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20.7.26

Human Rights Watch: Denuncian torturas nueve de cada diez presos del mayor centro de deportación de Estados Unidos... El Camp East Montana tiene capacidad para internar a 5.000 emigrantes. Es un antiguo campo de concentración para estadounidenses de origen japonés construido en la Segunda Guerra Mundial... los emigrantes viven en cinco grandes tiendas de campaña, como en cualquier otro campamento de refugiados... nueve de cada diez dijeron que habían sido golpeados ellos mismos o habían visto a otra persona agredida por los carceleros... Además de las palizas, los reclusos denuncian la negligencia médica y las represalias rutinarias. Permanecen en el interior sin aire fresco durante semanas seguidas, obligados a comer alimentos que llegan en mal estado o poco cocinados... Los carceleros siempre acechan en grupos de aproximadamente 10 a 20, enmascarados y golpean al que está más cerca, aunque nunca se hayan quejado. Los internados lo llaman “castigo colectivo”. Cuando se rompe algo, todos pagan por ello, incluidos los presos aislados durante semanas sin salir al patio; solo porque se atrevieron a preguntar el motivo... Un carcelero advirtió a uno de los presos nada más llegar al centro que las únicas dos salidas eran la expulsión del país o una bolsa de cadáveres... Dos congresistas, Verónica Escobar y Gabe Vásquez, que recorrió las instalaciones en abril, exigen que el campo se cierre (mpr21)

"Una nueva investigación sobre el mayor centro de internamiento de emigrantes de Estados Unidos, el Camp East Montana, expone que casi todos los entrevistados fueron golpeados por un carcelero o vieron a un carcelero golpear a otra persona.

El informe de 84 páginas fue publicado la semana pasada por Human Rights Watch y la ACLU, la Unión de Libertades Civiles (1). El Camp East Montana tiene capacidad para internar a 5.000 emigrantes. Es un antiguo campo de concentración para estadounidenses de origen japonés construido en la Segunda Guerra Mundial. Está en Fort Bliss, en las afueras de El Paso. Abrió sus puertas en agosto del año pasado y desde entonces los emigrantes viven en cinco grandes tiendas de campaña, como en cualquier otro campamento de refugiados.

Los investigadores pasaron aproximadamente ocho meses, desde octubre del año pasado hasta junio de este año, entrevistando a 71 personas internadas en el campamento junto con varios de sus familiares y algunos abogados especializados en emigración (2). Sesenta y cuatro de los 71 detenidos, aproximadamente nueve de cada diez, dijeron que habían sido golpeados ellos mismos o habían visto a otra persona agredida por los carceleros.

Además de las palizas, los reclusos denuncian la negligencia médica y las represalias rutinarias. Permanecen en el interior sin aire fresco durante semanas seguidas, obligados a comer alimentos que llegan en mal estado o poco cocinados (3).

O la expulsión del país o la bolsa de cadáveres

Un carcelero advirtió a uno de los presos nada más llegar al centro que las únicas dos salidas eran la expulsión del país o una bolsa de cadáveres.

Los carceleros siempre acechan en grupos de aproximadamente 10 a 20, enmascarados y golpean al que está más cerca, aunque nunca se hayan quejado. Los internados lo llaman “castigo colectivo”. Cuando se rompe algo, todos pagan por ello, incluidos los presos aislados durante semanas sin salir al patio; solo porque se atrevieron a preguntar el motivo.

No es la primera vez que estas denuncias trascienden. Cuatro detenidos, respaldados por la ACLU de Texas y otros grupos legales, demandaron a los operadores de la instalación a fines de mayo, pidiendo a un juez que cerrara el campamento hasta que cumpliera con los mínimos de detención. El informe acusaba a los carceleros de usar una fuerza innecesaria y de descuidar la atención médica.

Tres muertes

Al menos tres personas han muerto en Camp East Montana desde que se abrió, y el orden de esas muertes es importante para entender cómo ha evolucionado. El primero fue Francisco Gaspar-Andrés, un guatemalteco de 48 años que pasó aproximadamente dos meses recluido antes de ser hospitalizado y morir el 3 de diciembre del año pasado. Los carceleros del ICE atribuyeron su muerte a una insuficiencia hepática y renal, según la cadena NBC (4).

El segundo fue el de Geraldo Lunas Campos, un emigrante cubano de 55 años que murió el 3 de enero. Los reclusos escucharon que no podía respirar mientras los carceleros lo sujetaban fuera de una celda de aislamiento. El DHS (Ministerio de Seguridad Interior) dice que el fallecido estaba tratando de autolesionarse y que los carceleros trataron de salvar su vida cuando perdió el conocimiento durante el forcejeo. Finalmente el médico forense tuvo que reconocer que fue un homicidio. Un informe posterior reconoció que las prueba del caso habían desaparecido o habían sido destruidas.

La tercera muerte, el 14 de enero, fue de Víctor Manuel Díaz, un nicaragüense de 36 años detenido en Minneapolis y trasladado al centro poco más de una semana antes. Los carceleros del ICE han calificado su muerte como un suicidio, aunque su cuerpo fue enviado a un hospital militar y no al médico forense para tapar otro crimen.

Cárceles privadas, subcontrataciones y fraudes

Los centros de internamiento son un negocio privado cuyo primer objetivo es ganar dinero. Lo demás es secundario. El verano pasado el ejército subcontrató Camp East Montana a la empresa Acquisition Logistics por 1.300 millones de dólares.

Acquisition Logistics es una pequeña empresa de Virginia cuyo mayor contrato previo había reportado alrededor de 16 millones de dólares. Nunca antes había dirigido un centro de internamiento. En primavera el ICE rompió el contrato con la empresa y firmó uno nuevo con Amentum Services para hacerse cargo de la administración del centro.

El cambio de contratista fue consecuencia de las múltiples muertes y de la amenaza de el centro pudiera cerrar por completo. Fue como salir de la sartén para caer en el fuego: la nueva empresa tenía un lago historial de denuncias e ilegalidades (5).

Casi al mismo tiempo, la Oficina de Responsabilidad del Gobierno publicó una auditoría que concluye que el ejército había desperdiciado millones de dólares al pagar el precio completo de las comidas y los servicios durante un período de dos semanas en agosto del año pasado cuando no había detenidos (6). El ICE también podría haberse ahorrado decenas de millones más.

La auditoría confirmó que las pruebas del asesinato de Lunas Campos habían desaparecido y que las instalaciones se abrieron sin cámaras perimetrales, espacio de recreo al aire libre o espacio para entrevistas legales. Una inspección de cumplimiento separada por parte de la propia Oficina de Supervisión de la Detención de ICE, realizada en febrero de este año, registró 49 violaciones distintas del régimen de detención.

Dos congresistas, Verónica Escobar y Gabe Vásquez, que recorrió las instalaciones en abril, exigen que el campo se cierre.

(1) https://www.hrw.org/report/2026/07/15/youre-only-getting-out-deported-or-dead/abusive-us-immigration-detention-at-ft
(2) https://www.texastribune.org/2026/07/15/texas-camp-east-montana-el-paso-migrants-conditions-report/
(3) https://reason.com/2026/07/16/a-texas-immigrant-detention-center-is-a-human-rights-disaster-civil-rights-groups-say-in-report/
(4) https://www.nbcnews.com/news/us-news/third-immigrant-detainee-facility-el-paso-died-ice-says-rcna254783
(5) https://www.scrippsnews.com/investigations/ice-inc/new-contractor-at-troubled-ice-detention-center-has-dozens-of-past-federal-violations
(6) https://www.gao.gov/products/gao-26-108886 "                  (mpr21, 20/07/26) 

1.7.26

Mi esposo, Martin Soto, fue secuestrado por el ICE cuando salió de nuestra casa por la noche para comprar pañales para nuestro bebé... La cruel decisión de ICE me ha dejado, embarazada de nuestro tercer hijo en camino, repentinamente obligada a valerme por mí misma y cuidar sola de nuestros dos hijos pequeños... Martin no ha causado ningún daño. Está casado conmigo, una ciudadana estadounidense, y tiene un caso de asilo pendiente para 2028. ICE tiene el poder de liberar a mi esposo ahora mismo mediante "liberación discrecional" y permitirle continuar su proceso migratorio fuera de la prisión, cuidando de sus hijos. Pero ICE ha seguido destrozando nuestra familia... se les sirvió comida infestada de gusanos, y cuando se negaron a comer la comida llena de gusanos, los guardias les dijeron que comieran o que pasarían hambre hasta el día siguiente. No había privacidad en las unidades... cuando Martin se enfermaba, pasaba tres o cuatro semanas sin que lo atendieran, y mucho menos sin que lo trataran.. organicé una manifestación frente a Delaney Hall para exigir libertad para todos los que están en detención migratoria... Dos horas después de que terminara la manifestación, Martin comenzó a ser blanco de represalias en aparente respuesta a mi activismo... La represalia fue inmediata... mi esposo pesaba 168 libras. Ahora pesa 117 libras (Gabriela Soto)

"ICE Secuestró a Mi Esposo Cuando Iba a Comprar Pañales para Nuestro Bebé.

Mi esposo, Martin Soto, participó en la huelga de hambre en Delaney Hall. Yo lideré una manifestación. La represalia fue inmediata.

Martin —quien es un padre amoroso, esposo, hijo, miembro de la iglesia, trabajador y vecino en la ciudad de Kearny, Nueva Jersey, donde vivimos— fue encarcelado durante cuatro meses en Delaney Hall, la cárcel de ICE en Newark, Nueva Jersey. Administrado de forma privada por la empresa penitenciaria con fines de lucro GEO Group, Delaney Hall ha desarrollado rápidamente una reputación por negligencia médica, comida en mal estado y personal abusivo.

Luego, en aparente represalia por su participación en la huelga de hambre en Delaney Hall, y por mi decisión de hablar públicamente sobre lo que él ha experimentado, fue trasladado este mayo al Centro de Detención Elizabeth en Elizabeth, Nueva Jersey, donde continúa encarcelado.

Cuando mi esposo llegó a Delaney Hall en febrero, pesaba 168 libras. Ahora pesa 117 libras.

Durante los casi cinco meses que Martin ha estado consumiéndose bajo custodia de ICE, ha perdido el cuarto cumpleaños de nuestra hija, el primer cumpleaños de nuestro hijo, nuestro aniversario de bodas, su propio cumpleaños número 30, mi cumpleaños, el Día de la Madre y el Día del Padre. La cruel decisión de ICE me ha dejado —embarazada de nuestro tercer hijo en camino— repentinamente obligada a valerme por mí misma y cuidar sola de nuestros dos hijos pequeños.

Martin no ha causado ningún daño. Está casado conmigo, una ciudadana estadounidense, y tiene un caso de asilo pendiente para 2028. ICE tiene el poder de liberar a mi esposo ahora mismo mediante "liberación discrecional" y permitirle continuar su proceso migratorio fuera de la prisión, cuidando de sus hijos. Pero en cambio, ICE ha seguido destrozando nuestra familia.

La Historia Migratoria de Martin

Martin llegó a este país en enero de 2024 con un propósito. Vino aquí para criar a sus hijos. Vino aquí para hacer una vida conmigo, su prometida de toda la vida. Nos conocimos cuando yo tenía 19 años en nuestro país de origen, Perú —había viajado allí por una ocasión familiar. Empezamos a salir durante ese viaje, pero como ciudadana estadounidense no podía simplemente dejar mi vida en EE.UU. para ir a vivir a Perú. No obstante, me quedé varios meses en Perú para mantener una relación con Martin. Después de unos meses tuve que regresar a casa, pero mantuvimos una relación a larga distancia, y de vez en cuando viajaba a Perú para estar con él.

Una vez, después de pasar meses en Perú con Martin, cuando tuve que regresar a casa a EE.UU., descubrí que estaba embarazada. No quería arruinar los sueños de Martin, así que al principio lo mantuve en secreto. Pasé mi embarazo sola cuando lo que realmente quería era estar con mi pareja. Iba a tomar mucho tiempo para que Martin lograra venir, ya que teníamos muchos obstáculos en el camino.

Pasaron los meses, y di a luz a una hermosa niña que ahora tiene 4 años. Martin pronto descubrió la verdad y quería venir aquí para su primer cumpleaños, pero no fue posible. Perdió su primer cumpleaños, sus primeros pasos, sus primeras palabras, su primer día en la guardería y mucho más. Hacia finales del año, le sugerí a Martin que viniéramos a vivir a Perú para estar juntos como familia, pero Perú se había vuelto bastante peligroso, lo que significaba que no era la mejor idea para nuestra familia.

Entonces, para estar conmigo y nuestra hija, Martin tomó la decisión más difícil de su vida: Decidió cruzar la frontera, dejando atrás a su familia extendida y todo lo que conocía. Caminó horas y horas a través de un desierto, y cuando cruzó a EE.UU., se entregó a las autoridades de inmigración.

Pasó cuatro meses en detención y fue trasladado a siete cárceles de inmigración diferentes durante ese tiempo. No siempre podía ir todos los fines de semana a sus horas de visita, pero definitivamente lo intenté y fui a las siete ubicaciones diferentes. Cada uno de esos "centros de detención" parecía ser cada vez peor.

