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24.1.22

La pobreza en nuestro país, al igual que en Occidente, escala posiciones de manera alarmante... Las democracias liberales, tras adoptar el fundamentalismo de mercado, no son conscientes de su fracaso... Ya no somos ejemplo de nada... La razón del incremento de la desigualdad y la pobreza en España, Europa y Occidente, no es solo cuestión de la Covid-19, es más profunda... Tiene su origen en la aplicación a ciegas del fundamentalismo de mercado, donde la Unión Europea ha actuado como alumno aventajado, y el abandono a su suerte a los más débiles, mientras los de arriba saquean el dinero público .

 "(...) La situación económica de muchas familias españolas ha vuelto a empeorar de manera significativa, tal como recoge el último Informe de la Fundación Foessa de Caritas, Evolución de la cohesión social y consecuencias del COVID-19 en España. La pobreza en nuestro país, al igual que en Occidente, escala posiciones de manera alarmante. El último trabajo de investigación de Oxfam Intermon Las desigualdades matan produce una sensación de impotencia, y desazón extrema. 

 Las democracias liberales, tras adoptar el fundamentalismo de mercado, no son conscientes de su fracaso. Ya no somos ejemplo de nada. Los efectos empiezan a ser preocupantes. Por un lado, el ascenso de fuerzas políticas iliberales. En nuestro país Vox será la gran sorpresa en los distintos procesos electorales. Posiblemente den el sorpasso a un PP en caída libre. 

Por otro, en términos geopolíticos, se dispara el atractivo del modelo chino, mucho más eficaz y eficiente en la resolución de los problemas económicos, climatológicos y sanitarios. Sin duda, los chinos han identificado de manera correcta las vulnerabilidades y debilidades del capitalismo, la financiarización y concentración empresarial, poniendo cotas a las mismas.

Detrás de la pobreza y desigualdad, el fundamentalismo de mercado

La razón del incremento de la desigualdad y la pobreza en España, Europa y Occidente, no es solo cuestión de la Covid-19, es más profunda. Tiene su origen en la aplicación a ciegas del fundamentalismo de mercado, donde la Unión Europea ha actuado como alumno aventajado, y el abandono a su suerte a los más débiles, mientras los de arriba saquean el dinero público, día sí y día también. 

¿Se acuerdan ustedes de lo chachi-piruli, palabrita del ministro Guindos, que iba a ser la Sareb? Pues bien, todo ese dinero dedicado a sanear la banca española ha acabado transformado, digno de la actuación del mejor Harry Houdini, en deuda pública. Y luego el señor Casado habla de responsabilidad fiscal. ¡Cínicos!

 Pero vayamos a los últimos datos. El Informe de la fundación Foesa, Evolución de la cohesión social y consecuencias del COVID-19 en España, presenta la primera radiografía social completa de la crisis de la COVID-19 en toda España. Y los resultados, no por previstos, no dejan de ser desoladores. Las principales conclusiones que recoge el propio estudio son las siguientes: un tercio de los hogares con todos los miembros en paro (600 mil familias) carecen de algún tipo de ingreso periódico que permita una cierta estabilidad; 1,8 millones de hogares (casi la mitad de los que están en exclusión social) sufren el apagón digital, lo que significa que viven la brecha digital de manera cotidiana; la pandemia ha aumentado la brecha de género al crecer la exclusión social más del doble en los hogares cuya sustentadora principal es una mujer; la diferencia entre la población con más y menos ingresos ha aumentado más de un 25%, cifra superior al incremento registrado durante la crisis de 2008; hay 2,7 millones de jóvenes entre 16 y 34 años, afectados por procesos de exclusión social intensa; la exclusión social en hogares con población inmigrante es casi tres veces mayor que en los hogares españoles; tres de cada diez familias se han visto obligadas a reducir los gastos habituales en alimentación, ropa y calzado; y las tasas más elevadas de exclusión social se dan en el Sur y el Este del país, junto con Canarias. 

Sin duda lo más preocupante es la situación de los jóvenes de nuestro país. España no es país para jóvenes. El novelista francés Gustave Flaubert tenía una frase que bien se puede aplicar a la realidad económica, política y social patria actual: “El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente”. Toc-toc, ¿hay alguien ahí?

 Pero no solo es España. La misma sensación de impotencia siente uno cuando echa una ojeada al último estudio de Oxfam Intermon, Las desigualdades matan publicado este lunes coincidiendo con la Agenda de Davos del Foro Económico Mundial. Intermon Oxfam denuncia que la riqueza de los diez hombres más ricos del planeta se ha duplicado, mientras que los ingresos del 99 % de la humanidad se han deteriorado a causa de la Covid.

 En el caso de España, destaca que durante el primer año de pandemia más de un millón de personas pasaron a encontrarse en situación de carencia material severa, es decir, con dificultades para hacer frente a gastos de suministros esenciales o para comer carne dos veces a la semana, mientras que los 23 principales mil millonarios españoles vieron crecer su riqueza un 29 % desde el inicio de la Covid.

Por eso sorprende, estos días que se celebran 20 años desde la adopción del Euro, la complacencia de la inmensa mayoría de los economistas a la hora de abordar su impacto en España. O no se han leído los datos y estudios pertinentes, lo cual es probable, o sinceramente como profesión empezamos a ser un estorbo a la sociedad. La corriente dominante entre los economistas, una mezcla entre neokeynesianos y neoclásicos, que asesoran a liberales, conservadores y social-liberales, otrora socialdemócratas, son un ejemplo de pensamiento gregario, una mezcla de incompetencia estructural e instinto de clase. Y siguen erre que erre.

El próximo capítulo promete volver a uno de los episodios más bochornosos de la teoría economía dominante de las últimas décadas, el ataque inmisericorde, publicitado en los distintos tabloides de medio mundo, contra el gasto y la deuda pública. Ya han empezado, vean la verborrea de Casado y sus asesores económicos. Recuerden que ello se tradujo en reglas ad hoc de política económica que limitaban el déficit público y el stock de deuda pública sobre PIB. Y a eso le llaman volver a las reglas de responsabilidad fiscal. 

Ya sabemos sus consecuencias. Mientras se bajaban los impuestos a las rentas más altas, y las grandes corporaciones implementaban prácticas fiscales elusivas o delictivas, se recortaba el estado del bienestar en nombre de la eficiencia y eficacia económica. Todo ello era aderezado en un cóctel donde se obviaban las dinámicas de la deuda privada, consecuencia lógica de promocionar otros ingredientes más “fuertes”, como la eficiencia de los mercados, la racionalidad de los inversores, y distintos brebajes de igual calado, como lo chupi guay que eran los bancos privados auto-gestionando su nivel de riesgo, de mercado y crediticio. Sinceramente, en determinados momentos me acuerdo de mi querido paisano José Antonio Labordeta, su famosa frase, y mandarles a todos “A la m…”."               (Juan Laborda, El Salto, 21/01/22)

27.10.21

Tooze confirma que la acción pública, los cierres y el comportamiento prudente y socialmente responsable de los ciudadanos, redujo la mortalidad y el daño económico, correspondiendo el mérito aproximadamente un tercio a los gobiernos, y dos tercios a los ciudadanos... Los políticos en muchos casos fueron desastrosos... pero no habla sobre la necesidad de poner fin al fracaso de los mercados en la pandemia. Los bancos y los gigantes de la tecnología y las redes sociales que han ganado billones de dólares con la depresión pandémica permanecerán como están, mientras que cientos de millones de personas en todo el mundo han caído en la pobreza

 "Adam Tooze ha publicado un nuevo libro, Shutdown (Confinamiento). Tooze es hoy el historiador favorito de la izquierda progresista. Su libro anterior, The Wages of Destruction (los sueldos de la destrucción),  ganó el Premio Wolfson de Historia y el Premio al Libro del Año Longman-History Today. 

Ha enseñado en Cambridge y Yale y ahora es profesor de historia de la catedra Kathryn y Shelby Cullom Davis de la Universidad de Columbia. Es un prolífico escritor de artículos en la prensa de élite; una mina de información y datos en su cuenta de Twitter y su sitio Chartbook. Y, por supuesto, está en SubStack. (...)

En Shutdown, Tooze examina la decisión sin precedentes de los gobiernos de todo el mundo de cerrar sus economías ante la pandemia. "El virus fue el detonante", escribe el autor. Pero estaban en juego otros elementos, incluida una grave desaceleración del crecimiento económico mundial, un aumento de los regímenes nacionalistas y autoritarios en todo el mundo y lo que, en efecto, era una nueva guerra fría con China. 

En otras palabras, los factores de desestabilización eran innumerables mucho antes de que llegara el Covid-19. Tooze llama a esto 'policrisis' para describir esta serie de múltiples fallos de imaginación y gobernabilidad.

