1.7.26

Cuba se convierte, inevitablemente, en espejo de Gaza. No porque las circunstancias históricas sean idénticas —no lo son—, sino porque ambas revelan la misma verdad desnuda sobre el mundo en que vivimos. Gaza: dos millones y medio de civiles atrapados en una franja de tierra, bajo bloqueo terrestre, aéreo y marítimo dependiendo de importaciones para sobrevivir... Cuba: diez millones de civiles atrapados en una isla, bajo bloqueo marítimo y financiero, dependiendo de importaciones para sobrevivir... Quizás dentro de treinta años la pregunta más importante sea: cómo fue posible que nadie estuviera dispuesto a impedirlo... seguiremos asistiendo, con la misma impotencia de siempre, al lento desmantelamiento de todo aquello que alguna vez creímos que era innegociable... Si Cuba colapsara mañana —y el verbo «colapsar» ya no es una hipótesis académica sino una posibilidad clínica—, su epitafio no hablaría únicamente de una nación caribeña. Hablaría de una época. Diría que aquí yace un país que creyó que la moral podía imponerse al poder, que resistió durante más de seis décadas de asfixia programática, y que terminó descubriendo una verdad tan antigua como incómoda: en la política internacional, la solidaridad suele terminar donde comienzan los costos... Mientras Cuba desmontaba parte de la arquitectura económica construida desde 1959, el mundo siguió adelante. Moscú tenía otras prioridades. Beijing realizaba sus propios cálculos. Bruselas observaba desde la distancia. América Latina emitía declaraciones. Nadie parecía dispuesto a asumir el costo de impedir el deterioro de la isla... Cuba queda sola, y nadie dice nada... Hospitales sin anestesia ni vacunas. Escuelas sin clases. Desnutrición infantil en aumento. Un éxodo migratorio que ha vaciado la isla de un millón y medio de personas en cinco años. Una generación entera que aprende a vivir sin futuro. Todo esto, insisto, no es crisis. Es política, decisión y cálculo... Lo que ocurre en Cuba no es una crisis económica. Es un estrangulamiento deliberado, meticuloso, sostenido durante sesenta y seis años, y agudizado hasta la tortura en los últimos dieciocho meses (Alejandro Marcó del Pont)

"Si Cuba colapsara mañana —y el verbo «colapsar» ya no es una hipótesis académica sino una posibilidad clínica—, su epitafio no hablaría únicamente de una nación caribeña. Hablaría de una época. Diría que aquí yace un país que creyó que la moral podía imponerse al poder, que resistió durante más de seis décadas de asfixia programática, y que terminó descubriendo una verdad tan antigua como incómoda: en la política internacional, la solidaridad suele terminar donde comienzan los costos.  

El 19 de junio de 2026 será recordado como algo más que la fecha en que el gobierno cubano presentó 176 medidas económicas. Será la jornada en que una revolución nacida para desafiar el orden hemisférico admitió, de manera implícita pero inequívoca, que la resistencia ya no era suficiente. La autorización de la banca privada, la apertura ampliada al capital extranjero, la progresiva desaparición de subsidios históricos, la dolarización parcial y la transformación del papel del Estado no fueron simples reformas técnicas. Fueron la expresión de una realidad más profunda. La presión acumulada durante décadas había terminado por modificar aquello que ni invasiones, ni sabotajes, ni aislamiento diplomático habían conseguido transformar. Pero lo verdaderamente revelador no fue la magnitud de las reformas. Fue el silencio que las acompañó.

Mientras Cuba desmontaba parte de la arquitectura económica construida desde 1959, el mundo siguió adelante. Moscú tenía otras prioridades. Beijing realizaba sus propios cálculos. Bruselas observaba desde la distancia. América Latina emitía declaraciones. Nadie parecía dispuesto a asumir el costo de impedir el deterioro de la isla. Y ahí comienza la verdadera historia, la que no se escribe en los tratados ni se negocia en las cumbres. No existe ningún documento firmado sobre Cuba. Ninguna potencia se reunió en un balneario para decidir su destino.

Sin embargo, los hechos sugieren algo igualmente poderoso, una convergencia de intereses. Estados Unidos considera al Caribe una zona estratégica irrenunciable. Rusia tiene prioridades existenciales en Europa. China no está dispuesta a arriesgar su relación económica con Washington por una isla sin peso decisivo en el comercio global. Ninguno necesita acordar nada con los otros. Les basta con llegar a la misma conclusión. Así funciona la Yalta invisible del siglo XXI: no con tinta, sino con silencio; no con firmas, sino con abstenciones; no con acuerdos explícitos, sino con cálculos paralelos que convergen en el mismo resultado. Cuba queda sola, y nadie dice nada.

Esa Yalta sin protocolo es la verdadera arquitectura del poder contemporáneo. Ya no se trata de esferas de influencia delimitadas con mapas y garabatos de estadistas, sino de una geopolítica de la indiferencia calculada, donde cada actor optimiza sus beneficios y externaliza sus costos. El Caribe se convierte, así, en una zona de sacrificio consensuada tácitamente: Washington ejerce la presión, Moscú se retira sin ruido, Pekín no interviene, y Europa observa con la distancia que le permite su dependencia atlántica. No hay traición, porque no hubo promesa; no hay abandono, porque no hubo compromiso formal. Hay, simplemente, una aritmética que ningún principio logra contrarrestar. Y esa aritmética, en política internacional, casi siempre gana.

Pero la Yalta invisible no actúa sola. Requiere de un mecanismo operativo que la haga efectiva, y ese mecanismo es el bloqueo, entendido no como una reliquia de la Guerra Fría sino como una tecnología de poder perfeccionada hasta la brutalidad. Lo que ocurre en Cuba no es una crisis económica. Es un estrangulamiento deliberado, meticuloso, sostenido durante sesenta y seis años, y agudizado hasta la tortura en los últimos dieciocho meses. El bloqueo estadounidense contra Cuba es el más largo de la historia moderna, pero el de 2026 no es el bloqueo de los años sesenta. Ahora es algo cualitativamente distinto, es el bloqueo de las sanciones secundarias, esa arma jurídica que permite a Washington castigar no solo a Cuba, sino a cualquier país, empresa o banco del mundo que comercie con la isla.

La Ley Helms-Burton, promulgada en 1996, y la Orden Ejecutiva 14404, firmada por Trump en mayo de 2026, han convertido al dólar en una trampa. Ningún banco europeo quiere procesar una transacción cubana y arriesgarse a perder su corresponsalía en Nueva York. Ninguna naviera asiática quiere atracar en La Habana y tener sus buques prohibidos en puertos estadounidenses por ciento ochenta días. Ninguna multinacional quiere invertir en la isla y enfrentarse a demandas bajo el Título III de la Helms-Burton. El resultado es lo que los especialistas llaman sobrecumplimiento. El miedo a la sanción es tan grande que la sanción ni siquiera necesita aplicarse. Las empresas se autocensuran. Los bancos cierran cuentas preventivamente. Los inversores ni siquiera llaman. Es el capitalismo de la vigilancia llevado a su expresión más abstracta: Cuba está vigilada, aislada, asfixiada, sin que nadie tenga que mover un dedo. La máquina funciona sola.

Y las consecuencias son las que cualquiera puede imaginar pero que pocos en el hemisferio norte se toman la molestia de mirar. Apagones de treinta horas. Hospitales sin anestesia ni vacunas. Escuelas sin clases. Desnutrición infantil en aumento. Un éxodo migratorio que ha vaciado la isla de un millón y medio de personas en cinco años. Una generación entera que aprende a vivir sin futuro. Todo esto, insisto, no es crisis. Es política, decisión y cálculo.

Un cómputo, por cierto, cuyo nombre y apellido tienen residencia en Miami. Marco Rubio no quiere reformas en Cuba. Quiere un final, y el gobierno cubano, sin saberlo quizás, le ha brindado el primer acto. El secretario de Estado cubanoamericano, hijo de exiliados y arquitecto de la presión máxima, ha construido toda su carrera política sobre una promesa de regresar a una Cuba libre. Las 176 medidas no le parecen una apertura. La línea dura de Florida no las ve como una concesión, sino como el anuncio para las elecciones de medio término. Y aquí es donde la historia se vuelve verdaderamente siniestra, porque no hay negociación posible. No la ha habido nunca, y no la habrá ahora.

Llegamos así al punto más amargo, al que ningún diplomático cubano quiere escuchar pero que debe decirse con toda claridad. Las 176 medidas son, en sí mismas, todo lo que Washington podía pedir. Son la rendición económica del castrismo. Son el fin del modelo que rigió la isla durante seis décadas. ¿Y qué ha obtenido Cuba a cambio? Nada. Ni una palabra de alivio. Ni un gesto de apertura. Ni siquiera el reconocimiento de que ha dado un paso. Washington no busca un acuerdo. Busca una capitulación total, y una vez obtenida, buscará la siguiente concesión, y la siguiente, y la siguiente, hasta que no quede nada que pedir.

Esta es la esencia de la lógica del depredador, ese concepto que Zbigniew Brzezinski formuló con precisión quirúrgica: cortar las concesiones en rebanadas tan finas que la víctima nunca perciba el momento en que debe decir «basta«. El depredador no devora de una vez; desgasta. No exige la rendición inmediata; administra un despojo gradual. No impone la derrota; la diluye en una cadena interminable de pequeños pasos hacia atrás, cada uno de los cuales parece razonable, inevitable, incluso necesario. Y cuando la víctima mira hacia atrás, ya no hay territorio que recuperar, solo una larga estela de concesiones que nunca fueron suficientes.

Esa lógica se despliega con implacable coherencia en el tablero global. Para cada actor, ayudar a Cuba tiene un costo y un beneficio. Y en todos los casos, sin excepción, el costo supera al beneficio. Para Rusia, el costo de enviar petróleo a Cuba es una nueva ronda de sanciones, un desvío de recursos de Ucrania, un enfrentamiento directo con Estados Unidos a noventa millas de Florida; el beneficio es mantener un aliado menor, una base simbólica, un gesto ideológico.

Para China, el costo es arriesgar el comercio con Estados Unidos, provocar sanciones secundarias, abrir un frente innecesario en el hemisferio occidental; el beneficio es influencia caribeña, prestigio en el Sur Global. Para México, el costo es perder el mercado estadounidense, que absorbe el ochenta por ciento de sus exportaciones y sostiene millones de empleos; el beneficio es mantener un principio —la no intervención, la solidaridad— que no da de comer a nadie. Para Brasil, el costo es una crisis diplomática con Washington, sanciones a sus multinacionales, pérdida de inversión extranjera; el beneficio es un liderazgo regional que ya no ejerce. Para Europa, el costo es romper con la OTAN, con el eje transatlántico, con la alianza que la protege desde 1949; el beneficio es comerciar con una isla de diez millones de habitantes sin recursos estratégicos. En todos los casos, la aritmética apunta al mismo resultado: dejar caer a Cuba.

Pero hay un segundo mecanismo que refuerza esta inercia, y es quizás el más perturbador porque toca la fibra misma de la conciencia moral, la empatía selectiva. Cuba se convierte, inevitablemente, en espejo de Gaza. No porque las circunstancias históricas sean idénticas —no lo son—, sino porque ambas revelan la misma verdad desnuda sobre el mundo en que vivimos. Gaza: dos millones y medio de civiles atrapados en una franja de tierra, bajo bloqueo terrestre, aéreo y marítimo, dependiendo de importaciones para sobrevivir, con aliados regionales que declaman, pero no actúan, con potencias globales que miran para otro lado o protegen al verdugo.

Cuba: diez millones de civiles atrapados en una isla, bajo bloqueo marítimo y financiero, dependiendo de importaciones para sobrevivir. La diferencia, y aquí está la clave, es la visibilidad. Gaza tiene imágenes. Edificios que caen. Niños bajo los escombros. Hospitales bombardeados en tiempo real. Las redes sociales transmiten el horror segundo a segundo, y la empatía —esa emoción frágil y selectiva— se moviliza un poco. Cuba no tiene imágenes. Tiene apagones. Tiene filas. Tiene ancianos que se desmayan esperando un medicamento. Tiene médicos que se van porque no pueden alimentar a sus hijos. Nada de eso es televisivo. Nada de eso genera tendencia en las redes. Nada de eso mueve la aguja de la conciencia global. Esta es la teoría de la empatía selectiva: el mundo solo siente cuando el costo de sentir es bajo, cuando el horror es visible, cuando la empatía no amenaza intereses.

El sufrimiento silencioso, el que ocurre en la penumbra de los apagones y en la rutina de las colas, no tiene audiencia. Y sin audiencia, no hay presión; sin presión, no hay cambio; sin cambio, solo queda la aceptación resignada de que algunos pueblos están destinados a desaparecer lentamente del mapa de la preocupación humana.

Esta selectividad no es un defecto psicológico, sino un rasgo estructural de nuestro sistema de información y de poder. Los medios globales operan con una lógica de espectacularidad: lo que no se ve, no existe; lo que existe, pero no es novedoso, se ignora; lo que se ignora, se abandona. Cuba lleva sesenta y seis años bajo bloqueo; su agonía es crónica, no aguda; no hay un momento único que concentre la atención, sino una larga disolución que se vuelve ruido de fondo. Y el ruido de fondo, por definición, no moviliza.

