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27.5.26

Paul Krugman: El trato de «Querido Líder» dado a Trump no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos. Ningún presidente anterior ha sido objeto de tal deificación... dentro de la burbuja de fantasía del movimiento MAGA, el reinado de Trump se aclama, casi literalmente, como la Segunda Venida... esto refleja la propia personalidad de Trump. Su yo interior es un pozo sin fondo de inseguridad. Se automedica exigiendo halagos al nivel de los que se se prodigan en Pyongyang... La verdad es que el intento de la derecha de construir un culto a la personalidad en torno a una figura profundamente poco presidencial no es nuevo. Los republicanos intentaron hacer lo mismo con George W. Bush... Y la canonización de Ronald Reagan comenzó cuando aún ocupaba el cargo. ¿Por qué la derecha estadounidense moderna ha abandonado la idea de una república constitucional y ha abrazado el gobierno de un hombre fuerte? Es tentador descartar el teatro del culto a la personalidad como algo trivial, pero no lo es. Cuando las figuras destacadas de una república actúan como si vivieran en una monarquía, la república se convierte cada vez más en una monarquía en la realidad... los republicanos influyentes han concedido a Trump, en la práctica, más poder personal y más capacidad para actuar como un monarca que a cualquiera de sus predecesores... y el Tribunal Supremo de Roberts ha dado pasos de gigante para otorgar a Trump poderes dictatoriales... La cuestión es que la grave situación en la que nos encontramos —el líder del mundo libre se ha vuelto contra la libertad, la mayor potencia que el mundo haya conocido jamás se está autodestruyendo ante nuestros ojos— no es solo una cuestión de los fallos personales de Donald Trump. Es la culminación de décadas de sabotaje por parte de la derecha de todo lo que hizo grande a Estados Unidos

"El Día de los Caídos, el New York Times publicó un artículo titulado «Trump es la única persona que puede salvar a Estados Unidos, según su gabinete». El artículo ofrecía un análisis cuantitativo de la adulación por parte de los altos cargos. Como señala el artículo, a Donald Trump le gusta celebrar largas reuniones de gabinete retransmitidas por televisión. En estas reuniones, según el Times,

    "De media, al menos una de cada seis frases halagaba al Sr. Trump, le atribuía méritos o criticaba a sus oponentes políticos."

Este trato de «Querido Líder» no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos. Independientemente de su éxito, ningún presidente anterior ha sido objeto de tal obsequiosidad y deificación.

Fuera de la burbuja de MAGA, los estadounidenses ven cada vez más a Trump como el perdedor que es. Ha fracasado en todos los frentes. El empleo en el sector manufacturero ha bajado, la inflación supera a los salarios, la confianza de los consumidores está en mínimos históricos y los tipos hipotecarios han subido. La guerra elegida por Trump ha llevado a una humillación total. Según las encuestas actuales, los estadounidenses otorgan a Trump índices de aprobación extremadamente bajos, tanto en general como en todos los temas importantes, incluso en la seguridad fronteriza: (...)

 Sin embargo, dentro de la burbuja de fantasía del movimiento MAGA, el reinado de Trump se aclama, casi literalmente, como la Segunda Venida.

En parte, esto refleja la propia personalidad de Trump. Su yo interior es, evidentemente, un pozo sin fondo de inseguridad. Se automedica exigiendo halagos al nivel de los que se le prodigan en Pyongyang, destruyendo monumentos nacionales y sustituyéndolos por basura estridente y vulgar, persiguiendo a críticos y cómicos, y desencadenando guerras estúpidas.

Pero Trump no es la primera figura pública que busca el autoengrandecimiento en un intento por llenar su vacío interior. La pregunta importante es por qué la derecha estadounidense —no solo su patético gabinete, sino todo el movimiento, incluidos los seis republicanos extremistas del Tribunal Supremo— ha estado tan dispuesta a darle poder. Y esa es una pregunta mucho más grande que el propio Trump.

La verdad es que el intento de la derecha de construir un culto a la personalidad en torno a una figura profundamente poco presidencial, aunque haya alcanzado nuevos niveles de absurdo con Trump, no es nuevo. Los republicanos intentaron hacer lo mismo con George W. Bush. ¿Te acuerdas de esto?

 Y los lectores de cierta edad quizá recuerden que la canonización de Ronald Reagan por parte de la derecha comenzó cuando aún ocupaba el cargo.

Es tentador descartar el teatro del culto a la personalidad como algo trivial, pero no lo es. Cuando las figuras destacadas de una república actúan como si vivieran en una monarquía, la república se convierte cada vez más en una monarquía en la realidad.

Más allá de eso, los republicanos influyentes han concedido a Trump, en la práctica, más poder personal y más capacidad para actuar como un monarca que a cualquiera de sus predecesores. Los republicanos en el Congreso han abandonado su papel como poder independiente del Estado. En una reciente publicación en X, Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, se expresó tal y como lo harían los miembros del gabinete de Trump: (...)

 Y el Tribunal Supremo de Roberts ha dado pasos de gigante para otorgar a Trump poderes dictatoriales.

Los pensadores jurídicos de derecha han adoptado cada vez más la «teoría del ejecutivo unitario», según la cual todo el poder ejecutivo —incluidas las agencias que el Congreso ha designado como independientes— responde personalmente ante el presidente, quien puede nombrar y destituir a los funcionarios a su antojo. El Tribunal de Roberts no ha respaldado explícitamente esta teoría. Pero el Tribunal ha otorgado a los presidentes inmunidad absoluta frente al enjuiciamiento penal por actos oficiales, lo que en la práctica sitúa a Trump por encima de la ley. Y Roberts ha declarado que el presidente es «la única persona que por sí sola constituye un poder del Estado», lo que, combinado con la sumisión tanto del Congreso como del propio Tribunal, convierte de hecho a Trump en un dictador.

¿Por qué la derecha estadounidense moderna ha abandonado la idea de una república constitucional y ha abrazado el gobierno de un hombre fuerte? Buena pregunta, y una a la que intentaré responder otro día.

Por ahora, permítanme señalar que, aunque pueda parecer irónico que se haya prodigado tanto elogio y poder a Trump, el presidente moderno más incompetente de Estados Unidos, la combinación de adulación y fracaso no es una casualidad. Se trata, de hecho, de un círculo vicioso que se refuerza a sí mismo.

 Trump necesita y exige alabanzas aduladoras y un poder sin límites, en parte para compensar el hecho de que es un fracaso tan evidente. Y aunque su manifiesta incompetencia es parte de la explicación de su fracaso, sus desastres políticos también tienen mucho que ver con la burbuja que le rodea. Nadie se atreve a decirle cuando se equivoca. Nadie puede impedir que se entregue a sus caprichos, por muy desastrosas que sean sus consecuencias.

La cuestión es que la grave situación en la que nos encontramos —el líder del mundo libre se ha vuelto contra la libertad, la mayor potencia que el mundo haya conocido jamás se está autodestruyendo ante nuestros ojos— no es solo una cuestión de los fallos personales de Donald Trump. Es la culminación de décadas de sabotaje por parte de la derecha de todo lo que hizo grande a Estados Unidos." 

(Paul Krugman , blog, 26/05/26, traducción DEEPL, enlaces y gráficos en el original)  

13.5.26

Paul Krugman: ¿Qué pasará cuando los estadounidenses se den cuenta de lo miserables que somos? Pocos estadounidenses se dan cuenta de cuánto nos estamos quedando atrás respecto a otras naciones en aspectos básicos de una vida civilizada, como la salud y la seguridad... la esperanza de vida, que sin duda importa tanto como el PIB. Al fin y al cabo, un factor importante que contribuye a la calidad de vida es no estar muerto... muchos estadounidenses siguen sorprendidos al saber lo mucho que la esperanza de vida en EE. UU. se ha quedado rezagada con respecto a otras naciones avanzadas... o que en mortalidad infantil, Estados Unidos no solo sale mucho peor parado que otras naciones ricas, sino que ahora sale peor que algunos países mucho más pobres... No garantizamos la asistencia sanitaria. No financiamos suficientemente los servicios públicos. No garantizamos la salud y la seguridad básicas, ni siquiera para los niños, lo que a la larga nos empobrecerá. No es casualidad que Estados Unidos empezara a quedarse atrás respecto a otros países ricos en muchos aspectos alrededor de 1980, es decir, más o menos cuando la elección de Ronald Reagan... pues la política estadounidense ha estado dominada durante décadas por un partido que se opone ferozmente a cualquier concepto de responsabilidad compartida, de cuidar de nuestros conciudadanos, y que fomenta un profundo nivel de desconfianza que hace cada vez más difícil funcionar como sociedad

"El título de la entrada de hoy es una variación de un titular reciente del Wall Street Journal: «¿Qué pasa cuando los europeos se dan cuenta de lo pobres que son?». A la dirección del Journal evidentemente le gustó ese artículo, que giraba en torno a la afirmación de que las economías europeas van muy por detrás de la de EE. UU.

Hace unos días publicaron un vídeo en el que se profundizaba en esa afirmación. Sin embargo, como expliqué el otro día, la percepción del declive europeo se basa en gran medida en un malentendido estadístico. Los ingresos europeos en relación con los estadounidenses no han disminuido, porque el crecimiento del PIB, tal y como se mide convencionalmente, no significa lo que mucha gente cree que significa. Para los más empollones, he publicado un pequeño modelo matemático para explicar lo que ocurre con los datos.

Pero no me detendré ahí, y plantearé un desafío en la dirección opuesta: ¿Qué pasará cuando los estadounidenses se den cuenta de lo miserables que somos? No en todos los aspectos, por supuesto. Pero mi conjetura es que relativamente pocos estadounidenses se dan cuenta de cuánto nos estamos quedando atrás respecto a otras naciones en aspectos básicos de una vida civilizada, como la salud y la seguridad.

Tomemos el tema de la esperanza de vida, que sin duda importa tanto como el PIB. Al fin y al cabo, un factor importante que contribuye a la calidad de vida es no estar muerto. A juzgar por las reacciones de los lectores a entradas anteriores, muchos estadounidenses generalmente bien informados siguen sorprendidos al saber lo mucho que la esperanza de vida en EE. UU. se ha quedado rezagada con respecto a otras naciones avanzadas: (...)

Esta brecha en la esperanza de vida seguramente aumentará en los próximos años, gracias a los ataques de la administración Trump tanto a la cobertura sanitaria como a la medicina moderna, incluyendo, entre otros, el creciente ataque a las vacunas.

El retraso de EE. UU. en la prevención de muertes resulta aún más alarmante cuando uno empieza a profundizar en los detalles. Yo mismo acabo de enterarme de que Estados Unidos, que solía liderar el mundo en seguridad vial, tiene ahora carreteras mucho más peligrosas que otras naciones ricas. He incluido a Portugal en el gráfico de la parte superior de esta entrada por motivos personales: trabajé en Lisboa durante tres meses en 1976, y conducir allí por aquel entonces era aterrador. Ahora Portugal tiene carreteras mucho más seguras que las nuestras.

O pensemos en la mortalidad infantil, donde Estados Unidos no solo sale mucho peor parado que otras naciones ricas, sino que ahora sale peor que algunos países mucho más pobres: (...)

Luego están las muertes por violencia. Donald Trump y la derecha en general suelen presentar las ciudades europeas como lugares peligrosos, invadidos por inmigrantes delincuentes. La realidad es que, aunque la delincuencia en EE. UU. se ha reducido drásticamente desde su punto álgido alrededor de 1990 —no lo sabrías si escuchas a la derecha, pero la ciudad de Nueva York, en particular, es increíblemente segura según los estándares históricos—, las tasas de homicidios siguen siendo mucho más altas en EE. UU. que en Europa:

La mortalidad es un punto de comparación útil porque es fácilmente cuantificable. También lo es, en menor medida, el equilibrio entre la vida laboral y personal. Como señalé en la guía introductoria del domingo, los alemanes y los franceses son aproximadamente tan productivos por hora como los estadounidenses. Tienen un PIB per cápita inferior al nuestro porque disponen de más tiempo libre. La mayoría de los empleados alemanes, por ejemplo, disfrutan de entre 25 y 28 días de vacaciones pagadas al año. El trabajador medio del sector privado estadounidense solo recibe 10 días de vacaciones pagadas y 6 días festivos pagados al año.
Y Estados Unidos es, por supuesto, la única nación avanzada que no garantiza la asistencia sanitaria a todos sus ciudadanos.

Otros problemas del estilo de vida estadounidense —como la falta de ciudades transitables a pie, el acceso al transporte público y la viabilidad de vivir sin coche— son más difíciles de resumir con simples cifras. Pero son deficiencias reales.

No pretendo sugerir que todo sea peor en EE. UU. De hecho, tenemos un PIB per cápita sustancialmente más alto que el de los países europeos, y esto se refleja en nuestro nivel de vida material. Por ejemplo, vivimos en casas más grandes, lo cual no es nada despreciable, y conducimos coches más grandes. Y, como pueden atestiguar quienes han vivido a ambos lados del Atlántico, «conseguir que se hagan las cosas» —desde encontrar un lugar donde vivir hasta encontrar un fontanero un fin de semana— suele ser mucho más fácil en Estados Unidos.