Cuando Martin fue liberado y se le dio la oportunidad de procesar su audiencia de asilo con su familia a su lado, estábamos extremadamente felices. Un mes después, nos casamos. Poco después descubrimos que esperábamos otro bebé, esta vez un niño. Nuestros hijos son ambos ciudadanos estadounidenses. Juntos asistíamos a una iglesia en Newark. Ambos teníamos trabajo, y juntos hacíamos todo por nuestras familias. Entonces, una noche, todo cambió.

ICE Destroza Nuestra Familia

El 1 de febrero de 2026, después de que Martin saliera a comprar pañales para nuestro hijo de 11 meses, de repente recibí una llamada de un número que aparecía como "prisión/cárcel". Se me hundió el corazón. Cuando contesté, estaba aterrorizada por lo que había ocurrido. Tan pronto como terminó la llamada, corrí a Delaney Hall para obtener respuestas. Un guardia allí me dijo que Martin estaba en "buenas manos" y que una vez procesado, podría verme durante las horas de visita. Me alivió saber que estaba a salvo, pero cuando empecé a escuchar sobre las condiciones dentro de Delaney —comida en mal estado, negligencia médica y más— comencé a dudar de las palabras del guardia.

Conocí los abusos de primera mano. Martin me contó que en mayo, a todos los detenidos de la Unidad 2 se les sirvió comida infestada de gusanos, y cuando se negaron a comer la comida llena de gusanos, los guardias les dijeron que comieran o que pasarían hambre hasta el día siguiente. No había privacidad en las unidades. Martin y los otros hombres detenidos allí se veían obligados a ducharse en un espacio abierto con otras personas. Mientras tanto, cuando Martin se enfermaba, pasaba tres o cuatro semanas sin que lo atendieran, y mucho menos sin que lo trataran.

Martin Enfrenta Represalias Después de que Organizo una Manifestación

El 22 de mayo de 2026, organicé una manifestación frente a Delaney Hall para exigir libertad para todos los que están en detención migratoria.

Dos horas después de que terminara la manifestación, Martin comenzó a ser blanco de represalias en aparente respuesta a mi activismo. Martin me contó más tarde que el personal de GEO Group y los agentes de ICE lo llamaron a la oficina de administración ese día. Su primera pregunta fue: "Si te liberamos ahora mismo, ¿le dirás a tu esposa que detenga la protesta afuera?" Preguntaron: "¿Sabías que tu esposa estaba organizando una protesta afuera?" Preguntaron: "¿Empezaste la huelga dentro?" A todas estas preguntas, Martin me dijo que respondió: "Sin comentarios", y pidió regresar a su celda. Me dijo que lo encerraron en su celda durante horas.

El 23 de mayo de 2026, cuando intenté visitar a Martin durante las horas de visita, el personal me confrontó. Bajaron a todos los detenidos con visitantes para la visita —excepto a Martin. Al no ver a mi esposo, le pregunté al guardia por qué mi esposo no había sido bajado con los demás. El guardia respondió que querían hablar conmigo primero. Pregunté de qué querían hablar. Los guardias afirmaron que estaba difundiendo mentiras sobre GEO Group y me atacaron por decirle a la prensa que están alimentando con gusanos a las personas detenidas en Delaney.

En otras palabras, porque había usado mi libertad de expresión constitucionalmente protegida para llamar la atención sobre las condiciones dentro de Delaney, mi esposo estaba sufriendo represalias por parte de los guardias.

El 24 de mayo de 2026, alrededor de las 3:30 pm (media hora antes de la visita) recibí una llamada de mi esposo. Unos minutos después de una conversación normal entre nosotros en una línea grabada y monitoreada, un guardia dijo: "Liberen a Martin Soto". Martin se alivió, pero yo estaba confundida. Sabía que había algo detrás de esto debido a los eventos de los dos días anteriores. Lo encontré sospechoso y le dije a la gente de afuera que vigilaran cualquier furgoneta que pudiera salir mientras yo entraba a Delaney con otro voluntario. El voluntario y yo entramos para la visita.

Mientras estaba parada afuera de la rampa de la capilla de visitas, presencié con mis propios ojos el secuestro forzado y el esposamiento de mi esposo por dos miembros del personal de GEO Group. Esos dos miembros del personal de GEO Group bajaban por la rampa con Martin cuando, de repente, se miraron el uno al otro y lo agarraron por los tobillos y las muñecas y lo arrojaron dentro de la furgoneta.

En ese momento intenté salir de la instalación, pero el personal de GEO Group no me dejó salir, negándose a desbloquear las puertas giratorias. Tuve que esperar más de 20 minutos antes de que me dejaran salir de la instalación. Mientras yo, que estaba embarazada en ese momento, corría hacia el frente, varios miembros del personal de GEO Group me vieron llorando, gritando y corriendo. Se rieron de mí. Cuando llegué al frente, donde la furgoneta se había detenido, supliqué desesperadamente ayuda para liberar a mi esposo. Todos estaban llamando frenéticamente a sus congresistas, senadores, al alcalde de Newark y a cualquiera que pudiéramos poner en línea para exigir que liberaran a Martin, como se había prometido. (Habían hecho esta promesa en una línea grabada y monitoreada.)

Creo que todo esto fue en represalia por mi decisión de hablar y ejercer mi libertad de expresión sobre lo que ha estado sucediendo dentro de Delaney Hall.

Más tarde ese día, cuando el representante Rob Menendez llegó a Delaney Hall, permaneció más de 18 horas, tratando de entrar para ver a Martin. Los agentes de ICE y el personal de GEO Group le negaron la entrada. Mientras el representante Menendez esperaba, ICE logró planear sacar a Martin de Delaney —para trasladarlo. A las 2:00 am, mientras todos estaban distraídos, ICE creó una distracción con tres vehículos de ICE. Dejaron que los registraran y mientras los manifestantes cerraban las barricadas, un vehículo —el último de ese grupo— salió a toda velocidad. Martin estaba siendo retenido como rehén en ese vehículo.

El vehículo que transportó a Martin Soto a las 2:00 am parecía ser un vehículo personal de un agente de ICE: Martin me dijo más tarde que podía ver que tenía un asiento para bebé en la parte trasera.

Desde ese día, el 25 de mayo de 2026, Martin ha estado recluido en el Centro de Detención Elizabeth en Nueva Jersey. Su traslado parece haber sido una represalia por su participación en la huelga de hambre de Delaney Hall, su demanda de liberarlos a todos, y su relación conmigo —una ser querida que ha estado hablando públicamente.

He estado tratando de obtener respuestas de ICE y GEO Group sobre mi esposo. Para este artículo de opinión, les preguntamos a ambos sobre su tratamiento y su traslado. No hemos recibido ninguna respuesta.

¡Traigan a Martin a Casa!

Martin tomó la difícil decisión de arriesgar su vida para cruzar un desierto peligroso solo para reunirse con su familia. Enfrentó obstáculos horribles solo para ser detenido una noche por caminar por las calles en un país donde se supone que es seguro que un padre compre pañales para su hijo.

Martin y yo creemos que fue detenido esa noche porque el oficial de ICE que encontró se frustró por su barrera idiomática, incluso después de que Martin mencionara que tiene un caso de asilo pendiente para 2028 mientras hablaba lentamente en inglés.

Como todos los demás inmigrantes que vienen a EE.UU. en busca de un futuro mejor, Martin viajó aquí con la esperanza de criar a su hija y su hijo en un país seguro y en un ambiente seguro donde sus vidas no estén en peligro. Tenía experiencia en construcción, paisajismo y preparación de alimentos. Antes de que ICE lo secuestrara, Martin vivía con su familia a su lado, trabajaba en la cocina de un restaurante, iba a la iglesia, cuidaba de sus hijos, era un buen vecino y ayudaba a la gente siempre que podía.

ICE podría liberar a Martin Soto ahora mediante liberación discrecional. Espero que todos los que lean esto se unan a mí para exigir que ICE lo libere de inmediato.

ICE podría permitir que Martin continúe su proceso migratorio fuera de una prisión y sin condiciones (sin monitor de tobillo, fianza, etc.), devolviéndolo a mí y a nuestros hijos. ¡No tiene que estar en detención! Es un padre, un modelo a seguir, un miembro de la iglesia y un buen vecino, y merece libertad." 

(Gabriela Soto,  Scheer Post, 30/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)  

21.6.26

En España, la regularización masiva está configurando un nuevo horizonte... Si hay una "batalla cultural" que la extrema derecha está ganando, es esta: la idea de que la inmigración es un problema... Sin embargo, nos parece esencial afirmar que la inmigración es un hecho positivo. Lo que está ocurriendo actualmente en España demuestra que este proyecto es posible y que cuenta con el apoyo de una parte de la sociedad civil... El actual procedimiento de regularización ha llamado la atención internacional en una Europa que va en dirección opuesta, aunque ello suponga engrosar la masa de trabajadores sin derechos... la regularización es consecuencia de un largo proceso de movilización social iniciado en 2021... la idea de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) surgió entre los movimientos de migrantes... en 2022 se presentó en el Congreso más de 700.000 firmas, convirtiéndose así en una de las ILP con más apoyo en casi cinco décadas de democracia... «la Iglesia empujó al PP a aceptar que esta iniciativa entrara en el Parlamento»... La regularización no ha sido solo un procedimiento administrativo, se ha convertido en un acontecimiento ciudadano. Miles de voluntarios han colaborado con diferentes asociaciones autorizadas por la administración para expedir los certificados de vulnerabilidad... al menos, en unos meses, cientos de miles de personas dejarán de tener miedo a ser detenidas y expulsadas, tendrán derecho a entrar y salir libremente del país y podrán defender sus derechos desde la misma posición legal que el resto de trabajadores, no dos escalones por debajo... El Banco Central Europeo atribuye el 80% del crecimiento del PIB español entre 2019 y 2024 a la inmigración, lo que explica el apoyo generalizado de la patronal y los sindicatos a la regularización. Esto solo perjudica «a los explotadores» (Pablo Castaño)

"La lucha contra la inmigración se ha impuesto en la agenda de la mayoría de los Estados europeos, y parece haberse convertido en una evidencia que pocas voces cuestionan abiertamente. Si hay una "batalla cultural" que la extrema derecha está ganando, es esta: la idea de que la inmigración es un problema que hay que abordar, de manera más o menos humana según la tendencia política de cada quien. Sin embargo, nos parece esencial afirmar que la inmigración es un hecho positivo, que somos capaces de acoger a más personas y que debemos hacerlo. Lo que está ocurriendo actualmente en España demuestra que este proyecto es posible y que cuenta con el apoyo de toda una parte de la sociedad civil. Este reportaje de nuestro cronista Pablo Castaño, que vive en Barcelona, pone rostro a lo que demasiado a menudo se trata a distancia e ilustra el apasionante proceso de regularización, surgido en gran medida de una movilización popular y respaldado por una buena parte de la población.**

Walter lleva cinco años en España, sin permiso de residencia ni trabajo. Es colombiano, una de las tres principales nacionalidades de migrantes en el país, junto con personas originarias de Marruecos o Rumanía. Walter hace cola frente al Teatre Lliure de Barcelona, pero no para asistir a una obra: viene a buscar el certificado de vulnerabilidad, necesario para el procedimiento de regularización excepcional iniciado el 16 de abril mediante un decreto del gobierno de Pedro Sánchez. El café del teatro está gestionado por Mescladís, una de las asociaciones autorizadas para expedir este certificado. Esto lleva a cientos de personas a hacer cola en este tranquilo y verde barrio de Montjuïc, donde suelen convivir los visitantes de museos y auditorios, los turistas que visitan el castillo donde las tropas franquistas fusilaron al presidente de Cataluña en 1940 y, escondidos bajo los árboles de la colina, asentamientos de chabolas donde sobreviven con dificultades decenas de personas, muchos de ellos jóvenes migrantes.

La situación de Walter es diferente: ha logrado ganarse la vida encadenando durante años trabajos de limpieza, reparto de paquetes y en la construcción. Pero en condiciones inferiores a los mínimos legales y, en algunos casos, sin ser pagado: «Me he encontrado con diferentes personas con malas intenciones que se aprovechan de esta situación: al ver que hay gente sin papeles, los hacen trabajar y luego no quieren pagar el salario», cuenta, con una expresión más resignada que enfadada. Ya ha intentado regularizar su situación por la vía ordinaria, pero no lo ha conseguido porque «sin papeles no te dan un contrato, y sin contrato no te dan papeles». La normativa española sobre inmigración exige un precontrato de 30 horas semanales durante un mínimo de un año para obtener un permiso de residencia y trabajo por arraigo social. Una condición que excluye a cientos de miles de personas, condenadas a trabajos a tiempo parcial con salarios miserables.

La fundación Funcas estima que en 2025, 840.000 personas vivían en España en situación administrativa irregular, de las cuales 9 de cada 10 son originarias de países americanos. El gobierno estima que aproximadamente 500.000 se beneficiarán del procedimiento de regularización excepcional, aunque nadie se atreve a dar una cifra exacta. Una única certeza: tendrán derecho a un permiso de residencia y un permiso de trabajo todas las personas que vivían en España antes del 1 de enero de 2026 y que puedan justificar al menos cinco meses de residencia continuada en el país. En total, alrededor de 10 millones de personas nacidas en el extranjero residen en España, lo que supone el 20% de la población total.

