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11.2.20

La tecno-utopía y el fin de la política, el sueño roto del M5Stelle

"El ‘partido digital’. A esta formación, nacida de la anti-ideología y el anti-partidismo, le ocurre a gran escala lo que le sucedió a la izquierda radical con el segundo gobierno de Prodi: decepciona y desencanta.

El Movimiento 5 Estrellas siempre ha sido un experimento, una invención política: el primer «partido digital». La renuncia de Di Maio marca un antes y un después irreversible en su historia. Lo irreversible no es tanto su crisis (en la política contemporánea, de irreversible hay poco), sino la distancia de sus mismos orígenes.

Por lo tanto, la crisis tiene un carácter revelador, tanto sobre la naturaleza de este partido, como más en general sobre la idea que ha representado y promocionado.

En primer lugar, se ha revelado la naturaleza de la dirección del Movimiento, que siempre ha sido una sola: la de Gianroberto Casaleggio. Fue el inventor del experimento, el que le dio una caracterización ideológica y organizativa. Sin esta guía, al M5S le cuesta encontrar y mantener una idea coherente de su papel y de su misma naturaleza. Su sucesor, su hijo, no consigue que ni siquiera su criatura (la plataforma digital) funcione bien.

 En segundo lugar, el gobierno demuestra ser un lugar de máximo riesgo para cualquier fuerza que se presente como transformadora (lo sea o no). Las promesas de un cambio repentino y total chocan contra los límites, las inconsistencias y la lentitud de la acción gubernamental contemporánea, sujeta a enormes condicionantes económicos e internacionales, (...)

En términos más generales, la crisis del Movimiento revela que en política los elementos originales siguen siendo fundamentales: la ideología y la organización.

De modo paradójico, el Movimiento 5 Estrellas ha sido quizás el más ideológico de los partidos italianos actuales. Su ideología giraba en torno a cuatro ejes, dos propositivos y dos antagonistas. Los dos primeros eran el ambientalismo y la utopía tecnocrática de una sociedad totalmente digitalizada. La tecno-utopía definida por Casaleggio, adoptada casi en su totalidad por el discurso de las grandes empresas de comunicación, presagiaba una sociedad en la que la digitalización resolvería casi todos los problemas y conflictos sociales. (...)

Estos dos elementos de la ideología de 5 Estrellas están ahora ausentes tanto de su discurso político como de su acción gubernamental, donde las grandes batallas ambientales incluso han sido traicionadas. 

Los dos elementos ideológicos antagonistas eran el anti-partidismo y la anti-ideología. El primero está completamente fuera de juego, cuando el M5S se alía con cualquier partido para estar en el gobierno. Al M5S le falta actualmente el «Ellos», el adversario, y por lo tanto carece de una identidad propia.

¿Contra quién lucha hoy este partido? Y por lo tanto, ¿por quién está luchando? Y en consecuencia, ¿qué es? El anti-ideologismo, es decir, el discurso de que izquierda y derecha no existen, no hay ideas partidistas sino solo buenas o malas ideas, no hay intereses sociales sino solo los intereses de los ciudadanos, no hay valores abstractos y generales, sino solo soluciones efectivas, es igualmente inadecuado para la fase de gobierno, cuando es necesario aclarar «para quién» se está gobernando. 

Y paradójicamente, mientras continúa definiéndose como ni de derecha ni de izquierda, el Movimiento ha ocupado involuntariamente el espacio simbólico de la izquierda: reivindica sus medidas como de «izquierda», es abandonado por sus votantes de derecha, es tentado por una alianza orgánica con el centro-izquierda. Es impulsado por los hechos hacia una posición simbólica partidista, sin admitirla y sin poder asumirla: un estado, en el plano de la identidad, insostenible. 

El mismo discurso es aplicable a la organización. La tecnocracia  Casaleggiana preveía el nacimiento de una forma-partido sin organización, sin sedes ni estructuras ni responsabilidades. Todas ellas cosas esenciales para la acción política. Las cuales, entonces, eran sustituidas, hechas en secreto o justificadas con juegos de palabras que parecían tomaduras de pelo. Con el resultado, también en este nivel, de que el Movimiento se ha convertido en algo que no quería ser, irreconocible para votantes y activistas.

La ideología y las formas organizativas pueden y deben ser innovadas, pero sólo pueden eliminarse si se elimina también la política. Y este era el sueño de Casaleggio."                 

( Loris Caruso , El Viejo Topo,31/01/20.  Texto publicado originalmente en Il Manifesto  )

12.3.19

En italia existe una base social, un pueblo de izquierdas, pero no hay izquierda política, no hay partido, no hay punto de referencia... la izquierda intelectual nos regalará el fascismo echando a perder su voto... el 5 Estrellas ha sido un bastión... Son los únicos con los que Salvini tiene todavía que negociar. Hoy en día todos los que están a la derecha se van a pasar a Salvini...

"El sociólogo Domenico De Masi ha analizado el Movimiento 5 Estrellas, ha llevado a cabo estudios para el mismo, y ha elogiado su potencial. Posteriormente, fue el primero en avisarles de que, si entraban en el gobierno, se los comerían vivos.(...)

Profesor, ¿se ha comido viva la Lega al 5 Estrellas, se han rendido a Salvini también en el asunto Diciotti?

Hay choques todos los días, pero por ahora no puede cuantificarse su resultado. En un principio, Salvini tenía un 17 % y Di Maio, un 33 %. Hoy las cifras se han invertido. Nunca en Italia —acaso nunca en todo el mundo — ha doblado un partido sus apoyos estando en el gobierno, y en sólo ocho meses. La tendencia continuará. Salvini es el león que ha atrapado a la gacela, la tiene presa y se la va comiendo a trocitos.  

¿Y qué hará después de su “banquete”?

Salvini hace exhibición de sus planes. Anda por ahí con uniforme militar. Cita abiertamente el lenguaje fascista: “Muchos enemigos, mucho honor”. Umberto Eco elaboró una lista de 14 elementos gracias a los cuales podemos reconocer la propensión propia al autoritarismo, a lo que es el  “Ur-Fascismo”, el eterno fascismo. Salvini los tiene todos. 

Los elementos que Adorno identifica como parte de la personalidad autoritaria. Y los que Talcott Parsons delineó también. Por ahora, en dosis pediátricas. Pero el decreto de seguridad que prohíbe las reuniones  públicas y castiga a los mendigos…otros regímenes fascistas hicieron exactamente esto  después de tomar el poder. Aquí, antes.

¿Estás más cerca Salvini de la toma del poder?

