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19.7.26

El Informe de la CIA no confirma el fraude en las elecciones de Venezuela que dieron el triunfo a Maduro... las agencias estadounidenses investigaron durante años la posibilidad de que Venezuela desarrollara capacidades para intervenir sistemas electorales electrónicos, pero las mismas evaluaciones del organismo de inteligencia demostraron que "otros factores explicaban mejor los resultados electorales"... el análisis de inteligencia tomó en cuenta otros factores políticos que influyeron en el resultado electoral. Entre ellos, la decisión de los principales partidos opositores de no participar en los comicios, debido a sus cuestionamientos sobre las condiciones electorales... La evaluación señaló que esta situación redujo la competencia electoral y la presencia opositora en las urnas, por lo que el gobierno de Nicolás Maduro no habría tenido la misma necesidad de recurrir a una operación de fraude electrónico para obtener una victoria (Ariana Hernández)

"El Informe de la CIA no confirma el fraude en las elecciones de Venezuela. Documentos desclasificados contradicen las afirmaciones de Trump sobre los comicios

La administración de Donald Trump publicó una serie de documentos de inteligencia elaborados entre 2004 y 2020 que analizan supuestas capacidades de Venezuela para manipular sistemas de voto electrónico; aunque el presidente estadounidense aseguró que evidencian intentos de interferencia electoral, los reportes no confirman que algún resultado haya sido alterado.

La publicación generó un debate luego de que el presidente Trump afirmara que los archivos demostraban que Venezuela había desarrollado mecanismos para manipular elecciones y que esa información había sido ignorada por organismos estadounidenses durante años. Sin embargo, una revisión del contenido divulgado muestra que los informes contienen reportes de inteligencia y análisis sobre “posibles escenarios”, pero no presentan pruebas concluyentes de que Venezuela haya alterado elecciones en Estados Unidos ni de que haya modificado resultados electorales venezolanos.

Los archivos, agrupados bajo el título “Resumen de informes de inteligencia seleccionados de 2004 a 2020 sobre las capacidades de Venezuela para manipular el voto electrónico”, incluyen evaluaciones sobre los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, así como referencias a posibles intentos de influencia extranjera en procesos electorales fuera del país, incluyendo Estados Unidos.

En su alocución el mandatario estadounidense afirmó que los archivos demostraban que Venezuela había construido capacidades para manipular sistemas electorales mediante tecnología. No obstante, el contenido de los documentos presenta una diferencia entre las declaraciones del presidente estadounidense y las conclusiones de los informes de inteligencia. En ellos se puede evidenciar reportes, evaluaciones y sospechas recopiladas por agencias estadounidenses, pero no establecen como hecho comprobado que Venezuela haya alterado resultados electorales.

¿Qué dicen los informes desclasificados de la CIA sobre Venezuela?

Los documentos de la CIA incluyen reportes elaborados entre 2004 y 2020 sobre las capacidades tecnológicas de Venezuela para intervenir sistemas de votación electrónica y posibles intentos de influencia electoral.

Uno de los primeros informes corresponde a 2004, durante el gobierno de Hugo Chávez. Según la documentación, funcionarios estadounidenses recibieron información sobre una supuesta intención del mandatario venezolano de influir en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de ese año, en las que George W. Bush buscaba la reelección.

En ese contexto, la CIA también analizó la adquisición de la empresa estadounidense Sequoia Voting Systems por parte de Smartmatic, compañía que participó en procesos electorales venezolanos entre 2004 y 2017.

Aunque los documentos reflejaron preocupaciones sobre los vínculos entre la empresa y el gobierno venezolano, no establecieron que Smartmatic hubiera utilizado sus sistemas para alterar elecciones en Estados Unidos.

El caso de las elecciones venezolanas de 2012

Otro de los reportes se refiere a las elecciones presidenciales venezolanas de 2012, en las que Hugo Chávez resultó ganador frente a Henrique Capriles.

La CIA recopiló información de fuentes de inteligencia que señalaban un supuesto plan para alterar resultados mediante máquinas de votación modificadas. Según el reporte, la operación habría contemplado la instalación de equipos preprogramados en zonas con respaldo tradicional al oficialismo.

Sin embargo, el documento no presentó pruebas que confirmaran que ese mecanismo fue ejecutado ni que los resultados electorales de 2012 hubieran sido modificados.

El informe sobre las elecciones parlamentarias de 2020

Los documentos también incluyen un reporte sobre los comicios parlamentarios venezolanos de 2020. La CIA registró información sobre un supuesto sistema tecnológico que permitiría sustituir máquinas electorales y modificar datos del conteo en tiempo real.

No obstante, el análisis de inteligencia tomó en cuenta otros factores políticos que influyeron en el resultado electoral. Entre ellos, la decisión de los principales partidos opositores de no participar en los comicios, debido a sus cuestionamientos sobre las condiciones electorales.

La evaluación señaló que esta situación redujo la competencia electoral y la presencia opositora en las urnas, por lo que el gobierno de Nicolás Maduro no habría tenido la misma necesidad de recurrir a una operación de fraude electrónico para obtener una victoria.

¿Venezuela manipuló elecciones? Lo que realmente dicen los documentos

El punto central del debate tras la publicación de los archivos es la diferencia entre una amenaza identificada por inteligencia y una operación comprobada. Los documentos de la CIA no concluyen que Venezuela haya cambiado el resultado de las elecciones tanto estadounidenses como venezolanas

Los informes describen escenarios teóricos, información recibida por fuentes de “inteligencia” y evaluaciones sobre capacidades tecnológicas, pero no presentan pruebas verificables de una operación ejecutada.

Medios estadounidenses que analizaron la documentación señalaron que los archivos no demuestran una interferencia electoral efectiva y sostienen que las declaraciones no son coherentes con la información difundida.

Inteligencia no equivale a pruebas

Los archivos desclasificados por la administración Trump muestran que las agencias estadounidenses investigaron durante años la posibilidad de que Venezuela desarrollara capacidades para intervenir sistemas electorales electrónicos.

El analista sénior de inteligencia de amenazas para América Latina, Geoff Ramsey, explicó a través de su cuenta en X que el informe publicado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque la CIA identificó "preocupaciones siginificativas", las mismas evaluaciones del organismo de inteligencia demostraron que "otros factores explicaban mejor los resultados electorales". 

Lo que indica que una evaluación de inteligencia no representa una sentencia ni una confirmación definitivas.

 (Ariana Hernández, CiudadCCS, 17/07/26)

16.7.26

Marco Rubio gestiona a Venezuela desde Washington... El secretario de Estado de EE. UU. controla de facto las finanzas de Venezuela, la distribución de sus recursos naturales y su gobierno... Rubio se ha convertido en el virrey de facto de Venezuela... El Tesoro de Estados Unidos recibe los ingresos de la mayor parte de las exportaciones de Venezuela y luego los distribuye gradualmente al país a través de bancos privados. Rubio y su equipo establecen las condiciones sobre en qué se puede gastar ese dinero y quién puede hacerlo... Delcy Rodríguez depende de ese dinero para pagar a los trabajadores y sostener la moneda nacional... Además, Rubio supervisa la aplicación de las sanciones de Estados Unidos a Venezuela, decidiendo quién puede hacer negocios en el país y cómo. Por su parte, Rodríguez le consulta sobre los nombramientos gubernamentales importantes, como el del ministro de Defensa... Este acuerdo es muy inusual y se está desarrollando 80 años después de que Estados Unidos renunciara a su última gran colonia formal, Filipinas... Hablando en español, Rubio le dijo a Delcy Rodríguez que tenía dos opciones: colaborar con Estados Unidos o presenciar un ataque a mayor escala contra la infraestructura, las bases militares y los altos cargos de Venezuela. Tras algunas negociaciones, Rodríguez aceptó. Pero Trump ha dejado claro que quiere volver a una era de expansionismo estadounidense, y ha llegado a plantearse tomar el control de Groenlandia, Canadá y el canal de Panamá. En Venezuela es donde ha tenido más éxito. Ha insinuado varias veces que Venezuela podría convertirse en el estado número 51... Delcy Rodríguez podría estar intentando agotar el tiempo de la presidencia de Trump (Tyler Pager, The New York Times)

"El presidente Donald Trump estaba sentado en el Despacho Oval a principios de este año con su secretario de Estado, Marco Rubio, cuando se le ocurrió una idea.

Quizá debería enviar a Rubio de forma permanente a Caracas, la capital venezolana, donde los comandos estadounidenses habían llevado a cabo el logro más destacado de la política exterior del segundo mandato de Trump: la captura de Nicolás Maduro, el presidente del país.

Rubio podría ser el próximo líder de Venezuela, sugirió Trump. Y aunque los asesores del presidente dicen que estaba bromeando —y que a menudo se burla de Rubio con lo de un destino en el extranjero—, la realidad es que Rubio no necesita mudarse a Caracas.

Ya gobierna Venezuela desde Washington.

En los seis meses transcurridos desde que las fuerzas estadounidenses derribaron la puerta del dormitorio de Maduro y se lo llevaron en la mitad de la noche, Rubio se ha convertido en el virrey de facto de Venezuela, ejerciendo su influencia sobre una nación soberana de una forma que ningún funcionario estadounidense había hecho desde que L. Paul Bremer III llegó a Bagdad en 2003 para dirigir el Irak ocupado por Estados Unidos.

Actualmente, Rubio controla las finanzas de Venezuela, la distribución de sus recursos naturales y su gobierno, según entrevistas con más de una decena de funcionarios y personas cercanas a ambos gobiernos, tanto en Washington como en Caracas, que han dado detalles sobre su participación en la dirección de las políticas del país. Muchos hablaron bajo condición de anonimato para describir interacciones privadas y debates internos.

Aunque no ha visitado Venezuela en persona desde que Estados Unidos tomó el control, el secretario de Estado está profundamente involucrado en el día a día del país y mantiene un contacto cercano con Delcy Rodríguez, quien fue vicepresidenta de Maduro y ahora dirige su país de forma interina, con el visto bueno de Estados Unidos. Los dos se mandan mensajes en español por WhatsApp, intercambiando chismes, felicitaciones de cumpleaños y selfis.

A pesar de las bromas, la relación entre Rubio y Rodríguez dista mucho de ser una colaboración. Es una muestra del poder estadounidense de la era Trump, en la que el ganador se lo lleva todo, sin importar la soberanía ni el derecho internacional.

El gobierno venezolano no respondió a una solicitud de comentarios. El gobierno de Trump no respondió a preguntas detalladas sobre la autoridad de Rubio en Venezuela. Rubio ha restado importancia a su papel y, en gran medida, evita hablar de su trabajo. Rechazó varias solicitudes de entrevista.

Tommy Pigott, vocero del Departamento de Estado, dijo en un comunicado que “con una cooperación renovada y una gestión económica sólida, Venezuela puede resurgir como un socio estable y próspero cuyos ciudadanos se beneficien de su vasta riqueza natural y de unos lazos más fuertes con Estados Unidos”.

El control directo sobre los ingresos públicos de Venezuela, en particular, distingue la influencia de Washington en ese país de la de la mayoría de los demás países que dependen de su poderío militar y financiero.

El Tesoro de Estados Unidos recibe los ingresos de la mayor parte de las exportaciones de Venezuela y luego los distribuye gradualmente al país a través de bancos privados, una relación parecida a la de unos padres que dan mesada a sus hijos. Rubio y su equipo establecen las condiciones sobre en qué se puede gastar ese dinero y quién puede hacerlo.

Este sistema le ha permitido a Rubio detener los mecanismos de corrupción más escandalosos de Venezuela. Además, le aporta algunos beneficios al gobierno venezolano, que aprovecha la protección efectiva del Tesoro de Estados Unidos para recibir ingresos sin que lo acosen los numerosos acreedores que reclaman el pago de millardos en deuda impagada.

Pero este acuerdo también le ha dado a Rubio una influencia enorme sobre Rodríguez, que depende de ese dinero para pagar a los trabajadores y sostener la moneda nacional.

Además, Rubio supervisa la aplicación de las sanciones de Estados Unidos a Venezuela, decidiendo quién puede hacer negocios en el país y cómo. Ha trabajado para reformar el sector petrolero y ha facilitado el acceso de las empresas estadounidenses. Por su parte, Rodríguez le consulta sobre los nombramientos gubernamentales importantes, como el del ministro de Defensa.

