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17.10.25

Feijóo ha dictaminado que español es el que vive y trabaja en España, y merece serlo. Lleva un puntito más allá el canónico dictamen de Pujol, aquel catalán es el que vive y trabaja en Cataluña, y quiere serlo... se verá que la base conceptual del pronunciamiento de Feijóo sobre la patria y el merecimiento es intelectual y moralmente bochornoso (Arcadi Espada)

 "Feijóo ha dictaminado que español es el que vive y trabaja en España, y merece serlo. Lleva un puntito más allá el canónico dictamen de Pujol, aquel catalán es el que vive y trabaja en Cataluña, y quiere serlo. Se advertirá el puntito que va de la voluntad al merecimiento. La afirmación es simétrica de toda la que adhiere el orgullo a la identidad, sea el de nacionalidad, color, sexo y maneras de hacerlo, o cualquier otra. Mucho me temo que Feijóo está orgulloso, no solo de ser español, sino hasta de ser gallego.   

Y dado el orgullo, la exigencia. Yo he visto tal tránsito incluso entre gays, absolutamente convencidos de pertenecer a un estamento superior de la sensibilidad al que no puede acceder cualquiera. El mérito de la nacionalidad se aprecia bien en las guerras civiles, y no hay que ir más lejos de la española: la Antiespaña operó perfectamente desde el inicio de los tiros. También, con todas las proporciones debidamente guardadas (a menos que se me pongan gallitos, que entonces no) la Antiespaña anida en la actitud de Vox, cuando se niega a participar en los actos de la Fiesta Nacional. Aunque lo comprendo: la patria exige demasiado cuando obliga a admitir que Pedro Sánchez es uno de los nuestros.  

Así pues, se verá que la base conceptual del pronunciamiento de Feijóo sobre la patria y el merecimiento es intelectual y moralmente bochornoso. Su objetivo político es frenar el derrame de votos hacia el partido del merecido Abascal. También un grave error, a mi sano juicio, que arranca de la estrábica estrategia explicitada en el último e inútil congreso del partido, que Feijóo clausuró diciendo que no gobernaría con Vox. Una afirmación imprudente, cada vez más imprudente a medida que pasan los días y los sondeos, (...)"

(Arcadi Espada, El Mundo, 15/10/25) 

16.10.25

Uno de los elementos comunes de los municipios donde Vox y Aliança Catalana obtienen sus mejores resultados radica en el elevado porcentaje de trabajadores extranjeros. Sin embargo, mientras Vox expresa el rechazo a la inmigración en los barrios obreros de las áreas metropolitanas de Barcelona y Tarragona; AC lo manifiesta en los municipios de la Catalunya profunda de Girona i Lleida... El proceso independentista actuó como un acumulador de fuerzas para ambas formaciones, pero en sentido contrario. Vox creció en los años de ascenso del procés que activó los registros del ultranacionalismo español en defensa de la unidad de la patria amenazada por los separatistas catalanes. Aliança Catalana es un producto del declive del procés, de la frustración provocada en amplios sectores del movimiento independentista por la falta de una hoja de ruta para avanzar hacia la secesión... Aquí radica la explicación del fenómeno de la existencia de dos ofertas políticas de extrema derecha en Catalunya... Vox y AC coinciden, tanto en el discurso racista como en sus propuestas de medidas legislativas punitivas contra la inmigración, pero discrepan radicalmente en la cuestión de la identidad nacional. Vox es la expresión del ultranacionalismo español en España y Catalunya y AC del ultranacionalismo catalán... Los nacionalismos necesitan de enemigos internos y externos como factores esenciales para la cohesión del movimiento. Así, el anticatalanismo ejerce esa función en el españolismo y viceversa... La singularidad del caso catalán radica en la consolidación de dos formaciones que comparten un discurso antiinmigración, islamófobo y sionista, pero que militan en ultranacionalismos antagónicos... La consolidación de Vox y AC expresa, como en un espejo oscuro, la profunda segmentación de la sociedad catalana que no afecta únicamente a la extrema derecha (Antonio Santamaría)

 "La Vanguardia, decano de la prensa catalana, fundada en 1881 por los condes de Godó, resulta una especie de sismógrafo de las tribulaciones de los poderes fácticos de la sociedad catalana. Un diario que ha demostrado una camaleónica capacidad de adaptación a los cambios políticos de la convulsa historia del país: monarquía alfonsina, Segunda República, a la dictadura franquista, transición, pujolismo, ascenso del independentismo, vuelta al orden constitucional… Eso sí, siempre con una línea editorial conservadora y combativa contra las izquierdas, como demostraron sus implacables e incansables campañas contra el tripartito de izquierdas de Maragall y Montilla o más recientemente contra la alcaldesa de Barcelona Ada Colau.

El pasado domingo 21 de septiembre publicó una encuesta de intención de voto que disparó las alarmas en los estados mayores de los partidos políticos catalanes, al atribuir un crecimiento espectacular a dos formaciones de ultraderecha Aliança Catalana (AC) y en menor medida a Vox. AC pasaría de dos a 19 diputados, mientras Junts bajaría de 35 a 21 escaños. Además, sería primera fuerza política en las circunscripciones de Girona y Lleida. Vox subiría de los 11 a los 16 diputados, mientras que el PP descendería de los 15 a los 13 escaños. Según este sondeo, el PSC continuaría siendo la fuerza más votada, aunque experimentaría un notable retroceso, de 42 a 36 diputados, de manera que la eventual fórmula tripartita con ERC y Comunes no alcanzaría la mayoría absoluta para garantizar la gobernabilidad.

Las elecciones catalanas del 12 de mayo de 2024 significaron un cambio de ciclo político que, con la investidura del socialista Salvador Illa, vino a cerrar la década procesista de mayorías absolutas en el Parlament de Catalunya y de gobiernos independistas en la Generalitat. La segunda novedad del escrutinio, además de la pérdida de la mayoría absoluta independentista, radicó en la representación dual de la extrema derecha en Catalunya con la entrada de dos diputados de Aliança Catalana.

