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3.8.26

Esto es lo que hemos aprendido desde febrero... El ataque de precisión ya es una realidad. La segunda era de los misiles favorece a la potencia local y se opone al poder de la potencia mundial... aparece un mundo multipolar... El dominio estadounidense ha desaparecido. Ahora existen zonas con potencias misilísticas en las que EE. UU. no disfruta de un acceso sin obstáculos. Estas grandes potencias misilísticas son los polos del nuevo mundo multipolar... la vulnerabilidad de las bases se ha convertido en el principal problema de la postura militar de EE. UU, que ya está cerrando sus bases situadas dentro del alcance de los misiles balísticos iraníes, pues son demasiado vulnerables... El problema de la vulnerabilidad de las bases es aún más acusado en el Pacífico Occidental, dada la magnitud de la capacidad misilística china... por lo que también la disuasión en Asia ha muerto. En la era de la «precisión masiva», la defensa activa de las bases no puede funcionar en las proximidades de las grandes potencias misilísticas... Irán ha demostrado que EE. UU. no puede contar con refugios en la retaguardia dentro del teatro de operaciones. Dadas las capacidades actuales y futuras de China en materia de misiles balísticos intercontinentales, no habrá ningún refugio en absoluto en una guerra con China. Esto significa que atacar las bases de lanzamiento en el territorio continental chino provocará, casi con toda seguridad, ataques con misiles contra el territorio nacional de EE. UU... todos los cimientos del mundo unipolar se han desvanecido... A EE. UU. le queda un largo camino por recorrer antes de que se concilien los medios y los fines de su política militar (Policy Tensor)

Policy Tensor @policytensor

De acuerdo. ¿Qué supuestos arraigados deben revisarse? Esto es lo que hemos aprendido desde febrero:

A. El régimen de ataques de precisión ya es una realidad. La segunda era de los misiles está dominada estratégicamente por la defensa, en el sentido de que favorece a la potencia local y se opone a la proyección de poder de la potencia mundial visitante. Se trata, por definición, de un mundo multipolar.

B. El dominio estadounidense de los bienes comunes globales ha desaparecido. Ahora existen zonas de denegación cerca de las grandes potencias misilísticas en las que EE. UU. no disfruta de un acceso militar sin obstáculos. Estas grandes potencias misilísticas son los polos del mundo multipolar.

 C. El problema de la vulnerabilidad de las bases se ha convertido en el principal problema de la postura militar de EE. UU. EE. UU. está cerrando sus bases situadas dentro del alcance de los misiles balísticos de corto alcance (SRBM) iraníes, ya que son demasiado vulnerables a los ataques de precisión iraníes. El problema de la vulnerabilidad de las bases es aún más acusado en el Pacífico Occidental, dada la magnitud de la capacidad misilística china. Tanto la solución HAS defendida por los expertos en defensa como la idea de la Fuerza Aérea sobre el «empleo ágil en combate» (ACE) presentan dificultades matemáticas. Todo lo que China necesita para derrotar al HAS y al ACE es desplegar suficientes misiles y drones para neutralizar ambos. He demostrado cómo las bases estadounidenses en la región no sobrevivirían a la primera semana de una campaña china contra las bases, incluso con su actual y limitada disposición de misiles en combate.

D. La disuasión en Asia ha muerto. No porque se haya agotado el arsenal de interceptores, sino porque, para empezar, era totalmente insuficiente. En la era de la «precisión masiva», la defensa activa de las bases no puede funcionar en las proximidades de las grandes potencias misilísticas.

 E. La segunda era de los misiles ha puesto fin a la era de los refugios. Irán ha demostrado que EE. UU. no puede contar con refugios en la retaguardia dentro del teatro de operaciones. Dadas las capacidades actuales y futuras de China en materia de misiles balísticos intercontinentales (ICBM) convencionales, no habrá ningún refugio en absoluto en una guerra con China. Esto significa, en particular, que atacar las bases de lanzamiento en el territorio continental chino provocará, casi con toda seguridad, ataques con misiles contra el territorio nacional de EE. UU.

F. En última instancia, todos los cimientos del mundo unipolar se han desvanecido. A EE. UU. le queda un largo camino por recorrer antes de que se concilien los medios y los fines de su política militar y su postura de fuerza. EE. UU. necesita volver a una gran estrategia de defensa hemisférica. No hay reconocimiento de esto en las altas esferas, aunque están empezando a surgir voces sensatas. Pero la cultura política imperial implica que el proceso de ajuste será largo y doloroso.

(traducción DEEPL) 

1:17 a. m. · 3 ago. 2026 ·11,9 mil Visualizaciones 

12.7.26

China tiene claro el propósito de alentar una gobernanza postoccidental... Ese cambio de paradigma por el que aboga se fundamenta en la nueva realidad global. No es un voluntarismo ideológico. Su modelo de gobernanza global es la multipolaridad y por eso apuesta por abrir espacios mayores a los países en desarrollo y del Sur Global... Occidente deberá aceptar y convivir con esa nueva realidad porque ya no está en su mano imponer otra cosa. Esta evolución marcará el nuevo estatus global de China y representará uno de los legados más significativos del xiísmo... China crítica la ansiedad occidental por preservar, al coste que sea, su posición privilegiada en un contexto de grandes transformaciones que apuntan tanto a reequilibrios económicos como al surgimiento de nuevos ámbitos de poder que es preciso regular –desde la inteligencia artificial al ciberespacio... China plantea una reforma y actualización del sistema internacional, de modo que evolucione en paralelo a la realidad mundial. En ese sentido, defiende el mantenimiento de la ONU como “núcleo” del sistema –que EEUU pretende finiquitar como si nada–. China no aspira a que se liquide, más bien a que se actualice... China, por ejemplo, lidera la instalación de sedes como la Organización Mundial de Datos o la Organización Internacional de Mediación. A la vez, incide cada vez más en desafíos que hoy condicionan el futuro de la humanidad, como el clima... Para Occidente, una cosa es la seguridad y otra el bienestar, mientras que para China representan las dos caras de una misma moneda. Y eso, en la práctica, explica también la dificultad que puede encontrar EEUU para subvertir los fuertes vínculos económicos con muchos países, ahora con gobiernos alineados con la peor derecha estadounidense. En América Latina, por ejemplo... su influencia avanza, muy especialmente en los países del Sur Global, precisamente porque van acompañadas de acciones prácticas que interpretan como un beneficio mutuo... Todo ello puede sonar a mera narrativa persuasiva que oculta un propósito hegemónico. Esta China, no obstante, abandonó hace tiempo cualquier intención mesiánica y es consciente de los severos condicionantes de su propia realidad económica, demográfica, etc., y de que le queda un largo trecho para culminar su modernización... figura en la posición 73 en renta per cápita. Mucho por hacer aún (Xulio Ríos)

 "La gobernanza global en modo China. El país apuesta por la multipolaridad y por abrir espacios mayores a los países en desarrollo y del Sur Global.

 En la diplomacia china es harto frecuente el aserto de que las capitales occidentales acostumbran a decir una cosa y hacer otra; en Beijing, por el contrario, se afanarían por hacer lo que dicen. Hay una máxima china recurrente que viene al caso: “Los antiguos hablaban poco por temor a que sus actos no fueran coherentes con sus palabras”. Quizá por eso, para las autoridades chinas, la coherencia, también en la diplomacia, no es cosa menor y procuran medir al milímetro sus palabras. 

Siguiendo dicho hilo de razonamiento, más allá de acometer la ardua tarea de leer en los posos del café que tantas veces puede resultar necesario para orientarse en la política china, importa especialmente tener en cuenta y tomar en serio las directivas formales que inspiran el proceder de Beijing en áreas clave. Un elemento relevante, por ejemplo, son los libros blancos pues, en gran medida, sintetizan sus diagnósticos y estrategias y, ciertamente, operan como hojas de ruta que es posible no solo seguir, sino muy conveniente analizar para prever conductas y acciones.

En la diplomacia china es harto frecuente el aserto de que las capitales occidentales acostumbran a decir una cosa y hacer otra

Recientemente publicado, el Libro Blanco sobre la Gobernanza Global ofrece su propia lectura sobre la coyuntura crítica que atraviesa el orden internacional, quizá en su momento más determinante tras el fin de la Guerra Fría. Mientras las instituciones de posguerra se debaten entre sus grandes aspiraciones y las capacidades tradicionalmente pírricas cotizando a la baja, tan agredidas también paradójicamente por las potencias que las inspiraron, los nuevos poderes emergentes pugnan por mejorar su nivel de reconocimiento e influencia.

Hubo un tiempo en que a China, muy centrada en su transformación económica interna, se le recriminaba su falta de compromiso y responsabilidad internacional. Estaba a lo suyo. Pero el incremento de su poder global debería entrañar también la asunción de cometidos y funciones de diverso calibre, de la misma manera que los asumían otras potencias. 

Desde entonces, China ha escalado de forma progresiva, incorporando mayores cotas de responsabilidad y trasladando al orden global su holgada posición en otros ámbitos, en especial los ligados al desarrollo y, ahora, la tecnología. Lo está haciendo con un discurso y una política propia, que no está gustando nada a muchos de aquellos que le reclamaban arrimar el hombro. El énfasis que está poniendo en defender otra visión y otra política, sin seguidismos ciegos, ha provocado otra crítica: se ha pasado de echarle en cara que no se implique a reprobar que lo haga al margen del discurso dominante. Entonces, se dijo que China era “asertiva” y que, en realidad, lo que pretendía es aprovechar el actual momento de confusión para desplazar a Occidente del liderazgo global y establecer una nueva hegemonía. 

Xi Jinping y el nuevo sinocentrismo

Desde el inicio de su mandato en 2012, Xi Jinping ha dado un gran impulso a la proyección internacional de China, acelerando significativamente el tránsito de la periferia al centro del sistema internacional. En paralelo, ha multiplicado las propuestas para implementar un sinocentrismo de nuevo tipo, adaptado a la realidad y expectativas del siglo XXI.

China defiende el mantenimiento de la ONU como “núcleo” del sistema –que EEUU pretende finiquitar –. China no aspira a que tan solo se actualice

Hoy día, podríamos decir que su iniciativa más destacada es la referida a la gobernanza global, un asunto sobre el que versa el citado libro blanco. En él, China bosqueja su crítica a la ansiedad occidental por preservar, al coste que sea, su posición privilegiada en un contexto de grandes transformaciones que apuntan tanto a reequilibrios económicos como al surgimiento de nuevos ámbitos de poder que es preciso regular –desde la inteligencia artificial al ciberespacio–, negándose a admitir que otros hagan lo de siempre de forma tan unilateral como impositiva. 