Si consigue un estupendo resultado en las elecciones europeas —como la victoria que se le subió a la cabeza a Renzi hace unos años — obligará al presidente a que escoja: o le nombra primer ministro o habrá elecciones anticipadas. No continuaría “simplemente” de viceprimer ministro. En ese punto, ya no haría el trabajo sucio él mismo. No es casualidad que corteje a grupos como CasaPound [centro social y cultural del neofascismo en Roma bautizado con el nombre del poeta norteamericano admirador de Mussolini].

 Este “trabajo sucio” ¿significa construir el consenso sobre la piel de los migrantes, como está haciendo ahora?

Estos episodios son efecto de algo distinto. La causa está en el fenómeno de que, en Italia, el 35% de los votantes está de acuerdo con él. Salvini está recurriendo a métodos toscos para lograr este apoyo: mantiene a inmigrantes en un barco helado, se lleva a los niños de los colegios. Estas son cosas que no pueden dejar de recordarnos lo que los fascistas les hacían a los judíos. 

Lo que hace Salvini es hablar un lenguaje concreto. Lo mismo pasa con el lenguaje “vestimentario”, el uso de uniformes militares. Significa: si tuviera poder, lo utilizaría de forma militar. Pero esa “forma militar” es la “democracia” de los cuarteles: en la sociedad civil, eso quiere decir fascismo. También se propone comunicar a los que están en las fuerzas armadas: preparaos para apoyarme, soy la persona indicada.

Y el 65 % restante, ¿qué está haciendo?

Ese es el punto crucial. El fascismo es la mezcla que nos hace cómplices de aquellos que permiten la toma del poder. Lo he visto en Brasil, que frecuenta desde hace treinta años. Bolsonaro no lo escondió en absoluto: dijo en televisión que estaba en contra de la igualdad y a favor de la tortura, pidió a los estudiantes que grabaran a los profesores que hablaban de política e informaran de ello. La izquierda razonable y culta, por no votar al  PT, votó en blanco. Millones de votos perdidos. Hoy Brasil tiene siete ministros militares.

¿Existe riesgo de un escenario así en Italia?

¿De dónde sacamos la idea de que tenemos anticuerpos? Nos han acunado con la noción de que hay dos cosas que no podrían pasar nunca: el retorno del fascismo y el retorno de la guerra. Pero la historia muestra que se trata en ambos casos de fenómenos recurrentes. Camus escribió que los gérmenes de la peste no perecen...siguen escondidos en los ataúdes.

Muchos cuestionan, aquí y ahora, el uso de la palabra “fascismo”.

A diferencia de otros autoritarismos, el fascismo se ha convertido también en un adjetivo, y se ha utilizado para la España de Franco, para la dictadura de Argentina, o para la Grecia de los coroneles. Uso este término para dar nombre a un régimen en el que no se respeta la Constitución, en el que la voluntad del líder prevalece por encima de todo lo demás, en el que se castiga a los que disienten, donde hay un culto de la tradición y de la patria, hay un rechazo de la crítica, miedo a la diversidad, desprecio a las minorías y machismo. Cada día estamos más acostumbrados.

¿Y qué hay del 5 Estrellas?

Han sido un bastión.

El M5E…¿un bastión?

Tenue, pero, con todo, un bastión. Son los únicos  con los que Salvini tiene todavía que negociar. Hoy en día todos los que están a la derecha se van a pasar a Salvini, y los de la izquierda seguirán dispersos alejados de las urnas. El Partido Democrático es demasiado lento a la hora de cambiar, y quizás carezca de la substancia cultural para ser capaz de hacerlo. Es un partido que parece de izquierdas, pero que a todos los efectos prácticos es neoliberal, y no atrae a quienes están abandonando el 5 Estrellas.

¿Está diciendo que el Partido Demócrata no es en absoluto socialista, sino neoliberal?

Renzi marginó a los sindicatos, recortó los impuestos, mimó al capital extranjero, abolió el Artículo 18 [del Estatuto de los Trabajadores, facilitando el despido]. Un orden del día neoliberal.

¿De modo que existe una base social, un pueblo de izquierdas, pero no hay izquierda política, no hay partido, no hay punto de referencia?

En la calle, contra la alcaldesa Raggi en Roma, había gente para la que una manifestación política no es más que una agitación superficial, sin consciencia alguna del contexto. ¿No se da cuenta la gente de que, si cae Raggi, [Georgia] Meloni será su sucesora? ¿O la Lega? No hay alternativa en Italia. 

Renzi ha intentado un plan mortífero  para el Partido Democrático: alejar a la izquierda y atraerse a los berlusconianos. Ha tenido éxito sólo en lo primero. Hoy resulta difícil reunir a los progresistas de clase alta y de clase baja. Y decir que existe un enemigo común. Algo se mueve, pero demasiado lento comparado con la velocidad con la que va Salvini hacia el poder.

¿Prevé usted una derecha en el poder durante largo tiempo? 

A la izquierda le hará falta mucho tiempo. Las esquirlas de la izquierda andan esparcidas por doquier, gente explotada con las que la izquierda no ha hecho pedagogía.

 Y así los explotados se alinean con los explotadores. Marx lo llama “alienación”. Hay una parte de la izquierda que es lo bastante intelectual como para ser escéptica, pero no lo bastante como para ser culta. Y será ella la que nos regalará el fascismo echando a perder su voto. "              

(Entrevista a Domenico De Masi , Sin Permiso, 24/02/2019. Fuente: il manifesto, 30 de enero de 2019)

15.1.19

El Movimiento 5 Estrellas ofrece apoyo a los 'chalecos amarillos'

"La transversalidad social y la capacidad de movilización de los chalecos amarillos en Francia era demasiado apetecible electoralmente para no intentarlo. El Movimiento 5 Estrellas (M5S), una de las dos formaciones que gobierna Italia, ha sido el último partido que ha buscado canalizar ese agua de indignación hacia su molino político. 

Luigi Di Maio, líder de la formación grillina y vicepresidente italiano, ha desplegado todos sus encantos políticos en su blog para seducir al movimiento francés, desvinculado hasta la fecha de ninguna sigla política. “Es el mismo espíritu que animó a miles de italianos en 2009. Nos os rindáis, el M5S os apoya”, ha señalado sin escatimar en elogios.

El cortejo, que ya empezó hace algunas semanas de la mano del fundador del M5S, Beppe Grillo, va más allá de las palabras y Di Maio ofrece también a los chalecos amarillos la infraestructura necesaria para organizarse.

 “Podemos poner a vuestra disposición algunas funciones de nuestro sistema operativo para la democracia directa como Rousseau [el opaco sistema informático que rige los supuestos designios ciudadanos] y la capacidad de organizar eventos sobre el territorio, también el sistema de voto para definir el programa electoral o elegir a los candidatos a presentar a cada elección. Es un sistema pensado para un movimiento horizontal y espontáneo, como el vuestro. Estaremos felices si lo queréis utilizar”.  (...)

