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21.7.25

En Torre Pacheco se cometieron de manera planeada delitos muy graves para inducir un estado de terror, invocando el miedo a que algo así acabe pasando en tu barrio o en tu ciudad... En España se es mucho de no creer en las cosas hasta que se ven... No había corrupción porque no la veíamos, pero le teníamos puesto un piso en la Plaza de España o una ventanilla para hacer leyes a medida en el Ministerio de Hacienda. Esperemos que no llegue el día que debamos reconocer que había terrorismo de extrema derecha activo y organizado, pero solo veíamos casos aislados de racismo y xenofobia... Repasemos lo sucedido en Torre Pacheco. Grupos organizados, con estructura y recursos, ocupan la localidad murciana, organizándose en escuadrones de caza y captura de quien se les pusiera por delante y no les gustase: palizas, carreras y agresiones se sucedieron de día y de noche hasta que, en el Ministerio de Interior, alguien se percató de lo que realmente pasaba y qué debía hacerse para contenerlo... No se trata de un estallido. Es una estrategia. Lo volverán a intentar porque se trata de provocar un estado de miedo y terror en una parte de la población y utilizarlo para deslegitimar al Gobierno y a las instituciones democráticas... es un terrorismo de extrema derecha organizado y bien financiado capaz de reventar el orden y sembrar el miedo en una ciudad en cualquier parte del país en menos de un día. Pero seguro que exagero (Antón Losada)

 "En Torre Pacheco se cometieron de manera planeada delitos muy graves para desestabilizar el orden legítimo, alterar la paz pública e inducir un estado de terror, invocando el miedo a que algo así acabe pasando en tu barrio o en tu ciudad

Torre Pacheco y la deshumanización como estrategia política (y económica)

En España se es mucho de no creer en las cosas hasta que se ven. No había extrema derecha porque no la veíamos, cobijada como estaba dentro del Partido Popular jugando a las casitas de la democracia. No había corrupción porque no la veíamos, pero le teníamos puesto un piso en la Plaza de España o una ventanilla para hacer leyes a medida en el Ministerio de Hacienda. Esperemos que no llegue el día que debamos reconocer que había terrorismo de extrema derecha activo y organizado, pero solo veíamos casos aislados de racismo y xenofobia.

Considera el Código Penal en su artículo 573 como delito de terrorismo “la comisión de cualquier delito grave contra la vida o la integridad física, la libertad, la integridad moral (…) cuando se llevaran a cabo con cualquiera de las siguientes finalidades: 1ª. Subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas o de las estructuras económicas o sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo. 2ª. Alterar gravemente la paz pública (…) 4ª. Provocar un estado de terror en la población o en una parte de ella”.

Repasemos lo sucedido en Torre Pacheco. Grupos organizados, con estructura y recursos, utilizan la brutal agresión al vecino Domingo Tomás para convocar, de manera también organizada, a otros grupos violentos y prácticamente ocupar la localidad murciana, organizándose en escuadrones de caza y captura de quien se les pusiera por delante y no les gustase: palizas, carreras y agresiones se sucedieron de día y de noche hasta que, en el Ministerio de Interior, alguien se percató de lo que realmente pasaba y qué debía hacerse para contenerlo.

En Torre Pacheco se cometieron de manera planeada delitos muy graves para desestabilizar el orden legítimo, alterar la paz pública e inducir un estado de terror, allí y donde se pudieran ver las imágenes, invocando el miedo a que algo así acabe pasando en tu barrio o en tu ciudad. El racismo y la xenofobia concurren, pero también actúan como instrumentos al servicio de una estrategia política que va mas allá del odio racial o religioso.

Se busca crear historias e imágenes que soporten el relato de extrema derecha: los inmigrantes y el gobierno que los tolera y subvenciona son los culpables y cualquier medio resulta necesario y legítimo para defender nuestras vidas, haciendas y costumbres de ambos. No tienen más que chequear lo que pasó el primer día que no había inmigrantes a quien perseguir; se pasó al siguiente objetivo: la prensa.

No se trata de la primera, ni siquiera de la segunda vez que lo intentan. Lo volverán a probar. Llevan varios años tratando de llevar a la realidad analógica su realidad virtual de inmigrantes violadores y asesinos, cruzadas xenófobas, reemplazos raciales o religiosos y España amenazada. No se trata de un estallido. Es una estrategia. Lo volverán a intentar porque se trata de provocar un estado de miedo y terror en una parte de la población y utilizarlo para deslegitimar al Gobierno y a las instituciones democráticas, acusándoles de cómplices y colaboradores necesarios de ese enemigo ante el cual tenemos que defendernos con nuestras propias manos.

No se trata solamente de un puñado de nazis o fachas xenófobos. Ellos son el instrumento y el arma de un terrorismo de extrema derecha organizado y bien financiado capaz de reventar el orden y sembrar el miedo en una ciudad en cualquier parte del país en menos de un día. Pero seguro que exagero; doctores tienen la Iglesia y el Ministerio de Interior."

Antón Losada , eldiario.es, 20/07/25)

25.8.24

Feijóo desata a los perros racistas con el convencimiento de que esa actitud impedirá que Vox y el integrista Alvise le coman terreno, pero lo único que conseguirá es alimentar el monstruo que haga posible los disturbios racistas que ya hemos visto en Reino Unido... El juego de roles con el que el PP pretender abarcar todos los espectros, desde el centro a la extrema derecha, no funciona... No se puede empatar teniendo en tus filas a un racista y un antirracista (Antonio Maestre)

 "Feijóo ha desatado a los perros racistas con el convencimiento de que esa actitud impedirá que Vox y el integrista Alvise le coman terreno, pero lo único que conseguirá es alimentar el monstruo que haga posible los disturbios racistas que ya hemos visto en Reino Unido

La derecha de nuestro país es racista, si no lo fuera no aceptaría esos comportamientos en sus organizaciones. Esa es una máxima que cualquiera que tenga el antirracismo como un valor fundamental entenderá sin demasiado esfuerzo porque es inaceptable estar unido a quien maneja discursos racistas y xenófobos, más aún en una época en la que los mensajes cada vez son más violentos contra colectivos vulnerables. El juego de roles con el que el PP pretender abarcar todos los espectros, desde el centro a la extrema derecha, puede ser un juego de trileros con el que sus propagandistas mediáticos se conformen, pero no funciona para quien considera que hay mensajes que son inaceptables en un estado de derecho. No se puede empatar teniendo en tus filas a un racista y un antirracista. 

Xavier García Albiol aprovechó el momento en el que la atención estaba sobre los bulos racistas por el crimen en Mocejón para publicar un mensaje en el que vertía la sospecha de criminalidad sobre un grupo de personas por su aspecto físico, por ser magrebíes: “Estoy en un ferry de Balearia desde Ibiza a Barcelona. Han embarcado a unos diez hombres marroquíes - todos con una bolsa de una entidad social- de entre 25 y 40 años, todos con teléfono, casi todos con gafas de sol, aspecto saludable, alguno incluso con un cuerpo de gym y haciéndose fotos con el signo de victoria. Cuando lleguen a Barcelona  se repartirán por las ciudades del entorno, entre ellas supongo que Badalona. Lo que ocurra después, con casi toda seguridad, la mayoría ya lo sabemos. Esto acabará como Francia antes que después. Al tiempo”.

El mensaje reúne los grandes éxitos de la extrema derecha, unas claves que hace unos años solo se atrevían a lanzar los grupúsculos neonazis, pero que ahora han quedado fijadas en los postulados de la derecha más tradicional. A Albiol no le molestaría que un grupo de chavales tuviera móvil, gafas de sol y estuvieran musculados si no fuera porque eran magrebíes. Eso es lo único que motivó al alcalde de Badalona a lanzar el mensaje. La raza de los pasajeros, a los que acusó, por su raza, de que llegarían a Badalona y a otras localidades a crear problemas de seguridad, algo que por si en el mensaje no había quedado claro se encargó en recalcar en una entrevista en Al Rojo Vivo.

En el mensaje, el alcalde de Badalona hablaba de los migrantes como jóvenes con cuerpos de gym, un discurso que tuvo su mayor vigencia durante la crisis de refugiados en Siria y que tiene como intención transmitir que los migrantes que llegan son como soldados que invaden occidente. Una versión de este mensaje de García Albiol es que vienen en edad militar. Los grupos ultras más radicales, promovidos por los militantes de Vox en redes, lo han adaptado con la creación de un país ficticio llamado Jovenlandia desde donde vienen todos estos migrantes. La campaña de Ignacio Garriga en las pasadas elecciones catalanas se basaba en un lema que prometía mandar a los inmigrantes de vuelta a Jovenlandia

Otro de los elementos más habituales de los discursos xenófobos contra los migrantes es el hecho de que los migrantes vienen con teléfono móvil porque quieren vincular esa propiedad con el hecho de que no están tan necesitados porque tienen recursos para tener un teléfono. Es algo que ya vimos con la llegada del Aquarius y que se convierte en una máxima repetida en todos los discursos ultras xenófobos que pretenden ignorar cómo un smartphone se convierte en una herramienta de primera necesidad cuando se quiere emprender un viaje odiseico como es el que hacen los migrantes subsaharianos para llegar a España.

