Mostrando entradas con la etiqueta c. Economía: ganancias empresariales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta c. Economía: ganancias empresariales. Mostrar todas las entradas

17.7.26

El descenso a los infiernos... Volkswagen se encuentra sumida en una profunda crisis, al igual que todo el sector automovilístico alemán... su desastre es un desastre interno, y es representativo de los errores cometidos por el capitalismo alemán. Los directivos se durmieron en sus laureles. El «dieselgate», en el que el grupo manipuló los resultados de las emisiones de sus vehículos para mantener la producción, es una caricatura de esa postura... Adam Tooze destaca que «en lo que respecta a Alemania y su industria automovilística, se disponía de sumas de dinero comparables [a las inversiones chinas en vehículos eléctricos] para invertir en forma de beneficios récord». Pero en lugar de invertir, los grupos alemanes, con VW a la cabeza, colmaron a sus accionistas con dividendos récord... Mientras los medios económicos occidentales se esforzaban por justificar esos pagos de dividendos, el Estado chino construía una capacidad de producción que competía directamente, tanto en precio como en calidad, con los mercados controlados por los alemanes... en 2023, los tres grandes fabricantes de automóviles alemanes (VW, BMW y Daimler) repartieron nada menos que 31 000 millones de euros en dividendos, a pesar de que el choque chino ya se hacía evidente... Esta obsesión por la rentabilidad entierra las ambiciones del sector automovilístico alemán. La inversión solo puede reactivarse de forma forzada, la batalla se libra a la baja en los precios, en un contexto en el que China está recuperando terreno en términos de calidad... la lógica competitiva dictaría que los grupos europeos acabaran trasladando a China la producción que aún se mantiene en Europa... Todo ello pone de manifiesto un pánico perfectamente comprensible... el problema fundamental de la competitividad de la industria automovilística alemana es que no puede aspirar a volver a niveles de costes sostenibles. Sobre todo porque el grupo —y esta es su gran debilidad frente a sus rivales chinos— debe garantizar la remuneración de sus accionistas antes de pensar en su propio futuro (Romaric Godin)

 "Durante mucho tiempo Volkswagen fue la empresa que encarnaba el modelo alemán. El grupo de Wolfsburgo arrollaba a la competencia con sus ventas y sus beneficios y representaba el éxito descarado de la República Federal. A través de él, se reconocía toda la constelación de los «líderes mundiales», los «Weltmarktführer», que por entonces abundaban en Alemania.

Pero todo eso ya es cosa del pasado. «VW» se encuentra sumida en una profunda crisis, al igual que todo el sector automovilístico alemán. El viernes 26 de junio, la revista Manager reveló un plan de recorte de gastos que se presentará el 9 de julio al comité de empresa del grupo. En el programa: un ahorro de 11 000 millones de euros, la mitad de los cuales afectará al empleo. Esto afecta a nada menos que 100 000 de los 675 000 puestos de trabajo del grupo en todo el mundo, lo que supone algo menos del 15 % del total.

Se trata, sobre todo, del doble de lo previsto hasta ahora en el marco de un plan que se había negociado duramente con el sindicato IG Metall en 2024. El sindicato había aceptado el principio de un cierre de fábrica en Alemania y la congelación salarial para salvaguardar el principio de la seguridad laboral. Las supresiones de puestos de trabajo debían limitarse estrictamente a la no sustitución de los puestos vacantes.

Pero este compromiso tan duro que IG Metall había querido hacer pasar por una victoria no ha durado ni dos años. De hecho, la situación del grupo se ha deteriorado aún más. En 2025, la facturación global del grupo se redujo un 0,9 %, hasta los 321 910 millones de euros, y el resultado neto cayó un 44,3 %, hasta los 6 900 millones de euros. Solo en el primer trimestre de 2026, la situación se deterioró aún más rápidamente: las ventas cayeron un 2,4 % interanual y el beneficio operativo, un 15 %.

Estancamiento de las ventas, explosión de los costes

La magnitud del desastre para Volkswagen resulta aún más impactante si se analiza con mayor perspectiva. En 2019, el margen operativo del grupo se situaba en el 6,7 % de la facturación. En 2025, este ratio se redujo a una cuarta parte y se situó en tan solo el 2,8 %, lo que pone de manifiesto el colapso de la rentabilidad del fabricante.

En cuanto a los vehículos entregados, la caída también es notable. En 2019, VW entregó 10,974 millones de vehículos, su récord hasta la fecha. Seis años más tarde, se entregaron casi dos millones de vehículos menos, es decir, 9,022 millones. Un descenso del 17,8 % que se compensó en parte con subidas de precios (la facturación aumentó un 27 % en el mismo periodo) hasta 2023.

A partir de esa fecha, los precios de los vehículos del grupo se volvieron demasiado elevados. La ventaja en la que se apoyaba el grupo era una competitividad ajena a los costes: la calidad de los vehículos justificaba un precio elevado. Pero desde principios de la década, esta ventaja parece haber quedado obsoleta por dos razones.

En primer lugar, la subida de precios fue excesiva justo en el momento en que surgió de China una competencia más barata, pero de calidad comparable. En segundo lugar, Volkswagen, al igual que la mayoría de los fabricantes occidentales, no supo subirse al tren de la electrificación y tuvo que ceder cuota de mercado a fabricantes más avanzados en este ámbito, también en este caso principalmente chinos. Resultado: entre 2023 y 2025, las ventas retrocedieron un 3,8 % en volumen y un 0,2 % en valor.

Pero, al mismo tiempo, los costes se han mantenido elevados e incluso han aumentado. El margen bruto, que relaciona los costes de producción con la facturación, pasó así del 18,92 % en 2023 al 15,92 % en 2025. Por supuesto, los costes energéticos desempeñaron un papel importante, a raíz de la invasión rusa de Ucrania, pero quizá menos de lo que se piensa, ya que se vieron compensados por la subida de los precios. En 2023, el margen bruto repuntó 0,2 puntos con respecto a 2022. En realidad, el principal problema de Volkswagen es el exceso de capacidad. Sus ventas de vehículos están disminuyendo y su parque industrial está infrautilizado.

Esta infrautilización es consecuencia, por un lado, de una falta de inversión que hace que la capacidad productiva quede en parte obsoleta con respecto al mercado, pero también de malas decisiones tomadas por la dirección del grupo y sus filiales. En 2025, el aumento de los costes de producción se explica así también por el fuerte incremento de las amortizaciones de activos, es decir, de inversiones pasadas. Una cosa es segura: la caída del margen bruto no se debe al aumento de los costes de personal, que se redujeron un 1,4 % en dos años, entre 2023 y 2025, es decir, a un ritmo más rápido que la facturación.

La función social de Volkswagen no es tanto fabricar automóviles como generar beneficios para sus accionistas. Por ello, el grupo se fijó ya en 2024 el objetivo de volver a un margen operativo del 8 al 10 % en 2030. El objetivo parece hoy inalcanzable, por lo que la dirección se ha embarcado en una amplia reestructuración para reducir el exceso de capacidad actual mediante cierres de fábricas y la duplicación de los recortes de plantilla.

El naufragio de la cogestión

El sindicato IG Metall ha prometido luchar «con todas sus fuerzas» contra las decisiones de la dirección. Pero la reacción sindical es, en gran medida, meramente formal. Durante años, la «cogestión» en Volkswagen, tan alabada por la socialdemocracia europea, se ha reducido a un acompañamiento benévolo de las desastrosas decisiones de las sucesivas direcciones.

La cruda realidad que revela este nuevo anuncio es que IG Metall nunca ha sido capaz de erigirse en contrapoder. El poderoso sindicato ha negociado el acompañamiento del descenso a los infiernos del grupo. El acuerdo de finales de 2024 es, desde este punto de vista, ejemplar. Al ceder a las principales exigencias patronales para salvaguardar la garantía de empleo, IG Metall ha allanado el camino para que se ponga en tela de juicio esa misma garantía de empleo.

Su postura, siempre defensiva y de colaboración con la dirección, convierte al sindicato en corresponsable de este desastre social e industrial. Así es la cogestión al estilo alemán: no implica que los representantes de los trabajadores puedan participar en la estrategia de la empresa y mucho menos corregirla, sino que supone la colaboración sindical con la estrategia de la dirección para aumentar los beneficios. El sindicato puede entonces «recompensar» a sus afiliados con generosas participaciones. Hasta que esta estrategia se estrella de lleno contra un muro y son los trabajadores quienes pagan los platos rotos.

Porque el desastre de Volkswagen es, en gran parte, un desastre interno, aunque sea representativo de los errores cometidos por el capitalismo alemán en su conjunto. Los directivos del grupo, durante la década de 2010, se durmieron tranquilamente en sus laureles, encerrándose en una postura conservadora, como si los éxitos de entonces garantizaran los éxitos futuros. El «dieselgate», en el que el grupo manipuló los resultados de las emisiones de sus vehículos para mantener la producción actual, es, evidentemente, una caricatura de esa postura.

Desde esta visión conservadora, el capitalismo alemán consideró innecesario invertir los generosos beneficios que obtenía en aquel momento. Como destaca el historiador Adam Tooze en una entrada reciente de su blog Chartbook«en lo que respecta a Alemania y su industria automovilística, se disponía de sumas de dinero comparables [a las inversiones chinas en vehículos eléctricos] para invertir en forma de beneficios récord». Pero en lugar de invertir, los grupos alemanes, con VW a la cabeza, colmaron a sus accionistas con dividendos récord.

Mientras los medios económicos occidentales se esforzaban por justificar esos pagos de dividendos, el Estado chino construía una capacidad de producción que competía directamente, tanto en precio como en calidad, con los mercados controlados por los alemanes y los europeos.

Lo que se conoce como el «segundo choque chino», que ahora afecta a la industria de gama alta de Alemania, no ha llevado a los capitalistas alemanes a cambiar su estrategia. Como señala Adam Tooze, en 2023, los tres grandes fabricantes de automóviles alemanes (VW, BMW y Daimler) repartieron nada menos que 31 000 millones de euros en dividendos, a pesar de que el choque chino se hacía evidente y de que el volumen de ventas llevaba estancado casi cinco años.

En 2025, Volkswagen volvió a repartir 2.600 millones de euros entre sus accionistas, manteniendo una tasa de reparto del 30 % de los beneficios atribuibles al grupo. El informe anual precisa que el mantenimiento de esta tasa de reparto sigue siendo el objetivo a largo plazo de la empresa. Por lo tanto, no hay que equívocarse. Esta nueva medida de Volkswagen tiene como objetivo, ante todo, hacer que los trabajadores paguen el aumento nominal del dividendo repartido.  