El nuevo mantra –que ya utilizó la Administración Biden– es que China quiere destruir “el orden basado en reglas”. Lo cierto es que, en gran medida, ha sido Occidente, eso que algunos llaman pomposamente la “comunidad internacional”, quien ha ido laminando dichas reglas porque el actual orden ya no conviene a sus propios intereses. Donald Trump es muy claro y rotundo en eso. Sin disimulos ni paños calientes. 

No obstante, lo que China plantea en sus papeles es una reforma y actualización del sistema internacional, de modo que evolucione en paralelo a la realidad mundial. En ese sentido, por ejemplo, defiende el mantenimiento de la ONU como “núcleo” del sistema –que EEUU pretende finiquitar como si nada–. China no aspira a que se liquide, más bien a que se actualice, una tarea nada fácil.

En paralelo, China ha desarrollado una red de asociaciones, como los BRICS o la Organización de Cooperación de Shanghái, muy centradas en el desarrollo y en una visión de la seguridad muy deudora de una cierta concepción del bienestar. Es esta una cuestión clave para diferenciar el eje de proyección de las capacidades chinas frente a las opciones securitarias occidentales, que establecen marcos de actuación completamente diferenciados. Para Occidente, una cosa es la seguridad y otra el bienestar, mientras que para China representan las dos caras de una misma moneda. Y eso, en la práctica, explica también la dificultad que puede encontrar EEUU para subvertir los fuertes vínculos económicos con muchos países, ahora con gobiernos alineados con la peor derecha estadounidense. En América Latina, por ejemplo. 

Complementariamente, las iniciativas (sobre desarrollo, seguridad, civilización o gobernanza) que teorizan a otra escala propuestas como la Franja y la Ruta, también arduamente combatidas o que dan forma a la “comunidad de futuro compartido”, trazan un sugestivo mapa indicativo de otra manera de interpretar e imaginar el orden mundial. Hay escepticismo sobre todo esto, sin duda, pero sería un error descalificarlo sin más y no reconocer que progresivamente su influencia avanza, muy especialmente en los países del Sur Global, precisamente porque van acompañadas de acciones prácticas que interpretan como un beneficio mutuo. 

La adopción de sistemas de gestión de los nuevos ámbitos emergentes y abiertos a la disputa es clave para asegurarse posiciones relevantes en los dominios del futuro. Por esta razón, China, por ejemplo, lidera la instalación de sedes como la Organización Mundial de Datos o la Organización Internacional de Mediación. A la vez, incide cada vez más en desafíos que hoy condicionan el futuro de la humanidad, como el clima, un aspecto en el que hoy pocos en Occidente le pueden ya dar lecciones. No hace muchos años era todo lo contrario. 

Todo ello puede sonar a mera narrativa persuasiva que oculta un propósito hegemónico. Esta China, no obstante, abandonó hace tiempo cualquier intención mesiánica y es consciente de los severos condicionantes de su propia realidad económica, demográfica, etc., y de que le queda un largo trecho para culminar su modernización. Es la segunda economía del mundo, es verdad, la primera en paridad de poder adquisitivo, pero figura en la posición 73 en renta per cápita. Mucho por hacer aún. Pero no solo. Quien conozca su historia y su cultura, puede convenir en que es altamente improbable que China aspire a ser el nuevo EEUU del siglo XXI. 

Por contra, es claro el propósito de alentar una gobernanza postoccidental. Eso incluye el rechazo de cualquier implicación en un hipotético G2 o un G7+1. Ese cambio de paradigma por el que aboga se fundamenta en la nueva realidad global. No es un voluntarismo ideológico. Su modelo de gobernanza global es la multipolaridad y por eso apuesta por abrir espacios mayores a los países en desarrollo y del Sur Global. Instituye el multilateralismo como mecanismo procedimental para abordar los desafíos globales. 

Reforma y no ruptura

El gradualismo que ha caracterizado la transformación de China en los últimos 40 años es el mismo gradualismo que plantea ahora para definir un nuevo sistema internacional, a partir del actual marco institucional.

Occidente deberá aceptar y convivir con esta nueva realidad porque ya no está en su mano imponer otra cosa

Esto sugiere que no será un proceso lineal. Habrá reveses. Ahora mismo podría parecer que los esfuerzos de Estados Unidos por frenar a China y restaurar su primacía en regiones como América Latina u Oriente Medio están dando sus frutos. Trump ha emprendido iniciativas más agresivas para movilizar a los países del hemisferio occidental en torno a su causa, echando mano de las herramientas habituales de su diplomacia, la presión, el poder duro y, en no menor medida, las alianzas económicas –minerales críticos, semiconductores, etc.–, para lograr este objetivo. No es solo China quien debe afrontar estas dificultades, sino también todos aquellos países que aspiren a ejercer libremente su autonomía estratégica.

Sea como fuere, con independencia de las vicisitudes de cualquier coyuntura, cabe esperar que la influencia de China se traslade mucho más y cada vez más velozmente de las instancias económicas a las políticas y a los ámbitos cruciales, asumiendo un mayor protagonismo. Y Occidente, la “comunidad internacional”, deberá aceptar y convivir con esa nueva realidad porque ya no está en su mano imponer otra cosa.  

Esta evolución marcará el nuevo estatus global de China y representará uno de los legados más significativos del xiísmo." 

(Xulio Ríos , CTXT, 09/07/26)  

30.5.26

La guerra contra Irán no solo ha terminado en una humillante derrota para Estados Unidos, sino que ha dado lugar a un cambio drástico en el equilibrio de poder en Oriente Medio y el Sur Global... La humillante derrota de Israel y Estados Unidos en su guerra contra Irán, junto con la barbarie del genocidio que se está llevando a cabo en Gaza, están dando paso a un nuevo orden mundial... Se trata de un orden en el que las voces de la razón y la estabilidad no emanan de Occidente, sino del Sur Global, incluida China... Se trata de un orden en el que las voces de la razón y la estabilidad no emanan de Occidente —que gastó decenas de miles de millones de dólares para sostener el genocidio de Israel—, sino del Sur Global, incluida China... Es un orden en el que las alianzas se están reconfigurando rápidamente para proteger a los países de un Estado estadounidense desbocado que arremete como una bestia herida... La guerra ha reforzado el prestigio y el poder de China. Irán, en una muestra del nuevo orden mundial, permite que petroleros chinos y pakistaníes, junto con otros buques no aliados con Israel y EE. UU., atraviesen el estrecho... Estados Unidos ha perdido su sexta guerra en Oriente Medio en 25 años. El poder de Irán se ha visto reforzado porque ha transmitido un mensaje contundente, con sus misiles, a los aliados y bases estadounidenses en la región, al tiempo que ha sumido a la economía mundial en una espiral descendente... Trump es como un perro al que meten a regañadientes dentro de una jaula... los ataques de ira de Netanyahu ante cualquier acuerdo estimulan el desafío momentáneo de Trump. Pero el reloj no se detiene. Queda poco tiempo... Si no se alcanza pronto un alto el fuego entre EE. UU. e Irán, la economía mundial se derrumbará, quizá en cuestión de semanas... Puede que esto no sea el fin del Imperio Americano, pero es el principio del fin (Chris Hedges)

"La humillante derrota de Israel y Estados Unidos en su guerra contra Irán, junto con la barbarie del genocidio que se está llevando a cabo en Gaza, están dando paso a un nuevo orden mundial. Se trata de un orden en el que las voces de la razón y la estabilidad no emanan de Occidente —que gastó decenas de miles de millones de dólares para sostener el genocidio de Israel—, sino del Sur Global, incluida China. Es un orden en el que las alianzas se están reconfigurando rápidamente para proteger a los países de un Estado estadounidense desbocado que arremete como una bestia herida, mientras se hunde en una espiral hacia su declive terminal.

El fin del Imperio estadounidense, liderado por un Donald Trump impetuoso y despistado, es irreversible. Estados Unidos ha perdido su sexta guerra en Oriente Medio en 25 años. El poder de Irán se ha visto reforzado no solo porque —junto con Omán— controla el estrecho de Ormuz —por donde transitan aproximadamente el 25 % del petróleo transportado por mar y el 20 % del gas natural licuado transportado por mar a nivel mundial— sino porque ha transmitido un mensaje contundente, con sus drones y misiles, a los aliados y bases estadounidenses en la región, al tiempo que ha sumido a la economía mundial en una espiral descendente.

Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu —quien, según se informa, atrajo a Trump a la guerra con visiones al estilo de Alicia en el País de las Maravillas sobre un fácil cambio de régimen en Irán tras los ataques de decapitación contra el país el 28 de febrero de 2026, que incluyeron el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y otras figuras políticas y militares, junto con 168 escolares y sus profesores— podrían atacar Irán de nuevo. Están desesperados. Pero un nuevo bombardeo de Irán no funcionará. La estrategia de defensa en mosaico de Irán garantiza que todos los mandos políticos y militares sean fácilmente sustituidos.

Irán puede estrangular la economía mundial cerrando el estrecho de Ormuz. Puede acelerar el dolor haciendo que sus aliados yemeníes —Ansar Allah— cierren el estrecho de Bab el-Mandeb en el mar Rojo, tal y como hicieron con los barcos con destino a Israel al defender a los palestinos tras el 7 de octubre. Esto podría dar lugar a un bloqueo total. Arabia Saudí, con el estrecho de Bab el-Mandeb abierto, puede eludir el estrecho de Ormuz y exportar cinco millones de barriles al día a través de su oleoducto a los petroleros en el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.

Si no se alcanza pronto un alto el fuego entre EE. UU. e Irán, la economía mundial se derrumbará, quizá en cuestión de semanas. EE. UU. y sus aliados, como Japón, han liberado parte de sus amplias reservas estratégicas de petróleo; sin embargo, no podrán amortiguar los mercados indefinidamente. Las reservas de la Reserva Estratégica de Petróleo de EE. UU. se encuentran cerca de su nivel más bajo en más de 40 años. Una vez que estas reservas se agoten, el precio del combustible se disparará. Si el barril de petróleo se dispara hasta los 200 dólares, el precio en las gasolineras podría alcanzar los 10 dólares por galón. Esto, sumado a la escasez de otros productos derivados del petróleo, junto con los fertilizantes nitrogenados, el aluminio y el helio —un elemento indispensable en la producción de máquinas de resonancia magnética y semiconductores—, ya está provocando el cierre de industrias vitales y haciendo subir los precios de los productos básicos.

El Banco Mundial prevé un aumento del 31 % en el coste de los fertilizantes nitrogenados —que se producen en el Golfo Pérsico y transitan por el estrecho de Ormuz— si la guerra continúa. Esto supondrá un fuerte aumento del precio de los alimentos.

