23.2.26

Un grupo de diputados de Texas alerta sobre las torturas, asesinatos y tratos inhumanos a los emigrantes detenidos en el centro de internamiento de Fort Bliss... señalaron que tres detenidos han muerto en el centro en tan solo dos meses... “Los abusos de los derechos humanos, el incumplimiento de los requisitos del proceso debido, la violación reiterada de las regulaciones federales, la clara falta de respeto a la Constitución de Estados Unidos y el asesinato son inadmisibles en cualquier rincón del territorio estadounidense, pero estos crímenes contra personas reales están ocurriendo en Texas y requieren que los orgullosos tejanos nos pongamos de pie en defensa de nuestra Constitución y usemos nuestro poder para poner fin a este abuso generalizado”, dicen los diputados (mpr21)

 "Un grupo de diputados de Texas alerta sobre las torturas, asesinatos y tratos inhumanos a los emigrantes detenidos en el centro de internamiento de Fort Bliss, el más grande del país, ubicado en una base militar en El Paso.

Al menos tres reclusos han muerto en el centro en tan solo dos meses, incluyendo uno que, según testigos, fue estrangulado por los carceleros.

“Hemos recibido numerosos informes creíbles de torturas, asesinatos y tratos inhumanos a personas detenidas en el centro de detención de migrantes Camp East Montana, ubicado en Fort Bliss”, declaró la diputada Ana María Rodríguez Ramos, quien se unió a otros 35 miembros de la Cámara de Representantes de Texas para exigir una investigación del centro.

Camp East Montana se construyó en agosto dentro de los esfuerzos del gobierno de Trump para intensificar la deportación masiva de inmigrantes por parte del ICE, la policía de emigración. La selección de Fort Bliss tiene un precedente histórico, ya que anteriormente se utilizó como lugar de internamiento de japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.

Mediante la firma de un contrato secreto, el Pentágono otorgó en julio aproximadamente 1.200 millones de dólares a un contratista privado para construir un extenso campamento de tiendas de campaña que albergaría a unas 5.000 personas detenidas por la policía de emigración.

“Casi inmediatamente después de su apertura, los detenidos, sus familias y las organizaciones de vigilancia legal comenzaron a llamar la atención sobre las condiciones que se consideraban inadecuadas para los detenidos, incluso según los estándares internos establecidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)”, escribieron los diputados en una carta a Cole Hefner, que preside el Comité de Seguridad Nacional, Seguridad Pública y Asuntos de Veteranos de la Cámara de Representantes.

Durante los primeros 50 días de funcionamiento del campamento, las inspecciones del ICE revelaron que había violado más de 60 estándares de detención. El informe, elaborado en septiembre, no se hizo público, pero fue difundido por el Washington Post, que habló con decenas de detenidos.

“En la página web del ICE titulada ‘Gestión de la Detención’, se afirma que la detención no es punitiva”, escribieron los diputados. “Sin embargo, según un informe del Washington Post basado en declaraciones juradas de decenas de detenidos, el centro, durante meses, estuvo funcionando como una prisión en un país sin estándares de supervisión, salud ni seguridad para los reclusos”.

“Hubo quejas de que los inodoros y lavabos no funcionaron durante las primeras semanas tras la apertura del centro en agosto pasado. Se registraron quejas de que, durante las primeras semanas, el centro no alimentó adecuadamente a los detenidos. También se quejaron de otra violación de los estándares del ICE: la falta de acceso a teléfonos para que los detenidos se comunicaran con sus familiares y abogados”, asegura el informe.

A principios de esta semana, la congresista estadounidense Verónica Escobar, que visitó el centro sin previo aviso, reveló que se habían identificado al menos dos casos de tuberculosis y 18 casos de covid. “Mientras la empresa privada continúa embolsándose nuestros impuestos, es evidente que las condiciones empeoran”, declaró.

Los diputados estatales también citaron una carta enviada en diciembre por varios grupos de derechos humanos, que abordaba “casos de intentos ilegales y extrajudiciales de deportar detenidos a México”.

Un recluso, un inmigrante cubano identificado como “Benjamín”, dijo que fue amenazado por carceleros que intentaron obligarlo a firmar una carta en la que aceptaba ser deportado a México.

“Los guardias le dijeron que si no lo hacía, lo esposarían, le pondrían una bolsa en la cabeza y lo enviarían a México. Benjamín se negó a firmar el documento, alegando que tenía miedo de ir a México porque había oído que allí los emigrantes suelen ser secuestrados o asesinados”, decía la carta.

También enumeraba varios ejemplos de reclusos sometidos a agresiones físicas y sexuales a manos de los carceleros. “Las personas internadas en Fort Bliss denuncian que los carceleros les han aplastado los testículos con los dedos, los han tirado al suelo, los han pisoteado y les han dado puñetazos en la cara, y los han golpeado incluso después de estar esposados ​​e inmovilizados”, decía.

Los legisladores también señalaron que tres detenidos han muerto en el centro en tan solo dos meses. El 3 de diciembre se informó que el recluso guatemalteco Francisco Gaspar Andrés, de 48 años, falleció por causas naturales, concretamente por insuficiencia hepática y renal, según un comunicado de prensa de la policía de emigración.

Desde entonces, otros dos reclusos han fallecido. El 14 de enero, Víctor Manuel Díaz, de 36 años, fue hallado muerto en un aparente suicidio, aunque la causa de la muerte sigue bajo investigación.

Anteriormente, el Departamento de Seguridad Nacional informó que la muerte de otro recluso, Geraldo Lunas Campos, de 55 años y originario de Cuba, el 3 de enero. También fue un suicidio.

Sin embargo, testigos han declarado haber visto a carceleros asfixiando a Lunas Campos, a quien se le escuchó decir: “No puedo respirar”. Su muerte se ha declarado homicidio después de que una autopsia revelara que la causa de la muerte fue “asfixia por compresión del cuello y el torso”.

La carta señala que, si bien Lunas Campos fue “condenado por crímenes atroces”, incluyendo contacto sexual con una niña de 11 años, “no fue condenado a muerte por un juez ni un jurado; fue asesinado por alguien responsable de su cuidado, por razones o circunstancias desconocidas”.

“Como diputados texanos, es nuestra responsabilidad garantizar que podamos confiar en que las cárceles, prisiones y centros de detención en Texas operan conforme a nuestros altos estándares y expectativas”, declararon. “Debemos aprender más, investigar y dar respuestas a los millones de estadounidenses que exigen la verdad. También debemos asegurarnos de que esto no vuelva a suceder en ningún centro de detención federal”.

La solicitud de una investigación surge en un momento en que el DHS (Ministerio de Interior) planea convertir rápidamente al menos unas dos docenas de almacenes en nuevos centros de internamiento masivos en todo el país. Al menos tres de estos centros están previstos en Texas. Se espera que uno de ellos, previsto para la ciudad de Hutchins, a las afueras de Dallas, albergue a unos 9.500 reclusos.

“Los abusos de los derechos humanos, el incumplimiento de los requisitos del proceso debido, la violación reiterada de las regulaciones federales, la clara falta de respeto a la Constitución de Estados Unidos y el asesinato son inadmisibles en cualquier rincón del territorio estadounidense, pero estos crímenes contra personas reales están ocurriendo en Texas y requieren que los orgullosos tejanos nos pongamos de pie en defensa de nuestra Constitución y usemos nuestro poder para poner fin a este abuso generalizado”, dicen los diputados."                  (mpr21, 23/02/26)

Sumar, IU, Comuns y Más Madrid presentaron su alianza... Hay un 10 % de voto de la izquierda nacional que no irá a parar al PSOE, y ese porcentaje puede alcanzar, en las circunstancias correctas, al 15%. La coalición está ahí para recogerlo y eso requiere de unidad... late en la propuesta una pregunta que todavía no ha sido respondida, la de quién será el líder del espacio... alguien que no pertenezca a ninguno de los partidos y que genere consensos... es evidente que una candidatura con un líder reconocido y no perteneciente a ninguno de los partidos, (y mujer mejor que hombre, afirman), dejaría poco espacio a Podemos para concurrir en solitario sin penalización (Esteban Hernández)

 "'Un paso al frente', el acto celebrado la mañana del sábado en el madrileño Círculo de Bellas Artes, y en el que Sumar, IU, Comuns y Más Madrid presentaron su alianza, dejó muchas preguntas en el aire. Nada se dio a conocer sobre la organización, la hoja de ruta o los liderazgos. Tampoco ofreció ninguna respuesta convincente acerca de si el acto era necesario más allá de frenar el debate sobre la opción Rufián. Si ese era el objetivo, tampoco era preciso. Era una propuesta que quedó desactivada en el momento en que ERC, Bildu y BNG dijeron que no contaran con ellos. El portavoz parlamentario de Esquerra, sin embargo, sí puede obtener rédito personal de esa propuesta, ya que le ayuda a ganar el pulso dentro de su partido para encabezar la lista por Barcelona de las generales. A Emilio Delgado, aspirante a candidato de Más Madrid, también le convenía. Conversaron el miércoles, generaron debate, trabajo realizado.

Con ese escenario de fondo, lo que los partidos convocantes trasladaron en el acto ya era conocido. Hay un 10 % de voto de la izquierda nacional que no irá a parar al PSOE, y ese porcentaje puede alcanzar, en las circunstancias correctas, al 15%. La coalición está ahí para recogerlo y eso requiere de unidad. El camino para atraer a los votantes es señalar el peligro de la llegada de la extrema derecha al poder. El partido más mencionado en el Círculo fue Vox. Vienen tiempos complicados, la regresión en derechos y la privatización de los servicios públicos esperan al final del camino, y es una tendencia que debe frenarse. El mejor instrumento es mantener el actual gobierno. La izquierda se ha convertido en una fuerza conservadora, en el sentido de conservar lo existente, cuya potencia reside en actuar como dique frente a las fuerzas revolucionarias, que encarnan las derechas trumpistas. Ese fue, en esencia, el mensaje.

Hubo sonrisas, mucha energía positiva, frases de refuerzo, optimismo: "Somos el carril central de la sociedad española"

Los mecanismos para trasladar ese mensaje, sin embargo, han resistido mal el paso del tiempo. Las izquierdas que convocaron el acto provienen del 15 M, incluida una IU que giró ideológicamente hace tiempo. Prestan, por tanto, especial atención a las emociones. Creen en lo performativo. Entienden que es fundamental generar ilusión. Emiten mensajes sobre lo que son y sobre lo que representan que no son reales, pero que aspiran a serlo a través de la repetición. Rita Maestre saltó al escenario con Bad Bunny sonando de fondo. Hubo sonrisas, mucha energía positiva, muchas frases de refuerzo, mucho optimismo. “Somos el carril central de la sociedad española”; “Vamos a ganar las próximas elecciones ilusionando, cooperando y avanzando”; “Sacudámonos el pesimismo, basta de lecturas derrotistas”; “Nos comprometemos a construir la esperanza”.