Cuca Gamarra al ser preguntada por el mensaje de Xavier García Albiol dejó claro el juego de roles que Feijóo otorga a Xavier García Albiol: “Se viven situaciones que todos vemos, pensamos y algunos escriben”. No dejó lugar a dudas Cuca Gamarra, todos en el PP dicen ver esa situación, todos piensan lo que García Albiol escribe, pero le tienen a él como encargado para que asuma el discurso racista que el resto no se atreve a pronunciar, o no quiere pronunciar, para que así puedan decir que no es una línea general del partido porque solo la expresa el alcalde de Badalona. Lo que importa es que sea una voz del PP el que la defienda, porque una vez expresada esa línea queda fijada aunque luego Borja Sémper no sea capaz de defenderla sin que se le caiga la cara de vergüenza. Feijóo ha desatado a los perros racistas con el convencimiento de que esa actitud impedirá que Vox y el integrista Alvise le coman terreno, pero lo único que conseguirá es alimentar el monstruo que haga posible los disturbios racistas que ya hemos visto en Reino Unido. "         (Antonio Maestre, blog, 24/08/24)

21.8.24

Mocejón, las horas más atroces de la ultraderecha... el racismo consiste en atribuir características negativas a todo un grupo humano por su país de origen, su religión... es decir, deducir que cuando una persona comete un delito la culpa es atribuible a su origen, no a su responsabilidad individual. Por eso el periodismo dejó de informar sobre la identidad racial del delincuente... Este es un debate que la profesión debería volver a tener... Una vez que se quebranta la ética, se pisotea la verdad y comienza la rapiña, caen hasta las normas más elementales. El portavoz de la familia, primo de la víctima, fue acosado... La orgía de odio es tan intensa como continua... Los ultras necesitan acrecentar la sensación de inseguridad para crear un clima de miedo y caos, de manera muy similar a lo que ha sucedido en Reino Unido este pasado julio, cuando tras el asesinato de tres niñas se desató una ola de disturbios... Los tiempos políticos importan en esta historia. La intensificación del mensaje ultra sucede cuando la legislatura tiene posibilidades de ser larga tras fracasar los intentos mediáticos y judiciales por hacer descarrilar al Gobierno... España es un país seguro, con respecto a lo que era hace unas décadas y en relación a los países de su entorno. Lo cuál no implica que sea igual de seguro en todas partes... Nos esperan meses difíciles. Tarde o temprano algún inmigrante cometerá un delito de gravedad. Será entonces cuando los ultras aprovechen para buscar su noche de los cristales rotos... Por mucho menos, desde activistas a humoristas de izquierdas se sentaron en la Audiencia Nacional (Daniel Bernabé)

 "Desde que tuvimos noticia a primera hora del domingo del asesinato a puñaladas de un niño en Mocejón (Toledo), la ultraderecha española ha protagonizado sus horas más atroces. Su comportamiento sólo se puede calificar como políticamente oportunista, socialmente irresponsable, humanamente miserable y moralmente inaceptable. Desde el primer minuto decidieron rentabilizar el crimen de forma carroñera asociándolo falsamente a la inmigración.

El juez decidió decretar el secreto de sumario, algo habitual para facilitar la investigación: cuanto menos sepa el individuo fugado qué se conoce sobre él, más posibilidades tienen los cuerpos policiales de atraparle. Esto valió para alentar la conspiranoia del “algo nos ocultan”, también para empezar a cuestionar la actuación de la Guardia Civil. En la tarde del lunes el autor fue detenido. Se trataba de un joven de 20 años vinculado a la propia localidad que, según las informaciones en la mañana del martes, ha alegado problemas psiquiátricos.

Un joven de nacionalidad española, nacido en España, de origen europeo. ¿Importan estos datos a la hora de informar sobre un asesinato? Dejemos algo claro antes de continuar: el racismo consiste en atribuir características negativas a todo un grupo humano por su país de origen, su religión o su color de piel, es decir, deducir que cuando una persona comete un delito la culpa es atribuible a su origen, no a su responsabilidad individual. Por eso el periodismo dejó de informar sobre la identidad racial del delincuente.

¿Dejar de hacerlo ha dado pábulo a la conspiranoia?¿No informar sobre si el delincuente es extranjero ha dejado el camino libre a las cábalas de los incendiarios digitales?¿Volver a hacerlo les pondría el camino más fácil? Este es un debate que la profesión debería volver a tener puesto que el contexto ha cambiado radicalmente desde principios del siglo. La respuesta no es sencilla.

Lo que sí está claro es que aunque nada se sabía del autor del apuñalamiento, centenares de cuentas ultras, entre ellas las de sus principales agitadores, se lanzaron a afirmar sin pruebas que el asesino era de origen magrebí o bien a vincular lo sucedido con inmigrantes alojados en Mocejón. A la ultraderecha no le importaba lo más mínimo la víctima ni su familia, tampoco la verdad o la seguridad en nuestro país. A la ultraderecha lo único que le importaba era sacar rédito al cuerpo de un crío.

A primera hora del sábado, en Otero, un pueblo de la misma provincia, un hombre asesinó a tiros a una chica de 17 años e hirió de gravedad a su madre, con quien mantenía una relación sentimental. La policía, que investiga el delito como un crimen machista, consiguió detener al hombre a las pocas horas. Sobre este suceso los ultras permanecieron callados, algo que debería dejarnos claro que la sangre sólo les vale si puede alimentar su máquina de rencor y mentiras.

El eurodiputado Alvise Pérez, líder de SALF, escribió a las 14:59 del domingo: “4 apuñalamientos en Cataluña, el asesinato de un niño de 10 años a puñaladas en Toledo, nuevos cayucos en Tenerife… ¿Habéis normalizado ya que os violen, asesinen y roben, o seguís siendo nazis?” Pasadas las seis de la tarde escribía, atribuyendo sus invenciones a los vecinos de Mocejón: “El pasado lunes 5 de Agosto llegaron al pueblo 50 africanos en un autobús que los dejó en el Hotel Pattaya. Somos menos de 5.000 personas y vivíamos tranquilos. Ahora hay violaciones, robos y el asesinato de este niño de 10 años”.

Los tuits de Pérez se difundieron ampliamente, igual que otro escrito por Unai Cano, un presunto periodista de La Gaceta, donde decía que “hace diez años, estas noticias hubiesen parado el país, ahora se empiezan a normalizar. Camino de un Estado fallido”. En el canal de Telegram de Pérez, sus seguidores captaron rápidamente el mensaje, hablando de deportaciones masivas, salir de cacería o incendiar mezquitas.

Cuentas de simpatizantes de Vox publicaron montajes donde se aludía a la regularización especial de inmigrantes que el Congreso aprobó a mediados de junio. Xavier García Albiol, alcalde de Badalona del PP, escribió un interesado tuit donde afirmaba haber visto en un ferry a varios jóvenes marroquíes camino de la península, “lo que ocurra después, con casi toda seguridad, la mayoría ya lo sabemos. Esto acabará como Francia antes que después” remató.

Una vez que se quebranta la ética, se pisotea la verdad y comienza la rapiña, caen hasta las normas más elementales. El portavoz de la familia, primo de la víctima, fue acosado tras pedir que no se criminalizara a nadie por “por la etnia, por la raza, por el color, por su creencia”. Incluso se llegaron a publicar fotos suyas con niños africanos, como si eso fuera algún tipo de prueba de cargo.

La ultraderecha ha utilizado desde siempre la inmigración como uno de sus principales ejes ideológicos. Hace unas décadas, sin demasiado éxito, afirmaba que los extranjeros quitaban el trabajo a los españoles, para años después pasar a vincular el fenómeno migratorio a la delincuencia. La diferencia es que hoy cuentan con una enorme potencia de difusión de su mensaje a través de lo digital.

Desde hace unos meses los ultras han recrudecido su campaña en torno a la inseguridad. Sus intoxicadores digitales publican sin descanso vídeos de robos, agresiones o cualquier situación violenta y chocante para atribuir su protagonismo a inmigrantes, especialmente menores magrebíes, sea o no cierta. La orgía de odio es tan intensa como continua.

Los tiempos políticos importan en esta historia. La intensificación del mensaje ultra sobre la inseguridad ha sucedido tras la aprobación de la ley de amnistía, también tras las elecciones europeas, es decir, cuando la legislatura tiene posibilidades de ser larga tras fracasar los intentos mediáticos y judiciales por hacer descarrilar al Gobierno surgido de las urnas hace un año.

Los ultras necesitan acrecentar la sensación de inseguridad para crear un clima de miedo y caos, de manera muy similar a lo que ha sucedido en Reino Unido este pasado julio, cuando tras el asesinato de tres niñas se desató una ola de disturbios. El primer ministro Keir Starmer afirmó que "esto no son protestas. Es matonismo organizado y violento, y no tiene cabida en nuestras calles ni en internet". Si en los últimos otoños la extrema derecha española intentó instrumentalizar a camioneros y agricultores para incendiar las calles, esta vez el epígrafe elegido es la inseguridad vinculada a la inmigración.

La red social X, antes conocida como Twitter, fue una de las principales herramientas utilizadas por la extrema derecha británica para difundir las mentiras racistas que precedieron a los disturbios. En España sucede lo mismo. Su dueño, Elon Musk, tomó posición sin ningún pudor al escribir que una guerra civil en Reino Unido era inevitable. Lo inevitable, sin duda, es que la agenda ultra consiga notoriedad cuando la red de Musk promociona mensajes de odio y desinformación constante mediante su algoritmo.

La situación es preocupante y debería ser tratada como un asunto prioritario a nivel europeo. Se está permitiendo sin mayor responsabilidad que una empresa de comunicación fomente campañas cuyo objetivo es la subversión del sistema democrático. Para los ultras, la migración o la seguridad no son asuntos de la agenda pública, sino maneras de crear conflicto para poder imponer un programa autoritario. Resulta paradójico que las autoridades de la UE tomen medidas frente a la amenaza de desestabilización rusa, pero sean incapaces de actuar contra quien anticipa una guerra civil.

Toda la manipulación que la extrema derecha realiza sobre la inseguridad nos puede llevar, sin embargo, a cometer un error grave. Que los ultras magnifiquen un problema no significa que ese problema sea inexistente. España es un país seguro, con respecto a lo que era hace unas décadas y en relación a los países de su entorno. Lo cuál no implica que sea igual de seguro en todas partes. Además, contradiciendo el lugar común, nuestro código penal es especialmente duro con los delitos más violentos.

La cuestión es que la izquierda no suele hablar sobre seguridad pública, dejando vía libre a las derechas para que acaparen el tema. La seguridad pública es un concepto eminentemente progresista, ya que marca que cualquier ciudadano, independientemente de su clase social, tiene derecho a llevar una vida tranquila que no se vea turbada por la delincuencia. Una relación confusa entre seguridad y conservadurismo provoca que la izquierda siempre actúe replegada en este tema.

