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12.4.21

Los ganadores de diez años de guerra contra Siria: Israel, EEUU y Rusia... El proyecto de EEUU-Israel reconfigura el mapa de Oriente Próximo, convirtiendo estados estratégicos en estados ‘fallidos'... y Putin ha puesto fin a la hegemonía unilateral de EEUU, imponiendo su orden ‘post-occidental’... un orden mundial multipolar junto con China

 "La atroz guerra que desde el marzo de 2011 está devastando Siria lleva el sello de dos acontecimientos que sucedieron de forma simultánea:

  • El estallido de las protestas ciudadanas contra la dictadura de la familia Assad y sus políticas de reajustes neoliberales que llevaron a la ruina a millones de trabajadores y pequeños empresarios. Esta rebelión fue aplastada con tanques y fuego real por orden del presidente Bashar al-Assad alejándole aun más de los ciudadanos.
  • El proyecto de EEUU-Israel para reconfigurar el mapa de Oriente Próximo, con el objetivo de convertir estados estratégicos en estados ‘fallidos' y así controlar (con tranquilidad), una región cuya importancia radica en dos puntos: ser la primera reserva mundial de hidrocarburos y una zona próxima a China y Rusia.
  • Con este fin:
  1. en 2002, George Bush incluye a Siria en su lista de ‘eje del mal’, y
  2. en enero de 2011 EEUU traslada a su embajador en Bagdad, Robert Ford, a Damasco, fecha que empiezan los atentados y la guerra en el suelo sirio. Ford junto con John Negroponte (el jefe de los escuadrones de la muerte en Centroamérica) son creadores de los escuadrones chiitas y sunnitas en Irak. Curiosamente, dos años después este bombero pirómano será nombrado embajador en El Cairo para respaldar a la Hermandad Musulmana, y secuestrar la Primavera Árabe egipcia, como otra pieza para recomponer el nuevo rompecabezas de Oriente Próximo a la medida de los intereses de EEUU, en sustitución del que fue diseñado por Gran Bretaña y Francia en 1918.

Desde 2011, en una década de horror, han muerto en Siria al menos 400.000 civiles, la mitad de la población ha sido desplazada, tres millones siguen atrapados en zonas de guerra como Idlib, decenas de miles de niñas y mujeres han sido violadas y, no pocas, asesinadas. (...)

Baile de ganadores sobre los escombros

  1. La guerra empezó para consolidar y ampliar el poder de Israel sobre la región, siendo éste el primero de los otros 12 objetivos de la contienda, mediante 1) deshacer el llamado Eje de la Resistencia, formado por Irán, Siria, Hizbolá y Hamas; 2) aislar y debilitar a Irán, entonces el principal rival de Israel en la región (ahora es Turquía); 3) el acceso a Israel a la totalidad de las reservas de petróleo y gas del Mediterráneo oriental, que también pertenecen a Gaza, Siria y Líbano; 4) lograr que los jeques árabes se sumaran al Gobierno de Tel Aviv contra el enemigo común: los ayatolás, y 5) dar una solución final a la ‘cuestión palestina’.

Después de reducir a cenizas y escombros a Irak y Libia, y paralizar el desarrollo de Irán mediante prolongadas sanciones económicas, la desgarrada Siria dejaría de ser un espacio estratégico donde cuestionar la hegemonía regional de Israel, el único poseedor de armas de destrucción masiva. En esta conjura contra Siria, Israel ha estado del lado del Estado Islámico.

  1. EEUU ha conseguido, por primera vez, instalar bases militares en este país de Eurasia y apoderarse del petróleo y gas sirios, además de ‘legitimar’ el dominio de Israel sobre los Altos de Golán. Pero, Washington ignora la lógica de los vasos comunicantes.
  2. Rusia, al proporcionar ayudas tácticas a Al Assad, ha conseguido objetivos estratégicos y, lo más importante, ha puesto fin a la hegemonía unilateral de EEUU, imponiendo, junto a China, un nuevo orden mundial multipolar. Desde Siria, el 'camarada Putin' pudo dar forma a su doctrina , con la restauración del poder de Rusia en los conflictos internacionales que le ha permitido transitar de una ‘potencia regional’ a ‘mundial’. El Kremlin ha tenido contrato de alquiler de la base de Tartus por otros 49 años y se hizo con otra en Hameimim. Aplicar las Enseñanzas de Primakov para un orden ‘post-occidental’ ha sido una de las claves de este éxito.

