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6.11.25

Marruecos: ¿Qué quiere el movimiento GenZ 212? Apareció como respuesta a la muerte de ocho mujeres en la misma semana durante cesáreas en el Centro Hospital Regional. Esto llevó a los residentes a llamarlo el «hospital de la muerte» y a organizar movilizaciones a gran escala... Mientras que el sector público se enfrenta a profundas insuficiencias, el neoliberalismo continúa produciendo sus efectos al favorecer el desarrollo de la prestación privada de atención médica a costes particularmente altos... las poblaciones más vulnerables y de clase trabajadora se ven excluidas de este sistema debido a su coste, lo que a veces las obliga a pedir préstamos o vender sus pertenencias para recibir tratamiento. En consecuencia, la situación de los hospitales, a la que podemos añadir la falta de recursos en el sistema educativo, resuena en un contexto social marcado por una tasa de desempleo que alcanza el 36,7 % en el grupo de edad de 15-24 años, precisamente la «Generación Z»... la educación privada, en fuerte expansión durante la última década, se ha convertido en un mercado lucrativo que debilita al sector público... este movimiento es la expresión de un conflicto social en torno a los significados del «desarrollo»... los jóvenes destacan precisamente las contradicciones que los acompañan: la persistencia de las desigualdades sociales y espaciales, territorios marginados con respecto a los beneficios del «desarrollo», el desempleo y las disfunciones en los servicios públicos, incluso cuando el país se prepara para albergar la Copa del Mundo en 2030, que ciertas consignas denuncian... los protagonistas tienen un alto nivel de educación que se traduce en su capacidad para estructurar los espacios de discusión de una manera muy avanzadasus demandas se estructuraron en torno a tres ejes: salud, educación y la lucha contra la corrupción (Charif Elalaoui)

 "Desde finales de septiembre, Marruecos ha sido sacudido por un movimiento social a gran escala. Movilizando a una juventud que aboga por la justicia social y el fin de la corrupción, las manifestaciones, sin embargo, han chocado con la represión. Charif Elalaoui, doctor en sociología política y especialista en movilizaciones sociales y ambientales en Francia y Marruecos, ofrece sus conclusiones analíticas basadas en investigaciones en ciencias sociales realizadas en Marruecos. En esta entrevista de Vincent Bollenot para Contretemps, comparte sus observaciones y discute los orígenes y la estructura del movimiento, así como sus desafíos actuales, después de casi tres semanas de movilización sin precedentes.

¿Cómo comenzó el movimiento GenZ212 en Marruecos? ¿En qué situación social surge?       

El movimiento «GenZ212» surgió oficialmente en las calles el sábado 27 de septiembre de 2025, pero su estructura se estableció por primera vez en Discord [1]. Esta plataforma es utilizada por los jóvenes para coordinar, planificar lugares de protesta, discutir reivindicaciones e invitar a personalidades conocidas por su compromiso o experiencia en áreas específicas. Por lo tanto, este movimiento forma parte de acciones colectivas que se estructuraron primero en plataformas digitales, de manera descentralizada y sin un «líder» identificable.

Varias razones explican su aparición, relacionadas con elementos estructurales y contextuales. En cuanto a este último aspecto, cabe señalar que desde finales de agosto y principios de septiembre, la ciudad de Agadir, ubicada en el suroeste de Marruecos, fue escenario de una tragedia tras la muerte de ocho mujeres en la misma semana durante cesáreas en el Centro Hospital Regional. Esto llevó a los residentes a llamarlo el «hospital de la muerte» y a organizar movilizaciones a gran escala, como el 14 de septiembre. Algunos protagonistas de esta movilización se encontrarían más tarde en el movimiento.

La situación de los hospitales en Marruecos es bien conocida por los marroquíes: falta de personal y equipo, múltiples disfunciones y una experiencia hospitalaria a menudo vivida como traumática por la población. Además de la infraestructura hospitalaria, las instituciones oficiales como la Alta Comisión de Planificación [2] señalan una densidad médica muy baja en relación con el número de habitantes, particularmente en comparación con las normas internacionales. Estas insuficiencias se documentan y experimentan en las grandes ciudades, pero también en las zonas rurales con una situación aún más alarmante.

Mientras que el sector público se enfrenta a profundas insuficiencias, el neoliberalismo continúa produciendo sus efectos al favorecer el desarrollo de la prestación privada de atención médica a costes particularmente altos. Esta dinámica acentúa las desigualdades en el acceso a la atención. Por lo tanto, las poblaciones más vulnerables y de clase trabajadora se ven excluidas de este sistema debido a su coste, lo que a veces las obliga a pedir préstamos o vender sus pertenencias para recibir tratamiento. En consecuencia, la situación de los hospitales, a la que podemos añadir la falta de recursos en el sistema educativo, resuena en un contexto social marcado por una tasa de desempleo que alcanza el 36,7 % (HCP, 2024) en el grupo de edad de 15-24 años, precisamente la «Generación Z».

Desde el surgimiento de esta acción colectiva, sus demandas se estructuraron en torno a tres ejes: salud, educación y la lucha contra la corrupción. En el ámbito de la salud, la movilización exige una reforma profunda del sistema de salud con presupuestos adecuados, hospitales debidamente equipados que preserven la dignidad de los usuarios, así como un acceso equitativo a la atención. En cuanto al sector educativo, las demandas se centran en reformas exhaustivas que garanticen un sistema de calidad, libre e igualitario, que valore la escolarización pública. La insistencia en el carácter público se deriva del hecho de que el sector de la educación privada, en fuerte expansión durante la última década, se ha convertido en un mercado lucrativo que debilita al sector público. Finalmente, en el contexto de la lucha contra la corrupción, el movimiento se dirige a las instituciones públicas exigiendo medidas contra el favoritismo, garantizando la igualdad de oportunidades y fortaleciendo la rendición de cuentas.

Por lo tanto, cuando observamos cuidadosamente lo que estos jóvenes representan, una de las posibles hipótesis para interpretar este movimiento consiste en ver en él la expresión de un conflicto social en torno a los significados del «desarrollo». Marruecos está involucrado en vastos proyectos de «desarrollo», en particular «sostenibles», pero los jóvenes destacan precisamente las contradicciones que los acompañan: la persistencia de las desigualdades sociales y espaciales, territorios marginados con respecto a los beneficios del «desarrollo», el desempleo y las disfunciones en los servicios públicos, incluso cuando el país se prepara para albergar la Copa del Mundo en 2030, que ciertas consignas denuncian.

Es a partir de esta imagen global que los problemas del movimiento toman forma. El código telefónico ’212’ en ’GenZ212’ también sugiere una versión marroquí de lo que está sucediendo internacionalmente, asociada con la Generación Z.

¿Cuáles son las fuerzas involucradas, en términos de organización y composición social, y sus reivindicaciones? En particular, ¿cuáles son sus vínculos con las organizaciones marroquíes de izquierda o progresistas?

Una de las propiedades del movimiento es que quiere ser independiente de cualquier organización. Sus miembros afirman no tener afiliación partidista, ni ninguna orientación política definida. Esta autonomía es una dimensión defendida con pasión en los comunicados y en las declaraciones públicas de los protagonistas.

Parte de la izquierda marroquí, por supuesto, ha dado su apoyo al movimiento. Es una izquierda percibida como creíble y que defiende un proyecto de cambio social, que participa activamente en los movimientos sociales. En el campo político, la Federación Democrática de la Izquierda [3] ha publicado varios comunicados de apoyo y algunos miembros están movilizados en varios lugares. Lo mismo ocurre con ciertas figuras del Partido Socialista Unificado (PSU) [4]. Algunas personalidades políticas de izquierda, como el ex diputado Omar Belfrej, gozan de cierta popularidad entre los jóvenes. Recientemente (8 de octubre de 2025) fue invitado a Discord, en un evento que causó saturación del servidor debido al alto número de participantes. Otros actores anclados en la izquierda también han apoyado el movimiento en el sector asociativo (como la Asociación Marroquí para los Derechos Humanos - AMDH [5]), el periodismo, la sociedad civil o el movimiento sindical, etc. Por lo demás, el espacio político marroquí sigue marcado por una fuerte descomposición, y los jóvenes desconfían particularmente de los partidos políticos.

