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4.8.26

Informe Mundial sobre las Drogas 2026: la cocaína funciona mediante un sistema mundial, fragmentado y flexible, que combina cultivos, laboratorios, fronteras terrestres, ríos, puertos, empresas exportadoras, contenedores, embarcaciones menores, operadores financieros y redes de distribución instaladas en varios continentes... la producción mundial de cocaína aumentó más de cuatro veces entre 2014 y 2024, por la mejora en el rendimiento de las plantaciones, los procesos químicos y la capacidad de los grupos criminales para transformar la hoja de coca en mayores cantidades de producto terminado... Por lo tanto, estamos frente a una expansión estructural de la oferta. Mientras los gobiernos celebran incautaciones récord, el mercado consigue producir, transportar y vender más cocaína que nunca... Las incautaciones pueden aumentar al mismo tiempo que crece la disponibilidad porque ambas cosas se alimentan del mismo fenómeno: circula más droga, hay más cargamentos para detectar y también más cargamentos capaces de atravesar los controles... La ruta no necesariamente tiene que ser directa. Cada etapa puede ser ejecutada por actores diferentes. La organización que controla el cultivo no necesariamente controla el puerto, y quien controla el contenedor puede no conocer al distribuidor europeo... La cadena productiva del tráfico ilegal de estupefacientes sufre los mismos procesos de deslocalización, tercerización y fragmentación que el comercio global... En 2024 fueron identificadas 755 nuevas sustancias psicoactivas en el mercado mundial, 118 de ellas nunca reportadas anteriormente. El número de tipos de drogas incautadas es cinco veces mayor que en el año 2000. Las redes no solamente producen más; ofrecen más variedades, mezclas y presentaciones, utilizan aplicaciones sociales y adaptan el producto a distintos públicos (Nicolás Centurión)

"El Informe Mundial sobre las Drogas 2026 confirma que la producción potencial de cocaína se multiplicó más de cuatro veces en una década, que Brasil se consolidó como plataforma de salida hacia Europa, África y Asia y que los grandes puertos dejaron de ser los únicos objetivos. Uruguay no aparece como protagonista del mapa global, pero su ubicación entre las cuencas productoras, la Hidrovía, los puertos brasileños y el Atlántico lo coloca dentro de una zona logística que exige bastante más atención de la que recibe.

Durante décadas, la representación más extendida del narcotráfico latinoamericano fue relativamente sencilla. La coca se cultivaba en los Andes, la cocaína se procesaba cerca de las zonas de producción, cruzaba alguna frontera, llegaba a un puerto y desde allí viajaba hacia Estados Unidos o Europa. Había países productores, países de tránsito y países consumidores. Cada territorio parecía cumplir una función estable dentro del negocio.

El World Drug Report 2026, publicado el 26 de junio por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, termina de demostrar que ese esquema quedó viejo. La cocaína ya no circula por una ruta principal ni depende de una organización capaz de controlar toda la cadena. Funciona mediante un sistema mundial, fragmentado y flexible, que combina cultivos, laboratorios, fronteras terrestres, ríos, puertos, empresas exportadoras, contenedores, embarcaciones menores, operadores financieros y redes de distribución instaladas en varios continentes.

La principal conclusión del informe es brutal por su dimensión: la producción potencial mundial de cocaína aumentó más de cuatro veces entre 2014 y 2024. En la presentación oficial del documento, la UNODC explicó que el volumen de 2024 fue casi cinco veces superior al de una década atrás. El crecimiento no se produjo únicamente porque aumentara la superficie cultivada, también mejoraron el rendimiento de las plantaciones, los procesos químicos y la capacidad de los grupos criminales para transformar la hoja de coca en mayores cantidades de producto terminado.

Por lo tanto, no estamos ante un mercado que simplemente recuperó niveles anteriores: estamos frente a una expansión estructural de la oferta. Mientras los gobiernos celebran incautaciones récord, el mercado consigue producir, transportar y vender más cocaína que nunca. Las incautaciones pueden aumentar al mismo tiempo que crece la disponibilidad porque ambas cosas se alimentan del mismo fenómeno: circula más droga, hay más cargamentos para detectar y también más cargamentos capaces de atravesar los controles.

De los Andes al Atlántico brasileño.

Colombia continúa siendo el principal punto de salida de cargamentos de cocaína identificados a nivel mundial seguido por Perú y Brasil. Estos tres países no cumplen la misma función.

La mayor parte de la cocaína que sale de Colombia continúa desplazándose hacia el norte, directamente o a través de Ecuador, principalmente por vía marítima. Brasil, en cambio, ocupa una posición diferente: funciona como una plataforma atlántica para cocaína originada sobre todo en Perú y Bolivia y, en menor medida, en Colombia. Desde territorio brasileño, los cargamentos se proyectan hacia Europa, África y Asia. 

Este punto es especialmente relevante para comprender el lugar de Bolivia dentro del narcotráfico sudamericano. Bolivia posee producción propia, pero no tiene salida al mar. Para llegar a los grandes mercados necesita atravesar países vecinos. Brasil ofrece territorio, carreteras, ríos, infraestructura exportadora y una extensa costa atlántica. La cocaína puede ingresar por Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Rondônia, Acre o Paraná, consolidarse en centros urbanos y mezclarse posteriormente con los flujos legales que alimentan los puertos.

La ruta no necesariamente tiene que ser directa. Puede comenzar con pequeños movimientos de pasta base o cocaína por caminos terrestres, continuar mediante depósitos intermedios, pasar a camiones con mercadería legal y terminar dentro de un contenedor de un buque de carga. Cada etapa puede ser ejecutada por actores diferentes. La organización que controla el cultivo no necesariamente controla el puerto, y quien contamina el contenedor puede no conocer al distribuidor europeo.

La cadena productiva del tráfico ilegal de estupefacientes sufre los mismos procesos de deslocalización, tercerización y fragmentación que el comercio global.

El informe también registra una preferencia creciente por cargamentos de menor tamaño. Ese cambio aparece a lo largo de la cadena: desde los movimientos de cocaína base dentro de América del Sur hasta los envíos de clorhidrato interceptados en Europa. No significa que hayan desaparecido los cargamentos de varias toneladas. Significa que las redes distribuyen mejor el riesgo, multiplican los envíos y reducen el costo de perder una sola operación. 

Esta constatación obliga a abandonar los mapas construidos únicamente con grandes flechas. Una ruta no es una línea que une Bolivia con Santos o Colombia con Amberes. Es una secuencia de nodos: producción, procesamiento, cruce fronterizo, almacenamiento, consolidación, empresa exportadora, terminal portuaria, escala oceánica, extracción y distribución.

Europa cerró una puerta y aparecieron diez

Las incautaciones de cocaína continúan concentradas en dos grandes espacios: América Latina y el Caribe reúnen el 83% del volumen mundial decomisado y Europa otro 15%. En conjunto se explica prácticamente todo el mercado visible para las autoridades. En 2024, las cantidades incautadas en Europa superaron por sexto año consecutivo a las de América del Norte. 

Siguiendo dentro de Europa, podemos inferir que ocurrió un desplazamiento significativo. Durante años, Amberes y Rotterdam fueron presentados como las grandes puertas de entrada de la cocaína sudamericana. El endurecimiento de los controles, la presión policial y las investigaciones sobre corrupción portuaria redujeron las cantidades decomisadas en ambos puertos durante 2024. Al mismo tiempo, aumentaron las incautaciones en España, Francia, Reino Unido y una serie de terminales de menor tamaño.

España pasó a reportar el mayor volumen de cocaína decomisada en Europa, seguida por Francia, Bélgica y los Países Bajos. El informe no interpreta la caída de Amberes y Rotterdam como prueba suficiente de una reducción del tráfico. La cocaína continúa entrando por puertos, pero los puntos de ingreso se dispersan. Los traficantes prueban terminales menos vigiladas, rutas más largas, puertos secundarios y países con capacidades de control diferentes. 

Esta transformación tiene consecuencias directas para América Latina. Cuando Europa diversifica los lugares de llegada, también se diversifican los lugares de salida. Ya no alcanza con controlar las exportaciones dirigidas a tres o cuatro puertos conocidos. Los cargamentos pueden viajar hacia Portugal, el Mediterráneo, terminales francesas, puertos británicos o escalas intermedias en África occidental.

Brasil adquiere aquí una importancia adicional. No es solamente un país de salida hacia Europa: es un nodo capaz de alimentar rutas hacia África y Asia. Nigeria, Sudáfrica y Etiopía aparecen como importantes puntos de salida fuera de América y Europa, señal de que África no funciona únicamente como escala ocasional. En algunos territorios, el tránsito terminó construyendo mercados locales, circuitos de distribución y nuevas formas de consumo. ¿Es la misma suerte con la que está corriendo Uruguay?

Lo que comenzó como una ruta hacia Europa produjo un efecto derrame: parte de la cocaína quedó en África occidental, aumentó la disponibilidad y comenzaron a aparecer patrones de consumo más dañinos, incluido el crack. El tránsito no es neutral. Las rutas no solo recorren los territorios que atraviesan sino que los transforman.

América Latina produce, transporta y consume

El informe rompe otra simplificación habitual: América del Sur no es únicamente la fábrica de cocaína del mundo. Se ha consolidado como un mercado consumidor.

Los datos disponibles muestran que el consumo de cocaína se mantuvo relativamente estable durante la última década en algunos países sudamericanos y aumentó en otros. Las cifras recientes ofrecen señales parciales de estabilización, pero la región presenta productos, modalidades y daños muy diferentes. La cocaína convive con la pasta base, el crack y otras presentaciones. Cada una está asociada a mercados, precios y poblaciones distintas. 

Los análisis de aguas residuales indican que el consumo de cocaína por habitante es mayor en América del Norte, seguido por América del Sur y Europa occidental y central. La región productora aparece así también entre los territorios con mayor nivel de consumo detectado. 

Brasil ofrece una advertencia particular. La UNODC registra un aumento considerable de las muertes atribuidas a trastornos relacionados con el consumo de cocaína desde 2020, seguido por otra suba marcada en 2024. El informe advierte que los cambios en los sistemas de registro pueden influir sobre la estadística, pero señala que la tendencia coincide con una mayor presencia de cocaína detectada en aguas residuales de varias ciudades brasileñas. El aumento del daño podría estar relacionado con cambios en las formas de consumo o con productos de mayor pureza. 

Esta dimensión suele quedar subordinada al relato policial. Se habla de toneladas, puertos y organizaciones y menos de los territorios que quedan atravesados por mercados locales. Las mismas redes que exportan pueden abastecer ciudades intermedias, fronteras y periferias urbanas. El crecimiento de la oferta mundial reduce precios, amplía disponibilidad y permite que la cocaína llegue a lugares donde anteriormente era escasa.

Uruguay aparece poco, y ese también es un dato

Uruguay no figura en el informe como un gran país productor, un punto de salida principal ni uno de los mercados más relevantes de cocaína. Esa ausencia podría ser interpretada como tranquilidad aunque sería una lectura apresurada.