Tooze pasa con fluidez del impacto de las fluctuaciones monetarias a la destrucción de las instituciones, como los sistemas de salud, las escuelas y los servicios sociales, en nombre de la eficiencia. Y muestra cómo ninguna declaración unilateral de "independencia" o aislamiento puede sacar a ningún país moderno de la red global de viajes, bienes, servicios y finanzas. Ningún país es una isla cuando se trata de virus, comercio y cadenas de suministro, como vemos actualmente.

El quid del mensaje de Tooze es que al inicio de la crisis de Covid-19, los gobiernos se encontraron 'volando a ciegas': ninguna de las teorías económicas y políticas que pretendían ser guías para las políticas públicas resultó de utilidad y fueron rápidamente abandonadas. En cambio, obligados ​​por la necesidad de "hacer algo" y que se viera que "hacian algo", los gobiernos innovaron.  

Tooze relata lo que dijeron figuras públicas en las primeras etapas de la pandemia. El 3 de febrero de 2020, Boris Johnson, primer ministro de Gran Bretaña, advirtió del peligro de que "nuevas enfermedades como el coronavirus provoquen pánico", dando lugar a medidas que "van más allá de lo médicamente racional, hasta el punto de provocar daños económicos reales e innecesarias". En dos meses, había confinado la economía británica. El 25 de febrero de 2020, Larry Kudlow, asesor del presidente Donald Trump, dijo que "hemos contenido esto", y agregó alegremente: "No creo que vaya a ser una tragedia económica en absoluto".

Tooze confirma lo que mis artículos y otros análisis tanto sanitarios como económicos han demostrado: que la consecuente acción pública, como los cierres y el comportamiento prudente y socialmente responsable de los ciudadanos, redujo la mortalidad y el daño económico, correspondiendo el mérito aproximadamente un tercio a los gobiernos. y dos tercios a los ciudadanos.

 Los políticos en muchos casos fueron desastrosos, pero las instituciones del orden democrático liberal lo compensaron. Considerando que la crisis financiera de 2008 mostró la debilidad del sistema bancario mundial, escribe Tooze, el choque de la pandemia provocó la debilidad de los mercados de activos en su conjunto, lo que exigió que entidades como el Tesoro de Estados Unidos desarrollaran “un mosaico de intervenciones que efectivamente respaldó a gran parte del sistema de crédito privado".  

Aparentemente ayudó que Steven Mnuchin, "el menos 'Trumpista' de los leales a Trump", dirigiera esos esfuerzos del Tesoro. Es extraño que Tooze tenga una buena palabra para este multimillonario de fondos de riesgo, que dijo en abril de 2020:“Este es un problema a corto plazo. Puede que sean un par de meses, pero vamos a superar esto y la economía será más fuerte que nunca”.

Tooze también tiene palabras amables para los banqueros centrales. Rápidamente comprendieron las implicaciones de la enfermedad. “En 2008 todavía había alguna vacilación sobre las intervenciones del banco central. En 2020 no fue así”, escribe. “Los gobiernos terminaron respaldando este estímulo monetario con su política fiscal. El apoyo por valor de 14 billones de dólares que habían brindado a fines de 2020 era mucho mayor que el estímulo que habían ofrecido a raíz de la crisis financiera mundial".

La comunidad empresarial también respondió a los banqueros centrales aparentemente rechazando las políticas de austeridad. Cuando Joe Biden asumió la presidencia, presionó a favor de medidas de gran valor en dólares, que las grandes empresas apoyaron, para reactivar la economía, con la condición, señala Tooze, de que Biden dejase de presionar a favor de un salario mínimo de $ 15. 

 Es una conclusión extraña a la que se llega sobre la respuesta política a la pandemia. ¿Actuaron los bancos centrales para salvar puestos de trabajo o para apuntalar los mercados financieros como en 2008 ?; ¿La supuesta generosidad fiscal ante la recesión de 2020 se mantendrá el resto de esta década?: ¿Se acabaron realmente las políticas de austeridad? En el Reino Unido, el actual canciller (ministro de finanzas) ya ha recortado los subsidios a los trabajadores y las empresas y está preparando nuevos impuestos regresivos para financiar el gasto público. En los EEUU, el programa de infraestructura de Biden, supuestamente enorme, ha sido recortado por el Congreso y de todos modos será financiado con importantes aumentos de impuestos durante los próximos cinco años. El keynesianismo no está realmente de vuelta.

Sin embargo, la historia instantánea de Tooze pasa por el prisma de la teoría keynesiana. Tooze es explícito al respecto. En una revisión de la excelente demolición del keynesianismo de Geoff MannIn the Long Run We Are All Dead: Keynesianism, Political Economy and Revolution (2017), Tooze define la virtud distintiva de la perspectiva de Keynes como una "conciencia situacional y táctica" de los problemas de la democracia liberal inherentes a las caracteristicas del ciclo económico de una economía capitalista, que requiere una gestión pragmática de las crisis en forma de ajustes puntuales sin ilusión de permanencia".

 Incluso sostiene que la enorme inversión estatal de China durante la Gran Recesión, que ascendió a más del 19% del PIB chino, fue un ejemplo de las políticas keynesianas en acción y suscita la admiración incondicional de Tooze. “Esta fue la operación keynesiana más grande de la historia, una movilización de recursos a una escala que las economías occidentales solo habían logrado bajo la presión de la guerra. Su impacto global fue decisivo. En 2009, por primera vez en la era moderna, fue el movimiento de la economía china lo que arrastró a toda la economía mundial”. 

En otro lugar he argumentado que esta alabanza de Keynes no está respaldada por la evidencia: la inversión estatal de China, dirigida y operada por bancos estatales y empresas estatales, no tiene relación con las políticas macro keynesianas. Además, el hecho de que China evitara una recesión no "salvó al capitalismo" en 2008-2009. La Gran Recesión sigue siendo la depresión más amplia y profunda del capitalismo desde la década de 1930, hasta la caída pandémica de 2020.

En Crashed, la crisis financiera mundial fue el resultado de la desregulación del sistema bancario, de la codicia financiera y de unas autoridades incompetentes. Para mí, todos estos fueron solo síntomas o catalizadores inmediatos de las causas subyacentes en la economía capitalista. En Shutdown, nuevamente se nos ofrecen las mismas soluciones keynesianas a la depresión pandémica: generosidad fiscal y monetaria. 

Como dice Tooze en una entrevista con Tyler Cowan, el economista neoclásico ortodoxo, “el keynesianismo, clásicamente, por supuesto, es una política económica liberal. Cree en un multiplicador, y el multiplicador es el todo y el fin de la economía keynesiana porque lo que sugiere es que las intervenciones pequeñas, intermitentes y discrecionales del estado - relativamente pequeñas - generarán reacciones externas de la economía, lo que permite que el estado desempeñe un papel muy positivo en la estabilización de la economía, pero no requiere que el estado se inmiscuya permanentemente y se haga cargo de la economía”.

Por lo tanto, no hay nada en Shutdown sobre la necesidad de poner fin al fracaso de los mercados en la pandemia. Los bancos y los gigantes de la tecnología y las redes sociales que han ganado billones de dólares con la depresión pandémica permanecerán como están, mientras que cientos de millones de personas en todo el mundo han caído en la pobreza. No es parte de la agenda de la historia instantánea de Tooze "apoderarse de la economía"."             (Michael Roberts , Sin Permiso, 21/10/21)

3.8.21

El hambre no descansa en agosto, la tarjeta Familias de Madrid sí... Pilar, de 55 años y vecina de Fuencarral, tiene de único ingreso 300 euros por limpiar varios portales... le han denegado tanto el Ingreso Mínimo Vital (IMV) del Estado como la Renta Mínima de Inserción (RMI) de la Comunidad de Madrid. “Me da vergüenza decírtelo, pero desde diciembre pido en la puerta de la iglesia del barrio, y gracias a lo que saco allí he pagado algunos recibos”

 "Los servicios sociales de los distritos municipales de Madrid se han colapsado. La justificación del gasto de las 7.075 tarjetas Familias que se han dado desde septiembre hasta hoy, el fin del convenio con la Caixa a fecha 31 de julio, la falta estructural de personal que sigue sin ser cubierta, y la reducción previsible de recursos humanos por vacaciones han hecho que varios distritos hayan decidido no tramitar más, según ha podido saber EL PAÍS.  (...)

A Pilar, de 55 años y vecina de Fuencarral, se la concedieron en marzo y abril, por valor de 270 euros cada mes. “La primera me la pagaron el 29 de marzo y solo tuve dos días para comprar, porque su valor caduca, y hasta mayo no me la recargaron”, explica. Cuando Pilar preguntó por la ampliación a su trabajadora social, le dijeron en la Junta Municipal de Fuencarral que “no se estaba renovando a nadie”.

Sus únicos ingresos son 300 euros por limpiar varios portales. Debe siete meses de alquiler y varios recibos. A pesar de cumplir criterios de vulnerabilidad le han denegado tanto el Ingreso Mínimo Vital (IMV) del Estado como la Renta Mínima de Inserción (RMI) de la Comunidad de Madrid.

