27.5.19

¿Es Vox un movimiento contrarrevolucionario? Es la mueca de un pícaro arrebujado en el embozo de su sábana y predispuesto a que la nueva pasión se convierta en tres comidas al día...

"(...) Veamos. La crisis del año 2007 no surge de la nada. Nace de una época de excesos, de desatenciones y de optimismo desmesurado. 2007 nos retrotrajo a la crisis de 1929 y nos desplazó a la crisis de los años 70. De ese momento y del famoso 15M surge Podemos, un partido que da cauce a toda una serie de movimientos de unidad popular que enarbolan descontento, malestar, frustración, decepción y fin de una época.

 Esa nueva izquierda representó un intento revolucionario (concepto al que no se asociaron) antisistémico que había comenzado en aquellas manifestaciones antiglobalización de 1999. Ya en el siglo XXI, el “movimiento de los indignados” se expandió por toda Europa y surgieron partidos instrumentales que canalizaron las desilusiones y buscaron mayorías sociales para gobernar.

En España la crisis fue económica pero también moral y política. La corrupción y la desconexión entre gobernantes y gobernados provocó que en esas fallas supuraran antiguas heridas mal cicatrizadas, especialmente la cuestión catalana. La invertebración de España, su crisis económica, su descomposición política y la evolución de los problemasnacionalistas periféricos han provocado la aparición de nuevos enojos, que ahora se manifiestan de forma contrarrevolucionaria. 

A saber: defensa de la unidad de España, ruptura de los consensos constitucionales fundamentales (autonomías, sanidad, educación) y énfasis en las guerras culturales (memoria histórica, derechos sociales y género).

 De alguna forma, VOX es un movimiento que tiene sus pilares en el tradicionalismo, en el esencialismo español y en una idea nacional y mesiánica que lo entroncan con esa razón populista a invención discursiva de la realidad que nos proponía Laclau.

En un diagnóstico general, nos encontramos por tanto ante un movimiento revolucionario (Podemos) y otro contrarrevolucionario (VOX). Nada nuevo a la luz y los taquígrafos de la historia. Las situaciones de descomposición de los sistemas dan paso a momentos revolucionarios, y estos, construyen movimientos de reacción y nostalgia hacia el antiguo orden que aquellos quieren destruir. Es la idea de continuidad y cambio en la historia. Hasta aquí todo está bien. (...)

 La aparición de VOX como proyecto contrarrevolucionario no debiera de suponer la construcción de una equidistancia donde la realidad fuese el punto medio entre Podemos y VOX. Ambos son movimientos políticos, instrumentos para el cambio ante una situación de crisis, pero debemos de recordar que España vivió una dictadura de cuarenta años con ideas con parentescos con las de VOX. 

En ese sentido, una parte de la población reconoce en VOX un retorno al vientre de la bestia autoritaria. Una vez realizada esta salvedad, pasemos a los elementos contrarrevolucionarios que constituyen esa supuesta dialéctica revolucionaria-contrarrevolucionaria:

 a) El programa historiográfico. (...) En primer lugar, tenemos el término de la Reconquista. (...) En la idea tuvo mucha participación D. Claudio Sánchez Albornoz, medievalista republicano exiliado en el Río de la Plata y que escribió el controvertido libro España, un enigma histórico

Albornoz fue utilizado por la historiografía nacionalcatólica para relatar la idea de la reconquista como un proyecto político católico que habría comenzado en los Reinos Asturianos y que supondría la recuperación del territorio de la antigua gran España, que sería la España visigoda. (...)

Curiosamente, esas dos tesis están hoy en día en discusión dentro de los medievalistas españoles. Ni el Reino visigodo parece que fuera aquel proyecto político homogéneo, rocoso y centralizado, ni la reconquista sería ese proyecto de recuperación de un pasado inexistente y católico. Hoy en día se utilizaba un más adecuado “expansión territorial” para explicar el movimiento hacia el sur del reino asturiano. Una expansión realizada mediante pactos y guerras y sin un fin político nacional-católico.

b) El nacionalismo español.(...) Las emociones y los sentimientos son el escenario en el que tiene lugar ese juego de apareamiento entre el movimiento-partido y la gente, la nación y el pueblo, que en este caso estarían oprimidos por las oligarquías progresistas, por lo políticamente correcto y, en general, por el Sistema. 

