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Medea Benjamin, cofundadora de la organización pacifista CODEPINK,
habla con Chris Hedges sobre su reciente visita a Cuba como parte de una
de las muchas delegaciones humanitarias que han visitado la isla en
respuesta al severo bloqueo económico impuesto por la Administración
Trump. Benjamin describe la situación actual como «desesperada», la peor
que ha vivido en sus 50 años de trabajo solidario con Cuba, y se
refiere a la escalada del bloqueo como un «asedio medieval».
La escasez de combustible ha tenido consecuencias mortales,
provocando cortes de electricidad en todo el país. Las sanciones y el
bloqueo han provocado escasez de alimentos, medicinas y otros productos
de primera necesidad. Benjamin relata: «La gente no puede ir a trabajar
porque los autobuses no funcionan o, si llegan al trabajo, no hay
electricidad ni materiales». Afirma que médicos y profesores están
abandonando el país porque sus salarios son demasiado bajos para
sobrevivir.
Los medios de comunicación estadounidenses achacan las penurias de
Cuba a su gobierno comunista, pero Benjamin destaca los avances logrados
desde la Revolución, a pesar de haber soportado más de sesenta años de
sanciones impuestas por Estados Unidos. Cuba, un país pobre de diez
millones de habitantes, creó un sistema de sanidad universal que en su
día fue envidiable y un excelente sistema educativo gratuito para los
residentes. Ahora, muchos de esos logros, como la reducción de la
mortalidad infantil y la mejora de la esperanza de vida, se están
deteriorando bajo el yugo del imperialismo estadounidense.
Este año han viajado a Cuba delegaciones de todo el mundo para llevar
paneles solares, medicamentos y otros artículos de primera necesidad.
Los palestinos participaron en la delegación que Benjamin ayudó a
organizar y fueron testigos de muchas similitudes entre Cuba y Gaza.
Además de la escasez, otra similitud es el creciente poder del lobby
cubano-estadounidense que apoya el bloqueo, el cual sigue el modelo del
lobby israelí-estadounidense, el AIPAC.
A pesar de ello, la situación en Cuba es tan grave que incluso muchos
miembros del Congreso ya no pueden negar la crueldad de la situación.
Hay dos nuevos proyectos de ley en el Congreso que CODEPINK y otras
organizaciones de solidaridad con Cuba apoyan. Benjamin insta a la gente
a actuar de cualquier forma que pueda, ya que cree que los cubanos no
podrán soportar las penurias del bloqueo por mucho más tiempo.
Chris Hedges: La administración Trump, tras haber puesto en el
punto de mira a Venezuela e Irán, parece decidida a derrocar al
Gobierno cubano. Ha orquestado un asedio a la isla, cortando los envíos
vitales de petróleo venezolano hace tres meses. Esto ha dejado a la
economía cubana sin petróleo importado, así como sin diesel, gasolina,
combustible para aviones y gas licuado de petróleo. Cuba depende de esos
envíos para aproximadamente el 60 % de su energía.
Cuba está sufriendo ahora cortes de electricidad masivos, incluidos
dos apagones en toda la isla en los últimos días. La orden ejecutiva de
Trump del 29 de enero de 2026 establece: «Las políticas, prácticas y
acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y
extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de
Estados Unidos». La orden acusa al Gobierno cubano de permitir
abiertamente que Rusia y China —que, según se informa, cuenta con cuatro
puestos de escucha en la isla— establezcan allí sofisticadas
capacidades militares y de inteligencia que amenazan la seguridad
nacional de Estados Unidos. Señala que Cuba alberga la mayor instalación
de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero, que intenta
sustraer información sensible de seguridad nacional de Estados Unidos.
La Casa Blanca de Trump ha invocado la Ley de Poderes Económicos de
Emergencia Internacional de 1977, que faculta a EE. UU. a imponer
aranceles a los países extranjeros que «suministren, directa o
indirectamente, petróleo al Gobierno cubano».