La base social del movimiento está constituida por jóvenes de la «Generación Z» (nacidos entre finales de la década de 1990 y principios de la de 2010). Es interesante observar que los protagonistas tienen un alto nivel de educación que se traduce en su capacidad para estructurar los espacios de discusión de una manera muy avanzada. Además, después de cientos de horas de debates, los primeros datos de mi investigación (entrevistas, observaciones, etc.) destacan una conciencia social crítica, marcada por una cultura de intercambio, directamente correlacionada con su nivel de educación. Como sociólogo de movimientos sociales, observo dos fenómenos importantes. El primero, ya señalado en mi trabajo anterior sobre movilizaciones en Francia, se refiere al hecho de que algunos protagonistas insisten en la idea de que sus reivindicaciones «no son ni de izquierda ni de derecha» o de que «no estamos haciendo política», para distanciarse de las organizaciones políticas tradicionales, a las que responsabilizan de la situación del país. Este distanciamiento no significa una ausencia de conciencia política como he oído decir. Por el contrario, va acompañado de una politización en la acción, cuando los protagonistas diagnostican la situación con mucha precisión y operan generalizaciones. La vida cotidiana está conectada aquí con elementos estructurales. El segundo fenómeno es procesal. Aunque no fue una reivindicación inicial, el movimiento llamó en mitad de la primera semana de movilización a la dimisión del gobierno. Esta dinámica se explica por la falta de interacciones públicas rápidas de las autoridades con los protagonistas mientras miles de jóvenes estaban en la calle, combinada con la represión experimentada como injusta y sufrida desde el primer día de movilización. Esta economía moral de movilización podría resumirse además en uno de los eslóganes escuchados durante las movilizaciones y que no es nuevo: كرامة, حرية, عدالة اجتماعية (dignidad, libertad, justicia social). Una expresión pública de una generación del Sur Global, confrontada con las grandes transformaciones de su época, política, social y ecológica, y animada por una fuerte aspiración de libertad y justicia.

¿Qué formas toma el movimiento en sus acciones? En particular, hemos visto escenas de violencia: ¿cuál es la actitud del movimiento sobre esto?

El movimiento ’GenZ212’ moviliza los repertorios de acción disponibles de los movimientos sociales: manifestaciones, sentadas o círculos de discusión. Los días de movilización se deciden en Discord a través de un sistema de votación para garantizar una toma de decisiones que sea lo más horizontal posible. Esto no impide, desde una perspectiva de la sociología crítica, observar que las preguntas se formulan de cierta manera en lugar de otra, y que las modalidades de respuesta siguen siendo limitadas en las encuestas publicadas. Sin embargo, el nuevo elemento reside en el hecho de que todas estas modalidades propuestas en Discord son objeto de discusión colectiva. Este es un hecho nuevo en el contexto de las acciones colectivas en Marruecos. Este aspecto es tanto más interesante ya que, en comparación, el movimiento del 10 de septiembre en Francia [6] también había utilizado en gran medida las encuestas para deliberar sobre el seguimiento de sus acciones. Discord también constituye un espacio descentralizado donde los debates se llevan a cabo de forma permanente, en particular en canales de voz (VC) organizados por región, o dentro de grupos de trabajo temáticos dedicados a cuestiones específicas como la salud, la justicia, etc. Asambleas generales en línea donde los protagonistas presentan sus visiones del mundo, a un ritmo denso y difícil de seguir.

Por lo tanto, la movilización sigue una dinámica nacional, al tiempo que sigue sujeta a ajustes regionales resultantes de las relaciones de poder local, la presencia de actores más politizados u organizaciones que dan a cada movilización tonalidades específicas. Estas particularidades se manifiestan notablemente a través de eslóganes: por ejemplo, aquellos que expresan solidaridad con los prisioneros del Rif [7], pancartas y los mensajes que transmiten.

En su configuración actual, en el momento en que estamos hablando, aunque existen ajustes, son de hecho los coordinadores de Discord (los «administradores») quienes marcan el tono, basándose en numerosas consultas, informando de comentarios formulados en VCs, recurriendo sistemáticamente a la votación y siguiendo los avances sobre el terreno, etc. Por lo tanto, hay una dimensión relacional en este trabajo que no se lleva a cabo de forma aislada.

A principios de octubre, el movimiento estuvo marcado por episodios significativos de violencia. Escenas de disturbios acompañadas de destrucción y la muerte de tres personas en la provincia de Chtouka-Aït Baha [8].

Sin embargo, la constante que caracteriza a los llamados a la movilización reside en el deseo de preservar el carácter pacífico de las acciones. Esta orientación debe interpretarse a la luz del contexto marroquí. Es una posición destinada a permanecer irreprochable y no alienar ni al poder ni a la población en general.

¿Cuáles son las reacciones del poder gobernante? Más allá de la feroz represión y el discurso de seguridad, ¿están apareciendo márgenes de actuación?

Desde un punto de vista cronológico, debe especificarse que la represión ocurrió desde el primer día de la movilización. La hipótesis que podría formularse es que las autoridades probablemente habían apostado a extinguir rápidamente el movimiento a través de arrestos, condenas y enjuiciamientos judiciales. Sin embargo, se produjo el efecto opuesto, ya que el movimiento logró imponerse en el panorama público. Después de un período de gran silencio, los canales de televisión pública dieron a los jóvenes la palabra para criticar al gobierno, una situación sin precedentes desde el movimiento del 20 de febrero de 2011 [9]. Después de la violencia y los arrestos, se volvió a un momento de observación, y las manifestaciones tuvieron lugar bajo la supervisión de las fuerzas del orden, sin intervención por su parte.

Sin embargo, los jóvenes aún no han logrado su objetivo, en particular la dimisión del gobierno. Noté cierta decepción después del discurso real del 10 de octubre. La reacción de los protagonistas aquí también encaja en un momento crucial de su socialización política, que los lleva a adoptar formas de activismo y a proyectarse en una movilización política que el Makhzen [10], entendido aquí en el sentido amplio como la estructura de poder de Marruecos, no aprecia.

¿Cuáles son las perspectivas, pero también las trampas del movimiento?

El movimiento aún está en curso, y se planea un gran día de movilización para el 18 de octubre, después de una votación en Discord. Hay que seguir interpretándolo en caliente, dados los datos disponibles y los límites que las herramientas de ciencias sociales imponen a cualquier investigador.

Lo que se puede decir es que en los últimos quince años, ha habido dos secuencias importantes: el movimiento del 20 de febrero, nacido en el contexto de los llamados levantamientos árabes, y el movimiento del Rif en 2016, específico por su anclaje geográfico. El movimiento ’GenZ212’ encaja bien en este linaje. Sus movilizaciones se construyen desde abajo, llevadas por protagonistas para quienes es su primera experiencia de movilización, y se caracterizan por tal intensidad que logran abrir un debate político dentro de la sociedad marroquí. Al mismo tiempo, este movimiento es diferente de sus dos predecesores.

Se distingue del movimiento del Rif por su dispersión territorial y la ausencia de un líder «carismático». Durante los días de movilización, se extendió a otras localidades: entre el 27 de septiembre y el 6 de octubre, se añadieron no menos de diez nuevas localidades, lo que eleva el número total de lugares de movilización a 23. Este fenómeno no es insignificante y revela una dinámica profunda.

