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2.2.26

Es la enésima vez que este enunciado se repite: Europa se levanta y por fin se pone manos a la obra. Pero lo cierto es que Europa carece de poder para confrontar con EEUU.... La Unión no es más que un mercado grande que depende para su energía, sus finanzas, su defensa y su tecnología de EEUU. Esa es la verdad última que las élites europeas no quieren reconocerse, por lo que continúan hablando de los valores europeos, y de parar a Trump. La cuestión es que si Trump saliera de la Casa Blanca, no cambiarían demasiado las condiciones... Lo que se ha transformado es EEUU y, en consecuencia, el tablero geopolítico, comercial y tecnológico mundial. Reconocer esta verdad incómoda (y enunciarla no tiene premio) sería la condición de posibilidad para trabajar en la dirección de reducir las dependencias. Firmar un tratado con la India para vender automóviles de gasolina en el país asiático no es reducir la dependencia... las élites occidentales, y en especial las europeas, ya no quieren escuchar. Desean permanecer en un mundo confortable... si hay una realidad que las élites no quieren escuchar es la relacionada con el nivel de vida de sus ciudadanos y las consecuencias políticas que acarrea... Esta es una verdad incómoda para las élites europeas. Los caminos de salida para combatir a Trump y defender la democracia pasan por impulsar un crecimiento económico que mejore el nivel de vida de los ciudadanos (Esteban Hernández)

"Izabella Kaminska, una periodista que trabajó durante 13 años en el diario Financial Times, donde fue reportera y editora de FT Alphaville, ha descrito algunas realidades incómodas en un post de la red social X. Afectan a su antigua empresa, pero también al resto de la prensa. No obstante, es un asunto que excede con mucho a los medios de comunicación.

Kaminska subraya en su texto algunos cambios que han tenido lugar en un sector que debe afrontar demasiados inconvenientes (descenso en la aceptación social, menor influencia en los debates, superación de su influencia a través de las redes, captación de sus recursos por parte de las tecnológicas), pero que continúa gozando de una presencia pública relevante. Y más aún en el caso del ‘Financial Times’, un diario especializado en economía y dirigido a un sector elitista de la sociedad.

FT basaba su prestigio en la posición social y profesional de su lector, y su objetivo era producir información para un grupo de población específico. Con el salto a la digitalización, tuvo acceso a audiencias mayores, que quiso incrementar con los instrumentos típicos de la época: titulares atractivos aunque cayeran en el clickbait, un tratamiento de los textos que ampliara audiencia y una elección de temas que contribuyera a ese propósito. Kaminska entiende que ese cambio en el modelo de negocio apartó al medio de su camino original, el que le había proporcionado el éxito: proporcionar información a la élite.

El aumento de audiencia tenía que ver con un propósito fundamental, aumentar el número de suscriptores. FT es un periódico leído en numerosos lugares del mundo, por lo que contaba con un enorme caudal de crecimiento respecto de la época en que solo se publicaba en papel. Había que aprovechar ese mercado latente.

"Decirles a los lectores lo que no quieren oír mata clics y provoca cancelaciones de suscripciones"

La presión para los redactores no vino únicamente de los cambios en los titulares o en la forma de redacción de noticias, sino desde el deseo de retener a los suscriptores. Estos pagan demasiado a menudo por encontrarse con perspectivas que encajan en su visión del mundo o por leer lo que a ellos les gustaría escribir. En palabras de Kaminska, “decirles a los lectores lo que no quieren oír mata clics y provoca cancelaciones de suscripciones. Así que, o intentas ser todo para todos y aun así terminas molestando a todo el mundo (es decir, te conviertes en la BBC), o redoblas la apuesta por la audiencia que sabes que te recompensará. Es decir, te conviertes en Fox News”.

La nueva propaganda

Esta es una dinámica que ha afectado a la gran mayoría de medios: cada uno de ellos busca adaptarse a un nicho de suscriptores, que cuenta con una ideología y una visión del mundo determinadas. Es una posición comercial legítima, pero que termina por cobrarse un precio, el de la desconexión con la realidad. En el caso del FT, señala Kaminska, apostó por una lectura del mundo que satisfacía a sus lectores, pero que ignoraba lo que pasaba ahí fuera. Se entendió que “el camino promercado, protecnocrático y proglobalismo estaba por encima de la política y, por lo tanto, era el camino correcto. Esto fue un error porque ignoró que la nueva política no era como la antigua, porque ya no había izquierda, derecha y mercados que funcionan como observadores neutrales, sino mercados contra populistas”. Puede parecer una realidad obvia hoy, pero se tardó mucho en constatarla porque era algo que no se quería escuchar. Ahora todavía intenta reaccionar al nuevo contexto, pero no saben cómo, salvo insistiendo en el modelo del ayer.

