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12.1.24

Dolarización y repliegue estatal: los factores que han favorecido el ascenso de la criminalidad en Ecuador... la dolarización ha convertido a Ecuador en un objetivo atractivo para las organizaciones criminales internacionales... El dólar permite a los narcotraficantes evitar la devaluación y mover dinero más fácilmente entre países... ha creado un entorno favorable para las actividades de lavado de dinero, y transferir y ocultar grandes cantidades de dinero bajo la apariencia de negocios legítimos.. no tienen que cambiar moneda. Los dólares entran y salen dólares", no hay un rastro... en 2021 se lavaron 3.500 millones de dólares de dinero sucio en el sistema financiero... Esto, a su vez, alimenta la corrupción... El tráfico de drogas, la trata de personas y otras actividades ilícitas se han vuelto omnipresentes en Ecuador, contribuyendo aún más al problema de la delincuencia del país... A esta economía del desastre social se le suma un efecto paradójico: la 'estabilidad macroeconómica del narcotráfico', entendida como la capacidad de los narcodólares de penetrar el sistema financiero, aumentar la tasa de ganancia de los bancos y proporcionar una falsa imagen financiera. estabilidad y política monetaria, que es discordante con la salud de la economía real (empleo, producción y pobreza)"... "Seis años de minimización del Estado y desinstitucionalización del país han dejado un saldo social y económico desalentador: pobreza, violencia e instituciones capturadas por el narcotráfico"

 "Ecuador ha terminado sumido en el caos con los cárteles del narcotráfico librando una guerra contra el Estado. La ola de atentados, secuestros y atentados ocurridos desde el domingo ha sembrado el terror y ha revelado una crisis de seguridad sin precedentes en el país, que en apenas unos años se ha convertido en el más inseguro de la región y en un verdadero "reino" de los cárteles de drogas. Una circunstancia impensable hasta hace un tiempo, según informó el expresidente Rafael Correa, quien acusó a los gobiernos de Lenin Moreno y Guillermo Lasso de haber permitido el aumento de la criminalidad.

 En cualquier caso, hay varios factores que han hecho prosperar a estas bandas, entre ellos los efectos negativos de la pandemia, la retirada del Estado de zonas clave en los últimos años y el éxito del narcotráfico en una nación adolarizada y sin banco central. Estas dos últimas condiciones fueron prometidas, pero hasta ahora no implementadas, por el presidente ultraliberal argentino Javier Milei.

 La dolarización, introducida en 2000 por el entonces presidente Jamil Mahuad, logró controlar la hiperinflación tras una profunda crisis financiera, pero aumentó la pobreza, excepto durante los años del expresidente izquierdista Rafael Correa (2007-2017), y redujo la capacidad del Estado para controlar la economía (no poder gestionar la emisión monetaria). Con el fin del gobierno de Correa y el consiguiente deterioro de la seguridad, las bandas criminales se han fortalecido lavando dinero ilícito a su conveniencia. 

 El dólar permite a los narcotraficantes evitar la devaluación y mover dinero más fácilmente entre países, en años en que grandes grupos se han internacionalizado. De hecho, la adopción del dólar estadounidense como moneda oficial ha convertido a Ecuador en un objetivo atractivo para las organizaciones criminales internacionales. La entrada de divisas ha creado un entorno favorable para las actividades de lavado de dinero. Los cárteles criminales aprovechan la facilidad para transferir y ocultar grandes cantidades de dinero bajo la apariencia de negocios legítimos. Esto, a su vez, alimenta la corrupción, debilita los esfuerzos de aplicación de la ley y crea un terreno fértil para las redes del crimen organizado. El tráfico de drogas, la trata de personas y otras actividades ilícitas se han vuelto omnipresentes en Ecuador, contribuyendo aún más al problema de la delincuencia del país.

 Una situación favorable a la delincuencia como lo admitió el propio Presidente Noboa durante la campaña electoral. "¿Por qué ha avanzado tanto el narcotráfico en Ecuador?", le preguntó un periodista a Daniel Noboa, entonces candidato presidencial. "Primero porque no hay un verdadero control fronterizo, porque nuestros puertos están totalmente desprotegidos. Porque estamos dolarizados y ese es un elemento que ayuda al narcoterrorismo, porque no tienen que cambiar moneda. Los dólares entran y salen dólares", no hay un rastro”, afirmó el actual presidente.

