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16.7.26

El golpe respaldado por la OTAN en Ucrania ocurrió el 22 de febrero de 2014. El New York Times confirma que dos días después, el nuevo jefe de inteligencia ucraniano del gobierno que Estados Unidos había seleccionado cuidadosamente, llamó a la CIA y al MI6 para establecer una asociación contra Rusia. Solo unos días antes, Rusia había sido el principal socio de seguridad de Ucrania; después del golpe, se convertiría en el estado de primera línea de la OTAN contra Rusia... La operación de la CIA contra Rusia se desarrolló de 2014 a 2022... desde 12 bases operativas avanzadas recién construidas erigidas a lo largo de la frontera rusa, los oficiales ucranianos dirigían redes de agentes que recopilaban inteligencia dentro de Rusia... La presencia de la CIA/MI6 en Ucrania se convirtió en una motivación clave para la invasión rusa... La guerra en Ucrania fue claramente provocada (e incluso iniciada) por la OTAN. La cantidad de pruebas lo hace innegable. Sin embargo, el establishment político y mediático defiende la narrativa de la «invasión no provocada». ¿Por qué es importante la contribución de la OTAN al inicio de esta guerra? Si reconocemos la contribución de la OTAN y las legítimas preocupaciones de Rusia en materia de seguridad, se abre una oportunidad para el compromiso y la paz. Al aferrarse a la narrativa de la «invasión no provocada», las armas se convierten en el camino hacia la paz, y la OTAN puede continuar su guerra contra Rusia hasta el último ucraniano (Glenn Diesen, Un. Sureste, Noruega)

Glenn Diesen @Glenn_Diesen

El golpe respaldado por la OTAN en Ucrania ocurrió el 22 de febrero de 2014. En el artículo a continuación, el New York Times confirma que dos días después, el 24 de febrero, el nuevo jefe de inteligencia ucraniano del gobierno que Estados Unidos había seleccionado cuidadosamente, llamó a la CIA y al MI6 para establecer una asociación contra Rusia. Solo unos días antes, Rusia había sido el principal socio de seguridad de Ucrania; después del golpe, se convertiría en el estado de primera línea de la OTAN contra Rusia. 

La operación de la CIA contra Rusia se desarrolló de 2014 a 2022: 

- "12 bases operativas avanzadas recién construidas erigidas a lo largo de la frontera rusa. Desde cada base, dijo el general Kondratiuk, los oficiales ucranianos dirigían redes de agentes que recopilaban inteligencia dentro de Rusia. Los oficiales de la C.I.A. instalaron equipo en las bases para ayudar a recopilar inteligencia y también identificaron a algunos de los graduados ucranianos más hábiles del programa Operación Goldfish, trabajando con ellos para acercarse a posibles fuentes rusas." 

- "El puesto de escucha en el bosque ucraniano forma parte de una red de bases de espionaje respaldada por la C.I.A. construida en los últimos ocho años que incluye 12 ubicaciones secretas a lo largo de la frontera rusa... Alrededor de 2016, la C.I.A. comenzó a entrenar una fuerza de comandos ucranianos de élite —conocida como Unidad 2245— que capturaba drones rusos y equipo de comunicaciones para que los técnicos de la C.I.A. pudieran hacer ingeniería inversa y descifrar los sistemas de encriptación de Moscú. 

La presencia de la CIA/MI6 en Ucrania se convirtió en una motivación clave para la invasión rusa: 

- "Hacia finales de 2021, según un alto funcionario europeo, el señor Putin estaba evaluando si lanzar su invasión a gran escala cuando se reunió con el jefe de uno de los principales servicios de espionaje de Rusia, quien le dijo que la C.I.A., junto con el MI6 de Gran Bretaña, estaban controlando Ucrania y convirtiéndola en una cabeza de playa para operaciones contra Moscú." 

 *** La guerra en Ucrania fue claramente provocada (e incluso iniciada) por la OTAN. La cantidad de pruebas lo hace innegable. Sin embargo, el establishment político y mediático defiende la narrativa de la «invasión no provocada», desestimando y criminalizando todas las explicaciones sobre la implicación de la OTAN, como intentos de «legitimar» la invasión rusa. ¿Por qué es importante la contribución de la OTAN al inicio de esta guerra? Si reconocemos la contribución de la OTAN y las legítimas preocupaciones de Rusia en materia de seguridad, se abre una oportunidad para el compromiso y la paz. Al aferrarse a la narrativa de la «invasión no provocada», las armas se convierten en el camino hacia la paz, y la OTAN puede continuar su guerra contra Rusia hasta el último ucraniano.    

Cita: https://www.nytimes.com/2024/02/25/world/europe/cia-ukraine-intelligence-russia-war.html 

 (traducción google)

Última edición11:38 a. m. · 16 jul. 2026 ·53,2 mil Visualizaciones

12.7.26

La reunión de la OTAN en Ankara ha sido una señal para que los empresarios, los grandes fondos de inversión y de pensiones y los fondos soberanos tomen conciencia de que hay un negocio garantizado por los Estados que prometen grandes retornos... Se trata de reconstruir potentes dispositivos tecno-industriales, complejos científico-militares para una guerra que tiene plazo fijo: 2029/2030... La estrategia, el eje, Merz/ Zelenski funcionó: se aceptó el modelo norteamericano OTAN 3.0 a cambio de continuar la guerra contra Rusia... la OTAN 3.0 tiene el objetivo central que Europa asuma la responsabilidad principal de su defensa convencional, que los aliados europeos se responsabilicen de los costes de su seguridad que ahora soportan los norteamericanos... Trump, por mucho que amenace y vocifere, no abandonará la OTAN, la necesita más que nunca como proyección de poder y como instrumento de control económico, comercial y tecnológico. Lo que pretende es que los aliados paguen su reindustrialización, reequilibren sus enormes déficits, reestructuren su complejo militar, científico y tecno-industrial y, sobre todo, que le acompañen en el enfrentamiento contra China... los países europeos ya tienen pedidos a los EE. UU de armamento por un valor de más de 300.000 millones de dólares... Al final, la guerra entre la OTAN y Rusia por intermedio de Ucrania, lo determina todo y más... ¿Qué viene ahora? El paso de una “guerra limitada” a una “guerra generalizada”. En el gran país euroasiático ya no se habla de operación especial; ahora se habla de la guerra de la OTAN contra Rusia (Manolo Monereo)

"OTAN 3.0: adiós a la autonomía estratégica de la UE.

 Fue una reunión de mercaderes en busca de beneficios extraordinarios. La reunión de la OTAN en Ankara ha sido, sobre todo, una señal para que los empresarios, los grandes fondos de inversión y de pensiones, los fondos soberanos, los funcionarios estatales y militares de diversas especialidades entiendan, tomen conciencia de que hay un negocio garantizado por los Estados que prometen grandes retornos y que, por momentos, no tiene límites. 

Se trata de reconstruir potentes dispositivos tecno-industriales, complejos científico-militares para una guerra que tiene plazo fijo: 2029/2030. Negocio seguro, en expansión y con una demanda creciente. Eso solo lo puede ofrecer, como siempre, el maldito y corrupto poder político: abundante financiación pública para grandes beneficios privados.

Hay tres datos que ayudan a entender la cumbre de Ankara del 7 y 8 de este caluroso mes de julio del 2026, tres años antes del supuesto ataque de Rusia a determinados países de la OTAN: 

a) La presencia de un Donald Trump agotado, sobrepasado, con señales evidentes de senilidad; 

b) El triunfo de la doctrina Colby y el fin de la hipótesis de una Unión Europea autónoma desde el punto de vista estratégico y político-militar; 

c) El fiasco de los acuerdos Trump/Putin en Anchorage, Alaska. La tres definen una nueva etapa en el conflicto global, con ganadores y perdedores. Vayamos por partes. 

Trump, en su segunda presidencia, ha bombardeado a Irán, Yemen, Siria, Somalia, Nigeria y Venezuela, 7 países en tres continentes. Secuestró, después de masacrar a decenas de militares, a un presidente legitimo de un país soberano (Nicolás Maduro y a su compañera Cilia Flores) y asesinó a la dirección política y político-militar de Irán en plenas negociaciones. 

El balance es claro, nítido: cuando los EE. UU se enfrentan a una potencia militar de nivel -y, no se debe olvidar nunca, con una coraza político-moral dura, firme, convencida- aparecen debilidades tácticas y operativas, de logística, de administración de recursos y de fondos de reposición especialmente significativas, a pesar de tener a Netanyahu al lado y por delante o, quizás, precisamente por ello. 

Trump llegó perdido a Ankara y, en muchos sentidos, derrotado. La estrategia, el eje, Merz/ Zelenski funcionó: se aceptó el modelo norteamericano OTAN 3.0 a cambio de continuar la guerra contra Rusia, es decir, a cambio de seguir escalando en un enfrentamiento que ya no tiene líneas rojas.

Modelo OTAN 3.0. En febrero de este año Elbridge Colby, subsecretario de guerra para políticas de los EE. UU, pronunció un importante discurso en una reunión a puerta cerrada de los ministros de defensa de la Alianza Atlántica. El dirigente de la administración norteamericana, uno de los redactores de la Estrategia de Seguridad Nacional y de la Estrategia de Defensa Nacional, expuso con mucha claridad el tipo de OTAN que Trump quería. Distinguió varias fases: OTAN 1.0; 0TAN 2.O. 

La primera, la de la Guerra Fría, se caracterizaba, en sus palabras, “por un enfoque intransigente, realista y lúcido de la disuasión y la defensa” donde EE.UU. y sus aliados, no sin discusiones, aceptaban su parte y las cargas que el esfuerzo colectivo exigía. Este modelo tuvo un enorme éxito. 

La segunda, después de la desintegración de la URSS y de la disolución del Pacto de Varsovia, la OTAN 2.0, fue mucho más problemática. “Esta versión de la Alianza se caracterizó por un reenfoque de los esfuerzos y prioridades, que se alejaron de la defensa de Europa para centrarse en operaciones “fuera de zona” y un desarme sustancial en el continente, así como por un cambio de marco, pasando del realismo intransigente y flexible de la OTAN 1.0 de la Guerra Fría a una mentalidad mucho más liberal e internacionalista, basada en un orden internacional basado en normas.

Ahora es necesaria, los cambios geopolíticos así lo exigen, una nueva OTAN 3.0, cuyo objetivo central debe ser que Europa asuma la responsabilidad principal de su defensa convencional; dicho de otra forma, se trata de que los aliados europeos se responsabilicen de los costes de su seguridad que ahora soportan los norteamericanos y que organicen unas fuerzas armadas capaces de hacer frente a cualquier eventualidad que implique riesgos existenciales para la península. 

Trump, por mucho que amenace y vocifere, no abandonará la OTAN, la necesita más que nunca como proyección de poder, como alianza estratégica institucionalizada y como instrumento de control económico, comercial y tecnológico. Lo que pretenden hoy los EE.UU. es que los aliados paguen su reindustrialización, reequilibren sus enormes déficits, reestructuren su complejo militar, científico y tecno-industrial y, sobre todo, que le acompañen en sus grandes opciones estratégicas, destacadamente el enfrentamiento global contra China.

El subsecretario de guerra Colby no se cansa de repetir dos palabras clave: priorizar y traslado de cargas. Priorizar, definiendo las tareas para Norteamérica y para sus aliados en esta fase determinada por una larga, compleja y dramática transición hegemónica. Traslado de cargas, que los aliados cumplan las tareas asignadas, modernizando sus fuerzas armadas, incrementando sustancialmente el gasto militar y comprando armamento del país indispensable. Recientemente Rutte, el otro jardinero infiel, lo ha dicho para que no hubiera dudas: los países europeos tienen pedidos a los EE. UU de armamento por un valor de más de 300.000 millones de dólares, que generarán alrededor de 195.000 puestos de trabajo.

Al final, la guerra entre la OTAN y Rusia por intermedio de Ucrania, lo determina todo y más. A estas alturas no sabemos si Trump estaba dispuesto realmente a llegar a un acuerdo con Putin o se trató, desde el principio o de forma sobrevenida, de una finta para ganar tiempo y mejorar la posición negociadora de Zelenski. Se sabrá pronto, creo. 

Desde siempre ha habido una durísima oposición de los gobiernos europeos a cualquier tipo de pacto con Rusia que pudiera significar un cambio en la relación de fuerzas y, sobre todo, una nueva arquitectura de seguridad en el conjunto de Europa. La contradicción era especialmente aguda: la Unión Europea solo puede derrotar a Rusia con el apoyo de los EE. UU, pero estos han cambiado de política, el frente europeo ya no es una prioridad. Además, Trump siempre ha afirmado que el conflicto ucraniano fue un error y que tendría que haberse evitado.

La estrategia europea ha sido muy precisa: ganar tiempo, neutralizar los acuerdos Trump/Putin, armar metódicamente a Ucrania y escalar contra una Rusia entretenida con unos pactos de muy difícil cumplimiento. Eso sí, partiendo siempre del supuesto de que Putin no se atreverá a ir más allá del armamento convencional. La clave ha estado desde el principio en las divisiones del equipo del presidente Trump y en el consenso bipartidista norteamericano (el Estado profundo) firmemente opuesto a una Rusia fuerte y determinante en las relaciones internacionales.

Esto terminó definitivamente en Ankara.

¿Qué viene ahora? El paso de una “guerra limitada” a una “guerra generalizada”. En el gran país euroasiático ya no se habla de operación especial; ahora se habla de la guerra de la OTAN contra Rusia." 

