17.10.26

La sanidad en Estados Unidos alberga lo mejor y lo peor de la medicina mundial... Existe un nivel de corrupción estructural devastador, que se sustenta en una premisa básica: permitir que grandes corporaciones como Johnson & Johnson paguen directamente a los médicos para que actúen como comerciales a tiempo parcial... Ese flujo de dinero está en la base de crisis sanitarias colosales, desde la epidemia de opiáceos hasta los escándalos con el antipsicótico Risperdal... Lo más grave es que esta dinámica se exportó fuera de nuestras fronteras; por ejemplo, con el uso de la eritropoyetina (Epo) en enfermos de cáncer, donde los investigadores mantenían silencio debido a contratos de confidencialidad e incentivos económicos, ocultando riesgos que acabaron costando cientos de miles de vidas... solo tres productos de la empresa causaron alrededor de dos millones de muertes en Estados Unidos... en 2003, seis de sus siete productos más vendidos estaban directamente involucrados en prácticas delictivas o fraudulentas (Gardiner Harris)

"La historia del capitalismo estadounidense está repleta de marcas que no solo han definido sectores, sino que se han asentado en la memoria afectiva de varias generaciones. Pocas firmas encarnan este fenómeno con la fuerza de Johnson & Johnson, un conglomerado farmacéutico e industrial cuya imagen pública se cimentó durante más de un siglo sobre los pilares del cuidado materno-filial, la ética corporativa y la confianza ciega del consumidor.

En el libro No llores más: Los oscuros secretos de Johnson & Johnson, publicado ahora en castellano por Capitán Swing, el periodista de investigación Gardiner Harris, que durante años cubrió el sector farmacéutico para The New York Times o The Wall Street Journal, desentraña los entresijos de la compañía y examina cómo algunos de sus productos más icónicos se vieron envueltos en graves crisis sanitarias y escándalos judiciales ocultados al público.

En esta entrevista con SINC, Harris repasa los hallazgos de su investigación, el papel de los órganos reguladores y el impacto de estas prácticas en la salud pública mundial.

Usted plantea en su libro que la historia de Johnson & Johnson permite explicar la propia evolución del sistema sanitario estadounidense. ¿Hasta qué punto la trayectoria de sus productos refleja las contradicciones de este modelo?

Efectivamente, la historia de la compañía corre en paralelo a la de la sanidad en Estados Unidos, un sistema que alberga lo mejor y lo peor de la medicina mundial. Existen servidores públicos extraordinarios, pero también un nivel de corrupción estructural devastador. En el país, esa corrupción se sustenta en una premisa básica: permitir que grandes corporaciones como Johnson & Johnson paguen directamente a los médicos para que actúen como comerciales a tiempo parcial.

Ese flujo de dinero está en la base de crisis sanitarias colosales, desde la epidemia de opiáceos hasta los escándalos con el antipsicótico Risperdal. La influencia del dinero es profunda porque muchos profesionales se autoengañan pensando que actuarían igual sin cobrar, cuando en realidad es la compensación económica la que moldea sus creencias. Lo más grave es que esta dinámica se exportó fuera de nuestras fronteras; por ejemplo, con el uso de la eritropoyetina (Epo) en enfermos de cáncer, donde los investigadores mantenían silencio debido a contratos de confidencialidad e incentivos económicos, ocultando riesgos que acabaron costando cientos de miles de vidas.

En el libro calcula que solo tres productos de la empresa causaron alrededor de dos millones de muertes en Estados Unidos. Ante cifras de tal magnitud, ¿cómo responde al argumento de que la compañía también ha desarrollado tratamientos que salvan vidas?

Es habitual escuchar que el balance debe equilibrarse por los productos beneficiosos de la empresa, pero ese es su trabajo y su negocio legítimo. No se puede compensar el crimen con el cumplimiento ordinario del deber. Si una cajera de banco realiza miles de transacciones de forma honrada durante treinta años y un día sustrae quinientos dólares de la caja, es una delincuente y será procesada sin que nadie alegue su intachable historial previo.

"En 2003, seis de sus siete productos más vendidos estaban directamente involucrados en prácticas delictivas o fraudulentas"

En el caso de Johnson & Johnson, la situación es aún más grave: en 2003, seis de sus siete productos más vendidos estaban directamente involucrados en prácticas delictivas o fraudulentas. No hablamos de un fallo aislado, sino de una conducta sistemática. Durante buena parte de su historia reciente, la corporación ha funcionado en la práctica con dinámicas más cercanas al crimen organizado que a la responsabilidad social que preconiza en su famoso credo.

Habiendo cubierto la industria farmacéutica durante décadas, ¿qué le llevó a enfocar su investigación específicamente en Johnson & Johnson y no en otras grandes firmas del sector?

Hubo dos factores clave. El primero fue la enorme brecha existente entre su reputación pública y su comportamiento real. A diferencia de otras farmacéuticas cuyas valoraciones cayeron tras el aumento de precios o los escándalos de los noventa, Johnson & Johnson se mantuvo sistemáticamente en la cumbre de las empresas más admiradas del mundo. Para un periodista, ese nivel de hipocresía es el principal motor de investigación.

El segundo factor fue personal y profesional. A finales de los noventa descubrí que J&J era la única gran farmacéutica que se negaba a ceder sus patentes para facilitar medicamentos asequibles contra el VIH en África. Años después, tras el nacimiento de mi hijo y su paso por la unidad de cuidados intensivos neonatales, descubrí que la empresa había comercializado de forma ilegal y encubierta un fármaco gástrico, Propulsid, en prematuros, a sabiendas de que no era eficaz en niños y que provocaba arritmias cardíacas mortales. Esas experiencias me demostraron que su comportamiento era sensiblemente peor que el del resto de la industria.

Su libro detalla un deterioro progresivo de la capacidad supervisora de la Agencia para el Control de Alimentos y Medicamentos de EE UU (FDA). ¿Cómo se produjo esta degradación institucional?

Ha sido un declive paulatino que se aceleró en 1992, cuando el Congreso aprobó un sistema mediante el cual la propia industria farmacéutica pasó a financiar directamente gran parte del presupuesto de la FDA a través de tasas de usuario. Cuando los responsables del organismo intervienen en congresos del sector, llegan a dirigirse a las empresas llamándolas «nuestros clientes», olvidando que su único cliente debe ser la ciudadanía.

"La lección es clara: un cuerpo de inspección y seguridad como la FDA no puede estar financiado por las mismas entidades a las que debe supervisar"

Esta dependencia económica ha maniatado al regulador. En 2012, por ejemplo, mientras se investigaba a ejecutivos de Johnson & Johnson por fraudes con Risperdal y por la comercialización ilegal de prótesis de cadera y mallas vaginales defectuosas, la cúpula de la FDA pidió ayuda al consejero delegado de la tecnológica sanitaria para sacar adelante una ley de financiación. Como resultado implícito, ningún alto directivo fue procesado penalmente. La lección es clara: un cuerpo de inspección y seguridad no puede estar financiado por las mismas entidades a las que debe supervisar.

Usted propone la creación de una entidad independiente para evaluar la seguridad de los productos médicos tras su comercialización. ¿Por qué es necesaria esa separación?

Existe un conflicto de interés inherente cuando el mismo organismo que aprueba un medicamento debe investigar sus fallos una vez que está en el mercado. Es el modelo que aplicamos en la aviación civil: la Administración Federal de Aviación (FAA) homologa los aviones, pero cuando se produce un accidente, la investigación la realiza la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), un órgano totalmente independiente.

Necesitamos una estructura similar en la medicina. Además, el problema de los dispositivos médicos es global. En Europa, las exigencias de prueba clínica previas a la venta han sido históricamente incluso inferiores a las estadounidenses, bastando en muchos casos con un marcado CE tramitado en países con estándares laxos. Cuando la FDA aprueba un dispositivo defectuoso, se genera un efecto dominó internacional que valida el producto en todo el mundo y deja desprotegidas a miles de víctimas." 

(Entrevista a  Gardiner Harris, Antonio Villarreal , SINC, 16/10/26) 

El sistema de pensiones privadas que propone la derecha en España arruinó a millones de chilenos... En un sistema de capitalización, cada trabajador ahorra en una cuenta individual y una gestora privada invierte ese dinero en los mercados financieros. La pensión que reciba cuando se jubile no está asegurada, sino que será lo que haya en la cuenta el día de la jubilación, según la evolución de la inflación y los mercados financieros... es un sistema mucho más inseguro, menos rentable, más peligroso y, sobre todo, perjudicial para las rentas más bajas... Si los mercados caen, como en 2008 y en otras muchas ocasiones, la pensión privada se hunde. Se volatiliza total o parcialmente. Aunque la gestora, eso sí, cobra siempre... además, los fondos privados de pensiones rinden mucho menos de lo que prometen. Según los datos de INVERCO, los fondos españoles con 25 años de antigüedad apenas han logrado una rentabilidad real del 0,42% anual. ¿Por qué entonces se defiende que se pase a un sistema de pensiones privado que tiene muchos más defectos objetivos, peligros financieros e inconvenientes que el sistema público? La respuesta es sencilla: transferir al sector financiero la gestión de la enorme masa de ahorro y dinero que suponen las pensiones públicas es un negocio gigantesco... Nada de lo anterior es teoría. Lo que ha ocurrido en Chile es lo que debe tomarse como referencia y aviso a navegantes... De los 30 países que privatizaron total o parcialmente sus jubilaciones entre 1981 y 2014, 18 tuvieron que revertir la reforma, entre ellos Argentina, Hungría, Polonia y Bolivia... Es mentira que el sistema público de pensiones esté quebrado. Su sostenibilidad depende de decisiones políticas que determinan la distribución de la renta, de la evolución de la productividad, del empleo, de los salarios y de cómo se financie... Vox lo ha dicho sin rodeos, y el PP lleva años abonando el terreno con incentivos fiscales a los planes privados, con discursos sobre la quiebra del sistema... El 29 de noviembre también se decide eso (Juan Torres López)

"En plena precampaña de las elecciones del 29 de noviembre, la derecha española ha vuelto a poner sobre la mesa una vieja receta: sustituir, en todo o en parte, el sistema público de pensiones basado en la solidaridad por la capacidad que cada persona tenga de ahorrar a lo largo de su vida laboral.

