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5.8.21

Sobre la carne... El problema es la megaindustria cárnica... Es necesaria una reestructuración de la producción de carne que proteja el medio ambiente y favorezca a los pequeños productores... España no tiene nada que perder en este proceso de cambios de hábitos de consumo compatibles con el medio ambiente, muy al contrario, reforzaría un sector primario, donde somos líderes europeos, que nos permitiría luchar contra la España vaciada

 "El nivel de discusión que se observa en nuestro país es meramente tabernario, de muy poca enjundia, típico de países cuya calidad democrática es pésima. Escuchar las ayusadas, y ver cómo no tan sólo su líder Casado, sino también Sánchez se aplican a imitarla produce grima. 

Lo último, la cascada de reacciones ante unas declaraciones ponderadas del ministro de Consumo, Alberto Garzón. En ellas, Garzón alertaba contra el consumo masivo de carne, especialmente de carne roja, y proponía la necesidad de tomar las medidas correctoras, exactamente como propone Europa, reclama la OMS o piden nutricionistas y pediatras. Además, Garzón proponía favorecer una ganadería extensiva frente a aquella intensiva, dominante en nuestro país. 

Pues hete aquí, en Españistán, no hay tutía, entre las fotos de los filetones que se tomaban ciertos políticos, en nombre de la libertad “a lo Aznar”, ¡quién es usted para decirme los vasos de vino que puedo tomar!, y el chascarrillo del chuletón al punto de Sánchez, aquí paz y después gloria. La evidencia es abrumadora, sin matices, en la forma y en el fondo, a favor de los argumentos de Garzón, frente a los chascarrillos de tasca de bar.

 Los chascarrillos son todavía más sonrojantes cuando uno, en este caso el presidente del gobierno, parece que no se ha leído el Informe España 2050 de su propio Gobierno. En su página 190 se señala: "Será igualmente necesario reducir el consumo de ciertas materias primas y productos (...) el consumo de carne de la población española es entre dos y cinco veces superior al recomendable". 

Tal como señala la ONU en su programa Actúa Ahora, Act Now, comer menos carne, especialmente roja, ayuda a ahorrar agua y reduce las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global (véase https://www.un.org/es/actnow/about).

 El objetivo número 12 de la ONU para un desarrollo adecuado, consiste en garantizar modalidades de producción y consumo sostenibles, entre ellas en la alimentación. Como datos destacables, tal como señala la propia ONU, “si bien los impactos ambientales más graves en los alimentos se producen en la fase de producción (agricultura y procesamiento de alimentos), los hogares influyen en estos impactos a través de sus hábitos y elecciones dietéticas.

 Esto, en consecuencia, afecta el medio ambiente a través del consumo de energía relacionada con los alimentos y la generación de residuos. Dos mil millones de personas en todo el mundo tienen sobrepeso o son obesas. La degradación de la tierra, la disminución de la fertilidad del suelo, el uso insostenible del agua, la sobrepesca y la degradación del medio marino están disminuyendo la capacidad de la base de recursos naturales para suministrar alimentos. 

El sector de la alimentación representa alrededor del 30% del consumo total de energía en el mundo y un 22% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero”. Y entre las metas para alcanzar este objetivo número 12, señala específicamente, “De aquí a 2030, asegurar que las personas de todo el mundo tengan la información y los conocimientos pertinentes para el desarrollo sostenible y los estilos de vida en armonía con la naturaleza”. (...)

Pero el consumo excesivo de carne, como es el caso de nuestro país, no solo es un problema de que el coste en emisiones de producir proteínas sea muy alto, que lo es, sino también de salud pública. El consumo de carne procesada y roja aumenta el riesgo de cáncer, especialmente como propagador de metástasis. Pero da igual, como quien puso de manifiesto todos estos y cada uno de los problemas es un “social comunista”, leña al mono que es de goma. ¡Qué nivel! Seguro que si la ocurrencia procediera de esa luz de la sabiduría llamada Isabel Díaz Ayuso, esos mismo hubiesen loado la apertura de mentes de la susodicha.

Proyecto Inherit: mucho que ganar

Las palabras de Garzón ya han sido asumidas en otros lares de nuestra querida Europa por gobiernos de ideología distinta. Porque lo que es cierto, lo es en Madrid, en Tombuctú, o en Laponia. Y también se han financiado distintos proyectos como Inherit (https://www.inherit.eu/) que lanzaron propuestas a favor de un modelo de vida, movilidad y consumo sostenible con el medio ambiente. Por lo que se ve, aquí, los de los chascarrillos o no saben de nada, muy probable, o se la bufa todo en pos de maximizar el número de votantes.

