraindicaciones. Pero además, en muchas ocasiones estos puestos dan la posibilidad de que los usuarios de drogas analicen sus propias sustancias o que realicen pruebas de alcoholemia para evitar posibles peligros al volante.

La plataforma Cruz Roja Juventud también ofrece este tipo de servicios y valoran que los análisis en las mismas zonas de ocio “están demostrando ser una de las estrategias más efectivas para reducir riesgos”. Enuncian que de esta forma se es capaz de determinar la verdadera composición de una sustancia y su grado de pureza y que, de otra forma, “el usuario sería incapaz de conocer con precisión”. “Nuestra misión es dar una información objetiva y veraz sin meternos en cuestiones éticas ni morales”, agregan.

Sobre la vía del análisis in situ, Claudio Vidal explica que hay que tener en cuenta que una parte de la población “quiere tomar drogas y las tomará, independientemente de las campañas de propaganda antidroga que realizan las autoridades”. Desde este contexto, Vidal sostiene que las drogas están en manos de un mercado ilegal y que una de sus artimañas básicas para maximizar beneficios es la adulteración. “Es un mercado ilegal, no regulado, y estas adulteraciones pueden entrañar riesgos añadidos”, remarca.

Estas organizaciones coinciden en que ofrecer la posibilidad al usuario de saber qué sustancia tiene entre manos en realidad “es un recurso muy atractivo y que ellos mismos agradecen”. Pero también, brinda la oportunidad de realizar un monitoreo de qué sustancias se consumen y poder detectar remesas que presenten adulteraciones que entrañen peligro para la población más allá del que puedan presentar de por sí el uso de estas sustancias. Y así, poder poner en sobre aviso a las autoridades para que esta alerta llegue a la ciudadanía. "                   (Público, 02/10/16)

11.9.14

Kofi Annan y ex-presidentes de gobierno piden la despenalización de las drogas

"La despenalización del consumo y posesión de drogas, ante el fracaso de las medidas prohibitivas y punitivas, y una regulación responsable de las sustancias psicoactivas son las principales recomendaciones del atrevido informe que este martes hará público en Nueva York la Comisión Global de Políticas sobre Drogas, de la que forman parte el exsecretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, un grupo de expresidentes de Gobierno de todo el mundo y personalidades de prestigio internacional.

 El informe enfatiza en la necesidad de que la sesión especial sobre drogas de Naciones Unidas de 2016 suponga un cambio radical en la manera en que se aborda esta cuestión en todo el mundo.

“Es necesario un régimen de control de drogas mundial, nuevo y mejorado, que proteja la salud y la seguridad de las personas. Las medidas basadas en ideologías represivas deben ser sustituidas por políticas más humanas y eficaces a partir de evidencias científicas, principios de salud pública y respecto a los derechos humanos.

 Esta es la única manera de reducir la muertes por drogas, las enfermedades, el sufrimiento, la violencia, el crimen, la corrupción y los mercados ilegales, producto de políticas ineficaces y prohibitivas. (...)

La Comisión Global es consciente de que sus propuestas son polémicas y generarán rechazo, pero insta a los Gobiernos a poner fin a la criminalización de los consumidores y a regular los mercados de la droga para impedir el brutal enriquecimiento de quienes trafican con sustancias estupefacientes.

 Asimismo, alerta contra las burocracias que defienden las políticas inmovilistas, el sensacionalismo de determinados medios y las trampas que encierran conceptos que considera superados como “tolerancia cero” o “sociedad libre de drogas”.

“La buena noticia es que el cambio está en el aire. La retórica anticuada y las metas poco realistas de la sesión especial de la ONU de 1998 es poco probable que se repita en 2016”, añade el grupo de exmandatarios. En aquella ocasión, los conceptos que se manejaron, y que se han demostrado inútiles, fueron un mundo libre de drogas y la guerra contra los carteles de narcotraficantes.

La Comisión hace varias recomendaciones fundamentales: reorientar las políticas sobre drogas, entendiendo la cuestión como un problema de salud pública, y asumir el fracaso de las medidas represivas; garantizar un acceso universal a las medicinas esenciales, en particular a los opiáceos contra el dolor (el 8% de la población mundial sufre sin poder disponer de fármacos que les alivien); eliminar la criminalización del consumo y posesión de drogas y poner fin a los tratamientos de desintoxicación obligatorios; buscar alternativas al encarcelamiento para aquellos que participen en menor escala en el tráfico drogas, como productores, correos y otras personas involucradas en la producción, transporte y venta de las sustancias; trabajar para reducir el poder de las organizaciones criminales, así como la violencia e inseguridad que se deriva de la lucha contra ellas; apoyar y promover las diversas experiencias sobre regulación legal del consumo de drogas, empezando por el cannabis, la hoja de coca y ciertas sustancias psicoactivas nuevas.