Nos esperan meses difíciles. Tarde o temprano algún inmigrante cometerá un delito de gravedad. Será entonces cuando los ultras aprovechen para buscar su noche de los cristales rotos. En este artículo hay unas cuántas claves para evitarla. Se requiere, eso sí, decisión y firmeza. Por mucho menos, desde activistas a humoristas de izquierdas se sentaron en la Audiencia Nacional."                  (Daniel Bernabé, InfoLibre, 20/08/24)

15.7.24

La inmensa mayoría de inmigrantes sin documentos que llegan a España no lo hacen por la costa, sino por el aeropuerto de Barajas. Y el país de donde más personas llegan no es ninguno africano, sino que es Venezuela, junto a Colombia y Honduras. Viven en España más ucranianos que subsaharianos, pero seguramente el color de su piel los hace menos destacables. Los prejuicios nos llevan a sobreestimar lo llamativo y a despreciar los datos. La gran mayoría de extranjeros que viven en España, y que resultan esenciales para nuestra economía y nuestro crecimiento demográfico, lo hacen con todos los papeles en regla. No llegan ni al diez por ciento quienes permanecen aquí de manera ilegal... Las cifras son claras. El racismo también. Los extranjeros no molestan. Somos conscientes de que son necesarios para nuestra economía. Lo que molesta es que sean musulmanes o negros (Joaquín Urías)

 "Nadie con un mínimo de decencia intelectual puede negar que la inmigración ilegal hacia nuestro país, especialmente la que viene desde África, es un problema de primera magnitud. Como sociedad tenemos un problema y es absurdo tratar de negarlo. Es posible, sin embargo, que discrepemos a propósito de cuál es el verdadero problema en relación con la inmigración.

El primer gran problema de la inmigración es que da pie a una manipulación mediática nunca antes experimentada. Se han creado toda una serie de falsas certezas sobre los inmigrantes que exacerba los bajos instintos de una España cada vez más cargada de odio. La percepción social sobre estas personas impulsa sentimientos en los que está ausente la más mínima sensación de humanidad. la realidad y los datos desmienten la mayor parte de las asunciones que nuestra ciudadanía tiene por indiscutibles.

Cuando se habla de inmigración ilegal, posiblemente vengan a nuestra cabeza las imágenes impactantes de barcas y cayucos cargados de personas negras llegando a las islas canarias. Sin duda se trata de algo noticioso, pero es solo una parte muy reducida de la realidad y esa visión parcial contribuye trágicamente a desarrollar nuestros prejuicios.

En realidad, la inmensa mayoría de inmigrantes sin documentos que llegan a España no lo hacen por la costa, sino por el aeropuerto de Barajas. Y el país de donde más personas llegan no es ninguno africano, sino que es Venezuela, junto a Colombia y Honduras. Viven en España más ucranianos que subsaharianos, pero seguramente el color de su piel los hace menos destacables. Los prejuicios nos llevan a sobreestimar lo llamativo y a despreciar los datos. La gran mayoría de extranjeros que viven en España, y que resultan esenciales para nuestra economía y nuestro crecimiento demográfico, lo hacen con todos los papeles en regla. No llegan ni al diez por ciento quienes permanecen aquí de manera ilegal. Y es una cifra que no deja de bajar. La cifra de personas en situación irregular actual es menos de un tercio de la que había en 2015.

La mayor parte de las personas en situación irregular habla español y es cristiana

Los mitos xenófobos han conseguido crear miedos que carecen de toda base. Es un tópico disparatado creer que los inmigrantes sin papeles son negros y musulmanes que pueden acabar con nuestra cultura. Lo cierto es que la mayor parte de las personas en situación irregular habla español y es cristiana. Menos del diez por ciento de los inmigrantes indocumentados han llegado de África o el Magreb. Es decir, por cada ocho latinos que reside sin papeles en España, hay solo un africano o magrebí. Lo que sucede es que las personas de América central o del sur comparten con nosotros religión e idioma. Por eso apenas molestan, porque no son tan diferentes. Padecen también xenofobia, pero en general no representan la idea del migrante amenazador. Hay algún berraco ignorante que se indigna al oír el acento latino (e incluso el canario, que no es capaz de identificar como auténtico español), pero no integran el imaginario del inmigrante al que se teme. El miedo y el odio se ceban en otros, de modo que el rechazo a quienes llegan de fuera tiene importantes componentes clasistas y racistas.

La deshumanización más evidente es el desprecio a los menores no acompañados. La ultraderecha ha convertido a estos niños y adolescentes en el objetivo de sus políticas y los acusa sin ningún dato de que van a violar a nuestras mujeres. Y no se refieren a los casi 1.800 menores no acompañados provenientes de Ucrania que acogemos en nuestra tierra, sino –especialmente– a los pocos centenares de chicos negros que han ido llegando a las islas Canarias tras peligrosas travesías por el océano.

Porque el odio se ceba en musulmanes y africanos. Un paseo por la red social X, por el Telegram de Alvise o por las cuentas de Forocoches permite recopilar miles de mensajes alarmistas acerca de que los marroquíes vienen a violar a nuestras mujeres, que la mayoría de los delitos los cometen africanos o que nuestros políticos hacen la ola a los musulmanes que viven en España. Es todo falso. Los números demuestran que nada de esto es verdad. El porcentaje de delitos cometidos por musulmanes o africanos no es mayor que el de la población española del mismo sexo o edad. Si se manipulan las cifras ocultando datos de género y edad y se incluye a todas las personas nacidas fuera de España es posible construir titulares sobre una supuesta tasa de delincuencia de los extranjeros superior a la española. Es falsa. Resulta curioso que en esas estadísticas se incluyen los delitos cometidos por turistas borrachos y todo tipo de residentes extranjeros. Los manipuladores racistas parecen olvidar que tenemos medio millón de ingleses e italianos y trescientos mil alemanes viviendo permanentemente en nuestro país. Entre los llamados inmigrantes hay que contar a esos millones de europeos. Y entre los delitos de autor extranjero, los que cometen los millones de turistas que llegan cada año. Las cifras están manipuladas pero han conseguido crear alarma social y hasta personas de buena fe acaban convencidas de que es peligroso acoger en nuestro país a tantas personas venidas de fuera. Se guían por instintos primarios sin darse cuenta de que sus conclusiones son a menudo absurdas. ¿Quizás deberíamos prohibir el turismo para bajar las tasas de delincuencia?

Casualmente, los mismos que dicen que la violencia no tiene género creen que sí tiene raza. Entre la derecha española –incluyendo personas formadas y con cierta cultura como jueces y fiscales– ha triunfado la idea de que los delitos los cometen por igual hombres y mujeres, pero los extranjeros delinquen más. Es el mundo al revés. Las estadísticas oficiales demuestran que los hombres delinquen cinco veces más que las mujeres, pero nuestros derechistas de barra de bar se niegan en rotundo a cualquier medida que aspire a prevenir especialmente delitos cometidos por personas de género masculino. Están en contra de educar a los hombres. Mucho más de castigarlos de un modo más grave que a las mujeres. Ni se plantean otras medidas. Sin embargo, cualquier estadística manipulada que dé a entender que los extranjeros –vengan de donde vengan– delinquen más les sirve para exigir inmediatamente la deportación de “todos los negros y los moros”.

Los prejuicios no nos dejan ver la realidad. Muchos españoles, por ejemplo, siguen convencidos de que los inmigrantes sin papeles son hombres jóvenes. Los números demuestran, inapelables, que las mujeres son mayoritarias en la población inmigrante irregular de nuestro país. Pero a quién le importa la realidad, si puedes descargar tus frustraciones como ciudadano en los inmigrantes más débiles. Es más fácil culpar al vulnerable, al diferente, que aceptar la realidad de que quienes crean la pobreza y la frustración son en realidad quienes te explotan. Los causantes de la pobreza y la desigualdad son, con frecuencia, aquellas personas que aparecen como modelos sociales y a las que quienes odian a los extranjeros, aspiran a parecerse. El racismo y la xenofobia sirven de válvula social para dirigir el odio contra los débiles en vez de contra quienes se aprovechan de nosotros.

Las cifras son claras. El racismo también. En realidad no molestan los extranjeros en sí mismos. Somos conscientes de que son necesarios para nuestra economía, ya sea como trabajadores, ya como turistas. Lo que molesta es que sean musulmanes o negros. El racismo se sustenta en el odio al diferente. Quienes dicen que están solo contra la inmigración ilegal casualmente solo se acuerdan de eso frente a personas de otra raza. Jamás frente a los británicos que viven sin permiso en nuestras costas y raramente frente a las mujeres sudamericanas que cuidan a nuestros mayores. El mismo odio que llevó hace décadas a perseguir a gitanos o judíos se ceba ahora en los niños migrantes, deshumanizando a unos pocos chavales de fuera para volcar sobre ellos toda nuestra maldad reprimida. Por eso tenemos un problema con la inmigración, porque nos está volviendo una sociedad basada en bulos, en la que crece el racismo y donde los derechos humanos han dejado de ser el faro que nos guía.

El segundo problema es mucho más grave: hay miles de personas muriendo por llegar a nuestra tierra. Cada día del año pasado murieron cuatro personas camino de nuestro país. Once personas al día intentando llegar a Europa. Eso son miles de familias rotas. Madres que no podrán enterrar a sus hijos. Familias hundidas en el mar. Cuerpos humanos convertidos en comida para peces. Una tragedia inasumible para cualquier persona decente porque es la negación misma de la humanidad: no mueren por gusto. Ni siquiera estrictamente por necesidad. Mueren por el hambre o la guerra, que los llevan a huir de su lugar de nacimiento, pero también por decisiones que tomamos nosotros como sociedad, al cerrarles la posibilidad de viajar por vías seguras y legales.

