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13.12.10

La mejor solución, es la que no quiere Merkel

"Para evitar el contagio, habría que tomar las siguientes medidas: a muy corto plazo, sería muy conveniente que el BCE, que está llevando una política muy eficaz de compra de bonos soberanos, a través de su programa SMP, dé una señal clara a los mercados comprando deuda soberana de los países atacados tan pronto como los especuladores inicien sus ventas en corto, para provocarles pérdidas o ninguna ganancia, lo que además beneficiaría a sus inversores a largo plazo.

El poder de compra del BCE, con un balance de dos billones de euros es suficiente para evitar que dichos especuladores no lo vuelvan a intentar, evitando así que, otros muchos fondos, bancos y aseguradoras, que no especulan, les lleguen a imitar desarrollando comportamientos de rebaño y provocando un efecto dominó.

A corto plazo, sería necesario que el BCE acelerase y aumentase sus compras de bonos de los países que están contagiados. Hasta ahora, el BCE solo ha comprado unos 70.000 millones de euros de deuda soberana (solo un 3,5% de su balance) y además los ha esterilizado en su totalidad, cuando la Reserva Federal está realizando inicialmente compras por 900.000 millones de dólares sin esterilizar para evitar una deflación.

De no ser esto posible, habría que permitir que sea el EFSF el que compre dicha deuda." (Guillermo de la Dehesa: ¿Cómo evitar el contagio?. El País, Negocios, 05/12/2010, p. 8)

23.11.10

Causas de la crisis española... la inversión improductiva en el ladrillo

"La convergencia condicional asume que el aumento futuro de las exportaciones netas permitirá pagar el servicio de la deuda externa contraída. Pero para que así sea es necesario que los recursos externos tomados se inviertan en la producción de bienes y servicios exportables o comerciables.

Sin embargo, en España no ha sido así, ya que buena parte de la deuda externa se ha invertido en la producción de bienes no exportables o no competidores con las importaciones, al ser utilizados en buena parte en construir viviendas que no son exportables, aunque algunas hayan sido compradas por no residentes europeos aprovechando los bajos tipos reales de interés y la ausencia de riesgo de cambio españoles.

Al final, lo único que se ha conseguido es una productividad laboral muy baja y una PTF negativa, al utilizarse el auge del crédito financiado en el exterior para respaldar una burbuja de demanda interna que ahora hace difícil refinanciar toda la deuda externa tomada. Así se ha llegado a un déficit externo por cuenta corriente tan abultado." (GUILLERMO DE LA DEHESA: Deuda externa privada y déficit. El País, Negocios,, 21/11/2010, p. 20)

25.5.10

Los datos de la deuda española

"La economía española ha acumulado dos tipos de desequilibrios tras haber crecido 15 años al 3,5%, medio punto por encima de su potencial, y toparse con una grave crisis financiera internacional y una grave recesión. El primero ha sido el fiscal. El sector público ha tenido que hacer un esfuerzo extraordinario para evitar una recesión mayor, pasando de tener un superávit de 1,7% del PIB en 2007 a un déficit del 11,2% del PIB 2009, un deterioro de 13 puntos porcentuales de PIB en dos años. (...)

Irlanda, que actuó con celeridad recortando salarios públicos entre un 10% y un 20% como base de su programa, ha conseguido no tener contagio alguno ni ser mencionada en el comunicado final del Ecofin, mientras que instaba a Portugal y a España a tomar medidas adicionales. (...)

El segundo problema de la economía española es el de la competitividad, que está relacionado con el anterior y que sólo puede abordarse con reformas estructurales. El desempleo cuesta a la Seguridad Social más de 33.000 millones de euros al año. Si no hubiese sido de nuevo más del doble que el de la ZE, no tendríamos que haber hecho una contracción fiscal tan fuerte, demostrando que hay que hacer una reforma de la contratación laboral." (Guillermo de la Dehesa. Muy positivo, pero no es todo. El País, ed. Galicia, España, 14/05/2010, p. 13)

15.4.10

El pesimismo económico español... sucede al optimismo...

