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3.4.24

¿Por qué la anulación de la deuda alemana en 1953 no puede aplicarse actualmente para Grecia y los países en desarrollo? Una comparación entre el trato acordado a la Alemania occidental de posguerra y el impuesto a los países en desarrollo o actualmente a Grecia, es reveladora de la política de doble rasero practicada sistemáticamente por las grandes potencias... La deuda reclamada a Alemania correspondiente al período anterior a la guerra se elevaba a 22.600 millones de marcos. La deuda de la posguerra (1945-1952) se estimaba en 16.200 millones de marcos. Por un acuerdo alcanzado en Londres en 1953, estos montos disminuyeron a 7.500 millones y 7.000 millones de marcos, respectivamente, lo que representó una quita del 62,6 %... Las sumas citadas anteriormente no tienen en cuenta las deudas ligadas a la política de agresión y de destrucción llevada a cabo por la Alemania nazi, lo que constituyó un enorme regalo suplementario para Alemania del Oeste... Más aún, el acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos y renegociar las condiciones de éstos si se presentaba un cambio substancial que limitara la disponibilidad de recursos... Además, Alemania reembolsaría en su moneda nacional, el deutsche mark, una parte importante de la deuda... Además, Alemania occidental no debía dedicar más de una vigésima parte de sus ingresos por exportación al pago de su deuda. En la práctica, Alemania no destinó jamás más del 4,2 % de estos ingresos al pago de la deuda... En 2017, los países en desarrollo tuvieron que destinar al pago de la deuda una media del 14 % de sus ingresos por exportaciones. Para los países de América Latina y Caribe esa cifra alcanzó el 23,5 %

 "Alemania resultó beneficiada, a partir del 27 de febrero de 1953, de la anulación de la mayor parte de su deuda. Desde esa anulación, que permitió que la economía del país recuperara su lugar como principal potencia económica del continente europeo, ningún otro país obtuvo un tratamiento tan favorable. Es muy importante conocer el porqué y el cómo de esa anulación de deuda. Resumiendo de manera muy concisa: las grandes potencias acreedoras de Alemania occidental querían que la economía alemana pudiera realmente recuperarse y que constituyera un elemento estable y central en la lucha entre el bloque atlántico y el bloque del Este.

Una comparación entre el trato acordado a la Alemania occidental de posguerra y el impuesto a los países en desarrollo o actualmente a Grecia, es reveladora de la política de doble rasero practicada sistemáticamente por las grandes potencias.

El alivio radical de la deuda de la República Federal de Alemania (RFA) y su rápida reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial fueron posibles gracias a la voluntad política de las potencias acreedoras occidentales victoriosas, es decir, Estados Unidos y sus principales aliados occidentales, Reino Unido y Francia. En octubre de 1950, estos tres aliados formularon un proyecto por el que el gobierno federal alemán reconocía la existencia de deudas de los períodos anterior y posterior a la segunda guerra. Además agregaban una declaración que enunciaba que «los tres países están de acuerdo en que el plan prevea una liquidación adecuada de lo que se le exige a Alemania, cuyo efecto final no debe desequilibrar la situación financiera de la economía alemana por repercusiones indeseables ni afectar excesivamente las reservas potenciales de divisas. Los tres países están convencidos de que el gobierno federal alemán comparte su posición y que la restauración de la solvencia alemana irá acompañada de un reembolso adecuado de la deuda alemana que asegure a todos los participantes una negociación justa que tenga en cuenta los problemas económicos de Alemania». [1]

Debemos recordar que la Alemania nazi había suspendido el pago de su deuda externa a partir de 1933, y que nunca más retomó esos pagos, lo que no le impidió recibir el apoyo financiero de las grandes empresas privadas de Estados Unidos. Además de hacer negocios con empresas como Ford que financió el lanzamiento del Volkswagen (el coche del pueblo imaginado por el régimen hitleriano), General Motors que poseía la firma Opel, General Electric asociada a AEG, e IBM acusada de haber «suministrado la tecnología» que ayudó «a la persecución, al sufrimiento y al genocidio», antes y durante la Segunda Guerra Mundial. [2]

La deuda reclamada a Alemania correspondiente al período anterior a la guerra se elevaba a 22.600 millones de marcos incluidos los intereses. La deuda de la posguerra (1945-1952) se estimaba en 16.200 millones de marcos. Por un acuerdo alcanzado en Londres el 27 de febrero de 1953 http://www.admin.ch/ch/f/rs/i9/0.946.291.364.fr.pdf, [3] estos montos disminuyeron a 7.500 millones y 7.000 millones de marcos, respectivamente. [4] Lo que representó una reducción del 62,6 %.

Las sumas citadas anteriormente no tienen en cuenta las deudas ligadas a la política de agresión y de destrucción llevada a cabo por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, ni las reparaciones que los países víctimas de esa agresión tiene el derecho de reclamar. Esas deudas de guerra fueron apartadas, lo que constituyó un enorme regalo suplementario para Alemania del Oeste.

Más aún, el acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos y renegociar las condiciones de éstos si se presentaba un cambio substancial que limitara la disponibilidad de recursos. [5]

Para garantizar que la economía de Alemania occidental realmente se relanzara y ese país constituyera un elemento estable y central en el bloque atlántico frente al bloque del Este, los aliados acreedores hicieron grandes concesiones a las autoridades y empresas alemanas endeudadas, que fueron mucho más allá de la reducción de la deuda. Las grandes empresas industriales alemanas como AEG, Siemens, IG Farben (AGFA, BASF, Bayer y Hoechst), Krupp, Volkswagen, BMW, Opel, Mercedes Benz, y también las sociedades financieras de primer plano como el Deutsche Bank, Commerzbank, la sociedad de seguros Allianz, fueron protegidas y reforzadas a pesar de que habían tenido un rol principal en el sostenimiento del régimen nazi y que habían sido cómplices del genocidio de los pueblos judío y gitano. El poder del gran capital alemán salió intacto de la Segunda Guerra Mundial gracias al sostén de los gobiernos de las grandes potencias occidentales.

Con respecto al problema de la deuda que podía ser reclamada a Alemania, los aliados partieron del principio de que la economía del país debía estar en condiciones de reembolsar la deuda manteniendo un alto nivel de crecimiento y una mejora de las condiciones de vida de la población. Para que Alemania pudiera pagar sin empobrecerse, era necesario que se beneficiara de una fuerte anulación de su deuda. Pero eso no fue suficiente. Como la historia lo mostró, era necesario que el país reencontrara un verdadero margen de maniobra y de autonomía. Con este fin, los acreedores acordaron:

1.- que Alemania reembolsara en su moneda nacional, el deutsche mark, una parte importante de la deuda que se le reclamaba. En forma marginal, reembolsará en divisas fuertes (dólares, francos suizos, libras esterlinas…).

2.- que al comienzo de los años 1950, mientras el país todavía tenía una balanza comercial negativa (el valor de las importaciones era mayor que el de las exportaciones), las potencias acreedoras aceptaban que Alemania redujera sus importaciones puesto que podía producir en el país muchos de los bienes que importaba. Al permitir que Alemania sustituyera importaciones por bienes de producción propia, los acreedores aceptaban reducir sus exportaciones hacia ese país. En el período 1950-1951, el 41 % de las importaciones alemanas provenían del Reino Unido, de Francia y de Estados Unidos. Si se suma a esta cifra la parte de las importaciones provenientes de otros países acreedores participantes de la conferencia (Bélgica, Países Bajos, Suecia y Suiza), la suma total llegaba al 66 %.

3.-que los acreedores autorizaban que Alemania vendiera sus productos en el extranjero, estimulando incluso sus exportaciones, con el fin de conseguir una balanza comercial positiva. Estos diferentes elementos estaban consignados en la declaración antes mencionada. «La capacidad de pago de Alemania, a sus deudores privados y públicos, no significa sólo la capacidad de efectuar los pagos regularmente en marcos alemanes sin consecuencias inflacionarias, sino también que la economía del país pueda cubrir sus deudas teniendo en cuenta su balanza de pagos actual.

El establecimiento de la capacidad de pago de Alemania requería hacer frente a ciertos problemas como: 1) la futura capacidad productiva con una consideración particular sobre la capacidad productiva de bienes exportables y la capacidad para la sustitución de importaciones; 2) la posibilidad de vender mercaderías alemanas en el exterior; 3) las condiciones probables de comercio en el futuro; 4) las medidas fiscales y económicas internas necesarias para asegurar un superávit por las exportaciones [6]

Además, en caso de litigio con los acreedores, en general, los tribunales alemanes eran competentes. Se dice, explícitamente, que, en ciertos casos, «los tribunales alemanes podrán rechazar la ejecución […] la decisión de un tribunal extranjero o de una instancia arbitral.» Es el caso, cuando «la ejecución de la decisión sería contraria al orden público» (p.12 del Acuerdo de Londres).

Otro elemento muy importante: el servicio de la deuda se fijaba en función de la capacidad de pago de la economía alemana, teniendo en cuenta los adelantos en la reconstrucción del país y los ingresos por exportación. Así, la relación entre servicio de la deuda e ingresos por exportación no debía superar el 5 %. Esto quiere decir que Alemania occidental no debía dedicar más de una vigésima parte de sus ingresos por exportación al pago de su deuda. En la práctica, Alemania no destinó jamás más del 4,2 % de estos ingresos al pago de la deuda (cifra alcanzada en 1959). De todas maneras, en la medida que una gran parte de las deudas alemanas eran pagadas en deutsche marks, el Banco Central alemán podía emitir moneda, en otras palabras monetizar la deuda.

Y otra medida excepcional fue la aplicación de una reducción drástica del tipo de interés, que osciló entre 0 % y 5 %.

