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10.3.16

El FMI era consciente de que el empréstito a Grecia era insostenible y que iba en contra de los mismos lineamientos del FMI

"Las reuniones con los técnicos y representantes de la Troika (Comisión Europea, BCE y FMI) son como chocar con un muro de sordos, ya pueden presentarse propuestas razonables y apoyadas en números que los negociadores no entran a discutir asuntos de calado. No tienen en ello ningún interés.

 Es la experiencia del economista y exasesor de Yanis Varoufakis, Daniel Munévar (Bogotá, 1984), quien ha participado en estas negociaciones durante la crisis griega y la aprobación de los programas de “rescate”.  (...)

Daniel Munévar recuerda que en las discusiones con el FMI los negociadores griegos argumentaron que las “reformas” no funcionarían. Y lo hacían a partir de los mismos informes del Fondo Monetario Internacional. El economista colombiano colaboró desde marzo de 2015 como asesor de Yanis Varoufakis en el Ministerio de Finanzas heleno, en materia fiscal y sobre deuda. 

Buscaba las referencias concretas en los informes del organismo monetario, y luego se las trasladaba al grupo técnico que mantenía las reuniones. Ésta era aproximadamente la respuesta que recibían por parte de la representación del FMI: “Miren, si ustedes no están interesados en reformarse, no tenemos ningún punto en común para continuar con las discusiones; apaguemos y nos vamos”. “Aquí está lo que ustedes han de hacer”.

El ejecutivo de Syriza entendía que se daba una relación decisiva entre una quita de la deuda y poner el freno a las políticas de austeridad. Informes del FMI del año 2013 reconocían la verdadera naturaleza de los créditos concedidos a Grecia tres años antes. 

“Lo publicaron por escrito porque primero hubo filtraciones”, destaca Daniel Munévar. Los préstamos del primer “rescate” que se otorgaron en mayo de 2010 a Grecia (110.000 millones de euros) sirvieron sobre todo para reflotar a los bancos alemanes y franceses. 

“Eran conscientes de que aprobaron un empréstito insostenible y que iba en contra de los mismos lineamientos del FMI, por eso tuvieron que cambiar sus reglas de crédito para la aprobación”. 

Con el fin de establecer una quita que aliviara la asfixia económica, el gobierno griego aportaba todos estos argumentos en las reuniones con el FMI, e incluso se mostraban los “papeles”, pero ésta era la respuesta: “Ustedes han de tener esa discusión con los países de la UE”. 

Una de las condiciones que establece el FMI en los “rescates” es que esta institución es la primera en cobrar, por tanto, se le tenía que abonar lo prestado y después ya se entendería el gobierno griego con los países de la Unión.

Pero tal vez la clave del dogal que impedía una quita podía observarse mejor en las argumentaciones de hierro de la Comisión Europea y el BCE. Se les decía a los negociadores griegos que incluso si se aceptaba una reestructuración de la deuda, habría que continuar con las medidas de austeridad. 

No se podía aceptar -era ésta la idea básica- que Grecia tuviera “obligaciones fiscales” menores que otros miembros de la UE que habían prestado capitales al país heleno. 

Pero la cuestión se situaba, aunque no se dijera, en el terreno eminentemente político. Porque si a Grecia se le dispensaba un trato más favorable que a otros países, podía entenderse que una “estrategia de confrontación” podía rendir resultados. Y podía cundir el ejemplo.  (...)"               (Entrevista al economista y exasesor de Varoufakis, Daniel Munévar, Enric Llopis ,  Rebelión,  08/03/16)

8.3.16

La deuda griega reclamada por la troika es ilegal, insostenible, odiosa e ilegítima. Es deuda nueva contratada después del 2010 bajo condiciones que violan tratados internacionales

"¿Cuáles fueron las principales conclusiones del Comité de la deuda griega que usted dirigió?

La deuda reclamada por la troika, que representa más del 85%, es ilegal, insostenible, odiosa e ilegítima. Se trata de una deuda nueva contratada después del 2010 bajo condiciones muy claras: políticas impuestas por los acreedores y que violan tratados internacionales en materia de protección de derechos humanos. 

Y también son insostenibles desde un punto de vista económico y financiero. Desembocaron en un fracaso económico.

¿Pero qué ocurre con la deuda generada antes de 2010?

Se transformó en deuda reclamada por la troika. Hemos analizado la deuda antigua y también hay signos evidentes de ilegitimidad e ilegalidad. 

Era deuda con bancos privados generada en su mayoría mediante bonos vendidos en los mercados financieros. Ahora bien, la importante es la que Grecia está pagando ahora. A menudo, la deuda nueva es una forma de blanquear deuda ilegítima e ilegal anterior.

¿Pero hay quiénes plantearan que si Grecia se endeudó, antes de la llegada de la troika, tendrá que pagarlo?

Si la deuda anterior también es ilegal o ilegítima, no. Pero en este caso, podemos además demostrar la ilegalidad y el carácter odioso de la deuda actual. Ese argumento no tiene valor.

Señalaban ustedes en su informe que el endeudamiento griego no se debió a un excesivo gasto público, ¿entonces a qué?

Uno, se debió a políticas fiscales que, como en otros países, redujeron los impuestos sobre los ricos. Dos, a la entrada en la zona euro que conllevó un flujo enorme de capital financiero proveniente de 15 bancos franceses y alemanes que buscaron cómo colocar su liquidez en Grecia. 

Es lo mismo que hicieron los bancos alemanes con las constructoras y bancos españoles más o menos en el mismo periodo. O con Portugal. El tercer elemento son los gastos militares. Los griegos son, proporcionalmente, los más elevados de Europa. Las empresas que vendían y venden armas a Grecia son en primer lugar, alemanas, segundo, francesas y luego, estadounidenses. 

Los gobiernos de estos países presionaron a Grecia para que mantuviese un gasto militar muy elevado. Además, la participación en la OTAN es muy costosa, porque Grecia tiene que cumplir una serie de misiones como país fronterizo de Oriente Próximo. Ha de cuestionarse la participación griega en la OTAN. 

Y cuarto, una política de reducción de las cotizaciones sociales pagadas por los empresarios que redujeron los ingresos del Estado. Se trata de una política neoliberal generalizada en nuestros países, pero en Grecia se hizo de manera muy agresiva. Esta reducción del ingreso fiscal tuvo que ser equilibrada con más deuda.

¿Y qué papel jugaron grandes empresas como Siemens?

Se ha comprobado que Siemens distribuyó sobornos por 200 millones de euros en Grecia. Pero no es solo Siemens. También es Rhein Metal que abastece en armas y material metalúrgico. O la estadounidense Martin Lockheed, fabricante de los bombarderos F-16.

 La corrupción ha sido masiva en Grecia, pero la idea de que es un caso excepcional es una exageración. Ustedes en España con el señor Rodrigo Rato y otras personalidades como Botín, etcétera, saben algo de corrupción, desvío de fondos, acumulación indebida.

Si en julio de 2015, el propio FMI declaraba que la deuda griega era insostenible e impagable, ¿por qué entonces la exigencia inamovible de pago por parte de la UE?

Cuidado, esa exigencia también es del FMI, el cual no estaba dispuesto a una quita. Es pura propaganda. Christine Lagarde es francesa, sabe muy bien que, aunque le pida a Hollande y a Merkel que reduzcan la deuda griega, si el FMI no lo hace, no habrá quita. El FMI es un organismo multilateral, en el que hay presiones de los chinos, los rusos o los brasileños para llegar a este tipo de declaraciones.

Si hay un cierto consenso en que la deuda griega es insostenible e impagable, da la impresión de que su no condonación es una herramienta política.

La cuestión fundamental no es acumular beneficios a corto plazo, sino tener un instrumento para disciplinar a un país. Y Grecia es sólo el ejemplo para decir a los demás que también pueden hacerlo con ellos. Además, el BCE, que tiene bonos emitidos por Grecia entre 2010 y 2012, se negó a participar en la reestructuración de 2012, en la que se redujo un 53% el valor de estos bonos.

 El BCE cobra a Grecia el 6% y el FMI el 3%, a pesar de que se financia a una tasa inferior. Ellos sí hacen un buen negocio, desde 2010 están cobrando muchos reembolsos. Los demás acreedores públicos, entre ellos España, están cobrando una tasa de interés muy baja y además los verdaderos pagos no empiezan hasta el 2022. 

En los seis primeros meses de gobierno de Syriza, cuando Tsipras todavía se negaba a capitular, el BCE se negó a devolver a Grecia los intereses abusivos que le cobraba. Después los devolvió con la condición de que Grecia utilizase ese dinero para reembolsar al FMI. El cobro de intereses es un arma de presión y chantaje.  (...)

Grecia se afrentaba a la amenaza de la salida del euro, ¿es viable que un país salga de la moneda única?

Sí. No hablo de esta posibilidad en febrero porque entonces Syriza tenía un mandato para no salir del euro con el programa de Tesalónica, aprobado por una mayoría del partido. Si se hubiese aprobado otro programa, Syriza habría podido implementar una salida del euro después de las elecciones. 

