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7.3.23

El alcalde conservador de A Coruña apoyó públicamente la huelga declarada por socialistas y anarquistas. Como persona de orden, entendía que la injusticia era el primer desorden. Fue destituido de forma fulminante... Cada vez es más difícil ser conservador y de derechas... De hecho, hace tiempo que no escucho a nadie de derechas decir que es conservadora... Un conservador defiende la seguridad y la propiedad... la propiedad más valiosa es lo que llamamos estado de bienestar: la sanidad, la educación, el tiempo libre, el aire sano, el amparo de una vivienda digna. La privatización de servicios públicos en beneficio de una facción política, la 'gente de bien', que pretende okupar el Estado es la mayor amenaza para la libertad, la seguridad y la propiedad... El desahogo identitario de Feijóo, el erigirse en portavoz de la “gente de bien”, revela una mentalidad clasista, propia de una sociedad excluyente, ni conservadora ni liberal... señorita. Una cosa es ser reaccionario, y otra, conservador... el Papa Ratzinger era un reaccionario y el Papa Francisco es un conservador

 "Manuel María Puga y Parga, alias ‘Picadillo’ para la historia de la gastronomía, era un contundente conservador. Llegó a pesar 275 kilos. De joven, fue compañero de redacción de Wenceslao Fernández Flórez en El Noroeste. Y a él está dedicada una de sus famosas recetas de La cocina práctica: “Se coge una hoja de bacalao muy delgada, tan delgada como Wenceslao Fernández Flórez, y se toman unos tomates muy gordos, tan gordos como yo. Se sala a Flórez y se me parte a mí en pedazos…”. Hay otro asunto, además del culinario, por el que debería ser recordado Picadillo

En julio de 1917, Eduardo Dato, presidente del Gobierno, lo designó alcalde de A Coruña. A los pocos días, el 13 de agosto, se convocó en España una huelga general que tuvo bastante seguimiento en la ciudad. Se pedían unas “condiciones decorosas de vida” y se protestaba contra la insoportable “carestía en los artículos de primera necesidad”. Puga y Parga consideró muy razonables lo uno y lo otro. Así que el alcalde conservador de A Coruña apoyó públicamente aquella huelga declarada por socialistas y anarquistas. Como persona de orden, entendía que la injusticia era el primer desorden. Fue destituido de forma fulminante. En octubre de 1917, se celebró una manifestación libertaria con este insólito llamamiento: “Los sindicatos obreros de resistencia de La Coruña rinden testimonio de gratitud y simpatía a don Manuel María Puga y Parga por su noble actitud desde la alcaldía”. No hubo banquete, pero para ‘Picadillo’, según declaró, fue el día más importante de su vida.

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Cada vez es más difícil ser conservador y de derechas. La gente conservadora, si de verdad lo es, no podría ser otra cosa que conservacionista. Por naturaleza y etimología: étymos (verdadera) y lógos (palabra). De hecho, hace tiempo que no escucho a nadie de derechas decir que es conservadora. En un currículum político lo que se destaca no son las ideas y proyectos, ni siquiera recetas de cocina, sino los másteres como trofeos de caza. Y hay másteres de todo tipo, desde el Máster de Marketing Político y Reputación “Alégrame el Día” hasta el preciado Executive Máster de la Escuela de Negocios “Resiliencia & Tax Haven”, pasando por el Máster en Gestión Sostenible “Greenwashing”. Lo que no existe, lo que es imposible de cursar, es un Máster del Buen Conservador. Ni en la FAES aceptarían semejante propuesta de formación. Ya estoy viendo la expresión de Aznar a quien llevase semejante propósito: “Tiene usted un brillante futuro a sus espaldas”.                 

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La primera preocupación de una persona conservadora sería proteger la comunidad y el hogar en el que vive. Y eso significa poner freno a la depredación de los recursos, al envenenamiento del planeta, a la excitación destructiva de las guerras, ese negocio eternamente sostenible. Un conservador se rebelará ante los ecocidios. Como se sentirá abrumado ante las matanzas innecesarias de animales como trofeos, perpetradas con el eufemismo de “caza deportiva”. Fraga Iribarne mató en 1971 uno de los últimos ejemplares del urogallo (Tetrao Urogallus) de los Ancares, esa comarca mágica de Galicia y León. Hubo una persona que trató de impedirlo, alertando al urogallo con sus gritos, pero esta ave está indefensa y localizable, no percibe el peligro justo cuando canta de celo, y ese es el momento que aprovecha el depredador al acecho.

 El héroe que trató de impedir la fechoría fue identificado por la Guardia Civil. Días después, recibió la notificación de una multa por “interferir en la caza”. Fraga, jerarca franquista en aquel tiempo, intentó pasar a la historia como un modelo de patrón conservador. Definía la caza del urogallo como “el tiro más prestigioso, que justifica todos los desplazamientos”. Pero, lo que ocurrió aquel día en Azevedo de Donís, cerca de la cumbre de Tres Bispos, podemos verlo hoy como una impugnación histórica. El urogallo está hoy extinguido en Galicia. ¿Quién era el auténtico conservador en aquel escenario? ¿Quién representaba el orden y el desorden?

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Un conservador defiende la seguridad y la propiedad. Hoy en día, la primera causa de inseguridad planetaria es la emergencia climática. Los negacionistas, o quienes la relativizan, nada tienen de conservadores: compiten alegremente por el mejor camarote en el Titanic. Por otra parte, la propiedad más valiosa es lo que llamamos estado de bienestar: la sanidad, la educación, el tiempo libre, el aire sano, el amparo de una vivienda digna. La privatización de servicios públicos en beneficio de una facción política, o de una banda de privilegiados que pretende okupar el Estado es, en el fondo, la mayor amenaza para la libertad, la seguridad y la propiedad. 

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El desahogo identitario de Feijóo, el erigirse en portavoz de la “gente de bien”, revela una mentalidad clasista. Más que virtuosa, es una expresión propia de una sociedad de círculo vicioso. Excluyente. Ni conservadora, ni liberal: señorita. En su diatriba contra Sánchez, podría haber dicho con más solemnidad “Deje de molestar a la gente que es como Dios manda”. Pero Dios se ha dado a la fuga del lenguaje, despavorido, entre otras cosas, ante el estado de abusos a menores perpetrado en la Iglesia por una “tropa de sotanas”. 

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Una cosa es ser reaccionario, y otra, conservador. Tenemos una derecha con una historia de excitación reaccionaria, pero muy poco conservadora. Durante siglos se consideró que la base fundacional de España estaba en la religión católica. “Una idea de España como sujeto nacido en la mente de Dios”, escribió Francisco Tomás y Valiente en A orillas del Estado. En ese libro se rememora a Pedro Inguanzo, el que sería cardenal de Toledo, quien bramó en las Cortes de Cádiz cuando se acordó abolir el Tribunal del Santo Oficio: “Lo español desde el III concilio de Toledo es, y será perpetuamente, la defensa de la fe católica por el poder político. Y quien no esté de acuerdo con esto no es español: Inguanzo dixit”. 

Tomo estas citas de un libro reciente, A historia de España baseouse en falacias (Edicións Xerais, 2023), del historiador Calo Lourido, quien anota con retranca un proverbio popular: “Los españoles estamos condenados a andar siempre con los curas. O delante de ellos con un cirio, o detrás con un palo”. En 1936, la jerarquía de la Iglesia católica bendijo como una “cruzada” la guerra fascista contra la República. ¿Qué ocurrió en la Transición? Cuando el cardenal Tarancón apoyó el proceso democrático, el trato que se le dispensó en el círculo vicioso de la “gente de bien” fue el de “traidor”. La identificación histórica no se daría, pues, entre España y la fe católica, sino en el sometimiento colectivo a una especie de “perpetua Inquisición”. 

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Es muy chocante la actual actitud de la derecha española hacia el papa Francisco. Cuando no reina el silencio, lo que asoma es una especie de desdén. Incluso algunos chusqueros ilustrados, en su reenganche con la “gente de bien”, vindicaron al papa Ratzinger frente al “papa peronista”. ¿Sorprendente? No. Ratzinger era un reaccionario y Francisco es un conservador.  

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¿Dónde meterse si uno quiere ser conservador? La derecha española es hoy un simple campo de aterrizaje del neoliberalismo. Una posibilidad es hacer lo que hizo el escritor brasileño Graciliano Ramos, autor de la maravillosa y tremenda Vidas secas.  Él era un demócrata, un amante de la libertad, y más bien conservador. En la dictadura, trabajando de periodista, lo detuvieron varias veces y lo apalizaron por “comunista”. Así que un día, después de la enésima paliza, decidió que lo lógico era entrar en el Partido Comunista. Es decir, en el partido conservador."             (Manuel Rivas  , CTXT, 3/03/2023)

25.2.22

En el rural hay un gemido de orfandad, un grito desesperado y rabioso...

