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25.3.21

La deuda de la SAREB de De Guindos nos explota en la cara... El truco contable del Partido Popular no cuela. Europa obliga a España a contabilizar las deudas y pérdidas del Banco Malo como públicas y dispara nuestra deuda hasta el 120% del PIB... Si las deudas de la SAREB son públicas, las viviendas de la SAREB son públicas también... se deben usar para atajar el grave problema del alquiler

 "Ya está. Europa dijo basta a los truquitos contables de De Guindos y el Partido Popular. Lo de “esto no es un banco público” ya no cuela. Ayer el Eurostat incluyó la deuda del Banco Malo en la deuda pública española. De golpe y porrazo debemos otros 35.000 millones de euros que se suman a nuestra deuda pública. Pasamos del 117% al 120% del PIB. Bueno, de golpe no ha sido. Esto se veía venir y muchos lo hemos denunciado repetidas veces.

Por poner en situación, la SAREB fue creada para poder comprar activos inmobiliarios a los bancos y limpiar sus balances a los ojos de Europa, de las auditorías contables y de los inversionistas/accionistas. Tenían que mostrar que eran entidades saludables y qué mejor manera que socializar las pérdidas una vez más. 

El truco de trilero inventado por el actual vicepresidente del BCE fue el de crear una empresa donde lo público pusiera gran parte del dinero, pero que no fuera contabilizado como público. Intentó engañar a Europa y nos intentó engañar a las y los españoles. Al final, Europa ha dicho basta y, en medio de una nueva crisis y con la deuda pública en máximos históricos, nos meten de una tacada una deuda mayor que los fondos europeos para la reconstrucción que vamos a recibir este año. 

¿De dónde viene el agujero?

La trampa consiste en que para que una empresa sea considerada pública, más de la mitad de su capital tiene que ser público. Si no lo es, no tiene que aparecer en las cuentas públicas, sus deudas no tienen que considerarse públicas y sus pérdidas no son contabilizadas como déficits del Estado. Todo perfecto en unos años en los que los hombres de negro no apartaban la vista de España y el sacrosanto déficit era más importante que la sanidad o las miles de familias desahuciadas.

El truco de trilero de De Guindos fue “convencer” a unos cuantos bancos de que estos pusieran el 55% del capital inicial. De ese modo, los agujeros del Banco Malo no contabilizaban como públicos a los ojos del Protocolo de Déficit Excesivo europeo, o sea, los agujeros públicos no se consideraban públicos y Mariano Rajoy podía maquillar sus cuentas ante Bruselas. El “convencer” lo entrecomillo porque convencer a unos bancos de que pongan la mitad del dinero para luego autocomprarse su propia basura financiera e inmobiliaria no creo que le costara mucho al entonces ministro de Economía del Partido Popular.

Pero el truco no acaba ahí. Los 4.800 millones de capital que se pusieron (1.200 millones de capital y 3.600 de deuda subordinada), de los cuales el 45% lo pusieron las arcas públicas y el 55% las privadas, para acometer la compra de todos los activos tóxicos de los bancos no eran suficientes. Fue en ese momento cuando la SAREB emitió 50.781 millones de euros en bonos, 20 veces más de lo que habían puesto los bancos privados. Pero para ese préstamo, aquel porcentaje del capital inicial en el que lo público era minoritario parece que se le olvidó al señor de Guindos y fue el Estado quien avaló completamente esos bonos. Si la SAREB quiebra y no puede devolver esas deudas, los bancos que han puesto el 55% del capital no tienen ningún tipo de responsabilidad. La banca siempre gana… sobre todo con el Partido Popular.

Con esas deudas a nuestras espaldas, la SAREB ya contaba con casi 55.000 millones de euros. Los 4.800 iniciales volaron con los gastos y con un SWAP, un derivado financiero en el que dos partes acuerdan intercambiar los beneficios futuros de dos productos. Los otros 50.000 es lo que nos hemos gastado en comprar toda esa basura inmobiliaria, suelo y créditos de dudoso cobro que los bancos tenían. Pero los bancos privados, que controlaban más de la mitad, solo han puesto unos 2.500. Solo “perderán” 2.500 millones tras limpiarse sus balances e ingresar los 50.000 millones. Otro rescate más.

Pérdidas que son déficit

Y el agujero no finaliza ahí. Las pérdidas de la SAREB, que se llevan acumulando año tras año porque el Banco Malo nunca ha dado beneficios, han llegado hasta los 7.000 millones. Cifra que ahora Europa obliga a España a considerar como un déficit público. Los desmanes de los banqueros que han controlado el Banco Malo, las ventas de bloques enteros de edificios a fondos buitre a precios de ganga, el gran negocio de especulación del alquiler que han hecho las SOCIMI con el parque de viviendas que han comprado —SOCIMI que en muchas ocasiones están participadas por los mismos bancos que se libraron de esos activos vendiéndolos a la SAREB—... Todo ello, de un solo golpe, nos lo acabamos de comer en forma de déficit y deuda pública. Cuando los hombres de negro vuelvan a reclamar recortes para cuadrar nuestras cuentas, nos vamos a acordar mucho de ese déficit.

¿Y qué pasa si la SAREB quiebra? Que esos 35.000 millones se tendrán que ejecutar. Es decir, tendremos que pagar de los Presupuestos Generales del Estado o refinanciar esa cantidad. Deberemos desembolsar la cuarta parte de lo que nos corresponde de los fondos europeos para salir de la crisis de la covid-19.

¿Qué hacemos?

Llegado este punto, solo hay dos opciones. Una es que los bancos se hagan cargo del 55% de esa deuda y de ese déficit. Si ya hemos devuelto 15.000 millones y nos han cargado otros 35.000 más en nuestra deuda y el 55% es responsabilidad de los bancos privados, ¿por qué no lo pagan ellos?

Los bancos no van a querer pagar la factura, y el Estado no va a molestar a los bancos y fondos, como ya hemos visto recientemente con la polémica de Ábalos y la regulación de los precios del alquiler. Y la realidad es que ley les protege, ya que el avalista del préstamo es el Estado y no ellos. Un regalo que el PP nos envolvió y que se abre ahora.

 Por lo que aquí solo queda una opción viable, realista y totalmente necesaria en este momento: usar las viviendas de la SAREB para atajar el grave problema de vivienda y de precios en el que nos encontramos actualmente. En un momento en el que la ley de vivienda se está debatiendo, en un momento de crisis habitacional como la actual, con miles de familias pasándolo mal y con unos precios del alquiler y la vivienda controlados por los grandes fondos y entidades financieras, el Banco Malo tiene que servir como parque de vivienda pública. 

Es el momento de tomar las riendas de ese agujero sin fondo que ha sido el Banco Malo y ponerlo al servicio de la ciudadanía. Si las deudas de la SAREB son públicas, las viviendas de la SAREB son públicas también."                (Yago Álvarez Barba, El Salto, 24/03/21)

1.3.18

Con la prohibición de que los bancos centrales financiaran a los gobiernos... los bancos europeos habrán recibido anualmente 350.000 millones en intereses por la deuda asociada a la financiación de los estados

"(...) Podríamos decir que los verdaderos ganadores de Maastricht fueron el capitalismo líquido y especulativo de las finanzas que, mediante el artículo 104 del tratado, consagró la prohibición de que los bancos centrales financiaran a los gobiernos, una condición que solo ha beneficiado a la banca privada; desde que se ratificó el Tratado de Maastricht,  se calcula que con esta medida los bancos europeos habrán recibido anualmente alrededor de unos 350.000 millones euros en concepto de intereses por la deuda asociada a la financiación de los estados. 

Un dinero que, en lugar de haberse dedicado a financiar el desarrollo del cambio de modelo productivo europeo o políticas sociales, ha sido el que ha alimentado la especulación financiera. 

Precisamente, en los intereses financieros y no en el gasto social se encuentra el verdadero origen de la deuda de los países del sur, que las instituciones europeas han querido combatir a base de recortar derechos y democracia.

Si bien es cierto que el Tratado de Maastricht apuntaba también a la necesidad de promover la convergencia productiva y social, este objetivo solo ha quedado en una mera declaración de intenciones, sepultada por el rigor del pacto de estabilidad presupuestaria.  (...)

 Se suponía –también erróneamente– que se produciría una transición desde la convergencia nominal a la estructural. Justo lo contrario de lo que ha acontecido: las disparidades productivas y sociales entre los países del norte y del sur, del centro y de la periferia se han ensanchado.

 Las medidas de signo estabilizador –acompañadas de las políticas de oferta y estructurales antes mencionadas– han penalizado sobre todo a las economías más rezagadas, caracterizadas por tejidos productivos y posiciones competitivas más frágiles.

