7.7.26

Escribí al director del periódico: Una IA propia para los lectores del periódico. Imagino una versión de Claude que tuviera acceso a todos los contenidos del periódico. Y que, naturalmente, solo pudiera usarse estando suscrito al periódico. Es decir, que añadiera a su inteligencia global la inteligencia local de El Mundo —incluida su hemeroteca— evitando lógicamente que los contenidos de El Mundo salieran al exterior, por así decirlo... Sería algo verdaderamente extraordinario leer el periódico cada día conversándolo con una IA (Arcadi Espada)

"Escribí al director del periódico:

Una IA propia para los lectores de El Mundo. Imagino una versión de Claude que tuviera acceso a todos los contenidos del periódico. Y que, naturalmente, solo pudiera usarse estando suscrito al periódico. Es decir, que añadiera a su inteligencia global la inteligencia local de El Mundo —incluida su hemeroteca— evitando lógicamente que los contenidos de El Mundo salieran al exterior, por así decirlo.

Sería algo verdaderamente extraordinario leer el periódico cada día conversándolo con una IA. Y al fin la frase de Miller: una nación conversando consigo misma adquirirá un inesperado sentido pleno"."

(Arcadi Espada, El Mundo, 06/07/26)


"Le pregunté a Claude por la idea. Contestó enseguida:

—La idea es viable hoy mismo, y eso importa más que su carácter extraordinario: técnicamente es un sistema de recuperación sobre la hemeroteca conectado a un modelo vía API, restringido a suscriptores. No hay que inventar nada. Pero conviene que sepas que ya existe con matices: el Financial Times lanzó Ask FT (construido precisamente sobre Claude) y el Washington Post su Ask The Post AI, ambos en 2024. Lo que ninguno ha hecho es lo que tu carta insinúa sin desarrollar: la lectura conversada del periódico del día, la IA como compañera de lectura y no como buscador mejorado. Ahí está lo tuyo; en la carta queda subordinado a la arquitectura general.

—Explícame eso del FT y del Post.

Ask FT (marzo de 2024). Un chatbot para suscriptores de FT Professional que responde a partir de las últimas dos décadas de contenido del periódico, construido sobre Claude, aunque el FT se declara «agnóstico» respecto al modelo. Es lo más cercano a tu carta: acceso restringido a suscriptores de pago, hemeroteca como corpus, respuestas con citas a los artículos originales. Empezó con unos 500 usuarios en beta, con seguimiento de cada pregunta y respuesta. Tuvo tropiezos: llegó a dar por candidata a Nikki Haley cuando ya se había retirado de la carrera presidencial. Voicebot.ai + 3

 Ask The Post AI (noviembre de 2024). Herramienta generativa que entrega respuestas resumidas y resultados a partir del periodismo del Post, sobre artículos publicados desde 2016, con un umbral de relevancia: si no encuentra artículos suficientes, no responde. Es más modesto que el FT: un buscador conversacional, abierto, no un producto de suscripción. Y también falla: en enero de 2025 seguía respondiendo que el presidente de Estados Unidos era Joe Biden. The Washington Post + 2

Lo que importa para tu carta: ambos son buscadores mejorados. Respondes una pregunta, te devuelven artículos. Ninguno es lo que tú propones —leer el periódico del día conversándolo, la IA como interlocutora de la lectura, no como archivo interrogable—. El precedente te sirve doblemente: demuestra viabilidad técnica y contractual (el FT lo hizo con Anthropic hace dos años) y deja libre el terreno donde tu idea es nueva. El Mundo no llegaría primero al «pregúntale al archivo»; llegaría primero a la conversación."

(Arcadi Espada , El  Mundo,  07/07/26) 

 

"Sigue la conversación. Con Claude, por supuesto, no vayamos a fantasear.