Desde que dos terremotos sacudieron Venezuela el mes pasado, Rubio ha intentado fortalecer el gobierno interino del país. Estados Unidos ha enviado 900 militares a Venezuela, ha comprometido casi 400 millones de dólares en ayuda y ha entregado embalajes de dinero al gobierno venezolano.

Los terremotos han complicado la misión que Rubio se había trazado de devolver la democracia a Venezuela (“Es un revés en ese sentido”, reconoció Rubio el mes pasado). La capacidad de recuperación del país es clave para el objetivo final de Trump: asegurarse el petróleo venezolano para los intereses de Estados Unidos.

Este acuerdo es muy inusual y se está desarrollando 80 años después de que Estados Unidos renunciara a su última gran colonia formal, Filipinas.

Pero Trump ha dejado claro que quiere volver a una era de expansionismo estadounidense, y ha llegado a plantearse tomar el control de Groenlandia, Canadá y el canal de Panamá.

En Venezuela es donde ha tenido más éxito. Pero hay riesgos.

Los críticos de Trump acusan a Estados Unidos de desviar los recursos de Venezuela y de apuntalar un gobierno autoritario al dejar en sus puestos a la mayoría de los secuaces de Maduro. Este acuerdo también enreda a Estados Unidos en las vicisitudes de un régimen profundamente impopular y no elegido que se enfrenta a un clamor cada vez más desesperado por un cambio político.

“El secretario Rubio dijo que no estamos en guerra con Venezuela”, le dijo el representante Sean Casten, demócrata por Illinois, al secretario del Tesoro, Scott Bessent, durante una audiencia en el Congreso en febrero. ¿Qué autoridad —preguntó Casten— tenía Estados Unidos para controlar los activos venezolanos?

Bessent le dijo a Casten que le respondería en otro momento.

La política realista y sin concesiones de Rubio en Venezuela implica un cambio radical para alguien que se ha pasado toda su carrera presentándose como un defensor de la democracia en Latinoamérica. Ha dicho que su objetivo es una transición democrática a largo plazo.

El resultado de esta incursión en Venezuela podría marcar el futuro político de Rubio ahora que Trump está pensando en su sucesor.

En la madrugada del 3 de enero, poco después de que capturaran a Maduro, Rubio se puso en contacto con Rodríguez por teléfono. Hablando en español, Rubio le dijo que tenía dos opciones: colaborar con Estados Unidos o presenciar un ataque a mayor escala contra la infraestructura, las bases militares y los altos cargos de Venezuela.

Tras algunas negociaciones, Rodríguez aceptó.

Rodríguez le dijo a Rubio que “básicamente está dispuesta a hacer lo que creamos necesario para que hagamos grande de nuevo a Venezuela”, según Trump. El presidente dijo que Estados Unidos “dirigiría el país” hasta que hubiera una “transición de poder segura, adecuada y prudente”.

Días después, Trump declaró en una entrevista con The New York Times que esperaba que Estados Unidos dirigiera Venezuela durante años.

En el centro de todo está Rubio, a quien otros funcionarios llaman “virrey”, el título que se les daba a los poderosos gobernadores que dirigían el Imperio español hasta que Venezuela y la mayoría de sus otras provincias se rebelaron y obtuvieron su independencia a principios del siglo XIX.

Cuando Rodríguez empezó a formar su gobierno, Rubio intervino en decisiones clave sobre el personal y la animó a purgar a la familia y a los socios comerciales de Maduro. Rodríguez le hizo caso.

La mayoría de los venezolanos se sintieron aliviados por la caída de Maduro, pero luego quedaron sorprendidos al ver cómo el gobierno de Trump se aliaba con la mayoría de sus principales colaboradores. La inflación ha bajado, pero sigue siendo la más alta del mundo, y la moneda del país sigue perdiendo valor. Millones de personas claman por nuevas elecciones, lo que presiona a Rubio para que vaya más allá de los acuerdos económicos e impulse un cambio político. Los inversionistas se muestran nerviosos ante la idea de invertir capital en un sistema que podría derrumbarse en cualquier momento.

Antes de los terremotos, Rodríguez le había estado pidiendo a Rubio mayor autonomía financiera y que se levantaran sanciones económicas, para reducir la presión interna sobre su gobierno.

Rubio se ha mostrado comprensivo con sus argumentos, pero el gobierno de Estados Unidos no ha cedido el control.

La colaboración de Rubio con Rodríguez ha provocado descontento entre algunos diplomáticos de carrera estadounidenses, los venezolanos-estadounidenses y los aliados de Trump, a quienes les molesta la idea de que la mano derecha de Maduro esté en el poder.

Rubio y otros funcionarios han restado importancia a esas preocupaciones, señalando que Rodríguez ha cumplido casi todas las órdenes que le ha dado el gobierno de Trump, sobre todo las relacionadas con las finanzas del país. Venezuela vende gran parte de su petróleo a través de dos empresas comercializadoras, Trafigura y Vitol, en un acuerdo establecido por el gobierno de Trump.

Rubio ha eclipsado en gran medida a Chris Wright, el secretario de Energía, a la hora de orquestar la apertura de la industria petrolera venezolana a la inversión extranjera, la piedra angular de la visión de Trump para el país. Ha dado prioridad a la llegada de nuevas empresas estadounidenses a costa de los productores de petróleo europeos que ya operaban en el país.

Ben Dietderich, vocero de Wright, dijo que el secretario ha colaborado estrechamente con Rubio y que ha hablado con frecuencia con los líderes del sector energético y con Rodríguez.

El control de Washington sobre la economía venezolana va más allá de los ingresos petroleros. El equipo de Rubio hace las licencias que otorgan exenciones de las sanciones a las empresas que quieren hacer negocios en Venezuela. Rubio ha advertido al gobierno de Rodríguez que se abstenga de hacer negocios con adversarios de Estados Unidos. Tras la caída de Maduro, por ejemplo, la compañía petrolera estatal venezolana se ha hecho cargo discretamente de las operaciones de los proyectos petroleros que posee conjuntamente con la empresa estatal rusa Rosneft. Rosneft no respondió a la solicitud de comentarios.

El gobierno de Trump también ha presionado con éxito a Rodríguez para que entregue a los venezolanos que se han metido en problemas con el Departamento de Justicia. A instancias de Estados Unidos, el gobierno de Rodríguez detuvo en febrero a Alex Saab, el multimillonario amigo y socio de Maduro, y aprobó su extradición a Estados Unidos, tras quitarle el pasaporte venezolano.

Algunos funcionarios creen que el Departamento de Justicia quiere utilizar a Saab para reforzar el caso contra Maduro, a quien se le imputan varios delitos de tráfico de drogas.

Y en junio, el gobierno de Rodríguez ayudó a Estados Unidos a acabar con un líder del crimen organizado que tenía vínculos desde hace tiempo con funcionarios venezolanos, según varias personas al tanto de la operación.

Las fuerzas estadounidenses utilizaron la información proporcionada por los funcionarios de Rodríguez para matar al Niño Guerrero, uno de los líderes de la banda Tren de Aragua, en un ataque con misiles en una zona remota del sur de Venezuela. Fue la primera colaboración militar entre ambos países en décadas. El gobierno venezolano recuperó posteriormente el cuerpo del líder de la banda y se lo entregó a Estados Unidos.

El gobierno de Trump ha acusado al Tren de Aragua de colaborar con Maduro para enviar a Estados Unidos drogas y migrantes ilegales, aunque las agencias de inteligencia estadounidenses concluyeron el año pasado que Maduro no controlaba la banda.

El gobierno de Trump incluso controla las apariciones públicas y las declaraciones de Rodríguez. En mayo, Rubio anunció que Rodríguez viajaría a la India antes de que el gobierno venezolano lo mencionara, lo que sorprendió a los funcionarios venezolanos y a los diplomáticos extranjeros.

Cuando Bret Baier, presentador de Fox News, se puso en contacto con Rodríguez para que participara en una entrevista, ella le dijo que Trump tendría que dar su visto bueno. A Trump le encantó que Rodríguez le pidiera permiso, y ha contado la historia varias veces a otras personas cuando le preguntan por ella, según varias personas que conocen sus comentarios.

Cuando Estados Unidos atacó Irán, Yvan Gil, el canciller de Venezuela, emitió una condena moderada de la agresión contra el viejo aliado de Venezuela.

El gobierno de Trump le comunicó a Rodríguez que debía eliminar la publicación y le advirtió que no volviera a apoyar públicamente a sus adversarios. Gil borró la publicación unas horas después de publicarla.

En la práctica, fue una admisión de que Venezuela ya no marcaba su propia política exterior.

Gil no respondió a una solicitud de comentarios.

Rubio estaba durmiendo en Baréin el mes pasado cuando lo despertó una llamada desde la Sala de Situación de la Casa Blanca. Dos terremotos de gran magnitud se habían registrado en Venezuela, y las primeras imágenes eran desoladoras. Localidades enteras habían quedado arrasadas y había muchas personas desaparecidas.

Poco después, Rubio habló con Rodríguez y le prometió toda la ayuda de Estados Unidos. Los equipos de rescate estadounidenses llegaron al lugar dos días después. Rubio ha descrito los planes del gobierno para Venezuela en tres fases: recuperar la economía, estabilizar el país y facilitar su transición hacia la democracia.

Antes de los terremotos, funcionarios estadounidenses dijeron que se encontraban en la segunda fase, trabajando para abrir Venezuela a la inversión internacional. Para impulsar ese objetivo, altos cargos del gobierno de Trump viajaron a Venezuela para reunirse con sus homólogos y cerrar nuevos acuerdos en materia de energía y minería.

Sin embargo, los anuncios resultantes han sido, en su mayoría, esbozos optimistas de posibles inversiones.

En marzo, Doug Burgum, el secretario del Interior, visitó Venezuela y se reunió con Rodríguez en el palacio presidencial. Durante la visita, Rubio le mandó un mensaje para preguntarle cómo iba la reunión. Rodríguez dijo que iba bien y le envió una selfi con Burgum.

Pero la reunión se vio empañada por noticias perjudiciales. Reuters informó ese mismo día de que el Departamento de Justicia estaba preparando en secreto un proceso judicial contra Rodríguez.

El gobierno de Rodríguez se quedó atónito y pidió aclaraciones a la Casa Blanca. Para calmar las preocupaciones de Rodríguez, Todd Blanche, por entonces fiscal general adjunto, calificó el reportaje de “completamente FALSO”.

Pero el gobierno venezolano quería más garantías. Así que al día siguiente, Rubio le mandó a Rodríguez un mensaje con el enlace a una publicación del presidente de Estados Unidos en las redes sociales.

“Delcy Rodríguez, que es la presidenta de Venezuela, está haciendo un gran trabajo y colaborando muy bien con los representantes de EE. UU.”, escribió Trump. Rodríguez quedó satisfecha y quiso darle las gracias a Trump con una publicación propia. Pero primero le enseñó el borrador a Rubio. Lo publicó después de recibir su aprobación.

Antes de la captura de Maduro, los fiscales estadounidenses habían estado investigando a muchos funcionarios venezolanos, incluida Rodríguez, aunque no está claro si esas investigaciones han sacado a la luz pruebas de delitos. La agencia Associated Press informó en mayo que el gobierno de Trump había ordenado a los fiscales que dejaran de investigar a Rodríguez.

El éxito de los esfuerzos por llevar estabilidad a Venezuela, la segunda fase del plan de Rubio, depende en gran medida de la inversión extranjera. Pero los inversores se muestran cautelosos. El sector petrolero está deteriorado y es corrupto, y el control de Rodríguez sobre el poder es incierto. Los terremotos han retrasado las negociaciones para los nuevos contratos petroleros.

Trump no parece preocupado. Ha insinuado varias veces que Venezuela podría convertirse en el estado número 51.

Aún no hay certeza sobre quién podría dirigir el país de forma más permanente. María Corina Machado, la líder de la oposición exiliada, sigue siendo la política más popular del país. Pero Machado tiene enemigos acérrimos entre los responsables de seguridad y militares de Venezuela, lo que ha llevado a Rubio a descartarla y decidirse por Rodríguez como líder elegida a dedo para el país.