En julio el 62% que votó en contra de las exigencias de los acreedores sabía perfectamente que votar no tenía como probable consecuencia la salida del euro. Tsipras tenía la legitimidad para tomar esa decisión. ¿Por qué no sería viable salir del euro? Se pueden implementar medidas de salida del euro para reducir los aspectos desventajosos para el pueblo y contar con las ventajas del retorno a una moneda soberana.

¿Cabe la posibilidad de que una vez que terminen las actuales negociaciones entre los acreedores y Grecia haya una reestructuración de la deuda?

Sí. Una quita es una posibilidad, pero si se prolongan las políticas de ajuste estructural no sirve de nada ni para el pueblo griego ni para la economía. Si los acreedores quieren dar una compensación a Syriza por la capitulación, tendrían que otorgar una quita, pero, tal vez, ni siquiera quieren. 

A veces, los vencedores quieren una derrota total. Una reducción puede determinar un poco el futuro de Tsipras, pero no el del pueblo griego ni el de Europa.  (...)"                (Entrevista a Éric Toussaint, exdirector de la Comisión de la Verdad sobre la deuda pública de Grecia, Amanda Andrades, ctxt, en Rebelión, 06/03/16)

19.6.15

La deuda pública griega es "insostenible", "ilegal", "ilegítima" y "odiosa"

"(...)  la Presidenta del Parlamento Helénico estableció la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública (Comisión de la Verdad de la Deuda) en abril de 2015, con mandato de investigar sobre la creación y el aumento de la deuda pública, la forma y razones por las que fue contratada la deuda, y el impacto que las condiciones asociadas a los préstamos han tenido sobre la economía y la población.  (...)

La investigación de la Comisión que se presenta en este informe preliminar arroja luz sobre el hecho de que la totalidad del programa de ajuste, al que Grecia ha sido sometido, fue y sigue siendo un programa con orientación política.  (...)

Toda la evidencia que presentamos en este informe muestra que Grecia no sólo no tiene la capacidad de pagar esta deuda, sino que tampoco debe pagar esta deuda en primer lugar porque la deuda que surge de los acuerdos de la troika es una violación directa de los derechos humanos fundamentales de los habitantes de Grecia. 

Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que Grecia no debería pagar esta deuda porque es ilegal, ilegítima y odiosa.

La Comisión también ha podido saber que la insostenibilidad de la deuda pública griega era evidente desde el principio para los acreedores internacionales, las autoridades griegas y los medios de comunicación corporativos. Sin embargo, las autoridades griegas, junto con algunos otros gobiernos de la UE, conspiraron contra la reestructuración de la deuda pública en 2010 con el fin de proteger a las instituciones financieras. 

Los medios de comunicación corporativos escondieron la verdad al público representando una situación en la que el rescate se presentó como beneficioso para Grecia, mientras que promovió un relato que retrataba a la población como culpables de sus propias fechorías.

Los fondos de rescate previstos en los dos programas de 2010 y 2012 se han gestionado externamente a través de esquemas complicados, impidiendo cualquier autonomía fiscal. El uso del dinero del rescate está estrictamente dictado por los acreedores, y por eso, es revelador que menos del 10% de estos fondos se han destinado a gasto corriente del gobierno.   (...)

Los resultados se presentan en nueve capítulos estructurados de la siguiente manera:

El Capítulo 1, La deuda antes de la Troika, analiza el crecimiento de la deuda pública griega desde los años 1980. Llega a la conclusión de que el aumento de la deuda no se debió al gasto público excesivo, que de hecho se mantuvo más bajo que el gasto público de otros países de la eurozona, sino por el pago de tipos de interés extremadamente altos a los acreedores, un excesivo e injustificado gasto militar, pérdida de ingresos fiscales debido a los flujos ilícitos de capital, la recapitalización estatal de los bancos privados y los desequilibrios internacionales creados a través de las fallos en el diseño de la propia Unión Monetaria. 

La adopción del euro dio lugar a un aumento drástico de la deuda privada en Grecia a la que los principales bancos privados europeos, así como los bancos griegos fueron expuestos. 

Una creciente crisis bancaria contribuyó a la crisis de la deuda soberana griega. El gobierno de George Papandreu ayudó a presentar los elementos de una crisis bancaria como una crisis de la deuda soberana en 2009, haciendo hincapié en el aumento del déficit público y la deuda.

El Capítulo 2, La evolución de la deuda pública griega durante 2010-2015, concluye que el primer acuerdo de préstamo de 2010, tenía el objetivo principal de rescatar a los bancos privados griegos y europeos, permitiéndoles reducir su exposición a los bonos del gobierno griego.  (...)

El Capítulo 4, Mecanismo del sistema de deuda en Grecia revela los mecanismos ideados por los acuerdos que se implementaron desde mayo de 2010. Éstos crearon una gran cantidad de nueva deuda con los acreedores bilaterales y con el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), mientras generaban costes abusivos que profundizaron más en crisis. 

Los mecanismos revelan cómo la mayoría de los fondos prestados fueron transferidos directamente a las instituciones financieras. En lugar de beneficiar a Grecia, han acelerado el proceso de privatización, a través del uso de instrumentos financieros.

El Capítulo 5, Las condicionalidades contra la sostenibilidad, presenta la forma en que los acreedores imponen condicionalidades intrusivas unidas a los contratos de préstamos, lo que condujo directamente a la inviabilidad económica y la insostenibilidad de la deuda. 

Estas condiciones, en las que los acreedores aún insisten, no sólo han contribuido a hundir el PIB, así como aumentar el endeudamiento público, generando, por lo tanto, una deuda pública/PIB superior, lo que hizo la deuda de Grecia más insostenible, sino que también impusieron cambios dramáticos en la sociedad, y ha causaron un crisis humanitaria. La deuda pública griega se puede considerar como totalmente insostenible en la actualidad.
El Capítulo 6, El impacto de los “programas de rescate” en materia de derechos humanos, concluye que las medidas aplicadas en virtud de los “programas de rescate” han afectado directamente a las condiciones de vida de la gente y violado los derechos humanos, que Grecia y sus socios están obligados a respetar, proteger y promover en el marco del derecho interno, regional e internacional.(...)

 El Capítulo 7, Cuestiones legales que rodean el MoU y los Acuerdos de Préstamos, argumenta que ha habido un incumplimiento de las obligaciones sobre los derechos humanos por parte de la propia Grecia y los prestamistas, que son los Estados (prestamistas) de la zona euro, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, que impusieron estas medidas en Grecia.

 Todos estos actores no tuvieron en cuenta las violaciones de los derechos humanos que resultarían de las políticas que impusieron a Grecia, y también violaron directamente la Constitución griega al usurpar a Grecia la mayor parte de sus derechos soberanos. 

Los acuerdos contienen cláusulas abusivas, coaccionando duramente a Grecia para que entregue aspectos significativos de su soberanía. Esto está reflejado en la elección de la ley inglesa como legislación rectora de estos acuerdos, lo que facilitó la elusión de la Constitución griega y las obligaciones internacionales respecto a los derechos humanos. (...)

El Capítulo 8, Evaluación de las deudas en referencia a la ilegitimidad, odiosidad, ilegalidad, y la insostenibilidad, proporciona una evaluación de la deuda pública griega de acuerdo con las definiciones relativas a la deuda ilegítima, odiosa, ilegal e insostenible, adoptadas por el Comité. 

El Capítulo 8 concluye que la deuda pública griega a partir de junio 2015 es insostenible, ya que Grecia es actualmente incapaz de pagar su deuda sin perjudicar seriamente su capacidad para cumplir con sus obligaciones sobre los derechos humanos básicos. Además, para cada acreedor, el informe proporciona evidencia de casos indicativos de deudas ilegales, ilegítimas y odiosas.

 La deuda con el FMI debe considerarse ilegal ya su concesión incumplió los propios estatutos del FMI, y sus condiciones violaron la Constitución griega, el derecho internacional, y los tratados en los que Grecia es parte. (...)

Las deudas con el BCE deben considerarse ilegales ya que el BCE sobrepasó su mandato mediante la imposición de la aplicación de programas de ajuste macroeconómico (por ejemplo, la desregulación del mercado de trabajo) a través de su participación en la Troika. (...)

El FEEF ha ofrecido préstamos en especie que deben considerarse ilegales porque violaron el artículo 122 (2) del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), y además violaron varios derechos socioeconómicos y libertades civiles (...)

Los préstamos bilaterales deben ser considerados ilegales, ya que violan el procedimiento previsto por la Constitución griega. Los préstamos se dieron con mala conducta clara por los prestamistas, y tenían condiciones que contravienen la ley y al orden público. Tanto la legislación comunitaria y el derecho internacional se incumplieron con el fin de dejar de lado los derechos humanos en el diseño de los programas macroeconómicos.(...)

 La deuda con los acreedores privados debe considerarse ilegal porque los bancos privados se comportaron irresponsablemente antes de que la Troika entrara en vigor, habiendo gestionado sin rigor, mientras que algunos acreedores privados, como los hedge fund también actuaron de mala fe.  (...)

