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2.11.26

La administración Trump ha recortado drásticamente la financiación de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), ha sugerido en repetidas ocasiones una relación entre las vacunas y el autismo, ha cancelado cientos de millones de dólares destinados a la investigación de vacunas de ARNm y ha reestructurado un comité de expertos en vacunas... Esta situación ha permitido a Europa atraer a investigadores y desarrolladores de vacunas, algunos ya están eligiendo Europa para llevar a cabo su trabajo... Sin embargo, la financiación sigue siendo el «punto más débil» de Europa. «Si Europa decidiera invertir seriamente en la innovación en materia de inmunización, fabricación y acceso, tiene una oportunidad única de obtener una ventaja competitiva.” (Claudia Chiappa)

 "Los recortes en la investigación en Estados Unidos y el escepticismo hacia las vacunas han brindado a Europa la oportunidad de consolidarse como líder en el ámbito científico, especialmente en el desarrollo de inmunizaciones.

Esto es particularmente cierto en el caso de tecnologías innovadoras como el ARNm, el avance científico más reciente en materia de vacunas, utilizado por primera vez en las dosis contra la COVID-19.

Desde que asumió el cargo en enero de 2025, la administración Trump ha recortado drásticamente la financiación de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), ha sugerido en repetidas ocasiones una relación entre las vacunas y el autismo, ha cancelado cientos de millones de dólares destinados a la investigación de vacunas de ARNm y ha reestructurado un comité de expertos en vacunas.

Esta situación ha permitido a Europa atraer a investigadores y desarrolladores de vacunas, además de reforzar la posición de su organismo regulador de medicamentos gracias a su firme postura científica.

«Veo una gran oportunidad para que la [Agencia Europea de Medicamentos] se convierta en un referente clave para otros países», señaló Heidi Larson, profesora de antropología y ciencias del riesgo y la toma de decisiones en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, y directora fundadora del *Vaccine Confidence Project*.

«Representan un activo sumamente valioso para Europa y, en el contexto actual, podrían desempeñar un papel global aún más relevante», declaró a POLITICO.

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) —el organismo regulador de medicamentos de la Unión Europea— se ha consolidado desde hace tiempo como un referente científico de confianza.

«Podemos ofrecer información neutral y basada en hechos» a los desarrolladores de vacunas y medicamentos, afirmó el miércoles Emer Cooke, directora ejecutiva de la EMA, ante los periodistas durante un acto en su sede de Ámsterdam. «Queremos estar presentes... como una fuente de información fiable en la que se pueda confiar».

La oportunidad del ARNm

La innovadora tecnología de ARNm es un ámbito en el que Europa podría liderar.

El año pasado, la administración Trump canceló cerca de 500 millones de dólares en subvenciones y contratos destinados a la investigación y el desarrollo de ARNm.

«Analizamos la base científica, escuchamos a los expertos y tomamos medidas», declaró entonces el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr. La Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado (BARDA) de EE. UU. puso fin a 22 inversiones en el desarrollo de vacunas de ARNm «porque los datos demuestran que estas vacunas no protegen eficazmente contra las infecciones de las vías respiratorias superiores, como la COVID-19 o la gripe», afirmó. Kennedy añadió que la financiación se redirigiría hacia «plataformas de vacunación más seguras y de mayor alcance, que sigan siendo eficaces incluso cuando los virus mutan». Para los investigadores y desarrolladores, sin embargo, esto envió una señal.

«Algunas de las políticas que está promoviendo [Estados Unidos] simplemente no son fiables», afirmó Larson, quien también es directora fundadora del Vaccine Confidence Project (Proyecto de Confianza en las Vacunas). «Las decisiones públicas, como la de no financiar el ARNm, envían la señal de que no confían en esta tecnología», añadió.

«Actualmente, Estados Unidos ha dejado un vacío», señaló Sibilia Quilici, directora de Vaccines Europe, un grupo de presión del sector. «Europa, y especialmente la EMA [Agencia Europea de Medicamentos], ya han manifestado... que ven con buenos ojos la innovación en ARNm que se está desarrollando aquí, en Europa».

Algunos desarrolladores ya están eligiendo Europa para llevar a cabo su trabajo.

«Observamos que los desarrolladores acuden cada vez más a la EMA en primer lugar, sobre todo en ámbitos como la tecnología de ARNm, porque confían en nuestro enfoque científico y en nuestra capacidad para trabajar con tecnologías innovadoras», declaró a POLITICO Marco Cavaleri, responsable de amenazas a la salud pública en la EMA. «La EMA se ha convertido en un referente mundial en materia de ciencia regulatoria».

