Mostrando entradas con la etiqueta c. Crisis económica mundial: causas: euro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta c. Crisis económica mundial: causas: euro. Mostrar todas las entradas

20.5.15

Manifiesto 'Salir del euro': La crisis sigue, los destrozos se agravan, el sufrimiento se acumula

"(...) Europa está sumida en una paralización sin precedentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial. 

Como entidad política la UE ha dejado de ser una fuerza relevante y cada día tiene un papel más subordinado a los designios imperialistas de USA, como lo ponen de manifiesto los conflictos y guerras en los países árabes relacionados con su rediseño del Oriente Medio, y también en el corazón de Europa, con Ucrania convertida en un foco de enfrentamiento que encierra graves peligros bélicos y un nuevo desgarra- miento del Continente.

El irracional proyecto de la unión monetaria y sus consecuencias han puesto en crisis la integración europea. Desequilibrios económicos insostenibles entre los países y una montaña enorme de deuda que atrapa a países, estados, sistema financiero, empre- sas y familias son el motivo de esta crisis.

El endeudamiento general ha construido un entramado tupido de relaciones financieras, sobrecargado de focos explosivos y con canales de conexión extraordinariamente fluidos derivados de la desregulación y la globalización financiera. Su única seguridad depende del BCE, que sólo inyectando liquidez puede detener los peligros recurrentes de otras crisis financieras, al precio de alimentar el volumen de deuda que so- porta el sistema. (...)

La integración económica está cada vez más lejos debido a que la crisis levanta tensiones y conflictos entre todos los países y divisiones manifiestas en todos los gobiernos, actuando cada uno de ellos de acuerdo con sus intereses propios.

La desolación recorre nuestras sociedades. Algunos países del Sur están destrozados, en quiebra financiera, desgarrados por las desigualdades, corroídos los estados de bienestar y hundidas partes inmensas de su población en la exclusión y la miseria. Nada que sea nuevo y que no conozcamos. La alternativa de los países más atrasados y desfavorecidos de la unión monetaria era desde hace tiempo recuperar la soberanía econó- mica, incluida la moneda.  (...)

Si el gobierno de Syriza es doblegado por la Troika, la decepción en la izquierda europea será pro- funda, pero sobre todo el sufrimiento del pueblo griego crecerá.

Si, por el contrario, el nuevo gobierno logra sortear los ultimátum y consigue prolongar su situación de quiebra a través de créditos y rescates puen- tes, sin modificar las condiciones esenciales de su crisis, a Grecia le queda un prolongado camino que recorrer atrapado en las exigencias de los mercados y las instituciones financieras.

Con el transcurso del tiempo, en un periodo no largo, se pondrá de manifiesto la insensatez de esa alternativa pues no significa otra cosa que seguir manteniendo encadenado el país, en vilo al conjunto de la sociedad, sin visos de alternativa y sin ningún resquicio de esperanza.

Sólo afrontando la crisis de un modo radical y rupturista, con la recuperación de la soberanía monetaria y fiscal, mediante la salida del euro y liberándose de la deuda impagable, podrá el pueblo griego empezar a escribir un nuevo capítulo de su historia.  (...)

El euro, en su actual configuración, está condenado a desaparecer. Y es justo, por el terrible desastre causado en Europa y por- que moral e intelectualmente hay un despertar de la conciencia de los ciudadanos sobre el irracional y perverso proyecto de la unidad monetaria. La inevitabilidad de su desaparición hay que darla por segura.  (...)

No aceptamos el argumento oportunista que afirma que la crisis ha doblado la es- quina. La crisis social y económica está bien instalada y bien arraigada. Combinada con los acontecimientos políticos que vienen ocurriendo, ha conducido al país a una si- tuación excepcional. No se trata, por tanto, de arrojarse estadísticas económicas, por lo demás tan fáciles de manipular, sino de valorar la situación objetiva del país en el contexto europeo.  (...)

Las facilidades otorgadas por el BCE, con sus repercusiones en los tipos de interés, incluida la llamada prima de riesgo, pueden hacer creer que el clima económico y financiero está despejado, pero la insólita inestabilidad financiera internacional y europea está ahí y no pasará mucho tiempo antes de que inexorablemente surjan perio- dos de inquietud y descontrol.

Si nos referimos a un aspecto particular y vital de la posición financiera del país, es preciso recordar que al final de 2007 la deuda públi- ca del Estado se elevaba al 36% del PIB; sin embargo, al acabar 2014 ya representaba el 100% del PIB.

Toda la política brutal de ajuste y recortes para sanear las cuentas públicas se ha traducido en un vertiginoso incremento de la deuda pública y en un incorregible déficit de las Administraciones públicas, que todavía para 2015 se estima con poco fundamento en un 4,5% del PIB, y generará, por consiguiente, más aumento de la deuda pública.  (...)

En el estado de quiebra financiera del país, en el marco de la unión monetaria, no cabe en lo fundamental otra política que no sea la que impulsa la Troika, cuyas consecuencias están debidamente contrastadas.

Es esta verdad la que corresponde transmitir a la población y confrontarla con la encruci- jada cruda en la que sigue instalada la sociedad española. Tan irrecuperable es el terreno perdido en estos años que incluso si milagrosamente desapareciera la deuda que devora al país no sería posible remontar la situación y crear una economía suficientemente fuerte y competitiva para sobrevivir en la zona del euro. El leve crecimiento del PIB en los últimos trimestres ya se viene traduciendo en un empeoramiento significativo del déficit de la balanza por cuenta corriente.  (...)

Necesitamos una moneda propia para mejor competir y un Banco Central propio para mejor manejar la política fiscal. Cualquier intento de aplicar las enseñanzas keynesianas requiere olvidarse transitoriamente de los problemas del déficit público, hasta reactivar con la demanda los recursos productivos, generar rentas e impulsar la recaudación impositiva, combatiendo además seriamente el fraude fiscal.  (...)

Ante el fracaso y los desastres causados por el actual proyecto neoliberal europeo, los pueblos sojuzgados de la UE deben emprender otras soluciones basadas en la recuperación de la soberanía popular, la solidaridad, la cooperación y la fraternidad."          (Leer más: Manifiesto 'Salir del euro')

18.5.15

Un documental alemán muestra que el euro fue desde el principio un gran fraude y una máquina de mentiras




"La mirada más aguda sobre la crisis del euro está en este documental de Michael Wech realizado en 2012 que muestra cómo el euro fue desde el principio un gran fraude y una máquina de mentiras. Todos engañaron y todos mintieron para ocultar los desequilibrios monetarios de la zonaeuro

 No sólo Grecia hizo fraude cuando recurrió a Goldman Sach para el maquillaje de sus cuentas, sino también Alemania y Francia cuando engañaron al público con cifras de falsos déficit para no trasgredir "los criterios de la estabilidad monetaria”.

El documental sigue la historia del euro desde 1996 con las primeras y tensas reuniones entre Helmut Kohl y Jacques Chirac. Desde un principio se supo que el euro debía ser para un grupo seleccionado de países y que por ningún motivo podrían formar parte de la moneda única países como Grecia, Portugal, Bélgica, España o Italia. 

Así se lo hicieron ver a Helmut Kohl Holanda y Austria. Pero Alemania quería tener a su lado a Francia, para borrar los horrores de la guerra, y Francia quería tener a su lado a Italia.

Las trampas y apuestas por quien formaría parte de la moneda única son recreadas en esta conversación que sostienen en Verona, en la primavera de 1996, Theo Waigel, ministro de finanzas de Alemania y su homólogo griego Yannos Papantoniou:
-¿cómo se supone que usará este billete un ciudadano o campesino griego que no sabe latín? –pregunta Papantoniou- ¿mirando los números? ¿Estarán en griego? A lo que Waigel responde:
-Grecia no está en el euro ahora y nunca lo estará. ¿Crees que Grecia podría estar en la zonaeuro alguna vez?
-Claro que sí –replicó Papantoniou- ¿apostamos algo?
Grecia tenía una ambición secreta por el euro y a Alemania le interesaba que la moneda que reemplazaría al Deutsche Mark se adoptara en la mayor cantidad de países. El euro prometía un sueño de prosperidad y todos querían ser parte del club. Para los políticos de España, Portugal o Irlanda quedar fuera de la moneda única era un rotundo fracaso ante sus ciudadanos.

Todos querían ser parte de la eurozona para introducir la moderna disciplina financiera aunque los enormes desequilibrios eran conocidos por todo el mundo: en pleno 1997 el Estado griego carecía de sistemas informáticos y llevaba sus estadísticas “a mano”.

Las decisiones equivocadas que se tomaron en las primeras etapas de la eurozona son presentadas en este documental desde la perspectiva de los personajes directamente involucrados: Wolfgang Schäuble, Theo Waigel, Yannis Stournaras, Hans Eichel, Jean-Claude Juncker. 

Por eso el trabajo de Michael Wech es una crónica fascinante de los acontecimientos que ocurrieron y que han llevado a Europa a la crisis actual. Wech reconstruye las trampas de los políticos, y cómo mintieron y se engañaron unos a otros, incluyendo al primer ministro alemán Gerhard Schröder, quien mintió sobre el déficit para no sufrir una derrota en las elecciones y ser reelecto por un segundo mandato.

