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25.8.20

Ocho formas en las que te puede afectar el artículo 135 modificado por PSOE y PP

 "Los que nos metieron en este lío con la ley presupuestaria y ahora piden derogarla tienen que pedir perdón por el daño que hicieron".
 
 (...) ¿Se exploró una modificación exprés de la Ley de Estabilidad Presupuestaria? El vicesecretario de Política Territorial del PP aseguró hace unos días que estaban dispuestos. Que presenten inmediatamente una iniciativa parlamentaria urgente firmada por Casado. Porque yo estuve en el Parlamento y pedí la derogación de las partes de esa ley que tienen que ver con ayuntamientos. Pero tengo delante el papel que hicieron esos partidos después de que yo estuve allí y aquí no hablan nada de derogar la ley. ¿Se olvidaron? Qué curioso. (...)

El PSOE pidió derogar la ley Montoro, ¿no le pareció un buen momento para intentarlo?

Yo no soy el Gobierno de España, yo soy la FEMP. Como la FEMP pido la derogación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, la pedí siempre y la seguiré pidiendo. Pero no veo que ningún partido en el Parlamento haya apoyado mi propuesta en la comisión de reconstrucción. (...)

¿Qué opina de la posición de las alcaldías que opinan que les han incautado sus ahorros?

Pues es completamente falso. Puede optar, nadie se les obliga. Quien nos incautó los ahorros fue el PP, que nos hizo meterlos en un banco y pagar por tenerlos allí.

Si llega una oferta en el Congreso del PP apara tumbar la ley Montoro...

Los que nos metieron en este lío y ahora piden derogar su ley, que yo estaré encantado, tienen que pedir perdón por el daño que nos hicieron a los ayuntamientos.(...)"              

(Entrevista a Abel Caballero, alcalde de Vigo, María Pampín, eldiario.es, 22/08/20)


"Se ha hablado mucho en estos siete años sobre aquella noche de agosto en la que el Gobierno socialista de Jose Luís Rodríguez Zapatero pactara votar una modificación de la Constitución Española con el Partido Popular de Mariano Rajoy. 
 
En solo un día de verano se consiguió cambiar el artículo 135 de la Constitución para anteponer el pago de la deuda a cualquier otro tipo de pago. La deuda pública sería la partida presupuestaria que deberá ser considerada y pagada en primera instancia. Nunca sufrirá recortes, ya se recortará de otros sitios. (...)

Pero la partida dedicada al pago de la deuda de los Presupuesto Generales del Estado no es la única que ha sufrido las consecuencias del cambio en el artículo 135. Tras la modificación, otra serie de leyes trasladaron esa misma comanda de los mercados y el sector financiero a muchos otros niveles y ámbitos.

Las leyes Montoro, aquellas aprobadas por el ministro de Hacienda del Partido Popular seis meses después de modificar dicho artículo, han alargado la sombra de esa modificación de la Constitución y afectado a la vida de la mayoría de la población mediante normas que atañen al funcionamiento de los municipios y las comunidades autónomas.

El artículo 135 puede estar perjudicando tu vida ahora mismo y puede que no sepas identificarlo. Existen muchas más, pero aquí os traemos algunas de las consecuencias de anteponer la deuda a todo lo demás.

1. Que tu Ayuntamiento no pueda gastar el dinero de tus impuestos

Una de las principales herramientas para la “estabilidad presupuestaria” del señor Montoro fue la imposición del techo de gasto. Mediante esta norma, los municipios no pueden gastar más de lo que se presupuestó en el 2012, año de recortes, más un porcentaje en función del crecimiento del PIB, aún incluso si se tiene superávit. Gracias a esta norma se puede dar la paradoja de que el dinero recaudado mediante tus impuestos no se esté gastando en las necesidades que tiene tu municipio porque la ley creada tras la modificación del 135 lo prohíbe, aunque a ti te los cobren y el municipio necesite gastarlo.

2. Que tus impuestos vayan a pagar cuotas de deuda de manera anticipada y perdiendo dinero

Imaginad que tenéis una hipoteca, cumplís con vuestros pagos mensuales y aún así os sobra dinero a final de año para realizar mejoras en casa o invertir en algo que os pueda reportar ingresos o ahorro en un futuro. Pero llega un ministro, te prohíbe hacerlo y te obliga a pagar cuotas de la hipoteca del año que viene. Te obliga incluso si la comisión por amortización anticipada de tu hipoteca es mayor que el tipo de interés que pagarás el año que viene, algo fácil ahora mismo con los tipos de interés en mínimos históricos. No tiene sentido, ¿verdad? Pues eso es lo que hace la ley Montoro con los municipios mediante el techo de gasto. El superávit tienen que ser utilizados en amortizar deuda de manera anticipada, aunque salga más caro.

3. Que el dinero de tus impuestos esté muerto de risa o un banco esté especulando con él

Siguiendo el ejemplo anterior, si no tienes hipoteca tampoco te lo puedes gastar, aunque tengas necesidades o buenas oportunidades de inversión. Lo tienes que depositar en la cuenta de un banco. La ley que se desprende de la modificación del 135 no deja gastar el superávit a los municipios sin deuda, sino que lo deben dejar en una cuenta bancaria, aunque este dinero pierda valor al no ser usado ni ofrecer ninguna rentabilidad. Sin embargo, el banco puede usar el dinero de tus impuestos para prestarlo a otros clientes o invertirlo en actividades especulativas. Tu ayuntamiento no puede, el banco sí.

4. Que los impuestos que recauda el Estado para tu Ayuntamiento nunca le lleguen

Si se da el caso de que no consigas ingresar más de lo que gastas y no te llegue el dinero para pagar esas cuotas de tu hipoteca, el ministro coge el dinero que te toca por ser parte de este país y se lo da directamente al banco. Eso es lo que pasa cuando un Ayuntamiento incumple sus cuotas de los préstamos del plan de pago a proveedores. Estos préstamos, utilizados para pagar las facturas escondidas en los cajones, están respaldados por el Gobierno central. De manera que, si el ayuntamiento incumple un pago, el banco le mete su correspondiente comisión de demora y le pasa la factura al Gobierno, el cual le paga con la Participación en los Impuestos del Estado (PIE) que le corresponde al municipio, o sea el dinero de los impuestos que debe llegar al ayuntamiento. Pero, gracias al 135, el banco siempre está primero.

5. Que estés en una interminable lista de espera

Otra de las condiciones de los planes de ajuste a los municipios es la tasa de reposición cero. Esta tasa impide que cuando un funcionario se jubila o deja su empleo por cualquier otra razón, la administración pública pueda sustituir ese puesto con otra persona. Esta restricción provoca que los ayuntamientos u otras administraciones públicas estén adelgazando su plantilla hasta no poder ofrecer los servicios públicos que son de su competencia con normalidad. En municipios como Jerez de la Frontera, la lista de espera para ser atendido por parte de los servicios sociales del ayuntamiento ha subido de una media de 20 días a cerca de los 90 días en la actualidad.

También te puedes encontrar con que el colegio donde asisten tus hijos no tenga portero, la escuela infantil o la residencia pública para personas ancianas no tenga personal para abrir, que la piscina municipal no tenga socorrista o que tu calle esté más sucia porque hay falta de personal en el servicio de limpieza.

