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3.12.24

Recordando como fue realmente lo del COVID (ahora que se habla de que fue una maniobra preparatoria para la instauración de la dictadura mundial): Yo lo viví como sanitario en un centro de salud. No teníamos ni idea, ni idea, de lo que se nos venía encima. Ni la más remota idea. Recuerdo a algún compañero cubano, anticipándose, más acostumbrados que nosotros a epidemias naturales o provocadas, sugiriendo medidas básicas: lavado de manos... y… el director de mi centro riéndose por debajo del bigote de las medidas tercermundistas que proponía... me parece que no se pecó de exceso... las barbaridades vinieron de los libérrimos ayusistas y compañía, y de los criterios médicos y asistenciales que establecieron... Los que lo han criticado a posteriori se olvidan, o no quieren recordar, aquella situación que vivímos. Los que la criticaron entonces pecaron de ignorancia o fueron unos irresponsables... el poder público actuó correctamente al decretar el confinamiento como medida preventiva, conservadora. Me veo confirmado en esta apreciación cuando veo el paralelo con lo que acaba de suceder en Valencia. También un confinamiento a las 8.00 de la mañana, cuando la alerta era ya roja pero no había pasado aún nada, ni siquiera había llovido, hubiera sido una medida preventiva y conservadora (de vidas) correcta, aunque “el estado nos privase de libertad” (Manuel Monleón Pradas, Antonio Navas, José Luis Martín Ramos)

 "(...) Manuel Monleón Pradas:

  Veo en la miscelánea de CV-SLA que en “debats” habéis discutido (o leído un artículo) sobre el confinamiento durante la covid. Os digo mi opinión, discrepante quizá de la mayoría de cierta izquierda, que ve o vio en aquello una maniobra preparatoria para la instauración de la dictadura mundial. 

 Cuando se produjo aquello, el desconocimiento era total. Se movilizó en muy poco tiempo a todo el personal que podía saber o aportar algo. De eso soy testigo directo, porque inmediatamente se me llamó a participar en un comité (mi modesta ‘contribución’ fue una idea para producir mascarillas reutilizables, que no salió adelante quizá por absurda, por imposible a corto plazo, o porque era mejor vender muchas que pocas). En aquellas reuniones de los primeros días nos juntábamos gentes de todos los centros de investigación de España e incluso extranjeros (siempre telemáticamente), y aquellas empresas que conocíamos que tenían posibilidades y equipos. Hubo muchos comités y reuniones de ese género, con diferentes especialidades. Todo el mundo partía de cero, o de un infinitésimo. Lo que quiero decir es que, desde mi experiencia personal, yo afirmo que se sabía muy poco del origen, del peligro, y del riesgo, y se afrontaba una situación para todo el mundo nueva, en la que había que improvisar ideas que no tenían más filtro que… nuestra propia ignorancia y faliblidad. Porque, en efecto, no hubo dioses que nos soplaran al oído de qué iba la cosa, y ninguno de los actuantes tenía la cualidad de siquiera semidios. 

 En esas circunstancias, el poder público, en mi opinión, actuó correctamente al decretar el confinamiento como medida preventiva, conservadora. Me veo confirmado en esta apreciación cuando veo el paralelo con lo que acaba de suceder en Valencia. También un confinamiento a las 8.00 de la mañana, cuando la alerta era ya roja pero no había pasado aún nada, ni siquiera había llovido, hubiera sido una medida preventiva y conservadora (de vidas) correcta, aunque “el estado nos privase de libertad”.

Antonio Navas:

  Estoy total, completa y absolutamente de acuerdo con Manuel.
Yo lo viví como sanitario en un centro de salud. No teníamos ni idea, ni idea, de lo que se nos venía encima. Ni la más remota idea. 

 Recuerdo a algún compañero cubano, anticipándose, más acostumbrados que nosotros a epidemias naturales o provocadas, sugiriendo medidas básicas: lavado de manos improvisando con lo que tuviéramos: barreños con agua y lejía; mascarillas o protectores con lo que pudiéramos, y… el director de mi centro riéndose por debajo del bigote de las medidas tercermundistas que proponía mi compañero, más avezado que los demás y con experiencia sobre suelo cubano.

En todo lo que sucedió a continuación me parece que no se pecó de exceso, en todo caso al contrario en alguna ocasión; lo de las residencias de ancianos creo que es caso aparte y pone el foco justamente en lo privado; y las barbaridades vinieron de los libérrimos ayusistas y compañía, y de los criterios médicos y asistenciales que establecieron.
No me extiendo porque es asunto en el que ningún artículo ni texto me ha hecho dudar hasta ahora; tampoco ese artículo crítico que se ha pasado, aún cuando pueda tener algún argumento abstractamente razonable.

José Luis Martín Ramos:

   Gracias Manuel, estoy por completo de acuerdo contigo. Los que lo han criticado a posteriori se olvidan, o no quieren recordar, aquella situación que vivímos. Los que la criticaron entonces pecaron de ignorancia o fueron unos irresponsables. (...)"

(Salvador López Arnal, blog, 30/11/24)

21.8.24

El Congo a la UE: dennos sus vacunas contra el mpox... el continente necesita al menos 10 millones de dosis... Europa ha anunciado que enviará más de 215.000 dosis de vacuna contra el mpox, mientras que Japón ha prometido 3 millones. Estados Unidos ha dicho que enviará 50.000... El español Padilla declaró que la UE «no puede repetir el error de acumular vacunas en Europa mientras los países africanos no pueden administrarlas a su población» (POLITICO)

 "La República Democrática del Congo ha hecho un llamamiento a Europa para que comparta más vacunas contra el mpox, ya que el país se enfrenta a una epidemia creciente y mortal.

«Nos gustaría que la UE prometiera más», declaró el ministro de Sanidad de la República Democrática del Congo, Samuel-Roger Kamba, a POLITICO's Brussels Playbook.

El brote del virus mpox, que ha matado a más de 500 personas en África este año y ha infectado a más de 17.000 congoleños solamente, se ha extendido a otros países africanos, llevando a la Organización Mundial de la Salud a declarar una emergencia sanitaria mundial.

Según Kamba, sólo la RDC necesita 3,5 millones de dosis para responder al nivel actual de infección, mientras que Jean Kaseya, director de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC) ha declarado que el continente necesita al menos 10 millones de dosis.

Europa ha anunciado que enviará más de 215.000 dosis de vacuna contra el mpox, mientras que Japón ha prometido 3 millones, dijo Kamba. Estados Unidos ha dicho que enviará 50.000.

«Como aún no sabemos cómo progresará la enfermedad, la cantidad prometida por la UE no nos permitiría proteger a toda nuestra población en caso de que la enfermedad afectara a más personas», dijo Kamba, añadiendo que el gobierno estaría “enormemente agradecido” por nuevas contribuciones.

Es la segunda vez que la OMS declara el mpox emergencia mundial desde 2022. Esta vez, sin embargo, una variante más mortal está contribuyendo a la propagación del virus, y está afectando predominantemente a los niños.

 La mayoría de los países europeos tienen sus propias reservas de vacunas que compraron en respuesta al brote de 2022 de viruela símica, antes conocida como viruela del mono. Aunque no está claro el número exacto de dosis restantes, se cuentan por cientos de miles.

Sin embargo, Europa ha respondido a las críticas de que está guardando sus reservas.

«Nadie está reteniendo reservas que África necesita desesperadamente», declaró a POLITICO un funcionario de la Comisión, cuyo anonimato le permitió hablar abiertamente.

Ya en abril, la Agencia Europea del Medicamento advirtió a la Comisión Europea de que la UE debería considerar la posibilidad de donar vacunas contra el mpox a los países africanos afectados por el virus, para «ayudarles a contener la propagación y la carga de la enfermedad [y] evitar también una posible propagación por el hemisferio norte», según las notas de una reunión del Comité de Seguridad Sanitaria.

La Autoridad Europea de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias (HERA) inició entonces conversaciones con el único fabricante de vacunas contra el mpox, Bavarian Nordic.

«Estábamos en conversaciones con Bavarian Nordic ... (sobre) la adquisición de la vacuna antes de que se declarara la emergencia. Nos anticipamos», declaró el funcionario de la Comisión.

En abril, el mpox estaba presente en la RDC y la República Centroafricana. Desde entonces se ha extendido a Burundi, Kenia, Ruanda y Uganda, mientras que Europa registró su primer caso de la variante más mortal la semana pasada, en Suecia.

La donación europea fue también la mayor que pudo conseguir, según el funcionario. HERA compró prácticamente todos los suministros disponibles de Bavarian Nordic cuando encargó más de 175.000 dosis para los CDC de África, que la empresa completó con otras 40.000.

«Sólo les quedaban 22.000 dosis en sus existencias», dijo el funcionario.

Nos pusimos en contacto con Bavarian Nordic para que comentara la situación, pero al cierre de esta edición no había respondido.

Mientras tanto, también existe una reserva estratégica conocida como RescEU para garantizar que la UE esté preparada para cualquier brote vírico relacionado con la viruela, según el funcionario. Pero la cantidad que contiene es inferior al número de dosis que envía a África el CDC.

Un portavoz de la Comisión dijo que podría desplegarse como «último recurso en caso de que la capacidad de respuesta de los Estados miembros se viera desbordada».

¿Cuántas vacunas tiene Europa?

La Comisión Europea compró aproximadamente 2,3 millones de dosis de vacuna contra el mpox a Bavarian Nordic en 2022, según confirmó el portavoz de la Comisión a POLITICO.

Según el fabricante, cada vial contiene una dosis. En 2022, sin embargo, la EMA concluyó que una quinta parte de una dosis bastaba para generar una respuesta inmunitaria similar cuando se administraba justo debajo de la capa superior de la piel, mediante una inyección intradérmica, en lugar de debajo de la piel.

Todos esos suministros se distribuyeron a los países de la UE que los solicitaron, mientras que algunos decidieron comprar los suyos independientemente de la Comisión.

 Algunas de esas inyecciones se utilizaron durante el brote de 2022 de mpox clade II, una forma menos grave del virus que ahora se ha extendido por todo el mundo. Pero a los países aún les quedan grandes reservas.
Sólo la RDC necesita 3,5 millones de dosis para responder al nivel actual de infección, dijo Kamba, mientras que el jefe de los CDC de África, Jean Kaseya, ha dicho que África necesita al menos 10 millones de dosis.

España, por ejemplo, aún dispone de 500.000 viales que compró independientemente de HERA. Asumiendo una dosis más conservadora de cuatro inyecciones intradérmicas por vial -ya que «no siempre se puede conseguir un total de cinco dosis por vial»- los almacenes permitirían administrar 2 millones de inyecciones, según declaró a POLITICO el Secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla.