**Una victoria de la movilización popular**

El actual procedimiento de regularización ha llamado la atención internacional en una Europa que va en dirección opuesta, la de poner palos en las ruedas a los trabajadores migrantes, aunque ello suponga engrosar la masa de trabajadores sin derechos. Pero el decreto adoptado el 14 de abril pasado por el gobierno de coalición del Partido Socialista (PSOE) y Sumar no surge de la nada: es consecuencia de un largo proceso de movilización social iniciado en 2021 por Regularización Ya, una coalición de colectivos antirracistas y de migrantes a la que se han sumado hasta 900 movimientos y asociaciones de todo tipo.

«Durante el confinamiento de 2020, vimos claramente que las personas en situación administrativa irregular quedaban totalmente excluidas del paraguas social tan alabado por el gobierno», cuenta Redwan Baddouh, uno de los portavoces de Regularización Ya, en referencia a medidas como los mecanismos de reducción temporal de empleo para empresas afectadas por los confinamientos, que salvaron del desempleo a miles de trabajadores. «En ese contexto de pandemia, enviamos una carta al presidente del gobierno pidiendo la aprobación de una regularización excepcional. La carta nunca recibió respuesta.» Así comenzó un largo periplo de lucha en las calles y en los pasillos del parlamento, que duraría cinco años. Ante la falta de respuesta de Sánchez, la coalición presentó, con el apoyo de los partidos a la izquierda del PSOE, una proposición de ley a favor de la regularización, pero esta fue rechazada por el Partido Popular, Vox y el propio PSOE. España vivía entonces una auténtica crisis social a raíz de la pandemia, con una tasa de pobreza que alcanzó el 65% en 2021 entre la población migrante originaria de fuera de la Unión Europea.

Tras estos primeros reveses, la idea de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) surgió entre los movimientos de migrantes. Se trata de un mecanismo de participación directa previsto por la Constitución española de 1978, pero que rara vez ha prosperado debido al gran número de firmas necesarias y a que los grupos parlamentarios pueden simplemente rechazar la iniciativa mediante una votación. Regularización Ya debía afrontar un desafío adicional: «recoger medio millón de firmas de ciudadanos españoles, es decir, que los extranjeros con permiso de residencia no podían firmar, solo los ciudadanos españoles. No podíamos quedarnos en nuestras comunidades, había que ir a buscar las firmas de los blancos», relata Baddouh. Pero, en una época de ascenso de la extrema derecha y de creciente xenofobia en Europa, ¿se lograría hacer firmar a medio millón de españoles para regularizar a migrantes?

El 19 de febrero de 2022 se lanzó públicamente la recogida de firmas y, en diciembre de ese mismo año, Regularización Ya presentó en el Congreso de los Diputados más de 700.000 firmas, convirtiéndose así en una de las ILP con más apoyo en casi cinco décadas de democracia. «Hubo momentos en los que pensamos que no lo lograríamos. Pero lo conseguimos, e incluso superamos el objetivo, fue impresionante», recuerda Baddouh. «Fueron los colectivos de migrantes los que recorrieron las calles para pedir firmas. En Madrid, por ejemplo, las trabajadoras del hogar se implicaron mucho. En Barcelona, Top Manta» (un colectivo de vendedores ambulantes), subraya el activista, que también elogia a las cientos de organizaciones que apoyaron la iniciativa, así como a la Iglesia católica: «Hay que decirlo, se implicaron, tanto en la recogida de firmas como en las negociaciones con los grupos parlamentarios.»

Fernando Redondo, director del departamento de migraciones de la Conferencia Episcopal Española, afirma que «la Iglesia se sumó a partir de los valores del Evangelio, del principio del bien común y de la dignidad de las personas. Durante la pandemia, muchos de los que seguían cultivando los campos y cuidando a los mayores eran migrantes». El portavoz católico confirma que «la Iglesia empujó al PP a aceptar que esta iniciativa entrara en el Parlamento». En abril de 2024, todos los grupos parlamentarios excepto Vox votaron a favor de la toma en consideración de la iniciativa, prueba de la fuerza social adquirida por el movimiento. El año anterior, el partido de extrema derecha había obtenido el 12% de los votos en las elecciones generales, convirtiéndose en el tercer grupo parlamentario del Congreso, y la xenofobia había entrado de lleno en el debate político español.

Pero, con la toma en consideración, comenzó otro calvario parlamentario. La falta de consenso en un parlamento fragmentado bloqueó la iniciativa durante más de un año. «El PSOE nunca apoyó la ILP», precisa Baddouh. «Decían que el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo no permitía una regularización excepcional, pero era una excusa barata; consultamos a la Comisaria de Asuntos Interiores y nos respondió que era competencia de cada Estado miembro.» Por su parte, el PP y Junts (partido catalán de centro-derecha) habían votado a favor de la toma en consideración pero se negaban a transformar la iniciativa en ley, a pesar del apoyo a la regularización de la Iglesia y de la patronal. Finalmente, en enero de 2026, Podemos anunció un acuerdo con el gobierno para aprobar la regularización por decreto. «Un gol marcado desde el medio campo», en palabras de Vicky Canalla, otra portavoz de Regularización Ya.

Y una esperanza para trabajadores como Arturo, que también está realizando los trámites para la regularización. Peruano, trabajaba para un concesionario de automóviles en su país, pero en Barcelona ha trabajado como repartidor con una furgoneta. «Las jornadas laborales eran de doce, quince horas... El viernes me dijeron que ya no había trabajo y me quedé sin empleo», lamenta. De la regularización espera «un apoyo para vivir tranquilo, tener un trabajo y no pensar que un día me digan "no"... Tener derechos».

**Un procedimiento administrativo y ciudadano**

Arturo, que migró solo a Barcelona y sufrió un robo durante sus primeros meses en la ciudad, acudió a una de las oficinas del ayuntamiento para obtener el certificado de vulnerabilidad. En este soleado día de mayo, nadie hace cola frente a la Fira, un pabellón que suele albergar ferias comerciales y que hoy acoge a los funcionarios municipales encargados de tramitar los certificados. Nada que ver con las primeras semanas del procedimiento, donde se formaron larguísimas colas alrededor de los puntos de tramitación de solicitudes.

El ayuntamiento de Barcelona ha atendido a más de 27.000 personas durante el primer mes, según los datos facilitados por la directora de Derechos Sociales, Marta Clari, quien destaca que el municipio creó en enero «un grupo técnico para preparar el dispositivo». Ante la diversidad de origen de los solicitantes —un cuarto de los residentes en Barcelona es de origen extranjero, más de 180 nacionalidades conviven en la ciudad—, el ayuntamiento facilitó fichas informativas en 6 idiomas diferentes, pero la barrera del idioma sigue siendo muy visible en la cola de la oficina municipal de Sant Miquel, en el centro de la ciudad, donde algunos solicitantes no hablan ni español ni catalán. Los solicitantes, algunos de los cuales esperan desde hace tres horas, miran con poco interés a los periodistas extranjeros que captan imágenes y testimonios de un proceso que ha llamado la atención de Europa.

A pesar de los esfuerzos descritos por la funcionaria del ayuntamiento, Xavier (nombre ficticio), trabajador del servicio municipal de acogida a inmigrantes, denuncia lentitud, improvisación y mala gestión a nivel municipal. «Los criterios cambian cada dos minutos, los servicios se han visto desbordados, entras en la página web y es imposible encontrar la información», denuncia, furioso por la falta de preparación y la mala planificación que atribuye al ayuntamiento. La directora reconoce que los primeros días «hubo muchas aglomeraciones de personas» frente a las oficinas municipales y «algunas personas pasaban la noche en el lugar». La imagen de cientos de personas durmiendo alrededor de las oficinas de la administración se repitió en toda España durante los primeros días tras la aprobación del decreto, que fija un plazo de solo dos meses y medio para presentar los documentos. «Las primeras semanas fueron un desbordamiento total», confirma Redwan Baddouh, de Regularización Ya, «la gente no sabía dónde obtener el certificado de vulnerabilidad, las asociaciones y los ayuntamientos tenían que coordinarse».

La decisión del gobierno español de exigir en el último momento un certificado de antecedentes penales no ayudó: su obtención depende de la diligencia de los gobiernos de los países de origen de los migrantes y de los consulados españoles en el extranjero. Los argelinos se cuentan entre los que han encontrado más dificultades, como cuenta Miriam, mientras hace cola frente a la oficina municipal de Sant Miquel. «Llevo tres años viviendo en Barcelona. Nosotros, los argelinos, tenemos muchos problemas con el certificado de antecedentes penales: hay que ir al tribunal, luego al Ministerio de Asuntos Exteriores, luego al consulado de España en Argelia», relata. Como no puede salir de España, ha tenido que hacer un poder a un familiar. A esto se añade la dificultad de obtener una cita en los consulados españoles en el país magrebí, un ejemplo del calvario que viven muchas personas para obtener el tan ansiado permiso de residencia y trabajo. Las vidas de Walter, Arturo y Miriam son muy diferentes, pero todos afirman haber tenido miedo de ser detenidos por la policía, un miedo que esperan dejar atrás muy pronto.

La regularización no ha sido solo un procedimiento administrativo, se ha convertido en un acontecimiento ciudadano. Miles de voluntarios han colaborado con diferentes asociaciones —51 solo en Barcelona— autorizadas por la administración para expedir los certificados de vulnerabilidad. Una de ellas es Tere, que colabora con Mescladís en la terraza del Teatre Lliure de Montjuïc, mientras que en el café contiguo un grupo de jóvenes migrantes recibe formación en hostelería y restauración. «Lo supe por Instagram y vine a una reunión. Creo que la mejor manera de usar mi tiempo es ayudar a la gente; no me parecía humano que se inventara un papel en el último momento y eso retrasara el procedimiento y causara angustia a gente que solo quiere trabajar y vivir su vida», cuenta durante una pausa de su servicio de cuatro horas, en el que recoge los datos de decenas de solicitantes y les entrega su certificado, sellado por la asociación.

Uno de ellos es Walter, que, tras hacer cola frente a la oficina municipal instalada cerca de la antigua plaza de toros Monumental, vio su solicitud rechazada porque no estaba empadronado en Barcelona. Supo por un amigo que Mescladís también los expedía, pidió cita y en pocos minutos salió con el último papel que le faltaba para hacer su solicitud. «En Bogotá, mi familia tenía un taller de costura; ahora me gustaría hacer un curso de electricidad», cuenta Walter, quien, como muchos otros solicitantes, ha decidido pagar a un abogado «para que sea seguro», aunque solo una tasa de 38 euros es obligatoria para hacer la solicitud.

Otra barrera que encuentran los inmigrantes en situación irregular: no disponen del certificado electrónico necesario para realizar el trámite en línea, por lo que los voluntarios también piden cita en su nombre. Las 700.000 firmas recogidas en menos de un año y la implicación de muchos ciudadanos españoles para facilitar la regularización del mayor número posible de trabajadores migrantes contrastan con la creciente presencia de la xenofobia en el debate público. Desde finales de la década de 1980, y sobre todo durante el boom inmobiliario de principios de los 2000, se han aprobado en España siete regularizaciones excepcionales, algunas bajo gobiernos conservadores. Pero fue en una época en la que la inmigración estaba poco politizada, mientras que hoy las encuestas atribuyen un 17% de la intención de voto a Vox, que ha hecho del racismo su principal eje discursivo.

**Los impactos políticos y económicos de una regularización excepcional**

«La extrema derecha se posiciona frontalmente en contra de la regularización, vinculándola al concepto de prioridad nacional, importado de Francia», explica Guillermo Fernández, profesor en la universidad Carlos III especializado en extrema derecha. «Vox quiso hacer de la regularización un eje de confrontación tras algunos meses en los que estuvo en gran dificultad por su vínculo con Donald Trump», un personaje considerado una amenaza para la paz mundial por el 80% de los españoles, según una encuesta reciente. La extrema derecha ha lanzado dos rumores, según el investigador: «la idea de que los regularizados obtendrán automáticamente la nacionalidad y que la izquierda quiere reemplazar a la población española y constituir un nuevo electorado», explica, mientras que los recién regularizados no podrán votar en las elecciones generales ni autonómicas y el proceso de obtención de la nacionalidad es mucho más largo y complejo.

Pero la regularización también le ha servido a Pedro Sánchez «para generar un debate internacional y seguir posicionándose como el modelo de la izquierda europea», considera Fernández. Un beneficio político que contrasta con el papel que ha desempeñado su partido, según Regularización Ya. «Si hubiera dependido solo del Partido Socialista, esta regularización no se habría producido», sentencia su portavoz, Redwan Baddouh, que también critica que «los sindicatos mayoritarios no se implicaron en esta ILP; ni en la recogida de firmas, ni en la exigencia de su adopción cuando estaba en el Congreso. Se aprobó gracias al trabajo de influencia política que hicimos desde los movimientos sociales». El activista hace un paralelismo con el feminismo para argumentar el impacto político que puede tener la regularización, en un contexto de crecimiento de la extrema derecha: «No hay ninguna lógica en decir que no hay que dar derechos a las mujeres porque eso alimentaría a la extrema derecha. Las personas migrantes están totalmente expuestas; cuantos más derechos tengamos, más tendrá que morderse la lengua la extrema derecha.»