Este año, la UE fue el primer mercado del mundo en autorizar la vacuna combinada de Moderna contra la COVID-19 y la gripe. En Estados Unidos, Moderna se enfrentó a contratiempos después de que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) solicitara más datos sobre su vacuna contra la gripe.
El vacío en el mercado

Pero ser una potencia científica no es suficiente.

«Es evidente que Estados Unidos sigue siendo un mercado enorme, y Europa debe continuar esforzándose por atraer la innovación», afirmó Cavaleri.

A pesar de su compromiso con el fomento de la innovación biotecnológica, Europa sigue lidiando con un mercado fragmentado, dificultades en materia de precios y reembolso, y una capacidad de producción inestable.

Solo este año, la empresa biotecnológica alemana BioNTech anunció el cierre de sus centros de fabricación de vacunas contra la COVID-19 en Alemania —lo que supone la supresión de una quinta parte de su plantilla, es decir, hasta 1800 puestos de trabajo—, mientras que la farmacéutica británica GSK comunicó el cierre de una planta de producción de vacunas en Alemania. «El ARNm es una plataforma tecnológica crucial para las vacunas que debemos ser capaces de producir en Europa a toda costa», afirmó Stine Bosse, eurodiputada del grupo Renew, quien aboga por garantizar que plataformas tecnológicas como la del ARNm puedan optar a más incentivos en el marco de la Ley de Biotecnología.

Europa cuenta con «sólidos sistemas regulatorios», señaló Quilici, y tanto la EMA como las autoridades nacionales competentes en materia de medicamentos «realizan una labor fantástica al garantizar una evaluación rigurosa y basada en pruebas de cualquier tecnología o producto».

La nueva Ley de Biotecnología de la UE también reconoce la importancia de este sector, incluidos los desarrolladores de vacunas, añadió.

Sin embargo, la financiación sigue siendo el «punto más débil» de Europa, apuntó Quilici. «Si Europa decidiera invertir seriamente en la innovación en materia de inmunización, fabricación y acceso, tiene una oportunidad única de obtener una ventaja competitiva.”

(Claudia Chiappa  , POLITICO,   30/10/26)

7.3.26

El gran éxodo estadounidense. ¿Por qué un número récord de ciudadanos estadounidenses está abandonando el país? En 2025, el país experimentó un cambio radical en sus tendencias demográficas: por primera vez desde la Gran Depresión, más personas abandonaron el país que llegaron... este movimiento histórico no solo se debió a la política de inmigración y su aplicación, sino también al creciente número de ciudadanos estadounidenses que decidieron vivir en el extranjero, lo que supuso un cambio radical con respecto al papel que había desempeñado el país durante siglos como principal destino de inmigrantes en el mundo... al menos 180 000 ciudadanos estadounidenses se trasladaron al extranjero el año pasado. Los analistas sugieren que esa cifra es probablemente inferior a la real... El número de estadounidenses que viven en Portugal se ha disparado más de un 500% desde la pandemia, con un aumento del 36 % solo en 2024. Las cifras de migración de Irlanda se han duplicado, y países como España, los Países Bajos y la República Checa registran máximos históricos de residentes estadounidenses... esta ola abarca una amplia muestra representativa de la sociedad estadounidense: jóvenes profesionales y trabajadores a distancia que buscan una vida asequible con un alto poder adquisitivo... Jubilados atraídos por los bajos costes y los sistemas sanitarios universales... Estudiantes que buscan una educación universitaria más barata... familias que buscan mejoras percibidas en materia de seguridad, escolarización y vida comunitaria... Uno de los principales factores de atracción es económico, incluso los ingresos relativamente modestos de Estados Unidos pueden traducirse en un nivel de vida más alto en muchos países extranjeros... La asistencia sanitaria es otra consideración importante... Las preocupaciones por la seguridad y las inquietudes culturales también influyen. El 40 % de las mujeres estadounidenses de entre 15 y 44 años expresaron su deseo de trasladarse al extranjero de forma permanente (Jorge Majfud, Un. Jacksonville)

"¿Por qué un número récord de ciudadanos estadounidenses está abandonando el país?