 Grandes perdedores

Bashar al-Assad: Los planes para el presidente sirio de la Casa Blanca (experta en derrocar y asesinar a mandatarios de otros países) cambiaron varias veces. El primero fue acabar con él, como hizo con Sadam Husein, Slobodan Milošević o el coronel Gadafi. Pero Barack Obama se negó por tres motivos:

  1. a) Su prioridad fue firmar con Irán un acuerdo nuclear para evitar que este país usara la temida bomba;
  2. b) No consiguió una alternativa viable a Al-Assad;
  3. c) Era más beneficioso para EEUU e Israel mantener al presidente sirio en el poder que eliminarlo, la misma táctica que se usó con Saddam Husein entre 1991 y 2003.

De esta manera, EEUU no sólo dividía a los actores del conflicto en los ‘pro-Assad’ y los ‘anti-Assad’ (mezclando a millones de ciudadanos críticos al régimen con terroristas exportados y creando un pantano para defensores y opositores), sino que también prolongó la destrucción social y material de Siria hasta lograr que este país fuera incapaz de levantar cabeza en décadas, cuando el problema era, y sigue siendo, el sistema capitalista-dictatorial- tribal-sectario en sí mismo, y no su representante. (...)

Irán: La salida de Al-Assad del poder pondría fin a las pocas opciones que tiene la República Islámica de mantener alguna influencia en Siria, para meter el dedo en el ojo de Israel. Hafez al-Assad, padre del actual presidente, se unió a los ayatolás en 1980 para luchar juntos contra dos enemigos comunes: Saddam Husein y Yaser Arafat. Pero, a pesar de gastar entre 20 y 30 mil millones de dólares en la guerra de Siria (datos de Heshmat Falahat, miembro de la Comisión de Exteriores del Parlamento iraní) y de perder a cientos de hombres y numerosos comandantes, Teherán no ha alcanzado sus dos propósitos: a) Disuadir a Israel en sus ataques a Irán y asesinar a sus dirigentes; y b) devolver Jerusalén al islam. Y ahora, que empieza el reparto de Siria, todos los actores -a pesar de sus antagonismos- coinciden en un punto: Irán debe marcharse; y ésta es la principal condición que ponen las petromonarquías de Golfo Pérsico para invertir en la reconstrucción de devastada nación. El ataque estadounidense del 25 de febrero a las posiciones de Irán en Siria, con el que Joe Biden se estrenó, indica que el nuevo residente de la Casa Blanca aplicará la política de mano dura contra la República Islámica en Irán, Siria y Líbano.

Turquía: ha instalado una base militar en Idlib, y es poco probable que desaloje esta provincia. Hubiera sido una gran ganancia si no fuera por la ruina económica que ha supuesto la guerra para las arcas públicas de Ankara o porque los grupos terroristas a los que ha patrocinado en Siria ya cuentan con base (autónoma) en suelo turco. Recep Tayyip Erdoğan no logró que la OTAN derrocara a Al-Assad (la muerte del pequeño Alan Kurdi fue su último intento), y ahora tendría que aguantar un enclave kurdo en Siria.

¿Por qué la guerra se ha alargado tantos años?

