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11.6.26

Expectativas económicas (según Bloomberg, Banco de España, Banco Central Europeo): menos incertidumbre general... Las economías parecen tener, para inversores y gestores, mayores resiliencias de las esperadas... liderazgo de la economía española en crecimiento económico, tanto en 2026 como en las expectativas para 2027 por encima de la media comunitaria y de los países más potentes, y lo hace con señales contundentes que denotan el desempeño del consumo, de la demanda interior y de las exportaciones turísticas y de servicios no turísticos... los gastos de ventas interiores y de utilización de tarjetas de crédito señalan que el crecimiento es importante desde febrero-marzo de 2026... El crecimiento de los servicios no turísticos, con cifras superiores al 2,5% en porcentaje sobre el PIB, ha estado vinculado al auge de la inversión en activos intangibles. Esto es indicativo del positivo aprovechamiento de los fondos europeos Next Generation, aparte de otras iniciativas inversoras... La apuesta por las energías renovables en el caso de la economía española ha facilitado su mayor resiliencia energética, a parte de otras decisiones importantes en política económica, con resultados evidentes en el consumo, el mercado de trabajo y el sector exterior... el diferencial español es bien perceptible, con el análisis de variables que proceden de entidades solventes. Esto se contrapone a mensajes catastrofistas sobre la economía y la sociedad española, construidos en clave ideológica... anémico desempeño del PIB italiano... escaso empuje económico de Alemania y Francia... el compromiso que ha adquirido el canciller alemán en incrementar el gasto militar a costa del gasto social va a suponer la reedición del programa de austeridad que promovió Alemania durante la crisis de la Gran Recesión. Su estela puede expandirse al resto de la Unión Europea... Los resultados de esto ya los conocemos en la historia económica reciente: más contracción económica, más déficit público, incremento de la deuda pública y más desocupación (Carles Manera)

"Incertidumbre menor

Las más recientes previsiones económicas y financieras para la economía mundial (Bloomberg, Banco de España, Banco Central Europeo; fines de mayo de 2026) dibujan una situación de menor incertidumbre, en relación a análisis anteriores. Las economías parecen tener, para inversores y gestores, mayores resiliencias de las esperadas. Para Estados Unidos, indicadores de volatilidad económica –el VIX, calculado sobre precios de opciones a partir del S&P 500– señalan que aquélla cae, pasando del índice 31 (considerado como de incremento relevante de la incertidumbre) el 27 de marzo de 2026; al 15,32 (la cifra señala que se espera poca volatilidad) el 29 de mayo. Es decir, estos datos parecen entrar en una senda de más estabilidad, de mayor confianza.

Por otra parte, los beneficios empresariales son claros, tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos, y esto afecta a todos los sectores, a partir de los cálculos de Bloomberg. Al mismo tiempo, hay menores preocupaciones trasladables a los fondos soberanos y se apunta a una bajada en las expectativas de la inflación. En síntesis, la economía estadounidense está yendo mejor de lo que se esperaba en la esfera financiera, aunque permanecen las inquietudes ante el incremento notable de la deuda pública y del déficit público. Ahora bien, dos variables patentizan signos claros de preocupación: la caída de las contrataciones (Gráfico 1, con perspectivas de largo plazo); y el repunte de la inflación, desde abril de 2025 hasta mayo de 2026, que se encuentra entorno al 3,6-3,8%, en contraste con el 2,9% cuando Donald Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2025, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. La política arancelaria tiene una cuota clave de responsabilidad en esto. Y coloca a la Reserva Federal en el dilema de enfrentarse a la inflación –subiendo los tipos de interés– o mejorar posiciones en el mercado laboral –bajándolos, si bien las cifras son más robustas de las esperadas por los analistas–, generando más tensiones inflacionistas.

En el espacio europeo, las variables correspondientes al PIB y a la inflación según las previsiones de primavera de la Comisión Europea (Gráficos 2 y 3), señalan unos factores destacables:

  • El liderazgo de la economía española en crecimiento económico, tanto en 2026 como en las expectativas para 2027, por encima de la media comunitaria y de los países más potentes, como Alemania y Francia.
  • La reducción de la inflación en 2027, tras un ligero repunte en 2026 llegando al 3% en el conjunto de la media comunitaria.
  • La situación de Italia, con un anémico desempeño del PIB, a pesar de ser el país que más fondos Next Generation ha recibido (210 mil millones de euros; España, 140 mil millones). Se deduce, sobre todo, una ralentización en los programas de ejecución de las inversiones.
  • El escaso empuje económico de Alemania y Francia, con datos de PIB e inflación, si se contrastan con el resto de países considerados.

            Estas magnitudes remiten a la posición que puede tener la autoridad monetaria e, igualmente, la que compete a los gobiernos en política fiscal. Dos aspectos concretos quiero reseñar:

a/ Para Alemania, a tenor de las cifras esperadas de avance del PIB y de la inflación, estamos con guarismos relativamente bajos en crecimiento y algo superiores –por medio punto– al objetivo del 2% en inflación para el Banco Central Europeo (remitimos de nuevo a los Gráficos 2 y 3). Los indicadores sugieren sendos problemas, en inversión y en demanda, aspectos además lastrados por el compromiso que ha adquirido el canciller alemán en incrementar el gasto militar a costa del gasto social. Estos recortes van a suponer la reedición del programa de austeridad que promovió Alemania durante la crisis de la Gran Recesión. Su estela puede expandirse al resto de la Unión Europea, en una coyuntura en la que, como en la crisis financiera iniciada en 2007-2008, el desempeño del PIB fue muy limitado por la aplicación de esas políticas pro-cíclicas, mientras los precios se escoraron claramente hacia un desafío deflacionista. Los resultados de esto ya los conocemos en la historia económica reciente: más contracción económica, más déficit público, incremento de la deuda pública y más desocupación. Pero además, y desde la perspectiva de la economía política, la derivada social y electoral es clara: el aumento de las opciones de ultraderecha, con el ascenso de Alternativa por Alemania. Esto no es ajeno a la pérdida de confianza en la política económica que está aplicándose por parte del gobierno federal. El descontento social se agrava siempre con este tipo de planteamientos económicos, aunque quieran exponerse con una racionalidad –el control de las cuentas públicas; los compromisos con la OTAN– que no es convincente si supone un mayor sufrimiento social. Alemania tiene ya una historia económica muy conocida a este respecto, y en estos días se invoca allí la experiencia de la República de Weimar y las concesiones que se hicieron a las derechas más radicales y a la ultraderecha, con recortes presupuestarios y reducción de las conquistas sociales a partir de 1930, a la par de un empuje enorme del militarismo. El desenlace es igualmente conocido: el ascenso de Hitler al poder (sobre todo esto, véase el reciente y documentadísimo libro de Volker Ullrich, El fracaso de la República de Weimar, Taurus, 2025).

b/ Los datos presentados sobre crecimiento económico e inflación no parecen justificar, técnicamente, subidas en los tipos de interés. El caso de Estados Unidos es diferente, con una inflación más elevada y una tensión importante en la negociación de su deuda pública (el bono a treinta años se ubica en una horquilla entre el 4,5 y el 5,5%, la más elevada de los últimos años). El cambio en la presidencia de la Reserva Federal puede condicionar que, por presiones políticas, se decida bajar los tipos; pero eso sería un mensaje que los mercados quizás no aceptarían si intuyen esa intromisión política en las decisiones del regulador bancario. Para la Eurozona, subir los tipos –se habla con insistencia en las palestras económicas de dos alzas, una en junio y otra pasado el verano– va a condicionar decisiones de inversión y consumo, cuando el shock económico que estamos viviendo no es de demanda, sino de oferta.

Economía española: mayor robustez

En este contexto de una incertidumbre menor –y que evidentemente puede cambiar–, la economía española sustenta datos de fortaleza, en relación a los que vemos en los gráficos presentados. España lidera sin discusión el crecimiento económico de la Eurozona en 2026 y se espera lo mismo para 2027, y lo hace además con señales contundentes que denotan el desempeño del consumo, de la demanda interior y de las exportaciones turísticas y de servicios no turísticos. Aportamos estas consideraciones:

  • Por un lado, el crecimiento del empleo se mantiene de forma sólida, si se observan las variables del número de afiliados a la Seguridad Social. Estamos en la creación de empleo, entre enero y mayo de 2026, del orden de unos 40 mil nuevos puestos de trabajo cada mes, según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y el Banco de España. El dato infiere –esto es una hipótesis personal– que el año puede cerrarse con una cifra cercana a los 500 mil empleos de nueva creación en un año.
  • Los salarios se han incrementado entre el 3% y el 4% anual en convenios colectivos. Esto ha permitido recuperar poder adquisitivo frente a la inflación. Según la Encuesta de Estructura Salarial del INE, el salario medio en España creció un 23% entre 2018 y 2024, mientras que la inflación lo hizo un 19%. Y los salarios más modestos lo hicieron en un 42%. Esto ayuda a explicar lo que se expone a continuación.
  • Los gastos de ventas interiores y de utilización de tarjetas de crédito señalan, a partir de datos de la Agencia Tributaria y del Banco de España, que el crecimiento es importante desde febrero-marzo de 2026.
  • El crecimiento de los servicios no turísticos, con cifras superiores al 2,5% en porcentaje sobre el PIB, ha estado vinculado al auge de la inversión en activos intangibles. Entre 2019 y 2023, la inversión en estas ramas ha mostrado un incremento superior al del resto de la economía, a partir de datos del INE y del Banco de España. Esto es indicativo del positivo aprovechamiento de los fondos europeos Next Generation, a parte de otras iniciativas inversoras.
  • La llegada de turistas a España ha crecido notablemente, desde casi 72 millones en 2022 hasta 97 millones en 2025, según datos del Ministerio de Industria y Turismo. Esto infiere, a su vez, un incremento del gasto turístico, del número de pernoctaciones y de los ingresos, de forma que en conjunto compila casi el 14% del PIB nacional. Las externalidades negativas que genera el sector significan un reto para todas las administraciones públicas involucradas, desde la central hasta la autonómica pasando por la municipal.