La unicidad que marcó el nacimiento del M5S, su especial idiosincrasia surgida de la protesta ciudadana y posteriormente canalizada por una empresa de marketing digital (Casaleggio Associati), ha sido un arma de doble filo en los últimos tiempos. De un lado ha permitido a los grillinos desmarcarse de todos sus rivales y aspirar a un espacio electoral transversal fuera del eje ideológico tradicional.  (...)

Marine Le Pen, ya intentó anteriormente acercarse al Movimiento de los chalecos amarillos sin ningún éxito."               (Daniel Verdú, El País, 07/01/19)

28.11.18

Di Maio: tiene que quedar claro que en Italia no habrá otra carnicería social... no prescindiremos de los puntos cardinales del presupuesto... renta ciudadana, 9.000 millones; ley de pensiones, 6.500 millones; estafados por los bancos, 1.500 millones; 1.200 millones para bajada de impuestos. Los derechos no se tocan...

"Luigi Di Maio (Avellino, 1986) es ministro de Trabajo y Desarrollo Económico de Italia, también uno de sus dos vicepresidentes y el líder del partido más votado en las últimas elecciones, el Movimiento 5 Estrellas (M5S). Tiene 32 años y es su primera experiencia en la gestión política.  (...) 

Pregunta. La Comisión Europea ha iniciado un proceso de infracción sobre Italia en una decisión histórica. ¿Hasta dónde llegarán en este choque?

Respuesta. Nunca lo hemos vivido como un choque. Pero la opinión pública italiana no entenderá cómo se activa un proceso así contra unos presupuestos que, entre otras cosas, ponen a salvo a cinco millones de personas sin trabajo e indemnizarán a todos los estafados por los bancos; una ley que ayudará a las empresas con la Flat Tax. 

España, por ejemplo, alcanzó un año el 11% de déficit; hubo tiempos en los que se hicieron presupuestos expansivos y Francia también superó los límites. Alemania va más allá del superávit comercial y, en cambio, el proceso de infracción se hace contra el Gobierno italiano.

P. ¿Por qué cree que van contra Italia?

R. Es algo ligado a la naturaleza política de este Gobierno. Al hecho de estar en un momento histórico en el que algunas fuerzas políticas no sobrevivirán a las elecciones europeas: los ciudadanos darán una señal de cambio a todo el establishment europeo en mayo. Si quieren activar ese procedimiento, están en su derecho. Pero nosotros no podemos renunciar a las medidas propuestas.

P. ¿Y cómo piensa hacerlo?

R. Quiero dialogar con la UE en términos de recortar el despilfarro, aumentar la venta de inmuebles y activos de la administración pública, incorporar cláusulas para garantizar que no superamos el 2,4% de déficit. Pero tiene que quedar claro que en Italia no habrá otra carnicería social. Los italianos hemos pasado en 10 años por reformas laborales, aumento del IVA, reforma de las pensiones, subida de impuestos a las empresas... 

Y todos los políticos decían que lo había pedido Europa. Yo creo en una UE solidaria que lleve adelante sus principios, pero la carnicería que nos piden no es posible. Dialogaremos sin renunciar a más derechos para los italianos.

P. Su problema no es solo la Comisión, las agencias de rating, o el FMI. Los mercados han disparado la prima hasta más de 333 puntos esta semana.

R. Tenemos máxima atención por los mercados. No puedo decirle que no esté preocupado, porque lo estoy. Pero lo analizamos con atención: hay un gran miedo de que Italia salga del euro o de la UE. Y yo le aseguro aquí que no será así. Luego, es obvio que la tensión con Bruselas no ayuda a la prima. Pero lo importante es saber qué ley se aprobará definitivamente en el Parlamento: entonces los mercados se calmarán.

P. Entonces, ¿está dejando la puerta abierta a modificaciones importantes en el Parlamento?

R. Pero ninguna podrá prescindir de los puntos cardinales. Renta ciudadana, 9.000 millones; ley de pensiones, 6.500 millones; estafados por los bancos, 1.500 millones; 1.200 millones para bajada de impuestos. Los derechos no se tocan. Pero podemos buscar nuevas fuentes de ingresos. 

Al día siguiente de formar el Gobierno ya estábamos recibiendo los ataques de comisarios de la UE. No es fácil pensar que sea una cuestión de mérito y no de prejuicio.   (...)

P. Cuando lleguen las sanciones, ¿que hará Italia?

R. Discutiremos a ultranza y explicaremos nuestras razones. Pero en un cierto punto, el pueblo europeo se expresará de nuevo. Y eso nos permitirá ver si las políticas de austeridad de estos años han funcionado. 

La percepción del pueblo italiano es que es inexplicable sancionar por primera vez en la historia a un Gobierno que defiende sus derechos: les hará percibir a Europa más lejana.

P. En 2014 ustedes eran contrarios al euro. En 2016 dijeron que el euro destruía la economía del sur. Este año usted garantiza que no saldrá de la moneda única. ¿Qué credibilidad tiene su palabra en este asunto?

R. Hace unos años le habría dicho que Europa es un monolito franco-alemán inamovible. Hoy le digo que somos el Gobierno con el mayor consenso de Europa y tenemos más oportunidades de incidir en los procesos de la eurozona. Si ha cambiado nuestra línea es porque han cambiado los presupuestos de partida. Este Estado tiene un Gobierno que tras las europeas contará con más interlocutores. (...)

Nuestra intención es clara y es la misma que la de la Comisión: reducir la deuda pública italiana. Para lograr este objetivo hemos elegido el camino del crecimiento, visto que las medidas del pasado no funcionaron, como demuestran los datos. 

Estamos dispuestos al diálogo si no se tocan los derechos ciudadanos y fundamentales de la ley de presupuestos. Para todo el resto, estamos de acuerdo. Hablo de cortar el despilfarro y reorganizar el gasto público”, señala. (...)"       

(Entrevista a Luigi Di Maio, vicepresidente del gobierno italiano, Vicente Verdú, El País, 23/11/18)


Como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:  

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm  

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

25.9.18

¿Qué está pasando en Italia? Lo que emergió en las elecciones del 4 de marzo es una auténtica rebelión popular contra la UE, similar a la que se produjo en Gran Bretaña con el brexit. El ascenso de Salvini es un reflejo del fracaso de la izquierda. La demostración de su incapacidad para canalizar las energías de cambio latentes en la sociedad

"(...) ¿Qué está pasando en Italia? A la vista de lo que llevamos dicho, no parece muy difícil de entender. Lo que emergió en las elecciones del 4 de marzo es una auténtica rebelión popular contra la UE, similar a la que se produjo en Gran Bretaña con el brexit. 