Desgraciadamente, en estos momentos en España no es posible siquiera abrir el debate de cómo salvar algunas de esas vidas. A base de mentiras, gran parte de nuestra ciudadanía se ha vuelto xenófoba y racista. Ha perdido toda empatía por otros seres humanos y ha caído en la trampa de creer que se está produciendo una invasión que no existe más que en su imaginación. "

(Joaquín Urías , profesor de Derecho Constitucional. Exletrado del Tribunal Constitucional. CTXT, 13/07/24)

10.7.24

Lucrecia era una mujer migrante, negra y pobre, que fue asesinada a tiros por un comando neonazi dirigido por un Guardia Civil y varios menores de edad en el edificio en ruinas donde vivía en Aravaca... pero Lucrecia no fue una anécdota ni una excepción... Al día siguiente del crimen, a pocos kilómetros, se repitió la cacería. Esta vez contra trabajadores magrebíes en Majadahonda... Un año antes, otros neonazis habían asesinado a patadas a Sonia Rescalvo, una mujer trans que pernoctaba en el Parc de la Ciutadella de Barcelona. Y un año después de Lucrecia, sería asesinado el joven antifascista Guillem Agulló en Montanejos, en Castelló. La lista de los crímenes de odio supera el centenar, y prácticamente todos ellos sucedieron después del de Lucrecia... Estos días, Vox insiste de nuevo en poner en el centro del debate a los menores migrantes no acompañados y a relacionarlos con la delincuencia. Lo mismo que decían sobre los dominicanos los pasquines nazis que se vieron por Aravaca los días previos al asesinato de Lucrecia. Lo mismo que sucedió a finales de 2019, cuando la ultraderecha y varios medios señalaron un centro de menores de Hortaleza, un barrio de Madrid, y al poco tiempo, alguien lanzó una granada. Y lo mismo que sucede siempre antes de cualquier crimen de odio o de cualquier pogromo

 "Las imágenes de televisión y de las videocámaras caseras de aquella España de 1992 tienen una textura propia. Un color y un grano que evoca un recuerdo casi onírico de un país que pretendía reivindicarse y venderse al mundo con grandes eventos. La España de los Juegos Olímpicos de Barcelona y de la Expo de Sevilla, que, sin embargo, escondía en su trastienda lo que nadie quería ver. El contraste no puede ser más evidente, y así empieza la serie documental Lucrecia: un crimen de odio, de David Cabrera y Garbiñe Armentia, estrenada recientemente.

Lucrecia era una mujer migrante, negra y pobre, que fue asesinada a tiros por un comando neonazi dirigido por un Guardia Civil y varios menores de edad en el edificio en ruinas donde vivía en Aravaca, cerca de Madrid. Un crimen que, como cuenta el documental, abrió los ojos a mucha gente que ignoraba o menospreciaba el racismo que existía en España.

Esos mismos años habíamos visto en televisión cómo los neonazis alemanes lanzaban cócteles molotov contra albergues de refugiados en Rostock, y cómo mataron a dos familias turcas en Solingen y en Mölln. Hacía tan solo dos años que Nelson Mandela había salido de prisión, aunque el apartheid seguía vigente en Sudáfrica. Y en Los Ángeles, las calles habían ardido en 1991 tras la paliza racista de varios agentes de policía a Rodney King, un taxista negro.

Varios medios de comunicación llevaban ya un tiempo hablando de Aravaca y de las personas migrantes que se juntaban algunas tardes en una plaza de la localidad para compartir su tiempo libre. Pero en las noticias ellas no tenían voz, no se hablaba de ellas ni de sus vidas, sino que envolvían su presencia de un halo de sospecha, de bulos y prejuicios que las relacionaban con la inseguridad, con la suciedad y hasta con prostitución. Luego vino la propaganda fascista que empapeló el pueblo, y los insultos de grupos de ultraderechistas que se acercaban algunas noches por donde sabían que estaban los dominicanos para increparlos y amenazarlos. Hasta que el neonazi Luis Merino decidió dar un paso más y disparar.

Lucrecia no fue una anécdota ni una excepción. Al día siguiente del crimen, a pocos kilómetros, se repitió la cacería. Esta vez contra trabajadores magrebíes en Majadahonda. Hassan El Yahahaqui, de 25 an?os, fue golpeado por un grupo de neonazis que lo dejó en coma y falleció días después. Un año antes, otros neonazis habían asesinado a patadas a Sonia Rescalvo, una mujer trans que pernoctaba en el Parc de la Ciutadella de Barcelona. Y un año después de Lucrecia, sería asesinado el joven antifascista Guillem Agulló en Montanejos, en Castelló. La lista de los crímenes de odio supera el centenar, y prácticamente todos ellos sucedieron después del de Lucrecia.

Las balas que mataron a Lucrecia no salieron solo de la pistola de este Guardia Civil. Si algo nos debe hacer pensar esta historia treinta años después, es la relación entre el discurso de odio previo y el crimen de odio. Entre el estímulo del prejuicio y la criminalización hacia un colectivo, y la justificación posterior de todo lo que se acometa contra este. Una lección que parece no haber aprendido este país, a pesar de que se reivindique el caso de Lucrecia como un antes y un después.

Estos días, Vox insiste de nuevo en poner en el centro del debate a los menores migrantes no acompañados y a relacionarlos con la delincuencia. Lo mismo que decían sobre los dominicanos los pasquines nazis que se vieron por Aravaca los días previos al asesinato de Lucrecia. Lo mismo que sucedió a finales de 2019, cuando la ultraderecha y varios medios señalaron un centro de menores de Hortaleza, un barrio de Madrid, y al poco tiempo, alguien lanzó una granada. Y lo mismo que sucede siempre antes de cualquier crimen de odio o de cualquier pogromo.

Esas balas que alguien luego dispara se reparten hoy de nuevo en los medios, las redes y las tribunas políticas. La misma propaganda racista que mató a Lucrecia se dispara hoy con absoluta normalidad. Ya no son carteles de un grupo nazi pegados en un muro, sino el discurso de odio que se escupe día tras día en todos los medios en prime time y en todas las instituciones.

Viendo el documental de Lucrecia, hay quien se escandaliza al ver cómo el Guardia Civil nazi no fue expulsado del cuerpo a pesar de saber que formaba parte de esos grupos. Pero si cambias de canal ves hoy en varios programas de televisión a agentes de policía hablando de la teoría del Gran Reemplazo y relacionando a los migrantes con la delincuencia.  Treinta años después del crimen de Lucrecia en el que se decía exactamente lo mismo.

Otro problema añadido es creer que solo Vox y los racistas habituales son problema, y que el racismo es tan solo un desvío moral. Es el discurso que hoy impera sobre la migración: o presentándola como un problema y no como una consecuencia, o como una oportunidad, en modo utilitarista, no es menos deshumanizador ni menos racista que el relato que precedió al crimen en 1992. Es una reafirmación de la alteridad, a menudo disfrazada de esa caridad del salvador blanco que durante demasiado tiempo impregnó el antirracismo oenegero del que todavía hoy viven algunos, y que sigue relegando el racismo a lo moral, eximiendo a las instituciones de ello.

Esas instituciones que, a pesar de estar gobernadas por quienes se reivindican progresistas y piden el voto para frenar a la extrema derecha, perpetúan situaciones de desamparo para estos menores de edad. Y mantienen todas las estructuras racistas que permiten la exclusión, la explotación y la falta de derechos para los que hoy viven bajo las mismas leyes y los mismos prejuicios que vivió Lucrecia hace treinta años.

Ver hoy el documental nos debe llevar a la reflexión sobre el presente, cuando las extremas derechas están viviendo sus mayores éxitos de la historia reciente. Como Rodney King entonces, nos llegó recientemente el caso de George Floyd. Como al apartheid en Sudáfrica, hoy es Palestina. La campaña racista en Aravaca días antes del crimen de Lucrecia, hoy la vemos multiplicada por mil en todas partes y a todas horas

España no aprendió nada. Quizás estemos más acostumbrados a la inevitable diversidad en nuestras calles, pero esos odios y esos miedos siguen latentes en una parte de la sociedad. Es una verdad incómoda que se pretende omitir usando la retórica antirracista moral e institucional, pero que explica en gran medida la mayor victoria de aquellos neonazis que mataron a Lucrecia treinta años atrás: que todo lo que ellos decían, se dice hoy con absoluta normalidad cada día en los medios de comunicación y en las tribunas políticas. Que algunas de las políticas perpetúan esas situaciones de desamparo y exclusión que hacen todavía más vulnerables a las personas migrantes o refuerzan los estereotipos de una parte de la población. Y es que todo el combustible que prendió aquellos años contra Lucrecia y después contra tantas otras víctimas, sigue siendo esparcido a discreción a la espera de que alguien le pegue fuego de nuevo."                     (Miquel Ramos, Público, 09/07/24)

21.2.24

Pilar Rahola, sionista convencida que lleva años colaborando con la limpieza étnica del pueblo palestino, y vinculada al Fondo Nacional Judío: "Occidente se ha suicidado muchas veces, nos suicidamos en el holocausto, mire qué faena hicimos, matamos a seis millones de judíos y tenemos veinte millones de musulmanes. Ganamos. Perdonen el sarcasmo"... "Es un chiste", concluía, después de decir que de cada 500 palestinos asesinados 700 eran niños... pura miseria moral... Una declaración involuntaria de una islamofobia radical que enseña cuál es el camino que el pensamiento ultrarreaccionario quiere para Europa.

 "Pilar Rahola explicó de manera inconsciente el nuevo plan de la extrema derecha en Europa con una confesión involuntaria en una de sus conferencias sionistas en Santiago de Chile. Los espacios de confianza a veces hacen expresar lo que se piensa y se suele callar. El plan es diáfano, se trata de proyectar a Israel como la utopía ultra. Un etnoestado y una democracia securitista que reprima al mundo musulmán y las etnias que considera inferiores. Las palabras de Pilar Rahola muestran el zeitgeist reaccionario de nuestro tiempo: "Occidente se ha suicidado muchas veces, nos suicidamos en el holocausto, mire qué faena hicimos, matamos a seis millones de judíos y tenemos veinte millones de musulmanes. Ganamos. Perdonen el sarcasmo". Una declaración involuntaria de una islamofobia radical que enseña cuál es el camino que el pensamiento ultrarreaccionario quiere para Europa.