 “Me da vergüenza decírtelo, pero desde diciembre pido en la puerta de la iglesia del barrio, y gracias a lo que saco allí he pagado algunos recibos”, cuenta. No sabe cómo afrontar el mes de agosto. Cáritas y Cruz Roja le dan a veces comida seca, pero “al arroz hay que echarle algo más que agua, y los humanos no vivimos de leche y galletas”.

 El convenio con La Caixa acaba en julio

Como la de Pilar, muchas otras familias necesitadas en el municipio dejarán de ser ayudadas durante el mes de agosto, como mínimo: el bloqueo se extenderá más allá en función de la agilidad que tengan los departamentos para empezar de cero la tramitación, para usuarios nuevos y para quienes la soliciten otra vez, ya que estos deberán repetir la solicitud, tras finalizar la fecha de validez de las tarjetas emitidas bajo el convenio con La Caixa que acaba en julio, y que se prorroga pero precisa de nuevas tarjetas. (...)

Villa de Vallecas es uno de ellos, donde vive Ana, de 43 años, junto con su marido y su hija con discapacidad cerebral. Al igual que a Pilar, le han confirmado que en agosto no habrá ayudas de la Junta. Tampoco de las despensas vecinales (ella recibe una vez al mes alimentos de La Tribu, pero también cierran este mes). “Mi trabajadora social me ha dicho que se va de vacaciones y que vuelve el 13 de septiembre, que para entonces intentará ayudarme”, explica. A pesar de ser vallecana, ha sacado cita presencial en el distrito de Tetuán para volver a pedirla de nuevo la semana que viene. “En mi junta no había cita disponible hasta finales de agosto”, asegura.

 La tarjeta Familias se puede pedir de forma telemática en la web municipal, algo que mucha gente no sabe, pero Ana no se apaña con internet y no se la quiere jugar. Tampoco consiguió el IMV: sus rentas del año pasado superaron el umbral requerido por 10 euros, nada que ver con la situación económica actual, en la que únicamente entran al mes 387 euros en su casa, de la ayuda de dependencia de su hija de 17 años. (...)

Precisamente, esta semana se ha conocido que Madrid es la ciudad donde hay más menores en situación de pobreza: cerca de 230.000, el 9% del total nacional. Niñas y niños, y sus familias, que necesitan la ayuda de las instituciones para comer, también en agosto."               (Merche Negro, El País, 30/07/21)

29.6.21

Francia atraviesa una crisis... la de la pobreza los trabajadores precarios... de los jóvenes, dependientes de la solidaridad a menudo esquiva de sus familias... y la ayuda alimentaria ha sido fundamental para la supervivencia de muchos hogares...

 "(...) En enero, el primer ministro francés Jean Castex encargó un informe sobre los efectos de la pandemia de Covid-19 en la pobreza. El informe fue elaborado por el Consejo Nacional de Políticas Antipobreza y Exclusión (CNLE), organismo que agrupa a organizaciones sin fines de lucro, sindicatos, investigadores y personas en situación de pobreza. (...)

El hallazgo clave del informe es que la pandemia ha sido tanto un "revelador" como un acelerador de las desigualdades en Francia. El informe proporciona muchas ideas sobre la situación en el país y contiene algunas lecciones más generales que tienen relevancia para el resto de Europa y más allá.  (...)

El sistema de bienestar francés ha sido eficaz para absorber el costo económico de la pandemia. (...)

Relativamente pocas personas han caído en la pobreza debido a las sustanciales reservas que existen para los empleados estables. Las personas que ya están en el mercado laboral se han beneficiado de uno de los sistemas de protección social más fuertes del mundo, siendo pagados por el estado a una tasa del 86% de su salario anterior cuando sus empresas cerraron debido a la pandemia. En cambio, la pandemia ha sido un gran "revelador" de la dualización del mercado laboral que existe en Francia. 

Los trabajadores a tiempo parcial y los empleados eventuales, principalmente en la región de París, han enfrentado la mayor pérdida de ingresos o de sus puestos de trabajo. Los que se encuentran por debajo del umbral de la pobreza se han enfrentado a una doble sanción. No solo no han podido encontrar empleo, sino que también han perdido el acceso a los recursos de las actividades informales que normalmente les ayudan a mantenerse a flote.

 Así se ha mostrado la lógica bismarckiana del estado de bienestar: fuerte protección para los empleados estables, pero débil protección para los trabajadores precarios, así como para los pequeños empresarios que han soportado el mayor costo económico.  (...)

Para otros ciudadanos, especialmente los más jóvenes, se ha contado una historia mucho más oscura. Muchos jóvenes en Francia no son elegibles para el beneficio de RSA, una situación que contrasta con la mayoría de los sistemas de bienestar europeos donde se brinda apoyo a partir de los 18 años. Sin acceso a la red de seguridad, los jóvenes tuvieron que recurrir a hacer cola para obtener ayuda alimentaria en los peores días del otoño de 2020, así como durante la primavera anterior.

 La pobreza permanente de los jóvenes ha sido particularmente visible durante toda la pandemia. Han aparecido las lagunas del sistema de bienestar y la dependencia de los jóvenes de la solidaridad a menudo esquiva de sus familias y sólo se les han proporcionado respuestas mínimas. 

 Los solicitantes de asilo se han visto en una situación desesperada y muchas personas han tenido que pedir ayuda debido a la falta de recursos. Las organizaciones sin fines de lucro han estado, como en otros lugares, a la vanguardia de la respuesta. Los límites de este tipo de apoyo son obvios y han dado lugar a un debate político sobre la posibilidad de extender la red de seguridad a los adultos jóvenes, una solución rechazada por la mayoría hasta ahora.

 La crisis ha tenido finalmente tres efectos claros. Primero, ha impedido que las personas salgan de la pobreza. En segundo lugar, ha arrojado a la pobreza a personas que estaban cerca del umbral. Y finalmente, ha empujado a un gran número de personas a pedir el apoyo de organizaciones sin ánimo de lucro que luchan contra la pobreza. 

Con los bloqueos, las personas pobres se han enfrentado a dificultades para acceder a los servicios sociales y a la atención médica. Se han movilizado los lazos familiares y el parentesco para hacer frente a tiempos difíciles y se han desplegado nuevas formas de solidaridad.

 Sin embargo, esta solidaridad sigue siendo frágil. Un problema relacionado es que las medidas de encierro atraparon a las personas en viviendas pequeñas e inadecuadas, creando tensiones y conduciendo a la violencia, especialmente durante el encierro en otoño de 2020. (...)"           

(Nicolas Duvoux is a Professor of Sociology at the University of Paris 8 Vincennes-Saint-Denis, EUROPP, 16/06/21)

28.4.21

Colecta en un instituto de Madrid para pagar las tasas de la selectividad de varios alumnos...

 "El correo que llegó a la bandeja de entrada de los docentes de parte de la dirección de un instituto de Móstoles no fue una sorpresa, aunque dejaba claro que algo iba mal en el sistema. 

La directora del centro pedía a través de un escueto mensaje a su equipo de profesores que, quien quisiera, podía aportar algo de dinero para que algunos alumnos hicieran frente a las tasas de la Evaluación de Acceso a la Universidad (EvAU), la antigua selectividad. 

No es la primera vez que pasa, según confirma Esteban Álvarez, presidente de la asociación de institutos de Madrid (Adimad), pero este curso de pandemia el problema se está incrementando de una manera “incalculable” por el momento y ninguna institución pública hace nada para impedirlo. 

CC OO asegura que de los 50.000 alumnos que estudian segundo de Bachillerato en la región madrileña, al menos 7.500 están en riesgo de exclusión social. Los chicos, que deben pasar ese examen para tener acceso a la universidad, dependen ahora de una colecta de sus profesores. Si no, se pondrán a trabajar.  (...)"                    (Berta Ferrero, El País, 27/04/21)

20.4.21

Es muy difícil una identidad social basada en algo que se desmorona... la pauperización de la sociedad genera descomposición social y conatos de violencia... ¿es posible solucionar esta falta de cohesión y dotar de dignidad a los ciudadanos en base a empleos precarios, especulación de los mercados y una economía basada en el sector terciario que aporta poco bienestar al trabajador y no aporta un gran valor añadido a la sociedad?

 "La crisis del COVID-19 no ha hecho más que constatar los problemas que llevamos décadas arrastrando. Según el estudio Premiar el trabajo, no la riqueza[1], de Intermón Oxfam, desde la última crisis de 2008 la riqueza de las élites económicas creció seis veces más rápido que el salario de los trabajadores. (...)

Los gobiernos han tomado decisiones que tratan de garantizar el bienestar de los ciudadanos, pero al mismo tiempo, deben hacer concesiones a ciertos sectores porque los recursos y el poder de los Estados son limitados. Ya podemos hablar de los ganadores y perdedores de la pandemia.

