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1.6.26

POLITICO: AfD y Vox se reúnen con el exjefe de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. y un líder nacionalista blanco en una "cumbre de remigración". Gregory Bovino y Jared Taylor viajaron para apoyar a activistas que en su momento fueron considerados demasiado radicales incluso por los partidos de extrema derecha europeos... «Si el modelo y el método de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. sirven de inspiración, entonces fantástico», añadió el exjefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, destituido de su cargo después de que agentes bajo su mando asesinaran a una enfermera de 37 años en Minneapolis... Los diputados de Vox, Rocío de Meer y Carlos Quero, figuraron en la lista de oradores de la cumbre... ¡Quién verá a los ancianos españoles luchando contra la 'migra' de PP/Vox, para que no les secuestren a sus cuidadoras, en los paseos de media mañana!

"Activistas de extrema derecha europeos que abogan por la deportación masiva de inmigrantes y sus descendientes están recibiendo un impulso gracias a que la administración Trump ha adoptado su lema clave: la remigración.

Unos 500 activistas e influyentes se reunieron el sábado al sur de Oporto para debatir sobre este concepto, antes marginal y solo mencionado en susurros en círculos de extrema derecha. El exjefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Gregory Bovino, y el nacionalista blanco estadounidense Jared Taylor fueron invitados VIP en este evento, que contó con estrictas medidas de seguridad y al que también asistieron representantes electos de los partidos Vox (España) y Alternativa para Alemania (AfD).

Otros partidos de extrema derecha europeos importantes, sobre todo la Agrupación Nacional francesa, han evitado el término o rechazado la política por considerarla demasiado extrema, ya que discrimina a los migrantes por su etnia o religión. Sin embargo, el uso del término por parte del presidente estadounidense Donald Trump y la promesa del Departamento de Estado de crear una oficina para la remigración han dado un nuevo impulso a los defensores de esta política en Europa.

“Cuando el presidente de una gran potencia reconoce la palabra… ya no se puede decir que sea marginal”, declaró Jean-Yves Le Gallou, ex eurodiputado de la ultraderecha francesa bajo el mandato de Jean-Marie Le Pen, en la cumbre del sábado.

La reunión tuvo lugar en la ciudad costera de Figueira da Foz, a 135 kilómetros al sur de Oporto, y contó con la presencia de activistas de toda Europa, Estados Unidos y Canadá.

“Me complace mucho venir y aportar mi experiencia a los europeos” para abordar el problema de los “inmigrantes ilegales que destruyen la cultura europea”, afirmó Bovino en una rueda de prensa improvisada a la entrada.

En una entrevista concedida a un sitio web de ultraderecha antes de la cumbre, Bovino —quien no llevaba su polémico abrigo— citó al general Erwin Rommel, líder de la Alemania nazi, como una figura inspiradora y ofreció su ayuda para acabar con lo que describió como un “horror creciente”, haciéndose eco de los términos racistas utilizados por los extremistas de ultraderecha para referirse a los inmigrantes.

«Si el modelo y el método de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. sirven de inspiración, entonces fantástico», añadió el exjefe de la Patrulla Fronteriza, destituido de su cargo después de que agentes bajo su mando asesinaran a una enfermera de 37 años en Minneapolis.

El momento de Sellner

La cumbre de Oporto fue coorganizada por el activista austriaco de extrema derecha Martin Sellner, quien saltó a la fama en 2024 tras celebrar una reunión secreta en Potsdam, Alemania, donde debatió el concepto de remigración con políticos de la AfD. La noticia de la reunión de Potsdam provocó protestas masivas en Alemania en aquel momento, y muchos señalaron paralelismos con los primeros planes para la deportación masiva de judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Dos años después, un Sellner seguro de sí mismo se puso a disposición de los periodistas para entrevistas en la cumbre sobre remigración, profundizando en conceptos que, según él, ahora se están popularizando.

“Tenemos una relación muy neurótica con nuestra propia etnia, con nuestra propia identidad etnocultural, y creo que debemos superarla”, declaró Sellner a los periodistas en la cumbre, haciendo un llamamiento a los europeos para que superen su “complejo de culpa” y su “autodesprecio” derivados del “consenso de posguerra”.

Al menos tres políticos de AfD asistieron al evento, entre ellos Kay Gottschalk, miembro del Bundestag y uno de los cofundadores del partido. Gottschalk afirmó que estaba allí “para escuchar” como “un visitante”. Lena Kotré, miembro de AfD y representante en la legislatura estatal de Brandeburgo, intervino en el escenario. Sven Tritschler, miembro del Parlamento de Renania del Norte-Westfalia, también estuvo presente.

Los diputados de Vox, Rocío de Meer y Carlos Quero, figuraron en la lista de oradores de la cumbre. El activista Sammy Woodhouse, simpatizante del partido de derecha británico Restore Britain, también estuvo entre los ponentes.

Surgieron tensiones cuando a los reporteros acreditados para cubrir el evento no se les permitió el acceso y se les confinó al estacionamiento. En un momento dado, un dron sobrevoló al grupo de prensa realizando repetidos movimientos agresivos hacia una periodista.

Haciendo cola para hacerse selfies

Por el contrario, varios influencers de derecha equipados con tecnología de punta fueron recibidos con los brazos abiertos, y los canales de redes sociales de la cumbre registraron un interés "enorme", en parte gracias a la presencia de Bovino.

Entre los oradores se encontraban Dries Van Langenhove, exdiputado belga con dos condenas por incitación al odio, y la activista neerlandesa de extrema derecha Eva Vlaardingerbroek, promotora de la llamada teoría de la gran sustitución, según la cual las élites políticas y de la sociedad en general conspiran para traer un gran número de inmigrantes no blancos y reemplazar a la población blanca. Esta teoría se mencionó en el material promocional del evento.

Los asistentes también hicieron fila para tomarse selfies con Taylor, la nacionalista blanca estadounidense que es una destacada promotora de la ideología racista. 

“Estados Unidos «Influye más en Europa que al revés», dijo Taylor a la salida del evento. «Pero entre los disidentes e identitarios, al menos, hay mucho interés en Europa».

Los organizadores y ponentes con los que POLITICO habló en el evento negaron las acusaciones de racismo que pesan sobre el movimiento.

«No me considero una persona que odie», dijo el activista canadiense Daniel Tyrie, quien participó en uno de los paneles. «No ando por ahí escupiendo a la gente de color solo porque está en mi país».


«Simplemente creo que no pertenecen aquí»." 

(Marion Solletty  , POLITICO, 31/05/26, traducción google)  

2.5.26

La responsabilidad de VOX, PP y Junts en la reanudación de los desahucios de miles de hogares vulnerables en todo el país como consecuencia de no haber aprobado ayer en el Congreso el Decreto del Escudo Social... más de 60.000 inquilinos y ocupadores de hogares vulnerables en el Estado, muchos de ellos con menores a su cargo, personas dependientes o mayores, quedan condenados a dormir en la calle... Estas personas no son “okupas” ni delincuentes, como las califican PP, VOX y JUNTS. Son familias que no pueden pagar los abusivos alquileres especulativos impuestos por grandes tenedores y rentistas. Familias que han acreditado documentalmente ante un juez su situación de vulnerabilidad, corroborada mediante el correspondiente informe de los Servicios Sociales... el voto en contra de JUNTS, PP y VOX al Escudo Social no solo implica la reanudación de los desahucios, sino también la eliminación de medidas como la prohibición de cortar los suministros básicos (agua, luz y gas) o el bono social energético, dando la espalda a millones de ciudadanos vulnerables... Pondremos todo nuestro empeño en impulsar medidas de denuncia y presión para que este Decreto de Escudo Social y su medida de suspensión de los desahucios de inquilinos vulnerables sin alternativa habitacional se prorrogue hasta el 31 de diciembre de 2026 (prou especulacio)

 "RESPONSABILIZAMOS AL PP, VOX, JUNTS x CATALUNYA con presencia en el Congreso de los Diputados de haber votado en contra del DECRETO-ESCUDO -SOCIAL (RDL 16/2025) y propiciar la reanudación de los desahucios de miles de hogares vulnerables en Cataluña y en todo el país como consecuencia de no haber aprobado ayer en el Congreso el RDL 16/2025 – Escudo Social.

EL RDL prorroga hasta el 31 de diciembre de 2026 los desahucios de inquilinos vulnerables sin alternativa habitacional, asegura que se les deben proporcionar vivienda a través de los gobiernos autónomos y municipales, pero sus listas están desbordadas y el parque de viviendas de alquiler social es totalmente insuficiente desde hace décadas, pues se optó desde Franco por subvencionar las viviendas como activo inmobiliario bien regadas por hipotecas de la Patronal bancaria.

Dicho Real Decreto contemplaba la suspensión de las demandas de desahucio por impago de rentas y/o finalización de contratos hasta el 31 de diciembre de 2026, para inquilinos en situación de vulnerabilidad acreditada por los Servicios Sociales, a petición del juez, y que no tienen garantizada una alternativa habitacional, tal y como establecen normativas internacionales como las de la ONU, entre otras. Alternativa que tiene que proporcionarles los gobiernos autonómicos, con transferencias en vivienda, a través del parque público y social de viviendas de ALQUILER que es insuficiente y está colapsado en todo el país.

Nos referimos a más de 60.000 inquilinos y ocupaciones de hogares vulnerables en el Estado, muchos de ellos con menores a su cargo, personas dependientes o mayores, que quedan condenados a dormir en la calle.

Estas personas no son “okupas” ni delincuentes, como las califican PP, VOX y JUNTS. Son familias que no pueden pagar los abusivos alquileres especulativos impuestos por grandes tenedores y rentistas. Familias que han acreditado documentalmente ante un juez su situación de vulnerabilidad, corroborada mediante el correspondiente informe de los Servicios Sociales.

LA TRAYECTORIA DEL PP-VOX Y JUNTS ES ESTAR AL LADO DE LOS GRANDES Y PEQUEÑOS TENEDORES en defensa de sus negocios especulativos con  la vivienda, y en contra de los intereses  de la mayoría social que no puede acceder a una vivienda digna y asequible, precisamente a causa de los elevados alquileres especulativos ni  poder pagar sus rentas por lo que están siendo desahuciados.

El voto en contra de JUNTS, PP y VOX al Escudo Social no solo implica la reanudación de los desahucios, sino también la eliminación de medidas como la prohibición de cortar los suministros básicos (agua, luz y gas) o el bono social energético, dando la espalda a millones de ciudadanos vulnerables.

Sin embargo, estos partidos no ocultan su respaldo a los grandes tenedores: bancos, fondos buitre, inmobiliarias y rentistas que hacen negocio especulativo con la vivienda, impidiendo cualquier regulación o limitación de los precios abusivos del alquiler que regula la Ley de Vivienda

Por ello, JUNTS, VOX y PP han votado en contra de la Ley de Vivienda en el Congreso, la han impugnado ante el T.C. Además, el PP no la aplica en las comunidades autónomas que gobierna, se ha opuesto a ella en los principales ayuntamientos y comunidades autónomas, aunque cumplen los requisitos para ser declarados zonas tensionadas, practicando la insumisión política a los derechos sociales ya la propia Constitución que dicen servir.

Por último, recalcamos que a la dramática situación de miles de desahucios, cuya nueva  fecha de lanzamiento los jueces pueden fijar a partir de ahora,  —debido a que el RDL 16/2025 ha sido tumbado por el voto de JUNTS, PP y VOX— se sumarán, si no se vuelve a convalidar, las demandas de desahucio por finalización de contratos:
630.000 en el Estado van a ir finalizando este año, si los grandes y pequeños propietarios no quieren renovarlos ni aceptar, en municipios tensionados, las prórrogas extraordinarias obligatorias de hasta tres años que regula la Ley de Vivienda.