El informe llega a su fin con algunas consideraciones prácticas. El Capítulo 9, bases legales para el repudio y la suspensión de la deuda soberana griega, presenta las opciones relativas a la cancelación de la deuda, y en especial las condiciones en que un Estado soberano puede ejercer el derecho de acto unilateral de repudio o la suspensión del pago de la deuda bajo ley internacional. (...)"               (Resumen Ejecutivo del Comité de la Verdad y Auditoría de la Deuda Griega, Daniel Albarracin, Economía crítica y crítica de la economía, 18/06/2015)

26.3.15

La banca europea reduce su riesgo en deuda griega un 70% durante la crisis... porque se lo ha pasado al contribuyente europeo

"Marzo de 2010. Grecia ya genera desconfianza, pero aún no ha pedido su primer rescate financiero. En ese momento, y según los datos del Banco Internacional de Pagos (BIP), la banca mundial tiene una exposición de 223.735 millones de dólares (167.000 millones de euros al cambio de entonces) en deuda helena -en todas sus versiones: pública, privada, derivados...-, aunque el mayor riesgo lo concentran las entidades europeas, con 177.649 millones (132.600 millines de euros), casi el 80% del total. Con esta carga en sus mochilas, un escalofrío recorría el espinazo del sector ante las pérdidas que podría sufrir si se producía un accidente financiero en Grecia.

Cinco años después, esa carga se ha aligerado al máximo. De nuevo según el BIP, que ha actualizado los datos esta semana con cifras correspondientes a finales de septiembre de 2014, la banca mundial ha aligerado su exposición a Grecia en un 70%, hasta los 69.076 millones de dólares (unos 64.000 millones de euros), aunque más bien se podría decir que este control de riesgos lo acaparan las entidades europeas, cuyo riesgo en deuda helena ha adelgazado hasta los 54.450 millones de dólares (cerca de 50.500 millones de euros). 

Estas cifras son las que explican, en parte, que Europa no sienta ahora tanto miedo como en 2010 ante una posible salida de Grecia del euro, el denominado Grexit.(...)

En lo que respecta a España, los datos del PIB confirman que se mueve en la media, pero siempre con una exposición muy reducida. Los 1.300 millones de dólares de 2010 encogen hasta los 387 millones de septiembre, un descenso del 70%. 

Las entidades alemanas han adelgazado sus riesgos solo en un 33%, de los 44.219 a los 29.532 millones de dólares, con lo que es el país más expuesto

Pero aunque este ha sido el comportamiento general, también excepciones. Lo es en parte Alemania, cuyas entidades han sido más perezosas, al haber adelgazado sus riesgos solo en un 33%, de los 44.219 a los 29.532 millones de dólares, con lo que en estos momentos es el país más expuesto a Grecia.

 La banca estadounidense aún la ha recortado menos, en un 20%, hasta los 11.035 millones. Aunque los casos más llamativos son los de la banca suiza, que ha subido su exposición en un 2%, hasta los 3.859 millones de dólares, y la británica, que la ha aumentado en un 27%, hasta los 14.922 millones. 

Es decir, los bancos de estos países han sido los que han mantenido el pulso más frío y los que, por otra parte, más se han podido beneficiar del favorable comportamiento de la deuda griega tras la quita aplicada al sector privado en marzo de 2012. 

Desde entonces, y aunque en menor grado que el resto de la deuda periférica, las medidas lanzadas por el BCE también han propiciado subidas en el precio de los bonos griegos y, por consiguiente, descensos en los rendimientos, que bajan cuando el precio de los títulos sube. Eso sí, como contrapartida, ahora son los países más expuestos a Grecia en caso de que el escenario más extremo, el denominado Grexit, se manifieste. "       (El Confidencial, 20/03/2015)

3.3.15

¿Cómo fué la explosión de la deuda griega?

"(...) -Rosa Moussaoui: Ese plan de ajuste estructural, que supuestamente debía sanear las finanzas públicas, finalmente condujo a la explosión de la deuda griega, que pasó del 113 % del PIB en 2009 al 185 % actual, según las últimas cifras publicadas por el gobierno griego. ¿Cuál es su explicación sobre eso?

-Éric Toussaint: En 2012, mediante un hábil juego de prestidigitación, se presentó a la opinión pública griega y europea un plan de reestructuración que debía, decían en ese momento, aliviar la deuda en un 50 %. Pero este alivio estaba ligado a nuevos préstamos condicionados a los programas de la Troika, préstamos que aumentaron aún más el peso de la deuda.

 Era una falsa anulación de deuda, una superchería que costó caro a algunas estructuras públicas, a los bancos griegos y a las cajas de jubilación de la función pública que habían comprado títulos. Fueron golpeadas con fuerza por la reducción impuesta por esa reestructuración. 

Creo que esta deuda es, por lo tanto, ilegítima, ya que fue contraída, en gran parte, para satisfacer los intereses privados de los bancos extranjeros o de ciertos sectores griegos. 

El plan de ajuste estructural impuesto a Grecia es odioso, porque conduce a la violación de los derechos fundamentales de los ciudadanos griegos. Podríamos demostrar que también es ilegal, en la medida en que el programa de 2010 no respetó la Constitución griega. El parlamento no pudo deliberar, había sido desposeído por el procedimiento del voto bloqueado.

 Las reglas europeas habían sido también burladas ya que el artículo 125 del Tratado de Lisboa prohíbe a los Estados miembros responder a los compromisos de otro Estado miembro. Si se ha violado el Tratado, entonces los préstamos en cuestión son ilegales. En cuanto al FMI, también pisoteó sus propios estatutos que prevén que esa institución financiera solamente puede conceder préstamos a un país si ese préstamo hace sostenible el pago de su deuda. Ya está demostrado que ese no fue el caso.

 Así que existen contundentes argumentos para protestar la deuda griega. El discurso que culpabiliza a Grecia es mentiroso. Puesto que lo que está en juego no es en realidad el pago de la deuda, si no la continuación de las políticas de ajuste estructural, las privatizaciones, la precarización de los contratos de trabajo. La deuda es un medio de chantaje para que se apliquen las brutales reformas neoliberales."         (Entrevista a Éric Toussaint, L'Humanité, en Jaque al neoliberalismo, 01/03/2015)

2.3.15

La Unión Europea nunca rescató a los griegos... rescató los 183.200 millones que la banca alemana y francesa tenían invertida en su deuda. Ahora, 27.000 millones de ellos ha pasado a ser deuda española

"Cuando estuvimos en Atenas, hace un mes y coincidiendo con el triunfo electoral de Syriza, no vimos por ninguna parte a ciudadanos rescatados por la Unión Europea. Tampoco rescatados por España, sobra decir. 

El hambre, la pobreza o la privación era lo que uno efectivamente podía ver en las calles. Y, desde luego, no es esa la estampa que uno imagina cuando se habla de sujetos rescatados. Uno espera que al menos los rescatados puedan sobrevivir con holgura. Sin embargo, los que vimos, a duras penas. Entonces, ¿qué ha pasado en Grecia en estos años? (...) 

En aquel año de 2009, ningún Estado europeo tenía en su posesión deuda pública griega. Toda la deuda griega era de naturaleza privada. En concreto, los bancos franceses y alemanes habían comprado títulos públicos griegos por el valor astronómico de 183.200 millones de euros. Los bancos españoles habían invertido mucho menos, unos 2.000 millones de euros. En ese mar de tranquilidad, la prima de riesgo aún era desconocida. (...)

 En cuanto el primer ministro griego –del PASOK- reconoció que habían hecho trampas contables –los de ND- para disimular el verdadero déficit, se disparó el miedo entre los inversionistas privados. Éstos comenzaron a deshacerse de los títulos de deuda pública griega por el miedo a no poder recuperar el dinero prestado. Esta dinámica generalizada –con un impasible Banco Central Europeo- tuvo como consecuencia que la prima de riesgo iniciara una intensa senda ascendente que alcanzaría su máximo en marzo de 2012. 

El aumento de la prima de riesgo fue de tal cuantía que al estado griego no le quedó más remedio que pedir ayuda. Así llegó el primer acuerdo propuesto por la Comisión Europea, secundado por el Fondo Monetario Internacional, el presidente del BCE y la canciller alemana. La troika había nacido. Llegaban así los primeros préstamos, siempre condicionados a la ejecución de recortes en gasto público y otras reformas estructurales de carácter neoliberal. (...)

Unos meses más tarde el Banco Central Europeo vino al rescate. El BCE realizó una compra masiva de bonos griegos a muchos bancos europeos, que estaban deseando deshacerse de ese enorme riesgo. ¡Les hizo un favor! Si Grecia no pagaba, le hubiera tocado hacerlo a los bancos alemanes y franceses. ¡Mucho mejor que el riesgo lo tuviera el BCE!

Para mayor suerte para los bancos, unos meses más tarde se aprobó la creación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Se trataba de un mecanismo temporal que se utilizaría para financiar al Estado griego a precios levemente inferiores a los de mercado, utilizando para ello las garantías del resto de Estados miembros.

 Eso significaba que los inversores internacionales podían prestar ahora a Grecia sin peligro: si todo iba bien, ellos cobraban; si iba mal y el bipartidismo griego no podía pagar, entonces varios Estados europeos se harían cargo del coste.

