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26.11.25

El mensaje cala: los mayores serían los culpables de la pobreza y precariedad juvenil... emerge la culpabilidad de las pensiones y de los pensionistas... pero la desigualdad creciente no es fundamentalmente un problema entre generaciones, sino entre distintas posiciones en la estructura de clases ¿Y si la brecha intergeneracional está en otro lugar —uno mucho más incómodo de mirar— y poco o nada tiene que ver con las pensiones? La desigualdad creciente en las rentas medias no nace del sistema de pensiones, sino del propio funcionamiento del mercado laboral. Si es un fenómeno que se repite en todas las economías avanzadas, la acusación al sistema de pensiones español pierde fundamento... no se trata de un problema nacional ni de las pensiones, sino de un fenómeno internacional ligado a las dinámicas del mercado laboral... El problema no está en lo que se ha mantenido estable —la revalorización de las pensiones medias para que los pensionistas no pierdan poder adquisitivo—, sino en lo que ha dejado de funcionar: un mercado laboral capaz de garantizar condiciones de vida dignas y equitativas para todos los trabajadores... la desigualdad es mucho mayor cuando miramos por clase social que cuando lo hacemos por edad. Y, en realidad, es puro sentido común: un joven directivo o profesional cualificado gana bastante más que un trabajador manual no cualificado de sesenta años o ya jubilado... Lo sorprendente es, por tanto, el peso mediático que recibe el conflicto entre generaciones —que existe, sí, pero refleja promedios de grupos muy heterogéneos— y el silencio mucho más doloroso sobre las diferencias entre clases sociales.... entre 2002 y 2008 todas las familias con propiedades inmobiliarias vieron cómo su riqueza se multiplicaba como efecto del boom inmobiliario... Este fenómeno explica que «los mayores de 75 años han incrementado de forma sostenida su participación en la riqueza total, pasando de aproximadamente un 8,3% en 2002 a un 18,3% en 2022»... pero el 10% de los hogares más ricos concentran más del 50% de la riqueza en España... No son los jubilados los que devoran a los jóvenes, sino un sistema que permite que la riqueza se concentre arriba mientras el resto se pelea por las migajas... No son los ‘boomers’, los viejos, los ancianos, los jubilados, es el capitalismo (Alberto Garzón Espinosa)

 "El exdirigente de extrema derecha Juan García-Gallardo, de 34 años, ha declarado que «la generación boomer está impidiendo la prosperidad de los jóvenes». Los boomers —los que hoy tienen entre 61 y 79 años— son, en su mayoría, jubilados. El ultraderechista no está solo: la periodista de El País Estefanía Molina, también de 34, asegura que «los pensionistas están devorando a sus hijos». Y Analía Plaza, de 36, acaba de publicar La vida cañón, un libro que apunta a los boomers como «el grupo por edad con mayor riqueza del país» y que describe su vida como más cómoda, más fácil, más segura que la de sus padres o la de sus hijos.

El mensaje cala: los mayores serían los culpables de la pobreza y precariedad juvenil. Pero esa lectura es una trampa, como la ha definido el periodista Carlos Sánchez, de 69 años y mucho más escéptico respecto a este relato. En realidad, los datos avalan que la desigualdad creciente no es fundamentalmente un problema entre generaciones, sino entre distintas posiciones en la estructura de clases. No son los jubilados los que devoran a los jóvenes, sino un sistema que permite que la riqueza se concentre arriba mientras el resto se pelea por las migajas.

El debate tiene dos niveles: uno de diagnóstico y otro propositivo. Respecto al segundo, la mayoría de los análisis culmina con una crítica devastadora al sistema de pensiones públicas, considerado como excesivamente generoso. Molina, por ejemplo, justifica que los jóvenes piensen, según ella, que «es un despropósito la indexación de todas las pensiones a un IPC desbocado» y sugiere que la necesidad de rentas de los nuevos jubilados «quizás no es tan elevada». El economista Gonzalo Bernardos, de 62 años y habitual en los medios de comunicación, ha subrayado que «lo de la generosidad de las actuales pensiones es imposible de mantener», mientras que Plaza concluye sobre las pensiones públicas que «ahora mismo el debate está en que no hay dinero suficiente para pagarlas».

Estas críticas parten de un diagnóstico cada vez más compartido: la existencia de una creciente brecha intergeneracional en España. En los últimos meses, dos trabajos sólidos y completos han apuntado en esa dirección: el informe de J. Ignacio Conde-Ruiz y Francisco García-Rodríguez para Fedea, centrado en la riqueza, y el informe de Javier Martínez Santos y Jorge Galindo para EsadeEcPol, que aborda tanto renta como riqueza. A partir de este diagnóstico emerge –por parte de otros actores, como los citados más arriba– la culpabilidad de las pensiones y de los pensionistas. Pero ¿y si ese diagnóstico no justifica realmente la crítica al sistema de pensiones? ¿Y si la brecha intergeneracional está en otro lugar —uno mucho más incómodo de mirar— y poco o nada tiene que ver con las pensiones? ¿Y si más que la edad lo que determina la desigualdad y nuestras posibilidades es la clase social?

La desigual evolución de la renta

El núcleo del diagnóstico tradicional suele resumirse en un mismo gráfico: la evolución de las rentas netas medias desde 2008. Este indicador, utilizado con ligeras variaciones por la mayoría de los analistas, sirve de base para argumentar la existencia de una creciente brecha generacional que se sostiene principalmente por el enriquecimiento muy superior de las generaciones mayores de 65 años. (...)

Como se puede observar, el grupo de más de 65 años (línea en amarillo oscuro) era el tercero con mayor renta media en el año 2008, pero desde el año 2013 es el primero. Es decir, desde que empezaron a jubilarse los boomers, el grupo de más de 65 años pasó a ser el que disfrutaba de mayor renta en España. El estudio de EsadeEcPol usa estos mismos datos para llegar a la conclusión de que «los mayores de 65 experimentan ingresos medios sustancialmente más elevados en 2024 respecto a 2008, unos 2.500 € más, superando en promedio a todos los grupos de edad más jóvenes». También emplea esos datos el siempre atento Kiko Llaneras, en su artículo «¿Jóvenes contra boomers?», aunque en este caso usando la mediana (más adecuada que la media). El problema es que la elección respecto del indicador, al que recurren todos ellos, es incorrecta.

Ese famoso gráfico mide la renta media per cápita, lo que implica dividir el ingreso del hogar entre el número de miembros. Eso genera un sesgo por tamaño de hogar y heterogeneidad de las rentas dentro de cada grupo, al considerar la aportación de todos los miembros por igual. Por esa razón Eurostat considera por defecto otra forma de medirlo: la renta media por unidad de consumo, que asigna a cada miembro del hogar una ponderación establecida por la OCDE. Si recurrimos a este otro indicador, mucho más adecuado, las tendencias se mantienen, pero la fotografía cambia: (...)

Ahora en ningún momento los mayores de 65 años son el grupo con más renta media. Sigue existiendo un crecimiento de las rentas de este grupo durante los años de crisis, mientras la del resto de los grupos descendía, pero el cambio es mucho más modesto que en la medición anterior. La recuperación tras 2015 se presenta similar y solamente en los últimos años el ritmo de crecimiento de la renta media de los mayores de 65 años es superior. Con todo, en esta nueva fotografía los boomers no parecen ni tan extraordinarios ni tan culpables.

De hecho, lo que observamos no es ninguna anomalía. Las rentas laborales de los trabajadores siempre se mueven al compás del ciclo económico: caen cuando el PIB se contrae y suben cuando la economía se recupera. Son, por naturaleza, endógenas a la actividad. Por el contrario, las transferencias públicas, como las pensiones, no siguen ese vaivén: dependen de decisiones políticas y, por tanto, se comportan de forma más estable. Esa diferencia permitió sostener la demanda agregada durante las recesiones, pero también modificó la distancia entre las rentas medias de unas generaciones y otras.

De este modo cabe argüir que el problema no está en el nivel de las pensiones —que han evolucionado de manera bastante regular y predecible—, sino en el golpe asimétrico que las crisis económicas propinaron a los jóvenes. La precariedad y la inestabilidad laboral hicieron que fueran los primeros expulsados del mercado de trabajo y los últimos en recuperar sus condiciones previas. Los trabajadores de más edad también sufrieron, pero menos, y esa desigualdad en la exposición a la crisis amplió las brechas de renta entre generaciones.

A la diferencia entre la renta de los jóvenes y la de otros grupos la llamamos “brecha intergeneracional”, y puede medirse mediante una ratio: cuando esta aumenta, también lo hace la distancia entre generaciones. Para hacerlo he utilizado distintas fuentes estadísticas, con metodologías algo diferentes, pero todas expresando la misma tendencia: (...)

La línea amarilla expresa la ratio entre la renta del grupo de personas de más de 65 años (al que he llamado ‘jubilados’) y la renta del grupo de los jóvenes, y como hemos visto ya antes, tanto en INE (renta media por unidad de consumo) como Eurostat (renta mediana) es positiva desde 2012. Ese es el momento en el que el grupo de jubilados supera en renta media a los jóvenes. Por otro lado, en INE (renta media per cápita) y LIS (renta media por unidad de consumo) las rentas medias del grupo de jubilados siempre han estado por encima de las de los jóvenes, pero desde 2010 lo han estado mucho más.

