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18.7.26

El sistema de navegación por satélite Beidou de China es un factor que cambia las reglas del juego en la guerra de Irán con Estados Unidos... Durante la guerra de 12 días en junio de 2025, los misiles y drones iraníes tuvieron dificultades contra la sofisticada guerra electrónica israelí y estadounidense. La interferencia (jamming) y suplantación (spoofing) del GPS alteraron repetidamente sus sistemas de guía, limitando su efectividad... en 2026, la dinámica del campo de batalla había cambiado drásticamente. Los ataques de precisión de Irán comenzaron a atravesar las avanzadas defensas aéreas, alcanzando objetivos de alto valor en todo el Golfo con una precisión sorprendente. Los analistas de inteligencia señalaron un factor clave: Irán había abandonado el GPS por el sistema de navegación por satélite Beidou de China... Las ventajas clave de Beidou para Irán son: resistencia a la interferencia y suplantación... mayor precisión, con probabilidad de error circular de menos de 5 metros... mando en tiempo real, que permite ajustes durante el vuelo a largas distancias... Esta mejora ha contribuido significativamente a la capacidad de Irán para penetrar las defensas estadounidenses en los países del Golfo... Hoy en día, Beidou supera al GPS en cobertura y precisión en aproximadamente 165 países, ofreciendo una alternativa resiliente que no puede ser interferida o suplantada unilateralmente por las potencias occidentales (Larry C. Johnson)

3.7.26

El cuerpo del exlíder supremo de Irán, Ali Khamenei, ha sido trasladado a Teherán. Esto marca el inicio de una semana de ceremonias de despedida... Asistirán representantes de más de 100 países, entre ellos Rusia, China e India. Laura Loomer insta a Israel a atacar la concentración y asesinar al nuevo ayatolá... Al parecer, no comprende que tal ataque probablemente provocaría una represalia contra Israel que pondría en peligro la supervivencia misma de esa nación. Si bien Israel tiene un historial de ataques temerarios, no creo que Bibi y sus generales sean tan insensatos (Larry C. Johnson)

 "(...) El cuerpo del exlíder supremo de Irán, Ali Khamenei, fallecido el 28 de febrero a consecuencia de los ataques estadounidenses e israelíes, ha sido trasladado a Teherán. Esto marca el inicio de una semana de homenajes, con ceremonias de despedida que tendrán lugar en varias ciudades de Irán antes de concluir con el entierro en Mashhad el 9 de julio. 

Asistirán representantes de más de 100 países, entre ellos Rusia, China e India. Laura Loomer insta a Israel a atacar la concentración y asesinar al nuevo ayatolá, entre otros.  

Al parecer, no comprende que tal ataque probablemente provocaría una represalia contra Israel que pondría en peligro la supervivencia misma de esa nación. Si bien Israel tiene un historial de ataques temerarios, no creo que Bibi y sus generales sean tan insensatos. (...)" 

( , blog, 02/07/26, traducción google)

1.7.26

EE.UU ha transferido a Irán el control del estrecho de Ormuz, pero es obvio que esa guerra no ha terminado. En ese caso, Irán ha ganado por lo menos una batalla de esa guerra. El futuro es incierto... Trump ha dicho que ha firmado el memorándum forzado por la situación. “Se nos estaban acabando las reservas de petróleo”, ha dicho en su más sincera declaración en mucho tiempo... Pero Israel y los sionistas de Estados Unidos están furiosos con Trump y su MOU. No lo aceptan y lo quieren reventar... Si Trump se atreve a poner los intereses nacionales de Estados Unidos por delante de la locura israelí, es posible que le organicen un impeachment... el Jerusalem Post lo explicaba con bastante claridad al decir que Teherán tiene “tres armas nucleares”: el control del estrecho de Ormuz, las estrechas relaciones con “las potencias McKinder” que dominan el espacio euroasiático (China y Rusia), y la bomba propiamente dicha, a la que, si hay voluntad, puede acceder en cualquier momento, según la opinión de expertos... Israel si que tiene una estrategia para dominar la región e imponer su anacrónico (para el siglo XXI) proyecto colonial “bíblico sin fronteras”, pero es una estrategia loca que conduce al suicidio... el corresponsal militar del Times of Israel, Lazar Berman, decía que la “victoria total” prometida por Netanyahu ha llegado a su fin: «Las guerras posteriores al 7 de octubre, que llegaron acompañadas de expectativas y promesas de “victoria total”, han terminado —al igual que sus ilusiones—. Los palestinos no van a abandonar Gaza. Hamás no se desarmará, ni tampoco Hezbolá. Trump no va a volver a la guerra con Irán, que ahora puede amenazar con retirarse de un acuerdo para obligar a Trump a detener cualquier operación israelí de envergadura contra Hamás o Hezbolá… Sin duda, Oriente Medio ha cambiado»... Israel se sostiene por el apoyo occidental. Y eso es, precisamente, lo que se está resquebrajando ahora... Israel puede usar una bomba nuclear táctica contra Irán. Pero Irán es 75 veces mayor en tamaño y puede responder haciendo mucho daño a Israel con sus misiles. Además, un uso nuclear movilizaría definitivamente a Rusia y China contra Israel y no creo que EE.UU lo apoyase... No digo que Israel vaya a desaparecer, pero desde luego en su aspecto actual sería inviable (Rafael Poch)

 "Estados Unidos e Israel han perdido la guerra cuyo resultado, de momento, es que EE.UU ha transferido a Irán el control del estrecho de Ormuz. Es obvio que esa guerra no ha terminado. En ese caso, Irán ha ganado por lo menos una batalla de esa guerra. El futuro es incierto.

El motivo del radical giro desde la “edad de piedra” y la aniquilacion de una civilización hasta la negociación en los términos presentados por Irán, es muy simple: se juegan una recesión global en Ormuz. Trump ha dicho que lo ha firmado forzado por la situación. “Se nos estaban acabando las reservas de petróleo”, ha dicho en su más sincera declaración en mucho tiempo. En los últimos meses Trump iba haciendo malabarismos. Decía el sábado que “el acuerdo con Irán es inminente” y el lunes las bolsas abrían al alza, moderando los incrementos de los precios de la energía. Así de una semana a otra. Pero con las reservas en rojo, el diesel por encima de los cinco dólares el galón y la gasolina por encima de los cuatro dólares, eso ya no había mago fullero que lo arreglase. El documento firmado con Irán no es un acuerdo: es un marco. “Memorando de entendimiento” (MOU), se llama. Le da a Trump un respiro de 60 días. El cortoplacismo de esta especie de geopolítica en fusión con el mundo de la bolsa y las finanzas, es manifiesto.

Pero Israel y los sionistas de Estados Unidos están furiosos con Trump y su MOU. No lo aceptan y lo quieren reventar. Desde Israel quedándose en Libano y continuando su masacre. Dentro de la administración de EE.UU se aprecia gran división entre el vicepresidente JD Vance por un lado y los mas prosionistas, como el secretario de Estado Marco Rubio y el yerno de Trump Jared Kushner, por otro. Si Trump se atreve a poner los intereses nacionales de Estados Unidos por delante de la locura israelí, es posible que le organicen un impeachment. En todo caso, hay sustancia tanto en Estados Unidos como en Israel para considerables peleas internas por motivo de la derrota de Ormuz.

Irán tiene la sartén por el Mango. El 8 de junio el Jerusalem Post lo explicaba con bastante claridad al decir que Teherán tiene “tres armas nucleares”: el control del estrecho de Ormuz, las estrechas relaciones con “las potencias McKinder” que dominan el espacio euroasiático (China y Rusia), y la bomba propiamente dicha, a la que, si hay voluntad, puede acceder en cualquier momento, según la opinión de expertos como Theodore A. Postol, profesor emérito de ciencia y tecnología del Instituto de Tecnología de Massachusetts y antiguo colaborador del Pentágono.

Ademas, Estados Unidos ha abierto una crisis de relaciones con los países del Golfo. Esos países han descubierto que las bases y la protección americana les convierte en objetivo y no son factor de seguridad, sino al contrario: una amenaza total a su economía e incluso a su existencia. Recordemos el cable de la CIA de 2008, revelado por Wikileaks, según el cual la mera destrucción de la planta de desalinización de El Ryad, obligaría a evacuar la ciudad (7 millones de habitantes, 20% del total de la población del reino) en el plazo de unos pocos días. Hay consenso entre los expertos en que cualquier cosa que EE.UU o Israel hagan contra Irán, Irán puede devolverla haciendo más daño porque tiene el control de la escalada. Así que hay condiciones para que esos países del Golfo se piensen la oportunidad de ir a otro esquema de seguridad regional, diferente al de participar en el cerco americano israelí a Irán. Y eso abre oportunidades para China y Rusia, que ya trabajaron el año pasado con éxito en un acuerdo de distensión de relaciones entre Irán y Arabia saudí.

Israel más cerca de su suicidio

Israel si que tiene una estrategia para dominar la región e imponer su anacrónico (para el siglo XXI) proyecto colonial “bíblico sin fronteras”, pero es una estrategia loca que conduce al suicidio. El genocidio de Gaza no ha mejorado las cosas para ese proyecto sino que las ha empeorado. El 20 de junio el corresponsal militar del Times of Israel, Lazar Berman, decía que la “victoria total” prometida por Netanyahu ha llegado a su fin:

«Las guerras posteriores al 7 de octubre, que llegaron acompañadas de expectativas y promesas de “victoria total”, han terminado —al igual que sus ilusiones—. Los palestinos no van a abandonar Gaza. Hamás no se desarmará, ni tampoco Hezbolá. Trump no va a volver a la guerra con Irán, que ahora puede amenazar con retirarse de un acuerdo para obligar a Trump a detener cualquier operación israelí de envergadura contra Hamás o Hezbolá… Sin duda, Oriente Medio ha cambiado», decía.

Con Netanyahu amenazado de cárcel, su rival electoral, Naftali Bennett, persevera en lo mismo. Dice que piensa tratar a Turquía como “un nuevo Irán”. El problema fundamental de Israel es que un país de 8 o 9 millones de habitantes sin recursos que se ha peleado con todo su enorme entorno no puede imponerse. El mundo árabe siempre ha estado sometido; primero bajo los turcos, luego británicos y franceses y ahora americanos/israelís. Pero eso no va durar eternamente. Israel se sostiene por el apoyo occidental. Y eso es, precisamente, lo que se está resquebrajando ahora.

La relación entre Estados Unidos e Israel atraviesa el peor momento de su historia. Todos entienden en Estados Unidos que Netanyahu metió a Trump en lo de Irán contra la opinión de sus expertos de la CIA y el Pentágono. Y además, ahora ese mismo Israel boicotea el alto el fuego lo que está siendo recriminado por Estados Unidos. El vicepresidente J.D. Vance ha advertido a Israel con no jugar contra su único aliado. Una declaración sin precedentes.

Hay una clara segmentación en el electorado estadounidense. El grupo demográfico de mayores de 55 años se muestra, en general, solidario con Israel, pero los jóvenes han cambiado radicalmente de postura. Incluso entre los judíos estadounidenses, el 61 % ha llegado a la conclusión de que Israel cometió crímenes de guerra en Gaza, y el 39 % considera que la conducta de Israel en Gaza constituye un genocidio. Nunca Israel había sido tan impopular en EEUU. Es la primera vez que se ve tal brecha. Su progreso significa que a todo el edificio sobre el que está construido el sionismo se está desmoronando. Naturalmente, hay que decir que son capaces de cualquier cosa: tienen el arma nuclear y arsenales químicos y bacteriológicos completos. Y tienen la “doctrina Sansón”: antes derribo el templo sobre mi persona y las de mis enemigos que cambiar. Israel puede usar una bomba nuclear táctica contra Irán. Pero Irán es 75 veces mayor en tamaño y puede responder haciendo mucho daño a Israel con sus misiles. Además, un uso nuclear movilizaría definitivamente a Rusia y China contra Israel y no creo que EE.UU lo apoyase.

No digo que Israel vaya a desaparecer, pero desde luego en su aspecto actual sería inviable."

(

21.6.26

Un buen resumen de la guerra de Irán: "Estados Unidos se ha rendido ante Irán en la guerra de agresión no provocada que lanzó contra este país... la derrota es evidente para todos... Tuvo que hacerlo para salvarse a sí mismo en noviembre y para salvar la economía mundial, que, según admitió, estaba a solo semanas de colapsar si no se abría el estrecho de Ormuz... «No quería ver una catástrofe económica. Si esto hubiera continuado, podría haber ocurrido», dijo en la cumbre del G7 esta semana, explicando por qué firmó el acuerdo con Irán. Dijo que no quería ser «el próximo Herbert Hoover»... Pero Israel afirma no ser parte del acuerdo... y tiene una baza importante para destruirlo todo: Líbano... Irán exige con toda seriedad la retirada de Israel de Líbano... por lo tanto, altos funcionarios estadounidenses están arremetiendo contra Israel de una manera casi inédita en Washington... Donald Trump reprendió a Netanyahu por atacar al Líbano: "¿Qué demonios estás haciendo?", dijo, según un informe confirmado de Axios. "Estás completamente loco"... Añadió: "Tenemos que mantenerlo un poco cuerdo... Me tienen mucho respeto, así que hacen lo que les digo"... El vicepresidente J.D. Vance declaró esta semana: «Donald J. Trump es el único jefe de Estado en todo el mundo que simpatiza con Israel en este momento… Si yo formara parte del gabinete del gobierno israelí, probablemente no atacaría al único aliado poderoso que me queda en el mundo... Estas son críticas extraordinarias, incluso históricas, de Estados Unidos hacia Israel... Bajo una intensa presión, Netanyahu acordó el viernes otro alto el fuego con Hezbolá, que ya se está rompiendo... Si bien el acuerdo con Irán podría salvar a Trump en noviembre, podría arruinar a Netanyahu para octubre... Netanyahu está siendo duramente criticado en su país por perder la guerra y la paz... Pero sigue al mando. Y tiene un gran poder para destruirlo todo, incluyendo Oriente Medio y la economía mundial" (Joe Lauria)

 "Estados Unidos se ha rendido ante Irán en la guerra de agresión no provocada que lanzó contra este país.