La ambición y el individualismo tan característicos en la ideología implantada por Thatcher y Reagan, arrastró a Europa a una enorme trampa. Todos mintieron, engañaron y perdieron por la moneda única, hundiendo la democracia y el estado de bienestar que era uno de los grandes logros de la postguerra.

Sólo ganó la gran banca, una vez más. Por maquillar las cuentas griegas, esconder el gasto militar y trasladar gastos al futuro, Goldman Sachs se embolsó 500 millones de dólares. Es la fría transformación del mundo, que privilegió a las finanzas en detrimento de las personas."( , El blog salmón, 16/05/2015)

25.2.15

La deuda de los países del Sur no es consecuencia del despilfarro, es el resultado lógico de una unión monetaria mal planteada e imposible

"(...) Cualquiera que estudie la realidad económica de los Estados percibe que en su interior y entre sus partes se producen grandes desequilibrios territoriales y que unas zonas se desarrollan más que otras y a su costa; lo que exige para paliarlos la intervención del poder político. 

 En realidad, es un proceso similar al que se produce a escala personal, y en cierta medida derivado de él. El Estado, mediante impuestos progresivos y prestaciones y servicios públicos, modifica la distribución de la renta que realiza el mercado y al corregir las desigualdades entre personas reduce al mismo tiempo las diferencias entre las regiones. 

Es esa hacienda común la que efectúa una importante transferencia de recursos entre las regiones pobres y ricas; sin ella, cualquier unión monetaria generara entre los Estados o las regiones tales desequilibrios que la abocarán antes o después al fracaso. (...)

En la Eurozona la necesaria integración presupuestaria y fiscal ha sido sustituida por el endeudamiento de unos países frente a otros. Las transferencias de recursos precisas para compensar los desequilibrios y las desigualdades entre los Estados creados por la moneda única no se han realizado a fondo perdido o, lo que es lo mismo, sin contrapartida sino como préstamos.

 Esta sustitución ha podido funcionar a corto plazo, pero a medio y a largo plazo colapsa las economías, porque el endeudamiento tiene un límite a no ser que una y otra vez se apliquen quitas, quitas que los acreedores se resisten a aceptar.

El error de Merkel y de todos sus seguidores, tales como Juncker, radica en olvidar que todo ahorro implica un desahorro en otro sujeto o en otro lugar. El superávit exterior de una nación exige la generación de un déficit en otra o en otras. La política de austeridad no puede ser aplicada a la vez a todos los países. 

Cuando Alemania ahorra y se niega a reducir el saldo de su balanza de pagos, que se sitúa alrededor del 6%, obliga a los otros Estados al déficit y al endeudamiento. La deuda de los países del Sur no es consecuencia de la prodigalidad y del despilfarro, más bien supone el resultado lógico de una unión monetaria mal planteada e imposible."           

(El euro, los gobiernos engañan a sus ciudadanos, de Juan Francisco Martín Seco en República de las ideas, en Caffe Reggio, 21/02/2015)

13.2.15

El modelo económico ultraliberal elegido para la creación del euro era erróneo

"Lo que está en juego en la batalla entre Grecia y la pareja Alemania-Banco Central es nada menos que una cierta manera de concebir el devenir del continente europeo. El panorama actual está muy claro. El problema no es ahora estrictamente económico, sino irremediablemente político y cultural. 

Es el desenlace de una orientación elegida con el Tratado de Maastricht, que topó de frente con la crisis mundial de 2008 y se hundió en las estrategias de austeridad puestas en marcha bajo la batuta de Alemania.

 Todo estriba en una sola imposición: el modelo económico ultraliberal elegido para la creación del euro era erróneo, pues no preveía, entre otros graves defectos, ni la posibilidad de modificación de los tratados monetarios ni la salida de un socio y su posible reintegración ni la existencia de una autoridad política que pudiera, tal y como lo hace la Reserva Federal en EE UU, orientar la política monetaria, y menos aún la necesaria articulación de la política de estabilidad monetaria defendida por la Comisión de Bruselas, con una estrategia de crecimiento a escala europea para solucionar los problemas humanos y sociales de los europeos. 

Más: la única vía prevista para los países en situación de crisis es bien someterse aceptando planes de austeridad que destrozan su tejido humano, sacrificando una generación entera, bien declararse en quiebra y caer en la tormenta de los mercados asesinos.

Alemania defiende hoy, con otros aliados, esa última postura. 

Los griegos, que han elegido a Syriza no para provocar una revolución comunista sino únicamente —sí, ¡únicamente!— para sacarlos del infierno de los planes de rescate, están hoy entre la espada y la pared: si se someten a la ofensiva germano-bancocentralista, su voto no habría servido para nada; en caso contrario, está claro que tendrán que pensar muy seriamente en ponerse de lado de la zona euro y afrontar el terremoto de las consecuencias de tal decisión.  (...)

Los griegos son evidentemente responsables de la situación en la que se metieron, pero la Unión Europea no es el consejo de administración de un banco, es un proyecto humano y cultural, y la solidaridad con el pueblo griego en dificultad es también legítima."         (   , El País,   6 FEB 2015)

1.12.14

El debate de Robert Mundell y Allan Meltzer sobre el futuro del euro, sobre el euromarco y el europeseta

"Dos economistas del otro lado del Atlántico discuten el futuro del euro. El primero es Robert Mundell, creador de la moneda única y premio Nobel en 1999 por sus trabajos sobre la optimización de los sistemas monetarios. 

El segundo es Allan Meltzer, asesor económico de Ronald Reagan en los años 80 y autor se uno de los más voluminosos tratados de la Reserva Federal (1.500 páginas). Mundell y Meltzer tienen posiciones diametralmente opuestas sobre el futuro del euro. (...)

 Según Mundell, el sentido del euro era ejercer la presión del mercado para desterrar las leyes restrictivas del trabajo que durante décadas fueron una institución europea y una maldición económica. (...)

 ¿Entonces, qué es lo que ha ido mal en Europa? Mundell insiste en que el euro "ha actuado en forma espectacular" y que el problema es el gasto público irresponsable y los déficit excesivos.

 Si Europa se mueve a "una unión más perfecta", donde una autoridad central está facultada para imponer una estricta disciplina fiscal a los gobiernos díscolos de la periferia, y Alemania y otros países ricos ayudaran a financiar a sus vecinos del sur hasta que eso ocurra, el euro puede ser salvado y el crecimiento se reanudará. Pero ¿Cuánto tiempo puede transcurrir en este proceso? Mundell no lo dice.

Allan Meltzer está en absoluto desacuerdo con su colega Robert Mundell. Para Meltzer, el problema principal no es el gasto sino la competitividad. Meltzer señala que ha habido un descenso importante de la competitividad en los países periféricos y que esto es un claro y directo legado del euro.

 "La zona euro no es realmente la unión que Mundell pensó que sería – dice Meltzer - "Grecia y Alemania estaban en mundos muy diferentes antes de la introducción del euro, y se han quedado ahí. Nadie debió creer la historia del euro".

Para Meltzer, los banqueros centrales y los políticos han abordado la crisis del euro de manera equivocada: "Están machacando el problema de la deuda y eso no es lo que tienen que hacer. El problema mayor es el costo de la producción. Los países del sur no pueden crecer si los costos de producción en España o Italia son 30% más altos que en Alemania, como es ahora el caso". 

Para Meltzer, el problema principal es que Mundell pensó en una convergencia de la productividad - el número de camiones o semiconductores que un trabajador hace por hora – y esto no sucedió. 

La convergencia se fue en la dirección equivocada: Los salarios aumentaron más rápido en España, Italia, Irlanda y Grecia que en Alemania. Y fueron los alemanes y no los españoles o italianos, los que se hicieron más productivos: de 2000 a 2008, los costes laborales aumentaron un 15% en Alemania, frente al 30% en Italia, 43% en España y el 49% en Irlanda.

Robert Mundell admitió recientemente este problema y admitió que el euro "podría haber dado lugar a una convergencia demasiado rápida de los salarios entre áreas donde la productividad era desigual"

¿Por qué los salarios aumentaron y desafiaron las predicciones de Mundell? Por los bajos tipos de interés que pusieron montañas de dinero al alcance de irlandeses o españoles. Estos países sabían que no podían aumentar su productividad pero pidieron prestado enormes sumas de dinero a tasas de interés irresistiblemente bajas.

 Esto generó un boom del consumo que impulsó la burbuja inmobiliaria y el gasto vía tarjetas de crédito sin que ningún banquero central detectara la anomalía. Ni el Banco Central de España, Italia o el Banco Central de toda Europa supo ver el peligro que implicaba el torrente de dinero barato. 

El enorme flujo del dinero barato -gentileza del euro- permitió realizar aumentos salariales en empresas ineficientes que ayudaron a demoler aún más la productividad. Para Meltzer la situación actual no tiene salida y el euro debe escindirse en dos: un euro duro para Alemania y un euro suave para los países de la periferia (Irlanda, Portugal, España, Francia, Italia, Grecia) 

La existencia de un “euro suave”, permitiría a los países de la periferia mejorar la competitividad… y crecer. Sólo en el período de crecimiento es posible hacer reformas. Y si hacen las reformas necesarias, los países del “euro suave” podrán volver a unirse al “euro duro”.