Según un funcionario del Ministerio de Sanidad holandés, Holanda dispone actualmente de 100.000 viales, suficientes para unas 500.000 vacunas. Algunas de las inyecciones se compraron de forma privada, otras a través de HERA, añadió el funcionario.

Lituania tiene suministros suficientes para 2.500 inyecciones, que adquirió a través de HERA, confirmó un portavoz del Ministerio de Sanidad. Dinamarca también compró 7.000 dosis a Bavarian Nordic, mientras que el gobierno federal de Alemania dijo que dispone de 117.000 dosis.

Francia aún no ha confirmado cuántas dosis pondrá a disposición, después de que el 15 de agosto el Primer Ministro Gabriel Attal se comprometiera a compartirlas. Un portavoz del gobierno dijo a POLITICO que Francia haría la donación a través de las instituciones europeas.

«Estos esfuerzos de donación a los países más afectados del continente africano también contribuyen a nuestra estrategia global de proteger a nuestros ciudadanos ayudando a controlar los brotes infecciosos», declaró el portavoz.

La UE coordinará las donaciones de los países miembros, dijo el portavoz de la Comisión, añadiendo que también son libres de aportar vacunas individualmente a través del mecanismo de emergencia de la UE. Ningún país lo ha hecho hasta ahora, añadió el portavoz.

Tanto Francia como Alemania están en conversaciones con la Comisión «para hacer más donaciones en el futuro», dijo el funcionario de la Comisión.

El acaparamiento de vacunas Covid-19 por parte de Occidente durante la reciente pandemia mundial marcó profundamente las relaciones entre los países en desarrollo y los desarrollados. Algunos gobiernos europeos están ansiosos por evitar que se repita.

El español Padilla declaró a POLITICO que la UE «no puede repetir el error de acumular vacunas en Europa mientras los países africanos no pueden administrarlas a su población».

Mientras tanto, el funcionario de la Comisión dijo que han estado discutiendo la vacuna y otros suministros, incluidos los diagnósticos, con los países africanos, y actualmente están a la espera de la RDC para establecer un plan estratégico, incluyendo «cómo van a vacunar, dónde, lo que debería ser la población objetivo.»

«De momento no hay pruebas de que... las vacunas que van a llegar no sean suficientes por el momento, para la primera respuesta», dijo el funcionario de la Comisión."          

( Karl Mathiesen, Rory O’Neill, Mari Eccles and Helen Collis , POLITICO, 20/08/24, traducción DEEPL, enlaces en el original)

24.5.22

El fenómeno más importante que ha ocurrido en el siglo en el que vivimos, el siglo XXI, ha sido la pandemia causada por el COVID... está matando a muchísima más gente que cualquier guerra acontecida en los últimos tiempos... las tasas de contagiosidad, hospitalización y mortalidad más altas fueron hace tres meses... asé que debiéramos preguntarnos cómo es posible que se están promoviendo políticas de relajación de las medidas de prevención hasta prácticamente eliminarlas, actuando como si hubiéramos vuelto a la normalidad, bajo el supuesto de que el COVID-19 ha evolucionado y ahora actúa como si fuera una gripe... la inmunidad tanto natural como resultado de contagio, o de estar vacunado es relativamente corta, por eso la importancia de producir vacunas más protectoras y por más tiempo... pero, la pandemia forzó un cambio de orientación económica que ahora se quiere revertir, y de ahí parte la idea de que la pandemia es una gripe

 "El fenómeno más importante que ha ocurrido en el siglo en el que vivimos, el siglo XXI, ha sido la pandemia causada por el virus COVID-19, responsable del mayor número de víctimas mortales - 15 millones, mucho más que cualquier otro evento desde los principios del Siglo XX. Solo la II Guerra Mundial produjo más muertes, 48 millones de civiles no combatientes.

 La I Guerra Mundial causó 6.8 millones de muertes entre la población civil; 2.9 millones en la Guerra de Corea, 2.1 millones en la Guerra de Vietnam; casi medio millón la de Irak; y 71 mil en Afganistán, (Barry Levy- From Horror to Hope: Recognizing and Preventing the Health Impact of War, Oxford University Press, 2022). (...)

Sea como fuere, el hecho es que la pandemia está matando a muchísima más gente que cualquier guerra acontecida en los últimos tiempos. Y es más que probable que el número de muertos esté siendo incluso mayor del publicado, debido a los enormes déficits, sesgos y manipulaciones de los sistemas estadísticos de indicadores vitales -como son los de mortalidad- a nivel mundial. 

Por otra parte, la mortalidad causada por la pandemia incluye no solo las muertes debidas al virus, sino también a muertes resultado, por ejemplo, de escases de recursos sanitarios, al estar estos saturados por enfermos por COVID-19. Según el último informe de la OMS sobre la mortalidad causada por la pandemia, se incluye a España entre los países en que esta mortalidad indirecta ha sido más alta, lo cual evidencia una pobreza de recursos sanitarios. 

Hay que recordar que el gasto público sanitario en España es de los más bajos de la Europa Occidental, dato que apenas ha tenido atención mediática en este país. La característica de la Sanidad Española ha sido la polarización por clase social del sistema sanitario con la sanidad privada atendiendo al 30% de la población de renta superior (incluyendo a la mayoría de los funcionarios públicos del Estado que tiene derecho de acceso a la privada) y la sanidad pública para la mayoría de la población. (...)

Las causas de esta elevada mortalidad son múltiples pero las más determinantes han sido la elevada transmisión y diseminación del virus y la baja inmunidad de las poblaciones expuestas, bien sea por causas naturales o bien sea por falta de vacunación (el porcentaje de la población vacunada a nivel mundial es muy bajo, menos de un 20%, cifra que es incluso de dudosa credibilidad debido a la escasa información existente en grandes partes del mundo).

 Otra causa de la elevada mortalidad es el escaso desarrollo de las medidas preventivas que puedan evitar el contagio y contaminación de las poblaciones. La mortalidad es, en el peor de los casos, el punto final de la enfermedad. Y esta tiene un impacto devastador a nivel biológico, psicológico, social y económico. Y este último, el económico, es el que ha adquirido mayor visibilidad política mediática pues afecta a la economía de los países habiendo creado la mayor crisis económica y social desde la anterior pandemia mundial a principios del siglo XX.

EL FRACASO DE LA GUERRA MUNDIAL CONTRA EL VIRUS

Todos los gobiernos en el mundo y las organizaciones internacionales se movilizaron en una campaña global para presentarle la pandemia a la opinión pública en términos belicistas, como una Guerra Mundial contra el virus. Guerra que no se ha ganado y que continúa y continuará a no ser que se tomen las medidas necesarias para controlarlo.

 Y dudo que se tomen, puesto que éstas entran en conflicto con la enorme concentración del poder económico, político, y mediático existente hoy en el mundo, que reproduce una cultura que prioriza el proceso de acumulación y concentración de la riqueza económica, así como la expansión del dominio político por parte de Estados y organismos económicos y financieros que favorecen tal proceso.

 Es esta cultura de los establishments, económicos, financieros, políticos y mediáticos, la que está hoy promoviendo y expandiendo la percepción errónea de que la pandemia esta ya controlada, habiéndose convertido ya en algo como la gripe. Esta falsedad es el dogma actual que se está imponiendo con un coste de vidas enorme.

 Esta cultura, por cierto, es también la causante de la enorme crisis climática y de las grandes áreas de conflictos militares de las cuales la de mayor visibilidad política y mediática es en este momento Ucrania. Esta cultura es promovida por los grandes bloques de poder, tanto del Este como del Oeste, protagonistas de la vida económica y comercial del mundo, que basan su prominencia en ser los más exitosos dentro de un sistema vigente que promueve la competitividad  y la insolidaridad, creando un orden (o mejor: desorden) en el que la optimización de sus beneficios empresariales se toma como prioridad sobre el bien común de la gran mayoría de la población.

 En esta cultura, la crisis climática ha casi desaparecido de la atención mediática y los productores de energía no renovables contaminantes están, una vez más, liderando la política energética del mundo. Y la pandemia, también ha desaparecido del mapa. Y la militarización de los países, está alcanzando un nivel que amenaza con llevarnos a una guerra nuclear mundial. (...)

Este mismo Congreso había también estado en contra de la modificación del Tratado de Comercio Internacional para eliminar las patentes de las vacunas anti-COVID, Pfizer y Moderna, que hubiera permitido la fabricación de tales vacunas eficaces al nivel mundial. La industria farmacéutica es una de las industrias más poderosas y rentables del mundo. Y son las que han estado determinando la distribución y consumo de tales vacunas a nivel global. Este poder implica que miles de muertes ocurrirán por falta de vacunas, un número mayor que el número de muertos que están causando las guerras hoy en el mundo.

LOS DATOS MUESTRAN QUE NO SE HA CONTROLADO LA PANDEMIA

Sí miramos la curva de mortalidad por COVID en los países a los dos lados del Atlántico Norte (países de semejante nivel de desarrollo económico y estructura demográfica), veremos que unas de las tasas de contagiosidad, hospitalización y mortalidad (medida por el número de muertes por cada 100,000 habitantes) más altas desde el principio de la pandemia, fue para la mayoría de los países de tal parte del mundo, hace tres meses (diciembre 2021 enero 2022). (...)

El lector debiera preguntarse cómo es posible que solo unos meses después de una situación tan preocupante, se están promoviendo políticas de relajación de las medidas de prevención hasta prácticamente eliminarlas, actuando como si hubiéramos vuelto a la normalidad, bajo el supuesto de que la enfermedad COVID-19 ha evolucionado y ahora actúa como si fuera una gripe, asumiendo también que la mayoría de la población está ya inmunizada frente al virus debido  bien a la vacunación, bien a haber estado enferma de COVID y adquirido tal inmunidad. 

Ambos supuestos, sin embargo, son erróneos. Es cierto que hubo una mejora, pero que se está revirtiendo ahora, como algunos ya predijimos. En realidad, la inmunidad tanto natural como resultado de haber estado contagiado o resultado de estar vacunado es relativamente corta y de allí la importancia de, entre otras intervenciones, producir vacunas que sean más protectoras y por más tiempo, lo cual sería posible si hubiera habido mayor intervencionismo público no solo en la financiación, sino en la producción de las vacunas.

 Dejar estas dimensiones al mercado y al sector privado es suicida, pues el objetivo de tal sector es el de optimizar sus ingresos por encima de todo lo demás. No estoy haciendo una valoración moral sino una estimación de lo que es obvio y necesario puesto que no hay ninguna duda de que sumando y compartiendo el conocimiento científico existente, promoviendo el bien común en lugar de la comercialización y el mercadeo de los bienes y servicios esenciales, habríamos podido ir más rápido y más lejos de lo que se ha conseguido.

¿QUÉ DEBERÍA HABERSE HECHO EN LA SUPUESTA GUERRA CONTRA EL VIRUS?