El responsable económico de Vox, José María Figaredo, ha afirmado que el sistema público de pensiones, que paga cada mes a unos diez millones de personas, “es un zombi” y “está quebrado”. Su receta es la reforma hacia un modelo mixto que combine el reparto con la capitalización individual. No es solo una propuesta. El Partido Popular lleva años preparando el terreno para que se lleve a cabo. En 2014, Esperanza Aguirre defendió ante la convención nacional del PP que las cotizaciones se considerasen un capital que pertenece a cada trabajador, compatible con los criterios de capitalización de las compañías de seguros. El Gobierno de Rajoy optó por el camino gradual de estimular los planes privados con ventajas fiscales y facilidades de rescate. Formas distintas, más bruscas o más suaves, de ir en la misma dirección, la de trasladar la jubilación desde un derecho colectivo hacia el ahorro individual invertido en los mercados financieros. Aunque hay que señalar por pura honestidad que esta idea no es patrimonio exclusivo del PP y de Vox. Es, en realidad, el programa de la derecha económica, de la banca y de sus centros de estudio y, a veces, ha encontrado acomodo en el propio PSOE. Fue un Gobierno de Felipe González el que reguló en 1987 los planes y fondos de pensiones privados y el ministro José Luis Escrivá, ya con Pedro Sánchez de presidente, fomentó en 2022 una ley para impulsar los planes de pensiones de empleo con fondos de promoción pública.

En un sistema de capitalización, la pensión que reciba cuando se jubile no está asegurada

Por eso es muy importante entender que, detrás de esa expresión amable de “modelo mixto”, hay un cambio radical que pone en peligro el bienestar de las personas que se jubilan sin disponer de grandes patrimonios.

En un sistema de reparto, como el español, las cotizaciones de quienes trabajan hoy pagan las pensiones de quienes están jubilados. La pensión es un derecho reconocido por ley y garantizado por el Estado y su cuantía se conoce de antemano porque depende de lo cotizado y de los años trabajados, no de lo que pase en la Bolsa. En un sistema de capitalización, por el contrario, cada trabajador ahorra en una cuenta individual y una gestora privada invierte ese dinero en los mercados financieros. La pensión que reciba cuando se jubile no está asegurada, sino que será lo que haya en la cuenta el día de la jubilación, sea mucho o poco, según la evolución de la inflación y los mercados financieros.

Quienes defienden la capitalización para evitar, según dicen, la insostenibilidad de las pensiones públicas, siempre omiten lo fundamental: es un sistema mucho más inseguro, menos rentable, más peligroso y, sobre todo, perjudicial para las rentas más bajas.

No es verdad que la capitalización resuelva el problema que dice resolver, el de la insostenibilidad de las pensiones públicas por razones demográficas, porque “en el futuro habrá muchos viejos y pocos trabajadores cotizando”.

Las pensiones, se financien como se financien, siempre se pagan con lo que se produce cada año. Un fondo privado no guarda pan ni medicinas para dentro de cuarenta años: guarda acciones y bonos que habrá que vender cuando llegue la jubilación. Y, si de verdad hubiera menos trabajadores produciendo y menos ahorro, también habría menos compradores para esos activos que quienes se vayan jubilando tendrán que vender para obtener dinero líquido. Si las pensiones públicas estuvieran amenazadas por un problema demográfico exactamente igual lo estarían los fondos privados.

Además, los fondos privados de pensiones rinden mucho menos de lo que prometen. Según los datos de INVERCO que analiza el catedrático de Hacienda Pública Ignacio Zubiri, los fondos españoles con 25 años de antigüedad apenas han logrado una rentabilidad real del 0,42% anual. Como ha señalado Zubiri, “bajo supuestos razonables, ahorrando durante 20 años el 10% de su salario, el trabajador obtendría una pensión que no llegaría al 10% de su último salario. Y con 30 años, su pensión no llegaría al 15% de su último salario”.

Los fondos de pensiones privados también son extraordinariamente inseguros. Si los mercados caen, como en 2008 y en otras muchas ocasiones, la pensión privada se hunde. Se volatiliza total o parcialmente. Aunque la gestora, eso sí, cobra siempre.

Tampoco dicen quienes defienden el tránsito a la capitalización que el cambio que habría que hacer desde el sistema actual es carísimo. Tanto, que se puede decir que es inviable hacerlo. Habría que seguir pagando las pensiones de reparto mientras las cotizaciones se iban desviando a cuentas privadas, de modo que una generación tendría que pagar dos veces.

Por supuesto, se omite también que los sistemas de capitalización multiplican la desigualdad. Las personas con salarios bajos, en situación de precariedad, quienes hayan tenido carreras interrumpidas y, sobre todo, las mujeres arrastran esa desventaja hasta la vejez sin ningún mecanismo solidario que las compense.

Transferir al sector financiero la gestión de la enorme masa de ahorro y dinero que suponen las pensiones públicas es un negocio gigantesco

¿Por qué entonces se defiende que se pase a un sistema de pensiones privado que tiene muchos más defectos objetivos, peligros financieros e inconvenientes que el sistema público?

La respuesta es sencilla: transferir al sector financiero la gestión de la enorme masa de ahorro y dinero que suponen las pensiones públicas es un negocio gigantesco.

Nada de lo anterior es teoría. En Chile hicieron todo esto y lo que allí ha ocurrido es lo que debe tomarse como referencia y aviso a navegantes.

La dictadura de Pinochet impuso en Chile, en 1980, la capitalización individual a través de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Aunque, significativamente, hubo dos colectivos a los que dejó fuera del experimento y que conservaron el viejo sistema público: los militares y los policías. Los arquitectos del modelo sabían bien cuál de los dos sistemas era mejor.

Los resultados después de varias décadas confirman el diagnóstico y lo ocurrido justo este año lo resume todo. Las siete AFP, que controlan activos por unos 229.000 millones de dólares y son la única fuente de ahorro para la jubilación de la mayoría de los chilenos, se lanzaron en los dos últimos años a comprar productos financieros que les darían beneficios si los tipos de interés estadounidenses seguían bajando. Pero ocurrió lo contrario y han registrado pérdidas que rondan los 7.700 millones de dólares. El golpe más duro lo recibió el fondo más conservador, el que se recomienda a quienes están a punto de jubilarse, y lo que perdieron no se evaporó: lo ganaron bancos como Société Générale, Bank of America o BNP Paribas.

La reacción de los responsables del fiasco tampoco tiene desperdicio. El presidente de la patronal de las AFP se negó a hablar de pérdida y la llamó “valorización económica del fondo”, y un consejero técnico de la propia Superintendencia propuso como remedio que quienes estén a punto de jubilarse aplacen su retiro hasta que el mercado se recupere.

Y Chile no es una excepción desafortunada. La Organización Internacional del Trabajo ha documentado que, de los treinta países que privatizaron total o parcialmente sus pensiones entre 1981 y 2014, dieciocho tuvieron que revertir la reforma, entre ellos Argentina, Hungría, Polonia y Bolivia.

Es mentira que el sistema público de pensiones esté quebrado. Su sostenibilidad depende de decisiones políticas que determinan la distribución de la renta, de la evolución de la productividad, del empleo, de los salarios y de cómo se financie. Lo que hay que hacer es blindarlo frente a quienes, como en Chile, quieren convertir nuestras pensiones en un negocio privado.

El 29 de noviembre también se decide eso. Vox lo ha dicho sin rodeos, y el PP lleva años abonando el terreno con incentivos fiscales a los planes privados, con discursos sobre la quiebra del sistema y con la idea de que las cotizaciones son un capital individual.

Y si alguien tenía dudas, las ha despejado uno de los grandes altavoces mediáticos de la derecha. El director de OkDiario, Eduardo Inda, comentaba en el programa Milenio las declaraciones de la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, que había puesto en duda el futuro del sistema público, y pidió silencio: “Cállate con las pensiones, que es un tema sensible”. “Que hablen –dijo– el 30N o cuando ya estén formando gobierno”. No le pidió al PP que garantizara las pensiones, sino que no hablara de ellas hasta que los votantes ya no pudieran tenerlo en cuenta.

Esto es lo que está en juego en las próximas elecciones."

(Juan Torres López,  CTXT, 16/10/26) 

Los siguientes pasos del PSOE... ha comenzado a movilizar a los suyos con la idea, no exenta de realidad, de que pueden ser el partido que gane las elecciones... Conformadas las candidaturas de izquierdas, deben movilizar a los votantes progresistas con la idea de que se puede repetir gobierno, lo que pasa por sacar el máximo provecho al sistema electoral. Las candidaturas conjuntas al Senado sirven por sí mismas, pero también son útiles para posteriores movimientos... El Frente Amplio comienza ahora su recorrido. Hay que recordar que este sainete se vivió hace tres años y que, a pesar de una imagen lamentable, esas mismas fuerzas consiguieron un resultado modesto pero crucial... Deben llegar a las dos últimas semanas con encuestas que reflejen una mayor cercanía entre bloques y que señalen que nada se ha perdido (Esteban Hernández)

Esteban Hernández @HdezEsteban

Los siguientes pasos del PSOE. 

Cambiado el marco con la convocatoria electoral, han comenzado a movilizar a los suyos con la idea, no exenta de realidad, de que pueden ser el partido que gane las elecciones. 

Conformadas las candidaturas de izquierdas, deben movilizar a los votantes progresistas con la idea de que se puede repetir gobierno, lo que pasa por sacar el máximo provecho al sistema electoral. Las candidaturas conjuntas al Senado sirven por sí mismas, pero también son útiles para posteriores movimientos. 

Deben llegar a las dos últimas semanas con encuestas que reflejen una mayor cercanía entre bloques y que señalen que nada se ha perdido. 

El Frente Amplio comienza ahora su recorrido. Hay que recordar que este sainete se vivió hace tres años y que, a pesar de una imagen lamentable, esas mismas fuerzas consiguieron un resultado modesto pero crucial. 

Hasta ahora, el mensaje que han lanzado a los simpatizantes progresistas ha sido el de "votad a Sánchez". Pueden cambiar ese humor en las grandes ciudades, pero va a ser mucho más complicado en las circunscripciones que reparten pocos escaños, porque el voto útil puede tener mucho más peso. Es probable que veamos novedades en esos territorios.

