27.5.19

Pablo Iglesias entierra a Podemos. Sus errores impiden que los aciertos de estrategia política de Errejón recuperen Madrid. Sólo una esperanza. Queda claro que Podemos debe refundarse bajo el liderazgo de Errejón..

"La derrota más amarga de la izquierda.

La izquierda ha respirado estos días el clima entusiasta de los acontecimientos históricos: después de 24 años consecutivos de Gobierno del PP en la Comunidad de Madrid fiaban a las encuestas la recuperación del poder autonómico perdido y el mantenimiento de la alcaldía de la capital que arrebató a la derecha en 2015.

Eran dos símbolos imbatibles para el triunfo emocional de una noche que situó al PSOE como primera fuerza en los resultados globales de las elecciones europeas, autonómicas y municipales. Pero el entusiasmo de la izquierda quedó aplastado por un recuento que se envenenó a medida que se acercaba la medianoche y que terminó en decepción absoluta de madrugada.

Primero, por el desenlace del escrutinio en la capital. El Partido Popular, con el peor resultado de su historia, suma con Ciudadanos y Vox la mayoría absoluta suficiente (30 concejales y más del 50% de los votos) para recuperar la alcaldía de Madrid.

A Manuela Carmena se le escapó el poder por el agujero que abrieron durante cuatro años concejales de su propio Gobierno municipal encabezados por Carlos Sánchez Mato, el titular de Hacienda que fue destituido a mitad de mandato. El concejal rebelde optó por liderar una candidatura, la de Madrid en Pie, que hizo luz de gas a Más Madrid durante la campaña electoral con el impulso de Pablo Iglesias. El desconcierto de la izquierda madrileña ante esos movimientos ha sido importante.

Con 42.000 sufragios (2,65% de los sufragios), Sánchez Mato se quedó sin representación en el ayuntamiento de Madrid pero restó votos para empujar, aunque no los suficientes para alcanzar la mayoría absoluta. La suma de sufragios y porcentajes de las tres derechas superó a los apoyos de Mas Madrid, PSOE y Madrid en Pie. Pepu Hernández, el candidato que Pedro Sánchez se sacó de la manga para reforzar al PSOE, acabó restando (un concejal y un punto menos de porcentaje de voto).

En la Comunidad de Madrid, la fractura de Podemos trajo el mismo desconcierto y resultados insuficientes. Con dos candidaturas, la de Isabel Serra e Íñigo Errejón, sumaron los mismos diputados que hace cuatro años, menos de los necesarios para ayudar al PSOE a tocar la mayoría absoluta. El éxito de Pedro Sánchez en las elecciones generales tampoco añadió demasiado al candidato Ángel Gabilondo, que apenas ganó un diputado respecto a la cita electoral de 2015.

La extrema derecha de Vox, con un porcentaje de apoyos entre el 8% y el 9%, se convierte en crucial para que el PP recupere la alcaldía de Madrid y mantenga el gobierno de la Comunidad por apenas un escaño, según los resultados con el 89% del voto escrutado. El experimento andaluz tiene los votos suficientes para repetirse en Madrid.
Los vientos de los grandes cambios políticos en España han entrado siempre por Madrid.(...)

En 2015, la izquierda (PSOE, Podemos e IU) sumó más porcentaje de voto que PP y Ciudadanos. Pero el candidato de IU, Luis García Montero, se quedó a un punto del límite necesario (5%) para conseguir representación, y el PP mantuvo por un solo diputado el gobierno autonómico. 

Aunque nunca caen dos rayos en un mismo sitio, la historia de la Comunidad de Madrid se repite: la izquierda y la derecha se han repartido casi a partes iguales el apoyo popular en cuatro de las convocatorias (así ocurrió en 1991, 1995, 2003 y 2015). En días como estos, la democracia en Madrid decide gobiernos por un puñado de votos.

El 26 de mayo de 2019 se ha repetido el mismo esquema en Madrid, aunque en esta ocasión el rayo abrasó a la izquierda en los dos feudos más simbólicos. La sombra de esa derrota llenó de amargura la victoria global de los socialistas."                   (José Manuel romero, El País, 27/05/19)


 "Iglesias calla ante el descalabro de Podemos en todas las comunidades. 

La caída de Unidas Podemos marcará la negociación para un posible Gobierno de coalición con el PSOE.