El eje territorial

La izquierda se está replegando sobre sus nichos de voto para conservar su espacio, pero la forma en que lo está haciendo solo puede entenderse desde la preeminencia de la que hoy goza el eje territorial sobre el ideológico. La pieza que impedía que encajase la coalición de todas las izquierdas propuesta por Rufián era la territorial: los partidos nacionalistas e independentistas no quieren ir en su comunidad con la izquierda española porque los puede llevar a perder voto. Bildu o ERC ponen la lengua y la bandera por encima de su condición de partidos de izquierdas. Del mismo modo, es complicado defender en Jaén, Valladolid, Málaga o Asturias que, como propuso Rufián, uno de los tres puntos del ideario de la coalición fuese el derecho a la autodeterminación.

El votante de las izquierdas solo se encuentra en la proporción suficiente para conformar proyectos sólidos en las grandes urbes

El segundo sentido en el que pesa el territorio es en el anclaje electoral que eligió la izquierda del 15 M. La base social de la izquierda ha sido y es “una suerte de clase media ilustrada ('profesionales socioculturales' los llamaba el CIS): gente con cualificación alta y valores y principios muy inclinados a la izquierda, y con crecientes preocupaciones no-salariales: ecologismo, feminismo, paz-geopolítica, etc”. Ese tipo de votante solo se encuentra en la proporción suficiente para conformar proyectos sólidos en las grandes urbes. No es extraño, pues, que fueran Madrid y Barcelona donde mayor éxito obtuvieron.

El problema vino en el momento de la caída electoral. Había menos puestos para repartir y las dificultades generales se mezclaron con las rencillas personales, lo que provocó que las izquierdas se bifurcaran. Eso ha dado lugar a dos partidos, uno más cercano a los verdes, el actual Sumar, y otro más cercano a La Francia Insumisa, Podemos. Algo similar se había dado ya en Barcelona con la división en Comuns y las CUP. Los trotskistas, ahora anticapis, rompen todo lo que tocan, pero nunca mueren. Ambas izquierdas, no obstante, son opciones para las grandes urbes.

La pregunta que falta por contestar

Este elemento territorial complica mucho la situación, a pesar de que apenas haya diferencias en el ideario. Rita Maestre afirmó que “ni los migrantes ni las personas LGTBI ni las mujeres ni las grandes mayorías trabajadoras viven mejor con la derecha”. Nada que no pueda suscribir Podemos. Tienen distintas visiones en el terreno de la geopolítica, pero tampoco es un asunto al que le presten mucha atención. Las dificultades para la reunión están en otro lugar.

Es difícil que el líder sea aceptado, salvo que aparezca alguien que no pertenezca a ninguno de los partidos y que genere consensos

Rufián aportó un camino de salida. Una opción liderada por él y en la que se juntaran el resto de partidos de izquierdas forzaría a Podemos a integrarse, bajo pena de enorme penalización electoral. No ocurrirá, pero dio una idea. Iglesias, que tiene olfato, lanzó una sugerencia, la de que las fuerzas de izquierda madrileñas, PSOE incluido, se unieran en una coalición encabezada por Sarah Santaolalla, para competir con Ayuso. Más allá de la excentricidad de Iglesias (para quien el problema central es Ferreras, la solución no puede ser otra que Santaolalla) y de su concepción espectacularizada de la política, late en su propuesta una pregunta que todavía no ha sido respondida, la de quién será el líder del espacio.

Tampoco puede haber malentendidos, y se percibió ayer en las intervenciones en el Círculo de Bellas Artes: las concepciones y tradiciones políticas de cada partido de la coalición son diferentes. Cada uno de ellos tiene sus preferencias sobre quién debería liderar el nuevo espacio y es difícil que la elección final se acepte sin fricciones, salvo que aparezca alguien que no pertenezca a ninguno de los partidos y que genere consensos. Hay algún nombre que suena con fuerza, pero aún es pronto para que los optantes reales asomen. Pero es evidente que una candidatura con un líder reconocido y no perteneciente a ninguno de los partidos, (y mujer mejor que hombre, afirman), dejaría poco espacio a Podemos para concurrir en solitario sin penalización. Parece que, de todas las preguntas que quedaron en el aire ayer, esa es la única que tiene cierta relevancia, porque, fijado el ideario y señalado el enemigo, la otra cuestión pendiente sería el reparto de listas, y esa será importante para las formaciones, pero mucho menos para los votantes.

Un apunte de color. Ayer, Rita Maestre afirmó que “solo los privilegiados viven mejor contra la derecha”. Maíllo quiso hablar del “proyecto”, pero dijo “producto”. Son errores a los que no hay que dar más importancia. Salvo que se consideren actos fallidos en el sentido freudiano, en cuyo caso, se trataría de actos en los que el inconsciente se manifiesta. Pero ya se sabe que Freud no es muy apreciado en estos tiempos."   

(Esteban Hernández  , El Confidencial, 22/02/26) 

Violencia y crimen organizado en el sur de Tenerife: algo más que casos puntuales... se sabe que la presencia de la Camorra en municipios como Arona y Adeje ha sido una constante... cuando un territorio concentra de forma simultánea narcotráfico internacional, blanqueo, explotación sexual y un aumento sostenido de determinados delitos violentos, ya no estamos ante casos puntuales, es un auténtico ecosistema criminal. Y es en este contexto cuando debemos formular la pregunta clave: ¿están nuestras administraciones queriendo acabar con el crimen organizado en Tenerife? A esta pregunta, la realidad de los datos y las informaciones que manejamos, de nuevo, nos dicen que no... sorprende enterarse que un delincuente condenado como el famoso mediador, pudiera pasearse por el Cabildo de Tenerife como si fuera un alto cargo, y nos evidencia el alto grado de corrupción de la Administración Insular... o si indagamos en el sur de Tenerife, donde las redes tejidas entre políticos, agentes, empresarios y delincuentes van mucho más allá de lo que sale en prensa, y se atropella mortalmente a un niño sin justicia o se dan palizas a taxistas sindicalistas que denuncian las licencias... macroenclaves donde el ocio, la prostitución, las drogas y el capital opaco forman parte de un modelo económico del que no se puede hablar. Y ese es nuestro producto estrella. Esa, nuestra gallina de los huevos de oro, nos guste o no. Hay que cuidarla, y con eso tenemos que tirar... aquí el verdadero problema no es que existan redes criminales -eso ocurre en cualquier lugar del mundo-, es que se naturalice su presencia como parte inevitable del paisaje. Que se asuma que “esto es lo que hay” y se trivialice la corrupción institucional (Eloy Cuadra)

"Sobrecogidos todavía por el brutal asesinato de un niño a manos de su propio padre y la mutilación terrible de su madre en el sur de Tenerife, se suceden en estos días las habituales manifestaciones de condena y minutos de silencio. Pero, ¿de verdad vamos a conformarnos con la explicación cómoda del “caso aislado”? ¿Otro machista que simplemente “se volvió loco”? Es evidente que hay que ir más allá, y sobre eso va mi artículo de hoy.

Porque a falta de confirmación oficial, se habla entre testigos y diversos medios aludiendo a fuentes policiales de la posible influencia de una droga de efectos espeluznantes llamada “caníbal”. Esto es algo que tal vez nos confirmen en los próximos días, o tal vez no, porque igual no conviene decir que hay una sustancia que se vende en el sur y puede hacer que un padre aparentemente normal se convierta en el demonio encarnado. Pero incluso si este crimen concreto no tuviera relación alguna con las drogas, la pregunta de fondo seguiría siendo la misma: ¿puede analizarse un hecho tan brutal al margen del contexto en el que ocurre? Y es que conviene señalar que el padre no vivía en una pequeña aldea perdida en los Alpes, lo hacía en un territorio que en los últimos tiempos aparece repetidamente en titulares vinculados al narcotráfico internacional y el crimen organizado. A saber: Tenerife, uno de los centros del narco europeo: así operaba la red del Cártel de Sinaloa (Diario de Avisos: 07/01/2026); Canarias, nodo del narcotráfico internacional: «Alcanza niveles sin precedentes» (La Provincia: 31/01/2026).

Pero hay más, mucho más. El sonado caso bautizado por la prensa como el “Breaking Bad de Tenerife”. Una operación de septiembre del año pasado en la que intervino hasta la DEA norteamericana, y en la que se desarticuló una red de narcotráfico con epicentro en Tenerife, con más de dos toneladas de cocaína incautada, un gran laboratorio desmantelado y la detención de un total de 34 personas.

 Y no solo de América vienen los cárteles a Tenerife, porque dos meses después, en noviembre de 2025, supimos por la prensa que habían detenido en el sur de la isla a dos fugitivos vinculados a la mafia italiana. Uno de ellos un capo de alto valor y líder de un conocido clan de la Camorra. Por lo visto andaban escondidos en un apartamento de Costa del Silencio ( Arona), y desde ahí continuaban dirigiendo las actividades de su organización. Por desgracia no fue un caso puntual, se sabe que la presencia de la Camorra en municipios como Arona y Adeje ha sido una constante. Así, en 2021, en una sola operación se detuvo nada menos que a 106 personas vinculadas a la mafia en el sur de Tenerife. Y puestos a repasar otros homicidios o asesinatos luctuosos relacionados, el joven de Santa Cruz conocido como Albertito, al que dieron muerte los de la banda de Añaza a principios de 2025, al parecer por rencillas pendientes relacionadas con el tráfico de drogas en el sur de Tenerife.

Otra de las patas del crimen organizado muy presente por estas tierras la pone la prostitución. Y en El País del pasado 29 de enero leemos que: La Policía libera a 27 mujeres explotadas sexualmente en el sur de Tenerife. Operación Coyote, cuatro clubs nocturnos, muchas mujeres obligadas a prostituirse, obligadas también a consumir drogas, algunas menores de edad, con estafas a los clientes en sus tarjetas…, ahí es nada.

   Y si nos vamos a las estadísticas oficiales de los últimos años Adeje sale bastante mal parado, con un aumento disparado de los delitos relacionados con drogas o de índole sexual, y un aumento importante de los robos con violencia y los hurtos. Y en Arona, aunque la situación no es tan extrema, sí que han subido los homicidios en grado de tentativa, los delitos contra la libertad sexual y las sustracciones de vehículos, con un nivel mantenido de los relacionados con el tráfico de drogas. Un panorama, el del sur, que apunta a una presencia persistente de actividades delictivas de gravedad y crimen organizado, nos empuja a desechar la narrativa de los “casos aislados” y, de confirmarse la mediación de drogas en el crimen de Cabo Blanco, nos dejaría un inquietante dilema: ¿habrímos tenido el mismo desenlace fatal si el acceso de la población a las drogas no resultara tan fácil y extendido en el sur de Tenerife?