Los que han salido beneficiados de esta situación son las grandes compañías tecnológicas —Google, Apple, Amazon, Zoom, Netflix, etc.—, que no solo han proseguido con sus negocios, sino que esta crisis ha sido el combustible que les ha permitido expandirlos a mayor velocidad[2]. Por otro lado, los perdedores están claros: los gobiernos se han mostrado incapaces de garantizar los ingresos a los trabajadores, a los que siempre se pide un esfuerzo titánico con bajos sueldos, bajo nivel de vida, rompiéndose el pacto social. Es evidente que el problema no es la riqueza sino su distribución y la concentración en muy pocas manos. Las sociedades occidentales ya funcionan a dos velocidades.

El capitalismo de plataforma, como suele llamarse a esta nueva economía tecnológica, ha supuesto un cambio disruptivo al estilo schumpeteriano, innovando en comunicación, distribución, organización de personas, servicios, mercancías y capitales. Asociado a esto, se ha dado un proceso de acumulación originaria —en términos de Marx— o de acumulación por desposesión —en términos de Harvey— ya que, si bien la invención y uso de estas tecnologías ha supuesto una mejora en las sociedades y en algunos sectores, también ha ocasionado un quiebre social y una pauperización de la mayoría de la población.

 Se ha producido un cambio a lo Karl Polanyi, es decir, una “gran transformación” de la economía y la sociedad, en la que volvemos a un mundo en el que una ingente masa de pobres se amontona mientras lo que más tienen, tienen todavía más, cumpliendo un perverso efecto Mateo. (...)

El sociólogo ya señaló uno de los mayores problemas de nuestra sociedad: qué tipos de trabajos tenemos, si es que tenemos trabajos y si mediante esta precarización del empleo —y en general de la vida humana— se puede conquistar la dignidad. Se pregunta cómo se puede construir una sociedad solidaria cuando el empleo se reduce a un mercadeo de servicios.

 El VIII INFORME FOESSA Sobre Exclusión y Desarrollo Social en España[3], elaborado por Cáritas, mostraba que el principal problema de la sociedad española era la anomia social. La crisis social y política, la inestabilidad económica, son parte de un cuadro más grande: la disolución de los vínculos que cohesionan la sociedad. Castel (1997):

Un conglomerado de baby-sitters, de camareros de McDonald’s o de empaquetadores en los supermercados, ¿hacen una “sociedad”? Dicho esto sin ningún desprecio por las personas que realizan esas tareas sino, al contrario, para interrogarse sobre las condiciones que convierten al empleo en vector de la dignidad de la persona. (p.376)

La duda es válida: ¿es posible solucionar esta falta de cohesión y dotar de dignidad a los ciudadanos en base a empleos precarios, especulación de los mercados y una economía basada en el sector terciario que aporta poco bienestar al trabajador y no aporta un gran valor añadido a la sociedad? A todo esto, debemos sumar los gigantes tecnológicos que mencionábamos al principio, que generan un modelo con grandes beneficios a expensas de los derechos laborales y el bienestar de los ciudadanos.(...)

 Se han necesitado siglos para estandarizar la economía, justo cuando el sistema salarial había sido aceptado por todos los ciudadanos de todas las naciones occidentales con todo el sacrifico que ha supuesto. El ciudadano medio podía acceder a una identidad basada en aceptar su papel como trabajador al mismo tiempo que, mediante su salario, accedía a ciertas prestaciones sociales. Uno de los grandes logros que ha mantenido la sociedad cohesionada en el siglo XX ha sido la propiedad social, como señala Castel, una suerte de encuentro entre las diferentes clases sociales. 

Es evidente que no es una superación de las clases sociales, sino un punto de encuentro en algunas cuestiones, favorecido por y en paralelo al auge del Estado-nación. Puede que sea más borroso de lo que parece saber si la crisis del Estado-nación provoca la anomia social o viceversa. Este declive y estos recortes en la propiedad social que sufrimos desde el inicio de los recortes liberales de los años ochenta del siglo XX han finiquitado el Estado del Bienestar.

 Fue la coerción mediante las leyes las que crearon un mundo de ciudadanos que aspiraban a tener dignidad y de un trabajo con el que se pudiera aspirar al bienestar. Hoy hemos vuelto a ese pauperismo de los inicios del capitalismo, con la figura del jornalero que vive al día, y formas de trabajo que creíamos desterradas.

 Es difícil salir de la trampa de la pobreza. Cada vez más personas encuentran dificultad para conseguir trabajos con los que puedan sustentar sus vidas, y volvemos a la retórica que tanto nos costó eliminar: la del inútil, el incapacitado para trabajar, el vagabundo, el lumpen, etc. Además, estas personas son conscientes de su propio sufrimiento y se convierte en una profecía auto cumplida. 

Castel dice que es muy difícil una identidad social basada en algo que se desmorona, de ahí que sea muy difícil cohesionar la sociedad, dotarla de sentido, cuando son unos pocos que se lo llevan casi todo y dejan a la gran mayoría las migajas

Es muy difícil conseguir la cohesión social con una inmensidad de trabajos precarizados como teleoperador, camarero, limpiador, conectándote al trabajo mediante una plataforma en la que no sabes quién es tu jefe, porque te dicen que el jefe eres tú, pero no puedes decidir nada.

Esta pauperización de la sociedad genera descomposición social y esporádicamente podemos ver conatos de violencia en los que la rabia explota (recordemos estos años atrás las “revueltas de los superfluos”[4]), pero nunca se transforma en nada constructivo, y siempre se impone la resignación, acabando por aceptar las tesis del fin de la historia: no hay otra alternativa.            

Queremos creer que existe una alternativa, pero ¿la hay?"           (Patricia Castro, La Trivial)

6.4.21

La pandemia empuja a 800.000 españoles a la pobreza severa... pero los ERTE han evitado que 700.000 personas hayan sucumbido a la pobreza en 2020... y si el IMV hubiese actuado sobre el número de familias esperadas, “habría salvado de la pobreza a 277.000 personas y reducido la pobreza severa en 230.000 personas”

 "Los principales organismos económicos ya adelantaron a finales de 2020 que la economía española sería la más castigada entre los países avanzados por la crisis derivada de la pandemia. Ahora ya se conoce el coste social de esta tragedia. Hasta 790.000 personas habrían caído en 2020 en la pobreza severa en España, según estimaciones de la ONG Oxfam Intermón.

Las personas en pobreza severa son las que viven con el equivalente a 16 euros al día. En total hay ya 5,1 millones de ciudadanos en estas condiciones en el país, el 10,8% del total de la población española. En cuanto a los que están en situación de pobreza, con menos de 24 euros al día, la cifra se elevó en un millón durante el pasado año, hasta sumar 10,9 millones de personas en España.

La ONG asegura que estas cifras las han engordado principalmente los jóvenes, las mujeres y los inmigrantes. “Los colectivos que han perdido el empleo son los que tienen trabajos más precarios y trabajan en sectores más vulnerables”, apunta Laura Contreras, responsable de Oxfam. Los más afectados han sido los jóvenes, cuya desigualdad se ha incrementado 1,6 veces por encima de la media durante la pandemia. También las mujeres, sobrerrepresentadas en sectores más afectados por la pandemia y que sufren más precariedad, según Contreras.

En el caso de los inmigrantes, la pobreza alcanzaría al 57%, frente al 22,9% del total de la población. Entre ellos, Oxfam destaca los 300.000 extranjeros sin documentación que trabajan en España, según sus cálculos, “quienes quedan totalmente desprotegidos de las medidas tomadas por el Gobierno”, dice la ONG.

El factor trabajo ha sido determinante en el aumento de la pobreza. En 2020 se perdieron 360.000 empleos en el país, además de las 780.000 personas que en diciembre permanecían en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). En este sentido, Oxfam celebra la eficacia de los ERTE, que han evitado que unas 710.000 personas hayan caído en la pobreza. También destaca el papel del ingreso mínimo vital (IMV), pero critica que solo ha llegado, según datos del Gobierno, a 160.000 de los 850.000 hogares previstos. “Necesita mejoras urgentes en su puesta en práctica”, asegura Franc Cortada, director de Oxfam Intermón. La ONG calcula que si el IMV hubiese actuado sobre el número de familias esperadas, “habría salvado de la pobreza a 277.000 personas y reducido la pobreza severa en 230.000 personas”.  (...)"                     (Daniel Lara, El País, 25/01/21)

3.3.21

La desilusión del Ingreso Mínimo Vital: "Parecía que iba a servir para algo, pero ha sido un bluf"

 "Estaba llamado a ser uno de los grandes factores para amortiguar la debacle económica que están sufriendo miles de familias por la pandemia. Pocas veces, en estos años de griterío político, en nuestro país se había alcanzado un consenso como el que se obtuvo el día de su aprobación hace más de medio año.

 El ingreso mínimo vital no está funcionando como esperaban ni esos hogares necesitados, ni las asociaciones especializadas que definen su puesta en práctica como una maraña burocrática, que o bien tarda mucho en responder, o no llega todavía a miles de familias con necesidades extremas o cuando se les aprueba no les da para sobrevivir.