El callejón sin salida alemán

Esta obsesión por la rentabilidad entierra, de hecho, las ambiciones del sector automovilístico alemán, que se ha quedado sin soluciones. La inversión solo puede reactivarse de forma forzada y esta reactivación, aunque sea necesaria, dista mucho de ser una solución milagrosa. Y es que el exceso de capacidad industrial de los fabricantes alemanes no es más que una parte de un exceso de capacidad global, lo que significa que la batalla se libra a la baja en los precios, en un contexto en el que China está recuperando terreno en términos de calidad.

La única forma de diferenciarse sería, pues, proponer una innovación que permitiera mantener o aumentar las cuotas de mercado. Pero el conservadurismo alemán les ha hecho perder mucho terreno. Durante mucho tiempo, la ventaja cualitativa de los fabricantes alemanes les permitió mantener una ventaja con un mínimo de innovación. Esto es aún más cierto si se tiene en cuenta que el principal ámbito de innovación, el de la electricidad, se encuentra ahora en China.

La lógica competitiva dictaría que los grupos europeos acabaran deslocalizando a China la parte restante de la producción que aún permanece en Europa.

Hasta tal punto que, ahora, son los fabricantes europeos los que buscan obtener transferencias de tecnología de sus rivales chinos a través de alianzas. Volkswagen se encuentra en tal situación de desconcierto que, a finales de abril, el director general del grupo, Oliver Blume, llegó incluso a insinuar que estaba dispuesto a ofrecer capacidad de producción en Europa a sus rivales chinos a cambio de transferencias de tecnología. Volkswagen ya cuenta con tres empresas en régimen de asociación («joint-venture») en China.

Pero esta estrategia tiene sus límites: no permite albergar esperanzas de superar a los rivales chinos, que, por otra parte, tienen un coste de producción un 30 % inferior. En realidad, la lógica competitiva dictaría que los grupos europeos acabaran trasladando a China la parte restante de la producción que aún se mantiene en Europa. En 2025, Volkswagen había destacado que le sería posible fabricar vehículos eléctricos en China a la mitad de precio en comparación con los costes europeos.  

Debilitamiento estructural

Todo ello pone de manifiesto un pánico perfectamente comprensible. En pocos años, los fabricantes alemanes se han visto debilitados estructuralmente. Lo que está en juego aquí no es una cuestión coyuntural, sino que se está produciendo una redefinición de las cadenas de valor globales de la industria automovilística. Una redefinición de la que Alemania está pagando las consecuencias.

La crisis de Volkswagen no es más que la punta del iceberg, cuya magnitud hay que evaluar desde una perspectiva macroeconómica. En diez años, según datos de Destatis, la Oficina Federal de Estadística, el superávit comercial alemán en el sector del automóvil se ha reducido en un tercio, con unas exportaciones estancadas y unas importaciones que han aumentado un 45,7 %.

El índice de producción industrial en este mismo sector registra, en abril de 2026, un descenso del 38,4 % en diez años y del 22,2 % desde abril de 2019. Si se excluyen los efectos de la crisis sanitaria y de la de 2008-2009, hay que remontarse a 2002 para encontrar un nivel de producción más bajo en un mes de abril.

En cuanto al volumen de ventas, este ha retrocedido un 16,2 % en los últimos diez años y se encuentra en su nivel más bajo desde 2011 (excluyendo los efectos de la crisis sanitaria). Solo el mercado de la zona del euro se mantiene relativamente estable (−3,1 % en los últimos diez años en abril de 2026): el mercado alemán ha registrado un descenso del 23,6 % entre abril de 2016 y abril de 2025, y el mercado fuera de la zona del euro ha retrocedido un 15,9 %.

En este contexto, los recortes de empleo anunciados por Volkswagen podrían ser solo el principio. Y es que no resuelven en absoluto el problema fundamental de la competitividad de la industria automovilística alemana, que no puede aspirar a volver a niveles de costes sostenibles. Sobre todo porque el grupo —y esta es su gran debilidad frente a sus rivales chinos— debe garantizar la remuneración de sus accionistas antes de pensar en su propio futuro. Volkswagen parece estar atrapado en una trampa sin salida."

Romaric Godin , Rebelión, 17/07/2026)

24.5.26

Inteligencia artificial y futuro del capitalismo... ¿Provocará la IA una descalificación generalizada de la mano de obra o no? A primera vista, parece que la IA conducirá a la descalificación de la mano de obra, simplemente porque muchas habilidades (como la informática, el desarrollo de software, la redacción e incluso las matemáticas) serán redundantes, ya que pueden ser asumidas por las máquinas... Sin embargo, este proceso puede verse, y es probable que se vea, contrarrestado por la creación de puestos de trabajo en los que las competencias laborales superarán el nivel actual, simplemente porque tendrán que ser superiores a los niveles de competencia generados por la IA para que la gente quiera adquirir dichos productos y servicios. Por lo tanto, mientras que una parte de la población activa puede sufrir una descalificación, o para decirlo sin rodeos, un empobrecimiento de las competencias, otra parte de la población activa se volverá más sofisticada y mucho más cualificada... podemos pensar que siempre habrá un segmento de esa mano de obra que hará cosas que las máquinas no pueden hacer, o incluso cuando ambos produzcan el mismo resultado, este será más apreciado (y, por tanto, más valorado) si lo realiza mano de obra humana en lugar de la IA. Es poco probable que una patinadora sobre hielo generada por IA, por muy bella que sea, sea tan apreciada como una patinadora humana. Al menos, por los humanos (Branko Milanovic)

"¿Cuáles serían los posibles efectos de una introducción masiva de la inteligencia artificial en la economía, desde el punto de vista marxista? Curiosamente, que yo sepa, esta pregunta no se ha planteado hasta ahora.

A primera vista, las implicaciones para la teoría marxista del valor-trabajo parecen negativas o contradictorias con los hechos o nuestras expectativas. La IA implica la introducción de técnicas de producción extremadamente intensivas en capital o, por utilizar la terminología marxista, de procesos con una composición orgánica del capital muy elevada. En otras palabras, la IA implica una relación c/v muy elevada. Esa es la relación entre el capital constante (c) y el capital destinado a la contratación de mano de obra (v). Si la presencia de mano de obra es escasa, y tal vez en casos de producción totalmente automatizada, cercana a cero, la plusvalía producida por el trabajo también debe ser escasa o cercana a cero. 

 Independientemente de lo elevada que sea la tasa de explotación, un v muy pequeño implica un s (plusvalía) muy pequeño. Así pues, establecemos que la tasa de ganancia (s/(c+v)) también debe ser muy pequeña, en consonancia con una de las «leyes del desarrollo capitalista» más famosas de Marx, a saber, la tendencia a la caída de la tasa de ganancia con la introducción de procesos de producción más intensivos en capital. En el caso de una producción casi totalmente automatizada, la tasa de ganancia debe ser cero o estar cerca de cero. Como nos dicen Marx, Schumpeter y el sentido común, el capitalismo con ganancias cero es un absurdo. Los capitalistas no invertirán si su rendimiento esperado es cero. Por lo tanto, la tendencia a la caída de la tasa de ganancia supone la ruina del capitalismo.

Mucho antes de que la IA entrara en escena, esta era la idea que debatían los economistas marxistas de principios del siglo XX, como Rosa Luxemburg y Henryk Grossman. Ellos preveían precisamente lo que observamos hoy: que al introducir procesos de producción más intensivos en capital —que, para cada capitalista individual que los introduce, son más rentables—, los capitalistas como clase, cuando todos lo hacen, desplazan la mano de obra viva, reducen la cantidad de plusvalía y, por lo tanto, como resultado, reducen su propia tasa de ganancia (para todos los capitalistas en su conjunto) a cero.

 ¿Acabará, pues, la IA con el capitalismo? Esto no parece encajar bien con los hechos y las expectativas de que la introducción de la IA no traería consigo una reducción, sino un aumento, de las tasas de ganancia. ¿Se equivocó Marx por completo? Quizá no.

Para comprenderlo, imaginemos una economía compuesta por dos sectores. En primer lugar, el sector con una composición orgánica del capital muy elevada, tal y como lo hemos descrito. Pero ahora supongamos que la automatización total de la producción en este sector crea una demanda de producción de bienes y servicios que solo el trabajo humano vivo puede realizar, o en los que el trabajo humano vivo es superior a la IA: pensemos en las actividades de cuidado, los deportes, la enfermería, las habilidades culinarias de alto nivel, la formación de entrenadores, los camareros, la escritura creativa y multitud de otras tareas que, precisamente porque algunas de ellas pueden ser realizadas de forma rudimentaria por la IA, se volverán cada vez más valiosas cuando las realice mano de obra humana real y cualificada. Miles de profesores pueden ser sustituidos por la IA, pero la demanda de profesores realmente buenos, capaces de superar a la IA, aumentará.

 Entonces, se desarrollará un segundo sector, totalmente opuesto al sector totalmente automatizado. Se caracterizaría por una baja composición orgánica del capital: el capital constante (c) sería reducido en relación con el capital variable (es decir, con la cantidad de capital empleado que se paga en forma de salarios). A diferencia del sector automatizado, generaría una enorme cantidad de plusvalía.

Pero, como sabemos, en el capitalismo, las mercancías y los servicios no se venden a su valor de trabajo, sino a los precios de producción que igualan las tasas de ganancia en los sectores intensivos en capital y en mano de obra (es decir, en sectores con diferentes composiciones orgánicas del capital). Esto, a su vez, significa que la cantidad de ganancia en el sector automatizado será, en equilibrio, proporcional a la (enorme) cantidad de capital empleado en dicho sector. Por lo tanto, el beneficio de nuestro sector automatizado no será insignificante, como parecía en un principio cuando lo analizábamos de forma aislada y suponíamos que toda la economía se componía únicamente de él. Por el contrario, la tasa de beneficio podría aumentar, ya que la sustitución de la mano de obra en un sector va acompañada de la creación de procesos de producción más intensivos en mano de obra en otros lugares.

 En pocas palabras: mientras que una parte de la economía funcionará únicamente con máquinas (entendiendo por «máquina» también la IA), otra parte de la economía será mucho más intensiva en mano de obra, probablemente incluso más que en la actualidad. Esto, a su vez, significa que los beneficios en el sector de la IA pueden ser elevados, pero solo si el crecimiento de dicho sector va acompañado de un aumento de la demanda de bienes y servicios producidos por mano de obra humana y, por lo tanto, del surgimiento de ese segundo sector. Si el sector de la IA se adueña de toda la economía, entonces, según los análisis marxistas, la tasa de ganancia tenderá a cero. E incluso según el análisis neoclásico, ese sería el caso, porque una producción totalmente automatizada que no emplea mano de obra en absoluto implica unos salarios totales de cero o cercanos a cero, y no queda claro a quién se podría vender la bonanza de la nueva producción. Así, la abundancia generada por la IA conduce, también en un mundo neoclásico (a falta de una enorme redistribución a las personas que no trabajan), a una demanda agregada insuficiente y, en consecuencia, a una tasa de ganancia cercana, o igual, a cero. En el mundo neoclásico, al igual que en el mundo marxista, el auge de la IA debe ir acompañado de un aumento equivalente de las actividades intensivas en mano de obra para mantener la economía en equilibrio y no hacer que la demanda agregada y la tasa de beneficio caigan a cero.