Pondremos todo nuestro empeño en impulsar medidas de denuncia y presión para que este RDL de Escudo Social y su medida de suspensión de los desahucios de inquilinos vulnerables  sin alternativa habitacional se prorrogue hasta el 31 de diciembre de 2026.

Asimismo, nos ratificamos en nuestra defensa de la Ley de Vivienda y de todas sus medidas en los municipios tensionados: la limitación y congelación de los alquileres de grandes y pequeños tenedores  respectivamente  y las prorrogas de hasta tres años.

NO A LOS DESAHUCIOS DE INQUILINOS VULNERABLES SIN ALTERNATIVA HABITACIONAL

LA VIVIENDA ES UN DERECHO, NO UN NEGOCIO
SÍ, SE PUEDE"                            (Prou Especulacio) 

29.4.26

Carlos Hernández Quero, diputado de Vox, explica que ha votado que a su hermana le suban el alquiler junto al PP y los antiguos criminales de Junts, hoy socios respetables... A la mierda mi hermana y que se joda Sánchez... Su hermana, que lo estaría viendo por la tele mientras buscaba empresa de mudanzas, no sabría si aplaudir la lista de merecidas hostias sociales al Gobierno más progresista de la historia o recordarle al diputado de barrio –le gusta presentarse así– que su partido Vox ha votado sistemáticamente en contra de todas esas medidas sociales... No quiero ni imaginarme la próxima comida familiar, pero es fácil hacerlo... resulta que en España, patriotas de derecha españolista y catalanista han encontrado un punto de entendimiento a la hora de joder a la gente. Vía salarios, gasolina o alquileres. Escuché hace años decir a un tipo muy sabio que no entendía a los patriotas. Pues yo creo que cada vez se les entiende mejor (Gerardo Tecé)

 "Los más jóvenes quizá no lo recuerden, pero hubo un tiempo, hace un par de años, en el que votar junto a Junts te convertía en enemigo de España. En cómplice de cosas horribles. El Gobierno pacta con delincuentes prófugos, decían los titulares y en las sobremesas españolas se hablaba más de Puigdemont que de Mbappé. ¿Qué habrá sido de él? De Puigdemont, digo. Le perdimos la pista cuando Junts decidió que sus socios parlamentarios habituales fuesen PP y Vox. Entonces dejó de ser noticia Junts. En las bodas más pijas hace tiempo que ya no se canta durante la barra libre aquello de “Puigdemont, te vamos a meter en prisión”. Y es cuestión de tiempo y aritmética electoral que, tras sonar el himno nacional, novio y novia coreen “Puigdemont, hazme presidente a Feijóo”. Se llaman valores sólidos y abundan en la España fetén.

Miro perplejo la intervención en el Congreso del chaval de Vox que no es pijo. Sí, hay uno. La empresa de Abascal, aunque presume de antiwoke, apuesta por hacerle contrato a gente que representa a minorías. Hay algunas mujeres, un negro e incluso este diputado llamado Carlos Hernández Quero en lugar de Carlos Javier De Hernández y Quero-Quero, que hubiese sido lo normal. Escucho al working class hero de la cuota inclusiva de Vox y no doy crédito. Dice que ha votado junto al PP y los antiguos criminales de Junts –hoy conocidos como socios respetables– que a su hermana le suban el alquiler de su piso. Que esta decisión va en contra de su familiar hasta el punto de que la pobre tendrá que cambiar de barrio, no llegará a fin de mes e incluso tendrá dificultades para formar una familia y tener hijos, explica el hermano del año. Pero que se joda Pedro Sánchez, concluye. Soy ateo, pero juraría que hay algo en la Biblia que hablaba de lo frito que tienes que tener el cerebro para sacrificar a un familiar porque tu dios –una ideología enferma en este caso– así te lo pide.

Continuaba el diputado Carlos Sinape –lo llaman así en el Grupo Parlamentario de Vox porque no tiene apellidos– explicando que, en España, además del precio de la vivienda, tenemos otros graves problemas como que los salarios no den para vivir o que estén por las nubes los alimentos, la luz o la gasolina. Su hermana, que lo estaría viendo por la tele mientras buscaba empresa de mudanzas, no sabría si aplaudir la lista de merecidas hostias sociales al Gobierno más progresista de la historia o recordarle al diputado de barrio –le gusta presentarse así– que su partido Vox ha votado sistemáticamente en contra de todas esas medidas sociales. En contra de subir los salarios, en contra de topar precios de la energía, en contra de subir las pensiones y a favor del genocida israelí y el millonario norteamericano que han provocado que en la gasolinera del barrio la gasolina esté a dos euros. No quiero ni imaginarme la próxima comida familiar, pero es fácil hacerlo.

“Quiero que este país se convierta en un agujero de mierda. Quiero que este país se hunda en una puta pesadilla”, decía Paul Golding, joven líder del ultraderechista partido Britain First (Británicos Primero) pillado en una grabación en la que hablaba de estrategias para llegar al poder. Que el líder de Britain First tenga como objetivo primero joder a los británicos encaja bien con que en España, patriotas de derecha españolista y catalanista hayan encontrado un punto de entendimiento a la hora de joder a la gente. Vía salarios, gasolina o alquileres. Si para construir un agujero de mierda hay que empezar por la familia, pues se empieza. Escuché hace años decir a un tipo muy sabio que no entendía a los patriotas. Pues yo creo que cada vez se les entiende mejor." 

(Gerardo Tecé , CTXT, 29/04/26) 

20.4.26

Se confirma que este Partido Popular es una ganga para Vox... Justo cuando el tiempo empezaba a correr a favor de los populares y el miedo a una repetición electoral cambiaba de bando... Justo cuando el votante de derechas empezaba a cansarse de tanto desorden y el sangrado de las encuestas permitía a los populares sentarse a esperar a que Vox concediera el empate antes de las elecciones andaluzas, los altos mandos de Génova deciden hacerle otro regalo a Vox y permitirles cantar victoria... Unas horas antes del plazo límite para ir a la repetición electoral habrían firmado por bastante menos... Moreno Bonilla tiene que estar encantado. Toda su campaña basada en pedir el voto para evitar el lío de tener que pactar con Vox y desde Génova le demuestran que de lío nada y que está chupado: solo hay que darles lo que piden. Toda la campaña tratando de evitar el asunto de la inmigración y los tuyos se tiran de cabeza al pozo con la retórica ultra de tus competidores. Dos por el precio de uno; una ganga (Antón Losada)

"Feijóo asume en Extremadura su dependencia de Vox con un acuerdo de vocación “nacional”

Santiago Abascal y su directiva, “que en su vida han tenido dos euros juntos”, en la brillante y acertada definición de su antiguo camarada Ortega Smith, aún lo deben estar celebrando entre incrédulos y eufóricos. Por si quedaba alguna duda tras los catastróficos pactos de junio del 2023, se confirma que este Partido Popular es un chollo entre un millón para Vox; una ganga que no debería dejar escapar y ese choped que cualquiera sueña encontrar. Solo le pido a Dios que en todas las negociaciones que me queden en esta vida me toque en frente alguien como Alberto Núñez Feijóo y su Partido Popular. El acuerdo de Extremadura no es un pacto, es un saldo.

Justo cuando el tiempo empezaba a correr a favor de los populares y el miedo a una repetición electoral cambiaba de bando. Justo cuando la marca internacional ultra empieza a dar síntomas de gripado y todo cuanto no parecía hacerle daño a Vox empieza a hacérselo; como suele acontecer en todas las franquicias. Justo cuando la marca Trump se ha vuelto tóxica y le abría una autopista por la derecha para internarse envuelto en la bandera de España en el espacio de Vox. Justo cuando las guerras internas, deserciones, purgas y denuncias por corrupción estaban convirtiendo a Vox en el capítulo más violento y tedioso de los Peaky Blinders. Justo cuando el votante de derechas empezaba a cansarse de tanto desorden y el sangrado de las encuestas permitía a los populares sentarse a esperar a que Vox concediera el empate antes de las elecciones andaluzas, los altos mandos de Génova deciden hacerle otro regalo a Vox y permitirles cantar victoria. 

Una vicepresidencia y dos consejerías en las áreas que Vox demandaba más un pacto programático marcado por las prioridades y los relatos de la ultraderecha a cambio de algo tan obvio como aprobar cuatro presupuestos no es un acuerdo; es un negocio redondo para Santiago Abascal y los suyos. Unas horas antes del plazo límite para ir a la repetición electoral habrían firmado por bastante menos. El miedo habría guardado la viña y un acuerdo ventajoso para Feijóo. Es la consecuencia de una estrategia de oposición basada en la idea de que todo vale: te las meten dobladas por todas partes. 

Que María Guardiola lo envuelva en la épica de una Targaryen que ha logrado, por fin, reunir a los siete reinos para enfrentar al ejército de los caminantes rojos únicamente incrementa su ridículo y la ganancia del otro. 

Moreno Bonilla tiene que estar encantado. Toda su campaña basada en pedir el voto para evitar el lío de tener que pactar con Vox y desde Génova le demuestran que de lío nada y que está chupado: solo hay que darles lo que piden. Toda la campaña tratando de evitar el asunto de la inmigración y los tuyos se tiran de cabeza al pozo con la retórica ultra de tus competidores. Dos por el precio de uno; una ganga."

(Antón Losada, eldiario.es, 19/04/26)

Carlos Jiiménez Villarejo, ex-fiscal: El conocimiento del Pacto que ha favorecido el gobierno de dicha CA es más que preocupante para la Democracia... la ley dispone dispone como causa de disolución o suspensión de partidos políticos, la "exclusión o persecución de personas por razón de su ideología, religión, creencias, nacionalidad, raza, sexo u orientación sexual"... y atribuye al Ministerio Fiscal velar "por el ajuste (de los partidos) a los principios democráticos"... y la ley exige la aplicación de una política para lograr "un marco de convivencia de identidades y culturas"... Ante este marco normativo, el acuerdo entre Vox y un PP sumiso, represente una violación del marco constitucional. Basta una cita. La que parece más significativa, la de "prioridad nacional", con restricciones de derechos para los inmigrantes en todos los ámbitos, especialmente en la sanidad y prestaciones públicas, más el régimen impuesto a los menores no acompañados, que, sin más, serán expulsados de España... Espero que los recursos que se interpongan ante tantos abusos de derecho, reparen, ya, tanta injusticia

 "Extremadura: el ppsumis@9o ante Vox

 El conocimiento del Pacto que ha favorecido el gobierno de dicha CA, como ahora veremos, es más que preocupante para la Democracia.

Por ello resulta necesario tener presente la Ley de Partidos, LO 6/2002. Ley que marca y fija el marco democrático de los mismos. La htttp://Exp.de Motivos dispone que dicha ley "garantiza el funcionamiento del sistema democrático...". Dicha Ley dispone que el fundamento de la actividad de los partidos es el "respeto a los valores constitucionales, expresado en los principios democráticos y en los derechos humanos". Y, coherentemente, dispone como causa de disolución o suspensión, la "exclusión o persecución de personas por razón de su ideología, religión, creencias, nacionalidad, raza, sexo u orientación sexual". Y atribuye al M. Fiscal velar "por el ajuste (de los partidos) a los principios democráticos". Con el complemento del art. 510 C. Penal, que define y persigue las conductas de "odio, hostilidad, discriminación, o violencia contra los migrantes". Y la Ley 2/2009, exige la aplicación de una política para lograr "un marco de convivencia de identidades y culturas".

