"(...) Veamos. La crisis del año 2007 no surge de la nada. Nace de una época de
excesos, de desatenciones y de optimismo desmesurado. 2007 nos
retrotrajo a la crisis de 1929 y nos desplazó a la crisis de los años
70. De ese momento y del famoso 15M surge Podemos, un partido que da
cauce a toda una serie de movimientos de unidad popular que enarbolan
descontento, malestar, frustración, decepción y fin de una época.
Esa
nueva izquierda representó un intento revolucionario (concepto al que no
se asociaron) antisistémico que había comenzado en aquellas
manifestaciones antiglobalización de 1999. Ya en el siglo XXI, el
“movimiento de los indignados” se expandió por toda Europa y surgieron
partidos instrumentales que canalizaron las desilusiones y buscaron
mayorías sociales para gobernar.
En España la crisis fue económica pero también moral y
política. La corrupción y la desconexión entre gobernantes y gobernados
provocó que en esas fallas supuraran antiguas heridas mal cicatrizadas,
especialmente la cuestión catalana. La invertebración de España, su
crisis económica, su descomposición política y la evolución de los
problemasnacionalistas periféricos han provocado la aparición de nuevos
enojos, que ahora se manifiestan de forma contrarrevolucionaria.
A
saber: defensa de la unidad de España, ruptura de los consensos
constitucionales fundamentales (autonomías, sanidad, educación) y
énfasis en las guerras culturales (memoria histórica, derechos sociales y
género).
De alguna forma, VOX es un movimiento que tiene sus pilares en
el tradicionalismo, en el esencialismo español y en una idea nacional y
mesiánica que lo entroncan con esa razón populista a invención
discursiva de la realidad que nos proponía Laclau.
En un diagnóstico general, nos encontramos por tanto
ante un movimiento revolucionario (Podemos) y otro contrarrevolucionario
(VOX). Nada nuevo a la luz y los taquígrafos de la historia. Las
situaciones de descomposición de los sistemas dan paso a momentos
revolucionarios, y estos, construyen movimientos de reacción y nostalgia
hacia el antiguo orden que aquellos quieren destruir. Es la idea de
continuidad y cambio en la historia. Hasta aquí todo está bien. (...)
La aparición de VOX como proyecto contrarrevolucionario no debiera de
suponer la construcción de una equidistancia donde la realidad fuese el
punto medio entre Podemos y VOX. Ambos son movimientos políticos,
instrumentos para el cambio ante una situación de crisis, pero debemos
de recordar que España vivió una dictadura de cuarenta años con ideas
con parentescos con las de VOX.
En ese sentido, una parte de la
población reconoce en VOX un retorno al vientre de la bestia
autoritaria. Una vez realizada esta salvedad, pasemos a los elementos
contrarrevolucionarios que constituyen esa supuesta dialéctica
revolucionaria-contrarrevolucionaria:
a) El programa historiográfico. (...) En primer lugar, tenemos el término de la Reconquista. (...) En la idea tuvo mucha participación D. Claudio Sánchez Albornoz,
medievalista republicano exiliado en el Río de la Plata y que escribió
el controvertido libro España, un enigma histórico.
Albornoz fue utilizado por la historiografía nacionalcatólica para
relatar la idea de la reconquista como un proyecto político católico que
habría comenzado en los Reinos Asturianos y que supondría la
recuperación del territorio de la antigua gran España, que sería la
España visigoda. (...)
Curiosamente, esas dos tesis están hoy en día en
discusión dentro de los medievalistas españoles. Ni el Reino visigodo
parece que fuera aquel proyecto político homogéneo, rocoso y
centralizado, ni la reconquista sería ese proyecto de recuperación de un
pasado inexistente y católico. Hoy en día se utilizaba un más adecuado
“expansión territorial” para explicar el movimiento hacia el sur del
reino asturiano. Una expansión realizada mediante pactos y guerras y sin
un fin político nacional-católico.
b) El nacionalismo español.(...) Las emociones y los sentimientos son el escenario en el que tiene lugar
ese juego de apareamiento entre el movimiento-partido y la gente, la
nación y el pueblo, que en este caso estarían oprimidos por las
oligarquías progresistas, por lo políticamente correcto y, en general,
por el Sistema.