Donald Trump intenta justificarlo, pero la derrota es evidente para todos.

Tuvo que hacerlo para salvarse a sí mismo en noviembre y para salvar la economía mundial, que, según admitió, estaba a solo semanas de colapsar si no se abría el estrecho de Ormuz.

«No quería ver una catástrofe económica. Si esto hubiera continuado, podría haber ocurrido», dijo en la cumbre del G7 esta semana, explicando por qué firmó el acuerdo con Irán. Dijo que no quería ser «el próximo Herbert Hoover».

Pero Israel afirma no ser parte del acuerdo.

Y tiene una baza importante para destruirlo todo: Líbano.

Irán exige con toda seriedad la retirada de Israel de Líbano y, por ello, retrasó el inicio de las negociaciones del memorando de entendimiento.

Por lo tanto, altos funcionarios estadounidenses están arremetiendo contra Israel de una manera casi inédita en Washington.

Donald Trump reprendió a Netanyahu por atacar al Líbano: "¿Qué demonios estás haciendo?", dijo, según un informe confirmado de Axios. "Estás completamente loco". Añadió: "Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto".

En la cumbre del G-7, Trump dijo: "Bibi tiene que ser más responsable con respecto al Líbano... No estoy contento con la forma en que Israel se ha comportado con el Líbano y con Hezbolá... No tienes que derribar un edificio cada vez que entra alguien de Hezbolá... Puedes ser un poco más suave, Bibi".

Añadió: "Tenemos que mantenerlo un poco cuerdo... Me tienen mucho respeto, así que hacen lo que les digo".

El vicepresidente J.D. Vance declaró esta semana: «Donald J. Trump es el único jefe de Estado en todo el mundo que simpatiza con Israel en este momento… Si yo formara parte del gabinete del gobierno israelí, probablemente no atacaría al único aliado poderoso que me queda en el mundo.

“Son un país de nueve millones de habitantes. No pueden resolver todos sus problemas de seguridad nacional a base de violencia”.

Incluso Hillary Clinton se sumó a las críticas: esta semana acusó a Netanyahu de estar “obsesionado” con la guerra contra Irán y afirmó que había “engañado” a Trump para que iniciara una guerra con Irán que Estados Unidos había perdido definitivamente.

Estas son críticas extraordinarias, incluso históricas, aunque no únicas, de Estados Unidos hacia Israel.

Bajo una intensa presión, Netanyahu acordó el viernes otro alto el fuego con Hezbolá, que ya se está rompiendo.

Si bien el acuerdo con Irán podría salvar a Trump en noviembre, podría arruinar a Netanyahu para octubre.

Netanyahu está siendo duramente criticado en su país por perder la guerra y la paz.

Pero sigue al mando. Y tiene un gran poder para destruirlo todo, incluyendo Oriente Medio y la economía mundial."

(Joe Lauria, Consortium News) 

19.6.26

Un Netanyahu herido se sentirá tentado a acelerar su guerra contra los palestinos para compensar su pérdida de poder regional... Ya objeto de niveles increíbles de racismo, dondequiera que se encuentren con sus opresores armados israelíes, atacados y asesinados a voluntad en cualquier puesto de control, los palestinos solo pueden esperar que Netanyahu prosiga con su proyecto de despeje de tierras con venganza. Israel se ha convertido en un asesino en serie de palestinos... Gaza ha demostrado que su tejido social es lo suficientemente fuerte como para resistir el nivel de opresión sin precedentes que se le ha aplicado. Gaza no se quebrará. Cada familia está de pie sobre las tumbas de sus amigos y familiares no enterrados. Y no abandonarán esa tierra ahora... Si Netanyahu reanuda su ataque contra Gaza, la opinión mundial estallará nuevamente en llamas e Israel descubrirá que su economía no está en condiciones de soportar un boicot comercial global... Hamás no se desarmará más de lo que lo harán Hezbolá o Irán. Incluso si Israel vuelve a ocupar toda Gaza, el problema para Israel seguirá siendo el mismo... Oriente Medio ciertamente ha cambiado, pero no como Netanyahu deseaba... Irán tiene más poder blando como resultado y el espíritu de resistencia en Palestina, Líbano y la región es más fuerte que nunca... Con sus guerras interminables y su ideología expansionista, Israel —por sí solo— pronto descubrirá que ha alcanzado el límite de su poder militar, y la retirada será inevitable (David Hearst)

"De todos los fracasos militares que Estados Unidos ha sufrido en los últimos 25 años en Oriente Medio, la guerra contra Irán es probablemente el más trascendental.

A diferencia de las intervenciones militares estadounidenses en Afganistán, Irak, Yemen, Libia y Siria, la República Islámica no solo sobrevivió a otro intento estadounidense de cambio de régimen. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán nunca fue solo sobre el destino de un régimen.

El fracaso en someter a Irán ha detenido, o destrozado, una ambición mucho mayor: un proyecto para cambiar la forma de Oriente Medio, con un "Gran Israel" renacido y rejuvenecido a su cabeza.

Este era el objetivo estratégico de los Acuerdos de Abraham, y cuando Arabia Saudita dudó en firmar en la línea de puntos, se fabricó en su lugar una guerra con Irán.

Irónicamente, se necesitó "el mejor amigo que Israel haya tenido en la Casa Blanca" para deshacer el mayor sueño del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Para el presidente estadounidense Donald Trump, la decisión de salir de la madriguera de conejo en la que Netanyahu lo había invitado a saltar fue una obviedad.

Para Netanyahu, el giro de Trump en Irán es un desastre, cuyas consecuencias podrían sentirse durante generaciones.

La inflación estadounidense, impulsada por los mayores costos energéticos producidos por la guerra, está en su nivel más alto en tres años; sus índices de aprobación están en un mínimo histórico; se enfrenta a una oposición creciente dentro de su propio partido; la parálisis de las economías del Golfo estaba afectando el bolsillo del clan Trump; y tiene elecciones de mitad de mandato inminentes en las que fácilmente podría perder ambas cámaras del Congreso.

Trump quería una victoria rápida al estilo Venezuela, y desde el momento en que quedó claro que Irán no se sometería obedientemente, el presidente de 80 años se desconectó mentalmente.

    Para Netanyahu, el giro de Trump en Irán es un desastre, cuyas consecuencias podrían sentirse durante generaciones

Los corresponsales de guerra israelíes estaban de acuerdo.

Alon Ben David, corresponsal militar del Canal 13, dijo que la guerra había cambiado las tornas. Antes de ella, Israel podría haber sido considerado la principal potencia militar de la región con el respaldo estadounidense. Después de ella, Irán se convierte en la potencia más significativa.

Amos Harel, analista militar de Haaretz, escribió que el acuerdo de Trump con Irán fue el mayor fracaso de seguridad de Netanyahu desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.

Un coro de fuerzas de derecha comenzó a barajar la idea de que Israel debería ahora "actuar en solitario", una opción que se debatió en el gabinete.

Trump añadió sal a la herida al decirle al New York Times lo agradecido que Netanyahu debería estarle. "Porque si Irán tuviera un arma nuclear, Israel no duraría ni dos horas".

El martes, continuó con el tema en comentarios a periodistas en Francia, en la cumbre del G7, al decir que sin Estados Unidos "no habría Israel", y añadió que no le gustaba que "dos horas antes de firmar el acuerdo, hubiera un ataque en Líbano, en Beirut".

Avigdor Lieberman, líder de la oposición secular de derecha Yisrael Beiteinu, dijo que Israel debería construir una fuerza de misiles balísticos y que se debería instruir al Mossad para que se centre exclusivamente en los esfuerzos para derrocar al régimen en Irán.

El ministro de Finanzas de extrema derecha, Bezalel Smotrich, prometió continuar la campaña para derrocar al régimen "nosotros mismos y de formas creativas".

El exprimer ministro Naftali Bennett, que bien podría ser el sucesor de Netanyahu, le dijo a Piers Morgan: "Quiero decirle al régimen iraní... voy a ser su PEOR pesadilla".
Un revés estratégico

Las piezas del rompecabezas de la estrategia regional de Israel que podrían sobrevivir al revés estratégico de Netanyahu —la tierra que Israel ha ocupado y limpiado de sus habitantes en Gaza, el sur de Líbano y Siria, el pacto de seguridad no declarado con Abu Dabi, el uso de Somalilandia como base de proyección avanzada— todo esto permanece.

El proyecto podría continuarse en cualquier momento. Pero lo que Netanyahu ha perdido es el interés del actual presidente estadounidense en respaldar este sueño.

Y es poco probable que haya otro pronto.

Pasará mucho tiempo antes de que se permita a otro primer ministro israelí sentarse frente a un presidente estadounidense en ejercicio en la sala de situación bajo la Casa Blanca, como hizo Netanyahu con Trump el 11 de febrero de este año, y contarle un montón de mentiras.

¿Alguien en Israel cree seriamente que el vicepresidente JD Vance permitiría que le hicieran eso, si alguna vez llegara a ser presidente?

A la clase dirigente israelí le tomó segundos sentir este cambio sísmico en su aliado más cercano y gritar traición.

Yinon Magal, el periodista del Canal 14 ampliamente visto como el portavoz de Netanyahu, llamó a los enviados especiales estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner "judíos pequeños", en una muestra abierta de antisemitismo si alguna vez la hubo.

Llamó a Trump perdedor y al vicepresidente JD Vance "escoria".
Una alianza tóxica

Si el genocidio en Gaza acabó con el mito que perduraba en el mundo occidental de que Israel era una democracia que luchaba por la paz pero solo encontraba guerra, el ataque a Irán ha asestado un golpe similar a la credibilidad de Israel en Washington como aliado militar.
Israel se ha convertido en una marca tóxica en Estados Unidos, por lo que sus defensores cambian de táctica

Hay un claro cambio no solo en las encuestas de opinión, sino también en la retórica de las campañas políticas. Aipac, el grupo de presión proisraelí más poderoso, se está volviendo tóxico entre los demócratas.

Cada vez menos políticos aspirantes quieren aceptar el dinero de Israel, y la idea entre los republicanos de que Israel controla la política exterior estadounidense se ha convertido en algo más que un meme antisemita.

Sumamente conscientes del cambio de opinión en Estados Unidos, se están realizando varios intentos legislativos para afianzar la alianza militar y de inteligencia entre Estados Unidos e Israel.

Un presidente estadounidense debe garantizar por ley la "ventaja militar cualitativa" de Israel. Ahora el lobby israelí está tratando de insertar dos medidas en la legislación que el Congreso debe aprobar para que Israel tenga prioridad en la formulación de políticas estadounidenses.

Se propone insertar una medida en la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés) que crearía un agente ejecutivo responsable de garantizar la integración de la cooperación de defensa y seguridad israelí y estadounidense en todos los departamentos del gobierno estadounidense.

También requeriría que la tecnología israelí se integrara en las principales compras de defensa estadounidenses. La Ley de Autorización de Inteligencia (IAA, por sus siglas en inglés) incluye una medida para un amplio intercambio de inteligencia con Israel y cualquier país árabe que normalice relaciones con él. Un tercer pilar de la estrategia israelí es crear un conducto para armas y tecnología que eluda al Congreso.

Todos estos son intentos de consolidar una relación militar que ahora está bajo un fuerte escrutinio político bipartidista.
Una apuesta perdedora

Una vez más, apoyar a Israel se ha convertido en un acto de fuerza. Se aplica la lógica de una campaña militar a asuntos que realmente son solo para el debate político interno.

A medida que aumenta el costo de apoyar a Israel, también lo hace el elemento de compulsión que Israel necesita para mantener a Estados Unidos cerca. De cualquier manera, Israel está en una apuesta perdedora.

Irán emerge de este acuerdo como una potencia regional importante, con sus palancas estratégicas reforzadas.

Mantiene un programa de enriquecimiento nuclear, aunque ha sacrificado uranio altamente enriquecido.

Como nunca tuvo un programa de bomba, según los sucesivos informes del OIEA, y solo construyó su stock de uranio altamente enriquecido después de que Trump se retirara del acuerdo nuclear que había negociado con Barack Obama, este no es un gran sacrificio.

Trump afirmará sin cesar que impidió que Teherán obtuviera la bomba. Lo que ni él ni el Mossad podrán detener nunca es el conocimiento de Irán como potencia nuclear. Con el número de graduados en nuclear que produce cada año, este no es un genio que pueda volver a meterse en la botella.