 Después de muchos meses de trámites y trabas, hace unos días, Olga recibía la que parecía una gran noticia, le confirmaban el ingreso mínimo vital, pero con una cuantía que la dejó con la boca abierta. 

"Recibí una carta certificada diciendo que nos han aprobado y que tenemos que recibir mensualmente 21,95 euros. Imagínate vivir dos personas, que pagamos alquiler, agua, luz etc. Con esos 21,95 no podemos vivir y ni siquiera a día de hoy nos han ingresado eso en el banco" se queja Olga, desde su casa, desesperada con la situación que está viviendo.

En esa carta, a la que hemos tenido acceso, el Instituto Nacional de la Seguridad Social le comunicaba a Olga que le aprobaban la prestación por el Ingreso Mínimo Vital, pero lo que nunca imaginó esta madre desempleada es que la cuantía fuera de menos de 22 euros al mes.

 Y no es un caso único como denuncian las organizaciones que ayudan a muchas de estas familias a tramitar sus solicitudes. Roberto Borda, que acumula a sus espaldas muchos años en la lucha social contra la pobreza, es contundente: “La ilusión de que el Ingreso Mínimo Vital iba a servir para algo, o la tarjeta de familias del ayuntamiento de Madrid iba a servir para algo, al final, ha sido un ‘bluf’. 

La gente ahora mismo está desilusionada porque, al final, la gente quiere ser tratada como personas, y los que tienen que ser responsables de las prestaciones y que la gente salga de la situación de pobreza parece que no pone rostro a las personas que están ahí " lamenta.  (...)

No es un caso aislado y aunque el Ministerio asegura que ya están empezando a calcular las prestaciones con los datos fiscales más actualizados lo cierto es que a todas las familias con las que hemos hablado se les ha calculado la prestación en base a lo que percibían antes de la pandemia, en 2019. Un "sin sentido" según Olga, que ya ha recurrido con la ayuda de la Asociación Apoyo, porque en 2020 no ingresó ni un solo euro, como la mayoría de las familias que han pedido esta prestación y esa es la realidad que debería considerar el gobierno.

 “Por favor, hemos enviado una carta de reclamación pidiendo que nos calculen la ayuda en base a 2020 cuando no tuvimos ningún ingreso. Estamos sobreviviendo en base a la ayuda de mi hija, que nos está prestando para pagar el alquiler y para sobrevivir" detalla. Hasta diciembre de 2019 recibía la renta mínima de la comunidad de Madrid. En su casa vive con su pareja, ambas de poco más de 50 años y en paro. (...)

  El Ministerio toma como referencia no lo que dejaron de recibir durante el año de la pandemia sino sobre el anterior y ahí deja fuera a un montón de familias según explican los propios solicitantes. Mientras, Olga sigue sin encontrar trabajo, padece depresión, ansiedad y tiene poca fe en recibir una ayuda digna.

A Olga la está ayudando Roberto Borda, de la Asociación Apoyo, en el barrio madrileño de Moratalaz. Este veterano luchador contra la desigualdad describe con crudeza que las prestaciones se han precarizado y que no cubren las necesidades básicas. “Si vas precarizando las prestaciones parece que haces algo, pero, hay Ingresos Mínimos Vitales que están dando 22 euros para una familia al mes, es una broma de muy mal gusto, es no tratar a la gente como personas. 

Se está precarizando las herramientas que deberían servir para salir de la pobreza. Y luego podrán decir que han atendido a 850.000 familias, parece que lo importante es que un día el ministro Escrivá diga que el IMV ha llegado a 850.000 familias, eso no sirve para nada" denuncia Borda.

La explicación a esta cifra tan baja del IMV de Olga, y de otros muchos, está en el cálculo de los ingresos que según Borda "lo que hace el IMV es contar los ingresos del año anterior, pero es que en 2021 siguen contabilizando los de 2019 porque la Seguridad Social no actualiza las prestaciones o ingresos que ella misma da.

En el caso de Olga, uno trabajaba y la otra tenía una prestación por desempleo en 2019, pero en 2021 suman más de 15 meses seguidos sin ingresos, sin nada, le conceden el ingreso mínimo vital teniendo en cuenta lo que ingresaban en 2019, haciendo sus cálculos dicen que les tocan esos 22 euros porque siguen pensando que ingresan algo. Lo que no entiendo es que si la seguridad social no tiene la información actualizada haga esto" se queja

"Si te contara todos los detalles de mi caso llorarías. Hace mucho que me quitaron la Renta Mínima de Inserción de la Comunidad de Madrid, eché el ingreso mínimo vital y nada, mi marido tiene EPOC, sus medicamentos son muy caros y los tengo que pagar", cuenta Lourdes pegada a Roberto. Madre de 5 hijos y abuela, tiene 61 años y es otra de las muchas a las que le han denegado el ingreso mínimo vital. “Estamos pasando mucha hambre y mucha necesidad. Yo también voy a que me den alimentos y somos siete en casa, incluida una niña pequeña. Yo cobro una pensión de 401 euros, es lo único que entra en casa para mantener a siete" dice esta vendedora de ajos en mercadillos, ahora paralizada por las restricciones sanitarias.   (...)

Lourdes asegura que es insoportable vivir así durante tanto tiempo y explica que tiene "depresión, ansiedad, tomo pastillas, estoy muy mal". En la charla con sus vecinas en el local de la Asociación Apoyo, en pleno corazón de Moratalaz, aflora el desánimo: “No hay vida, se ha ido todo", comenta Lourdes con sus vecinas. Los problemas de salud mental se han agudizado en todas estas familias sin apenas recursos.

 “Hay algunas que se quieren tirar por la ventana de la misma ansiedad, de la misma impotencia. Yo misma se lo ha dicho a mi marido, no me mato por no dejar a mi marido ni a mis nietos, pero es que esto es terrible. Es que vamos a peor, con tantos millones de parados como no ayude el Gobierno con el ingreso mínimo vital la gente necesitada se va a morir de hambre. Es que hay muchos niños que no comen, que no cenan, y es que no se preocupan por ellos", denuncia.

Esta abuela asegura que lo que ve en su entorno da miedo y que teme que la situación siga empeorando. "Los políticos tienen que ayudar a tantos padres necesitados que están pensando en quitarse la vida, pero por favor, que ayuden a los niños, que ayuden a que puedan comer. Trabajo no van a dar pero que ayuden con el ingreso mínimo vital", insiste en reclamar. Uno de sus hijos, de 33 años, a su vez con 4 hijos, acude a otra cola de alimentos en otro barrio de Madrid, en La Ventilla. Repite en varias ocasiones que si los políticos estuvieran un solo día en una cola del hambre la cosa cambiaría.

Olga y Lourdes tienen vecinas con casos igual de tremendos que o no reciben el ingreso mínimo vital o cuando ya se lo han concedido nos le da ni para vivir. En casa de Teresa viven 6 personas. En octubre nos contaba aquí en Hoy por Hoy que había pedido el Ingreso Mínimo Vital y hoy sigue sin respuesta. Su único ingreso poco más de 300 euros proviene de la renta mínima de la comunidad de Madrid. (...)"                    (SER, Nicolás Castellano, 02/03/21)

26.2.21

La enfermedad ha demostrado cuáles son los verdaderos empleos clave, (sanitarios, transporte, comercio y logística), que se han convertido en vitales pese a su baja remuneración... necesitamos la participación de los trabajadores en las decisiones si se quiere reducir efectivamente la desigualdad y sus nefastas consecuencias económicas

 "(...) Los jóvenes figuran entre los más perjudicados por una mayor pérdida de empleo debido a su precariedad laboral. En el segundo trimestre de 2020 “el número de jóvenes activos en el mercado laboral cayó un 5% de promedio —y hasta un 10% en Eslovenia, Italia y España— comparado con un descenso del 2% de la población laboral general”

La enfermedad también ha mostrado como el teletrabajo también ha incrementado la desigualdad. El estudio cita una investigación del Fondo Monetario Internacional que sostiene que “el teletrabajo no funciona para los pobres, los jóvenes y las mujeres”. Precisa que los trabajadores con menos probabilidades de trabajar tienden a ser “jóvenes, sin educación universitaria, que trabajan con contratos atípicos y empleados en pequeñas empresas y los que están en la parte inferior de la distribución de ingresos, lo que sugiere que la pandemia podría exacerbar la desigualdad”.

La pandemia ha desmitificado ciertos dogmas del pensamiento económico convencional. La enfermedad ha demostrado cuáles son los verdaderos empleos clave, (sanitarios, transporte, comercio y logística), que se han convertido en vitales pese a su baja remuneración. Según el profesor Ian Cough “la hegemonía de la teoría neoclásica del valor, según la cual el precio determina el valor, ha mostrado su irrelevancia y por lo tanto necesitamos una nueva teoría del valor si queremos construir una economía sostenible y resistente”.