"Estas creencias que generan confianza o desconfianza son decisivas en los ciclos económicos, ya que pueden acelerar y exagerar sus fases de auge o sus fases recesivas. Por esta razón, el nobel George Akerloff y Robert Shiller, en su reciente libro Animal spirits, basándose en el famoso multiplicador keynesiano (que muestra cómo pequeños estímulos fiscales por el Estado crean un flujo sucesivo de gasto privado en la economía con efectos superiores al inicial), crean el multiplicador de la confianza, ya que sus variaciones al alza también generan efectos sucesivos y multiplicadores en el consumo y la inversión.

La reciente crisis financiera ha mostrado este multiplicador en sentido inverso. La dramática caída de la confianza ha llegado a paralizar los mercados de crédito (que eran demasiado abundantes y baratos), encareciendo y racionando el crédito y la financiación mayorista, acelerando la recesión, reduciendo los efectos del multiplicador keynesiano y obligando a los gobiernos a gastar en exceso. (...)

Estos mismos razonamientos se aplican a la economía española, cuyo crecimiento medio ininterrumpido del 3,5% durante 14 años, claramente por encima de su potencial, que era cercano al 3%, produjo una ola de optimismo y euforia que produjo que el crédito llegara a crecer al 27% -cuatro veces más que el PIB nominal-, alcanzando el 175% del PIB español y el 25% de todo el crédito concedido en la zona euro, cuando el PIB español era sólo el 12% de dicha zona. Y que en 2006 llegaran a iniciarse 760.000 viviendas y a cerrarse 955.000 transacciones inmobiliarias -más que en EE UU con siete veces más población- y que se generara un déficit por cuenta corriente del 10% del PIB, el segundo mayor del mundo en valor.

La crisis financiera llegó en el peor momento, estando los hogares y empresas del sector privado muy endeudados con ahorro extranjero justo cuando los mercados de crédito al por menor y la financiación mayorista se cerraban. Este dramático cambio de ciclo ha hecho que los ciudadanos españoles hayan entrado en una fase de pesimismo y de desconfianza creciente en sus instituciones políticas, sociales y económicas que está en buena parte justificada por el escaso nivel de liderazgo mostrado en todas ellas. Lo peor de esta actitud pesimista es que, de mantenerse, puede llegar a autocumplirse y alargar o incluso empeorar la recesión, más aún si los mercados financieros responden encareciendo el riesgo de España." (GUILLERMO DE LA DEHESA: Los efectos de la falta de confianza. El País, Negocios, 04/04/2010, p. 12)

16.2.09

La solvencia de la banca española. El tema

"Hoy, muchos analistas e inversores piensan que la banca española, además de tener las dificultades normales de liquidez, pueden también llegar a tener problemas serios de solvencia como en otros países desarrollados. (...)

Hoy, un índice clave para medir la liquidez es el porcentaje de cobertura de los créditos por los depósitos. En junio de 2008, en la banca española era del 80% (tras el 94% de 2001), frente al 40% de la ZE, y, además, la captación de depósitos a plazo más estables (pagando, eso sí, elevados tipos de interés) está creciendo al 30%, con lo que podrá recuperar su nivel de 2001.

El mayor problema de liquidez del sistema bancario español es que ha financiado en el exterior, en euros y a largo plazo (el 60% a más de cinco años), la mayor parte del déficit corriente español, y ahora tiene problemas para refinanciar sus vencimientos anuales a un coste razonable. (...)

En cuanto a la solvencia, la morosidad total del conjunto del crédito a 30 de junio de 2008 era del 1,4%. El volumen total de crédito al sector inmobiliario alcanzaba unos 300.000 millones de euros, con una morosidad del 1,9%. El crédito hipotecario alcanzaba 600.000 millones de euros, con una morosidad del 1,3%. Sin embargo, esta baja morosidad total se ha disparado en los últimos meses, alcanzando el 3,5% en diciembre de 2008.

Sobre todo, la morosidad del crédito inmobiliario, que ha pasado del 1,9% en junio al 4,6% a 30 de septiembre (había ya 14.400 millones de euros en concurso de acreedores). Extrapolando esta última tasa de crecimiento, podría llegar a alcanzar el 20% en 2010, es decir, a 60.000 millones de euros. (...)

Sin embargo, hay que reconocer que la morosidad de la banca española seguirá aumentando en proporción a la relación deuda neta/renta y sobre todo al crecimiento de la tasa de paro, con la que suele tener una correlación de 0,7.