Como consecuencia de esos acuerdos, durante este periodo de tiempo se fue trasladando el riesgo de impago griego desde los bancos hacia los Estados europeos. (...)

Tiempo para que los bancos europeos pudiesen ir deshaciéndose de los títulos de deuda pública al mismo tiempo que los Estados europeos y el BCE pasaban a ser propietarios de los mismos. Así las cosas, cuando se hizo finalmente la reestructuración de la deuda pública, en abril de 2012 (¡dos años más tarde!), buena parte de los bancos europeos no perdieron nada porque ya se habían retirado del negocio.  (...)

A día de hoy, los bancos europeos apenas tienen exposición. (...)

¡Qué paradoja! A pesar de que fueron los bancos privados quienes realizaron malas inversiones al prestar dinero a un agente económico que más tarde se declaró insolvente, como Grecia, hoy día son los contribuyentes del resto de economías europeas los que corremos el riesgo de un impago de la deuda pública griega. 

A día de hoy, los contribuyentes españoles tenemos una exposición a la deuda pública griega de más de 27.000 millones de euros. Es mucho, pero en realidad se trata de una cantidad siete veces inferior a la exposición que tenían en diciembre de 2009 los bancos alemanes y franceses. (...)"            (Alberto Garzón y Eduardo Garzón, Público.es, 20/02/2015)

17.2.15

Comparando los efectos de la deuda griega con los de la deuda argentina...

"(...) En la esfera productiva el derrumbe de la economía helena supera ampliamente lo ocurrido en el Cono Sur. Desde el 2009 Grecia soporta una continuada depresión que desmoronó su PBI en un 26%. 

El desempleo promedio trepó al 27 % y supera el 50% en las franjas juveniles. Las jubilaciones y pensiones fueron brutalmente reducidas y la pobreza afecta al 40% de la población infantil [3].

El desmoronamiento que Argentina padeció en la acotada coyuntura del 2001-02 se ha extendido en Grecia a lo largo de seis años. También la deuda helena ha trepado por encima de su equivalente latinoamericano.

 Saltó del 100% (2008) al 174% (2014) del PBI.
Pero la principal diferencia entre ambos casos radica en la transferencia del pasivo griego a los estados de la Unión Europea. Los bancos acreedores -especialmente alemanes y franceses- utilizaron las dos reestructuraciones de la deuda para desprenderse de esa carga. 

En la actualidad el 60% de la deuda griega está en manos de una agencia estatal-financiera del Viejo Continente (FEFF), otro 10% es manejado por el FMI y el 6% restante es administrado por el Banco Central Europeo. La estatización se consumó a través de una operación fraudulenta. Los títulos fueron cotizados a precios elevados e intercambiados con grandes auxilios crediticios. 

Mientras que Argentina negoció sus canjes con múltiples acreedores privados (2005), Grecia tramita su deuda con la jefatura de la Unión Europea. Este manejo asume un carácter político muy distinto a la operación económica que concretó el país sudamericano. 

En la esfera institucional las diferencias son también muy marcadas. En ambos casos la estructura tradicional de partidos, legisladores y funcionarios fue deglutida por la crisis. El bipartidismo heleno de socialdemócratas y conservadores (PASOK-Nueva Democracia) quedó tan incinerado, como el justicialismo menemista y la UCR de Argentina.

Este último desplome arrastró a todo el régimen vigente. El presidente De la Rúa fue eyectado de la Casa Gobierno y cinco mandatarios gobernaron durante pocas semanas. Una ruptura de esa envergadura no se consumó hasta ahora en Grecia.

El desenlace posterior también ha sido diferente. El viejo esquema político fue reconstruido en Argentina durante la última década por los gobiernos kirchneristas. Otorgaron importantes concesiones sociales y democráticas para distender la ira popular y recomponer los intereses de los grupos dominantes.

Como en Grecia nadie pudo implementar esa restauración, la continuidad de la crisis condujo al ascenso de Tsipras a la presidencia. Syriza no proviene de estructuras tradicionales como el kirchnerismo justicialista. Es una fuerza alineada en la izquierda radical que asume ideales anticapitalistas.

En este marco de antecedentes y contextos tan distintos: ¿Puede Grecia lograr el mismo desahogo económico que consiguió Argentina durante la última década?  (...)

La pérdida de soberanía monetaria que genera su pertenencia a la eurozona acentúa esas diferencias. Argentina siempre mantuvo la administración autónoma de su deteriorada moneda. Quedó favorecida, además, por un default de la deuda que blindó su economía ante a las turbulencias de las finanzas internacionales. Por eso negoció el canje de su deuda con menor presión de los banqueros y el FMI.

Por el contrario Grecia está ubicada en un área estratégica de la tormenta global. A pesar de su reducida participación en el PBI europeo se encuentra muy integrada a todos los circuitos del Viejo Continente. No bordea a la economía mundial, sino que conforma una periferia directa del centro.

Esta localización explica la enorme expectativa internacional que acompaña a la renegociación de su deuda. Esa centralidad contrasta con la relativa indiferencia que rodeó al desenlace del canje argentino durante el 2003-06.  

El protagonismo de Grecia ha quedado reforzado por la estatización de sus pasivos. Mientras que el intercambio de los bonos argentinos fue tramitado en forma convencional por funcionarios y banqueros, las tratativas de la deuda helena son monitoreadas por Merkel y Hollande.

Resulta difícil determinar si esa gravitación aumenta o reduce el margen de negociación del país. Pero es indudable que el establishment europeo ha quedado desconcertado por el triunfo de Syriza. A diferencia del 2012 no logró ningún resultado con las campañas para atemorizar a los electores.  (...)

Las semejanzas de Grecia con lo vivido en Argentina son más significativas en el terreno regional. Es evidente que la recuperación de conquistas exige un contexto europeo más permeable a los intereses populares. 

Recurriendo a la imaginación se podría concebir al triunfo de Syriza como un acontecimiento equivalente a la victoria lograda por Chávez en 1999. Ese triunfo fue sucedido por sublevaciones populares exitosas (Argentina, Ecuador, Bolivia) y victorias contra la derecha en varios comicios sudamericanos.

Estos procesos determinaron la singularidad de una región, que durante la última década registró dinámicas contrapuestas a la ofensiva neoliberal. En el marco creado por la valorización de las exportaciones primarias, ese escenario político permitió frenar los atropellos de los capitalistas. 

¿Se repetirá esa secuencia en la periferia europea? ¿Lograrán revertir el apriete deflacionario que impone el euro? ¿Construirán resistencias semejantes al movimiento que en Sudamérica contuvo al ALCA?

La prioridad de la derecha es abortar estas posibilidades contraponiendo a Grecia con el resto de Europa. Los conservadores difaman al pueblo heleno, presentando los vicios de la burocracia y los capitalistas (corrupción, estafas, irresponsabilidad financiera), como un ADN de toda la sociedad. Insultos muy parecidos suelen difundir los periódicos estadounidenses contra varias naciones latinoamericanas. (...)

Resulta posible implementar la auditoría con cierta facilidad, puesto el 80 % del pasivo está en manos de la troika y se remonta a lo sumo al año 2010. Una rápida inspección ilustraría cómo la escandalosa subvención a los bancos se consumó violando las normas del BCE. La auditoría demostraría, además, la gravitación de los gastos militares en el pasivo previo y las fortunas amasadas por los contratistas extranjeros en esas operaciones [7]

En Argentina nunca se realizó esa auditoría y las investigaciones parciales durmieron en los Tribunales y el Congreso.(...)"         (Claudio Katz , Rebelión, 17/02/2015)

12.2.15

Grecia no puede pagar lo que debe. ¿Por qué no admitir esa realidad y reducir los pagos para que los griegos no soporten un sufrimiento eterno?

"Los últimos acontecimientos de Grecia suponen un desafío crucial para Europa: ¿es capaz de dejar atrás los mitos y la moralización, y afrontar la realidad de una forma que respete los valores esenciales del continente? 

En caso contrario, todo el proyecto europeo -el intento de consolidar la paz y la democracia mediante una prosperidad compartida- sufrirá un golpe terrible, tal vez mortal.

Hablemos primero de esos mitos: mucha gente parece creer que los préstamos que Atenas ha recibido desde que estalló la crisis han servido para financiar el gasto griego.

La realidad, sin embargo, es que la inmensa mayoría del dinero prestado a Grecia se ha utilizado simplemente para pagar los intereses y el principal de la deuda. De hecho, a lo largo de los dos últimos años, una cantidad superior al total enviado a Grecia se ha reciclado de esta manera: el Gobierno griego obtiene más ingresos que lo que gasta en cosas que no son intereses, y entrega los fondos adicionales a sus acreedores.

O, por simplificar las cosas un poco más de la cuenta, se podría pensar que la política europea supone un rescate económico no para Grecia, sino para los bancos de los países acreedores, y que el Gobierno griego simplemente actúa como intermediario (mientras que a los ciudadanos griegos, que han visto caer en picado su nivel de vida, se les exige que hagan aún más sacrificios para que ellos también puedan aportar fondos a ese rescate).