 Porque sin ningún tipo de forma democrática de compartir recursos o sin estrategia de desarrollo común, la unión monetaria se ha convertido en un mecanismo perverso que drena recursos de los pobres hacia los países ricos.  (...)

En la Europa que surge del Tratado de Maastricht y que se consolida con la implantación de la moneda única –en realidad, en la Europa que se reconoce en el relato neoliberal que triunfó con la revolución conservadora encabezada por Ronald Reagan y Margaret Thatcher o en el “neoliberalismo progresista” de la Tercera Vía de Blair– encontramos más empleo precario y más trabajadores pobres, más desigualdad y menos equidad, unos salarios que se estancan o que apenas crecen, paraísos fiscales que sangran las finanzas públicas permitiendo una evasión a gran escala de multinacionales y multimillonarios, unas estructuras tributarias cada vez más injustas y regresivas, donde la carga fiscal es cada vez más soportada por las rentas medias y bajas. 

Encontramos, en fin, una Europa con unas instituciones cuya agenda ha estado determinada por los lobbies empresariales y las economías más poderosas.

Realmente, Maastricht fue la primera gran alerta de cómo el neoliberalismo imperante en la construcción de Europa que allí se ponía en marcha no necesitaba la democracia, más bien le molestaba, y que, por tanto, con el Tratado comenzaba su desmantelamiento real.(...)"                  (Miguel Urbán, Fernando Luengo, CTXT, 14/02/18)

20.11.17

La noria de la deuda pública: el Estado extrae recursos de la sociedad que, mediante los mecanismos de la deuda soberana, acaban en los paraísos fiscales y, desde ahí, de vuelta al Estado en forma de financiación

"(...) Para luchar contra los paraísos fiscales es necesario llevar a cabo, al mismo tiempo, una transformación radical del Estado. Esto es así porque tanto los unos como los otros forman parte del entramado de poder que da sustento al capitalismo global. 

El Estado extrae recursos de la sociedad que, luego, mediante los mecanismos de la deuda soberana, es probable que acaben en las redes de los paraísos fiscales y, desde ahí, de vuelta al Estado en forma de financiación en los mercados internacionales. 

El resultado es una transferencia de renta invertida, es decir, de las capas medias y bajas a las élites. No hay democracia, que merezca tal nombre, que aguante este exponencial crecimiento de las desigualdades. Pero, si nos atenemos a la capacidad expropiatorias de las élites, no hay tampoco, paradójicamente, Estados más consolidados que los actuales.

Es por ello que las crisis de los sistemas político-sociales de los últimos tiempos han podido convivir “pacíficamente” con una política económica inamovible. 

La UE es el ejemplo paradigmático de ello. El desmantelamiento paulatino de los sistemas sociales en los Estados miembros ha supuesto, en muchos casos, la quiebra de los sistemas políticos tradicionales.

 Pero esta quiebra, en el contexto de la UE, ha dado lugar a una recomposición coherente con la lógica de las políticas de austeridad y la intervención neoliberal de la economía. La crisis, se podría decir, ha sido resuelta mediante una desestabilización controlada de las sociedades, como si una transformación tan profunda hubiera requerido de un mínimo de desahogo social, del simulacro político en el que nos vemos hoy envueltos. 

Por todo ello, los continuos llamamientos a la persecución de los paraísos fiscales pecan de ingenuos si no asumen su condición de engranaje de una maquinaria expropiatoria que necesita, quizá más que nunca, del Estado. 

En este sentido, puesto que la realidad fiscal se encuentra partida en dos -entre ese 1% desterritorializado y el otro 99% encerrado en el Estado-, acabar con las políticas de represión salarial o una subida considerable del salario mínimo haría más contra el fraude fiscal que los impotentes llamamientos a la transparencia financiera internacional.

Todas esas fuerzas malgastadas en perseguir flujos de capitales podrían ser redirigidas al cuerpo sólido del trabajo y los salarios, en luchar, en definitiva, contra un rival que esté a la altura. Este es, visto con perspectiva, el campo de batalla más accesible para que el resultado no sea siempre una frustración tras otra."              (Victor Prieto, Graduado en Ciencias Políticas por la UCM, Máster de Estudios Avanzados en Filosofía y opositor a TAC, Econonuestra, 09/11/17),

28.4.14

Se han reducido los impuestos al capital y a los más favorecidos a cambio de deuda pública que ha de pagar toda la sociedad.

"(...) ¿Se acuerdan de aquel criterio del Tratado de Maastricht que decía que para formar parte del club del euro no se debía superar el 60% de PIB de deuda pública? 

Todo el mundo subraya el porcentaje de déficit máximo —el 3%—, pero no se invoca con el mismo énfasis el de la deuda pública, a pesar de que es dinero que habrán de pagar las generaciones futuras (que, en buena parte, o no tienen empleo, o lo tienen con salarios misérrimos, como consecuencia de esa política de austeridad).

La austeridad, esa especie de devaluación continua de salarios, precios y gastos públicos, no consigue su principal objetivo, sino todo lo contrario. Las enormes restricciones presupuestarias y los incrementos de impuestos han bajado un poco el porcentaje de déficit público, pero han lanzado hacia delante las deudas que se han de pagar.

¿Por qué? Porque se ha socializado parte de la deuda privada y se ha convertido en pública (las ayudas a la banca y los déficit sobrevenidos), porque se han reducido espectacularmente los ingresos de un Estado cada vez más anémico, o porque la fragmentación de la UE ha hecho que los países del Sur paguen unos intereses (la célebre prima de riesgo) por las emisiones de deuda y los créditos muy superiores a los países del Norte. A pesar de los esfuerzos de consolidación fiscal, la deuda pública sigue subiendo.

Además, para pagar sus obligaciones y financiar los Estados de bienestar, los Gobiernos de la UE —en una tendencia más bien global— han ido sustituyendo impuestos por apelación a los mercados.

 Se han reducido los impuestos al capital y a los más favorecidos a cambio de deuda pública que ha de pagar toda la sociedad. Cuando se estudien las series históricas, probablemente se podrá concluir que la política de austeridad ha sido un procedimiento administrativo —es decir, al margen del mercado— para conseguir una distribución negativa de los esfuerzos de la sociedad. Una política que ha sido contractiva en términos de crecimiento y expansiva en los de endeudamiento público."                  ( , El Pais, 20 ABR 2014 )

3.3.14

La deuda es un instrumento para pasar la riqueza de los pobres a los ricos, sin que nos demos cuenta

"(...) Desde el año 2000 se ha generado mayoritariamente deuda privada, no es una deuda nuestra", explica la economista Etxezarreta."A finales de 2010 la deuda pública era solamente del 66% del PIB, una cifra muy manejable. Pero el capitalismo son normas y leyes, y a través de esas normas la deuda privada se socializa, y es lo que nos está creando problemas.  

Nos están diciendo que no hay dinero para nada porque hay que pagar la deuda de bancos y empresas privadas. Todos los que hemos podido comprar un piso nos hemos endeudado por mucho más que el salario de un año, pero hoy nuestra deuda equivale al PIB de un año y hablan del problema de la deuda. 

Es un problema porque en gran parte se eliminó la posibilidad de que el BCE pudiera prestar dinero a los estados, que tienen que ir a los mercados. ¿Por qué? Porque es un negocio redondo", razona.

"La deuda es muy importante porque es un instrumento para pasar la riqueza de los pobres a los ricos sin que nos demos cuenta: la deuda es algo que han prestado y de lo que son propietarios los grandes poderes financieros, eso se paga con nuestros impuestos.

 Nosotros pagamos impuestos con nuestro trabajo, para que los tenedores de deuda puedan absorber esa cantidad", defiende la economista. "Con las políticas que estamos haciendo para pagar la deuda sólo empeoran los problemas sociales. Como todo empeora, la única posición normal sería decir: no vamos a pagar la deuda (...)".         (Miren Etxezarreta, Público, 01/03/2014)

13.5.13

No Pagar lo que No Debemos

"Parece que en los últimos meses la famosa “prima de riesgo” se está relajando respecto a la deuda soberana en la Unión Europea, suavizando lo que no hace muchos meses todos anunciaban con su fin. (...)

De la misma manera que la subida de la prima de riesgo no estaba ligada a la verdadera profundidad de la crisis, su relajamiento tampoco. En realidad respondía, en primer lugar, a unas maniobras especulativas realizadas por el no hace tanto tiempo llamado capital “golondrina” o especulativo. 

Atención, aunque se le intente separar del capital productivo no confundamos, es el capital productivo/financiero el que al no encontrar nichos de mercado rentables en la producción se convertía y se convierte en “especulativo”, puesto que busca en la deuda soberana –o en lo que encuentre, sea productos alimenticios, futbolistas, obras de arte, oro,…- de los estados europeos una rentabilidad que no encuentra en la producción de bienes y servicios a consecuencia de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. 