 "Tras los triunfos cosechados en Cannes y San Sebastián, Óliver Laxe (París, 1982) quiso regresar a sus orígenes para estrenar O que arde in situ, en una pequeña localidad de la sierra de Os Ancares (Lugo). “Venimos aquí porque la hemos hecho juntos”, afirma compartiendo su éxito con todas las personas implicadas en esta cinta que aborda el abandono del rural y que, trascendiendo sus causas, resulta certera. 

Un subidón de autoestima es lo que más se repite entre el millar de asistentes al estreno de O que arde en Navia de Suarna. En la plaza central del pueblo, como si de un cine de verano se tratara pero ya entrado el otoño, está todo listo para el acto. Antes de recibir el calor y el aplauso de toda su familia de Os Ancares, Óliver Laxe atiende a CTXT en un reservado del bar Xegunde. 

En una entrevista en Luzes, rodando O que Arde, aseguraba que “querías que el espectador experimente la venganza del rural”. 

Parece que se ha conseguido. 

¿Se refiere al éxito de la película y a todo el despliegue que se ha montado aquí en Navia para verla?

No recuerdo en qué contexto lo dije, tendría que leer la entrevista, pero sí que hay un gemido de orfandad, y un grito desesperado también, un grito rabioso. Creo que el grito rabioso es mío, sí, bastante mío. 

Hay mucha rabia en esta película.

Sí, pero ojo, la rabia está en la película tal cual y a veces está destilada. Hay más amor, más dulzura… De hecho, es una película tangencialmente política. Lo es, sin serlo. Si no hubiera estilizado mi rabia, no habría hecho una película política en el sentido más literal del término, lo cual no quiere decir más trascendente. A veces, las películas más políticas son las que abren el corazón del espectador. No sé si mi peli lo hace, pero tiene esa intención. Y muchas veces, cuando estás todo el rato en la dialéctica, en el lenguaje político, que es de dividir, te quedas fuera de ese objetivo. (...)

Para desechar ese signo de fatalidad que parece cernirse sobre el rural y que opera a menudo como disculpa de su situación, ¿son necesarias este tipo de películas? 

Efectivamente, no sé muy bien cómo se va a interpretar, porque hay cierto espectador que puede creer que la vida de Amador y Benedicta es una vida triste, y que no quieran una vida así. Precisamente, esto requiere un descentre ontológico, cambiar la mirada. Me parece que yo los veo soberanos, dignos, libres… A mí me gustaría ser como ellos. De lo que más contento estoy es de que toda la gente me ha dicho que no hay una mirada urbanita en la peli. Y el espectador, en España, que está muy pegado a su esencia, va a conectar con la película. Aún por mucho que esté velado su ser y su esencia. 

¿Se incluye en esa categoría de “trauma nacional” referida a una ruptura abrupta en el modo de vivir con respecto al mundo rural que está aflorando en numerosas obras?

Opino que hay que volver a casa, en el sentido amplio del ser, dentro de uno. Opera a muchos niveles dentro de mí. Sé que el espacio tiene las características idóneas para que mi ser se desarrolle y para llegar a esa parte esencial que hay en mí, y que muchas veces el ruido no me permite escuchar y sentir. A mí me gusta la tradición. Y soy de una generación que tiene que desandar caminos errados, mirando al futuro. Yo estoy poniendo en marcha una suerte de granja-pedagógica o centro de terapias rurales.

¿Para rehabilitar urbanitas?

Sí creo que los que más lo necesitamos somos los urbanitas, los que estamos integralmente enfermos, desarraigados, neuróticos, desesperados, perdidos… Esto sucede en las ciudades. Es un sufrimiento más enmascarado, pero estructural. 

Usted lo es y no lo es. Nació en París pero cuenta que venía aquí a menudo. 

Sí que soy urbanita, pero yo tengo la fortuna y la mala suerte de ser un hombre que está entre dos mundos: la tradición y la modernidad, el pasado y el futuro, y eso es lo que me hace artista, porque a través de esta colisión que hay en mi interior y de este dolor que tengo se destilan obras que lo recogen, pero es jodido. Me refiero a que yo quiero hacer esta escuela principalmente para mí.

¿Qué le gustaría aprender? 

Salir de esta cultura del proyecto, y estar más en la del ser. Porque esa es una de las grandes mentiras de la modernidad. Este mito del progreso, al que ya no se le defiende tanto, ¿no? Se nos dice, o está establecido en nuestra sociedad, que el saber da el ser. Si tú sabes, si acumulas conocimientos, eres, y todos hemos estudiado carreras y demás y no nos han servido para nada.

El saber y el tener también.

Exactamente, como es un saber que es puramente exterior, basado en el conocimiento externo que no viene acompañada de uno interno, pues finalmente es el saber el que da el tener, y da el miedo. Pero es precisamente al contrario de lo que sucede en el rural, donde el ser da el saber. Sí que hay que hacerlo innovando, no vamos a volver al burro, pero a lo mejor sí que puedo decidir no tener internet en casa. (...)

¿Algún proyecto en mente además de la granja?

De momento en ese es en el que quiero poner toda mi energía. Creo que me va a ayudar a equilibrar, será benéfico para mi y ahí creo que puedo hacer un buen servicio. Todos venimos a servir y yo siempre me estoy recuestionando si el cine es mi misión o no. Porque al final la única misión que tenemos es ser felices, autorrealizarnos, porque si logramos eso es cómo podemos cambiar el mundo. 

Hoy Navia se siente orgullosa de tenerle aquí.

Estoy emocionado. Pero es que, precisamente, antes que yo estaban mis abuelos y mis vecinos… Su esencia es la mía. Aquí hay unas mujeres increíbles que están con proyectos, el Ampa del colegio de Cervantes, los profesores… Hay unos seres increíbles. ¿Qué pasa? Que se ve menos que lo que hago yo, tiene menos repercusión. Yo  esto lo he podido hacer porque lo paga la Administración. Estoy un poco ahí en la cultura del espectáculo e intento que revierta positivamente. Pero yo lo único que hago es hacer las cosas como se han hecho siempre.

De acuerdo, pero nunca antes se había estrenado una película como esta aquí. 

Mi abuela cuando estaba alguien enfermo lo iba allí a cuidar, o hacía un pastel, incluso si no estaba enfermo. Había una conciencia. Venimos aquí porque la hemos hecho juntos. En mi equipo hay cinco realizadores, hay muchísimo talento, y hay veces que yo no decido, que simplemente les pregunto y pillo la mejor idea. Aquí estamos al servicio, ser un autor es una consecuencia.

Es el director de orquesta.

Soy el director de orquesta. O alguien que empuja a la gente en un río y después ya es la corriente la que nos lleva. Pero a mí también me han empujado."                  

(Entrevista a Óliver Laxe, Valeria Pereiras, CTXT, 26/11/19)

3.2.22

Esteban Hernández: El Benidorm Fest fue una bofetada al progresismo... La expectación creada ha llevado a mucha gente a cuestionar el resultado. Pero también hay lecciones políticas sobre la excitación que recorre los asuntos culturales... dos canciones, ‘Ay mamá’, de Rigoberta Bandini, y ‘Terra’, de Tanxugueiras, contenían un mensaje ideológico claro. Suponían la reivindicación de dos elementos esenciales desde su visión política, el feminismo y la diversidad cultural y lingüística de un país... Fue el impulso activista el que revitalizó un certamen en decadencia... Pero después el certamen lo ganó una canción puramente comercial, ligada a esos intereses, y que raramente puede calificarse de feminista. Por así decir, volvieron a generar un valor que después no fue aprovechado por ellos, sino por el vulgar capital... y el sábado estaban reunidos en Madrid Orbán, Le Pen, Abascal y otros líderes de la derecha europea, mientras los progresistas estaban pendientes de la actuación de Rigoberta Bandini

 "El resultado del Benidorm Fest no ha dejado de levantar pasiones, mayores aún que la expectación que había suscitado en los días de su celebración. Las acusaciones de tongo en la elección final, la irritación de buena parte de la parroquia tuitera y de muchos votantes, la sensación de injusticia y de que todo había sido una suerte de representación teatral en la que la ganadora estaba decidida de antemano, no ha dejado de recorrer las redes sociales en cuanto se hizo pública la resolución.

Pero más allá de cuál sea la mejor canción, la más apropiada para representar a España en Eurovisión o la que agrade a un mayor número de personas, que es un asunto en el que cada cual tendrá su opinión, el Benidorm Fest aporta alguna lección política relevante.