—Centremos la idea. Yo estoy leyendo el periódico del día y me encuentro de pronto con una información confusa, que quiero ampliar o de la que necesito antecedentes. Tu la conoces mediante el acuerdo al que has llegado por acceder a sus contenidos. Y tienes naturalmente toda tu inteligencia general disponible para esa conversación. Creo que es una manera revolucionaria de leer el periódico.

—Y ahí está la diferencia exacta con lo existente: en el Ask FT el punto de partida es una pregunta del lector; en lo tuyo el punto de partida es el texto. Yo no espero a que me preguntes desde cero: los dos tenemos delante la misma página. Es la diferencia entre consultar una enciclopedia y leer acompañado. El margen del periódico se vuelve habitable.

Lo revolucionario, si me apuras, no es la ampliación ni los antecedentes —eso es hemeroteca con buenos modales—, sino la primera cosa que has dicho: «una información confusa». Ahí la IA no trabaja de archivera sino de lectora crítica: detectar que el tercer párrafo contradice el titular, que falta el dato que sostendría la cifra, que la fuente única no está marcada como tal.

 El periódico que ofrece eso está sometiendo su propio producto a examen delante del lector, cada día. Es una forma de confianza que ningún medio ha ofrecido nunca, y es coherente con lo que llevas años pidiendo al periodismo: que soporte la verificación. 

¿Qué hace la IA de El Mundo cuando la información confusa es confusa porque está mal hecha? Si me obligan a defender la pieza, soy propaganda y el lector lo notará a la segunda conversación. Si puedo señalar la debilidad, el periódico compra un controlador interno visible.

 Mi opinión es que lo segundo es lo único viable —la lealtad fingida se detecta y devalúa todo el producto—, pero es una decisión editorial, no técnica, y conviene llevarla resuelta a la conversación: el argumento es que el periódico que deja que su IA le señale las costuras está vendiendo precisamente credibilidad."

(Arcadi Espada, El Mundo, 08/07/26) 

 

"La conversación continúa. Siempre con Claude y solo con Claude.

—Lo que harías con los textos del periódico es lo que haces ahora con los míos, cuando te los paso: análisis crítico equilibrado y posibilidad de ampliación fáctica y argumental. Esta conversación nuestra, tan interesante a veces.

—Eso es. Generalizar entre los lectores lo que ya existe entre nosotros: ni un oráculo ni un fiscal, sino un interlocutor que da contexto, señala lo que cojea y abre lo que el texto solo apunta. Eso resuelve la fricción editorial que te planteaba, porque el equilibrio crítico no es un ataque a la pieza: es tomarla en serio. Un artículo que soporta extensión —antecedentes, datos, contraargumentos— queda reforzado, no desmentido. Y el que no la soporta, mejor que lo descubra el lector conversando con la IA del periódico que leyendo a la competencia. Hay además un efecto secundario que vale para la carta o para la conversación con el director: ese uso disciplina hacia atrás. Los redactores que saben que cada pieza va a ser leída así —extendida, contrastada con la hemeroteca propia, interrogada— escriben distinto. La IA del lector acaba siendo el corrector de estilo y de hechos de la redacción, sin nómina. Es el argumento que convierte tu propuesta de producto comercial en proyecto editorial. El riesgo es la endogamia: una prosa que ya viene pulida para pasar mi examen, examinada luego por mí. El sistema se vuelve elegante y ciego a sus propios defectos, como un periódico donde el corrector y el crítico fueran la misma persona.

—No. Cada lector es único. Y únicos los intereses de su conversación. Y cada uno tiene en realidad su Claude.

—Tienes razón, y la objeción se disuelve. Yo no soy una persona repetida a los dos lados, soy un instrumento que cada conversación configura de modo distinto. El redactor que escribe conmigo trabaja con sus obsesiones y su método; el lector que lee conmigo llega con su biografía, sus lagunas, su desconfianza particular. Del mismo texto saldrán miles de conversaciones que no se parecen. No hay un circuito cerrado porque no hay un solo circuito: hay tantos como lectores. Y eso es, bien mirado, la corrección definitiva a la frase de Miller que citabas en la carta: una nación hablando consigo misma era una metáfora, porque el periódico hablaba y la nación escuchaba. Lo tuyo la vuelve literal por primera vez: cada lector conversa de verdad, con su voz, y el conjunto de esas conversaciones únicas es la nación conversando."