Haciendo otra prueba de estrés y partiendo, a 31 de diciembre de 2008, tanto de una tasa de morosidad total del 3,5% (el doble que la de junio, pero menor al 4,5% de la ZE) como de una tasa de paro del 13,8%, y estimando que ésta podría llegar al 19% en 2010, la tasa de morosidad alcanzaría el 7,1% ese año. Si, además, la morosidad inmobiliaria alcanzase el 20% y se sumasen las provisiones extras por las compras de inmuebles que la banca acumularía en su balance, la morosidad total podría alcanzar el 9% en 2010, porcentaje similar al alcanzado en 1994." (GUILLERMO DE LA DEHESA: Liquidez y solvencia de la banca española. El País, Negocios, 01/02/2009, p. 21)

30.12.08

El "credit cruch" ya está a las puertas...

Guillermo de la Dehesa ya lo había advertido, pero ¿Qué es el "credit crunch"? Y ¿Porqué el credit crunch"? Veamos:

"La Comisión Europea ha avisado hoy del riesgo de que en los próximos meses se produzca un "desplome del crédito" (credit crunch) debido a las pérdidas que ha ocasionado en los bancos la crisis financiera. Esta contracción crediticia podría restar al crecimiento económico entre 0,5 y 6,4 puntos porcentuales, según las estimaciones recogidas en el informe semestral sobre la Eurozona. S&P recorta los 'ratings' de doce gigantes de la banca por el agravamiento de la crisis.

Para evitar caer en este "círculo vicioso", el Ejecutivo comunitario pide la recapitalización de los bancos.

Los bancos ya han empezado a endurecer "sustancialmente" las condiciones de crédito y pretenden seguir haciéndolo durante los próximos meses para compensar las pérdidas sufridas a causa de la crisis financiera. Y aunque todavía no esta claro si la crisis conducirá a un desplome del crédito o simplemente a un racionamiento del mismo, Bruselas considera que "el riesgo de un colapso del crédito es claramente más alto ahora".

Según las estimaciones de la Comisión, la oferta de crédito podría caer entre un 1,5% y un 17%. Y esta contracción conduciría a una reducción del crecimiento del PIB de entre 0,5 y 6,4 puntos. Se entraría así en un "círculo vicioso" que podría tener "consecuencias dramáticas" para el crecimiento y el empleo en la eurozona, según alertó el director de Asuntos Económicos del Ejecutivo comunitario, Marco Buti.

"El crecimiento del PIB real en 2009 depende por tanto de manera decisiva de que los bancos presten a la economía", resalta el informe. En este sentido, la Comisión subraya que "la recapitalización de los bancos tiene una importancia crucial para evitar un credit crunch que puede tener efectos serios negativos en la economía real".

El informe destaca que desde el pasado mes de octubre la crisis financiera ha seguido agravándose. Los planes de rescate bancario han impedido que se derrumbe el sistema financiero, pero las tensiones en los mercados "siguen siendo extraordinariamente altas" (Eleconomista.es, 19/12/2008)

  • El auge inmobiliario vivido en España ha permitido que la deuda viva haya pasado de representar en 212% del PIB nacional en 2002 al 344% en 2007.
  • Desde 1989 hasta 2007, la capacidad de servicio de la deuda privada española ha pasado del 50,7% al 29%. Una reducción del 42,7%.
  • En 2007 la economía española sólo generaba 28 céntimos de PIB por cada euro de deuda comprometido.
  • Las malas inversiones financieras en los últimos años dispararán los impagos en los sectores alrededor de la construcción y los servicios inmobiliarios. (Instituto Juan de Mariana, 18/06/2008)
Solución: nacionalizar la banca. Lo dice Nouriel Roubini:

"“EEUU debe nacionalizar sus bancos”, es una de las contundentes afirmaciones que el profesor Nouriel Roubini, uno de los gurús del credit crunch estadounidense, ha declarado al diario alemán Frankfurter Allgemeine en una entrevista publicada el mismo día en que trascendía el colapso del banco de inversión Bear Sterns. (...)

P.- ¿Qué se puede hacer en estos momentos?

R.- Algunos bancos sencillamente se van a la ruina si no los nacionalizamos. O si ahora el Gobierno no compra los créditos malos a precios por debajo del mercado. Esto le supondrá al Estado un coste enorme, pero tiene un problema de todos modos. No se puede hacer nada salvo una intervención mayor.