Lo que está claro es el impacto económico y social considerable que tendrá que más de medio millón de personas, que a menudo trabajan ilegalmente, obtengan un permiso de trabajo. Liliana Reyes, secretaria de migraciones del sindicato Comisiones Obreras de Cataluña, defiende que «hay que permitir y garantizar el acceso al trabajo formal y a los derechos. Constatamos todo tipo de abusos cuando no tienen papeles, en sectores como la limpieza, la agricultura, la construcción, el trabajo doméstico y los cuidados». También exige «acelerar la homologación de títulos extranjeros», un obstáculo al que se enfrentan muchos trabajadores migrantes cualificados. Es el caso de Miriam, arquitecta argelina, que, tras obtener su permiso de trabajo, deberá iniciar el largo camino para homologar su título por la administración española. La sindicalista también reclama agilizar los procedimientos ordinarios de regularización, «que se realicen en los plazos previstos por el reglamento y que los recursos sean suficientes», y califica de «discutible» la exigencia de dos años de residencia antes de obtener el permiso de residencia y trabajo por arraigo social. Una huelga convocada por el sindicato en los servicios de atención a extranjeros al inicio del proceso de regularización provocó duras críticas por parte de Regularización Ya: «Pusieron palos en las ruedas», denuncia Baddouh.

Incluso la patronal ve con buenos ojos la regularización excepcional. Yessika Aguilar, directora de Relaciones Laborales de la patronal catalana Foment del Treball, afirma que «las empresas necesitan la migración como el agua que bebemos para mantener nuestra economía» y vincula «el fenómeno migratorio al desafío demográfico» que representa el envejecimiento de la población española. Aguilar espera que la regularización atenúe «la dificultad que tenemos para cubrir ciertos perfiles profesionales». Según el Servicio Público de Empleo, entre los sectores donde los empleadores tienen más dificultades para encontrar trabajadores se encuentran la construcción y la hostelería y restauración. Mientras que en la construcción los salarios son más altos que la media, la hostelería es uno de los sectores más precarizados de la economía española, con salarios bajos y contratos que generalmente no superan el año.

El Banco Central Europeo atribuye el 80% del crecimiento del PIB español entre 2019 y 2024 a la inmigración, lo que explica el apoyo generalizado de la patronal y los sindicatos a la regularización. Esto solo perjudica «a los explotadores», concluye la portavoz de Comisiones Obreras, que pide que, tras el procedimiento, «las empresas contraten en las condiciones previstas por el convenio colectivo de cada sector». Nada garantiza que todos los trabajadores que actualmente se ven obligados a trabajar sin contrato y en condiciones degradadas obtengan un contrato legal tras su regularización administrativa, porque España tiene una economía sumergida del 24%, la tercera tasa más alta de la Unión Europea. Pero, al menos, en unos meses, cientos de miles de personas dejarán de tener miedo a ser detenidas y expulsadas, tendrán derecho a entrar y salir libremente del país y podrán defender sus derechos desde la misma posición legal que el resto de trabajadores, no dos escalones por debajo." 

(Pablo Castaño, FrustrAtion, 11/06/26, traducción Deeñ Seek, enlaces en el original) 

19.6.26

El Reglamento de Retornos aprobado por la Unión Europea, anima a los Estados a incorporar «medidas de investigación» que podrán incluir allanamientos en domicilios particulares y otros «locales pertinentes», así como el registro y la incautación de pertenencias personales y dispositivos electrónicos... «Permite redadas domiciliarias, al estilo de ICE, para arrestar y deportar a personas sin permiso de residencia. Estas redadas también podrán ocurrir en centros de salud, refugios, puntos de distribución de alimentos y otros lugares donde las personas en condiciones vulnerables buscan ayuda... quiénes podrán permanecer detenidas hasta 24 meses, ampliables otros seis más. En algunos casos, además, ese periodo podría reiniciarse si la persona es trasladada a otro Estado miembro... esto supone normalizar periodos de privación de libertad cada vez más largos por una cuestión exclusivamente administrativa... podrían permanecer privadas de libertad durante más tiempo que delincuentes condenados por delitos graves (Laura Anido)

"La Eurocámara ha votado este miércoles a favor del Reglamento de Retornos que permite la creación de centros de devolución de migrantes en terceros países y las redadas en domicilios.

Las prioridades de Europa han cambiado. La Unión Europea ha pasado de promover las políticas de asilo y solidaridad, a centrarse en cómo expulsar y devolver migrantes. La aprobación este miércoles en la Eurocámara del Reglamento de Retornos confirma este cambio de dirección de la Unión Europea que en los últimos tiempos se ha acelerado. Con el respaldo masivo de la derecha y la ultraderecha y el rechazo frontal de la mayoría de los grupos de izquierdas, Bruselas ha dado luz verde a la última pieza del engranaje del Pacto Europeo de Migración y Asilo, que consolida la nueva política migratoria como la más restrictiva hasta la fecha.

El nuevo reglamento permite a los estados miembros la creación de centros de devolución de migrantes en países fuera de la UE, incluso cuando la persona expulsada no tenga ningún vínculo con el estado al que sea enviada. Algunos países como Alemania, Austria, Dinamarca, Países Bajos o Grecia ya negocian con estados extracomunitarios para poner en marcha estos centros a cambio de financiación o acuerdos de cooperación.

«Enviar a alguien contra su voluntad a un país con el que no tiene ningún vínculo no puede considerarse razonable, justo ni sostenible. Son medidas que pueden afectar a familias con menores, van adestrozar comunidades en toda Europa, socavando el tejido de solidaridad del que dependen las personas para vivir con dignidad», denuncia la Plataforma para la Cooperación Internacional sobre Personas Migrantes Indocumentadas (PICUM).

Redadas en domicilios y hospitales

La nueva normativa también permite imponer restricciones de movimiento y controles periódicos sobre las personas con orden de retorno. Además de animar a los Estados a incorporar «medidas de investigación» que podrán incluir allanamientos en domicilios particulares y otros «locales pertinentes», así como el registro y la incautación de pertenencias personales y dispositivos electrónicos.

«Permite redadas domiciliarias, al estilo de ICE, para arrestar y deportar a personas sin permiso de residencia. Estas redadas también podrán ocurrir en centros de salud, refugios, puntos de distribución de alimentos y otros lugares donde las personas en condiciones vulnerables buscan ayuda. Hemos visto lo que ocurre cuando se imponen políticas que dan prioridad a la represión», denuncia Médicos del Mundo.

La organización señala que en EEUU medidas similares llevaron a mujeres embarazadas, niños, niñas y personas con enfermedades crónicas a evitar hospitales y centros de salud incluso en caso de emergencias por el miedo a ser deportadas. «Europa está eligiendo ahora el mismo camino», añaden.

Ampliación del período de detención

El reglamento establece, además, que las personas que reciban una orden de retorno deberán colaborar con las autoridades. Si no lo hacen, si existe riesgo de fuga o si son consideradas una amenaza para la seguridad, podrán permanecer detenidas hasta 24 meses, ampliables otros seis más. En algunos casos, además, ese periodo podría reiniciarse si la persona es trasladada a otro Estado miembro. Para las organizaciones sociales y de derechos humanos, esta medida supone normalizar periodos de privación de libertad cada vez más largos por una cuestión exclusivamente administrativa.

Médicos del Mundo advierte además de que la ley tendrá tendrá un impacto directo en la salud pública. «La evidencia sobre las consecuencias para la salud de la detención prolongada es inequívoca: estrés, trauma, ansiedad y daños duraderos a la salud mental. Además, durante ese tiempo, las personas podrían no tener acceso a la atención sanitaria en absoluto, lo que genera discontinuidad en el tratamiento y un sufrimiento creciente».

De hecho, España -que se opuso a toda la norma desde su concepción- mostró su preocupación por este punto en concreto del texto, ya que considera que la norma podría llevar a personas en situación administrativa irregular a permanecer privadas de libertad durante más tiempo que delincuentes condenados por delitos graves.

«Basta seguir los análisis de numerosas personas especialistas en derecho Internacional para poder afirmar con rigurosidad que incluso se están afectando las garantías de la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados mediante el recién estrenado Pacto Europeo de Migración y Asilo», asegura Oxfam a Público.

Victoria ultra

La medida supone una victoria clara para las fuerzas más ultras de la derecha europea, que han logrado sacar adelante sus propuestas más radicales. Su aprobación no habría sido posible sin el apoyo de partidos de derecha y centroderecha que, cada vez más, asumen ideas y discursos que antes eran propios de la extrema derecha.

La votación -ratificada con 418 votos a favor, 218 en contra y 30 abstenciones- ha acabado con los aplausos encendidos del ala derecha del hemiciclo europeo de Estrasburgo, que gritaba «send them back» (mandadlos de vuelta). A la vez que los eurodiputados críticos con la medida, que consideran un “Guantánamo europeo”, les respondían con un «shame on you» (vergüenza).

Jorge Buxadé, eurodiputado de Vox, no ha dudado en atribuirse el mérito de su partido en el endurecimiento de la política. «Hemos forzado la mano del PPE», ha celebrado. También el eurodiputado sueco de derecha radical Charlie Weimers defendió la medida asegurando que permitirá «construir grandes y bonitos centros de retorno en terceros países».

El avance electoral de la extrema derecha en buena parte de Europa y la creciente adopción de algunas de sus propuestas por partidos conservadores tradicionales han desplazado el debate migratorio hacia propuestas cada vez más radicales que hace apenas unos años parecían difíciles de imaginar.

España es un claro ejemplo de ello, con las políticas de «prioridad nacional» impulsadas por Vox en las autonomías en las que gobierna con el PP. Pero también otros países europeos como Suecia – que está gobernada por una coalición del Partido Moderado, los Demócratas Cristianos y los Liberales, pero depende del apoyo parlamentario de los Demócratas de Suecia (partido de extrema derecha)-, donde se aprobó la llamada «ley del chivatazo».

Esta medida obliga a varios organismos públicos a informar a la policía sobre personas en situación administrativa irregular con las que entren en contacto. Aunque el texto contempla excepciones para la sanidad, la educación y los servicios sociales, PICUM sostiene que esas salvaguardas son insuficientes.

«La votación marca un serio retroceso para los derechos humanos en Suecia. Las obligaciones de notificación crean un clima de miedo que afecta no solo a las personas en situación irregular, sino también a quienes dependen de estas instituciones y a quienes trabajan en ellas«, señalaba Louise Bonneau, responsable de incidencia política de PICUM."

(Laura Anido , Público, 17/06/26)

12.6.26

POLITICO: El papa León XIV critica duramente a Europa por afirmar defender la dignidad humana mientras "se acostumbra a que el Mediterráneo y el Atlántico sirvan como cementerios sin lápidas", por tratar a los migrantes como "números o expedientes"... "La dignidad humana no tiene pasaporte y no pierde su valor al cruzar una frontera"... "Son personas que han dejado atrás familias y hogares. Tienen sueños que nadie tiene derecho a despreciar"... El Primer Ministro español, Pedro Sánchez, acompañó a Leo, quién en abril pasado, regularizó a medio millón de migrantes no autorizados. La medida es rechazada por el Partido Popular de centro-derecha y el grupo de extrema derecha Vox... Leo hizo sus declaraciones un día antes de que entre en vigor el nuevo Pacto de Migración y Asilo de la UE, que hace posible enviar a los solicitantes de asilo rechazados a centros fuera de la UE

 "El Papa León XIV criticó el jueves a los gobiernos europeos por su "indiferencia" ante la difícil situación de los migrantes durante su visita a la isla española de Gran Canaria.

Hablando desde el puerto de Arguineguín, donde miles de migrantes africanos pasaron los primeros días de la pandemia de Covid confinados en un muelle sin acceso a comida o refugio adecuados, Leo pidió a las autoridades que mostraran mayor compasión por aquellos que "arriesgan la vida para buscarla."

"No es suficiente gestionar las llegadas, distribuir estadísticas, reforzar las fronteras o lamentar las muertes después de que hayan ocurrido," dijo, dirigiéndose a una audiencia que incluía a migrantes. "No son solo números o archivos." Son personas que han dejado atrás familias y hogares. Tienen sueños que nadie tiene derecho a despreciar.

El papa criticó a Europa por afirmar defender la dignidad humana mientras "se acostumbra a que el Mediterráneo y el Atlántico sirvan como cementerios sin lápidas."

"La dignidad humana no tiene pasaporte y no pierde su valor al cruzar una frontera," añadió.

El Primer Ministro español, Pedro Sánchez, acompañó a Leo en su viaje al archipiélago de las Islas Canarias, subrayando su apoyo común a las políticas pro-migrantes.