Por eso, cuando el IX Encuentro Continental y Caribeño de Solidaridad con Cuba reunió en octubre de 2025 a 556 delegados de 35 países en México, el resultado fue una vez más declaraciones y compromisos de organizar más encuentros, pero sin fondos concretos, sin ayuda material significativa, sin compromisos de gobiernos para proveer petróleo o financiamiento. La solidaridad se expresó en el lenguaje de la retórica, porque la retórica no tiene costo; el petróleo, los medicamentos y los dólares sí.

América Latina, por su parte, carga con una vergüenza que ningún discurso podrá lavar. Porque aquí no hablamos de realpolitik lejana. Hablamos de vecinos. De hermanos. De una tradición de solidaridad que se remonta a Bolívar y Martí, a décadas de proclamas contra el imperialismo y de himnos en plazas llenas. Y, sin embargo, cuando Cuba más lo necesitó, América Latina miró hacia otro lado. México, primero. Claudia Sheinbaum, hija de la izquierda, nieta del exilio español, ella misma científica y mujer de Estado, llegó al poder prometiendo soberanía. Sheinbaum detuvo los envíos de petróleo. Lo anunció con eufemismos —revisión de procedimientos, ajustes logísticos—, pero la traducción era clara: no podemos.

Brasil, después. Lula da Silva, el obrero que llegó dos veces a la presidencia, el símbolo de la izquierda continental, el hombre que prometió un siglo suramericano, se limitó a condenar verbalmente el bloqueo. Emitió declaraciones. Firmó comunicados conjuntos con España y México. Expresó profunda preocupación. Nada más. Brasil tiene una economía que no termina de arrancar, una dependencia creciente de los mercados occidentales, y una clase empresarial que no perdonaría un enfrentamiento con Estados Unidos. Lula eligió la retórica. Porque la retórica es gratis, y el petróleo cuesta.

Y Venezuela, por supuesto, ya no existe como actor. Desde la intervención estadounidense de enero de 2026, aquella operación que sacó a Maduro del poder y reconfiguró el Caribe en una semana, Caracas es un fantasma. El país que durante dos décadas fue el pulmón de Cuba, el que enviaba cien mil barriles diarios a cambio de médicos, el que sostenía el ALBA y Petrocaribe, ese país ya no existe. O existe como satélite de Washington, y por lo tanto como instrumento del asfixia. Lo que queda de América Latina es, entonces, un continente paralizado. Instituciones regionales que son papel mojado: la OEA es un instrumento estadounidense, la CELAC es un club de declaraciones, la UNASUR es un cadáver. Presidentes que hablan de integración, pero actúan como gerentes de sucursal. Una izquierda que descubrió, con horror, que gobernar es distinto a gritar.

Pero sería injusto, y además inexacto, atribuir todo el desenlace a la cobardía ajena. La política exterior cubana tampoco supo construir redes de contención efectivas ante el bloqueo. Se combinaron dos factores que se retroalimentaron: una inoperancia histórica que no logró crear mecanismos financieros estructurales —fondos de reserva, líneas de crédito internacionales, alianzas bancarias—, y un mecanismo de miedo a sanciones que es más devastador que cualquier prohibición directa, porque hace que el mundo se aleje de Cuba anticipadamente sin que EE. UU. tenga necesidad de sancionar formalmente cada país o banco.

Más de cincuenta bancos internacionales han cortado relaciones con Cuba porque temen sanciones por tener incluso una transacción mínima con la isla; 130 bancos extranjeros se han negado a operar con Cuba: 75 de Europa, 21 de América y 34 del resto del mundo, afectando 267 operaciones concretas. No hace falta que EE. UU. prohíba cada transacción directamente, basta con colocar a Cuba bajo una categoría —la lista de países patrocinadores del terrorismo, activada en 2021— que active temor global, y ese miedo termina funcionando como sanción anticipada.

Las empresas, aseguradoras, compañías comerciales, plataformas financieras y bancos se alejan de operaciones que consideran riesgosas, y la economía cubana queda en condiciones excepcionales con costos mayores, menos intermediarios y menos margen de maniobra. Cuba intentó acercarse a los BRICS como país asociado, ingresando oficialmente el 1 de enero de 2025, pero los países asociados no tienen los mismos derechos ni beneficios que los miembros plenos, y ni China ni Rusia mostraron compromisos masivos. La red de contención nunca se tejió, y cuando se intentó tejer, ya era tarde.

Y Cuba, en medio de todo eso, se queda sola. Con sus diez millones de habitantes. Con sus centrales eléctricas de los años ochenta. Con sus médicos emigrando por miles. Con sus jóvenes que no recuerdan un día sin apagones. Con sus 176 medidas que no le han comprado ni un día más de dignidad, ni un gramo de alivio, ni una palabra de reconocimiento. Porque las concesiones nunca son suficientes. Nunca lo han sido. Y nunca lo serán. El que tiene la fuerza no negocia, anula. El que tiene el poder no dialoga, impone. El que tiene el dólar no comparte, asfixia.

Quizás dentro de treinta años los historiadores no discutan únicamente por qué Cuba terminó donde terminó. Tal vez la pregunta más importante sea otra: cómo fue posible que nadie estuviera dispuesto a impedirlo. La respuesta probablemente no se encuentre en La Habana. Estará en la lógica que domina las relaciones internacionales contemporáneas, una lógica donde los principios sobreviven mientras no exijan sacrificios, donde la empatía depende de la visibilidad del sufrimiento y donde la solidaridad se evalúa con la misma calculadora que las inversiones o las alianzas militares.

Por eso Cuba se ha convertido en algo más que una isla en crisis. Se ha convertido en un espejo. Como Gaza, aunque desde una realidad completamente distinta, obliga a observar la distancia entre los valores proclamados y las decisiones efectivamente tomadas. Ambas revelan que la indignación internacional no depende únicamente de la magnitud del sufrimiento, sino también de su utilidad política, de su visibilidad mediática y del costo que implica actuar.

Esa es la verdadera lógica del depredador. No destruir de una vez, sino avanzar gradualmente. No exigir una rendición inmediata, sino una cadena interminable de concesiones. No imponer la derrota, sino administrarla. Las concesiones nunca son suficientes porque el objetivo no es obtener una concesión. Es transformar la relación de fuerzas. Y esa quizás sea la lección más incómoda que deja Cuba al mundo. No que los débiles estén solos. Sino que, cuando el costo de ayudarlos se vuelve demasiado alto, incluso sus amigos descubren razones para mirar hacia otro lado.

La Yalta invisible no es un complot; es una inercia. La empatía selectiva no es un pecado; es un reflejo. La lógica del depredador no es una maldad; es una estrategia. Y mientras no comprendamos que estas tres fuerzas operan en silencio, sin necesidad de malvados ni de mártires, seguiremos asistiendo, con la misma impotencia de siempre, al lento desmantelamiento de todo aquello que alguna vez creímos que era innegociable." 

(Alejandro Marcó del Pont, blog, 24/06/26) 

El surgimiento de un billonario nos obliga a reflexionar acerca de la desigualdad extrema. Todos los países deben aprender de qué manera el sistema político estadounidense hizo posible el ascenso de Musk... Aunque sin duda el poder de Musk exige nuestra atención colectiva (sobre todo en vista de sus obsesiones raciales y su apoyo a figuras de la ultraderecha), el problema de la oligarquía no se agota en él. Vivimos en una era distópica de concentración obscena de riqueza y poder... Reconocer de qué manera la posición de Musk está unida en modo indisoluble al respaldo gubernamental es fundamental para comprender y corregir la desigualdad de riqueza, y no sólo en los Estados Unidos... Musk tuvo acceso a subsidios públicos para conseguir dominio del mercado, y sus empresas recibieron unos 38 000 millones de dólares de varios gobiernos estadounidenses. Por ejemplo, el presidente Barack Obama ayudó a crear el apreciable «monopolio espacial» de Musk. Tesla y SpaceX nacieron y perduraron gracias al apoyo de los gobiernos federal y de los estados. Los contribuyentes estadounidenses asumieron el riesgo, pero no recibieron participación en el capital y en los beneficios ni garantías de asequibilidad... La dependencia de las fuerzas armadas y del complejo espacial estadounidense respecto del imperio de Musk implica un importante grado de influencia sobre el Estado... Todos los países deben aprender de qué manera el sistema político estadounidense hizo posible el ascenso de Musk. Esto incluye un código tributario proultrarricos, gracias al cual Tesla y Musk no pagaron casi nada de impuesto federal a la renta por años; un régimen de defensa de la competencia que le permitió a Musk el control de dos tercios de los satélites activos en órbita terrestre; y leyes de financiación de campañas electorales que crearon condiciones para que Musk pudiera gastar casi 300 millones de dólares en apoyar a Trump y otros candidatos republicanos en las elecciones de 2024... Lo único que puede cambiar esta situación es una reforma estructural con apoyo del Estado... Estados Unidos puede inspirarse en su larga historia de lucha contra la desigualdad extrema y en defensa de la democracia. La seguridad social, el salario mínimo y el 94 % de impuesto a la renta en su tramo máximo se introdujeron tras la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. En las décadas siguientes, el gobierno dio apoyo a la clase media y puso coto a los monopolios (Nabil Ahmed, Oxfam)

"Cómo se hacen realmente los billonarios.

Tras la salida a bolsa de SpaceX este mes, la fortuna de Elon Musk ya supera con holgura el billón de dólares. Que el mundo tenga su primer billonario es muy significativo. La riqueza de Musk (que durante el último año creció más de un millón de dólares por minuto) ya es más grande que la de casi cuatro mil millones de personas juntas (el 46 % de la población mundial).

En 2017, nuestro equipo en Oxfam predijo que el mundo estaba a veinticinco años de la aparición de su primer billonario. En 2024, revisamos el cálculo (conservadoramente) a menos de diez años; nuestra revisión generó un revuelo mediático. Pero la concentración de riqueza se ha producido con un ritmo que nos sorprendió a todos, y nos hace dudar de que la democracia pueda sobrevivir con semejante grado de desigualdad.

Algunos dirán que el primer billonario del mundo es una historia de triunfo tecnológico y una victoria para el capitalismo estadounidense. Por supuesto que los potentes cohetes espaciales reutilizables son impresionantes, y las empresas de Musk hicieron aportes enormes en los ámbitos de la provisión satelital de Internet y los vehículos eléctricos. Pero la narrativa de que quienes invierten en SpaceX sólo están recompensando hazañas de la ingeniería es una ficción. Los mercados no están apostando a una tecnología de vanguardia, ni siquiera a una empresa «demasiado grande para quebrar», sino más bien a la idea de un megamonopolista con riqueza e influencia tan vastas que el gobierno estadounidense no permitirá que fracase.

Reconocer de qué manera la posición de Musk está unida en modo indisoluble al respaldo gubernamental es fundamental para comprender y corregir la desigualdad de riqueza, y no sólo en los Estados Unidos. Hasta cierto punto, es un subproducto de la agenda económica de un presidente estadounidense multimillonario. La «ley grande y hermosa» (2025) de Donald Trump fue la mayor transferencia de riqueza de la clase trabajadora a los ultrarricos en la historia reciente. Salvaguardas contra el abuso corporativo, como la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor, hoy están en situación crítica.

Durante su actuación anterior como director del Departamento de Eficiencia Gubernamental bajo Trump, Musk desmanteló organismos públicos y recortó ayudas a los más pobres del mundo (hecho que puede provocar unas 700 000 muertes al año de aquí a 2030). En tanto, el gobierno estadounidense reforzó la posición de Musk: adjudicó nuevos contratos a sus empresas, paralizó investigaciones que las afectaban y flexibilizó regulaciones que las limitaban.

El resultado es una peligrosa superposición entre lo público y lo privado, donde el Estado funciona con hardware y datos provistos por las empresas de Musk. Basta pensar en lo vital que se ha vuelto Starlink para la conexión del gobierno estadounidense con el sistema de comunicación en órbita terrestre baja. La dependencia de las fuerzas armadas y del complejo espacial estadounidense respecto del imperio de Musk implica un importante grado de influencia sobre el Estado.

Pero esa dependencia no se creó de un día para el otro. Aunque el poder de Musk haya hecho cumbre durante la presidencia de Trump, se forjó a lo largo de décadas. Un billonario es una creación bipartidaria. Musk tuvo acceso a subsidios públicos para conseguir dominio del mercado, y sus empresas recibieron unos 38 000 millones de dólares de varios gobiernos estadounidenses. Por ejemplo, el presidente Barack Obama ayudó a crear el apreciable «monopolio espacial» de Musk. Tesla y SpaceX nacieron y perduraron gracias al apoyo de los gobiernos federal y de los estados. Los contribuyentes estadounidenses asumieron el riesgo, pero no recibieron participación en el capital y en los beneficios ni garantías de asequibilidad.

El surgimiento de un billonario nos obliga a reflexionar acerca de la desigualdad extrema. Todos los países deben aprender de qué manera el sistema político estadounidense hizo posible el ascenso de Musk. Esto incluye un código tributario proultrarricos, gracias al cual Tesla y Musk no pagaron casi nada de impuesto federal a la renta por años; un régimen de defensa de la competencia que le permitió a Musk el control de dos tercios de los satélites activos en órbita terrestre; y leyes de financiación de campañas electorales que crearon condiciones para que Musk pudiera gastar casi 300 millones de dólares en apoyar a Trump y otros candidatos republicanos en las elecciones de 2024.

