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16.7.24

El 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers, se declaró en quiebra... Si tuviéramos que elegir una fecha "periodizadora" para el comienzo del fin del Imperio Americano, tendríamos que optar por esa, mientras que si tuviéramos que señalar un aspecto llamativo en el que se manifestara abiertamente, tendríamos que recordar la criminal gestión de la emergencia pandémica bajo Trump... la incapacidad del establishment norteamericano para garantizar una gobernanza adecuada en el exterior se corresponde cada vez más con su incapacidad para gobernar los procesos políticos y sociales en el interior, precisamente porque los cimientos del edificio están podridos y sólo pueden producir una raza de maníacos incapaces en la cúspide... más de la mitad de la población ha experimentado directa o indirectamente un suceso relacionado con el uso de un arma de fuego... Es difícil sorprenderse de lo que ha ocurrido, y de lo que ocurrirá dado el reavivamiento de la violencia de la alt-right que ha abanderado la causa de Trump... en la escisión de EE.UU. es difícil saber quién está contra quién y por qué (Giacomo Marchetti )

 "El 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión estadounidense, se declaró en quiebra, desencadenando la crisis financiera y económica mundial más virulenta desde la Gran Depresión de 1929.

Si tuviéramos que elegir una fecha "periodizadora" para el comienzo del fin del Imperio Americano, tendríamos que optar por esa, mientras que si tuviéramos que señalar un aspecto llamativo en el que se manifestara abiertamente, tendríamos que recordar la criminal gestión de la emergencia pandémica bajo Trump, o la incapacidad de EEUU para superar el racismo estructural derivado de su "pasado" esclavista.

Si los sucesos relacionados con la pandemia y las movilizaciones posteriores a la muerte de George Floyd, netas de la remoción estructural que las élites occidentales intentan hacer de los acontecimientos epocales, están más frescos en la memoria, quizá los de hace más de 15 años deban ser mejor recordados.

La subida de los tipos de interés desde el año anterior (2007) y el desinflamiento de la burbuja inmobiliaria, habían provocado la caída en picado de los precios de los inmuebles, con muchos prestatarios accediendo a hipotecas sin tener que aportar realmente garantías. Llegó un momento en que ya no podían pagar las cuotas de la hipoteca, pues las propiedades no valían tanto como el préstamo hipotecario contraído para adquirirlas.

 A veces avergonzados de su quiebra individual, los hipotecados insolventes abandonaron sus "casas de ensueño" el día antes de la ejecución hipotecaria, convirtiendo los frutos de la expansión urbana en desiertos de viviendas y alimentando el malestar que ya latía en las zonas desindustrializadas del "cinturón oxidado", así como en el campo carcomido por la agroindustria y en los guetos olvidados de las metrópolis en ruinas.

La generosidad en la concesión de las llamadas hipotecas subprime no se derivó de ninguna filantropía particular de las instituciones crediticias al querer dar un techo a quienes no lo tenían, sino del hecho de que éstas se "empaquetaban" y se convertían en vehículos especiales de inversión financiera llamados derivados, precisamente, a través de la titulización.

Estas lo que en la jerga se llamaban 'salchichas' eran especialmente atractivas para el mercado financiero y calificadas por las agencias de calificación estadounidenses como una de las mejores inversiones a través de la máxima calificación con una 'triple A' y, por tanto, recomendadas profusamente a cualquiera que fuera inversor, aunque nadie supiera exactamente en qué se basaban.

Y a través del sistema de "puertas giratorias" y la ósmosis entre la política y las grandes empresas, nadie tenía nada que decir al respecto.

 Este gigantesco castillo de naipes se derrumbó y con él la fiabilidad de un sistema económico basado en el "hago dinero con dinero". para citar la famosa frase del protagonista de una de las películas de culto del yuppismo rampante de los años ochenta, 9 Semanas y Media.

Las drogas financieras y las rentas tóxicas no habían resuelto, sino exacerbado, las contradicciones del modo de producción capitalista, ni habían hecho rebasar los límites del proceso de valorización, sino más bien ampliarlos. (...)

La quiebra de Lehman y el hundimiento de AIG, la mayor aseguradora del mundo, provocaron un infarto financiero que a punto estuvo de provocar el colapso del sistema económico en el centro de esa particular economía-mundo que se desarrolló con la globalización neoliberal durante más de un cuarto de siglo, y que desembocó en cascada en una recesión global de la que Occidente aún no ha salido.

El "rescate" de lo que no había fallado pero estaba muy deteriorado -dada la interconexión de un sistema tan complicado como frágil- por parte de gobiernos e instituciones financieras, y el restablecimiento de algunas normas más estrictas, taparon las goteras de un barco que corría el riesgo de ir a la deriva -en detrimento de la mayoría de la población que experimentó la austeridad también en el Viejo Continente- pero no cambiaron el casco de un barco que en adelante navegaría entre las tormentas de un mundo en rápida transformación que empezaba a cuestionar la capacidad de EE.UU. para mantenerse, incluso internamente.

Un mundo en el que sujetos estatales más anclados en una economía real en fuerte desarrollo -China- o en recuperación -como la Federación Rusa- ascendían en la cadena de valor a nivel mundial, cuestionando el intercambio desigual sobre el que se había anclado la dinámica económica global de la globalización neoliberal, y la subordinación política a la que habían sido sometidos en la redefinición de las jerarquías mundiales desde el fin del mundo bipolar.

Ciertamente, una arquitectura financiero-comercial construida sobre la supremacía del dólar y el complejo militar-industrial estadounidense siguieron siendo -y siguen siendo en parte- los pilares de la dominación estadounidense en la era del plano inclinado de su hegemonía, pero incluso esa dominación está sufriendo duras derrotas: las jaulas interpretativas de la ideología dominante tienen cada vez más dificultades para dar una lectura deformadora y convincente de las diversas caídas sistémicas de los yanquis.

Desde la crisis de las hipotecas subprime -y sus secuelas- se ha producido una profunda crisis de legitimación del establishment político estadounidense, alimentada también por la ampliación de las fracturas -nunca recompuestas- en el seno del cuerpo social estadounidense, y producto de las contradicciones del capitalismo estadounidense.

Una profunda crisis de legitimidad debida también a la difícil reconfiguración del papel de Estados Unidos en un mundo que ya no le aseguraba la función de gendarme, en una situación que los neocon ya habían previsto bastante complicada puesto que, en un determinado momento, Estados Unidos se había quedado "solo al mando" y sin un enemigo tangible.

Dentro de esta 'convulsión interna' se habían liberado los demonios que dejaban obsoletas las opciones políticas centristas en el campo de ambos partidos que habían dominado la escena estadounidense, produciendo dos 'outsiders' al establishment político establecido: Bernie Sanders por los demócratas, y Donald Trump por los republicanos.

Dos "variantes populistas" -el supremacismo blanco en la vena WASP, por un lado, y la tradición progresista del movimiento obrero, por el otro- que, en un momento de crisis de representatividad, desenterraron dos vertientes políticas opuestas y antitéticas que habían caracterizado la historia de Estados Unidos y resurgieron como ríos cársticos.