(....) La falta de solidaridad entre países y dentro de cada país ha sido una característica de la respuesta a la pandemia en gran parte de los países del mal llamado mundo occidental. El anteponer los intereses empresariales de ciertas industrias, como las productoras de las vacunas por encima de todo lo demás, ha sido una práctica común. Imagínese en una guerra  en la que la industria  del armamento fuera la que definiera la estrategia a seguir en el conflicto.

Hoy, un problema gravísimo a nivel mundial es la probable explosión de mortalidad que ocurrirá en China debido a al Ómicron, que podría reducirse con la masiva producción de vacunas de alta eficacia tales como las de Pfizer y Moderna en aquel país, lo cual evitaría la producción de nuevas variantes insensibles a las inmunidades existentes que puedan crear otro problema mundial.

 No hay duda de que, como dije antes, si la comunidad científica internacional trabajara conjuntamente y con plena solidaridad compartiendo el máximo de información, en lugar de competir en términos comerciales como ahora, estaríamos ahora mucho más protegidos con vacunas más duraderas en su creación de inmunidad y más fácil distribución. Como ocurre siempre el problema no es falta de recursos sino el control de estos recursos y el fin que se dé su uso. 

Lo que existe hoy es un desorden internacional que está causando un enorme dolor y un costo humano y todo ello para el beneficio de grupos económicos que influencian los poderes políticos y las agencias internacionales, directa o indirectamente a través de filantropías basadas en los países ricos, como ocurre con la Fundación Gates, que continúan promocionando la mercantilización de los productos incluyendo las vacunas, habiéndose opuesto a la eliminación a las patentes y favoreciendo en su lugar la asistencia a las industrias privadas (las productoras de vacunas), que es precisamente la raíz del problema. 

El economista más conocedor de la industria farmacéutica, Dean Baker (Director del Center for Economic and Policy Research en Washington D.C.), ha indicado que la mayoría de la investigación básica de la industria farmacéutica está financiada con fondo públicos, siendo solo la investigación aplicada, la realizada por tal industria. De ahí que reconociendo que esta última fue también financiada por recursos público, Dean Baker propone que el sector público no solo financie, sino que produzca tales productos farmacéuticos, ahorrándose una gran cantidad de dinero, produciéndose además productos más afines a las necesidades de la población en lugar de solo beneficiar a las empresas privadas.

LA PANDEMIA FORZÓ UN CAMBIO DE ORIENTACIÓN ECONÓMICA QUE AHORA SE QUIERE REVERTIR. Y DE AHÍ PARTE LA IDEA DE QUE LA PANDEMIA ES UNA GRIPE

La parte positiva de la llamada guerra contra el virus fue la presión popular para que se cambiaran las políticas económicas neoliberales, caracterizadas por su promoción de la austeridad de gasto público, y muy especialmente, del social, y que había causado la enorme crisis social que se acentuó todavía más con la pandemia. Tal presión explica el intervencionismo de los Estados con expansión de los sectores y responsabilidades públicas, sobre todo en las esferas sociales.

 Este intervencionismo fue mucho menor en las áreas económicas, donde la pasividad adoptada por la mayoría de los Estados frente a las enormes necesidades creadas por la pandemia ha sido una constante. 

Existe una enorme necesidad, por ejemplo, de introducir sistemas de control de las ventilaciones y filtraciones que eliminan las bacterias y los virus, sector muy olvidado a pesar de su gran necesidad. Tales sistemas debían de haber sido instalados masivamente en los lugares de trabajo, consumo, transporte y ocio, puesto que la evidencia científica es contundente de su eficacia en la prevención de los contagios virales y bacterianos. Muy poco se ha hecho en estas áreas.

 La mayoría de la población se ha quejado con razón de que los sacrificios que la ciudadanía ha hecho han sido muy desiguales. Y para una minoría, la pandemia le ha ido muy bien. El enorme crecimiento de las desigualdades de capital y renta muestra esta realidad. La población, y muy en particular, las clases populares han estado pidiendo mayor intervencionismo público, que se está desoyendo por parte de las autoridades públicas, próximas a los intereses económicos de lobbies que están exigiendo "la normalización" que permita continuar las cosas como estaban antes de la pandemia

Un ejemplo de ello es que la mayoría de la ciudadanía de casi todos los países está a favor de la obligatoriedad de las vacunas, así como de las inversiones públicas en purificar los aires, como he indicado anteriormente, o utilizar las mascarillas en lugares cerrados incluyendo el transporte aéreo, entre otras muchas medidas ignoradas por gran parte de gobiernos. Pero la distancia entre lo que la mayoría de las poblaciones desean y lo que los gobiernos y agencias internacionales deciden o permiten es cada vez mas grande lo que explica que hoy estamos viendo no solo una de las mayores crisis sociales y económicas  conocidas sino también una enorme crisis política a nivel mundial."                   (Vicenç Navarro , Público, 22/05/22)

23.2.22

Después de que un convoy de camiones de transporte entrara por primera vez en la capital canadiense, Ottawa, y se quedara allí, ha quedado claro que esta protesta nunca tuvo que ver con los camioneros, los mandatos de vacunación, ni siquiera con las restricciones de Covid-19. Por el contrario, la ocupación ha dejado al descubierto la creciente amenaza del extremismo populista de derechas interno y ha revelado profundos problemas en las instituciones democráticas de Canadá... Los organizadores llamaban abiertamente a la guerra civil y declaraban su intención de conducir enormes camiones hasta las puertas del Parlamento. Querían que las manifestaciones se convirtieran en el "6 de enero de Canadá", en referencia al asalto al Capitolio de Estados Unidos... Se atrincheraron con una red de campamentos satélite en otras partes de la ciudad y en las zonas rurales circundantes para mantener a los ocupantes alimentados y abastecidos. Juramentaron a sus propios "agentes de la paz" y al parecer intentaron detener a miembros de la policía de Ottawa. En otras partes del país se produjeron bloqueos similares... Si queremos aprender algo de este extraño e inquietante capítulo, habrá que hacer un serio reconocimiento de los peligros de descartar incluso a una pequeña fracción de la población atrapada en las garras de la conspiración y el odio

 "Más de tres semanas después de que un convoy de camiones de transporte entrara por primera vez en la capital canadiense, Ottawa, y se quedara allí, ha quedado claro que esta protesta nunca tuvo que ver con los camioneros, los mandatos de vacunación, ni siquiera con las restricciones de Covid-19. Por el contrario, la ocupación en curso ha dejado al descubierto la creciente amenaza del extremismo populista de derechas interno y ha revelado profundos problemas en las instituciones democráticas de Canadá.

El tema de la protesta se fue enturbiando a medida que miles de personas se sumaban a pie a lo que se convertiría en una caótica y continua ocupación de la capital canadiense, a pasos de su sede de gobierno.

Aunque a los organizadores de la caravana y a sus partidarios les gusta pintar la imagen de un país dividido, en realidad los canadienses han estado relativamente unidos en el apoyo a fuertes medidas sanitarias en el transcurso de la pandemia. Casi el 85% de los canadienses que cumplen los requisitos están totalmente vacunados, una de las tasas de vacunación más altas del mundo, y sólo un tercio de los canadienses se declaran dispuestos a abandonar todas las restricciones de Covid-19. En cuanto a los camioneros, se estima que nueve de cada diez están totalmente vacunados, y el sector se ha distanciado firmemente de las protestas.

Canadá no es inmune al extremismo de derechas

La historia de cómo este pequeño grupo de ocupantes de convoyes acabó desencadenando un estado de emergencia nacional, provincial y local, a la vez que cerraba la capital de un país del G7, es una historia de advertencia para cualquiera que crea que Canadá ha escapado al populismo tóxico de derechas que tanto ha dividido a nuestros vecinos del sur. Las llamadas protestas de los camioneros en Canadá son una prueba de la creciente influencia de la desinformación y de la aparición de nuevas y preocupantes amenazas internas a la seguridad nacional.

Esta ocupación tiene dos caras. Los fines de semana, la policía se mantuvo inexplicablemente al margen mientras las calles bloqueadas se llenaban de una mezcla de personas que se oponen a las restricciones y vacunas de Covid-19, teóricos de la conspiración y personas unidas por la aversión al gobierno en funciones. Hubo castillos hinchables para niños, fuegos artificiales, fiestas de baile con DJ en calles bloqueadas por semirremolques y un ambiente de festival. El ambiente anárquico se tornó a veces oscuro, cuando los manifestantes bailaron sobre la sagrada Tumba del Soldado Desconocido, o amenazaron o agredieron a trabajadores y residentes locales. En general, sin embargo, la cobertura mediática de los primeros días de la ocupación la trató como una protesta ruidosa pero benigna.

Pero desde el principio, esta caótica reunión estuvo animada por una agenda preocupante y extremista. Mucho antes de que los camiones llegaran a Ottawa, la amenaza de violencia en la capital era evidente para los expertos en seguridad. Los organizadores llamaban abiertamente a la guerra civil y declaraban su intención de conducir enormes camiones -que pueden esconderse fácilmente o convertirse en armas- hasta las puertas del Parlamento. Querían que las manifestaciones se convirtieran en el "6 de enero de Canadá", en referencia al asalto al Capitolio de Estados Unidos, y por si su intención no fuera lo suficientemente clara, incluso publicaron un manifiesto pseudolegal de reivindicaciones que se centraba en la destitución del Primer Ministro en funciones, Justin Trudeau.

Una vez en Ottawa, los organizadores del convoy -algunos con experiencia policial y militar muy reciente- se movieron rápidamente para consolidar su exitosa ocupación. Se atrincheraron con una red de campamentos satélite en otras partes de la ciudad y en las zonas rurales circundantes para mantener a los ocupantes alimentados y abastecidos. Juramentaron a sus propios "agentes de la paz" y al parecer intentaron detener a miembros de la policía de Ottawa. En otras partes del país se produjeron bloqueos similares, incluido uno en uno de los principales pasos fronterizos de Estados Unidos, que duró seis días y costó miles de millones en pérdidas comerciales. Con el paso de las semanas, los niños se convirtieron en un elemento visible en el lugar de la ocupación en Ottawa, a pesar de las peticiones oficiales para que se pusieran a salvo.

Alimentar el extremismo en Internet

Entre los organizadores de la caravana se encuentran personas que defienden abiertamente las teorías de la conspiración racial, como el reemplazo de los blancos, y quienes tienen vínculos con grupos de odio organizados activos en Canadá. Y no todo fue palabrería: cuando la policía se incautó de un alijo de armas y detuvo a cuatro hombres en un bloqueo por satélite en Alberta, se encontró entre las armas y el equipo táctico la insignia de la red Diagolon, un grupo acelerado de extrema derecha poco conocido y empeñado en derrocar al gobierno. En Ottawa, el convoy incluía muestras visibles de símbolos de la supremacía blanca, incluyendo banderas confederadas y esvásticas. Lejos de ser un caso de unas pocas manzanas podridas, el convoy estuvo entrelazado con la extrema derecha nacionalista blanca desde el principio.