Conclusión

La incertidumbre se ha atenuado con los datos más recientes que se disponen. La menor dependencia de combustibles fósiles para muchas economías occidentales ha contenido el impacto de la guerra de Irán. La apuesta por las energías renovables en el caso de la economía española ha facilitado su mayor resiliencia energética, a parte de otras decisiones importantes en política económica, con resultados evidentes en el consumo, el mercado de trabajo y el sector exterior. Los retos para España son, sin embargo, claves, y se concentran de manera especial en el tema de la vivienda.

Ahora bien, esa incertidumbre persiste y no debe ignorarse, y está sujeta a los vaivenes de las decisiones políticas que emanan desde instituciones estadounidenses y también europeas. Pero en esas coordenadas, el diferencial español es bien perceptible, con el análisis de variables que proceden de entidades solventes. Esto se contrapone a mensajes catastrofistas sobre la economía y la sociedad española, construidos en clave ideológica y con pocas bases empíricas que los sustenten." 

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31.12.25

Tenía ganas de empezar el año así: "España enfila otro año de crecimiento... El consenso habla de un crecimiento de la economía española por encima del 2%, con una recomposición de los factores que impulsaron el PIB en ejercicios anteriores... El turismo y la llegada de mano de obra se ralentizarán, suavizando el crecimiento económico. Las exportaciones, que habían sido en la última década uno de los aceleradores de la actividad en España, han comenzado a debilitarse... La previsión de los analistas es que sea ahora esta demanda doméstica la que salga a jugar en los próximos trimestres, pivotando el crecimiento español sobre el gasto privado, que se espera que crezca un 2,8%, frente al 2% estimado apenas tres meses antes... El hecho de que el ahorro embalsado en años anteriores pueda suplir la demanda exterior marca un perfil resiliente de la economía española, que crece de forma mucho más equilibrada de lo que lo hacía antes de la burbuja inmobiliaria... Pero la vivienda ahoga el dinamismo económico español y es uno de los principales focos de incertidumbre a la hora de hacer predicciones... la posible incorporación de la IA en diferentes escalas de los procesos productivos abre una ventana de dudas sobre el empleo... si la IA aumenta la productividad tanto como auguran sus defensores, será un chute tremendo para la economía, si bien dejará un reguero de perdedores que los Estados deberán compensar rápidamente. En 2025, una de cada cinco empresas de la UE con al menos diez empleados utilizó tecnologías de inteligencia artificial" (Belén Carreño Bravo)

 "Qué ocurrirá con la economía en 2026? Cada año, las casas de análisis se hacen esta pregunta e intentan predecir el futuro escudriñando los datos por debajo de la niebla de la incertidumbre. El consenso habla de un crecimiento de la economía española por encima del 2% —de nuevo muy superior al resto de las economías desarrolladas— con una recomposición significativa de los factores que impulsaron el PIB en ejercicios anteriores.

"El consenso habla de un crecimiento de la economía española por encima del 2%, con una recomposición de los factores que impulsaron el PIB en ejercicios anteriores"
El turismo y la llegada de mano de obra se ralentizarán, suavizando el crecimiento económico. Las exportaciones, que habían sido en la última década uno de los aceleradores de la actividad en España, han comenzado a debilitarse. Tras resistir en el segundo trimestre la andanada de los aranceles de Donald Trump, ha caído de forma "inesperada", según BBVA Research, un 1,1% la venta de bienes al exterior durante el trimestre de verano. La exportación de los servicios profesionales creció menos de lo previsto y fue la demanda interna la que salió al rescate de la economía.

Esto implica un cambio importante en la tendencia registrada desde la pandemia, en la que el hogar español se había enrocado en una alta tasa de ahorro, con un consumo interno que no acababa de despegar. La previsión de los analistas es que sea ahora esta demanda doméstica la que salga a jugar en los próximos trimestres, pivotando el crecimiento español sobre el gasto privado. Tanto es así que el Banco de España revisó la semana pasada sus previsiones de septiembre, y espera que el consumo privado crezca en España en 2026 un 2,8%, frente al 2% que había estimado apenas tres meses antes.

Esta fortaleza del consumo interno compensará la caída de las exportaciones que el Banco prevé para el ejercicio que comienza, y que encontrarán su suelo en 2027. 

El hecho de que el ahorro embalsado en años anteriores pueda suplir la demanda exterior marca un perfil resiliente de la economía española, que crece de forma mucho más equilibrada de lo que lo hacía antes de la burbuja inmobiliaria. 
"La vivienda ahoga el dinamismo económico español y es uno de los principales focos de incertidumbre a la hora de hacer predicciones"
Pero la vivienda ahoga el dinamismo económico español y es uno de los principales focos de incertidumbre a la hora de hacer predicciones. El Banco de España ve signos mixtos en la evolución de la construcción que no acaba de despegar para cumplir las necesidades del mercado y relajar los precios. Arcano Research anticipa que el precio de la vivienda residencial en España aumentará "sensiblemente" en 2026, lo que supondrá el principal reto social del país. Los jóvenes y la población migrante son los colectivos más afectados por esta apreciación que puede suponer un freno al crecimiento al disuadir a estos grupos de moverse a zonas con alta actividad económica.


Funcas, el think tank de las Cajas de Ahorro, parte de la hipótesis de que la dificultad para encontrar vivienda ralentizará el flujo migratorio y la población activa extranjera aumentará en 875.000 personas durante el trienio 2025-2027, frente a 1.080.000 en el trienio precedente. 

Si se logra desatascar la entrega de nuevas viviendas durante 2026, podría haber una revisión incluso al alza en las previsiones económicas. Pero por el momento, parece que será en 2027 cuando realmente se perciba en el mercado el efecto de la nueva construcción.

Otro de los factores que aporta incertidumbre a la hora de dibujar cómo será 2026 es la progresiva digitalización de la economía española y el impacto de la IA. Las estadísticas están teniendo dificultades a la hora de recoger la inversión de las empresas en intangibles, lo que ha dado lugar a varias revisiones de las cifras y muestra que es difícil monitorear el esfuerzo que están haciendo las empresas. Pese al fuerte crecimiento de la economía en 2026 y el empuje de los fondos Next Generation, España registró uno de los peores resultados de entre los países de la UE en inversión empresarial, aún muy por debajo de los niveles prepandemia. El ciclo expansivo de la vivienda podrá contrarrestar un poco esta anemia inversora. En un reciente estudio publicado por el economista Rafael Doménech en BBVA, se recoge cómo las sociedades en las que la inversión privada es mayor crecen más, hasta 1,5 puntos porcentuales (p. p.) de crecimiento a largo plazo por cada 5 p. p. de inversión privada. El que las empresas inviertan más es un reto de país, con el tamaño como primer tapón a este impulso. 
"La posible incorporación de la IA en diferentes escalas de los procesos productivos abre una ventana de dudas sobre el empleo"
Además de la dificultad por afinar la estadística, la posible incorporación de la IA en diferentes escalas de los procesos productivos abre una ventana de dudas sobre el empleo. Sin duda, el mercado al que mirar será EE. UU., que suele anticiparse en dos o tres años a las tendencias en Europa. Los movimientos de reducción de plantillas y de readaptación de habilidades que se den durante 2026 al otro lado del Atlántico serán el espejo en el que mirarse. Aún hay muchas dudas de si la IA aumentará la productividad tanto como auguran sus principales defensores. Si es así, será un chute tremendo para la economía, si bien dejará un reguero de perdedores que los Estados deberán compensar rápidamente.


En 2025, una de cada cinco empresas de la UE con al menos diez empleados utilizó tecnologías de inteligencia artificial, según BBVA. Paradójicamente, la IA es todavía muy mala leyendo el futuro, así que aún no nos podemos fiar de cómo cambiará la economía en 2026."                             (Belén Carreño Bravo , Agenda Pública, 30/12/25)

6.4.25

Se puede sustituir perfectamente la gran dependencia externa que sufre la UE del petróleo y el gas natural: en el largo plazo cuando las infraestructuras y las economías de escala lo permitan, será el hidrógeno. En el "corto plazo" son los combustibles verdes y el biogás... España puede ser una potencia mundial en la producción de todos estos combustibles y gases verdes que respetan el medioambiente... Una verdadera revolución industrial para nuestro país... Todo está en nuestra mano... Las políticas de Trump, que han producido en los últimos días las debacles en los mercados internacionales y en las cotizaciones de petróleo y gas, servirán en la UE para acelerar hacia modelo de electrificación y de producción interna de combustibles verdes... Hay que tomarlo como una oportunidad (Carlos Cagigal)

Carlos Cagigal @CcagigalNeira

Se puede sustituir perfectamente la gran dependencia externa que sufre la UE del petróleo y el gas natural: en el largo plazo cuando las infraestructuras y las economías de escala lo permitan, será el hidrógeno. En el "corto plazo" son los combustibles verdes y el biogás.

España puede ser una potencia mundial en la producción de todos estos combustibles y gases verdes que respetan el medioambiente. Una verdadera revolución industrial para nuestro país.  

Todo está en nuestra mano.

3:15 p. m. · 5 abr. 2025 1.337 Visualizaciones

 

 Carlos Cagigal @CcagigalNeira


Las políticas de Trump, que han producido en los últimos días las debacles en los mercados internacionales y en las cotizaciones de petróleo y gas, servirán en la UE para acelerar hacia modelo de electrificación y de producción interna de combustibles verdes.

Por otro lado, el petróleo lleva un año en caída paulatina y constante a pesar de los embargos a Rusia y los diversos problemas geopoliticos. China en caída constante en importaciones de petróleo y gas natural, la UE en la misma línea.. Hay que saber analizar e interpretar datos

Esa aceleración vendrá apoyada por precios bajos en petróleo y gas, en una UE que es importadora neta y uno de los mayores consumidores mundiales. Hay que tomarlo como una oportunidad. No hay nada que por bien no venga.

