16.6.26

Baltasar Garzón: ¡Claro que existe lawfare! Hay muchas muestras de esa degradación del sistema judicial español... El empeoramiento de la situación coincide con las consecuencias de la sentencia del caso Gürtel... Esa sentencia provocó la moción de censura y el cambio de Gobierno, y hay quien no lo acepta... la “investigación prospectiva” del juez Peinado sobre la esposa del presidente del Gobierno. Dice que ocupará “un lugar preferente del ranking de los despropósitos judiciales”. Si Pedro Sánchez no fuese presidente del Gobierno, ese caso no hubiese llegado nunca hasta donde está... uno de los elementos del lawfare es el modus operandi de determinados organismos policiales... nunca había visto lo que estoy viendo ahora... el juicio contra el hermano de Pedro Sánchez desde el comienzo estaba marcado con un querellante, Manos Limpias, y unas noticias falsas, y eso ya hubiese sido suficiente para cerrar el caso. Si los jueces estuvieran controlando como se debe el ejercicio de la acción popular, no habría esta degradación del Estado de derecho... en este caso, los elementos probatorios de contradicción van en el sentido de decir que no hubo trato de favor, pero en frente hay un informe de la UCO que hace juicios de valor... En el caso de Zapatero, ojo con ese material y la teoría del árbol envenenado... se ha invertido la pirámide. El paso de pedir la autorización a EE UU debería haber sido previo... y ve el proceso contra Álvaro García Ortiz como un “festín caníbal” del “aquelarre de la justicia”. La sentencia fue un traje a medida

"Cuenta Baltasar Garzón (Torres, Jaén, 70 años) que estuvo mucho tiempo callado mientras fue magistrado, y ahora, en su faceta de abogado, desde que en 2012 fue inhabilitado por las escuchas del caso Gürtel, ya no quiere hacerlo. Su último libro, La democracia amenazada (Planeta), es “un grito desgarrado ante tanta mentira, cobardía, pasividad e indiferencia”. Casi 400 páginas para denunciar los elementos que, a su juicio, están contribuyendo a la degradación de la convivencia.

Pregunta. Dice en el libro: “Siguen siendo válidos los versos de León Felipe de que la justicia vale menos que el orín de los perros”. ¿Cuándo empezó a pensar en el Poder Judicial como una amenaza para la democracia española? ¿Qué le animó a escribir este libro que dice que sale “de las tripas”?

Respuesta. El empeoramiento de la situación coincide con las consecuencias de la sentencia del caso Gürtel. Hubo incluso una condena para el instructor por supuestas irregularidades, es decir, contra mí, pero no fue posible tumbar esa instrucción, ni la mía, ni la siguiente. Esa sentencia provocó la moción de censura y el cambio de Gobierno, y hay quien no lo acepta. Quienes ahora defienden la integridad del Poder Judicial lo denostaron y lo hicieron valer menos que el orín de los perros. Hay muchas muestras de esa degradación del sistema judicial español. Por eso me vale esa figura que emplea León Felipe.

P. El tercer capítulo se titula “¡Claro que existe lawfare!" y habla del regreso del “derecho penal del enemigo”. Asegura que se extiende, pero que hasta ahora no ha aparecido un “remedio eficaz”. ¿La cura empieza por saber distinguirlo? ¿En qué casos de la actualidad ve indicios de lawfare?

R. Lo del derecho penal del enemigo lo planteo como una amenaza, al hacer una comparativa histórica y señalar elementos que me preocupan, como que se utilice para derrotar políticamente a un adversario. El lawfare puede venir de la interpretación del derecho por parte judicial; de la instrumentalización de la justicia por parte de la política; de la acción popular; de una representación corporativa que va más allá de lo que legalmente le correspondería al estamento judicial con críticas abiertas al poder legislativo...

P. En el libro es muy crítico con el juez Peinado y la “investigación prospectiva” sobre la esposa del presidente del Gobierno. Dice que ocupará “un lugar preferente del ranking de los despropósitos judiciales”. Los tribunales de apelación han revocado algunas de sus decisiones. ¿Cree que es suficiente?

R. Si Pedro Sánchez no fuese presidente del Gobierno, ese caso no hubiese llegado nunca hasta donde está. No hay consistencia jurídica. Las investigaciones prospectivas son muy peligrosas. Si no hay materia, entras en esa categoría denostada del derecho penal del enemigo. Esta instrucción pasará a la historia del despropósito porque ha habido mucha variación [en las acusaciones contra Gómez] y eso genera una inseguridad muy grande.

P. Ha quedado visto para sentencia el juicio contra el hermano de Pedro Sánchez. ¿Ve prueba de cargo? ¿Se atreve a hacer un pronóstico de sentencia?

R. Otro de los elementos del lawfare es el modus operandi de determinados organismos policiales. Yo he trabajado muchos años en temas muy complejos y la Policía Nacional, la Guardia Civil y las policías autonómicas han hecho labores impresionantes, pero nunca había visto lo que estoy viendo ahora. Este proceso desde el comienzo estaba marcado con un querulante, Manos Limpias, y unas noticias falsas, y eso ya hubiese sido suficiente para cerrar el caso. Si los jueces estuvieran controlando como se debe el ejercicio de la acción popular, no habría esta degradación del Estado de derecho. Eso no quiere decir que yo acuse de prevaricación a todos los jueces o que ataque todo el sistema, pero si permites acciones populares a go gó con grupos y partidos con objetivos políticos, estás corrompiendo el instituto de la acción popular. En este caso, los elementos probatorios de contradicción van en el sentido de decir que no hubo trato de favor, pero en frente hay un informe de la UCO que hace juicios de valor, cuando un informe policial tiene que ser un análisis de hechos porque lo contrario es mediatizar al juez.

P. De haber ocupado el puesto del juez Calama, y con la documentación recabada tras la petición de ayuda de las fiscalías de Francia y Suiza, ¿habría citado a declarar a Zapatero como imputado?

R. Es investigado, no imputado, porque la ley se cambió para que esa palabra no tuviera esa carga peyorativa. El problema es que el imputado se ha convertido en juzgado y condenado mediáticamente, lo que llamo lawfare informativo. En el caso de Zapatero, no sabemos todavía el alcance de esa investigación, ni cómo se desarrolló inicialmente. Respetando el criterio del juez, creo que se ha invertido la pirámide. El paso de pedir la autorización a EE UU [para usar el material recabado por una agencia estadounidense y vinculado a la investigación] debería haber sido previo. Ojo con ese material y la teoría del árbol envenenado. En un caso de terrorismo yihadista, la Operación Tigris, el tribunal decidió absolver a parte de los acusados al considerar que unos correos electrónicos en poder de EE UU sobre los investigados no ofrecían las suficientes garantías. Y en la Operación Dátil, relacionada con una célula de Al Qaeda en España, los servicios británicos pidieron hablar conmigo porque en un ordenador hallado en un campo de entrenamiento de Afganistán habían encontrado información relacionada con España. Antes de usar ese material, me encargué de asegurarme, con el juez británico, de cómo se había intervenido ese material y cómo había sido la cadena de custodia, y terminó siendo determinante en algunas condenas.

P. El portavoz oficioso de Zapatero explicó que las joyas halladas en la caja fuerte de su oficina correspondían a una herencia y regalos y que tenían un valor de entre 30.000 y 50.000 euros. La tasación ordenada por el juez Calama eleva esa cifra a 1,3 millones de euros. ¿Qué importancia da a ese hallazgo?

R. Hay que esperar. Pero no me parece de recibo el juicio paralelo permanente. No sé cómo han llegado esos objetos ahí [las joyas a la caja fuerte], pero sé que ya han sido expuestos por los medios de comunicación y se ha destrozado a las personas afectadas. Luis Arroyo no es tasador de joyas y seguramente, después de esta tasación [la encargada por el juez], vendrá un peritaje de contradicción, un contrainforme. La inmediatez de la información y la filtración de las causas penales es algo muy corrosivo para la seguridad jurídica. Y la Ley de Enjuiciamiento Criminal dice que todo el material es secreto, salvo para las partes, hasta el momento del juicio oral. Eso no quiere decir que la prensa se calle si le llega la información, pero sí hay obligación del juez y del fiscal de investigar esa filtración. ¿Cómo se va a defender cualquiera si lo están achicharrando mediáticamente? Aquí todo el mundo ya se ha formado un juicio, de modo que el investigado tiene tres problemas: ser investigado, tener que demostrar su inocencia y que no demuestren su culpabilidad. Está destrozado, muerto civilmente.

P. El Supremo acaba de mostrar su rechazo al indulto del ex fiscal general del Estado, en unas semanas donde se suceden las filtraciones sobre investigaciones en curso sin que nadie las cuestione. En el libro se refiere al proceso contra Álvaro García Ortiz como un “festín caníbal” del “aquelarre de la justicia”. ¿Ve posible una reparación?

R. Aunque el Gobierno quisiera volver a nombrarlo fiscal general, ya no podría hacerlo. La sentencia fue un traje a medida. La Sala Segunda del Tribunal Supremo es el órgano con más poder en España; no hay quien la controle porque los aforados no tienen posibilidad de doble instancia. Es un ejercicio soberbio del poder, creen que nada de lo que hacen puede ser refutado, pero la labor judicial termina con la sentencia.

P. También lamenta en el libro la desconfianza de la ciudadanía en la justicia. ¿Cree que declaraciones como las de los ministros Óscar López y Óscar Puente contribuyen a aumentarla? ¿Deben ministros de un Gobierno acusar a jueces de prevaricar o de utilizar métodos no democráticos para derribar al poder?

R. Yo me he pasado más de 20 años sin abrir la boca y cuando la he abierto ha sido para señalar una manipulación. Hay que ser prudente en las afirmaciones: lugar, modo, tiempo y contundencia. Yo no tengo nada que decir si un miembro del Gobierno dice que una instrucción le parece falta de garantías y lo razona. Sí estaría en contra de descalificaciones genéricas. El Poder Judicial tampoco es el santo grial.

P. ¿Le sorprende que el PSOE no se haya querellado aún contra la presunta fontanera del partido, Leire Díez?

R. No, creo que es una posición prudente. Vamos a ver el desarrollo de la investigación. Lo que hoy puede parecer un ejercicio de miedo puede ser un ejercicio de responsabilidad.

P. ¿El juez Pedraz, que instruye el caso Leire, le parece lo mismo que el juez Peinado, que investiga a Begoña Gómez?

R. Conozco a Santiago Pedraz y confío en su solvencia y su criterio.

P. La demora de unas causas y la aparente diligencia en otras genera dudas en la ciudadanía. ¿Qué casos ve justificables en el colapso de los diferentes tribunales implicados y cuáles sospechosos?

R. Se acaba de activar la autorización judicial para investigar el patrimonio de la pareja de la presidenta madrileña, pero creo que el juez explicó que tenía atrasos en su juzgado y priorizó causas con preso. Es una explicación razonable. Luego, en general, creo que una estructura criminal siempre debe ser estudiada en su conjunto y poner más medios. Pero yo no establecería la crítica en que unas causas se agilizan o se retrasan porque afectan a unas personas u otras. Lo que hay que hacer es ver los tiempos procesales, la complejidad de la causa y la agilización. Para mí es un retraso considerable que las autoridades norteamericanas tengan hace años una información [relacionada con el caso Zapatero] y la faciliten tanto tiempo después.

P. El Supremo también ha rechazado repararle por su condena de inhabilitación, como pedía el Comité de Derechos Humanos de la ONU. ¿Se lo esperaba?

R. Sí. Pero me parece grave que el Supremo diga que yo trato por vía indirecta de anular los efectos de la sentencia porque es falso. Yo ya he cumplido a pulso los años de inhabilitación de una condena que, según el Comité de Derechos Humanos de la ONU, fue arbitraria y parcial. Se ríen de los organismos de derechos humanos a nivel internacional. Igual que me produce vergüenza que tantos años después sigamos dándole vueltas a que la justicia tenga que hacer algo en beneficio de las víctimas del franquismo. Pero yo voy a seguir combatiendo.