La idea de Meltzer sin duda que tiene más fuerza que la de Mundell, y por eso está siendo considerada por Alemania. El eje del problema es la competitividad y la falta de ésta es lo que llevó a Europa a un insólito problema de deuda soberana nunca visto en las décadas anteriores al estallido de la crisis. 

 Las “devaluaciones competitivas” que aplicaban Italia, Portugal o España antes del euro y que eran considerados un signo de debilidad, se reconocen ahora como una de las principales fortalezas. Recuperar la facultad para devaluar la moneda puede ser el primer paso para superar el actual estancamiento económico que tiene a Europa al borde de la tercera recesión en seis años."            (, El blog salmón, 25/11/2014)

26.11.14

Alemania saldrá del euro y retornará al al Deutsche Mark. El euro quedaría para España, Grecia y Portugal

"El euro no está funcionando y si alguien cree que funciona, al menos debe admitir que lo hace muy mal. Esta situación se puede arrastrar por mucho tiempo y generar una larga década perdida para toda Europa al estilo de Japón. Por eso, antes que sea demasiado tarde, un grupo de políticos alemanes está presionando para que Alemania se salga del euro

 El plan secreto de Ángela Merkel se puede informar a Bruselas en cualquier momento dado que los alemanes no quieren seguir pagando las deudas y el derroche de sus vecinos del sur. 

Se piensa idear un mecanismo que permita devaluar la moneda a los países del sur de Europa (Portugal, España, Francia, Italia y Grecia) para ayudarlos a promover el crecimiento y la competitividad, y esto implica necesariamente la creación de un euro#2 que se separe del euro#1. 

El euro actual pasaría a ser la moneda de los países PEFIG, mientras el euro#2 sería la moneda de Alemania y los países del norte y podría ser visto como la resurrección del Deutsche Mark.

El plan secreto de Angela Merkel se basa en los razonamientos del economista estadounidense Allan Meltzer, que ha escrito sendos informes sobre la inconveniencia de la moneda única y la necesidad de una solución radical. Dejar el euro a los PIGS, publicó en The Wall Street Journal en 2011. El 2011 y a raiz de la crisis griega, publicábamos Las opciones para resolver el caos financiero ¿quien debe salir primero de la eurozona, Grecia o Alemania?
 
Para Meltzer lo que Europa necesita es un "sistema de euro de dos niveles". De lo contrario, “el proyecto europeo está condenado al fracaso”, advierte. Lo cierto es que tras seis años de crisis, Europa va de mal en peor y no puede continuar así por más tiempo, más aún cuando se ha confirmado la inminente tercera recesión europea de la mano de Italia, Francia y Alemania. 

Si las ventas de Alemania van cuesta abajo es justamente por la caída del poder adquisitivo que ha generado el alto desempleo en el sur de Europa. Una vez más, se hace preciso buscar una solución política a un problema económico.(...)

Allan Meltzer señala que Europa sólo puede ser salvada por un sistema de Euro en dos niveles. Un euro fuerte para Alemania y otros países del norte de Europa; y un euro más débil para los países del Mediterráneo y la periferia. De esta manera, algunos estados no se verán obligados a asumir las deudas de los demás, mientras que los otros deberán aplicar reformas sin necesidad de invocar a cada paso multas externas. 

Países como Italia, Francia, Portugal, Grecia y España podrían devaluar sus moneda y mejorar la competitividad. Meltzer reconoce que estos podrían enfrentar consecuencias dolorosas, por ejemplo en la forma de retiro de capitales y dinero en efectivo.

 Sin embargo, minimiza este efecto dado que considera que esta es la única oportunidad para que los países hagan una reforma estructural. Además, considera que la salida del gran bloque monetario puede ser solo temporal. Si Francia eleva tanto su competitividad que reduce los excedentes de Alemania, podrá retornar rapidamente al bloque principal. 

Hay dos razones que podrían empujar a Alemania a pronunciar un inesperado Auf Wiedersehen a la moneda única. En primer lugar, la situación económica en Alemania es menos optimista de lo que parece desde otros países de la eurozona. Las estimaciones para el PIB han sido recortadas cuatro veces en el año y el índice de confianza empresarial sigue en caída libre. 

Pese a que los costos del endeudamiento están en mínimos históricos, la inversión también se ha desplomado y el estancamiento se consolida. Por otra parte, el crecimiento de los grupos anti-Europa como Marine Le Pen en Francia, han anunciado sus planes de una salida del euro con lo que han ganado gran cantidad de seguidores, lo que indica que el euro es una moneda impopular en varios países. Meltzer cree necesaria esta "opción pragmática" de abandonar el euro antes que sea demasiado tarde."          ( , El blog salmón, 24/11/2014)

26.5.14

Marine Le Pen deja en estado de shock a Europa y se propone terminar con el euro

"El resultado de las elecciones europeas ha creado un estado de shock en Europa. El triunfo de Marine Le Pen ha barrido con la política del presidente Francois Hollande y éste ha citado a todo su gabinete para una reunión de urgencia esta mañana. 

Manuel Valls, el Premier galo, señaló que la situación era muy grave para Francia y también para toda Europa. Las elecciones han sido consideradas un terremoto político y ha dejado "un montón de perdedores" principalmente en los partidos oficiales. Todo este miedo tiene sus orígenes en las declaraciones esgrimidas por Marine Le Pen, la lider del Frente Nacional, en el curso de su campaña.

 Le Pen señaló que se empeñaría en destruir el orden existente en Europa dado que es un orden que sigue la pauta que establece Angela Merkel mientras Francia, y los franceses, quedan relegados. Le Pen se comprometió a abordar de una vez el auténtico cáncer de la crisis financiera y forzar la ruptura e incluso terminar con la moneda única. 
“¿Qué hará Alemania si Francia se sale del euro? El euro dejará de existir en el mismo momento en que Francia lo deje. Y esa es nuestra fuerza increíble”, declaró Le Pen. “Voy a negociar todos los puntos y si el resultado no es suficiente, nos retiraremos del euro”
La ruptura de la moneda única ya no es una posibilidad inverosímil y el euro puede tener los días contados. Las elecciones han demostrado que la crisis en Europa es más grave de lo que dice El País o El Economista.

 Europa se ha convertido en un gran bluff plagado de tecnócratas que quieren resolver la crisis con fórmulas matemáticas o inyecciones de dinero a la banca, el principal gen de la corrupción y el dominio de la oligarquía financiera. 

Y hoy terminará la larga fiesta en que los mercados han creado la idea de que la crisis se bate en retirada. La crisis, que está muy lejos de terminar, tendrá hoy un nuevo reinicio. (...)

El plan de Le Pen se basa en un estudio realizado por economistas de l'École des Hautes Études de París, dirigido por el profesor Jacques Sapir, que llega a la conclusión de que Francia, Italia y España se beneficiarían enormemente de una salida de la Unión Económica y Monetaria Europea, dado que permitiría restaurar la competitividad y recuperar rápidamente el empleo.

 Los actuales desequilibrios de la zona euro han ido más allá del punto de no retorno y los intentos de revertir la situación con planes de austeridad o recortes presupuestarios han sumido a Europa en la deflación, el desempleo masivo y la pérdida total del núcleo industrial.

 Además, la actual estrategia de devaluación interna (promovida por el Banco Central Europeo, que ha propuesto tasas de interés negativas) solo conducirá a un estancamiento permanente. 

El modelo de Sapir asume que el Deutsche-Mark debería aumentar a lo menos un 15 por ciento sobre el viejo euro mientras el Franco francés y la peseta española deberían ceder a lo menos un 20 por ciento.

 Esto generaría un golpe violento para Alemania pero facilitaría una rápida salida de la crisis a España, Francia e Italia ayudando también al despegue del resto de Europa. Angela Merkel conoce el informe pero no acepta la idea de terminar con el euro, la moneda que sigue significando un gran negocio para Alemania.

 El catastrófico resultado de las elecciones de ayer para los partidos de los grupos dominantes de Europa, demuestra que la crisis está lejos de terminar. Hay un problema estructural de gran envergadura que no se puede seguir negando por más tiempo y se deberá resolver de forma inminente."           (, El blog salmón, 26/05/2014)

18.5.14

Europa tiene la mayor tasa de paro del mundo y la fortaleza del euro ayuda a explicarlo

"(...) Valls ya ha demostrado que es un político duro y ha iniciado la guerra del euro. Los franceses han pedido abiertamente al BCE que deprecie el tipo de cambio tras el último Eurogrupo. Francia tiene la tasa de paro en máximos, las exportaciones estancadas y déficit por cuenta corriente. 

Por lo tanto, una depreciación del tipo de cambio, teniendo en cuenta la debilidad de la demanda interna, sería un estímulo inmediato sobre sus exportaciones, producción industrial, inversión empresarial y empleo.

El problema es que Alemania tiene la tasa de paro en mínimos, crea empleo y, aunque sus exportaciones también están estancadas, tiene un superávit exterior del 7,5% del PIB. Alemania creó 600.000 empleos en 2013 y los salarios crecen un 3%. Por lo tanto, en Alemania la depreciación del euro aumentaría la inflación, aunque sin poner en riesgo la estabilidad de precios. 

Alemania se ha opuesto a la medida argumentando que la responsabilidad del euro es del BCE que es independiente. (...)