La hasbará es el concepto que Israel usa, significa esclarecimiento y tiene como objetivo explicar sus acciones en el exterior. La acción propagandística y política tiene ramificaciones, agencias y oficinas en muchas de sus instituciones, como la Agencia Judía para la Tierra de Israel, que tiene como uno de sus actores principales al Fondo Nacional Judío. Pilar Rahola es una sionista convencida que lleva años colaborando con la limpieza étnica del pueblo palestino. No es una recién llegada, se mueve por todo el mundo promovida por Israel y sus órganos de propaganda para defender el proyecto criminal de Israel contra los palestinos. Pero no se queda solo en su labor promoviendo la hasbará. Pilar Rahola está directamente vinculada al Fondo Nacional Judío o Keren Kayemet LeIsrael, una organización sionista que surgió en Basilea en el año 1901 con la finalidad de ir adquiriendo tierras en Palestina.

Uno de los proyectos que esta organización realiza es la plantación de árboles en territorio ocupado para hacer inservibles las tierras de cultivo de la población autóctona y provocar la expulsión forzosa de los palestinos en aldeas y pueblos en el desierto del Negeb/Naqab. Amnistía Internacional denunció en multitud de ocasiones la estrategia del Fondo Nacional Judío y la Autoridad de Tierras Israelí para desplazar a la población de las 35 aldeas palestinas no reconocidas por Israel en la zona. La estrategia del FNJ se llama Bluprint Negev Strategy y sirvió para eliminar la población palestina del pueblo de Saawa al Atrash. Pilar Rahola fue premiada por su labor encomiable de propagandismo sionista por el Fondo Nacional Judío (FNJ) con el dudoso honor de plantar un bosque con su nombre que servía para esa estrategia de limpieza étnica. El nombre de Rahola está unido a la nueva Nakba.

No es excluyente participar de la maldad por cuestiones crematísticas, que es la principal razón por la que Pilar Rahola se ha convertido en una de las propagandistas de cabecera del sionismo para defender el derecho de Israel al genocidio de los palestinos. Su labor profesional en favor del sionismo internacional y la hasbará le permite recorrerse América Latina e Israel como defensora de la causa de los que se creen con el derecho a ocupar el territorio palestino, provocar una limpieza étnica y negarle el derecho a la existencia al pueblo palestino. Pilar Rahola ha sido premiada por Israel y el sionismo de manera sistemática para dotarla de un prestigio artificial que pueda justificar presentarla como referente ante la opinión pública del mundo de habla hispana. La periodista ha recibido el Max Media Award por el comité judío estadounidense, el Premio Javer Olam de la comunidad judía de Chile el Día del Holocausto (2004) y el Premio Cicla por su lucha contra el antisemitismo, otorgado en Jerusalén (2005). Desde 2006 es miembro de honor de la Universidad de Tel Aviv. Ha ganado el premio Menorá de Oro entregado por la organización B’nai Brith de Francia y recibió el Premio Scopus 2007 de la Universidad Hebrea de Jerusalén por su labor a favor de los derechos humanos.

La periodista independentista catalana es el principal 'proxy' de Israel en países de habla hispana y el satélite que la derecha sionista tiene para acusar a la izquierda de antisemita, además para tratar de invalidar cualquier crítica a las actuaciones criminales de Israel para vincularla con cualquier crimen contra los judíos. No es una simple apreciación personal, el comienzo de esta carrera como propagandista comenzó con una conferencia de Pilar Rahola en el año 2003 llamada "Los judíos y las moscas", en la que acusó a la izquierda internacional de ser la responsable contemporánea de la persecución semita. Su labor fundamental consiste en criminalizar a la izquierda mundial y esa es su labor en el ciclo de conferencias que el sionismo internacional le ha preparado en países como Chile y Uruguay para poner en el objetivo de la crítica a Gabriel Boric y Gustavo Petro uniéndolos a una especie de conspiración internacional que los vincula con los ayatolás. Estos días se ha viralizado un extracto de esas conferencias en las que la periodista hace chanzas sobre los niños asesinados por Israel.

"Es un chiste", concluía, después de decir que de cada 500 palestinos asesinados 700 eran niños, y mientras seguía con su macabro club de la comedia sionista en una charla en Montevideo financiada por la organización judía Kehilá de Uruguay. La misma broma la había hecho unos días antes en otra conferencia en Santiago de Chile. El ciclo de conferencias fue un compendio de la propaganda sionista por la que Rahola es movida por Israel por todos los países de habla hispana, desde acusar a toda la izquierda de antisemita y de la persecución a los judíos -nunca critica a la extrema derecha en sus conferencias-, a acusar de lo mismo a las organizaciones humanitarias y a cualquiera que denuncie los crímenes de guerra de Israel utilizando el holocausto como parapeto: "Conmemorar a los judíos que murieron queda bien, pero hablar de los judíos que quedan vivos, hablemos de eso, y ahí vienen las sudáfricas, las hayas, los periodistas, los dirigentes de las izquierdas, y ahí ya no hay tanto consenso". El delirio sionista de Rahola ante un público entregado la llevó a acusar a los miembros de la UNRWA de tener a los secuestrados israelíes en sus casas. "¿Por qué en Gaza hay hambre?", se preguntaba Rahola en su parada en Santiago de Chile. Para la periodista, con el dinero que ha recibido en los últimos años Gaza debería ser Singapur y haberse convertido en una potencia turística internacional que le permitiera bañarse en oro. La guerra de Israel contra los gazatíes también mata con el relato, y en la trinchera de habla hispana Pilar Rahola es un arma de destrucción masiva."                   (Antonio Maestre, blog, 07/02/24)

29.1.23

The Guardian alerta de la reacción xenófoba de Feijóo y Abascal ante el asesinato de Algeciras

 "Los comentarios de los líderes de derecha y de ultraderecha en España a cuenta del ataque de este miércoles en Algeciras, en el que el sacristán de la iglesia principal de la localidad fue asesinado y el párroco de otra herido de gravedad, han traspasado fronteras. Este viernes, el británico The Guardian ha dedicado un espacio a alertar de estas palabras antisemitas vertidas por, entre otros, el jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, o el presidente de Vox, Santiago Abascal.

El rotativo destaca cómo se produjeron estos comentarios, “a pesar de que la atrocidad fue condenada y rechazada por grupos cristianos, musulmanes y judíos”. También muestra la repulsa del Gobierno y de miembros de las ONG y la falta de conocimiento de Feijóo. Sobre esto último, citan las palabras de la ministra de Educación y portavoz del PSOE, Pilar Alegría, en su perfil de Twitter: “Hay veces que es mejor permanecer callado y parecer responsable, que hablar así”. 

 Pero no solo se centra en el mensaje de Feijóo, que dijo que “desde hace siglos” no se ve a “cristianos matar en nombre de su religión, como hacen otros pueblos”. The Guardian también ha recogido las palabras de Santiago Abascal.

En su Twitter, el líder de Vox cargó contra los “inmigrantes ilegales” y acusó al Gobierno “abrirles las fronteras” y “regarlos a subvenciones”. “Unos les abren las puertas, otros los financian y el pueblo los sufre. No podemos tolerar que el islamismo avance en nuestro suelo”, cita el medio británico de la red social del político de extrema derecha. El periódico destaca la respuesta de la líder de Unidas Podemos, Ione Belarra, que dijo que esas declaraciones eran el ejemplo perfecto de las políticas de la extrema derecha contra los migrantes.

En contraposición a las palabras de la derecha, The Guardian ha recopilado también la condena de seis ONG al ataque, entre las que se encuentra la Comisión Española de Ayuda al Refugiado y SOS Racismo, que en un comunicado conjunto han destacado que esos discursos están llenos de mensajes “peligrosos, xenófobos, racistas y de odio, sobre orígenes y creencias” y han pedido a los políticos que imiten la respuesta de los ciudadanos de Algeciras a lo sucedido algo, “especialmente necesario” en periodos preelectorales.

También destaca el citado medio, en contra de las afirmaciones de Feijóo y Abascal, las palabras del párroco de la iglesia en la que mataron al sacristán, que hizo referencia a la buena relación entre católicos y musulmanes o a las del portavoz de los obispos españoles que pidió no identificar al terrorismo con ninguna religión."                 (eldiario.es, 27/01/23)

29.6.22

JACOBIN: Las 37 personas masacradas en Melilla son víctimas del régimen fronterizo asesino de Europa... más allá del cinismo de Sánchez y de la impotencia de la izquierda española, está el régimen fronterizo más amplio de la "Fortaleza Europa"... El tipo de violencia presenciada en Melilla ejemplifica su modelo: externalizar la seguridad de las fronteras a Estados autoritarios brutales (ya sea en Marruecos, Libia o Turquía) y convertir así las fronteras del sur del continente en espacios extralegales en los que se suspenden en gran medida las protecciones básicas de los derechos humanos... Cuantos más negros sean asesinados, menos intentarán venir... Sin embargo, con el bloqueo de las exportaciones de grano de Ucrania, que va a exacerbar la escasez de alimentos en muchos países africanos, no hay garantía de que la masacre del pasado viernes sea algo excepcional

 "El viernes, la policía marroquí asesinó al menos a 37 inmigrantes en la frontera con España. La masacre muestra cómo la Unión Europea se apoya en regímenes autoritarios para vigilar sus fronteras, y la poca consistencia de la imagen "progresista" del gobierno español.

La policía marroquí nos golpeó y mató a nuestros amigos", cuenta Amir, uno de los supervivientes de la masacre del pasado viernes en la frontera del enclave norteafricano de España, Melilla. El número de muertos sigue siendo discutido, pero según las ONG internacionales al menos treinta y siete personas murieron cuando las fuerzas de seguridad marroquíes golpearon, apedrearon y lanzaron gases lacrimógenos a los aproximadamente 1.500 inmigrantes que se precipitaron hacia la valla fronteriza, una de las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con una nación africana. Algunos murieron aplastados a lo largo del perímetro fronterizo, mientras la policía ejecutaba un movimiento de pinza que atrapó a cientos de personas en una trinchera; las imágenes de vídeo muestran a decenas más cayendo de la valla de seis metros de altura mientras la policía marroquí lanzaba gases lacrimógenos y disparaba rondas de balas de goma a los que trepaban por ella.