La crisis provocada por la pandemia significó la pérdida de nueve millones de empleos en los primeros meses. Muchos fueron los más vulnerables, aunque eran esenciales. Las elevadas ayudas financieras aprobadas por la UE y las declaraciones de los líderes sobre el diálogo social se deben acompañar de medidas que aumenten la participación de los trabajadores en las decisiones si se quiere reducir efectivamente la desigualdad y sus nefastas consecuencias para la salud y la economía."              (Andreu Missé, El País, 11/01/21)

25.1.21

El hambre, la herencia de Trump en el país líder del primer mundo: Biden amplía el programa de cupones de comida para 30 millones de estadounidenses que sufren por no tener suficiente para comer... “No podemos y no vamos a permitir que la gente pase hambre”

 "La tarjeta electrónica EBT es en los Estados Unidos del coronavirus el equivalente a los antiguos cupones de alimentos, o a la aún más vetusta cartilla de racionamiento. Dinero de plástico para comprar comida en la mayoría de los supermercados del país; el subsidio de beneficencia actualizado por la pandemia. 

Acuciado por un horizonte de empobrecimiento de la población cuando el virus, lejos de remitir, sigue matando, el presidente Joe Biden ha firmado este viernes dos nuevas órdenes ejecutivas, la primera de ellas para aumentar la ayuda alimentaria a millones de estadounidenses, muchos de los cuales engrosan las colas ante los bancos de alimentos. (...)

“No podemos y no vamos a permitir que la gente pase hambre”, ha dicho Biden al anunciar las nuevas medidas. “Es una obligación moral y un imperativo económico, [porque] los beneficios van a superar con creces el coste”.

La crisis económica se está agudizando, avisó Biden, porque además “no podemos hacer nada para cambiar el curso de la pandemia en los próximos meses”. “Tenemos herramientas para ayudar a la gente, así que usémoslas. Debemos actuar decisiva y audazmente, como si estuviéramos en una emergencia nacional; y hacerlo unidos, como estadounidenses, no como demócratas o republicanos”, subrayó el presidente en una breve alocución antes de firmar los decretos. (...)

A la espera de que el Congreso vote el ambicioso plan de ayudas de emergencia por 1,9 billones de dólares que presentó el jueves pasado, Biden sabe que no hay tiempo que perder y, en su segundo día completo en la Casa Blanca, ha vuelto a dejar patente la prioridad de su mandato, ese apoyo explícito a las comunidades más afectadas, a las familias y las pequeñas empresas amenazadas de cierre. Ampliar la moratoria contra los desahucios y la del pago de la deuda de los estudiantes universitarios -una carga insoportable, como el demócrata denunció repetidamente en campaña- son otras medidas, que al formularse vía orden ejecutiva evitan la demora de una tramitación parlamentaria. (...)

“Casi 30 millones de estadounidenses sufren por no tener suficiente para comer”, dijo Brian Deese, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, en una reunión con periodistas previa al anuncio de las medidas. “Esto incluye a uno de cada cinco adultos negros y latinos, según el cómputo más reciente”. Uno de cada siete hogares pasa dificultades para comer adecuadamente. En un país donde las escuelas hoy cerradas proporcionaban comidas diarias a los estudiantes de familias desfavorecidas, se estima que alrededor de 12 millones de niños tampoco comen lo suficiente, de ahí la insistencia del presidente en reabrir los colegios cuanto antes, en sus primeros 100 días de mandato, una vez garantizadas las salvaguardas sanitarias decididas por su Administración.

Biden también quiere aumentar en un 15% la cantidad de dinero que el Gobierno deposita en las tarjetas EBT (siglas de Electronic Benefit Transfer) “para reflejar correctamente el coste de las comidas perdidas” por el cierre de las escuelas, subrayó Deese. Actualmente se ingresan hasta 5,7 dólares al día por niño en edad escolar. De la miseria pandémica no se libran los barrios acomodados, a la vista de la multitud de establecimientos en zonas acomodadas de Nueva York que aceptan, con carteles bien visibles, el pago mediante la EBT. Biden también solicitará al Departamento de Agricultura que amplíe su programa de alimentos para personas y familias de bajos ingresos y sin ingresos, conocido como SNAP en sus siglas inglesas, y uno de los pagaderos con la tarjeta EBT.

Con todo, se trata de una ayuda insuficiente, subrayó el jefe del Consejo Económico Nacional, un puesto que en su día ocupó Janet Yellen, la designada secretaria del Tesoro, que este viernes logró la aprobación unánime del comité de Finanzas del Senado como aval previo a la votación del pleno. “Estas son acciones concretas y ayudarán a las familias que necesitan asistencia ahora mismo. Pero no son suficientes para solucionar la crisis alimentaria que afrontamos”, admitió Deese. “De ahí la necesidad de un plan de rescate para la economía”, cuyas negociaciones comenzarán pronto en el Congreso.

La nueva Administración quiere también cerciorarse de que las ayudas directas aprobadas por el Congreso en diciembre, un modesto paquete de 900.000 millones de dólares, lleguen verdaderamente a las familias menesterosas, pues según el Consejo Económico Nacional, se han registrado problemas “para recibir la primera ronda de pagos directos, hasta ocho millones de hogares beneficiarios no recibieron los pagos”. Las irregularidades no resultarían de extrañar, si se tiene en cuenta que el equipo de Biden ha constatado a su llegada a la Casa Blanca la ausencia de un plan integral, sistemático, de vacunación.

Si 30 millones de estadounidenses pasan dificultades para comer, cerca de 18 millones viven de las prestaciones por desempleo, cuya tasa se situaba en diciembre en el 6,7%, casi el doble que un año antes (3,5%). Este subsidio se ha prorrogado hasta finales de septiembre, así como la posibilidad de tomarse una baja remunerada por enfermedad en caso de covid-19. Los trabajadores más precarios, los más expuestos al contagio -con sobrerrepresentación de afroamericanos y latinos-, evitaban en muchos casos realizarse la prueba del coronavirus para poder seguir trabajando. “Los trabajadores no deberían verse obligados a elegir entre el empleo y la salud”, ha dicho Biden en la Casa Blanca(...)"                   (María Antonia Sánchez-Vallejo , El País, 22/01/21)

3.12.20

Michael Roberts: Covid 19: negras perspectivas económicas... soluciones: 'economía de guerra': proporcionar fondos a millones del norte y del sur que han perdido sus medios de vida; y cancelación inmediata de las deudas "adeudadas" por los gobiernos del sur... planes nacionales e internacionales a través de proyectos estatales para emplear personas...

 "La noticia de que una vacuna para el COVID-19 podría estar disponible a principios de 2021 hizo que los mercados de valores del mundo se dispararan a nuevos niveles récord. Sin embargo, la recuperación se vio atenuada rápidamente por el aumento vertiginoso de las infecciones por COVID-19 a medida que el hemisferio norte entra en su invierno. El aumento de casos se manifiesta con mayor intensidad en los EEUU y la mayor parte de Europa. (...)

Los países con tasas de mortalidad relativamente bajas en la primera ola de COVID también fueron los que tenían mucha capacidad de camas de hospital: Japón, Corea y Alemania.

 En esta nueva "ola invernal", los sistemas de salud están mejor preparados y dotados de recursos, pero aun así, el número de pacientes está aumentando rápidamente. Y ahora, muchos sanitarios se han infectado y se han visto obligados a autoaislarse, lo que reduce la capacidad de los sistemas de salud para hacer frente a la ola invernal de COVID-19. Esto está obligando a muchos gobiernos de Europa y en EEUU a nuevos confinamientos de diversa gravedad. 

Al mismo tiempo, la gente vota con los pies y millones se quedan en casa, no viajan, ni compran, y tele-trabajan, no van a cafés, restaurantes, etc. Esta combinación de confinamientos y de autoaislamiento ha frenado la recuperación de la actividad económica que se inició en el verano. La actividad económica, medida por las tendencias de movilidad y gasto, está retrocediendo en las principales economías del hemisferio norte.

Es probable que la crisis del Covid empeore antes de mejorar. Las tasas diarias de infección, hospitalización y pruebas positivas apuntan en esa dirección. La tasa de R0 (infección) se mantiene muy por encima de 1,5 a nivel mundial y más cercana a 2,0 en Estados Unidos y Europa. Las historias sobre la vacunación no proporcionarán ningún paliativo en los próximos seis meses.

Las esperanzas de una mayor recuperación económica en el último trimestre de este año y en 2021 se están desvaneciendo.  (...)

La "recuperación" estancada real dejará cicatrices permanentes en el "mercado laboral" (es decir, en los medios de vida de las personas). Las últimas cifras de empleo en Estados Unidos para octubre sugieren que la esperanza de un regreso al trabajo de millones de personas ha comenzado a desvanecerse. En abril pasado, 22 millones de estadounidenses habían perdido sus trabajos o habían sido despedidos. Hasta ahora, menos de la mitad han regresado a esos trabajos.  (...)

El número de desempleados subestima el problema, ya que millones de personas han abandonado la fuerza laboral. Muchos se reincorporaron durante el verano, pero la fuerza de trabajo potencial total ha caído hasta reducirse más de cuatro millones de trabajadores que antes de la crisis, y se contrajo en septiembre, un inquietante estancamiento de la recuperación.