En segundo lugar, a la presión de los EE UU y Gran Bretaña sobre el euro, con el fin de debilitar la única moneda que a excepción del yuan chino (y a éste todavía le queda mucho), puede cuestionar así sea parcialmente la hegemonía del dólar en la economía y el mercado mundial.  (...)

La tercera causa de la oleada especulativa fueron las políticas de ajuste y austeridad acordadas entre los gobiernos de la Unión Europea, con la burguesía alemana a la cabeza. La banca alemana –y no solo ella, la francesa, la española, la italiana,… también- buscaba resarcirse de las pérdidas que les había ocasionado el estallido de la burbuja inmobiliaria en el 2007; no les bastó con convertir su deuda privada en pública, con los sucesivos rescates, sino que necesitaban más y la especulación con la deuda soberana era una vía más para hacerlo, al imponer unos tipos de interés que el Mercader de Venecia a su lado era una hermanita de la caridad. 

Por otro lado, este aumento exorbitado de la deuda tiene unas consecuencias dramáticas en las poblaciones, puesto supone que para el pago de los intereses –prioritarios según la reforma Express de la Constitución Española- hay que recortar en todos los servicios públicos y sociales, empobreciendo a las sociedades.

Al mismo tiempo, el desmantelamiento de estos servicios los abre al mercado, ofreciendo a la banca y aseguradoras un nuevo sector productivo del que extraer plusvalía y beneficios. (...)

Nos encontramos así con dos fenómenos cruzados, uno, la deuda producto de la especulación y la socialización de las pérdidas de banqueros y empresarios, dos, la caída de los ingresos del estado fruto de la desregulación fiscal de los últimos 20 años. 

Dada la incapacidad del sistema para salir de la crisis, al capital y a sus gobiernos solo se les ocurre una salida, obligar al pago de la deuda a costa de desmantelar el estado de bienestar y subir los impuestos a los más pobres –como si de señores feudales se tratara, que para financiar sus guerras rapiñaban a los campesinos fundiéndolos a diezmos y gravámenes-. 

Frente a ello surgen, y se están desarrollando a nivel europeo corrientes que levantan el No Pago de la Deuda como eje para frenar lo que esta siendo un verdadero saqueo de las riquezas de los pueblos. Como vimos, algunos lo ciñen al no pago de lo que llaman “deuda ilegitima”, frente a la “legitima” que si sería pagable. También vimos que bajo el estado burgués, toda deuda asumida por él es ilegitima, y por lo tanto no cabe es distinción. 

Más allá de esta propuesta de No Pagar lo que No Debemos, esta claro que hay otra exigencia ligada. La insolvencia de un estado, de un ayuntamiento, etc., surge no solo del monto de la deuda, sino de la caída de los ingresos, y esto nos lleva a otro aspecto inseparable de la lucha por el No Pago, la de imponer un sistema fiscal progresivo, a partir del criterio “que pague más quien más tiene”. 

No es de recibo que la Hacienda Publica este sostenida fundamentalmente por los asalariados/as. Exigir una reforma fiscal progresiva es parte de la lucha por defender lso servicios públicos, puesto que permitiría tener un dinero que hoy, por todo lo que hemos visto, están saqueando."              (Roberto Laxe, Rebelión, 08/05/2013)

21.3.13

Artillería jurídica contra la deuda externa

“La coordinadora del CADTM en Bélgica, Cécile Lamarque, reivindica los derechos humanos para que no se pague la deuda ilegítima

Se nos dice que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, pero ¿a qué responde realmente el aumento de la deuda externa, sea pública o privada? 

Primero, al “alza explosiva” de los tipos de interés en la década de los 80, coincidiendo con la llegada al gobierno de Reagan en Estados Unidos y Thatcher en Gran Bretaña; además, a la aprobación de sucesivas contrarreformas fiscales para el beneficio de los grandes patrimonios y las rentas más altas, que han menguado los ingresos estatales; a dos tratados, primero el de Maastricht y después el de Lisboa, que fuerzan a los estados a financiarse en los mercados internacionales en lugar de hacerlo a través del Banco Central Europeo (BCE), a una tasa de interés muy inferior; por último, al coste de los planes de rescate y las maniobras de las agencias de calificación rebajando la nota de los estados. Es decir, “el endeudamiento en los países europeos no deriva de un incremento del gasto público”, subraya Lamarque. (...)

El pago de la deuda y los planes de austeridad ahogan a las poblaciones del sur. Frente a lo que muchos ya califican de “austericidio”, el CADTM propone la realización de Auditorías Ciudadanas que delimiten qué parte de la deuda es ilegítima y, por tanto, no debe pagarse. Hay argumentos jurídicos que avalan las alternativas al binomio recortes-pago de la deuda. 

Por ejemplo, el último informe del experto de la ONU sobre deuda exterior, de abril de 2012, afirma que los estados acreedores y las instituciones financieras “no deben aprovechar las crisis para imponer reformas estructurales en los estados deudores”. También se explica en el mismo informe que los acreedores “no deberían imponer como condición de los préstamos o del alivio de la deuda, la aplicación de políticas como la privatización, la capitalización, la liberación del comercio, la desregulación de las inversiones o la liberalización del sector financiero”.

 Pero, afirma Cécile Lamarque, “la Troika impone actualmente estas medidas a los países de la periferia europea”. (...)

Siguiendo con las razones procedentes del Derecho, la activista recuerda que los estados “no tienen la obligación absoluta de reembolsar una deuda; deben hacerlo si se trata de deudas contraídas por el interés general”. Para ello, añade, puede invocarse la Carta de la ONU (1945); la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) o la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo (1986), entre otros textos.

El Derecho Internacional podría convertirse en un valioso aliado, de no ser porque las resoluciones de Naciones Unidas suelen quedarse en “papel mojado”. Una resolución del 18 de julio de 2012 llega a afirmar que todo estado “tiene la responsabilidad de promover el desarrollo económico, social y cultural de la población (…) y no verse condicionado por fórmulas específicas de políticas económicas externas”. 

En otros casos, los estados pueden alegar motivos de fuerza mayor que les imposibilitan pagar las deudas. Según el Derecho Internacional, los estados también pueden ampararse en el “estado de necesidad” (“peligro para la existencia del estado y para su supervivencia política y económica”). Afirma Cécile Lamarque que Grecia podría invocar este principio para no reconocer parte de la deuda con los acreedores internacionales.

En los países de la periferia europea podría asimismo aplicarse el criterio sostenido por el experto de la ONU sobre deuda externa en su último informe: “cuando por causas ajenas a la voluntad del estado prestatario cambien las circunstancias, puede justificarse una moratoria de la deuda”. ¿Cuáles serían estas circunstancias? 

Por ejemplo, según la activista del CADTM, el incremento de los tipos de interés que se duplicaron en el periodo 2010-2011 respecto a 2008-2009. Otras veces el arsenal jurídico contra la deuda requiere de menos pormenores. Basta con invocar los principios generales del derecho internacional cuando se refieren a la “equidad”, “buena fe”, “abuso de derecho” o “fraude”.  (...)

Deudas ilegítimas por condicionalidades vinculadas a los préstamos. Éste es uno de los criterios con mayor potencial de materialización hoy en la Unión Europea. La deuda de los países de la periferia se halla íntimamente ligada a las políticas de austeridad e incluso a la imposición de gobiernos “títeres” (caso de Italia y Grecia).

 Lamarque también señala la posibilidad de declarar ilegítimo el endeudamiento producido por la compra de material militar (el ejemplo griego). O el derivado de la construcción de infraestructuras y grandes proyectos que afecten a las poblaciones y al medio ambiente. (...)

En el mismo libro se citan otras muestras de resistencia. Tras el pánico financiero de 1837, los estados de Mississippi, Arkansas, Florida y Michigan repudiaron la deuda pública contraída con inversores extranjeros. Se adujo que estas inversiones no habían producido beneficios. (...)

En 2010 y 2011 los ciudadanos islandeses decidieron mediante referéndum oponerse al reembolso de la deuda exterior, así como llevar a juicio a los gobernantes responsables.
Rafael Correa en Ecuador (2008) dejó de pagar, tras la realización de una auditoría con participación de los movimientos sociales, parte de la deuda exterior con la banca privada. 

Éste es uno de los grandes paradigmas aunque, según Cécile Lamarque, “podría haber llegado más lejos”. Grecia, Italia, Irlanda, Francia, Bélgica, Irlanda, Inglaterra, Portugal, España, Túnez, Grecia…Proliferan las plataformas por la auditoría de la deuda con la implicación de la sociedad civil. Trabajan en red para coordinar las luchas. “Porque el endeudamiento es un problema crónico del Sur, de los países periféricos de todo el mundo”, concluye Cécile Lamarque."           (Enric Llopis, Rebelión,  13/03/2013)

26.2.13

Los países de la Unión Europea destinaron más de 370 mil millones a pagar intereses a bancos comerciales en 2011

"Hace cuarenta años, en enero de 1973, se aprobó una nueva ley para el banco central en Francia. La ley 73-7 del Banco de Francia contenía disposiciones críticas sobre la independencia del instituto monetario. Su artículo 25 es especialmente relevante por el giro que ha tomado la crisis en Europa. Dicho precepto prohibía al Banco de Francia otorgar financiamiento al gobierno.

