11.9.26

Jimmy Kimmel anuncia que su entrevista con el candidato demócrata al Senado de Texas, James Talarico, NO se transmitirá en ABC mañana, afirmando que la FCC de Trump lo ha amenazado a él, su programa, ABC, sus afiliadas y estaciones locales por “simples decisiones editoriales tradicionales” y reservas de invitados. Kimmel dice que la entrevista completa se publicará en su lugar en YouTube: “En la América en la que vivimos ahora mismo, eso es lo mejor que podemos hacer hasta noviembre.”

MeidasTouch @MeidasTouch

URGENTE: Jimmy Kimmel anuncia que su entrevista con el candidato demócrata al Senado de Texas, James Talarico, NO se transmitirá en ABC mañana, afirmando que la FCC de Trump lo ha amenazado a él, su programa, ABC, sus afiliadas y estaciones locales por “simples decisiones editoriales tradicionales” y reservas de invitados. Kimmel dice que la entrevista completa se publicará en su lugar en YouTube: “En la América en la que vivimos ahora mismo, eso es lo mejor que podemos hacer hasta noviembre”.

vídeo: https://x.com/MeidasTouch/status/2097890673513071094/video/1

5:31 a. m. · 10 sept. 2026 ·4,2 M Visualizaciones

¿Cómo pudo ocurrir lo de Irán? Según algunos relatos de su propio personal, la guerra de Trump ha fracasado, y no por falta de capacidad militar... este fracaso se gestó en Washington... Trump desmanteló el Consejo de Seguridad Nacional (CSN), purgó el liderazgo militar del Departamento de Defensa y politizó la inteligencia, todo mientras el Congreso no lograba afirmar su autoridad. En lugar de personal calificado, Trump dependió de asesores externos, familiares y activistas de internet... El resultado fue una pobre comprensión de un adversario largamente estudiado, una falta de objetivos alcanzables, un colapso en la planificación política y de defensa, y una incapacidad para identificar salidas diplomáticas, todo lo cual condujo en última instancia a la catástrofe... Al asumir el cargo, el equipo de Trump y sus aliados comenzaron una caza de brujas contra aquellos considerados desleales al presidente... Los que se quedaron cuidaban sus espaldas o simplemente se marcharon para evitar ser despedidos... la recientemente depuesta directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, politizó la inteligencia, desmanteló su propia oficina y supervisó los despidos de funcionarios que habían proporcionado evaluaciones honestas que reflejaban el consenso de la comunidad de inteligencia... el secretario de Defensa Pete Hegseth, un presentador de Fox News, nunca había dirigido un proceso de planificación de políticas ni una institución cercana a la escala del Pentágono, una brecha que se evidenció cuando el departamento necesitó planes de contingencia y no le quedaba ningún proceso para producirlos... Las consecuencias son predecibles: cuando los oficiales ven a colegas despojados de sus autorizaciones de seguridad y sus medios de vida por llegar a conclusiones no deseadas, nadie necesita ordenar a la institución que guarde silencio. Un gobierno que castiga la advertencia no recibe ninguna, y luego tropieza hacia crisis que prohibió a sus analistas predecir. La guerra en Irán fue una prueba de estrés para las instituciones de Estados Unidos (Ariane Tabatabai)

"¿Cómo pudo ocurrir Irán? Una autopsia

La campaña estadounidense-israelí contra Irán ya va por su séptimo mes, con costos durante los períodos de combates intensos estimados en aproximadamente 1.000 millones de dólares por día. A pesar de tener el ejército más poderoso del mundo, Estados Unidos no ha logrado alcanzar los objetivos bélicos de la administración Trump, que cambian constantemente —inicialmente el derrocamiento de un adversario profundamente impopular y convencionalmente inferior.

A medida que la guerra se prolongó más allá de las "cuatro o cinco semanas" prometidas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cambió sus objetivos maximalistas por términos inferiores al statu quo previo a la guerra. Un régimen iraní aún más radical sigue controlando el estrecho de Ormuz mientras Trump alterna entre amenazas de destruir la civilización persa y concesiones cada vez mayores en busca de una salida. Estados Unidos eligió el momento, el lugar y la manera de esta guerra, pero ahora Irán tiene la ventaja para decidir cuándo —y en qué términos— termina la guerra. Según algunos relatos de su propio personal, la guerra de Trump ha fracasado, y no por falta de capacidad militar.

En efecto, este fracaso se gestó en Washington, el resultado inevitable de la campaña de 19 meses de Trump contra las propias instituciones y la fuerza laboral de la ciudad. Trump desmanteló el Consejo de Seguridad Nacional (CSN), purgó el liderazgo militar del Departamento de Defensa y politizó la inteligencia, todo mientras el Congreso no lograba afirmar su autoridad. En lugar de personal calificado, Trump dependió de asesores externos, familiares y activistas de internet autoproclamados cuyas listas de "enemigos internos" llegaban a su escritorio, mientras que las evaluaciones de inteligencia no lo hacían.

El resultado fue una pobre comprensión de un adversario largamente estudiado, una falta de objetivos alcanzables, un colapso en la planificación política y de defensa, y una incapacidad para identificar salidas diplomáticas, todo lo cual condujo en última instancia a la catástrofe.

Desde su creación, el tamaño del Consejo de Seguridad Nacional ha variado, pero ninguna administración había destruido deliberadamente la función más básica del consejo: coordinar los instrumentos del poder nacional. Tres purgas sucesivas —en enero, abril y mayo de 2025— despojaron a la Casa Blanca de sus profesionales de carrera cedidos por otras agencias. Esto dejó al CSN con menos de 50 expertos en políticas, su dotación más pequeña desde la administración Eisenhower. El director sénior para políticas de Oriente Medio llevaba 12 días en el cargo cuando comenzaron los ataques de junio de 2025 contra las instalaciones nucleares de Irán, y su equipo acababa de ser reducido de 10 funcionarios a cinco.

Inicialmente, cuando los nuevos directores sénior para Oriente Medio y China intentaron reiniciar las reuniones interinstitucionales en las primeras semanas de la administración, el jefe de gabinete de la Casa Blanca las suspendió. La cadencia normal de sesiones a nivel de subsecretario —donde las aspiraciones de una administración se encuentran con las realidades de los plazos de planificación, la logística y la diplomacia— nunca se reanudó. La decisión de la administración de que el secretario de Estado desempeñara simultáneamente el cargo de asesor de seguridad nacional produjo resultados predecibles: toma de decisiones desinformada y falta de coordinación política.

A las pocas semanas de entrar en guerra, Trump admitió que su administración no previó que Irán cerraría el estrecho de Ormuz para imponer costos a Estados Unidos, aunque décadas de juegos de guerra habían terminado de la misma manera. La Casa Blanca simplemente subestimó la disposición de Irán a hacerlo. Un proceso político adecuado habría permitido a la administración planificar una respuesta adecuada en lugar de improvisar en tiempo real.

Un alto funcionario dijo después a CNN que, antes de las purgas, el CSN servía como "el sintetizador final" de opciones para el presidente, y que sin él, "la planificación se desmorona".

La administración estaba igualmente unprepared para poner a sus propios ciudadanos fuera de peligro: entró en guerra sin haber fletado vuelos chárter ni emitido avisos de salida para los aproximadamente medio millón de estadounidenses que viven en Oriente Medio. No fue hasta dos días después de que comenzaron los ataques que el Departamento de Estado aconsejó a los ciudadanos y a los dependientes de los diplomáticos estadounidenses que se marcharan, para cuando el espacio aéreo de toda la región ya se había cerrado. Alemania, Francia y el Reino Unido, en comparación, comenzaron los planes para evacuar a sus nacionales en cuestión de horas.

Del mismo modo, la administración lanzó la guerra sin consultar con sus aliados transatlánticos. Así que cuando el presidente presionó posteriormente a las armadas europeas para que enviaran dragaminas al estrecho de Ormuz para reabrirlo, todos los principales aliados de la OTAN se negaron. Este fue el costo previsible de iniciar una guerra sin consultar a los mismos socios cuya ayuda se necesitaría para terminarla.

En su primer mandato, Trump nombró a profesionales experimentados, incluido el general retirado de cuatro estrellas del Cuerpo de Marines Jim Mattis, quien se desempeñó como su secretario de Defensa durante la primera mitad de la administración. En su segundo mandato, Trump ha elegido líderes mucho menos experimentados, nombrando al secretario de Defensa Pete Hegseth, un presentador de Fox News cuya carrera militar había terminado en el rango mucho más junior de mayor. Hegseth nunca había dirigido un proceso de planificación de políticas ni una institución cercana a la escala del Pentágono, una brecha que se evidenció cuando el departamento necesitó planes de contingencia y no le quedaba ningún proceso para producirlos.

Al asumir el cargo, el equipo de Trump y sus aliados comenzaron una caza de brujas contra aquellos considerados desleales al presidente o asociados con las llamadas iniciativas "woke" o de diversidad, equidad e inclusión. Trump despidió al presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Charles Q. Brown Jr., menos de la mitad de su mandato de cuatro años, sin una causa declarada, junto con el jefe de operaciones navales y los abogados más veteranos de las fuerzas armadas.

Cada despido le costó a Estados Unidos experiencia desarrollada durante décadas. Los que se quedaron cuidaban sus espaldas o simplemente se marcharon para evitar ser despedidos por un tuit —o por uno. Trump entonces ascendió como presidente a el general Dan Caine, un oficial menos calificado visto como menos dispuesto a contradecirlo. Los oficiales que ascendieron en los puestos de los líderes purgados entendieron los términos de sus ascensos, y lo que la franqueza con este presidente les había costado a sus predecesores.

La preparación militar más amplia de Estados Unidos también se ha visto afectada por despliegues prolongados que han erosionado la moral, ciclos de mantenimiento incumplidos y existencias agotadas de municiones vitales, lo que ha obligado a reubicar activos desde el teatro prioritario del Indo-Pacífico.

Mientras tanto, los civiles de carrera han sido marginados del proceso, y los puestos clave han sido ocupados por personas que carecen de la experiencia de sus predecesores. Con la fuerza laboral bajo amenaza perpetua de despido, el Pentágono no logró realizar una planificación adecuada ni pensar en salidas. En un momento dado, el liderazgo del departamento recurrió al envío masivo de correos electrónicos al personal para pedir ideas sobre cómo romper el estancamiento en el estrecho. Estas son precisamente las tareas que realizan los brazos políticos del Pentágono en coordinación con el CSN.

La administración también ha tratado de amordazar a aquellos a quienes ha despedido. Como resultado, los exfuncionarios que podrían testificar sobre los fracasos de planificación consideran que el silencio es el precio del empleo en empresas del área de Washington que hacen negocios con el gobierno.

Los críticos podrían calificar a Irán de fracaso de inteligencia como Irak, pero eso es injusto con la comunidad de inteligencia del país. En cambio, la culpa recae directamente en los responsables de las políticas que bloquearon las advertencias que el presidente no quería oír. Desde sus primeros días, la segunda administración Trump presentó a la comunidad de inteligencia como un enemigo interno: un "Estado profundo" que, insistía, había pasado el primer mandato de Trump tratando de socavar al presidente.

Así, el objetivo declarado de la administración era poner a los funcionarios públicos de carrera "en trauma" para que temieran ir a trabajar. En este entorno, las carreras de algunas personas terminaron porque estaban asociadas con los enemigos políticos del presidente o porque su identidad los convertía en el tipo equivocado de estadounidense.

Las más de una docena de agencias que constituyen la comunidad de inteligencia incluyen a miles de oficiales cuyas opiniones abarcan todo el espectro político, pero están entrenados para ser servidores públicos no partidistas y se les exige cumplir estrictos estándares analíticos. Durante su controvertido mandato, la recientemente depuesta directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, politizó la inteligencia, desmanteló su propia oficina y supervisó los despidos de funcionarios que habían proporcionado evaluaciones honestas que reflejaban el consenso de la comunidad de inteligencia.

El propio Trump rara vez ha leído el Informe Diario Presidencial ni ha utilizado la inteligencia para fundamentar sus decisiones. En cambio, ha cuestionado agencias o evaluaciones específicas cuando sus conclusiones contradecían sus narrativas preferidas. En los meses previos a la guerra, la administración despidió al director de la Agencia de Inteligencia de Defensa después de que sus evaluaciones sobre los daños de los ataques estadounidenses contra las instalaciones nucleares iraníes socavaran las afirmaciones del presidente.