Pero hay muchos aspectos en los que la calidad de vida en Estados Unidos es mucho peor de lo que cabría esperar dada la riqueza del país. Y siempre debemos recordar que se supone que el crecimiento económico es la base de una vida mejor. Una nación que tiene un alto PIB per cápita pero cuyos ciudadanos viven peor que sus homólogos de otros países no es un ejemplo de éxito.

Y creo que muchos estadounidenses se enfadarían si se dieran cuenta de lo mucho peor que son nuestras vidas, en muchos aspectos, que las de nuestros homólogos en el extranjero.
¿Por qué las vidas de los estadounidenses son tan a menudo más desagradables, más brutales y más cortas que las de los ciudadanos de otras naciones avanzadas? Es una historia complicada, pero gran parte de ella se reduce al hecho de que la política estadounidense ha estado dominada durante décadas por un partido que se opone ferozmente a cualquier concepto de responsabilidad compartida, de cuidar de nuestros conciudadanos, y que fomenta un profundo nivel de desconfianza que hace cada vez más difícil funcionar como sociedad.

Como resultado, no garantizamos la asistencia sanitaria. No financiamos suficientemente los servicios públicos. Fomentamos el consumo privado —incluido el uso del coche— mientras descuidamos la provisión de bienes públicos. No garantizamos la salud y la seguridad básicas, ni siquiera para los niños, lo que a la larga nos empobrecerá. No es casualidad que Estados Unidos empezara a quedarse atrás respecto a otros países ricos en muchos aspectos alrededor de 1980, es decir, más o menos cuando la elección de Ronald Reagan marcó un giro brusco hacia la derecha en la política y las políticas estadounidenses.

No hay que interpretar este artículo como un ejercicio de crítica a Estados Unidos. Como nación, tenemos muchas fortalezas y virtudes. Pero también tenemos debilidades y fallos. Y el triunfalismo estadounidense, que a menudo implica criticar a Europa, nos impide reconocer lo que hacemos mal."

 (Paul Krugman, Red Social Codi, 12/05/26, fuente Paul Krugman)

10.4.26

Antonio Maestre: La "casualidad" ha querido que la causa de las mascarillas de José Luis Ábalos conviva en la agenda con la Kitchen del PP... La convivencia de ambas causas permite encontrar una genealogía de la maldad en la corrupción de los partidos... La corrupción del PP es siempre más grave. Es peor. Llega a lugares que no solo dejan sin recursos públicos las arcas de todos, sino que pervierten los derechos fundamentales de muchos ciudadanos hasta dejar tocada la esencia misma de la democracia, al usar a las más altas instituciones de la seguridad de un país para ocultar pruebas que les perjudican y perseguir a adversarios políticos que ponen en cuestión el mantenimiento en el poder de la derecha.... La de Àbalos es corrupción cutre, chusca, torrentiana, la que usa el dinero público para contratar prostitutas, ladronzuelos de cuarta categoría que empiezan a coger de la caja para pagar sus deudas de vida y placer ... cuando se ve a Koldo y Ábalos sentados de manera patética en la tribuna del Tribunal Supremo en contraposición con la cúpula del Ministerio del Interior del PP es que lo que ocurrió en el gobierno de Rajoy fue más grave, pero acaba sepultado cuando se empieza a desgranar hasta el detalle lo que ocurrió con la pata del gato a la que Ábalos le pagó el veterinario... Así, poco a poco, con lo folclórico y lo degenerado, con la broma y el puterío, el de siempre y el mediático, lo que fue uno de los mayores escándalos de la democracia queda olvidado... Spanish Revolution: ¿Queréis que confiemos en la justicia? El caso Kitchen vuelve a dejarlo claro: cuando la investigación se acerca al poder, las pruebas desaparecen y las responsabilidades se diluyen. Los audios que implican a Cospedal, fuera del juicio. Ella, como testigo y protegida

Spanish Revolution ‪@spanishrevolution.bsky.social‬

 ¿Queréis que confiemos en la justicia? El caso Kitchen vuelve a dejarlo claro: cuando la investigación se acerca al poder, las pruebas desaparecen y las responsabilidades se diluyen. Los audios que implican a Cospedal, fuera del juicio. Ella, como testigo y protegida.

9:02 · 10 abr 2026 40 republicaciones1 cita55 me gusta 3 

 

 "La "casualidad" ha querido que la causa de las mascarillas de José Luis Ábalos conviva en la agenda con la Kitchen del PP para que la derecha pueda permitirse que su corrupción no ocupe los tiempos en la agenda pública que permitan recordar cuán corrupta es la reacción.

La convivencia en la agenda de ambas causas permite entender quiénes son unos expertos en el arte de la corrupción y quiénes son meros principiantes que se dejan llevar por lo humano. No sabría decir cuál es más dañino para su partido, pero sí tiene unas diferencias fundamentales que permiten evitar la equiparación y encontrar una genealogía de la maldad en la corrupción de los partidos.

La corrupción del PP es siempre más grave. Es peor. Llega a lugares que no solo dejan sin recursos públicos las arcas de todos, sino que pervierten los derechos fundamentales de muchos ciudadanos hasta dejar tocada la esencia misma de la democracia. La derecha consigue la sublimación de la corrupción poniendo en cuestión los resortes mínimos de la participación política al usar las más altas instituciones de la seguridad de un país para ocultar pruebas que les perjudican y perseguir a adversarios políticos que ponen en cuestión el mantenimiento en el poder de la derecha.

El PP es el Ministerio del Interior usando un cura falso para robar pruebas que les permitan librarse de una condena. Es usar al DAO para perseguir adversarios políticos con pruebas falsas. Es la eliminación misma de la democracia jugando con el autoritarismo.

El abalismo es corrupción cutre, chusca, torrentiana, la que usa el dinero público para contratar prostitutas y pagarle la operación al gato de la meretriz. La que se ve empujada a coger lo que no debe por una vida disoluta en la que la fiesta le domina y el vicio supera a la virtud.

Ladronzuelos de cuarta categoría que empiezan a coger de la caja para pagar sus deudas de vida y placer, de película de sobremesa con poco presupuesto, que defienden su honor a los cuatro vientos antes de entrar a juicio para negar que hayan sido puteros, pero cuando llegan delante de un juez, lo primero que dicen es que esa señora que los acusa es puta. Que ellos solo son culpables de los placeres de la carne.

Y luego los escándalos impostados en la prensa patria. Porque no se acaba de entender la condescendencia con el comportamiento de la ínclita Jessica de los análisis sobre el hecho de que se quiera despreciar su opinión porque se pudiera haber dedicado a la prostitución.

Siempre teniendo en cuenta que ella no es la principal responsable del desfalco de fondos públicos, es indudable que ha sido beneficiaria de ese desfalco, siendo consciente de ello, porque nadie que no va a un trabajo en una empresa pública pero cobra el sueldo no puede ser liberada de responsabilidad; sea prostituta, dentista, azafata o mediopensionista.

La diferencia entre ambas corrupciones, entre ambos procederes, es similar al proceso de represión durante la Guerra Civil que la propaganda historiográfica fascista intenta equiparar para expiar sus culpas. La represión republicana se puede definir en Paracuellos, la de miembros fuera del poder que, al margen de las instituciones republicanas, llevaban a cabo procesos de asesinatos masivos, mientras personajes como Melchor Rodríguez evitaban que se produjeran esas matanzas.

En el bando fascista, la eliminación de los izquierdistas era dirigida desde arriba, estructurada, organizada y ordenada por los dirigentes. La fasciosa es la que sigue la cadena de mando y busca la eliminación sistemática; la ordena el general y acaba manchando la sangre de la plaza de toros de Badajoz sin dejar a uno vivo. La reaccionaria es metódica y calculada; la progre es atribulada y caótica, de piel. Todas matan. No todas son iguales en su proceder.

Estos días, lo más que se oye en el debate público cuando se ve a Koldo y Ábalos sentados de manera patética en la tribuna del Tribunal Supremo en contraposición con la cúpula del Ministerio del Interior del PP es que lo que ocurrió en el gobierno de Rajoy fue más grave, pero acaba sepultado cuando se empieza a desgranar hasta el detalle lo que ocurrió con la pata del gato a la que Ábalos le pagó el veterinario o la enchufada que se iba a la biblioteca a leer para aprender sobre trenes.

Así, poco a poco, con lo folclórico y lo degenerado, con la broma y el puterío, el de siempre y el mediático, lo que fue uno de los mayores escándalos de la democracia queda olvidado gracias a esa pareja de corruptos decadentes que operaban desde el Ministerio de Transportes, haciendo daño a su partido y a la democracia, ofreciendo un último favor a la reacción para ir erosionando nuestras instituciones, incluso ocultando los crímenes corruptos de la derecha.

Igual que cuando se denuncia la represión sistemática del franquista que acaba silenciado y olvidado, gritando: "¿Y Paracuellos, qué?"."

(Antonio Maestre  , blog, 09/04/26) 

1.2.26

El departamento de Justicia de EEUU ha publicado más de tres millones de documentos con revelaciones sobre el caso del pederasta Jeffrey Epstein... incluyen situaciones monstruosas que ni siquiera me atrevo a replicar ni reproducir. Durante muchos años estos papeles han formado parte del mundo conspiranoico MAGA usándolo como martillo pilón contra demócratas y la izquierda... Ese tiempo ya pasó porque ahora afloran los indicios de una verdad que amenaza con incendiar el universo Trump. Pero no todo se queda en EEUU... El escándalo llega a España con una mezcla de prudencia responsable y silencio cómplice y temeroso... Aznar, Ana Botella, su hijo y su yerno aparecen en los archivos de Epstein: envíos a Moncloa y teléfonos en su agenda... He estado buscando en esos medios que dicen ser fiscalizadores del poder para ver si habían contado de manera aséptica la información. Los hechos sin más, que lógicamente tienen una relevancia indudable. Nada. Silencio absoluto... No les pedimos que lleguen a las conclusiones tan temerarias como suelen hacer cuando cualquier hecho, tenga la importancia que tenga, afecta a cualquier político o personaje de la izquierda. Simplemente que informen a sus lectores de que existen hechos indubitables sobre la relación del pederasta Jeffrey Epstein con un expresidente de nuestro gobierno tan relevante como José María Aznar... tengo bastante claro cuáles serían las conclusiones que de esta información se sacarían si el receptor de ese paquete fuera José Luis Rodríguez Zapatero. La cobertura de este asunto sería omnipresente y no habría otro tema que opacara el nombre de Epstein... No se puede sacar ninguna conclusión de ese envío... Precisamente por eso es necesario que el interfecto responda a esas preguntas. Si conocía a Jeffrey Epstein, por qué razón le mandaba paquetes y qué incluían esos paquetes. Un mínimo. Lo normal (Antonio Maestre)

Paula @PaulaOro3107

Mi corazón está especialmente pesado al pensar en Virginia Giuffre hoy. Ella intentó durante décadas exigir responsabilidades a esta red, para luego, según se informa, morir por suicidio el año pasado. Ella publicó en Twitter: Me viste en tus fiestas, me viste en las casas de Epstein, me viste en el avión, me viste cortarme el pelo, me viste en la calle, viste cómo abusaban de mí. ¡Me viste!

1:12 a. m. · 1 feb. 2026 127,4 mil Visualizaciones

 "El escándalo llega a España con una mezcla de prudencia responsable y silencio cómplice y temeroso. 

José María Aznar aparece en los papeles como receptor de dos envíos vía FedEX por parte de Jeffrey Epstein en septiembre de 2003. Uno de ellos a Moncloa y otro a la sede de FAES

Aznar, Ana Botella, su hijo y su yerno aparecen en los archivos de Epstein: envíos a Moncloa y teléfonos en su agenda

El departamento de Justicia de EEUU ha publicado más de tres millones de documentos con revelaciones sobre el caso del pederasta Jeffrey Epstein en el que entre muchas otras cosas se ha descubierto una testifical en la que se acusaba al presidente Donald Trump de haber obligado a una niña de 13 años a tener relaciones sexuales con el sátrapa norteamericano. También se incluyen otras situaciones monstruosas que ni siquiera me atrevo a replicar ni reproducir. Durante muchos años estos papeles han formado parte del mundo conspiranoico MAGA usándolo como martillo pilón contra demócratas y la izquierda como si ellos fueron los únicos consumidores de las perversiones que el pederasta ofrecía en las fiestas de sus islas. Ese tiempo ya pasó porque ahora afloran los indicios de una verdad que amenaza con incendiar el universo Trump. Pero no todo se queda en EEUU. 

El escándalo llega a España con una mezcla de prudencia responsable y silencio cómplice y temeroso. José María Aznar aparece en los papeles como receptor de dos envíos vía FedEX por parte de Jeffrey Epstein en septiembre de 2003. Uno de ellos a Moncloa y otro a la sede de FAES. Por esas mismas fechas el pederasta pagó un viaje por valor de 1.050 dólares a nombre de José María Aznar, sin poder saberse si el que viajara fue el padre o el hijo de los Aznar. Alguno tendrá que aclararlo. Según un correo de Jeffrey Epstein el pederasta habría asistido en 2015 a un acto del expresidente del gobierno organizado por la fundación “Friends of Israel”, un lobby que todavía mantiene a José María Aznar como socio honorario y que surge para defender los intereses de Israel en el mundo. No es nada extraño que el sionismo se vea mezclado en asuntos tan turbios. 