11:48 a. m. · 17 oct. 2026 ·18,9 mil Visualizaciones

Podemos ha rechazado el acuerdo con el Frente Amplio... Podemos no acepta nada que no sea que Irene Montero sea número 1 en Madrid (Antonio Maestre)... ¡Y le llaman narcisista a Trump! O sea, 'solo el pueblo salva al pueblo' (consigna anarquista)... votando disciplinadamente la estrategia adecuada en cada provincia... En Lugo y Ourense voto al PSOE de toda la izquierda y bloqueiros con sentidiño, y en Coruña y Pontevedra, votando Frente Amplio, izquierda y nacionalistas con sentidiño... o si no, el narco-estado español se nos viene encima... este comportamiento narcisista ya se vió en las 'Mareas' gallegas, disueltas por unos gerifaltes que consideraron que, o las dirigían ellos, o nadie... y abandonaron a los gallegos en manos de Marcial Dorado... pues eso

AntonioMaestre @AntonioMaestre

Podemos lo ha rechazado. Como llevo tiempo diciendo. Solo quieren el acuerdo en aquellos lugares donde Irene Montero no puede ser número 1. 

No aceptan nada que no sea que Irene Montero sea número 1 en Madrid.

AntonioMaestre @AntonioMaestre

El Frente Amplio ha mandado a Podemos la siguiente propuesta. 

1. El Frente Amplio propone a Podemos un puesto de salida prioritario por la Comunidad Madrid y Catalunya. 

2. Incorporación de Podemos con todos los derechos en todas las circunscripciones que se presenta Frente Amplio. 

3. En aquellos territorios con organizaciones con gran trayectoria en el País Valencià, Aragón, Illes Balears o Canarias, los partidos políticos de Frente Amplio y Podemos se presentarán conjuntamente con Compromís, la Chunta Aragonesista, ARA Mes o Nueva Canarias, entre otros. 

4. Podemos nombrará una de las portavoces del grupo parlamentario. 

5. Un programa electoral sobre las bases de la defensa del derecho a la vivienda, los servicios públicos, la subida de los salarios, la igualdad, los derechos LGTBI+ o la transición energética, entre otros ámbitos de transformación. 

6. Distribución equitativa de los recursos entre todas las organizaciones que conforman el Frente Amplio.

10:02 p. m. · 16 oct. 2026 ·206,8 mil Visualizaciones


11:12 p. m. · 16 oct. 2026 ·61 mil Visualizaciones

16.10.26

La UE, acorralada, es la verdadera perdedora de la guerra en Ucrania... la Unión Europea ha cortado, lamentablemente, los lazos con Rusia y con todo el mundo de los países no alineados: ha interrumpido las relaciones comerciales con Moscú, de donde se abastecía de materias primas a precios asequibles... no solo se ve ahora obligada a comprar materias primas a precios exorbitantes a sus «amigos» estadounidenses, sino que además se ve literalmente aislada del resto del mundo, presentándose aún más que antes como una colonia a remolque de la civilización del dólar que, por si fuera poco, la trata como a una sirvienta sin dignidad... De manera torpe e insensata, esa jaula de locos llamada pudorosamente Unión Europea sigue aprobando paquetes de sanciones contra Rusia (sanciones que, recordemos, son las primeras en la historia de la humanidad que perjudican al que sanciona y no al sancionado) y, al mismo tiempo, destinando armas y fondos al actor de la OTAN, Zelensky... cuando incluso Washington ha decidido, en los últimos días, restablecer las relaciones energéticas con, fruto también de la sobria comprensión por parte del presidente estadounidense de la imposibilidad de derrotar a Rusia sobre el terreno. La Unión Europea debería hacer lo mismo y reanudar las relaciones comerciales con Rusia antes de que sea demasiado tarde... la Unión Europea corre el riesgo de "arruinarse" de forma irreversible (Diego Fusaro)

"Ya lo dijimos en febrero de 2022. No sabíamos cómo acabaría la guerra de Ucrania o, más concretamente, no sabíamos quién la ganaría, ya que no disponíamos de la famosa bola de cristal. Sin embargo, de una cosa estábamos seguros más allá de toda duda razonable, como se dice en el léxico jurídico: a saber, del hecho de que la Unión Europea saldría maltrecha de ese conflicto, viéndose en la situación del famoso jarrón de terracota de Manzoni entre jarrones de hierro. Y así ha sido.

 Es más, si cabe, las cosas han ido incluso peor de lo que parecía que iban a ir. En primer lugar, y esto era previsible desde el principio, la Unión Europea ha cortado, lamentablemente, los lazos con Rusia y con todo el mundo de los países no alineados: ha interrumpido las relaciones comerciales con Moscú, de donde se abastecía de materias primas a precios asequibles. El drama no es solo de carácter económico, sino también geopolítico: la Unión Europea, de hecho, no solo se ve ahora obligada a comprar materias primas a precios exorbitantes a sus «amigos» estadounidenses —que, recordemos, se las venden a precios notablemente más altos que sus «enemigos» rusos—, sino que además se ve literalmente aislada del resto del mundo, presentándose aún más que antes como una colonia a remolque de la civilización del dólar, que, por si fuera poco, la trata como a una sirvienta sin dignidad. En definitiva, surge la sospecha legítima de que la guerra de Ucrania también ha servido —y no de forma secundaria— a Washington para castigar a Bruselas y hacerla aún más sumisa a su dominio.

 Esto no depende únicamente de las políticas volubles del caprichoso Trump, siempre dispuesto a hacer locuras y a cambiar de rumbo: también depende, y no en menor medida, de la maldad y la estupidez política de los eurofilos de Bruselas, quienes han optado, por desgracia, por seguir apoyando económica y militarmente al payaso de Kiev, incluso cuando Washington lo abandonó con la conocida maniobra de Mangiafuoco respecto a sus marionetas, ya inservibles. De manera torpe e insensata, esa jaula de locos llamada pudorosamente Unión Europea sigue aprobando paquetes de sanciones contra Rusia (sanciones que, recordemos, son las primeras en la historia de la humanidad que perjudican al que sanciona y no al sancionado) y, al mismo tiempo, destinando armas y fondos al actor de la OTAN, Zelensky. Como me encanta repetir, Tafazzi era un aficionado: la UE se está hundiendo por sí misma, regalando armas y dinero a Kiev y condenándose a pagar las materias primas a precios desorbitados.

  Incluso Washington ha decidido, en los últimos días, restablecer las relaciones energéticas con Rusia a través del histórico acuerdo firmado por Trump y Putin, fruto también de la sobria comprensión por parte del presidente estadounidense de la imposibilidad de derrotar a Rusia sobre el terreno. La Unión Europea debería hacer lo mismo y reanudar las relaciones comerciales con Rusia antes de que sea demasiado tarde: nos encontramos en una encrucijada decisiva; la Unión Europea corre el riesgo de perder, como se suele decir, el último tren y de condenarse realmente —como habría dicho Maquiavelo— a «arruinarse» de forma irreversible." 

(Diego Fusaro , blog, 15/10/26, traducción DEEPl)

Las empresas tecnológicas estadounidenses buscan regulaciones para la IA: China ya las tiene... Dario Amodei, director ejecutivo de la empresa tecnológica Anthropic, ha pedido a los gobiernos que intervengan para frenar el desarrollo de modelos de IA cada vez más potentes... Su propuesta comienza con evaluadores independientes integrados en las empresas de IA, continúa con la regulación y avanza hacia la coordinación, con respaldo gubernamental, entre estados democráticos... China ya ha establecido un extenso sistema de normas, evaluación, registro, estándares técnicos y supervisión gubernamental para la IA... El conjunto más reciente de medidas de Pekín se denomina Marco de Gobernanza de la Seguridad de la IA 3.0 y se publicó en septiembre. Este marco establece un enfoque integral para identificar, clasificar y responder a los riesgos a lo largo del ciclo de vida de los sistemas de IA... Basándose en versiones anteriores, el marco abarca los riesgos de los modelos y datos de IA, las vulnerabilidades en los modelos de código abierto (aquellos que pueden ser modificados libremente por los usuarios), los efectos de la IA en el empleo y la sociedad, y los sistemas cada vez más autónomos... Incluye un mecanismo específico para gestionar los riesgos asociados con los agentes de IA de rápido desarrollo (sistemas que realizan tareas en respuesta a las instrucciones de un usuario)... El marco aborda algunos de los mismos peligros que ahora generan alarma en Silicon Valley, incluyendo los sistemas altamente autónomos, el uso indebido de tecnologías químicas, biológicas y nucleares, y la posibilidad de que los humanos pierdan el control de la IA avanzada. Propone evaluaciones de seguridad continuas, salvaguardias basadas en el riesgo, supervisión humana y mecanismos de intervención de emergencia... Un análisis independiente del centro de estudios Carnegie Endowment for International Peace de EE. UU. ha descrito el marco como el intento de China de "promover la seguridad en la frontera sin necesidad de intervenciones regulatorias drásticas"... un modelo impulsado por el mercado no puede significar privatizar los beneficios de la IA y, al mismo tiempo, exportar sus riesgos. Las empresas estadounidenses pueden cosechar las ganancias comerciales, mientras que los gobiernos de otros lugares deben investigar incidentes de seguridad, proteger los sistemas públicos y asumir los costes más amplios cuando dichas tecnologías fallan. El agente de OpenAI que obtuvo acceso no autorizado al servicio público de salud de Australia ilustra cómo se exportan los riesgos de la IA... Si Washington rechaza implementar controles exhaustivos antes del lanzamiento de los sistemas, necesitará un régimen jurídico creíble para determinar quién es responsable de los daños causados ​​por esos modelos de IA. De lo contrario, los países dependientes de sistemas de IA extranjeros se enfrentarán a decisiones cada vez más difíciles sobre en qué tecnología confiar y bajo qué condiciones... Pekín ya ha rodeado a su sector de IA de obligaciones públicas, supervisión regulatoria y un marco de evaluación de riesgos en constante evolución. Un debate global que considere dicha gobernanza como una aspiración futura debería, al menos, reconocer que un país ya lleva la delantera en este aspecto (Madeline Carr)

"Las empresas tecnológicas estadounidenses buscan regulaciones para la IA: China ya las tiene.

Un debate global que considera la gobernanza de la IA como una aspiración debería, al menos, reconocer que un país ya lleva la delantera, escribe Madeline Carr.

Las recientes advertencias de líderes estadounidenses en IA han creado la impresión de que el mundo apenas comienza a afrontar los peligros de la inteligencia artificial avanzada.