El precedente de Plataforma per Catalunya

Desde la década de los 90 se asiste a un movimiento migratorio de trabajadores procedente, por este orden, de Marruecos, África subsahariana y América Latina. El primer síntoma que en Catalunya existía un terreno abonado para la extrema derecha xenófoba e islamófoba se produjo en Vic donde surgió en 2002 Plataforma per Catalunya (PxC). Una ciudad de la Catalunya profunda que entonces contaba con un 22% de población extranjera, la mayoría musulmana que trabajaba en las explotaciones de una próspera industria agropecuaria, especialmente de la cabaña porcina. Su fundador, Josep Anglada Rius, provenía de la extrema derecha franquista de Fuerza Nueva de Blas Piñar, pero se recicló con un discurso identitario e islamófobo en sintonía con la extrema derecha francesa de los Le Pen.

En las municipales de 2003, PxC entró con un regidor en los ayuntamientos de Vic, Manlleu, Cervera y El Vendrell. Unos resultados que duplicó en las locales del 2007 con 17 ediles en Catalunya. En las municipales del 2011 logró, con 66 mil votos, representación en numerosos ayuntamientos, tanto de la Catalunya metropolitana (Mataró, l’Hospitalet, Santa Coloma, Sant Boi de Llobregat, Sant Adrià del Besos, Badia del Vallès…) como en la Catalunya profunda (Igualada, Ripoll, Amposta, Tàrrega, Tortosa…) Todas ellas con elevados porcentajes de inmigración musulmana.

El pasado y comportamiento fascista de Anglada, las disputas internas y escisiones marcaron su declive tras fracasar, por un puñado de votos, en su objetivo de entrar en el Parlament de Catalunya en las autonómicas del 2010 y 2012, cuando con 75 mil votos (2,4%) se quedaron a escasas décimas de conseguir representación parlamentaria. Todo lo cual condujo a la desaparición del partido. No obstante, Anglada, con diferentes siglas, ha mantenido su acta de regidor por Vic, en las municipales del 2023 con la formación Som Identitaris (SOMI)

Los éxitos electores de PxC demostraron que existía un terreno abonado para este tipo de ofertas políticas que, basadas en el racismo, la islamofobia y el rechazo a la inmigración, mantenía la ambigüedad respecto a la identidad nacional española/catalana, en línea divisoria entre el ellos y el nosotros. Algo imposible de sostener actualmente con la máxima polarización identitaria generada en los años del procés.

Vox o la extrema derecha españolista

Vox, liderado por Ignacio Garriga Vaz da Conceição, había entrado con fuerza en el Parlament de Catalunya en las anteriores autonómicas, celebradas el 14 de febrero de 2021, con 11 diputados 218.121 votos (7,6%) con un discurso islamófobo y ultraespañolista. Garriga, nacido en Sant Cugat el 1987, odontólogo de profesión, es hijo de padre catalán y madre de la excolonia española de Guinea Ecuatorial. Por ello, se le conoce con el apodo del mulato o el negro de Vox. Miembro supernumerario del Opus Dei, se afilió al PP en 2005, al cumplir los 18 años, que abandonó en 2015 para ingresar en Vox.

Vox revalidó estos registros en las catalanas del 12 de marzo de 2024 con los mismos diputados, 251.096 votos (7,9%) en un contexto de recomposición postprocesista de la centroderecha españolista en Catalunya tras el hundimiento de Ciudadanos (Cs). Esta formación, liderada por Albert Rivera e Inés Arrimadas, que concentró en los años del procés el voto útil antiindependentista, pasó en esos comicios de los 36 diputados y 1,1 millones de votos a los seis diputados y unos 150 mil votos. Ciertamente, el desafío a la unidad nacional española planteado por proceso independentista fue uno de los factores desencadenantes –no el único– del ascenso de Vox en España. En Catalunya, parte de ese millón votos perdidos por Cs fue a parar a Vox, otra volvió al PP que pasó de los tres a 15 diputados y otra al PSC.

Vox obtuvo sus mejores resultados en los barrios periféricos del Área Metropolitana de Barcelona como Santa Coloma de Gramanet, l’Hospitalet o Gavà, en torno al 10% de los votos. Se trata de municipios habitados por trabajadores de lengua castellana de segunda o tercera generación de la emigración meridional española de los años 60 del franquismo, ahora con elevados porcentajes de inmigración extracomunitaria. Aquí, Aliança Catalana, apenas alcanza el 1% de los votos. También Vox obtiene buenos resultados en Tarragona (11,4%) o Reus (12,4%).

Aliança Catalana o la extrema derecha independentista

Esta formación, liderada por Sílvia Orriols, alcaldesa de Ripoll, concurría por primera vez a las elecciones al Parlament de Catalunya el 12 de marzo. La formación cosechó un gran éxito al obtener dos diputados, uno por Girona y otro por Lleida, con 119.149 votos (3,7%). Por escasas décimas, no logró a superar la barrera del 3% de los sufragios en la circunscripción de Barcelona que le hubieran reportado tres escaños más y grupo parlamentario.

Aliança Catalana cosechó sus mejores registros en los municipios de la provincia de Girona como Ripoll (33%), Capdevànol (26%) Olot (15%); de la Catalunya Central como Berga (10,5%) o Vic (8,5%); de Lleida como Balaguer (10%) o Tàrrega (10,7%). Es decir, en las comarcas de la Catalunya profunda donde la extinta Convergència de Jordi Pujol obtenía sus mejores resultados y que en el siglo XIX fueron feudos del carlismo. Se trata, a diferencia de los votantes de Vox, de ciudadanos de lengua catalana y clase media, muchas de las cuales se implicaron a fondo en las movilizaciones del proceso soberanista. Por otro lado, en la ciudad de Girona, Vox y AC empatan con el 6,3% de los sufragios y en la de Lleida se reparten el electorado xenófobo entre Vox (9,4%) y AC (6,7%).