Lo único que puede cambiar esta situación es una reforma estructural con apoyo del Estado. Aunque sin duda el poder de Musk exige nuestra atención colectiva (sobre todo en vista de sus obsesiones raciales y su apoyo a figuras de la ultraderecha), el problema de la oligarquía no se agota en él. Vivimos en una era distópica de concentración obscena de riqueza y poder, donde un puñado de empresas controlan tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial, y gigantes industriales en los sectores gaspetrolero, militar y financiero obtienen beneficios récord de una guerra que parece interminable.

Estados Unidos puede inspirarse en su larga historia de lucha contra la desigualdad extrema y en defensa de la democracia. La «edad dorada» de fines del siglo XIX condujo a la creación del impuesto a la renta. La seguridad social, el salario mínimo y el 94 % de impuesto a la renta en su tramo máximo se introdujeron tras la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. En las décadas siguientes, el gobierno dio apoyo a la clase media y puso coto a los monopolios.

Pero sólo centrarse en reformas en los Estados Unidos sería un error. La desigualdad de riqueza demanda una respuesta mundial. Hay en 2026 gobiernos que están demostrando lo que se puede hacer; desde introducir un impuesto al patrimonio hasta crear un sistema de salud universal, bajar los precios y fortalecer los derechos de los trabajadores. Es un ejemplo que otros deberían imitar.

Tras el surgimiento (con apoyo estatal) del primer billonario, la importancia de reconsiderar el oligárquico orden económico internacional es innegable. Aunque el debate mundial suele centrarse en los conflictos entre grandes potencias, el problema mucho mayor es que durante las últimas décadas, las reglas multilaterales para la cooperación internacional (en comercio, propiedad intelectual, tributación y deuda) se orientaron a favor de los ricos y en detrimento de los trabajadores de todo el mundo. La ruptura del sistema multilateral construido por Estados Unidos a instancias de la administración Trump debe impulsar a otros países a forjar nuevas formas de cooperación.

Hace casi un siglo, el juez supremo estadounidense Louis D. Brandeis advirtió de que Estados Unidos debía elegir entre la concentración extrema de la riqueza y la democracia. Su advertencia hoy es más relevante y apremiante que nunca, y Musk es la prueba de ello."

(Nabil Ahmed, Revista de prensa, 28/06/26, fuente Project Syndicate)

Mi esposo, Martin Soto, fue secuestrado por el ICE cuando salió de nuestra casa por la noche para comprar pañales para nuestro bebé... La cruel decisión de ICE me ha dejado, embarazada de nuestro tercer hijo en camino, repentinamente obligada a valerme por mí misma y cuidar sola de nuestros dos hijos pequeños... Martin no ha causado ningún daño. Está casado conmigo, una ciudadana estadounidense, y tiene un caso de asilo pendiente para 2028. ICE tiene el poder de liberar a mi esposo ahora mismo mediante "liberación discrecional" y permitirle continuar su proceso migratorio fuera de la prisión, cuidando de sus hijos. Pero ICE ha seguido destrozando nuestra familia... se les sirvió comida infestada de gusanos, y cuando se negaron a comer la comida llena de gusanos, los guardias les dijeron que comieran o que pasarían hambre hasta el día siguiente. No había privacidad en las unidades... cuando Martin se enfermaba, pasaba tres o cuatro semanas sin que lo atendieran, y mucho menos sin que lo trataran.. organicé una manifestación frente a Delaney Hall para exigir libertad para todos los que están en detención migratoria... Dos horas después de que terminara la manifestación, Martin comenzó a ser blanco de represalias en aparente respuesta a mi activismo... La represalia fue inmediata... mi esposo pesaba 168 libras. Ahora pesa 117 libras (Gabriela Soto)

"ICE Secuestró a Mi Esposo Cuando Iba a Comprar Pañales para Nuestro Bebé.

Mi esposo, Martin Soto, participó en la huelga de hambre en Delaney Hall. Yo lideré una manifestación. La represalia fue inmediata.

Martin —quien es un padre amoroso, esposo, hijo, miembro de la iglesia, trabajador y vecino en la ciudad de Kearny, Nueva Jersey, donde vivimos— fue encarcelado durante cuatro meses en Delaney Hall, la cárcel de ICE en Newark, Nueva Jersey. Administrado de forma privada por la empresa penitenciaria con fines de lucro GEO Group, Delaney Hall ha desarrollado rápidamente una reputación por negligencia médica, comida en mal estado y personal abusivo.

Luego, en aparente represalia por su participación en la huelga de hambre en Delaney Hall, y por mi decisión de hablar públicamente sobre lo que él ha experimentado, fue trasladado este mayo al Centro de Detención Elizabeth en Elizabeth, Nueva Jersey, donde continúa encarcelado.

Cuando mi esposo llegó a Delaney Hall en febrero, pesaba 168 libras. Ahora pesa 117 libras.

Durante los casi cinco meses que Martin ha estado consumiéndose bajo custodia de ICE, ha perdido el cuarto cumpleaños de nuestra hija, el primer cumpleaños de nuestro hijo, nuestro aniversario de bodas, su propio cumpleaños número 30, mi cumpleaños, el Día de la Madre y el Día del Padre. La cruel decisión de ICE me ha dejado —embarazada de nuestro tercer hijo en camino— repentinamente obligada a valerme por mí misma y cuidar sola de nuestros dos hijos pequeños.

Martin no ha causado ningún daño. Está casado conmigo, una ciudadana estadounidense, y tiene un caso de asilo pendiente para 2028. ICE tiene el poder de liberar a mi esposo ahora mismo mediante "liberación discrecional" y permitirle continuar su proceso migratorio fuera de la prisión, cuidando de sus hijos. Pero en cambio, ICE ha seguido destrozando nuestra familia.

La Historia Migratoria de Martin

Martin llegó a este país en enero de 2024 con un propósito. Vino aquí para criar a sus hijos. Vino aquí para hacer una vida conmigo, su prometida de toda la vida. Nos conocimos cuando yo tenía 19 años en nuestro país de origen, Perú —había viajado allí por una ocasión familiar. Empezamos a salir durante ese viaje, pero como ciudadana estadounidense no podía simplemente dejar mi vida en EE.UU. para ir a vivir a Perú. No obstante, me quedé varios meses en Perú para mantener una relación con Martin. Después de unos meses tuve que regresar a casa, pero mantuvimos una relación a larga distancia, y de vez en cuando viajaba a Perú para estar con él.

Una vez, después de pasar meses en Perú con Martin, cuando tuve que regresar a casa a EE.UU., descubrí que estaba embarazada. No quería arruinar los sueños de Martin, así que al principio lo mantuve en secreto. Pasé mi embarazo sola cuando lo que realmente quería era estar con mi pareja. Iba a tomar mucho tiempo para que Martin lograra venir, ya que teníamos muchos obstáculos en el camino.

Pasaron los meses, y di a luz a una hermosa niña que ahora tiene 4 años. Martin pronto descubrió la verdad y quería venir aquí para su primer cumpleaños, pero no fue posible. Perdió su primer cumpleaños, sus primeros pasos, sus primeras palabras, su primer día en la guardería y mucho más. Hacia finales del año, le sugerí a Martin que viniéramos a vivir a Perú para estar juntos como familia, pero Perú se había vuelto bastante peligroso, lo que significaba que no era la mejor idea para nuestra familia.

Entonces, para estar conmigo y nuestra hija, Martin tomó la decisión más difícil de su vida: Decidió cruzar la frontera, dejando atrás a su familia extendida y todo lo que conocía. Caminó horas y horas a través de un desierto, y cuando cruzó a EE.UU., se entregó a las autoridades de inmigración.

Pasó cuatro meses en detención y fue trasladado a siete cárceles de inmigración diferentes durante ese tiempo. No siempre podía ir todos los fines de semana a sus horas de visita, pero definitivamente lo intenté y fui a las siete ubicaciones diferentes. Cada uno de esos "centros de detención" parecía ser cada vez peor.

Cuando Martin fue liberado y se le dio la oportunidad de procesar su audiencia de asilo con su familia a su lado, estábamos extremadamente felices. Un mes después, nos casamos. Poco después descubrimos que esperábamos otro bebé, esta vez un niño. Nuestros hijos son ambos ciudadanos estadounidenses. Juntos asistíamos a una iglesia en Newark. Ambos teníamos trabajo, y juntos hacíamos todo por nuestras familias. Entonces, una noche, todo cambió.

ICE Destroza Nuestra Familia

El 1 de febrero de 2026, después de que Martin saliera a comprar pañales para nuestro hijo de 11 meses, de repente recibí una llamada de un número que aparecía como "prisión/cárcel". Se me hundió el corazón. Cuando contesté, estaba aterrorizada por lo que había ocurrido. Tan pronto como terminó la llamada, corrí a Delaney Hall para obtener respuestas. Un guardia allí me dijo que Martin estaba en "buenas manos" y que una vez procesado, podría verme durante las horas de visita. Me alivió saber que estaba a salvo, pero cuando empecé a escuchar sobre las condiciones dentro de Delaney —comida en mal estado, negligencia médica y más— comencé a dudar de las palabras del guardia.

Conocí los abusos de primera mano. Martin me contó que en mayo, a todos los detenidos de la Unidad 2 se les sirvió comida infestada de gusanos, y cuando se negaron a comer la comida llena de gusanos, los guardias les dijeron que comieran o que pasarían hambre hasta el día siguiente. No había privacidad en las unidades. Martin y los otros hombres detenidos allí se veían obligados a ducharse en un espacio abierto con otras personas. Mientras tanto, cuando Martin se enfermaba, pasaba tres o cuatro semanas sin que lo atendieran, y mucho menos sin que lo trataran.

Martin Enfrenta Represalias Después de que Organizo una Manifestación

El 22 de mayo de 2026, organicé una manifestación frente a Delaney Hall para exigir libertad para todos los que están en detención migratoria.

Dos horas después de que terminara la manifestación, Martin comenzó a ser blanco de represalias en aparente respuesta a mi activismo. Martin me contó más tarde que el personal de GEO Group y los agentes de ICE lo llamaron a la oficina de administración ese día. Su primera pregunta fue: "Si te liberamos ahora mismo, ¿le dirás a tu esposa que detenga la protesta afuera?" Preguntaron: "¿Sabías que tu esposa estaba organizando una protesta afuera?" Preguntaron: "¿Empezaste la huelga dentro?" A todas estas preguntas, Martin me dijo que respondió: "Sin comentarios", y pidió regresar a su celda. Me dijo que lo encerraron en su celda durante horas.

El 23 de mayo de 2026, cuando intenté visitar a Martin durante las horas de visita, el personal me confrontó. Bajaron a todos los detenidos con visitantes para la visita —excepto a Martin. Al no ver a mi esposo, le pregunté al guardia por qué mi esposo no había sido bajado con los demás. El guardia respondió que querían hablar conmigo primero. Pregunté de qué querían hablar. Los guardias afirmaron que estaba difundiendo mentiras sobre GEO Group y me atacaron por decirle a la prensa que están alimentando con gusanos a las personas detenidas en Delaney.

En otras palabras, porque había usado mi libertad de expresión constitucionalmente protegida para llamar la atención sobre las condiciones dentro de Delaney, mi esposo estaba sufriendo represalias por parte de los guardias.

El 24 de mayo de 2026, alrededor de las 3:30 pm (media hora antes de la visita) recibí una llamada de mi esposo. Unos minutos después de una conversación normal entre nosotros en una línea grabada y monitoreada, un guardia dijo: "Liberen a Martin Soto". Martin se alivió, pero yo estaba confundida. Sabía que había algo detrás de esto debido a los eventos de los dos días anteriores. Lo encontré sospechoso y le dije a la gente de afuera que vigilaran cualquier furgoneta que pudiera salir mientras yo entraba a Delaney con otro voluntario. El voluntario y yo entramos para la visita.

Mientras estaba parada afuera de la rampa de la capilla de visitas, presencié con mis propios ojos el secuestro forzado y el esposamiento de mi esposo por dos miembros del personal de GEO Group. Esos dos miembros del personal de GEO Group bajaban por la rampa con Martin cuando, de repente, se miraron el uno al otro y lo agarraron por los tobillos y las muñecas y lo arrojaron dentro de la furgoneta.

En ese momento intenté salir de la instalación, pero el personal de GEO Group no me dejó salir, negándose a desbloquear las puertas giratorias. Tuve que esperar más de 20 minutos antes de que me dejaran salir de la instalación. Mientras yo, que estaba embarazada en ese momento, corría hacia el frente, varios miembros del personal de GEO Group me vieron llorando, gritando y corriendo. Se rieron de mí. Cuando llegué al frente, donde la furgoneta se había detenido, supliqué desesperadamente ayuda para liberar a mi esposo. Todos estaban llamando frenéticamente a sus congresistas, senadores, al alcalde de Newark y a cualquiera que pudiéramos poner en línea para exigir que liberaran a Martin, como se había prometido. (Habían hecho esta promesa en una línea grabada y monitoreada.)

Creo que todo esto fue en represalia por mi decisión de hablar y ejercer mi libertad de expresión sobre lo que ha estado sucediendo dentro de Delaney Hall.