Esto ha provocado escasez de transporte, reducción de la jornada
laboral y cancelaciones de vuelos, además de la escasez no solo de
combustible, sino también de alimentos, medicamentos y equipos vitales,
incluido el material médico. El Departamento de Justicia ha imputado a
varios funcionarios y entidades cubanas por su presunta implicación en
el tráfico de drogas, una táctica que también se está utilizando para
atacar al presidente de Colombia, Gustavo Petro. «Cuba va a caer muy
pronto», anunció Trump. «Quieren llegar a un acuerdo. Así que voy a
enviar a Marco allí y veremos cómo sale eso. Ahora mismo estamos muy
centrados en este [se refería a Irán]. Tenemos mucho tiempo, pero Cuba
está lista tras 50 años. Llevo 50 años observándola y me ha caído del
cielo gracias a mí, ha caído, pero, en cualquier caso, me ha caído del
cielo y nos está yendo muy bien».
El objetivo es la reafirmación del imperialismo estadounidense sobre
la isla, que la revolución cubana liderada por Fidel Castro derrotó en
1959. Si Trump no logra sus objetivos en Irán, lo cual parece cada vez
más probable, parece dispuesto a centrar su atención en Cuba. Con el
secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y el colapso de la
Unión Soviética, Cuba cuenta con pocos aliados que puedan acudir en su
ayuda, aunque un petrolero ruso que transporta 730 000 barriles de crudo
parece dirigirse a Cuba.
Me acompaña para hablar de la guerra contra Cuba Medea Benjamin,
cofundadora del grupo pacifista CODEPINK, que acaba de regresar de un
viaje a Cuba donde ella y otros grupos solidarios entregaron ayuda
humanitaria y suministros, entre ellos medicamentos, paneles solares,
bicicletas y alimentos. Así pues, Medea, ha sido usted duramente
criticada en el Washington Post. Aunque creo que esto dice mucho más del
Washington Post que de usted. El titular reza: «Idiotas útiles visitan
Cuba justo a tiempo». Voy a leerle un par de frases y le dejaré
responder:
«El comunismo ha empobrecido la isla. A los izquierdistas
estadounidenses solo les importa ahora porque pueden culpar a Trump.
Izquierdistas de todo el mundo se desplazaron a Cuba durante el fin de
semana para un “viaje humanitario” [entre comillas] destinado a
protestar contra el bloqueo petrolero de Estados Unidos y desempeñaron a
la perfección el papel de idiotas útiles. Nada demuestra más
solidaridad que ir a un país empobrecido y alojarse en un hotel de cinco
estrellas». Más abajo: «La mejor manera de ayudar al pueblo cubano, por
supuesto, sería liberarlo de una dictadura que lleva más de medio siglo
sin satisfacer sus necesidades. Sin embargo, la lista de asistentes
estaba más interesada en criticar a Estados Unidos. Y luego, mientras
que los turistas socialistas pueden culpar a las sanciones
estadounidenses por el declive de la isla, los cubanos creen de forma
abrumadora que la culpa es de quienes han dirigido su economía desde
1959». Y la última línea: «La verdad es que a estos activistas solo les
importan los cubanos ahora que tienen una excusa para arremeter contra
Estados Unidos. El numerito podría haber sido más convincente sin las
fiestas». Estoy segura de que estuvieron de fiesta día y noche en Cuba.
Pero, en fin, es que no me lo podía creer. Suena a algo sacado de la
National Review, o quizá de The Onion, no lo sé.
Medea Benjamin: O del New York Post.
Chris Hedges: Sí.
Medea Benjamin: ¿Quiere que comente eso, Chris?
Chris Hedges: Bueno, sí, es decir, es un ataque tan duro y una
distorsión tan grande de la historia. Quiero decir, hemos estado
estrangulando a Cuba desde sus inicios.
Medea Benjamin: Bueno, por supuesto. Y, ya sabe, fue
interesante que se tratara de un grupo tan multigeneracional. Llevábamos
170 personas en nuestro avión fletado con todos esos medicamentos. Y
algunos de ellos eran jóvenes cubanos, se hacen llamar «Cubanoamericanos
por Cuba». Algunos nunca habían estado en Cuba antes. Y muchos de
nosotros, los de más edad, llevamos décadas trabajando en temas
relacionados con Cuba. Así que decir que solo vinimos a esto para
criticar a Trump es un poco gracioso, porque yo llevo yendo a Cuba desde
1979 e intentando cambiar la política estadounidense desde entonces.
Así que eso es una cosa.