(Manolo Monereo, Nortes, 10/07/26)

11.7.26

La campaña con drones de Ucrania no cambiará el rumbo de la guerra, pero sí provocará una escalada peligrosa de la misma... escuchamos la misma vieja narrativa que hemos oído innumerables veces antes: Ucrania está ganando, Rusia está al borde del colapso, ¡ahora es el momento de redoblar el apoyo a Zelenski!... Sí, la campaña de drones de Kiev está teniendo sin duda un impacto. La economía rusa se está tambaleando, pero sigue estando en mejor posición que gran parte de la UE... y lo que es aún más crucial, el ejército ruso sigue avanzando en el campo de batalla. Se está acercando paso a paso a su objetivo de conquistar todo el Donbás... la campaña con drones parece un signo de desesperación: dada la incapacidad de Ucrania para cambiar el rumbo de la batalla, Kiev y la OTAN han decidido «llevar la guerra a Rusia»... Los ataques ucranianos, en todo caso, están envalentonando a las voces más belicistas del Kremlin, que exigen una respuesta mucho más contundente, incluso más allá de Ucrania... Al fin y al cabo, estos ataques se planifican con los servicios de inteligencia occidentales, se ejecutan con armas suministradas por Occidente y ahora cuentan con el respaldo de un compromiso explícito del G7 de «acelerar» el suministro de capacidades de largo alcance. Lo poco que quedaba de la ficción de la «guerra por poderes» ha desaparecido ya. Salvo por la falta de una declaración formal, se trata de una guerra directa entre la OTAN y Rusia. Y, sin embargo, la mayoría de los europeos parecen ignorar por completo este hecho, mientras sus líderes apuestan que Moscú se limitará a seguir absorbiendo los golpes indefinidamente (Thomas Fazi)

"La gran mentira de la guerra de Ucrania. La campaña con drones de Ucrania no cambiará el rumbo de la guerra, pero sí provocará una escalada peligrosa de la misma. 

Si te suena a «contraofensiva ucraniana de 2023», es porque, una vez más, están reciclando la misma vieja narrativa que hemos oído innumerables veces antes: Ucrania está ganando, Rusia está al borde del colapso, ¡ahora es el momento de redoblar el apoyo a Zelenski!

El último supuesto punto de inflexión es la campaña de ataques con drones de Ucrania dentro de Rusia. Pero esto es una mentira, al igual que las anteriores campañas de propaganda. Sí, la campaña de drones de Kiev está teniendo sin duda un impacto. Pero es poco probable que esto cambie el curso de la guerra. La economía rusa se está tambaleando, pero sigue estando en mejor posición que gran parte de la UE. Pero lo que es aún más crucial: el ejército ruso sigue avanzando en el campo de batalla. Se está acercando paso a paso a su objetivo de conquistar todo el Donbás. Hace solo unos días, Moscú anunció la toma de Kostiantynivka, una localidad de Donetsk y el mayor asentamiento que ha conquistado desde Mariúpol. Todo esto contradice rotundamente la narrativa predominante de que «Ucrania ha cambiado el rumbo de la guerra». 

 Si hiciera falta alguna prueba más de que las cosas van mal para Ucrania, basta con fijarse en la política de «busificación», cada vez más extendida —el secuestro en la calle de hombres en edad de reclutamiento para enviarlos al frente, lo que está avivando la creciente oposición interna a la guerra— o en la propuesta de la UE de excluir a los hombres ucranianos en edad militar —en la práctica, todos los hombres de entre 23 y 60 años— del régimen de protección temporal del bloque.

En este contexto, la campaña con drones parece menos un giro decisivo que un signo de desesperación: dada la incapacidad de Ucrania para cambiar el rumbo de la batalla, Kiev y la OTAN han decidido «llevar la guerra a Rusia» emprendiendo una campaña semiterrorista.

Sin embargo, no hay pruebas de que la campaña con drones de Ucrania vaya a dar un giro a la guerra —y mucho menos a obligar a Putin a capitular—. De hecho, en los últimos días, las fuerzas rusas han lanzado algunos de los mayores ataques con drones y misiles contra Kiev hasta la fecha, causando la muerte de decenas de personas. Los ataques ucranianos, en todo caso, están envalentonando a las voces más belicistas del Kremlin, que acusan a Putin de gestionar mal el conflicto y exigen una respuesta mucho más contundente, incluso más allá de Ucrania. 

 Al fin y al cabo, estos ataques se planifican con los servicios de inteligencia occidentales, se ejecutan con armas suministradas por Occidente y ahora cuentan con el respaldo de un compromiso explícito del G7 de «acelerar» el suministro de capacidades de largo alcance. Lo poco que quedaba de la ficción de la «guerra por poder» ha desaparecido ya: salvo por la falta de una declaración formal, se trata de una guerra directa entre la OTAN y Rusia. Y, sin embargo, la mayoría de los europeos parecen ignorar por completo el hecho de que se está librando una guerra no declarada contra una potencia nuclear en su nombre —y que, con cada nueva escalada, sus líderes están apostando a que Moscú se limitará a seguir absorbiendo los golpes indefinidamente—."

(Thomas Fazi, blog, 09/07/26, traducción DEEPL)

5.7.26

Editorial de Strategic Culture: Rusia se quita los guantes... Se acabó la tregua... Rusia está ganando terreno en el campo de batalla, de forma metódica y gradual, pero dada la campaña de terror aéreo que el régimen de la OTAN está llevando a cabo en territorio ruso, el golpe definitivo debe darse cuanto antes... Varios analistas de renombre han señalado la renovada determinación de Rusia de lograr una victoria militar contundente, abandonando la vía diplomática paralela... Existe una comprensible indignación entre los rusos ante la prolongación de la guerra indirecta de la OTAN y sus continuos ataques contra civiles... Los medios de comunicación occidentales apenas informan sobre los ataques deliberados contra civiles rusos. La masacre en la universidad de Starobelsk fue prácticamente ignorada... No cabe duda de que la OTAN y los planificadores europeos están detrás de estos ataques... Se especula frenéticamente sobre si Putin podrá resistir, lo que implica que Occidente aprueba los ataques como una forma de desestabilizar al Estado ruso... Moscú parece haber comprendido que la solución, en esta etapa, no reside únicamente en la diplomacia ni en la recuperación de territorios históricos, sino en poner fin al proyecto de agresión de la OTAN, que Ucrania personifica. De forma definitiva... En su obsesión rusófoba, Occidente se juega la vida con el inicio de la Tercera Guerra Mundial

"Ahora se percibe claramente que Rusia ha incrementado significativamente su poderío militar para eliminar al régimen de Kiev, respaldado por la OTAN.

No solo hay que erradicar el foco de neonazis en Kiev, sino todo el proyecto de agresión por delegación de la OTAN que el régimen representa. Rusia está ganando terreno en el campo de batalla, de forma metódica y gradual, pero dada la campaña de terror aéreo que el régimen de la OTAN está llevando a cabo en territorio ruso, el golpe definitivo debe darse cuanto antes.

Esta semana se registró la mayor oleada de ataques aéreos rusos contra Ucrania desde que el conflicto se intensificó en febrero de 2022. Varios objetivos en la capital, Kiev, fueron atacados durante la noche del jueves, así como en otras ciudades y regiones. Se desplegaron cientos de drones, misiles balísticos y municiones hipersónicas. Las imágenes de vídeo indicaron que la mayoría de los ataques alcanzaron sus objetivos con una mínima interceptación por parte de la defensa aérea.

Moscú afirmó que todos los objetivos eran instalaciones militares e industriales. Añadió que el uso de la fuerza a gran escala se intensificará hasta alcanzar todos los objetivos.

Varios analistas de renombre han señalado la renovada determinación de Rusia de lograr una victoria militar contundente, abandonando la vía diplomática paralela. Andrey Martyanov, Larry Johnson, Douglas Macgregor y John Mearsheimer se encuentran entre los analistas experimentados que consideran que el liderazgo ruso ha llegado a la conclusión de que necesita derrotar al régimen de Kiev y a sus aliados de la OTAN para poner fin a este conflicto rápidamente y en los términos que Rusia impone.

La vía diplomática que Estados Unidos impulsó bajo el mandato de Donald Trump se ha estancado. Mientras tanto, el régimen de Kiev, bajo la tutela de la OTAN, ha intensificado sus ataques terroristas contra la población rusa. En los últimos meses, cerca de 400 civiles rusos han muerto en ataques con drones y misiles de largo alcance.

La peor atrocidad ocurrió el 22 de mayo, cuando una residencia universitaria en Starobelsk, Lugansk, fue destruida por múltiples ataques con drones, causando la muerte de 21 estudiantes, la mayoría adolescentes. Fue un punto de inflexión. Tras este acto deliberado de asesinato en masa, Rusia ha intensificado y mantenido su ofensiva militar contra el régimen de Kiev y sus centros de poder. Esta semana, el bombardeo aéreo se recrudeció considerablemente, y Moscú ha anunciado que aumentará su intensidad.

Como comentó el analista Andrey Martyanov , el régimen de la OTAN ha perdido la guerra sobre el terreno, salvo en los últimos frentes, cada vez más reducidos. El aliado de Kiev, siguiendo instrucciones de sus comandantes de la OTAN, recurre al último y desesperado arma del terrorismo contra la población civil rusa. Pero Moscú necesita aplastar esta táctica desesperada para provocar una guerra a gran escala en Europa, extinguiendo de antemano el proyecto de la OTAN en Ucrania.

Existe una comprensible indignación entre los rusos ante la prolongación de la guerra indirecta de la OTAN y sus continuos ataques contra civiles. Esta semana, cinco personas murieron en un ataque con drones ucranianos contra un mercado en la ciudad de Tokmak, Zaporozhye. También se registraron víctimas mortales en ataques en las regiones de Belgorod y Nizhny Novgorod. Un bebé de seis meses falleció a causa de un ataque con drones en la región de Moscú, a unos 100 km al sur de la capital rusa.

El 17 de junio, un autobús que transportaba a un equipo de fútbol juvenil de Bielorrusia fue atacado con drones ucranianos en la región de Bryansk, causando la muerte de una mujer embarazada. Esta semana, otro autobús que transportaba turistas desde Bielorrusia también fue blanco de un ataque.

No cabe duda de que la OTAN y los planificadores europeos están detrás de este repunte de los ataques terroristas perpetrados por el régimen de Kiev. La Unión Europea, bajo la dirección de la exministra de Defensa alemana Ursula von der Leyen y otros, está proporcionando a Ucrania una ayuda de 90.000 millones de euros, la mayor parte de la cual se destina a aumentar la potencia de fuego de sus drones de largo alcance contra Rusia.

Los gobiernos occidentales y los medios de comunicación están encubriendo la campaña terrorista de la OTAN, como señala el diplomático ruso Rodion Miroshnik .

Los medios de comunicación occidentales apenas informan sobre los ataques deliberados contra civiles rusos. La masacre en la universidad de Starobelsk fue prácticamente ignorada, o, si se informó al respecto, se dio credibilidad a las cínicas negaciones del régimen de Kiev.

Además, las potencias de la OTAN están alentando al régimen de Kiev a intensificar su campaña de terror. Los medios occidentales califican los ataques con drones y misiles ucranianos como legítimos y se regodean con la afirmación de que «la guerra se está llevando a Rusia». Se especula frenéticamente sobre si Putin podrá resistir, lo que implica que Occidente aprueba los ataques contra civiles como una forma de desestabilizar al Estado ruso. Eso es terrorismo por definición.

En su obsesión rusófoba, Occidente se juega la vida con el inicio de la Tercera Guerra Mundial. Como ha argumentado el estratega ruso Serguéi Karaganov, Rusia debe actuar con decisión para acabar con la amenaza que emana no solo del régimen de Kiev, sino también de los planificadores de la OTAN que lo respaldan.

La otra función propagandística de Occidente consiste en presentar los ataques rusos como «terroristas» y como asesinatos indiscriminados de civiles ucranianos.

Mientras ignoran las muertes de civiles rusos, los medios occidentales destacan las supuestas víctimas ucranianas. Según los informes, el intenso bombardeo ruso de esta semana causó la muerte de entre 20 y 30 civiles. Estas cifras se basan en información proporcionada por funcionarios ucranianos.

Todas las muertes de civiles son lamentables. Sin embargo, los gobiernos y medios de comunicación occidentales no condenan a Ucrania por las víctimas rusas; de hecho, ni siquiera las reconocen ni las justifican. Rusia afirma que no ataca deliberadamente centros civiles. Cabe recordar que la OTAN suele instalar fábricas de drones y centros de mando en edificios civiles. En segundo lugar, suponiendo que se verifique la cifra más reciente de 20 a 30 muertos en Kiev, el número es sorprendentemente bajo dada la enorme potencia de fuego rusa empleada, lo que indica que la intención no era dañar a civiles; de lo contrario, el número de víctimas ascendería a miles.

Otro factor es la extrema ineficacia de las defensas aéreas de la OTAN para interceptar misiles rusos. El profesor Ted Postol, experto estadounidense en armamento, estima en una entrevista exhaustiva con Nima Alkhorshid que los interceptores Patriot tienen una tasa de éxito de tan solo el 2-3%. Esto significa que, en cualquier ataque aéreo, decenas de ojivas Patriot podrían impactar contra bloques de apartamentos y otras estructuras civiles. Esto podría explicar las fotografías que muestran edificios residenciales con los pisos superiores dañados, que el régimen ucraniano afirma que fueron causados por ataques rusos y que los medios occidentales publican sin cuestionar.

El conflicto en Ucrania se remonta al golpe de Estado de 2014, respaldado por la CIA, y a la posterior instrumentalización del régimen neonazi de Kiev por parte de la OTAN. Desde entonces, este régimen, que glorifica a los colaboradores nazis de la Segunda Guerra Mundial, ha asesinado a miles de rusos étnicos en campañas de terror deliberadas. 

La guerra abierta que estalló en 2022 podría haberse evitado si Moscú hubiera correspondido a su vía diplomática en 2015 mediante los Acuerdos de Minsk y, de nuevo, a finales de 2021, cuando ofreció un nuevo marco de seguridad para Europa. Estados Unidos y sus socios europeos rechazaron cualquier intento diplomático, con el objetivo de «derrotar estratégicamente» a Rusia a través de su aliado ucraniano.