6. Que pagues más impuestos por el mismo servicio público

Algo curioso de esta “estabilidad presupuestaria” es que no permite a los Ayuntamientos contratar personal, pero sin embargo sí que permite que esos servicios, que no se pueden dar por esa misma falta de personal, se externalicen. O sea, no permite que se gaste dinero para ofrecer el servicio público, pero sí que se gaste dinero en que se privatice y lo haga una empresa privada, aunque en este segundo caso se tenga que pagar IVA, cotizaciones mayores por los trabajadores, el margen de los directivos de dicha empresa o el dividendo a los accionistas. El Informe de fiscalización del sector público local, ejercicio 2011 publicado por el Tribunal de Cuentas en ese año deja claro que los servicios públicos que se prestan de manera directa por la administración pública son más baratos para las arcas públicas que si los presta una empresa privada.

7. Que hayan intervenido las cuentas de tu comunidad autónoma

El Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) vio la luz con el Decreto Ley de julio de 2012, al amparo de la modificación de la Constitución, con el cometido de ser un mecanismo de apoyo a la liquidez de las comunidades autónomas. Pero también ha servido como herramienta de control sobre las políticas de las comunidades autónomas que pedían financiación mediante este mecanismo. En noviembre de 2015 y agosto de 2017, el ministro Montoro utilizó el FLA para aumentar las exigencias e intervenir las cuentas de la Generalitat con “el objetivo es que no se gaste ni un euro en veleidades independentistas”, según declaró el propio ministro. O sea que no solo las acciones económicas se libran de las consecuencias de la modificación del 135, también las políticas.

8. La casa donde vives es ahora de un fondo buitre 

El plan de ajuste al que se adhirió el Ayuntamiento de Madrid por su elevada deuda en 2012, gobernado por Ana Botella en aquel entonces, exigía el adelgazamiento de las empresas públicas de la ciudad. La alcaldesa y su equipo decidieron que la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Madrid (EMVS) fuera una de ellas y se apoyó en ese plan de ajuste para vender viviendas de protección oficial a fondos buitre. Algo que en la actualidad se encuentra en los juzgados, pero no porque el 135 no lo permita, claro." (Yago Álvarez Barba, eldiario.es, 23/08/20)

23.10.17

¿Qué podemos esperar los españoles de Alemania? Una subida de los rendimientos exigidos a nuestra deuda pública. La prima de riesgo habrá vuelto y con ella el desempleo galopante

"(...) ¿Qué quiere Alemania para Europa? Básicamente que ante la próxima crisis Europa solo tenga el mismo instrumento que utilizó en la anterior: el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), es decir ayudas financieras acompañadas de medidas de austeridad draconianas que traten de encerrar los parámetros de deuda y déficit públicos en la estrecha cochiquera que se diseñó en el Tratado de Maastricht. 

Hemos explicado repetidas veces que estos límites son imposibles de conseguir en una depresión y que solo sirven para obstaculizar la recuperación económica.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi se ha mostrado pragmático y eficaz en su misión de salvar el euro, pero será sustituido el año que viene probablemente por Jens Wiedmann, un intransigente defensor de las terapias de electrochoque fiscal. 

Es además probable que las compras de activos que han mantenido a flote nuestra deuda pública se vayan reduciendo dado que ya se han agotado los límites máximos que el BCE se había autorizado a sí mismo: un 33% del stock existente. 

En estas circunstancias podemos esperar una subida de los rendimientos exigidos a nuestra deuda pública (la famosa prima de riesgo, una pariente cercana de los bond vigilantes). 

Rajoy ha decidido no acudir a la reciente cumbre europea de Estonia porque prefería concentrarse en aplastar sediciones en Cataluña, y por tanto quizás no se esté enterando de mucho. Cuando levante la vista y contemple los resultados de la obra de su admirada Merkel, a la que nunca se opondrá, quizás se quede aún más pasmado de lo que suele estarlo. 

La prima de riesgo habrá vuelto y con ella el desempleo galopante, enemigos que, en el cantar de gesta del Partido Popular que TVE nos narra en los telediarios, Rajoy había conseguido derrotar. 

Menos mal que le quedará el atontamiento del público con proclamas patrióticas y agitar de banderas para ganar las elecciones. Los discursos identitarios, empleados por diferentes niveles de administración pública, se retroalimentan exaltando las pasiones pero consiguen su efecto: relegar a un segundo plano la justicia social.

 Las banderas no hacen a los países soberanos, solo enfrentan a las clases populares por las migajas que el marco institucional disfuncional de esta Europa irreformable nos permitirá repartir… si los mercados lo permiten."             (Red mmt, 16/10/17)

21.7.17

Si la economía española se recupera, ¿por qué sigue subiendo la deuda pública?

"El Banco de España ha publicado los datos de deuda del conjunto de las administraciones públicas correspondientes al mes de mayo y no hay buenas noticias. Tras el descenso de abril, la deuda pública ha vuelto a subir y, ojalá nos equivoquemos, porque pese a que las previsiones apunten a lo contrario, la realidad es que la tendencia es ascendente. 
En concreto, la deuda pública se incrementó respecto al mes anterior en la nada despreciable cantidad de 7.869 millones de euros. Casi ocho mil millones más que habrá que devolver a sus acreedores antes o después y que sitúan el volumen total de deuda en 1,124 billones de euros, con b. Si ponemos los ceros, estaríamos hablando de 1.124.000.000.000 euros. Casi nada. (...)

La pregunta que deberíamos hacernos es: si la economía española se recupera, ¿por qué sigue subiendo la deuda pública? En un contexto de crecimiento económico como el actual, con una tasa de crecimiento del PIB del 3,2% en 2016 y probablemente en torno al 3% este año, no somos capaces de amortizar deuda.

No podemos olvidar que antes del comienzo de la crisis, en el año 2007, la deuda pública de nuestro país ascendía a 384.000 millones de euros, equivalente al 35,5% del PIB. Hoy esta cifra suena a ciencia ficción. Parece que nos hemos acostumbrado a que lo normal es deber más de un billón de euros, y no es así. (...)

En alguna ocasión hemos comentado que la solución para reducir la deuda pública pasa inevitablemente por crecer. Sin crecimiento no se podrá reducir la deuda. Es un imposible. Sin embargo, crecemos y la deuda no mengua. Esto es así porque a pesar de que la pagamos, seguimos endeudándonos y provocando el efecto bola de nieve.  (...)

Crecimiento y contención de gasto forman la única ecuación que conseguiría que el ratio de deuda con respecto al PIB se rebaje poco a poco. De lo contrario, no quedaría más remedio que exponernos a una quita, lo cual tendría nefastas consecuencias para nuestro país."              ( , El blog salmón, 18/07/17)

13.6.17

Banco de España: la mejora de la economía no se debe a Rajoy... sino al crecimiento del sector servicios y el incremento de la deuda para fines espurios


"Banco de España, a su manera, nos detalla en el Informe Anual de 2016 las razones que hay detrás de las sorpresas positivas en nuestra economía. 

Y ninguna de ellas tiene que ver con las políticas económicas implementadas desde el gobierno del actual ínclito monclovita, Mariano Rajoy. 

O mejor dicho, son consecuencia de hacer exactamente lo contrario a aquello que dicen hacer. El problema es que cuando reviertan todas y cada una de ellas veremos cómo no había nada detrás de su política económica. 

Porque nuestro modelo productivo, salvo un tejido espectacular de mediana y pequeña empresa exportadora, surgido allá por los 90, y que empieza a ser asaltado por capital especulativo foráneo, sigue siendo el mismo: burbujas, camareros y crupieres.

En la páginas 56-58 del Informe Anual de 2016, concretamente en el recuadro 5.2, se analiza el efecto de los factores transitorios en la evolución reciente de la economía española y su comparación con la Unión Europea Monetaria (UEM). Apunta a dos sobre los cuales hemos hablado largo y tendido en este blog. 