Esta regla representó una transformación histórica de gran calado y dejó al Estado a merced del sistema bancario internacional. En lugar de utilizar la capacidad de creación monetaria del banco central, el gobierno francés se embarcó en un nuevo camino que estaría marcado por grandes dificultades. Incidentalmente, cuando la ley se aprobó el presidente francés era Georges Pompidou, quien fue director de la Banca Rothschild entre 1956 y 1962, hecho que levantó muchas sospechas sobre los motivos para aprobar la nueva ley del banco de Francia.

La ley francesa fue precursora en el largo proceso de desregulación financiera que comenzó en la década de los setenta. Muchos otros países adoptarían el mismo principio en los años siguientes, aunque las modalidades específicas en cada caso fueron cambiando. (...)

Al concretarse la unión monetaria en Europa, las leyes nacionales sobre autonomía del banco central fueron remplazadas por el artículo 104 del tratado de Maastricht y el artículo 123 del tratado de Lisboa. Estas disposiciones prohíben de manera explícita cualquier tipo de créditos por el Banco Central Europeo y por los bancos centrales nacionales a los gobiernos y autoridades regionales o locales de los países miembros. Y este tipo de restricciones no se limita a los países europeos.(...)

 De este modo se acabó por someter a las finanzas públicas al escandaloso sistema que permite a los bancos privados crear dinero de la nada, prestarlo y cobrar intereses.

El resultado ha sido la colosal expansión en el pago de intereses de los gobiernos a los bancos privados. Datos de Eurostat revelan que los países de la Unión Europea destinaron más de 370 mil millones de euros a pagar intereses a bancos comerciales en 2011, lo que equivale a 2,9 por ciento del PIB de la UE. La autonomía de los bancos centrales es un espejismo detrás del cual se esconde la subordinación de las finanzas públicas a la banca comercial."            (Alejandro Nadal, La Jornada, Jaque al neoliberalismo, 20/02/2013)

21.2.13

Envolver la deuda en un sobre, escribir en él la frase “Esto es muy importante”, ponerlo en un cajón, y tirar la llave

"P: La Unión Europea está corroída por la deuda…

R: Hay quien plantea los eurobonos como solución a la crisis europea. ¿Estamos de broma? Yo digo: acabemos con la deuda. No pueden admitir que se han equivocado, así que hacen como que los bonos son algo que les permite coger toda la deuda, colocarla en los bonos y venderlos. 

Están colocando a la civilización europea bajo el peso de una deuda que no existe. Si tuvieran algo de imaginación y algo de coraje, convocarían una cumbre y dirían: sí, los españoles han hecho mal esto, y los griegos han hecho cosas horribles con esto, pero ninguno de nosotros es una parte inocente; ¿cómo podemos resetear el reloj? 

Básicamente, vamos a envolver parte de esta deuda en un sobre, escribiremos en el sobre la frase “Esto es muy importante”, lo pondremos en un cajón, lo cerraremos y tiraremos la llave. ¡Hay que pasar página, hay que superarlo! En vez de esto, están intentando volver a hacer lo mismo que vienen haciendo durante años, pero como si no lo hicieran.

P: Una propuesta sorprendente…

R: La mía es responsable y honesta. Ellos están haciendo una propuesta delirante e increíblemente complicada que no va a funcionar y que no nos lleva a ningún sitio. Y en el camino hacen que la gente sufra. 

¿Qué piensan que van a decir los griegos cuando les reduzcan el salario mínimo en un 22%? Está claro que esto es como una cuestión religiosa.

 Como la economía es la nueva religión, han aplicado la moral a la economía. La deuda pública tiene peso moral, pero la privada no. ¿Cómo se come eso? Este es uno de los fracasos de la globalización. Si el sector privado se puede librar de la deuda, el sector público también.

P: Pero entonces, ¿qué pasa, que la deuda en realidad no existe?

R: La verdad es que no. El dinero es una convención. Un árbol es real, el dinero es una convención. Los necios, cuando llega la crisis, están convencidos de que el dinero es real. 

Enrique IV fue considerado como el Buen Rey porque Francia estaba hundida por la deuda y la hizo desaparecer; a partir de ese momento vivieron 250 años de prosperidad, por quitarse la deuda; Atenas construyó toda su historia tras haberse librado de su deuda; el imperio norteamericano está enteramente construido sobra una quita, se quitaron la deuda de en medio cinco veces entre la guerra civil y 1929; la riqueza de Estados Unidos a lo largo del siglo XX está enteramente construida sobre el hecho de no haber pagado su deuda en 1929: tomaron dinero prestado en Europa, en los mercados, y con eso construyeron ferrocarriles, carreteras, rascacielos y tuvieron un colapso económico: quienes les dejaron dinero lo perdieron y ellos se quedaron con sus infraestructuras. 

Estados Unidos vivió cinco colapsos que al final le dejaron libre de su deuda y le permitieron convertirse en líder a partir de 1935."         (John Ralston Saul: "No hay razón para salvar a los bancos", El País, 05/02/2013)

15.10.12

El CADTM celebra una posible colaboración entre Túnez y Ecuador para auditar la deuda tunecina

"A petición del presidente de Túnez, el jefe del Estado ecuatoriano Rafael Correa acaba de anunciar que enviará un equipo de economistas a Túnez para aconsejar y compartir la experiencia de su país sobre la auditoría de la deuda. 

Esta ayuda llegará tras la presentación de un diputado de la Asamblea Nacional Constituyente de Túnez de una propuesta de ley para establecer una comisión de auditoría de la deuda. 

El CADTM, que participó en la auditoría de la deuda ecuatoriana y apoya activamente la campaña contra la deuda odiosa emprendida en Túnez por RAID (miembro de las redes CADTM y ATTAC), celebra esa posible colaboración entre Túnez y Ecuador. Igual que en Ecuador la auditoría podría llegar efectivamente a resultados concretos liberando al pueblo tunecino de una deuda ampliamente odiosa e ilegítima. 

El país continúa en la actualidad asfixiado por una gran deuda en su mayoría heredada de la época de Ben Alí. 

El presupuesto dedicado al reembolso de esa deuda representa ocho veces el de asuntos sociales, tres veces el de la sanidad y casi seis veces el de empleo. Una auditoría de la deuda tunecina como la que se llevó a cabo en Ecuador con el fin de identificar la parte odiosa e ilegítima, que debe anularse sin condiciones, es vital para el pueblo tunecino. 

Recordemos que entre 2007 y 2009 Ecuador mantuvo un pulso con sus acreedores decidiendo auditar unilateralmente el íntegro de su deuda pública.

 Sobre la base de las conclusiones de esa auditoría llevada a cabo por una comisión internacional instituida por Rafael Correa y compuesta por representantes del Estado, de movimientos sociales y de redes internacionales, entre ellas el CADTM, que trabajaron sobre la deuda, Ecuador suspendió entonces el pago de una parte importante de su deuda ilegítima y obligó a sus acreedores a recuperar sus títulos con una rebaja de un 75% de su valor.

 Al final esa operación permitió al país ahorrar 7.000 millones de dólares en recursos financieros para dedicarlos no al reembolso de la deuda sino a gastos sociales, sanidad, educación y desarrollo de infraestructuras de comunicación. 

Túnez podría ser el próximo país que siga el ejemplo de Ecuador. Pero ha que ser prudentes. La propuesta de ley tunecina, que todavía no se ha debatido en la Asamblea Nacional Constituyente, conlleva varias limitaciones. La auditoría tal como se prevé concierne únicamente a la deuda contraída bajo la dictadura de Ben Alí mientras que algunos préstamos importantes se contrataron con el Banco Mundial y el FMI tras los levantamientos populares de 2011.

 Sin embargo esas nuevas deudas llevan unas condiciones que violan la soberanía y los derechos sociales del pueblo. Además la suspensión del reembolso de la deuda no está prevista en esa propuesta de ley mientras que la situación social y económica es muy crítica. Túnez podría basarse en recursos del derecho internacional como el estado de necesidad o el cambio fundamental de circunstancias para establecer inmediatamente una moratoria sobre su deuda.