El número de personas que dicen estar en paro permanente también ha crecido considerablemente, de 1,5 millones en marzo a 3,8 millones en septiembre. Este aumento de los despidos permanentes es inusualmente rápido.  (...)

Con la oferta de las economías retrocediendo a medida que nos adentramos en el invierno y en 2021, la demanda de productos básicos aún fuerte y algo de 'demanda efectiva', ya que algunas personas agotan sus ahorros y otras continúan trabajando, también hay muchas posibilidades de que los muy bajos niveles de inflación de 2020 vuelvan a subir en 2021. Por ejemplo, Oxford Economics pronostica un aumento de la inflación anual hasta el 3% en EEUU a medida que suben los precios de los alimentos y de los productos básicos, porque la oferta irá por detrás de la demanda y el crecimiento del comercio internacional será débil. Incluso la 'inflación básica' (excluyendo alimentos y energía) podría subir al 2% en 2021. Esto coincide con un reciente pronóstico tentativo realizado en este blog utilizando un modelo marxista de inflación.

Por lo tanto, en 2021 el crecimiento de los salarios se desacelerará, se mantendrá un alto desempleo y la inflación se recuperará. Es un triple golpe para el nivel de vida de la familia estadounidense promedio y lo mismo se aplica a Europa.

Pero, ¿qué pasa con los miles de millones que viven en las llamadas 'economías en desarrollo' del llamado Sur Global?   (...)

Pero no hay escapatoria económica. Las economías del sur global han sido aplastadas por la pandemia de COVID cuando el comercio internacional se congeló (-10%) y la actividad económica nacional colapsó. Por primera vez en los registros, las llamadas economías emergentes sumadas sufrirán una contracción del PIB real, y ese promedio incluye al gigante chino, cuyo éxito a la hora de lidiar con el COVID ha significado que China es uno de los pocos países que crecerá en 2020 (aunque solo sea aproximadamente un 1,5%). Las más afectadas han sido las economías capitalistas emergentes, supuestamente dinámicas, como India (-10%), Brasil (-6%), México (-9%), Sudáfrica (-9%).

Inevitablemente, esto está dando lugar a incumplimientos por parte de varios gobiernos nacionales de las deudas contraídas con los acreedores del sector privado (bancos, fondos de cobertura, etc.). Y esto a pesar de las afirmaciones del FMI y el Banco Mundial de que salvarían a esos países de la carga de pagar el servicio de su deuda durante la pandemia. Esta semana se espera que Zambia incumpla sus pagos, sumándose así a una larga lista de países en quiebra en las "economías emergentes". Como he explicado antes, el desastre de deuda ya está aquí, no es una hipótesis.  (...)

 Según un  estudio que abarcó 118 países de ingresos bajos y medios realizado por la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg, podrían producirse 1,2 millones de muertes adicionales de menores de cinco años en solo seis meses debido a las reducciones en los niveles de cobertura de los servicios de salud habituales y de un aumento de emaciación infantil. Hasta 132 millones de personas pueden pasar hambre en 2020, de los cuales 36 millones son niños. Y 370 millones de niños pueden perder las nutritivas comidas escolares. La pesadilla del capitalismo global que ya sufren miles de millones en los 'países en desarrollo' se intensificará en los próximos años.  

(...) a medida que nos acercamos a 2021, la tasa de infección pandémica no muestra signos de detenerse o incluso disminuir. Los hospitales del hemisferio norte están bajo presión y la actividad económica está retrocediendo. Los niveles de empleo siguen siendo bajos y los ingresos reales están destinados a caer, especialmente para los peor pagados a medida que desaparecen los puestos de trabajo y aumenta la inflación. Para miles de millones de personas en el "sur global" se hará realidad el espectro de la pobreza, la enfermedad y la explotación. Las cicatrices serán a largo plazo.

¿Qué se puede hacer? Algunos han pedido una "economía de guerra" en la que el estado reemplace al sector capitalista y dirija y controle los recursos nacionales y globales en beneficio de las personas, sin fines de lucro. Prefiero el término "economía social". 

Esto significaría: 

1) medidas de emergencia para proporcionar fondos a millones del norte y del sur que han perdido sus medios de vida; y cancelación inmediata de las deudas "adeudadas" por los gobiernos del sur pobre; 

2) planes nacionales e internacionales a través de proyectos estatales para emplear personas, restaurar sistemas adecuados de salud y educación gratuitos en el punto de uso e invertir en industria, en particular en la industria "verde"; 

3) situar a las principales instituciones financieras bajo propiedad y control público, junto con las grandes farmacéuticas y otras compañías estratégicas de energía, alimentos, manufactura y comunicaciones y 

4) a largo plazo, iniciar planes estatales coordinados internacionalmente para satisfacer las necesidades sociales y lograr objetivos ambientalmente armoniosos (es decir, detener la deforestación y la exploración de combustibles fósiles, etc.) en lugar de la expansión para obtener ganancias privadas que generarán aún más desastres."                 (Michael Roberts , Sin Permiso, 28/11/2020

26.11.20

Los barrios se llenan de carteles de 'se alquila habitación': "La gente necesita el dinero". En Idealista hay ahora mismo 13.500 habitaciones disponibles, el grueso en los barrios de Centro, Chamberí y los más humildes Latina y Tetuán. En Puente de Vallecas están a 300 si es para una sola persona y a 350 si son dos

 "Los paquetes de garbanzos se amontonan en el 'colmado popular' de Tetuán, en Madrid. Como en otras 'colas del hambre', cada tarde desde que empezó la pandemia acuden a este local —un antiguo estanco— entre diez y quince personas para llevarse comida. La mayoría son madres migrantes que trabajaban limpiando casas y perdieron su empleo en los últimos meses. Están permitidos diez paquetes por cabeza: suele hacer falta azúcar, aceite de oliva, compresas y otros productos de higiene personal.

"Cada vez menos gente se lleva garbanzos", comenta Antonio Ortiz, dueño del local y responsable de esta Casa Vecinal. "No es que estén hartas de comerlos, es que no tienen donde cocinarlos. Viven en habitaciones y no siempre tienen acceso a cocina. O no tienen cazuelas". Este martes entre las cinco y las seis pasaron cuatro mujeres, todas con hijos (algunos en su país de origen), y solo una no compartía. El resto vivían en pisos con seis, siete y hasta nueve personas más, por no menos de 250 euros mensuales la habitación.

"Vine de Santo Domingo con 1.500 euros y no he encontrado trabajo aún", cuenta Guillermina, una de las mujeres que entra. "Antes compartía habitación con otra chica. Se fue y me mudé a otra más chiquita". En su casa son siete: ella y dos parejas con niño, cada una en una habitación. A otra la echaron del piso en el que estaba de interna, así que buscó un cuarto individual. De momento lo paga gracias a la ayuda de amigos. "Un poquito de aquí, otro de allá", dice. 

 Los perfiles de pobreza que deja la pandemia en España son diversos y aún están poco estudiados. Quienes mejor los conocen son las organizaciones sociales, las que sostienen con comida, ropa y juguetes a muchos de los que estaban al filo y se han quedado sin ingresos. Una de las cosas que ven es el aumento de adultos que viven en una habitación, ya sea solos, con pareja o en familia. 

 Eso por un lado. Por otro, la pandemia ha disparado la oferta de habitaciones en toda España. Especialmente en Madrid, donde se ha triplicado respecto a marzo. Es la capital de provincia en la que más aumenta, seguida de Murcia, Ceuta, Sevilla y Barcelona. En Idealista hay ahora mismo 13.500 habitaciones disponibles, el grueso en los barrios de Centro, Chamberí y los más humildes Latina y Tetuán.

Este es un fenómeno con varias caras. Por un lado están todas las habitaciones que han quedado libres en los pisos de alquiler turístico; por otro, las de los estudiantes extranjeros que han dejado de venir. Luego están los hostales y hoteles que que se han pasado al alquiler para sobrevivir, que en más de un caso se anuncian en portales inmobiliarios. Y está la calle. Las farolas y paredes de las avenidas que cortan barrios populares —como Bravo Murillo, en Tetuán, o Avenida de la Albufera, en Puente de Vallecas— se han llenado de papelitos ofreciendo habitación, muchas veces ajenos a lo que se cuece en internet.

"Lo vemos a pie de calle", dice Jorge Nacarino, presidente de la Asociación Vecinal Puente de Vallecas. "Es posible que haya gente que alquile como vía alternativa, para no dejar la vivienda porque no aguanta y necesita que alguien le ayude a pagar el alquiler". Ortiz hizo la misma observación. "Se ve mucho cartel. Antes eran de pisos, ahora de habitación".