"Pekín entendió que debía existir una doble vía: propaganda para las masas y la verdad para las élites que pueden manejarla"

Kaminska señala el pragmatismo chino en este sentido, ya que allí el partido comunista “se dio cuenta hace mucho tiempo de que las élites deben ser expuestas a verdades incómodas, incluso si no les gustan, aunque se de forma selectiva y cautelosa. De ahí la existencia de una doble vía: propaganda para las masas, verdades para las élites que pueden manejarlas”. En occidente no existe tal cosa.

Este es el problema real. Más allá de cómo hayan evolucionado los medios de comunicación, de la nueva influencia de las redes sociales y de si la sociedad se ha polarizado o no, lo cierto es que las élites occidentales, y en especial las europeas, ya no quieren escuchar. Desean permanecer en un mundo confortable. El problema, por simbolizarlo en el campo periodístico, no es que los medios practiquen el clickbait y traten temas banales para aumentar su número de lectores entre las masas, sino que están produciendo propaganda segmentada para unas élites que quieren vivir fuera de la realidad.

El ejemplo Carney

Hay muchos ejemplos al respecto. El celebrado discurso de Mark Carney en Davos es uno de ellos. La gran acogida que tuvo entre el establishment europeo anunciaba un despertar. Había un camino para combatir a Trump, el de las alianzas de las potencias intermedias, y la Unión Europea estaba tomando nota, como se constató con Groenlandia. Las piezas se están moviendo, Europa reacciona y a Trump se le van a torcer las cosas. Es la enésima vez que este enunciado se repite: Europa se levanta y por fin se pone manos a la obra. Pero lo cierto es que Europa carece de poder para confrontar con EEUU. El asunto groenlandés se resolverá en el seno de la OTAN (justo lo que había afirmado hace más de un mes Viktor Orbán), es decir, en términos favorables a Washington. Esta semana Rutte afirmó ante el Parlamento europeo que “si alguien piensa que Europa puede defenderse sin EEUU, que siga soñando”.

Si Trump saliera de la Casa Blanca, no cambiarían demasiado las condiciones para la UE. Lo que se ha transformado es EEUU

La Unión no es más que un mercado grande que depende para su energía, sus finanzas, su defensa y su tecnología de EEUU. Esa es la verdad última que las élites europeas no quieren reconocerse, por lo que continúan hablando de los values europeos, del realismo basado en valores de Carney, y de parar a Trump. La cuestión es que si Trump saliera de la Casa Blanca, no cambiarían demasiado las condiciones. Ocurrió con Biden. Lo que se ha transformado es EEUU y, en consecuencia, el tablero geopolítico, comercial y tecnológico mundial. Reconocer esta verdad incómoda (y enunciarla no tiene premio) sería la condición de posibilidad para trabajar en la dirección de reducir las dependencias. Firmar un tratado con la India para vender automóviles de gasolina en el país asiático no es reducir la dependencia.

Lo que es aplicable a Europa lo es también a Canadá. Su capacidad para desafiar a EEUU es muy limitada. Tiene algunas fortalezas, como sus recursos energéticos, pero no puede dar grandes pasos en la dirección de alejarse de Washington. Está en la esfera estadounidense, y ahora más que nunca, dados los cambios en el Ártico. Solo una fuerza militar poderosa le podría conceder un ámbito de actuación propio, y carece de ella. Hay tentaciones secesionistas en Quebec y en Alberta, lo que significa que es un Estado débil en su unidad interna, y que es susceptible a las presiones exteriores. Carney puede jugar una serie de bazas, y puede hacerlas valer en la mesa de negociación, pero su alcance es limitado. Como bien afirmó, la integración económica es un arma, y quien puede dispararla es EEUU, ya que el tratado de libre comercio entre Canadá, México y EEUU sigue en vigor.

Trump y el fin de mes

Sin embargo, si hay una realidad que las élites no quieren escuchar es la relacionada con el nivel de vida de sus ciudadanos y las consecuencias políticas que acarrea. Cuando Carney se convirtió en candidato del partido liberal canadiense, los conservadores, encabezados por Pierre Poilievre, tenían muchas opciones de llegar al gobierno. La cercanía de Poilievre con Trump provocó un giro, y los canadienses votaron en términos nacionalistas: había que defender su país de la altivez y las ansias de conquista de Trump. En algunos estados europeos ha ocurrido igual, y las presiones de los trumpistas han conseguido que los electorados reaccionen en su contra. Europa contra Trump parece el marco político del futuro. Pero Canadá se ha visto frenada económicamente, hay despidos en las industrias del automóvil, del acero y del aluminio, y los costes de la vida, comenzando por los alimentos, continúan aumentando. El ministro Marc Miller ha asegurado que debían "centrarse en el fin del mundo, pero también en el fin de mes". Situarse frente a Trump permitió a Carney llegar al poder, que sus ciudadanos vivan peor le puede sacar de él. Y lo mismo le ocurre al presidente estadounidense: los votos que le hacían falta para ganar a Harris se los dieron los trabajadores de EEUU que aspiran a una vida mejor. Si no se cumplen sus promesas, irán hacia el otro lado del espectro político.