Sí, fuimos los primeros y además le dimos una interpretación política y geoestratégica. Por un lado, la relajación del ajuste presupuestario. Por otro, la entrada de flujos financieros foráneos en nuestra economía, derivados de la política monetaria del BCE. Pero además Banco de España añade otra relevante, la bajada no prevista del precio del petróleo y otras materias primas. 

Como vemos, ninguna de ellos es controlado o manejado por el gobierno de Rajoy. Bueno, sí, uno de ellos, que además invalida la verborrea oficial, la política fiscal, que ha sido expansiva y ha afectado positivamente al crecimiento económico.

 Según los cálculos del regulador, estos tres elementos habrían tenido un impacto sobre la actividad más positivo del previsto. Y además todos ellos impactaron de modo menos favorable sobre el PIB del área del euro que sobre el español. (...)

Por un lado, la caída del precio del petróleo comportó un aumento directo de la capacidad de compra de los hogares. Además en España este aumento de la renta real es mayor que en la UEM, tanto porque los derivados del petróleo tienen un peso más elevado en la cesta de consumo de los hogares como porque los impuestos de cuantía fija constituyen una proporción inferior del precio unitario.

 Por otro lado, el descenso de la cotización del petróleo genera una disminución de los costes de producción en las industrias en las que esta materia prima es un consumo intermedio. Y en el caso español, el peso del petróleo dentro de la estructura de costes de la economía es mayor que en la zona euro. 

En conjunto, teniendo en cuenta estos dos aspectos positivos derivados de la bajada del precio de las materias primas, según las estimaciones realizadas por Banco de España la reducción de los precios del petróleo habría aportado 0,6 puntos porcentuales al crecimiento del producto del área del euro en el período 2014 2016, frente a 1,1 en España. 

Si seguimos leyendo el recuadro 2, el regulador dice algo obvio. En comparación con lo que se proyectaba en la primavera de 2014, la política fiscal ha mantenido en el período 2014‑2016 un tono más expansivo, con un mayor deterioro de lo previsto del saldo primario ajustado de ciclo, tanto en el área del euro como, sobre todo, en España. 

Se estima que este curso de la política fiscal habría añadido 0,8 puntos porcentuales al crecimiento del PIB de España en el conjunto de estos dos años, frente a solo 0,2 en el caso del área del euro. En realidad el impacto en nuestro país es bastante mayor, próximo a los 2 puntos porcentuales. (...)

Los datos de la propia Comisión Europea muestran que para España en el período 2010-2013 la política fiscal fue tremendamente contractiva. El déficit estructural se recortó desde niveles superiores al 7% del PIB a cifras próximas al 2%. En un contexto de desapalancamiento del sector privado ello supuso una gravísima recesión económica. 

Pero desde finales de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se relajó. El déficit estructural ha crecido desde entonces. Pero la razón no es que realmente se hubieran dado cuenta de la necesidad de recurrir a una expansión fiscal en recesión de balances como única herramienta efectiva.

 El objetivo era evitar un resultado electoral que, antes de la expansión fiscal, era nefasto para ciertos intereses. La austeridad fiscal en recesión de balances privados era muy dañina.

 Pero no solo ha habido una relajación presupuestaria programada con Bruselas. Las ayudas del Banco Central Europeo han sido notorias. Las últimas, en un contexto de impulso fiscal, han permitido una reactivación modesta del crédito bancario y han evitado un descarrilamiento del sistema bancario.

 Según el regulador, las actuaciones adoptadas en política monetaria en el último trienio, tanto en el ámbito de políticas convencionales como no convencionales, han contribuido a que el tipo de cambio efectivo nominal se depreciara en ese período en torno a un 14 % -cuidado con estas relaciones causa-efecto- y a que los costes de financiación del conjunto de agentes de la economía española hayan experimentado una disminución sustancial. 

 De acuerdo con las estimaciones de Banco de España, estas medidas de política monetaria habrían impulsado algo más el crecimiento en España, 1,7 puntos porcentuales, que en el conjunto del área del euro, 1,5 puntos porcentuales. 

Solo un dato. A cierre de abril de 2017 en el Balance de Banco de España el total de activos, por obra y gracia de la aplicación del programa de compras del regulador -expansión cuantitativa-, básicamente deuda soberana, ascendía a más de 250 mil millones de euros. Banco de España ya es el primer acreedor del Tesoro. 

Detrás de esta política no se ha implementado ningún programa activo de inversión productiva y generación de empleo. Solo se favorece un sistema de generación de deuda que permite sujetar el sistema bancario.

 Una de las consecuencias de esta política monetaria es el déficit o necesidades de financiación de la banca patria, vía Eurosistema o Target 2, que alcanzó en abril los 366 mil millones de euros, superando los niveles récord de 2012, en plena turbulencia financiera.

 De las estimaciones del regulador, aunque no lo puede decir de manera clara y concisa, se puede afirmar que nuestro país está experimentando una expansión económica cuyas raíces no se encuentran en procesos de inversión en capital y en el desarrollo de la actividad industrial, sino básicamente en el crecimiento del sector servicios y el incremento de la deuda para ciertos fines espurios. 

Si la mejora de la economía no se debe a Rajoy, ¿qué le queda a este gobierno? Nada. España, con pies de barro."                    (Juan Laborda, Vox Populi, 04/06/17)

10.2.17

Foto actualizada de la deuda de España: la deuda externa supera los 1,17 billones, el 107% del PIB, pero sólo es el 28% de la deuda en su conjunto de la economía española. Sin soberanía monetaria somos rehenes de una deuda impagable

"La semana pasada se “revelaron” dos fotos instantáneas sobre la realidad social y económica española, la situación financiera de las familias patrias y del mercado laboral. Las conclusiones, muy alejadas de la algarabía mediática: España no es un país para jóvenes, pero, además, bajo la actual súper-estructura, es un país sin futuro. 

Este análisis lo completamos hoy con una instantánea actualizada de la deuda patria, obtenida a partir de los datos publicados por Banco de España. Sin soberanía monetaria somos rehenes de una deuda impagable.

 La excesiva deuda total (4,13 billones de euros) y externa (1,17 billones de euros) nos hace tremendamente vulnerables a un aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros y/o a un cierre del grifo del BCE. En ese caso España entraría en un círculo vicioso. En el trasfondo de todo, la salida en falso de la actual crisis sistémica.  

(...) desde 2008 la deuda privada se ha reducido en casi 754.000 millones de euros, normal en un proceso de desapalancamiento de familias, empresas y entidades financieras. Por el contrario, se ha producido un fuerte incremento de la deuda pública, en casi 1 billón de euros. Ello se debe básicamente a dos razones. 

Por un lado, la intensa recesión de balances acelerada por las políticas económicas implementadas desde mayo de 2010, y que activaron los estabilizadores automáticos. Por otro, a un incremento del stock de deuda pública correspondiente a fondos que se destinan no a sufragar gastos operativos corrientes o de capital, sino a ser nuevamente prestados a terceros (rescate bancario).  (...)

En el momento actual el mayor acreedor de las administraciones públicas es el sistema financiero español, cuya posición acreedora con las AA.PP. representa el 47,5% del total. El segundo mayor acreedor de las AA.PP. es el resto del mundo, casi el 38% del total. El Estado Central se ha convertido en el principal acreedor del resto de administraciones públicas –CC.AA. y ayuntamientos- en términos de préstamos concedidos.  (...)