¿Quién alquila habitaciones con anuncios en la calle? ¿Y a qué precio? En Puente de Vallecas están a unos 300 si es para una sola persona y a 350 si son dos. Los que ofertan son en su mayoría familias sudamericanas, en pisos que tienen alquilados y en los que viven con sus hijos pequeños. "Aquí hay dos habitaciones con parejas y otra con un hombre solo. Todos trabajan: se van por la mañana, vuelven por la noche y apenas usan la cocina", dice la oferente de una habitación en Carabanchel. Antes la usaba su niña pequeña, pero ahora necesita el dinero.

Cobrando 300 euros por una habitación libre se hacen más llevaderos los casi mil de alquiler que paga María (nombre ficticio) en el barrio vallecano de Doña Carlota. Se terminó su contrato en el piso anterior y pasó los meses de verano en una habitación con su hija de 26 años y su marido. Cuando aquello era insoportable, y antes de perder el trabajo, encontraron un piso de tres habitaciones. Alquilan una. Entre la fianza, el mes de agencia, el mes en curso y que ella está en paro, no han tenido más remedio.

Algo parecido le sucede a Anna (nombre ficticio) a pocas calles, en plena Avenida. Dispone de dos habitaciones muy pequeñas, una a 200 euros y otra a 350, en un piso interior que comparte con otras dos mujeres y en el que el salón funciona como habitación. La pequeña es la del servicio, solo cabe la cama; la 'grande' tiene litera, así que caben hasta tres personas. El baño, la estancia más luminosa de la casa, cuenta con un par de silloncitos "para descansar". "Antes sí tenía salón, pero es muy caro y por eso lo alquilo", dice. "¿Y para que lo quiero? ¿Para beber vodka?"

Siendo la última semana de mes está la cosa que arde en Madrid. Todo el mundo busca habitación para entrar el 1 de diciembre. Desde la Asociación de Vecinos del Manzanares alertan de otro perfil: el nómada habitacional. "Hay un montón de familias así. Hasta tres y cuatro por habitación. Y van cambiando, porque no pueden pagarlas", explica Diana, una de las responsables. Conoce los dos tipos de casos: el que necesita el dinero y el que necesita habitación. Los segundos son más dolorosos.

"Hay una madre con un niño de 8 y una niña de 13 en una. También un chico con un niño pequeño en la habitación de un sótano, que estoy por traérmelos a mi casa yo", cuenta. "En general, vemos mucha 'nueva calle' (gente que se ha quedado sin casa) y mucha gente que alquila pensión. Ahí solo tienen microondas, así que se llevan latas de conservas, botes de judías y embutido". En la Parroquia San Ramón Nonato de Puente de Vallecas reparten comida caliente a 500 personas al día, las que están en peor situación: en la calle o sin dinero para pagar la luz. 290 familias con algo más de holgura recogen su cesta tres veces al mes.

Quienes recurren a una habitación y las entidades recalcan que, pese a todo, no son baratas. Algunos de los consultados ofrecían pequeños descuentos (de 300 a 280 euros) por 'cómo está la situación'. Los casos de desahucio, por ejemplo, no terminan así. "Son muy caras", indica Fernando Bardera, del sindicato de inquilinas. "Sabemos que aumenta la oferta pero no vemos que bajen los precios. Los desahucios en los que hay unidad familiar terminan acoplados en casas de familiares o amigos, porque en habitaciones no caben. Y cuando no está esa alternativa, solo les queda la ocupación".        (Analía Plaza, eldiario.es, 24/11/20)

16.11.20

“Presenté los papeles con la fotocopia del DNI en blanco y negro y la quieren en color. Así funciona esto”. La ilusión inicial que generó el IMV empieza a transformarse en decepción por la lentitud y las trabas administrativas.

 "Lourdes Campos tiene 60 años y habla con naturalidad de la vida perra. De esos días de trabajo agotador recogiendo aceitunas con la mirada clavada en el suelo. O de aquellos que se enroló para recolectar remolacha y terminó rastrillando los veranos de una Castilla arrasada por un sol justiciero. Justicia es lo que ahora reclama. 

Para ella y para su familia, porque su cuerpo está cansado de soportar por mucho tiempo el peso del mundo. “La cosa no mejora”. 

Lo dice con un rostro que la pena vuelve de piedra. “Soy pobre. En mi casa somos siete personas y nos tenemos que arreglar con una pensión de 380 euros al mes. ¿Cree que es posible? Pues claro que no. He pedido el Ingreso Mínimo Vital pero llevo dos meses sin respuesta. Y se lo digo con toda dignidad porque soy gitana y muy rica de aquí –y se acaricia el corazón con la palma de la mano– por la gracia de Dios”, remacha con un tono imponente.

 Cuando el Gobierno presentó el Ingreso Mínimo Vital (IMV), “el mayor paso dado en la lucha contra la desigualdad en España”, en palabras del vicepresidente segundo Pablo Iglesias, se dispararon las ilusiones de miles de personas atrapadas entre la miseria y la desesperanza. A Lourdes, por ejemplo, se le abrió el cielo. “Nosotros lo vimos como un recurso vital, casi de supervivencia. 

Entiéndame, no nos va a sacar de los aprietos pero esos 461 euros o lo que me corresponda aliviarían nuestra situación”, añade con prudencia. Gracias a la ayuda de la Asociación Apoyo del barrio madrileño de Moratalaz hizo acopio de la documentación requerida, firmó los impresos y tramitó la solicitud a través de la oficina virtual de la Seguridad Social. “Para algunas personas resulta complicado reunir la acreditación que les exigen. Les ocurre a muchos usuarios. 

También creo que el IMV está demasiado condicionado por la composición de la unidad familiar, sobre todo monoparentales, y por los ingresos percibidos en el último año. Olvidan que los potenciales beneficiarios son gente que, en muchos casos, viven en la precariedad y en el día a día, con lo que eso conlleva. Por último, la lentitud de la administración puede llegar a ser exasperante. Imagino que será por la falta de tramitadores”, señala Roberto, el voluntario que ha ayudado a Lourdes con todo el papeleo.

Han recurrido a conocidos para saber el estado del proceso, han enviado notas alertando de la urgencia. Nada. Siempre terminan chocando contra ese escudo que es el Leviatán burocrático del Estado. También han descubierto que el IMV es una ayuda mucho más restrictiva de lo que algunos creyeron ver cuando nació. Ahí están los números para demostrarlo.

 De las 837.333 solicitudes presentadas entre junio y octubre, 12.789 ya han sido aprobadas y abonadas, 69.530 denegadas, 34.534 revisadas y 82.119 se encuentran “en proceso de requerimiento de información”, tarea desempeñada por la empresa Tragsatec que acaba de anunciar a los 139 trabajadores que cubrían el servicio gratuito de atención telefónica que serán despedidos el próximo 9 de diciembre. De los 638.364 expedientes restantes, el 78%  del total de solicitudes presentadas, nada se sabe. Entre ellas está la de Lourdes. “¿Será buena la demora? ¿Qué sucede? ¿Usted qué opina?”. Tantas cuestiones atropellan a esta mujer curtida y enérgica.

No son las únicas. Las dudas acechan en cada esquina. También en la sala de máquinas de la Seguridad Social. Allí donde cada mañana personas con nombres y apellidos se dejan la piel entre peticiones y llamadas telefónicas de angustiados ciudadanos desde la puesta en marcha de la prestación el 15 de junio. Un centenar de consultas cada cinco horas de media al día por asistente. 

Pero en la administración todo es lento y, a veces, también ruinoso. Sobre todo cuando cunde la urgencia. Los 139 trabajadores de Tragsatec que el 9 de diciembre abandonarán sus puestos están sorprendidos. “¿Quién se encargará a partir esa fecha de un servicio tan importante para el ciudadano?”. La pregunta que formula una trabajadora suena como una pesada losa a través del teléfono.

 “¿Quién?”, repite con desazón. Nadie lo sabe con seguridad. Ni siquiera en el Ministerio de Seguridad Social que dirige José Luis Escrivá. “La partida presupuestaria para este subsidio es de 3.000 millones de euros, una cantidad insuficiente, casi ridícula, para combatir la pobreza extrema”, comentan de manera privada.  (...)

Aunque no lo gestione, el Ministerio de Derechos Sociales se ha involucrado directamente en mejorar su funcionamiento con la incorporación de varias modificaciones al decreto original. Por ejemplo, que se tengan en cuenta los ingresos del solicitante en 2020, en lugar de 2019, para acceder a la prestación. Algo lógico cuando el abismo que separa ambas fechas es una pandemia. Con esta medida se arremete contra la pobreza sobrevenida en los últimos siete meses y evita a los solicitantes pasar por el amargo trago de una espera prolongada para optar a la prestación.

 También han reducido de tres a dos años la condición inexcusable de vida independiente que se exige a los menores de 30 años sin recursos. Otro de los cambios incluye a los servicios sociales, que son quienes mejor conocen los estragos sociales que provoca la pobreza. Ya pueden acreditar requisitos que hasta ahora estaban reservados a los tramitadores, a veces implacables, de la Seguridad Social. “Algo ha mejorado, pero sigue siendo muy selectivo”, asegura un voluntario. "                       (Gorka Castillo, CTXT, 12/11/20)