Según la Asociación de Derechos Humanos de Nador, se produjeron más muertes porque los heridos graves permanecieron hasta diez horas bajo el sol y el calor sin atención médica. Un impactante vídeo difundido en las redes sociales de la organización muestra cientos de cuerpos amontonados unos contra otros y rodeados de policías antidisturbios, en los que es difícil distinguir a los heridos y agotados de los muertos. Algunos están esposados, otros permanecen inmóviles, mientras que en otro vídeo la policía golpea repetidamente a los que están tirados en el suelo.

Otras imágenes publicadas por el diario Público muestran a la policía española y a los servicios de seguridad marroquíes trabajando juntos en cargas coordinadas con porras contra grupos de inmigrantes que habían logrado escalar la valla. Esto último planteó serios interrogantes sobre la implicación exacta de la policía española y del Ministerio del Interior en la gestión y supervisión de la operación. Además, abrió una nueva brecha en la coalición de izquierdas que gobierna el país, sobre todo porque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), defendió la respuesta de la policía.

Por el contrario, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) condenó "el uso de la violencia indiscriminada" como medio para "controlar una vez más las fronteras e impedir la llegada a territorio español de personas que podrían ser susceptibles de protección internacional". El grupo nacional más numeroso que participó en la escalada de la valla procedía de Sudán del Sur, país devastado por la guerra, cuyos ciudadanos reciben mayoritariamente el estatuto de refugiado en España (el 92% de todos los solicitantes), pero sólo pueden acceder a territorio español para presentar dicha solicitud arriesgando sus vidas. Para los miembros del Sindicato de Manteros de Madrid, un colectivo de vendedores ambulantes inmigrantes, también hay un claro elemento racial en juego. En un intercambio escrito con Jacobin, insisten:

    "Europa recibe con los brazos abiertos a las personas que huyen de la guerra en Ucrania, pero se enfrenta a los que huyen de otras guerras, o del hambre, en el continente africano, con palos nocturnos y muerte. Para el gobierno español, las vidas de los negros no importan, simplemente se desprecian."

La vergüenza de Sánchez

La respuesta del presidente Sánchez a las muertes violentas no contenía ninguna palabra de compasión para las familias de las víctimas. En lugar de ello, culpó a las "mafias" de lo que, según él, fue un "asalto bien organizado y violento" que constituyó "un ataque a la integridad del territorio español", una terminología muy distinta de la que utiliza el ultraderechista Vox cuando invoca el temor a una invasión de inmigrantes. En unos comentarios calificados de "vergonzosos" por la alcaldesa de izquierdas de Barcelona, Ada Colau, Sánchez afirmó que el "asalto" había sido "bien resuelto por las dos fuerzas de seguridad, la española y la marroquí". "También quiero agradecer el trabajo del Gobierno marroquí", añadió.

"En comentarios calificados de "vergonzosos" por la alcaldesa de izquierdas de Barcelona, Ada Colau, el presidente Sánchez afirmó que el "asalto" había sido "bien resuelto por las dos fuerzas de seguridad, tanto españolas como marroquíes".

Sin embargo, la directora de la ONG Caminando por las Fronteras, Helena Maleno, que trabaja con inmigrantes sobre el terreno en Marruecos, rechazó que se hable de traficantes organizados como responsables:

    "¿Qué tienen que ver las mafias con la gente que corre desesperada [hacia la frontera] sin nada? El intento de asalto al valle fue por pura desesperación. Esta gente está agotada, ya que ha sufrido ataques e intimidaciones diarias desde la firma del [nuevo acuerdo bilateral de inmigración hispano-marroquí] [en abril]."

"Desde el nuevo acuerdo, se han multiplicado las redadas en los campamentos de inmigrantes, las detenciones arbitrarias, los perfiles raciales y otras medidas represivas contra la población inmigrante", explicaba en un reciente artículo en El Diario.

"Es horrible que el Gobierno felicite a la policía marroquí", tuiteó el diputado progresista Íñigo Errejón. "¿Esto es lo que nos ha comprado el abandono del pueblo saharaui?". En este caso se refería al histórico giro de Sánchez en política exterior este mes de febrero con respecto a la antigua colonia española del Sáhara Occidental, que le llevó a respaldar un plan para formalizar el brutal régimen de ocupación de Marruecos a cambio de la normalización de los lazos diplomáticos con la monarquía autoritaria. La medida rompió con décadas de política exterior española y va en contra de las sentencias de los tribunales internacionales y de la posición de la Asamblea General de las Naciones Unidas que reconoce el derecho del Sáhara Occidental a la autodeterminación.

En este sentido, la externalización de su seguridad fronteriza a Marruecos ha dejado a España expuesta a repetidos chantajes, ya que el Gobierno de Mohamed VI ha tratado de aprovechar la cuestión de la inmigración irregular contra su vecino europeo. En mayo de 2021, Marruecos abrió la frontera del enclave español de Ceuta, permitiendo el paso de ocho mil personas en apenas cuarenta y ocho horas. Fue, en parte, una represalia por la condena de España al reconocimiento unilateral de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental por parte de Donald Trump. Luego, en marzo de este año, Sánchez optó por demandar la paz después de que mil migrantes intentaran sin éxito escalar las vallas de Melilla. Los servicios de inteligencia españoles creían que esto podría ser el comienzo de nuevas incursiones masivas, y en el contexto de la guerra de Ucrania, una frontera desestabilizada no era algo que Sánchez quisiera tolerar. (...)

Iglesias también criticó la cobertura de los medios de comunicación españoles, señalando que las frases "masa" e "incursión masiva" se están

    "utilizan constantemente cuando se habla de inmigrantes que son negros. Pero fueron 1.500 (los que intentaron llegar a Melilla) y sólo 120 consiguieron quedarse [en el territorio español]. En cambio hay 130.000 ucranianos en España que han sido tratados como es debido como refugiados de guerra."

Del mismo modo el portavoz parlamentario de Unidos Podemos, Pablo Echenique, tuiteó:

    "37 muertos. Si fueran rubios y europeos, habría reuniones de urgencia al más alto nivel, especiales informativos en televisión sobre sus historias de vida y sus familias, y una ruptura total de relaciones con el país cuya actuación policial ha provocado esta tragedia."

Sin embargo, los cinco ministros de Unidos Podemos han evitado condenar la actuación de la policía marroquí, limitándose a pedir una investigación pública y el respeto a los derechos humanos. La débil respuesta de la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, ha enfadado especialmente a muchos de los partidarios de la izquierda, y complica aún más su estrategia centrada en la entrega de beneficios materiales en lugar de comprometerse con cuestiones más amplias sobre las que Unidas Podemos no tiene competencias ministeriales.  (...)

Sin embargo, más allá del grotesco cinismo de Sánchez y de la impotencia de la izquierda española, está el régimen fronterizo más amplio de la "Fortaleza Europa" en torno al cual han convergido los Estados de la UE. En una carta abierta, una coalición de organizaciones de derechos humanos internacionales y marroquíes insistió en que "las muertes y los heridos son un símbolo trágico de las políticas europeas de externalización de la frontera de la UE".

 El tipo de violencia presenciada en Melilla ejemplifica el modelo más amplio de la Unión Europea: externalizar la seguridad de las fronteras a Estados autoritarios brutales (ya sea en Marruecos, Libia o Turquía) y convertir así las fronteras del sur del continente en espacios extralegales en los que se suspenden en gran medida las protecciones básicas de los derechos humanos. Según el activista y académico Marcos Suka, este régimen fronterizo está diseñado en torno a "una política de disuasión. Cuantos más negros sean asesinados, menos intentarán venir".

Sin embargo, en realidad, "los flujos migratorios son imposibles de detener", como señala la activista Ana Rosado Caro. "Si se bloquea una ruta, se abre otra más peligrosa". La mayoría de los inmigrantes que intentaron llegar a Melilla el pasado viernes procedían de Sudán del Sur y Chad, países desde los que habitualmente los inmigrantes intentan cruzar a Europa a través de Libia. Pero según Helena Maleno, "el nivel de represión en Libia hizo que cruzaran a Argelia y siguieran hacia Marruecos". La Comisión de Derechos Humanos de la ONU ha criticado en repetidas ocasiones la financiación de la UE y de Italia a la guardia costera libia, así como su cooperación en la devolución forzosa de migrantes a ese país, donde se enfrentan a condiciones "inhumanas" en los centros de detención de migrantes.

Mientras tanto, en Marruecos, se han cavado apresuradamente fosas en el cementerio local de Nador, y las autoridades parecen dispuestas a enterrar a los muertos sin intentar identificar a las víctimas ni realizar autopsias. Al mismo tiempo, la mayoría de los mil inmigrantes que fueron detenidos en la frontera de Melilla han sido desplazados por la fuerza a más de seiscientos kilómetros del enclave español hacia el sur de Marruecos, algunos con fracturas y heridas graves. Está claro que tanto para las autoridades marroquíes como para Sánchez, el plan es seguir adelante sin reconocer la gravedad de los hechos, algo especialmente enfermizo en un líder socialdemócrata supuestamente "progresista". Sin embargo, con el bloqueo de las exportaciones de grano de Ucrania, que va a exacerbar la escasez de alimentos en muchos países africanos, no hay garantía de que la masacre del pasado viernes sea algo excepcional."          
        (Eoghan Gilmartin  , JACOBIN, 28/06/22; traducción DEEPL)

15.10.21

¿Existe relación entre la inmigración y el aumento del voto extremista en España? Las relaciones entre inmigrantes y nativos siguen siendo, aunque distantes, cordiales y tranquilas. Una coexistencia pacífica y unas actitudes sosegadas hacia la inmigración que, en el caso español, se han convertido en un rasgo excepcional si lo comparamos con otros países del entorno

 "Tras la gran recesión, y en la medida en que la precariedad avanzaba en nuestra sociedad, se instaló en el debate público la idea de que las relaciones entre inmigrantes y nativos se quebrarían progresivamente debido a la competencia por recursos escasos, creciendo la hostilidad hacia los primeros. Pero la realidad es que dicha hipótesis sobre el conflicto grupal creciente no se ha cumplido.

El libro Lo que esconde el sosiego, escrito por investigadores del Instituto de Estudios sobre Migraciones y editado por FOESSA, viene a mostrar que las relaciones entre ambos grupos siguen siendo, aunque distantes, cordiales y tranquilas. Una coexistencia pacífica y unas actitudes sosegadas hacia la inmigración que, en el caso español, se han convertido en un rasgo excepcional si lo comparamos con otros países del entorno.

