Mostrando entradas con la etiqueta Tecnología: inteligencia artificial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tecnología: inteligencia artificial. Mostrar todas las entradas

18.7.26

Discurso del presidente chino, Xi Jinping, en la reunión sobre Gobernanza Global de la Inteligencia Artificial... Los seres humanos debemos responder a las preguntas que plantea nuestro tiempo: ¿Cómo convivir con las máquinas pensantes? Desde la perspectiva china, todos los países deberían adoptar un enfoque centrado en las personas y desarrollar la IA para el bien común. Con este fin, deseo compartir cuatro observaciones... En primer lugar, debemos adherirnos al principio de apertura y beneficio mutuo, e impulsar el desarrollo basado en la innovación. Debemos aprovechar esta oportunidad única e histórica para fomentar el código abierto, la transparencia, la colaboración y el intercambio... En segundo lugar, debemos reforzar la concienciación sobre los riesgos y garantizar que la IA sea segura y controlable. La IA debe ser una herramienta fiable para la humanidad... En tercer lugar, debemos fomentar la inclusión y promover el aprendizaje mutuo entre civilizaciones. El desarrollo de la IA y su aplicación no deben erosionar ni menoscabar la diversidad de las civilizaciones del mundo ni la singularidad de las culturas de los distintos países... En cuarto lugar, debemos promover la solidaridad y mejorar la gobernanza global. La IA es un recurso invaluable que encapsula la sabiduría colectiva de la humanidad. Debemos practicar un verdadero multilateralismo y reconocer el importante papel de las Naciones Unidas. Debemos fortalecer la alineación y la coordinación en las estrategias de desarrollo de la IA, las normas de gobernanza y los estándares técnicos, para así conformar cuanto antes un marco de gobernanza global basado en el consenso que permita que esta tecnología de vanguardia beneficie a la humanidad. Debemos impulsar una amplia cooperación internacional y ayudar a los países del Sur Global a fortalecer sus capacidades para superar las brechas digitales y de IA, promover el desarrollo sostenible y evitar la creación de nuevas injusticias históricas en el ámbito de la IA

 "El presidente chino, Xi Jinping, pronunció un discurso de apertura en la ceremonia de inauguración de la Conferencia Mundial de IA de 2026 y la Reunión de Alto Nivel sobre Gobernanza Global de la IA, celebradas aquí el viernes.

A continuación se presenta el texto completo del discurso:

Uniendo fuerzas para construir un sistema justo y equitativo para la gobernanza global de la IA.

Discurso de apertura de Su Excelencia Xi Jinping

Presidente de la República Popular China

En la Ceremonia de Apertura de la Conferencia Mundial de IA de 2026 y la Reunión de Alto Nivel sobre Gobernanza Global de la IA

Shanghái, 17 de julio de 2026

Estimados colegas e invitados,

Damas y caballeros,

Amigos,

Hace setenta años, un grupo de jóvenes investigadores propuso por primera vez el concepto de inteligencia artificial (IA) en el Taller de Dartmouth, en New Hampshire, Estados Unidos. Durante los siguientes setenta años, científicos e investigadores de IA de todo el mundo se adentraron en este territorio desconocido, superaron obstáculos y lograron avances significativos gracias a un trabajo arduo y constante. Siete décadas después, en medio de la nueva ola de desarrollo de la IA, nos reunimos a orillas del río Huangpu para debatir cómo promover la IA a nivel mundial para el bien común y la humanidad. Todo esto confiere a nuestra reunión una gran importancia. En nombre del gobierno y el pueblo chinos, les doy una calurosa bienvenida.

A lo largo de la historia, la invención de la máquina de vapor marcó el comienzo de la civilización industrial, el acceso generalizado a la electricidad impulsó el desarrollo de la sociedad moderna y el nacimiento de internet conectó al mundo entero. Cada una de estas revoluciones tecnológicas ha transformado profundamente nuestra forma de trabajar y vivir, y ha propiciado un salto gigantesco en el desarrollo económico y social.

Hoy, se están acelerando en todo el mundo cambios trascendentales, sin precedentes en un siglo. La nueva ola de revolución tecnológica y transformación industrial avanza a un ritmo vertiginoso, y el mundo ha entrado en un periodo sin precedentes de innovación activa en tecnologías de IA. La conectividad inteligente, la colaboración humano-máquina, la integración intersectorial, la creación y el intercambio conjuntos, y otras tecnologías inteligentes están desatando un poder inmenso. Todo esto conlleva grandes oportunidades, así como desafíos para la gobernanza. Los seres humanos debemos responder a las preguntas que plantea nuestro tiempo: ¿Cómo convivir con las máquinas pensantes? ¿Cómo garantizar la seguridad cuando el algoritmo forma parte de la toma de decisiones? ¿Cómo abordar los desafíos éticos que plantean las tecnologías mediante una gobernanza adaptativa? ¿Cómo lograr que la IA sea accesible para todos cuando la brecha sigue ampliándose? Estas preguntas exigen una reflexión profunda y respuestas concretas de toda la comunidad internacional.

Desde la perspectiva china, todos los países deberían adoptar un enfoque centrado en las personas y desarrollar la IA para el bien común. Debemos garantizar que la IA sea un motor importante para la prosperidad compartida y la seguridad común. Debemos unir fuerzas para construir un sistema justo y equitativo para la gobernanza global de la IA. Con este fin, deseo compartir cuatro observaciones.

En primer lugar, debemos adherirnos al principio de apertura y beneficio mutuo, e impulsar el desarrollo basado en la innovación. Como nuevo motor del crecimiento económico mundial y acelerador de la transformación de los motores de crecimiento, la IA está pasando del mundo digital al físico. Debemos aprovechar esta oportunidad única e histórica para fomentar el código abierto, la transparencia, la colaboración y el intercambio. Debemos facilitar la innovación tecnológica, el desarrollo industrial y la aplicación de la IA en función de escenarios específicos. Debemos impulsar avances coordinados en la transformación y modernización de las industrias tradicionales, el desarrollo y crecimiento de las industrias emergentes y la planificación prospectiva para las industrias del futuro, de modo que todos los sectores y empresas puedan beneficiarse de la IA.

En segundo lugar, debemos reforzar la concienciación sobre los riesgos y garantizar que la IA sea segura y controlable. La IA debe ser una herramienta fiable para la humanidad. Debemos tomar en serio los diversos tipos de riesgos inherentes y secundarios que la IA puede generar. Debemos establecer leyes y reglamentos, sistemas de monitoreo tecnológico, alerta temprana y respuesta ante emergencias para fortalecer la seguridad, prevenir abusos y usos maliciosos, y garantizar que la IA esté siempre bajo control humano. Asimismo, debemos oponernos conjuntamente a la sobreextensión del concepto de seguridad nacional en el ámbito de la IA y a anteponer la seguridad de un país a la de otros.

En tercer lugar, debemos fomentar la inclusión y promover el aprendizaje mutuo entre civilizaciones. El desarrollo de la IA y su aplicación no deben erosionar ni menoscabar la diversidad de las civilizaciones del mundo ni la singularidad de las culturas de los distintos países. Debemos alinear los valores de la IA con los valores comunes de la humanidad y aprovechar las tecnologías de IA para fomentar la comprensión, la tolerancia, el intercambio y la colaboración entre todas las civilizaciones. Debemos cuidar con esmero el jardín de las civilizaciones para asegurar que la belleza de cada una sea apreciada y compartida.

En cuarto lugar, debemos promover la solidaridad y mejorar la gobernanza global. La IA es un recurso invaluable que encapsula la sabiduría colectiva de la humanidad. Debemos practicar un verdadero multilateralismo y reconocer el importante papel de las Naciones Unidas. Debemos fortalecer la alineación y la coordinación en las estrategias de desarrollo de la IA, las normas de gobernanza y los estándares técnicos, para así conformar cuanto antes un marco de gobernanza global basado en el consenso que permita que esta tecnología de vanguardia beneficie a la humanidad. Debemos impulsar una amplia cooperación internacional y ayudar a los países del Sur Global a fortalecer sus capacidades para superar las brechas digitales y de IA, promover el desarrollo sostenible y evitar la creación de nuevas injusticias históricas en el ámbito de la IA.

Damas y caballeros,

Amigos,

Este año marca el inicio del XV Plan Quinquenal de China. Este plan traza el desarrollo económico y social del país para los próximos cinco años y ofrece enormes oportunidades para la comunidad internacional. En los últimos años, China ha adoptado la IA con entusiasmo. Hemos impulsado la interacción entre un mercado eficiente y un gobierno eficaz, fortalecido la innovación en IA, promovido activamente la Iniciativa IA Plus y construido un ecosistema sólido para que todas las entidades prosperen juntas. Las industrias clave de la economía inteligente tienen un valor de al menos 1 billón de yuanes. Los dispositivos inteligentes en innumerables hogares mejoran notablemente la calidad de vida de las personas. La manufactura inteligente en China se ha convertido en otro sello distintivo de la modernización china.

Al mismo tiempo, China otorga gran importancia a la seguridad en el desarrollo de la IA. Con un profundo conocimiento de las tendencias y la lógica del desarrollo de la IA, mejoramos continuamente las leyes, regulaciones, políticas, mecanismos, normas de aplicación y principios éticos para garantizar que la IA sea segura, confiable y controlable, y que este valioso recurso avance con velocidad y estabilidad.

Como gran potencia responsable, China siempre se ha comprometido a proporcionar bienes públicos internacionales relacionados con la IA. Desde que propuse la Iniciativa de Gobernanza Global de la IA, China ha promovido la adopción por consenso de la Resolución de la Asamblea General de la ONU sobre el fortalecimiento de la cooperación internacional en materia de desarrollo de capacidades en inteligencia artificial, ha publicado el Plan de Acción para el Desarrollo de Capacidades en IA para el Bien y para Todos, ha anunciado la Iniciativa de Cooperación Internacional IA Plus y ha abogado por la creación de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO). China ha contribuido de manera constante a la gobernanza global de la IA.

En China solemos decir: «Una sola cuerda no hace música, y un solo árbol no hace un bosque». El desarrollo de la IA no debe ser una obra solitaria de un solo país, sino una sinfonía de cooperación internacional. Gracias a nuestros esfuerzos conjuntos, WAICO se ha hecho realidad en Shanghái. Nuestra visión de hace un año es ahora una realidad. Este es un paso importante de China para responder al llamado del Sur Global y unir a la comunidad internacional en pro de un desarrollo y una gobernanza de la IA dinámicos. Será un hito importante en la historia del desarrollo de la IA.

Para seguir apoyando el desarrollo mundial de la IA y promover el desarrollo de capacidades globales en este campo, anuncio que, en los próximos cinco años, China ofrecerá a los países en desarrollo 5.000 oportunidades en programas de formación y seminarios sobre IA; desarrollará centros internacionales de cooperación para la aplicación de la IA con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, la Liga de los Estados Árabes, la Unión Africana, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la Organización de Cooperación de Shanghái y los BRICS; y permitirá que 30 países utilicen el sistema de alerta meteorológica basado en IA, o MAZU, para proteger los hogares de todo el mundo.