Alemania sabe que eso no es verdad. Los Tratados confinan al BCE el objetivo de estabilidad de precios y es el Eurogrupo el responsable de la política cambiaria. No obstante, el tipo de cambio es un fenómeno monetario y depende del dinero en circulación y es el BCE el que controla esa variable. (...)

En España las exportaciones también están estancadas, al igual que la producción industrial, las ventas minoristas y el empleo, como reflejó la EPA del primer trimestre. 

Además el crédito a empresas y familias sigue en caída libre y explica casi la totalidad de la contracción de crédito de la Eurozona. España sería el país más beneficiado en esta guerra pero estamos en negación de la realidad y Merkel se aprovechará de nuestra debilidad."            ( , El País, 9 MAY 2014 )

5.2.14

Si Francia se encamina hacia la austeridad, como la periferia, Europa se enfrenta a serios problemas. Una depresión.

"¿Estamos lejos entonces de una solución estable a la crisis de la eurozona?

Se ha estabilizado el déficit fiscal y el déficit exterior y, por consiguiente, los mercados financieros. Es cierto, es así. Pero la crisis se ha convertido en una crisis en la economía real. Falta crecimiento y hay desempleo y empobrecimiento.

¿Se ha trasladado las crisis de la periferia a otros países?

Así es. La eurocrisis se ha movido al corazón de la eurozona. Francia e Italia se enfrentan ahora a los mismos problemas que la periferia en 2010 y 2011. La crisis está ahora en Francia e Italia.

¿Existe más desigualdad ahora que al inicio de la crisis?

Por supuesto. Así es cómo se ha estabilizado la situación. Imponiendo la recesión, imponiendo austeridad, sin crecimiento, más empobrecimiento y enormes problemas sociales para la mayoría de la clase trabajadora.

¿Nos podemos olvidar de ideas que hace un par de años sonaban con fuerza como la de un euro de dos velocidades?

No creo que vaya a haber un euro a dos velocidades, ni dos euros diferentes. Creo que la política que procede de Berlín y Bruselas es la de la austeridad de todos los países de Europa. Y Francia se encuentra ahora en una situación imposibe. El auténtico problema ahora de la eurozona es Francia. Tiene un gran brecha de competitividad con Alemania.

¿Por qué?

Esta brecha de competitividad que la periferia tenía respecto a Alemanoa en 2010-11 ahora se reproduce en Francia. Los salarios en Alemania se han congelado o subido un poco, los salarios en Francia han crecido en línea con la inflación y esta brecha hace muy difícil que la economía francesa pueda crecer de modo significativo. 

Si Francia se encamina hacia la austeridad, como la periferia, Europa se enfrenta a serios problemas. Una depresión. Y Francia se enfrenta a problemas sociales y politicos muy grtades. La crisis de la eurozona se ha movido al corazón del euro.

¿Cómo ve el desarrollo de la crisis dentro de cinco años?

Es dificil. La eurozona continuará inestable como en los últimos años. Será peor que ahora incluso debido a la tensión entre Francia y Alemania. La moneda no es sostenible, simplemente se ha estabilizado. Si la moneda común fracasa, la UE se enfrenta a una crisis enorme.

¿Usted cree que el euro fracasará?

El euro ya ha fracasado. Era un proyecto que se suponía que debía crear convergencia, crecimiento y solidaridad entre los pueblos de Europa; se suponía que debía crear un carácter común entre los europeos.

 El euro ha creado divergencias, recesión, pobreza, es como una camisa de fuerza para Europa, hace aumentar la tensiones nacionales y la sociales en toda Europa. Sale adelante porque se inculca miedo. No creo que esto sea sostenible por mucho tiempo (...)"           (Entrevista al economista Costas Lapavitsas ,Màrius Fort, La Vanguardia, en Rebelión, 05/02/2014)

17.1.14

Stiglitz: "El euro ha sido un error, y los políticos no pueden encontrar una salida"

"El premio Nobel y ex economista jefe del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, describió el euro como un problema fundamental de Europa. De acuerdo a esta reseña de Economic Times, Stiglitz señaló que “el euro ha sido un error, y los líderes europeos aún no saben qué hacer con ese error”.  (...)

Según Stiglitz, Europa y Estados Unidos estaban en el corazón del problema tras el colapso de Lehman Brothers hace cinco años, y aunque en la actualidad muchos celebran que Europa volverá a la senda del crecimiento durante este año, hay que decir que será un crecimiento muy pequeño.

 El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento del PIB del uno por ciento, “pero el FMI se equivoca en todos sus pronósticos”, asegura Stiglitz, por lo que se piensa que será menor. Para Stiglitz, como indica en su artículo en Project Syndicate,
Con los líderes europeos comprometidos con la austeridad y moviéndose a ritmo glacial para ocuparse de los problemas estructurales originados por los errores de diseño institucional de la zona del euro, no sorprende que las perspectivas sean tan lóbregas para el continente.
Para Stiglitz, el problema fundamental es que el euro ha sido un error:
“En Europa, el problema fundamental es que el euro ha sido un error. Y los líderes de Europa aún no han descubierto qué hacer con este error. Lo que se necesita es una reestructuración de la zona del euro y eso es muy difícil”.
  Hace cuatro años, Stiglitz señaló que con los planes de austeridad, recortes y despidos, Europa iba en la dirección equivocada. Se pensó que el mercado sería capaz de autorregularse y no se crearon mecanismos para amortiguar las crisis. Esto fue lo que dijo Stiglitz hace cuatro años:
Al adoptar la moneda única, los países miembros de la zona euro cedieron dos instrumentos de política que son fundamentales: el tipo de cambio y las tasas de interés. Por tanto no tienen cómo adaptarse a situaciones de crisis. Sobre todo porque Bruselas no ha ido lo suficientemente lejos en la regulación de los mercados. Y la Unión Europea no hizo planes en este sentido. Ahora, en cambio, quiere un plan coordinado de austeridad. Si este plan continúa, Europa va directo al desastre. Sabemos, a partir de la Gran Depresión de 1930, que esto es lo que no debe hacerse.
Y eso fue justamente lo que hizo la troika. Por eso que la reestructuración de la zona euro requiere de una gran voluntad política que desplace el eje hegemómico de la banca hacia un interés por la economía real y el empleo. Las medidas de la CE, el BCE y el FMI se han centrado en resolver el irresoluble problema de la banca, con un sangramiento continuo de recursos públicos, en vez de respaldar la actividad económica que genera empleo y reactiva la demanda.
 Tampoco la disminución de los salarios ha generado un despegue de las exportaciones, como indican los modelos ortodoxos, dado que el comercio global sufre un serio declive. Un mejor motor para el repunte y la reactivación podría ser el aumento del salario mínimo. Pero la troika ha estado demasiado ocupada en los rescates de la banca.
A seis años del estallido de la crisis el fracaso en la orientación de las políticas aplicadas se hace evidente. Los planes de austeridad han sido un fracaso porque se pensaba que el retiro del gasto público haría fluir el gasto y el consumo privado y ayudaría a disminuir el nivel de deuda de los países. 

Sin embargo, la austeridad ha tenido efectos más devastadores y no solo ha hundido la actividad económica sino que también ha aumentado los niveles de deuda dado que, en una economía en recesión, los ingresos públicos disminuyen. 

Si la prima de riesgo se ha situado en niveles bajos ha sido solo por las cuantiosas inyecciones de dinero a la banca por parte del BCE. La paradoja es que este dinero no fluye hacia la economía real y la contracción del crédito ha caído en forma continua en los últimos 19 meses, situándose en los niveles más bajos desde que existe la moneda única, es decir en más de una década.

Como además, las políticas monetarias de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo no pueden continuar indefinidamente, apenas comience a cerrarse el grifo monetario los aspectos sistémicos de la crisis reaparecerán y esto puede ocasionar un nuevo colapso. Ese será el momento que mostrará la inutilidad de las políticas aplicadas a lo largo de estos seis años, dado que no se ha hecho nada por abordar los desequilibrios monetarios que envuelve la moneda única en países de disímiles características y necesidades."               (, El blog salmón, 17/01/2014)

30.12.13

Pissarides, el Nobel de economía que promovió el euro, pide desmantelarlo

"El premio nobel de economía 2010, Christopher Pissarides, pasó de ser el activista más entusiasta de la divisa europea a un detractor de la misma en un lustro. Ahora propone reformarla por completo o "desmantelar el proyecto del euro".

 El Nobel chipriota-británico señaló que "Si no hacemos las reformas, otra opción es abandonarlo", en referencia al euro en un discurso inaugural como catedrático de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres.

El año 2008, Pissarides aplicó muchos esfuerzos personales para persuadir a las autoridades de Chipre (el país insular del Mediterráneo del que es originario) que ingresaran en la zona euro. Ahora admite que en aquel entonces estaba completamente convencido de que el proyecto sería todo un éxito.

"Hace poco la idea de una divisa única en Europa parecía muy atractiva y caí en la tentación", se expresó el catedrático. "No creíamos que la congelación de los tipos de cambio hiciera daño al sur, pero, sin duda alguna, todo salió mal", cita el periódico 'CyprusMail'. (...) 