El hecho que el epicentro de Aliança Catalana sea Ripoll, con una población de unos 10.000 habitantes, merece una explicación adicional. Este municipio, famoso por su monasterio románico, está connotado simbólicamente al ser considerado por la historiografía romántica catalanista como uno de los centros donde se forjó la milenaria nación catalana. Justamente, aquí se originó la célula yihadista autora de los atentados de Barcelona y Cambrils en agosto de 2017, en las vísperas del referéndum del 1 de octubre. Unos atentados que el movimiento independentista atribuyó a la complicidad de los servicios secretos del Estado, por la condición de confidente del CNI del imán de Ripoll, que desembocaron en la comisión de investigación parlamentaria en Madrid. Esta fue otra de las condiciones exigidas por Junts para dar luz verde a la investidura de Pedro Sánchez. Unas negociaciones protagonizadas entonces por Santos Cerdán, actualmente en prisión, cuyo relevo ha tomado el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Sílvia Orriols Serra, nacida en Vic en 1984, tras un fugaz paso por las juventudes de ERC, militó en pequeños partidos independentistas con una fuerte carga identitaria como Estat Català y Front Nacional de Catalunya. Muy activa en las movilizaciones independentistas en Ripoll, fundó en 2020, bajo el impacto de los atentados islamistas, Aliança Catalana que fue la fuerza más votada de Ripoll con seis concejales, en las municipales de 2023. Sin mayoría absoluta, ERC propuso un cordón sanitario para impedir que accediese a la alcaldía. La ejecutiva de Junts, regida con mano de hierro por Puigdemont, desautorizó desde Waterloo a su sección local y permitió con su abstención la investidura de Orriols. Un primer indicio de la delicada relación de Junts respecto a AC, semejante a la del PP con Vox, cuando ambas formaciones perciben el trasvase de votos hacia la extrema derecha. Una palanca que le sirvió para dar el salto a la política nacional y su elección como diputada en la cámara legislativa catalana.

Por otro lado, Lluís Llach, cantautor y presidente de la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC), levantó el veto a la presencia de AC en la manifestación de la última Diada, rompiendo el cordón sanitario y reconociendo implícitamente su carácter de formación independentista legítima.

El caso de Badalona

No podemos completar este periplo por las extremas derechas en Catalunya sin mencionar el caso de Badalona. Mientras en Ripoll, en el corazón de la Catalunya catalana, la extrema derecha se hacía con la alcaldía, Xavier García Albiol del PP, se aposentaba en la alcaldía de Badalona con una aplastante mayoría absoluta de 18 sobre 27 concejales. Un municipio de 227 mil habitantes, donde nació Joan Manel Serrat, y el mayor gobernado por el PP en Catalunya.

García Albiol, nacido en Badalona en 1967, es hijo de inmigrante almeriense y madre barcelonesa. Presidente del PP catalán en los años álgidos del procés, accedió a la alcaldía de Badalona entre 2011 y 2015 con un peculiar estilo populista, antinmigración y antiocupa, con el lema “limpiar Badalona”. En las municipales del 2015 fue la fuerza más votada, pero con mayoría simple fue sometido a un cordón sanitario por parte del resto de partidos del Consistorio, destruido ahora por su amplia mayoría absoluta.

Aquí, a diferencia de otros municipios del Área Metropolitana de Barcelona, Vox no obtuvo representación. Al igual que Isabel Díaz Ayuso en Madrid, Albiol ha asumido con éxito gran parte del discurso de la extrema derecha en materia de inmigración y seguridad ciudadana.

Ultranacionalismos antagónicos

Uno de los elementos comunes de los municipios donde Vox y AC obtienen sus mejores resultados radica en el elevado porcentaje de trabajadores extranjeros. Sin embargo, mientras Vox expresa el rechazo a la inmigración en los barrios obreros de las áreas metropolitanas de Barcelona y Tarragona; AC lo manifiesta en los municipios de la Catalunya profunda de Girona i Lleida.

El proceso independentista actuó como un acumulador de fuerzas para ambas formaciones, pero en sentido contrario. Vox creció en los años de ascenso del procés que activó los registros del ultranacionalismo español en defensa de la unidad de la patria amenazada por los separatistas catalanes. Aliança Catalana es un producto del declive del procés, de la frustración provocada en amplios sectores del movimiento independentista por las falsas promesas, la desunión de los partidos y la falta de perspectivas, de una hoja de ruta, para avanzar hacia la secesión.

Aquí radica la explicación del fenómeno de la existencia de dos ofertas políticas de extrema derecha en Catalunya. El ultranacionalismo y la xenofobia son dos de los principales ejes ideológicos de las extremas derechas occidentales. Los trabajadores inmigrantes, especialmente los musulmanes, son considerados como una amenaza para la identidad nacional/cultural y una competencia en el acceso a los servicios públicos y prestaciones sociales. Vox y AC coinciden, tanto en el discurso racista como en sus propuestas de medidas legislativas punitivas contra la inmigración, pero discrepan radicalmente en la cuestión de la identidad nacional. Vox es la expresión del ultranacionalismo español en España y Catalunya y AC del ultranacionalismo catalán. El anticatalanismo resulta uno de los elementos estructurales del nacionalismo reaccionario español, al igual que el antiespañolismo lo es para el nacionalismo identitario catalán. Los nacionalismos necesitan de enemigos internos y externos como factores esenciales para la cohesión del movimiento. Así, el anticatalanismo ejerce esa función en el españolismo y viceversa. Eso sí, con una gran diferencia: el nacionalismo español dispone de un Estado -el templo de la Nación- mientras que el catalán aspira a tenerlo.

Esa dialéctica nacionalitaria impide por ahora los pactos entre PP y Junts, muy próximos en el eje ideológico derecha/izquierda como se ha comprobado en el tema de la reducción de la jornada laboral.  Además, ambas formaciones se enfrentan a la fuga de votos por su derecha que representan Vox y Aliança Catalana. Así, evidenció con la reunión de los barones del PP en Murcia, escenario de los graves incidentes en Torre Pachecho, donde se difundieron sus polémicas propuestas sobre la inmigración o los argumentos xenófobos de Junts en defensa de la transferencia de las competencias en la materia pactadas con el PSOE.