Esto ha invertido el circuito de retroalimentación entre inteligencia y políticas. Las consecuencias son predecibles: cuando los oficiales ven a colegas despojados de sus autorizaciones de seguridad y sus medios de vida por llegar a conclusiones no deseadas, nadie necesita ordenar a la institución que guarde silencio. Un gobierno que castiga la advertencia no recibe ninguna, y luego tropieza hacia crisis que prohibió a sus analistas predecir.

Nada de lo anterior habría sido posible sin la aquiescencia del Congreso. El partido del presidente no ha logrado refrenar a Trump incluso cuando se ha negado a deferir ante él en materia de poderes de guerra, e incluso cuando sus combatientes funcionarios han obstruido preguntas básicas en audiencias mientras solicitaban mayores asignaciones para la guerra. No ha hecho nada en respuesta al desmantelamiento del CSN, y se mantuvo al margen mientras la administración vaciaba la fuerza laboral federal y purgaba a generales y almirantes.

Como resultado, la guerra de la administración Trump en Irán se ha prolongado sin fin, y sin una rendición de cuentas significativa por parte de una rama coigual del gobierno.

La guerra en Irán fue una prueba de estrés para las instituciones de Estados Unidos. Un CSN funcional habría forzado la planificación para el cierre del estrecho; una comunidad de inteligencia libre de miedo habría entregado las advertencias que nadie quería oír; un liderazgo experimentado del Pentágono habría fijado objetivos alcanzables; y el Congreso habría exigido respuestas antes de que Estados Unidos se hundiera en un atolladero. En cambio, la administración desmanteló las instituciones del país, y Estados Unidos se queda tratando de negociar un resultado peor que el statu quo previo a la guerra, con el régimen iraní envalentonado y en control de un punto de estrangulamiento estratégico.

Los resultados de la guerra de Trump contra el "enemigo interno" deberían zanjar el debate sobre si las instituciones más complejas del planeta necesitan profesionales expertos. Recortar el gobierno por el simple hecho de recortarlo —o para alinearlo con la política del presidente— ha dejado al Estado sin la experiencia para planificar, ejecutar o terminar una guerra importante.

Nada de esto era inevitable. Es lo que sucede cuando un gobierno despide a sus controladores de tráfico aéreo y espera que los aviones aterricen solos." 

(11/0926, traducción Deepseek, enlaces en el original, fuente Foreign Policy 

Melenchon propone borrar de un plumazo el 20% de la deuda pública de Francia... Los titulares de la prensa económica hablan de "terror" y "catástrofe". Pero la realidad es que el coste sería de CERO euros... Francia le debe dinero a un organismo que puede crear euros ilimitadamente y sin coste alguno. Pregunta obvia: ¿tiene algún sentido que Francia tenga que devolver esos euros al BCE? Eso es exactamente lo que pregunta Mélenchon. Y su respuesta es no. Propone cancelar esa deuda: borrón y cuenta nueva. El BCE tendría "pérdidas contables", sí, pero el BCE crea euros. No puede quebrar. Una pérdida en euros para quien fabrica los euros no es una pérdida real. Es un apunte contable... El efecto inmediato: la deuda pública de Francia bajaría del 117% a menos del 100% del PIB de golpe. Sin recortes. Sin subir impuestos. Sin empobrecer a nadie. Para los obsesionados con reducir la deuda pública, esta es la forma más rápida, limpia e indolora de hacerlo. Y la rechazan. ¿Por qué la rechazan? Si se cancela esa deuda, se pone en evidencia que durante décadas nos mintieron. Desde el Tratado de Maastricht de 1992 nos dijeron que los bancos centrales no podían financiar a los estados. Que crear dinero para políticas públicas era hiperinflación segura. Pero bien que crearon 5 billones de euros para dárselos a fondos de inversión privados (y no apareció la inflación, por cierto). (Eduardo Garzón) Los ciudadanos están descubriendo, algunos de ellos con consternación, que casi el 25% de la deuda pública europea está ahora en manos de su banco central. Nos debemos el 25% de nuestra deuda a nosotros mismos. Si devolvemos este dinero, tendremos que encontrarlo en algún lado, ya sea volviendo a pedir prestado para refinanciar la deuda en lugar de pedir prestado para invertir, ya sea subiendo los impuestos o recortando el gasto... contamos con la suerte de tener un acreedor que no teme perder su dinero: el BCE. Por tanto, nuestra propuesta es sencilla: hagamos un contrato entre los Estados europeos y el BCE. Este último se compromete a condonar las deudas públicas que posee (o a transformarlas en deudas perpetuas sin intereses), mientras que los Estados se comprometen a invertir las mismas cantidades en la reconstrucción ecológica y social. La anulación de las deudas públicas que tiene, a cambio de inversiones de los Estados, sería un primer signo fuerte de que Europa está recuperando su destino (Thomas Piketty)

Eduardo Garzón @edugaresp

El líder de la izquierda francesa, @JLMelenchon, propone borrar de un plumazo casi el 20% de esa deuda de Francia, que está actualmente en el 117%. Los titulares de la prensa económica hablan de "terror" y "catástrofe". Pero la realidad es que el coste sería de CERO euros. Lo explico

Para entender la propuesta hay que entender primero cómo funciona la deuda pública. Un Estado emite bonos. Un inversor —banco, fondo de pensiones— compra ese bono y le presta dinero al Estado. A cambio, el Estado le paga intereses periódicos y al vencimiento le devuelve el principal. Hasta aquí, todo claro.

 ¿Qué pasó a partir de 2015? Que el BCE comenzó a crear euros de la nada y se los dio a esos inversores privados a cambio de sus bonos públicos (expansión cuantitativa). El BCE adquirió los bonos. Los fondos de inversión recibieron el dinero antes de tiempo. Y el Estado pasó a deberle al BCE.

 ¿Cuánto dinero creó el BCE? En 2016 ya había creado 1 billón de euros. En 2020, casi 3 billones. Tras la pandemia, llegó a casi 5 billones. Para hacerse una idea: desde el año 0 de nuestra era hasta el año 32.000 no habrán pasado ni un billón de segundos. El BCE creó 5 veces eso en apenas 7 años.

 Y ese dinero, ¿a quién fue? No a la gente. No a financiar servicios públicos. Fue a fondos de inversión privados, que lo metieron en inmobiliario, en tecnología, en Bitcoin, en oro. De aquellos polvos vienen estos lodos: la burbuja de vivienda, la burbuja de IA, la burbuja de activos financieros...

 Resultado: el 19% de toda la deuda pública de Francia está ahora en manos del BCE. Es decir, Francia le debe dinero a un organismo que puede crear euros ilimitadamente y sin coste alguno. Pregunta obvia: ¿tiene algún sentido que Francia tenga que devolver esos euros al BCE?

 Eso es exactamente lo que pregunta Mélenchon. Y su respuesta es no. Propone cancelar esa deuda: borrón y cuenta nueva. El BCE tendría "pérdidas contables", sí. Pero el BCE crea euros. No puede quebrar. Una pérdida en euros para quien fabrica los euros no es una pérdida real. Es un apunte contable.

 El efecto inmediato: la deuda pública de Francia bajaría del 117% a menos del 100% del PIB de golpe. Sin recortes. Sin subir impuestos. Sin empobrecer a nadie. Para los obsesionados con reducir la deuda pública, esta es la forma más rápida, limpia e indolora de hacerlo. Y la rechazan.

 ¿Por qué la rechazan? El argumento oficial es el "riesgo moral": si les perdonamos la deuda, los estados gastarán sin control esperando otro perdón futuro. Pero ese riesgo se puede gestionar de mil maneras. Es una excusa, no una razón.

 La razón real es otra. Si se cancela esa deuda, se pone en evidencia que durante décadas nos mintieron. Desde el Tratado de Maastricht de 1992 nos dijeron que los bancos centrales no podían financiar a los estados. Que crear dinero para políticas públicas era hiperinflación segura.

 Pero bien que crearon 5 billones de euros para dárselos a fondos de inversión privados. Lo hicieron por la puerta de atrás, respetando la forma pero violando el espíritu de la norma (y no apareció la inflación, por cierto). Cancelar la deuda ahora significaría reconocer que el teatro duró décadas.

 No es una propuesta radical ni nueva. Thomas Piketty, Nacho Álvarez y Cristina Almeida firmaron hace años un artículo en El País proponiendo exactamente esto: anular la deuda con el BCE e invertir ese margen liberado en política pública. Una propuesta pragmática de gente que no es precisamente antisistema.

 Resumen: el BCE creó billones de euros para los fondos de inversión. Esos fondos inflaron burbujas. Los estados se quedaron debiendo ese dinero al BCE. Ahora el BCE pide que se lo devuelvan. En euros que él mismo crea. Y cuando alguien propone cancelar esa deuda absurda, le llaman irresponsable. Éste es nuestro mundo...

 Desarrollo todo esto en vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=s68vbYotSTY

 12:42 p. m. · 11 sept. 2026 ·2.314 Visualizaciones

 

 "Anular la deuda pública mantenida por el BCE para que nuestro destino vuelva a estar en nuestras manos. En la zona euro nos debemos el 25% de nuestro endeudamiento a nosotros mismos. Su cancelación a cambio de inversiones de los Estados sería un primer signo fuerte de que el continente está recuperando su destino

 El debate sobre la anulación de las deudas en manos del BCE se ha desarrollado en Francia, pero también en Italia, Luxemburgo y Bélgica, en los pasillos de las instituciones europeas, entre los representantes del propio BCE y los distintos ministerios de finanzas de la zona euro.

Este debate es positivo y útil. Por primera vez desde hace mucho tiempo, las cuestiones monetarias se plantean como discusión pública. El dinero deja de ser por un momento este tema, sustraído a la deliberación colectiva y confiado a un banco central independiente de los poderes políticos, aunque dependiente de los mercados financieros. Los ciudadanos están descubriendo, algunos de ellos con consternación, que casi el 25% de la deuda pública europea está ahora en manos de su banco central.

Nos debemos el 25% de nuestra deuda a nosotros mismos. Si devolvemos este dinero, tendremos que encontrarlo en algún lado, ya sea volviendo a pedir prestado para refinanciar la deuda en lugar de pedir prestado para invertir, ya sea subiendo los impuestos o recortando el gasto.

Hay otra manera. Como economistas, dirigentes y ciudadanos comprometidos de varios países, nos toca advertir que el BCE podría ofrecer hoy a los Estados europeos los medios para su reconstrucción ecológica, pero también para reparar los daños sociales, económicos y culturales causados por la terrible crisis sanitaria que sufrimos.

Esto no significa que los Estados miembros no hayan actuado, ya que se han adoptado medidas de protección. Pero siguen siendo muy insuficientes. El plan de rescate europeo, con una dotación de apenas 300.000 millones de euros en subvenciones durante tres años, está muy lejos de los dos billones de euros solicitados por el Parlamento Europeo. ¿Hace falta recordar que, antes de la crisis sanitaria, el Tribunal de Cuentas Europeo ya indicaba en 2018 una necesidad mínima de entre 300.000 y 400.000 millones de euros de inversión adicional al año para financiar la transición ecológica en Europa? Estamos muy lejos de esto, sobre todo con la crisis sanitaria.

No consideramos que la cancelación de la deuda pública, aunque esté retenida por el BCE, sea un hecho insignificante. Sabemos que las cancelaciones de deuda son momentos decisivos. Así ocurrió en la Conferencia de Londres de 1953, cuando Alemania se benefició de la condonación de dos tercios de su deuda pública, lo que le permitió volver a la prosperidad y afianzar su futuro en el espacio europeo. Pero, ¿no está Europa atravesando hoy una crisis de proporciones excepcionales que exigiría medidas igualmente excepcionales?

Por otro lado, contamos con la suerte de tener un acreedor que no teme perder su dinero: el BCE. Por tanto, nuestra propuesta es sencilla: hagamos un contrato entre los Estados europeos y el BCE. Este último se compromete a condonar las deudas públicas que posee (o a transformarlas en deudas perpetuas sin intereses), mientras que los Estados se comprometen a invertir las mismas cantidades en la reconstrucción ecológica y social. Estas cantidades alcanzan ya casi 2.500.000 millones de euros para toda Europa. Esta cantidad es suficiente para satisfacer las expectativas del Parlamento Europeo y, sobre todo, para salvaguardar el interés general.