Una rebelión muy parecida a las que tuvieron lugar en otros países europeos como Francia, Holanda o Grecia, donde sucesivos referéndums rechazaron sin ambages el diktat de Bruselas. Ya no es posible ocultar que detrás del gobierno italiano hay un ejército de perdedores que salieron con los huesos rotos de la globalización y las políticas de austeridad europeas. 

Lo más fácil es decir, como se escucha a menudo, que se trata de trabajadores atrasados, incapaces de entender los sacrificios que exige el neoliberalismo cosmopolita. O mejor aún, tacharlos de racistas y fascistas, renunciando a explicar los fenómenos políticos que acontecen en la UE. ¡Qué desprecio a las mayorías sociales! ¡Qué elitismo intelectual!

Decía Walter Benjamin que el ascenso del fascismo es la consecuencia de una revolución frustrada. Los autores de este artículo no tenemos ninguna simpatía por Matteo Salvini, pero creemos que su ascenso, y el de otras figuras afines en varios países europeos, no es más que un reflejo del fracaso de la izquierda. 

La demostración de su incapacidad para canalizar las energías de cambio latentes en la sociedad. La prueba que atestigua la decadencia de una izquierda que se hizo neoliberal y ya no es capaz de entender a su pueblo. Se acabó el tiempo del europeísmo ingenuo y evanescente. Se acabó el tiempo de “más Europa”.

 La clave, se quiera o no, es la contradicción cada vez más fuerte entre los partidarios de la globalización neoliberal y aquellos que, con más o menos conciencia, defienden la soberanía popular y la independencia nacional y apuestan por la protección, la seguridad y el futuro de las clases trabajadoras."                                         (Héctor Illueca, Manolo Monereo y Julio Anguita, Cuarto Poder, 14/09/18)

11.9.18

Di Maio, vicepresidente italiano y ministro de trabajo, del Movimiento 5 estrellas, ha aprobado el Decreto Dignidad: para luchar contra el precariado, se reduce la duración máxima de los contratos temporales (un año), se establecen importantes restricciones a la deslocalización de las empresas, y se prohibe la publicidad de apuestas y juegos de azar, azote de las clases bajas... una decisión valiente, que ¿no debería copiar toda la izquierda continental?

"La aprobación del llamado “Decreto Dignidad” por parte del gobierno italiano ha provocado furibundas reacciones en diversos círculos políticos y empresariales. La multinacional alemana Foodora abandona Italia. Lejos de toda prudencia, las principales organizaciones patronales amenazan con despidos masivos. 

El día de su aprobación en el Senado, los representantes del Partido Demócrata exhibieron carteles en los que podía leerse #ByeBye lavoro (“Adiós trabajo”), lo que motivó que la presidenta de la cámara los llamara al orden. Periodistas a sueldo de las finanzas han emprendido una campaña sin precedentes contra el artífice de la norma, Luigi di Maio, el joven ministro de Trabajo y vicepresidente del país transalpino. 

Hasta los sindicatos han manifestado su oposición al Decreto, aunque en este caso por motivos muy distintos a los anteriores. Lo cierto es que el Decreto Dignidad ha abierto un intenso debate en la sociedad italiana sobre los parámetros que rigen las relaciones laborales y, más allá, sobre las políticas sociales y económicas aplicadas en Europa desde la aprobación del Tratado de Maastricht.

 ¿A qué viene tanto ruido? Empecemos por contextualizar el Decreto Dignidad en la historia de la legislación laboral italiana. Una historia, por cierto, que resultará familiar a los lectores españoles. 

Durante los últimos treinta años, las sucesivas reformas laborales han desregulado el mercado de trabajo y han generalizado la precariedad laboral: la Ley Treu (1997), la reforma Biaggi-Maroni (2003), los denominados “bonos de trabajo” (2008), la Ley Fornero sobre las pensiones (2012)… estas y otras normas fueron construyendo un mercado laboral precario y desregulado en el que los empresarios tienen por entero la sartén por el mango.

 La culminación de este proceso fueron las reformas acometidas por Matteo Renzi en los años 2014 y 2015, que implantaron el llamado “contrato único” (despido libre) y la contratación temporal sin causa como formas ordinarias de gestión de la mano de obra en las empresas. O sea, precariedad para todos y en todas partes. (...)

Partiendo de esta base, no puede negarse que el Decreto Dignidad constituye un punto de inflexión en las políticas sociales aplicadas en Italia desde la irrupción del neoliberalismo. Se dirá, con razón, que la norma no cuestiona el paradigma dominante del mercado de trabajo y que serían necesarias reformas mucho más profundas y ambiciosas. Así es. Pero ello no debería impedirnos valorar en su justa medida el Decreto Dignidad.

Veamos sucintamente su contenido. Para atajar la precariedad laboral, se reduce la duración máxima de los contratos temporales de 36 a 24 meses y, todavía más importante, se restablece el principio de causalidad en la contratación temporal a partir del primer año de vigencia del contrato, de modo que éste sólo podrá prorrogarse cuando existan circunstancias temporales y objetivas que lo justifiquen. 

Aún más, con afán evidentemente disuasorio, se incrementa significativamente la indemnización por despido de los contratos temporales y se penaliza el uso abusivo de los mismos, aumentando la cotización adicional a la Seguridad Social en 0,5 puntos por cada prórroga del contrato.
Pero no sólo eso.

El Decreto Dignidad establece también importantes restricciones a la deslocalización empresarial, sancionando a las empresas que abandonen el territorio italiano con la pérdida de las ayudas públicas vinculadas a inversiones productivas que hayan recibido, e imponiendo fuertes multas administrativas si la empresa se desplaza a países no pertenecientes a la Unión Europea.

 Aunque está por ver cuál es su eficacia, creemos que se trata de una decisión valiente al menos por dos razones: primero, porque supone un cuestionamiento de los principios que inspiran la construcción neoliberal del mercado europeo, señalando el nudo de problemas a los que muy pronto tendrá que enfrentarse el gobierno italiano; y, segundo, porque fortalece la posición de poblaciones laborales completas que hasta ahora asistían impotentes a la degradación sistemática de sus condiciones de vida y trabajo para “hacer de Italia un país competitivo” y “salvar los puestos de trabajo”.

Por último, pero no por ello menos importante, el Decreto Dignidad aborda la prohibición de la publicidad de las apuestas deportivas y juegos de azar, en la pretensión de erradicar una lacra social que golpea sin piedad a las familias italianas, especialmente a las más pobres y vulnerables. 

Con la única excepción de las loterías nacionales, la norma prohíbe cualquier clase de publicidad relacionada con apuestas y juegos de azar, efectuada por cualquier medio, incluyendo eventos deportivos, culturales o artísticos, transmisiones de televisión y radio, prensa diaria y periódica, publicaciones en general, vallas publicitarias e Internet. 