En otro orden de cosas, tanto Vox como AC, difunden su mensaje incansablemente y con gran habilidad a través de las redes sociales y menosprecian el papel de los medios de comunicación tradicionales. El éxito electoral en las elecciones europeas de Se Acabó la Fiesta de Alvise Pérez demostró la eficacia de las extremas derechas en el manejo de las redes sociales como nuevas formas de comunicación y movilización política.

Duplicación de los espacios políticos

Ciertamente, el ascenso de las extremas derechas en Occidente es un fenómeno global con muy diversas concreciones y particularidades nacionales. La singularidad del caso catalán radica en la consolidación de dos formaciones que comparten un discurso antiinmigración, islamófobo y sionista, pero que militan en ultranacionalismos antagónicos. Además, representan una base identitaria, territorial y social muy distinta que puede resumirse esquemáticamente en las antinomias: lengua castellana/catalana, clase trabajadora/clase media, Catalunya metropolitana/interior.

Desde el punto de vista ideológico, Vox no ha roto amarras con el nacionalcatolicismo franquista cuyos símbolos y memoria reivindica. Por el contrario, los referentes históricos de AC son fascistas catalanes de los años 30 como Daniel Cardona de Nosaltres Sols o los hermanos Badia de Estat Català.

Respecto al factor generacional, tanto Vox como AC obtienen elevados apoyos electorales entre la juventud; aunque, en el caso de AC sus perfiles sean más transversales.

La consolidación de Vox y AC expresa, como en un espejo oscuro, la profunda segmentación de la sociedad catalana que no afecta únicamente a la extrema derecha. El caso de García Albiol en Badalona, donde concluyen ambos perfiles sociológicos, podría ser la excepción que confirma la regla. El procés ha acelerado la duplicación del espectro político en función de la adscripción nacional: dos formaciones de derecha “tradicional” (PP y Junts), dos partidos socialdemócratas (PSC y ERC) y dos coaliciones izquierdistas (Comunes y CUP).

En este paisaje político, Salvador Illa aspira a ocupar la centralidad en los dos ejes, nacional y social, como practicó con éxito en tiempos pasados Jordi Pujol, aunque sin su carisma." 

(Antonio Santamaría , El Viejo Topo, 16/10/25) 

13.5.24

La correlación de fuerzas solo arroja un resultado viable posible, un tripartido del PSC con ERC y los Comunes. Es difícil saber qué ganaría ERC impidiendo un gobierno así sin que hubiera posibilidad de formar uno independentista, pero estamos acostumbrados a ver como a los de Junqueras les tiemblan las piernas cuando Carles Puigdemont les amenaza... Los partidos del 155 tendrían mayoría absoluta en Cataluña en las elecciones después de que se aprobara en el Congreso la ley de amnistía mientras el independentismo sufre un descalabro que les impediría volver a iniciar cualquier procés fake como el anterior... ERC ha sido siempre el pagafantas del procésy el posprocesismo se lo ha pagado dándole un revolcón incluso cruel. Los republicanos, al igual que la CUP, siempre han elegido la nación antes que la clase... El procesismo ha dejado tierra quemada para el independentismo de izquierdas... Los independentistas más irredentos han cambiado a la CUP por Aliança Catalana: cuando te pliegas a la derecha te acaban cambiando por los amigos ultras. Los que han aupado a la derecha nacionalista de Carles Puigdemont han tenido la derrota que merecen (Antonio Maestre)

 "Los partidos del 155 tendrían mayoría absoluta en Cataluña en las elecciones después de que se aprobara en el Congreso la ley de amnistía mientras el independentismo sufre un descalabro que les impediría volver a iniciar cualquier procés fake como el anterior. Los catalanes le han visto el cartón a la trampa y han dado un aporte masivo a quien ha propiciado el perdón de los que les engañaron, así de magnánimos han sido. El resultado es una hostia profunda a aquellos independentistas que se creían que hablaban por Cataluña. El engaño masivo que resultó el proceso independentista hoy ha muerto desnudado por los catalanes que ya no soportan el juego de trileros a los que le han sometido los dirigentes independentistas.

La correlación de fuerzas solo arroja un resultado viable posible, un tripartido del PSC con ERC y los Comunes. Es difícil saber qué ganaría ERC impidiendo un gobierno así sin que hubiera posibilidad de formar uno independentista, pero estamos acostumbrados a ver como a los de Junqueras les tiemblan las piernas cuando Carles Puigdemont les amenaza. Tienen un complejo con los posconvergentes que no son capaces de superar incluso con su líder habiendo comido cárcel y no habiendo podido presentarse a las elecciones, mientras el que se escapó a vivir a cuerpo de rey les da lecciones. El tripartito de izquierdas es la única posibilidad, pero no apostaría a que ERC tuviera el coraje para afrontarlo. Si tuviera que apostar diría que nos vamos a elecciones. He dicho que solo hay una posibilidad, pero no es cierto, si el pujolismo sociológico triunfara la sociovergencia afloraría garantizando un gobierno en Cataluña, Barcelona y Madrid. No descarten que si Puigdemont abandona vuelvan los convergentes.

El PSC es quizás el partido dentro del PSOE más proclive a arrimarse al centro y la patronal. Se puede decir que aspira a convertirse en la rama política de "foment del treball" así que se asume que optar por apoyarse en el PSC no es la mejor manera de articular políticas de clase que favorezcan a la mayoría popular. Es decir, un análisis que, en términos de clase, considere que tanto Junts como el PSC son contrarios a los intereses de la clase trabajadora puede ser aceptable, pero en ningún caso considerar que Junts sí lo es para llegar a acuerdos y negarlo al PSC. Lo importante es qué se antepone a la hora de llegar a pactos, si la patria o la clase, para empujar a aquel con quien pactes a posiciones que favorezcan a las clases populares o ir en dirección a la línea nacionalista y tener el mismo rumbo depauperador de los servicios públicos de la última década.

ERC ha sido siempre el pagafantas del procésy el posprocesismo se lo ha pagado dándole un revolcón incluso cruel. Los republicanos, al igual que la CUP, siempre han elegido la nación antes que la clase y se han plegado a los posconvergentes para alcanzar esa república ilusoria. Han engañado a todos aquellos que se creían que era posible una independencia en las condiciones existentes y han reforzado a la derecha nacionalista que ha sido la única en mejorar el resultado en tres escaños cuando ERC y CUP han perdido dieciocho. El independentismo ha perdido 13 escaños si contamos los ganados por los xenófobos de Aliança Catalana. ERC solo tiene la posibilidad de mirar hacia lo que de verdad necesita la gente, porque el pueblo no come banderas.