 Un examen en el que también está de acuerdo la ex presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, quien afirmó ante los micrófonos de la radio argentina AM750: "La ausencia del Estado producida por los gobiernos de Guillermo Lasso y Lenín Moreno y la disputa no sólo del cártel de Sinaloa, sino también de grupos más pequeños, han transformado a Ecuador en el país más inseguro y violento del continente, con 44 muertes por cada 100.000 habitantes". "El crimen organizado no sólo tiene sus raíces en un solo territorio, sino que es un ancla de una red internacional, que vive de la red de la droga, pero que también tiene sus tentáculos en la política, en la policía, en las fuerzas armadas, y también se alimenta de seres humanos. trata y tráfico ilegal de migrantes", explicó Rivadeneira.

 Luego agrega: “Todo esto en una economía adolarizada, lo que obviamente permite que el sistema financiero internacional fluctúe más que el tráfico que está experimentando el Ecuador. Hoy Ecuador lava tres millones y medio de dólares, el control estatal que debería existir es nulo." Un informe del Centro Estratégico de Geopolítica (CELAG) arroja datos escalofriantes: en 2021 se lavaron 3.500 millones de dólares de dinero sucio en el sistema financiero, casi tres veces los 1.200 millones de dólares estimados entre 2007 y 2016.

  "Seis años de minimización del Estado y desinstitucionalización del país han dejado un saldo social y económico desalentador: pobreza, violencia e instituciones capturadas por el narcotráfico", se lee en el informe.

 Y continúa: "A esta economía del desastre social se le suma un efecto paradójico: la 'estabilidad macroeconómica del narcotráfico', entendida como la capacidad de los narcodólares de penetrar el sistema financiero, aumentar la tasa de ganancia de los bancos y proporcionar una falsa imagen financiera. estabilidad y política monetaria, que es discordante con la salud de la economía real (empleo, producción y pobreza)". 

(L'Antidiplomatico, 11/01/24; traducción google)

4.7.22

Tres semanas de movilización en Ecuador terminan en victoria indígena... Las principales victorias de este movimiento social han sido la reducción del precio del combustible Extra y Ecopaís en 15 centavos el galón, la derogación del estado de excepción, una serie de compromisos para respetar los derechos de los pueblos indígenas en sus territorios y garantías para que las industrias extractivas no arrasen el patrimonio natural de Ecuador... destaca la derogación del Decreto 95, que suspende la ampliación de “la frontera petrolera” para proteger los territorios de la Amazonía

"Tras 18 días de movilización constante en cientos de puntos de Ecuador y especialmente en la capital, Quito, el Gobierno neoliberal y ultraconservador de Guillermo Lasso y los convocantes del Paro Nacional han llegado a un acuerdo para suspender las protestas.

Para la Conaie, la organización social más grande del país y principal impulsora de las movilizaciones, “la contundencia” del Paro Nacional se ha traducido en “logros importantes”. A pesar de que el presidente Lasso “nunca se sentó en la mesa de diálogo, su gobierno se vio obligado a responder al pueblo”, dice esta organización que cuenta en sus bases con varios millones de personas y con tres décadas de historia.

Las principales victorias de este movimiento social —aliado con las organizaciones Feine y Fenocin— han sido la reducción del precio del combustible Extra y Ecopaís en 15 centavos el galón, la derogación del estado de excepción, una serie de compromisos para respetar los derechos de los pueblos indígenas en sus territorios y garantías para que las industrias extractivas no arrasen el patrimonio natural de Ecuador.

Entre estas medidas, destaca la derogación del Decreto 95, que suspende la ampliación de “la frontera petrolera” para proteger los territorios y los derechos colectivos de los pueblos indígenas, especialmente de la Amazonía, donde se concentran las explotaciones de crudo en Ecuador. Esta disposición fue aprobada el 7 de julio de 2021 y pretendía duplicar la producción de petróleo en unas regiones ya azotadas por los periódicos derrames y otras afectaciones vinculadas a la industria petrolera que ponen en peligro el modo de vida de los pueblos indígenas.

Otro de los logros del Paro Nacional, según la Conaie, es la reforma del Decreto 151, que define la política minera en el país. Según celebraban en un comunicado, el acuerdo con el Gobierno de Lasso supone el fin de la minería en áreas protegidas y territorios ancestrales indígenas, en zonas declaradas como intangibles, zonas arqueológicas y áreas de protección hídrica.