Aunque antes era un firme partidario de Machado, Rubio se ha distanciado de ella en los últimos meses. El enfriamiento de la relación entre el gobierno de Trump y Machado se convirtió en una ruptura abierta tras los terremotos. Los responsables estadounidenses se han negado a ayudarla a volver a Venezuela por miedo a avivar los disturbios.

El plazo para la fase final del plan de Rubio para Venezuela, las elecciones libres, sigue sin definirse. Cuando The New York Times le preguntó a Rodríguez en mayo cuándo celebraría las elecciones, ella dijo: “No lo sé. En algún momento”.

Los analistas políticos dicen que Rodríguez podría estar intentando agotar el tiempo de la presidencia de Trump, con la esperanza de que la presión para celebrar las elecciones se disipe bajo el mandato de su sucesor.

Por ahora, la decisión sobre cuándo se celebrarán las elecciones no está en sus manos. Está en las de Rubio." 

(Tyler Pager y  , The New York Times, 11/07/26)  

28.6.26

Gustavo Petro: Mi gobierno termina el 6 de agosto a las doce de la noche... ese día Colombía tendrá los mayores niveles de ocupación del siglo y con el mayor número de empresas privadas de la historia... tendrá 5 millones menos de pobres y dos millones menos de pobres extremos... hemos realizado una buena reforma agraria y disminuido el número de hectáreas de hoja de coca... crecemos económicamente a 3,4%, elevamos la cobertura de educación superior en toda la juventud al 60%, y desplomamos el hambre y tenemos la cuarta parte de la mortalidad infantil por desnutrición de la que recibimos, bajamos las tasas de mortalidad infantil a un dígito,y también la materna y la perinatal... Les devolvemos una Colombia con más vida que como la recibimos.

Gustavo Petro @petrogustavo

Mi gobierno termina el 6 de agosto a las doce de la noche Cuando recibí el gobierno de Duque, José Manuel Restrepo era su ministro de Hacienda. Más o menos es como si les devolviera el gobierno, dirán, ahí les dejamos gobernar un poquito. 

Les devuelvo la casa, pero no está simplemente pintada, el 6 de agosto esa casa tendrá 5 millones menos de pobres y dos millones menos de pobres extremos. Tendrá los mayores niveles de ocupación del siglo y con el mayor número de empresas privadas de la historia, hemos realizado una buena reforma agraria y disminuido el número de hectáreas de hoja de Coca, en la última medición mensual crecemos económicamente a 3,4%, elevamos la cobertura de educación superior en toda la juventud al 60%, y desplomamos el hambre y tenemos la cuarta parte de la mortalidad infantil por desnutrición de la que recibimos, bajamos las tasas de mortalidad infantil a un dígito,y también la materna y la perinatal. 

Les devolvemos una casa con más vida que como la recibimos. Creo que los colombianos viven hoy mejor que como estaban cuando recibimos el gobierno. 

José Manuel Restrepo, no lo dirá, verá como lo que recibe es mejor que lo que dejó. Ahora vuelve a gobernar, espero que la Colombia que entreguen tenga más vida y bienestar que la que yo entrego. Ahí tienen su casa.

4:33 a. m. · 28 jun. 2026 ·2 M Visualizaciones

19.6.26

La gestión económica de Gustavo Petro en Colombia ha sido muy positiva... la cantidad de empleo creado ha sido récord... al mismo tiempo que el salario mínimo se elevaba notablemente para mejorar la capacidad económica de las rentas más bajas... al mismo tiempo que se reducía la informalidad en el mercado laboral... Se han incrementado las partidas presupuestarias en educación, salud, pensiones, inversión, transferencias a trabajadores y defensa. Aunque la evolución de la inflación ha reducido su efecto real, ha seguido siendo positivo, especialmente en inversión... El sistema impositivo es ahora más justo (las rentas más altas pagan más por ganancias de capital y dividendos, patrimonio y rentas del trabajo), y también se orienta más hacia la salud pública (por impuestos a las bebidas azucaradas y a los alimentos ultraprocesados)... Como consecuencia, tanto la pobreza monetaria como la pobreza extrema han caído ininterrumpidamente durante todo el gobierno de Petro, y a mayor velocidad que durante gobiernos anteriores... Los indicadores de confianza de consumidores y empresas nunca habían sido tan positivos en la historia reciente de Colombia (Eduardo Garzón)

Eduardo Garzón ‪@edugaresp.bsky.social‬

Los datos demuestran que la gestión económica de Gustavo Petro en Colombia ha sido bastante positiva. Crecimiento económico, creación de empleo, aumento de salarios, menor informalidad, menor pobreza, más Estado social, más justicia fiscal... Vamos a verlos uno por uno

 El PIB real (descontando la inflación) de Colombia no sólo ha crecido durante el gobierno de Petro, sino que lo ha hecho cada vez más, y todo ello a pesar de que el banco central subió mucho (más que otros) los tipos de interés para combatir la inflación pospandémica

 La cantidad de empleo creado ha sido récord: durante ningún otro gobierno de Colombia se han creado tantos puestos de trabajo como con el de Petro. En consecuencia, la tasa de desempleo ha ido cayendo constantemente, registrando su nivel más bajo desde el año 2001.

 Esto ha ocurrido al mismo tiempo que el salario mínimo se elevaba notablemente para mejorar la capacidad económica de las rentas más bajas.

 Y también ha ocurrido al mismo tiempo que se reducía la informalidad en el mercado laboral, de forma que mucha gente que trabajaba en la economía sumergida pasaba a tener un contrato regulado y con derechos laborales.

 Se han incrementado las partidas presupuestarias en educación, salud, pensiones, inversión, transferencias a trabajadores y defensa. Aunque la evolución de la inflación ha reducido su efecto real, ha seguido siendo positivo, especialmente en inversión.

 El sistema impositivo es ahora más justo (las rentas más altas pagan más por ganancias de capital y dividendos, patrimonio y rentas del trabajo), y también se orienta más hacia la salud pública (por impuestos a las bebidas azucaradas y a los alimentos ultraprocesados)

 Como consecuencia de todo lo anterior, tanto la pobreza monetaria como la pobreza extrema han caído ininterrumpidamente durante todo el gobierno de Petro, y a mayor velocidad que durante gobiernos anteriores.

 Además, el modelo productivo se ha reorientado ligeramente desde el sistema primario-exportador que le ha caracterizado siempre a un sistema de servicios, especialmente turísticos.

 Los indicadores de confianza de consumidores y empresas nunca habían sido tan positivos en la historia reciente de Colombia. Los hogares colombianos valoran muy positivamente tanto la evolución de su economía particular como la de la economía del país.

 Por eso la valoración de Petro no ha hecho más que mejorar, alcanzando actualmente una aprobación del 50,3%, siendo mayor incluso en la gestión económica: 53,8%

 En conclusión: aunque el gobierno de Petro ha enfrentando importantes obstáculos como la inflación pospandémica, el aumento de los tipos de interés por parte del banco central y algunas limitaciones jurídicas a ciertas reformas, el balance económico es claramente positivo.

 Amplío toda esta información en vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=igwIDWQOYYM

8:45 · 19 jun 2026 11 republicaciones 32 me gusta 2 guardados

7.6.26

Bolivia se enfrenta a una peligrosa conjunción de dificultades económicas, fragmentación política y una renovada intervención imperialista... La crisis política en Bolivia ha puesto de manifiesto una vez más la fragilidad de los proyectos progresistas en América Latina cuando se enfrentan a divisiones internas y presiones externas... Forma parte de una lucha más amplia por el futuro de la izquierda latinoamericana, el control de los recursos estratégicos y el esfuerzo de Estados Unidos y sus aliados por revertir los logros alcanzados durante el ciclo progresista de la región... El estancamiento económico, el aumento de las expectativas sociales, la concentración de los medios de comunicación, el activismo judicial y la intervención extranjera han creado un entorno hostil para la política transformadora... La estrategia de Estados Unidos no siempre requiere una intervención militar. El imperialismo contemporáneo opera a través de instituciones financieras, sanciones, campañas mediáticas, presión diplomática, redes de inteligencia y apoyo a las élites locales. El objetivo es debilitar a los gobiernos que persiguen estrategias de desarrollo soberanas y fomentar el restablecimiento de las políticas neoliberales... El control del litio es considerado cada vez más como una cuestión estratégica por las grandes potencias y las corporaciones multinacionales. El esfuerzo por marginar a la izquierda boliviana no puede, por lo tanto, separarse de la lucha por los recursos naturales... Que Bolivia pueda superar su crisis actual dependerá de la capacidad de estos sectores populares para reconstruir la unidad ante la creciente presión. El resultado no solo determinará el futuro de Bolivia. Influirá en el equilibrio de fuerzas en toda América Latina (Vijay Prashad)

"Bolivia se enfrenta a una peligrosa conjunción de dificultades económicas, fragmentación política y una renovada intervención imperialista. La crisis inmediata se manifiesta en la escasez de combustible, las presiones inflacionistas, la inestabilidad monetaria y la creciente frustración de la población. Las largas colas en las gasolineras se han convertido en símbolo de un sentimiento generalizado de incertidumbre. Las reservas de divisas han disminuido, lo que encarece las importaciones y ejerce presión sobre la capacidad del Gobierno para gestionar la economía.

La oligarquía boliviana ha tratado de aprovechar estas dificultades presentando la crisis como prueba del fracaso del proyecto socialista iniciado bajo el mandato de Evo Morales. Sin embargo, tales argumentos ignoran tanto el contexto internacional como los logros del proceso boliviano durante las últimas dos décadas. La economía de Bolivia, al igual que la de muchos países del Sur Global, se ha visto afectada por la inflación mundial, la volatilidad de los precios de las materias primas y las vulnerabilidades estructurales heredadas de décadas de gobierno neoliberal.

La crisis política en Bolivia ha puesto de manifiesto una vez más la fragilidad de los proyectos progresistas en América Latina cuando se enfrentan a divisiones internas y presiones externas. Lo que está ocurriendo en el país no es meramente una disputa electoral o un conflicto temporal dentro del Movimiento al Socialismo (MAS), actualmente en el poder. Forma parte de una lucha más amplia por el futuro de la izquierda latinoamericana, el control de los recursos estratégicos y el esfuerzo de Estados Unidos y sus aliados por revertir los logros alcanzados durante el ciclo progresista de la región (lo que se denominó la «Marea Rosa»).

Crisis en el seno de la izquierda

En el centro de la crisis política se encuentra el amargo conflicto dentro del propio MAS. La ruptura entre los partidarios del expresidente Luis Arce y los alineados con el expresidente Evo Morales ha debilitado lo que en su día fue el movimiento popular más fuerte y exitoso de América Latina. En lugar de presentar un frente unido contra las fuerzas conservadoras, el movimiento se ha visto consumido por disputas internas sobre el liderazgo, la estrategia y la dirección futura de la revolución. Fue esta ruptura la que llevó a la victoria de la derecha en las elecciones de 2025 y devolvió a la oligarquía al poder.

Para comprender la importancia de esta división, es necesario recordar la historia de la izquierda boliviana. El surgimiento del MAS no fue el producto de un partido político tradicional. Surgió de las luchas de masas contra el neoliberalismo, los movimientos indígenas, las organizaciones campesinas, los sindicatos y la resistencia popular a la privatización del agua, el gas y otros recursos estratégicos. Las grandes victorias de principios del siglo XXI se construyeron sobre esta base social. La Guerra del Agua de Cochabamba de 2000 y las Guerras del Gas de 2003 demostraron el poder de la movilización popular contra las empresas extranjeras y las élites nacionales. Estas luchas acabaron impulsando a Evo Morales, un líder sindical aimara, a la presidencia en 2006.