Más tarde ese día, cuando el representante Rob Menendez llegó a Delaney Hall, permaneció más de 18 horas, tratando de entrar para ver a Martin. Los agentes de ICE y el personal de GEO Group le negaron la entrada. Mientras el representante Menendez esperaba, ICE logró planear sacar a Martin de Delaney —para trasladarlo. A las 2:00 am, mientras todos estaban distraídos, ICE creó una distracción con tres vehículos de ICE. Dejaron que los registraran y mientras los manifestantes cerraban las barricadas, un vehículo —el último de ese grupo— salió a toda velocidad. Martin estaba siendo retenido como rehén en ese vehículo.

El vehículo que transportó a Martin Soto a las 2:00 am parecía ser un vehículo personal de un agente de ICE: Martin me dijo más tarde que podía ver que tenía un asiento para bebé en la parte trasera.

Desde ese día, el 25 de mayo de 2026, Martin ha estado recluido en el Centro de Detención Elizabeth en Nueva Jersey. Su traslado parece haber sido una represalia por su participación en la huelga de hambre de Delaney Hall, su demanda de liberarlos a todos, y su relación conmigo —una ser querida que ha estado hablando públicamente.

He estado tratando de obtener respuestas de ICE y GEO Group sobre mi esposo. Para este artículo de opinión, les preguntamos a ambos sobre su tratamiento y su traslado. No hemos recibido ninguna respuesta.

¡Traigan a Martin a Casa!

Martin tomó la difícil decisión de arriesgar su vida para cruzar un desierto peligroso solo para reunirse con su familia. Enfrentó obstáculos horribles solo para ser detenido una noche por caminar por las calles en un país donde se supone que es seguro que un padre compre pañales para su hijo.

Martin y yo creemos que fue detenido esa noche porque el oficial de ICE que encontró se frustró por su barrera idiomática, incluso después de que Martin mencionara que tiene un caso de asilo pendiente para 2028 mientras hablaba lentamente en inglés.

Como todos los demás inmigrantes que vienen a EE.UU. en busca de un futuro mejor, Martin viajó aquí con la esperanza de criar a su hija y su hijo en un país seguro y en un ambiente seguro donde sus vidas no estén en peligro. Tenía experiencia en construcción, paisajismo y preparación de alimentos. Antes de que ICE lo secuestrara, Martin vivía con su familia a su lado, trabajaba en la cocina de un restaurante, iba a la iglesia, cuidaba de sus hijos, era un buen vecino y ayudaba a la gente siempre que podía.

ICE podría liberar a Martin Soto ahora mediante liberación discrecional. Espero que todos los que lean esto se unan a mí para exigir que ICE lo libere de inmediato.

ICE podría permitir que Martin continúe su proceso migratorio fuera de una prisión y sin condiciones (sin monitor de tobillo, fianza, etc.), devolviéndolo a mí y a nuestros hijos. ¡No tiene que estar en detención! Es un padre, un modelo a seguir, un miembro de la iglesia y un buen vecino, y merece libertad." 

(Gabriela Soto,  Scheer Post, 30/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)  

La falta de maquinaria pesada en Venezuela tras los devastadores terremotos que sacudieron el país durante el fin de semana ha condenado a miles de personas a una muerte lenta y por asfixia. Estas muertes pueden no haber llegado en la punta de un misil estadounidense, pero ciertamente llegaron a través de las sangrientas manos de un imperio sádico... La ausencia de excavadoras, retroexcavadoras y máquinas de movimiento de tierras es una consecuencia directa de casi tres décadas de aplastantes sanciones estadounidenses que han buscado empobrecer, desmoralizar, debilitar y finalmente colapsar al país en nombre de la libertad... Las sanciones de Estados Unidos a Venezuela prohíben a los estadounidenses comprar, vender o tener cualquier contacto con el gobierno venezolano, cualquier empresa estatal u otras compañías en la lista de sancionados... El resultado final es una escasez masiva de todo tipo de bienes y equipos, incluyendo y especialmente máquinas de excavación y movimiento de tierras, que son ampliamente utilizadas por la industria minera y petrolera, fuertemente sancionadas... Los periodistas parecen haber hecho grandes esfuerzos para evitar este contexto y han culpado de todo a las autoridades venezolanas por la ausencia de maquinaria salvavidas... Reuters dijo que Venezuela ha estado "sumida durante mucho tiempo en una profunda crisis política y económica", pero omite mencionar qué país ayudó a sumirla en esta crisis, o el efecto de las sanciones... Ahora, 50.000 personas están desaparecidas, muchas atrapadas bajo los escombros de edificios derrumbados, y muchas se presumen muertas... La situación en Venezuela no es responsabilidad exclusiva de Donald Trump. Es responsabilidad de todos los presidentes estadounidenses, comenzando con Bill Clinton, quien respondió a la elección de Hugo Chávez en 1998 con devastadoras sanciones destinadas a castigar al pueblo por elegir a un socialista que nacionalizó la industria petrolera, expulsó a las compañías petroleras estadounidenses y creó un estado de bienestar con las ganancias (Nate Bear)

"Venezuela: Terremotos, Sanciones Mortales y Engaño Mediático.

  No entres en pánico

La falta de maquinaria pesada en Venezuela tras los devastadores terremotos que sacudieron el país durante el fin de semana ha condenado a miles de personas a una muerte lenta y por asfixia. Estas muertes pueden no haber llegado en la punta de un misil estadounidense, pero ciertamente llegaron a través de las sangrientas manos de un imperio sádico.

La ausencia de excavadoras, retroexcavadoras y máquinas de movimiento de tierras es una consecuencia directa de casi tres décadas de aplastantes sanciones estadounidenses que han buscado empobrecer, desmoralizar, debilitar y finalmente colapsar al país en nombre de la libertad. En esta explicación, algunos podrían ver un argumento antiimperialista que perezosamente busca culpar a Estados Unidos por un desastre natural.

Pero es simplemente la realidad.

Las sanciones de Estados Unidos a Venezuela prohíben a los estadounidenses comprar, vender o tener cualquier contacto con el gobierno venezolano, cualquier empresa estatal u otras compañías en la lista de sancionados (actualmente 154 entidades), o individuos en esa lista. Esto equivale a una gran parte de la economía venezolana. E incluso si una empresa no está técnicamente sancionada, se convierte en sancionada de facto porque los bancos occidentales no procesarán pagos relacionados con Venezuela.

El resultado final es una escasez masiva de todo tipo de bienes y equipos, incluyendo y especialmente máquinas de excavación y movimiento de tierras, como excavadoras y retroexcavadoras, que son ampliamente utilizadas por la industria minera y petrolera, fuertemente sancionadas.

Sin embargo, en todos los artículos de los medios tradicionales que he leído, ninguno ha hecho este vínculo de manera clara y explícita. Los periodistas parecen haber hecho grandes esfuerzos para evitar este contexto y han culpado de todo a las autoridades venezolanas por la ausencia de maquinaria salvavidas.

Un artículo de The Guardian del 26 de junio decía: "años de mala gestión económica y corrupción han dejado a las autoridades terriblemente despreparadas para un desastre de esta magnitud". No se mencionan las sanciones, ni se proporciona ningún contexto sobre por qué el país podría estar tan despreparado. The Guardian utiliza cínicamente un desastre natural que ha matado a quizás 50.000 personas como una mera oportunidad más para patear a un país ya derribado.

Un artículo de ITV describe a familias llevando a cabo operaciones de rescate por sí mismas porque habían "renunciado a esperar al gobierno". El gobierno, por supuesto, es el que está bajo control de Estados Unidos desde el secuestro de Nicolás Maduro en enero. Pero Estados Unidos no es mencionado en el artículo, y mucho menos culpado por la situación.

El domingo, Reuters dijo que Venezuela ha estado "sumida durante mucho tiempo en una profunda crisis política y económica", pero omite mencionar qué país ayudó a sumirla en esta crisis, o el efecto de las sanciones. Para cualquier periodista con amor propio que quiera transmitir con veracidad cómo Venezuela llegó a este punto, esto debería ser un pecado capital.

The Associated Press dijo que la gente había "tomado en sus propias manos la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos, cavando entre los escombros de sus propias casas, citando la escasez de rescatistas gubernamentales". Una vez más, cero menciones a las asesinas sanciones diseñadas explícitamente para negar al país la maquinaria que necesitaría en un desastre natural como este.

Una interpretación generosa es que estos periodistas son simplemente perezosos y mal informados. Una interpretación más realista es que no son árbitros neutrales de los hechos que buscan proporcionar la historia completa, sino cobardes y escribas desvergonzados del imperio que reproducen instintivamente las narrativas imperiales. Culpar la falta de equipamiento a la mala gestión y la corrupción en lugar de a las sanciones estadounidenses es solo su memoria muscular deshonesta poniéndose en marcha.

Y debido a que la mayoría de la gente tiene poca idea de lo abarcadoras que son las sanciones estadounidenses, cómo funcionan y hasta qué punto están destinadas a estrangular una economía objetivo, este periodismo selectivo cae en oídos ya propagandizados y ayuda a reforzar las narrativas imperiales.

Ahora, 50.000 personas están desaparecidas, muchas atrapadas bajo los escombros de edificios derrumbados, y muchas se presumen muertas. Las comunidades suplican el equipo pesado que podría rescatar a los que aún viven, o al menos recuperar los cuerpos de sus seres queridos para darles una despedida digna. Algo está en camino, pero será demasiado tarde para salvar vidas.

El imperio ha cometido nuevamente asesinato en masa, esta vez como un efecto secundario de su perversión hegemónica.

La situación en Venezuela no es responsabilidad exclusiva de Donald Trump. Es responsabilidad de todos los presidentes estadounidenses, comenzando con Bill Clinton, quien respondió a la elección de Hugo Chávez en 1998 con devastadoras sanciones destinadas a castigar al pueblo por elegir a un socialista que nacionalizó la industria petrolera, expulsó a las compañías petroleras estadounidenses y creó un estado de bienestar con las ganancias. El imperio vistió su depravación, como siempre lo hace, con el vestido de gala de la libertad, y los medios liberales regurgitaron felizmente las mentiras sobre el autoritarismo y la democracia, a pesar de que Chávez fue elegido democráticamente en elecciones consideradas libres y justas por observadores internacionales, en cuatro ocasiones.

Y aún así, a pesar de que Venezuela se ha convertido en un estado títere estadounidense dócil, el régimen de Trump se ha negado a levantar las sanciones frente a este desastre. Porque al imperio no le interesa salvar vidas, solo le interesa la dominación hemisférica de las Américas. Un desastre natural que paraliza aún más la capacidad del pueblo para afirmar su poder y ejercer la autodeterminación es, en realidad, una bendición para los imperialistas.

Al imperio le encanta el caos, y le encanta usar sanciones para crear ese caos.

Estados Unidos, entonces liderado por Joe Biden, hizo lo mismo en 2023, negándose a levantar las sanciones a Siria después de que los terremotos golpearan Siria y Turquía, matando a decenas de miles en ambos países.

Este es simplemente el manual de juego imperial en acción.

La muerte por sanciones en Venezuela es, tristemente, algo nuevo. Un estudio de 2017 del economista Jeffrey Sachs encontró que solo en un año, las sanciones estadounidenses habían matado a aproximadamente 40.000 venezolanos a través de la negación de medicamentos y equipos médicos salvavidas.

Pero estas cifras son solo una fracción del total general.

Un estudio reciente de la revista médica The Lancet estimó que las sanciones estadounidenses, apoyadas por países dentro de la órbita imperial occidental, han causado 38 millones de muertes excesivas desde 1970.

La cifra anual promedio de muertes por sanciones, dependiendo del año que se mida, es de 400.000 a un millón. Actualmente, 54 países que suman dos mil millones de personas están bajo sanciones estadounidenses.

¿Por qué?

Porque, como lo describen los investigadores Utsa y Prabhat Patnaik, los países del Sur Global que no están alineados con Estados Unidos y que persiguen la soberanía económica y el desarrollo industrial independiente "pueden aumentar el precio de la oferta o desafiar los monopolios industriales y tecnológicos del núcleo". Una cuarta parte de la humanidad está siendo asfixiada por el imperio capitalista en un esfuerzo por asegurar que no surja ningún desafío significativo que obstaculice su capacidad para forzar la sumisión y ejercer control.

Un sistema que utiliza su poder económico y financiero para matar hasta un millón de personas cada año para mantener su hegemonía es de una violencia asombrosa y debería ser ampliamente considerado ilegítimo.

Las personas que mueren enterradas bajo los escombros porque el imperio les impide poseer las máquinas que podrían sacarlos están tan muertas como las asesinadas por la violencia directa.

Y que la historia del terremoto no sea una historia sobre la violencia de las sanciones imperiales, o sobre la ilegitimidad de la hegemonía occidental, sino sobre el fracaso de un gobierno bajo la bota del imperio, es una prueba más, como si hiciera falta, de la complicidad de los medios en la barbarie de este imperio." 