La lucha contra la ludopatía nunca ha sido fácil, tampoco en Italia, como evidencian las muchas iniciativas fallidas que se emprendieron en el pasado. Al proceder de este modo, el gobierno italiano está asumiendo la defensa de las clases populares frente a grupos de presión poderosos e influyentes que controlan los principales medios de comunicación a través de gigantescas inversiones publicitarias.

 En nuestra opinión, la importancia del Decreto Dignidad no puede ser ignorada. El gobierno italiano parece ser el único que ha tomado nota de la importante Resolución del Parlamento Europeo aprobada el pasado 31 de mayo sobre la lucha contra la precariedad laboral, en la que se insta a los Estados miembros a erradicar el empleo precario y a promover el trabajo de calidad, seguro y bien remunerado.

 Es posible que las medidas laborales del Decreto sean insuficientes, pero rompen con el pasado reciente y transitan un nuevo camino. Las medidas contra las deslocalizaciones apuntan a las empresas que en mayor medida han explotado y precarizado el trabajo.

 La lucha contra la ludopatía implica la defensa efectiva de los más pobres y excluidos, de las personas que sufren la crisis y lo han perdido todo. Guste o no guste, el Decreto Dignidad constituye un notable esfuerzo por defender al pueblo italiano contra los señores de las finanzas y de las deslocalizaciones."                (Manolo Monereo, Cuarto Poder, 05/09/18)

9.7.18

La Liga domina la escena italiana porque Salvini es el mejor político italiano. No importa el disgusto —en mi caso notable— que pueda causar tamaña afirmación... por ejemplo, tiene un mensaje social ambiguo pero potencialmente atractivo para los trabajadores (búsqueda del pleno empleo, mantenimiento de los servicios sociales y del sistema de pensiones, mayor participación del Estado en la economía, etc.). La reconstrucción de una izquierda digna solo será posible si se recupera una práctica que devuelva esperanza a unas clases populares afligidas por la atomización social

"(...) ¿Cómo es posible —vienen a decir estos medios— que el país haya caído en manos de un político de derecha dura, xenófobo, de oratoria demagógica y con un partido detrás que hace tan solo cinco años a punto estuvo de desaparecer del mapa electoral por escándalos de corrupción? 

(...) la Liga, una organización que, según las encuestas de estas últimas semanas, ya navega en torno al 30% de los votos, lleva la voz cantante en el gobierno recién creado junto al Movimiento 5 Estrellas (M5E) y, como han vuelto a confirmar las elecciones municipales del día 24 de junio, está penetrando en el electorado tradicionalmente de izquierdas. En este artículo me propongo esbozar algunas consideraciones que puedan ayudar a encuadrar el éxito de esta senda nacionalpopulista. 

Más vale decirlo enseguida y sin rodeos: la Liga domina la escena italiana por lo pronto porque Matteo Salvini es el mejor político italiano. No importa el disgusto —en mi caso notable— que pueda causar tamaña afirmación. Cuenta el hecho de que un análisis político serio tiene que partir de la honestidad intelectual y reconocer las capacidades del adversario al que se quiere derrotar. 

En efecto, Salvini se ha demostrado un líder no solo terriblemente eficaz a la hora de comunicar sus ideas políticas, sino también capaz de tener algunas intuiciones brillantes, como la de que la vieja “Liga Norte” regionalista, folclórica y neoliberal había acabado su recorrido, y que su relanzamiento pasaba por convertirla en un partido nacional, nacionalista italiano y con un mensaje social ambiguo pero potencialmente atractivo para los trabajadores (búsqueda del pleno empleo, mantenimiento de los servicios sociales y del sistema de pensiones, mayor participación del Estado en la economía, etc.). 

En segundo lugar, Salvini ha dado prueba de su astucia y paciencia: ha sabido controlar el tiempo de las negociaciones para formar gobierno, ha convencido a Berlusconi para no romper la coalición de centro-derecha pese al acuerdo de gobierno sellado con el M5E y no ha exigido inútilmente la presidencia del gobierno.

A mayor abundamiento, ha sabido apuntalar una clase dirigente experimentada en la gestión de numerosos ayuntamientos y regiones del rico norte del país. Para decirlo rápido: la Liga no es el Front National, es decir, un partido “ligero” y que hasta ahora ha basado su estrategia electoral en el tirón electoral de Marie Le Pen. 

Después de la transformación del Partido Demócrata en un partido de cuadros y con una militancia menguante y envejecida, la Liga es, a día de hoy, el único partido realmente existente en Italia, con una base electoral activa, dominante en el norte y en expansión en el centro y (aunque menos) en el sur de la península. 

Una base que Salvini mima, elogia y visita para que sus militantes y simpatizantes se sientan parte no solo de una estructura política sino también de una comunidad social unida por un vínculo casi afectivo.

En definitiva, estamos ante una organización homogénea, disciplinada y que se vuelve fuerte ante las críticas de los grandes diarios italianos. 

En el fondo, y hablando ahora en términos estrictamente metodológicos, la Liga es un partido leninista, si entendemos el adjetivo en un sentido amplio pero no impreciso: como sinónimo de organización, determinación, ideas claras y coherencia estratégica. No sorprende, pues, que esté dominando a su socio de gobierno, el Movimiento 5 Estrellas, al que impone su agenda política y sus prioridades de gobierno.(...)

 Contrariamente a lo que afirman algunos diarios españoles, la Liga no intentará sacar al país de la moneda única. Su estrategia es bastante clara y se vertebra en torno a la idea de que Italia no es la Grecia de Varoufakis: aunque lleve una década en crisis económica, no deja de ser la tercera economía y el segundo país industrial de la UE, por lo que es “demasiado grande para caer”. 

De ahí que su margen de negociación y de presión sea mucho más amplio. En suma, los economistas de la Liga piensan que Italia podría ser fuerte en el ámbito de la negociación precisamente porque ahora es débil en el ámbito económico.

 Desde Mario Monti en adelante, los gobiernos italianos partían de la premisa de que Italia era políticamente débil en la UE porque lo era también económicamente. Por ende, pensaban que la prioridad era reforzar Italia en este segundo plano, siguiendo las órdenes europeas (aunque éstas provocasen paro y desequilibrios en las cuentas públicas), para después poder ir a Bruselas a dar batalla por una política macroeconómica más expansiva (cosa que nunca ocurría, porque el país —repito— se debilitaba al seguir aquellas órdenes).

La convicción de la Liga de que la actual debilidad económica del país es al mismo tiempo su fuerza, o —si se prefiere decir de otro modo— que la moneda única no puede existir sin la adhesión de Italia, le da seguridad para tener una actitud más enérgica ante los socios europeos y, llegado el caso, poner vetos a las propuestas de reforma del euro que sean desfavorables para la economía italiana. De modo que, justo en el momento en que se acerca el final del Quantitative Easing del BCE, todos los escenarios están abiertos.