Durante 14 años, Morales presidió una de las transformaciones más notables de América Latina. La pobreza se redujo drásticamente. Se redujo la pobreza extrema. Los pueblos indígenas obtuvieron representación política y reconocimiento constitucional. Sectores estratégicos de la economía pasaron a estar bajo control público. Los ingresos procedentes de los recursos naturales se destinaron a programas sociales, infraestructuras, educación y sanidad. Bajo el mandato de Morales, Bolivia logró un crecimiento económico sostenido al tiempo que reducía la desigualdad. El país se convirtió en un ejemplo de cómo la intervención estatal y la participación popular podían desafiar la ortodoxia neoliberal impuesta en todo el hemisferio durante las décadas de los 80 y los 90. Estos logros explican por qué Morales sigue siendo una de las figuras políticas más populares de Bolivia. Su popularidad no es meramente una cuestión de carisma personal. Tiene su origen en las mejoras materiales experimentadas por millones de personas de a pie durante sus años en el cargo. Para amplios sectores de la mayoría indígena, Morales simboliza la dignidad, la soberanía y la posibilidad de gobernar en interés de los pobres en lugar de en el del capital extranjero.

Esta popularidad también explica la intensidad de los ataques dirigidos contra él.

La campaña contra Morales no comenzó con las actuales disputas dentro del MAS. Ha sido una constante en la política boliviana desde que desafió por primera vez a la oligarquía del país. El golpe de Estado de 2019, orquestado por Estados Unidos, representó la expresión más dramática de esta hostilidad. Con el pretexto de defender la democracia, las fuerzas conservadoras, sectores del ejército y actores extranjeros intentaron anular los resultados de un proceso político que amenazaba intereses económicos arraigados (como el de Elon Musk, de Tesla, que ansiaba las reservas de litio). El gobierno golpista que le siguió reveló rápidamente su verdadera naturaleza. La represión se intensificó. Se atacaron los símbolos indígenas. Se persiguió a los movimientos sociales. La retórica de la democracia dio paso a la realidad de un régimen autoritario.

El rápido regreso del MAS al poder a través de las elecciones demostró la fortaleza perdurable del movimiento popular. Sin embargo, el golpe dejó profundas cicatrices. Intensificó las tensiones internas, generó desconfianza entre las diferentes facciones y fomentó la creencia entre las fuerzas conservadoras de que la izquierda podría acabar siendo derrotada mediante una combinación de guerra política, desestabilización económica y presión institucional. Fue este golpe el que, seis años después, dio lugar a la victoria de la oligarquía en las urnas —20 años después de que perdieran el poder frente a Morales en 2005.

Hoy en día, los ataques contra Morales persiguen múltiples objetivos. Pretenden neutralizar a la figura más influyente de la izquierda boliviana. Buscan dividir al movimiento popular. También intentan reescribir la historia de las décadas anteriores al presentar un período de avance social sin precedentes como uno de fracaso y corrupción.

La marea airada

Lo que está en juego va mucho más allá de Bolivia. En toda América Latina se está desarrollando un nuevo ciclo de lucha. Los gobiernos progresistas han vuelto al poder en varios países, pero se enfrentan a enormes desafíos. El estancamiento económico, el aumento de las expectativas sociales, la concentración de los medios de comunicación, el activismo judicial y la intervención extranjera han creado un entorno hostil para la política transformadora. Estados Unidos sigue viendo a América Latina a través del prisma de la competencia geopolítica. Aunque el lenguaje de la intervención ha cambiado desde la Guerra Fría, el objetivo subyacente sigue siendo notablemente el mismo: impedir el surgimiento de proyectos políticos y económicos independientes que desafíen la influencia estadounidense.

Esta estrategia no siempre requiere una intervención militar. El imperialismo contemporáneo opera a través de instituciones financieras, sanciones, campañas mediáticas, presión diplomática, redes de inteligencia y apoyo a las élites locales. El objetivo es debilitar a los gobiernos que persiguen estrategias de desarrollo soberanas y fomentar el restablecimiento de las políticas neoliberales.

Bolivia ocupa un lugar especialmente importante en este marco. El país posee algunas de las mayores reservas de litio del mundo, un recurso fundamental para la transición energética global. El control del litio es considerado cada vez más como una cuestión estratégica por las grandes potencias y las corporaciones multinacionales. El esfuerzo por marginar a la izquierda boliviana no puede, por lo tanto, separarse de la lucha por los recursos naturales. Un movimiento progresista fragmentado y debilitado facilitaría que el capital extranjero recuperara influencia sobre sectores estratégicos de la economía. El peligro para la izquierda es que las divisiones internas faciliten la aplicación de esta estrategia. Cuando las fuerzas progresistas se enzarzan en conflictos entre sí, se vuelven menos capaces de hacer frente al poder organizado del capital y el imperialismo.

Bolivia se encuentra, por tanto, en una encrucijada. Un camino conduce a una mayor fragmentación, debilitando las fuerzas sociales que transformaron el país durante las últimas dos décadas. El otro camino requiere madurez política, unidad y un compromiso renovado con las reivindicaciones que originalmente llevaron al poder al movimiento popular. La lección central de la experiencia boliviana sigue siendo válida hoy en día. Las victorias de la izquierda no se lograron solo a través de líderes individuales, sino mediante el poder colectivo de los trabajadores, los campesinos, las comunidades indígenas, las mujeres y los movimientos sociales. Esas mismas fuerzas siguen siendo la única base fiable para defender la democracia, la soberanía y la justicia social.

Que Bolivia pueda superar su crisis actual dependerá de la capacidad de estos sectores populares para reconstruir la unidad ante la creciente presión. El resultado no solo determinará el futuro de Bolivia. Influirá en el equilibrio de fuerzas en toda América Latina en un momento en que la lucha entre soberanía y dominación, democracia y oligarquía sigue siendo tan decisiva como siempre."

(Vijay Prashad, Peoples Democracy, 07/06/26, traducción Salvador López)

1.6.26

¿Por qué arde Bolivia? Tres semanas de movilizaciones contra el ajuste de Rodrigo Paz tienen al país en una fase crítica, con medio centenar de bloqueos y un saldo de siete muertos. Las claves de una revuelta popular que, tras el colapso del MAS, todavía carece de dirección unificada... El conflicto comenzó en abril con una gran marcha de campesinos e indígenas que partió de la región amazónica del norte del país contra la Ley 1720... La medida afecta de modo indirecto a los territorios indígenas: cercados por grandes propiedades agroindustriales que practican el monocultivo con pesticidas y una deforestación acelerada, ven dañado su entorno. La Constitución exige consultas previas antes de adoptar este tipo de medidas, y esas consultas nunca ocurren. Por eso las comunidades indígenas y campesinas recurrieron a su método tradicional de lucha: marchar a la capital para exigir la derogación... Dentro del paquete de austeridad (DS 5503) figura una medida radical: la supresión de los subsidios a los combustibles, vigentes hacía más de dos décadas, que elevó los costos del transporte y, con ellos, de todos los productos, y sostuvo la inflación en niveles altos. Ante la escasez de combustible, el gobierno importó carburantes de mala calidad que, además de caros, dañaron miles de vehículos... La escasez de productos de primera necesidad, medicamentos e insumos se agrava por los bloqueos y la falta de combustible... Evo Morales propuso elecciones en noventa días para pacificar Bolivia, con el argumento de que el gobierno carece de capacidad para gobernar. Sectores afines a Evo y de la COB respaldaron la propuesta; el presidente la rechazó de plano... El gobierno no descarta decretar el estado de sitio, y a la vez no quiere sumar desprestigio. Está en un callejón sin salida. La dinámica del conflicto sigue abierta: varios sectores volvieron a sus bases y otros se sumaron a la movilización, que se mantiene bajo la dirección de la COB y se expande por el país, en coordinación con sectores que tienen sus propias agendas regionales y locales (Chantal Liégeois)

"Tres semanas de movilizaciones contra el ajuste de Rodrigo Paz tienen al país en una fase crítica, con medio centenar de bloqueos y un saldo de siete muertos. Las claves de una revuelta popular que, tras el colapso del MAS, todavía carece de dirección unificada.

Ya pasaron tres semanas desde el inicio de las movilizaciones y la revuelta popular en Bolivia entra en una fase crítica. La noche del 20 de mayo, el presidente Rodrigo Paz dio una conferencia de prensa de cincuenta minutos con el objetivo de calmar los ánimos. Apeló al diálogo con los distintos sectores sociales y anunció algunas medidas. Mencionó cambios en su gabinete (que no especificó) y un corredor humanitario para transportar alimentos y combustible a la capital. También propuso un comité económico y social mensual con representantes de los movimientos sociales. Ninguna solución concreta para resolver el conflicto.

Tras dos días de relativa calma en las calles de la capital, el 21 de mayo la Central Obrera Boliviana (COB) convocó una gran marcha «por la democracia» en La Paz, que reunió a una multitud inmensa. El mapa del conflicto se desplazó: lo que se concentraba en La Paz se extiende ahora a todo el país, con cerca de cincuenta puntos de bloqueo en las principales rutas, que paralizan el tránsito interdepartamental. Desde comienzos de mayo, Bolivia es escenario de luchas contra el gobierno de Rodrigo Paz Pereira, en el poder hace apenas seis meses. Asistimos a una nueva escalada de las tensiones sociales, con movilizaciones masivas y bloqueos de rutas, el cerco a La Paz y, ahora, el pedido de renuncia del presidente.

El conflicto comenzó en abril con una gran marcha de campesinos e indígenas que partió de la región amazónica del norte del país contra la Ley 1720. Esa norma permite transformar la pequeña propiedad agrícola en propiedad de mediana extensión y usarla como garantía hipotecaria, con el fin de ampliar el mercado de tierras para el agronegocio. Después de veinticuatro días de movilización, la marcha consiguió la derogación parcial de la ley: una primera victoria importante frente a los proyectos del gobierno y la voracidad del agronegocio.

El 1 de mayo, la COB convocó una huelga general y se montaron quince bloqueos en distintas rutas del departamento de La Paz, lo que dificultó el tránsito y perturbó el abastecimiento de la capital. El frente de movilización reúne a campesinos e indígenas, a la COB, a los mineros (FSTMB) y las cooperativas mineras, al magisterio, a los trabajadores del transporte público, a las juntas vecinales de El Alto, al estudiantado, a los «ponchos rojos» aimaras, al personal de salud, a pequeños comerciantes urbanos y a los cocaleros del Chapare y de los Yungas. Todos presionan al gobierno para que derogue las medidas de austeridad de los últimos meses y resuelva la persistente escasez de gasolina y diésel, en un contexto de fuerte aumento del costo de vida. El descontento pasó de los reclamos locales a un sentimiento antigubernamental más general, que exige la renuncia del presidente.

El gobierno y la embajada de Estados Unidos, secundados por los medios, presentan todo esto como «el conflicto de Evo», que estaría manipulando a las masas. En los hechos, cada sector tiene sus propias reivindicaciones. La COB se opone al cierre de las empresas públicas y exige un aumento salarial del 20 %. El magisterio reclama más presupuesto para la educación. El transporte pesado pide combustible de calidad y una indemnización por los daños que causó la gasolina adulterada. Sectores próximos a Evo también se movilizaron para reclamar el fin de procesos judiciales que consideran injustos. Quienes hoy se manifiestan y piden la renuncia de Paz son los mismos que lo votaron en octubre de 2025, convencidos por sus promesas de «capitalismo para todos».

Seis meses de gobierno neoliberal

Cuando Rodrigo Paz asumió en noviembre de 2025, encontró un país con una inflación del 20,4 % y un déficit fiscal del 12 % del PBI, con las reservas internacionales en mínimos históricos. Un país productor de petróleo y gas que importa más del 80 % del diésel y el 60 % de la gasolina que consume. Un Estado débil, muy dependiente del gran capital, golpeado por la crisis económica heredada del gobierno de Luis Arce (2020-2025) y por el fin del ciclo político del Movimiento al Socialismo (MAS). La disputa interna entre Arce y Evo Morales se tradujo en un voto castigo contra el MAS, que gobernó durante dos décadas.

El gobierno de Paz, visto por la mayoría en las últimas elecciones como una opción de derecha moderada frente al candidato conservador Tuto Quiroga, reveló su subordinación de clase al proponer un programa económico al servicio del gran capital (los empresarios mineros y del agronegocio) y de las transnacionales. Apenas iniciado su mandato, anunció el restablecimiento de las relaciones oficiales con Estados Unidos y la reapertura de la embajada estadounidense en La Paz, el restablecimiento de las relaciones con Israel (rotas en 2023 por el genocidio en Gaza) y contratos sobre el litio con empresas transnacionales.