P. Dice en el libro: “Cuando los jueces invocan la defensa de la independencia judicial para protestar contra decisiones democráticas del poder legislativo, están, en realidad, ejerciendo partidismo bajo el disfraz de la técnica jurídica”. Habla de una “salida del armario de la imparcialidad”. La ley del Poder Judicial prohíbe a los magistrados dirigir “felicitaciones o censuras” a las autoridades. ¿Por qué no se sancionan ese tipo de conductas?

R. Por puro corporativismo. ¿Por qué esa ultraprotección?

P. Una de las amenazas para la democracia que detalla en el libro es el avance de la extrema derecha. Recuerda que “no se ha producido un acuerdo para establecer un cordón sanitario frente a la extrema derecha, y el que existía en Europa se ha ido debilitando”. ¿No bastan las ideas para reducir su espacio? ¿Y por qué cree que se han hecho tan populares entre parte de los jóvenes?

R. Los movimientos posfascistas y autoritarios de extrema derecha apelan siempre a las emociones. No buscan solucionar los problemas ni lo van a hacer. La internacional de la extrema derecha tiene fondos, medios y poder. ¿Qué tenemos que hacer para convencer a los jóvenes de que ese no es el camino? Mucha pedagogía, tomar las calles en defensa de los derechos humanos, no callarnos.

P. Si llega a ese escenario, ¿cree que la izquierda debería abstenerse para que el PP no gobernase con Vox?

R. Lo que creo es que la izquierda tiene que unirse para no llegar a ese escenario. Siempre lo he defendido y ahora más que nunca. Hay que superar disputas internas y sumar esfuerzos. Me hace mucha gracia que todos aplaudieran el discurso del Papa en el Congreso sobre la polarización y a los dos días ya estuvieran insultándose de lo lindo otra vez.

P. En esa batalla que plantea para combatir las amenazas de la democracia, ¿el Papa puede ser un buen aliado?

R. Está sumamente comprometido con los más vulnerables, pero tiene que implicarse más en el tema de los abusos dentro de la Iglesia. Es un buen aliado en unos ámbitos y en otros tendremos que convencerlo."

(Entrevista al ex-juez Baltasar Garzón, Natalia Junquera , El País, 14/06/26) 

Casi la mitad de los adultos norteamericanos tuvo dificultades para pagar la atención médica el año pasado... El cuarenta y seis por ciento de los adultos en EE. UU., independientemente del tipo de seguro, declaró haber tenido dificultades para pagar la atención médica el año pasado... Más de 7 de cada 10 personas que sufrieron accidentes cerebrovasculares declararon problemas para pagar la atención para sus familias, seguidos por el 70% de aquellos con EPOC, bronquitis crónica o enfisema, y aproximadamente el 64% de aquellos con cáncer y enfermedades cardíacas... La mitad de los adultos que viven en el Sur—una región que alberga varios estados que no han ampliado la elegibilidad para Medicaid—y aquellos en áreas rurales del país también declararon desafíos de asequibilidad, en contraste con aproximadamente el 45% de los adultos en áreas urbanas (MRonline)

"Casi la mitad de los adultos tuvo dificultades para pagar la atención médica el año pasado, según una encuesta

Publicado originalmente: Minnesota Reformer el 11 de junio de 2026 por Nada Hassanein (más de Minnesota Reformer) (Publicado el 15 de junio de 2026)

El cuarenta y seis por ciento de los adultos en EE. UU., independientemente del tipo de seguro, declaró haber tenido dificultades para pagar la atención médica el año pasado, según un informe publicado el miércoles por el Urban Institute, un centro de investigación sin ánimo de lucro.

El informe analizó los hallazgos de una encuesta de diciembre de 2025 a 10.000 adultos en edad laboral de todo el país. Financiada por la Fundación Robert Wood Johnson, la investigación se produce en un momento de preocupación por el costo de vida y dificultades económicas en EE. UU.

Los adultos sin seguro eran los más propensos—un 60%—a declarar al menos un problema de asequibilidad.

Los investigadores definieron los desafíos de asequibilidad como: dificultades para pagar las facturas médicas familiares en el último año, que algún miembro de la familia no recibiera la atención médica que necesitaba debido a los costos, o que la familia tuviera deudas médicas en el momento de la encuesta.

Casi el 40% de los adultos con cobertura privada a través del empleador, aproximadamente el 54% de aquellos con planes del Mercado o individuales, y el 57% de los adultos con Medicaid declararon tener problemas para pagar la atención médica.

Más de un tercio—alrededor del 35%—de todos los adultos encuestados afirmó que algún miembro de la familia no había recibido la atención médica necesaria debido a los costos.

La encuesta también encontró disparidades en la asequibilidad de la atención.

Los adultos con discapacidades, por ejemplo, eran más propensos a tener problemas para pagar la atención médica para sus familias, con casi un 69% de los encuestados, en comparación con el 40% de los adultos sin discapacidades. Y la mayoría de los adultos negros e hispanos declararon haber tenido dificultades para pagar la atención, en comparación con aproximadamente el 42% de los adultos blancos y el 28% de los adultos asiáticos.

Las condiciones de salud también coincidieron con problemas de asequibilidad: Más de 7 de cada 10 personas que sufrieron accidentes cerebrovasculares declararon problemas para pagar la atención para sus familias, seguidos por el 70% de aquellos con EPOC, bronquitis crónica o enfisema, y aproximadamente el 64% de aquellos con cáncer y enfermedades cardíacas.

La mitad de los adultos que viven en el Sur—una región que alberga varios estados que no han ampliado la elegibilidad para Medicaid—y aquellos en áreas rurales del país también declararon desafíos de asequibilidad, en contraste con aproximadamente el 45% de los adultos en áreas urbanas.

Los resultados de la encuesta también mostraron que aproximadamente 1 de cada 5 adultos con cobertura de seguro médico privado declaró grandes aumentos en las primas del seguro—pero los adultos con planes individuales del Mercado tenían casi el doble de probabilidades de declarar grandes aumentos de primas que aquellos con cobertura a través del empleador.

Según la organización de investigación de políticas de salud KFF, la deducible promedio del Mercado aumentó en aproximadamente $1,000 por persona este año, a medida que más inscritos se cambian a planes con deducibles más altos después de que expiraran los subsidios mejorados."                    (MRonline, 15/06/26, traducción Deep Seek)

Diego Fusaro: En 2016, Gran Bretaña decidió abandonar la Unión Europea, un templo vacío que santificaba el capitalismo financiero y un tren que se precipitaba hacia el abismo. Según las predicciones, el país debería haber caído en el abismo. La pobreza y el colapso se daban por inevitables. Pero no fue así: también hay vida fuera de la Unión Europea... Es cierto que Gran Bretaña nunca adoptó la nefasta moneda única, piedra angular del método neoliberal de gobierno en el viejo continente. En cualquier caso, aquel gesto representó simbólicamente una transición trascendental, ya que mostró a los europeos una posibilidad concreta, una que todos pueden llevar a cabo. En otras palabras, la Unión Europea no es ni inevitable ni irreversible... Es posible abandonarla, y de hecho es nuestro deber hacerlo antes de que sea demasiado tarde... Es cierto que abandonar la Unión Europea y la moneda única representa una condición necesaria, pero no suficiente, para la implementación de una auténtica democracia socialista. Lo que resulta evidente, sin lugar a dudas, es que esta última no puede alcanzarse dentro de los límites cerrados de la Unión Europea, que solo garantiza competitividad y dominación capitalista

"Han pasado diez años desde aquel fatídico día del Brexit: en 2016, Gran Bretaña decidió abandonar la Unión Europea, un templo vacío que santificaba el capitalismo financiero y un tren que se precipitaba hacia el abismo. Según las predicciones de los defensores del pensamiento políticamente correcto y éticamente corrupto, el país debería haber caído en el abismo. La pobreza y el colapso se daban por inevitables. Pero no fue así: también hay vida fuera de la Unión Europea. Es cierto que Gran Bretaña nunca adoptó la nefasta moneda única, piedra angular del método neoliberal de gobierno en el viejo continente. En cualquier caso, aquel gesto representó simbólicamente una transición trascendental, ya que mostró a los europeos una posibilidad concreta, una que todos pueden llevar a cabo. En otras palabras, la Unión Europea no es ni inevitable ni irreversible. Es posible abandonarla, y de hecho es nuestro deber hacerlo antes de que sea demasiado tarde. Diez años después, Farage, el protagonista indiscutible del Brexit, afirma estar orgulloso de aquella decisión. Y solo podemos estar de acuerdo con él. Es cierto que abandonar la Unión Europea y la moneda única representa una condición necesaria, pero no suficiente, para la implementación de una auténtica democracia socialista. Lo que resulta evidente, sin lugar a dudas, es que esta última no puede alcanzarse dentro de los límites cerrados de la Unión Europea, que solo garantiza competitividad y dominación capitalista."

 (Diego Fusaro, blog, 16/06/26, traducción google) 

Organizaciones campesinas de la provincia de Los Andes, en el departamento de La Paz, resolvieron radicalizar las movilizaciones y amenazaron con el posible corte de servicios básicos a la sede del gobierno boliviano... Para entender la magnitud de las movilizaciones es preciso analizar los orígenes del mandatario, quién siguió los pasos de sus colegas en la ultraderecha latinoamericana contemporánea: peregrinó a Washington para recibir indicaciones de Donald Trump. Así, formó su gabinete con una mezcla de personajes a su imagen y semejanza –educados en el extranjero, neoliberales a ultranza, miembros de los gobiernos que se enriquecieron con el saqueo del país en la década de 1990 e inicios de la siguiente– y empresarios en abierto conflicto de interés. Como botón de muestra, puso frente a la cartera de Medio Ambiente a un talador de bosques y exportador de madera... el mandatario intentó imponer a Bolivia un programa de choque calcado del que Javier Milei infligió a Argentina, ignorando las abismales diferencias en los niveles de conciencia política y la capacidad de resistencia de cada sociedad. Con la misma perversidad y falta de realismo, intenta sustituir el Estado plurinacional por un Estado feudal, en el que los hombres fuertes de cada región deciden los destinos de la gente que habita los territorios bajo su poder... Al verse acorralado, Paz confronta a las multitudes indígenas y campesinas con sectores urbanos y gremiales, un juego peligroso que puede tener saldos sangrientos y perpetuar la división de la sociedad (La Jornada)

"Organizaciones campesinas de la provincia de Los Andes, en el departamento de La Paz, resolvieron radicalizar las movilizaciones y amenazaron con el posible corte de servicios básicos a la sede del gobierno boliviano. La decisión se produce cuando el levantamiento social cumple siete semanas de bloqueos carreteros, que han empeorado el deterioro económico y la escasez de productos básicos que, tanto en su campaña como en su toma de posesión, el presidente Rodrigo Paz Pereira prometió resolver.

Para entender la magnitud de las movilizaciones contra una administración que ha contado con apenas seis meses para atender sus compromisos y enmendar la crisis económica en que se encontraba sumida la nación andina, es preciso analizar los orígenes del mandatario, sus taras ideológicas y las decisiones que ha tomado desde antes de llegar al Palacio Quemado. Hijo y sobrino nieto de ex presidentes, Paz ha ocupado puestos de poder público durante el último cuarto de siglo, siempre como parte de las alianzas y las redes de tráfico de influencias de su familia. La segunda vuelta de las elecciones presidenciales lo puso frente a un antiguo correligionario, Jorge Quiroga, con quien coincidió en el mandato legal de Hugo Banzer (1997-2001), militar que mantuvo una dictadura de 1971 a 1978.