Una manera de ver las exigencias del recién elegido Gobierno griego es que este quiere que se reduzca la cuantía de esa aportación. Nadie habla de que Grecia gaste más de lo que ingresa; lo único que se discute es la posibilidad de gastar menos en intereses y más en cosas como la sanidad y las ayudas a los indigentes.

 Y al hacerlo, la consecuencia añadida sería que se reduciría enormemente la tasa de paro griega, del 25 %.

¿Pero no tiene Grecia la obligación de pagar las deudas que su propio Gobierno decidió contraer? Ahí es donde entra en juego la moralización. (...)

Es cierto que Grecia (o, para ser más exacto, el Gobierno de centroderecha que gobernó el país entre 2004 y 2009) tomó prestadas de manera voluntaria unas sumas enormes de dinero. Sin embargo, también es verdad que los bancos de Alemania y del resto del mundo le prestaron a Grecia todo ese dinero de manera voluntaria. 

En condiciones normales, sería de esperar que las dos partes responsables de ese error de juicio pagasen por él. Pero las entidades crediticias privadas han sido, en gran medida, rescatadas (a pesar del “recorte” de sus demandas en 2012). Mientras tanto, se espera que Grecia siga pagando.

Ahora bien, la verdad es que nadie cree que Grecia pueda pagar todo lo que debe. De modo que ¿por qué no admitir esa realidad y reducir los pagos hasta un nivel que no imponga a los ciudadanos un sufrimiento eterno? 

¿Acaso el objetivo es que Grecia sirva de ejemplo para otros prestatarios? Si es así, ¿cómo se compatibiliza eso con los valores de la que, supuestamente, es una comunidad de países democráticos y soberanos? (...)"            (   , El País,   1 FEB 2015)

6.2.15

La transustanciación de la deuda griega: de la banca alemana al contribuyente europeo. El 'trueque' del siglo

"(...) según los cálculos realizados por el think tank Open Europe, el 60% de la deuda griega está actualmente en manos de la Comisión Europea. Ergo de los contribuyentes de la unión monetaria.

El mapa de la distribución de la deuda helena ha cambiado sustancialmente en apenas cuatro años. Actualmente, la susodicha comisión mantiene el 60% de la deuda seguida del FMI, que mantiene el 10%, y del BCE, que tiene el 6%. Porciones menores se encuentran en las arcas de los bancos griegos (3%), de los bancos extranjeros (1%) y del Banco de Grecia (1%). 

En el año 2011, sin embargo, el reparto era diferente: el FMI, el BCE y la Comisión Europea mantenían en conjunto el 36% del total, mientras que las entidades financieras extranjeras y las entidades financieras helenas captaban el monto restante (64%). (...)

La transustanciación de la deuda: del sector privado al contribuyente europeo

¿Cómo ha cambiado la deuda de manos tan rápidamente? Mediante los rescates financieros que ha recibido el país de parte del FMI, el BCE y la Comisión. Esta tríada más conocida como la Troika no sólo ha prestado dinero a Grecia –unos 240.000 millones de euros- a cambio de percibir un viraje de escala nacional hacia la austeridad, sino que al hacerlo también ha sustituido a la gran banca y a los grandes fondos de inversión internacionales como principal acreedor de Atenas.

Oficialmente, los rescates tenían un objetivo principal: evitar que Grecia, en medio de una gran ola de incertidumbre y especulación, tuviese que seguir acudiendo a los mercados para financiarse dado que el coste de esta operación era cada vez mayor. De esta manera, la Troika pretendía garantizar una línea de crédito para que el país mediterráneo no incurriese en agrandar un volumen de deuda cada vez más difícil de afrontar. 

Pero también conseguía otra cosa: que su dinero fuese utilizado por las autoridades helenas para cumplir sus vencimientos con los bancos y los fondos de inversión, evitando también de esta forma que el sector privado se quedase sin cobrar (según los cálculos realizados recientemente por Martin Wolf, un columnista del Financial Times, sólo el 11% de todo el dinero recibido por Atenas se ha destinado a “actividades del Gobierno”).

En otras palabras: los rescates de los países en crisis son también, y quizás sobre todo lo demás, rescates de la banca acreedora (en el caso griego, fundamentalmente de la banca tanto alemana como francesa). 

Porque estas entidades tampoco se han limitado únicamente a conseguir el dinero apostado inicialmente, sino que han aprovechado la intervención de la Troika para recortar su exposición a Grecia en detrimento de ésta. 

Las cifras del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) son claras al respecto: la exposición de los bancos de la zona del euro a Grecia pasó de los 128.000 millones de euros en 2008 a los 12.000 millones de euros en 2013. (...)"          ( , El Boletín.com,

3.2.15

La auditoría podrá emitir una opinión argumentada acerca de la legalidad, la ilegitimidad e incluso la nulidad de la deuda contratada por Grecia con la troika

"(...) Algunos elementos clave que la realización de la auditoría podría sacar a la luz:

(...) A partir de 2010 y hasta 2012 los créditos concedidos por la troika a Grecia sirvieron en gran parte para rembolsar a los acreedores durante ese período, a saber, los bancos comerciales de las principales economías de la UE, comenzando por las entidades alemanas y francesas. 

 Cerca del 80% de la deuda griega en 2009 estaba en manos de bancos comerciales de países de la UE. Entre estos, solo los bancos alemanes y franceses mantenían en torno al 50% del total de títulos públicos griegos.

Una auditoría de la deuda griega mostrará que los bancos comerciales europeos aumentaron con intensidad sus créditos a Grecia entre finales de 2005 y 2009 (los créditos se incrementaron en más de 60.000 millones de euros, pasando de 80.000 millones a 140.000 millones) sin considerar la capacidad de Grecia para devolverlos. Los bancos actuaron de manera temeraria, convencidos de que las autoridades europeas vendrían en su auxilio en caso de problema. 
Como ya se ha indicado más arriba, la auditoría mostrará que el presunto plan de rescate a Grecia, puesto en marcha por las autoridades europeas con la ayuda del FMI, ha permitido en realidad que los bancos de algunos países europeos con un peso decisivo en las instancias europeas continúen recibiendo los reembolsos de Grecia transfiriendo el riesgo a los Estados a través de la troika.

 No es Grecia quien ha sido rescatada, sino un puñado de grandes bancos comerciales europeos implantados principalmente en los países más fuertes de la UE. 

Los bancos comerciales han sido así pues reemplazados por la troika, que ha pasado a ser el principal acreedor de Grecia desde finales de 2010. 

La auditoría analizará la legitimidad del plan de rescate. ¿Resulta este conforme a los tratados de la UE (principalmente el artículo 125, que prohíbe a un Estado miembro hacerse cargo de los compromisos financieros de otros Estados miembros)? 

Los prestamistas públicos en 2010 (es decir, los 14 Estados miembros que concedieron préstamos a Grecia por un total de 53.000 millones de euros, el FMI, el BCE, la Comisión Europea, etc.), ¿han respetado el principio de autonomía de la voluntad del prestatario, a saber Grecia? 

¿O se han beneficiado de su angustia ante los ataques especulativos de los mercados financieros para imponerles contratos que van en contra de su propio interés? Estos prestamistas, ¿han impuesto condiciones leoninas, sobre todo al exigir para su devolución tipos de interés exagerados?

Se trata asimismo de auditar la acción del FMI. Sabemos que en el seno de la dirección del Fondo varios directores ejecutivos (el brasileño, el suizo, el argentino, el indio, el iraní, el chino, el egipcio) mostraron sus grandes reservas con respecto al préstamo acordado por el FMI, afirmando sobre todo que Grecia no sería capaz de devolverlo dadas las políticas que le eran impuestas. 

El gobierno griego, ¿solicitó a la administración encargada de las estadísticas, en connivencia con el anterior director gerente del Fondo, falsear los datos exactos a fin de presentar un boletín sobre la salud financiera del país tan malo que permitiera al FMI poner en marcha un plan de rescate? Varios altos funcionarios griegos así lo afirman. 

¿Ha sobrepasado el BCE de manera grave sus prerrogativas al exigir al Parlamento griego que legislara sobre el derecho de huelga, la Sanidad, el derecho de asociación, la educación y la legislación sobre la fijación de salarios? (...)

En marzo de 2012, la troika organizó una reestructuración de la deuda griega que fue presentada en su momento como un éxito. Recordemos que el entonces primer ministro, Yorgos Papandréu, anunció a principios de noviembre de 2011, en la víspera de una reunión del G-20, su intención de convocar un referéndum para febrero de 2012 sobre esa reestructuración de la deuda preparada por la troika. 

Ante la presión de esta, aquel referéndum jamás tuvo lugar y se le retiró el derecho al pueblo griego a pronunciarse sobre las nuevas deudas. Los grandes medios de comunicación dieron eco al discurso de que la reestructuración permitía reducir la deuda griega en un 50%.

 En realidad, esta deuda es mayor en 2015 que en 2011, el año previo a la gran anulación del supuesto 50%. La auditoría mostrará que esta operación de reestructuración, que constituye una vasta superchería, estaba vinculada a la profundización de las políticas contrarias al interés de Grecia y de su población.

La auditoría deberá evaluar si las estrictas condiciones impuestas por la troika a Grecia en contraprestación a los créditos constituyen una violación de una serie de tratados y convenciones que han de ser respetados tanto por los acreedores como por el prestatario, Grecia. 