En este sentido, es significativo el recursolaclauniano
de construir narrativamente la idea de “gente” para reestablecer una
idea de España que aseguraría una igualdad y libertad “esencializadas”
para todos los españoles, que pasarían a tener una identidad nacional
única y no plurinacional. Por tanto, una situación inicialmente
apocalíptica se resuelve con más nacionalismo y en esa operación
aparecen los nuevos mesías. (...)
c) La construcción de una distancia política fuera de los ejes tradicionales. (...) Aquí se puede apreciar otro de los olores del populismo, que es intentar
mostrarse fuera del eje izquierda/derecha, puesto que la
excepcionalidad de la situación requeriría apiñarse para salvar España.
En esa operación patriótica de recuperación hay una búsqueda de
coincidencia entre los fundamentos del partido y de la gente en contra
de los grupos privilegiados y de los enemigos intelectuales y políticos
del “pueblo” y de la “gente”. (...)
d) La extrema derecha. Como hemos visto, se suele clasificar a VOX como
partido de extremaderecha, y esta es una de sus identidades, al menos en
el discurso. Este ejercicio debiera de abrir la posibilidad de
calificar como tales a otros partidos nacionalistas tradicionalistas
acostumbrados a ensalzar lo suyo de forma exuberante y esencialista. (...)
e) Las guerras culturales o defensa de que “la ideas tienen
consecuencias”. Aquí han tenido mucha importancia los medios e
intelectuales conservadores. En este sentido, VOX, al contrario de
Podemos, no nace en un contexto universitario, con lo que es más difícil
buscar sus argumentos teóricos. (...)
f) El ensimismamiento. VOX es un síntoma del ensimismamiento intelectual
y político español que es ya antiguo, y que podemos retrotraer hasta,
al menos, 1898, y que se reimpulsó desde la Transición, con los excesos
de las historias autonomistas primero y luego con la recuperación de la
Historia de España en la época del presidente Aznar. (...) En esa línea, VOX supone una reapertura del expediente ya caduco de que
“España es diferente”, en la que habría que salvaguardar toda una serie
de tradiciones identificativas, como los toros o la caza. (...)
g) El triunfo de lo imaginario en la construcción de la realidad. Muchos españoles viven el momento actual como constituyente. (...)
Los excesos a la hora de sobar los egos colectivos y
sus consecuentes “desbordes de significado” nos trasladan a un mundo
emocional, incluso algunas historiadoras hablan de “comunidades
emocionales” (RosalindKrauss), donde lo imaginario ha ganado terreno a
lo real para la construcción de la realidad nacional.
h) Visión simplista sobre el género. Una palabra especialmente ruidosa en relación a Vox es la de género, que
entienden como una ideología dentro de las llamadas “guerras
culturales”. (...)
Para responder a la pregunta que nos hacíamos en el título, tenemos que
añadir que las expectativas electorales cumplidas o no, han llevado a
este movimiento a tener un apoyo de más de dos millones y medio de
personas. Para unos mucho, para otros no lo suficiente.
Aquí se ha
puesto sobre la mesa lo que los demás piensan qué es VOX, lo que se
consideran ellos mismos y, sobre todo, cómo los ha entendido su
electorado.Todos estos votantes han considerado apropiada la propuesta
de estrechamiento entre el presente y el pasado de la historia de España
que proponía VOX, con el objetivo de buscar ahí un oráculo para el
futuro.
También han avalado el desentierro de los relatos épicos, que
reflejan que “España” era ya en época de los Reinos Asturianos una
arcadia feliz constituida por pequeños campesinos-guerreros que
comenzaban la gran aventura de la reconquista. VOX es por tanto un
partido contrarrevolucionario en relación a Podemos y al problema
catalán, pero también contrarrevolucionario en la evolución de la propia
historia de España.
Desde ambas situaciones, podemos leer a VOX
simplemente como un gran metatexto que ofrece una mirada nostálgica a
los tiempos donde la historia era sólo un género narrativo, pero también
lo podemos percibir como la mera y esquemática representación de la
imagen de la mueca (elijan Vds. cual) de un pícaro arrebujado en el
embozo de su sábana y predispuesto a que la nueva pasión se convierta en
tres comidas al día…."
(Israel Sanmartín . Profesor Contratado Doctor del Departamento de Historia . Universidad de Santiago de Compostela, Público, 12/05/19)
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