Las potencias occidentales le brindaron a Alemania del Oeste una ofrenda de un enorme valor económico: el artículo 5 del acuerdo firmado en Londres postergaba el pago de las reparaciones y de las deudas de guerra —tanto de la primera como de la segunda guerra mundial— que la República Federal Alemana debía a los países ocupados, anexados o agredidos, así como a sus poblaciones.

Finalmente, hay que tener en cuenta las donaciones en dólares de Estados Unidos a Alemania occidental: 1.170 millones de dólares en el marco del Plan Marshall, entre el 3 de abril de 1948 y el 30 de junio de 1952 (o sea, cerca de 12.500 millones de dólares de 2019). A los cuales se agregaban, por lo menos, 200 millones de dólares (cerca de 2.000 millones de dólares de 2019), entre 1954 y 1961, principalmente a través de la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID).

Gracias a esas condiciones excepcionales, Alemania occidental se recuperó económicamente en forma muy rápida y terminó por absorber a Alemania del Este a comienzos de 1990. Y ahora es, por lejos, la economía más fuerte de Europa.

Algunos elementos de comparación

El resultado de una primera comparación entre la Alemania occidental de la posguerra y los países en desarrollo de ahora es esclarecedor. Alemania, aunque devastada por la guerra, era económicamente más fuerte que la mayoría de los PED actuales. Sin embargo, en 1953 le concedieron lo que se niega a los PED.

Cuota de los ingresos por exportación dedicados al reembolso de la deuda.

Alemania fue autorizada a dedicar al pago de la deuda no más del 5 % de sus ingresos por exportación.

En 2017, los países en desarrollo tuvieron que destinar al pago de la deuda una media del 14 % de sus ingresos por exportaciones. [7] Para los países de América Latina y Caribe esa cifra alcanzó el 23,5 % en 2017. Algunos ejemplos de países que incluyen los PED y economías europeas periféricas: en 2017, esa cifra alcanzaba el 13 % para Angola, 36 % para Brasil, 15 % para Bosnia, 21 % para Bulgaria, 41,6 % para Colombia, 17 % para Costa de Marfil, 21 % para Etiopía, 28,6 % para Guatemala, 34 % para Indonesia, 70 % para Líbano, 14 % para México, 20 % para Nicaragua, 22,8 % para Pakistán, 21 % para Perú, 22 % para Rumanía y Serbia, 17 % para Túnez, 40 % para Turquía.

Tipo de interés de la deuda externa

En el caso del acuerdo de 1953 concerniente a Alemania, el tipo de interés osciló entre 0 % y 5 %.

Por el contrario, en el caso de los PED, el tipo de interés fue, y de nuevo ahora es, mucho más alto. Una gran mayoría de los contratos prevé tipos variables, al alza. Entre 1980 y 2000, para el conjunto de los PED, el tipo de interés medio osciló entre 4,8 % y 9,1 % (entre 5,7 % y 11,4 % en el caso de Latinoamérica y el Caribe, llegando a oscilar en el caso de Brasil entre el 6,6 % y el 11,9 % entre 1980 y 2004). Posteriormente, el tipo de interés fue históricamente bajo durante el período 2004 a 2015. Pero la situación comenzó a degradarse desde 2016-2017 ya que el tipo de interés creciente fijado por la FED (el tipo director de la FED pasó de 0,25 % en 2015 a 2,25 en noviembre de 2018) y los beneficios fiscales concedidos a las grandes empresas estadounidenses por Donald Trump está provocando una repatriación de capitales hacia Estados Unidos. Por otro lado, los precios de las materias primas tienen tendencia a bajar, lo que disminuye los ingresos de los países exportadores de bienes primarios y dificulta el pago de la deuda, ya que éste se efectúa generalmente en dólares u otras monedas fuertes. En 2018, una nueva crisis de la deuda afectó directamente a países como Argentina, Venezuela, Turquía, Indonesia, Nigeria, Mozambique… Cada vez más, los países en desarrollo deben aceptar tipos de interés superiores al 7 %, incluso al 10 %, para poder conseguir préstamos en 2019.

Moneda en que se reembolsó la deuda externa

Alemania fue autorizada a reembolsar una parte de su deuda en su moneda nacional.

Ningún país en desarrollo ha sido autorizado a hacer lo mismo, salvo excepción y por sumas irrisorias. Todos los grandes países endeudados deben efectuar la totalidad de sus reembolsos en divisas fuertes (dólares, euros, yenes, francos suizos, libras esterlinas).

Cláusula de revisión del contrato

En el caso de Alemania, el acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos y renegociar las condiciones si se presentaba un cambio substancial que limitara la disponibilidad de recursos.

En el caso de los contratos de préstamos con los PED, los acreedores imponen que no haya cláusulas de este tipo. Peor aún, en casos de dificultades para estos países, los acreedores tienen el derecho de reclamar el pago anticipado de sumas que se deberían pagar en un futuro.

Política de sustitución de importaciones

En el acuerdo sobre la deuda alemana, se había previsto explícitamente que el país podía producir localmente lo que hasta entonces importaba.

Por el contrario, el Banco Mundial, el FMI y las grandes potencias imponen a los PED la renuncia a producir en el país lo que podrían importar.

Donaciones en divisas (en efectivo)

Alemania, aunque responsable en gran parte de la Segunda Guerra Mundial, fue gratificada con donaciones importantes en divisas, en el marco del Plan Marshall, y en torno a ese plan.

Los PED, en conjunto, a los cuales los países ricos han prometido asistencia y cooperación, reciben una limosna en forma de donaciones en divisas. Mientras que, colectivamente, desembolsan unos 500.000 millones de dólares por año, reciben en efectivo netamente menos de 100.000 millones de dólares.

Indudablemente, la negativa a conceder a los PED endeudados el mismo tipo de concesiones que a Alemania indica que, en realidad, los acreedores no quieren que estos países se desendeuden. Por el contrario, los acreedores consideran que lo que les interesa es mantenerlos en el endeudamiento permanente, para obtener de ese modo un beneficio máximo bajo la forma del pago de la deuda, para imponerles unas políticas acordes a sus intereses de acreedores, y asegurarse su lealtad en el seno de las instituciones internacionales.

Alemania 1953/Grecia 2010-2019

Si nos arriesgamos a hacer una comparación entre el tratamiento al que se somete a Grecia y el que se le reservó a Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, las diferencias y las injusticias son asombrosas. Presentamos aquí una lista, no exhaustiva, de 11 puntos:

1.- Entre 2010 y 2019, la deuda en porcentaje del PIB griego no dejó de aumentar, y pasó de cerca del 110 % al 180 %.

2.- Las condiciones sociales y económicas que la intervención de la Troika, desde 2010, ha impuesto no favorecen en absoluto el relanzamiento de la economía griega, mientras que Alemania tuvo ayudas que contribuyeron en mucho a relanzar su economía. El PIB de Grecia se redujo en cerca del 30 % entre 2010 y 2016, como consecuencia de los memorandos impuestos. En comparación, el crecimiento del PIB de Alemania occidental fue enorme entre 1953 y 1960.

3.- A Grecia se le imponen privatizaciones a favor de los inversores extranjeros, principalmente, mientras que a Alemania se la alentaba a reforzar su control sobre los sectores económicos estratégicos, con un sector público en pleno crecimiento, y de las grandes empresas privadas que continuaban bajo el control estratégico del capital alemán.

4. Las deudas bilaterales de Grecia (con respecto a los países que participaron en el plan impuesto por la Troika) no se redujeron, mientras que las deudas bilaterales de Alemania (comenzando por las contraídas con los países que el Tercer Reich había agredido, invadido e incluso anexado) se redujeron en un 60 % o más.

5.- Grecia debe reembolsar en euros, a pesar de que está en déficit comercial —y por lo tanto con una penuria de euros— con sus socios europeos (especialmente Alemania y Francia), mientras que Alemania reembolsaba lo esencial de sus deudas en su propia moneda fuertemente devaluada.

El hecho de poder pagar una parte importante de su deuda en deutsche marks le permitía vender más fácilmente sus mercaderías al extranjero. Tomemos como ejemplo las importantes deudas de Alemania con respecto a Bélgica y Francia, después de la Segunda Guerra Mundial: Alemania estaba autorizada a pagar en deutsche marks. Y qué otra cosa podían hacer Francia y Bélgica con esos deutsche marks sino gastarlos comprando productos fabricados en Alemania, lo que contribuyó a hacer de Alemania una gran potencia exportadora.

6.-El Banco Central griego no puede prestar dinero al gobierno griego mientras que el Banco Central de la RFA (Bundesbank) prestaba a las autoridades alemanas y hacía funcionar (por cierto, con moderación) la máquina de fabricar billetes.

7.-Alemania estaba autorizada a no disponer más del 5 % de sus ingresos por exportación al pago de la deuda mientras que ningún límite se le ha fijado actualmente a Grecia.

8.-Los nuevos títulos de la deuda griega que reemplazan, desde 2012, a los que se debían a los bancos, no responden más a la competencia de los tribunales griegos, ya que son competencia de las jurisdicciones de Luxemburgo y del Reino Unido —y bien sabemos cómo éstas son favorables a los acreedores privados—, mientras que los tribunales de Alemania (la antigua potencia agresora) tenían esa competencia.

9.-En materia de reembolsos de la deuda exterior, los tribunales alemanes podían rechazar la ejecución de las sentencias de los tribunales extranjeros o de los tribunales arbitrales en el caso en que su aplicación amenazara el orden público. En Grecia, la Troika rechazó que los tribunales griegos pudieran invocar razones de orden público para suspender el reembolso de la deuda. Sin embargo, las enormes protestas sociales y el surgimiento pujante de las fuerzas neonazis son directa consecuencia de las medidas dictadas por la Troika y por el pago de la deuda. De hecho, las autoridades griegas podrían perfectamente haber invocado el estado de necesidad y de razones de orden público para suspender el pago de la deuda, y abrogar las medidas antisociales impuestas por la Troica, a pesar de las protestas de Bruselas, del FMI y de los «mercados financieros» que dichos actos provocarían.