Esta es una verdad incómoda para las élites europeas. Los caminos de salida para combatir a Trump y defender la democracia pasan por impulsar un crecimiento económico que no mejora el nivel de vida de los ciudadanos. Esa ha sido la constante de los últimos años occidentales, al menos desde la crisis, y en ella se insiste. Es la hora de las reformas dolorosas y, una vez más, el FT marca el camino."

(Esteban Hernández  , El Confidencial, 02/02/26) 

23.12.25

El Consejo de la Unión Europea, órgano ejecutivo, sancionó al coronel Jacques Baud y a otras 11 personas (físicas y jurídicas)... esto equivale a declarar la muerte civil del ciudadano afectado, que ya no puede acceder legalmente a ninguna forma de ingresos, ni anteriores ni nuevos, y no puede desplazarse... este castigo draconiano se impone por algo que es precisamente y únicamente un «delito de opinión», ya que no hay acusaciones de violaciones de la ley, ni penales ni civiles... el castigo no lo impone un órgano judicial, sino un ejecutivo... esta forma de intervención constituye una violación directa y manifiesta de los artículos 11 y 12 de la Declaración Universal de Derechos Humanos... El gobierno de la Unión Europea es desde hace tiempo el reino de la arbitrariedad más absoluta... Las sanciones implican la congelación de sus activos, la prohibición a todos los ciudadanos y empresas de la UE de poner a su disposición fondos, permitirles actividades financieras o concederles recursos económicos, además de la prohibición de viajar... Muy pocos parecen comprender la gravedad de esta transición histórica, en la que, en las instituciones de esa madriguera llamada Unión Europea, hombres y mujeres a sueldo, dependientes de oligarquías financieras enrarecidas, están dando los últimos pasos para una sometimiento integral e irrevocable de los ciudadanos europeos: sometimiento cultural, económico, material, conductual. Una sumisión diferente, sin embargo, a la de las autocracias, porque es salvaje, opaca, acéfala, privada incluso de ese pequeño lujo que consiste en conocer el rostro de quien les oprime (Andrea Zhok)

 "EL CIERRE DE LA ATUNERA

Hace unos días, el Consejo de la Unión Europea, órgano ejecutivo, sancionó al coronel Jacques Baud y a otras 11 personas (físicas y jurídicas). Las sanciones implican la congelación de sus activos, la prohibición a todos los ciudadanos y empresas de la UE de poner a su disposición fondos, permitirles actividades financieras o concederles recursos económicos, además de la prohibición de viajar. En esencia, esto equivale a declarar la muerte civil del ciudadano afectado, que ya no puede acceder legalmente a ninguna forma de ingresos, ni anteriores ni nuevos, y no puede desplazarse.

Hay que destacar dos cosas.

En primer lugar, este castigo draconiano se impone por algo que es precisamente y únicamente un «delito de opinión», ya que no hay acusaciones de violaciones de la ley, ni penales ni civiles.

En segundo lugar, el castigo no lo impone un órgano judicial, sino un ejecutivo, por lo que no se pasa por un procedimiento de determinación de las posibles responsabilidades.

Por cierto, para el disfrute de quienes se deleitan con estas cosas, esta forma de intervención constituye una violación directa y manifiesta de los artículos 11 y 12 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que dicen respectivamente:

Artículo 11.1. «Toda persona acusada de un delito será considerada inocente hasta que su culpabilidad haya sido legalmente probada en un juicio público en el que haya tenido todas las garantías necesarias para su defensa».

Artículo 12. «Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra y reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques».

Ahora bien, quien piense que esta muestra de arbitrariedad dictatorial es un simple incidente de camino, se equivoca gravemente.

El gobierno de la Unión Europea es desde hace tiempo el reino de la arbitrariedad más absoluta.

Pensemos en la cuestión de la sustracción de los activos rusos congelados. Esta flagrante violación del derecho internacional no se ha producido (por el momento) solo por una coyuntura fortuita, es decir, la presencia en Estados Unidos de un presidente que tiene otros planes para esos fondos y la presencia en Bélgica —el país más involucrado financieramente— de un primer ministro dotado de un mínimo de sentido común. Por cierto, por esta actitud prudente, el primer ministro Bart De Wever, a pesar de gozar de un enorme apoyo popular, ha sido atacado por la prensa belga con acusaciones de filoputinismo. Las consecuencias en cadena de una violación tan macroscópica del derecho económico serían potencialmente devastadoras, y lo son aún más si se tiene en cuenta que el último activo que le queda a la UE en el plano internacional es el hecho de ser una superpotencia financiera con una moneda estable.

Von der Leyen es la presidenta que ha sido elegida para un segundo mandato después de haber quemado decenas de miles de millones de fondos europeos en un contrato privado y secreto por SMS con Pfizer. Ergo, su forma de actuar arbitraria ha sido bendecida por la UE en su totalidad.

La UE es ese organismo que ha llevado al desastre a la industria europea para seguir, pro tempore, a los lobbies verdes (que, obviamente, no tienen nada que ver con la ecología), para luego darse cuenta de lo que decenas de expertos habían dicho inmediatamente, es decir, que los objetivos de electrificación generalizada eran abstractos y poco realistas (además de inútiles para los fines que oficialmente se proponían, en ausencia de acuerdos con el resto del mundo industrializado).