La novedad de este gráfico es la incorporación de una nueva ratio (línea azul), que compara las rentas del grupo de 50 a 64 años o trabajadores en su etapa laboral final —a los que denomino ‘seniors’— con las de los jóvenes. Los resultados son reveladores. Salvo en los datos del INE (renta per cápita), en todas las demás fuentes esta ratio es superior a la anterior. Dicho de otro modo: la verdadera brecha generacional no se da entre jóvenes y pensionistas, sino entre jóvenes y quienes están en la fase final de su carrera laboral. Si tienes 30 años, tu diferencial con un trabajador de 60 es mayor que con un jubilado de 70.

Los datos de The Luxemburg Income Study (...) refuerzan esta idea. Su metodología está armonizada para permitir comparaciones a nivel internacional, y de ahí las ligeras diferencias con EU-SILC e INE. Usando los datos de LIS, Gabriele Guaitoli y Roberto Pancrazi analizaron la brecha intergeneracional en medio centenar de países y hallaron un patrón claro: la brecha crece en todas las economías ricas, y lo hace especialmente entre los jóvenes que se incorporan al mercado laboral y los trabajadores seniors. En otras palabras, la desigualdad creciente en las rentas medias no nace del sistema de pensiones, sino del propio funcionamiento del mercado laboral. Si es un fenómeno que se repite en todas las economías avanzadas, la acusación al sistema de pensiones español pierde fundamento.

En este sentido, gran parte del diagnóstico sobre la brecha generacional en rentas sigue siendo válido, pero el foco debe desplazarse: no se trata de un problema nacional ni de las pensiones, sino de un fenómeno internacional ligado a las dinámicas del mercado laboral. Por eso, muchos de los discursos anti-pensiones que escuchamos a diario parten de un diagnóstico equivocado. El problema no está en lo que se ha mantenido estable —la revalorización de las pensiones medias para que los pensionistas no pierdan poder adquisitivo—, sino en lo que ha dejado de funcionar: un mercado laboral capaz de garantizar condiciones de vida dignas y equitativas para todos los trabajadores.

Si queremos evaluar las causas profundas de la desigualdad, es mucho más apropiado mirar la posición de clase. El análisis de clase perdió fuerza en los años noventa, pero está recuperando protagonismo en las últimas décadas. Un reciente estudio para la Comisión Europea realizado por un equipo estupendo de investigadores españoles ha puesto de relieve la importancia de mirar a la clase como factor diferencial. Para destacar su importancia en este debate, he construido una clasificación de clases sociales utilizado los datos de la última Encuesta de Condiciones de Vida y he comparado la desigualdad de clase con la de edad. Este es el resultado: (...)

Como puede ver a simple vista, la desigualdad es mucho mayor cuando miramos por clase social que cuando lo hacemos por edad. Y, en realidad, es puro sentido común: un joven directivo o profesional cualificado gana bastante más que un trabajador manual no cualificado de sesenta años o ya jubilado (a estos últimos, jubilados o desempleados, les he asignado la clase correspondiente a su último empleo). Lo sorprendente es, por tanto, el peso mediático que recibe el conflicto entre generaciones —que existe, sí, pero refleja promedios de grupos muy heterogéneos— y el silencio mucho más doloroso sobre las diferencias entre clases sociales.

Ahora bien, como subrayan con acierto los informes de EsadeEcPol y, con particular brillantez, el de Fedea, hay otra brecha igual o más preocupante y aún más estructural: la de la riqueza.

Desigualdad de riqueza

En condiciones normales, la riqueza se hereda o es el producto de la acumulación de rentas, por lo que una gran desigualdad de estas últimas apunta a una creciente desigualdad de riqueza –en ausencia de políticas redistributivas eficaces. En España, además, se da la circunstancia de que el patrimonio principal de la mayoría de los hogares es la vivienda, cuyo acceso no sólo depende de las rentas y la riqueza sino también de la ‘suerte’: aquellas familias que pudieron acceder a una vivienda cuando el mercado inmobiliario era asequible disfrutan hoy de una riqueza que se presenta inalcanzable para las generaciones actuales.

Como explican Conde-Ruíz y García-Rodríguez, entre 2002 y 2008 todas las familias con propiedades inmobiliarias vieron cómo su riqueza se multiplicaba como efecto del boom inmobiliario. Por ejemplo, las personas entre 55 y 64 años llegaron a ver aumentada su riqueza un 67,4%. Ese es el componente de ‘suerte’, que favoreció particularmente a las personas que adquirieron viviendas en los noventa. Aunque la crisis de 2008-2014 desvalorizó esas viviendas –y, por lo tanto, su riqueza–, la recuperación económica posterior está siendo una carrera desigual entre grupos de edad: algunos comenzaron teniendo ya vivienda, adquirida cuando era asequible y en general ya sin deudas hipotecarias, y otros grupos –como los jóvenes– o bien no pueden adquirirlas o bien lo hacen a costa de un endeudamiento enorme. Actualmente tienen una propiedad inmobiliaria el 60% de los mayores de 65 años, frente a poco más del 20% de los menores de 35 años.

Este fenómeno explica que «los mayores de 75 años han incrementado de forma sostenida su participación en la riqueza total, pasando de aproximadamente un 8,3% en 2002 a un 18,3% en 2022», como recuerda el citado informe de Fedea. Al mismo tiempo, «los menores de 35 años han reducido de forma continua su peso en la riqueza neta total, pasando de 8,2% en 2002 a apenas 2,1% en 2022, lo que indica crecientes dificultades para acceder a la propiedad o construir patrimonio desde edades tempranas». Además, con mayor patrimonio y rentas es más fácil acumular nuevos activos (otras propiedades, productos financieros, etc.), lo que ayuda a explicar por qué los mayores de 65 años tienen de promedio más de 2 propiedades frente a menos de un 0,5 para el caso de los menores de 35 años.

Todas estas desigualdades entre generaciones son grandes y evidentes. Pero, como ocurría con el caso de la renta, ocultan otros fenómenos aún más importantes. Al fin y al cabo, las variables de edad no pueden explicar lo que el informe de Fedea pone negro sobre blanco: «el 1% más rico ha concentrado de forma sostenida una fracción significativa del patrimonio total –en torno al 21,1% en 2022– seguido de los percentiles 91-99, cuya participación también ha aumentado en los últimos años hasta el 32,6%». Esto es lo mismo que decir que el 10% de los hogares más ricos concentran más del 50% de la riqueza en España. La contracara es que la mitad más pobre de la población española solo tiene un 7,1% de la riqueza patrimonial total en España.

¿Qué está pasando aquí? Sencillamente que la desigualdad de riqueza está aumentando por mecanismos endógenos que, de nuevo, nada tienen que ver con las pensiones ni con las transferencias públicas. Al margen de la dinámica del mercado laboral (donde ya vimos que las clases altas reciben significativamente mejores rentas), los hogares más ricos –y las personas que viven en ellos– tienen muchas más oportunidades para enriquecerse aún más. Lo hacen a través de la adquisición de otras propiedades inmobiliarias (para obtener rentas por alquileres, especulación, etc.) y de productos financieros que ofrecen rendimientos fáciles.

Hace unas semanas, el nuevo dirigente británico del partido verde, Zack Polanski, atrajo gran atención mediática al denunciar en un vídeo –magnífico, por cierto– que había gente que se enriquecía mientras dormía, en oposición a quienes viven de las rentas laborales y apenas lograban conciliar el sueño. Lo que Polanski estaba señalando es lo que hace diez años Thomas Piketty denominó capitalismo patrimonial –y que en otros lugares se ha llamado “capitalismo rentista”–. Es decir, un sistema institucional en el que la desigualdad de renta y de riqueza se refuerzan mutuamente cuando el Estado no interviene para corregirlas. En la actualidad esta dinámica está alimentada por una economía profundamente financiarizada y en la que vivienda funciona como un activo especulativo más.

En España los datos más fidedignos a los que podemos recurrir para medir este fenómeno son también los de la Encuesta de Condiciones de Vida. Según su última publicación, un 16% de los hogares (unos tres millones) reciben ingresos por el alquiler de propiedades y un 32% (unos seis millones) reciben rentas del capital en forma de intereses, dividendos, etc. Estos componentes de la renta son los que he definido como “cuota rentista”, ya que se trata de ingresos que “caen del cielo” solo por el sencillo hecho de tener propiedades. Pero, claro, ahí se incluye al que alquila una vivienda en un pueblo rural para obtener unos pocos ingresos complementarios, y el multipropietario que se permite vivir a cuerpo de rey gracias únicamente a esa actividad. Así que la pregunta es: ¿cómo se distribuye en la sociedad esta cuota rentista?

Por no alargarme más, iré al grano: es captada en su mayoría por los más ricos. Prácticamente la mitad de los ingresos por alquiler del año 2024 fueron captados por el 20% de los hogares más ricos de España, quienes también se hicieron con el 65% de los ingresos derivados de intereses, dividendos y otros productos financieros. Por el contrario, el 60% más pobre de los hogares España no captura ni el 30% de los ingresos de alquiler y ni el 20% de las rentas del capital. Estos datos son coherentes con los de la Encuesta Financiera de las Familias analizados en el informe de Fedea, que demuestran una muchísimo mayor presencia de activos financieros entre las familias más ricas.