Cada día, la promesa de “Hacer Estados Unidos Grande de Nuevo” se revela como la estafa del siglo.  En 2025, el país experimentó un cambio radical en sus tendencias demográficas: por primera vez desde la Gran Depresión, más personas abandonaron el país que llegaron. Según un análisis exhaustivo realizado por The Wall Street Journal, este movimiento histórico no solo se debió a la política de inmigración y su aplicación, sino también al creciente número de ciudadanos estadounidenses que decidieron vivir en el extranjero, lo que supuso un cambio radical con respecto al papel que había desempeñado el país durante siglos como principal destino de inmigrantes en el mundo.

Un giro estadístico: migración neta negativa

Los demógrafos definen la migración internacional neta como la diferencia entre el número de personas que entran en un país y las que lo abandonan. En 2025, las estimaciones de la Brookings Institution indican que Estados Unidos experimentó una migración neta negativa, con aproximadamente 150 000 salidas más que llegadas. Se trata de la primera pérdida neta de población por migración en más de 80 años y se produce tras décadas de inmigración que impulsaron el crecimiento demográfico de Estados Unidos.

Mientras que el total de entradas en Estados Unidos—incluida la inmigración permanente, los visados de trabajo y el reasentamiento de refugiados—se redujo a aproximadamente 2,6-2,7 millones en 2025, lo que supuso un fuerte descenso con respecto a los casi 6 millones de 2023. Esta caída contribuyó de manera sustancial a la salida neta.

El cambio refleja un amplio conjunto de fuerzas demográficas, económicas y políticas que convergen a la vez, algunas de ellas de larga data y otras recientemente amplificadas.

Estadounidenses en el extranjero: cifras y destinos

Según el análisis del Wall Street Journal en 15 países con datos disponibles para 2025, al menos 180 000 ciudadanos estadounidenses se trasladaron al extranjero el año pasado. Los analistas sugieren que esa cifra es probablemente inferior a la real, dada la naturaleza fragmentada de los datos sobre residencia global y la ausencia de un registro central completo.

De hecho, ya hay millones de estadounidenses viviendo en el extranjero. Las estimaciones basadas en los registros de las embajadas, los recuentos del censo y los permisos de residencia sugieren que entre 4 y 9 millones de ciudadanos estadounidenses residen actualmente fuera de Estados Unidos. Existen grandes comunidades de expatriados en América del Norte, Europa y, cada vez más, en América Latina y Asia:

  • En 2022, solo en México vivían unos 1,6 millones de estadounidenses.
  • En Canadá eran más de 250 000.
  • En Europa, el total suma más de 1,5 millones de ciudadanos o residentes estadounidenses.

Entre los destinos europeos, los cambios han sido remarcables. El número de estadounidenses que viven en Portugal se ha disparado más de un 500 % desde la pandemia, con un aumento del 36 % solo en 2024. Las cifras de migración de Irlanda se han duplicado, y países como España, los Países Bajos y la República Checa registran máximos históricos de residentes estadounidenses.

¿Qué está impulsando a los estadounidenses a marcharse?

A diferencia de las tendencias migratorias históricas, que a menudo se centraban en un pequeño subconjunto de élites globales o expatriados aventureros, esta ola abarca una amplia muestra representativa de la sociedad estadounidense:

  1. Jóvenes profesionales y trabajadores a distancia que buscan una vida asequible con un alto poder adquisitivo.
  2. Jubilados atraídos por los bajos costes y los sistemas sanitarios universales.
  3. Estudiantes que buscan una educación universitaria más barata o más accesible en el extranjero.
  4. Familias que buscan mejoras percibidas en materia de seguridad, escolarización y vida comunitaria.

Uno de los principales factores de atracción es económico: incluso los ingresos relativamente modestos de Estados Unidos pueden traducirse en un nivel de vida más alto en muchos países extranjeros.

La asistencia sanitaria es otra consideración importante. En Estados Unidos, la complejidad de los seguros de salud y el costo adicional de cobertura sigun siendo problemas persistentes para muchos. En el extranjero, los sistemas de salud universales, especialmente en Europa, ofrecen una alternativa atractiva, sobre todo para los jubilados o las personas con necesidades sanitarias crónicas.

Las preocupaciones por la seguridad y las inquietudes culturales también influyen. En una encuesta de Gallup citada en el informe, el 40 % de las mujeres estadounidenses de entre 15 y 44 años expresaron su deseo de trasladarse al extranjero de forma permanente, un indicador sorprendente del cambio de aspiraciones entre las generaciones más jóvenes.