Nate Bear , Scheer Post, 01/07/26, traducción Deep Seek, enlaces y gráficos en el original) 

Eurointelligence: "Las empresas automovilísticas europeas se han incorporado tarde al mercado del coche eléctrico y ahora deben decidir cómo reaccionar: luchar o subirse a la ola china... Stellantis optó por aliarse con sus socios chinos e invitarlos a producir en sus plantas europeas... Leapmotor se hará cargo de la planta de Stellantis en Madrid y de una línea de producción en Zaragoza (España)... esto representa un cambio radical en el equilibrio de poder. No hace mucho, eran los chinos quienes se beneficiaban de la llegada de las automotrices europeas a China para producir allí y compartir su tecnología. Ahora son los chinos quienes llegan a Europa como líderes... Para Stellantis, la alianza es la mejor opción entre las alternativas disponibles. Invitar a empresas chinas a producir en Europa resuelve el problema del exceso de capacidad que tienen en el continente sin tener que tomar la difícil decisión de reducir personal o cerrar plantas... ¿Podría esta nueva empresa conjunta convertirse en una tendencia para las automotrices europeas? El grupo franco-italiano-estadounidense podría ser el primero en Europa en acoger a su socio chino, y es poco probable que sea el último. Volkswagen también parece dispuesta a abrir sus puertas a sus socios chinos... Al mismo tiempo, estas dos automotrices presionan a la Comisión Europea para que incluya una cláusula de preferencia europea para el sector automovilístico. El objetivo es garantizar un contenido local mínimo para los automóviles vendidos en Europa y así poder optar a subvenciones públicas"... o sea, que Pedro Sánchez tiene razón en aliarse con China, por mucho que enfade a Trump

"Stellantis abre las puertas a China...

La revolución del coche eléctrico chino es una realidad en Europa. Las empresas automovilísticas europeas se han incorporado tarde al mercado y ahora deben decidir cómo reaccionar: luchar o subirse a la ola. Stellantis optó por aliarse con sus socios chinos e invitarlos a producir en sus plantas europeas.

Leapmotor se hará cargo de la planta de Stellantis en Madrid y de una línea de producción en Zaragoza (España). Además, Dongfeng llegará pronto a Francia para compartir una planta con Citroën en Rennes.

Para Stellantis, la alianza es la mejor opción entre las alternativas disponibles. Invitar a empresas chinas a producir en Europa resuelve el problema del exceso de capacidad que tienen en el continente sin tener que tomar la difícil decisión de reducir personal o cerrar plantas. También tiene la ventaja de mantener la paz con los sindicatos y asegurar la buena voluntad de las autoridades locales, interesadas en preservar los puestos de trabajo.

Stellantis también ha implementado salvaguardias en sus empresas conjuntas con socios, asegurando así que mantengan el control sobre las operaciones y se beneficien de la transferencia de tecnología, en este caso de la empresa china a la europea.

Para algunos, esto representa un cambio radical en el equilibrio de poder. No hace mucho, eran los chinos quienes se beneficiaban de la llegada de las automotrices europeas a China para producir allí y compartir su tecnología. Ahora son los chinos quienes llegan a Europa como líderes.

¿Podría esta nueva empresa conjunta convertirse en una tendencia para las automotrices europeas? El grupo franco-italiano-estadounidense podría ser el primero en Europa en acoger a su socio chino, y es poco probable que sea el último. Volkswagen también parece dispuesta a abrir sus puertas a sus socios chinos.

Al mismo tiempo, estas dos automotrices presionan a la Comisión Europea para que incluya una cláusula de preferencia europea para el sector automovilístico. El objetivo es garantizar un contenido local mínimo para los automóviles vendidos en Europa y así poder optar a subvenciones públicas.

Esto beneficiaría a ambos socios de la empresa conjunta: para el socio europeo, significa obtener más supercréditos de CO2 incluso para plantas bien establecidas, y representa un incentivo adicional para que los fabricantes de automóviles chinos establezcan operaciones mediante empresas conjuntas.

¿Se rindió Stellantis demasiado pronto? Les Echos escribe que:

«Al compartir sus fábricas subutilizadas, estos fabricantes de automóviles reconocen implícitamente que su producción no volverá a sus niveles anteriores, incluso cuando el mercado europeo sigue siendo el único que no se ha recuperado completamente de la crisis sanitaria. Lo mismo ocurre con su cuota de mercado, que se está erosionando gradualmente por la entrada de nuevos competidores».

Esto sugeriría que existían mejores opciones, pero no se les dio el tiempo suficiente para que surgieran. Pero, ¿acaso no es toda decisión, en última instancia, una cuestión de espacio y tiempo? Las especulaciones son solo ilusiones, mientras que el camino a seguir ya lo han marcado los pioneros. Stellantis sienta las bases para muchos fabricantes de automóviles europeos que quizás aún no estén preparados para dar el paso.

Viene a la mente la llegada de los coches japoneses en la década de 1990. De entre todos los competidores que intentaron conquistar el mercado automovilístico europeo, solo Toyota logró mantener una cuota de mercado significativa. Sin embargo, esta vez es diferente. Ya no hablamos de coches con motor de combustión, sino de un vehículo eléctrico. Esto representa una revolución en sí misma: ya no se trata de una competencia por superar a los europeos en aquello en lo que son expertos, sino de una competencia en un producto donde los europeos se encuentran a la zaga."

  (Eurointelligence, 30/06/26) 

En abril Rusia registró 100 muertos y 600 heridos civiles en su retaguardia (el mismo mes, según la ONU Ucrania tuvo 300 muertos y 1300 heridos civiles). Esas víctimas rusas, tan inocentes como las ucranianas, suelen ser ignoradas en el informe occidental de la guerra pero los telediarios rusos abren su informe con ellas... En consecuencia, la opinión pública rusa, que en general no es en absoluto belicista, sí que reclama a sus autoridades una protección efectiva... Así que el Kremlin está siendo presionado por la situación a que de una respuesta contundente. Pero no puede ignorar que esos ataques están diseñados precisamente para eso: para que una respuesta contra algún país europeo confirme la leyenda de la “amenaza rusa”, e implique a Estados Unidos directamente, invocando el artículo 5 de la Otan que prevé respuesta conjunta contra el ataque a alguno de sus miembros... desde luego sí serviría para justificar el actual rearme alemán y europeo en general, así como su profecía de una guerra contra Rusia para dentro de dos o tres años... No creo que, por pequeño que sea el riesgo de una respuesta conjunta de la Otan, Putin vaya a caer en esa trampa... Seguramente considerará si esos ataques cambian o no la situación militar operativa de fondo... pues mientras tanto, el ejército ruso mantiene su lento y constante avance... de momento, contención y paciencia ante una situación que se está crispando... Otra cosa sería si en, digamos, un año, no hubiera desmoronamiento/capitulación ucraniana y los ataques de la OTAN vía Ucrania fueran a mucho más... Se ha apuntado muchas veces lo peligroso que es todo esto, lo fácilmente que se puede ir de las manos, especialmente en el Báltico, en Kaliningrado y en el Mar Negro, y la insensatez que supone atacar instalaciones estratégicas rusas vinculadas a la disuasión nuclear. Todo esto es escalofriante (Rafael Poch)

 "En la última reunión del G-7 en Evian, a mediados de junio, los europeos lograron de nuevo a atraerse a Trump a su causa, concretando más apoyo a Ucrania. Los ataques en la retaguardia rusa con drones y misiles de largo alcance, contra Moscú y Peterburgo y contra infraestructuras energéticas no cambian gran cosa en la realidad militar operativa pero no pueden ser subestimados. Esos ataques no es que sean bendecidos por Estados Unidos y la UE: es que son manejados por ellos; desde sus satélites, su datos de inteligencia, su información y sus armas. El famoso “espíritu de Anchorage”, la reunión de Alaska entre Trump y Putin de agosto del año pasado que tanto irritó a los europeos, ha pasado a mejor vida. Esos ataques colocan a los dirigentes rusos en una situación complicada.

En abril Rusia registró 100 muertos y 600 heridos civiles en su retaguardia (el mismo mes, según la ONU Ucrania tuvo 300 muertos y 1300 heridos civiles). Esas víctimas rusas, tan inocentes como las ucranianas, suelen ser ignoradas en el informe occidental de la guerra pero los telediarios rusos abren su informe con ellas. La vida en las regiones fronterizas con Ucrania, así como en Crimea, empieza a ser complicada para mucha gente. En consecuencia, la opinión pública rusa, que en general no es en absoluto belicista, sí que reclama a sus autoridades una protección efectiva. Y entre los generales y comentaristas de la tele hay una presión e incluso a veces sugerencias de la debilidad de Putin, naturalmente sin nombrarlo… Así que el Kremlin por un lado está siendo presionado por la situación a que de una respuesta contundente. Pero por el otro no puede ignorar que esos ataques están diseñados precisamente para eso: para confirmar con una respuesta contra algún país europeo la leyenda de la “amenaza rusa” e incentivar con ella a Estados Unidos a implicarse directamente invocando el artículo V de la Otan que prevé respuesta conjunta contra el ataque a alguno de sus miembros.

No está claro que, si se llegara a tal situación, ese artículo se aplicara realmente, pero desde luego sí serviría para justificar el actual rearme alemán y europeo en general, así como su profecía de una guerra contra Rusia para dentro de dos o tres años…. Ese, me parece que es el dilema.

En Moscú hay gran irritación hacia el errático Trump, pero Putin es prudente. No creo que, por pequeño que sea el riesgo de una respuesta conjunta de la Otan, Putin vaya a caer en esa trampa. Seguramente se pregunta, ¿qué es mas arriesgado, responder a la Otan o no hacer nada y que los rusos se sientan desprotegidos en su hasta ahora tranquila retaguardia con escasez de gasolina? Seguramente considerará si esos ataques cambian o no la situación militar operativa de fondo. También considerará que el trío europeo (Macrón, Merz, Starmer) carece de perspectiva, porque todos están con un nivel de apoyo extremadamente bajo (lo último de Merz ronda el 13%), a Macrón se le acaba el plazo y el laborismo británico tres cuartos de lo mismo, así que merece la pena no precipitarse y ver cual es el relevo de esos personajes.

Y mientras tanto el ejército ruso mantiene su lento y constante avance – hay una clara voluntad de economizar bajas porque el precio de la carne humana en Moscú ha subido claramente en las últimas décadas – mientras que los informes que llegan del lado ucraniano son extremadamente alarmantes, sin que se pueda excluir un desmoronamiento del frente. Si todo eso es así y Putin y sus generales creen que están ganando – como lo cree la CIA y el Pentágono – entonces lo correcto es armarse de paciencia y no perder los ánimos. La “victoria” rusa, independientemente de lo que eso signifique, pasa por la paciencia.

Saliendo al paso de las dificultades de aprovisionamiento de gasolina que los rusos sufren en los últimos días por causa de los ataques ucranianos, Putin se mostró confiado y desafiante el domingo: “Dada su catastrófica escasez de personal, las fuerzas armadas ucranianas parecen creer que esto podría ser su salvación. Pero salvar al régimen de Kiev no forma parte de nuestros planes”. Al mismo tiempo, mientras en las tiendas se agotan los stocks de bidones para acumular gasolina (eso podría pasar pronto aquí por la obturación de Ormuz), el Presidente habla sin parar en los medios de comunicación, cuyos informativos abren siempre con diez o quince minutos de Putin, aquí, Putin allá, Putin esto y Putin lo otro. No creo que eso transmita confianza a los rusos, sino más bien, la simple reflexión “qué hable menos y que haga algo contra todos estos drones que comienzan a fastidiarnos la vida”. Así que, de momento, contención y paciencia ante una situación que se está crispando.

Otra cosa sería si en, digamos, un año, no hubiera desmoronamiento/capitulación ucraniana y los ataques de la OTAN vía Ucrania fueran a mucho más. La lógica del conflicto podría hacer entonces inevitable alguna respuesta rusa contra países de la UE para «poner a Europa en su sitio», mientras el potencial militar europeo siga siendo modesto y el apoyo de EE.UU ambiguo. Con esa reserva a medio y largo plazo, la impresión es que la respuesta se centra en Ucrania. Rusia no ha usado ni de lejos todo su potencial militar para evitar confrontación con la OTAN, pero cuanto mas aprieten los europeos, mas sufrirá Ucrania y la población civil ucraniana.

Desde la nota del Ministerio de exteriores ruso del 25 de mayo, anunciando “golpes sistémicos” contra Kíev, “incluso los lugares específicos de diseño, fabricación, programación y preparación para el uso de drones que el régimen utiliza con la asistencia de profesionales de la OTAN, responsables por suministrar los componentes, entregar datos de información y establecer los blancos”, entre ellos “los centros de toma de decisiones y puestos de mando”, – lo que determina una advertencia “a los ciudadanos extranjeros, incluso al personal de las misiones diplomáticas y representaciones de las organizaciones internacionales, que es necesario abandonar la ciudad lo antes posible”- esa respuesta dirigida contra Ucrania ya está siendo realidad. Están anunciando claramente que los ucranianos, las ciudades ucranianas casi completamente intactas, van a sufrir mucho más ahora…

Se ha apuntado muchas veces lo peligroso que es todo esto, lo fácilmente que se puede ir de las manos, especialmente en el Báltico, en Kaliningrado y en el Mar Negro, y la insensatez que supone atacar instalaciones estratégicas rusas vinculadas a la disuasión nuclear, como se ha hecho en repetidas ocasiones bajo patronazgo británico y estadounidense. Todo esto es escalofriante. Por mucho menos, en los años ochenta se produjo en Europa Occidental la gran movilización contra el despliegue de los euromisiles. Hoy no hay nada de eso a la vista, aunque es verdad, como ha apuntado Manolo Monereo, que el gasto en rearme que se va a realizar en menoscabo del gasto social plantea un desafío tan descarado y abierto a la mayoría social, que el humor de la hasta ahora adormecida opinión pública europea está abierto a todos los imprevistos. Confiemos en ello. (...)"