Así llegamos a la segunda parte de este artículo, en la que toca preguntarnos si vale con minutos de silencio y otras manifestaciones de condena contra la violencia de género, o la cosa va mucho más allá. Porque hemos de ser claros: cuando un territorio concentra de forma simultánea narcotráfico internacional, blanqueo, explotación sexual y un aumento sostenido de determinados delitos violentos, ya no estamos ante casos puntuales, es un auténtico ecosistema criminal. Y es en este contexto cuando debemos formular la pregunta clave: ¿están nuestras administraciones queriendo acabar con el crimen organizado en Tenerife? A esta pregunta, la realidad de los datos y las informaciones que manejamos, de nuevo, nos dicen que no. Y para sostener este `no´ -aclaro-, no hace falta acudir a rumores ni a teorías conspirativas. Basta con repasar titulares de prensa generalista de los últimos años.

Así, el Canarias7, el 20 de mayo de 2025, publicaba el siguiente titular haciéndose eco de una investigación del diario El Mundo: Matos se ofreció a implicar a ministros y la Policía destaca «la relación de reciprocidad» con Derbah / Una nueva entrega del periódico ‘El Mundo’ compromete todavía más al expresidente del Parlamento canario. Para los que no lo sepan, Derbah es un empresario archiconocido del sur de Tenerife, detenido recientemente por cuestiones de drogas, y Matos es un diputado del PSOE en ejercicio en el Parlamento de Canarias, y fue Presidente del Parlamento en la anterior legislatura.

Otro titular, del digital de Radio Televisión Canaria del 21 de mayo: El subdelegado del Gobierno, Javier Plata, también se vio con el empresario Mohamed Derbah detenido por drogas. El Subdelegado del Gobierno, para los que no lo sepan, es el máximo responsable de la seguridad en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, el que tiene que velar precisamente porque narcotraficantes y mafias internacionales no operen a su antojo en la isla.

   Más titulares, en esta ocasión del diario El Mundo del mismo 21 de mayo: La Policía señala a la fiscal antidroga por sus “actuaciones favorables” a la trama del capo libanés vinculado al socialista canario / Es la pareja del jefe policial imputado del ‘caso Mediador’ y Asuntos Internos le atribuye “conductas delictivas reiteradas”. En este caso se trata de la fiscal antidroga que debía velar porque en el sur de Tenerife los narcotraficantes no hicieran lo que les diera la gana. Juzguen ustedes.

Y si hablamos del caso Mediador, en el que estuvo también implicado un alto mando policial y un diputado en el Congreso, sorprende enterarse que un delincuente condenado como el famoso mediador, pudiera pasearse por el Cabildo de Tenerife como si fuera un alto cargo, y nos evidencia el alto grado de corrupción de la Administración Insular. En esta última trama, como en la mayoría de las tramas criminales: juergas, drogas y prostitutas, como leemos en otro titular de La Sexta: Las imágenes de las juergas de los imputados en el ‘caso Mediador’: cocaína, prostitutas y Viagra. Y ya puestos a hablar de prostitutas, quién no recuerda la que lió Casimiro en aquel prostíbulo madrileño.

No se trata aquí de prejuzgar responsabilidades penales -eso corresponde a los tribunales-, sino de señalar algo más inquietante: la normalización de conductas inapropiadas y relaciones entre poder político, poder económico y figuras posteriormente investigadas por actividades delictivas graves. Porque además no se trata de un fenómeno exclusivo de Canarias. Basta recordar la amistad incómoda de Feijóo con ese conocido narco gallego, las polémicas que han salpicado al entorno familiar de Pedro Sánchez, lo del novio de Ayuso o el entramado del caso Ábalos, Koldo y compañía. Cambian los territorios y cambian las siglas, pero el patrón se repite: proximidad entre poder político, negocios turbios y redes de influencia que rara vez se investigan hasta el fondo. Tanto más de lo mismo nos pasaría si nos metiéramos de lleno a indagar en el sur de Tenerife, donde las redes tejidas entre políticos, agentes, empresarios y delincuentes van mucho más allá de lo que sale en prensa, y se atropella mortalmente a un niño sin justicia o se dan palizas a taxistas sindicalistas que denuncian las licencias. Por no hablar del nepotismo del alcalde de Adeje o los macroproyectos urbanísticos depredadores, donde se blanquean capitales de todo tipo y nada se mira desde las administraciones, como muestra un último titular del Diario de Avisos del pasado sábado: Denuncian ante la Fiscalía el ‘perdonazo’ de 17 millones en multas ambientales en Canarias. Así es como a infractores medioambientales y urbanísticos, la mayoría empresarios poderosos y muy ricos en muchos casos vinculados con estas redes criminales de las que venimos hablando, las administraciones canarias les perdonan hasta 17 millones de euros en multas. Entre los maxi perdonados, como no, los archiconocidos de Cuna del Alma. ¿Podemos llamarlo ya corrupción o todavía no?

Y así vamos llegando al final de este artículo, y va quedando también resuelta nuestra pregunta central. No, nuestras administraciones, las autoridades políticas e institucionales encargadas de luchar contra la delincuencia en Tenerife, no están haciendo todo lo que podrían y deberían, ni en Canarias ni desde fuera de Canarias. De modo que el señor Matos sigue en su puesto, no ha dimitido, ni lo han cesado, el señor Subdelegado tampoco, ni Casimiro, ni Feijóo, ni Pedro Sánchez, ni Ayuso, ni ni Fraga, ni Torres, ni ninguno de los salpicados por investigaciones, escándalos o relaciones impropias. Y volvemos al ecosistema, donde el listón de lo correcto está muy bajo, porque de esta manera está dispuesto desde hace mucho y así se acepta, por más propaganda institucional políticamente correcta que se haga. Hasta tal punto es así, que da la impresión de que muchos, hace tiempo que se convencieron de que Tenerife, Canarias y sobre todo los sures turísticos, son lo que son: macroenclaves donde el ocio, la prostitución, las drogas y el capital opaco forman parte de un modelo económico del que no se puede hablar. Y ese es nuestro producto estrella. Esa, nuestra gallina de los huevos de oro, nos guste o no. Hay que cuidarla, y con eso tenemos que tirar. Es lo que somos, los canarios, verbeneros, fiesteros, pasotas, si te gusta la fiesta bien, si no te gusta, vete a Suiza. Pero no. Esa no es la única manera de entender lo que somos los canarios. No todos hemos aceptado que el sur de Tenerife deba resignarse a ser patio trasero de mafias internacionales o parque temático del exceso para consumo externo. No todos creemos que el desarrollo consista en mirar hacia otro lado mientras el dinero fluye, venga de donde venga, porque mantiene ocupación hotelera y estadísticas de crecimiento. Canarias no es un decorado, ni un territorio condenado a elegir entre precariedad o corrupción. Y aquí el verdadero problema no es que existan redes criminales -eso ocurre en cualquier lugar del mundo-, es que se naturalice su presencia como parte inevitable del paisaje. Que se asuma que “esto es lo que hay” y se trivialice la corrupción institucional, mientras se multiplican los minutos de silencio. Pues no, yo no me resigno, por eso me atrevo con este artículo. ¿Y tú, te resignas?"
 

(Eloy Cuadra, Versus Sistema, 22/02/26)

Gabriel Zucman: España lidera una coalición de países que han acordado trabajar juntos para promover un impuesto mínimo del 2% a las fortunas de más de 100 millones de euros (tasa Zucman)... es crucial actuar a nivel nacional. El progreso no se logra mediante grandes acuerdos internacionales, sino cuando un país lidera con el ejemplo y comienza a implementarlo... Cualquier país puede combinar el impuesto con un escudo contra la fuga: si los superricos se mudan al extranjero, seguirán sujetos al impuesto mínimo durante cinco, diez, quince años… En California se están recogiendo firmas para crear un impuesto único del 5% a los milmillonarios. Sería el primero del mundo. La Asamblea Nacional francesa fue el primer parlamento en aprobar, hace justo un año, el impuesto mínimo del 2%. El Senado lo bloqueó, pero no va a desaparecer... En España, generaría unos 5.000 millones anuales... Un impuesto mínimo a los superricos es importante y urgente por tres razones. La primera es de justicia: no debería permitirse que paguen menos que el resto; es una violación de nuestros principios más básicos de igualdad ante la ley. En segundo lugar, los impuestos que los superricos no pagan los acaba pagando el resto de la población. Y la tercera y más importante es la emergencia democrática. Con el auge de la riqueza extrema, el poder de los multimillonarios se ha disparado. Esto siempre genera una tensión con la democracia, con consecuencias dramáticas para la población. Lo estamos viendo en Estados Unidos... La riqueza de los milmillonarios crece tan rápido (un 10% anual de media) que, incluso con un impuesto del 2%, su patrimonio seguiría aumentando un 8% al año de media, mucho más rápido que la tasa media de crecimiento de la riqueza de una persona común. Por lo tanto, no es suficiente, pero es necesario. Y lo es en un sentido amplio, necesitamos un nuevo movimiento internacional en el que trabajemos juntos —España, Brasil, Francia, Sudáfrica, etcétera— para reescribir las reglas del juego económico de manera que protejan la democracia, los trabajadores y el medio ambiente. Esta iniciativa es el embrión de lo que podría ser un nuevo internacionalismo...

 "Con tan solo 39 años, el economista francés Gabriel Zucman (París, 1986) se ha convertido en un referente de la izquierda progresista mundial y en la némesis de buena parte de los ultrarricos. Célebre por sus estudios sobre la evasión y elusión fiscal de multinacionales y megamillonarios, su propuesta de crear un impuesto mínimo del 2% a las fortunas de más de 100 millones de euros, conocida como tasa Zucman, estuvo a punto de aprobarse en su país natal. “El Senado la bloqueó, pero no va a desaparecer”, asegura durante una entrevista en el Palacio de La Moncloa celebrada este viernes, tras la firma de un memorando con el Gobierno para colaborar en la investigación sobre cómo mejorar los sistemas fiscales. “No debería permitirse que los multimillonarios paguen menos [impuestos] que el resto; es una violación de nuestros principios más básicos de igualdad ante la ley”, zanja el también director del Observatorio Fiscal Internacional, antes de enumerar las iniciativas y el interés que este debate está generando en todo el mundo. “Ya estamos ante un punto de inflexión”, afirma.

Pregunta. ¿Para cuándo una tasa Zucman en España?

Respuesta. Lo antes posible. Todos los países necesitan este nuevo principio. No es una cuestión técnica, ni fiscal. Son deberes ineludibles para con la sociedad. Un impuesto mínimo a los superricos es importante y urgente por tres razones. La primera es de justicia: no debería permitirse que paguen menos que el resto; es una violación de nuestros principios más básicos de igualdad ante la ley. En segundo lugar, los impuestos que los superricos no pagan los acaba pagando el resto de la población. Y la tercera y más importante es la emergencia democrática. Con el auge de la riqueza extrema, el poder de los multimillonarios se ha disparado. Esto siempre genera una tensión con la democracia, con consecuencias dramáticas para la población. Lo estamos viendo en Estados Unidos. Sería un error pensar que aquí no puede pasar. Con ese auge de la riqueza extrema, necesitamos crear nuevos principios, políticas e instituciones para proteger la democracia.