La UE es esa entidad multinacional que está abriendo una agencia de inteligencia bajo el mando directo de quien preside temporalmente la comisión (ahora von der Leyen), como si fuera un jefe de gobierno nacional, elegido democráticamente.

La UE ha dado a luz la Ley de Servicios Digitales, un mecanismo de censura que puede sancionar de manera totalmente arbitraria (es decir, sin pasar por los órganos judiciales) a cualquier plataforma que aloje contenidos considerados «desinformación», es decir, cualquier contenido que no esté alineado con el ejecutivo europeo y sea significativamente influyente.

La UE sostiene sistemáticamente que las elecciones con resultados contrarios a su agenda son ilegítimas y deben repetirse, que los ganadores de las elecciones con agendas antieuropeístas deben ser detenidos, que los partidos euroescépticos deben ser ilegalizados aunque tengan la mayoría de los votos.

Mientras que en nuestras escuelas las horas de educación cívica son secuestradas por vendedores puerta a puerta de las maravillas de la Europa unida, mientras que las carreras académicas se deciden mediante la concesión de subvenciones europeas, otorgadas a proyectos rigurosamente inofensivos o propensos a la agenda eurocrática, mientras se avanza a pasos agigantados hacia la cartera digital —con la que las sanciones que hoy se imponen a Jacques Baud podrán ser más amplias, rápidas y generalizadas—, mientras todo esto sucede, la población europea sigue en gran parte dormida.

Los liberales libertarios quieren más libertad solo para los poseedores de capital.

Los progresistas cantan «Bell* ciao» y persiguen a fascistas imaginarios.

Los grupos disidentes están demasiado ocupados envidiarse o difamarse unos a otros como para ocuparse de otra cosa.

La derecha soberanista sigue vendiendo su patria a pedazos a cambio de sillones y oportunidades fotográficas.

Los viejos europeístas aturdidos siguen jugando con el «sueño europeo» porque pueden repostar gasolina al otro lado de la frontera sin mostrar sus documentos.

Los industriales, cada vez más dependientes de las prebendas europeas, permanecen en silencio ante una UE capaz, por primera vez en la historia europea, de cultivar relaciones catastróficas con el resto del mundo: en pie de guerra con Rusia, relaciones destruidas con China por la «ruta de la seda», expulsados a patadas de África, despreciados por Estados Unidos.

Los únicos que prosperan son los aduladores, los conformistas de lujo, los engranajes de alto nivel, los lacayos de la academia, los engranajes de la magistratura.

Muy pocos parecen comprender la gravedad de esta transición histórica, en la que, en las instituciones de esa madriguera llamada Unión Europea, hombres y mujeres a sueldo, dependientes de oligarquías financieras enrarecidas, están dando los últimos pasos para una sometimiento integral e irrevocable de los ciudadanos europeos: sometimiento cultural, económico, material, conductual. Una sumisión diferente, sin embargo, a la de las autocracias, porque es salvaje, opaca, acéfala, privada incluso de ese pequeño lujo que consiste en conocer el rostro de quien les oprime. Al mando no hay un solo hombre en el balcón, sino un aparato que se perpetúa a sí mismo, un aparato creado por un sistema de lobbies financieros, un aparato sin otro proyecto que el del poder por el poder, la extracción de valor como fin en sí mismo, por lo que Europa y sus ciudadanos son solo materia prima, mano de obra, tierra de conquista."                        (Andrea Zhok, Facebook, 21/12/25)  

20.6.25

El fracaso manifiesto de la política de Donald Trump es la última confirmación definitiva de que nada puede cambiar el rumbo de colisión del Occidente liderado por Estados Unidos, con el resto del mundo... todas las promesas trumpianas de apaciguamiento internacional y recuperación interna son inviables... Occidente, debido al largo proceso de toma del poder real por parte de las oligarquías financieras, ha alcanzado un nivel sin retorno en cuanto a la degeneración de su clase política... dado que quienes ejercen el poder están entre bastidores y no se les puede exigir ninguna responsabilidad, nos encontramos hoy, de hecho, en la situación de irresponsabilidad de las clases dirigentes más extraordinaria de la historia de Occidente... Así es como la crisis interna de la sociedad occidental, su progresiva pérdida de hegemonía económica y política, genera una tendencia completamente fuera de control hacia la degeneración perpetua de los comportamientos, el uso cada vez más descarado de la violencia, el doble rasero y la mentira instrumental. Israel es un ejemplo de ello... antes de la «distracción del Mossad» del 7 de octubre, Israel era un país hecho pedazos, dividido en dos durante años, incapaz de formar gobiernos que no fueran efímeros. La forma de salir de este estado de parálisis y crisis fue la adopción de una serie de continuos relanzamientos, primero hacia Gaza, luego hacia Líbano, Siria, Irán. Y me temo que las subidas no han terminado... Esta dinámica de intentar salir de un callejón sin salida mediante continuos relanzamientos es la misma práctica que vemos en Europa hacia Rusia... Europa ha perdido su competitividad, ha empobrecido y sigue empobreciendo a su propio pueblo, pone a todo el mundo en riesgo de guerra total e incluso la fomenta abiertamente... ni EEUU está gobernado por Trump, ni la UE por esos cuatro desbocados de la Comisión. Son sólo marionetas de ventrílocuo movidas por oligarquías multinacionales... La principal consecuencia de la manifiesta falta de confianza en el Occidente actual es que la palabra quedará en todas partes cada vez más en manos de las armas, de la violencia en el exterior y del control en el interior, porque es lo único que queda cuando las palabras han perdido su valor. Y este proceso degenerativo implicará a todos (Andrea Zhok)