Irán también conserva su flota de misiles, que ha demostrado su valía como elemento disuasorio. Su flota también ha sobrevivido a las bombas más pesadas y precisas del ejército estadounidense.

Los vínculos de Irán con sus aliados no estatales regionales son posiblemente más fuertes ahora que cuando fue atacado por primera vez.

En todo caso, la guerra ha fortalecido esta alianza como una unidad de combate funcional, lanzando ataques coordinados contra Israel y los estados del Golfo.

El desarme sigue siendo un sueño estadounidense, pero en Líbano está tan alejado de la realidad como lo estaban las ideas de Trump sobre Irán.

En cambio, Irán ha demostrado que sus aliados no son meramente una herramienta de proyección de poder, que se activa o desactiva por orden de Teherán, sino que Irán está dispuesto a defenderlos seriamente.

El vínculo entre Irán y el Hezbolá libanés es mutuo. Esta semana, han aparecido carteles de Jameiní, padre e hijo, en la entrada de Dahia, el corazón de Hezbolá en el sur de Beirut, con un gran "Gracias".

Todo lo cual sumerge a los estados del Golfo de posguerra en un torrente de incertidumbre. La burbuja de su riqueza e invencibilidad ha estallado.

El Consejo de Cooperación del Golfo carece de sentido.

La fórmula de seguridad del Golfo, en la que Estados Unidos se presentaba como garante de la seguridad del Golfo, con su red de bases militares, sistemas de alerta temprana y baterías de defensa antimisiles, ha proporcionado, en el mejor de los casos, una defensa irregular contra los drones iraníes. Las bases estadounidenses ahora son vistas como más problemáticas de lo que valen.

Si el debate en Catar osciló durante la guerra entre dos polos —echar al Mando Central de Estados Unidos (Centcom), que supervisa las operaciones militares estadounidenses en Oriente Medio, o echar a Hamás—, los servicios que Catar prestó a Trump como mediador han calmado por el momento los temores de tener que tomar esta elección hobbesiana.

Resultó ser mucho más fácil pagar a Irán para que no los atacara, como han optado por hacer los Emiratos Árabes Unidos.

Negaron haber pagado miles de millones de dólares, cuando los EAU recibieron a miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán para una reunión con el jeque Tahnoun bin Zayed Al Nahyan, asesor de seguridad nacional de los EAU y gobernante adjunto de Abu Dabi.

Pero nuevamente, los EAU negaron haber recibido a Netanyahu, lo que sin duda también sucedió.

Les guste o no, todos los estados del Golfo han sido traídos de vuelta a la tierra por la respuesta de Irán a ser atacados.

Tanto Bahréin como Kuwait tienen problemas de legitimidad de la época de la Primavera Árabe con sus propias poblaciones chiíes. El reemergencia de Irán como potencia regional hace que estas cuestiones estén plagadas de problemas potenciales.

Algunos estados como Omán y Catar, que negociaron el acuerdo, han tenido mejor suerte que otros, pero todos sufren la misma angustia estratégica. ¿A quién deben recurrir ahora? ¿A China, India o Pakistán?

Su enorme poder económico depende a partir de ahora de la voluntad de Irán de mantener abierto el Estrecho de Ormuz.
Todos los ojos en Gaza

Si Trump incumple su parte del trato, o si Israel desata otro ataque, Irán puede cerrar Ormuz tan rápida y fácilmente como lo abrió.

En consecuencia, de una forma u otra, Irán cobrará un precio por el privilegio de ser el guardián de estos enormes flujos de gasolina, gas y productos petrolíferos.

Mucho dependerá de cómo ejerza Irán su poder sobre sus vecinos. Sería sabio no seguir el ejemplo de Israel de "el ganador se lo lleva todo".

Un Netanyahu herido se sentirá tentado a acelerar su guerra contra los palestinos para compensar su pérdida de poder regional.

Ya objeto de niveles increíbles de racismo, dondequiera que se encuentren con sus opresores armados israelíes, atacados y asesinados a voluntad en cualquier puesto de control, los palestinos solo pueden esperar que Netanyahu prosiga con su proyecto de despeje de tierras con venganza.

Israel se ha convertido en un asesino en serie de palestinos, y cuanto más asesinan, más tienen que asesinar.

Ni Trump ni la ridículamente mal llamada Junta de Paz impedirán que Netanyahu tome el control de porciones cada vez mayores de Gaza.

Hamás no se desarmará más de lo que lo harán Hezbolá o Irán. Incluso si Israel vuelve a ocupar toda Gaza, el problema para Israel seguirá siendo el mismo.

Gaza ha demostrado que su tejido social es lo suficientemente fuerte como para resistir el nivel de opresión sin precedentes que se le ha aplicado. Gaza no se quebrará. Cada familia está de pie sobre las tumbas de sus amigos y familiares no enterrados. Y no abandonarán esa tierra ahora.

Si Netanyahu reanuda su ataque contra Gaza, la opinión mundial estallará nuevamente en llamas e Israel descubrirá que su economía no está en condiciones de soportar un boicot comercial global.

Oriente Medio ciertamente ha cambiado, pero no como Netanyahu deseaba. Su ataque a Irán resultó en la primera gran grieta estratégica entre Israel y su principal aliado en más de un cuarto de siglo.

Irán tiene más poder blando como resultado y el espíritu de resistencia en Palestina, Líbano y la región es más fuerte que nunca, incluso con Siria fuera de la órbita iraní.

Con sus guerras interminables y su ideología expansionista, Israel —por sí solo— pronto descubrirá que ha alcanzado el límite de su poder militar, y la retirada será inevitable. Esto se aplicará a Siria como, en última instancia, a Líbano.

Haber emprendido semejante proyecto podría resultar ser el mayor error de Israel." 

(David Hearst , The Middle East Eye, 17/06/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)

Shlomo Ben Ami, ex-ministro de Exteriores israelí: El alto el fuego anunciado entre Estados Unidos e Irán refleja hasta qué punto Donald Trump está desesperado por escapar del atolladero que él mismo creó... lo único que Estados Unidos ha conseguido en el nuevo acuerdo es la promesa de reabrir el estrecho de Ormuz (que estaba abierto antes de la guerra) y planes para nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní (que ya estaban en discusión). Pero incluso estos objetivos disminuidos pueden resultar inalcanzables si Israel sigue combatiendo a Hezbolá en el Líbano... para Israel, eliminar la amenaza de los misiles balísticos de Irán y su apoyo a las milicias en Irak, el Líbano, Palestina y Yemen siempre ha sido un objetivo innegociable... pero Trump ya está harto del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu... Netanyahu es el último obstáculo para un acuerdo que permita a Trump dejar atrás la pesadilla resultante... El atasco en Irán hundió sus índices de popularidad, desvió la atención de sus exhibiciones megalomaníacas (incluida la celebración de su 80º cumpleaños) y le impidió proclamar la “victoria” rápida que ansía en Cuba. Y para salir del atasco, está dispuesto a sacrificar intereses fundamentales de Israel... el presidente estadounidense está actuando como protector del Líbano y, por extensión, como representante de Irán en el país... A estas alturas, Trump parece mostrar más respeto por los oficiales de la Guardia Revolucionaria iraní que por Netanyahu... Trump y Netanyahu no se librarán del juicio de la historia. Su guerra de engaños en Irán fue la mayor derrota estratégica que hayan padecido dos superpotencias militares a manos de un régimen agonizante y en bancarrota

" Ya nada queda de la confusa serie de objetivos que proclamó en los primeros días de la guerra. Al parecer, lo único que Estados Unidos ha conseguido en el nuevo acuerdo es la promesa de reabrir el estrecho de Ormuz (que estaba abierto antes de la guerra) y planes para nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní (que ya estaban en discusión). Pero incluso estos objetivos disminuidos pueden resultar inalcanzables si Israel sigue combatiendo a Hezbolá en el Líbano.

Trump ya está harto del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Fue este quien en 2018 le aconsejó abandonar el acuerdo nuclear que el entonces presidente, Barack Obama, había alcanzado con Irán tres años antes (lo que dejó a Trump en la obligación de obtener un tratado mejor).

Netanyahu también convenció a Trump de iniciar esta guerra, pintándole un panorama excitante en el que las dos fuerzas aéreas más poderosas del mundo podrían destruir en un santiamén las instalaciones militares y nucleares de la República Islámica y derrocar a un régimen que hacía mucho tiempo era un incordio para los dos países. Ahora Netanyahu es el último obstáculo para un acuerdo que permita a Trump dejar atrás la pesadilla resultante.

En realidad, Trump y Netanyahu nunca coincidieron. Aunque a Trump le gustaba la idea de una “rendición incondicional” de Irán, no tenía interés en un conflicto militar prolongado. Puesto en la obligación de escoger, le hubiera bastado un acuerdo nuclear que pudiera presentar como una mejora respecto del de Obama.

Pero para Israel, eliminar la amenaza de los misiles balísticos de Irán y su apoyo a las milicias en Irak, el Líbano, Palestina y Yemen siempre ha sido un objetivo innegociable. El problema es que Irán no está dispuesto a ceder en esos temas. A diferencia de las armas nucleares, para Irán los misiles balísticos y las milicias aliadas son necesidades existenciales.

Una cuestión particularmente espinosa es el Líbano, donde Israel está tratando de diezmar a la milicia de Hezbolá apoyada por Irán. Como el norte de Israel lleva tres años viviendo bajo fuego de Hezbolá, Israel prometió quedarse en el sur del Líbano todo el tiempo que sea necesario para eliminar la amenaza, sin importar lo que diga Estados Unidos. En un abierto desafío a Trump, el domingo Israel lanzó un ataque aéreo contra Beirut, justo cuando Estados Unidos e Irán estaban ultimando el alto el fuego.

Es posible que el ataque haya torpedeado el acuerdo. Como dejó claro el Ministerio de Exteriores iraní, el fin de las hostilidades israelíes en el Líbano es condición para “cualquier alto el fuego y cualquier acuerdo definitivo”. Además, si Israel sigue atacando el Líbano, Irán seguirá tomando represalias. Hace poco, el jefe de la Fuerza Quds (brazo de operaciones en el extranjero e inteligencia militar de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán), declaró: “Apoyar a la resistencia en el Líbano es nuestro deber colectivo, y expulsar a Israel de la región es un objetivo alcanzable para los musulmanes”.

Pero las bravatas de Irán no disuadirán a Netanyahu. Sabe que aunque la victoria estratégica obtenida frente a dos potencias militares mundiales deja al régimen sintiéndose invencible, su capacidad para defender el territorio iraní es limitada. Una nueva ofensiva de la fuerza aérea israelí (tal vez contra infraestructuras civiles) debilitaría la posición de la República Islámica.

Sin embargo, puede haber un problema para Israel: Trump. El atasco en Irán hundió sus índices de popularidad, desvió la atención de sus exhibiciones megalomaníacas (incluida la celebración de su 80º cumpleaños) y le impidió proclamar la “victoria” rápida que ansía en Cuba. Y para salir del atasco, está dispuesto a sacrificar intereses fundamentales de Israel. Como señaló hace poco el vicepresidente J. D. Vance, Estados Unidos e Israel “tienen muchos intereses compartidos”, pero “también hay algunas situaciones en las que nuestros intereses divergen“. Para Vance, el “objetivo principal” es “garantizar que Irán no consiga armas nucleares”.

Según esta lógica, la administración Trump podría afirmar que su negociador en jefe ha vuelto a triunfar, pero sólo en la medida en que Israel coopere. Trump está tan desesperado por librarse de Israel que ha comenzado a insultar a Netanyahu como un desaforado. Se dice que en una llamada reciente le gritó: “Estás totalmente loco. Si no fuera por mí, estarías en la cárcel”. A estas alturas, Trump parece mostrar más respeto por los oficiales de la Guardia Revolucionaria iraní que por Netanyahu.

Quizá no haya mejor señal del deterioro de la alianza entre Estados Unidos e Israel que la insistencia de Trump en que las decisiones las toma él, y que lo único que puede hacer Netanyahu es someterse, aunque eso implique aceptar un acuerdo que no respalde los intereses de seguridad de Israel. Una relación entre dos democracias de pioneros inmigrantes se ha convertido en una conspiración entre líderes deshonestos, donde el “señor” reprende al “vasallo” por no guardar su lugar.

Pase lo que pase ahora, Trump y Netanyahu no se librarán del juicio de la historia. Su guerra de engaños en Irán fue la mayor derrota estratégica que hayan padecido dos superpotencias militares a manos de un régimen agonizante y en bancarrota. Irán sale de la guerra más fuerte que nunca, convertido en amo de la geopolítica de Oriente Próximo. Y el nuevo alto el fuego sólo amplía su inesperada ganancia estratégica: ahora el presidente estadounidense está actuando como protector del Líbano y, por extensión, como representante de Irán en el país." 