Por otro lado, cuando pasamos a observar la distribución de los ingresos rentistas por edad o clase social tenemos que hacer el análisis a nivel individual y no de hogares. En este caso no tiene sentido medir la concentración, porque cada grupo está formado por un número distinto de personas (por ejemplo, hay muchos más jubilados y trabajadores no manuales). Sin embargo, podemos medir la prevalencia, es decir, el porcentaje de personas dentro de cada grupo que dispone de ingresos rentistas (por alquiler o por rentas del capital). El gráfico resultante es coherente con el análisis hasta ahora:

Como se puede observar, son las clases altas (profesionales y directivos) los que disponen en mayor medida de ingresos rentistas, mucho más que los trabajadores no cualificados o trabajadores manuales. Y desde luego, la desigualdad entre clases es mucho más pronunciada que entre grupos de edad, donde también esperábamos encontrar una mayor proporción de ingresos rentistas entre los grupos mayores (porque debido al ciclo vital son capaces de acumular más activos desde los que extraer ingresos rentistas).

 ( Alberto Garzón Espinosa, eldiario.es, 25/11/25, gráficos en el original)

7.9.23

En Francia, el dinero es más sucio que el sexo... El antiamericanismo alimenta el odio a los ricos... En casi cualquier lugar del mundo, cabría esperar que la gente celebrara que su país ha superado a Japón, el Reino Unido y Alemania, en millonarios... Pero no en Francia... Las acusaciones volaron, densas y despiadadas. "La fuerza histórica de Francia era su modelo social, resistente a todas las crisis, y su nivel de desigualdades, que se encuentra entre los más reducidos de los países ricos del mundo. Ya no. La americanización de Francia impuesta por Emmanuel Macron está aquí para quedarse", tuiteó Sandrine Rousseau

 "En casi cualquier lugar del mundo, cabría esperar que la gente celebrara que su país ha superado a Japón, el Reino Unido y Alemania, con más millonarios que cualquier otro, excepto Estados Unidos y China.

Pero no en Francia. Las acusaciones volaron, densas y despiadadas. "La fuerza histórica de Francia era su modelo social, resistente a todas las crisis, y su nivel de desigualdades, que se encuentra entre los más reducidos de los países ricos del mundo. Ya no. La americanización de Francia impuesta por Emmanuel Macron está aquí para quedarse", tuiteó Sandrine Rousseau, la diputada de Los Verdes que nunca pierde la oportunidad de lustrar sus credenciales de izquierda dura. Marine Tondelier, líder del otro partido verde francés (EELV), ya había bramado que soñaba con una "Francia sin multimillonarios" ni "vampiros". Y ni que decir tiene que l'Humanité, el antaño poderoso diario del Partido Comunista Francés, despotricaba de que eso era "lógico" cuando el fraude fiscal en Francia restaba "entre 80.000 y 100.000 millones de euros" al presupuesto nacional.

 Pero esta crítica es compartida en gran medida por la derecha. El 35% de los votantes de la Agrupación Nacional están de acuerdo con la Sra. Tondelier en esta cuestión concreta (y en poco más). En general, el 38% de los franceses dicen que serían más felices viviendo en un país sin ciudadanos ricos. Esto lleva al periódico de centro-derecha Le Point a un titular probablemente demasiado optimista: "No, los franceses no sueñan con una Francia sin multimillonarios". Pero casi el 40% sí lo sueña.

El pasado mes de enero, Philippe Martinez, entonces líder del sindicato CGT, sugirió que los electricistas e ingenieros del gas "visitaran las hermosas casas de los multimillonarios" para "cortarles las líneas de electricidad y gas". (No era una orden vana: hace casi 20 años, dos miembros enmascarados del mismo sindicato entraron en el domicilio particular del Primer Ministro Jean-Pierre Raffarin, en el oeste de Francia, e hicieron precisamente eso para protestar contra la renacionalización parcial de EDF, la entonces empresa estatal nacional de suministro eléctrico). En Francia se aprecia tanto este tipo de gesto revolucionario simulado, al estilo de Robin Hood, que los (des)electricistas militantes de la PM, asalariados del Estado, nunca fueron sancionados, ni por la justicia francesa ni por sanciones en su lugar de trabajo.

 Para los franceses, el dinero es algo sucio, aunque el sexo no lo sea. (Hasta que Dominique Strauss-Kahn saboteó su propia candidatura presidencial en 2011 abusando de una camarera de hotel de Nueva York, la sabiduría parisina decía que nadie podía chantajear a un político con revelaciones sexuales, ya que la reacción más probable sería nuestro típico encogimiento de hombros galo). Pero las polémicas de dinero acaban con su carrera para siempre. Cuando Le Canard Enchaîné, el equivalente francés del Private Eye, reveló que el popular alcalde gaullista de Burdeos y Presidente de la Asamblea Nacional, Jacques Chaban-Delmas, no había pagado el impuesto sobre la renta entre 1967 y 1970, no importó que se hubiera limitado a aplicar la ley fiscal que permitía a los accionistas deducir los dividendos ya pagados del total de su impuesto sobre la renta. Chaban, pronosticado en su día como el próximo presidente de Francia, desapareció de la escena con una desgracia duradera.

Periódicamente, diarios de izquierda como Libération, pero también medios soberanistas como Marianne, un semanario de opinión euroescéptico y antiglobalización, se permiten portadas de dos minutos de odio contra "los ricos". Su piñata favorita es Bernard Arnault, el jefe del conglomerado de lujo LVMH, que, según quién lleve la cuenta, es el hombre más rico o el segundo más rico del mundo. Las empresas de Arnault -Louis Vuitton, Dior, Givenchy, Moët & Chandon, Hennessy y muchas más- dependen de la exclusiva etiqueta "Made in France" para buena parte de su prestigio, por lo que Arnault emplea, directa o indirectamente, a 160.000 personas en su propio país.

 El sector del lujo aporta más dinero a la economía francesa que las industrias aeroespacial y armamentística juntas. Y el "vampiro" Arnault y sus empresas pagan impuestos en Francia. Pero nada de esto le libra de los ojos de los ciudadanos. "¡Vete a la mierda, rico imbécil!", clamaba una portada de Libération de 2012 al enterarse de que Arnault reaccionaba a la promesa del recién elegido presidente socialista François Hollande de un tramo impositivo máximo del 75% (para ingresos superiores a un millón de euros) trasladándose a Bélgica. El impuesto, que también provocó la marcha del actor Gérard Depardieu, así como de varios futbolistas, se suprimió discretamente un año y medio después, tras haber producido, vaya sorpresa, escasos beneficios para el fisco francés. Arnault, que había adquirido un pasaporte belga, regresó.

 Es significativo que, incluso en la expresión abierta del odio ancestral de los franceses hacia los ricos, los futbolistas, a diferencia de Arnault, no fueran el objetivo. Los franceses odian a los ricos, pero tienen una imagen precisa de cómo son: sus jefes, sus terratenientes, sus banqueros... una serie de tópicos que pertenecen tanto al lenguaje bíblico ("No podéis servir a dos señores... a Dios y a Mammon") como al marxista. Por muy laica que se considere, Francia ha absorbido la visión del mundo tanto de la Iglesia católica como de Das Kapital. Sin embargo, las ganancias del fútbol se ven aquí como el resultado de una casualidad: dinero casi mágico pagado a algunos chicos de la clase trabajadora por su talento impredecible.

El hombre que convenció a François Hollande de bajar su infructuosa tasa impositiva fue su casi desconocido ministro de Economía de 37 años, un tal Emmanuel Macron. Cuando se convirtió en el sucesor de Hollande, Macron se ganó en pocos días el sobrenombre de "Le président des ultra-riches" por haber anulado en su mayor parte el impuesto sobre el patrimonio francés, que duraba ya cuatro décadas.

 El resentimiento se entreteje con el antiamericanismo, cada vez más utilizado como atajo ideológico a ambos lados del pasillo. En la actualidad, gran parte de la derecha francesa, en particular, considera a Estados Unidos como un Mammon especialmente nocivo, que propaga un capitalismo sin límites y destruye el tejido social y cultural. En la política francesa moderna, el regreso de Charles de Gaulle al poder en 1958 se considera el punto de inflexión en las relaciones. La sabiduría convencional sobre las experiencias en tiempos de guerra señala que mientras de Gaulle y Winston Churchill se entendían y respetaban, Franklin D. Roosevelt detestaba al líder francés y trataba de marginarlo a cada paso. Pero situarlo aquí sería pasar por alto el antiamericanismo de inspiración católica de la derecha a lo largo del siglo XIX, ejemplificado sobre todo por Charles Maurras, ideólogo y líder de Action Française, que inspiró parte del patriotismo de De Gaulle en los años veinte y treinta.

 Antes de las acusaciones de Sandrine Rousseau contra Emmanuel Macron, a Nicolas Sarkozy le llamaban desde el principio "L'Américain", lo que no era un cumplido. También era "le Président des Riches", un término acuñado por un par de sociólogos de la tradición de Bourdieu, el difunto Michel Pinçon y su esposa Monique Pinçon-Charlot. A lo largo de 35 años, los Pinçon pasaron de ser académicos especializados en las diferencias de clase a convertirse en los principales cazadores nacionales de ricos, con una serie de libros cada vez más acusadores (27, según el último recuento) sobre sus exploraciones en la alta burguesía francesa. Tras un par de documentales sobre el mismo tema, Monique, la hija de un fiscal de Mende, una pequeña ciudad de Lozère, en el centro-sur de Francia, se ha convertido, siguiendo el ejemplo de su padre, en el rostro del rechazo de Francia al dinero y a las clases acomodadas.