Los lectores deberían consultar el editorial semanal de SCF del 25 de febrero de 2022, publicado un día después de la intervención de las tropas rusas en Ucrania en lo que se denominó una operación militar especial. Bajo el titular: «Finalmente se frena la agresión contra Rusia respaldada por EE. UU. y la OTAN», escribimos:

"Durante años, Rusia advirtió que la agresión de Estados Unidos y la OTAN representaba un peligro crítico para la seguridad internacional y debía cesar. La revocación por parte de Estados Unidos de los tratados de control de armas (ABM, INF, Tratado de Cielos Abiertos) y la expansión de las amenazas de misiles cerca de las fronteras rusas eran ya intolerables. Ucrania es solo un elemento de un panorama más amplio. Pero esta semana, Rusia finalmente ha tomado medidas para detener la agresión. Se trata de un hito histórico."

Es fácil opinar a posteriori. La operación militar especial de Rusia no fue lo suficientemente decisiva como para erradicar la agresión de la OTAN y su régimen neonazi. Se depositaron demasiadas esperanzas en la posibilidad de una intervención diplomática occidental. La infructuosa incursión de Trump ha disipado cualquier ilusión al respecto, mientras que, al mismo tiempo, las potencias europeas de la OTAN envalentonan aún más el terrorismo procedente de Kiev.

Se podrían haber evitado más de cuatro años de guerra abierta y derramamiento de sangre, con un saldo estimado de 1,5 millones de militares ucranianos muertos. Cientos de civiles rusos han muerto a manos del terrorismo respaldado por la OTAN. La tolerancia y la voluntad de Rusia para alcanzar una solución diplomática no han sido correspondidas.

Moscú parece haber comprendido que la solución, en esta etapa, no reside únicamente en la diplomacia ni en la recuperación de territorios históricos, sino en poner fin al proyecto de agresión de la OTAN, que Ucrania personifica. De forma definitiva.

Como señaló recientemente el presidente ruso Vladimir Putin , Occidente quiere una guerra con Rusia a través de Ucrania, tal como lo hizo la Alemania nazi en 1941. En esas circunstancias, un puñetazo en la cara es más apropiado y tiene más probabilidades de éxito que un falso apretón de manos diplomático.

Se acabó la tregua. Parece que no hay otra opción."

(Editorial de Strategic Culture, 03/07/26, traducción Observatorio de la crisis)

1.7.26

En abril Rusia registró 100 muertos y 600 heridos civiles en su retaguardia (el mismo mes, según la ONU Ucrania tuvo 300 muertos y 1300 heridos civiles). Esas víctimas rusas, tan inocentes como las ucranianas, suelen ser ignoradas en el informe occidental de la guerra pero los telediarios rusos abren su informe con ellas... En consecuencia, la opinión pública rusa, que en general no es en absoluto belicista, sí que reclama a sus autoridades una protección efectiva... Así que el Kremlin está siendo presionado por la situación a que de una respuesta contundente. Pero no puede ignorar que esos ataques están diseñados precisamente para eso: para que una respuesta contra algún país europeo confirme la leyenda de la “amenaza rusa”, e implique a Estados Unidos directamente, invocando el artículo 5 de la Otan que prevé respuesta conjunta contra el ataque a alguno de sus miembros... desde luego sí serviría para justificar el actual rearme alemán y europeo en general, así como su profecía de una guerra contra Rusia para dentro de dos o tres años... No creo que, por pequeño que sea el riesgo de una respuesta conjunta de la Otan, Putin vaya a caer en esa trampa... Seguramente considerará si esos ataques cambian o no la situación militar operativa de fondo... pues mientras tanto, el ejército ruso mantiene su lento y constante avance... de momento, contención y paciencia ante una situación que se está crispando... Otra cosa sería si en, digamos, un año, no hubiera desmoronamiento/capitulación ucraniana y los ataques de la OTAN vía Ucrania fueran a mucho más... Se ha apuntado muchas veces lo peligroso que es todo esto, lo fácilmente que se puede ir de las manos, especialmente en el Báltico, en Kaliningrado y en el Mar Negro, y la insensatez que supone atacar instalaciones estratégicas rusas vinculadas a la disuasión nuclear. Todo esto es escalofriante (Rafael Poch)

 "En la última reunión del G-7 en Evian, a mediados de junio, los europeos lograron de nuevo a atraerse a Trump a su causa, concretando más apoyo a Ucrania. Los ataques en la retaguardia rusa con drones y misiles de largo alcance, contra Moscú y Peterburgo y contra infraestructuras energéticas no cambian gran cosa en la realidad militar operativa pero no pueden ser subestimados. Esos ataques no es que sean bendecidos por Estados Unidos y la UE: es que son manejados por ellos; desde sus satélites, su datos de inteligencia, su información y sus armas. El famoso “espíritu de Anchorage”, la reunión de Alaska entre Trump y Putin de agosto del año pasado que tanto irritó a los europeos, ha pasado a mejor vida. Esos ataques colocan a los dirigentes rusos en una situación complicada.

En abril Rusia registró 100 muertos y 600 heridos civiles en su retaguardia (el mismo mes, según la ONU Ucrania tuvo 300 muertos y 1300 heridos civiles). Esas víctimas rusas, tan inocentes como las ucranianas, suelen ser ignoradas en el informe occidental de la guerra pero los telediarios rusos abren su informe con ellas. La vida en las regiones fronterizas con Ucrania, así como en Crimea, empieza a ser complicada para mucha gente. En consecuencia, la opinión pública rusa, que en general no es en absoluto belicista, sí que reclama a sus autoridades una protección efectiva. Y entre los generales y comentaristas de la tele hay una presión e incluso a veces sugerencias de la debilidad de Putin, naturalmente sin nombrarlo… Así que el Kremlin por un lado está siendo presionado por la situación a que de una respuesta contundente. Pero por el otro no puede ignorar que esos ataques están diseñados precisamente para eso: para confirmar con una respuesta contra algún país europeo la leyenda de la “amenaza rusa” e incentivar con ella a Estados Unidos a implicarse directamente invocando el artículo V de la Otan que prevé respuesta conjunta contra el ataque a alguno de sus miembros.

No está claro que, si se llegara a tal situación, ese artículo se aplicara realmente, pero desde luego sí serviría para justificar el actual rearme alemán y europeo en general, así como su profecía de una guerra contra Rusia para dentro de dos o tres años…. Ese, me parece que es el dilema.

En Moscú hay gran irritación hacia el errático Trump, pero Putin es prudente. No creo que, por pequeño que sea el riesgo de una respuesta conjunta de la Otan, Putin vaya a caer en esa trampa. Seguramente se pregunta, ¿qué es mas arriesgado, responder a la Otan o no hacer nada y que los rusos se sientan desprotegidos en su hasta ahora tranquila retaguardia con escasez de gasolina? Seguramente considerará si esos ataques cambian o no la situación militar operativa de fondo. También considerará que el trío europeo (Macrón, Merz, Starmer) carece de perspectiva, porque todos están con un nivel de apoyo extremadamente bajo (lo último de Merz ronda el 13%), a Macrón se le acaba el plazo y el laborismo británico tres cuartos de lo mismo, así que merece la pena no precipitarse y ver cual es el relevo de esos personajes.

Y mientras tanto el ejército ruso mantiene su lento y constante avance – hay una clara voluntad de economizar bajas porque el precio de la carne humana en Moscú ha subido claramente en las últimas décadas – mientras que los informes que llegan del lado ucraniano son extremadamente alarmantes, sin que se pueda excluir un desmoronamiento del frente. Si todo eso es así y Putin y sus generales creen que están ganando – como lo cree la CIA y el Pentágono – entonces lo correcto es armarse de paciencia y no perder los ánimos. La “victoria” rusa, independientemente de lo que eso signifique, pasa por la paciencia.

Saliendo al paso de las dificultades de aprovisionamiento de gasolina que los rusos sufren en los últimos días por causa de los ataques ucranianos, Putin se mostró confiado y desafiante el domingo: “Dada su catastrófica escasez de personal, las fuerzas armadas ucranianas parecen creer que esto podría ser su salvación. Pero salvar al régimen de Kiev no forma parte de nuestros planes”. Al mismo tiempo, mientras en las tiendas se agotan los stocks de bidones para acumular gasolina (eso podría pasar pronto aquí por la obturación de Ormuz), el Presidente habla sin parar en los medios de comunicación, cuyos informativos abren siempre con diez o quince minutos de Putin, aquí, Putin allá, Putin esto y Putin lo otro. No creo que eso transmita confianza a los rusos, sino más bien, la simple reflexión “qué hable menos y que haga algo contra todos estos drones que comienzan a fastidiarnos la vida”. Así que, de momento, contención y paciencia ante una situación que se está crispando.

Otra cosa sería si en, digamos, un año, no hubiera desmoronamiento/capitulación ucraniana y los ataques de la OTAN vía Ucrania fueran a mucho más. La lógica del conflicto podría hacer entonces inevitable alguna respuesta rusa contra países de la UE para «poner a Europa en su sitio», mientras el potencial militar europeo siga siendo modesto y el apoyo de EE.UU ambiguo. Con esa reserva a medio y largo plazo, la impresión es que la respuesta se centra en Ucrania. Rusia no ha usado ni de lejos todo su potencial militar para evitar confrontación con la OTAN, pero cuanto mas aprieten los europeos, mas sufrirá Ucrania y la población civil ucraniana.

Desde la nota del Ministerio de exteriores ruso del 25 de mayo, anunciando “golpes sistémicos” contra Kíev, “incluso los lugares específicos de diseño, fabricación, programación y preparación para el uso de drones que el régimen utiliza con la asistencia de profesionales de la OTAN, responsables por suministrar los componentes, entregar datos de información y establecer los blancos”, entre ellos “los centros de toma de decisiones y puestos de mando”, – lo que determina una advertencia “a los ciudadanos extranjeros, incluso al personal de las misiones diplomáticas y representaciones de las organizaciones internacionales, que es necesario abandonar la ciudad lo antes posible”- esa respuesta dirigida contra Ucrania ya está siendo realidad. Están anunciando claramente que los ucranianos, las ciudades ucranianas casi completamente intactas, van a sufrir mucho más ahora…

Se ha apuntado muchas veces lo peligroso que es todo esto, lo fácilmente que se puede ir de las manos, especialmente en el Báltico, en Kaliningrado y en el Mar Negro, y la insensatez que supone atacar instalaciones estratégicas rusas vinculadas a la disuasión nuclear, como se ha hecho en repetidas ocasiones bajo patronazgo británico y estadounidense. Todo esto es escalofriante. Por mucho menos, en los años ochenta se produjo en Europa Occidental la gran movilización contra el despliegue de los euromisiles. Hoy no hay nada de eso a la vista, aunque es verdad, como ha apuntado Manolo Monereo, que el gasto en rearme que se va a realizar en menoscabo del gasto social plantea un desafío tan descarado y abierto a la mayoría social, que el humor de la hasta ahora adormecida opinión pública europea está abierto a todos los imprevistos. Confiemos en ello. (...)"

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13.6.26

El comandante de las fuerzas de la OTAN en Europa, el general estadounidense Alexus Grynkewich, confesó que no hay ningún plan ruso para atacar a los países de la Alianza. “Rusia no busca el conflicto“, afirmó... Sus declaraciones contrastan con numerosas alarmas de políticos y oficiales militares europeos en los últimos meses... Grynkewich situó la disuasión militar de la OTAN en el centro. Cuando le preguntaron por un posible ataque a los países bálticos, dijo que su tarea era garantizar que Rusia entendiera que tal medida fracasaría. Rusia entiende que la OTAN es una alianza de defensa y tiene una serie de ventajas asimétricas, comentó. Por lo tanto, Moscú no correrá el riesgo de un ataque a los países de la Alianza... Las declaraciones son particularmente dignas de mención porque vienen al mismo tiempo que un realineamiento de la estrategia militar estadounidense. Grynkewich confirmó por primera vez que Estados Unidos quiere retirar sus fuerzas militares de Europa central para trasladarlas al Pacífico y Asia... Los planes están provocando pánico, especialmente en el este Europa. Temen que una presencia estadounidense más reducida pueda debilitar la disuasión y cambiar los cálculos estratégicos de Moscú... La semana pasada Putin describió los temores de un ataque ruso a los países de la OTAN como un sinsentido... Mientras numerosos políticos y oficiales militares europeos advierten sobre un fantasmagórico ataque ruso para finales de la década, Grynkewich presenta un panorama mucho menos alarmista: Rusia no busca un enfrentamiento directo con la Alianza (mpr21)

"Ayer en la feria aeroespacial ILA de Berlín, el comandante de las fuerzas de la OTAN en Europa, el general estadounidense Alexus Grynkewich, confesó que no hay ningún plan ruso para atacar a los países de la Alianza. “Rusia no busca el conflicto“, afirmó.

Sus declaraciones contrastan con numerosas alarmas de políticos y oficiales militares europeos en los últimos meses. Hace apenas unos días el primer ministro británico, Keir Starmer, declaró que para 2030 Rusia supondría una amenaza directa para los países de la OTAN. Los británicos y otros miembros de la Alianza asumen que Moscú podría desarrollar la capacidad de desafiar directamente a la Alianza en unos pocos años. Además de la Guerra de Ucrania, Starmer se refirió a la tensión en Oriente Medio y las consecuencias de la crisis en el Estrecho de Ormuz. El Jefe del Estado Mayor británico dijo que en 35 años de servicio el mundo nunca había experimentado tanto peligro.

Desde hace meses la paranoia antirrusa también se ha extendido por Alemania. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, ha afirmado varias veces que para finales de la década Alemania debe estar preprada para la guerra. La intoxicación mediática sobre posibles pretensiones rusas hacia Estonia, Letonia o Lituania circulan regularmente por los países bálticos.