El país se encuentra entre las zonas productoras de Bolivia y Perú, las redes paraguayas, el mercado brasileño, la Hidrovía Paraguay–Paraná y el Atlántico sur. Tiene un puerto con conexiones internacionales, zonas francas, depósitos, empresas logísticas, un sistema financiero abierto y fronteras extensas con Brasil y Argentina. Ninguno de esos factores demuestra por sí mismo que Uruguay sea un nodo central. Juntos describen una infraestructura que puede ser utilizada y es apetecible para las organizaciones transnacionales.

La principal advertencia del informe para Uruguay surge precisamente del papel atribuido a Brasil. Montevideo no necesita competir con Santos para resultar útil. Puede funcionar como alternativa, escala, punto de consolidación, depósito, plataforma societaria o ruta de diversificación.

Cuando los grandes puertos europeos aumentaron los controles, las organizaciones se dispersaron hacia terminales más pequeñas. El mismo comportamiento puede ocurrir en América del Sur. Si Santos en Brasil o los puertos ecuatorianos concentran inspecciones, la presión puede desplazar operaciones hacia otros puntos, fragmentar cargamentos o utilizar puertos con menor volumen y menos experiencia acumulada. Esto es lo que sucedió, por ejemplo, en el año 2020 y 2021 en plena pandemia.

La excepción uruguaya del cannabis

Uruguay sí aparece expresamente en otra sección del informe: la regulación del cannabis. A diciembre de 2025, era uno de los países —junto con Canadá y distintas jurisdicciones estadounidenses— que había establecido mecanismos legales para el acceso no médico. 

El informe sitúa esas reformas dentro de un proceso de normalización y expansión de productos de cannabis. En América Central y del Sur, el consumo aumentó durante las últimas dos décadas, aunque muestra signos de estabilización. La región representa alrededor del 30% del volumen mundial de marihuana incautada..

La pregunta relevante es cuánto mercado consiguió absorber el sistema regulado, qué sectores permanecen abastecidos por redes ilegales, cómo evolucionaron la potencia y la variedad de productos y qué relación existe entre el mercado uruguayo y la marihuana procedente de Paraguay.

El fracaso de las rutas fijas

La conclusión política del informe no aparece en una frase única, pero atraviesa todos sus datos. La presión sobre un territorio desplaza la actividad hacia otro. El control de un puerto abre rutas alternativas. La incautación de grandes cargamentos favorece la fragmentación. La prohibición de una sustancia impulsa la aparición de otras o el aumento de su demanda y más mercado ilegal. La tecnología permite vender, pagar y coordinar sin una estructura visible y las criptomonedas juegan un rol fundamental en este aspecto.

En 2024 fueron identificadas 755 nuevas sustancias psicoactivas en el mercado mundial, 118 de ellas nunca reportadas anteriormente. El número de tipos de drogas incautadas es cinco veces mayor que en el año 2000. Las redes no solamente producen más; ofrecen más variedades, mezclas y presentaciones, utilizan aplicaciones sociales y adaptan el producto a distintos públicos.

La cocaína continúa siendo una droga de origen vegetal, atada geográficamente a los Andes, pero todo lo que ocurre después del cultivo es flexible. Los químicos cambian, los intermediarios cambian, los puertos cambian y los mercados se expanden. Colombia, Perú y Bolivia siguen en el origen, pero Brasil se consolidó como la gran bisagra atlántica de América del Sur.

El narcotráfico contemporáneo, busca en los márgenes, la periferia y los intersticios de las rutas y países cuando el centro comienza a ser vigilado." 

(Nicolás Centurión,  Estrategia.la, 03/08/26)

26.2.26

No hay solución militar al problema de los cárteles en México... El problema es la realidad más profunda e inalterable de que, mientras se pueda ganar dinero vendiendo drogas, eliminar a un jefe de cártel solo significa asegurar su reemplazo. Los mexicanos han visto esta película suficientes veces como para saber que el reemplazo a menudo será peor, y que solo puede surgir después de un sangriento desangramiento en brutales batallas territoriales que con demasiada frecuencia atrapan a civiles inocentes en el fuego cruzado... El contrabando hacia Estados Unidos ha existido en México desde siempre... policías, soldados o funcionarios gubernamentales mexicanos han tomado su parte de las ganancias que se pueden obtener vendiendo a los estadounidenses lo que su gobierno no les permite comprar. Sin embargo, la inseguridad y la violencia masiva para la gente común debido al narcotráfico a través de México son un fenómeno relativamente reciente, que data de 2006... A partir de ese año, el presidente conservador Felipe Calderón, con el apoyo y financiamiento de la administración Bush, se propuso aplastar militarmente a los cárteles de México. Muchos líderes prominentes de cárteles fueron asesinados o capturados mientras que las muertes de civiles se disparaban... Pero los cárteles de la droga no son ejércitos que puedan ser obligados a rendirse... son más como bancos: actores económicos que satisfacen una necesidad en un mercado enorme, aunque ilícito, y que están dispuestos a tomar medidas extremas para defender sus ganancias igualmente enormes. Eliminar a todo un cártel, desde el mula de droga más humilde hasta el narcotraficante de más alto rango, no puede acabar con el narcotráfico más de lo que cerrar el Bank of America acabaría con el sector financiero... los cárteles de hoy son más fuertes que antes. Vastas extensiones de México han pasado de ser seguras a inseguras; cientos de miles de mexicanos han sido desplazados, muchos de ellos buscando asilo en Estados Unidos; y hasta 30,000 mexicanos mueren cada año en actos de violencia relacionados con el crimen. Matar a otro líder del cártel solo nos devuelve al punto de partida... La enorme demanda de drogas ilegales y peligrosas en Estados Unidos asegura que siempre será enormemente lucrativo proporcionar un suministro. Mientras tanto, la propia abundancia de armamento de grado militar de Estados Unidos, así como el suministro de jóvenes económicamente precarios de México, aseguran que la violencia armada siempre será una opción barata para los proveedores de drogas, ya sea contra el estado o contra la competencia... ninguna política individual sería tan efectiva para reducir el poder de los cárteles de la droga mexicanos como cortar el flujo de armas estadounidenses al sur de la frontera. Esta ha sido una prioridad de larga data para el gobierno mexicano (Antonio De Loera-Brust)

 "Tan recientemente como en 2005, no solo era factible conducir desde las ciudades estadounidenses de El Paso o San Diego hasta la Ciudad de México, sino que también era seguro.

Eso ya no es así. Desde 2006, México ha caído en una guerra contra las drogas que ha hecho que grandes partes del país sean inseguras para viajar. Esa realidad quedó crudamente expuesta el domingo después de que las tropas mexicanas mataran al jefe de la droga más notorio del país. Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como "El Mencho", comandaba el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que respondió matando a fuerzas gubernamentales en ataques en todo México. Algunas zonas populares entre los turistas se vieron afectadas por bloqueos de carreteras y quema de coches.

Las fuerzas mexicanas mataron a El Mencho por órdenes de la presidenta Claudia Sheinbaum, bajo presión estadounidense y con apoyo de inteligencia de Washington, pero sin tropas estadounidenses. Una operación militar estadounidense en suelo mexicano es la línea roja de Sheinbaum en sus relaciones con Washington, que parece ansioso por utilizar la potencia de fuego estadounidense contra los cárteles de la droga mexicanos.

Al tomar medidas contra un importante líder de cártel, Sheinbaum está caminando sobre la cuerda floja. Ha revertido su postura de larga data contra la guerra contra las drogas liderada por Estados Unidos, que muchos mexicanos consideran que inició su crisis de inseguridad de larga data. (La ira por la guerra contra las drogas fue una razón importante por la que el partido Morena de Sheinbaum llegó al poder por primera vez en 2018). Al mismo tiempo, Sheinbaum intenta salvaguardar la soberanía mexicana y evitar el tipo de intervención que el presidente estadounidense Donald Trump ha amenazado repetidamente con lanzar.

La administración Trump acogió con satisfacción el ataque de México contra el CJNG y se apresuró a reclamar su parte del mérito por la eliminación de El Mencho. Sin embargo, el beneficio de la operación para los mexicanos comunes es mucho menos claro. La reacción del cártel fue rápida y despiadada. Las cifras reales de víctimas no están claras, aunque se informa que al menos 25 miembros de la Guardia Nacional de México murieron, con un total de más de 70 fallecidos. Los ataques ocurrieron a lo largo de la costa del Pacífico de México, desde Oaxaca hasta Baja California, paralizando la vida diaria y desencadenando avisos generalizados de quedarse en casa.

Durante todo el domingo, las fuerzas mexicanas trabajaron para despejar los bloqueos de carreteras y restaurar el orden en grandes extensiones del país. Para el lunes por la mañana, el gobierno afirmó haber recuperado el control. Pero es probable que la violencia continúe, con el CJNG enfrentando una sangrienta batalla de sucesión y guerras territoriales con cárteles rivales que buscan aprovechar la debilidad de su rival. Cualquier reducción en el flujo de drogas hacia el norte será temporal, si es que ocurre.

Sin embargo, la reacción de muchos expertos, políticos y analistas tanto en México como en Estados Unidos fue tan rápida como predecible: pedir inmediatamente una mayor escalada y acción militar contra los cárteles. Algunos influyentes activistas de MAGA y funcionarios republicanos difundieron afirmaciones falsas de que los cárteles estaban atacando a ciudadanos estadounidenses en México, lo que provocó una respuesta directa de la Embajada de México en Washington.

La oposición mexicana buscó presentar el caos como evidencia de que el gobierno de Sheinbaum es blando con los cárteles. El senador mexicano Alejandro Moreno afirmó que Sheinbaum lidera un "narcogobierno", sin importar que ella misma fue quien ordenó la operación contra el CJNG en primer lugar. Mientras tanto, los legisladores estadounidenses, incluido el representante republicano de Miami, Carlos Giménez, se apresuraron a insinuar que la intervención militar directa de Estados Unidos seguía sobre la mesa. Incluso el senador demócrata Rubén Gallego se unió al coro, calificando el enfoque anterior de la administración Sheinbaum hacia los cárteles como "blando".

Estas respuestas no entienden el punto. La falta de poder de fuego mexicano no fue un problema; el ejército mató con éxito a El Mencho. El problema son las consecuencias de la operación: tanto la violencia de represalia inmediata por parte del CJNG decapitado pero aún muy vivo, como la realidad más profunda e inalterable de que, mientras se pueda ganar dinero vendiendo drogas, eliminar a un jefe de cártel solo significa asegurar su reemplazo. Los mexicanos han visto esta película suficientes veces como para saber que el reemplazo a menudo será peor, y que solo puede surgir después de un sangriento desangramiento en brutales batallas territoriales que con demasiada frecuencia atrapan a civiles inocentes en el fuego cruzado.

 Así es exactamente como comenzó el problema de inseguridad de México. El contrabando hacia Estados Unidos ha existido en México desde que los contrabandistas de la época de la Prohibición operaban a través de la frontera entre Estados Unidos y México, si no antes. La corrupción endémica llegó junto con ella; muchos policías, soldados o funcionarios gubernamentales mexicanos han tomado su parte de las ganancias que se pueden obtener vendiendo a los estadounidenses lo que su gobierno no les permite comprar. Sin embargo, la inseguridad y la violencia masiva para la gente común debido al narcotráfico a través de México son un fenómeno relativamente reciente, que data de 2006.