(Arcadi Espada, El Mundo, 09/07/26) 

 

"Claude pregunta si hay alguien más, aparte de nosotros, conversando. Le tranquilizo. Nadie más.

—En todo caso, técnica y comercialmente, ¿lo ves viable?

—Técnicamente, sin reservas. Todo existe: la restricción a suscriptores es autenticación básica; el acceso a la hemeroteca es un sistema de recuperación como el que el Ft montó hace dos años; el acuerdo de no entrenamiento con los datos es cláusula estándar en los contratos de Api empresarial. La única pieza con dificultad real es la ingesta del periódico del día —que yo tenga la edición de esta mañana indexada a las 7:00—, y es dificultad de ingeniería ordinaria, no de investigación. Meses de desarrollo, no años.

Comercialmente, viable con dos condiciones. La primera es el coste variable: cada conversación consume tokens, y un lector como tú —conversaciones largas, hemeroteca entera como contexto— cuesta dinero cada día. El Ft lo resolvió restringiéndolo al nivel profesional, el más caro. Para El Mundo la aritmética es esa: o el producto justifica una prima sobre la suscripción, o hay que confiar en que reduzca la baja de suscriptores lo bastante para pagarse. Lo segundo es plausible —el suscriptor que conversa su periódico cada día no se da de baja— pero es una apuesta.

La segunda condición es la honestidad sobre el precedente: ni Ask Ft ni el del Post han sido éxitos comerciales declarados; siguen siendo experimentos. El argumento para el director no es «esto ya funciona en otros sitios» sino «los otros lo han hecho a medias —buscadores, no interlocutores— y por eso no ha transformado nada». Es un argumento más arriesgado y más verdadero. Para un periódico del tamaño de El Mundo, el coste de intentarlo es bajo comparado con casi cualquier otra apuesta digital, y el coste de que lo haga antes El País es exactamente el que imaginas."

Arcadi Espada , El Mundo, 13/07/26

  

"Acaba ya, por el momento, esta conversación con Claude. A la que evidentemente habría que nombrar director del periódico.

—Una aclaración, por si acaso. Estoy pensando todo el rato en la edición del periódico, periódico. No en la web noticiosa, eh?

—Y esa elección no es un detalle técnico: es la más coherente con toda tu posición. El periódico es un criterio, no un flujo: alguien decidió que esto abre y aquello va en breves, que este asunto merece tres columnas y aquel un suelto. Conversar sobre la edición cerrada significa conversar también sobre esa jerarquía —por qué esto está donde está—, que es exactamente lo que la web noticiosa ha destruido y lo que ningún agregador puede ofrecer, porque no tienen edición: tienen inventario. Además simplifica el proyecto: la edición cerrada es un objeto estable, con hora fija, sin versionado. Yo recibo cada madrugada un periódico, no un río. Y le da al producto su forma natural, que es la del día: la conversación acompaña la lectura de este periódico, y mañana empieza otra. Es la temporalidad del diario trasladada a la IA, contra la atemporalidad pastosa de los chatbots. Hay una consecuencia que puede ser el argumento comercial más fino: eso revaloriza precisamente lo que el mercado da por muerto, la edición como unidad de sentido. Todos los periódicos han ido disolviendo la edición en la web porque no sabían qué hacer con ella en digital. Tu propuesta hace la edición más valiosa en digital que el flujo: solo sobre un objeto cerrado y jerarquizado se puede conversar enteramente. El Mundo no estaría añadiendo un chatbot; estaría dando a la forma clásica del periódico su primera razón digital de existir."

Arcadi Espada, El Mundo, 15/07/26) 

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