Todo ello nos lleva a preguntarnos cómo un grupo tan pequeño y con una peligrosa afinidad por la insurrección ha conseguido tanta operatividad.

La desinformación en línea ha desempeñado un poderoso papel en la movilización de la gente para unirse a la caravana, y gran parte de esto es también un problema de cosecha propia. El contenido online de extrema derecha con base en Canadá ha aumentado considerablemente durante la pandemia, y una encuesta reciente descubrió que hasta el 40% de los canadienses pueden ser susceptibles al pensamiento conspirativo. A medida que el violento extremismo antigubernamental se afianza en Estados Unidos, estos acontecimientos alimentan e inspiran a los extremistas en Canadá, que a su vez inspiran acciones similares en el extranjero.

La deslucida respuesta del gobierno canadiense

La respuesta de la policía y del gobierno al convoy también fue poco menos que desastrosa. A pesar de que se avisó con antelación de que el convoy venía equipado para un largo recorrido y alimentado por una ideología peligrosa, parece que a los responsables de la seguridad de la capital nunca se les ocurrió que estos manifestantes podrían simplemente no marcharse.

 La policía local fue prácticamente inexistente durante semanas, y el (ahora ex) jefe de policía alegó que era demasiado peligroso poner multas o hacer cumplir las leyes. El alcalde local se las arregló para ofender a todo el mundo mediante una chapucera negociación con los organizadores para que les permitieran circular por algunas calles a cambio de abandonar las zonas residenciales.

El populista y conservador primer ministro de Ontario, Doug Ford, estuvo notablemente ausente hasta que los convoyes bloquearon los pasos fronterizos, lo que provocó el cierre de algunas plantas de fabricación que dependen de piezas importadas de Estados Unidos.

A nivel federal, las divisiones en torno al convoy le costaron el puesto al impopular líder del partido conservador, que fue destituido por su propio grupo. El Primer Ministro Trudeau desestimó en un principio el convoy como una "minoría marginal", pero días después invocó la Ley de Emergencias por primera vez en la historia de Canadá para conceder a las autoridades poderes extraordinarios para poner fin a la ocupación. Y mientras los distintos niveles de gobierno se pasaban semanas señalándose unos a otros, los ocupantes se atrincheraron, se conectaron y se radicalizaron.

Para un país como Canadá, que se fundó sobre "la paz, el orden y el buen gobierno", no puede haber nada más desestabilizador que encontrar instituciones democráticas clave incapaces de asegurar ninguna de estas cosas en una crisis - sin embargo, eso es exactamente lo que se ha desarrollado en Ottawa durante el último mes. Si queremos aprender algo de este extraño e inquietante capítulo, habrá que hacer un serio reconocimiento de las debilidades de nuestras intuiciones básicas, y de los peligros de descartar incluso a una pequeña fracción de la población atrapada en las garras de la conspiración y el odio."           

(Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator)

 

"‘Aprendimos que tenemos poder’: la manifestación de los camioneros impulsa el debate político en Canadá.

 Ahora el país se enfrenta a una pregunta: ¿este fue un asunto pasajero o señal de algo más grande? Con frecuencia, a los movimientos espontáneos les cuesta convertir su energía en un cambio real.

 Una procesión estruendosa de camiones grandes llegó a la capital canadiense, bloqueó las calles principales, atrajo a miles de partidarios, enfureció a los residentes y durante tres semanas captó la atención de una nación conmocionada. Aunque ya se fueron, han dejado a los canadienses con preguntas trascendentales sobre el futuro político de su país.

 ¿La ocupación fue un caso aislado o el comienzo de un cambio más fundamental en el panorama político del país? ¿El bloqueo caótico molestó tanto al público que el movimiento no tiene posibilidad de continuar en el futuro o formó la base para una organización política duradera?

 “Existe la preocupación, y se ha expresado de muchas maneras, de que este movimiento de protesta se convierta en algo mucho más significativo y más prolongado”, dijo Wesley Wark, investigador de alto rango del Center for International Governance Innovation, un grupo canadiense de políticas públicas. “Recibió bastante apoyo para propagar su mensaje”.

 El momento tiene un vínculo excepcional con la pandemia: los manifestantes exigían un alto a todas las medidas gubernamentales contra la pandemia. Pero también forma parte de una tendencia más generalizada.

De alguna manera, las redes sociales han sido una fuerza impulsora detrás de las protestas callejeras de la última década, pues han facilitado la convocatoria de multitudes en ocupaciones que van desde el Parque Zuccotti en Nueva York hasta el Parque Taksim Gezi en Estambul. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que este tipo de movimientos suelen tener dificultades para transformar su energía en un cambio real.

 Durante la ocupación de tres semanas, muchos aspectos de las protestas molestaron a los canadienses. En un bloqueo fronterizo en Alberta, la policía incautó una provisión grande de armas y acusó a cuatro manifestantes de conspirar para asesinar a oficiales de policía.

No obstante, los manifestantes también consideraron gran parte del disturbio que causaron como una victoria táctica. (...)

Un contingente en Windsor, Ontario, bloqueó un puente clave entre Canadá y Estados Unidos durante una semana, lo que obligó a las fábricas automotrices a reducir su producción y causó una alteración en el flujo comercial que se calcula en unos 300 millones de dólares al día.

La disolución de la protesta sucedió después de que el primer ministro Justin Trudeau, quien se ha autoproclamado defensor de los derechos humanos, invocó una medida de emergencia que facultó a la policía para incautar los vehículos de los manifestantes y les permitió a los bancos congelar sus cuentas. La decisión de Trudeau propició que la Asociación Canadiense de Libertades Civiles tomara acciones legales para anular la orden, pues la tildaba de “inconstitucional”.

 El líder del Partido Conservador, Erin O’Toole, se había inclinado cada vez más al centro, pero fue forzado a dimitir y fue remplazado temporalmente por un partidario acérrimo de las manifestaciones. Además, Doug Ford, el primer ministro de Ontario, suspendió el requisito de comprobante de vacunación y los límites de aforo para los negocios un poco antes de lo previsto.

Ninguna de estas medidas se vinculó de manera directa a las protestas —Ford dijo de manera explícita que no estaba respondiendo a las demandas de los manifestantes, sino a las tendencias de salud pública—, pero ambas fueron celebradas como victorias por las personas que estaban protestando.

 Quizá lo más transcendental fue que, bajo la mirada de cámaras de televisión omnipresentes y de celulares que transmitían en directo los sucesos, las protestas dominaron los ciclos de noticias durante varias semanas y generaron conversaciones sobre las restricciones contra el coronavirus.

“La lección más importante de todo esto es que todos aprendimos que tenemos poder”, comentó B. J. Dichter, portavoz oficial del convoy, en un debate en línea entre partidarios la semana pasada. Mucho de esto ha “sucedido como resultado de la unión de todas estas personas”, afirmó.

Sin embargo, los expertos afirmaron que los manifestantes no han canalizado la energía acumulada durante estas semanas en una fuerza política clara.

 Maxime Bernier, el líder del Partido Popular de Canadá, un grupo de derecha que no tiene escaños en el Parlamento, hizo acto de presencia en las manifestaciones, pero no atrajo más atención que los demás oradores.

 Y aunque algunas personas se solidarizaron con la frustración de los manifestantes ante los reglamentos pandémicos, la gran mayoría de los canadienses mostró molestia frente a sus tácticas y quería que se fueran a casa, según muestran las encuestas. En Ottawa, los residentes estaban enojados por el largo tiempo que tardaron en actuar las autoridades.

“Todo esto fue un movimiento marginal que, en mi opinión, tuvo suerte debido a los errores de la policía”, mencionó Wark. “Creo que este fue un momento extraordinario, muy breve”.

Hubo elementos de la extrema derecha que se vincularon a las protestas en todo el país, donde han empezado a aparecer banderas confederadas, de QAnon y de Trump. También podían encontrarse teóricos de la conspiración rondando por los pasillos del Parlamento: personas que creen que las grandes farmacéuticas crearon el coronavirus para generar dinero con las vacunas o que los códigos QR le permiten al gobierno vigilar nuestros pensamientos.

No obstante, algunos fines de semana, las manifestaciones atrajeron a miles de personas, muchas de ellas solo eran canadienses frustrados que no querían que los obligaran a vacunarse o simplemente estaban cansados de la pandemia y sus restricciones. La mayoría de los más de 8 millones de dólares donados a los camioneros a través de GiveSendGo provinieron de Canadá, según mostró una filtración de datos.

Varios camioneros declararon que esta era la primera vez que se manifestaban. Michael Johnson, de 53 años, estacionó su camión rojo de bomberos frente al Parlamento después de que su hijo le sugirió que se unieran a la caravana. Se quedó ahí hasta el final.

 “Cuando enfilamos nuestros camiones hacia Ottawa, creo que ninguno de nosotros sabía con qué nos íbamos a encontrar”, relató Johnson. “No comprendía lo mal que estaba la situación hasta que llegué aquí”.

 Johnson nunca se vacunó y no tuvo que hacerlo: transportar desechos metálicos por el norte de Ontario no requiere cruzar la frontera. Además, contó que hace poco se volvió seguidor del Partido Popular de Canadá, una formación de derecha. Pero cree que el coronavirus es real y cuando las personas tocaban la puerta de su camión para hablar de teorías de conspiración, él se rehusaba a interactuar con ellas.

“No vine para eso”, explicó. “Es una distracción”.

Cada 10 minutos más o menos, pasaba alguien a darle dinero, un abrazo o las gracias.

Johnson ha escuchado historias de personas que perdieron su trabajo por no querer vacunarse. La cabina de su camión está llena de cartas de aprecio de personas que le han dicho que el movimiento las hizo sentir, por primera vez, que no estaban locas o solas.

 “Decirle a la gente que tiene que hacer algo para poder conservar su trabajo o ir a ciertos lugares… eso es segregación”, afirmó Johnson.

Carmen Celestini, becaria posdoctoral en el Proyecto de Desinformación de la Universidad Simon Fraser en Burnaby, Columbia Británica, dijo que durante la ocupación se ignoró a ese tipo de manifestantes, “las personas sinceras que están en contra de las vacunas”.

“En gran medida, sus voces han sido ignoradas”, dijo Celestini, y agregó que, “como seguimos obviando eso, y no interactuamos, las cosas pueden empeorar”.

La camioneta de Johnson es lo más valioso que posee y es su sustento. El riesgo de perderlo lo pone nervioso. Cuando la policía comenzó a acercarse, su tío y su tía le rogaron que se fuera a casa.

“Dar cuenta de lo que podría perder con todo esto”, dijo, “da miedo”. Una parte de él quería que la protesta terminara. Pero se negó a retirarse antes.