Al imponerse en los comicios, siguió los pasos de sus colegas en la ultraderecha latinoamericana contemporánea: peregrinó a Washington para recibir indicaciones de Donald Trump. Así, formó su gabinete con una mezcla de personajes a su imagen y semejanza –educados en el extranjero, neoliberales a ultranza, miembros de los gobiernos que se enriquecieron con el saqueo del país en la década de 1990 e inicios de la siguiente– y empresarios en abierto conflicto de interés. Como botón de muestra, puso frente a la cartera de Medio Ambiente a un talador de bosques y exportador de madera. En un país donde 60 por ciento de la población es indígena, eliminó toda representación de esos grupos con la consigna de que es “la hora de la meritocracia”, escudándose en la falacia de que los gobiernos indígenas no tuvieron ningún resultado positivo. Los datos lo desmienten: la pobreza moderada se redujo de 60 por ciento en 2005 a 34 por ciento en 2018; la extrema cayó de 38 por ciento en 2005 a 15 por ciento en 2018; el índice de Gini (donde 0 es perfecta igualdad y 1 es absoluta desigualdad) bajó de un 0.59 en 2005 a 0.45 en 2016. Más de 3 millones de personas se incorporaron a los estratos de ingresos medios durante esos tres lustros. Para Paz, el problema es que no sólo mintió a la ciudadanía, sino que se privó a sí mismo de todos los canales de comunicación con organizaciones sociales de gran peso en los asuntos nacionales; canales que ahora intenta reconstruir a marchas forzadas tras dinamitar la confianza.

En su dogmatismo, el mandatario intentó imponer a Bolivia un programa de choque calcado del que Javier Milei infligió a Argentina, ignorando las abismales diferencias en los niveles de conciencia política y la capacidad de resistencia de cada sociedad. Con la misma perversidad y falta de realismo, intenta sustituir el Estado plurinacional por un Estado feudal, en el que los hombres fuertes de cada región deciden los destinos de la gente que habita los territorios bajo su poder. Este viraje responde a las exigencias centenarias de Santa Cruz, departamento de gran riqueza controlado por una oligarquía racista que nunca ha aceptado la existencia de un gobierno nacional encabezado por indígenas y que prefiere separarse del país antes que reconocer la igualdad de los pueblos originarios con los blancos “civilizados”.

Al verse acorralado, Paz confronta a las multitudes indígenas y campesinas con sectores urbanos y gremiales, entre los que se cuentan la Central Obrera Boliviana y poderosas organizaciones de transportistas, un juego peligroso que puede tener saldos sangrientos y perpetuar la división de la sociedad. En vez de añadir a los problemas económicos una guerra étnica con fragmentación rural-urbana, el tecnócrata y la oligarquía detrás de él deben deshacer sus entuertos, reconocer la pluralidad y modernizar al Estado con políticas incluyentes, progresivas y democráticas." 

(Editorial de La Jornada, 16/06/26) 

Reconozcámosle algo a Donald Trump: cumplió su palabra y levantó el bloqueo estadounidense a los buques iraníes. Irán está operando con normalidad, con sus petroleros entrando y saliendo del Golfo Pérsico a través del Estrecho de Ormuz... ¿Por qué Donald Trump cedió y aceptó la propuesta que Irán presentó en abril? Hay varias razones, pero la principal es que Estados Unidos se está quedando sin petróleo... Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos han caído a su nivel más bajo desde 1983... lo que significa que la reserva puede abastecer de gasolina durante 17 días, fecha que coincide con el 1 de julio. Si bien Donald Trump podría estar en declive mental, aún conserva la suficiente lucidez como para comprender que la escasez de petróleo y el aumento vertiginoso de los precios de la gasolina en julio son políticamente insostenibles... Otro factor es que las instalaciones y aeronaves estadounidenses en el Golfo Pérsico sufrieron graves daños la semana pasada. Los ataques estadounidenses contra instalaciones iraníes en el estrecho de Ormuz, los días 9 y 10 de junio, provocaron una feroz respuesta iraní. Los ataques fueron devastadores y, según informes, emplearon nuevos misiles chinos suministrados a Irán. A esto se suma la presión de los países árabes del Golfo para que cesen los ataques contra Irán... ¿Se firmará el acuerdo el viernes? Sigo siendo escéptico debido a la enorme reacción sionista que Donald Trump está recibiendo por parte de funcionarios israelíes y políticos estadounidenses afines... La situación diplomática está en pleno apogeo… Será una montaña rusa hasta el viernes (Larry C. Johnson, ex-oficial de la CIA)

"Reconozcámosle algo a Donald Trump: cumplió su palabra y levantó el bloqueo estadounidense a los buques iraníes. Irán está operando con normalidad, con sus petroleros entrando y saliendo del Golfo Pérsico a través del Estrecho de Ormuz. La imagen superior muestra buques —marcados en rojo y verde— en movimiento a las 22:55 (hora del este) del 15 de junio de 2026.

Esto no significa que el memorando de entendimiento con Irán, que se suponía que se firmaría en Ginebra el viernes, se mantendrá, pero es un paso hacia la desescalada. Entonces, la pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué Donald Trump cedió y aceptó la propuesta que Irán presentó en abril?

Creo que hay varias razones, pero la principal es que Estados Unidos se está quedando sin petróleo, lo que significa que Trump no podrá suprimir artificialmente el precio de la gasolina. Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos han caído a su nivel más bajo desde 1983, según informa CNN. Este descenso se produce en medio de continuas reducciones para mitigar el impacto del conflicto con Irán. Las reservas han caído a 340,3 millones de barriles, un nivel que no se veía desde la administración Reagan, cuando aún se estaban acumulando. El consumo diario de Estados Unidos se estima entre 20 y 21 millones de barriles en 2026, lo que significa que la reserva puede abastecer de gasolina durante 17 días, fecha que coincide con el 1 de julio.

Si bien Donald Trump podría estar en declive mental, aún conserva la suficiente lucidez como para comprender que la escasez de petróleo y el aumento vertiginoso de los precios de la gasolina en julio son políticamente insostenibles.

Otro factor es que las instalaciones y aeronaves estadounidenses en el Golfo Pérsico sufrieron graves daños la semana pasada. Los ataques estadounidenses contra instalaciones iraníes en el estrecho de Ormuz, los días 9 y 10 de junio, provocaron una feroz respuesta iraní que alcanzó objetivos en Irak (bases de la CIA que apoyaban a los kurdos), Kuwait (la base aérea Ali Al Salem, el campamento Buehring en el noreste de Kuwait, así como un centro de operaciones improvisado cerca del puerto civil de Shuaiba), la base aérea Príncipe Saud, adyacente a Riad, Arabia Saudita, y la base aérea Mowaffaq Al Salti en Jordania. Los ataques fueron devastadores y, según informes, emplearon nuevos misiles chinos suministrados a Irán.

A esto se suma la presión de los países árabes del Golfo para que cesen los ataques contra Irán. Irán, con el apoyo de China, Rusia y Pakistán, entabló una intensa diplomacia con Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Los EAU, que han sido una espina clavada para Irán y Arabia Saudita y han sido identificados como aliados de Israel, enviaron una delegación a Irán el 9 de junio. Reuters informó que los Emiratos Árabes Unidos (EAU) habían acordado liberar miles de millones de dólares para Irán: dos fuentes regionales cifraron la cantidad en 10.000 millones de dólares (incluidos más de 3.000 millones ya entregados), mientras que otras dos fuentes la cifraron en 20.000 millones. El acuerdo establecía que los fondos se otorgarían a cambio de que Irán cesara sus ataques contra los EAU. Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los EAU negó categóricamente estos informes, afirmando que las acusaciones eran «totalmente falsas e infundadas» y que no se había liberado, transferido ni facilitado ningún fondo iraní congelado a través de los EAU. Lo que sí es indiscutible es que los EAU enviaron una delegación de alto nivel para dialogar con el gobierno iraní.

Una delegación catarí de alto nivel llegó a Teherán el miércoles 10 de junio para mantener conversaciones sobre las relaciones bilaterales, la situación regional y los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto entre Irán y Estados Unidos. La delegación llegó al mediodía y la visita se produjo después de que Trump acusara a Irán de dilatar el proceso y afirmara que Teherán debía «pagar las consecuencias». La AFP, citando a un diplomático bien informado, informó que el equipo negociador qatarí viajó a Teherán tras consultar con funcionarios estadounidenses para ayudar a reducir las diferencias restantes entre ambas partes.

Una fuente pakistaní de alto rango, con acceso a información sobre el papel de Pakistán en la mediación de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, informó que Pakistán, con el apoyo de China y Rusia, estaba logrando avances en sus conversaciones con Arabia Saudita y Qatar para que dejaran de albergar bases militares estadounidenses en sus respectivos países. Estas conversaciones coincidieron con la negativa de Arabia Saudita a permitir que Estados Unidos utilizara su espacio aéreo para atacar objetivos iraníes durante la Operación Libertad Iraquí.

¿Se firmará el acuerdo el viernes? Sigo siendo escéptico debido a la enorme reacción sionista que Donald Trump está recibiendo por parte de funcionarios israelíes y políticos estadounidenses afines al AIPAC. Sin embargo, mientras escribo esto el lunes por la noche, el acuerdo parece intacto.

¿Por qué Donald Trump no ha publicado el texto del memorando de entendimiento? Dos posibles explicaciones (y me interesa saber cuál les parece la más plausible): 1) Todavía existen puntos de desacuerdo entre Irán y Estados Unidos, y siguen intentando llegar a un compromiso; 2) Trump no quiere revelar los detalles por adelantado, temiendo que la reacción sionista pueda descarrilar la ceremonia de firma del viernes en Ginebra. La situación diplomática está en pleno apogeo… Será una montaña rusa hasta el viernes." 

(, ex-oficial de la CIA, blog, 16/06/26, traducción google, enlaces en el original)

El Comité Editorial del The New York Times: Trump cometió un terrible error al iniciar esta guerra. La llevó a cabo de manera imprudente y en desafío abierto a la ley. Estados Unidos sale debilitado —militar, diplomática y económicamente— y pagará un alto precio estratégico en los próximos años... Trump ha conseguido pocas de las condiciones que insistía en que obtendría. Es una humillante degradación para él y para el país que dirige... Su mayor logro en el marco del alto al fuego es la esperada reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo mundial, lo que acabará bajando los precios de la energía y otros productos. Eso, por supuesto, no es más que una vuelta al statu quo anterior a la guerra... Irán sale como el ganador estratégico de esta guerra de cuatro meses... Estados Unidos, por su parte, parece más débil a los ojos del mundo. El ejército estadounidense se ha mostrado incapaz de imponerse ante un adversario mucho más pequeño, incluso después de agotar muchos de sus misiles de precisión de largo alcance e interceptores. El resultado perjudica la capacidad de este país para disuadir a otros adversarios potenciales... El Pentágono también tendrá que modernizarse y prepararse para las guerras del futuro. Es poco probable que alguna de estas cuestiones ocurra durante el mandato del presidente Trump... la guerra le ha dado a Irán una ventaja que no tenía cuando comenzó 2026. Su régimen ha demostrado que puede sobrevivir a oleadas de ataques de sus dos mayores enemigos. Sus líderes no han tenido que abandonar sus ambiciones nucleares. Y han aprendido que el resto del mundo parece no estar dispuesto a usar la fuerza militar para reabrir el estrecho de Ormuz. Si Irán decide cerrar el estrecho en algún momento de los próximos meses o años, ¿qué hará Trump en respuesta? Por sus pecados, Trump ha aceptado un acuerdo de paz que todo el mundo entiende que es una derrota para él. También es un revés para Estados Unidos

"El acuerdo preliminar que podría poner fin a la guerra del presidente Donald Trump contra Irán, que se ha prolongado por cuatro meses, es bienvenido, pero conlleva realidades difíciles. Trump cometió un terrible error al iniciar esta guerra. La llevó a cabo de manera imprudente y en desafío abierto a la ley. Estados Unidos sale debilitado —militar, diplomática y económicamente— y pagará un alto precio estratégico en los próximos años.