La otra es esta cuestión de echar toda la culpa al gobierno
comunista. Ya sabe, hay una respuesta muy fácil para eso, Chris, que es:
bueno, levanten las sanciones y entonces podrán echarle toda la culpa
al gobierno comunista. Llevamos años y años y años diciendo eso, pero no
quieren hacerlo porque quieren que la economía cubana esté en ruinas
para poder decir que el comunismo no funciona, que la gente se rebele, y
que construyamos campos de golf estadounidenses y Trump Towers por toda
la isla. Y en cuanto a que nos alojáramos en hoteles de lujo, eso
también me parece bastante gracioso, porque hay una lista que podríamos
ir desplazando, que no tendría fin, de hoteles en los que el Gobierno de
EE. UU. dice que no se nos permite alojarnos porque, según ellos, están
relacionados de alguna manera con el ejército cubano. Así que solo hay
cinco hoteles en los que se nos permite alojarnos. Todos son «hoteles de
lujo» y todos son propiedad de empresas extranjeras.
Nos alojamos en uno que se llamaba Iberostar. Es una empresa de
propiedad española. Y también nos alojamos allí por, bueno, otras dos
razones. Una, nos hicieron un precio muy bueno, y dos, estaba en el
centro, porque los demás están más lejos y no queríamos usar autobuses.
No queríamos consumir mucho combustible. Así que solo utilizamos los
autobuses para ir del aeropuerto al hotel y volver al aeropuerto. Y la
mayor parte del tiempo, caminamos y caminamos y caminamos bajo el sol
abrasador. Y fue muy bueno para la gente hacer eso, porque es algo que
los cubanos hacen todos los días. Cuando desayunábamos en el hotel y
preguntábamos a los trabajadores: «¿Cómo han llegado aquí esta mañana?»,
nos respondían: «He caminado tres millas. He caminado cuatro millas».
Así que intentamos dejar una huella ecológica mínima, pero supongo que
eso no impresionó al Washington Post.
Chris Hedges: Hablemos de la situación de Cuba. Quiero decir,
Cuba lleva, por supuesto, décadas sometida a sanciones. Y, brevemente,
todo tipo de intentos de la CIA para derrocar al gobierno de Castro, la
invasión de Bahía de Cochinos, que fue frustrada por Cuba durante la
administración Kennedy. Creo que hubo siete intentos concertados de
asesinato contra el propio Castro. Me refiero a todo tipo de cosas
extrañas, como puros explosivos, si no recuerdo mal, y, no sé, trozos de
coral envenenados o algo así. No recuerdo qué era todo eso. Pero esta
guerra contra Cuba nunca ha remitido, aunque en muchos sentidos lo que
está ocurriendo ahora —y le dejaré a usted que comente al respecto— es
quizás lo más grave.
Medea Benjamin: Sí, quiero decir que sí amainó un poco durante
la presidencia de Obama, cuando hubo algunas aperturas y se levantaron
algunas de las sanciones, y vimos un florecimiento de la empresa privada
y de la llegada de turistas, y la economía realmente repuntó, lo cual
fue bueno para el pueblo estadounidense y para el pueblo cubano; pero,
lamentablemente, la administración Trump revirtió todo eso, y la
administración Biden no hizo nada para mejorar las relaciones, y ahora
nos hemos quedado atascados con Trump de nuevo. Ahora bien, cuando usted
dice que la situación es peor que nunca, sí, eso es absolutamente
cierto debido a esa fanfarronada de Trump de que ni una gota de petróleo
ha llegado a la isla en más de tres meses. Estados Unidos impidió que
Venezuela enviara petróleo y obligó a México a no enviarlo. Veremos qué
ocurre con este petrolero ruso, y eso debería ser interesante. Pero,
como usted ha dicho, Chris, esto no es nada nuevo.
Y solo quiero señalar algunas de las formas en que Estados Unidos ha
saboteado la economía cubana durante tanto tiempo. Una de ellas es que
se trata de una isla caribeña, y en países pequeños como los de
Centroamérica y el Caribe, una de las principales fuentes de ingresos
son las remesas, es decir, lo que las personas de esos países que se
trasladan a países más ricos, como Estados Unidos o España, envían a sus
familiares. Estados Unidos ha complicado mucho incluso el simple hecho
de enviar dinero a la familia en la isla.