P. ¿España puede liderar esta iniciativa? ¿El Gobierno se ha comprometido a aprobar el impuesto?

R. España ya es un referente. Está liderando el inicio de una coalición de países que han acordado trabajar juntos para promover este impuesto mínimo. El debate comenzó en 2024, cuando Brasil presidía el G-20. Tras la reelección de Trump, las posibilidades de avance en ese foro se han visto mermadas. Ahora es crucial actuar a nivel nacional. El progreso no se logra mediante grandes acuerdos internacionales, sino cuando un país lidera con el ejemplo y comienza a implementarlo.

P. ¿Con un país es suficiente?

R. Sí. El miedo que siempre se agita es que los multimillonarios se vayan del país, y que por tanto es necesario aplicar el impuesto de manera coordinada a nivel global. No es cierto. Cualquier país puede combinar el impuesto con un escudo contra la fuga: si los superricos se mudan al extranjero, seguirán sujetos al impuesto mínimo durante cinco, diez, quince años…

P. ¿Qué falta para que tengamos ese impuesto?

R. Nada. Todos los ingredientes están ahí. El primero y más importante es el abrumador apoyo popular. En segundo lugar, hay una propuesta, cuya viabilidad y practicidad creo que todo el mundo entiende, y existe la urgencia de hacer algo. El statu quo es muy difícil de defender. Ahora es una cuestión de voluntad política hacerlo realidad.

P. ¿Solo se necesita voluntad política o hay actores que bloquean el cambio?

R. Estos cambios siempre necesitan tiempo. La discusión comenzó internacionalmente en 2024 y en España, a nivel nacional, muy recientemente, con Sumar. No es cuestión de días o semanas. Se trata de ampliar el alcance de la democracia, de atraer a los superricos al ámbito de la solidaridad nacional. Llegaremos, y tal vez sea relativamente pronto, por lo rápido que evoluciona el debate. En California se están recogiendo firmas para crear un impuesto único del 5% a los milmillonarios. Sería el primero del mundo. La Asamblea Nacional francesa fue el primer parlamento en aprobar, hace justo un año, el impuesto mínimo del 2%. El Senado lo bloqueó, pero no va a desaparecer. Estamos ante un punto de inflexión. Creo que los años 2025 y 2026 se verán como el comienzo de un nuevo movimiento internacional, el inicio de un cambio de tendencia.

P. ¿Por qué en Francia no se pudo aprobar?

R. En primer lugar, por la situación política: el Senado está dominado por partidos conservadores. Además, los más ricos utilizaron todas sus armas para meter miedo, principalmente a través de los medios de comunicación que poseen y controlan. Dijeron “pagamos cero y queremos seguir así”, alegando que cualquier otra cifra destruiría la economía. Todo eso ralentiza el proceso, pero no lo puede parar. Francia está en una situación presupuestaria muy grave. Ya no va a ser posible pedirles a todos los demás que paguen más impuestos o que vean cómo se les recorta la sanidad, mientras que los ultrarricos son intocables, ahora que ha quedado claro que casi no pagan impuesto sobre la renta. No es sostenible. Llegará a su fin, ya sea en el debate presupuestario de 2026 o después de las elecciones presidenciales de 2027.

P. ¿Cómo se ha llegado al punto de que los superricos casi no paguen impuestos?

R. Probablemente siempre ha sido así. Con un gran esfuerzo de investigación internacional hemos descubierto que el impuesto sobre la renta siempre ha fallado a la hora de gravar eficazmente a los superricos. Para ellos es muy fácil evitarlo, estructurando el patrimonio de tal manera que genere muy pocos o ningún ingreso imponible. El impuesto sobre el patrimonio, allí donde existe, como en España, también ha fallado, porque siempre ha tenido exenciones para los activos empresariales, que constituyen casi toda la riqueza de los superricos. Por eso necesitamos un suelo mínimo. Los milmillonarios que ya pagan una cantidad decente —si la suma de IRPF y patrimonio ya equivale al menos al 2% de su riqueza total— no deberán pagar nada más con mi propuesta.

P. España ya tiene un impuesto autonómico y otro estatal sobre el patrimonio. ¿Qué pasaría con ellos?

R. Se quedarían y el nuevo sería complementario. Solo se pediría una contribución adicional a los multimillonarios que paguen menos de ese 2%. No es un impuesto extra, sino una salvaguarda.

P. ¿Cuánto se recaudaría?

R. En España, generaría unos 5.000 millones anuales en ingresos adicionales. Es probablemente una estimación conservadora, que debe refinarse. Justo hoy [por el viernes] hemos lanzado una colaboración con Hacienda para arrojar más luz sobre cuánta recaudación hay exactamente en juego. Es un punto ciego de las estadísticas públicas en todos los países, que guardan silencio sobre la riqueza de los superricos, sus ingresos y sus pagos de impuestos, pese a su importancia. Por eso hemos podido, trabajando con las administraciones tributarias en casi 10 países hasta ahora, disipar esta opacidad. Esperamos hacerlo ahora también en España.

P. Una de las grandes causas de la desigualdad en España es la vivienda.

R. La crisis de acceso a la vivienda forma parte del problema más amplio del aumento vertiginoso del coste de la vida, y parte de la solución pasa por pedir más a quienes más tienen y pagan impuestos insuficientes. Así se podrían reducir los impuestos a la clase media o invertir más en servicios públicos: vivienda, educación, sanidad, infraestructuras.

P. El 10% de la población mundial tiene el 75% de la riqueza. ¿Gravar más a los más ricos reduciría esa enorme desigualdad?

R. Quiero ser claro: el impuesto mínimo no va a ser suficiente por sí solo para reducir la concentración de la riqueza. No es la solución definitiva al aumento de la desigualdad. La riqueza de los milmillonarios crece tan rápido (un 10% anual de media) que, incluso con un impuesto del 2%, su patrimonio seguiría aumentando un 8% al año de media, mucho más rápido que la tasa media de crecimiento de la riqueza de una persona común.

Por lo tanto, no es suficiente, pero es necesario. Y lo es en un sentido amplio: necesitamos un nuevo movimiento internacional en el que trabajemos juntos —España, Brasil, Francia, Sudáfrica, etcétera— para reescribir las reglas del juego económico de manera que protejan la democracia, los trabajadores y el medio ambiente. Esta iniciativa es el embrión de lo que podría ser un nuevo internacionalismo, alternativo a la visión trumpista basada en la coacción, la preeminencia de la riqueza y la captura plutocrática de los gobiernos.

P. Parece que el mundo se va moviendo hacia la extrema derecha. ¿Va a frenar el proceso?

R. Volvemos a las diversas iniciativas que están surgiendo en Brasil, California, Francia, Bélgica, España, el Reino Unido... Si avanzamos en este asunto, se reducirá el atractivo de los movimientos de extrema derecha, que prosperan sobre la idea de que los gobiernos son impotentes para ejercer cualquier tipo de autoridad sobre los actores económicos más poderosos. Es crucial demostrar que los gobiernos tienen poder para ejercer su autoridad sobre los milmillonarios y que podemos lograr progresos concretos hacia una mayor justicia económica. Entonces se abrirá un abanico de posibilidades y se devolverá la fe a mucha gente. Si podemos hacerlo con los milmillonarios, podemos hacerlo con las multinacionales y reescribir las reglas del comercio internacional.

P. Menciona las multinacionales. El impuesto mínimo de la OCDE se ha quedado descafeinado. ¿Hemos vuelto a la casilla de salida?

R. Desafortunadamente, se ha visto drásticamente debilitado. Se introdujeron muchos resquicios legales y, más recientemente, se ha eximido a Estados Unidos de las reglas comunes. Pero no hemos vuelto al punto de partida. Ahora sabemos que podemos ponernos, que forma parte del terreno de lo posible. El tema volverá y lo haremos mejor la próxima vez.

P. Se ha convertido en un referente de la izquierda. ¿Ha pensado en entrar en política?

R. Me gusta tanto lo que hago: investigar, orientar a los estudiantes, tener la libertad de trabajar en los temas que me interesan, desarrollar el observatorio... Este trabajo tiene influencia y ciertas repercusiones críticas. Estoy muy contento." 

(Laura Delle Femmine , El País, 22/02/26)  

El PP lo dice claro. Quiere eliminar Patrimonio, Sucesiones y el impuesto a banca... Patrimonio lo pagaron 192.041 personas y recaudó 1.961 M, aprox. 0,40% de la población... con una herencia de 1.000.000€, se pagan 140.000€ en Asturias, 110.000€ en Aragón, 70.000€ en Cataluña (y en varias CCAA, cero)... el gravamen Banca+energéticas aportó 2.859 M€ en 2024. Ese mismo año la gran banca ganó 31.768 millones de euros (récord) y las grandes energéticas 11.249 millones... el PP, solo busca bajar los impuestos a los más ricos. ¿Cómo se sostendrá esa bajada de la recaudación? O pagaremos todos o recortes. Así de sencillo (Julen Bollain)

Julen Bollain @JulenBollain

El PP lo dice claro. Quiere eliminar Patrimonio, Sucesiones y el impuesto a banca. 

Veamos: Patrimonio (2023): lo pagaron 192.041 personas y recaudó 1.961 M€ → aprox. 0,40% de la población (4 de cada 1.000 personas. 

Sucesiones: con una herencia de 500.000€ por hijo se paga aprox. 14.500€ en Castilla-La Mancha, 12.400€ en Cataluña, 5.200€ en Navarra; con 1.000.000€, 140.000€ en Asturias, 110.000€ en Aragón, 70.000€ en Cataluña (y en varias CCAA es cero en esos escenarios).

 Banca+energéticas: el gravamen aportó 2.859 M€ en 2024. Ese mismo año la gran banca ganó 31.768 millones de euros (récord) y las grandes energéticas 11.249 millones. ¡Casi nada! 

Es decir, el PP, como siempre, solo busca bajar los impuestos a los más ricos. ¿Cómo se sostendrá esa bajada de la recaudación? O pagaremos todos o recortes. Así de sencillo.