 Lo único que no aceptará el gobierno, o cuando menos la Liga, es acatar la lógica —seguida hasta ahora— por la cual el mantenimiento del país en la moneda única pasa por la aceptación del mercantilismo alemán. Si el gobierno de Berlín no muestra una actitud colaborativa, por ejemplo aminorando su superávit comercial a través de un aumento de los salarios y de la inflación, el gobierno italiano se mostrará pugnaz y vendrán curvas en la UE.

 A falta de una izquierda transformadora —punto sobre el cual volveré al final— el problema reside en que los partidos de la oposición (desde los socioliberales de “Libres e Iguales” y del PD hasta Berlusconi) no pueden hacer otra oposición al nuevo gobierno que no sea —en el mejor de los casos y, como veremos en seguida, no sin contradicciones— la relativa a los derechos de los inmigrantes. 

Porque, desde un punto de vista económico, todos estos partidos apoyaron las medidas de austeridad y supresión de derechos sociales iniciadas con el tercer gobierno de Berlusconi (2008-2011) e intensificadas por los gobiernos de Mario Monti, Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni (...)

El resultado final de esta política austeritaria ha sido desastroso: el país acaba de dejar atrás una década de deflación, devaluación salarial y crecimiento anémico durante la cual perdió el 20% de su producción industrial, en la que el paro alcanzó los dos dígitos y diez millones de personas cayeron en la pobreza (según datos del Eurostat de 2017), y en que la deuda publica pasó del 106% del PIB de 2008 al 130% de 2018. 

Aun así, y ante una población en su mayoría exhausta que, desde 2013, emitía señales inequívocas de descontento político, estos partidos nunca han formulado una autocrítica seria de su acción de gobierno.  (...)

Está claro que el Movimiento 5 Estrellas se ha beneficiado de su llegada tardía al Parlamento y de no haber participado en ninguno de esos gobiernos. En parte se puede decir lo mismo de la Liga, que se instaló en la oposición tras la defenestración de Berlusconi en noviembre de 2011.

 Con lo cual, al menos en lo que respecta a la economía, lo tuvieron fácil para presentarse ante las clases trabajadoras como fuerzas socialmente más a la izquierda que un centroizquierda oficial que, aún hoy, sigue estando incomprensiblemente orgulloso de su política económica.  (...)

El problema es que, ante la llegada masiva de inmigrantes —y en medio de una situación de deflación y paro elevado— la campaña antiinmigrantes de Salvini hizo mella en el electorado; y más en aquel que tenía dificultades para llegar a final de mes.  (...)

Así, en la última campaña electoral, el líder de la Liga pudo presentarse como el hombre que actuaría con la misma dureza del PD y que, a diferencia de éste, “europeizaría el problema”, en el sentido de obligar —por las buenas o por las malas— a los demás gobiernos europeos a colaborar en la solución aceptando a las respectivas cuotas de inmigrantes que la Comisión Europea fijó, inútilmente, en 2015. 

Y si digo que también podría ser por las malas es porque Salvini es consciente de jugar con ventaja, ya que esta cuestión es la única que no puede solucionar el poder monetario de Mario Draghi (que hasta la fecha ha sido el verdadero factor que ha mantenido unida a una UE en crisis permanente). 

Quiero decir con ello que la posición del líder de la Liga, como confirman las encuestas, ha obtenido un amplio respaldo entre la población italiana porque en la práctica apenas difiere de la anterior y porque resalta las contradicciones de unos socios europeos que dejaron sola a Italia ante un problema que afectaba a todo el continente. Esta es la razón por la que la intensa campaña de los medios de comunicación afines al PD contra la xenofobia de la Liga no solo no ha funcionado, sino que hasta parece haberla reforzado.  (...)

El tiempo de la izquierda falsamente optimista a la Renzi, que se dirigía a las “excelencias” del país y a los jóvenes que cultivaban un abstracto cosmopolitismo por haber hecho el Erasmus, ha terminado para siempre.

Salvini entendió en su momento que, después de años de devastación socioeconómica, lo que emergía en el país era una imperiosa demanda de protección social que él, como todo populista derechista, hace suya pero que interpreta mal y con la ferocidad de quien excluye al que no pertenece a la “comunidad nacional”. 

Con todo, esta demanda de protección es legítima y sobre ella se redactó la Constitución Italiana de 1948, nacida del consenso antifascista. La poderosa izquierda italiana de posguerra, que todavía hoy muchos recuerdan, se construyó interactuando con las clases subalternas, dándoles dignidad humana, interpretando sus necesidades materiales y construyendo junto a ellas un nuevo sentido común y una nueva visión del mundo. 

Aunque los tiempos hayan cambiado, y las circunstancias sociales sean diferentes, no hay motivos para pensar que, en lo esencial, dicha manera de pensar la (y de hacer) política tenga que cambiar. Sobre todo para lo poco que ha quedado a la izquierda del PD, que, desde hace una década, es víctima del ensimismamiento y la autorreferencialidad.

En Italia, la reconstrucción de una izquierda digna de tal nombre solo será posible si se recupera un discurso, y una práctica, que devuelvan el principio de esperanza a unas clases populares afligidas por la atomización social y la precariedad de sus vidas laborales. 

La esperanza de un futuro mejor que, por último pero no por ello menos importante, desactive los miedos que alimentan la política de Salvini y allane el camino a una política de acogida a los inmigrantes que sea realmente solidaria."               (Giaime Pala, Mientras Tanto, 29/06/18)

1.6.18

Prepárense porque en otoño todo apunta a que Italia será el primer país de Europa occidental en tener un gobierno nacional-populista. Y no temblarán sólo los Alpes y los Apeninos. Cuando eso pase, temblará toda Europa...

"(...) El imprevisto desenlace final tuvo lugar el 27 de mayo, cuando Conte renunció al encargo y Mattarella, en una tensa rueda de prensa, explicaba las razones que lo habían llevado a bloquear el nombramiento del llamado “gobierno del cambio”, que había quedado de un día para otro en agua de borrajas. 

El presidente de la República ha considerado que el nombramiento de Savona creaba incertidumbre sobre la posición del país respecto al euro y ponía en riesgo los ahorros de los italianos, como había demostrado la pérdida de 51.000 millones de euros en la bolsa de Milán en tan sólo nueve días y el aumento de la prima de riesgo –había superado ya los 200 puntos respecto a los Bond alemanes– que afecta a la abultada deuda pública italiana (132% del PIB, la segunda más alta tras la griega). 

Pocas horas después, Mattarella encargaba la formación de un nuevo ejecutivo al economista Carlo Cottarelli, alto dirigente del Fondo Monetario Internacional durante más de dos décadas y comisario extraordinario para la revisión del gasto público en 2013 en el Gobierno de Enrico Letta.