Respecto al consumo, Inherit afirma “Nuestros sistemas de producción masiva de alimentos (agricultura industrial a gran escala) ofrecen productos de bajo coste a un alto precio para la naturaleza, los animales y la salud humana (y se cobran su precio a los agricultores locales). La agricultura excesiva afecta a las funciones del suelo y disminuye el valor nutricional de los alimentos que consumimos, mientras que el consumo excesivo de carne procesada y roja puede provocar cáncer y perjudica al medio ambiente.

 La proliferación de la comida rápida y barata, así como la forma en que nos movemos y vivimos, está contribuyendo directamente al aumento de las tasas de obesidad y los casos de diabetes 2. El consorcio INHERIT está investigando estas alarmantes tendencias e identificando puntos de inflexión que podrían cambiar a mejor los comportamientos de consumo… Inherit aspira a presentar escenarios más sostenibles para modificar esta ecuación”.

Lo más increíble es que al final la propuesta de Alberto Garzón, a favor especialmente de una ganadería y agricultura extensiva, beneficiaría enormemente a los agricultores y ganaderos españoles, especialmente en aquellos productos protegidos por una denominación de origen. España no tiene nada que perder en este proceso de cambios de hábitos de consumo compatibles con el medio ambiente, muy al contrario, reforzaría un sector primario, donde somos líderes europeos, que nos permitiría luchar contra la España vaciada. Pero, da igual.

El problema, la megaindustria cárnica

Hay además una razón de fondo sobre la necesidad de disminuir y vigilar el consumo de carne actual, así como promover la ganadería extensiva: el papel de las inmensas plantas de procesado de carne como uno de los factores detonantes de distintas plagas, entre ellas la Covid-19 o la gripe aviar.

 Esta es la tesis que sostiene Mike Davis, sociólogo e historiador estadounidense, en su libro “Llega el monstruo. Covid-19, gripe aviar y las plagas del capitalismo”, traducido al español por la editorial Capitán Swing en 2020 y totalmente recomendable para entender lo que está sucediendo, donde hizo ya allá por 2007 un pronóstico aterrador de la nueva amenaza global de catástrofes virales, entre ellas la pandemia.

 Dentro de los factores propagadores de estas catástrofes virales, Mike Davis señaló el papel de los grandes gigantes productores de carne por la alta densidad de animales que habían creado nuevas vías para la transmisión de la enfermedad a través de las formas de eliminación de residuos inadecuadas, del contacto directo o de la transmisión aérea. Las inmensas plantas de procesado de carne maximizan la acumulación de carga viral y la subsiguiente deriva antigénica. 

Hoy más que nunca es necesaria una reestructuración de la producción de carne que proteja el medio ambiente y favorezca a los pequeños productores, muchas veces absorbidos y fagocitados por las grandes industrias cárnicas. Como señala Davis, “resulta imperativo no permitir que las finanzas de la agroindustria desbanquen las prioridades mundiales de vigilancia de la pandemia y de bioseguridad humana”. Por eso resulta muy desoladora la actitud chusquera de ciertos políticos."                    (Juan Laborda, Vox Populi, 15/07/21)

4.6.21

Nestlé reconoce en un documento interno que más del 60% de sus productos no son saludables, y que algunas de las categorías de bebidas y alimentos que produce “nunca serán saludables por mucho que se renueven”... no lo son el 99% de los productos de confitería y helados... o sea, no lo son ninguno de sus chocolates... ¡glub!... o sea, los directivos de la empresa ya saben que producen productos malsanos

 "Nestlé, la compañía alimentaria más grande del mundo, reconoce en un documento interno que más del 60% de los productos que vende —desde chocolates y golosinas a cereales para el desayuno y helados— no cumplen con los criterios necesarios para ser saludables y que algunas de las categorías de bebidas y alimentos que produce “nunca serán saludables por mucho que se renueven”. 

La información, enviada a los directivos de la empresa suiza a principios de año, ha sido publicada este lunes por el diario Financial Times. Una portavoz de Nestlé España explica que la empresa “lleva años trabajando en la mejora constante de la composición nutricional de los productos para, entre otros, reducir significativamente las grasas saturadas, la sal y los azúcares”. Contactado por EL PAÍS, el Ministerio de Consumo no ha querido valorar por ahora la noticia.