Ante este marco normativo, el acuerdo entre Vox y un PP sumiso, represente una violación del marco constitucional. Basta unas citas. La que parece más significativa es el de prioridad de las políticas del gobierno autonómico de lo que llaman "prioridad nacional". Lo que se refleja en las restricciones de derechos para los inmigrantes en todos los ámbitos, especialmente en la sanidad y prestaciones públicas, más el régimen impuesto a los menores no acompañados, que, sin más, serán expulsados de España. 

Espero que los recursos que se interpongan ante tantos abusos de derecho, reparen, ya, tanta injusticia.

Carlos Jiménez Villarejo"

(En Salvador López Arnal, 18/04/26)     

16.2.26

El espejo argentino puede ser útil para saber lo que nos espera si triunfan las opciones que lo defienden... la reducción del gasto público en coyunturas de crisis y el recorte de prestaciones salariales y sociales, conforman un binomio clave en la política económica argentina actual... en ese aspecto, las propuestas de Milei son extremas: elevar la jornada laboral a 12 horas; establecer un “salario dinámico” –que puede también ser devengado en especie– y que, a su vez, se pueda bajar si la empresa considera que se ha reducido la productividad; no abonar las horas extras; facilitar al máximo el despido sin indemnización; que las empresas puedan elegir las vacaciones de sus trabajadores; y que, en fin, las bajas laborales se costeen en un mínimo del 50% entre trabajadores y empresarios... con un claro desenlace: el aumento de la explotación. Y con otra derivada: el retroceso de las conquistas sociales y laborales históricas. Este es el modelo que un gran elenco de economistas neoliberales tiene en la cabeza... Esto es entender la economía como una disciplina desprovista de las consecuencias sociales que acarrean unas orientaciones drásticas, muy ideologizadas, sin atender a los resultados socioeconómicos. Éstos están ya dibujando un país con mayor desocupación, más vulnerabilidad, menos auxilios sociales y económicos, reducciones salariales y de pensiones y despidos indiscriminados en el sector público... ese modelo argentino en España se observa con interés por parte de la extrema derecha y de gobiernos autonómicos, el de Madrid sería el más representativo (Carles Manera)

 "Uno de los paraísos del capitalismo en su estado extremo tiene su sede: Argentina. No es el único emplazamiento, pero sin duda constituye una muestra muy elocuente de este neocapitalismo, bautizado como anarcocapitalismo, en el que se critica la intervención del Estado en economía, pero se recurre a ese Estado para todo lo que se adscriba a negociaciones de carácter privado. Lo estamos viendo también en Estados Unidos, con la administración Trump. El planteamiento económico de Javier Milei es claro: él ha manifestado reiteradamente su admiración por los economistas austríacos y por sus concepciones de la política económica, básicamente monetaria, si bien Milei no ha entendido nada de la visión que esos economistas tenían en relación con el ciclo económico. Lo que está desplegando Milei ofrece recordatorios de las tesis más acendradas de esa Escuela Austríaca en Economía y, en particular, de uno de sus principales próceres, Friedrich Hayek. En un estudio publicado en 1931 (Precios y producción, este es el título), Hayek seguía defendiendo los preceptos básicos del patrón-oro, cuyas reglas, aplicadas a una economía en depresión a raíz del crac de 1929, demostraban un fracaso estrepitoso. En ese contexto, la tesis de Hayek descansaba en no bajar los tipos de interés, toda vez que eso infería un mensaje engañoso al mercado, habida cuenta que las empresas podían alargar la estructura de la producción, pero sin ahorro efectivo. Éste, para el austríaco, solo proviene del ahorro real, mientras el crédito bancario excesivo va a conducir a ajustes bruscos y a crisis económicas. La intervención pública no se contempla, y debe ser un mercado sin cortapisas lo que facilite el crecimiento de la economía, bajo la única vigilancia de la autoridad monetaria. En tal sentido, no ha lugar a una inversión pública que pueda generar déficit público, al tiempo que se contempla el salario como un precio más con el que “jugar”.

Ambos elementos derivados de los preceptos de Hayek, la reducción del gasto público en coyunturas de crisis y el recorte de prestaciones salariales y sociales, conforman un binomio clave en la política económica argentina actual. De hecho, el salario se convierte para Milei en un precio relativo más del sistema y se determina por la productividad marginal del trabajo. Este axioma, curiosamente, es siempre invocado; pero no cuando la productividad del trabajo es más elevada y los salarios se pretende mantenerlos estáticos: aplicando ese baremo, éstos deberían subir acorde a la productividad. Pero la regla no funciona siempre, y el componente político y de posición en la estructura productiva –la fuerza empresarial frente a la debilidad sindical, por ejemplo– es determinante. 

En esas coordenadas, la filosofía económica de Hayek se desliza hacia estas conclusiones: si los salarios son rígidos por la acción de los sindicatos y por la intervención estatal, el ajuste que debe imputarse a la economía se dificulta. Son cortapisas a una economía con la radicalidad del libre mercado en sus manifestaciones más extremas. La posibilidad política de limitar al máximo los costes laborales unitarios y, especialmente, los salarios, se viste con el planteamiento de avanzar en la competitividad empresarial. Cuanto menor sea el salario en el coste de producción, mucho mejor. Sin que se vincule esto con la capacidad de consumo y, por tanto, con efectos sobre la demanda. Si las empresas ganan más, el objetivo se cubre, a pesar de los costes sociales.

En tal aspecto, las propuestas de Milei son extremas: elevar la jornada laboral a 12 horas; establecer un “salario dinámico” –que puede también ser devengado en especie– y que, a su vez, se pueda bajar si la empresa considera que se ha reducido la productividad; no abonar las horas extras; facilitar al máximo el despido sin indemnización; que las empresas puedan elegir las vacaciones de sus trabajadores; y que, en fin, las bajas laborales se costeen en un mínimo del 50% entre trabajadores y empresarios, conforman un paquete de factores de carácter regresivo, con un claro desenlace: el aumento de la explotación. Y con otra derivada: el retroceso de las conquistas sociales y laborales históricas. Este es el modelo que un gran elenco de economistas neoliberales tiene en la cabeza, con la promesa de mejores desempeños económicos.

Pero este tipo de política económica se puede aplicar de una manera efectiva si se vive en un régimen dictatorial, con censuras políticas, limitaciones de movimientos, laminación de la libertad de expresión y prohibición de sindicatos y partidos políticos. De hecho, muchas de las medidas adoptadas en el régimen del dictador chileno Augusto Pinochet por parte de economistas formados bajo la tutela de Milton Friedman, se inspiraron en la obra de Hayek que hemos citado, junto a la más filosófica Camino de servidumbre. Milei trata de seguir esa senda, que proporcionó para Chile datos macroeconómicos transitoriamente positivos, con un elevadísimo coste social y una represión terrible. 

El gobierno de Milei puede tener problemas para hacer efectivas esas líneas de actuación, si tenemos en cuenta las protestas callejeras que ya se están generando. Veremos las respuestas sindicales. Esto es entender la economía como una disciplina desprovista de las consecuencias sociales que acarrean unas orientaciones drásticas, muy ideologizadas, sin atender a los resultados socioeconómicos. Éstos están ya dibujando un país con mayor desocupación, más vulnerabilidad, menos auxilios sociales y económicos, reducciones salariales y de pensiones y despidos indiscriminados en el sector público. El relativo control de la inflación se ha conseguido a partir de una contracción brutal de la demanda agregada, y una pérdida de la calidad de vida.

La base de ese modelo argentino, que en España se observa con interés por parte de la extrema derecha y de gobiernos autonómicos –el de Madrid sería el más representativo–, promueve la destrucción gradual pero inexorable de la economía pública, la privatización de los servicios esenciales –sanidad y educación– y el apoyo a las iniciativas privadas con capital público que se detrae de asignaciones presupuestarias que deberían canalizarse hacia hospitales, universidades, escuelas y servicios sociales. Todo invocando la libertad. El Estado –fijémonos de nuevo en Argentina– es abyecto; pero ese Estado se pliega a las instituciones económicas internacionales –y en gobiernos extranjeros, como el de Estados Unidos– para poder subsistir. 

Las premisas del mercado libre, sin ataduras, solo sirven para una sociedad general a la que se dice defender; el Estado, por el contrario, es útil para esos mismos dirigentes si tras sus puertas se hallan contratos, subvenciones y descargas fiscales. Sería muy positivo que la población supiera qué se esconde tras soflamas como el enaltecimiento de una libertad sin que se cualifique, o sobre encendidas diatribas a favor de una patria cuyo contenido real debe rellenarse, más allá de las banderas u otros utensilios. El espejo argentino puede ser útil para saber lo que nos espera si triunfan las opciones que lo defienden."

( 

Te están usando para joder a tu abuelo... Nadie va a decir abiertamente que quiere recortar las pensiones porque quiere quedarse con ese pastel, tiene que venderlo como una necesidad imperiosa por el equilibro de las cuentas... No existe el conflicto generacional. Es un invento del capital para facilitar el negocio de las pensiones privadas... solo es una estrategia para instaurar otro inmenso expolio de clase y fomentar una nueva etapa de acaparamiento de capital por parte de las capas más privilegiadas... es una retórica que tiene como objetivo mejorar su propia situación personal ayudando a los que quieren que las pensiones públicas desaparezcan para ser sustituidas por el jugoso negocio de las pensiones privadas... Todo discurso que niega el conflicto de clases para sustituirlo por el conflicto generacional tiene como objetivo ser funcional a una futura rebaja de las pensiones... Es propio de trepas y advenedizos y es muy fácil identificarlos porque van buscando aquellos mensajes que favorecen a las elites para poco a poco adaptarlos y encabezarlos para lograr su favor. No es difícil hacer una leve prospección por los espacios mediáticos para identificarlos (Antonio Maestre)

 "Nadie va a decir abiertamente que quiere recortar las pensiones porque quiere quedarse con ese pastel, tiene que venderlo como una necesidad imperiosa por el equilibro de las cuentas, y para llevarlo a cabo necesita aliados dentro de la sociedad

Envejecer con una pensión que no alcanza: “Las cuentas no salen y tengo que pedir ayuda a mis hijos”

No existe el conflicto generacional. Es un invento del capital para facilitar el negocio de las pensiones privadas. Nadie va a decir abiertamente que quiere recortar las pensiones porque quiere quedarse con ese pastel, tiene que venderlo como una necesidad imperiosa por el equilibro de las cuentas, y para llevarlo a cabo necesita aliados dentro de la sociedad. Los principales objetivos para ejercer como quintacolumnistas dentro de la clase trabajadora son los jóvenes que ven muy lejano el momento en el que se harán beneficiarios de una pensión, quien tiene difícil el presente es imposible que piense en el futuro lejano.  

Cada vez que escuches a alguien hablar de Zeta, X, Millenial, Boomer, Alfa o categorizaciones similares basadas únicamente en el año en el que naciste para hablar de política económica échate la mano al bolsillo porque quiere robarte. A veces dirán que lo hacen porque eres víctima, pero solo es una estrategia para instaurar otro inmenso expolio de clase y fomentar una nueva etapa de acaparamiento de capital por parte de las capas más privilegiadas de la estratificación social. No es difícil saber quiénes son: los mismos que para solucionar el problema de la vivienda tienen como única medida relajar los impuestos para construir más sin poner límites a la especulación. 

Todo discurso que niega el conflicto de clases para sustituirlo por el conflicto generacional tiene como objetivo ser funcional a una futura rebaja de las pensiones. Es normal que este debate sea liderado por esas personas que forman parte del colectivo en el que se quiere instaurar el estado de agravio y que sin verse afectados por tener una posición de clase favorable busca el favor del capital para mejorar en esa estratificación de clase. Su actitud es en sí misma una evidencia de que el conflicto es de clase y no generacional. 