No se puede sacar ninguna conclusión de ese envío. Nadie tiene culpa de que un delincuente haga un envío a nadie sin saber las causas, si había relación, por qué razón y saber qué incluía. Precisamente por eso es necesario que el interfecto responda a esas preguntas. Si conocía a Jeffrey Epstein, por qué razón le mandaba paquetes y qué incluían esos paquetes. Un mínimo. Lo normal. Nadie en el periodismo decente va a llamar pederasta a José María Aznar, ni acusarle de formar parte de esa trama infecta, primero porque con los hechos conocidos decir algo así sería mentir, difamar y calumniar, aunque tengo bastante claro cuáles serían las conclusiones que de esta información se sacarían si el receptor de ese paquete fuera José Luis Rodríguez Zapatero. La cobertura de este asunto sería omnipresente y no habría otro tema que opacara el nombre de Epstein en la opinión publicada de los fachos. 

He estado buscando en esos medios que dicen ser fiscalizadores del poder para ver si aunque fuera habían contado de manera aséptica la información. Los hechos sin más, que lógicamente tienen una relevancia indudable. Nada. Silencio absoluto. Nadie que lea esos medios se podrá enterar de un hecho de este calado. No les pedimos que lleguen a las conclusiones tan temerarias como suelen hacer cuando cualquier hecho, tenga la importancia que tenga, afecta a cualquier político o personaje de la izquierda. Simplemente que informen a sus lectores de que existen hechos indubitables sobre la relación del pederasta Jeffrey Epstein con un expresidente de nuestro gobierno tan relevante como José María Aznar.

La inconmensurable superioridad moral de la izquierda hará que todo lo relacionado con José María Aznar y Jeffrey Epstein sea tratado con cuidado, respeto y prudencia, haciendo preguntas, cuestionando las razones de la existencia de esos envíos hasta que haya respuestas. Pero sobre todo poniendo el foco en las relaciones a nivel global de esta gente y el capital social de una patota de millonarios que tenían como hobby los akelarres pederastas. Porque una de las certezas que afloran de la publicación de los papeles de Epstein es que la casta social de los millonarios es una degeneración moral. Paz entre pueblos y guerra de clases. Está todo en la doctrina."                 (Antonio Maestre, eldiario.es, 31/01/26)  

La derecha española ha sido siempre de sacristía... Sus líderes se santiguan en público, comulgan y hacen continua ostentación de fe. Pero salen de las iglesias y acto seguido se ponen a mentir con tranquilidad pasmosa... No exagero. Estos últimos días lo están haciendo sin piedad, vergüenza ni límite... Los dirigentes de la derecha española presumen de fe, de tradición y de valores cristianos, pero cuando bajan del altar hacen política o incluso gobiernan como si el Evangelio fuera un folleto publicitario que reparten para captar votos... Feijóo, Abascal y Ayuso mienten y criminalizan sin misericordia a las personas que trabajan a nuestro alrededor, empleadas allí donde nosotros no queremos trabajar, o que vienen a suplir nuestra falta de mano de obra. Y lo hacen, además de mintiendo, con inhumano desprecio, como igualmente le sucedió a José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, quien también ha confesado en diversas ocasiones su ferviente catolicismo. En noviembre de 2024 dijo: «He sido bendecido por el don de la fe», pero su ayuntamiento prohibió que una ONG repartiera bocadillos a personas sin hogar. A diferencia, como en los casos anteriores, de la enseñanza de Jesús: “… tuve hambre, y no me disteis de comer»... Y no sólo mienten, sino que mantienen completamente alterados los valores y principios éticos que cabe asociar con el catolicismo. Se supone que ser cristiano es seguir a Jesús de Nazaret quien, según el Evangelio de Mateo, dijo: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles (…) era forastero, y no me acogisteis»... Ahora bien, si la fe de los Abascal, Feijóo y Ayuso no parece muy coherente por todo esto... el príncipe de los sepulcros blanqueados es, sin lugar a dudas, el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla... Según este obispo, no han aprobado la regularización de inmigrantes por las razones que han señalado: dar un justo estatus legal, seguridad jurídica, derechos y una vía ordenada de integración a miles de personas que ya están entre nosotros... No. El Obispo asegura que esta medida se ha tomado como “estrategia para conseguir otros fines”, para hacer «patente el desprecio de nuestros gobernantes hacia los pensionistas y hacia los inmigrantes, a quienes utilizan como moneda de cambio…». Dijo Jesús en su Sermón de la montaña: «Guardaos bien de los falsos profetas, que vienen a vosotros disfrazados de oveja, pero por dentro son lobos voraces. Por sus frutos los conoceréis»... Por sus frutos se les puede conocer perfectamente y por eso se les puede decir exactamente lo mismo que dijo Jesús a los fariseos: «Os hacéis pasar por justos delante de la gente, pero vuestro interior está lleno de hipocresía y maldad». Mucha misa, mucha comunión y mucho símbolo y actos religiosos… pero poca justicia, poca misericordia y demasiada mentira (Juan Torres López)

 "(...) La derecha española ha sido siempre de sacristía y siempre ha presumido de alma limpia y conciencia recién planchada. Sus líderes se santiguan en público, comulgan y hacen continua ostentación de fe. Pero salen de las iglesias y acto seguido se ponen a mentir con tranquilidad pasmosa.

No exagero. Estos últimos días lo están haciendo sin piedad, vergüenza ni límite para combatir no a la regularización de inmigrantes en sí, sino al gobierno -según ellos enemigo de España- que ha aprobado la medida (defendida entre otras instituciones por la Conferencia Episcopal y las patronales de sectores en donde se emplea a mayor número de trabajadores extranjeros).

Denuncian los dirigentes de la derecha que la regularización del gobierno de Pedro Sánchez modificará el censo electoral.

Dejando a un lado que dan por hecho que los inmigrantes regularizados votarían en masa a la izquierda -lo que desde luego estaría por ver-, se trata de una afirmación mentirosa porque en España (como en todos los países) sólo votamos los nacionales, y una cosa es regularizar y otra nacionalizar.

No cabe pensar ni por un momento que Feijóo, Ayuso y Abascal y su plétora de asesores no sepan la diferencia entre ambos procesos, de modo que es inevitable asegurar que están mintiendo a sabiendas.

Los dirigentes de la derecha española presumen de fe, de tradición y de valores cristianos, pero cuando bajan del altar hacen política o incluso gobiernan como si el Evangelio fuera un folleto publicitario que reparten para captar votos.

Y no sólo mienten, sino que mantienen completamente alterados los valores y principios éticos que cabe asociar con el catolicismo. Se supone que ser cristiano es seguir a Jesús de Nazaret quien, según el Evangelio de Mateo, dijo: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles (…) era forastero, y no me acogisteis».

Feijóo, Abascal y Ayuso mienten y criminalizan sin misericordia a las personas que trabajan a nuestro alrededor, empleadas allí donde nosotros no queremos trabajar, o que vienen a suplir nuestra falta de mano de obra. Y lo hacen, además de mintiendo, con inhumano desprecio, como igualmente le sucedió a José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, quien también ha confesado en diversas ocasiones su ferviente catolicismo. En noviembre de 2024 dijo: «He sido bendecido por el don de la fe», pero su ayuntamiento prohibió que una ONG repartiera bocadillos a personas sin hogar. A diferencia, como en los casos anteriores, de la enseñanza de Jesús: “… tuve hambre, y no me disteis de comer».

La fe católica de los dirigentes de la derecha española es de quita y pon. Se la lleva el humo cuando se trata de ayudar al débil o de repartir la riqueza: «Lo más grave de la ley es la justicia, la misericordia y la fidelidad» (digo yo, que esta última también aplicada a la verdad).

La regularización de inmigrantes no da papeles automáticos, no concede nacionalidad, no otorga derecho a voto, no convierte a nadie en delincuente ni supone invasión alguna. Es simplemente un intento -modesto y hasta tardío- de sacar de la clandestinidad a personas que ya viven y trabajan en nuestro país, al que de esa forma ayudan a sostener y hacer más grande y próspero. Pero mentir sale más barato que pensar, el miedo moviliza más que la verdad y a estos dirigentes que presumen de católicos le vale todo para acabar con sus adversarios.

Ahora bien, si la fe de los Abascal, Feijóo y Ayuso no parece muy coherente por todo esto que señalo, el príncipe de los sepulcros blanqueados («¡escribas y fariseos, hipócritas!: por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda podredumbre») es, sin lugar a dudas, el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla.

Este va mucho más lejos. No sólo no se pronuncia con las palabras de Jesús que he mencionado, ni habla como quien cree en ese Dios justo y misericordioso, sino creyendo que él mismo es Dios omnisciente y que, por tanto, dispone de la capacidad que ningún ser humano tiene: la de saber las intenciones reales de cualquier otro y, en este caso, las de Pedro Sánchez y su gobierno cuando proponen la regularización.

Según este obispo, no la han aprobado por las razones que han señalado: dar un justo estatus legal, seguridad jurídica, derechos y una vía ordenada de integración a miles de personas que ya están entre nosotros, la inmensa mayoría de ellas conviviendo aquí en paz y generando riqueza; para favorecer la cohesión social y la dignidad humana, permitiendo que ejerzan sus actividades legalmente y reciban las contraprestaciones que legalmente les corresponda; para desarrollar una política migratoria basada en derechos humanos, integración y convivencia, no sólo compatible sino que impulsa el crecimiento económico; y para atender la demanda ciudadana plasmada en una Iniciativa Legislativa Popular suscrita por cientos de miles de firmas.

No. El Obispo asegura que esta medida se ha tomado como “estrategia para conseguir otros fines”, para hacer «patente el desprecio de nuestros gobernantes hacia los pensionistas y hacia los inmigrantes, a quienes utilizan como moneda de cambio…».

Dijo Jesús en su Sermón de la montaña: «Guardaos bien de los falsos profetas, que vienen a vosotros disfrazados de oveja, pero por dentro son lobos voraces. Por sus frutos los conoceréis».

Por mucha Misa a la que vayan y organicen, por muchas veces que comulguen y por muy abundantes que sean sus declaraciones de fe, los dirigentes de la derecha española no pueden disimular cuáles son sus actos reales. Por sus frutos se les puede conocer perfectamente y por eso se les puede decir exactamente lo mismo que dijo Jesús a los fariseos: «Os hacéis pasar por justos delante de la gente, pero vuestro interior está lleno de hipocresía y maldad».

Mucha misa, mucha comunión y mucho símbolo y actos religiosos… pero poca justicia, poca misericordia y demasiada mentira. (...)" 

(Juan Torres López, blog, 31/01/26) 

28.1.26

"70.000 familias vulnerables sin protección ante un desahucio: Vuelve el miedo. Lo tengo muy crudo"... Un centenar de entidades se manifestarán ante el Congreso y la sede de Junts para reclamar medidas estructurales que den respuesta a miles de familias, condenadas al desahucio tras la caída del 'escudo social'... Desahucios, salario mínimo y cuotas de autónomos son las medidas que decaen tras el rechazo del Congreso" (eldiario.es)... "Esto es lo que votaron ayer las derechas en el Congreso. Es indecente. Y es indecente también justificarles. No tumbaron las pensiones porque fueran mezcladas con “otras cosas”. Lo hicieron porque su posición es que a las familias más vulnerables del país hay que echarlas a la calle" (Pablo Bustinduy)

Pablo Bustinduy ‪@pbustinduy.bsky.social‬

Esto es lo que votaron ayer las derechas en el Congreso. Es indecente. Y es indecente también justificarles. No tumbaron las pensiones porque fueran mezcladas con “otras cosas”. Lo hicieron porque su posición es que a las familias más vulnerables del país hay que echarlas a la calle.