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En la Unión Europea describir la realidad está considerado “traición”. Decir que la invasión de Ucrania fue una violación del derecho internacional y que, al mismo tiempo, fue una acción preventiva, porque la Otan sí estaba en Ucrania desde 2014, pues eso te convierte en “partidario de Putin”... Esta especie de macartismo se percibe aquí en España, pero en Alemania, el país central de la UE, adquiere cotas demenciales; la gente pierde su trabajo en la Universidad o en los medios de comunicación, por ello. Uno puede ser “sancionado” por la UE en Bruselas y convertido en un indigente sin acceso a su propia cuenta bancaria, o sin posibilidad de viajar, como le ha pasado al Coronel suizo Jacques Baud y algunos otros. ¿Por qué están llegando a estos extremos? Porque se ve en la UE como muy peligroso para la unidad y estabilidad de la UE. Y lo es... los intereses de seguridad de bálticos y mediterráneos, son diversos y muy diferentes... El no declarado programa de los “3 E” (Merz, Macron y Starmer) puede resumirse en el lema: “a la cohesión por la guerra”... El resultado es que en lugar de entablar un diálogo con Rusia y China, sin el cual la UE nunca será estratégicamente autónoma, la Europa “3 E” apuesta por nuevas sanciones y aún más presión. Su gran batalla es implicar a Estados Unidos en la guerra contra Rusia. Su papel hacia Rusia en este momento es el mismo que el de Israel hacia Irán: implicar como sea a Trump para su guerra. La UE e Israel son los dos principales pirómanos del momento. Así que el resultado es que el martes la UE recibió en Bruselas a una delegación de los talibanes: antes negociar con los talibanes que con Rusia (Rafael Poch)

"(...) A la unidad por la guerra

En la Unión Europea describir la realidad está considerado “traición”. Decir que la invasión de Ucrania fue una violación del derecho internacional y que, al mismo tiempo, fue una acción preventiva, porque aunque Ucrania no estaba en la Otan en 2022, la Otan sí estaba en Ucrania desde 2014, desde el mismo momento del cambio de régimen ( y eso lo conocemos en detalle por informes de la prensa de Estados Unidos), pues eso te convierte en “partidario de Putin”… Esta especie de macartismo se percibe aquí en España, pero en Alemania, el país central de la UE, adquiere cotas demenciales; la gente pierde su trabajo en la Universidad o en los medios de comunicación, por ello. Uno puede ser “sancionado” por la UE en Bruselas y convertido en un indigente sin acceso a su propia cuenta bancaria, o sin posibilidad de viajar, como le ha pasado al Coronel suizo Jacques Baud y algunos otros. ¿Por qué están llegando a estos extremos?     

Una explicación es la de que cualquier intento de negociar diplomáticamente con los rusos es visto en la UE como muy peligroso para la unidad y estabilidad de la UE. Y lo es:

Los intereses de seguridad de bálticos y mediterráneos, por ejemplo, son diversos y muy diferentes. En Bruselas hay un manifiesto desbarajuste. El presidente del Consejo, Antonio Costa, quiere establecer un canal diplomático con Moscú, pero el canciller Friedrich Merz se opone. Francia también tiene sus reservas. Hace tiempo que Macron envió un emisario al Kremlin sin proponer nada realista y serio. Los países bálticos, por su parte, no quieren mantener ningún tipo de conversaciones con Putin. Polonia rechaza el formato E3 constituido por Merz, Macron y Starmer -aunque éste ya haya saltado y vaya a ser relevado por otro igual. Lo importante es comprender esa “E”. No es “Europa 3”. Es “3 Energúmenos”. El no declarado programa de los “3 E” puede resumirse en el lema: “a la cohesión por la guerra”.

El resultado es que en lugar de entablar un diálogo con Rusia y China, sin el cual la UE nunca será estratégicamente autónoma, la Europa “3 E” apuesta por nuevas sanciones y aún más presión. Su gran batalla es implicar a Estados Unidos en la guerra contra Rusia. Su papel hacia Rusia en este momento es el mismo que el de Israel hacia Irán: implicar como sea a Trump para su guerra. La UE e Israel son los dos principales pirómanos del momento. Así que el resultado es que el martes la UE recibió en Bruselas a una delegación de los talibanes: antes negociar con los talibanes que con Rusia." 

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EE.UU ha transferido a Irán el control del estrecho de Ormuz, pero es obvio que esa guerra no ha terminado. En ese caso, Irán ha ganado por lo menos una batalla de esa guerra. El futuro es incierto... Trump ha dicho que ha firmado el memorándum forzado por la situación. “Se nos estaban acabando las reservas de petróleo”, ha dicho en su más sincera declaración en mucho tiempo... Pero Israel y los sionistas de Estados Unidos están furiosos con Trump y su MOU. No lo aceptan y lo quieren reventar... Si Trump se atreve a poner los intereses nacionales de Estados Unidos por delante de la locura israelí, es posible que le organicen un impeachment... el Jerusalem Post lo explicaba con bastante claridad al decir que Teherán tiene “tres armas nucleares”: el control del estrecho de Ormuz, las estrechas relaciones con “las potencias McKinder” que dominan el espacio euroasiático (China y Rusia), y la bomba propiamente dicha, a la que, si hay voluntad, puede acceder en cualquier momento, según la opinión de expertos... Israel si que tiene una estrategia para dominar la región e imponer su anacrónico (para el siglo XXI) proyecto colonial “bíblico sin fronteras”, pero es una estrategia loca que conduce al suicidio... el corresponsal militar del Times of Israel, Lazar Berman, decía que la “victoria total” prometida por Netanyahu ha llegado a su fin: «Las guerras posteriores al 7 de octubre, que llegaron acompañadas de expectativas y promesas de “victoria total”, han terminado —al igual que sus ilusiones—. Los palestinos no van a abandonar Gaza. Hamás no se desarmará, ni tampoco Hezbolá. Trump no va a volver a la guerra con Irán, que ahora puede amenazar con retirarse de un acuerdo para obligar a Trump a detener cualquier operación israelí de envergadura contra Hamás o Hezbolá… Sin duda, Oriente Medio ha cambiado»... Israel se sostiene por el apoyo occidental. Y eso es, precisamente, lo que se está resquebrajando ahora... Israel puede usar una bomba nuclear táctica contra Irán. Pero Irán es 75 veces mayor en tamaño y puede responder haciendo mucho daño a Israel con sus misiles. Además, un uso nuclear movilizaría definitivamente a Rusia y China contra Israel y no creo que EE.UU lo apoyase... No digo que Israel vaya a desaparecer, pero desde luego en su aspecto actual sería inviable (Rafael Poch)

 "Estados Unidos e Israel han perdido la guerra cuyo resultado, de momento, es que EE.UU ha transferido a Irán el control del estrecho de Ormuz. Es obvio que esa guerra no ha terminado. En ese caso, Irán ha ganado por lo menos una batalla de esa guerra. El futuro es incierto.

El motivo del radical giro desde la “edad de piedra” y la aniquilacion de una civilización hasta la negociación en los términos presentados por Irán, es muy simple: se juegan una recesión global en Ormuz. Trump ha dicho que lo ha firmado forzado por la situación. “Se nos estaban acabando las reservas de petróleo”, ha dicho en su más sincera declaración en mucho tiempo. En los últimos meses Trump iba haciendo malabarismos. Decía el sábado que “el acuerdo con Irán es inminente” y el lunes las bolsas abrían al alza, moderando los incrementos de los precios de la energía. Así de una semana a otra. Pero con las reservas en rojo, el diesel por encima de los cinco dólares el galón y la gasolina por encima de los cuatro dólares, eso ya no había mago fullero que lo arreglase. El documento firmado con Irán no es un acuerdo: es un marco. “Memorando de entendimiento” (MOU), se llama. Le da a Trump un respiro de 60 días. El cortoplacismo de esta especie de geopolítica en fusión con el mundo de la bolsa y las finanzas, es manifiesto.

Pero Israel y los sionistas de Estados Unidos están furiosos con Trump y su MOU. No lo aceptan y lo quieren reventar. Desde Israel quedándose en Libano y continuando su masacre. Dentro de la administración de EE.UU se aprecia gran división entre el vicepresidente JD Vance por un lado y los mas prosionistas, como el secretario de Estado Marco Rubio y el yerno de Trump Jared Kushner, por otro. Si Trump se atreve a poner los intereses nacionales de Estados Unidos por delante de la locura israelí, es posible que le organicen un impeachment. En todo caso, hay sustancia tanto en Estados Unidos como en Israel para considerables peleas internas por motivo de la derrota de Ormuz.

Irán tiene la sartén por el Mango. El 8 de junio el Jerusalem Post lo explicaba con bastante claridad al decir que Teherán tiene “tres armas nucleares”: el control del estrecho de Ormuz, las estrechas relaciones con “las potencias McKinder” que dominan el espacio euroasiático (China y Rusia), y la bomba propiamente dicha, a la que, si hay voluntad, puede acceder en cualquier momento, según la opinión de expertos como Theodore A. Postol, profesor emérito de ciencia y tecnología del Instituto de Tecnología de Massachusetts y antiguo colaborador del Pentágono.

Ademas, Estados Unidos ha abierto una crisis de relaciones con los países del Golfo. Esos países han descubierto que las bases y la protección americana les convierte en objetivo y no son factor de seguridad, sino al contrario: una amenaza total a su economía e incluso a su existencia. Recordemos el cable de la CIA de 2008, revelado por Wikileaks, según el cual la mera destrucción de la planta de desalinización de El Ryad, obligaría a evacuar la ciudad (7 millones de habitantes, 20% del total de la población del reino) en el plazo de unos pocos días. Hay consenso entre los expertos en que cualquier cosa que EE.UU o Israel hagan contra Irán, Irán puede devolverla haciendo más daño porque tiene el control de la escalada. Así que hay condiciones para que esos países del Golfo se piensen la oportunidad de ir a otro esquema de seguridad regional, diferente al de participar en el cerco americano israelí a Irán. Y eso abre oportunidades para China y Rusia, que ya trabajaron el año pasado con éxito en un acuerdo de distensión de relaciones entre Irán y Arabia saudí.

Israel más cerca de su suicidio

Israel si que tiene una estrategia para dominar la región e imponer su anacrónico (para el siglo XXI) proyecto colonial “bíblico sin fronteras”, pero es una estrategia loca que conduce al suicidio. El genocidio de Gaza no ha mejorado las cosas para ese proyecto sino que las ha empeorado. El 20 de junio el corresponsal militar del Times of Israel, Lazar Berman, decía que la “victoria total” prometida por Netanyahu ha llegado a su fin:

«Las guerras posteriores al 7 de octubre, que llegaron acompañadas de expectativas y promesas de “victoria total”, han terminado —al igual que sus ilusiones—. Los palestinos no van a abandonar Gaza. Hamás no se desarmará, ni tampoco Hezbolá. Trump no va a volver a la guerra con Irán, que ahora puede amenazar con retirarse de un acuerdo para obligar a Trump a detener cualquier operación israelí de envergadura contra Hamás o Hezbolá… Sin duda, Oriente Medio ha cambiado», decía.

Con Netanyahu amenazado de cárcel, su rival electoral, Naftali Bennett, persevera en lo mismo. Dice que piensa tratar a Turquía como “un nuevo Irán”. El problema fundamental de Israel es que un país de 8 o 9 millones de habitantes sin recursos que se ha peleado con todo su enorme entorno no puede imponerse. El mundo árabe siempre ha estado sometido; primero bajo los turcos, luego británicos y franceses y ahora americanos/israelís. Pero eso no va durar eternamente. Israel se sostiene por el apoyo occidental. Y eso es, precisamente, lo que se está resquebrajando ahora.

La relación entre Estados Unidos e Israel atraviesa el peor momento de su historia. Todos entienden en Estados Unidos que Netanyahu metió a Trump en lo de Irán contra la opinión de sus expertos de la CIA y el Pentágono. Y además, ahora ese mismo Israel boicotea el alto el fuego lo que está siendo recriminado por Estados Unidos. El vicepresidente J.D. Vance ha advertido a Israel con no jugar contra su único aliado. Una declaración sin precedentes.

Hay una clara segmentación en el electorado estadounidense. El grupo demográfico de mayores de 55 años se muestra, en general, solidario con Israel, pero los jóvenes han cambiado radicalmente de postura. Incluso entre los judíos estadounidenses, el 61 % ha llegado a la conclusión de que Israel cometió crímenes de guerra en Gaza, y el 39 % considera que la conducta de Israel en Gaza constituye un genocidio. Nunca Israel había sido tan impopular en EEUU. Es la primera vez que se ve tal brecha. Su progreso significa que a todo el edificio sobre el que está construido el sionismo se está desmoronando. Naturalmente, hay que decir que son capaces de cualquier cosa: tienen el arma nuclear y arsenales químicos y bacteriológicos completos. Y tienen la “doctrina Sansón”: antes derribo el templo sobre mi persona y las de mis enemigos que cambiar. Israel puede usar una bomba nuclear táctica contra Irán. Pero Irán es 75 veces mayor en tamaño y puede responder haciendo mucho daño a Israel con sus misiles. Además, un uso nuclear movilizaría definitivamente a Rusia y China contra Israel y no creo que EE.UU lo apoyase.

No digo que Israel vaya a desaparecer, pero desde luego en su aspecto actual sería inviable."