 El análisis evalúa la mitad de los productos de Nestlé, dejando fuera los de nutrición infantil, comida para animales, café y nutrición médica. Así, el documento reconoce que tan solo el 37% de los alimentos y bebidas de la marca logran una calificación superior a 3,5 según el sistema de calificación de estrellas de Australia, un etiquetado nutricional que otorga a los alimentos más saludables cinco estrellas. La propia compañía considera que 3,5 supone “una definición reconocida de salud”, según dicho sistema, que utilizan organizaciones como la Fundación de Acceso a la Nutrición.

El 63% de los alimentos evaluados no alcanzan el nivel saludable, como tampoco lo hacen el 96% de las bebidas —sin contar el café― y el 99% de los productos de confitería y helados. Mientras, el 82% de las aguas y el 60% de los lácteos llegan a dicho nivel. “Hemos hecho mejoras importantes en nuestros productos, pero nuestra cartera todavía tiene carencias respecto a las definiciones de salud en un panorama donde la presión regulatoria y las demandas de los consumidores no dejan de crecer”, explica el documento, según el diario.

 El nutricionista Juan Revenga considera que estos datos no son una sorpresa: “Esto demuestra que los directivos de la empresa ya saben que producen productos malsanos. No es ya que no alcancen niveles de salud excelentes, sino que no son sanos. Esto debería poner de relieve cómo se las gastan estas multinacionales. Llama la atención la mala nota de las bebidas y los productos de confitería y helados, que son por los que la marca es más conocida. Pero también sorprende que el 18% de las aguas tampoco sean saludables”. (...)

Nestlé vende productos muy conocidos en diferentes categorías: chocolates como Kit Kat, Milkybar o Nestlé, helados como Maxibon o La Lechera, bebidas como Nesquik, Nescafé y Bonka, cereales para el desayuno como Chocapic o Fitness, y preparados y congelados como Maggi, Buitoni, Litoral o La Cocinera. También produce alimentación para animales domésticos. (...)

Por su parte, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha vuelto a reiterar este lunes su intención de prohibir la publicidad de alimentos insanos dirigidos a menores, sin entrar a valorar el informe de Nestlé. El responsable del departamento ha dicho que está en contra del patrocinio de Galletas Príncipe a la selección española de fútbol y ha añadido que “un caso de estas características lo que pone de relieve, una vez más, es la insuficiencia de la normativa actual” en materia de publicidad de alimentos dirigidos a menores. Por eso, ha apostado por prohibir anunciar los alimentos “perniciosos” para la salud de los menores, algo que está dispuesto a hacer por decreto si no hay un acuerdo con la industria."             (Miguel Ángel Medina, El País, 31/05/21)

2.6.17

"En Estados Unidos estamos padeciendo la mayor epidemia de opiáceos de la historia. Se mueren treinta y tres mil personas cada año a causa de los opiáceos"

"(Nora Volkow) Su trabajo ha sido fundamental para mostrar que la drogadicción es una enfermedad del cerebro humano. Ha sido pionera en el uso de técnicas de imaginería cerebral (RMN, SPECT, PET, etc.) para estudiar los efectos  de las drogas.

 Sus estudios han mostrado los cambios en el sistema dopaminérgico que afectan a las regiones del cerebro involucradas en la motivación, el impulso y el placer, así como la disminución de la dopamina en el cerebro que se da con la edad, entre otros hallazgos sobre la neurobiología de la obesidad o del trastorno por hiperactividad. (...)

Y, además, el sistema se está volviendo muy frío. Si tú llegas a la sala de urgencias y no tienes seguro médico te pueden rechazar. Ese es el extremo de la antimedicina. El horror. 

Tengo una duda: ¿por qué se han ido cambiando los conceptos de adicción, conductas adictivas, drogodependencias, toxicomanías…, ¿cuál es el término adecuado?

Bueno, se cambia constantemente. A mí me gusta referirme al término «adicción» porque claramente connota un estado de cierta severidad. Es el término que yo uso. El término de la American Psychiatric Association es «trastornos por sustancias de abuso». El problema es que si tú consumes, por ejemplo, con regularidad alcohol y lo puedes controlar, esto entraría en «trastornos por abuso de sustancias». 

Entonces, no se diferencia a la persona que es alcohólica de alguien que no tiene la enfermedad pero que, por circunstancias diversas, bebe más de la cuenta. De ahí que prefiera hablar de «adicción», ya que marca un estado de abuso severo y es donde la intervención del médico debe ser agresiva. La otra requiere de prevención para que el paciente no desarrolle la enfermedad. 