La deuda externa supera los 1,17 billones de euros, cifra que representa el 107% del PIB español. Esta cantidad significa el 28% de la deuda en su conjunto de la economía española. El resto es deuda entre sectores residentes. La cifra es muy parecida a 2008, un poco más alta, pero la composición ha variado drásticamente. El 48% de la deuda externa corresponde ahora al sector público, frente al 20% de 2008. 

Por el contrario, las deudas que nuestras entidades financieras deben al exterior representan “solamente” el 26% del total de nuestra deuda externa, frente al 54% en 2008. Mientras, la deuda externa de las sociedades no financieras representa el 26% del total de la deuda patria con el exterior, cifra casi idéntica a 2008. 

Lo que estos datos confirman es por qué desde el exterior, con el apoyo entusiasta de las élites bancarias, se impuso una política de austeridad. Se trataba de disponer recursos públicos para destinarlos a financiar a terceros, a ellos. (...)

La carga de la deuda en los países desarrollados se ha convertido en un evento extremo utilizando cualquier medida histórica y requerirá una ola de condonaciones de deuda, negociadas o no. Ello es especialmente cierto en países que carecen de soberanía monetaria, entre ellos los que forman parte de la zona Euro. En este caso la deuda se acaba convirtiendo en un arma de destrucción masiva y de imposición de políticas al dictado de los acreedores."            (Juan Laborda, Vox Populi, 02/02/17)

21.11.14

1.020.680 millones de euros de deuda pública (y subiendo). Sólo en septiembre subió 10.513 millones

"Como si de una bola de nieve que aumenta su volumen mientras rueda ladera abajo se tratase, la deuda pública española continúa su imparable ascenso hasta el infinito y más allá. Según los datos publicados hoy por el Banco de España, el volumen de esta marca un nuevo récord y ya alcanza 1.020.680 millones de euros, el 97,6 % del PIB.

Sólo en septiembre el endeudamiento de nuestras administraciones públicas se incrementó en 10.513 millones de euros hasta quedarse muy cerca, a sólo cinco décimas, del objetivo marcado para todo el año, que es del 97,6 %. Aunque fuentes del ejecutivo aseguran que no se superará el objetivo, lo cierto es que la cifra en sí ya es para echarse las manos a la cabeza.

Nada ni nadie es capaz de poner freno a esta bola de nieve, ni siquiera los cocineros del Instituto Nacional de Estadística (INE), que como recordarán cambiaron recientemente la metodología de cálculo del PIB introduciendo en el cómputo del mismo el I+D y actividades ilegales como drogas o prostitución. Gracias a esto se consiguió que el PIB aumentase, con lo que el ratio Deuda Pública/PIB cayó ligeramente y el dato estadístico se volvió un poco menos desagradable.

Como siempre digo, es obvio que tenemos un problema. Que se alcance o no la barrera psicológica del 100 % de deuda pública es circunstancial y en sí mismo no tiene mayor consecuencia. El problema en sí es el volumen de endeudamiento tan brutal y la capacidad (escasa) de nuestra economía para pagarlo, además del pago de intereses que ello conlleva.

Qué lejos quedan ya el año 2007. El endeudamiento público entonces era tan sólo del 36,3 % del PIB, la envidia de Europa. Siete años después la cifra se ha triplicado y camina de récord en récord buscando un techo que nunca termina de alcanzar. (...)"    ( , El blog salmón, 14/11/2014)

15.6.14

¿Por qué aumenta el pago por intereses de deuda si la prima de riesgo continúa cayendo?

"(...) la cuantía total de intereses que paga hoy día el Estado también es mayor que hace un año simplemente porque la cantidad de deuda total es mayor. Imaginemos que el Estado se financió a un tipo medio del 5%, teniendo una deuda de 1000. La cuantía total de intereses sería de 50 (5% de 1000). 

Si al año siguiente el Estado logra reducir el tipo medio al 3%, pero al mismo tiempo la deuda se ha incrementado hasta 2000, la cuantía total de intereses sería de 60. Por lo tanto, el Tesoro estaría pagando más intereses que antes a pesar de haber reducido el coste de financiación. 

Es esto precisamente lo que ocurre hoy día porque la deuda pública española alcanza ya el nivel del 100% sobre el PIB, cuando al inicio de la crisis estaba en el 36%.

Esto último es muy importante tenerlo en cuenta a la hora de calibrar la reducción de la prima de riesgo. Sin dejar de ser ésta una noticia positiva para el Tesoro español, lo cierto es que ello no impide que el pago anual en concepto de intereses sea todavía estratosférico (e incluso ascendente).

 Y es esta variable la verdaderamente importante, porque es dinero que el Estado tendrá que recaudar de algún sitio para poder satisfacer los pagos contraídos con los acreedores financieros. Alegrémonos, pues, de la caída de la prima de riesgo; pero en absoluto pensemos que los problemas se han evaporado."                  (

16.5.14

¿Es peligrosa tanta deuda? Sigue hoy sin ser sostenible... porque crece a razón de 10.000 millones de euros al mes

"(...) Al ritmo actual, la deuda pública se está viendo incrementada a razón de 10.000 millones de euros al mes, que no es precisamente moco de pavo. De hecho, el propio Gobierno ya avisa en sus previsiones económicas de que la tendencia seguirá y acabaremos el año con un 98,9 % de deuda.

 Con esto, lo verdaderamente preocupante de la situación es que no existe receta que a corto plazo nos permita subsistir sin endeudar más a las arcas públicas.

No se trata de ser catastrofista, porque tal y como comentaba Alejandro hace unas semanas lo importante es la capacidad del país para pagar su deuda.

 Sin embargo, tampoco podemos pecar de ingenuos e ignorar el hecho de que a día de hoy la deuda sigue sin ser sostenible, máxime si tenemos en cuenta la incapacidad de nuestra economía para generar superávit primario. (...)"          (, El blog salmón, 15/05/2014)


"La deuda pública española se encaramó en el primer trimestre al 96,8% del PIB. Debería bordear el 100% a final de año (...)

¿Es esto peligroso?   (...)

Una acumulación continua de deuda (por embalsamiento de nuevos déficits) puede provocar el efecto bola de nieve, por el cual la velocidad a la que aumenta llega a ser incontrolable, por más que se recorten gastos o aumenten los impuestos. Se hace insostenible. 

Un peligro para que esto sucediese sería el estancamiento o la caída del PIB: si se pagan más intereses de lo que aumentan los ingresos, si la deuda aumenta proporcionalmente más que la recaudación, se va haciendo menos sostenible. Pero si el PIB crece, sucede lo contrario.

La deuda sigue hoy sin ser sostenible. Para que lo sea, hay que generar superávit primario (ingresos menos gastos sin contar los financieros), y en 2013 no hubo superávit, sino déficit primario, del 3,3%. Y una vez cubierto ese requisito aún faltarían otros, como resume el profesor Albert Solé (“El llarg i dur camí cap a la consolidació fiscal”, www.ieb.ub.edu/files/Sole).

Es verdad que el gran alimento de la deuda, el déficit anual, se ha reducido en los últimos años, como abunda el trabajo citado. Pero ¿cómo? Gracias a los municipios, que lucen superávit del 0,4% en 2013. Y a las autonomías, que han mejorado desde un déficit del 5,2% del PIB en 2011 a otro del 1,5% en 2013. Mientras que la Administración central lo ha agravado en igual período desde el 3,5% al 4,3%. (...)"          ( , El País, 15 MAY 2014)

19.3.14

La deuda privada alcanza un stock de 3,7 m.m€, es decir un 370% del PIB. Esta acumulación de deuda ha estrangulado al sector privado durante todos estos años

"El Gobierno aprobó el pasado viernes un RD, con medidas para reestructurar la deuda de las empresas y mejorar la financiación de las empresas. (...)