Luego está la cuestión del turismo. También un pilar fundamental de
los países caribeños. Estados Unidos ha puesto tantas trabas que es muy
difícil que el turismo prospere en la isla. No se puede ir como turista a
tumbarse en las playas. Hay que encajar en una de las categorías para
poder ir. No es tan difícil. La gente cree que es más complicado de lo
que es, y por eso hay tanta gente que no va. Pero nuestros amigos
europeos no pueden obtener el mismo visado estadounidense si han estado
en Cuba. Y desde la COVID, el turismo ha sufrido un auténtico desplome. Y
ahora, con Donald Trump, las condiciones son aún más difíciles para los
turistas si no se puede desplazarse, si los autobuses no funcionan, ese
tipo de cosas. Así que el turismo se ha visto realmente afectado.
Y luego hay una fuente de ingresos que siempre me pareció brillante
para Cuba y para el mundo. Y eran los profesionales médicos que enviaban
por todo el mundo. Estos médicos y enfermeros cubanos que iban tanto a
países pobres —a menudo financiados por agencias de la ONU— como a
países más ricos, como Italia durante la COVID, donde los costes los
sufragaban los propios países. Eso se convirtió en una importante fuente
de ingresos para Cuba. Y el Gobierno de EE. UU. intervino y amenazó
sistemáticamente a los países para que no aceptaran a médicos cubanos,
para que expulsaran a los que ya estaban allí, llegando incluso a
decirles que no enviaran a sus estudiantes a estudiar gratuitamente en
la facultad de medicina de Cuba.
Así pues, estas son solo algunas de las formas en que Estados Unidos ha estado saboteando. Y, por supuesto, estar en la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo
significa que no se puede utilizar el sistema financiero internacional,
el sistema SWIFT, lo que implica que no se puede comerciar en la arena
internacional. Por lo tanto, esto no es nuevo, pero no poder obtener
combustible supone un nivel completamente nuevo. Y nadie puede decir en
este momento que no existe un bloqueo sobre Cuba. Ahora todo el mundo
puede verlo, y es devastador.
Chris Hedges: La isla solo tiene 10 millones de habitantes.
¿Por qué, a lo largo de su historia, Estados Unidos ha considerado a
Cuba una amenaza tan grande?
Medea Benjamin: Bueno, creo que en un momento dado fue una
amenaza por ser un buen ejemplo, una amenaza porque contaba con un
próspero sistema sanitario que llevó a Cuba a tener una tasa de
mortalidad infantil más baja que en la mayoría de lugares de Estados
Unidos, una mayor esperanza de vida y un sistema de médicos de familia
que era la envidia de personas de todo el mundo. Quiero decir,
imagínese, Chris, tener a su médico en su barrio. Había un médico por
cada 125 familias. De hecho, le conocían. Sabían cuál era su estado de
salud. Le visitaban en su casa. Quiero decir, era un sistema
maravilloso. Ahora está muy deteriorado porque los pobres médicos ganan
un sueldo miserable y muchos están abandonando la profesión, y no
disponen de materiales con los que trabajar. Pero sigue siendo un
sistema totalmente gratuito. Y eso supone una amenaza para todas las
personas en EE. UU. que se benefician de nuestro pésimo sistema
sanitario con ánimo de lucro.
La otra cuestión es que, al principio, el programa educativo y de
alfabetización supuso un avance realmente trascendental: se pasó de una
sociedad pobre con una alta tasa de analfabetismo a una población
educada en la que se podía obtener educación gratuita hasta el
doctorado.
También se consideró una amenaza debido a la relación con Rusia, ya
que, incluso después de la crisis de los misiles en Cuba, Estados Unidos
mantuvo relaciones con lo que era la Unión Soviética hasta el momento
de su desintegración en 1991.
Y luego están todos los cubanoamericanos —aunque no debería decir
«todos», ya que en realidad se trata de un pequeño grupo de
cubanoamericanos— que abandonaron la isla tras la revolución y que,
desde entonces, se han sentido indignados por haber perdido parte de sus
propiedades y han estado presionando constantemente al Gobierno de EE.