Antes se usaba el término «dependencia», pero yo lo he rechazado por la sencilla razón de que ha convertido el debate sobre las adicciones en algo muy confuso tanto para los médicos como para los pacientes, porque tradicionalmente en la neurociencia y en la farmacología existe claramente el principio del «síndrome de abstinencia» como un síndrome representando dependencia física de la droga. Entonces, la gente no hace distinción entre dependencia física y adicción. 

Por ejemplo, cuando lees artículos que señalan que el 50% de los pacientes que toman opiáceos se vuelven adictos no es cierto. Tienen una dependencia física que desaparece al cabo de pocos días de haber abandonado el tratamiento.

 Esta confusión provoca que muchos pacientes no quieran someterse a tratamientos con opiáceos por miedo a la adicción, cuando en verdad este tipo de tratamientos, por regla general, lo que provocan es una dependencia física muy fácil de controlar. De hecho, la dependencia física se produce con la mayoría de fármacos si hay una interrupción brusca del tratamiento.  (...)

No entiendo por qué debe considerarse un estigma, ya que cuando nos referimos a que una persona sufre una adicción es como cuando decimos que una persona sufre un cáncer o sufre una depresión.
Siguiendo con las consideraciones terminológicas, ¿qué te parecen las adicciones sin sustancias, como la adicción al móvil, adicción a las compras…? Es decir, ¿cómo ves el uso del término en estos contextos? 

Usamos el término de manera inadecuada. De hecho, a veces yo también digo «soy adicta al chocolate». A veces utilizamos el lenguaje de una manera extrema. Pero si planteamos si hay adicciones a conductas reforzadoras, la respuesta es sí, claro. Cuando alguien dice que es adicta a las compras o al móvil, por regla general no padece ninguna adicción. Es como cuando hablábamos del alcohol; alguien puede beber varias copas diariamente y no es un adicto. 

El adicto, ya sea a la comida, al alcohol o a las drogas, sigue un mismo patrón sintomatológico. Un consumo de la sustancia más allá de lo que quisiera o tenía previsto, la imposibilidad de controlarlo en el momento, la consistencia y sobre todo la obsesión, el pensamiento obsesivo de cómo y cuándo va a consumir la sustancia. 

¿A qué te refieres cuando dices que al mejorar los soportes sociales del adicto esto puede tener una repercusión clara a nivel morfológico?

Para responderte voy a cambiar la dirección de la pregunta. Lo que sucede es que sistemas estresantes te disminuyen la concentración de los receptores dopaminérgicos D2. Uno de los factores más negativos para el cerebro humano son situaciones sociales de mucho estrés como, por ejemplo, la carencia afectiva. 

 Tener a un niño o un adolescente sin contacto social ni empatía ni ningún cariño es altamente estresante. De ahí que hacer una intervención terapéutica de soporte social pueda conseguir que los receptores dopaminérgicos vuelvan a su estado normal. Cuanto más ocupados estén los receptores D2 y más tengamos, menos riesgo de entrar en una adicción.

Otra de tus luchas profesionales ha sido que las adicciones sean vistas más como una enfermedad que como un vicio.

Correcto. 

Sin embargo, en nuestra cultura, no sé si cristiana o católica, todavía son más vistas como vicios que como enfermedades. Debe de ser un trabajo arduo…

Sí, en muchos lugares del mundo. Es raro el país que no sea así. Por ejemplo, en Islandia las adicciones son una enfermedad, como la diabetes. Y nadie hace juicios de valor ni te recrimina si recaes, ni te expulsan de ningún programa. No hay estigma. Es muy impresionante ver un funcionamiento así. 

Para mí es obvio que las adicciones son enfermedades del cerebro. Podríamos decir que es en el momento en que las redes neuronales que nos motivan se vuelven inflexibles. En el momento en que se pierde la flexibilidad neuronal, te vuelves rígido y no puedes cambiar tus conductas. 

¿Y dónde quedaría el vicio católico? El pecado capital…

Yo no lo llamaría vicio. La persona adicta tiene la convicción de que si no toma la sustancia no va a sobrevivir. Es como estar privado de agua en situación extrema: el cerebro cambia completamente. Lo único que cuenta es conseguir agua porque si no no vas a sobrevivir y tu percepción cambia. Todo se reduce a ese objetivo inmediato. Entonces llamar a eso vicio… 

Lo mismo que decir que una persona que no puede controlar las ansias de comer es un vicioso de la comida… En fin… Tiene algo que ver con los pecados capitales, y cuando se escribieron no había ningún conocimiento de que se debieran a una patología. 

