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14.1.20

El 1% posee el 45% de la riqueza; el 50% menos del 1%... 168.030 individuos con un patrimonio neto superior a 50 millones de dólares son la elite gobernante del mundo...

"Se acaba de publicar el informe anual de Credit Suisse sobre la riqueza mundial. Este informe sigue siendo el análisis más completo y explicativo de la riqueza global (no del ingreso) y la desigualdad de riqueza. Cada año, el informe analiza la riqueza de los hogares de 5.100 millones de personas en todo el mundo. 

La riqueza de los hogares se compone de los activos financieros (acciones, bonos, efectivo, fondos de pensiones) y propiedades (casas, etc.). Y el informe la mide descontando deudas. (...)

La riqueza global creció el año pasado un 2,6% hasta los 360 billones de dólares y la riqueza por adulto alcanzó un nuevo récord de 70.850 dólares, 1,2% más que la media de 2018, y Suiza situándose a la cabeza de la riqueza por adulto este año. Estados Unidos, China y Europa contribuyeron más al crecimiento de la riqueza mundial con 3,8 billones, 1,9 billones y 1,1 billones de dólares, respectivamente.

Como cada año que se publica, el informe revela la desigualdad extrema de la riqueza personal a nivel mundial. La mitad inferior de los adultos en el mundo representa menos del 1% de la riqueza global total a mediados de 2019, mientras que el decil más rico (el 10% superior de los adultos) posé el 82% de la riqueza mundial y el percentil superior (1%) casi la mitad (45%) de todos los activos por hogar. 

La desigualdad de riqueza es menor en los países individualmente: las cifras típicas serían del 35% para la parte del 1% superior y del 65% para la parte del 10% superior. Pero estos niveles siguen siendo mucho más altos que las cifras correspondientes a la desigualdad de ingresos, o cualquier otro indicador de bienestar en general.

Si bien los avances de los mercados emergentes continuan reduciendo las brechas entre países, la desigualdad dentro de los países creció a medida que las economías se recuperaron después de la crisis financiera mundial. Como resultado, el 1% superior de los poseedores de riqueza aumentó su participación en la riqueza mundial. Pero esta tendencia parece haber disminuido desde 2016 y la desigualdad global ha disminuido ligeramente. Mientras que el 1% superior de los poseedores de riqueza tenía el 50% de la riqueza personal del mundo en 2016, en comparación con el 45% en 2006, esa proporción ha vuelto a caer al 45%. Hoy, la participación del 90% inferior representa el 18% de la riqueza mundial, en comparación con el 11% en 2000.

La pirámide de la riqueza captura las diferencias de riqueza entre los adultos. Casi 3.000 millones de adultos, el 57% de todos los adultos del mundo, tienen una riqueza inferior a 10.000 de dólares en 2019. El siguiente segmento, que abarca a aquellos con riqueza entre 10.000–100.000 dólares ha experimentado el mayor aumento en este siglo, triplicando su tamaño, de 514 millones en 2000 a 1,7 mil millones a mediados de 2019. Esto refleja la creciente prosperidad de las economías emergentes, especialmente de China. La riqueza promedio de este grupo es de 33.530 dólares, aún menos de la mitad del nivel de riqueza promedio en todo el mundo, pero considerablemente por encima de la riqueza promedio de los países en los que residen la mayoría de las personas de este grupo. El grupo final de países con una riqueza inferior a 5.000 dólares, que se concentra en gran medida en África central y en Asia central y meridional.

He aquí lo asombroso. Si vives en uno de los países capitalistas avanzados y eres dueño de tu casa y tienes algunos ahorros, estarás entre el 10% superior de todos los poseedores de riqueza del mundo. Esto se debe a que la gran mayoría de los hogares en el mundo tienen poca o ninguna riqueza.

¡Una persona necesita activos netos de solo 7.087 dólares para estar entre la mitad más rica de ciudadanos del mundo a mediados de 2019! Sin embargo, se requieren 109.430 dólares para ser miembro del 10% superior de los poseedores de riqueza mundial y 936.430 dólares para pertenecer al 1% superior. Los ciudadanos africanos e indios se concentran en el segmento base de la pirámide de riqueza, China en los niveles medios y América del Norte y Europa en el percentil superior. Pero también es evidente un número significativo de residentes norteamericanos y europeos en el decil de riqueza global inferior, ya que los adultos más jóvenes adquieren deudas en economías avanzadas, lo que resulta en una riqueza neta negativa.

Y la desigualdad se ensancha en la parte superior de la pirámide. Hay 46,8 millones de millonarios en el mundo a mediados de 2019, pero la mayoría tienen una riqueza entre 1 millón y 5 millones de dólares: 41,1 millones o el 88% de los millonarios. Otros 3,7 millones de adultos (7,9%) poseen entre 5 millones y 10 millones de dólares y casi exactamente dos millones de adultos tienen una riqueza superior a 10 millones de dólares. De estos, 1,8 millones tienen activos por valor de 10–50 millones de dólares, dejando a 168.030 individuos con un patrimonio neto ultra alto con un patrimonio neto superior a 50 millones de dólares a mediados de 2019. En efecto, estos son la elite gobernante del mundo.

 Estados Unidos tiene, con mucho, el mayor número de millonarios: 18,6 millones, o el 40% del total mundial. Durante muchos años, Japón ocupó el segundo lugar en el ranking de millonarios, con un margen cómodo. Sin embargo, Japón ahora está en tercer lugar, con un 6%, superado por China (10%). Luego vienen Reino Unido y Alemania con 5% cada uno, seguidos de Francia (4%), Italia, Canadá y Australia (3%).  (...)"                 (Michael Roberts, Sin Permiso, 16/11/19)

2.1.20

La década concluye con imágenes de containers en llamas, migrantes ahogados en alta mar y demagogos cuya risa es una enfermedad. La década pasará a la historia como la etapa en que la privacidad dejó de existir. La década quedó marcada por las tragedias de los migrantes y el sostenido racismo de los países hegemónicos... el odio ha adquirido mayor valor comunicativo. Las injurias que antes se leían en las paredes de los urinarios ahora son trending topics. La década termina con océanos donde flotan bolsas de plástico

"Un típico propósito de Año Nuevo ha sido el de prometer que, ahora sí, ordenaremos el álbum de fotografías. El futuro sirve para pensar que mejoraremos el pasado.

En la agonía de 2019 esa ilusión ha disminuido. Asistí a fiestas de temporada en las que se reiteró una frase: “El mundo se está acabando”. La década concluye con imágenes de containers en llamas, migrantes ahogados en alta mar y demagogos que imitan al personaje del momento, , cuya risa es una enfermedad.
¿Qué motiva el invierno de nuestro descontento?

 La década pasará a la historia como la etapa en que la privacidad dejó de existir. El despreocupado ciudadano que se asoleaba en su azotea se ha convertido en exhibicionista planetario gracias a Google Earth. Nuestro teléfonos contienen más tecnología que el Apolo XI, pero no sirven para llegar a la Luna, sino para ser rehenes del comercio y la vigilancia policiaca. El Gran Hermano de George Orwell es cosa de aficionados en comparación con el tecnopolio contemporáneo que disfraza la esclavitud de “libertad de elección”. 

Al dar un “like” o firmar una petición, los usuarios se expresan de manera gratuita; mientras tanto, sus datos personales son procesados como valiosa mercancía. Edward Snowden y Julian Assange denunciaron los abusos de una década donde las agencias de seguridad, los gobiernos y las corporaciones espiaron a millones de ciudadanos para manipularlos. En esta nueva variante de la minería se extrae una información íntima: el ADN social que define los hábitos y las tendencias.