Trump es como un perro al que empujan a regañadientes dentro de una jaula. Cuando parece que se está cerca de un acuerdo con Irán, gruñe y ladra, saboteando el acuerdo de alto el fuego propuesto de entre 30 y 60 días. Los ataques de ira de Netanyahu ante cualquier acuerdo que detuviera los ataques israelíes contra el Líbano, junto con la posible liberación de parte de los estimados 100 000 millones de dólares en activos congelados de Irán, estimulan el desafío momentáneo de Trump.

Pero el reloj no se detiene. Queda poco tiempo. Y cuanto más espere Trump, peor se pondrá la situación. Ni Trump ni Netanyahu son los dueños de este juego. Irán tiene las cartas.

El sueño de Israel de formalizar su hegemonía sobre Oriente Medio, codificado en los Acuerdos de Abraham durante el primer mandato de Trump —que normalizaron las relaciones entre Israel y los Estados de la región— ha muerto. Esta guerra y el genocidio en Gaza lo han acabado.

Trump está intentando revivirlos incluyéndolos en un acuerdo para poner fin a la guerra contra Irán. Ha exigido a Estados que antes no participaban en los Acuerdos de Abraham, como Pakistán y, en última instancia, Irán, que se sumen a ellos para normalizar las relaciones con Israel. Pakistán —el único Estado que ha respondido públicamente— rechazó la invitación debido a lo que calificó de choque con las «ideologías fundamentales» del país. Todos los demás Estados a los que Trump apeló reaccionaron con un silencio desconcertado.

Irán exige el levantamiento de las sanciones y el fin del bloqueo naval —que, según concluyó la Agencia Central de Inteligencia, Irán puede soportar durante meses antes de sufrir graves dificultades económicas— a cambio de reabrir el estrecho de Ormuz. El acuerdo propuesto no hace mención alguna al arsenal de misiles balísticos de Irán, que, según informó The New York Times, los responsables militares y de inteligencia estadounidenses creen que se mantiene en un 70 % de los niveles previos a la guerra.

Irán, Pakistán, Turquía y Catar —uno de los principales negociadores con Hamás— son los nuevos actores de poder en la región.

Pakistán no solo firmó un pacto de defensa mutua con Arabia Saudí en 2025, sino que desplegó tropas, aviones y sistemas de defensa aérea en la dictadura del Golfo en abril. También ha estado acogiendo las conversaciones de alto el fuego entre el dúo de negociadores principales de Trump, «Dumb and Dumber» —su inepto yerno Jared Kushner y su compañero promotor inmobiliario y compañero de golf, Steve Witkoff.

La guerra ha reforzado el prestigio y el poder de China, que, en comparación con Washington, es vista a nivel mundial como la encarnación de un liderazgo racional, prudente y estable. Irán, en una muestra del nuevo orden mundial, permite que petroleros chinos y pakistaníes, junto con otros buques no aliados con Israel y EE. UU., atraviesen el estrecho.

Israel, incapaz de convencer a EE. UU. de que haga su trabajo sucio de bombardear Irán hasta convertirlo en un Estado fallido, atacará, según preveo, con renovada furia contra Gaza, tal vez ocupando el restante 30 % de lo que queda del territorio sitiado. Continuará con su política, similar a la aplicada en Gaza, de reducir a escombros todas las estructuras al sur del río Litani, en el Líbano, que bombardea a diario a pesar de que Irán ha declarado que los ataques contra el Líbano violan el actual acuerdo de alto el fuego.

La brutalidad y la bravuconería de Trump —amenazó con «volar por los aires» Omán si no «se comportaba» tras los informes de que Omán cobraba peajes conjuntamente con Irán a los barcos que atravesaban el estrecho de Ormuz— no pueden ocultar la impotencia de EE. UU. La negativa de los aliados de Estados Unidos a atender el llamamiento de Trump para que le ayuden a reabrir el estrecho, junto con la miseria económica que se cierne sobre naciones que luchan por hacer frente a la escasez y al aumento de los costes de la energía y los fertilizantes, son una prueba evidente de la condición de paria de Washington.

Los imperios, cegados por el mito de su propia omnipotencia y superioridad militar, cometen errores garrafales en las etapas finales de los conflictos, sin comprender apenas hacia dónde se dirigen. Alejaron a sus aliados. Pasaron de un fiasco militar a otro, tal y como ha hecho Estados Unidos durante más de dos décadas en Oriente Medio.

El Imperio Británico en 1956, ya en precipitado declive, sufrió una humillación al conspirar con Francia e Israel para tomar el control del Canal de Suez, que Gamal Abdel Nasser había nacionalizado. Estados Unidos obligó a los tres países a detener la invasión. La libra esterlina británica cedió el paso al petrodólar. Esto marcó el último capítulo del Imperio Británico.

La guerra contra Irán es la crisis de Suez de Washington.

Puede que esto no sea el fin del Imperio Americano, pero es el principio del fin." 

(Chris Hedges , blog, 28/05/26, traducción Salvador López)  

8.5.26

Ahora que la antigua hegemonía colectiva se ha equilibrado y ha surgido un mundo multipolar, la OTAN ha perdido su propósito una vez más y se desintegrará... Estados Unidos está en declive relativo y no puede mantener el dominio estratégico simultáneo en Europa, Oriente Medio, Asia Oriental y el Hemisferio Occidental. Estados Unidos no puede estar en todas partes en un mundo multipolar, y se centrará en el hemisferio occidental y Asia oriental... Si Europa tuviera líderes racionales, se habrían adaptado a la nueva distribución internacional del poder poniendo fin a esta guerra, haciendo la paz con Rusia, estableciendo una arquitectura de seguridad paneuropea común (35 años demasiado tarde) que también salvaría a Ucrania... Sin embargo, Europa no tiene líderes racionales, e incluso argumentar que las armas no son el camino hacia la paz o abogar por la diplomacia es difamado y censurado como traición "prorrusa"... La trayectoria ahora parece cada vez más clara: la OTAN seguirá desintegrándose, y los europeos compensarán escalando aún más la guerra contra Rusia. Esto ocurrirá en un momento en que Rusia está desesperada por restaurar su disuasión tomando represalias contra Europa (lo más predeciblemente contra Alemania), mientras que el compromiso y la protección de Estados Unidos hacia Europa están disminuyendo. La consecuencia predecible es que los líderes europeos eventualmente provocarán una respuesta poderosa de Rusia, que escalará rápidamente a lo que con suerte será solo un ataque nuclear limitado (Glenn Diesen, Un. Sureste Noruega)

 "La OTAN siempre estuvo destinada a ser una alianza militar temporal, unida por un enemigo y una amenaza comunes durante la Guerra Fría. Una vez que esa amenaza desapareció con el fin de la Guerra Fría y, posteriormente, con el colapso de la Unión Soviética, la pregunta principal que se planteó en la década de 1990 fue: ¿Cuál sería la nueva razón de ser de la OTAN? La respuesta a esta pregunta fue buscar la unipolaridad/hegemonía colectiva en la era posterior a la Guerra Fría a través del expansionismo de la OTAN y el intervencionismo militar ("fuera de área o fuera de negocio").

A Rusia se le dio implícitamente el ultimátum: ser un estudiante civilizacional obediente o una fuerza contracivilizacional. Rusia podría aceptar el papel hegemónico de la OTAN como una "fuerza para el bien", o podría resistirse, y entonces la OTAN volvería a su antiguo papel de confrontar a Rusia. El cambio de régimen respaldado por la OTAN en Ucrania, cuyo objetivo era transformar el país de socio ruso en un estado de primera línea alineado contra Rusia, desencadenó la guerra en 2014. La OTAN comenzó así a volver a su antiguo papel de confrontar a Rusia, pero esto ocurrió cuando la era hegemónica había llegado a su fin.

Ahora que la antigua hegemonía colectiva se ha equilibrado y ha surgido un mundo multipolar, la OTAN ha perdido su propósito una vez más y se desintegrará. Los líderes europeos quieren restaurar el propósito original de la OTAN: contener a Rusia. Esto fracasará porque se basa en la narrativa fraudulenta de que Rusia quiere restaurar la Unión Soviética, en lugar de equilibrar el expansionismo de la OTAN y el intervencionismo militar.

Estados Unidos, sin embargo, no volverá al propósito original de la OTAN, ya que la distribución del poder ha cambiado, y por lo tanto, no seguirá el juego a las narrativas falsas de los líderes europeos. Estados Unidos está en declive relativo y no puede mantener el dominio estratégico simultáneo en Europa, Oriente Medio, Asia Oriental y el Hemisferio Occidental. Estados Unidos no puede estar en todas partes en un mundo multipolar, y se centrará en el hemisferio occidental y Asia oriental. La presencia estadounidense en Europa consume demasiados recursos y empuja a Rusia hacia China, su principal rival. Sin embargo, Estados Unidos está feliz de subcontratar el conflicto con Rusia a los europeos. Europa sigue obediente, y Rusia está debilitada.

Si Europa tuviera líderes racionales, se habrían adaptado a la nueva distribución internacional del poder poniendo fin a esta guerra, haciendo la paz con Rusia, estableciendo una arquitectura de seguridad paneuropea común (35 años demasiado tarde) que también salvaría a Ucrania al retirarla de las líneas del frente de una Europa redividida, y diversificando sus lazos económicos para evitar una dependencia excesiva de cualquier potencia extranjera. Sin embargo, Europa no tiene líderes racionales, e incluso argumentar que las armas no son el camino hacia la paz o abogar por la diplomacia es difamado y censurado como traición "prorrusa". La clase política europea sigue comprometida con narrativas y políticas rusófobas que intensifican la confrontación y prolongan el conflicto.

La trayectoria ahora parece cada vez más clara: la OTAN seguirá desintegrándose, y los europeos compensarán escalando aún más la guerra contra Rusia. Esto ocurrirá en un momento en que Rusia está desesperada por restaurar su disuasión tomando represalias contra Europa (lo más predeciblemente contra Alemania), mientras que el compromiso y la protección de Estados Unidos hacia Europa están disminuyendo. La consecuencia predecible es que los líderes europeos eventualmente provocarán una respuesta poderosa de Rusia, que escalará rápidamente a lo que con suerte será solo un ataque nuclear limitado." 