Muy buen apunte, ciertamente.

La referencia a los pecados capitales en las sociedades católicas te da un argumento, pero la realidad es que el mayor rechazo a las adicciones se ha producido en sociedades que no tienen nada de católicas. En países de Oriente se encarcela a las personas con adicciones. 

Sí, es percibido como una debilidad del carácter sin más…

Y que hay que castigar hasta el extremo. Por eso digo que va más allá de un problema religioso.(...)

 No entiendo por qué debe considerarse un estigma, ya que cuando nos referimos a que una persona sufre una adicción es como cuando decimos que una persona sufre un cáncer o sufre una depresión.

Siguiendo con las consideraciones terminológicas, ¿qué te parecen las adicciones sin sustancias, como la adicción al móvil, adicción a las compras…? Es decir, ¿cómo ves el uso del término en estos contextos? 

Usamos el término de manera inadecuada. De hecho, a veces yo también digo «soy adicta al chocolate». A veces utilizamos el lenguaje de una manera extrema. Pero si planteamos si hay adicciones a conductas reforzadoras, la respuesta es sí, claro. Cuando alguien dice que es adicta a las compras o al móvil, por regla general no padece ninguna adicción.

 Es como cuando hablábamos del alcohol; alguien puede beber varias copas diariamente y no es un adicto. El adicto, ya sea a la comida, al alcohol o a las drogas, sigue un mismo patrón sintomatológico. Un consumo de la sustancia más allá de lo que quisiera o tenía previsto, la imposibilidad de controlarlo en el momento, la consistencia y sobre todo la obsesión, el pensamiento obsesivo de cómo y cuándo va a consumir la sustancia. 

¿A qué te refieres cuando dices que al mejorar los soportes sociales del adicto esto puede tener una repercusión clara a nivel morfológico?

Para responderte voy a cambiar la dirección de la pregunta. Lo que sucede es que sistemas estresantes te disminuyen la concentración de los receptores dopaminérgicos D2. Uno de los factores más negativos para el cerebro humano son situaciones sociales de mucho estrés como, por ejemplo, la carencia afectiva.

 Tener a un niño o un adolescente sin contacto social ni empatía ni ningún cariño es altamente estresante. De ahí que hacer una intervención terapéutica de soporte social pueda conseguir que los receptores dopaminérgicos vuelvan a su estado normal. Cuanto más ocupados estén los receptores D2 y más tengamos, menos riesgo de entrar en una adicción.

Otra de tus luchas profesionales ha sido que las adicciones sean vistas más como una enfermedad que como un vicio.

Correcto. 

Sin embargo, en nuestra cultura, no sé si cristiana o católica, todavía son más vistas como vicios que como enfermedades. Debe de ser un trabajo arduo…

Sí, en muchos lugares del mundo. Es raro el país que no sea así. Por ejemplo, en Islandia las adicciones son una enfermedad, como la diabetes. Y nadie hace juicios de valor ni te recrimina si recaes, ni te expulsan de ningún programa. 

No hay estigma. Es muy impresionante ver un funcionamiento así. Para mí es obvio que las adicciones son enfermedades del cerebro. Podríamos decir que es en el momento en que las redes neuronales que nos motivan se vuelven inflexibles. En el momento en que se pierde la flexibilidad neuronal, te vuelves rígido y no puedes cambiar tus conductas. 

¿Y dónde quedaría el vicio católico? El pecado capital…

Yo no lo llamaría vicio. La persona adicta tiene la convicción de que si no toma la sustancia no va a sobrevivir. Es como estar privado de agua en situación extrema: el cerebro cambia completamente. Lo único que cuenta es conseguir agua porque si no no vas a sobrevivir y tu percepción cambia. Todo se reduce a ese objetivo inmediato. Entonces llamar a eso vicio… 

Lo mismo que decir que una persona que no puede controlar las ansias de comer es un vicioso de la comida… En fin… Tiene algo que ver con los pecados capitales, y cuando se escribieron no había ningún conocimiento de que se debieran a una patología. 

Muy buen apunte, ciertamente.

La referencia a los pecados capitales en las sociedades católicas te da un argumento, pero la realidad es que el mayor rechazo a las adicciones se ha producido en sociedades que no tienen nada de católicas. En países de Oriente se encarcela a las personas con adicciones. 