Los aplausos desde sectores progresistas que habían suscitado dos canciones, ‘Ay mamá’, de Rigoberta Bandini, y ‘Terra’, de Tanxugueiras, contenían un mensaje ideológico claro. Suponían la reivindicación de dos elementos esenciales desde su visión política, el feminismo y la diversidad cultural y lingüística de un país. El entusiasmo activista con ambas canciones fue notable, tanto que se hacía esperable que alguna de las dos acabase representando a España en Eurovisión. 

Las lecciones no aprendidas

El resultado final, sin embargo, ha sido un guantazo al progresismo en diferentes aspectos. Uno de ellos lo sintetiza punzantemente Alberto Olmos: “¿O sea que la típica canción "picante" interpretada por una chica de calendario colgado en un taller de forja y soldadura ha ganado a una canción que reivindicaba dar visibilidad a las tetas, pero desde los cuidados? Hay ironías que casi parecen castigos”. Pero al margen de esta astilla en la uña, hay aspectos que representan bastante bien el papel estructural que ha jugado el progresismo en los últimos años, y que continúa plenamente vigente.

 Alguna lección tendría que haber aprendido el progresismo de lo que se dio en llamar gentrificación. Fueron ellos, como explicaba ayer, los que se fueron a vivir a barrios en decadencia, gracias a los precios bajos, los resucitaron, les dieron nueva vida y construyeron una comunidad de intereses y afinidades, articulada a través de lo que se llamó “nostalgia de futuro”. Pero una vez que se convirtieron en barrios vibrantes y atractivos, llegó el capital, compró viviendas y locales, subió los precios y expulsó a buena parte de sus habitantes, aquellos que habían construido el nuevo espíritu. Se enfadaron con los pisos para turistas, con el cambio de condiciones y demás, pero la mayoría de ellos tuvieron que marcharse de allí.

 Con el Benidorm Fest ha ocurrido lo mismo. Fue el impulso activista el que revitalizó algo devaluado y en decadencia como los festivales de canción ligera, los reinterpretó como empoderadores y los puso de moda como algo plenamente moderno y a la altura de los tiempos. Pero después el certamen lo ganó una canción puramente comercial, ligada a esos intereses, y que raramente puede calificarse de feminista. Por así decir, volvieron a generar un valor que después no fue aprovechado por ellos, sino por el vulgar capital. Dejando de lado el hecho de que sus apuestas para luchar contra un pasado rancio se vieron derrotadas por una canción mainstream y sexualizada, valga la redundancia, lo cierto es que generaron unas expectativas alrededor de este tipo de festivales y de su valía simbólica que atrajeron pasiones y audiencia, y de las cuales no extrajeron ningún rédito.

El progresismo como mecanismo inversor

Lo que me lleva a formularme la pregunta si el progresismo actual no es, precisamente por su afición, ya apuntada, a olvidar las cuestiones estructurales, y por su tendencia a centrarse en la revalorización cultural, un mecanismo especialmente útil al capitalismo actual en lugar de una fuerza compensadora o revolucionaria; si esa negativa a abordar asuntos como el poder y la economía estructurales no les convierte en una fuerza que reconvierte temáticas en grandes inversiones. Si no son una fórmula de 'rebranding' que cambia los nombres a los temas, los reformula en inglés y genera aceptación moderna a asuntos que nos resultaban difícilmente tolerables.

No olvidemos, en esta deriva, que hay temas especialmente importantes. Los cambios energéticos y la revolución verde son uno de ellos. La forma en que esta se realice será una prueba de fuego: si todo consiste en grandes inversiones que rentabilizan los mismos en lugar de generar otro tipo de sociedad, el progresismo no será más que un mecanismo útil al servicio de una nueva generación de beneficios

El segundo asunto relevante es hasta qué punto toda esta insistencia cultural no está generando una reacción evidente que favorece a las derechas, en la medida en que sus argumentos y la vehemencia con la que los difunden no sólo crean aceptación social, sino rechazo. Y en cuanto a la visión estratégica, y sólo a efectos comparativos: el sábado estaban reunidos en Madrid Orbán, Le Pen, Abascal y otros líderes de la derecha europea, mientras los progresistas estaban pendientes de la actuación de Rigoberta Bandini."                  (Esteban Hernández, El Confidencial, 30/01/22)

1.6.20

Desde fuera percibimos la fuerza de España. Los españoles que vivimos en países más poderosos, más ricos, más científicos, más tecnológicos o más igualitarios, envidiamos un hecho diferencial de España: la enorme tensión social. España se lo está tomando en serio. Nuestro país está lleno de amplificadores emocionales, como la familia o los amigos, grupos que transmiten la urgencia y la contundencia de las acciones a tomar

"Desde dentro, quizás no la veis. Desde dentro, podéis sentir un país atemorizado, dividido entre quienes reprochan al Gobierno no haber actuado antes, y quienes amonestan a los críticos por su deslealtad en esta hora oscura; o entre quienes alaban a los medios de comunicación por su despliegue y quienes les regañan por su sensacionalismo.

Pero, desde fuera, percibimos la fuerza de España. Los españoles que vivimos en países más poderosos (como EE UU), más ricos (como Australia), más científicos (como el Reino Unido), más tecnológicos (como Alemania) o más igualitarios (como Suecia), envidiamos un hecho diferencial de España: la enorme tensión social. España se lo está tomando en serio. Obviamente, el número de casos en el resto de países avanzados todavía no ha alcanzado los niveles de España e Italia.

 Pero, si acaso, eso debería servir de acicate para intentar contener el virus cuanto antes. Sin embargo, las medidas en muchos países son suaves (en Suecia, los colegios de mis hijos siguen abiertos), o incluso temerarias (Reino Unido y Holanda han jugado hasta hace nada con la idea de dejar que la población se contagie para inmunizarse). Y, donde se imponen restricciones, de Alemania a EE UU, demasiada gente mantiene poca distancia social.

España está tensa, desde La Moncloa hasta el pueblo más remoto de la meseta. Esto saca lo mejor de nosotros. Y también lo peor: amarillismo de las televisiones, insultos a transeúntes sospechosos del saltarse el confinamiento, o a Torra riñendo al Gobierno en la BBC. Pero incluso esto es bueno en tiempos de crisis, porque indica que las energías de todos están concentradas en el reto colectivo. 

España está llena de amplificadores emocionales, como la familia o los amigos, grupos que transmiten la urgencia y la contundencia de las acciones a tomar. Somos una nación de “pequeños pelotones”, que diría Edmund Burke.

Otras sociedades occidentales son más individualistas. Eso les da casas más grandes, pero familias más pequeñas. Sus pelotones se han desintegrado más y muchos temen escalar la montaña en solitario. 

Sus dirigentes siguen viendo la crisis como una política pública estándar, calculando los costes y beneficios económicos, y no como lo que es: una guerra. Y en la guerra solo importa ganar, no el precio. España, sigue luchando así. Mantengamos la distancia social y la cercanía emocional."               (Victor Lapuente, El País, 24/04/20)

24.4.20

Liberation: En España, el sistema de salud se ve sacudido por la ausencia de familias en el hospital... el dolor está encarnado en esta joven madrileña que, la semana pasada, dos días después de salir del hospital donde había dado a luz, y que no puede soportar que sus padres no conozcan a su bebé. , se colocó detrás de la puerta de su jardín para darle el biberón y cambiarle el pañal

"En España, el sistema de salud se ve sacudido por la ausencia de familias en el hospital.

 La familia es un actor central en este país, esencial y necesario para el buen funcionamiento del sistema de salud.

 El encierro impuesto a la sociedad española en el contexto de la lucha contra Covid-19 altera los hábitos de las familias con respecto al sistema de salud y el cuidado de sus seres queridos. La gestión de salud del Covid-19 actualmente prohíbe que las familias acompañen a sus seres queridos a la sala de emergencias y los apoyen durante la hospitalización. La familia y la salud mantienen vínculos estrechos e indisociables en la sociedad española.

Padres, madres y abuelos hospitalizados ahora son individuos que se encuentran solos frente a su patología y enfrentan el miedo y el dolor en soledad, sin una palabra, sin un mensaje, sin una broma o la sonrisa de un Cerrar es un hecho nuevo y sin precedentes en la sociedad. Esta individualización total de la atención de una persona enferma y la separación global entre las familias y la institución hospitalaria en un país donde "cuando el paciente es hospitalizado, la familia también lo es" (Zomeño Ros, 2015) de acuerdo a las costumbres españolas. 

 Por lo general, en el caso de una hospitalización, la familia está omnipresente día y noche con los enfermos, excepto en el momento del baño, la visita del médico a la habitación o la intervención de las enfermeras, donde se excluye formalmente. Este apoyo familiar a través del cuidado que brinda la familia, las expresiones de afecto que manifiesta son preciosas para la recuperación del paciente.