El euro contiene el crecimiento de la economía, la creación de nuevos puestos de trabajo y produce una división todavía más fuerte entre los países de Europa en lugar de unirlos.

"No conseguiremos nada tratando de resolver los problemas de deuda, primero bajando los gastos y luego aumentándolos de nuevo –pronosticó el economista–. Las medidas para mantener la estabilidad del euro y la eurozona, tal como están planteadas actualmente, dañan la economía de Europa".

Entre todos los problemas existentes, Pissarides destacó la aparición de una generación perdida de jóvenes en muchos países europeos: aquellos que, a pesar de poseer una buena formación, no encuentran trabajo y tienen escasas perspectivas en el futuro. "Esto no es en absoluto lo que queríamos conseguir cuando fundamos el euro... 

Según mi parecer –adelantó–, es necesario desmantelar el proyecto del euro o reformarlo por completo así que se acentúe la estimulación del crecimiento y la creación de empleos nuevos. El actual statu quo no llevará a nada bueno".   (Jaque al neoliberalismo, 17/12/2013)

20.12.13

Un programa para salvar el euro

"(...) Lo que se necesita, sobre todo, es una reforma fundamental en la estructura de la eurozona. A estas alturas ya se logró concebir una idea bastante clara de lo que se requiere para ello:

Una unión bancaria real, con una supervisión común, un seguro de depósitos común y un mecanismo de toma de decisiones común; sin todo esto, el dinero seguirá fluyendo desde los países más débiles hacia los más fuertes.

Algún tipo de mutualización de la deuda, como por ejemplo los eurobonos: al tener una ratio de deuda / PIB europeo menor al de EE UU, la eurozona podría prestarse a tasas de interés reales negativas, tal como lo hace EE UU.

 Las tasas de interés más bajas podrían liberar dinero para estimular la economía, rompiendo el círculo vicioso en el que se encuentran los países afectados por la crisis, mediante el cual la austeridad aumenta la carga de la deuda, haciendo que la deuda sea menos sostenible, ya que el PIB se contrae.

Políticas industriales que permitan que los países rezagados se pongan al mismo nivel que los otros; esto implica revisar las estructuras actuales, que prohíben tales políticas por considerarlas como intervenciones inaceptables en los mercados libres.
 
Un banco central que se centre no solamente en la inflación, sino que también centre su atención en el crecimiento, el empleo y la estabilidad financiera.

Sustitución de las políticas de austeridad que van en contra del crecimiento con políticas que favorezcan el crecimiento y que se centren en llevar a cabo inversiones en personas, tecnología e infraestructura.

Gran parte del diseño del euro refleja las doctrinas económicas neoliberales que prevalecían en el momento en el que se concibió la moneda única. Se pensaba que era necesario mantener una baja inflación y que ello sería casi suficiente para lograr crecimiento y estabilidad; que hacer que los bancos centrales fueran independientes era la única manera de garantizar la confianza en el sistema monetario; que niveles de deuda y de déficits bajos garantizarían la convergencia económica entre los países miembros, y que un mercado único, con un flujo libre de personas y dinero, garantizaría la eficiencia y la estabilidad.

Cada una de estas doctrinas ha demostrado ser errónea. (...)"           ( , El País, 15 DIC 2013 )

8.11.13

Si la crisis hubiese empezado en Irlanda no se hubiese podido mantener una narrativa en el problema era exclusivamente de falta de disciplina fiscal en Grecia

"Hace pocos días celebramos, aunque realmente no haya nada que celebrar, el cuarto aniversario del comienzo de la crisis del euro. En efecto, fue el 16 de octubre del 2009 cuando el recién elegido primer ministro griego Giorgos Papandreu puso fuego a la mecha de la crisis declarando que su país tenia un déficit publico tres veces superior al 3 % permitido (después resultó que era cuatro veces superior).Y, lo que es peor, que había estado falseando las cifras casi desde su adhesión al euro.

Eso convirtió a Grecia en el culpable ideal. En su comportamiento concurrían todos los temores que Alemania manifestó sobre la viabilidad de una unión monetaria que incorporase a los países del Sur, a los que consideraba incapaces de mantener la disciplina fiscal y los niveles de competitividad exigidos.

Así nació una narrativa de la crisis del euro basada en que el problema era exclusivamente de falta de disciplina fiscal. Y, en consecuencia, la terapia debía consistir en políticas aceleradas de vuelta al equilibrio presupuestario que han producido la espiral recesiva que sufrimos en media Europa.

Si la crisis hubiese empezado en Irlanda, que se vio afectada pocos meses después, esta narrativa no se hubiese podido mantener porque Irlanda no tenia ningún problema fiscal. En realidad, antes de la crisis tanto Irlanda como España tenían superávits fiscales y sus niveles de endeudamiento eran la mitad del de Alemania. Sus problemas eran otros: pérdida de competitividad, insostenibles burbujas inmobiliarias e hipertrofia del sistema financiero.

En Grecia el déficit creó la crisis; en España fue al revés, la crisis creó el déficit. Pero un mal diagnostico que condujo a una terapia parcialmente equivocada ha convertido la crisis fiscal de un pequeño país en una crisis existencial del proyecto europeo.(...)
 
En resumen, cuatro años después nos hemos instalado en una crisis crónica. El euro ha salido de la fase aguda de su crisis y ya nadie espera la implosión de la moneda única. Lo salvó el BCE cuando el Presidente del BCE, Mario Draghi, anunció que haría lo necesario para evitar su implosión. 

Que traducido al Román paladino quiere decir que compraría toda la Deuda española e italiana (en el mercado secundario, eso sí) para romper la especulación. Desde entonces no le ha hecho falta actuar, nuestras primas de riesgo han caído fundamentalmente porque apareció el prestamista de última instancia que le faltaba al sistema para garantizar su estabilidad.

Si Trichet hubiese osado, o le hubiesen dejado, decir lo mismo en la primavera del 2010, cuando se dio el primer rescate a Grecia y España tuvo que aplicar de urgencia un plan de ajuste que se llevó por delante al entonces Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, nos hubiéramos ahorrado la crisis. Estas son las consecuencias de los fallos de diseño del euro.

En España sufrimos una grave y creciente crisis de demanda. Nuestra competitividad coste ha mejorado mucho y las bajadas de salarios han sido decisivas para ello. Pero no ha mejorado lo bastante, nos dicen en el FMI, mirando de nuevo a los salarios, cuando en realidad los márgenes de los exportadores han crecido con la crisis.

 Nuevas vueltas de tuercas a los salarios no harían sino deprimir más aun la demanda interna y con ella el empleo. Y el círculo vicioso seguirá girando y ahogando todavía más a nuestra economía y a nuestra sociedad.(...)"                 (Josep Borrell, Economistas frente a la crisis, 30/10/2013)

9.7.13

Alemania está dando muestras de una miopía político-económica solo comparable con la de Estados Unidos hace 90 años

"La situación de la Europa de hoy tiene interesantes paralelos con la del mundo occidental de entonces (Gran Depresión). Hoy es Alemania el país hegemónico, cuando entonces era el PIG por excelencia: perdedor, deudor, y culpable de haber iniciado la guerra. 

Hoy los PIG somos los países del sur de Europa por haber gastado lo que no teníamos y habernos endeudado con Alemania. Entonces el sistema monetario estaba sometido a las rígidas reglas del patrón oro: en la Europa del hoy estamos sujetos a las reglas aún más rígidas del euro. 

Las reglas del patrón oro impedían a los países europeos poner en práctica una política expansiva porque sus reservas eran muy escasas: a pesar de todo, casi todos tuvieron déficits presupuestarios, aunque sus cuantías eran de risa comparadas con los déficits de hoy. El único país que hubiera podido practicar una política expansiva era Estados Unidos, como hemos visto, pero su mezquindad se lo impidió. 

No olvidemos que Franklin Roosevelt, el héroe del New Deal, acusó a su contrincante Herbert Hoover en la campaña electoral de 1932 de haber tenido déficit presupuestario. Además de mezquino, Estados Unidos pecaba de arrogante, impartiendo lecciones de austeridad y moralidad a los desvalidos europeos.

 ¿Les recuerda esta actitud la de algún país en la Europa de hoy? A mí también. Pero es cierto que América aprendió la lección y, tras la II Guerra Mundial, se rehabilitó gracias al Plan Marshall; y es el ejemplo del secretario de Estado George Marshall y del presidente Harry Truman el que habría que tomar hoy por guía, no el de Calvin Coolidge.

Hoy son las reglas monetarias de Eurolandia las que impiden a los países del sur practicar una política expansiva. En mi opinión, esto es correcto si queremos permanecer en el euro y que Este perviva. Sin embargo, los países del norte, y en especial Alemania, sí tienen margen de maniobra para practicar una política expansiva que estimularía a los del sur: la cotización del euro está muy por encima de su paridad teórica, Alemania tiene una posición financiera saneada, y su crecimiento, en cambio, es raquítico. 

Sin embargo, el país teutón está dando muestras de una miopía político-económica solo comparable con la de Estados Unidos hace 90 años. 

Su conducta ante la crisis griega, pensando más en los bancos alemanes que en los intereses de la eurozona; su reciente comportamiento ante la crisis chipriota, patrocinando una cicatería ridícula dadas las modestas dimensiones de la economía chipriota, lo que abocó al Gobierno de la isla a tomar decisiones desesperadas y disparatadas, como intentar penalizar a los depositantes modestos a pesar de estar legalmente protegidos; todos estos son ejemplos de estrechez y miopía que ponen en peligro el euro.  (...)