  • ‘No hay más de cinco notas musicales, sin embargo, sus diferentes combinaciones pueden crear melodías únicas’, decía Sun Tzui. Los cambios de alianza entre los actores de esta guerra han impedido crear bloques antagónicos (como los que se formaban durante la Guerra Fría). Turquía, por ejemplo, se unió a Arabia Saudí, Qatar y Emiratos para desalojar a Al-Assad del poder, pero los abandonó para acercarse a Rusia, mientras se suicidaba en tierras sirias.
  • Los actores no han conseguido ni imponer su voluntad a los demás ni establecer un orden consensuado.
  • La ausencia de una alineación completa entre los intereses de los países aliados, como Irán y Rusia. Que Israel haya podido lanzar unos 200 ataques mortales sobre los grupos patrocinados por Teherán en Siria, estando el cielo del país bajo el control ruso, ha mosqueado bastante a los ayatolás.
  • La cuestión kurda es un gran pretexto para llevar la guerra a un callejón sin salida. Los kurdos empezaron a luchar contra Al-Assad, bajo el favor de EEUU, pero tuvieron que pedir ayuda a Damasco cuando Donald Trump les abandonó invitando a su ‘amigo’ Erdogan a que diese un paseo con sus tanques por el norte de Siria matando kurdos. La única solución en estas circunstancias es que las minorías étnicas gocen de autonomía dentro de un sistema federal en los estados donde habitan.
  • Por ser un gran mercado de armas: la CIA ha transferido todo tipo de artefactos a los ‘rebeldes’ sirios por un valor de mil millones de dólares. Otros proveedores de los grupos terroristas han sido Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Croacia, Israel y Jordania. Por su parte, Rusia, no sólo aumentó la venta de sus armas al gobierno de Al-Assad sino también consiguió un nuevo cliente, Turquía, el socio de la OTAN, provocando un profundo conflicto en el seno de la Alianza.
  • La ausencia de un movimiento internacional contra las guerras, sin duda, es otro motivo de la continuidad de la tragedia de la nación siria.

De los 20 propósitos iniciales que tuvo Kremlin en su intervención en Siria, ha conseguido renovar el contrato de alquiler de la base de Tartus por otros 49 años, y hacerse con otra en Hameimim. Aplicar las Enseñanzas de Primakov para un orden "post-occidental" ha sido una de las calves de este éxito."                      (Nazanín Armanian, Público, 28/03/21)

18.6.11

"El otoño europeo se produce porque, a pesar de disponer de todo lo que los árabes están descubriendo ahora, el sistema ofrece signos de agotamiento"

"La movilización de la plaza Tahrir, en El Cairo, y las de la plaza de Cataluña, en Barcelona, y la Puerta del Sol, en Madrid. Ambos movimientos se asemejan, especialmente en su descontento con los políticos y los partidos tradicionales. A partir de ahí todo es diferente, en sus causas y en sus perspectivas. (...)

El movimiento árabe es el comienzo de una nueva época democrática. El movimiento europeo es el fin de una época, de un modelo exitoso, aunque insatisfactorio. Por eso, si se habla de primavera en Egipto, en las dos plazas españolas cabría hablar de otoño. (...)

El otoño europeo se produce porque, a pesar de disponer de todo lo que los árabes están descubriendo ahora, el sistema ofrece signos de agotamiento. Se ha terminado el maridaje que hace siglos permitió a Europa unir la democracia política con el crecimiento económico y la justicia social.

El crecimiento económico encuentra barreras de signo ecológico para su desarrollo y ha dejado de generar empleo, sobre todo para los jóvenes; el Estado de bienestar se ve estrangulado a causa de las limitaciones fiscales, que impiden la ampliación de los servicios públicos a los jóvenes de hoy. Aparte de eso, los partidos han dejado de representar alternativas. (...)

La primavera árabe es el resultado de la falta de legitimidad de la política; el otoño europeo es la consecuencia de la falta de imaginación de los políticos.

La imaginación árabe se limita a la búsqueda de la democracia que Europa ya posee. Por tal razón, es una primavera con la posibilidad de llegar al modesto verano de una nueva constitución que permita organizar partidos, separar los negocios públicos de los privados y hasta detener a los políticos corruptos, elegir presidentes, alcanzar la libertad de imprenta y la independencia de los poderes legislativo y judicial. Todo lo que Europa ya tiene. (...)

En Egipto se quería derribar a Mubarak y elegir un nuevo presidente. En Europa, los indignados

quieren derribar a los actuales gobernantes, pero no quieren colocar a la oposición en su lugar. Rechazan el presente, pero carecen de certezas sobre el futuro. El mundo árabe vive una primavera porque el verano al que aspira es el presente de Europa, que se está agotando.

Por tal razón, lo que a Europa se le presenta por delante es la posibilidad de un invierno.

El optimismo de la primavera en los países árabes proviene de la modestia de propósitos realizables; el pesimismo en Europa proviene de la imposibilidad de ir más allá de lo que ya se ha hecho.