Ella habría aprobado uno de los impuestos más ingeniosos de Francia contra los ricos, el impôt sur les pianos de 1893, que creó un impuesto sobre un instrumento considerado sólo asequible para los ricos. La consecuencia involuntaria (como la de muchos impuestos) fue la destrucción gratuita de miles de pianos, incluidos algunos históricos en los que habían tocado Chopin y Liszt, para evitar el impuesto.

 La política de la envidia siempre ha funcionado bien en Francia, un país donde la ostentación de fortuna era la forma más segura de ser reducido a la mínima expresión, literalmente durante la Revolución Francesa. 

(...) la idea de que el dinero siempre es mal habido existe en Francia desde hace siglos, y nada va a hacerla tambalear."                  ( , UnHerd, 06/09/23; traducción DEEPL)

31.1.23

«No es que el régimen iraní vaya a caer. Es que ya está descomponiéndose, en gerundio»... cuando la lucha popular derrocó al Shah, vinculado a EEUU, Washington buscó por todos los medios que subiera al poder cualquier otra opción que no fuera la izquierda. En concreto fue Jomeini, a partir de ese momento, lo que instauran es un régimen fascista con formas teocráticas... y ahora, tanto Washington como Europa están rezando para que el régimen iraní no colapse súbitamente. Porque una eventual caída ahora tendría un impacto psicológico bestial sobre los mercados del petróleo... sucede que hace que el régimen no pueda financiar sus propias estructuras, por ejemplo, a los guardianes islámicos, o a sus milicias de Basij que funcionan como bandas paramilitares fascistas. Estamos hablando de 2 o 3 millones de adictos al régimen a los que hay que pagar. Por eso, muchos de sus dirigentes superiores están sacando dinero de Irán o mandando a sus familiares al extranjero, están preparándose para abandonar el barco. Este régimen ya no tiene remedio. Otra cosa es que la caída no va a ser inmediata y creo que tardará meses, sobre todo porque EEUU no quiere que caiga durante el invierno, y porque trabajan en una alternativa, quizá un sector de los militares

 "Los extensos artículos y prolijos análisis de Nazanín Armanian -en el blog Punto y Seguido del diario Público- son de lectura obligatoria para todo el que quiera conocer los entresijos geopolíticos de zonas tan complejas como Oriente Medio, el Norte de África, Asia Central, Rusia, China o EEUU, siempre desde una posición inconfundiblemente antiimperialista.

Exiliada en España desde 1983, preguntamos a esta escritora y politóloga iraní sobre las protestas y movilizaciones que están teniendo lugar en su patria, Irán, después de la detención y muerte de Mahsa Amini, que ella no duda en llamar Revolución..

En las protestas tras la muerte de Mahsa Amini, son ya 572 las personas asesinadas por las fuerzas represivas en Irán, junto a miles de heridos y casi 19.000 detenidos. Pero las movilizaciones, lejos de aminorar, van a más, y parece que han sacudido los cimientos del régimen. ¿Cuál es la significación histórica de esto que ya llaman la “revolución del velo”?

Es más que una «revolución del velo». Es una revolución democrática, feminista, laica y federalista, tiene estos cuatro ingredientes. Las protestas de las mujeres contra el velo siguen, pero a partir de la segunda semana ya estaban todos los sectores en la calle protestando. Y la policía de la moral no sólo detuvo a Mahsa Amini por llevar mal puesto el velo, porque las mujeres iraníes lo llevan «mal colocado» desde los años 90, o de colores, que está prohibido. La mitad de la población femenina de Teherán ya no llevaban velo en diferentes partes de la ciudad, antes de la muerte de Mahsa.

 No solo es el velo. ¿Qué ocurre? Que estamos hablando de un régimen neoliberal, de una corrupción monumental, que provoca unas penurias económicas para la población, penurias que las sanciones occidentales han intensificado. Todo esto ha creado un malestar tan grande que muchos sectores del pueblo -los jubilados, la clase obrera como la de la potente industria del petróleo, los campesinos, los docentes, los pequeños comerciantes, las mujeres, las minorías étnicas, lingüísticas y religiosas…- todos estaban protestando. Desde hace tiempo la respuesta del régimen ha sido incrementar la represión y la militarización en las calles, cosa que ha metido más presión a la olla del descontento.

Aún así estas protestas no se las esperaban. La muerte de Mahsa Amini ha sido como una gota que ha rebosado el vaso. La detuvieron y no se sabe lo que ocurrió en comisaría, pero es muy posible que sufriera una agresión sexual, porque es una práctica generalizada en cárceles y centros de detención. Y ha desencadenado una auténtica revolución social

La diferencia con protestas anteriores es que no se exige una cosa concreta, como la bajada del precio de la gasolina, o medidas contra la carestía de la vida, ni siquiera elecciones más limpias. Ahora directamente dicen NO a la República Islámica, están impugnando en su totalidad el régimen teocrático.

 Hay otros factores en estas protestas, que es que la mayoría de los que están movilizándose son muy jóvenes, incluso adolescentes y niños de colegios e institutos, y por supuesto universitarios. Jóvenes que simplemente exigen libertad para poder vivir, frente a un régimen que les prohíbe divertirse, agarrar la mano de su amante, bailar, cantar, celebrar los milenarios festejos iraníes, o tener relaciones sexuales prematrimoniales, y que les amenazan con latigazos, humillaciones, cárceles y colgarles de las grúas en las plazas públicas.

Ten en cuenta que en Irán, con millones de universitarios, con mujeres que tienen hasta dos carreras, les está gobernando una casta de clérigos que además de reaccionarios son ignorantes. El presidente, Ebrahim Raisi, no tiene ni el graduado escolar, sólo ha estudiado en la escuela teológica. Así que por eso su respuesta es medieval, han instalado unos tribunales que son como la Inquisición, que condena a pena de muerte, latigazos… Hay in choque tremendo entre la modernidad y la mentalidad de esta clase dominante. Son como los talibanes, se han equivocado de siglo. Y por eso esta revolución ya ha optado por repudiar por completo a este régimen, por devolverlo a los libros de historia, a las tumbas medievales.

Cuando hablamos de “régimen de los ayatolás”, muchos pueden pensar que, dado su carácter teocrático, el poder lo tiene simplemente una casta de clérigos. Pero hablando en términos de clase, los ayatolás, junto con los Guardianes Islámicos, tienen la propiedad privada de las grandes concentraciones de capital de la industria, el comercio y los servicios. Más allá de su nacional-chiísmo y de su fanatismo religioso… ¿estamos hablando de una burguesía?

Es una burguesía en toda regla, incapaz de crear puestos de trabajo. Funcionan como una organización criminal, como una mafia, con una casta clerical y los militares que les respaldan. Los Guardianes Islámicos -detesto que se les llame Guardianes de la Revolución- no son un ejército clásico, sino que fueron creados para defender al régimen de sus enemigos externos e «internos» (es decir, del propio pueblo). Esta clase desde el principio se ha dedicado a saquear uno de los países más ricos del mundo. De no tener nada -muchos de ellos eran lúmpenes- esos clérigos y esos Guardianes han pasado a tener enormes fortunas, además de poder y armas. Y hubo una resistencia popular, porque se venía de luchar contra la dictadura del Shah, también ultracorrupta.

 Los ayatolás se tuvieron que emplear a fondo en una represión feroz, con crímenes sin precedentes en la historia moderna de Irán, con detenciones y torturas. Desde 1979, fecha de su instalación en Irán, el régimen islámico ha encabezado la lista de los regímenes que más han asesinado a su propio pueblo, al menos 30.000 iraníes críticos hasta hoy. Es el Estado que ejecuta a más personas por número de habitante y es el único que ejecuta a menores y el que a más mujeres mata.

Es a través de esta represión mediante la que han organizado el saqueo organizado y sistemático de todo el país. Y apenas desarrollan las fuerzas productivas ni crean puestos de trabajo. Las sanciones occidentales han creado todo un mercado negro de productos de importación, pero miembros del régimen lo controlan o sacan tajada.

Hay que recordar que, en 1979, los ayatolás tomaron el poder con ayuda de EEUU, Francia, Reino Unido y Alemania. Estamos hablando de la Guerra Fría, y de un país que tenía 1.600 km de fronteras con la URSS. Entonces, cuando la lucha popular derrocó al Shah, vinculado a EEUU, Washington buscó por todos los medios que subiera al poder cualquier otra opción que no fuera la izquierda. En concreto fue Jomeini, que llegó a Irán desde Francia, un país de la OTAN, y lo pusieron allí para secuestrar la revolución. Y ahora también lo está haciendo, ahora también está buscando alternativas de derechas para cuando sea inevitable un cambio de régimen en Irán.

 Entonces, a partir de ese momento, lo que instauran es un régimen fascista con formas teocráticas. Con un Líder Supremo, con una policía secreta, exportando militares fuera de las fronteras, a Siria, a Líbano… 

Es una oligarquía que se ha dedicado a saquear los recursos de un país que tiene enormes riquezas, con más reservas de gas que Rusia. Mientras una minoría se ha lucrado, hay partes del Kurdistán que no tienen ni agua corriente, y hay un tercio de iraníes bajo el umbral de la pobreza. Expropiaron las grandes fábricas que eran públicas, estatales, las han privatizado. Hasta los clubes de fútbol los entregaron a los generales de los Guardianes Islámicos. Y por supuesto los ayuntamientos, instituciones, organismos, empresas públicas… todo eso está en sus manos.