El pacto también incluye garantías de una “consulta previa, libre e informada” para proyectos económicos en comunidades indígenas, un fortalecimiento de los mecanismos de control de precios “en la especulación en el mercado de los productos de primera necesidad” y la declaración de una emergencia en el sistema de sanidad pública con la distribución de recursos y medicamentos en los centros sanitarios del país.

En las movilizaciones, que duraron casi tres semanas, han muerto al menos seis personas y otras 500 han resultado heridas, según el informe Violación de derechos humanos en Ecuador en el marco del Paro Nacional 2022. La alianza de ONG y organizaciones de DD HH encargada de este informe describe de “desgarradores” los testimonios recogidos. “Todos coinciden en destacar la violencia represiva desplegada y el ataque masivo sobre población civil indefensas. Las fuerzas de seguridad actuaron con vehemencia e impunidad en el ejercicio de la represión”, señalan. Agentes de la Unidad de Mantenimiento del Orden “dispararon directamente al rostro, de manera horizontal, a corta distancia, con el claro objetivo de matar”, apuntan.

En la represión de las manifestaciones se utilizaron municiones antitumulto, cartuchos de gases lacrimógenos, así como perdigones y balas de plomo. “El criterio abusivo, arbitrario y desproporcionado de las facultades para detener; el trato cruel dispensado a los detenidos que incluye tormentos, malos tratos, inhumanos o degradantes, configuran especiales vulneraciones dirigidas a menoscabar la propia condición humana”, denuncian.

Pese al compromiso arrancado al Gobierno, las organizaciones convocantes recelan del cumplimiento de los acuerdos y advierten a Guillermo Lasso que harán un seguimiento firme de lo pactado. “No renunciamos al derecho a la resistencia. Si no cumplen volveremos millones”, advierten desde la confederación indígena."                       (Martín Cúneo , El Salto, 1 jul 2022)

15.10.19

¿Qué está pasando en Ecuador? El ciclo progresista ecuatoriano, bajo la impronta del correísmo, no se terminó por ahora...

 "(...) Ecuador. En este último país la población vive un auténtico “deja vu”, esa sensación que una persona siente a veces de haber vivido anteriormente una misma situación o experiencia. El llamado “paquetazo”, es decir las medidas neoliberales anunciadas por el gobierno de Lenin Moreno han devuelto a la población ecuatoriana a la década perdida. Ha sido un auténtico shock. 

El aumento de los combustibles en un 123% con todo lo que eso supone de inmediato aumento de los precios de todos los productos esenciales para la vida, el despido masivo de funcionarios y la culpabilización a éstos de la situación, la privatización posible de la seguridad social y, entre otras consecuencias, la consiguiente desaparición de las perspectivas de una posible jubilación; en suma, la pérdida de derechos sociales y laborales. 

Y todo ello acompañado de nuevas exenciones fiscales y reducción de impuestos a las clases más altas y a la inversión extranjera, es decir, a las transnacionales que volverán a copar los territorios (poco importan la crisis climática) para una extracción desenfrenada de los recursos naturales del país. (...)"           (Jesús González Pazos, Público, 10/10/19)


 "El Gobierno ecuatoriano y los indígenas llegan a un acuerdo para derogar el decreto que originó las protestas.

El Gobierno y los indígenas ecuatorianos han llegado durante el domingo a un acuerdo mediante el cual se derogará el decreto 883, que eliminó el subsidio a los combustibles y provocó la actual ola de protestas en Ecuador contra las medidas de austeridad.

"Como resultado del diálogo se establece un nuevo decreto que deja sin efecto el decreto 883, para lo cual se instala una comisión que elaborará este nuevo decreto", anunció el coordinador de las Naciones Unidas en Ecuador, Arnaud Peral, tras varias horas de diálogo entre las partes a las afueras de Quito.

La comisión estará integrada por las organizaciones del movimiento indígena, quienes han encabezado las protestas contra las medidas de austeridad económica adoptadas por el Gobierno a petición del Fondo Monetario Internacional (FMI), y el Gobierno con la mediación de las Naciones Unidas y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, además de contar con la veeduría de las otras funciones del Estado.