El procesismo ha dejado tierra quemada para el independentismo de izquierdas. La CUP merece análisis aparte, los que solo se presentaron a las elecciones en España para conseguir dinero y se negaron a votar cualquier medida de justicia social; un partido con un análisis de clase potente, transformador, que identifica de manera certera los problemas profundos de la clase trabajadora y que lo tiran todo por tierra echándose en brazos de los socios de los fascistas de Vlaam Belang en Europa. Los independentistas más irredentos han cambiado a la CUP por Aliança Catalana: cuando te pliegas a la derecha te acaban cambiando por los amigos ultras. Los que han aupado a la derecha nacionalista de Carles Puigdemont han tenido la derrota que merecen, esperemos que reaccionen y busquen apoyar a quien puedan sacar políticas concretas y materiales para la clase trabajadora. Cataluña ha enterrado el procesismo y se ha derechizado. Es lo que pasa cuando al pueblo le engañan aquellos que les prometieron una utopía."                        (Antonio Maestre, blog, 12/05/24)

12.1.24

La derecha catalana actual, o sea Junts, se radicaliza ideológicamente. La disminución del ruido procesista se compensaría con un refuerzo de sus grandes postulados, aquellos que les unen a fuerzas de extrema derecha y derecha populista internacional: más nacionalismo, más neoliberalismo en lo económico, más vínculos con EEUU e Israel y cierre a la inmigración... por eso, el contenido de las competencias que consiguió Junts, como las relativas a inmigración, añade un matiz ideológicamente importante (Esteban Hernández)

 "Más allá de la sensación tan negativa que dejó la votación del miércoles, la sensación general es que, si hubo un ganador, ese fue Junts, y no solo por las cesiones que arrancó a los socialistas, sino por la manera en que lo hizo. Los de Puigdemont han dejado claro, como lo hizo Podemos, que no habrá una legislatura pacífica en el bloque de investidura. Sin embargo, el contenido de las competencias que consiguió Junts, como las relativas a inmigración, añade un matiz ideológicamente importante.   

Además de su carácter instrumental, el pacto de amnistía por investidura que aceptó Sánchez contenía algunas promesas relativas a la pacificación del frente político catalán. En una sociedad que ha abandonado en su gran mayoría el procés, podía contribuir a que los partidos independentistas realizasen un viraje desde la secesión hacia los asuntos cotidianos. Las elecciones catalanas ya no tendrían lugar a partir del enfrentamiento con el Estado, sino a partir de diferentes ofertas mucho más ligadas a la política de los problemas diarios de los ciudadanos.

Ese viraje supondría una recomposición ideológica de los partidos de ese eje. ERC y Junts tendrían que dejar de competir por cuál es más soberanista y deberían poner sobre la mesa programas dirigidos a mejorar la vida de sus votantes. Volveríamos a asuntos terrenales, y, por tanto, al eje izquierda derecha, lo que permitiría salir de la deriva secesionista.

Las ideas de Junts (nacionalismo grande, tradiciones y liberalismo económico) estaban ligadas a las de las nuevas derechas

Sin embargo, ese giro desde el territorio hacia la ideología, que está por realizar en Junts, puede complicar las cosas en lugar de aclararlas. Conviene recordar que en la época del procés, la posición de Junts estuvo vinculada a formaciones de la derecha internacional. Sus apoyos vinieron de algunos republicanos estadounidenses, de Salvini, de esa Rusia interesada en enredar y que todavía estaba cerca de las extremas derechas europeas, o de la derecha israelí. En realidad, las ideas que defendía Junts (nacionalismo grande, raíces y liberalismo económico) estaban muy ligadas a esas posiciones de los nuevos conservadores. Compatibilizaban esa promesa, emitida por un buen número de economistas y expertos, según la cual Cataluña podría tener un mejor recorrido fuera de España porque aplicarían políticas liberalizadoras que permitirían que sus empresas fueran aún más competitivas, con el apoyo a las tradicionales locales.

Esas evidentes raíces ideológicas quedaron obviadas en la medida en que sus discursos públicos ponían el acento en el Estado español: eran un pueblo luchando contra los opresores y un partido democrático oprimido por las porras policiales.

El paso por el populismo

Sería un error confundir a Junts con el procés, porque la especificidad de este fue que no estuvo dirigido por un partido de derechas, sino por una coalición (más enfrentada aún que Podemos y Sumar) entre Junts y una formación de izquierdas, ERC, con ese complemento extraño que fue la CUP. El procés fue populista, en la medida en que podía recoger fuerzas de izquierda y de derecha y reunir en una misma posición nacional a la burguesía financiera catalana, a los emprendedores salidos de escuelas de negocio, a los funcionarios, a los dueños de pequeñas tiendas, a los tractoristas, a clases medias de profesiones liberales y a activistas progresistas. Los distintos partidos les prometían algo a cada uno de esos grupos, y la bandera servía para dar una dirección común.

Cuando se constató algo que todos los protagonistas sabían, que la independencia no era factible y que no se daba ninguna de las condiciones que permiten a un territorio secesionarse, la marcha atrás no fue sencilla. En ese instante, el reparto de posiciones políticas tuvo lugar entre quienes insistían en mantener viva la ilusión de la independencia, con Puigdemont a la cabeza, y quienes no renunciaban a ella, pero sí de facto. Esquerra, con los indultos, fue la formación que antes entendió ese momento, y comenzó a dar un giro ideológicamente orientado.

El difícil viraje

Se notó mucho más en Madrid, donde Rufián consiguió fijar una posición política distinguible, ligada a una ideología de izquierdas y a los pactos con el bloque progresista. En Cataluña es mucho más complicado, y no solo por los liderazgos débiles de ERC, sino porque el peso de la bandera es todavía grande y la pugna con Junts tenía permanentemente veneno dentro.