Damas y caballeros,

Amigos,

Como observaban los antiguos chinos: «El hombre sabio se adapta a los cambios; el hombre de conocimiento actúa según las circunstancias». Con la IA avanzando a una velocidad vertiginosa, debemos asegurar que su desarrollo sea positivo, beneficioso para la humanidad. Debemos garantizar una supervisión y gobernanza precisas y eficaces, y perfeccionar constantemente las medidas para evitar la pérdida de control. Siempre debemos guiar el desarrollo de la IA con la sabiduría humana y el consenso internacional, para que la IA pueda convertirse en una fuerza poderosa que incremente el bienestar de la humanidad y haga avanzar la civilización.

China está dispuesta a ser más abierta, a tomar medidas más prácticas y a adoptar una perspectiva más visionaria. Estamos listos para colaborar con todas las partes para aprovechar las oportunidades que ofrece el desarrollo de la IA, afrontar los desafíos y unir fuerzas para construir un futuro mejor para la humanidad.

¡Gracias!"          

( , Observatorio Política China , 17/07/26)

16.7.26

La IA analiza cómo el lenguaje político transforma la polarización... Dos investigadores españoles desarrollan una herramienta gratuita que permite identificar y comparar a través de IA la intensidad de patrones retóricos asociados al deterioro democrático... La herramienta analiza 11 indicadores basados en el marco de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, como el rechazo de las reglas democráticas, la deslegitimación del adversario, la justificación de la violencia, la censura o las restricciones de libertades civiles... Donald Trump registró la mayor proximidad al patrón autoritario de referencia, con un 99,1 % de alineación estructural y un 80,7 % de intensidad. Giorgia Meloni, en cambio, obtuvo una intensidad del 16,4 % y se situó en el polo democrático-institucional... Como parte de la investigación, los autores han desarrollado el Authoritarian Reference Index —ARI—, un índice que analiza dos dimensiones. Por un lado, la alineación de un discurso con determinados patrones retóricos de referencia y, por otro, la intensidad con la que estos aparecen. Esta distinción permite diferenciar de forma objetiva entre un discurso duro, ideológicamente marcado o polarizador y la aparición reiterada de señales lingüísticas históricamente relacionadas con procesos de deterioro democrático... “No se trata de que una inteligencia artificial determine quién es autoritario. La herramienta convierte señales retóricas complejas en indicadores medibles y comparables, lo que permite estudiar cuándo un discurso comienza a desplazarse hacia marcos asociados a procesos de erosión democrática” (El Obrero)

"La IA analiza cómo el lenguaje político transforma la polarización.

 -La polarización política, la deslegitimación del adversario y el deterioro del debate público han adquirido un peso creciente en las democracias actuales. Estos fenómenos pueden trasladarse fácilmente al lenguaje político y generar erosión democrática en la sociedad.

Ante este escenario, los investigadores españoles Óscar Delgado-Mohatar y Raúl Alelú-Paz han desarrollado una herramienta gratuita basada en inteligencia artificial que permite identificar, medir y comparar determinados patrones retóricos presentes en discursos políticos. La metodología ha sido publicada en la reputada revista científica internacional Social Sciences y parte de la premisa de que el deterioro democrático puede comenzar a manifestarse en el lenguaje antes de hacerse visible en las instituciones.

“La erosión democrática no siempre comienza con una decisión institucional. A menudo empieza cuando determinadas formas de desacreditar al adversario, cuestionar las instituciones o poner en duda las reglas democráticas se vuelven habituales y socialmente aceptables”, explica Óscar Delgado-Mohatar, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid y coautor del estudio.

Cinco discursos, distintos niveles de intensidad retórica

La herramienta analiza 11 indicadores basados en el marco de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, como el rechazo de las reglas democráticas, la deslegitimación del adversario, la justificación de la violencia, la censura o las restricciones de libertades civiles. Su funcionamiento fue evaluado con GPT-4o, Gemini 2.5-Pro y Grok-4-Fast y aplicado a discursos de Adolf Hitler, Donald Trump, Viktor Orbán, Giorgia Meloni y Nicola Sturgeon.

Donald Trump registró la mayor proximidad al patrón autoritario de referencia, con un 99,1 % de alineación estructural y un 80,7 % de intensidad. Giorgia Meloni, en cambio, obtuvo una intensidad del 16,4 % y se situó en el polo democrático-institucional.

Medir el discurso sin etiquetar a los líderes

Como parte de la investigación, los autores han desarrollado el Authoritarian Reference Index —ARI—, un índice que analiza dos dimensiones. Por un lado, la alineación de un discurso con determinados patrones retóricos de referencia y, por otro, la intensidad con la que estos aparecen.

Esta distinción permite diferenciar de forma objetiva entre un discurso duro, ideológicamente marcado o polarizador y la aparición reiterada de señales lingüísticas históricamente relacionadas con procesos de deterioro democrático.

“No se trata de que una inteligencia artificial determine quién es autoritario. La herramienta convierte señales retóricas complejas en indicadores medibles y comparables, lo que permite estudiar cuándo un discurso comienza a desplazarse hacia marcos asociados a procesos de erosión democrática”, señala Raúl Alelú-Paz, cofundador de Healthy Minds y coautor del estudio.

Los autores subrayan que la herramienta no pretende etiquetar a líderes, partidos o ideologías ni sustituir el análisis de los especialistas. Su objetivo es ofrecer un método abierto y reproducible que pueda ser utilizado por universidades, observatorios democráticos, medios de comunicación y organizaciones interesadas en analizar la evolución del lenguaje político desde una perspectiva cuantitativa.

Sobre el estudio 

El artículo When Algorithms Guard Democracy: Measuring Authoritarian Rhetorical Behaviour in Political Speech ha sido publicado en Social Sciences por los investigadores españoles Óscar Delgado-Mohatar, de la Universidad Autónoma de Madrid, y Raúl Alelú-Paz, vinculado a la Universidad Francisco de Vitoria, la Universidad Rey Juan Carlos, el Parque Científico de Madrid y el IRyCIS/Hospital Universitario Ramón y Cajal.

La investigación propone el Authoritarian Reference Index —ARI— como una herramienta de análisis computacional para medir la alineación e intensidad de patrones de lenguaje autoritario en discursos políticos. El estudio se basa exclusivamente en discursos públicos y archivos abiertos, sin tratamiento de datos privados ni evaluación psicológica de individuos fuera de registros públicos."                              (El Obrero, 16/07/26) 

Cómo la IA está transformando los descubrimientos en matemáticas y física... La inteligencia artificial no está reemplazando la intuición humana en estos campos, pero está reimaginando cómo se plantean, exploran y comprenden las preguntas... Puede buscar sistemáticamente contraejemplos — comprobar si una conjetura es realmente cierta o falla inesperadamente. Y puede proponer pasos intermedios en el razonamiento que ayuden a cerrar la brecha entre lo que se sabe y lo que aún está por demostrar... En el campo experimental, los prototipos realizados por “científicos de IA” están comenzando a automatizar partes del ciclo de descubrimiento, pero siguen limitados por las demandas del mundo físico: mezclar reactivos, hacer crecer células... Las matemáticas y la física teórica enfrentan muchos menos obstáculos. “Los experimentos” son baratos, rápidos y digitales, y los datos matemáticos —desde números primos hasta las propiedades de estructuras abstractas como variedades— son limpios y abundantes... Axiom Math, una startup de Palo Alto, anunció que su herramienta de inteligencia artificial ha encontrado soluciones a muchos problemas avanzados que los matemáticos profesionales aún no habían resuelto... los sistemas de IA podrían primero mapear el cuerpo existente de conocimiento matemático para identificar cuellos de botella, brechas y paralelos inesperados, y luego generar conjeturas para llenarlos... Por ahora, los saltos creativos decisivos todavía los dan los humanos. La verdadera promesa reside en la colaboración... La IA puede explorar vastos espacios y descubrir regularidades inesperadas; los humanos aportan juicio, gusto y la capacidad de inventar nuevas formas de pensar. Esta colaboración ya está produciendo nuevos resultados (Mikhail Burtsev)

"Cómo la IA está transformando los descubrimientos en matemáticas y física.

 La inteligencia artificial no está reemplazando la intuición humana en estos campos, pero está reimaginando cómo se plantean, exploran y comprenden las preguntas.

Entre matemáticos y físicos teóricos, la inteligencia artificial provoca una serie de reacciones. Algunos lo consideran irrelevante para su trabajo; otros temen que pueda invadir los aspectos más creativos e intelectualmente gratificantes de sus disciplinas. Sin embargo, la verdad que surge del trabajo que nuestro equipo está realizando en el Instituto de Ciencias Matemáticas de Londres y en otros lugares es más compleja.

En lugar de reemplazar la creatividad humana en las ciencias matemáticas, la IA la está mejorando. El software ahora puede verificar pruebas línea por línea y detectar errores que antes habrían requerido meses de cuidadosa revisión humana.

Puede buscar sistemáticamente contraejemplos — comprobar si una conjetura es realmente cierta o falla inesperadamente. Y puede proponer pasos intermedios en el razonamiento, sugiriendo resultados auxiliares útiles que ayuden a cerrar la brecha entre lo que se sabe y lo que aún está por demostrar.

En el campo experimental, los prototipos realizados por “científicos de IA” están comenzando a automatizar partes del ciclo de descubrimiento, pero siguen limitados por las demandas del mundo físico: mezclar reactivos, hacer crecer células, esperar reacciones y lidiar con el ruido en los datos.

Las matemáticas y la física teórica enfrentan muchos menos obstáculos. “Los experimentos” son baratos, rápidos y digitales, y los datos matemáticos —desde números primos hasta las propiedades de estructuras abstractas como variedades— son limpios y abundantes¹.

Las empresas que desarrollan sistemas de inteligencia artificial diseñados específicamente para el razonamiento matemático han informado de un progreso constante durante el año pasado. Aristóteles, un sistema de la empresa de software Harmonic, con sede en Palo Alto, California, ayudó a resolver varios problemas planteados por el prolífico matemático Paul Erdős — preguntas que eran fáciles de plantear pero notoriamente difíciles de resolver.

Axiom Math, una startup de Palo Alto, anunció que su herramienta de inteligencia artificial ha encontrado soluciones a muchos problemas avanzados que los matemáticos profesionales aún no habían resuelto.

Mientras tanto, los modelos de las empresas tecnológicas OpenAI en San Francisco, California, y Google DeepMind en Londres han resuelto varios desafíos del First Proof Project, un conjunto de desafiantes problemas matemáticos que prueban si los sistemas de IA pueden generar resultados novedosos y verificables.

Aquí proporcionamos ejemplos del progreso logrado en los últimos años en esta área en rápida evolución, describimos las oportunidades que la IA ofrece a los científicos y matemáticos en dominios teóricos— e invitamos a los investigadores a utilizar la IA en su trabajo.

El ciclo de investigación

En física teórica y matemáticas, los investigadores entrelazan la intuición creativa y el rigor lógico para hacer descubrimientos—, pero este proceso sólo se comprende parcialmente y no existe una explicación única de cómo ocurren los descubrimientos.