Política, políticas públicas y la Administración Trump

El contexto de este cambio migratorio incluye el entorno político más amplio de la segunda Administración del presidente Donald Trump. Aunque la Administración ha celebrado el endurecimiento de las medidas de control de la inmigración, incluido el aumento de las deportaciones y las restricciones a las admisiones legales, estas medidas han tenido el efecto colateral de reducir los flujos migratorios generales, lo que ha afectado tanto a los extranjeros que llegan al país como a los residentes estadounidenses que deciden marcharse.

Algunos comentaristas han bautizado este fenómeno como «Donald Dash», señalando que el aumento de las salidas coincide con el enfoque de línea dura de Trump en materia de política de inmigración. Los críticos argumentan que la polarización política, la preocupación por las libertades civiles y el descontento con el clima político nacional han influido en las decisiones individuales de marcharse.

Sin embargo, los analistas advierten que la política de inmigración por sí sola no explica esta tendencia. Factores estructurales a largo plazo, como el aumento del coste de la vida, la crisis de la asequibilidad de la vivienda en las principales ciudades de Estados Unidos y la globalización de las oportunidades laborales, han moldeado las preferencias a lo largo de muchos años. El movimiento migratorio refleja una reevaluación más amplia por parte de los estadounidenses de lo que constituye una oportunidad económica y calidad de vida.

Consecuencias económicas y sociales

El cambio de una migración neta positiva a una neta negativa tiene importantes implicaciones, tanto a nivel nacional como internacional.

Desde el punto de vista económico, la inmigración ha contribuido durante mucho tiempo al crecimiento de la población activa y a la demanda de consumo en Estados Unidos. Según los economistas que siguen estas tendencias, la migración negativa podría ralentizar el crecimiento demográfico, debilitar la oferta de mano de obra en sectores clave y frenar la expansión económica en general.

Desde el punto de vista social, la dispersión de los estadounidenses en el extranjero está remodelando las comunidades globales. Las poblaciones de expatriados estadounidenses estimulan las economías locales de los países de acogida y, a menudo, se convierten en puentes culturales. Pero la salida también plantea interrogantes sobre la dinámica futura de la fuerza laboral estadounidense, la participación cívica y el equilibrio demográfico, especialmente si los grupos más jóvenes y con estudios universitarios se encuentran entre los más propensos a marcharse.

A nivel individual, los estadounidenses que emigran deben lidiar con nuevos sistemas legales, barreras lingüísticas y ajustes culturales. Sin embargo, muchos afirman encontrar mayor tranquilidad, menores costes y servicios públicos más predecibles en el extranjero, factores que pesan mucho en la decisión de trasladarse de forma permanente.

Durante gran parte de su historia, Estados Unidos ha simbolizado la llegada, el destino de millones de personas que buscaban una vida mejor. Pero en el 250.º aniversario de Estados Unidos, esa narrativa parece estar cambiando. Cada vez son más los estadounidenses que buscan una vida mejor fuera de las fronteras de Estados Unidos, a menudo en lugares que combinan la viabilidad económica con un apoyo social que les parece más predecible o accesible que el que dejaron atrás.

Si esta tendencia representa una respuesta temporal a condiciones políticas y normativas específicas o una transformación más profunda y duradera en la forma en que los estadounidenses ven las oportunidades sigue siendo una cuestión central para los académicos, los responsables políticos y las familias por igual. Sin embargo, lo que está claro es que la era del dominio predecible y continuo de la inmigración estadounidense ha dado paso, al menos por ahora, a un patrón más complejo y dinámico de movimiento global.

(Jorge Majfud, Un. Jacksonville, Other News, 05/03/26)

9.2.26

Un medievalista de origen español en los tiempos del ICE... extranjero en su propio país... El catedrático Roger Martínez-Dávila denuncia que tuvo que acreditar su ciudadanía ante una universidad de EE UU, algo que no fue requerido a sus compañeros sin ascendencia hispana... En Estados Unidos, una persona como yo —como millones de personas con ascendencia española— puede ser requerida, en cualquier momento, para demostrar su nacionalidad... La humillación pública se convierte en algo sin importancia, que te dicen que aguantes en silencio... En Minnesota, ahora mismo, la actuación del ICE se ha convertido en terror de Estado, pero esto también está ocurriendo en otros lugares, mediante procesos nuevos, silenciosos y públicamente invisibles... cuando las instituciones normalizan exigencias documentales —y cuando esas exigencias caen de manera desigual sobre ciertos apellidos y ciertos rostros— la historia lanza una advertencia. En Estados Unidos estamos “bien” por ahora… Hasta que dejemos de estarlo... así que inicié el proceso para obtener la ciudadanía española no solo por razones prácticas, sino también profundamente personales... Siento el tirón de España como hogar: mi hogar real. Pero ahora el amor no es la única razón. La necesidad lo es. Me pregunto si necesitaré esa ciudadanía no como símbolo sino como refugio, antes de que sea demasiado tarde (Roger Martínez-Dávila, catedrático de historia medieval española en la Universidad de Colorado)