“Estoy demasiado involucrado”, dijo, “si mostramos miedo, todos los demás perderán impulso”.

El sábado 19 de febrero, la policía por fin llegó a su puerta. Un hombre se acercó a estrechar su mano a través de la ventana una última vez. Johnson salió, con las manos al aire, entregándose junto con su camión a las autoridades. Una multitud de partidarios vitoreaba. “Te queremos”, gritaron varias personas.

Johnson fue obligado a abandonar la protesta junto con todas las personas que estaban reunidas frente al Parlamento, pero prometió seguir luchando.

“Ahora, ya me despertaron”, declaró."             (Natalie Kitroeff y

18.2.22

El viernes los propietarios de un cine me dijeron que habían recibido 200.000€ del Plan Resistir. El lunes un hotelero me dijo que él, 200.000€. Decían que eso les había salvado. Creo que unos ni otros son conscientes que con cualquier gobierno de derechas jamás hubiera pasado

Manolo Mata @manolomata

El viernes los propietarios de un cine me dijeron que habían recibido 200.000€ del Plan Resistir. El lunes un hotelero me dijo que él, 200.000€. Decían que eso les había salvado. Creo que unos ni otros son conscientes que con cualquier gobierno de derechas jamás hubiera pasado.

4:24 p. m. · 16 feb. 2022
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RAFAEL FERNÁNDEZ SÁNCHEZ @RAFAELF25246046
En respuesta a @manolomata

Y a los obreros de ese cine y de ese hotel ,que les han dado?

Manolo Mata @manolomata

Habrán mantenido sus puestos de trabajo y habrán estado periodos en Erte

Crisgp @Crisgp16
En respuesta a @manolomata

Trabajo es una asesoría y ha sido bestial la cantidad de dinero que han recibido mis clientes, pues y autónomos. Eso sí, a más de uno le he tenido que aclarar que el pago lo hace la CCAA pero que son las ayudas que aprobó el Gobierno de España.

Aquilino Medina @Aquimedina
En respuesta a @manolomata

Pues a nosotros 3.000 € teniendo más deuda que ellos seguro (sector ocio cultural). Algo es algo, y no sería motivo de queja sino es porque habéis devuelto mucho importe sin repartir de esas líneas por trabajar tarde y mal. Repito, tarde y mal! Te lo demuestro o no hace falta?

Nyx En respuesta a @Aquimedina y @manolomata

Sabes lo que me dieron a mi en la anterior crisis? NADA. Ni tarde ni mal. NADA. Consecuencia? Cierre. Que todo se pudo haber hecho mejor? De acuerdo. Pero que tenemos precedentes de cómo hacerlo peor… pues también.

17.2.22

Daniel Bernabé: Algo empezó a cambiar hace un par de años... se constata que el pacto de Gobierno va cumpliendo sus objetivos, pero existe desencanto entre los votantes... algo no se ha explicado correctamente... la pandemia ha variado muchas cosas, situando en primer término la necesidad de seguridad... la derecha ha sabido aprovechar la sensación de miedo... existe una frustración en el votante progresista que ya no se conjura con el miedo a Vox... la izquierda sólo puede tener éxito en este contexto siendo la valedora de la política útil... pero por desgracia no basta sólo con la política útil, sino que hay que volver a reivindicar la política identificando lo que sucede con una forma concreta de hacer que suceda... El sentido y el horizonte al que dirigirse es la seguridad mediante la igualdad... ¿Cuál es la manera de convertir los avances materiales en algo emocionante, en algo que reúna a muchas personas diferentes en un objetivo común?

 "(...) Algo empezó a cambiar hace un par de años, algo que conviene señalar frente a la memoria débil o interesada. Sin embargo, durante un tiempo hablar de trabajo, de clases o utilizar incluso el propio término izquierda situaba, a quien lo hiciera, como un nostálgico del siglo XX que “no entendía” qué era el progresismo de nuestra época.

 Entre los años 2010 a 2014 lo que mandaba dentro de la teoría progresista eran las multitudes transversales, una indignación espontánea donde palabras como sindicato, organización o convenio producían urticaria. Triunfó toda la zarandaja de nuevos conceptos en torno a la organización digital, la participación y la horizontalidad. (...)

 De 2014 a 2017 Podemos se hizo el centro de la política española. Obtiene buenos resultados electorales en las europeas, una serie de marcas blancas hacen lo propio en las autonómicas y municipales de 2015. Podemos dice que no es de derechas ni de izquierdas, se esfuerza en “seducir” al “pueblo” mediante el carisma y el relato, rehúye el conflicto en aspectos como el feminismo o la monarquía. Quieren llegar a la Moncloa o ser decisivos para la formación de Gobierno lo antes posible y para ello sólo quieren encarnar “lo nuevo contra lo viejo”. Con los sindicatos prefieren no reunirse porque son “régimen”. El trabajo sigue completamente ausente de la ecuación. (...)

A Iglesias no le queda más remedio que hacerse de izquierdas y firmar con Garzón el pacto de los botellines para que no le quiten el partido. Los resultados empiezan a empeorar poco a poco. La izquierda más ortodoxa no le perdona a Iglesias los desplantes. Errejón comienza a pensar su marcha. Todos tienen una excusa para explicar el 2016: unos que una campaña de sonrisas no moviliza, otros que la vuelta de la izquierda tampoco lo hace. Nadie parece pensar en que el aparato mediático se ha puesto en marcha, que las repeticiones electorales desmovilizan, pero que, sobre todo, el combustible de la impugnación se empieza a terminar. Demasiadas manifestaciones, demasiados “Sí se puede”, sin que se vean resultados concretos.

La política fuera de lo institucional ha quedado vacía, la mayoría de jóvenes activistas han pasado a ser diputados, concejales o asesores. El feminismo, que lleva su propia dinámica, ocupa el vacío. Se empieza a sentir el tremor nostálgico de encontrar de nuevo la pureza de las plazas. Lo LGTB es el nuevo 15M, el ecologismo es el nuevo 15M, una cola en el Corte Inglés es el nuevo 15M. El sujeto político se ha convertido en un sujeto publicitario capaz de destacar en el mercado de la representación. Sobre 2018 importa más pensar cómo decimos lo que pensamos que lo que pensamos, y más allá, cómo lo hacemos. En España sigue habiendo huelgas, cierre de industrias, salarios en caída libre, un destrozo a la negociación colectiva. Sigue siendo un tema absolutamente secundario, en la institución y en la calle. 

 En 2019 volvemos a tener dos elecciones. No es que los partidos no sepan ponerse de acuerdo, es que existe la consigna de evitar a toda costa que Unidas Podemos entre en el Gobierno, tanto que ese verano la estabilidad de la propia coalición de izquierdas peligra. Todo el mundo está exhausto, líderes, militantes, votantes. Iglesias es el único que cree en mantener la apuesta hasta el final, en una reunión de la dirección de IU ese verano se escucha: “Está fuera de control”. In extremis se consigue el objetivo.

 En esas dos campañas la impugnación ya no es contra el 78 o lo viejo, sino contra banqueros y magnates de la comunicación. Puede que muchos estén agotados de ese larguísimo ciclo que había comenzado diez años atrás. Pero Vox estaba al acecho y había que lograr poner un freno al peligro. Es la última gran hazaña.

¿Qué es gobernar?

Finales de abril de 2020. La primera ola empieza a controlarse. Escribo como advertencia para la izquierda:

(...)  La pandemia nos dio la vuelta a la vida y eso tuvo unos efectos políticos. Lo que algunos advertimos, a veces con cierto éxito, otras encontrando una notable hostilidad, estaba sucediendo. Una ministra empieza a despuntar, Yolanda Díaz: la ministra de Trabajo. Los sindicatos, tras poner toda su maquinaria en marcha en los peores momentos del confinamiento, empiezan a notar una subida de afiliación. Ante la incertidumbre buscamos un sitio en el que guarecernos, un trabajo estable parece un buen lugar para hacerlo.

Esa búsqueda de estabilidad opera en la izquierda, pero también en la derecha y los ultras, que la encaran de una forma bien diferente: con enemigos narrativos, menas y okupas, al asalto del buen ciudadano. Con un nacionalismo español que se pretende casa ante los nacionalismos que disgregan al país. También añadiendo el concepto de libertad a la ecuación, contra las normas sanitarias, también contra lo políticamente correcto. Ayuso aparece como la líder que sabe sacar partido en este clima de desconcierto: a más batallas culturales en el eje de la certidumbre, más brilla la patrona de Sol.

 Pero algo más inquietante que la izquierda no sabe explicar. Cómo pasar del momento de impugnación al momento de Gobierno. De la calle o los platós de televisión al Consejo de Ministros. De enfrentarse al régimen del 78 a ser parte del mismo. De proponer máximos a negociar posibilidades. De criticar a gestionar. De señalar cuáles son los motivos para el estrechamiento de los límites de la política a tener que buscar maneras para ampliarlos. La ecuación no es sencilla: en ochenta años no ha habido ministros de un partido a la izquierda del PSOE en un Gobierno. La última vez que alguien intentó alterar el orden de clase, la derecha montó una guerra civil

  No está de más recordarlo para los que les sobran arrojo digital o recetas infalibles. No está de más constatar que, si el pacto de Gobierno va cumpliendo sus objetivos, pero existe desencanto entre los votantes, es que algo no se ha explicado correctamente.

 A la izquierda también le pesan las cicatrices internas. Hay más opciones electorales en la izquierda que masa crítica para llenar las urnas. Demasiada vendetta, demasiado ex-podemos con ganas de sentenciar en las redes o las tertulias. Demasiados cargos cuya experiencia fue saltar de una manifestación en 2011 a la alta política, muchos cuadros con experiencia jubilados anticipadamente. Y muchos afiliados, especialmente en partidos como el PCE, que sienten que la coalición Unidas Podemos es algo en lo que no tienen ni voz ni voto. (...)

A eso se le suma un desfase territorial. UP intenta crecer pegada a lo cercano pero la estrategia de marcas blancas de 2015 dejó un reino de Taifas. Se pierden comunidades enteras como Galicia, se retrocede en la mayoría de ellas, los ayuntamientos del Cambio son historia. Más allá de la labor concreta en cada lugar, sin el impulso de la ola de indignación que llenó a la sociedad española la pasada década, todo vuelve al redil. Y en el redil quien manda es quien tiene militancia sobre el terreno. Militancia o redes clientelares, depende del concepto de la acción política que tenga cada uno.(...)

 Iglesias sale del Gobierno, en una mezcla de cansancio personal y cálculo político. Dentro, en la institucionalidad, se ve atado. Los ataques que ha recibido le han abrasado como líder de su espacio. Intenta de nuevo la hazaña en las elecciones de Madrid. Ayuso lleva las de ganar, agitando una mezcla de altas dosis reaccionarias conjugada con la levedad de un libertarianismo de cañas y tapas. Iglesias opone la carga de la brigada ligera que le funcionó en otras ocasiones: impugnar lo existente sin ser un outsider no resulta igual de efectivo. A la gente le da igual la horizontalidad o ser reconocidos en sus múltiples variables identitarias. Les vale con que alguien les diga que todo va a ir bien, que va a cuidarles de los malos y que va a haber más pasta para el que esté listo. Es la respuesta reaccionaria a la incertidumbre de la pandemia. (...)