(Shlomo Ben Ami , exministro de Exteriores israelí, El País, 18/06/26)

17.6.26

Texto íntegro de los 14 puntos del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán... una capitulación estadounidense... 1/ fin inmediato y definitivo de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano... 2/ se comprometen a abstenerse de cualquier injerencia en los asuntos internos del otro, una victoria política directa para el régimen iraní, conseguida a pesar de las pérdidas masivas sufridas en el seno de su clase dirigente.... 3/ alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo máximo de 60 días... 4/ Estados Unidos levantará el bloqueo naval... 5/ Irán garantizará la circulación de buques mercantes... 6/ Estados Unidos garantizará una financiación de al menos 300 mil millones de dólares a Irán... 7/ Estados Unidos pondra fin a todo tipo de sanciones a Irán... 8/ Irán nunca fabricará armas nucleares... 9/ Irán y Estados Unidos mantendrán el statu quo... 10/ Estados Unidos concederá exenciones para las exportaciones iraníes... 11/ Estados Unidos se compromete a que los fondos iraníes congelados se desbloqueen... 12/ se establecerá un mecanismo de supervisión del acuerdo definitivo... 13/ Tras la firma del presente memorando se entablarán negociaciones con vistas a alcanzar un acuerdo definitivo... 14/ El acuerdo definitivo se aprobará mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas... El texto del acuerdo parece especialmente favorable a Irán... un único compromiso por parte del régimen, «no desarrollar nunca un arma nuclear»... Washington consigue que se mantenga abierto el estrecho de Ormuz, ya lo estaba antes de la guerra... Washington ya no aborda ni la cuestión del programa balístico iraní, ni la de su apoyo a los grupos armados de la región. El hecho de que estos dos temas hayan sido retirados supone una victoria para Teherán (El Gran Continent)

"El texto del acuerdo publicado por Bloomberg 1 durante la noche debería ser firmado por Irán y Estados Unidos este viernes 19 de junio en Suiza. Confirma los puntos principales que han circulado desde el domingo: para prorrogar el alto el fuego 60 días e iniciar negociaciones técnicas sobre el programa nuclear iraní, basta con un único compromiso por parte del régimen: «no desarrollar nunca un arma nuclear» (ya presente en el JCPOA). No obstante, Teherán mantiene, hasta la conclusión de un acuerdo definitivo, «el statu quo en lo que respecta a su programa nuclear». 

Washington consigue, sobre todo, que se mantenga abierto el estrecho de Ormuz, que ya lo estaba antes de la guerra. 

El texto del acuerdo parece especialmente favorable al régimen: prevé el levantamiento del bloqueo estadounidense, una excepción que autoriza las exportaciones de petróleo iraní, la creación de un fondo de reconstrucción de 300 mil millones de dólares (en forma de inversiones directas en lugar de transferencias financieras), así como el desbloqueo de los activos iraníes retenidos en el extranjero. Estas dos últimas medidas se basan en la hipótesis de que Teherán negocia en una situación de gran presión económica y que la perspectiva de un apoyo financiero considerable podría incitarle a participar de buena fe en las negociaciones. El JCPOA ya se basaba en una lógica similar, fundamentada en un levantamiento progresivo de las sanciones internacionales a cambio de compromisos por parte de Irán.

A diferencia de las negociaciones anteriores, Washington ya no aborda, al menos por el momento, ni la cuestión del programa balístico iraní ni la de su apoyo a los grupos armados de la región. El mero hecho de que estos dos temas hayan sido retirados de la lista de temas de debate supone una victoria para Teherán.

Este memorando de entendimiento no es un acuerdo definitivo. Habrá que estar atentos a varios aspectos en los próximos días, durante la firma prevista para el viernes en Suiza y, posteriormente, durante la siguiente fase. El nivel de representación política de ambas delegaciones será un primer indicador de su compromiso con las negociaciones. Otro detalle simbólico: la cuestión de si los representantes estadounidenses e iraníes firmarán el texto en la misma sala, lo que indicaría una voluntad de entablar conversaciones directas.

Tampoco hay que descartar un escenario en el que, tras la firma del protocolo, el levantamiento del bloqueo estadounidense y la reapertura del estrecho de Ormuz, las negociaciones se enfrenten a importantes desacuerdos técnicos. La cuestión del derecho de Irán a enriquecer uranio en su propio territorio constituye un ejemplo ilustrativo: antes del 28 de febrero, este punto figuraba entre los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo definitivo y no se aborda en el protocolo. La situación del enriquecimiento, el nivel autorizado, el destino de las reservas existentes (sobre todo los 440 kg de uranio enriquecido al 60%) y los mecanismos de control de la Agencia Internacional de Energía Atómica han sido a menudo los temas más difíciles de resolver en las negociaciones anteriores.

El memorando de entendimiento no aborda la cuestión de las tasas que cobra Teherán por el paso de buques por el estrecho de Ormuz, pero la agencia de noticias iraní Fars afirmó, el lunes 15 de junio, que Teherán sólo aceptaría el paso de buques sin cobrar tasas durante 60 días, y añadió: «Esto significa que Estados Unidos ha aceptado el principio del cobro de una tasa y se ha conformado con obtener una exención de 60 días por parte de Irán». Sea como fuere, parece poco probable que el estrecho recupere su funcionamiento anterior a la guerra. Ahora es la principal palanca de presión del régimen iraní, y la cuestión clave para la reanudación del tráfico será comprender el grado de previsibilidad y estabilidad en la aplicación de las normas establecidas. 

1. La República Islámica de Irán y Estados Unidos, así como sus aliados en la guerra actual, declaran, desde la firma del presente protocolo de acuerdo, el fin inmediato y definitivo de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano, y se comprometen a no emprender en lo sucesivo ninguna acción hostil entre sí, así como a abstenerse de la amenaza o el uso de la fuerza entre sí. El acuerdo definitivo confirmará las disposiciones del presente artículo y de los demás artículos.

Más allá del alto el fuego, Irán consigue un compromiso formal de no agresión «en todos los frentes», que obliga a Estados Unidos a frenar las acciones de Israel. Este es uno de los puntos más importantes y el régimen iraní ha conseguido mucho al lograr que se incluya como primer punto del protocolo. Esto supondría la subordinación de Tel Aviv, algo que el Gobierno de Netanyahu rechaza, no tanto respecto a Estados Unidos como respecto a Irán, que negocia directamente con Estados Unidos cuestiones relacionadas con la soberanía israelí.

2. La República Islámica de Irán y Estados Unidos se comprometen a respetar la soberanía y la integridad territorial de cada uno, y a abstenerse de cualquier injerencia en los asuntos internos del otro.

El objetivo de la guerra, que quedó patente durante la noche, tras los ataques que provocaron la muerte de varias figuras clave del aparato estatal, era el cambio de régimen. El reconocimiento del respeto a «la soberanía y la integridad territorial» supone una victoria política directa para el régimen iraní, conseguida a pesar de las pérdidas masivas sufridas en el seno de su clase dirigente.

3. La República Islámica de Irán y Estados Unidos se comprometen a negociar y alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo máximo de 60 días, prorrogable de común acuerdo.

Esta cláusula de procedimiento institucionaliza el proceso diplomático iniciado con la mediación de Pakistán y Qatar, al fijar un plazo —de 60 días— que parece extremadamente ajustado para abordar la cuestión nuclear. Cabe recordar que las negociaciones que llevaron del acuerdo provisional (el Plan de Acción Conjunto del 24 de noviembre de 2013) al acuerdo nuclear firmado en Viena el 14 de julio de 2015 duraron unos 600 días.

4. Inmediatamente tras la firma del presente protocolo de acuerdo, Estados Unidos levantará el bloqueo naval e impedirá cualquier interferencia u obstrucción contra la República Islámica de Irán, y restablecerá el tráfico, en un plazo máximo de 30 días, a su plena capacidad; el tráfico marítimo será proporcional al volumen de tráfico anterior a la guerra por parte de la República Islámica de Irán. Estados Unidos se compromete asimismo a retirar sus fuerzas de las zonas circundantes en los 30 días siguientes al acuerdo definitivo.

5. Desde la firma del presente protocolo de acuerdo, la República Islámica de Irán adoptará de inmediato medidas para garantizar que la circulación de buques mercantes desde el Golfo Pérsico hacia el mar de Omán, y viceversa, se restablezca en un plazo de 30 días al volumen anterior a la guerra, teniendo en cuenta la necesidad de que Irán elimine los obstáculos técnicos y neutralice las minas.

Los Guardianes de la Revolución anunciaron ya el 28 de febrero el cierre del estrecho de Ormuz. Tal y como hemos documentado en nuestro Observatorio de la batalla de Ormuz, desde el inicio de la guerra contra Irán el 28 de febrero, al menos 37 buques civiles (petroleros, portacontenedores y otros cargueros) han sido atacados en el estrecho de Ormuz, lo que ha provocado una caída histórica del tráfico marítimo: de 160 buques que transitaban por el estrecho el 27 de febrero a una media de 11 al día durante el mes de abril. Desde el 13 de abril, el ejército estadounidense aplicaba un bloqueo marítimo en el mar de Arabia a los buques que partían o llegaban a los puertos iraníes, con la excepción del tráfico en el golfo Pérsico y el golfo de Omán, en un intento de contrarrestar una de las consecuencias de la guerra: desde el 28 de febrero, Teherán ha podido mantener sus exportaciones de crudo —destinadas principalmente a China— e incluso beneficiarse de la subida de los precios en los mercados mundiales.

6. Estados Unidos se compromete, junto con sus socios regionales, a elaborar un plan global acordado por ambas partes para la rehabilitación y el desarrollo económico de la República Islámica de Irán, garantizando al mismo tiempo una financiación de al menos 300 mil millones de dólares. El mecanismo de aplicación de este plan, en el marco del acuerdo definitivo, se definirá en un plazo de 60 días.

El punto cinco es una de las concesiones más llamativas: antes de la guerra, Irán no tenía ninguna perspectiva de obtener financiación exterior de tal envergadura.  

7. Estados Unidos se compromete a poner fin, según un calendario que se acordará en el marco del acuerdo definitivo, a todo tipo de sanciones a las que se enfrenta actualmente la República Islámica de Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y del Consejo de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), así como todas las sanciones unilaterales estadounidenses, tanto primarias como secundarias.

Antes de la guerra, Irán era uno de los países más sancionados del mundo. Por lo tanto, su levantamiento total va más allá del statu quo ante y supone un logro económico de primer orden, punto central de las reivindicaciones del régimen iraní, que puede destacar su capacidad para transformar un revés táctico —con la decapitación de su clase dirigente— en un logro diplomático y económico.

8. La República Islámica de Irán reafirma que nunca fabricará armas nucleares. La República Islámica de Irán y los Estados Unidos han acordado que el destino del material enriquecido y el de todas las demás cuestiones relacionadas con el ámbito nuclear acordadas mutuamente, incluidas las necesidades nucleares de Irán, se abordarán adecuadamente en un acuerdo definitivo; el acuerdo definitivo confirmará las disposiciones del presente artículo.

Este es el punto más ambiguo del memorándum de entendimiento. El régimen iraní tiene la posibilidad de indicar que «reafirma» que no persigue un programa nuclear militar, contradiciendo así el otro motivo de la guerra. Cabe señalar que el preámbulo del JCPOA ya indicaba: «Irán reafirma que en ningún caso tratará de desarrollar o adquirir armas nucleares». Cabe señalar asimismo que, al reafirmar una postura anterior, el régimen indica que el destino del uranio enriquecido al 60% sigue «pendiente de resolver», mientras que Washington afirmaba haber «destruido» las instalaciones.  

9. La República Islámica de Irán y Estados Unidos acuerdan que, a la espera de un acuerdo definitivo, mantendrán el statu quo: Irán mantendrá el statu quo en lo que respecta a su programa nuclear, y Estados Unidos no impondrá nuevas sanciones a Irán ni reforzará sus fuerzas en la región.

10. Estados Unidos se compromete a que, inmediatamente después de la firma del presente memorando de entendimiento y hasta la fecha en que se levanten las sanciones, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos conceda exenciones para las exportaciones de petróleo crudo iraní, productos petroquímicos y sus derivados, así como para todos los servicios relacionados, incluidos los bancarios, de seguros, de transporte y similares.

La reanudación inmediata de las exportaciones de hidrocarburos en este contexto especialmente favorable supone una clara ventaja política y económica en comparación con el Irán sancionado de antes de la guerra.  

11. Estados Unidos se compromete a que, a la luz del avance de las negociaciones hacia un acuerdo definitivo, los fondos y activos congelados o sujetos a restricciones de la República Islámica de Irán se desbloqueen y queden plenamente disponibles. Dichos fondos, ya se mantengan en la cuenta principal o se hayan transferido, se utilizarán para cualquier pago al beneficiario final designado por el Banco Central de la República Islámica de Irán y estarán plenamente disponibles para su uso. Estados Unidos se compromete a expedir todas las autorizaciones y licencias necesarias sobre esta base.

Del mismo modo, la restitución de activos, que se prevé que supere los 24 mil millones de dólares, supondría un beneficio enorme para el régimen y su sistema clientelista, que se ha visto duramente puesto a prueba por la guerra.

12. La República Islámica de Irán y Estados Unidos acuerdan que se establecerá un mecanismo de aplicación para supervisar la correcta ejecución del acuerdo definitivo y el cumplimiento futuro del mismo.

13. Tras la firma del presente memorando de entendimiento, y tan pronto como se reciban garantías sobre el inicio de la aplicación de los artículos 4, 5, 10 y 11 del presente memorando de entendimiento, así como sobre la continuación de la aplicación de dichas medidas, la República Islámica de Irán y los Estados Unidos entablarán negociaciones con vistas a alcanzar un acuerdo definitivo que se refiera únicamente a los artículos restantes.