Con ayuda de Facebook, la compañía Cambridge Analytica dispuso de suficientes datos de la vida privada para influir en más de 200 campañas electorales alrededor del mundo. La inducción del voto ahora depende menos del carisma de los líderes que de discursos que apelan a los recónditos anhelos de los electores: no se apoyan proyectos sino deseos.


En 2019 asistí en la Universidad de Stanford a las clases de Alex Stamos, quien renunció a su cargo como ejecutivo de Facebook por discrepancias acerca de la cesión de datos personales al gobierno ruso. Su curso brindó un alarmante panorama de las operaciones ocultas que determinan la vida en común. La década quedó marcada por la intercepción ilegal de la comunicación: el programa de espionaje Pegasus invadió celulares de disidentes en diversos países y numerosas empresas tuvieron que pagar rescate en criptomoneda para recuperar información que había sido hackeada.

Las plataformas digitales simulan que las ofertas provienen de los sueños de los usuarios y la arena política se ha convertido en un simulacro. El populismo contemporáneo ha sustituido las razones por las emociones. Refractario a la verificación y la rendición de cuentas, distorsiona la realidad como una forma del proselitismo (después de las elecciones de 2016 en Estados Unidos, el Diccionario Oxford eligió el término “posverdad” como palabra del año).

Matteo Salvini, Donald Trump, Nicolás Maduro o Jair Bolsonaro han construido alegatos mesiánicos que dividen a la población en justos y pecadores. En México, ante el menor cuestionamiento, el presidente Andrés Manuel López Obrador responde que tiene “otros datos”. La ideología se ha convertido en una realidad alterna.

Alexis de Tocqueville advirtió que las revoluciones no suelen ser realizadas por los más oprimidos, sino por los relativamente favorecidos cuyos anhelos no se han satisfecho. De acuerdo con la “paradoja de Tocqueville”, las revueltas se deben menos a la injusticia que al impulso de satisfacer ilusiones. Las expectativas de mejoría se han ampliado más que nunca y reclaman cambios. 

Pero, curiosamente, quienes buscan rupturas “radicales” apoyan a líderes que reivindican el pasado. Salvini sonríe como Il Duce y alardea de su xenofobia, Maduro habla como ventrílocuo de Hugo Chávez, quien hablaba como ventrílocuo de Fidel Castro; Trump denigra a los mexicanos en un país de inmigrantes, Bolsonaro agota el surtido del menú fascista… (...)

El odio al otro siempre ha tenido un componente racial y de género. La década quedó marcada por las tragedias de los migrantes y el sostenido racismo de los países hegemónicos, pero también por la valiente rebeldía de los pueblos originarios y de las mujeres que gritan “ni una más” para acabar con los feminicidios.

La temperatura de la discrepancia se ha elevado. Por desgracia, esta saludable indignación ha sido aprovechada por el creciente neofascismo y por los nuevos profesionales del desprecio. En los últimos diez años se han registrado más insultos que en todas las épocas anteriores. Abundan los datos sobre la década de la injuria. En 2012, la agencia Reuters encuestó a 18.000 personas en 24 países; de modo abrumador, el 80 por ciento condenó el acoso por internet. En su informe de 2018, el Pew Research Center señaló que el 59 por ciento de los adolescentes estadounidenses se considera víctima de abusos en la red.

Es de suponerse que el ser humano no se ha vuelto más maledicente; la diferencia es que el odio ha adquirido mayor valor comunicativo. Las injurias que antes se leían en las paredes de los urinarios ahora son trending topics, y los haters, los bots y los trolls integran la trinidad del linchamiento. La polémica ha sido sustituida por la descalificación, según demuestra el tuitero más poderoso del planeta: Donald Trump.

En este carnaval de las simulaciones, la naturaleza exige realidad. Las aguas inundaron Venecia como un llamado a abandonar la mascarada que impide ver el ecocidio. Paul Crutzen y otros científicos han propuesto que la actual era geológica sea definida como Antropoceno para resaltar la perniciosa actividad del ser humano. La década termina con océanos donde flotan bolsas de plástico. 

Es emblemático que el planeta de la inexperiencia sea alertado por una ecologista menor de edad, Greta Thunberg: “Me han robado mis sueños”, ha dicho. Su inconformidad pide soñar de otra manera. Lo mismo se puede decir de las luchas feministas, los indígenas que reclaman un uso equitativo y sustentable de la tierra y los movimientos contra el capitalismo extremo.

Entre las frases atribuidas a Mafalda y surgidas de la invención popular, destaca “¡Paren el mundo, que me quiero bajar!”. A Quino no le gustó que su pequeña filósofa fuera asociada con ese nihilismo. Sin embargo, el tiempo modifica las obras y las interpretaciones. En 1964, Mafalda tenía 6 años. Hoy, esa falsa atribución parece cada vez más apropiada.

En la cima del Cerro de la Estrella, los aztecas encendían el Fuego Nuevo para celebrar que el fin del calendario no acabara con la realidad. ¿Aún es posible cambiar el porvenir? ¿Puede el planeta de la inexperiencia encender el Fuego Nuevo para corregir lo no sucedido?

 Las mujeres que crearon el performance de “El violador eres tú”, la adolescente que viaja en velero para protestar por los mares envenenados, los que se oponen a la exclusión y al tráfico de datos y personas, quienes enmiendan algo, por modesto que sea, incluido el álbum de las fotografías, son los portadores de esa flama."                  (Juan Villoro, The New York Times, 31/12/19)

30.10.19

El porqué de los disturbios (Chile, Ecuador, Francia, Líbano)... clases materialmente fragilizadas responden con revueltas cuando alcanzar los recursos necesarios para una subsistencia digna es cada vez más difícil en todas partes...

"La explicación inmediata de los disturbios en distintos países en las últimas semanas (Chile, Ecuador, Francia, incluso Líbano) es en principio sencilla. 

Las revueltas chilenas fueron causadas por el anuncio de Piñera de subir los precios del transporte público para cuadrar las cuentas, así como por la subida del agua y la luz. Otros disturbios tuvieron un detonante similar: en Líbano fue el impuesto a las llamadas de whatsapp y en Ecuador la subida de los carburantes. “Precios del primer mundo, salarios del tercero” era la frase más repetida.

No es una realidad que ocurra únicamente en Hispanoamérica. En Francia sucedió algo similar, ya que, con la justificación de iniciar la transición ecológica, se decidió gravar a quienes empleaban combustibles más contaminantes, es decir, a clases materialmente fragilizadas que respondieron con revueltas simbolizadas por chalecos amarillos.
El precio de la subsistencia

La explicación segunda de estos disturbios también es evidente, pero se suele tener mucho menos en cuenta. Hay lugares peores, como Latinoamérica, una zona geográfica que soporta altos porcentajes de pobreza, y otros mejores, como Europa y Norteamérica, pero lo cierto es que alcanzar los recursos necesarios para una subsistencia digna es cada vez más difícil en todas partes.  

Las poblaciones soportan una triple presión: los precios de los bienes esenciales, como vivienda, luz, agua, gas o transporte se han incrementado; todo aquello que no sean bienes o servicios low cost, ya sea en ropa, alimentación, educación o sanidad, es mucho más caro; y en tercer lugar, los salarios no suben lo suficiente y los autónomos, así como los pequeños empresarios, están viviendo tiempos difíciles. En resumen, hay menos recursos disponibles para buena parte de la población al tiempo que los gastos aumentan.