Sin embargo, con los indultos y la amnistía, y con una población catalana separada ya de las grandes pulsiones indepes, ambos partidos tienen que poner un acento mucho mayor en la ideología. Especialmente cuando lleguen las elecciones catalanas, habrán de poner sobre la mesa un proyecto político que vaya más allá de un mayor o menor alejamiento de España.

Contaba Josep Martí cómo las 10 alcaldías en manos de Junts en la comarca del Maresme (el norte costero de Barcelona) exigieron la expulsión inmediata de los delincuentes profesionales multirreincidentes que estaban actuando en la zona. La unión de inmigración y delincuencia quedaba así fijado porque, concluía Martí, “estos alcaldes no están dispuestos a dejarse robar la tostada por Vox —ataviado con la rojigualda— o por Alianza Catalana —con la estelada—“.

Existía la esperanza, aún vigente en sectores de la derecha catalana, de que, con la amnistía, Junts comenzase a frenar e iniciara una transición lenta que le devolviera a postulados convergentes, al tradicional liberalismo de derechas, integrado en el Estado y puente negociador con él, ese que sabía manejar sus bazas sin grandes aspavientos. Pero también existe la posibilidad de que Junts, esto es, la derecha catalana actual, insista en sus elementos constitutivos y se radicalice ideológicamente. La disminución del ruido procesista se compensaría con un refuerzo de sus grandes postulados, aquellos que les unen a fuerzas de extrema derecha y derecha populista internacional: más nacionalismo, más neoliberalismo en lo económico, mayor predominio de las tecnológicas, más vínculos con EEUU e Israel y cierre a la inmigración. Quizá los vientos internacionales empujen a Junts todavía más en una dirección contraria a la de un Gobierno progresista.

Y esa es la paradoja: que si desaparecieran los choques territoriales entre el PSOE y Junts, surgirían los ideológicos, que son tan profundos o más que los anteriores. Rufián ya lo está viendo venir: escribía ayer que “la izquierda es orden y debe ser contundente en la defensa de un modelo de seguridad y lucha contra la delincuencia. Pero la izquierda es también antifascismo y debe ser contundente en la denuncia de los discursos que la vinculan al pobre y al migrante. Se hagan con una rojigualda o con una estelada”.

Más allá de la sensación tan negativa que dejó la votación del miércoles, la sensación general es que, si hubo un ganador, ese fue Junts, y no solo por las cesiones que arrancó a los socialistas, sino por la manera en que lo hizo. Los de Puigdemont han dejado claro, como lo hizo Podemos, que no habrá una legislatura pacífica en el bloque de investidura. Sin embargo, el contenido de las competencias que consiguió Junts, como las relativas a inmigración, añade un matiz ideológicamente importante."            (Esteban Hernández, El Confidencial, 12/01/24)

19.2.21

Sólo en España a alguien como Hásel se le considera de izquierdas... un heredero de la izquierda divina madrileña, la que aplaudía los coches-bomba de Eta... un fascista por la parte etarra, primo lejano de los requetés que le dieron la victoria a Franco... en plena pandemia, trending topic...¿Y Linares? ¿Y Jaén? Cousas veredes...

 Y por tradición leridana, racista anticharnego, o sea, anti-gallego, anti-extremeño... y eso sí, muy puesto, estilo Batasuna, en todo tipo de guerras culturales, muy pro-trans, feminista, pro-inmigración... y al grito de "Merece que explote el coche de Patxi López!"... un tiro al demócrata enemigo.

 Enric Juliana Ricart @EnricJuliana

 De las manifestaciones de malestar de los últimos días, las más importantes son las que ha tenido menos cobertura mediática: las recientes protestas en Jaén (contra el abandono de la provincia) y Linares (contra el abuso policial).

4:14 p. m. · 18 feb. 2021
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Antonio Manuel ۞ @antoniomanuel__
En respuesta a @EnricJuliana

 Las dos en Andalucía y las dos por la desesperación social del pueblo con más paro, pobreza y desigualdad del Estado. Obviar las manifestaciones equivale a silenciar los problemas que las han generado.

Pedro Vargas @Pedrovargash
En respuesta a @EnricJuliana

 De la de Jaén (multitudinariay más que justificada) la prensa no se ha hecho ningún eco. Quizás porque fue pacífica. También se lo debería hacer mirar el periodismo.

 "Hay que defender la libertad de expresión. No hay que defender todo lo que se expresa.(...)   

 Algunos defienden las ideas a favor del terrorismo del GRAPO o de ETA de Hasél. Estamos en contra de esas ideas. El terrorismo es fascismo. Siempre, en todas las ocasiones. (...)

Otra vez la velocidad y el tocino.

Cuando una pandemia ataca la salud y atenaza el estado psicológico y anímico de la población, cuando nos plantean un horizonte de meses para volver a la normalidad, cuando al miedo a la enfermedad se suma el miedo a perder el puesto de trabajo o a no poder encender la calefacción porque no la puedes pagar, cuando una parte de la población tiene que hacer cola para que le den bolsas de comida, cuando todas las estadísticas indican que la brecha salarial entre hombres y mujeres se ha agrandado durante la pandemia, cuando todo esto ocurre en la casa de gran parte de los ciudadanos españoles, en la televisión vemos un enfrentamiento callejero por la detención de un rapero.

¿Qué tiene que ver la velocidad con el tocino?

Nosotros defendemos la libertad de expresión, y defendemos las libertades de Pablo Hasél para expresarse. Pero no defendemos ni una sola palabra de lo que dice Hasél. (...)"            (De Verdad Digital. 18/02/21)

17.7.19

Racistas: Trump: Los inmigrantes mexicanos son violadores... Torra: los españoles, bestias con forma humana que destilan odio... Trump, a congresistas latinas o de raza negra: “Si no les gusta este país, que se vayan”... Núria de Gispert, ex presidenta del Parlament de Catalunya, a Inés Arrimadas: "Pues ¿por qué no te vuelves a Cádiz?"... La asesora de Trump, Conway, a un periodista: “¿Cuál es su origen étnico?... La portavoz del Govern, Budó, se ha negado a responder en castellano a una prregunta de un periodista...