Prejuicios étnicos

Ahora bien, bajo esta primera capa de sosiego hay que señalar la existencia de un fuerte prejuicio étnico grupal hacia la población de origen inmigrante (POI) que representa al otro inmigrante, generalmente de forma sutil, como diferente, extraño e inferior. Un prejuicio que justifica que los nativos, por el simple hecho de serlo, ocupen una posición de preferencia en los diferentes ámbitos de nuestra sociedad (mercado de trabajo, protección social, sistema educativo…), mientras que las personas de origen inmigrante deban ajustarse a posiciones secundarias en dichas áreas.

Muchos autóctonos procedentes de los sectores populares sienten que esta “ventaja nativa” se ve amenazada por el arraigo e integración de las personas de origen inmigrante. Se trata de una representación estereotipada –y falsa– sobre los inmigrantes que está fuertemente extendida entre la población nativa, aunque en diverso grado y medida. 

 Este prejuicio grupal se ha activado en los barrios populares durante estos años de crisis y precariado, y han crecido aquellos discursos que representan a la inmigración como amenaza socioeconómica y comunitaria, con argumentos como que quitan los trabajos, acaparan las ayudas sociales o destruyen la convivencia en el barrio.

Todo ello acaba culpando a la inmigración de los problemas sociales de origen político y estructural que viven los sectores populares, que reclaman medidas preferentistas que pongan en primer lugar a los autóctonos por encima de las personas de origen inmigrante que, aunque ya pertenecen a nuestra sociedad, deben seguir ocupando posiciones secundarias en ella.

¿Más votos en la derecha extrema por la inmigración?

El prejuicio grupal hacia la inmigración se ha manifestado durante estos años en la vida de dichos barrios bajo la forma de actitudes de recelo y hostilidad, de comentarios estereotipados en las conversaciones diarias, y de comportamientos agresivos y hostiles hacia las personas de origen inmigrante.

Ahora bien, y esto hay que subrayarlo con claridad, hasta el momento, dichas manifestaciones y discursos no se han transformado ni en conflictos políticos ni sociales. No han producido episodios de hostigamiento y violencia comunitaria hacia las personas de origen inmigrante en dichos barrios. Ni han alimentado el ascenso y el voto a partidos de derecha extrema y xenófoba en España. O, dicho de otro modo, el ascenso electoral de dichos partidos se debe, más que al sentimiento y el voto antiinmigrante, a otras fuerzas, como la cuestión nacional o la propia ideología conservadora de sus votantes.

¿Por qué? Porque en España han existido fuerzas que han impedido el avance y la legitimidad de movimientos y posiciones antiinmigrantes. Fuerzas como el consenso democrático entre partidos políticos para no utilizar la inmigración como arma electoral, las políticas de integración social de corte universalista, el contacto intergrupal creciente, la memoria inmigrante de los sectores populares…

¿Existe racismo estructural?

 A pesar de la importancia de los factores anteriores, hay que señalar que la cuestión que posiblemente esté ayudando más a contener el crecimiento de la hostilidad en España sea el llamado racismo estructural. La crisis, así, a pesar de haber castigado con fuerza tanto a nativos como a inmigrantes, lo ha hecho con mayor fuerza a estos últimos.

Los nativos, por tanto, siguen ocupando las mejores posiciones económicas y laborales, mientras que las personas de origen inmigrante siguen concentradas al fondo de la estructura social. Una ventaja nativa que se ha mantenido en el tiempo y que, sin duda, ha ayudado a desactivar el sentimiento de amenaza y la hostilidad hacia la inmigración.

¿Aguantarán estos factores manteniendo el sosiego y la tranquilidad intergrupal actual? La respuesta no la sabemos, pero ciertamente hay indicios de que, si no se interviene con urgencia y firmeza política y presupuestaria sobre la cuestión, a través de políticas de cohesión social y gestión de la diversidad, la situación podría cambiar rápidamente.

Y estos indicios son, entre otros, un profundo malestar social en los barrios populares, donde el precariado se ha convertido en el horizonte vital para cientos de familias y jóvenes, la existencia de un fuerte y arraigado prejuicio sobre los inmigrantes entre la población nativa, y la existencia de posiciones de derecha extrema que han decidido romper el consenso democrático que, sin ningún reparo sobre sus propios prejuicios, utilizan la inmigración como señuelo electoral.

Los prejuicios deber ser trabajados a diferentes niveles, personal, educativo y mediático, hasta concienciarnos de que la población de origen inmigrante ya forma parte del país que somos y seremos."              ( , The conversation, 13/10/21) 

31.8.21

La derecha y la extrema derecha española están completamente descolocadas en estos Juegos Olímpicos... la simple espontaneidad de varios miembros de equipo olímpico español ha roto los esquemas de los reaccionarios patrios... Negros representando a España y ganando medallas

 "(...) La derecha y la extrema derecha española están completamente descolocadas en estos Juegos Olímpicos. Un acontecimiento que suele servir para ensalzar esa idea de España que tanto sirve políticamente a la reacción, en esta ocasión se ha convertido en otra cosa. El cacereño Alberto Ginés, primer oro olímpico de la historia de la escalada, sabía que a él le consideraban un extraño: “La gente diciéndome en twitter que no me merezco representar a españa en los JJOO por que soy rojo, todo bien???” [sic].

Los mismos que le decían esto a Ginés son los que piden no politizar las olimpiadas. Porque eso podría impedir que los rojos digan que son rojos. Y llevan más de 80 años acostumbrados a que eso no pase. No les importa que importantes atletas lleguen a significarse políticamente por la derecha, incluso llegando a ser cargos públicos de partidos conservadores. Así, la atleta Ruth Beitia, oro en salto de altura en los juegos de Río de Janeiro, fue diputada en el Parlamento de Cantabria por el Partido Popular durante 11 años, al igual que la exatleta Marta Domínguez, que fue senadora también por PP. Hace unos días, deseábamos que el lanzador de martillo Javier Cienfuegos, diputado popular en el Parlamento de Extremadura, consiguiese una medalla. 

Y, sin ningún tipo de estrategia, la simple espontaneidad de varios miembros de equipo olímpico español ha roto los esquemas de los reaccionarios patrios. “Somos de color pero representamos a España”, decía el gimnasta Ray Zapata, medalla de plata en Tokyo, quien llegó a Lanzarote con 9 años desde República Dominicana. Le corregía la gallega Ana Peleteiro, bronce en triple salto: “Somos negros, qué de color”. 

Negros representando a España y ganando medallas. Algo que, desde una perspectiva colonialista y extractivista, sí interesa a ultraderecha: “Zapata y Peleteiro son ejemplo de la emigración que España necesita”, escribía en Twitter el diputado de Vox Juan Luis Steegmann. La frase –que obvia que Ana Peleteiro nació en Galicia y que no sabe distinguir entre emigración e inmigración– deja claro que si los negros sirven para los intereses nacionales de la extrema derecha pueden tener un pase. Que aquí solo entran quienes ellos consideren. Siempre y cuando, y volvemos al inicio, no se signifiquen políticamente en contra de quienes tratan de acabar con los derechos humanos como hizo Peleteiro: “Mellor queda na casa. O único que ten de verde GALICIA son os montes. De nada”, le dijo a Santiago Abascal cuando este anunció que viajaría a la comunidad en verano del pasado año.

Los marcos de la derecha y de la ultraderecha han sido pisoteados durante estos Juegos Olímpicos. Su idea de España no se sostiene, por muchas banderas rojigualdas que salgan en televisión y por mucho que suene el himno. Un inmigrante dominicano “de color” feliz de representar a un país en el que vive desde hace 20 años. Una gallega negra que no se calla frente a quienes odian a los que son como ella. Un extremeño “rojo” y orgulloso de serlo que se lleva el primer oro olímpico de la historia de su deporte y al que tuvieron que ver en primer plano mientras sonaba el himno español. Y todavía falta por competir Mo Katir, nacido en Marruecos y cuyo padre cruzó el estrecho en patera, alguien al que Vox tildaría de delincuente.

La extrema derecha y la derecha que viaja a rebujo se habría sentido cómoda con ellos si hubiesen tenido la boca cerrada. Si sirven para sus propósitos, no molestan. Nos hemos acostumbrado a ver cómo las nacionalizaciones de deportistas nacidos en otros países se convierten en algo habitual cada cuatro años, reforzando justamente este marco reaccionario del diputado de Vox Juan Luis Steegmann sobre lo “que España necesita”.

Si solo hubiesen ganado medallas, habrían sido felicitados por Vox. Si por su boca solo hubiese salido un “Viva España”, estos habrían sido unos JJOO cualquiera. Pero decidieron abrir la boca para decir lo que pensaban, para mostrarse orgullosos de ser quienes son, ya sea a través del color de la piel o a través de su ideología. Y eso no lo pueden consentir.

En jerga ultra, politizar los Juegos Olímpicos es defender los derechos humanos. Y por eso, politizar los Juegos Olímpicos, solo puede ser una buena noticia."                    (Dani Domínguez, La Marea, 06/08/21)

10.8.21

La España mestiza y multicultural que Tokio ha visibilizado... la verdadera cara de una tierra próspera y tolerante, en un país en que el el franquismo dejó serias secuelas racistas sufridas por andaluces, gallegos o extremeños en regiones más industrializadas, señalados con el estigma de la discriminación. Los nuevos españoles conformarán una sociedad mestiza y moderna... con ciudadanos de más de cien nacionalidades distintas

 "Se llama Ana Peleteiro y es gallega negra de padre africano; se llama Ray Zapata, vive en Alcorcón y con cinco años se instaló con su madre en Lanzarote… Estos días atrás, los dos se envolvieron orgullosos en la bandera española tras ganar medallas olímpicas en Tokio para su país, para nuestro país.

Esa bandera de la España mestiza y viva que nuestros atletas han exhibido en los juegos olímpicos ha mostrado al mundo entero la verdadera cara de una tierra próspera y tolerante. La cara plural y multicultural donde los malos rollos solo tienen cabida en mentes crispadas y nostálgicas que se obstinan, sin conseguirlo, en prostituir los símbolos que nos representan a todos.