Hasta llegar a esta conclusión, han pasado ya más de cinco años en el que el endeudamiento privada no ha más que crecer y multiplicarse por cinco desde el año 2008. En la actualidad, la deuda privada alcanza un stock de 3,7 m.m€, es decir un 370% del PIB. 

Esta deuda incluye la deuda de las empresas no financieras, aproximadamente 1,3 m.m€, las familias, 0,8 m.m€ y las empresas financieras aproximadamente 1,6 m.m€.  A esto hay que añadir la deuda pública, que ha alcanza el 94% del PIB, buena parte de la cual en el pasado era deuda privada que se ha mutualizado, para salvar, entre otros sectores, al financiero.

Esta acumulación de deuda ha estrangulado al sector privado durante todos estos años, a lo que contribuido las políticas contractivas,  especialmente la política fiscal y el parón de la inversión pública, por parte del ejecutivo en respuesta a las imposiciones de Bruselas y la Troika.

 Esto ha generado un estrangulamiento financiero de empresas y familias motivado por las necesidades de la banca de alcanzar cotas de solvencia y capitalización que les permita mantenerse a flote. La incapacidad de repago de buena parte de esta deuda privada, especialmente de empresas medianas y pequeñas no financieras, y familias,  se deja notar en las tasas de morosidad que a finales de 2013 alcanzaron un máximo histórico. (...)

¿Qué se debería hacer en un contexto de caída de la actividad, política fiscal contractiva y desapalancamiento privado?

Lo primero es tener en consideración que el principal freno a la actividad y al empleo en España es la acumulación de deuda, algo que parece ahora se han dado cuenta en el Palacio de la Moncloa. Por tanto, si no hay crecimiento no es porque no hay financiación al sector privada, sino porque la carga de la deuda ahoga al sector privado. (...)

Por tanto se debía haber instalado en el debate político, económico y social la imperiosa necesidad de acometer un amplio proceso de reestructuración de deuda privada, junto al de deuda pública del que hablé la semana anterior.

 Sin embargo, desde pocas posiciones se han defendido estos procesos de quitas o refinanciación masiva de la deuda, ya que desde la óptica conservadora-liberal las deudas son sagradas y deben ser pagadas por encima de cualquier consideración social o económica.

 Eso ha sido la posición alemana para con el exceso de endeudamiento en países como Grecia o Portugal o España. Sin embargo, el agua ha llegado al cuello y el stock de deuda ha logrado dejar prácticamente sin actividad a una gran parte del sector privado en España. (...)

En suma, estamos ante el fracaso de la acción política que ha desdeñado el efecto del sobreendeudamiento del sector privado en España. Buena parte de esta deuda no podrá ser repagada, especialmente en empresas pequeñas y familias. 

Sin una política de quitas ordenadas, no será posible retomar el camino del crecimiento económico. El camino elegido por el ejecutivo trata de preservar el capital de la banca, sin entrar a considerar que urge reducir el balance bancario y financiero en España y también a nivel internacional. (...)"               (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 09/03/2014)

26.1.14

La prima de riesgo baja, pero el riesgo que amenaza a la deuda de las Administraciones Públicas no deja de incrementarse

"(...) En absoluto se puede sacar como conclusión de la reducción de la prima de riesgo, que se han solucionado los problemas de financiación de la deuda de las Administraciones Públicas y mucho menos, que el Gobierno se atribuya los méritos de ello. (...) 

Un análisis más profundo de la situación nos lleva a una conclusión alejada de las tesis ortodoxas y nos indica que los mercados financieros no están reflejando las crecientes dificultades de pago que tiene la economía española y las amenazas que se ciernen sobre  la misma.

Mario Dragui realiza sus famosas declaraciones “El Banco Central Europeo hará lo necesario para sostener el euro. Y créanme, eso será suficiente”. La interpretación de esta posición política como síntoma de fortaleza, provocó que la prima de riesgo cayera hasta los 500 puntos básicos. (...)

El respaldo supone que, en el caso de que se produzca un agravamiento de la situación, la entidad actuará como “prestamista de última instancia” para la emisiones de deuda pública por lo que la demanda de bonos estaría garantizada y eso disminuye sensiblemente el riesgo de la inversión[5]. 

El resultado ha sido evidente ya que a finales de año la prima de riesgo de España cerró por debajo de los 400 puntos básicos. Durante 2013, la prima de riesgo sigue bajando progresivamente y se cierra el ejercicio en el entorno de los 200 puntos básicos y con el bono a 10  años a una rentabilidad del 4%.

Desde las escuetas declaraciones de Draghi, la prima de riesgo española ha caído más de un 67% desde julio de 2012.  Pero no ha sido la única que ha experimentado ese recorrido. Mayor ha sido el descenso de la de Grecia que ha alcanzado el 74% e Irlanda con el 71%. En este mismo período los diferenciales de Italia y Portugal se han reducido en ese período en un 60%[6].

Por lo tanto, es evidente que ha sido la actuación del Banco Central Europeo la que ha llevado a una mejora de la prima de riesgo. Para quienes consideren que este horizonte más despejado tiene que ver también con una mejor perspectiva de futuro de los indicadores de la economía española, lamento decir que la corrección de los desequilibrios está lejos de conseguirse. (...)

Hay factores que afectan mucho más a la solvencia de la economía española y a la capacidad de pago de las Administraciones Públicas como el rápido crecimiento de la deuda directa y de los avales, un déficit primario que amenaza en convertirse en crónico, la dificultad de colocar nuevas emisiones para hacer frente a las amortizaciones y a las necesidades de financiación, el endeudamiento externo en cifras máximas y el riesgo de subida de los tipos de interés. Todos estos elementos conforman un cóctel explosivo para las Administraciones Públicas. (...)

Sin embargo ese auxilio, que ha pasado por la ilimitada financiación a las entidades bancarias privadas para que, a su vez, acudan a las subastas de la deuda soberana no ha solucionado los problemas. Los bancos han destinado el dinero del BCE a la compra de deuda pública y a cubrir sus propios créditos.

 Eso les ha permitido obtener, a costa de las Administraciones Públicas, elevadísimos beneficios pero insuficientes para restablecer su solvencia[7]. La política implementada no ha ido acompañada de la depuración de los activos dañados y hay más dudas que certezas sobre el valor real de los activos bancarios.

 El segundo efecto de este rescate ha sido la expulsión de la financiación al sector privado ya que  comprar deuda soberana genera incentivos superiores a las entidades bancarias a prestar recursos a empresas y familias sobre-endeudadas[8].  

 Pero ese efecto ha repercutido negativamente en los estados financieros de los bancos ya que el estrangulamiento de familias y empresas ha supuesto un fuerte incremento de la morosidad y el debilitamiento de los balances bancarios[9]

 El círculo vicioso se completa con la profunda debilidad estructural de la deuda pública que han adquirido las entidades bancarias y que, paradójicamente, tienen la consideración para éstas de “activos libres de riesgo”

El análisis de los pasivos en circulación de la administración central, comunidades autónomas y corporaciones locales  muestra las amenazas que ponen en seria duda la sostenibilidad de la deuda pública.

El tratamiento aplicado no tiene capacidad más que de paliar parte de los síntomas de la enfermedad del sobre-endeudamiento que aqueja a las economías europeas y, de forma extrema, a la española. La banca europea y, en concreto, la española sigue estando en situación de insolvencia y, al mismo tiempo, es quien financia los desequilibrios insostenibles de las Administraciones Públicas. 