Mientras Trump engullía al Grand Old Party, Bernie Sanders, tras intentar por dos veces el asalto al establishment demócrata a través de las primarias, perdió, y acabó por alinearse como gran parte del "nuevo movimiento obrero" norteamericano. El aparato demócrata ganó a costa de apostar por el único candidato restante que parecía poder cerrar el paso al socialista de Vermont en las primarias de 2020, a saber, Joe Biden, el difunto ex adjunto de Obama.

Como posible segundo de Biden, pues, se eligió a un vicepresidente que rivalizaba ampliamente con Sleepy Joe en cuanto a meteduras de pata y meteduras de pata, señal de que el mecanismo de reproducción de la clase dirigente de calidad se ha atascado.

Si la anterior campaña electoral presidencial se caracterizó por una fuerte polarización "explosiva", por así decirlo, ésta puede tener ahora un perfil más "implosivo".

De hecho, la incapacidad del establishment norteamericano para garantizar una gobernanza adecuada en el exterior se corresponde cada vez más con su incapacidad para gobernar los procesos políticos y sociales en el interior, precisamente porque los cimientos del edificio están podridos y sólo pueden producir una raza de maníacos incapaces en la cúspide.

Maniáticos incapaces de sostener los pedazos de un sistema a la deriva, entre otras cosas sin ser arrollados por los propios espíritus que conjuraron como probablemente le ocurrió a Trump.

Dos cifras sobre lo que parece ser uno de los fenómenos en los que se ha centrado la atención desde la atención prestada a Donald Trump dan una idea de una de las muchas lacras que aquejan a EEUU: 48204 muertes en 2022 están relacionadas con armas de fuego, uno de cada cinco estadounidenses tiene al menos un miembro de su familia que ha muerto como consecuencia del uso de armas de fuego (incluyendo suicidios), más de la mitad de la población ha experimentado directa o indirectamente un suceso relacionado con el uso de un arma de fuego, y a partir de 2020 la primera causa de muerte entre niños y adolescentes en EEUU se debe a las armas de fuego, superando a los accidentes de tráfico.

Es difícil sorprenderse de lo que ha ocurrido, y de lo que ocurrirá dada la mezcla explosiva que tenemos ante nosotros y la hipótesis no precisamente peregrina del reavivamiento de la violencia de la alt-right que ha abanderado la causa de Trump.

Me vienen a la mente las palabras de un soldado que responde a las preguntas del protagonista de la última película distópica, pero realista, de Garland, Civil War, sobre la escisión de EE.UU. en la que es difícil saber quién está contra quién y por qué, pero en la que el nivel general de violencia es el que EE.UU. ha vertido sobre medio mundo. "Mira nadie nos da órdenes. Hay alguien que quiere matarnos y nosotros queremos matarle"."

(

15.9.23

Quince años del estallido de la gran crisis financiera de la que los banqueros salieron impunes... la Gran Recesión desnudó la vulnerabilidad de los Estados y sus economías ante la insostenible y creciente magnitud de unos gigantes financieros que ignoraron todos los riesgos... Goldman Sachs cerró un costoso acuerdo de 550 millones de dólares con la SEC para evitar que ningún otro de sus ejecutivos pasara por el banquillo... Citigroup pagó 590 millones para evitar imputaciones penales a sus directivos... Bernanke y Greenspan salieron indemnes, como los secretarios del Tesoro John Snow (2002-2006) y Henry Paulson (2006-2009) y la práctica totalidad del resto de los gestores de los principales bancos involucrados en el desaguisado en cambio, las consecuencias fueron tremendas para amplias capas de las clases medias y bajas de occidente que fueron perdiendo sus viviendas y/o viendo cómo se volatilizaban sus ahorros

 "De rositas" o "de balde", es decir, "sin coste alguno", sería, quizás, una de las expresiones que mejor defina el segundo capítulo de la crisis bancaria desatada en 2008 en EEUU y que, con la quiebra de Lehman Brothers como emblemático momento fundacional, desató una cascada de crisis de ámbito planetario al socaire de las hipotecas subprime.

El segundo capítulo tras la crisis fue el de las consecuencias, tremendas para amplias capas de las clases medias y bajas de occidente que fueron perdiendo sus viviendas y/o viendo cómo se volatilizaban sus ahorros pero no tanto para los responsables de los bancos y entidades financieras que desataron el crash.

Ni tampoco para los responsables de los gobiernos y organismos de regulación, especialmente la Secretaría del Tesoro y la Reserva Federal de EEUU, que o no lo vieron venir o no entendieron lo que venía. La tercera opción es que no quisieron entenderlo, quizás por temor a la magnitud del desaguisado que debían afrontar.

Solo un ejecutivo de primera línea, aunque tampoco tanto, sufrió algún tipo de sanción como consecuencia de esas crisis bancarias: la jueza federal del Distrito de Manhattan, Katherine Forrest, impuso a Fabrice Tourre una multa de 650.000 dólares por engañar a inversores para colocarles hipotecas subprime.

"No ha mostrado ningún remordimiento ni arrepentimiento", concluyó la magistrada, que le impidió cobrar el bono de 175.000 dólares que debía pagarle en concepto de objetivos el banco, al que le prohibió hacerse cargo de la multa de su ejecutivo.

Poco antes, el banco para el que trabajaba, Goldman Sachs, cerraba un costoso acuerdo de 550 millones de dólares con la SEC, la CNMV estadounidense, para evitar que ningún otro de sus ejecutivos pasara por el banquillo.

Una bola de nieve de productos financieros tóxicos

¿En qué consistió la crisis de las hipotecas subprime o infranormales? Bancos y entidades de crédito comenzaron a vender a otras las hipotecas que de manera masiva iban colocando a clientes de baja solvencia, lo que dotaba de salida a esos créditos de una toxicidad (en la jerga bancaria) genérica.

El riesgo de impago, además, se fue incrementando con la vertiginosa subida de los tipos de interés, que pasaron del 1% al 5,25% entre junio de 2004 y de 2006, y con la devaluación del precio de la vivienda, que cayó casi veinte puntos entre junio de 2006 y septiembre de 2008.

Aunque pueda resultar chocante, el truco no estaba tanto en la contratación de hipotecas subprime como en su venta, la venta de esas deudas en remesas, a otras entidades financieras: el negocio tenía como promotores a unos bancos, que al colocarlas dejaban de ser acreedores de los hipotecados de baja capacidad financiera, y como clientes principales a otros, que pasaban a situarse como prestadores ya ingresar esas rentas.

Los primeros obtenían ingresos con la venta de esas deudas que ellos mismos habían generado a morosos de baja capacidad financiera mientras los segundos jugaban con la expectativa de ganar dinero cobrando las cuotas a las familias empeñadas, quienes, como sus casas, no dejaban de ser un componente del producto con el que en realidad se mercadeaba.

Sin embargo, el negocio, que llegó a alcanzar un volumen de 320.000 millones de dólares, acabó gripándose cuando, al empezar a no poder hacer frente a sus pagos los hipotecados, el trasiego de las subprime dejó de ser una vía de negocio para los vendedores y una de ingresos para los compradores, a lo que se sumaron un inmediato contagio a las hipotecas comerciales y el resto del cartapacio de productos financieros y, como ocurriría poco después en España, una incipiente 'indigestión de ladrillo' paralela a una crisis habitacional por los desahucios.