 En resumen: tanto en el marco marxista como en el neoclásico, una economía compuesta únicamente por un sector altamente automatizado es incompatible con el mantenimiento del capitalismo. En un caso, porque la plusvalía producida —y, por tanto, el beneficio— es nula; en el otro, porque una demanda agregada insuficiente conduce a unos beneficios nulos. La situación solo puede «salvarse» mediante un crecimiento equivalente del sector intensivo en mano de obra o mediante una redistribución masiva a las personas que no trabajan.

Por lo tanto, vemos un futuro menos sombrío para el trabajo de lo que algunos sostienen. Florecerán las actividades en las que el trabajo no puede ser sustituido por la IA. ¿Provocará la IA una descalificación generalizada de la mano de obra o no? A primera vista, parece que la IA conducirá a la descalificación de la mano de obra, simplemente porque muchas habilidades (como la informática, el desarrollo de software, la redacción e incluso las matemáticas) serán redundantes, ya que pueden ser asumidas por las máquinas.

 Sin embargo, este proceso puede verse, y es probable que se vea, contrarrestado por la creación de puestos de trabajo en los que las competencias laborales superarán el nivel actual, simplemente porque tendrán que ser superiores a los niveles de competencia generados por la IA para que la gente quiera adquirir dichos productos y servicios. Por lo tanto, mientras que una parte de la población activa puede sufrir una descalificación, o para decirlo sin rodeos, un empobrecimiento de las competencias, otra parte de la población activa se volverá más sofisticada y mucho más cualificada. Para mantenerse a la vanguardia, tendrá que competir más con las máquinas que con otros seres humanos. Pero mientras creamos en la capacidad de adaptación humana, podemos pensar que siempre habrá un segmento de esa mano de obra que hará cosas que las máquinas no pueden hacer, o incluso cuando ambos produzcan el mismo resultado, este será más apreciado (y, por tanto, más valorado) si lo realiza mano de obra humana en lugar de la IA. Es poco probable que una patinadora sobre hielo generada por IA, por muy bella que sea, sea tan apreciada como una patinadora humana. Al menos, por los humanos.

P. D. En el artículo he utilizado indistintamente los términos «mayor intensidad de capital de la producción» y «mayor composición orgánica del capital». El primero es, por supuesto, un término neoclásico, el segundo, marxista, pero en este contexto ambos expresan lo mismo: las máquinas (incluida la IA) sustituyen a los humanos." 

Branko Milanovic , blog, 15/05/26) 

2.12.25

¿Crecer al peso? ¿Productividad mínima? Nada de esto es cierto... según Eurostat, España es uno de los países en los que más crece la productividad por hora de trabajo... lo que "paradójicamente" coincide con una entrada de inmigrantes récord... La explicación es la modernización que se inició en 2020 hacia actividades más intensivas en tecnologías y empleos de mayor valor añadido. Eso ha elevado el valor añadido por persona y por hora, incluso con entrada grande de población nueva... Si los salarios son bajos -lo son- y no crecen tanto como la productividad, entonces hay que mirar a los beneficios empresariales... Pero ese relato es más incómodo porque con él no es tan fácil culpar al gobierno, a las pensiones ni tampoco a la inmigración... queda mucho camino por recorrer. Pero lo que es rotundamente falso es el relato de que «crecemos por la inmigración y eso es un crecimiento frágil» (Alberto Garzón)

Alberto Garzón @agarzon


¿Crecer al peso? ¿Productividad mínima? Nada de esto es cierto. 

Como se ve en el primer gráfico (Eurostat), España es uno de los países en los que más crece la productividad por hora de trabajo (muy por encima de países como Francia, Alemania, Países Bajos o Austria), lo que "paradójicamente" coincide con una entrada de inmigrantes récord. 

La explicación es la modernización que se inició en 2020 hacia actividades más intensivas en tecnologías y empleos de mayor valor añadido. Eso ha elevado el valor añadido por persona y por hora, incluso con entrada grande de población nueva, lo que se comprueba en el segundo gráfico (AMECO) para los países seleccionados -ibéricos y antiguas locomotoras de la UE-. 

Si los salarios son bajos -lo son- y no crecen tanto como la productividad, entonces hay que mirar a los beneficios empresariales.

 Pero ese relato es más incómodo porque con él no es tan fácil culpar al gobierno, a las pensiones ni tampoco a la inmigración. 

Ojo: en términos absolutos seguimos por debajo de Alemania, Francia o Italia en productividad laboral: queda mucho camino por recorrer. Pero lo que es rotundamente falso es el relato de que «crecemos por la inmigración y eso es un crecimiento frágil».

2:31 p. m. · 1 dic. 2025 17 mil Visualizaciones 

8.11.24

Leyendo prensa extranjera para enterarse: Las responsabilidades políticas detrás de la matanza... si el fenómeno meteorológico era inevitable, la masacre podría haberse evitado. Pero la actuación del gobierno de Mazón agravó la situación... Tras la declaración de la 1 de la tarde(la de que la dana se va para Cuenca), posteriormente borrada de sus redes sociales, Mazón y su gobierno desaparecieron, dejando a la población a merced de las inundaciones... pero en el comportamiento de Mazón subyace un cálculo razonado mucho más serio: para el gobierno regional del PPCV, la actividad económica está por encima de la vida de la población y no puede detenerse ni siquiera ante una catástrofe inminente... la Fiscalía no ha abierto hasta ahora ninguna investigación sobre las responsabilidades de Mazón y las grandes empresas (Andrea Quaranta)

 "El devastador fenómeno meteorológico que azotó València y los pueblecitos de alrededor (con precipitaciones sin precedentes incluso para una zona donde las lluvias torrenciales son bien conocidas) tiene sus raíces en los cambios generados por un desarrollo capitalista totalmente sordo a las necesidades de protección del medio ambiente, como bien explican los estudiosos del tema.

Pero una vez despejado el campo de reconstrucciones conspirativas, que no por casualidad re-proponen acríticamente el modelo capitalista, la responsabilidad del gobierno de la Generalitat Valenciana (unicolor Partido Popular de la Comunitat Valenciana) en la gestión de la emergencia y en su trágico y aún provisional balance es evidente. En otras palabras, si el fenómeno meteorológico era inevitable, la masacre podría haberse evitado. Pero la actuación del gobierno de Mazón agravó la situación.

La Agencia Española de Fenómenos Atmosféricos (AEMET) predijo el fenómeno atmosférico ya el viernes 25 de octubre. El lunes 28 advirtió del riesgo de posibles inundaciones. Durante la mañana del martes 29, la AEMET emitió repetidamente varios boletines (a las 7h, 8h, 9h y 9h20) instando a la población a no salir y a tomar precauciones abandonando las zonas inundadas. Como consecuencia, algunas instituciones públicas suspendieron sus actividades, como fue el caso de la Autoridad Portuaria. La Universitat de València ya había suspendido la docencia el día anterior.

 Sin embargo, el presidente Mazón no sólo hizo caso omiso de las advertencias de la AEMET, cada vez más preocupantes a medida que avanzaba la mañana, sino que a las 13 horas hizo unas declaraciones en las que afirmaba que no existía riesgo hidrogeológico y que, por tanto, no era necesario tomar ninguna medida especial.

Pocos minutos después, el agua inundó las calles de algunos pueblos de la provincia, llevándose por delante coches y personas. En las horas siguientes, la situación se fue agravando, pero la alerta enviada por SMS desde el gobierno de la Generalitat a los ciudadanos no llegó hasta las 20.00 horas, cuando ya había muertos en las calles.

Tras la declaración de la 1 de la tarde, posteriormente borrada de sus redes sociales, Mazón y su gobierno desaparecieron, dejando a la población a merced de las inundaciones. Muchos han denunciado la incompetente infravaloración del riesgo, pero en el comportamiento de Mazón subyace un cálculo razonado mucho más serio: para el gobierno regional del PPCV, la actividad económica está por encima de la vida de la población y no puede detenerse ni siquiera ante una catástrofe inminente.

La supremacía del capital es la seña de identidad de la Unión Europea, y tanto el gobierno de Mazón como las grandes empresas del País Valencià no son una excepción.

 Según numerosos testimonios en los almacenes y tiendas de Inditex, Mercadona, Carrefour, Transfesa... los trabajadores se vieron obligados a comenzar sus turnos o a permanecer en el trabajo incluso después de la alarma tardía enviada por SMS a las 8 de la tarde.

Y prueba de que la supremacía de las empresas es un principio compartido ahora incluso por la «izquierda» estatal, son las palabras pronunciadas por la vicepresidenta del Gobierno español. Yolanda Díaz se limitó a recomendar a las empresas que «respeten las normas», trasladando por completo a los trabajadores la responsabilidad de ir o no a trabajar en estos trágicos días. Una postura cuanto menos decepcionante para el Gobierno que se autodefine como «el más progresista de la historia de España».

Los más de 200 muertos (cifra aún provisional), los 1900 desaparecidos y los destrozos materiales exigen medidas bien distintas. Según la Candidatura d'Unitat Popular, es necesario un decreto que declare el estado de emergencia y suspenda todas las actividades productivas no esenciales. Otras fuerzas políticas y sindicales, como Compromís, han pedido la dimisión de Mazón, mientras que la indignación y el enfado popular se hicieron patentes este domingo en Paiporta, uno de los municipios más afectados por la tragedia. 

(...) la Fiscalía, organismo dependiente del Gobierno central, no ha abierto hasta ahora ninguna investigación sobre las responsabilidades de Mazón y las grandes empresas."

 (

5.11.24

Miles de trabajadores se quedaron atrapados en sus puestos de trabajo por la negativa de sus empleadores a que salieran antes de la hora prevista... Los polígonos industriales del área metropolitana se vieron inundados o aislados cuando la mayoría de empresas seguía funcionando... “Tuvimos que subirnos a la oficina de la nave, porque el agua anegaba todo, y nos quedamos sin luz eléctrica ni cobertura sobre las nueve de la noche. No podíamos avisar a nuestros familiares de que estábamos atrapados, tampoco sabíamos si los servicios de emergencias conocían nuestra situación”... las presiones por parte de encargados y empresarios provocaron que se quedasen aislados en sus lugares de trabajo... en un restaurante del centro Centro Comercial Bonaire, “Nos hemos jugado el pellejo por vender cuatro menús”... los trabajadores del IKEA se vieron atrapados en el establecimiento... las imágenes muestran varios rescates realizados por los mismos empleados... en Inditex no avisaron las encargadas de estas tiendas... Durante buena parte del temporal, empresas de reparto como Glovo y Uber Eats continuaron operando. Los repartidores, muchos de ellos en motocicleta o bicicleta, se enfrentaron a intensas lluvias, carreteras anegadas y fuertes ráfagas de viento... la “alerta roja” se banalizo en importancia y habrá que ver cuántos fallecidos han sido por acudir a sus puestos de trabajo a pesar de las advertencias

"Los polígonos industriales del área metropolitana se vieron inundados o aislados cuando la mayoría de empresas seguía funcionando.