 Para que las entidades bancarias puedan resistir, se acude en su auxilio con mecanismos que suponen una transferencia de recursos desde el ámbito público y eso compromete la solvencia de la deuda pública y agudiza por tanto los desequilibrios de los bancos.
Pero para romper ese perverso vínculo entre gobiernos y entidades bancarias es preciso enfrentarse a una cruda realidad: Tanto entidades bancarias como administraciones públicas deberán reestructurar sus pasivos y aplicar quitas a sus acreedores para hacer sostenibles sus respectivas deudas. (...)

La prima de riesgo baja, sí, pero el riesgo que amenaza a la deuda de las Administraciones Públicas no deja de incrementarse."               (Carlos Sánchez Mato, Attac Madrid, 23/01/2014)

7.1.14

A por el billón de euros en deuda pública... que tendrán que pagar nuestros hijos

"La economía española avanza con paso firme hacia el billón de euros de deuda pública. Según datos publicados en el día de ayer por el Banco de España  , la deuda pública de nuestro país alcanzó en el tercer trimestre del año el 93,4 % del PIB, se queda a tan sólo un punto porcentual del objetivo fijado para todo el año (94,2 %) y cada vez más cerca de alcanzar el billón de euros. (...)

El pasivo del Estado se ha disparado en los últimos años hasta el punto de pasar de marcar mínimos históricos hace seis años (36,3 % del PIB) a tocar máximos en cada mes que avanza el año. El principal motivo que se esconde tras esta hecho es simple: la necesidad de financiar el déficit público, que en teoría debería acabar el año en el 6,5 % del PIB.

Lo que desde el Estado están haciendo para evitar que el déficit se dispare es financiar vía deuda partidas como el fondo de financiación para las Comunidades Autónomas con problemas o el fondo de pago a los proveedores. Vamos, que se traspasa déficit a deuda.

 El problema de hacer esto es que nos encontramos con que cada año que pasa el pago de intereses por la deuda es mayor (este año sin ir más lejos alcanzara los 30.000 millones de euros).

¿Solución a corto plazo? No parece haberla. De hecho, el propio Gobierno reconoce que la deuda pública seguirá subiendo en 2014 hasta alcanzar el 98,9 % del PIB, lo que implica que por primera vez en la historia de nuestro país esta superará el billón de euros. Sin duda, pesada losa para un gobierno que quiere ir de liberal. Lo único claro a estas alturas es que la factura de este despropósito tendrán que pagarla nuestros hijos."       (El blog salmón, 14/12/2013)

26.11.13

Roubini: "La trayectoria de deuda de España culminará en rescate"

"Pese a los esfuerzos y sorprendente compromiso del Banco Central Europeo y su capitán, Mario Draghi, de "hacer todo lo necesario" para salvar a la Eurozona, las dinámicas de deuda de muchos países, entre ellos España, se han convertido en un arma de doble filo. (...)

"La trayectoria de la deuda de España es la más preocupante", indicó el documento. Para Roubini y su grupo de expertos, nuestro país se encuentra entre la espada y la pared. "Si España recorta aún más su presupuesto fomentará una profunda recesión", señalaron. Sin embargo, la alternativa a esta situación es "permitir que su deuda crezca indefinidamente". 

Dadas las circunstancias, independientemente del camino a elegir, desde RGE consideran en su escenario base que "ambos contextos requerirán la necesidad de asistencia, culminando en rescates al soberano o reestructuración de la deuda en manos de inversores privados". 

Los inversores privados con deuda portuguesa se verán obligados a enfrentar algún tipo de quita mientras que Grecia necesitará un nuevo repaso para reestructurar su deuda.(...)"                       (El Economista, 25/11/2013)

12.11.13

"España, insostenible": Roubini contra el optimismo dominante

"(...) Según el último análisis de la consultora Roubini Global Economics (RGE), a medio plazo, el centro de atención en el Viejo Continente virará de garantizar la estabilidad y la supervivencia del euro a asuntos como la sostenibilidad de la deuda soberana.

 "La deuda de Grecia y Portugal precisarán de una reestructuración" asegura el informe en su escenario base. "España es insostenible, pero no se hará nada al respecto antes de 2015, mientras en Italia el endeudamiento apenas es sostenible", matiza el documento. 

Es cierto que, hasta la fecha, el gran respaldo del BCE ha conseguido aminorar el impacto de la volatilidad y ha contenido totalmente el efecto contagio a través de fórmulas como el Mecanismo Europeo de Estabilidad. 

Dicho esto, y de acuerdo con la consultora presidida por el economista Nouriel Roubini, el problema con éstas herramientas es que están diseñadas para funcionar sólo si los gobiernos de la periferia cooperan y mantienen un espíritu razonablemente reformista.

 El año que viene, advierten desde RGE, este contexto idílico será cada vez más difícil de mantener ya que la fatiga de la austeridad comenzará a hacer acto de presencia a través de protestas contra las reformas y la consolidación fiscal.  

El posible distanciamiento entre la troika y la periferia se hará más evidente cuando los respectivos gobiernos se den cuenta que la luz al final del túnel "es en realidad un crecimiento mediocre y la continuidad de altos niveles de desempleo". Es decir, es imperativo que exista una cohesión política a nivel europeo o, de lo contrario, el frágil entendimiento corre el peligro de resquebrajarse de nuevo.(...)"          (El Economista, 12/11/2013)

25.10.13

La deuda pública y privada ya alcanza los 3,3 billones de euros, un histórico 323% del PIB


"El intenso ajuste al que ha sido sometida la economía en los últimos años no ha sido suficiente para reducir el endeudamiento global. Hasta el extremo de que los datos que dio ayer a conocer     el Banco de España muestran que el endeudamiento alcanzó en el segundo trimestre de este año un histórico 323,5% del producto interior bruto (PIB). O lo que es lo mismo, asciende ya a 3,30 billones de euros.

Para hacerse una idea de lo representa ese nivel hay que tener en cuenta que al comenzar la crisis, en 2007, la deuda total equivalía al 256% del PIB, lo que significa que pese al ajuste los agentes económicos (en particular las Administraciones Públicas) han tenido que endeudarse en unos 675.000 millones de euros para capear el temporal.

Existen, sin embargo, diferencias muy notables entre los distintos agentes económicos, toda vez que mientras el sector público no ha dejado de endeudarse, las familias y empresas se han ajustado el cinturón de forma intensa. En el primer caso, la deuda de los hogares ha pasado de representar el 86,6% del PIB (máximo histórico) en 2009, al 79,9% en junio de este año, lo que supone que las familias han visto cómo sus deudas con el banco se han reducido en unos 70.000 millones de euros. 

En el caso de las empresas, el ajuste y el racionamiento del crédito han hecho posible que su endeudamiento haya pasado de representar el 143,6% del PIB al 128,3%, lo que refleja la intensidad del ajuste. En total, casi 20 puntos del referido índice (unos 200.000 millones de euros) que han desaparecido del mercado del crédito. Aun así, hogares y empresas deben dos veces el PIB de España.

 ¿Y quién ha ocupado su lugar? Pues ni más ni menos que el sector público, que se ha comido casi todo el dinero disponible. Si, en 2008, el endeudamiento de todas las Administraciones representaba el 47% del PIB, en el segundo trimestre de este año ya se ha alcanzado el 115,2%. 

