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6.7.12

La frase de titulado universitario sin futuro es la expresión humana de un problema económico: el modelo occidental se ha agotado. No puede ofrecer suficientes trabajos de alto valor para su mano de obra altamente cualificada

 "Pensé en la expresión "titulado universitario sin futuro" mientras daba clases a alumnos sobre sociedad política en la Universidad de Birmingham. Dibujé un gráfico de expectativas, en forma de curva ascendente: estos son vuestros ingresos a los 21 años, luego, los sueldos aumentan, lo que aumenta los precios de la vivienda una vez que accedéis al mercado inmobiliario; los fondos de pensiones crecen y al final de la curva, podéis disfrutar de la comodidad; además, existe un Estado del bienestar para protegeros si las cosas salen mal.

Pero esa era la curva antigua. Entonces dibujé la nueva. Es una curva descendente: los sueldos no suben; no podéis acceder al mercado inmobiliario. La austeridad fiscal se come vuestros ingresos disponibles. Os quedáis fuera del plan de pensiones de la empresa; esperaréis hasta los setenta y tantos años para jubilaros. Y si todo sale mal, la situación será delicada aunque la red de seguridad del Estado de bienestar siga estando ahí. (...)

A medida que la primavera árabe estallaba a nuestro alrededor, con un descontento que prosigue desde Atenas a Quebec, este nicho sociológico ha sido fundamental. El titulado universitario al que se le ha negado la formación liberal y relajada de la generación de sus padres y que en cambio ha tenido que hacer frente, casi desde la pubertad, a una batería de pruebas psicométricas, llamamientos a la excelencia y opciones profesionales que limitan la vida.

Para que el futuro sea mejor, tenemos que acabar con un modelo económico que ya no funciona. Porque la frase de titulado universitario sin futuro es la expresión humana de un problema económico: el modelo occidental se ha agotado.

 No puede ofrecer suficientes trabajos de alto valor para su mano de obra altamente cualificada. Y aún así, el artículo esencial, es decir, la titulación universitaria, ahora cuesta tanto que, con sus trabajos de baja remuneración, tardarán décadas en pagarlo.

Mientras visitaba universidades y viviendas y lugares ocupados para hablar sobre las raíces de la crisis, ha habido veces que he tenido que decir: "La expresión de titulado universitario sin futuro no significa literalmente que no tengáis futuro". Porque la psicología que prevalece entre los jóvenes se ha vuelto peligrosamente nihilista, incluso para los activistas. (...)

Pero también hay aspectos positivos. Al igual que conozco a jóvenes activistas ansiosos por contarme cuál va a ser su próxima acción de protesta, casi siempre también hay otra historia: han creado una revista en Internet. No, no se trata de una cooperativa, se trata de un negocio. 

Han montado una cafetería o un grupo de teatro o, como es el caso de la granja andaluza que visité, se han apoderado de un terreno abandonado y han plantado verduras. Y todos esos exámenes, ejercicios, clases y el incesante carácter profesional de la formación, ha hecho que esta generación sea muy emprendedora.

Al igual que crearon de la nada formas de protesta que rompían con el pasado, esta generación está creando formas de negocio y de comercio, de literatura y arte, que viven en las grietas que dejan el menguante PIB y el derrumbamiento del crédito.

Esta es la primera generación capaz de tratar el conocimiento como si fuera software: disponible para cargarse, utilizarse, ampliarse y finalmente eliminarse. Son capaces de empezar con niveles de conocimiento que las generaciones anteriores tuvieron que aprender a través de un largo proceso de ingestión y adquisición de destrezas. Ahora, lo único que necesitan es que el modelo económico se ponga a la altura del potencial humano que ha creado la tecnología."           (Presseurop,4 julio 2012,
The Guardian Londres)

16.6.09

Para superar la crisis, el estilo Obama... pero ¿quién tiene sus millones de millones? Nosotros... a pelo...

"Pero ahora hay una rara oportunidad para evitar que el péndulo vuelva a girar hacia el otro extremo. La razón es que hoy nadie en su sano juicio dice que el Gobierno es el problema y que la solución está en la mística del mercado. Pero a la vez nadie piensa seriamente que la planificación económica y la iniciativa empresarial pública ha de ser la fuerza que dirija la economía.

Una oportunidad no sé si para crear un nuevo capitalismo, pero sí para reconstruir una economía mixta, basada en el impulso del mercado y en la capacidad de las instituciones democráticas, públicas y sociales, para controlar y orientar su dinamismo en la dirección del bienestar social.

Pero que exista esa oportunidad no significa que se materialice. Para concretarla necesitamos dos cosas. Por un lado, una teoría económica que nos permita comprender mejor las causas de la crisis y las opciones que tenemos a nuestro alcance para conciliar progreso económico y social. Por otro, un activismo social y un liderazgo político capaz de diseñar estrategias de colaboración entre fuerzas de mercado e instituciones públicas en distintos ámbitos, desde las finanzas hasta la política industrial y las políticas sociales.

Las elecciones norteamericanas permitieron la emergencia de ese activismo social y un nuevo liderazgo político. La política económica de Obama, que combina mercado e intervención pública, va camino de aprovechar esa oportunidad para redefinir una política del bien común." (Antón Costas: Una rara oportunidad. El País, Negocios, 14/06/2009, p. 21)