Ayer el inspector general del ejército alemán, Christian Freuding, expandió el pánico. En una entrevista con Politico, explicó que existe un amplio consenso entre los miembros de la OTAN de que Rusia podría atacar el territorio de la Alianza para 2029. “Se trata de una evaluación de inteligencia coordinada por la OTAN”, afirmó Freuding. “Los 32 socios de la OTAN coinciden en que Rusia puede tener la capacidad de atacar a un país de la OTAN en 2029”.

Al mismo tiempo, el general cargó las tintas: Rusia podría actuar antes. Por lo tanto, Alemania debe ampliar su capacidad de defensa mucho más rápidamente. “Tenemos que estar preparados para luchar”, afirmó.

En abril Zelensky dijo que después de una mayor movilización, Rusia podría desatar una nueva ofensiva en Ucrania, así como en el territorio de los miembros de la OTAN del Báltico.

‘Saben que no tendrán éxito’

Por el contrario, Grynkewich situó la disuasión militar de la OTAN en el centro. Cuando le preguntaron por un posible ataque a los países bálticos, dijo que su tarea era garantizar que Rusia entendiera que tal medida fracasaría. Rusia entiende que la OTAN es una alianza de defensa y tiene una serie de ventajas asimétricas, comentó. Por lo tanto, Moscú no correrá el riesgo de un ataque a los países de la Alianza.

“Mi trabajo consiste en garantizar que Rusia comprenda que no tendrá éxito si intenta algo en los países bálticos”, dijo Grynkewich. “Porque saben que no lo conseguirán, no correrán ese riesgo”. Al mismo tiempo, el general destacó la preparación operativa de la Alianza. Cuando le preguntaron si la OTAN podría luchar inmediatamente en caso de emergencia, respondió: “Absolutamente”.

Las declaraciones son particularmente dignas de mención porque vienen al mismo tiempo que un realineamiento de la estrategia militar estadounidense. Grynkewich confirmó por primera vez que Estados Unidos quiere retirar sus fuerzas militares de Europa central para trasladarlas al Pacífico y Asia. “Son fuerzas aéreas y navales que necesitaríamos en caso de una crisis en el Pacífico“, dijo el general. Como comandante de la OTAN, ya está trabajando en varios escenarios para el período posterior a los posibles recortes en los gastos millitares estadounidenses.

Un grupo de portaaviones, submarinos con misiles de crucero, aviones de patrulla marítima P-8 Poseidon, aviones cisterna y aviones de combate F-16 y F-15E, entre otros, podrían ser eliminados de la planificación operativa europea. Washington ya lo había anunciado al retirar 5.000 soldados de Alemania y cancelar el estacionamiento previsto de un sistema de armas de largo alcance.

Los planes están provocando pánico, especialmente en el este Europa. Temen que una presencia estadounidense más reducida pueda debilitar la disuasión y cambiar los cálculos estratégicos de Moscú.

Putin no se cansa de repetir siempre lo mismo

La semana pasada Putin describió los temores de un ataque ruso a los países de la OTAN como un sinsentido. “Es una provocación deliberada para crear una amenaza que en realidad no existe y lograr que la población acepte gastar más dinero en defensa”, dijo. La idea de un ataque ruso a la alianza es “absurdo”.

Por el contrario, la OTAN mantiene oficialmente su evaluación de que Rusia sigue siendo la amenaza más significativa e inmediata a la seguridad en la región euroatlántica.

Grynkewich también comentó la situación en Ucrania. Cree que el ejército ucraniano todavía está en una posición estable. “A los ucranianos les está yendo bastante bien“, dijo el general. Las ganancias sobre el terreno de los rusos son limitadas y tienen el precio de pérdidas muy elevadas. En general, las líneas del frente se mantienen relativamente estables.

No es probable que las declaraciones del máximo comandante de la OTAN alimenten ningún debate sobre la situación real en Europa. La propaganda belicista ya está en marcha. Mientras numerosos políticos y oficiales militares europeos advierten sobre un fantasmagórico ataque ruso para finales de la década, Grynkewich presenta un panorama mucho menos alarmista: Rusia no busca un enfrentamiento directo con la Alianza." 

(mpr21, 12/06/26) 

Cuando nuestros poderes políticos-medáticos corean «apoyemos a Ucrania», eso significa boicotear la diplomacia y financiar el secuestro de hombres ucranianos para usarlos en una campaña destinada a debilitar a Rusia como rival estratégico. Si la mayoría de los ucranianos tuviera voz y voto, no habría habido un cambio de régimen en 2014, el acuerdo de Minsk de 2015 se habría implementado, la plataforma de paz de 2019 no habría sido revertida, el acuerdo de Estambul de 2022 se habría firmado, y ahora habría negociaciones sobre la arquitectura de seguridad paneuropea. Sin embargo, EE. UU. y la UE controlan Ucrania, y los hombres son cazados en las calles para luchar hasta el último ucraniano en la guerra por poderes de la OTAN (Glenn Diesen, Un. Sureste Noruega)

Glenn Diesen @Glenn_Diesen

Cuando nuestros poderes políticos-medáticos corean «apoyemos a Ucrania», eso significa boicotear la diplomacia y financiar el secuestro de hombres ucranianos para usarlos en una campaña destinada a debilitar a Rusia como rival estratégico. Si la mayoría de los ucranianos tuviera voz y voto, no habría habido un cambio de régimen en 2014, el acuerdo de Minsk de 2015 se habría implementado, la plataforma de paz de 2019 no habría sido revertida, el acuerdo de Estambul de 2022 se habría firmado, y ahora habría negociaciones sobre la arquitectura de seguridad paneuropea. Sin embargo, EE. UU. y la UE controlan Ucrania, y los hombres son cazados en las calles para luchar hasta el último ucraniano en la guerra por poderes de la OTAN.

vídeo: https://x.com/Glenn_Diesen/status/2065711541178060888/video/1 

 (traducción google)

10:23 a. m. · 13 jun. 2026  ·9.847 Visualizaciones

8.6.26

Jacques Baud (coronel suizo): Decir que los ucranianos han recuperado territorio es inexacto, es propaganda... los rusos siguen avanzando... ¿Por qué estas oleadas de ataques con drones? Se teme que Ucrania haya perdido su impulso y sea superada. Por lo tanto, hubo reuniones en Estados Unidos entre los servicios secretos ucranianos y los servicios secretos estadounidenses, que recomendaron una intensificación de la guerra asimétrica en Rusia para obtener una ventaja de negociación con el objetivo de poner fin al conflicto... La idea es atacar a la población civil, hay ataques en Crimea y en el Donbás contra la población civil... estas operaciones son operaciones muy visibles, que tienen una buena repercusión e incluso una excelente repercusión mediátic, pero en realidad, en el plano operacional, son ataques que no tienen prácticamente ningún efecto... en realidad la mayoría de los daños causados por los drones ucranianos se reparan en las horas siguientes. Así que no hay un efecto realmente duradero ni a nivel estratégico ni a nivel operacional... un documento de Bloomberg muestra que, a pesar de los ataques a las refinerías, Rusia sigue teniendo un aumento prácticamente constante... con estos diferentes ataques que se llevan a cabo en profundidad, Zelensky tiene la sensación de tener una palanca para negociar con Rusia y decirle a Rusia: "Ahora aceptan nuestras condiciones o seguimos con nuestras incursiones en profundidad". Esa es la situación que tenemos... Ucrania habría tenido cartas que jugar al principio de la guerra en 2022, pero fueron sistemáticamente saboteados por los europeos, no por los estadounidenses... vemos un panorama que tiende a evolucionar en detrimento de Ucrania hoy y que contribuye a este clima en el que probablemente Zelenski empieza a sentir que debe empezar a considerar una solución política al conflicto

"La nueva estrategia de Zelensky.

 Decir que los ucranianos han recuperado territorio es inexacto, no es desinformación, es, técnicamente hablando, propaganda.

Jacques B., buenos días. Buenos días. Varios expertos explican que los ucranianos han recuperado la esperanza y están ganando terreno en el ámbito militar. ¿Cuál es su análisis de la situación? 

Pues no es del todo exacto. En realidad, la situación en Ucrania no ha evolucionado realmente en el plano estratégico, si se quiere. Es decir, los rusos siguen teniendo una ventaja de manera regular, no muy importante en cuanto a kilometraje, pero que sigue siendo regular y se da en toda la línea del frente, desde la frontera con la región de Sumy hasta la región de Zaporozhie. 

En la región de Járkov, la línea del frente, según los datos del Dnepr, y en principio no hay una evolución particular. Recuerdo, y esto es algo en lo que los occidentales, en mi opinión, cometen un gran error en este asunto, es medir siempre el éxito en términos de kilómetros. Los rusos, contrariamente a las apariencias y a lo que se dice, no buscan ganar terreno. Buscan destruir el potencial ucraniano. Y la cuestión del kilometraje es para ellos secundaria. Es la razón por la que hay pérdidas enormes. 

De nuevo, no quiero dar cifras porque solo tenemos cifras dadas por Rusia, evidentemente. No tenemos cifras dadas por Ucranía, pero si juntamos toda la información que tenemos, nos damos cuenta de que hay una constancia en unas pérdidas ucranianas considerablemente más altas que las pérdidas rusas. Pero de nuevo, no quiero dar cifras que, sin tener cifras establecidas por ambas partes y, digamos, oficiales de alguna manera, creo que no tiene sentido darlas. 

Pero los rusos siguen avanzando. Cuando miramos el territorio, nos damos cuenta de que la afirmación es falsa. Aquí tienen dos diagramas que muestran las cantidades de territorios acumulados o tomados por los rusos. Arriba tienen un diagrama tomado de una fuente ucraniana y abajo tienen un diagrama de fuente rusa. Hay pequeñas diferencias entre uno y otro. Lo vemos aquí, estamos en mayo, nos damos cuenta de que la columna en el gráfico ucraniano es más baja que en el gráfico ruso. Pero a grandes rasgos, vemos más o menos las mismas evoluciones en términos generales. Esa es la primera constatación.

 La segunda constatación es que nos damos cuenta de que, contrariamente a lo que se ha contado, los ucranianos no ganan terreno y no se lo quitan a los rusos. Así que en la línea del frente, siempre hay, cómo decirlo, unos avanzan, otros retroceden, etcétera. Hay una especie de vaivén, volveré a hablar de ello, pero no hay una toma de terreno definitiva. Y la razón por la que hay diferencias tan importantes entre los dos gráficos se explica precisamente por la naturaleza de lo que está pasando sobre el terreno. Aquí les he tomado el mapa del 3 de junio y en este mapa ven que es un mapa ucraniano. 

En un mapa ucraniano, van a mostrar las posiciones rusas. No van a mostrar las posiciones ucranianas. ¿De acuerdo? Lo que está en rosa aquí son las posiciones reconocidas como las posiciones rusas. Y esa es la línea del frente. Aquí, además, he tomado la región de la ciudad de Konstantinovka, que está a punto de ser tomada por Rusia, y ven también que la ciudad que está aquí está rodeada en esta parte gris que tienen aquí, un poco por todas partes. Lo que llamamos esta zona gris literalmente, algunos comentaristas la llaman zona gris, es en realidad la línea de contacto o más bien la zona de contacto. 

Es la zona en la que se desarrollan los combates. Es una zona donde unos y otros avanzan y retroceden. Es una zona que se atribuye y, en este caso, los ucranianos no la atribuyen a Rusia porque se lucha por ambos lados. Esta zona gris tiene la particularidad de haber aumentado durante la guerra desde 2022 debido a los drones. Porque en esta zona es donde se disparan, si se quiere

. Evidentemente, como los drones consiguen llegar más profundamente contra los rusos, esta zona gris se ha extendido y en esta zona gris hay intercambios de disparos, posiciones que se toman y se pierden por ambos lados y recíprocamente, pero la dimensión viene dada en gran parte por la profundidad de los drones tácticos. Esto explica la diferencia que hay entre los territorios que los rusos reclaman y los que los ucranianos reclaman; en realidad se encuentra en esta zona gris. Depende de cómo se considere esta zona gris. Y verán, he tomado este ejemplo. Aquí tienen esta zona verde que aparentemente es una extensión de esta zona gris. 

Es decir, todavía se lucha por allí. Esta zona verde es una zona donde probablemente ahora haya menos combates y donde los ucranianos dicen: "Bueno, hemos recuperado este terreno porque ya no vemos rusos". Pero eso no significa que hayan recuperado este terreno. Simplemente significa que estamos en una zona donde los rusos no se manifiestan, si se quiere. Es un poco, estamos de nuevo en las zonas grises y es la razón por la que hay estas diferencias entre lo que se considera definitivamente adquirido, en este caso sería la parte rosa, y las partes que se consideran recuperadas. Y es de ahí que los ucranianos dicen: "Ah, bueno, hemos recuperado tantos territorios, etcétera". 

Pero en realidad, lo ven aquí en este mapa, son partes de la zona gris las que han recuperado. Así que no son realmente tomas o recuperaciones de territorio, son simplemente zonas que nunca pertenecieron, que nunca pertenecieron a nadie. No es exactamente así porque los ucranianos dirán que ya lo tenían, pero es la zona en la que se desarrollan los combates y donde las cosas pueden cambiar muy rápidamente. Así que es un poco eso. Por lo tanto, la idea, el hecho de decir que los ucranianos han recuperado territorio, es inexacto, no es desinformación, es, técnicamente hablando, propaganda. Utilizan esta ambigüedad para decir: "Bueno, somos nosotros los que estamos allí, así que lo hemos recuperado". Eso es. 