Para mayor claridad —sin proponer un modelo definitivo—, dividimos el proceso en varias fases superpuestas: establecimiento de agenda, formalización de ideas, propuesta de conjeturas, resolución y verificación de resultados.

Este marco es imperfecto, pero proporciona una forma útil de evaluar dónde ya contribuye la IA, dónde residen los desafíos y cómo podrían abordarse.

Establecimiento de agenda. Uno de los actos más claramente humanos en la investigación es decidir qué preguntas vale la pena plantearse. Estos pueden surgir desde fuera del campo —a través de problemas del mundo real o contactos con disciplinas vecinas— o desde dentro, a medida que las teorías evolucionan de acuerdo con su propia lógica interna y estándares estéticos²,³.

Estas fuentes están entrelazadas: los problemas concretos pueden generar nuevos conceptos y la teoría abstracta puede remodelar y profundizar la cuestión original.

Los sistemas de IA actuales sólo tienen acceso limitado a este contexto más amplio. Como resultado, carecen de perspicacia y “gusto”: una idea de dónde vienen las preguntas, qué las hace relevantes y cómo encajan en la estructura cambiante de un campo.

Por ejemplo, el físico Albert Einstein desarrolló su teoría de la relatividad especial después de notar una contradicción en la forma en que se trataban las ondas de luz en la mecánica clásica y las ecuaciones de Maxwell, que describen la interacción entre la electricidad y el magnetismo.

Una dirección prometedora pero poco explorada es construir sistemas de IA que ayuden a clasificar y priorizar problemas potenciales utilizando criterios seleccionados por los investigadores. Por ejemplo, la IA podría seguir dichos criterios al escanear grandes bases de datos matemáticas, como la Enciclopedia en línea de secuencias enteras, o repositorios de preimpresión, incluido arXiv, para identificar conexiones pasadas por alto y paralelos estructurales entre campos.

Utilizada de esta manera, la IA podría agudizar nuestra comprensión de cómo los científicos señalan direcciones fértiles para el descubrimiento.

Formalización de ideas. Muchas ideas importantes toman forma antes de que puedan definirse con precisión. Un ejemplo clásico es la integral de trayectoria, introducida por el físico teórico Richard Feynman, que describe los sistemas cuánticos imaginando todas las formas en que algo podría suceder y combinándolas.

Aunque esta idea nunca se ha enmarcado completamente en un sentido matemático riguroso, ha dado forma a la física moderna e inspirado nuevas herramientas en matemáticas⁴ —por ejemplo, formas de distinguir diferentes tipos de nudos y métodos para contar formas en geometrías complejas.

Transformar un tema discursivo de estilo informal en una forma que una computadora pueda procesar a menudo requiere un esfuerzo considerable: reconstruir pasajes omitidos, llenar vacíos aparentemente obvios y hacer explícitas suposiciones tácitas.

Pero este proceso puede profundizar la comprensión y revelar errores. Por ejemplo, cuando el matemático Terence Tao de la Universidad de California en Los Ángeles envió un tema de uno de sus artículos a un asistente de prueba (Lean4) para probarlo, identificó una brecha sutil en la lógica. Un pasaje que parecía claro no estaba estrictamente justificado.

Incluso los matemáticos más experimentados pueden beneficiarse de un sistema que requiere que cada inferencia sea explícita. Reducir el trabajo humano involucrado en la formalización conduciría a cuerpos más grandes de matemáticas verificadas de mayor calidad, que a su vez podrían usarse para entrenar mejores modelos de IA. Automatizar completamente la formalización es el objetivo a largo plazo.

Los avances han sido sustanciales⁵, pero aún se necesita la contribución humana. Por ejemplo, el proyecto Xena, dirigido por el matemático Kevin Buzzard en el Imperial College de Londres, movilizó a estudiantes universitarios para digitalizar sistemáticamente todas las pruebas del plan de estudios de matemáticas para la licenciatura.

La IA está empezando a ayudar a escalar este tipo de tareas. El informático y matemático Josef Urban de la Universidad Tecnológica Chalmers en Gotemburgo, Suecia, utilizó un modelo de lenguaje a gran escala para formalizar teoremas de topología — el estudio de las propiedades de las formas cuando se estiran o tuercen.

Propuesta de conjeturas. Una conjetura es una respuesta plausible a un problema bien planteado — es decir, una hipótesis razonada que parece probable que sea cierta, pero que aún no ha sido probada. La IA ahora puede generar conjeturas, pero su papel sigue siendo experimental y está estrechamente vinculado a la supervisión humana.

Ésta no es un área nueva para los enfoques computacionales. Los primeros programas informáticos especializados —como Graffiti⁶ y la máquina Ramanujan⁷— demostraron que los algoritmos pueden sugerir nuevas ideas matemáticas, no sólo verificar las existentes.

Los graffitis, por ejemplo, encontraron patrones inesperados en redes —diagramas simples de puntos conectados— que luego resultaron útiles en química, donde las moléculas pueden entenderse en términos de cómo están unidos sus átomos.

La máquina Ramanujan propuso fórmulas sorprendentemente simples para constantes matemáticas fundamentales. Actualmente se están aplicando enfoques similares en física teórica, lo que ayuda a los investigadores a descubrir patrones ocultos y fórmulas exactas.⁸⁻¹⁰

En la práctica, sin embargo, la IA genera muchas conjeturas, la mayoría de las cuales son triviales, resultados ya conocidos o falsas. Siguen siendo los expertos humanos quienes deciden cuáles vale la pena perseguir. Por ejemplo, en 2021, la IA ayudó a limitar una hipótesis amplia sobre la estructura algebraica y geométrica de las matemáticas “nudos” a una única conjetura rigurosamente definida, que luego fue demostrada por los humanos¹¹.

En 2022, los investigadores que utilizaron IA para analizar grandes conjuntos de datos de curvas elípticas —objetos matemáticos importantes en la teoría de números, concretamente el estudio de números enteros— notaron un patrón inesperado en la forma en que varían algunas propiedades clave. Cuando trazaron los datos en un gráfico, vieron que no estaban distribuidos aleatoriamente sino que formaban bandas onduladas que recordaban el comportamiento de bandada de los estorninos, conocidas como murmullos¹².

Descubrir tales patrones podría resultar transformador en muchos campos de las matemáticas.⁹ El siguiente paso podría ser conectar la generación de conjeturas mejorada por IA con el establecimiento de una agenda.

En lugar de operar ciegamente en un dominio fijo, los sistemas de IA podrían primero mapear el cuerpo existente de conocimiento matemático para identificar cuellos de botella, brechas y paralelos inesperados, y luego generar conjeturas para llenarlos.

Resolución y verificación de resultados. En 2025, DeepMind lanzó AlphaEvolve¹³, un agente de programación que puede proponer, probar y perfeccionar soluciones algorítmicas a problemas abiertos. Poco después, los expertos lo probaron en 67 desafíos; en la mayoría de los casos, redescubrió las soluciones más conocidas y, en varios casos, las mejoró.¹⁴

AlphaEvolve integra el razonamiento generativo del modelo Gemini de Google con sistemas automatizados que evalúan soluciones candidatas, utilizando una estrategia “de búsqueda evolutiva” para desarrollar iterativamente las más prometedoras.

Ha demostrado la capacidad de avanzar en el conocimiento matemático, por ejemplo descubriendo algoritmos mejorados de multiplicación de matrices (utilizados en diversas áreas de la física, la ciencia de datos y la informática). Mientras tanto, en mayo, OpenAI anunció que había utilizado un gran modelo de lenguaje para refutar el problema de la distancia unitaria, una conjetura geométrica propuesta por primera vez por Erdős en 1946 — quizás el primer resultado matemático importante producido por una máquina.

Estos éxitos son notables y, si bien el estado general de la técnica sigue siendo limitado, sugieren que el ritmo del progreso se está acelerando.

El uso de IA para comprobar —o verificar— pruebas es una aplicación más desarrollada. Los asistentes de prueba ya pueden verificar argumentos complejos línea por línea, y sus bibliotecas en crecimiento proporcionan una base estructurada para el razonamiento asistido por IA. Las pruebas formales de teoremas complejos muestran que estas herramientas se están acercando al uso rutinario en la frontera de la investigación¹⁵.

En lugar de un único y multipropósito “matemático de IA”, es probable que el progreso provenga de ecosistemas de agentes especializados — generadores, refutadores, exploradores, educadores — cuya interacción produce conocimiento confiable. Las futuras herramientas de IA podrían ir más allá, experimentando cómo abordar un problema y juzgando qué estrategias conducen a demostraciones más rápidas y limpias.

Perspectivas futuras

Los sistemas de inteligencia artificial que sugieren pasos de prueba, descubren patrones ocultos y resuelven problemas de nivel competitivo ahora ayudan a los matemáticos de maneras que eran inimaginables hace apenas cinco años.

Sin embargo, los avances más profundos en matemáticas y física a menudo requieren conceptos o paradigmas radicalmente nuevos, y ningún sistema de IA ha sido capaz aún de inventarlos. Por ahora, los saltos creativos decisivos todavía los dan los humanos. La verdadera promesa reside en la colaboración.

La IA puede explorar vastos espacios y descubrir regularidades inesperadas; los humanos aportan juicio, gusto y la capacidad de inventar nuevas formas de pensar. Esta colaboración ya está produciendo nuevos resultados.

La teoría no es una cadena de montaje de problemas resueltos; es un mapa en expansión de la comprensión humana. Las herramientas anteriores, como las calculadoras y los sistemas de álgebra computacional, no han disminuido el campo de las matemáticas — lo han elevado.

La IA puede hacer lo mismo, ampliando nuestro alcance cognitivo tal como el telescopio una vez amplió nuestra visión. Los sistemas futuros necesitarán explicar sus conocimientos, guiar a los investigadores que ingresan a nuevas áreas y ayudar a organizar cuerpos de conocimiento en crecimiento.

La tarea ahora es construir estos sistemas con cuidado y ambición. Si pueden hacer que la frontera sea más navegable —y más profundamente interconectada—, acelerarán el descubrimiento, no reemplazarán a los descubridores.