"Juan Bravo (PP): “Tenemos que desterrar Patrimonio, Sucesiones y el impuesto a la banca para recaudar más" (Demócrata)

Última edición9:07 a. m. · 23 feb. 2026 ·23 mil Visualizaciones

Una renumeración justa para los agricultores es la condición esencial para la transición ecológica... es hora de volver a poner la noción de precio mínimo en el centro de la escena, sin desinformación... Permiten asegurar los ingresos, devolver el poder de negociación a los productores y responder concretamente a los objetivos planteados por las autoridades públicas: frenar el abandono agrícola [abandonar la actividad de cultivo o ganadería], preservar los territorios y hacer la profesión atractiva para las nuevas generaciones... Hacer que las exigencias medioambientales recaigan únicamente sobre los agricultores, sin garantizarles un precio que cubra estos esfuerzos, es un callejón sin salida económico y social. La imprevisibilidad de los ingresos y la volatilidad – a menudo especulativa – de los precios son enemigas de la inversión a largo plazo. Al contrario, un precio mínimo garantizado, que cubra los costos de producción y asegure una remuneración decente, permite a los agricultores invertir en la transformación de sus prácticas: gestión del agua, reducción de pesticidas, bienestar animal, adaptación al cambio climático (Blaise Desbordes)

 "El 3 de febrero, ante la comisión de investigación de la Asamblea Nacional sobre las prácticas de la gran distribución, las enseñas lo admitieron ellas mismas: «No tenemos visibilidad sobre la parte que corresponde a los productores.» Guerra de precios, negociaciones estructuralmente desequilibradas, etiquetas desconectadas de los costos reales de producción... ¿Y si la invisibilidad del ingreso agrícola fuera la verdadera fuente de la ira que sacude al mundo campesino?

Han pasado dos años desde el anuncio, en la Feria de la Agricultura, por parte del presidente de la República, Emmanuel Macron, de la implementación de precios mínimos para los agricultores franceses. Una promesa fuerte, acogida como una respuesta estructural a la crisis de los ingresos agrícolas. Incluso había desembocado, el 5 de abril de 2024, en la votación en primera lectura en la Asamblea Nacional de una propuesta de ley.

Esta secuencia política confirmaba una evidencia: una mayoría de franceses y sus representantes ya no comprenden la injusticia que golpea a quienes los alimentan. En un país donde se acepta difícilmente trabajar a pérdida, los agricultores constituyen, sin embargo, una de las raras categorías profesionales para las cuales el ingreso sigue siendo sistemáticamente la variable de ajuste. No hay contrato de trabajo, ni salario mínimo. Son trabajadores autónomos. Y el 16 % de ellos vive por debajo del umbral de pobreza, y con esta realidad absurda: no pagarse a sí mismos para poder seguir produciendo.

El contexto político, la disolución de la Asamblea Nacional, las caricaturas que salpican el debate público – «Los precios mínimos son Cuba sin el sol», se ha oído dentro de la oposición– han hecho olvidar esta luz de esperanza para los agricultores. En el momento en que su revuelta se ha intensificado debido a la firma de un tratado de libre comercio con el Mercosur, que no los protege frente a las importaciones de productos que no cumplen con las normas sociales y ambientales, es hora de volver a poner la noción de precio mínimo en el centro de la escena, sin desinformación.

Los precios mínimos son mal comprendidos. Un precio mínimo puede volverse consensuado si se construye de manera pragmática, a partir de los costos reales de producción, y se define en concertación con toda la cadena: agricultores, interprofesionales, transformadores y compradores. No se trata ni de un precio administrado fuera de la realidad, ni de un dogma ideológico, sino de una herramienta económica basada en la realidad del terreno.

Protegerse de las importaciones que no cumplen con nuestras normas es necesario. Pero eso no resolverá, en las negociaciones nacionales, la inequitable distribución del valor en detrimento de los productores. La fijación de un precio mínimo que, en ciertas cadenas estratégicas, cubra los costos de producción de los agricultores más vulnerables, sin estar desconectado de los precios de importación y exportación, no ha sido discutida seriamente hasta ahora.

Cuando se basan en un método compartido y objetivado, y se discuten también con la parte descendente – en particular, la gran distribución, que se apresura a mostrar su apoyo a los agricultores –, los precios mínimos se convierten en una palanca creíble. Permiten asegurar los ingresos, devolver el poder de negociación a los productores y responder concretamente a los objetivos planteados por las autoridades públicas: frenar el abandono agrícola [abandonar la actividad de cultivo o ganadería], preservar los territorios y hacer la profesión atractiva para las nuevas generaciones.

Sobre todo, el ingreso agrícola es la condición sine qua non de la transición ecológica. Hacer que las exigencias medioambientales recaigan únicamente sobre los agricultores, sin garantizarles un precio que cubra estos esfuerzos, es un callejón sin salida económico y social. La imprevisibilidad de los ingresos y la volatilidad – a menudo especulativa – de los precios son enemigas de la inversión a largo plazo. Al contrario, un precio mínimo garantizado, que cubra los costos de producción y asegure una remuneración decente, permite a los agricultores invertir en la transformación de sus prácticas: gestión del agua, reducción de pesticidas, bienestar animal, adaptación al cambio climático.

Ya sea en versión obligatoria o voluntaria, los precios mínimos no son "Cuba sin el sol": es Francia, con el sol, para los agricultores más frágiles. A la hora en que se abre el Salón de la Agricultura, queda una pregunta: ¿dónde han ido a parar los precios mínimos?. 

(

Euro digital: el puedo y no quiero del Banco Central Europeo... En un momento en el que Europa debate su autonomía estratégica, el dinero público digital podría haber sido una herramienta de transformación... se parece más a un “monedero digital” que a una auténtica nueva moneda de esa naturaleza, porque: Tendría un límite de 3000 euros por persona... No tendría remuneración y, al excluir el pago de intereses... No competirá estructuralmente con los depósitos privados... No supondrá una ampliación sustancial del dinero público en circulación... o sea, el euro digital nace diseñado para no transformar la arquitectura monetaria existente... la auténtica revolución financiera que ya ha empezado a darse, ofrece una oportunidad histórica para redefinir el papel del dinero público en la economía digital y para reforzar la autonomía de la Unión Europea... Una gran oportunidad perdida (Juan Torres López)

 "El Banco Central Europeo se suma a más de un centenar de bancos centrales que estudian o diseñan la emisión de nuevas monedas digitales. 

La idea suena ambiciosa, casi revolucionaria. Pero conviene aclarar las cosas porque –por lo que el propio BCE viene informando sobre su proyecto– parece que lo que va a crear se parece más a un “monedero digital” que a una auténtica nueva moneda de esa naturaleza.

El euro digital ya existe

El dinero es, en términos simples, cualquier cosa que sea aceptada generalmente como medio de pago. Hoy adopta formas distintas. Por un lado, está el dinero físico –monedas y billetes de euros– que es el dinero legal emitido por el banco central. Y por otro lado hay dinero digital (en nuestro caso, euro digital), que es el que utilizamos cada día a través de nuestras cuentas bancarias, tarjetas, transferencias o aplicaciones móviles. Este último no lo crea directamente el banco central, sino los bancos comerciales cuando conceden crédito. Es dinero bancario, digital, y constituye la inmensa mayoría del dinero en circulación.

Por lo tanto, el euro ya es fundamentalmente digital. Cuando pagamos con tarjeta o hacemos una transferencia no movemos billetes ni monedas, sino números en la cuenta de nuestro banco. Es decir, no es dinero que circule en forma de papel o metal, como los billetes y monedas, sino como apuntes electrónicos en los ordenadores de los bancos. Podemos convertirlo en billetes si queremos, pero mientras tanto son simplemente cifras anotadas en nuestra cuenta.

¿Qué es una moneda digital del banco central?

A diferencia del dinero bancario actual, que es dinero digital creado por la banca privada, una moneda digital de banco central (MDBC) es dinero emitido directamente por el banco central en formato digital y accesible al público en general.

Por tanto, para que lo sea en sentido pleno, debería reunir al menos las siguientes características:

– Emisión directa por el banco central, como lo son hoy los billetes y monedas.

– Acceso universal, de modo que cualquier persona o empresa pueda abrir una cuenta o mantener saldo directamente en el banco central, sin necesidad de intermediación bancaria para disponer de la titularidad del dinero.

– Convertibilidad plena y paritaria. Es decir, ser intercambiable uno a uno con el dinero físico y con los depósitos bancarios.

– Ausencia de límites cuantitativos o de topes de tenencia, para que pueda utilizarse exactamente igual y con los mismos fines que cualquier otra forma actual de dinero.

– Posibilidad de ser remunerado con intereses para que así el banco central pudiera convertir su gestión en un instrumento directo más de política monetaria.

– Capacidad de funcionar como medio de pago general. Es decir, ser utilizable en todo tipo de transacciones, tanto minoristas como electrónicas, en igualdad de condiciones frente a otras formas de dinero.

Si un instrumento reúne esas propiedades, ya no es simplemente un medio de pago digital más. Es una nueva forma de dinero público plenamente equiparable al efectivo, pero en formato digital.

Lo que al parecer se propone crear el Banco Central Europeo

Según la información difundida por el Banco Central Europeo, el euro digital que se propone crear tendría características y funcionalidades bastante diferentes a las anteriores. No sería una nueva moneda digital en sentido estricto por diferentes razones:

a) Se establecen límites cuantitativos a la tenencia de euros digitales, parece ser que de 3.000 euros por sujeto. Una restricción que impide que pueda utilizarse libremente como cualquier otra forma de dinero y limita su capacidad de convertirse en alternativa real a los depósitos bancarios.

b) No tendría remuneración y, al excluir el pago de intereses, el BCE renuncia a utilizarlo como instrumento directo y flexible de política monetaria. Evita así que compita en condiciones similares con otros activos líquidos.

c) No estaría diseñado para funcionar en igualdad plena frente a los depósitos bancarios.
El propio BCE ha señalado que su objetivo es evitar que la banca privada deje de ser la principal vía de intermediación financiera. Es decir, el diseño incorpora explícitamente la intención de que no sustituya ni compita estructuralmente con los depósitos privados.

d) No supondría una ampliación sustancial del dinero público en circulación.
En la práctica, el euro digital se nutriría principalmente de transferencias desde depósitos bancarios ya existentes, más que de una expansión neta del dinero emitido por el banco central.

Las ventajas del euro digital

A la vista de esto último, es fácil deducir que el euro digital que se propone crear el BCE cumpliría algunas características de una moneda digital del banco central, pero no todas las que podría tener en sentido pleno. No sería una moneda digital del banco central en su versión completa, sino una versión limitada y bastante acotada de esa posibilidad. Como dije, una especie de monedero digital sofisticado.

A pesar de ello, es cierto que tendría virtudes importantes 

En primer lugar, proporcionaría un nivel de seguridad superior al de los depósitos bancarios privados, cuya garantía depende en última instancia de mecanismos de respaldo y supervisión. Tener dinero directamente emitido por el banco central elimina el riesgo de insolvencia de una entidad comercial sobre ese saldo concreto.

En segundo lugar, reforzaría la autonomía europea en el ámbito de los pagos digitales, pues una parte significativa de nuestras infraestructuras actuales depende de redes y plataformas privadas, muchas de ellas fuera del control directo europeo. Aunque esto sólo se produciría en cierta medida, como expliqué en un artículo anterior.

En tercer lugar, el euro digital actuaría como contrapeso frente a la expansión de soluciones privadas –desde grandes plataformas tecnológicas hasta iniciativas cripto– en el ámbito monetario. 