Así que esa es la situación que tenemos sobre el terreno, pero que muestra que no ha cambiado realmente la situación estratégica. Y por cierto, si vamos un poco más allá, les muestro un diagrama que hizo el sitio Medusa. Medusa es un sitio de oposición rusa que tiene su sede en los países bálticos y que es ferozmente opuesto a Vladimir Putin. Está financiado por el oligarca, bueno, el ex oligarca ruso Jodorkovski, que estuvo encarcelado durante algunos años en Rusia y que le guarda un sano rencor a Vladimir Putin. El caso es que el sitio Medusa hizo una especie de balance de la situación. Es un balance hecho el 22 de mayo de este año.

 Así que es algo extremadamente reciente. Y ven aquí que donde se detiene el diagrama, se constata que la ventaja sigue siendo del lado ruso. Y esta línea de puntos negra les muestra, cómo decirlo, el promedio entre comillas de las adquisiciones de territorio. Ven que este promedio sigue estando por encima de la línea, por lo tanto siempre a favor de Rusia. En consecuencia, es falso pensar que hay un cambio de tendencia como se quiere hacer creer. 

Estamos ante una tendencia que se ha consolidado a lo largo de los meses, desde hace prácticamente un año, un año y medio. Incluso más, ya que vemos que durante todo el año 2024-2025, Rusia obtiene ganancias sistemáticamente, incluyendo la cuestión de la región de Kursk, que había sido recuperada por los ucranianos, pues estaba perdida y esa es la situación que tenemos aquí. Así que no, es falso pretender que los ucranianos recuperan terreno. Ciertamente hay pequeños avances tácticos aquí y allá, pero no estamos en absoluto ante un cambio de tendencia. La tendencia sigue siendo la misma. Es el avance ruso, a pesar de nuestros políticos. 

Pero es muy importante haber planteado esta cuestión. Tendremos la oportunidad de volver a hablar de ello porque esto es lo que determina hoy la posición ucraniana. Así que hay que entender esta percepción ucraniana de adquirir esta adquisición de territorio que en realidad es muy ficticia.

Entonces, Ucrania está llevando a cabo masivas campañas de drones en Rusia. Esta semana se atacaron objetivos energéticos y militares en San Petersburgo. Kiev, por otra parte, acaba de admitir que los drones que caían en Rumanía eran suyos, cuando muchos países habían acusado a Rusia. ¿Está cambiando la dinámica de bando?

Bueno, primero vamos a echar un vistazo, volvamos al mapa. Ya había mostrado estos mapas hace algún tiempo, pero es importante volver a ellos porque explica un poco lo que está pasando. Ucrania ha intentado extender su campaña de drones y alcanzar la región cercana a San Petersburgo y Moscú, que está más o menos por allí. Y Ucrania, para tener más posibilidades de atravesar las defensas antiaéreas rusas, decidió utilizar los territorios de países amigos, que son Polonia, Lituania, Letonia y Estonia.

 Hay una ruta hacia el oeste, si se quiere, que rodea Bielorrusia así y bordea las fronteras para llegar eventualmente a Finlandia o a la región de San Petersburgo. Y luego hay una ruta hacia el este que bordea la frontera bielorrusa porque, evidentemente, entre Rusia y Bielorrusia, al ser dos países amigos, la densidad de defensa aérea es mucho menor, y Ucrania se aprovecha de este tipo de vacío en las defensas aéreas para retomar la cobertura de los países bálticos. Ya había mencionado esta situación de las zonas de restricción de vuelo que fueron adoptadas por Letonia y Estonia. 

Aquí tienen las declaraciones de restricción de vuelo para Estonia que muestran que, en realidad, se abrió el espacio aéreo, por un lado por razones de seguridad en esos países porque, evidentemente, si hay drones ucranianos o de cualquier otra parte, si hay drones en esa región, representan un riesgo para la aviación ligera, especialmente la estonia o letona, pero también probablemente para que los ucranianos puedan tener un paso mucho más fácil hacia Rusia. Y estas zonas fueron declaradas, como dije, en marzo y febrero de este año, y es de hecho desde esa época que tenemos anuncios de drones que se estrellan en sus territorios de Letonia y Estonia. Polonia, Lituania y aparentemente Finlandia han emitido protestas, pero que parecen ser más protestas de forma que protestas reales por el uso de su territorio por parte de Ucrania. 

De hecho, el uso del espacio aéreo para atacar a un país se considera un acto de agresión. Y eso significa que técnicamente Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania, e incluso Polonia en algunos casos, pueden ser considerados países agresores de Rusia. Y esto es importante en la situación actual porque es una situación que autorizaría a Rusia a replicar contra estos países. 

Y evidentemente, estos países se colocan en una situación jurídica un poco delicada que, finalmente, legitimaría una reacción rusa contra ellos. Pero también significa que, como son países de la OTAN, podríamos muy bien tener, por este hecho, al ser ellos agresores de Rusia, un desencadenamiento de un conflicto regional. No me atrevo a hablar aquí de conflicto mundial, pero digamos de un conflicto regional que podría extenderse al norte de Europa debido a la participación voluntaria, lo preciso, de los Países Bálticos y Finlandia en las acciones contra Rusia. 

Recientemente, hemos tenido el ataque. Usted habló del ataque a San Petersburgo. Tenemos la siguiente situación. Por otra parte, en Estonia, varios condados estonios fueron puestos en alerta debido al paso de estos drones. Y hay un paso que pudo ser, es un paso que dibujé yo mismo, que se ha reconstruido sobre la base de la información que tenemos y que permite decir que los ataques a San Petersburgo tienen aproximadamente esta ruta.

 Antes, si era más sobre Rusia o más sobre Letonia, se puede discutir, pero parece que hay trayectorias que van así, un poco más hacia el centro del golfo de Finlandia para luego, y hay vídeos que muestran drones volando a altitud extremadamente baja a lo largo del golfo de Finlandia para luego atacar instalaciones en la región de San Petersburgo. 

Así que estamos en situaciones que, sin embargo, son un poco preocupantes porque muestran que Europa está implicada en este asunto. Entonces, ¿por qué estas oleadas de ataques con drones? Y aquí hay que volver, y los que han leído mi libro "Guerra Secreta en Ucrania" ya tienen una idea de la explicación porque desde hace algún tiempo, y en verdad debí haber puesto mi diapositiva antes, en 2024, y fue reportado por los medios estadounidenses, los ucranianos expresaron reservas sobre la continuación de una guerra convencional a gran escala.

 Temen que Ucrania haya perdido su impulso y sea superada. Por lo tanto, recomendaban, esto es alguien que cuenta las reuniones que hubo en Estados Unidos entre los servicios secretos ucranianos y los servicios secretos estadounidenses, y dice que recomendaban más bien una intensificación de la guerra asimétrica en Rusia para obtener una ventaja de negociación con el objetivo de poner fin al conflicto. Eso fue en diciembre de 2024 y es exactamente lo que observamos hoy. Por cierto, el 21 de mayo de 2026, el general Syrskyi, comandante en jefe de las fuerzas armadas ucranianas, declaró que las fuerzas ucranianas están pasando a una estrategia de guerra asimétrica.

 Cuando se habla de guerra asimétrica en Occidente, aquellos que han leído mis obras sobre la guerra asimétrica verán que tengo una definición un poco más rigurosa que la de los medios y países occidentales. Pero no importa, como estamos en un medio occidental y nos dirigimos a un público occidental, adoptaremos su lenguaje. Y su lenguaje es que la guerra asimétrica es terrorismo. Así que es, y es efectivamente la estrategia que intentan aplicar los ucranianos. Y la idea es una idea, por otra parte, muy cercana a lo que vimos entre Israel y el Líbano, por ejemplo. 

La idea es atacar a la población civil para que la población civil se vuelva contra sus autoridades, ya sea contra Rusia o contra Hezbolá en el Líbano. Y es, por lo tanto, la idea de, en cierto modo, tomar como rehén a la población civil. Es exactamente, por cierto, si ustedes miran, no hay que leer lo que decía el gobierno francés, había que leer lo que decía el Estado Islámico, pero es exactamente lo que decía el Estado Islámico. 

Y lo que es bastante sorprendente, abriendo un paréntesis sobre esto, es que el gobierno francés siempre ha intentado ocultar esta explicación en favor de explicaciones del tipo de que a la gente no le gusta la democracia, no le gusta la libertad, etcétera, etcétera. Pero la realidad es que el mensaje exacto del Estado Islámico era la idea de provocar, y por eso atacaba a la población civil francesa, para provocar una reacción de la población civil para que el pueblo francés pidiera a su gobierno que cesara la intervención en Siria. Esa es la lógica. 

Y en realidad, tenemos exactamente la misma lógica aquí para Ucrania. La idea es atacar a la población civil. Y aquí se ha hablado mucho, volveremos a hablar, volveré a hablar del ataque o incursión contra San Petersburgo, pero paralelamente hay ataques en Crimea y en el Donbás contra la población civil. 

Es realmente muy específico. Camiones de transporte escolar y cosas así. Hemos tenido el incidente de Starobelsk hace unos días contra esa residencia de un liceo en la región de Lugansk, y es exactamente el mismo principio. Es para presionar a la población civil para que pida a los rusos que detengan su intervención, que firmen la paz con Ucrania, etcétera, etcétera. Esa es la lógica. Y estamos efectivamente en esa lógica. De nuevo, no invento nada, ¿eh? Está en las declaraciones de los mandos ucranianos que se encuentran en la prensa ucraniana. 

Esta campaña ya comenzó a principios de este año. La hemos visto varias veces, he hablado de ello varias veces en este canal. Y la cuestión que surge es si es eficaz. Cuando uno escucha a Zelenski, cuando uno escucha a Jean-Noël Barrot, por ejemplo, etcétera, dicen que es muy eficaz, que los rusos están desorientados, que están, etcétera, etcétera. De nuevo, estamos en eso, esta vez directamente en la desinformación porque no estamos en la misma sintonía cuando se hace un análisis político de la cosa, así que hagamos un análisis militar. Les propongo aquí un análisis militar de la situación. 

Es un análisis que ha sido hecho por, cómo decirlo, el inspectorado de las fuerzas armadas estadounidenses con respecto a la operación, las operaciones estadounidenses, no me atrevo a decir de la OTAN porque técnicamente no es una operación de la OTAN, son operaciones entre los países aliados de la OTAN, si se quiere, con respecto a Ucrania. Y tenemos esta evaluación de los estadounidenses sobre los ataques en territorio ruso. Es la traducción directa del texto estadounidense. 

"Ataque en territorio ruso. Ucrania ha mantenido un ritmo sostenido de ataques en profundidad con drones contra objetivos militares rusos como aeródromos, industrias de defensa y depósitos de municiones. Sin embargo, la DIA (Agencia de Inteligencia de Defensa de EE. UU.) estima que los ataques ucranianos carecían de coordinación, intensidad y concentración en las infraestructuras militares rusas críticas para tener un impacto operacional o estratégico en la capacidad de Rusia para llevar a cabo operaciones militares." 

En resumen, estas operaciones son operaciones muy visibles, que tienen una buena repercusión e incluso una excelente repercusión mediática debido a las estructuras de propaganda y comunicación rusa y de los países de la Unión Europea, por cierto. Pero en realidad, en el plano operacional, son ataques que no tienen prácticamente ningún efecto. 

Y esa es una evaluación estadounidense, pero podemos ir más allá. Y cito de nuevo al sitio Medusa. Recuerdo que es un sitio de la oposición rusa con sede en los países bálticos y que nos dice que Medusa hace un análisis de los ataques ucranianos en profundidad dentro de Rusia y encuentra que en realidad son operaciones que carecen de eficacia, que son muy espectaculares, como he dicho, pero que no logran cambiar la tendencia. La razón de esto es que hoy en día hay drones que intentan buscar objetivos cada vez más lejos en territorio ruso. 

El territorio ruso es un territorio absolutamente gigantesco y es extremadamente difícil tener una barrera antiaérea real en zonas tan grandes. Es por eso que los rusos han concentrado su defensa aérea en los lugares que serían más amenazados o en los lugares que podrían atraer a los drones, y efectivamente es un poco más fácil atraerlos a un lugar y luego destruirlos.

 Hay una concentración de drones un poco mayor y eso permite destruirlos más fácilmente, si puedo simplificar las cosas así. Así que alrededor de bases militares, de concentraciones urbanas, etcétera, hay una densidad antiaérea mucho mayor que en los grandes espacios abiertos del campo ruso. Esa es la razón por la que los drones ucranianos pueden llegar mucho más lejos, pueden penetrar en territorio ruso. 

Pero como estos drones, al mismo tiempo, tienen que ir más lejos, pues hay que reemplazar, si se quiere simplificar las cosas, en lugar de poner explosivos, hay que poner combustible. Así que tenemos drones que van más lejos pero que tienen menos fuerza destructiva al inicio y a la llegada y, por consiguiente, tienen un efecto visual pero no realmente efectos tangibles. Al final, hay explosiones, hay cosas así, pero muy pocos resultados al final y es un poco lo que está sucediendo.

Para volver, usted habló del ataque o incursión contra San Petersburgo. Aquí les muestro una foto aérea antes y después del ataque al depósito de combustible de la región de San Petersburgo el 4 de junio. Esta es la foto antes. Vemos los diferentes tanques aquí que están dispuestos. Y después del 4 de junio, aparentemente uno de estos tanques aquí fue alcanzado por un dron, pero ven que es algo extremadamente limitado. 

Produce grandes llamas y sobre todo enormes nubes de humo, pero al final hay muy pocos efectos. Y los de Medusa, el sitio de oposición, constatan que en realidad la mayoría de los daños causados por los drones ucranianos se reparan en las horas siguientes. Así que no hay un efecto realmente duradero ni a nivel estratégico ni a nivel operacional. Así que tenemos aquí realmente un asunto de comunicación. 