La Reserva Federal, el Tesoro y Lehman Brothers

La bola fue creciendo mientras Alan Greenspan (2006-2014) y Ben Bernanke (1987-2006) dirigían la Reserva Federal en una actuación a caballo entre la ignorancia y la inoperancia que acabó estallando en septiembre de 2008.

Esa explosión, que acabaría teniendo entidad sistémica y ámbito planetario, se produjo sin que la quiebra del gigante del negocio subprime, New Century Financial, en abril de 2007 y de otras treinta firmas del ramo hubieran activado las alarmas, algo que tampoco ocurrió con el 'crash', a principios de 2008, de las compañías paragubernamentales Fannie Mae y Freddie Mac, que dejaron un agujero de casi 15.000 millones de euros.

Bernanke y Greenspan salieron indemnes, como los secretarios del Tesoro John Snow (2002-2006) y Henry Paulson (2006-2009) y la práctica totalidad del resto de los gestores de los principales bancos involucrados en el desaguisado, algo que plantea una duda: ¿nadie, ni en los bancos y empresas ni en la Administración de Gerorge Bush junior, lo vio venir? ¿de verdad?

Richard Fuld, primer ejecutivo de Lehman Brothers, uno de los primeros bancos estadounidenses en meterse en el negocio de las subprime, lo que reportó 164 millones en bonus a sus cinco principales ejecutivos entre 2004 y 2007, fue uno de los protagonistas destacados del entuerto, que no tuvo consecuencias para él.

Llegó a ser investigado por la quiebra, que dejó un agujero de 638.000 millones de dólares, pero la causa penal no tuvo consecuencias para él. Aunque no las tenía todas consigo, ya que a finales de 2008 le vendió a su esposa por cien dólares su mansión de Florida, que cuatro años antes le había costado casi catorce millones. En marzo de 2009 estaba colocado en la financiera Matrix.

La caída en bloque de la supuesta flor y nata de las finanzas

Tampoco recibió ningún tipo de sanción Joseph Cassano, el director ejecutivo de la aseguradora AIG, que basó una parte importante de su negocio en la venta de pólizas contra el impago de hipotecas subprime.

La compañía requirió un préstamo estatal de 85.000 millones de dólares que la Reserva Federal formalizó la víspera de la quiebra de Lehman.
Lloyd Blankfein, consejero delegado de Goldman Sahchs, cobró en 2007 un bono de cerca de setenta millones de dólares por las ganancias que su gestión le había reportado al grupo inversor, que ese año ganó 11.600 millones limpios tras alcanzar unos ingresos de 45.900.

Sin embargo, no todo resultó ser juego limpio: una investigación del Senado de EEUU concluyó que el banco, que aceptó una multa de 500 millones de la SEC para evitar una causa penal, había engañado a sus clientes al colocarles productos financieros vinculados a las hipotecas basura.

Años más tarde, el banco, cuya cabeza visible en Europa era en aquella época Luis de Guindos, actual vicepresidente del BCE (Banco Central Europeo) y exministro de Economía español, asumiría otra factura de más de 5.000: 875 para cerrar las acusaciones de varias agencias federales, más una multa 2.385 y 1.800 más para indemizar a las víctimas.

Citigroup pagó 590 millones para evitar imputaciones penales a sus directivos tras la demanda de un grupo de accionistas que les acusaban de haberles provocado pérdidas al engañarles sobre la consistencia del negocio subprime, algo que a JP Morgan le costaría otros 156 millones.

La crisis también se llegó por delante al banco de inversiones Bearn Stears, que tuvo que ser rescatado por Jp Morgan con cargo a la Reserva Federal mientras su consejero delegado, James Cayne, se dedicaba, según él mismo decía, a jugar a las cartas en Detroit, una actitud que tampoco tuvo consecuencias penales.

Por último, Stan O'Neal fue sustituido por John Thain al frente de Merril Lynch, que tras registrar elevados beneficios en 2006 acabó siendo comprado, también el 15 de septiembre de 2009, por Bank of America, que pagó por sus acciones 44.000 millones de dólares, la mitad de lo que valía un año antes.

Una única ejecutiva, y solo unos meses, en 158 años

Lehman fue el emblema de una forma de hacer negocios en la que no parecían importar las inyecciones de toxicidad en el sistema, con una componente de trapaza enmascarada de competencia y con unos ejecutivos que, vistos los desenlaces, parecían desconocer el medio en el que se movían o carecer de escrúpulos para reorientarlo vistos los beneficios personales que obtenían.

O, quizás, lo que predominaba era una sensación de impunidad derivada de la convicción de que las esferas políticas, y con ellas las administraciones que gobiernan, iban a salir al rescate de esas entidades financieras para evitar las consecuencias sociales y económicas de cualquier eventual percance.

Imágenes como la de Joe Gregory, presidente del banco y director de operaciones de Lehman, moviéndose en helicóptero entre su casa y la oficina, ayudan a hacerse una idea del nivel de los protagonistas.

En el caso de Lehman, a esos ejecutivos les sobró cuajo para dejar sola a su directora financiera, Erin Callan, en la presentación de los resultados del primer trimestre de 2008, los primeros negativos en más de trece años, cuando apenas llevaba unas semanas en el puesto tras el despido de su antecesor.

También resulta revelador que Callan fuera la primera y única mujer que en los 158 años de existencia de la entidad financiera, fundada en 1850 en Montgomery (Alabama), formó parte del cuadro de altos ejecutivos de Lehman.

Resolver un problema alumbrando un riesgo mayor

La caída de Lehman Brothers, nacionalizado y vendido por segmentos de negocio, sí supuso, en cualquier caso, un cambio en la manera en la que los Estados enfrentaban las crisis bancarias desde el primer tercio del siglo pasado, cuando las opciones eran la intervención o rescate con fondos públicos de los bancos en apuros o la habilitación de facilidades de compra, es decir, al inyección de dinero público, a otra entidad que se hiciera cargo de la renqueante.

El cambio de posición no deja de responder a la constatación de una realidad: los Estados carecen de capacidad económica para hacerse cargo de quiebras de la magnitud que supone la de cualquier entidad sistémica, aunque no está claro que la aparente solución, que es la de crear bancos todavía mayores, lo sea en realidad para ese problema.

"Ha habido cambios en la forma de intervenir, que ahora es más homogénea. Siempre había existido una polémica, al margen de la protección de los depósitos, sobre quién debía soportar la responsabilidad a la hora de rescatar a un banco", explica Antonio Luis Gallardo, responsable de Estudios de Asufín (Asociación de Usuarios Financieros).

Ahora, como ya ocurrió con la crisis de Banco Popular, está claro, aunque no lo estuvo tanto durante la reconversión de sistema financiero español a lo largo de la pasada década, que el saneamiento empieza por la amortización de los instrumentos de capital por este orden: reservas, acciones, AT1 y AT2 (bolsas de solvencia de las que el BCE obliga a disponer), deuda subordinada, deuda senior y acreedores ordinarios, lo que incluye el excedente de los depósitos por encima de los 100.000 euros por cabeza que protege el FGD (Fondo de Garantía de Depósitos).