UU. para que derrocara al Gobierno cubano y así poder recuperar sus
propiedades. Y finalmente, quiero decir que este grupo cubanoamericano
se ha vuelto muy poderoso. Ellos se han inspirado en el grupo de presión
proisraelí llamado AIPAC, y son un grupo de presión extranjero muy, muy
poderoso para una población tan pequeña. Reciben millones de dólares de
nuestros impuestos. Los obtienen año tras año para difundir propaganda
contra el Gobierno cubano. Han elegido a cubanoamericanos para cargos
públicos, como María Elvira Salazar, Carlos Giménez y Díaz-Balart, cuyas
carreras se basan íntegramente en esta política contra el Gobierno
cubano. Y esas son algunas de las razones.
Y, por último, permítame decir que ha habido una pugna por Florida
entre demócratas y republicanos, y los demócratas han pensado que
podrían recuperar algunos escaños en Florida si adoptaban esta postura
de línea dura. No les ha salido bien, pero siguen creyendo que les
beneficia no solo atacar al Gobierno cubano, sino también perjudicar al
pueblo cubano.
Chris Hedges: Así pues, la respuesta del Gobierno cubano ha
sido ofrecer concesiones. Creo que incluso han dicho que negociarían con
los exiliados cubanos sobre las indemnizaciones por sus propiedades.
Han hablado de flexibilizar las restricciones a la inversión extranjera.
¿Podría hablar un poco sobre cómo está respondiendo el Gobierno cubano?
Medea Benjamin: Bueno, el Gobierno cubano siempre ha estado
abierto al diálogo y, de hecho, ha mantenido conversaciones con EE. UU.
sobre cuestiones migratorias y sobre drogas. Y el Gobierno cubano ha
sido de gran ayuda en la lucha contra las drogas en el Caribe. Pero en
cuanto a estas cuestiones actuales sobre la inversión, Cuba se ha
abierto a la empresa privada, no a gran escala, pero sí de una manera
muy significativa. Se pueden tener empresas privadas. Se puede contratar
hasta a 100 personas. Yo diría que la mayoría de los cubanos trabajan
ahora de una forma u otra en el sector privado, porque el sector público
se ha derrumbado en muchos aspectos. Y a los cubanoamericanos se les
permite apoyar a empresas en Cuba. De hecho, todas esas pequeñas tiendas
que se ven al pasear por las calles, no solo en La Habana, sino también
en otras ciudades, existen en su mayoría gracias a las inversiones de
sus familiares en Estados Unidos.
Pero lo que quiere la administración Trump son cosas a lo grande.
Quiere poseer tierras. Quiere poder construir lo que quiera y que las
empresas estadounidenses entren y se hagan cargo de lo que ha sido
nacionalizado.
Así pues, esas son cuestiones sobre las que, de hecho, el Gobierno
cubano está dispuesto a dialogar. Y, como usted ha dicho, recientemente
han manifestado que están dispuestos a hablar sobre indemnizaciones.
Ahora bien, cuando el Gobierno cubano comenzó a nacionalizar las
propiedades extranjeras a principios de la década de 1960, todos los
demás países negociaron y llegaron a un acuerdo con el Gobierno cubano.
Estados Unidos fue el único país que se negó a llegar a un acuerdo. Pero
los cubanos están diciendo ahora mismo: «Vamos a resolverlo.
Mantengamos relaciones comerciales normales con Estados Unidos».
Chris Hedges: ¿Cuáles serán las consecuencias si este bloqueo
continúa, cosa que supongo que sucederá? ¿Cuáles serán las consecuencias
dentro de Cuba?
Medea Benjamin: Sabe, Chris, ni siquiera puedo imaginar que
este bloqueo continúe, porque realmente está destruyendo la capacidad de
llevar una vida normal. La gente no puede ir a trabajar porque los
autobuses no funcionan o, si llegan al trabajo, no hay electricidad ni
materiales. Entonces, ¿qué se supone que deben hacer? A los niños les
cuesta mucho llegar a la escuela. Muchos de los profesores se han
marchado porque sus salarios son muy bajos. Los hospitales apenas
funcionan. Los médicos de allí son héroes, siguen aguantando, siguen
intentando atender a sus pacientes con lo poco que tienen. Pero cuando
ni siquiera se tiene acceso a agua caliente en el hospital, y mucho
menos a analgésicos y todo tipo de cosas como suturas, elementos básicos
necesarios para las operaciones, el Gobierno ha dicho que hay 60 000
personas esperando a ser operadas y 11 000 de ellas son niños.