A partir de ahí todo ha estallado. Salvini y Di Maio han atacado duramente al presidente de la República que, según su versión, se ha doblegado ante los mercados y a los diktat de otros países –Alemania in primis– contra la soberanía del pueblo italiano. Una decisión “inconcebible” que tachan de “golpe de Estado”. 

El líder liguista ha pedido inmediatamente nuevas elecciones, mientras los grillini, conscientes de haber perdido la iniciativa política, se han lanzado a pedir el impeachment de Mattarella por haber violado supuestamente la Constitución. 

Más allá del ruido

Añadamos algunos elementos para entender mejor lo que ha pasado. Si bien es cierto que la decisión de Mattarella puede ser vista como aparentemente inusual, el presidente de la República se ha valido de la prerrogativa que le otorga la Constitución: según el artículo 92, es el presidente de la República quien nombra a los ministros propuestos por el presidente del Consejo, asumiendo así la responsabilidad institucional. Ya en el pasado, tanto Pertini como Cossiga, Scalfaro y Napolitano habían ejercido esta prerrogativa vetando el nombramiento de algunos ministros.  (...)

Se trata, en definitiva, de una trampa hábilmente tendida por Salvini para encontrar la excusa perfecta para retirarse de un gobierno que tenía, posiblemente, los días contados y que jamás hubiese podido llevar a cabo un programa imposible, descargando las responsabilidades sobre Mattarella.

 Ahora la Liga, aún más que los 5 Estrellas, tiene la campaña electoral definida: el pueblo contra las élites, la defensa de la soberanía nacional contra los poderes internacionales que quieren “colonizar” Italia. La máquina de la propaganda está ya funcionando.  (...)

Los 5 Estrellas, que lo habían fiado todo al éxito de la operación del “gobierno del cambio”, se han quedado anonadados. Prácticamente, se han tragado todas las imposiciones de Salvini, tanto en el contrato de gobierno –en el que han desaparecido todas las medidas progresistas de su programa–, como en la decisión de los nombres, aceptando que Di Maio no fuese el presidente del gobierno y que Savona fuese el responsable de Economía.

 Salvini ha revelado las primeras medidas que habría aplicado el nuevo gobierno: bloqueo de la llegada de migrantes y cierre inmediato de los campos de gitanos. Un hecho insólito teniendo en cuenta que los 5 Estrellas doblaron en votos a la Liga el 4 de marzo.  (...)

Mientras tanto los especuladores siguen presionando: la prima de riesgo se acerca a los 300 puntos, los capitales abandonan el país y las agencias de calificación ponen el rating italiano bajo revisión por una posible rebaja. (...)

Hay quien no descarta, sin embargo, una alianza populista entre los de Salvini y los 5 Estrellas: si se mantuviesen los resultados del 4 de marzo, una coalición de este tipo conseguiría una amplísima mayoría absoluta, conquistando el 90% de los colegios uninominales en todo el país, según el Instituto Cattaneo. (...)

Entre tantas incógnitas hay una certeza: el tema estrella de la próxima campaña electoral –que ya ha empezado– será el europeo, junto a la inmigración, caballo de batalla de Salvini. La Liga y el M5E competirán por quién es más euroescéptico: Forza Italia estará entre dos aguas –dependiendo de si se presenta aliada a Salvini–, mientras el Partido Demócrata (PD), que ha defendido junto a los sindicatos al presidente de la República, se presentará como baluarte del europeísmo. 

Un PD, devorado por las luchas internas con un Matteo Renzi agarrado a su sillón, que ha desaparecido del mapa y ha perdido la ocasión histórica de abrir un diálogo con los 5 Estrellas, facilitando su salvinización.

No olvidemos que Italia, que fue un país euro-eufórico hasta los años dos mil, se ha convertido después, con la crisis de 2008, en uno de los países de la UE donde el europeísmo tiene menos apoyos. Pensar que las periferias –tanto las del norte como las del sur–, que han votado en masa a la Liga y al 5 Estrellas el 4 de marzo, cambien de opinión y pasen a defender la bandera europea es poco más que un espejismo. ¿Hay alternativas a esta elección binaria? De momento, no. La izquierda está desaparecida en combate (...)

Prepárense porque en otoño todo apunta a que Italia será el primer país de Europa occidental en tener un gobierno nacional-populista. Y no temblarán sólo los Alpes y los Apeninos. Cuando eso pase, temblará toda Europa"       (Steven Forti. Profesor asociado en Historia Contemporánea en la Universitat Autònoma de Barcelona, CTXT, 29/05/18)

30.5.18

Italia se acerca a la posición de Grecia. Con la diferencia de que no pueden darle el mismo trato miserable, pues su salida del euro sería el fin de la moneda única. Lo que parecía imposible hace muy poco tiempo ha sucedido, ya se ponen en cuestión los acuerdos actuales de la Unión Europea

"‘Vaffanculo!’


Tal fue la consigna que, siguiendo al satirista político Beppe Grillo, compartieron miles de personas en la plaza Maggiore de Bolonia el 8 de septiembre del 2007, en coordinación con muchos otros miles en distintas ciudades. No traduzco la grosería porque queda más fino en italiano. 

El epíteto se dirigía a 24 parlamentarios corruptos y a la clase política en general, denominada la casta. Grillo lanzó la idea del V-Day o Vaffanculo Day y organizó el día V-1 como punto de partida de un movimiento, que fue seguido en el 2008 por un día V-2, aún más multitudinario, con Turín como lugar de reunión. 

De ahí surgió en el 2010 el Movimiento 5 Estrellas (M5E), que una década más tarde de su aparición en la escena ­política ha llegado al Gobierno de Italia, tras obtener un 32% del voto en las elecciones parlamentarias con un programa nacionalista, redistributivo de renta y euroescéptico que se autode­fine como antisistema, trascendiendo las etiquetas de izquierda y derecha. Sus estrellas se refieren a los cinco puntos de su programa básico: agua pública, transporte sostenible, desarrollo sostenible, ecología como modelo y derecho al acceso libre a internet.  (...)

La alianza teóricamente contra natura entre Di Maio y Salvini puede entenderse desde otro punto de vista: la prioridad que ambas fuerzas otorgan a la lucha contra el sistema político configurado por la clase política tradicional, con sus componendas de todo tipo para mantener el monopolio del poder, y su supeditación a las cancillerías europeas, en particular Alemania y Francia, que siguen intentando pilotar a distancia la impredecible Italia. (...)

Esa es la convergencia básica entre los nuevos socios de gobierno, por encima de sus divergencias ideológicas. Y aunque el énfasis principal de la Liga, a saber el control de la inmigración y la deportación de los indocumentados, no era un tema prioritario para el M5E, también se apunta a ese tema profundamente sentido por una juventud con un 30% de paro y que acusa la competencia de los inmigrantes. 