Lo que tampoco está tan claro es que haya mejorado la tradicionalmente liviana supervisión del sistema financiero, ni en EEUU, vistos los episodios de Silicon Valley Bank y de Signature, ni tampoco en Europa, donde de manera casi inmediata se encendieron las alarmas sobre Credit Suisse, rápidamente engullido por UBS, y sobre otras entidades alemanas e italianas."                 (Eduardo Bayona , Público, 14/09/23)

19.2.12

Las subprime, otra vez a lo claro

“Hasta el verano de 2007 el mercado de bienes raíces en Estados Unidos parecía un prodigioso acorazado que navegaba con estabilidad las aguas turbulentas de los mercados financieros. La fiebre de la construcción afectaba a prácticamente todas las ciudades de la Unión y los agentes inmobiliarios no se daban abasto para atender a los compradores potenciales.
Todo mundo quería ser parte de este milagro económico y en un sorprendente cambio de mentalidad ciertos bancos e instituciones decidieron que estaban tan interesados en abrir las puertas de este mercado que incluso podían hacer a un lado los viejos criterios y las exigencias mínimas para considerar préstamos. De tal manera comenzaron a ofrecer hipotecas a miles de consumidores con créditos menos que impecables. Esto dio lugar a una epidemia de préstamos e hipotecas denominados subprime, es decir, enfocados a clientes de alto riesgo, con bajos ingresos o historiales de crédito poco alentadores. Entre 1996 y 2006 las hipotecas subprime pasaron de ser nueve por ciento del total a más de veinte por ciento. Numerosos prestamistas empezaron a competir dando condiciones atractivas a un público de bajos recursos. Se ofrecían inicialmente tasas de interés muy pequeñas que supuestamente podrían ser renegociadas cuando subieran a sus niveles flotantes normales, así como términos de pago de “sólo interés” que mantenían las mensualidades muy bajas.
Así, miles de personas adquirieron casas que en su gran mayoría no podían pagar. Como suele suceder en un mercado en ebullición, súbitamente la oferta era demasiada para el mercado y los precios de las propiedades comenzaron a bajar. Esto propició que dejara de ser rentable para los bancos renegociar las tasas de interés. Los propietarios que ya padecían de mensualidades altas de sus propiedades descubrieron que estas se depreciaban vertiginosamente. Entones la recomendación lógica para muchos de estos era: perder la propiedad es más rentable que seguirla pagando a una tasa alta de interés.
Para octubre de 2007 los problemas ya eran inocultables y dieciséis por ciento de estos préstamos tenían retrasos de hasta noventa días o ya se encontraban en procedimientos jurídicos de embargo. Cuando esto se escribe ese porcentaje se encuentra cerca de veinticinco.
Ahora bien, esto es una catástrofe personal para quienes invirtieron sus ahorros en casas que no pudieron pagar, pero la crisis de las hipotecas subprime es mucho más compleja y tiene consecuencias planetarias debido a que provocaron un efecto dominó. Algunas instituciones de crédito se vieron afectadas de inmediato al no poder cobrar las mensualidades que se les debían, pero muchos prestamistas ya habían transferido los derechos de esas hipotecas a terceras partes en forma de documentos de inversión MBS (Mortgage-Backed Securities) o bonos respaldados por hipotecas. Estos bonos diseminaron el riesgo en los mercados internacionales y al declinar de valor precipitadamente fueron provocando que numerosas empresas y fondos en todo el mundo quebraran.
Las partes involucradas en el proceso de autorizar los préstamos se beneficiaron en grande en el proceso, llegando al extremo de no verificar información para no negarle a nadie la hipoteca. Una vez concedida ellos pasaban el riesgo a grandes corporaciones de Wall Street como Merrill Lynch y Bear Stearns, que recortaban las deudas y las vendían a sus clientes como si se tratara de propiedades valiosas. En el centro del desastre se encuentran unos misteriosos instrumentos financieros llamados CDO (Collateralized Debt Obligations) u obligaciones colateralizadas de deuda. Estos CDO contenían pedazos de préstamos estudiantiles, automotrices, corporativos, deudas de tarjetas de crédito e hipotecas subprime. Las agencias valuadoras, como Standard and Poor’s, Moody’s Co. y Fitch Ratings, dieron a los CDO la valuación AAA. Hoy quienes tienen estos instrumentos no saben cómo deshacerse de ellos. Resulta inquietante que los expertos no encontraran sospechoso que un mecanismo hecho de docenas de deudas diversas, algunas de origen desconocido o cuestionable y casi todas difíciles de rastrear alcanzara una valuación comparable a los bonos del tesoro de Estados Unidos.
Una de las más graves y reveladoras consecuencias de esta debacle ha sido una seria crisis de credibilidad. Una de sus manifestaciones más escandalosas tuvo lugar el 10 de agosto de 2007 cuando por veinticuatro horas bancos europeos y estadounidenses se volvieron tan desconfiados que se negaron a realizar cualquier préstamo interbancario, con lo que obligaron a los bancos centrales a intervenir masivamente. El Banco Central Europeo (ECB) tuvo que inyectar 230.000 millones de euros al mercado mientras la Reserva Federal estadounidense hizo algo equivalente. Pero este bombeo de liquidez no resolvió el problema, ya que el 13 de diciembre siguiente esas instituciones, junto con el Banco de Inglaterra, el Banco de Canadá, el Banco Nacional Suizo y el Banco de Japón, tuvieron que volver a inyectar más fondos al mercado interbancario para impedir un colapso mundial.” (Naief Yehya: El escándalo de las subprime. Letras Libres, Marzo, 2008, nº 78, p. 77/8)

18.2.11

“Esta crisis era evitable. Fue el resultado de la acción e inacción humanas”. Una manera nombrar a la corrupción generalizada de los financieros

"Es la primera conclusión del reciente informe de 545 páginas publicado por la Comisión de destacados expertos nombrados en 2009 por el Congreso para averiguar las causas de “la crisis financiera y económica en los Estados Unidos”. (...)

La Comisión concluye que “los extensos fallos en la regulación y la supervisión financiera resultaron devastadores para la estabilidad de los mercados financieros de la nación”. Fueron el resultado de más de treinta años de desregulación financiera, dicen. (En España, menos de veinte, diríamos)

Además, (cuarta conclusión en el Informe) “una combinación de prestamismo excesivo, inversiones arriesgadas y falta de transparencia encaminaron al sistema financiero hacia la crisis” (Como aquí, afirmamos) (...)

Por ejemplo en la página 5, se cuenta que hacia 2007 los cinco Bancos de inversiones más importantes – el desaparecido Bear Stearns, el exitoso Goldman Sachs, el quebrado Lehman Brothers, el Merrill Lynch (comprado por el Banco de America) y el Morgan Stanley – operaban con un capital extraordinariamente escaso, con ratios de apalancamiento de hasta 40 a 1; es decir, que por cada 40 $ dólares en sus activos solamente disponían de un dólar de capital.

De modo que habría bastado una caída del 3 % en el valor de sus activos para borrar la firma.

Y otro ejemplo en la página 165 relata el modus operandi de las firmas auditoras. En el período 2006-2007, la firma auditora Clayton Holdings fue contratada para examinar las condiciones de legalidad y solvencia de unas 900,000 hipotecas.

Entre las cuales encontró que el 28 % (unas 255,000) eran defectuosas para ser empaquetadas como respaldo de valores bursátiles hipotecarios. Pero los bancos siguieron adelante e incluyeron casi 100,000 de estos préstamos hipotecarios dudosos como respaldo de valores subprimes sin informar de ese carácter a los compradores, a los inversores, como comprobó la propia Comisión.