Miles de trabajadores se quedaron atrapados en sus puestos de trabajo por la negativa de sus empleadores a que salieran antes de la hora prevista. Tuvieron que pasar la noche ahí mientras que el agua iba anegando las instalaciones. “Cuando llegó la alerta a los móviles, el agua ya había empezado a entrar en la nave en la que trabajo”, relata una trabajadora. Su empresa está en el Polígono El Oliveral, en Riba-roja, pero la trabajadora explica que “prefiero no identificarla, porque no me gustaría recibir represalías por esto”.

“Tuvimos que subirnos a la oficina de la nave, porque el agua anegaba todo, y nos quedamos sin luz eléctrica ni cobertura sobre las nueve de la noche. No podíamos avisar a nuestros familiares de que estábamos atrapados, tampoco sabíamos si los servicios de emergencias conocían nuestra situación”, relata esta trabajadora. No es un caso aislado. En la noche del martes, a través de las redes sociales, empezaron a circular mensajes de familiares y amigos de trabajadores, angustiados por que no podían contactarles e ignoraban su paradero. Hicieron noche allí y no fueron rescatados hasta el día siguiente, bien entrada la mañana, ya que el acceso al polígono continuaba bloqueado. “Nuestros coches fueron arrastrados por el agua, en estos momentos, no se ni dónde está el mío”, relata esta trabajadora.

El propio alcalde de la localidad, Robert Raga, explicó ayer, un día después de la crecida, que sacaron a los trabajadores de estas empresas llenando autobuses en cada viaje y calcula que se tuvieron que realizar unos 30 viajes para rescatarlos: “Hemos conseguido rescatar a todos los trabajadores que se habían quedado atrapados en El Oliveral. Habremos rescatado a más de mil, pero había más que han salido por otros medios. Si queda alguno a estas horas es porque ha tenido que quedarse de forma voluntaria, ya sea por trabajo o cualquier otra situación”, ha explicado en declaraciones a los medios.

Otro de los polígonos industriales en donde las personas empleadas tuvieron que pasar la noche fue el de Almussafes, donde unos 400 se quedaron bloqueados en la fábrica de la Ford. Los empleados del turno de tarde tanto de la compañía automovilística como de las empresas subcontratadas por esta, no pudieron salir cuando terminaba su turno.

La compañía tampoco avisó al turno de noche para que no acudiese. Por lo que se vieron obligados a refugiarse en los comedores de la factoría, y eso a pesar de que en esa zona no se produjeron inundaciones. Pero el colapso de las carreteras de acceso les impidió abandonar las instalaciones durante la noche.

Aunque la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, establece que el trabajador “tendrá derecho a interrumpir su actividad y abandonar el lugar de trabajo, en caso necesario, cuando considere que dicha actividad entraña un riesgo grave e inminente para su vida o su salud”, la realidad es que las presiones por parte de encargados y empresarios provocaron que se quedasen aislados en sus lugares de trabajo.

Ejemplo de estas presiones son las que ha relatado Bárbara Jiménez, trabajadora en un restaurante del centro Centro Comercial Bonaire, en Valencia, que tuvo que pasar la noche del martes refugiada en los cines de este centro junto a otras 200 personas. “Nos hemos jugado el pellejo por vender cuatro menús”, declaró en el Canal 24 Horas de TVE. Esta trabajadora explicó que su supervisor “no les dejó irse a casa porque no lo veían suficientemente grave”. Bonaire se encuentra en Aldaia, en el área metropolitana de València, en una zona que ni siquiera fue la peor parada por la avenida de aguas. En su caso les afectó el desbordamiento del Barranc de la Saleta, que fue más leve que el acaecido en la periferia sur.

La trabajadora se queja de que los encargados de Cinesa, no les permitieron coger alimentos de los que comercializa la empresa, a pesar de que tuvieron que hacer noche ahí. Según denuncia en su twitter Jiménez, cuando preguntaron si podían acceder a la comida allí disponible, incluso pagando, los encargados tomaron la decisión de decirles que no y guardar en un sitio fuera de la vista de las personas refugiadas los snacks.

No muy lejos de allí, en Alfafar, los trabajadores del IKEA se vieron atrapados en el establecimiento, que se acabó convirtiendo en refugio durante toda la noche para unas 700 personas, entre clientes y trabajadores. Las imágenes muestran varios rescates realizados por los mismos empleados. Según han narrado trabajadores del centro, la empresa no contempló ni dispensarles de los turnos ni cerrar las puertas del establecimiento, a pesar de las alertas metereológicas. Durante la noche, el personal de la compañía se dedicó a ayudar a las personas que tenían refugiadas en el establecimiento, aunque explican que pudieron descansar por turnos.

Según denuncia la portavoz de la Intersindical Valenciana, Beatriu Cardona, trabajadoras de las tiendas de Inditex no pudieron salir a tiempo de sus establecimientos porque no se enteraron de la alerta roja, ya que, según ha explicado “tienen prohibido llevar su móvil personal consigo”. La portavoz sindical denuncia que tampoco les avisaron las encargadas de estas tiendas, que sí tienen acceso a sus terminales.
Atrapados en la carretera

Entre los cientos de vehículos que se quedaron atrapados durante la tarde del martes en la A-3, es fácil identificar camionetas de reparto de conocidas marcas como Amazon. Por la mañana, el consorcio de Bomberos de València, difundió un rescate en helicóptero al conductor de una camioneta de Mercadona que se había quedado atrapado por la riada. La empresa no alertó a los trabajadores y siguieron trabajando a pesar del peligro. Sin embargo, al día siguiente mostraba sus condolencias por las personas fallecidas añadiendo un lazo negro a su logo como denunciaba la periodista Ana Polo en la red X.

La situación no fue mejor para los repartidores de comida a domicilio. Durante buena parte del temporal, empresas de reparto como Glovo y Uber Eats continuaron operando. Los repartidores, muchos de ellos en motocicleta o bicicleta, se enfrentaron a intensas lluvias, carreteras anegadas y fuertes ráfagas de viento. Los trabajadores denuncian la falta de medidas preventivas y la ausencia de protocolos de suspensión de actividades en circunstancias de emergencia climática.

Por otro lado, muchas de las miles de personas que se vieron bloqueadas en las carreteras, se encontraban realizando el desplazamiento de vuelta hacia su casa tras terminar su jornada. La Guardia Civil explicó, la noche del miércoles, un día después de la tragedia, que aún seguían bloqueadas más de mil personas en las carreteras. Entre ellas, cientos de transportistas que se vieron atrapados por el bloqueo masivo de las carreteras.
Denuncias en redes sociales y sindicales

Tras la indignación generalizada por la actitud de la mayoría de empresas, que decidieron no dispensar de sus jornadas a sus trabajadores, ha surgido una iniciativa (Denuncies Dana) para exponer denuncias anónimas sobre comportamientos abusivos de las empresas. Por otro lado, sindicatos como CNT València, han expresado su malestar por la poca consciencia de las empresas obligando a presentarse a los trabajadores en sus puestos, a pesar de las alertas. “Esto es un claro síntoma de la presión que ejercen muchas direcciones de empresa y la vulneración que existe en muchos centros de trabajo. Este episodio de DANA está sacando a la luz problemas contra los que desde CNT luchamos a diario. La seguridad y la salud en el trabajo es un derecho fundamental”, expresan en un comunicado.

Por su parte, CCOO ha expresado en un comunicado “que se debe reflexionar sobre las consecuencias de este acontecimiento en términos de seguridad y salud en el trabajo, porque muchas de las personas que han fallecido o que se han visto afectadas lo han hecho mientras trabajaban, por lo que en caso de sufrir daños tendrán la consideración de accidente de trabajo”.

Desde CGT, en otro comunicado, han señalado a “la clase empresarial que obligó a muchos trabajadoras y trabajadores a acudir a sus puestos de trabajo a pesar de que desde hace días se venían avisando de un fenómeno meteorológico de grandes dimensiones, como así ha sido. Esa “alerta roja” se banalizo en importancia y habrá que ver cuántos fallecidos han sido por acudir a sus puestos de trabajo a pesar de las advertencias”."                    (Tomás Muñoz, El Salto, 31/10/24)

22.10.24

Una investigación demuestra que las ganancias de las empresas son el principal factor que “ha propagado” las subidas de precios en los últimos años, mientras que el bolsilllo de los trabajadores ha sufrido un daño histórico... “El factor más importante para explicar la inflación es el ‘pass-through’: el traslado de costes a los consumidores que llevan a cabo las empresas”... este factor explica el 85% de la inflación media de 2021 a 2023. Mientras, “el aumento directo de márgenes [de beneficio] explica un 14%... el impacto de los costes laborales es muy limitado” (Daniel Yebra)

 "En 2023, la economista alemana Isabella M. Weber publicó una de las investigaciones más serias entre las que han señalado que en Estados Unidos se ha producido lo que ella denomina “inflación de vendedores [sellers' inflation, en inglés]”. Su hallazgo confirmó que las empresas estaban trasladando los aumentos de los costes (sobre todo de los energéticos) a los precios de venta, elevando sus márgenes de beneficio y amplificando la crisis de inflación. Ahora, partiendo de su trabajo, Jorge Uxó, Eladio Febrero y Nacho Álvarez han demostrado que está inflación por avaricia también ha ocurrido en nuestro país.

Su 'paper' se ha publicado esta semana. Se titula “Precios, márgenes y salarios: la inflación y sus consecuencias distributivas en España, 2021-2023”, y ha exprimido la información del Observatorio de Márgenes Empresariales. Esta herramienta cruza datos [de la mayoría de las empresas no financieras] y métodos de la Agencia Tributaria, el Banco de España y el Ministerio de Economía. Se creó a mediados de 2023, en cumplimiento de un compromiso del Gobierno de coalición, y, sin duda, para disgusto de las patronales.

“Hemos calculado la evolución de los márgenes empresariales a nivel sectorial y agregado, y las respectivas contribuciones de los costes laborales [de los salarios y las cotizaciones sociales] y de los beneficios al crecimiento de los precios”, detallan los tres economistas. “El factor más importante para explicar la inflación es el ‘pass-through’: el traslado de costes a los consumidores que llevan a cabo las empresas”, observan.