2:55 p. m. · 5 abr. 2025 1.612 Visualizaciones

27.3.25

Predicción de Carlos Cagigal: Las cifras macro a nivel de país seguirán siendo excepcionales: PIB, Deuda, Empleo, Déficit, Pensiones, Inversión, etc... La inversión seguirá al alza... El empleo debe acelerar su creación. Tasa de desempleo seguirá a la baja con aumento de población activa y afiliados... Como llevo avisando desde 2020, por una vez el crecimiento en España es "estructural" y a nosotros no nos penetran ni las balas: no nos va a afectar ni crisis ni guerras ni amenazas de Trump...

Carlos Cagigal @CcagigalNeira

Resumo: - La inversión seguirá al alza (seguid los datos del sector industrial...). Hay inversiones mil millonarias paradas que cristalizaran en este 2025. 

- El empleo debe acelerar su creación. Tasa de desempleo seguirá a la baja con aumento de población activa y afiliados.

- El crecimiento del PIB, si se mantienen las constantes actuales e incertidumbres, y teniendo en cuenta que nos va a invadir desde Rusia, a China y USA, voy seguir en la versión optimista: debe superar el 3,5% yéndose más a cifras del 4%.

 - Las cifras macro a nivel de país seguirán siendo excepcionales: PIB, Deuda, Empleo, Déficit, Pensiones, Inversión, etc.

 Como llevo avisando desde 2020, por una vez el crecimiento en España es "estructural" y a nosotros no nos penetran ni las balas: no nos va a afectar ni crisis ni guerras ni amenazas de Trump...

8:55 p. m. · 26 mar. 2025 703 Visualizaciones

3.12.24

Un titular del Financial Times reza: España, a punto de superar a Estados Unidos como la economía avanzada que más crece. Las causas: el turismo, la exportación de servicios no turísticos, la inversión extranjera y… el gasto público y la inmigración... son también los servicios de alto valor añadido los que están contribuyendo al crecimiento de los servicios en su relación con el PIB. Y, por extensión, apuntalan la expansión. La EPA aporta igualmente datos al respecto: creación de ocupación en nichos de mayor valor añadido. Algo se mueve en la estructura económica... Además, la productividad aparente del trabajo no es tan anémica como a veces se cree... resulta que son los países del sur de Europa, principalmente España, aquellos que eran considerados como poco eficientes, los que están matizando el retroceso agregado europeo... Todos estos datos están tapados, casi silenciados, por el ruido de la crispación política... que impide escuchar los avances positivos en la economía. Que afectan a todos (Carles Manera, Un. Illes Balears)

 "Un titular del Financial Times, firmado por Barney Jopson y Alex Irwin, reza: España, a punto de superar a Estados Unidos como la economía avanzada que más crece. Las causas: el turismo, la exportación de servicios no turísticos, la inversión extranjera y…el gasto público y la inmigración. En efecto, no solo es el gasto turístico, producto de la recuperación de los viajes y de la economía del ocio; son también los servicios de alto valor añadido los que están contribuyendo al crecimiento de los servicios en su relación con el PIB. Y, por extensión, apuntalan la expansión. La EPA aporta igualmente datos al respecto: creación de ocupación en nichos de mayor valor añadido. Algo se mueve en la estructura económica. Resulta imposible encontrar en el pasado más inmediato una situación como la descrita, situación que no está exenta de problemas y desafíos. Además, otro elemento debe tenerse en cuenta: la productividad aparente del trabajo no es tan anémica como a veces se cree, en función de algunas consideraciones metodológicas que se están trabajando y que se han presentado en foros académicos.

            En paralelo, Alemania cerrará 2024 con dos años continuados en recesión, algo que no se observaba en las últimas décadas. Las reformas que se inscribieron a fuego para los países del sur por parte de la nomenclatura germánica en 2010, no se han realizado adaptadas a la realidad de la economía alemana durante los últimos quince años. Con la incertidumbre por la situación política y económica en Francia, la suma de los problemas en las dos locomotoras europeas sitúa a la Unión en un escenario insólito: resulta que son esos países del sur de Europa, principalmente España, aquellos que eran considerados como poco eficientes, los que están matizando el retroceso agregado europeo.

            Esta situación es la que obligaría a repensar las reglas fiscales que se han aprobado para las economías europeas desde la Comisión, reglas a aplicar a partir de 2025 y por un período de siete años, a razón de un ajuste de 0,4 puntos porcentuales del PIB cada año. Quizás no sea solo la economía española la que necesite la revisión de esa norma; y tal vez a Alemania y Francia les convenga ser más flexibles con su aplicación en una vía concreta: una doble velocidad en la adaptación de esas reglas que, en síntesis, pueden suponer una contracción del gasto público. Precisamente, una de las palancas que el Financial Times esgrime como determinante para que España esté en la positiva posición que tiene.

            Todos estos datos –y otros que pueden aportarse– están tapados, casi silenciados, por el ruido de la crispación política, más focalizada en otros temas –algunos relevantes– pero con la insistencia en algunos otros que se están explotando de manera recurrente por los firmes opositores –políticos, mediáticos, jurídicos– al gobierno, utilizando mentiras y bulos. El humo cegaba los ojos, en una memorable canción de The Platters. El ruido, esta batucada tremenda sin descanso, impide escuchar avances positivos en la economía. Que afectan a todos. Sería importante que se conocieran mejor, silenciando el ruido sin sentido."

(Carles Manera, Un. Illes Balears, Economistas frente a la crisis, 04/11/24)

2.12.24

Cualquier país, desde Marruecos hasta China, desde Arabia Saudí hasta India, tenía claro que la victoria de Trump era probable y contaba con un plan para el cambio de gobierno. Sin embargo, en Berlín o en París, lo que ha habido, y persiste, es una preocupante desorientación. Europa que vive en un mundo que ha huido y, lo que es peor, no quiere afrontar el actual. Berlín sigue extraviado en la bruma, París continúa con sus sueños de grandeza y Madrid persiste en la guerra local... España, y Moncloa en primer lugar, debería estar trabajando en un plan para el futuro, no para 2050, sino para 2025. Es urgente un nuevo mapa de país que ponga todo el énfasis en reforzar nuestras capacidades, en impulsar la industria y la economía... suena absurdo que el Estado no juegue un papel importante a la hora de movilizar el capital nacional, entre otras cosas, a la hora de desarrollar la industria. Buena parte de los recursos españoles son invertidos en la esfera financiera anglosajona o son destinados a la compra de activos inmobiliarios... Suena ridículo que España carezca de peso en sus empresas estratégicas... Suena absurdo, además, que las grandes empresas destinen sus beneficios a dividendos y recompras en lugar de a la (cada vez más escasa) inversión productiva. Es el momento de impulsar la actividad y crear empleo; el Estado debería ejercer un papel relevante a la hora de alentar ese giro... Es evidente que un impulso a las renovables es imprescindible si se quiere generar energía en abundancia y a buen precio, lo que ofrecería una menor dependencia de los suministros exteriores. Pero, además de asegurar una parte propia de suministro, hay que aprovechar las opciones de crecimiento que ofrece. La industria necesita energía barata y España puede proporcionársela si hace las cosas correctamente... Todavía hay quienes argumentan que una acción firme del Estado sería catastrófica para la economía. Hay malas noticias para ellos. Todos los países importantes del mundo han dejado de lado esa dirección... Hay medianas empresas, y algunas pequeñas, que se han posicionado bien en sectores con posibilidades. Hay que impulsarlas. Hay ámbitos en los que tenemos potencialidad. Hay que impulsarlos. Es hora de dejar de pensar únicamente en el Ibex y de certificar que la capacidad de crecimiento viene, en buena medida, desde esos terrenos intermedios que hoy están relegados a la invisibilidad. Esa tarea de identificación, refuerzo y fomento solo se puede hacer desde el Estado (Esteban Hernández)

 "Hay un cambio en España, y especialmente entre quienes se la toman en serio, que aparece cada vez con más frecuencia en las conversaciones privadas. Es llamativo que mucho de lo que dicen tomando un café o en una comida no lo expresen en público. A veces lo apuntan, pero con tono suave y matizando mucho las afirmaciones. Y es más significativo aún cuando quienes lo formulan son personas con responsabilidades públicas o privadas, y no menores. En esa contradicción entre lo que se piensa y lo que se expresa, se está jugando la suerte de nuestro país.

La entonación rebajada es comprensible: hay un cúmulo de verdades que se han instalado en la mente de quienes cuentan con poder de decisión, de la esfera pública y privada, con las que resulta complicado confrontar de manera directa. En parte por la negativa a cambiar de visión, en parte por interés, en parte porque viven en una nebulosa, en parte porque implicaría asumir que se han equivocado: hay cosas que no quieren oír. Pero todo se abre paso, aunque sea a un volumen reducido.

Perdidos en la niebla

Un primer hecho. Frente a esa narrativa oficial según la cual Europa, forzada por las circunstancias, está tomando conciencia del momento y vive un gran despertar (una nueva y amplificada versión del "saldremos más fuertes") afirman, quienes saben de esto, que Europa está envuelta en una nebulosa. Cualquier país, desde Marruecos hasta China, desde Arabia Saudí hasta India, tenía claro que la victoria de Trump era probable y contaba con un plan para el cambio de gobierno. Sin embargo, en Berlín o en París, lo que ha habido, y persiste, es una preocupante desorientación. Europa que vive en un mundo que ha huido y, lo que es peor, no quiere afrontar el actual.

Mientras tanto, Berlín sigue extraviado en la bruma, París continúa con sus sueños de grandeza y Madrid persiste en la guerra local

Repasemos el contexto. El mundo que nos rodea señala que EEUU se está reforzando en términos nacionales, en especial a costa de sus viejos socios; que China sigue creciendo y que su fuerza y su influencia internacionales serán mayores en los tiempos que vienen, en especial en el Sur Global y quizá en Europa; que países como Arabia Saudí llevan años inmersos en una reconversión, para la que cuentan con grandes cantidades de capital, que están transformando su economía y se están preparando a marchas forzadas para el futuro; que India puede ser un gigante; que toda clase de actores con cierto peso, desde Turquía hasta Rusia, están reorganizándose para el nuevo contexto internacional.