En cuarto lugar, podría mejorar la eficiencia en los pagos al reducir costes de transacción, aumentar su velocidad, ofrecer interoperabilidad en toda la eurozona y permitir pagos digitales sin conexión a la red (si se diseña para que pueda ser así).

Finalmente, si se diseña adecuadamente, puede aumentar la inclusión financiera facilitando el acceso a pagos digitales a personas con menor acceso a servicios bancarios tradicionales. 

Las renuncias del Banco Central Europeo

La creación de un euro digital que no será una auténtica nueva moneda sino algo de bastante menos alcance, como hemos visto, supone que el BCE renuncia a ventajas e instrumentos muy relevantes que tienen las monedas digitales de los bancos centrales en sentido estricto y pleno.

Renuncia, en primer lugar, a que el euro digital se convierta en una alternativa real a los depósitos bancarios.

Renuncia también a la remuneración de esos saldos, lo que excluye su utilización como instrumento directo y flexible de política monetaria.

Al establecer un límite de depósito y excluir su remuneración, el BCE garantiza que el euro digital no se convierta en una alternativa significativa a los depósitos bancarios. El resultado es que la estructura actual de creación y gestión del dinero permanece intacta, con los mismos incentivos y vulnerabilidades que han caracterizado al sistema en las últimas décadas y que han hecho necesarias en demasiadas ocasiones intervenciones públicas muy costosas para sostener la estabilidad financiera.

El argumento que invoca el Banco Central Europeo para no ir más allá es la estabilidad financiera. Por un lado, como dice el propio BCE, para evitar que se produzca una desintermediación significativa de la banca privada. Es decir, que deje de ser el eje o centro principal de la captación de depósitos y de la provisión de crédito y medios de pago en Europa. Y, por otro, que se produzcan tensiones por salidas masivas de dinero si no se pone límite a la transferencia de depósitos hacia el euro digital. Pero el resultado de ese conservadurismo es claro y negativo: el euro digital nace diseñado para no transformar la arquitectura monetaria existente. 

La transición tecnológica en la que nos encontramos, la auténtica revolución financiera que ya ha empezado a darse, ofrece una oportunidad histórica para redefinir el papel del dinero público en la economía digital y para reforzar la autonomía de la Unión Europea. 

El Banco Central Europeo podría haberla aprovechado, pero ha optado por la versión más conservadora, neutra y cuidadosamente acotada del euro digital. Y cuando la innovación tecnológica avanza y proporciona oportunidades de cambio, elige mantener el equilibrio institucional, a pesar de los graves y recurrentes problemas que ya ha dado. 

En un momento en el que Europa debate su autonomía estratégica, el dinero público digital podría haber sido una herramienta de transformación. Con lo que proyecta hacer el BCE será, sin embargo y como mucho, un instrumento complementario que no podrá desplegar todo el enorme beneficio potencial de las auténticas monedas digitales de los bancos centrales. Una gran oportunidad perdida." 

( Juan Torres López , CTXT, 20/02/2026)

Trump ha utilizado la política exterior estadounidense principalmente para aumentar su propia riqueza, reforzar su estatus y beneficiar personalmente a un pequeño círculo de familiares, amigos y leales. La política exterior estadounidense ahora está en gran medida subordinada a los intereses privados del presidente y sus simpatizantes... la disposición de Trump no es meramente patrimonial; es cleptocrática. En las cleptocracias, la corrupción es el fin; el objetivo de ocupar y conservar el cargo es enriquecer al gobernante y a su círculo íntimo. La regulación, la aplicación de la ley, la contratación pública e incluso la diplomacia se convierten en medios de autocontratación: de extraer recursos, controlar los flujos de ingresos y desviar la riqueza hacia familiares, amigos y aliados... bajo el gobierno de Trump, la cleptocracia y la ideología están inextricablemente entrelazadas. Y eso aumenta la probabilidad de que la gobernanza cleptocrática, tanto en política nacional como exterior, perdure incluso después de que deje el cargo (Alexander Cooley)

 "Los analistas han tenido dificultades durante mucho tiempo para caracterizar la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump. Dado que Trump rechaza rotundamente las sensibilidades liberal-internacionalistas, muchos lo han asociado con cierta forma de realismo, entendido como la búsqueda del interés nacional definido enteramente en términos de poder. Durante su primer mandato, después de que su Estrategia de Seguridad Nacional de 2017 invocara la "competencia entre grandes potencias", la comunidad de política exterior utilizó la frase como un decodificador para justificar sus maniobras. Más recientemente, muchos han afirmado que, por el contrario, Trump claramente favorece un mundo en el que las grandes potencias coluden para dividir el mundo en esferas de influencia. A lo largo de todo este tiempo, la única interpretación constante ha sido que Trump tiene un enfoque "transaccional" de la política internacional: el "arte del trato" como gran estrategia.

Pero todas estas evaluaciones se basan en un error de categoría. Parten de la premisa de que el objetivo principal de la administración Trump es, como insiste su Estrategia de Seguridad Nacional 2025, promover los "intereses nacionales fundamentales" de Estados Unidos. De hecho, los debates estadounidenses sobre política exterior, seguridad nacional y gran estrategia dan por sentado que los líderes diseñan políticas para servir al bien público —incluso si su visión del interés público es errónea— en lugar de enriquecerse o inflar su gloria personal. Por eso, tantos análisis de política exterior argumentan que "Estados Unidos" o "Washington" deberían adoptar una política específica. Asumen que Estados Unidos tiene intereses que trascienden los partidos y que sus funcionarios ocupan sus cargos como una confianza pública.

Sin embargo, la administración Trump ha destruido esta premisa. Especialmente en su segundo mandato, Trump ha utilizado la política exterior estadounidense principalmente para aumentar su propia riqueza, reforzar su estatus y beneficiar personalmente a un pequeño círculo de familiares, amigos y leales. La política exterior estadounidense ahora está en gran medida subordinada a los intereses privados del presidente y sus simpatizantes. Estos intereses pueden, en ocasiones, coincidir con una comprensión plausible del bien público. Sin embargo, con mucha más frecuencia, la administración Trump invoca los intereses nacionales de Estados Unidos para desviar la atención de sus intereses personales, erosionando la distinción entre sus intereses privados y los del pueblo estadounidense.

Muchos informes de prensa sobre cómo los acuerdos exteriores de Trump llenarán los bolsillos de sus partidarios aún tratan dichos acuerdos como pagos secundarios, no como el propósito principal de su arte de gobernar. Pero si la política exterior de la administración no fuera fundamentalmente cleptocrática, no estaría intentando sistemáticamente subvertir la independencia de, o simplemente inhabilitar, las instituciones que durante mucho tiempo han hecho la política exterior de EE. UU., incluido el Consejo de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa. Esta desinstitucionalización casi con seguridad socavará la formulación de políticas estadounidenses durante al menos una década. No se basaría en una práctica que podría llamarse "agrupación transaccional", que colapsa intencionalmente la resolución de conflictos, las negociaciones económicas y los acuerdos que benefician a los compinches de Trump en grandiosos megaacuerdos que son difíciles o imposibles de escrutar. Y no habría desmantelado sistemáticamente décadas de esfuerzos bipartidistas para combatir la corrupción internacional.

Es tentador considerar los negocios corruptos de Trump menos importantes que la adopción de la ideología de extrema derecha por parte de su administración. Al fin y al cabo, la derecha reaccionaria sí tiene una visión del interés nacional, aunque fascista y destructiva. Pero bajo el gobierno de Trump, la cleptocracia y la ideología están inextricablemente entrelazadas. Y eso aumenta la probabilidad de que la gobernanza cleptocrática, tanto en política nacional como exterior, perdure incluso después de que deje el cargo.

Ola gigante

Los politólogos Stephen Hanson y Jeffrey Kopstein argumentan que el trumpismo forma parte de una "ola patrimonial" global que también ha arrasado países como Hungría, Israel, Rusia y Turquía. En todos estos países —aunque con distintos grados de éxito— los líderes han buscado reconfigurar los estados modernos, burocráticos y, a menudo, democráticos, para convertirlos en extensiones de su autoridad personal o la de sus partidos políticos. Estos regímenes "neopatrimoniales" conservan la apariencia de procedimientos imparciales y la parafernalia de una burocracia profesional. Pero sus líderes nombran a sus compinches para puestos políticos especializados, subvierten la independencia de la función pública y reorientan los engranajes de la administración para recompensar a sus partidarios y castigar a sus rivales.

En un sistema neopatrimonial, la corrupción puede ser un medio para un fin: una forma de mantener la lealtad, construir coaliciones y consolidar el poder. Pero la disposición de Trump no es meramente patrimonial; es cleptocrática. En las cleptocracias, la corrupción es el fin; el objetivo de ocupar y conservar el cargo es enriquecer al gobernante y a su círculo íntimo. La regulación, la aplicación de la ley, la contratación pública e incluso la diplomacia se convierten en medios de autocontratación: de extraer recursos, controlar los flujos de ingresos y desviar la riqueza hacia familiares, amigos y aliados.

La historia política estadounidense está repleta de ejemplos de corrupción. Sin embargo, con el tiempo, Estados Unidos construyó sólidas protecciones contra la cleptocracia abierta, especialmente a nivel nacional, incluyendo tribunales independientes y supervisión legislativa. La histórica Ley Pendleton de 1883 limitó el sistema de compensación al instituir un servicio civil meritocrático. Con el tiempo, reformas adicionales —como normas estrictas para la contratación pública, requisitos de divulgación financiera y la creación de inspectores generales— redujeron aún más las oportunidades de corrupción.

Estados Unidos no estableció un Servicio Exterior moderno y unificado hasta 1924, cuando exigió a los solicitantes aprobar un examen exhaustivo. Con el tiempo, este Servicio Exterior profesionalizado amplió su infraestructura para la formación de oficiales en idiomas extranjeros y asuntos técnicos. A medida que los altos funcionarios transmitían sus conocimientos y experiencia a los más jóvenes, Estados Unidos acumuló un capital diplomático inigualable.

No obstante, Estados Unidos siguió siendo una excepción entre otras democracias consolidadas: los presidentes estadounidenses designaban rutinariamente a donantes políticos adinerados para puestos de embajadores y ocupaban más puestos de liderazgo con nombramientos políticos. Aun así, durante décadas antes del segundo mandato de Trump, Washington se apoyó en un aparato de política exterior altamente institucionalizado, en parte para intentar garantizar que la estrategia estadounidense en el exterior reflejara los intereses nacionales. Si bien el presidente gozaba de amplio margen para definir dichos intereses, no podía simplemente dictarlos. Los presidentes excedían los límites de su autoridad, por supuesto, pero tanto los legisladores republicanos como los demócratas consideraban su deber proteger las prerrogativas del Congreso de las intrusiones de una presidencia imperial.