“Hay que cambiar de rumbo”, afirma Kofi Annan. “Necesitamos políticas que funcionen basadas en datos científicos en lugar de medidas criminalizadoras que nos han llevado a cárceles superpobladas y a graves problemas de salud pública”, añade.

El informe será presentado este martes en la sede del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) por Fernando Henrique Cardoso, expresidente de Brasil; Ernesto Zedillo, de México; César Gaviria, de Colombia; (...)

Son también miembros de la comisión Aleksander Kwasniewski, expresidente de Polonia; Ricardo Lagos, de Chile; George P. Shultz, exsecretario de Estado de Estados Unidos; Mario Vargas Llosa, escritor y Premio Nobel, y Javier Solana, ex Alto Representante de la Unión Europea. Tras la presentación, los comisionados se reunirán con el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, y con su adjunto, el sueco Jan Eliasson.

Cardoso considera que “debemos empezar a tratar la adicción a las drogas como un problema de salud pública en lugar de como un crimen, e intentar reducir su demanda con programas educativos”. El expresidente de Brasil es partidario de “apoyar a los países que de forma responsable están probando fórmulas de regulación para reducir el poder del crimen organizado, que anida en el tráfico ilegal de sustancias”.

Las propuestas de despenalización son una continuación de los innovadores planteamientos de la comisión en su primer informe de 2011, en el que ya planteaban la necesidad de “romper tabúes” tras constatar el fracaso absoluto de la guerra contra las drogas emprendida por algunos Estados.

 Frente a las críticas contra los comisionados en el sentido de que su condición de exmandatarios sin responsabilidades de Gobierno les permitía arriesgar sin asumir las consecuencias, fueron varios los jefes de Estado y de Gobierno en ejercicio que les apoyaron. 

 Es el caso de Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, un país particularmente afectado por la cuestión; Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala, y su homólogo en Uruguay, José Mújica, así como el expresidente mexicano Felipe Calderón.

Los resultados no se hicieron esperar. En la Cumbre de las Américas de 2012, las políticas sobre drogas fueron un tema de discusión por primera vez. En mayo de 2013, la Organización de Estados Americanos elaboró un informe que incluía la legalización de las drogas como un alternativa debatible. Finalmente, y como gran paso en este sentido, Uruguay se convirtió, el pasado mes de diciembre, en el primer país en legalizar la producción, distribución y venta de marihuana.

“A medida que los Gobiernos europeos comprobaron los daños causados por políticas represivas, adoptaron estrategias innovadoras como el intercambio de jeringuillas, las terapias de sustitución, la prescripción de heroína o las salas de consumo, así como la despenalización de la posesión y uso personal. 

La regulación de toda la cadena, desde la producción hasta la venta al por menor de medicamentos, permite no sólo desmontar las organizaciones criminales, sino también proteger la vida y la salud de las personas”, destaca la expresidenta suiza, Ruth Dreifuss.

Por su parte, Ernesto Zedillo opina que las aproximaciones basadas en la salud se demuestran menos costosas y más eficaces que la criminalización y el encarcelamiento. “La despenalización del consumo de drogas es crucial, pero no suficiente. Son necesarias reformas globales que regulen el suministro de drogas con criterios médicos rigurosos”, señala.

“No podemos continuar pensando que la guerra contra las drogas funciona. Necesitamos que nuestros líderes busquen alternativas, basadas en hechos constatables. Se puede aprender mucho de los éxitos y fracasos de la regulación del alcohol, el tabaco o los medicamentos. 

El riesgo asociado al consumo de drogas aumenta cuando se producen, venden y consumen en un entorno criminal. El camino más efectivo en busca de la salud pública es poner las drogas bajo el control de una regulación responsable”, opina el magnate Richard Branson."                 ( , El País, Nueva York 9 SEP 2014)

7.6.11

La fallida guerra mundial contra las drogas nos cuesta a los ciudadanos unos 100 mil millones de dólares anuales

"La guerra contra la droga está siendo un fracaso, no podemos pretender que funcione". Con esta rotundidad, la Comisión Global de Políticas contra la Droga, liderada por expresidentes de Gobierno, empresarios, personalidades como el exsecretario general de la ONU, Kofi Annan, o el exresponsable de la política exterior de la UE Javier Solana y escritores como Mario Vargas Llosa, se sumará hoy a las voces que reclaman un cambio en la estrategia prohibicionista seguida durante décadas desde Naciones Unidas y abanderada por EE UU desde hace 40 años.

Urgen una solución que incluya la despenalización a los consumidores y una rebaja de las penas a los pequeños traficantes. Además, piden que se regule el consumo del cannabis sin excluir otras sustancias a posteriori. (...)

Entre 1998 y 2008, el consumo de opiáceos subió un 34,5%, de los 12,9 millones de adictos hasta los 17,35 millones, según la ONU. La cocaína lo hizo un 27% en esa década, hasta un total de 17 millones de consumidores. El cannabis lo hizo un 8,5% y ronda los 160 millones de consumidores.