En ese escenario, subir los precios supone aumentar la presión, a veces hasta un punto insostenible. Estas revueltas, desde los chalecos amarillos a Chile, son el fruto de ese estar atrapados entre dos fuerzas coactivas sin válvula de escape. Desde esta perspectiva, quizá lo ocurrido en Latinoamérica sea un aviso para Occidente, o quizá la anticipación de lo que vendrá. Sin embargo, no parece que nadie al mando haya tomado nota, y hay hechos recientes que lo demuestran.

Los errores cometidos

El primero de ellos es perturbador, porque refleja un modo de acción usual y perverso, ya que analiza problemas reales y los toma en consideración, pero para promover soluciones que no hacen más que agravarlos. Tomemos el ejemplo del cambio climático. Tras las revueltas de los chalecos amarillos, nacidas de una propuesta equivocada, el FMI hizo público un informe con una receta para arreglar el problema, elevar el coste de las emisiones, que abogaba por que se cobrase más a quien más contaminase.

 El problema de esta perspectiva es fácil de entender, porque lo hemos vivido con los impuestos: cuando un Estado pretende gravar a quienes más tienen, estos aprovechan mecanismos legales existentes para huir de ese país y colocar sus capitales en otros con menores exigencias. Con la contaminación es lo mismo: es fácil que las grandes empresas elijan países donde esos impuestos no existan a la hora de ubicar sus fábricas, por ejemplo. 

De modo que, al final del camino, sólo quedan aquellos que no pueden huir del territorio, las clases medias y las bajas, que son quienes deben soportar el coste porque poseen vehículos diésel o tienen pequeñas empresas. Al promover, como pasó en Francia, que estratos sociales ya deteriorados paguen la factura, el descontento se multiplica. Y no sólo por lo material, sino por un elemento de justicia, ya que son ellos quienes pagan la falta de solidaridad de las clases altas. (...)"             (Esteban Hernández, El Confidencial, 27/10/19)

22.10.19

El número de millonarios en España se quintuplica en los últimos nueve años. Según Credit Suisse, España se sitúa en el puesto número 16 de la clasificación de países con mayor número de "ultrarricos".

"El número de millonarios en España se quintuplicó entre 2010 y 2019, hasta alcanzar un total de 979.000 personas, según se desprende del "Informe de la riqueza mundial 2019", elaborado por Credit Suisse Research Institute y publicado este lunes.

El banco suizo ha especificado que para contabilizar la riqueza calcula el valor de mercado de los activos financieros y no financieros (inmuebles y solares) de cada persona, descontando sus deudas.

De esta forma, mientras que en 2010 España contaba con 172.000 millonarios, frente a los 979.000 que existen al momento de elaborar el informe de este año. El cambio en la distribución de la renta y la riqueza ha contribuido en un 6,9% al aumento de los millonarios, mientras que el aumento de la población ha aportado un 9,9%. Así, el 83,2% de los nuevos millonarios se debe al crecimiento de la riqueza media.

De esa cifra de millonarios españoles, un total de 899.008 cuentan con una riqueza de entre uno y cinco millones de dólares (entre 895.000 euros y 4,47 millones de euros); mientras que 52.585 tiene un patrimonio de entre cinco y 10 millones de dólares (4,47 y 8,95 millones de euros); 24.818 disponen de entre 10 y 50 millones de dólares (entre 8,95 y 44,77 millones de euros); 1.452 cuentan con activos valorados entre 50 y 100 millones de dólares (44,77 y 89,5 millones de euros); 685 disponen de entre 100 y 500 millones de dólares (89,5 y 447,7 millones de euros); y 61 personas se sitúan en el tramo más exclusivo, con una riqueza valorada en más de 500 millones de dólares. Estos datos sitúan a España en la posición número 16 del ranking de países con mayor número de "ultrarricos".

 Credit Suisse también estima que el número de millonarios españoles crecerá un 42% en los próximos cinco años, hasta situarse en 1.394.000 en 2024.

A nivel mundial, el número de millonarios en 2010 era de 13,83 millones, mientras que nueve años más tarde esa cifra se ha multiplicado por tres, hasta alcanzar los 46,8 millones. (...)"            (Público, 21/10/19)

22.5.19

Marta Flich: "Los únicos que han sobrevivido a la crisis son los ricos"

"Economista, feminista, presentadora de televisión, actriz, cómica, comunicadora, humorista, youtuber, y no necesariamente en ese orden. Marta Flich (València, 1978) tiene tantas facetas como entrevistas. Pero en ésta ha venido a hablar de su libro, el primero que escribe sobre economía.

 En Necroeconomía. El manual para entender la economía perversa (Editorial Grijalbo), Flich muestra su faceta de "economista de izquierdas", como le gusta definirse, y denuncia, por ejemplo, cómo funcionan las empresas eléctricas, los ataques al Estado de bienestar, la corrupción, la precariedad laboral de las mujeres o los pocos impuestos que pagan los ricos en España.  (...)

¿Por eso denuncia que los ciudadanos sufrimos un síndrome de Estocolmo en el que hemos asumido que las personas estamos al servicio de la economía cuando debería ser el revés?

Partamos de una premisa que es básica: ¿qué es la política? La política es la gestión de los recursos humanos. Los políticos trabajan para nosotros, son nuestros empleados. Somos los ciudadanos que les pagamos el sueldo a través de nuestros impuestos. ¿Qué gestión están haciendo de nuestro patrimonio? ¿Hacia dónde va la pasta que están gestionando? Ahora mismo va hacia los ricos y la redistribución es absolutamente injusta.  (...)

¿Hemos superado la crisis o hemos sobrevivido a ella?

La redistribución ha brillado por su ausencia en estos años de crisis. Los únicos que han sobrevivido a la crisis son los ricos, las grandes riquezas y las rentas del capital. Los trabajadores han resultado perjudicados y si muchos han sobrevivido ha sido gracias a los abuelos que estaban cobrando una pensión y ayudaban a sus hijos y nietos.

En el libro afirma que la necroeconomía es "la economía muerta que da vida al capitalismo más grosero y sanguinario". ¿Podemos entonces considerar que somos ciudadanos 'zombies', que están económicamente muertos y no lo saben?

La economía está tan encriptada, los mensajes económicos son tan ininteligibles, que esa falta de herramientas que tienen los ciudadanos para poder entender la realidad es también necroeconomía.(...)

Su libro confirma que, en cualquier caso, la situación económica no está para bromas.

Ahora mismo no hay una recesión inminente. Hay una desaceleración, pero menor de lo que nos están vendiendo. Estamos a tiempo de hacer políticas contracíclicas, de ayudar con políticas sociales en un momento en que la sociedad necesita más atención para cubrir las desigualdades. Necesitamos aumentar la recaudación a los más ricos, que ahora mismo no pagan lo que deben, y tenemos que invertir en I+D+i, en las pequeñas empresas para que sean más competitivas y productivas. También tenemos que cambiar el modelo productivo y así no nos pillarán tan en bragas cuando las cosas vengan peor dadas.

¿Pagamos pocos impuestos en España?

En los últimos Presupuestos Generales del Estado que aprobó el PP y apoyó Ciudadanos, se establecía un 38% del PIB en ingresos y un 38% en gastos. Esto es Rumanía o Bulgaria. La media europea está por encima del 42%.

Y dice que los ricos no pagan los impuestos que deberían.

No hay nada malo en ganar dinero si luego pagas los impuestos que te corresponden. Pero las grandes riquezas y las grandes empresas no lo hacen. En España no hay justicia impositiva. La banca paga una tasa efectiva menor al 15% en el Impuesto de Sociedades; vamos a intentar al menos que esa tasa sea un 15% real. Pero ahora se van de rositas porque compensan provisiones, dotaciones, pérdidas. Lo mismo pasa con las grandes multinacionales.  (...)