Dentro del paquete de austeridad (DS 5503) figura una medida radical: la supresión de los subsidios a los combustibles, vigentes hacía más de dos décadas, que elevó los costos del transporte y, con ellos, de todos los productos, y sostuvo la inflación en niveles altos. Ante la escasez de combustible, el gobierno importó carburantes de mala calidad que, además de caros, dañaron miles de vehículos. También aprobó la ley de incentivos fiscales (DS 5563) para la inversión extranjera, orientada a facilitar la cesión de recursos naturales (minerales como el litio, energía e infraestructura) a las transnacionales. Obtuvo préstamos externos para saldar deudas antiguas y recapitalizar los bancos. La inflación, al comienzo controlada, resurgió. Además, flexibilizó los mecanismos de fiscalización ambiental y comunitaria.

Frente a un Estado quebrado por la mala gestión y la corrupción, la receta neoliberal que Paz intenta aplicar es conocida: reducir al máximo el gasto del Estado y sus obligaciones sociales (educación, salud, transporte público) y trasladar el peso de la crisis a la clase trabajadora, al tiempo que favorece al capital.

La Ley 1720, anticampesina y antiindígena

Con el pretexto de facilitar el acceso al crédito de los pequeños productores, la Ley 1720, promulgada el 17 de abril, permite transformar la pequeña propiedad agrícola (hasta ahora protegida por la Constitución como patrimonio familiar inembargable) en una propiedad de mediana extensión susceptible de crédito, mediante la modificación de la Ley INRA que define el régimen de tierras. Esto implica una precarización de la pequeña propiedad, que podrá funcionar como garantía hipotecaria y abre el camino a la mercantilización de la tierra. La norma se conoce también como ley Marinkovic, por el gran terrateniente, hoy senador, que la impulsó y que se apropió de 33.000 hectáreas en la Chiquitania durante el gobierno de facto de Áñez, en 2020.

En Bolivia, el 50 % de la población rural vive en la pobreza, y la agricultura familiar produce el 87 % de la canasta básica y emplea al 89 % de la mano de obra rural. La ley prevé además congelar por diez años los mecanismos de verificación de la función económica y social de la tierra, es decir, dejar de controlar su uso, lo que acelera el mercado privado de tierras.

La medida afecta de modo indirecto a los territorios indígenas: cercados por grandes propiedades agroindustriales que practican el monocultivo con pesticidas y una deforestación acelerada, ven dañado su entorno. La Constitución exige consultas previas antes de adoptar este tipo de medidas, y esas consultas nunca ocurren. Por eso las comunidades indígenas y campesinas recurrieron a su método tradicional de lucha: marchar a la capital para exigir la derogación.

Para las comunidades campesinas y los pueblos indígenas, el territorio es todo: el lugar donde se nace y se vive, donde se produce y se resiste, donde la vida y la cultura se perpetúan. Marchas de casi mil kilómetros partieron de la Amazonía boliviana hacia La Paz, mientras los bloqueos cercaban la capital administrativa. Después de veinticuatro días, lograron que el Parlamento aprobara la derogación parcial de la Ley 1720, con la posibilidad abierta de que se reintroduzca más adelante. Es, en lo fundamental, una primera gran victoria frente al gobierno.

Las respuestas del gobierno al conflicto

Frente al conflicto, el gobierno de Paz reaccionó por tres vías.

La primera fue negociar acuerdos para dividir el movimiento, con concesiones a algunos de los sectores movilizados. Negoció con el importante sector de las cooperativas, que logró anular una deuda de 95 millones de bolivianos con la Caja Nacional de Salud y conservar el subsidio al combustible para su actividad. También negoció con el magisterio y con la COR de El Alto, y firmó un acuerdo con los dirigentes de los «ponchos rojos» de La Paz. Esos sectores se retiraron de a poco del conflicto. En algunos casos, las bases repudiaron a sus líderes por haber firmado.

La segunda fue la represión severa contra manifestantes y bloqueadores. Ya se cuentan cuatro muertos, además de heridos y numerosos detenidos. El gobierno dictó órdenes de detención contra los principales dirigentes de la COB, como Mario Argollo. Envió al ejército a levantar los bloqueos: las fuerzas militares lo intentaron el domingo 18 de mayo y, ante la resistencia, la policía y el ejército retrocedieron y volvieron a sus cuarteles. El gobierno recibió apoyo en material represivo de otros gobiernos neoliberales, como los de Argentina y Ecuador, con químicos antidisturbios para la policía. La OEA e Israel se pronunciaron a favor de Paz. El presidente colombiano Gustavo Petro se ofreció como mediador del conflicto social, y Paz lo acusó de injerencia en los asuntos internos: los dos países interrumpieron sus relaciones.

La tercera fue una intensa campaña de propaganda, del gobierno y del imperialismo, que atribuye las protestas a Evo Morales y al narcotráfico para alimentar la idea de una desestabilización nacional. La prensa burguesa boliviana y extranjera difunde con amplitud ese discurso, que coincide con la justificación de las intervenciones militares estadounidenses en el cono sur. Que las movilizaciones sean fruto de una conspiración de Evo no lo cree nadie, ni siquiera los círculos conservadores. Ese relato sirve igual para aumentar la presión y para amenazar con una futura captura del expresidente. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, insistió en que hay políticos que buscan tomar por la fuerza lo que no ganaron en las urnas y sostuvo que el gobierno no permitirá que el narcotráfico se apodere del país ni que Bolivia quede rehén de políticos del Chapare aliados al tráfico de drogas.

El expresidente Evo Morales (2006-2019) es hoy objeto de órdenes de detención y de un proceso judicial por trata de menores, acusaciones que denuncia como persecución política. Permanece en la región del Chapare (Cochabamba), principal bastión cocalero del país, protegido por un grupo de militantes, mientras miles de simpatizantes denuncian un intento de eliminar su influencia política. En su programa semanal en la radio Kawsachun Coca, Morales propuso elecciones en noventa días para pacificar Bolivia, con el argumento de que el gobierno carece de capacidad para gobernar. Sectores afines a Evo y de la COB respaldaron la propuesta; el presidente la rechazó de plano.

Noticias de último momento

La cuarta semana de movilizaciones será decisiva. La escasez de productos de primera necesidad, medicamentos e insumos se agrava por los bloqueos y la falta de combustible. La manifestación del lunes 25 de mayo, convocada por la COB y la Central Sindical Campesina, reunió a miles de manifestantes y campesinos llegados de todas las provincias del departamento de La Paz, que después regresaron a sus comunidades.

El 26 de mayo, la Cámara de Diputados aprobó una nueva ley que deroga la Ley 1341 de 2020 sobre el estado de excepción, que acotaba su aplicación con plazos específicos y un control legislativo más estricto. La nueva norma le permite al gobierno declarar con mayor facilidad el estado de excepción (previsto en la Constitución), intensificar la represión sin aval del parlamento y movilizar a las Fuerzas Armadas contra las manifestaciones y los bloqueos.

El riesgo de detención se confirma para Evo en el mediano plazo. En una conferencia del 24 de mayo, Paz declaró que el expresidente terminará siendo llevado ante la justicia y que ese es un compromiso de su gobierno. Es probable que eso ocurra recién tras la resolución de la crisis, para no echar más leña al fuego. Conviene recordar que Paz adhirió a la iniciativa estadounidense «Escudo de las Américas», en cuyo marco Estados Unidos y doce países latinoamericanos habilitan la intervención militar de Washington contra el narcotráfico.

El 27 de mayo, el gobierno organizó el primer encuentro del Consejo económico y social con representantes de los movimientos sociales, en un intento de abrir más el diálogo. La Iglesia católica se puso a disposición del Comité Cívico de Santa Cruz para mediar en las negociaciones con los sectores movilizados. En contacto telefónico con Paz, el presidente Lula pidió respeto por las instituciones democráticas y dispuso el envío de ayuda humanitaria a Bolivia.

¿Qué perspectivas tiene el conflicto?

Este conflicto muestra que el gobierno no cuenta con apoyo social de base. La burguesía lo sostiene por falta de alternativa. La clase media urbana y, en particular, su juventud (los «pititas», que tuvieron un papel destacado en el conflicto de 2019) no logró por ahora unificarse. El agronegocio de Santa Cruz está a favor de Paz y no moviliza. Hay un deterioro real y veloz de la legitimidad del presidente, que había prometido estabilidad y recuperación económica, expectativas falsas e imposibles de cumplir. En cierto modo, Paz es víctima de su propio juego.

El gobierno no descarta decretar el estado de sitio, y a la vez no quiere sumar desprestigio. Está en un callejón sin salida. La dinámica del conflicto sigue abierta: varios sectores volvieron a sus bases y otros se sumaron a la movilización, que se mantiene bajo la dirección de la COB y se expande por el país, en coordinación con sectores que tienen sus propias agendas regionales y locales.

Tras el reciente colapso del MAS, el movimiento popular boliviano carece de una dirección unificada que oriente la construcción de nuevas propuestas políticas. Las movilizaciones actuales, y la larga tradición de lucha de clases en Bolivia (de la revolución obrera de 1952 a las guerras del agua y del gas), siempre reservaron sorpresas y mostraron un carácter profundamente antiimperialista, junto a una enorme capacidad de resistencia y recuperación. De esas luchas deberán surgir los liderazgos para construir un nuevo bloque político en el escenario pos-Rodrigo Paz. Hace falta una nueva generación capaz de unir a los sectores sociales en torno a un proyecto nacido de la base y controlado por ella, un bloque político con propuestas renovadas, de orientación antiimperialista y anticapitalista." 

( , JACOBINLAT, 30/05/26)  

22.5.26

Estamos asistiendo a una nueva crisis social en Bolivia que hace tambalear al gobierno del derechista Rodrigo Paz Pereira, electo presidente hace solamente nueve meses... es un nuevo capítulo de un largo proceso de crisis política e institucional que arranca por lo menos en el año 2020... las medidas neoliberales adoptadas por Rodrigo Paz como por ejemplo, el aumento del precio de la gasolina e incluso la distribución de gasolina adulterada, la eliminación de subsidios y programas sociales, nuevos impuestos para los pequeños productores y comerciantes,la privatización y entrega a empresas trasnacionales del gas y el litio, la derogación de impuestos a las grandes fortunas y a las transacciones financieras, han desatado al máximo el descontento de la gran mayoría de la población y en particular de los trabajadores organizados, bloqueando carreteras en todo el país... la respuesta de las autoridades ha sido la represión de de la policía y de las las fuerzas armadas... Si algo faltaba en este escenario caótico era el resquebrajamiento institucional, con con las declaraciones del Vicepresidente de Bolivia, Edman Lara, acompañado por legisladores del PDC: “una vez más le pedimos al presidente bajar la soberbia, llamar al diálogo, dialogar con los sectores movilizados y no con esos grupos que al presidente le conviene dialogar” ( Carlos Flanagan)

 "En estos días estamos asistiendo a una nueva crisis social en Bolivia que hace tambalear al gobierno de derecha de Rodrigo Paz Pereira (quien fuera el candidato del PDC), electo presidente hace solamente nueve meses, el 17 de agosto del pasado año.

Desde ya podemos afirmar que la presente crisis no es para nada un rayo en una noche de verano, ni tiene su inicio hoy.

Es más bien un nuevo capítulo de un largo proceso de crisis política e institucional que arranca por lo menos en el año 2020, como mencionáramos en artículos previos e inmediatamente posteriores a las ya mencionadas elecciones de agosto pasado.

Señalábamos que el MAS no tenía cuadros políticos formados para la gestión gubernamental; debido a que nunca funcionó como un partido de acción política permanente y cotidiana, sino por el contrario lo hizo como un instrumento electoral puntual.

En segundo lugar remarcábamos el nefasto papel jugado por Evo Morales quien asumió la presidencia del MAS en el año 2020, luego de haber sido Presidente de Bolivia desde desde el 22 de enero de 2006 hasta su renuncia, el 10 de noviembre de 2019.