"Empecemos tratando la adicción como una cuestión de salud, reduciendo la demanda a partir de iniciativas educativas o regulando el consumo de cannabis", destaca Fernando Henrique Cardoso, expresidente de Brasil, que urge reformas fundamentales y una renovación de concepto en la política de lucha contra la droga iniciada hace medio siglo.

Una de las recomendaciones de este grupo, que presentan en un informe hoy en Nueva York, está dirigida a poner fin a la penalización, marginalización y estigmatización de consumidores de drogas "que no son un peligro para otros".

La acción represiva dirigida al consumo impide que se adopten medidas de salud pública para reducir el sida, las muertes por sobredosis y otras consecuencias del consumo de estupefacientes, afirman. Recomiendan que se ofrezcan tratamientos más allá de la metadona y la buprenorfina, como programas de asistencia con heroína.

España sigue la senda de otros países como Alemania o Canadá, donde la heroína se utiliza como medicamento compasivo -bajo la vigilancia de las autoridades-, y durante un proyecto de investigación, como el iniciado en 2003 en el hospital Virgen de las Nieves, en Granada. Allí, "23 de los 60 pacientes que empezaron ya se han desintoxicado", indica Joan Carles March, director del programa, informa Laura Contreras.

Los líderes animan a los Gobiernos a que "experimenten" con modelos legales que permitan "minar" el poder del crimen organizado a la vez que se garantiza la seguridad y la salud de los ciudadanos. Esta recomendación se aplicaría al consumo de cannabis, donde ya se están dando algunos pasos en la despenalización, incluido EE UU.

"La buena noticia es que las políticas enfocadas en la regulación [que no es lo mismo que legalización] y la despenalización funcionan", señala el patrón de Virgin, Richard Branson. Se trata de "quitar el poder de las manos del crimen organizado", dice.

Los firmantes del informe remachan que "hay que respetar" los derechos humanos de los toxicómanos, "tratándolos como pacientes, no como criminales", subraya Branson. "Muchos son víctimas", recalca el informe. En él se considera que las políticas actuales "alimentan la violencia y el crimen organizado". (El País, 02/06/2011, p. 39)


"Igualmente trágico es que durante los últimos 50 años los esfuerzos de la comunidad internacional se han dirigido a desplegar una fallida guerra mundial contra las drogas que, dicho sea de paso, nos cuesta a los ciudadanos unos 100 mil millones de dólares anuales.

El enfoque que no esta funcionando. Es como si tratásemos de aplastar un globo: cuando el Gobierno americano decidió gastarse 7.000 millones de dólares en la erradicación del cultivo de la hoja de coca en Colombia, todo lo que lograron fue desviar la mayoría de la producción hacia Bolivia y Perú.

Las políticas impulsadas por la mayoría de las agencias antidroga han tenido nefastas consecuencias. En México continúan corriendo ríos de sangre y son miles y miles de muertes innecesarias las que siguen azotando todos los continentes, por no mencionar los millonarios botines que se están embolsando las redes del crimen organizado.

El Presidente Obama y el Primer Ministro Cameron han condenado esta guerra calificándola de “lamentable” y de “fracaso absoluto”. Pero ninguno ha movido ficha todavía para convertir sus palabras en acciones concretas.

Esta semana, sin embargo, un destacado grupo de personalidades políticas internacionales se han reunido en Nueva York con el objetivo de poner fin a esta estrategia de la “guerra” contra las drogas.

En un gesto que podría revolucionar los términos del debate, una nueva Comisión Global,compuesta por personas de la talla de Kofi Annan, César Gaviria o Ernesto Zedillo, antiguos jefes de Estado y ministros de relaciones exteriores de la Unión Europea, los EEUU, Brasil y Mexico y altos diplomáticos de Naciones Unidas, se prepara para romper el tabú y hacer una llamamiento público a favor de enfoques alternativos que incluyan politicas de despenalización y de regulación de las drogas.

Avaaz se ha unido a este esfuerzo, y ya son más de medio millón las personas de todo el mundo que se han unido a nuestra campaña exigiendo un cambio en la estrategia global antidroga.(...)

En los países que han adoptado nuevos enfoques, como Suiza, Portugal, los Países Bajos y Australia, nunca se han cumplido las alarmantes predicciones de los defensores de la guerra contra las drogas, que profetizaron una explosión en el consumo.

Al contrario, en dichos países se han visto reducciones en los niveles de criminalidad, adicción y muertes asociadas con las drogas, permitiendo a sus gobiernos centrarse en el desmantelamiento de imperios criminales. (...)

Pincha aqui para ver a la campaña de Avaaz

(El País, blogs, 3.500 millones, 02/06/2011)

27.12.10

La prohibición de las drogas no da resultados... al revés, las abarata

"El objetivo fundamental de la prohibición es lograr la abstinencia frente a determinadas sustancias psicoactivas y así crear una sociedad libre de drogas. Ello implica, en consecuencia, eliminar el cultivo, la producción, el procesamiento, el tráfico, la distribución, la comercialización, la financiación, la venta y el uso de un conjunto específico de sustancias psicoactivas declaradas ilegales.