10.-En el caso de Alemania, el acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos para poder renegociar las condiciones si se producía un cambio substancial que limitase la disponibilidad de recursos. Nada de eso está previsto para Grecia.

11.-En el acuerdo sobre la deuda alemana, está explícitamente previsto que el país pudiera producir en su territorio lo que antes importaba con el fin de alcanzar un superávit comercial y de reforzar así a sus productores locales. En cambio, la filosofía de los acuerdos impuestos a Grecia y las reglas de la Unión Europea prohíben a las autoridades griegas ayudar, subvencionar y proteger a sus productores locales, ya sea en agricultura, industria, o servicios frente a la competencia de los otros países de la UE (que son los principales socios comerciales de Grecia).

Se podría agregar que Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial, recibió donaciones en una cantidad considerable, especialmente, como ya vimos, en el marco del Plan Marshall.

Las mentiras que se dicen sobre la ayuda a Grecia

Hans-Werner Sinn [8], uno de los economistas más influyentes en Alemania, consejero del gobierno de Angela Merkel no duda en mentir cuando afirma: «Grecia se benefició de una ayuda externa de 460.000 millones de euros a través de diversas disposiciones. Hasta este momento, la ayuda aportada a Grecia representa el equivalente al 214 % de su PIB, o sea cerca de diez veces más de lo recibió Alemania gracias al Plan Marshall. Berlín aportó cerca de una cuarta parte de la ayuda suministrada a Grecia, o sea, 115.000 millones de euros, que representa al menos diez planes Marshall o dos veces y medio el Acuerdo de Londres [9]

Ese cálculo es totalmente falso. Grecia nunca recibió esa cantidad de financiación y, al contrario, lo que recibió no puede seriamente considerarse como ayuda. Hans-Werner Sinn iguala, de manera escandalosa, la Alemania salida de la Segunda Guerra Mundial, que los dirigentes nazis habían provocado, con la Grecia de los años 2000. Además, no menciona las sumas reclamadas justamente por Grecia a Alemania en calidad de reparación de los daños sufridos por la ocupación nazi [10] así como el préstamo forzado que la Alemania nazi impuso a Grecia. Según la comisión del Parlamento griego que trabajó sobre esas cuestiones en 2015, la deuda de Alemania con respecto a Grecia se eleva a más de 270.000 millones de euros. [11] Como se ha publicado en la página web A l’encontre, sobre la base de los trabajos de Karl Heinz Roth, historiador del saqueo de la Europa ocupada por la Alemania nazi: [12] «Alemania solamente ha pagado a Grecia la sesentava parte (es decir el 1,67 %) de lo que le debe como reparación por la devastación debida a la ocupación entre 1941 y 1944.» Véase también mi entrevista en el semanario Marianne: http://www.cadtm.org/Le-27-fevrier-1953-les-allies

1.- Los planes de «ayuda» a Grecia sirvieron a los intereses de los bancos privados, y no a los del pueblo griego

Los planes de «ayuda» instaurados desde mayo de 2010 sirvieron para proteger los intereses de los bancos privados de los países más fuertes de la zona euro, principalmente los grandes bancos alemanes y franceses, que habían aumentado enormemente sus préstamos tanto al sector privado como al público griego durante los años 2000. Los préstamos concedidos a Grecia por la Troika desde 2010 se utilizaron para pagar a los bancos privados occidentales, permitiéndoles liberarse y minimizar sus pérdidas.

2. ¡Los préstamos otorgados a Grecia se llevan el dinero… fuera de Grecia!

Los préstamos concedidos a Grecia bajo el paraguas de la Troika están bien remunerados. Los diferentes países que participan en estos préstamos ganan dinero a costa del pueblo griego. Cuando el primer plan de préstamo de 110.000 millones de euro fue adoptado, Christine Lagarde, en ese momento ministra de finanzas de Francia, [13] observó públicamente que Francia prestaba a Grecia con un interés del 5 % mientras que esto se hacía con un dinero conseguido a un tipo netamente inferior.

La situación era tan escandalosa (un tipo elevado también fue aplicado a Irlanda a partir de noviembre de 2010 y a Portugal a partir de mayo de 2011) que los gobiernos prestamistas y la Comisión Europea decidieron en julio de 2011 que el tipo exigido a Grecia sería reducido. [14]

Bajo las protestas del gobierno griego y frente a un profundo descontento popular que se expresó mediante fuertes movilizaciones en Grecia, los países prestamistas decidieron finalmente devolver a Grecia una parte de los ingresos que obtienen de los créditos otorgados a Atenas. [15] Pero hay que precisar que esa devolución se hace en cuenta gotas y una parte importante nunca será devuelta. Pascal Franchet y Anouk Renaud, del CADTM, calcularon los beneficios obtenidos por Francia del supuesto «rescate» de Grecia. Y consideran que es una estafa de más de ¡3.000 millones de euros! http://www.cadtm.org/Sauvetage-de-la-Grece-une-arnaque-a-plus-de-3-milliards-d-euros. Por mi parte, ya denuncié los odiosos beneficios que hace el BCE a costa del pueblo griego. http://www.cadtm.org/Los-odiosos-beneficios-del-BCE

3. La crisis de la eurozona rebaja el coste de la deuda para Alemania y otros países fuertes

Pero la historia no se detiene allí. Los países que dominan la eurozona sacan provecho de la desgracia de los países de la periferia (Grecia, Portugal, Irlanda, España, países del ex-bloque del Este miembros de la UE). La profundización de la crisis de la eurozona debida a la política llevada a cabo por sus dirigentes, y no a causa de fenómenos exteriores, conlleva un desplazamiento de los capitales de la Periferia hacia el Centro. Alemania, Francia, Países Bajos, Finlandia, Luxemburgo, Austria y Bélgica salen beneficiados gracias a una reducción muy alta del coste de financiación de sus deudas.

El 1 de enero de 2010, antes de que estallase la crisis griega y la de la eurozona, Alemania debía ofrecer un tipo de interés del 3,4 % para la emisión de bonos a 10 años mientras que el 23 de mayo de 2012, el tipo había pasado al 1,4 %. Y esto corresponde a un descenso del 60 % en el coste de financiación. [16] Según el diario financiero francés Les Échos «un cálculo aproximado muestra que los ahorros generados por el descenso de los tipos del coste de financiación desde hace 3 años se elevan a 63.000 millones de euros». [17] Suma que podemos comparar con los 15.000 millones (sobre 110.000 millones repartidos entre los diferentes acreedores) efectivamente prestados (con interés, véase más arriba) por Alemania entre mayo de 2010 y diciembre de 2011 a Grecia en el marco de su contribución al primer plan de «ayuda» de la Troika.

Hemos comentado los tipos de interés a 10 años y a 6 años pagados por Alemania en sus emisiones de bonos. Si consideramos el tipo a 2 años vemos que el 23 de mayo de 2012, Alemania emitió títulos a interés nulo. [18] A comienzos de 2012, Alemania emitió bonos a 6 meses por 3.900 millones de euros a un tipo negativo. Respecto a esto, Le Soir publicaba el 23 de mayo de 2012: «los inversores recibirán al término de estos 6 meses un poquito menos (0,0112 %) de lo que han prestado». [19]

Si hubiera algo de verdad en la multitud de mentiras dichas con respecto a Grecia (o a Portugal, o a España…), se tendría que poder leer que Grecia permite a Alemania y a los otros países fuertes de la eurozona a ahorrar unas considerables sumas de dinero. Debemos completar la lista de ventajas aprovechadas por Alemania y otros países del Centro, con los elementos descritos en los puntos siguientes.

4. Programa de privatizaciones del que se benefician las empresas privadas de los países del Centro.

Las políticas de austeridad impuestas a Grecia contienen un amplio programa de privatizaciones [20] de las que los grandes grupos económicos, principalmente alemanes y franceses obtienen beneficios, ya que los bienes públicos son vendidos a precios de liquidación.

5. Los sacrificios impuestos a los trabajadores permiten contener el aumento de reivindicaciones en los países del Centro

Los retrocesos sociales infligidos a los trabajadores griegos (y también a los portugueses, irlandeses, españoles…) ponen a la defensiva a los trabajadores de Alemania, de los Países Bajos, de Austria, de Francia, de Bélgica… Sus direcciones sindicales temen entrar en conflictos. Se preguntan cómo reivindicar aumentos salariales si en países como Grecia, miembro de la eurozona, se disminuye el salario mínimo legal en un 20 % o más. De parte de las direcciones sindicales de los países nórdicos (Finlandia en especial), constatamos, incluso con consternación, que piensan que hay aspectos buenos en el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza (o pacto presupuestario europeo) y en las políticas de austeridad ya que se supone que refuerzan una sana gestión del presupuesto de los Estados.

Solamente se podrá conseguir un acuerdo como el de Londres de 1953 por medio de la lucha.

En octubre de 2014, fui entrevistado por un importante diario griego El diario de los editores sobre el acuerdo de Londres de 1953. El periodista me planteó la siguiente cuestión : «Alexis Tsipras propone una Conferencia internacional sobre anulación de la deuda de los países del Sur de Europa afectados por la crisis, similar a la que tuvo lugar para Alemania en 1953, y por la cual 22 países, entre ellos Grecia, anularon una gran parte de la deuda alemana. ¿Podemos considerar que, en la actualidad, esa perspectiva es realista?»