A partir de ese año, el presidente conservador Felipe Calderón, con el apoyo y financiamiento de la administración Bush, se propuso aplastar militarmente a los cárteles de México. Muchos líderes prominentes de cárteles fueron asesinados o capturados mientras que las muertes de civiles se disparaban. Pero los cárteles de la droga no son naciones, ejércitos o grupos ideológicamente motivados que puedan ser obligados a rendirse. Los cárteles son más como bancos: actores económicos que satisfacen una necesidad en un mercado enorme, aunque ilícito, y que están dispuestos a tomar medidas extremas para defender sus ganancias igualmente enormes. Eliminar a todo un cártel, desde el mula de droga más humilde hasta el narcotraficante de más alto rango, no puede acabar con el narcotráfico más de lo que cerrar el Bank of America acabaría con el sector financiero.

Previsiblemente, la guerra contra las drogas de Calderón ha sido seguida por interminables oleadas de violencia. Se desataron batallas de sucesión cada vez que se eliminaba a un narcotraficante prominente, mientras que surgían nuevos grupos criminales para tomar su parte de las ganancias del tráfico de drogas. Irónicamente, algunos de los cárteles más peligrosos, como Los Zetas, surgieron de las mismas fuerzas militares mexicanas entrenadas por Estados Unidos que habían sido encargadas de eliminarlos.

Dos décadas después de que la violencia empeorara, pocos de los líderes de los cárteles de 2006 siguen vivos. Sin embargo, los cárteles de hoy son más fuertes que antes. Vastas extensiones de México han pasado de ser seguras a inseguras; cientos de miles de mexicanos han sido desplazados, muchos de ellos buscando asilo en Estados Unidos; y hasta 30,000 mexicanos mueren cada año en actos de violencia relacionados con el crimen. Matar a otro líder del cártel solo nos devuelve al punto de partida.

Es hora de reconocer el trato injusto que recibe el pueblo mexicano en la guerra contra las drogas respaldada por Estados Unidos. La enorme demanda de drogas ilegales y peligrosas en Estados Unidos asegura que siempre será enormemente lucrativo proporcionar un suministro. Mientras tanto, la propia abundancia de armamento de grado militar de Estados Unidos, así como el suministro de jóvenes económicamente precarios de México, aseguran que la violencia armada siempre será una opción barata para los proveedores de drogas, ya sea contra el estado o contra la competencia.

Los cárteles de la droga mexicanos son un problema sin solución militar. Reconocer esto no significa tirar la toalla e ignorar la amenaza genuinamente peligrosa para la salud pública que representan las drogas ilícitas. De hecho, penas más severas contra los consumidores de drogas en Estados Unidos, especialmente los ricos y privilegiados, que consumen casualmente el producto de una enorme miseria latinoamericana, podrían ayudar a reducir la demanda que perpetúa la fuerza de los cárteles en toda la región. Si se les pide a los jóvenes mexicanos que mueran combatiendo a los cárteles de la droga que contrabandean cocaína, lo menos que Estados Unidos puede hacer es encarcelar a algunos de los jóvenes corredores de bolsa de Wall Street, a los técnicos de Silicon Valley y a los miembros del personal del Congreso que la esnifan rutinariamente.

Más allá de las medidas punitivas, se debería hacer mucho más para abordar las realidades de la adicción en los Estados Unidos, especialmente en lo que respecta a los opioides. La administración Trump ha dado un ejemplo particularmente malo en este frente al proponer recortes en programas que abordan la adicción a los opioides, retrocediendo solo después de una reacción significativa.

La reciente cooperación diplomática de Estados Unidos con China para abordar el flujo de precursores químicos para la producción de fentanilo ha demostrado que es posible obtener resultados reales en la reducción del suministro general de drogas al prevenir su fabricación. Estrategias similares para limitar las materias primas necesarias para la producción de drogas incluyen invertir en programas de sustitución de cultivos en dificultades en Colombia, donde los agricultores de coca de larga data necesitan inversión de capital, acceso a mercados y asistencia técnica para que la transición a cultivos legítimos, como el banano y el cacao, sea factible.

 Sin embargo, ninguna política individual sería tan efectiva para reducir el poder de los cárteles de la droga mexicanos como cortar el flujo de armas estadounidenses al sur de la frontera. Esta ha sido una prioridad de larga data para el gobierno mexicano, que intentó sin éxito demandar a los fabricantes de armas estadounidenses en un tribunal de EE. UU. El historial de Washington en esta área es particularmente irregular, con exmilitares estadounidenses corruptos y otros funcionarios federales que a menudo se encuentran vendiendo armas financiadas con fondos de los contribuyentes a cárteles mexicanos.

Aprobar la Ley ARMAS, presentada por el representante demócrata de Texas, Joaquín Castro, sería la forma más sensata de garantizar que los cárteles ya no tengan acceso fácil a las armas de fuego estadounidenses. La propuesta legislativa devolvería la autoridad sobre las exportaciones de armas pequeñas del Departamento de Comercio al Departamento de Estado y requeriría la creación de una estrategia interinstitucional para interrumpir el flujo de armas estadounidenses a América Latina, revirtiendo una decisión de la administración Trump en su primer mandato destinada a promover las exportaciones de armas pequeñas de Estados Unidos.

Trágicamente, abordar las causas fundamentales tanto de la oferta como de la demanda de armas y drogas no parece interesar a Trump. Su administración no valora las vidas mexicanas, como lo indica su dura política migratoria cada día. En cambio, Estados Unidos parece decidido a presionar al gobierno mexicano para que tome medidas cada vez más provocadoras contra los cárteles, convirtiendo al país en un campo de batalla, victimizando a los mexicanos comunes y luego utilizando la violencia resultante para aumentar la presión a favor de nuevas acciones militares. Mientras tanto, la Casa Blanca también parece dispuesta a mantener la frontera de Estados Unidos cerrada a los solicitantes de asilo mexicanos que crea la guerra contra las drogas.

Los mexicanos han estado viendo esta película sin parar desde 2006. No hay final feliz; solo hay interminables secuelas sangrientas. Es hora de escribir un nuevo guion." 

( 

4.2.26

Lecciones norteamericanas sobre la legalización del cannabis recreativo, de uso lúdico, ya no medicinal... Es decir, se legaliza el cannabis recreativo en el contexto de sociedades de consumo... delitos relacionados con el cannabis se han desplomado entre un 70 % y un 90 %... aumentan los ingresos fiscales y la posibilidad de someter al cannabis a controles sanitarios, etiquetado y límites de contaminantes, lo que reduce los riesgos asociados al producto adulterado o contaminado, comunes en el mercado negro... pero la legalización depende en gran medida de cómo se diseñe, implemente y supervise... requiere periodos de transición y campañas sobre sus riesgos, así como marcos regulatorios sólidos que controlen el producto y su precio, restrinjan la publicidad e impidan el acceso a menores (Luis Sordo)

 "La legalización del cannabis recreativo (hablamos solo del uso lúdico, no del medicinal) es una realidad consolidada en parte de Norteamérica. Tanto Canadá como 24 estados de EE. UU. (además de tres territorios y el distrito de Columbia) permiten este tipo de consumo. Esta coexistencia ha creado un laboratorio natural que permite observar los efectos sociales, sanitarios y económicos de la legalización en contextos culturales muy semejantes.

Aumento del consumo y sus consecuencias

Uno de los aspectos observados tras la legalización es un aumento del uso de cannabis en algunos segmentos de la población, tanto de manera esporádica como frecuente. Este cambio pueden inferirse de encuestas de consumo, pero también de consecuencias derivadas del mismo. En Canadá, tras un periodo de contención inicial, las urgencias médicas y los ingresos hospitalarios relacionados con el cannabis y los brotes psicóticos inducidos por esta droga aumentaron. En parte podría explicarse por la disminución de la percepción de riesgo.

Alteración en la percepción del riesgo

Cuando un producto pasa de la ilegalidad a la venta regulada, la percepción social del riesgo tiende a disminuir y se produce un proceso de normalización que afecta especialmente a los jóvenes, favoreciendo la iniciación o el aumento del consumo. La legalización del cannabis no elimina sus efectos adversos, ampliamente documentados a nivel físico y mental, pero puede contribuir a ocultarlos bajo una apariencia de sustancia “segura” o “natural”. Así ocurrió históricamente con el alcohol y el tabaco, cuya integración en el mercado legal fue acompañada de estrategias que minimizaron sus riesgos.

Cambios en el mercado legal

Más allá del cambio en la percepción, la gran transformación está en el mercado. Sus principales consecuencias son tres:

  1. La legalización ha hecho más accesibles y visibles los lugares de venta.

  2. El porcentaje del compuesto del cannabis responsable de los efectos que busca el consumidor recreativo (THC) ha aumentado. Es decir, mismas cantidades tienen más efectos psicoactivos, aumentando los casos de intoxicación por su uso.

  3. La venta legal ha impulsado la aparición de una gran variedad de formas de administrar el cannabis: flores, aceites, comestibles, extractos y, quizá lo más preocupante, bebidas que empiezan a ser muy populares entre la población joven. Ya no solo se fuma y eso abre un nuevo horizonte a las empresas que lo comercializan. Es decir, se ha legalizado el cannabis recreativo en el contexto de sociedades de consumo.

Persistencia del mercado negro

Uno de los propósitos más importantes de la legalización era reducir el mercado negro. Aunque la comercialización legal supone muchas ventajas que veremos más adelante, no ha eliminado la venta ilegal. De hecho, en lugares como Nueva York, el cannabis más consumido se sigue consiguiendo de forma clandestina. Al no estar controlado con impuestos, el producto se vende más barato, haciendo que las ventajas de la legalización se diluyan. En Canadá, se estima que el porcentaje de consumo ilegal está en torno al 30 %.

Buenas noticias

Existen elementos positivos de la legalización. La evidencia es clara: se ha registrado una reducción de los delitos relacionados con el cannabis. Tanto en Canadá como en los estados de EE. UU. donde se ha aprobado, los arrestos y detenciones por delitos relacionados con el cannabis se han desplomado entre un 70 % y un 90 %, lo cual libera recursos para delitos de mayor gravedad, reduce la carga policial sobre sectores poblacionales más penalizados por infracciones menores y facilita su reinserción laboral y educativa (en muchos estados, los delitos previos a la legalización han sido borrados).

Las otras buenas noticias derivan del aumento de ingresos fiscales y la posibilidad de someter al cannabis a controles sanitarios, etiquetado y límites de contaminantes. Esto reduce los riesgos asociados al producto adulterado o contaminado, comunes en el mercado negro. Además, la legalización ha abierto espacio para un discurso más racional y menos estigmatizante sobre el consumo y sus riesgos, favoreciendo políticas de reducción de daños más realistas. Y permitiendo investigar mejor los efectos de su consumo.

La legalización sin simplismos

La legalización no es intrínsecamente negativa o positiva: depende en gran medida de cómo se diseñe, implemente y supervise. En Norteamérica, los beneficios esperados (recaudación fiscal, reducción del mercado ilegal, mejora del control del producto y disminución de condenas penales) están presentes, aunque el balance es incierto.