¿Y ahora, qué?

Hay un espectáculo más deleznable que el de ver correr a la izquierda como pollos sin cabeza tras una derrota: ver a la izquierda aprovechar el desconcierto para cobrarse todas sus cuentas pendientes. Seguro que en las elecciones de Castilla y León los malos resultados de Unidas Podemos se explican por gran cantidad de elementos propios de estos comicios. (...)

Escribía (...)

El 17 de noviembre: “una generación fue golpeada por la Gran Recesión al comienzo de su vida adulta y ahora ha visto desequilibrarse todo, nuevamente, con la pandemia. Y ahí, cuando tus votantes entran en el epígrafe del desencanto, es cuando hay que tener cuidado”.

El 21 de diciembre: “son precisamente estos tres puntos, personalismo frente a organización, fetiche comunicativo contra militancia y batalla cultural frente a movilización por cuestiones económicas, los puntos esenciales que se deberían poner encima de la mesa con prontitud y claridad. Lo demás, nombres, caras y denominaciones, son secundarios”.

El 28 de diciembre: “este extraño revuelo en torno a la reforma laboral realmente viene inducido por los que consideran que este Gobierno es una derrota para la mitología construida en torno al 15M, aquella que daba por acabado precisamente al trabajo como eje de la izquierda: en política ninguna antipatía suele ser casual. Nuestro momento merece menos nostalgia y más hechos, entender que aquel quinquenio del descontento, 2010-2014, abrió las puertas a una nueva etapa. Otra, indisolublemente unida a la pandemia y sus consecuencias comienza ahora. Un país que hoy requiere de asideros firmes y de política útil más que de eslóganes imaginativos, discusiones teóricas bizarras y cambios que nunca acaban de materializarse. Insisto: la España de 2011 no es la de 2021. Hay amenazas que no convendría tomarse a broma. Hay trenes que no pasan dos veces”.(...)

 En estos últimos meses, a riesgo de ser pesado, les he intentado advertir de algo

 Uno, que lo que funcionó en la izquierda la pasada década no tiene por qué funcionar en esta. 

Dos, que la pandemia ha variado muchas cosas, situando en primer término la necesidad de seguridad. 

Tres, que la derecha ha sabido aprovechar la sensación de miedo mediante guerras culturales en torno a la libertad o enemigos más ficticios que reales. 

Cuatro, que existe una frustración en el votante progresista que ya no se conjura con el miedo a Vox o el “Sí, se puede”

Cinco, que la izquierda sólo puede tener éxito en este contexto siendo la valedora de la política útil. 

Seis, que la política útil se lleva mal con la impugnación, sobre todo si eres parte de la institucionalidad. 

Siete, que más allá de nombres y marcas, el problema es pensar en términos de nombres y marcas, y no en ideas y militantes. 

Ocho, que existe un cansancio generacional que requiere saber identificar los éxitos de los fracasos: sobre el derrotismo no crece más que el desencanto. 

Nueve, que lo que venga no se va a dirimir en discusiones teóricas digitales entre activistas, sino en procesos que tomen los problemas concretos de los profesionales y las soluciones que aporten. 

Y diez, que por desgracia no basta sólo con la política útil, sino que hay que volver a reivindicar la política identificando lo que sucede con una forma concreta de hacer que suceda.

 El sentido y el horizonte al que dirigirse. En la pasada década tuvimos el sentido de la indignación y el horizonte del cambio, por muy difuso y abstracto que fuera este. Hoy la derecha tiene el sentido de la conservación y un horizonte de venganza contra los que se atrevieron a llegar demasiado lejos, en el Congreso y en la calle. ¿Y la izquierda? ¿Sabrá identificar la izquierda que su sentido es la seguridad mediante la igualdad? ¿Cuál es su horizonte? ¿Cuál es la manera de convertir los avances materiales en algo sentimentalmente emocionante, en algo que reúna a muchas personas diferentes en un objetivo común?"                     (Daniel Bernabé, InfoLibre, 16/02/22)

8.2.22

A lo largo del año han mejorado moderadamente la percepción ciudadana sobre la economía y la política del país... aunque ningún dirigente político nacional ha logrado el aprobado entre el conjunto de la ciudadanía, los tres principales líderes de la izquierda, Sánchez, Yolanda Díaz y Errejón, siempre han obtenido mejor puntuación media entre los españoles que los tres líderes de la derecha, Casado, Abascal y Arrimadas... los tres políticos de la izquierda han mantenido un liderazgo transversal (esto es, logran aprobar entre los votantes de los tres partidos de su bloque ideológico)... ninguno de los políticos de la derecha consigue trascender más allá de su propio electorado (y alguno, ni eso, como es el caso de Arrimadas). La izquierda, como bloque, tiene tres líderes. La derecha, también tomada en su conjunto, ninguno

 "(...) En el año 2020, la pandemia del coronavirus quebró esa tendencia ascendente de las percepciones positivas sobre la economía que mantenían los ciudadanos. A comienzos de este año (según el Barómetro de enero del CIS), solo el 4% de los españoles calificaba como muy buena o buena la situación económica de España. El 87% la calificaba como mala o muy mala. 

 Al mismo tiempo, el principal problema de España que señalaba la mayoría de los españoles (60%) era la política (agrupando en este epígrafe a los partidos, los políticos, el Gobierno y la inestabilidad política). Ni el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ni el principal líder de la oposición, Pablo Casado, conseguían transmitir confianza a la amplia mayoría de sus conciudadanos. Y ninguno de los principales líderes políticos del país lograba aprobar en las puntuaciones medias que otorgaban los españoles.

Volvíamos al tiempo del malestar.

 No obstante, a lo largo del año han mejorado moderadamente la percepción ciudadana sobre ambas situaciones. El porcentaje de evaluaciones positivas acerca de la economía nacional ha ido aumentando, lenta, pero continuadamente y, ahora, en diciembre, aunque sigue siendo minoritario, es cuatro veces superior al registrado en enero: 23%. También las evaluaciones positivas sobre la economía personal se han extendido a lo largo de estos 12 meses: del 57% que la definía como muy buena o buena en enero, al 66% actual.

Y aunque la política sigue siendo el principal problema nacional, el porcentaje de españoles que la señala como tal ha descendido 11 puntos con respecto a comienzos de año: del 60% al 49%. Ahora bien, la desconfianza ciudadana que generan tanto Sánchez como, sobre todo Casado, sigue siendo prácticamente la misma que hace 12 meses: 65% (cinco puntos menos que a comienzo de año) y 87% (un punto más), respectivamente. Y perdura la ausencia de un líder político capaz de lograr el aprobado entre el conjunto de la ciudadanía.

Los barómetros del CIS arrojan también otros datos interesantes desde el punto de vista político que señalo a modo de balance del año. Por cuestión de espacio, me centro únicamente en dos.

 El primero, es el relativo a los liderazgos. Aunque, como se ha señalado, ningún dirigente político nacional ha logrado a lo largo de este año el aprobado entre el conjunto de la ciudadanía, los tres principales líderes de la izquierda -Sánchez, Yolanda Díaz e Iñigo Errejón- siempre han obtenido mejor puntuación media entre los españoles que los tres líderes de la derecha -Casado, Santiago Abascal e Inés Arrimadas-.

 Esto se debe a lo que podríamos denominar al efecto hidra versus acefalia: mientras que los tres políticos de la izquierda han mantenido un liderazgo transversal (esto es, logran aprobar entre los votantes de los tres partidos de su bloque ideológico) ninguno de los políticos de la derecha consigue trascender más allá de su propio electorado (y alguno, ni eso, como es el caso de Arrimadas).

La izquierda, como bloque, tiene tres líderes. La derecha, también tomada en su conjunto, ninguno.

El segundo dato a resaltar tiene que ver con los espacios ideológicos. Las cifras de este último año reafirman los resultados de las últimas elecciones generales en cuanto a la composición de los tres bloques (no nos olvidemos del conformado por partidos nacionalistas, independentistas, regionalistas y provincialista, tan necesario para la conformación del Gobierno y para la aprobación de leyes y propuestas).

No existen puentes entre ellos (apenas se registran fugas de electores hacia otros bloques), aunque sí se detectan ciertos movimientos internos dentro de cada uno. La movilización, por tanto, seguirá siendo un factor electoral determinante. (...)"                 (José P. Ferrández, epe.es, 30/12/21)

18.1.22

2021: 20 millones de fallecidos por el covid, y no 5 millones... En el primer semestre de 2021, las mutuas privadas ganaban más de 400.000 afiliados, el covid puede ser la intensificación de lo iniciado en 2008... en las elecciones de 2021 en Madrid ganó la política responsable de la mayor mortandad por Covid en Europa, otra vez... un cambio importante, lo que le queda a la democracia, sin Bienestar, cuando se reduce al voto, postfascismo... una sentencias del TC ha imposibilitado que un Gobierno pueda enfrentarse a una pandemia sin sacar la caballería a la calle... La Catalunya post-procés, por cierto, está viviendo su 98, tras 10 años de neoliberalismo y fake. En una crisis descomunal del concepto catalanismo... Jordi Pujol y Juan Carlos I comienzan su aggiornamento... Mujeres maduras, trumpistas, que gritan a minorías, o que se inventan agresiones ante un negro o un hispano, es la clase media, que sufre y se siente atacada continuamente y se comporta en la calle como en la Red

 2021 Datos:

"El planeta Tierra (...), lleva 5M de fallecidos por covid. De ellos, más de 3M en 2021. La cifra total de 5M empieza a ser una cifra llamativa. Y más si pensamos que no son 5M, sino que pueden ser más de 20M, como señala The Economist, que añade a la fiesta los fallecimientos no diagnosticados y de personas que no tuvieron acceso a la sanidad, porque la sanidad estaba monotemática e introvertida.  (...)

En el primer semestre de 2021, las mutuas privadas ganaban más de 400.000 afiliados. Más que los 340.000 nuevos afiliados a mutuas en todo el año anterior. El covid puede no ser una nueva época. Pero sí la intensificación de la iniciada en 2008. Una etapa difícil de ver. Como sus 20M de cadáveres.  (...)

Las elecciones de 2021 en Madrid han supuesto un cambio importante. Un objeto, al que se le calificó de fascismo, ganó las elecciones. Por K.O. No es el fascismo. Es el postfascismo. Lo que le queda a la democracia, sin Bienestar, cuando se reduce al voto. Un lenguaje confuso, hecho para la Guerra Cultural. 