No es lo mismo que cada español ponga unos euros y tengamos una Sanidad pública como toca y que le pueda operar un buen cardiólogo o un buen neumólogo, que poner dinero de su bolsillo para pagar parte de esa operación, una operación que probablemente tampoco un ciudadano medio podría pagar, porque el 90% de las personas de este país cobra menos de 2.000 euros al mes, y no te quiero contar los que cobran menos de 600 euros.

Y también tenemos que pagar las pensiones.

Tienen que haber una solución, porque hay que pagarlas. Rajoy pidió un préstamo, ¿no? Pues ahora hay que pagarlas a través de un préstamo y eso va a cargo de los Presupuestos Generales del Estado y éstos se financian con impuestos. Si Fátima Báñez vació la hucha de las pensiones, entonces lo que hay que hacer es financiarlas a través de los impuestos porque los pensionistas han estado financiando y pagando impuestos toda la vida y se lo merecen.

¿Usted cree que cobrará una pensión digna?

Depende del Gobierno que esté.

Si es por la derecha, igual no.

Entonces no hay que dejar que la derecha gestione nuestros dineros.  (...)

¿Cree que Catalunya será algún día independiente?

Hasta ahora nadie me ha sabido decir en términos económicos si es viable la independencia de Cataluña. Cada vez que he hablado con independentistas catalanes les he preguntado con cuántos economistas han hablado y me han dicho que con ninguno. Entonces, ¿qué vais a hacer? ¿Vais a volver al trueque? ¿Con qué moneda vais a funcionar?, ¿Con el euro? No, la Constitución Europea dice que no podéis, que si os independizáis salís del euro y de todas las instituciones. Y así todo. Pero ahí siguen, con esa emoción están.

Volviendo a Vox, ¿le asusta?

Sí, porque no hay nada peor que un idiota con poder. Son como monos con metralleta: Vox no tiene ningún tipo de contenido, ningún tipo de alternativa, no tiene ningún tipo de argumento; es un partido misógino y machista; no quiere redistribución ninguna y quiere privatizarlo todo. Ni siquiera sé para que se presenta a las comunidades autónomas si las quiere suprimir; además es un partido antieuropeísta. Vox tiene unas carencias muy preocupantes.  (...)

Y volviendo al libro, usted plantea acabar con el poder del oligopolio eléctrico.

Expongo cómo están las cosas y cómo deberían ser. Nosotros somos los que pagamos la factura eléctrica. Que nos bajen el IVA eléctrico es magnífico, pero el problema no está ahí, sino en el sobrecoste que estamos pagando por energías que están ya más que amortizadas. Las eléctricas se siguen llevando unos márgenes de beneficios increíbles. 

El mercado eléctrico no está funcionando y creo que hay que tender hacia un mercado de energías renovables con un mix que puede ser el mercado de gas o de ciclo combinado, que para más inri genera puestos de trabajo y, además, cuida el planeta, fíjate tú que bien. Podríamos llegar a lo que decía Jeremy Rifkin de la sociedad de coste marginal cero.

Eso parece misión imposible.

Es complicado porque son cinco empresas que lo controlan todo. Pero en el momento en que este tema se haga popular y la gente lo entienda el cambio se va a producir. La presión social va a ser imparable. La gente muere por pobreza energética, e igual que se van a acabar los desahucios, igual que se luchó contra las cláusulas suelo, igual que se lucha por la revalorización de las pensiones, también se conseguirá esto.   (...)

Afirma también que han sido los bancos los que han vivido por encima de sus posibilidades y no los ciudadanos.

¿Quién rescató a los bancos? Los ciudadanos. Pues con eso está todo dicho. A lo mejor no es mala idea un impuesto a la banca o por lo menos obligarla a pagar un tipo efectivo que sea justo. Pagar los impuestos también es ser patriota. Nos lo deben. Y espero que los bancos no se vayan de rositas.

¿Para qué sirve el humor? ¿Le ayuda a llegar a más gente?

El humor me sirve para despertar el interés. La economía es una disciplina en principio cero interesante y aburridísima y sólo a través del humor he conseguido que interese y se viralice. (...)"                (Entrevista a Marta Flich, economista y humorista, Jorge Otero, Público, 21/05/19)

7.5.19

Faltan mayordomos para tanto millonario. Las escuelas especializadas en formar a estos perfiles no logran cubrir la demanda...

"En el mundo de los ultrarricos también funcionan las leyes de la oferta y la demanda. Y ahora, las grandes fortunas, entre otras cosas, pelean por hacerse con los pocos mayordomos realmente especializados que hay en el planeta, un servicio prácticamente indispensable en los hogares y agendas de la gente con grandes fortunas, pero también escaso, según explican las escuelas especializadas en formar a estos perfiles.

 “Allí donde hay un multimillonario suele haber al menos un mayordomo. Y ahora, en un momento en el que los grandes patrimonios no dejan de crecer, empezamos a encontrar problemas para cubrir toda la demanda”. Así lo afirma Paul Huizinga, director de reclutamiento en The International Butler Academy, uno de los centros formativos más importantes de Holanda, que trabaja también a nivel global.

Según los datos de los últimos informes anuales de riqueza del banco suizo Credit Suisse, el número de adultos que posee al menos un millón de dólares (unos 890.000 euros) no ha dejado de crecer a nivel mundial a lo largo de los últimos años. Al igual que el número de hogares pobres. Mientras que en 2014 se contabilizaron algo más de 34 millones de ricos en todo el planeta, la cifra ha ascendido hasta superar los 42 millones en 2018, un 21% más

En todo este tiempo, el crecimiento ha sido mucho más notable en países como China, que pasó del millón de ricos a los casi tres millones y medio. O en Hong Kong, que ascendió un 75%, Arabia Saudí (72%), Emiratos Árabes Unidos (69%) o España, que lo hizo en un 83%. El país que más fortunas atesora es, sin duda, Estados Unidos, con 17 millones.




“No todos los millonarios disponen de un servicio de mayordomo. De hecho, es difícil cuantificar cuántos de estos profesionales hay en el mundo. Lo que sí sabemos es que, con cada vez más frecuencia, nos llegan peticiones para contratar este servicio”, prosigue Huizinga. Este reclutador estima que la región del mundo que más sirvientes domésticos tiene en proporción a su población es Suiza, con entre 1.000 y 1.200 mayordomos.

En el resto del planeta “creemos que hay algo más de un millón, aunque esto es realmente difícil de verificar. También porque hay muchos que, sospechamos, no cuentan con la formación necesaria”. Estados Unidos, China, Oriente Medio, Europa y Rusia, con cada vez más peso de México y Argentina, son las zonas que mueven este negocio, añade.

En España, uno de los perfiles que más contacto tiene con este mundillo es Juan de Dios Orozco, director de la consultora Protocollum e International Butler School, la primera escuela del país especializada en este mercado. Él lo dice sin rodeos: “Aquí no hay mayordomos suficientes para poder cubrir toda la demanda que tenemos hoy. Nos piden casi todas las semanas a uno o dos, pero por ahora no podemos atender los encargos”. Esto se debe, por un lado, a la escasez de profesionales. 

Por el otro, a que los pocos mayordomos españoles que hay tienen muy buena reputación en el mundo, y son un grupo por el que las grandes fortunas del globo, sobre todo las latinoamericanas, pelean.

“México y Argentina nos piden muchos. El español es leal, afectuoso y tiene ese reconocimiento”. A esto se le añade, prosigue Orozco, la formación que se da en las escuelas españolas. “La mayoría vienen con una instrucción previa en centros extranjeros, muy al estilo de Downton Abbey. Nosotros la pulimos y la adaptamos a las necesidades reales de hoy”, agrega Orozco. 