Mientras tanto, Berlín sigue perdida en la bruma y París continúa con sus sueños de grandeza. Dicen, quienes saben de esto, que Alemania reaccionará pronto y lo hará en términos propios, con una gran insistencia en su recuperación nacional y mucha menos en la UE. En definitiva, en un tiempo de notable fragmentación, cada Estado está intentando hacer valer las bazas que le refuerzan.

En Madrid, sin embargo, se vive un momento distinto, ese que definen Aldama, la asistente de la mujer del presidente, las especulaciones acerca de qué estaba haciendo Mazón, sobre si Lobato tal o cual y sobre el papel de los jueces. En esa lucha por el poder interno, las prioridades se pierden de vista de un modo preocupante.

El momento estratégico

España, y Moncloa en primer lugar, debería estar trabajando en un plan para el futuro. No para 2030, no para 2050, sino para 2025. Es decir, debería estar intentando, al menos, ponerse a la altura de lo que el resto de países importantes está haciendo. La fórmula estándar, y la que prefieren todavía buena parte de nuestras élites, consiste en buscar espacios en los que recortar. Pero no es la época de empequeñecer, sino de reforzar y de impulsar, de ir hacia delante en lugar de regresar a los viejos y buenos tiempos. La nostalgia de las clases dirigentes, liberales de antiguo formato, es especialmente dañina hoy.

Es urgente un nuevo mapa de país que ponga todo el énfasis en reforzar nuestras capacidades, en impulsar la industria y la economía

La pregunta es evidente: mientras los Estados importantes se están reforzando en términos nacionales, ¿qué estamos haciendo nosotros? Es urgente un nuevo dibujo de país que ponga todo el énfasis posible en reforzar nuestras capacidades, en impulsar nuestra industria, en potenciar nuestra economía. Partiendo de una base innegable: un Estado, cualquiera, pero más aquel que desea tener algún papel en el nuevo escenario, necesita asentar sus capacidades estratégicas.

La hora de la inteligencia económica

Suena ridículo que España carezca de peso en sus empresas estratégicas. Si un Estado no aporta los recursos necesarios para tener poder de decisión sobre ellas, ni tampoco logra movilizar el capital nacional que pueda ejercer de protector cuando fondos extranjeros intentan tomarlas (hay varios casos recientes), es que no está entendiendo las reglas de juego contemporáneas.

Del mismo modo, suena absurdo que el Estado no juegue un papel importante a la hora de movilizar el capital nacional, entre otras cosas, a la hora de desarrollar la industria. Buena parte de los recursos españoles son invertidos en la esfera financiera anglosajona o son destinados a la compra de activos inmobiliarios, dentro y fuera de nuestro país. Es hora de poner el capital a producir, porque es el aspecto esencial que puede movilizar nuestra economía, en lugar de favorecer su huida a entornos irrelevantes. Suena absurdo, además, que las grandes empresas destinen sus beneficios a dividendos y recompras en lugar de a la (cada vez más escasa) inversión productiva. Es el momento de impulsar la actividad y crear empleo; el Estado debería ejercer un papel relevante a la hora de alentar ese giro.

El petróleo y el gas van a seguir siendo necesarios durante mucho tiempo y España carece de ellos. Sin embargo, tiene sol, viento y tierras

La diferencia entre los países que cuentan y los que no, en un entorno donde el poder es decisivo, reside en varios factores, pero uno de ellos, y de los más importantes hoy, es la industria. Es la hora de tomárselo en serio, y España cuenta con posibilidades al respecto.

La energía brinda una oportunidad. Es un elemento esencial, y más en este contexto. El petróleo y el gas van a seguir siendo necesarios durante mucho tiempo y España carece de ellos. Sin embargo, tiene sol, viento y tierras. Es evidente que un impulso a las renovables es imprescindible si se quiere generar energía en abundancia y a buen precio, lo que ofrecería una menor dependencia de los suministros exteriores. Pero, además de asegurar una parte propia de suministro, hay que aprovechar las opciones de crecimiento que ofrece.

La industria necesita energía barata y España puede proporcionársela si hace las cosas correctamente. No se puede pensar el desarrollo de las renovables sin una estrategia para que beneficie al conjunto de España. Y, para ese fin, es preciso cambiar muchas cosas desde ya. La estructura de precios es una de ellas. La red es otra. No puede haber escasez de subestaciones por motivos que no aciertan a comprenderse. España debe tener mirada larga, y eso significa un plan decidido, enérgico y pragmático para aprovechar la baza energética, que sepa evitar las trabas burocráticas, también de las comunidades autónomas, y las de intereses que no respondan a los del país, para sacar partido de ella en un instante crucial.

Hay medianas empresas, y algunas pequeñas, que se han posicionado bien en sectores con posibilidades. Hay que impulsarlas

Si la economía siempre es importante, a partir de ahora lo será aún más. Con cada país, incluidos los europeos, librados a la búsqueda de un reforzamiento interno, la capacidad de un Estado para impulsar sus fortalezas será clave. Es la hora de la inteligencia económica. Eso significa conocer los límites y ampliar las posibilidades. En tecnología, es altamente improbable que España desarrolle empresas como Google y Amazon, pero hay sectores dentro de la cadena en los que contamos con empresas que están haciendo una tarea relevante. Habría que impulsarlos. Hay medianas empresas, y algunas pequeñas, que se han posicionado bien en sectores con posibilidades. Hay que impulsarlas. Hay ámbitos en los que tenemos potencialidad. Hay que impulsarlos. Es hora de dejar de pensar únicamente en el Ibex y de certificar que la capacidad de crecimiento viene, en buena medida, desde esos terrenos intermedios que hoy están relegados a la invisibilidad. Esa tarea de identificación, refuerzo y fomento solo se puede hacer desde el Estado.

Lo que no se quiere aceptar

Es hora, pues, de repensar España desde el lenguaje que se habla hoy en el ámbito internacional, y debe hacerse con urgencia. Esto implica muchas resistencias, porque significa pensar de otra manera en muchos sentidos, por ejemplo a la hora de otorgar beneficios al capital productivo para que cree actividad y empleo, y penalizar al especulativo que pretende rentas extractivas. Implica que el Estado pase de ser un árbitro distante de un mercado que funciona por sí mismo a que se convierta en un actor, generalmente vinculado a la colaboración público-privada, que sea capaz de aumentar nuestras capacidades. Implica desvincularse de la ortodoxia económica dominante, que es justo la que ha conducido a Europa a una situación muy complicada.

Todavía hay quienes argumentan que una acción firme del Estado sería catastrófica para la economía. Hay malas noticias para ellos

Todo esto es muy mal visto por los liberales de viejo formato, esos que se han quedado anclados en el libre mercado, el mundo basado en reglas y el libre comercio como motor de la paz mundial. Un ideal muy loable, pero que ha fracasado. Es hora de constatarlo: ese mundo solo vive en la mente de las élites europeas.

Todavía hay quienes argumentan que una acción poderosa del Estado sería catastrófica para la economía. Hay muy malas noticias para ellos. Todos los países importantes del mundo han dejado de lado esa dirección. Incluso EEUU, el garante del orden internacional basado en reglas, lleva desde 2016 dando pasos por el camino opuesto. El IRA pretendía llevarse empresas europeas a su territorio y los aranceles aspiran a abrir más los mercados a las necesidades de las firmas estadounidenses, financieras y tecnológicas principalmente. China continúa potenciando a sus empresas. Y así sucesivamente. De modo que esos hermosos y angelicales ideales chocan con una realidad que dice algo muy distinto. Persistir en el error significa concurrir al mercado global para competir con actores dopados, lo que coloca, a quien no anota ese hecho, en una situación de inferioridad que le conduce a la irrelevancia. El problema de los liberales de viejo y noble cuño no es que estén desapareciendo de los lugares de poder en el mundo; es que, con su persistencia en Europa, nos están arrastrando hacia la nada.

Este reforzamiento de las capacidades nacionales puede dar lugar a salidas ideológicas hacia la derecha o hacia la izquierda

Y todo esto no implica, como suele argumentarse, un repliegue sobre las economías puramente nacionales, lo que sería imposible. Se trata de estar en buenas condiciones para las alianzas. Ocurre en la UE: las asociaciones solo se realizan en términos positivos cuando se aporta algo a ella. Y para eso hace falta potencia, de manera que se puedan conseguir mejores condiciones en el tablero de juego actual. Lo demás es sentarse a la mesa para poner la firma en términos que redactan otros.

Es evidente, en este sentido, que la insistencia en que Europa debe asumir su defensa y que debe invertir más en armamento es una impugnación de raíz a las políticas económicas que hasta ahora se han considerado como las más adecuadas. Armamento implica gasto público. Se afirma que este es indispensable, dada la situación, y que, por tanto, debe hacerse una excepción que construya una vigorosa capacidad bélica en los países europeos. Pero si esto es así, por qué limitarse solo a la defensa. La guerra a la que Trump y China abocan es principalmente económica, por lo que debería ponerse el acento en todas las capacidades que permitirían afrontar los cambios, y no solo en una de ellas que, por importante que sea, dista mucho de ser la única. Que los Estados deban actuar para reforzar sus ejércitos y no su economía es una contradicción difícilmente salvable. Todo esto se está diciendo en España, sotto voce, pero cada vez con más frecuencia. Quizá sea el momento de que se atrevan a levantar la voz.

Una última advertencia, de carácter político. Este reforzamiento de las capacidades nacionales puede dar lugar a salidas ideológicas hacia la derecha o hacia la izquierda. Buena parte de la derecha internacional está en ello, la española se centra en derribar al gobierno y su modelo para el futuro es Argentina. La izquierda internacional todavía no ha anotado las reglas de juego del mundo en el que vivimos, y la española prefiere combatir el fascismo y los bulos."