El gran desafío para transformar el otoño en una primavera es idear alternativas viables para una nueva época. No limitándose a repetir experiencias, a copiar proyectos ya puestos a prueba, como lo que intentan los jóvenes árabes. En Europa se trata de inventar un nuevo modelo.

Los jóvenes árabes miran hacia tierras europeas, los españoles miran hacia el futuro. Eso exige un cambio mucho más profundo que el que conduce de la dictadura a la democracia, o del capitalismo al socialismo.

El desafío europeo consiste en imaginar una nueva civilización, que vaya más allá de la industrial, más allá del PIB, en pos de un nuevo concepto de riqueza, de consumo material y privado, en pos del bienestar público e inmaterial. En lugar de más coches, más tiempo libre, sin depredación ambiental. Salir de la globalización excluyente en pos de una internacionalización incluyente.

La motivación de los jóvenes árabes es política, la de los españoles es moral. (...)

Los jóvenes de Tahrir desean un mundo diferente al de sus padres. No se sabe si lo que los indignados españoles desean es un mundo diferente al de sus padres o los privilegios de los que estos gozaron gracias a la euforia del maridaje entre crecimiento económico, democracia y justicia social, que les facilitó el bienestar, un alto consumo y hasta la solidaridad con los inmigrantes. (...)

Es en la plaza de Cataluña o en la Puerta del Sol donde está lo más difícil, pues es de ahí de donde podrá salir realmente lo nuevo, porque el verano árabe es el verano del año pasado y solo después de que pase el otoño podrá llegar el verano del próximo año. (...)

En la plaza Tahrir había una consigna -"¡Fuera Mubarak!"-, en la plaza de Cataluña o en la Puerta del Sol vemos diversos grupos, debatiendo temas diferentes, indignados, aunque sin una propuesta aglutinadora todavía. Todos unidos en el descontento.

Pero ¿cuántos aceptarán el decrecimiento para mantener el equilibrio ecológico? ¿La reducción de la jornada de trabajo con más tiempo libre y pleno empleo, aunque con menores salarios? ¿La solidaridad con los inmigrantes a costa de reducir los beneficios sociales? ¿La garantía de estabilidad monetaria y equilibrio fiscal a cambio de la reforma de la Seguridad Social?". (CRISTOVAM BUARQUE: La primavera y el otoño. El País, 08/06/2011, p. 27)

26.2.11

"En las zonas liberadas se crean comités vecinales que han empezado a organizar sin demora la vida cotidiana de los habitantes"

"La seguridad es solo uno de los muchos ámbitos en los que los detractores de Gadafi están muy atentos estos días para asegurarse de que mantienen controladas las ciudades que han tomado bajo su dominio.

Son simultáneamente guardianes de la revuelta y gestores de las ciudades de las que van logrando expulsar a los leales al presidente.

Todo en la ciudad de Tobruk lo controla el comité popular. Se ha creado uno por cada zona liberada, explica uno de sus miembros, Mohamed Salah, y precisa que también existe "uno para cada cometido: reparto de alimentos; medicinas y vigilancia".

Salah confía en que pronto se nombre a un responsable de zona que ayude a coordinar la ayuda con los consejos de otras poblaciones.

La ayuda va llegando con lentitud, pero llega y es necesario distribuirla equitativamente entre todos. También reciben dinero en forma de donaciones en la sede del comité, en la plaza central de Tobruk.

El reparto de víveres o medicinas no es problema para un pueblo acostumbrado a vivir en comunidad a pesar de los esfuerzos del régimen por mantenerle en reinos de taifas. Gadafi se inventó la yamahiriya, una especie de república de las masas. (...)

Sin embargo, su pueblo, ese al que Gadafi llamó "ratas" y "drogadictos" en uno de sus discursos por televisión, ese al que mantiene bajo su batuta desde hace casi 42 años, ha tomado el control de la situación y establecido un orden que sorprende incluso a los foráneos. "En los 14 años que llevo trabajando en zonas de emergencia nunca había visto algo así.

La rapidez con la que se han organizado para hacer llegar la ayuda humanitaria desde la frontera, la distribución, el trabajo en equipo... es sinceramente impresionante", señalaba Peter Bouckaert, enviado especial de la ONG Human Rights Watch a este conflicto.