En mi trabajo, siempre he insistido en el papel de los márgenes para descentrar la mirada. Es crucial para entender la dinámica social en Marruecos cuestionar lo que está sucediendo en los espacios rurales ubicados fuera de las grandes ciudades que se benefician de la cobertura de los medios internacionales como Casablanca y Rabat. Estos espacios predominantemente rurales se caracterizan por un fuerte control social y una represión de bajo nivel, que van desde las autoridades hasta las familias que ejercen presión sobre sus hijos. Los perfiles de quienes se movilizaron en la provincia de Chtouka-Aït Baha para tomar solo este ejemplo y los de Casablanca no comparten, más allá de su juventud, los mismos entornos de vida, y probablemente ni las mismas relaciones con la política, ni la educación ni la visión de futuro. Los antirracistas están acostumbrados a decir que los barrios de clase trabajadora francesa no son desiertos políticos. Yo diría lo mismo de estos espacios. Allí se lleva a cabo movilizaciones, como lo demuestra la movilización de mujeres contra la explotación en invernaderos agrícolas de esta provincia.

La movilización actual también se distingue del movimiento del 20 de febrero porque su base inicial aún se mantiene. En el momento en que estamos hablando, todavía no hay amplias convergencias similares a las del movimiento del 20 de febrero de 2011, que reunió a actores históricos de la oposición en Marruecos, la izquierda radical, los islamistas de Al Adl Wal Ihsane [11], el componente Amazigh [12], así como asociaciones y actores de la sociedad civil comprometidos en varios aspectos de la vida social: derechos humanos, feminismo, democracia, etc. Todavía es demasiado pronto para medir las profundas consecuencias de este movimiento en la sociedad marroquí, y hay que tener cuidado con la interpretación exagerada de este evento de protesta. La investigación debe seguir su curso para comprender mejor sus manantiales y contribuciones. Sin embargo, una cosa es cierta: el movimiento ha aportado aire fresco a una sociedad marroquí marcada por la atonía del espacio político, donde las figuras políticas se suceden entre sí como en una obra de teatro donde cada actor desempeña un papel preciso.

Como sociólogo, diría que cada movimiento social comete errores. Esto es característico de una experiencia de socialización, característica de las movilizaciones desde abajo en contextos restringidos. Se estableció temporalmente un cierto discurso estigmatizante hacia los espacios rurales y las poblaciones menos favorecidas por la educación (como el uso del término «Al Awbach» [13]), después de días de gran violencia. Pero se corrigió rápidamente. Queda por observar cronológicamente si el reenfoque alrededor de grandes espacios urbanos no podría haber producido efectos limitantes en el movimiento. Sin embargo, una de las especificidades de los jóvenes es su reflexividad. Dentro del propio movimiento, los intensos debates se centran en la descentralización de las decisiones, en el papel de los facilitadores y en la organización de las siguientes etapas. Otro punto importante se refiere a las dimensiones de género del movimiento. Las declaraciones públicas y los invitados siguen siendo en gran medida hombres. Sin embargo, las mujeres constituyen una proporción significativa de los participantes, y un movimiento de esta escala debería ser capaz de corregir este desequilibrio.

¿Cuáles son las reacciones internacionales al movimiento y se han observado formas de solidaridad?

El movimiento ha recibido una fuerte solidaridad internacional: en Europa, Estados Unidos y Canadá, que emana esencialmente de la diáspora marroquí, pero también de organizaciones progresistas, colectivos de barrio de clase trabajadora y espacios donde reside la diáspora marroquí.

En Bruselas, Marsella y especialmente París, los marroquíes de la diáspora se han movilizado para apoyar el movimiento en Francia. Debido a la fuerte presencia de esta diáspora en el país, el debate también se ha abierto allí, hasta el punto de que las noticias de televisión France 2 de las 8 pm le dedicaron un informe de varios minutos. Un hecho interesante: después de haber investigado el 10 de septiembre el movimiento francés «¡Bloquear todo!» , por citar solo un ejemplo reciente, no creo que este programa de noticias le hubiera dedicado tanto tiempo en hora de máxima audiencia.

Por parte de las organizaciones progresistas comprometidas con la democracia, el mejor apoyo para los jóvenes consiste, me parece, en partir de sus propias consignas, evitando imponer marcos interpretativos en un contexto específico, porque ellos y solo ellos conocen plenamente las realidades sobre el terreno. Sobre este tema hay obras interesantes como las de Mounia Bennani-Chraïbi [14], o colegas (Boutaleb, Vannetzel y Allal, 2018) que han demostrado bien, por ejemplo, que las llamadas sociedades árabes posteriores a 2011 no están necesariamente estructuradas a partir de una oposición binaria entre «el pueblo» y «el régimen», sino a través de diversas interacciones en su relación con el estado.

Como cualquier movilización social importante, diría que la solidaridad internacional desempeña un papel importante en hacer visibles los problemas del movimiento y proporcionar herramientas de apoyo, pero debe desplegarse respetando la independencia del movimiento y en estrecha coordinación con los movilizados, como es el caso en Francia." 

(Charif Elalaoui, CADTM, 20/10/25)

18.3.25

Primero vinieron por la Universidad de Columbia... la administración Trump ha cancelado 400 millones de dólares en subvenciones y contratos a la Universidad de Columbia y 800 millones de dólares en subvenciones a la Universidad Johns Hopkins... Ambas escuelas estaban en una lista de 10 universidades (incluida Harvard) que el Departamento de Justicia anunció que estaba investigando por acusaciones politizadas de antisemitismo. Posteriormente, el Departamento de Educación inició una investigación similar sobre 60 universidades... Y la semana pasada, la administración detuvo a un antiguo alumno aparentemente no por un delito, sino por su discurso político en el campus. Trump, que ha prometido castigar a las universidades que permitan «protestas ilegales», lo calificó como «el primer arresto de muchos que vendrán.»... Hasta ahora, las principales universidades de Estados Unidos han permanecido prácticamente en silencio ante este asalto autoritario... La administración ha convertido la lucha contra el antisemitismo en un arma con otro fin: castigar y debilitar a las universidades... Ante un ataque abierto a una institución de la Ivy League y a los principios básicos de la libertad de expresión, Harvard guarda silencio. Con la democracia estadounidense en juego, la Universidad se ha metido en un caparazón protector... como sugiere el caso de Columbia, no está funcionando. Los dirigentes de Columbia hicieron repetidas concesiones a los críticos de derechas, sólo para ser los primeros en ser atacados... En primer lugar, el hecho de que Harvard no se pronuncie disuade a otras universidades más vulnerables de tomar medidas, lo que socava nuestras defensas colectivas. Si Columbia u otra universidad se enfrenta a la administración por su cuenta, perderá. Si las casi 6.000 universidades e institutos de Estados Unidos lanzan una campaña en defensa de la educación superior, lo más probable es que Trump pierda. Alguien debe liderar este esfuerzo colectivo. Y si Harvard y otras universidades líderes permanecen en sus caparazones protectores, hay muchas probabilidades de que nadie lo haga... Nuestra capacidad para investigar, enseñar y hablar libremente está amenazada. Este puede ser un momento existencial para la educación superior (Ryan D. Enos, Steven Levitsky)

 "Como muchos autócratas antes que él, Donald Trump ha lanzado lo que podría ser un ataque devastador contra las universidades.

En la última semana, la administración Trump ha cancelado 400 millones de dólares en subvenciones y contratos a la Universidad de Columbia y 800 millones de dólares en subvenciones a la Universidad Johns Hopkins.

Ambas escuelas estaban en una lista de 10 universidades (incluida Harvard) que el Departamento de Justicia anunció que estaba investigando por acusaciones politizadas de antisemitismo. Posteriormente, el Departamento de Educación inició una investigación similar sobre 60 universidades.

Y la semana pasada, la administración detuvo a un antiguo alumno aparentemente no por un delito, sino por su discurso político en el campus. Trump, que ha prometido castigar a las universidades que permitan «protestas ilegales», lo calificó como «el primer arresto de muchos que vendrán.»