En su obsesión de ser el eterno candidato a presidente de la izquierda boliviana, no sólo no organizó la formación política de cuadros, sino que llevó adelante una férrea oposición al gobierno del propio MAS, encabezado por Luis Arce y David Choquehuanca (ex ministro de economía y relaciones respectivamente bajo su presidencia), a los que llegó a tildar de traidores.

Llegó a dividir incluso a la bancada parlamentaria del MAS entre “arcistas” y “evistas” (votando estos últimos muchas veces con la derecha en contra de proyectos del gobierno).

Finalmente en las elecciones promovió el voto anulado, lo que facilitó el triunfo de la derecha.

Como tercer elemento marcábamos las debilidades de la política económica del presidente Arce que dieron lugar al aumento de la inflación que llegó a un 24%, el mayor porcentaje en 39 años.

El valor del dólar que desde hacía años cotizaba entre 6,50 y 7 bolivianos, pasó a costar entre 13 y 20 bolivianos en el mercado paralelo.

No existió un debido control a la evasión de ganancias de firmas exportadoras a la banca offshore.

Y para completar el panorama de crisis y falta de credibilidad en el gobierno, una gran escasez de combustible obligó a la gente a hacer largas filas durante horas en las distintas estaciones de servicio.

Hoy las medidas neoliberales adoptadas por Rodrigo Paz como por ejemplo:

  • la derogación de impuestos a las grandes fortunas y a las transacciones financieras,
  • nuevos impuestos para los pequeños productores y comerciantes,
  • eliminación de subsidios y programas sociales,
  • la revisión de la ley de trabajo,
  • la privatización y entrega a empresas trasnacionales del gas y el litio,
  • aumento del precio de la gasolina e incluso la distribución de gasolina adulterada,

han desatado al máximo el descontento de la gran mayoría de la población y en particular de los trabajadores organizados.

A principios de mes hubo paros de transportistas y en el magisterio. A su vez la COB presentó un pliego con 100 demandas que fue rechazado en su totalidad por el gobierno.

La respuesta popular

Ante la falta de diálogo, la misma no se hizo esperar y en los últimos días se bloquearon diversas carreteras en todo el país; principalmente en El Alto y La Paz, que está prácticamente aislada con 18 puntos de bloqueo de un total de 22 en el país hasta la fecha.

La respuesta de las autoridades hasta el momento ha sido la contención y represión a las manifestaciones que están llegando a las cercanías de la plaza Murillo, sede del gobierno.

Además de la policía, están participando las fuerzas armadas; lo que sería ilegal dada la inexistencia de la autorización previa parlamentaria.

Asimismo han librado orden de aprehensión contra Mario Argollo, Secretario Ejecutivo de la COB y otros 24 dirigentes sociales.

Una voz discordante en el gobierno

Si algo faltaba en este escenario caótico era el resquebrajamiento institucional.

El mismo se hace patente con las declaraciones nada menos que del Vicepresidente de Bolivia, Edman Lara en el día de ayer domingo 17, acompañado por legisladores del PDC de las cuales transcribimos algunos pasajes en forma textual: “una vez más le pedimos al presidente bajar la soberbia, llamar al diálogo, dialogar con los sectores movilizados y no con esos grupos que al presidente le conviene dialogar, porque hemos visto que se ha reunido solamente con los que son afines a él y eso no está bien”.

Insistió en que el presidente escuche a la COB y que si no puede acceder al aumento del 20% que solicitan, que se les otorgue lo que permita la economía del Estado.

No puede usted escuchar a unos y rechazar a otros, no puede usted conversar con unos y mandar a reprimir y a patear a otros bolivianos”, expresó Lara, quien además exigió la destitución del comandante general de la Policía Boliviana, Mirko Sokol Saravia, y del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Víctor Hugo Valderrama.

La siempre necesaria solidaridad

Desde ya el PIT-CNT, la central única de los trabajadores uruguayos, manifiesta su absoluta solidaridad con sus hermanos de clase nucleados en la COB y su disposición a colaborar en lo que sea menester.

Finalmente nos resta señalar una vez más, que ante el empuje neoliberal y privatizador de este gobierno, la única alternativa será la acumulación de fuerzas que hagan factible la mejor resistencia. Y eso sólo se logrará con la unidad de acción de todas las fuerzas sindicales y sociales en lo que en su momento fue el llamado pacto de unidad que integraron la COB y distintas organizaciones campesinas y de pueblos originarios.

Carlos Flanagan fue integrante de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio de Uruguay. Exembajador de Uruguay ante el Estado Plurinacional de Bolivia."

( Carlos Flanagan , Rebelión,  20/05/26)

20.5.26

Bolivia se ha sumido en un nuevo ciclo de disturbios generalizados, contra las políticas neoliberales impuestas por el presidente Rodrigo Paz Pereira. Exigen su renuncia... es contra una serie de medidas de ajuste económico que afectan principalmente a los sectores más vulnerables del país... se paralizaron los subsidios (como el de combustibles), se recortó drásticamente el gasto público y se redujo el Estado (congelamiento de salarios y nuevas contrataciones), se adoptaron medidas para desregular aún más el mercado, entregando tierra, territorios y bienes comunes al capital transnacional... el ex presidente Evo Morales también denunció el plan orquestado por Estados Unidos y Rodrigo Paz, para "detenerme y matarme” (Giorgio Trucchi )

"Tres semanas de alzamiento popular en Bolivia con paros de labores, movilizaciones y bloqueos de carreteras que involucran a pueblos originarios, campesinos, obreros fabriles, mineros, maestros y juventudes, en rebelión contra las políticas neoliberales impuestas por el presidente Rodrigo Paz Pereira. Exigen su renuncia.

Este 19 de mayo, poco más de seis meses después de asumir Paz el mandato presidencial, el país amaneció con decenas de cortes de carreteras en al menos seis departamentos del país (La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca, Cochabamba y Santa Cruz). La protesta, que involucra a amplios sectores de la sociedad boliviana, es contra una serie de medidas de ajuste económico que afectan principalmente a los sectores más vulnerables del país.

A través de decretos y reformas presupuestarias, como el decreto 5503, se paralizaron los subsidios (como el de combustibles), se recortó drásticamente el gasto público y se redujo el Estado (congelamiento de salarios y nuevas contrataciones), se adoptaron medidas para desregular aún más el mercado, entregando tierra, territorios y bienes comunes al capital transnacional.

Ese “plan de austeridad” ha desencadenado la protesta social, que ha venido subiendo de tono y se ha vuelto cada vez más masiva a medida que el gobierno ha venido endureciendo posiciones y ha desencadenado la represión.

Hasta el momento se reportan más de 150 personas detenidas, al menos 50 heridas y ya habría un muerto entre los manifestantes. Órdenes de captura han sido giradas contra Mario Argollo, dirigente de la Central obrera boliviana (Cob), David Quispe, dirigente la Confederación sindical única de trabajadores de Bolivia (Csutcb), Justino Apaza, vicepresidente de la Confederación nacional de juntas vecinales de Bolivia (Conaljuve). También se han emitido órdenes de aprehensión contra el dirigente campesino Héctor Huacani, el senador suplente Nilton Condori y el líder de los “ponchos rojos” de El Alto, Winston Genio.

Las acusaciones contra ellos son de instigación pública a delinquir, asociación delictuosa, terrorismo, financiamiento al terrorismo, atentados contra la seguridad de los medios de transporte y de los servicios públicos.

Bajo fuego también el ex presidente Evo Morales, quien, desde su cuenta de X, denuncia el plan orquestado por Estados Unidos y puesto en marcha por Rodrigo Paz. “Estados Unidos ordenó al gobierno de Rodrigo Paz ejecutar una operación militar, con el apoyo de la DEA y el Comando Sur, para detenerme y matarme”. También señala a otros actores del supuesto plan homicida, entre otros, el exministro Carlos “Zorro” Sánchez, el viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano y el argentino Fernando Cerimedo.

Entrevistado en el programa Geopolítica desde la Aldea, el periodista y ex asambleísta boliviano Sergio de la Zerda analiza el contexto en que se da este nuevo alzamiento popular.

“Estamos viviendo un nuevo proceso insurreccional frente a las políticas neoliberales impuestas por Rodrigo Paz, quien pretende revivir aquellas medidas que hemos sufrido durante veinte años (1985-2005) y que nos han dejado un país sumido en la miseria”, explica el comunicador.

Entre 2006 y 2018, con los gobiernos de Evo Morales, Bolivia gozó de un proceso de transformación económica y social muy importante, con una reducción masiva de la pobreza extrema (del 38,2% al 15,2%). El golpe de 2019, su derrota en las elecciones de 2020 y las fuertes contradicciones que caracterizaron el gobierno de Luis Arce y el Movimiento al Socialismo (MAS) despejaron el camino para la victoria electoral de la derecha boliviana.

Para De la Zerda, en tan sólo seis meses las y los bolivianos han asistido al incumplimiento sistemático de las promesas electorales del presidente Paz. “Comenzó eliminando impuestos sobre las grandes fortunas, solicitó préstamos millonarios a instituciones financieras multilaterales, emitió decretos cortando subvenciones, trajo al país ‘gasolina basura’ que dañó buena parte del parque vehicular nacional”.

También, continúa el periodista, permitió la reversión de la pequeña propiedad campesina para el aprovechamiento y beneficio de latifundistas y banqueros. “Todo esto desencadenó lo que estamos viendo desde hace casi un mes. Las movilizaciones son masivas y el gobierno, en lugar de llamar a una mesa de diálogo, ha optado por acelerar la persecución y la represión. Pese a los ataques, remarcamos este espíritu de insurgencia popular en oposición a un retorno al neoliberalismo y a una Bolivia para muy poquitos”.

Para el exlegislador, no hay duda alguna que detrás de la imposición de una vuelta al pasado están el gobierno y el gran capital estadounidense. “Bolivia tiene la primera reserva mundial de litio, nuestro sector minero sigue siendo importante en materia de estaño, cobre, materia aurífera y tierras raras. Lamentablemente, todo esto está siendo comprometido en oscuros pactos con gobiernos y multinacionales, incluyendo los hidrocarburos que fueron nacionalizados por el gobierno de Evo Morales”.

No es un caso que contra la protesta social y en defensa del presidente boliviano se hayan pronunciado, con un comunicado conjunto, ocho países latinoamericanos [1] de los más sumisos a las políticas norteamericanas.

“Ante estos planes y el clima de inseguridad que se ha generado en los últimos meses, el pueblo se ha indignado, ha reaccionado y ha decidido ponerle un alto. Es un proceso de indignación que ha venido creciendo y que ahora se expresa en las calles y está siendo brutalmente reprimido”.

Contra la represión se ha pronunciado ALBA Movimientos. “La sangre derramada en las calles de Bolivia es responsabilidad directa de un gobierno que, subordinado a los intereses de las élites empresariales y del imperialismo estadounidense, ha decidido responder con violencia a las legítimas demandas populares”.

Para la organización continental, lo que está pasando en estos días no es producto del caos, ni de una supuesta conspiración antigubernamental, sino “la consecuencia directa de un proyecto neoliberal y antipopular que busca privatizar los bienes comunes, mercantilizar la tierra, entregar los recursos estratégicos y descargar la crisis económica sobre las espaldas del pueblo trabajador”.

En este sentido, el gobierno boliviano no sólo representa un proyecto de restauración conservadora subordinado a los intereses de Estados Unidos, de las corporaciones transnacionales y los organismos financieros internacionales, sino que “el alineamiento a dichos intereses y el ataque a las conquistas populares son parte de una estrategia continental para recolonizar Nuestra América”.

Además de condenar enérgicamente los asesinatos, las detenciones arbitrarias y la militarización, ALBA Movimientos exige el cese inmediato de la represión y denuncia “el silencio cómplice de los organismos internacionales y de los gobiernos de la región frente a la violencia ejercida contra el pueblo boliviano”.

Finalmente hace un llamado a las fuerzas vivas del continente a multiplicar las acciones de solidaridad con Bolivia y a denunciar internacionalmente la violencia del gobierno. “La lucha del pueblo boliviano es la lucha de toda Nuestra América. Porque frente al avance del fascismo, del neoliberalismo y del imperialismo, la única salida es más organización popular, más unidad continental y más lucha”.