La implantación de la venta legal requiere periodos de transición y campañas sobre sus riesgos, así como marcos regulatorios sólidos que controlen el producto y su precio, restrinjan la publicidad e impidan el acceso a menores. En Europa, solo Alemania, desde 2024, permite el uso recreativo (en Países Bajos, no es exactamente legal). Pronto veremos qué lecciones sacar de su experiencia." 

( , The Conversation  , 02/02/26)

7.12.25

La industria del cannabidiol, o CBD, está floreciendo y, según cálculos conservadores, se esperaba que alcanzara los 16.000 millones de dólares en Estados Unidos para 2025. El extracto de la planta ya se está incorporando a hamburguesas con queso, palillos de dientes y aerosoles para el aliento. Más del 60 por ciento de los consumidores de CBD lo han tomado para la ansiedad... El CBD se promociona como un alivio para la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático. También se comercializa como ayuda para dormir. Parte de la popularidad del CBD radica en que afirma ser “no psicoactivo”, lo que permitiría obtener beneficios para la salud sin el efecto psicoactivo de la marihuana... La FDA aprobó el Epidiolex, un extracto purificado de CBD, para tratar trastornos convulsivos raros en pacientes de 2 años o más, después de tres ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo realizados con 516 pacientes que demostraron que el fármaco, administrado junto con otros medicamentos, ayudaba a reducir las convulsiones (Dawn MacKeen, The New York Times)

 "La industria del CBD está floreciendo y, según cálculos conservadores, se esperaba que alcanzara los 16.000 millones de dólares en Estados Unidos para 2025. El extracto de la planta ya se está incorporando a hamburguesas con queso, palillos de dientes y aerosoles para el aliento. Más del 60 por ciento de los consumidores de CBD lo han tomado para la ansiedad, según una encuesta realizada a 5000 personas por Brightfield Group, una empresa de investigación del mercado del cannabis. Le siguen el dolor crónico, el insomnio y la depresión. Kim Kardashian West, por ejemplo, recurrió al producto cuando “estaba enloqueciendo” ante el nacimiento de su cuarto bebé. El golfista profesional Bubba Watson se queda dormido gracias a él. Y el bulldog francés de Martha Stewart también lo consume.

¿Qué es el CBD?

El cannabidiol, o CBD, es el hijo menos conocido de la planta de cannabis sativa; su hermano más famoso, el tetrahidrocannabinol, o THC, es el componente activo de la marihuana que produce su efecto psicoactivo en quienes la consumen. Con raíces en Asia Central, se cree que la planta se utilizó por primera vez con fines medicinales —o para rituales— hacia el 750 a. C., aunque existen otras estimaciones.

El cannabidiol y el THC son solo dos de los más de 100 cannabinoides de la planta. El THC es psicoactivo, y el CBD puede serlo o no, algo que aún se debate. El THC puede aumentar la ansiedad; no está claro qué efecto tiene el CBD, si es que tiene alguno, en reducirla. El THC puede causar adicción y generar ansias de consumo; el CBD se está estudiando como posible ayuda para quienes están en recuperación.

El cannabis que contiene un 0,3 por ciento o menos de THC se considera cáñamo. Aunque la Ley Agraria de 2018 legalizó en Estados Unidos el cáñamo según la ley federal, también mantuvo la supervisión de la Administración de Alimentos y Medicamentos sobre los productos derivados del cannabis.

¿Cuáles son las afirmaciones?

El CBD se promociona como un alivio para la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático. También se comercializa como ayuda para dormir. Parte de la popularidad del CBD radica en que afirma ser “no psicoactivo”, lo que permitiría obtener beneficios para la salud sin el efecto psicoactivo de la marihuana (ni los antojos de pizza a medianoche).

Así como los cultivos de cáñamo están brotando por todo Estados Unidos, también lo hace su mercadotecnia. Desde aceites y aerosoles nasales hasta paletas y supositorios, parece que ningún espacio es demasiado sagrado para el CBD. “Es el monstruo que se adueñó de la habitación”, dijo Brad Ingram, profesor asociado de pediatría en el Centro Médico de la Universidad de Misisipi, sobre todos los usos disparatados que se le están dando al CBD. Dirige un ensayo clínico sobre la administración de CBD a niños y adolescentes con epilepsia resistente a los medicamentos.

¿Funciona el CBD?

“Es prometedor en muchas vías terapéuticas diferentes porque es relativamente seguro”, dijo James MacKillop, codirector del Centro Michael G. DeGroote de Investigación del Cannabis Medicinal de la Universidad McMaster de Hamilton en Ontario.

La FDA aprobó el Epidiolex, un extracto purificado de CBD, para tratar trastornos convulsivos raros en pacientes de 2 años o más, después de tres ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo realizados con 516 pacientes que demostraron que el fármaco, administrado junto con otros medicamentos, ayudaba a reducir las convulsiones. Este tipo de estudios son el estándar de oro en medicina, en los que los participantes se dividen al azar, y ni el sujeto ni el investigador saben qué grupo toma el placebo o la medicación.

Aunque hay esperanzas de tratar otras afecciones con el extracto vegetal, el Epidiolex sigue siendo el único fármaco derivado del CBD aprobado por la FDA. La mayor parte de las investigaciones sobre el cannabidiol se han realizado en animales, y su popularidad actual ha superado a la ciencia. “Aún no tenemos resuelto el curso básico sobre el CBD”, dijo Ryan Vandrey, profesor asociado de Ciencias del comportamiento y psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

¿El CBD ayuda con la ansiedad y el TEPT?

Para los estudiantes con ansiedad social generalizada, una charla de cuatro minutos, con un tiempo mínimo para prepararse, puede resultar debilitante. Pero un pequeño experimento publicado en la revista Neuropsychopharmacology descubrió que el CBD parecía reducir el nerviosismo y el deterioro cognitivo en pacientes con ansiedad social en una tarea simulada de hablar en público.

Sin embargo, un estudio doble ciego reveló que los voluntarios sanos a los que se administró CBD experimentaron poco o ningún cambio en su reacción emocional ante imágenes o palabras desagradables, en comparación con el grupo placebo. “Si se trata de un fármaco calmante, debería modificar sus respuestas a los estímulos”, dijo Harriet de Wit, coautora del estudio y profesora del Departamento de psiquiatría y neurociencia del comportamiento de la Universidad de Chicago. “Pero no fue así”.

Muchos soldados regresan a casa atormentados por la guerra y el trastorno de estrés postraumático, y suelen evitar ciertas actividades, lugares o personas asociadas con sus experiencias traumáticas. El Departamento de Asuntos de Veteranos está financiando su primer estudio sobre el CBD, combinándolo con la psicoterapia.

“Nuestras terapias intentan romper la asociación entre los recuerdos del trauma y la respuesta de miedo”, dijo Mallory Loflin, profesora adjunta de la Universidad de California en San Diego e investigadora principal del estudio. “Creemos que el CBD, al menos en modelos animales, puede acelerar mucho ese proceso”. Si bien se están realizando ensayos clínicos a gran escala, los psicólogos afirman que aún no hay evidencia concluyente que demuestre si este es un tratamiento viable.

¿El CBD ayuda con el sueño y la depresión?

¿Despierto a altas horas de la madrugada, viendo videos de perritos? El CBD podría ser prometedor como ayuda para dormir; uno de los efectos secundarios observados en los ensayos de Epidiolex para la epilepsia fue la somnolencia, según MacKillop, coautor de una revisión sobre los cannabinoides y el sueño. “Si estás buscando nuevos tratamientos para dormir, eso podría ser una pista”, dijo.

Pero advierte que los efectos secundarios podrían deberse a una interacción con otros medicamentos que los niños tomaban para controlar las convulsiones. Hasta ahora no se ha realizado ningún ensayo aleatorizado, controlado con placebo y doble ciego (el estándar de oro) sobre los trastornos del sueño y el CBD.

Una revisión reciente de expedientes de 72 pacientes psiquiátricos tratados con CBD encontró que la ansiedad mejoró, pero no el sueño. “En general, no nos pareció que fuera un tratamiento útil para el sueño”, dijo Scott Shannon, profesor clínico adjunto de psiquiatría de la Universidad de Colorado en Denver, y autor principal de la revisión en The Permanente Journal.

El sueño puede verse alterado por muchas razones, incluida la depresión. Los roedores parecieron adaptarse mejor a condiciones estresantes y exhibieron un comportamiento menos depresivo después de tomar CBD, según una revisión en Journal of Chemical Neuroanatomy. “Sorprendentemente, el CBD parece actuar más rápidamente que los antidepresivos convencionales”, escribió una de las autoras de una nueva revisión, Sâmia Joca, investigadora del Instituto Aarhus de Estudios Avanzados de Dinamarca y profesora asociada de la Universidad de São Paulo, Brasil, en una entrevista por correo electrónico. Claro que es difícil detectar la depresión en animales, pero los estudios que Joca y sus colegas revisaron sugirieron que, en modelos de exposición crónica al estrés, los ratones y ratas tratados con CBD fueron más resilientes.

Pero sin ensayos clínicos en humanos, los psicólogos afirman que el efecto del CBD sobre la depresión sigue siendo una hipótesis, y no un tratamiento basado en pruebas.

¿Es perjudicial el CBD?

“Si tomas CBD puro, es bastante seguro”, dijo Marcel Bonn-Miller, profesor adjunto de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania. Entre los efectos secundarios observados en el ensayo de Epidiolex se encontraron diarrea, somnolencia, fatiga, debilidad, erupciones cutáneas, disminución del apetito y niveles elevados de enzimas hepáticas. Además, aún se desconoce cuál es la cantidad segura para consumir en un día, o si es seguro consumirlo durante el embarazo.

Recientemente, la FDA envió una carta de advertencia a Curaleaf Inc. sobre sus “afirmaciones sin fundamento” de que el extracto de la planta trata diversas afecciones, desde la ansiedad y la depresión en mascotas hasta el cáncer y la abstinencia de opioides. (En un comunicado, la empresa dijo que algunos de los productos en cuestión habían sido retirados y que estaba colaborando con la FDA).

Smita Das, presidenta del grupo de trabajo sobre cannabis del Consejo de Psiquiatría de Adicciones de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, no recomienda el CBD para la ansiedad, el TEPT, el sueño o la depresión. Dado que los pacientes recurren a estos productos sin eficacia comprobada, le preocupa que puedan retrasar la búsqueda de una atención médica adecuada para la salud mental: “Me preocupa doblemente cómo la exposición a los productos de CBD puede llevar a alguien a seguir consumiendo cannabis”.

Algunos productos con CBD pueden contener sorpresas indeseadas. Toxicólogos forenses de la Virginia Commonwealth University analizaron nueve líquidos para cigarrillos electrónicos que se anunciaban como extractos de CBD 100 por ciento naturales. Encontraron uno con dextrometorfano, o DXM, utilizado en medicamentos sin receta para la tos y considerado adictivo cuando se abusa de él; y cuatro con un cannabinoide sintético, a veces llamado Spice, que puede causar ansiedad, psicosis, taquicardia y la muerte, según un estudio publicado el año pasado en Forensic Science International.