"70.000 familias vulnerables sin protección ante un desahucio: Vuelve el miedo. Lo tengo muy crudo"... Un centenar de entidades se manifestarán ante el Congreso y la sede de Junts para reclamar medidas estructurales que den respuesta a miles de familias, condenadas al desahucio tras la caída del 'escudo social'... Desahucios, salario mínimo y cuotas de autónomos son las medidas que decaen tras el rechazo del Congreso"

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9:38 · 28 ene 2026 100 republicaciones 1 cita 174 me gusta 4 saves



17.12.25

Thomas Piketty: El año 2025 estuvo marcado por el impacto Trump: una oleada sin precedentes de brutalidad extrema, nacionalismo desinhibido y extractivismo sin límites que sacudió al mundo como nunca desde 1945... Para comprender mejor qué hizo posible todo esto y cómo afrontarlo en el futuro, hay que empezar por volver a las fuentes, es decir, al Proyecto 2025 de la Heritage Foundation... el informe describe la estrategia a seguir tras la llegada al poder, llegando incluso a precisar el contenido y el calendario de las «órdenes ejecutivas»... la nueva doctrina de seguridad nacional publicada recientemente por la Casa Blanca parece un calco de este proyecto... busca afirmar el poder de Estados Unidos en el mundo, con grandes refuerzos de aranceles aduaneros y extractivismo en todos los ámbitos: incautaciones directas de activos (Ucrania, Panamá, Groenlandia), tributo militar impuesto a los europeos, huida hacia adelante hacia los combustibles fósiles... y rehabilitar el esfuerzo, los valores familiares y el respeto por las jerarquías naturales y culturales. La lacra de la «fatherlessness» (el hecho de crecer sin padre) se denuncia una y otra vez... Pero el Proyecto 2025 está especialmente preocupado por un enemigo que considera mucho más peligroso: los socialistas internacionalistas y sus proyectos de un superestado mundial... los autores del Proyecto 2025 parecen sinceramente traumatizados por los debates sobre la fiscalidad internacional o las reparaciones climáticas... Detestan la propuesta de Brasil de crear un impuesto mundial sobre los multimillonarios... sobre el comercio, defiende una avalancha de aranceles muy similares a los que Trump impuso... pero se teme que, al cuestionar tan abiertamente los principios del libre comercio, se acabe abriendo la puerta a la planificación socialista mundial, la pesadilla absoluta para los conservadores... de hecho, el verdadero enemigo de la derecha nacionalista y extractivista encarnada por los trumpistas es la izquierda socialdemócrata mundial. Esta última puede ganar, siempre que sepa organizarse y salir de los surcos liberales del pasado. La brutalidad trumpista es un signo de debilidad. Estados Unidos está perdiendo el control del mundo. Algunos al otro lado del Atlántico piensan que pueden escapar de ello sacando las armas y ordenando a los europeos que mantengan su pureza racial para preservar la alianza occidental. Lo único que conseguirán es empañar aún más la imagen de su país y convencer al resto del mundo de que el futuro deberá escribirse cada vez más a menudo sin ellos

 "El año 2025 estuvo marcado por el impacto Trump: una oleada sin precedentes de brutalidad extrema, nacionalismo desinhibido y extractivismo sin límites que sacudió al mundo como nunca desde 1945.  

Para comprender mejor qué hizo posible todo esto y cómo afrontarlo en el futuro, hay que empezar por volver a las fuentes, es decir, al Proyecto 2025, un informe de  920 páginas publicado en 2023 por la Heritage Foundation, el think tank conservador más influyente de Washington. Ministerio por ministerio (seguridad, inmigración, educación, energía, comercio, etc.), el informe describe la estrategia a seguir tras la llegada al poder prevista para enero de 2025, llegando incluso a precisar el contenido y el calendario de las «órdenes ejecutivas», esos decretos presidenciales firmados en público y en cascada por Donald Trump desde su investidura. El informe se basa en el trabajo de cientos de expertos conservadores —así es como se autodenominan— reunidos por esta fundación ricamente dotada (empresas y multimillonarios).

Lo que más llama la atención al leer este informe hoy en día es el grado de preparación técnica, política e ideológica que hay detrás de la administración Trump, que durante el último año ha seguido casi al pie de la letra los planes establecidos en el marco del Proyecto 2025. Del mismo modo, la nueva doctrina de seguridad nacional publicada recientemente por la Casa Blanca parece un calco de este proyecto.   

 De manera reveladora, el Proyecto 2025 distingue varios enemigos políticos e ideológicos. En primer lugar, están los liberales globalistas, partidarios del libre comercio absoluto y de la globalización feliz, que parecen ser los tontos útiles del trumpismo. Fáciles de derrotar y odiar, estas élites liberales se burlan de la desindustrialización, la pérdida de puestos de trabajo y la destrucción de las comunidades locales y los lazos familiares. Por el contrario, los orgullosos conservadores del Proyecto 2025 se encargan de proteger estas comunidades. En primer lugar, afirmando el poder de Estados Unidos en el mundo, con grandes refuerzos de aranceles aduaneros y extractivismo en todos los ámbitos: incautaciones directas de activos (Ucrania, Panamá, Groenlandia), tributo militar impuesto a los europeos, huida hacia adelante hacia los combustibles fósiles. A continuación, rehabilitando el esfuerzo, los valores familiares y el respeto por las jerarquías naturales y culturales. La lacra de la «fatherlessness» (el hecho de crecer sin padre, una situación que afecta especialmente a las minorías étnicas) se denuncia una y otra vez y se atribuye a los discursos liberales que niegan los roles y los géneros y pisotean la familia tradicional.  

Pero el Proyecto 2025 está especialmente preocupado por un enemigo que considera mucho más peligroso: los socialistas internacionalistas y sus proyectos de un superestado mundial. Este temor puede parecer ridículo: los trumpistas tienden a veces a confundir a los pacíficos socialdemócratas europeos con aterradores revolucionarios marxistas. Sin embargo, debe tomarse en serio. En primer lugar, porque los defensores del socialismo democrático —Bernie Sanders o Zohran Mamdani— se han vuelto muy populares entre la juventud estadounidense en los últimos diez años.

En segundo lugar, y sobre todo, porque los autores del Proyecto 2025 parecen sinceramente traumatizados por los debates sobre la fiscalidad internacional, las reparaciones climáticas o la reforma del sistema financiero que se han desarrollado desde la crisis de 2008 y los acuerdos de París de 2015. Detestan la propuesta de Brasil de crear un impuesto mundial sobre los multimillonarios, así como la importante emisión de moneda internacional (los derechos especiales de giro del FMI) que tuvo lugar tras las crisis de 2008 y 2020. Sobre todo porque Estados Unidos pronto perderá su derecho de veto sobre estas decisiones, a medida que disminuye su participación en el PIB mundial.   

 Un pasaje especialmente revelador se refiere al comercio, que en el Proyecto 2025 adopta la forma muy inusual de dos capítulos que presentan posiciones opuestas. El capítulo principal defiende una avalancha de aranceles muy similares a los que Trump impuso durante el año 2025. Al igual que Trump, el autor no parece hacerse ilusiones sobre la creación de empleo industrial que podría derivarse de ello. En general, el informe muestra una empatía limitada hacia los más pobres y se basa en un enfoque instrumental, paternalista y jerárquico del voto obrero. El objetivo principal de los aranceles parece ser proporcionar ingresos al Gobierno federal y continuar con la demolición del impuesto progresivo (un proyecto común de liberales y conservadores desde la década de 1980, pero en el que estos últimos siempre han llevado la delantera). 

 El segundo capítulo, dedicado al comercio, desaprueba esta estrategia. El autor conservador disidente teme que, al cuestionar tan abiertamente los principios del libre comercio, se acabe abriendo la puerta a la planificación socialista mundial. En el futuro, los enemigos del mercado se basarán en este precedente para regular los intercambios en función de criterios sociales y climáticos: la pesadilla absoluta para los conservadores. Los trumpistas finalmente optaron por el proteccionismo, por razones tanto electorales como financieras, pero el temor a una deriva socialista está claramente planteado.  

De hecho, el verdadero enemigo de la derecha nacionalista y extractivista encarnada por los trumpistas es la izquierda socialdemócrata mundial. Esta última puede ganar, siempre que sepa organizarse y salir de los surcos liberales del pasado. La brutalidad trumpista es un signo de debilidad. Estados Unidos está perdiendo el control del mundo. Algunos al otro lado del Atlántico piensan que pueden escapar de ello sacando las armas y ordenando a los europeos que mantengan su pureza racial para preservar la alianza occidental. Lo único que conseguirán es empañar aún más la imagen de su país y convencer al resto del mundo de que el futuro deberá escribirse cada vez más a menudo sin ellos."

(Thomas Piketty  , blog, 16/12/25, traducción DEEPL)

16.12.25

Trump ha sido un torbellino. En poco más de 100 días, su gobierno ha reducido drásticamente los servicios de administración pública, anunciado una rápida retirada de Ucrania, iniciado una nueva y agresiva guerra arancelaria y traicionado a sus aliados tradicionales en Europa. Las nuevas políticas de Trump han sumido a Estados Unidos y al mundo en el caos... su base política está compuesta por amplios sectores marginados de la sociedad estadounidense y por los nuevos movimientos sociales conservadores de derecha impulsados por estos grupos marginados. Trump no surgió de la nada, ni actúa por capricho. Más que la causa, es el producto de este poderoso movimiento ideológico, que ya no busca la universalidad de los valores liberales occidentales ni cree en las promesas de una utopía liberal. Se repliega hacia Estados Unidos... sus valores de comportamiento han regresado a los fundamentalismos del cristianismo blanco... la sociedad necesitaba urgentemente un movimiento de protección social para contrarrestar las fuerzas del mercado. El nuevo conservadurismo de derecha es un síntoma de esta necesidad de protección social... El nuevo conservadurismo de derecha es una ideología social que emerge durante el declive del capitalismo liberal... la era Trump es apenas su comienzo... forjará rápidamente conexiones espirituales y materiales profundas con los nuevos movimientos de derecha de Europa... los países del Sur Global se verán marginados, se verán obligados a buscar nuevos caminos... Los aliados tradicionales de Estados Unidos buscarán una autonomía estratégica... los países occidentales se verán dominados por el nacionalismo y el populismo, lo que hace altamente probable los conflictos entre naciones y grupos étnicos... la naturaleza de la confrontación entre China y el Norte Global liderado por Estados Unidos cambiará de manera significativa... Solo el Sur Global, en especial aquellos países que buscan desprenderse del mundo unipolar dominado por Estados Unidos, podría ser aliado de China en la construcción de un nuevo sistema internacional multipolar (Yang Ping, académico chino)

 "Yang Ping (杨平) es un destacado académico y editor de la comunidad intelectual y cultural de China. Es fundador, presidente honorario y editor jefe de la publicación china de Wenhua Zongheng (文化纵横), una revista líder del pensamiento político y cultural contemporáneo en China. Desde su fundación en 2008, esta publicación se ha convertido en una de las plataformas de pensamiento más importantes del país. Asimismo, fundó la revista Estrategia y Gestión (战略与管理) en 1993.

La llegada del segundo mandato del presidente Donald Trump, en adelante, Trump 2.0, ha sido un torbellino. En poco más de 100 días, su gobierno ha reducido drásticamente los servicios de administración pública, anunciado una rápida retirada de Ucrania, iniciado una nueva y agresiva guerra arancelaria y traicionado a sus aliados tradicionales en Europa. Las nuevas políticas de Trump han sumido a Estados Unidos y al mundo en el caos.

¿Cómo debemos interpretar las formas de gobierno de la era Trump 2.0? ¿Qué factores subyacentes explican su comportamiento aparentemente arbitrario? ¿Qué impacto tendrá esta era en China y el mundo? ¿Cómo cambiará el mundo a consecuencia de esto? Estas son preguntas urgentes y apremiantes para una población global sumida en la ansiedad.

El período comprendido entre el primer mandato de Trump en 2016 y el inicio de la era Trump 2.0 en 2024 ha dejado claro que su base política está compuesta por amplios sectores marginados de la sociedad estadounidense y por los nuevos movimientos sociales conservadores de derecha impulsados por estos grupos marginados. Trump no surgió de la nada, ni actúa por capricho. Más que la causa, es el producto de este poderoso movimiento ideológico. Para comprender la lógica subyacente a las acciones de Trump, hay que partir de su base social y del movimiento ideológico que lo sustenta.

Esta nueva ola de conservadurismo de derecha, ampliamente extendida en las sociedades occidentales, se diferencia del neoconservadurismo tradicional estadounidense. Se caracteriza por una clara postura antiliberal, con manifestaciones externas como la oposición a la inmigración, el relativismo de género y el libre comercio. Sin embargo, sus rasgos subyacentes reflejan sentimientos antiglobalización, antidemocráticos y antisistema. Ya no busca la universalidad de los valores liberales occidentales ni cree en las promesas de una utopía liberal. Se repliega hacia Estados Unidos bajo la consigna de America First [Estados Unidos primero]. Además, sus valores de comportamiento han regresado en gran medida a las tradiciones cristianas, particularmente a los fundamentalismos del cristianismo blanco.

El ascenso arrollador del nuevo movimiento conservador de derecha surge de la expansión desenfrenada del capitalismo de libre mercado. En los últimos 30 años, desde el fin de la Guerra Fría, hemos presenciado una imparable expansión global del capital y los valores individualistas bajo el estandarte del liberalismo. La codicia de la burguesía estadounidense ha alcanzado niveles sin precedentes, lo que ha exacerbado la desigualdad de ingresos, erosionado la moral social y desmantelado el tejido de las comunidades. En este contexto, la sociedad necesitaba urgentemente un movimiento de protección social para contrarrestar las fuerzas del mercado. El nuevo conservadurismo de derecha es un síntoma de esta necesidad de protección social.