Mahsa Amini era una joven kurda y el Kurdistán iraní es uno de los principales focos de rebelión, como también lo es la región de Baluchistán. Hay hasta 12 minorías étnicas diferentes en Irán, que son el 60%, la mayoría de la población. Pero, aunque el vector de las nacionalidades oprimidas es un componente importante en esta revolución, no hay exigencias secesionistas, sino de una república laica y federal.

Efectivamente. Desde principios del s.XX los kurdos y los azerbaiyanos iraníes empezaron a exigir más autogobierno y una República Federal, liderados por el Partido Comunista de Irán, porque se trata de una alternativa que impulsaron los marxistas. El Shah estaba en contra y en la revolución los kurdos fueron el componente más importante en la lucha contra el régimen, pagándolo con decenas de miles de muertos y represaliados.

Pero sin dejar de exigir esa autonomía, la gran mayoría de esos grupos étnicos se consideran iraníes. Incluso después de décadas de represión, solo facciones muy minoritarias consideran que se quieren independizar de Irán.

 Y de nuevo es sorprendente cómo esas minorías étnicas se han levantado ahora, especialmente los kurdos y sobre todo Baluchistán, en la frontera con Pakistán, que están todos los días en las calles pidiendo el fin de la República Islámica. Hace pocas semanas, en un viernes sangriento, el régimen asesinó a más de 80 baluches, incluyendo seis niños. Pero esto tan cruel es como echar gasolina al fuego, porque estamos hablando de clanes y tribus: basta con que mates a uno para que miles se levanten y clamen venganza.

Las demandas de autonomía continuarán hasta que se vean cumplidas, La revolución democrática fracasará si no se resuelve justamente este aspecto, y no se avanza hacia una República Federal. Mucha gente lo ha comprendido y por eso en las protestas de Teherán se canta «Kurdistán, la luz de los ojos de Irán», que es como si en medio del franquismo en Madrid se cantara “Cataluña, os queremos”…

El régimen acusa a los manifestantes de “estar manejados por el enemigo norteamericano”. Sabiendo que lo dicen para criminalizar las protestas y justificar su sangrienta represión… ¿hay algo de verdad en ello? ¿Está Washington intentando instrumentalizar las protestas para sus propósitos… o por el contrario unos EEUU enfocados en China y Rusia, y preocupados en sus propios conflictos internos, no están aprovechando la oportunidad de intervenir con decisión en Irán?

Lo segundo, al contrario de lo que dice el régimen. Fíjate en el contexto, en lo que está pasando. Desde el momento en el que EEUU impone las sanciones contra Rusia y obliga a la UE a seguirle, los europeos comienzan a dejar de comprar petróleo ruso. En ese contexto hay que dejar que el petróleo iraní llegue a Europa para que no se congele de frío y pueda cumplir las sanciones a Moscú, y por eso -a pesar de que no se ha restablecido el Acuerdo Nuclear- Washington llega un acuerdo por debajo de la mesa con el régimen de los ayatolás, una especie de “doy para que me dés”. Irán ha empezado a exportar un millón de barriles de petróleo al día.

Esta es la razón de por qué, tanto en Washington como en Europa, están rezando a todas las vírgenes para que el régimen iraní no colapse súbitamente, al menos para que no caiga durante el invierno. Porque una eventual caída ahora tendría un impacto psicológico bestial sobre los mercados del petróleo. Y eso sin contar las cada vez más decididas huelgas de los obreros del petróleo iraníes.

 Entonces, al menos en lo inmediato, a EEUU no le interesa para nada que caiga el régimen iraní. «EEUU nos ha asegurado que no pretende cambiar el sistema», dijo con entusiasmo contenido el ministro de Asuntos Exteriores de Irán. Y también lo ha dicho a los cuatro vientos el secretario de Estado, Antony Blinken («EEUU no busca el cambio de régimen de Irán»).

Otra cosa es que EEUU sabe que al régimen iraní ya no le queda mucho, y por eso están preparando diferentes alternativas, por supuesto de derechas, para mantener la estructura económica corrupta y la estructura social reaccionaria y patriarcal, para poder ejercer su dominio sobre el país. En absoluto quieren un Irán democrático y libre de sus destinos, que se desarrolle de acuerdo a sus intereses.

 Al hilo de esto, aunque las injerencias y agresiones de Washington contra Irán son innumerables, tú misma en un reciente artículo sugieres que al imperialismo estadounidense y a sus aliados europeos tampoco les interesa el establecimiento de una democracia política y económica plena en uno de los países más ricos y estratégicos del mundo….

 Sí, sí, eso es. Si Irán es libre, con partidos políticos libres, con sindicatos y prensa independientes, con libertades y derechos democráticos para las mujeres, los obreros, las minorías, eso significa que el pueblo iraní, muy apegado a su independencia, tendrá capacidad para gestionar sus enormes recursos en función de su propio desarrollo y prosperidad. Eso es una pesadilla para EEUU. Por el contrario, le interesa una dictadura corrupta para poder controlarnos y saquear nuestros recursos naturales.

En un reciente artículo yo dije algo así como «el imperialismo es como el Señor, sus caminos son inescrutables». Las maneras del imperialismo para imponer sus intereses a nivel mundial y en cada parte del globo no siempre son a través de golpes de Estado o «revoluciones naranjas». En este caso han colocado a una teocracia fascista en un país como Irán, un gigante, que a nivel social era el más desarrollado de todo Oriente Medio, con un pueblo heroico, contestatario, que hizo tres revoluciones… Poniendo a cuatro ayatolás neandertales para que opriman a todos en nombre de Dios, ya no hace falta invadir

Imagínate que Irán fuera libre del imperialismo, que polo de poder progresista sería para Asia, para el mundo islámico. Pero tras décadas de teocracia medieval, va a costar mucho limpiar toda la basura que han metido en la cabeza de la gente, en los libros de texto, en la estructura social e ideológica. Por eso EEUU hará todo lo posible para que personas como yo sigamos en el exilio, y que la izquierda iraní no tenga espacio en el nuevo Irán que habrá de venir.

 Esta revolución ya no exige el fin de policía de la moral, sino el propio fin del régimen del 79. ¿Se agrietado el régimen hasta un punto de no retorno, hasta el punto de que los de arriba no pueden seguir dominando como hasta ahora? ¿Qué piensas que va a pasar ahora?

Efectivamente, estos ya están desmoronándose. Este régimen está cayendo, en gerundio. Necesitan un último empujón -desde fuera y desde dentro- para terminar de caer.

El régimen islámico pensaba que con Biden iban a tener mejores condiciones, que con la negociación para restablecer el Acuerdo Nuclear se iban a levantar las sanciones, y que Irán iba a convertirse en el paraíso de los inversores extranjeros. Esto no ha ocurrido porque se han opuesto, de manera combinada, tres halcones diferentes. Por un lado los halcones del sionismo israelí, por otra parte los halcones de EEUU, pero por otra parte también los propios halcones del régimen de los ayatolás, que no quieren que se levanten las sanciones, porque a través de la compraventa de artículos restringidos se están haciendo multimillonarios.

¿Qué pasa? Que Biden ha dicho que el Acuerdo Nuclear está muerto, que no va a llegar a un acuerdo que permita el levantamiento general de las sanciones, ni por supuesto la llegada de inversiones. Y esto hace que el régimen no pueda financiar sus propias estructuras, por ejemplo, a los guardianes islámicos, o a sus milicias de Basij que funcionan como bandas paramilitares fascistas. Estamos hablando de 2 o 3 millones de adictos al régimen a los que hay que financiar. Por eso, muchos de sus dirigentes superiores están sacando dinero de Irán o mandando a sus familiares al extranjero, están preparándose para abandonar el barco.

Este régimen ya no tiene remedio. Otra cosa es que la caída no va a ser inmediata y creo que tardará meses, sobre todo porque EEUU no quiere que caiga durante el invierno, y porque trabajan en una alternativa, quizá un sector de los militares.

EEUU no va a renunciar a Irán. Pero nosotros vamos a seguir luchando hasta que haya un Irán democrático, federal, laico, feminista. Es un camino muy largo y difícil, por el peso y la posición geopolítica del país, por sus recursos naturales. Pero lo que el pueblo ha empezado es imparable."                  

(Entrevista a Nazanín Armanian,

15.3.18

“Las mujeres están a la vanguardia de la nueva política de la clase trabajadora”. Respecto al futuro de la izquierda, las mujeres están en el asiento del conductor

"Jodi Dean (1962) es filósofa, profesora de Ciencia Política en Nueva York y miembro del Comité Nacional de Planificación del Paro Internacional de Mujeres.  (...)

Dean aboga por el feminismo socialista antirracista, que “busca derrocar las estructuras de opresión de las mujeres”, y coloca a la mujer en la cima de la nueva política de las clases obreras. “Lo vemos en las iniciativas de trabajadoras de hoteles, trabajadoras domésticas, de restaurantes, profesoras y enfermeras. Todas estas luchas son hoy en día frentes de la lucha de clases”.

Hay un movimiento político que impulsa el Paro Internacional del 8M. ¿Cómo son las mujeres que lo integran?

Son fieras, están movilizadas y están radicalmente en contra de dejar que el feminismo blanco liberal corporativo de las celebridades y del Partido Demócrata dirija el movimiento. (...)

Por otra parte, hay algo específico y emocionante sobre la forma en la que el Paro Internacional de Mujeres ha tomado forma en Estados Unidos: el componente de oposición a Trump el año pasado, y las manifestaciones del 20 y 21 de enero de este año, donde vimos a mujeres protestando a una escala que no habíamos visto en el movimiento desde hace mucho tiempo. Las mujeres están molestas. Hartas.