El profesor de Derecho, Andreas-Fischer-Lescano, comisionado por la Cámara de Trabajo de Viena demostró de manera irrefutable que los programas de la troika son ilegales en virtud del derecho europeo y del derecho internacional. 

Las medidas definidas en los programas de ajuste a los que Grecia fue sometida y las políticas concretas que son la consecuencia directa de ello violan una serie de derechos fundamentales, tales como el derecho a la sanidad, a la educación, a la vivienda, a la Seguridad Social, a un salario justo, pero también a la libertad de asociación y a la negociación colectiva.(...)

La auditoría determinará si, como exige el Reglamento (UE) nº 472/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, del 21 de mayo de 2013, antes citado, el "programa de ajuste macroeconómico respeta plenamente el artículo 152 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea y el artículo 28 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea".

 La auditoría debe verificar igualmente si ha sido respetado el siguiente pasaje del Reglamento: "Los esfuerzos de consolidación presupuestaria establecidos en el programa de ajuste macroeconómico tendrán en cuenta la necesidad de garantizar recursos suficientes para las políticas fundamentales, como la educación y la salud." 

Se trata asimismo de verificar si se ha aplicado este principio fundamental del Reglamento: "En el artículo 9 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) se dispone que, en la definición y ejecución de sus políticas y actividades, la Unión tendrá en cuenta las exigencias relacionadas con la promoción de un nivel de empleo elevado, con la garantía de una protección social adecuada, con la lucha contra la exclusión social y con un nivel elevado de educación, formación y protección de la salud humana." 

Se trata de contraponer esto con el informe de evaluación de la puesta en marcha del segundo programa de ajuste estructural, publicado en abril de 2014, por los servicios competentes de la UE y en el que los autores se felicitan de la reducción de un 20% de los empleos públicos griegos.

 En el recuadro titulado "relatos de logros del programa de ajuste económico" (Success stories of the Economic Adjustment Programme) se puede leer que las reformas del mercado laboral han permitido reducir el salario mínimo legal y que se han suprimido 150.000 empleos en la Administración Pública (decrease in general government employement by 150,000, p. 10). 

La auditoría deberá demostrar que las medidas dictadas por los acreedores constituyen regresiones manifiestas en el ejercicio de los derechos humanos fundamentales y la violación flagrante de una serie de tratados. 

 Se pueden identificar importantes irregularidades. En consecuencia, la comisión encargada de la auditoría podrá emitir una opinión argumentada acerca de la legalidad, la ilegitimidad e incluso la nulidad de la deuda contratada por Grecia con la troika."                                    (Éric Toussaint , CADTM, en Rebelión, 22/01/2015)

30.1.15

Que Alemania pierda, sin importar que postura escoja, es una de las consecuencias políticas del caos creado por sus bancos

"(...) La política de Syriza es exigir una revisión de las medidas de austeridad impuestas a Grecia por una coalición de Alemania, Francia, el Fondo Monetario Internacional e indirectamente el Departamento del Tesoro estadunidense. Syriza dice que no quiere abandonar el euro y que no lo va a hacer.

Alemania dice que no será chantajeado por Grecia para alterar su política. ¿Chantajeado? ¿Puede la pequeña Grecia chantajear a Alemania? En un sentido los alemanes tienen razón. 

Con Syriza los griegos van a estar jugando bola ruda. La zona del euro no tiene previsiones acordadas ni para la retirada ni para la expulsión. Si las fuertes potencias intentan expulsar a Grecia de la zona del euro, un gran número de países pueden apresurarse a una retirada por buenas o malas razones.

Muy pronto la zona del euro podría no existir ya, y Alemania sería el perdedor individual más grande. Así, desde el punto de vista de Alemania (y de Francia), las exigencias de los griegos son una propuesta donde todos pierden. 

Hasta el momento Alemania mantiene su postura pero ha suavizado la amenaza de expulsión. Francia ha dicho que está contra la expulsión. Esto sirve a los objetivos de Syriza. Que en particular Alemania pierda sin importar que postura escoja ahora es una de las consecuencias políticas del caos. (...)"            (Immanuel Wallerstein, La Jornada, en Jaque al Neoliberalismo, 27/01/2015)

29.1.15

En manos de quién está la insostenible deuda griega... en las nuestras, después de que la banca alemana y francesa se desprendieran de ella


"Un total de 217.400 millones de euros de deuda soberana griega, el 69%, está en manos del FMI_y de los países de la zona euro, ya sea por los préstamos bilaterales que cada uno concedió a Grecia en el primer rescate o a través del riesgo asumido dentro del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF por sus siglas en inglés), el vehículo con el que se articuló el segundo rescate.

En el primer rescate, concedido en mayo de 2010, el FMI aportó 20.100 millones de euros y los estados miembros de la zona euro, 52.900 millones de euros. Un total de 73.000 millones de los que la mayor parte correspondió a Alemania, con 15.165 millones de euros, seguida de Francia, con 11.388 millones. España contribuyó entonces con 6.650 millones.

En el segundo rescate, de noviembre de 2011, el FMI asumió una contribución de 28.000 millones de euros –de los que 8.200 millones se concederían a partir de 2014 y que el organismo dejó en suspenso a la espera de un acuerdo entre la troika y Atenas– y el Mecanismo Europeo de Estabilidad, de 141.800 millones de euros, lo que supuso una nueva concesión de financiación por parte de los socios europeos.

 Este mecanismo, creado en octubre de 2011 como cortafuegos ante la crisis y con el que financiar los rescates de países socios en apuros, se diseñó con un reparto del capital en la misma proporción del pactado en la creación del Banco Central Europeo. Así, a España le corresponde el 12,75% de esa segunda ayuda a Grecia, mientras que el primer gran acreedor vuelve a ser Alemania, que asume el 29,07% de la financiación del EFSF, seguida de Francia, con el 21,83%.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, cifró recientemente en 26.000 millones de euros la cuantía que España se juega con la deuda griega, motivo para no desear su salida del euro ni la aplicación de una quita.

La deuda soberana griega ya sufrió una fuerte quita para los bonos en manos de inversores privados como parte de la negociación del segundo rescate del país. Asumieron una pérdida del 53% que permitió rebajar el montante de la deuda pública en 100.000 millones de euros, en una negociación tras la que los estados de la zona euro, el FMI y el BCE quedaron como los grandes acreedores del país. 

De hecho, la banca europea –en especial la alemana y la francesa, la más expuesta a los bonos griegos– ya había ido vendiendo con contundencia su deuda helena en el mercado, lo que sin duda contribuyó a disparar la prima de riesgo del país. Y cuando se acordó la ejecución de la quita, su riesgo quedó finalmente reducido al mínimo.  

Apenas el 12% del total de la deuda soberana griega está ahora en manos privadas, lo que en buena parte explica que la incertidumbre sobre la solvencia del país haya tenido un efecto limitado en mercado. Y buena parte de estos acreedores privados corresponden a fondos que en su momento no aceptaron la quita y no acudieron al canje.

El BCE es el tercer mayor acreedor de Grecia con el 9% de su deuda soberana y, como tal, promete jugar un papel determinante, más aún después de que Mario Draghi haya anunciado su plan de compra masiva de deuda soberana.(...)"        (Nuria Salobral, Cinco Días, 27/01/2015)

15.1.15

¿Y si Syriza le toma la palabra a la UE y audita la deuda de Grecia? Se demostrará que las medidas dictadas por los acreedores violaron los tratados

" (...) ¿Qué pasará si Syriza, una vez en el gobierno, decidiera tomar literalmente el artículo 7 de un reglamento adoptado en mayo de 2013 por la Unión Europea para los países sometidos a un plan de ajuste estructural? 

He aquí el texto completo del punto 9 del citado artículo 7: 
“Un Estado miembro sometido a un programa de ajuste macroeconómico efectuará una auditoría exhaustiva de sus finanzas públicas a fin, entre otras cosas, de evaluar las razones por las que se ha incurrido en niveles excesivos de endeudamiento y de detectar cualquier posible irregularidad.”(1)

El gobierno de Antonis Samaras se abstuvo de aplicar esta disposición del reglamento a fin de ocultar a la población griega los verdaderos motivos del aumento de la deuda y las irregularidades vinculadas al respecto. En noviembre de 2012, el Parlamento dominado por la derecha había rechazado la moción presentada por Syriza para la creación de una comisión de investigación sobre la deuda, con 167 votos en contra, 119 a favor y cero abstenciones.

Está claro tras una victoria electoral de Syriza, el gobierno que se forme bajo su liderazgo podría perfectamente tomarle la palabra a la Unión Europea al constituir una comisión de auditoría de la deuda (con participación ciudadana) con el propósito de analizar el proceso de endeudamiento excesivo de Grecia para desvelar las posibles irregularidades e identificar las partes que sean ilegales, ilegítimas, odiosas… de esa deuda.

La deuda griega, que representaba el 113 % del PIB en 2009 antes del estallido de la crisis en el país y la intervención de la Troika, que posee 4 / 5 partes de esa deuda, pasó al 175 % del PIB en 2014. Por tanto, a la intervención de la Troika le ha seguido un aumento muy fuerte de la deuda griega.