Sí, es percibido como una debilidad del carácter sin más…

Y que hay que castigar hasta el extremo. Por eso digo que va más allá de un problema religioso. 

Tu oposición a las sustancias que puedan ser fuente de adicciones es clara. El caso concreto de la marihuana, el cannabis… Es un debate inextinguible que crea todavía mucha controversia. En cualquier caso, tu postura me parece muy fiable por los argumentos que la sustentan. ¿Crees que contra el alcohol también se debería actuar de la misma manera que se ha hecho contra el tabaco?

Creo que las campañas contra el tabaco han sido mucho más contundentes que contra el alcohol. Como consecuencia de ello se han prevenido muchas muertes. El problema del alcoholismo es que muchas muertes se asocian a accidentes automovilísticos. Ha habido países que han conseguido disminuciones importantes de la mortalidad causada por el alcohol en las carreteras. Eso significa que hay medidas que sabemos que pueden ser muy útiles. 

 Otra medida que ha sido utilizada por muchos países es el aumento del precio del alcohol. Pero, claro, la industria del alcohol se resiste a esta medida, y hablamos de una industria poderosísima. Creo que se podría aumentar los impuestos sobre el alcohol. 

¿Serías partidaria de que se tomaran este tipo de medidas?

Yo sería partidaria de que se tomaran todo tipo de medidas que protegieran la vida de las personas que están influidas por el consumo excesivo del alcohol. 

En España, sin ir más lejos, las estadísticas señalan que un 79% de la población consume alcohol al menos una vez al año.

Pero el alcohol deviene un problema cuando se consume en exceso o se consume en situaciones de riesgo para uno mismo o para los demás, como en el caso de la conducción. Es ahí donde hay que intervenir. Cualquier estímulo reforzador que tengamos aumenta el consumo.

 Es así en el 100% de los casos. Por lo tanto, una de las maneras de atenuar el estímulo es aumentar el precio de las bebidas alcohólicas. Con esta medida proteges sobre todo a los jóvenes, que no tienen tanto poder adquisitivo y en los que la problemática del alcohol ligada a los accidentes de tráfico es altísima. 

La medida de aumento del precio ha funcionado en el tabaco. Hay cierta evidencia de que para gente que no puede dejar de fumar el cigarro electrónico es positivo. Aunque haya componentes químicos que no son beneficiosos, pero eso se puede mejorar.

En Holanda, por ejemplo, han vaciado las cárceles. El 95% de delitos estaban relacionados con el tráfico de drogas. Han convertido las cárceles en casas para refugiados. No sé si crees que la despenalización es una buena medida…

Hay dos conceptos. Una cosa es la despenalización y otra la descriminalización. Yo estoy por esta segunda opción. No encuentro bien que se penalice el consumo de drogas, pero, por otro lado, estoy a favor de encarcelar a las personas que se dedican al tráfico de drogas. La gente muere a causa de las drogas y me parece bien que se persiga a aquellos que hacen negocio con sustancias altamente mortíferas.

 Por ejemplo, ahora mismo en Estados Unidos estamos padeciendo la mayor epidemia de opiáceos de la historia. Se mueren treinta y tres mil personas cada año a causa de los opiáceos. Es decir, cada veinte minutos alguien muere por sobredosis. Uno de los estupefacientes que está emergiendo en el tráfico es el fentanilo. No solamente hablamos de heroína. Y el fentanilo es una droga muy poderosa y letal. 

Cuando alguien está traficando, está dañando directamente a otra persona. Así que he luchado mucho para que no se penalice al consumidor pero sí creo firmemente en que se debe penalizar al traficante.

¿Solo en el caso de los opiáceos y drogas duras o también en el caso del hachís o la marihuana?

Si estás haciendo negocio con drogas, sí. Porque el traficante puede decir, por ejemplo, yo no les vendo a adolescentes, pero les está vendiendo a otras personas que, a su vez, pueden vendérselo a menores. Y las drogas causan mucho daño.

¿Las drogas te parecen algo inherente al ser humano? 

Nuestro cerebro está diseñado para responder a estímulos reforzadores y también el cerebro del perro, del ratón o el del elefante. Es la manera en la que la biología se asegura de que activemos conductas que nos permitan sobrevivir. 