 (Esteban Hernández , El Confidencial, 01/12/24)

29.7.24

La economía española abre una nueva etapa: crecimiento por encima del 2%, con déficit y paro en mínimos y sin 'burbujas'... la actividad confirma una transformación que presenta fortalezas inéditas, como el despegue de la inversión empresarial, la resistencia del consumo por el ritmo récord de creación de puestos de trabajo o la expansión de un sector exterior que no solo es turismo... El cuadro macroeconómico de los Presupuestos Generales de 2025 expone un escenario de crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto) por encima del 2% de aquí a 2027, en el que déficit público (la diferencia entre los gastos y los ingresos del Estado) caerá por debajo del 2% en relación al PIB y en el que se crearán un millón de puestos de trabajo más, superando los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, hasta rebajar la tasa de paro por debajo del 9%, un mínimo no visto desde la burbuja inmobiliaria. Pero, esta vez, “sin desequilibrios”... Se trata de un rumbo desconocido en los últimos 20 años, apoyado por el despliegue del Plan de Recuperación y con tres grandes 'debes': el difícil acceso a la vivienda y la lenta reducción de las desigualdades, agravados ambos por las subidas de precios desde 2021; y, además, el deterioro de los servicios públicos importantes, como la sanidad o la educación

 "La economía española ha abierto una nueva etapa. Tras superar el doble golpe de la pandemia y la crisis de inflación, la actividad confirma una transformación que presenta fortalezas inéditas, como el despegue de la inversión empresarial, la resistencia del consumo por el ritmo récord de creación de puestos de trabajo o la expansión de un sector exterior que no solo es turismo.

El cuadro macroeconómico de los Presupuestos Generales de 2025 expone un escenario de crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto) por encima del 2% de aquí a 2027, en el que déficit público (la diferencia entre los gastos y los ingresos del Estado) caerá por debajo del 2% en relación al PIB y en el que se crearán un millón de puestos de trabajo más, superando los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, hasta rebajar la tasa de paro por debajo del 9%, un mínimo no visto desde la burbuja inmobiliaria. Pero, esta vez, “sin desequilibrios”, según señaló este martes el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo.

Se trata de un rumbo desconocido en los últimos 20 años, apoyado por el despliegue del Plan de Recuperación y con tres grandes 'debes': el difícil acceso a la vivienda y la lenta reducción de las desigualdades, agravados ambos por las subidas de precios desde 2021; y, además, el deterioro de los servicios públicos importantes, como la sanidad o la educación.

Según las nuevas proyecciones que el Gobierno de coalición publicó este martes y en las que se basarán los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2025, las Administraciones deberían tener margen para repartir mejor el crecimiento económico y afrontar estos problemas. En este nuevo ejercicio de previsiones, destaca que el Ejecutivo confía en que la inercia positiva se mantendrá en 2027, para cuando es la primera vez que realiza estimaciones, y que el límite que supone el regreso de las reglas fiscales de la Unión Europea (UE) al gasto público será sustituido por un mayor dinamismo del sector privado.

La exigencia de contener el gasto y las inversiones del corsé fiscal comunitario que se ha reactivado este año para garantizar “la sostenibilidad de las cuentas públicas” —tras permanecer suspendido desde 2020 para permitir la respuesta al shock sanitario, social y económico de la COVID— frenará irremediablemente el impulso del “consumo público” al crecimiento de la actividad, según el cuadro de proyecciones del Gobierno. Este pasará de avanzar un 3,8% en 2023, a quedarse en el 1,7% en 2024 y estancarse cerca del 1% en los años siguientes.

Con esta 'moderación', el déficit irá reduciéndose desde el 3,6% de 2023, al 3% en 2024 y al 2,5% en 2025. Incluso seguirá cayendo en los siguientes ejercicios, en buena parte también por el mayor incremento de los ingresos gracias al propio dinamismo de la actividad y a la creación de puestos de trabajo. Un ejercicio de “responsabilidad”, como lo denominan Cuerpo y la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que junto al crecimiento económico permitirá cumplir con la Comisión Europea y reducir la ratio de deuda pública por debajo del 100% del PIB, recuperando todo “el espacio fiscal perdido” por la pandemia.

Hay que recordar que el déficit público llegó a superar el 10% en 2020 y el endeudamiento el 120%, y ya en este 2024 España ha evitado sufrir el proceso de déficit excesivo, previsto por las nuevas reglas de la UE para las economías con un déficit superior al 3%. Este “proceso” supondría una intervención de la Comisión Europea en los Presupuestos nacionales.

Con “el consumo público” [en términos de Contabilidad Nacional] contenido, el despertar de la inversión de las empresas cobrará un papel crucial. Aquí, es vital el papel del Plan de Recuperación, que tiene su pico de incidencia en el PIB en este 2024 y en 2025, según explicó este martes el ministro de Economía. Partiendo una absoluta atonía, muy relacionada con las subidas de los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE), la inversión de las empresas crecerá a un ritmo cercano al 4% en los próximos años.

“En un contexto de sólido crecimiento estructural, la inversión y el consumo privado serán los principales motores de demanda entre 2024 y 2027. El escenario macroeconómico contempla una aceleración de la inversión en el horizonte de proyección, en especial de los bienes de equipo, gracias a la recuperación de los niveles de confianza empresarial y el continuado impulso del Plan de Recuperación”, explica el equipo de expertos del Ministerio de Economía.

“Por su parte, se prevé que el consumo privado mantenga un crecimiento robusto impulsado por el crecimiento de la población activa y el empleo y por las mejoras de la productividad que se traducirán en ganancias de poder adquisitivo de los salarios”, añaden estos mismos economistas. La histórica subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y el resto de medidas de protección de las rentas de las familias han apuntalado la resistencia del consumo.

“En el medio plazo, el despliegue de los efectos de las reformas permitirá compatibilizar el descenso de la tasa de desempleo con ganancias de poder adquisitivo de los asalariados y una reducción de la jornada media. La incorporación de los efectos esperados de las reformas previstas en el ámbito laboral al escenario macroeconómico permite proyectar nuevos máximos de ocupación, continuado crecimiento del poder adquisitivo de los asalariados y una reducción de la tasa de paro hasta cifras inferiores al 9% en el horizonte de previsión”, detalla el informe del Ministerio.

El último “vector” de los tres resaltados por Cuerpo en su análisis de la coyuntura es “la fortaleza de las exportaciones españolas de servicios, tanto turísticos como no turísticos”. Esta fortaleza “permitirá contrarrestar parcialmente el impacto asociado a la debilidad de la demanda de nuestros socios comerciales. Por otra parte, la fortaleza relativa de la demanda interna española impulsará el crecimiento de las importaciones, lo cual conducirá a una ligera moderación del superávit exterior”.

Los riesgos

“Los principales riesgos asociados al escenario macroeconómico derivan de la complejidad del actual entorno geopolítico, que podría alterar la senda bajista de los tipos de interés. Por una parte, la evolución de los conflictos internacionales en Ucrania y Oriente medio podrían provocar perturbaciones en los mercados de materias primas y en las cadenas de valor globales. Estos shocks, que pueden resultar particularmente sensibles para los mercados energéticos, podrían suponer un riesgo al proceso de desinflación y justificar esfuerzos adicionales por parte de los bancos centrales”, explica el informe de perspectivas del Ministerio de Economía.

El Banco Central Europeo (BCE) decide sobre los tipos de interés oficiales este jueves, tras un primer recorte en junio del 4,5% al 4,25%, después del ciclo de austeridad monetaria más agresivo de su historia para luchar contra la inflación. Esta estrategia busca ahogar a familias y empresas encareciendo las hipotecas y préstamos en general, dañando así la demanda y la inversión y rebajando entonces las presiones sobre las precios.

“Sin embargo, el enfriamiento gradual de los mercados de trabajo, junto con un descenso previsto de los precios de la energía, debería devolver la inflación general al objetivo [en teoría el 2%] a finales de 2025 [en el conjunto de economías avanzadas]”, apuntó este mismo martes el FMI.

En España, la inflación general se moderó al 3,4% en junio por las bajadas de precios en las gasolineras —en la eurozona está más cerca del 2%—. El encarecimiento acumulado de la cesta de productos y servicios que recoge el IPC es del 19% desde 2021 en nuestro país. Un 'mordisco' al bolsillo de los trabajadores que además no refleja exactamente todo el coste de la vida, porque no está incluido el difícil acceso a la vivienda, en buena parte por las subidas de los tipos de interés del BCE pero también por otras razones, como el alquiler turístico."                (Daniel Yebra , eldiario.es, 16/07/24, gráficos en el original)

11.6.24

Tenía ganas de leer algo así... "El PIB español de 2024 crecerá alrededor del 3%. Ya avisamos hace tiempo. Todo está de cara para un crecimiento absoluto y relativo en el periodo 2023-2027 excepcional y único. ¡Esperemos que se aproveche para favorecer a los campeones nacionales e impulsar nuevos!" (Juan Laborda)

Juan Laborda @JuanLabordah

El PIB español de 2024 crecerá alrededor del 3%. Ya avisamos hace tiempo. 

Todo está de cara para un crecimiento absoluto y relativo en el periodo 2023-2027 excepcional y único. 

Esperemos que se aproveche para favorecer a los campeones nacionales e impulsar nuevos!

Para ello España debería jugar desde un punto de vista geopolítico con mucho tacto. Los anglo cada día pintan menos y el Sur Global, más.

3:36 p. m. · 6 jun. 2024 223 Reproducciones


28.3.24

Manteniendo el contexto económico y variables actuales, confío en que la economía española incluso se acelere y se sitúe en un crecimiento del 3% o superior. En España tenemos inversiones mil millonarias que tienen que desembarcar en 2024, gas y electricidad a precios muy bajos, y la inflación en caída y luego estabilización. Se tiene que acelerar la creación de empleo, la recaudación tributaria al alza, deuda y déficit a la baja... (Carlos Cagigal)

Carlos Cagigal @CcagigalNeira

Pues vuelvo a estar en contra de la mayoría de estimaciones de organismos e institutos públicos y privados: manteniendo el contexto económico y variables actuales, confío en que la economía incluso se acelere y se sitúe en un crecimiento del 3% o superior.