En abril pasado, el gobierno de centro-izquierda en Madrid anunció que otorgaría estatus legal a medio millón de migrantes no autorizados. La medida es rechazada por el Partido Popular de centro-derecha y el grupo de extrema derecha Vox. Ambos partidos han adoptado recientemente la llamada política de prioridad nacional, que busca dar a los ciudadanos españoles acceso preferencial a los beneficios y servicios estatales.

Leo hizo sus declaraciones un día antes de que entre en vigor el nuevo Pacto de Migración y Asilo de la UE. La reforma tiene como objetivo fortalecer las fronteras externas del bloque y hacer posible enviar a los solicitantes de asilo rechazados a centros fuera de la UE. 

 (Ferdinand Knapp 

 , POLITICO, 11/06/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)  

9.6.26

León XIV defiende la dignidad de los inmigrantes en el Congreso y reclama que tengan acceso a "posibilidades reales de integración" en la sociedad. Feijóo dijo que estaba de acuerdo "desde la primera a la última de sus palabras"... Él sabrá cómo casa la defensa de la dignidad de los inmigrantes con negarles la regularización que acaba de aprobar el Gobierno, es decir, los documentos que los convertirán en sujetos de derechos. Y todo ello mientras su partido pacta con Vox en las comunidades autónomas distintas versiones de la “prioridad nacional” que niega a los que han llegado en los últimos años de Perú o Ecuador aquello a lo que tienen derecho los nacidos en Zamora o Alicante... León XIV no cree que los extranjeros sean una amenaza para Europa y sus sociedades. No apoya que los inmigrantes sean ciudadanos de segunda clase a los que se pueden negar servicios y derechos básicos. No piensa que los españoles de origen deban contar con privilegios o ayudas que no se conceden a los de fuera... tampoco Abascal apreció contradicción de las posiciones de su partido con el discurso del Papa después de que dirigentes de Vox le han dicho de todo a León 14 por su apoyo a los inmigrantes y contra los obispos que “hacen negocio con la inmigración”... los católicos ya deben tener claro lo que opina su pontífice sobre la dignidad de los extranjeros que levantan este país con su trabajo y su esfuerzo. Respetarlos es de alguna manera una prioridad moral (Iñigo Sáenz de Ugarte)

"León XIV defiende la dignidad de los inmigrantes en el Congreso y reclama que tengan acceso a "posibilidades reales de integración" en la sociedad. Feijóo dijo que estaba de acuerdo "desde la primera a la última de sus palabras", aunque no es probable que cambie su rechazo a la regularización de extranjeros.

El Papa defiende la “acogida respetuosa” de migrantes y critica el rearme: “La seguridad nace del derecho internacional”

León XIV no cree que los extranjeros sean una amenaza para Europa y sus sociedades. No apoya que los inmigrantes sean ciudadanos de segunda clase a los que se pueden negar servicios y derechos básicos. No piensa que los españoles de origen deban contar con privilegios o ayudas que no se conceden a los de fuera. Los extranjeros que viven en España deben contar con “posibilidades reales de integración”. Todos, incluidos los políticos, saben que sin papeles están expuestos a la marginalidad y los abusos.

El Papa pronunció un discurso prudente en el Congreso ante diputados y senadores con la previsible intención de que ningún grupo político pudiera apropiarse de él, en el caso de que eso sea posible. Recibió una larga ovación de siete minutos, aunque eso no garantiza que le vayan a hacer caso. No ya por las lógicas diferencias ideológicas, sino por la persistencia de una violencia verbal que ya es consustancial a la vida política española. “La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario”, dijo. “La firmeza no exige desprecio. La discrepancia no conlleva humillación”. Lo contrario de lo que se ve en el Parlamento todas las semanas, en especial en la oposición al Gobierno. Humillar al rival forma parte de la dieta parlamentaria cotidiana.

Robert Francis Prevost nació en Chicago hace 70 años. La suya es una ciudad que recibió desde las dos últimas décadas del siglo XIX a un altísimo número de inmigrantes procedentes de Europa —desde Italia, Irlanda a varios países de Europa Central y del Este—, que formaron la base de la clase trabajadora en sus industrias.

La migración interna también hizo que la ciudad creciera con la llegada de centenares de miles de negros en lo que se llamó la Gran Migración. Abandonaron los estados del Sur para buscar en el Norte un lugar menos hostil para sus vidas, lo que no siempre consiguieron. Tras un declive demográfico a partir de 1950, la tendencia en Chicago se revirtió a finales del siglo XX gracias a la inmigración.

Viniendo de allí, León XIV es muy consciente de las tensiones sociales y políticas que se originan con las migraciones y las respuestas reaccionarias a su ascenso. Pero, como católico y ahora jefe de la Iglesia en todo el mundo, no está dispuesto a dejarse arrastrar por el clima político que ahora se aprecia en su país y en Europa. Ni a dejarse intimidar por las ideas ultranacionalistas y la persecución al inmigrante promovidas por Donald Trump y su Gobierno.

“El extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad”, dijo en el Congreso. El principio moral que le mueve es la defensa de esa dignidad para la que no hay excepciones: “Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”.

El Papa también desplegó los argumentos de la Iglesia contra el aborto y la eutanasia: “Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia”. Es una posición conocida de la Iglesia que no puede sorprender a nadie a estas alturas y que también defendía el Papa Francisco. No está de más recordar que es una posición minoritaria en la sociedad española. Eso no quiere decir que no sea significativa o que pueda presentarse como irrelevante.

El derecho al aborto forma parte de la parte de la defensa de los derechos de la mujer, un asunto en el que la Iglesia siempre ha llegado tarde a lo largo de la historia.

Entre las ausencias poco comprensibles en el discurso estuvieron los escándalos de los abusos a menores por religiosos en todo el mundo. Habrían tenido un encaje perfecto en la parte dedicada a la defensa de los más vulnerables. León XIV sí mencionó esa herida que avergüenza a la Iglesia y a los católicos en su intervención posterior ante la Conferencia Episcopal. Ordenó a obispos y arzobispos que respondan “con la escucha, la verdad, la justicia y la reparación” ante un hecho que definió como “plaga”. Por la tarde, el Papa se reunió con algunas de las víctimas que reclamaron una respuesta a la comisión puesta en marcha por la Conferencia Episcopal.

Acabado el discurso, todos se apresuraron a destacar lo mucho que coincidía con sus propias ideas. Era inevitable, aunque dio lugar a algunos ejercicios de contorsionismo. Alberto Núñez Feijóo dijo que le gustaba todo: “Desde la primera a la última de sus palabras, lo que ha dicho y cómo lo ha dicho. Desde la A a la Z”. Él sabrá cómo casa la defensa de la dignidad de los inmigrantes con negarles la regularización que acaba de aprobar el Gobierno, es decir, los documentos que los convertirán en sujetos de derechos. Y todo ello mientras su partido pacta con Vox en las comunidades autónomas distintas versiones de la “prioridad nacional” que niega a los que han llegado en los últimos años de Perú o Ecuador aquello a lo que tienen derecho los nacidos en Zamora o Alicante.

Casi lo mismo hizo Santiago Abascal, que no apreció “ninguna contradicción” en las posiciones de su partido con el discurso del Papa después de varias semanas en que dirigentes de Vox le han dicho de todo a Prevost por su apoyo a los inmigrantes y contra los obispos que “hacen negocio con la inmigración”, en palabras de su líder.

El ministro Félix Bolaños prefirió centrarse en el rechazo a la guerra mostrado por el pontífice y se alegró de que el discurso fuera “absolutamente concordante y coherente con la posición del Gobierno” en la defensa de la paz y el Derecho Internacional.

León XIV tendrá esta semana en Canarias otra oportunidad de insistir en su mensaje favorable a la integración de los inmigrantes y el respeto a su dignidad como seres humanos. Es poco probable que los políticos que estén en otra onda vayan a cambiar sus intereses y sus prejuicios. Pero los católicos ya deben tener claro lo que opina su pontífice sobre la dignidad de los extranjeros que levantan este país con su trabajo y su esfuerzo. Respetarlos es de alguna manera una prioridad moral." 

(Iñigo Sáenz de Ugarte, eldiario.es, 08/06/26)

POLITICO: El papa León 14 defiende la integración de los migrantes y critica a los partidos de derecha españoles... El discurso lo enfrenta con el partido de extrema derecha Vox, que hace campaña con una plataforma antiinmigrante, y con el Partido Popular (PP) de centro-derecha... el enfoque del papa en el sufrimiento de los migrantes lo sitúa en una mayor proximidad política con la administración de izquierda del Primer Ministro Pedro Sánchez... añadió que era esencial que los países ofrecieran "caminos seguros y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración"... También se refirió a la guerra en curso entre Estados Unidos e Israel en Irán. Al igual que Sánchez, uno de los críticos más vocales de la operación, Leo ha calificado el conflicto como "no una guerra justa"

"El Papa León XIV el lunes pidió una mayor defensa e integración de los migrantes mientras pronunciaba un discurso ante el parlamento español.

El discurso, pronunciado el tercer día del viaje de una semana de Leo a España, lo enfrenta con el partido de extrema derecha Vox, que ha ido subiendo constantemente en las encuestas mientras hace campaña con una plataforma antiinmigrante, y con el Partido Popular (PP) de centro-derecha.

"La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que se centre en las personas, aborde las causas fundamentales que los obligan a irse y vaya más allá de la mera gestión de los flujos migratorios," dijo el pontífice a los legisladores en Madrid, añadiendo que era esencial que los países ofrecieran "caminos seguros y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración."

Para obtener el apoyo de Vox para formar gobiernos de coalición en Extremadura y Castilla y León, las administraciones regionales lideradas por el PP adoptaron recientemente la política de prioridad nacional del grupo ultranacionalista, que otorga a los ciudadanos españoles acceso preferencial a los beneficios y servicios estatales.

Aunque las encuestas indican que los católicos españoles tienden hacia la derecha del espectro ideológico, el enfoque del papa en el sufrimiento de los migrantes lo sitúa en una mayor proximidad política con la administración de izquierda del Primer Ministro Pedro Sánchez.

Su gobierno de coalición, que comprende al Partido Socialista de centroizquierda y al grupo de extrema izquierda Sumar, está actualmente en el proceso de otorgar estatus legal a medio millón de migrantes indocumentados.

Leo tiene previsto viajar a las Islas Canarias el jueves, donde él y Sánchez participarán en una ceremonia conmemorativa de las vidas de los migrantes africanos que han fallecido mientras intentaban navegar hacia el archipiélago español. Miles de migrantes salen cada año de los países de África Occidental para realizar la peligrosa travesía del Atlántico, y más de 3,000 migrantes murieron tratando de llegar a las costas españolas el año pasado, según la ONG Caminando Fronteras.

Durante su discurso, el papa instó a los legisladores a trabajar “para asegurar que nadie tenga que dejar su hogar debido a la falta de paz, seguridad o condiciones de vida dignas, incluyendo las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática.”

También se refirió a la guerra en curso entre Estados Unidos e Israel en Irán. Al igual que Sánchez, uno de los críticos más vocales de la operación, Leo ha calificado el conflicto como "no una guerra justa".

El papa añadió que la paz es un "imperativo moral," advirtiendo que "el rearme se está presentando una vez más como una respuesta casi inevitable a la fragilidad de la situación internacional."

"La verdadera seguridad," añadió, "proviene de la justicia, el diálogo paciente, el respeto por el derecho internacional y una política capaz de poner las vidas de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra."

 (Jonas Loesel  , POLITICO, 08/06/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)  

8.6.26

BBC: El Papa León XIV ha comenzado su visita oficial a España elogiando la oposición de su gobierno a las guerras, así como su apoyo a los migrantes, y elogió la "fiel adhesión de España al derecho internacional y al multilateralismo"... La inmigración es un tema divisivo en España, y el enfoque del Papa en este asunto durante su gira podría verse como un apoyo al primer ministro socialista... En las Islas Canarias más adelante en el viaje, el Papa estará acompañado por Sánchez para honrar a los miles de migrantes que han muerto tratando de llegar a Europa

 "El Papa León XIV ha comenzado su visita oficial a España elogiando la oposición de su gobierno a las guerras, así como su apoyo a los migrantes.

Hablando en una recepción con el Rey Felipe VI y la Reina Letizia en el Palacio Real de Madrid, el Papa León habló del "compromiso activo de España con la paz y la solidaridad entre los pueblos".

El Primer Ministro Pedro Sánchez ha chocado con el Presidente de EE. UU. Donald Trump por Irán, y con Israel por la guerra en Gaza, y el Papa elogió la "fiel adhesión de España al derecho internacional y al multilateralismo".

Durante su visita de siete días, el Papa León se reunirá con víctimas que han sufrido abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica, así como con grupos que velan por el bienestar de los migrantes.

El Papa León dice que la IA debe ser 'desarmada' en su primera gran enseñanza

La inmigración es un tema divisivo en España, y el enfoque del Papa en este asunto durante su gira podría verse como un apoyo al primer ministro socialista.

También pronunciará un discurso sin precedentes ante el parlamento español.

El pontífice nacido en Chicago ha sido criticado duramente por Trump por sus opiniones anti-guerra.