Desde la perspectiva de la economía política marxista, el capitalismo se caracteriza por patrones cíclicos de expansión y contracción. La acumulación excesiva se generaliza debido a la sobreproducción, lo que conduce a una disminución de la tasa media de ganancia y a la alteración del equilibrio interno del capitalismo. En la era de la globalización, donde las fronteras nacionales se desdibujan constantemente, este movimiento cíclico se manifiesta como una expansión rápida y desequilibrada en todos los rincones del mundo, impulsando así el ascenso de nuevas potencias y el declive de las potencias tradicionales. La nueva ideología conservadora de derecha es un rasgo característico del ocaso de las potencias capitalistas tradicionales.

El nuevo conservadurismo de derecha es una ideología social que emerge durante el declive del capitalismo liberal. Su aparición y desarrollo siguen ciertos patrones. En primer lugar, surge a escala mundial: es producto de la expansión global del modo de producción capitalista. En segundo lugar, es duradero: mientras persistan la brecha de riqueza y la desintegración comunitaria causadas por el capitalismo liberal, perdurará la ideología del nuevo conservadurismo de derecha. La escala e influencia de esta ideología son inversamente proporcionales a deficiencias de gobernanza del capitalismo liberal. En tercer lugar, tiene características locales: el nuevo conservadurismo de derecha se combina con la historia y las condiciones nacionales de diferentes países, dando lugar a ideologías con rasgos distintivos. En cuarto lugar, posee características propias de su época. Por ejemplo, hoy, la nueva derecha en Europa no puede oponerse abiertamente al sistema democrático porque la democracia al estilo occidental se ha vuelto políticamente correcta y negarla tendría un costo significativo.

Dada la naturaleza prolongada de la ideología del nuevo conservadurismo de derecha, la era Trump es apenas su comienzo. Por ello, es extremadamente urgente y necesario analizar su relación con el mundo y con China.

El orden mundial experimentará una drástica reorganización y el caos se convertirá en la norma frente a la nueva ideología conservadora de derecha. Como sus valores son antiliberales, las alianzas lideradas por Estados Unidos y basadas en los valores liberales occidentales se dividirán y las relaciones entre amigxs y enemigxs en el mundo occidental se transformarán. Los aliados tradicionales de Estados Unidos buscarán una autonomía estratégica y romperán con la dependencia. Algunas potencias intermedias de Occidente formarán nuevas alianzas. Al mismo tiempo, el nuevo conservadurismo de derecha que emerge a nivel mundial intentará establecer una coalición de valores de derecha, en particular entre los nuevos movimientos de derecha en Estados Unidos y Europa, lo que forjará rápidamente conexiones espirituales y materiales profundas.

En este contexto, los países del Sur Global se verán marginados por la nueva derecha estadounidense, ya que sus preocupaciones en torno al desarrollo y la seguridad no serán priorizadas. Esta dura realidad obligará a algunos países del Sur Global que antes seguían al Norte Global a buscar nuevos caminos. Más aún, a medida que la ideología del nuevo conservadurismo de derecha se expanda por el planeta, las reglas y normas que han regido al mundo desde el fin de la Guerra Fría serán quebrantadas (o incluso completamente destruidas). Frente al estrecho nacionalismo de “Estados Unidos primero”, las reglas globales existentes dejarán de funcionar en gran medida, y resultará difícil establecer un nuevo sistema internacional. La eficacia de organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio y la Organización Mundial de la Salud disminuirá de manera significativa.

Bajo la influencia de la ideología neoconservadora de derecha, los países occidentales se ven dominados por el nacionalismo y el populismo, lo que hace altamente probable los conflictos entre naciones y grupos étnicos. En tal entorno internacional, no es difícil imaginar que las contradicciones y conflictos desemboquen en guerra. Para China, el ascenso del nuevo conservadurismo de derecha también presentará desafíos significativos, al mismo tiempo que ofrecerá numerosas oportunidades nuevas.

En primer lugar, bajo la influencia de la nueva ideología conservadora de derecha, las relaciones externas de China experimentarán ajustes profundos. Si la administración Trump continúa viendo a China como su principal competidor estratégico, entonces la Unión Europea (UE), que anteriormente priorizaba los valores como su primer principio diplomático, se distanciará de EE. UU. y reajustará sus relaciones con China por su propio interés. De manera similar, los aliados asiáticos de EE. UU., como Japón y Corea del Sur, también ajustarán sus relaciones con China en respuesta a que Estados Unidos persiga estrictamente sus propios intereses nacionales.

En segundo lugar, la naturaleza de la confrontación entre China y el Norte Global liderado por Estados Unidos cambiará de manera significativa. El eje se desplazará de la lucha ideológica, centrada en los conceptos occidentales de “democracia, libertad y derechos humanos”, hacia una lucha en torno a los intereses nacionales, caracterizada por la política de “Estados Unidos primero”. Como el nuevo conservadurismo de derecha es antiliberal y xenófobo, ya no posee una pretensión de universalidad y, por lo tanto, pierde de manera considerable su atractivo para la humanidad. En consecuencia, la contradicción principal de la lucha ideológica de China en la política internacional pasará de ser una disputa de valores a estar centrada en los intereses nacionales.

En tercer lugar, la defensa por parte de China de una “comunidad de futuro compartido para la humanidad” constituye una respuesta profunda al creciente anhelo de la sociedad humana por nuevos valores universales en tiempos de gran agitación. Con el lanzamiento de la “Iniciativa para el Desarrollo Global” (IDG), la “Iniciativa para la Seguridad Global” (ISG) y la “Iniciativa para la Civilización Global” (ICG), China ha propuesto un conjunto de valores capaces de reemplazar el decadente orden liberal occidental y de trazar un nuevo rumbo para la sociedad humana. En un momento en que el nuevo conservadurismo de derecha se extiende en Estados Unidos, China debería impulsar con más fuerza el concepto de la “comunidad de futuro compartido para la humanidad” y ofrecer interpretaciones político-económicas y filosóficas de sus profundas connotaciones teóricas. Este concepto debe ser teorizado y sistematizado para ganar corazones y mentes en esta era de agitación.

Por último, en un momento en que las relaciones entre amigxs y enemigxs atraviesan cambios drásticos, China debería mantener al Sur Global como su principal orientación estratégica, unir a la mayoría de los países del Sur Global y conformar un frente unido en esta nueva era. El razonamiento detrás de ello no es complicado. Estados Unidos no renunciará a su intención estratégica de contener a China, y la Unión Europea vacilará debido a sus valores liberales. Solo el Sur Global, en especial aquellos países que buscan desprenderse del mundo unipolar dominado por Estados Unidos, podría ser aliado de China en la construcción de un nuevo sistema internacional multipolar. La diferencia respecto a la estrategia de los “Tres Mundos” de Mao Zedong radica en que la estrategia actual de China no se limita a delinear una vasta zona intermedia en medio de la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Busca liderar a las naciones del Sur Global en el esfuerzo por crear un mundo multipolar, igualitario y ordenado.

La llegada de la era Trump 2.0 marca el inicio de una gran era de caos, con una agitación que no hará más que intensificarse y superar constantemente nuestras expectativas. Por ello, debemos estar preparadxs."                        (Yang Ping, Tricontinental)  

9.12.25

La advertencia que viene de Cataluña: el nuevo poder de las derechas... en Cataluña se están reproduciendo las tendencias internacionales. Si las encuestas son fiables, el reemplazo de las viejas derechas por las nuevas aparece en el horizonte: Aliança está ya a la misma altura que Junts... El cambio más significativo, que Junts no podía ver porque su estrategia se lo imposibilitaba, es el de la sustitución del enemigo exterior por el interior... Este cambio de eje, del enemigo exterior al interior, es en el que se están apoyando tanto Vox como Aliança, y no se agota con la inmigración... Vox sigue ese camino y ataca al establishment, es decir, al bipartidismo (con especial énfasis en el Gobierno de Sánchez). Aliança tiene un ideario muy similar. Juegan en la misma liga... En ese cambio del eje exterior hacia el interior, Junts se ha quedado sin sitio... Orriols quiere que se vayan los inmigrantes. Junts, dados sus vínculos con el mundo económico, no puede abogar por el cierre a la inmigración: va contra su naturaleza... Vox y PP están empatados, igual que Aliança y Junts... Las tendencias internacionales se reflejan con más rapidez y nitidez en Cataluña (Esteban Hernández)

 "Cataluña merece especial atención, y no solo por su peso en las dinámicas nacionales, sino porque es el lugar en el que las tendencias políticas foráneas se han manifestado de manera más nítida desde hace una década. En Cataluña se han dibujado de manera nítida esas rupturas entre la capital y el resto del territorio y entre las costas y el interior, así como el papel relevante de las periferias de la gran ciudad, desde las que mejor se pueden entender los cambios electorales de los últimos años.

La novedad actual se refiere a la transformación de las fuerzas rupturistas de nuestra época, las derechas, que tiene en el ámbito catalán una expresión significativa. No obstante, para entender con precisión el giro en el que están inmersas estas formaciones, hay que hacer algo de historia.

Cataluña fue la zona de España en la que, en la década pasada, las tendencias populistas se vieron mejor reflejadas. El procès fue su resultado: en él se citaron las constantes de esos movimientos.

En primera instancia, supuso un salto, hoy habitual, desde la ideología hacia el territorio como camino de salida. Después de la crisis, y ante un momento social y económicamente complicado, las esperanzas de revitalización de los independentistas no se colocaron en una visión política de derechas o de izquierdas, sino en la revitalización del país. La idea central era liberarse de las constricciones que impedían que Cataluña floreciese. De ese modo, sus ciudadanos alcanzarían una vida mejor.

Desde esa perspectiva, el enemigo al que combatir era externo: los problemas estaban causados por un gobierno lejano que impedía el desarrollo catalán mediante un sistema que extraía recursos y restaba libertad de decisión. El Brexit se tejió con esa misma mentalidad: mientras que los británicos querían separarse de la Unión Europea, ya que la entendían un freno para su crecimiento y desarrollo en lugar de una ventaja, los independentistas querían hacerlo de España. “Solos nos irá mejor” era una visión compartida.

El resultado fue que el territorio, el enemigo externo y la transversalidad convirtieron a los 'indepes' a ser la fuerza política dominante

El tercer elemento populista fue el surgimiento de una coalición transversal, que en Cataluña no se forjó mediante un solo partido, sino mediante la unión en el objetivo de las dos principales formaciones catalanistas. En el movimiento independentista convivieron quienes querían hacer de Cataluña la Israel de Europa (el país pequeño, muy conectado, tecnológico y económicamente muy liberal) con los tractoristas. Clases medias urbanas, profesores, sanitarios, empleados cualificados y pequeños empresarios y jubilados del ámbito rural se unieron en la lucha por la independencia. Junts atraía a un sector del electorado, ERC a otro.

En este sentido, da igual que el origen del procés fuera el pulso que Artur Mas quiso mantener con el gobierno español a raíz del crecimiento de Esquerra, o que la enormemente torpe gestión del 1-O que hizo Rajoy ofreciera a los indepes un marco, el de “solo queremos votar y nos pegan”, que impulsó su popularidad. Más allá de las causas, el resultado fue que el territorio, el enemigo externo y la transversalidad llevaron a los partidos independentistas a ser las fuerzas políticas dominantes.

El cambio de eje

Años después, Esquerra ha comprendido que la época es diferente, que la sociedad catalana quedó agotada con aquellos fuegos y que el independentismo giró de la desilusión hacia la resignación. Tras el golpe electoral sufrido, ERC se ha recompuesto, tanto en el plano de la política catalana como en el de la estatal. Rufián aseguraba ayer que no tenía “puñeteras ganas de que Abascal sea vicepresidente, me da igual que me llamen botifler”. Su eje vuelve a ser ideológico, ahora marcado por la presencia de la extrema derecha, en lugar de territorial.

Los recursos públicos se acortan por el gasto añadido que los inmigrantes provocan, según la formación Aliança Catalana

Junts no ha salido del viejo marco. La fuga de Puigdemont significó otro pulso al Estado, y en él permanece. Ocupa una posición ambigua, porque busca la amnistía, lo que le obliga a pactar con el gobierno, pero al mismo tiempo se ha enfrentado con notable frecuencia a aquellos con los que quiere pactar. Sin embargo, el pulso que está perdiendo es el ideológico: de nuevo, en Cataluña se están reproduciendo las tendencias internacionales. Si las encuestas son fiables, el reemplazo de las viejas derechas por las nuevas aparece en el horizonte: Aliança está ya a la misma altura que Junts.

El cambio más significativo, que Junts no podía ver porque su estrategia se lo imposibilitaba, es el de la sustitución del enemigo exterior por el interior.

Este cambio de eje, del enemigo exterior al interior, es en el que se están apoyando tanto Vox como Aliança, y no se agota con la inmigración

La inmigración es un caso evidente: la identidad catalana está amenazada en primer lugar por la llegada masiva de extranjeros que no se adaptan a las costumbres locales y que no hablan el idioma del territorio (prefieren el castellano). Los recursos públicos se acortan por el gasto en prestaciones y por la presión sobre la sanidad y educación que los inmigrantes provocan. Además, el vínculo entre inmigración y delincuencia es cada vez más creído por los catalanes. El principal riesgo para Cataluña ya no es el Estado español, sino el enemigo interior. La independencia es necesaria como consecuencia, pero no como pivote que lo estructura todo: “Dentro del marco español nunca conseguiremos revertir la situación dramática que estamos viviendo en términos migratorios. Es esencial, imprescindible, restituir nuestro Estado para ejercer nuestro propio control fronterizo”.