O sea, conseguir la comida nos motiva en ese sistema reforzador del placer. Hay drogas que también motivan ese sistema reforzador. Pero vemos actualmente en nuestras estructuras sociales que, si bien se pueden desarrollar conductas compulsivas con relación a la droga, también se pueden desarrollar con relación a otros estímulos, como es el consumo excesivo de comida, la ludopatía o los videojuegos a nivel extremo. 

Son conductas reforzadoras. Así que siempre habrá personas más vulnerables a este tipo de refuerzos, y afirmar que se puede erradicar la adicción en todos los ámbitos me parece un tanto utópico. 

¿Qué se está haciendo para erradicar la epidemia de opiáceos? Tengo entendido que ahora mismo en Estados Unidos pueden adquirirse opiáceos con una sola receta durante todo un mes.

Bueno, pienso que eso fue lo que abrió la puerta a la epidemia de opiáceos que estamos padeciendo. La manera tan poco restrictiva de recetar opiáceos. 

¿Y en qué poblaciones sucedió?

En todas. Hace quince años me empecé a dar cuenta de que se estaba disparando el consumo de opiáceos, sobre todo entre los adolescentes. Y me pareció rarísimo. Como estudiante de Medicina y psiquiatra nunca había visto ese consumo de opiáceos entre los adolescentes. Y el 11% estaban consumiendo un tipo de opiáceos prescrito contra el dolor. 

Y entonces ya pensé que estaba sucediendo algo dramático. En Estados Unidos hay doscientos cuarenta millones de prescripciones al año y te das cuenta de lo absurdo de estas prescripciones. Así que la medida propuesta fue que teníamos que educar mejor al médico en la prescripción de opiáceos, ya que se había pasado de la no prescripción por miedo a la adicción —y entonces a los pacientes con dolores severos no se los trataba— a una permisividad absoluta con relación a los opiáceos. Y fue así como se disparó la adicción.

 Los opiáceos son muy reforzadores, te hacen sentir muy bien. Y, así, los traficantes también ven un mercado emergente y empiezan a negociar con heroína. La heroína ahora mismo es mucho más pura y mucho más barata. Cuando los médicos se dan cuenta de que no deben prescribir opiáceos tan abiertamente, los pacientes que desarrollaron adicción cambian estos medicamentos por la heroína y se introducen los sintéticos. 

El panorama parece aterrador…

La situación en Estados Unidos es muy grave. Y esto se produce en medio de una gran crisis de valores. Recuerda un poco a lo que Inglaterra hizo con China en la guerra del Opio. En el siglo XIX. Desde entonces ya sabemos que, si quieres hundir un país, basta con darle drogas. (...)"           (Entrevista a Nora Volkow, and , El País, Jot down)

21.10.15

Por primera vez desde 1970, McDonald's reducirá el número de restaurantes.

"McDonald’s vive días aciagos. Esa es la principal y sorprendente conclusión de un estudio realizado por el analista japonés Mark Kalinowski sobre la situación que vive la multinacional de comida rápida más famosa del planeta, de la que afirma que se encuentra en una situación de “profunda depresión” e, incluso, que está ante sus “últimos días”.

El estudio, que ha recogido la edición online del diario británico The Independent, se centra en la situación de las franquicias en Estados Unidos, para lo cual ha encuestado a los gerentes de 229 restaurantes.

 Muchos de ellos señalan directamente a Steve Easterbrook, director de la compañía desde el pasado mes de marzo, como responsable directo de la mala gestión. “El nuevo CEO está sembrando las semillas de nuestra desaparición”, ha declarado uno de los franquiciados. (...) 

El estudio de Kalinowski no es la única mala noticia para la todopoderosa multinacional. Y es que esta semana también se ha hecho público que, por primera vez desde 1970, McDonald’s tiene previsto reducir el número de restaurantes en Estados Unidos. 

Durante los últimos siete trimestres, la venta de hamburguesas de McDonald’s ha sufrido un constante descenso, lo que los expertos achacan al final de la crisis: la escasez de dinero parecía ser la motivación principal de los consumidores para acudir a McDonald’s, lo que, unido a la creciente preocupación de los estadounidenses por la calidad de lo que comen, ha hecho caer sus ventas.

Respecto a esa calidad, fue aún más duro el golpe asestado por el chef británico Jamie Oliver hace dos años. Oliver demostró en su programa de la BBC que McDonald’s lava las partes de la carne no aptas para el consumo con un agente antimicrobiano, el hidróxido de amonio, para poder usarlas como materia prima en la preparación de sus hamburguesas. 