La llamada "guerra contra las drogas" que subyace y sustenta la visión prohibicionista de Estados Unidos ha enfatizado, en particular, el combate a los centros de oferta (cultivo, procesamiento, tráfico) de narcóticos.

El principio que orienta ese énfasis es que una política punitiva severa en dichos centros incide para reducir la disponibilidad de drogas en los principales polos de demanda (al incrementar la destrucción e interdicción), para elevar el precio final de las drogas (al hacer más costoso todo el proceso productivo) y para evitar un aumento en la pureza de las drogas (al dificultar los mecanismos de transformación y exportación); todo lo cual conlleva a que los consumidores recurran menos a las drogas o se sientan disuadidos a no ingresar en ese mercado de bienes ilícitos caros, de escasa disponibilidad y de baja calidad en cuanto al producto. (...)

Cabe destacar, asimismo, que en términos de producción de cocaína, si bien Colombia muestra un descenso en el último bienio, tanto Bolivia como Perú muestran un crecimiento en dicho periodo.

Entre esos tres países andinos se mantiene un área cultivada relativamente estable en los últimos años: en 2003 fue de 155.803 hectáreas y el 2009 fue de 160.809 hectáreas. A su vez, el total de cocaína producida en los Andes fue de 845 toneladas métricas en 1998 y osciló entre 842 y 1.111 toneladas métricas en 2009.

Por otro lado, mientas México pasó de producir ocho toneladas métricas de heroína en 2005 a tener una producción de esta de 38 toneladas métricas en 2008, Estados Unidos se convirtió en el principal productor de marihuana en 2006 y la superficie de plantaciones de cannabis creció significativamente en Afganistán en los últimos dos años, al punto de convertir a ese país -que ya es el más grande emporio global en materia de heroína- en el mayor productor mundial de cannabis.

Ahora bien, la disponibilidad de todo tipo de drogas no cambió en Estados Unidos. De hecho, hoy se consigue más variedad de drogas con mayor pureza que hace tres lustros. Más aún, en términos de precio, el gramo de cocaína en ese país pasó de costar 421 dólares en 1990 a valer 216 dólares en 2008.

En cuanto a América Latina, los resultados de la destrucción de cultivos han sido negativos y nocivos. Han sido negativos porque de ningún modo se ha afectado el poder de los traficantes ni se han mejorado las condiciones sociales, políticas y económicas en las áreas en que se aplica la erradicación. Han sido nocivos porque han creado un ciclo vicioso.

Una conjunción particular de factores -apertura de bosques para establecer cultivos ilícitos, transformación de plantíos en sustancias psicoactivas, presión por erradicación forzada de plantaciones, uso de técnicas de aspersión área y manual con químicos, desarticulación de economía campesina de sustentación, persecución violenta de pobres rurales (campesinos e indígenas), ausencia de cultivos alternativos realizables en el mercado, presencia esporádica y generalmente represiva del Estado, traslado de plantíos ilícitos a otras zonas, y reinicio del ciclo- ha culminado en una situación perversa en la que, en cada paso y año tras año, se refuerzan los incentivos para continuar con las plantaciones ilícitas.

En breve, es el momento de impugnar con firmeza la "guerra contra las drogas" y concebir nuevas opciones realistas para superar la cuestión de los narcóticos." (JUAN GABRIEL TOKATLIAN: Drogas y dogmas. El País, opinión, 24/12/2020, p. 35)

25.6.10

"Legalizaría el comercio de drogas con EEUU"

"Secretario de Turismo de Ciudad de México y dirigente del PRD. Aboga por un giro a la izquierda de su partido y un cambio en la lucha contra el narco.

¿Y qué se debería hacer?

Calderón ha sido valiente en la decisión de enfrentarse al narcotráfico pero se ha equivocado en la estrategia. EEUU necesita 50 millones de dosis diarias. Sólo las cárceles necesitan dos millones de dosis diarias. Es un problema de salud pública. Si nosotros legalizamos el mercado, acabaríamos con los cárteles de la droga.

¿Aboga por la legalización?

Aprobaría la legalización del comercio de droga con EEUU.

¿Y el consumo en México?

Aprobaría el consumo de ciertas drogas. Con limitaciones para no envenenar a nuestros jóvenes. Si tenemos un problema de salud pública, es mejor reconocerlo y regularlo antes de que se siga extendiendo." (Público, 25/06/2010)

2.6.10

Las nuevas drogas se venden en internet

"Las autoridades europeas descubren nuevas sustancias que sustituyen a los estupefacientes tradicionales y que se pueden comprar por Internet. Entre ellas, la mefedrona, un sustitutivo del éxtasis. Los especialistas alertan del riesgo de toxicidad

A Ricard siempre le ha gustado experimentar con las drogas. Probar todo lo nuevo que sale. No las compra sólo para irse de fiesta, no. "Me gusta mi rollo cobaya, compartirlas con los amigos, lejos de las discotecas", cuenta desde Barcelona, solicitando aparecer en este reportaje bajo el nombre ficticio de Ricard. Este estudiante de Sociología, de 23 años, ha probado la mefedrona, esa droga que de manera incipiente y muy minoritaria está entrando en España y de la que se oye hablar en Dinamarca, Suecia y Reino Unido, lugares donde se han producido casos en los que murieron personas que la habían consumido (al menos cuatro en los últimos dos años).