Este cambio de eje, del enemigo exterior al interior, es en el que se están apoyando tanto Vox como Aliança, y no se agota con la inmigración. Trump consiguió el triunfo señalando a las élites de las costas, a las políticas climáticas, al globalismo y a las directrices económicas de Biden. El problema no era tanto la inmigración, sino un establishment que impulsaba su llegada, del mismo modo que adoptaba otras ideas perjudiciales para el país; eso era lo que había que combatir. Vox sigue ese camino y ataca al establishment, es decir, al bipartidismo (con especial énfasis en el Gobierno de Sánchez) a los que dictan regulaciones climáticas que empobrecen el campo, impuestos que arruinan a las pequeñas y medianas empresas e imponen las políticas culturales de la izquierda. Aliança tiene un ideario muy similar. Juegan en la misma liga.

Este giro es decisivo en la política catalana porque devuelve el voto al marco interior, de modo que las zonas rurales votan contra la ciudad, y por eso Aliança crece en esos territorios, Vox encuentra su votante en las periferias de la gran urbe, y las zonas en las que se habla catalán como primera lengua escogen opciones ideológicas diferentes de aquellas en las que se habla castellano. El marco nacional deja de unir, y cada comarca apuesta por defender sus intereses. Lo local cobra un nuevo impulso.

¿Qué es Junts sin el PSOE?

En ese cambio del eje exterior hacia el interior, Junts se ha quedado sin sitio. Los de Puigdemont eran independentistas, mientras que Aliança tiene ribetes antisistema, lo que introduce un matiz poderoso: se regresa a elementos ideológicos, aunque estén anclados en el territorio y en la lengua. Junts se debate entre priorizar los postulados liberales que una vez definieron a CiU o insistir en la confrontación con el Estado.

El problema para los de Puigdemont es que su fuerza radica únicamente en esa mezcla de negociación y confrontación con el Estado. Al jugárselo todo a esa carta, su futuro parece depender de los resultados que obtenga: la amnistía, el regreso de Puigdemont y la oficialidad europea del catalán, ese conjunto de reivindicaciones con las que presiona a Sánchez. Pero incluso en eso está por debajo del atrevimiento de Aliança: Orriols quiere que se vayan los inmigrantes. Junts, dados sus vínculos con el mundo económico, no puede abogar por el cierre a la inmigración: va contra su naturaleza. Por eso insiste en la reincidencia y el traspaso de competencias en inmigración. Le ocurre lo mismo que al PP con Vox: los de Abascal siempre serán más exigentes en ese plano.

Junts está más atrapado de cara al futuro con el PSOE que al revés, que ya es decir

La paradoja de Junts es que su fuerza radica en la interlocución con el Gobierno de Sánchez, que desaparecerá en el caso de un gobierno PP-Vox. Además, dada la coincidencia en los programas de Vox y Aliança en dos o tres aspectos, es más probable que sus intereses los acercasen en temas puntuales.

Un (improbable) fin de la legislatura causado por Junts sería muy negativo para los de Puigdemont. Pero tampoco el horizonte parece mejor si se convocasen elecciones generales: los socialistas podrían perder, pero quedarían con un buen número de diputados como el partido más importante de la oposición. Lo de Junts es mucho más imprevisible.

Dicho de otra manera, Junts está más atrapado de cara al futuro con el PSOE que al revés, que ya es decir. Junts puede causar un daño inmediato y contundente a Sánchez, con lo que conserva capacidad de amenaza, pero ese momento perdería todas sus cartas tanto con el gobierno español como con muchos de sus electores.

Según la última encuesta del CEO, Vox y PP están empatados, igual que Aliança y Junts. Las nuevas derechas avanzan. Las tendencias internacionales se reflejan con más rapidez y nitidez en Cataluña." 

( Esteban Hernández, El Confidencial, 04/12/25)

29.10.25

Un 40% del electorado argentino sigue fiel a las opciones conservadoras, sin importar crisis ni escándalos. El mileísmo solo recoge esa herencia... Este 40% no falla. Siempre vota igual. Siempre elige la misma opción política. Siempre hay 4 de cada 10 argentinos que prioriza la alternativa conservadora, más allá de todo lo que haga mal en el día a día... La gran mayoría de ese 40% no vive mejor. Todo lo contrario. Sin embargo, le da igual, porque está votando por un corpus de ideas y valores, que siempre antepone el odio y el miedo a que gane el adversario político... La victoria de Milei, más allá de la mirada coyuntural, reside en haber logrado cohesionar y representar -al menos por ahora- a este 40%... pero Milei no ha podido ampliar ese núcleo societal conservador. A menos de dos años como presidente, ya queda lejos su 55% de la segunda vuelta de las presidenciales del año 2023... el mileísmo se queda con lo que siempre fue ese espacio político argentino... pero existe otra sociedad argentina, el otro 60% que no comulga con ese modelo mileísta. Pero que no encuentra un espacio común, ni política ni electoralmente... se trata de un bloque heterogéneo, no mileísta y no conservador, con rasgos sociodemográficos disimiles... en esa amalgama sí que hay algo que les une más allá de no votar a Milei: sus preocupaciones cotidianas, mayoritariamente las económicas. Seguro que en ese 60% hay mucho más interés por escuchar propuestas certeras para resolver el problema de su vivienda habitual en vez de escuchar hablar tanto de los turistas que van al extranjero a comprar barato... esta desatención parcial de lo que le preocupa a la mayoría, explica la bajísima participación de las últimas elecciones legislativas intermedias. Y, así, la alta abstención más la fragmentación anti mileísta ocasionó el resultado que ya todos conocemos en Argentina (Alfredo Serrano Mancilla)

 "En las elecciones presidenciales del año 2003, en primera vuelta, la suma de votos de Carlos Menem y Ricardo López Murphy fue del 40,8%. Es decir, después de la debacle neoliberal, había un sector de la ciudadanía argentina que seguía optando por esta vía conservadora. 

En el año 2019, en el peor momento del macrismo, luego de cuatro años de un muy mal Gobierno, en primera vuelta, Juntos por el Cambio obtuvo el 40,2%. De nuevo, un porcentaje parecido que seguía optando por esa misma opción conservadora. 

Y, ahora, en las legislativas intermedias, el mileísmo obtiene el 40,8% a nivel nacional para Diputados a pesar de los múltiples escándalos de corrupción, de una economía intervenida desde Estados Unidos e insostenible financieramente y de un Mal Vivir generalizado. 

Este 40% no falla. Siempre vota igual. Siempre elige la misma opción política. Siempre hay 4 de cada 10 argentinos que prioriza la alternativa conservadora próxima a sus convicciones ideológicas más allá de todo lo que haga mal en el día a día. 

Este 40% no es un 40% favorecido por el mileísmo. No lo es ni económica ni socialmente. La gran mayoría de ese 40% no vive mejor. Todo lo contrario. Sin embargo, le da igual, porque está votando por un corpus de ideas y valores, que siempre antepone el odio y el miedo a que gane el adversario político. 

Este resultado electoral de Javier Milei, en un contexto actual tan adverso (y teniendo en cuenta que venía de una derrota importante hace menos de dos meses en la Provincia de Buenos Aires a nivel legislativo), se explica por un surco profundo de la sociedad argentina que se cuantifica en este 40%.

La victoria de Milei, más allá de la mirada coyuntural, reside en haber logrado cohesionar y representar -al menos por ahora- a este 40%. 

Pero también es importante mirar la contracara política de toda cita electoral. Milei no ha podido ampliar ese núcleo societal conservador. A menos de dos años como presidente, ya queda lejos su 55% de la segunda vuelta de las presidenciales del año 2023; o el 53,9% que sumaron la Libertad Avanza y Juntos por el Cambio en las legislativas del año 2023; o el 47,6% de la suma de las mismas fuerzas en las legislativas del año 2021. 

En otras palabras, el mileísmo se queda con lo que siempre fue ese espacio político argentino: un 40% fiel y dispuesto a todo para que no gane su rival histórico. 

Se trata de un 40% al que no le molesta que Trump hablé de los ‘muertos de hambre de la Argentina’, ni que sea una economía totalmente intervenida desde el FMI y el Tesoro de los Estados Unidos, ni que se empobrezca y apalee a los jubilados, ni que el precio del litro de leche haya pasado de 450 a 1.600 pesos, ni que el candidato estrella liberal Luis Espert haya sido vinculado con el narcotráfico, ni las coimas de la hermana del presidente, ni la criptoestafa del presidente, ni que la deuda en dólares esté por encima de los 300 mil millones de dólares, ni que exista un centenar de muertos por fentanilo contaminado, ni que le quite dinero a las universidades públicas o desfinancie al Hospital Garrahan, ni que el encaje bancario sea de los más altos del mundo, ni que el salario mínimo real haya caído un tercio, ni el derrumbe de las ventas minoristas, ni la reducción del consumo interno de carne, ni del cierre de empresas, etc. 

No obstante, aunque ese 40% sea significativo, es importante no confundir el todo con la parte, por muy importante que sea esta parte, y por muy determinante que sea esta parte en clave electoral en estos momentos. 

Toda la sociedad argentina no piensa como ese 40%. 

Es por ello que no hay que eclipsar que existe otra sociedad argentina, el otro 60% que no comulga con ese modelo mileísta. Pero que no encuentra un espacio común, ni política ni electoralmente. 

En el seno de este bloque hay una fuerza electoral mayoritaria, que por el momento no es suficiente por sí sola para ponerle freno al mileísmo. Fuerza Patria logró el 35%, un valor muy parecido a la media obtenida por esta fuerza en las últimas ocho citas legislativas a nivel nacional. El resto, el 25%, votó a otras alternativas. 

Es por ello fundamental entender y asimilar que se trata de un bloque heterogéneo, no mileísta y no conservador, con rasgos sociodemográficos disimiles, con culturas políticas variadas, que no tiene preferencias coincidentes respecto a los liderazgos, con códigos y lenguajes diferenciados, y que se informa no siempre por las mismas vías. 

Pero en esa amalgama sí que hay algo que les une más allá de no votar a Milei: sus preocupaciones cotidianas, mayoritariamente las económicas. Seguro que en ese 60% hay mucho más interés por escuchar propuestas certeras para resolver el problema de su vivienda habitual en vez de escuchar hablar tanto de los turistas que van al extranjero a comprar barato (que son como mucho un 10% del país, que en buena parte vota a Milei); seguro que prefieren que mejore el sistema público de salud que sufren a diario en vez de escuchar hablar tanto de las prepagas privadas (que son como mucho un 10% del país, que en buena parte vota a Milei). Y, así, se podrían encontrar muchos otros ejemplos de ‘cosas’ potenciales para ‘juntar’ esa heterogeneidad antimileísta. 

En buena medida, este hecho, esta desatención parcial de lo que le preocupa a la mayoría, explica la bajísima participación de las últimas elecciones legislativas intermedias. 

Y, así, la alta abstención más la fragmentación anti mileísta ocasionó el resultado que ya todos conocemos en Argentina." 

 , CELAG, 27/10/25)

20.9.25

La negativa de la derecha a reducir la jornada laboral genera paro y estancamiento económico... También votó en contra en 1983, cuando el gobierno socialista de Felipe González la redujo hasta las 40 horas actuales... estamos viviendo una revolución tecnológica... la historia del capitalismo es la historia de un cambio tecnológico prácticamente continuado y lo que ha podido evitar que ese proceso no se haya traducido en un desempleo masivo ha sido o bien la disminución de la jornada laboral o la aplicación de políticas económicas que impulsaran el gasto (no digo que eso sea bueno, digo que es así como funciona el capitalismo). Cuando las políticas económicas han sido restrictivas, como las neoliberales, y la jornada se ha mantenido, el paro ha sido mucho mayor. Cuando se está produciendo un cambio tecnológico tan acelerado como el actual, proponer políticas restrictivas del gasto y al mismo tiempo no disminuir la jornada laboral, como hace la derecha, es hacer una apuesta sobre seguro por el paro y el estancamiento económico... ¿por qué la derecha iba a querer algo tan negativo para todos? Defiende los intereses de las empresas que innovan y sólo buscan aumentar sus ganancias a toda costa: con más paro, los trabajadores serán más dóciles y lo salarios más bajos, de modo que el beneficio que lleve consigo el incremento de productividad se lo podrán apropiar más fácilmente los propietarios del capital. Por otro lado, defiende los intereses de las empresas que, en lugar de invertir e innovar, hacen negocio usando mano de obra más barata y durante más horas, intensificando la explotación del trabajo... la derecha defiende una economía que produce más desigualdad y que terminará frenándose por deterioro del mercado interno, en el primer caso; o atrasada y sin capacidad de generar el valor añadido que proporciona la innovación tecnológica, en el segundo. Como dije, paro y estancamiento a medio y largo plazo (Juan Torres López)

 "Los partidos de derechas españoles (PP, Vox y Junts) han impedido con su voto mayoritario en el Congreso la tramitación del proyecto de ley para reducir la jornada máxima de trabajo a 37 horas y media a la semana.