A la xenofobia nacionalista, teñida de racismo antiárabe tras la llegada masiva de refugiados, se une la defensa de empleo y servicios sociales “sólo para italianos”, de forma similar a la principal motivación del Brexit. Hay discrepancias claras en las políticas económicas de los dos socios: la Liga quiere reducir impuestos, y el M5E quiere aumentar el gasto público, sobre todo para establecer una renta universal mínima (720 euros mensuales) para todo ciudadano por el hecho de serlo, aunque en una primera fase se limita a los parados.

 Pero ambos plan­tean un saneamiento de las cuentas ­públicas, mediante el control de la corrupción y del clientelismo institucional, así como, de cara al futuro, una puesta en cuestión del pago al Banco Central Europeo de préstamos cuya pertinencia no reconocieron en su momento. 

Al plantear, de forma indirecta, la posibilidad de no plegarse a las exigencias de los mercados financieros, se acercan a la posición de Syriza cuando quiso liberar a Grecia de la dictadura de austeridad de la Europa del Norte. 

Y si fue posible doblegar a la pequeña Grecia amenazando con destruir los ahorros de sus ciudadanos mediante una expulsión del euro, no puede haber la misma presión sobre Italia, porque una salida del euro en su caso sería el fin de la moneda única. Algo que sabe el nuevo gobierno y por eso juegan con su ambigüedad hacia el euro. (...)

Lo que parecía imposible hace muy poco tiempo está haciendo camino en la política europea: una superación de los partidos tradicionales y una puesta en cuestión de los acuerdos actuales de la Unión Europea. (...)

Y en Italia, sólo el 44% de los ciudadanos apoyan a la Unión Europea. Tras el Brexit, y tras el ascenso de opciones alternativas en todas partes, las élites no pueden seguir ignorando la profunda crisis de legitimidad de las instituciones políticas."                     (Manuel Castells, La Vanguardia, 26/05/18)

23.5.18

La Liga convertirá a Italia en un paraíso empresarial neoliberal, compitiendo con Irlanda en la carrera para ofrecer los impuestos más bajos a las empresas en Europa. La tragedia es que los italianos más pobres votaron abrumadoramente a dos fuerzas que ahora están creando el gobierno más pro-rico en la historia de Italia. Peor aún, pues podría ser el comienzo de un futuro político de extrema derecha

"(...) La opinión de que "los bárbaros populistas han conquistado Roma" es un gran malentendido. Lega ya ha gobernado durante nueve años en los gobiernos de Berlusconi apoyando todas las políticas neoliberales que han favorecido las finanzas, los negocios y la integración europea que ahora critican. (...)

El resultado es que -salvo la retórica- las políticas neoliberales a favor de los ricos dominan la nueva agenda del gobierno, teñida de una sombra de populismo, con una acción modesta a favor de los pobres y una dura acción antiinmigrante. (...)

Entre las Cinco Estrellas del movimiento fundado por Beppe Grillo, no se ha encontrado una 'estrella polar' para su proyecto político; la única prioridad ahora es el reclamo de poder, independientemente del tipo de alianza y programa. 

(...) solo un posible ministro de trabajo de izquierda, Pasquale Tridico, renunció después de que se anunció el programa. (...)

La debilidad fundamental de las Cinco Estrellas está en su propia postura post-ideológica; con la 'casta' política como su principal enemigo, y la ilusión de ir más allá de la división izquierda-derecha, todavía tienen que aprender cómo usar el poder político para lidiar con intereses de clase contrastados, y cómo sus políticas pueden sostener o destruir sus consensos electorales.

 En contraste, La Lega ha fortalecido sus raíces ideológicas de derecha, proporcionando identidades y una visión del mundo para sus votantes. No es de extrañar entonces que muchos italianos de la clase trabajadora y más pobres, después de dar la bienvenida a la naturaleza antiestablishment de las Cinco Estrellas, terminen ahora como votantes de la Lega.

 El programa del gobiernoLa asimetría entre una Lega con prioridades claras -en términos de clase y nación- y un 5 Estrelas con su única preocupación de llegar a un acuerdo ha producido un programa gubernamental que incluye algunas de las medidas  generales de las Cinco Estrellas sobre la legalidad y la renta mínima, pero son mayoría las medidas prácticas diseñadas por Lega - sobre impuestos e inmigración. 

 Las demandas para renegociar los tratados europeos y restaurar la soberanía nacional en algunas áreas son suficientes para abrir una confrontación retórica con Bruselas, y mucha atención de los medios, pero tienen poco contenido concreto.

La política específica más importante que introducirá el nuevo gobierno es la versión italiana del "impuesto fijo"; las empresas y las personas pagarán 15 o 20% de los impuestos a la renta, en comparación con el 43% actual para la categoría de mayores ingresos. Se establece claramente que no se introducirá ningún impuesto a la riqueza (Italia ha sido criticada a menudo por la UE por haber cancelado los impuestos inmobiliarios a los propietarios).  

Se reducirán los controles impositivos sobre la gran cantidad de pequeñas empresas y autónomos de Italia, básicamente legalizando la evasión de impuestos para un gran número de votantes de derecha, de ingresos medios y altos. Para las firmas financieras y los bancos, no se implementará ningún control o límite sobre sus actividades. 

 Esto convertirá a Italia en un paraíso empresarial neoliberal, compitiendo con Irlanda en la carrera para ofrecer los impuestos más bajos a las empresas en Europa, ofreciendo un espacio para la supervivencia de las pequeñas empresas de Italia dramáticamente afectadas por una década de crisis.

 De esta forma, la transferencia de ingresos al 20% más rico de los italianos será enorme, y los más ricos serán los que más se beneficiarán. Berlusconi nunca habría sido capaz con sus mayorías pasadas de introducir una agenda pro-rica.Tales medidas son las más fáciles de implementar (...) Más difícil es la implementación de la única medida "a favor de los pobres" defendida por las Cinco estrellas: el llamado "ingreso ciudadano".  

En el programa, esto se reduce a una ayuda a los ingresos de € 780 por mes durante un máximo de dos años para los italianos desempleados (ningún residente con ciudadanía extranjera lo obtendrá) listo para aceptar cualquier oferta de trabajo; no se menciona una cifra para los destinatarios potenciales y la financiación para su implementación. 
Pero el éxito más oscuro del Lega en el programa gubernamental es el capítulo sobre migrantes, que contempla detener los flujos de refugiados, cambios en las normas europeas de asilo y libre circulación, y proponer la repatriación de los 500,000 inmigrantes con estatus irregular ahora presentes en Italia. Combinado con duras medidas sobre la ley y el orden, esta política atiende al "efecto miedo" que está detrás del crecimiento del apoyo de Lega.