Hasta ahora, las principales universidades de Estados Unidos han permanecido prácticamente en silencio ante este asalto autoritario a las instituciones de educación superior. Esto debe cambiar. Harvard debe levantarse, hablar claro y liderar una defensa pública de nuestra libertad de hablar y estudiar libremente.

 Los autócratas -tanto de izquierdas como de derechas- siempre atacan a las universidades. La justificación pública varía. Algunos, como Daniel Ortega en Nicaragua y Recep Tayyip Erdogan en Turquía, acusan a las universidades o a los estudiantes de apoyar el terrorismo; otros, como los medios progubernamentales de la Hungría de Viktor Orban, las acusan de trabajar para intereses extranjeros; otros, como Andrés Manuel López Obrador en México, acusan a las universidades de apoyar el «neoliberalismo» y la corrupción.

Pero se trata de pretextos. Las universidades son centros independientes de ideas y, a menudo, destacados focos de disidencia. Los autócratas son alérgicos a las fuentes de disidencia, por lo que casi invariablemente buscan silenciarlas, debilitarlas o controlarlas.

La administración Trump no es diferente. Su afirmación de estar luchando contra el antisemitismo en el campus suena tan vacía como la afirmación de Ortega de estar luchando contra el terrorismo en la principal universidad jesuita de Nicaragua. La administración ha convertido la lucha contra el antisemitismo en un arma con otro fin: castigar y debilitar a las universidades.

La mayoría de las universidades -incluida Harvard- han respondido a estos ataques con estrategias de autopreservación. Están pasando desapercibidas, evitando el debate público (y a veces cooperando con la administración) con la esperanza de mitigar el ataque que se avecina. Que sepamos, ningún dirigente universitario importante ha denunciado públicamente el ataque a Columbia o a Mahmoud Khalil. Ante un ataque abierto a una institución de la Ivy League y a los principios básicos de la libertad de expresión, Harvard guarda silencio. Con la democracia estadounidense en juego, la Universidad se ha metido en un caparazón protector.

El silencio ante el creciente autoritarismo no sólo es moralmente objetable, sino que, como sugiere el caso de Columbia, no está funcionando. Los dirigentes de Columbia hicieron repetidas concesiones a los críticos de derechas, sólo para ser los primeros en ser atacados.

El silencio no nos protegerá, pero tiene al menos dos costes importantes.

En primer lugar, el hecho de que Harvard no se pronuncie disuade a otras universidades más vulnerables de tomar medidas, lo que socava nuestras defensas colectivas. Si Columbia u otra universidad se enfrenta a la administración por su cuenta, perderá. Si las casi 6.000 universidades e institutos de Estados Unidos lanzan una campaña en defensa de la educación superior, lo más probable es que Trump pierda.

Alguien debe liderar este esfuerzo colectivo. Y si Harvard y otras universidades líderes permanecen en sus caparazones protectores, hay muchas probabilidades de que nadie lo haga.

En segundo lugar, y crucial, el silencio cede el debate público. La opinión pública no se forma en el vacío. La investigación en ciencias sociales es clara: en ausencia de un mensaje compensatorio, un debate unilateral moldeará poderosamente la opinión pública. Mientras no se enfrente a un contraargumento público de los líderes de la enseñanza superior, Trump castigará a las universidades y no pagará ningún coste en el tribunal de la opinión pública. Si Harvard y otras universidades defienden enérgicamente la educación superior y los principios de libertad de expresión y democracia, gran parte de la opinión pública se pondrá de su parte.

Nuestra capacidad para investigar, enseñar y hablar libremente está amenazada. Este puede ser un momento existencial para la educación superior. Los colegios y universidades son una parte clave del tejido de la sociedad estadounidense. Lo que hacemos es fundamental para la economía, la tecnología, la salud pública y el avance científico en general.

A los estadounidenses les interesa el éxito de las instituciones de enseñanza superior. Entre las principales partes interesadas se encuentran las empresas y sus directores ejecutivos, los hospitales y sus médicos, las escuelas públicas y sus profesores, los padres, los antiguos alumnos y los cargos electos. Pero muchos de ellos temen alzar la voz. Harvard tiene la talla necesaria para movilizarlos. También tiene la fuerza financiera e institucional para hacer frente a los crecientes ataques antidemocráticos.

 Cuando éramos escolares, muchos de nosotros leímos el poema del pastor alemán Martin Niemoller «Primero vinieron ellos». Escrito justo después del Holocausto, el poema de Niemoller pone de relieve el coste moral y práctico de permitir que el miedo (o la indiferencia) nos impida alzar la voz cuando otros son objeto de ataques.

Debemos aprender del pasado. No podemos permanecer en silencio ante los ataques autoritarios contra nuestros semejantes, aunque todavía no hayan venido a por nosotros."

,  Zwork, 17/03/25, traducción DEEPL)

28.2.25

PEN América: desde julio de 2023 más de diez mil libros han sido censurados en distintas instancias, bibliotecas y escuelas públicas de 220 distritos de casi una treintena de estados del territorio estadounidense... Los contenidos literarios más corrientemente censurados hablan de la muerte y la pena, el uso o abuso de determinadas sustancias, de empoderamiento, de autoestima y enfermedades mentales... Los contenidos objeto de mayor censura se refieren a las cuestiones raciales, a cuestiones de la comunidad LGBTQ+ y al sexo... el PEN América habla de “ambiente de censura” en general

 "El nivel de secuestro, la quema o la censura de libros es siempre un barómetro de nuestras libertades.

En España, acaba de publicarse un extenso estudio –erudito y meticuloso– sobre miles de libros censurados en su día por el franquismo y que han permanecido encerrados durante décadas en la Biblioteca Central Militar (Libros en el infierno, por Inocencia Soria González y Fernando Torra Pérez, Editorial Sílex).

La palabra ‘infierno’ es aquí vocabulario tradicional de las bibliotecas en las que –por motivos políticos o religiosos– existían secciones prohibidas.

Ahora, un libro infantil de la actriz Julianne Moore, con dibujos de la ilustradora LeUyen Pham, ha sido prohibido en 160 escuelas pertenecientes al ministerio de Defensa de los Estados Unidos, que se encuentran tanto en el mismo país como en otros países.

Julianne Moore se ha declarado escandalizada y “muy afectada”, también porque es hija de militar y ella misma estudió en esa red de escuelas para familias de las fuerzas armadas de su país.

El libro en cuestión se titula Freckleface Strawberry (podríamos traducirlo como ‘Fresa cara de peca’). Los censores han localizado en sus páginas el peligro potencial de “una posible relación con la ideología de género y temas referidos a la discriminación de la ideología igualitaria”.

La prohibición no es definitiva, pero ilustra bien el ascenso de la censura que va paralelo al del presidente Donald Trump.

En la historia de EEUU ha habido otros periodos de censura de libros y autores, pero esa tendencia no tenía el aval que tiene hoy con la nueva Administración y sus aliados políticos.

¿Por qué el libro de Julianne Moore, ya que Freckleface Strawberry no parece contener ningún contenido polémico, ni político?

Quizá porque la actriz ha alzado su voz en varias ocasiones por los derechos de la comunidad LGTBQ+ y se ha declarado favorable al control de la venta de armas.

El diverso movimiento de airados censores se defiende diciendo que lo único que hacen es oponerse al adoctrinamiento de lo que consideran cultura woke.

Y para personajes como Ron DeSantis, gobernador de Florida, no hay sino bulos sobre la censura, ya que esos miles de títulos y libros enviados al infierno en las escuelas públicas siguen a la venta fuera de los espacios y bibliotecas escolares.

El objetivo es limitar el debate mediante leyes como la Parental Rights in Education Act (PREA), mediante la que se pretende que sólo esté disponible un abanico mínimo de puntos de vista conservadores, para los que la palabra gay es inutilizable en las clases lo mismo que los temas identitarios o sexuales.