En su caso, forman a cerca de 20 personas al año, una cifra que asciende a las 60 en el caso de The International Butler Academy. Ninguno de los centros hace públicas las cifras de colocación en cada país “porque este es un sector muy confidencial”, recuerda Huizinga. “Lo que sí confirmamos es que este es un trabajo con paro cero. Nadie que tenga la formación requerida está sin trabajo”, asegura Orozco.  (...)

El salario promedio depende de su situación y de sus años de experiencia, “pero podríamos hablar de 60.000 euros anuales para alguien que acaba de comenzar y de algo más de 100.000 para otro experimentado”, dice Huizinga. Eso en el caso de los domésticos. En los hoteles el sueldo es menor, “pero se compensa con las propinas y además es menos sacrificado”, apunta Orozco.  (...)

No todo es de color rosa. Pese a las aparentes buenas condiciones laborales, reconocen los expertos, esta se trata de una profesión muy sacrificada. Sobre todo para los incorporados en los últimos años, ya que el perfil que se demanda ahora es a tiempo completo. “Se suele exigir una disponibilidad total, los siete días de la semana durante los 365 días del año. 

A partir de ahí ya se negocian días y fechas libres con el cliente, pero de entrada se requiere una disponibilidad total”, cuenta Orozco. Por eso, suelen ser perfiles, principalmente varones, sin ataduras familiares o sentimentales de ningún tipo. (...)

Según las predicciones de Credit Suisse, para 2023 habrá más de 55 millones de personas con más de un millón de dólares, un 31% más que hoy. Si los ricos siguen necesitando para entonces un mayordomo para poder vivir, las escuelas especializadas tendrán que buscarlos hasta debajo de las piedras."                (Cinco Días, 04/05/19)

5.10.18

Según el reporte mundial del 2018 sobre la riqueza de los ultrarricos realizado por Wealth X, 255.810 individuos con una “riqueza neta ultra alta” de al menos $30 millones controlan en conjunto $31,5 billones, un aumento de 16,3 por ciento entre 2016 y 2017... éstos son los ganadores de la crisis... y por goleada




"Según el reporte mundial del 2018 sobre la riqueza de los ultrarricos realizado por Wealth X, 255.810 individuos con una “riqueza neta ultra alta” de al menos $30 millones controlan en conjunto $31,5 billones, un aumento de 16,3 por ciento entre 2016 y 2017.

En otras palabras, un grupo de oligarcas del tamaño de la población de Plano, Texas, o Nottingham, Reino Unido, controla tanta riqueza como el 80 por ciento más pobre del mundo o 5,6 mil millones de personas.

Las cifras de concentración de la riqueza son difíciles de contextuar:
  • En América del Norte, el número total de ultrarricos aumentó 9,5 por ciento a 90.440, mientras que su patrimonio brincó 13,1 por ciento a $11 billones.
  • En Europa, la población ultrarrica creció 12,8 por ciento a 72.570 y su riqueza trepó 13,5 por ciento a $8,8 billones.
  • En Asia, hubo 68.970 ultrarricos en 2017, un aumento de 18,5 por ciento desde el 2016. Su riqueza total se disparó 26,7 por ciento en este tiempo a $8,4 billones.
  • Para el 2022, se proyecta un total de 360.390 ultrarricos con un patrimonio combinado de “$44,3 billones, implicando un adicional de $12,8 billones de riqueza nueva durante los próximos cinco años”.
  • Los 22,3 millones de personas con una riqueza neta de $1 millón controlan en total $91,7 billones, casi el triple de la riqueza combinada del 90 por ciento más pobre de la población mundial.
El reporte de Wealth X deja en claro que el aumento en la concentración de la riqueza es producto de políticas deliberadas impuestas por Gobiernos en todo el mundo. Les da crédito a las políticas monetarias laxas —la liberalización del mercado en China, la reforma fiscal y la desregulación corporativa en India y los enormes recortes de impuestos para los ricos en EEUU— que según el reporte “tenían como única intención proveer exenciones generosas para las empresas y los ultrarricos”.   (...)

Bajo el capitalismo, la riqueza de los superricos se genera por medio de la explotación de la clase obrera internacional.  (...)

Incluso en los países más avanzados de Europa y América del Norte, la clase obrera se enfrenta a condiciones cada vez más precarias dominadas por una caída en la esperanza de vida, índices cada vez mayores de suicidio y abuso de drogas/alcohol, más y más deuda estudiantil, recortes salariales y desmantelamiento de los programas sociales. En Estados Unidos, el hogar de casi una tercera parte de los ultrarricos del mundo, un 69 por ciento de las personas tiene menos de $1.000 en ahorros.

La clase obrera internacional no cuenta con la representación de ningún Gobierno o partido político capitalista, mientras que las élites políticas están dominadas por los superricos. Los milmillonarios y multimillonarios consideran y toman decisiones sobre la política estatal y la distribución de recursos completamente a espaldas de la población.

Todas las instituciones oficiales y semioficiales de gobierno, incluyendo la academia, los medios de comunicación corporativos y los sindicatos, están subordinados a los intereses de la aristocracia moderna y sirven para estrangular y bloquear el desarrollo de un movimiento unificado de la clase trabajadora por la igualdad social. 

A medida que aumenta la desigualdad, la élite gobernante está preparándose para la amenaza de una revolución social por medio de la eliminación de derechos democráticos básicos, censurando el internet, imponiendo estados de emergencia permanentes y promoviendo a partidos de extrema derecha y neofascistas para envenenar la opinión pública con racismo, xenofobia y nacionalismo. (...)

El reporte de Wealth X confirma que los recursos para la transformación del planeta sobre una base igualitaria ya existen. El Partido Socialista por la Igualdad exige que los billones de dólares acumulados en manos de los ricos sean confiscados por las masas y dedicados a satisfacer todas las necesidades básicas de la población mundial. Las enormes corporaciones cuyas operaciones de explotación llegan a todos los países del mundo deben ser expropiadas y transformadas en utilidades públicas administradas democráticamente por los propios trabajadores.

Ninguna aristocracia jamás ha entregado su poder simplemente porque su existencia constituya un freno para el desarrollo de las fuerzas productivas. La liberación de las decenas de billones de dólares necesarios para atender todas las necesidades de la población mundial requiere una revolución socialista."                    (Eric London, wsws    , Jaque al neoliberalismo, 11/09/18)

15.2.18

El precariado busca su identidad dentro de la inseguridad económica, pero aun no ha conseguido un grado de “indignación eficaz” y no es consciente todavía de su fuerza ni de su capacidad de influencia

"Los integrantes del precariado carecen de la identidad que se basa en el trabajo; cuando tienen empleo, éste no es del tipo que permite una carrera profesional, de forma que no disponen de memoria social y de la sensación de pertenencia a una comunidad ocupacional basada en prácticas estables, códigos éticos y normas de comportamiento de reciprocidad. No flota sobre ellos “la sombra del futuro”. 

Alrededor de esta definición del profesor de la Universidad de Londres Guy Standing (El precariado. Una nueva clase social, editorial Pasado y Presente) se manifestaron el pasado sábado miles de personas en 33 ciudades españolas, coincidiendo con el sexto aniversario de la reforma laboral del PP.

El balance de esta reforma se resume en más empleo, pero más inseguro, mal repartido, peor pagado y con un desequilibrio en el seno de la empresa en contra de los intereses de los trabajadores. 

El precariado estructural. Con razón en el momento de la aprobación de dicha reforma el PP fue calificado como “el partido de los empresarios”. Esas manifestaciones fueron convocadas por un espacio unitario denominado No + precariedad, en cuyo manifiesto fundacional se defiende que “el saqueo de unos pocos es la precariedad de la mayoría”.