El calendario «da prioridad» a las concesiones estadounidenses (retirada, petróleo, activos) antes del acuerdo definitivo, lo que beneficia enormemente a la parte iraní.    

14. El acuerdo definitivo se aprobará mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El cierre del acuerdo en la ONU pone fin al expediente de las resoluciones y del «snapback»: una seguridad jurídica favorable a Teherán, que se sirve del multilateralismo para proteger a un régimen responsable de abusos y de una represión sin precedentes contra su propia población. " 

(El Grand Continent, 17/06/26) 

16.6.26

El resultado de la guerra de Irán puede describirse como la sorpresa del siglo... Pocos fuera de Irán, su "Eje de la Resistencia" y sus partidarios internacionales pensaron que evitaría el destino de Irak, Libia y Siria... Irán no destruyó Israel, ni hundió ningún barco estadounidense, pero ambos —y especialmente Israel— quedaron gravemente golpeados. Irán sobrevivió, aunque debilitado, por supuesto, debido a cinco factores: Drones y misiles, previeron que el futuro de la guerra cinética sería de largo alcance y no tripulado, y comprendieron la importancia de construir un complejo militar-industrial lo más autárquico posible... Escalada, a pesar de que sus adversarios poseían armas nucleares, y Trump insinuaba de manera siniestra el uso de tales armas... Defensa mosaico descentralizada, previeron sabiamente que probablemente decapitarían su liderazgo, por eso la necesidad de descentralizar la defensa del país; este enfoque no estuvo exento de riesgos, ya que casi desencadena una guerra con Azerbaiyán, pero en general fue extremadamente exitoso... La abrumadora mayoría de los iraníes se unió patrióticamente en defensa de su Estado-civilización, después de que Israel y Estados Unidos lo discutieran explícitamente, así, soportaron pacientemente su sufrimiento... Paciencia diplomática estratégica, pues no aceptaron el primer acuerdo ofrecido a pesar de los crecientes costos, para prolongar el dolor que la guerra infligía a sus adversarios, y condujera al cese de hostilidades... Irán combinó magistralmente factores militares, estratégicos, políticos y diplomáticos para sobrevivir a la Tercera Guerra del Golfo (Andrew Korybko)

"Pocos fuera de Irán, su "Eje de la Resistencia" y sus partidarios internacionales pensaron que evitaría el destino de Irak, Libia y Siria.

Muchos esperaban que Irán siguiera el camino de Irak, Libia y Siria al comienzo de la Tercera Guerra del Golfo, razón por la cual el resultado de este conflicto puede describirse como la sorpresa del siglo. Irán no destruyó Israel como ha amenazado durante mucho tiempo, ni hundió ningún barco estadounidense como sus voceros en los medios hicieron creer a sus seguidores, pero ambos —y especialmente Israel— quedaron gravemente golpeados. Irán sobrevivió, aunque debilitado, por supuesto, como se explicó aquí, debido a los cinco factores que se enumerarán a continuación:

1. Enorme arsenal de drones y misiles

Los estrategas iraníes previeron sabiamente hace años que el futuro de la guerra cinética sería de largo alcance y no tripulado. También comprendieron la importancia de construir un complejo militar-industrial lo más autárquico posible en caso de un bloqueo. Con ese fin, acumularon las materias primas extranjeras necesarias para expandir su arsenal de drones y misiles en esas condiciones, lo que permitió a Irán contraatacar a sus adversarios incluso después de que estos destruyeran sus sistemas de defensa aérea.

2. Disposición a una escalada recíproca

En honor a Irán, no rehuyó la escalada recíproca contra Israel, Estados Unidos o los Estados del Golfo cuyo espacio aéreo y/o instalaciones (ya sean bases aéreas, radares, muelles, etc.) fueron utilizados por estos en su contra. Irán continuó haciéndolo a pesar de que sus adversarios poseían armas nucleares y, en el caso de Trump, insinuaban de manera siniestra el uso de tales armas para destruir su civilización milenaria. Al aumentar los costos para sus adversarios, mientras absorbía los costos aún mayores que estos le infligían, Irán sorprendió a todos.

3. Defensa mosaico descentralizada

Los estrategas iraníes también previeron sabiamente que sus adversarios probablemente decapitarían su liderazgo, de ahí la necesidad de descentralizar la defensa del país, liderada por la Guardia Revolucionaria, para mantener las escaladas recíprocas con drones y misiles, que esperaban que eventualmente agotarían a sus adversarios más vulnerables. Este enfoque no estuvo exento de riesgos, ya que casi desencadena una guerra con Azerbaiyán y, por lo tanto, posiblemente también con Turquía, miembro de la OTAN, pero en general fue extremadamente exitoso y superó con creces las expectativas.

4. Población unida patrióticamente

A pesar de la violencia política ocasional (posiblemente exacerbada desde el extranjero explotando agravios preexistentes), la abrumadora mayoría de los iraníes se unió patrióticamente en defensa de su Estado-civilización. La mayoría de las personas de todas las identidades políticas, religiosas, étnicas y regionales comprendieron lo que estaba en juego existencialmente después de que Israel y Estados Unidos lo discutieran explícitamente, razón por la cual no hubo revueltas en tiempos de guerra para evitar hacer el juego a sus adversarios. Así, soportaron pacientemente su sufrimiento.

5. Paciencia diplomática estratégica

Y finalmente, los negociadores de Irán no aceptaron el primer acuerdo ofrecido a pesar de los crecientes costos para su Estado, en parte para prolongar el dolor que la guerra infligía a sus adversarios, con la esperanza de que esto los dividiera y condujera a un contexto internacional más favorable para cesar las hostilidades. También calcularon que su población seguiría unida, lo cual fue la base sobre la que se construyó esta política y es también la razón por la que la política de "máxima presión" de Estados Unidos no logró la "rendición incondicional" de Irán.

Irán combinó magistralmente factores militares, estratégicos, políticos y diplomáticos para sobrevivir a la Tercera Guerra del Golfo, lo que es indiscutiblemente una victoria dado que muchos esperaban que siguiera el camino de Irak, Libia y Siria. Si bien Irán no destruyó Israel, lo que muchos de sus partidarios consideraban el estándar del éxito antes de que estallaran las hostilidades y se les prometió que sucedería si lo hacían, aun así infligió daños sin precedentes a su enemigo. Israel hizo lo mismo con Irán, pero aun así perdió porque no logró ninguno de sus objetivos por completo." 

(Andrew Korybko , blog, 16/06/26, traducción Deep seek, enlaces en el original)  

Israel es el mayor perdedor de la Tercera Guerra del Golfo... Israel no logró cumplir ni uno solo de sus cinco objetivos, en su totalidad, durante la Tercera Guerra del Golfo (Destruir los programas de drones y misiles de Irán... Desnuclearizar Irán, en parte sí... Reemplazar la República Islámica... Romper el "Eje de la Resistencia... Balcanizar la República Islámica)... pues Estados Unidos no va a asumir los costos financieros, militares y de oportunidad relacionados con la destrucción total de los misiles iraníes, ni su programa nuclear, e Israel no puede hacerlo por sí solo... Irán es relativamente más amistoso con Estados Unidos, y Estados Unidos ahora está contento con el nuevo acuerdo de gobierno... A Estados Unidos no le agrada "la resistencia", pero no lo suficiente como para ayudar activamente a Israel a destruirlos. Sin la asistencia de Estados Unidos, Israel debe aceptar una guerra eterna o una paz fría... después de que los kurdos no cumplieran su papel previsto, no se logró 'balcanizar' Irán en absoluto... solo la desnuclearización de Irán es irreversible, mientras que Irán podría reponer gradualmente sus drones y misiles, volver a una camarilla gobernante más "dura" (aunque sigue siendo relativamente amigable con Estados Unidos) y fortalecer a sus aliados de la "Resistencia". Israel no pudo cumplir por sí solo ninguno de estos objetivos, todos los cuales requerían asistencia estadounidense, pero Estados Unidos se retiró de la guerra después de lograr algunos de sus propios objetivos en lugar de pagar costos mucho más altos para perseguir los máximos que Israel todavía quería. Esto llevó a la derrota de Israel (Andrew Korybko)

"Israel No Logró Ni Uno Solo De Sus Cinco Objetivos Por Completo Durante La Tercera Guerra del Golfo

Israel no pudo cumplir por sí solo ninguno de estos objetivos, todos los cuales requerían asistencia estadounidense, pero Estados Unidos se retiró de la guerra después de alcanzar algunos de sus propios objetivos en lugar de pagar costos mucho más altos para perseguir los máximos que Israel todavía quería.

Israel es el mayor perdedor de la Tercera Guerra del Golfo, como se concluyó aquí, sentimiento que fue expresado anteriormente por el líder de la oposición israelí Yair Lapid y los medios israelíes en respuesta a informes sobre los términos del proyectado Memorando de Entendimiento (MoU) entre Estados Unidos e Irán. Ninguno de sus cinco objetivos se logró por completo, pero cuatro de ellos se alcanzaron parcialmente, aunque el progreso en tres de ellos podría revertirse con el tiempo. Esto es lo que Israel quería lograr y por qué no lo consiguió:

**1. Destruir los programas de drones y misiles de Irán**

Estas capacidades interconectadas han convertido a Irán en una fuerza regional a tener en cuenta. También han infligido colectivamente daños sin precedentes a Israel durante las dos últimas guerras. Si bien ambos programas se degradaron en una medida no especificada a lo largo del último año, ninguno fue eliminado por completo, lo que significa que estas amenazas persisten. Estados Unidos no asumirá los costos financieros, militares y de oportunidad relacionados con la destrucción total de estos programas, e Israel no puede hacerlo por sí solo.

**2. Desnuclearizar Irán**

Informes creíbles indican que el MoU iniciará un proceso de negociación separado sobre el programa nuclear de Irán, y también hay conversaciones igualmente creíbles de que Irán retendrá al menos algún nivel de sus capacidades. Incluso si estas son insuficientes para construir alguna vez una bomba atómica, especialmente si se acuerda algún grado de supervisión internacional, esto aún inquieta a Israel, que se preocupa por la seguridad (los críticos dirían que está obsesionado con la seguridad). Como en el caso anterior, Estados Unidos no asumirá los costos necesarios para lograr este objetivo e Israel no puede hacerlo solo.

**3. Reemplazar la República Islámica**

El cambio de régimen es el tercer objetivo que solo se logró parcialmente, y este a través de asesinatos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra figuras políticas destacadas. El sistema de la República Islámica sigue intacto, sin embargo, aunque se ha modificado en una dirección relativamente más "moderada". Dicho esto, el estado aún mantiene su odio hacia Israel, aunque es relativamente más amistoso con Estados Unidos. Estados Unidos ahora está contento con el nuevo acuerdo de gobierno, sin embargo, por lo que no "terminará el trabajo" que Israel no puede completar por sí solo.

**4. Romper el "Eje de la Resistencia"**

Continuando, Israel quería destruir la red de alianzas regionales de Irán, el "Eje de la Resistencia". Al igual que los objetivos anteriores, este también se logró en parte, pero Hezbolá aún sobrevive mientras que los hutíes parecen tan fuertes como siempre, a pesar de que algunos de sus líderes fueron asesinados por Israel en agosto pasado. Las milicias iraquíes alineadas con la "Resistencia" también siguen presentes. A Estados Unidos no le agradan los tres grupos, pero no lo suficiente como para ayudar activamente a Israel a destruirlos. Sin la asistencia de Estados Unidos, Israel debe aceptar una guerra eterna o una paz fría.

**5. "Balcanizar" la República Islámica**

Este objetivo final no se logró en absoluto después de que los kurdos no cumplieran su papel previsto, aunque las razones de esto siguen siendo objeto de debate, desde que JD Vance supuestamente informó a Erdogan para que luego presionara a Trump en contra de esto, hasta que Trump afirmó que los kurdos guardaron las armas estadounidenses para sí mismos. Asimismo, tampoco estallaron hostilidades entre Azerbaiyán e Irán, evitando así el escenario de un levantamiento azerí respaldado por Bakú en el norte que podría haber servido como detonante para una intervención turca también.

De los objetivos que Israel logró en parte, solo la desnuclearización de Irán es irreversible, mientras que Irán podría reponer gradualmente sus drones y misiles, volver a una camarilla gobernante más "dura" (aunque sigue siendo relativamente amigable con Estados Unidos) y fortalecer a sus aliados de la "Resistencia". Israel no pudo cumplir por sí solo ninguno de estos objetivos, todos los cuales requerían asistencia estadounidense, pero Estados Unidos se retiró de la guerra después de lograr algunos de sus propios objetivos en lugar de pagar costos mucho más altos para perseguir los máximos que Israel todavía quería. Esto llevó a la derrota de Israel." 