"EL ANILLO DE GIGES Y EL HORIZONTE DE LA VIOLENCIA SIN LÍMITES

Tras la fría agresión de Israel contra Irán y la contundente respuesta iraní, y antes de que nuevos acontecimientos nos sobrepasen, ya se pueden hacer algunos balances. En particular, creo que se pueden hacer dos consideraciones.

La primera consideración a hacer es que el fracaso manifiesto de la política de Donald Trump es la última confirmación definitiva de que nada puede cambiar el rumbo de colisión del Occidente liderado por Estados Unidos con el resto del mundo. Trump nunca ha sido un caballo blanco movido por ideales de apaciguamiento, sino que se ha encontrado encarnando el papel de representante de esa América profunda a la que no le interesan las proyecciones internacionales de poder y a la que le gustaría arreglar las cosas en casa. La secuencia de fiascos de la administración Trump, desde las conversaciones ruso-ucranianas, pasando por los enfrentamientos de Los Ángeles, hasta el ataque israelí a Irán, muestran claramente cómo todas las promesas trumpianas de apaciguamiento internacional y recuperación interna son inviables. No creo que Trump haya engañado deliberadamente a su electorado. Creo, más sencillamente, que ni EEUU ni Europa están ya gobernados por la clase política que nominalmente los gobierna. Aquí ni siquiera se trata del Estado Profundo, porque estamos justo fuera del perímetro estatal, que solo sirve de árbol de transmisión de las decisiones que se toman en otros lugares.

Ahora bien, soy muy consciente de que cada vez que se introduce este tema de los «poderes ocultos», un montón de bobos que se creen listos empiezan a agitarse en sus sillas y a gritar conspiración. Desgraciadamente, que hoy en día el poder real viene a través del gobierno de los flujos de dinero y que la oligarquía que gobierna estos flujos ejerce su influencia desde detrás de las bambalinas son simples hechos, bastante obvios si se miran con atención.

A menudo nos maravillamos de la escasez cultural, de la miseria humana, de la flagrante contradicción de los personajes que aparentemente vemos en la cúspide del poder mundial. Que Trump es un personaje de Los Simpson, Baerbock una metedura de pata andante, Kallas la nada con rusofobia por doquier, Merz un eterno perdedor recuperado de la diferenciación política, Starmer un quaquaraquà* que cae mal incluso a quienes le eligieron, Macron el epítome de las comunidades BDSM, etc. etc. son cosas que están a la vista de todos, y que a menudo nos empeñamos en no ver porque verlo claro nos asustaría demasiado. Preferimos pensar que estas marionetas «tienen una estrategia». Pero no, no son más que marionetas. E incluso si alguien tiene una estrategia, está arriba moviendo las marionetas con hilos.

Occidente, debido al largo proceso de toma del poder real por parte de las oligarquías financieras, ha alcanzado un nivel sin retorno en cuanto a la degeneración de su clase política. El problema de todo esto es sólo uno: dado que quienes ejercen el poder están entre bastidores y no se les puede exigir ninguna responsabilidad, nos encontramos hoy, de hecho, en la situación de irresponsabilidad de las clases dirigentes más extraordinaria de la historia de Occidente: los que mandan no son en absoluto responsables de lo que hacen, ni formal, ni institucional, ni moralmente.

Y el ejercicio del poder al abrigo de la mirada de los demás conduce inevitablemente a la abyección, como recordaba Platón en la historia del Anillo de Giges.

Así es como la crisis interna de la sociedad occidental, su progresiva pérdida de hegemonía económica y política, genera una tendencia completamente fuera de control hacia la degeneración perpetua de los comportamientos, el uso cada vez más descarado de la violencia, el doble rasero y la mentira instrumental. Israel es un ejemplo de ello: antes de la «distracción del Mossad» del 7 de octubre, Israel era un país hecho pedazos, dividido en dos durante años, incapaz de formar gobiernos que no fueran efímeros. La forma de salir de este estado de parálisis y crisis fue la adopción de una serie de continuos relanzamientos, primero hacia Gaza, luego hacia Líbano, Siria, Irán. Y me temo que las subidas no han terminado: como un jugador que tiene que recuperar una gran suma, cada pérdida es una invitación a subir de nuevo la apuesta con la esperanza de cerrar la partida con un gran golpe final. A menudo, para los jugadores, este golpe final es en su propio cerebro, pero mientras tanto han extendido la miseria a su alrededor.