Conviene no ignorar lo que está pasando, no sea que se repita lo del movimiento 15-M: que se informe tarde y mal. El precariado todavía es un grupo formado por agregación de colectivos (trabajadores temporales, a tiempo parcial, falsos autónomos becarios,…), que busca su identidad dentro de la inseguridad económica, que aun no ha conseguido su grado de “indignación eficaz” y que no es consciente todavía de su fuerza ni de su capacidad de influencia. 

Entre sus características se podrían destacar las siguientes: su relación de confianza con la empresa en la que trabajan es mínima; sus miembros carecen de las relaciones del contrato social implícito de los otros trabajadores: seguridad en el puesto de trabajo y un sueldo digno a cambio de lealtad. 

También, que es muy difícil que puedan acceder a algunas de las prestaciones teóricamente universales del Estado de Bienestar, como por ejemplo, las pensiones públicas, dado que sus periodos de cotización suelen ser más cortos de los necesarios para acceder a los mismos.

Cuando el precariado oye hablar de “flexibilidad” se echa las manos a la cabeza. Para él, la flexibilidad salarial significa ajustar a la baja lo que gana; la flexibilidad de empleo significa aumentar la capacidad del empresario de despedirlo, de cambiar su nivel profesional o de desplazarlo a distintos centros de la empresa. 

Son precarios no sólo porque disponen de un empleo inseguro y mal pagado, y con una protección social insuficiente, aunque todo esto se haya generalizado; también lo son por quedar anclados en un estatus que no ofrece la posibilidad de una carrera profesional en la que funcione la escalera de la movilidad social. Lo que varias generaciones habían llegado a considerar como derechos adquiridos y con imposibilidad de marcha atrás.

Para los precarios se han retraído las seguridades construidas después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo se puede cohesionar una sociedad con estas características?"             (Joaquín Estefanía, El País, 11/02/18)

2.1.18

En 2017, un un neolenguaje de terminología barroca y anglicismos hipsters sirve para disfrazar la miseria y la precariedad...

"(...)2017 ha sido el año de la infamia en el que la prensa ha engrasado la máquina del fango para disfrazar la miseria y la precariedad con un neolenguaje de terminología barroca y anglicismos hipsters. 


1. Nesting, sinkies y coliving.

"No salir de casa rebaja la ansiedad e ilumina la mente". Es el eslogan del nesting, un palabro fabricado por una consultoría internacional para renombrar el hecho de quedarse todo el fin de semana en casa porque el salario de miseria de tu contrato basura no permite el alarde de tomarse una cerveza.

 Sinkies, acrónimo de “single, income, no kids” (solteros, con ingresos y sin hijos): Jóvenes que viven en pareja, sin planes de tener hijos, que trabajan pero que juntando sus salarios no llegan al umbral de un ingreso decente. Es la primera generación europea en décadas que vivirá en peores condiciones que sus padres.

 De los creadores de coworking (espacio de trabajo compartido) llega ahora el coliving, una tendencia, o eso dicen, procedente de las grandes urbes de occidente y que consiste en compartir el espacio vital (hostales y albergues) entre los emprendedores que trabajan juntos en un mismo recinto. Es una consecuencia más de la precariedad laboral y los bajos salarios que impiden a los jóvenes una emancipación plena.

 2. Job sharing, trabacaciones y salario emocional.

Los mini jobs, que tan útiles han resultado para maquillar las cifras del paro durante la crisis económica, han evolucionado hacia el job sharing; compartir puesto de trabajo y por supuesto salario. Es decir, dos cabezas al precio de una.  

Arropado con el mantra de que el dinero no lo es todo ha desembarcado en nuestras vidas el bautizado como salario emocional. El empleador ofrece una menor remuneración a cambio de flexibilidad de horarios, conciliación familiar y buen ambiente de trabajo. O sea, convertir lo que debería ser exigible a cualquier empresa en un privilegio para el trabajador.

 Las trabacaciones es el nuevo argumento de un discurso antiguo. El descanso es una conquista de los trabajadores cuya defensa está más vigente que nunca en una época de ataques constantes a los derechos laborales donde todo se mide en cifras de productividad. Este nuevo concepto supone dedicar parte del tiempo de las vacaciones a realizar tareas de trabajo, por miedo a un despido o a no cumplir con las expectativas del jefe.

 La prensa se pregunta si trabajar 12 días seguidos es saludable, mientras los expertos de no se sabe qué aseguran que, además, es necesario hacerlo con estrés.

3. Los millennials no quieren nada.
 
Los treinteenagers, como su propio nombre indica, son personas en la década de los treinta que viven como adolescentes: sin casa, ni hijos, ni trabajo "pero felices". Es la nueva fórmula que han encontrado los medios para difuminar el grave problema del desempleo entre los estratos más jóvenes de la población.  

4. Gestionar bien el termostato. Tiny houses.

La pobreza energética afecta a cinco millones de personas en España y es causante de la muerte de 7.000 personas al año, según un estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales. El pasado mes de noviembre el uso de unas velas provocó un incendio con cuatro heridos en Alcorcón. 

La fórmula para evitar este tipo de tragedias pasa por la regulación del precio de la energía y la prohibición de los cortes de luz, sin embargo, el diario El País recomienda sellar puertas y ventanas, bajar las persianas y "gestionar bien el termostato".

 Las llamadas tiny houses se han convertido en una moda en Instagram. Fotos minimalistas con filtros ambientales que transforman una infravivienda en una tendencia en redes sociales. Lejos de la mentira idealizada de una vida de desapego, la realidad que esconde malvivir en una habitáculo de apenas 6 metros cuadrados son trastornos de ansiedad, soledad y desorden.

 Si no te convence echar raíces en un espacio más reducido que el de una celda puedes probar suerte con una autocaravana. No tener acceso a una vivienda no te impedirá ser feliz. 

5. Friganismo.

La normalización de la pobreza en los medios de comunicación comenzó a fraguarse a finales del 2016. Fue entonces cuando descubrimos que comer de la basura es una moda entre los hipsters y que además tiene nombre de sesuda corriente filosófica: friganismo.

 En aquellas mismas fechas, miles de personas hacían colas en los comedores sociales mientras organizaciones de defensa de la infancia advertían que 1 de cada 3 niños en España padecía malnutrición. (...)

El primer paso para doblegar la resistencia es convencer a los que resisten de que no hay nada por lo que luchar y en esa tarea la palabra es un arma poderosa. Se trata de la imposición del pensamiento positivo como corriente dominante, para rebajar nuestros anhelos y anestesiar nuestras frustraciones. 

Y es que la vida pude ser mejor si no te quejas. "                 (CTXT, 30/12/17)

11.9.17

Hasta la FED está ya preocupada (económicamente) por la alarmante epidemia de opiáceos entre la ex-clase media blanca de EEUU

"(...) El hecho de que esta lacra socioeconómica esté causando estragos entre la población empieza a hacer que se sientan sus efectos a nivel macroeconómico

No se puede pasar por alto que esta epidemia tiene especial incidencia en las zonas más duramente golpeadas tras la crisis iniciada con las hipotecas subprime, y que afecta en mayor proporción al hombre blanco de clase media, o lamentablemente deberíamos decir de ex-clase media.

 La doble vertiente por la que les traemos hoy este asunto teñido de color salmón es porque uno de los principales desencadenantes de esta crisis sanitaria ha sido el factor económico, a lo que se añade ahora también que sus efectos macroeconómicos están en boca incluso de las principales instituciones económicas del país. (...)