Le di esta respuesta: «Es una propuesta legítima. Queda claro que Grecia no provocó ningún conflicto en Europa, a diferencia de lo ocurrido con la Alemania nazi. Los ciudadanos de Grecia tienen un argumento muy sólido para declarar que una gran parte de la deuda griega es ilegal o ilegítima y que debe ser suprimida, como fue anulada la deuda alemana en 1953. De todos modos, no pienso que Syriza y otras fuerzas políticas en Europa consigan convencer a las instituciones de la UE y a los gobiernos de los países más poderosos de que se reúnan en una mesa para reproducir lo que se hizo con la deuda alemana en 1953. Por supuesto, se trata de una demanda legítima (…) pero no se podrá convencer a los gobiernos de las principales economías europeas y a las instituciones de la UE de que lo hagan. Mi consejo es el siguiente: la última década nos ha mostrado que se puede llegar a soluciones equitativas aplicando actos soberanos unilaterales. Hay que desobedecer a los acreedores que reclaman el pago de una deuda ilegítima y que imponen unas políticas que violan los derechos humanos fundamentales, que incluyen los derechos económicos y sociales de las poblaciones. Creo que Grecia tiene argumentos sólidos para actuar y para formar un gobierno que, con el apoyo de la ciudadanía, explore las posibilidades de actuar en esa dirección. Un gobierno popular y de izquierda podría organizar un comité de auditoría de la deuda con una amplia participación ciudadana, que permitiría determinar qué parte de la deuda es ilegal u odiosa, suspender unilateralmente los pagos, y luego repudiar la deuda identificada como ilegítima, odiosa y/o ilegal

Como ya lo sabemos, Alexis Tsipras optó por otra línea política y económica que condujo al desastre.

Conclusión:

No nos hagamos ilusiones, las razones que llevaron a las potencias occidentales a tratar Alemania del Oeste como lo hicieron en la posguerra están fuera de lugar en el caso de Grecia y de otros países endeudados.

Para mantener su poder de dominación con respecto a los países endeudados, o al menos la capacidad de imponer políticas conformes a los intereses de los acreedores, las grandes potencias y las instituciones financieras internacionales no están en absoluto dispuestas a anular las deudas y permitir un verdadero desarrollo económico.

Para obtener una verdadera solución al drama de la deuda y de la austeridad, serán todavía necesarias unas potentes movilizaciones sociales en los países endeudados para que los gobiernos tengan el coraje de afrontar a los acreedores imponiendo anulaciones unilaterales de sus deudas. La realización de un proceso ciudadano de auditoría de la deuda tendrá un papel positivo y decisivo en esa batalla."              (Eric Toussaint, CADTM, 14/02/24)

24.5.23

Varoufakis: ¿Qué podría hacer un gobierno griego? Uno de los elementos principales es un banco de propiedad pública que sustituya al Hércules y ponga fin a la compraventa de préstamos morosos en los mercados secundarios. En su lugar, este banco -llamado Odysseus- registraría estos préstamos y permitiría a aquellos cuya casa o pequeña tienda o granja esté en peligro evitar la ejecución hipotecaria, el despojo y la subasta de su propiedad... Otro elemento clave se refiere a la energía. La red eléctrica ha sido privatizada y está en manos de los oligarcas que compraron los restos de la junta pública de electricidad. Nuestro programa establece la nacionalización gradual de los productores y distribuidores de energía... proponemos es un sistema de pagos digital y gratuito, basado en el software de la Agencia Tributaria griega. Los ciudadanos podrían recibir y efectuar pagos basándose en su número de identificación fiscal, lo que supondría un sistema de transacciones al margen del BCE, los bancos privados, Mastercard o Visa... al estar directamente controlado por la troika, los activos de Grecia están formal y legalmente controlados por potencias extranjeras, el peor tipo de neoneocolonialismo. Proponemos su disolución y el traspaso de todos los activos públicos a un nuevo banco público de desarrollo

 "(...) David Broder: ¿Qué podría hacer diferente un gobierno griego?

Yanis Varoufakis: MeRA25 es el único partido que tiene un programa de gobierno completo, modular y multidimensional, un manifiesto económico, social y medioambiental que ofrece una alternativa a los llamados Memorandos de Entendimiento que son los que mandan aquí en Grecia.

Uno de los elementos principales es un banco de propiedad pública que sustituya al Hércules y ponga fin a la compraventa de préstamos morosos en los mercados secundarios. En su lugar, este banco -llamado Odysseus- registraría estos préstamos y permitiría a aquellos cuya casa o pequeña tienda o granja esté en peligro evitar la ejecución hipotecaria, el despojo y la subasta de su propiedad, por una pequeña cuota no superior a una sexta parte de su renta disponible.

Los bancos pasarían los préstamos dudosos a Odysseus, que los congelaría mediante la emisión de bonos. La idea es que una vez que los precios de las propiedades superen los valores nominales de los préstamos congelados, entonces podrá haber negociaciones entre los prestatarios y Odysseus. No perderían la parte que ya han pagado. Esto detendría la transferencia de riqueza a las Islas Caimán y el desastre social resultante de los despojos.

Otro elemento clave se refiere a la energía. La red eléctrica ha sido privatizada y está en manos de los oligarcas que compraron los restos de la junta pública de electricidad. Nuestro programa establece la nacionalización gradual de los productores y distribuidores de energía, garantizando que el precio de la energía no supere el coste medio de producción.

Tras mi salida del Ministerio de Finanzas, se impuso un "superfondo" para gestionar los activos públicos. Se trata de un caso único en la historia mundial: al estar directamente controlado por la troika, los activos de Grecia están formal y legalmente controlados por potencias extranjeras, el peor tipo de neoneocolonialismo. Proponemos su disolución y el traspaso de todos los activos públicos a un nuevo banco público de desarrollo. Su capital social crearía una corriente de inversión, incluso para la transición verde y la agricultura ecológica.

Otra institución que proponemos es un sistema de pagos digital y gratuito, basado en el software de la Agencia Tributaria griega. Los ciudadanos podrían recibir y efectuar pagos basándose en su número de identificación fiscal, lo que supondría un sistema de transacciones al margen del BCE, los bancos privados, Mastercard o Visa. Aunque ahorraría 2.000 millones de euros cada año, se trata de una propuesta controvertida porque es independiente del BCE, que así no podría chantajear al sistema bancario griego como hizo en 2015.

Además, proponemos la disolución de las empresas que comercian con mano de obra humana, el sistema rampante de contratación a través de intermediarios. Reduciríamos el IVA del 24 al 15 por ciento y recortaríamos el tipo impositivo de las pequeñas empresas del 22 al 10 por ciento, al tiempo que aumentaríamos el tipo del impuesto de sociedades del 22 al 30 por ciento. La financiación de la sanidad y la educación es hoy abismalmente baja, y debe duplicarse. Con todo esto, no estamos prometiendo algo que no se pueda pagar, sino un programa contra la austeridad. (...)

 ( Yanis Varoufakis fue ministro de Finanzas griego durante los primeros meses del Gobierno liderado por Syriza en 2015. Entre sus libros destacan The Global Minotaur y Adults in the Room. David Broder es editor para Europa de Jacobin e historiador del comunismo francés e italiano. JACOBIN, 20/05/23; Traducción DEEPL)   

22.5.23

Yanis Varoufakis: La deuda griega es más insostenible que nunca... En vísperas de las elecciones generales del domingo en Grecia, la prensa económica afirma que el país se está recuperando de sus años de austeridad. Yanis Varoufakis explica a Jacobin por qué, para los griegos de a pie, la situación no hace más que empeorar... alrededor de dos millones de los diez millones de griegos tienen capital negativo y préstamos morosos. Es un récord mundial... desde la perspectiva de los inversores extranjeros, a Grecia le va mejor que a cualquier otro país? Pues bien, los bonos del Estado se negocian con rendimientos de entre el 3,6% y el 3,7%, un diferencial muy bueno... Todo el mundo sabe que el Estado griego está en quiebra y que los bonos son basura. Entonces, ¿por qué los compran? El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado que respaldará los bonos griegos. Es una decisión política declarar a Grecia solvente, igual que fue una decisión política declararla insolvente en 2010... ¿Por qué el BCE respalda los bonos, cuando no lo hizo en 2012 o 2015? En los últimos años se ha producido un mecanismo para extraer riqueza de los quebrados... Pueden, por ejemplo, comprar un préstamo moroso de 100.000 euros por sólo 3.000 euros. No esperan recuperar el dinero; pero si pueden vender la garantía por 50.000 euros, habrán extraído 47.000 euros de renta a las Caimán sin pagar un céntimo de impuestos. Esto puede extraer unos 70.000 millones de euros de una economía de menos de 200.000 millones de euros al año... Grecia es una gallina de los huevos de oro: semejantes tasas de beneficio no existen en ninguna otra parte

 "(...) La catástrofe ferroviaria del 28 de febrero en Tempi, en la que murieron cincuenta y siete personas, fue un trágico recordatorio de cómo las infraestructuras nacionales han sido devastadas por años de austeridad y privatizaciones de choque.

En busca de un nuevo mandato en las elecciones generales del domingo, la derechista Nueva Democracia se enfrenta a críticas no sólo por los problemas económicos de los griegos, sino también por su historial de autoritarismo y espionaje a los opositores. Sin embargo, su principal competidor, Syriza de Alexis Tsipras, está luchando por movilizar el descontento popular. Tras pasar su mandato de 2015 a 2019 imponiendo la austeridad a la que había prometido resistir, la izquierda griega sigue muy debilitada.

Yanis Varoufakis fue ministro de Finanzas en el primer Gobierno liderado por Syriza, cargo al que renunció en julio de 2015 antes que capitular ante los dogmas austracistas.  (...)