Exactamente, este factor explica el 85% de la inflación media de 2021 a 2023. Mientras, “el aumento directo de márgenes [de beneficio] explica un 14%” de ese mismo dato. Por último, “el impacto de los costes laborales es muy limitado”, continúan.

“Basándonos en esta evidencia, no podemos decir que veamos 'inflación de beneficios' en España, si por este término entendemos que los aumentos de precios provienen directa y principalmente de aumentos de los márgenes empresariales. Sin embargo, sí podemos hablar de 'inflación de beneficios' en un sentido 'débil': la inflación surge cuando las empresas suben los precios para proteger sus beneficios de los mayores costes de producción, sin que los trabajadores puedan compensarlo mediante aumentos salariales”, explica la investigación.

El gabinete económico de Comisiones Obreras (CCOO) viene insistiendo en esta misma conclusión. En uno de sus últimos informes afirmó que “la capacidad de las empresas de defender sus márgenes ha implicado poder repercutir el aumento de costes en los precios de venta, factor decisivo para explicar la fuerte inflación en la economía española que ha mermado a la capacidad adquisitiva de los hogares”.

“Sin embargo, el aumento de los márgenes relativos implica que el proceso ha ido más allá de una mera defensa de los márgenes preexistentes. El proceso es heterogéneo por ramas actividad: mientras que en 2022 las actividades energéticas explicaban en gran medida el aumento de márgenes, en 2023 otras actividades como comercio y hostelería y restauración toman el relevo. El proceso también es desigual por tamaño de empresa [las más grandes son las que más han exprimido la inflación y el dinamismo de la economía en general]”, analizaba este equipo de expertos del sindicato.

Beneficios en máximos

En agosto, el Observatorio de Márgenes actualizó sus datos hasta el cierre del segundo trimestre de este año y constató que las sociedades no financieras en nuestro país siguen exprimiendo la crisis de precios y que han elevado sus beneficios a máximos.

La última actualización de esta herramienta incluye una proyección de los beneficios de las empresas en este 2024 que los sitúa por encima de los 200.000 millones de euros por primera vez desde 2009, hasta donde se extienden los cálculos de este Observatorio.

El Ministerio de Economía aprovechó el nacimiento de la herramienta para pedir a las empresas que “moderaran” sus márgenes de beneficio para culminar el proceso de bajada de la inflación. “Hay que esperar que en los próximos meses se traslade [a los precios] el abaratamiento, por ejemplo, de la energía”, valoró el primer informe del Observatorio, en junio de 2023.

La preocupación de Economía no ha ido acompañada de medidas concretas y llegó tarde para los trabajadores. Mientras los precios escalaron un 15% entre el primer trimestre de 2021 y el cuarto trimestre de 2023, según el IPCA (Índice de Precios de Consumo Armonizado), “el salario medio por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo aumentó un 8,4%”. Como resultado, en España, los salarios reales sufrieron una pérdida de poder adquisitivo del 6% acumulado en estos tres años. “Sólo en los dos últimos trimestres de 2023, el crecimiento interanual de los salarios superó el crecimiento de los precios”.

Esta realidad permite ponerle otro apellido a las subidas de precios de los últimos años: “la inflación por conflicto”. Después del shock energético inicial, que empezó con los cuellos de botella en las cadenas de suministros mundiales y que exacerbó la invasión rusa de Ucrania, “el aumento de precios se explica por las desiguales pretensiones de empresarios y trabajadores sobre el crecimiento de sus respectivos ingresos”, destacan Uxó, Febrero y Álvarez.

“Las consecuencias distributivas son evidentes: las empresas han trasladado el aumento de los costes a los precios finales, manteniendo (o incluso aumentando) sus márgenes. Pero los trabajadores no han tenido crecimientos salariales que compensen este efecto de la inflación”, inciden.

La última conclusión de su 'paper' es que “dado el deterioro del poder negociador de los trabajadores, no hemos visto efectos salariales de segunda ronda”. Estos “efectos de segunda ronda” también se conocen como espiral inflacionista y hacen referencia al riesgo de que los salarios aumenten y persiguen al IPCA, retroalimentándolo. Pero “los salarios reales no han sido una fuente de presiones inflacionistas, sino que han actuado como un amortiguador del choque de las subidas de precios”.

Uxó, Febrero y Álvarez hacen un último cálculo del crecimiento salarial que las empresas podrían asumir sin subir precios, manteniendo su participación inicial en la renta nacional. “Obtenemos que un crecimiento salarial acumulado de 4,5 puntos, que sería no inflacionista y factible en España”, finalizan, partiendo del cierre de 2023."         (Daniel Yebra, eldiario.es, 20/10/24)

17.10.24

¿Ha habido 'inflación de beneficios' en España? ¿Eso explica la inflación del periodo 2021-2023? El origen del proceso inflacionista de 2021 está en las perturbaciones de oferta posteriores a la pandemia, amplificadas por los mercados energéticos y la guerra de Ucrania. A partir de ahí, el aumento de los precios de la energía se extendió al resto de sectores... El ‘tope al gas’ consiguió que en España -a diferencia de otros países de la UE- se desvinculase el precio de la electricidad de la subida de los precios internacionales de los combustibles... Así, la inflación ha sido un fenómeno transitorio. Sin embargo, ha provocado una “crisis de poder adquisitivo”, ya que los salarios nominales han crecido menos que los precios... las empresas han trasladado el aumento de los costes a los precios finales, manteniendo (o incluso aumentando) sus márgenes. Pero los trabajadores no han tenido crecimientos salariales que compensen este efecto de la inflación... Dado el deterioro del poder negociador de los trabajadores (curva de Phillips plana), no hemos visto efectos salariales de segunda ronda. Los salarios reales no han sido una fuente de presiones inflacionistas, sino que han actuado como un amortiguador del choque inflacionista... ¿cómo pueden crecer los salarios para recuperar el poder adquisitivo perdido? ¿Hay margen para que este crecimiento se haga sin efectos inflacionistas? Un crecimiento salarial acumulado de 4,5 puntos sería un aumento salarial no inflacionista y factible en España (Nacho Álvarez)

Nacho Álvarez @nachoalvarez_

¿Ha habido 'inflación de beneficios' en España? ¿Eso explica la inflación del periodo 2021-2023? En esta nueva investigación publicada en @SCEDjournal con
@JorgeUxo y @EladioFebrero, evaluamos esta hipótesis. 

https://sciencedirect.com/science/article/pii/S0954349X24001504?via%3Dihub

 En esta investigación estudiamos además las implicaciones que los cambios distributivos observados en 2021-2023 tienen para la política económica. En particular, analizamos el margen de maniobra que hoy existe en la economía española para aumentos salariales no inflacionistas.

 El origen del proceso inflacionista de 2021 está en las perturbaciones de oferta posteriores a la pandemia, amplificadas por los mercados energéticos y la guerra de Ucrania. A partir de ahí, el aumento de los precios de la energía se extendió al resto de sectores.

 Desde 2021, el Gobierno desplegó un conjunto de medidas fiscales y regulatorias para frenar la inflación. La más relevante fue la 'excepción ibérica': una reforma del mercado eléctrico mayorista basada en fijar un tope al precio del gas utilizado para producir electricidad.

 Este ‘tope al gas’ consiguió que en España -a diferencia de otros países de la UE- se desvinculase el precio de la electricidad de la subida de los precios internacionales de los combustibles. El precio de la electricidad en el mercado mayorista disminuyó rápidamente.

 Así, la inflación ha sido un fenómeno transitorio. Sin embargo, ha provocado una “crisis de poder adquisitivo”, ya que los salarios nominales han crecido menos que los precios. Como consecuencia, los salarios reales han caído un 6% acumulado durante el periodo 2021-2023.

 De hecho, la inflación reciente puede analizarse usando la teoría de la "inflación por conflicto": tras el shock energético inicial, el aumento de precios se explica por las desiguales pretensiones de empresarios y trabajadores sobre el crecimiento de sus respectivos ingresos.

 La investigación de Isabella Weber (2023) señala la existencia en EE.UU. de una “inflación de vendedores” durante este periodo y la atribuye a “la capacidad de las empresas con poder de mercado para subir los precios”.

 Nosotros testamos esa hipótesis para España, con datos del Observatorio de Márgenes Empresariales. Calculamos la evolución de márgenes empresariales a nivel sectorial y agregado, y las respectivas contribuciones de costes laborales y márgenes al crecimiento de los precios.

 El factor más importante para explicar la inflación es el ‘pass-through’: el traslado de costes a los consumidores que llevan a cabo las empresas (explica el 85% de la inflación). El aumento directo de márgenes explica un 14% y el impacto de los costes laborales es muy limitado.

 Basándonos en esta evidencia, no podemos decir que veamos "inflación de beneficios" en España, si por este término entendemos que los aumentos de precios provienen directa y principalmente de aumentos de los márgenes empresariales, como plantean Weber y Wasner (2023).

 Sin embargo, sí podemos hablar de ‘inflación de beneficios’ en un sentido ‘débil’: la inflación surge cuando las empresas suben los precios para proteger sus beneficios de los mayores costes de producción, sin que los trabajadores puedan compensarlo mediante aumentos salariales.

 Las consecuencias distributivas son evidentes: las empresas han trasladado el aumento de los costes a los precios finales, manteniendo (o incluso aumentando) sus márgenes. Pero los trabajadores no han tenido crecimientos salariales que compensen este efecto de la inflación.

 Dado el deterioro del poder negociador de los trabajadores (curva de Phillips plana), no hemos visto efectos salariales de segunda ronda. Los salarios reales no han sido una fuente de presiones inflacionistas, sino que han actuado como un amortiguador del choque inflacionista.

 Las implicaciones de este análisis para la política económica son muy relevantes: ¿cómo pueden crecer los salarios para recuperar el poder adquisitivo perdido? ¿Hay margen para que este crecimiento se haga sin efectos inflacionistas?

 Calculamos el crecimiento salarial que las empresas podrían asumir sin subir precios y manteniendo su participación inicial en la renta nacional. Obtenemos que un crecimiento salarial acumulado de 4,5 puntos sería un aumento salarial no inflacionista y factible en España.