Pero como he dicho varias veces, la guerra asimétrica y el terrorismo, por cierto, es eso, es ante todo una guerra de comunicación. En realidad, se busca transmitir mensajes y se trabaja a través de esos mensajes. Si el gobierno francés los hubiera leído, habría tenido menos víctimas, la verdad, porque es un mecanismo que he explicado muy bien y que hoy en día, desafortunadamente en Occidente, se tiende a enterrar bajo la narrativa porque se prefiere la narrativa a la realidad. 

En realidad, si realmente se quisiera luchar contra la guerra asimétrica, se podría hacer y de manera muy eficaz. Aquí estamos en un mecanismo asimétrico que tiene relativamente poco impacto por razones físicas, primero porque los daños son bastante conocidos. 

También estamos en distancias mucho mayores. Por lo tanto, los efectos visuales, cuando los tenemos en internet, vemos las fotos de las explosiones, pero en realidad a menudo tenemos resultados que son mucho menos espectaculares vistos desde Rusia, y tendremos la oportunidad de volver a ello. Y también es importante decir que, como tenemos la impresión de que estos drones que golpean refinerías, ese ha sido uno de los principales objetivos de los ucranianos. Tenemos la impresión de que afecta al comercio de combustible o hidrocarburos de Rusia.

 Pues es totalmente falso. Aquí tenemos un documento del 2 de junio de Bloomberg que muestra que, a pesar de los ataques a las refinerías, Rusia sigue teniendo un aumento prácticamente constante. Rusia vende más petróleo hoy que en 2022, a pesar de los ataques a las refinerías. Por lo tanto, no tiene prácticamente ningún efecto concreto sobre la capacidad de Rusia para financiar su guerra, si se quiere. 

En cambio, tiene un efecto estratégico: estamos en un mecanismo que hace que los países occidentales, es decir, ya lo sabíamos con Francia, ya que Francia ya había estado implicada en acciones terroristas en Rusia. Recuerdo que hay una investigación en curso sobre la participación de Francia en el ataque de Crocus. Pero más allá de eso, los países occidentales, al favorecer este tipo de ataques, se convierten en cómplices de una estrategia basada en el terrorismo, por propia admisión de quienes la llevan a cabo. Así que no hemos mejorado las cosas. 

Y luego, cuando uno mira las cosas a veces un poco más técnicamente, el 30 de mayo hubo un ataque a un aeródromo militar ruso donde dos aviones Tupolev Tu-22M de diferentes variantes, creo que M3 y MK, no se ve bien, no importa la variante de estos dos bombarderos, fueron destruidos. Y entonces aquí en Francia, se dice una pérdida potencialmente mayor de la marina rusa. 

Las fuerzas ucranianas derribaron dos aviones de reconocimiento rusos Tupolev Tu-142. Dicen potencialmente porque dicen que hay que confirmar la destrucción. La destrucción de estos dos bombarderos o dos aviones de reconocimiento Tu-142 está confirmada. El problema aquí no es que su destrucción no esté confirmada. El problema es que estos dos aviones eran ucranianos. Y en realidad, se trata de dos aviones ucranianos que habían sido depositados en Rusia para ser reparados, uno en 1998 y otro en 2004. 

Y estos aviones se habían quedado allí. Creo que es el aeropuerto de Taganrog, puedo equivocarme pero me parece que es así. Y el problema es que los ucranianos nunca pagaron por esas reparaciones y, por lo tanto, los aparatos se quedaron en el aeródromo sin más. Y estos dos aparatos fueron los que alcanzaron los drones ucranianos. Por consiguiente, no es una pérdida para la marina rusa, es una pérdida para la marina ucraniana en realidad, aunque estos aviones no se utilizaban desde hace casi 20 años, incluso más de 20 años.

 Y por consiguiente, es una pérdida de la que nadie sufrirá realmente. Pero también muestra, por otra parte, el lado de relaciones públicas de la participación de estos drones, donde al final lo importante es el efecto visual de las cosas. No es la realidad operativa de lo que se hace. 

Y esto tiende a confirmar lo que he dicho antes, y es que estos ataques con drones en realidad, si miramos bien y entonces es cada vez daños en instalaciones rusas. Eso es bien real, pero no tiene el impacto operacional y el impacto en la guerra que se podría esperar de ello. Eso es. Así que me parecía relativamente importante decirlo porque nuestros medios tienden a presentar una realidad un poco diferente.

Ayer, Zelenski, sintiéndose más fuerte en las últimas semanas, envió una carta a Putin para poner fin a la guerra. El día anterior, el Kremlin invitó a Zelenski a venir a Moscú para hablar. ¿Son posibles negociaciones en un futuro próximo?

Como he dicho varias veces en este canal, los rusos siempre han sido favorables a la negociación. La cuestión es ¿qué tipo de negociación? Los ucranianos no siempre han sido favorables mientras tuvieron la sensación de que el viento les favorecía, de que no necesitaban negociar y de que lograrían la victoria. Ese fue, hasta hace muy poco, el consejo dado a los occidentales y lo que, por cierto, contribuyó a hacer fracasar los intentos de la Casa Blanca de tener una resolución política del conflicto. Y esta idea de que Ucrania solo podía ganar hizo que los europeos y Ucrania dijeran: "No, al final las negociaciones no nos convienen. O los rusos aceptan capitular o no negociamos". 

Y hoy nos damos cuenta de que la situación se ha invertido un poco y se constata que, por cierto, lo he mostrado antes, los rusos en realidad avanzan sobre el terreno y se siente que en Europa, desde hace varios meses, existe esta idea de que es necesario iniciar un diálogo. El verdadero problema de este asunto es que los europeos, como antes, siguen con la idea de que estas negociaciones solo pueden conducir a la derrota de Rusia. 

Y ahí es donde está el problema. Pero volveremos a eso. Así que tenemos aquí esta idea, por cierto. Kiril Budanov, que ahora es el jefe de estado mayor de Zelenski y que fue el ex jefe de inteligencia militar ucraniano, declaró que contemplan un fin del conflicto para principios del invierno. En resumen, hablaron de noviembre de este año. No sabemos exactamente qué tienen en mente, pero la idea es que el conflicto pueda encontrar una solución en ese momento. Esa solución no será, desde el punto de vista ucraniano, militar, sino más bien política. 

Para los rusos, ellos han dicho, y lo que dijo Vladimir Putin en diciembre del año pasado, dijo: "Si los ucranianos no quieren negociar, no hay problema. Nosotros estamos dispuestos a alcanzar nuestros objetivos por la fuerza militar". Y eso es lo que están haciendo los rusos. Por lo tanto, los rusos no son los que buscan negociar en este asunto. Es bastante sintomático ver que son los ucranianos quienes lo hacen. ¿Y por qué lo hacen los ucranianos? 

Y es efectivamente lo que usted mencionó antes: que con estos ataques en profundidad, que son muy espectaculares y dan la impresión, y es la razón por la que tenemos esta retórica en Europa de una victoria cercana, de que Rusia está en declive, de que los ataques con drones afectan su capacidad para hacer la guerra, etcétera, etcétera, lo que hemos visto que es falso. 

Tiene la ventaja, de alguna manera, de darle a Zelenski la sensación de que es fuerte y que por lo tanto puede iniciar un proceso de negociación de igual a igual, si se quiere, con la idea de que él tiene la capacidad de ganar. Es, por cierto, exactamente el mismo razonamiento que le llevó en agosto de 2024 a lanzar su acción contra el óblast de Kursk en Rusia. 

Tuvo la idea de que apoderándose de grandes porciones de territorio que en ese momento estaban relativamente poco defendidas por el lado ruso, pensó que tomando esos territorios tendría una palanca de negociación. Y hoy, con estos diferentes ataques que se llevan a cabo en profundidad, tiene la sensación de tener una palanca para negociar con Rusia y decirle a Rusia, simplifico un poco el discurso y probablemente pongo en su boca palabras que no son exactamente las que diría, pero a grandes rasgos, para entender el mecanismo, es decir: "Ahora aceptan nuestras condiciones o seguimos con nuestras incursiones en profundidad". Es un poco esa la idea y esa es la situación que tenemos.

 Y lo que es interesante es que Mark Rutte, el secretario general de la OTAN, estuvo ayer o anteayer en Kiev y dijo que Ucrania estaba en condiciones de ganar esta guerra y de negociar con Rusia porque, en realidad, fue Vladimir Putin quien tuvo que pedir permiso a Zelenski para hacer su desfile del 9 de mayo. 

Y efectivamente, el 9 de mayo vimos en los medios ucranianos que Zelenski dijo que le permitía a Putin celebrar su desfile militar de la victoria. Y por cierto, en ese momento, el 9 de mayo, Zelenski emitió un decreto que autorizaba literalmente con las coordenadas de la Plaza Roja, digamos que esa zona no sería atacada por Ucrania. Y en ese decreto, autoriza a Rusia o a Vladimir Putin a hacer su desfile en la Plaza Roja. En realidad, es un ejercicio de comunicación. 

Lo que pasó aquí es que antes del 9 de mayo, Vladimir Putin había dicho que si había el más mínimo ataque contra Moscú durante esos días, recuerdo que Vladimir Putin había decretado un alto el fuego unilateral y que si había un ataque de Ucrania, el fuego del cielo caería sobre Kiev. Y también habló de eso con Donald Trump y Donald Trump llamó a Zelenski y le impuso un alto el fuego a Zelenski, y ese fue el otro alto el fuego que fue, por cierto, un poco más amplio. 

Vladimir Putin había decretado un alto el fuego para las ceremonias de celebración de la victoria, es decir, del 9 de mayo. Salvo error, era un alto el fuego que se extendía del 8 al 10 de mayo o algo así. Y Donald Trump impuso un alto el fuego a Ucrania y Ucrania, para quedar bien, decretó ella misma un alto el fuego del 6 al 11 de mayo. Un alto el fuego un poco más amplio, pero en realidad no hubo una autorización dada por Zelenski. 

Zelenski, en realidad, fue obligado por Donald Trump a aplicar un alto el fuego, so pena de perder todo el apoyo estadounidense. Y eso es algo que Zelenski no puede permitirse. Así que vemos que esta historia y el hecho de que Mark Rutte salga con eso diciendo que es la prueba de que Ucrania es más fuerte que Rusia porque tiene esa palanca contra Rusia, muestra un poco la desconexión que hay entre las élites europeas y la realidad sobre el terreno. Y de nuevo, Ucrania no tiene ninguna carta que jugar contra Rusia. 

Ese es el verdadero problema de Ucrania y es la razón por la que los occidentales, en realidad, juegan un poco con Ucrania desde este punto de vista, porque Ucrania habría tenido cartas que jugar al principio de la guerra en 2022 y hubo estos diferentes intentos que describí en mi libro "Paz en Ucrania", pero que fueron sistemáticamente saboteados por los europeos, no por los estadounidenses. 

Es importante decirlo: no fueron los estadounidenses los que sabotearon estas iniciativas de Zelenski, fueron los europeos. Incluyo, no digo un europeo en particular, digo los europeos, ya que incluyo naturalmente a Gran Bretaña, pero Francia y Alemania fueron fundamentales para contribuir al fracaso de las iniciativas de Zelenski para lograr la paz. Lo que demuestra, por cierto, que los europeos no quieren el bien de Ucrania. Solo quieren destruir a Rusia. 

Desde hace varios días, en Occidente, basándose en estos éxitos ucranianos entre comillas, vemos una oportunidad para iniciar un proceso de negociación, pero aquí es donde se vuelve un poco extraño en algún lugar, porque vemos que hay que negociar de una u otra manera con Rusia, pero todavía no han logrado tener una verdadera estrategia de negociación. 

La Unión Europea ha dicho que no puede actuar como mediadora y, de hecho, creo que efectivamente la Unión Europea no está en absoluto en condiciones de desempeñar el papel de mediadora. Lo único es que la Unión Europea querría sentarse a la mesa de negociaciones al lado de Ucrania, no entre los dos beligerantes, sino con uno de los beligerantes. Y esa es la problemática aquí: que la Unión Europea no ha sabido encontrar su lugar en este conflicto. Más exactamente, no es del todo así. 

Encontró su lugar al lado de Ucrania, pero habría tenido muchos más recursos y sin duda habría servido mucho mejor a Ucrania si hubiera sido una mediadora, es decir, colocándose entre los dos beligerantes en lugar de colocarse con uno de ellos. Porque al colocarse con uno de los beligerantes, la Unión Europea ha perdido toda su credibilidad. Y como la Unión Europea está a la vez en guerra y no en guerra. Está en guerra porque se siente del lado de Ucrania, pero no está en guerra porque formalmente no está en guerra. 

Por lo tanto, los rusos muy probablemente en la negociación dirán: "¿Por qué deberíamos negociar con ustedes si no están en guerra?" Así que la Unión Europea ha tomado lo peor de los dos mundos, si se quiere. Se han implicado en el conflicto sin tener los recursos para resolverlo. Y ese es el problema de la estrategia de la Unión Europea. Es el problema que he descrito en todos mis libros. Si la Unión Europea hubiera leído mis libros, sin duda estaría mejor inspirada para servir a Ucrania hoy. 

Desafortunadamente, se han puesto en una situación en la que, como he dicho, sufren lo peor de los dos mundos. Ya a principios de mayo, recuerdo que hablé de ello, Kaja Kallas dijo que no sabía qué decir en una negociación porque efectivamente no está en guerra pero no quiere ser mediadora.

 Así que eso plantea el problema de saber qué quieren hacer en una negociación. Y lo hemos visto varias veces, Kaja Kallas ha confesado que no tenía ningún lenguaje en el sentido diplomático del término, es decir, ninguna idea de lo que podría negociar. Y además de eso, está esta situación. La Unión Europea se ve a sí misma, como se siente del lado de Ucrania, se siente humillada al tener que pedir algo a Rusia. 

Si no estuviera al lado de Ucrania sino que hubiera mantenido una posición un poco más distante del conflicto, no necesitaría humillarse. Hoy en día, los estadounidenses no se humillan al ir a hablar con Rusia. Del mismo modo, Omán o Arabia Saudita no se sienten humillados al hablar con Irán.