La política exterior fue desarrollada por diversas agencias burocráticas, como el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa, la CIA y la Administración Nacional de Seguridad Nuclear. Todas estas agencias estaban compuestas principalmente por funcionarios públicos y militares. Su labor se basaba en la experiencia de funcionarios de carrera especializados en temas, países o regiones específicas. Los expertos deliberaban en un sistema coordinado por el Consejo de Seguridad Nacional. Si bien podía resultar engorroso, este sistema ofrecía numerosas ventajas, como mantener la continuidad de las políticas entre administraciones, lo que permitía a Estados Unidos comprometerse con credibilidad con tratados a largo plazo. También facultaba a funcionarios públicos no partidistas para plantear inquietudes sobre si los acuerdos propuestos servían al bien público, cuestionar su viabilidad o legalidad, o denunciar conductas poco éticas.

Los funcionarios de Trump afirman que quieren erradicar la intención del "estado profundo" de sabotear las iniciativas políticas del presidente. Pero en realidad, la administración quiere más que un personal meramente dócil. Quiere desmantelar por completo el aparato de política exterior del gobierno. Este hecho se hizo más evidente con el desmantelamiento completo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que durante décadas supervisó y dirigió los programas de ayuda exterior de Washington. Pero el esfuerzo ha sido más amplio. En 2025, dentro del Departamento de Estado, más de 1350 empleados de carrera y funcionarios del servicio exterior fueron despedidos en nombre de la lucha contra la inflación. La administración ha reducido el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) de forma aún más agresiva. Le dio al secretario de Estado, Marco Rubio, el control de la institución en lugar de permitir que operara de forma independiente. En julio, Politico informó que "menos de 100 personas" trabajaban en el NSC, en comparación con las aproximadamente 350 durante el mandato del presidente Joe Biden, y que el NSC estaba organizando muchas menos reuniones interinstitucionales. A fines de diciembre, el Departamento de Estado anunció un retiro masivo de embajadores estadounidenses, todos ellos funcionarios de carrera del Servicio Exterior, presentando falsamente esta medida como un procedimiento normal.

Bombas en paquetes

Tales maniobras han dado paso a una política exterior dirigida por un puñado de amigos y simpatizantes del presidente. Consideremos al principal diplomático de facto de Trump, Steve Witkoff. La mayoría de los presidentes designan a un veterano profesional en política exterior o a un político de alto nivel como su enviado principal (generalmente, el secretario de Estado). Trump eligió a Witkoff, un magnate inmobiliario neoyorquino sin experiencia gubernamental ni diplomática. Lo que sí tenía eran años de amistad personal con Trump, y para este presidente, eso era suficiente. Trump envió a Witkoff a negociar con los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Irán, Hamás e Israel, y Rusia y Ucrania, a menudo en solitario.

Los otros enviados principales de Trump también son contactos personales. A menudo envía a su yerno Jared Kushner en viajes diplomáticos. Nombró a Massad Boulos, suegro de su hija Tiffany, asesor principal para Asuntos Árabes y Africanos, asesor principal del presidente para Asuntos Árabes y de Oriente Medio y asesor principal para África, todo a la vez, encargándole la intermediación de la paz entre la República Democrática del Congo y los rebeldes respaldados por Ruanda. Estos enviados reciben títulos y mandatos ambiguos que no dan lugar a los requisitos de divulgación financiera que se suelen exigir a los altos funcionarios: declaraciones que revelan sus inversiones personales, intereses comerciales y posibles conflictos de intereses. Sin dichas divulgaciones, es difícil saber si el acuerdo de diciembre de 2025 que Boulos ayudó a negociar —que implica un acuerdo de asociación estratégica bilateral entre Washington y Kinshasa que otorga a las empresas estadounidenses acceso preferencial a los minerales críticos congoleños— generó conflictos de intereses para él, para Trump o para otros funcionarios de la administración. Boulos afirmó que el acuerdo no sería "privado ni secreto de ningún modo". Pero en la ceremonia de firma, Trump celebró abiertamente una posible ganancia inesperada, prometiendo que "todos ganarán mucho dinero".

Estos acuerdos se asemejan más a acuerdos interpersonales que a acuerdos vinculantes entre estados soberanos. Suelen ser deliberadamente vagos: algunos aspectos se anuncian públicamente, mientras que otros se revelan posteriormente o se ocultan por completo. Además, suelen ser transacciones agrupadas, que engloban diversas demandas, inversiones, acuerdos comerciales, pagos privados y acuerdos de defensa en un solo paquete.

La política exterior, por supuesto, siempre ha sido transaccional: los estados hacen concesiones a cambio de beneficios, y los presidentes estadounidenses anteriores buscaron promesas de inversión y compromisos económicos junto con acuerdos diplomáticos. Sin embargo, estos acuerdos se negociaron a través de canales institucionales establecidos, con supervisión legal integrada y una clara separación entre el interés nacional y los asuntos personales de los negociadores. En el método distintivo de Trump, la publicidad de enormes cantidades totales de dólares eclipsa el análisis de los detalles, al igual que la práctica de agrupar diferentes tipos de acuerdos en lugar de revelarlos por separado, lo que dificulta mucho saber si alguno de ellos se concretó después de que una empresa ofreciera a un miembro de Trump una parte de las ganancias. Los funcionarios de Trump describen todos los componentes como ganancias inesperadas que beneficiarán al trabajador estadounidense, incluso cuando las ganancias se canalizan hacia cortesanos o empresas que han respaldado al presidente. Los paquetes resultantes están diseñados no solo para facilitar la corrupción, sino para ocultarla sistemáticamente.

Los paquetes transaccionales que la administración anunció tras la gira de Trump por Oriente Medio en mayo de 2025 ilustran este patrón. La administración pregonó el compromiso saudí de invertir 600.000 millones de dólares en la economía estadounidense, aunque las inversiones previstas en la hoja informativa de la Casa Blanca no alcanzaron esta cifra y algunas iniciativas comenzaron bajo el mandato de Biden. Para noviembre, ese total de inversión se había incrementado hasta un billón de dólares. Si bien las grandes ventas de armas —como la de los F-35, codiciadas desde hacía tiempo por Riad y bloqueadas previamente por Washington por motivos de seguridad nacional— forman parte claramente del intercambio, el alcance total del acuerdo sigue siendo incierto. De igual manera, la Casa Blanca anunció un acuerdo con Qatar que incluyó un pedido de 96.000 millones de dólares de Qatar Airways para aviones Boeing (el mayor pedido de aviones Boeing de fuselaje ancho de la historia), 42.000 millones de dólares en acuerdos de defensa con empresas como Raytheon y General Atomics, y una modernización de 38.000 millones de dólares de la base aérea catarí que alberga a las fuerzas estadounidenses.

Junto con estos acuerdos se incluyen acuerdos que obviamente benefician personalmente a Trump y a su familia. En mayo pasado, el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, reveló que Qatar le había regalado a Trump un avión de lujo Boeing, cuya modernización costará a los contribuyentes estadounidenses aproximadamente mil millones de dólares y que Trump pretende conservar tras dejar el cargo. Los Trump forman parte de acuerdos de arrendamiento de marca y de un resort de golf de lujo vinculado a Qatari Diar, una inmobiliaria respaldada por el fondo soberano de inversión del país. Además de los acuerdos oficiales de Washington con los Emiratos Árabes Unidos, la Organización Trump ha ampliado su presencia en el emirato mediante nuevos megaproyectos inmobiliarios; en abril de 2025, el hijo de Trump, Eric, anunció planes para la construcción de una Torre Trump de 80 pisos en Dubái.

Los acuerdos de Witkoff también parecen combinar intereses nacionales y personales. Lideró un acuerdo para levantar las restricciones estadounidenses a la exportación de semiconductores de alta gama a una empresa tecnológica presidida por el jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, asesor de seguridad nacional de los Emiratos Árabes Unidos. Funcionarios estadounidenses habían bloqueado previamente dicha venta, creyendo que ayudaría a China a hacerse con la tecnología. Casi al mismo tiempo, MGX, una firma de inversión presidida por Tahnoon, compró 2.000 millones de dólares en stablecoins, una forma de criptomoneda, a World Liberty Financial, cuyos cofundadores incluyen a Witkoff, sus dos hijos, Trump y los tres hijos de Trump. (La Casa Blanca afirmó que Witkoff no participó directamente en la intermediación del acuerdo de chips. "Steve Witkoff nunca ha utilizado su puesto en el gobierno para beneficiar a World Liberty Financial", afirmó la compañía en un comunicado). Este acuerdo formó parte de un acuerdo a tres bandas en el que MGX invirtió la stablecoin en Binance, una empresa de criptomonedas cuyo fundador, Changpeng Zhao, cumplía una condena de prisión en Estados Unidos por violar las regulaciones estadounidenses contra el lavado de dinero.

El enfoque de Trump incluso convierte la resolución de conflictos en una oportunidad para obtener rentas. Un amplio reportaje en The Wall Street Journal sugiere firmemente que tanto Witkoff como Kushner —quienes han ayudado a liderar las negociaciones sobre la guerra en Ucrania— están interesados ​​en las oportunidades de negocio que podrían surgir de un gran acuerdo entre Estados Unidos y Rusia, como el acceso a 300 000 millones de dólares en activos congelados del banco central ruso para proyectos conjuntos entre Estados Unidos y Rusia en exploración espacial, acuerdos minerales en el Ártico y desarrollo energético.

Incluso si ni Kushner ni Witkoff están mezclando intencionalmente sus negocios personales con negociaciones que podrían alterar permanentemente los cimientos de la seguridad estadounidense y europea, el hecho de que estén liderando dichas negociaciones crea un ambiente permisivo para que los aliados políticos se beneficien. El empresario Ronald Lauder, amigo personal de Trump, ha presionado al presidente estadounidense para que adquiera el territorio danés de Groenlandia y, durante el primer mandato de Trump, se ofreció a servir como "enviado secreto" a Dinamarca, según The New Yorker . En diciembre, el periódico danés Politiken informó que Lauder ha invertido en una compañía de agua mineral groenlandesa copropiedad de un funcionario local. (Lauder no respondió a una solicitud de comentarios que el periódico le envió a través de asociados). Y en enero, Ucrania otorgó los derechos mineros de uno de sus depósitos de litio más grandes a un consorcio que incluye a Lauder. “Al cultivar vínculos con inversores vinculados a [Trump] y su administración, Kiev se posiciona favorablemente ante el líder estadounidense, al tiempo que busca su respaldo en las conversaciones de paz con Rusia”, señaló The New York Times en un informe sobre el acuerdo. (Lauder no respondió a la solicitud de comentarios del Times ).

Demolición controlada

Quienes apoyan a la administración Trump más que su desagrado por la corrupción pública encuentran maneras de excusar sus ataques al Estado de derecho. Tejen fábulas sobre un heroico disruptor, un cruzado que erradica la corrupción del Estado profundo y sus funcionarios gorrones. La propia retórica de Trump también insensibiliza al público: tanto en sus negocios como en su vida política, el propio Trump ha equiparado desde hace tiempo el cumplimiento de las normas con "ser estafado", redefiniendo el autocontrato y la evasión fiscal como una forma astuta de negociar.