Finalmente, es necesario permanecer alerta en cuanto a la composición de la comisión encargada de auditar la deuda, incluso aunque la propuesta de ley prevé, como en el caso ecuatoriano, una participación de representantes de la «sociedad civil»."            (CADTM, Rebelión, 14/10/2012)

Los bancos griegos deben devolver al estado 500 millones, pero la troika dice que se pague ideando algún impuesto más, que paguen los griegos

"Noche del miércoles en Atenas (esa frívola manía de tomar las decisiones con nocturnidad). Representantes del ministerio de Finanzas griego e integrantes de la misión de ese engendro llamado troika se reúnen por enésima vez para ver si rompen el espinazo del pueblo griego de una sola tacada o en varias tandas. La negociación también aborda la contundencia de los golpes.

Parece que no hay acuerdo (por el momento) sobre si los 11.500 millones de euros que van a hurtar de las arcas públicas tendrán que retirarse en su mayor parte el próximo año (como pide el Fondo Monetario Internacional)[1] o dejar parte del sacrificio para 2014 (según suplica el gobierno griego).

 Atrás quedan las falsas promesas electorales de Antonis Samarás de renegociar las condiciones del memorando y pedir una moratoria de dos años para aplicar los drásticos recortes exigidos por los prestamistas internacionales.

En medio de la discusión un nuevo punto de fricción salta entre ambos contendientes. Según el viceministro de Finanzas griego, Jristos Staikuras, las instituciones bancarias griegas deberían devolver este año a las arcas públicas la suma de 500 millones de euros en forma de dividendos, por las ayudas estatales recibidas en 2008.

 El representante gubernamental recuerda que ese dinero está incluido en los presupuestos del año actual y que ya fue reclamado el pasado 7 de septiembre al gobernador del Banco Central de Grecia, Yorgos Provopulos, y al presidente de la Asociación Helénica de Bancos, Yorgos Zanias.

Llegados a ese punto la petición de la sedicente troika es tan escandalosa como perversa: condonar la deuda de los bancos y suplir el agujero presupuestario mediante la aplicación de algún nuevo impuesto o adelantar a este mismo año el recorte previsto sobre la paga extraordinaria de funcionarios y pensionistas. 

Rechazada de plano la propuesta por el gobierno (que no se caracteriza precisamente por su sensibilidad social) los representantes del capital financiero global plantean la posibilidad de llevar a cabo un mayor recorte en los sueldos de todos los asalariados griegos o fijar una contribución extraordinaria únicamente a los del sector bancario. 

La posibilidad de que se hicieran cargo del pago de los 500 millones los legítimos deudores, es decir, los bancos griegos, parece ser que no se les pasó ni fugazmente por su imaginación."             (Rebelión, 12/10/2012, Antonio Cuesta)

19.9.12

La crisis actual es un buen momento para hacer un banco alternativo

"¿Puedes explicar más lo del compomente participativo? (de la banca ética)
BPE cuenta con una estructura asociativa voluntaria de sus miembros, que es paralela a la estructura operativa y hay interacciones entre ambas a todos los niveles. 

A diario hay una relación entre una coordinadora de los asociados reconocidos por BPE como grupos de inciativa territoriales -que se crean a partir de doscientos socios- con las oficinas del banco que está en el territorio. Esta relación significa que van a dar su opinión sobre los proyectos que se van a financiar desde el punto de vista ético y social. 

A su vez, esos grupos participativos realizan otras tareas como buscar nuevos personas asociadas, nuevo capital social, realizar actividades políticas. La BPE es una alternativa porque vive precisamente de ese trabajo participativo.

El aspecto participativo es un poco revolucionario, porque si se utiliza el mecanismo cooperativo dentro de un banco hay la posibilidad de que con poco dinero de mucha gente se hacen grandes cosas.

Por otra parte, dentro de los bancos éticos, BPE es uno de los más comprometidos a nivel político. Políticamente, no propiamente como banco, apoyamos la campaña "no con mi dinero", que sirve para que la gente piense dónde va su ahorro en los bancos convencionales.

¿Por qué en este momento de crisis es idóneo para dar el paso?
La crisis afecta también a Italia y allá la gente empieza estar comprometida con una actividad financiera diferente. Hoy los bancos tienen un problema de confianza muy fuerte, pero eso no le sucede a la Banca Etica, porque es transparente.

 Hay sólo tres bancos en el mundo que publican todas sus operaciones financieras en la página web: la BPE, primera en hacerlo, un banco de Inglaterra y otro de Alemania. La confianza hace que el ahorro nos llegue con más facilidad. 

Otra ventaja comparativa con los grandes bancos es que éstos restringen sus inversiones en la economía real, algo que no sucede en El BPE porque es su propia razón de ser.

Entonces, ¿en qué invierten los grandes bancos?
Un banco grande sólo emplea una parte pequeña del ahorro para invertir en la economía real (50% en Italia y en torno al 35% en el sistema anglosajón de grandes bancos internacionales), y el resto va a instrumentos fondos de inversiones, especulaciones financieras, productos inmobiliarios, actividad interbancaria, derivados financieros...

 Un banco que va a invertir en la economía real tiene que tener un 8% de lo que invierte en capital social y el dinero es bloqueado por varios años, pero si invierte en otros productos financieros tiene mucha menor necesidad de capital social y el dinero está más libre. Eso explica por qué los bancos arriesgan en el mercado financiero. 

Por contra la BPE no quiere hacer instrumentación financiera, sólo la mínima parte, sino inversiones en la economía real. Hay una buena posibilidad de desarrollo en el Estado español. El movimiento de indignados nos ayuda mucho en eso, porque hay una respuesta concreta.

¿Cómo se posiciona BPE ante la deuda soberana?
En deuda, una cosa es lo que se debe en sí y otra parte que tiene que ver con los intereses sobre la deuda. En Italia, por ejemplo, la parte de los intereses es mucho más grande que la parte de la deuda y en 20 años ha crecido muchísimo.

 Es muy negativo que el precio en intereses que se debe pagar por la deuda es decidido por el mercado internacional, éste va a jugar contra un país porque con los intereses se gana muchísimo dinero; así es imposible pagar la deuda. Es lo mismo que pasó en los años 80 con la deuda de los países en vías de desarrollo, que siempre subía y no se podía pagar. 

Se debería bajar muchísimo los intereses; un 7% de intereses es muchísimo. Con este porcentaje los bancos prefieren invertir en deuda que en cooperativas o en la industria. El problema es que todo eso lo va a pagar la gente, porque se van a cortar las ayudas. Hay que ser más claro sobre este tema de las reglas de juego. 

Es abdurdo que haya las mismas reglas para los pequeños bancos cooperativos y los grandes bancos y que en los instrumentos financieros apenas haya riesgo. Ha de haber una tasa sobre transacción financiera. Hay cosas que se pueden hacer que no se hacen.

La crisis alimentaria está muy vinculada con ese tipo de especulaciones
Es verdad que el mercado financiero sobre el tema agrícola es fuertemente especulativo, con fenómenos como el acaparamiento de tierras. Es un ejemplo claro de cómo la estructura financiera causa desastres en la economía real. 

Se denuncia, pero no es fácil dar nombres. Si digo que los grandes bancos están involucrados en el acaparamiento de tierras es verdad, pero es muy difícil demostrarlo con casos concretos, porque hay un montón de pequeñas sociedades implicadas y no hay transparencia alguna. 

Cuando sabes que las 29 bancos más fuertes del mundo van a invertir sólo el 35% en la economía real, ¿adónde va el resto? Seguro que al acaparamiento de tierras también.

Deberían prohibirlo...
La política está de risa. Por ejemplo, es absurdo que se pueda hacer un derivado financiero -que cubre el riesgo- de la venta de cereal sin que se produzca cereal. Es algo que se hace muchísimo. Toda la especulación agraria funciona así. 

Hay gente que no sabe nada de cereles y que hace un derivado en con la perspectiva de que va a bajar o subir el precio y gana muchísimo; y la gente que produce el grano no sabe nada de eso. Eso se debe prohibir, pero en este momento la política está muerta. No está en la agenda política prohibirlo.

Si la finanza es transparente, se gana la confianza de la gente. Si la agricultura es transparente, se sabe qué se come, de dónde viene, y tiene también más posibilidades."              (Rebelión, 14/09/2012, Entrevista a Ugo Biggeri, presidente de Banca Popolare Etica de Italia, Baserribizia)

26.6.12

¿Saben Uds. cuál es el país europeo que más rotundamente y con más éxito se ha negado de forma reiterada al pago de sus deudas? No es otro que Alemania


"Cansados ya de hablar de la deuda de Grecia, hablemos, por ejemplo, de la de Alemania, su "gran rescatadora" para beneficio de la ingeniería financiera y para tranquilidad de los mercados.
Para hablar de esta deuda, no hace falta recurrir a argumentos de carácter moral o cultural, que, pese a su solidez y su certeza, podrían ser tildados de retóricos por algunos cretinos; bastará con hablar de dinero; nada de sentimentalismos: real money.
¿Saben Uds. cuál es el país europeo que más rotundamente y con más éxito se ha negado de forma reiterada al pago de sus deudas? No es otro que Alemania. Y no se trata de deudas derivadas de la mera especulación financiera, sino de deudas derivadas de indemnizaciones de guerra: es decir, de deudas contraídas por haber invadido, destruido, saqueado y matado. (...)