El domingo, el Financial Times publicó un artículo que nos decía que, tras una década de rescates y austeridad, Grecia se había recuperado. El PIB sigue siendo sólo el 80% de los niveles de 2008, y los salarios por debajo del 75%, pero el crecimiento es ahora rápido y el país está a punto de recuperar su calificación de grado de inversión. El titular citaba la afirmación del director ejecutivo de Eurobank de que se trataba del "mayor giro del sistema financiero europeo". ¿Hasta qué punto es realista este panorama?

Yanis Varoufakis: Depende de la perspectiva que se adopte. Si te preocupas por el pueblo de Grecia, entonces todo esto es una mentira orwelliana. Si miras a Grecia como inversor extranjero, es verdad.

Grecia está hoy más hundida en el agujero de la insolvencia de lo que estaba en 2010, cuando todo el mundo de las finanzas -el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea- dijo que estábamos en bancarrota. Entonces, nuestra deuda era de unos 295.000 millones de euros y nuestros ingresos de 220.000 millones, mientras que hoy la deuda es de 400.000 millones y nuestros ingresos nacionales, en términos reales, de 192.000 millones. La mayor parte de nuestra deuda se debe a la troika y a inversores extranjeros. Por tanto, nuestra dependencia de la bondad de los extraños es mayor que nunca.

La población griega tiene hoy, de media, un nivel de vida un 20% inferior al de 2010; si nos fijamos en la clase trabajadora, la reducción del PIB per cápita es del 45%. En cuanto a la deuda del sector privado, alrededor de dos millones de los diez millones de griegos tienen capital negativo y préstamos morosos. Es un récord mundial: ni siquiera ocurrió en Estados Unidos en 2008-09, durante la crisis de las hipotecas subprime.

 Pero, ¿cómo es que reconozco que, desde la perspectiva de los inversores extranjeros, a Grecia le va mejor que a cualquier otro país? Pues bien, los bonos del Estado se negocian con rendimientos de entre el 3,6% y el 3,7%, un diferencial muy bueno respecto a los alemanes, que se sitúan entre el 2,2% y el 2,3%. Todo el mundo sabe que el Estado griego está en quiebra y que los bonos son basura. Entonces, ¿por qué los compran? El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado que respaldará los bonos griegos. Es una decisión política declarar a Grecia solvente, igual que fue una decisión política declararla insolvente en 2010. Christine Lagarde y sus adláteres hacen un guiño a los inversores.

¿Por qué el BCE respalda los bonos, cuando no lo hizo en 2012 o 2015? En los últimos años se ha producido una primicia mundial, un mecanismo para extraer riqueza de los quebrados. Los poderes fácticos han instituido el llamado plan Hércules, sacando bonos de los libros de los bancos y vendiéndolos a fondos buitre con sede en las Islas Caimán. Pertenecen en parte a inversores extranjeros, en parte a personas que dirigen los bancos griegos, en parte a las familias extensas de la clase política. Pueden, por ejemplo, comprar un préstamo moroso de 100.000 euros por sólo 3.000 euros. No esperan recuperar el dinero; pero si pueden vender la garantía por 50.000 euros, habrán extraído 47.000 euros de renta a las Caimán sin pagar un céntimo de impuestos. Esto puede extraer unos 70.000 millones de euros de una economía de menos de 200.000 millones de euros al año.

Así pues, puede parecer paradójico que la prensa financiera aclame una economía cuyos sectores público y privado están más en quiebra que nunca. Pero viendo las ganancias que los inversores extranjeros pueden sacar de esta situación, no es ninguna paradoja. Grecia es una gallina de los huevos de oro: semejantes tasas de beneficio no existen en ninguna otra parte. Por si fuera poco, este plan Hércules, aprobado por el Parlamento griego, garantiza un mínimo de 23.000 millones de euros. El Estado griego -y, por tanto, el propio BCE- respalda los intereses de los buitres, si no consiguen extraer lo suficiente en los despojos.

 David Broder: En enero, usted llamó a Syriza, Nueva Democracia y Pasok los partidos del "Arco del Memorándum", diciendo que ignoraban la realidad de que quienquiera que esté en el poder al final de la década se verá obligado a pedir cada vez más préstamos. Pero, ¿de qué manera se ha hundido Grecia aún más en la dependencia de los préstamos europeos desde 2015? ¿No hay algunos elementos de crecimiento renovado, por ejemplo en la construcción o el turismo?

Yanis Varoufakis: Lo que estamos viendo es desinversión: el dinero se está gastando de formas y en sectores que disminuyen la capacidad productiva de este país.

El Gobierno y la prensa extranjera celebran el aumento de la inversión extranjera directa (IED), y efectivamente está aumentando. Pero, ¿cuál es el efecto sobre los precios? Un fondo buitre que trae 3.000 euros para comprar un préstamo de 100.000 euros cuenta como IED. Pero sólo está trayendo una pequeña cantidad de dinero para extraer una cantidad mucho mayor a través de la desposesión. No deja ni un hilo de capital productivo.

Las fuerzas fronterizas de Frontex están haciendo retroceder a la gente en la costa griega, con el resultado de muchas muertes en el mar. Sin embargo, a través del sistema Golden Visa, estamos ofreciendo visados Schengen [que permiten la libre circulación por la mayor parte de Europa] a cualquiera que traiga 250.000 euros. Una vez más, esto no es inversión productiva. En mi barrio del centro están comprando apartamentos para convertirlos en Airbnbs. Esto no construye el stock de capital, sino que toma propiedades del mercado de la vivienda, ya que ya no están disponibles para alquilar, y empuja a los locales fuera. Los ucranianos, rusos, chinos o nigerianos no utilizan sus visados Schengen para quedarse en Grecia, sino para trasladarse a Francia o Alemania. El dinero de los turistas estadounidenses pasa de una cuenta bancaria estadounidense a otra alemana, con lo que el dinero se desvía totalmente de Grecia al tiempo que aumenta los alquileres para los locales. Así pues, la inversión tiene por objeto beneficiarse del sector inmobiliario, de los préstamos morosos y de las privatizaciones perjudiciales para la economía productiva.

 Por mucho que se hable de los fondos de la UE para la próxima generación, la distribución del dinero es total y absolutamente corrupta. O va a los oligarcas, que no añaden inversión, o al sistema bancario. Lo que hemos visto, desde que Tsipras se rindió en 2015, es un saqueo continuo, un experimento a gran escala de diversas formas de extracción de rentas. Inmediatamente después de la pandemia dije que el fondo de recuperación era macroeconómicamente insignificante; si algunos hablaban de un momento hamiltoniano, en realidad era la sentencia de muerte de cualquier proyecto de unión fiscal.(...)"

 ( Yanis Varoufakis fue ministro de Finanzas griego durante los primeros meses del Gobierno liderado por Syriza en 2015. Entre sus libros destacan The Global Minotaur y Adults in the Room. David Broder es editor para Europa de Jacobin e historiador del comunismo francés e italiano. JACOBIN, 20/05/23; Traducción DEEPL)

19.8.22

¿Por qué las élites del Sur Global son favorables al endeudamiento? Cómo los acreedores consiguieron ventajas sobre los Estados deudores y cómo se está respondiendo a ese hecho... con el comienzo de un contragolpe frente a los abusos de los fondos buitre

 "(...) Pierre Pénet y Juan Flores Zendejas afirman con toda razón que: «Comprender cómo y por qué los países deudores aceptaron las políticas de ajuste estructural, los programas de austeridad y los planes de privatización, es indispensable para entender mejor cómo el régimen hegemónico actual de los conflictos ligados a la deuda soberana nació y cómo se ha reproducido.» (p. 28) **

En el libro que coordinaron, no se encuentra una explicación a ese fenómeno. Por mi parte, escribí varios textos sobre ese tema. Aquí les doy mi explicación de manera muy sintética.

 Desde el comienzo del siglo XIX, las clases dominantes del Sur Global (o sea, el conjunto de países que antes se designaban bajo el término de Tercer Mundo o Periferia, en oposición a las potencias imperialistas o Centro) son favorables a la financiación del Estado mediante la deuda, ya que eso les permite pagar lo menos posible en impuestos. Además, el hecho de que los gobiernos de esos países contraen las deudas en moneda extranjera (en libras esterlinas y francos franceses en el siglo XIX, y en dólares, particularmente después de la Segunda Guerra Mundial) les permite tener acceso a las divisas necesarias para importar productos y servicios necesarios para sus actividades y su consumo. Finalmente, las clases dominantes obtienen un ingreso, una renta del endeudamiento público ya que adquieren títulos de la deuda soberana, ya sea interna o externa.

 Ya mostré de manera detallada esas prácticas en varios estudios dedicados a América latina (mediante el caso emblemático de México o el de la Gran Colombia de Simón Bolívar), y también los de Egipto y Túnez

Todo eso es válido para el pasado pero también para el presente.

Y también explica por qué los actos de repudio de deudas por parte de los países del Sur Global son el resultado de revoluciones o de grandes movimientos populares en los que el pueblo entra en conflicto tanto con los intereses de las clases dominantes locales como con los de las grandes potencias acreedoras del Norte.

Las movilizaciones populares que llegaron hasta el repudio de deudas en los países del Sur Global son especialmente: la revolución mexicana de 1910-1920 que desembocó en una gran victoria sobre las acreedores en 1942, después de unos treinta años de suspensión del pago de la deuda; la revolución rusa triunfante en 1917 que desembocó en el repudio de las deudas por los sóviets en 1918; el levantamiento popular de 1919 en Costa Rica que desembocó también en un repudio de deudas; la revolución china de 1949; la revolución cubana de 1959; la revolución argelina de 1962; el levantamiento popular contra el Shah en Irán en 1979…

 De hecho, el jurista conservador ruso Alexander Sack elaboró la doctrina de la deuda odiosa [2], en 1927, para advertir a los acreedores privados contra las prácticas que podrían generarles pérdidas financieras. Efectivamente, desde el final del siglo XVIII hasta los años 1920, hubo una serie de repudios de deudas que afectaron el capital de los prestamistas privados. Los Estados se beneficiaban de una situación particular al ser un poder soberano frente a los acreedores privados y eran pocos los organismos de justicia dispuestos a condenar a un país y hacerle pagar una indemnización a un acreedor privado.