Esta cifra recoge todos los pasivos emitidos por el sector público para financiarse y no sólo los que tiene en cuenta Bruselas     en términos de Protocolo de Déficit Excesivo, que excluye determinadas partidas.

 La cifra real es algo menor debido a que recoge     algunas operaciones internas realizadas entre las distintas Administraciones Públicas, pero, en todo caso, superior al 100% del PIB, lo que refleja con toda crudeza los efectos de la crisis sobre las cuentas públicas. Y es que no hay que olvidar que el déficit público supera de forma sistemática     desde 2009 los 100.000 millones de euros. (...)"                (El Confidencial, 22/10/2013)

9.9.13

Con Rajoy la deuda pública sobre PIB ha registrado el mayor incremento de nuestra historia reciente

"(...) Con Rajoy la deuda pública sobre PIB ha registrado el mayor incremento de nuestra historia reciente. La explicación es muy sencilla.

 La reducción masiva de salarios, los aumentos de los impuestos y de los precios regulados, la brutal carga financiera de nuestro stock de deuda, los rescates bancarios y el mantenimiento de los privilegios conseguidos durante muchos años por los lobbies de turno, unido todo al hundimiento del gasto social, han provocado una fuerte contracción del crecimiento económico real.

 Da igual, por mucho que jueguen con las cifras, en la situación actual para cualquier carga financiera el volumen de deuda es insostenible, se hace explosivo. (...)"        (Juan Laborda, Vox Pópuli, 24/08/2013)

1.7.13

Los principales beneficiarios del negocio de la deuda pública española son las familias más acaudaladas del país

“Hay que contentar a los mercados”. Eso nos decían cuando la prima de riesgo estaba muy elevada, y eso nos siguen diciendo cuando la prima de riesgo sólo está elevada. El Estado español necesita demostrarle a los mercados que cumple sus compromisos y que tiene capacidad para devolver todo el dinero que está tomando prestado, nos dicen.  (...)

Así nos encontramos con una situación en la que el gobierno termina reduciendo las partidas presupuestarias de educación, sanidad, prestaciones por desempleo, pensiones, etc. (dejando en un segundo lugar las de Defensa, Iglesia, Corona, algunas Administraciones…) y aumentando impuestos como el IVA, el de hidrocarburos, el de las rentas del trabajo, el del tabaco, etc. (dejando en un segundo lugar los de las rentas del capital, el impuesto de patrimonio, el impuesto de sociedades…), con el objetivo final de complacer a los mercados. 

Pero… ¿quiénes son los mercados?

Cuando hablamos de “los mercados” no estamos hablando de un ente abstracto o indefinido; “los mercados” tienen nombre y apellidos. Con este término se hace referencia a una serie de agentes económicos (particulares, empresas y administraciones públicas) que han prestado dinero al Estado español mediante la compra de títulos de deuda pública. Vamos a ver quiénes son estos agentes económicos que poseen estos títulos. 


Como se puede apreciar en el gráfico, una buena parte de estos agentes corresponde a entidades financieras españolas (38,74%). Merece la pena destacar que la inmensa mayoría de estas empresas han sido ayudadas con fondos públicos en alguna ocasión, por lo que sorprende ver que sean estas empresas ayudadas las que prestan dinero a (y por lo tanto hacen negocio con) el Estado español. Una paradoja que esconde una auténtica estafa, como vimos en un artículo anterior

 El siguiente sector en importancia (37,39%) lo representan los agentes no residentes en territorio español, es decir, particulares, administraciones públicas y –sobre todo– empresas financieras extranjeras. El tercer peso más notable (13,57%) corresponde a las propias administraciones públicas españolas, fundamentalmente al Fondo de Reserva de la Seguridad Social (la hucha de las pensiones). Otro sector importante es el de los fondos de inversión y de pensiones (7,09%). Finalmente, y con un reducido peso, tenemos a las empresas no financieras (2,45%) y a particulares (0,86%).

Ahora bien, cuando queremos bajar un poco más a lo concreto nos encontramos con un problema. Si intentamos saber quiénes son exactamente los agentes que operan con los títulos de deuda pública –para, entre otras cosas, averiguar quiénes están especulando contra ella en determinadas ocasiones (leer este artículo para entender cómo y cuándo lo hacen) – comprobamos que no hay forma de hacerlo.  (...)

Sin embargo, aunque no podamos conocer el nombre y apellidos de aquellas personas que operan con títulos de deuda pública española, sí podemos saber algunas cosas de las personas que se benefician de estas operaciones (y que en última instancia son tan responsables de la sangría de recursos públicos como los que ejecutan la acción).

Empecemos centrándonos en los fondos de inversión. (...)

Veamos qué familias utilizan estos vehículos financieros atendiendo a su nivel de renta (en la zona superior del dibujo aparecen las familias de mayor renta).

... el 18,4% del 10% más rico de los hogares españoles acude a este vehículo de inversión. En realidad, las diferencias se hacen notablemente palpables para el 20% más rico de la población. Vemos, por lo tanto, que los principales beneficiarios de los fondos de inversión son las familias más acaudaladas.

 Ahora pasemos a los planes de pensiones (... ) El 20% más pobre sólo utiliza este tipo de instrumento financiero en un 7,4% de los casos. Para las familias correspondientes al 10% más rico, esta participación es del 54,2%. Conforme las familias son más ricas, más utilizan y más se benefician de los planes de pensiones. 

Veamos por último quiénes son, de alguna forma, los que se benefician de que las entidades financieras inviertan en títulos de deuda pública española. Esta constatación es la que menos información nos aporta de todas, porque existen importantes limitaciones metodológicas al respecto (...)

Sin embargo, se presentan los resultados como aproximación analítica, de forma que nos podamos hacer una ligera idea de quiénes son los que más se benefician de la posesión de títulos de deuda pública.  (...)

Sólo el 3,5% del 20% más pobre posee acciones cotizadas en bolsa, mientras que este peso es del 34,9% para el 10% más rico de la población española. Son las familias más ricas las que más invierten en bolsa, y por lo tanto, las que más se benefician de la evolución positiva de estas empresas (especialmente en el caso del 10% más rico de la población).
 
En resumidas cuentas, estamos en condiciones de afirmar, pese a los impedimentos metodológicos señalados, que los principales beneficiarios del negocio de la deuda pública española son las familias más acaudaladas del país (y de otros países, en tanto en cuanto podemos imaginar que la distribución por renta de los propietarios de acciones de empresas financieras y participación en activos financieros es similar en el extranjero). 

Así las cosas, nos damos cuenta de que cuando nos dicen que hay que realizar recortes y aumentos de impuestos para contentar a “los mercados”, a quienes estamos contentando es en su mayoría a buena parte de las capas más acaudaladas de la población. 

Un perfecto fraude, por dos razones: en primer lugar, no podemos olvidar que los recortes y subidas de impuestos afectan más a las familias que menos recursos tienen y que afectan menos a las familias más acaudaladas; 

y en segundo lugar porque son las familias más acaudaladas precisamente quienes más se beneficiaron de las rebajas impositivas durante los últimos años, dándose la terrible paradoja de que hoy día el Estado español tiene que pedir prestado, y por favor, el mismo dinero que no hace mucho tiempo recaudaba fácilmente por impuestos a los mismos agentes económicos que hoy día se lucran con este negocio tan rentable."           (Euduardo Garzon, 18/06/2013)

22.5.13

La deuda de España crece a una velocidad de 400 millones de euros al día

"La deuda pública española siguió en ascenso en marzo, mes en el que marcó un nuevo máximo al alcanzar 923.311 millones de euros, el 87,8% del PIB, según el dato que ha actualizado el Banco de España.