Ricard compró su dosis de mefedrona por Internet. Con su tarjeta de crédito. Como cualquier otra compra. Pagó y se la enviaron por correo. Así de fácil.

Las nuevas drogas que están apareciendo a través de la Red no son ilegales hasta que las autoridades de cada país conocen de su existencia, estudian sus riesgos y toman medidas. Durante un periodo de tiempo, viven en un limbo legal. Por eso en el Reino Unido algunas han sido bautizadas como legal highs, algo así como subidones legales. Las autoridades policiales no las pueden perseguir porque aún no han entrado en la categoría de drogas ilegales.

Los consumidores las compran sin problemas y piensan que, al no ser ilegales, son más seguras. "Y eso no es así, es importante que esto se sepa", dice la especialista en adicciones Marta Torrens: "Son sustancias que no han sido probadas en humanos, vienen de laboratorios clandestinos, el riesgo de toxicidad es alto". (...)

Energy Control es un colectivo que está en la primera línea en el mundo de las drogas. Si algo pasa, ellos son los primeros en enterarse. Colaboran con el Ministerio de Sanidad y con el Departament de Salut de la Generalitat, entre otras instancias oficiales. Desde 1997, aplican una política de reducción de riesgos que parte de un principio básico: si la gente va a tomar drogas de todas formas, mejor que tenga información sobre ellas; y mejor que lo que tomen haya pasado algún filtro de calidad.

Los más de 70 voluntarios de esta organización acuden a raves (fiestas al aire libre o en lugares abandonados que duran más de 24 horas) y montan un puesto al cual acuden las personas que van a consumir éxtasis para que les analicen las pastillas y les orienten sobre su consumo y sobre, por ejemplo, los efectos secundarios.

En definitiva, analizan e informan. Desde hace unos meses, han iniciado un experimento pionero: los lunes y los jueves por la tarde, los consumidores de éxtasis, mefedrona y demás drogas de diseño pasan por su laboratorio con pequeñas muestras de sus pastillas para que sean analizadas. "No estamos ni a favor ni en contra del consumo", explica Nuria Calzada, coordinadora de Energy Control. "Trabajamos con la población que consume y está expuesta a riesgos. Las drogas son un tema de salud y no de moral". (...)

En ese contexto la baja oferta de pastillas que, además, son de peor calidad, facilita la irrupción de las llamadas RC, las Research Chemicals. Aparecen derivados sintéticos de feniletilaminas (sustancias creadas a partir del modelo del éxtasis), triptaminas (inspiradas en el modelo del LSD) y catinonas (sustancia de la que procede la mefedrona). Entre 2009 y los primeros meses de 2010, el número de muestras de RC recibidas en Energy Control se ha multiplicado por dos: suponen el 13% de lo que los consumidores les llevan para analizar.

Es lunes, son las seis de la tarde y dos técnicos del laboratorio de Energy Control en Barcelona examinan las muestras que han llegado esta tarde. Hoy sólo han venido dos usuarios a traer pequeñas muestras de cocaína y de éxtasis para que sean analizadas. El jueves anterior vinieron quince personas.

"El fenómeno de las RC es minoritario pero está en expansión", sostiene Nuria Calzada, la coordinadora de este colectivo. "Las posibilidades de mezcla de componentes de los laboratorios son infinitas. Al ilegalizar una sustancia, enseguida llega una nueva: se le quita un componente, se le añade otro y se crea una nueva molécula. No acabas con el problema, sino que creas otros". (...)

"Se hicieron estudios con animales para estudiar qué efectos terapéuticos puede tener el cannabis, por ejemplo, para problemas musculares, para personas que están con quimioterapia". Se intentaba separar las ventajas del cannabis de las desventajas (pérdida de memoria, desencadenamiento de cuadros psicóticos). Esas fórmulas, utilizadas por laboratorios clandestinos, han surtido el mercado de sustitutivos del cannabis. (...)

Magí Farré, farmacólogo que participó junto a Torrens en el Psychonaut Web Maping Project, lo tiene claro. "Hay que informar de los riesgos y regular el mercado de compra de sustancias a través de Internet. Vimos que las vendían algunas empresas de química que se convierten así en narcotraficantes". (...)

"Muchas de estas nuevas drogas están en la Red de forma legal: las presentan como ambientadores, inciensos, anestésicos generales. Nos preocupan porque se ponen a disposición de los ciudadanos más jóvenes". (...)