El mensaje de paz, dijo el Papa en Madrid, "en la actualidad desafortunadamente a algunos les parece ingenuo y a otros les parece provocador" pero debería ser "bienvenido por aquellos que no se encierran en ideologías preconcebidas".

Se esperaba que alrededor de 400,000 personas, en su mayoría jóvenes, asistieran a una vigilia de oración cerca del estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid el sábado.

Hablando con los reporteros en el avión antes de aterrizar, el Papa dijo que el abuso sexual seguía siendo "una herida abierta" para la Iglesia.

El gobierno de Sánchez y la Iglesia Católica en España firmaron un acuerdo en marzo para compensar a las víctimas después de años de quejas de que los líderes religiosos no habían abordado el problema adecuadamente.

Un estudio de 2023 realizado por la oficina del defensor del pueblo español, que investiga denuncias públicas, estimó que el 1.1% de la población había sufrido abusos sexuales a manos de miembros del clero o individuos vinculados a la Iglesia, lo que equivale a 440,000 personas.

La Iglesia ha impugnado estos hallazgos.

El sábado, el Rey Felipe elogió la "claridad y firmeza" del Papa León sobre el tema, diciendo que era "esencial en el proceso de sanación y reparación del daño infligido".

En las Islas Canarias más adelante en el viaje, el Papa estará acompañado por Sánchez para honrar a los miles de migrantes que han muerto tratando de llegar a Europa.

Casi 47,000 personas llegaron a las Islas Canarias en 2024 y la organización no gubernamental española Caminando Fronteras estima que más de 9,000 migrantes han muerto en el intento.

La política de inmigración de España bajo su gobierno de izquierda contrasta marcadamente con la de gran parte de Europa e incluye planes para otorgar estatus legal a unos 500,000 migrantes indocumentados, lo que les permitirá integrarse formalmente en el mercado laboral.

En una nota más ligera, cuando un reportero le preguntó en el vuelo a España si prefería al Barcelona o al Real Madrid, Leo respondió con el típico tacto diplomático que el Papa apoyaba a todos los equipos.

"Pero Prevost es del Real Madrid," añadió, usando su nombre de nacimiento Robert Francis Prevost." 

(Tom McArthur, BBC, 07/06/26, traducción Quillbot, enlaces en el original) 

28.5.26

Laudatio a Pedro Sánchez de un empresario del calzado, ni más ni menos: “Afortunadamente el gobierno acaba de aprobar la regularización de medio millón del migrantes... Cuando vas a nuestra fábrica solo ves gente de fuera, lo mismo que en los restaurantes. Todos queremos ser abogados, ingenieros, bomberos, mossos de esquadra, nadie quiere estar en una fábrica o en una tienda. Los extranjeros son los que nos están sacando las castañas del fuego a los empresarios... Que o subimos el salario mínimo o la gente no va a poder comprar nuestras zapatillas. No te digo que nos desmadremos, pero no hay otra vuelta de hoja... No tengo ningún problema en reconocer que igual tenemos al mejor presidente de la historia. Que se haya enfrentado al presidente americano y que diga que él decide el presupuesto del país y no otros, teniendo en cuenta que (Trump) organizó un golpe de Estado con la entrada en el Capitolio… nos guste o no nos guste, lo hayamos votado o no, me parece de lo más sensato. Aparte de que hay una cosa que me fascina del presidente del Gobierno español, implementa un discurso y la oposición solo lo puede rebatir. No tienen nada que aportar, solo dicen que les parece mal. Ha sobrevivido a Susana Díaz, se ha reunido con los catalanes, ha sido apoyado por Bildu… Es que es como los de The Walking Dead, se levanta de las cenizas y consigue hacerlo mejor" (Xavi Berneda)

 "Xavi Berneda (Sant Boi de Llobregat, 55 años) es consejero delegado pero se presenta en redes sociales como “il piu grande Capo” de la marca de zapatillas Munich. Perteneciente a la tercera generación de zapateros, es un polvorín como conversador. Salvo del Barça, en la charla sale un poco de todo mientras bebe un café solo y agua con gas. Oficio, política, familia se mezclan sin solución de continuidad. Antes, mientras posa para las fotos, bromea: “Sácame guapo que tengo que ligar”.

Pregunta. Duerme en un hostal cada vez que viene a Madrid.

Respuesta. Y he venido en metro. ¿Por qué tengo que coger un hotel de cinco estrellas si hay un hostal fabuloso de un amigo mío arquitecto, cuando voy solo a dormir porque mañana tengo el vuelo a las 7.05 a Barcelona? No es postureo, es que hay que ser sostenible y solo puedo exigir ahorro y decoro a los demás si yo lo aplico. Mi abuelo decía que ninguna empresa se arruina por comer y dormir bien. Otra cosa es quemar dinero.

P. “Las empresas tienen que estar al lado del pueblo”, dijo en otra entrevista.

R. Al lado del trabajador, del pueblo, del territorio… Es que nuestro primer cliente es nuestro empleado. Mejor no darle tantas vueltas a cuánto facturamos, sino a cuánta gente damos trabajo. Cuando dije esa frase la situación no era como la de ahora. Tenemos un absentismo laboral muy alto, por ejemplo. Afortunadamente el gobierno acaba de aprobar la regularización de medio millón del migrantes. Pero hay otra conversación en torno a todo esto. Se me ocurre, por ejemplo, si quieres que tu hijo trabaje en una fábrica de calzado.

P. Respóndame a su propia pregunta.

R. Cuando vas a nuestra fábrica solo ves gente de fuera, lo mismo que en los restaurantes. Todos queremos ser abogados, ingenieros, bomberos, mossos de esquadra, nadie quiere estar en una fábrica o en una tienda. Los extranjeros son los que nos están sacando las castañas del fuego a los empresarios. He sido presidente de la patronal de deportes durante ocho años.

P. ¿Qué puede contarme esa experiencia?

R. Que o subimos el salario mínimo o la gente no va a poder comprar nuestras zapatillas. No te digo que nos desmadremos, pero no hay otra vuelta de hoja. Para mí no es bandera lo que pueda decir el presidente de la CEOE, no lo he votado.

P. Pertenece a la tercera generación de zapateros. ¿Cuántas veces le han dicho eso de que la primera monta la empresa, la segunda la lleva al éxito y la suya se la carga?

R. Desde que nací. Recuerdo que antes de un vuelo a China me compré un libro sobre la sucesión en la empresa familiar. Hablaba de ocho errores y yo determiné que nosotros teníamos dos más de los que estaban en ese libro (risas). Matemáticamente es imposible que yo sea el mejor gestor porque sea el hijo de, como si fuera un Borbón. Nuestro trabajo es un oficio, hacemos zapatos.

P. ¿Usted sabe hacerlos?

R. Claro. Me castigaron yendo a hacer caucho a Alicante porque era mal estudiante. Circulé por ocho o nueve colegios, algunos por cambio de residencia. La gente dice que tengo hiperactividad, pero yo creo que hablo rápido, poco más.

P. ¿Sus hijos saben hacerlos?

R. No sé si después de esto iré a la cárcel, pero tienen la obligación desde los diez años de ir como mínimo una semana a la fábrica a poner cordones, hacer selección de producto, suelas…

P. ¿Tiene buena relación con ellos?

R. En aquel momento no, porque la fábrica funciona de seis de la mañana a dos de la tarde, y el conductor que los llevaba salía a las 4:45 de la mañana. Muy contentos no iban, vamos. Un hijo está en la empresa, una hija hace la carrera y trabaja en una tienda, pero no quiere decir quién es, a la otra también la tengo entrando y saliendo y con la universidad. Como mínimo que aprendan el oficio que les ha proporcionado el agua caliente en casa.

P. Cuando nos hemos saludado le he preguntado cómo estaba y me ha dicho: “Yo bien, la empresa no tanto”.

R. La situación coyuntural es una crisis de civilización, no he visto una cosa igual en mi vida. Si tenemos unos precios de alquiler del metro cuadrado imposibles, la gente tiene que destinar ese presupuesto para poder vivir. Hemos echado de las ciudades a la gente, y en el caso de Barcelona se nos caen los trenes, con lo que ir a trabajar nunca te lleva menos de una hora. Comprar, que es algo del precortex frontal, puro placer, deja de serlo. Por eso se refugian en el oro y la plata. No hace falta que te de más datos de la foto. Vamos a fogonazos, no hay estabilidad. Y tenemos un presidente estadounidense que ha invadido ya unos cuantos países.

P. En redes sociales habla mucho del Barça y de política.

R. No tengo ningún problema en reconocer que igual tenemos al mejor presidente de la historia. Que se haya enfrentado al presidente americano y que diga que él decide el presupuesto del país y no otros, teniendo en cuenta que (Trump) organizó un golpe de Estado con la entrada en el Capitolio… nos guste o no nos guste, lo hayamos votado o no, me parece de lo más sensato. Aparte de que hay una cosa que me fascina del presidente del Gobierno español, implementa un discurso y la oposición solo lo puede rebatir. No tienen nada que aportar, solo dicen que les parece mal. Ha sobrevivido a Susana Díaz, se ha reunido con los catalanes, ha sido apoyado por Bildu… Es que es como los de The Walking Dead, se levanta de las cenizas y consigue hacerlo mejor." 

(Entrevista a Xavi Berneda, Ángeles Caballero , El País, 27/05/26)  

4.5.26

La ceguera de Europa... Eurostat prevé que, incluso contando con migración, la UE perderá 53 millones de habitantes de aquí a 2100. Esto es: para conservar intacto el equilibrio actual entre trabajadores y jubilados, la inmigración por sí sola no basta. Pero sin ella será imposible mantenerse a flote... para mantener constante la población total de la UE bastarían unos 900.000 inmigrantes anuales; pero para mantener la actual ratio de dependencia de mayores harían falta 13,5 millones al año. Una cifra que a la mayoría de los demógrafos les parece impracticable... De estos datos se deduce el vuelco demográfico al que estamos llamados... La realidad es que los esfuerzos de integración son necesariamente bilaterales. O multilaterales, si nos atenemos a las diferentes procedencias de la inmigración que transformará el continente durante este siglo... La propia Europa oficial ya lo admite cuando define la integración como una acomodación mutua y cuando el Consejo de Europa la resume como aprender a “vivir juntos como iguales en dignidad”... Pero ahí tenemos a nuestros próceres políticos relacionando inmigración con delincuencia, un discurso basado en el miedo con el que obtienen suculentos réditos electorales para evitar hablar de realidades incómodas (Diego de la Serna)

"La regularización extraordinaria de 500.000 migrantes en España no ha sido criticada oficialmente por la Comisión Europea. La reacción ha sido muy escueta y medida. Una cautela que en el lenguaje institucional no expresa un apoyo implícito. La inmigración es un tema de gran sensibilidad electoral en Europa. Un compuesto químico altamente inestable en el debate político. Mezclado y aderezado con llamadas emocionales al “ser y estar” europeo, supone un descarnado abordaje político para hacerse con el voto del desencanto electoral, fenómeno que atraviesa horizontalmente todas las ideologías. En el debate del Parlamento Europeo dedicado a la regularización española, las soflamas más reaccionarias las protagonizó la extrema derecha europea y contamina ya el discurso de los principales partidos conservadores. Se quejan de las consecuencias que tendrá sobre Schengen, del efecto llamada y presentan la inmigración como un apocalíptico choque de civilizaciones, una invasión que acabará con nuestra forma de vida europea. 

El comisario de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, aclaró que “un permiso de residencia no es un pase libre para desplazarse por la Unión”. El comisario trataba de incluir un poco de didáctica al solivianto de la derecha europea. Si una persona regularizada por un Estado miembro aparece en situación irregular en otro país de la UE o solicita allí asilo, debe regresar al Estado que expidió el permiso, advirtió Brunner. Lo dijo casi entre dientes, con ese lenguaje contenido que delata que estamos ante un tema resbaladizo, esa patata calentita que hay que manejar sin manifestar dolor. No me hagan hablar, por favor, parecía decir.

Oficiosamente, la aparente tolerancia institucional se torna en una incomodidad política, recibida sin entusiasmo por los efectos secundarios que pueda generar a nivel político. La decisión española, se recuerda, no está plenamente en sintonía con el catenaccio al que tiende la nueva política consensuada en el Pacto sobre Migración y Asilo, que entrará plenamente en vigor el próximo 12 de junio.

Sin embargo, el debate parece haber quedado encapsulado a nivel parlamentario. La Comisión y los gobiernos europeos, aparentemente, no quieren entrar en confrontación directa con Madrid. Pero no es solamente eso. La inmigración es una realidad incómoda.

Es cierto que la regularización de migrantes seguirá siendo una decisión de ámbito nacional, pero su manoseo, ejercido sin complejos, lo convierte en una poderosa arma de confrontación política. Este hecho explica, en parte, la ausencia de reacciones oficiales de los gobiernos europeos: hay costes políticos internos en forma de agrios debates que no se desean alimentar. Debates en los que se confunden, con alevosía, la regularización (permiso de residencia o estancia legal a personas que ya están en situación irregular dentro del país ) con materias concretas que sí comprometerán a partir de ahora a los 27: un sistema de cribado, procedimientos de asilo, solidaridad entre Estados, reubicación, retornos y algunas vías legales de protección, como el reasentamiento y la admisión humanitaria.