También votaron en contra en 1983, cuando el gobierno socialista de Felipe González la redujo hasta las 40 horas actuales, y en ambos casos diciendo que provocaría desempleo, disminuiría la productividad y, en general, que perjudicaría a las empresas.

Es sabido que la derecha española mantiene constantemente una estrategia de desgaste que le lleva a votar en contra de cualquier cosa que proponga el gobierno y siempre con argumentos apocalípticos. En este caso, sin embargo, hay más: ignorancia de cuestiones económicas básicas y una servidumbre extrema hacia el empresariado más rentista y menos competitivo que hace mucho daño al resto de la economía y a la inmensa mayoría de los españoles.

En concreto, oponerse hoy día a reducir la jornada laboral es apostar por el paro y el estancamiento económico a medio y largo plazo. Te lo voy a demostrar del modo más claro posible recurriendo a un modelo sencillo que utilizó el inolvidable David Anisi, catedrático de Economía de la Universidad de Salamanca, y que me permito simplificar para explicarlo en pocas palabras.

El rechazo a reducir la jornada laboral se produce cuando estamos viviendo una revolución tecnológica. Quizá, la más grandiosa de la historia de la humanidad por la introducción cada vez más intensa y en todos los campos de la vida económica de la digitalización y, sobre todo, de la inteligencia artificial.

Todo el mundo sabe que la introducción de nuevas tecnologías produce aumentos en la productividad, es decir, en la cantidad de producto que se puede obtener por cada unidad de trabajo o de capital empleados.

Por tanto, en términos algebraicos muy sencillos se puede establecer que la productividad del trabajo (la llamaremos z) es el resultado de dividir el producto obtenido (llamémosle Y) entre el tiempo dedicado a producir (lo denominamos L). Es decir:

      Y
z = —
       L

Por otro lado, el tiempo efectivo destinado a obtener el producto (L) depende del número de individuos contratados para el trabajo (lo denominaremos N) y de la jornada laboral (j). El profesor Anisi también incluía la eficiencia en el trabajo, pero aquí podemos dejarla de lado para hacer más fácil la explicación. Por tanto, la expresión anterior sería:

        Y
z = ——
      N * j

Para explicar el efecto de no reducir la jornada de trabajo, David Anisi hacía una operación sencilla: introducía en el denominador (N*j) la población activa (la vamos a llamarla A) sin que cambiara la expresión, es decir, multiplicando y al mismo tiempo dividiendo. Entonces, tendríamos una nueva expresión que quedaría así:

             Y
z = —————
      (N/A)*j*A

En esta última expresión, (N/A) es el número de personas empleadas dividido por todas aquellas que están en condiciones de trabajar, están empleadas o buscan trabajo (población activa). Es decir,  la tasa de empleo de la economía.

A partir de este cambio sencillo, se puede deducir la clave de todo lo que queríamos plantear, siguiendo el razonamiento de David Anisi. Veamos.

Como hemos dicho, el cambio tecnológico hace que aumente la productividad. Naturalmente, en mayor medida en las empresas o economías más innovadoras y avanzadas, y con menor intensidad en las que se basan en modelos productivos viejos o en la mera explotación de la mano de obra, y no en el uso de nuevas tecnologías o procedimientos más avanzados.

En España, por supuesto, la productividad aumenta. Aunque no lo haga en todos los sectores o empresas por igual, y aunque sea más lentamente que en otras economías que nos superan en innovación y diversidad, en todo caso, la productividad en la economía española está creciendo.

Pues bien, si ahora volvemos a la última expresión que utilizamos, es fácil comprobar que si se produce un aumento de la productividad (z) como consecuencia del cambio técnico, esa igualdad sólo se mantiene si se da alguna de las siguientes condiciones o las dos al mismo tiempo:

– Aumento del numerador, es decir, del producto Y.

– Disminución del denominador, es decir, de la tasa de empleo o de la jornada laboral

Por tanto, si la jornada laboral se mantiene constante, para que esté aumentando la productividad o aumenta el producto (numerador) o disminuye el empleo (denominador)

Y el problema es que la derecha, además de oponerse a que se reduzca la jornada, viene proponiendo desde hace años medidas de recorte del gasto público, moderación salarial o disminución de ayudas sociales que limitan mucho el crecimiento del producto porque frenan sus motores: directamente, el de los dos más potentes (el consumo familiar, y el consumo e inversión de las administraciones públicas), e indirectamente la inversión de las empresas (cuanto menos gasto en consumo privado y público haya, menos demanda tendrán de sus productos e invertirán menos).

Como es bien sabido, la historia del capitalismo es la historia de un cambio tecnológico prácticamente continuado y lo que ha podido evitar que ese proceso no se haya traducido en un desempleo masivo ha sido o bien la disminución de la jornada laboral o la aplicación de políticas económicas que impulsaran el gasto (no digo que eso sea bueno, digo que es así como funciona el capitalismo). Cuando las políticas económicas han sido restrictivas, como las neoliberales, y la jornada se ha mantenido, el paro ha sido mucho mayor.

Cuando se está produciendo un cambio tecnológico tan acelerado como el actual, proponer políticas restrictivas del gasto y al mismo tiempo no disminuir la jornada laboral, como hace la derecha, es hacer una apuesta sobre seguro por el paro y el estancamiento económico.

La pregunta que se harán muchas personas de buena voluntad es ¿por qué la derecha iba a querer algo tan negativo para todos? La respuesta también es fácil de entender: esa negativa no es mala para todos.

Por un lado, defiende los intereses de las empresas que innovan y sólo buscan aumentar sus ganancias a toda costa: con más paro, los trabajadores serán más dóciles y lo salarios más bajos, de modo que el beneficio que lleve consigo el incremento de productividad se lo podrán apropiar más fácilmente los propietarios del capital. Por otro lado, defiende los intereses de las empresas que, en lugar de invertir e innovar, hacen negocio usando mano de obra más barata y durante más horas, intensificando la explotación del trabajo. En ambos casos, a costa de la mayoría de la población y del conjunto de la economía. El resultado de esa doble defensa es evidente: la derecha defiende una economía que produce más desigualdad y que terminará frenándose por deterioro del mercado interno, en el primer caso; o atrasada y sin capacidad de generar el valor añadido que proporciona la innovación tecnológica, en el segundo. Como dije, paro y estancamiento a medio y largo plazo. "

(Juan Torres López, blog, 19/09/25) 

18.2.25

Piketty: Para los que tenían dudas, Trump al menos ha dejado las cosas claras: la derecha existe y habla alto. Como tantas veces en el pasado, adopta la forma de una mezcla de nacionalismo brutal, conservadurismo social y liberalismo económico desenfrenado... Los comentarios de Trump sobre Groenlandia y Panamá muestran su apego al capitalismo autoritario y extractivista más agresivo, que es básicamente la forma real y concreta que más veces ha adoptado el liberalismo económico en la historia... Impresionados por las capitalizaciones bursátiles y las cifras de miles de millones de dólares, algunos observadores se maravillan del poder económico de Estados Unidos... Si razonamos en términos de paridad de poder adquisitivo, la realidad es muy distinta: la diferencia de productividad con Europa desaparece por completo. Utilizando esta medida, también podemos ver que el PIB de China superó al de Estados Unidos en 2016... La realidad es que Estados Unidos está a punto de perder el control del mundo, y que la retórica trumpista no hará nada para cambiarlo... seamos claros: al capitalismo nacional trumpista le gusta alardear de su fuerza, pero en realidad es frágil y está desesperado. Europa tiene los medios para hacerle frente, siempre que recupere la confianza en sí misma... Europa está bien situada para entenderlo: durante mucho tiempo basó su desarrollo en un modelo militar-extractivista similar, para bien o para mal... Europa debe escuchar la demanda de justicia económica, fiscal y climática que viene del Sur. Debe volver a la inversión social y superar definitivamente a Estados Unidos en formación y productividad, como ya lo ha hecho en salud y esperanza de vida. Después de 1945, Europa se reconstruyó gracias al Estado social y a la revolución socialdemócrata. Este programa no ha concluido: al contrario, debe considerarse como el principio de un modelo de socialismo democrático y ecológico que ahora hay que reflexionar a escala mundial

 "Para los que tenían dudas, Trump al menos ha dejado las cosas claras: la derecha existe y habla alto. Como tantas veces en el pasado, adopta la forma de una mezcla de nacionalismo brutal, conservadurismo social y liberalismo económico desenfrenado. El trumpismo podría describirse como liberalismo nacional o, más exactamente, capitalismo nacional. Los comentarios de Trump sobre Groenlandia y Panamá muestran su apego al capitalismo autoritario y extractivista más agresivo, que es básicamente la forma real y concreta que más veces ha adoptado el liberalismo económico en la historia, como acaba de recordarnos Arnaud Orain en un libro fascinante (Le monde confisqué. Essai sur le capitalisme de la finitude16e-21e siècle, Flammarion, 2025).
 
Seamos claros: al capitalismo nacional trumpista le gusta alardear de su fuerza, pero en realidad es frágil y está desesperado. Europa tiene los medios para hacerle frente, siempre que recupere la confianza en sí misma, forje nuevas alianzas y analice con serenidad los puntos fuertes y las limitaciones de esta matriz ideológica.

 Europa está bien situada para entenderlo: durante mucho tiempo basó su desarrollo en un modelo militar-extractivista similar, para bien o para mal. Tras hacerse por la fuerza con el control de las rutas marítimas, las materias primas y los mercados textiles del mundo, las potencias europeas impusieron cuotas coloniales a todos los países recalcitrantes a lo largo del siglo XIX, desde Haití hasta China y Marruecos. En vísperas de 1914, se enzarzaron en una lucha feroz por el control de los territorios, los recursos y el capitalismo mundial. Llegaron incluso a imponerse tributos cada vez más exorbitantes, Prusia a Francia en 1871, luego Francia a Alemania en 1919: 132.000 millones de marcos de oro, más de tres años de PIB alemán de la época. Tanto como el tributo impuesto a Haití en 1825, salvo que esta vez Alemania disponía de medios para defenderse. La escalada sin fin está llevando al colapso del sistema y de la arrogancia europea.  

Esta es la primera debilidad del capitalismo nacional: cuando los poderes se calientan demasiado, acaban devorándose unos a otros. La segunda es que el sueño de prosperidad prometido por el capitalismo nacional siempre acaba defraudando las expectativas populares, porque en realidad se basa en la exacerbación de las jerarquías sociales y en una concentración cada vez mayor de la riqueza. Si el partido republicano se ha vuelto tan nacionalista y virulento hacia el exterior, se debe sobre todo al fracaso de las políticas reaganianas, que pretendían impulsar el crecimiento pero sólo lo han reducido y han provocado el estancamiento de los ingresos de la mayoría. La productividad estadounidense, medida en PIB por hora trabajada, duplicaba la europea a mediados del siglo XX, gracias al avance educativo del país. Desde los años 90, se sitúa al mismo nivel que la de los países europeos más avanzados (Alemania, Francia, Suecia y Dinamarca), con diferencias tan pequeñas que son estadísticamente indistinguibles.

 Impresionados por las capitalizaciones bursátiles y las cifras de miles de millones de dólares, algunos observadores se maravillan del poder económico de Estados Unidos. Olvidan que estas capitalizaciones se explican por el poder de monopolio de algunos grandes grupos y, de manera más general, que las cantidades astronómicas en dólares son en gran parte el resultado de los elevadísimos precios impuestos a los consumidores estadounidenses. Es como si analizáramos la evolución de los salarios sin tener en cuenta la inflación. Si razonamos en términos de paridad de poder adquisitivo, la realidad es muy distinta: la diferencia de productividad con Europa desaparece por completo.
 
Utilizando esta medida, también podemos ver que el PIB de China superó al de Estados Unidos en 2016. Actualmente es más de un 30% superior y alcanzará el doble del PIB estadounidense en 2035. Esto tiene consecuencias muy reales en términos de su capacidad para influir y financiar inversiones en el Sur, especialmente si Estados Unidos sigue manteniendo su postura arrogante y neocolonial. La realidad es que Estados Unidos está a punto de perder el control del mundo, y que la retórica trumpista no hará nada para cambiarlo.

 Resumiendo. La fuerza del nacional-capitalismo es que exalta la voluntad de poder y la identidad nacional, al tiempo que denuncia las ilusiones de una retórica despreocupada sobre la armonía universal y la igualdad entre clases. Su debilidad es que choca con los enfrentamientos entre potencias y olvida que la prosperidad sostenible requiere inversiones educativas, sociales y medioambientales que beneficien a todos.