* Artículo publicado en Nature, vol. 654
Los autores:
Mikhail Burtsev es investigador de IA en el Instituto de Ciencias Matemáticas de Londres, en Londres, Reino Unido. Yang-Hui Es miembro del Instituto de Ciencias Matemáticas de Londres en Londres, Reino Unido. Evgeny Sobko es miembro del Instituto de Ciencias Matemáticas de Londres en Londres, Reino Unido. Ananyo Bhattacharya es escritor científico jefe del Instituto de Ciencias Matemáticas de Londres en Londres, Reino Unido. Thore Graepel es científico investigador en Google DeepMind, Londres, Reino Unido.

correo electrónico: ab@lims.ac.uk

Notas:

  1. Fink, T. Nature 629, 505 (2024).
  2. Hilbert, D. Bull. Am. Math. Soc. 8, 437–439 ​​​​(1900).
  3. von Neumann, J. en Obras de la mente Vol. I 180–196 (Univ. Chicago Press, 1947).
  4. Atiyah, M., Dijkgraaf, R. y Hitchin, N. Phil. Trans. At Math. Phys. Eng. Sci. 368, 913–926 (2010).
  5. Weng, K. et al. Preimpresión en arXiv https://doi.org/10.48550/ arXiv.2505.23486 (2025).
  6. Fajtlowicz, S. en Annals of Discrete Mathematics Vol. 38 (eds Akiyama, J., Egawa, Y. y Enomoto, H.) 113–118 (Elsevier, 1988).
  7. Raayoni, G. et al. Naturaleza 590, 67–73 (2021).
  8. He, Y.-H. El paisaje de Calabi-Yau (Springer, 2021).
  9. Douglas, M. R. Nature Rev. Phys. 4, 145–46 (2022).
  10. He, Y.-H. Nature Rev. Phys. 6, 546–553 (2024).
  11. Davies, A. et al. Nature 600, 70–74 (2021).
  12. He, Y.-H., Lee, K.-H., Oliver, T. y Pozdnyakov, A. Exp. Math. 34, 528–540 (2025).
  13. Novikov, A. et al. Preimpresión en arXiv https://doi.org/10.48550/arXiv.2506.13131 (2025).
  14. Georgiev, B., Gómez-Serrano, J., Tao, T. & Wagner, A. Z. Preimpresión en arXiv https://doi.org/10.48550/ arXiv.2511.02864 (2025).
  15. Gowers, W.T., Green, B., Manners, F. y Tao, T. Ann. Math. 201, 515–549 (2025)." 

(Mikhail Burtsev - Yang-Hui He - Evgeny Sobko - Thore Graepel - Ananyo Bhattacharya, Jaque al neoliberalismo,  14/07/26, fuente Contropiano )

15.7.26

Cuando el Departamento de Guerra se enfrentó a Anthropic, la empresa demostró que era el poder más fuerte... el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, amenazó con declarar a la empresa como un riesgo para la cadena de suministro como el máximo castigo que podía usar, y la empresa aún así no se alineó. De manera bastante embarazosa, el Departamento de Guerra se ha vuelto profundamente dependiente de un actor privado que no está dispuesto a cooperar en los términos del gobierno, y el gobierno no puede hacer nada al respecto... Ha habido una erosión extraordinaria de las instituciones democráticas y una rápida aceleración del retroceso democrático, ayudado por las plataformas de Silicon Valley y las tecnologías de IA... deberíamos pensar en qué visión tenemos para la sociedad, qué tipo de tecnologías de IA respaldarían esa visión y qué recursos necesitamos para hacerla realidad... En primer lugar, debemos entender la gobernanza de la IA de manera amplia. Los estudiantes, los profesores y los trabajadores de la salud también deberían estar en la mesa para ayudar a dar forma y cuestionar cómo se desarrolla e implementa la IA en la sociedad... Otro aspecto importante es financiar a investigadores y emprendedores de IA para que descifren los aspectos más técnicos de lo que se intenta construir y cómo se quiere aplicar, y que el resto de la sociedad opine; de lo contrario, solo se están replicando los problemas que tenemos en EE. UU., donde son esencialmente los tecnócratas o tecno-autoritarios quienes toman las decisiones... Ya hay objetivos comunes por los que la sociedad debería esforzarse. Hablo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por ejemplo. Ese podría ser un punto de partida para descubrir cómo financiar la innovación en IA (Karen Hao)

"Derrocando el imperio de la IA.

Mientras la carrera tecno-autoritaria por desarrollar tecnologías avanzadas de Inteligencia Artificial continúa a toda máquina, la influencia de Silicon Valley sobre las agendas regulatorias ha llegado a rivalizar —e incluso superar— a la de muchos estados. Sin embargo, entre las ambiciones de las superpotencias globales y los gigantes de la IA, Europa tiene la oportunidad de buscar algo mejor. Una entrevista con la galardonada periodista y autora Karen Hao.

Alessio Giussani: Se han evocado varias metáforas para describir el modelo actual de desarrollo de la IA —un loro o un espejo, por ejemplo—. ¿Por qué elegiste la de imperio?

Karen Hao: Creo que todas esas metáforas son sumamente útiles. Yo me centro en la de imperio porque no solo observo el artefacto técnico en sí mismo y lo que sucede cuando se implementa en la sociedad, sino también la producción de esta tecnología y los actores que consolidan una cantidad extraordinaria de poder económico y político para producirla.

Hay cuatro razones principales por las que llamo imperio a este sistema. Primero, estas empresas reclaman recursos que no les pertenecen: los datos de los individuos, así como el trabajo de escritores y creadores. Segundo, explotan una cantidad extraordinaria de mano de obra, y eso incluye tanto a los trabajadores que explotan dentro del proceso de producción y la cadena de suministro de estas tecnologías, como a aquellos cuyos derechos laborales se ven erosionados cuando la tecnología se implementa.

El tercer aspecto es el control de la información. Una faceta importante de la expansión de los imperios es la capacidad de filtrar toda la producción de conocimiento e información a través del lente de su agenda imperial, y esto es precisamente lo que están haciendo las empresas de IA. Controlan y censuran la ciencia que se produce al financiar a la mayoría de los investigadores de IA, y están construyendo una tecnología de la información que buscan convertir en el portal central a través del cual todos los demás se relacionan con el mundo, incluso en la educación.

Por último, envuelven todo esto en una misión civilizadora. Dicen que realizan este trabajo porque, en última instancia, intentan traer a la humanidad una tecnología que nos elevará a un estado utópico, y que si los malos —que normalmente significa China— la desarrollan antes que nosotros, descenderemos en cambio a un estado distópico. Esta es una especie de narrativa religiosa que también era común entre los imperios de antaño.

El imperio de la IA, tal como lo describes, no se limita a una empresa; es un sistema, una lógica. ¿Qué hay detrás de tu enfoque en OpenAI y en la figura de su CEO, Sam Altman?

Una respuesta es que la gente necesita historias que ayuden a concretar lo que de otro modo sería una idea abstracta. Pero OpenAI también es particularmente interesante porque tomó todas las decisiones importantes que cambiaron las normas dentro de la industria, empujándola hacia la construcción de imperios. Fue OpenAI quien decidió escalar a toda costa, trabajar con grandes modelos de lenguaje y producir una interfaz tipo chatbot para ellos. Prácticamente todo lo que el público entiende hoy asociado con la IA se decidió primero dentro de los muros de OpenAI.

Al contar esa historia, se vuelve mucho más obvio que la IA no es inevitable, porque empiezas a darte cuenta de que hubo personas reales tomando esas decisiones basándose en sus valores, sus visiones del mundo, sus vendettas personales —lo que sea que realmente moldeó la trayectoria del desarrollo de la IA—. Las ideologías de Sam Altman están imbuidas en el modelo, y no solo en un sentido abstracto. A menudo se escucha el tópico de que los modelos reflejan a sus creadores, pero yo quería mostrar cómo sucede esto realmente. Se trata de las empresas, las personas y el entorno económico e ideológico del que forman parte.

A medida que estas tecnologías se vuelven más poderosas, afirmar el control sobre su implementación se está convirtiendo en una cuestión existencial. Vimos a las Grandes Tecnológicas inclinarse ante Trump en su segunda toma de posesión, pero también estamos viendo a los directores ejecutivos de IA cada vez más en desacuerdo con el gobierno. ¿Quién terminará teniendo la última palabra: el estado o las empresas privadas?

Existe una batalla en curso sobre quién tomará las decisiones. Veo la relación entre Washington y Silicon Valley como una alianza de conveniencia, pero muy tensa. Representan dos modelos diferentes de imperio, cada uno con su propia agenda imperial. Ambos intentan expandirse y, literalmente, apoderarse de más territorio de otros países, pero la administración Trump ve a las empresas de IA como herramientas en manos de las ambiciones imperiales del estado. Mientras tanto, Silicon Valley ve a la administración Trump como una herramienta de sus ambiciones imperiales, pero en realidad no están en la misma sintonía, porque cada uno quiere ser la entidad suprema que salga victoriosa.

Ha habido momentos en que el gobierno de EE. UU. ha demostrado que aún está por encima: cuando Trump y Musk chocaron, Musk fue expulsado. Sin embargo, cuando el Departamento de Guerra se enfrentó a Anthropic, la empresa demostró que era el poder más fuerte en esa instancia: el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, evocó la opción nuclear, amenazando con declarar a la empresa como un riesgo para la cadena de suministro como el máximo castigo que podía usar para poner a Anthropic en línea, y la empresa aún así no se alineó. De manera bastante embarazosa, el Departamento de Guerra se ha vuelto profundamente dependiente de un actor privado que no está dispuesto a cooperar en los términos del gobierno, y el gobierno no puede hacer nada al respecto.

Debe haber rendición de cuentas para ambos actores imperiales, y esa rendición de cuentas no vendrá de ninguno de ellos; tiene que venir del pueblo. De la organización desde las bases, que estamos empezando a ver florecer en todo el mundo, incluso en EE. UU. Por impermeable que parezca la alianza de conveniencia, en realidad es extremadamente frágil, y hay oportunidades para acelerar su desaparición aplicando más presión en sus puntos débiles.

    En lugar de ver la IA como una carrera global entre los buenos y los malos, deberíamos pensar en qué visión tenemos para la sociedad.

El estado del desarrollo de la IA parece una carrera competitiva hacia el abismo entre empresas rivales y superpotencias globales. ¿Qué papel ha jugado la competencia geopolítica con China en llevar a la IA a su situación actual?

China es una carta que Silicon Valley ha jugado durante una década, prácticamente desde que fue expulsada de China. Pero cuando observas el historial de este argumento, ves que lo que ha sucedido es consistentemente lo contrario de lo que Silicon Valley dijo que sucedería.

Dijeron que al no regular a las empresas de Silicon Valley —y al regular a China mediante controles de exportación— la tecnología estadounidense dominaría en todo el mundo. Sin embargo, TikTok es ahora la plataforma de redes sociales más popular, y los modelos de IA de código abierto chinos se están volviendo cada vez más populares en todo el mundo, incluso en EE. UU. También prometieron que el dominio de Silicon Valley tendría un efecto liberalizador en el mundo, pero eso tampoco se ha cumplido; su efecto ha sido profundamente iliberal. Ha habido una erosión extraordinaria de las instituciones democráticas y una rápida aceleración del retroceso democrático, ayudado por las plataformas de Silicon Valley y las tecnologías de IA.

En lugar de ver la IA como una carrera global entre los buenos y los malos, deberíamos pensar en qué visión tenemos para la sociedad, qué tipo de tecnologías de IA respaldarían esa visión y qué recursos necesitamos para hacerla realidad. Deberíamos competir no en una carrera definida por Silicon Valley, sino en las ideas y valores que queremos defender. Y creo que Europa tiene aquí la oportunidad de mostrar al mundo una tercera vía, diferente a las de EE. UU. y China, que restablezca las reglas del juego.

La Comisión Europea ha adoptado recientemente un paquete de soberanía tecnológica como parte del esfuerzo de Europa por trazar su propio camino tecnológico. ¿Cómo deberíamos articular esta visión para evitar terminar con una versión europea de un modelo de negocio oligárquico basado en la vigilancia?