Acabada la II Guerra Mundial, la historia se repite: Alemania es condenada a pagar cuantiosísimas indemnizaciones de guerra, pero, en el célebre Tratado de Londres (1953), los EE.UU., deseosos de convertir a la nueva Alemania federal en un pilar de la OTAN frente al bloque soviético, consiguen "convencer" a veinte países –entre ellos Grecia– para que accedan a una condonación "de facto" de todas las deudas alemanas derivadas de la Gran Guerra. 

Sin embargo, este extraordinario tratamiento de favor –y las favorables politicas extranjeras para que el país "perdedor" recuperase pronto el superávit comercial– no fueron obstáculo para que Alemania siguiera reclamándole a una Grecia invadida, expoliada por sus tropas y con un millón de muertos... todas las deudas anteriores a la guerra desde 1881.

 No fue obstáculo para que, en 1964 -y con la ayuda de Georgios Papandreou (abuelo) y Kostas Mitsotakis–, Alemania consiguiera el reconocimiento de esas deudas por parte del gobierno griego, engrosadas además con una altísima prima de riesgo que hace que aún las estemos pagando. 

Y tampoco fue obstáculo para que, en 1990 –cuando la unificación de Alemania obligaba a revisar los términos del Tratado de Londres y a retomar el pago de las indemnizaciones congeladas en virtud del mismo–, la Alemania de Kohl se negase nuevamente a pagar la mayor parte de esa "vieja deuda" y países como Grecia siguieran sin encontrar justicia.
No nos engañemos con falsas lecciones de moral: el llamado "milagro" de la economía alemana se basa primordialmente en el impago reiterado de sus deudas por indemnizaciones de guerra."                (Rebelión, 24/06/2012, Pedro Olalla
pedroolalla.com (blog))

15.6.12

La deuda odiosa... la francesa

"Desde el verano de 2011, un llamado nacional “Para realizar una auditoría ciudadana sobre la deuda pública”  convocado por veintinueve asociaciones, organizaciones no gubernamentales (ONG) y sindicatos (apoyadas por diferentes partidos políticos  ha sido firmado por casi sesenta mil personas.(...)
 
Ahora bien en el seno de los CAC ( Comités para la Auditoría Ciudadana) las cosas se aclaran porque los ciudadanos comienzan a realizar ciertos descubrimientos:
-¿Cómo?  ¿Los gastos franceses no habrían aumentado desde hace 20 años como porcentaje de la producción de riqueza total? Por el contrario habrían bajado un poco pasando del 24% del  Producto Interno Bruto (PBI) de mediados de los años 80 al 22% en los años 2000? ¿Está usted seguro?

- Usted dice que los ingresos del Estado se han reducido en el período  cuatro puntos del PBI, es decir del 22% al 18%. “Ellos” escogieron  privar de ingresos al Estado.
- Los regalos fiscales realizados durante el transcurso de los años 2000, ¿representan realmente una pérdida de ganancias de 100 mil millones de euros por año?

- ¿Por qué numerosos e importantes países del mundo como los EE.UU y el Reino Unido disponen de Bancos Centrales que les prestan directamente a los estados con tasas próximas a cero y no nosotros?

- Si el Banco central Europeo (BCE) hubiera aceptado realizar directamente préstamos a los países de la zona euro como lo hace con los demás bancos, es decir al 1%, nadie se hallaría ahora enfrentado a una deuda considerada “insoportable” y esa es la realidad.
- ¿Se podría rechazar el pago de una deuda pública que se ha contraído? ¿Pero es que ya se ha hecho?

 Un tema reiterado en todas las reuniones, las respuestas – todas positivas – circulan en red.(...)

  algunos quizz “los acreedores son: 1/ los bancos. 2/ las compañías de seguros, 3/ los emires del petróleo, 4/ no se sabe; (...)

Mucho más pragmáticos que teóricos los debates locales exponen una hipótesis bastante “keynesiana” según la cual una parte de la deuda pública francesas  sea probablemente legítima bajo reserva de inventario-Pero solo una parte. 

Tanto en Francia como en el extranjero ( en Bélgica, en Alemania en varios países del sur de Europa), los grupos argumentan  por el contrario que la idea de ilegitimidad se apoya en tres argumentos en los que cada uno de ellos sería suficiente para justificar el uso de ese término, en su acepción corriente. “Lo que no está conforme a derecho, a la equidad, en el plano moral, intelectual o material”.

El primer argumento se refiere a la injusticia de las decisiones que han causado la deuda: contribuciones fiscales clasistas, nichos para ricos, aumento de las desigualdades…El segundo se refiere a decisiones que no responden al interés general: confiar las deudas públicas a los mercados, es decir a los especuladores. 

El tercero  implica las decisiones tomadas a la vez “sobre las espaldas”  y “a  espaldas" de los pueblos: sobre las espaldas por hacer pagar la crisis a a aquellos que en modo alguno están ligados a un exceso de endeudamiento: a sus espaldas, debido al déficit de democracia y al manejo de la información por parte de la oligarquía neoliberal.

Los comités han preferido no avanzar en la cuantificación de la parte ilegítima de la deuda. Calificar (como ilegítimas) las decisiones y las políticas, deducir que una parte de la deuda deriva de políticas “de clase” es una cosa.

 Cuantificar “lo que los pueblos no deberían reembolsar”  es otra cosa. Parece prematuro en la medida en que es necesario  seguir investigando sobre la idea de legitimidad, antes de proponer ese curso, que dependerá de la relación de fuerzas."            (Rebelión, 15/06/2012, 'La deuda, ¿qué deuda?',Jean Gadrey,Le Monde Diplomatique)

5.6.12

No hay duda de que la troika es consciente de que sus políticas están creando la crisis, para conseguir lo que desean: la privatización del Estado del Bienestar

"Primera falsedad. “El mayor problema que hoy existe es el enorme tamaño de la deuda pública”, frase utilizada desde el Presidente del BCE, el Sr. Mario Draghi (ultraliberal) al Catedrático de Economía, Josep Oliver (socialdemócrata, en una entrevista en TV3) que crea la desconfianza de los omnipotentes mercados financieros hacia los estados de los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España) y sus dificultades para poder financiarse. 

Pero miremos los datos y veamos el tamaño de la deuda pública de tales países. Cuando la crisis empezó, España tenía, en realidad, una de las deudas públicas más bajas de la Unión Europea (UE). Grecia, en cambio, la tenía elevada, 115% del PIB, pero no más elevada que muchos otros países de la UE. En realidad, podría haberse reducido si su tasa de crecimiento económico hubiera continuado elevada y hubiera podido acceder al dinero a unos intereses bajos. 

Pero esto no ocurrió. Antes al contrario, las políticas impuestas por la troika empeoraron la situación dramáticamente, de manera que en casi dos años subió al 165% del PIB, con un dramático descenso de su crecimiento económico. En realidad, el PIB cayó en picado (perdió un 11% de su PIB), y Grecia entró en recesión. Cualquier macroeconomista que no pertenezca a la secta dogmática neoliberal puede ver que las políticas impuestas a Grecia eran un desastre. Lo que tenían que haber hecho es precisamente lo contrario de lo que hicieron. 

El PIB de Grecia representa sólo un 3% del PIB agregado de los países de la UE-15 (el grupo de países con mayor desarrollo económico de la UE). Aquellas instituciones podrían haber ayudado a Grecia, facilitando su crecimiento económico a la vez que estimularan sus reformas internas (incrementando los ingresos al Estado –en lugar de recortar su gasto público social-, o disminuyendo su gasto militar, el más elevado proporcionalmente de la UE-15) y el BCE le comprara su deuda pública. 

Estas intervenciones apenas se consideraron. En su lugar se siguieron las políticas de austeridad (cuyo objetivo principal era que el Estado griego pagara sus deudas a la banca alemana y francesa, y que éste privatizara su sector público para el beneficio de los intereses financieros alemanes, franceses y griegos). (...)


Dichas políticas de austeridad han creado la recesión, recesión que ha empeorado la llamada confianza de los mercados, pues los mercados financieros temen que si lo que ha pasado en Grecia, resultado de las políticas impuestas por la troika, se reprodujera en otros países como España e Italia, la Recesión se convertirá en Depresión. 