La PREA citada entierra, por ejemplo, obras de la Premio Nobel 1993 Toni Morrison, de autores como  Kurt Vonnegut o de la escritora Margaret Atwood.

Según dice la asociación de escritores PEN América, desde julio de 2023 más de diez mil libros han sido censurados en distintas instancias, bibliotecas y escuelas públicas de 220 distritos de casi una treintena de estados del territorio estadounidense.

“Si hacemos el recuento total desde julio de 2021, hemos registrado 15.940 prohibiciones de libros en 415 distritos escolares de 43 estados”, precisa el PEN América.

Al repasar las estadísticas del PEN América, descubrimos que en pocos años los actos de censura de libros se han cuadriplicado en los Estados Unidos. Los 2.532 del periodo 2021-2022 ascienden a 10.046 en el bienio 2023-2024.

Hay que precisar que los libros que estaban en esas instituciones públicas y educativas se encontraban allí tras haber sido seleccionados por educadores y libreros “como parte de las posibilidades del proceso educativo”.

De modo que el PEN América habla de censura únicamente cuando esa selección anterior ha sido anulada caso por caso, ya sea por el consejo escolar o la dirección de los centros de enseñanza, por sus administradores o por políticos.

La censura es multiforme. Puede tener un eje local, estatal o federal, pero la iniciativa corre a cargo de familias, individuos particulares o asociaciones civiles o religiosas. Puede ser completa o parcial, temporal o definitiva. A veces, los estudiantes pueden tener acceso a algún libro censurado mediante autorización especial de las autoridades educativas y/o de sus padres.

Y tras la prohibición de determinados títulos, los mismos censores promueven el ostracismo de sus autores.

Los contenidos objeto de mayor censura se refieren a las cuestiones raciales, a cuestiones de la comunidad LGBTQ+ y al sexo. En algún momento, el PEN América habla de “ambiente de censura” en general.

Los contenidos literarios más corrientemente censurados hablan de la muerte y la pena, el uso o abuso de determinadas sustancias, de empoderamiento, de autoestima y enfermedades mentales.

Entre los soportes censurados no hay únicamente libros impresos, sino también libros electrónicos, audiolibros u otros modos de reproducción oral, visual o de texto.

En el mismo estudio, se refieren a un tipo de censura vergonzante por parte de sus responsables que el PEN América llama soft censorship (censura suave), que está expandiéndose casi en silencio o de modo sorprendente o repentino.

Por ejemplo, cuando un autor o autora es desinvitado a la presentación previamente organizada de su obra. También cuando los responsables de una biblioteca retiran libros (o los esconden) por miedo a la ira o a los ataques extremistas.

Algunas ferias del libro locales, tradicionales en muchos lugares, ya no se celebran, mientras diversas asociaciones promueven ferias del libro abiertamente conservadoras.

Las leyes territoriales que han aprobado determinados estados obligan incluso a trabajar para la censura a distintos empleados públicos. El PEN América estima que el coste presupuestario de ese trabajo censor impuesto por las autoridades y las leyes asciende a unos 3.200 millones de dólares (sic) en todo el país.

Ejemplo: en un distrito del estado de Utah se necesitaron 500 horas para poder responder adecuadamente a más de doscientas denuncias sobre 42 libros concretos. Los profesionales que hicieron esa tarea –obligada por la ley en Utah– calculan que el gasto presupuestario de su trabajo ascendió a 20.000 dólares.

El impacto negativo de todo el proceso descrito en el meticuloso informe del PEN América no deja de aludir a la pérdida de referencias culturales, individuales y sociales, que afectan al conjunto de los miembros de la comunidad educativa estadounidense.

Incluso a su estabilidad emocional y a la salud mental de los estudiantes.

En algún momento, el informe lo concreta refiriéndose a un clima creciente de “sometimiento, estrés y miedo”."               

(Paco Audije (Periodistas en Español), CTXT, 28/02/25, Este artículo fue publicado originalmente en Periodistas en español.com.)

2.6.22

Ayuso censurará los libros de texto en que aparezcan los conceptos de "conciencia democrática", "emergencia climática", "centralización", y ¡tachán, tachán!... nada menos que "mejora de la humanidad y el planeta"... porque como todo el mundo sabe, Ayuso ha venido a empeorar, a la humanidad por lo menos

 "Isabel Díaz Ayuso expresó de forma abierta que va a prohibir y retirar libros atendiendo a su criterio ideológico. En un acto en la precampaña en Andalucía anunció que creará una orden ejecutiva dirigida a los inspectores de educación para que busquen material contrario a su percepción ideológica y retirar los textos y los libros. No especificó si quemaría los libros de texto. 

A Ayuso la mueven por tierras andaluzas para tapar el espacio a VOX siendo más extrema que ellos, y hay que reconocer que lo logra, ni siquiera el más fascista del partido de Abascal se ha atrevido a expresar una idea autoritaria de este porte que dicta una sección administrativa de su gobierno destinada a decidir qué contenidos son contrarios a sus ideas para prohibir libros.

La frase exacta, sin que haya posibilidad de enmienda a lo dicho, es la siguiente: "Nosotros vamos a realizar una revisión pormenorizada y urgente de todos los libros de texto en la Comunidad de Madrid, una orden que vamos a dar a nuestra inspección educativa, y vamos a solicitar la retirada de todos aquellos libros y aquellos textos que contengan material sectario".

 Las posibilidades legales y competenciales de Ayuso para hacer algo así están por definirse, pero el simple hecho de expresar la intención de aprobar una orden censora de este tipo nos acerca a líderes como Viktor Orban o Vladimir Putin que tienen establecido procesos de este tipo para controlar la información, la educación y la historia.

 Es importante definir qué es para Isabel Díaz Ayuso material sectario, porque será lo que aparezca en la orden ejecutivo dada a la inspección para el expurgo y censura de los libros. El listado ya nos lo dieron los medios de derechas calificándolo de "conceptos sanchistas". Son palabras que evitarán que la censura de Ayuso proporcione el nihil obstat que les permita pasar el corte.

Los conceptos que serán objeto de censura son algunos como "conciencia democrática", "emergencia climática", "centralización" o "mejora de la humanidad y el planeta". No existe ningún motivo para que la administración establezca un filtro de censura y prohibición de libros, pero es más difícil aún intentar explicar cómo pueden considerar sectaria una evidencia científica como la emergencia climática, un concepto territorial existente y neutro como la centralización, o el hecho de que los ciudadanos tengan un compromiso con los valores democráticos. La deriva autoritaria de Isabel Díaz Ayuso no precisa de los posfascistas de VOX porque no hay nadie más radical que la presidenta dentro del partido de Abascal.

La censura de Ayuso llegará al revisionismo histórico franquista y retirará los libros y textos que incluyan conceptos tales como "grandes reformas estructurales de la II República" o "la II República y la transformación democrática de España". Los libros que quieran explicar el hecho histórico de la llegada de la democracia a España tras la dictadura de Miguel Primo de Rivera y el hecho histórico de la consecución de la primera constitución democrática del siglo XX en nuestro país serán prohibidos por el cuerpo censor de Ayuso. 

La herencia familiar de Ayuso y su pasado ideológico de juventud pueden explicar estas querencias por el revisionismo fascista sobre la historia de España, pero es dramático que se acepte con normalidad la intención de prohibir textos creando un index librorum prohibitorum educativo negando la realidad histórica a favor de un concepto ideológico posfascista. No hay quejas de liberales ni medios que claman a favor de la libertad de manera recurrente como concepto vacío.

Viktor Orban decretó el pasado mes de agosto la restricción para la venta de libros infantiles con contenido LGTBI. El texto de la ley expresaba que estará restringida la venta de textos que "describan una desviación respecto de la identidad de género concebida en el nacimiento, o describan un cambio de género, o popularicen la homosexulidad".