(Andrew Korybko,  blog, 16/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

15.6.26

Humillado por Trump por el acuerdo con Irán, Netanyahu podría reiniciar la guerra en todo Oriente Medio... El acuerdo entre Washington y Teherán, tras meses de guerra y bloqueo, coloca a Benjamin Netanyahu en una posición de debilidad... Tras miles de muertos y una crisis energética y de "fisicalidad" mundial, Washington busca la estabilización en un momento en que las tensiones económicas y políticas son importantes en Estados Unidos... El acuerdo, tal como se conoce por el momento, supone una gran victoria estratégica para Irán... Benjamin Netanyahu se encuentra a contrapié en esta secuencia, él que, hace cuatro meses, se veía, junto con Donald Trump, como el vencedor rápido sobre Irán... Varios análisis publicados en los últimos días describen a un primer ministro debilitado, atrapado entre la perspectiva de un compromiso estadounidense-iraní y la presión de su coalición. Esta opción refleja un callejón sin salida político: tras haber apoyado una lógica de escalada, el poder israelí ve a Washington cerrarle la puerta a una guerra prolongada que Israel no puede asumir solo. Esto sería una catástrofe política y judicial personal para Netanyahu... una gran parte del espectro político israelí considera ahora a Netanyahu débil, fracasado y quiere... continuar la guerra... A menos que, en ese caso, Trump modifique radicalmente la política estadounidense hacia Israel cesando el apoyo militar a Tel Aviv. Esto sigue siendo poco probable (Frécuence Populaire)

"Humillado por Trump por el acuerdo con Irán, Netanyahu podría reiniciar la guerra en todo Oriente Medio.

El acuerdo entre Washington y Teherán, tras meses de guerra y bloqueo, coloca a Benjamin Netanyahu en una posición de debilidad. El primer ministro israelí sigue bajo una intensa presión interna. Podría prender fuego a Oriente Medio reiniciando la guerra sin cuartel.

Estados Unidos e Irán anunciaron el 14 de junio un acuerdo de principio que prorroga el alto el fuego por 60 días, reabre el estrecho de Ormuz y prepara la reanudación de las conversaciones sobre el programa nuclear. Donald Trump presentó este arreglo como una salida rápida a la crisis, mientras se espera una ceremonia formal el próximo viernes. Este compromiso certifica sobre todo el fracaso de la operación militar israelí-estadounidense contra Irán, lanzada el 28 de febrero, cuyo objetivo central era un cambio de régimen en Teherán.

Tras miles de muertos y una crisis energética y de "fisicalidad" mundial, Washington busca la estabilización en un momento en que las tensiones económicas y políticas son importantes en Estados Unidos.

El acuerdo, tal como se conoce por el momento, supone una gran victoria estratégica para Irán.

Benjamin Netanyahu se encuentra a contrapié en esta secuencia, él que, hace cuatro meses, se veía, junto con Donald Trump, como el vencedor rápido sobre Irán. El presidente estadounidense ha cuestionado públicamente su criterio tras un ataque israelí en Beirut que se produjo justo cuando las negociaciones con Teherán estaban a punto de concluir. Ya el 7 de junio, Donald Trump había pedido al jefe del gobierno israelí que no atacara Irán para darle una oportunidad a la diplomacia. La brecha se ensancha entre una Casa Blanca que quiere consolidar un acuerdo y un ejecutivo israelí que sigue privilegiando la confrontación.

Este desfase no es solo diplomático. Según Reuters, Benjamin Netanyahu reconoció en privado ya el 25 de mayo que su gobierno tenía poca influencia sobre las decisiones de Donald Trump con respecto a Irán. Varios análisis publicados en los últimos días describen a un primer ministro debilitado, atrapado entre la perspectiva de un compromiso estadounidense-iraní y la presión de su coalición. Esta opción refleja un callejón sin salida político: tras haber apoyado una lógica de escalada, el poder israelí ve a Washington cerrarle la puerta a una guerra prolongada que Israel no puede asumir solo. Esto sería una catástrofe política y judicial personal para Netanyahu, que perdería garantizadamente las próximas elecciones en Israel. Y, sobre todo, una gran parte del espectro político israelí considera ahora a Netanyahu débil, fracasado y quiere... continuar la guerra.

Las consecuencias regionales siguen siendo graves. El acuerdo anunciado entre Washington y Teherán se produjo después de nuevos ataques israelíes en el Líbano y bajo amenaza de represalias iraníes. La reanudación de acciones militares durante una fase de negociación muestra que Israel conserva una capacidad de daño directo en toda la zona. Cabe preguntarse cuál es el precio que pagan los pueblos de la región cuando la diplomacia estadounidense oscila entre la intervención armada, el bloqueo y un compromiso impuesto con urgencia, mientras el gobierno israelí intenta prolongar la prueba de fuerza.

Y teniendo en cuenta la situación interna israelí, del milenarismo conquistador que anima a los partidarios del proyecto del Gran Israel, la guerra podría reanudarse rápidamente, como la última vez, mediante una ruptura del alto el fuego provocada por ataques israelíes en el sur del Líbano.

A menos que, en ese caso, Trump modifique radicalmente la política estadounidense hacia Israel cesando el apoyo militar a Tel Aviv. Esto sigue siendo poco probable." 

(Frécuence Populaire,  15/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

¿Quién ganó la Tercera Guerra del Golfo? Irán está preparado para regresar gradualmente al orden occidental liderado por Estados Unidos, dentro de ciertos límites, exactamente como su facción moderada siempre quiso. Su facción más dura ha preservado con éxito las fuerzas armadas y su arsenal de misiles, mientras que Israel no logró ninguno de sus objetivos en su derrota más épica jamás vista... Está surgiendo una nueva era regional en la que la Tercera Guerra del Golfo podría muy bien conducir a la reintegración gradual de Irán en el orden occidental, aunque dentro de ciertos límites, lo que sienta las bases para mejores lazos con sus vecinos del Golfo. En ese escenario, Israel saldría perdiendo, ya que ya no podría dividir para reinar entre Irán y el Golfo, ni EE. UU. lo respaldaría si Israel reanuda las hostilidades con Irán debido a la posiblemente irreconciliable ruptura entre Trump y Bibi. Por lo tanto, Israel es el mayor perdedor de la guerra (Andrew Korybko)

 "¿Quién ganó la Tercera Guerra del Golfo?

Irán está preparado para regresar gradualmente al orden occidental liderado por Estados Unidos, dentro de ciertos límites, exactamente como su facción moderada siempre quiso. Su facción más dura ha preservado con éxito las fuerzas armadas y su arsenal de misiles, mientras que Israel no logró ninguno de sus objetivos en su derrota más épica jamás vista.

Irán y Estados Unidos planean firmar este viernes en Suiza un memorando de entendimiento (MoU), inspirado por Zarif, para poner fin a la Tercera Guerra del Golfo. Los detalles exactos aún no se conocen, y *Fortune* informó que había al menos tres textos en competencia, pero todos ellos "incluyen elementos similares en torno a la reapertura del vital estrecho de Ormuz, la concesión a Irán de un alivio de sanciones y la apertura de la puerta a negociaciones a más largo plazo sobre su programa nuclear". Eso ya es suficiente para llegar a varias conclusiones muy importantes.

Para empezar, reabrir el estrecho sin que esté vigente el peaje en petroyuán en tiempos de guerra que había impuesto Irán representaría una concesión significativa por parte de la República Islámica, cuyos representantes en los medios celebraron este modelo como un hito multipolar histórico. Lo mismo se aplica a la reanudación de las negociaciones sobre su programa nuclear, políticamente sensible. El alivio de las sanciones a cambio podría valer la pena, sin embargo, a juzgar por esta estimación de los profundos daños económico-financieros causados por el bloqueo (imperfecto) de Estados Unidos.

Sobre ese tema, se explicó aquí a finales de marzo que "EE. UU. habrá perdido la Tercera Guerra del Golfo si China aún puede depender de Irán como un proveedor de energía confiable y de bajo costo mientras convierte al yuan en una moneda de reserva global que desafíe al petrodólar", por lo que prevenir ambas cosas es imperativo desde la perspectiva estadounidense. Con el petroyuán aparentemente fuera de juego, eso deja la dependencia de las exportaciones de petróleo iraníes de China, pero el alivio de las sanciones podría ayudar a redirigir gradualmente sus ventas (por ejemplo, hacia la India) sin alterar el mercado.

Asimismo, si los informes sobre un fondo de reconstrucción de 300 mil millones de dólares para Irán son ciertos (aunque la suma final sea mucho menor, pero aún así ascienda a decenas de miles de millones), entonces las inversiones estadounidenses y del Golfo en la industria energética iraní podrían llevar a que controlen sus exportaciones. En enero se evaluó que "EE. UU. quiere replicar el modelo venezolano en Irán", lo cual estaría en camino de implementarse en ese escenario. La interdependencia resultante podría avanzar en la seguridad colectiva y facilitar la retirada regional de EE. UU.

Las facciones moderada ("reformista") y dura ("principalista") de Irán lograrían, por tanto, algunos de sus objetivos: la primera en lo que respecta al alivio de sanciones y la segunda en cuanto a la preservación de las fuerzas armadas del país (aunque posiblemente maltrechas), así como de su arsenal de misiles, sin olvidar su sistema político. No obstante, el equilibrio entre facciones se habría desplazado a favor de los moderados, ya que EE. UU. no firmaría un MoU si los moderados no pudieran controlar a los "duros rebeldes", que potencialmente podrían reavivar la guerra.

Por lo tanto, se puede concluir que los moderados vencieron a los halcones en la lucha por el poder del estado profundo iraní, pero esto se debió a que EE. UU. e Israel mataron a decenas de altos cargos de los halcones, tras lo cual sus respectivas instituciones (especialmente la IRGC) se debilitaron y finalmente fueron domadas por los moderados. Es cierto que los "halcones rebeldes" – independientemente de su relación con la IRGC – aún podrían sabotear el MoU, pero Trump 2.0 se siente lo suficientemente cómodo con que no lo harán, de lo contrario no seguiría adelante con la firma.

Está surgiendo una nueva era regional en la que la Tercera Guerra del Golfo podría muy bien conducir a la reintegración gradual de Irán en el orden occidental liderado por EE. UU., aunque dentro de ciertos límites, lo que sienta las bases para mejores lazos con sus vecinos del Golfo. En ese escenario, Israel saldría perdiendo, ya que ya no podría dividir para reinar entre Irán y el Golfo, ni EE. UU. lo respaldaría si Israel reanuda las hostilidades con Irán debido al reciente resurgimiento de la posiblemente irreconciliable ruptura entre Trump y Bibi. Por lo tanto, Israel es el mayor perdedor de la guerra." 

(Andrew Korybko , blog, 15/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)  

¡Trump anuncia un acuerdo con Irán! Sin embargo, la implementación podría ser muy problemática, ya que el acuerdo del que habla Trump es muy diferente del acuerdo real (Glenn Diesen)... Se liberan los activos congelados de Irán. Se levanta el bloqueo naval de Estados Unidos. Israel se retira y abandona completamente el Líbano. Estados Unidos compensa económicamente a Teherán por los daños. No hay otra palabra que se me ocurra que no sea HUMILLACIÓN (Martín Dandach)... El acuerdo de esta noche firma una victoria estratégica de Irán. Pero, la reapertura el viernes del Estrecho de Ormuz no resolverá los problemas económicos. Los daños son más importantes en Química y en el Gas que en el petróleo. Los daños en las instalaciones en Qatar tomarán de 3 a 5 años para ser reparados. Por lo tanto, es en el gas y sus consecuencias en lo que hay que concentrarse (Jacques Sapir)... "Victoria total del ayatolá: Rivales y aliados de Netanyahu critican duramente el inminente acuerdo entre EE. UU. e Irán" (Haaretz)

Glenn Diesen @Glenn_Diesen

¡Trump anuncia un acuerdo con Irán! Sin embargo, la implementación podría ser muy problemática, ya que el acuerdo del que habla Trump es muy diferente del acuerdo real.

(traducción google)

7:28 a. m. · 15 jun. 2026 ·7.359 Visualizaciones


Martín Dandach @MartinDandach

Donald Trump acaba de firmar un acuerdo de paz con Irán donde se cumplen todas las pretensiones iraníes: 

-Se liberan los activos congelados de Irán. 

-Se levanta el bloqueo naval de Estados Unidos. 

-Israel se retira y abandona completamente el Líbano. 

-Estados Unidos compensa económicamente a Teherán por los daños.

-Estados Unidos baja la cabeza y acepta que no va a poder remover el gobierno de los Ayatollahs. Todo para que el régimen iraní reabra el estrecho de Ormuz que estaba abierto antes de que empiece la guerra. 

Trump perdió decenas de hombres, aviones, vehículos, radares, drones y millones de dólares. Esta es una de las peores catástrofes militares en décadas para Estados Unidos. No hay otra palabra que se me ocurra que no sea HUMILLACIÓN.

Última edición11:56 p. m. · 14 jun. 2026 ·746,8 mil Visualizaciones

Jacques Sapir @russeurope

1. El acuerdo de esta noche firma una victoria estratégica de Irán. Pero, la reapertura el viernes del Estrecho de Ormuz no resolverá los problemas económicos. Es necesario realizar un inventario de los daños.

2. Estos daños son directos e indirectos. Probablemente son más importantes en Química y en el Gas que en el petróleo. Pero para el petróleo, la pérdida residual de producción será aún de 5-7 mb/día, es decir, del 5% al 7% de la demanda en febrero.

3. Los daños en las instalaciones en Qatar tomarán de 3 a 5 años para ser reparados. Por lo tanto, es en el gas y sus consecuencias en lo que hay que concentrarse.
 