Dario Amodei, director ejecutivo de la empresa tecnológica Anthropic, ha pedido a los gobiernos que intervengan para frenar el desarrollo de modelos de IA cada vez más potentes.

Su propuesta comienza con evaluadores independientes integrados en las empresas de IA, continúa con la regulación y avanza hacia la coordinación, con respaldo gubernamental, entre estados democráticos.

En última instancia, busca acuerdos globales con China sobre las pruebas de sistemas de IA, las aplicaciones peligrosas de la tecnología y el ritmo de desarrollo de la IA.

Sin embargo, existe una laguna en este discurso, marcada por la presencia de China. La superpotencia asiática se presenta como el participante final y difícil en un sistema de gobernanza que Estados Unidos y sus aliados deben crear primero.

De hecho, China ya ha establecido un extenso sistema de normas, evaluación, registro, estándares técnicos y supervisión gubernamental para la IA. A continuación, se describe cómo el sistema de gobernanza de la IA en China se ha desarrollado por etapas, paralelamente a la propia tecnología.

Las normas de Beijing de 2022 sobre servicios de recomendación algorítmica se aplican a las tecnologías que seleccionan, clasifican, filtran o recomiendan contenido en línea a los usuarios.

Estas normas obligan a las empresas que utilizan algoritmos a examinar su funcionamiento, proteger la información personal de los usuarios, otorgarles ciertos controles e implementar medidas de protección para trabajadores, consumidores, niños y personas mayores.

Las disposiciones de síntesis profunda de China, vigentes desde enero de 2023, extendieron la regulación a texto, imágenes, audio y video sintéticos (o generados por IA). Las empresas de IA deben autenticar a los usuarios, proteger los datos, conservar los registros pertinentes, evaluar sus sistemas e identificar el material sintético que podría confundirse con contenido auténtico.

Las medidas provisionales para los servicios de inteligencia artificial generativa se introdujeron en agosto de 2023. Estas medidas añadieron normas para la IA generativa de cara al público, en particular para aquellas que pueden influir en la opinión pública o persuadir a los usuarios de otras maneras.

Las medidas se aplican a la legalidad y la calidad de los datos de entrenamiento, la información personal de los usuarios, la propiedad intelectual y la discriminación basada en características protegidas. Las normas también abarcan la transparencia de las empresas de IA y la precisión y fiabilidad de los productos.

Según estas normas, las empresas deben solucionar los problemas detectados en sus servicios. Dichos servicios deben someterse a una evaluación de seguridad para examinar sus riesgos y su cumplimiento con la legislación china. Las empresas también deben presentar información sobre sus algoritmos ante las autoridades chinas.

Estos mecanismos no son idénticos a los evaluadores independientes que se integrarían en las empresas de IA, como propuso Amodei. Sin embargo, cumplen algunas de las mismas funciones.

Riesgos en la Frontera

El presidente chino Xi Jinping y Donald Trump en una ceremonia de bienvenida al presidente estadounidense el 14 de mayo frente al Gran Salón del Pueblo en Pekín. (Casa Blanca / Daniel Torok)

El conjunto más reciente de medidas de Pekín se denomina Marco de Gobernanza de la Seguridad de la IA 3.0 y se publicó en septiembre. Este marco establece un enfoque integral para identificar, clasificar y responder a los riesgos a lo largo del ciclo de vida de los sistemas de IA.

Basándose en versiones anteriores, el marco abarca los riesgos de los modelos y datos de IA, las vulnerabilidades en los modelos de código abierto (aquellos que pueden ser modificados libremente por los usuarios), los efectos de la IA en el empleo y la sociedad, y los sistemas cada vez más autónomos.

Incluye un mecanismo específico para gestionar los riesgos asociados con los agentes de IA de rápido desarrollo (sistemas que realizan tareas en respuesta a las instrucciones de un usuario).

El marco aborda algunos de los mismos peligros que ahora generan alarma en Silicon Valley, incluyendo los sistemas altamente autónomos, el uso indebido de tecnologías químicas, biológicas y nucleares, y la posibilidad de que los humanos pierdan el control de la IA avanzada. Propone evaluaciones de seguridad continuas, salvaguardias basadas en el riesgo, supervisión humana y mecanismos de intervención de emergencia.

Un análisis independiente del centro de estudios Carnegie Endowment for International Peace de EE. UU. ha descrito el marco como el intento de China de "promover la seguridad en la frontera sin necesidad de intervenciones regulatorias drásticas".

Consecuencias legales

Nada de esto significa que las normas chinas sobre IA deban trasplantarse a otros lugares. Sus instituciones, tradiciones regulatorias y prioridades tecnológicas son diferentes.

Muchas funciones que ahora se presentan como aspiraciones urgentes en EE. UU., incluyendo la evaluación, la rendición de cuentas de las empresas de IA y la clasificación de riesgos para la IA,

 Los sistemas, los requisitos de presentación de informes ante organismos reguladores, las normas técnicas y la supervisión gubernamental ya están integrados en la arquitectura de gobernanza de la otra superpotencia mundial de la IA.

Estados Unidos es libre de concluir que un sistema impulsado por el mercado es el que mejor sirve a sus intereses económicos y estratégicos. La administración Trump ha favorecido un enfoque nacional de la IA que impone «las mínimas cargas posibles» y ha intentado limitar las regulaciones estatales más exigentes.

Sin embargo, un modelo impulsado por el mercado no puede significar privatizar los beneficios de la IA y, al mismo tiempo, exportar sus riesgos. Las empresas estadounidenses pueden cosechar las ganancias comerciales, mientras que los gobiernos de otros lugares deben investigar incidentes de seguridad, proteger los sistemas públicos y asumir los costes más amplios cuando dichas tecnologías fallan. El agente de OpenAI que obtuvo acceso no autorizado al servicio público de salud de Australia ilustra cómo se exportan los riesgos de la IA.

Si Washington rechaza implementar controles exhaustivos antes del lanzamiento de los sistemas, necesitará un régimen jurídico creíble para determinar quién es responsable de los daños causados ​​por esos modelos de IA. De lo contrario, los países dependientes de sistemas de IA extranjeros se enfrentarán a decisiones cada vez más difíciles sobre en qué tecnología confiar y bajo qué condiciones.

La filosofía rectora de Silicon Valley ha sido durante mucho tiempo «avanzar rápido y romper cosas». Ese principio siempre resultó cuestionable para tecnologías profundamente arraigadas en la vida pública, pero resulta insostenible para empresas cuyos propios líderes advierten ahora que sus productos podrían causar daños catastróficos.

Pekín ya ha rodeado a su sector de IA de obligaciones públicas, supervisión regulatoria y un marco de evaluación de riesgos en constante evolución. Un debate global que considere dicha gobernanza como una aspiración futura debería, al menos, reconocer que un país ya lleva la delantera en este aspecto. "

(Madeline Carr, Consortium News, 13/10/26, traducción google, enlaces en el original) 

La fuerza de Milei no está sólo en privatizar, ajustar o desregular, sino en extender la racionalidad del mercado hacia territorios antes pensados con otras lógicas. El individuo debe dejar de concebirse como ciudadano o trabajador y verse como capital humano: alguien que invierte en sí mismo, compite y carga íntimamente con las consecuencias de ganar o perder... Milei no inventó la precarización (aunque la profundizó), la fragmentación laboral, el endeudamiento de los hogares ni la desconfianza hacia las instituciones. Tampoco el cansancio después de años de inflación y salarios en retroceso. La Argentina que recibió Milei estaba exhausta antes de ser libertariana... La “casta” fue un significante extraordinariamente productivo porque podía alojar malestares de distinto origen: el comerciante que odiaba los impuestos, el trabajador o la trabajadora informal que veía pasar derechos a los que nunca accedía, el asalariado furioso con la inflación, el joven que ya no imaginaba llegar a tener una casa, quien rechazaba al feminismo o a la dirigencia sindical. La operación consistió darles un adversario... Milei llegó sin haber producido una derrota de la magnitud de la que impuso el thatcherismo a las fuerzas capaces de bloquearlo... Durante dos años pudo imaginar que podía conseguir sus objetivos... La inflación se desaceleró. Para una sociedad acostumbrada a mirar un precio y preguntarse cuánto costaría la semana siguiente, eso produjo alivio y ayudó a tolerar una caída inicial muy fuerte del ingreso, el retroceso del gasto público, el deterioro de los servicios y el derrumbe de ramas enteras de la economía... una parte del país creyó por un momento que éste era el ajuste que iba a acabar con todos los ajustes... Debajo de la niebla inflacionaria apareció otra vez la disputa. Hay indicios de que la reacción empezó a encontrar reacciones en el sentido contrario, y de que la polarización puede dejar de tener un único polo dinámico. Las calles se agitan nuevamente contra el intento de rematar las tierras del país a empresarios extranjeros... aparecen movimientos todavía incipientes dentro del país. Un síntoma es la emergencia de otro polo en la izquierda. Myriam Bregman, referente del Frente de Izquierda, registró 43 % de imagen positiva y viene posicionada como una de las dirigentes políticas con mejor imagen en el pais (Fernando Rosso)

"El mito más eficaz que produjo Javier Milei fue el de su propia inevitabilidad. Durante buena parte de estos tres años pareció que no había llegado solamente para gobernar la crisis, sino para cerrarla. Había encontrado la salida por derecha al laberinto argentino y venía a cumplir la tarea histórica de cortar el nudo que nadie había podido desatar desde la gran crisis de 2001. Después de décadas de avances y retrocesos, alguien finalmente iba a romper el equilibrio que impedía reorganizar el país sobre nuevas bases. El viejo país (sus sindicatos, sus universidades públicas, sus derechos sociales, sus tradiciones igualitarias, incluso cierta memoria plebeya) habría encontrado finalmente su sepulturero. 

Mauricio Macri, presidente entre los años 2015 y 2019, había intentado movimientos en esa dirección con otro lenguaje y otra temporalidad. Milei llegó después de ese fracaso con una conclusión a la que el Macri tardío ya había arribado: el gradualismo fue el problema. Había que aprovechar la crisis, acelerar, producir hechos consumados antes de que los afectados pudieran recomponerse. En ese sentido, el mileísmo fue la etapa superior del macrismo.

Allí apareció también la contradicción original del experimento: la radicalidad del programa era mucho mayor que la fuerza propia disponible para ejecutarlo.