"El control de las drogas siempre va por detrás de las mafias de producción y tráfico", explica. "Se están haciendo drogas de síntesis con productos del mercado legal, con productos del mercado de los químicos, los colorantes, los perfumes. Y luego se hace una tarea de puro marketing. Los que están probando esas nuevas sustancias están haciendo de conejillos de indias, se están sometiendo a una ruleta rusa". (El País, Domingo, 23/05/2010, p. 12/3)

21.5.10

Una fuerza especial que asesine a los narcos, la única solución para salvar el estado mexicano

"Carlos Fuentes reconoce que Adán en Edén es "la novela de un lector de periódicos". Los que lee él y los que lee su personaje, papeles en los que el narco y sus sangrientos alrededores ocupan cada vez más espacio.

El autor de Terra nostra tiene al respecto una explicación y una solución. La explicación: "México está ahora en el centro del narcotráfico porque está en la frontera. Esa es la diferencia. Hay una corresponsabilidad de los Estados Unidos, porque las armas y el consumo son estadounidenses, pero los muertos son mexicanos".

¿La solución? "Despenalizar las drogas. Paulatinamente. Entre tanto tenemos el problema de enfrentar a estos criminales. La policía en gran medida ha sido cooptada y el Ejército es más débil que los narcos. Además, a veces no quiere mancharse. Y tiene razón. No está para hacer labores policiales. Necesitamos una fuerza implacable que se enfrente a enemigos implacables, y esta podría ser la securité francesa, los cuerpos de policía de la antigua Alemania Oriental o la policía israelí. Necesitamos una fuerza de contraataque muy severa".

¿No plantearía eso un problema de soberanía? "Vivimos en un mundo globalizado. Además, no tendría por qué saberse. Son actos de Estado, de un Estado que se defiende a sí mismo. Yo no quiero que se muera el Estado mexicano. Nos llevó mucho tiempo construirlo". Cuando se le sugiere que una decisión así podría abrir una puerta difícil de cerrar, el novelista argumenta: "Esos mercenarios están actuando en todo el mundo y nadie sabe de su existencia. No se meten en nada en lo que no puedan meterse. Están ahí para cumplir un papel: enfrentarse a una fuerza criminal". (CARLOS FUENTES:"La solución al narcotráfico pasa por la despenalización". El País, 21/05/2010)

7.7.09

Las drogas son la causa del auge del crimen organizado

"Resulta notorio que la "guerra contra las drogas" -fuertemente influida por el prohibicionismo- es costosa y contraproducente. Aunque Naciones Unidas asegure que el problema va superándose, los datos objetivos muestran que empeora. Recientemente, en marzo, la ONU realizó un balance de la década de la lucha antinarcóticos que proclamó en 1998: al tiempo que numerosos representantes gubernamentales reafirmaban las virtudes de las políticas aplicadas, las voces de muchas ONGs, expertos y movimientos sociales enfatizaron el fracaso del régimen global antidrogas vigente.

Este régimen pretende eliminar por medios represivos el cultivo, la producción, el procesamiento, el tráfico, la distribución y el uso de sustancias psicoactivas declaradas ilegales. (...)
Uno de los hechos más preocupantes ligados al irresuelto asunto de las drogas es el auge del crimen organizado. Una nota distintiva identifica el desarrollo de la criminalidad organizada: ésta se expande en tres estadios. Tiene una fase "predatoria" inicial, consistente en la afirmación territorial de grupos criminales que garantizan su poderío por medios violentos, y con ello logran defender su empresa ilícita, eliminar rivales y asegurar el monopolio privado de la fuerza. Tiene una fase "parasitaria" posterior, que implica mayor influencia política y económica, combinada con una gran aptitud para corromper el Estado y la sociedad. Y tiene un último nivel "simbiótico" cuando para lograr su afianzamiento el sistema político y económico se vuelve tan dependiente del "parásito" -es decir, del crimen organizado- como éste de la estructura establecida. En ciudades y regiones a lo largo del sistema internacional y en grandes porciones del territorio de algunos países los avances de la fase "simbiótica" son elocuentes.
En el Norte la percepción de amenaza del crimen organizado se entrelaza con la cuestión del terrorismo y la posibilidad de que los Estados fallidos sirvan de santuario para ambos; lo cual significa todo un problema de seguridad. En el Sur la mirada sobre el ascenso del crimen organizado se vincula con la vulnerabilidad externa y la institucionalidad interna; esto es, se trataría de un problema de gobernabilidad. (...)