En el siglo XIX y comienzos del siglo XX una mayoría de juristas afirmaban claramente la imposibilidad para las personas privadas de enjuiciar a un Estado por una cuestión de deudas. Aquí muestro una serie de opiniones de juristas:

Podemos citar a Louis Berr, consejero honorario en el Tribunal de París, quien declaraba: «el Francés que firma un contrato con un gobierno extranjero se somete por anticipado a las leyes de ese gobierno en lo que concierne a la jurisdicción y el derecho de sus tribunales; la persona renuncia voluntariamente a la protección de sus propias leyes nacionales. En consecuencia, las cuestiones que conciernen al pago y liquidación de obligaciones dirigidas contra un Estado extranjero solamente pueden ser presentadas, ante sus propios tribunales, en acuerdo con las reglas del derecho público vigentes en el Estado deudor.» [3]

 Sir Robert Phillimore escribió: «Los tribunales ingleses decidieron que las obligaciones pagables al portador por el gobierno de un Estado crean una deuda que es solo una deuda de honor, cuyo reembolso no puede ser impuesto por ningún tribunal extranjero ni por un tribunal del Estado deudor, salvo consentimiento de su gobierno. Citando Crouch vs. Crédit Foncier of England L.R. 8Q.B. 374 (1873); Twycross vs. Dreyfus 5 Ch.D. 605 (1877).» [4]

Carl Ludwig von Bar [5] escribió: «Si todos los acreedores lograran obtener lo que se les debe embargando los bienes de un Estado, podrían paralizar la maquinaria estatal. Por consiguiente, las deudas públicas, emitidas en función de un derecho especial, contraídas ante un cierto número de acreedores, respaldándose en la condición de que el Estado está en posición —ya que el propio Estado es juez por legislación— de hacer frente a sus obligaciones. El estado tiene, de algún modo una beneficium competentia en su significado más amplio; debe, en primer lugar, autopreservarse, y el pago de sus deudas es una consideración secundaria.» [6]

A.Wuarin: «La demanda de un préstamo está autorizada por una ley (o un decreto); será a posteriori, por la promulgación de otra ley (o de otro decreto) que el Estado, sin explicación, se declarará liberado de cualquier compromiso o decretará la suspensión de la amortización del pago de intereses, suprimirá las garantías…» (citado por Sack, p.37)

N. Politis y A. de La Pradelle [7]: «La deuda resultante de un empréstito es también obligatoria en derecho, tanto como cualquier otra deuda, pero es cierto también que, contraída por interés público, está sometida para su ejecución a las condiciones impuestas por las necesidades financieras y administrativas del estado deudor: creada en virtud de medidas legislativas, la deuda puede ser modificada por otras medidas legislativas». [8]

N. Politis y A. de La Pradelle: «Los suscriptores, como los compradores ulteriores de los títulos del empréstito, no ignoran ni la naturaleza de la operación ni el riesgo que ella conlleva, ellos lo aceptan por adelantado; saben que, si bien el gobierno deudor tiene la obligación de pagarles, tendrá también la libertad, si las circunstancias le obligan, de retrasar los vencimientos de su deuda, de modificar las disposiciones, o incluso de reducir su monto. A falta de una reglamentación internacional de quiebras de los Estados, la liquidación se hace a cargo del deudor, quien, de todas maneras, si le preocupa su reputación y el interés de su crédito, deberá proceder, prioritariamente, de acuerdo a sus acreedores antes que por la vía de la autoridad. » [9]

Grigori Dimitrescu: « El Estado tiene el derecho de sustraerse a la ejecución total o parcial del contrato que concluyó con sus acreedores, o de modificar las cláusulas del propio contrato, si juzga conveniente y si las circunstancias lo exigen; ese derecho se deriva, para el Estado, de la naturaleza del contrato. Comprometerse en otras condiciones es, en efecto, incompatible con el papel y la función del Estado.» [10]

Luis María Drago: Jurista y ministro argentino [11], declaró durante la Convención de La Haya de 1907: «No puede caber la menor duda de que los empréstitos de Estado son actos jurídicos, pero de una naturaleza particular que no puede confundirse con ninguna otra. La ley civil común no les es aplicable. Emitidos por un acto de soberanía que ningún particular no podría ejercer, los empréstitos, en ningún caso, son un compromiso con respecto a personas determinadas. En efecto, se estipula, en términos generales, que se efectuarán pagos, en una fecha determinada, al portador que es siempre una persona indeterminada. El prestador, por su parte, no adelanta el dinero como se hace en un contrato de préstamos, solamente compra una obligación en el mercado; no hay ningún acto individual certificado, ni relación directa con el gobierno deudor.

»En los contratos ordinarios, el gobierno actúa en virtud de los derechos que son inherentes a la persona jurídica o a la entidad administrativa, ejerciendo lo que llamamos el jus gestionis o el derecho del que es investido el representante o administrador de cualquier sociedad por acciones.

»En el segundo caso, el gobierno actúa en función del jure imperii, en su calidad de soberano, planteando actos que solamente la persona pública del Estado tiene esa capacidad. En el primer caso, entendemos que el gobierno puede ser convocado ante los tribunales, como pasa todos los días, con el fin de responder a sus compromisos regidos por el derecho privado; no podemos concebir en el segundo caso que el ejercicio de la soberanía pueda cuestionarse ante un tribunal ordinario. Debería ser necesario establecer esta distinción práctica que me permití enviar a la Comisión plenaria: para contratos ordinarios, los tribunales son competentes; ningún tribunal es competente para los empréstitos públicos.» [12]

Estas diferentes opiniones de juristas reflejan la práctica de un período completo que va desde fines del siglo XVIII hasta los años 1970. Alexander Sack se dedicó a una obra que consistía en convencer a la comunidad internacional que era necesario dotarse de un código y de estructuras jurídicas internacionales que permitieran garantizar mejor los derechos de los acreedores privados frente al Estado (p. XIV). Desde ese punto de vista, esta propuesta de Sack consiguió un éxito real. En el siglo XXI, los acreedores privados obtienen, de forma regular, que los tribunales condenen a los Estados en materia de deudas, mientras que en el siglo XIX y a comienzos del siglo XX, a menudo los acreedores fueron los que salieron perdiendo

 Como indican Pierre Pénet y Juan Flores Zendejas, a partir de los años 1970-1980, con la ola neoliberal, los acreedores finalmente lograron una erosión de la inmunidad de los Estados. Y eso lo consiguieron gracias a la acción de diferentes actores: los gobiernos de las grandes potencias, en particular el gobierno de Estados Unidos y el del Reino Unido; los órganos de justicia de los diferentes países; el Banco Mundial y el FMI; además de los gobiernos de los países del Sur que renunciaron al ejercicio pleno y completo de sus soberanías respectivas, al delegar a jurisdicciones extranjeras, en particular la del estado de Nueva York o a la del Reino Unido el poder de intervenir en caso de litigio en materia de deuda soberana.

Desde antes de los años 1970, la acción conjunta del Banco Mundial y del FMI, orquestada por las grandes potencias occidentales, tuvo un papel nada despreciable con el fin de defender los intereses de los acreedores privados, como lo indiqué en la segunda parte de esta serie dedicada al libro de Pénet y Zendejas, quienes, por otra parte, son muy claros sobre este tema.

Desde los años 1950, cuando un país miembro del FMI y del Banco Mundial les demandaba un crédito, esas dos instituciones fijaban dos condiciones previas: el pago de las deudas internacionales anteriormente contraídas y una indemnización «adecuada» por los bienes extranjeros nacionalizados. Como lo indicaba Julia Juruna en un artículo publicado en Le Monde Diplomatique, en octubre de 1977: «El caso más sorprendente fue el de Guatemala, en el que el Banco Mundial resucitó la cuestión del pago de los títulos emitidos en 1829: ese país obtuvo créditos del Banco Mundial solamente después que los tribunales guatemaltecos dieron la razón a los poseedores de esas obligaciones más que centenarias.» [13]

Un salto cualitativo en la erosión de la inmunidad de los Estados soberanos frente a los acreedores privados se produjo en 1976. Como indican Pénet y Zendejas con respecto a Estados Unidos: « La Foreign Sovereign Immunities Act de 1976 dio una interpretación más restrictiva de los principios que protegen a los deudores soberanos y permitió a los acreedores denunciar a un gobierno extranjero ante los tribunales estadounidenses» (p. 25).

 Con la crisis de la deuda del Tercer Mundo que comenzó en 1982 y la titulización de las deudas soberanas, los acreedores ayudados por el Banco Mundial, el FMI y los gobiernos del Norte pudieron estar en una posición ventajosa en su afirmación de sus derechos frente a los Estados deudores.

Con ese propósito, como lo indican Pénet y Zendejas (p. 26), afirmo en mi libro La Bolsa o la Vida. Las finanzas contra los pueblos (1998) que hay una continuidad entre las prácticas imperialistas del siglo XIX y las del siglo XX, pero está claro que en mis diferentes trabajos, analicé la profunda evolución de los métodos utilizados por las potencias imperialistas y las instituciones como el Banco Mundial y el FMI. Las formas de dominación imperial cambiaron mucho.

Prosigamos nuestras reflexiones con dos ejemplos bastantes recientes: el de Argentina y el de Grecia, dos casos emblemáticos de una evolución durante la cual los acreedores lograron más medios de coerción para que primen sus intereses particulares a expensas del interés de los Estados y de sus poblaciones. Pénet y Zendejas hacen alusión a ello. En los dos párrafos que siguen resumo, a mi modo, esos dos ejemplos.