(Glenn Diesen , Un. Sureste Noruega, blog, 08/05/26, traducción Quillbot )

14.4.26

POLITICO: Xi Jinping, presidente de China, reconoce a Sánchez, presidente de España, como interlocutor clave entre Pekín y la UE... el presidente chino elogió a España por ser un país que actúa "con rectitud moral". Añadió que tanto Madrid como Pekín estaban "en el lado correcto de la historia" y comprometidos a trabajar con el primer ministro español para "rechazar el regreso del mundo a la ley de la selva" y "defender conjuntamente el multilateralismo genuino"... Pedro Sánchez ha abogado durante mucho tiempo por lazos más fuertes con China y redobló esos llamamientos tras la reelección de Trump, insistiendo en que la UE debe buscar otros socios globales a medida que la relación transatlántica parece deteriorarse... Esos movimientos no han pasado desapercibidos en Washington... el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijo que los intentos de España por forjar relaciones comerciales más estrechas con China eran como "cortarse la garganta". El primer ministro español no parece haberse dejado influenciar por las advertencias de la administración Trump... Bruselas respalda cada vez más la estrategia de Sánchez... el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné, dijo que la UE necesitaba inversión china y aconsejó no seguir la postura aislacionista de Estados Unidos hacia Pekín

  "El presidente chino, Xi Jinping, se comprometió el martes a fortalecer las relaciones con la UE tras una reunión con el primer ministro español, Pedro Sánchez, en Pekín.

"Establezcamos un vínculo más fuerte entre China y la Unión Europea", dijo Xi en el Gran Salón del Pueblo. Si estas potencias se entienden y cooperan, beneficiará a sus sociedades y también contribuirá a la estabilidad, la paz y la prosperidad del mundo en este delicado clima internacional.

Xi también reconoció a Sánchez como un interlocutor clave entre Pekín y Bruselas, y dijo que, en medio de complicadas relaciones globales, España y China habían trabajado para forjar lazos estrechos que estaban "contribuyendo a la estabilidad" de la relación más amplia de su país con la UE.

En un aparente dardo al presidente estadounidense Donald Trump, quien ha chocado con Sánchez por su negativa a respaldar la política exterior de Washington y la guerra en curso en Oriente Medio, el presidente chino elogió a España por ser un país que actúa "con rectitud moral".

Añadió que tanto Madrid como Pekín estaban "en el lado correcto de la historia" y comprometidos a trabajar con el primer ministro español para "rechazar el regreso del mundo a la ley de la selva" y "defender conjuntamente el multilateralismo genuino".

La reunión entre Xi y Sánchez tuvo lugar antes de una cena de estado en honor al líder español, quien realiza su cuarta visita a Pekín en otros tantos años. El primer ministro ha abogado durante mucho tiempo por lazos más fuertes con China y redobló esos llamamientos tras la reelección de Trump, insistiendo en que la UE debe buscar otros socios globales a medida que la relación transatlántica parece deteriorarse.

Esos movimientos no han pasado desapercibidos en Washington. Tras el viaje de Sánchez a Pekín el año pasado, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijo que los intentos de España por forjar relaciones comerciales más estrechas con China eran como "cortarse la garganta".

El primer ministro español no parece haberse dejado influenciar por las advertencias de la administración Trump. El martes volvió a defender una "relación UE-China basada en la confianza, el diálogo y la estabilidad" y el objetivo final de un "orden multipolar construido desde el respeto y el pragmatismo".

Bruselas respalda cada vez más la estrategia de Sánchez. En el Foro European Pulse de POLITICO en Barcelona la semana pasada, el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné, dijo que la UE necesitaba inversión china y aconsejó no seguir la postura aislacionista de Estados Unidos hacia Pekín.

"Es bueno hablar y seguir discutiendo con China", añadió." 

Aitor Hernández-Morales  , POLITICO, 14/04/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)

13.4.26

La visita oficial de Pedro Sánchez a China es una apuesta política con implicaciones económicas, estratégicas y geopolíticas de primer orden... En un contexto internacional marcado por tensiones crecientes, el viaje sitúa a España en una posición relevante dentro de la geopolítica global... China se ha consolidado como el principal socio comercial de España fuera de la Unión Europea, pero más allá de las cifras, lo relevante es la calidad de esa relación... La cooperación ya se ha ampliado hacia sectores estratégicos como la energía verde, los vehículos eléctricos o la economía digital. Proyectos como la planta de baterías en Aragón o la producción de vehículos eléctricos en Barcelona generan empleo y posicionan a España en la transición industrial del siglo XXI... En un escenario global cada vez más polarizado, optar por la cooperación en lugar de la confrontación amplía el margen de maniobra de países como España. Mantener relaciones fluidas con China le permite a España diversificar alianzas, reducir dependencias y participar de forma más activa en la gobernanza global... las encuestas reflejan que más del 70% de los españoles valora positivamente los vínculos con el país asiático... la relación con China ofrece oportunidades concretas en ámbitos clave. China lidera la producción de tecnologías renovables, mientras que España destaca en su implementación. La colaboración entre ambos países puede acelerar procesos que son urgentes a escala global... la visita de Pedro Sánchez a China supone apostar por el multilateralismo frente al unilateralismo, por la cooperación frente a la confrontación y por la autonomía estratégica frente a la dependencia

La visita oficial de Pedro Sánchez a China no es una mera continuidad diplomática. Es, en realidad, una apuesta política con implicaciones económicas, estratégicas y geopolíticas de primer orden. En un contexto internacional marcado por tensiones crecientes, el viaje refuerza una línea de acción que, con sus matices y contradicciones, sitúa a España en una posición relevante dentro de la geopolítica global.

(Pedro Barragán , Público, 10/04/26) 

26.3.26

La teoría de la interdicción como base de la victoria resulta «analíticamente atractiva» porque puede comprobarse empíricamente en tiempo real. Si el ritmo de los ataques iraníes se reduce a cero, Estados Unidos está ganando; de lo contrario, está perdiendo rotundamente... según el referente de datos de coflicto ACLED, el ritmo de los ataques iraníes no muestra signos de disminuir. Por el contrario, el agotamiento de las reservas de interceptores y el uso de misiles más pesados ​​ha aumentado drásticamente la eficacia de los ataques con misiles iraníes, como estamos viendo en los ataques contra Israel. La campaña iraní de interdicción y contraataque ha tenido un éxito sorprendente... Un poderoso grupo de portaaviones ha quedado fuera de servicio. Irán domina la escalada del conflicto. Esto se confirmó cuando Trump tuvo que retractarse de su ultimátum... No existe ninguna opción militar seria para recuperar Ormuz mientras no se gane la guerra de interdicción... Estados Unidos se encuentra en una encrucijada. O bien acepta esta humillación militar y un alto el fuego en gran medida en los términos iraníes, o bien debe enviar fuerzas terrestres para intentar recuperar el estrecho de Ormuz y restaurar el prestigio militar estadounidense... pero si Estados Unidos decide intensificar el conflicto a una guerra terrestre, esta durará años... Así pues, Estados Unidos ya ha sufrido una catastrófica derrota militar. El mundo multipolar era una hipótesis hasta el mes pasado. Ahora es un hecho militar demostrado... La disuasión en Asia ha muerto (Policy Tensor)

Policy Tensor @policytensor

Coincido en gran medida. Permítanme añadir algunas observaciones. 

— Existen tres teorías sobre el poder aéreo. Sabemos que los bombardeos terroristas de Douhet nunca han destruido la voluntad de lucha del enemigo. La estrategia de decapitación ha fracasado. Mientras Estados Unidos siga teniendo presencia aérea, solo hay una vía para evitar la derrota estratégica: ganar la guerra de interdicción para desarmar a Irán. 

La teoría de la interdicción como base de la victoria resulta «analíticamente atractiva» porque puede comprobarse empíricamente en tiempo real. Si el ritmo de los ataques iraníes se reduce a cero, Estados Unidos está ganando; de lo contrario, está perdiendo rotundamente. 

— La importantísima guerra de interdicción está yendo muy mal. Consulto a diario el mapa adjunto de ACLED, el referente en datos de conflictos ( https://acleddata.com/iran-crisis-live ). El ritmo de los ataques iraníes no muestra signos de disminuir. Por el contrario, el agotamiento de las reservas de interceptores y el uso de misiles más pesados ​​ha aumentado drásticamente la eficacia de los ataques con misiles iraníes, como estamos viendo en los ataques contra Israel. La campaña iraní de interdicción y contraataque ha tenido un éxito sorprendente. Se han destruido al menos 10 radares, lo que ha dejado parcialmente ciegas a las fuerzas estadounidenses y a los sistemas de interceptación. Las bases estadounidenses en la región han sido evacuadas en su mayoría, lo que ha obligado a Estados Unidos a utilizar bases europeas. 

— Se han producido importantes pérdidas. Dos docenas de drones pesados ​​y media docena de aeronaves tripuladas se han perdido a causa de disparos o accidentes iraníes, aunque no está claro cuál, incluyendo un F-35. 

Un poderoso grupo de portaaviones ha quedado fuera de servicio. Irán domina la escalada del conflicto. Esto se confirmó cuando Trump tuvo que retractarse de su ultimátum. 

Irán representa una amenaza muy poderosa en la cúspide de la escalada: la infraestructura de petróleo y gas y los sistemas de desalinización de agua en el Golfo Pérsico están bajo control iraní. 

Irán mantiene en reserva opciones para una escalada horizontal. Los hutíes tienen el dedo en el gatillo. Esto constituye un elemento disuasorio para mantener a los saudíes fuera de la guerra y podría utilizarse en cualquier momento para extender el conflicto e imponer mayores costos a Occidente. 

Irán mantiene un control férreo sobre el punto estratégico de Ormuz. No existe ninguna opción militar seria para recuperar Ormuz mientras no se gane la guerra de interdicción. 

Independientemente de dónde se desembarquen los marines, estarán completamente expuestos al fuego iraní, incluido el fuego de artillería. Los requisitos de protección de las fuerzas estadounidenses, que en última instancia dependen de la intolerancia a las bajas, implican que la idea de Kharg, etc., simplemente no será viable. 

Estados Unidos se encuentra en una encrucijada. O bien acepta esta humillación militar y un alto el fuego en gran medida en los términos iraníes, o bien debe enviar fuerzas terrestres para intentar recuperar el estrecho de Ormuz y restaurar el prestigio militar estadounidense. 

— Si Estados Unidos opta por un alto el fuego negociado, Irán emergerá como una potencia hegemónica regional con el arma de Ormuz firmemente en sus manos; y, tras haber derrotado a Estados Unidos en una guerra convencional de alta intensidad, como una gran potencia en el sistema internacional. 

— Si Estados Unidos decide intensificar el conflicto a una guerra terrestre, esta durará años. Esto se debe a que tanto la protección de las fuerzas como el objetivo primordial de suprimir el fuego enemigo impulsarán un despliegue cada vez mayor de tropas terrestres. 

Pero Estados Unidos no puede ganar la guerra terrestre bajo ninguna circunstancia porque la matemática de la división ( https://x.com/policytensor/status/2034106536084038083?s=20 ) es aún más desalentadora que la matemática de los drones ( https://x.com/policytensor/status/2030047132200145398 ). Esto significa que la elección a la que se enfrenta el agresor es entre aceptar la derrota estratégica ahora a un coste limitado, o más adelante a un coste mucho, mucho mayor. 