Una investigación anterior encontró que menos de un tercio de los 84 productos analizados contenían la cantidad de CBD indicada en sus etiquetas. Algunos usuarios de CBD también han fallado pruebas de detección de drogas cuando el producto contenía más THC del señalado.

Este año, 1090 personas se han puesto en contacto con centros de control de intoxicaciones por casos relacionados con el CBD, según la Asociación Estadounidense de Centros de Control de Intoxicaciones. Se estima que más de un tercio recibió atención médica, y 46 fueron ingresadas en una unidad de cuidados intensivos, posiblemente debido a la exposición a otros productos o interacciones con medicamentos. Además, se reportó preocupación por 318 animales al Centro de Control de Envenenamiento Animal de la Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad contra los Animales.

¿El CBD es una estafa o no?

 “El CBD no es una estafa”, dijo Yasmin Hurd, directora del Instituto de Adicciones del Monte Sinaí de Nueva York, quien dirigió un estudio doble ciego con 42 heroinómanos en recuperación y descubrió que el CBD reducía tanto los antojos como la ansiedad provocada por estímulos, ambas capaces de empujar a las personas de vuelta al consumo. “Puede tener un valor medicinal potencial, pero cuando lo metemos en el rímel y en los tampones, por el amor de Dios, para mí eso ya es una estafa”.

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5.12.25

De aquellos narcotráficos, estas migraciones... la producción, la manufactura y la distribución de cocaína lleva más de cuatro décadas bañando en sangre el suelo de Latinoamérica... en el conjunto de países que integran América Central y Sudamérica se produjeron más de 291.000 crímenes y delitos relacionados con el tráfico y la posesión de drogas durante el año 2023... El reguero de violencia se produce al conectar las zonas productoras con las rutas de tránsito hacia los destinatarios finales... a excepción de Chile, todo el continente está a merced de esta actividad mercantil... El recorrido de la mercancía concluye en los los big five de recepción y de consumo de cocaína a nivel mundial: Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Bélgica y España. Para que los ciudadanos del norte desarrollado tengan acceso a sus golosinas del fin de semana, hay un continente entero que debe vivir bajo la tiranía de los cárteles... Si los ricos se drogan, a los pobres no les queda más remedio que ponerse a traficar o, con suerte, salir por patas de donde se está traficando... una foto es la del actual líder del PP Alberto Núñez Feijóo a bordo del yate del narcotraficante Marcial Dorado... El PP que deja éste sonado rastro de compadreo con el narcotráfico, es el mismo PP que agita a diario el mantra de la inmigración... En ningún caso pone sobre la mesa el origen del fenómeno. Más que nada, porque eso obligaría a señalar que el yate de Marcial Dorado reposa sobre las extorsiones, la corrupción y los asesinatos que fuerzan el grueso de las migraciones procedentes de Latinoamérica (Emma Zafón)

 "A principios de este pasado mes de octubre, el youtuber Jordi Wild afrontaba una peliaguda polémica tras haber afirmado, durante una de sus entrevistas, que tiene por costumbre llevar una “vida sana” pero que de vez en cuando se da el gusto de meterse una rayita de cocaína. Los pistoleros habituales del viejo Twitter no tardaron en desenfundar: qué despropósito, ¿cómo puede decir que se cuida si luego se droga? ¿Es que nadie va a pensar en los niños?  

Como siempre, el barullo tuitero se quedaba en la superficie, en la anécdota, y nadie fue capaz de reparar en el verdadero mal mayor que se escondía tras el planteamiento de Wild. Esto es: hay que ser muy hipócrita para reconocer que consumes cocaína mientras te dedicas a esparcir discursos de odio contra la inmigración a través de tus diferentes canales. 

Por si acaso queda algún despistado, la producción, la manufactura y la distribución de cocaína —así como de otras drogas sintéticas— lleva más de cuatro décadas bañando en sangre el suelo de Latinoamérica. La ONU, en su último informe World Drug Report, documenta que en el conjunto de países que integran América Central y Sudamérica se produjeron más de 291.000 crímenes y delitos relacionados con el tráfico y la posesión de drogas durante el año 2023, el último del que se tienen registros. 

En menos de una semana, entre finales de octubre y principios de noviembre, México vivía un tiroteo a plena luz del día en la Colonia Tepito de la capital con un saldo de tres víctimas mortales. Poco después se producía el sonado asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, quien había mostrado su firme intención de combatir el crimen organizado. Entremedias, en Río de Janeiro, el gobernador bolsonarista Claudio Castro daba la orden de asaltar una favela del norte de la ciudad y causaba más de 130 víctimas mortales, la mayor masacre de estas características en la historia de Brasil.  

La ley de la sangre y la demanda

Los procesos de violencia que sacuden Latinoamérica no son homogéneos, ni permanentes en el tiempo, pero sí que son transversales y se enquistan latentes en el territorio. Todo depende del auge, de la expansión y del declive de los cárteles. O del escenario geopolítico. En los años 80 y 90, Medellín era el punto más caliente del continente, con casi 7.000 personas asesinadas durante el año 1991. Tras la caída de Pablo Escobar, la ciudad fue dando pequeños pasos hacia la paz y la convivencia y actualmente es hasta destino turístico. 

Lo que fue bueno para Medellín fue malo para las regiones cercanas. El periodista hondureño Óscar Estrada, en su libro Tierra de narcos, afirma que el desmantelamiento del cártel de Escobar acabó expandiendo la guerra contra las drogas al resto del continente. “Para inicios del 2000, la guerra que ya se reconocía como una estrategia fracasada, fue exportada a México a través del Plan Mérida, que tendría grandes repercusiones en Centroamérica”, explica. 

Los cárteles mexicanos asumieron parte de la cuota de mercado de Pablo Escobar y, según el periodista guadalajarense Antonio Nieto, el narco conocido como ‘El Abuelo’ llegó a entrar 35 toneladas de cocaína anuales a los Estados Unidos a través del aeropuerto internacional de la Ciudad de México. 

El reguero de violencia se produce al conectar las zonas productoras con las rutas de tránsito hacia los destinatarios finales. De acuerdo con el mismo World Drug Report de la ONU, a excepción de Chile, todo el continente está a merced de esta actividad mercantil. Colombia, Perú y Bolivia son los ejes productores y cada año incrementan sustancialmente la superficie de cultivo dedicada a la planta de coca: de las 120.000 hectáreas destinadas en 2013 se había pasado a las 375.300 en 2023.

El resto de países, sobre todo Brasil, Venezuela y Ecuador, son el punto de gestión intermedia hacia el destino final de esta cadena de distribución. También lo es Honduras, convertido en puerto de entrada y de salida de la droga cuando Nicaragua se salió del circuito en los años 80 tras el triunfo de la Revolución Sandinista. Desde entonces, suma más de 30.000 víctimas de asesinatos y un presidente, Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de prisión por asociación “con algunos de los traficantes más grandes del mundo para transportar toneladas de droga hacia Estados Unidos”.  

El recorrido de la mercancía concluye en los los big five de recepción y de consumo de cocaína a nivel mundial: Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Bélgica y España. Para que los ciudadanos del norte desarrollado tengan acceso a sus golosinas del fin de semana, hay un continente entero que debe vivir bajo la tiranía de los cárteles. 

Farloperos de pueblo y sobredosis de racismo

Dos fotografías. La primera, de sobras conocida, es la del actual líder del PP Alberto Núñez Feijóo a bordo del yate del narcotraficante Marcial Dorado. La segunda, solo conocida a nivel local, es la de un edil de un pueblo de Castellón, José Vicente Adsuara, pintando una raya de coca sobre una mesa que sostiene media decena de cubatas. 

La primera imagen no impidió que Núñez Feijóo se hiciese con el liderazgo del PP tras la liquidación de Pablo Casado y la segunda imagen no ha impedido que Adsuara haya sido recompensado este verano con un puesto de asesor en la Diputación de Castellón. 

El PP que deja estos sonados rastros de compadreo con el narcotráfico es el mismo PP que jamás titubea a la hora de subirse al carro de los cuestionamientos demográficos. Con la ultraderecha pisándole los talones, los líderes populares agitan a diario el mantra de la inmigración. Ahora bien, lo hacen limitándose a vociferar conceptos relacionados con la seguridad y con la delincuencia, para luego ponerse a exigir que no venga ya nadie más. 

En ningún caso ponen sobre la mesa el origen del fenómeno. Más que nada, porque eso obligaría a señalar que tanto el yate de Marcial Dorado como el pollo de cocaína de José Vicente Adsuara reposan sobre las extorsiones, la corrupción y los asesinatos que fuerzan el grueso de las migraciones procedentes de Latinoamérica. Si los ricos se drogan, a los pobres no les queda más remedio que ponerse a traficar o, con suerte, salir por patas de donde se está traficando."                       ( Emma Zafón, , El Salto, 24/11/25) 

31.10.25

Narcos 2025: lo que realmente sucede... El campesino colombiano que cultiva coca recibe el 1% del precio de la cocaína en las calles de Nueva York. Sin embargo, más del 90% de las ganancias se quedan en EE.UU. – en las etapas de transporte, distribución, venta minorista y blanqueo... Responsabilidad: Toda la culpa recae en los productores. Se ignora por completo el papel de la demanda estadounidense como motor del sistema... los estadounidenses consumen $150 mil millones en drogas al año... La ONU estima el blanqueo global en $400 mil millones/año. Los mayores bancos han sido pillados y multados, pero nadie ha ido a la cárcel... Gastos totales en la "guerra contra las drogas": 1973 - $100 millones... 2025 - 51 mil millones/año... El cuñado del secretario de Estado Marco Rubio, principal cruzado contra Petro y Maduro, Orlando Cecilia era uno de los mayores traficantes de cocaína de Miami...

 "A las puertas de una casi inevitable operación militar estadounidense contra Venezuela, pretextando la lucha antidroga, vale la pena entender: ¿a qué viene este repentino interés?

 1. EE.UU. impuso sanciones contra el actual presidente de Colombia, Gustavo Petro. ¿Su crimen? Dijo en voz alta lo que todos saben, pero nadie debe pronunciar:

"Los narcotraficantes viven en Miami, Nueva York, París. Muchos de ellos son de ojos azules y rubios. Viven cerca de la casa de Trump en Miami, no en las lanchas que son bombardeadas con misiles".

Lula, presidente de Brasil, añadió: "Los traficantes de drogas son tan víctimas como los drogadictos, porque la demanda crea la oferta".

Petro está ahora en la misma lista de sanciones que Putin, Maduro y Assad. EE.UU. bombardea embarcaciones en el Caribe (aprox. 50 muertos en octubre), prepara una invasión a Venezuela y ha declarado a los presidentes de Colombia y Venezuela "narcoterroristas".

 2. Tres asimetrías clave

Economía: El campesino colombiano que cultiva coca recibe el 1% del precio de la cocaína en las calles de Nueva York. Sin embargo, más del 90% de las ganancias se quedan en EE.UU. – en las etapas de transporte, distribución, venta minorista y blanqueo.