La estrella polar que Europa debería seguir no es la soberanía por la soberanía misma, sino el propósito de alcanzar esa soberanía. Europa, o al menos la mayor parte de ella, es uno de los últimos bastiones de la democracia en el mundo. Defiende los derechos humanos y las libertades, y necesita soberanía tecnológica para ayudar a promover estos valores. Mientras siga siendo extremadamente dependiente de sistemas que se desarrollan de una manera muy autoritaria y que buscan socavar las sociedades europeas, no podrá defender sus valores. La soberanía como concepto tiende a volverse vaga si empiezas a pensarla como un objetivo en sí mismo. Debería ser un medio para un fin.

¿A partir de qué tipo de coaliciones, grupos de interés o focos de conflicto deberíamos empezar para construir esa visión alternativa?

En primer lugar, debemos entender la gobernanza de la IA de manera amplia. Fortalecer los derechos laborales y proteger a la sociedad civil, por ejemplo, cuenta como gobernanza de la IA. Los estudiantes, los profesores y los trabajadores de la salud también deberían estar en la mesa para ayudar a dar forma y cuestionar cómo se desarrolla e implementa la IA en la sociedad. La educación es clave, tanto como sector y coalición que necesitamos incorporar, como en términos de educación pública sobre la IA.

Otro aspecto importante es financiar a investigadores y emprendedores de IA para que descifren los aspectos más técnicos de lo que se intenta construir y cómo se quiere aplicar. Pero no se les puede simplemente dar dinero sin permitir que el resto de la sociedad opine; de lo contrario, solo se están replicando los problemas que tenemos en EE. UU., donde son esencialmente los tecnócratas o tecno-autoritarios quienes toman las decisiones.

No se está partiendo de cero. Ya se ha hecho mucho trabajo para establecer los objetivos comunes por los que la sociedad debería esforzarse. Hablo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por ejemplo. Ese podría ser un punto de partida para descubrir cómo financiar la innovación en IA.

Las narrativas en torno a las tecnologías actuales de IA están extremadamente polarizadas. Por un lado, están quienes dicen que no hay nada particularmente nuevo en estas tecnologías y que la burbuja está a punto de estallar. Por otro, están quienes creen que la IA transformará nuestras vidas, revolucionará las cadenas de suministro y nos hará redundantes a todos. ¿Qué opinas de estas posturas diferentes?

Es cierto, muchas personas tienden a exagerar los beneficios sin considerar los costos de estas tecnologías, o a enfatizar demasiado los costos sin ver los beneficios. Pero creo que hay un porcentaje bastante grande de personas que están de acuerdo en que queremos los beneficios de la IA, pero no a costa de nuestra propia capacidad de vivir una vida digna, con acceso a buena atención médica, oportunidades económicas, un medio ambiente sano y un planeta floreciente. Ese es el enfoque más equilibrado a adoptar.

IA es un nombre para muchos tipos diferentes de tecnologías, por lo que deberíamos pensar cuidadosamente en cuáles invertir, cuáles nuevas queremos construir, porque cada una conlleva un conjunto diferente de compromisos; algunas de ellas se alinean con el futuro que queremos construir, y otras no. Debemos elegir con sabiduría.

¿Cuál es tu propia relación con las herramientas de IA existentes?

No las uso por tres razones principales. Una, la postura ética. Dos, la postura de privacidad: estoy investigando a estas empresas, y son, en última instancia, las tecnologías de vigilancia más efectivas jamás inventadas. Tres, estas herramientas no son muy útiles para el conjunto de habilidades particular que necesito para realizar mi trabajo.

No digo que todo el mundo deba hacer lo mismo. He hablado con muchas personas que claramente obtienen algo de estas herramientas, o que están obligadas a usarlas como parte de su función profesional. Más bien, la forma de salir del problema actual es hacer lo mismo que hemos hecho con otras industrias en el pasado, como la industria de la moda. Cuando descubrimos que mucha de nuestra ropa se producía de una manera realmente horrible, no nos deshicimos simplemente de la ropa. Hubo mucha organización de consumidores y trabajadores, regulación gubernamental y una reacción pública general que frenó a la industria. Por supuesto, la industria de la moda todavía está lejos de ser perfecta, pero al menos ahora hay alternativas, y los consumidores pueden votar con su cartera sobre qué tipo de cadena de suministro y prácticas corporativas respaldan.

Necesitamos hacer lo mismo con la IA. No hay suficientes alternativas para los usuarios en este momento, y para que eso cambie, tiene que haber más organización laboral y más reacción pública. Aquellos que pueden abstenerse de estas tecnologías deberían boicotearlas absolutamente, y los gobiernos deberían intervenir para ayudar a crear nuevos mercados para las alternativas. Los consumidores tienen una palanca importante que accionar, pero no es la única. Como personas, como individuos, también usamos el sombrero del trabajador, el educador y el ciudadano, y deberíamos pensar en cómo usar todos esos roles en relación con el desarrollo de la IA para mejorarlo." 

(Karen Hao , Alessio Giussani , Green European Journal, 09/07/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

12.7.26

La Fundación Mozilla ha elegido diez proyectos que están convirtiendo la imaginación en infraestructura al crear nuevas herramientas y sistemas que mantienen el juicio humano en el centro de la vida democrática: Baisoku Kaigi, ayuda a las personas a comprender y expresar sus puntos de vista antes de participar en la deliberación comunitaria... BetterGov.PH, supervisa cómo el gobierno gasta el dinero, adjudica contratos y gestiona proyectos públicos... Civic Pulse, rastrea la actividad legislativa y las amenazas emergentes para la sociedad civil... Convoca, identifica temas recurrentes y conecta las decisiones públicas con lo que los residentes dijeron en realidad... FOIA+, ayuda a las personas a orientarse a lo largo de todo el proceso de acceso a la información pública... Karakutu, ayuda a hacer visible la censura invisible preservando el periodismo censurado... Open Facilitation Library, ayuda a formar a personas y sistemas de IA para apoyar la toma de decisiones colectiva, la autogestión y la participación pública significativa... PublicAlgo, transforma registros públicos y solicitudes de acceso a la información en un registro público consultable sobre el uso gubernamental de la IA... Visual Index, ayuda a buscar en miles de horas de vídeo para descubrir pruebas de infracciones de los derechos humanos en minutos... Watch Tower, ayuda a las organizaciones locales a identificar problemas emergentes y responder con mayor rapidez

" Mozilla Foundation 

 (...) Estos diez proyectos están convirtiendo la imaginación en infraestructura al crear nuevas herramientas y sistemas que mantienen el juicio humano en el centro de la vida democrática. 

(...) Aunque estos proyectos están arraigados en contextos democráticos distintos en todo el mundo, los une una hipótesis compartida: si se construye de manera diferente, la IA puede fortalecer la democracia y preservar al mismo tiempo el juicio humano del que depende.

Durante los próximos 12 meses, estos diez equipos de proyecto avanzarán en su trabajo a través de nuestra Incubadora, recibiendo orientación, asesoramiento experto y mentoría entre pares mientras desarrollan y prueban nuevas formas de fortalecer la democracia en la era de la IA.

(...) El futuro de la IA y la democracia aún no está escrito. Todavía está en nuestras manos construirlo. Personas de todo el mundo ya están rechazando el statu quo, sumándose a un contramovimiento creciente que convierte la imaginación en infraestructura para la experimentación, la reinvención y la renovación. Al elegir la apertura frente al secretismo y el beneficio público frente al lucro privado, podemos crear tecnologías que devuelvan el poder a las personas y a sus comunidades.

Nuestra cohorte Democracy x AI se asienta en la convicción de que la IA todavía puede fortalecer la vida democrática, pero solo si las tecnologías e ideas alternativas reciben apoyo con suficiente antelación para sobrevivir, escalar y arraigar. Al invertir en personas y proyectos que construyen en beneficio del interés público, la Fundación Mozilla está sembrando las semillas de un futuro más abierto y democrático con la IA.

 (...) Aunque estos proyectos están arraigados en contextos democráticos distintos en todo el mundo, los une una hipótesis compartida: si se construye de manera diferente, la IA puede fortalecer la democracia y preservar al mismo tiempo el juicio humano del que depende.

Durante los próximos 12 meses, estos diez equipos de proyecto avanzarán en su trabajo a través de nuestra Incubadora, recibiendo orientación, asesoramiento experto y mentoría entre pares mientras desarrollan y prueban nuevas formas de fortalecer la democracia en la era de la IA.

 

 

¿Esperando el desplome de la IA? La IA ha dado lugar a dos burbujas. Existe una burbuja bursátil: se espera que los dos actores más destacados, OpenAI y Anthropic, lancen OPV anunciando capitalizaciones de mercado astronómicas de alrededor de 1 billón de dólares cada una. Pero esto está respaldado por una burbuja crediticia, que es aún más preocupante pues, cuando estallan, desencadenan una cascada de impagos en todo el sistema financiero... Dos burbujas, generadas por una creencia colectiva lo suficientemente poderosa como para sostener una movilización de capital sin precedentes en la historia del capitalismo... una cosa es segura: DeepSeek ha logrado ofrecer una IA prácticamente a la par, pero a precios que desafían a toda competencia. La diferencia de precios se corresponde con la diferencia entre el gasto de capital chino y el estadounidense. La proporción es de 1 a 10... La mayor parte del respaldo financiero para la IA proviene de fuentes externas. Y ese apoyo está a punto de desaparecer. Los bancos están empezando a tirar la toalla... Todos los rincones del mundo financiero, tanto los opacos como los transparentes, están implicados en la financiación de la IA, preparando el terreno para el desastre. Si el edificio se derrumba, los efectos serán, sin duda, catastróficos... El complejo económico-financiero de la IA se ha convertido en una maraña impenetrable; por doquier se ven callejones sin salida y variables impredecibles que tendrán consecuencias nefastas para algunos, si no para todos. Y en medio de todo esto, el sector financiero está hasta el cuello, habiendo traspasado con despreocupación todos los límites de la razón (Frederic Lordon)

"¿Esperando el desplome de la IA? 

¿Qué es una burbuja? Es una creencia colectiva. ¿Qué es un desplome? Es el colapso de esa creencia. La IA ha dado lugar a dos burbujas. Existe una burbuja bursátil: se espera que los dos actores más destacados, OpenAI y Anthropic, lancen OPV anunciando capitalizaciones de mercado astronómicas de alrededor de 1 billón de dólares cada una. Pero esto está respaldado por una burbuja crediticia, que es aún más preocupante. Los desplomes bursátiles suelen ser más espectaculares que destructivos —provocando pérdidas en el valor de los activos—, mientras que las burbujas crediticias, cuando estallan, desencadenan una cascada de impagos en todo el sistema financiero.