Los detalles del acuerdo no están claros, pero el marco que se ha anunciado sugiere que Trump ha conseguido pocas de las condiciones que insistía en que obtendría. Es una humillante degradación para él y para el país que dirige.

Desde que empezó la guerra, dijo que Estados Unidos lograría una “victoria total y completa” y que Irán debía aceptar una “rendición incondicional”. Insinuó que se produciría un cambio de régimen. Dijo que a Irán no se le permitiría “ningún enriquecimiento” de uranio y que “Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterraría y retiraría todo el material nuclear de grado casi militar” que ya posee y que está bajo tierra.

Nada de esto parece ser cierto. El gobierno de línea dura de Irán sigue en el poder. Al parecer, los detalles del acuerdo nuclear se negociarán durante los próximos dos meses, pero es probable que los términos se parezcan a los del acuerdo de 2015 que negoció el presidente Barack Obama y que Trump canceló en 2018. Describió el acuerdo de Obama como el “peor acuerdo de la historia” y dijo que ponía a Irán en “el camino hacia un arma nuclear”. Lo criticó por no forzar a Irán a dejar de apoyar a grupos terroristas como Hamás y Hizbulá y por suavizar las sanciones económicas. Sin embargo, parece que su guerra destructiva lo dejará con un acuerdo similar.

Su mayor logro en el marco del alto al fuego es la esperada reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo mundial, lo que acabará bajando los precios de la energía y otros productos. Eso, por supuesto, no es más que una vuelta al statu quo anterior a la guerra. Irán cerró el estrecho como represalia, para afectar la economía mundial y aumentar la presión política sobre Estados Unidos. La medida funcionó, y los líderes iraníes ahora entienden que tienen un arma económica poderosa.

Si se hace un balance, Irán sale como el ganador estratégico de esta guerra de cuatro meses. El país sufrió pérdidas sustanciales, como gran parte de su armada, su fuerza aérea, su capacidad militar-industrial y su liderazgo político, entre ellos el ayatolá Alí Jameneí, el líder supremo, quien fue asesinado el primer día de la guerra. Sin embargo, con el fin de la guerra, los líderes iraníes podrán empezar a reconstruir el país.

Estados Unidos, por su parte, parece más débil a los ojos del mundo. El ejército estadounidense se ha mostrado incapaz de imponerse ante un adversario mucho más pequeño, incluso después de agotar muchos de sus misiles de precisión de largo alcance e interceptores. El resultado perjudica la capacidad de este país para disuadir a otros adversarios potenciales. Para empezar a reparar el daño, Estados Unidos haría bien en recomponer las alianzas en Europa, Medio Oriente y Asia que se han deteriorado debido a los efectos militares y económicos de la guerra. El Pentágono también tendrá que modernizarse y prepararse para las guerras del futuro. Es poco probable que alguna de estas cuestiones ocurra durante el mandato del presidente Trump.

Antes de que comenzara el ataque estadounidense e israelí el 28 de febrero, los dirigentes iraníes habían pasado por dos años y medio muy duros. El gobierno estaba mucho más débil que antes del ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, grupo al que Irán financia y asesora desde hace mucho tiempo. En respuesta a ese ataque, Israel debilitó considerablemente a Hamás y a Hizbulá, otro grupo aliado de Irán. En Siria, un dictador sanguinario respaldado por Irán fue depuesto sin que los líderes iraníes hicieran mucho para intentar salvarlo. Israel y Estados Unidos dejaron en evidencia que las defensas aéreas y el programa de misiles de Irán eran poderosos en apariencia, pero en realidad inofensivos cuando bombardearon las instalaciones nucleares iraníes el verano pasado, un revés para su programa nuclear. Mientras tanto, la moneda iraní seguía cayendo a un ritmo acelerado y su economía estaba en ruinas. A finales del año pasado, los iraníes salieron a las calles a protestar y el régimen respondió matando a miles de manifestantes, si no a decenas de miles.

Todos estos problemas siguen ahí, e Irán sigue estando más débil que hace tres años. Pero la guerra le ha dado una ventaja que no tenía cuando comenzó 2026. Su régimen ha demostrado que puede sobrevivir a oleadas de ataques de sus dos mayores enemigos. Sus líderes no han tenido que abandonar sus ambiciones nucleares. Y han aprendido que el resto del mundo parece no estar dispuesto a usar la fuerza militar para reabrir el estrecho de Ormuz. Si Irán decide cerrar el estrecho en algún momento de los próximos meses o años, ¿qué hará Trump en respuesta?

Enlistamos estos hechos sin satisfacción. Irán ha sido y sigue siendo una fuerza del mal. Reprime a su pueblo, especialmente a los disidentes políticos, las mujeres, las personas de la comunidad LGBTQ y las minorías religiosas. Es líder mundial en tortura y ejecuciones, y ha financiado el terrorismo en su región y mucho más allá. Los líderes de Irán han empobrecido un país cuya renta per cápita estaba por encima del promedio mundial hasta hace tan solo unos años, en la década de 1970.

La brutalidad característica del régimen iraní debería haber sido motivo para que Estados Unidos reflexionara detenidamente y planificara con cautela cualquier guerra. La historia de las guerras modernas de Estados Unidos, especialmente en la región de Irán, está llena de la arrogancia que incuba derrotas. Sin embargo, Trump se abstuvo de una planificación reflexiva en cada paso.

Aceptó la visión optimista del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien predijo que el régimen iraní caería con rapidez. Trump desestimó las opiniones de sus asesores, quienes le dijeron que la predicción de Netanyahu era absurda. Trump ignoró la Constitución y se negó a solicitar la aprobación del Congreso para la guerra. No escuchó a los aliados europeos y asiáticos que se oponían a su guerra. No tuvo en cuenta la evidente capacidad de Irán para cerrar el estrecho de Ormuz. Lanzó amenazas de destruir la civilización iraní que solo lograron menoscabar la autoridad moral de Estados Unidos.

Por sus pecados, ahora ha aceptado un acuerdo de paz que todo el mundo entiende que es una derrota para él. También es un revés para Estados Unidos." 

(El Comité Editorial, The New York Times, 16/06/26) 

El resultado de la guerra de Irán puede describirse como la sorpresa del siglo... Pocos fuera de Irán, su "Eje de la Resistencia" y sus partidarios internacionales pensaron que evitaría el destino de Irak, Libia y Siria... Irán no destruyó Israel, ni hundió ningún barco estadounidense, pero ambos —y especialmente Israel— quedaron gravemente golpeados. Irán sobrevivió, aunque debilitado, por supuesto, debido a cinco factores: Drones y misiles, previeron que el futuro de la guerra cinética sería de largo alcance y no tripulado, y comprendieron la importancia de construir un complejo militar-industrial lo más autárquico posible... Escalada, a pesar de que sus adversarios poseían armas nucleares, y Trump insinuaba de manera siniestra el uso de tales armas... Defensa mosaico descentralizada, previeron sabiamente que probablemente decapitarían su liderazgo, por eso la necesidad de descentralizar la defensa del país; este enfoque no estuvo exento de riesgos, ya que casi desencadena una guerra con Azerbaiyán, pero en general fue extremadamente exitoso... La abrumadora mayoría de los iraníes se unió patrióticamente en defensa de su Estado-civilización, después de que Israel y Estados Unidos lo discutieran explícitamente, así, soportaron pacientemente su sufrimiento... Paciencia diplomática estratégica, pues no aceptaron el primer acuerdo ofrecido a pesar de los crecientes costos, para prolongar el dolor que la guerra infligía a sus adversarios, y condujera al cese de hostilidades... Irán combinó magistralmente factores militares, estratégicos, políticos y diplomáticos para sobrevivir a la Tercera Guerra del Golfo (Andrew Korybko)

"Pocos fuera de Irán, su "Eje de la Resistencia" y sus partidarios internacionales pensaron que evitaría el destino de Irak, Libia y Siria.

Muchos esperaban que Irán siguiera el camino de Irak, Libia y Siria al comienzo de la Tercera Guerra del Golfo, razón por la cual el resultado de este conflicto puede describirse como la sorpresa del siglo. Irán no destruyó Israel como ha amenazado durante mucho tiempo, ni hundió ningún barco estadounidense como sus voceros en los medios hicieron creer a sus seguidores, pero ambos —y especialmente Israel— quedaron gravemente golpeados. Irán sobrevivió, aunque debilitado, por supuesto, como se explicó aquí, debido a los cinco factores que se enumerarán a continuación:

1. Enorme arsenal de drones y misiles

Los estrategas iraníes previeron sabiamente hace años que el futuro de la guerra cinética sería de largo alcance y no tripulado. También comprendieron la importancia de construir un complejo militar-industrial lo más autárquico posible en caso de un bloqueo. Con ese fin, acumularon las materias primas extranjeras necesarias para expandir su arsenal de drones y misiles en esas condiciones, lo que permitió a Irán contraatacar a sus adversarios incluso después de que estos destruyeran sus sistemas de defensa aérea.

2. Disposición a una escalada recíproca

En honor a Irán, no rehuyó la escalada recíproca contra Israel, Estados Unidos o los Estados del Golfo cuyo espacio aéreo y/o instalaciones (ya sean bases aéreas, radares, muelles, etc.) fueron utilizados por estos en su contra. Irán continuó haciéndolo a pesar de que sus adversarios poseían armas nucleares y, en el caso de Trump, insinuaban de manera siniestra el uso de tales armas para destruir su civilización milenaria. Al aumentar los costos para sus adversarios, mientras absorbía los costos aún mayores que estos le infligían, Irán sorprendió a todos.

3. Defensa mosaico descentralizada

Los estrategas iraníes también previeron sabiamente que sus adversarios probablemente decapitarían su liderazgo, de ahí la necesidad de descentralizar la defensa del país, liderada por la Guardia Revolucionaria, para mantener las escaladas recíprocas con drones y misiles, que esperaban que eventualmente agotarían a sus adversarios más vulnerables. Este enfoque no estuvo exento de riesgos, ya que casi desencadena una guerra con Azerbaiyán y, por lo tanto, posiblemente también con Turquía, miembro de la OTAN, pero en general fue extremadamente exitoso y superó con creces las expectativas.

4. Población unida patrióticamente

A pesar de la violencia política ocasional (posiblemente exacerbada desde el extranjero explotando agravios preexistentes), la abrumadora mayoría de los iraníes se unió patrióticamente en defensa de su Estado-civilización. La mayoría de las personas de todas las identidades políticas, religiosas, étnicas y regionales comprendieron lo que estaba en juego existencialmente después de que Israel y Estados Unidos lo discutieran explícitamente, razón por la cual no hubo revueltas en tiempos de guerra para evitar hacer el juego a sus adversarios. Así, soportaron pacientemente su sufrimiento.

5. Paciencia diplomática estratégica

Y finalmente, los negociadores de Irán no aceptaron el primer acuerdo ofrecido a pesar de los crecientes costos para su Estado, en parte para prolongar el dolor que la guerra infligía a sus adversarios, con la esperanza de que esto los dividiera y condujera a un contexto internacional más favorable para cesar las hostilidades. También calcularon que su población seguiría unida, lo cual fue la base sobre la que se construyó esta política y es también la razón por la que la política de "máxima presión" de Estados Unidos no logró la "rendición incondicional" de Irán.

Irán combinó magistralmente factores militares, estratégicos, políticos y diplomáticos para sobrevivir a la Tercera Guerra del Golfo, lo que es indiscutiblemente una victoria dado que muchos esperaban que siguiera el camino de Irak, Libia y Siria. Si bien Irán no destruyó Israel, lo que muchos de sus partidarios consideraban el estándar del éxito antes de que estallaran las hostilidades y se les prometió que sucedería si lo hacían, aun así infligió daños sin precedentes a su enemigo. Israel hizo lo mismo con Irán, pero aun así perdió porque no logró ninguno de sus objetivos por completo." 