Lo cierto es que este problema socio-sanitario, y ahora también económico, no es nuevo en absoluto, sino que más bien viene de (bastante) atrás. Realmente la (poca) novedad puede venir por la nueva vertiente macroeconómica que ha empezado a tomar el asunto, pero lo cierto es que hace varios años que ya se encendieron todas las alarmas a nivel sanitario, que lamentablemente no socioeconómico, en las calles de ciudades como Nueva York.

 En esta noticia del New York Times pueden leer cómo en 2014 la policía de la Gran Manzana empezó de nuevo a llevar de servicio kits anti-sobredosis, una medida que no se veía desde aquellos (en términos nacórticos) terribles años 80 y parte de los 90.

Así en las calles de las ciudades que marcan tendencia en todos los sentidos se empezó hace años a sentir el incremento de muertes por sobredosis, pero lo cierto es que la dimensión del problema también tenía una importante vertiente en la América rural (o al menos no tan cosmopolita), en especial en zonas donde la crisis golpeó con mayor virulencia.

 De hecho, en esta noticia del semanario económico Forbes pueden leer cómo la anterior administración del expresidente Obama ya trajo en 2016 una legislación específica sobre el asunto, que trataba de atajar la creciente (y entonces ya desbocada) ola de adicción a los opiáceos.

La situación ha seguido deteriorándose desde entonces, y la actual administración del presidente Trump está incluso valorando declarar el estado de emergencia nacional por este asunto, como pueden leer en esta noticia de USA Today

 Como no podía ser de otra forma, con un sector creciente de la población dependiente de una sustancia tan adictiva como es la heroína (aquel temible "caballo" de los años 80), se ha acabado llegando a una situación en la que tiene incluso impacto económico y laboral en las cuentas de Estados Unidos S.A.; punto en el cual la FED ha entrado en escena.

 El desarrollo de los acontecimientos parece en parte venir heredado de la prescripción "alegre" de medicamentos opiáceos, que demasiados facultativos han estado recetando incluso como analgésicos de uso común. 

De hecho, se ha legislado ya al respecto, y las barreras para tener acceso a estos medicamentos son cada vez mayores. Estas prescripciones, unidas a la terrible recesión que ha asolado condados enteros, ha acabado echando en brazos de la felicidad artificial a ciudadanos arrinconados por una crisis económica acuciante, y que no conseguían ver la luz al final del túnel.  (...)

Entonces ya les introdujimos a cómo el factor económico ha sido el principal desencadenante de la crisis socioeconómica que ha afectado a bastantes de los condados que coinciden en ser hoy por hoy los puntos "calientes" en cuanto a la adicción a la heroína y los opiáceos, y también en cuanto a la lamentable pérdida de vidas humanas por sobredosis. La última crisis ha sido la guinda de un largo proceso que, como pueden leer en este análisis de Brookings, ha llevado a la contundente pérdida de más de un tercio de los puestos de trabajo manufactureros que estaban radicados en EEUU, lo cual se traduce en más de seis millones de puestos de trabajo volatilizados.

 Una parte importante de esta pérdida de empleo manufacturero se ensañó en el Midwest y en los estados del conocido como "Rust Belt" (o "Cinturón de óxido", apodo que hace referencia a su carácter industrial), un polo manufacturero que abarca(ba) además del Midwest también al Midatlantic.

Como extremo más oriental de esta extensa región, el Midatlantic acaba en la ciudad de Baltimore, una ciudad costera que en sus recientes días de gloria fue uno de los puertos más importantes de la costa este. Como pueden leer en este artículo del National Observer, hasta la década de los 80 Baltimore era una pujante ciudad que alardeaba de una amplia clase acomodada, en donde los ingresos medios por hogar superaban en un 7% a la media nacional. 

El número de familias de clase media estaba por encima de la cifra del resto del país en una quinta parte, y el número de habitantes en situación de pobreza era inferior a la media estadounidense también en una quinta parte.

En la cúspide de su boom económico, tres cuartas partes de los trabajadores de Baltimore desarrollaban su actividad profesional en el sector de la industria manufacturera o en el sector portuario.

 Su puerto no sólo se beneficiaba de la pujante industria local, sino que era la vía de salida natural al mar de las mercancías producidas en el importante cinturón industrial del "Rust Belt", que se extendía por el este hacia el Midwest americano. Pero el declive económico llegó, con la estocada letal de la última crisis, según pueden leer en este artículo de ABC News, que lleva el representativo título de "Baltimore es la capital estadounidense de la heroína". 

Uno de los datos más alarmantes de la dimensión del drama narcótico de Baltimore revela cómo, en una ciudad de poco más de 600.000 almas, hay una impactante cifra de 60.000 heroinómanos: ni más ni menos un 10% de la población consume este potente, adictivo, y peligroso estupefaciente.

Y otro indicador representativo de la dimensión y alcance del problema viene del lado de la salud, el bienestar y la calidad de vida: según pueden leer en esta noticia y el gráfico de The Atlantic, la mortalidad se está disparando en el segmento de la población del hombre blanco de (ex)-clase media, que es el que más fielmente representa el perfil del descontento popular en Estados Unidos

Ante la desesperación y los problemas económicos acuciantes, no es de extrañar que una parte importante de este grupo de población haya podido creer encontrar en los opiáceos una efímera forma de ver la vida de otro color distinto al negro.

Entonces ya les introdujimos a cómo el factor económico ha sido el principal desencadenante de la crisis socioeconómica que ha afectado a bastantes de los condados que coinciden en ser hoy por hoy los puntos "calientes" en cuanto a la adicción a la heroína y los opiáceos, y también en cuanto a la lamentable pérdida de vidas humanas por sobredosis.

 La última crisis ha sido la guinda de un largo proceso que, como pueden leer en este análisis de Brookings, ha llevado a la contundente pérdida de más de un tercio de los puestos de trabajo manufactureros que estaban radicados en EEUU, lo cual se traduce en más de seis millones de puestos de trabajo volatilizados.

Una parte importante de esta pérdida de empleo manufacturero se ensañó en el Midwest y en los estados del conocido como "Rust Belt" (o "Cinturón de óxido", apodo que hace referencia a su carácter industrial), un polo manufacturero que abarca(ba) además del Midwest también al Midatlantic.

Como extremo más oriental de esta extensa región, el Midatlantic acaba en la ciudad de Baltimore, una ciudad costera que en sus recientes días de gloria fue uno de los puertos más importantes de la costa este. Como pueden leer en este artículo del National Observer, hasta la década de los 80 Baltimore era una pujante ciudad que alardeaba de una amplia clase acomodada, en donde los ingresos medios por hogar superaban en un 7% a la media nacional. 

El número de familias de clase media estaba por encima de la cifra del resto del país en una quinta parte, y el número de habitantes en situación de pobreza era inferior a la media estadounidense también en una quinta parte.

En la cúspide de su boom económico, tres cuartas partes de los trabajadores de Baltimore desarrollaban su actividad profesional en el sector de la industria manufacturera o en el sector portuario. Su puerto no sólo se beneficiaba de la pujante industria local, sino que era la vía de salida natural al mar de las mercancías producidas en el importante cinturón industrial del "Rust Belt", que se extendía por el este hacia el Midwest americano. 

Pero el declive económico llegó, con la estocada letal de la última crisis, según pueden leer en este artículo de ABC News, que lleva el representativo título de "Baltimore es la capital estadounidense de la heroína". Uno de los datos más alarmantes de la dimensión del drama narcótico de Baltimore revela cómo, en una ciudad de poco más de 600.000 almas, hay una impactante cifra de 60.000 heroinómanos: ni más ni menos un 10% de la población consume este potente, adictivo, y peligroso estupefaciente.