Y se han sentido inspiradas por las campañas #MeToo (#YoTambién), #UsToo (#NosotrasTambién) y #TimesUp (#SeAcabóelTiempo). Para muchas mujeres esta es la primera vez que participan en manifestaciones masivas, la primera vez que protestan. No es un paso fácil: se están moviendo para entenderse a sí mismas, para entender la política como algo nuevo.  (...)

¿Sería equivocado o ingenuo decir que, en lo que respecta al futuro de la izquierda, las mujeres están en el asiento del conductor?

¡Sería correcto, sí! Ahora, esta es la parte compleja: ¿significa esto que los hombres de izquierda están finalmente reconociendo el trabajo que las mujeres de la izquierda más combativa han hecho durante años? Una forma de aproximarnos a esta cuestión es considerar qué ha cambiado. 

Un análisis materialista señalaría los cambios concretos en la composición de la fuerza de trabajo, en la educación universitaria, etcétera, y esto nos llevaría a la manera en la que un gran número de mujeres a través del trabajo remunerado han generado condiciones en las que su liderazgo es necesario para la supervivencia.

 Desde este ángulo, parecería que los cambios en las circunstancias económicas y educativas de las mujeres nos han puesto en una posición de mayor oportunidad y capacidad para el liderazgo. Las mujeres están tomando la delantera en tantos sectores del movimiento. Estamos llenando un vacío.  (...)

¿Diría que la izquierda actualmente tiene más potencial del que muchos, incluida la gente de izquierda, se dan cuenta?

¡Sí, sí, sí! Tenemos que ver la “rebelión trumpiana” como una reacción. En efecto, esta marca una reacción al poder de izquierdas, pero, para ser honesta, podríamos caer en un optimismo infundado. En realidad la derecha sí reacciona al poder de izquierda. 

De hecho, ¡la derecha percibe a la izquierda con más poder de lo que la izquierda se percibe a sí misma! Podemos decir que la “rebelión trumpiana” es una reacción a un conjunto de desarrollos diferentes y combinados. 

Sí, están las fuerzas de la desigualdad extrema y el fracaso de la izquierda en mantener una visión despierta, extendida y clara del socialismo, junto a una decadencia en las percepciones del hombre blanco sobre sus oportunidades de vida, esto es, la menor probabilidad de que sus vidas sean mejores que las vidas de sus padres y la sensación de que Hollywood y las élites demócratas se están burlando de ellos.

 Entonces sí, la izquierda tiene más potencial y más capacidad de la que nos damos cuenta, y debemos entender “darse cuenta” como “reconocer” y como “hacer posible”. Nuestra capacidad tiene que ser realizada en la práctica, esto es, a través de la organización, que es exactamente lo que intenta el Paro Internacional de Mujeres.

Cuando Nancy Fraser –intelectual feminista e integrantes del Comité Nacional de Planificación del Paro– advierte de que, en la estela de la crisis estructural del neoliberalismo, el feminismo podría emerger radicalmente transformado, como un movimiento social pero también como “un significante vacío del bien”, ¿qué piensa? 

Mi primera reacción sería decir que fue el feminismo de Hillary Clinton el que funcionaba como un “significante vacío del bien”, que era el feminismo blanco, mainstream, liberal, capitalista y carcelario del “neoliberalismo progresista” (el término adecuado que propone Fraser) que circula sin esfuerzo a través de la cultura popular como un marcador débil de lo “progre”. 

Funciona ideológicamente como un refuerzo del capitalismo, da a la brutalidad capitalista un rostro de mujer. Tenemos entonces el feminismo de Lena Dunham, el feminismo de Katy Perry, y la reducción de la lucha política al desarrollo personal. Pero ¡no me gustaría asociar la Huelga Internacional de Mujeres con este tipo de feminismo!  (...)

“Feminismo” siempre significa una política enfocada a mejorar la vida de las mujeres. El significante no está vacío. Al contrario, la posiciones políticas necesarias para llevarlo a cabo son discutidas, divergentes, en conflicto unas con otras. 

Puesto en los términos de la vieja escuela de los Woman Studies de los años 80: hay diferentes feminismos, feminismo liberal, feminismo radical, feminismo socialista, etcétera. El feminismo del Paro Internacional de Mujeres para el 99 por ciento es un feminismo socialista y antirracista. 

En vez de pensar que el feminismo puede ser reducido al énfasis liberal sobre la meritocracia y la igualdad de oportunidades, el feminismo socialista antirracista busca derrocar las estructuras de opresión de las mujeres –supremacismo blanco, capitalismo, heteropatriarcado, el estado imperalista y carcelario–. 

Reconoce que forman parte de una misma estructura y que las posturas políticas que movilizan son frentes diferentes de una lucha común.  (...)

Mi segunda reacción me lleva a pensar por qué es el feminismo precisamente el que está a la vanguardia de la política contemporánea.  (...)

La reproducción se está volviendo incluso una fuerza para colectivos en pequeñas ciudades y comunidades rurales. Por ejemplo, la Asamblea de Mujeres de Ginebra ha colocado la reproducción social en el centro de la organización de nuestro paro y de nuestro trabajo político.

 La misma Fraser ha escrito un par de excelentes artículos sobre la actual crisis de la reproducción social. Como yo lo veo, la reproducción social es el área más emocionante de trabajo teórico y práctico tanto para feministas como para socialistas. 

¿Es entonces la reproducción social la que estructura el movimiento que sostiene el Paro Internacional de Mujeres?

Un paro de mujeres pone al frente el trabajo invisible que ha sostenido el sistema y que está siendo atacado. Nos hace a todos concienciarnos de cuánto trabajo es requerido solamente para sobrevivir y cómo los capitalistas hacen cualquier cosa para despojarnos de todo –vida social, tiempo con amigos y familia, salud, ocio, un futuro–. 

La plataforma del paro reclama servicios sociales plenos, lo que significa hacer frente a las necesidades sociales y asegurar los medios de vida. Este reclamo surge de un análisis de la reproducción social.  (...)

¿Qué significa –o qué debería significar– la solidaridad aquí? ¿Podemos llamarla solidaridad de clase o es algo más?

La huelga está construyendo solidaridad de clase a través del feminismo. En este punto recuerdo la perspectiva de Claudia Jones sobre la triple opresión de la mujer negra –como negra, mujer y trabajadora–. 

Es el análisis de la triple opresión el que nos permite ver cómo trabajadores diferentes están conectados, cómo el sistema capitalista despliega racismo y patriarcado para dividir a la clase trabajadora, controla los salarios, otorga a algunos trabajadores pequeñas ventajas sobre otros (el hombre que viene a casa donde está su esposa, la mujer blanca que puede mandar a la mujer negra que limpia su hogar).  (...)

Cuando el dinero compra la libertad, cuando el dinero es necesario para el ejercicio de la libertad o los derechos de uno, solamente son los ricos los que son libres.
Las mujeres están a la vanguardia de la nueva política de la clase trabajadora, que es la política que se desenvuelve de manera transversal al campo social, desde los espacios de trabajo y vecindarios hasta las prisiones y gasoductos. 

Lo vemos en las iniciativas de trabajadoras de hoteles, trabajadoras domésticas, de restaurantes, profesoras y enfermeras. Lo vemos en la lucha contra el estado carcelario. Lo vemos en las campañas por la justicia ambiental. Todas estas luchas son hoy en día frentes de la lucha de clases. La burguesía, la clase dominante, el uno por ciento no tiene que juntarse en las calles. Las corporaciones son dueñas del sistema político.

 Los ricos no protestan; sino que compran a los políticos que necesitan (pregúntenle a Charles Koch y Rebekah Mercer). Bajo el capitalismo, la solidaridad no es automática. Los trabajadores tienen que mantenerse juntos, tienen que apoyarse unos a otros para continuar unidos incluso de cara a las dificultades reales materiales de la huelga. 

Y las huelgas dependen de las familias y comunidades de trabajadores también –los trabajadores necesitan ver que otros también los ven como si lucharan en el bando de los buenos–. La solidaridad, entonces, es la unidad en la lucha –mantenerse juntos y cuidarse las espaldas–. Significa no dejar que los capitalistas, con sus ideologías de individualismo y competencia, nos dividan. 

La Huelga Internacional de Mujeres representa una posición política de izquierdas amplia, de múltiples tendencias, que reconoce las diversas formas y espacios de trabajo y la naturaleza entrelazada de la opresión. 

 Apunta a hacer visible el trabajo de las mujeres, se opone a las variadas y profundas formas de violencia que atraviesan nuestra sociedad, y ejerce presión hacia la reorganización de la sociedad para que “el libre desarrollo de cada uno sea la condición para el libre desarrollo de todos”.                  (Entrevista a Jodi Dean, filósofa, CTXT, 07/03/18, Maximillian Alvarez, (The Baffler),

22.11.16

La secesión de los ricos es la más consolidada... pero hay más

"-Los autores de “La secesión de los ricos” proponen un repaso a las biografías de las cuatro personas más opulentas del mundo: Bill Gates, Carlos Slim, Warren Buffet y Amancio Ortega. También las del nuevo multimillonario chino, Peter Fung, o la de Ingvar Kamprad, fundador de Ikea. Y las de Johnny Deep, Lady Gaga, Julio Iglesias, Shakira, Messi, Cristiano Ronaldo… ¿Está justificado el título del libro?