Y ante la cual, el Presidente de esta firma auditora describió estos hechos como “una cuestión de control del calidad”.

Sin embargo, de estos hechos y de otros similares que recoge el informe la Comisión no ha deducido denuncia alguna ante las autoridades y los jueces." (Attac España, 15/02/2011, citando a Juan Hdez. Vigueras: La crisis era evitable)

11.10.08

¡Vaya! McCain promete dar 300.000 millones a las familias para ayudarlas a pagar sus hipotecas. Será porque no los tiene. Pero sería una buena medida

"Incluso, el senador por Arizona sorprendió al respetable con el anuncio de un plan por valor de 300.000 millones de dólares destinado a ayudar a las familias que se encuentren en situación precaria para pagar sus hipotecas. Por cierto, la única novedad escuchada en 90 minutos de intercambio dialéctico, en los que los candidatos se aferraron una y otra vez a la repetición de sus programas." (Carlos Mendo: El republicano no noquea. El País, ed. Galicia, Internacional, 10/10/2008, p. 4)

"La única sorpresa del reciente debate electoral en Nashville fue la propuesta de John McCain de crear un plan especial de rescate de las hipotecas basura. Y la sorpresa fue mayor por tratarse de un proyecto en el que se utiliza el dinero del contribuyente para acudir en auxilio de aquellos que asumieron el riesgo -pura ley del mercado- de adquirir una propiedad aprovechando una ventajosa oferta de dinero." (Antonio Caño: ¡Más Estado, por favor! El País, ed. Galicia, Internacional, 10/10/2008, p. 5)

22.9.08

Socialización de pérdidas, privatización de las ganancias, para evitar el riesgo sistémico, se dice... lo de siempre

“EE UU lanza un plan de intervención en la economía "sin precedentes"

Acciones de choque

- Agencia de nueva creación para asumir activos sin liquidez. Manejará medio billón de dólares.

- Fondo de 50.000 millones para garantizar las inversiones en fondos de dinero (cuentas remuneradas)

- La Reserva Federal dará facilidades a los bancos que compren activos dañados.

- La Reserva Federal comprará activos ligados a obligaciones de deuda de las principales hipotecarias.

- Prohibición de operaciones al descubierto con acciones de 799 entidades.”

(El País, ed. Galicia, Economía, 20/09/2008, p. 18)

“Dos factores clave confluyeron ayer, según los analistas, para que las Bolsas anduviesen todo el día disparadas. Por una parte, la confirmación de que Estados Unidos creará una agencia estatal que se hará cargo de los activos intoxicados por las hipotecas basura. Por otra, la prohibición en ese país de realizar las llamadas ventas en corto o sin cobertura. "Con las operaciones a corto plazo había llegado un momento en el que en EE UU se vendía todo al descubierto", explica un analista de Atlas Capital.” (El País, ed. Galicia, Economía, 20/09/2008, p. 19)

“El torniquete a la hemorragia que sufre desde hace un año el sector financiero tiene una pieza clave, más allá del plan de rescate diseñado por la Administración de Bush: la prohibición de la autoridad reguladora del mercado de valores en Estados Unidos y Reino Unido de las apuestas a la baja sobre acciones. Es una maniobra dirigida directamente contra los operadores que intentan sacar tajada del caos en los mercados. (…)

Para especular a la baja, los inversores toman acciones prestadas para venderlas con el fin de recomprarlas a precio más bajo y luego devolverlas. La SEC prohibió primero las ventas al descubierto (se vendían acciones que no se tenían, ni siquiera prestadas), pero el viernes prohibió en la práctica que se puedan realizar durante 10 días (prorrogables a un mes) operaciones de venta a corto plazo con acciones de 799 entidades financieras, incluidos los dos grandes bancos de inversión independientes que quedan en EE UU. Los máximos directivos de Morgan y Goldman suspiraron.” (El País, Negocios, 21/09/2008, p. 6)

19.9.08

Si hubieran dicho, cuando se crearon, que las hipotecas-basura eran una basura, pues... hubieran perdido mucho dinero

""Los bruscos, con frecuencia tardíos y no siempre justificados cambios de las calificaciones de ciertos productos, han sido, sin lugar a dudas, un catalizador de la crisis". Con estas palabras, Julio Segura, presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) señalaba a las agencias de calificación o rating como uno de los principales responsables de la situación financiera actual. Señaló que su regulación es uno de los próximos objetivos que la Comisión Europea persigue.

Segura dedicó duras críticas contra estas empresas, encargadas de valorar el estado de entidades y productos financieros y de indicar su riesgo, a las que acusó de vivir quizá en "un conflicto de intereses". (...)

Emilio Botín, presidente del Santander, durante la presentación de unos premios de comunicación en la noche del martes, también quiso hacer hincapié en la importancia de la transparencia de estas empresas en la marcha de los mercados. "Tienen un papel clave y por tanto deben estar a la altura de un mercado cada vez más complejo, con más riesgos y más interconectado", explicó en su discurso." (El País, ed. Galicia, Economía, 19/09/2008)

Los "beneficiados" de la catástrofe, los mismos de siempre

"Lehman Brothers, el cuarto banco de negocios de EE UU, ha caído. Pero su presidente, Richard Fuld, y el resto de responsables del banco han cobrado en los últimos años cantidades ingentes e inmorales de dinero en forma de bonus por los resultados obtenidos en una carrera desbocada hacia la nada. Y como ellos, muchos otros responsables de las empresas del mal llamado capitalismo popular.

Además, este dinero lo han conseguido con toda impunidad y nulo riesgo personal, ya que el capital no era suyo. Si tuvieran el más mínimo principio ético, devolverían esos miles de millones a la compañía para resarcir mínimamente el mal causado. Pero no lo van a hacer, eso, por desgracia, lo sabemos todos. Las instituciones públicas americanas y europeas, que se están gastando el dinero de todos para corregir la avaricia de unos pocos, tienen la obligación de corregir este error, y éste es el momento." (GUILLERMO VIDAL-QUADRAS TRIAS DE BES: La ética de los 'grandes' ejecutivos. El País, ed. Galicia, Cartas al Director, 18/09/2008, p. 34)

¿Aguantará o no aguantrá la Reserva Federal?




" (...) como salvavidas de AIG, la Administración Bush no tuvo más remedio que olvidarse una vez más de los sermones sobre el libre mercado y tirar de chequera: inyectará 85.000 millones de dólares más, con lo que el fiasco de las finanzas deja una factura de más de 300.000 millones para los contribuyentes (o 900.000 millones si se incluyen algunas partidas que están en la frontera). La línea de crédito del Gobierno a 24 meses le da derecho al 80% del capital. La alternativa era un agujero financiero con un impacto parecido a las quiebras bancarias de la Gran Depresión." (El País, ed. Galicia, Economía, 18/09/2008, p. 23)

"El banco central de EE UU amplía capital para financiar sus salvamentos

El balance de la Reserva Federal (Fed) se está deteriorando con rapidez por las cuantiosas inyecciones de capital que está realizando para mantener lubricado el sistema financiero y ayudar a los bancos a capear el temporal que desde hace un año azota a Wall Street. Para reponer sus cuentas, el Departamento del Tesoro decidió ayer emitir 40.000 millones de dólares (28.258 millones de euros) en bonos que inyectar en el banco. (...)El Ejecutivo insiste en que el objetivo es ayudar a la Fed a que "maneje mejor su balance" y de paso contribuir a disipar los temores en torno a la capacidad del banco central estadounidense para hacer frente a futuros choques en el mercado. El balance de la Fed se redujo prácticamente a la mitad en el último año, de los 741.000 millones de dólares a 478.000 millones el pasado 10 de septiembre." (El País, ed. Galicia, Economía, 18/09/200, p. 26)

11.9.08

Pronósticos en crisis...