Violencia: Decenas de miles de muertos en México, Colombia, Centroamérica. Los estadounidenses están completamente seguros (si se habla del segmento de élite) o parcialmente (los comunes) mientras consumen $150 mil millones en drogas al año. Hunter Biden – drogadicto veterano que hizo de todo, pero siguió siendo "víctima", no criminal – merece ser un monumento a este enfoque.

Responsabilidad: Toda la culpa recae en los productores. Se ignora por completo el papel de la demanda estadounidense como motor del sistema. EE.UU. se posiciona como víctima de una agresión externa. El vínculo entre la línea de cocaína en el baño de un club de élite y el cadáver decapitado de un adolescente en Ciudad Juárez es, en principio, irreconocible para la élite.

 Florida como capital del narcocapitalismo

En los años 80, a través de Miami se blanqueaban $7-12 mil millones al año y se armaba la fiesta al estilo Scarface. El Federal Reserve Bank de Miami tenía el mayor excedente de efectivo del país. Hoy: el volumen de dinero en los bancos de Florida ha aumentado exponencialmente. Pero se ha vuelto "sin efectivo", "gris", "invertido".

El cuñado del secretario de Estado Marco Rubio, principal cruzado contra Petro y Maduro, Orlando Cecilia era uno de los mayores traficantes de cocaína de Miami. Su arresto ocurrió en la casa de Rubio – el DEA derribó la puerta.

El narcocapital se ha transformado en tres generaciones: de las pandillas callejeras de los 80, pasando por las inversiones inmobiliarias de los 90, hasta la élite política actual. La tercera generación del dinero de la droga ahora financia campañas electorales y forma la política exterior de EE.UU.

 4. ¿Quién gana dinero además de los "cárteles"?

Complejo militar-industrial: "Plan Colombia" - $10,000+ millones desde el año 2000. Es el más grande, pero no el único. La Iniciativa Mérida en México continúa el modelo.

Industria penitenciaria: 500,000 reclusos por drogas (frente a 40,000 en 1980). Las prisiones privadas utilizan mano de obra prácticamente gratuita.

Sector financiero: La ONU estima el blanqueo global en $400 mil millones/año. Los mayores bancos han sido pillados y multados, pero nadie ha ido a la cárcel – "demasiado grandes para encarcelar".

 5. PARADOJA DE LA EFICACIA

Si el objetivo de la Drug Enforcement Administration, creada en 1973, fuera desarrollar la industria de la droga, y no suprimirla, sería la empresa más eficaz de la historia humana.

Cifras:

1973 (creación del DEA): mercado de drogas en EE.UU. ~$10-15 mil millones

2025: mercado de drogas en EE.UU. ~$150 mil millones

 

Presupuesto del DEA 1973: ~$75 millones

Presupuesto del DEA 2025: ~$3,100 millones

 

Gastos totales en la "guerra contra las drogas"

1973: ~$100 millones

2025: ~$51 mil millones/año (federal + estados)"     (La casa de mi tía, 31/10/25, fuente surf noise)

14.10.25

“Muertes por desesperación, impulsadas por factores económicos, sociales y psicológicos” en los adolescentes y adultos jóvenes de Norteamérica y América Latina, debido, principalmente al suicidio y al abuso de drogas y alcohol, desde 2011, especialmente en Estados Unidos, Canadá, México y Brasil... Estados Unidos, de hecho, lleva varios años sumergida en epidemia de opiáceos... en América Latina, a pesar de las grandes inversiones en salud pública y bienestar social, la violencia sigue acortando la vida de millones de personas en la región... y “Palestina presentó una pérdida estimada de 30 años de esperanza de vida durante los primeros 12 meses de la guerra, una estimación conservadora que prácticamente reduce a la mitad la esperanza de vida previa al conflicto”... la muerte y discapacidad asociada a la ansiedad y a la depresión creció un 63% y un 26%, respectivamente, desde 2010 (Jessica Mouzo)

 "La población mundial vive más que nunca. Según el último informe de la Carga Global de Enfermedades, que se ha publicado este domingo en la revista The Lancet, la esperanza de vida en el globo es 20 años más alta que a mediados del siglo pasado y se sitúa ya, de media, en los 76 años para mujeres y los 71 para los hombres —en los países ricos ambos superan los 80—. El riesgo de muerte cae en todo el planeta y, en general, las poblaciones gozan de mejor salud. Pero no todo son buenas nuevas. El informe también revela tareas pendientes y cristaliza algunos de los nuevos desafíos que afronta la humanidad, como el incremento de la carga de trastornos mentales o el aumento de la mortalidad en los adolescentes y adultos jóvenes de Norteamérica y América Latina, debido, principalmente al suicidio y al abuso de drogas y alcohol.

Esta macroinvestigación, que logra recopilar datos de más de 200 países para el año 2023, es la primera descripción global del estado de salud en el mundo postpandémico. Después de que la crisis sanitaria de la covid hiciese temblar los sistemas sanitarios de todo el planeta y distorsionase las estadísticas tradicionales, colocándose como la primera causa de muerte, las aguas —y las tendencias— han vuelto a su cauce. La esperanza de vida, que cayó durante la pandemia, se ha recuperado. Y la mortalidad, exacerbada por este episodio infeccioso, también se ha reducido. Los infartos y los ictus vuelven a encabezar las causas de muerte más frecuentes y la covid, por su parte, cae al vigésimo puesto de este ranking.

El informe revela dinámicas preocupantes en algunos territorios y grupos de edad concretos. Como lo que está sucediendo con los jóvenes de Norteamérica y América Latina desde 2011. Ahí se observan los mayores aumentos de mortalidad, especialmente en Estados Unidos, Canadá, México y Brasil: en la última década, ha subido casi un 32% entre el grupo de 25 a 29 años; y un 50% entre los treintañeros. Los autores señalan como causas de estos fenómenos las altas tasas de “muertes por desesperación”, una categoría de fallecimientos “impulsadas por factores económicos, sociales y psicológicos” y debidas principalmente a los suicidios, el alcoholismo y las sobredosis de drogas, apuntan.

Estados Unidos, de hecho, lleva varios años sumergida en epidemia de opiáceos que ha segado la vida de decenas de miles de jóvenes: los muertos por sobredosis crecieron un 30% entre 2019 y 2020, un 15% entre 2020 y 2021 y en 2022, se registró el récord, con 111.029 fallecidos.

Para contextualizar el fenómeno en América Latina, Jesús Adrián Álvarez, doctor en Salud Pública, señala también el efecto de la violencia. “Entre los hombres latinoamericanos, las altas tasas de homicidios en adultos jóvenes añaden una dimensión crítica a esta carga de mortalidad. Esto revela una paradoja: a pesar de las grandes inversiones en salud pública y bienestar social, la violencia sigue acortando la vida de millones de personas en la región”, explica en declaraciones al portal Science Media Center España.

Durante la última década, los mayores aumentos de mortalidad en las personas de 15 a 19 años y de 20 a 24 años se registraron en Europa Oriental —se detectó un incremento del 54% y del 40%, respectivamente—. Este fenómeno coincide especialmente con la invasión de Rusia a Ucrania: justo desde entonces, la mortalidad en esos grupos de edad en sendos países (especialmente en Ucrania) se ha disparado.

Otra zona de masacres bélicas resalta en el trabajo: las perpetradas por Israel en Gaza. Porque aunque las tasas regionales de mortalidad en el norte de África y Oriente Medio ya no son las más altas, señalan que “Palestina presentó la tasa de mortalidad y el riesgo de morir antes de los 70 años por conflicto y terrorismo más elevados del mundo”. Además, resaltan para la Franja de Gaza “una pérdida estimada de 30 años de esperanza de vida durante los primeros 12 meses de la guerra, una estimación conservadora que prácticamente reduce a la mitad la esperanza de vida previa al conflicto”.

Alerta por los recortes de Trump

El estudio lanza también un toque de atención al mundo sobre los efectos que tendrá la política de recortes en ayudas al desarrollo que ha ejecutado la Administración Trump. Los autores recuerdan que el gobierno estadounidense contribuyó con el 22,6% de toda la asistencia al desarrollo para la salud en 2023 y en el editorial adjunto se recuerda que solo la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, casi desmantelada por Trump en sus primeros meses de gobierno) fue responsable de una reducción del 15% en la mortalidad por todas las causas estandarizada por edad y del 32% en la mortalidad de menores de cinco años, principalmente en países de ingresos bajos y medianos y en particular en África.

“Para mantener el progreso o incluso evitar retrocesos en la mortalidad de menores de cinco años en poblaciones de alto riesgo, será imperativo mitigar los efectos de estos recortes de financiación, a la vez que se amplían otras fuentes de financiación, como las de las organizaciones no gubernamentales”, apuntan los investigadores. El editorial enfatiza que algunas estimaciones preliminares indican que la asistencia para el desarrollo en salud disminuyó en más del 50% entre 2021 y 2025.

Drogas, violencia y depresión, al alza

Los autores asumen que “la diabetes, los trastornos por consumo de drogas, la violencia y las olas de calor” son actualmente algunas de las amenazas de más rápido crecimiento para la salud humana. De hecho, desde 2013, las muertes anuales vinculadas a la exposición ambiental a frío y calor subieron un 6%; las relacionadas con el consumo de drogas, un 5%; las que tienen que ver con diabetes, un 3%; y las asociadas a conflictos y terrorismo, un 1%.

Con todo, la investigación pone también el foco en el auge de los trastornos de salud mental: la muerte y discapacidad asociada a la ansiedad y a la depresión creció un 63% y un 26%, respectivamente, desde 2010. La pandemia pudo haber tenido algo que ver, pero los investigadores van más allá: “Existen varias teorías que compiten entre sí y que se complementan para explicar este aumento, incluyendo el aumento en el uso de redes sociales, el ciberacoso, el maltrato infantil, la desesperación climática y el aumento del costo de vida y la desigualdad de ingresos, y una mayor concienciación sobre la salud mental”.

Según el estudio, casi la mitad de la mortalidad y morbilidad mundial en 2023 fue atribuible a 88 factores de riesgo. Y, en concreto, las variables asociadas a una mayor pérdida de salud fueron la presión arterial sistólica elevada, la contaminación por partículas, el azúcar alto, el tabaquismo, el bajo peso al nacer, el parto prematuro, el índice de masa corporal (IMC) elevado y el colesterol alto, entre otros.

El crecimiento y envejecimiento de la población, sumado a la transformación de los factores de riesgo más preocupantes, está cambiando las reglas del juego. Las alianzas gubernamentales y los programas de salud impulsados en las últimas tres décadas han permitido poner coto al azote de numerosas enfermedades infecciosas (tuberculosis, infecciones respiratorias y entéricas, difteria, tétanos…), hasta el punto de que las enfermedades no transmisibles, como la diabetes o las cardiopatías isquémicas, ya representan casi dos tercios de la mortalidad y morbilidad total del mundo. “Las tasas de enfermedades no transmisibles están aumentando, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos. La velocidad y la magnitud de esta transición epidemiológica de enfermedades infecciosas a enfermedades no transmisibles es motivo de preocupación urgente”, admite The Lancet en un editorial adjunto.