No es un discurso que tenga ninguna base intelectual seria ni deba tenerse en cuenta desde el punto de vista narrativo, es una retórica que tiene como objetivo mejorar su propia situación personal ayudando a los que quieren que las pensiones públicas desaparezcan para ser sustituidas por el jugoso negocio de las pensiones privadas. De forma paradójica la negación del conflicto de clases es una manera de confirmarlo porque buscan mejorar su situación profesional y aumentar su capital. Por eso serán acogidos con alborozo por todo el sistema extractivista para usarlo en su beneficio dando unas cuántas migajas al colaboracionista. 

A los jóvenes de clase trabajadora que se sientan cercanos a este mensaje solo lanzarles una advertencia: te están usando para joder a tu abuelo. Es lo único que les interesa, y si eso no te convence porque solo piensas en tu presente, que sepas que un mensaje así no va a mejorar tu presente, pero sí ten claro que va a hipotecar tu futuro. La clase trabajadora que se siente atraída por el discurso de la lucha generacional perderá su juventud antes de que mejore su situación convirtiéndose antes de que se dé cuenta en el enemigo de ese mismo discurso que antes defendía. Los años pasan más rápido que los cambios estructurales a mejor mientras que los recortes de derechos son casi inmediatos.  

Es lamentable asistir a discursos completamente desinformados sobre la estratificación social y que tengan espacio privilegiado en el debate publicado. No pido que desaparezcan los adanistas que se creen que inventan conceptos y relatos, pero al menos que tengan un mínimo de sentido del ridículo y lean lo que se ha escrito antes de provocar bochorno. No es posible hablar de clases sociales o negar las clases sociales sin atender todo lo teorizado por Karl Marx, Max Weber, Talcott Parsons, Ralph Dahrendorf, Pierre Bourdieu, Erik Olin Wright o Michael Savage. Al menos hay que tener un poco de vergüenza y no querer pontificar ante quienes sí los conocen y los han estudiado porque se os ven todas las costuras. 

Personalmente siento un desprecio profundo por esa degeneración individualista que encabeza discursos lesivos para el colectivo solo para el beneficio propio. Es propio de trepas y advenedizos y es muy fácil identificarlos porque van buscando aquellos mensajes que favorecen a las elites para poco a poco adaptarlos y encabezarlos para lograr su favor. No es difícil hacer una leve prospección por los espacios mediáticos para identificarlos."

(Antonio Maestre, blog, 15/02/26

16.10.25

Ojalá fuera 1953... en 1953, un informe oficial sobre la situación de los jornaleros de Sevilla revelaba que el salario medio representaba sólo un 25% del necesario para comprar los alimentos básicos. La desnutrición dio como resultado el subdesarrollo físico e intelectual de los niños... En el periodo 1953-56, en España el consumo medio de calorías y proteínas por habitante y año no alcanzaba el nivel medio fijado por los expertos en nutrición. Se necesitaron 20 años para alcanzar los niveles de alimentación conseguidos antes de 1936... Ojalá fuera 1953 (Iker)

 Iker @IkerMadrid12

"En 1953, un informe oficial sobre la situación de los jornaleros de Sevilla revelaba que el salario medio representaba sólo un 25% del necesario para comprar los alimentos básicos. La desnutrición dio como resultado el subdesarrollo físico e intelectual de los niños."

Antonio @antoniorm1990

Ojalá fuera 1953.Tendrías tú casa pagada. Estarías viendo una en la playa pa veranear. No tendrías IRPF. Tendrías sanidad gratuita sin colapsar Tendrías educación gratuita sin ideología´. Y tus hijos podrían caminar por el Raval de Barcelona. Ojalá y fuera 1953
12:47 p. m. · 14 oct. 2025 371,3 mil Visualizaciones

"En 1953, un año después de que se acabase el sistema de racionamiento, en Almería, las autoridades sindicales calculaban que unos 89.500 trabajadores y sus familias no tenían suficientes ingresos para obtener las calorías «necesarias para la subsistencia»."

"Un informe de la nada sospechosa Acción Católica de Sevilla fechado en 1953 decía que los jornaleros estaban viviendo con un salario medio cuyo poder adquisitivo era la mitad del que tenían en 1936."

"El valor real de los salarios de los trabajadores españoles en las zonas urbanas era, hasta 1945, poco más o menos la cuarta parte del de los salarios de antes de la guerra, y desde 1945 hasta 1953, un 50%."

 En el periodo 1953-56, en España el consumo medio de calorías y proteínas por habitante y año no alcanzaba el nivel medio fijado por los expertos en nutrición. Se necesitaron 20 años para alcanzar los niveles de alimentación conseguidos antes de 1936.

6:14 p. m. · 15 oct. 2025 11 mil Visualizaciones

19.9.25

El almirante Antonio Piñeiro, jefe del Estado Mayor de la Armada, responde a Ortega Smith que “es mandato de la Ley del Mar salvar a los migrantes... Jamás ante un cayuco se puede tener otra actitud que no sea la de ayudar”...

 "El jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), el almirante general Antonio Piñeiro, ha recalcado este viernes a Vox que la misión de la Armada es “ayudar y salvar” a los migrantes que se desplazan en pateras, cayucos y otras embarcaciones en su tránsito hacia España, y no devolverlos o bloquearles el paso, como han propuesto desde el partido de Santiago Abascal.

Así lo ha hecho el AJEMA durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, en respuesta al dirigente de Vox Javier Ortega Smith, que le ha preguntado si considera “necesario” incrementar la presencia de la Armada en aguas del Estrecho, Ceuta y Melilla para luchar contra la inmigración irregular y el narcotráfico.

Como parte de sus medidas para frenar el fenómeno de la inmigración, Vox ha propuesto en varias ocasiones desplegar a la Armada en rutas migratorias habituales como las del Estrecho o Canarias para bloquear la entrada de embarcaciones en territorio español. “No se puede, no estamos para eso”, ha dicho rotundamente el AJEMA.

No es, además, la primera vez que Vox recibe esta respuesta. En noviembre de 2020, después de que el partido de Abascal propusiera que la Armada se desplegara junto a Canarias y realizara un “bloqueo”, el jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), el almirante Teodoro López Calderón, recordó al partido de ultraderecha que la obligación de “cualquier barco de guerra de España que se encuentra con una patera” es rescatar a sus ocupantes, ya que “la llegada de inmigrantes en la mar en lo que se traduce es en salvamento”. Y además, recordó un “bloqueo naval” de Canarias es un concepto erróneo ya que, “por terminología, el bloqueo naval no se aplica al propio país”.

La única misión, ayudar

“En el tema de inmigración voy a ser muy claro: es mandato de la Ley del Mar salvar a los migrantes si están en peligro”, ha insistido el AJEMA, pidiendo que “nadie espere que un barco de la Armada vaya a proceder a apartarlos”. “La única misión de la Armada y de cualquier Armada occidental es ayudar, que no quepa ninguna duda al respecto”, ha abundado.

El almirante general ha relatado experiencias con migrantes en este sentido y ha destacado la “impotencia” que sienten los marinos ante la imposibilidad de “ayudar” a todas las personas que viajan en condiciones peligrosas en una embarcación. “Jamás ante un cayuco se puede tener otra actitud que no sea la de ayudar”, ha subrayado."

( Europa Press , eldiario.es, 19/09/25)

13.8.25

Una española de pura raza cruzó el Atlántico hace tres lustros... sufrió una discriminación racial que se tradujo en un ambiente laboral hostil, retenciones de varias horas en la aduana cada vez que viajaba, miradas de desprecio y hasta la expulsión de un bar... Esa española era yo... Esa española, si aún residiese en Estados Unidos, probablemente andaría escabulléndose de las redadas arbitrarias que se están produciendo, al igual que muchos amigos que allí preservo evitan pasear libremente o hablar castellano en público... dos millones y pico de paisanos que atravesaron la frontera en dirección a Francia, Alemania o Suiza para deslomarse en fábricas mientras en el régimen franquista descendía el paro y montones de pueblos subsistían a base de remesas. En la memoria atrofiada de los racistas autóctonos no cabe la sangría del éxodo rural —migrantes en su propia tierra y habitantes de un chabolismo descarnado—, ni las oleadas posteriores de gente joven que partimos huyendo de una economía devastada, una foto de despedida que aún continúa produciéndose, aunque se nos llamase “aventureros” o “emprendedores”... y allá donde hemos llegado no siempre hemos sido bien recibidos... No es descabellado vaticinar que seremos los próximos en huir hacia el Norte en busca de cobijo, trabajo o comida, esta vez como refugiados climáticos... deberíamos estar peleando por fortalecer una legislación internacional que nos ampare ya mismo, a nosotros, españolísimos de impura raza, migrantes todos. Eso sí sería verdaderamente patriótico... Quienes salen de “cacería” contra los que son distintos desconocen que ellos estarían igual de marcados (Azahara Palomeque )

 "Una española de pura raza cruzó el Atlántico hace tres lustros. Aterrizó en Austin (Texas) sola con dos maletas; se puso unos zapatos rojos como pista que ayudara al casero a identificarla en el aeropuerto y, cuando este por fin la encontró, ella se instaló en su nueva vida. El resto de los días sufrió una discriminación racial que se tradujo en un ambiente laboral hostil, retenciones de varias horas en la aduana cada vez que viajaba, miradas de desprecio y hasta la expulsión de un bar. Esa española era yo, con la excepción de que la “pura raza” jamás ha existido: es un invento cultural que ha servido para destrozar familias enteras, arrasar pueblos, y saquear territorios. Esa española, si aún residiese en Estados Unidos, probablemente andaría escabulléndose de las redadas arbitrarias que se están produciendo, al igual que muchos amigos que allí preservo evitan pasear libremente o hablar castellano en público.      

Quienes ahora, en nuestro país, convocan “cacerías” contra los inmigrantes cometen al menos dos errores garrafales, al margen de exhibir su propia falta de ética y practicar una violencia tan deleznable como ilegal. El primero es desdeñar su propia vulnerabilidad dentro de un mapa geopolítico que no dudaría un segundo en arrojarlos a la mayor fosa séptica de no existir un marco jurídico más o menos respetado que los protege. Morenos o bronceados, cabello encaracolado o lacio oscuro, ojos castaños o barba profusa: cualquier excusa les valdría a algunos para menospreciar a los odiadores de turno que actualmente descargan su ira contra la población foránea residente entre nosotros, quizá porque no se han mirado nunca al espejo.

El segundo error imperdonable radica en el desconocimiento de la historia, del cual se vanaglorian enfebrecidos mientras la palabra “patria” se les descuelga entre las comisuras mezclada con tanta mala baba. Para ser patriotas, se les ha olvidado que España —la nación que aseguran defender: ¿de qué?, ¿del conocimiento?, ¿de la solidaridad?— perdió cuatro millones de habitantes rumbo a América, un quinto aproximado del total, entre 1880 y 1930, propulsados por el hambre, la guerra y la persecución política, según explica Nicolás Sánchez Albornoz. No recuerdan tampoco el medio millón de exiliados que provocó la Guerra Civil; ni los dos millones y pico de paisanos que atravesaron la frontera en dirección a Francia, Alemania o Suiza para deslomarse en fábricas mientras en el régimen franquista descendía el paro y montones de pueblos subsistían a base de remesas. En la memoria atrofiada de los racistas autóctonos no cabe la sangría del éxodo rural —migrantes en su propia tierra y habitantes de un chabolismo descarnado—, ni las oleadas posteriores de gente joven que partimos huyendo de una economía devastada, una foto de despedida que aún continúa produciéndose, aunque se nos llamase “aventureros” o “emprendedores”, esgrimiendo un discurso de cariz tan colonialista como falsario.