(Andrew Korybko , blog, 16/06/26, traducción Deep seek, enlaces en el original)  

Israel es el mayor perdedor de la Tercera Guerra del Golfo... Israel no logró cumplir ni uno solo de sus cinco objetivos, en su totalidad, durante la Tercera Guerra del Golfo (Destruir los programas de drones y misiles de Irán... Desnuclearizar Irán, en parte sí... Reemplazar la República Islámica... Romper el "Eje de la Resistencia... Balcanizar la República Islámica)... pues Estados Unidos no va a asumir los costos financieros, militares y de oportunidad relacionados con la destrucción total de los misiles iraníes, ni su programa nuclear, e Israel no puede hacerlo por sí solo... Irán es relativamente más amistoso con Estados Unidos, y Estados Unidos ahora está contento con el nuevo acuerdo de gobierno... A Estados Unidos no le agrada "la resistencia", pero no lo suficiente como para ayudar activamente a Israel a destruirlos. Sin la asistencia de Estados Unidos, Israel debe aceptar una guerra eterna o una paz fría... después de que los kurdos no cumplieran su papel previsto, no se logró 'balcanizar' Irán en absoluto... solo la desnuclearización de Irán es irreversible, mientras que Irán podría reponer gradualmente sus drones y misiles, volver a una camarilla gobernante más "dura" (aunque sigue siendo relativamente amigable con Estados Unidos) y fortalecer a sus aliados de la "Resistencia". Israel no pudo cumplir por sí solo ninguno de estos objetivos, todos los cuales requerían asistencia estadounidense, pero Estados Unidos se retiró de la guerra después de lograr algunos de sus propios objetivos en lugar de pagar costos mucho más altos para perseguir los máximos que Israel todavía quería. Esto llevó a la derrota de Israel (Andrew Korybko)

"Israel No Logró Ni Uno Solo De Sus Cinco Objetivos Por Completo Durante La Tercera Guerra del Golfo

Israel no pudo cumplir por sí solo ninguno de estos objetivos, todos los cuales requerían asistencia estadounidense, pero Estados Unidos se retiró de la guerra después de alcanzar algunos de sus propios objetivos en lugar de pagar costos mucho más altos para perseguir los máximos que Israel todavía quería.

Israel es el mayor perdedor de la Tercera Guerra del Golfo, como se concluyó aquí, sentimiento que fue expresado anteriormente por el líder de la oposición israelí Yair Lapid y los medios israelíes en respuesta a informes sobre los términos del proyectado Memorando de Entendimiento (MoU) entre Estados Unidos e Irán. Ninguno de sus cinco objetivos se logró por completo, pero cuatro de ellos se alcanzaron parcialmente, aunque el progreso en tres de ellos podría revertirse con el tiempo. Esto es lo que Israel quería lograr y por qué no lo consiguió:

**1. Destruir los programas de drones y misiles de Irán**

Estas capacidades interconectadas han convertido a Irán en una fuerza regional a tener en cuenta. También han infligido colectivamente daños sin precedentes a Israel durante las dos últimas guerras. Si bien ambos programas se degradaron en una medida no especificada a lo largo del último año, ninguno fue eliminado por completo, lo que significa que estas amenazas persisten. Estados Unidos no asumirá los costos financieros, militares y de oportunidad relacionados con la destrucción total de estos programas, e Israel no puede hacerlo por sí solo.

**2. Desnuclearizar Irán**

Informes creíbles indican que el MoU iniciará un proceso de negociación separado sobre el programa nuclear de Irán, y también hay conversaciones igualmente creíbles de que Irán retendrá al menos algún nivel de sus capacidades. Incluso si estas son insuficientes para construir alguna vez una bomba atómica, especialmente si se acuerda algún grado de supervisión internacional, esto aún inquieta a Israel, que se preocupa por la seguridad (los críticos dirían que está obsesionado con la seguridad). Como en el caso anterior, Estados Unidos no asumirá los costos necesarios para lograr este objetivo e Israel no puede hacerlo solo.

**3. Reemplazar la República Islámica**

El cambio de régimen es el tercer objetivo que solo se logró parcialmente, y este a través de asesinatos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra figuras políticas destacadas. El sistema de la República Islámica sigue intacto, sin embargo, aunque se ha modificado en una dirección relativamente más "moderada". Dicho esto, el estado aún mantiene su odio hacia Israel, aunque es relativamente más amistoso con Estados Unidos. Estados Unidos ahora está contento con el nuevo acuerdo de gobierno, sin embargo, por lo que no "terminará el trabajo" que Israel no puede completar por sí solo.

**4. Romper el "Eje de la Resistencia"**

Continuando, Israel quería destruir la red de alianzas regionales de Irán, el "Eje de la Resistencia". Al igual que los objetivos anteriores, este también se logró en parte, pero Hezbolá aún sobrevive mientras que los hutíes parecen tan fuertes como siempre, a pesar de que algunos de sus líderes fueron asesinados por Israel en agosto pasado. Las milicias iraquíes alineadas con la "Resistencia" también siguen presentes. A Estados Unidos no le agradan los tres grupos, pero no lo suficiente como para ayudar activamente a Israel a destruirlos. Sin la asistencia de Estados Unidos, Israel debe aceptar una guerra eterna o una paz fría.

**5. "Balcanizar" la República Islámica**

Este objetivo final no se logró en absoluto después de que los kurdos no cumplieran su papel previsto, aunque las razones de esto siguen siendo objeto de debate, desde que JD Vance supuestamente informó a Erdogan para que luego presionara a Trump en contra de esto, hasta que Trump afirmó que los kurdos guardaron las armas estadounidenses para sí mismos. Asimismo, tampoco estallaron hostilidades entre Azerbaiyán e Irán, evitando así el escenario de un levantamiento azerí respaldado por Bakú en el norte que podría haber servido como detonante para una intervención turca también.

De los objetivos que Israel logró en parte, solo la desnuclearización de Irán es irreversible, mientras que Irán podría reponer gradualmente sus drones y misiles, volver a una camarilla gobernante más "dura" (aunque sigue siendo relativamente amigable con Estados Unidos) y fortalecer a sus aliados de la "Resistencia". Israel no pudo cumplir por sí solo ninguno de estos objetivos, todos los cuales requerían asistencia estadounidense, pero Estados Unidos se retiró de la guerra después de lograr algunos de sus propios objetivos en lugar de pagar costos mucho más altos para perseguir los máximos que Israel todavía quería. Esto llevó a la derrota de Israel." 

(Andrew Korybko,  blog, 16/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

15.6.26

En Europa y Estados Unidos, un precio del petróleo de 150 dólares desencadena una reacción en cadena: aumento de los precios en las gasolineras, inflación galopante impulsada por los costos... Es un sistema que prospera gracias al apalancamiento financiero, mediante apuestas arriesgadas sobre el futuro llamados derivados, y artilugios similares que infestan los mercados de valores occidentales... Fuera de este perímetro respira otra economía mundial. Un subsistema liderado por los países BRICS+ que ahora produce más del 60% del PIB mundial... Este es el mundo de la economía real. Es el mundo del Gran Sur, que se ha convertido en el centro de gravedad de la economía global. Cuando un barril de petróleo alcanza cifras astronómicas en los mercados euroamericanos, una gigantesca parte de ese petróleo continúa circulando en el resto del mundo a precios radicalmente diferentes... Pekín, Teherán, Nueva Delhi y Moscú han estructurado desde hace mucho tiempo un circuito protegido. Rusia e Irán no venden su petróleo crudo siguiendo los índices de referencia del ICE con sede en Londres; Lo negocian mediante contratos a largo plazo, a menudo garantizados por importantes descuentos geopolíticos. Además, estos flujos están prácticamente desdolarizados... Este circuito cerrado neutraliza las perturbaciones cambiarias en su origen, evitando la destrucción de la demanda en los países emergentes y garantizando la continuidad operativa de las cadenas de valor físicas... Si la crisis de Ormuz se agrava, presenciaremos una creciente bifurcación de la economía mundial. Por un lado, tendremos a Occidente, financiarizado, obligado a sufrir los embates de la crisis energética y la recesión. Por otro lado, el subsistema de la economía real, protegido por la planificación estatal y el comercio Sur-Sur, continuará produciendo, intercambiando y creciendo (Pino Arlacchi )

"¿Por qué China y el Sur Global nos están salvando de una crisis global?

Predicho por las fuentes más autorizadas, el espectro de los 150 dólares por barril de petróleo crudo acecha los pasillos de las bolsas occidentales. Si se materializaran los modelos predictivos de las principales petroleras y bancos de inversión, la crisis energética provocada por el prolongado bloqueo del estrecho de Ormuz —que transporta aproximadamente una quinta parte de las necesidades petroleras mundiales diarias— podría amenazar con asestar el golpe final a una economía atlántica ya estructuralmente frágil.

En la lógica del siglo pasado, tal escenario tendría un solo significado: una recesión global profunda, inmediata e inevitable. Pero la lógica del siglo XXI ha cambiado. Si el auge energético no resulta en el colapso económico mundial, no se deberá a las maniobras de la Reserva Federal ni a los acuerdos diplomáticos tardíos en Oriente Medio. Se deberá a que, por primera vez en la historia contemporánea, existe un subsistema económico alternativo, paralelo al occidental, dominado por la economía real y el llamado Estado desarrollista. Este conjunto está impulsado por el eje entre China y el Sur Global, y es capaz de actuar como un potente amortiguador universal.

No es fácil comprender este punto de inflexión trascendental, y si logro delinear sus características y dinámicas, se lo debo a que no estoy cegado por la ilusión eurocéntrica y atlantista que plaga toda la narrativa de la crisis actual que prevalece en Occidente.

El capital financiero que esclaviza a Occidente tiende a proyectar sus vulnerabilidades sobre el resto del mundo. En Europa y Estados Unidos, un precio del petróleo de 150 dólares desencadena una reacción en cadena: aumento de los precios en las gasolineras, inflación galopante impulsada por los costos, una fuerte respuesta de los bancos centrales mediante el aumento de las tasas de interés y una consiguiente contracción del crédito, el consumo y la inversión. Es el cortocircuito de un sistema que prospera gracias al apalancamiento financiero, donde los precios de los bienes físicos se determinan mediante apuestas arriesgadas sobre el futuro llamadas derivados, y artilugios similares que infestan los mercados de valores occidentales. El resultado es la exposición del PIB de las naciones del G7 a una volatilidad alimentada por la especulación y el capital «caliente» y apátrida, dispuesto a huir al otro lado del planeta ante el más mínimo cambio en los datos económicos o en las circunstancias geopolíticas.

Pero la historia de hoy ya no termina aquí. Fuera de este perímetro respira otra economía mundial. Un subsistema liderado por los países BRICS+ que ahora produce más del 60% del PIB mundial cuando se calcula en paridad de poder adquisitivo, superando significativamente el escaso 29% que poseen las naciones del G7. Este es el mundo de la economía real, de las antifinanzas arraigadas en la materialidad de la producción, la infraestructura y el intercambio de bienes y servicios. Es el mundo del Gran Sur, que se ha convertido en el centro de gravedad de la economía global. Cuando un barril de petróleo alcanza cifras astronómicas en los mercados euroamericanos, una gigantesca parte de ese petróleo continúa circulando en el resto del mundo a precios radicalmente diferentes.

No encontrará rastro alguno, en los medios occidentales ni en las pontificaciones de los gurús neoliberales, del simple hecho de que Pekín, Teherán, Nueva Delhi y Moscú han estructurado desde hace mucho tiempo un circuito protegido. Rusia e Irán no venden su petróleo crudo siguiendo los índices de referencia del ICE con sede en Londres; Lo negocian mediante contratos a largo plazo, a menudo garantizados por importantes descuentos geopolíticos. Además, estos flujos están prácticamente desdolarizados: la proporción del comercio transfronterizo de China liquidado en renminbi ha superado el récord del 50%, superando al dólar estadounidense. Para el gigante manufacturero chino, el petróleo no cuesta «150 dólares», sino el equivalente previamente acordado en bienes industriales, tecnología o moneda nacional. Este circuito cerrado neutraliza las perturbaciones cambiarias en su origen, evitando la destrucción de la demanda en los países emergentes y garantizando la continuidad operativa de las cadenas de valor físicas.