 A partir de los años 1970, los sucesivos gobiernos argentinos delegaron en la justicia del estado de Nueva York el poder de juzgar a Argentina en caso de litigio con sus acreedores. Esa política de las autoridades argentinas está en contradicción con la Constitución argentina que prevé que el país no puede abandonar su soberanía cuando contrae obligaciones internacionales.

 Eso permitió a los fondos buitre conseguir que se condenara a Argentina a pagarles unas sumas colosales, totalmente desproporcionadas con respecto al dinero que habían pagado por la adquisición de títulos de la deuda argentina en el mercado secundario de deuda, sometidos a fuertes descuentos (véase Giselle Datz en Pénet y Zendejas, p. 267-268). Pero Argentina no es para nada un caso aislado y por eso es emblemático. Casi todos los gobiernos del Sur Global aceptaron la adopción de ese sistema y confían a la justicia del estado de Nueva York o de Londres ese poder extraordinario de juzgar cualquier litigio en materia de deuda soberana.

El caso de Grecia es también completamente emblemático. Hasta 2012, los títulos que Grecia emitía y vendía en los mercados financieros precisaban que, en caso de litigio, la justicia griega juzgaría. Bajo la presión de la Troica (Comisión europea, BCE y FMI), el gobierno del socialista Papandreu aceptó que los antiguos títulos de la deuda soberana griega fueran reemplazados por nuevos, que adoptaban la ley inglesa y la justicia británica para resolver en caso de litigio. Véase el informe de la auditoría de la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, instituida por la presidenta del parlamento griego, en 2015, quien me confió la coordinación científica en Informe preliminar del Comité de la Verdad de la deuda pública griega (cadtm.org)

 Un capítulo muy interesante del libro de Pénet y Zendejas está dedicado parcialmente al comienzo de una réplica de algunos Estados con respecto a los derechos exorbitantes de los acreedores privados. Se trata del capítulo 11 titulado: “Placing contemporary Sovereign Debt: The fragmented landscape of legal precedent and legislative pre-emption” [Poner la deuda soberana en su contexto actual: el paisaje legal fragmentado precedente y la prioridad legislativa]. Giselle Datz, su autora, muestra muy bien cómo los acreedores privados y, en particular, los fondos buitre pudieron utilizar la justicia del estado de Nueva York para que se condenara a Argentina durante 2008 y a comienzos de la década siguiente. Giselle Datz remarca de forma pertinente que los Estados progresivamente aceptaron introducir, a partir de los años 1970-1980, cláusulas de renuncia de su inmunidad en los contratos que rigen la emisión de títulos soberanos vendidos en los mercados financieros (p. 264). Y eso tuvo consecuencias fatales. 

 La autora muestra seguidamente que algunos Estados del Norte, bajo la presión de los movimientos sociales que toman la defensa de los pueblos del Sur Global, adoptaron leyes en contra de los fondos buitre. Tres páginas (p. 271-273) están dedicadas a la acción llevada a cabo por el CADTM y otras organizaciones como el Centro Nacional de Cooperación al Desarrollo y su homólogo flamenco (Bélgica) que consiguió que el parlamento belga adoptase , en 2015, una ley anti fondos buitre.

Aquí presento un extracto de lo que dice Datz: « (…) en julio de 2015, la Cámara de representantes belga adoptó por unanimidad su ley “anti fondos buitres” (…). El proyecto de ley de abril de 2015 cita, como motivación, varios casos de litigios ligados a los fondos buitre en tribunales extranjeros: Elliott Associates vs. Perú en Bélgica (1996-99); Kensington International vs. la República Democrática del Congo (RDC) en Bélgica (citado anteriormente), FG Hemisphere vs .la RDC en un tribunal de Jersey en 2004; Donegal International vs. Zambia ante tribunales británicos (2007), y, por supuesto, NML vs. Argentina ante los tribunales de Nueva York (con decisiones judiciales críticas, enunciadas en 2008 y 2012). La ley estableció que «si un tribunal belga identifica a un fondo actuando como “buitre”, este último solamente puede reclamar el precio reducido que pagó [por esa deuda].» (Datz en Pénet y Zendejas, p.272) [14]

Esa ley fue cuestionada ante el Tribunal Constitucional de Bélgica por uno de los principales fondos buitre del planeta: NML Capital LTD de Paul Singer, un magnate estadounidense. El CADTM asociado al CNCD intervino ante el Tribunal Constitucional y obtuvo que éste desestimara el recurso de NML Capital LTD y confirmara la validez de la ley de 2015. https://www.cadtm.org/La-ley-belga-contra-los-fondos-buitre y (entre otras webs, https://www.agorarsc.org/mas-avances-frente-a-los-fondos-buitre/. [15]

He aquí lo que dice Datz:

«Finalmente, el 31 de mayo de 2018, el Tribunal Constitucional belga puso término a las reivindicaciones de NML Capital según las cuales la ley belga de 2015 era inconstitucional. Por el contrario, el Tribunal consideró que la ley era “no discriminatoria, respetuosa de los compromisos europeos e internacionales de Bélgica y no violaba ningún derecho constitucional”.»

 Giselle Datz agrega: «Se trata de una victoria para la gente que apoya a la ley, y en particular, para las ONG que se unieron al Estado para respaldar la ley: la coalición belga de ONG de desarrollo francófonas, CNCD-11.11.11, su organización hermana flamenca 11.11.11 y el Comité para la abolición de las deudas ilegítimas (CADTM).» (p. 273) [16]

Es importante señalar que otros países como Francia y Gran Bretaña adoptaron leyes similares para limitar los derechos de ciertos acreedores privados, como los fondos buitre. (véase G.Datz, p. 270 y pp. 273-274)

Realmente, es el comienzo de un contragolpe frente a los abusos de los acreedores privados.

Es cierto que la respuesta que se dará a las pretensiones abusivas de los acreedores dependerá fundamentalmente de la acción de los pueblos. No obstante, las disposiciones legislativas mencionadas pueden constituir un pequeño adelanto.

  ** (El libro Diplomacias de la deuda soberana: Reconsiderar la deuda soberana, desde los imperios coloniales hasta la hegemonía (título original en inglés Sovereign Debt Diplomacies: Rethinking sovereign debt from colonial empires to hegemony merece leerse. La obra fue publicada en inglés en Oxford Univerty Press en 2021 [1]. Pierre Pénet y Juan Flores Zendejas, quienes dirigieron la publicación cumplieron con un trabajo extraordinario: veinte autores y autoras aportaron su contribución a la obra. Aunque esté en desacuerdo con la orientación de algunas contribuciones, recomiendo la lectura de este libro.

 Hasta ahora, he publicado dos largos comentarios sobre este libro

Dos siglos de conflictos sobre las deudas soberanas (cadtm.org). Crítica del libro «Sovereign Debt Diplomacies. Rethinking Sovereign Debt from Colonial Empires to Hegemony» » (1ª parte)

Un libro que pone nuevamente de actualidad la «deuda odiosa» (cadtm.org).
Crítica del libro: «Sovereign Debt Diplomacies: Rethinking Sovereign Debt from Colonial Empires to Hegemony» (2ª parte)

Además, dos autores del CADTM también hicieron comentarios sobre capítulos del libro:

Anaïs Carton comentó el capítulo 9 en el artículo: Un Estado tiene derecho a rechazar el pago de deudas contraídas durante un período de sometimiento (cadtm.org)

Maxime Perriot comentó el capítulo 10 en el artículo: « La CNUCED, de l’activisme technocratique à l’assistance technique » [La UNCTAD (o CNUCYD), del activismo tecnocrático a la asistencia técnica]"                    (Eric Toussaint  , CADTM, 09/08/22)

14.1.21

Una sentencia del TJUE afirma que un Estado tiene el derecho de imponer pérdidas a sus acreedores. Eso significa que puede anular por completo una deuda o reducirla radicalmente si las circunstancias lo justifican. Muchos Estados deberían apoyarse sobre el derecho internacional con el fin de reducir radicalmente los recursos presupuestarios destinados a los acreedores de la deuda, y dirigirlos hacia los gastos destinados a ayudar a su población

 "Muchos Estados, que tuvieron que enfrentar un cambio fundamental de circunstancias debido a los efectos de la pandemia y a la crisis económica internacional, deberían apoyarse sobre el derecho internacional con el fin de reducir radicalmente los recursos presupuestarios destinados a los acreedores de la deuda, y dirigirlos hacia los gastos destinados a ayudar a su población. 

Desde hace años, el Comité para la Abolición de las Deudas ilegítimas (CADTM) afirma que en virtud del derecho internacional, un gobierno puede imponer pérdidas a sus acreedores efectuando un acto unilateral con el fin de ayudar a su población.

Una sentencia reciente de una sala del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) confirma que un Estado puede modificar unilateralmente sus obligaciones en materia de deuda. En una sentencia del 23 de mayo de 2019, los jueces europeos no aceptaron los argumentos de los demandantes, acreedores alemanes (tres individuos y dos sociedades) de la deuda griega, que exigían compensaciones financieras por un monto total de cerca de 4 millones de euros. 

Esos acreedores alemanes consideraban que la ley aprobada por Grecia en 2012, que imponía un intercambio obligatorio de títulos de su deuda contra nuevos títulos con una reducción de valor de más del 50 %, constituía una violación de obligaciones de Grecia. Los demandantes invocaron la violación del principio pacta sunt servanda  que implica que un contrato debe ser respetado.

El Tribunal les respondió que ese principio general no era aplicable a ellos y que, de todas maneras, un Estado podía no respetar el principio de pacta sunt servanda, si alegaba con razón el principio rebus sinc stantibus cuando hay un cambio fundamental de circunstancias. El Tribunal desestimó la demanda de esos acreedores y los condenó a pagar las costas del juicio.