Porque resulta que esa cosa fabricada expresamente, imaginada y en ocasiones manoseada con los intereses más espurios llamada “nación” ha sido tradicionalmente una máquina expendedora de migrantes hacia confines insospechados, y allá donde hemos llegado no siempre hemos sido bien recibidos, independientemente de los trámites burocráticos previos. La gran paradoja de nuestros tiempos consiste en que se haya conseguido enfangar con racismo y olvido a esas manos que ahora arrojan objetos, apalizan o golpean a sus vecinos de origen diferente; en que este grado de vileza sea azuzado por algunas formaciones políticas, las mismas que engordan su base electoral comercializando con el dolor ajeno. Sin embargo, ese dolor es también propio, pues forma parte de nuestro pasado, lo albergamos en el caudal genético, se enraíza en la memoria, y se refleja en los espejos. La historia nos ha dejado escenarios terroríficos de antepasados judíos y musulmanes expulsados; de implantación de sistemas coloniales en que los rasgos físicos determinaban el destino de tribus autóctonas o se usaban para instaurar un marco cognitivo que ha continuado jerarquizando a las personas. Nos ha legado, además, valiosas lecciones de lo que ocurre cuando predomina el odio como paradigma: nunca tiene bastantes enemigos, más bien, esta figura se actualiza en un juego macabro que acaba incluyendo a la mayoría —lo aprendimos con Hannah Arendt—.

No obstante, a uno no debe tentarle la idea de considerar el fenómeno migratorio —junto al racismo que indeseablemente lo acompaña— apenas como una herencia o rasgo pretérito; al contrario, las implicaciones que conlleva abarcan asimismo el futuro. Contémplese hipotéticamente la península Ibérica en pocos años: asolada por danas más frecuentes que descalabran cosechas, a las puertas del desierto africano desplegando sus dunas sobre el sur, comida por incendios de magnitud inextinguible… No es descabellado vaticinar que seremos los próximos en huir hacia el Norte en busca de cobijo, trabajo o comida, esta vez como refugiados climáticos. No solo un desalmado se atrevería a ser racista con quien procede de esas circunstancias ahora, sino alguien con muy poca amplitud de miras, alguien que debería estar peleando por fortalecer una legislación internacional que nos ampare ya mismo, a nosotros, españolísimos de impura raza, migrantes todos. Eso sí sería verdaderamente patriótico."

(Azahara Palomeque  , El País , 05/08/25) 

8.7.25

La Solución Final de Vox, expulsar a millones de inmigrantes, no es ninguna broma ni una estrategia del partido de Abascal para captar votantes entre los descontentos de Feijóo... Están convencidos de que semejante paranoia puede hacerse realidad, que es perfectamente factible, aunque según la diabólica catequista De Meer entraña “un proceso complejo”... Supongamos que Feijóo gana las elecciones y coloca a Abascal de vicepresidente... tendríamos el decretazo racista... llegarían las manifestaciones de protesta, miles de personas defendiendo sus derechos en la calle, convulsiones sociales, revueltas y huelgas generales no demasiado diferentes a las que estamos viendo estos días en los Estados Unidos, donde el pueblo de bien se ha plantado contra Trump... las portadas de los periódicos con fotografías de personas secuestradas, esposadas y conducidas al Guantánamo de Soto del Real; la imagen de España, en fin, como la peor de las dictaduras... Y finalmente, cuando ya no quede ninguno de los ocho millones de deportados, la debacle para la economía, la ruina total, un retroceso en el nivel de vida de nuestro país de más de cincuenta años, hasta devolvernos a los tiempos del final del Franquismo, cuando los españoles vestían austeras chaquetas de pana porque no había para más (José Antequera)

 "Vox es un delirio colectivo que se contagia, un trastorno que va empeorando poco a poco hasta la locura, como ya ocurriera con los fascismos hace un siglo. El último disparate del partido de Santiago Abascal consiste en su plan para deportar a más de ocho millones de inmigrantes que residen en nuestro país y también a sus hijos. Personas cuya estancia es legal según el ordenamiento jurídico vigente; personas que trabajan, que pagan sus impuestos, que mantienen una familia y que contribuyen decisivamente al sostenimiento de la economía y del Estado de bienestar; personas con los mismos derechos y obligaciones que cualquier ciudadano. Muchos de ellos siguen manteniendo su propia nacionalidad, pero un porcentaje elevado son los llamados inmigrantes “de segunda generación”, es decir, nacidos y afincados aquí –en alguna de las 17 comunidades autónomas del Estado español–, personas con DNI y pasaporte nacional, españoles a todos los efectos perfectamente integrados en la sociedad (son del Barça o del Madrid, se visten de baturro, de fallera o faralá en las fiestas de su pueblo y compran el décimo de Navidad como todo hijo de vecino).  

La España que plantea Vox no difiere demasiado de esas terribles escenas de las películas de nazis con trenes repletos de deportados, campos de concentración y odio, mucho odio nacionalista y ario. Para quién no conozca a la personaja, De Meer es esa diputada ultra que por fuera tiene todo el aspecto de guitarrista del coro de la iglesia pero que, por dentro –si nos atenemos al relato escalofriante que ayer soltó ante la prensa sin despeinarse–, lleva una fascistona fría y calculadora desprovista de humanidad y sentimientos. Así explicó la señora el plan de Vox para limpiar España de extranjeros y recuperar la raza de pura sangre española. “Solo hay una solución mala y una solución menos mala porque no se han adaptado a las costumbres españolas: tendrán que volver a sus países”. Ni el mismísimo Orwell hubiese escrito un texto tan distópico y certero sobre lo que es el pensamiento totalitario. Aterrador.

La Solución Final de Vox (nótese el macabro empleo de este eufemismo, sin duda extraído con toda la intención del viejo manual del Tercer Reich sobre liquidación de las minorías étnicas en los años treinta y cuarenta del siglo pasado) no es ninguna broma ni una estrategia del partido de Abascal para captar votantes entre los descontentos de Feijóo ahora que, tras el Congreso Nacional del PP, se ha quitado la careta y pide “respeto” para el nazi, que también tiene su corazoncito. Están convencidos de que semejante paranoia puede hacerse realidad, que es perfectamente factible, aunque según la diabólica catequista De Meer entraña “un proceso complejo”. Y tanto que es complejo, como que para materializar la Solución Final habría que poner patas arriba a todo el país. Supongamos por un momento que Feijóo gana las elecciones (Dios no lo quiera) y coloca al Caudillo de Bilbao como su lugarteniente en el Consejo de Ministros, véase en Interior o en Trabajo e Inmigración. Un decretazo racista de esa índole chocaría de lleno con la Constitución, con las leyes y con los jueces (que digo yo que algún magistrado demócrata, humanista y civilizado, sin contaminar por la ideología ultra, quedará aún en el Supremo). Luego llegarían las manifestaciones de protesta, miles de personas defendiendo sus derechos en la calle, convulsiones sociales, revueltas y huelgas generales no demasiado diferentes a las que estamos viendo estos días en los Estados Unidos, donde el pueblo de bien se ha plantado contra Trump y sus políticas propias del Ku Klux Klan.

Más tarde, tras el temido decretazo de Solución Final, llegarían las sanciones de la Unión Europea, que amenazaría a nuestro país con la expulsión; las portadas de los periódicos con fotografías de personas secuestradas, esposadas y conducidas al Guantánamo de Soto del Real; la imagen de España, en fin, como la peor de las dictaduras (esta vez dictadura de verdad, no esa fábula sobre el malvado autócrata Sánchez solo apta para crédulos sin espíritu crítico, borregos, manipulados y lelos que va vendiendo la atolondrada de Isabelita Ayuso). Y finalmente, cuando ya no quede ninguno de los ocho millones de deportados, la debacle para la economía, la ruina total, un retroceso en el nivel de vida de nuestro país de más de cincuenta años, hasta devolvernos a los tiempos del final del Franquismo, cuando los españoles vestían austeras chaquetas de pana porque no había para más.

Quien crea que se puede echar del país al 14 por ciento de la población sin que se note en nuestro modo de vida y en nuestros bolsillos es que fuma grifa de la mala. Las cotizaciones a la Seguridad Social se hundirían, una buena tajada de los impuestos esenciales para sostener la Sanidad y la Educación, entre otros servicios públicos, se perderían y el sistema de pensiones tal como lo conocemos sería insostenible. Por no hablar de sectores productivos como el agrícola, la construcción y la hostelería, esquilmados de mano de obra. O sea, un cataclismo propio de una economía de posguerra.

De Meer trató de sacar su lado más humano al reconocer que este sindiós sería “traumático” para la sociedad, lo cual no deja de ser puro postureo, ya que alguien que se plantea, aunque sea como hipótesis remota, destruirle la vida a ocho millones de personas no puede ser más que un psicópata peligroso incapaz de empatizar con el dolor de sus semejantes. Su apuesta por la “reemigración” porque España tiene derecho a “sobrevivir como pueblo” ante la invasión, al reemplazo de europeos por africanos (un concepto extraído de los partidos fascistas que vuelven a triunfar en Alemania) es un salto cualitativo de Vox, en el fondo y en la forma, que huele a puro nazismo. Con todo, no deja de ser curioso que Abascal haya elegido a alguien con apellido tan poco español para explicar su Solución Final. Siendo fiel a su ideario, tendría que haber puesto en la rueda de prensa a una García, a una López o a una Pérez, nombres mucho más españolazos, y no a una descendiente flamenca no precisamente de Cádiz, sino de la pérfida Flandes. Debe ser que De Meer viene de estirpe de rancio abolengo. Lo cual nos lleva a pensar que Vox jamás echará del país a los extranjeros con tarjeta oro y Visa, solo a los extranjeros pobres. Y es que el racismo también es una enfermedad económica."                          ( , Diario16+, 08/07/25)

1.7.25

Vox ha publicado su programa económico... quiere sustituir al actual sistema de pensiones públicas por pensiones privadas... Para disponer de dinero suficiente para la pensión por el método de capitalización hay que ir ahorrando a lo largo de la vida. ¿Y quién puede ahorrar lo suficiente? No es fácil estimarlo, pero veamos un ejemplo... Una persona de 35 años que hoy día ganase 2.250 euros al mes (prácticamente el sueldo medio en España) tendrían que ahorrar 510 euros mensuales y dedicarlos a un fondo de pensiones para tener una pensión equivalente al 80% de su sueldo desde que tuviera 67 años hasta los 87, sin interrupción... cuando entre el 45 y el 50% de la población española no llega a fin de mes, o tiene grandes dificultades para conseguirlo. Por tanto, de ningún modo podría ahorrar esa cantidad... no más del 25%, como mucho, de nuestra población estaría en condiciones de financiarse un fondo de ahorro privado que le garantice una pensión mínimamente digna... además, sólo 99 fondos de los 393 con 15 años de historia en 2023 (25,2%) habían tenido una rentabilidad superior a los bonos del Estado, 57 (14,5%) a la del IBEX, y 9 la tuvieron negativa. Para ser más rentables deben invertir en productos inseguros y eso convierte sus patrimonios en más arriesgados y expuestos a quiebras... La propuesta de privatizar la financiación de las pensiones sólo trae consigo menos pensiones, pensiones más bajas para quien pueda financiárselas, riesgo financiero y de crisis económicas... pero estamos hablando de un negocio gigantesco para el sector financiero. Este es quien apoya y financia el gran fraude que consiste en hacer creer que el sistema de pensiones públicas basado en el reparto es insostenible a causa del envejecimiento de la población... Si bien es es obvio que el envejecimiento de la población influye en la sostenibilidad, es fácil demostrar y está ampliamente comprobado que depende principalmente del incremento de la productividad, del volumen de masa salarial y de cómo se reparte el valor de lo producido. Y, además, si no fuese suficiente con ello, siempre se pueden financiar por impuestos generales, lo cual significa que sus sostenibilidad depende de una decisión política y no de circunstancias financieras... En España, cientos de miles de personas con salarios y condiciones de trabajo miserables votarán a un partido como VOX que propone reducir salarios y que acabaría con sus pensiones si gobernase. Al menos, hay que reconocer que la extrema derecha tiene mérito a la hora de engañar a la gente (Juan Torres López)

"El partido de extrema derecha español ha publicado su programa económico cargado de propuestas ultraliberales cuya falta de fundamento y efectos nocivos ya se han puesto de relieve en muchas ocasiones.