A partir de 2010 y hasta 2012 los créditos concedidos por la Troika a Grecia sirvieron en gran parte para rembolsar a los acreedores durante ese período, a saber, los bancos comerciales de las principales economías de la UE, comenzando por las entidades alemanas y francesas.(2) Cerca del 80 % de la deuda griega en 2009 estaba en manos de bancos comerciales de países de la UE. Entre estos, solo los bancos alemanes y franceses mantenían en torno al 50 % del total de títulos públicos griegos.

Una auditoría de la deuda griega mostrará que los bancos comerciales europeos aumentaron con intensidad sus créditos a Grecia entre finales de 2005 y 2009 (los créditos se incrementaron en más de 60 mil millones de euros, pasando de 80 mil millones a 140 mil millones) sin considerar la capacidad de Grecia para devolverlos. Los bancos actuaron de manera temeraria, convencidos de que las autoridades europeas vendrían en su auxilio en caso de problema.

La auditoría mostrará que el presunto plan de rescate a Grecia puesto en marcha por las autoridades europeas con la ayuda del FMI, ha permitido en realidad que los bancos de algunos países europeos con un peso decisivo en las instancias europeas, continúen recibiendo los reembolsos de Grecia transfiriendo el riesgo a los Estados a través de la Troika. No es Grecia quien ha sido rescatada, sino un puñado de grandes bancos comerciales europeos implantados principalmente en los países más fuertes de la UE.
 
La auditoría analizará la legitimidad del plan de rescate. ¿Resulta este conforme a los tratados de la UE (principalmente el artículo 125, que prohíbe a un Estado miembro hacerse cargo de los compromisos financieros de otros Estados miembros)? Los prestamistas públicos en 2010 (es decir, los 14 Estados miembros que concedieron préstamos a Grecia por un total de 53 mil millones de euros, el FMI, el BCE, la Comisión Europea, etc.), ¿han respetado el principio de autonomía de la voluntad del prestatario, a saber Grecia? 

¿O se han beneficiado de su angustia ante los ataques especulativos de los mercados financieros para imponerles contratos que van en contra de su propio interés? Estos prestamistas, ¿han impuesto condiciones leoninas, sobre todo al exigir para su devolución tipos de interés exagerados?(3)

Se trata asimismo de auditar la acción del FMI. Sabemos que en el seno de la dirección del Fondo varios directores ejecutivos (en especial el de Brasil y el de Suiza) mostraron grandes reservas con respecto al préstamo acordado por el FMI, afirmando sobre todo que Grecia no sería capaz de devolverlo dadas las políticas que le eran impuestas.(4) (...)

La auditoría deberá demostrar que las medidas dictadas por los acreedores constituyen regresiones manifiestas en el ejercicio de los derechos humanos fundamentales y la violación flagrante de una serie de tratados.

 Se pueden identificar importantes irregularidades. En consecuencia, la comisión encargada de la auditoría podrá emitir una opinión argumentada acerca de la legalidad, la ilegitimidad e incluso la nulidad de la deuda contratada por Grecia con la Troika."                   (Éric Toussaint, Attac 14/01/2015, Artículo publicado en Público.es)

1.9.14

"No somos idiotas, somos mujeres de la limpieza"

"Tras 11 meses de una lucha larga y amarga, despedidas desde septiembre, puestas bajo la condición de "disponibilidad" siendo despedidas al final de los ocho meses, 595 mujeres de limpieza de la función pública se convirtieron en el símbolo de la más feroz resistencia contra la austeridad en Grecia. 

Estas mujeres se han convertido a su vez en una cuestión política y en líderes de toda la resistencia actual en contra de la política de la Troika, atreviéndose a enfrentarse a un enemigo tan poderoso como el gobierno griego, el Banco Central Europeo, la Comisión y el FMI...  (...)

Se ha hablado muy poco de la vida de las mujeres y mucho menos de sus luchas contra los dictados de la Troika. Es así, con sorpresa, que la opinión pública ha acogido esta lucha ejemplar, realizada únicamente por mujeres. 

Pero, ¿es realmente una sorpresa? Ellas participaron masivamente en las 26 huelgas generales. En los movimientos de indignados, ocuparon las plazas, acamparon y se manifestaron. Se han movilizado en primera línea en la ocupación y la autogestión de la ERT*.

Ejemplares, fueron el alma en las asambleas durante la huelga en la enseñanza y en las universidades, contra la "disponibilidad", es decir, el despido después de estar ocho meses cobrando solo el 75% de su salario. 25.000 funcionarios públicos, en su mayoría mujeres, se verán afectados por los recortes de servicios públicos. 

También constituyen la abrumadora mayoría (95%) de los voluntarios del Movimiento de Solidaridad y de servicios autogestionados que tratan de hacer frente a la crisis sanitaria y humanitaria.La masiva participación de las mujeres en los movimientos de resistencia en contra de la destrucción del Estado de bienestar por las políticas de austeridad, por lo tanto, no es una sorpresa, no es casual: en primer lugar, y lo sabemos, las mujeres están en el punto de mira de las políticas de austeridad.

 La destrucción del estado de bienestar y los servicios públicos atacó sus vidas, como en la mayoría de los empleados públicos y como usuarias también de los servicios públicos, por ello las mujeres han sido doblemente afectadas por los recortes. Por consiguiente, tienen miles de razones para no aceptar la regresión histórica de su condición de mujeres, que equivaldría a un retroceso real al siglo XIX!  (...)

Todo comenzó cuando, para imponer la parte más difícil de su programa de austeridad y cumplir los compromisos con sus acreedores, el gobierno se centró prioritariamente en las mujeres de limpieza del Ministerio de Finanzas, Administración tributaria y aduanera. Las colocó en el mecanismo de “disponibilidad” desde finales de agosto, hecho que les supuso cobrar ¾ de su salario de 550 euros durante ocho meses antes de que ser despedidas definitivamente.  (...)

Y esto en un momento en que los movimientos de resistencia estaban heridos por la austeridad sin fin, atomizados, cansados, agotados, vulnerables...El gobierno creía que "con esta categoría de trabajadores", estas pobres mujeres "de clase baja" con salarios de apenas 500 euros, sin ser muy inteligentes (de ahí el lema de: "no somos idiotas somos mujeres de la limpieza"), rápidamente acabarían estrellándose como moscas.

El objetivo es privatizar el trabajo de las mujeres de la limpieza como un regalo a empresas privadas de limpieza. Organizaciones mafiosas conocidas como campeonas del fraude fiscal, que subcontratan con salarios de 200 euros al mes, o 2 euros por hora, con seguro parcial, ningun derecho laboral, lo que equivale a condiciones de semi-esclavitud y galera.

Estas mujeres despedidas y sacrificados en el altar caníbal de la Troika, las mujeres de 45 a 57 años, a menudo madres solteras, divorciadas, viudas, endeudadas, con hijos o esposos desempleados o discapacitados dependientes, que se encuentran ante la imposibilidad de cobrar su jubilación anticipada, y esto después de más de 20 años de trabajo, y sin ninguna posibilidad de encontrar otro trabajo, decidieron no dejarse pisotear. 

Han tomado las riendas de su vida!Y ahora un puñado de mujeres deciden sacudir las formas de lucha de los sindicatos tradicionales. Algunas toman la iniciativa de organizarse por y para sí mismas, un núcleo de ellas ya había luchado y ganado hace 10 años la batalla por la contratación indefinida. Ellas han trabajado como hormigas, pacientemente, tejiendo una tela de araña en todo el país...

Y como han echado a la calle a estas funcionarias del Ministerio de Finanzas, la huelga no tienen sentido. Estas trabajadoras han decidido hacer un muro humano con sus cuerpos en la calle, ante la entrada principal del Ministerio de Finanzas, en la plaza "Syntagma", la plaza de delante el Parlamento, el lugar más emblemático del poder…

No es casualidad que sean mujeres las que han creado formas de lucha llenas de imaginación. No tenidas en cuenta por razones de género y de clase social, marginadas por los sindicatos y sin tener lazos con las organizaciones tradicionales de la izquierda griega, han tenido que hacer ruido para hacerse oír, para hacerse escuchar, han tenido que crearse una imagen para ser visibles!

Han substituido las huelgas pasivas, las jornadas de acción efímeras e ineficaces, por la acción directa y colectiva. Sobre la no-violencia poden el humor y la espectacularidad. Con coronas de espinas en la cabeza en Pascua, con la soga al cuello ante el sito al Partido Nueva Democracia, con música y baile reclaman: la reincorporación de todas y de forma inmediata! Todo esto no tiene precedente en Grecia…

Ellas ocupan y bloquean el acceso al Ministerio, sobre todo persiguen a los miembros de la Troika cuando quieren entrar (¡) y les obligan a huir y salir corriendo por la puerta de servicio, junto con sus guardaespaldas. Se enfrentan y luchan cuerpo a cuerpo con las unidades especiales de la policía. Todos los días se inventan nuevas acciones, que difunden los medios, y alertan a toda la población: en definitiva rompen el aislamiento.  (...)"                (Sonia MitraliaPatas Arriba, Rebelión, 30/08/2014)

12.3.14

Merkel ya ha conseguido su objetivo. El 100% de la deuda externa neta griega es pública y así sólo necesita negociar con un gobierno débil y no con miles de inversores

"(...) El mensaje de la Troika y del Gobierno heleno es que Grecia empieza a mejorar. Pero este economista observador se ha mirado los números de 2013 y son estremecedores. El desempleo siguió aumentando, especialmente el juvenil y la pobreza extrema también. Este es el principal drama de la economía griega.