 "Una terminología insidiosa se ha enraizado en Estados Unidos: distingue a los heritage Americans del resto de nosotros. Se trata de un eufemismo para definir a los protestantes anglosajones blancos y, cada vez más, también a los nacionalistas evangélicos. Este lenguaje se está desplegando de forma sistemática. En la práctica, la Corte Suprema de EE UU ha legalizado una maquinaria de control en la que la etnia —incluso cómo se habla, cómo se viste, a qué se dedica alguien— puede ser utilizada como justificación para que funcionarios federales, fuerzas cuasi militares como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), detengan a alguien y le pidan “sus papeles, por favor”.

En Minnesota, ahora mismo, la actuación del ICE se ha convertido en terror de Estado —redadas, detenciones, miedo en barrios de inmigrantes y protestas públicas— y ha incluido la fuerza letal, con la muerte a manos de agentes federales de Renee Good y Alex Pretti. Pero esto también está ocurriendo en otros lugares, mediante procesos nuevos, silenciosos y públicamente invisibles.

El 5 de enero de 2026, después de trabajar durante 16 años en la Universidad de Colorado, el Departamento de Recursos Humanos me envió un correo diciendo que no había presentado documentos que demostraran que yo era residente legal o ciudadano/a de Estados Unidos. La universidad insistió en que yo no había aportado esa documentación cuando me contrataron. Y se me exigió presentar físicamente mi prueba de ciudadanía (mi pasaporte estadounidense) ante un funcionario de la universidad para su verificación. Soy un extranjero en mi propio país.

El correo utilizaba el lenguaje sereno de la administración. ¿Era, como decían, una “revisión interna rutinaria” que se aplicaba a todo el mundo? La frase importante era simple: “Este paso debe completarse presentando documentos originales y aceptables… No se aceptan copias”.

El personal de la universidad me dijo que no se me estaba señalando. Pero a ninguno de los heritage Americans de mi Departamento de Historia, con apellidos anglosajones y alemanes, se les pidió que acudieran y demostraran físicamente su ciudadanía. A mí sí: Martínez-Dávila. Y una compañera de mi departamento —empleada desde hace más de 25 años— también fue obligada a presentar sus papeles; sí, también tenía apellido español. ¿Qué probabilidades hay? El 100% en Estados Unidos.

Cuando compartí esto públicamente en una red profesional, un desconocido respondió con la clase de frase que normaliza todo: “A nadie le importa. Enseña los papeles y ya está”. La exigencia se vuelve banal, corriente. La humillación pública se convierte en algo sin importancia, que te dicen que aguantes en silencio.

Lo que resulta tan alarmante —y tan desorientador— es que soy descendiente de españoles con raíces indígenas mexicanas. Mi familia fundó el San Antonio español de Texas en 1718. Mis genes dicen la verdad: 33% ibérico, 16% judío sefardí y 25% indígena americano. ¿Quién es aquí el heritage American?

Mi relación familiar con Texas guarda su propio archivo de paradojas y se encarna en Juan Nepomuceno Seguín: mi antepasado. Nacido en 1806, fue un líder texano en la revolución por la independencia. Y estuvo en El Álamo. El 25 de febrero de 1836, durante el asedio de Santa Anna al Álamo, Juan Seguín fue enviado por el coronel William B. Travis para pedir refuerzos militares al general texano James Fannin. Juan fue el único superviviente de aquella desdichada demostración de resistencia y valentía.

El resto es historia y origen de nuestro grito de guerra: “¡Recordad El Álamo!”. Más tarde organizó la única compañía texana (hispanoestadounidense) que luchó en la decisiva batalla de San Jacinto. Después regresó a San Antonio y supervisó los enterramientos de los muertos del Álamo.

Y entonces la historia gira: tras servir en el Senado de la República de Texas, la creciente hostilidad anglosajona contra los texanos lo empujó a huir con su familia hacia su antiguo enemigo, México. En otras palabras: el mito fundacional estadounidense incluye a patriotas de habla española y, en mi caso, es literalmente sangre —como en el caso de millones de personas con ascendencia española—.