La nueva extrema derecha que lo usa es revolucionaria –puede prometer todo, pues no hay nada, ni lo ofrece–, es más vibrante que las izquierdas, que deben explicar el mundo, para lo cual precisan conocimiento, ese muermo. La metáfora de todo este uso constante del fake es que la política responsable de la mayor mortandad por Covid en Europa haya ganado otra vez. Esto es, ha creado una energía superior a la realidad. (...)

Este 2021 ha imposibilitado, vía sentencias en el TC, que un Gobierno pueda enfrentarse a una pandemia sin sacar la caballería a la calle. (...)

La Catalunya post-procés, por cierto, está viviendo su 98, tras 10 años de neoliberalismo y fake. En una crisis descomunal del concepto catalanismo –que nació a lo bestia, precisamente, en el 98 del XIX–. Y que tal vez no volverá. Algo preocupante cuando el independentismo no existe, y lo único que queda es su contrario, el Procesismo/la Guerra Cultural. Puede ser la muerte, o/y la anecdotización, de un país (...)

Pujol, por cierto, ha iniciado su periodo de aggionarmento. Todo empezó por su participación, como público, en un acto cultural. Levantó la mano y dijo algo que no era del todo cierto, y nadie le quitó la palabra. Pujol, a estas alturas, es la metáfora de JCI, otro rey en proceso de reformulación. Que también acabará volviendo cuando diga una mentira, y nadie le desautorice. Ya está pasando. (...)

 Viene de los USA un fenómeno social. Las Karen. Mujeres maduras, trumpistas, que gritan a minorías, o que se inventan agresiones ante un negro o un hispano, que las graba, atónito, con su telefonino, como única defensa. Hay también hombres, claro. (...) 

Es la clase media, que sufre y se siente atacada continuamente y se comporta en la calle como en la Red. Están llegando a Europa. Es la voluntad de una democracia excluyente y a la baja, con solo pueblo y nacionalismo. Están en los parlamentos. Esto es, en los electorados. (...)

Este año ha sido el de menor extracción de combustibles fósiles, ese fósil. La lógica de la respuesta ha sido la subvención del precio. Esto es, de las empresas. (...) "               (Guillem Martínez, CTXT, 31/12/21)

3.1.22

Efectos de la covid para el 2022: No habrá un regreso a lo que era antes de la COVID‑19, porque la pandemia ha cambiado demasiadas cosas. El desafío para los años venideros es seguir adelante rediseñando y reimaginando las reglas e instituciones con la mirada puesta en restablecer la confianza en los ámbitos del trabajo, la política, la salud pública y la política económica... El primer desafío es que ha cambiado la relación de las personas con el trabajo... el segundo, cortar la creciente tendencia global al autoritarismo y a la corrupción política... el tercero, podría ser la llegada de otra pandemia, es urgente que en 2022 el mundo rediseñe y mejore los mecanismos globales para la investigación, la distribución y la financiación de vacunas... el cuarto, la COVID‑19 está cambiando las reglas por las que se regirá la economía en 2022. Hay un aumento del nacionalismo económico, acelerado por la experiencia que han tenido los países en el intento de obtener equipos, tratamientos y vacunas... el resultado probable será el aumento del proteccionismo comercial

 "Después de un año en que la gente añoró volver a la «normalidad», ya es evidente que la COVID‑19 no permitirá que eso suceda. La pandemia, ya próxima a empezar su tercer año, ha tenido un profundo efecto sobre personas, comunidades, países y la cooperación internacional, y plantea duros desafíos para 2022. Un elemento esencial para hacerles frente será la reconstrucción de la confianza.

 El primer desafío es que ha cambiado la relación de las personas con el trabajo. En algunos países, las medidas de confinamiento, la muerte de seres queridos y la incertidumbre general derivada de la pandemia han causado (o acelerado) replanteos vitales. En Estados Unidos, entre julio y octubre de 2021 renunciaron a sus empleos más de cuatro millones de trabajadores por mes. Muchos jóvenes chinos se están uniendo al movimiento de los «tumbados»: rechazan horarios de trabajo prolongados, se limitan a hacer lo mínimo necesario y no se esfuerzan por nada que no sea absolutamente esencial para la supervivencia.

 La pandemia ha profundizado la divisoria entre quienes pueden trabajar desde casa y los muchos que no pueden. En 2022 hay que lograr que la gente confíe en que volver al trabajo realmente mejorará sus vidas. Para eso serán necesarias acciones de los gobiernos y de las empresas. 

Es crucial invertir para remediar la disrupción educativa causada por la COVID‑19. La pandemia llevó a que unos 1600 millones de estudiantes en 180 países no pudieran ir a la escuela. Instituir programas que los ayuden a ponerse al día (y a obtener las habilidades y la formación necesarias para la economía del siglo XXI) les hará más fácil conseguir empleos mejores.

 El segundo desafío de 2022 es cortar la creciente tendencia global al autoritarismo. Según Freedom House, la pandemia ha debilitado los mecanismos de control y contrapeso del poder gubernamental en al menos 80 países, sin distinción de nivel de ingresos. Han aumentado la vigilancia estatal, la brutalidad policial y las detenciones, y en muchos países la libertad de prensa y expresión ha sufrido amenazas o limitaciones. Grupos vulnerables, por ejemplo migrantes y minorías étnicas y religiosas, se han llevado la peor parte.

También está en alza la corrupción política. El informe de Freedom House señala que en Mauritania ministros del partido gobernante malversaron fondos destinados a la lucha contra la COVID‑19 (por este hecho en 2020 renunciaron el primer ministro y todo su gabinete). En el Reino Unido, miembros y simpatizantes del Partido Conservador recibieron acceso privilegiado a licitaciones para la provisión de equipos de protección personal.  (...)

El tercer desafío que enfrenta el mundo en 2022 es que haya otra pandemia. Aunque es lógico pensar que la COVID‑19 es la mayor emergencia sanitaria de nuestras vidas, eso no debe impedirnos ver otras amenazas derivadas de enfermedades infecciosas. Por ejemplo, este mes la autoridad veterinaria del RU alertó sobre un «nivel espectacular» de gripe aviaria, con «inmensas derivaciones para los seres humanos, los animales y el comercio». 

 En 2021 el mundo no distribuyó vacunas, tratamientos y terapias contra la COVID‑19 en forma equitativa o eficiente. El Fondo de Acceso Global para Vacunas contra la COVID‑19 (COVAX) se creó para asegurar la vacunación universal y así contener la aparición y difusión de mutaciones del virus. Pero en vez de eso, los gobiernos de países ricos compitieron para priorizar el acceso a vacunas de sus propios ciudadanos. 

 La confianza y la cooperación entre gobiernos no es un ideal imposible. La clave está en diseñar reglas, instituciones y la implementación de políticas de forma tal que cada país sepa que todos están cumpliendo a grandes rasgos. Un importante defecto de la respuesta a la COVID‑19 ha sido la falta de transparencia sobre los montos que pagan los gobiernos (y a quién) por el acceso a dosis. Es urgente que en 2022 el mundo rediseñe y mejore los mecanismos globales para la investigación, la distribución y la financiación de vacunas, con el objetivo de asegurar el nivel mínimo de confianza necesario para la cooperación internacional.

 Finalmente, la COVID‑19 está cambiando las reglas por las que se regirá la economía en 2022. Hay un aumento del nacionalismo económico, acelerado por la experiencia que han tenido los países en el intento de obtener equipos, tratamientos y vacunas. Si a esto se le suma el deseo de alcanzar las metas de emisión neta nula, el resultado probable será una proliferación de políticas industriales, aumento del proteccionismo comercial y más desconfianza hacia la inversión extranjera, todo esto en un contexto de endurecimiento de la política monetaria y aumento de la deuda pública.

 Estas tendencias se agravan por la presencia de alianzas y rivalidades geopolíticas que influyen en las negociaciones económicas. Hace poco, la India y Rusia reforzaron sus vínculos con la firma de 28 acuerdos en áreas que van de la cooperación militar al comercio. Y la Unión Europea está enmarcando deliberadamente su nuevo enfoque comercial en un concepto de planificación de defensa y militar denominado «autonomía estratégica abierta». (...)

Los desafíos económicos mundiales de 2022 son preocupantes. Pero incluso en lo peor de la Guerra Fría, fueron posibles instituciones y acuerdos internacionales básicos para la contención mutua, mediante un proceso de negociación paciente y acuerdos que daban garantías a ambas partes. La confianza no es una panacea contra el aumento de tensiones internacionales; pero para contener esas tensiones, se necesitará un mínimo de confianza, respaldada por instituciones con amplia credibilidad. 

No habrá un regreso a lo que era antes de la COVID‑19, porque la pandemia ha cambiado demasiadas cosas. El desafío para los años venideros es seguir adelante rediseñando y reimaginando las reglas e instituciones con la mirada puesta en restablecer la confianza en los ámbitos del trabajo, la política, la salud pública y la política económica."         

( is Dean of the Blavatnik School of Government at the University of Oxford. Project Syndicate, 21/12/21)

13.12.21

Belén Barreiro, ex-directora del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), dirige la empresa demoscópica 40dB: hay una opinión bastante favorable de la gestión que ha hecho el Gobierno de Sánchez de la propia pandemia... el Gobierno de Sánchez no es que salga reforzado, pero tampoco vemos un desgaste en él y lo que sí vemos, en cambio, es que se valora mucho mejor su gestión de la pandemia que su actuación en otras áreas

 "(...) Efectos de la pandemia en el voto

"Varios de nuestros estudios señalan que estamos en un momento en el que los ciudadanos sienten, sobre todo, una gran incertidumbre, mucho miedo al futuro. Pero no solo miedo a que se repita una nueva pandemia o a que la pandemia actual se prolongue, sino también miedo a todo lo que tiene relación o es consecuencia de la crisis climática. 

¿Qué efectos tiene eso en el comportamiento político? En términos generales, todavía no se ve ninguno concreto ni tendría por qué llegar a verse, pero creo que sí se puede hacer una lectura. Los ciudadanos, ante tiempos de incertidumbre buscan certezas. No me extrañaría que viésemos una tendencia a buscar o premiar candidatos que les den seguridad". (...)

Valoración del Gobierno

"La pandemia, dependiendo de los territorios y de los países, puede tener un efecto de refuerzo a los gobiernos. En el caso de España, desde luego nuestros datos no nos dicen que haya un desgaste del Gobierno. Es más, hay datos de otros estudios que muestran que sí que hay una opinión bastante favorable de la gestión que ha hecho el Gobierno de Sánchez de la propia pandemia.

 Si hay encuestas que dicen que Sánchez pierde muchos escaños... A mí, como socióloga, me es imposible hacer una valoración de esas encuestas que se publican con estimaciones ya hechas, con cocina, pero sin ir acompañadas de datos brutos. 