¡Ánimo, señora Merkel! No sigamos cayendo en los errores de Estados Unidos hace 90 años, que tanto daño hicieron a Europa y, sobre todo, a Alemania. Los poderosos tienen mayores responsabilidades que los humildes, y estas recaen hoy sobre Alemania. No espere a las elecciones. Hay que mojarse, señora Merkel; la piscina está esperando."          ( , El País, 8 JUL 2013 )

28.6.13

Solución: una moneda europea (el euro) pero manteniendo las monedas nacionales, es decir, los E-Franco, los E-Lira, los E-Peseta

"Si la moneda única no es posible, todavía nos quedan las monedas nacionales. Es necesario repetir que esta es una solución absolutamente practicable, que tiene de por sí instituciones políticas y simbólicas ya establecidas, susceptibles de ser reconstruidas instantáneamente y finalmente que el 90% de los países del planeta vive con monedas nacionales sin que se advierta que esa condición les produzca un irremediable infortunio.
Pero también se puede no abandonar totalmente la idea de una Europa monetaria y continuar explorando otros posibles caminos. No evidentemente el de la moneda única pero sí el de una moneda común.
Esta idea no es totalmente nueva (Ver por ejemplo Crise, la croisée des chemins , 7 de mayo de 2010. Jacques Sapir la menciona regularmente junto con la vuelta a una moneda nacional otorgándoles preferencia tanto a una La disolución de la zona euro: una solución razonable para evitar la catástrofe , documento de trabajo CEMI-EHESS, de noviembre de 2012, como a otras ¿Es necesario salir del euro?, Límite máximo, 2012, o Faut-il sortir de l’euro?, Seuil, 2012.
Pues bien, se trata de una idea de la que hay que seguir hablando, cuando el deshielo del debate de la izquierda en Alemania, por bienvenido que haya sido, no evoca más que reactivaciones del SME (Sistema monetario europeo).

Ver, en particular, la posición adoptada de Oskar Lafontaine: Pour un nouveau Système monétaire européen o en inglés We need to restore the European Monetary System, 30 de abril de 2013, así como el documento de Heiner Flassbeck y Costas Lapavitsas The systemic crisis of the euro: true causas and efectiva terapias , Studien, Rosa Luxemburg Stiftung, mayo de 2013… cuando no lo hace, aunque hacia la derecha, el regreso al deutschemark (A la imagen de las posiciones de AfD, Alternativa für Deutschland). 

 Entre la moneda única y el SME renovado: lo mejor de dos mundos 

Entre la imposible moneda única y las monedas nacionales en el marco del SME, la moneda común restablece la posibilidad del ajuste de cambios –excluido por la construcción de la moneda única– evitando la inestabilidad de un sistema de monedas nacionales independientes. Pero no sin importar en qué contexto. 

Efectivamente la moneda común no producirá beneficios sino dentro de cierta arquitectura: que establezca una moneda europea (el euro) pero manteniendo las monedas nacionales, es decir, los E-Fr, los E-Lira y hasta podría imaginarse los E-DM. 

Las denominaciones nacionales se expresen en cierta paridad fija con relación al euro que también sería convertible en los mercados de divisas externas, de modo que las denominaciones nacionales encontrarían su paridad externa a través del euro. La estrategia sería entonces la siguiente:
  • Las denominaciones nacionales son convertibles entre sí pero únicamente en la ventanilla del Banco Central Europeo (Por intermedio por supuesto de los bancos privados o de oficinas autorizadas, pero que no harían más que transmitir las órdenes al BCE y les estaría prohibido realizar transacciones unos con otros), que funcionaría como una especie de oficina de cambios. De modo que estaría prohibida la conversión directa entre agentes privados y no existirían mercados de cambio intereuropeos.
  • Las paridades fijas de las denominaciones nacionales con respecto al euro (y por consiguiente las tasas de cambio de las denominaciones nacionales entre sí) podrán reajustarse pero siguiendo procesos políticos, absolutamente ajenos a las influencias (desestabilizadoras) de los mercados de cambio ya que estos se habrían eliminado del interior de la zona.
Se trata de disposiciones complementarias que extraen lo mejor de ambos mundos. La moneda común tiene la misma funcionalidad que la moneda única instalando una pantalla entre el interior y el exterior de la zona, protegiendo en tal caso las denominaciones nacionales de los mercados internacionales de cambios (extraeuropeos). 

La convertibilidad de de «ventanilla» (en el BCE y con tasa fija) de las denominaciones nacionales se agrega a la supresión de los mercados de cambios intraeuropeos, de donde resulta un efecto de estabilización monetaria interna equivalente al que genera la moneda única. 

Pero la gran diferencia que se establece con la moneda única es que el sistema moneda común/denominaciones nacionales ofrece la posibilidad del reajuste de cambios intraeuropeos mediante una construcción excluida en el euro actual… y esto a diferencia de un SME renovado en un entorno monetario interno totalmente estabilizado. 

La plaga (una de las plagas) de la moneda única reside en la imposibilidad constitutiva de devaluar/evaluar. La plaga del SME en la dificultad de mantener cambios fijos y/o ajustar las tasas-pivote sobre las fuerzas especulativas desestabilizadoras de los mercados de cambio. La moneda común previene una y otra. 

Tiene por lo tanto como virtud principal restaurar la posibilidad de reajustar tranquilamente los cambios intraeuropeos, posibilidad que al haberse hallado excluida con la moneda única ha precipitado en la desgracia a las economías del sur europeo. 

El proyecto de moneda única partió de la errónea premisa de que el euro iba a operar en sí mismo como factor de convergencia económica y estructural -por algún mecanismo o tal vez mediante un milagro, nunca se estableció- en el que simplemente había que creer. Y lo que se produjo fue exactamente lo inverso, los efectos de la polarización espacial (especialmente sectorial) que acompañaron generalmente al proceso de integración regional, más que «igualarlo» profundizaron la división intrarregional del trabajo. 

De modo que las diferencias de productividad y de costos no dejaron de establecer brechas en las economías de la zona… sin que en ningún momento se pudieran equilibrar mediante ajustes de cambios como sucedía en el pasado. No dejando más que una sola posibilidad de ajuste «real» –mediante la reducción de salarios y el crecimiento del desempleo– delicadamente bautizada como «devaluación interna». 

Sin duda no se deben exagerar los poderes de la devaluación (externa) de la que ninguno de sus partidarios ha dicho nunca que podía resolverlo todo. Pero tampoco minimizarlos. 

El ajuste de cambios es el mínimo grado de libertad indispensable faltando importantes transferencias presupuestarias y movilidad de la fuerza de trabajo, para acomodar las divergencias que genera sin cesar la integración regional y cuya ausencia ha mostrado sus consecuencias bien a las claras en Grecia, Portugal, España, Italia… y podría ser bien pronto en Francia.

 La moneda común no tiene en consecuencia la sola virtud de restaurar esa indispensable posibilidad, sino sobre todo la de restaurar excelentes condiciones de estabilidad. Porque la eliminación de los mercados de cambio intrazona deja el proceso de reajustes a la deliberación política europea.

 Del mismo modo, como las paridades iniciales entre las denominaciones nacionales se fijan a partir de un acuerdo político (del mismo modo que se hicieron cuando se entró en el euro), también deben ser revisadas por mecanismos políticos. Ninguna tempestad especulativa perturba la operación ni la somete a las intensas presiones que suelen generar los fines de semana de urgencia intergubernamentales. (...)

¡A los europeos! 

O bien tomamos el toro por las astas y lo anunciamos francamente dirigiéndonos a todos los pueblos de Europa: 

«Queremos hacer una moneda común europea que devuelva todas sus posibilidades a la política económica. Pero antes de poder rehacerla, va a ser necesario deshacer algunas cosas. La construcción institucional de una moneda común no se hará a espaldas del pueblo, solo podrá tener legitimidad a través de su validación por referéndum, no se hará pues en un oscuro fin de semana, sino a pleno día y tomándonos todo el tiempo que sea necesario. 

Por lo tanto debemos salir del euro y volver a nuestras respectivas monedas nacionales como base de una nueva salida europea. Imaginamos que no todos nos seguirán de inmediato. Pero en un principio podemos vivir muy bien bajo nuestra moneda nacional, y probablemente mejor que los desdichados que seguirán sufriendo muerte y pasión bajo la tutela euro-alemana.

 Podría ser por otra parte que, desde el momento en que los mercados financieros oigan hablar de nuestro proyecto, cuya intención es precisamente poner fin a su reinado sobre la política económica, incendiarán y ensangrentarán la zona y producirán ellos mismos una explosión de regreso forzoso hacia las monedas nacionales. 

De todas maneras, estamos dispuestos a movernos, ya que el movimiento se demuestra andando, convencidos por otra parte de que el espectáculo de dicho movimiento podría generar algunas ideas a quienes lo observen. ¡Cuántos nos encontraremos, lo ignoramos, pero a partir de la idea de que seremos por lo menos uno, estamos convencidos de que a partir de dos ya será algo! Creemos también que será mejor si nos reunimos cuatro o cinco sobre la base de principios auténticamente comunes y progresistas que 17 destruidos por principios regresivos. 