Y otro indicador representativo de la dimensión y alcance del problema viene del lado de la salud, el bienestar y la calidad de vida: según pueden leer en esta noticia y el gráfico de The Atlantic, la mortalidad se está disparando en el segmento de la población del hombre blanco de (ex)-clase media, que es el que más fielmente representa el perfil del descontento popular en Estados Unidos. (...)

Como les decíamos antes, parte de la causa del problema ha sido la generalización del uso de los medicamentos opiáceos como analgésicos de uso común, lo cual ha introducido a amplios segmentos de población en el mundo de las sensaciones de bienestar "artificiales", sin ser muchas veces conscientes de ello y del peligroso terreno en el que se estaban adentrando

Una parte nada desdeñable de este grupo de población ha acabado yendo más allá, y, una vez desarrollada la adicción a estos medicamentos, ante la dificultad de seguir consiguiendo prescripciones de un doctor y el elevado precio de los medicamentos opiáceos, acaban recurriendo a la heroína para mantener esa sensación de felicidad inyectada por vena, que les ha permitido momentáneamente dejar de lado las calamidades económicas que les rodeaban.

La heroína inicialmente resulta mucho más barata en comparación con los carísimos medicamentos opiáceos, pero esta sustancia estupefaciente, además de ser tremendamente adictiva, resulta que conlleva una rápida evolución en la necesidad de inyectarse cada vez dosis mayores para mantener el nivel de sus efectos placenteros y de paraíso artificial. En este artículo de Xataka Magnet pueden ponerle cifras a la pasmosa epidemia sobre la que les hablamos hoy. 

De hecho, incluso iconos mediáticos y sociales han caído víctimas (mortales) de esta epidemia silenciosa, con el preocupante agravante de que algunos de ellos eran destacados estandartes anti-estupefacientes, que ni en los años 80 llegaron a caer en la tentación de la efímera felicidad inducida.

Entre las cifras más alarmantes que destacaban los compañeros de Magnet está que esta epidemia ha llevado a que, en los últimos tres años, el número de muertes en EEUU por sobredosis haya sobrepasado a las muertes por arma de fuego en el pico de los violentos 90, las de la epidemia del SIDA de aquellos mismos años, o las muertes por accidente de coche en los 70, cuando se empezó a actuar por una normativa estricta contra este tipo de sucesos.

 Y poniéndonos ya en el contexto concreto del consumo de estupefacientes, también hay que resaltar que 18 personas de cada 100.000 han muerto en 2017 por sobredosis, cuando en 2014 éstos eran 14.7 personas, y en 1999 sólo eran tan sólo 6 de cada 100.000. Parece tratarse pues de una verdadera situación de emergencia nacional.

El resultado es que hoy en día es tristemente frecuente encontrarse en ciertos condados, asolados por el paro y los problemas socioeconómicos, a parejas de padres y madres de familia heroinómanos, en entornos rurales o en ciudades como Baltimore.

 El choque socioeconómico que han sufrido en estos cinturones de población es doblemente grave, puesto que eran condados en los que hace tan sólo unos lustros se disfrutaba de un excelente nivel de vida, sensiblemente superior a la media nacional. 

El drama de esta epidemia llega al extremo de que es relativamente habitual para la policía de estos condados encontrarse a padres y madres de familia totalmente drogados en presencia de sus hijos pequeños, como pueden ver en las impactantes imágenes de esta noticia de The Inquisitr, sobre cuya crudeza les advierto. Debo decirles que las enlazamos simplemente con el ánimo de mostrar lo crudo de este drama, hasta qué punto de dependencia puede llevar una adicción tan fuerte y letal como es la de los opiáceos, y con la intención última de alertar de a qué acaba llevando esta efímera sensación de felicidad inyectada

 Ahí está el hueco de ese gap en el mercado laboral del que hablábamos antes: llegados a ese punto de adicción y dependencia, si se preocupan por sus propios hijos lo que parece (y eso que son lo más importante para unos padres), háganse una idea de lo que se van a preocupar por una simple entrevista para un puesto de trabajo. 

Y según abríamos con el título de este análisis, los efectos que esta terrible y extendida epidemia está teniendo en la población estadounidense ha acabado por impactar al mercado de trabajo de Estados Unidos. Recordemos que la FED tiene, como el BCE, el mandato de mantener bajo control la inflación, pero que además en el caso de la FED el mandato es doble, y debe también vigilar el empleo.

 Precisamente es por esta segunda parte del mandato de la Reserva Federal por lo que la FED ha mostrado su precoupación respecto a la epidemia de los opiáceos sobre la que les hablamos hoy. Como pueden leer en esta noticia de Bloomberg, es sorprendente cómo, a pesar del drama del desempleo que hay tras toda crisis, en especial tras esta última tan intensa, hay empresas en Estados Unidos que no son capaces de cubrir sus vacantes hoy en día.

Hoy por hoy, uno de cada siete hombres en la banda de edad entre los 25 y los 54 años de edad han desaparecido inexplicablemente del panorama laboral, a pesar de que la tasa de desempleo está sensiblemente por debajo del 5% actualmente. 

Como pueden leer en el enlace anterior, la FED cree que la epidemia de opiáceos está detrás de este gap laboral inexplicable, puesto que además afecta a la banda de edad preferida mayoritariamente en las contrataciones. De hecho, las distintas Reservas Federales Regionales afirman que las empresas de sus respectivas áreas citan recurrentemente la epidemia de opiáceos como un impedimento para cerrar con éxito sus procesos de selección.

Hasta qué extremo habrá llegado el asunto que la FED incluso ha incluido en su Libro Beige menciones varias sobre la dificultad de los empleadores para encontrar candidatos aptos para sus vacantes, y aquí está lo más revelador del asunto, cita en especial la dificultad en el sector manufacturero: recuerden, ¡Oh, casualidad!, aquel en cuyos desempleados se cebaron más las penurias económicas de la última crisis, el descontento social, y, por lo visto, la tentación de encontrar una salida donde no la hay.  (...)

. No es excusa que en su momento la epidemia pareciese de alcance limitado, porque tenemos amplia literatura de la experiencia que dejó en nuestras sociedades la heroína en los años 80 y 90. Sabíamos tanto a qué llevaba a los individuos que caían en sus jeringuillas, como lo rápidamente que se podía extender a nivel social, y apenas se ha hecho nada por cortarlo de raíz antes de que fuese demasiado tarde. 

La ecuación rentabilidad-riesgo le ha fallado tanto a la FED como a otros organismos federales, porque el riesgo era conocido y potencialmente muy relevante tanto en proporción como en impacto, mientras que la rentabilidad de haber acometido las políticas adecuadas en las etapas iniciales de la epidemia habría sido apabullante. 

Y no se equivoquen, hablo de "rentabilidad" en términos económicos pero también sanitarios y por supuesto sociales: no hay nada más valioso que la vida. Según la opinión de un servidor, el origen del problema está en no haber sabido ver que un problema considerado únicamente social y sanitario como es la drogodependencia, en realidad era un importante factor socioeconómico de gravedad exponencialmente creciente.  (...)

Me despido por hoy permitiéndome la licencia de dirigirme personalmente a los representantes de la FED. Creo que alguien tiene que sacarles a relucir hoy aquella famosa frase de Bill Clinton que abanderó su campaña electoral frente a George H. W. Bush allá por 1992: "It's the economy, stupid" ("Es la economía, estúpido"). 

El caso es que la economía sigue siendo la base de todo, y esta frase no ha cedido ni un ápice de protagonismo hoy en día, pero lo que sí requiere es una ligera readaptación a los tiempos que corren: “It’s the socioeconomy, stupid!”.                 ( , El blog salmón, 22/08/17)