— Así pues, Estados Unidos ya ha sufrido una catastrófica derrota militar. El mundo multipolar era una hipótesis hasta el mes pasado. Ahora es un hecho militar demostrado. Esto se debe a la difusión de la tecnología militar ( https://x.com/policytensor/status/2035826416453849393 ). El monopolio estadounidense en ataques de precisión ha desaparecido. La disuasión en Asia ha muerto. Esto inevitablemente tendrá consecuencias geopolíticas de gran alcance, que detallaré en una próxima entrevista sobre @MultipolarPod con @admcollingwood más tarde hoy.
 

(Seconded for the most part. Let me add a few notes. — There are three theories of air power. We know Douhetist terror bombing has never destroyed the will of the enemy to fight. Decapitation has now failed. As long as the US remains ‘up in the air’ there is only one path to avoiding strategic defeat: winning the interdiction war to disarm Iran. — The interdiction theory of victory is ‘analytically attractive’ because it empirically testable in real time. If Iranian strike tempo is dwindling to zero, the US is winning; otherwise it is losing outright. — The all-important interdiction war is going very poorly. I look at the attached map every day from ACLED, the gold standard of conflict data (https://acleddata.com/iran-crisis-live). Iranian strike tempo shows no sign of dwindling. To the contrary, depletion of interceptor inventories and the use of heavier missiles has dramatically increased the effectiveness of Iranian missile strikes, as we are seeing in the strikes on Israel. — The Iranians’ interdiction/counterforce campaign has been surprisingly successful. At least 10 radars have been destroyed, partially blinding US forces and interceptor systems. US bases in the region have been largely evacuated, forcing the US to use European bases. — There have been some big kills. Two dozen heavy drones and a half a dozen manned aircraft have been lost to Iranian fire/accidents, not clear which, including an F-35. A mighty carrier group has been put out of business. — Iran enjoys escalation dominance. This was confirmed when Trump had to walk back his ultimatum. Iran has a very powerful threat at the top of the escalation ladder: the O&G infrastructure and water desalinization systems in the gulf are both under Iranian fire control. — Iran holds horizontal escalation options in reserve. The Houthis have their ‘fingers on the trigger.’ That is a deterrent to keep the Saudis out of the war, and may be used at any time to expand the war and impose greater costs on the West. — Iran retains a firm grip on the Hormuz weapon. No serious military option to retake Hormuz exists as long as the interdiction war is not won. No matter where you land the marines, they will be fully exposed to Iranian fire, including artillery fire. US force protection requirements, ultimately a function of casualty intolerance, mean that the Kharg idea etc are just not going to fly. — The United States is at a crossroads. Either it swallows this military humiliation and accepts a ceasefire largely on Iranian terms, or it must send in ground forces to in a bid to retake Hormuz and restore US military prestige. — If the US chooses a negotiated ceasefire, Iran will emerge as a regional hegemon with the Hormuz weapon firmly in its hands; and, having defeated the US in a high-intensity conventional war, as a great power in the international system. — If the US chooses to escalate to a ground war, the war will last for years. This is because both force protection and the overriding objective of fire suppression will drive ever greater commitment of ground forces. But the US cannot win the ground war under any circumstances because the division math (https://x.com/policytensor/status/2034106536084038083?s=20) is even more forbidding than the drone math (https://x.com/policytensor/status/2030047132200145398). This means that the choice facing the aggressor is between accepting strategic defeat now at limited costs, or later at far, far higher costs. — So the United States has already suffered a catastrophic military defeat. The multipolar world was a hypothesis until last month. Now it is a demonstrated military fact. It has obtained due to the diffusion of military technology (https://x.com/policytensor/status/2035826416453849393). The US monopoly in precision-strike is now gone. Deterrence in Asia is now dead. This cannot but fail to have far-reaching geopolitical consequences, which I will lay out in detail in a forthcoming interview on @MultipolarPod with @admcollingwood later today.)

8:14 p. m. · 24 mar. 2026 ·230,4 mil Visualizaciones

24.2.26

La batalla por Irán aún está en suspenso, pero tiene el perfil de un umbral histórico decisivo... el ataque, según múltiples rumores, ya ha sido pospuesto dos veces. Y las razones de estos aplazamientos son bastante claras... han llegado a Irán numerosos aviones de carga procedentes de Rusia y China, con entregas extraordinarias de armamentos... además, China parece estar poniendo a disposición directamente su sistema de detección aeroespacial, lo que prácticamente permite a Irán detectar también la tecnología furtiva estadounidense... la pregunta es cuánto daño puede causar Irán y durante cuánto tiempo. No es de ninguna manera seguro que los israelíes-estadounidenses sean capaces de sufrir daños significativos... la batalla por Irán es la batalla decisiva para la confrontación entre el bloque israelí-estadounidense (con los europeos actuando como pausas de apoyo) y las aspiraciones del mundo multipolar emergente. Un Irán reducido a la obediencia significa para China el fin de sus perspectivas de expansión comercial y hegemónica... Si Estados Unidos no ataca en los próximos meses, llegaremos a la campaña electoral de mitad de período, y un conflicto con pérdidas significativas sería una lápida para la presidencia de Trump. Es más, incluso retirarse sin haber concluido un acuerdo ventajoso –las propuestas estadounidenses a Irán hasta ahora equivalían a una solicitud de capitulación– ensombrecería el poder estadounidense. Así que todo sugiere que el ataque es esencial, con un umbral de tiempo fijado para el verano... Esta fase histórica inauguró una confrontación de un tipo sin precedentes, ahora la cuestión es sólo una cuestión pura y simple de fuerza, y las alternativas en juego son el establecimiento global del imperialismo israelí-estadounidense o el establecimiento de un nuevo multipolarismo, centrado en China y Rusia (Andrea Zhok)

 "La batalla por Irán aún está en suspenso, pero tiene el perfil de un umbral histórico decisivo.

Israel está ejerciendo toda la presión que puede sobre la administración estadounidense para que lleve a cabo el ataque. El hecho de que una guerra total difícilmente dejaría intacto a Israel no parece preocupar ni a Nethanyahu ni a los israelíes, quienes, según las encuestas, son mayoría a favor de un conflicto.

Trump también ha acumulado un potencial bélico completamente fuera de lo común, francamente desproporcionado para un engaño.

Y, sin embargo, el ataque, según múltiples rumores, ya ha sido pospuesto dos veces.

Y las razones de estos aplazamientos son bastante claras.

En los últimos meses han llegado a Irán numerosos aviones de carga procedentes de Rusia y China. Que se trate de entregas extraordinarias de armamentos es un secreto a voces.

Además, China parece estar poniendo a disposición directamente su sistema de detección aeroespacial, con algunos de sus propios barcos enviados al Golfo Pérsico, lo que prácticamente permite a Irán detectar también la tecnología furtiva estadounidense.

Por mucho que nadie pueda dudar de la superioridad militar del dúo estadounidense-israelí, la pregunta es cuánto daño puede causar Irán y durante cuánto tiempo. No es de ninguna manera seguro que los israelíes-estadounidenses sean capaces de sufrir daños significativos sin verse obligados a aceptar consejos leves (como ya ocurrió en la "Guerra de los 12 Días").

La conclusión es que la batalla por Irán es la batalla decisiva para la confrontación entre el bloque israelí-estadounidense (con los europeos actuando como pausas de apoyo) y las aspiraciones del mundo multipolar emergente.

Un Irán reducido a la obediencia significa para China el fin de sus perspectivas de expansión comercial y hegemónica. Sin petróleo iraní y un aliado en Medio Oriente, China se encuentra atrapada en un papel de poder regional, un papel que ya ha luchado por mantener, con Japón, Filipinas y Taiwán a sus puertas, todos bajo hegemonía estadounidense.

China se encuentra hoy en una posición que se parece un poco a la de Alemania al borde de la guerra mundial: ha superado a su principal competidor internacional (Inglaterra para Alemania, Estados Unidos para China) en términos de producción y tecnología, pero su posición geográfica y la falta de recursos internos condicionan a su adversario en sus capacidades expansivas. La ampliación del control militar (las colonias inglesas para Alemania, las bases estadounidenses para China) socava concretamente su comercio internacional y el suministro de materias primas.

En 1914, Alemania eligió la guerra para salir del problema.

China, tradicionalmente ajena al aventurerismo militar, no tiene intención de involucrarse directamente en una confrontación con Estados Unidos y, sin embargo, después del golpe estadounidense en Venezuela, no puede seguir esbozando alianzas, perdiendo.

Si Estados Unidos no ataca en los próximos meses, llegaremos a la campaña electoral de mitad de período, y un conflicto con pérdidas significativas sería una lápida para la presidencia de Trump. Es más, incluso retirarse sin haber concluido un acuerdo ventajoso –las propuestas estadounidenses a Irán hasta ahora equivalían a una solicitud de capitulación– ensombrecería el poder estadounidense.

Así que todo sugiere que el ataque es esencial, con un umbral de tiempo fijado para el verano.

Pero si el ataque tiene lugar, el juego será sin restricciones, con la probable participación de otros países del Golfo (Dubai está en la mira de Irán) y la posibilidad de "accidentes" directos entre China y Estados Unidos (Rusia no puede permitirse una exposición excesiva debido al actual grano ucraniano).

Esta fase histórica inauguró una confrontación de un tipo sin precedentes, sin mayor refinamiento, sin perífrasis, sin intentos de justificación. La importante actividad de piratería iniciada por la marina estadounidense (y en parte también europea) contra los suministros navales hacia y desde Rusia aclara el nivel del conflicto.

Ahora la cuestión es sólo una cuestión pura y simple de fuerza, y las alternativas en juego son el establecimiento global del imperialismo israelí-estadounidense o el establecimiento de un nuevo multipolarismo, centrado en China y Rusia.

El ballet estadounidense que no puede decidir si bombardear Irán para liberar a los iraníes oprimidos o defender el poder atómico de Israel de la inexistente bomba atómica iraní es emblemático de hasta qué punto ya ni siquiera intentamos dar a la plebe la habitual justificación moralizante.