En materia de racismo, el franquismo dejó serias secuelas en pueblos y ciudades de este país, los gitanos estaban demonizados y hasta los andaluces, gallegos o extremeños que se marchaban a trabajar a regiones más industrializadas percibían el estigma de la discriminación en los lugares a cuya prosperidad estaban contribuyendo.

 No ha mejorado la cosa con la irrupción de la ultraderecha en el panorama político. Estamos en la prehistoria de la asimilación de una realidad multicultural que no tiene marcha atrás por mucho que xenófobos e intolerantes de medio pelo se empeñen en ello. Por mucho que los inmigrantes parezcan invisibles en los mismos sitios donde son imprescindibles.

Por eso lo que ha ocurrido en Tokio 2020 tiene a mi entender tanta importancia. Además de imprescindibles, ya no son invisibles. Si en los invernaderos del Poniente almeriense por ejemplo, levantáramos por un momento los plásticos que cubren las cosechas de tomates, pimientos, calabacines y sandías, descubriríamos más de ochenta mil personas de piel oscura sudando a mares a diario. Seres humanos que para los fascistas no solo son invisibles, sino explotables e ignorables en el momento en que dejan de ser útiles.

En efecto, cuando, exhaustos, acaban la jornada laboral por la que, en el mejor de los casos, cobran cincuenta euros, magrebíes y subsaharianos toman sus bicicletas y desaparecen. No hacen vida social en Roquetas, Vícar, El Ejido o La Mojonera. No se les ve en los bares, ni en ningún centro de ocio. Solo en los Centro de Salud cuando están enfermos o en el Mercadona cuando acuden a comprar provisiones.

Hace ya unos treinta años que empezaron a llegar y seguimos viviendo de espaldas. Sin darnos cuenta que empiezan a tener hijos que van al cole, niños que ya sí se relacionan con los de aquí de toda la vida, niños que se hacen grandes y van a la universidad y al gimnasio. Niños que ya son adultos y que ganan medallas en Tokio. Niños que a su vez ya tienen niños…

Esto es lo que han dejado en evidencia los Juegos Olímpicos de Tokio, que no hay marcha atrás, por mucho retrógrado de banderita en la muñeca que se resista. Los nuevos españoles serán abogados, médicos, peritos o ingenieros técnicos agrícolas y conformarán una sociedad mestiza y moderna que trabajará por un futuro mejor en la tierra donde crecieron.

 En los censos de los principales municipios del Poniente almeriense figuran inscritos ciudadanos de más de cien nacionalidades distintas. Los partidos políticos no han aprendido aún a digerirlo. Los del PP han sobrevivido hasta ahora intentando maquillar su racismo congénito como mejor han podido para que no se les escaparan las alcaldías, y las izquierdas exhiben una escandalosa carencia de reflejos a la hora de poner en marcha proyectos de integración para un futuro multicultural.

A veces dan la impresión de que no acaban de creerse que los inmigrantes vinieron para quedarse, que será aquí donde ellos y sus descendientes echarán raíces. Y si algún partido sabe ver el beneficio que todo esto supone para el futuro de nuestro país, no se percibe que actúe en consecuencia. Por eso Vox les come la tostada, pero por eso también los momentos mágicos que hemos vivido en Tokio estos días pueden contribuir a que quienes deben tomar nota de una vez, se pongan a ello.

La España que viene es mestiza y multicultural, es una España de Peleteiros y Zapatas. Qué bonito altavoz el de Tokio para que saquen conclusiones quienes aún manifiestan dudas a la hora de combatir el racismo y la xenofobia de la ultraderecha con la mayor de las firmezas."                   (Juan Tortosa, Público, 07/08/21)

23.6.21

Fernando Aramburu: Escucho con tristeza las palabras de Monasterio sobre un político rival venido de África. ¿Cómo vino? Como pudo. ¿De qué vivió? De lo que pudo. Conozco docenas de historias apenas distintas de emigrantes españoles en Alemania

Fernando Aramburu @FernandoArambur

 Escucho con tristeza las palabras de una representante pública que cita expresamente a un político rival venido de África. ¿Cómo vino? Como pudo. ¿De qué vivió? De lo que pudo. Conozco docenas de historias apenas distintas de emigrantes españoles en Alemania. Respetémonos.

2:58 p. m. · 18 jun. 2021
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Paula @PaulaMinana
En respuesta a @rtejedor y @FernandoArambur

 O sea, que a Monasterio no la perjudica, pues ella vendría legalmente, pero ha vivido de hacer chanchullos, falsificar licencias de obras y ejercer como arquitecta sin tener permiso para ello.

3:25 p. m. · 18 jun. 2021
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Jorge Corrales Gómez @Yosoycorra

En respuesta a @FernandoArambur 

Gracias por estas palabras @FernandoArambur, somos muchos inmigrantes en Alemania que compartimos historia con africanos, asiáticos y americanos. Hay que intentar eliminar esa idea de "ciudadanos de segunda categoría" en Europa, aunque haya gente que se empeñe en ello.

3:02 p. m. · 18 jun. 2021
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Javier Barrado @JavierBarrado1

En respuesta a @FernandoArambur

 A principios de los 70, mis padres, unos extremeños que buscaban una vida mejor para sus HIJOS. Sí, HIJOS lo pongo en mayúsculas, porque mi hermano y yo somos la razón por la que nos metimos en casa de mi tía, en Getafe, 8 personas. Nuestro patrimonio era una maleta de cartón.

3:40 p. m. · 18 jun. 2021
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18.6.21

Cheque-bebé de Ayuso para 'madrileñas de toda la vida'... no para gallegas que lleven en Madrid 8 años... ni para toledanas que vivan en Madrid pero empadronadas en su pueblo... y, claro, de raza blanca, nada de inmigrantes... o sea, natalismo identitario... ¿y si los vascos dan esa ayuda sólo para mujeres con apellidos vascos?

AntonioMaestre @AntonioMaestre

 La medida nativista de Ayuso busca excluir a una inmensa bolsa de mujeres migrantes al poner el requisito de 10 años de empadronamiento. Es solo uno de los problemas que plantea, pero va en la línea de defensa de la nación biológica.

Por cierto. También quedan fuera las mujeres de otras CCAA que no se empadronaron antes de los 20 años de edad. Ni de Tánger, ni de Toledo. Es una medida que queda reducida a un grupo marginal de la población.

Otra clave. Es acumulativa por hijos. El OPUS DEI sonríe. 

2:40 p. m. · 17 jun. 2021
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Azahara Palomeque @Zahr_Bloom
En respuesta a @AntonioMaestre

 "Se es madrileño de Sevilla, madrileño de Venezuela, madrileño de León"... Not really.

 "Queremos más niños en Madrid, pero que sean de raza blanca, por favor.

Díaz Ayuso presenta en su discurso de investidura un programa de ayudas a las jóvenes para que tengan más hijos, pero con limitaciones que discriminan a las extranjeras e incluso a las del resto de España.

 (...) Las mujeres menores de 30 años recibirán una ayuda de 500 euros mensuales desde el quinto mes de embarazo hasta que el hijo cumpla dos años. El objetivo es revertir una tendencia de descenso continuado de la natalidad que ocurre en España desde hace muchos años. "El invierno demográfico ya está aquí. En 2019 nacieron en la Comunidad de Madrid 56.000 niños, 24.000 menos que en 2008. Un país con futuro necesita, al menos, el doble de nacimientos".

La promesa lleva añadida un asterisco al que podríamos llamar 'la enmienda Vox'. Para recibir la ayuda, esas mujeres deberán llevar empadronadas en Madrid al menos diez años. Quedan fuera en la práctica las mujeres de origen extranjero y hasta las que vengan de otras regiones españolas. La necesidad de complacer las ideas xenófobas de la extrema derecha se lleva por delante a andaluzas, gallegas y valencianas. Madrid acoge con los brazos abiertos a todos los que vienen de fuera, pero a la hora de apoyar a las mujeres que tengan hijos el dinero está reservado a las auténticas madrileñas. Natalismo identitario que si se aprobara en comunidades gobernadas por partidos nacionalistas provocaría ríos de indignación en la prensa de Madrid. La palabra 'supremacismo' aparecería en unos cuantos titulares.

 El problema del descenso de la natalidad es real y profundo en todo el planeta. Es casi un fenómeno estructural que no se limita a los países ricos de Europa. De hecho, se repite por todo el mundo, con la excepción de África, confirmando una idea conocida: el método anticonceptivo de efectos más persistentes es el desarrollo económico. (...)

 Es poco probable que ante esta tendencia global sean muy efectivas las medidas que lleven impreso el aviso de reservado el derecho de admisión. Más niños, pero a poder ser que vengan de nuestras madres, no de las que vienen de otras zonas del mundo. Con independencia de la connotación ideológica, es una solución parcial que no está a la altura de la gravedad del problema. (...)"          (Iñigo Sáenz de Ugarte , eldiario.es, 17/06/21)

27.5.21

30 años llevaba ganándose la vida en Sevilla con su puesto ambulante este señor, Jimmy, ciudadano de España nacido en Senegal. Habla 4 idiomas. Las ratas de cloaca nazis se lo han quemado y destruido. La gente del barrio ha reunido 10.000 euros en pocos días.

Juan Miguel Garrido @Juanmi_News

 30 años llevaba ganándose la vida en Sevilla con su puesto ambulante este señor, Jimmy, ciudadano de España nacido en Senegal. Habla 4 idiomas. Las ratas de cloaca nazis se lo han quemado y destruido. La gente del barrio ha reunido 10.000 euros en pocos días.

Si no me equivoco, por las imágenes, es López de Gomara esquina con Avenida República Argentina. Frente por frente al puesto ambulante está la Jefatura Superior de Policía. A ver esas cámaras si los han grabado...

"Queman el puesto de un ciudadano español de origen africano en Sevilla. Este hombre, que tiene seis hijos, llevaba décadas vendiendo en la esquina de República Argentina con López de Gomara" (La Voz del Sur, 21/05/21)

 4:21 p. m. · 24 may. 2021
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