Dos burbujas, generadas por una creencia colectiva lo suficientemente poderosa como para sostener una movilización de capital sin precedentes en la historia del capitalismo. Admitamos que los capitalistas estadounidenses saben un par de cosas sobre cómo crear una narrativa, es decir, cómo generar una creencia. Esta vez, no han escatimado esfuerzos, ofreciéndonos las visiones más grandiosas. Pero estas han adoptado una forma inusual y paradójica: convencer a la humanidad de los terribles riesgos, casi existenciales, del producto que venden. El director de Anthropic, Dario Amodei, ha dominado este estilo retórico, que bajo la apariencia de contrición transmite un mensaje completamente interesado: 

1) La IA supone un peligro enorme, lo que significa que es una herramienta de poder sin precedentes, algo que debería interesarte enormemente;

2) He engendrado un monstruo, pero lo admito, por lo tanto mi conciencia está tranquila (así que cómprame para obtener una dosis de virtud junto con tu arma letal);

3) El gobierno del Mundo Libre está ahora advertido de que esta arma no debe caer en manos de nadie más, ¿de los chinos, por ejemplo? ¡Qué horror!, mientras que mis propias manos, como ya mencioné, están limpias;

4) Dada la trascendencia mundial de todo esto, si las cosas van mal económicamente, bajo ninguna circunstancia se nos debería permitir fracasar como un humilde Lehman Brothers.

Es la leyenda perfecta: el futuro de la humanidad en juego, villanos que no deben apoderarse del premio. Claro que una leyenda no es un modelo de negocio. Hasta ahora, bastaba con lanzar un hechizo, y vaya hechizo: desde 2020, los «Cinco Grandes» —Microsoft, Google, Oracle, Meta y Amazon— han invertido 1,9 billones de dólares en el crisol. Ahora, sin embargo, debe generar un retorno, si no pronto, lo cual no parece probable, entonces eventualmente, y a una escala proporcional a la inversión. Quienes expresaban escepticismo al respecto fueron inicialmente tachados de quejicas, aguafiestas incapaces de experimentar la emoción de lo milagroso, de vislumbrar el gran avance civilizatorio de nuestro tiempo. ¿Cuánto tiempo puede resistir la creencia colectiva en la IA la evidencia en contra? La respuesta: mucho tiempo, pero no para siempre, especialmente cuando las señales de advertencia comienzan a multiplicarse, como está sucediendo ahora. Bien podríamos estar presenciando el inicio de la erosión de esa creencia. Una vez que se cruce un umbral crítico, se producirá una corrección financiera tan brutal como maníaca fue la euforia previa. 

¿Acaso las previsiones de ingresos justifican la inversión de capital? El destino de todos depende de esto: los proveedores de servicios en la nube (AWS, Google, Microsoft, Oracle, Meta), que construyen enormes fábricas para recopilar, alojar y procesar datos, y los laboratorios de IA, que se han comprometido a consumir chips y potencia informática a una escala similar. Anthropic ha comprometido 330.000 millones de dólares a Google, AWS y Microsoft para 2029, mientras que OpenAI ha prometido 852.000 millones de dólares a AWS, CoreWeave, Cerebras, Oracle, Microsoft y otros para finales de 2030. Estas enormes sumas pretenden acaparar titulares y alimentar la creencia colectiva en el carácter revolucionario de la IA. Sin embargo, el estatus legal y la contabilidad de estos «compromisos» son sumamente ambiguos : van desde contratos legalmente vinculantes hasta meras sugerencias, fantasías extravagantes y discursos sobre horizontes interestelares.  

En algún momento, todo esto tendrá que volver a la realidad. Y sea cual sea el resultado, habrá bajas. Si los laboratorios de IA tienen que recurrir a sus propios recursos sin que la demanda crezca al mismo ritmo, supondrán su ruina; si las grandes empresas tecnológicas se encuentran en una situación desesperada, tampoco acabará bien. Esto se debe a que ya han comprometido 2 billones de dólares en gastos de capital y planean invertir mucho más en los próximos años (el objetivo es de 5,3 billones de dólares para el periodo 2025-2030, según Goldman Sachs). 

Nadie conoce la proporción exacta de compromisos firmes porque ni Anthropic ni OpenAI son empresas que cotizan en bolsa todavía. Lo que sí sabemos son las cifras de sus recientes rondas de financiación: 95.000 millones de dólares para Anthropic este año y 122.000 millones para OpenAI, lo que aún deja un enorme déficit de financiación; y no hay posibilidad de autofinanciación, ya que actualmente están registrando pérdidas masivas. Por si fuera poco, Jensen Huang, el director de Nvidia —y no olvidemos que es él quien suministra los chips que impulsan toda esta industria— señaló que, basándose en un coste de entre 80 y 100 mil millones de dólares por gigavatio de potencia, los centros de datos previstos acabarían costando no los 5,3 billones de dólares que anticipaba Goldman Sachs, sino entre 9,5 y 15 billones. Al fin y al cabo, él también tiene que recuperar su propio capital.

Así pues, nos encontramos ante una ecuación con una variable y un parámetro. La variable: la demanda. El parámetro: la financiación, que nos dará tiempo hasta que la variable se digne a materializarse. La demanda, sin duda, comenzó a un ritmo vertiginoso, impulsada por una exuberancia irracional; uno simplemente no puede permitirse el lujo de perderse una revolución, especialmente una capitalista. En esa etapa, la exageración era lo único que impulsaba el impulso. Luego llegó la ola inicial de adopción, acompañada de un asombro extático ante el poder de la IA. Sin embargo, el problema era que ahora era posible una reflexión más prosaica, particularmente entre los departamentos financieros, que tienen poca paciencia para las maravillas si los números no cuadran. Tras haber enganchado a sus clientes con acceso gratuito, los laboratorios de IA comenzaron a cobrar a las empresas con planes de tarifa plana. En este punto, el gasto aún era predecible. Sin embargo, una vez que se estableció la siguiente etapa de adicción, el modelo de precios cambió repentinamente para basarse en el uso, es decir, en tokens, la unidad fundamental que se introduce en los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM). Este cambio imprevisto provocó un aumento vertiginoso de los costes de la IA, pillando totalmente desprevenidos a los departamentos financieros.

Uber, por ejemplo, descubrió que su presupuesto anual proyectado para IA se había agotado en un solo trimestre. Esto no fue ninguna sorpresa: la euforia había convencido a los empleados de que, para formar parte de la nueva era y potenciar su productividad personal, debían sumarse a la iniciativa. Para incentivarlos aún más, se inventó un nuevo concepto: el «tokenmaxxing» (una muestra de verdadera fe), junto con clasificaciones y reconocimientos para quienes lo practicaban con mayor eficacia. Como resultado, los empleados se volcaron en ello con entusiasmo, hasta el punto de que las mismas empresas que los habían impulsado a la euforia tuvieron que frenar en seco. Esto incluía a gigantes como Amazon y Meta. El uso debía limitarse hasta que la situación se aclarara. Sin embargo, sigue estando lejos de ser clara. El gasto solo puede evaluarse a posteriori , y las ganancias de productividad son inconsistentes y opacas. Las empresas están dispuestas a invertir en IA, pero exigen al menos cierta visibilidad sobre el retorno de su inversión, que, por el momento, es tan clara como un charco de fueloil.

Es improbable que se aclare la situación pronto, sobre todo en lo que respecta a los precios, que han sido notablemente volátiles. En junio, el Wall Street Journal informó que OpenAI tiene la intención de reducir drásticamente el precio de sus tokens, una clara estrategia para arrebatarle cuota de mercado a Anthropic. Sin embargo, al igual que su rival, OpenAI necesita urgentemente generar ingresos. En igualdad de condiciones, la bajada de precios no ayuda en este sentido; por muy elástica que sea, la demanda general la determinan en última instancia las empresas que utilizan la IA. Y dada la incertidumbre actual, la actitud predominante es de cautela, o incluso de repliegue.

Además, cabe preguntarse cuán seria es la guerra de precios entre OpenAI y Anthropic y, de intensificarse, cuáles serían las consecuencias. Sin duda, habría perjuicios, no para las grandes empresas tecnológicas (a quienes les importa poco de dónde provenga la demanda siempre que sea sólida), sino para los acreedores y accionistas que respaldaron al perdedor. Pero el enfrentamiento se asemeja más a una escaramuza que a la Batalla de Guadalcanal. Las verdaderas hostilidades se libran en otro lugar: la competencia china. A pesar de enfrentarse a un doble embargo (tanto interno como externo) y un acceso limitado a los chips de Nvidia, los chinos, aprovechando al máximo la «limitación creativa», han desarrollado modelos de aprendizaje automático que, si bien pueden ser menos sofisticados (aunque esto es discutible), se adaptan mejor a las necesidades reales de los consumidores. Al fin y al cabo, no todo el mundo necesita una IA para escribir una tesis sobre Lacan o para demostrar la hipótesis de Riemann. Independientemente de si podemos comprender o no el funcionamiento interno de la IA china, una cosa es segura: DeepSeek ha logrado ofrecer una IA prácticamente a la par, pero a precios que desafían a toda competencia. La diferencia de precios se corresponde con la diferencia entre el gasto de capital chino y el estadounidense. La proporción es de 1 a 10: 57.000 millones de dólares para China en 2025, frente a 443.000 millones para Estados Unidos; las estimaciones para 2027 se sitúan en 157.000 millones de dólares frente a 1 billón. Parece que en China, a pesar de la falta de billones de dólares, se están planteando seriamente sus objetivos.

La presentación de DeepSeek fue aclamada como un acontecimiento trascendental, pero el hecho de que hubiera habido un rayo cayó inmediatamente en el olvido. Todos volvieron a la creencia generalizada: la supremacía de la IA estadounidense. Este estado de negación no podía durar mucho; tras un repunte inicial seguido de una calma (el período de negación), la demanda semanal de tokens chinos se disparó de 5 a 20 billones en un solo mes, dejando a los modelos estadounidenses, con 5 billones, muy por detrás. El precio mínimo histórico de los tokens debería sacudir a los creyentes de su complacencia, pues lo que está en juego no es otra cosa que el posible colapso de un modelo de negocio de 5 billones de dólares. Goldman Sachs, actuando de forma muy similar a la Congregación Romana para la Doctrina de la Fe, bien podría avivar el entusiasmo prediciendo un cambio de la IA meramente «conversacional» a la IA «agente» y pronosticando una explosión en la demanda mensual de tokens hasta casi 120 billones para 2030. Sin embargo, curiosamente, han omitido la pregunta crucial que sigue: ¿quién se apoderará de ese mercado?

A diferencia de su homóloga vaticana, la Congregación de Goldman Sachs no es un órgano homogéneo. Se tolera la diversidad de opiniones, aunque cabe aclarar que esto refleja más la diversidad de sus fuentes de ingresos que la integridad. Recordemos que, durante el auge de las hipotecas subprime, el departamento de ventas del banco transfería activos tóxicos a clientes comunes, mientras que su mesa de operaciones por cuenta propia apostaba a la baja en el mercado. No resulta contradictorio, pues, oírle ahora ofrecer la posibilidad de obtener billones de tokens, justo cuando uno de sus estrategas internos predice que una gran parte irá a parar a China y Japón. Como para darle la razón —y sin tener en cuenta sus actuales alianzas en EE. UU.—, Microsoft anunció alegremente la sustitución de los productos OpenAI y Anthropic por DeepSeek. El analista de Goldman insiste en que «los principales proveedores de capital están sobreexpuestos al riesgo» y argumenta que «la creación de valor para el accionista se vería mejor beneficiada si se destinara menos capital a la IA». El problema, sin embargo, es que optar por menos no es una opción para el modelo económico de la IA en Estados Unidos.