Desde el miércoles los bancos también funcionan. Abren unas horas para dar servicio a los ciudadanos y permitir que puedan sacar unos 200 dinares "como máximo", señala Salah, miembro del comité popular de Tobruk.

Es una cantidad que les permite llevar una vida casi normal. Con el dinero que trajeron de Bengasi los del comité popular de los rebeldes esperan aguantar al menos dos o tres meses. (...)

Jueces y abogados, que han estado en la vanguardia de la revuelta en Libia, participan también en la gestión cotidiana a través de los comités. Y eso incluye por ejemplo dirigir el tráfico con la toga puesta, tarea en la que también se implican ciudadanos de a pie.

Estos comités recién creados se reúnen para tratar asuntos de seguridad, negociar con el Ejército o discutir sobre cómo lograr que los trabadores regresen a sus puestos." (El País, 26/02/2011)

23.2.11

"Los Hermanos Musulmanes, como los militares, aceptan la hegemonía de los EEUU en la región y la paz con Israel en los términos actuales"

"El Egipto de Nasser disponía de un sistema económico y social ciertamente criticable, pero coherente. Nasser apostó por la industrialización para salir de la especialización internacional colonial, que confinaba al país en la tarea de exportar algodón.

Ese sistema logró asegurar una buena distribución de los ingresos a favor de las clases medias, pero sin pauperizar a las calases populares.

Esta página de la historia egipcia pasó como consecuencia de las agresiones militares de 1956 y 1967, que movilizaron a Israel. Sadat y más aún Mubarak han trabajado para el desmantelamiento del sistema productivo egipcio, substituyéndolo por un sistema de todo punto incoherente, fundado exclusivamente en la búsqueda de rentabilidad.

Las tasas de crecimiento egipcias, supuestamente altas e invariablemente celebradas desde hace 30 años por el Banco Mundial, carecen totalmente de significado. Es polvo en los ojos. El crecimiento egipcio es muy vulnerable, dependiente del mercado exterior y del flujo de capitales petroleros procedentes de los países rentistas del Golfo.

Con la crisis del sistema mundial, esa vulnerabilidad se ha manifestado con un brutal estancamiento. Aquel crecimiento vino acompañado de un increíble incremento de las desigualdades y de un desempleo espantoso que castiga a la mayoría de los jóvenes.

Una situación verdaderamente explosiva, que ha terminado por estallar. Lo que a partir de ahora, y más allá de las iniciales reivindicaciones de finalización del régimen e instauración de las libertades públicas, va a significar una batalla política." (...)

Los Hermanos Musulmanes nunca han sido moderados. No se trata de un movimiento religioso, sino de un movimiento político que se sirve de la religión. Desde su fundación, en 1920, por los británicos y por la monarquía, ese movimiento ha desempeñado un papel activo de agente anticomunista, antiprogresista, antidemocrático. Es la razón de ser de los Hermanos Musulmanes, y la reivindican.

Declaran abiertamente: si ganan unas elecciones, serán las últimas, porque el régimen electoral sería un régimen occidental importado, contrario a la naturaleza islámica. En ese aspecto, no han cambiado nada. En realidad, el Islam político ha sido siempre sostenido por los EEUU. Durante la guerra contra la Unión Soviética, los EEUU presentaban a los talibanes afganos como a héroes de la libertad.

Cuando los talibanes cerraron las escuelas para chicas que habían creado los comunistas afganos, ¡no faltaron en los EEUU movimientos feministas que explicaban que había que respetar las "tradiciones" de ese país! Eso revela un doble juego: por un lado, el apoyo; por el otro, la instrumentalización de los excesos característicos de los fundamentalistas para alimentar el rechazo de los inmigrados y justificar las agresiones militares.

Conformado a esa estrategia, el régimen de Mubarak jamás luchó contra el Islam político. Al contrario: lo que hizo fue integrarlo a su sistema político.

¿Podría decirse que Mubarak ha subcontratado la sociedad egipcia a los Hermanos Musulmanes?