“Estoy convencido que si Rodrigo Paz insiste en este camino de sus antecesores neoliberales le va a ir muy mal. El pueblo boliviano ya no permite masacres y está muy atento a las conquistas sociales logradas en décadas de lucha”, concluyó de la Zerda.

Nota:

[1]  Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú.

Fuente: LINyM" 

( Giorgio Trucchi  , Rebelión, 20/05/2026)

2.5.26

Donald Trump ha cerrado el estrecho de Ormuz, ha aislado a Latinoamérica y ha reescrito el orden marítimo mundial, todo a costa de China... El Departamento de Estado emitió una declaración conjunta "en solidaridad con Panamá", después de una campaña de guerra jurídica dirigida por funcionarios estadounidenses y panameños para desposeer la infraestructura logística china en las terminales de Balboa y Cristóbal... Los cosignatarios de la declaración incluyen a Costa Rica, Bolivia, Paraguay, Guyana y Trinidad y Tobago... estos cosignatarios que se unen a Estados Unidos en esta declaración de "libertad" pueden parecer aleatorios; sin embargo, se ajustan perfectamente a las prioridades económicas y de seguridad a largo plazo de Estados Unidos en la región... Guyana produce un crudo ligero... Trinidad, urea y amoníaco... Costa Rica opera el puerto más avanzado tecnológicamente del Caribe... y Bolivia tiene las mayores reservas de litio del mundo... el Departamento de Estado está trabajando diligentemente en el Caribe para despojar al capital logístico chino a través de la coerción diplomática y la guerra jurídica... Es imposible decir si Estados Unidos tendrá éxito, pero el Departamento de Estado promueve un nuevo consenso marítimo con países latinoamericanos que producen las materias primas principales para las industrias energética, agrícola y logística, así como productos básicos de metales y minerales "verdes", muchos de los cuales han rechazado recientemente ofertas de inversión chinas... se ha creado una inestabilidad sin precedentes en el orden marítimo global, que el Departamento de Estado está totalmente preparado para capitalizar al servicio de los intereses energéticos, agrícolas y mineros de Estados Unidos (Logan McMillen)

"El 28 de abril, el Departamento de Estado emitió una declaración conjunta "en solidaridad con Panamá" en respuesta a un aumento en las detenciones de buques con bandera panameña en puertos chinos, lo que caracterizó como "un intento flagrante de politizar el comercio marítimo".

Esto se produce inmediatamente después de una campaña de guerra jurídica dirigida por funcionarios estadounidenses y panameños para desposeer la infraestructura logística china en las terminales de Balboa y Cristóbal, y dentro de un contexto marítimo más amplio en el que Estados Unidos ha bloqueado el Estrecho de Ormuz, ha establecido una asociación de defensa con Indonesia y ha emitido declaraciones agresivas sobre el Puerto de Chancay de Perú.

Los cosignatarios de la declaración incluyen a Costa Rica, Bolivia (más sobre eso más adelante), Paraguay, Guyana y Trinidad y Tobago.

Es difícil exagerar la ironía de este cambio de rumbo sobre Panamá. Hace solo unos meses, Estados Unidos estaba aplicando una estrategia de doble filo: la coerción diplomática a través de diálogos bilaterales de seguridad y la guerra jurídica mediante una auditoría altamente politizada de las concesiones chinas cerca del Canal de Panamá.

Esto culminó en un fallo predecible de la Corte Suprema de Panamá contra el operador portuario CK Hutchinson, lo que resultó en su desalojo y reemplazo por una subsidiaria de la firma logística danesa Maersk.

Recuerde que la posición inicial de la administración Trump en estas negociaciones fue amenazar con retomar el Canal de Panamá por la fuerza, y la grandilocuente retórica del Departamento de Estado sobre la defensa de la "soberanía" de Panamá y el rechazo a la "politización" empieza a sonar hueca.

Los cosignatarios que se unen a Estados Unidos en esta declaración de "libertad" pueden parecer aleatorios; sin embargo, se ajustan perfectamente a las prioridades económicas y de seguridad a largo plazo de Estados Unidos en la región.

Guyana es el productor mundial emergente de crudo ligero dulce y se beneficia de nuevas inversiones en el sector downstream en medio del bloqueo estadounidense del Golfo Pérsico, mientras que Trinidad es un importante productor de petroquímicos como la urea y el amoníaco.

Costa Rica es un aliado americano confiable que opera el puerto más avanzado tecnológicamente del Caribe, y Paraguay probablemente esté en la mezcla como el único país sudamericano restante que reconoce a Taiwán.

Pero quizás el cofirmante más interesante sea Bolivia, una nación andina sin salida al mar que parece irrelevante para defender la "seguridad" marítima en el Caribe, hasta que se consideran los objetivos energéticos a largo plazo de Estados Unidos.

 Bolivia se encuentra sobre las mayores reservas de litio del mundo, pero la alta proporción de magnesio a litio en su salmuera de origen requiere procesos de extracción intensivos en capital (y en gran medida experimentales).

También existe el desafío logístico de transportar miles de toneladas de litio a través de cientos de kilómetros de terreno accidentado hasta los puertos chilenos en el Pacífico y, finalmente, a través del Canal de Panamá.

Por decirlo suavemente, estos factores ponen una prima masiva en cada tonelada de litio destinada a la exportación para fabricar baterías de vehículos eléctricos (VE) y sistemas de almacenamiento de energía a escala de red. El presidente boliviano, Rodrigo Paz, es claramente consciente de esto.

Su reciente decisión de reemplazar al jefe de la empresa estatal de litio, Yacimientos de Litio Bolivianos, indica que está dispuesto a romper los acuerdos realizados con China y Rusia bajo el anterior gobierno socialista de Bolivia, siempre que el capital occidental pueda ofrecer un mercado garantizado.

Para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Paz, firmar una declaración dirigida por Estados Unidos que reconozca a Panamá como un "pilar de nuestro sistema de comercio marítimo" es una jugada diplomática transaccional y de baja fricción.

El potencial de Bolivia como potencia exportadora de materias primas depende de la cooperación con su rival de larga data, Chile, para el acceso portuario. (Chile tiene su propio sector de litio altamente rentable, y es la razón por la que Bolivia no tiene costa para empezar).

Al alinearse con Estados Unidos contra China, Bolivia está señalando a países como Panamá y Chile que está dispuesta a jugar según las mismas reglas dirigidas por Estados Unidos que todos los demás, a cambio de acceso a su infraestructura logística.

Por supuesto, las maniobras diplomáticas de Estados Unidos en Panamá y Bolivia no pueden entenderse en el vacío. En el Golfo Pérsico, el ejército estadounidense está bloqueando el flujo de crudo ligero y pesado insignia a los mercados asiáticos.

Mientras tanto, el Departamento de Estado está trabajando diligentemente en el Caribe para despojar al capital logístico chino a través de la coerción diplomática y la guerra jurídica.

En este contexto, cada vez queda más claro que el objetivo de la llamada "Doctrina Monroe" no es integrar benévolamente las economías de Estados Unidos y América Latina, sino forzar la salida de capital de Asia Occidental y su retorno al hemisferio occidental mediante el establecimiento de nuevas rutas comerciales marítimas.

Es imposible decir si Estados Unidos tendrá éxito, pero no se debe asumir que el Departamento de Estado promueve por accidente un nuevo consenso marítimo con países latinoamericanos que producen las materias primas principales para las industrias energética, agrícola y logística, así como productos básicos de metales y minerales "verdes", muchos de los cuales han rechazado recientemente ofertas de inversión chinas.

A estas alturas, cualquiera que siga viendo a Estados Unidos como un árbitro neutral o un policía del comercio marítimo mundial está ignorando la realidad a sabiendas. El ejército estadounidense está incautando barcos en Asia Occidental, mientras que el Departamento de Estado exige simultáneamente que China juegue según sus reglas en Centro y Sudamérica.

En el momento en que Trump abdicó la responsabilidad de Estados Unidos de defender el Golfo Pérsico bajo la Doctrina Carter, murió la noción romántica de un "libre" dominio marítimo global.

A largo plazo, esto probablemente beneficiará a China y a otras naciones costeras, pero a corto plazo, ha creado una inestabilidad sin precedentes en el orden marítimo global, que el Departamento de Estado está totalmente preparado para capitalizar al servicio de los intereses energéticos, agrícolas y mineros de Estados Unidos." 

( 

19.4.26

POLITICO: Pedro Sánchez busca movilizar a la izquierda global contra el auge de la extrema derecha... "No solo está actuando como un líder español. Está tratando de ejercer el liderazgo europeo"... Más de 3.000 participantes de más de 100 organizaciones se reúnen en Barcelona para el lanzamiento de la "Movilización Progresista Global", una nueva iniciativa destinada a fortalecer la cooperación internacional entre partidos y activistas de izquierda... Sánchez es "el gran catalizador progresista del mundo", dijo la vicepresidenta de la Internacional Socialista y organizadora del evento, Hana Jalloul Muro... y tiene como objetivo construir un contrapeso a las fuerzas autoritarias y de extrema derecha en avance... La democracia está cada vez más bajo presión, y los progresistas están intensificando sus esfuerzos a nivel mundial... Sánchez prometió presionar a la derecha global. El líder español señaló en particular a los aranceles estadounidenses y a la guerra en Oriente Medio como responsables de la profunda erosión de las instituciones multilaterales... "Le torceremos el brazo a la gente que cree que es completamente intocable... aquellos que especulan con las casas de la gente... a los oligarcas que quieren enriquecerse utilizando nuestra democracia y la salud mental de nuestros jóvenes"

 "Líderes progresistas de todo el mundo se reunirán en España el viernes para coordinar una respuesta al auge de los movimientos de extrema derecha y nacionalistas desde Europa hasta Estados Unidos, con el primer ministro español Pedro Sánchez a la cabeza de este impulso.    

Más de 3.000 participantes de más de 100 organizaciones se reúnen en Barcelona para el lanzamiento de la "Movilización Progresista Global", una nueva iniciativa destinada a fortalecer la cooperación internacional entre partidos y activistas de izquierda.

El experimento trata de organizarse internacionalmente, dijo Stefan Löfven, presidente del Partido Socialista Europeo (PSE), a POLITICO. La democracia está cada vez más bajo presión, y los progresistas están intensificando sus esfuerzos a nivel mundial.

El evento de dos días tiene como objetivo construir un contrapeso a las fuerzas autoritarias y de extrema derecha en avance, desde la derecha nacionalista en Europa —incluidos los partidos alineados con el bloque Patriotas por Europa— hasta la política global en la era del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

"Esta no es una tendencia aislada", dijo Löfven. Es un desafío compartido que requiere una respuesta global coordinada.

El programa de Barcelona incluye una cena de líderes el viernes, seguida de un día de eventos con la participación de la jefa del grupo socialista, Iratxe García, y la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, así como Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, Cyril Ramaphosa de Sudáfrica y Claudia Sheinbaum de México.

La reunión también le da a Sánchez —anfitrión del evento— una plataforma para elevar su perfil internacional como figura central de un movimiento socialista global renovado.

"No solo está actuando como un líder español", dijo un alto funcionario del Parlamento Europeo, a quien se le concedió el anonimato para hablar libremente. Está tratando de ejercer el liderazgo europeo."

Sánchez podría estar mirando un futuro papel en Bruselas, potencialmente desafiando al presidente del Consejo Europeo, António Costa, cuando el puesto sea revisado a mitad de período en 2027, dijo el funcionario. Costa, quien se espera que asista a la reunión de Barcelona, es ampliamente considerado el favorito para retener el cargo, pero la creciente visibilidad de Sánchez podría complicar esa perspectiva.

Las ambiciones internacionales del líder español llegan en un momento delicado en el país. España debe celebrar elecciones a más tardar en 2027, con las encuestas apuntando a un panorama político fragmentado y una carrera reñida entre su Partido Socialista y la oposición conservadora.

Aún así, los aliados lo ven como una fuerza impulsora detrás del impulso progresista más amplio. Sánchez es "el gran catalizador progresista del mundo", dijo la vicepresidenta de la Internacional Socialista y organizadora del evento, Hana Jalloul Muro, señalando su reciente actividad diplomática —incluido un viaje de alto perfil a China y enfrentamientos con figuras alineadas con Trump— como evidencia de su creciente papel." 