Pero Israel es sólo un ejemplo. Esta dinámica de intentar salir de un callejón sin salida mediante continuos relanzamientos es la misma práctica que vemos en Europa hacia Rusia. La secuencia casi increíble de errores (es decir, lo que serían errores si el interés de sus propios pueblos fuera el objetivo), continúa en un relanzamiento continuo. Europa ha perdido su competitividad, ha empobrecido y sigue empobreciendo a su propio pueblo, pone a todo el mundo en riesgo de guerra total e incluso la fomenta abiertamente

Todo esto se pensó inicialmente como un tributo al dominio estadounidense. Pero éste no es el caso. Incluso cuando EEUU empezó a retirarse, la UE siguió y sigue agravando la situación. Y es que, como decían, ni EEUU está gobernado por Trump, ni la UE por esos cuatro desbocados de la Comisión. Son sólo marionetas de ventrílocuo movidas por oligarquías multinacionales que llevan el Anillo de Giges.

Este panorama nos lleva a la segunda, breve, consideración. Puesto que la falta de fiabilidad, el doble rasero, la falta de responsabilidad y credibilidad de Occidente en bloque se percibe en todo el mundo (salvo en aquella parte de Occidente que aún bebe de la información más vendida de la historia), se deduce que el espacio de los acuerdos, de los pactos entre caballeros, del cálculo hecho fiable por el equilibrio de intereses, se ha desvanecido. Todo el mundo no occidental –y hoy Rusia e Irán están en primer plano, pero China está a la vuelta de la esquina– ya no cree ni una palabra de lo que viene de nuestros ventrílocuos, porque se han dado cuenta de que están tratando con actores y testaferros, máscaras que tienen que representar un papel para sus electores pero que tienen que responder a estrategias muy distintas para satisfacer al poder real que está entre bastidores.

Esta falta total de credibilidad de las clases dirigentes occidentales no es un crimen sin víctimas, no es algo de lo que podamos escapar con el proverbial encogimiento de hombros diciendo que «de todos modos, no caemos en la trampa». La principal consecuencia de la manifiesta falta de confianza en el Occidente actual es que la palabra quedará en todas partes cada vez más en manos de las armas, de la violencia en el exterior y del control en el interior, porque es lo único que queda cuando las palabras han perdido su valor. Y este proceso degenerativo implicará a todos, escépticos y crédulos, astutos y bocazas.

*(Ntd) Quaquaraquà o quacquaraquà es un término fonosimbólico en lengua siciliana que recuerda el sonido de un pato (o codorniz), ahora de uso común en lengua italiana, tanto con el significado de una persona particularmente habladora, pero carente de habilidad efectiva, y por lo tanto considerada poco confiable. En la jerga mafiosa el término «quaquaraquà» también se utiliza como sinónimo de «informante»."

16.5.25

¿Puede la UE recuperarse por sí sola y unirse al mundo del futuro? Con su política descontrolada de rearme contra Rusia, corre el riesgo de convertirse en un rincón subdesarrollado, sobremilitarizado y marginado del mundo del futuro... la Unión Europea no ha logrado crear lo que algunos llaman una identidad europea, no ha logrado ser una alternativa occidental a Estados Unidos, no ha sido capaz de hablar con una sola voz en asuntos exteriores y de seguridad... Hasta hoy, la UE no ha sido capaz de concebir nuevos conceptos innovadores de bienestar, seguridad o una política exterior regional-global. Tampoco ha innovado en materia de democracia; su Parlamento es débil y sus dirigentes son elegidos en cenas y no por los ciudadanos europeos... Lo peor de todo es que la UE no tiene visión de futuro, nada que ver con la Iniciativa china de la Ruta de la Seda... De forma trágica y autodestructiva, la UE ha decidido ahora no sólo tener, sino convertirse en un Complejo Militar-Industrial-Mediático-Académico, MIMAC, con gigantescas inversiones en Rearme de 800.000 millones de euros... Los países de la UE seguirán vertiéndolos en el profundo agujero negro de la guerra llamado Ucrania, es decir, en una guerra ya perdida... tendrá que aprender a cooperar y a resolver conflictos de forma pacífica, incluida la reconstrucción de sus relaciones con Rusia, unirse al futuro de la humanidad, pensar globalmente y dejar atrás su complejo de superioridad sobre lo europeo, lo de ser un Paraíso en una Jungla. Será necesario que la UE se levante inmediatamente por sus propios medios civiles (Jan Oberg)

 "Me parece que la UE siempre ha partido más pan del que puede hornear. Aunque históricamente ha conseguido unir a Alemania y Francia para continuar con la Comunidad Europea del Carbón y del Acero de 1951, no ha logrado crear la paz que es el objetivo más importante de su Tratado. No ha logrado crear lo que algunos llaman una identidad europea, no ha logrado ser una alternativa occidental a Estados Unidos, pero siempre ha puesto todos los huevos en la cesta estadounidense.