¡Absolutamente! Les ha confiado tres instituciones fundamentales: la justicia, la educación y la televisión. Pero el régimen militar quiere conservar para sí mismo la dirección, reivindicada asimismo por los Hermanos Musulmanes.

Los EEUU utilizan ese conflicto menor en el seno de la alianza entre militares e islamistas para asegurarse la docilidad de unos y otros.

Lo esencial es que todos aceptan el capitalismo tal cual es. Los Hermanos Musulmanes jamás han pensado seriamente en cambiar las cosas. Por lo demás, durante las grandes huelgas obreras de 2007-2008, sus parlamentarios votaron con el gobierno contra los huelguistas.

Frente a las luchas de los campesinos expulsados de sus tierras por los grandes propietarios rentistas, los Hermanos Musulmanes toman partido contra el movimiento campesino. Para ellos, la propiedad privada, la libre empresa y el beneficio son cosas sagradas.

¿Y qué perspectivas tienen para el conjunto del Oriente Medio?

Unas perspectivas harto dóciles. Los Hermanos Musulmanes, como los militares, aceptan la hegemonía de los EEUU en la región y la paz con Israel en los términos actuales. Unos y otros hacen gala de esta complacencia que permite a Israel proseguir la colonización de lo que resta de Palestina." (Sin Permiso, 13/02/2011, citando a ' La revolución popular en Egipto'. Entrevista Samir Amin)

11.2.11

"Los egipcios han cambiado el mundo" (Barack Obama)



"Egipto se dirige hacia un modelo de régimen pluralista"

El problema de la revolución en Egipto —y en Túnez—, piensa Ben Ami, es que carece de un líder claro, lo que da una cierta ventaja al régimen, porque le permite intentar convencer a Occidente de los peligros de la situación y agitar el miedo, por ejemplo, a los Hermanos Musulmanes, a los que compara, mutatis mutandi, con el Partido Comunista en la España de Franco.

"Son, sin duda, dentro del espectro de la oposición, la entidad mejor organizada, el tipo de partidos que funcionan bien bajo dictaduras. Habrá que ver su peso real en una elecciones y, luego, tal vez, pueden ser arrollados por la nueva situación".

Una situación, explica, que por un lado tiene esta aura de modernidad que le da la utilización de Internet y las redes sociales, pero por otro tiene un componente antioccidental importante.

"Occidente tiene un problema con lo que está ocurriendo en el mundo árabe, porque el mensaje implícito que transmite a los ciudadanos de estos países es que no tiene ningún problema con las dictaduras si dan estabilidad y solo son abandonadas cuando se produce derramamiento de sangre. Un mensaje de escaso contenido moral".

Ben Ami considera que Occidente cometió un error al rechazar contundentemente los acuerdos de La Meca entre Hamás y Fatah, entre el estamento laico y el islamista.

"Pienso que representaba el paradigma del futuro de los regímenes árabes; la captación, la creación de plataformas conjuntas con las distintas sensibilidades de cada país, que es lo que va a ocurrir ahora en Egipto: plataformas conjuntas donde los grupos tendrán un 20%, un 30%". (SHLOMO BEN AMI (Exministro de Exteriores israelí): "Egipto se dirige hacia un modelo de régimen pluralista". El País, 10/02/2011, p. 5)

"Por una parte, tenemos regímenes desgastados por la edad, la enfermedad y el vicio, pero capaces de una gran violencia, y por otra, unos pueblos pisoteados que se debaten en la miseria.

Entre los dos, un vacío espantoso que ha sido ocupado poco a poco por los islamistas y por organizaciones mafiosas (ligadas al poder de los islamistas) que prometen el paraíso. Los partidos de oposición democráticos tolerados proporcionan la fachada democrática de las dictaduras y los rebeldes han sido obligados a exiliarse en Europa.

Por lo que a mí respecta, soy pesimista: sin una sociedad civil organizada y decidida, sin el apoyo activo de los demócratas de todo el mundo, los poderes actuales y los islamistas van a aprovecharse de la rabia de los pueblos y a adueñarse de la apuesta.