 En este país existe la idea social de que el individuo, dentro de la familia, durante la infancia, la juventud, la vejez, en todas las edades y en todas las circunstancias, debe siempre estar acompañado, nunca solo. La idea de que la soledad física contribuye a fortalecer a los individuos en su capacidad de autonomía, que se considera un objetivo a conquistar, está completamente ausente. Esto ayuda a comprender múltiples aspectos de la sociedad española, incluida la relación entre familia y salud.

La familia es un actor central en el sistema de salud, esencial y necesario para su correcto funcionamiento. En los establecimientos de salud, a menudo lo solicitan los profesionales. Su presencia les ahorra mucho tiempo y les permite dedicarse a los pacientes más seriamente amenazados o aquellos (raros) que están aislados, sin nadie con ellos. En comparación con otros países europeos más generosos en asistencia social, podemos considerar que el estado de bienestar español está orientado a la familia. El sistema de salud se beneficia de este familiarismo.

 La familia está involucrada en la salud de sus miembros en diversas situaciones. En la cirugía hospitalizada, es común que los familiares y amigos permanezcan juntos y discutan todo y nada en una habitación durante la operación. Posteriormente, el médico informó a la familia sobre el progreso de la intervención. 

Los primeros días y mientras el paciente sufre, un miembro de su familia lo acompaña día y noche. La familia se organiza para garantizar una presencia continua con el paciente y manejar los problemas de la vida diaria generados por su ausencia, por ejemplo, el cuidado de sus hijos, etc. Se establecen horarios que se refieren principalmente a los miembros más cercanos al paciente.

 Por ejemplo, una persona mayor es acompañada principalmente por sus hijos. Las nueras y los yernos o los niños pequeños intervienen más puntualmente. Si los niños, demasiado pequeños o que viven lejos, no pueden estar presentes y la familia puede pagarlo, se le paga a una persona para que cuide al paciente por la noche. A veces, las amistades nacen entre cuidadores de pacientes en la misma habitación o entre familias de diferentes habitaciones que se cruzan en los pasillos.

 En los hospitales españoles, durante las horas de visita, una multitud de personas llegan al hospital para rodear a los enfermos. Las habitaciones se convierten en lugares de reunión que a veces reúnen hasta diez personas alrededor del paciente. Se puede "sospechar" que un paciente que recibe pocas visitas no está suficientemente rodeado o amado por sus seres queridos. 

Existe una "competencia" implícita sobre el número y la cantidad de visitas. Los domingos y fines de semana, las familias se reúnen alrededor del paciente como en una sala de estar o un comedor. A menudo, cuando hay demasiados visitantes, algunos conversan en el pasillo, otros en las habitaciones dedicadas al piso, otros bajan a tomar un café, promoviendo así momentos comunes e individuales entre ellos. 

El dormitorio se convierte en un lugar de sociabilidad, de puesta en escena que ilustra el buen funcionamiento de la familia, con sus "buenos" hijos y seres queridos como los amigos que los acompañan. El número de visitantes varía según la composición de las familias, los antecedentes sociales y la patología. Para un parto, puede haber 20 visitas por día, para una cirugía una docena.

 Todos estos elementos destacan los estrechos vínculos entre la familia y la salud en la sociedad española a través del acompañamiento de los enfermos, visitas y vínculos con otras familias de vecinos. 

A algunos les resulta difícil tolerar este nuevo mundo de encierro: el dolor está encarnado en esta joven madrileña que, la semana pasada, dos días después de salir del hospital donde había dado a luz, y que no puede soportar que sus padres no conozcan a su bebé. , se colocó detrás de la puerta de su jardín para darle el biberón y cambiarle el pañal."              

(Sandra Gaviria, profesora de sociología en la Universidad de Le Havre-Normandie. Liberation, 22/04/20)

18.7.19

Errejón: "Hay claramente un espacio para otra fuerza progresista no sectaria"

"Íñigo Errejón es un político mestizo. Y por tanto afable para unos, impostor para otros y equívoco para la mayoría. Él quita importancia a los rumores que apuntan a la creación de un partido nacional (...)

¿Qué nombre le gusta más para un partido nuevo, Más País o Más España?

Más Madrid. Somos una fuerza política madrileña con medio millón de votos y tenemos que construirnos en Madrid. Los rumores sobre la posible extensión de Más Madrid más allá de los límites de su propio nombre obedecen fundamentalmente a los nervios de quienes están negociando la investidura. (...)

¿Y los movimientos de lo que llaman el errejonismo hacia Equo, Compromís, 'comunes' o anticapitalistas andaluces?

 (...) Adelante Andalucía está haciendo un camino y nosotros otro en Madrid que, eso sí, demuestra que hay posibilidad de que fuerzas progresistas transversales, amplias, no sectarias, con más vocación de innovación que de melancolía saquen buenos resultados. Un 15% en Madrid es humilde pero no está mal. Hay claramente un espacio, aunque no hemos conseguido nuestros objetivos en Ayuntamiento y Comunidad. 

¿Descarta que a las próximas generales, sean en noviembre o en 2023, concurrirá una lista nueva encabezada por Íñigo Errejón?

En política he aprendido a no descartar casi nada. Pero no estamos en eso sino en construir Más Madrid. Que eso luego sirva de inspiración para otros lugares nos alegraría, pero los tiempos de la política y los de la actualidad no son los mismos.

O sea que zanjamos estos rumores sobre su nuevo partido como un intento de presión de Sánchez sobre Iglesias.

Hay una parte de eso sin duda. Pero puede que haya gente que de buena voluntad lo espere, o lo desee. En un momento de expansión de PSOE, nosotros hemos sacado un resultado sin parangón desde posiciones alternativas al PSOE. Puede haber mucha gente que lo vea con una legítima y para mí encantadora esperanza, pero tenemos que decir que vamos a construir Madrid. (...)

La gente sigue preguntando la razón real de su ruptura con Iglesias.

La gente no se cree que puedas tomar un camino diferente por ideas. Estamos empezando a confundir lo verdadero con lo oculto. Yo he dejado todo un reguero de hemeroteca desde hace tres años de diferencias estratégicas o ideológicas sobre lo que tenía que ser Podemos. En mi opinión Izquierda Unida ya existía y cumplía un papel muy respetable, pero cuando en 2015 nos votan cinco millones no es para que ocupemos ese lugar.

Era una fuerza transversal que no ponía a la gente de acuerdo sobre lo que habían sido sino sobre lo que querían hacer con un país en crisis política, económica y moral. Esa ubicación ha ido mutando, con el rumbo de la actual dirección de Podemos, hasta ocupar el lugar político tradicional de IU, lo que lleva también a ocupar el lugar electoral de IU.

Ese nunca ha sido mi camino. Y luego eso tiene costes personales. Por usar una metáfora comercial, aunque la política no tenga nada que ver, es como si la Pepsi se comprara la Coca Cola, después la fábrica de Coca Cola se pusiera a hacer Pepsi y luego se quejara de que la compran como a la Pepsi. Claro, es que eso ya existía.

¿Podemos es IU 2.0?

Va claramente en ese sentido. Hacia la fusión. Y eso no funciona. En las europeas de 2015, IU saca seis y Podemos saca cinco, es decir, 11 entre los dos. Cuatro años después se unen y sacan seis. Se puede colaborar entre fuerzas progresistas, pero la fusión confunde a la gente y por eso a veces las sumas restan en política. En Madrid hemos probado nuestra propuesta, Podemos e IU han hecho la suya y los resultados nos demuestran que hay recorrido. (...)

En la guerra entre la izquierda materialista y la identitaria, a usted le ubican en la segunda.

Es un tema de resaca. Hay gente en la izquierda que llevaba desde el 15-M o desde el 2014 esperando para pasar cuentas. Es un debate que tiene algo de lucha por un nicho comercial. Me cuesta mucho separar las reivindicaciones materiales de las culturales.

Cuando el feminismo pide servicios sociales que faciliten una vivienda para que la maltratada pueda dejar la casa donde la golpean, ¿eso es material o cultural? Los pulmones que respiran contaminación ¿son culturales o materiales? Marx nunca cayó en ese economicismo ramplón según el cual sólo importa llenar la tripa. Este materialismo se ha puesto de moda como un artículo vintage, como las camisas de leñador entre los hípsters: no es que quieran ser leñadores, es que la camisa mola.

Yo estoy comprometido con una idea de la izquierda que articula las demandas de mayor libertad con las de mayor justicia social. Además, la clase también es una identidad. La gente no se define a sí mismo por su lugar en el sistema productivo. Construir voluntades populares es el resultado de una narración. ¿La Declaración de Derechos Humanos es verdad? Lo será si nos ponemos de acuerdo en que tenemos derechos inherentes desde que nacemos, porque no era verdad antes. Pero es más fácil cohesionar por exclusión del otro que por inclusión.