"La segunda temporada de Unidas Podemos es gobernar". Esta es la frase con la que la dirección del partido empezó la noche electoral. Según avanzó el escrutinio, el lema seriéfilo se fue desdibujando hasta convertirse en silencio. Pablo Iglesias no compareció después de que la coalición que lidera perdió la mayoría de los denominados Ayuntamientos del cambio a excepción de Cádiz y desapareció en Castilla-La Mancha, donde ostentaba la vicepresidencia segunda en un Gobierno de coalición con los socialistas.

 Pedro Sánchez refuerza su posición e Iglesias, en retroceso, no podrá llevar a la mesa de negociación para un Gobierno de coalición en España todos los pactos con los que contaba durante la campaña.

Como sucedió en las generales del 28-A, el objetivo de Iglesias era sumar para gobernar, no ganar. Esto es, ser llave de Gobierno para el PSOE en el mayor número de autonomías posible. El discurso estatal, sin embargo, no ha calado en las elecciones autonómicas y municipales. Unidas Podemos solo conserva Cádiz. José María González, Kichi, distanciado de Iglesias, volverá a ser regidor de la ciudad, pero no ha conseguido la mayoría absoluta y tendrá que contar con el apoyo del PSOE, que en campaña ya anunció que haría lo posible porque no se repitiera el tripartito de la Junta en la que gobiernan PP, Ciudadanos y Vox. 

Fue el único momento en el que en el Teatro Goya, donde el partido esperó los resultados, se escucharon aplausos. Barcelona es la otra esperanza de la formación aunque la confluencia que lidera Ada Colau no ganó en procentaje de voto a ERC. (...)

El principal símbolo de esta situación es Madrid, donde Iglesias le dio su apoyo a Carlos Sánchez Mato, candidato de Madrid en Pie, que no superó el 5% de los votos necesarios para conseguir representación. (...)

En la Comunidad de Madrid, Podemos constituyó un grupo de 27 concejales. Cuatro años después, han llegado a la cita en coalición con IU y con el liderazgo de Isabel Serra, una diputada de la Asamblea, conocida por el 28% de los madrileños -según datos internos del partido-, y fiel a Iglesias. La solución más rápida que encontraron tras la integración de Íñigo Errejón en Más Madrid, la plataforma de Manuela Carmena, que supuso la peor crisis interna del partido. Esta alternativa no les ha permitido superar a Vox en escaños.

 La candidata fue la única que compareció tras conocerse el resultado. Portavocía que compartió con María Eugenia Rodríguez Palop, aspirante a las europeas que también cosechó un mal dato (seis escaños). 

Esta caída se une a la pérdida de más de un millón de votos desde 2016 a nivel estatal. Unidas Podemos se quedó en 42 escaños, de los 71 que consiguió entonces con la suma de todas sus confluencias.

 Con este peso parlamentario y el descalabro en las autonómicas, municipales y europeas, Iglesias es consciente de los límites de sus exigencias, pero confía en que su proyecto estatal es lo suficientemente compacto como para que Sánchez no dude. Por eso, su principal apuesta es formar un Gobierno de equipos mixtos en los ministerios y otros organismos, sin dejar de demandar su cartera. (...)"               (Ana Marcos, El País, 27/05/19)


 "¡Ay, Carmena!.

 Primorosamente vestida de medio luto de lunares en blanco y negro, con un bolso tamaño capazo de playa colgado de la muñeca izquierda, compareció Carmena ante los medios bien pasada la media noche rodeada de todo su equipo. Rímeles corridos, caras descompuestas, ojos bajos, rictus lívidos, había lágrimas contenidas en todos los ojos menos en los suyos.

 A Errejón solo le faltaba soltar un puchero. Rita Maestre los había soltado, seguro. Inés Sabanés, quizá por veterana en noches aciagas, parecía de las más serenas. Nadie, sin embargo, tan entero como la presunta ganadora, finalmente, derrotada.  (...)

Había dejado dicho antes y durante la campaña que, si no era alcaldesa, se jubilaba. Tiene 75 años. No está para tonterías. Y, o gestiona Madrid, o se retira tan ricamente a sus aposentos a vivir la vida de jubilosa jubilada que dejó aparcada hace cuatro años. Que su antigua oposición está brindando con licor de Madroño es cosa segura, pero también que hay quien se alegra de su vuelta a la rutina en su entorno más cercano. Igual, pasado el duelo inicial, lo celebra hasta ella misma.  (...)"        (Luz sánchez Mellado, El País, 27/05/19)

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