Pero la defensa definitiva contra una crisis global reside en superar la dependencia del Sur respecto del consumo occidental. Durante décadas, la ortodoxia económica ha sostenido que si Occidente estornuda, Asia enferma, debido a su naturaleza puramente orientada a la exportación hacia los ricos mercados del Norte Global. Esta visión está obsoleta. El punto de no retorno ya se ha superado: el volumen del comercio Sur-Sur (comercio entre economías emergentes) ha superado históricamente el valor de las rutas Norte-Sur, sobrepasando la barrera anual de 5,3 billones de dólares. Los países emergentes ya no son la periferia que trabaja para satisfacer al centro atlántico; se han convertido en el centro en sí mismos.

China lidera este tablero de ajedrez y disfruta de una economía planificada que experimentó un giro estratégico con la doctrina de la «Doble Circulación» lanzada en 2020. Consciente de las crecientes sanciones, aranceles y derechos del proteccionismo occidental, Pekín ha desplazado gradualmente el foco de su desarrollo económico hacia el interior, centrándose en el crecimiento del consumo interno, que ahora representa más del 50% de su PIB, y en la expansión de la productividad mediante la automatización y la inteligencia artificial.

Mientras que el subsistema occidental responde a la innovación tecnológica con la «destrucción creativa» de Schumpeter —generando desempleo, inseguridad laboral y una consiguiente disminución del consumo—, el gobierno chino reubica a los trabajadores desplazados en sectores y servicios altamente cualificados, manteniendo la estabilidad social y el poder adquisitivo interno con una tasa de desempleo urbano estrictamente controlada por debajo del 5,5 %.

Al mismo tiempo, la diversificación de las exportaciones chinas ha transformado la geografía del consumo global. Pekín ya no exporta baratijas, sino infraestructura estratégica, redes de telecomunicaciones, fuentes de energía limpia y movilidad eléctrica. Los destinatarios ya no son los consumidores cansados ​​y empobrecidos de Roma, París o Washington, sino la constelación de países de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, América Latina, África y el Sudeste Asiático. Este último está compuesto por 11 países miembros de la ASEAN: 700 millones de habitantes que impulsan la quinta economía más grande del mundo. La ASEAN ha consolidado su papel como principal socio comercial de Pekín, superando tanto a la Unión Europea como a Estados Unidos.

El surgimiento de una vasta clase media en el Sur Global, estimada en más de 2 mil millones de personas, está absorbiendo la producción industrial de Asia Oriental y China a un ritmo que podría compensar cualquier caída de la demanda inducida por la estanflación occidental. Se trata de una simbiosis funcional: el Sur Global proporciona materias primas y energía, Asia las transforma en bienes tecnológicos e infraestructura para el desarrollo, y todo esto ocurre fuera del control del dólar y del sistema SWIFT.

Si la crisis de Ormuz se agrava, no presenciaremos una crisis global generalizada, sino una creciente bifurcación de la economía mundial. Por un lado, tendremos a Occidente, financiarizado, con sus reservas de divisas denominadas en dólares por debajo del 58%, atrapado en sus dogmas de libre mercado, obligado a sufrir los embates de la crisis energética y la recesión. Por otro lado, el subsistema de la economía real, protegido por la planificación estatal y el comercio Sur-Sur, continuará produciendo, intercambiando y creciendo.

China y el Sur Global no detendrán la disolución de Occidente, ni remediarán las deficiencias del tecnocapitalismo financiero estadounidense. Harán algo más limitado, pero no por ello menos crucial: impedirán que las toxinas de ese sistema envenenen al planeta entero.

Demostrarán que la producción física autónoma, la independencia del dólar y la solidez de las rutas comerciales terrestres y euroasiáticas constituyen una vía de escape mucho más fiable ante las crisis que cualquier artimaña de Wall Street o cualquier política de emergencia de los bancos centrales y gobiernos occidentales."

(Pino Arlacchi , El Viejo Topo, 15/06/26, Fuente: lantidiplomatico)

Guerra híbrida por la soberanía digital de Brasil... ¿Quién controlará las infraestructuras críticas de la economía digital del siglo XXI? ¿Los Estados nacionales o las plataformas tecnológicas transnacionales? El sistema de pagos (PIX) es fundamental para entender la parte menos visible del conflicto entre Brasil y las grandes tecnológicas estadounidenses. Lo relevante es que PIX no fue creado por una empresa privada, sino por el Estado brasileño lo desarrollo a través del Banco Central. El sistema de pagos instantáneos se convirtió en pocos años en una de las infraestructuras financieras más exitosas del mundo. Permite transferencias inmediatas, permanentes y de bajo costo, integrando bancos, fintechs y usuarios finales bajo una arquitectura pública... representa la posibilidad de que el Estado preserve el control sobre una infraestructura crítica de la economía digital... La infraestructura 5G ofrece otro ejemplo. Brasil ha avanzado en la construcción de redes exclusivas destinadas a la administración pública, separadas de las redes comerciales convencionales... Determinadas capacidades tecnológicas son demasiado importantes para depender completamente de actores privados... PIX y la red 5G estatal responden, en esencia, a la misma lógica. Pero desde la perspectiva del ecosistema tecnológico estadounidense, ello podría representar un precedente preocupante... Si un país de más de 200 millones de habitantes demuestra que es posible desarrollar sistemas públicos eficientes de pagos digitales, regular el tratamiento de datos, establecer límites a las plataformas y diseñar marcos propios para la inteligencia artificial, otros podrían seguir el mismo camino, lo que está en juego es el modelo de gobernanza de la economía digital (Alejandro Marcó del Pont)

"¿Quién controlará las infraestructuras críticas de la economía digital del siglo XXI? ¿Los Estados nacionales o las plataformas tecnológicas transnacionales? (El Tábano Economista)

Cuando Donald Trump anunció un arancel del 25% sobre productos brasileños para el 15 de julio, la explicación parecía servida. Para unos, se trataba de una nueva demostración de solidaridad ideológica con Jair Bolsonaro y de hostilidad hacia el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Para otros, era simplemente un capítulo más del viejo manual proteccionista del trumpismo, castigar importaciones extranjeras para proteger empleos estadounidenses. Ambas interpretaciones son equivocadas y resultan insuficientes.

La primera dificultad aparece cuando se revisan los números. Estados Unidos mantiene un superávit comercial con Brasil. Es decir, vende más bienes y servicios a la mayor economía sudamericana de los que compra. No existe, por tanto, un desequilibrio comercial comparable al que históricamente ha utilizado Washington para justificar medidas contra China o, en otros momentos, contra México. Si el objetivo fuera corregir un déficit, Brasil sería un objetivo insólito.

La segunda dificultad es Bolsonaro. La cercanía política entre Trump y el expresidente brasileño es indiscutible. También lo son las críticas de sectores conservadores estadounidenses hacia el Tribunal Supremo Federal brasileño y las decisiones adoptadas contra dirigentes y activistas bolsonaristas. Sin embargo, reducir el conflicto a una cruzada personal en defensa del exmandatario supone ignorar una serie de transformaciones más profundas que se vienen desarrollando en Brasil desde hace años.

Para comprender qué intereses concretos se encuentran detrás de la creciente presión de Washington sobre Brasil conviene abandonar, al menos por un momento, la narrativa sobre la libertad de expresión y observar dónde están los negocios. O, como hemos sostenido, el desenlace de secuestrar al Estado por parte de las elites tecnologías americana, no es otro que funcione como gendarme de sus negocios.

En octubre del año pasado, la Computer & Communications Industry Association (CCIA), una de las organizaciones de lobby más influyentes del ecosistema tecnológico estadounidense, financiado por grandes empresas tecnológicas que incluyen a Google, Meta, Apple, Microsoft, Amazon y Uber, presentó un informe ante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) detallando las barreras que, a su juicio, enfrentaban las empresas norteamericanas en distintos mercados extranjeros, para que iniciara una investigación sobre Brasil en virtud del artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974.

El documento cuestionaba aspectos tan diversos como las normas sobre comercio digital y servicios de pago electrónico, las regulaciones sobre plataformas, la protección de la propiedad intelectual, ciertas medidas tributarias, el tratamiento del etanol y hasta la aplicación de políticas relacionadas con la deforestación ilegal. Tomadas individualmente, las observaciones podían parecer dispersas. Consideradas en conjunto, revelaban algo diferente: la creciente incomodidad de parte del sector tecnológico estadounidense frente a un país que estaba construyendo reglas propias para gobernar su economía digital.

La arquitectura regulatoria que Brasil ha construido desde finales de la década de 2010 no debe analizarse como una colección aislada de leyes. Vista en conjunto, configura una estrategia de soberanía digital, fiscal y tecnológica, en la que el Estado brasileño busca preservar capacidad de decisión sobre infraestructuras críticas, flujos de datos, plataformas digitales y nuevas tecnologías.

OpenDemocracy mostró cómo varias de las preocupaciones de las corporaciones americanas terminaron reflejándose en la investigación comercial impulsada posteriormente por Washington. El dato no prueba una relación causal automática, pero sí ilumina una convergencia de intereses entre grandes empresas tecnológicas y la política comercial estadounidense. Lo que emerge es una pregunta distinta: ¿y si la disputa no fuera realmente sobre Bolsonaro ni sobre comercio tradicional? ¿Y si el verdadero conflicto girara alrededor de quién establecerá las reglas del capitalismo digital del siglo XXI?

Brasil se ha convertido en un laboratorio inesperado de soberanía tecnológica. La Ley General de Protección de Datos (Ley Nº 13.709/2018) entró plenamente en vigor en 2020 y creó el marco brasileño de protección de datos personales, estableció límites al tratamiento y circulación de información personal inspirados en el Reglamento General de Protección de Datos europeo (GDPR), aunque con particularidades propias. La LGPD representa una afirmación de que los datos producidos por la sociedad brasileña son un recurso sujeto a regulación nacional.

La discusión sobre la moderación de contenidos y la responsabilidad de las plataformas constituye otro frente de tensión. La decisión del Supremo Tribunal Federal brasileño de ampliar las obligaciones de las redes sociales respecto de contenidos ilícitos fue presentada por algunos sectores estadounidenses como un ataque a la libertad de expresión. Sin embargo, desde la óptica brasileña se trataba de resolver una pregunta institucional básica, si las plataformas globales deben responder ante la legislación nacional de los países donde operan.

La disputa alcanzó su máxima expresión en el enfrentamiento entre el Supremo Tribunal Federal y X, la red social de Elon Musk. La suspensión temporal de la plataforma por incumplimientos relacionados con representación legal en el país y decisiones judiciales transformó un conflicto jurídico en un acontecimiento geopolítico. Musk lo presentó como un ejemplo de censura estatal; las autoridades brasileñas, como una cuestión elemental de soberanía jurídica.

Pero quizás el aspecto más revelador sea que Brasil no se ha limitado a regular. También ha construido alternativas y el sistema de pagos (PIX) es fundamental para entender la parte menos visible del conflicto entre Brasil y las grandes tecnológicas estadounidenses. Lo relevante es que PIX no fue creado por una empresa privada, sino por el Estado brasileño lo desarrollo a través del Banco Central. El sistema de pagos instantáneos se convirtió en pocos años en una de las infraestructuras financieras más exitosas del mundo. Permite transferencias inmediatas, permanentes y de bajo costo, integrando bancos, fintechs y usuarios finales bajo una arquitectura pública.