Dicen que la izquierda identitaria le hace el juego al neoliberalismo que atomiza la protesta en grupúsculos y debilita la lucha.

La izquierda que dice eso no gana en Hortaleza ni en Vallecas: ahí ganamos nosotros. Se quejan de que me hago una foto con los Javis como un guiño posmoderno a la clase media. Pero ¿quién crees que ve OT? El neoliberalismo amenaza a la familia, la disgrega, obstaculiza la identidad de clase, pero lo hace con hechos que pasan inadvertidos a esa izquierda que denuncia que malvadas profesoras lesbianas de Columbia han venido aquí a disgregar a las masas trabajadoras. Es un debate idealista de los que van de materialistas.

¿No será que a la gente le gusta vivir en un chalet, a poco que su sueldo se lo permita? Hay ejemplos notorios en su ex partido. ¿No será que el neoliberalismo somos todos?

Sí, el neoliberalismo somos todos. Porque es una inmensa máquina de producir deseos e insatisfacción, y de hecho las modas son cada vez más cortas y frenéticas, como una droga cuyo efecto cada vez se acaba antes. Todo es nuevo, abrumador, nos encanta y nos aburre. Todo el mundo quiere vivir mejor. 

Incluso quiere vivir solo, o relacionarse de otro modo. ¿Hay que enfrentarse al libre deseo humano?

Reconozcamos que es en efecto una pelea contra el deseo, y que no se gana regañando a la gente. Yo cada vez que entro en un restaurante que no es de menú del día oigo: «Mira éste...». Entienden que yo querría que todo el mundo comiera bocadillos de chóped todos los días. Pero uno está en esto para procurar condiciones para que la gente viva más feliz; no más feliz como a mí me gustaría, sino más feliz a secas.

La izquierda no puede defender el miserabilismo, porque la gente te da la espalda con razón. ¿O la izquierda solo es útil cuando todo está en ruinas? Creo que una buena combinación entre comunidad y libertad individual nos hace más felices. Sólo reclamar comunidad es asfixiante, y de esto nos alerta por ejemplo el movimiento LGTBI: muchos gays huyen del pueblo a la ciudad para poder ser ellos mismos. Pero sólo individualismo nos vuelve locos.

Se dispara el consumo de antidepresivos, drogas, adicción al móvil, salas de apuestas... Un chaval que a los 15 pide a su padre un iPhone no es libre. Diseñan las apps para que te pases más horas. Para ser libre hay que prohibir cosas. Porque ese chaval que se cría con el móvil ya no es libre para tener la paciencia de coger un libro. Estamos creando sociedades dislocadas, rotas, masivamente medicadas. 

Le van a llamar conservador, además de liberal.

Igual hay que reivindicar una parte de la sensibilidad conservadora que nos alerta de que no todos los cambios son buenos. ¿Es bueno que todos los colegios enseñen con un iPad? En Silicon Valley los hijos de los magnates de la tecnología estudian con lápiz. No todo lo moderno es siempre bueno. Pero discrepo del conservadurismo en que creo que el individuo no es libre. La libertad es más fuerte cuando es compartida. Yo solo frente a Google soy una hormiga.

El individuo tiene que asociarse para crear instituciones que le protejan. Acepto de los liberales que hay que poner coto al Estado para proteger la libertad individual, si a cambio me aceptan los liberales que una parte de los poderes que deciden tu vida son privados. ¿Nunca te ha pasado que en una cena hablas de Tailandia y al día siguiente en el móvil tienes ofertas de viajes a Tailandia? No eres libre. Hay poderes salvajes, algoritmos que nadie controla.(...) " (Entrevista a Errejón, Jorge Bustos, El Mundo, 15/07/19)

27.5.19

¿Es Vox un movimiento contrarrevolucionario? Es la mueca de un pícaro arrebujado en el embozo de su sábana y predispuesto a que la nueva pasión se convierta en tres comidas al día...

"(...) Veamos. La crisis del año 2007 no surge de la nada. Nace de una época de excesos, de desatenciones y de optimismo desmesurado. 2007 nos retrotrajo a la crisis de 1929 y nos desplazó a la crisis de los años 70. De ese momento y del famoso 15M surge Podemos, un partido que da cauce a toda una serie de movimientos de unidad popular que enarbolan descontento, malestar, frustración, decepción y fin de una época.

 Esa nueva izquierda representó un intento revolucionario (concepto al que no se asociaron) antisistémico que había comenzado en aquellas manifestaciones antiglobalización de 1999. Ya en el siglo XXI, el “movimiento de los indignados” se expandió por toda Europa y surgieron partidos instrumentales que canalizaron las desilusiones y buscaron mayorías sociales para gobernar.

En España la crisis fue económica pero también moral y política. La corrupción y la desconexión entre gobernantes y gobernados provocó que en esas fallas supuraran antiguas heridas mal cicatrizadas, especialmente la cuestión catalana. La invertebración de España, su crisis económica, su descomposición política y la evolución de los problemasnacionalistas periféricos han provocado la aparición de nuevos enojos, que ahora se manifiestan de forma contrarrevolucionaria. 

A saber: defensa de la unidad de España, ruptura de los consensos constitucionales fundamentales (autonomías, sanidad, educación) y énfasis en las guerras culturales (memoria histórica, derechos sociales y género).

 De alguna forma, VOX es un movimiento que tiene sus pilares en el tradicionalismo, en el esencialismo español y en una idea nacional y mesiánica que lo entroncan con esa razón populista a invención discursiva de la realidad que nos proponía Laclau.

En un diagnóstico general, nos encontramos por tanto ante un movimiento revolucionario (Podemos) y otro contrarrevolucionario (VOX). Nada nuevo a la luz y los taquígrafos de la historia. Las situaciones de descomposición de los sistemas dan paso a momentos revolucionarios, y estos, construyen movimientos de reacción y nostalgia hacia el antiguo orden que aquellos quieren destruir. Es la idea de continuidad y cambio en la historia. Hasta aquí todo está bien. (...)

 La aparición de VOX como proyecto contrarrevolucionario no debiera de suponer la construcción de una equidistancia donde la realidad fuese el punto medio entre Podemos y VOX. Ambos son movimientos políticos, instrumentos para el cambio ante una situación de crisis, pero debemos de recordar que España vivió una dictadura de cuarenta años con ideas con parentescos con las de VOX. 

En ese sentido, una parte de la población reconoce en VOX un retorno al vientre de la bestia autoritaria. Una vez realizada esta salvedad, pasemos a los elementos contrarrevolucionarios que constituyen esa supuesta dialéctica revolucionaria-contrarrevolucionaria:

 a) El programa historiográfico. (...) En primer lugar, tenemos el término de la Reconquista. (...) En la idea tuvo mucha participación D. Claudio Sánchez Albornoz, medievalista republicano exiliado en el Río de la Plata y que escribió el controvertido libro España, un enigma histórico

Albornoz fue utilizado por la historiografía nacionalcatólica para relatar la idea de la reconquista como un proyecto político católico que habría comenzado en los Reinos Asturianos y que supondría la recuperación del territorio de la antigua gran España, que sería la España visigoda. (...)

Curiosamente, esas dos tesis están hoy en día en discusión dentro de los medievalistas españoles. Ni el Reino visigodo parece que fuera aquel proyecto político homogéneo, rocoso y centralizado, ni la reconquista sería ese proyecto de recuperación de un pasado inexistente y católico. Hoy en día se utilizaba un más adecuado “expansión territorial” para explicar el movimiento hacia el sur del reino asturiano. Una expansión realizada mediante pactos y guerras y sin un fin político nacional-católico.

b) El nacionalismo español.(...) Las emociones y los sentimientos son el escenario en el que tiene lugar ese juego de apareamiento entre el movimiento-partido y la gente, la nación y el pueblo, que en este caso estarían oprimidos por las oligarquías progresistas, por lo políticamente correcto y, en general, por el Sistema. 

En este sentido, es significativo el recursolaclauniano de construir narrativamente la idea de “gente” para reestablecer una idea de España que aseguraría una igualdad y libertad “esencializadas” para todos los españoles, que pasarían a tener una identidad nacional única y no plurinacional. Por tanto, una situación inicialmente apocalíptica se resuelve con más nacionalismo y en esa operación aparecen los nuevos mesías.   (...)

c) La construcción de una distancia política fuera de los ejes tradicionales. (...) Aquí se puede apreciar otro de los olores del populismo, que es intentar mostrarse fuera del eje izquierda/derecha, puesto que la excepcionalidad de la situación requeriría apiñarse para salvar España.