P.- ¿Es esa la solución?

R.- ¿Nacionalizar los bancos? No del todo. Pero antes de que palmen, no hay otra opción. Si el Estado acapara todos los créditos basura, esto no es otra cosa que una enorme subvención. Él puede comprar los bancos y luego hacer dinero.

P.- ¿Tendría el Estado suficiente dinero como para eso?

R.- Si hacemos caso a los cálculos, el valor de los bancos distressed supone sólo el 7% del PIB. Se trata de una gran suma de dinero, pero es sólo la parte de creación de valor. En el peor de los casos, sería el 20%. Otros países ya lo han hecho." (Cotizalia, 23/12/2008)

25.9.08

Se gastan 700.000 millones de dólares para enterarse de como están las cosas

Las inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales no han sido suficientes, ya que el problema está en los balances de los intermediarios financieros (bancos, fondos etcétera) que sufren pérdidas crecientes en sus activos derivados de la compra de créditos garantizados por hipotecas, créditos al consumo y otros productos estructurados titulizados o en los colaterales que han tomado para garantizar sus créditos.

Lo que ha propuesto el Tesoro americano finalmente es comprar dichos activos. Para ello crea una agencia gubernamental que compre directamente hasta 700.000 millones de dólares de activos tóxicos o dañados (que incluyen desde hipotecas residenciales y comerciales hasta CDO) de los balances de dichos intermediarios.

Con ello se consigue: primero, que éstos tengan que reconocer la cantidad de dichos activos que tienen en sus balances.

Segundo, que al comprarlos se sepa el precio aproximado que tienen dichos activos, que en buena parte no tienen precio, ya que no existen transacciones.

Tercero, que se sepa qué cantidad de capital realmente necesitan, ya que las pérdidas incurridas en su balance al venderlos reducen capital y el desapalancamiento aumenta la necesidad de capital por unidad de balance.

Cuarto, que se conozca el coste de reestructurar los términos de los préstamos hipotecarios que se han concedido para que puedan ser pagados, lo que ayuda a los prestatarios, pero también a los prestamistas. Estas compras permitirían despejar muchas de las incógnitas que provocan dicha falta de confianza que ya se ha llegado a tornar en pánico, que los mercados vayan regularizándose y que las ampliaciones de capital necesarias sean menos costosas. Sería bueno que Europa lo imitase.” (GUILLERMO DE LA DEHESA: El gran rescate americano. El País, ed. Galicia, Economía, 23/09/2008, p. 21)

17.9.08

La crisis, de fase en fase ¿Hasta el descalabro final ?

“Estamos asistiendo a la cuarta fase de una crisis crediticia que va madurando cada vez más. La primera fue negar la evidencia. Era sólo un problema de liquidez, que podría resolverse a corto plazo con inyecciones de los bancos centrales. La segunda ha sido la etapa de reconocer los problemas de valoración de los activos, pero que podrían ser cubiertos por las provisiones acumuladas. La tercera ha sido el reconocimiento de mayores pérdidas y de hacer ampliaciones de capital. (…)

La quiebra de Lehman significa la entrada en una nueva fase, la de la solvencia. (…)

¿Habrá otra nueva etapa en la crisis? El origen de la crisis sigue siendo el mismo: los más de 900.000 millones de créditos subprime concedidos a personas no solventes que se han empaquetado y vendido a inversores institucionales, desde bancos hasta fondos de pensiones. (…)

Los bancos hasta hace unos días han reconocido ya 550.000 millones de dólares en minusvalías y han tenido que incrementar su capital en otros 350.000 millones de dólares. (…)

Si los precios siguen cayendo tendrán que reconocer más minusvalías, provisionarlas y ampliar capital.

Sin embargo, esta espiral de caídas tiene un límite. A partir de un cierto nivel empezará a haber compradores. (…)

Finalmente, espero que no se llegue a una fase de restricción del crédito o credit crunch porque tendría efectos muy negativos sobre la economía real. Hay que evitarlo a toda costa.” (GUILLERMO DE LA DEHESA: Hemos pasado el Rubicón. El País, ed. Galicia, Economía, 16/09/2008, p. 27)