Volvamos al presente. En Estados Unidos, una persona como yo —como millones de personas con ascendencia española— puede ser requerida, en cualquier momento, para demostrar su nacionalidad. En Minnesota, la presión se ha hecho visible en las calles. En Colorado, viví la versión más silenciosa: no una redada, no un control, sino un correo institucional que termina en el mismo lugar: entregue sus documentos.

Los españoles saben —de un modo que los estadounidenses no— lo rápido que la identidad se endurece con el papeleo. Bajo el franquismo, el Estado activó la “obligatoriedad de su presentación” del DNI y puso en marcha la exigencia de probar la identidad para poder moverse por la vida ordinaria. No estoy diciendo que Estados Unidos sea la España franquista. Estoy diciendo esto: cuando las instituciones normalizan exigencias documentales —y cuando esas exigencias caen de manera desigual sobre ciertos apellidos y ciertos rostros— la historia lanza una advertencia.

En Estados Unidos estamos “bien” por ahora… Hasta que dejemos de estarlo. Esa es la mentira que nos contamos hasta el día en que ya no podemos.

El año pasado inicié el proceso para obtener la ciudadanía española no solo por razones prácticas, sino también profundamente personales. Como profesor de la España medieval y de la América colonial española, he dedicado mi vida a encontrar y recomponer esa comunión con España. Siento el tirón de España como hogar: mi hogar real. Pero ahora el amor no es la única razón. La necesidad lo es. Me pregunto si necesitaré esa ciudadanía no como símbolo sino como refugio, antes de que sea demasiado tarde." 

(Roger Martínez-Dávila  , catedrático de historia medieval española en la Universidad de Colorado,  El País, 07/02/26)  

7.1.26

POLITICO: En Valencia, huyendo de Trump... Historias de familias estadounidenses desilusionadas y temerosas que buscan refugio del MAGA en España... familias jóvenes con niños huyen de lo que ven como el creciente autoritarismo de la América del presidente Donald Trump... Matt recibió uno de los correos electrónicos de "bifurcación en el camino" de Elon Musk... aceptó una indemnización. Desempleado y viviendo en una ciudad cada vez más tensa y hostil donde soldados patrullaban las calles, sabían que tenían que dejar los EE. UU... "No queríamos irnos, tuvimos que hacerlo"... ¿Por qué Valencia? Solo con salir a la calle y respirar el aire, no se nota tensión. No hay hostilidad»... Ibrisimovic nació en Belgrado... Recuerda ver a los Estados Unidos como un símbolo de democracia... "Para mí, es la desilusión con los Estados Unidos"... una mujer de mediana edad con dos hijos, creció en Filipinas durante el régimen de Ferdinand Marcos... "Recuerdo haber sido tan joven y tener miedo." Esos recuerdos volvieron a inundarla después de la reelección e inauguración de Trump... Van a venir por los ciudadanos naturalizados. Mis hijos dijeron: 'Estás loco.' Todo lo que dije se hizo realidad... eligió Valencia porque ya tenía amigos viviendo allí que elogiaban la ciudad: segura, fácil de recorrer, con excelentes escuelas y atención médica asequible y de calidad. Cualquier preocupación sobre cómo se adaptarían sus dos hijos a su nuevo hogar desapareció rápidamente. Ambos niños están prosperando académica y socialmente... "A menudo nos preocupamos por nuestra familia y amigos que están allí. Si alguien me hubiera dicho hace años que esto estaría sucediendo, diría que se volvió loco, que era una teoría de conspiración" (NOTA DEL AUTOR: Miedo de hablar, por primera vez... He cubierto guerras civiles y regímenes autoritarios en los cinco continentes, pero esta es la primera vez que escucho tanto miedo de ciudadanos estadounidenses sobre su propio gobierno... conocí a muchos estadounidenses que no estaban dispuestos a hablar y declinaron ser entrevistados para este reportaje por temor a represalias de la administración de Trump... Algunos temían que sus familias en casa fueran detenidas o que perdieran sus trabajos, mientras que otros temían que no les renovaran el pasaporte o incluso que les confiscaran. Algunos dijeron que habían borrado sus cuentas de redes sociales. Había encontrado testimonios similares en lugares como Rusia, Irak o el Congo, pero nunca sobre Estados Unidos)

 "Matt y Brett Cloninger-West están recibiendo un apasionado curso intensivo sobre los aspectos más finos del jamón español por parte del vendedor en el mercado público. ¿Qué parte de la pierna produce la carne más magra? ¿La más sabrosa? ¿Qué tipo de bellotas están comiendo los cerdos? Luego se dirigen al puesto de frutas y verduras, la panadería llena de pan fresco y el vendedor de quesos que tenía docenas de variedades de todo el país en exhibición.

