20.5.15

Manifiesto 'Salir del euro': La crisis sigue, los destrozos se agravan, el sufrimiento se acumula

"(...) Europa está sumida en una paralización sin precedentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial. 

Como entidad política la UE ha dejado de ser una fuerza relevante y cada día tiene un papel más subordinado a los designios imperialistas de USA, como lo ponen de manifiesto los conflictos y guerras en los países árabes relacionados con su rediseño del Oriente Medio, y también en el corazón de Europa, con Ucrania convertida en un foco de enfrentamiento que encierra graves peligros bélicos y un nuevo desgarra- miento del Continente.

El irracional proyecto de la unión monetaria y sus consecuencias han puesto en crisis la integración europea. Desequilibrios económicos insostenibles entre los países y una montaña enorme de deuda que atrapa a países, estados, sistema financiero, empre- sas y familias son el motivo de esta crisis.

El endeudamiento general ha construido un entramado tupido de relaciones financieras, sobrecargado de focos explosivos y con canales de conexión extraordinariamente fluidos derivados de la desregulación y la globalización financiera. Su única seguridad depende del BCE, que sólo inyectando liquidez puede detener los peligros recurrentes de otras crisis financieras, al precio de alimentar el volumen de deuda que so- porta el sistema. (...)

La integración económica está cada vez más lejos debido a que la crisis levanta tensiones y conflictos entre todos los países y divisiones manifiestas en todos los gobiernos, actuando cada uno de ellos de acuerdo con sus intereses propios.

La desolación recorre nuestras sociedades. Algunos países del Sur están destrozados, en quiebra financiera, desgarrados por las desigualdades, corroídos los estados de bienestar y hundidas partes inmensas de su población en la exclusión y la miseria. Nada que sea nuevo y que no conozcamos. La alternativa de los países más atrasados y desfavorecidos de la unión monetaria era desde hace tiempo recuperar la soberanía econó- mica, incluida la moneda.  (...)

Si el gobierno de Syriza es doblegado por la Troika, la decepción en la izquierda europea será pro- funda, pero sobre todo el sufrimiento del pueblo griego crecerá.

Si, por el contrario, el nuevo gobierno logra sortear los ultimátum y consigue prolongar su situación de quiebra a través de créditos y rescates puen- tes, sin modificar las condiciones esenciales de su crisis, a Grecia le queda un prolongado camino que recorrer atrapado en las exigencias de los mercados y las instituciones financieras.

Con el transcurso del tiempo, en un periodo no largo, se pondrá de manifiesto la insensatez de esa alternativa pues no significa otra cosa que seguir manteniendo encadenado el país, en vilo al conjunto de la sociedad, sin visos de alternativa y sin ningún resquicio de esperanza.

Sólo afrontando la crisis de un modo radical y rupturista, con la recuperación de la soberanía monetaria y fiscal, mediante la salida del euro y liberándose de la deuda impagable, podrá el pueblo griego empezar a escribir un nuevo capítulo de su historia.  (...)

El euro, en su actual configuración, está condenado a desaparecer. Y es justo, por el terrible desastre causado en Europa y por- que moral e intelectualmente hay un despertar de la conciencia de los ciudadanos sobre el irracional y perverso proyecto de la unidad monetaria. La inevitabilidad de su desaparición hay que darla por segura.  (...)

No aceptamos el argumento oportunista que afirma que la crisis ha doblado la es- quina. La crisis social y económica está bien instalada y bien arraigada. Combinada con los acontecimientos políticos que vienen ocurriendo, ha conducido al país a una si- tuación excepcional. No se trata, por tanto, de arrojarse estadísticas económicas, por lo demás tan fáciles de manipular, sino de valorar la situación objetiva del país en el contexto europeo.  (...)

Las facilidades otorgadas por el BCE, con sus repercusiones en los tipos de interés, incluida la llamada prima de riesgo, pueden hacer creer que el clima económico y financiero está despejado, pero la insólita inestabilidad financiera internacional y europea está ahí y no pasará mucho tiempo antes de que inexorablemente surjan perio- dos de inquietud y descontrol.

Si nos referimos a un aspecto particular y vital de la posición financiera del país, es preciso recordar que al final de 2007 la deuda públi- ca del Estado se elevaba al 36% del PIB; sin embargo, al acabar 2014 ya representaba el 100% del PIB.

Toda la política brutal de ajuste y recortes para sanear las cuentas públicas se ha traducido en un vertiginoso incremento de la deuda pública y en un incorregible déficit de las Administraciones públicas, que todavía para 2015 se estima con poco fundamento en un 4,5% del PIB, y generará, por consiguiente, más aumento de la deuda pública.  (...)

En el estado de quiebra financiera del país, en el marco de la unión monetaria, no cabe en lo fundamental otra política que no sea la que impulsa la Troika, cuyas consecuencias están debidamente contrastadas.

Es esta verdad la que corresponde transmitir a la población y confrontarla con la encruci- jada cruda en la que sigue instalada la sociedad española. Tan irrecuperable es el terreno perdido en estos años que incluso si milagrosamente desapareciera la deuda que devora al país no sería posible remontar la situación y crear una economía suficientemente fuerte y competitiva para sobrevivir en la zona del euro. El leve crecimiento del PIB en los últimos trimestres ya se viene traduciendo en un empeoramiento significativo del déficit de la balanza por cuenta corriente.  (...)

Necesitamos una moneda propia para mejor competir y un Banco Central propio para mejor manejar la política fiscal. Cualquier intento de aplicar las enseñanzas keynesianas requiere olvidarse transitoriamente de los problemas del déficit público, hasta reactivar con la demanda los recursos productivos, generar rentas e impulsar la recaudación impositiva, combatiendo además seriamente el fraude fiscal.  (...)

Ante el fracaso y los desastres causados por el actual proyecto neoliberal europeo, los pueblos sojuzgados de la UE deben emprender otras soluciones basadas en la recuperación de la soberanía popular, la solidaridad, la cooperación y la fraternidad."          (Leer más: Manifiesto 'Salir del euro')

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