Pero el enfoque cleptocrático del equipo de Trump en política exterior ha desbaratado los esfuerzos cruciales, aunque incompletos, de Washington para contrarrestar el problema de la corrupción global, que se está extendiendo por todo el mundo. Durante las últimas tres décadas, las políticas diseñadas para impulsar el crecimiento facilitando la movilidad del capital han permitido a cleptócratas y oligarcas blanquear dinero y depositarlo en paraísos fiscales. Esa riqueza se convirtió entonces en un vector de influencia extranjera maligna en las políticas públicas y electorales de las democracias consolidadas. Numerosos informes sugieren que el dinero ruso contribuyó al éxito del referéndum del Brexit de 2016, cuyo resultado socavó la prosperidad del Reino Unido. En 2022, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó al oligarca ruso Andrey Muraviev de canalizar ilegalmente un millón de dólares a través de representantes estadounidenses para influir en las elecciones intermedias de 2018.

Tales desafíos exigieron la creación de herramientas como la Ley Magnitsky de 2012, que autorizó la congelación de activos y la prohibición de viajes a funcionarios extranjeros con acusaciones creíbles de corrupción a gran escala. Durante el primer mandato de Trump, Washington hizo de la lucha contra la corrupción un elemento clave de sus críticas a la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China. A pesar de la oposición de Trump, el Congreso mantuvo sus esfuerzos anticorrupción al aprobar la Ley para Contrarrestar a los Adversarios de Estados Unidos Mediante Sanciones de 2017 (que reforzó la capacidad de Washington para identificar y sancionar a funcionarios corruptos en Irán, Corea del Norte y Rusia) con una mayoría a prueba de veto. La Ley de Política de Derechos Humanos de los Uigures de 2020 impuso sanciones a entidades involucradas en abusos de derechos humanos y permitió la congelación de activos de funcionarios chinos sancionados. La Ley de Transparencia Corporativa de 2021 exigió que las empresas fantasma anónimas identificaran a sus beneficiarios reales.

El gobierno de Biden priorizó la seguridad nacional al combatir la "corrupción estratégica" de China y Rusia, utilizando una frase acuñada en estas páginas en 2020 por Eric Edelman, Philip Zelikow y sus coautores, exfuncionarios del gobierno de George W. Bush. Respaldó iniciativas alternativas como el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa, que priorizaba la estandarización de los procedimientos de contratación y buscaba evitar la trampa de la deuda que conllevaban los préstamos chinos para infraestructura. En marzo de 2022, poco después de la invasión rusa de Ucrania, el Departamento de Justicia de Estados Unidos formó un grupo de trabajo interinstitucional, "KleptoCapture", para encontrar e incautar los activos de los oligarcas rusos en Estados Unidos; el gobierno estadounidense también coordinó esfuerzos globales para congelar sus activos internacionales.

Sin embargo, en su segundo mandato, Trump revirtió decisivamente esta trayectoria. En febrero de 2025, el gobierno dejó de aplicar la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA), la ley antisoborno emblemática de Estados Unidos. Aunque el gobierno alegó que la implementación problemática de la ley había perjudicado la competitividad económica estadounidense, la medida permitió a las empresas estadounidenses participar en sobornos en el extranjero sin temor a un procesamiento federal. Posteriormente, en marzo, el Departamento del Tesoro de Trump debilitó la Ley de Transparencia Corporativa al suspender su aplicación a las empresas estadounidenses.

La Casa Blanca también restringió la supervisión de las criptomonedas, una industria que obtiene importantes beneficios facilitando el blanqueo de capitales. En febrero de 2025, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) retiró o resolvió muchas de sus acciones en curso contra entidades de criptomonedas. Posteriormente, en abril, el gobierno disolvió el Equipo Nacional de Control de Criptomonedas del Departamento de Justicia y ordenó a su Unidad de Integridad del Mercado y Fraudes Graves que cesara las investigaciones sobre el sector.

Trump ha utilizado su poder de indulto para desmantelar las normas anticorrupción estadounidenses con aún más descaro. Entre los beneficiarios se incluyen personas directamente involucradas en actividades que el gobierno promociona como amenazas existenciales para la población estadounidense, como el narcotráfico. Ross Ulbricht, operador de Silk Road, el mercado de la dark web que servía como centro para la venta de drogas ilegales, y el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por contrabando de drogas a gran escala a Estados Unidos, recibieron indultos. En octubre pasado, Trump indultó a Zhao, fundador de Binance; cuando Zhao se declaró culpable en 2023, el Departamento de Justicia publicó un comunicado de la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, en el que afirmaba que Binance había "permitido que el dinero fluyera a terroristas, ciberdelincuentes y abusadores de menores a través de su plataforma".

Hermandad de ladrones

Una de las mejores razones para dotar a las burocracias de profesionales —y elegir a personas con conocimientos para elaborar acuerdos de paz— es garantizar un lenguaje preciso con implicaciones prácticas y construir la infraestructura intergubernamental necesaria para una implementación exitosa. Los acuerdos apresurados e imprecisos tienden a fracasar. De hecho, el acuerdo de alto el fuego de junio de 2025 en el Congo, que dejó a Trump regodeándose, no detuvo los avances de las fuerzas rebeldes del M23, que continuaron tomando el control de ciudades congoleñas clave. En octubre, Trump se atribuyó el mérito del "acuerdo de paz" firmado por Camboya y Tailandia. Pero este acuerdo fue simplemente una declaración conjunta que dejó sin resolver importantes cuestiones de demarcación fronteriza y sin especificar los mecanismos de monitoreo; como era de esperar, unas semanas después se reanudaron los enfrentamientos transfronterizos.

Las transacciones combinadas de la administración Trump se asemejan a los acuerdos que China ha pactado con países de todo el mundo, acuerdos que Trump criticó agresivamente durante su primer mandato. Estos combinan inversiones gubernamentales con acuerdos privados para empresas chinas. Y, a menudo, estos paquetes se complementan, de forma menos pública, con acuerdos adicionales para las élites chinas y sus clientes políticos locales, como cuando Pekín acordó inflar el coste de sus proyectos de infraestructura en Malasia para canalizar fondos al corrupto y en crisis fondo soberano de inversión del país.

Pero a pesar de sus importantes contribuciones a la corrupción global, China no ha abandonado por completo el orden internacional basado en normas. Pekín mantiene una estrecha colaboración tanto con las instituciones multilaterales más antiguas como con su propio y floreciente ecosistema alternativo de organizaciones. China también sigue valorando la gobernanza tecnocrática y la supervisión experta, invirtiendo importantes recursos en educación superior e investigación y desarrollo, una postura que la ha convertido en líder de la transición energética mundial hacia energías limpias.

La administración Trump, en cambio, intenta activamente socavar cualquier sentido de orden con sus ejecuciones extrajudiciales en aguas internacionales y el incumplimiento de las obligaciones de los tratados estadounidenses por parte de sus regímenes arancelarios. Se esfuerza por sabotear muchas de las ventajas —incluyendo una sólida red de alianzas, un programa de asistencia exterior eficaz y respetado, y una asociación con un buen gobierno— que alguna vez esperó que le ayudaran a prevalecer en su rivalidad con China. Si los instintos cleptocráticos que impulsan a Trump y su círculo fueran el único problema, su salida del escenario a principios de 2029 podría ser un alivio. Pero la desinstitucionalización de la política exterior estadounidense probablemente socavará la formulación de políticas estadounidenses durante al menos una década.

La fusión de la cleptocracia con el extremismo de extrema derecha también hará que la corrupción sea más duradera. Esta unión, en Estados Unidos, trasciende ahora una mera alianza entre Trump y provocadores de derecha. Quienes con más probabilidades de tomar el relevo de Trump —personas como el vicepresidente J.D. Vance y el asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller— tienen una visión del interés nacional, una visión etnonacionalista basada en la restauración de las jerarquías "tradicionales" de raza, clase y género. También están comprometidos con el afianzamiento de las concentraciones oligárquicas de riqueza y la expropiación de rentas de países supuestamente inferiores.

La alianza entre la política exterior cleptocrática y el extremismo de derecha no sorprende. A la mayoría de la gente le disgusta la corrupción política, por lo que los cleptócratas necesitan chivos expiatorios para justificar el robo al público. Las minorías étnicas, raciales y sexuales sirven como culpables convenientes. Los ideólogos verdaderamente reaccionarios, por su parte, suelen estar encantados de servir como "tropas de choque" políticas de los cleptócratas a cambio de un poderoso aliado en su guerra contra sus verdaderos enemigos: los liberales, los moderados y la democracia pluralista. Debido a su fundamentalmente utópico, los extremistas de derecha tienden a no preocuparse por destrozar las instituciones y los acuerdos políticos.

Todo esto facilita que los cleptócratas extranjeros se aprovechen de Estados Unidos, un fenómeno que probablemente no cese cuando Trump deje la Casa Blanca. La transformación de la política exterior estadounidense en un instrumento de corrupción ya está creando un círculo vicioso que se retroalimenta. En lugar de intentar frenar la corrupción extranjera, Washington la fomenta. A su vez, la corrupción en el extranjero alimenta la corrupción interna.

Esta es la razón por la que los países de la Unión Europea , junto con otros miembros clave del sistema de alianzas de los Estados Unidos posterior a la Segunda Guerra Mundial, necesitan tratar al régimen de Trump como un peligro grave e inmediato para sus propios sistemas políticos. Necesitan moverse mucho más rápido para corregir las brechas en sus propios sistemas regulatorios que facilitan la corrupción internacional. Necesitan dejar de usar la riqueza offshore de oligarcas, cleptócratas y regímenes rentistas para subsidiar su propia subinversión. Las democracias del estado de derecho no pueden darse el lujo de dar marcha atrás ante las amenazas de represalias de los Estados Unidos. La administración Trump claramente prefiere otros regímenes neopatrimoniales a las democracias europeas, y figuras como Vance se están moviendo para impulsar a los partidos europeos de derecha que disfrutan del apoyo de la riqueza cleptocrática.

Dado que es improbable que el Congreso ejerza sus poderes para poner fin a estas prácticas, el daño a la seguridad y la prosperidad del pueblo estadounidense seguirá acelerándose. Pero hay algo que los analistas de política exterior pueden hacer: dejar de ofuscar la realidad de la política exterior de Trump llamándola realismo, competencia entre grandes potencias o mero transaccionalismo. La política exterior de Trump constituye una amenaza existencial no solo para la posibilidad de reconstruir una república constitucional en Estados Unidos, sino también para la supervivencia de las democracias en el extranjero. Cada intento de normalizar la política exterior de Trump, cada evaluación de su "gran estrategia" que deja de lado su lógica explícita e implícita, solo exacerba el peligro." 

(Alexander Cooley* y Daniel Nexon, Other news, 19/02/26)