¿Alemania volverá a recomenzar por su parte con su neodeutschemark y algunos aliados que se le parecen? Es muy posible y eso no es ningún drama. ¿Quién puede imaginar por un momento que, incluso no compartiendo la moneda de algunos países europeos, dejaría de negociar con ellos? ¿De invertir en ellos? ¿De hacer circular sus estudiantes, sus investigadores, sus artistas, sus turistas y de recibir a los nuestros? 

Hasta podemos imaginar que si un día termina por liquidar sus mitos y sus miedos nocturnos, si su población termina por estar cansada de la deflación salarial y de las desigualdades de las que tomará pronto dolorosa conciencia deseará unirse a nosotros, y lo haremos con placer. 

En cualquier caso presentamos esta propuesta para hoy y para mañana. Que quien quiera venga y oiga».               (Frédéric Lordon es un économista francés, director de investigación en el CNRS en París. Frédéric Lordon, Le Monde diplomatique, Rebelión, 12/06/2013)

25.6.13

Todo está organizado para que nada cambie hasta las elecciones alemanas

"¿Se puede decir ya que el proyecto de la UE es un fracaso?

Sí. La UE era un proyecto de cohesión social para crear un bloque nuevo y fuerte; un bloque económico, político y social, con políticas de cohesión muy importantes. La UE se concibió con dos ideas muy potentes: la de no volver a las guerras mundiales, provocadas ambas por el mismo país, y la de eliminar las periferias que existían desde el siglo XV: los países nórdicos, el sur de Europa (Portugal, España e Italia), el sureste (Balcanes y Grecia) y el este europeo.

El proyecto europeo iba a poner fin a esas periferias, con políticas muy importantes de fondos estructurales que pretendían uniformar la riqueza en Europa. En este sentido, el proyecto fracasó, pero es que muchos de nosotros ya sospechábamos que esto podía pasar, porque la existencia de las periferias era demasiado larga.

 Sin embargo, en los primeros años de la integración europea parecía que la UE resultaba: por ejemplo, en Portugal, la renta media alcanzó el 75% de la europea en 2000; sin duda nos aproximábamos y, de pronto, todo el proceso quebró y los países ex periféricos vuelven a ser tratados como tales.

 Desde entonces, la lógica colectiva de construcción social, económica y política ha pasado a ser una dinámica de centro-periferia que dominó sobre todas las otra lógicas. Una lógica, además, en la que el centro ni siquiera es la Comisión Europea, sino Alemania. 

La UE debe reinventarse, hay que reinventarla. De lo contrario, el futuro en Europa se presenta muy negro.

¿Y el proyecto del euro? ¿En qué punto está?

La pregunta sobre el proyecto del euro no es si fracasó o no, sino qué es lo que se pretendía con él. Y en este caso, existió la trampa desde el inicio, porque el euro fue una de las formas en que el neoliberalismo internacional penetró en Europa, que hasta entonces, era el bastión de defensa del Estado social; el único donde el neoliberalismo no había entrado gracias a que los países tenían partidos socialistas y -también a veces en la oposición- partidos comunistas, ambos muy fuertes. (...)

Mediante la construcción neoliberal del euro y el BCE, el país dominante desde entonces -Alemania- ha puesto sus reglas y la moneda es definida en su valor internacional de acuerdo a los intereses económicos de Alemania, y no a los intereses de Portugal o España, por ejemplo. 

A los países del sur, increíblemente, nunca se les ocurrió la idea de que pudiera ocurrir esto, porque se creyeron lo de que estaban en un bloque político y económico, en donde no había deuda griega o española o portuguesa, sino que existía la cohesión y nunca habría especulación.

 Sin embargo, debido a los intereses de sus bancos, Alemania decidió que sí habría deuda griega, irlandesa, portuguesa o española, con lo que hizo a estos países muy débiles, sin que Europa les diese garantías y promoviendo la especulación financiera al transmitir la idea de que estos países sólo encontrarían la solución después de una intervención brutal.  (...)

Todo está organizado para que nada cambie hasta las elecciones alemanas, por lo que Italia, Grecia, Portugal o España deben esperar y lo hacen, digo yo siempre, con una democracia suspendida.(...)

 Los gobiernos no van a hacer nada, porque como digo, son completamente dependientes del mandato alemán. Y aunque la gente rechaza esto, no lo hace de una manera fuerte y articulada."             (Entrevista a Boaventura de Sousa Santos, Público, 15/06/2013)

21.6.13

La UE solo se salvará si Berlín abandona el euro

"El 15 de junio se presentó en París la Declaración de Solidaridad Europea, una propuesta de segmentación controlada de la Eurozona a partir de la salida de los países más competitivos como estrategia para evitar el colapso económico y político de la UE.

 La propuesta no es original, ya en octubre de 2010 el nobel Joseph Stiglitz declaró al Sunday Telegraph que si Alemania no abandonara el euro se corría el riesgo de que los gobiernos de Europa escogieran el sendero de la austeridad, arrastrando al continente hacia una nueva recesión. Y así ha sucedido.(...)

 El euro ha falseado el mercado al conducir a la acumulación de enormes créditos/débitos externos y encorsetando la economía al impedir a los más débiles reaccionar con una sana devaluación frente al shock producido por la crisis estadounidense. 

El restablecimiento de una relación de cambios menos artificial entre el norte y el sur resulta por lo tanto una articulación necesaria, aunque ciertamente no suficiente en la búsqueda de soluciones a la crisis. 

El segundo motivo político es que el equilibrio de la Eurozona se apoya en dos mentiras: la de los políticos del sur ("el euro nos protegerá”) y la de los políticos del norte (“los PIGS son los culpables de la crisis”). Que el euro no nos haya protegido está claro. 

También lo es el hecho de que en el origen y el agravamiento de la crisis está la corresponsabilidad del liderazgo alemán. Pero mientras nuestros políticos no pueden venir a decirnos ahora que el euro fue un error, a los políticos del norte les resulta más fácil culpar a los países del sur e impulsar como solución el abandono del euro. 

El desenganche de la eurozona se ve desde el sur como un desafío mientras que en el norte se contempla como la reapropiación de un símbolo triunfante de la identidad nacional (el marco). La objeción de que Alemania, beneficiaria del euro, no querrá abandonarlo es inconsistente. 

Es cierto que el euro al impedir a Alemania la revalorización le otorgó una indebida competitividad de precios. Lo señala también el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero en economía no hay banquete gratuito: en el mismo momento en que el euro hacía accesible a los países del sur los bienes del norte instalaba las bases de la quiebra financiera, que ahora en caída libre no puede seguir sosteniendo con su consumo la economía alemana. 

La consecuencia es el gran sufrimiento de esta última, cuya perspectiva de crecimiento para 2013 han sido rebajada recientemente por el FMI. La renuncia a las ventajas en términos de precios sería por lo tanto para Alemania un gesto de solidaridad (posibilitaría el relanzamiento de las economías del sur) pero sobre todo de racionalidad. 

La salida de la unión fiscal sería también menos costosa: el “costo del federalismo” –o más bien el monto de las transferencias del norte hacia el sur necesarias para restablecer una situación equilibrada sin recurrir a la palanca del cambio– ha sido estimado por Jacques Sapir en casi un 10% del PIB para un país como Alemania. Las transferencias de este nivel son políticamente imposibles de proponer.

 Si resulta necesario realizar una segmentación del euro es mucho más racional lograrla dejando que las economías más débiles disfruten de la relativa estabilidad de la moneda única: entre la euforia del “nuevo marco” y el pánico de volver a la “lirita” es bastante evidente lo que hay que elegir. No se trata sin embargo de un euro en dos velocidades. 

 La Declaración considera la posibilidad de ulteriores segmentaciones hasta un eventual regreso a las monedas nacionales. Un recorrido nada fácil pero necesario y además más administrable si se realiza de manera ordenada, con un progresivo abandono por parte de los países más competitivos."       (Alberto Bagnai, ilfattoquotidiano.it, , Rebelión, 19/06/2013)

18.6.13

¿Por qué el desempleo es más alto en la Eurozona que en EEUU? Para cargarse el modelo social y democrático de Europa.

"Mark Weisbrot, uno de los economistas más lúcidos que existen en EEUU, acaba de publicar un artículo en Al Jazeera English, que toca un tema clave: ¿por qué los países de la Eurozona, cuyos instrumentos políticos (partidos, sindicatos y movimientos sociales) están más a la izquierda que los existentes en EEUU, están experimentando un deterioro social (un 12,1% de desempleo, como promedio, comparado con un 7,5% en EEUU) mucho más acentuado que en EEUU?

 En otras palabras, ¿por qué la Eurozona, que tiene países con Estados del Bienestar mucho más desarrollados que EEUU, está hoy sufriendo un ataque al modelo social mucho más acentuado que EEUU, y ello a pesar de que tiene unas izquierdas más poderosas? Estas preguntas se están haciendo a los dos lados del Atlántico Norte.  (...)