La Libertad Avanza, el partido de Milei, llegó al Gobierno en 2023 con una minoría parlamentaria extraordinariamente pequeña para la transformación que proponía. Para avanzar necesitó de una parte decisiva del sistema político que decía venir a dinamitar. La Ley Bases, un mega-paquete de reformas regresivas, consiguió apoyos del centro derecha del PRO, la Unión Cívica Radical, bloques provinciales y gobernadores. Con mayorías prestadas sostuvo también sus decretos. Esa colaboración fue enorme, pero no ilimitada.

El verdadero problema de Milei fue que pudo ganar elecciones, aprobar leyes, imponer un ajuste de dimensiones históricas y desplazar hacia la derecha zonas enteras de la discusión pública. Lo que no consiguió hasta ahora es transformar esos avances en un orden capaz de reproducirse sin una batalla permanente.

La batalla cultural

La filósofa y politóloga norteamericana Wendy Brown permite medir la ambición del proyecto libertariano: un neoliberalismo radicalizado y con 40 grados de fiebre. En El pueblo sin atributos sostiene que su fuerza no está sólo en privatizar, ajustar o desregular, sino en extender la racionalidad del mercado hacia territorios antes pensados con otras lógicas. El individuo debe dejar de concebirse como ciudadano o trabajador y verse como capital humano: alguien que invierte en sí mismo, compite y carga íntimamente con las consecuencias de ganar o perder.

La batalla cultural tuvo esa pretensión. Para reformar las relaciones laborales hacía falta más que una ley: había que erosionar la idea de que quienes venden su fuerza de trabajo poseen intereses comunes. Para reducir jubilaciones, la solidaridad entre generaciones debía dejar de verse como obligación colectiva. Para desfinanciar universidades, hospitales o políticas de discapacidad, cada institución pública tenía que caer bajo sospecha.

El objetivo era producir otro sentido común, un espejo invertido del “hombre nuevo” con el que soñó cierta izquierda en el siglo pasado.

Ese proyecto encontró materia disponible. Milei no inventó la precarización (aunque la profundizó), la fragmentación laboral, el endeudamiento de los hogares ni la desconfianza hacia las instituciones. Tampoco el cansancio después de años de inflación y salarios en retroceso después de un gobierno de todas las fracciones del peronismo encabezado por Alberto Fernández que había prometido reparar la experiencia macrista y terminó en 2023 con una inflación anual superior al 200%. La Argentina que recibió Milei estaba exhausta antes de ser libertariana.

A los pseudointelectuales del mileísmo les gusta presentar a su movimiento como un “gramscismo de derecha”, envoltorio que también compraron analistas del otro campo. Sin embargo, es en el posmarxista Ernesto Laclau donde se encuentra una llave para entender la construcción política que permitió a Milei llegar hasta donde llegó.

Vendrá la casta y tendrá tus ojos

La “casta” fue un significante extraordinariamente productivo porque podía alojar malestares de distinto origen: el comerciante que odiaba los impuestos, el trabajador o la trabajadora informal que veía pasar derechos a los que nunca accedía, el asalariado furioso con la inflación, el joven que ya no imaginaba llegar a tener una casa, quien rechazaba al feminismo o a la dirigencia sindical. La operación consistió en volver circunstancialmente equivalente lo estructuralmente heterogéneo y darle un adversario. Laclau estudió esa capacidad de construir un “pueblo” mediante una frontera político-discursiva. Milei lo hizo desde la derecha con eficacia, pero con una falencia decisiva: ese “pueblo” es demasiado volátil, por no decir efímero en términos históricos.

El jamaiquino Stuart Hall vio algo parecido, aunque en otro país y otro tiempo, cuando estudió el thatcherismo. Margaret Thatcher privatizó empresas, derrotó sindicatos estratégicos y consiguió hablar de orden, propiedad, aspiración individual, nación y consumo; combinó coerción con promesas materiales y modificó el terreno sobre el cual incluso sus adversarios discutían.

Milei quiso hacer algo comparable en ambición, pero sobre un capitalismo periférico y semicolonial, endeudado, de baja productividad y recurrente restricción externa (falta de dólares “genuinos”), con una burguesía que suele pedir menos Estado para los derechos sociales y mucho Estado cuando necesita protección o rescate. Y lo intentó sin haber producido una derrota de la magnitud de la que impuso el thatcherismo a las fuerzas capaces de bloquearlo.

Varios siglos antes que Laclau o que Stuart Hall, Maquiavelo ya distinguía entre quienes llegan al poder por virtud propia y quienes llegan por fortuna. De los segundos decía que no encuentran obstáculos en el camino porque lo recorren volando: las dificultades empiezan cuando aterrizan. Y agregaba una imagen botánica: lo que nace y crece de golpe no tiene raíces, y el primer mal tiempo lo apaga. Milei pasó de una banca de diputado a la Casa Rosada en dos años. Voló. Lo que no pudo fue echar raíces.

El péndulo y la brújula

Este punto conecta al mileísmo con un problema mucho más antiguo: el empate argentino. Los sucesivos bloques que conquistan el gobierno, modifican aspectos importantes de la sociedad y hasta producen derrotas en el campo contrario, pero no logran estabilizar un proyecto que discipline de manera prolongada a sus adversarios y organice una mayoría social relativamente estable. Milei confundió el envión del péndulo con el norte de la brújula.

La historia desmiente una fantasía: que una transformación social de semejante escala puede imponerse de una vez y para siempre con la única condición de tener suficiente decisión política.

El país sobre el que opera Milei no es una hoja en blanco. Los sindicatos están debilitados, pero no fueron destruidos. El movimiento de mujeres perdió la centralidad del ciclo 2015-2020, pero sigue gravitando. Universidades, organismos de derechos humanos, jubilados, movimientos territoriales y distintas formas de organización obrera conservan legitimidad y capacidad de movilización. Surgen nuevos actores: endeudados o inquilinos organizados. Incluso el Congreso que colaboró con el Gobierno reunió mayorías para revertir algunos vetos presidenciales bajo presión social. La derrota necesaria para fundar un orden libertariano estable no ocurrió, para desgracia del Gobierno… y de los derrotistas.

La trampa de la “desinflación”

Durante dos años hubo una razón poderosa para imaginar que, pese a esas resistencias, Milei podía conseguir sus objetivos. La inflación se desaceleró frente al desquicio del Gobierno anterior y la inflación generada por la mega-devaluación que llevó adelante el mismo Milei cuando llegó al Gobierno. Para una sociedad acostumbrada a mirar un precio y preguntarse cuánto costaría la semana siguiente, eso produjo alivio y ayudó a tolerar una caída inicial muy fuerte del ingreso, el retroceso del gasto público, el deterioro de los servicios y el derrumbe de ramas enteras de la economía. La épica del ajuste funcionó como aquel antiguo llamado a la última guerra que va a terminar con todas las guerras: una parte del país creyó por un momento que éste era el ajuste que iba a acabar con todos los ajustes.

En agosto de 2026 la inflación mensual fue de 1,7%. Pero el PIB del segundo trimestre había crecido frente al año anterior y caído respecto del trimestre precedente; la desocupación llegó al 7,9%; la informalidad afecta a la midad de la clase trabajadora; en julio la producción industrial manufacturera estaba 5% por debajo de un año antes y las ventas reales de supermercados se habían desplomado. La pobreza, después de descender desde el pico inicial del ajuste, volvió a subir durante el primer semestre. Lo que queda de los ingresos después de pagar gastos fijos cambia dramáticamente para peor.

El 12,9% de morosidad en los créditos familiares es quizá el número más elocuente. Durante un tiempo, el crédito permitió estirar el presente: pagar el supermercado con tarjeta, patear un saldo, tomar un préstamo personal, refinanciar. El sacrificio político puede sostenerse si se parece a un puente. Con una eonomía real en ruinas, se vuelve más difícil sostener que del otro lado hay un lugar donde llegar. Por un tiempo, la deuda permitió la ilusión de que el puente todavía continuaba.

El apoyo internacional hizo su parte: en 2025, cuando el programa económico iba camino al colapso, el Tesoro norteamericano intervino directamente para salvarlo: no se hundió, pero tampoco recuperó dinamismo. Un año después atraviesa una crisis que hace dudar hasta los sectores empresarios que respaldan al Gobierno sobre la sostenibilidad del proyecto.

La erosión de la imagen presidencial corrió paralela a este cambio. La consultora AtlasIntel/Bloomberg registró a comienzos de septiembre una imagen positiva de 35% para Milei y una negativa de 62%. El Presidente conserva una base social importante, ganó las elecciones legislativas de 2025 y sigue controlando enormes recursos institucionales y políticos. Tiene el respaldo de Donald Trump y ahora festejó el triunfo de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones en Brasil. Lo que se quebró es la sensación de movimiento perpetuo y de infalibilidad.

Durante su ascenso, parecía que cada crisis terminaba fortaleciéndolo. Lo atacaban y crecía. Ajustaba y mantenía apoyo. Insultaba adversarios y transformaba el escándalo en prueba de autenticidad. Para sus seguidores, los obstáculos demostraban que había que acelerar; para muchos adversarios, cada avance confirmaba que el país se había desplazado irreversiblemente hacia la derecha. 

La situación de 2026 es distinta porque el Gobierno empezó a cargar con las consecuencias de gobernar. Después de casi tres años, explicar cada problema por “la herencia” ofrece rendimientos decrecientes. La “casta” ya no está solamente afuera: el oficialismo negocia presupuestos, designa funcionarios, acuerda con empresarios y gobernadores y responde por sus decisiones.

También el frente internacional se tornó más complejo. Si bien asistimos a una ola de triunfos de derecha en la región con gobiernos inestables, Milei vinculó abiertamente su experiencia con Donald Trump y Benjamin Netanyahu y presentó a Estados Unidos e Israel como referencias políticas y morales. Esa alianza le dio respaldos concretos y una pertenencia simbólica. El problema de atar el destino propio a líderes ajenos es que también se importan sus dificultades.

A fines de septiembre de 2026 Trump registraba 32% de aprobación según Reuters/Ipsos (por esa razón, entre otras, se puso más agresivo con América Latina) y enfrenta una elección difícil el 3 de noviembre en los comicios de medio término, mientras Netanyahu llegaba a la Asamblea General de Naciones Unidas en medio de un aislamiento diplomático creciente después del genocidio en Gaza.