 Esos libros no se podrán vender a menos de 200 metros de iglesias o colegios y no podrán ser exhibidos en escaparates y expositores en interiores de las librerías, además sus portadas deberán estar tapadas. La orden de Isabel Díaz Ayuso es más ambiciosa y propone la retirada de los textos que no le gusten. Madrid es un régimen iliberal que funciona como demo de lo que nos espera a nivel nacional. "       (Antonio Maestre, Todo está en Bourdieu, 01/06/22)

9.7.19

Por qué razón esta sociedad odia a los jóvenes... la nueva estructura de producción se presenta como propia de una juventud, naturalista porque ésta, sin derechos y sin madurez, sin estabilidad y biológicamente precaria y en ciernes, es su sujeto privilegiado de referencia...

"No cabe duda de que la sociedad actual odia a los jóvenes. Y cuanto más los odia, más parece que los elogia y halaga. El "juvenilismo" compulsivo es, desde este punto de vista, uno de los mayores enemigos de la juventud (...)

Los jóvenes de hoy se ven generalmente obligados a caer en el nuevo cuarto estado, flexible y migrante, destinados a hacerse a la mar para hacer una fortuna en el extranjero en las ocupaciones a menudo más humildes. Y mientras, la casta gerontocrática elogia la "globalización", los jóvenes entienden por sí mismos lo que eso realmente es: ir a lavar los platos en Sídney o convertirse en vendedores en Nueva York. 

Alejados de las garantías sociales y de los reconocimientos de la vida cotidiana, los jóvenes toman la noche, la eligen para su reino y experimentan con formas de vitalismo de fin de semana para sobrevivir a la condición subordinada, mezquina y despreciable a la que la sociedad les condena. 

Esta dinámica dialéctica de alabar a la juventud y, de manera convergente, de reducir a los jóvenes a material humano sobre el cual cargar con los costes, económicos y sociales, pero también existenciales, de la nueva y precaria forma de capital, se explica por el hecho de que la nueva estructura de producción se presenta como propia de una juventud, naturalista.

 Si las épocas anteriores se basaban en la madurez y en la figura del padre como auctoritas, con todo lo negativo que hay en los términos de autoritarismo y machismo, capaz de proteger el núcleo familiar y de conjugar ley y deseo en la educación de los hijos, la fase absoluta se basa en la figura del joven sin autoridad paterna y en la inmadurez como figura espiritual. 

Por esta razón, el capitalismo flexible y precario es, por su propia naturaleza, "juvenilista". Exalta al joven, porque él, sin derechos y sin madurez, sin estabilidad y biológicamente precario y en ciernes, es su sujeto privilegiado de referencia (...) la nueva estructura de producción y consumo coarta todo el "parque humano" para vivir como los jóvenes: es decir, en formas temporales y no resueltas, precarias y nunca maduras, transitorias y siempre a la espera de una liquidación siempre diferida.
Por otro lado, si hoy en día se nos considera "de otra manera jóvenes" hasta los cincuenta años de edad, esto sucede porque somos idealmente precarios hasta el final de nuestra vida laboral tanto en la vida social como emocional, incapaces de estabilizar nuestras vidas en las formas tradicionales de ética burguesa ahora superadas por la nueva forma de producción post-burguesa y post-proletaria. No ocultemos la verdad: esta sociedad odia a los jóvenes."              (Diego Fusaro , fanpage.it, en Rebelión, 27/06/19)

7.5.18

Tener 20 años en 1968 y en 2018

"(...) ¿Qué significaba ser joven en 1968? 

LudivineBantigny: En aquella época empezaban a reunirse las condiciones materiales para que la juventud existiese como una categoría social completa. Se le ofrecían más medios para existir como tal, con posibilidades específicas. En los espacios domésticos, por ejemplo, mejoraron las condiciones de alojamiento. 

El hecho de tener una habitación individual, de poder escuchar su música con la aparición del transistor, fue algo muy importante para que la juventud pudiera vivirse como una edad singular. (...)

Lo que es interesante en todas esas movilizaciones es que tenía lugar un encuentro entre medios sociales que hasta entonces habían dialogado bastante poco. En Caen los estudiantes apoyaron fuertemente a los jóvenes obreros en los piquetes de huelga. En el mismo Barrio Latino hubo montones de jóvenes obreros, empleadas, cajeras, pinches de restaurante, chicos de café. Se expresaron formas de solidaridad juvenil en el enfrentamiento contra las fuerzas de orden.

Sobre esa solidaridad práctica en el combate contra la policía se anudó, entre los estudiantes movilizados, un proyecto de alianza social. Los estudiantes no quisieron ser reducidos a su status de hijos de papá; no querían ser, como ellos decían, los engranajes de la burguesía.
Ser joven en 2018, ¿ya no tiene nada que ver?

Camille Peugny: Tener 20 años en 1968 era, cualquiera que fuese su origen social, haber nacido en un momento en el que el fuerte crecimiento modelaba la percepción del futuro. Por ejemplo, los niños nacidos en 1948 vieron transformarse a la sociedad, e incluso aunque se mantuvieron las desigualdades, cada cual podía proyectarse en ese movimiento socialmente ascendente.

 A la inversa, el o la que tiene 20 años en 2018 ha nacido en una sociedad en la que la generación de sus padres ha conocido la crisis en el curso de los años 1980. La esperanza de elevarse tiende a ser reemplazada por el temor a caer socialmente. Evidentemente, eso cambia todo.

 Por otra parte, ser joven en 1968 es ser joven en una sociedad en la que aumentaba el peso demográfico de los jóvenes, en la que esas generaciones guiaron las transformaciones sociales.  (...)

Por otra parte, en la oleada del 68, la aspiración principal de la juventud era de la de encontrar su lugar en la sociedad, de estar mejor integrada en ella, de encontrar un empleo. Sus valores eran los mismos que los de las generaciones precedentes; un gran apego a la familia, a la fidelidad en el amor… Incluso si el acontecimiento 68 tuvo una fuerza cuestionadora innegable al suspender las evidencias -las jerarquías, la autoridad arbitraria, la concentración de los poderes…- e interrogar el orden social.

C.P.: Hoy ocurre lo mismo. La encuesta “¿Qué Generación?”, que hemos coordinado con Cécile Van de Velde para France Télévisionsen 2013, muestra que el sentimiento de frustración entre los jóvenes es intenso, pero la voluntad que se expresa mayoritariamente es la de obtener un contrato de duración indefinida (CDI) y hacerse ciudadanos como los otros, raramente la de orientarse hacia otro modelo de sociedad. 

Por otra parte, los que tienen 20 años en 2018 son la segunda generación de la crisis. Sus padres han conocido las mismas dificultades de inserción al comienzo de los años 1980. Lo que puede crear las condiciones de una solidaridad intergeneracional que quizá no se encontraba con la misma intensidad hace algunos decenios.

¿Así pues, no hay más conflicto generacional en 2018 que en 1968?

(...)  Estar obligado a esperar a la edad de 30 años para obtener su primer CDI es no poder hacerse propietario o alquilar sin la garantía de sus padres, no poder tener hijos… Pero eso no debe hacer olvidar que cada clase de edad conoce desigualdades sociales: ¡las clases sociales atraviesan y fracturan las generaciones!

L.B.: Agregaré que no se puede comprender el destino de una generación únicamente a través de su entrada en la vida activa: los baby-boomers han sido despedidos a los 54 años y han permanecido en el paro hasta la jubilación. Ellos también han sufrido el prejuicio de la edad: “Sois demasiado viejos, no sabéis adaptaros, no sois bastante flexibles…”.  (...)

C.P.:Hoy, los jóvenes permanecen muy apegados a las vías colectivas de la movilidad social que son la escuela y el trabajo. Pero tienen una imagen muy negativa de su realidad actual, juzgando injusta a la escuela y sus esfuerzos poco recompensados en el mundo del trabajo.“En lo sucesivo sólo puedes salir adelante por ti mismo”, consideran. 