Debemos considerar el problema no solo desde la perspectiva de la demanda, sino también desde la de los proveedores de capital que apuestan por esta empresa de 5 billones de dólares. El sector financiero debería ser capaz de evaluar la validez de las afirmaciones de que una innovación es «revolucionaria», determinar sus horizontes temporales y la sostenibilidad del respaldo financiero necesario. Sin embargo, ni el discernimiento ni la racionalidad moderada se encuentran entre los rasgos definitorios de la forma neoliberal de finanzas. Vimos esto con la «Nueva Economía» (una etiqueta grotesca que ya hemos olvidado) de la burbuja de las puntocom. Y aquí vamos de nuevo…

Estamos entrando en terreno peligroso. Y sabemos qué contribución esperar de los actores clave: ninguna. OpenAI y Anthropic, que están perdiendo dinero a raudales, aún no han generado ni un solo kopek de beneficio. En cuanto a las grandes empresas tecnológicas, tampoco están en buena forma. El Financial Times estima —«bajo los supuestos más optimistas»— que, con la excepción de Amazon, todas las grandes empresas tecnológicas registrarán rentabilidades negativas sobre la inversión en el periodo 2025-2030. La cifra de Oracle es un asombroso -35%. De hecho, para mantener el ritmo financiero, las grandes empresas tecnológicas están recurriendo a medidas inesperadas —incluida la suspensión de la recompra de acciones, en la que antes invertían sumas colosales para contentar a los accionistas— y están empezando a acumular deuda.

La mayor parte del respaldo financiero para la IA proviene de fuentes externas. Y ese apoyo está a punto de desaparecer. Los bancos están empezando a tirar la toalla: para finales de 2025, ya habían comprometido 450.000 millones de dólares para el sector de la IA, según una estimación de la Reserva Federal de Chicago. Goldman Sachs Research señala que se espera que la financiación a través de los «mercados privados» adquiera cada vez más importancia, un regreso al lenguaje secreto y hermético de la Santa Sede. Así es como se encuentra el «plan de financiación» de la IA: teniendo que buscar financiación en la sombra. Sin duda, hay quienes se ofrecen voluntarios; al fin y al cabo, la falta de regulación es la mejor amiga de un verdadero creyente.

Goldman Sachs elogia la diversidad de segmentos y clases de activos dispuestos a comprometerse bajo la audaz etiqueta de «inversiones alternativas». Todos participan: crédito privado , capital privado, infraestructura y fondos inmobiliarios (los bienes raíces son clave, dada la enorme superficie que requieren los centros de datos). Los límites entre estas alternativas se difuminan cada vez más, al igual que las líneas que las separan de los actores del sistema financiero regulado. Los bancos proporcionan apalancamiento a estas entidades; los fondos de pensiones y las aseguradoras invierten una parte de los ahorros para la jubilación en ellas, mientras que algunas aseguradoras incluso les prestan dinero: es un caos. Todos los rincones del mundo financiero, tanto los opacos como los transparentes, están implicados en la financiación de la IA, preparando el terreno para el desastre.

Si el edificio se derrumba, los efectos serán, sin duda, catastróficos. ¿Y cómo no iban a serlo? La ecuación del modelo de negocio es fundamentalmente insostenible: toda la inversión se basa en supuestos descabellados sobre la demanda. El mundo financiero está empezando a darse cuenta de esto, como lo demuestran algunas abstenciones cautelosas de los bancos y, por el contrario, la carrera desenfrenada hacia terrenos turbios donde las finanzas neoliberales no escatiman en entusiasmo ni imaginación. El acuerdo propuesto a Anthropic por dos fondos de crédito privados, Apollo y Blackstone, para ocultar su deuda será recordado como un clásico del género. «Big Sky», como se conoce al proyecto —estos tipos tienen una vena poética—, ofrece a Anthropic acceso a los chips de Broadcom mediante un contrato de arrendamiento de 35.000 millones de dólares que mantiene la deuda fuera de su balance. Hemos llegado al punto en que debemos evitar dar la impresión de sobrecalentamiento, para no asustar al mercado. Aquí están los intrincados mecanismos:

1) Apollo y Blackstone crean desde cero una entidad ad hoc, un Vehículo de Propósito Especial (SPV, por sus siglas en inglés);

2) El vehículo está financiado con 35.000 millones de dólares: 800 millones de dólares en capital privado y 34.000 millones de dólares en crédito privado;

3) La deuda de 34 mil millones de dólares se divide además en: dos tramos denominados senior (los más seguros), uno de 6 mil millones de dólares con calificación A1 (Moody’s) y otro de 24 mil millones de dólares con calificación A2, más un tramo junior de 4 mil millones de dólares;

4) El acuerdo toma un giro verdaderamente exótico cuando se descubre que los dos tramos senior (que suman 30 mil millones de dólares) están garantizados por… Broadcom, la misma empresa a la que se le arrendarán los chips. Esto significa que si Anthropic (que paga intereses a la SPV) incumpliera sus obligaciones, Broadcom cubriría la pérdida;

5) Además, Morgan Stanley, que asesoraba a Broadcom en esta iniciativa, también ofreció generosamente sus servicios prestando dinero a los inversores que deseaban comprar estos valores.

¿Qué podría salir mal? Entrar en este terreno es la señal más clara de que un «ciclo crediticio» se está descarrilando. El recurso a esquemas tan extravagantes como esos préstamos respaldados por chips —y Big Sky no es un caso aislado— indica que hay demasiado que ocultar. Morgan Stanley ha publicado estimaciones de las obligaciones fuera de balance de los hiperescaladores que son realmente escalofriantes: la combinación de las Obligaciones de Rendimiento Restantes —es decir, los compromisos futuros de proporcionar potencia informática basada en la capacidad aún por construir— con otras obligaciones, como las de adquirir terrenos, edificios y chips, da como resultado un total de 1,8 billones de dólares (800.000 millones de dólares más 1 billón de dólares). Todo ello fuera de balance, por supuesto.

Cabe preguntarse: ¿adónde va realmente todo este dinero? Una pregunta cada vez más retórica, al parecer. El complejo económico-financiero de la IA se ha convertido en una maraña impenetrable; comprender cada una de sus complejidades es un desafío abrumador. Sin embargo, por doquier se ven callejones sin salida y variables impredecibles que, independientemente de cómo se desarrollen, tendrán consecuencias nefastas para algunos, si no para todos. Y en medio de todo esto, el sector financiero está hasta el cuello, habiendo traspasado con despreocupación todos los límites de la razón; ahora profundamente ansioso en privado, continúa promoviendo públicamente una creencia que empieza a flaquear. Están saliendo a la luz comportamientos extraños, impulsados ​​por agendas a veces retorcidas y otras veces ocultas. Amodei declara sin rodeos que si Anthropic no alcanza el billón de dólares en ingresos, no ve nada que pueda evitar la quiebra. Sam Altman, su homólogo en OpenAI, que estaba desesperado por una salida a bolsa inmediata para evitar quedarse rezagado en un mercado saturado por SpaceX y Anthropic, ahora cree que es hora de reconsiderarlo, de tomarse un tiempo para aclarar los precios, la competencia y la demanda.

Un polvorín a punto de estallar: solo falta una cerilla. Y ahora ha aparecido una caja de cerillas. Primero, el aumento de los tipos de interés. Tomemos como ejemplo los bonos del Tesoro estadounidense, cuyo precio se ve impulsado al alza por la política monetaria destinada a contrarrestar la inflación prevista derivada del conflicto en el Golfo. Junto con el tipo de interés de los fondos federales, en torno al cual giran, la rentabilidad de estos bonos actúa como referencia para los costes de endeudamiento en todo el sistema. En lo que respecta al aumento de los tipos de interés, a veces basta muy poco para desestabilizar un sistema basado en la diferencia entre la rentabilidad de las inversiones y el coste de los fondos prestados; no se puede permitir que esa diferencia se reduzca, y mucho menos que se vuelva negativa. Una subida de tipos de interés de más, y estas apuestas entran repentinamente en números rojos, lo que provoca que los especuladores se apresuren a retirarse.

Luego está lo que está ocurriendo en los mercados de valores. Existe una creciente preocupación por la deuda utilizada para financiar la compra de acciones, otorgada fácilmente por los corredores a través de los cuales los inversores realizan sus operaciones. La llamada «deuda de margen» dista mucho de ser marginal: ha alcanzado un máximo histórico de 1,4 billones de dólares. ¿Qué sucede si los mercados de valores revierten su tendencia? Los inversores se enfrentarán a las temidas llamadas de margen : la solicitud de un corredor para que un cliente deposite garantías adicionales para asegurar un préstamo cuando los activos que lo respaldan están perdiendo valor. Deberíamos revisar nuestra premisa inicial: las burbujas bursátiles no son especialmente peligrosas mientras permanezcan desconectadas del sistema crediticio. Se vuelven peligrosas cuando crean el potencial de impagos y una frenética búsqueda de liquidez. Para satisfacer las necesidades de financiación en un segmento del mercado, los inversores venden activos en otro. Ese mercado, a su vez, sufre estrés de liquidez, lo que desencadena más ventas en otros lugares, y así sucesivamente. Si el sistema financiero ya se encuentra al borde de un punto crítico de inestabilidad estructural, esta reacción en cadena puede empujarlo hacia el colapso.

Finalmente, existe la posibilidad de un incidente grave. Una salida a bolsa fallida de un laboratorio de IA. Un desplome bursátil de gran importancia simbólica: SpaceX, por ejemplo, cuyo tan publicitado debut no impidió que el precio de sus acciones, tras un repunte inicial, comenzara su caída en picado. Y luego está Oracle, ocupada forjando un legado de bancarrota que podría desencadenar una reacción en cadena: una rentabilidad de la inversión del -35%, una deuda cinco veces superior a su capital y planes para despedir a 10.000 empleados, supuestamente en nombre de un enorme salto de productividad impulsado por la IA, pero en realidad una medida desesperada para recuperar el flujo de caja y evitar la quiebra. El colapso de Oracle sería el tipo de evento que se observa en todas las grandes crisis financieras: el momento en que el hechizo se rompe repentinamente y una creencia —socavada desde dentro y ahora demasiado frágil— se derrumba. Y entonces la debacle es generalizada." 