La deuda del conjunto de las administraciones públicas, que ha seguido una evolución constante al alza desde septiembre de 2012, en el registro anterior (febrero) había llegado a 913.220 millones, con lo que en un mes ha sumado otros 10.091 millones de euros, informa EFE.

En el primer trimestre del año ha aumentado en casi 40.000 millones de euros, lo que significa que desde que comenzara 2013 las deudas de España con sus acreedores se han ensanchado a un ritmo de 400 millones de euros al día.

Los últimos datos disponibles por administraciones son los del cierre de 2012, según los cuales la deuda de la administración central era hasta esa fecha de 760.262 millones; la de las comunidades autónomas de 185.048 millones; y la de los ayuntamientos de 41.964 millones.

España no soportaba un nivel semejante de deuda pública desde el año 1910, según la base de datos histórica del Fondo Monetario Internacional.
Por aquel entonces, las deudas contraídas por los conflictos militares en Cuba y Marruecos habían comprometido las arcas públicas hasta tal punto que España debía una cuantía equivalente al 88,3% de su PIB"      (lainformacion.com, 20/05/2013)

17.4.13

¿Sabemos a qué se está destinando la mayor parte de nuestros impuestos? Al pago de la deuda

"¿Sabemos a qué se está destinando la mayor parte de nuestros impuestos? La Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD) no muestra ninguna duda al afirmar que “el dinero de nuestros impuestos no irá destinado prioritariamente a nuestros servicios sociales, sino al pago de la deuda”. 

Sin embargo, lo más retorcido de la situación es que estamos pagando una deuda de la que se nos ha hecho partícipes sin poder opinar, al tiempo que se nos hace responsables justificándolo en que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.  (...)

Sin ninguna otra opción, los españoles hemos tenido que asumir una deuda sobre la que, según la PACD, “no se ha hecho ninguna auditoría para determinar su legitimidad”. Una deuda que ha establecido una nueva política de gobierno y un nuevo orden de prioridades presupuestarias, donde los derechos sociales se han colocado en el último peldaño de la pirámide.

 Lo más amargo de la situación es que se ha instalado el discurso imperante de que estamos en crisis y los recortes sociales son la vía para salir de esta situación económica y financiera. El motivo de tal austeridad, según apunta el discurso dominante, es el alto nivel de endeudamiento del Estado español, motivo que comparte con el resto de países del Sur de la zona euro.

 Sin embargo, no todo el mundo está dispuesto a la imposición de este discurso. La PACD nació con esta vocación, incluso va más allá y está trabajando para la sensibilización de la población en este sentido. (...)

Como paso previo y en todo ese proceso de sensibilización y formación, se manejan documentos básicos como Entendiendo la Deuda en 15 minutos

 En textos como este se advierte sobre aspectos como que el sistema capitalista ha generado, a lo largo de su historia, otros episodios de crisis similares al actual, situaciones que han servido para que el sistema capitalista se refundase bajo otros parámetros o ejes de actuación.

 “De hecho, el capitalismo vive de estas épocas de crisis, pues al estar basado en el crecimiento competitivo (producir más y vender más para obtener más y crecer más), y dado que éste no puede ser infinito (hay, entre otros, un límite ecológico, pues el planeta no puede ofrecer infinitos recursos), necesita de una destrucción para poder volver a crecer y volver a restablecer, de nuevo, el campo de juego”. 

 Ante esta afirmación, cabe deducir que de poco sirve buscar soluciones a la crisis si no se construye una alternativa al  sistema económico capitalista.

Otro de los documentos esenciales para cualquier persona que quiera entender cómo hemos llegado al actual escenario económico, cómo hay quienes ya se están beneficiando de la crisis o cuál es la verdadera situación de España, es el libro Vivir en deudocracia

 Además, ante la nueva terminología que cada día es más común en los medios de comunicación, incluye un glosario esencial para comprender cómo nos están haciendo pagar una deuda ajena."          (Plataforma Auditoria Ciudadana de la Deuda)

22.2.13

La insostenible situación de la deuda pública española. 400 millones de euros de deuda más cada día. 38.660 millones de euros en intereses al año

"Según datos manejados por el Banco de España, la deuda pública española batió récords en 2012 al dispararse hasta 882.339 millones de euros. Esto supone un incremento en sólo un año de 145.871 millones, lo que equivale prácticamente a 400 millones de euros de deuda más cada día

 Habría que remontarse al año 1910, cuando España superaba la crisis de 1898, en que los gastos derivado de la pérdida de las colonias tras la guerra con Estados Unidos dispararon el endeudamiento público hasta niveles semejantes a los actuales.

A falta de que el INE publique la cifra del PIB de 2012, se estima que los 882.339 millones de deuda equivalen a aproximadamente el 83,5 % del PIB. Este incremento tan notable en sólo un año se debe principalmente a la concurrencia de los siguientes factores:
  • El notable desfase de las cuentas públicas que hacen imposible cubrir con los objetivos de déficit pese a las subidas de impuestos y recortes.
  • El rescate bancario procedente de Bruselas para recapitalizar la banca supuso casi 40.000 millones adicionales.
  • El plan de pago a proveedores que ha hecho que las facturas sin pagar pasen a contabilizarse como deuda pública supuso casi 28.000 millones más de deuda.
  • El pago de los rescates de Grecia, Portugal e Irlanda.
Pese a que el ratio deuda/PIB en España sigue siendo inferior al de otros vecinos europeos, se hace más que evidente que España tiene un serio problema de deuda que no hará sino acrecentarse en los próximos años. De hecho, en sólo cinco años la deuda pública española ha aumentado en 500.000 millones de euros.

 La principal consecuencia de esta situación es que el pago de los intereses derivados de la deuda se disparan y se comen gran parte de los presupuestos. Así, sólo en 2013 España pagará 38.660 millones de euros en este concepto. Casi nada."           (El blog salmón, 17/02/2013)

15.2.13

S&P advierte que España está en riesgo de convertirse en bono basura

"La agencia de calificación de riesgos Standard & Poor's ha vuelto a la carga este jueves contra los países del sur de Europa, a los que ve en riesgo de volver a ser devaluados en este 2013 por las malas previsiones económicas que afrontan. Y eso que la sociedad ha asegurado que su evaluación sobre el conjunto de la Eurozona es menos pesimista de lo que opina el mercado. 

Para España, que estos sombríos augurios se hagan realidad supondrá la entrada del país en la categoría de bono basura, lo que convierte a su deuda pública en una inversión restringida supuestamente para especuladores.

Actualmente, S&P sitúa la nota de solvencia de España en BBB-, que es una calificación equivalente a un suficiente raspado. De hecho, es la última nota dentro del apartado considerado como un activo apto para la inversión. Por tanto, si la agencia vuelve a sacar la tijera, el destino que le espera a la calificación crediticia del país es la de bono basura. 

La última vez que S&P cambió el rating de la deuda soberana del país fue en abril del pasado año. En agosto, sin embargo, dio un voto de confianza a España y optó por mantener su calificación.

 Moritz Kraemer, director de la unidad de S&P de Ratings Soberanos de Europa, ha afirmado esta mañana que su "perspectiva no es positiva para la deuda soberana de ninguno de los países de la Eurozona". 

Sin embargo, no todos los casos son iguales. "España, Italia, Portugal y Francia siguen teniendo perspectivas negativas, lo que apunta a que pueden sufrir una devaluación a lo largo de 2013", ha añadido en una entrevista a Market News."          (El País, 14/02/2013)