1:19 p. m. · 17 oct. 20242.270 Reproducciones

18.6.24

Sam Pizzigati: En la próxima década, una cuarta parte de los ricos del mundo legarán "casi 31 billones de dólares" a sus allegados... el mundo asistirá en los próximos diez años a "la transferencia de un asombroso nivel de riqueza", y los altos ejecutivos de las empresas estadounidenses estarán sentados justo en el centro de esa transferencia... el mes pasado se preguntó a los posibles votantes sobre una una subida de impuestos a las empresas que paguen a sus consejeros delegados 50 veces o más de lo que pagan a sus empleados más típicos. Alrededor del 80% de los encuestados apoyaron esa idea, "incluidas grandes mayorías en todos los grupos políticos"... ¿Podrían prosperar en el Congreso medidas como gravar con impuestos a las empresas que pagan a sus altos ejecutivos mucho más que a sus trabajadores? Tal vez... Los directores ejecutivos estadounidenses nos están legando un futuro espantosamente desigual

 "Según las encuestas, el 87% de los estadounidenses considera que la creciente diferencia entre la remuneración de los directivos y la de los trabajadores es un serio motivo de preocupación nacional.

Esa diferencia se ha convertido también en motivo de preocupación mundial. Las diferencias salariales entre directivos y trabajadores en Estados Unidos, como ponen de manifiesto los datos de un nuevo informe de Altrata, están consolidando la actual "colosal" mala distribución de la renta y la riqueza en el mundo.

Según las previsiones del informe Altrata, en la próxima década, más de una cuarta parte de los ricos del mundo con un patrimonio de al menos 5 millones de dólares legarán "casi 31 billones de dólares" a sus allegados. Alrededor del 64% de esos 31 billones de dólares provendrán de los más ricos entre los ricos, los "ultra ricos" con más de 30 millones de dólares cada uno.

Los ejecutivos de empresas, calcula Altrata, representarán más del 71% de esos "ultra ricos" mundiales. Otro 21% de estos ultras serán empresarios que fundaron o cofundaron sus propios imperios empresariales. Y casi la mitad de todos estos ejecutivos y empresarios, añaden los investigadores de Altrata, serán almas adineradas que viven en Estados Unidos, "un testimonio" de que este país sigue siendo la nación con la mayor población de ultra ricos del mundo.

En otras palabras, el mundo asistirá en los próximos diez años a "la transferencia de un asombroso nivel de riqueza", y los altos ejecutivos de las empresas estadounidenses estarán sentados justo en el centro de esa transferencia. Los miles de millones que estos ejecutivos han amasado desde principios de la década de 1980 -años en los que la remuneración de los directores ejecutivos comenzó a dispararse- ampliarán enormemente las filas de quienes poseen enormes cantidades de riqueza heredada.

Nada de esto, por supuesto, debería ser una sorpresa. Los niveles salariales de los CEO en Estados Unidos han sido noticia durante más de cuatro décadas. Y este año esas estadísticas de retribución de ejecutivos muestran lo que el New York Times ha bautizado como una "nueva arruga".

Desde hace media docena de años, en virtud de la Ley Dodd-Frank de 2010, la Comisión Federal del Mercado de Valores exige a las empresas que cotizan en bolsa que publiquen anualmente la relación entre la retribución de sus consejeros delegados y la retribución media de sus empleados. Hasta ahora, el valor de las recompensas en acciones en la retribución de los CEO reflejaba el valor de las acciones cuando los CEO las recibieron.

Por supuesto, el valor de las acciones puede aumentar sustancialmente con el tiempo. La normativa original de la SEC sobre la relación salarial no exigía a las empresas que tuvieran en cuenta ese aumento del valor de las acciones en la relación salarial entre CEO y trabajadores. Las nuevas normas de la SEC sí exigen que las empresas "revelen cuánto aumentan las acciones de los CEO cuando sube el mercado".

La diferencia entre el planteamiento original y la "nueva arruga" puede ser sustancial.

Con el enfoque original, los diez directores ejecutivos mejor pagados de Estados Unidos cobraron el año pasado entre 510 y 3.769 veces lo que ganaba el empleado más típico de su empresa, y el director ejecutivo mejor pagado cobró 199 millones de dólares.

Según el enfoque contable "de nuevo cuño" de la SEC, los diez directores ejecutivos estadounidenses mejor pagados en 2023 percibirán una retribución superior a los 199 millones de dólares. Los analistas de Equilar calculan que cuatro de los diez primeros superarán los 600 millones de dólares y otros dos los 300 millones.

En cualquier caso, los CEO estadounidenses actuales ganan muchísimo más que sus homólogos de mediados del siglo XX. En la década de 1960, según el Economic Policy Institute, los directores ejecutivos de las principales empresas estadounidenses rara vez se embolsaban más de 20 veces el salario de sus trabajadores. Desde entonces, la diferencia salarial entre directivos y trabajadores se ha cuadruplicado, y vuelto a cuadruplicar.

La "nueva arruga" que la SEC ha añadido a la divulgación anual de las retribuciones pretende dar al público estadounidense una idea más precisa de lo escandalosamente amplia que es ahora la brecha salarial entre CEO y trabajadores. Los defensores de la divulgación parecen creer que las nuevas cifras harán un mejor trabajo a la hora de obligar a los consejos de administración de las empresas a aplicar el sentido común en materia de retribución.

El planteamiento original de la SEC en materia de divulgación de información no era muy vergonzoso. Las empresas que han hecho públicos sus ratios de retribución entre CEO y trabajadores con ese enfoque original no han visto "ningún cambio significativo en el nivel de retribución de los CEO", señala Bryce Schonberger, de la escuela de negocios de la Universidad de Colorado, coautor de un reciente estudio sobre la retribución de los directores ejecutivos.

Desgraciadamente, el planteamiento de la "nueva arruga" tampoco parece que vaya a producir un "cambio significativo". Los defensores de una remuneración empresarial más justa afirman que necesitamos algo más que información. Necesitamos consecuencias. ¿Cuáles podrían ser esas consecuencias? Algunos de los principales expertos en retribución de directivos del país analizaron esta cuestión a principios de semana en la primera audiencia de la Comisión de Presupuestos del Senado de EE.UU. sobre las extralimitaciones en la retribución de los directivos.

Entre los testigos: Sarah Anderson, directora del Programa de Economía Global del Instituto de Estudios Políticos. En una encuesta nacional realizada el mes pasado, Anderson explicó al panel del Senado que se preguntó a los posibles votantes sobre una posible consecuencia prometedora que podrían perseguir los legisladores: una subida de impuestos a las empresas que paguen a sus consejeros delegados 50 veces o más de lo que pagan a sus empleados más típicos.

Alrededor del 80% de los encuestados, señaló Anderson, apoyaron esa idea, "incluidas grandes mayorías en todos los grupos políticos".

Los impuestos a las empresas con diferencias salariales escandalosamente grandes entre CEO y trabajadores, añadió Anderson, dan a las empresas con enormes disparidades salariales internas dos opciones básicas: o reducen sus diferencias salariales o se enfrentan a una mayor factura del IRS a la hora de pagar impuestos. "Una empresa en la que la mitad de los empleados ganan menos de 60.000 dólares, por ejemplo, tendría que limitar la remuneración del CEO a no más de 3 millones de dólares o aumentar la remuneración de los trabajadores para evitar impuestos más altos", explicó Anderson en su testimonio. "En 2022, la retribución media de los CEO del S&P 500 alcanzó los 16,7 millones de dólares".

¿Podrían prosperar en el Congreso medidas como gravar con impuestos a las empresas que pagan a sus altos ejecutivos mucho más que a sus trabajadores? Tal vez. Algunos legisladores ya respaldan esa idea. El presidente del Comité Presupuestario del Senado, Sheldon Whitehouse, de Rhode Island, es uno de ellos.

"Nuestro código tributario está corrompido y podrido, puesto patas arriba por intereses especiales", denunció el senador en la audiencia de su panel celebrada el 12 de junio.

¿Qué podemos hacer contra esa corrupción? Whitehouse propuso varias soluciones. Entre ellas: Subir los impuestos a "las empresas que pagan a sus consejeros delegados más de 50 veces lo que pagan a su trabajador medio"."

( Institute for Policy Studies,

16.4.24

La pasada semana, a Garamendi, presidente de la CEOE, le dio por alentar la insurrección fiscal, que es lo que había tras su propuesta de que fueran únicamente los trabajadores quienes pagaran las cuotas a la Seguridad Social... con una buena dosis de victimismo cuya pretensión es ir socavando el contrato social... el segundo paso sería una privatización progresiva de la seguridad social. El itinerario empieza llamando a que cada cual haga lo que quiera con su dinero. Y acaba en que solo unos pocos puedan permitirse el nivel de cobertura en prestaciones de jubilación, desempleo, asistencia sanitaria o incapacidad temporal que tenemos ahora... La libertad pervertida como anticipo del sálvese quién pueda... Que Garamendi se deje de inventos... los márgenes empresariales están en máximos. Han aumentado un 64% entre 2018 y 2023... El 20% de las empresas más grandes, las representadas por la CEOE, acaparan el 98% de los márgenes. Los grandes empresarios están ganando mucho dinero... Que Garamendi se deje de bombas de humo: los salarios tienen que subir (Daniel Bernabé)

Daniel Bernabé @diasasaigonados

Libertad pervertida y salarios rácanos La pasada semana, a Garamendi, presidente de la CEOE, le dio por alentar la insurrección fiscal, que es lo que había tras su propuesta de que fueran únicamente los trabajadores quienes pagaran las cuotas a la Seguridad Social. 

Una maniobra con la coartada de la pedagogía y una buena dosis de victimismo cuya pretensión es ir socavando el contrato social. El primer paso es ofrecer el caramelo envenenado del ingreso íntegro de la nómina a los asalariados. 

El siguiente, el que se callan de momento, una privatización progresiva de la seguridad social. El itinerario empieza llamando a que cada cual haga lo que quiera con su dinero. Y acaba en que solo unos pocos puedan permitirse el nivel de cobertura en prestaciones de jubilación, desempleo, asistencia sanitaria o incapacidad temporal que tenemos ahora. 

La libertad pervertida como anticipo del sálvese quién pueda. 

Que Garamendi se deje de inventos. 

La pasada semana, también, hemos conocido este informe del Comisiones Obreras que nos explica algo muy concreto: los márgenes empresariales están en máximos. Han aumentado un 64% entre 2018 y 2023. 

El valor añadido bruto, entre 2018 y 2023, ha crecido un 46%, un avance inédito, producto del aumento en el volumen de las ventas y también de los precios. Esto nos dice dos cosas. Que sectores como energía, comercio, hostelería, inmobiliario y agricultura trasladaron el aumento de costes por la energía y materias primas a los precios, aumentando la inflación, pero no dejaron de vender. 

También que el reparto de este valor añadido, producto del trabajo, se ha desequilibrado en favor de los márgenes empresariales que han crecido dos veces más que los salarios. El 20% de las empresas más grandes, las representadas por la CEOE, acaparan el 98% de los márgenes. 

Los grandes empresarios están ganando mucho dinero, teniendo posibilidad para bajar los precios y subir los sueldos. Que Garamendi se deje de bombas de humo: los salarios tienen que subir. 