Pero sería abusivo interpretar eso como una forma de individualismo: es más un “liberalismo de necesidad”. Tienen el sentimiento de que esas vías de movilidad han funcionado bien para sus padres, pero que para ellos están bloqueadas.   (...)

C.P.: Esta individualización de la relación de trabajo está acentuada por el capitalismo de plataforma (encarnado por Uber o Deliveroo, por ejemplo) y el desarrollo de los servicios a la persona… Los autoempresarios lo son para muchos jóvenes que ya no tienen ningún colectivo de trabajo, que están muy aislados. 

Es una dimensión importante de la precarización del trabajo. En la actualidad, ¡millones personas de menos de 40 años trabajan sin haber encontrado nunca a un delegado de personal! Es un gran obstáculo para la movilización."                (Entrevista a Ludivine Bantigny y Camille Peugny, Alternatives economiques, en  Viento Sur, 29/04/18)

3.5.18

Cuando hablar de un máster sirve para tapar la privatización de la enseñanza pública. La Universidad Rey Juan Carlos es una de las avanzadillas de ese modelo educativo... con la convenios de colaboración en la formación de cuadros dirigentes, en la política, las administraciones públicas y en las empresas

"(...) la pillada de Cifuentes es el modo último que ha empleado el capital para asestar otro gran golpe al crédito de la enseñanza pública y a ello han jugado tanto los poderes económicos y los sectores de la derecha (Ciudadanos) interesados en el desplazamiento de lo público hacia lo privado como los de izquierda (los progres), ávidamente interesados en sustituir a las élites políticas del momento.  (...)

Hoy el capitalismo tiene serios problemas para encontrar en la producción industrial la acumulación de capital que necesita para reproducirse. El proceso de desmonte del Estado del Bienestar le brinda la ocasión de convertir su crisis en oportunidad. (...)

La URJC (Universidad Rey Juan Carlos) es una de las avanzadillas de ese modelo educativo. Los convenios de colaboración en la formación de cuadros dirigentes, en la política, las administraciones públicas y en las empresas   han sido la tónica habitual en la concesión de estos estudios postgrado. Los medios del capital han preferido no hablar  apenas de las connivencias público-privadas.

Lo que la URJC representa como ejemplo concreto de penetración de la “iniciativa privada” (capital privado, para entendernos)  en la educación pública, lo encarna la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas), compuesta por 50 universidades públicas y 26 privadas.

Ni la URJC (ligada al PP), ni la CRUE (creada en el último período PSOE de Felipe González) pueden hacerse el harakiri de una autocrítica sobre sus procedimientos, más que dudosos, respecto a la manera en la que han corrompido la valoración de sus estudiantes a partir de la fabricación masiva de títulos. La transición desde el prestigio de la universidad pública hacia su descrédito requiere de cierta cautela y “savoir faire”.

 No se puede ir demasiado a lo loco y poner en evidencia la manera en la que se intentan cargar la enseñanza pública superior. Todavía queda cierta masa crítica, cierto que incapaz de denunciar este proceso dentro del ruido mediático iniciado por un medio progre (El Diario), que no habla de estas cosas, y seguido por todos los demás interesados en el mismo objetivo.

Mientras tanto les sugiero que se interesen por cómo en determinados ámbitos privados, y les aseguro que proliferan, se están ofreciendo titulaciones de máster, sobre todo en MBA, asunto tan buscado no solo entre candidatos a nuevos tiburones económicos sino también por los políticos al alza, con el fin de prestigiarse.

Se da el caso de que dichas titulaciones en universidades privadas se ofrecen incluso online, sin ir a la clase ¡Qué casualidad!, como en el caso de Cristina Cifuentes, que tampoco apareció por las aulas.

En un mundo dominado por el fetichismo de la mercancía del título universitario, luego que la diferencia entre diplomado y licenciado se borró con el invento del grado, tras la superinflación de titulaciones superiores porque la Formación Profesional era para tontos, a pesar de su alta cualificación y mejores salidas laborales, sólo el máster podía ser el salto superior a la carrera universitaria. Y así andamos. No aprendemos.

A los hijos de la clase trabajadora nos van poniendo nuevos escalones que nos distancien en la pirámide social, sin que nos planteemos si el objetivo de nuestras vidas debe pasar por desclasarnos y competir en un mundo en el que el asalariado siempre irá a la baja, y más si viene de la universidad pública, porque se trata de desprestigiarla.

 Si nuestra clase de origen no nos permite saltar los nuevos obstáculos que nos crean las dominantes ante la inflación de títulos y el exceso de demanda del candidato a un puesto de trabajo, tanto peor para nosotros.  (...)"                   (Marat , Sociólogo, Crónica Popular, 26/04/18)

13.3.13

Generación estrés

"La generación más estresada de los Estados Unidos actualmente es la más joven.

 Según un estudio de la American Psychological Association, de uno a diez, el segmento entre 18 y 33 años tiene 5,4, empatados con los de la generación X (34-47), pero por encima de la generación del baby boom (48-66, nacidos en la postguerra) que reportan un 4,7 y los maduros (67 o más) que reportan un 3,7. Aunque el estudio se ha hecho en EEUU, no me extrañaría que las cifras fueran equivalentes en nuestro país.

Los principales problemas que aquejan a la generación más estresada son los financieros, enfrentándose a un mercado laboral más duro y a unos préstamos de estudios muy superiores a los de las generaciones anteriores. En cambio las generaciones anteriores temen más por los problemas familiares que por otra cosa.

Adicionalmente nos encontramos que el estrés ha aumentado más en la generación Y que en los maduros, un 40% frente a un33%. Además El 52% de los jóvenes ha pasado una noche en vela en el último mes debido al estrés frente a un 47% de los de la Generación X, un 36 de los baby boomers y un 15% de los maduros.

Como he mencionado antes, no me extrañaría que las cifras sean equivalentes en nuestro país, con el nivel de estrés inversamente proporcional a la edad. No queda claro si es un tema de que el estrés disminuye a medida que crecemos y tenemos más experiencia o si lo que sucede es que las generaciones más jóvenes actualmente están sometidas a un nivel de estrés muy superior al que estuvieron las precedentes. 

Las diferencias financieras, tanto en España como en Estados Unidos, entre las distintas generaciones son muy altas. Los jóvenes parecen empobrecerse frente a unos mayores que aguantan mucho mejor la situación económica, por fea que se esté poniendo. El nivel de estrés no es más que una de las consecuencias que vienen de esta situación económica desigual."        (El blog salmón, 13/03/2013)

26.1.12

Mamá, he vuelto a casa. Desde 2008 más de medio millón de los jóvenes emancipados han tenido que regresar con sus padres al no encontrar medios para subsistir

"Salieron de casa jóvenes. Se formaron lejos del hogar de sus padres. El país crecía a un ritmo del 4% y los políticos prometían el pleno empleo. Después pasó lo que pasó y los sueños se convirtieron en pesadillas.

Según el último informe del Observatorio de la Juventud en España, que depende del Instituto de la Juventud (Injuve), desde el año 2008 a la actualidad, el 20,7% de los jóvenes entre 16 y 29 años emancipados, más de medio millón de personas, han tenido que volver a casa: ha llegado la desemancipación.

Es el caso de Carlos Guisasola, de 31 años, que hace dos tuvo que regresar a casa de sus padres y con ellos continúa. En el 2002, en plena burbuja inmobiliaria, este joven montó una empresa de maquetas para nuevas construcciones.

El negocio marchaba viento en popa y los proyectos surgían uno tras y otro. "Con mi empresa y los ingresos no dudé en irme a vivir solo, como es natural", reconoce. (...)