El principio de derecho conocido como pacta sunt servanda por el que un Estado debe respetar las obligaciones que contrajo no es absoluto. En ciertas circunstancias, un Estado puede no ejecutar los términos de un contrato. Además, puede modificar los términos de ese contrato.

Efectivamente, el principio Pacta sunt servanda, que implica que las partes están ligadas al contrato que acaba de firmarse, y por lo tanto no podrán quebrantar las obligaciones surgidas de ese acuerdo, está moderado por otro principio llamado clausula rebus sic stantibus («las cosas permanecen sin modificación») en la que se sobreentiende que las disposiciones del tratado o del contrato continúan aplicables siempre y cuando las circunstancias esenciales que justificaron la conclusión de esos actos permanecen sin modificación, y que su cambio no altera radicalmente las obligaciones inicialmente aceptadas. 

En forma más simple, si las circunstancias en las que el contrato fue firmado cambian de manera importante, una de las partes puede no ejecutar los términos del contrato.

El Tribunal respondió a los acreedores que no podían invocar el principio de continuidad de las obligaciones del Estado griego con respecto a ellos. En primer lugar, el Tribunal afirmó que la Convención de Viena sobre la que se apoyaban los demandantes solo se aplica a las relaciones entre Estados. He aquí lo que dice la sentencia en el punto 78: "la suscripción por los demandantes de los títulos de deuda controvertidos emitidos y garantizados por la República Helénica creó una relación contractual entre ellos y la República Helénica.

 Esta relación contractual no se rige por el principio pacta sunt servanda del artículo 26 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados. En efecto, con arreglo a su artículo 1, dicha convención se aplica únicamente a los tratados entre Estados. Por consiguiente, el artículo 26 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados no constituye una norma jurídica que confiera derechos a los demandantes."

En segundo lugar, los jueces del Tribunal afirmaron que Grecia podía apoyarse en el argumento de cambio de circunstancias, es decir en el principio rebus sic stantibus para no respetar sus obligaciones ligadas a un contrato. Grecia utilizó el principio rebus sic stantibus para aprobar la ley nº 40507/2012 que imponía a los tenedores de títulos de la deuda griega una pérdida de más del 50%.

En el punto 84 de la sentencia, el Tribunal de Justicia de la Unión europea (TJUE) dice: "En cualquier caso, tampoco ha resultado acreditado que la adopción de la Ley no 4050/2012 haya conllevado una violación del principio pacta sunt servanda. En efecto, la inversión en títulos de deuda soberana no estaba exenta del riesgo de un perjuicio patrimonial, incluso aunque el Derecho que rige tales títulos no contemplara la posibilidad de renegociar, antes de su vencimiento, algunas condiciones, como las relativas al valor nominal, al cupón corrido o al vencimiento. 

Como indicó el Consejo de Estado de Grecia, dicho riesgo es debido, en particular, al extenso intervalo de tiempo que transcurre desde la emisión de los títulos de deuda, durante el cual existe el riesgo de imprevistos que limiten sustancialmente la capacidad financiera del Estado, emisor o garante de esos títulos, o que lleguen incluso a anular esa capacidad. 

Como ha declarado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (en lo sucesivo, «TEDH»), si se producen tales imprevistos, como, en el caso de autos, la crisis de la deuda pública griega, el Estado emisor tiene derecho a intentar una renegociación basándose en el principio rebus sic stantibus". [El texto completo de la sentencia, de más de 30 páginas, está disponible en varios idiomas en la web del TJUE: http://curia.europa.eu/juris/document/document.jsf?docid=214384&text=&dir=&doclang=ES&part=1&occ=first&mode=DOC&pageIndex=0&cid=23092042 ]

Ha sido una decisión muy importante por dos razones fundamentales: Primero, los acreedores privados (individuos o sociedades privadas –bancos, fondos de inversión, fondos buitre…) no pueden invocar la Convención de Viena para demandar a un Estado que le impone pérdidas. Segundo, un Estado puede no ejecutar los términos de un contrato con los acreedores y puede cambiar ese contrato imponiéndoles pérdidas. Eso significa que puede anular por completo una deuda o reducirla radicalmente si las circunstancias lo justifican."

(Éric Toussaint. Doctor por las Universidades de Lieja y de París VIII, portavoz del Comité para la Abolición de las deudas ilegítimas (CADTM), Público, 13/01/21)

24.11.20

Obama critica la responsabilidad de Francia y Alemania en la crisis griega... “Me di cuenta de que [Angela Merkel y Nicolas Sarkozy] rara vez mencionaban que los bancos alemanes o franceses eran algunos de los mayores prestamistas de Grecia, o que buena parte de la deuda acumulada por esta se había producido por la compra de exportaciones alemanas o francesas”

 "Barack Obama fue una presencia lejana pero constante durante la crisis de deuda que sacudió los cimientos de la Unión Europea entre el 2010 y el 2015. Sus efectos para la economía global le inquietaban, la lenta capacidad de reacción de los líderes europeos le exasperaba.

“No podíamos ser observadores pasivos”, escribe el expresidente estadounidense en su libro de memorias Una tierra prometida (Editorial Debate) al recordar tan tumultuoso periodo. Estabilizar Grecia “se convirtió en una de las prioridades económicas y de nuestra política exterior”. Solo llega hasta el 2011, pero Obama se expresa con contundencia al repartir responsabilidades sobre la crisis griega y no solo por la contraproducente austeridad que se exigía a Atenas.

 “Me di cuenta de que [Angela Merkel y Nicolas Sarkozy] rara vez mencionaban que los bancos alemanes o franceses eran algunos de los mayores prestamistas de Grecia, o que buena parte de la deuda acumulada por esta se había producido por la compra de exportaciones alemanas o francesas”, escribe el líder norteamericano. Tal vez lo que les asustaba era que “reconocer algo así alejara la atención de los votantes de la acumulación de los errores de los funcionarios alemanes y franceses que supervisaron esos préstamos bancarios”. O “que si sus votantes llegaban a comprender por completo las implicaciones tras la integración europea (...) probablemente no les habría entusiasmado”.

Porque no se trataba solo de dinero. Al final, escribe, “comprendí que la crisis de deuda griega era más un problema geopolítico que uno de finanzas globales, uno que además ponía de manifiesto las contradicciones no resueltas en el corazón de la marcha de Europa hacia una integración más amplia”.

En el primer tomo de sus memorias, con la nada modesta cantidad de 700 páginas, Obama traza deliciosos retratos de los dos líderes europeos más importantes de la época. “Cuando más conocía a Angela Merkel más me gustaba; la encontraba sólida, honesta, intelectualmente rigurosa y amable por instinto”, escribe, frustrado, no obstante, porque para Berlín “la rectitud fiscal fuera la respuesta a todas las afecciones económicas”.

Sarkozy, por su parte, “era puro estallido emocional y retórica florida”. De pequeña estatura pero “alzas en los zapatos para parecer más alto”, parecía “un personaje de Toulouse-Lautrec”, relata Obama. En sus conversaciones, “no paraba de mover las manos, sacaba pecho como un gallo de pelea” siempre con un mismo objetivo, “ser el centro de atención y llevarse el mérito de fuese lo que fuera que mereciera la pena llevarse el mérito”.

Pronto tuvo claro “cuál de los dos líderes iba a demostrar ser un socio más fiable”. El líder estadounidense acabó viéndolos como “dos útiles complementos el uno del otro: él respetaba la cautela innata de Merkel pero con frecuencia la presionaba para que actuara; y ella, deseosa de pasar por alto las idiosincrasias de Sarkozy pero capaz de rechazar sus propuestas más impulsivas”.

La idea de un gran estímulo fiscal, sin embargo, no entusiasmaba a ninguno de los dos. Aunque Sarkozy siempre le decía que no se preocupara, que él se estaba “trabajando a Angela”, por razones económicas internas el líder francés “no servía de contrapeso” a Merkel en la batalla de Washington por que la zona euro aprobara medidas de estímulo para sus economías.

“El vínculo entre Grecia y una tambaleante Europa hicieron que un problema de deuda se convirtiera en un cartucho de dinamita con la mecha encendida en una fábrica de municiones”, describe el presidente escritor. Los temores del mercado dispararon las primas de riesgo de Italia, España, Irlanda y Portugal. En Washington cundió el temor a que cortaran el crédito también a Wall Street. Merkel le aseguró que Europa “no haría un Lehman” con Grecia. La mención evoca la frustración europea porque Obama dejara quebrar precisamente un banco con ramificaciones en la UE.

Pero en las ofertas iniciales de Merkel y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, a Grecia había cierto deseo de “aplicar aquella justicia del Antiguo Testamento” y el gobierno griego las rechazó. La primera propuesta para crear un cortafuegos europeo (un fondo de rescate) “no fue mucho mejor”. Pero Obama se muestra comprensivo hacia Merkel y Sarkozy.

Si para él fue difícil persuadir a sus ciudadanos de que había que rescatar bancos y ayudar a los parados de su propio país, ellos tenían que convencer a sus votantes de que “tenía sentido rescatar a un puñado de extranjeros”. Las identidades nacionales “son hechos tenaces”. Con el agravamiento de la crisis griega, llegó el cruce de reproches entre europeos. “No piensan como nosotros”, dice que oyó decir a “dos altos funcionarios” de la UE mientras se lavaba las manos en el baño durante una cumbre del G-8."               (Beatriz navarro, La Vanguardia, 20/11/20)


   Para luchar contra las epidemias y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o como salida de emergencia ante la (más probable) ruptura de la UE por parte de los países del Norte... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una moneda digital paralela de circulación interna, en paridad 1:1 con el euro (¿europeseta electrónica?), en España: 

La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas: 


Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html 

El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (la sitúa en el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

-Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html