La respuesta a las preguntas del inicio del artículo procede más de las ciencias políticas que de las económicas, y tiene que ver con la manera como se construyó la gobernanza del euro, y qué se hizo para potenciar el poder del capital financiero y debilitar el mundo del trabajo. Para conseguir tal fin se despojó a los Estados del poder de decisión en temas monetarios e incluso fiscales –en ciertos ámbitos-, pasando a ser el Banco Central Europeo, BCE, el eje de tal gobierno. 

Ahí está la verdadera respuesta, que aparece con toda crudeza cuando comparamos el comportamiento del Banco Central Estadounidense, el Federal Reserve Board, FRB, con el del BCE. El primero es independiente del gobierno federal, pero su presidente tiene que rendir cuentas al Congreso de EEUU, tanto a la Cámara Baja como al Senado.  (...)

No así el BCE, el banco central más independiente que existe en el mundo. El Sr. Draghi, presidente del BCE, no se siente responsable frente al Parlamento Europeo, y es sensible únicamente al gobierno Merkel y a la Troika (Fondo Monetario Internacional FMI, BCE y Comisión Europea).

 En realidad, esta última es la que tiene en la práctica el poder de decisión de los Estados, una vez éstos han sido despojados de su política monetaria y gran parte de su política fiscal. 

Y el objetivo de la Troika (FMI, BCE y Comisión Europea) es bien claro y transparente: terminar con el modelo social europeo y el sistema democrático que lo sostiene. Y ello aparece oyendo las declaraciones entre otros, del Sr. Draghi, que en múltiples ocasiones ha indicado que el modelo social europeo es insostenible.  (...)

Y la manera de conseguir este objetivo es exponer a los Estados a la presión especulativa de los mercados financieros. Los Estados están totalmente desprotegidos, pues carecen de un banco central que les proteja (comprándoles deuda pública, que es lo que un banco central digno de su nombre hace). 

Y la Troika les dice a los Estados que a fin de conseguir dinero tienen que recortar, recortar y recortar el gasto público para bajar el déficit y la deuda pública, y así ganarse la confianza de los mercados financieros.

En realidad, todos estos recortes son totalmente irrelevantes para conseguir la “famosa confianza de los mercados”. 

El hecho de que los intereses de la deuda pública española hayan bajado, no se debe al descenso de la deuda pública (de hecho, ha aumentado) sino a la declaración del Sr. Draghi de que está dispuesto a comprar deuda pública para evitar que los intereses se desborden y creen una revuelta general, revuelta general que ya está apareciendo en muchos de los países, siendo la victoria del Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo en Italia (con su demanda de que Italia salga del euro) la más amenazante para la Troika (tal partido fue la fuerza más votada en las elecciones de este año).

 De ahí procede el temor de la Troika de que todo el entramado pueda fracasar debido a la protesta popular. Es la dinámica política, y no la económica, la que está configurando lo que ocurre en la Eurozona.

Ha sido el mérito de la Troika despolitizar el discurso político presentándolo como un tema económico y monetario que tiene que resolverse a base de reducir la protección social y el gasto público para recuperar la confianza de los mercados. 

 Lo que tiene que hacerse es mostrar que todo el argumentario que se utiliza es para cargarse el modelo social y democrático de Europa. Y lo están consiguiendo."        (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 3 de junio de 2013, en vnavarro.org, 03/06/2013)

11.6.13

El nuevo patrón de desarrollo que pudiera salir de la ruptura con el euro, podría estar más autocentrado en economías de cercanías y menos dependiente de las exportaciones

"No sólo creo que salir del euro pueda ayudar a salir del sistema; es que creo que no es posible salir del sistema sin salir del euro.

 Básicamente porque el euro (y entiéndase éste no sólo como una moneda en sí misma sino como todo un sistema institucional y una dinámica funcional puesta al servicio de la reproducción ampliada del capital a escala europea) es la síntesis más cruda y acabada de ese sistema del que los autores pretenden salirse: capitalismo neoliberal en el marco de un mercado único dominado por el imperativo de la competitividad, con las consecuencias laborales y sociales que de ello se derivan, y en el que la Eurozona ha acompañado la cesión de soberanía en materia monetaria al BCE con las restricciones estatales en materia fiscal, vía Pacto de Estabilidad y Crecimiento. 

Un espacio en el que la solidaridad ha desaparecido como valor de referencia, si es que alguna vez existió más allá de algunos fondos estructurales que constituían el mecanismo de financiación para que los nuevos Estados miembros pudieran financiar las infraestructuras necesarias para profundizar la construcción de ese mercado único al que se incorporaban. 

Por lo tanto, y en mi opinión, plantear la salida del sistema sin plantear la ruptura con el euro es una bonita forma de no plantear nada en un escenario de emergencia económica y social como en el que estamos. 

Es más, yo no sé si fuera del euro es posible un proyecto de transformación social de naturaleza socialista, como plantean los autores, pero desde luego, de lo que no me cabe duda es que dentro del euro es imposible. 

O dicho en otros términos: la ruptura con el euro no es condición suficiente pero sí necesaria para cualquier proyecto de transformación social emancipatorio.   (...)

el problema del euro no es sólo el euro, es la institucionalidad y las políticas que le dan sustento. Si esas políticas, esas instituciones y los valores y objetivos que le dan cuerpo se modificaran en un sentido progresista y transformador el euro dejaría de ser un problema y nosotros dejaríamos de plantear la necesidad de tener este debate. 

Pero, de momento, uno y otros han ido de la mano en un proyecto destinado a conformar la Europa del Capital y no la Europa de los Ciudadanos y eso es una realidad evidente frente a la que no caben muchas interpretaciones. (...)

Yo no creo que la discusión es a qué redil queremos volver sino en qué redil ni queremos ni podemos estar; por lo tanto, la cuestión no es el tamaño del redil sino su naturaleza. Y, tal y como he dicho más arriba, también creo que en el redil en el que nos encontramos actualmente no hay margen alguno para políticas realmente transformadoras; a lo sumo lo hay para políticas paliativas de tanto dolor y sufrimiento social que está generando esta crisis, pero no para alterar el sistema como tal. 

Por lo tanto, plantear que lo que hay que hacer es modificar el sistema como un todo y que, además, hay que hacerlo en el marco supranacional donde, precisamente, el capital financiero e industrial es más poderoso es la mejor forma de invocar el inmovilismo. 

Me parece hasta cruel para quienes sufren ahora plantear que la alternativa solo puede ser europea e internacionalista. ¿Qué hubiera ocurrido en América Latina si Chávez, por ejemplo, hubiera dicho que la alternativa de Venezuela solo podía ser latinoamericanista e internacionalista y que mientras las condiciones no estuvieran dadas no se podía avanzar? ¿Estaríamos hablando de lo mismo en estos momentos?   (...)

Nadie está diciendo que con la recuperación de la soberanía económica se recuperen los resortes del poder, pero sí que la ruptura con el euro abre el horizonte de lo políticamente posible, incluido el cambio en la correlación de fuerzas a nivel estatal. Un cambio que bien podría alterar radicalmente la naturaleza del Estado y el ejercicio del poder que éste despliega o bien podría, al menos, permitir un mayor control sobre los resortes del poder estatal por parte de la ciudadanía.  (...)

Me parece que esta situación es el resultado de un continuo que viene desde la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea. Desde entonces, el marco de las políticas aplicadas han producido, en términos generales, un desmantelamiento de la estructura productiva en un país que carece de patrón de desarrollo claro, definido, autosostenible y de futuro. 

Además, esta economía ha alimentado sus años de crecimiento previos a la crisis actual con una burbuja inmobiliaria sustentada sobre un endeudamiento que ahora se revela inasumible y, por lo tanto, la apariencia de opulencia en la que parecíamos vivir se ha demostrado completamente ficticia. 

En cualquier caso, y especialmente frente a estos últimos acontecimientos, lo que no puede negarse es que el euro ha contribuido de forma decisiva a facilitar esa dinámica insostenible. 

Me basta con un dato para demostrarlo: en el año 1992, cuando la economía española tenía un déficit comercial del 3% del PIB tuvo que devaluar la peseta varias veces hasta que ésta perdió en torno a un 20% de su valor; en el año 2007, antes de que estallara la crisis, el déficit comercial de la economía española llegaba al 10% del PIB y, sin embargo, ese desequilibrio estructural de la economía española –que con una moneda nacional habría tenido que ser corregido mucho antes- no se consideró preocupante porque estábamos, precisamente, en el marco del euro y nuestros euros eran, se suponía, tan buenos y potentes como los de los alemanes.   (...)

¿Quién ha dicho que el nuevo patrón de desarrollo que pudiera salir de la ruptura con el euro no podría ser más autocentrado, basado en economías de cercanías y menos dependiente de la exportaciones y más dependiente de la satisfacción de las necesidades de nuestros ciudadanos y ciudadanas a través de la producción nacional o local?

 Yo creo que, puestos a elucubrar, sería en mayor medida ésta la opción por la que la mayor parte de los firmantes del Manifiesto, si no todos, se decantaría."         ( “Por una UE democrática y socialista. Aportación a la Conferencia sobre Europa de Izquierda Unida (22 de junio de 2013). La Unión Europea, más allá de una moneda” de Alberto Arregui, Jordi Escuer y Carlos Sánchez Mato. Entrevista a Alberto Montero Soler, Salvador López Arnal, Rebelión, 05/06/2013)