(traducción google) 

"«Victoria total del ayatolá»: Rivales y aliados de Netanyahu critican duramente el inminente acuerdo entre EE. UU. e Irán. Todos los rivales centristas de Netanyahu afirman que un posible acuerdo entre EE. UU. e Irán «no logra ninguno de los objetivos bélicos de Israel», mientras que un ministro de extrema derecha declaró que «todo» en el incipiente acuerdo es preocupante.

(traducción google"  (Haaretz, 14/06/26)

12.6.26

A las 9 de la mañana, Donald Trump reafirmó su amenaza de la noche anterior de "bombardear a Irán hasta dejarlo hecho polvo"... Luego, a la 1:33 pm, pisó el freno, y anunció que no habría violencia porque un acuerdo está a la vista... también afirmó que el estrecho de Ormuz se "abrirá oficialmente" en el momento en que se firme un acuerdo. Indicó que no asistiría personalmente a la firma, pero que el Vicepresidente JD Vance y otros funcionarios irían... Teherán no perdió tiempo en arruinar la narrativa de Trump sobre las negociaciones... Añadió que gran parte del borrador ya estaba completado, pero que “los estadounidenses seguían cambiando sus posiciones,” mientras enfatizaba que Irán “no compromete lo que ha definido como sus líneas rojas.” Hay cinco líneas rojas: eliminar las sanciones, descongelar los activos congelados, levantar el bloqueo, reconocer el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz y poner fin a los ataques de Israel en Líbano y Gaza. Irán no va a ceder en estos puntos... La posición de Irán ha sido consistente desde el inicio de la guerra el 28 de febrero... Una señal de esperanza al finalizar el jueves y comenzar la mañana del viernes en Irán… no hubo más ataques estadounidenses a objetivos en el estrecho de Ormuz. Veamos si eso dura otro día. Donald Trump tiene el poder de poner fin a la violencia cortando todo apoyo a Israel y exigiendo que abandone Líbano. Si los israelíes detienen los bombardeos y los asesinatos, creo que es muy probable que Hezbolá acepte el alto el fuego (Larry C. Johnson, exoficial de la CIA))

"Trump... Tacos... Otra Vez.

Necesito un abogado de lesiones personales. Voy a demandar a Donald Trump por latigazo cervical. A las 9 de la mañana, Donald Trump reafirmó su amenaza de la noche anterior de "bombardear a Irán hasta dejarlo hecho polvo", prometiendo lanzar una nueva ronda de ataques más grandes y duros contra Irán. Luego, a la 1:33 pm, pisó el freno, lo que hizo que mi cabeza se lanzara hacia adelante contra el teclado, y anunció que no habría violencia porque un acuerdo está a la vista. ¡Ay!! Me duele el cuello. Esta es la 39ª vez en los últimos tres meses que Trump ha anunciado el inminente éxito de las negociaciones con Irán, solo para resultar en otra promesa fallida.

Comparémoslo y contrastémoslo con lo que Trump afirmó y lo que Irán realmente dijo.

El día comenzó con Trump publicando en Truth Social que Estados Unidos golpearía a Irán "MUY FUERTE ESTA NOCHE", amenazando con apoderarse de la infraestructura petrolera de Irán, incluida la isla de Kharg.

Cinco horas después, realizó otra voltereta verbal digna de una medalla de oro olímpica en gimnasia. Hablando en el Despacho Oval, Trump dijo a los reporteros que Estados Unidos e Irán habían llegado esencialmente a un acuerdo:

"Acabamos de hacer un gran acuerdo para poner fin a la guerra con Irán. Y vamos a estar sujetos a la finalización de documentos que deberíamos terminar en los próximos días y probablemente tengamos una firma, tal vez en Europa."

Luego publicó en Truth Social:

"Basado en el hecho de que las discusiones con la República Islámica de Irán han sido llevadas al más alto nivel de liderazgo iraní y aprobadas, yo, como Presidente de los Estados Unidos de América, he cancelado los ataques y bombardeos programados contra Irán esta noche."

Añadió que el bloqueo naval “permanecerá en pleno vigor y efecto hasta que esta Transacción se finalice — El tiempo y lugar de la firma se anunciarán en breve.”

Trump también afirmó que el estrecho de Ormuz se "abrirá oficialmente" en el momento en que se firme un acuerdo, y afirmó que Estados Unidos levantará su bloqueo naval como "parte del acuerdo". Indicó que no asistiría personalmente a la firma, pero que el Vicepresidente JD Vance y otros funcionarios irían.

Teherán no perdió tiempo en arruinar la narrativa de Trump sobre las negociaciones... Irán negó cualquier avance hacia un acuerdo a largo plazo. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, dijo que los informes sobre un acuerdo finalizado con los Estados Unidos son "especulación" y enfatizó que "nada ha sido finalizado," añadiendo que Irán "aún no ha llegado a una conclusión final respecto a un acuerdo."

Añadió que gran parte del borrador ya estaba completado, pero que “los estadounidenses seguían cambiando sus posiciones,” mientras enfatizaba que Irán “no compromete lo que ha definido como sus líneas rojas.” Hay cinco líneas rojas: eliminar las sanciones, descongelar los activos congelados, levantar el bloqueo, reconocer el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz y poner fin a los ataques de Israel en Líbano y Gaza. Irán no va a ceder en estos puntos.

La posición de Irán ha sido consistente desde el inicio de la guerra el 28 de febrero: impugnando la caracterización de Trump sobre el estado de las conversaciones, incluso mientras ambas partes continúan las comunicaciones indirectas a través de intermediarios como Pakistán. Tan recientemente como hace una semana, los medios de comunicación estatales iraníes habían informado que los negociadores iraníes dejarían de intercambiar mensajes con Estados Unidos y procederían a cerrar completamente el estrecho de Ormuz en represalia por las violaciones del alto el fuego, condicionando cualquier diálogo a la retirada total de Israel de las áreas ocupadas en Líbano y a detener todos los ataques en Líbano y Gaza.

Baghaei confirmó que Qatar y Pakistán siguen siendo mediadores activos, mientras advertía que las acciones de Estados Unidos están afectando el proceso diplomático, afirmando que la situación en el estrecho de Ormuz se ha vuelto "más insegura" debido a las acciones de Washington.

Una señal de esperanza al finalizar el jueves y comenzar la mañana del viernes en Irán… no hubo más ataques estadounidenses a objetivos en el estrecho de Ormuz. Veamos si eso dura otro día. Donald Trump tiene el poder de poner fin a la violencia cortando todo apoyo a Israel y exigiendo que abandone Líbano. Si los israelíes detienen los bombardeos y los asesinatos, creo que es muy probable que Hezbolá acepte el alto el fuego." 

( ,  blog, 12/06/26, traducción Quillbot

A primera vista podría parecer que cuando se registró el lanzamiento de una veintena de misiles iraníes contra territorio de Israel, es parte de la rutina bélica entra ambos países, sin embargo, la decisión del régimen iraní supone una novedad, es la primera vez que Irán lanza misiles desde su propio territorio contra Israel como respuesta a los ataques Israelíes contra Hizbulá en suelo libanés, y puede provocar cambios sustanciales en la dinámica negociación-escalada... El hecho de que Irán haya optado por lanzar sus propios misiles, sin recurrir a actores interpuestos (como Hizbulá, Ansar Allah o Hamás) y sabiendo que Israel respondería, indica su voluntad de ligar su destino al de sus aliados regionales... Al mismo tiempo, ese atrevimiento iraní, exponiéndose a recibir nuevos golpes, indica que el régimen se siente en condiciones de aguantar el pulso que Donald Trump está planteando. Teherán ha dejado claro que su exigencia de que Israel debe detener sus ataques en Líbano no es una balandronada, sino un acto político que apunta directamente a un Trump cada vez más desesperado... Trump necesita imperiosamente algún tipo de acuerdo para frenar la sangría que sus errores de cálculo le están provocando... sabe que la opción militar, salvo que su propia desesperación le lleve a plantear el uso de armas nucleares, no le garantiza un mejor resultado que el obtenido hasta ahora... Eso le deja como única vía realista una negociación en la que difícilmente podrá lograr mucho más... y es que si no le consiente a Netanyahu saltarse todas las normas contra Irán y Líbano será acusado de abandonar a su principal aliado. Pero si acepta, estará reconociendo que Tel Aviv tiene derecho de veto sobre las pretensiones estadounidenses (Jesús A. Núñez)

" La única salida realista es una negociación en la que difícilmente podrá lograr mucho más de lo que ya había en mayo de 2018, cuando decidió romper el acuerdo nuclear logrado por Obama

La escalada entre Israel e Irán exhibe la fragilidad de otro alto el fuego precario de Trump con las negociaciones en el aire

A primera vista podría parecer que lo ocurrido el pasado día 7, cuando se registró el lanzamiento de una veintena de misiles iraníes contra territorio de Israel, es parte de la rutina bélica en la que ambos países, sin olvidar la evidente implicación estadounidense, están sumidos desde hace tiempo. Sin embargo, la decisión del régimen iraní supone una novedad —es la primera vez que Irán lanza misiles desde su propio territorio contra Israel como respuesta a los ataques de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) contra Hizbulá en suelo libanés— y puede provocar cambios sustanciales en la dinámica negociación-escalada que se viene desarrollando desde la supuesta tregua iniciada el pasado 8 de abril.

El hecho de que Irán haya optado por lanzar sus propios misiles, sin recurrir a actores interpuestos (como Hizbulá, Ansar Allah o Hamás) y sabiendo que Israel respondería, indica no solo su capacidad para seguir reaccionando ante las agresiones recibidas en su propio suelo, sino también, pasando de las palabras a los hechos, su voluntad de ligar su destino al de sus aliados regionales. Unos aliados que resultan vitales para su propósito de resistir el acoso y derribo de Washington y Tel Aviv, en la medida en que le ofrecen bazas con las que tratar de disuadir y castigar a sus enemigos.

Al mismo tiempo, ese atrevimiento iraní, exponiéndose a recibir nuevos golpes, indica que el régimen se siente en condiciones de aguantar el pulso que Donald Trump está planteando. Lejos de claudicar, Teherán ha dejado claro que su exigencia de que Israel debe detener sus ataques en Líbano no es una balandronada, sino un acto político que apunta directamente a un Trump cada vez más desesperado.

De hecho Trump ha confirmado este martes que Irán derribó el lunes por la noche un helicóptero estadounidense que patrullaba sobre el estrecho de Ormuz. “EEUU debe, necesariamente, responder a este ataque”, ha asegurado. Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Seyed Abbas Aragchi, le respondía:  “Para reducir el riesgo, la mejor solución es que se retiren. Preferimos el lenguaje de la diplomacia, pero también hablamos otros idiomas”

Más allá de la dificultad de “vender” un nuevo acuerdo como si fuese una victoria que ha merecido la pena, Trump se encuentra con un Benjamín Netanyahu que no está dispuesto a renunciar a su plan

Trump necesita imperiosamente algún tipo de acuerdo para frenar la sangría que sus errores de cálculo le están provocando, incluso entre sus propios simpatizantes. La urgencia es tan visible que eso le permite al régimen iraní contar con algunas bazas adicionales para resistir la embestida. El inquilino de la Casa Blanca sabe que la opción militar, salvo que su propia desesperación le lleve a plantear el uso de armas nucleares, no le garantiza un mejor resultado que el obtenido hasta ahora por vía convencional, sumando fuerzas con Tel Aviv.

Eso le deja como única vía realista una negociación en la que difícilmente podrá lograr mucho más de lo que ya había en mayo de 2018, cuando decidió romper el acuerdo nuclear logrado por Obama en 2015. Pero, más allá de la dificultad de “vender” un nuevo acuerdo como si fuese una victoria que ha merecido la pena —cuando no va a lograr ni eliminar definitivamente el programa nuclear iraní, ni sus arsenales y programas de misiles, ni el apoyo a sus peones regionales, ni recuperar la libertad del tráfico marítimo por Ormuz— se encuentra con un Benjamin Netanyahu que no está dispuesto a renunciar a su plan.

Netanyahu ha dado sobradas muestras de su desprecio al derecho internacional y de su interés por redibujar el mapa de Oriente Medio a su gusto —dejando a Israel como hegemón regional, disfrutando del monopolio nuclear y con poder suficiente para violar las fronteras de sus vecinos cuando lo desee—. Líbano es solo uno de los escenarios en los que se visibiliza tanto esa visión iluminada, como la vergonzosa pasividad de la comunidad internacional. Al mismo tiempo, es evidente que Netanyahu está haciendo todo lo que está en su mano para evitar un acuerdo entre Washington y Teherán, empeñado en seguir adelante con su estrategia de fuerza hasta la rendición definitiva de sus oponentes.

Esa actitud choca directamente con los planes de Trump. Por un lado, necesitado de que haya un alivio de la tensión para hacer posible el acuerdo con Irán, el presidente estadounidense procura frenar a Netanyahu para que no provoque una escalada hasta una guerra total. Si no lo acompaña en su aventura militarista y no le consiente saltarse todas las normas contra Irán y Líbano será acusado de abandonar a su principal aliado en la región. Pero si acepta, estará reconociendo que Tel Aviv tiene derecho de veto sobre las pretensiones estadounidenses. De ahí que, mientras iraníes e israelíes están nuevamente inmersos en un juego de acción y reacción a escala muy limitada, lo máximo que previsiblemente puede lograr Trump de su aliado israelí es que modere sus ataques en ambos frentes. Y una de las bazas que está empleando para ello es convencerlo de que su hipotética moderación podría verse recompensada con la firma por parte de varios países del Golfo de los Acuerdos de Abraham; es decir, el reconocimiento de Israel y la normalización de relaciones plenas, lo que supondría el abandono definitivo de la causa palestina. Una “zanahoria” que muy difícilmente va a convencer a Netanyahu, aunque solo sea porque esos mismos países del Golfo no parecen dispuestos a dar un paso de esa magnitud cuando están sufriendo las consecuencias de la guerra."