Sin duda, el BCE puede permitírselo. Como reconoce un gran número de economistas, incluso entre los que se oponen a esta solución, un banco central puede operar con capital propio negativo sin dificultad. Puede incluso crear dinero para compensar estas pérdidas: así lo establece el Protocolo nº 4 anejo al Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. En segundo lugar, jurídicamente, en contra de lo que afirman algunos responsables de instituciones europeas, en particular el BCE, la anulación no está explícitamente prohibida por los tratados europeos. Por un lado, todas las instituciones financieras del mundo pueden renunciar a sus créditos y el BCE no es una excepción. En cambio, la palabra “cancelación” no aparece ni en el Tratado ni en el Protocolo sobre el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC). Tal vez sería “contrario al espíritu del Tratado”, pero ¿no era también el caso del quantitative easing de Mario Draghi? En este asunto, solo cuenta la voluntad política: la historia nos ha demostrado muchas veces que las dificultades jurídicas se ven superadas por los acuerdos políticos.

Por último, queremos aclarar un malentendido: queda claro que la cancelación de la deuda pública por parte del BCE, aunque esté condicionada a su reinversión, no puede ser el alfa y el omega de cualquier política económica. En primer lugar, el BCE sólo intervendría para liberar el margen fiscal de los Estados miembros y, obviamente, no invertiría por sí mismo. Algunos piensan que las tasas de interés bajas o negativas en toda Europa son suficientes para empujar a los Estados a endeudarse para invertir. Esto no es lo que muestra la reducción constante del nivel medio de deuda pública en la Unión Europea entre 2015, cuando aparecieron las tasas negativas, y el inicio de la crisis sanitaria. Muchos Estados han reducido su nivel de endeudamiento en lugar de pedir préstamos para invertir, aunque las tasas sean negativas. ¿Por qué cambiaría esto? El pacto suscrito entre los Estados y el BCE impedirá esta estrategia de escape de responsabilidad. Pero, por supuesto, no será suficiente: hay que tomar otras medidas en materia de reforma de los criterios de deuda y déficit, de proteccionismo ecológico y solidario, de reformas fiscales destinadas a reducir el nivel de desigualdad… También hay que implementar una nueva gobernanza europea, en particular mediante la transición al voto por mayoría cualificada en asuntos fiscales.

Europa ya no puede permitirse el lujo de verse sistemáticamente bloqueada por sus propias normas. Otros Estados del mundo utilizan al máximo su política monetaria, en apoyo de la política fiscal, como China, Japón o Estados Unidos. El Banco de Japón utiliza su poder de creación monetaria para comprar acciones directamente en el mercado a través de fondos cotizados (ETF), convirtiéndose así en el mayor inversor del país. También deberíamos considerar la posibilidad de utilizar el poder de creación monetaria del BCE para financiar la reconstrucción ecológica y social bajo control democrático. La anulación de las deudas públicas que tiene, a cambio de inversiones de los Estados, sería un primer signo fuerte de que Europa está recuperando su destino.

Thomas Piketty es director de investigación en la École des Hautes Études en Sciences Sociales. Cristina Narbona es vocal de la junta directiva de Economistas Frente a la Crisis. Nacho Álvarez es secretario de Estado de Derechos Sociales y secretario de Economía de Podemos. Steve Keen es profesor de Economía y Finanzas en la Universidad de Kingston. Firman además este texto: (...)"

(Thomas Piketty. Cristina Narbona, Nacho Álvarez , El País, 05/02/21) 

La Jornada: Trump: demolición de la democracia... Trump se comprometió a enviar un cheque por 5 mil dólares a cada adulto estadunidense si el Partido Republicano mantiene el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones de mitad de mandato... El intento de soborno del magnate al electorado tiene un componente delirante y otro preocupante. Hay un delirio en la pretensión de que el gobierno estadunidense tiene recursos para repartir libremente un billón 375 mil millones con una deuda pública de 40 billones... Lo preocupante es que eso supone la demolición de los restos de democracia que pudieran quedar en esa nación.... en cualquier otro país, una declaración semejante sería un escándalo, pero en el Washington de Trump es sólo un día más... hace tiempo que Estados Unidos es una plutocracia, porque el voto no lo decide la voluntad libre e informada de los ciudadanos, sino la capacidad de la oligarquía para invertir en las campañas como un negocio más... en Estados Unidos los grupos criminales tienen las puertas abiertas para financiar legalmente a un político y nadie puede preguntar de dónde salió el dinero

"El presidente Donald Trump se comprometió el miércoles a enviar un cheque por 5 mil dólares a cada adulto estadunidense si el Partido Republicano mantiene el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones de mitad de mandato que tendrán lugar el próximo 3 de noviembre. El mandatario comparó su oferta de compra de votos con los pagos de una corporación a sus accionistas, por lo que la denominó “dividendos Trump”, y aludió a “nuestra enorme fortaleza y éxito económicos”. Según aseguró, la única condición será que el dinero se gaste dentro de Estados Unidos, pero no especificó cómo se verificará esto.

El intento de soborno del magnate al electorado tiene un componente delirante y otro preocupante. Hay un delirio en la pretensión de que el gobierno estadunidense tiene recursos para repartir libremente: en estos momentos su deuda pública de 40 billones (millones de millones) de dólares ya representa 120 por ciento del producto interno bruto y cada año se añaden 1.8 billones adicionales, por lo que no se entiende de dónde sacaría el billón 375 mil millones necesario para entregar 5 mil dólares a 275 millones de adultos. Lo preocupante es que, cumpla o no con su promesa, el hecho de ofrecer un pago directo a cambio del triunfo electoral de su partido supone la demolición de los restos de democracia que pudieran quedar en esa nación. La muestra más clara del deterioro de la institucionalidad estadunidense es que, en cualquier otro momento y en cualquier otro país, una declaración semejante sería un escándalo mayúsculo que derivaría en sanciones y posiblemente pondría fin a la carrera política del implicado, pero en el Washington de Trump es sólo un día más.

Con todo, es importante remarcar que el desmantelamiento de la democracia ha sido acelerado por el magnate, pero comenzó décadas atrás. Desde hace medio siglo, sucesivas sentencias de la Suprema Corte han destruido todos los controles sobre el financiamiento electoral, de tal modo que hoy día la normalidad estadunidense sería considerada corrupción en el resto del mundo. En 1976, el máximo tribunal equiparó al dinero con una opinión y determinó que limitar el gasto en campañas viola la libertad de expresión. Desde entonces, no hay límite alguno al gasto independiente ni al dinero que un candidato puede gastar de su propio bolsillo. En junio pasado, eliminó también los límites sobre la cantidad que los partidos políticos pueden gastar en publicidad y otros conceptos en coordinación con los candidatos. Entre una y otra sentencia, la Suprema Corte permitió también donaciones ilimitadas por parte de individuos y el uso de recursos donados para que los candidatos se paguen a sí mismos todos los recursos propios que hayan destinado a la campaña. Es decir, un aspirante puede comprarse el cargo con su dinero y luego recaudar fondos de los interesados en ser “amigos” de un senador, gobernador o presidente. Además, cualquier organización con registro sin fines de lucro puede gastar sin ningún tope en las elecciones y reservar la identidad de sus donantes. Es decir, en Estados Unidos los grupos criminales a los que Washington dice combatir tienen las puertas abiertas para financiar legalmente a un político y nadie puede preguntar de dónde salió el dinero.

En suma, hace tiempo que Estados Unidos es una plutocracia, porque el voto no lo decide la voluntad libre e informada de los ciudadanos, sino la capacidad de la oligarquía para invertir en las campañas como un negocio más. El desprecio de Trump por las leyes y las formas que suelen regir la conducta de los servidores públicos ha puesto a la vista de todos la degradación de la vida pública. Frente a ese desastre, es causa de alivio que el proceso electoral iniciado ayer en México sea mucho más democrático, verificable y transparente y que no se encuentre reducido a la grotesca e impúdica subasta que son hoy los comicios en el país vecino del norte." 

(Editorial de La Jornada , 11/09/26) 

Los hutíes, han tomado 2 ciudades, una isla, han matado o capturado a miles de soldados, se han apoderado de miles de tanques y armas de EE.UU., han liberado a todos los antiguos prisioneros hutíes y han sido recibidos como libertadores. Si quisieran, podrían usar todo este equipo norteamericano para invadir Arabia Saudita... Ahora, Irán y el Ansar Allah yemení son los dos países más poderosos de la región. Juntos controlan las rutas marítimas del 30% del suministro global de energía, para siempre... Arabia Saudita ya no puede exportar ningún petróleo a menos que obtenga permiso de los hutíes... pues, si no cierran un acuerdo pronto, no tendrán la capacidad de producir ningún petróleo porque los hutíes pueden destruir sus oleoductos, puertos, buques cisterna, pozos petroleros, refinerías e instalaciones de estabilización de petróleo en solo un par de días. Y nadie puede detenerlos... Gracias, Trump, sin su guerra con Irán, esto no habría sucedido (Tomthunkit)

Tomthunkit™ @TomthunkitsMind

Así que en 24 horas, Ansar Allah, también conocidos como los hutíes, han tomado 2 ciudades, una isla, han matado o capturado a miles de soldados, se han apoderado de miles de tanques y armas de EE.UU., han liberado a todos los antiguos prisioneros hutíes y han sido recibidos como libertadores. 

GRACIAS, SR. TRUMP, POR SU ATENCIÓN A ESTE ASUNTO. SIN USTED INICIANDO LA GUERRA CON IRÁN, ESTO NO HABRÍA SUCEDIDO. 

Ahora, Irán y el Ansar Allah yemení son los dos países más poderosos de la región. Además, Irán se ha convertido en una superpotencia global. Juntos controlan las rutas marítimas del 30% del suministro global de energía, para siempre. Arabia Saudita ya no puede exportar ningún petróleo a menos que obtenga permiso de los hutíes. 

Y si no cierran un acuerdo pronto, no tendrán la capacidad de producir ningún petróleo porque los hutíes pueden destruir sus oleoductos, puertos, buques cisterna, pozos petroleros, refinerías e instalaciones de estabilización de petróleo en solo un par de días. Y nadie puede detenerlos. 

Entonces estamos hablando de una catástrofe global con hambrunas generalizadas, guerras civiles y una depresión global. Esta grabación de Al Jazeera muestra parte del equipo que se dejó atrás para que los yemeníes lo capturaran en Mokha. Si quisieran, podrían usar todo este nuevo equipo para invadir Arabia Saudita.

Vídeo: https://x.com/TomthunkitsMind/status/2098076773372002802/video/1

Última edición5:50 p. m. · 10 sept. 2026 ·558 mil Visualizaciones

Donald Trump ha afirmado que, si los republicanos ganan las elecciones de mitad de mandato, dará a cada norteamericano 5.000 dólares... se trata de un compromiso de gasto de un billón de dólares... Trump está utilizando su cargo de presidente para sobornar a los votantes... pero considerando los aspectos económicos de la propuesta, Trump propone lo que Milton Friedman denominó «dinero desde un helicóptero»... dinero que un gobierno distribuye masivamente entre la población de una economía, independientemente de que dicha economía tenga capacidad para absorber ese gasto adicional... no existe ninguna razón técnica que impida entregar 5.000 dólares a cada hogar estadounidense... pero alguien debe asumir el pasivo resultante: su propio gobierno, cuya deuda aumentaría en un billón de dólares como consecuencia. Si se mantiene la relación actual entre el gobierno de EE. UU. y los mercados financieros, es probable que aumente el tipo de interés que este deba pagar. Además, crear dinero cuando tal vez no haya nada que comprar con él garantiza prácticamente la inflación, no habrá más bienes y servicios disponibles para comprar que los que existían antes de la creación del dinero (Richard Murphy)

 "El «dinero desde un helicóptero» de Trump provocaría un desastre económico

Donald Trump ha afirmado que, si los republicanos ganan las elecciones de mitad de mandato, mejorará la situación económica de cada adulto en Estados Unidos en 5.000 dólares. A efectos prácticos, se trata de un compromiso de gasto de un billón de dólares.

JD Vance, en su calidad de vicepresidente, ha matizado ligeramente la oferta desde entonces, pero no ha negado que Trump la hiciera.

Dejemos de lado por un momento el hecho de que Trump parece estar utilizando simplemente su cargo de presidente para sobornar a los votantes y consideremos, en cambio, los aspectos económicos de la propuesta.

Lo que Trump propone es lo que Milton Friedman denominó «dinero desde un helicóptero» (*helicopter money*): dinero que un gobierno distribuye masivamente entre la población de una economía, independientemente de que dicha economía tenga capacidad para absorber ese gasto adicional. Algunas personas que no tienen interés en comprender la Teoría Monetaria Moderna (TMM), como Ann Pettifor, sugieren que esto es lo que propone la TMM, cuando nada más lejos de la realidad.