Este estilo de compras del Viejo Mundo se ha convertido en una de las nuevas alegrías de vivir en Valencia, España, a donde se mudaron desde Washington, D.C., a principios de este año. Según los sitios web internacionales de bienes raíces, la tercera ciudad más grande de España ha eclipsado a Barcelona y Madrid como el principal destino para compradores y arrendatarios estadounidenses que buscan establecerse permanentemente. La ciudad mediterránea ha estado incluida durante mucho tiempo en las listas de las "mejores ciudades para retirarse". Pero un nuevo grupo de residentes está llegando: familias jóvenes con niños que huyen de lo que ven como el creciente autoritarismo de la América del presidente Donald Trump.

Brett Cloninger-West, de 56 años, y su esposo, Matt, de 52, nacieron en los Estados Unidos y tenían trabajos bien remunerados y aparentemente estables en Washington. Todo eso se desmoronó poco después de la inauguración de Trump. Brett, un exitoso agente inmobiliario durante los últimos 18 años, y Matt, un especialista en TI enfocado en la planificación estratégica para la Agencia Federal de Manejo de Emergencias, vieron cómo sus medios de vida se evaporaron en cuestión de semanas después de la inauguración.

"En tres semanas después de la inauguración, los nuevos negocios habían caído un 75 por ciento," dijo Brett. "Todos estaban siendo despedidos."

Mientras tanto, Matt recibió uno de los correos electrónicos de "bifurcación en el camino" de Elon Musk. Musk estaba desmantelando el gobierno federal, eliminando decenas de miles de empleos, como el jefe de facto del Departamento de Eficiencia Gubernamental. Matt se dio cuenta de que su puesto estaba en la cuerda floja y, a regañadientes, aceptó una indemnización. Desempleado y viviendo en una ciudad cada vez más tensa y hostil donde soldados patrullaban las calles, sabían que tenían que dejar los EE. UU.

"El D.C. en el que crecí y pasé toda mi vida adulta, ya no existe," dijo Brett conteniendo las lágrimas. "Amaba el lugar, incluso con todas sus imperfecciones y hostilidades." Realmente se sentía como en casa.

«No queríamos irnos, tuvimos que hacerlo», dijo Brett.

«Parece una ciudad ocupada», añadió Matt.

«¿Por qué Valencia? Solo con salir a la calle y respirar el aire», explicó Brett, «no se nota tensión. No hay hostilidad».

Mira Ibrisimovic y su esposo, Mario Sanginés, supervisan a los mudanceros y las cajas en su nuevo apartamento alquilado. Recientemente llegaron de Bogotá, Colombia, donde Sanginés, ahora jubilado, trabajaba para el Banco Interamericano de Desarrollo, e Ibrisimovic era contratista para la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. Ese contrato terminó días después de la inauguración de Trump.

"Ha sido realmente traumático," dijo Ibrisimovic mientras tomaba un capuchino. "El final de 24 años trabajando para USAID..." Fue una completa aniquilación.

Ibrisimovic ya ha enfrentado la aniquilación antes. Nació en Belgrado cuando aún formaba parte de Yugoslavia. Recuerda ver a los Estados Unidos como un símbolo de democracia, un lugar del que alguna vez esperó formar parte. Esa esperanza ahora se ha hecho añicos: "Para mí, es la desilusión con los Estados Unidos." Siempre tuve el impulso de ir allí, sin importar los problemas. Creía en lo que representaba. Mi creencia de que el país creía en hacer lo correcto se ha hecho añicos con la elección de Trump dos veces.

Sanginés, quien es originario de Bolivia, se retiró del BID este año. España siempre había estado en el radar de la pareja como un posible lugar de retiro y Sanginés tiene familia en Barcelona. No esperaban que fuera tan pronto.

"Todavía tenemos una casa en D.C. y los niños nacieron allí, así que todavía hay lazos," dijo Ibrisimovic, "pero no queríamos volver a vivir allí y criar a nuestros hijos allí por muchas razones: la calidad de vida, la seguridad, estar lejos del ambiente tóxico." No es el momento adecuado con lo que está sucediendo políticamente, pero también culturalmente, socialmente y racialmente.