La tasa de mortalidad infantil está aumentando. Los pacientes con
cáncer no pueden recibir su tratamiento. Los pacientes con diabetes no
pueden recibir sus tratamientos. Por lo tanto, esto está causando un
gran sufrimiento en Cuba en este momento. Se ve la basura amontonada en
las calles porque no tienen gasolina para los camiones. En los meses más
calurosos, eso provocó un brote de tres enfermedades diferentes
transmitidas por mosquitos que afectaron a un tercio de la población.
¿Cuánto tiempo puede durar esto? No lo sé. No lo sé. No creo que esto
pueda prolongarse otros seis meses, por ejemplo, porque la gente está
simplemente desesperada.
Y espero que haya conversaciones entre Estados Unidos y Cuba. Y oímos
que las hay, pero no sé en qué consisten. Pero espero que las haya,
porque algo tiene que cambiar. Y también espero que cada vez más gente
empiece a darse cuenta de lo grave que es la situación en Cuba, de lo
medieval que es este asedio al pueblo cubano, de lo hipócrita que es
decir que le importan los derechos humanos en Cuba y, sin embargo, negar
a la gente lo básico para vivir. Así que espero que cada vez más gente
se informe y se movilice.
Acabamos de regresar de nuestro viaje a Cuba y hoy me he acercado al
Congreso para unirme a un grupo de diez personas que iban de oficina en
oficina pidiendo apoyo para una Ley de Poderes Bélicos, alegando que
Trump no tiene derecho a invadir Cuba, así como para una ley denominada
Ley de Comercio entre EE. UU. y Cuba, con el fin de levantar estas
restricciones. Al visitar las oficinas, empezamos por las de los
demócratas, y se mostraron extremadamente comprensivos porque habían
oído hablar de las condiciones en la isla. Así que creo que la gente
está tomando conciencia de lo que está sucediendo, y espero que podamos
ejercer una presión significativa sobre nuestro Gobierno.
Chris Hedges: Aunque cada intento del Gobierno cubano por tender la mano es rechazado por Marco Rubio.
Medea Benjamin: Bueno, sin duda ese ha sido el caso, pero ya
sabe, como estamos viendo en Irán y vimos en Venezuela, no siempre hay
un acuerdo al 100 % entre Marco Rubio y Trump en lo que respecta a las
políticas. Estoy segura de que Marco Rubio quería derrocar a todo el
Gobierno de Venezuela, pero Trump se conformaba con secuestrar a Maduro y
a su esposa y mantener al resto del Gobierno en su sitio siempre que
pudiera obtener un mayor acceso —puesto que Chevron ya operaba en
Venezuela—, pero un mayor acceso para las empresas estadounidenses.
Lo mismo podría ocurrir en el caso de Cuba, donde Marco Rubio sin
duda quiere tener la oportunidad histórica de derrocar al Gobierno
cubano, pero quizá Trump se conforme con algún tipo de acuerdo menor en
Cuba en el que hubiera una mayor apertura a las inversiones. Así que ya
veremos. No creo que debamos pensar que Marco Rubio tiene la última
palabra sobre lo que sucederá con Cuba.
Chris Hedges: ¿Qué probabilidad le parece que haya una invasión terrestre real?
Medea Benjamin: Estados Unidos sigue diciendo que no está
contemplando una invasión terrestre en Cuba, pero no podemos fiar de la
palabra de nuestro Gobierno para nada. No puedo imaginar una invasión
terrestre, pero tampoco podía imaginar que Estados Unidos invadiera e
iniciara esta guerra con Irán. Creo que el ejército cubano tendría
muchas dificultades para repeler un ataque militar de EE. UU. Pero una
invasión terrestre sería otra historia. Y no creo que los
cubanoamericanos quieran realmente ver a sus familiares bombardeados,
aunque a muchos de ellos pareciera no importarles verlos morir de
hambre. Así que no sé cuál sería la probabilidad de una invasión
militar.
Chris Hedges: Cuando estuvo en Cuba, ¿qué fue lo que más le sorprendió?
Medea Benjamin: Lo que me sorprendió fue el grado de
resignación que mostraban muchas personas. Que, a pesar de que
detestaban la idea de que Trump dijera que iba a tomar el control del
país y hacer lo que quisiera, muchas personas con las que hablé en la
calle decían: «Da igual, solo sáquenos de esta miseria. No podemos
seguir así».