En España tenemos inversiones mil millonarias que tienen que desembarcar en 2024, gas y electricidad a precios muy bajos, y la inflación en caída y luego estabilización. Se tiene que acelerar la creación de empleo, la recaudación tributaria al alza, deuda y déficit a la baja...

8:55 p. m. · 26 mar. 2024 2.639 Reproducciones

2.1.24

Lo que piensan nuestras élites sobre los problemas de España: señalan la divergencia entre una economía española que marcha por buena senda y un entorno institucional que genera mucha inquietud... no se perfilan certezas acerca del lugar hacia el que nos dirigimos... debemos seguir centrados en la lealtad al bloque europeo, Europa debe dejar de ser un parque temático y convertirse en un referente tecnológico e industrial... El posicionamiento con EEUU no debería suponer un alejamiento de China, porque, lamentablemente, es imprescindible... la acción estatal ha cobrado un nuevo vigor que choca con las políticas de liberalismo económico que predominaron las últimas décadas... Los Estados se han rearmado frente al capital privado, y el resultado es un grado de intervención política y regulatoria en la economía muy superior al de hace veinte años... se necesita un esfuerzo a nivel nacional y europeo para dotarnos de capacidades productivas esenciales y una renovación del estado de bienestar que requerirán importantes inversiones con un perfil de riesgo difícilmente asumible por el sector privado únicamente. El Estado tendrá que acompañar y, en algunos casos, iniciar estas transformaciones... Es necesario contar con más pymes de más de 100 trabajadores, exportadoras, fuertes tecnológicamente y con más de 100M€ de facturación... el crecimiento de España debería basarse en un modelo de inmigración activo, ambicioso y dirigido. El objetivo debería ser poner a España en el camino de los 60 millones de habitantes... la juventud sufre especialmente las debilidades de nuestro sistema económico, a pesar del buen nivel de formación que existe en general. Ello se traduce en un cierto desencanto de la acción política y en un peligroso distanciamiento del hecho institucional. Esto no es bueno ni nos conviene (Esteban Hernández)

 "Una veintena de personas que ocupan puestos relevantes en el entorno empresarial, en el jurídico, en el consultor y en el de la gestión, entre otros, han contestado, por escrito o mediante entrevistas telefónicas, a una serie de cuestiones cerradas que les ha planteado El Confidencial. El objetivo era pulsar su opinión sobre el presente y el futuro de España y sobre las grandes brechas (geopolítica, territorial, generacional, económica) que se manifiestan en nuestra cotidianeidad. Se optó por conservar el anonimato de las fuentes para que se expresasen con libertad en sus contestaciones, sin que tuvieran que medir sus palabras por razón de su cargo o para no crear perjuicios a su firma. Más allá del aspecto cuantitativo, ya que conforman una mínima parte de las élites españolas, el interés reside en lo cualitativo, ya que en sus respuestas se perfilan con bastante nitidez las perspectivas que adopta y los dilemas en los que se mueve el segmento más influyente de la sociedad española.

Como resultaba esperable, sus lecturas de la realidad española no siempre son coincidentes. Las divergencias que se aprecian en la sociedad también se dejan sentir entre las élites. En general, suelen estar relacionadas con su posición social: la mirada de un empresario y la de un magistrado, por citar un caso, pueden tener puntos de conexión, pero parten de lugares diferentes, lo que se aprecia a menudo en sus respuestas.

El clima que predomina en las contestaciones refleja una situación ambigua, en la que se perciben muchos signos alentadores y otros altamente preocupantes; la mezcla de elementos positivos y de riesgos notables recorre todas las conversaciones. El diagnóstico final depende de dónde han decidido poner énfasis, si en los aspectos más optimistas o en los más negativos.

Un buen ejemplo es su manera de valorar el momento español. La conclusión más común, con sus matices, es la que señala la divergencia entre una economía española que marcha por buena senda y un entorno institucional que genera mucha inquietud. Lo subrayaba en tono coloquial una persona del entorno empresarial, que estaba pasando unos días de vacaciones: "ves las terrazas y los restaurantes llenos, el turismo sigue viniendo en masa, a las empresas les va bien", pero la brecha política amenaza con traer serios nubarrones. Otra persona de ese mismo ámbito concluía que "el corto plazo político sobrevuela cualquier cosa que se pueda decir de España. 

La crisis institucional, muy seria, es determinante. El daño que se hace a las instituciones afecta en todos los sentidos, pero más aún en términos de decisiones económicas: la estabilidad, la seguridad jurídica y el rule of law son imprescindibles, ya que de otro modo las inversiones pueden resentirse". Esa preocupación de fondo por la ruptura institucional está muy presente, en distintos grados, entre todos los encuestados y ejerce de telón de fondo sobre el resto de sus reflexiones.

Esta sensación de momento mezclado, de giro, todavía difuso, en el que las cosas pueden enderezarse o torcerse, aparece en la mayoría de temas analizados. Estamos en una era de cambios y transformaciones (tecnológicas, productivas, geopolíticas, de costumbres) y, aunque predominan la confianza y el optimismo, no se perfilan certezas acerca del lugar hacia el que nos dirigimos.

1. Europa y China

Los movimientos incesantes en las relaciones internacionales, la creación de nuevos bloques, la aparición de países no alineados y la tensión permanente entre EEU y China obligan a Europa a tomar decisiones, y a España como parte de ella. Si en algo existe unanimidad es en que nuestro país "debe seguir centrado en la lealtad al bloque europeo, ya que, en este momento es nuestro mayor activo". Otro de los participantes lo formula con mayor convicción: "España necesita siempre más Europa. Es el único camino para el crecimiento económico social y para garantizar la estabilidad interna del país".

Europa es, para nuestras élites, el único camino, pero eso no significa que sea por sí misma una solución. Las fortalezas continentales les parecen evidentes a los encuestados, pero también subrayan debilidades que se están dejando sentir en esta época de giro: "Europa tiene que reinventar su modelo económico y social o seremos irrelevantes ante el crecimiento de las superpotencias económicas como China, India, u otras que vayan apareciendo". O, como dice otro de los encuestados, Europa debe dejar de ser un parque temático y convertirse en un referente tecnológico e industrial. "Contar lo que hacemos en ese sentido más y mejor".

Sin embargo, la reinvención que se sugiere no es pacífica, porque hay distintas versiones de cómo debería articularse ese proyecto europeo. Hay quienes insisten en que "Europa necesita autonomía energética, de materias primas, tecnológica y militar porque, como vemos crisis tras crisis, ya nadie vendrá a cubrir o a proveer a Europa en caso de necesidad". Otros señalan que "debe haber mayor integración cualitativa, en material fiscal o militar, y no necesariamente en cantidad", pero también hay quienes perciben "un punto de wishful thinking en el deseo europeo de autonomía estratégica".

Por supuesto, hay quienes abogan por la desaparición de esas tentaciones ("La posición respecto a China/Rusia debería partir de la alineación inequívoca con los EEUU”), o quienes prefieren colocarse en una posición pragmática: "Hace falta más Europa siempre que esa unidad política más fuerte se utilice para proteger al ciudadano europeo desde el principio de realidad, no como un laboratorio de salvación del mundo".

Tampoco hay unanimidad en la posición estratégica que debe seguirse. Si la conservación de vínculos fuertes con EEUU aparece como necesaria entre los entrevistados, también se dejan sentir algunos aspectos que causan roces con ese propósito, y la ligazón con Pekín es el más evidente. Hay un consenso generalizado respecto de la necesidad de mantener buenas relaciones con un país cada vez más potente e influyente, por distintos motivos: "China es una potencia principal en el mundo, aspira a liderarlo coincidiendo con el Centenario de la República Popular en 2049, y eso implica que debemos tener puentes económicos, políticos, sociales y culturales que garanticen una relación constructiva"; "China tiene una posición en la economía mundial que no podemos obviar"; "El posicionamiento con EEUU no debería suponer un alejamiento de China, sino que podría ser compatible con unas magníficas relaciones con Pekín, porque China, lamentablemente, es imprescindible".

La opción mayoritaria se inclina por una posición europea que "sirva como bisagra". Como explica uno de los entrevistados, se debería mantener un equilibrio: "China es un lugar tremendamente importante para la fabricación, pero también para la exportación. EEUU es el principal aliado de la UE, pero tampoco se puede hacer un seguidismo ciego. La postura idónea es un ten con ten con Pekín. Hay que tener muy buenas relaciones, pero eso no implica que no se utilicen más políticas arancelarias; si no existen estas medidas restrictivas, existe el riesgo de que China haga más ayudas de Estado a sus empresas de las que ya está haciendo".

2. El regreso del Estado

Uno de los asuntos centrales que la geopolítica ha traído de vuelta es el papel del Estado. En un entorno de reforzamiento generalizado de las capacidades nacionales, que los EEUU de Trump iniciaron, y que Biden ha prolongado para hacer frente a China, las naciones con mayores fortalezas y recursos han iniciado una carrera frenética con el objetivo de fortalecerse que ha pillado con el pie cambiado a Europa. En este contexto, la acción estatal ha cobrado un nuevo vigor que choca con las políticas de liberalismo económico que predominaron las últimas décadas. Este punto de fricción, que definirá los próximos años, se deja sentir en las posiciones encontradas de nuestras élites.

Ninguno de los participantes aboga por una intervención sustancial del Estado en la economía, pero todos dan por sentado que los poderes político-estatales están de regreso. Como describe uno de los encuestados, "la geopolítica va a ser muy importante en los próximos años, ya lo es, y las decisiones empresariales deben tenerla en cuenta. Los Estados se han rearmado frente al capital privado, y el resultado es un grado de intervención política y regulatoria en la economía muy superior al de hace veinte años. Personalmente creo en las bondades de volver al liberalismo, pero no veo que vaya a ocurrir a medio plazo".

La línea divisoria, pues, se establece entre quienes ven necesaria la participación público-privada con un notable impulso estatal y quienes reniegan de toda tentación intervencionista.