Desde la perspectiva del consumidor brasileño, PIX representa comodidad y eficiencia. Desde una perspectiva geoeconómica, representa algo mucho más importante. La posibilidad de que el Estado preserve el control sobre una infraestructura crítica de la economía digital. Con hasta 290 millones de transacciones diarias, PIX alcanza al 90% de la población brasileña con impactos especialmente positivos en los excluidos financieramente, la economía informal y las pequeñas y medianas empresas (pymes).

El Centre for International Policy and Technology ha descrito PIX como una manifestación de soberanía digital financiera. La expresión no es exagerada. Durante años, las grandes tecnológicas han intentado expandirse hacia el sector de pagos. Meta, en particular, visualiza en WhatsApp mucho más que una aplicación de mensajería. El objetivo es construir una superplataforma capaz de integrar comunicación, comercio electrónico, pagos, crédito e inteligencia artificial.

Brasil, donde WhatsApp Brasil es el segundo mercado más grande del mundo, Meta busca monetizar la app mediante herramientas corporativas de cobro (WhatsApp Business), pero ve amenazado su negocio si el poder judicial brasileño suspende de manera intermitente sus servicios por desacatos regulatorios. Sin embargo, cada pago realizado mediante PIX es un pago que no transita necesariamente por una infraestructura privada controlada por una plataforma tecnológica. Cada transacción representa datos financieros que permanecen fuera de ecosistemas corporativos cerrados.

La disputa deja entonces de ser ideológica y adquiere una dimensión económica tangible. Brasil también ha avanzado hacia la regulación de la inteligencia artificial. El Proyecto de Ley 2338/2023 busca establecer mecanismos de supervisión diferenciados según el nivel de riesgo de las aplicaciones. Transparencia, responsabilidad y protección de derechos aparecen como principios orientadores. Para empresas estadounidenses inmersas en una carrera global por liderar el desarrollo de la IA, la proliferación de marcos regulatorios nacionales representa un desafío significativo. Cada nueva exigencia implica mayores costos de cumplimiento y posibles restricciones operativas.

La misma lógica atraviesa el Proyecto de Ley 2768/2022, que ampliaría las facultades regulatorias de la Agencia Nacional de Comunicaciones (Anatel) sobre plataformas digitales, y el Proyecto de Ley 4097/2023, orientado a cuestiones de competencia en mercados digitales. A ello se suman iniciativas tributarias, como la implementación del impuesto mínimo global del 15%, o medidas destinadas a gravar determinadas importaciones asociadas al comercio electrónico transfronterizo.

Observadas de manera aislada, estas iniciativas responden a debates sectoriales específicos. Observadas en conjunto, configuran una arquitectura orientada a fortalecer la capacidad regulatoria del Estado brasileño. No se trata de un fenómeno exclusivamente brasileño. Europa ha transitado caminos similares mediante el Reglamento General de Protección de Datos y nuevas normas sobre servicios digitales. Pero el caso brasileño posee una relevancia particular debido al tamaño de su mercado.

Brasil es la mayor economía de América Latina y uno de los mayores mercados digitales del mundo. Diversos estudios estiman que la inversión anual en publicidad digital en el país supera los 10.000 millones de dólares. Google concentra una parte sustancial de ese mercado a través de su ecosistema de búsqueda, YouTube y herramientas publicitarias. Meta, mediante Facebook e Instagram, ocupa también una posición dominante.

Aunque las empresas no desagregan sistemáticamente sus ingresos por país, distintas estimaciones sitúan a Google capturando aproximadamente entre el 45% y el 55% del mercado publicitario digital brasileño, mientras Meta controlaría entre el 30% y el 40%. Traducido a cifras, esto podría significar ingresos anuales de varios miles de millones de dólares para ambas compañías.

El verdadero desafío, sin embargo, no reside en la publicidad actual sino en los negocios del futuro. Los datos alimentan sistemas de inteligencia artificial. Los sistemas de pago generan información valiosa sobre hábitos de consumo. Las plataformas de comunicación facilitan la integración de servicios financieros y comerciales. El control de estos ecosistemas permite capturar valor económico a una escala sin precedentes.

En este contexto, la decisión brasileña de preservar espacios de soberanía regulatoria adquiere una dimensión estratégica. La infraestructura 5G ofrece otro ejemplo. Brasil ha avanzado en la construcción de redes exclusivas destinadas a la administración pública, separadas de las redes comerciales convencionales. Según la Global System for Mobile Communications Association (GSMA), la organización mundial que representa los intereses de más de 1.000 operadores de telefonía móvil y compañías del ecosistema tecnológico, el país reúne condiciones para convertirse en un referente regional en materia de 5G.

La decisión de dotar al Estado de una infraestructura propia para comunicaciones sensibles responde a consideraciones de seguridad y eficiencia administrativa. Pero también expresa una convicción política. Determinadas capacidades tecnológicas son demasiado importantes para depender completamente de actores privados.

PIX y la red 5G estatal responden, en esencia, a la misma lógica. La pregunta subyacente es sencilla: ¿deben los Estados conservar el control sobre ciertas infraestructuras críticas o delegarlo progresivamente a plataformas transnacionales?

Desde la perspectiva brasileña, la respuesta parece inclinarse hacia la primera opción. Desde la perspectiva de parte del ecosistema tecnológico estadounidense, ello podría representar un precedente preocupante.

El problema no es únicamente Brasil. Si un país de más de 200 millones de habitantes demuestra que es posible desarrollar sistemas públicos eficientes de pagos digitales, regular el tratamiento de datos, establecer límites a las plataformas y diseñar marcos propios para la inteligencia artificial, otros podrían seguir el mismo camino. La discusión deja entonces de girar alrededor de un arancel específico. Lo que está en juego es el modelo de gobernanza de la economía digital.

Por un lado, emerge un esquema donde plataformas privadas aspiran a convertirse en la infraestructura dominante de la vida contemporánea, articulando comunicación, pagos, comercio y procesamiento de datos. Por otro, aparecen Estados que intentan preservar márgenes de autonomía mediante regulación y desarrollo de capacidades propias. En esa disputa, Bolsonaro ocupa un lugar secundario.

Su figura puede funcionar como catalizador político o como elemento movilizador dentro del debate estadounidense. Pero las tensiones entre Brasil y determinados sectores económicos norteamericanos preceden y exceden ampliamente la suerte judicial del expresidente.

El arancel del 25% constituye, en ese sentido, mucho más que una herramienta comercial. Puede interpretarse como una señal geoeconómica dirigida hacia un país que ha comenzado a cuestionar algunos de los supuestos fundamentales del capitalismo digital contemporáneo. No porque Brasil haya rechazado la tecnología ni porque haya optado por un camino aislacionista. Todo lo contrario. Brasil busca insertarse activamente en la economía digital global, pero bajo reglas que preserven espacios de decisión nacional.

Esa aspiración inevitablemente genera tensiones. La historia del siglo XXI probablemente se escriba menos en los campos de batalla tradicionales y más en disputas relacionadas con estándares tecnológicos, gobernanza de datos, sistemas de pago y control de infraestructuras digitales.

Vista desde esa perspectiva, la controversia actual entre Washington y Brasilia adquiere otro significado. Ya no se trata simplemente de aranceles. Tampoco únicamente de Bolsonaro. Se trata de quién definirá las normas que regirán el flujo de información, dinero y conocimiento en las próximas décadas.

Brasil ha decidido participar de esa discusión no solo como mercado, sino también como regulador y constructor de alternativas. Y esa decisión, más que cualquier superávit comercial o cualquier disputa política coyuntural, podría explicar por qué el país se encuentra hoy en el centro de una batalla silenciosa por el futuro del poder económico global."

(Alejandro Marcó del Pont, blog, 14/06/26)

Nueva York amplía los bancos de alimentos para paliar el hambre... “en un momento en que el gobierno federal está dando la espalda a los programas críticos de nutrición”... cousas veredes (mpr21)

 "La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha anunciado que gastará 10 millones de dólares en un nuevo fondo destinado a ampliar los bancos de alimentos y otros colectivos de lucha contra el hambre.

La propuesta está diseñada para ayudar a las organizaciones a construir, renovar y modernizar las instalaciones utilizadas para combatir el hambre.

Los solicitantes podrán disponer de dinero para la construcción y renovación de instalaciones, mejoras de infraestructura y la compra de equipos como unidades de refrigeración, congeladores y vehículos de transporte de alimentos.

“Los bancos de alimentos y las despensas en Nueva York trabajan todo el día para asegurarse de que ninguna familia pase hambre, y merecen las instalaciones y el equipo para hacer ese trabajo de manera efectiva”, dijo Hochul en un comunicado.

Las subvenciones están destinadas a abordar las necesidades de infraestructura que van más allá de las entregas de alimentos, lo que permite a las organizaciones almacenar, transportar y distribuir comida a más vecinos.

El programa es una inversión directa en infraestructura para paliar el hambre “en un momento en que el gobierno federal está dando la espalda a los programas críticos de nutrición”.

En consecuencia, es obvio que el anuncio se produce en medio de la batalla electoral que Hochul mantiene con Trump a causa de la persecución de los emigrantes.

El miércoles hablando en una mesa redonda en el barrio de Queens, la gobernadora dijo que los funcionarios estatales y locales se están preparando para un posible aumento en la represión de los inmigrantes en la ciudad de Nueva York."

(mpr21, 14/06/26) 

Estados Unidos ha intentado —sin éxito— retirarse de Oriente Medio desde el primer mandato de Barack Obama. Ahora, gracias a la desacertada guerra contra Irán del presidente Trump, Washington finalmente podrá reducir su presencia en una región de importancia secundaria para el principal exportador neto de energía del mundo... Conscientes del cansancio de la opinión pública estadounidense con Oriente Medio —y de la creciente impopularidad bipartidista del Estado judío—, los halcones presionaron insistentemente para llevar a cabo una operación que debilitaría drásticamente a la República Islámica... Pero, como ahora sabemos, las voces a favor de la guerra, lideradas por Benjamin Netanyahu, basaron su análisis en una visión que subestimaba la resistencia del régimen de Teherán, tanto en términos de capacidad militar como de su arraigo popular en la sociedad iraní... Casi de inmediato, el análisis erróneo se hizo evidente en forma de reveses... Ante la abrumadora superioridad aérea estadounidense, el ejército iraní había enseñado a sus oficiales que la mejor opción para Irán era prolongar cualquier conflicto, trasladarlo a un frente marítimo, sembrar el caos entre los aliados estadounidenses del Golfo Pérsico y cerrar el estrecho de Ormuz. Esto, a su vez, causaría graves problemas económicos a Wall Street y a los consumidores estadounidenses... Y ahí terminó todo... no hay posibilidad de que la administración Trump obtenga mediante la diplomacia y el bloqueo lo que no pudo conseguir en el campo de batalla... Así, Estados Unidos habrá llegado a reconocer a Irán como un actor permanente en Oriente Medio. Ese podría ser el principio del fin de la razón de ser de Estados Unidos en Oriente Medio (Sohrab Ahmari)

" Estados Unidos ha intentado —sin éxito— retirarse de Oriente Medio desde el primer mandato de Barack Obama. Ahora, gracias a la desacertada guerra contra Irán del presidente Trump y al acuerdo que está a punto de ponerle fin, anunciado anoche, Washington finalmente podrá reducir su presencia en una región de importancia secundaria (en el mejor de los casos) para el principal exportador neto de energía del mundo.

Esta es la implicación a largo plazo de la noticia de que los negociadores estadounidenses e iraníes casi han finalizado un memorando de entendimiento que se firmará esta semana en Suiza. Paradójicamente, surgió como resultado de la misma operación militar impulsada durante mucho tiempo por los halcones estadounidenses, israelíes y del Golfo; es decir, los grupos que más tienen que perder con la retirada.

Conscientes del cansancio de la opinión pública estadounidense con Oriente Medio —y de la creciente impopularidad bipartidista del Estado judío—, los halcones presionaron insistentemente para llevar a cabo una operación que debilitaría drásticamente a la República Islámica, e incluso podría derrocarla. La ambigüedad de los objetivos, reflejada en las versiones contradictorias de la administración Trump sobre las metas de la guerra, fue producto de este enfoque de "veamos qué podemos conseguir".