Y eso es algo que no había visto antes. Y quiero decir, Chris, que
llevo muchos años yendo a Cuba. Esta no es la Cuba que yo conocía. Hay
muchísima gente mendigando en las calles. Nunca vi mendigos cuando fui
por primera vez a Cuba. Hay gente, no muchos sin techo, pero los hay.
Eso no lo había visto antes. Y el nivel de desigualdad es enorme porque
los salarios son de 20 dólares al mes, 25 dólares al mes, y los precios
son muy altos para la población local. Por lo tanto, es una situación
similar a la que vemos en un lugar como Gaza, donde se ve comida en el
mercado, pero la gente no tiene dinero para comprarla.
Por otro lado, aquellas personas que tienen familiares en el
extranjero se encuentran en una situación mucho mejor, y ahora hay
cubanos muy ricos. Y una de las cosas de las que nos hablaron nuestros
ponentes fue del aumento de las disparidades raciales, ya que quienes
tienen familiares en el extranjero que pueden enviar dinero suelen ser
cubanos blancos. Por lo tanto, quienes suelen tener negocios dentro de
Cuba son cubanos blancos. Y son los cubanos negros quienes suelen
soportar la peor parte de este estrangulamiento económico.
Chris Hedges: Cuando habla de que los autobuses no circulan, ¿en qué medida se ve afectado el transporte? ¿Están las calles vacías?
Medea Benjamin: Las calles están increíblemente desiertas; hay
algunos coches. Hay algunos vehículos eléctricos. Hay algunos vehículos
que han conseguido gasolina en el mercado negro, que era muy, muy cara.
Y lo que se les está ocurriendo son unos vehículos eléctricos muy
innovadores. Hay unos vehículos llamados «tricicletas», de tres ruedas,
eléctricos, en los que caben seis personas en la parte trasera y que se
utilizan tanto para transportar mercancías como personas. Hay
motocicletas eléctricas que tiene la gente. Y, con los pocos coches que
hay en la carretera, la gente hace autostop, y quienes tienen coche se
muestran muy comprensivos y se detienen constantemente para recoger a la
gente. Les preguntamos a nuestras guías: «¿Cómo llegan hasta aquí?». Y
una de ellas respondió: «Hago autostop todos los días, de ida y vuelta».
A veces tiene que esperar bastante tiempo a que un coche la recoja.
Pero existe esta economía solidaria en la que la gente realmente se
ayuda entre sí. Así que, aunque en un país donde no existe ese sentido
del colectivismo se vería mucho más hambre, mucha más miseria, en Cuba
se las arreglan para salir adelante gracias a este tipo de solidaridad.
He estado recientemente en la parte oriental de la isla. Allí había aún
menos tráfico. Pero lo que encontré en Holguín, por ejemplo, fue un
resurgimiento del uso del caballo y la carreta. Y las carretas llevaban a
la gente de un lado a otro. Las carretas también recogían la basura de
la calle. Y eso hacía que estuviera mucho más limpio que en La Habana.
Pero pregunté por los caballos en La Habana. Y estoy segura de que hay
algunas restricciones, pero la gente me dijo que ni siquiera hay comida
suficiente para mantener a los caballos lo suficientemente sanos como
para proporcionar ese tipo de transporte.
Chris Hedges: Y esta iniciativa fue multinacional. Hubo una
flotilla que partió de México, pero participaron personas de todo tipo
de nacionalidades en este intento de llevar —que al final resulta
simbólico— ayuda humanitaria y protestar contra el bloqueo, ¿es así?
Medea Benjamin: Ya sabe, nuestra presencia realmente animó a
los cubanos. No podíamos caminar por la calle sin que la gente se nos
acercara y nos dijera: «Gracias por su solidaridad. Les vi en la
televisión. Gracias». Así que veníamos de toda Europa. Había
delegaciones de Italia, de España. Había gente de Colombia, de Brasil,
mucha gente de México y éramos muchos de Estados Unidos. Éramos 170 en
nuestro grupo, pero también había grupos que venían con diferentes
organizaciones, como el People’s Forum y Global Exchange. Había gente de
la Red Nacional sobre Cuba, ese grupo de cubanoamericanos que mencioné,
los Cubanoamericanos por Cuba. Así que éramos cientos de personas y fue
maravilloso recorrer la ciudad, ver a la gente, recibir tantos saludos y
muestras de solidaridad; realmente fue un gran estímulo. Y tuvimos un
problema con los barcos, porque las compañías de seguros no querían
asegurar barcos para ir a Cuba. Y también temían las amenazas de Trump.