No sólo hay una secesión de los ricos. En el prólogo digo que estamos en tiempo de “secesiones”. La de los ricos es la más consolidada: una pequeña franja de la población se ha desprendido y vive en otro mundo. Han dejado de interesarse y sentirse vinculados a un territorio concreto. 

En cierto modo, esto es representativo del proceso de globalización y del paso del capitalismo industrial al capitalismo financiero y especulativo. En el primero había un enraizamiento, una empresa, trabajadores, sindicatos y empresarios que se encuentran y hablan. Un polígono industrial, y también una sociedad que los acoge. La economía digital y especulativa es, por definición, “aterritorial”: no tiene patria. 


-Ariño y Romero citan a Thierry Pech en “Les temps des riches. Anatomie d’une sécession”, quien señala la relevancia de un capitalismo globalizado y ampliamente financiarizado, políticas fiscales que favorecen la acumulación y una religión del éxito individual. En otros términos, afirman los autores, “la revolución de las élites es el resultado del avance del capitalismo financiero a caballo de la revolución de las sociotecnologías digitales”. ¿Qué importancia atribuyes a la tecnología?

Las nuevas tecnologías hacen posible trasladar en un instante millones de euros de un punto a otro del planeta, y han roto definitivamente las barreras. Son las que permiten que este grupo “secesionado” esté en todas partes y en ningún sitio al mismo tiempo: el don de la ubicuidad. 

¿Papanatismo respecto a la tecnología? Con todo hay papanatismo. Es característico de cualquier cosa que se convierte en referencia. Empezamos diciendo que las redes suponían una especie de paraíso, en el que todo el mundo podría manifestarse y tener voz propia, es decir, el prólogo de la libertad definitiva. Pero en la práctica, ha ocurrido lo que parecía previsible. 

No olvidemos que el origen de Internet es el ejército. Es un espacio que ofrece grandes posibilidades, que lo son asimismo de control, dominación y simplificación. Siempre digo que hoy el intelectual más importante es Google, es el señor a través del que millones de personas hacen un recorrido que sus algoritmos han diseñado. Conducen las lecturas, las reflexiones, las referencias y los iconos de muchas personas.

-En tu artículo “En el vacío que nos habita”, publicado en el último número de la revista “La maleta de Portbou”, reproduces una reflexión del filósofo John Gray: “El voto a favor del Brexit demuestra que las reglas de la política han cambiado de forma irreversible. La estabilización que parecía haberse alcanzado tras la crisis financiera era un camelo”. ¿Qué ha supuesto a tu juicio el Brexit?

Es una manifestación más de la teoría de las secesiones. En un momento en que la gente vota a unos políticos, pero continúan gobernando otros a los que no han elegido, al final se vota a quien más provoque, irrite o inquiete a los poderes establecidos. 

El Brexit es un ejemplo de ello, como lo son Trump, Marine Le Pen o, en otro sentido, Podemos. Se han marchado los ricos, pero también los funcionarios “free tax” de Bruselas, que además de no pagar impuestos pretenden la “expertise” de gobernar por encima de quienes tienen la legitimidad democrática. 

Se están replegando los países en sí mismos como respuesta a la globalización. Se han marchado también los terroristas suicidas, que rompen el diálogo antropológico mínimo entre las personas. El mínimo común que las une: la voluntad de no morir. (...)"                    (Enric Llopis , entrevista a Josep Ramoneda, Rebelión, 19/10/16)

16.3.11

La privatización de las pensiones... de Wisconsin... asaltando sus activos para pagar ulteriores recortes fiscales para los ricos

"La ley presupuestaria planea también la demolición del Sistema de Jubilación de Wisconsin (WRS, por sus siglas en inglés). Esto no es Nueva Jersey, en donde una sucesión de gobiernos corruptos ha terminado en la subfinanciación (léase: robo) del sistema estatal de pensiones, a fin de desplazar recursos para cubrir los agujeros presupuestarios en la recaudación general causados por los recortes fiscales a favor de los ricos.

No; el WRS es uno de los sistemas públicos de pensiones más estables, mejor financiados y mejor gestionados de la nación. Aunque Wisconsin no es un gran estado, el WRS ha llegado a atesorar 75 mil millones de dólares en reservas, y paga puntualmente generosas pensiones a sus funcionarios retirados, sin necesidad de subsidios públicos.

La ley de Walker está redactada con un lenguaje a propósito para demoler este sistema, asaltando sus activos para pagar ulteriores recortes fiscales para los ricos (especialmente los propietarios) y arrojando, luego, a los tiburones de Wall Street buena carnaza, a medida que los empleados públicos pasarán a los planes 401k [sistemas privados de ahorro para la jubilación; T.] manejados por gestores de dinero que trabajan a comisión. (...)

De modo que la de Walker no es sólo una guerra contra los Demócratas y los trabajadores; es una guerra también contra las instituciones de la Era Progresista de Wisconsin.

Su política amenaza con la pauperización del estado y amaga con un golpe de gracia a las instituciones de la Era Progresista y, por lo mismo, con la proletarización de las clases medias de ese estado. Contra la gentil sugerencia de John Maynard Keynes de proceder a la "eutanasia del rentista", a quien se quiere eutanasizar ahora, en toda la América del Norte y en toda Europa, es a la clase media.
" (Sin Permiso, 13/03/2011, citando a 'Wisconsin y la eutanasia de la clase media en América del Norte y en Europa: un plan para robárselo todo y vender como esclavas a las poblaciones trabajadoras', de Michael Hudson · Jeffrey Sommers)

11.3.11

"La ira popular debe ser desviada de los agentes de la crisis financiera, que se están beneficiando de ella; por ejemplo, Goldman Sachs"

"La ira popular debe ser desviada de los agentes de la crisis financiera, que se están beneficiando de ella; por ejemplo, Goldman Sachs, que está “en vías de pagar 17.500 millones de dólares en compensación por el ejercicio pasado”, según informa la prensa económica.

El presidente de la compañía, Lloyd Blankfein, recibirá un bonus de 12,6 millones de dólares mientras su sueldo se triplica hasta los dos millones.

En su lugar, la propaganda debe demonizar a los profesores y otros empleados públicos por sus grandes salarios y exorbitantes pensiones, todo ello un montaje que sigue un modelo que ya resulta demasiado familiar.


Para el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, para la mayoría de los republicanos y muchos demócratas, el eslogan es que la austeridad debe ser compartida (con algunas excepciones notables).


La propaganda ha sido bastante eficaz. Walker puede contar con al menos una amplia minoría para apoyar su enorme esfuerzo para destruir los sindicatos. La invocación del déficit como excusa es pura farsa.

En sentidos diferentes, el destino de la democracia está en juego en Madison, Wisconsin, no menos de lo que está en la plaza Tahrir." (Sin Permiso, 06/03/2011, citando a 'La conexión El Cairo / Wisconsin', de Noam Chomsky; Público, 6 marzo 2011 )

"Si los sueldos de la gente están estancados o disminuyendo, haz que dejen de pensar en los empresarios... y le echen la culpa a los impuestos"

"Es realmente muy simple. Si los sueldos de la gente están estancados o disminuyendo, has que dejen de pensar en los empresarios que no pueden o no quieren aumentar los salarios y enfócales la mente sobre los impuestos. Aunque una perspectiva completamente miope, era algo que el público podía entender.

"Si no puedo conseguir un mayor salario, pues que me reduzcan los impuestos, para así aumentar la cantidad de dinero en mi bolsillo".(...)

Así se formó una especie de acuerdo Molotov/Ribbentrop contra el gasto social y los servicios públicos entre parte de la clase media blanca trabajadora y las élites empresariales.

Esto funcionó bien por un tiempo. Todo lo que debía hacer el movimiento conservador era exacerbar los prejuicios ya existentes en las mentes de la gente para que vuelquen su ira contra los pobres como causantes de sus problemas económicos. Así, en California se puso en marcha la Proposición 13, que dio inicio a la "reforma tributaria" en los EE.UU. El resultado era previsible.

Los californianos tuvieron por un tiempo un poco más de dinero en sus bolsillos, mientras su sector público moría de hambre. Sin embargo, el precio fue alto. El estado, con el tiempo, pasó de tener las mejores escuelas del país a tener algunas de las peores.

Su sistema universitario pasó de ser gratuito para residentes, a cobrar elevadísimas matrículas, lo que ató a miles de sus estudiantes a enormes deudas que les hacen los más pobres y más propensos a exigir mayor alivio tributario, creando así un círculo "virtuoso" de demandas de mayores reducciones de impuestos a medida que sus residentes se hacían más pobres. (...)

En el 2008 la crisis inducida por Wall Street golpeó duro a Wisconsin, y, de hecho, los ingresos de los wisconsinenses continuaron cayendo durante el resto de la década mientras que el país prefirió invertir en la locura de la guerra en lugar de en la rehabilitación de la industria.

¿Qué hacer?

Los pobres ya no podían seguir siendo usados como chivos expiatorios (los afro-americanos en particular) como lo fueron en la década anterior, cuando prácticamente se eliminaron las políticas de bienestar en gran parte de los años 1990, cortesía de Bill Clinton.

La respuesta fue muy inteligente: culpar a los trabajadores del sector público por los problemas del estado (y por tanto de la gente). (...)

Esto es precisamente lo que está sucediendo hoy en Wisconsin. Los hermanos Koch y otros grandes intereses especiales están utilizando Wisconsin como experimento para ver si pueden ir a por la victoria final.(...)