Polarización

Mientras ese paisaje cambia afuera, aparecen movimientos todavía incipientes dentro del país. Un síntoma es la emergencia de otro polo en la izquierda.

En la misma medición de AtlasIntel/Bloomberg, Myriam Bregman, referente del Frente de Izquierda, registró 43 % de imagen positiva y viene posicionada como una de las dirigentes políticas con mejor imagen en el pais. Algunas encuentas revelan que su intención de voto ya alcanzó los dos dígitos. El dato vale porque una dirigente identificada con la izquierda socialista, el feminismo y los derechos humanos logra una valoración considerable cuando pierde brillo la promesa libertariana.

Puede leerse como un síntoma de “reacción a la reacción”: una contra-tendencia política, ideológica y cultural. Las derechas radicales consiguieron durante años politizar malestares reales (precariedad, vivienda, salarios, inseguridad económica) y traducirlos hacia enemigos culturales. Nada garantiza que conserven el monopolio de esa traducción. Ya circulan estudios que constatan un giro en los valores de la sociedad y una revalorización de lo público o lo colectivo (incluso lo estatal) en detrimento del individualismo extremo y a favor de ponerle límites al mercado puro y duro.

Ese movimiento hacia una polarización mayor plantea un problema singular al peronismo, que es la fuerza de oposición más importante. Durante la primera etapa de Milei, su principal ventaja fue no ser el Gobierno. Su principal debilidad fue la misma. Había dejado el poder en 2023 después de una experiencia que erosionó la confianza de sectores de su base social. Puede beneficiarse electoralmente del deterioro libertariano sin haber resuelto qué balance hace de aquella derrota ni qué propone ante un país que cambió.

¿Un Tony Blair para la pampa argentina?

El riesgo para el peronismo es aceptar como definitiva una victoria cultural que Milei todavía no obtuvo: suponer que la sociedad argentina se volvió irreversiblemente hostil a los derechos laborales, la universidad pública o cualquier orientación hacia lo común, y concluir que se debe conservar el corazón del programa libertariano con mejores modales u otra sensibilidad. Sería una suerte de blairización frente a un Thatcher que no fue. Tony Blair construyó el New Labour en Gran Bretaña después de una década en la que Thatcher había derrotado organizaciones decisivas de la clase trabajadora y alterado sensiblemente el sentido común británico. En Argentina no está claro que esa derrota histórica haya ocurrido. Milei avanzó mucho; no consiguió cerrar el conflicto ni terminar con el impulso igualitarista que habita en la sociedad.

El Gobierno no fracasó en todo lo que se propuso. Cambió leyes, desplazó el debate público, produjo una derecha con identidad propia y normalizó ideas reaccionarias antes mucho más marginales. La falta de una hegemonía consolidada no vuelve inocua la experiencia. Tampoco consiguió lo que había prometido en el nivel más profundo. No cerró la crisis que lo hizo posible. 

Esa persistencia explica mejor la situación que la idea de un país que un día amaneció libertariano y otro día dejó de serlo. Las sociedades no cambian así. Acumulan derrotas, aprendizajes, instituciones, recuerdos y fuerzas que parecían extinguidas hasta que encuentran una ocasión para reaparecer. Milei fue capaz de llevar la ofensiva más lejos de lo que se podía haber imaginado. También descubrió que avanzar muy lejos no equivale a llegar al final.

Debajo de la niebla inflacionaria apareció otra vez la disputa. Hay indicios de que la reacción empezó a encontrar reacciones en el sentido contrario, y de que la polarización puede dejar de tener un único polo dinámico. Las calles se agitan nuevamente contra el intento de rematar las tierras del país a empresarios extranjeros.

El peronismo tampoco posee la respuesta por derecho hereditario: la interna fratricida que lo atraviesa (entre el liderazgo decreciente de la expresidenta Cristina Kirchner y el emergente del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof) lo tiene encerrado en su cámara de eco. Y Milei conserva gobierno, votos, instrumentos estatales, alianzas económicas, un sostén internacional, pero tiene una diferencia con 2023: entonces podía presentarse como el hombre que venía a romper el laberinto argentino. Tres años después, está encerrado adentro." 

( Fernando Rosso , Other news, 14/10/26) 

Si Vox llega a gobernar, veremos privatización parcial de las pensiones, rebajas masivas de impuestos a los ricos y motosierra al estilo Milei en Argentina. No lo digo yo: lo dicen ellos mismos... Propuesta estrella: un sistema de pensiones “mixto”... No olvidemos que los planes privados en España son una estafa: más del 90% rinden menos que las Letras del Tesoro, y a veces te queda una pensión inferior al dinero que pusiste... Con el sistema mixto que quiere VOX, en vez de pagar 500€ a la Seguridad Social, pagarías 250€ a la Seguridad Social y 250€ a un fondo que invierte en los mercados financieros. Si la economía va bien, podrás tener buena pensión. Si hay crisis, tu pensión se hunde. Es un casino con tu jubilación... Es cierto que países como Suecia, Dinamarca o Países Bajos tienen sistemas mixtos. Lo que no cuenta es que tres de ellos tuvieron que dar marcha atrás tras una crisis financiera... Los precedentes de sistemas de capitalización son desastrosos. Chile tuvo que reformarlo, y actualmente va a tener que volver a rescatarlo. Hungría y Polonia lo revirtieron tras la crisis de 2008, y Chequia lo implantó en 2013 y lo cerró en 2016... La otra gran propuesta de VOX es proponer tramos de IRPF con mínimo exento de 22.000€, un 15% hasta 70.000€ y un 25% a partir de ahí... Según la propia calculadora de Vox, quien gana 17.094€ no ahorra nada, con 30.000€ ahorra 360€... y con 300.000€ deja de pagar casi 5.000€ al mes. Con 150.000€, un ahorro de 28.910€ al año. ¡Es un regalo a los ricos! El coste: unos 40.000 millones de euros menos de recaudación según una estimación conservadora (casi la mitad de todo el IVA). Un think tank liberal de la Atlas Network calcula 85.000 millones menos solo en IRPF, y concluye que las cuentas de Vox no salen (Eduardo Garzón)

Eduardo Garzón @edugaresp.bsky.social

Si Vox llega a gobernar, veremos privatización parcial de las pensiones, rebajas masivas de impuestos a los ricos y motosierra al estilo Milei en Argentina. No lo digo yo: lo dicen ellos mismos, Figaredo y Abascal, en precampaña. Que luego nadie diga que no estábamos avisados

Propuesta estrella: un sistema de pensiones “mixto”, una parte de reparto y otra de capitalización. Hoy el reparto es obligatorio, universal y democrático: los que trabajan pagan al Estado, y los jubilados cobran del Estado acorde a cuantías y criterios decididos por los legisladores. 

Con el sistema mixto que quiere VOX, en vez de pagar 500€ a la Seguridad Social, pagarías 250€ a la Seguridad Social y 250€ a un fondo que invierte en los mercados financieros. Si la economía va bien, podrás tener buena pensión. Si hay crisis, tu pensión se hunde. Es un casino con tu jubilación.

Vox dice que hay ejemplos europeos. Es cierto que países como Suecia, Dinamarca o Países Bajos tienen sistemas mixtos. Lo que no cuenta es que tres de ellos tuvieron que dar marcha atrás tras una crisis financiera. Y Francia, Italia, Alemania o Austria funcionan sólo con reparto.

¿Quién gestionaría esos fondos en España? Cinco grupos controlan casi el 75% del negocio de pensiones privadas. Vox y el PP no crearían un organismo público de inversión; darían el dinero a estas empresas, que cobrarían comisiones. Negocio para la banca, y más caro para nosotros.

No olvidemos que los planes privados en España son una estafa: más del 90% rinden menos que las Letras del Tesoro, y a veces te queda una pensión inferior al dinero que pusiste. Solo los contrata el 28% de la población: el 62,2% en el 10% más rico frente al 8,1% en el 20% más pobre. 

Los precedentes de sistemas de capitalización son desastrosos. Chile tuvo que reformarlo, y actualmente va a tener que volver a rescatarlo. Hungría y Polonia lo revirtieron tras la crisis de 2008, y Chequia lo implantó en 2013 y lo cerró en 2016. El Salvador lo hizo de golpe y su deuda se disparó

La otra gran propuesta de VOX es proponer tramos de IRPF con mínimo exento de 22.000€, un 15% hasta 70.000€ y un 25% a partir de ahí. Y quieren más deducciones para la renta del ahorro, que ya tributa bastante menos que el trabajo. Quieren premiar todavía más a los rentistas. 

Según la propia calculadora de Vox, quien gana 17.094€ no ahorra nada, con 30.000€ ahorra 360€... y con 300.000€ deja de pagar casi 5.000€ al mes. Con 150.000€, un ahorro de 28.910€ al año. ¡Es un regalo a los ricos!

El coste: unos 40.000 millones de euros menos de recaudación según una estimación conservadora (casi la mitad de todo el IVA). Un think tank liberal de la Atlas Network calcula 85.000 millones menos solo en IRPF, y concluye que las cuentas de Vox no salen.

Los recortes que Vox propone (ingreso mínimo vital, cooperación, políticas activas de empleo, subvenciones a sindicatos y patronal) cubren menos del 20% del agujero que provocarían. Faltaría recortar la mitad de las pensiones, el 100% de la sanidad pública y más del 150% de la educación pública. 

Por si fuera poco, pasar de cinco tramos a dos hace el IRPF mucho menos progresivo, mucho menos justo. Os recuerdo que en 1978 había más de 25 tramos. Así se discriminaba con bastante precisión a los contribuyentes por renta, haciendo el impuesto mucho más justo.

Abascal lo dijo claro: harán “exactamente” lo que hacen Trump en EEUU y Milei en Argentina. ¿Y qué ha hecho Milei en casi tres años? Gasto real recortado un 30%, incluyendo un 80% menos en obra pública. La austeridad de Rajoy palidece a su lado.

¿Consecuencias de esos recortes? Destrucción de empleo formal récord, hundimiento de salarios y pensiones, ingresos medios un 17% menores, más de 30.000 empleadores y empresas menos, y morosidad por encima del 12,5%. Exitazo.

También se han disparado todavía más los alquileres, hay un exceso de muertes evitables y la industria argentina tiene ¡el cuarto peor desempeño del mundo! Ese es el modelo de Vox para España. Que luego nadie diga que no sabía nada...