Pero los números financieros son desastrosos. Los talibanes de la devaluación competitiva nos dijeron que bajando salarios aumentarían las exportaciones y disminuiría el paro. Pero las exportaciones de bienes en Grecia acabaron casi estancadas. Sólo crece el turismo igual que en España, por sus privilegiadas islas y playas del Mediterráneo.

Grecia tuvo superávit en la cuenta corriente por que las importaciones volvieron a caer casi un 5% anual. El Gobierno griego le está contando a sus ciudadanos la misma milonga que nuestro gobierno a los españoles. Pero es la depresión y la deflación la que mejoran el déficit exterior. (...)

Merkel ya ha conseguido su objetivo. El 100% de la deuda externa neta griega es pública y así sólo necesita negociar con un gobierno débil y no con miles de inversores a los que ampara la legislación concursal griega y la internacional. El riesgo ahora es que Syriza gane las elecciones y se plante.

 Recuerdo que este economista observador ha preguntado por este riesgo a varios altos cargos de la Troika y no saben o no responden. Si eso pasa no hay plan y lo más probable es que la resolución de la Tragedia griega sería a la Argentina en 2001.

La situación más desconcertante es la del sistema bancario lo cual lleva a pensar a este economista observador que se han inventado todas las cifras de los balances. Hay un dato positivo ya que se ha parado la fuga de depósitos en 2013. 

Aún así los bancos griegos tienen 50.000 mill más en crédito que en depósitos minoristas y la diferencia se la presta el BCE. Grecia es en si misma un bono basura y los estatutos del BCE prohíben prestar con garantía de bonos basura. Por lo tanto, si Draghi se pone escrupuloso en el cumplimiento de sus estatutos y cierra el grifo, Argentina 2001.

 Draghi y el BCE han sido corresponsables de los planes de Merkel, sin darse cuenta que ahora son el principal acreedor de Grecia y el problema lo tienen dentro de sus balance. Si Draghi corta el grifo, tendrá que asumir pérdidas millonarias en sus inversiones en Grecia y su comparecencia en el Parlamento europeo no será tan cómoda como la de la semana pasada.

La banca griega reconoce una morosidad del 31,5% y sorprendentemente desde 2010 ha aumentado el crédito a empresas y familias. No es posible un aumento de la demanda de crédito en una país en depresión. Por lo tanto, los bancos prestan a sus deudores para que les paguen los intereses y evitar el colapso.   (...)

Llegó el momento de la verdad, basta de mentiras y de huidas hacia delante. Acabemos con el riesgo moral y la protección de los inversores internacionales, la mayoría grandes patrimonios. Es necesario un plan para Grecia integral. 

Y si Merkel no está dispuesta a asumir las pérdidas de manera ordenada con Eurobonos, mutualización y monetización de la deuda, cuanto antes se salgan los griegos del Euro y pongan en orden su balance, antes podrán volver a crecer y a reducir su inmoral tasa de paro y pobreza. (...)"         (José Carlos Díez, 05/03/2014)

3.2.14

La estabilización se ha producido más bien por destrucción. Esto no es resolver la crisis, sino transformar una aguda crisis financiera en una crisis duradera de la economía real

"(...) En el 2012, hubo en Grecia un default. A partir de los resultados de este proceso, ¿podemos deducir que el impago es una variable política?

La manera en que los griegos hicieron su default en 2012 es la peor manera posible. Ningún otro país de Europa, o del mundo, debería manejar un default de esa manera. Si se da, ha de ser soberano y tiene que estar pensado desde las necesidades del deudor, no desde las necesidades del prestamista.

El default griego fue organizado por la Troika y por eso fue tan malo. Lo que pasó en Grecia es que el impago fue de la deuda privada y no de la pública. Así que los grandes perdedores fueron los prestamistas griegos, bancos griegos, propietarios de bonos y fondos de pensiones griegos. Como consecuencia, el Estado tuvo que endeudarse otra vez para rescatar a los bancos que estaban en apuros tras el default.

 Esta debe ser la primera vez en la historia que un país hace un default contra sí mismo, en vez de hacerlo contra prestamistas extranjeros con el objetivo de restaurar su economía. Grecia reestructuró su deuda y complicó aún más su situación.

 Es increíble. Por lo tanto, el default es un elemento muy importante, pero tiene que ser organizado de otra manera. Tenéis razón, la política aquí es muy importante. La forma política de hacerlo es que sea en interés del deudor con presión desde abajo.

En España la visión más generalizada ahora mismo es que estamos a salvo de esa situación. El Gobierno, basándose en algunos indicadores macroeconómicos positivos, afirma que la crisis ha terminado y que estamos creciendo.

Dos cosas han cambiado en Europa de forma parecida en España y en Grecia respecto a 2010 e incluso a 2012. La primera es que en la periferia el déficit en cuenta corriente ha decrecido por la recesión. Las importaciones descienden, por lo tanto el déficit exterior se ha reducido. 

Lo segundo es que el déficit presupuestario también ha decrecido por la recesión. Entonces se ha producido cierta estabilización por el lado fiscal y por el de cuenta corriente. Además esta situación se reforzó gracias a la actuación del Banco Central Europeo hace algo más de un año, cuando Draghi dijo que haría lo que fuese necesario hacer. 

Entonces la combinación entre la contracción del déficit y Draghi estabilizando los mercados financieros ha dado como resultado que no hay una presión inmediata de default. Los mercados financieros se han calmado.

Pero si miramos la economía real podemos ver que en realidad, esta estabilización se ha producido más bien por destrucción: la economía está destruida, el desempleo se incrementa, la recesión está siendo muy profunda. Esto es lo que está estabilizando a los mercados.

 No es una situación sostenible porque es poco probable que haya un crecimiento rápido que repare las pérdidas. Todas las evidencias indican que las economías de la periferia se estancarán. Esto no es resolver la crisis, sino transformar una aguda crisis financiera en una crisis duradera de la economía real que es lo que han producido las medidas de austeridad (...)"              (Entrevista a Costas Lapavitsas, Nuria Alabao y Xavier Ferrer, eldiario.es, en Rebelión, 03/02/2014)

13.1.14

Grecia debería abandonar el euro cuanto antes. Si Grecia sale, la crisis financiera del verano de 2011 parecerá un juego de niños.

"En 2012, la crisis de Bankia en España fue el elefante en la habitación que estuvo a punto de hacer saltar por los aires el euro. Los líderes europeos se asustaron y decidieron cerrar las persianas y tomar unas medidas de maquillaje para dar la sensación de que los problemas se han resuelto. Pero en Europa queda todo por hacer. (...)

La troika decidió reestructurar la deuda griega hace dos años y aquello provocó la segunda recesión en Europa por el contagio financiero vía primas de riesgo y fuga de capitales. Los países receptores como Alemania han podido evitar la recesión, pero sus resultados han sido decepcionantes.

Dos años después la deuda pública griega ya está por encima del nivel previo a la quita. A la troika se le olvidó meter en el plan que el país necesita crecer para estabilizar la deuda pública. Esta superará el 180% del PIB en 2014. Con deflación, Grecia tendría que crecer más que China el próximo lustro para conseguir que deje de crecer.

El camino forzado por la troika de deflación de rentas, 25% de caída de renta disponible nominal, ha hundido el consumo y la inversión de las empresas. Y el ajuste fiscal ha frenado en seco la inversión pública. El desplome de la inversión impide que crezca la productividad y aleja aún más al país de la senda de estabilidad. (...)

A pesar de la bajada de salarios, las exportaciones griegas siguen un 12% por debajo de niveles de 2007 y han tenido el peor comportamiento de la eurozona. Grecia debería abandonar el euro cuanto antes, devaluar, reestructurar su deuda y reinventar su modelo económico, político y social.

 Incluso fuera necesitará apoyo financiero exterior y seguir dentro de la unión aduanera europea para evitar una crisis desordenada como Argentina en 2001. Cada día que pasa el coste para los ciudadanos griegos y los contribuyentes europeos aumenta.

Si Grecia sale, se abrirán de nuevo las ventanas de la crisis del euro, los mercados perderán el velo de la ignorancia y la crisis financiera del verano de 2011 parecerá un juego de niños. Será otra bola de partido del euro y seguramente la definitiva. Los líderes europeos deberán decidir cuántos países quieren que sigan en el euro y cuánto dinero están dispuestos a gastarse.
 Y habrá que poner mucho dinero. La maldición europea es que siempre actuamos tarde y sin contundencia ante los problemas. La historia nos enseña que las uniones monetarias con problemas de gobernanza fracasaron. (...)"               ( , El País, 6 ENE 2014)