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La agenda emergente del "manchesterismo" de de Andy Burnham, que acertadamente busca devolver al control público los servicios y el transporte, supone un avance necesario y bienvenido. Pero debemos ser honestos sobre hasta dónde llega. Su tesis central es que una energía, un transporte y una vivienda más baratos desbloquearán el dinamismo productivo... Esa suposición no se sostiene. Nuestra crisis es una crisis de producción... La prioridad del Partido Laborista es reconstruir la base productiva de Gran Bretaña: el manchesterismo no es suficiente... el capitalismo británico ha desplazado su modelo de acumulación hacia los servicios, especialmente a la City de Londres... Desmercantilizar los servicios públicos no es suficiente para revertir esto. Gran Bretaña no puede crear prosperidad, reducir la desigualdad ni recuperar una soberanía económica genuina sin una estrategia deliberada y liderada por el Estado de reindustrialización... La manufactura moderna se basa en la ingeniería avanzada, la automatización, la tecnología digital y la energía limpia, es el sector donde la productividad aumenta de manera más constante... no hay evidencia de que un país avanzado pueda lograr una prosperidad sostenida sin una sólida base manufacturera... Por lo tanto, un gobierno laborista radical debe perseguir una estrategia industrial basada en tres pilares institucionales... primero, Gran Bretaña necesita una oleada de inversión pública, respaldada por un Banco Nacional de Inversión con la capitalización adecuada, que pueda dirigir capital a largo plazo hacia la energía, el transporte y las cadenas de suministro industriales... segundo, Gran Bretaña enfrenta una escasez aguda de ingenieros, y trabajadores cualificados de la manufactura; sin reconstruir las habilidades fundamentales de la clase trabajadora británica, la política industrial seguirá siendo una fantasía... tercero, la reconstrucción de la base productiva llevará al gobierno a un conflicto directo con el capital financiero. El Banco de Inglaterra debe ser reorientado a servir a una estrategia industrial nacional. Es crucial que el laborismo supere su miedo a los mercados de bonos; requerirá la disposición a utilizar controles de capital selectivos para evitar una fuga de capital especulativo. Un liderazgo que no pueda articular una estrategia creíble para defender su programa económico frente a la City aún no ha comprendido las realidades del poder en Gran Bretaña... Si el partido sitúa la producción, el trabajo cualificado y la inversión industrial en el centro de su programa, creará las condiciones para unos servicios públicos más fuertes, un aumento del nivel de vida y una sociedad más igualitaria (Costas Lapavitsas)

 "La prioridad del Partido Laborista es reconstruir la base productiva de Gran Bretaña: el manchesterismo no es suficiente.

El modelo económico actual está agotado: es hora de centrarse en la producción, el trabajo cualificado y la inversión industrial.   

El previsible ascenso de Andy Burnham al liderazgo del Partido Laborista marca el fin definitivo del modelo económico de Starmer y Reeves. El argumento de que los problemas de Gran Bretaña son principalmente cuestiones de distribución —que requieren una mejor regulación, impuestos más justos y una gestión más competente del statu quo actual— está agotado.

La agenda emergente del "manchesterismo", que acertadamente busca devolver al control público los servicios públicos fundamentales y el transporte, supone un avance necesario y bienvenido. Pero debemos ser honestos sobre hasta dónde llega. Su tesis central es que una energía, un transporte y una vivienda más baratos desbloquearán el dinamismo productivo. Asume que existe una economía productiva en funcionamiento en los estratos medio y alto de la economía británica, esperando ser desbloqueada por una provisión pública más barata y desmercantilizada.

Esa suposición no se sostiene. Nuestra crisis de provisión es fundamentalmente una crisis de producción.

La realidad del capitalismo británico no es simplemente que no distribuya la riqueza de manera justa, sino que ha desplazado activamente su modelo de acumulación lejos de la manufactura y otras producciones materiales hacia los servicios, especialmente las finanzas. La City de Londres se convirtió en uno de los principales beneficiarios del surgimiento de una economía financiarizada.

Desmercantilizar los servicios públicos no es suficiente para revertir esto. Gran Bretaña no puede crear prosperidad, reducir la desigualdad ni recuperar una soberanía económica genuina sin una estrategia deliberada y liderada por el Estado de reindustrialización.

Esto no tiene nada que ver con la nostalgia de un pasado mítico. La manufactura moderna se basa en la ingeniería avanzada, la automatización, la tecnología digital y la energía limpia. Sigue siendo el sector donde la productividad aumenta de manera más constante, la innovación se extiende por toda la economía y el empleo cualificado crea prosperidad mucho más allá de las puertas de la fábrica. A pesar de lo que los círculos financieros afirman habitualmente, no hay evidencia de que un país avanzado pueda lograr una prosperidad sostenida sin una sólida base manufacturera. Gran Bretaña no será la primera.

Por lo tanto, un gobierno laborista radical debe perseguir una estrategia industrial basada en tres pilares institucionales.

En primer lugar, Gran Bretaña necesita una oleada de inversión pública, respaldada por un Banco Nacional de Inversión con la capitalización adecuada, que pueda dirigir capital a largo plazo hacia la energía, el transporte y las cadenas de suministro industriales. Esto requiere romper con el lenguaje neoliberal de que el Estado asume los riesgos para que el capital privado pueda obtener los rendimientos. Un programa dinámico de inversión pública debe vincularse a participaciones accionarias públicas, asegurando la reconstrucción constante de la riqueza pública.

Además, la inversión pública debe ser protegida por una política comercial activa. Debemos utilizar el espacio regulatorio que ahora tenemos fuera del mercado único de la UE para implementar requisitos de contenido nacional en la contratación pública, impuestos fronterizos al carbono y medidas antidumping. También debemos proteger las cadenas de suministro británicas emergentes de la competencia extranjera subvencionada. No tiene sentido renacionalizar nuestros ferrocarriles si el material rodante sigue construyéndose en España o Japón.

En segundo lugar, Gran Bretaña enfrenta una escasez aguda de ingenieros, técnicos y trabajadores cualificados del sector manufacturero en sectores que van desde la defensa hasta las energías renovables. Los trabajadores cualificados se crean a través de aprendizajes, educación técnica, empleo estable y negociación colectiva. Sin reconstruir las habilidades fundamentales de la clase trabajadora británica —soldadores, ingenieros de precisión, técnicos— la política industrial seguirá siendo una fantasía de Whitehall.

Los sindicatos pueden desempeñar un papel crucial en la reconstrucción de nuestra mano de obra cualificada. Los sindicatos no son simplemente un electorado político que hay que gestionar o un beneficiario pasivo de mejores servicios públicos. El trabajo organizado es un mecanismo para la reconstrucción económica y debería tener poder institucional. Esto significa una negociación colectiva sectorial legalmente obligatoria para coordinar los salarios en todas las industrias en expansión, asegurando que las ganancias de productividad se compartan ampliamente en lugar de ser capturadas por una élite diminuta. También significa una representación sindical estatutaria en los consejos de administración de todas las nuevas corporaciones públicas y del Banco Nacional de Inversión.

En tercer lugar, la reconstrucción de la base productiva llevará inevitablemente al gobierno a un conflicto directo con el capital financiero móvil. No podemos pedir cortésmente al sistema financiero que gire hacia la manufactura. El Banco de Inglaterra debe ser reorientado fundamentalmente y orientado a servir a una estrategia industrial nacional. Es crucial que el Partido Laborista también supere su miedo a los mercados de bonos. La City de Londres inevitablemente tomará represalias contra una estrategia industrial genuina generando presión sobre los rendimientos de los gilts y la libra esterlina. Sobrevivir a esta intervención política requerirá la disposición a utilizar controles de capital selectivos para evitar una fuga de capital especulativo. Un liderazgo que no pueda articular una estrategia creíble para defender su programa económico frente a la City aún no ha comprendido las realidades del poder en Gran Bretaña.

La estrategia de simplemente buscar una mejor gestión de nuestro modelo económico actual ha llegado a su fin. El Partido Laborista ahora puede ofrecer algo fundamentalmente diferente al reconstruir la economía productiva de Gran Bretaña. Si el partido sitúa la producción, el trabajo cualificado y la inversión industrial en el centro de su programa, creará las condiciones para unos servicios públicos más fuertes, un aumento del nivel de vida y una sociedad más igualitaria. Esto es lo que el país está pidiendo. Sin una reconstrucción sostenida de la creación de riqueza, cada promesa de renovación se asentará sobre bases frágiles." 

(Costas Lapavitsas, Brave New Europe, 30/06/26, traducción deep Seek, enlaces en el original)

30.6.26

Ucrania lanza una desesperada campaña de propaganda mientras Rusia avanza a lo largo de todo el frente... Todo es una farsa, pero es lo único que le queda a Occidente mientras la campaña de desgaste rusa continúa arrasando Ucrania... Es cierto que Ucrania ha atacado algunas refinerías rusas y ha generado imágenes espectaculares de humo y fuego. Sin embargo, esto no es más que teatro político-militar para desviar la atención de los reveses que sufre Ucrania en todo el frente. Cabe mencionar que las exportaciones de petróleo ruso han aumentado durante este mismo período, desmintiendo la narrativa de que la industria petrolera rusa está sufriendo pérdidas catastróficas... la ofensiva rusa de verano está en marcha y Ucrania, a pesar de su ofensiva propagandística, se está retirando hacia el oeste (Larry C. Johnson)

 "Volodímir Zelenski y sus aliados occidentales han lanzado una desesperada «campaña de terror» de 40 días, que incluye una escalada militar y una operación masiva de información y operaciones psicológicas diseñada para presentar a Rusia como una potencia en colapso y a Putin como alguien que se enfrenta a un levantamiento o golpe de Estado inminente. El objetivo es forzar un alto el fuego en Rusia. El público occidental está siendo bombardeado con publicaciones en redes sociales y medios de comunicación que pintan un panorama desolador de la campaña militar rusa, al tiempo que ensalzan los supuestos logros de Ucrania. Todo es una farsa, pero es lo único que le queda a Occidente mientras la campaña de desgaste rusa continúa arrasando Ucrania.

La campaña de propaganda liderada por Occidente consta de los siguientes elementos:

Guerra de información: Intensa campaña de propaganda las 24 horas del día, los 7 días de la semana, sobre la «caída inminente» de Putin, incluyendo vídeos manipulados de supuestos soldados rusos anunciando un motín. Operaciones psicológicas falsas: Intentos coordinados para sembrar el pánico en Rusia (por ejemplo, falsas afirmaciones de escasez de combustible/gas, provocadas en parte por las compras de pánico desencadenadas por los rumores).

Acciones simbólicas: Lanzamientos de banderas con drones (por ejemplo, en el istmo de Kinburn, cerca de Crimea) que pretendían simbolizar la retirada y el colapso rusos; rápidamente desacreditados y ridiculizados.

Objetivo más amplio: Combinar estas narrativas con ataques reales contra la infraestructura rusa para crear la impresión de inestabilidad del régimen y presionar políticamente a Putin.

Ahora bien, la realidad. Es cierto que Ucrania ha atacado algunas refinerías rusas y ha generado imágenes espectaculares de humo y fuego. Sin embargo, esto no es más que teatro político-militar para desviar la atención de los reveses que sufre Ucrania en todo el frente. Cabe mencionar que las exportaciones de petróleo ruso han aumentado durante este mismo período, desmintiendo la narrativa de que la industria petrolera rusa está sufriendo pérdidas catastróficas. A continuación, un resumen de la actividad rusa, comenzando en el sector norte del frente:

Dirección Sumy

En la dirección Sumy, los grupos de asalto del Norte avanzaron en 19 sectores, y algunas unidades de la 104.ª Brigada de Defensa Territorial de Ucrania abandonaron sus posiciones en Bachevsk. Las fuerzas rusas continuaron las operaciones a lo largo de la frontera, realizando ataques contra posiciones y logística ucranianas. Informaron haber repelido múltiples intentos ucranianos de cruzar a territorio ruso e infligido importantes pérdidas de personal y equipo al enemigo. Los soldados rusos se encuentran ahora a pocos kilómetros de Sumy.

Dirección Járkov

Las tropas rusas avanzaron en varios sectores al norte y noreste de Járkov. El Ministerio de Defensa informó de la liberación de asentamientos fronterizos adicionales y la mejora de las posiciones tácticas. Drones rusos Geran realizaron una serie de ataques de alta precisión contra la infraestructura de gas en la región de Járkov durante la noche. Una estación de distribución de gas cerca de Panyutino fue atacada, inutilizando tanques de almacenamiento de gas, plantas de bombeo y una planta de tratamiento de gas. El sistema de tratamiento de gas de Skvortsovskaya, cerca de Kosogorovka, también fue alcanzado. Los contraataques ucranianos fueron repelidos, y la artillería y la aviación rusas desempeñaron un papel clave en la reducción de las capacidades enemigas.

Dirección de Donetsk (Enfoque principal)

Donetsk sigue siendo la principal dirección de las operaciones ofensivas rusas. Las tropas rusas avanzan constantemente en el eje de Pokrovsk, capturando varios asentamientos y avanzando hacia nodos logísticos clave. El logro más notable se ha producido en Konstantinovka, donde las unidades rusas han tomado el control de la mayor parte de la ciudad e interrumpido las líneas de suministro ucranianas. Con la caída de Pokrovsk y Konstantinovka, Rusia controla los dos accesos sur y este que antes protegían la aglomeración Kramatorsk-Sloviansk. La autopista H-32 Pokrovsk-Konstantinovka y la autopista T-0504 Bakhmut-Pokrovsk —ambas por cuya captura las fuerzas rusas luchaban específicamente para conectar estos dos ejes— ahora forman un corredor continuo bajo control ruso, lo que permite que la logística y la concentración de fuerzas fluyan directamente hacia Druzhkivka y Kramatorsk sin tener que librar dos batallas urbanas separadas. Los rusos también avanzan alrededor de Chasiv Yar y Toretsk, con avances en combates urbanos y posiciones elevadas.