 En esa operación patriótica de recuperación hay una búsqueda de coincidencia entre los fundamentos del partido y de la gente en contra de los grupos privilegiados y de los enemigos intelectuales y políticos del “pueblo” y de la “gente”.  (...)

d) La extrema derecha. Como hemos visto, se suele clasificar a VOX como partido de extremaderecha, y esta es una de sus identidades, al menos en el discurso. Este ejercicio debiera de abrir la posibilidad de calificar como tales a otros partidos nacionalistas tradicionalistas acostumbrados a ensalzar lo suyo de forma exuberante y esencialista.  (...)

e) Las guerras culturales o defensa de que “la ideas tienen consecuencias”. Aquí han tenido mucha importancia los medios e intelectuales conservadores. En este sentido, VOX, al contrario de Podemos, no nace en un contexto universitario, con lo que es más difícil buscar sus argumentos teóricos. (...)

f) El ensimismamiento. VOX es un síntoma del ensimismamiento intelectual y político español que es ya antiguo, y que podemos retrotraer hasta, al menos, 1898, y que se reimpulsó desde la Transición, con los excesos de las historias autonomistas primero y luego con la recuperación de la Historia de España en la época del presidente Aznar.  (...) En esa línea, VOX supone una reapertura del expediente ya caduco de que “España es diferente”, en la que habría que salvaguardar toda una serie de tradiciones identificativas, como los toros o la caza. (...)

g) El triunfo de lo imaginario en la construcción de la realidad. Muchos españoles viven el momento actual como constituyente.  (...)

Los excesos a la hora de sobar los egos colectivos y sus consecuentes “desbordes de significado” nos trasladan a un mundo emocional, incluso algunas historiadoras hablan de “comunidades emocionales” (RosalindKrauss), donde lo imaginario ha ganado terreno a lo real para la construcción de la realidad nacional.

h) Visión simplista sobre el género. Una palabra especialmente ruidosa en relación a Vox es la de género, que entienden como una ideología dentro de las llamadas “guerras culturales”. (...) 

Para responder a la pregunta que nos hacíamos en el título, tenemos que añadir que las expectativas electorales cumplidas o no, han llevado a este movimiento a tener un apoyo de más de dos millones y medio de personas. Para unos mucho, para otros no lo suficiente. 

Aquí se ha puesto sobre la mesa lo que los demás piensan qué es VOX, lo que se consideran ellos mismos y, sobre todo, cómo los ha entendido su electorado.Todos estos votantes han considerado apropiada la propuesta de estrechamiento entre el presente y el pasado de la historia de España que proponía VOX, con el objetivo de buscar ahí un oráculo para el futuro. 

También han avalado el desentierro de los relatos épicos, que reflejan que “España” era ya en época de los Reinos Asturianos una arcadia feliz constituida por pequeños campesinos-guerreros que comenzaban la gran aventura de la reconquista. VOX es por tanto un partido contrarrevolucionario en relación a Podemos y al problema catalán, pero también contrarrevolucionario en la evolución de la propia historia de España. 

Desde ambas situaciones, podemos leer a VOX simplemente como un gran metatexto que ofrece una mirada nostálgica a los tiempos donde la historia era sólo un género narrativo, pero también lo podemos percibir como la mera y esquemática representación de la imagen de la mueca (elijan Vds. cual) de un pícaro arrebujado en el embozo de su sábana y predispuesto a que la nueva pasión se convierta en tres comidas al día…."                  

(Israel Sanmartín . Profesor Contratado Doctor del Departamento de Historia . Universidad de Santiago de Compostela, Público, 12/05/19)

25.4.19

Los cazadores españoles se sienten como presas: acosados, atacados, perseguidos... en España hay un millón de cazadores... son fontaneros, albañiles, comerciantes, pequeños empresarios de construcción. Es un voto muy emocional, escapa a esquemas clásicos. Los cazadores describen una situación insoportable y casi parece que España entera está en su contra. Han tomado conciencia política como colectivo... no es solo la caza, es el mundo rural en conjunto, enfrentado al urbano, que se siente incomprendido. No queremos ser el parque temático del mundo urbano...

"Los cazadores españoles se sienten como presas: acosados, atacados, perseguidos. Escucharlos, como el pasado domingo en un campeonato de España de tiro en las afueras de Valladolid, es bastante impresionante. Gente de todas partes del país, más de 200 cazadores, realmente preocupados y dolidos, sin que el resto del mundo sea consciente de que les pasa algo.

 Da una sensación nítida de entrada en otra realidad, y esa es una de las claves del asunto: cada vez hay más pequeños mundos sociales donde se crean estados de ánimo contra un enemigo exterior. Para lo que interesa en este momento, son electores aislados en un circuito cerrado de información. Para un partido, detectarlo es una mina. Con la caza, Vox es ese partido.

Sucedió en las elecciones andaluzas, la comunidad con más cazadores federados, unos 100.000, donde el partido de Santiago Abascal supo canalizar su descontento. Ahora, ante las generales, lo cierto es que en España hay un millón de cazadores. Hablando con una docena de ellos, reconocen que hay de todos los partidos, pero son muy sensibles con su afición y puede que influya en su voto. 

“Lo primero para un cazador es la familia, y luego la caza”, dice Jesús Hernández, presidente de la Federación de Caza de Valladolid. Porque el otro dato interesante es este: para muchos Vox es un partido más. No ven ninguna línea roja, y que les defienda en lo suyo puede ser razón suficiente para votarles. 

La verdad es que la mayoría de estos cazadores no conocían el resto de su programa o no les parecía que el miedo a Vox sea para tanto. En este descampado a las afueras de Valladolid, en el centro cinegético Faustino Alonso, disparan sus escopetas fontaneros, albañiles, comerciantes, pequeños empresarios de construcción.

Es un voto muy emocional, escapa a esquemas clásicos. Los cazadores describen una situación insoportable y casi parece que España entera está en su contra. Hablan en plural de “ellos”, de ese enemigo que les hace la vida imposible, y al final hay que preguntar con perplejidad: ¿pero quiénes? “¡Ellos, los animalistas!”. Se refieren a grupos de activistas y al Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA), en auge desde hace años, 286.000 votos en las últimas elecciones de 2016. Y que en 2015 y 2016 superó en el Senado el millón de votos.

 Lo más interesante es que la percepción de esta hostilidad se limita casi exclusivamente a las redes sociales. Sin ellas la vida seguiría igual. Sabrían que hay gente que les odia, pero casi nunca se la encontrarían. Pero ahora hay decenas de comentarios macabros alegrándose de la muerte de un cazador en un accidente.

De la docena de cazadores charló con este periódico, ninguno ha tenido incidentes directos. Solo Pilar Sánchez, responsable de la Federación de Caza de Castilla y León, cuenta que está harta de coger el teléfono de la oficina y que le llamen asesina: “Es imposible razonar con ellos, al final cuelgo”. Sí se relatan otros episodios que se han conocido por otros: protestas que irrumpen en monterías, a uno que le pintaron el coche o le pincharon las ruedas.

 También se cita, como parte de una operación global que les financia, a la fundación suiza animalista Franz Weber y a Soros. Y critican a los medios, a quienes acusan de dar amplio eco a los animalistas e ignorar a los cazadores o incluso censurarles. Como caso extremo, se cita el suicidio de la cazadora y bloguera de la revista Jara y Sedal, Mel Capitán, en 2017, que en el sector se asocia al acoso que sufría en las redes sociales.

Entre el eco de los disparos, se ven bastante mujeres, un 10% de los inscritos, y ya hay monterías solo femeninas. Beatriz Laparra, de Albacete, tiene 22 medallas de oro mundiales de tiro: “En la sociedad que vivimos nos vemos muy acosados, estamos muy mal vistos. Solo por el hecho de desenfundar una escopeta, y eso que yo ya solo tiro al plato. 

En redes sociales me han llamado de todo, asesina, y no les pasa nada”. El otro frente de malestar es legal, sienten que cada vez les ponen más trabas. “No podemos contar con campos de tiro, la ley es muy restrictiva. Tenemos que irnos a Francia, Portugal, Italia”.

Es un mundo en retroceso y que se siente amenazado. Cada vez hay menos caza, legislación más restrictiva, caen las licencias por la edad. Pero sobre todo la caza es un universo tradicional que se siente cuestionado y ridiculizado, por gente “que se siente por encima del bien y del mal”, muy descolocado con ideologías y modas. Hernández recuerda un episodio que le dejó de piedra el verano pasado, en La Manga del Mar Menor.

 “Hicimos relación con un grupo de gente, y un día dije que era cazador. Se levantó una chica de veintitantos años y me dijo: 'Yo creía que estaba hablando con gente normal, permíteme que no tenga más conversación con vosotros'. Y se largó. Estás en la playa, tomando un pincho y de repente no quiere convivir contigo”. 