Entre los primeros hay quienes señalan que se debe actuar conforme a los tiempos y prescindir de posiciones preconcebidas: "La geopolítica es también economía. No hay ideas que duren cien años y la liberalización entendida como antes de la gran crisis iniciada en 2008 ya no tiene el predicamento que la legitimaba contra viento y marea. Ahora se ve la necesidad de reequilibrar. Lo de Telefónica y la SEPI es un ejemplo. Solo que ni la UE ni por supuesto ningún país en concreto saben cómo escapar a la supremacía del dinero de mentira alejado de la economía productiva. Es ahí donde los gobiernos debieran mostrarse más ambiciosos. Pero en lugar de eso, utilizan el dinero impreso por el BCE para gasto corriente o proyectos empresariales de matriz ideológica".

Para otro de los participantes, "se necesita un esfuerzo a nivel nacional y europeo para dotarnos de capacidades productivas esenciales y una renovación del estado de bienestar que requerirán importantes inversiones con un perfil de riesgo difícilmente asumible por el sector privado únicamente. El Estado tendrá que acompañar y, en algunos casos, iniciar estas transformaciones, por lo que una mayor presencia será beneficiosa tanto para el sector privado como para el posicionamiento estratégico del país". Un tercero apunta que "un Estado dinámico y emprendedor es positivo y conveniente. Hasta qué límite es la duda".

Sin embargo, la postura mayoritaria aboga por un posicionamiento alineado con el dominante en las décadas pasadas. Las declaraciones en ese sentido son múltiples: "La geopolítica no justifica el intervencionismo estatal, y en cambio se utiliza para ello"; "la presencia del Estado debe reducirse drásticamente, debe contenerse el déficit y reducirse gasto no productivo"; "el Estado debe poner las condiciones necesarias para impulsar la iniciativa individual, el espíritu de empresa y las innovaciones, es la energía que incrementa la productividad y el crecimiento económico"; o "debe existir menor presencia estatal en la iniciativa individual y empresarial y más y mejor control del gasto en los impuestos que pagamos para que lleguen a las personas desfavorecidas". En definitiva, "la economía está muy intervenida por la regulación y es difícil pensar en que se pueda cambiar esto. Lo que hay que hacer es trabajar en simplificar de verdad la actividad económica y proteger a todos los actores integrantes, trabajadores, clientes, accionistas y empresarios".

3. El dilema de las pymes

Las pequeñas y medianas empresas son muy relevantes para nuestro país, porque generan la mayor parte del empleo, contribuyen a dar vitalidad a territorios menos poblados y constituyen una parte central en el día a día de la economía española. Sin embargo, afrontan momentos difíciles derivados de la inflación, del aumento de costes fijos, de la deuda acumulada y de las dificultades de financiación. Además, la categoría pyme incluye situaciones muy diversas, desde el autónomo con empleados a cargo o la pequeña firma de implantación local hasta la mediana empresa dedicada a la exportación, cada una de ellas con casuísticas diferentes. Uno de los participantes subraya con acierto que "en economía todo es importante, las pymes, los trabajadores autónomos, las cooperativas, etc. Y cada uno de estos operadores económicos necesita de políticas que atiendan a sus características específicas. Las generalizaciones estadísticas sirven mal la especificidad de cada sector empresarial. Aquí no sobra nadie; todas las empresas contribuyen al crecimiento económico del país".

Sin embargo, el mayor énfasis en las respuestas se ha colocado en un sector específico de las pymes, aquel que comúnmente se cree que ayudará más a la fortaleza española: "Es necesario contar con más Mittlestand, más pymes de más de 100 trabajadores, exportadoras, fuertes tecnológicamente y con más de 100M€ de facturación. Se necesita una base mucho más amplia para ganar productividad, autonomía y empleo de calidad". Es una posición ampliamente compartida: "Se debe promover desde las instituciones una mayor concentración de empresas medianas, con tamaños que en sus respectivos sectores les ayuden a ganar competitividad, pero respetando las necesidades de flexibilidad de autónomos y micropymes para adaptarse a las condiciones reales de su mercado". En resumen, "no es tanto el número de pymes, sino el tipo de pymes".

Esta visión de futuro conlleva la reconversión de las pequeñas firmas: "Una mayoría de pymes no es eficiente y las empresas deben tender a tener más tamaño para contar con un gobierno corporativo y dirección más profesionalizados, que inviertan en I+D, en protección de riesgos laborales, etc.". En el mismo sentido, otro de los participantes apunta que "las pymes españolas tienen que centrarse en diversificar su oferta de productos y servicios. Tienen que mejorar la productividad, favorecer la innovación y la transición medioambiental. Hace falta una revisión integral para adaptarlas al futuro".

También hay quienes creen que hay que "facilitar la consolidación de empresas y su capacidad de inversión, y poner en marcha small business act para que una parte de la compra pública vaya destinada a ellas". Eso no obsta, sin embargo, para que se apoye a las más pequeñas: "Una empresa menos eficiente también tiene su papel en la sociedad".

En última instancia, hay quienes prefieren dejar que los mecanismos de mercado hagan sus efectos sin trabas: "Lo importante para las pymes es que puedan vivir en un ecosistema empresarial y social libre y con igualdad de oportunidades en relación con el resto de los países con los que competimos". Y, a partir de ahí, "la competencia, el darwinismo, hará el resto. Si la industria política se dedica a crear las condiciones y a no poner palos en las ruedas a la iniciativa empresarial, a España y sus empresas nos irá mejor". El apoyo, en este sentido, debería concretarse en "la reducción de las trabas burocráticas, territoriales e institucionales, para su constitución y funcionamiento, de la reducción drástica del sistema de ayudas y subvenciones y del fomento de un ambiente de desregulación que garantice la competencia. La rigidez del mercado laboral, por ejemplo, va en dirección contraria".

4. El reto del trabajo

Ligado con las pymes, también aparece el problema del empleo. Las grandes compañías han tendido a reducir puestos de trabajo directos en los últimos años, mientras las pequeñas están sufriendo ahora falta de mano de obra en algunos sectores. El telón de fondo de la reducción de costes, y de la implantación de la inteligencia artificial ligada a ese propósito, puede ahondar en esa brecha. Todos los participantes entienden que la revolución tecnológica, digital y verde se van a producir, hay coincidencia entre ellos sobre su inevitabilidad, y tampoco prevén grandes tensiones sociales a causa de estas transformaciones, sino periodos graduales de adaptación ("una evolución"). Por lo tanto, las preguntas se centran más en como adaptar la mano de obra a las circunstancias del momento.

Un problema relevante, afirma uno de los encuestados "es la falta de alineación entre las necesidades laborales y las capacidades de los parados; también hay que trabajar con la orientación de los jóvenes cuando eligen su formación". La solución que se repite con más insistencia es la que pone el acento en la formación. Como expone uno de los participantes, "hay que adaptar el sistema educativo, potenciando una universidad de excelencia que atraiga talento y que haga más I+D y también ramas de formación profesional. En general se necesita más acercamiento entre sistema educativo y empresas que permita adaptar las prioridades. Y quizás menos café para todos en universidades que tienen tasas bajas de empleo cualificado expost".

Uno de los caminos de salida que con más frecuencia señalan las respuestas es la "formación profesional dual y la universidad dual", que serán claves: "España debería afrontar el reto de una formación profesional eficaz que resuelva las grandes contradicciones que se generan en el campo de la ocupación. Siempre se habla de ello, pero cuesta mucho pasar al escenario de las decisiones operativas".

Hay también soluciones que son menos compartidas, pero que están presentes en las respuestas. Varios encuestados lo resumen con las palabras de Biden, "pay them more". La escasez de mano de obra en algunos sectores debería paliarse con "un clásico de política laboral: que suban los salarios y mejoren las condiciones laborales".

Otra visión pone el acento en los inmigrantes. Ya que hay puestos de trabajo que no se cubren porque no interesa la relación trabajo/salario, y parece que "solo la población inmigrante acepta la realización de trabajos duros o penosos con sueldos poco atractivos (construcción, restauración), habría que flexibilizar la regularización de inmigrantes para que pudieran realizar legalmente esos trabajos que quedan desiertos y que ellos no tienen problema en cubrir". Otro de los participantes va más allá en este sentido y señalan que "el crecimiento de España debería basarse en un modelo de inmigración activo, ambicioso y dirigido. En particular, España debe ser el polo que atraiga al entorno europeo el talento y el capital iberoamericano. El objetivo de esta política de inmigración debería ser poner a España en el camino de los 60 millones de habitantes".

Dado que existen ocupaciones que la mano de obra existente parece desdeñar, por salario o condiciones, también hay quien propone "desincentivar cualquier tentación de quedarse en casa, suprimiendo subsidios y no dando oportunidad de que cualquier situación laboral pueda compararse a quedarse con una paga completando de vez en cuando con dinero negro de economía sumergida".

5. La brecha territorial

Las enormes diferencias en cuanto a vitalidad y futuro entre las ciudades grandes, como Madrid o Barcelona, y las ciudades intermedias y pequeñas, así como respecto del entorno rural, es otro de los grandes problemas españoles. Es una tendencia internacional que nos afecta de lleno. Construir un país económicamente cohesionado es uno de nuestros grandes retos y, en teoría, los fondos europeos para la transformación digital y verde deben servir a ese propósito.

Es complicado luchar contra cambios estructurales, ya que el efecto red lleva a que las ciudades conectadas globalmente concentren los recursos. Así lo subraya uno de los participantes, que señala cómo "una capital que cuenta con proyectos como Valdebebas o Nuevo Norte genera polos de cientos de miles de personas y vacía el entorno geográfico de manera continuada; ejerce una fuerza centrípeta muy difícil de compensar".

Uno de los encuestados apunta que "los desequilibrios territoriales son inevitables. El sector primario desaparece, el secundario está en las periferias de las grandes urbes (por necesidades de transporte), y prima el sector servicios, que se concentra en las ciudades. El campo debe adaptarse y transformarse en espacio de ocio, aprovechando las facilidades de comunicación. También puede operar como lugar de residencia de jóvenes que teletrabajan y de personas prejubiladas, siempre que cuente con una buena conexión de internet y posibilidades de obtener rápido los suministros que se vayan necesitando".