Dicho esto, cabe subrayar que la propuesta de Trump deja claro que la creación de dinero a voluntad está totalmente al alcance del gobierno de EE. UU. a través de la Reserva Federal. No existe ninguna razón técnica que impida entregar 5.000 dólares a cada hogar estadounidense, aunque hacerlo carezca por completo de sentido.

En primer lugar, como Trump sabría si comprendiera la naturaleza de las finanzas públicas, si pretende aumentar el patrimonio de cada hogar estadounidense de esta manera, alguien debe asumir el pasivo resultante: su propio gobierno, cuya deuda aumentaría en un billón de dólares como consecuencia. En consecuencia, si se mantiene la relación actual entre el gobierno de EE. UU. y los mercados financieros, es probable que aumente el tipo de interés que este deba pagar. Además, podrían derivarse toda una serie de efectos económicos adversos en los que, al parecer, él no ha reparado.

En segundo lugar, si bien algunos receptores de este dinero podrían utilizarlo prudentemente para saldar deudas y otros podrían ahorrarlo, es muy probable que muchos decidan gastarlo casi de inmediato; la consecuencia inevitable de ello será la inflación, ya que no habrá más bienes y servicios disponibles para comprar que los que existían antes de la creación del dinero. En esta cuestión, me encuentro en la extraña situación de estar de acuerdo con Milton Friedman.

En tercer lugar, es difícil predecir el impacto de esta decisión sobre el dólar, cuya posición como moneda de reserva mundial ya se encuentra amenazada. No obstante, los mercados no suelen recompensar la irracionalidad económica de este tipo, especialmente cuando el motivo para llevarla a cabo roza el fraude electoral.

En cuarto lugar, es posible que muchas personas en Estados Unidos se sientan igualmente alarmadas por esta irracionalidad. Por lo general, pocas personas rechazarían 5.000 dólares. Sin embargo, cuando una oferta conlleva tantos inconvenientes evidentes, podría bastar para convencer a la gente de que Trump es realmente corrupto y no está capacitado para el cargo. Como resultado, podrían decidir votar en contra de su partido o abstenerse de votar. Considero que una reacción electoral negativa es tan probable como el apoyo a esta locura, dado que los republicanos llevan mucho tiempo diciendo a los estadounidenses que la deuda es su enemiga, aunque en la mayoría de los casos eso no sea cierto.

En quinto lugar, la injusticia de la medida podría escandalizar a muchos. Estoy seguro de que hay muchas personas en Estados Unidos para quienes 5.000 dólares supondrían un cambio radical en sus vidas. A otras muchas les resultará indiferente; personas como Elon Musk ni siquiera lo notarán. El hecho de que el dinero vaya supuestamente destinado a todo el mundo, independientemente de sus necesidades, podría indignar a muchos.

Como deja claro la Teoría Monetaria Moderna (MMT), crear dinero cuando tal vez no haya nada que comprar con él garantiza prácticamente la inflación —algo que la MMT se obsesiona por evitar—, y sin embargo, eso es precisamente lo que está haciendo Trump. En este caso, la MMT ofrece el único marco económico que explica tanto cómo puede hacerlo como por qué no debería hacerlo.

Es hora de que la gente se tome esta teoría en serio."

 (Richard Murphy, blog, 11/09/26, traducción google)

10.9.26

En 1970, Suiza votó en referéndum si expulsaba a miles de españoles e italianos bajo el lema de frenar la "extranjerización". Nos trataban de invasores que destruían su identidad. De "depredadores" que venían a por las mujeres. En Suiza se desató una auténtica paranoia social contra los jóvenes españoles. Se les acusaba de ser "hipersexuales", de acosar a las mujeres locales y de poner en peligro la "pureza" y la seguridad de las familias nativas... En la prensa centroeuropea se extendió el estereotipo de que el emigrante español era impulsivo, celoso y que resolvía cualquier discusión sacando una navaja del bolsillo... y de que "roban el trabajo y bajan los sueldos"... La rechazaron: 54% contra 46%... Muchos somos los hijos o los nietos de esas personas. Vivimos aquí. Trabajamos aquí. Pagamos impuestos aquí. Hemos construido algo en este país. Y lo hemos podido hacer porque en 1970 una mayoría de suizos decidió que los extranjeros que trabajaban aquí tenían derecho a quedarse... ¿No os suena todo esto un poco? Schwarzenback impulsó la consulta... fue un admirador del franquismo... Pensaba que el estado suizo debía garantizar la protección del grupo étnico mayoritario y la preservación de la identidad suiza, en lo moral y en lo demográfico.... era el eslabón entre los intelectuales parafascistas de los años 30 y las nuevas derechas europeas de los 70. Pensaba como el francés Renaud Camus, autor de “El Gran Reemplazo”. En los 2000, las ideas de Schwarzenbach regresaron con el Partido del Pueblo Suizo. (Luis Endera, EspañolesenSuiza, Ramon Aymerich)

Luis Endera @Luis_Endera

¿Sabías que en los años 60 y 70 nos decían exactamente lo mismo que algunos dicen hoy de los #inmigrantes? Más de 2 millones de españoles emigraron a Europa y se encontraron con una xenofobia brutal. Abro hilo con las cosas más fuertes que nos decían fuera. 

 "No se alquila a españoles" En las ventanas de París, Ginebra o Zúrich era habitual ver carteles que prohibían explícitamente la entrada a los nuestros: "Chambre à louer (pas de clients espagnols)". Nos consideraban sucios, ruidosos y decían que "olíamos demasiado a ajo".

 El mito de la navaja y la violencia. Nos acusaban de tener un "temperamento primitivo y peligroso". En la prensa centroeuropea se extendió el estereotipo de que el emigrante español era impulsivo, celoso y que resolvía cualquier discusión sacando una navaja del bolsillo.

 "Depredadores" que venían a por sus mujeres. En Suiza se desató una auténtica paranoia social contra los jóvenes españoles. Se les acusaba de ser "hipersexuales", de acosar a las mujeres locales y de poner en peligro la "pureza" y la seguridad de las familias nativas.

  "Roban el trabajo y bajan los sueldos" Aunque los españoles aceptaban los puestos más duros, insalubres y peligrosos (minería, construcción, limpieza), los partidos locales y sindicatos nos acusaban de aceptar condiciones de "semiesclavitud" y revientaprecios.

 La campaña para echarnos: la "Iniciativa Schwarzenbach" En 1970, Suiza votó en referéndum si expulsaba a miles de españoles e italianos bajo el lema de frenar la "extranjerización". Nos trataban de invasores que destruían su identidad. ¿No os suena todo esto un poco?

2:28 p. m. · 9 sept. 2026 ·46,1 mil Visualizaciones

 

 "En 1970, los suizos votaron si expulsar a los españoles e italianos que habían venido a trabajar. Lo rechazaron por 54% contra 46%. El domingo vuelven a votar sobre la inmigración.

 El 7 de junio de 1970, hace exactamente 56 años, los suizos fueron a las urnas con una participación del 74%, un récord para la época. La propuesta era limitar el número de extranjeros al 10% de la población cantonal. En ese momento había en Suiza cientos de miles de trabajadores del sur de Europa, en particular italianos y españoles, llegados con el permiso de temporada: trabajaban aquí pero no podían traer a sus familias, tenían que volver cada invierno, vivían en barracones y pensiones. La iniciativa habría obligado a expulsar a cientos de miles de ellos. La rechazaron: 54% contra 46%.

Muchos de los que estamos en este grupo somos los hijos o los nietos de esas personas. O llegamos unas décadas más tarde. Vivimos aquí. Trabajamos aquí. Pagamos impuestos aquí. Hemos construido algo en este país. Y lo hemos podido hacer, entre otras cosas, porque en 1970 una mayoría de suizos decidió que los extranjeros que trabajaban aquí tenían derecho a quedarse.

El domingo 14 de junio, Suiza vota de nuevo sobre la inmigración. Esta vez la iniciativa del UDC "Pas de Suisse à 10 millions" propone que la población residente no supere los 10 millones de habitantes. Entre las medidas previstas: restringir la reagrupación familiar y revisar los acuerdos de libre circulación con la UE. Las encuestas de abril la daban ganando con un 52%. La mayoría de nosotros no podemos votar, no tenemos el pasaporte suizo o no cumplimos los requisitos. Pero podemos saber lo que está en juego. Y podemos recordar cómo llegamos hasta aquí, y quién votó para que pudiéramos quedarnos.

Fuentes oficiales

 (Españoles en Suiza, 10/06/26)

 

Una historia de miedo en la Suiza de los 70

El político y periodista James Schwarzenbach forzó en 1970 una consulta en Suiza para limitar el número de extranjeros al 10% y deportar 300.000 personas. Un paseo por la vida de este adelantado de la xenofobia y la obsesión por la identidad.

En el vestíbulo de los almacenes Printemps hay unas cabinas en las que escuchar las últimas novedades en discos. Por los altavoces suena el Hot Love de T Rex, con esa melodía pegajosa y esos falsetes andróginos tan de la época. Las cabinas están llenas de adolescentes sobreexcitados. Calzan plataformas, visten pantalones acampanados y se ve algún que otro abrigo de borrego. Uno de los jóvenes lleva sombra de ojos y otro un corte de pelo como el de David Bowie.

A unos metros de distancia, un hombre de mediana edad, traje gris a rayas, gafas de concha y cabello engominado observa la escena. Estamos en 1971 y James Schwarzenbach se dice para sí que esos adolescentes son una prueba de la decadencia de Suiza. Está convencido que son víctimas de la degradación moral que llega del exterior y que algunos de ellos son hijos de inmigrantes.

El Printemps está en el centro de la Chaux de Fonds. La industria relojera está en plena expansión en esta ciudad suiza cercana a la frontera francesa. También el textil, que se ha ido de Francia por el temor a una victoria de la izquierda. La mano de obra escasea y la ciudad está llena de italianos, españoles y yugoslavos, algunos de ellos con familia.

Schwarzenbach no los quiere y habla de ello abiertamente. Piensa que son una amenaza para la identidad suiza. Periodista, político y escritor, este hijo de la burguesía acomodada de Zurich entró en contacto en los años 30 con los intelectuales antiliberales de la Universidad de Friburgo que simpatizaban con el fascismo. En 1961 se afilió a Acción Nacional, partido anti-inmigración y xenófobo creado como reacción a la llegada de trabajadores extranjeros (en su programa se cita específicamente a los italianos). Es también propietario de la editorial Thomas-Verlag, donde edita publicaciones antisemitas, fascistas o völkish.

Schwarzenback es conocido por haber impulsado en 1970 una consulta sobre el Überfremdung (literalmente, el exceso de extranjeros). El referéndum tuvo una participación récord del 75% del electorado. La propuesta de poner freno a la entrada de extranjeros recibió un 45% de votos. De haber ganado, habría obligado al gobierno a limitar la población extranjera al 10% y a deportar 300.000 personas. El referéndum, con banderolas en las que se leía “Antes una Suiza limpia y pobre que una Suiza sucia y rica” creó un clima enrarecido que duró hasta finales de los 70.

Los ‘treinta gloriosos’ son indisociables de los millones de europeos del Sur en las fábricas del Norte

Los treinta gloriosos europeos, el período de mayor crecimiento económico del continente, son incomprensibles sin la participación de millones de trabajadores del Sur de Europa enrolados en las fábricas de Francia, Holanda, Alemania o el Reino Unido. Eran griegos, portugueses, italianos, españoles, yugoslavos o turcos. Entre 1945 y 1970 solo de Italia partieron hacia el norte siete millones de italianos. “Los alemanes, al igual que suizos, franceses, belgas o británicos no recibieron con especial agrado esta súbita irrupción de extranjeros en su país –cuenta Tony Judt en su monumental Postguerra–. La experiencia de vivir entre tantas personas procedentes de tierras desconocidas resultaba extraña a la mayoría de europeos”.

Si las cosas acabaron razonablemente bien, añade el historiador, fue porque los recién llegados vivían a menudo segregados en las periferias, no eran vistos como una amenaza en época de pleno empleo y eran culturalmente “asimilables”. Además, se daba por hecho que un día se marcharían. Volverían a sus países de origen.

En Suiza, sin embargo, las cosas fueron algo distintas. Schwarzenbach fue un adelantado a su tiempo. Pensaba que el estado suizo debía garantizar la protección del grupo étnico mayoritario. Y estaba preocupado por la preservación de la identidad suiza, en lo moral y en lo demográfico. Schwarzenbach era el eslabón perdido entre los intelectuales parafascistas de los años 30 y las nuevas derechas europeas de los 70. Pensaba, y escribía como el francés Renaud Camus, autor de “El Gran Reemplazo” , biblia de todas las teorías conspirativas sobre la inmigración. Solo que cincuenta años antes.