Trump, a congresistas latinas o de raza negra: “Si no les gusta este país, que se vayan”

"La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, es de ascendencia italiana tanto por parte de madre como de padre; el senador Bernie Sanders es hijo de inmigrante polaco y madre neoyorquina; el republicano Marco Rubio, hijo de cubanos, y el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene una madre escocesa y un abuelo alemán que llegó a Estados Unidos a principios del siglo XX. Tras la segunda Guerra Mundial, su hijo, el padre de Trump, empezó a hacerse pasar por descendiente de un sueco para evitar ahuyentar a los clientes judíos. (...)

Es difícil imaginar a Trump, sin embargo, espetar a Pelosi, Rubio y Sanders que "vuelvan a su país". 

Este domingo, el mandatario estadounidense se lo dijo en Twitter a cuatro congresistas estadounidenses -tres de las cuales son por nacimiento- de raza negra o latina: Alexandria Ocasio-Cortez, neoyorquina de cuna, de origen puertorriqueño; la afroamericana Ayanna Pressley, nacida en Cincinatti y criada en Chicago; Rashida Tlaib, natural de Detroit de padres palestinos; e Ihlan Omar, que llegó a EE UU de niña procedente de Somalia y se naturalizó estadounidense en la adolescencia.

Que una refugiada somalí se convierta a los 37 años en representante en el Congreso por el Estado que la acogió, Minesota, es una de esas historias que forman la columna vertebral de Estados Unidos, un país hecho de inmigrantes, pero que no ha logrado entrar en una era posracial.

"Qué interesante ver a las congresistas demócratas 'progresistas', que proceden de países cuyos Gobiernos son una completa y total catástrofe, y los peores, los más corruptos e ineptos del mundo (ni siquiera funcionan), decir en voz alta y con desprecio al pueblo de Estados Unidos, la nación más grande y poderosa sobre la Tierra, cómo llevar el Gobierno", publicó el republicano este domingo en su cuenta de Twitter. 

 Y añadió: "¿Por qué no vuelven a sus países y ayudan a arreglar esos lugares, que están totalmente rotos e infectados de crímenes? Entonces que vuelvan aquí y nos digan cómo se hace".

Este lunes, tras la oleada de críticas que desataron sus palabras, Trump ha vuelto a la carga. “Esta es una gente que, en mi opinión, odia a Estados Unidos, odian nuestro país con pasión”, dijo de las congresistas Ocasio-Cortez, Tlaib, Omar y Pressley, un grupo muy progresista conocido por su activismo y su frecuente disidencia del establishment del Partido Demócrata.

 Las calificó de “radicales” y “socialistas” e insistió: “Si esto no les gusta, si no hacen otra cosa que criticarnos todo el tiempo, que se vayan”. El presidente llegó a afirmar que “dicen lo bueno que es Al-Qaeda” y que “odian a Israel”, en referencia a Omar, que creó una polémica hace unas semanas al apuntar que el apoyo al país hebreo se debía al interés económico.

Por la mañana, vía Twitter, optó por acusarlas de racistas: "Si los demócratas quieren unirse en torno a las expresiones repugnantes y el odio racista que escupen las bocas y acciones de estas congresistas tan impopulares y que no representan [al pueblo], será interesante ver cómo les salen las cosas", escribió.  (...)"                  (Amanda Mars, El País, 16/07/19)


Núria de Gispert, ex presidenta del Parlament de Catalunya, a la candidata de Ciutadans a la presidencia de la Generalitat, Inés Arrimadas: "Pues ¿por qué no te vuelves a Cádiz?"

"(...) Núria de Gispert. La ex presidenta del Parlament de Catalunya le ha preguntado a la candidata de Ciutadans a la presidencia de la Generalitat, Inés Arrimadas, que por qué no se vuelve “a Cádiz” –Arrimadas es natural de Jérez de la Frontera– como reacción a una noticia en la que esta dirigente aseguraba que “Catalunya no se puede permitir cuatro años más de proceso”.(...)"         (La Vanguardia)


 Trump:  Los inmigrantes mexicanos son violadores

"En un contexto donde el tema de los inmigrantes sigue ocupando una buena parte de la política de los Estados Unidos, Donald Trump calificó de violadores a los mexicanos, algo que también sucedió en 2015 cuando acusó a México de no enviar a buenos ciudadanos, sino que delincuentes y violadores.

Además aseguró que estas ofensas, dirigidas a inmigrantes mexicanos, “se quedan cortas ante la actual realidad”.

“Están enviando gente, dije algunas palabras, ni siquiera las mencionaré hoy porque hay muchos jóvenes aquí, pero dije algunas palabras y todos pensaron que fue maravilloso, pero lo que dije no es nada con lo que resultó ser la verdad, son cacahuates”, afirmó Trump durante un mitin al estilo de campaña que protagonizó el jueves en Pensilvania.

Trump dijo en un mitin en 2015 que “cuando México envía su gente, no envían a los mejores, sino a gente que tiene un montón de problemas. Ellos traen drogas, traen el crimen, son violadores, y algunos, supongo, son buenas personas”. (...)"                (El diario de Hoy, 03/08/18)


 Torra:  los españoles, bestias con forma humana, sin embargo, que destilan odio.

 "(...) Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que destilan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho, contra todo lo que representa la lengua.
Están aquí, entre nosotros. Les repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estas bestias.

 O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Se pasean impermeables a cualquier evento que represente el hecho catalán. Les crea urticaria. Les rebota todo lo que no sea español y en castellano.

Tienen nombre y apellidos las bestias. Todos conocemos alguna. Abundan las bestias. Viven, mueren y se multiplican.(...)"                     (El español, 14/06/18)


"La asesora de Trump Kellyanne Conway, a un periodista: “¿Cuál es su origen étnico?”.

 La polémica por la carga racista del mensaje lanzado por Donald Trump contra cuatro congresistas demócratas estadounidenses a las que dijo que "vuelvan a sus países" subió de tono en Washington este martes con la intervención de la asesora de la Casa Blanca Kellyanne Conway que respondió a un periodista que quiso que le aclarara las palabras del presidente con otra pregunta: “¿Cuál es su origen étnico?”. 