 Así que vemos que estos países han tomado la distancia necesaria, o Pakistán, debería haber dicho más bien que Arabia Saudita. Pero en fin, estos países han comprendido la magnitud de lo que es un conflicto, una forma de distancia que hay que tomar con los diferentes beligerantes para poder trabajar en beneficio de esos beligerantes. 

Eso es algo que he repetido constantemente en todos mis libros porque es, al final, el objetivo de mis libros: que podamos en Occidente tener una verdadera estrategia para resolver el problema. Pero evidentemente no se escucha este tipo de discursos. El resultado es que no tenemos estrategia y estamos en situaciones en las que hoy estamos desprovistos de recursos, cuando Zelenski quiere negociar. Así que ese es un poco el problema que hay. 

Además de esto, tenemos una Unión Europea que se mete en disputas con todo el mundo porque, en lugar de intentar acercarse a Estados Unidos, que es finalmente la única potencia que hoy está en condiciones de hablar tanto con Ucrania como con Rusia, en lugar de intentar aferrarse a Rusia y a Estados Unidos, la Unión Europea comete error tras error para distanciarse.

 Uno de esos errores fue a finales de mayo, cuando Vladimir Putin, en reacción al ataque contra la residencia de estudiantes de Starobelsk, prometió a Ucrania severas represalias y, en particular, ataques contra Kiev, y advirtió a las distintas cancillerías occidentales de que estas incursiones podrían tener efectos colaterales en sus legaciones y, por consiguiente, habría sido una buena idea apartarlas. La Unión Europea, valientemente, dijo: "No, nosotros no nos vamos, no cedemos ante la amenaza". No eran amenazas, era solo una advertencia porque no creo que Rusia quisiera golpear deliberadamente a delegaciones extranjeras.

 Nunca lo han hecho y no veo por qué querrían empezar hoy. Pero los estadounidenses se tomaron la amenaza rusa probablemente un poco más en serio, no lo sé. El caso es que Kaja Kallas declaró que los estadounidenses eran la única embajada que había decidido abandonar Kiev, para decir que ellos son unos cobardes, nosotros somos los más fuertes, etcétera. 

Y la embajada rusa en Kiev desmintió el mismo día la afirmación de Kaja Kallas y dijo que la Unión Europea, en fin, contaba historias, y eso creó, por cierto, tensiones entre Ucrania y Estados Unidos. Son tensiones que fueron totalmente inútiles porque, en realidad, Kaja Kallas contó cosas que simplemente no estaban verificadas, pero eso se registró en Ucrania como una tensión adicional creada con Estados Unidos. 

Y, como dije antes, Ucrania, aunque Donald Trump intentó el año pasado resolver este conflicto, los ucranianos no ven a Estados Unidos como un enemigo, o al menos no todos los ucranianos, y por consiguiente, consideran que todavía necesitan a Estados Unidos y que la brecha que la Unión Europea está cavando con Estados Unidos es en realidad un problema que afecta a Ucrania. Así que este pequeño incidente tuvo una resonancia un poco desagradable en Ucrania porque entendieron que la Unión Europea trabaja un poco para sí misma y no necesariamente para Ucrania. 

Y luego hay otro fenómeno que se ha sumado a esto y que muestra que hoy en Europa tenemos una atmósfera que está cambiando con respecto a Ucrania. Y sucedió un evento particular a principios de este mes: Ucrania repatrió los restos de un combatiente de la Segunda Guerra Mundial, bueno, un combatiente, un dirigente de los movimientos de resistencia o más bien del ejército de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), que fue un ejército que existió durante la Segunda Guerra Mundial y que colaboró bastante ampliamente con los alemanes, por cierto. Y su dirigente, Andriy Melnyk, fue rehabilitado o más bien sus restos fueron enterrados de nuevo en Ucrania. Estaban en Luxemburgo, si no me equivoco, y Ucrania los repatrió para enterrarlos. 

El problema es que Andriy Melnyk, durante la guerra, fue responsable de la masacre de Volinia, que es una pequeña región en el noroeste de la actual Ucrania, pero que fue una masacre contra soldados polacos y civiles polacos, civiles polacos más exactamente. Y esta masacre sigue siendo un punto de discordia entre Polonia y Ucrania, sobre todo porque Ucrania se niega a reconocer esta masacre y todavía no ha dado sepultura digna a las víctimas de esta masacre, que aparentemente, digo, todavía están en algún lugar en fosas comunes.

 Por lo tanto, la repatriación de los restos de Melnyk ha sido objeto de polémica en Polonia y esto fue destacado, no fue destacado en Europa, bastante curiosamente, al menos no en los medios europeos francófonos o muy poco, pero en Estados Unidos salió como algo bastante importante que se compara con el evento que tuvo lugar en el Parlamento canadiense, donde el presidente del Parlamento ucraniano, perdón, del Parlamento canadiense, en presencia de Zelenski, había, cómo decirlo, no sé si lo condecoró, pero en realidad hizo la apología de un excombatiente ucraniano que residía en Canadá y que había estado en la división SS Galicia y que había cometido crímenes de guerra aparentemente. 

Y eso en Canadá creó un escándalo considerable porque todos los parlamentarios canadienses habían aplaudido a ese excombatiente, que además el jefe del Parlamento canadiense había dicho que había luchado contra los rusos durante la Segunda Guerra Mundial. Nadie se dio cuenta de que luchar contra los rusos en la Segunda Guerra Mundial era un poco estar del lado alemán, después de todo. Y todos aplaudieron eso. 

Y a raíz de este evento, el presidente del Parlamento canadiense tuvo que dimitir porque obviamente es un escándalo, y estamos un poco en la misma situación hoy con esta ceremonia que se le había desaconsejado a Zelenski pero que él quiso hacer igual, y hemos visto aquí, en un medio estonio que es muy antirruso, declaraciones de que Ucrania es un país antipolaco. Y los polacos están tanto más molestos con esta situación cuanto que es uno de los países que más ha gastado, según cifras polacas, habrían gastado un poco más de 4 mil millones de euros en material y asistencia diversa a Ucrania. 

Y, por consiguiente, el hecho de que Ucrania rehabilite a un excombatiente que había trabajado con la Alemania nazi y que además había masacrado a ciudadanos polacos, todo esto ha creado una situación un poco preocupante y el presidente de Polonia incluso ha sugerido, no sé hasta qué punto todo esto se hará realidad o no, pero sugirió retirar las condecoraciones que se le dieron a Zelenski por el gobierno polaco. Había recibido una condecoración bastante importante, no sé cuál exactamente, pero una condecoración que honraba a Zelenski por su acción contra Rusia. 

Y ahora, el gobierno polaco, al menos el presidente, propone retirarle esta condecoración. Y hay que poner esto en paralelo con las declaraciones del nuevo primer ministro húngaro, el señor Magyar, quien declaró que él todavía no quiere que las armas y las tropas puedan pasar por Hungría hacia Ucrania y que se opondría siempre al suministro de armas, material, etcétera, a Ucrania. 

Y repito lo que ya he dicho varias veces en este canal, pero que los medios occidentales han ocultado totalmente, pero que son realidades que vuelven a la superficie: que Ucrania siempre ha violado los derechos de la minoría magiar o húngara, si se prefiere, en Transcarpacia, en la región extremo occidental de Ucrania. Y por eso Viktor Orbán también se opuso a los envíos de armas y material a Ucrania mientras no hubiera un cambio de política por parte de Ucrania, y eso se mencionó varias veces. Hoy, Viktor Magyar tiene exactamente la misma perspectiva.

 Todas estas situaciones residuales de la Segunda Guerra Mundial que nos hemos negado a tratar en Occidente hoy salen a la luz y juegan en detrimento de Ucrania y hacen que, aunque estas situaciones ciertamente no van a compensar el antirrusismo o la rusofobia o como se pueda llamar que existe por lo demás en Polonia, digamos que no van a compensar una cosa con la otra, sin embargo, nos damos cuenta de que Ucrania ha perdido un poco el aura que tenía al principio del conflicto debido a estas situaciones. 

Así que vemos un panorama que tiende a evolucionar en detrimento de Ucrania hoy y que contribuye a este clima en el que probablemente Zelenski empieza a sentir que debe empezar a considerar una solución política al conflicto. Esa es un poco la situación tal como está. Me he alargado un poco, pero creo que no ha sido inútil verlo así.

Sí, le agradezco, Jacques Baud. Recuerdo que es autor de varios libros sobre la guerra en Ucrania, entre ellos "Paz en Ucrania", recientemente publicado por éditions Max Milo. Gracias y hasta la próxima edición."

 (Jacques Baud, coronel del ejército suizo, You Tube, 06/06/26, traducción Deep Seek) 

7.6.26

El Báltico se considera actualmente la zona de conflicto con mayor potencial de explosión entre la OTAN y la Federación Rusa... el general Christopher T. Donahue, declaró en julio de 2025 que la OTAN estaba en condiciones de destruir Kaliningrado «desde tierra en un plazo sin precedentes y más rápido de lo que jamás habíamos podido»... Es sorprendente, o mejor dicho, aterrador, con qué facilidad se está provocando una guerra con Rusia... Los sobrevuelos de drones ucranianos por el territorio báltico en dirección a San Petersburgo y la región de Leningrado elevan las tensiones a un nuevo nivel... en Moscú aumenta la presión sobre el presidente Putin para que exija responsabilidades a los países bálticos por lo que, desde el punto de vista de Moscú, es un uso ucraniano de su espacio aéreo... el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso y expresidente de la Federación Rusa, Dmitri Medvedev, agravó la situación con la siguiente declaración, según la cual Europa se encuentra ahora en guerra con Rusia y las sociedades europeas no deberían sorprenderse de los golpes... Un bloqueo marítimo del mar Báltico en el estrecho danés para los buques rusos o un bloqueo marítimo frente a Kaliningrado o San Petersburgo sería el casus belli definitivo. Una ausencia de reacción militar solo sería concebible si Rusia renunciara a su soberanía... Las élites decisorias europeas deben despertar a su responsabilidad para con sus pueblos y redescubrir la diplomacia, en lugar de caminar sonámbulas hacia la guerra (Alexander Neu)

"Entre los expertos en seguridad, la región del Báltico se considera actualmente la zona de conflicto con mayor potencial de explosión entre la OTAN y la Federación Rusa. En esta zona se concentran numerosos focos de conflicto. Ya en octubre de 2025 publiqué en NachDenkSeiten un artículo sobre el foco de peligro que supone la región del Báltico Der Ostseeraum – das verkannte Pulverfass . Desde entonces, la situación en esta zona se ha agravado aún más. Hace unos días visité la región fronteriza entre Polonia y Rusia. Un silencio fantasmal, escaso tráfico transfronterizo y largos tiempos de espera. La famosa frase «la calma antes de la tormenta» me vino inmediatamente a la mente. A continuación se esbozan algunos de estos focos de conflicto.

El término «región del Mar Báltico» no debe entenderse como un espacio limitado exclusivamente al Mar Báltico, sino que debe abarcar también las zonas rurales situadas mucho más allá de la línea costera de los Estados ribereños, ya que solo así es posible abarcar todos los posibles focos de conflicto.

Datos geopolíticos

El mar Báltico se denomina Ostsee en alemán. Se trata de una masa de agua casi cerrada, con una superficie de aproximadamente 413 000 kilómetros cuadrados y una baja salinidad. La longitud de la costa es de unos 8000 kilómetros. Actualmente, con la excepción de la Federación Rusa, todos los países ribereños del Mar Báltico pertenecen a la OTAN: Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Alemania. La propia Rusia solo dispone de dos pequeños accesos al mar, a través del enclave de Kaliningrado y de San Petersburgo. Así, unos 7.340 kilómetros de costa corresponden a los países de la OTAN y unos 660 kilómetros a Rusia.

En consecuencia, la OTAN controla alrededor del 92 % del litoral y Rusia, apenas el 8 %. El único acceso al Atlántico lo constituyen los estrechos de Dinamarca y los que separan Dinamarca de Suecia (el Gran y el Pequeño Belt y el Öresund). Dinamarca y Suecia, y por ende la OTAN, controlan también estos cuellos de botella. De hecho, en el contexto de la ampliación de la OTAN hacia el este, el mar Báltico se ha convertido en un «mar de la OTAN». El grado en que las esferas de influencia han cambiado con la ampliación de la OTAN queda patente si se tiene en cuenta que, durante la confrontación Este-Oeste, la región del mar Báltico fue, en la práctica, una zona marítima del Pacto de Varsovia liderado por la Unión Soviética. Los Estados ribereños del bloque de poder soviético eran: la RDA, Polonia y la Unión Soviética; los tres Estados bálticos —Lituania, Letonia y Estonia— formaban parte de la Unión Soviética. Así, la zona sur y este del mar Báltico estaba bajo control soviético. El norte era neutral, dada la neutralidad oficial de Finlandia y Suecia. Solo en el extremo occidental del mar Báltico, la RFA y Dinamarca limitaban con este.

El acceso estratégico a ambas costas rusas no resulta especialmente ventajoso, dada la situación actual tras el fin de la Guerra Fría y la amplia ampliación de la OTAN hacia el este.

San Petersburgo

Si bien la ubicación geográfica de San Petersburgo supuso en el pasado una ventaja estratégica, la ciudad ha caído en una trampa estratégica, como muy tarde con la ampliación de la OTAN hacia el este, que incluyó a los países bálticos y a Finlandia:

San Petersburgo se encuentra en el extremo oriental del golfo de Finlandia, que se extiende a lo largo de unos 400 kilómetros. El acceso está controlado al norte por Finlandia y al sur por Estonia, es decir, por la OTAN. La distancia entre las dos costas opuestas varía entre 40 y 120 kilómetros. Allí donde las costas opuestas del golfo de Finlandia se convierten en territorio ruso, el golfo se estrecha hasta convertirse en un canal en el que se encuentra San Petersburgo.