Informe completo de @CCOO Estudios:

 https://estudios.ccoo.es/c30e96147e5a255a895809343bf6abf5000001.pdf

1:09 p. m. · 16 abr. 2024 20 mil Reproducciones

3.4.24

Es difícil mirar a otro lado ante el festín de millones de euros que están repartiendo las empresas a sus accionistas...Las noticias se entremezclan con total normalidad con otros récords como los relativos a la pobreza infantil, los precios de los alquileres o el estancamiento de los salarios... la crisis económica financiera de 2008 y la crisis sanitaria–económica del covid “refuerzan la convicción entre amplios colectivos sociales de que el aumento de la desigualdad y el deterioro del medio ambiente son consecuencia de un mal funcionamiento del capitalismo como sistema económico dominante, y por ello plantean la necesidad de reformarlo... En este escenario, tiene mucho sentido la proposición no de ley de Sumar que plantea la participación de los trabajadores y sindicatos en los consejos de administración para un funcionamiento “más democrático de las empresas” (Andreu Missé)

 "Es difícil mirar a otro lado ante el festín de millones de euros que están repartiendo las empresas a sus accionistas. Destacan los bancos europeos, que distribuirán un volumen de ganancias histórico: 74.000 millones de euros en dividendos y otros 47.000 millones mediante la recompra de acciones, según UBS. Las noticias se entremezclan con total normalidad con otros récords como los relativos a la pobreza infantil, los precios de los alquileres o el estancamiento de los salarios.

El extraordinario reparto de beneficios es un fenómeno generalizado. El estudio de Janus Henderson del pasado marzo, que analiza a las 1.200 mayores empresas del mundo, destaca que “los dividendos mundiales alcanzaron la cifra récord de 1,66 billones de dólares (1,54 billones de euros) en 2023, un 5% más”. Europa fue uno de los motores, con un récord de distribuciones que aumentaron un 10,4% interanual. “Los bancos distribuyeron una cifra récord y a ellos se atribuye la mitad del incremento de los dividendos mundiales”.

En las empresas españolas, los dividendos pagados “se dispararon un 23,4%”. El estudio detalla que “el 40% del crecimiento provino de los bancos, y las eléctricas también realizaron una contribución importante”. Unos resultados que “reflejaron el hecho de que los mayores tipos de interés impulsaron los beneficios”.

El contraste entre el mejor comportamiento de las ganancias del capital frente a las obtenidas por los trabajadores fue objeto de una esclarecedora investigación, Salarios y rentas de capital en la empresa española: enseñanzas sobre la desigualdad, de los profesores Emilio Huerta (Universidad Pública de Navarra) y Vicente Salas Fumás, (Universidad de Zaragoza), publicado en Papeles de Economía N.º 167, 2021. El trabajo estima que la crisis económica financiera de 2008 y la crisis sanitaria–económica de la covid–19 “refuerzan la convicción entre amplios colectivos sociales de que el aumento de la desigualdad y el deterioro del medio ambiente son consecuencia de un mal funcionamiento del capitalismo como sistema económico dominante, y por ello plantean la necesidad de reformarlo con el objetivo de conseguir una sociedad más próspera pero también más inclusiva y más sostenible”.

La investigación analiza la distribución de la renta en las empresas entre trabajadores y beneficios entre 2000 y 2019. El resultado muestra la pérdida de peso de la participación de la retribución del trabajo en el valor añadido de las empresas en siete puntos porcentuales entre 2007 y 2014, estabilizándose a partir de ese último. Entre las posibles causas apuntan a “un aumento en el poder de monopsonio (tipo de monopolio cuando solo hay un comprador en varios lugares) de las empresas en el mercado de trabajo y a la pérdida de poder negociador de los trabajadores”. Proponen “una mayor voz y mayor capacidad negociadora de los trabajadores dentro de la empresa”.

En este escenario, tiene mucho sentido la proposición no de ley de Sumar que plantea la participación de los trabajadores y sindicatos en los consejos de administración para un funcionamiento “más democrático de las empresas”."            (Andreu Missé, El País, 01/04/24)

21.3.24

Las corporaciones estadounidenses están obteniendo grandes ganancias, pero el futuro no parece tan halagüeño para el capitalismo estadounidense... Las pruebas son abrumadoras de que la espiral inflacionista posterior a COVID permitió a muchas empresas subir considerablemente los precios de sus productos, de modo que los márgenes de beneficio aumentaron bruscamente porque las subidas salariales no se correspondían con los aumentos de precios. La inflación mordió el nivel de vida de la mayoría de los hogares estadounidenses, pero no los márgenes de beneficio de las multinacionales y megaempresas estadounidenses... pero, los márgenes de beneficio no son lo mismo que los beneficios... la rentabilidad del capital debe medirse por los beneficios totales frente a los costes totales de los activos fijos invertidos (instalaciones, maquinaria, tecnología), las materias primas y la masa salarial. Según esta medida, aparte de las "siete magníficas" megacorporaciones tecnológicas, el resto de las corporaciones estadounidenses están experimentando una baja rentabilidad de su capital. De hecho, se calcula que el 50% de las empresas estadounidenses cotizadas no son rentables... Los márgenes de beneficio pueden ser elevados, pero los beneficios totales de las empresas estadounidenses del sector no financiero cayeron en el último trimestre de 2023 y, durante el último año, el crecimiento total de los beneficios se ha ralentizado casi hasta detenerse... Esto ya está afectando al crecimiento de la inversión y del empleo (Michael Roberts, economista de la City)

 "Los márgenes de beneficio de las empresas estadounidenses están en máximos históricos, a pesar de la ralentización de la inflación de precios y el aumento de los salarios.  En el conjunto de la economía estadounidense, los márgenes de beneficio del sector no financiero están en su nivel más alto del siglo XXI (más del 16%) y no muy lejos de los niveles récord de la "edad de oro" del crecimiento capitalista a mediados de la década de 1960. 

Y si nos fijamos en los márgenes de beneficio neto (una vez deducidos todos los costes unitarios de producción) de las 500 mayores empresas de EE.UU., la historia es la misma.

Las pruebas son abrumadoras de que la espiral inflacionista posterior a COVID permitió a muchas empresas subir considerablemente los precios de sus productos, de modo que los márgenes de beneficio aumentaron bruscamente porque las subidas salariales no se correspondían con los aumentos de precios.  La inflación mordió el nivel de vida de la mayoría de los hogares estadounidenses, pero no los márgenes de beneficio de las multinacionales y megaempresas estadounidenses.

Desde finales de 2019, los precios en EEUU han subido un 17%, por encima de los costes laborales y no laborales. El resultado: los beneficios crecieron un 41%. Si los beneficios hubieran crecido al mismo ritmo más lento que los costes, eso se habría traducido en un aumento acumulado de los precios de solo el 12,5%, y una tasa media de inflación anual aproximadamente 1 punto porcentual más baja.

 Pero investigaciones recientes han confirmado que el aumento de los márgenes de beneficio de las empresas "parece impulsado sobre todo por un subconjunto de empresas con márgenes elevados".  La ya conocida tesis de Weber-Wasner sobre la inflación impulsada por los beneficios sugiere que los cuellos de botella en la cadena de suministro limitaron la competencia al dejar a algunas empresas incapaces de atender la demanda.  Y eso permitió a algunas empresas aumentar los márgenes y los precios.  Un estudio del Banco de Inglaterra concluyó que sí, que los beneficios aumentaron mucho en términos nominales. Pero también lo hicieron los costes. El estudio concluía que, salvo en los sectores del petróleo, el gas y la minería, los márgenes de beneficio hasta 2022 se comportaron con bastante normalidad. Otro estudio del FMI sobre la eurozona concluía que "los limitados datos disponibles no apuntan a un aumento generalizado de los márgenes".  La inflación impulsada por los beneficios parece haberse concentrado en un número reducido de empresas y en un pequeño número de sectores "sistémicos", como las industrias extractivas, la industria manufacturera, la informática y las finanzas.

No obstante, los economistas de Goldman Sachs están extasiados ante la perspectiva de que los márgenes de beneficio se mantengan al alza.  Consideran que, aunque los salarios medios están subiendo ahora más deprisa que los precios, esto no afectará a los márgenes de beneficio porque, a medida que la inflación se ralentice, también lo harán los tipos de interés (con el tiempo) y, por tanto, el coste del servicio de la deuda caerá para compensar cualquier recorte de los beneficios por los salarios.

 De hecho, FactSet, una empresa que supervisa los beneficios de las 500 principales empresas estadounidenses, calcula que el margen de beneficio neto para el 1T 2024 será del 11,5%, por encima del margen de beneficio neto del trimestre anterior del 11,2% e igual a la media quinquenal del 11,5%, y se espera que siete sectores registren márgenes de beneficio neto en el 1T 2024 superiores a sus medias quinquenales, encabezados por el sector de las tecnologías de la información (25,1% frente al 23,3%).

Goldman Sachs concluye que la economía de EE.UU. se encuentra en una buena situación para 2024, ya que los márgenes seguirán manteniéndose, generando más inversión y sosteniendo el empleo.  Pero mientras el sector tecnológico, con sus elevados márgenes y beneficios, sostiene la bolsa y da la impresión de un salto generalizado en los beneficios, el resto del sector empresarial estadounidense está de capa caída.  En la mayoría de los sectores, los márgenes son estrechos.

 Y lo que es más importante, aquí hay una cuestión de definición.  Los márgenes de beneficio no son lo mismo que los beneficios.  Los márgenes de beneficio son la diferencia por unidad de producción entre el precio por unidad vendida y el coste por unidad.  Pero la rentabilidad del capital debe medirse por los beneficios totales frente a los costes totales de los activos fijos invertidos (instalaciones, maquinaria, tecnología), las materias primas y la masa salarial.  Según esta medida, aparte de las "siete magníficas" megacorporaciones tecnológicas y de medios sociales de EE.UU. y las empresas energéticas, el resto de las corporaciones estadounidenses están experimentando una baja rentabilidad de su capital.  De hecho, se calcula que el 50% de las empresas estadounidenses cotizadas no son rentables.

Y si calculamos la tasa media de beneficios sobre el capital del sector no financiero estadounidense, descubrimos que se ha producido un descenso generalizado desde 2012 (2023 es mi estimación).

Los márgenes de beneficio pueden ser elevados, pero los beneficios totales de las empresas estadounidenses del sector no financiero cayeron en el último trimestre de 2023 y, durante el último año, el crecimiento total de los beneficios se ha ralentizado casi hasta detenerse.

 Y en otra medida, el crecimiento de los beneficios totales (no márgenes) de las 500 mayores empresas estadounidenses también se está ralentizando.  FactSet prevé que los beneficios del primer trimestre de 2024 aumenten sólo un 3,3%, frente al 6% de 2023.