Comentaré ahora sólo una de ellas que tendría consecuencias especialmente catastróficas si se llevara cabo: sustituir al actual sistema de pensiones públicas basado en el reparto (es decir, las personas empleadas actualmente financian con parte de sus sueldos la pensión de las ahora jubiladas) por uno basado en la capitalización (cada persona ahorra, se invierte ese ahorro en mercados financieros y al final de la vida activa se recupera lo ahorrado como pensión).

Voy a empezar la crítica por el final. La primera vez que se puso en marcha un cambio de esa naturaleza fue en Chile con la dictadura de Pinochet. Significativamente, el cambio hacia la capitalización se impuso a toda la población trabajadora, menos a los militares y a la policía, cuyas pensiones todavía siguen garantizadas por un sistema de reparto. ¿Por qué fue así, si la capitalización es tan ventajosa?

Las razones están claras. El sistema de reparto es mucho más seguro, más económico y mucho más equitativo. Estas son, expuestas muy breve y claramente.

– El sistema de capitalización tiene aún más riesgos que el de reparto. La financiación de este último puede verse afectada por el envejecimiento y, como sucede ahora, por la baja productividad o gran desigualdad que reduce la masa salarial. Pero se puede financiar, además, por vía de impuestos generales. Sin embargo, el sistema de capitalización puede fallar cuando hay crisis económicas, inflación o mala gestión de sus administradores, circunstancias que son cada vez más frecuentes en el capitalismo de nuestros días. Las personas que optaran por fondos afectados por esas situaciones, perderían sus pensiones o sólo recibirían unas de muy pequeña cuantía.

– El cambio de un sistema a otro es tremendamente costoso por una sencilla razón: durante mucho tiempo, quizá treinta años o más, habría que seguir pagando las pensiones de reparto sin que se estuviran recaudando cotizaciones sociales. Esto costaría tanto que hasta los más fervientes defensores de la capitalización han desistido de proponerlo para llevarlo a la práctica en España. Algunos cálculos estiman que podría costar el equivalente a nuestro PIB actual (1,6 billones de euros) en varias décadas, o quizá más, dependiendo de la velocidad del cambio y de las reformas complementarias que se hicieran. La deuda española y el gasto añadido por intereses se dispararían. En realidad, son inasumibles.

– La mayor parte de los españoles no tendrían pensión al jubilarse o solo tendrían una mucho más reducida que la proporcionada por el sistema actual.

Para disponer de dinero suficiente para la pensión por el método de capitalización hay que ir ahorrando a lo largo de la vida. ¿Y quién puede ahorrar lo suficiente? No es fácil estimarlo, pero veamos un ejemplo.

Una persona de 35 años que hoy día ganase 2.250 euros al mes (prácticamente el sueldo medio en España) tendrían que ahorrar 510 euros mensuales y dedicarlos a un fondo de pensiones para tener una pensión equivalente al 80% de su sueldo desde que tuviera 67 años hasta los 87, sin interrupción. Es decir, un 22,6% de su sueldo. Para obtener una pensión equivalente al 60% de su sueldo actual, este porcentaje debería ser del 17%.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística y otras investigaciones, entre el 45 y el 50% de la población española no llega a fin de mes, o tiene grandes dificultades para conseguirlo. Por tanto, de ningún modo podría ahorrar esa cantidad. Teniendo en cuenta que el nivel medio de ahorro de las familias españolas no supera el 15% de su renta, se puede estimar que no más del 25%, como mucho, de nuestra población estaría en condiciones de financiarse un fondo de ahorro privado que le garantice una pensión mínimamente digna. Esa es también la razón por la que las propuestas de recurrir a la capitalización como sistema complementario están condenadas al fracaso porque la mayoría de la población no tiene renta disponible suficiente para ahorrar semejantes cantidades.

Se puede argumentar que podría dedicarse a financiar el ahorro la totalidad de las cotizaciones sociales, pero eso significa que tendrían que añadirse fondos adicionales para cubrir otras prestaciones que cubre la Seguridad Social, si es que se quisieran mantener.

– El sistema de capitalización no es rentable.

En su programa económico, VOX propone que exista un «fondo de pensión público con criterios de rentabilidad privada» y esto es otro de los engaños habituales de quienes defienden este sistema.

El ahorro a través de los fondos privados sólo es rentable para sus administradores y grandes patrimonios y nunca con toda seguridad.

Una investigación independiente ha mostrado que sólo 99 fondos de los 393 con 15 años de historia en 2023 (25,2%) habían tenido una rentabilidad superior a los bonos del Estado, 57 (14,5%) a la del IBEX, y 9 la tuvieron negativa. Para ser más rentables deben invertir en productos inseguros y eso no sólo convierte sus patrimonios en más arriesgados y expuestos a quiebras, sino también en motores de inseguridad y volatilidad que extienden por todo el sistema económico, cuando actúan como canalizadores de la inversión especulativa. Esto último provoca las crisis financieras que destruyen sus patrimonios y producen pérdidas cuantiosas a los ahorradores. A poco que caigan las bolsas o haya crisis, lo que suele ocurrir cada vez con más frecuencia, la rentabilidad de estos fondos se desvanece.

Además, hay otros factores que reducen la rentabilidad de los planes de capitalización: las comisiones que suelen ser altas; los costes de convertir la cantidad ahorrada a una renta vitalicia, en lugar de recuperarla de un golpe; y los impuestos (dejando a un lado, lo injusto que resulta que este tipo de fondos tengas ayudas fiscales).

– La capitalización cubre más costosa o difícilmente, o simplemente no cubre, otros riesgos que sí cubren los sistemas de reparto, como la viudedad, la orfandad y la invalidez.

– El envejecimiento afecta a la solvencia de un sistema de reparto, ciertamente. Pero también al de capitalización: si llega un momento en que las personas jubiladas son muchas, debe haber mucho más ahorro para convertir en líquidos sus activos ahorrados. Pero, si hay menos empleadas que estén ahorrando habría una dificultad semejante para hacer líquidos, en forma de pensión, los fondos acumulados.

La propuesta de privatizar la financiación de las pensiones mediante métodos de capitalización sólo trae consigo menos pensiones, pensiones más bajas para quien pueda financiárselas, riesgo financiero y de crisis económicas y costes extraordinarios para los gobiernos, todo lo cual se traduce en empobrecimiento y aumento de la deuda.

Lo anterior está perfectamente documentado y se sabe a la perfección, pero estamos hablando de un negocio gigantesco para el sector financiero. Este es quien apoya y financia el gran fraude que consiste en hacer creer que el sistema de pensiones públicas basado en el reparto es insostenible a causa del envejecimiento de la población, porque depende sólo de la relación entre el número de cotizantes y de pensionistas. Haciéndolo creer, pueden justificar su privatización para utilizar en su beneficio el gran volumen de dinero que mueven las pensiones.

Si bien es es obvio que el envejecimiento de la población influye en la sostenibilidad, es fácil demostrar y está ampliamente comprobado que depende principalmente del incremento de la productividad, del volumen de masa salarial y de cómo se reparte el valor de lo producido. Y, además, si no fuese suficiente con ello, siempre se pueden financiar por impuestos generales, lo cual significa que sus sostenibilidad depende de una decisión política y no de circunstancias financieras.

Lo que pone en peligro la sostenibilidad del sistema de pensiones públicas basado en el reparto no es que la proporción entre pensionistas y cotizantes aumente, sino la cada vez mayor financiarización en perjuicio de la actividad económica real de producción de bienes y servicios, lo que reduce la productividad, y aumenta la precarización del empleo y la desigualdad que disminuyen la masa salarial. Y, además, la negativa de los grandes capitales y patrimonios a sufragar los gastos generales en función de su capacidad de pago y su rechazo de los principios más elementales de equidad y solidaridad.

Los partidos políticos que desean que la totalidad de las personas dispongan de ingresos dignos al dejar de trabajar apoyan el sistema de reparto junto a un sistema fiscal justo y progresivo y políticas que combaten el privilegio de las finanzas y la desigualdad. Los que defienden los intereses de la banca y del sistema financiero, defienden con engaños su privatización y los métodos de capitalización porque ponen por delante el beneficio financiero y les da igual que la gente deje de cobrar pensiones o que cobre cantidades miserables.

Como dije al principio, se sabe perfectamente que es así, y por eso el mejor y más seguro sistema de reparto se mantuvo para militares y policías en la dictadura de Pinochet, y todavía está vigente para ellos.

En Estados Unidos han votado a Trump millones de personas que ahora han sido deportadas, van a serlo, están perseguidas, o van a perder su atención sanitaria. En España, cientos de miles de personas con salarios y condiciones de trabajo miserables votarán a un partido como VOX que propone reducir salarios y que acabaría con sus pensiones si gobernase. Al menos, hay que reconocer que la extrema derecha tiene mérito a la hora de engañar a la gente."

(Juan Torres López, blog, 30/06/25)

11.2.25

El crecimiento de formaciones como Vox entre los jóvenes posee varias causas. Una de ellas es la politización de clases con menos recursos, otra la participación de sectores religiosos, pero la pulsión antisistema vinculada con el futuro profesional es de las más importantes. Para muchos jóvenes, esa idea de cambiar las cosas mediante nuevos caminos suena bien (el atractivo de las criptos o de los youtubers penetra en sectores con menos recursos, mientras que el desdén por las carreras profesionales en entornos brillantes lo hace entre los estratos medios altos), y en particular si se mezcla con otra de las variables que tienen relevancia en la política contemporánea, la de edad... rebelarse contra lo establecido es hacerlo contra los boomers y sus ideas acabadas. Es una visión que conjuga realidades y errores, pero que resulta muy atractiva (Esteban Hernández)

 "Las causas del éxito de Vox entre los jóvenes han sido interpretadas de diversas maneras: la saturación con la política tradicional, la brecha con los mayores en cuanto a vivienda, las dificultades económicas, los cambios culturales y el rechazo a lo woke. Sin duda, todas ellas tienen anclaje en la realidad, pero existe un factor relevante que es menos tenido en cuenta, como es su atractivo antiestablishment.

Quizá el ámbito en el que más se ha reparado en este asunto haya sido la esfera comunicativa. Hay sectores de la población cuyo interés en la política se ha vehiculado a través de los mensajes que emiten podcasters y youtubers, una parte significativa de los cuales se sitúan a la derecha. El reciente evento de Jordi Wild, con su público coreando insultos contra Pedro Sánchez, es un ejemplo. El gobierno, y la izquierda en general, son conscientes del poder perturbador de estas vías de comunicación. La insistencia en los bulos de las redes tiene que ver también con esto, pero no es el único camino por el que intentan contrarrestar el potencial de la derecha. La presencia del presidente en ‘La pija y la quinqui’ y del ministro Puente en ‘Detective Murciano’ forman parte de la intención de equilibrar esa esfera, pero también ‘La Revuelta’ trata de llegar a poblaciones más jóvenes desde medios tradicionales con difusión en redes con una perspectiva progresista.