Suiza era, en este aspecto, un país peculiar. Sus autoridades civiles y bancarias fueron sospechosas de haber sido cómplices del esfuerzo de guerra alemán. Tampoco fue un país muy activo en aceptar refugiados judíos procedentes de Alemania. La II Guerra Mundial le sentó bien a Suiza. Su banca se consolidó como referencia internacional. Sus empresas de maquinaria y alimentarias aprovecharon el boom de una Europa que necesitaba de todo.

Schwarzenbach es la prueba de que el rechazo a la inmigración y la angustia por la identidad tiene raíces profundas en algunos países. Gana en intensidad en momentos de crisis económicas. Pero siempre está ahí latente. En los 2000, las ideas de Schwarzenbach regresaron con el Partido del Pueblo Suizo de Christopher Blocher, que obtuvo un 20% de votos en las elecciones del 2003.

Admirador de Franco, con amigos en la dictadura, quería a los españoles, pero los quería lejos

Schwarzenbach fue un admirador del franquismo y defendió la dictadura española en momentos clave (como durante el Proceso de Burgos, cuando pidió a las autoridades helvéticas controlar las actividades de la oposición española en Suiza). Fue en 1930 en Sevilla donde se convirtió al catolicismo (nació protestante). Y cultivó relaciones con intelectuales como Ramón Serrano Súñer, Alberto Martín Artajo, Joaquín Ruiz-Giménez o Gonzalo Fernández de la Mora, entre otros. Pero esas amistades no cambiaron sus ideas.

Schwarzenbach quería a los españoles. Pero los quería lejos."

(Ramon Aymerich , La Vanguardia, 16/06/24) 

Irán invierte la asimetría... Irán conserva tanto la capacidad como la voluntad de alcanzar la estructura de bases estadounidenses... Este es el acontecimiento más importante de la guerra. Estados Unidos construyó su poder en Asia Occidental sobre la base de una asimetría. Podía bombardear un país desde aeródromos protegidos y centros de mando dispersos por toda la región, mientras que el país atacado era incapaz —o no estaba dispuesto— a atacar esas bases... La costosa red de bases diseñada para proyectar el poder de Estados Unidos se ha convertido en un conjunto de objetivos... La vulnerabilidad es tanto política como militar. Los gobiernos del Golfo deben preguntarse si la presencia militar de Washington es un escudo o un pararrayos. Irán no necesita destruir todas las bases, solo demostrar que estas suponen un peligro para los Estados que las acogen... La ventaja de Irán radica en su capacidad para imponer costes, dispersar sus fuerzas, mantener a Washington en la incertidumbre y soportar golpes sin renunciar a su soberanía. El ejército estadounidense, por su parte, está agotando sus escasos misiles interceptores y munición de largo alcance... Esto no significa que Irán haya ganado, ni que la escalada sea segura... Trump quiere una rendición iraní que pueda exhibir antes de las elecciones de mitad de legislatura en EE. UU., pero la coacción no la ha conseguido. Teherán, por el contrario, puede actuar paso a paso mientras presenta cada acción como una represalia... Trump se encuentra atrapado entre un adversario que no se rinde y un reloj electoral que no se detiene. Es posible que aún ordene otro ataque espectacular con la esperanza de que la violencia pueda forjar la victoria. Pero Irán ha demostrado que las bases estadounidenses no son santuarios, que las armas estadounidenses no son inagotables y que la escalada de Estados Unidos no tiene la última palabra. La antigua asimetría se ha invertido. Washington ya no puede dictar (Vijay Prashad)

  "El 2 de septiembre, fragmentos de un misil estadounidense atravesaron el techo de una celebración nupcial en Kuhestak, en el condado de Sirik, al sur de Irán. Murieron cuatro personas, entre ellas un niño, y 68 resultaron heridas. Estados Unidos ha convertido en una costumbre bombardear bodas: en Afganistán, Irak, Yemen y ahora en Irán. Cuando se le preguntó al vicepresidente estadounidense JD Vance por los fallecidos, se encogió de hombros: «Son cosas que pasan». Esa frase debería constar en el historial de esta guerra. El imperialismo convierte las catástrofes ajenas en voz pasiva.

El ataque contra la boda formaba parte de una nueva ronda de ataques estadounidenses a lo largo de la costa sur de Irán y en torno al estrecho de Ormuz. Washington afirmó que había atacado instalaciones de misiles y de colocación de minas. Teherán respondió con misiles y drones contra instalaciones estadounidenses en Jordania, Baréin, Kuwait, Irak y los Emiratos Árabes Unidos. No se trataba de un alto el fuego empañado por violaciones ocasionales, como insiste en calificarlo gran parte de la prensa del Atlántico Norte. Durante seis meses, el conflicto ha seguido un ciclo reconocible: Estados Unidos ataca, Irán toma represalias, hay una pausa y algo de diplomacia indirecta, ambas partes se preparan de nuevo y, a continuación, Washington ataca una vez más. Una pausa entre golpes no es paz.

La Administración Trump sigue afirmando que la armada, las fuerzas de misiles y la infraestructura militar de Irán han sido destruidas. Sin embargo, las pruebas de las repetidas represalias de Irán refutan esta afirmación. Es cierto que los sistemas iraníes han resultado dañados por un bombardeo feroz, pero «dañado» no significa «desarmado». El 4 de septiembre, el portavoz del ejército iraní, el general de brigada Mohammad Akraminia, declaró a IRNA que los primeros misiles y drones iraníes se habían lanzado en los quince minutos siguientes al ataque estadounidense. Afirmó que el ejército atacó cuatro bases estadounidenses en tres países: dos en los Emiratos Árabes Unidos, la base aérea de Sheikh Isa en Baréin y una base en Kuwait. En comunicados separados, Irán afirmó que había atacado las comunicaciones por satélite, los almacenes de equipamiento y los hangares de aviones de la base aérea de Ahmad al-Jaber en Kuwait, así como tropas y sistemas de radar en Al Minhad, en los Emiratos Árabes Unidos. La activación de las defensas aéreas y el reconocimiento de estos ataques por parte de los gobiernos regionales establecen el hecho fundamental: Irán conserva tanto la capacidad como la voluntad de alcanzar la estructura de bases estadounidenses.

Este es el acontecimiento más importante de la guerra. Estados Unidos construyó su poder en Asia Occidental sobre la base de una asimetría. Podía bombardear un país desde aeródromos protegidos y centros de mando dispersos por toda la región, mientras que el país atacado era incapaz —o no estaba dispuesto— a atacar esas bases. Irak lanzó misiles Scud contra Israel en 1991, pero no atacó sistemáticamente la vasta arquitectura militar estadounidense en el Golfo. Bagdad temía que atacar las bases estadounidenses provocara una destrucción aún mayor. De todos modos, esa mayor destrucción se produjo. Irán aprendió esa lección.

Irán ha comenzado ahora a invertir la asimetría. La costosa red de bases diseñada para proyectar el poder de Estados Unidos se ha convertido en un conjunto de objetivos. Al Udeid, en Catar, cuartel general de las operaciones aéreas estadounidenses en toda la región; las instalaciones de la Quinta Flota en Baréin; las bases aéreas y los centros logísticos en Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos; Camp Titin, en Jordania; y las instalaciones en Irak y Siria ya no pueden considerarse una retaguardia segura. Una evaluación en lengua árabe publicada tras los últimos ataques lo describía con precisión: las bases de Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos se han convertido en posiciones de primera línea, mientras que oleadas combinadas de drones señuelo, misiles balísticos y misiles de crucero tratan de saturar las defensas Patriot y THAAD para, a continuación, atacar los sistemas de mando, radar, comunicaciones y logística. Esta técnica es relevante porque un interceptor que cuesta millones de dólares puede verse atraído hacia un dron que cuesta una mínima fracción de esa suma.

La vulnerabilidad es tanto política como militar. Todas las instalaciones estadounidenses se encuentran en territorio de otro país. Los gobiernos del Golfo deben preguntarse si la presencia militar de Washington es un escudo o un pararrayos. Irán no necesita destruir todas las bases, solo demostrar que estas suponen un peligro para los Estados que las acogen. Los gobiernos del Golfo podrían entonces restringir el uso de su territorio para los ataques estadounidenses, lo que obligaría a las operaciones de EE. UU. a trasladarse a instalaciones lejanas como Diego García, la base británica en Chipre y los portaaviones estadounidenses (que son cada vez más vulnerables al desgaste que supone un despliegue prolongado).

La escalada de Irán

Además, Irán no ha avanzado mucho en su escalada. Podría aumentar el volumen de sus lanzamientos, ampliar sus objetivos a centros logísticos, puertos, sistemas de vigilancia y depósitos de combustible, o animar a las fuerzas aliadas en Irak, Líbano y Yemen a entrar de lleno en el conflicto. Podría obstruir aún más el mar Rojo o cerrar el estrecho de Ormuz. Cualquier medida agravaría la crisis económica provocada por la guerra. Esto es algo que no desea Trump, que se enfrenta a las elecciones de mitad de legislatura en noviembre.

Irak es un punto de inflexión especialmente importante. Informes en lengua árabe describen el plazo fijado por el Gobierno para el 30 de septiembre con el fin de poner todas las armas bajo control estatal y la negativa de varias facciones armadas a desarmarse mientras las tropas estadounidenses y turcas permanezcan en el país. Las exigencias de las facciones no son insignificantes: sitúan la presencia militar estadounidense en el centro de la disputa. Cualquier intento de obligar a estos grupos a desarmarse podría desencadenar una crisis interna en Irak. Si no se logra su desarme, quedarán decenas de miles de combatientes —incluidas unidades con misiles y drones— como un frente latente contra las bases estadounidenses. Washington no puede dar por sentado que la geografía del conflicto se mantendrá donde quiera trazar la línea.

Luego está el nivel más alto: la cuestión nuclear. La última cifra verificada por la Agencia Internacional de Energía Atómica indicaba que Irán posee 440,9 kilogramos de uranio enriquecido al 60 %, dato registrado antes de que las inspecciones se vieran interrumpidas por los ataques contra las instalaciones iraníes. Nadie fuera de Irán sabe ahora con certeza dónde se encuentra todo ese material, en qué estado se encuentra o si el enriquecimiento ha avanzado. Teherán no ha declarado que vaya a fabricar un arma. Pero en agosto, Ebrahim Rezaei, del Comité de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, argumentó que la retirada del Tratado de No Proliferación Nuclear sería la mejor respuesta a la intensificación de la guerra económica de Trump. Ya ha circulado por el Parlamento una propuesta de retirada.

Esta incertidumbre es en sí misma una forma de disuasión. Los estrategas estadounidenses que contemplan un primer ataque nuclear o de destrucción abrumadora no pueden estar seguros de que Irán no disponga de un arma de pequeño calibre o de la capacidad para fabricarla. Irán podría decidir enriquecer uranio por encima del 90 %, probar un dispositivo y exigir el cese de los ataques, la vía que siguió la República Popular Democrática de Corea tras observar lo ocurrido en Irak y Libia. Esa decisión conllevaría peligros inmensos y aún no se ha tomado. Pero la guerra de Washington está haciendo imaginable lo que décadas de política estadounidense pretendían evitar.

La ventaja de Irán no radica en poseer una mayor potencia explosiva. Estados Unidos conserva la capacidad de infligir una destrucción espantosa. La ventaja de Irán radica en su capacidad para imponer costes, dispersar sus fuerzas, mantener a Washington en la incertidumbre y soportar golpes sin renunciar a su soberanía. El ejército estadounidense, por su parte, está agotando sus escasos misiles interceptores y munición de largo alcance mientras arma a Israel y Ucrania, defiende instalaciones repartidas a lo largo de un enorme arco y se enfrenta a un electorado que no quiere bolsas para cadáveres ni otra guerra interminable. Irán ha convertido el alcance geográfico de Estados Unidos de una ventaja en una vulnerabilidad.

Esto no significa que Irán haya ganado, ni que la escalada sea segura. Un imperio herido es excepcionalmente peligroso. Trump quiere una rendición iraní que pueda exhibir antes de las elecciones de mitad de legislatura en EE. UU., pero la coacción no la ha conseguido. La Casa Blanca dispone de fuerza sin una estrategia política secuencial: puede golpear con más dureza, pero cada golpe abre nuevas opciones a Irán. Teherán, por el contrario, puede actuar paso a paso mientras presenta cada acción como una represalia. Irán ha informado a las Naciones Unidas de que Estados Unidos inició los ataques y de que sus propias operaciones son actos recíprocos de autodefensa. La muerte de civiles en la boda debilita aún más la posición moral de Washington.