Así que conseguimos un barco que transportaba a unas 30 personas y luego
un par de veleros. Y el barco más grande acaba de llegar hoy a Cuba,
donde recibió una bienvenida realmente maravillosa. Y en ese barco había
gente procedente de todas partes.
Y uno de los vínculos reales que se forjó fue el movimiento de
solidaridad en torno a Gaza y Palestina y en Cuba. En nuestra delegación
contábamos con profesionales palestinos, escritores palestinos,
trabajadores sanitarios palestinos, Médicos contra el Genocidio, y se
reunieron en Cuba con los palestinos que habían estado estudiando en la
facultad de medicina y con algunos que ya se habían graduado. Y fue un
encuentro precioso.
Además, en el barco, y también en nuestra delegación, hay muchas
personas que forman parte de la Flotilla Global Sumud y que participarán
en la próxima Flotilla Global Sumud que tendrá lugar en abril. Así
pues, se establecieron muchos vínculos entre personas que han estado
defendiendo al pueblo palestino y que ahora, en su mayoría, son
conscientes de los problemas de Cuba y de las numerosas similitudes a
las que se enfrentan los cubanos y los palestinos.
Chris Hedges: Cuando se reúnen con los legisladores, si se muestran comprensivos, ¿qué les piden?
Medea Benjamin: Pues bien, a partir de hoy se debate en el
Senado y en la Cámara de Representantes la Ley de Poderes Bélicos, un
proyecto de ley que establece que Trump no puede invadir Cuba sin pasar
por el Congreso. Es muy importante, incluso simbólicamente, que se
celebre ese tipo de votación. Y, por supuesto, estamos presionando a
todos los demócratas e intentando que algunos republicanos también se
sumen a la iniciativa. El Congreso está muy polarizado, y los
republicanos tienen mucho miedo de ir en contra de Trump.
Pero esperamos conseguir que algunos de ellos también se sumen a
esto, porque muchos no están contentos con lo que está sucediendo en
Irán. Y esta sería una oportunidad para que demostraran que no apoyan
que Estados Unidos se entrometa en todos esos otros países. Así que esa
es una.
Y luego hay otro proyecto de ley que presentó recientemente Jim
McGovern. Se trata de la Resolución 1721 de la Cámara de Representantes,
la Ley de Comercio entre EE. UU. y Cuba, que levantaría el embargo y
permitiría a las empresas estadounidenses comerciar con Cuba. Así que
esto es lo que estamos pidiendo.
Y debo decir que hoy hemos recibido mucha simpatía. He podido hablar
directamente con algunos miembros del Congreso y me han dicho: «Oh,
estoy tan, tan indignado por lo que está ocurriendo en Cuba y me alegro
de que por fin haya algún proyecto de ley al que puedan mostrar su
apoyo». Por supuesto, estas personas podrían haber presentado su propio
proyecto de ley hace mucho tiempo y no lo hicieron. Pero creo que
obtendremos un apoyo bastante bueno en el Congreso.
Chris Hedges: ¿Hay algo más que quiera añadir, Medea, antes de terminar?
Medea Benjamin: Sí. También estamos intentando organizar
viajes a Cuba de forma regular, yendo una y otra vez, porque nos hemos
dado cuenta de que las personas que no pudieron venir en este viaje
tienen muchas ganas de ir. Así que pueden consultar la página web de
CODEPINK para ver los próximos viajes. Y otra cosa es organizar sus
propias recaudaciones de fondos para Cuba. Es una forma estupenda de
reunir a la gente, de hablar de lo que está pasando, de recaudar algo de
dinero y de donarlo a alguna de las muchas organizaciones que recaudan
fondos para paneles solares o para medicamentos destinados a Cuba. Así
que esas son otras cosas que la gente puede hacer.
Chris Hedges: Estupendo. Gracias, Medea. Y quiero dar las
gracias a Sophia, Thomas y Max, que han producido el programa. Pueden
encontrarme en chrisedges.substack.com"
(Entrevista con Medea Benjamin, Chris Hedges , blog, 15/04/26, traducción DEEPL)