Pero, como ahora sabemos, las voces a favor de la guerra, lideradas por Benjamin Netanyahu, basaron su análisis en una visión que subestimaba la resistencia del régimen de Teherán, tanto en términos de capacidad militar como de su arraigo popular en la sociedad iraní. Esto generó cierto escepticismo dentro de la administración Trump —incluido, como ahora sabemos, el secretario de Estado Marco Rubio—, pero el presidente siguió adelante de todos modos.

Una verdadera operación de cambio de régimen en Irán —una nación de 90 millones de habitantes, con un territorio casi cuatro veces mayor que el de Irak— habría requerido el despliegue terrestre de medio millón de soldados. Eso era imposible, especialmente en una guerra que fue impopular desde el principio.

Casi de inmediato, el análisis erróneo se hizo evidente en forma de reveses. Con un tono sorprendentemente similar al de Bush, Trump prometió devolver el "destino" de Irán a manos de su pueblo. Pero no se materializó ningún levantamiento popular. En cambio, los bombardeos provocaron una oleada de sentimiento antiestadounidense en las calles de Teherán y otras ciudades importantes. La descabellada idea de "armar a los kurdos" —un esfuerzo separatista que chocaba con los sueños nacionalistas de la oposición exiliada liderada por Reza Pahlavi— tampoco llegó a buen puerto.

Tras el asesinato del líder supremo, Ali Jamenei, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ejecutó una estrategia defensiva que había estado planificando desde la década de los noventa. Ante la abrumadora superioridad aérea estadounidense, el CGRI había enseñado a sus oficiales que la mejor opción para Irán era prolongar cualquier conflicto, trasladarlo a un frente marítimo, sembrar el caos entre los aliados estadounidenses del Golfo Pérsico y cerrar el estrecho de Ormuz. Esto, a su vez, causaría graves problemas económicos a Wall Street y a los consumidores estadounidenses.

Y ahí terminó todo. El régimen iraní despertó a una potencia de la que antes solo era consciente de forma latente. Y a medida que se consolida un frágil alto el fuego, no hay posibilidad de que la administración Trump obtenga mediante la diplomacia y el bloqueo lo que no pudo conseguir en el campo de batalla. Si bien los términos del acuerdo final aún no están claros, parece seguro que los mulás obtendrán algún tipo de compensación, conservarán su uranio enriquecido y, lo más importante, mantendrán su régimen.

Estados Unidos podría conservar sus bases debilitadas en la región, pero nadie fuera de los centros de análisis y revistas ultraconservadores de Washington está preparado para que se repita la situación. Así, Estados Unidos habrá llegado a reconocer a Irán, en su forma actual, como un actor permanente en Oriente Medio: un Estado con intereses e imperativos estratégicos que trascienden la ideología. Ese podría ser el principio del fin de la razón de ser de Estados Unidos en Oriente Medio."

 ( , Un Herd, 15/06/26, traducción google, enlaces en el original) 

 

Humillado por Trump por el acuerdo con Irán, Netanyahu podría reiniciar la guerra en todo Oriente Medio... El acuerdo entre Washington y Teherán, tras meses de guerra y bloqueo, coloca a Benjamin Netanyahu en una posición de debilidad... Tras miles de muertos y una crisis energética y de "fisicalidad" mundial, Washington busca la estabilización en un momento en que las tensiones económicas y políticas son importantes en Estados Unidos... El acuerdo, tal como se conoce por el momento, supone una gran victoria estratégica para Irán... Benjamin Netanyahu se encuentra a contrapié en esta secuencia, él que, hace cuatro meses, se veía, junto con Donald Trump, como el vencedor rápido sobre Irán... Varios análisis publicados en los últimos días describen a un primer ministro debilitado, atrapado entre la perspectiva de un compromiso estadounidense-iraní y la presión de su coalición. Esta opción refleja un callejón sin salida político: tras haber apoyado una lógica de escalada, el poder israelí ve a Washington cerrarle la puerta a una guerra prolongada que Israel no puede asumir solo. Esto sería una catástrofe política y judicial personal para Netanyahu... una gran parte del espectro político israelí considera ahora a Netanyahu débil, fracasado y quiere... continuar la guerra... A menos que, en ese caso, Trump modifique radicalmente la política estadounidense hacia Israel cesando el apoyo militar a Tel Aviv. Esto sigue siendo poco probable (Frécuence Populaire)

"Humillado por Trump por el acuerdo con Irán, Netanyahu podría reiniciar la guerra en todo Oriente Medio.

El acuerdo entre Washington y Teherán, tras meses de guerra y bloqueo, coloca a Benjamin Netanyahu en una posición de debilidad. El primer ministro israelí sigue bajo una intensa presión interna. Podría prender fuego a Oriente Medio reiniciando la guerra sin cuartel.

Estados Unidos e Irán anunciaron el 14 de junio un acuerdo de principio que prorroga el alto el fuego por 60 días, reabre el estrecho de Ormuz y prepara la reanudación de las conversaciones sobre el programa nuclear. Donald Trump presentó este arreglo como una salida rápida a la crisis, mientras se espera una ceremonia formal el próximo viernes. Este compromiso certifica sobre todo el fracaso de la operación militar israelí-estadounidense contra Irán, lanzada el 28 de febrero, cuyo objetivo central era un cambio de régimen en Teherán.

Tras miles de muertos y una crisis energética y de "fisicalidad" mundial, Washington busca la estabilización en un momento en que las tensiones económicas y políticas son importantes en Estados Unidos.

El acuerdo, tal como se conoce por el momento, supone una gran victoria estratégica para Irán.

Benjamin Netanyahu se encuentra a contrapié en esta secuencia, él que, hace cuatro meses, se veía, junto con Donald Trump, como el vencedor rápido sobre Irán. El presidente estadounidense ha cuestionado públicamente su criterio tras un ataque israelí en Beirut que se produjo justo cuando las negociaciones con Teherán estaban a punto de concluir. Ya el 7 de junio, Donald Trump había pedido al jefe del gobierno israelí que no atacara Irán para darle una oportunidad a la diplomacia. La brecha se ensancha entre una Casa Blanca que quiere consolidar un acuerdo y un ejecutivo israelí que sigue privilegiando la confrontación.

Este desfase no es solo diplomático. Según Reuters, Benjamin Netanyahu reconoció en privado ya el 25 de mayo que su gobierno tenía poca influencia sobre las decisiones de Donald Trump con respecto a Irán. Varios análisis publicados en los últimos días describen a un primer ministro debilitado, atrapado entre la perspectiva de un compromiso estadounidense-iraní y la presión de su coalición. Esta opción refleja un callejón sin salida político: tras haber apoyado una lógica de escalada, el poder israelí ve a Washington cerrarle la puerta a una guerra prolongada que Israel no puede asumir solo. Esto sería una catástrofe política y judicial personal para Netanyahu, que perdería garantizadamente las próximas elecciones en Israel. Y, sobre todo, una gran parte del espectro político israelí considera ahora a Netanyahu débil, fracasado y quiere... continuar la guerra.

Las consecuencias regionales siguen siendo graves. El acuerdo anunciado entre Washington y Teherán se produjo después de nuevos ataques israelíes en el Líbano y bajo amenaza de represalias iraníes. La reanudación de acciones militares durante una fase de negociación muestra que Israel conserva una capacidad de daño directo en toda la zona. Cabe preguntarse cuál es el precio que pagan los pueblos de la región cuando la diplomacia estadounidense oscila entre la intervención armada, el bloqueo y un compromiso impuesto con urgencia, mientras el gobierno israelí intenta prolongar la prueba de fuerza.

Y teniendo en cuenta la situación interna israelí, del milenarismo conquistador que anima a los partidarios del proyecto del Gran Israel, la guerra podría reanudarse rápidamente, como la última vez, mediante una ruptura del alto el fuego provocada por ataques israelíes en el sur del Líbano.

A menos que, en ese caso, Trump modifique radicalmente la política estadounidense hacia Israel cesando el apoyo militar a Tel Aviv. Esto sigue siendo poco probable." 

(Frécuence Populaire,  15/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

Se ha establecido más allá de una duda razonable que EE.UU. no tiene los medios militares para desarmar a Irán... ¿Ha sido la experiencia de EE.UU. en esta ronda tan desagradable que los principales responsables de la seguridad de EE.UU. pensarían mucho más la próxima vez antes de atacar a Irán? Puedo decir con cierta confianza que las élites de EE.UU. han sido amonestadas... está la importante cuestión de la disuasión general... hay un casi consenso en América de que los costos y dificultades del proyecto para destripar a Irán habían sido severamente subestimados. Esta es la receta para la disuasión general... La profundidad de las reservas de municiones de EE.UU. se ha agotado tan gravemente que Irán tendrá la oportunidad de construir capacidades formidables de misiles, defensa aérea, margen fiscal e incluso quizás un disuasorio nuclear antes de que EE.UU. regrese para otra ronda, de ataques... El dinero en sí mismo es un insumo directo en el poder militar iraní, así como proporciona alivio a la población y, por lo tanto, fortalece la moral pública. Con 50-100 mil millones de dólares en la caja, Irán puede invertir mucho más en misiles, drones, defensa aérea y capacidades navales para disuadir o derrotar la próxima ronda de ataques si llegan (Policy Tensor)

Policy Tensor @policytensor 

(...) Por otro lado: 1. Se ha establecido más allá de una duda razonable que EE.UU. no tiene los medios militares para desarmar a Irán. Esto es un disuasorio formidable porque ahora es realmente difícil para los principales responsables de la seguridad de EE.UU. convencerse de que la próxima vez se verá de alguna manera más favorable. 

2. La profundidad de las reservas de municiones de EE.UU. se ha agotado tan gravemente que Irán tendrá la oportunidad de construir capacidades formidables de misiles, defensa aérea, margen fiscal e incluso quizás un disuasorio nuclear antes de que EE.UU. regrese para otra ronda, incluso si decide hacerlo dada la situación (1). 

3. La guerra de los asedios es más dinámicamente competitiva y menos capaz de generar una presión unilateral que conduzca a una decisión estratégica de lo que se creía hasta ahora. El problema es que se está filtrando demasiado petróleo del Estrecho de Ormuz. Y esto no es un problema trivial de resolver. La única buena solución es un bloqueo del Mar Rojo. Pero eso retiraría el arma del templo saudí. Dado que Teherán ha recibido cheques de los saudíes, emiratíes y qataríes, será aún más difícil aprovechar la coerción de los árabes del Golfo para coaccionar indirectamente a Washington D.C. 

4. El dinero en sí mismo es un insumo directo en el poder militar iraní, así como proporciona alivio a la población y, por lo tanto, fortalece la moral pública. Con 50-100 mil millones de dólares en la caja, Irán puede invertir mucho más en misiles, drones, defensa aérea y capacidades navales para disuadir o derrotar la próxima ronda de ataques si llegan. Con ese tipo de dinero, Irán puede comprar docenas de sistemas S-500, acumular rápidamente misiles hipersónicos y mejorar la guía terminal para sus inventarios existentes. 

5. También está la importante cuestión de la disuasión general. ¿Ha sido la experiencia de EE.UU. en esta ronda tan desagradable que los principales responsables de la seguridad de EE.UU. pensarían mucho más la próxima vez antes de atacar a Irán? No hay garantías sobre esta Administración. Pero puedo decir con cierta confianza que las élites de EE.UU. han sido amonestadas. 

Al mínimo, incluso si la imposibilidad de ‘terminar el trabajo’ no es admitida por muchos comentaristas, hay un casi consenso en América de que los costos y dificultades del proyecto para destripar a Irán habían sido severamente subestimados. Esta es la receta para la disuasión general.

(traducción google)

Última edición1:52 a. m. · 14 jun. 2026·21,2 mil Visualizaciones