 Frente al trumpismo, Europa debe ante todo seguir siendo ella misma. Nadie en el continente, ni siquiera la derecha nacionalista, quiere volver a las posturas militares del pasado. En lugar de dedicar sus recursos a una escalada sin fin (Trump exige ahora presupuestos militares del 5% del PIB), Europa debe basar su influencia en la ley y la justicia. Con sanciones financieras selectivas que se apliquen realmente a unos pocos miles de dirigentes, es posible hacer oír nuestra voz con más eficacia que amontonando tanques en cobertizos. Sobre todo, Europa debe escuchar la demanda de justicia económica, fiscal y climática que viene del Sur. Debe volver a la inversión social y superar definitivamente a Estados Unidos en formación y productividad, como ya lo ha hecho en salud y esperanza de vida. Después de 1945, Europa se reconstruyó gracias al Estado social y a la revolución socialdemócrata. Este programa no ha concluido: al contrario, debe considerarse como el principio de un modelo de socialismo democrático y ecológico que ahora hay que reflexionar a escala mundial. "                          (

16.2.25

Europa endurece el cordón sanitario contra la izquierda... En toda Europa, los partidos centristas tienden cada vez más a pintar incluso a la socialdemocracia moderada como una amenaza de «izquierda radical». La retórica desenfrenada sobre el peligro de la izquierda apunta a justificar alianzas con los otrora mal vistos partidos de extrema derecha... Este silenciamiento también se extiende a los movimientos sociales, los activistas climáticos, las ONG, los sindicatos y, en general, a una sociedad civil vital capaz de reaccionar contra la alianza sin escrúpulos de neoliberales y populistas de derecha... La alianza entre las fuerzas neoliberales y la extrema derecha también conlleva una tendencia cada vez más marcada a reprimir a la disidencia... el PPE intentó utilizar el Qatargate (un escándalo de corrupción que estalló en el Parlamento Europeo en 2022) para introducir la criminalización de las ONG... el exministro del Interior francés Gérald Darmanin intentó criminalizar incluso a la ONG de derechos humanos Ligue des droits de l’homme, así como a las asociaciones medioambientales. Y es imposible no mencionar la dura represión de las protestas sociales, medioambientales y contra la reforma de las pensiones en Francia. La criminalización de los movimientos medioambientales es una tendencia que también preocupa a toda Europa. Europa respira un ambiente asfixiante (Francesca De Benedetti)

 "En toda Europa, los partidos centristas tienden cada vez más a pintar incluso a la socialdemocracia moderada como una amenaza de «izquierda radical». La retórica desenfrenada sobre el peligro de la izquierda apunta a justificar alianzas con los otrora mal vistos partidos de extrema derecha.

El mes pasado, el hombre más rico del mundo le ofreció al líder de la extrema derecha alemana Alternative für Deutschland (AfD), exmiembro de la Sociedad Friedrich Hayek, consultor financiero y todavía un acérrimo neoliberal, un escenario global para decir obscenidades como que «Hitler era un comunista, un socialista».     

Los comentarios hechos con Elon Musk en X por la líder de AfD, Alice Weidel, pueden parecer extremos. Sin embargo, representan el último punto alcanzado por lo que ya es una tendencia de larga data en Europa.

Durante años, vimos a los políticos convencionales derribar las barreras que quedaban contra la extrema derecha. Hace algunos días, los demócratas cristianos (CDU) y la AfD de Weidel votaron juntos en el Bundestag alemán para aprobar una moción que planteaba medidas drásticas contra la inmigración. Pero ahora hemos superado el punto en el que podíamos hablar de que esas defensas se eliminaran. Hoy en día, el llamado cordón sanitario se está construyendo activamente contra la izquierda.

Por «izquierda» no me refiero solo a partidos con algún tipo de vocación social, como hemos visto recientemente con la demonización del Nuevo Frente Popular en Francia y la exclusión de los socialdemócratas de las negociaciones gubernamentales en Austria. Este silenciamiento también se extiende a los movimientos sociales, los activistas climáticos, las ONG, los sindicatos y, en general, a una sociedad civil vital capaz de reaccionar contra la alianza sin escrúpulos de neoliberales y populistas de derecha.

Exclusión del poder

Los efectos de esta tendencia son especialmente evidentes en Austria, donde nunca existió un cordón sanitario eficaz contra la extrema derecha. Aquí, el primer gobierno liderado por el Partido Popular conservador (ÖVP), que incluye al Partido de la Libertad (FPÖ) postnazi, se remonta al año 2000. Pero cambiaron las posiciones relativas de estas fuerzas. Hoy en día, el líder del FPÖ, Herbert Kickl, está negociando para liderar un gobierno en el que el partido de extrema derecha sería el líder y el tradicional ÖVP de centro-derecha el socio menor.

El ÖVP había rechazado previamente este escenario, iniciando conversaciones con el Partido Socialdemócrata (SPÖ) antes de romperlas abruptamente a principios de este año. El exlíder y canciller del ÖVP, Karl Nehammer, explicó el punto de ruptura de la siguiente manera: «En algún momento, el líder socialdemócrata Andreas Babler cambió a la retórica de la lucha de clases y a una socialdemocracia anticuada». Por lo tanto, incluso la corriente principal de centroizquierda está más demonizada que los postnazis. La llamada centro derecha ahora busca un acuerdo con la extrema derecha en nombre de una agenda proempresarial sin elementos perturbadores, y así es como se presentan las propuestas del SPÖ para la justicia fiscal y social.

Cuando las negociaciones con los socialdemócratas aún estaban en curso, Harald Mahrer, presidente de la Cámara Federal de Economía de Austria y miembro del equipo negociador del ÖVP, admitió que «algunas personas están coqueteando con el programa económico del FPÖ porque fue parcialmente copiado del nuestro y del de la Federación de Industrias Austriacas», en referencia al principal grupo de empresarios del país. La salida de Nueva Austria y del Foro Liberal (NEOS) de esas primeras negociaciones —el detonante, si no la causa absoluta de su fracaso— y la ruptura definitiva anunciada por el ÖVP inmediatamente después, estuvieron motivadas por los intereses y presiones del mundo empresarial.

«Lo que nos importa es que el presupuesto se reforme solo en el lado del gasto público», dijo Georg Knill, presidente de la Federación de Industrias Austriacas. Junto con la extrema derecha, el ÖVP está aceptando rápidamente esta perspectiva. «Con los socialdemócratas, habría sido imposible», concluyó Knill. En nombre de la defensa de los más ricos, el ÖVP está asimilando lo que sabe que es un partido de raíces nazis, pro-Moscú, pro-AfD, pro-Viktor Orbán —utilizando él mismo a este partido como una amenaza siempre que esto convenga a sus propios intereses— y ahora se está abriendo a la idea de su líder, Kickl, como canciller.

Una tendencia similar también se hizo evidente desde hace algún tiempo en Francia. Hay fuerzas neoliberales como el partido Renacimiento de Emmanuel Macron que están dispuestas a llegar a un acuerdo con la extrema derecha —incluso cenan juntos, según se supo el verano pasado, cuando el diario francés Libération informó sobre las reuniones secretas entre figuras del bando del presidente y los líderes del Rassemblement National Marine Le Pen y Jordan Bardella—, mientras intentan demonizar y excluir a la izquierda del poder. Aquí la dinámica política se combina con un inquietante cambio en el discurso público, lo que hace que la tendencia sea aún más alarmante.

Cómo empezó la demonización

«Al final, nadie ganó». En una carta del pasado mes de julio, el presidente francés le informó a los votantes que acababan de convertir al Nuevo Frente Popular de izquierda en el mayor bloque de la Asamblea Nacional que las elecciones parlamentarias no habían producido tal resultado.

Desde entonces, durante meses de crisis política que él mismo desencadenó, Emmanuel Macron no dudó en confiar el gobierno a fuerzas ultraminoritarias como Michel Barnier de Les Républicains e incluso concibió gobiernos dependientes del apoyo externo de Marine Le Pen. En resumen, Macron hizo todo lo posible para excluir a la izquierda de cualquier posibilidad de llegar al poder. Incluso negó que el Nuevo Frente Popular hubiera quedado primero en las elecciones. ¿Cómo pudo hacer eso?

«Las grandes mutaciones no están ligadas a acontecimientos históricos solemnes, sino a lo que podríamos llamar una ruptura discursiva», escribió en una ocasión el semiólogo francés Roland Barthes. Ya en las elecciones parlamentarias anteriores, en 2022, Macron había implementado plenamente su estrategia de demonización contra France Insoumise y su fundador Jean-Luc Mélenchon. Se trataba del mismo tipo de demonización que ya había utilizado con éxito contra Le Pen en 2017. El término «extrema izquierda» se estableció en el discurso público, donde tiene las mismas (o incluso peores) connotaciones negativas que la extrema derecha, que mientras tanto se está normalizando. En el verano de 2022, el Rassemblement National de Le Pen consiguió elegir a dos miembros como vicepresidentes de la Asamblea Nacional, contando con el apoyo de los diputados de Macron.

Después de las elecciones de 2024, la estrategia de demonización de Macron tuvo como objetivo principal boicotear la unión de la izquierda al intentar excluir a France Insoumise de lo que el presidente francés interpreta como el «frente republicano». La dinámica política de exclusión del poder está estrechamente relacionada con este asalto semántico. «La palabra «república» está perdiendo su significado original», me dijo el filósofo Michaël Foessel. «Originalmente, la república significaba una suma de principios que garantizaban la libertad constitucional y la igualdad. Ahora, cualquiera que desafíe la lógica dominante es definido como antirrepublicano; de ahí también los movimientos de protesta». A la izquierda le han robado su lenguaje: «Pasamos de la república de los principios, con su vocación social, a la república de los valores, que se vuelve excluyente y disciplinaria».

Una tendencia europea

La proyección del cordón sanitario contra la izquierda, además del colapso de la barrera protectora contra la extrema derecha, corresponde a una tendencia europea. Esto también puede verse a nivel de las propias instituciones de la UE. «Los liberales también van a aplicar el cordón sanitario contra la extrema izquierda», declaró recientemente en una entrevista la ex primera ministra belga y actual vicepresidenta del Parlamento Europeo, Sophie Wilmès. La tendencia en sí no es reciente, y el primero en ponerla en marcha fue el principal grupo demócrata-cristiano, el Partido Popular Europeo (PPE).

En 2021, el presidente del PPE, Manfred Weber, presentó una alianza táctica con la líder posfascista Giorgia Meloni; al tiempo que inició una batalla política y semántica contra la izquierda. Aunque la primera reacción fuerte del grupo de los Socialistas y Demócratas (centroizquierda) en el Parlamento de la UE se produjo hace solo unos meses, cuando Weber desató las fuerzas del PPE contra la vicepresidenta socialista de la Comisión Europea, Teresa Ribera, el asalto había comenzado mucho antes. La primera elección de Roberta Metsola como presidenta del Parlamento de la UE, en 2022, se llevó a cabo con el apoyo de la extrema derecha, mientras que los grupos de izquierda y verdes fueron marginados en las negociaciones. Incluso hace años, la conservadora Metsola no ocultaba que tenía más en común con sus amigos del partido Fratelli d’Italia de Meloni que con la izquierda, a la que incluso reprendió recientemente por cantar el himno antifascista «Bella ciao» en la cámara parlamentaria.

Si los socialistas de centroizquierda esperaban librarse de los ataques del PPE, ahora pueden ver, a partir de la agresiva estrategia de Weber, que dejar que la derecha divida a las fuerzas progresistas acaba haciendo a todos más vulnerables, tanto en Bruselas como en París.

La alianza entre las fuerzas neoliberales y la extrema derecha también conlleva una tendencia cada vez más marcada a reprimir a la disidencia. En este sentido, el cordón sanitario se proyecta no solo contra los partidos de izquierda, sino también contra los sindicatos, las ONG, los movimientos ecologistas y la sociedad civil en general cuando estas fuerzas intentan expresar y organizar la disidencia.

Pocos se dieron cuenta de que el PPE intentó utilizar el Qatargate (un escándalo de corrupción que estalló en el Parlamento Europeo en 2022) para introducir la criminalización de las ONG. El jefe del PPE, Weber, mostró más celo en querer imponer restricciones a las ONG que en impulsar reformas drásticas contra los intereses corporativos. Esto proporciona otro elemento de armonía con la extrema derecha.

Vale la pena recordar que el exministro del Interior francés Gérald Darmanin intentó criminalizar incluso a la ONG de derechos humanos Ligue des droits de l’homme, así como a las asociaciones medioambientales. Y es imposible no mencionar la dura represión de las protestas sociales, medioambientales y contra la reforma de las pensiones en Francia. La criminalización de los movimientos medioambientales es una tendencia que también preocupa a toda Europa. En los últimos años, varios gobiernos (Italia, Hungría, Reino Unido, Francia) intentaron repetidamente limitar el derecho de huelga de los trabajadores.

Los gobiernos que toleran las derivas antiliberales, como vemos en Italia con Giorgia Meloni y como hemos visto en Hungría con Orbán, también tienden a reprimir a la disidencia. Combinados, la eliminación de las barreras contra la extrema derecha y la imposición de una lógica excluyente contra la izquierda se están amplificando mutuamente con resultados devastadores. Europa respira un ambiente asfixiante."

( , JACOBINLAT, 11/02/25)