Pero la burbuja no fue para siempre y, al estallar, la empresa de Carlos fue una de las primeras en caer. Desapareció su única fuente de ingresos, dejó a deber un préstamo importante a una entidad bancaria y el dinero que había invertido en la casa a edificar se evaporó.

La única solución que tuvo Carlos fue volver a casa de sus padres. "Por suerte la familia siempre está para apoyarle a uno", señala. De hecho, sólo en el último año 140.500 jóvenes (el 6,8% de los emancipados) han tenido que regresar a casa de sus familiares al no encontrar medios para subsistir de manera independiente. (...)

"Es obvio que aunque toda la economía se ha visto afectada por igual, eran más los hombres jóvenes que se han visto afectados. Eran ellos los que se ponían el mono de albañil recién acabada la ESO o el Bachillerato", señala.

Adrián Martínez se puso uno de esos monos con 20 años recién cumplidos. Hasta entonces había estado haciendo cursos del paro, como el de instalador de aires acondicionados.

Durante cuatro años, su salario sobrepasó con frecuencia los 1.500 euros mensuales y decidió probar suerte e irse a vivir con su pareja. "Afortunadamente, preferimos no hipo-tecarnos. Estuvimos cerca porque mucha gente nos decía que el alquiler era regalar el dinero mientras que hipotecarte era una inversión, pero preferimos probarnos como pareja", recuerda ahora Adrián.

Y esa precaución les salvó de la ruina. Al cabo de dos años viviendo juntos comprobaron que funcionaban como pareja pero los dos perdieron sus empleos y tuvieron que volver con 24 años a casa de sus padres. "Volver siempre es un fracaso. Pero lo peor no es eso, sino no saber cuándo me podré marchar otra vez", se pregunta Adrián. (...)


El problema de la desemancipación no afecta sólo a jóvenes sin estudios víctimas de la burbuja del ladrillo. Hay un sector de la población especialmente azotado por la recesión: los estudiantes. "Siempre les hemos dicho a nuestros jóvenes que si estudian obtendrán trabajo y mejorarán su nivel de vida. Hemos mitificado la formación", opina Ayala.

Y ahora pagan las consecuencias jóvenes como Antía Valbuena, una gallega licenciada en Comunicación Audiovisual en Santiago de Compostela y con un máster de dirección de cine en Barcelona. Tiene 26 años pero de repen-te suelta una frase más propia de sus abuelos: "Es lo que nos ha tocado vivir".

Aunque mucho menos grave que una guerra, lo que le ha tocado vivir a Antía también está marcando su juventud. Había planeado instalarse en Barcelona pero le ha tocado volver a casa de sus padres porque no encuentra trabajo.

"Hice prácticas en una empresa y me iban a coger, pero al final, nada", cuenta ahora desde su Coruña natal. "No encontraba trabajo y me daba vergüenza que mis padres me siguieran manteniendo", explica.

La única solución que se plantea es emigrar al extranjero. "Si me llaman de Barcelona, me vuelvo a ir. Y si no me llaman, me voy fuera. Para estar aquí sin hacer nada, me marcho a otro país y al menos aprendo un idioma", señala esta joven, que se pregunta: "¿Tanta formación para acabar siendo dependienta? No es justo".         (Público, 09/01/2012)

19.4.11

"El ambiente no es explosivo, pero sí inflamable; basta una chispa..."

" El sociólogo de la UNED José Félix Tezanos dice que "el ambiente no es explosivo, pero sí inflamable; basta una chispa...".

Describe una progresiva exclusión social de la juventud que arrancó con el principio de siglo (más de la mitad de los trabajadores de 20 a 29 años tenía contrato temporal en 2004) y que está cristalizando en el proceso masivo de hijos que vivirán peor que sus padres "desde la Revolución Francesa". "El caldo de cultivo se genera en la Red", añade. (...)

Cuando se le menciona la pasividad de los jóvenes, protesta: "¿Acaso el resto de la sociedad se está moviendo mucho?".

Culpa de la "aparente desmovilización" a que "la gente está narcotizada por unos medios que repiten que solo se puede salir de la crisis por la derecha, renunciando a unos derechos que se conquistaron con mucho esfuerzo".

Pero muchos especialistas insisten en la pasividad y la apatía. "La desconfianza en los políticos podría manifestarse en forma de conflicto o en forma de apatía y desinterés; que es el modelo adoptado finalmente.

La falta de tradición política sigue pesando en un país que no está acostumbrado a movilizarse, que no tiene asociaciones fuertes, sindicatos renovados generacionalmente", asegura la profesora de la Universidad de Salamanca Marta Gutiérrez Sastre.

Y añade: "La cuestión de la economía sumergida y la búsqueda de la supervivencia personal, alternativa, cortoplacista (con cierta relación con corrupción) también es una forma de tapar la boca, porque al final ellos consideran que pueden encontrar vías de escape al margen de lo formal".

El también sociólogo de la Universidad de Salamanca Fernando Gil desplaza el foco. "La vanguardia que normalmente ha organizado las protestas, la universitaria, no ha tomado todavía conciencia suficiente de los problemas.

Porque lo extraño no es solo que los jóvenes en general, y los universitarios en particular, no se movilicen; tal vez sea más extraño el silencio de los intelectuales en la Universidad". (...)

"La dificultad de movilización de los jóvenes españoles procede de la expectativa de falta de resultados. Los jóvenes españoles (y muchos europeos) se caracterizan por querer vivir como sus padres, en un mundo capitalista de consumo. No quieren terminar con él, es el capitalismo el que ha roto con ellos", opina." (El País, 17/04/2011, p. 26/7)

La guerra contra los jóvenes

"(Félix Tezanos) Describe una progresiva exclusión social de la juventud que arrancó con el principio de siglo (más de la mitad de los trabajadores de 20 a 29 años tenía contrato temporal en 2004) y que está cristalizando en el proceso masivo de hijos que vivirán peor que sus padres "desde la Revolución Francesa". (El País, 17/04/2011, p. 26/7)

27.1.09

Toda una generación... en crisis

"El desempleo afecta más a los hombres que a las mujeres, pero es entre los menores de 25 años en donde se da una tasa de paro verdaderamente insoportable: en un año ha crecido más de 11 puntos y asciende al 29,1%, con lo que supone de falta de perspectivas para una generación de ciudadanos." (JOAQUÍN ESTEFANÍA: Esquemas de la sociedad dual. El País, ed. Galicia, , 26/01/2009)

6.11.08

La guerra contra los jóvenes empezó después del 68, y no solo en Italia

"P. Y una pulsión de huir. Zero, el personaje joven de la novela, sólo piensa en emigrar a Barcelona.
R. Hay muchos jóvenes en Italia que no tienen nada que ver con Berlusconi. El último gran sobresalto fue el 68 y a partir de ahí empezó una guerra contra los jóvenes que no se reconoce pero que dura todavía. El país está estático, completamente parado, y para los jóvenes es dificilísimo encontrar un sitio. Una generación entera de amigos y conocidos se ha visto obligada a emigrar a España, Francia, Suiza, Canadá, Alemania. Ninguno ha logrado entrar en la universidad italiana. Hemos mandado fuera a gente de enorme talento, científicos, investigadores, literatos, han salido corriendo de un país depauperado. Hace 20 años que sucede eso y todo sigue igual, sin que ello dependa de quien gobierne. No hay perspectivas, y tenemos una enorme masa de precarios y explotados a quienes aterroriza la idea de quedarse para siempre en el mismo sitio. Es una situación de explotación y chantaje, terrible para el futuro del país.
P. No se le ve muy optimista...
R. Hay una relación demasiado estrecha de la política en la vida cotidiana. Desde hace 50 años o más en Italia no sucede nada si la política no lo permite. Es como un cáncer, un precio que el país no puede pagar más. Todos lo sabemos, pero no se puede cambiar el sistema. Incluso para trabajar como médico necesitas un carné político." (El País, Babelia, 20/10/2008, p. 6)