En este sentido, es significativo el recursolaclauniano de construir narrativamente la idea de “gente” para reestablecer una idea de España que aseguraría una igualdad y libertad “esencializadas” para todos los españoles, que pasarían a tener una identidad nacional única y no plurinacional. Por tanto, una situación inicialmente apocalíptica se resuelve con más nacionalismo y en esa operación aparecen los nuevos mesías.   (...)

c) La construcción de una distancia política fuera de los ejes tradicionales. (...) Aquí se puede apreciar otro de los olores del populismo, que es intentar mostrarse fuera del eje izquierda/derecha, puesto que la excepcionalidad de la situación requeriría apiñarse para salvar España.

 En esa operación patriótica de recuperación hay una búsqueda de coincidencia entre los fundamentos del partido y de la gente en contra de los grupos privilegiados y de los enemigos intelectuales y políticos del “pueblo” y de la “gente”.  (...)

d) La extrema derecha. Como hemos visto, se suele clasificar a VOX como partido de extremaderecha, y esta es una de sus identidades, al menos en el discurso. Este ejercicio debiera de abrir la posibilidad de calificar como tales a otros partidos nacionalistas tradicionalistas acostumbrados a ensalzar lo suyo de forma exuberante y esencialista.  (...)

e) Las guerras culturales o defensa de que “la ideas tienen consecuencias”. Aquí han tenido mucha importancia los medios e intelectuales conservadores. En este sentido, VOX, al contrario de Podemos, no nace en un contexto universitario, con lo que es más difícil buscar sus argumentos teóricos. (...)

f) El ensimismamiento. VOX es un síntoma del ensimismamiento intelectual y político español que es ya antiguo, y que podemos retrotraer hasta, al menos, 1898, y que se reimpulsó desde la Transición, con los excesos de las historias autonomistas primero y luego con la recuperación de la Historia de España en la época del presidente Aznar.  (...) En esa línea, VOX supone una reapertura del expediente ya caduco de que “España es diferente”, en la que habría que salvaguardar toda una serie de tradiciones identificativas, como los toros o la caza. (...)

g) El triunfo de lo imaginario en la construcción de la realidad. Muchos españoles viven el momento actual como constituyente.  (...)

Los excesos a la hora de sobar los egos colectivos y sus consecuentes “desbordes de significado” nos trasladan a un mundo emocional, incluso algunas historiadoras hablan de “comunidades emocionales” (RosalindKrauss), donde lo imaginario ha ganado terreno a lo real para la construcción de la realidad nacional.

h) Visión simplista sobre el género. Una palabra especialmente ruidosa en relación a Vox es la de género, que entienden como una ideología dentro de las llamadas “guerras culturales”. (...) 

Para responder a la pregunta que nos hacíamos en el título, tenemos que añadir que las expectativas electorales cumplidas o no, han llevado a este movimiento a tener un apoyo de más de dos millones y medio de personas. Para unos mucho, para otros no lo suficiente. 

Aquí se ha puesto sobre la mesa lo que los demás piensan qué es VOX, lo que se consideran ellos mismos y, sobre todo, cómo los ha entendido su electorado.Todos estos votantes han considerado apropiada la propuesta de estrechamiento entre el presente y el pasado de la historia de España que proponía VOX, con el objetivo de buscar ahí un oráculo para el futuro. 

También han avalado el desentierro de los relatos épicos, que reflejan que “España” era ya en época de los Reinos Asturianos una arcadia feliz constituida por pequeños campesinos-guerreros que comenzaban la gran aventura de la reconquista. VOX es por tanto un partido contrarrevolucionario en relación a Podemos y al problema catalán, pero también contrarrevolucionario en la evolución de la propia historia de España. 

Desde ambas situaciones, podemos leer a VOX simplemente como un gran metatexto que ofrece una mirada nostálgica a los tiempos donde la historia era sólo un género narrativo, pero también lo podemos percibir como la mera y esquemática representación de la imagen de la mueca (elijan Vds. cual) de un pícaro arrebujado en el embozo de su sábana y predispuesto a que la nueva pasión se convierta en tres comidas al día…."                  

(Israel Sanmartín . Profesor Contratado Doctor del Departamento de Historia . Universidad de Santiago de Compostela, Público, 12/05/19)

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