Vox ha articulado ese malestar y le ha dado voz. Ahora muchos cazadores se sienten escuchados por primera vez. Han tomado conciencia política como colectivo -aseguran que es la segunda federación de España por número de afiliados, unos 400.000, junto al baloncesto-. Coinciden en que nunca se ha hablado tanto de política entre cazadores como ahora. En las elecciones andaluzas se creó la etiqueta #Lacazatambiénvota, y para el 28 de abril la han adoptado todas las federaciones.

Ahora creen que pueden influir en las decisiones, tienen expectativas. “Esperamos que por fin se reconozca el mundo de la caza, porque hasta ahora parecía que teníamos que escondernos por los rincones, y esto es un deporte, y es legal, no es matar por matar. 

Nos atacan, se meten con nuestro mundo. Queremos un respeto que nos debe la ciudadanía española”, opina Laura Cuenca, responsable de la Federación Española. “Hasta ahora nadie se había interesado. O luego te engañan: el PP quitó el Toro de la Vega de Tordesillas, una tradición de muchos años”, dice Antonio Bermejo, presidente del coto de Alaejos.

En Castilla y León, con un 88% del territorio dedicado a la caza, la acción del PACMA ha tenido un efecto real. Su recurso ante el Tribunal Superior de Justicia contra la normativa logró paralizar la caza todo el mes de marzo. Al final las Cortes regionales lograron levantar la prohibición con una modificación de la Ley de Caza de 1996.

 Todos los partidos lo apoyaron, salvo Unidos Podemos, que se abstuvo, e IU que votó en contra. Pero en el mundo cinegético cundió la alarma. “El miedo es que gane alguien que haga más restricciones”, opina Abel Ampudia, cazador y dueño de una armería.

Hay algo más en la gestación de un nuevo sujeto político hasta ahora sin identidad clara. El concepto y la semántica van más allá: no es solo la caza, es el mundo rural en conjunto, enfrentado al urbano, que se siente incomprendido. Vienen a decir que estos animalistas luego no saben distinguir un huevo de faisán de uno de codorniz. 

La famosa España vacía es solo un ángulo del problema. “No queremos ser el parque temático del mundo urbano. El mundo rural está llegando de una vez por todas a la opinión pública, pero no lo hemos buscado, es por los ataques de los sectarios, fundamentalistas, que quieren quitarnos nuestras libertades”, explica Felipe Vegue, de la Oficina Nacional de Caza.

El pasado mes de febrero se presentó un nuevo lobby, que se declaraba como tal, llamado Alianza Rural. Reúne a la federación de caza, la de pesca, el sindicato agrario ASAJA, la Asociación de Criadores del Toro de Lidia y Circos Reunidos. Afirman que representan los intereses de hasta 10 millones de personas del mundo rural."                    (Íñigo Domínguez, El País, 20/04/19)

7.3.19

El mundo del campo desata su hartazgo en Madrid y avisa: "¡Los animalistas perderéis la batalla!"... "Nosotros somos los verdaderos amantes de la naturaleza"...

"Los sonidos de las bocinas se entremezclaban con la melodía de decenas de caracolas que hacían sonar los manifestantes. A las doce del mediodía, miles de profesionales y habitantes del mundo rural se concentraban en una protesta histórica este domingo en Madrid. 

Gorras, chalecos de cacería, numerosos galgos y podencos, banderas de España, silbatos y un buen número de pancartas con contundentes mensajes dirigidos a urbanitas, burócratas, políticos y animalistas.

Venidos de todos los puntos de España, el campo ha querido hacerse notar en la gran capital. Cazadores, pescadores, ganaderos, agricultores, el sector de la tauromaquia y hasta empresarios y acróbatas del circo se han unido con un grito común: "Nosotros somos los verdaderos amantes de la naturaleza".

"Contra la soberbia animalista"

Un grupo de jóvenes ganaderos de Granada se metía el "palizón" del viaje en autobús porque están hartos de que "jueguen con nuestro pan". Explican que mientras que los animalistas legislan según sus caprichos, ellos y sus animales están sufriendo las graves consecuencias en sus granjas. Ataviados con el típico traje de granjero texano, la cartelería que portaban dejaba claro lo que pensaban: "Animalistos. Sois un lobby".

"Los animalistos saben mucho, funcionan a golpe de subvención. Son soberbios. Vienen a nuestros pueblos gente que no sabe lo que es un animal. Creen que por tener un perro en un piso de 50 metros cuadrados pueden decirme a mí cómo tengo que cuidar a los animales. 

Yo, que soy un profesional del sector y llevo viviendo de la ganadería y la agricultura toda mi vida... Es alucinante. Les invito a que vengan a trabajar al campo, no durarían ni un día", se queja Francisco Cuesta, un joven veterinario y ganadero de Segovia.

Nos confiesa que no le interesa lo que opinen los políticos: "Sólo queremos que nos dejen en paz. Yo no vengo a Madrid a decirle a los urbanitas qué autobuses tienen que coger, cómo tienen que andar por la calle ni qué horarios hacer, así que no vengan a mi casa a decirme cómo tengo que hacer las cosas", comenta mientras sus compañeros asienten a todo con la cabeza.  (...)

No muy lejos, cerca del camión circense, una señora nos mira con ganas de hablar: "Soy una madrileña que vive en la capital y no entiendo que no se hayan unido mis paisanos. Deberían estar aquí, no les importa el campo. Dicen las feministas que el mundo se para sin ellas, ¡ja! El mundo se para sin el campo", exclama Teresa Martínez mientras recuerda las jornadas de cacería con su padre cuando era una niña.

Justo delante de Teresa, los aficionados a la pesca deportiva llaman clamorosamente la atención. Llevan cañas, anzuelos y flotadores con forma de pez. "Nos sentimos abandonados por estos políticos infames, por eso estamos aquí", cuenta Enrique Montealegre, pescador desde que era niño. 
Detrás de ellos camina la Plataforma de Afectados por la Plaga de Conejos, a los que se une la Asociación por la Defensa del Gallo. De repente, comienzan a corear al fondo: "¡El campo también vota!", y miles de voces se unen al cántico con ganas.

"¡Los animalistas perderán la batalla!", se escuchaba gritar al grupo en el que iban Luis Losa, un cazador madrileño que viaja por toda España con su escopeta y defiende "el equilibrio contra la superpoblación animal que se consigue con la cacería".

Para Ángel Delgado y Julio Benítez, dos andaluces de Granada, "los urbanitas deben respetarnos, igual que nosotros les respetamos a ellos. La caza genera muchísimo dinero y empleo, nosotros somos jóvenes, los políticos deben pensar en la juventud, ya que somos muchos los que nos dedicamos al mundo rural", declaran los cazadores.

 Muchos de los manifestantes acudían con sus acompañantes imprescindibles en las monterías: los perros. Quieren acabar con el mito difundido por los grupos animalistas que opinan que "los cazadores son unos salvajes que no quieren a los canes y los abandonan".

 "Esos serán hechos muy aislados, es imposible. Somos los mayores naturalistas, criamos animales. Yo, por ejemplo, tengo 60 perros y todas las denuncias que he recibido de los animalistas las he ganado en el juzgado. Me han hecho muchas inspecciones, he sido acosado. Bien, pues ningún funcionario ha dicho que yo cuide mal a mis perros, sino todo lo contrario", relata este cazador castellanomanchego. (...)"                (Elena Berberana, LibreMercado, 04/03/19)


"Miles de personas se manifiestan en Madrid “en defensa del mundo rural y sus tradiciones”.

Miles de personas han marchado este domingo por las calles del centro de Madrid para reivindicar el medio rural. Bajo el lema "En defensa del mundo rural y sus tradiciones", ganaderos, agricultores, pescadores y cazadores procedentes de toda España han exigido que no se persiga ni se abandone el medio rural. 

A la manifestación se han unido todos los partidos políticos de ámbito nacional con representación en el Congreso, además de la ultraderecha de Vox, que ha hecho bandera en los últimos meses de la defensa de las tradiciones, la caza o la tauromaquia, una línea a la que también se ha sumado el PP.

La marcha llega también como reacción a la decisión esta semana del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL), que suspendió de forma cautelar el reglamento de caza de esa comunidad, lo que implica que no se puede cazar mientras dure esta medida provisional. A solo dos meses de las elecciones generales, los partidos saben que ante un previsible escenario político fragmentado, y con la ley electoral en la mano, las provincias menos pobladas serán más importantes que nunca en la campaña

Por eso no extraña que la Junta de Castilla y León, en manos de Juan Vicente Herrera (PP), lamentara rápidamente el daño que dice podría causar la medida judicial a la economía de la región o que hoy todos los partidos se sumaran a la marcha en Madrid para pedir una revitalización de los pueblos de España.

En la cabecera de la manifestación solo estaban, sin embargo, PP, Ciudadanos y Vox. (...)

