20.10.26

El 60% de los países que privatizaron su sistema de pensiones han tenido que dar marcha atrás... Lo que quiere hacer VOX en España ya ha fracasado en muchísimos países... ¿Cómo funciona? Los trabajadores no pagan a la Seguridad Social, sino a una gestora que reinvertirá ese dinero en los mercados financieros. Si la bolsa va bien, bien; si va mal, puedes perder dinero...Unos 30 países privatizaron total o parcialmente el sistema de pensiones, en Latinoamérica y en la antigua órbita soviética... Hoy, 18 de esos países (el 60%) han vuelto a hacer 100% público el sistema, recuperando la lógica de reparto. Y los demás han reducido la parte privada y reforzado la pública y solidaria, creando, por ejemplo, pensiones mínimas para que todos los que quedaron fuera no se mueran de hambre... ¿A qué se debe este estrepitoso fracaso? A muchos factores... por el coste de transición. Si los trabajadores dejan de pagar las pensiones actuales, el Estado debe cubrirlas. En Chile costó el 4,7% del PIB; en Polonia, el 14,4% (OIT, 2018). La deuda pública se dispara siempre... por los oligopolios. Gestionar tanto dinero exige una infraestructura enorme, y sólo la tienen grandes financieras, a menudo extranjeras. Con clientes cautivos, ponen la comisión que quieren. En Argentina en 2002 más de la mitad de lo aportado por el trabajador se iba en comisiones... Dinero que se queda la gestora, haya ganancias o no... por la volatilidad... ojo, no solo ocurre en crisis: este año las gestoras chilenas han perdido casi un 10% (pérdidas de 7.700 millones) por apostar con swaps a que bajarían los tipos en EEUU. La guerra de Irán les pilló a contrapié... por la cobertura. Si no cotizas (cuidados, trabajo informal), no hay pensión, ni siquiera mínima... lo único que cambia es que quien no tiene dinero se queda fuera (Eduardo Garzón)

Eduardo Garzón @edugaresp

¿Sabías que el 60% de los países que privatizaron su sistema de pensiones han tenido que dar marcha atrás? Pensiones muy bajas, comisiones altísimas y crisis financieras. Lo que quiere hacer VOX en España ya ha fracasado en muchísimos países. Repasamos por qué 

 Hasta 1981 todos los sistemas eran públicos y de reparto: cotización obligatoria, derecho universal (con pensiones mínimas para quien no cotiza), solidaridad entre generaciones y cuantías fijadas por ley, es decir, por decisión política. Lo que tenemos en España.

 Pero en 1981 los Chicago Boys convencieron a Pinochet para que creara en Chile el primer sistema de capitalización obligatoria del mundo. Detalle revelador: los dictadores dejaron fuera a militares y policías, que mantuvieron su sistema público de reparto. Los arquitectos sabían muy bien lo que había.

 ¿Cómo funciona? Los trabajadores no pagan a la Seguridad Social, sino a una gestora que reinvertirá ese dinero en los mercados financieros. Si la bolsa va bien, bien; si va mal, puedes perder dinero. Y los gestores (bancos, fondos) cobran comisión por ello.

 Después, FMI y Banco Mundial presionaron para exportar el modelo (hay un documento del Banco Mundial de 1994 que es pura apología). Unos 30 países lo privatizaron total o parcialmente, todos en desarrollo: Latinoamérica y la antigua órbita soviética.

 Hoy, 18 de esos países (el 60%) han vuelto a hacer 100% público el sistema, recuperando la lógica de reparto. Y los demás han reducido la parte privada y reforzado la pública y solidaria, creando, por ejemplo, pensiones mínimas para que todos los que quedaron fuera no se mueran de hambre.

 ¿A qué se debe este estrepitoso fracaso? A muchos factores. El primero es el coste de transición. Si los trabajadores dejan de pagar las pensiones actuales, el Estado debe cubrirlas. En Chile costó el 4,7% del PIB; en Polonia, el 14,4% (OIT, 2018). La deuda pública se dispara siempre.

 Problema 2: oligopolios. Gestionar tanto dinero exige una infraestructura enorme, y sólo la tienen grandes financieras, a menudo extranjeras. En Bolivia y El Salvador sólo eran 2 o 3 gestoras. En Hungría nacieron 60, tras competir quedaron 20 y 6 controlaban el 90%.

 Con poder de mercado y clientes cautivos, ponen la comisión que quieren. En Argentina en 2002 más de la mitad de lo aportado por el trabajador se iba en comisiones (en algunos casos hasta el 80%). En Chile llegó al 27%. En Polonia, un 10% iba solo a marketing de las gestoras.

 Estos costes operativos de las gestoras son enormes: sobre activos totales, Letonia 1,5%, Chequia 1,3%, Estonia 1,0%, Australia 0,8%. Dinero que se queda la gestora, haya ganancias o no. Un sistema público de reparto no gasta nada en publicidad ni en comisiones.

 Problema 3: volatilidad. Con el corralito de 2001, las pensiones gestionadas en Argentina perdieron un 44%. En Chile, en la crisis de 2008, se evaporó un 60%. Quien estaba a punto de jubilarse tuvo que aplazarlo esperando recuperarse, muchas veces con dinero público.

 Y, ojo, no solo ocurre en crisis: este año las gestoras chilenas han perdido casi un 10% (pérdidas de 7.700 millones) por apostar con swaps a que bajarían los tipos en EEUU. La guerra de Irán les pilló a contrapié. Las gestoras han pedido al Estado chileno que ponga fin a las pérdidas y las rescate.

 Problema 4: pensiones muy bajas. En Chile, la mitad de los hombres cobraba el 27% de su último salario, y las mujeres, el 11% (Gobierno de Chile 2014). En Kazajistán la tasa de reemplazo cayó del 60% al 29% antes de revertirse.

 Problema 5: cobertura. Si no cotizas (cuidados, trabajo informal), no hay pensión, ni siquiera mínima. En Bolivia cotizaba solo el 11% de los trabajadores: nueve de cada diez quedaban fuera. Y como las mujeres viven más, el cálculo actuarial les da pensiones mensuales menores: doble castigo.

 Problema 6: no aborda ni resuelve el reto demográfico. Envejecimiento y baja natalidad no cambian por privatizar; lo único que cambia es que quien no tiene dinero se queda fuera. Es una política individualista, egoísta e injusta, que no soluciona nada.

 Argentina nacionalizó todo en 2008 sin una sola protesta. Bolivia en 2010 con pensión mínima universal; Kazajistán en 2013, Chequia en 2016, Hungría y Polonia tras 2008. Chile, que no revirtió, ha tenido que añadir pensiones básicas solidarias (2008) y una pensión garantizada universal (2022).

 A tenor del rotundo fracaso, hasta el propio Banco Mundial dejó de promocionar estos sistemas. La evidencia: sale caro, deja pensiones más bajas, sube la deuda pública y solo ganan bancos, aseguradoras y fondos. Cuando alguien defienda privatizar el sistema de pensiones, recuerda todo esto.

 Desarrollo todo esto en vídeo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Ca7yyakux3Q

10:38 a. m. · 20 oct. 2026 . 13,6 mil Visualizaciones

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