Esta transformación, señala otro de los participantes, es también lógico producto de un sistema político democrático: "Las personas tienen libertad para vivir en el campo o en la ciudad, según prefieran, y así debe ser. No somos China. Si cada vez más personas viven en la ciudad es porque la encuentran más atractiva para su proyecto vital. No veo otra posible solución al abandono voluntario de la España rural que una política inmigratoria activa, ambiciosa y dirigida, que impulsaría el crecimiento económico y con ellos las oportunidades en el mundo rural para quien las desee".

Sin embargo, tampoco esta clase de soluciones parecen surtir efecto: "En Catalunya ya hay un montón de ciudades de segundo y tercer orden que sobreviven por ser capital de comarca y contar con trabajos administrativos. El año pasado llegaron 140.000 inmigrantes. Y la mayoría se instalaron en Barcelona, Gerona Lleida o Tarragona. Su llegada a entornos rurales es marginal".

En definitiva, las respuestas traslucen una sensación de inevitabilidad. La tendencia generalizada lleva a la concentración de población y recursos en las grandes ciudades, a una caída en importancia y recorrido empresarial de las pequeñas y medianas poblaciones, y no se están pensando grandes soluciones para revertir esa situación.

Sí se aboga, no obstante, por medidas que pueden servir para que esa brecha no se haga mayor. La opción mayoritariamente promovida por los encuestados, que es también la más defendida por las Administraciones, pasa por "la innovación en los servicios públicos y en el transporte para garantizar la misma dotación de servicio por habitante en territorio rural que en territorio urbano. La tecnología lo permite, solo hace falta una Administración ágil y con visión". En algún caso también se propugna una medida más atrevida, como sería "la intervención estatal para limitar las inversiones públicas en la capital e invertir en infraestructuras de conexión (movilidad y conectividad digital) en zonas aún infraconectadas".

6. La conflictiva juventud

La brecha generacional ofrece una de las lecturas más divisivas entre los participantes en el artículo. Hay elementos comunes en las respuestas que contienen matices contradictorios. Por un lado, se suele reconocer el buen nivel de formación de los jóvenes ("es la generación mejor preparada y formada y debe mantener la capacidad para adaptarse a los cambios que

Se reconocen sus dificultades en aspectos como la vivienda, la incorporación al mundo laboral y los salarios escasos que suelen sufrir, pero también se los achaca una suerte de desánimo, de desgana, o de ausencia de ilusión, que tienden a ser muy perniciosos. En algún caso, se señala que "su desilusión es fruto del mal trabajo de la generación que hoy está al timón y la solución sería el traspaso de poderes", pero la visión mayoritaria los percibe como presos de una situación difícil de la que no hacen nada por salir.

Esa percepción ambigua aparece con mucha frecuencia: "Son más disruptivos (ya no buscan el coche, casa, oficina..) y más autónomos en el sentido de más dueños de sus destinos, pero también aparece en ellos cierta inmadurez para afrontar cuestiones peliagudas (por ejemplo, dimiten de su puesto de trabajo antes de afrontar una conversación madura para reconducir una determinada situación que no les conviene…)"; "La juventud tiene muchísima información pero, a cambio, carece de excesiva capacidad de análisis; en general no le gusta tanto el sacrificio como a generaciones anteriores y tiende a no complicarse la vida y vivir lo mejor posible trabajando lo menos posible y sin grandes ambiciones e ideológicamente predominan el yo y el eros, antes que cualquier compromiso político"; "Nuestra juventud vive en un estado de ansiedad permanente, les estamos enseñando todo el día la cima y no que para llegar a ella se requiere el esfuerzo de escalarla".

En algunos casos, esos reproches se formulan sin tapujos: "La juventud española está abducida por las nuevas tecnologías. No lee nada, solo ve series y videos de TikTok. Se informa de forma selectiva a través de Instagram y otras plataformas. La vida política apenas le interesa, y su conocimiento de los problemas es absolutamente superficial. Su orientación ideológica es fundamentalmente reactiva: por eso es posible que ahora se incline hacia la derecha, por la saturación de moralismo y corrección política impuesta por las izquierdas en los últimos tiempos"; "La juventud es cada vez es menos crítica, a consecuencia de la pésima planificación del sistema educativo, desde la infancia hasta la universidad".

Sin embargo, el tono dominante tiende a repartir culpas. Los jóvenes tienen una serie de defectos, como el descreimiento o la falta de implicación, que se aprecian de manera evidente, pero son consecuencia de una dificultad del sistema y de las generaciones precedentes para integrarlos correctamente. Uno de los encuestados señala que "como efecto de la polarización y de un crecimiento desigual de la economía, la juventud sufre especialmente las debilidades de nuestro sistema económico, a pesar del buen nivel de formación que existe en general. Ello se traduce en un cierto desencanto de la acción política y en un peligroso distanciamiento del hecho institucional. Esto no es bueno ni nos conviene".

En cierta medida, se comprende la dificultad para motivar a un segmento de la población cuyos salarios y opciones laborales no les facilitan tener una perspectiva de vida ilusionante. Si ni siquiera pueden contar con un acceso a la vivienda en condiciones razonables o si iniciar la convivencia de pareja o formar una familia se vuelve muy complicado, es muy difícil ofrecer un horizonte de futuro que los mueva positivamente. "Nuestra generación tenía un proyecto a medio plazo, ellos viven en la volatilidad. Hay que engancharlos con una propuesta que les permita prosperar. Y más cuando los jóvenes con talento y posibilidades se marchan de España, como los ingenieros y los médicos, porque pueden gozar de salarios más elevados y más opciones profesionales fuera de nuestro país. Es una pérdida que España no se puede permitir".                    (Esteban Hernández , El Confidencial, 30/12/23) 

20.9.23

Las cinco amenazas para la economía: desde la recesión en Alemania hasta el riesgo bancario Todas las previsiones apuntan a un frenazo del crecimiento global que será más o menos grave en España según la persistencia de la inflación, el daño de las subidas de los tipos de interés o si vuelven las turbulencias financieras

 "Todas las previsiones de instituciones apuntan a un frenazo del crecimiento económico global en lo que queda de 2023 y, sobre todo, en 2024. Un 'aterrizaje' (según la jerga financiera) tras la recuperación del COVID que será más o menos 'suave' en nuestro país según la persistencia de la inflación, el daño de las subidas de los tipos de interés o si vuelven las turbulencias bancarias.

Este martes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó un punto su previsión de crecimiento económico de España del 1,5% al 2,5% en 2023, “ante la mayor solidez de los servicios y el turismo”. Se trata del mayor incremento entre los países desarrollados de su actualización de las perspectivas mundiales. Mientras, el organismo espera que el PIB (Producto Interior Bruto) de la eurozona apenas avance un 0,9% este año y que la economía de Alemania se contraiga un 0,3%. En 2024, nuestro país mantendrá un ritmo de crecimiento del 2%, frente al 1,5% del conjunto de Estados que comparten el euro, según las mismas estimaciones del FMI. (...)

Concretamente, la bajada más rápida de la inflación en España por medidas del Gobierno como el tope al gas (o excepción ibérica) ha elevado la competitividad de España, tanto para atraer viajeros como para disparar las exportaciones de servicios no turísticos, como la consultoría, o relacionados con la tecnología y el transporte, otro de los motores más importantes del avance reciente del PIB y de las expectativas.

Una inflación más persistente dañaría esa ventaja frente al resto de economías desarrolladas, y sobre todo golpearía el consumo de las familias por la pérdida de poder adquisitivo, ahora que lo están recuperando poco a poco. Precisamente, un rebrote del gasto de los hogares es uno de los argumentos para dar continuidad al destacado crecimiento de nuestro país en 2024.

Si el consumo está amenazado por una inflación más 'pegajosa', que permanezca en los alimentos y en distintos servicios pese a la caída de los precios energéticos, también se ve lastimado por las subidas de los tipos de interés de los bancos centrales para luchar contra esa misma inflación. Un encarecimiento de la financiación que sería más agresivo todavía ante subidas de precios más persistentes, que no se normalicen cerca del 2% en el que el BCE tiene su objetivo, y que también afecta a la capacidad de inversión de las empresas y de los Estados.

Este mismo martes, la institución monetaria publicó su última encuesta sobre préstamos bancarios, en la que sobresalió el desplome de la demanda de crédito por parte de las empresas del conjunto de la eurozona en el segundo trimestre hasta un nuevo mínimo histórico. Entre abril y junio, la demanda neta de préstamos de las empresas que comparten el euro se redujo considerablemente, con un porcentaje neto del -42%, frente al -38% del trimestre anterior. (...)

El FMI espera que la economía de Alemania se contraiga en 2023. En el primer trimestre, ya entró en recesión técnica, que ocurre cuando se encadenan dos trimestres consecutivos de caída del PIB. Los indicadores adelantados apuntan en el mismo sentido.

“Alemania también cayó en territorio de contracción [según el índice PMI, que se basa en encuestas a empresas cada mes], puesto que su actividad total disminuyó por primera vez desde enero pasado y al ritmo más intenso desde noviembre de 2022. Una caída especialmente intensa en la producción industrial alemana, que se deterioró a una tasa no observada desde 2009 (si se excluyen los meses de confinamientos por la pandemia), fue acompañada de una intensa desaceleración del crecimiento de la actividad en el sector servicios, que a su vez fue impulsada por una pronunciada pérdida de nuevos pedidos”, explica S&P Global, que calcula los PMI para las principales economías.

Alemania es “el segundo cliente” de nuestro país, según el ICEX (Instituto Español de Comercio Exterior), solo por detrás de Francia. Por otro lado, es el tercer origen del que provienen más turistas extranjeros, cerca de 10 millones al año, por detrás de Reino Unido y Francia, pero los alemanes gastan más, entre 1.000 y 1.400 euros de media por visitante, según el INE."                  (Daniel Yebra, eldiario.es, 25/07/23)