No ha sido capaz de hablar con una sola voz en asuntos exteriores y de seguridad, como está estipulado que haga, excepto cuando reconoció a Eslovenia y Croacia fuera de Yugoslavia sin pensar en lo que eso significaría para el resto de Yugoslavia. Así, hizo inevitable la guerra en Bosnia-Herzegovina, lo que no impidió que el escandaloso Comité Nobel de la Paz concediera a la UE su premio en 2012.

Hasta hoy, la UE no ha sido capaz de concebir nuevos conceptos innovadores de bienestar, seguridad o una política exterior regional-global. Tampoco ha innovado en materia de democracia; su Parlamento es débil y sus dirigentes son elegidos en cenas y no por los ciudadanos europeos.

Lo peor de todo es que la UE no tiene visión de futuro, nada que ver con la Iniciativa china Belt & Road, BRI, ni con las nuevas ideas sobre gobernanza mundial, seguridad humana y mundial o prosperidad compartida para todos. No parece prepararse para unirse al futuro mundo multipolar o multinodal/en red basado en un nuevo pensamiento de cooperación como camino hacia la paz.

 Gracias a estos fracasos, la UE ha sido incapaz de emplear ningún tipo de diplomacia a raíz del conflicto OTAN-Rusia sobre la provocativa expansión de la alianza que tan trágicamente se desarrolla en la guerra en territorio ucraniano. En lugar de ello, un elemento de la cada vez menor cohesión de la UE es la cancelación y el odio a todo lo ruso y culpar de todo a Vladimir Putin.

En consecuencia, la UE se ha visto completamente marginada, como Unión, en los intentos actuales -extraños- de detener esa guerra y encontrar una solución pacífica. En mi opinión, esto no tendrá éxito, pero la UE no ha demostrado ninguna capacidad intelectual para contribuir a esa solución de un conflicto en su propia región. Ha optado de facto por la guerra, ganando a Rusia a través de Ucrania.

De forma trágica y autodestructiva, la UE ha decidido ahora no sólo tener, sino convertirse en un Complejo Militar-Industrial-Mediático-Académico, MIMAC, con gigantescas inversiones en Rearme de 800.000 millones de euros, además de un armamento ya considerable y el agotamiento de sus propios arsenales de armas y municiones. Los países de la UE seguirán vertiéndolos en el profundo agujero negro de la guerra llamado Ucrania, es decir, en una guerra ya perdida.

 La UE no tiene ningún papel en la mediación - la mediación es, paradójicamente, llevada a cabo (amateurmente) por los EE.UU. que causaron el conflicto en primer lugar - impulsando la expansión provocativa de la OTAN y planeando el cambio de régimen en Kiev en 2014 seguido de la presencia de la CIA, el refuerzo del ejército de Ucrania y luego la matanza de miles de rusos en Ucrania.

Para expresarlo diplomáticamente, la UE se encuentra ahora en una profunda crisis. Parece que no había hecho ningún Plan B viable para la eventualidad de que Donald Trump fuera reelegido e instaurara un régimen autoritario, violador de la ley e impredecible, basado en emitir órdenes ejecutivas y hacer declaraciones. El Régimen de Trump quiere Groenlandia -un territorio de la UE-, los recursos en el suelo de Ucrania, un acuerdo con Rusia por encima de la UE. Y pone aranceles al mundo, incluidos los amigos y aliados europeos de EEUU, como continuación de la destrucción del Nord Stream que inició su predecesor y de la guerra económica contra la Unión.

En esta situación, el Financial Times escribió recientemente que «Europa debe elegir entre Estados Unidos y China». Aparte de reflejar una forma de pensar dicotomizadora típica de Occidente, esto también transmite implícitamente, al menos, el trágico pronóstico de que la Unión, con sus 450 millones de habitantes, no puede elegir ni reinventarse.

También cabría preguntarse: ¿Quién quiere elegir a la UE y ayudarla a salir de su crisis?

 Extrapolando las políticas destructivas y de autoaislamiento del Régimen Trump a los próximos 3,5 años, es razonablemente seguro predecir que muy pocos querrán tener algo que ver con su visión de unos Estados Unidos de Autarquía. Sencillamente, no será posible que una UE militarizada y en quiebra económica se una a Estados Unidos.

También creo que es bastante seguro predecir que la UE y la OTAN se disolverán, con lo que podrían abrirse nuevas y excitantes posibilidades para todos. Los países europeos y sus sociedades civiles tendrán que dar forma a nuevos proyectos de cooperación con el resto del mundo, como China, la BRI y los BRICS+, y hacer mucho más hincapié en la ONU.

También tendrán que aprender a cooperar y a resolver conflictos de forma pacífica, incluida la reconstrucción de sus relaciones con Rusia. En resumen, tendrán que, de diferentes maneras, unirse al futuro de la humanidad, pensar globalmente y dejar atrás su complejo de superioridad sobre lo europeo -ser un Paraíso en una Jungla-.