Si aquel antecedente se repitiese habrá que esperar que el combate contra el crimen organizado se libre preponderantemente en la periferia y por la fuerza.
Una vía, entre otras, para evitar ese escenario, para impugnar el prohibicionismo actual y para exigir que los Estados reviertan el florecimiento del crimen organizado, es a través de la activación de una diplomacia ciudadana, en particular en el triángulo occidental compuesto por Latinoamérica, la UE y Estados Unidos. Entiendo por ese tipo de diplomacia el que grupos no gubernamentales desarmados usurpen benignamente un rol tradicional del Estado, asuman una labor de interlocución legítima con distintas contrapartes en el exterior y desplieguen alianzas novedosas con la sociedad civil internacional." (Juan Gabriel Tokatlian: Drogas ilícitas y diplomacia ciudadana. El País, ed. Galicia, Opinión, 04/07/2009, p. 25)

18.6.09

"La Familia" sustituye al estado... mexicano, por el narcoestado

"Esos tres elementos -la violencia extrema, la corrupción de las autoridades y una increíble presencia mística- configuran el poder de La Familia. Un poder que asusta porque, a diferencia del resto de los carteles, su objetivo va más allá del tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Quieren más. Lo quieren todo...

-Sí -admite un alto mando antidrogas-, desde luego no se trata de un cartel más dedicado al narcotráfico. La Familia aspira a sustituir al Estado.

Y basta una visita rápida a la ciudad de Morelia -la capital de Michoacán- para percatarse de que lo está consiguiendo. Las administraciones locales apenas pueden recaudar impuestos, pero, en cambio, ya son muy pocas las gasolineras, las tiendas de comestibles, los productores de aguacate y hasta los organizadores de conciertos que no pagan religiosamente su diezmo para que la mafia los proteja. No hace falta decir que los sicarios de La Familia controlan directamente los prostíbulos, las máquinas tragaperras, la piratería, la venta de armas y, por supuesto, el tráfico de drogas.

Según los datos de la policía, el cartel opera en 87 de los 113 municipios de Michoacán -la cuna del presidente Felipe Calderón- y sus tentáculos hace tiempo que dejaron de ser locales. La DEA -la policía antinarcóticos norteamericana- ha detectado ramificaciones de La Familia en 16 de sus Estados. La organización utiliza para ello a los emigrantes. Y tiene dónde escoger: Michoacán es el segundo Estado mexicano que más mano de obra exporta a Estados Unidos. Hay pueblos donde ya sólo quedan los ancianos. Pero también ellos tienen su parte en el negocio. La Familia los utiliza como rehenes: "Dile a tu hijo que te estamos protegiendo, pero que si él no colabora con nosotros, tú lo vas a pasar mal". (...)

En algunos lugares, como Michoacán, el poder del Estado fue haciéndose cada vez más débil y eso fue aprovechado por los narcotraficantes... Quería el control social, y hasta espiritual, de sus vecinos. Y empezaron de la manera más sencilla, desde abajo, poco a poco.

-Yo adoctriné a 9.000 personas.

Quien habla es Rafael Cedeño... Su relato se puede parecer al que, ya desde la cárcel, pueden construir otros sicarios de La Familia. La organización -dirigida por dos tipos apodados El Chango y El Chayo- decide formar a sus cuadros de colaboradores a partir de los drogadictos que recoge por la calle. Los interna en unos albergues llamados Gratitud y los saca de la adicción. De forma paralela, implica a sus familias en el proceso. Lo que las autoridades no son capaces de hacer, lo hace La Familia. Los saca de la droga y les da una perspectiva de vida distinta basada en su biblia, los principios espirituales de El más Loco -uno de los apodos del Chayo-. Pero quiere algo a cambio. Quiere fidelidad.

"Los muchachos rehabilitados", cuenta uno de los jefes de la Policía Federal, "pasan a formar parte de la estructura criminal de la organización. Unos se dedican a la distribución de droga al menudeo. Otros son los llamados halcones. Recorren en vehículos las ciudades para informar al cartel de los movimientos de la policía o el Ejército. Hay un tercer grupo. El de los sicarios. Su cometido es secuestrar a los vendedores de droga de los carteles rivales, secuestrarlos por unas horas y hacerles una oferta: 'Si quieres vender nuestra droga, bienvenido. Si no, ya sabes...". (...)

No obstante, los mensajes de La Familia no sólo van dirigidos a los carteles rivales. También se dirigen a la población. Y, por increíble que pueda parecer, lo hacen con anuncios pagados en los principales periódicos. Su objetivo: ganarse el afecto de los ciudadanos. ¿Cómo? De nuevo, asumiendo funciones propias del Estado.

¿Cómo? De nuevo, asumiendo funciones propias del Estado. Uno de los mensajes insertados a toda página en La Voz de Michoacán y en El Sol de Morelia dice: "Nuestra misión es erradicar el secuestro, la extorsión directa y telefónica, los asesinatos por paga, el secuestro, los robos... Quizás en este momento la gente no nos entienda... Desgraciadamente, hemos recurrido a estrategias muy fuertes por parte de nosotros, ya que es la única manera de poner orden en el Estado y no vamos a permitir que esto se salga de control...". (El País, Domingo, 17/06/2009, p. 6/7)

1.6.09

La FAD pide que se revise la política sobre drogas

"Las drogas, legales o ilegales, se van a seguir consumiendo. Es la reflexión a la que ha llegado la Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción. La ONG, con más de 20 años de trabajo a sus espaldas para prevenir el consumo de estas sustancias, sostiene ahora que el Plan Nacional Sobre Drogas y la política en esta materia debe ser revisada."