(Frederic Lordon, Gaceta Crítica, 11/07/26, fuente Sidecar) 

7.7.26

Escribí al director del periódico: Una IA propia para los lectores del periódico. Imagino una versión de Claude que tuviera acceso a todos los contenidos del periódico. Y que, naturalmente, solo pudiera usarse estando suscrito al periódico. Es decir, que añadiera a su inteligencia global la inteligencia local de El Mundo —incluida su hemeroteca— evitando lógicamente que los contenidos de El Mundo salieran al exterior, por así decirlo... Sería algo verdaderamente extraordinario leer el periódico cada día conversándolo con una IA (Arcadi Espada)

"Escribí al director del periódico:

Una IA propia para los lectores de El Mundo. Imagino una versión de Claude que tuviera acceso a todos los contenidos del periódico. Y que, naturalmente, solo pudiera usarse estando suscrito al periódico. Es decir, que añadiera a su inteligencia global la inteligencia local de El Mundo —incluida su hemeroteca— evitando lógicamente que los contenidos de El Mundo salieran al exterior, por así decirlo.

Sería algo verdaderamente extraordinario leer el periódico cada día conversándolo con una IA. Y al fin la frase de Miller: una nación conversando consigo misma adquirirá un inesperado sentido pleno"."

(Arcadi Espada, El Mundo, 06/07/26)


"Le pregunté a Claude por la idea. Contestó enseguida:

—La idea es viable hoy mismo, y eso importa más que su carácter extraordinario: técnicamente es un sistema de recuperación sobre la hemeroteca conectado a un modelo vía API, restringido a suscriptores. No hay que inventar nada. Pero conviene que sepas que ya existe con matices: el Financial Times lanzó Ask FT (construido precisamente sobre Claude) y el Washington Post su Ask The Post AI, ambos en 2024. Lo que ninguno ha hecho es lo que tu carta insinúa sin desarrollar: la lectura conversada del periódico del día, la IA como compañera de lectura y no como buscador mejorado. Ahí está lo tuyo; en la carta queda subordinado a la arquitectura general.

—Explícame eso del FT y del Post.

Ask FT (marzo de 2024). Un chatbot para suscriptores de FT Professional que responde a partir de las últimas dos décadas de contenido del periódico, construido sobre Claude, aunque el FT se declara «agnóstico» respecto al modelo. Es lo más cercano a tu carta: acceso restringido a suscriptores de pago, hemeroteca como corpus, respuestas con citas a los artículos originales. Empezó con unos 500 usuarios en beta, con seguimiento de cada pregunta y respuesta. Tuvo tropiezos: llegó a dar por candidata a Nikki Haley cuando ya se había retirado de la carrera presidencial. Voicebot.ai + 3

 Ask The Post AI (noviembre de 2024). Herramienta generativa que entrega respuestas resumidas y resultados a partir del periodismo del Post, sobre artículos publicados desde 2016, con un umbral de relevancia: si no encuentra artículos suficientes, no responde. Es más modesto que el FT: un buscador conversacional, abierto, no un producto de suscripción. Y también falla: en enero de 2025 seguía respondiendo que el presidente de Estados Unidos era Joe Biden. The Washington Post + 2

Lo que importa para tu carta: ambos son buscadores mejorados. Respondes una pregunta, te devuelven artículos. Ninguno es lo que tú propones —leer el periódico del día conversándolo, la IA como interlocutora de la lectura, no como archivo interrogable—. El precedente te sirve doblemente: demuestra viabilidad técnica y contractual (el FT lo hizo con Anthropic hace dos años) y deja libre el terreno donde tu idea es nueva. El Mundo no llegaría primero al «pregúntale al archivo»; llegaría primero a la conversación."

(Arcadi Espada , El  Mundo,  07/07/26) 

 

"Sigue la conversación. Con Claude, por supuesto, no vayamos a fantasear.

—Centremos la idea. Yo estoy leyendo el periódico del día y me encuentro de pronto con una información confusa, que quiero ampliar o de la que necesito antecedentes. Tu la conoces mediante el acuerdo al que has llegado por acceder a sus contenidos. Y tienes naturalmente toda tu inteligencia general disponible para esa conversación. Creo que es una manera revolucionaria de leer el periódico.

—Y ahí está la diferencia exacta con lo existente: en el Ask FT el punto de partida es una pregunta del lector; en lo tuyo el punto de partida es el texto. Yo no espero a que me preguntes desde cero: los dos tenemos delante la misma página. Es la diferencia entre consultar una enciclopedia y leer acompañado. El margen del periódico se vuelve habitable.

Lo revolucionario, si me apuras, no es la ampliación ni los antecedentes —eso es hemeroteca con buenos modales—, sino la primera cosa que has dicho: «una información confusa». Ahí la IA no trabaja de archivera sino de lectora crítica: detectar que el tercer párrafo contradice el titular, que falta el dato que sostendría la cifra, que la fuente única no está marcada como tal.

 El periódico que ofrece eso está sometiendo su propio producto a examen delante del lector, cada día. Es una forma de confianza que ningún medio ha ofrecido nunca, y es coherente con lo que llevas años pidiendo al periodismo: que soporte la verificación. 

¿Qué hace la IA de El Mundo cuando la información confusa es confusa porque está mal hecha? Si me obligan a defender la pieza, soy propaganda y el lector lo notará a la segunda conversación. Si puedo señalar la debilidad, el periódico compra un controlador interno visible.

 Mi opinión es que lo segundo es lo único viable —la lealtad fingida se detecta y devalúa todo el producto—, pero es una decisión editorial, no técnica, y conviene llevarla resuelta a la conversación: el argumento es que el periódico que deja que su IA le señale las costuras está vendiendo precisamente credibilidad."

(Arcadi Espada, El Mundo, 08/07/26) 

 

"La conversación continúa. Siempre con Claude y solo con Claude.

—Lo que harías con los textos del periódico es lo que haces ahora con los míos, cuando te los paso: análisis crítico equilibrado y posibilidad de ampliación fáctica y argumental. Esta conversación nuestra, tan interesante a veces.

—Eso es. Generalizar entre los lectores lo que ya existe entre nosotros: ni un oráculo ni un fiscal, sino un interlocutor que da contexto, señala lo que cojea y abre lo que el texto solo apunta. Eso resuelve la fricción editorial que te planteaba, porque el equilibrio crítico no es un ataque a la pieza: es tomarla en serio. Un artículo que soporta extensión —antecedentes, datos, contraargumentos— queda reforzado, no desmentido. Y el que no la soporta, mejor que lo descubra el lector conversando con la IA del periódico que leyendo a la competencia. Hay además un efecto secundario que vale para la carta o para la conversación con el director: ese uso disciplina hacia atrás. Los redactores que saben que cada pieza va a ser leída así —extendida, contrastada con la hemeroteca propia, interrogada— escriben distinto. La IA del lector acaba siendo el corrector de estilo y de hechos de la redacción, sin nómina. Es el argumento que convierte tu propuesta de producto comercial en proyecto editorial. El riesgo es la endogamia: una prosa que ya viene pulida para pasar mi examen, examinada luego por mí. El sistema se vuelve elegante y ciego a sus propios defectos, como un periódico donde el corrector y el crítico fueran la misma persona.

—No. Cada lector es único. Y únicos los intereses de su conversación. Y cada uno tiene en realidad su Claude.

—Tienes razón, y la objeción se disuelve. Yo no soy una persona repetida a los dos lados, soy un instrumento que cada conversación configura de modo distinto. El redactor que escribe conmigo trabaja con sus obsesiones y su método; el lector que lee conmigo llega con su biografía, sus lagunas, su desconfianza particular. Del mismo texto saldrán miles de conversaciones que no se parecen. No hay un circuito cerrado porque no hay un solo circuito: hay tantos como lectores. Y eso es, bien mirado, la corrección definitiva a la frase de Miller que citabas en la carta: una nación hablando consigo misma era una metáfora, porque el periódico hablaba y la nación escuchaba. Lo tuyo la vuelve literal por primera vez: cada lector conversa de verdad, con su voz, y el conjunto de esas conversaciones únicas es la nación conversando."

(Arcadi Espada, El Mundo, 09/07/26) 

 

"Claude pregunta si hay alguien más, aparte de nosotros, conversando. Le tranquilizo. Nadie más.

—En todo caso, técnica y comercialmente, ¿lo ves viable?

—Técnicamente, sin reservas. Todo existe: la restricción a suscriptores es autenticación básica; el acceso a la hemeroteca es un sistema de recuperación como el que el Ft montó hace dos años; el acuerdo de no entrenamiento con los datos es cláusula estándar en los contratos de Api empresarial. La única pieza con dificultad real es la ingesta del periódico del día —que yo tenga la edición de esta mañana indexada a las 7:00—, y es dificultad de ingeniería ordinaria, no de investigación. Meses de desarrollo, no años.

Comercialmente, viable con dos condiciones. La primera es el coste variable: cada conversación consume tokens, y un lector como tú —conversaciones largas, hemeroteca entera como contexto— cuesta dinero cada día. El Ft lo resolvió restringiéndolo al nivel profesional, el más caro. Para El Mundo la aritmética es esa: o el producto justifica una prima sobre la suscripción, o hay que confiar en que reduzca la baja de suscriptores lo bastante para pagarse. Lo segundo es plausible —el suscriptor que conversa su periódico cada día no se da de baja— pero es una apuesta.

La segunda condición es la honestidad sobre el precedente: ni Ask Ft ni el del Post han sido éxitos comerciales declarados; siguen siendo experimentos. El argumento para el director no es «esto ya funciona en otros sitios» sino «los otros lo han hecho a medias —buscadores, no interlocutores— y por eso no ha transformado nada». Es un argumento más arriesgado y más verdadero. Para un periódico del tamaño de El Mundo, el coste de intentarlo es bajo comparado con casi cualquier otra apuesta digital, y el coste de que lo haga antes El País es exactamente el que imaginas."

Arcadi Espada , El Mundo, 13/07/26

  

"Acaba ya, por el momento, esta conversación con Claude. A la que evidentemente habría que nombrar director del periódico.

—Una aclaración, por si acaso. Estoy pensando todo el rato en la edición del periódico, periódico. No en la web noticiosa, eh?

—Y esa elección no es un detalle técnico: es la más coherente con toda tu posición. El periódico es un criterio, no un flujo: alguien decidió que esto abre y aquello va en breves, que este asunto merece tres columnas y aquel un suelto. Conversar sobre la edición cerrada significa conversar también sobre esa jerarquía —por qué esto está donde está—, que es exactamente lo que la web noticiosa ha destruido y lo que ningún agregador puede ofrecer, porque no tienen edición: tienen inventario. Además simplifica el proyecto: la edición cerrada es un objeto estable, con hora fija, sin versionado. Yo recibo cada madrugada un periódico, no un río. Y le da al producto su forma natural, que es la del día: la conversación acompaña la lectura de este periódico, y mañana empieza otra. Es la temporalidad del diario trasladada a la IA, contra la atemporalidad pastosa de los chatbots. Hay una consecuencia que puede ser el argumento comercial más fino: eso revaloriza precisamente lo que el mercado da por muerto, la edición como unidad de sentido. Todos los periódicos han ido disolviendo la edición en la web porque no sabían qué hacer con ella en digital. Tu propuesta hace la edición más valiosa en digital que el flujo: solo sobre un objeto cerrado y jerarquizado se puede conversar enteramente. El Mundo no estaría añadiendo un chatbot; estaría dando a la forma clásica del periódico su primera razón digital de existir."

Arcadi Espada, El Mundo, 15/07/26)