"Con este acuerdo se terminan las movilizaciones y medidas de hecho en todo el Ecuador y nos comprometemos de manera conjunta a restablecer la paz en el país", reza el texto, que leyó el coordinador de las Naciones Unidas en este país andino. (...)"                (eldiario.es, 14/10/19)


 "Ecuador es un ejemplo más de la incapacidad que tiene el neoliberalismo para brindar estabilidad política, social y económica. 

Y también lo es de cómo el FMI puede llegar a ser un “arma de destrucción masiva” en tiempo récord. Y más aun si el país fue previamente transformado con políticas progresistas bajo principios de soberanía. 

Como muchas veces nos precipitamos a creer, la ciudadanía no olvida tan velozmente. El ciclo progresista ecuatoriano, bajo la impronta del correísmo, no se terminó por ahora, a pesar del giro de 360 grados que ha pretendido imponer Lenín Moreno -quien, por cierto, vale la pena recordar que no fue electo para ello-.

Precisamente, este es uno de los puntos nodales en el que radica buena parte del dilema ecuatoriano. El presidente no ganó la cita electoral con un programa neoliberal, ni tampoco planteando la salida de la Unasur y la adhesión al Grupo de Lima, y mucho menos pactando con toda la vieja política. Obtuvo el respaldo en las urnas con una propuesta que traicionó desde el minuto uno de juego. Y es realmente ese hecho político el que le ha condicionado desde el principio.

Así, la figura presidencial se fue debilitando a gran velocidad porque toda la ciudadanía sabía que no era el presidente quién gobernaba, sino que esta responsabilidad era de otros. En la última encuesta Celag, en marzo de este año, ya se constataba esta percepción tan generalizada: ante la pregunta de quién gobierna en Ecuador, el 46% manifestaba que los grandes grupos económicos, el 27% Estados Unidos y el 26% el viejo político socialcristiano Jaime Nebot.

Un presidente que no gobierna acaba siendo rehén de otros y, en consecuencia, comienza a tomar decisiones en función del tironeo de intereses de actores que lo sostienen mientras se los satisfaga. Y ello tiene una contraparte inmediata: la figura presidencial se convierte en una autoridad ficticia que deriva en una institucionalidad frágil.  (...)
De esta forma, era inevitable que Lenín Moreno se transformara en un presidente de usar y tirar, y cuya caducidad depende de dos factores: uno, del sostén que le quieran dar ciertos poderes (internacional, mediático, judicial, militar y económico); y dos, del momento en el que el cansancio y hartazgo de la gente explote con una medida determinada. Y este ha sido el caso: recorte de “subsidios” de la gasolina, al mismo tiempo que se otorgan “incentivos” a los grandes empresarios. Mejor dicho, y sin eufemismos: se eliminan las ayudas a la gente que lo necesita mientras se subsidia a las grandes corporaciones empresariales por la vía de exoneraciones tributarias.


Entonces, al decidir deliberadamente atentar contra el bienestar ciudadano, todas las chispas latentes saltan por los aíres; la gente protesta y todo se tambalea. El clima hace meses, medido también por Celag en marzo, era el siguiente: 6 de cada 10 ecuatorianos tenían sensaciones negativas sobre la situación nacional (enojo, incertidumbre, miedo, resignación y sensación de caos). Con ese mar de fondo, y con la debilidad del presidente, unido a una medida innecesaria impulsada por el FMI, el desenlace era el esperado.

 Un país al borde del precipicio con un Gobierno no acostumbrado a gobernar, al que se le nota demasiado su falta de práctica, y que lo único que hace es abusar de la fuerza en contra de las protestas. Estado de excepción, toque de queda, huida a Guayaquil del presidente, orden de prisión a opositores y límite a la libertad de prensa han sido algunas de las armas usadas para procurar “estabilizar” al país, es decir, frenar la protesta y desalentar a los manifestantes, mientras permite que gobiernen aquellos que no fueron electos para tal menester.

Es imposible a partir de ahora saber qué sucederá. Pero sí hay dos hechos inequívocos. Uno, Ecuador está en emergencia democrática, y la única forma de dirimir en política este tipo de situaciones es pedirle a la ciudadanía que vote, más aún cuando esto es permitido constitucionalmente a través del mecanismo de muerte cruzada (se disuelve todo: Ejecutivo y Legislativo, y se llama a elecciones). 