En sólo unos pocos años, se ha rediseñado completamente la percepción para parecerse más a la del chivo expiatorio de ayer, la "reina" del bienestar social. Los trabajadores del sector privado se han vuelto contra sus hermanos del sector público. (...)

Sin sindicalización ni vacaciones ni días de enfermedad pagados, han desaparecido los beneficios para la atención de la salud y las pensiones decentes, dejando a la clase media trabajadora, tanto menos segura y más pobre.(...)

Y el sector público era un blanco tentador. Sindicalizados, gozando aún tienen de los beneficios que muchos en el sector privado habían disfrutado antes. Desde el punto de vista de los hermanos Koch, ese era un muy mal ejemplo.

Y así respondemos a la pregunta de ¿qué es una victoria total? La victoria total es la destrucción final del Nuevo Pacto entre Roosevelt y la clase media trabajadora. Los trabajadores del sector privado están determinados a aplastar a los del sector público con la esperanza de acabar con la laboral, y abrir el potencial de explotación de una vez por todas.
" (Sin Permiso, 06/03/2011, citando a '¡Californícate! : el plan de los hermanos Koch para destruir a los sindicatos obreros en Wisconsin', de Jeffrey Sommers)

25.1.11

La lucha de clases... en EE. UU.

"El país tiene un déficit presupuestario anual de alrededor de un billón de dólares, que puede ampliarse aún más como resultado del nuevo acuerdo tributario. Este nivel de endeudamiento anual es demasiado alto. Hay que reducirlo, pero ¿cómo? (...)

El problema es la política corrupta y la pérdida de moral cívica de EE UU. Un partido político, los republicanos, apuesta a poco más que a reducir los impuestos, objetivo que pone por encima de cualquier otro. Los demócratas tienen una gama algo más amplia de intereses, como el apoyo a la atención de la salud, la educación, la formación y las infraestructuras.

Pero, al igual que los republicanos, también están interesados en regalar con profusión recortes de impuestos a sus grandes contribuyentes de campaña, entre los que predominan los estadounidenses ricos.

El resultado es una paradoja peligrosa. El déficit presupuestario de EE UU es enorme e insostenible. Los pobres se ven exprimidos por los recortes en los programas sociales y un mercado laboral débil. Uno de cada ocho estadounidenses depende de cupones de alimentos para comer.

Sin embargo, a pesar de estas circunstancias, un partido político quiere acabar con los ingresos fiscales por completo y el otro se ve arrastrado fácilmente, contra sus mejores instintos, en aras de mantener contentos a sus contribuyentes ricos.

Este frenesí de recortes de impuestos viene, increíblemente, después de tres décadas de un régimen fiscal de élite en EE UU que ha favorecido a los ricos y poderosos. (...)

El verdadero juego del Partido Republicano es tratar de fijar en su lugar esa ventaja de ingresos y riquezas. Temen, correctamente, que tarde o temprano todo el mundo comience a exigir que el déficit presupuestario se cierre, en parte, elevando los impuestos a los ricos.

Después de todo, los ricos viven mejor que nunca, mientras que el resto de la sociedad estadounidense está sufriendo. Tiene sentido aplicarles más impuestos.

Los republicanos se proponen evitar esto por cualquier medio. (...)

Predigo que, con la espalda contra la pared, los estadounidenses pobres y de clase trabajadora comenzarán a manifestarse por justicia social.Esto puede llevar un tiempo. El nivel de corrupción política en EE UU es asombroso. Ahora todo gira en torno al dinero para las campañas electorales, que han llegado a ser increíblemente costosas. (...)

Ya se habla de que Obama va a recaudar 1.000 millones o más para su campaña de reelección. Esta suma no vendrá de los pobres.

El problema para los ricos es que, aparte de los gastos militares, no hay espacio para recortar el presupuesto más que en áreas de apoyo básico para la clase pobre y trabajadora. ¿En EE UU realmente se van a recortar los beneficios de salud y las jubilaciones?

¿De verdad va a equilibrar el presupuesto reduciendo el gasto en educación en momentos en que los estudiantes de EE UU ya están siendo superados por sus contrapartes de Asia? ¿Realmente va EE UU a permitir que su infraestructura pública siga deteriorándose? Los ricos van a tratar de impulsar ese programa, pero al final fracasarán." (El País, Negocios, 23/01/2011, p. 5)

15.11.10

Las castas indias

"Vivió su infancia y adolescencia en una chabola de un barrio violento y marginal de Mumbai (la antigua Bombay) habitado por intocables, la última casta india a la que pertenecía su familia. Pero el padre de Narendra Jadhav nunca aceptó que sus hijos no tuvieran derecho a progresar y se empeñó en llevarles a la escuela.

"El ascenso de mi familia comenzó el día que mi padre se sentó en la puerta de la escuela y le dijo al maestro que no se movería de allí hasta que admitieran a su hijo", comenta orgulloso. Su libro Intocable, del que ha vendido 600.000 ejemplares, es la historia de la lucha de su familia -él era el último de los seis hermanos- por romper la condena a la miseria que le venía impuesta por la casta. (...)

El decepcionante salpicón de marisco le da la oportunidad de hablar en lugar de comer. "Siempre fui el primero de mi clase, pero nunca abrí la boca porque si hablaba se notaba que era un dalit [la casta conocida en Occidente como intocable] y me daba miedo que el profesor me pegara por atrevido".

"Nunca sabes lo lejos que puedes llegar. Mi empujón fue cuando en lugar de preguntarme ¿por qué yo? cambié al ¿por qué no yo?", afirma mientras da buena cuenta del cordero. (NARENDRA JADHAV: "Soy parte de la actual revolución silenciosa de India". El País, 12/11/2010, última)

11.6.10

La lucha de clases en Alemania... causa de la crisis europea

"Miremos los hechos y recuperemos algunas categorías analíticas olvidadas por Habermas y por la mayoría de analistas de la realidad europea. Y entre ellas, la categoría de clase social continúa siendo de una enorme importancia. Alemania es un país de 82 millones de habitantes que pertenecen a distintas clases sociales.

La clase empresarial alemana (banca e industria exportadora) ha promocionado una economía basada en la exportación, cuyo éxito se basa en su gran competitividad, resultado de que los salarios han ido aumentando mucho menos que la productividad. Como consecuencia, las rentas del trabajo han ido descendiendo de una manera muy marcada y las rentas del capital han alcanzado niveles exuberantes.

La clase empresarial ha ido acumulando mucho dinero y, puesto que siempre tiene un gran surplus en su comercio (es decir, que exporta mucho más que importa), tiene una enorme plusvalía de euros (1,3 billones), consecuencia de que dos terceras partes de las exportaciones alemanas se hacen a los países de la UE que pagan en euros.

¿Qué ha hecho la clase empresarial –y muy en especial los bancos– en Alemania con tantos euros? Una posibilidad hubiera sido que se distribuyeran entre los trabajadores alemanes, aumentando sus sueldos y su capacidad de consumo, con lo cual el motor de la economía alemana dependería más de la demanda doméstica y menos de las exportaciones (esta era la alternativa propuesta en su día por Oskar Lafontaine, entonces ministro de Economía del Gobierno de Gerhard Schroeder).

Tal medida habría tenido un gran impacto estimulante en una economía que ha estado estancada desde hace ya años, estímulo que habría ayudado también a la economía europea, cuyo centro es la alemana. Pero la clase trabajadora alemana no tuvo suficiente fuerza para poder imponer esta alternativa.(...)

Ahora bien, cuando las burbujas explotaron, todo el entramado quedó al descubierto. De pronto, la clase empresarial alemana se encontró con un problema grave, pues los otros países de la UE, incluyendo los periféricos, que les compraban sus productos, no podían seguir comprándolos, consecuencia del gran descenso de la capacidad adquisitiva de sus clases populares.

Y, por otra parte, los bancos alemanes poseían enormes cantidades de deuda –tanto pública como privada–, que los países deudores periféricos no podrían pagar. La banca alemana tenía –y tiene–, pues, un gran problema, compartido con la banca de Francia y otros países del centro de la UE.

¿Cuál es la solución que han impuesto? Una enorme austeridad de gasto público para permitir a los estados periféricos pagarle a la banca alemana y a la de otros países centrales. (...)

Ahora bien, para que estas políticas sean exitosas tienen que presentarse como necesarias, a consecuencia del despilfarro causado por las clases populares de la periferia (haciendo referencia a su supuestamente excesiva protección social) y enfrentando a la clase trabajadora alemana con las clases populares de la periferia, tal como hacen diariamente los mayores medios de información próximos al establishment financiero alemán.

Las clases populares alemanas, sin embargo, tienen mucho más en común con las clases populares de los países periféricos que con las clases financieras e industriales alemanas. Hoy los mayores problemas en la UE no son ni los déficits ni las deudas públicas de sus estados, sino el escaso crecimiento económico y el elevado desempleo.

Frente a ello, lo que se necesita no es destinar los fondos, de casi un billón de euros, a ayudar a los bancos, sino hacer una enorme inversión pública, política que el establishment neoliberal europeo (liderado por el alemán) no hará, pues está aprovechando esta crisis para realizar lo que ha deseado siempre: el desmantelamiento de la Europa social y el descenso de las rentas del trabajo. Es la lucha de clases a nivel continental." (Vicenç Navarro, www.vnavarro.org, 'La sabiduría convencional europea', editado en Público, 10/06/2010)