El clan de los dictadores y la internacional islamista se van a movilizar para vencer e imponerse a los pueblos y esta vez los islamistas estarán en primer plano. Por eso debemos ganar esta batalla. El asunto no es solamente un asunto árabe, es mundial". (BOUALEM SANSAL (ARGELIA) "Soy pesimista". El País, 11/02/2011, p. 8)

"Un grupo de activistas y 'blogueros' egipcios promovió en las redes sociales y en la calle la revolución que ha acabado con la dictadura de Hosni Mubarak.

Lejos de eso, la revolución egipcia se ha gestado durante el último año en las calles y en las casas; a través de Facebook o de bitácoras virtuales, pero también en los cafés donde muchos de los que ahora celebran fumando una pipa de agua el fin del régimen, han discutido cómo llevar a cabo sus pequeñas conquistas. (...)

Los días de la protesta pasaban y hacía falta pensar en unas demandas concretas que no permitieran que lo que el pueblo pedía se disolviera en el camino que iba de las sedes de los partidos políticos al despacho del nuevo vicepresidente Omar Suleimán.

Los que habían sacado a la gente a las calles querían dejar claro cuáles eran exactamente sus pretensiones y para eso alguien debía ponerse al frente. La mejor forma era creando una plataforma lo más heterogénea posible y a la que se podrían adherir nuevos miembros.

El número definitivo fue de 14 personas de todo signo ideológico pero, en cualquier caso, jóvenes que llevaban más de un año gestando su revolución en la retaguardia. "Carteles, manifestaciones, recogidas de firmas. Tomamos la iniciativa hace ya muchos meses", explica la doctora Sally Moore.

"El 25 fue nuestro día pero detrás había un trabajo que desde Internet fuimos expandiendo poco a poco", señala. (...)

Horas antes de que Mubarak diera su último discurso como presidente, la plataforma de los Jóvenes del 25 de Enero se reunía en el Sindicato de Periodistas con algunos líderes políticos para perfilar una serie de demandas.

En un pequeño despacho del cuarto piso, a puerta cerrada, una acalorada discusión decidía la hoja de ruta que tendrían los guías de la transición.

Mohamed el Beltegy, ex parlamentario de los Hermanos Musulmanes y uno de los opositores que se había reunido con Suleimán, estaba presente. También se encontraban en aquel cuarto el ex parlamentario Osama el Ghazaly y el sexagenario líder del movimiento Kifaya (Basta), George Isaak.

Todos tuvieron que esperar a que los jóvenes que les habían guiado en esta revolución tomaran una decisión que se adoptó en cónclave y con una votación democrática.

Momentos después comparecían juntos en una rueda de prensa en la que pedían el fin de la ley de emergencia, la formación de un consejo presidencial y de un Gobierno de amplia base, la disolución del Parlamento y la creación de un comité que enmiende o redacte una nueva Constitución.

También reclamaron que se asegurase la libertad de prensa y de formación de partidos políticos.

Algo que facilitará que ellos mismos, como ya han planeado, se conviertan en una nueva formación. Esta coalición exige además una investigación de la corrupción endémica que sufre el país y juzgar a los responsables de la muerte de más de 300 manifestantes.

Por la cabeza de Sally Moore pasaban ayer la incredulidad, la emoción y la esperanza. "La primera de nuestras demandas se ha cumplido al marcharse Mubarak, pero aún nos queda un largo camino por delante", explicaba." (El País, 13/02/2011, p. 4/5)

"Probablemente el cambio al que Obama se refirió en su declaración tras la caída de Mubarak sea precisamente ese: que el mundo deja de moverse en función de los intereses de Estados Unidos o de cualquier otro.

Quizá la única estrategia factible en estos momentos es la de aceptar elegantemente lo que cada pueblo decida. "Estados Unidos no tendrá más remedio que aceptar el resultado de unas futuras elecciones en Egipto, tanto si le gusta como si no le gusta; no hay otra alternativa", afirma el veterano diplomático Nicholas Burns, ahora profesor en la universidad de Harvard.

¿Es este, por tanto, el comienzo de una nueva era democrática o una ilusión infantil que se desvanecerá en unas semanas? Nadie lo sabe. Como pocas veces ocurre en la historia, la revolución egipcia ha abierto un escenario impredecible." (El País, 13/02/2011, p. 7)

"Pregunta. ¿Cuajará la revolución que vive el mundo árabe?