"Llevo desde 2003 diciendo que la economía mundial está terriblemente desequilibrada y se expone a una catástrofe macroeconómica que tendría como resultado uno de los peores episodios de dificultades económicas de los tiempos modernos. Llevo desde 2004 diciendo que la situación, una vez iniciada, probablemente empezaría a verse con claridad transcurrido un año: sabríamos si la economía mundial se corregiría por sí sola o iniciaría una espiral descendente. (...)

Sin embargo, hace un año, cuando se hundieron las hipotecas basura en agosto de 2007, lo tenía claro. La situación tenía que resolverse en el plazo de un año, o si no... (...)

Pero estaba equivocado. Aquí estamos, transcurrido un año entero, y las cosas siguen columpiándose en el filo de la navaja. (...)

Pero si el sistema de la intermediación financiera se hunde en una quiebra universal, los productores de mercancías comerciables serán incapaces de conseguir financiación para expandirse. Y si la vivienda y los precios de los títulos con garantía hipotecaria no sólo caen sino que se desploman, todos deberían recordar que el empleo en la construcción cae con más rapidez de lo que el empleo en mercancías comerciables puede crecer. (...)

Y todo bien hasta el momento, al menos en lo que respecta a la economía real estadounidense... Sin embargo, desde el punto de vista financiero, la magnitud del caos es escandalosa: tremendos fallos de gestión del riesgo por parte de instituciones financieras altamente endeudadas que han de ser gestores de riesgo de primera si quieren sobrevivir.

Si hace un año me hubieran preguntado si este grado de caos financiero era compatible con una economía interna estadounidense que no estuviese claramente en recesión, habría dicho que no. Si me hubieran preguntado hace un año si pasaría un año sin que o bien se restaurase la confianza en las instituciones financieras o bien se produjesen nacionalizaciones y liquidaciones generalizadas, habría dicho que no. Las configuraciones inestables e insostenibles deben acabar.

Rudi Dornbusch tenía razón: los desequilibrios pueden durar más de lo que los economistas creen posible. Pero eso no significa que al final el agua no corra monte abajo." (J. BRADFORD DELONG: En el filo de la navaja. El País, Negocios, 24/08/2008, p. 12)

2.9.08

Una deuda muy opaca

“El fiscal de Nueva York ataca a la banca de inversión por la venta de deuda opaca.

(…) En el epicentro del escándalo figura un sofisticado producto financiero conocido como ARS. Son bonos a tipos de interés subastables, un mercado valorado en 200.000 millones de dólares, que llegó a mover 33.000 millones poco antes de la crisis. Se ofrecían a los clientes como activos canjeables por efectivo, cuando en realidad después se vio que las entidades que los vendían no disponían de liquidez.

Tampoco se informó a los clientes de que estaban expuestos a los riesgos derivados de la congelación del mercado de crédito, tras el estruendoso derrumbe de las hipotecas subprime. Para Cuomo, que lleva cinco meses investigando las prácticas en este negocio, esto suponía un claro engaño, un fraude del que debe responder la banca.

El escándalo estalló en febrero, cuando los inversores se toparon con la desagradable sorpresa de que los bancos de inversión abandonaron sus posiciones como compradores de último recurso y no podían deshacerse de sus activos. "Miles de inversores quedaron atrapados en una pesadilla financiera", explica Andrew Cuomo, que clama porque se les devuelva el dinero. Y rápido.

El mercado de los ARS permite desde hace dos décadas a administraciones locales, fondos de inversión y entidades que conceden préstamos a estudiantes pedir dinero prestado a más de 20 años a tipos de interés que se subastan cada siete, 28 o 35 días. Desde febrero está virtualmente congelado, por la caída de la demanda.” (El País, ed. Galicia, Economía, 17/08/2008, p. 20)

17.7.08

Ahora la crisis, por fases. Vamos por la segunda, sin haber salido de la primera

“La inmobiliaria Martinsa protagoniza la mayor suspensión de pagos de la historia. Los 5.200 millones de deuda ahogan a la promotora española con más activos y suelo - Caja Madrid, La Caixa y Banco Popular son los principales acreedores.” (EL País, ed. Galicia, Portada, 15/07/2008)

“La crisis entra en la segunda fase. El recrudecimiento de las turbulencias financieras oscurece la situación económica

Resolver una crisis siempre es difícil. Enfrentarse a tres a la vez es casi una proeza. Los expertos llaman a esta situación la tormenta perfecta, con tres frentes activos en plena ebullición. El petróleo firmó el pasado viernes su enésimo máximo histórico, por encima de los 147 dólares por barril, casi el doble que hace un año. Los alimentos básicos se han encarecido más de un 30% y han causado hambrunas en 30 países en los últimos meses. Y las turbulencias financieras, que desataron la tormenta hace un año, están muy lejos de remitir: la crisis de las hipotecas basura ha provocado pérdidas de más 250.000 millones de euros en la banca internacional y ha secado los mercados.

Tras el rescate en marzo de uno de los grandes bancos de inversión, Bear Stearns, las grandes firmas hipotecarias de EE UU -Freddie Mac y Fannie Mae- están ahora en el ojo del huracán. IndyMac ha protagonizado la mayor bancarrota norteamericana en 20 años. Y las Bolsas temen ahora una recaída del sector financiero.

La consecuencia de todo eso es el frenazo de la economía mundial.” (El País, ed. Galicia, Economía, 13/07/2008, p. 32)

“¿Banca pública para financiarse?

Muy mal deben estar las cosas cuando en ambientes financieros y empresariales se pide al Ejecutivo que resucite la banca pública para garantizar la financiación de bancos y cajas. CiU ha pedido la ayuda del Gobierno. "Si no se resuelve el problema de la liquidez", la banca no prestará "a las empresas sanas y solventes, con lo que pueden llegar a tener problemas y esto puede provocar más paro", según Josep Sánchez Llibre. La banca española necesita devolver, durante este año, unos 60.000 millones que tomó prestados en los mercados internacionales. Hasta ahora, apenas han podido financiarse con nuevas emisiones.” (El País, ed. Galicia, Economía, 13/07/2008, p. 32)

“Nuevo terremoto hipotecario en EE UU. La quiebra de IndyMac coincide con los problemas de Freddie Mac y Fannie Mae.

Los rumores de insolvencia se ciernen ahora sobre Fannie Mae y Freddie Mac, dos entidades semipúblicas que garantizan la mitad de las hipotecas concedidas en EE UU, el equivalente a unos 5,3 billones de dólares. Sus títulos están en caída libre y en la última semana han perdido la mitad de su capital.” (El País, ed. Galicia, Economía, 13/07/2008, p. 33)

9.7.08

La indomable crisis internacional que nos sacude

“Poco que ver esta coyuntura con el ambiente que se respiraba apenas hace un año en el último G-8, en Alemania. De entonces a hoy se han multiplicado los problemas económicos.