(Por supuesto, con la excepción de la prensa europea, que, despreciando el ridículo, sigue presentando la agresión del T-Rex israelí-estadounidense contra otros dinosaurios en todo el mundo como una cruzada por la justicia y la moralidad) " 

( Andrea Zhok, Jaque al Neoliberalismo , 24/02/26, fuente Arianna Editrice

19.2.26

La independencia de Ucrania, que alguna vez fue un grito de guerra del orden mundial liberal, ha pasado a ser una preocupación de segundo nivel, pero sigue siendo fundamental para Europa. Igualmente apremiante para el continente es la presión económica y militar de Estados Unidos. Combinada con la presión rusa desde el este, la vulnerabilidad de Europa ha quedado claramente expuesta... El final del conflicto de Ucrania dará forma a la estructura de las relaciones internacionales... si Rusia es derrotada, "entonces nosotros [Occidente] podemos restaurar la hegemonía colectiva y Estados Unidos se quedará en Europa". Si somos derrotados —y estamos siendo derrotados—, entonces los estadounidenses tendrán que reconocer que este es un orden multipolar... La ruptura de la relación de seguridad atlántica es devastadora para Europa, esa estructura se ha erosionado, y "esta es la tragedia para Europa; no han encontrado un lugar en el mundo multipolar"... "Creo que si puede haber un acuerdo de paz en el que aceptemos que Ucrania será neutral... entonces sobre esta base se puede encontrar cierta estabilidad". A medida que Rusia se adapta y Estados Unidos se retira de Europa, la UE debería decidir cómo apoyar a Ucrania salvaguardando al mismo tiempo su propio papel en el orden mundial emergente (Glenn Diesen)

"El ataque de Washington a Irán en 2025, el asalto para destituir al presidente venezolano Nicolás Maduro a principios de 2026 y su renovado interés en adquirir Groenlandia han aclarado las prioridades internacionales del país. Mientras tanto, asegurar la independencia de Ucrania, que alguna vez fue un grito de guerra definitorio del orden mundial liberal, ha pasado a ser una preocupación de segundo nivel, pero sigue siendo fundamental para Europa. Igualmente apremiante para el continente es la presión económica y militar que Estados Unidos ejerce junto con las tensiones separadas sobre la soberanía de Groenlandia. Combinada con la presión rusa desde el este, la vulnerabilidad de Europa ha quedado claramente expuesta.

Esto a pesar de que los 27 estados miembros de la Unión Europea representan aproximadamente a 450 millones de personas, forman la segunda economía más grande del mundo y poseen capacidades militares avanzadas, incluida la disuasión nuclear de Francia. Sin embargo, los errores políticos, sumados a décadas de externalizar su seguridad y planificación estratégica a Washington, han impedido que la UE movilice eficazmente su poder colectivo. Ahora se encuentra a la deriva a medida que Estados Unidos reduce su atención global, erosionando la estabilidad hegemónica de la región.

El politólogo noruego Glenn Diesen ha advertido sobre esta trayectoria durante años. En su libro, La guerra de Ucrania y el orden mundial euroasiático (2024), argumenta que el conflicto dará forma no solo al destino de Ucrania, sino también a la estructura de las relaciones internacionales. Una victoria occidental extendería su unipolaridad en los asuntos internacionales, mientras que una rusa aceleraría la multipolaridad al demostrar que las reglas occidentales no pueden ser impuestas. Sin desviarse de su actual política exterior, la marginación permanente de la UE está prácticamente asegurada.

De la Unipolaridad a la Incertidumbre

En su libro, Diesen escribe que la expansión de las instituciones occidentales después de la Guerra Fría se basó en la suposición de que Rusia estaba permanentemente debilitada. Durante una entrevista conmigo, dijo que Occidente creía que su papel sería "gestionar su declive", y que se esperaba que Rusia "orbitara a Occidente esencialmente en la periferia, y que hiciera lo que se le dijera sin tener un asiento en la mesa".

El apoyo a la expansión occidental hacia Europa del Este fue fuerte entre los institucionalistas, los industriales, los estados de Europa del Este y los halcones de la política exterior. Si bien Rusia rechazó naturalmente la expansión de la OTAN, las advertencias sobre la búsqueda de tal política surgieron a lo largo de la década de 1990 de funcionarios estadounidenses como George F. Kennan, arquitecto de la política de contención de la Guerra Fría; el ex embajador de Estados Unidos ante la Unión Soviética Jack Matlock; el ex asesor adjunto de seguridad nacional Robert M. Gates; y el ex secretario de Estado James A. Baker III. Diesen explica en su libro que esta cautela continuó después de varias rondas de expansión. En 2008, "William Burns, quien... se convirtió en director de la CIA, advirtió en un memorándum que amenazar la expansión de la OTAN podría provocar una intervención militar rusa".

Además, escribe: "Durante la primera Guerra Fría, las líneas divisorias en Europa estaban claramente delineadas y el statu quo se había respetado en gran medida, por lo que la competencia por la influencia y las guerras subsidiarias se produjeron en el tercer mundo. En la emergente segunda Guerra Fría, Occidente y Rusia competían por dónde se trazarían las nuevas líneas divisorias en Europa. Ucrania, sin embargo, siempre estuvo destinada a ser el punto de conflicto. Como me dijo Diesen, "si miras a través de los años 90, muchos de los principales políticos y académicos de Estados Unidos reconocieron realmente que Ucrania era esta línea roja". En su libro, argumenta que la proximidad de Ucrania a Rusia, sus profundos lazos culturales y su importancia militar explican la intensa resistencia de Moscú a su alineación con Occidente.

En una entrevista de podcast de 2025 con el Centro Stimson, Diesen aclaró que si bien no apoya la guerra de Rusia, la ve como un resultado predecible desde una perspectiva realista. Critica duramente a los líderes europeos por respaldar la expansión de la OTAN, argumentando que "si sabes que los rusos invadirán y destruirán Ucrania si intentas expandir la OTAN, difícilmente es moral abogar por esto".

A medida que la guerra entre Rusia y Ucrania se acerca a su quinto año, la atención de los medios puede haber disminuido, pero su importancia estratégica no. Diesen me dijo que si Rusia es derrotada, "entonces nosotros [Occidente] podemos restaurar la hegemonía colectiva y Estados Unidos se quedará en Europa". Si somos derrotados —y estamos siendo derrotados—, entonces los estadounidenses tendrán que reconocer que este es un orden multipolar.

A principios de 2025, el Secretario de Estado Marco Rubio sugirió que Estados Unidos no solo aceptaría sino que promovería activamente la multipolaridad. La idea se hizo eco de la adopción por parte de la administración Nixon de un orden mundial multipolar en la década de 1970, antes de que la preeminencia de Estados Unidos se reafirmara bajo el presidente Reagan y fuera posteriormente potenciada por el colapso de la Unión Soviética.

Esta vez, sin embargo, la tensión en el dominio de Estados Unidos parece más evidente. Diesen dijo durante la entrevista: "El problema para Estados Unidos es que cuando tienes un hegemón, tu estrategia es estar en todas partes y en todo momento. Y esto es problemático porque, por definición, ahora no hay estrategia ni prioridades; todo es una prioridad. Así que esto también ha disminuido el pensamiento estratégico en los Estados Unidos. Además, cuando eres un hegemón, puedes absorber muchos costos, puedes hacer muchas cosas tontas, y han hecho muchas cosas tontas, especialmente en los últimos 30 años. Pero solo puede absorber el costo por un tiempo limitado. En algún momento, la gota que colme el vaso romperá la espalda del camello, y creo que, una vez que eso suceda, y ahora nos dirigimos hacia eso, habrá cierta disciplina que se le impondrá a Estados Unidos. Pero no es un ajuste fácil de hacer... Y así, esta es parte de la razón por la que Estados Unidos ahora viene con esta nueva idea de que tenemos que salir de Europa.

Rusia, por el contrario, se movió temprano para acelerar la multipolaridad. En 2014, cuando estalló el conflicto proxy ucraniano, Diesen me dijo que el sueño de Rusia de integrarse con Occidente había muerto. En cambio, Rusia se orientó hacia Asia en busca de nuevas oportunidades, ya que "por primera vez en 300 años, ya no tenían que mirar solo hacia Europa para la modernización y el desarrollo económico". No estuvo exento de errores de cálculo, especialmente en Ucrania. Creo que pensaron que podrían entrar corriendo con su ejército y que en una semana los ucranianos aceptarían restaurar su neutralidad. Cuando se enteraron de que la OTAN los convenció de luchar en su lugar, de repente no estaban preparados para esto, lo que, según Diesen, provocó un giro hacia una economía de guerra más industrial.

Se puede esperar tensión entre otras potencias en un sistema multipolar, pero Diesen señaló que se puede gestionar a través de un equilibrio de poder e instituciones no occidentales. En Asia Central, donde se superponen los intereses rusos y chinos, "los chinos están impulsando la Iniciativa de la Franja y la Ruta, los rusos tienen la Unión Económica Euroasiática y son capaces de encontrar una manera de armonizarla bajo la Organización de Cooperación de Shanghái". "Así que habrá tensiones, pero no veo ningún choque porque ambos quieren integrar el espacio euroasiático más amplio, ambos reconocen que no pueden hacerlo sin la otra parte", dijo Diesen.

Para Europa, sin embargo, adaptarse a un mundo multipolar es profundamente desestabilizador. Si bien la UE sigue siendo un peso pesado económico, carece del poder militar cohesivo y la experiencia moderna para forjar una política exterior independiente, habiendo dependido del liderazgo estadounidense durante demasiado tiempo. La ruptura de la relación de seguridad atlántica, dijo Diesen, es "devastadora para Europa, porque en la era posterior a la Guerra Fría, el orden unipolar, las ambiciones de los europeos era la hegemonía colectiva", un sistema unipolar en el que el Occidente político gobernaría conjuntamente. Esa estructura se ha erosionado, y "esta es la tragedia para Europa; no han encontrado un lugar en el mundo multipolar".

Desventajas de Europa

Muchas de las desventajas de Europa se derivan del limitado valor estratégico que ofrece a otros bloques de poder. A pesar de su vasto mercado, Diesen dijo que Europa necesita "mayor autonomía estratégica en industrias clave". Deberían haber desarrollado ya más soberanía tecnológica, especialmente en la esfera digital, habiendo criticado previamente el débil sector tecnológico y la infraestructura digital de la UE. La evaluación de diciembre de 2025 de Kristian Thyregod sobre la necesidad de una "puesta a punto" tecnológica para Europa muestra que este hecho es cada vez más reconocido, sin embargo, el lento desarrollo de un sistema de pagos digitales a nivel de la UE, incluso cuando países como Brasil, India y China han construido los suyos propios, pone de manifiesto la falta de urgencia del bloque.

En comparación, Estados Unidos combina una economía dinámica impulsada por la tecnología con abundantes recursos naturales; la escala industrial de China se combina con su control sobre cadenas de suministro críticas como las tierras raras; y Rusia ejerce poder militar junto con vastas reservas de energía y materias primas. En cambio, la UE ha buscado influencia global estableciendo estándares regulatorios, pero la regulación excesiva ha restringido la innovación en lugar de mejorar el apalancamiento.