Esto no es más que una parte de una ruptura generacional que circula en varias direcciones. El descontento con las opciones de futuro, la sensación de que la sociedad no funciona bien y de que los caminos establecidos no sirven ha penetrado en buena parte de la población, y los jóvenes forman parte de eso. Ese sentimiento entra de lleno en las carreras profesionales, y el éxito de los youtubers supone la demostración de que vías alternativas a la comunicación tradicional, y por tanto, por fuera de los grandes medios de masas, son viables. Suelen ser una trampa, en la medida en que muy pocos de quienes lo intentan consiguen ingresos que les permitan vivir, pero esos ejemplos funcionan como reflejos aspiracionales. Algo muy similar, en su concepto, aparece en el interés juvenil por las criptos. Es otro de esos ámbitos en los que se unen los deseos aspiracionales, el rechazo a las vías tradicionales y la posibilidad de un éxito rápido. De nuevo, se trata de un camino muy limitado, pero ejerce un atractivo indudable.

Gente que se cree lista, pero come de táper

Sin embargo, el movimiento más significativo aparece en espacios menos visibles. El más relevante en España es el desprecio que muestran hacia lo establecido votantes de la nueva derecha. Un joven afiliado de Vox hablaba con desdén de aquellos que, por ir a trabajar a una torre, "se creen que son los más listos. Son gente que se pasa catorce horas en el trabajo, que come de táper, que llevan trajes baratos y que cobran una mierda. Conozco agricultores jóvenes que tienen su empresa y ganan cuatro veces más que ellos".

Esto es significativo en la medida en que los trabajos cualificados en empresas de prestigio, como la consultoría o la abogacía, eran los destinos preferidos por los hijos de las familias con más recursos, ya que suponían el acceso a un entorno profesionalmente brillante. Ahora, cada vez más, apuestan por carreras alternativas. Y no solo porque entiendan que el esquema de ese tipo de compañías, hasta ahora difundidas como el espacio idóneo para los best y los brightest, es perjudicial y carece del futuro que promete, sino por una perspectiva que va más allá. Forman parte de esas élites que no han entendido los tiempos y que pretenden perpetuar una fórmula que no va con esta época.

Este tipo de élites, las que constituyen las clases gestoras profesionales, son las más presionadas con la victoria de Trump, que se construyó contra ellas. Eran las que abogaban por el orden basado en reglas y estándares, las interconexiones entre las grandes ciudades y la globalización feliz. Son las que el presidente estadounidense menciona como el pantano o la ciénaga, y con las que quiere acabar. Todo ese mundo de consultores, lobbies, abogados y expertos son los causantes, desde su perspectiva, de los males americanos.

No es de extrañar, pues, que su intento de sustituir el establishment tradicional por uno nuevo sea visto con agrado por parte de los jóvenes de la derecha, aunque le otorguen un significado propio, mucho más ligado a la variable generacional y su lucha contra los boomers.

Cambiar el 'establishment', no sumarse a él

Este movimiento, no obstante, forma parte de uno más amplio, arraigado entre las clases con más recursos, como es el rechazo de las vías de ascenso tradicionales. Muchos jóvenes de ese estrato han apostado por el emprendimiento, ya que rechazan entrar en ámbitos, como los que reinan en las grandes empresas, demasiado verticales y muy anquilosados. La idea de que en esos entornos no se puede desarrollar una carrera que tenga relación con el mérito se extiende. Son el establishment, y es algo que deberían cambiar, no a lo que sumarse.

El crecimiento de Vox entre los jóvenes debe mucho a la pulsión antisistema vinculada con el futuro profesional

Otra de esas aristas, en clave internacional, la subraya la acción del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), el organismo creado por Trump y liderado por Elon Musk, cuyo objetivo es recortar los gastos de la administración estadounidense. Como señala la revista Wired, muchos de los empleados del DOGE son trabajadores junior que provienen de las empresas de Musk. Sus nombres no se han hecho públicos, pero la revista ha identificado a seis jóvenes (19-24 años) que carecen de experiencia gubernamental y que juegan un papel importante en el Departamento. Uno de ellos, el que envió un correo electrónico cerrando USAID, Gavin Kliger, se graduó en la escuela secundaria en 2017, y el más joven, Edward Coristine, tiene 19 años. Su apodo es bigballs.

Algunos de ellos cuentan con formación universitaria, otros no la finalizaron, pero todos están inmersos en la crucial tarea de reorganizar la administración de EEUU, parece que con métodos poco respetuosos con las normas.

El sistema y los 'boomers'

Es un ejemplo relevante del potencial disruptivo que mezcla caminos laborales alternativos y desafío al sistema. Esta unión funciona de manera distinta según las diferentes clases sociales, ya que el atractivo de las criptos o de los youtubers penetra en sectores con menos recursos, mientras que el desdén por las carreras profesionales en entornos brillantes lo hace entre los estratos medios altos. Sin embargo, ambas vías conservan el mismo aliento.

El crecimiento de formaciones como Vox entre los jóvenes posee varias causas. Una de ellas es la politización de clases con menos recursos, otra la participación de sectores religiosos, pero la pulsión antisistema vinculada con el futuro profesional es de las más importantes. Para muchos jóvenes, esa idea de cambiar las cosas mediante nuevos caminos suena bien, en particular si se mezcla con otra de las variables que tienen relevancia en la política contemporánea, la de edad. Frente a generaciones precedentes que siguen ancladas en el marco mental fijado por los boomers, los jóvenes pueden aportar esa transformación que los mayores no han querido realizar. Dado que el sistema beneficia a los mayores y perjudica a las poblaciones de menor edad, rebelarse contra lo establecido es hacerlo contra los boomers y sus ideas acabadas. Es una visión que conjuga realidades y errores, pero que resulta muy atractiva entre las derechas."

 (Esteban Hernández , El Confidencial, 09/02/25)

26.1.25

Cómo aprovechar el descontento: los partidos toman nota del decreto ómnibus... emerge un elemento políticamente relevante: la importancia del escudo social tejido por las izquierdas. Hasta ahora, era un aspecto que, si no se daba por descontado, sí había perdido parte de su eficacia... el fracaso del decreto ómnibus también subraya la importancia de las economías privadas, en particular las de las clases medias en descenso y las trabajadoras, de cara a próximas citas electorales. Frente a las invocaciones a los elementos institucionales, al desgaste de Sánchez y al deterioro de la democracia en los que tanto insisten sus rivales como instrumento para debilitar a este gobierno, tiende a olvidarse cómo la parte económica va a jugar un papel esencial en la política de los tiempos que vienen... El nivel de vida vuelve a ser un asunto esencial (Esteban Hernández)

 "La victoria electoral de Trump, y el auge de los partidos de su órbita en Europa, puso de nuevo sobre la mesa la cuestión de las clases sociales. Un asunto repetidamente negado, como el del voto de las personas con pocos recursos a las nuevas derechas, ahora lo es mucho menos. Existe, desde hace tiempo, una penetración evidente de esas fuerzas en las clases medias bajas y trabajadoras de territorios deteriorados. En este nuevo eje político, en el que la geografía es decisiva, también se ven modificadas viejas convicciones.

La cuestión material vuelve a estar sobre la mesa y de una manera mucho más evidente tras el fracaso parlamentario del megadecreto que pretendía aprobar el Gobierno. Algunas de las medidas que en él se contemplaban, como la prórroga de las ayudas al transporte, implicaban un alivio para muchos ciudadanos, lo que subraya de nuevo la diferencia entre las buenas cifras macro y la realidad micro.

El PP no había puesto especial énfasis en las clases con más dificultades porque ha preferido presionar en el terreno institucional y generar la sensación de que constituye el relevo inevitable de un Sánchez acosado en los tribunales y con ecuaciones muy difíciles de resolver en las matemáticas parlamentarias. Las fórmulas económicas del PP suelen situarse en la ortodoxia liberal, en la propuesta de rebajas de impuestos y recortes de gasto público, así como en subrayar el momento de auge que vive Madrid gracias a esas fórmulas.

En este sentido, el rechazo del decreto ómnibus supone un triunfo para Génova, en la medida en que visualiza la debilidad de Sánchez, así como la quiebra de la mayoría que le sostiene. Y permite subrayar que la legislatura está agotada y que son necesarias unas elecciones. Pero el 'no' en el Parlamento de PP, Junts y Vox también les ha pasado factura, ya que las izquierdas han logrado con cierto éxito insistir en que las derechas trabajan para los ricos y en que han preferido perjudicar a los ciudadanos para obtener rédito político antes que ayudarlos.

Vox dará en breve un impulso a su sindicato, Solidaridad, porque creen que es el camino para crecer y para robar voto a la izquierda

Es un marco coyuntural, que durará hasta que el gobierno vuelva a proponer la aprobación de las ayudas, pero que tiene cierto poder: apela a cuestiones que afectan a la gran mayoría de los ciudadanos, las del bolsillo, esas que causan un dolor que suele tener consecuencias en el voto. Sirve, además, para recordar cómo las clases presionadas económicamente pueden tener un papel muy relevante en la política, que es otra de las lecciones que deben extraerse de la reciente victoria de Trump y de los partidos de su espectro ideológico.

De una manera u otra, la mayoría de los partidos son conscientes del malestar existente entre las clases medias y trabajadoras, y cada uno de ellos tiene una propuesta para mitigarlo o para aprovecharlo políticamente.

 En España, Vox ha tomado nota de cómo las derechas han aprovechado el descontento. Perciben un camino de crecimiento en las clases populares y en poco tiempo impulsarán la actividad de su sindicato, Solidaridad. Lo entienden como la clave para movilizar a las poblaciones con menos recursos. En países como Francia, Alemania o EEUU, el apoyo de las zonas con una vitalidad económica detenida o en retroceso han favorecido que las personas con recursos declinantes hayan apoyado a las fuerzas del ámbito de Vox.

El ejemplo típico son los territorios donde triunfaba el Partido Comunista hace décadas y en los que ahora está fuerte Le Pen. "Cuando una figura pública de Vox pasea por el barrio de Salamanca, apenas nadie le para. Cuando va a Fuenlabrada, siempre hay gente que se acerca y le felicita", aseguran desde la formación de Abascal, lo que les indica el camino que deben seguir. Es en esos territorios donde pueden robar voto a la izquierda, que es uno de sus propósitos principales.

Las tres estrategias

El resto de los partidos nacionales también intentan atraer a las clases descontentas hacia su órbita. Sumar está apostando decididamente por la reducción de la jornada laboral como propuesta estrella. Esperan transmitir con ella un mensaje de izquierdas a la ciudadanía: como las generaciones jóvenes conceden cada vez más importancia al tiempo libre (y se han distanciado del trabajo como centro de la vida) y las personas de edades intermedias tienen más necesidad de tiempo para conciliar, una propuesta que permita dedicar una menor parte del día al empleo y libere horas para la vida privada, les puede sonar atractiva.

Los sindicatos también son muy favorables a ella. Antes del 'no' al decreto, estaban acordando una manifestación de apoyo, prevista para febrero en Barcelona, además de presionar por el aumento del salario mínimo interprofesional.