Esto explica por qué ha habido más impagos de deuda en 2024 que en cualquier otro comienzo de año desde la crisis financiera mundial, ya que las presiones inflacionistas y los elevados tipos de interés siguen pesando sobre los prestatarios más arriesgados del mundo, según S&P Global Ratings. Según la agencia de calificación, este año se han producido 29 impagos de empresas en todo el mundo, la cifra más alta en lo que va de año desde los 36 registrados en el mismo periodo de 2009.

Goldmans sigue confiando en que la mejora de las perspectivas macroeconómicas y la esperanza de que los tipos de interés bajen en la segunda mitad del año permitan estabilizar las tasas de impago.  La agencia de calificación crediticia Moody's no se muestra tan confiada.  Prevé que la tasa mundial de impago de grado especulativo siga aumentando en 2024 muy por encima de la media histórica.  

Y no hay que olvidar a los "zombis", empresas que ya no logran cubrir los costes del servicio de su deuda con los beneficios, por lo que no pueden invertir ni expandirse, sino que se limitan a seguir adelante como muertos vivientes.  Se han multiplicado y han sobrevivido hasta ahora endeudándose más, por lo que son vulnerables a unos tipos de interés elevados...

De cara al futuro, se espera que el PIB real estadounidense, según casi todas las previsiones, se ralentice desde su aumento del 2,5% del año pasado (y esa medida sigue siendo dudosa cuando comparamos el PIB real con la renta bruta interna real (RIB).

 La previsión Nowcast de la Fed de Nueva York es del 1,78% anualizado en este primer trimestre de 2024 que acaba.  Y la previsión Nowcast del PIB de la Fed de Atlanta se sitúa en torno al 2,2%.  Las previsiones de consenso son del 2%. Esto sugiere que el crecimiento de los ingresos empresariales podría ralentizarse aún más, lo que provocaría una caída de los beneficios en el primer trimestre.

Y recuérdese que ya está bien establecido que en una economía capitalista los beneficios conducen a la inversión y después al empleo.  Cuando los beneficios van por delante, la inversión y el empleo van por detrás.

La rentabilidad ha ido cayendo desde los niveles anteriores a la pandemia y el crecimiento total de los beneficios también ha dejado de aumentar.  Esto ya está afectando al crecimiento de la inversión y del empleo. El aumento de los márgenes no lo demuestra."

(Michael Roberts, economista de la City, Brave new Europe, 18/03/24, traducción DEEPL, enlaces y gráficos en el original)

18.3.24

Uno de los factores que más explican el disparatado crecimiento de los beneficios de Mercadona es su rentismo... con el dinero que cobra a sus clientes y que tarda en pagar a sus proveedores, lo coloca en el mercado financiero, donde haganado muchísimo dinero gracias a la elevación de los tipos de interés del BCE... Mercadona en 2023 ha disparado sus beneficios un 40%, cuando sólo ha vendido un 5% más de productos (medidos en peso) (Eduardo Garzón)

Eduardo Garzón @edugaresp

Poco se ha hablado de uno de los factores que más explican el disparatado crecimiento de los beneficios de Mercadona: su rentismo, es decir, que hace dinero sin hacer ni el huevo gracias al BCE con el dinero que cobra a sus clientes y que tarda en pagar a sus proveedores 

 Mercadona cobra inmediatamente a los clientes pero tarda en pagarle a sus proveedores 45 días de media. Esto implica que se queda durante todo ese tiempo con dinero que no es suyo. Pero no lo deja aparcado, lo invierte en el mercado financiero para obtener rendimientos.

 Y como el Banco Central Europeo elevó rápidamente los tipos de interés en 2022, lo que hizo más rentables las inversiones financieras, Mercadona ganó muchísimo dinero por la cara y básicamente con dinero ajeno. Fijaos qué locura el crecimiento de los ingresos financieros.

 Esto lo puede hacer en buena medida porque tiene una posición de poder frente a muchos de sus proveedores, pues estos tienen prácticamente como único cliente a Mercadona. Si Mercadona paga tarde, se fastidian, poco pueden hacer. Es el mercado, como diría uno.

 En resumen, la renta básica para ricos (elevar los tipos de interés) del BCE ha beneficiado muchísimo a una de las empresas más ricas y con mayor posición de dominio en el mercado, Mercadona, disparando sus beneficios sin hacer nada y básicamente con dinero ajeno. Toma injusticia

 10:35 a. m. · 18 mar. 2024 38 mil Reproducciones 

 

 Eduardo Garzón @edugaresp

Mercadona en 2023 ha disparado sus beneficios un 40%, cuando sólo ha vendido un 5% más de productos (medidos en peso). Evidentemente ha sido gracias a elevar muchísimo sus precios (y a lucrarse con dinero que no es suyo).

 https://youtu.be/ZDedlj27DgE?si=wX7CsJsj77wnfw7o

6:59 p. m. · 19 mar. 20242.632 Reproducciones

22.1.24

Las energéticas han cobrado 12.000 millones de más en dos años a familias y empresas en los recibos de la luz y el gas

 "Los hogares y la familias españolas han pagado en los dos últimos años 12.000 millones de euros de más en los recibos de la luz y del gas, al haber soportado unos cargos regulados superiores en esa cuantía a los que requerían el sistema eléctrico y el gasístico.

Ese sablazo, aumentado por la aplicación del Impuesto Especial y del IVA al localizarse en la parte fija del recibo -aunque parcialmente paliados por las medidas de alivio por la inflación que comienzan a levantarse este mes- ha sido ejecutado por las compañías energéticas en aplicación de las normas que ha ido estableciendo el Gobierno, que ahora se ve obligado a reaccionar para tratar de paliar los daños.

¿A cuánto asciende el 'sablazo' en el recibo de la luz?

Las liquidaciones de las actividades reguladas del sector eléctrico que elabora la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) indican que entre enero y octubre del año pasado "la desviación transitoria entre ingresos y costes fue de +3.435,3 millones de euros", ya que "los ingresos han sido suficientes para cubrir los costes reconocidos".

 Esas mismas liquidaciones cifran en 6.190 millones el superávit del 2022, lo que eleva la cifra conjunta de esos dos ejercicios, el segundo de ellos incompleto, hasta los 9.625 millones de euros.

Ese registro, que llega tras otra acumulación de beneficios de 837 millones en los dos años anteriores, se ha visto incrementado en la práctica en otros 481 millones por la aplicación del IVA reducido del 5%. Si se hubiera mantenido el gravamen del 21%, el sobrecoste tributario sobre el sablazo regulatorio habría ascendido a 2.021 millones.

¿Y a cuánto sube en la factura del gas?

Las liquidaciones aprobadas por la CNMC hasta septiembre cuantifican en 2.671 millones de euros el superávit acumulado por las compañías del gas

Las liquidaciones aprobadas por la CNMC hasta septiembre cuantifican en 2.671 millones de euros el superávit acumulado por las compañías del gas en esos primeros nueve meses del año pasado por cobrar costes regulados netamente superiores a los gastos que realmente conllevó la explotación de las redes.

 Esa cifra y los once millones de excedente del ejercicio anterior suman 2.682 millones de euros, a los que en este caso habría que añadir un recargo de IVA de 134 millones que, de no haber estado en vigor las medidas de alivio, habría llegado a 563 millones.

¿Qué son los costes regulados y el déficit de tarifa?

La CNMC explica en su blog cómo los peajes que se incluyen en el recibo de la luz o el gas "no son para las compañías distribuidoras, que son meras recaudadoras", sino que ese dinero "se redistribuye entre los diversos agentes que tienen sus costes regulados".

Los costes regulados son "las actividades de transporte, distribución, comercialización a tarifas, los costes permanentes del sistema y los costes de diversificación y seguridad de abastecimiento", que históricamente se habían considerado inasumibles por las compañías.

 Sobre el papel, y por paradójico que pueda parecer vistos sus resultados, el negocio no les daba a las compañías de la luz y del gas para prestar el servicio por elevado que fuera el consumo de electricidad o de gas. Por ello, los distintos gobiernos han ido optando, y con mayor ímpetu desde la privatización del sistema, por incluir en el recibo unos cargos destinados a financiar el funcionamiento de la red y, también, la construcción de nuevas infraestructuras.

"Dichos ingresos forman parte del sistema de liquidaciones de las actividades reguladas", explica el regulador. Este "efectúa la liquidación de las obligaciones de pago y derechos de cobro necesarios para retribuir los costes", explica la CNMC.

 Y esa liquidación, que hace una década llegaba a generar sumas financieras como los más de mil millones del sistema gasista de 2014, es lo que ha comenzado a generar unos desmesurados saldos positivos que, en realidad, responden a la acumulación de las cantidades cobradas de más, por encima de lo necesario, a empresas y hogares, o aportada en exceso por el Ministerio de Industria.

Esos cargos resultan para los hogares "seis veces mayores que para la gran industria, y más del doble que para las pymes"

Ese superávit "procede de los peajes, por lo que viene de los consumidores, o de los presupuestos, por lo que procede de la ciudadanía", anota Fernando Ferrando, presidente de la Fundación Renovables, que recuerda cómo ese tipo de cargos resultan para los hogares "seis veces mayores que para la gran industria, y más del doble que para las pymes".

¿Y el Gobierno qué dice o hace?

El Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), que es el competente en asuntos de energía en España, ha tardado mucho en reaccionar a semejante desfase económico, y ha terminado haciéndolo de una manera un tanto ambigua, aunque desde el departamento de Teresa Ribera aseguran que el desfase "se ha destinado a bajar la tarifa".

El decreto que prorroga las medidas de alivio por la inflación, convalidado en la tormentosa sesión parlamentaria del 9 de enero, establece en el artículo 39 que "de forma extraordinaria" se destinará "al sector eléctrico" una cantidad "equivalente al superávit de ingresos" de 2022 (deducido lo trasladado a 2023) y que esta "se llevará a cabo en la primera liquidación provisional" de la CNMC, "correspondiente al ejercicio 2024".

Y, paralelamente, indica que "se podrá destinar" a los cargos de 2024 "un porcentaje del superávit" de 2023 para "mantener los cargos a pagar por los consumidores en 2024 en los mismos niveles" del año pasado, y cuya cuantía se determinará en una orden ministerial que se encuentra en tramitación.

Aunque, por lo pronto, hasta que una orden establezca lo contrario y según señala el artículo 40, en 2024 van a comenzar a aplicarse los mismos cargos que en 2023.

El decreto prevé también que los próximos Presupuestos Generales del Estado incluyan una partida destinada a paliar eventuales déficit del sistema eléctrico, en el que los descuadres negativos están prohibidos por ley."            (Eduardo Bayona, Público, 21/01/24)