Por otro lado, la diputada de Podemos Paula Valero también ha respaldado la causa. "Queremos que haya un sistema sostenible", ha defendido, ante los gritos de algunos manifestantes que la llamaban "sinvergüenza" y afeaban al partido morado de no haber apoyado nunca, decían, su causa. Por último, el PSOE también ha apoyado hoy la igualdad de oportunidades de pueblos y ciudades."        (El País, 03/03/19)

 "El mundo rural se manifiesta en Madrid para defenderse del "acoso" que sufren de animalistas y ecologistas.

(...)  Convocada por Alianza Rural, que agrupa entidades relacionadas con todas estas actividades relacionadas con el mundo rural, la marcha ha arrancado a las 10.00 horas en Cuesta de Moyano y ha finalizado su recorrido en Paseo de la Castellana, a la altura del estadio Santiago Bernabeú, donde se ha leído un manifiesto.

Según ha indicado el coordinador de la manifestación y socio fundador de Cazar en Abierto, Emilio Sanz Pastor, se ha convocado esta concentración para "dar voz" a las 10 millones de personas que viven en el campo y/o del campo, pero también darles "reconocimiento".

Además, todos los colectivos rurales se han reunido, según añade, para defenderse de los "ataques" de animalistas y ecologistas que, a su juicio, "están haciendo mucho daño al mundo de la caza y de la pesca". Por todo ello, piden "razonar" a la sociedad de los entornos urbanos y adoptar "un punto de vista sensato" a la hora de hablar sobre si se prohíbe o no la caza, entre otros, para lo que falta, en su opinión, "educación civil para que se entienda el fin social que tiene", como es, por ejemplo, el de "mantenimiento de los ecosistemas".

También el presidente de la Plataforma en Defensa de la Caza con Galgos, Abraham Corpas Martínez, ha manifestado su malestar ante lo que considera el "ataque que está sufriendo España por parte de ecologistas": "Ya está bien; nos sentimos más que acosados".

Por su parte, el presidente de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC), Manolo Alonso Wert, ha insistido en los "problemas" que tiene actualmente el mundo rural, entre ellos la despoblación. 

"Todos los días nos estamos viendo abocados a abandonar nuestros pueblos, yendo a las grandes ciudades y abandonando nuestras tierras, no tenemos ambulancias, zonas donde comprar", se ha quejado.

En concreto, ha defendido el papel de la caza en España, la cual "es una parte más del mundo rural", pues se trata de una "herramienta de gestión" para controlar poblaciones de animales como, por ejemplo, jabalíes.

Del sector circense ha asistido Circos Reunidos, cuyo portavoz, Nacho Pedrera, ha pedido que se pueda trabajar con "libertad". "Basta ya de tanta prohibición y de tanta mentira", ha criticado, pues apunta que todos los animales con los que trabajan en espectáculos cumplen con la normativa. (...)"           (Zamora24Horas.com, 04/03/19)

20.12.18

La rebelión de los cazadores. Son más de un millón. La caza es una afición transversal que ayuda a explicar el vuelco electoral andaluz... y la rebelión de Fernández Vara y García-Page después de que la ministra de Transición Ecológica se mostrara contraria a la caza y a los toros... Teresa Rodríguez fue la única líder que rechazó reunirse con la Federación Andaluza de Cazadores... Y eso se ha notado mucho... mucha gente de IU y Podemos no les votaron por considerar que ponían en riesgo su modo de vida y sus tradiciones... se temía que Susana tuviera que pactar con Adelante Andalucía. Nos sentimos despreciados a nivel social. Nos llaman asesinos cuando somos los que más cuidamos del campo y de nuestros perros, por cierto...

"En el imaginario urbanita la caza está asociada a las familias importantes y a los llamados pomposamente «terratenientes». Es decir: a la derecha más prototípica. Sin embargo, en España hay más de 850.000 licencias de caza (aunque se estima que la cifra de cazadores sobrepasa el millón) que, como es lógico, pertenecen a un amplio espectro socioeconómico.

Basta entrar en los bares de la parte alta de Sanlúcar de Barrameda (o en cualquier venta de Andalucía) para comprobar que junto a las fotos de Curro Romero, Rafael de Paula y Morante de la Puebla están las de los mejores galgos de la zona. La caza es, en efecto, una afición transversal que agrupa desde a aquellos que asisten a cacerías de mil perdices en fincas de 10.000 hectáreas (los menos), hasta los que se contentan con correr una liebre o tirar un par de conejos en algún coto social. 

Y también a la izquierda: Cayo Lara, Antonio Romero, Baltasar Garzón y el ex ministro Mariano Fernández Bermejo son sólo algunos ejemplos de que la caza no es en absoluto una afición de derechas.

Y es precisamente esa transversalidad la que puede ayudar a explicar el vuelco electoral acontecido en Andalucía hace ya dos semanas y por lo tanto, la rebelión de Guillermo Fernández Vara y Emiliano García-Page, barones socialistas de Extremadura y Castilla-La Mancha, respectivamente, después de que Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, se mostrara contraria a la caza y a los toros.

 

Izquierda equivocada


La Federación Andaluza de Caza (FAC) tiene registrados 100.000 federados y 250.000 licencias de caza. Hace unos meses, su presidente, José María Mancheño, organizó la campaña #Lacazatambiénvota, dirigida a movilizar electoralmente aquellos que quisieran mostrar apoyo por su afición.

 «No se trataba de estar con uno u otro partido, sino más bien de que los partidos apoyaran nuestras demandas», explica. La FAC no pedía nada extraordinario: defensa de la caza, mejoras de los hábitats, investigación científica para la recuperación de especies de fauna silvestre cinegética...

 «Nos reunimos con Susana Díaz, con Moreno Bonilla y con los de Ciudadanos para contarles nuestro programa y que se comprometieran a organizar sus políticas en materia de caza en torno a estos puntos», explica Mancheño.

Por supuesto, también les llamó Santiago Abascal, líder de Vox, que por entonces no tenía representación en Andalucía. Su apoyo fue el más explícito. Tanto que el acto que la FAC organizó con Vox -también lo había hecho con el resto de formaciones- en Sevilla fue el más concurrido.

(...)  Y el vídeo del discurso de Abascal empezó a circular entre los cazadores de Andalucía y sus familias. 

Al mismo tiempo, el programa de Adelante Andalucía respecto a la caza -el punto principal era: «Trazar y elaborar un camino hacia la cinegética y la tauromaquia cero»- comenzaba a hacer lo propio. Teresa Rodríguez fue la única líder que rechazó reunirse con la FAC.  (...)

 

Despreciados


«Y eso se ha notado mucho porque conozco a mucha gente de izquierdas, votantes de IU y Podemos, ¡hasta alcaldes!, que no les quisieron votar por considerar que ponían en riesgo su modo de vida y sus tradiciones», explica Mancheño.

 Ése es, según algunos, uno de los motivos por los que Adelante Andalucía perdió tres escaños (300.000 votos) y Vox irrumpió con tanta fuerza en zonas insospechadas como pueblos de Córdoba, Jaén, en la Sierra Norte de Sevilla o Sierra Morena, en los que PSOE e IU habían obtenido tradicionalmente muy buenos resultados.

 «Evidentemente se temía que Susana tuviera que pactar con Adelante Andalucía. La caza es siempre una moneda de cambio fácil porque los políticos piensan que se trata de algo sin importancia, pero claro que la tiene. Sobre todo para nosotros», cuenta un cazador de la zona que prefiere mantener el anonimato.

Salvador Borrego es militante de IU. De hecho, su mujer es concejal de la formación en Estepa (Sevilla): «Yo voté a Adelante Podemos porque coincido al 99% con sus planteamientos, pero nunca he ocultado mi oposición a la postura de mi partido respecto a la caza. La visión que se tiene es un planteamiento urbanita. Les resulta difícil entender su carácter social». 

Y eso, insiste, ha hecho que muchos cazadores que normalmente apoyaban a IU (o Podemos) prefirieran abstenerse o, «los menos», votar a Vox. «Conozco a varias personas que lo han hecho», ratifica.  (...)

Mancheño incide en otro aspecto para que los cazadores hayan dejado sentir su voz en las urnas. «Nos sentimos despreciados a nivel social. Como si fuéramos ciudadanos de segunda. Nos llaman asesinos cuando al contrario, somos los que más cuidamos del campo y de nuestros perros, por cierto», dice en relación al injusto tratamiento que se le dispensa a los cazadores en los medios de comunicación y en las redes sociales. 

 «Nosotros no vamos a apoyar a ningún partido porque sabemos que nuestros federados mantienen posiciones políticas muy diferentes. Pero sí es verdad que los de Vox han sido los que han hablado más claro a favor de la caza. Y eso se ha notado».      (Emilia Landaluce, El Mundo, 16/12/18)