De este modo, el golfo de Finlandia, con las costas de la OTAN al otro lado, está sujeto en parte a los derechos de soberanía exclusivos de Finlandia y Estonia. Esto significa que hay que atravesar por mar partes del «territorio de la OTAN». En caso de guerra, es probable que se pudiera impedir por medios militares la salida de la Armada rusa del golfo de Finlandia.

La Flota del Báltico de la Federación Rusa, estacionada en gran parte en Kaliningrado, no podría, en caso de conflicto, salir del mar Báltico con una probabilidad casi segura, dados los estrechos daneses, sin que la OTAN la hundiera. En general, la situación estratégica de Kaliningrado no es más ventajosa.

La OTAN y el «reto» de Kaliningrado

El enclave de Kaliningrado es el puesto avanzado más occidental de la Federación Rusa. Se trata de un espacio de dimensiones manejables (unos 15 000 kilómetros cuadrados), separado del territorio continental ruso por Lituania. Las líneas de suministro por ferrocarril y carretera pueden ser interrumpidas por Lituania y Polonia, y las líneas de suministro por barco o avión a través de San Petersburgo también pueden ser cortadas por la OTAN. Este mero hecho hacía que la región de Kaliningrado dependiera de la buena voluntad de los países de tránsito. Sin embargo, cuando Lituania se adhirió a la OTAN y a la UE, la situación geográfica de Kaliningrado se convirtió en un «reto» para la OTAN.

«En medio» del territorio de la OTAN se encuentra un enclave ruso y, por tanto, hostil: un portaaviones insumergible. Allí también tiene su base la Flota del Báltico de la Federación Rusa. La existencia del enclave ruso supone ahora un problema para la OTAN. Solo para aclarar la cronología y, con ello, el razonamiento al que cuesta acostumbrarse: el enclave ruso de Kaliningrado existe desde 1991. Antes, toda la región era soviética. La ampliación de la OTAN a los países bálticos y, por tanto, a Lituania tuvo lugar en 2004. Y ahora la OTAN, que ha avanzado hacia el este, declara que la existencia del enclave es un problema de seguridad —una interpretación ya de por sí muy peculiar y presuntuosa: allí donde está la OTAN, los demás actores son un problema de seguridad, según esta peculiar lógica. En el contexto de la agravada situación, el comandante en jefe de EE.UU. para Europa y África, el general Christopher T. Donahue, declaró en julio de 2025 que la OTAN estaba en condiciones de destruir Kaliningrado «desde tierra en un plazo sin precedentes y más rápido de lo que jamás habíamos podido». «Ya lo hemos planificado y ya lo hemos desarrollado» (por «desarrollado» se referirá probablemente a la planificación, A. Neu) Dokumentation: US-Kommandeur zur Bedeutung von Landstreitkräften, Interoperabilität – und zu Kaliningrad – Augen geradeaus! Ver también: La ampliación de la guerra de Ucrania está servida y bien anunciada – Rafael Poch de Feliu

El ministro de Asuntos Exteriores lituano, Budrys, exigió recientemente en una entrevista con el NZZ, posiblemente inspirado por las declaraciones del comandante en jefe estadounidense Donahue, incluso abiertamente la necesidad de un ataque de la OTAN contra Kaliningrado:

«Tenemos que demostrar a los rusos que podemos penetrar en la pequeña fortaleza que han construido en Kaliningrado. La OTAN dispone de los medios para destruir allí las bases de defensa aérea y los sistemas de misiles rusos, si es necesario». Litauens Aussenminister Kestutis Budrys über Europa, Russland und die Nato

Relaciones difíciles: los países bálticos y Rusia

Es sorprendente, o mejor dicho, aterrador, con qué facilidad se está provocando una guerra con Rusia. Precisamente los Estados bálticos se están distinguiendo por una actitud llamativamente belicista, como si estuvieran protegidos en todo caso por la OTAN. Los sobrevuelos de drones ucranianos por el territorio báltico en dirección a San Petersburgo y la región de Leningrado elevan las tensiones a un nuevo nivel. Desconozco si se trata «solo» de un uso tolerado o, aunque no aceptado, apenas criticado del espacio aéreo báltico por parte de los drones ucranianos, o si estos incluso despegan desde territorio báltico. Sin embargo, cabe destacar que ya sería un logro técnico asombroso desarrollar drones de largo alcance que despegaran desde Ucrania, sobrevolaran el espacio aéreo polaco y báltico y atacaran luego objetivos de infraestructura energética en el norte de Rusia. Sea como fuere, en Moscú aumenta la presión sobre el presidente Putin para que exija responsabilidades a los países bálticos por lo que, desde el punto de vista de Moscú, es un uso ucraniano de su espacio aéreo.

Desde el punto de vista del derecho internacional, cabe señalar que el estatus de neutralidad de un Estado se ve afectado por su disposición, o incluso por el mero hecho de tolerar, que su territorio —incluido el espacio aéreo— sea utilizado por fuerzas militares extranjeras, facilitando así la proyección de poder de estas o, en primer lugar, haciéndola posible. El «país anfitrión» ya no puede invocar su condición de neutralidad, ya que, de hecho, es parte beligerante, siempre que no impida el uso militar y operativo de su territorio por parte de fuerzas armadas extranjeras o no se esfuerce de manera creíble por impedirlo. Y eso parece que también se ha entendido así en la sede de la OTAN en Bruselas. De hecho, recientemente un avión de la OTAN derribó un dron ucraniano en el espacio aéreo estoniano, ya que la OTAN es plenamente consciente del inmenso riesgo de escalada.

El reconocido politólogo estadounidense y experto en Europa del Este del Quincy Institute for Responsible Statecraft, Anatol Lieven, ha publicado recientemente una llamada de alerta titulada: «Washington debe actuar para desactivar el polvorín báltico». Washington must act to defuse the Baltic powder keg | Responsible Statecraft Y también el famoso economista estadounidense Jeffrey Sachs escribió hace unos días una carta abierta al canciller federal Friedrich Merz como un llamamiento urgente a actuar para evitar una guerra europea. Esta carta se publicó en el Berliner Zeitung y merece mucho la pena leerla. La responsabilidad de Alemania – Rafael Poch de Feliu Al mismo tiempo, el 29 de mayo, el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso y expresidente de la Federación Rusa, Dmitri Medvedev, agravó la situación con la siguiente declaración, según la cual Europa se encuentra ahora en guerra con Rusia y las sociedades europeas no deberían sorprenderse de los golpes:«Ciudadanos de los países de la UE: debéis tener claro que vuestros gobiernos han iniciado unilateralmente una guerra con Rusia. Por lo tanto, estad alerta y no dejéis que nada os pille por sorpresa. Se acabó el sueño tranquilo. ¡Pero ya sabéis a quién debéis preguntar por qué!»

Los Estados bálticos, como países de primera línea, asumen con el rumbo actual un riesgo enorme para sí mismos y para toda Europa: son ellos quienes, en caso de guerra, probablemente serían los primeros en ser destruidos. Una mirada sobria —libre de cualquier estrechez ideológica— a un mapa de Europa del Este puede resultar útil para evaluar adecuadamente la propia situación.

A pesar de toda la comprensión por las experiencias históricas negativas de los bálticos con Moscú, hay que señalar tres hechos que los Estados bálticos también deberían tener en cuenta y asimilar para calmar los ánimos:

En primer lugar: como vecinos extremadamente pequeños y débiles, Tallin, Riga y Vilnius deberían esforzarse por lograr, como mínimo, una relación de coexistencia pacífica con Moscú, en lugar de provocar a los rusos a la menor ocasión y arrastrar así a la OTAN y, en particular, a los europeos a una guerra contra Rusia. A esto hay que añadir que, como mínimo, es dudoso que Estados Unidos entrara realmente en una guerra mundial por los países bálticos. Y es más incierto que seguro que los países europeos de la OTAN —con la excepción de Alemania, Polonia y, posiblemente, el Reino Unido y Francia— se atreverían, al menos de forma unánime, a dar ese paso desastroso. Los paralelismos históricos son evidentes: Polonia también había confiado en 1939 en el apoyo de París y Londres, y luego fue abandonada. Aparte de las declaraciones formales de guerra de Francia y Gran Bretaña el 3 de septiembre contra la Alemania fascista, se hizo muy poco en lo que respecta a la guerra material: Polonia se quedó, literalmente, sola en casa.

En segundo lugar: también los tres Estados bálticos tienen una historia de colaboración poco gloriosa con la Alemania hitleriana durante la Segunda Guerra Mundial. Hasta hoy se rinde homenaje y se honra a los veteranos bálticos del nazismo. Esto debería suscitar preguntas también en Europa Occidental, en lugar de cerrar los ojos ante la nostalgia nazi. ¿Qué visión de la historia se difunde así también en la UE? A esto se suma que la legislación sobre ciudadanía y lenguas en Letonia y Estonia margina a las minorías rusas que viven allí en lugar de integrarlas. Una política de integración hábil dejaría sin fundamento, al menos en el Báltico, el argumento de Moscú de querer proteger a los rusos en el extranjero, en caso de duda, incluso por la fuerza.

En tercer lugar: a pesar de todos los temores —ya sean fundados o simulados— de una nueva invasión rusa, no hay que olvidar que la Unión Soviética retiró sus fuerzas de seguridad en 1990/91 de los países bálticos, hasta entonces bajo dominio soviético, y también, en los años siguientes, de todos los antiguos «países hermanos» de Europa del Este. Esta medida podría haber sido acogida de forma constructiva por parte de los bálticos, es decir, tendiendo la mano a Moscú para la reconciliación; al menos, habría merecido la pena intentarlo.

Corredor de Suwalki

El corredor de Suwalki describe el espacio geográfico entre Bielorrusia y el enclave de Kaliningrado y se extiende a lo largo de unos 100 kilómetros. Los dos Estados miembros de la OTAN, Polonia y Lituania, limitan entre sí en esta zona. El término «corredor de Suwalki» deriva de la ciudad polaca de Suwalki, situada en esa zona. Los expertos en seguridad parten de la base de que, en caso de conflicto, Rusia intentaría cerrar la brecha de Suwalki, es decir, establecer la conexión terrestre entre el enclave de Kaliningrado y la aliada Bielorrusia, con el fin de asegurar así la conexión logística con Kaliningrado. Si Rusia cerrara ese corredor, ello supondría, lógicamente, la creación de un nuevo «corredor de Suwalki», es decir, la separación geográfica entre Lituania y Polonia. De este modo, quedaría cortada la conexión terrestre entre los Estados bálticos de la OTAN y el resto de los Estados europeos de la OTAN. Para ambas partes, la brecha de Suwalki, en cualquiera de sus dos versiones, es una opción poco aceptable desde el punto de vista estratégico.

En vista de ello, solo una desmilitarización verbal y material de la región, así como una conexión de transporte sin obstáculos por ferrocarril y carretera entre Bielorrusia/Rusia y el enclave de Kaliningrado, pueden crear una cierta estabilidad mínima, tal vez incluso una normalidad de buena vecindad.

La «flota fantasma rusa» en el mar Báltico

La UE o la OTAN, o bien determinados Estados miembros de la UE o de la OTAN, se esfuerzan por detener (capturar) la denominada «flota fantasma» rusa o incluso por bloquear el acceso de estos buques al mar Báltico (bloqueo marítimo). (Sobre la cuestión jurídica de la «flota fantasma», véase aquí: Der Ostseeraum – das verkannte Pulverfass ).Con ello, ya no se estaría actuando en una zona gris del Derecho internacional, sino de forma claramente ilegal. De hecho, supondría una violación flagrante del Derecho internacional. La libertad de navegación (artículos 17, 58, 87 y 90 de la Convención sobre el Derecho del Mar), un valor fundamental en el Derecho internacional, quedaría suspendida. Es más: supondría una violación del principio de no uso de la fuerza de la Carta de las Naciones Unidas (artículo 2, apartado 4), ya que los buques que navegan bajo pabellón ruso tienen nacionalidad rusa (art. 91 de la Convención sobre el Derecho del Mar). La parte rusa estaría entonces facultada para reaccionar en consecuencia y ya ha amenazado con tomar medidas preventivas Russland Sagt, Dass Jeder Dänische Schritt Zur Einschränkung Der Navigationsfreiheit… | MarketScreener Deutschland . De hecho, en los últimos tiempos se han capturado repetidamente buques mercantes que navegan bajo pabellón ruso, incluso en el mar Báltico. Mientras tanto, Rusia refuerza la protección de su flota mercante, entre otras cosas, con buques de escolta de la Flota del Báltico y demostraciones de fuerza de la Fuerza Aérea Rusa. El potencial de escalada es enorme.

Un bloqueo marítimo del mar Báltico en el estrecho danés para los buques rusos o un bloqueo marítimo frente a Kaliningrado o San Petersburgo sería el casus belli definitivo. Una ausencia de reacción militar solo sería concebible si Rusia renunciara a su soberanía. La doctrina nuclear actualizada de la Federación Rusa ha formulado respuestas al respecto.

Conclusión
El riesgo de que estalle este polvorín debe considerarse igualmente elevado en todos los casos mencionados. Independientemente de cuál sea el punto caliente que estalle primero, todos los demás le seguirían inmediatamente, ya que todos ellos no son más que piezas de un rompecabezas que forma parte de un panorama general: la guerra por el reordenamiento mundial de principios del siglo XXI.

Las élites decisorias europeas deben despertar a su responsabilidad para con sus pueblos y redescubrir la diplomacia, en lugar de caminar sonámbulas hacia la guerra guiadas por una ética de convicciones. Este camino carece de legitimidad democrática.


(Publicado en: Ostseeraum – die Lunte am Pulverfass wird kürzer )2

(Alexander Neu , en Rafael Poch, 04/06/26)