Para ello será necesario que la UE se levante inmediatamente por sus propios medios civiles. Si sólo lo hace por las militares, puede convertirse en un rincón subdesarrollado, excesivamente militarizado y marginado del mundo futuro."

(Jan Oberg, Brave New Europe, 15/05/25, traducción DEEPL, fuente TFF Substack )

26.3.25

Con el voto favorable del Parlamento Europeo al plan de rearme (419 votos a favor, 204 en contra y 46 abstenciones), creo que podemos decir que, simbólicamente, hoy la democracia en Europa ha desaparecido. Antes marchitos, hoy han caído los pétalos secos. No ha sido reemplazada, como muchos temían, por una dictadura... No, esta vez la democracia ha sido desbordada por la conquista de las instituciones y de los medios de comunicación, desde dentro, por la oligarquía financiera y sus empleados... Todos los canales disponibles para que la población se exprese en términos políticamente significativos han sido cerrados o neutralizados... Evitar los debates parlamentarios mediante decretos ya es, y será cada vez más, la nueva normalidad... estamos pasando a una tercera expropiación colosal en nombre de la emergencia bélica (Andrea Zhok)

"Con el voto favorable del Parlamento Europeo al plan de rearme (419 votos a favor, 204 en contra y 46 abstenciones), creo que podemos decir que, simbólicamente, hoy la democracia en Europa ha desaparecido. Antes marchitos, hoy han caído los pétalos secos.

No ha sido reemplazada, como muchos temían, por una dictadura.

La historia siempre toma formas diferentes y sorprendentes.

No, esta vez la democracia ha sido desbordada por la conquista de las instituciones y de los medios de comunicación, desde dentro, por la oligarquía financiera y sus empleados.

La maniobra de bypass ahora está completa.

Todos los canales disponibles para que la población se exprese en términos políticamente significativos han sido cerrados o neutralizados. En parte, esto ocurrió con cambios en las leyes electorales, en parte haciendo que el proceso democrático fuera cuestionable sólo por aquellos que tenían fondos significativos disponibles, en parte ocupando el sistema de medios de comunicación en todos los niveles (y expulsando a quienes no se conformaban con escribir al dictado) y en parte suprimiendo el carácter de tercerista del poder judicial, que estaba completamente politizado.

Ahora los golpes pueden sucederse de forma progresivamente más violenta y descarada. Evitar los debates parlamentarios mediante decretos ya es, y será cada vez más, la nueva normalidad. Así como se impide que personas externas participen primero en el debate público y luego en los procesos electorales.

Sea por diseño o simplemente por casualidad, la pandemia ha sido de facto un ensayo general para la militarización de la sociedad y la información: una especie de ley marcial sin guerra.

Este punto de inflexión había sido precedido por muchos pasos intermedios, por muchas quejas sobre la ineficacia de los tiempos políticos, de los rituales de la democracia.

Desde 2022, la guerra ruso-ucraniana se ha convertido en la ocasión para clavar los últimos clavos en el ataúd de la democracia.

A partir de ahora, se espera que los pasajes sean cada vez más rápidos.

Habían pasado unos diez años entre la gran expropiación de recursos públicos de la crisis subprime (2008-2011) y la gran expropiación de recursos públicos de la crisis del Covid (2020-2022). Ahora, y sólo han pasado 3 años, estamos pasando a una tercera expropiación colosal en nombre de la emergencia bélica.

El resultado de este paso es transparente y muy claro.

Se destruirán pilares sociales fundamentales como el sistema de salud y el sistema de pensiones.

Para cubrir el golpe, gran parte del ahorro privado restante será desviado de los ciudadanos hacia activos defensivos (seguros privados, pensiones privadas, etc.).

El sector inmobiliario privado, allí donde, como en Italia, todavía es relevante, se convertirá en primer lugar en la garantía necesaria para la provisión de financiación indispensable para satisfacer necesidades esenciales (salud, educación de los hijos, supervivencia una vez que hayan abandonado la esfera productiva).

El último paso será, por supuesto, la retirada efectiva de los inmuebles, que pasarán a servir de garantía para la concesión de préstamos con intereses por parte de grupos financieros.

Al final del proceso, una ciudadanía diversamente endeudada estará de hecho encadenada, aunque formalmente sea libre: condicionada y sujeta a chantaje en cada paso. Fin de la frase, nunca.

El endeudamiento económico irreversible será la nueva forma de coerción. Ya no se trata de los modelos anticuados de servidumbre violenta, de esclavitud, sino de un sistema limpio, contractualmente impecable y, sin embargo, mucho más estricto y detallado que cualquier relación amo-esclavo del pasado.

Si entonces con esta palanca se decide enviar a los deudores/culpables (Schuld) a ser carne fresca en la guerra o engranaje vitalicio de una multinacional, esos serán los detalles.

Éste es el futuro que llama a nuestras puertas, y los espacios en los que aún hay posibles márgenes de reacción –si es que aún existen– se están cerrando rápidamente."