"(...) Europa está sumida en una paralización sin precedentes desde el final
de la Segunda Guerra Mundial.
Como entidad política la UE ha dejado de
ser una fuerza relevante y cada día tiene un papel más subordinado a los
designios imperialistas de USA, como lo ponen de manifiesto los
conflictos y guerras en los países árabes relacionados con su rediseño
del Oriente Medio, y también en el corazón de Europa, con Ucrania
convertida en un foco de enfrentamiento que encierra graves peligros
bélicos y un nuevo desgarra- miento del Continente.
El irracional proyecto de la unión monetaria y sus consecuencias han
puesto en crisis la integración europea. Desequilibrios económicos
insostenibles entre los países y una montaña enorme de deuda que atrapa a
países, estados, sistema financiero, empre- sas y familias son el
motivo de esta crisis.
El endeudamiento general ha construido un entramado tupido de
relaciones financieras, sobrecargado de focos explosivos y con canales
de conexión extraordinariamente fluidos derivados de la desregulación y
la globalización financiera. Su única seguridad depende del BCE, que
sólo inyectando liquidez puede detener los peligros recurrentes de otras
crisis financieras, al precio de alimentar el volumen de deuda que so-
porta el sistema. (...)
La integración económica está cada vez más lejos debido a que la
crisis levanta tensiones y conflictos entre todos los países y
divisiones manifiestas en todos los gobiernos, actuando cada uno de
ellos de acuerdo con sus intereses propios.
La desolación recorre nuestras sociedades. Algunos países del Sur
están destrozados, en quiebra financiera, desgarrados por las
desigualdades, corroídos los estados de bienestar y hundidas partes
inmensas de su población en la exclusión y la miseria. Nada que sea
nuevo y que no conozcamos. La alternativa de los países más atrasados y
desfavorecidos de la unión monetaria era desde hace tiempo recuperar la
soberanía econó- mica, incluida la moneda. (...)
Si el gobierno de Syriza es doblegado por la Troika, la decepción en
la izquierda europea será pro- funda, pero sobre todo el sufrimiento del
pueblo griego crecerá.
Si, por el contrario, el nuevo gobierno logra sortear los ultimátum y
consigue prolongar su situación de quiebra a través de créditos y
rescates puen- tes, sin modificar las condiciones esenciales de su
crisis, a Grecia le queda un prolongado camino que recorrer atrapado en
las exigencias de los mercados y las instituciones financieras.
Con el transcurso del tiempo, en un periodo no largo, se pondrá de
manifiesto la insensatez de esa alternativa pues no significa otra cosa
que seguir manteniendo encadenado el país, en vilo al conjunto de la
sociedad, sin visos de alternativa y sin ningún resquicio de esperanza.
Sólo afrontando la crisis de un modo radical y rupturista, con la
recuperación de la soberanía monetaria y fiscal, mediante la salida del
euro y liberándose de la deuda impagable, podrá el pueblo griego empezar
a escribir un nuevo capítulo de su historia. (...)
El euro, en su actual configuración, está condenado a desaparecer. Y es
justo, por el terrible desastre causado en Europa y por- que moral e
intelectualmente hay un despertar de la conciencia de los ciudadanos
sobre el irracional y perverso proyecto de la unidad monetaria. La
inevitabilidad de su desaparición hay que darla por segura. (...)
No aceptamos el argumento oportunista que afirma que la crisis ha
doblado la es- quina. La crisis social y económica está bien instalada y
bien arraigada. Combinada con los acontecimientos políticos que vienen
ocurriendo, ha conducido al país a una si- tuación excepcional. No se
trata, por tanto, de arrojarse estadísticas económicas, por lo demás tan
fáciles de manipular, sino de valorar la situación objetiva del país en
el contexto europeo. (...)
Las facilidades otorgadas por el BCE, con sus repercusiones en los
tipos de interés, incluida la llamada prima de riesgo, pueden hacer
creer que el clima económico y financiero está despejado, pero la
insólita inestabilidad financiera internacional y europea está ahí y no
pasará mucho tiempo antes de que inexorablemente surjan perio- dos de
inquietud y descontrol.
Si nos referimos a un aspecto particular y vital de la posición
financiera del país, es preciso recordar que al final de 2007 la deuda
públi- ca del Estado se elevaba al 36% del PIB; sin embargo, al acabar
2014 ya representaba el 100% del PIB.
Toda la política brutal de ajuste y recortes para sanear las cuentas
públicas se ha traducido en un vertiginoso incremento de la deuda
pública y en un incorregible déficit de las Administraciones públicas,
que todavía para 2015 se estima con poco fundamento en un 4,5% del PIB, y
generará, por consiguiente, más aumento de la deuda pública. (...)
En el estado de quiebra financiera del país, en el marco de la unión
monetaria, no cabe en lo fundamental otra política que no sea la que
impulsa la Troika, cuyas consecuencias están debidamente contrastadas.
Es esta verdad la que corresponde transmitir a la población y
confrontarla con la encruci- jada cruda en la que sigue instalada la
sociedad española. Tan irrecuperable es el terreno perdido en estos años
que incluso si milagrosamente desapareciera la deuda que devora al país
no sería posible remontar la situación y crear una economía
suficientemente fuerte y competitiva para sobrevivir en la zona del
euro. El leve crecimiento del PIB en los últimos trimestres ya se viene
traduciendo en un empeoramiento significativo del déficit de la balanza
por cuenta corriente. (...)
Necesitamos una moneda propia para mejor competir y un Banco Central
propio para mejor manejar la política fiscal. Cualquier intento de
aplicar las enseñanzas keynesianas requiere olvidarse transitoriamente
de los problemas del déficit público, hasta reactivar con la demanda los
recursos productivos, generar rentas e impulsar la recaudación
impositiva, combatiendo además seriamente el fraude fiscal. (...)
Ante el fracaso y los desastres causados por el actual proyecto
neoliberal europeo, los pueblos sojuzgados de la UE deben emprender
otras soluciones basadas en la recuperación de la soberanía popular, la
solidaridad, la cooperación y la fraternidad." (Leer más: Manifiesto 'Salir del euro')
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