(Jesús A. Núñez , eldiario.es, 11/06/26)

11.6.26

Los israelíes están muy decepcionados con que todo el gran plan para Irán haya fracasado por completo. Es un fracaso estratégico. Un completo fracaso de inteligencia... la idea era que Irán era un castillo de naipes y que Trump podía entrar, decapitar, atacar algunos edificios, y entonces todo el asunto colapsaría y se vendría abajo, y que los kurdos irrumpirían y establecerían un mini-estado. Y ese sería el comienzo de la ruptura de Irán en una serie de mini-estados etno-sectarios en lugar de Irán como estado. Y los kurdos no cooperaron. Y no hubo un levantamiento real... Netanyahu le dijo a Trump: "Mira, tienes que hacerlo. No es lo nuclear, son los misiles. Estos nuevos misiles son un nuevo paradigma. Y una vez que tengan ese paraguas, no podremos hacer nada en el futuro. Así que esto es lo que debes hacer"... Y ha fracasado por completo. Irán tiene casi todos sus misiles intactos... Y así, después de esta guerra con Irán, ¿cuál será la estrategia de Israel? ¿Y es viable que siga destruyendo Siria, Líbano, Yemen? ¿O van a tener que pensar muy cuidadosamente hacia dónde ir? (Alastair Crooke, ex-diplomático inglés)

"¿Ha muerto el alto el fuego? (con Alastair Crooke) . El Informe de Chris Hedges

(...)**Chris Hedges:** Así que tenemos un colapso económico global inminente. Tienes un gobierno israelí que se niega a detener sus ataques contra el Líbano. Deberíamos ser claros, están arrasando el sur de Líbano. Le están haciendo al sur de Líbano lo que le han hecho a Gaza. Tienes una expansión de Israel hacia Gaza. Netanyahu, como mencionaste, dijo que se apoderaría del setenta por ciento, pero también concedió que eso era solo el comienzo. ¿Cómo se va a desarrollar en términos de seguridad regional y cómo va a responder Irán? Porque desde el inicio del alto el fuego, han dejado muy claro que si no quieres que ataquemos a tus aliados del Golfo, tienes que dejar de atacar a nuestros aliados en la región, y en particular en el Líbano.

**Alastair Crooke:** Eso es exactamente correcto. Creo, como digo, que hay dos grandes incógnitas, porque nunca se puede predecir cuándo comenzará exactamente una crisis económica. De lo contrario, serías una persona muy rica. Una es la crisis económica, y quizás comenzó el viernes pasado cuando hubo un repentino parpadeo en los mercados donde vimos un mar de rojo apoderarse cuando la gente vio las estadísticas laborales. La otra cosa que creo que está clara es la creciente crisis dentro de Israel. Y el cuestionamiento porque cuando la gente dice, solo para subrayarlo, cuando altos funcionarios de defensa y seguridad en Israel dicen: "Israel está en una trampa. Nos estamos involucrando en estas guerras eternas. Nos estamos atascando en Líbano, Gaza y Siria y nos gustaría atascarnos en Irán. Y no tenemos los medios para salir de ella. Estamos en una trampa hecha por nosotros mismos. Y lo único que podemos hacer es volver a la sabiduría de Ben-Gurión, quien dijo: 'Israel debería permanecer dentro de sus propias fronteras porque no era lo suficientemente grande como para enfrentarse a todo Oriente Medio'". Y estas personas están empezando a decir, y esto es lo realmente importante, están diciendo: "Quizás tengamos que considerar de raíz qué es el sionismo y qué significa eso hoy. No podemos simplemente seguir expandiendo y aumentando y tomando territorio por la fuerza, que luego estamos obligados a mantener por la fuerza y mantener por la fuerza de las armas de nuestro ejército. No podemos seguir así. Estamos sobreextendidos". El Jefe del Estado Mayor de la Defensa le dijo al gabinete, según la prensa hebrea, que para hacer lo que estamos haciendo ahora, necesitaríamos tener seis o siete FDI además de la que ya tenemos. Necesitaríamos muchos más hombres para que nuestros compromisos actuales fueran siquiera factibles.

Ahora, no intento sugerir que esto sea inminente, que algo esté sucediendo, pero solo digo que esa es otra posibilidad de que ocurran asuntos inesperados porque los israelíes han estado muy decepcionados de que todo el gran plan para Irán haya fracasado por completo. Es un fracaso estratégico. Quiero decir, no lo dirán en público en un programa en inglés, pero lo están diciendo en la prensa hebrea: que esto ha sido un completo fracaso estratégico, lo cual es correcto. Ha sido un fracaso. No se ha logrado ninguno de sus objetivos. De hecho, lo que ha mostrado, y nuevamente muy reacios a abordar realmente esto, es el completo fracaso de inteligencia en el que todo se basó. Posiblemente con una idea alternativa mitigante, pero la idea era que Irán era un castillo de naipes y que Trump podía entrar, decapitar, atacar algunos edificios, y entonces todo el asunto colapsaría y se vendría abajo, y que los kurdos irrumpirían y establecerían un mini-estado. Y ese sería el comienzo de la ruptura de Irán en una serie de mini-estados etno-sectarios en lugar de Irán como estado.

Y los kurdos no cooperaron. Y no hubo un levantamiento real. Hubo algo temporal que se calmó, porque todo el mundo data esto de esa reunión que informó el New York Times, creo que fue en febrero o algo así. Pero en realidad, la reunión real que había decidido este plan había tenido lugar, según los periodistas de habla hebrea que estaban con Trump, el 29 de diciembre en Mar-a-Lago cuando hubo una cumbre privada entre Trump y Netanyahu. Y Netanyahu entonces dijo: "Mira, tienes que hacerlo. Olvida lo de la nuclear". Fue bastante sorprendente. Dijo: "No es lo nuclear, son los misiles. La prioridad tienen que ser los misiles. Estos nuevos misiles no son solo un reemplazo por parte de Irán. Es un concepto completamente nuevo. Es un nuevo paradigma con el que estamos lidiando. Y una vez que tengan ese paraguas en su lugar, no podremos hacer nada en el futuro. Así que esto es lo que debes hacer". Y la fecha se fijó según la prensa. Se cambió más tarde, pero eso es lo que puedes encontrar informado por varios comentaristas de alto nivel que estaban en la comitiva que fue a Mar-a-Lago con el Primer Ministro.

Así que este fue el ejercicio principal. Y ha fracasado por completo. Quiero decir, Irán tiene casi todos sus misiles intactos y está reemplazando muchos de ellos. Pero la mayoría de las ciudades de misiles, las entradas fueron bloqueadas por ataques de Estados Unidos y misiles Tomahawk o lo que sea. Pero ya se han despejado todas. Hay algunas, como creo que se llama la Montaña Taba, de todos modos, que tiene unos 400 metros de profundidad, que tiene vías de ferrocarril y los misiles llegan a la entrada y luego se disparan directamente desde su vagón de ferrocarril hacia Israel. Algunas de esas han sido atacadas 25 veces y todavía están lanzando misiles, sin ser molestados. Media hora después del ataque israelí, los misiles se disparan desde silos profundos dentro de la montaña que salen directamente a través de áreas verticales. Y quiero decir, no soy yo solo quien dice esto, lo dicen los israelíes, esto es lo que los estadounidenses están admitiendo que ha sido el caso. Por lo tanto, ha sido un fracaso estratégico. Y así, de una forma u otra, Israel va a tener que pensar en una estrategia posterior a este período. Después de esta guerra con Irán, ¿cuál será la estrategia de Israel? ¿Y es viable que sigamos destruyendo Siria, Líbano, Yemen y donde sea que lo consideremos necesario? ¿O vamos a tener que pensar muy cuidadosamente hacia dónde vamos?

No puedo decirte si y cuándo se detendrá eso, pero ya está ahí. Está en sus raíces. Los brotes están presentes, pero no ha alcanzado su culminación. Pero como digo, Netanyahu en cualquier momento puede que realmente abandone el partido porque todavía está preocupado por el caso judicial en su contra. No ha conseguido el indulto. No ha podido hacer que se retire el caso. Es demasiado tarde para ir al Knesset y aprobar una ley que elimine todos los cargos en su contra. Y por lo tanto, le preocupa que pueda necesitar irse mientras aún es Primer Ministro y no se espera que admita su culpabilidad ante el tribunal. De lo contrario, podría terminar yendo a la cárcel. Por lo tanto, todo es muy febril, diría yo, el tejido político en este momento, bastante febril.

**Chris Hedges:** Y solo para interrumpir, estos son los cargos de corrupción que se han presentado contra Netanyahu que ha estado combatiendo durante algún tiempo y por los que Trump ha pedido al presidente de Israel que emita un indulto para Netanyahu, lo cual no se ha hecho. Quiero preguntar si cree que el deterioro del liderazgo militar bajo Hegseth, el deterioro de los servicios de inteligencia en Estados Unidos, en la administración Trump, y el deterioro de los servicios diplomáticos en el Departamento de Estado, están agravando esta crisis y cuánto le preocupa eso.

**Alastair Crooke:** Bueno, ha sido visible durante algún tiempo que Estados Unidos en su conjunto, no solo los militares o los servicios de inteligencia, sino también instituciones como el Congreso y todo, han estado en grave decadencia. Todavía están ahí. Todavía gastan mucho dinero, pero esto se ha visto. Sé que los rusos lo han visto y los chinos lo ven. ¿Y me preocupa? Sí y no. Por qué no me preocupa tanto es porque creo que nosotros en Occidente, incluido Estados Unidos, pero también Europa, vamos a pasar por un período de catarsis. Tenemos que pasar por un período que podría ser bastante tumultuoso, pero lo viejo ha pasado su fecha de caducidad (las viejas estructuras, los viejos sistemas) y necesitamos un elemento de destrucción creativa posiblemente porque hay demasiadas contradicciones en la estructura económica, el sistema económico binario, una enorme riqueza fácil para una pequeña élite, los estadounidenses y europeos comunes luchando por sobrevivir. Esas son estructuras contradictorias. Ningún partido puede llegar mañana y decir: "No, esta va a ser la solución, y podemos resolver todo eso". Y los partidos, ciertamente en Europa, todos son "tweedle-dum y tweedle-dee". Por lo tanto, los europeos comunes simplemente no tienen una verdadera confianza en eso.

Entonces, si esto es lo que podríamos enfrentar, creo que esto será en parte destructivo. A medida que entra en un proceso de catarsis, creo que emanaciones peligrosas tendrán lugar. Es como una especie de estrella en explosión y tienes partículas y energía que son expulsadas por ella, lo que preocupa considerablemente a Rusia y China. Por lo tanto, creo que en un aspecto, el declive está atrasado porque a menos que podamos pasar de nuestro mundo muy nihilista, absolutamente materialista y cada vez más corrupto para encontrar algo que un joven de 20 años pueda entender o ver el camino a seguir, entonces puede ser bastante peligroso. Será impredecible, por lo que creo que Rusia y China están siendo extremadamente cautelosas al respecto. Pero lo bueno es que creo que es muy, muy, muy necesario que pasemos por este proceso. La pregunta es: ¿va a ser más doloroso de lo necesario o menos doloroso de lo necesario? Y creo que sí, la gente a menudo comenta sobre la cautela china, la cautela rusa, la cautela de Putin. Ellos entienden la delicadeza de la psique occidental, que es bastante delicada y puede decir fácilmente: "Oh, Dios mío, esto es el 11 de septiembre. Esto es terrible. Tendremos que ir a todo gas", o algo así. Y por qué les preocupa tanto Europa con su narrativa interminable de "Guerra, guerra, guerra, todos nos estamos preparando para la guerra contra Rusia". Esto es lo que se venía. Incluso el rey británico vino al Congreso y dijo: "Sí, Estados Unidos debe unirse a nosotros en la preparación para la guerra contra Rusia". ¿Por qué? ¿Para qué querría decir eso? ¿Es un interés europeo que nos preparemos para una guerra contra Rusia? De todos modos, así que creo que sí, es visible. Sí, es peligroso. Pero también, es posiblemente algo por lo que tenemos que pasar para un proceso de renovación. Tenemos que pasar por esto. Es decir, todas nuestras instituciones están cansadas. Nuestras civilizaciones carecen de energía, carecen de ánima. ¿Cómo restauramos todo eso? Bueno, nadie tiene una respuesta simple para eso, pero este es el proceso que debemos empezar, creo, a abordar lentamente.

Lo siento, una respuesta un poco larga a tu pregunta.

**Chris Hedges:** No, genial. Gracias. Gracias, Alastair. Y quiero agradecer a Max, Thomas y Noelle, que produjeron el programa. Pueden encontrarme en ChrisHedges.substack.com.

 vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=bW5YD1XQA6o

(Enttrevista a Alastair Crooke, Chris Hedges, Scheer Post, 10/06/26, traducción Deep Seek)