Parémonos un momento para ver qué dicen las cifras sobre demografía europea e inmigración. Abramos unas líneas sobre el plano general de las proyecciones a medio y largo plazo.

La UE suma una población total de 450,6 millones de habitantes en 2025. 46,7 millones de esa cifra corresponden a personas que nacieron fuera de Europa, la inmigración extracomunitaria. Esto es, son el 10,4% de esa avanzadilla de millones que según la extrema derecha va a acabar con nuestra civilización.

La ONU prevé que para 2050 la población mundial alcance los 9.700 millones, un crecimiento considerable si tenemos en cuenta que en 1950 éramos 2.500 millones de almas sobre la faz de la tierra.

El crecimiento se concentra cada vez más en los países de renta baja y media, especialmente en África subsahariana, que aportará más de la mitad del aumento de la población mundial hasta mediados de siglo. Y será África el continente que influya más en la inmigración europea.

Por su parte, Europa envejece. Eurostat prevé que, incluso contando con migración, la UE perderá 53 millones de habitantes de aquí a 2100. Esto es: para conservar intacto el equilibrio actual entre trabajadores y jubilados, la inmigración por sí sola no basta. Pero sin ella será imposible mantenerse a flote. Una realidad incómoda para el discurso ideológico que presenta a la inmigración como un problema para la subsistencia de la cultura europea en general y la local en particular. Los datos son conocidos por todos los europarlamentarios que hayan leído el informe que cuelga en la web de la Comisión Europea titulado “Migración, movilidad y mercado laboral de la UE” de noviembre de 2025.

El caso español es peculiar. España no solo recibe más inmigración latinoamericana que cualquier otro país europeo, sino que una parte creciente de esa inmigración se convierte en población estable, trabajadora y cotizante.

Aunque Marruecos seguirá siendo una pieza central por su peso laboral en España, el fenómeno latinoamericano es ya muy superior. No existe un número mágico que establezca la cantidad de inmigrantes que son necesarios para mantener la tan repetida “calidad de vida”. Dependerá de las políticas que ajusten la vida laboral de los trabajadores, la productividad, el diseño del sistema de pensiones y la activación de la población infrautilizada (mujeres y mayores). Basándose en estudios de la ONU y en estimaciones propias, el Consejo de Europa ya emitió un informe en 2002 que sigue estando vigente: para mantener constante la población total de la UE bastarían unos 900.000 inmigrantes anuales; pero para mantener la actual ratio de dependencia de mayores harían falta 13,5 millones al año. Una cifra, por otro lado, que a la mayoría de los demógrafos les parece impracticable.

En cualquier caso, sí sabemos el número aproximado de inmigrantes que han llegado a Europa en la última década. Son cifras de Eurostat: 2,4 millones anuales antes de la pandemia, cayó a 1,9 millones en 2020, repuntó a 2,3 millones en 2021 y se disparó hasta 5,3 millones en 2022, para moderarse después a 4,4 millones en 2023 y 4,2 millones en 2024.

Hasta aquí las cifras.

Reducir la inmigración a un mero cálculo económico supone un ejercicio poco edificante. Pero ayuda a aclarar el debate. Son muchos los temas que la UE debe abordar con urgencia. Ninguno de ellos podrá soslayar en su ecuación la presión demográfica a la que está sometido el continente.

Con los datos arriba expuestos se deduce el vuelco demográfico al que estamos llamados. Sobre esta base, resulta alarmante el aumento del discurso etnonacionalista al que se relega la inmigración. Destila racismo. El etnonacionalismo concibe la nación basada en la pertenencia étnica, cultural o ancestral, más que en la ciudadanía compartida. Un término empleado en el ámbito académico dedicado al estudio de la extrema derecha y los nacionalismos excluyentes, y que se incorpora ahora al discurso público, a los periódicos y al calor del debate tertuliano, en busca de una mayor precisión de las ideas.

La realidad es que los esfuerzos de integración son necesariamente bilaterales. O multilaterales, si nos atenemos a las diferentes procedencias de la inmigración que transformará el continente durante este siglo, y los que sigan. Con el debate situado en la esquina puramente identitaria y cultural, resulta casi un suicidio político subirse a una tribuna y afirmar que somos los propios europeos los que también debemos integrarnos con las personas que vienen de fuera. Es una realidad que quita votos. Es una realidad incómoda. Pero es una realidad que requiere una buena dosis de pedagogía.

La propia Europa oficial ya lo admite cuando define la integración como una acomodación mutua y cuando el Consejo de Europa la resume como aprender a “vivir juntos como iguales en dignidad”.

En su Plan de acción sobre integración e inclusión para 2021-2027, la UE defiende un “proceso dinámico y bidireccional de acomodación mutua”. Un plan que requiere de medios, presupuesto y un explícito apoyo común de gobiernos y partidos para no sonar a la inocente melodía del idealismo hueco.

Pero ahí tenemos a nuestros próceres políticos relacionando inmigración con delincuencia, con terrorismo o con la disparatada teoría del gran reemplazo. Un peligroso discurso basado en el miedo con el que obtienen suculentos réditos electorales para evitar hablar de realidades incómodas." 

(Diego de la Serna, CTXT, 30/04/2026 )

29.4.26

Imanol Zubero: Una respuesta más compleja y más honesta a la cuestión de la “preferencia nacional”... los nativismos contemporáneos implican exclusión, jerarquización de vidas y negación de derechos básicos, pero hay que evitar la ingenuidad de ignorar que esa lógica está inscrita en la propia arquitectura del Estado moderno... Ferrajoli y Baumann no proponen una ruptura inmediata con el Estado-nación, sino una estrategia de transformación progresiva de sus categorías... su aportación más sugerente es el desplazamiento del eje de derechos desde la ciudadanía hacia la residencia. Esta idea introduce una vía intermedia entre el universalismo abstracto y el realismo estatal: reconocer derechos efectivos a quienes viven en un territorio, independientemente de su estatus formal... reconfigurar progresivamente la titularidad de derechos en torno a la persona y a la residencia, abriendo espacios de igualdad efectiva dentro y más allá del Estado... Esto no elimina de un plumazo las tensiones, pero sí mueve el terreno del debate. Frente a la dicotomía empobrecida entre “preferencia nacional” o “fronteras abiertas” entendidas de forma caricaturesca, introduce una agenda más exigente: la de construir instituciones que hagan compatibles la garantía de derechos con la pluralidad y movilidad de las sociedades contemporáneas... (o sea, es español el que vive, trabaja y paga impuestos en España, aunque no quiera ser catalán)

"La llamada “preferencia nacional”, tal como ha sido planteada en el acuerdo entre PP y Vox en Extremadura, no es simplemente una medida técnica de política social o económica: es, en realidad, una toma de posición moral y política de gran calado. Supone establecer una jerarquía de dignidad entre seres humanos en función de su pertenencia nacional, y eso la sitúa en una tradición claramente iliberal. La idea de que los derechos, o incluso el acceso a bienes básicos, deben depender del origen o la nacionalidad rompe con uno de los pilares normativos de las democracias contemporáneas: la igualdad moral de todas las personas.

Desde este punto de vista, la propuesta de Vox, y la asunción de sus premisas por parte del PP, encierra una profunda inhumanidad. No se trata solo de que discrimine a quienes llegan desde fuera, aunque esa llegada se haya producido en muchos casos hace años; es que redefine la comunidad política como un espacio de exclusión, donde la otra y el otro son sospechosos por definición. En un contexto global marcado por las migraciones, muchas de ellas forzadas por conflictos, desigualdades estructurales o crisis climáticas, esta concepción no solo resulta éticamente problemática, sino que contribuye a erosionar los fundamentos mismos de la convivencia democrática.
Nación, ciudadanía y exclusión: los límites del marco estatonacional

Ahora bien, una crítica honesta no puede detenerse ahí. Existe un riesgo evidente en limitarse a denunciar la “preferencia nacional” como si fuera una anomalía introducida por la extrema derecha. En realidad, esa lógica, aunque sea en formas más suaves o implícitas, está profundamente arraigada en la organización estatonacional del mundo moderno. Los Estados, incluso los más liberales, operan sobre la base de una distinción entre nacionales y no nacionales, entre quienes pertenecen plenamente a la comunidad política y quienes no. La ciudadanía, con todo su valor emancipador, también es un mecanismo de delimitación.

Aquí resulta iluminadora la reflexión de R. H. S. Crossman sobre la dificultad de definir qué es una nación. Sus ejemplos son incisivos: el nazi que apela al linaje biológico mientras perpetra el genocidio; el inglés que invoca la historia y la cultura mientras convive con tensiones internas en el Reino Unido; el estadounidense que habla de voluntad política común mientras evita mirar de frente sus propias fracturas raciales y sus políticas migratorias restrictivas. La lección es clara: ya sea racial, cultural o cívica, toda definición de nación contiene elementos problemáticos, exclusiones más o menos explícitas, zonas de sombra.

Esto cuestiona también la supuesta solución ofrecida por la distinción clásica entre el nacionalismo culturalista de Johann Gottfried Herder y el nacionalismo cívico de Ernest Renan. La célebre idea de Renan de la nación como un “plebiscito cotidiano” resulta seductora porque parece desplazar el foco desde la identidad esencial hacia la voluntad compartida. Sin embargo, esta visión presupone una homogeneidad que rara vez existe. ¿De verdad todos los miembros de una comunidad nacional comparten por igual una historia de sacrificios? ¿No es más preciso afirmar que esa historia está atravesada por conflictos, desigualdades y memorias divergentes, en las que algunas personas y grupos se han sacrificado o han sido sacrificados en favor de otros? Frente al idealismo de Locke y Rawls, no hay contrato social que no sea al tiempo un contrato sexual (Pateman), racial (Mills) y clasista (Marx) y, por lo mismo, nunca igualitario.

En toda sociedad compleja hay grupos que han sido sistemáticamente marginados, explotados o silenciados, mientras otros han acumulado privilegios. Presentar la nación como una comunidad de destino homogénea implica invisibilizar esas tensiones. En ese sentido, la mirada de Renan, aunque menos abiertamente excluyente que la de Herder, también puede derivar en una forma de totalización que resulta peligrosa.

La reflexión de José Antonio de Obieta Chalbaud (jurista y teólogo vasco, uno de los principales especialistas en derecho internacional público y derechos humanos en el ámbito hispano durante la segunda mitad del siglo XX), sobre el derecho de autodeterminación introduce otra perspectiva inquietante. Su insistencia en el derecho de un pueblo a definirse a sí mismo, decidiendo quién pertenece y quién no, pone de relieve un problema central: la delimitación de la comunidad nacional nunca es neutral ni pacífica. Escribe Obieta: «Pueden llegar a ser extremadamente peligrosas para un pueblo esas expresiones de carácter demagógico expresadas a veces por algunos líderes políticos –ignorantes o malignos– que propugnan como criterio para determinar la pertenencia de ciertas personas o grupos a un pueblo el hecho de residir simplemente en él, o aun inclusive el de “vender en él su fuerza de trabajo”. Si en ningún Estado del mundo se siguen criterios tan laxos y simplistas para obtener la nacionalidad, ¿por qué habría de seguirlos cuando se trata de meros grupos étnicos, o pobres pueblos indefensos, quienes a diferencia de los Estados, no poseen poder político propio capaz de contrarrestar eficazmente las consecuencias desnacionalizadoras que la aplicación de tales principios podrían producir?» (El derecho humano de la autodeterminación de los pueblos, Tecnos, 1993).

Cuando el autor advierte contra criterios “laxos” como la residencia o la participación económica, está señalando el temor a la dilución identitaria, pero también legitima la posibilidad de exclusiones más rígidas. El argumento puede justificar políticas profundamente discriminatorias bajo la apariencia de defensa colectiva.

Lo que emerge de todo este entramado es una tensión hoy por hoy irresoluble: por un lado, la aspiración universalista de igualdad; por otro, la realidad de comunidades políticas que se definen mediante fronteras, tanto físicas como simbólicas y, sobre todo, éticas. La “preferencia nacional” de Vox no es, en ese sentido, una aberración aislada, sino una radicalización explícita de una lógica que ya está presente, aunque más disimulada, en el funcionamiento de los Estados.

Precisamente por eso resulta tan importante combatirla. No basta con señalar su crudeza; hay que cuestionar las bases que la hacen posible. Defender una sociedad decente implica no solo rechazar las formas más agresivas de exclusión, sino también interrogar críticamente los límites de nuestras propias categorías políticas. La ciudadanía, la nación, el Estado: todos ellos deben ser repensados a la luz de un principio más exigente de justicia.