En resumen, el Gobierno de Sánchez no es que salga reforzado, pero tampoco vemos un desgaste en él y lo que sí vemos, en cambio, es que se valora mucho mejor su gestión de la pandemia que su actuación en otras áreas".

 (...)"          (Entrevista a Belén Barreiro, Samuel Martínez, InfoLibre, 04/12/21)

7.12.21

Puede que las palabras de Díaz sobre la pandemia no fueran afortunadas: en política si te tienes que explicar ya has perdido. Pero nunca crearían polémica sin el apoyo decidido de aquellos medios que transigen con una mentira: transformar unos hechos conocidos en una ocultación... y además tenía razón, había que actuar, teletrabajar e impedir el cantagio entre los trabajadores... prevenir la catástrofe es la primera obligación de todo gobierno

Daniel Bernabé @diasasaigonados

Sin el apoyo financiero y mediático, la trama de extrema derecha, que no es sólo Vox, no pasaría de ser un general de manicomio de tebeo: caballo de cartón, embudo como tocado y brazo enhiesto señalando a un horizonte inexistente.

Puede que las palabras de Díaz sobre la pandemia no fueran afortunadas: en política si te tienes que explicar ya has perdido. Pero nunca crearían polémica sin el apoyo decidido de aquellos medios que transigen con una mentira: transformar unos hechos conocidos en una ocultación.

El Gobierno actuó con lentitud ante la pandemia, como en toda Europa, pero nunca se ha tratado de fiscalizar su gestión, sino de crear un casus belli para alterar el resultado de unas elecciones cuyo resultado las derechas calificaron de ilegítimo desde enero. No hay más.

9:36 a. m. · 4 dic. 2021
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 "Trabajo publica una guía de actuación para empresas y empleados sobre el coronavirus.

 El Ministerio de Trabajo ha preparado una guía sobre cómo deben actuar empresas y empleados por el coronavirus. En ella, el departamento que dirige Yolanda Díaz apunta que las empresas, en sus centros de trabajo, deben “informar lo antes posible de la existencia de riesgo” de que haya contagio por coronavirus. También apunta que las empresas “deberán paralizar la actividad laboral en caso de que exista un riesgo por contagio por coronavirus en el centro de trabajo” si ese riesgo es “grave e inminente”.

Antes de llegar a este extremo, la guía de Trabajo apunta que las empresas deben adoptar las medidas “organizativas o preventivas que, de manera temporal, eviten situaciones de contacto social, sin necesidad de paralizar la actividad”. A partir de ahí, el manual expone la obligación de informar y adoptar medidas “cuando las personas trabajadoras estén o puedan estar expuestas a un riesgo grave e inminente”.

Críticas de la patronal y sindicatos

La publicación de la guía por parte del Ministerio de Trabajo sin consultar a los agentes sociales provocó el malestar de patronal y sindicatos. Las organizaciones CEOE y Cepyme, a través de un comunicado conjunto, calificaron como “un grave error” la difusión del manual. “Genera alerta y confusión al no corresponder con la valoración del riesgo realizada por el Ministerio de Sanidad”, señalaron las organizaciones empresariales. Por su parte, Pepe Álvarez, líder del UGT, ha señalado este jueves: “Es una guía unilateral y es poco recomendable que, sin consultarnos, tome la decisión de poner en marcha esta guía (...) Lo razonable sería que pudiéramos hablar con Sanidad y con Trabajo y que las decisiones sean conjuntas, conocidas y compartidas con los agentes sociales”.

El manual difundido este miércoles por el Ministerio de Trabajo comienza con las medidas de “prevención de riesgos laborales”. En ellas se recogen las obligaciones de la empresa y también expone cuándo un trabajador podrá dejar su actividad por decisión propia. También menciona que, “por decisión mayoritaria, la representación unitaria o las delegadas de prevención, podrán acordar la paralización de la actividad”. Esto puede hacerse en aplicación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que señala podría hacerlo “cuando considere que dicha actividad entraña un riesgo grave e inminente para su vida o su salud”.

A la hora de definir qué es “grave e inminente”, señala que la ley de riesgos laborales define esto como “todo aspecto que resulta probable que se materialice en un futuro inmediato y pueda ser causa de gravedad”. Más adelante, en la aclaración de ambos conceptos apunta que “en relación al análisis de la gravedad, de existir el riesgo de contagio, [...], se puede afirmar que, de ser real esta posibilidad, es posible afirmar su existencia con carácter general”.

Acerca de la “inmediatez del riesgo”, continúa diciendo que “la mera suposición o la alarma social generada no son suficientes para entender cumplidos los requisitos de la norma, debiendo realizar una valoración carente de apreciaciones subjetivas, que tenga exlusivamente en cuenta hechos fehacientes que lleven a entender que la continuación de la actividad laboral supone la elevación del riesgo de contagio para las personas trabajadoras”, enfatiza Trabajo en el manual laboral.

Fomento del teletrabajo

La guía oficial también aconseja que se recurra al teletrabajo, tanto mediante un acuerdo individual como colectivo, cuando esta opción no se recoge en el contrato de trabajo. “La decisión [...] requerirá que se configure como una medida de carácter temporal y extraordinaria”, continúa el texto.

Sobre la suspensión total o parcial de la actividad recurriendo a un expediente de regulación de empleo temporal (los llamados ERTE), el manual oficial cita el artículo del Estatuto de los Trabajadores, el 47, que contempla la posibilidad de hacerlo por causas de fuerza mayor. Y, además, concreta que podría darse “por la escasez o falta total de aprovisionamiento de elementos o recursos necesarios para el desarrollo de la actividad empresarial como consecuencia de la afectación por el coronavirus de empresas proveedoras o suministradoras”. Una causa de fuerza mayor en un expediente de regulación temporal de empleo pueden ser provocadas por “decisiones de la Autoridad Sanitaria que aconsejen el cierre por razones de cautela”.                     ( Manuel V. Gómez, El País, 04/03/20)


"Moncloa entró en pánico al ver que Díaz ofrecía parar empresas por el coronavirus.

 Ni se van a cerrar empresas ni hay riesgo grave de contagio del coronavirus en España. Es el mensaje que quiere transmitir el Gobierno de Pedro Sánchez, una instrucción que se saltó el Ministerio de Trabajo el pasado miércoles al difundir, sin consensuar con Presidencia y con el Ministerio de Sanidad,  la "Guía para la actuación en el ámbito laboral en relación al nuevo coronavirus". El documento va en contra de la consigna de tranquilidad que quiere transmitir el Ejecutivo. Especialmente llamativo fue para Moncloa el punto 2, donde se mencionaba la posibilidad de parar la actividad en empresas.

Fue uno de los puntos de la discordia para Presidencia: el ministerio de Yolanda Díaz abriendo la puerta a que los trabajadores o representantes sindicales puedan paralizar centros de trabajo. En ese momento Moncloa entró en pánico. No era para menos, ya que Salvador Illa y su equipo se están esforzando especialmente en intentar difundir el mensaje de que, pese al creciente número de casos y los tres muertos, España está conteniendo el coronavirus. Otra cosa son las medidas tomadas por empresas como EY o BBVA con sus trabajadores, decisiones adoptadas por la dirección de las empresas.

 La guía de Díaz exponía lo siguiente: "En caso de que la prestación de servicios en el centro de trabajo conlleve un riesgo grave e inminente de contagio por coronavirus (...) las personas trabajadoras pueden interrumpir su actividad y abandonar el centro de trabajo". Y añadía: "Por decisión mayoritaria, la representación unitaria o las delegadas y delegados de prevención, podrán acordar la paralización de la actividad de las personas trabajadoras afectadas por el riesgo de contagio grave e inminente por coronavirus". Además, contemplaba que "las personas trabajadoras y sus representantes no podrán sufrir perjuicio alguno derivado de la adopción de las medidas a que se refieren los apartados anteriores, a menos que hubieran obrado de mala fe o cometido negligencia grave".

 Estas medidas son consideradas "alarmistas" por una parte del Gobierno. O, al menos, "inoportunas".  Trabajo reconoce que son el "último escenario", pero no ha retirado la guía. En el entorno de Pedro Sánchez admiten que el departamento de Díaz informó al resto del Ejecutivo de que estaban preparando un documento explicativo para empresas, pero no concretaron qué iba a contener el mismo. Cuando en Moncloa se leyó el documento la reacción fue hacer público un comunicado dejando claro que quien establece las medidas a aplicar en la crisis del coronavirus es Sanidad.

"Las indicaciones sobre la evolución del coronavirus y las medidas a tomar en España las está ofreciendo el Ministerio de Sanidad (...) En España, todo el Gobierno sigue las indicaciones concretas del Ministerio de Sanidad, que se basan en un seguimiento constante de la situación, transparencia informativa, toma de decisiones de acuerdo a la evidencia científica y coordinación total entre las distintas administraciones del Estado", informó la Secretaría de Estado de Comunicación a primera hora de la mañana de ayer jueves. La polémica estaba servida.

 En la parte del PSOE en el Gobierno tampoco están de acuerdo con el término empleado por Trabajo en su documento: "Guía". Lo rechazan y hablan que lo mejor hubiera sido hablar de "recordatorio" de la legislación vigente. Es, en cualquier caso, un documento que debería haber pasado por la autorización de Sanidad porque las competencias sobre la materia le corresponden al departamento de Illa. Y que debería haber recibido el visto bueno en la Comisión Interministerial, se quejan.

Para más inri, Pablo Iglesias salió ayer en defensa de Yolanda Díaz con un tuit en el que defendía su "gran trabajo" en estos dos meses en el ministerio: "Acabar con la precariedad laboral, los falsos autónomos y la brecha salarial de género es una tarea ineludible para nuestro país. Yolanda Díaz está haciendo un gran trabajo para recuperar y ampliar derechos laborales".

Sánchez, blindado en la crisis del coronavirus

La publicación de la guía erosionó, además, la operación 'blindaje' de Sánchez. En la mañana de este miércoles el presidente del Gobierno visitaba las instalaciones del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Le acompañó su jefe de gabinete, Iván Redondo. El objetivo de su presencia en Sanidad: transmitir tranquilidad y apoyo a los profesionales que están liderando esta crisis. Por eso la guía de Trabajo y el revuelo que ha suscitado echa al traste esta estrategia.

La decisión del gabinete ha sido la de apartar al presidente de cualquier polémica y delegar en el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y su equipo la comunicación de las decisiones. Así ocurrió ayer, en plena polémica por la guía de trabajo, cuando el catalán compareció para dejar claro que "seguimos estando en una fase de contención". Y añadió que "si se siguen los consejos de las autoridades sanitarias España puede contener el virus". También dejó claro quién lleva las riendas de todo: "Sanidad indicará la progresión, que todavía no procede, de las distintas fases de alertas sanitarias".      (Frnando H. Valls, Lainformación, 06/03/20)