Cuando la troika exigió 74.000 millones de euros de recortes a Italia (cuya deuda es cinco veces superior a la griega) los intereses de los bonos italianos se dispararon. Un tanto semejante ha ocurrido en España. Las políticas de austeridad y la gran recesión que están causando, explican que los intereses de la deuda pública de estos países se estén disparando.  (...)


Pero esta desconfianza explica también otro hecho. Y es que cuando los mercados ven que los Estados tienen que ofrecer intereses tan altos para poder vender sus bonos, entonces los bancos (que consideran tales bonos como poco seguros) los venden. Y hay entonces una huída general del capital hacia otros países con bonos más seguros (como el alemán). Pero no sólo los Estados son vulnerables, sino que todo el sistema bancario está en dificultades porque sus tripas están llenas de deuda pública (más de un billón de euros públicos españoles).  (...)


Ésta es la realidad. No hay duda de que la troika es consciente de que sus políticas están creando la crisis. No es un problema de incompetencia (aunque ésta es abundante entre los economistas, como los de Fedea, talibanes neoliberales, sino de arriesgarse a crear una gran depresión, utilizando el pánico de la crisis para conseguir lo que desean: la privatización del Estado del Bienestar, la reducción de la protección social, y el debilitamiento del mundo del trabajo."         (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 1 de junio de 2012, en www.vnavarro.org, 01/06/2012)

5.5.12

El Banco Central Europeo (que no es un banco central, sino un ‘lobby’ de la banca, y muy en especial de la banca alemana) se niega a comprar deuda española hasta que desmantelemos nuestro raquítico estado del bienestar. Es un chantaje vergonzoso.

"Este artículo señala que la llamada “crisis de la deuda pública” es una situación creada sobre todo por el capital financiero (entre los que destaca la banca y las compañías de seguros, así como las hedge funds) a fin de  privatizar la Seguridad Social y el Estado del bienestar. El artículo se centra en la situación de la deuda pública estadounidense, señalando su relevancia al caso español. (...)

No existe plena conciencia en muchos círculos progresistas de que el llamado “problema de la deuda pública” es un fenómeno creado artificialmente para justificar el desmantelamiento del Estado del Bienestar. Un caso claro, entre otros muchos, es el debate existente en EEUU sobre tal deuda. (...)

Veamos los datos. La deuda pública federal creció en los últimos diez años (del 2000 al 2010) 9,2 billones de dólares. Este crecimiento ha sido causado por los siguientes gastos: 1) el 34,2% de este crecimiento (3,15 billones) nace del recorte de impuestos aprobado por el presidente Bush, que ha beneficiado primordialmente a las grandes fortunas; 2) el 22,9% (2,1 billones) del crecimiento del gasto militar, consecuencia de las guerras de Irak y Afganistán; y 3) el 9,8% (0,9 billones) de la ayuda directa (subsidios públicos) a la banca (y que no incluye los préstamos a Wall Street, 9 billones que no se contabilizan al presupuesto del Estado, pues se consideran –erróneamente- como préstamos). 

En total, la gran mayoría del crecimiento de la deuda pública (el 67%) se debe a medidas de apoyo al complejo militar industrial, a la banca y a las rentas superiores. Sin embargo, ninguna de las medidas encaminadas a reducir la deuda pública está orientada a cambiar estas políticas. 

En su lugar, se intenta reducir el gasto público social, concretamente la Seguridad Social y los servicios sanitarios, y ello a pesar de que la Seguridad Social (las pensiones principalmente) no ha contribuido en absoluto al crecimiento de la deuda pública. Todo lo contrario, la Seguridad Social (que no se contabiliza en el presupuesto federal) ha estado en superávit en los últimos veinticinco años (alcanzando los 2,4 trillones de dólares), calculándose que producirá un trillón de dólares más en el superávit de los próximos diez años (en este artículo se utiliza “trillones” y “billones” según la terminología estadounidense). 

En realidad, las estimaciones más creíbles, por su rigor, son las producidas por los propios expertos de la Seguridad Social que señalan que la Seguridad Social estadounidense no tiene ningún problema de solvencia durante los próximos 50 años. (...)

En cuanto a los servicios públicos sanitarios, ellos han contribuido en un porcentaje muy menor (1,9%) al crecimiento de la deuda pública. En realidad, el capítulo más importante que ha contribuido al crecimiento de tal déficit ha sido el capítulo ‘D’ de ‘Medicare’, es decir, el gasto farmacéutico, consecuencia de la medida adoptada por el presidente Bush jr., que prohibió (sí, sí, prohibió) al Gobierno federal marcar el precio de los productos farmacéuticos comprados por tal gobierno, permitiendo que fuera la propia industria farmacéutica la que definiera tales precios. 

El capítulo de farmacia, que se contabiliza aparte, fue el que representó un porcentaje mayor, 4,8% (450 millones), resultado del gran poder de la industria farmacéutica, que recogió amplios beneficios, conllevando este incremento.   (...)

El segundo error que hace la derecha estadounidense y que reproduce la derecha española, es considerar el tamaño de la deuda pública (como porcentaje del PIB) como el indicador de su gravedad, es decir, de su impacto negativo en la economía. Este error es fácilmente demostrable, cuando se observa que los intereses de la deuda pública en EEUU son los más bajos de los existentes hoy en el mundo desarrollado. 

Si los bonos públicos se percibieran como arriesgados e inseguros, como ocurre en España (que tiene una deuda pública mucho más baja que el promedio de la UE-15 y de EEUU), sus intereses serían elevadísimos. Y en cambio son bajísimos y, a pesar de ello, los mercados financieros los valoran muy positivamente (ignorando las valoraciones negativas que hacen de ella las agencias de rating). ¿Cuál es, pues, el problema con la deuda pública en EEUU? En realidad, ninguno.(...)

 Una situación semejante ocurre en España. La deuda pública española es más baja que la del promedio de la UE-15, el grupo de países de la UE de semejante desarrollo económico al español, e incluso más bajo que la deuda pública alemana. Los elevadísimos intereses del Estado español (que incluye tanto el Estado central como el autonómico y municipal) no tienen nada que ver, repito, nada que ver, con el tamaño de la deuda pública. 

Ni tampoco mucho que ver con la manoseada “confianza de los mercados”. Tiene que ver primordialmente con decisiones políticas, entre las cuales una de las más importantes es la negativa del Banco Central Europeo (que no es un banco central, sino un ‘lobby’ de la banca, y muy en especial de la banca alemana) a comprar deuda pública española, exigiendo al Estado español que desmantele su Estado del Bienestar como condición de que el Banco Central compre tal deuda pública

. Es un chantaje vergonzoso que se utiliza por la derecha española (y europea) para conseguir lo que siempre han deseado."           (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 27 de abril de 2012, en www.vnavarro.org, 27/04/2012)

27.4.12

¿Cuál es la principal causa de la crisis europea? La causa más profunda es la estructura del sistema monetario europeo, que genera deuda en los países periféricos con respecto a los centrales

" -¿Cuál es la principal causa de la crisis europea?

–La causa más profunda es la estructura del sistema monetario europeo, que genera diferencias entre los países centrales y periféricos. Concretamente genera deuda en los países periféricos con respecto a los centrales. Pero la forma que toma este tipo de problema es distinta en cada país periférico.

 -¿Por ejemplo?

–En el caso de Grecia, el problema es la deuda pública. En Irlanda, la deuda de los bancos. En Portugal, los créditos privados y las hipotecas. Un aspecto muy importante es que la crisis europea, que nació como crisis de la periferia, ahora se está moviendo hacia los países centrales europeos, y allí también la deuda aparece en el centro de la crisis. Ahora la deuda es importante, pero es el epifenómeno, por detrás hay otro fenómeno.

-¿Cuál?

–Se están desarrollando dos tendencias clave. La primera es la persistencia del déficit de acumulación, los países maduros (centrales) tienen problemas de dinamismo de su capitalismo y no encuentran nuevas áreas, lo cual deviene en problemas para la capitalización: su tasa de ganancia no cae, pero no crece. Eso evidencia su imposibilidad de poder seguir.

Hay un estancamiento salarial en Alemania y Estados Unidos. La segunda tendencia es la financiación. Como el capital pierde dinamismo productivo, la financiación va ganando espacio y empieza a intervenir en sectores en que antes no intervenía. La combinación actual es producción débil y deuda alta. Es una pelea de burbujas.

 -¿Cuál es la diferencia entre la crisis bancaria y la crisis de deuda? Angela Merkel hace esta distinción y atribuye responsabilidades diversas respecto de cada una.

–La deuda es importante en todos los rangos: hogares, empresas del Estado y bancos. El tema deuda se metió en todos lados y va a quedarse por muchos años. Pero la deuda es el resultado, no la causa de todo lo que estamos hablando. La deuda bancaria está relacionada, pero es diferente. Es un aspecto particular y muy peligroso de la crisis capitalista.

-¿Por qué?