La salida no es ningún misterio. Requeriría que Estados Unidos dejara de atacar a Irán, pusiera fin a su bloqueo y a las sanciones coercitivas, y volviera a las negociaciones basadas en el memorándum de junio, en lugar de buscar la capitulación. También dependería de que los Estados de la región se negaran a permitir el uso de su territorio para nuevos ataques. Un proceso diplomático creíble se vería reforzado por una investigación de las Naciones Unidas sobre el bombardeo de la boda y otros ataques contra civiles. De lo contrario, la institución, que está buscando un nuevo secretario general, corre el riesgo de convertirse en un contable que llega solo después de que el edificio se haya incendiado.

Trump se encuentra atrapado entre un adversario que no se rinde y un reloj electoral que no se detiene. Es posible que aún ordene otro ataque espectacular con la esperanza de que la violencia pueda forjar la victoria. Pero Irán ha demostrado que las bases estadounidenses no son santuarios, que las armas estadounidenses no son inagotables y que la escalada de Estados Unidos no tiene la última palabra. La antigua asimetría se ha invertido. Washington aún puede destruir. Pero ya no puede dictar." 

(Vijay Prashad, Breakthrough News, 08/09/26, traducción Salvador L. Arnal) 

Seguimos camino de la catástrofe... empezando, por lo que parece, de la Marina estadounidense: Irán declaró haber alcanzado con misiles balísticos a dos destructores de la Marina de EE. UU., el USS Delbert D. Black (DDG-119) y el USS John Paul Jones (DDG-53), alegando que los buques sufrieron "daños significativos". El CGRI afirmó que el ataque fue una represalia por las agresiones y el acoso de Estados Unidos a los petroleros iraníes. El Mando Central de EE. UU. (CENTCOM), en una publicación en redes sociales, negó las afirmaciones de Irán señalando: "Ningún buque de guerra de la Marina de EE. UU. ha sido alcanzado; todos los intentos de ataque del CGRI fracasaron"... El Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) informó que el martes destruyó cinco petroleros iraníes, alegando que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) había atacado previamente en dos ocasiones un buque de guerra de la Marina estadounidense con misiles balísticos durante los últimos dos días. El CENTCOM señaló que el buque de guerra esquivó los ataques y que no hubo bajas entre el personal estadounidense... "Irán sigue intentando atacar buques navales estadounidenses y, cada vez que lo hagan o intenten hacerlo, perderán petroleros", declaró el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio... En respuesta, la Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que las tripulaciones de los petroleros situados en puertos de Kuwait y Baréin —países que albergan fuerzas estadounidenses— debían abandonar inmediatamente sus buques (Drop Site News)

"Irán lanza una masiva descarga de misiles contra objetivos estadounidenses: Irán lanzó lo que medios vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) describieron como su mayor descarga de misiles desde la "guerra de los 40 días", atacando el martes posiciones militares estadounidenses en Jordania, incluida la base aérea de Al-Azraq. 

El ejército de Jordania afirmó que sus defensas aéreas interceptaron 18 de los 20 misiles balísticos lanzados desde Irán el miércoles, mientras que los otros dos cayeron en zonas despobladas. Hasta el momento no se han confirmado de forma independiente impactos ni víctimas. 

Por otra parte, el CGRI de Irán declaró haber alcanzado con misiles balísticos a dos destructores de la Marina de EE. UU., el USS Delbert D. Black (DDG-119) y el USS John Paul Jones (DDG-53), alegando que los buques sufrieron "daños significativos". El CGRI afirmó que el ataque fue una represalia por las agresiones y el acoso de Estados Unidos a los petroleros iraníes. El Mando Central de EE. UU. (CENTCOM), en una publicación en redes sociales, negó las afirmaciones de Irán señalando: "Ningún buque de guerra de la Marina de EE. UU. ha sido alcanzado; todos los intentos de ataque del CGRI fracasaron". 

También afirmó haber atacado ocho petroleros en el Golfo Pérsico y otros 10 barcos que intentaban entrar en lo que Irán denomina la zona prohibida y peligrosa alrededor del estrecho de Ormuz. 

El CGRI de Irán establece condiciones para poner fin a la guerra con EE. UU. y anuncia una nueva zona marítima restringida: El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán declaró el miércoles que la guerra con Estados Unidos podría terminar si Washington cesa sus amenazas contra Irán y cumple una serie de condiciones, entre ellas abstenerse de interferir en los programas nucleares y de misiles del país. 

El portavoz del CGRI, Hossein Mohebbi, dijo que las condiciones también incluyen el fin total de la guerra, la retirada de las fuerzas israelíes del Líbano, el levantamiento del bloqueo a Yemen y la liberación de 24.000 millones de dólares en activos iraníes congelados. 

Asimismo, Mohebbi anunció una nueva "zona restringida" que se extiende más allá del estrecho de Ormuz y abarca partes del golfo de Omán y el mar Arábigo; las coordenadas exactas se anunciarán más adelante. 

Advirtió que los barcos que entraran sin coordinación se enfrentarían a "medidas punitivas", incluida la denegación de servicios relacionados con la navegación. 

El CENTCOM afirma que cinco petroleros iraníes fueron destruidos; Irán advierte a los petroleros en puertos de Kuwait y Baréin: El Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) informó que el martes destruyó cinco petroleros iraníes, alegando que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) había atacado previamente en dos ocasiones un buque de guerra de la Marina estadounidense con misiles balísticos durante los últimos dos días. El CENTCOM señaló que el buque de guerra esquivó los ataques y que no hubo bajas entre el personal estadounidense. 

TankerTrackers identificó los buques como Charminar, Kaviz, Horizon 1, Riesco y Derya. El Derya, un superpetrolero de la Compañía Nacional de Petroleros de Irán, se encontraba aparentemente vacío. En conjunto, los cinco buques han transportado 45 millones de barriles de crudo y productos refinados iraníes desde mayo de 2019, según la entidad de seguimiento marítimo. 

Estos ataques elevan a ocho el número de petroleros iraníes que EE. UU. afirma haber alcanzado desde el sábado. "Irán sigue intentando atacar buques navales estadounidenses y, cada vez que lo hagan o intenten hacerlo, perderán petroleros", declaró el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. 

En respuesta, la Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que las tripulaciones de los petroleros situados en puertos de Kuwait y Baréin —países que albergan fuerzas estadounidenses— debían abandonar inmediatamente sus buques, "ya sea que estén fondeados o atracados, pues serán blanco de ataques", señalando la complicidad de ambos Estados del Golfo en las ofensivas estadounidenses contra Irán. 

UKMTO: Varios buques quedan inhabilitados tras ataques en el Golfo: Varios buques mercantes quedaron inhabilitados tras ataques en rutas marítimas clave del Golfo, informó el miércoles la organización de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO), al reportar incidentes separados frente a las costas de los Emiratos Árabes Unidos e Irak. 

"Los informes indican que los buques fueron objeto de fuego destinado a inhabilitarlos como parte de la actividad militar en curso" en el norte del Golfo y en el golfo de Omán, señaló la UKMTO, añadiendo que no podía confirmar si hubo víctimas. 

Un buque de carga fue alcanzado por un proyectil a unos 44 kilómetros al noroeste de Port Rashid, en los Emiratos Árabes Unidos, y quedó escorado mientras estaba fondeado tras empezar a hacer agua. Por otro lado, un petrolero fue impactado por un proyectil de origen desconocido a unos 52 kilómetros al sureste de Al-Faw, Irak. Se informó que su tripulación se encontraba a salvo. La Reserva Estratégica de Petróleo de EE. UU. cae a su nivel más bajo desde 1982: Los inventarios de la Reserva Estratégica de Petróleo de EE. UU. disminuyeron otros 1,2 millones de barriles la semana pasada, situándose en 285,4 millones —su nivel más bajo desde noviembre de 1982—, según datos del Departamento de Energía. Estados Unidos ha retirado ya 129,9 millones de barriles desde marzo, reduciendo las reservas de emergencia en aproximadamente un 31 % en seis meses. Esta reducción forma parte de un intercambio autorizado de hasta 172 millones de barriles, derivado de las perturbaciones causadas por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. (...)

 Otros 26 soldados estadounidenses heridos: El Sistema de Análisis de Bajas de Defensa registró 26 soldados estadounidenses heridos adicionales, elevando el número total de bajas militares estadounidenses desde el inicio de la guerra contra Irán a 838: 18 muertos (incluidos 7 en accidentes) y 820 heridos. (...)"

 (Drop Site News, 09/09/26, traducción google, enlaces en el original) 

En la crisis de 2008, el gobierno islandés dejó caer a los bancos. No rescató a los accionistas ni a los tenedores de bonos extranjeros... El mensaje fue inequívoco: el riesgo financiero no se socializa, y quienes juegan con el dinero de los demás deben asumir las consecuencias... Los resultados de aquella rebeldía hablan por sí solos... Islandia emergió del abismo con un vigor que muchos calificaron de milagro económico... Islandia prohíbe constitucionalmente y por ley la propiedad extranjera de los derechos de pesca y de los recursos energéticos. El recurso se considera un bien común nacional... Argentina, atrae inversión extranjera en sectores extractivos con regímenes de promoción sin políticas de contenido local o retención de divisas... Islandia salió de 2008 con una convicción sólida. Nunca más permitir que las necesidades del capital determinen hasta dónde llega la soberanía. El Estado argentino, después de décadas de crisis, parece haber llegado a la conclusión inversa: necesita ofrecer condiciones extraordinariamente favorables al capital para poder convertir sus recursos naturales en dólares y crecimiento. Argentina puede convertirse en una gran exportadora de recursos sin que necesariamente todos los dólares generados por esos recursos ingresen inmediatamente al mercado cambiario... Islandia aprendió de 2008 que la soberanía tiene un valor económico tangible al conservar la capacidad de decidir sobre el capital, la moneda, los bancos y los recursos estratégicos. La Argentina de Milei, enfrentada a una escasez crónica de capital y dólares, está tomando la decisión inversa: ofrecer al capital condiciones extraordinarias de estabilidad, rentabilidad y libertad cambiaria para que desarrolle sus recursos naturales... La cuestión no es si uno es nacionalista y el otro liberal. La cuestión es quién captura la renta y quién conserva el poder de modificar las reglas. Islandia dijo no a los banqueros en 2008, no a los acreedores extranjeros en 2010 y no a la Unión Europea en 2026. Cada uno de esos no fue una negativa obstinada, sino una afirmación de su capacidad para decidir sobre su propio futuro. Argentina, por el contrario, está diciendo sí a condiciones que atan su política económica durante décadas a cambio de capital que, cuando finalmente llegue, puede no quedarse en el país (Alejandro Marcó del Pont)

 "Dios salve a Islandia. ¿Y quién salva a la Argentina?

Cuando Donald Trump confunde Groenlandia con Islandia, el error suele provocar sonrisas en los pasillos diplomáticos. Pero para quienes observan con atención el tablero geopolítico, la confusión revela algo más profundo, la creciente relevancia de un pequeño fragmento de roca volcánica en medio del Atlántico Norte, cuya población apenas supera los 405.000 habitantes. Islandia ha logrado en las últimas dos décadas algo que las grandes potencias económicas no han sabido replicar: una recuperación soberana de su destino, sin rendir cuentas a los acreedores internacionales ni entregar sus recursos estratégicos a cambio de oxígeno financiero.

Hace doce años, cuando el mundo aún digería las cenizas de la crisis de 2008, publiqué un artículo titulado «Dios salve a Islandia«. En aquel entonces, la isla era el ejemplo perfecto de cómo no gestionar un sistema financiero. Sus tres principales bancos habían colapsado con activos equivalentes a once veces el Producto Interno Bruto nacional, una burbuja especulativa de proporciones bíblicas que dejó al país al borde de la quiebra. La receta que llegó desde Washington y Bruselas fue la de siempre: el Estado debía hacerse cargo de la deuda privada, imponer un severo programa de austeridad y vender sus activos públicos para pagar a los acreedores extranjeros. Islandia hizo exactamente lo contrario, y ese gesto de desobediencia financiera se convirtió en un hito de la economía política moderna que aún hoy resuena en los debates sobre soberanía monetaria.