Muchos recién llegados a Valencia tenían miedo de hablar en contra de Trump y sus políticas, temiendo represalias por parte del gobierno de EE. UU. Una de ellas, una mujer de mediana edad con dos hijos, creció en Filipinas durante el régimen de Ferdinand Marcos. Su familia se opuso abiertamente al dictador y huyó a los Estados Unidos.

"Recuerdo que a la hora de la cena veíamos las noticias y observábamos el caos que ocurría en Manila." Mis papás estaban muy preocupados," dijo ella. "Recuerdo haber sido tan joven y tener miedo."

Esos recuerdos volvieron a inundarla después de la reelección e inauguración de Trump. Su esposo y amigos le dijeron que no se preocupara, que el gobierno estaba diseñado con controles y equilibrios. "No será esta vez," respondió ella. "Van a venir por personas que están aquí y que no son criminales." Van a venir por los ciudadanos naturalizados. Mis hijos dijeron: 'Estás loco.' Todo lo que dije se hizo realidad.

Su esposo nunca había estado en España. En marzo visitó Valencia y, después de leer más titulares sobre redadas de ICE y detenciones en las calles de las ciudades estadounidenses, decidió que realmente necesitaban irse. No había estado esperando su visto bueno: ya se había encargado de toda la documentación para la mudanza.

Ella eligió Valencia porque ya tenía amigos viviendo allí que elogiaban la ciudad: segura, fácil de recorrer, con excelentes escuelas y atención médica asequible y de calidad. Cualquier preocupación sobre cómo se adaptarían sus dos hijos a su nuevo hogar desapareció rápidamente. Ambos niños están prosperando académica y socialmente, y el más joven ya tiene novia. "Ya no se siente como unas vacaciones," dijo su hijo mayor. "Se siente como en casa."

La familia no quería que se incluyeran detalles identificativos en este informe o en las fotografías, temiendo represalias.

En un café de moda en Russafa, un barrio popular entre los expatriados y con precios de vivienda en aumento, los sonidos de Joni Mitchell y Neil Young flotaban desde los altavoces mientras los clientes sorbían matcha lattes y disfrutaban de pasteles caseros sin gluten. La mayoría hablaba en inglés con acento americano. En una mesa, otro ciudadano naturalizado y su esposa, que nació en los Estados Unidos, discutieron su decisión de abandonar el país después de que Trump se convirtiera en presidente electo en noviembre de 2024. Pidieron permanecer en el anonimato para este artículo.

"A menudo nos preocupamos por nuestra familia y amigos que están allí," dijo uno de ellos. "Si alguien me hubiera dicho hace años que esto estaría sucediendo, diría que se volvió loco, que era una teoría de conspiración." Es simplemente extraño.

"Pensamos en mudarnos durante mucho tiempo, más para ver el mundo que para dejar los EE.UU.," explicó uno de ellos. No querían que sus hijos crecieran en lo que ellos llamaban una "atmósfera tóxica" en Texas. Uno de ellos trabajaba para una empresa vinculada al gobierno. La política nunca se mencionó en el trabajo hasta después de la inauguración de Trump, cuando el dueño y los gerentes empezaron a presumir de su apoyo al movimiento MAGA.

"Nos volvimos temerosos de salir." Nuestros hijos no son ciudadanos naturalizados ya que nacieron en los EE. UU., pero yo sí lo soy. Nuestro miedo era que mi ciudadanía, y por lo tanto, mi pasaporte, fueran revocados, dejándome sin un país al que pertenecer." 


NOTA DEL AUTOR 
 
Miedo de hablar, por primera vez.

 He cubierto guerras civiles y regímenes autoritarios en los cinco continentes, pero esta es la primera vez que escucho tanto miedo de ciudadanos estadounidenses sobre su propio gobierno. Mientras reportaba esta historia en Valencia, conocí a muchos estadounidenses que no estaban dispuestos a hablar y declinaron ser entrevistados para este reportaje por temor a represalias de la administración de Trump. Algunos otros sí estuvieron dispuestos a hablar públicamente, pero de forma anónima y sin que sus fotos aparecieran en la historia. Esto fue especialmente cierto en el caso de las personas de color y los ciudadanos naturalizados. Algunos temían que sus familias en casa fueran detenidas o que perdieran sus trabajos, mientras que otros temían que no les renovaran el pasaporte o incluso que les confiscaran. Algunos dijeron que habían borrado sus cuentas de redes sociales. Había encontrado testimonios similares en lugares como Rusia, Irak o el Congo, pero nunca sobre Estados Unidos."

(MICHAEL ROBINSON CHÁVEZ , POLITICO, 07/01/26, traducción Quillbot)