El periodista había preguntado a Conway en la Casa Blanca a qué países se refirió Trump cuando dijo a las congresistas que regresaran a ellos.(...)"                   (El País, 17/07/19)


 La 'consellera' de Presidència y portavoz del Govern, Meritxell Budó, se ha negado a responder en castellano a una prregunta de un periodista
 "La 'consellera' de Presidència y portavoz del Govern, Meritxell Budó, ha vuelto a protagonizar una polémica en la rueda de prensa posterior al Consell Executiu. En esta ocasión, ha sido por su negativa a responder en castellano a una pregunta nueva, es decir, que no se le había realizado previamente en catalán. (...)"                   (El Periódico, 11/06/19)

17.11.10

El PP frena el videojuego en el que se 'eliminaba' a inmigrantes

"El PP sustituye inmigrantes por mafias como diana en el videojuego 'Alicia Croft'. El partido achaca el error a la empresa que desarrolló el juego, en el que la candidata a la Generalitat 'soluciona' los problemas de Cataluña.

El juego interactivo es de lo más sencillo: se trata de sumar puntos destruyendo personajes e iconos. La heroína es la candidata del Partido Popular a la presidencia de la Generalitat, Alicia Sánchez-Camacho, quien, a lomos de una gaviota llamada Pepe, va disparando a todo lo que se mueve para "sacar" a Cataluña de la crisis.

Pero eso que se mueve son inmigrantes "ilegales" (así los califica) que se lanzan desde una avioneta en paracaídas e independentistas catalanes. Aparecen también imágenes de la cultura catalana y española, como barretinas, monteras, butifarras y paellas. Cuantas más se abaten, más puntos se obtienen." (El País, 16/11/2010)

22.1.10

La 'lepenización' de Vic... de Cataluña... de España... viene de lejos...

"Al analizar el amago del Ayuntamiento de Vic de no empadronar a inmigrantes irregulares hay que apuntar al verdadero blanco, esa hasta ahora soterrada mentalidad racista. La coartada económica sólo sería factor de agudización. (...)

De entrada, nada tiene de casual que Vic haya sido el epicentro de este seísmo por el momento abortado. Lo que el historiador Xavier Casals ha llamado «la lepenización de los espíritus» viene observándose en ciertos lugares y por ciertos personajes en Cataluña desde hace más de una década. En febrero de 2001, las tremendas declaraciones de Marta Ferrusola, esposa del presidente Pujol, supusieron todo un resumen de las esencias de la xenofobia islamófoba. Las citas que nos recuerda Casals evitan todo comentario: «Dentro de diez años quizás las iglesias románicas no servirán, servirán más las mezquitas», los inmigrantes no aprenden nada de la cultura y de la lengua catalanas y a pesar de ello monopolizan las ayudas públicas que van «a magrebíes y gente así». Artur Mas y el propio Pujol otorgaron a esas palabras todo su alcance: «Es lo que piensan la mayoría de los ciudadanos». Y las encuestas les dieron la razón.

En un ambiente así preparado en medios nacionalistas conservadores, tiene lugar, precisamente en Vic, la constitución en 2003 de un partido islamófobo, más que xenófobo, titulado Plataforma per Catalunya (PxC), con una implantación en ascenso en las localidades rurales del interior. El fundador del partido fue cierto Josep Anglada, procedente de Fuerza Nueva e inspirado en Le Pen, destacando entre sus contactos ulteriores Falange Española, a pesar de lo cual aparenta neutralidad en el tema nacional: lo suyo es luchar contra la invasión musulmana, y a fe que lo hace con eficacia, obteniendo los mejores resultados en los barrios con mayor presencia magrebí.


Anotemos que el nacimiento y el ascenso del sentimiento y de la organización política xenófobos tienen lugar en unos años dorados, de enriquecimiento y de utilización ventajosa de los irregulares para acrecer los beneficios pagando salarios más bajos. Este hecho pone en cuestión el recurso tradicional a explicar los estallidos racistas por la crisis económica, tal y como hiciera hace días con sorprendente prepotencia Arcadi Espada en el curso de un debate. Es éste un razonamiento peligroso, ya que, de forma similar a la desviación del tema hacia la Ley de Extranjería, lleva la génesis del racismo y de la islamofobia a un espacio exterior, con un punto de justificación: las capas populares se vuelven racistas por la crisis. Por supuesto, esta reacción se agudiza, al invertir los términos de la relación con un 'lo catalán primero' (o 'lo francés primero', o 'lo español primero', tanto da).

Pero la crisis se limita a favorecer la expansión de algo que está ahí con anterioridad. Para protestar contra la asignación de viviendas, educación o asistencia social a los 'moros', a los rumanos o a los 'sudacas', como todos ellos robasen a los españoles, no hubo que esperar a la crisis, olvidando lo que esos supuestos intrusos aportaban al crecimiento económico, y por supuesto a las arcas de la Seguridad Social. De ahí que sea preciso apuntar al verdadero blanco, esa hasta ahora soterrada mentalidad racista, sin permitir que la coartada económica, de factor de agudización se convierta en causa de la política discriminatoria que empieza a despuntar.

En su reciente libro 'El miedo de los bárbaros', Zvetan Tdorov define a los bárbaros como aquéllos que niegan la humanidad de los otros: «Se conducen como si los otros no fuesen humanos, o enteramente humanos». (...)

Añadiríamos que nada hay de xenófobo en la advertencia de Michel Rocard: Francia (o España) no puede albergar a todos los pobres del mundo. Sólo que una vez aquí son titulares de derechos humanos, según recuerda el Tribunal Supremo. Tdorov concluye: el miedo injustificado a aquéllos a quienes consideramos bárbaros es lo que puede convertirnos en bárbaros a nosotros. Y llegados a este punto son la pedagogía social y las políticas públicas resueltas contra el racismo las que deben entrar en juego. Sin menospreciar brote alguno." (Fundación para la Libertad, citando a Antonio Elorza, EL DIARIO VASCO, 22/1/2010)