En primer lugar, ha reaparecido la inflación; hay una generación de ciudadanos del mundo que no conocía una espiral de crecimiento de los precios como la que se da ahora. Esta inflación se combina en algunos lugares con un periodo de bajo crecimiento, crecimiento cero o incluso de recesión, reproduciéndose el fenómeno de la estanflación, como ocurrió hace 30 años, con la primera crisis del petróleo.

Como hace tres décadas, el planeta tiene que enfrentarse a un espectacular aumento del precio del petróleo (…)

Pero en el periodo entre los dos G-8 se han manifestado otros dos problemas que estaban embalsados, relacionados entre sí: la espectacular crisis motivada por las hipotecas de alto riesgo, que ha generado un problema de liquidez en el sistema financiero norteamericano y europeo. Los países emergentes han resistido hasta ahora la contaminación financiera proveniente del Primer Mundo.

Ésta es la primera vez que una crisis financiera tiene su epicentro en el corazón del sistema y en la que las dificultades de las entidades financieras más importantes son paliadas por la contribución, en forma de capitalización, de los fondos soberanos constituidos en los países emergentes con las reservas acumuladas por el incremento de los precios de las materias primas. (…)

El segundo problema es la escasez y carestía de alimentos, con una etiología parecida a la del petróleo: crecimiento exponencial de la demanda al aproximarse al mundo de los consumidores centenares de millones de personas que hasta hace poco se alimentaban poco y mal, y explosión especulativa protagonizada por fondos que antes invertían en titulizaciones hipotecarias y que ahora han desviado sus esfuerzos a los mercados de futuros alimentarios. (…)

En la mayor parte de estas dificultades subyacen fallos del mercado, por lo que su corrección requeriría de organismos reguladores más eficaces y de alcance global. Una reflexión sobre el marco regulatorio debería ser imprescindible en esta cumbre del G-8 que, por cierto, será la última a la que asista George Bush, bajo cuya política neocon se ha generado esta coyuntura indomable.” (JOAQUÍN ESTEFANÍA: G-8: democracia y desarrollo. El País, ed. Galicia, Economía, 07/07/2008, p. 21)

29.4.08

Pues sí, una crisis rara, rara, raruaaaa..

“Imagine un día en que los bancos no tuvieran liquidez, y, en vez de prestar dinero a sus clientes, fueran ellos -o, más exactamente, los contribuyentes- quienes les prestaran más de medio billón de euros. Imagine que grandes bancos de inversión de EE UU y Europa fueran rescatados de la quiebra por fondos de países en vías de desarrollo. Imagine que las viviendas perdieran una cuarta parte de su valor en dos años, y miles de familias no pudieran hacer frente a sus hipotecas, obligando a los Gobiernos a socorrer a los más apurados pagando la ampliación de los créditos hipotecarios. Imagine que los precios de los alimentos básicos se dispararan, se iniciara el racionamiento de arroz en EE UU y en Europa y el coste del petróleo se triplicara en cuatro años sin que apenas se detectaran revueltas sociales, ni la Bolsa, aunque a la baja, sufriera crash alguno. En realidad no hace falta tener mucha imaginación: todo eso ya ha sucedido.” (RAMÓN MUÑOZ / CLAUDI PÉREZ: ¿El apocalipsis del capitalismo?. El País, ed. Galicia, Negocios, 27/04/2008, p. 4)

25.4.08

Cambiando maneda buena por moneda mala, a ver si sirve

“Reino Unido sale al rescate de la banca. El Banco de Inglaterra permitirá canjear activos dañados por bonos del Estado.

La banca británica está en una situación muy delicada… Pero la sequía del mercado del crédito no ha dejado de empeorar en los últimos meses y la situación de las entidades financieras es cada vez más peligrosa. El Banco de Inglaterra tiene previsto poner en marcha la semana próxima un plan de rescate por un importe de 65.000 millones de euros para la banca. Con esa cuantía como tope máximo, el supervisor bancario inyectará liquidez en los mercados con una medida drástica: permitirá canjear de forma temporal hipotecas y otros activos dañados por la crisis subprime por bonos del Estado a un plazo de un año, informó ayer la BBC. (…)

La Reserva Federal (el banco central norteamericano) ha puesto en marcha en los últimos meses una medida parecida a la de su homólogo británico, ante las dificultades del sistema financiero estadounidense.

El Banco de Inglaterra espera que el plan de rescate estimule los préstamos entre bancos -el mercado interbancario está prácticamente seco no sólo en el Reino Unido, sino en toda Europa- y también a los compradores de vivienda, ante el pinchazo inmobiliario que empieza a afectar la economía británica. Sin embargo, algunos analistas expresan abiertamente sus dudas al respecto.

"Se necesitan al menos 130.000 millones [el doble de la cifra adelantada por la BBC] para mejorar las posiciones de liquidez de la banca", explicó a Bloomberg Willem Buiter, profesor de la London School of Economics.

Según la BBC, los bonos del Estado canjeados por hipotecas y otros activos hipotecarios no se contabilizarán como deuda del Tesoro. El plan no entrará en vigor hasta que se pueda garantizar que el erario público no registrará pérdida alguna.” (EL PAÍS, ed. Galicia, Economía, 20/04/2008, p. 31)

7.4.08

Los tiburones de Wall Street afilan la crisis

“El verano pasado, cuando estalló la burbuja de las hipotecas basura, la Reserva Federal estimaba que las pérdidas de los bancos se elevarían a unos 100.000 millones de euros. Hoy se calcula que se sitúan entre 200.000 y 300.000 millones aunque diversos analistas consideran que alcanzan, en realidad, los 600.000 millones. Y algunos expertos hasta sostienen que el volumen real de las pérdidas no es inferior a los dos billones de euros...

Tan dispares apreciaciones -¡del uno al veinte!- de la verdadera dimensión de la crisis, contribuyen a agravarla. Traducen nerviosismo, ignorancia. Nadie parece saber nada, lo cual enloquece más al sistema. Y deja perplejos a los ciudadanos. Algunos analistas señalan lo siguiente: comparadas con un presupuesto familiar ordinario, las cifras citadas pueden parecer oceánicas y demenciales. Sin embargo, referidas a la vida ordinaria de la Bolsa, son por así decirlo normales y banales. Por ejemplo, si tomamos la cifra más generalmente admitida de 300.000 millones de euros de pérdidas, y si la comparamos con el volumen del mercado financiero, representa apenas una caída del 1% del mercado de acciones estadounidense (4). Algo que se produce habitualmente en Wall Street. Sin que nadie se preocupe. Y que banqueros y agentes de bolsa absorben de modo rutinario.

¿Por qué entonces ese granito de arena ha podido engendrar semejante crisis? Porque ha habido tanta especulación y tanto engaño, que ahora domina la desconfianza. Se extienden como regueros de pólvora los rumores. Y toca el sálvese quien pueda. (…)

Lo cual no impide, en medio de lo que empieza a parecer un naufragio, que los carroñeros financieros sigan al acecho. Conducidos por su instinto depredador, sin importarles el destino de un sistema que se tambalea. Ellos son los culpables de la espectacular caída de Bear Stearns, el quinto banco de inversión del mundo.