Y dos, puede que Lenín sortee transitoriamente este momento gracias al apoyo de sus soportes, pero ya no hay vuelta atrás: el acertijo sólo está en la fecha cuando se pondrá fin a su mandato.(...)"          (Alfredo Serrano Mancilla . Director del CELAG, Público, 10/10/19)


"(...) El paquetazo: origen de las protestas

Octubre arrancó con el anuncio de una serie de medidas de ajuste económico por parte del Presidente de Ecuador, Lenín Moreno. Estas medidas, también conocidas como el "paquetazo", contemplan, entre otras cuestiones, una reforma laboral y la eliminación de los subsidios a la gasolina y el diésel (por primera vez en cuatro décadas). Sobre todo, esto último fue determinante para el inicio de las movilizaciones y las protestas contra el Decreto 883 del gobierno ecuatoriano. 

Como antesala al "paquetazo", el Ministro de Economía y Finanzas, Richard Martínez, justificó el Decreto 883 como parte del acuerdo alcanzado en febrero con el FMI, organismo multilateral que afirmó que estas medidas económicas “tienen como objetivo mejorar la resiliencia y sostenibilidad de la economía ecuatoriana”. Tarde o temprano, el "paquetazo" se veía venir en el marco de las exigencias del FMI para conceder a Ecuador una línea de crédito de 4.000 millones de euros.
La crisis política "exilia" al gobierno a Guayaquil

Mientras tanto, el gobierno de Ecuador declaró el estado de excepción, un mecanismo constitucional que le otorga facultad, entre otras cosas, al despliegue de 79.000 miembros de la fuerza pública (incluyendo a las Fuerzas Armadas), a la censura mediática, o al traslado de la sede del gobierno a la ciudad de Guayaquil. Como respuesta, la Conaie emitió un comunicado en el que se declaraba el estado de excepción en los territorios indígenas ante la brutalidad de las fuerzas de seguridad.

A pesar del cerco mediático, miles de imágenes y vídeos con lanzamiento de bombas lacrimógenas y perdigones, tanques en llamas, tomas de gobernaciones, buses militares apedreados, saqueos y toques de queda han copado las redes sociales y los medios de comunicación internacionales. (...)

Así, con el gobierno "exiliado" en Guayaquil, según la Conaie llegaron alrededor de 20.000 personas procedentes de diferentes comunidades indígenas a Quito, preparadas a movilizarse contra el "paquetazo" y la acción militar. Más aún después de las dudosas declaraciones en materia de derechos humanos por parte del Ministro de Defensa de Ecuador, Oswaldo Jarrín, quien llegó a decir que las Fuerzas Armadas tienen derecho a la autodefensa. Organizaciones de derechos humanos denuncian abusos y se desconocen las cifras exactas de víctimas mortales y heridos durante la primera semana de protestas. El único dato oficial por parte del Gobierno es el de 570 personas detenidas.
Un escenario impredecible

Si bien representantes del neoliberalismo y la derecha ecuatoriana como Jaime Nebot, Cynthia Viteri o Guillermo Lasso hicieron un llamado a la defensa de la “seguridad democrática” y su denuncia por hechos vandálicos, saqueos y violencia en el país (con discurso de odio incluido), el denominado Colectivo Unitario (conformado por organizaciones indígenas, campesinas, sindicales, estudiantiles y sociales), que convocó la huelga nacional, rechazó el oportunismo político y la acusación del gobierno de Lenín Moreno.

El presidente ecuatoriano afirmó en cadena nacional que las protestas formaban parte de un golpe ideado por el exmandatario Rafael Correa y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Cada minuto que pasa se agudizan los síntomas de debilidad de Lenín Moreno, cuya popularidad descendió abruptamente en las últimas encuestas. (...)

Más allá de estas acusaciones y la criminalización de las protestas, se debe tener en cuenta que a partir de ahora, lo que pasará en Ecuador es una incertidumbre y algo realmente impredecible. Sin embargo, sí es cierto que se están repitiendo algunos elementos que traen a la memoria otras crisis políticas que acabaron con el derrocamiento de los gobiernos de Abdalá Bucaram en 1997, Jamil Mahuad en 2000 y Lucio Gutiérrez en 2005. 