Las percepciones de amenaza también están fragmentadas en toda la UE. La migración domina los debates sobre seguridad en países como Alemania e Italia, mientras que los estados de Europa del Este siguen considerando a Rusia como la principal amenaza. Francia ve a Rusia de manera similar como un desafío, pero sus ambiciones globales le dan una perspectiva estratégica orientada hacia el exterior que complica una política exterior unificada.

Esta falta de cohesión es evidente en el debate sobre el uso de los activos rusos congelados para apoyar a Ucrania. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha respaldado consistentemente el uso de los activos, en gran medida mantenidos en Bélgica, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, ha instado a la cautela, mostrando una clara división entre los países más poderosos de la UE.

Bélgica, que soportaría las consecuencias de la decisión, ha implorado a la UE que retire su apoyo para incautar los activos. Sin embargo, Diesen me dijo que espera que la UE afirme su autoridad sobre Bélgica: "Parece demasiado tonto pretender que los belgas se queden ahí y sean responsables; pueden destruir su economía. Por otro lado, esto es Europa. Estarán [Bélgica] bajo gran presión y amenazas de la UE también. Acabo de ver un artículo en Politico que hacía este punto: que la UE tratará a Bélgica como a Hungría si se niegan a hacer lo que se les dice. No están en una buena situación, ¿y tú también te enfrentas a las amenazas de los europeos? ¿Robas los activos rusos? Y luego quién sabe qué tipo de consecuencias tendrá esto.

Diesen ha afirmado previamente que la UE corre el riesgo de desaparecer, pero cree que la reforma podría posiblemente evitarlo. Cita la defensa del funcionalismo por parte del historiador británico David Mitrany, que favorece la construcción de instituciones en torno a tareas específicas y la puesta en común de la soberanía cuando es práctico, en contraposición al enfoque más amplio y federalista que en gran medida dio forma a la UE. Los intentos de coordinación regional, como la Iniciativa de los Tres Mares y el Grupo de Visegrado, han tenido un éxito limitado.

Para Diesen, diversificar sus relaciones internacionales es esencial. Europa todavía necesita a Rusia, y Rusia no desea darle la espalda al continente. La UE debería buscar la autonomía estratégica reduciendo la dependencia de Estados Unidos sin romper la alianza. Diversificar las asociaciones es crucial, dijo, porque la excesiva dependencia de Washington le da a Estados Unidos una influencia excesiva para imponer sus demandas.

Nuevo Orden Mundial

Al describir qué tipo de equilibrio de poder de mediados de siglo apoyaría mejor la estabilidad global, Diesen dijo: "Quieres que las instituciones internacionales reflejen la distribución actual del poder", añadiendo que los marcos construidos en torno a supuestos de dominio occidental permanente eran poco propensos a perdurar.

También señaló los crecientes desafíos de Estados Unidos a los formatos multilaterales existentes, como el G7, como evidencia de que este ajuste ya está en marcha. "Estas no son las siete economías líderes del mundo", dijo, refiriéndose al marco "C5" sugerido por Trump en 2025, compuesto por Estados Unidos, Japón, China, Rusia e India. En esta configuración, las grandes potencias "se sentarían y esencialmente, harían los acuerdos, armonizarían sus intereses y más o menos gestionarían el mundo". En su libro, escribe sobre la importancia de "volver a un equilibrio de poder en el que se aborden los intereses nacionales en competencia de las grandes potencias, y las reglas comunes no puedan imponerse unilateralmente con pretensiones de universalismo".

Preguntado sobre cómo otras grandes potencias o potencias intermedias, como India, Turquía, Brasil y Arabia Saudita, podrían dar forma al nuevo orden mundial, Diesen explicó: "Un sistema multipolar es bastante beneficioso para los países pequeños y medianos porque si tienes un sistema unipolar o bipolar, solo tienes que adaptarte a los uno o dos juegos que se juegan, no hay mucho que puedas hacer. Así que estarás muy subordinado. Lo que ves de todos los países que mencionaste ahora es que hay muchos centros de poder; tienes la capacidad de diversificar. Nadie te va a poseer más, así que [el país] tendrá muchas más posibilidades de buscar la autonomía política".

Mientras otros países se adaptan al orden emergente, la UE sigue atrapada en el pasado. Lenta, indecisa y dividida, cortó el suministro a Rusia, su principal socio energético, por consejo de Washington para apoyar a Ucrania, solo para que Estados Unidos diera un paso atrás, dejando a Europa a asumir los costos. Sin embargo, la UE no está dispuesta a abandonar sus valores liberales ni la protección de Ucrania sin asestar un golpe mortal al orden liberal. Diesen ve una posible vía de avance: "Creo que si puede haber un acuerdo de paz en el que aceptemos que Ucrania será neutral... entonces sobre esta base se puede encontrar cierta estabilidad". A medida que Rusia se adapta y Estados Unidos se retira de Europa, la UE debería decidir cómo apoyar a Ucrania salvaguardando al mismo tiempo su propio papel en el orden mundial emergente."

( Reseña de Glenn Diesen,  , CounterPunch, 17/02/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)

16.2.26

La reciente procesión de líderes occidentales a Pekín --Noruega, Finlandia, Francia, Canadá, Reino Unido, Alemania y España (por segunda vez)-- supone algo más que un deshielo diplomático con China... no refleja una conversión ideológica, sino un ajuste pragmático a un orden internacional trumpiano fracturado e imprevisible... Reino Unido consiguió una reducción de los aranceles (especialmente sobre el whisky)... Canadá, cooperación en vehículos eléctricos y la diversificación para alejarse de la abrumadora dependencia de las exportaciones estadounidenses... Finlandia y los países nórdicos, energía limpia y la cooperación industrial, lo que refleja el papel de China en las cadenas de suministro críticas... Francia y Alemania, acceso industrial, cooperación climática y compromiso tecnológico, al tiempo que se protegen discretamente contra la falta de fiabilidad de EEUU... La respuesta de Trump ha sido abiertamente hostil,pero cada amenaza arancelaria y cada humillación pública refuerza el incentivo de las potencias medias para diversificarse y alejarse de EEUU... Ninguno de estos Estados está «girando» completamente hacia China. Se están protegiendo... Es en este contexto que «America First» se percibe cada vez más como «America alone», mientras que Pekín emerge como un polo central, si no indispensable, en un orden mundial más plural (Ricardo Martins)

"La reciente procesión de líderes occidentales a Pekín --Noruega, Finlandia, Francia, Canadá, Reino Unido, Alemania y España (por segunda vez)-- supone algo más que un deshielo diplomático con China. Refleja un cambio estructural más profundo en la política mundial: el despertar estratégico de las potencias medias en un orden fragmentado, coercitivo y cada vez más multipolar.

En medio de la errática y abusiva política exterior de Trump y las crisis internas de Europa, China ya no se considera simplemente un rival de Occidente, sino un socio necesario y, para muchos, un refugio más seguro.

"En resumen, el desfile hacia Pekín no refleja una conversión ideológica, sino un ajuste pragmático a un orden internacional fracturado".

¿Qué es una «potencia media» en términos geopolíticos?

En teoría geopolítica, una potencia media es un Estado que carece del dominio absoluto de una superpotencia, pero que posee suficiente peso económico, diplomático, tecnológico o regional para influir en los resultados internacionales.

Las potencias medias no son creadoras de sistemas, pero sí los moldean. Dependen de coaliciones, instituciones y diplomacia, más que de la fuerza unilateral. Países como Canadá, Australia, el Reino Unido, Francia, Alemania y los estados nórdicos entran en esta categoría, aunque su poder relativo ha disminuido debido al auge de estados como India, Indonesia o Brasil.

Es fundamental señalar que «potencia media» no es una identidad colectiva. Lo que les une hoy en día es la vulnerabilidad: están profundamente integradas en las redes mundiales de comercio y seguridad que ahora están siendo utilizadas como arma por las grandes potencias.

Las potencias medias occidentales desfilan en Pekín

La contundente formulación de Mark Carney --«o están en el menú o están en la mesa»-- captura el dilema al que se enfrentan las potencias medias. En una era en la que los aranceles, las sanciones, las cadenas de suministro y los sistemas financieros son instrumentos de coacción, la dependencia se convierte en una desventaja estratégica.

Las amenazas de Trump hacia sus aliados, como los aranceles a Canadá y otros países, la apropiación territorial de Groenlandia y la política transaccional de la OTAN, han destruido la suposición de que la alineación con Washington garantiza la estabilidad.

Para las potencias medias, relacionarse con China no tiene tanto que ver con la convergencia ideológica como con la supervivencia geopolítica. Pekín ofrece acceso al mercado, inversión, cooperación tecnológica y, sobre todo, previsibilidad.

China parece ahora más coherente a las potencias medias occidentales en comparación con unos EEUU erráticos que tratan cada vez más a sus aliados como puntos de influencia en lugar de socios.

¿Qué ha ganado cada país al comprometerse con el presidente Xi Jinping?

Los resultados de estas visitas han sido más pragmáticos que transformadores:

Reino Unido: El primer ministro Keir Starmer consiguió una reducción de los aranceles (especialmente sobre el whisky), la exención de visados, acuerdos sanitarios y comerciales, y la renovación de los flujos de inversión. Y lo que es más importante, Londres señaló que no «iría de un lado a otro» entre Washington y Pekín, afirmando su autonomía estratégica.

Canadá: La visita de Mark Carney dio lugar a la ampliación de los canales comerciales, la cooperación en materia de vehículos eléctricos y la diversificación para alejarse de la abrumadora dependencia de las exportaciones estadounidenses. Simbólicamente, reforzó la negativa de Canadá a aceptar la coacción económica de EEUU.

Finlandia y los países nórdicos: Estas visitas se centraron en la tecnología, la energía limpia y la cooperación industrial, lo que refleja el papel de China en las cadenas de suministro críticas.

Francia y Alemania: París y Berlín buscan acceso industrial, cooperación climática y compromiso tecnológico, al tiempo que se protegen discretamente contra la falta de fiabilidad de EEUU. El interés de Alemania en la tecnología de detección de satélites y misiles subraya el impulso de Europa hacia la autonomía estratégica.

Ninguno de estos Estados está «girando» completamente hacia China. Se están protegiendo, es decir, reduciendo su exposición a cualquier gran potencia en particular.

La reacción de Trump y lo que significa para EEUU

La respuesta de Trump ha sido abiertamente hostil. Ha calificado las relaciones entre el Reino Unido y China de «muy peligrosas» y ha advertido a Canadá de que «China no es la solución».

Sin embargo, esta reacción es muy reveladora. Desde la perspectiva de Washington, los líderes occidentales en Pekín representan una pérdida de control. El orden posterior a la Guerra Fría dependía no solo del poder de EEUU, sino también del consentimiento de sus aliados. Ese consentimiento ahora es condicional.