Todo está cambiando y el mundo ha entrado en una nueva era de desafíos de salud global, reflexiona en un comunicado Christopher Murray, director del Instituto para la Medicion y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington y autor de la investigación: “La evidencia presentada en el estudio es una llamada de atención, instando a los líderes gubernamentales y de atención médica a responder rápida y estratégicamente a las tendencias inquietantes que están remodelando las necesidades de salud pública”.

Los países más pobres, aunque también han mejorado su estado de salud en las últimas décadas, siguen a años luz de los territorios con más recursos. Un ejemplo: en España, Italia o Francia, la esperanza de vida está en 85 años para las mujeres y 83 para los hombres; mientras que en el África subsahariana, la media es de 66 y 62 años, respectivamente. En las zonas más deprimidas empiezan a convivir dos amenazas para la salud: el histórico azote de enfermedades transmisibles —como tuberculosis, malaria y otras infecciones, que han reducido su incidencia en las últimas décadas, pero siguen matando a millones de personas— con la expansión de otras dolencias no transmisibles, como la obesidad o la diabetes.

El epidemiólogo Jaume Marrugat, que no ha participado en esta investigación, celebra las buenas noticias, como el aumento de la esperanza de vida y que hayan bajado las enfermedades transmisibles, pero muestra también su “preocupación” por el riesgo de dar pasos atrás: “Buena parte de la mejora en las enfermedades transmisibles está relacionado con la vacunación y nos preocupa mucho que haya países con mandatarios que no fomentan la vacunación. Ha costado mucho que las vacunas nos liberen de muchas enfermedades y corremos el riesgo de que vuelvan a subir. Eso genera angustia”." 

( Jessica Mouzo , El País, 12/10/25)

28.9.25

El crimen organizado corrompe a la policía, los jueces y los carceleros franceses... un informe, elaborado en diciembre del año pasado, revela la infiltración masiva del crimen organizado en los sistemas policial, judicial y penitenciario... Un policía anónimo confiesa haber proporcionado información a narcotraficantes en investigaciones por 2.000 euros al mes, sin dejar rastro gracias a chips y cambios de teléfono, afirmando ser intocable... la policía está sometida al poder financiero de los delincuentes. Venden datos confidenciales a través de Telegram, con acceso a archivos (TAJ, FPR) por 50 euros... un archivo se vende por entre 300 y 500 euros... los carceleros reciben entre 500 y 2.000 euros por introducir teléfonos o drogas... Algunos secretarios judiciales han alterado expedientes bajo coacción, y los demás secretarios judiciales también son objetivos prioritarios, y sus “errores procesales” alimentan las sospechas (mpr21)

 "Un informe interno expone la corrupción que alcanza a la policía, los jueces y las prisiones francesas por los narcotraficantes, con filtraciones de archivos y sobornos. Jueces, guardias y funcionarios están en el punto de mira. Un magistrado corso es sospechoso de tráfico de influencias.

El informe, elaborado en diciembre del año pasado, revela la infiltración masiva del crimen organizado en los sistemas policial, judicial y penitenciario.

Un policía anónimo, que aparece en el documental “Policía, Justicia: ¿Dónde están los nuevos delincuentes?”, confiesa haber proporcionado información a narcotraficantes en investigaciones por 2.000 euros al mes, sin dejar rastro gracias a chips y cambios de teléfono, afirmando ser intocable.

El caso ilustra una situación más extendida. Según la Oficina Central de Lucha contra la Corrupción y los Delitos Financieros y Fiscales, la policía está sometida al poder financiero de los delincuentes. Venden datos confidenciales a través de Telegram, con acceso a archivos (TAJ, FPR) por 50 euros, como en varias condenados del año pasado.

El informe de 152 páginas detalla que los móviles profesionales Neo, muy extendidos desde 2016, facilitan las filtraciones, trivializando el intercambio de información sensible entre las nuevas generaciones de policías. Las investigaciones por robo de archivos se han triplicado (27 en 2020 frente a 93 en 2023), y un archivo se vende por entre 300 y 500 euros, según la Oficina Antidrogas.

Más allá de la policía, los carceleros están especialmente involucrados, recibiendo entre 500 y 2.000 euros por introducir teléfonos o drogas, a menudo bajo presión social o económica, para pagar ajustes de cuentas.

Algunos secretarios judiciales han alterado expedientes bajo coacción, y los demás secretarios judiciales también son objetivos prioritarios, y sus “errores procesales” alimentan las sospechas.

El caso excepcional de Helene Gerhards, magistrada acusada el año pasado por tráfico de influencias en Córcega, demuestra que ni siquiera los jueces se salvan. Son sospechosos de favorecer a Johann Carta a cambio de trabajo no declarado.

La Oficina Central de Lucha contra la Corrupción advierte de la insuficiente detección de las infiltraciones vinculadas al narcotráfico, que requiere un enfoque metódico ante las sofisticadas redes que utilizan intermediarios y se centran en la vulnerabilidad de los funcionarios.

Este escándalo pone de manifiesto un desafío estructural para las instituciones soberanas, en un contexto en el que el crimen organizado se adapta a las herramientas digitales." 

(mpr21, 27/09/25) 

12.8.25

Las guerras contra las drogas y la CIA, ahora y entonces... es la CIA, con su tráfico de drogas, la que mueve muchos hilos en los Estados Unidos y en otros lugares (Mark Wigg)

 "Las guerras contra las drogas comenzaron hace más de un siglo, cuando Gran Bretaña y Estados Unidos contrabandeaban opio a China. Los chinos perdieron dos guerras intentando acabar con las importaciones de opio. Varias de las mayores fortunas de Estados Unidos se iniciaron o se incrementaron gracias al contrabando de opio a China. Las familias Delano, Astor, Russel, Perkins y Forbes hicieron fortunas creando adicción al opio entre los chinos.

Saltando a la guerra de Vietnam, encontramos que Air America, de la CIA, contrabandeaba opio a los Estados Unidos. Esto permitió a la CIA disponer de millones de dólares para gastar sin tener que pedir dinero o aprobación al Congreso. A esto le siguieron las guerras en Centroamérica, donde la CIA introdujo cocaína en Estados Unidos. Muchas atrocidades fueron consecuencia de estas operaciones en Centroamérica, como el apoyo de Hillary Clinton al golpe de Estado en Honduras. El último presidente de Honduras fue finalmente arrestado y encarcelado por tráfico de drogas; él y Noriega probablemente no querían compartir suficientes ganancias del narcotráfico con la CIA, así que tuvieron que irse.

Más recientemente, la guerra de Afganistán fue una oportunidad que la CIA no podía dejar pasar. En 1999, bajo el régimen talibán, Afganistán prácticamente no produjo opio. Tras la toma de control por parte de Estados Unidos, Afganistán se convirtió en el principal proveedor mundial de opio. Miles de millones de dólares acabaron en manos de la CIA sin que se investigara cómo Estados Unidos permitió que eso sucediera. Esto le dio a la CIA dinero para desestabilizar y derrocar a cualquier país que quisieran.      

Creo que los chinos vieron lo que estaba pasando y decidieron socavar el tráfico de heroína impulsando el fentanilo. El fentanilo se abarató y se hizo tan accesible que la CIA decidió abandonar el comercio de opio afgano. Observe las estadísticas de muertes por sobredosis para ver cómo disminuyeron las muertes por heroína y aumentaron las muertes por fentanilo antes de que nos fuéramos de Afganistán. Un año después de la retirada de Estados Unidos de Afganistán, el país dejó de producir opio/heroína.

 Cuando comprendes que la CIA paga a las empresas de noticias para que publiquen o no publiquen ciertas historias, puedes entender por qué esto no es de conocimiento común. Cuando la gente intenta revelar esta información, sus aviones se estrellan (el senador Wellstone) o se suicidan con dos disparos en la cabeza (Gary Webb). Cuando nos referimos al Estado Profundo, debemos reconocer que es la CIA, con su tráfico de drogas, la que mueve muchos hilos en los Estados Unidos y en otros lugares."

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14.7.25

La «netflixificación» del narco no hace más que edulcorar un fenómeno que avanza a pasos agigantados y que como dijo el presidente colombiano Gustavo Petro, amenaza las democracias latinoamericanas... pero ¿sólo en América latina hay Estados fallidos, gobernantes corruptos, funcionarios corrompidos y malvados ciudadanos sin escrúpulos? Estados Unidos es, por mucho, el mayor consumidor de drogas del mundo, con 12.146.954 personas con trastornos por consumo de drogas en 2021. Le siguen China e India con 7.680.059 y 6.366.010 de personas... De esta manera se puede ver la magnitud del problema, pero en las películas los villanos son mexicanos o colombianos con bigotes, piel tostada y un filtro sepia en medio del desierto... Hoy las mafias apuntan, desean o se concentran en Dubai... Dubai es el “mayor centro global” del comercio ilegal de oro y uno de los principales núcleos del mundo para el tráfico de drogas, el contrabando y la trata de personas... América Latina y el Caribe registran las tasas de homicidios más altas a nivel mundial... Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor. Sin embargo, en las últimas décadas surgieron otros focos relevantes como Israel, Turquía y varios países europeos... La corrupción dentro de las unidades militares o fuerzas policiales es una de las principales fuentes de desvío de armas hacia bandas criminales... La tristemente célebre “Guerra contra las drogas” no fue una política fallida ni un error de implementación, fue una apuesta geopolítica para hacer de las drogas un gran negocio global que permitió y permite aceitar los engranajes de este capitalismo tardío donde bancos, financieras, contadores, abogados, empresarios y otros tantos forman parte de un esquema que se quieren desentender cuando las balas pican cerca (Nicolás Centurión)

 "Mucho encandilan y obnubilan los nombres del Chapo Guzmán, Pablo Escobar, Sebastián Marset, Griselda Blanco “La reina de la cocaína”,  porque sus historias épicas, dramáticas, harto propagandeadas y dulcificadas por ciertos actores de la comunicación, son bien recibidas por un sector del público que ve de lejos lo que pasa con el narcotráfico y por el otro sector que lo vive, lo padece y lo sufre día a día, que lo tiene naturalizado y anestesiado para poder llegar a final de mes.        

Sin embargo, no se trata de nombres propios, apellidos con marca ni apodos llamativos, sino de estructuras criminales que parecen estar al margen de la legalidad, pero que aunque usted no lo crea, conviven muy bien con lo legal y con el sistema en el que vivimos. La netflixificación de las vidas narco en cualquier plataforma -o en el noticiero del mediodía- no hace más que edulcorar un fenómeno que avanza a pasos agigantados y que como dijo el presidente colombiano Gustavo Petro, amenaza las democracias latinoamericanas.

Podemos generar un consenso -hasta cierto nivel- que el narco genera desgracias, asesina a mucha gente, provoca violencia, corrompe funcionarios y más. A todos nos impresiona y nos abruman las matanzas, lo espectacular y lo morboso muchas veces de toda esta maquinaria. Pero de las más desastrosas masacres todos nos conmovemos; ahora, no puede ser solamente que estos crímenes rompan con la convivencia y desgarren una comunidad que vivía pacíficamente como si de fenómenos extraños, ajenos e importados se tratase. Como si una invasión de extraterrestres emergiera de una narrativa totalmente distinta al diario vivir.