En última instancia, la cuestión no es si puede existir alguna forma de preferencia hacia los propios -algo que, en cierto grado, parece inevitable en el marco estatal-, sino hasta qué punto estamos dispuestas a aceptar que esa preferencia se traduzca en desigualdad estructural, en negación de derechos, en deshumanización de la otra y el otro. La propuesta de Vox responde a esa pregunta de la peor manera posible. La tarea crítica consiste no solo en rechazarla, sino en impedir que su lógica siga filtrándose, de manera más sutil, en el sentido común de nuestras democracias.
Cuando la preferencia nacional se vuelve social

En octubre de 2007 la revista El Viejo Topo, referencia esencial del pensamiento crítico durante la transición y buena parte de los años de democracia en España, publicó un Informe sobre la inmigración firmado por Jorge Vestrynge. Su planteamiento, formulado desde posiciones que se reclamaban abiertamente críticas con el neoliberalismo, introducía una defensa de la prioridad de los nacionales en el acceso a recursos escasos -empleo, prestaciones, servicios públicos- en nombre de la protección de las clases populares. Aquí la “preferencia nacional” ya no se presentaba como una cuestión identitaria o cultural, sino como una supuesta exigencia de justicia social. El informe finalizaba planteando el siguiente decálogo, que reproduzco literalmente:

1º. Hasta poder asistir correctamente a los inmigrantes que están ya dentro de España, cerrar puertas al menos a los inmigrantes no comunitarios.

2º. Expulsión de todos los inmigrantes que hayan cometido delitos importantes y, desde luego de todos los ilegales. Primero porque no existe ningún derecho humano (ni en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano francesa ni en la onusiana) que permita forzar la entrada a la casa del vecino (y menos aún sin aceptar cumplir con las normas básicas de convivencia de la casa huésped). Segundo, porque si la inmigración tira los salarios a la baja, la ilegal los lleva al abismo…

3º. Inmigración sólo aceptada en base a contratos previamente obtenidos y temporales (y validados, por un visado en buena y debida regla en el caso de inmigrantes no comunitarios): si la precariedad afecta al trabajador español y al inmigrante legal ya establecido, lo menos es que al mismo rasero sea sometido el “aspirante” no comunitario.

4º. Números clausus en las empresas: en tanto se cumpla dicha limitación, aportarán las empresas una cantidad a la Seguridad Social destinada a financiar los gastos de vivienda, sanidad y educación tanto del inmigrante como de su familia “reagrupada” y del coste del transporte de repatriación. En el caso de que la empresa emplee ilegales habría que duplicar esa aportación.

5º. Políticas estrictas de visados para el llamado “falso turismo”.

6º. Legalizaciones sólo caso por caso.

7º. Nacionalizaciones sólo caso por caso y tras 5 años de residencia permanente, y siempre y cuando la entrada en el país sea legal y no se haya delinquido gravemente.

8º. Reagrupación familiar sólo en el caso de familias de la Europa comunitaria.

9º. Cuatro años de vida en común demostrada para obtener la nacionalidad por matrimonio o pareja de hecho.

10º. Dichas medidas podrán ser suavizadas en el caso de los inmigrantes procedentes de la UE.

El mecanismo de fondo es inquietantemente similar. Lo que cambia es el lenguaje, no la lógica: donde la derecha radical habla de identidad, amenaza o civilización, ciertas formulaciones de izquierda apelan a la protección social, al conflicto distributivo o a la soberanía económica. Pero en ambos casos se introduce una frontera moral entre quienes “merecen primero” y quienes deben esperar o quedar fuera. Se establece, de nuevo, una jerarquía de acceso basada en la pertenencia.

Un año después, en la misma revista, Vestrynge se reafirmaba en su propuesta y respondía a quienes le habían criticado con un artículo titulado Cuando las barbas de tu vecino…, en el que, afirmando que “los trabajadores son en primer lugar los nuestros, los españoles, y los europeos. Eso primero y después lo demás”, concluía así: “Entonces: si la inmigración es un arma en manos del capital para luchar contra las reivindicaciones de nuestros trabajadores y mantener tasas altas de beneficio, ¿cómo no ver que la defensa de nuestros trabajadores pasa por una regulación estricta de la inmigración? Y que es a los comunistas a quien corresponde, por excelencia, la defensa de nuestros trabajadores. ¿O creen ustedes que las demás fuerzas políticas del sistema lo van a hacer? Porque no lo harán; entonces, el etnonacionalismo surgiría, y hará inútil, sobrante, a la izquierda real”.

Esto obliga a afinar la crítica: no basta con denunciar la crudeza discursiva de Vox, hay que identificar el patrón común que permite que esa crudeza sea políticamente inteligible e incluso, en ciertos contextos, socialmente aceptable. Y ese patrón tiene que ver con la naturalización de la comunidad nacional como sujeto prioritario de derechos.

En el caso de Vestrynge, la argumentación se apoya en una premisa que puede parecer intuitiva: en un contexto de escasez, el Estado debe proteger preferentemente a los suyos. Pero esa premisa encierra varios problemas de fondo. El primero es que desplaza el foco del conflicto: en lugar de interrogar las causas estructurales de la escasez -las desigualdades globales, las dinámicas del capital, las políticas económicas-, sitúa el problema en la competencia entre pobres, entre nacionales y migrantes. El resultado es una forma de redistribución excluyente que no cuestiona el marco general, sino que lo gestiona mediante la segmentación de derechos.

El segundo problema es más profundo: aceptar ese principio implica asumir que la igualdad moral entre seres humanos puede ser legítimamente suspendida en función de la pertenencia política. Y una vez que se acepta esa excepción, el terreno queda abonado para ampliarla, endurecerla y radicalizarla. Ahí es donde las posiciones de derecha encuentran un espacio fértil: no necesitan construir su lógica desde cero, sino llevarla a sus últimas consecuencias. En este sentido, la “preferencia nacional de izquierdas” no es un antídoto frente a la versión iliberal de Vox, sino una de sus condiciones de posibilidad. Funciona como un puente conceptual que traduce una lógica de exclusión en términos socialmente más aceptables, pero sin desactivarla.

Volvemos así al problema de fondo que atraviesa toda la reflexión: la tensión entre universalismo e inscripción estatal de los derechos. La izquierda, históricamente, ha oscilado entre ambos polos. Por un lado, una vocación internacionalista, igualitarista, que reconoce en todo ser humano un sujeto de derechos; por otro, una práctica política que se despliega dentro de marcos estatales y que, en ocasiones, asume sus límites como inevitables. El riesgo aparece cuando esos límites dejan de ser percibidos como una constricción a superar y pasan a ser reivindicados como principio normativo. Cuando la ciudadanía deja de ser un instrumento provisional de organización política para convertirse en un criterio legítimo de exclusión moral.

La lección que se desprende tanto del acuerdo PP-Vox como de las posiciones de Vestrynge es, a mi juicio, bien clara: la “preferencia nacional” no es un accidente ideológico, sino una tentación estructural de todas las sociedades enriquecidas en el marco de esta necronomía capitalista. La derecha la expresa de forma más descarnada, ciertas corrientes de izquierda la reformulan en clave social, pero ambas beben de una misma fuente: la aceptación de que la comunidad política puede y debe priorizar a los suyos frente a los otros.
Universalismo en tensión: de la crítica a las alternativas posibles

Frente a todo lo expuesto, la tarea crítica no puede limitarse a elegir la versión “menos mala”, exige cuestionar la propia premisa básica y resistirse a la comodidad de respuestas que, bajo distintas banderas, terminan por legitimar lo que en el fondo comparten: la exclusión radical de vidas que, simplemente, no importan.

Propuestas como las de Luigi Ferrajoli y Gerd Baumann permiten dar un paso decisivo en la reflexión: pasar de la crítica necesaria de la “preferencia nacional” a la exploración de alternativas normativas que no sean meramente idealistas, pero tampoco resignadas al marco existente.

En su ensayo Derechos y garantías Ferrajoli formula su diagnóstico con una claridad difícil de eludir: la ciudadanía, que en su origen moderno funcionó como un mecanismo de inclusión frente a los privilegios estamentales, se ha invertido en su función histórica. Hoy, en un mundo atravesado por desigualdades globales profundas y por movimientos migratorios masivos, la ciudadanía de los países ricos actúa como un “privilegio de estatus”, es decir, como un dispositivo de exclusión. Esta inversión es clave para entender por qué la “preferencia nacional” resulta tan fácilmente defendible desde posiciones tan distintas: porque se apoya en una estructura jurídica y política que ya discrimina de facto. La radicalidad de Ferrajoli no reside solo en la denuncia, sino en la consecuencia que extrae: si queremos tomarnos en serio la universalidad de los derechos fundamentales, debemos desvincularlos de la ciudadanía como pertenencia estatal. Y esto no en abstracto, sino en un punto muy concreto y sensible: el derecho de residencia y el derecho de circulación. Es decir, allí donde hoy se juega de manera más evidente la frontera entre inclusión y exclusión, el “derecho a tener derechos” (Hannah Arendt),

Esta propuesta tiene una virtud decisiva frente a las derivas nativistas, tanto de derechas como de izquierdas, al desactivar el presupuesto de escasez nacionalmente delimitada. Si los derechos fundamentales no dependen de la ciudadanía, la pregunta deja de ser “a quién priorizamos” dentro de una comunidad cerrada, y pasa a ser “cómo garantizamos derechos en un marco ampliado”. La lógica de la preferencia pierde así parte de su fuerza justificativa. Ahora bien, el propio planteamiento de Ferrajoli se enfrenta a una dificultad evidente: su viabilidad política en un mundo organizado en Estados soberanos. Y aquí es donde la reflexión de Baumann introduce un elemento de mediación especialmente valioso.

En El enigma multicultural, Baumann no propone una ruptura inmediata con el Estado-nación, sino una estrategia de transformación progresiva de sus categorías. Su primer movimiento es desmitificador: reconocer el Estado-nación como una construcción problemática, “pseudoétnica” y “pseudosecular”. Es decir, como una forma histórica contingente que no debe ser naturalizada. Pero su aportación más sugerente, en relación con el debate que nos ocupa, es el desplazamiento del eje de derechos desde la ciudadanía hacia la residencia. Esta idea -que converge claramente con Ferrajoli- introduce una vía intermedia entre el universalismo abstracto y el realismo estatal: reconocer derechos efectivos a quienes viven en un territorio, independientemente de su estatus formal.

Este desplazamiento tiene implicaciones profundas. En primer lugar, rompe la identificación automática entre pertenencia nacional y titularidad de derechos, sin necesidad de abolir de inmediato el marco estatal. En segundo lugar, reduce el espacio político de la “preferencia nacional”, al ampliar la comunidad de quienes tienen derecho a reclamar igualdad. Y en tercer lugar, introduce un criterio más empírico y menos identitario: la vida en común, la participación de hecho en una sociedad. A esto se suma otro elemento clave en Baumann: la necesidad de “desreificar” las identidades. Es decir, dejar de concebir las identidades nacionales, étnicas o religiosas como bloques fijos y homogéneos, y entenderlas como procesos dinámicos, atravesados por relaciones y conflictos. Esta perspectiva conecta directamente con la crítica previa a las concepciones de nación -desde Herder hasta Renan- y refuerza la idea de que toda política basada en una comunidad homogénea es, en el mejor de los casos, una simplificación, y en el peor, una mistificación peligrosa.

La convergencia entre Ferrajoli y Baumann permite, por tanto, esbozar una respuesta más compleja y más honesta a la cuestión de la “preferencia nacional”. Por un lado, mantienen una crítica firme a su formulación explícita en los nativismos contemporáneos: porque implica exclusión, jerarquización de vidas y negación de derechos básicos. Pero, por otro, evitan la ingenuidad de ignorar que esa lógica está inscrita en la propia arquitectura del Estado moderno. La salida que sugieren no es inmediata ni sencilla. Implica, en esencia, un doble movimiento: 1) desnaturalizar la ciudadanía como criterio último de distribución de derechos, reconociendo su carácter histórico y excluyente; 2) reconfigurar progresivamente la titularidad de derechos en torno a la persona y a la residencia, abriendo espacios de igualdad efectiva dentro y más allá del Estado. Por aquí va, o debería ir, el proceso de regularización extraordinaria actualmente en marcha.

Esto no elimina de un plumazo las tensiones, pero sí mueve el terreno del debate. Frente a la dicotomía empobrecida entre “preferencia nacional” o “fronteras abiertas” entendidas de forma caricaturesca, introduce una agenda más exigente: la de construir instituciones que hagan compatibles la garantía de derechos con la pluralidad y movilidad de las sociedades contemporáneas. En este sentido, las propuestas de Ferrajoli y Baumann no solo ayudan a repensar críticamente la “preferencia nacional”; permiten también desenmascarar su aparente realismo. Porque lo que hoy se presenta como sentido común -priorizar a “los nuestros”- descansa en una estructura que ellos mismos muestran como contingente, problemática y, en última instancia, reformable.

La cuestión no es si podemos prescindir completamente de toda forma de delimitación política, sino si estamos dispuestas a aceptar que esa delimitación siga funcionando como un criterio legítimo de desigualdad en derechos fundamentales. Ahí es donde nuestra crítica debe mantenerse firme: no, no estamos dispuestas a aceptarlo. Y ahí es también donde estas propuestas, aun con todas sus dificultades, abren un horizonte que va más allá de la resignación o del repliegue identitario."

( Imanol Zubero , Noticias Obreras, 26/04/26)