Irónicamente, las amenazas de Trump validan el argumento de Carney de que la integración económica se está utilizando como arma. Cada amenaza arancelaria y cada humillación pública refuerza el incentivo de las potencias medias para diversificarse y alejarse de EEUU.

¿Qué esperan las potencias medias de China y cómo cambia esto sus relaciones con EEUU?

Las potencias medias no buscan protección de China, sino opciones. Quieren acceder al vasto mercado chino, participar en sus ecosistemas industriales, en su tecnología y cooperar en áreas como la tecnología verde, las infraestructuras y las finanzas.

Igualmente importante es que quieren influencia: la capacidad de decir «no» a Washington sin consecuencias catastróficas.

Incluso el mejor amigo europeo de Trump, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, ha instado a Europa a reconocer un cambio en EEUU, afirmando que la ideología de la política exterior de Trump ya no se ajusta a los valores fundamentales de Europa.

Esto no pone fin a las alianzas con EEUU, pero las reequilibra. La relación se vuelve menos jerárquica y más transaccional. Las potencias medias están indicando que la lealtad ya no se puede dar por sentada: hay que ganársela.

Conclusiones geopolíticas

Se pueden extraer varias conclusiones generales:

- El orden basado en normas se ha fracturado: no porque las normas nunca hayan existido, sino porque EEUU ahora las ignora abiertamente cuando le resultan inconvenientes.

- Las potencias medias ya no son pasivas: están experimentando con la coordinación, la diversificación y las coaliciones de «geometría variable» en lugar de bloques rígidos. La supervivencia es la prioridad absoluta.

- China se beneficia de la extralimitación de EEUU: la postura de estabilidad y diálogo de Pekín contrasta fuertemente con la imprevisibilidad de Washington y su tono coercitivo y abusivo.

- La multipolaridad se está acelerando: no a través del surgimiento de una nueva hegemonía, sino a través de la acción colectiva de Estados que no están dispuestos a ser dominados por una sola superpotencia.

- «America First» está pasando a significar «America Alone»: el aislamiento es lo que Trump está generando; para evitar un mayor aislamiento y desencanto, se aplica la coacción.

En resumen, el desfile hacia Pekín no refleja una conversión ideológica, sino un ajuste pragmático a un orden internacional fracturado. A medida que EEUU deja cada vez más de lado sus propias reglas y recurre a la coacción, las potencias medias están afirmando su agencia mediante la diversificación, la coordinación y las coaliciones flexibles, con la supervivencia como prioridad absoluta.

China se ha beneficiado de este momento no por la fuerza, sino por proyectar estabilidad, diálogo y previsibilidad, en contraste con la volatilidad de Washington.

El resultado es una multipolaridad acelerada, impulsada menos por el surgimiento de una nueva hegemonía que por la voluntad colectiva de los Estados que no están dispuestos a subordinarse a una sola potencia.

Es en este contexto que «America First» se percibe cada vez más como «America alone», mientras que Pekín emerge como un polo central, si no indispensable, en un orden mundial más plural."                                  (Ricardo Martins, la Haine, 16/02/26)

23.1.26

Paul Krugman: Mark Carney, primer ministro de Canadá, pronunció un notable discurso, en el que anunció, con calma y lucidez, que Canadá está solicitando el divorcio de la Pax Americana: "Permítanme ser directo. Nos encontramos en medio de una ruptura, no de una transición... No se puede vivir en la mentira del beneficio mutuo a través de la integración, cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación". E instó a otras naciones a unirse a Canadá en una nueva alianza de democracias que ya no están dispuestas a recibir órdenes de una potencia hegemónica abusiva... Canadá está más expuesto a las consecuencias de la ira de Trump que cualquier otra nación, pero las democracias ya no pueden mantener estrechos vínculos con Estados Unidos... Escuché el discurso de Trump en Davos con temor... dijo que China "ha construido un par de grandes parques eólicos, pero no los utilizan. Solo los han construido para mostrar a la gente cómo podrían ser. No giran, no hacen nada"... Más allá de la ignorancia, Trump describió a Europa como un infierno, con su economía destruida por las energías renovables y la inmigración... El discurso de Mark Carney enía un objetivo claro, reunir a otras naciones en solidaridad contra el chantaje económico de Estados Unidos... Trump, por su parte, solo quería fanfarronear, quejarse y, sobre todo, escucharse a sí mismo hablar. Y lo único que consiguió fue convertir en certeza las sospechas de que se ha vuelto loco... Mark Carney pidió que se abandonara la esperanza de que se pudiera restaurar la Pax Americana, y Donald Trump demostró que tenía razón

 "El martes, Mark Carney, primer ministro de Canadá, pronunció un notable discurso en el Foro Económico Mundial de Davos. En efecto, anunció, con calma y lucidez, que Canadá está solicitando el divorcio de la Pax Americana:

"Permítanme ser directo. Nos encontramos en medio de una ruptura, no de una transición.

    Durante las últimas dos décadas, una serie de crisis en las finanzas, la salud, la energía y la geopolítica han puesto de manifiesto los riesgos de una integración global extrema. Pero más recientemente, las grandes potencias han comenzado a utilizar la integración económica como arma, los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coacción y las cadenas de suministro como vulnerabilidades que explotar.

No se puede vivir en la mentira del beneficio mutuo a través de la integración, cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación."

E instó a otras naciones —implícitamente, aunque no lo dijo con tantas palabras, a las naciones de Europa en particular— a unirse a Canadá en una nueva alianza de democracias que ya no están dispuestas a recibir órdenes de una potencia hegemónica abusiva:

"Las potencias medias deben actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú."

 Fue una postura valiente. Canadá se encuentra justo al lado de Estados Unidos, cuya economía es doce veces mayor. Además, como muestra el mapa que encabeza este artículo, la población de Canadá se concentra casi en su totalidad en una estrecha franja situada encima de Estados Unidos. Cuando escribía mucho sobre geografía económica, solía bromear diciendo que Canadá estaba más cerca de Estados Unidos que de sí mismo. La naturaleza quiere que Canadá y Estados Unidos estén estrechamente entrelazados. Y por esta razón, se podría decir que Canadá está más expuesto a las consecuencias de la ira de Trump que cualquier otra nación.

Pero las democracias ya no pueden mantener estrechos vínculos con Estados Unidos. Al día siguiente de las declaraciones de Carney, Donald Trump demostró por qué.

Escuché el discurso de Trump en Davos con temor: ¿cuánto daño causará este individuo demente y vengativo a Estados Unidos y al mundo? También sentí una profunda vergüenza: ¿Qué le pasa a mi país, que ponemos a alguien así en una posición de poder sin precedentes?

Ante la mirada de todo el mundo, el presidente de Estados Unidos (que Dios nos ayude) se refirió repetidamente a Groenlandia, que está dispuesto a hacer saltar por los aires la OTAN para adquirir, como Islandia. No lo descarten como algo trivial: si cualquier presidente anterior hubiera estado tan confundido, toda la prensa habría gritado sobre su senilidad y habría exigido su dimisión.

 Y, por supuesto, el secretario de prensa de Trump insistió en que él no había dicho lo que todos vimos y oímos decir.

Trump también mostró repetidamente su característica ignorancia deliberada, por ejemplo, al hablar de las energías renovables. Mientras reprendía a Europa por utilizar la energía eólica, admitió que China también tiene grandes parques eólicos —alguien debió de enseñarle fotos—, pero declaró que

   " Han construido un par de grandes parques eólicos, pero no los utilizan. Solo los han construido para mostrar a la gente cómo podrían ser. No giran, no hacen nada."

En realidad, China representa casi el 40 % de la generación mundial total de electricidad a partir de la energía eólica, sustancialmente más que Europa.

Más allá de la confusión y la ignorancia, Trump lanzó una amenaza: (...)

 Dejando a un lado los espantosos detalles de la diatriba de Trump, lo que me llama la atención del desempeño de la administración Trump en Davos —no solo del propio Trump, sino también de sus secuaces— fue la absoluta falta de propósito. Todo el equipo de Trump parece haber ido a Europa con el único objetivo de menospreciar e insultar a sus anfitriones.

El martes por la noche, Howard Lutnick, secretario de Comercio, habló en una cena privada en Davos, en la que menospreció las economías europeas y su falta de competitividad. Según se informa, fue abucheado y Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, abandonó la sala.

El miércoles por la mañana, Scott Bessent, secretario del Tesoro, desestimó las informaciones según las cuales un importante fondo de pensiones danés había decidido deshacerse de los bonos estadounidenses, declarando que «la inversión de Dinamarca en bonos del Tesoro estadounidense, al igual que la propia Dinamarca, es irrelevante».

Y Trump dedicó gran parte de su discurso a describir Europa como un infierno, con su economía destruida por las energías renovables y su sociedad destruida por la inmigración.

No importa si algo de esto es cierto. (No lo es). ¿Qué sentido tenía decir esas cosas? ¿Acaso Trump y sus Mini-Mes imaginan que pueden convencer a los líderes europeos de que ellos, sus economías y sus sociedades son unos patéticos perdedores?

 Para decir lo que debería ser obvio, pero aparentemente no lo es, no necesitamos que los altos funcionarios del gobierno se dediquen a hacer de locutores provocadores en podcasts, buscando clics con comentarios escandalosos. Dios sabe que MAGA ya tiene muchos de esos. Los discursos oficiales no deben ser diatribas que alimenten a tu base política. Deben influir en las personas que no son tus seguidores, de manera que sirvan al interés nacional.

Esto no significa que los discursos oficiales deban ser insulsos y aburridos. El discurso de Mark Carney definitivamente no lo fue. Pero Carney tenía un objetivo claro: reunir a otras naciones en solidaridad contra el chantaje económico de Estados Unidos.

Trump, por su parte, solo quería fanfarronear, quejarse y, sobre todo, escucharse a sí mismo hablar. Y lo único que consiguió fue convertir en certeza las sospechas de que se ha vuelto loco.

Ya estamos viendo algunas consecuencias de las diatribas de Trump: (...)

 Habrá mucho más de esto. El poder y la influencia estadounidenses siempre se han basado, mucho más de lo que mucha gente cree, en la percepción de la fiabilidad de Estados Unidos. No siempre hicimos lo correcto, pero respetamos nuestros acuerdos y fuimos la potencia imperial menos codiciosa de la historia.

Todo eso se ha acabado. En Davos, Mark Carney pidió que se abandonara la esperanza de que se pudiera restaurar la Pax Americana, y Donald Trump demostró que tenía razón."

(Paul Krugman  , blog, 22/01/26, traducción DEEPL)