Desarrollo todo esto en vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=Ujq--EfLX30

9:10 · 16 oct 2026 Todos pueden responder 16 republicaciones1 cita19 me gusta 1 guardado

Arabia Saudita se desangra. Jordania está en cuidados intensivos. Egipto se desmorona. Llega la era del resurgimiento. El orden colonial está llegando a su fin... Tanto si se tuvieron en cuenta las consecuencias de lanzar una guerra contra Irán como si no, la reacción totalmente previsible ya está aquí, sobre todo la posibilidad de que los reyes de Arabia Saudí y Jordania sean destronados... La caída de dos monarquías árabes no sería solo un acontecimiento regional, sino la disolución de un orden impuesto, devolviendo a Irán e Irak a su histórica primacía regional, rompiendo el ancla del dólar y cerrando la puerta a la arquitectura militar estadounidense que apuntalaba los yacimientos árabes de petróleo y gas... Pronto sabremos si hay algún fundamento en los rumores de que representantes de más de una docena de tribus saudíes se han reunido con representantes de la Guardia Revolucionaria Islámica y han propuesto un nuevo pacto político: un estado federal en el que las tribus recibirían una parte de los ingresos del petróleo y el gas... para Jordania, las amenazas son diferentes, pero la crisis no es menos existencial... cuando los misiles iraníes comenzaron a llover, líderes tribales y miembros influyentes del establishment, firmaron una petición exigiendo la retirada de las fuerzas estadounidenses y la rescisión de los acuerdos militares y de seguridad con Washington... Pero será el destino de Egipto el que determine si esta guerra regional termina en una reordenación del mundo suní... el Estado egipcio está en bancarrota financiera y moral... La Alianza de Defensa de La Meca no es un pacto de defensa propiamente dicho, sino el inicio de un marco de seguridad colectiva para la región... La estructura se basará en una división de roles: Irán como garante, Pakistán como potencia nuclear y Arabia Saudita como financiadora (Fountain Bridge)

"Tanto si se tuvieron en cuenta las consecuencias de lanzar una guerra contra Irán como si simplemente se las desestimaron con un gesto de la mano, la reacción totalmente previsible ya está aquí, sobre todo la posibilidad de que los reyes de Arabia Saudí y Jordania sean destronados.

La caída de dos monarquías árabes no sería solo un acontecimiento regional, sino la disolución de un orden impuesto, devolviendo a Irán e Irak a su histórica primacía regional, rompiendo el ancla del dólar y cerrando la puerta a la arquitectura militar estadounidense que apuntalaba los yacimientos árabes de petróleo y gas convertidos en estados satélite.

Analicemos primero el caso de Arabia Saudita.

Con AnsarAllah destruyendo sistemáticamente la infraestructura energética del reino en cada escalada del conflicto, y con ambos corredores marítimos de exportación cerrados —el Golfo Pérsico y el Mar Rojo—, las exportaciones de petróleo saudí son nulas. ¿Acaso sorprende que Aramco haya comunicado a Europa que no recibirá asignaciones de crudo el próximo mes?

Y ahora, los misiles balísticos de Yemen han impactado el aeropuerto internacional de Riad —el primer ataque contra la capital desde 2022— en represalia por los ataques saudíes contra Saná. Sin embargo, en lugar de reconocer la derrota, continúa intensificando la escalada. ¿Cuánto tiempo más tardará Riad en comprender que solo puede exportar petróleo con el consentimiento de Saná y Teherán?

Todo esto pone al descubierto la impostura del reino. No es un Estado-nación en el sentido estricto de la palabra. Es un territorio propiedad de una sola familia, impuesto a tribus del desierto cuyo particularismo de parentesco persiste. Solo que ahora esas tribus se enfrentan a una verdad innegable: la Casa de Saud está construida sobre arena.

Se está produciendo una reorganización tribal. En las zonas norte y central, las tribus desérticas Shammar y Anizzah habrían sellado las fronteras con Jordania e Irak. En el sur, las tribus de montaña con lazos históricos de parentesco con AnsarAllah son más propensas a ignorar la frontera con Yemen que a defender la corona.

Pronto sabremos si hay algún fundamento en los rumores de que representantes de más de una docena de tribus saudíes se han reunido con representantes de la Guardia Revolucionaria Islámica y han propuesto un nuevo pacto político: un estado federal en el que las tribus recibirían una parte de los ingresos del petróleo y el gas.

En cualquier caso, Teherán no tiene ningún interés en conquistar Arabia Saudí y es poco probable que se interponga en el camino de una alternativa federal al gobierno absoluto de una sola familia.

Si, en cambio, el reino se sumiera en el caos, se desencadenaría una lucha por el Golfo Pérsico en la que la Provincia Oriental Chií presionaría por la autonomía o la alineación con Irán, y AnsarAllah exigiría la devolución de las tres provincias —Asir, Jizan y Najran— robadas en 1934.

Para Jordania, las amenazas son diferentes, pero la crisis no es menos existencial. El trono hachemita nunca se ha basado en la lealtad tribal. Se fundamenta en designios imperiales británicos, reutilizados por Washington para servir como zona de amortiguación para Israel y mantener sometida a la mayoría de la población palestina, que huyó o fue expulsada hacia allí.

A pesar de dominar los servicios de seguridad y el sector público, las tribus indígenas de la Ribera Oriental de Transjordania, una minoría en su propia tierra, proporcionan a la corona una apariencia de legitimidad. Su pasividad ha sido comprada, financiada por los contribuyentes británicos y estadounidenses y mediante préstamos blandos de las monarquías del Golfo Pérsico.

Pero cuando los misiles iraníes comenzaron a llover sobre las fuerzas estadounidenses estacionadas en el reino, la situación de las tribus cambió, al igual que sucedió con sus parientes en Arabia Saudí.

Líderes tribales y miembros influyentes del establishment, encabezados por el exministro Amjad al-Majali, firmaron una petición exigiendo la retirada de las fuerzas estadounidenses y la rescisión de los acuerdos militares y de seguridad con Washington.

Solo el rey Abdalá II, educado en Estados Unidos y Gran Bretaña —y que habla árabe con acento inglés—, es un rey vasallo. Es incapaz de proteger su reino, de expulsar a las fuerzas estadounidenses y de proteger la mezquita de Al-Aqsa, custodia que constituye el otro pilar de la supuesta legitimidad hachemita.

Jordania sirve como zona de amortiguación oriental de Israel y como refugio para los palestinos desplazados. Su colapso convertiría la frontera más larga de Israel en un nuevo frente.

Pero será el destino de Egipto el que determine si esta guerra regional termina únicamente en un realineamiento geopolítico o en una reordenación del mundo suní.

El Cairo, al igual que Amán y Jerusalén Oeste, recibe miles de millones en ayuda estadounidense. Ninguno de estos estados clientes puede sobrevivir sin explotar al contribuyente estadounidense.

El pan y la harina subvencionados representan casi la mitad de la ingesta calórica principal de los egipcios más pobres. Sin embargo, El Cairo, bajo las restricciones del rescate financiero del FMI, ha comenzado una purga del sistema de subsidios alimentarios, dejando fuera a cerca de 850.000 personas solo desde junio de 2026. Millones más podrían perder su subsidio al pan el próximo año, lo que incrementaría el costo de su pan diario al menos cinco veces.

El año pasado, los subsidios alimentarios de Egipto ascendieron a 3200 millones de dólares. Los intereses de la deuda externa superarán los 29 000 millones de dólares este año. Esto demuestra que el Estado prioriza a sus acreedores por encima de su pueblo. La misma disyuntiva a la que los países occidentales se verán obligados a enfrentarse más pronto que tarde.

Pero un estado puede sobrevivir a la bancarrota. No puede sobrevivir a una ruptura de su propia esencia.

Durante más de mil años, Al-Azhar, la mezquita, universidad e institución académica que se asienta en el corazón de El Cairo, ha sido el principal centro del saber sunita, articulando la wasatiyya, el camino medio, frente al extremismo religioso y el absolutismo ideológico. Ha sobrevivido a todos los ocupantes, al derrocamiento del rey Farouk en 1952 y a todos los regímenes posteriores. Sobrevivió a todos ellos bendiciendo a quienquiera que empuñara la espada.

En 2013, el Gran Imán de Al-Azhar rompió con más de un milenio de tradición. No apoyó al poder gobernante; en cambio, se puso al lado del general Sisi cuando este anunció su golpe de Estado.

En efecto, la autoridad mundial en jurisprudencia y pensamiento islámico sunita se alió con el ejército para derrocar al líder elegido por el pueblo —el gobierno democráticamente electo de los Hermanos Musulmanes— e hizo la vista gorda ante la masacre de más de 800 de sus miembros. El mismo movimiento que volverá al poder si Sisi cae.

En resumen, el Estado egipcio está en bancarrota financiera y moral.

¿Podrá Al-Azhar sobrevivir como sede del consenso sunita si los Hermanos Musulmanes vuelven a tomar el poder?

Si el régimen de Sisi se fractura, la cuestión no será simplemente quién gobierna Egipto, sino quién habla con autoridad religiosa y política en nombre del islam sunita. Ese reordenamiento no sería meramente político, sino teológico, y sus consecuencias se extenderían desde el Atlántico hasta el Indo.

Y perder su ancla de seguridad regional implicaría, por extensión, el colapso de la estructura de seguridad estadounidense en todo Oriente Medio. Dicha estructura permite ataques contra Cisjordania, Gaza, Líbano, Siria, Yemen e Irán sin preocuparse por el cruce del Sinaí por parte de las fuerzas terrestres egipcias o del puente Allenby por parte de las fuerzas armadas jordanas. Y aún así garantiza el paso seguro por el Canal de Suez para buques israelíes y occidentales.

El denominador común es que la guerra con Irán ha trascendido la dicotomía Estados Unidos-Irán para convertirse en una crisis sistémica de legitimidad y soberanía. Los principales riesgos no residen en los resultados bélicos, sino en el colapso interno del régimen, el contagio económico y el resurgimiento del orden civilizatorio de la región, todo ello de forma simultánea.

El sistema de explotación colonial impuesto a Asia Occidental durante más de un siglo ha sido herido de muerte. La meseta iraní, la meseta anatolia y el valle del Nilo entran en una nueva era. Cada una fue oprimida por Occidente, negándose su papel histórico y su herencia civilizatoria. Sus cadenas se están rompiendo.