Los socialistas han apostado por la vivienda como ámbito principal en el que presionar para que los jóvenes puedan tener un mejor futuro

Los socialistas han colocado su centro discursivo en la vivienda. En la medida en que hay generaciones jóvenes que tienen dificultades para alquilar a precios mínimamente razonables, resulta indispensable tomar medidas que ayuden a que el coste de un bien esencial disminuya. Actuando de manera eficaz sobre la vivienda, se destensionarían las economías privadas, quedarían más recursos disponibles y el nivel de vida aumentaría. Las preocupaciones sobre la inflación, el coste de la vida y las dificultades de futuro que aquejan a buena parte de la población española se verían atenuadas en gran medida si se logra que los precios de la vivienda bajen. En Sumar también ponen énfasis en este asunto, pero son los socialistas los que llevan la delantera, entre otras cosas porque gobiernan y pueden utilizar el BOE para ese propósito.

En Vox, la perspectiva es diferente. Su oferta a los trabajadores consiste en resaltar la competencia de los inmigrantes, pero también en poner el acento en la brecha entre lo que los empresarios pagan y lo que ellos reciben; es decir, en la cantidad de dinero que va a parar al Estado por los impuestos y las cotizaciones. Es un doble mensaje que se retroalimenta: los trabajadores perciben menos por la presión impositiva, y esos recursos son finalmente utilizados por las instituciones para dar a los inmigrantes (y a los separatistas) ayudas públicas a los que ellos no pueden acceder.

Dificultades en el recorrido

Cada uno de estos mensajes tiene fortalezas y debilidades. La reducción de la jornada laboral es un asunto con algunas espinas. Hay mucho empleo público que no se vería afectado por esa medida, porque ya cuentan con ese horario. Sería fácil de implantar, además, en grandes firmas y resultaría más complicado para las pequeñas empresas. A los trabajadores autónomos y a los de las plataformas les resulta irrelevante, como a muchos profesionales, que dedican buena parte de su día al trabajo y a los que las horas que nominalmente figuren en su contrato les importan poco, ya que su jornada real excede ese límite. En su traducción a términos electorales, parece una medida de alcance restringido.

La propuesta de Vox puede ser eficaz entre autónomos, pequeños empresarios y mano de obra nacional hostil con la inmigración

En el caso socialista, poner el foco en la vivienda también plantea problemas de eficacia. En parte porque necesitan tomar medidas que funcionen, lo que no es sencillo, y que su recorrido se deje sentir antes de las siguientes elecciones generales. Pero, por importante que sea el asunto, parece que el PSOE ha puesto el foco en los alquileres y en cómo afectan a los jóvenes, lo cual supone reducir a un aspecto y a una capa poblacional un asunto bastante más amplio, el de cómo afecta el descenso en el nivel de vida a personas de todas las edades laborales y de todas las zonas de España.

En cuanto a Vox, su propuesta puede tener eficacia entre los autónomos, pequeños empresarios y mano de obra nacional que sienta la presión de los inmigrantes en el mercado laboral o en la percepción de las ayudas, pero tiene un recorrido más difícil entre clases medias y medias bajas urbanas, o en zonas donde la inmigración es escasa o no es percibida como un problema.

La importancia de la economía privada

Más allá de lo acertado o equivocado de estas medidas, parece que cada una de ellas busca asentarse entre estratos diferentes de población, ya sean clases medias urbanas, trabajadores y autónomos de zonas tensionadas o jóvenes de las grandes ciudades, lo que indica también cierto posicionamiento estratégico de cara a elecciones futuras.

Sin embargo, en este giro de los acontecimientos, que demuestra la debilidad de la mayoría de investidura de manera clara y en el que aparece también el trilerismo de intentar aprobar todo a la vez en un macrodecreto, también emerge un elemento políticamente relevante: la importancia del escudo social tejido por las izquierdas. Hasta ahora, era un aspecto que, si no se daba por descontado, sí había perdido parte de su eficacia. Después del fracaso parlamentario, las izquierdas, y particularmente el PSOE, pueden señalar cómo, sin su acción, las dificultades económicas para los ciudadanos serían mayores. Lo que pierden por un lado, lo ganan decididamente por otro.

En segunda instancia, el fracaso del decreto ómnibus también subraya la importancia de las economías privadas, en particular las de las clases medias en descenso y las trabajadoras, de cara a próximas citas electorales. Frente a las invocaciones a los elementos institucionales, al desgaste de Sánchez y al deterioro de la democracia en los que tanto insisten sus rivales como instrumento para debilitar a este gobierno, tiende a olvidarse cómo la parte económica va a jugar un papel esencial en la política de los tiempos que vienen. Y más aún en la medida en que, si Trump ejerce la presión sobre Europa que anuncia y los alemanes cumplen con su amenaza de regresar a los ajustes presupuestarios, la situación va a volverse más complicada para una parte significativa de la población. El nivel de vida vuelve a ser un asunto esencial."                       (Estaben Hernández, El Confidencial, 25/01/25)

5.11.24

Valencia y la ultraderecha incompetente... la Generalitat valenciana es una administración incompetente, dolosa y fallida, incapaz de utilizar los recursos necesarios para proteger a la gente y al territorio en el que se desenvuelve la vida... La desgracia es política, además de climática, y se viene gestando desde hace tiempo. La ultraderecha que arrastra a la derecha al trumpismo se instala en el bulo, el negacionismo, el autoritarismo, la mentira y la generación de odio... el gobierno de la Generalitat, emitió la alerta cuando ya había personas en los árboles viendo pasar a sus vecinos muertos, en el agua. En ese momento la ideología ya no importaba. La ideología es lo que sucedió antes y después. La de que las vidas no importan y se supeditan a otros intereses... Valencia es desde luego una administración autonómica incompetente, y si Mazón no dimite pronto, va camino de ser fallida. Por eso nos gustaría lanzar, una vez más, esta alerta: si el trumpismo ultraliberal y miserable que gobierna en Valencia llegara a gobernar el país, nos espera un futuro aterrador (Editorial CTXT)

 "Cuando ya son más de doscientas las personas fallecidas y cientos  más permanecen desaparecidas, la terrible sensación que deja la gestión previa y posterior de la DANA es que la Generalitat valenciana es una administración incompetente, dolosa y fallida, incapaz de utilizar los recursos necesarios para proteger a la gente y al territorio en el que se desenvuelve la vida.

La desgracia es política, además de climática, y se viene gestando desde hace tiempo. La ultraderecha que arrastra a la derecha al trumpismo se instala en el bulo, el negacionismo, el autoritarismo, la mentira y la generación de odio. Llama ideología a la ciencia, culpa al hombre del tiempo del cambio climático y critica las alarmas que sirven para detonar la precaución y poner en marcha los sistemas de protección. A la vez que desde posiciones racistas denigran los conocimientos de otras culturas, ignoran, ridiculizan y desprecian los conocimientos de la propia. Sus brazos civiles, como Manos Limpias, denuncian a la directora de la Agencia Española de Meteorología, en otro intento de distraer y escurrir el bulto de la responsabilidad.

Pero las cortinas de humo no engañan. Fueron Vox y el PP quienes cerraron la Unidad Valenciana de Emergencias cuando llegaron al poder, para ahorrar 38 millones y disparar después la financiación a la tauromaquia. Fue la derecha ultramontana la que criticó la creación de la UME en tiempos de Zapatero. Son ellos quienes cambian bomberos por toreros y quienes borran tuits del presidente Mazón asegurando a mediodía que todo estaba bien porque la DANA se iba a Cuenca. Y son sus medios afines los que ignoraron la catástrofe en sus portadas al día siguiente del desastre, porque había que hablar de la esposa del presidente.

Unos inventan supuestas voladuras de presas, otros echan la culpa a aviones fabricantes de DANAS. El magufismo y la conspiranoia son ya un problema estructural. Tiene sus propios canales de difusión masiva. Es necesario hacer un ejercicio de pedagogía, sí, de pedagogía, que llegue hasta el último rincón. Si no, lo hacen ellos.

Existieron alarmas clarísimas desde la mañana y el gobierno de la Generalitat, que tiene la obligación de velar por la seguridad de la ciudadanía, primero las minimizó y finalmente emitió la alerta cuando ya había personas en los árboles viendo pasar a sus vecinos flotando, muertos, en el agua que no había forma de contener. En ese momento la ideología ya no importaba. La ideología es lo que sucedió antes y después. La de que las vidas no importan y se supeditan a otros intereses.

La ciencia viene alertando de que estos eventos –que siempre se han producido– son ahora más y más violentos. Alguien decente, incluso aunque tenga dudas, aplicaría principios de cautela y se prepararía por si acaso. El por si acaso es un ejercicio de amor y de cuidado. En las culturas del odio y el beneficio económico a toda costa no hay cabida para la solidaridad, la prudencia y la cautela. Por eso se construye en zonas inundables, se cementa e impermeabiliza el territorio y no se lanzan a tiempo las alarmas que hubiesen hecho que la gente estuviera algo más a salvo cuando llegaron las aguas. Por eso no se prepara a la población para que sepa qué ha de hacer en estos casos. Por eso las empresas no permiten que sus trabajadores se vayan a casa cuando hay riesgos evidentes para sus vidas. Y por eso no reparten agua y comida cuando llega el desastre.

Luego viene lo de después. Hay que rescatar y los servicios públicos autonómicos están desmantelados. Como nadie se quiere responsabilizar, no se aceptan los ofrecimientos de los cuerpos de bomberos de otras provincias o se solicita la ayuda del ejército con cuentagotas. Tres días después puede que queden personas vivas atrapadas en coches o garajes, hay familias angustiadas esperando a saber qué pasa con su gente, y no hay luz, ni agua ni comida en algunos de los pueblos más afectados. La memoria de muchas personas está enterrada en el fango. El mundo, su mundo, ha desaparecido y estarían solas si no fuese porque, como siempre, brota la solidaridad.

La gente denuncia, con razón, que las instituciones públicas están fallando. Falla la Generalitat, que no ha solicitado el máximo nivel de catástrofe, para mantener su doble juego: mantener el control de la crisis y a la vez poder descargar el barro y la mierda sobre el Gobierno central. El Gobierno ha sido un rehén de Carlos Mazón, y debería haber tomado la gestión en sus manos para evitar que quienes han demostrado de sobra ser unos imprudentes temerarios, mentirosos e incompetentes sigan causando daños. Pero eso hubiera supuesto declarar el estado de alarma y abrir un conflicto político gigantesco. Los contendientes políticos solo aplican el principio de precaución para librarse de las consecuencias de sus actos y poder endilgársela al adversario. Como si fuese una partida de ajedrez en la que cada movimiento es estudiado cuidadosamente.

Mientras tanto, van cayendo peones y caballos. Se llamaba a mucha gente catastrofista, y lo que estamos viendo es una realidad distópica, en la que solo la gente organizada en tiempo récord ofrece esperanza. Pero no se les puede dejar solos. La administración pública tiene obligaciones, los Gobiernos tienen obligaciones. ¿Cuál ha sido el acto más llamativo de la lucha frontal del Estado contra la crisis ecosocial y climática? Procesar como si fueran una banda criminal a los activistas que denunciaron la inacción política tirando agua con remolacha a la fachada del Congreso. 

La extrema derecha está aprovechando el caos del servicio de emergencias valenciano para decir que España es un Estado fallido. Valencia es desde luego una administración autonómica incompetente, y si Mazón no dimite pronto, va camino de ser fallida. Por eso nos gustaría lanzar, una vez más, esta alerta: si el trumpismo ultraliberal y miserable que gobierna en Valencia llegara a gobernar el país, nos espera un futuro aterrador."            (Editorial CTXT, 02/11/24)