Detalladamente, el New York Times ha relatado cómo una jauría de especuladores que el diario califica de "Gang de Wall Street" y del cual formaban parte "algunas de las personas más poderosas de Wall Street y de Washington", organizó, en apenas tres días, la caída de Bear Stearns. Y, con la complicidad de la Reserva Federal, favoreció su compra -que el periódico llama "latrocinio"- en favor de JPMorgan Chase.

Metódicamente, desde la sede de este banco se lanzó una campaña de rumores, insistiendo en una pretendida falta de liquidez de Bear Stearns. Con llamadas telefónicas personales a grandes inversores, aterrorizándoles y empujándoles a retirar de inmediato sus fondos. En menos de cien horas, el precio de la acción se hundió de 70 a 2 dólares. El presidente de Bear Stearns, Alan Schwartz trató de lanzar una contraofensiva, demostrando, con documentos y pruebas, la falsedad de los rumores. No lo consiguió.

El propio Secretario del Tesoro (equivalente a ministro de Finanzas), Henry Paulson Jr, ex director ejecutivo del banco Goldman Sachs y que algunos sospechan que forma parte de la conspiración, intervino cerca del presidente de Bear Streans para darle el golpe de gracia. Dice el New York Times: "Le puso el cañón de la pistola en la sien: ‘o aceptas un acuerdo con JPMorgan, o abrimos expediente de bancarrota".

Da pánico.” (Ignacio Ramonet: Capitalismo de pánico. Le Monde Diplomatiqe. Versión española, 07-04-08)

A la banca española le dan financiación los grandes inversores ¡Pues menos mal! Es que sino...

“Bancos y cajas empiezan a financiarse tras la crisis, pero a altos precios.

Algunos dicen que son las primeras luces en la larga noche de los mercados financieros. Tras la completa sequía, los grandes inversores empiezan a prestar dinero a las entidades españolas, pero a un precio alto. Caja Madrid colocó ayer entre inversores institucionales europeos y españoles, principalmente fondos de inversión, aseguradoras y bancos, una emisión de bonos senior de 1.250 millones de euros con vencimiento a tres años y una rentabilidad del 5,125%. La prima que pagó fue de 1,05 puntos sobre el tipo de referencia, el mid swap rate. Antes de la crisis, en junio, la entidad presidida por Miguel Blesa pagaba a los inversores alrededor de 0,10 puntos, lo que supone multiplicar por 10 la prima de la emisión.

A mediados de semana, el Santander, que fue el pionero, realizó una emisión de 2.500 millones en bonos a tres años y pagó 0,90 puntos sobre el índice de referencia. En este caso, la prima es nueve veces más alta que antes de la crisis de las subprime.

De todas formas, los inversores no están especialmente severos con las entidades españolas, al menos con las que se han atrevido a dar el paso.” (El País, ed. Galicia, Economía, 05/04/2008, p. 28)

“El FMI calcula que la vivienda está sobrevalorada un 20% en España”

“Irlanda, Reino Unido, Holanda y Francia serían en este momento los países más vulnerables a una corrección. España entra en ese grupo, al que sigue EE UU. Hay tres factores que exponen a la economía española a los riesgos de una contracción en el sector de la vivienda, según el FMI.

Primero, la inversión residencial es la segunda más alta entre las economías avanzadas, un 9% del PIB, aunque en este momento parece estable, según los datos que maneja el organismo. Le supera sólo Irlanda con el 12%. Y está tres puntos por encima de la media.

El segundo factor es el peso de la construcción.

Y tercero, la exuberancia vista en los precios durante los últimos años, que según el economista del FMI Roberto Cardarelli están sobrevalorados entre un 15% y 20%, el doble que en EE UU. A partir de esto reconoce abiertamente que "las consecuencias de un debilitamiento en la inversión residencial serán mayores en España que en cualquier otra economía avanzada". (El País, ed. Galicia, Economía, 04/04/2008, p. 27)

27.3.08

¡¡¡ Uy, uy, uyy, uuyYY !!!

“Sarkozy y Brown piden a la banca que revele sus agujeros. Londres cifra en 390.000 millones las deudas impagadas” (El País, ed. Galicia, Economía, 25/03/2008, p. 30)

“La confianza de los consumidores de EE UU en el futuro se hunde. El precio de la vivienda en las metrópolis baja un 11%, la mayor caída en 20 años.

“Los estadounidenses ven el futuro económico muy negro, lo que alimenta el círculo vicioso de la recesión. El frenazo del mercado laboral y el encarecimiento de la cesta de la compra, combinados con la caída del valor de la vivienda y las turbulencias en las Bolsas avivan la preocupación ciudadana.” (El País, ed. Galicia, Economía, 26/03/2008, p. 22)

“La crisis financiera empuja al Euríbor a su mayor alza desde 2005. El índice repunta hasta el 4,58% y encarece la hipoteca media unos 41 euros.

Las turbulencias que sacuden al mercado interbancario mantienen con la boca abierta a todos los analistas. Aquellos que apuntaron que, después de más de dos años de crecimiento imparable, el Euríbor descendería a lo largo de 2008 se han dado de bruces con la dura realidad.” (El País, ed. Galicia, Economía, 26/03/2008, p. 21)

Es un problema de solvencia de los bancos, y por tanto, de liquidez

“P. ¿Por qué cree que un problema de solvencia de algunos bancos se ha presentado como uno de liquidez?

R. EE UU ha estado a la cabeza del desarrollo a lo largo de varios años de un modelo que tomaba los activos financieros y estructuraba las finanzas para adaptarse a algunas necesidades de inversión y subordinar los créditos para que resultaran atractivos a algunos inversores. Y en último término garantizarlos. Eso ha pasado con las hipotecas, pero también con otros préstamos, por ejemplo para comprar coches. A medida que se generó incertidumbre sobre el valor del crédito de estos activos, las entidades financieras se empezaron a preocupar de la seguridad de esta inversión crediticia. Esto llevó a una retirada de liquidez. Además, las instituciones han tenido que asumir pérdidas. Los números rojos empezaron en los bancos de inversión, pero ahora se están trasladando a los bancos comerciales. Ahora tienen que empezar a presentar sus informes trimestrales y anuales. Y a medida que asumen estas pérdidas, se vuelven más cautelosos sobre el dinero que prestan. De ahí procede este ciclo de retirada de liquidez. Y creo que este proceso tiene aún recorrido.

Pregunta. Ésta es la primera vez, en muchos lustros, que una crisis viene inducida del mundo avanzado y no de las economías emergentes. (…)

Respuesta. La crisis tendrá efectos que se irán extendiendo como una onda. No creo que se puedan separar los mundos desarrollado y en vías desarrollo. Pero lo sorprendente de estas turbulencias financieras es que los efectos hasta ahora en el mundo en desarrollo han sido menores de lo que lo habrían sido en los ochenta o los noventa. Esto se ve en el diferencial de los bonos en las economías emergentes.” (ROBERT B. ZOELLICK (Presidente del Banco Mundial): "La crisis llegará a las economías emergentes". El País, ed. Galicia, Economía, 23/03/2008, p. 22)