El gobierno islandés dejó caer a los bancos. No rescató a los accionistas ni a los tenedores de bonos extranjeros. Cuando el Reino Unido y los Países Bajos exigieron que la isla reembolsara a sus ahorristas minoristas, que habían perdido sus depósitos en la filial Icesave del banco Landsbanki —una suerte de sucursal digital que ofrecía tipos de interés muy por encima del promedio europeo—, Reikiavik se negó rotundamente. Londres y La Haya tuvieron que asumir las pérdidas de sus propios ciudadanos, seducidos por las ganancias financieras de un banco privado que quebró por su propia mala gestión.

Posteriormente enviaron la factura a la isla, pero el gobierno islandés sometió la cuestión a referéndum popular en 2010. El «No pagar» ganó con el 98% de los votos, un resultado tan abrumador que dejó sin argumentos a los defensores de la socialización de las pérdidas privadas. Finalmente, el Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio falló en 2013 que Islandia no estaba legalmente obligada a garantizar aquellos depósitos con fondos públicos.

Los resultados de aquella rebeldía hablan por sí solos. Mientras que Irlanda y Grecia, que gestionaron sus crisis de forma convencional y sumisa a los dictados del Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea, siguen arrastrando dificultades estructurales, Islandia emergió del abismo con un vigor que muchos calificaron de milagro económico. Pero tal prodigio no tuvo lugar. Hubo decisiones políticas. Y una diferencia sustancial respecto a lo ocurrido en Estados Unidos o en el corazón de Europa: mientras en otros lugares los banqueros responsables de la crisis fueron rescatados con dinero público, Islandia investigó y condenó a prisión a decenas de ejecutivos bancarios por fraude y mala gestión. El mensaje fue inequívoco: el riesgo financiero no se socializa, y quienes juegan con el dinero de los demás deben asumir las consecuencias.

Dieciocho años después de aquel colapso, Islandia volvió a votar sobre Europa. Pero esta vez no lo hizo desde la desesperación de un país quebrado, sino desde la memoria viva de cómo consiguió salir de aquella crisis. El referéndum del 29 de agosto de 2026 no preguntaba si Islandia quería ingresar en la Unión Europea, sino si debía reanudar las negociaciones de adhesión. Un matiz aparentemente menor, pero de enorme relevancia política.

Con una participación del 82,5%, el resultado fué que el 52.8% de los votantes decidió que ni siquiera quería volver a abrir la negociación. El electorado entendió que ese primer paso implicaba abrir cuestiones consideradas demasiado sensibles: pesca, soberanía, moneda, agricultura y el control de los recursos naturales. Las reglas que más importan para la vida cotidiana y para la autonomía del país son precisamente las que Islandia mantiene fuera del marco comunitario europeo. Y eso no es casualidad, es una estrategia deliberada que ha demostrado su eficacia.

Para comprender la posición islandesa, sin embargo, no basta con mirar su producto interno bruto o su balanza comercial. Hay que mirar el mapa. Islandia ocupa una posición geográfica excepcional, un punto de control marítimo y aéreo en el Atlántico Norte que conecta Europa con Groenlandia, América del Norte y el Ártico. Su geografía le otorga una relevancia estratégica que ningún indicador económico puede reflejar plenamente.

Y en este sentido, Argentina comparte con Islandia una condición similar, aunque con recursos naturales mucho más abundantes. La República Argentina se asienta sobre un punto de encuentro entre América del Sur, el Atlántico Sur, el Pasaje de Drake y la Antártida, una posición que le otorga el control de rutas marítimas esenciales y el acceso directo al continente blanco, donde la competencia geopolítica se intensifica año tras año.

Para la Unión Europea, Islandia aporta en el Atlántico Norte la vigilancia de rutas marítimas y aéreas, una posición privilegiada en el Ártico frente a la creciente competencia entre Estados Unidos, Rusia y China, el acceso a una de las grandes reservas pesqueras del mundo, una matriz energética extraordinariamente particular basada en recursos geotérmicos e hidroeléctricos, y la posibilidad de desplegar cables submarinos de comunicaciones y energía que serán cada vez más importantes en las próximas décadas.

En 2008, la amenaza era Wall Street. En 2026, las amenazas son la geopolítica, la seguridad, el comercio y la moneda. Las declaraciones de Donald Trump sobre la compra de Groenlandia introdujeron una dimensión completamente nueva en el debate islandés, acelerando la convocatoria del referéndum y reforzando el argumento de quienes defienden que la autonomía monetaria, cambiaria, fiscal y financiera tiene un valor económico superior al de cualquier integración comunitaria.

En economía, el excedente o ganancia que genera la extracción de un recurso natural —ya sea pescado, petróleo o litio— es la diferencias por encima de todos los costos normales de producción, incluido el retorno normal del capital invertido. Dado que el recurso es, en su estado natural, un bien público, esa renta debería beneficiar a toda la sociedad y no únicamente a la empresa que lo extrae.

Mientras que el modelo islandés se basa en la premisa de que el recurso natural es un activo estratégico cuya renta debe ser capturada y distribuida por el Estado, los ciclos neoliberales en Argentina, incluyendo el actual Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), han tendido a tratar el recurso natural como un activo financiero más, donde el objetivo es atraer capital mediante la reducción de costos fiscales y regulatorios, asumiendo que la renta generada no se quedará en el país, sino que alimentará el ciclo de fuga de capitales.

La distribución de la renta y la captura fiscal en Islandia generada por la pesca y la energía se queda en el país. El Estado captura una parte significativa a través de impuestos corporativos y tasas, y esa recaudación se traduce en un Estado de bienestar robusto, infraestructura de alta calidad y un sistema educativo fuerte. La extracción del recurso genera desarrollo interno y encadenamientos productivos que se despliegan dentro de la propia isla.

Islandia prohíbe constitucionalmente y por ley la propiedad extranjera de los derechos de pesca y de los recursos energéticos. El recurso se considera un bien común nacional, y aunque utiliza un sistema de cuotas individuales transferibles, el Estado mantiene un control estricto sobre el volumen total extraído, basado en criterios científicos y no en la demanda del mercado. Además, prohíbe que estos activos sean comprados por fondos buitre o corporaciones extranjeras, evitando así que la renta del recurso sea capturada por actores externos. La negativa a la Unión Europea fue, en esencia, una medida de protección de este activo estratégico.

Para entender si un modelo de gestión de recursos naturales es exitoso o extractivista, no basta con mirar si el recurso se conserva. Hay que mirar quién se queda con la renta. La industria pesquera islandesa es hoy una de las más eficientes del mundo en términos de captura y valor por trabajador. La recaudación fiscal que recibe el Estado es significativa, a través de tasas pesqueras, impuestos a la renta del recurso e impuestos corporativos sobre las ganancias del sector. Pero hay un elemento central que a menudo se pasa por alto: los salarios. A diferencia de muchos países donde la pesca es un trabajo precario y mal remunerado, en Islandia el sector pesquero es uno de los mejor pagados de la economía.

La columna vertebral de la remuneración en los barcos islandeses no es un salario fijo por hora, sino un sistema de reparto de ganancias. La tripulación no recibe solo un sueldo base, sino un porcentaje del valor de la captura, generalmente entre el 20% y el 35% del valor neto de la venta del pescado, después de deducir ciertos gastos operativos como el combustible. Este mecanismo alinea los intereses de la tripulación con la eficiencia del barco: si el barco pesca más y mejor, todos ganan más.

Gracias a este sistema y a la alta valorización del producto, los salarios en la pesca activa suelen estar entre un 15% y un 30% por encima del salario promedio nacional. Y al estar formalizados, los pescadores islandeses aportan y reciben los robustos beneficios del Estado de bienestar: salud universal, pensiones obligatorias con un aporte adicional del 12% por parte del empleador, y seguro de desempleo. Los sindicatos, como VR y Efling, son extremadamente poderosos y negocian convenios colectivos que establecen pisos salariales, límites de horas de descanso y condiciones de seguridad a bordo.

Islandia aprendió a lo largo de los años noventa y dos mil que regalar el acceso a un recurso público genera riqueza privada a costa del erario. Por ello, implementó un sistema de captura de la renta del recurso: el Estado no es dueño de los barcos, pero cobra por el derecho a usar el recurso. El mayor problema al evitar la extranjerización de la pesca fue la concentración de cuotas, ya que el 75% de ellas pertenecen a las veinticinco empresas pesqueras más grandes. Esto representa una alta concentración de la riqueza pesquera en pocas manos.

El dilema islandés es que proteger la soberanía nacional no significa necesariamente proteger a los pequeños pescadores. El sistema logró mantener el control nacional del recurso, pero al mismo tiempo permitió una concentración progresiva de las cuotas en grandes empresas. Por eso la verdadera batalla no es solo Islandia contra Bruselas, sino también una batalla interna por quién es realmente dueño del mar islandés.

Cuando un país con restricción externa crónica, como Argentina, atrae inversión extranjera en sectores extractivos con regímenes de promoción sin políticas de contenido local o retención de divisas, no se resuelve la restricción externa; se cambia su forma de financiamiento y se agrava a mediano plazo. La inversión inicial entra, pero una vez operativa, la repatriación de utilidades, el pago de regalías a casas matrices y la importación de insumos generan una salida de divisas estructural. Si a esto se suma el servicio de la deuda pública, el saldo neto de divisas para el país suele ser negativo o marginal.

Islandia salió de 2008 con una convicción sólida. Nunca más permitir que las necesidades del capital determinen hasta dónde llega la soberanía. El Estado argentino, después de décadas de crisis, parece haber llegado a la conclusión inversa: necesita ofrecer condiciones extraordinariamente favorables al capital para poder convertir sus recursos naturales en dólares y crecimiento. Argentina puede convertirse en una gran exportadora de recursos sin que necesariamente todos los dólares generados por esos recursos ingresen inmediatamente al mercado cambiario.

Pero eso es completamente diferente a afirmar que la inversión extranjera traerá dólares y resolverá la restricción externa. Puede traerlos, pero el régimen también permite que una parte importante de los flujos permanezca fuera o sea posteriormente remitida. Argentina está haciendo casi lo contrario a Islandia: para conseguir capital, el Estado ofrece al inversor una protección extraordinariamente prolongada frente a futuros cambios fiscales, regulatorios y cambiarios.

El mensaje que transmite el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es claro: venga a invertir, puede disponer libremente de los productos, tiene un régimen cambiario privilegiado y puede remitir utilidades y dividendos bajo condiciones especiales. El problema del RIGI no es que atraiga inversión extranjera. El problema es el precio que Argentina paga por atraerla: una renuncia fiscal estimada en unos 1.813 millones de dólares anuales cuando los proyectos estén en plena producción, estabilidad tributaria, aduanera, cambiaria y regulatoria durante treinta años, y un régimen que permite una creciente disponibilidad externa de las divisas generadas por los proyectos.

Si los recursos son estratégicos y la inversión se habría producido aun con beneficios menores, el Estado está transfiriendo renta innecesariamente y comprometiendo su capacidad futura. La cuestión empírica es cuánta inversión adicional está generando realmente el RIGI y cuánto beneficio habría obtenido igualmente el inversor sin esas concesiones extraordinarias.

La integración de Argentina en lo que podríamos llamar la Pax Silicia dibuja una estructura clara. Estados Unidos → capital financiero y tecnológico → empresas multinacionales → RIGI→ litio → cobre → petróleo → gas y energía → exportaciones → deuda → fuga de capitales. La integración de Argentina a cadenas estratégicas estadounidenses y occidentales. Buenos Aires está diseñando sus sectores estratégicos para insertarlos en cadenas globales de capital y tecnología en lugar de construir primero cadenas nacionales de control y agregación de valor.

Islandia aprendió de 2008 que la soberanía tiene un valor económico tangible al conservar la capacidad de decidir sobre el capital, la moneda, los bancos y los recursos estratégicos. La Argentina de Milei, enfrentada a una escasez crónica de capital y dólares, está tomando la decisión inversa: ofrecer al capital condiciones extraordinarias de estabilidad, rentabilidad y libertad cambiaria para que desarrolle sus recursos naturales.

La cuestión no es si uno es nacionalista y el otro liberal. La cuestión es quién captura la renta y quién conserva el poder de modificar las reglas. Islandia dijo no a los banqueros en 2008, no a los acreedores extranjeros en 2010 y no a la Unión Europea en 2026. Cada uno de esos no fue una negativa obstinada, sino una afirmación de su capacidad para decidir sobre su propio futuro. Argentina, por el contrario, está diciendo sí a condiciones que atan su política económica durante décadas a cambio de capital que, cuando finalmente llegue, puede no quedarse en el país.