Respuesta. Es la primera revolución que no resulta de la manipulación de un liderazgo. ¿Cómo va a terminar? Esa es otra cuestión. El mundo no ha reaccionado con la apertura que merecía un acto como este. Y ha sido por miedo: la angustia nunca da buenos resultados, ni en política ni en música.

P. ¿Se refiere, sin citarlo, también al miedo de Israel?

R. Lo cito sin problema. Sobre todo Israel, sí. Es una oportunidad histórica para demostrar si quiere ser parte de los estados de Oriente Próximo. Si no, quedará siempre como un cuerpo extraño. Para Israel la única seguridad que vale es su aceptación por parte del resto de estados vecinos. Debe tener el coraje de demostrar que ve esta revolución como algo extremadamente positivo." (DANIEL BARENBOIM: La música es filosofía y deporte". El País, 23/02/2011, p. 36)

"Luego está el hecho de que la revolución egipcia no es el resultado de una mera movilización política, sino la expresión de una reacción telúrica de la conciencia, esta vez árabe, ante el acontecimiento simbólico provocado por el joven tunecino Mohamed Buazzizi, que ha hecho vibrar a las masas egipcias más que la opresión impuesta a los iraquíes o a los palestinos.

¿No prefirió inmolarse antes que seguir sufriendo la humillación que todos los ciudadanos árabes sufren bajo la dictadura de dirigentes árabes? Esto es lo que inflamó la calle egipcia y eso significa, antes que nada, que hay todavía un sentimiento de solidaridad panárabe que ni el nacionalismo mezquino de los dirigentes ni el islamismo obtuso y totalitario de los integristas han logrado sofocar esos últimos 30 años.

Pero a pesar de que en ciertas manifestaciones se vieran retratos de Nasser, ese espíritu no implica un retorno al viejo nacionalismo árabe, porque lo que emergió con la revolución de la plaza Tahrir es una nueva generación de egipcios más decidida, menos ideologizada y más realista que las del pasado. Una generación más concernida por la extensión universal de las libertades democráticas que por la exportación de un modelo revolucionario.

El mundo árabe debe recomponerse a través de este sistema de valores. Y no es casualidad que en todas partes -en Túnez, en Yemen, en Argelia, en Marruecos, en Jordania, en Palestina, en la península Arábiga- sea la misma generación la que ha cogido por sorpresa a las viejas oposiciones, notablemente debilitadas por los regímenes dictatoriales.

Esta revolución árabe que muchos egipcios desean ansiosamente debe surgir de las profundidades de las mismas sociedades afectadas, y no ser exportada, como en los años cincuenta del siglo pasado, en la época del nasserismo.

Si estos últimos 30 años han sido testigo de la conversión de Egipto en una sucursal de la estrategia elaborada por Washington, Riad y Tel Aviv, hemos visto al contrario a Irán erigirse en ejemplo regional y, más recientemente, a Turquía, especialmente sobre el conflicto israelo-palestino. Otra prueba de que cuando Egipto está ausente, ninguna otra nación es capaz de darle al mundo árabe una voz significativa.

Pero lo que aquí también llama la atención es el realismo con que se percibe esta cuestión en los debates: la dictadura, de Sadat a Mubarak, tuvo al menos el mérito de situar el conflicto israelo-palestino en el terreno de la paz y no de la guerra. Ninguna voz importante se alza hoy para cuestionar esta paz con el Estado hebreo. Es un logro.

En cambio, lo novedoso es la idea de que Egipto debe reencontrar sus márgenes de maniobra diplomáticos y mostrarse más firme en la resolución pacífica de este conflicto. Y, en este punto, la actitud de Israel será decisiva. Si prevalece el realismo en Tel Aviv, la paz tendrá posibilidades, si no, muchos temen no poder controlar la reacción de la opinión pública egipcia.

Por último, se planteará también la cuestión de un eje de las democracias árabes. Egipto volverá a encontrarse, bajo unas nuevas condiciones, con el viejo conflicto por el liderazgo que, en la época de Nasser, le opuso a su principal competidor en la escena árabe: Arabia Saudí. Y esta es la gran incógnita. " (SAMI NAÏR: El gran retorno de Egipto. El País, 10/03/2011, p. 27)