Tras la polémica, la marca decidió modificar su receta, aunque negando rotundamente que dicho cambio fuera una respuesta a la denuncia del chef. Más difícil fue rebatir otro hecho denunciado por un ciudadano estadounidense, que en abril del mismo 2013 demostró que una hamburguesa de McDonald’s se conserva en perfecto estado, sin hongos, moho ni olor, durante 14 largos años."                (La Marea, 20/10/2015)

19.3.14

Hay que subir los impuestos sobre los productos azucarados

"Estos días, Dame Sally Davies, el director médico del Reino Unido, ha comentado a un comité de su parlamento que no tiene ninguna confianza de que los fabricantes de alimientación y de bebidas actúen voluntariamente para reducir el contenido de azucar en sus productos

 Al contrario, a pesar de sus declaraciones de buenas intenciones, estas empresas van a necesitar imposiciones gubernamentales para conseguir lo que se busca.

Cuando el presidente de Coca Cola Europa dice “creo que Coca Cola tiene un poco de azúcar en ella“ (en la entrevista de la BBC en el primer artículo vinculado), está claro que la transparencia y el cambio no son sus prioridades. (...)

Además, contó que el alto y la creciente obesidad resultará, por primera vez, en una generación que sufrirá una reducción de su longevidad.

Sus palabras reflejan las de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que está en medio de una consulta pública sobre el consumo de azúcares. Su objetivo es presentar a los países sus recomendaciones sobre la limitación del consumo de azúcar con el objetivo de reducir los problemas de salud pública provenientes de la obesidad y de la caries dental.

Actualmente, la OMS recomienda limitar el consumo de azúcar de limitarse al 10% del consumo calorífico diario. Se está barajando reducir esta cifra a la mitad, aunque sólo como recomendación condicional, no como recomendación firme. (...)

Pues toca un impuesto sobre los productos con azucar que es la mejor forma de regular el consumo y de recaudar fondos para pagar los gastos."          (, El blog salmón, 14/03/2014)

26.4.12

Los científicos reciben dinero por encontrar la mezcla exacta de sal, azúcar y químicos para hacer altamente adictiva la comida instantánea más nueva

"Las tasas de obesidad se están disparando en todo el mundo, aunque entre los países más grandes tal vez el problema es más grave en EEUU. Según los centros para el control y prevención de enfermedades de EEUU, aproximadamente una tercera parte de los adultos de ese país son obesos (indicado por el índice de masa corporal superior a 30).

Lo que es todavía más sorprendente es que uno de cada seis niños y adolescentes es obeso, un porcentaje que se ha triplicado desde 1980.(...)

  Los alimentos altamente procesados a base de maíz, que llevan numerosos aditivos químicos, son bien conocidos por ser un importante motor del aumento de peso, pero desde una perspectiva convencional de contabilidad del crecimiento son excelentes.

Las grandes empresas agrícolas reciben dinero por producir maíz (a menudo subsidiado por el Gobierno), y los procesadores de alimentos reciben dinero por añadir toneladas de químicos para crear un producto adictivo —y por tanto, irresistible—.

Al mismo tiempo, los científicos reciben dinero por encontrar la mezcla exacta de sal, azúcar y químicos para hacer altamente adictiva la comida instantánea más nueva; los anunciantes reciben dinero por promoverla; y al final, la industria de la salud gana fortunas al tratar la enfermedad que inevitablemente se produce. (...)

En efecto, en EEUU, los políticos que osaran hablar de las implicaciones de los alimentos procesados para la salud, el medio ambiente o la sostenibilidad se quedarían en numerosas ocasiones sin financiamiento para sus campañas.

Cierto: las fuerzas del mercado han alentado la innovación, que continuamente ha reducido los precios de los alimentos procesados, mientras que los precios de las frutas y verduras que todos conocemos han subido. Es un punto razonable, pero pasa por alto el enorme fracaso del mercado.

Los consumidores reciben muy poca información en las escuelas, bibliotecas o campañas de salud; en cambio, los mensajes publicitarios los inundan con información errónea. Las circunstancias de los niños son especialmente alarmantes.(...)

 Por supuesto, el equilibrio entre la soberanía de los consumidores y el paternalismo siempre es un asunto delicado.

No obstante, bien podríamos empezar a crear un equilibrio más sano que el que tenemos ahora mediante información pública más efectiva a través de una amplia gama de plataformas para que las personas puedan empezar a tomar decisiones de consumo y políticas mejor fundamentadas."         ('Capitalismo coronario', , El País, Negocios, 12/04/2012)