Las drogas están dentro de la sociedad. Son una parte de nuestro modus vivendi, por eso es una utopía plantear el consumo cero", declaró ayer el director general de la FAD, Ignacio Calderón.

Para la FAD las razones para consumir han cambiado. Ahora hay mucha gente que lo hace para divertirse, dicen. También reconocen que no se pueden equiparar todas las sustancias, ni todos los consumos y que tomar drogas es una decisión muy personal. Por eso, esta ONG sostiene que las estrategias preventivas que se han estado utilizando hasta ahora, y que en gran medida aspiraban a erradicar las drogas de la sociedad, deben cambiar. "Hay que desplazar el foco de las sustancias a las personas", aclara Calderón.

Los datos le dan la razón. El 20% de la población ha consumido drogas alguna vez, según la Encuesta domiciliaria sobre alcohol y drogas de 2008. Los resultados de ese muestreo, casi idénticos a los de 2007, indican que el 3% de la población ha consumido cocaína en los últimos 12 meses y el 1,6% en los últimos 30 días.

Aunque la FAD no es partidaria de la legalización aboga por abrir el debate. "Habría que replantearse la operatividad de las leyes. Pocas cosas hay tan perversas como una norma que no se cumple", aseguró su director técnico" (El País, ed. Galicia, Sociedad, 29/05/2009, p. 36)

21.2.08

Cambiar las reglas asesinas de la hipocresía social

“Si las reglas cambiaran, cambiaría el juego. Entonces alguien podría empezar a aportar soluciones. "Si se legalizara la marihuana, por ejemplo, no tendríamos que acudir al traficante que acapara el tablero". Un tablero donde manda la hipocresía. "Claro, porque muchos de los chicos universitarios que van a hacer trabajo social en las favelas compran la marihuana al traficante". La diferencia además se acentúa con otras contradicciones: "Si los guardias encuentran a un niño de las favelas vendiendo, lo acribillan y punto. Si descubren a un niño rico, que también trapichean con ella, se la quitan y le dicen: 'Vete y no vuelvas a hacerlo". (JOSÉ PADILHA (ganador del Oso de Berlín): "Ni derecha ni izquierda pueden arreglar tanta corrupción en Brasil". El País, ed. Galicia, Cultura, 18/02/2008, p. 48)

30.11.07

Con el boca a boca, los vecinos luchan contra la droga

“A Illa borra su leyenda negra.

El ayuntamiento arousano crea una red social para proteger a los jóvenes de los estupefacientes y el alcohol.

Durante años fue la maestra de los hijos de sus convecinos y ahora, como concejala, Dolores Folgar se ha propuesto intentar otras fórmulas de llegar a los jóvenes isleños para prevenirles en el consumo de drogas. Maestros, entrenadores y padres se han implicado en este proyecto que contradice la leyenda negra de la isla y que no se ciñe a ningún manual sino a la capacidad de mentalizar a la población escolar sobre el potencial peligro de los estupefacientes y el alcohol.

Un estudio previo sobre 150 alumnos de primaria, 198 de secundaria y los 136 que desarrollan alguna actividad deportiva, integrados en distintos clubes, sugiere que, empleando la habilidad y creando un ambiente de confianza, hay que abordar el tema en los tiempos de entrenamiento, en el colegio y en casa. De lo que se trata es de conseguir la complicidad de los jóvenes y obtener su confianza para que cuenten con sinceridad si han incurrido en el consumo de drogas.

El primer objetivo del proyecto ha sido definir el método, que se basa en educar sin aburrir y, después, cómo y cuándo se debe producir el momento idóneo para provocar el acercamiento de los padres hacia sus hijos y de los tutores y monitores hacia los alumnos, tanto en los centros escolares como en los lugares de entrenamiento. Los vestuarios de los distintos clubes deportivos aparecen en el plan como uno de los frentes de referencia, ya que A Illa destaca por su afición al piragüismo, el baloncesto o la gimnasia rítmica.

Los cooperadores de este programa de prevención (maestros, entrenadores y padres) han asistido a diversas reuniones informativas para adecuar las propuestas de trabajo y sus ritmos. "En realidad es una labor en la que todos tenemos que implicarnos y que sólo requiere la técnica del boca a boca, por encima de otros métodos que la experiencia nos dice que han fracasado. Sólo hace falta cierto tacto y oportunidad para abordar el tema y obtener una respuesta positiva", explica Folgar. El objetivo final es recoger información cada tres meses para mejorar la capacidad educativa y prevenir conductas de riesgo.” (El País, ed. Galicia, Galicia, 29/11/2007, pp. 12)