Todos estos gobiernos aplicaron medidas antipopulares posicionándose a favor o siguiendo las recetas del FMI. También enfrentaron el descontento del pueblo con la aplicación del estado de excepción, lo que provocó la movilización indígena, que en las últimas décadas se ha convertido en el bastión fundamental de la lucha popular en el país, en conjunto con la escena de la movilización urbana.  (...)"             (Aitor Montero, Cuarto Poder, 10/10/19)

6.4.17

El triunfo de Lenin Moreno derrotando por segunda vez al mayor banquero de Ecuador cierra la racha de la derecha latinoamericana

"El triunfo de Lenin Moreno, derrotando, por segunda vez consecutiva al mayor banquero de Ecuador, Guillermo Lasso, cierra la racha de la derecha latinoamericana y termina con la cháchara de un “fin de ciclo de gobiernos progresistas” en el continente. (...)

Cuando, en segunda vuelta, quedan claras las opciones entre el modelo neoliberal y alternativas antineoliberales, el pueblo no se equivoca y decide por aquellas. La exposición de la masa de realizaciones realizadas por Rafael Correa en 10 años de gobierno, en todos los planes,  se han comparado con las promesas de la derecha que, así como en Argentina y en Brasil, se reducen a crueles restauraciones neoliberales si llegan al gobierno, – por elección o por golpe. (...)

Lo que importa es que Ecuador seguirá el camino abierto por Rafael Correa cuando hace 10 años, anunció que se terminaba la larga noche del neoliberalismo y se pasaba de un época de cambio a un cambio de época.

¿Quedan atrás la derrota parlamentaria en Venezuela, la victoria electoral de la derecha en Argentina, el revés de Evo Morales en el referendo, el golpe contra Dilma en Brasil? No, no basta la victoria de Lenin Moreno para darle vuelta a la contraofensiva de la derecha latinoamericana. Los factores que han llevado a reveses en otros países se hicieron presentes en Ecuador, pero no fueron suficientes –por un margen estrecho– para derrotar el gobierno progresista.  (...)

Hay que hacer el balance de las tendencias que han llevado a que las victorias espectaculares de Rafael Correa en primera vuelta se han transformado en una victoria por un margen estrecho. Los balances no son simples, se mezclan cambios en la coyuntura internacional, cambios en la estrategia de las derechas latinoamericanas, así como errores de los mismos gobiernos.  (...)

El mentado fin de ciclo se choca con el empuje de los gobiernos de Macri y de Temer que se han agotado rápidamente, recolocando el enfrentamiento entre neoliberalismo y antineoliberalismo en nuevas condiciones. Ya no se tiene que comparar lo que han hecho los gobiernos progresistas con lo realizado por los gobiernos neoliberales en los años 1990, sino la comparación con la misma realidad contemporánea, que permite a los que no se habían dado cuenta, entender que las mejorías que han tenido los países fueron decisiones políticas de gobiernos progresistas que, una vez sustituidos, les hacen perder los derechos conquistados.

En Ecuador ha vuelto a quedar claro, en ese caso de forma todavía más cristalina, cómo la alternativa a los gobiernos posneoliberales está a la derecha y no a la izquierda. Más que eso, la ultra izquierda, frente a esa disyuntiva o desaparece simplemente o, peor, apoya a la derecha, aunque sea al banquero más rico del país.

 “Mejor un banquero que la continuidad de la dictadura” han proclamado sectores del movimiento indígena alineados con el gobierno derechista de Lucio Gutiérrez, aun después de que éste hiciera su viraje pro-EEUU. 

Intelectuales que han firmado documentos de crítica al gobierno de Rafael Correa en plena campaña electoral, favoreciendo a la derecha, pretenden dar lecciones a la izquierda. Un candidato de una izquierda supuestamente alternativa a Alianza País, se ha pronunciado, en la recta final, por Lasso.

Ecuador ha puesto un coto al viraje a la derecha en países con gobiernos antineoliberales. El agotamiento prematuro de los gobiernos de Macri y de Temer plantea la posibilidad real de que la izquierda vuelva a dirigir a Argentina y a Brasil: en este último caso con la perspectiva concreta del retorno de Lula.

 Cualquiera que triunfe en las elecciones presidenciales de México, se verá obligado a volcarse hacia Latinoamérica, para resistir a la ofensiva proteccionista del gobierno de Trump, recomponiendo, de manera todavía más amplia, los procesos de integración latinoamericana.

El fin de ciclo no era fin de ciclo, era el fin de la primera ola del ciclo antineoliberal, que genera ahora las condiciones de un segundo y definitivo ciclo de superación del neoliberalismo en América Latina."                 (Emir Sader, Alainet.org)