En general, el Ministerio de Defensa ruso describió la liberación constante de territorio, las elevadas bajas ucranianas diarias y el uso eficaz de bombas planeadoras, drones y artillería para apoyar los avances terrestres.

Óblast de Dnipropetrovsk (región de Dnipro)

En dirección a Dnipropetrovsk, la 36.ª Brigada de Fusileros Motorizados de la Guardia capturó Bogodarivka, el tercer asentamiento en tres días desde que cruzaron el río Dniéper. Las fuerzas rusas continúan realizando ataques regulares de largo alcance (con misiles y drones) contra objetivos militares e industriales, infraestructura energética y centros logísticos en la región. Entre los objetivos principales se encontraban fábricas de defensa, instalaciones de reparación y nudos ferroviarios que dan servicio al frente ucraniano.

Dirección Zaporizhzhia

En la zona de Zaporizhzhia, las fuerzas rusas han bloqueado una cabeza de puente ucraniana en Aleksandrovka y han alcanzado las afueras del sur de la región.

 f Pokrovskoye. Tras tomar el control del Nuevo Donbass, las fuerzas rusas avanzaron hacia Shevchenko y Svetloye, aislando las posiciones avanzadas ucranianas con drones. Las fuerzas rusas mantienen la presión mediante artillería, ataques con drones y asaltos localizados, destruyendo posiciones y equipos ucranianos mientras mantienen las líneas defensivas.

Dirección de Jersón

Las operaciones se mantuvieron principalmente posicionales a lo largo del río Dniéper. El Ministerio de Defensa ruso destacó los ataques exitosos contra los cruces ucranianos, la logística y las concentraciones de tropas en la margen derecha. Las unidades rusas realizaron incursiones y mantuvieron el control de las posiciones en la margen izquierda.

En otras palabras, la ofensiva rusa de verano está en marcha y Ucrania, a pesar de su ofensiva propagandística, se está retirando hacia el oeste."

 ( , blog, 30/06/26, ttraducción google) 

Llevamos aproximadamente diez años informando sobre el declive de la industria automovilística alemana, y podemos afirmar con total seguridad que se trata de una cuestión de tecnología... En una encuesta interna seis miembros del Consejo de Administración expresaron su desconfianza hacia el futuro de VW, un ejemplo de lo que sucede cuando décadas de complacencia se convierten en pánico y resignación. Tienen un problema de innovación que están tratando como un problema de costes... Los europeos están rezagados en software y energía, los dos principales componentes de valor añadido de un coche eléctrico actual y futuro. Una devaluación del 20% del tipo de cambio no solucionará esto. Se trata de una crisis tecnológica... Recordamos una larga época en la que las compañías automovilísticas alemanas presumían de estar a la vanguardia en tecnología de conducción manos libres. En aquel entonces, Alemania aún aspiraba a convertirse en líder mundial en IA. Esto entra en la categoría de ilusiones... En resumen, el valor añadido en un automóvil se está desplazando de los motores y sistemas de transmisión, y la integración de tecnologías digitales en máquinas analógicas, hacia el software y las baterías. Los alemanes fueron líderes tecnológicos en los automóviles de combustión, mientras que China y Estados Unidos lideran en los vehículos eléctricos. Todavía existen estrategias viables para empresas como VW, pero no seguirán siendo líderes del mercado mundial. Tampoco alimentarán grandes cadenas de suministro. Se integrarán en la cadena de suministro de otra empresa. Seguirán fabricando automóviles, pero el valor ya no será suyo (Eurointelligence)

"Un accidente automovilístico fatal en Alemania

Llevamos aproximadamente diez años informando sobre el declive de la industria automovilística alemana, y podemos afirmar con total seguridad que no se trata de un problema macroeconómico, sino de una cuestión de tecnología.

Durante el fin de semana, se filtraron dos importantes informaciones de VW. La primera, y la que acaparó la mayor atención mediática, es el plan de recortar 100.000 puestos de trabajo y cerrar cuatro fábricas en Alemania, según la revista Manager. Esto representa el 15% de la plantilla global de la compañía.

En una encuesta interna realizada entre nueve miembros de los consejos de administración y supervisión, seis expresaron su desconfianza hacia el futuro de la empresa. VW es un ejemplo de lo que sucede cuando décadas de complacencia se convierten en pánico y resignación. Tienen un problema de innovación que están tratando como un problema de costes.

La noticia que más nos alarmó este fin de semana, publicada por Bild, es que VW ha cancelado su alianza con Bosch en materia de conducción autónoma. La mayor parte del debate sobre los automóviles se centra en las baterías, pero el software será otro factor clave para la generación de ingresos en el futuro. En este ámbito, las empresas europeas están aún más rezagadas con respecto a la competencia china.

VW cancela el proyecto por dos razones: la necesidad de ahorrar dinero y la falta de progreso. La tecnología de Bosch se está quedando atrás en el área de la conducción autónoma en ciudades. Esto no sorprende, dado el escaso número de datos recopilados en Alemania y Europa en general, en comparación con Estados Unidos y China. Bosch es el mayor proveedor mundial de componentes para automóviles, pero se está quedando atrás en una de las tecnologías futuras más importantes. Los europeos están rezagados en software y energía, los dos principales componentes de valor añadido de un coche eléctrico actual y futuro. Una devaluación del 20% del tipo de cambio no solucionará esto. Se trata de una crisis tecnológica.

Según este informe, VW ha decidido abandonar el desarrollo de su propio software y adquirir el paquete de otro proveedor. Los líderes del mercado son de Estados Unidos, China o Israel. Estados Unidos y China están prácticamente empatados en conducción autónoma de nivel cuatro. La posición relativa entre ambos países depende de si se incluye o no a Tesla. La mayor parte de los datos de Tesla provienen de su flota actual, no de pruebas de conducción autónoma. Europa también cuenta con una empresa que compite en este sector, Wayve, con sede en el Reino Unido. Pero la situación es la misma que en el ámbito de la IA: Europa se está quedando atrás con respecto a la competencia, y la brecha se está ampliando.

Recordamos una larga época en la que las compañías automovilísticas alemanas presumían de estar a la vanguardia en tecnología de conducción manos libres. En aquel entonces, Alemania aún aspiraba a convertirse en líder mundial en IA. Esto entra en la categoría de ilusiones, aunque no del todo erróneas.

Nosotros mismos experimentamos un fenómeno similar en la industria de los medios de comunicación. Cuando las industrias entran en declive, atraviesan una larga fase de negación, seguida de ira, un periodo durante el cual no abordan el problema. Esto también ha estado ocurriendo en la industria automovilística. En resumen, el valor añadido en un automóvil se está desplazando de los motores y sistemas de transmisión, y la integración de tecnologías digitales en máquinas analógicas, hacia el software y las baterías. Los alemanes fueron líderes tecnológicos en los automóviles de combustión, mientras que China y Estados Unidos lideran en los vehículos eléctricos.

Todavía existen estrategias viables para empresas como VW, pero no seguirán siendo líderes del mercado mundial. Tampoco alimentarán grandes cadenas de suministro. Se integrarán en la cadena de suministro de otra empresa. Seguirán fabricando automóviles, pero el valor ya no será suyo." 

( Eurointelligence, 29/06/26)

Dos huelgas generales derrocan el paquete de medidas laborales del gobierno portugués... el paquete laboral solo fue rechazado porque quienes se declararon en huelga y quienes se manifestaron lograron situar la cuestión laboral en el centro de la vida política nacional, creando así una conciencia generalizada sobre la naturaleza de la contrarreforma prevista... El protagonismo que adquirió el tema laboral restó protagonismo a las guerras culturales promovidas por la extrema derecha, totalmente artificiales (como la prohibición del uso del burka, por ejemplo) e, incluso, a la agenda antiinmigrante que venía cobrando fuerza de la mano del Gobierno... la convergencia sindical en el rechazo de la propuesta -que alcanzó su punto álgido en la huelga general conjunta de diciembre- infundió confianza a los sectores sociales susceptibles de movilizarse en estos tiempos difíciles. Así fue como el paquete laboral, además de antipopular, se volvió impopular: aprobarlo pasó a tener un coste electoral más elevado... La izquierda que se enfrenta al neofascismo y al Gobierno no debe morder el anzuelo de las guerras culturales: es hora de tomar la iniciativa junto al pueblo que ganó el viernes, la mayoría social que rechaza la precariedad (Jorge Costa)

"El 19 de junio, el Parlamento portugués rechazó la propuesta de Reforma de la Legislación Laboral presentada por el Gobierno. Los 100 diputados que apoyaron al Gobierno (PSD, CDS e IL) quedaron en minoría cuando a los votos del PS (58) y de los demás partidos de izquierda (12) se sumaron –en contra de las previsiones de periodistas y comentaristas– los 60 votos de Chega (extrema derecha).

Los lectores de Viento Sur pudieron seguir la lucha contra este paquete de medidas brutales contra los trabajadores, incluidas las dos huelgas generales, en diciembre y en junio, la primera convocada por las dos centrales sindicales, CGTP y UGT. De hecho, el paquete laboral solo fue rechazado porque quienes se declararon en huelga y quienes se manifestaron lograron situar la cuestión laboral en el centro de la vida política nacional, creando así una conciencia generalizada sobre la naturaleza de la contrarreforma prevista.

El protagonismo que adquirió el tema laboral restó protagonismo a las guerras culturales promovidas por la extrema derecha, totalmente artificiales (como la prohibición del uso del burka, por ejemplo) e, incluso, a la agenda antiinmigrante que venía cobrando fuerza de la mano del Gobierno.

Al mismo tiempo, la convergencia sindical en el rechazo de la propuesta -que alcanzó su punto álgido en la huelga general conjunta de diciembre- infundió confianza a los sectores sociales susceptibles de movilizarse en estos tiempos difíciles. Así fue como el paquete laboral, además de antipopular, se volvió impopular: aprobarlo pasó a tener un coste electoral más elevado.

A pesar de que el Presupuesto del Estado se aprobó con los votos de los diputados del Partido Socialista, la derecha tradicional ha aprobado junto con Chega importantes leyes regresivas en ámbitos como la inmigración, la nacionalidad y la identidad de género. Esto llevó a mucha gente a creer que, tras frustrarse los persistentes intentos de someter a la UGT para arrastrar al PS, la presión patronal (y de las finanzas) sobre Chega llevaría al partido a salvar la ley del Gobierno. La sucesión de reuniones de negociación entre Montenegro y Ventura dio credibilidad a esa expectativa. El viernes, el voto en contra de Chega fue recibido con sorpresa.

La victoria de las huelgas y el poder de la lucha, incluso en un contexto tan adverso, no son la única lección que se puede extraer de este episodio. También queda patente la especificidad de Chega dentro del espectro de la derecha, su perfil típicamente neofascista. Al igual que el fascismo histórico, el neofascismo, antes de llegar al poder, evita aprobar las medidas impopulares de los liberales (sobre todo aquellas que aplicará con mayor rapidez si llega al Gobierno). Al igual que el Frente Nacional francés ante la reforma de las pensiones, Chega ha antepuesto la acumulación de fuerza electoral a la obediencia orgánica al plan patronal, distinguiéndose así del resto de la derecha. Por eso también ha ocultado su primer programa, de 2019, el más sinceramente ultraliberal. 

En resumen: ya se ha demostrado que la suma de los votos de la derecha tradicional y de los neofascistas es peligrosa, pero, por el momento, la táctica de Chega hace que esa mayoría sea demasiado inconsistente como para lanzarse a enfrentamientos frontales contra las mayorías sociales.

Aplicar el paquete de medidas laborales implicaría un enfrentamiento con la mayoría de los trabajadores y trabajadoras, incluido el proletariado industrial que trabaja por turnos, cuyo componente salarial por horas extras se veía afectado por la nueva ley. Al perder la hegemonía en el tema laboral, la derecha huyó de él tan pronto como pudo. Una vez descartada la posibilidad de un acuerdo con la UGT, Chega eligió como “exigencia negociadora” la reducción de la edad de jubilación, un anatema para Montenegro. Derrotado, el Gobierno tiró la toalla: con el apoyo de Chega, adelantó la votación parlamentaria y ni siquiera intentó remitir la ley, sin votación, a la comisión especializada (lo que habría prolongado la centralidad del tema en la agenda política). 

Ahora, el PSD y Chega intentarán devolver al país a la agenda conservadora y antiinmigración, el terreno de juego preferido de la disputa entre las derechas. En cuanto al PS, se prepara para, «en nombre de la estabilidad», volver a dar luz verde al presupuesto del PSD. La izquierda que se enfrenta al neofascismo y al Gobierno no debe morder el anzuelo de las guerras culturales: es hora de tomar la iniciativa junto al pueblo que, de hecho, ganó el viernes, la mayoría social que rechaza la precariedad." 

(Jorge Costa , Viento Sur, 23/06/26)