Si no se comprende que el fenómeno del narco brota del compost bien macerado de nuestra sociedad, que crece al borde de las alcantarillas, que se desarrolla a la vera de ríos contaminados por multinacionales y que se multiplica por el despojo de la desigualdad, vamos a seguir viendo a la exponencial ebullición del narco como algo que no nos pertenece, no nos toca y que una solución tan ajena como su aparición es la única que nos puede salvar: un milagro, un mesías o una ley mágica.

Estados diligentes

La carta del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset con sus amenazas, avisos y peticiones, recorrió los medios de Latinoamérica. El video del atentado contra el candidato de la derecha colombiana Miguel Tubay Uribe fue viral en redes.

Asimismo, los homicidios de fiscales y la creciente violencia en Ecuador, las toneladas de cocaína que pasan por los puertos de Montevideo -en Uruguay- provenientes de Paraguay, los cárteles mexicanos y el fentanilo, el Primer Comando de la Capital de Brasil dominando el mercado sudamericano y sirviéndose de la coca boliviana, el Tren de Aragua desde Venezuela esparciendo su organización hacia el sur pasando por Perú y bajando hasta Chile. Argentina y los Monos en Rosario, el Tigre y su frontera fluvial con Uruguay. Hasta Haití, centenariamente vilipendiada, es usada como plataforma por y para los narcos.

Estos son apenas titulares recientes del cotidiano acontecer de los países de la región, pero ¿sólo En América latina hay Estados fallidos, gobernantes corruptos, funcionarios corrompidos y malvados ciudadanos sin escrúpulos?

Destino

Estados Unidos es, por mucho, el mayor consumidor de drogas del mundo, con millones de adictos más que sus competidores más cercanos, India y China. El Informe Mundial sobre la Cocaína de la ONU muestra las zonas de carga de cocaína en Sudamérica y las rutas que siguen hacia Estados Unidos y Europa.

Si vemos las cifras, Estados Unidos lidera ampliamente el ranking mundial con 12.146.954 personas con trastornos por consumo de drogas en 2021. Le siguen China e India con 7.680.059 y 6.366.010 de personas respectivamente. Si desgranamos un poco más y observamos estas cifras, pero por trastorno de consumo de drogas, cada 100.000 habitantes, las cifras quedarían así: Estados Unidos primero 3500, China con 542 e India con 435. De esta manera se puede ver la magnitud del problema, pero en las películas los villanos son mexicanos o colombianos con bigotes, piel tostada y un filtro sepia en medio del desierto.

Hoy los enfrentamientos en Estados Unidos por el hostigamiento a los inmigrantes y sus deportaciones son noticia en todo el mundo. Los latinoamericanos son los malos, hay que expulsarlos del país de la libertad y siempre el hegemón de turno tendrá un bufón de corte que haga de verdugo y depósito a la vez. En este caso es Nayib Bukele, presidente de facto de El Salvador; donde casualmente  parece ser uno de los buenos a los ojos de Estados Unidos y recibe amablemente a los deportados.

Parece que el problema del narco en El Salvador está desterrado y hemos llegado a leer titulares como este: “El Salvador es el país más seguro del hemisferio occidental.” Por otro lado, una investigación de El Faro develó la connivencia de líderes narcos con Bukele para maquillar las cifras de homicidios y mitigar la violencia en las calles.

Todo esto transversalizado y conectado con mafias europeas y sus cargamentos bien recibidos por los gringos del norte, que DEA mediante organizan, distribuyen y cada tanto condenan a algún latino con cara de malo en alguna lista con recompensa para que parezca que combaten al narco.

En el medio del mundo narco

Pero nos falta medio globo terráqueo. Hoy las mafias apuntan, desean o se concentran en Dubai. Medio Oriente, tan nombrado en estos días y hace décadas por sus conflictos bélicos, parece que en ciertas coordenadas geográficas las bombas y los misiles pasan de lejos. Aunque el dinero abunda, parece que los controles de su origen no. Lo ampuloso y la obscenidad de la abundancia se dan la mano con la impunidad en un rascacielo de algún emirato.

Elizabeth Dickinson, analista de Crisis Group, explica que esa presencia de narcos es relativamente reciente, en los últimos cinco años, o menos. “Allá hay un mundo del crimen organizado de cuello blanco. Muchos financieros, inversionistas o personas tienen influencia y pueden organizar cargamentos, pero que no necesariamente hacen parte de una estructura única que les permita trabajar en conjunto”, señala.

“Los asesinos buscan que nos matemos entre nosotros, debilitar el Estado y avanzar sobre sus controles a la economía ilícita. Dentro de la junta del narcotráfico con asiento en Dubái y Colombia, están las personas que yo mostré con nombre propio al país”, sentenció el presidente de Colombia Gustavo Petro.

El presidente ha insistido en que se trata de capos que controlan el crimen en Colombia bajo las órdenes de Julio Lozano Pirateque, alias Patricia, un esmeraldero que reside en el país árabe y es rival del fallecido zar Víctor Carranza. También ha señalado a la Junta de estar detrás del asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en Cartagena de Indias, en 2022, y de los homicidios calcados en Bogotá de dos esmeralderos, Juan Sebastián Aguilar, Pedro Pechuga, y Hernando Sánchez.

En los últimos cinco años, se han registrado varias capturas en Dubái de personas relacionadas con una red de organizaciones de tráfico de drogas, conocida por la policía europea como un “supercartel”.

La primera fue en 2019, cuando las autoridades arrestaron al traficante neerlandés-marroquí Ridouan Taghi, implicado en seis asesinatos en Países Bajos. Luego, capturaron a un traficante italiano vinculado a la mafia Camorra, a un presunto traficante panameño que organizaba envíos desde los puertos de Panamá hacia Europa, y a dos hombres ligados al clan irlandés Kinahan, uno de los cuales, Sean McGovern, era supuestamente el número dos de la organización, según un informe de Insight Crime.

En 2021 las autoridades de Emiratos Árabes Unidos (EAU) arrestaron a Sebastián Marset, cuando ingresó a dicho país con un pasaporte paraguayo apócrifo. Contactó a las autoridades uruguayas (del gobierno de Luis Lacalle  Pou) y obtuvo rápidamente un nuevo pasaporte, lo que permitió su liberación. Desde entonces se encuentra prófugo. En 2023, su pareja, Gianina García Troche, fue arrestada en Madrid tras llegar desde los Emiratos y hoy se encuentra recluida en Paraguay.

Dubai es el “mayor centro global” del comercio ilegal de oro y uno de los principales núcleos del mundo para el tráfico de drogas, el contrabando y la trata de personas, según un informe de 2023 del Centro de Terrorismo, Crimen Transnacional y Corrupción de la Universidad George Mason, que también indica que Dubai cumple un “papel significativo” en el negocio global de las empresas offshore, lo que la convierte en un centro importante para el lavado de dinero. El escaso control sobre el sector inmobiliario proporciona a los criminales amplias oportunidades para blanquear capitales.

En abril de 2024 Vanda Felbab-Brown escribió un artículo en el Foreign Affairs titulado “Oriente Medio está inundado de drogas” y señala a Captagon como la nueva droga de moda de las élites.

“Durante la última década, Oriente Medio se ha visto inundado de captagon. Esta droga, una mezcla de anfetaminas y cafeína, se ha vuelto especialmente popular en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, donde trabajadores y fiesteros la consumen para combatir el hambre y el sueño. Ha conquistado a ambos países, así como a toda la región. Hace veinte años, casi nadie en Oriente Medio consumía captagon. Hoy en día, es más barata y está más disponible en la región que el alcohol.” destaca Felbab-Brown.

Pero para que estos señores de cuello blanco disfruten, en otro rincón del mundo llamado Latinoamérica y el Caribe se apilan los cadáveres.

Las armas las carga el diablo y se fabrican en EEUU

Fiscales, candidatos, políticos, periodistas, enfrentamientos entre bandas y civiles. Todas estas muertes tienen un denominador común, las balas y armas con las que son ajusticiados. ¿De dónde vienen esas armas?  El informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) revela que Estados Unidos sigue siendo el mayor exportador de armas del mundo, con entregas a un total de 107 países entre 2020 y 2024.

«Estados Unidos ocupa una posición privilegiada en materia de exportación de armas. Con un 43 %, su participación en las exportaciones mundiales de armas es más de cuatro veces superior a la del siguiente mayor exportador, Francia», afirma el informe.

América Latina y el Caribe registran las tasas de homicidios más altas a nivel mundial. Las armas de fuego han sido protagonistas en la expansión de este fenómeno. Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), estuvieron presentes en casi el 70 % de los casos.

Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor. Sin embargo, en las últimas décadas surgieron otros focos relevantes como Israel, Turquía y varios países europeos. Estos actores han ganado peso en el comercio de armamento hacia América Latina, señala Lucas Paulvinoch, alumno del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada de LISA Institute.

La operación Trigger IX, celebrada del 12 de marzo al 2 de abril de 2023 por Interpol, sirvió para poner de manifiesto los vínculos entre las armas de fuego ilícitas y la fabricación y el tráfico de drogas, y se saldó con la incautación de 203 toneladas de cocaína y otras drogas por un valor total aproximado de 5.700 millones de dólares estadounidenses, y de 372 toneladas de sustancias precursoras de drogas.

Sobre el terreno, las operaciones coordinadas permitieron desmantelar 20 grupos de delincuencia organizada, y detener a miembros del Primeiro Comando da Capital, Mara Salvatrucha y del cártel de los Balcanes, todos ellos implicados en delitos de tráfico de armas de fuego.  En Uruguay, las autoridades incautaron más de 100.000 piezas de munición que dos europeos traficaban a escala internacional, en la que fue la incautación de mayor envergadura del país hasta la fecha.

Uruguay con 34,66 armas por cada 100 habitantes, es el país que encabeza por lejos el ranking de los países latinoamericanos (casi duplicando al segundo país de la región con más armas, Venezuela) y empatando con Canadá. Está muy lejos, eso sí, de EEUU, donde hay más de 120 armas por cada 100 habitantes.

A excepción de Brasil, los países de la región aprovisionan a sus fuerzas armadas y de seguridad por vía de la importación. La corrupción dentro de las unidades militares o fuerzas policiales es una de las principales fuentes de desvío de armas hacia bandas criminales.

Las armas las carga el diablo, se fabrican en Estados Unidos, las trafica alguna banda criminal europea, las distribuye alguna fuerza de seguridad local, las dispara un pequeño ladrón que saldrá en todas las noticias y los casquillos rebotarán en la vereda de algún barrio periférico de alguna ciudad de Latinoamérica. El pecho lo puso algún laburante y la rueda sigue girando.

La tristemente célebre “Guerra contra las drogas” no fue una política fallida ni un error de implementación, fue una apuesta geopolítica para hacer de las drogas un gran negocio global que permitió y permite aceitar los engranajes de este capitalismo tardío donde bancos, financieras, contadores, abogados, empresarios y otros tantos forman parte de un esquema que se quieren desentender cuando las balas pican cerca." 

(Nicolás Centurión – Centro Latinoaméricano de Análisis Estratégico (CLAE), Estrategia.la, 16/06/25