( Gerardo Fortuna  , POLITICO, 17/04/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)  

 

"En un mitin contra Trump, Sánchez promete presionar a la derecha global. El líder español señaló en particular a los aranceles estadounidenses y a la guerra en Oriente Medio como responsables de la profunda erosión de las instituciones multilaterales.

El primer ministro español, Pedro Sánchez, prometió el sábado "torcer el brazo" a las fuerzas de extrema derecha que intentan desmantelar el orden internacional, reuniendo a líderes y activistas mundiales de izquierda en una cumbre presentada como una muestra de resistencia por parte de las potencias progresistas.

Hablando en la conferencia Movilización Progresista Global en Barcelona, el líder español presentó el evento como un rechazo internacional coordinado contra lo que describió como un movimiento de extrema derecha globalizado.

Sánchez señaló con el dedo en particular los aranceles del presidente estadounidense Donald Trump y la guerra en Oriente Medio como causantes de una amplia erosión de las instituciones multilaterales, un desarrollo al que, según dijo, la izquierda global necesita responder.

"Le torceremos el brazo a la gente que cree que es completamente intocable", dijo Sánchez a la multitud. Los multimillonarios con una codicia ilimitada. "Aquellos que especulan con las casas de la gente", dijo.

Señaló a los oligarcas "que quieren enriquecerse utilizando nuestra democracia y la salud mental de nuestros jóvenes".

"Cuando los progresistas llegamos al gobierno, no es para servir a las élites; las ponemos en su lugar", dijo Sánchez.

Dijo que la extrema derecha se estaba "organizando internacionalmente", pero insistió en que sus números revelaban debilidad en lugar de fuerza. "Gritan no porque estén ganando, sino porque saben que su tiempo está a punto de terminar", dijo.

Unos 6.000 funcionarios electos de izquierda, analistas de políticas y activistas asistieron al evento en Barcelona. Los organizadores dijeron que la reunión concluiría con una declaración conjunta que esbozaría una acción coordinada sobre prioridades compartidas, incluyendo la desigualdad, el clima y la regulación digital.

La reunión atrajo a un grupo inusualmente amplio de jefes de estado y de gobierno, incluyendo al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, al sudafricano Cyril Ramaphosa y al presidente colombiano Gustavo Petro." 

(Jacob Parry  , POLITICO, 18/04/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)  

7.1.26

Tiendo a pensar que elegir a Delcy Rodríguez en lugar de a María Corina Machado para gestionar el saqueo de Venezuela puede ser un grave error de cálculo por parte de los intrépidos gestores del ya senil imperio estadounidense... Delcy Rodríguez es pragmática y hasta maquiavélica, y cuenta, al menos de momento, con el apoyo de las fuerzas armadas... Controlar un país rebelde sin expulsar a los rebeldes es una extraña innovación política, incluso para el trumpismo... las amenazas al estilo Don Corleone que llegan a Caracas desde Mar-a-Lago y Washington pueden ser más una muestra de debilidad que de fuerza. Son necesarias porque, a diferencia de otras épocas imperiales, Trump no puede ni quiere invadir. Aunque fanfarronee, Trump no cuenta con apoyo ni dentro ni fuera del movimiento MAGA para poner las “botas en el terreno” venezolano. Esto no es la invasión de Panamá... La reticencia a invadir es comprensible... una ocupación militar “acabaría siendo un baño de sangre”... la diplomacia de cañonero solo funcionaba porque de vez en cuando EEUU invadía de verdad... si no está dispuesto a invadir y ocupar, la insumisión de Delcy Rodríguez podría acabar en el caos que se produciría si decidieran lanzar un segundo ataque militar para matarla a ella y a los líderes chavistas. Y el caos es precisamente lo que petroleras como Chevron, que ya produce en Venezuela, quieren evitar. Rodríguez ya estará calculando hasta donde llega el bluf de Trump y Rubio... “Delcy va a unir al pueblo en torno a la indignación por las groserías de Trump”... y el presidente colombiano Petro sube en las encuestas de popularidad, y su candidato para las presidenciales de 2026, Iván Cepeda, es favorito (Andy Robinson)

 "En momentos como estos conviene escuchar Reasons to Be Cheerful, de Ian Dury. Porque a pesar de la muestra terrorífica de poderío militar estadounidense en el secuestro de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, yo veo algunos motivos para no sentir una desesperación total ante el imperio que contraataca.

El primero es la sensación espontánea de júbilo que yo, al menos, sentí cuando Trump anunció que María Corina Machado no va a ser presidenta de Venezuela, “tirándola debajo del autobús”, como se suele decir en Estados Unidos.

“Será muy difícil que ella [Corina Machado] sea líder; no tiene ni el apoyo ni el respeto dentro del país”, anunció el presidente estadounidense ante el asombro de los periodistas y los medios que han elogiado a la nueva premio Nobel pese a que apoyase el bombardeo de su propio país. 

Obviamente, Trump no rechaza a Corina Machado porque sea una creación de los medios, aunque es cierto que la opositora ha perdido mucho apoyo, según los sondeos.

El verdadero motivo por el que Trump ha dado la espalda a la política que más lo adora es que no quiere perder tiempo con elecciones. El presidente estadounidense, o mejor dicho Marco Rubio, el secretario de Estado, cree que la vicepresidenta y ahora presidenta chavista Delcy Rodríguez será un instrumento más manejable para la entrada de Exxon, ConocoPhillips y demás petroleras estadounidenses, incluso más que un gobierno títere de Corina Machado o de su alter ego Edmundo González. 

Rubio, el neoconservador cubano americano que manda a la hora de diseñar la doctrina Donroe (Donald más Monroe), parte de la base de que puedan abusar impunemente de un gobierno cuya legitimidad democrática se cuestiona, sobre todo en Miami.

Que el enemigo derrotado haga el trabajo sucio. Esa es la idea audaz de una mente fría y cruel como la de Rubio. ¿Pero cuál es el instrumento de poder que logre que el chavismo se convierta en el autor de su propia destrucción?

Rubio cree que la diplomacia de cañonero –eufemismo nacido en las guerras coloniales– y la presencia de la US Navy en el Caribe son suficientemente amedrentadoras para que el chavismo se convierta en una mansa bestia de carga para transportar el crudo pesado desde el Orinoco a Houston. “Este es el leverage (palanca) que tenemos”, se jactó el secretario de Estado en el programa 60 Minutes el domingo 4 de enero.

Trump es más directo. Lanzó duras amenazas contra Delcy Rodríguez si no hace lo que él quiere: “Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que Maduro”, le dijo a Michael Scherer de The Atlantic.

Pero yo tiendo a pensar que elegir a Delcy Rodríguez en lugar de a María Corina Machado para gestionar el saqueo de Venezuela puede ser un grave error de cálculo por parte de los intrépidos gestores del ya senil imperio estadounidense. 

Corina Machado es una aliada de clase de Trump y Rubio, “la prototipo de la sifrina [pija] de Caurimare”, según bromeó un amigo venezolano en referencia a la canción del pop setentero venezolano que se burla de la élite blanca caraqueña. 

Delcy Rodríguez, en cambio, se ha curtido en las luchas contra las dictaduras apoyadas por la CIA –su padre fue torturado y asesinado–. Es pragmática y hasta maquiavélica; quién sabe, quizá haya decidido que con Nicolás no había forma. Pero no es una aliada de clase de Donald Trump.

Es más, Rodriguez cuenta, al menos de momento, con el apoyo de las fuerzas armadas. “El chavismo se mantiene en el poder, van a continuar ejerciendo el control militar”, explicó Francisco Rodríguez, exasesor de Henri Falcón, de la oposición moderada, ahora afincado en EE.UU. La decisión de dar la espalda a Machado se debe a que “Trump ha decidido que la estructura del Estado con el chavismo es más gobernable”, añadió. 

Controlar un país rebelde sin expulsar a los rebeldes es una extraña innovación política, incluso para el trumpismo. “El presidente afirmó que ahora estamos gobernando Venezuela. Pero esto plantea un pequeño problema, ya que no contamos con soldados ni diplomáticos sobre el terreno. Puede que hayamos decapitado al Gobierno venezolano, pero el Estado venezolano permanece intacto”, sostiene Noel Maurer, de la George Washington University, en un artículo en Substack

En este sentido, las amenazas al estilo Don Corleone que llegan a Caracas desde Mar-a-Lago y Washington pueden ser más una muestra de debilidad que de fuerza. Son necesarias porque, a diferencia de otras épocas imperiales, Trump no puede ni quiere invadir. Aunque fanfarronee, Trump no cuenta con apoyo ni dentro ni fuera del movimiento MAGA para poner las “botas en el terreno” venezolano. Esto no es la invasión de Panamá –Noriega se entregó el 3 de enero de 1990–, cuando la ocupación del país supuso un despliegue de 20.000 soldados.

La reticencia a invadir es comprensible. Aunque muchos expatriados venezolanos más o menos sifrinos y afincados en el barrio de Salamanca aplaudirían al ver a los Marines embarcando en la costa venezolana, no es así en el caso de los caraqueños con los que yo hablé hace tres semanas en Caracas.

“Yo ya estoy armado y preparado; he vivido más de lo que me queda por vivir y no tengo temor”, me dijo el diputado chavista afrovenezolano por San Agustín, Noel Márquez. La operación Resolución Absoluta acabó sin respuesta venezolana el 3 de enero, pero una ocupación militar “acabaría siendo un baño de sangre”, me dijo Eduardo Gamarra, de la Universidad Internacional de Florida en Miami. 

Puede que las amenazas de Trump y el portaaviones Iwo Jima navegando por el Caribe sean suficientes para intimidar a Delcy Rodríguez y al chavismo. Pero la diplomacia de cañonero solo funcionaba porque de vez en cuando EEUU invadía de verdad, con los Marines bajando de los buques para mancharse las botas en las playas desde Veracruz hasta Puerto Cortés. Según Greg Grandin, entre 1889 y 1897 hubo 5.800 incidentes en los que buques de guerra llegaron a puertos latinoamericanos, pero hubo también más de 300 invasiones con “boots on the ground”. 

Eso fue cuando América era grande de verdad y dispuesta a ocupar su patio trasero. Ahora Trump puede bombardear a distancia y secuestrar a presidentes con el fin de someter a Venezuela. Pero si no está dispuesto a invadir y ocupar, la insumisión de Delcy Rodríguez podría acabar en el caos que se produciría si decidieran lanzar un segundo ataque militar para matarla a ella y a los líderes chavistas.  Y el caos es precisamente lo que petroleras como Chevron, que ya produce en Venezuela, quieren evitar. Rodríguez ya estará calculando hasta donde llega el bluf de Trump y Rubio.

Hay otro motivo para no caer en la desesperación ante la dictadura Donroe (dada la improvisación de Trump, propongo llamarla la doctrina Dunno [abreviatura de don’t know, “no lo sé”)]. Al presidente le gustan las muestras pomposas de poder y de narcisismo militar. Pero hasta la fecha, el grueso de la nueva doctrina es retórica. Ni en Panamá se ha cumplido la promesa que hizo Trump en abril del año pasado de que recuperaría el control estadounidense del Canal. 

Ni la retórica ni las amenazas sirven para subyugar a América Latina. Pero sí para movilizar a mucha gente indignada que se inclina por apoyar a políticos nacionalistas de la izquierda latinoamericana. Gustavo Petro sube en las encuestas de popularidad, y su candidato para las presidenciales de 2026, Iván Cepeda, es favorito.

“Delcy va a unir al pueblo en torno a la indignación por las groserías de Trump”, me dijo el politólogo venezolano Andrés Pierantoni, con el que cené en el restaurante El Limón al lado del Parque Central de Caracas hace tres semanas. Como suele ocurrir, la conversación duró cinco horas y estuvo salpicada de sesudas alusiones a la historia de rebeliones y revoluciones contra el colonialismo y el imperialismo de Europa y EEUU, a lo largo de la historia del país de Simón Bolívar."                             (Andy Robinson , CTXT, 06/01/26)