–Porque los bancos son el sistema nervioso del capitalismo actual. En la crisis financiera de 2007, los Estados intervinieron rápidamente y se hicieron cargo para evitar el colapso bancario. Si hubiese habido una crisis bancaria, habría sido otra crisis.

Cuando se habla de crisis financiera, se piensa en falta de liquidez. Pero la crisis financiera es una cosa muy amplia. En una crisis bancaria, que es algo muy específico, los bancos están en el centro.

 En este caso es distinto porque los bancos fueron salvados. El problema es que los bancos tienen deudas de mala calidad. Esto se vuelve un problema de solvencia. Las crisis financieras son crisis de liquidez; en las crisis bancarias, en cambio, no se paga, hay una quiebra.

Eso hace la diferencia. En los últimos cuatro o cinco años, los Estados han estado muy atentos a que la crisis financiera no deviniera en un colapso bancario."          (Jaque al neoliberalismo: La tragedia griega: entrevista a Costas Lapavitsas, 21/04/2012)

2.4.12

Si la deuda pública española tuvo una década de continuo descenso (1998-2007), la deuda privada tuvo una trayectoria de continuo y cada vez más acentuado ascenso


"Esta semana se dio a conocer el endeudamiento público de España que cerró el año 2011 con una deuda de 734.961 millones de euros, el 68,5% del PIB, según los datos del Banco de España. Esto indica que la deuda creció a razón de 250 millones de euros diarios.

 La cifra es la más alta registrada en los últimos años, y casi duplica el nivel de deuda existente hace cinco años, dado que en 2007 la deuda del país era del 36,2% del PIB.

Aunque el 68,5% se aleja del 60% de endeudamiento máximo que exige la UE a sus países, hay que reconocer que el endeudamiento de España es muy inferior al de Alemania, Francia o el Reino Unido, como se aprecia en la gráfica 4.

Si bien la Administración central acumula un gran volumen de pasivos, han sido las comunidades autónomas las que más han incrementado su nivel de deuda. En 2011, el endeudamiento autonómico aumentó un 17% y ya representa el 13,1% del PIB. Desde el año 2008, la deuda de las comunidades autónomas se ha incrementado un 130%.

 La gráfica da cuenta del importante punto de inflexión que se produce el año 2007, el momento en que se alcanza la menor deuda pública. Hasta ese momento y durante diez años, la deuda pública descendió en forma constante, siguiendo una tendencia diferente a la de los otros países. Pero el panorama de la deuda privada fue muy diferente.  (...)

Si la deuda pública tuvo una década de continuo descenso (1998-2007), la deuda privada tuvo una trayectoria de continuo y cada vez más acentuado ascenso. Como señalamos en este post, en solo siete años (desde 2001 a 2008) la deuda privada pasó del 100% al 200% del PIB, creciendo a una velocidad promedio del 10% anual sobre el crecimiento del PIB.

 Este hecho demuestra que el motor del crecimiento económico en España estuvo basado en la industria del crédito. Crédito que llegó a muy bajo costo con la implantación del euro."           (El blog salmón, 18/03/2012)

El crecimiento del endeudamiento público en la UE ha sido, como lo fue en América Latina, consecuencia del crecimiento del endeudamiento privado

"El crecimiento del endeudamiento público en la UE ha sido, como lo fue en América Latina, consecuencia del crecimiento del endeudamiento privado.

En ninguno de los dos casos, ni en América Latina entonces, ni en la Unión Europea ahora, el endeudamiento público se debía al excesivo nivel del gasto público, lo cual no fue obstáculo para que los gobiernos neoliberales, tanto en América Latina como en Europa, continuaran recortando tal gasto como medida para salir de la crisis.

Predeciblemente, tales medidas están empeorando la situación, como también ocurrió en América Latina. La respuesta de los Estados en aquel continente fue la represión frente a las protestas populares.(...)

 Estas políticas de austeridad y represión son también las que se están llevando a cabo en muchos países de la UE, desde Grecia a Portugal, Irlanda, España e Italia. Y en Grecia no es descartable que haya de nuevo un golpe militar. Las autoridades de la Unión Europea ya han indicado su deseo de que no se realicen las elecciones programadas para este abril.

En América Latina, las movilizaciones populares forzaron cambios en las políticas públicas, que pasaron por la rotura de cada uno de cada uno de los países con la ortodoxia neoliberal exigida por el FMI. Varios de aquellos gobiernos interrumpieron el pago de los intereses de la deuda a la banca privada. Argentina, por ejemplo, dejó de pagar la deuda por tres años.

Y a partir de entonces tales países intentaron establecer un bloque regional, rompiendo la dependencia del FMI. Estos son los orígenes de Mercado Común del Sur de América Latina (Mercosur), con el deseo de establecer su propio organismo económico internacional. Tal futuro no es descartable en la Unión Europea por muy poco visible que sea esta posibilidad ahora."            (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 23 de marzo de 2012, en www.vnavarro.org, 23/03/2012)

21.2.12

El miedo y el estado de shock, utilizados de forma tan eficiente en anteriores ocasiones vuelve a ser, una vez más, la herramienta perfecta para paralizar a la población ante esta guerra de clases generalizada

"Hay una frase que resume perfectamente el significado de la deuda pública dentro del capitalismo: la compra de deuda pública es un sistema por el cual los ricos prestan al estado el dinero que no han pagado en forma de impuestos. En realidad el fenómeno del déficit y el endeudamiento público no ha sido consecuencia, tan solo, de la crisis económica ni se ha limitado de forma exclusiva a los países periféricos de la zona euro.

El problema hunde sus raíces en la fiscalidad neoliberal, que provocó importantes rebajas en la presión fiscal sobre las rentas más altas y redujo especialmente los impuestos directos sobre las rentas del capital.

La mayoría de los países desarrollados, dentro y fuera de Europa, habían visto aumentar su endeudamiento antes del estallido de la crisis. Pero la crisis agravó el problema del déficit público por el descenso de la recaudación fiscal y el aumento del gasto, en parte por los estabilizadores automáticos (como el seguro de desempleo) y en parte por la acción voluntaria de los estados que asumieron (en algunos casos de forma importante) los costes de la crisis financiera y pusieron en marcha planes de inversión pública para crear empleo.

Los países periféricos de la zona euro (los llamados países PIIGS: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) sufrieron de forma especial el problema porque su estructura fiscal (basada en gran parte en la imposición indirecta) era mucho más vulnerable ante el descenso de la actividad económica, a pesar de que en algunos casos (como Irlanda y España) presentaban presupuestos equilibrados al comienzo de la crisis.

A lo largo de los años 2009 y 2010, el déficit y el endeudamiento aumentaron de forma imparable dentro de estos países y empezaron a crecer las dificultades para colocar su deuda en los mercados financieros.(...)

 El endeudamiento público no es un problema especialmente grave en estos países en comparación con el problema general de la crisis económica: es un problema pero no es el problema fundamental, ni es percibido así por la mayoría de la población, a pesar de su utilización por los sectores más conservadores y neoliberales como justificación para los recortes sociales.

El intento de crear artificialmente un problema de solvencia financiera mediante el techo de la deuda en Estados Unidos fracasó de forma estrepitosa, como se pudo ver claramente en la subida de su cotización al día siguiente de su recalificación a la baja: no es creíble que un país con soberanía monetaria real pueda tener problemas para hacer frente a sus pagos.

El motivo por el cual el endeudamiento público se ha convertido en el problema fundamental de la crisis económico-financiera dentro de la zona euro ha sido la conjunción de dos factores:

El factor objetivo: La pésima arquitectura del sistema monetario europeo, destinada exclusivamente a crear un paraíso para la especulación financiera y que ni siquiera garantiza la supervivencia futura de la unión monetaria como un espacio económico unificado. (...)

Ningún país de la zona euro (ni siquiera la poderosa Alemania) es suficientemente grande o solvente para considerar que su deuda está exenta del riesgo de contagio en el problema de la deuda europea. Y la constitución de fondos de rescate, alimentados con los presupuestos nacionales, amenaza con extender la contaminación a la deuda de todos los países (Bélgica y Francia ya han recibido avisos por parte de los mercados financieros).(...)

 La crisis de la deuda europea no es el producto exclusivo de una conspiración, pero sería inexplicable sin la existencia de una voluntad política deliberada que pretende utilizarla como una nueva forma chantaje y terrorismo económico al servicio de las políticas más conservadoras.

El miedo y el estado de shock, utilizados de forma tan eficiente en anteriores ocasiones vuelve a ser, una vez más, la herramienta perfecta para paralizar a la población ante esta guerra de clases generalizada que ha emprendido la oligarquía europea en contra de los asalariados."              (Jaque al neoliberalismo, 03/02/2011, Jesús Rodríguez Barrio:El chantaje de la deuda en Europa, Viento Sur)