La experiencia islandesa demuestra que la soberanía no es un lujo para países ricos, sino una herramienta para construir riqueza desde abajo. Y también demuestra que decir no, en ocasiones, es la forma más poderosa de decir sí al futuro propio." 

( Alejandro Marcó del Pont, blog, 06/08/26)

9.9.26

El petróleo acaba de alcanzar los $100... los iraníes necesitan que se mantenga ahí o que suba más. Y necesitan proseguir con la campaña de contraataques a las bases hasta que se agoten los interceptores. En ese punto, tendrán el apalancamiento que necesitan para coaccionar a EE.UU. a capitular en la cuestión de Ormuz... Los iraníes, o bien trabajan duro para asegurar el objetivo de lograr que EE.UU. capitule por la cuestión de Ormuz, o abandonan el objetivo por completo... Manejar el conflicto, mantenerlo en un fuego bajo, es muchísimo más costoso para Irán que para EE.UU. (Policy Tensor)

Policy Tensor @policytensor

Danny sigue fingiendo que la escalada no le sirve a nadie. Eso es o bien ingenuo o deshonesto. 

La desescalada solo sirve a los Estados Unidos. No le sirve a Irán. Es difícil imaginar cómo Irán podría cometer un error mayor que desescalar en este momento. 

El petróleo acaba de alcanzar los $100. Necesitan que se mantenga ahí o que suba más. Y necesitan proseguir con la campaña de contraataques a las bases hasta que se agoten los interceptores. En ese punto, tendrán el apalancamiento que necesitan para coaccionar a EE.UU. a capitular en la cuestión de Ormuz. 

Los iraníes necesitan entender que la coacción es muchísimo más difícil que la disuasión. O bien trabajar duro para asegurar el objetivo de lograr que EE.UU. capitule en la cuestión de Ormuz, o abandonar el objetivo por completo. 

Manejar el conflicto, mantenerlo en un fuego bajo, es muchísimo más costoso para Irán que para EE.UU.

7:21 p. m. · 9 sept. 20266.438 Visualizaciones

Pasar de 53 a 97 millones de turistas al año, prácticamente duplicándose en tan solo quince años, con un crecimiento anual acumulado del cinco por ciento, es una auténtica burbuja de demanda externa, que ya le ha explotado en la cara a los cientos de miles de ciudadanos que no pueden acceder a una vivienda (ni propia ni de alquiler)... esta explosión de la demanda no se resolvió con un aumento de la oferta hotelera... el negocio de las camas necesarias se está resolviendo —como se certifica claramente en la evolución de las viviendas de uso turístico y el colapso del mercado inmobiliario para residentes— mediante una burbuja especulativa de alquileres... Una captura rentista en la que están embarcados unos pocos grandes, pero también miles de pequeños inversores que huyen de unos depósitos bancarios no remunerados por el oligopolio financiero... En este modelo económico millones de consumidores llegan del extranjero y también en gran medida la mano de obra necesaria serán inmigrantes extranjeros, mientras que numerosos rentistas (arrendadores, comercios, hostelería, transporte, ocio nocturno, etc.), pequeños, medianos y grandes (autóctonos o foráneos) obtienen ingresos dentro del país. Podríamos considerarlo una burbuja de rentistas turísticos... nos encontramos ante una burbuja de empleo precario (a menudo irregular) de trabajadores extranjeros (del Sur global) que depende de millones de visitantes del Norte global... Sobra decir que si este modelo ha crecido hasta el presente a sus anchas, lo hará hasta su explosión en manos de Gobiernos (locales, autonómicos y quizás pronto estatal) entregados sin límites a esas manos invisibles del mercado. Pues son muchos miles de rentistas conscientes de que es la mano invisible sin ataduras la que garantiza sus rentas y privilegiado nivel de vida; no es extraño que estén siendo, por tanto, muy activos propagandistas de las alternativas de derecha extrema que supuestamente les blindarán esos privilegios (Albino Prada)

 "El modelo económico de España: un Parque Temático

En el año 2007 el presidente José Luis Rodríguez Zapatero nos informaba que en los tres años anteriores en España se había creado el cuarenta por cien de los empleos de la Unión Europea. Luego vino lo que vino. Este mes de julio de 2026 el presidente Pedro Sánchez en su balance anual declaró que España crea hoy cerca de la mitad de los empleos de la UE. Parece que el capitalismo rentista y financiero español es amigo de estos sortilegios.

Por aquél entonces también se nos informaba que el Reino de España era el mayor consumidor de cemento de la Unión Europea, con un veinte por ciento del total consumido. Un nivel tóxico. Y así pasamos de tener dos millones y medio de personas ocupadas en el sector de la construcción en 2008 a apenas un millón en 2016. La burbuja inmobiliaria había estallado de la mano de nuestro sistema financiero. En abril del 2007 publicaba un breve análisis titulado «La España del tío Gilito» sobre este frenesí, que recomiendo leer con la perspectiva de estos últimos veinte años.

Ahora de nuevo, entre 2020 y 2025, según datos de Eurostat, veinticinco de cada cien empleos creados en la UE, en esos cinco años, se generaron en España. Conviene recordar —como referencia para estas cifras— que apenas un once por ciento es el nivel de los ocupados en la UE que trabajan en España.

¿Caminamos hacia una nueva burbuja? ¿en qué sectores estamos engordando demasiado esta vez?. Sostendré en lo que sigue que habríamos pasado de una burbuja de promotores a una burbuja de arrendadores, en sintonía con las decrecientes capacidades de gasto de los visitantes extranjeros. Sin en la primera la demanda turística fue determinante, en la segunda no lo será menos.

*

Para ayudar a responder estas preguntas, recientemente analizaba con cierto detalle la evolución del empleo en España entre 2011 y 2025, llegando a la conclusión de que la mayor parte de los empleos creados se concentraban en las actividades de servicios directa o indirectamente dependientes del turismo (cada vez más en sectores auxiliares distintos de los hoteles) y en servicios personales (ocios varios, educación, sanidad, atención a la dependencia, asistencia familiar, etc.), públicos y -cada vez más- privados.

Un auge del empleo que se traduce en un problema gigantesco[1]: de colapso y de burbuja inmobiliaria. Pues quienes buscan una vivienda permanente para trabajar (o incluso para desplazarse a estudiar) hoy se enfrentan a una oferta escasa y muy cara, dado que el reducido parque inmobiliario existente busca una mayor rentabilidad en el enorme crecimiento del sector turístico o de temporada[2]. Precisamente en este desajuste reside un factor (el acceso a la vivienda) que podría desinflar (junto a las recurrentes olas de calor, danas y demás) la burbuja de crecimiento del empleo en las actividades que hemos mencionado. Un caso típico es el del personal de hoteles en muchas zonas turísticas. Pero existen muchos más.

*

Para dilucidar si hemos pasado de un modelo tóxico de burbuja inmobiliaria y financiera en 2008 a una nueva y particular burbuja en 2026, paso a describir lo que denominaré «Modelo Parque Temático» centrado en el turismo.

En este modelo económico millones de consumidores llegan del extranjero y también en gran medida la mano de obra necesaria serán inmigrantes extranjeros, mientras que numerosos rentistas (arrendadores, comercios, hostelería, transporte, ocio nocturno, etc.), pequeños, medianos y grandes (autóctonos o foráneos) obtienen ingresos dentro del país. Podríamos considerarla una burbuja de rentistas turísticos.

En este modelo una España vaciada (y cíclicamente calcinada) coexiste con otra congestionada: gentrificada en pueblos y ciudades turísticas (se habla de zonas tensionadas), con un uso abusivo de hidrocarburos, derroche de recursos hídricos, etc., etc.,: burbuja difícilmente sostenible. En la nación de España donde resido, podría resumirlo como una mezcla de turismo espiritual (San-Tiago), turismo de sol y luna (San Chencho) o turismo de luces (Vigo) ... parques temáticos. Cada lector puede concretar las ofertas del “éxito” turístico correspondiente en su territorio (para otros ejemplos “exitosos”: Cádiz o Palma).



Para comprobar si nos dirigimos —o no— a una burbuja, resumo cuatro datos en un gráfico para el periodo 2010-2025 (2010=100): los turistas extranjeros y sus pernoctaciones, la disponibilidad de hoteles o alojamientos regulados, y la evolución de los inmigrantes empleados en la economía española en su conjunto.

Ya de entrada debemos hablar de un modelo no resiliente porque necesita de clientes y trabajadores extranjeros, quienes, por lo tanto, dependen de factores externos que, en gran medida, no controlamos (por ejemplo olas de calor). Pero también peligroso porque es ambiental y socialmente insostenible con los recursos internos del país (como ya se ha demostrado en el caso de la vivienda[3], la vida urbana o el medio ambiente, etc.).

Un modelo no resiliente ni sostenible que, además, es una burbuja o bola de nieve, ya que la demanda externa derivada de millones de esos visitantes ha experimentado un crecimiento espectacular, pasando de un índice 100 en 2010 a un índice de 184 en 2025. Esto significa pasar de 53 a 97 millones de turistas al año, prácticamente duplicándose en tan solo quince años, con un crecimiento anual acumulado del cinco por ciento. Una auténtica burbuja de demanda externa[4]. Que ya le ha explotado en la cara a los cientos de miles de ciudadanos que no pueden acceder a una vivienda (ni propia ni de alquiler).

Hay que destacar que esta explosión de la demanda no se resolvió con un aumento de la oferta hotelera. De hecho, en la serie amarilla en el gráfico, las plazas ofrecidas pasa de 100 a 112 en el índice durante esos quince años, de 1,1 millones de plazas a 1,2 millones. Esto significa que el negocio de las camas necesarias se está resolviendo —como se certifica claramente en la evolución de las viviendas de uso turístico y el colapso del mercado inmobiliario para residentes— mediante una burbuja especulativa de alquileres. Y con una animada inversión en vivienda usada para captar esos ingresos turísticos.

Una captura rentista en la que están embarcados unos pocos grandes, pero también miles de pequeños inversores (S.P.: sociedad de propietarios) que huyen de unos depósitos bancarios no remunerados por el oligopolio financiero[5]. Para así alimentar un sector turístico con gastos unitarios cada vez menores y duración media más corta, que, sin embargo, no deja de tener creciente impacto en muchos otros ámbitos.

Acoplado a ese negocio extra hotelero en auge se observa en el gráfico un aumento del empleo de inmigrantes (que en total pasa de un índice de 100 a 146, nótese que es el mismo nivel que el de las pernoctaciones). Empleo que poco tiene que ver con el sector hotelero, más bien con actividades vinculadas al mantenimiento de alojamientos turísticos y al ocio diurno y nocturno en restaurantes o actividades recreativas y festivas. En definitiva, nos encontramos ante una burbuja de empleo precario (a menudo irregular) de trabajadores extranjeros (del Sur global) que depende de millones de visitantes del Norte global.

España funciona en este modelo como un parque temático para un particular encuentro Norte-Sur, del que múltiples rentistas (del sector inmobiliario y de diversos negocios) obtienen notables ingresos, mientras que el acceso a la vivienda y la sostenibilidad ambiental del país se ven muy comprometidos. Las manos invisibles de los mercados son las que deciden los flujos de turistas y de inmigrantes, los usos de las viviendas y de nuestras ciudades, de los recursos y del medio ambiente. Por todo ello lo defino como modelo económico de Parque Temático.

Sobra decir que si este modelo ha crecido hasta el presente a sus anchas, lo hará hasta su explosión  en manos de Gobiernos (locales, autonómicos y quizás pronto estatal) entregados sin límites a esas manos invisibles. Pues son muchos miles de rentistas los asociados a estos Parques Temáticos, conscientes de que es la mano invisible sin ataduras la que garantiza sus rentas y privilegiado nivel de vida; no es extraño que estén siendo, por tanto, muy activos propagandistas de las alternativas de derecha extrema que supuestamente les blindarán esos privilegios.

[1] Sobre la relación del crecimiento del empleo con el vector turístico y de éste con el colapso de la vivienda: https://www.sinpermiso.info/textos/crecimiento-economico-espanol-turismo-y-vivienda.

[2] Crecimiento impulsado por la digitalización masiva de una oferta minifundista de viviendas de uso turístico. Grecia, Portugal y España son grandes e intensos destinos turísticos en la UE que comparten, no por casualidad, un grave problema de encarecimiento de la vivienda (ver aquí).

[3] Algo sobre lo que vengo llamando la atención desde hace ocho años: https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/jovenes-burbuja-alquiler-espana_1_1163157.html.

[4] Que con datos (INE) de la primera mitad del año 2026 continúa engordando.