Irán se une a China, Estados Unidos y Rusia como gran potencia, aunque solo sea porque ahora controla una cuarta parte del flujo mundial de petróleo. Y llegó a esa posición no superando militarmente a Estados Unidos e Israel, sino gracias a la geosofía: la sabiduría de la posición.

Asia Occidental ahora tiene la libertad de desarrollar una arquitectura de seguridad sin la intervención de potencias externas. La Alianza de Defensa de La Meca no es un pacto de defensa propiamente dicho, sino el inicio de un marco de seguridad colectiva para la región.

Como potencia preeminente de la región, Irán será el último en unirse una vez que todos los demás actores regionales hayan firmado el acuerdo. La estructura se basará en una división de roles: Irán como garante, Pakistán como potencia nuclear y Arabia Saudita como financiadora.

Turquía sigue siendo la incógnita. Miembro de la OTAN y signataria fundadora de la Alianza de La Meca, se sitúa entre todos los ejes: Oriente y Occidente, suníes y chiíes, Asia y Europa, jugando a dos bandas en su propio beneficio. Esta es su propia estrategia. Siempre se mantiene neutral y espera hasta el último segundo.

El tiempo se agota para el destino de Siria. Ankara apoya un Estado sirio unificado bajo su patrocinio. Israel aboga por un Estado fragmentado. Ankara debe elegir entre aceptar una división de facto —un norte turco, un sur israelí y una Damasco reducida entre ambos— o absorber toda Siria bajo su influencia.

El carácter tradicional levantino reside en la coexistencia de diversas comunidades etnorreligiosas que preservan sus identidades bajo la tutela de un poder dominante. No se trata de asimilación ni de tolerancia como virtud, sino de coexistencia como estructura.

Ni Ankara ni Jerusalén ofrecen coexistencia. Ankara apoya una Siria unificada bajo una administración salafista que persigue a las mismas minorías que el carácter levantino se propuso preservar. Israel propone la balcanización.

En estos momentos, el resurgimiento del orden tradicional del Levante parece imposible, ya que gran parte de su territorio ha quedado arrasado y su centro histórico, Siria, se encuentra sumido en el caos.

Pero la vía tradicional, que no excluye a otras confesiones ni exige la balcanización, es un acercamiento con Irán, que restablezca la continuidad chií desde Asia hasta el Mediterráneo. Esa vía se reabre si la estructura de seguridad estadounidense en la región se derrumba.

Una cosa es segura: Ankara no puede complacer tanto a Jerusalén Oeste como a Teherán, y ninguno de los dos permitirá que Siria caiga por completo en la órbita de Turquía.

La situación sigue en el aire. Una guerra total de Estados Unidos contra Irán y Yemen sigue siendo una posibilidad, y con ella, la posibilidad de que nada en la región sobreviva en su estado actual.

Fíjese en lo que significa realmente "forma actual". Bahréin fue persa durante dos siglos antes de 1783.

Kuwait fue un distrito de Basora hasta que Gran Bretaña trazó la línea divisoria en 1899.

Los Emiratos fueron el Omán de la Tregua, jeques costeros bajo protección británica, hasta diciembre de 1971.

Qatar fue soberanía bareiní, luego otomana y después británica, antes de convertirse en estado en 1971.

Líbano y Siria fueron creados por Francia a partir de las ruinas del Imperio Otomano en 1920.

Jordania fue proclamada por un Alto Comisionado británico en 1921.

Israel fue declarado en 1948 en contra de los deseos de la mayoría árabe palestina del Mandato Británico de Palestina.

A ninguno de estos estados se le permitió determinar su propio futuro. Todas las fronteras fueron trazadas en otro lugar, por otra persona y para los fines de otra persona.

La cuestión que plantea ahora la guerra no es si el litoral del Golfo Pérsico o el Levante sobrevivirán en su forma actual, sino si finalmente se le permitirá a la región responder a una pregunta que nunca se le ha formulado." 

(Jaque al neoliberalismo, 16/10/26, fuente Fountain Bridge )

Resiliente: ese es el mensaje de las últimas perspectivas sobre la economía mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI)... ¿Así que todo va bien? De hecho, puede que la economía mundial sea «resiliente» en este momento, pero se trata de una resiliencia en el marco del estancamiento... el crecimiento medio anual se ha ralentizado hasta el 2,7 % al año... En las economías capitalistas avanzadas del denominado «Norte Global», el crecimiento del PIB real se sitúa muy por debajo incluso de esa media... En todas partes, con la excepción de China, el crecimiento de la inversión en las principales economías ha seguido una tendencia a la baja desde la década de 2000... la desaceleración del crecimiento de la inversión conduce a una caída del crecimiento de la productividad mundial. El crecimiento anual de la productividad ha descendido del 1,4 % (1995-2000) hasta aproximadamente el 0,4 % tras la pandemia,.. la rentabilidad media no supera en la actualidad los mínimos registrados a principios de la década de 1980. No es de extrañar que el crecimiento de la inversión se haya ralentizado... Así pues, puede que la economía mundial no haya entrado (todavía) en una recesión grave en la década de 2020, pero su resiliencia es frágil... Sin embargo, el FMI y otras agencias nunca mencionan el riesgo que supone la deuda empresarial para la «resiliencia» de la economía mundial. Y, sin embargo, el verdadero peligro radica precisamente en que esta sea el detonante de una crisis financiera y de la devaluación del «capital ficticio» (como lo denominó Marx). Pues el estallido de la burbuja de inversión en inteligencia artificial está a la orden del día... Ya hay indicios de nerviosismo entre los inversores en IA. El mercado bursátil estadounidense ha mostrado signos de «estancamiento» tras un periodo de máximos históricos. Con el aumento de la inflación y, con ello, los rendimientos de los bonos alcanzando nuevos máximos, el coste del crédito está aumentando, y la inversión en IA se financia cada vez más mediante un mayor endeudamiento. Los inversores han comenzado a mostrarse reticentes a realizar nuevas compras de acciones de los fabricantes de chips... Es posible que la resiliencia esté llegando a su fin (Michael Roberts)

"Resiliente: ese es el mensaje de las últimas perspectivas sobre la economía mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI), presentadas en su reunión semestral celebrada en Bangkok, Tailandia. Según se indica en su informe: «La actividad económica mundial ha demostrado una vez más su resiliencia… En menos de siete años, la economía mundial se ha visto sometida a una sucesión excepcional de acontecimientos. La pandemia y las consiguientes perturbaciones en las cadenas de suministro mundiales; las guerras en Ucrania y Oriente Medio, con los consiguientes fuertes aumentos de los precios de la energía y otras materias primas; y los cambios significativos en las barreras comerciales y las relaciones comerciales han puesto a prueba la resiliencia de los hogares, las empresas, los mercados financieros y los gobiernos. Por separado, cada uno de estos acontecimientos importantes se habría considerado improbable. Su confluencia en un período de tiempo tan breve resulta aún más extraordinaria».

«Sin embargo, a pesar de esta avalancha de perturbaciones, la economía mundial se ha mantenido firme. Los mercados laborales se han mantenido inesperadamente sólidos, los sistemas financieros han resistido en general las perturbaciones y el endurecimiento monetario más pronunciado en casi medio siglo, y la inflación ha retrocedido desde sus máximos en muchas economías, aunque persiste en varios casos». Los economistas del FMI estiman que el crecimiento económico mundial se mantendrá prácticamente sin cambios en el 3,1 % este año e incluso aumentará hasta el 3,4 % el año que viene.

El FMI se muestra optimista porque:

¿Así que todo va bien? Martin Wolf, el gurú económico liberal y procapitalista del Financial Times, no está tan seguro. Wolf esboza las razones de la actual resiliencia. «Los factores dominantes han sido la flexibilidad de la economía energética mundial y el auge de la inversión desencadenado por la IA». Sin embargo, no hay garantías de que ninguno de ellos perdure. Las reservas de crudo y productos derivados son escasas tras seis meses de reducciones. Además, «el auge de la inversión en IA también concentra el riesgo. Incluso si la propia IA da buenos resultados, es probable que el nivel de inversión deje de crecer, si no que disminuya, en algún momento. Además, es posible que la IA no dé los resultados financieros esperados a la escala prevista».

Y el FMI también modera su optimismo. «La resiliencia se ve sometida a presión. Si no se refuerza la capacidad de suministro y se reponen los colchones de política económica, la economía mundial podría poner a prueba pronto los límites de su resiliencia. La disminución de las reservas energéticas podría hacer que las perturbaciones geopolíticas se transmitieran con aún mayor intensidad a los precios de la energía. Otros mercados de materias primas también se enfrentan a riesgos. Los países y los hogares de bajos ingresos siguen siendo especialmente vulnerables al aumento de los precios de los alimentos debido a las interrupciones en el transporte, el encarecimiento de los fertilizantes, las restricciones a la exportación y los fenómenos meteorológicos extremos». Y, como muchos han señalado, «la inversión relacionada con la tecnología, aunque supone un importante impulso frente a la crisis energética, está concentrando los riesgos, lo que hace que la expansión mundial dependa en gran medida de un pequeño número de empresas, sectores y economías. En términos más generales, la resiliencia ha sido desigual, variando notablemente en función de la exposición de las economías a la guerra y al auge de la IA, lo que ha dado lugar a resultados divergentes». Así pues, si todo saliera mal, «el crecimiento mundial en 2027 sería considerablemente inferior al de las proyecciones de referencia, con una inflación significativamente más alta».

De hecho, puede que la economía mundial sea «resiliente» en este momento, pero se trata de una resiliencia en el marco del estancamiento. Mientras que el crecimiento del PIB real mundial registraba una media anual del 4,4 % antes de la Gran Recesión de 2008-2009, en la década de 2010 apenas alcanzó el 3 %; y desde la caída provocada por la pandemia de 2020, el crecimiento medio anual se ha ralentizado hasta el 2,7 % al año.

En las economías capitalistas avanzadas del denominado «Norte Global», el crecimiento del PIB real se sitúa muy por debajo incluso de esa media. Este año, según el FMI, la economía estadounidense, a pesar de estar impulsada por niveles récord de inversión en inteligencia artificial, solo alcanzará un aumento del 2,3 % en el PIB real (es decir, tras la inflación). Y esa es la tasa más alta de las principales economías avanzadas. Las economías de la zona del euro apenas alcanzarán el 1,1 %, con Francia e Italia por debajo incluso de esa cifra. Japón crecerá solo un 0,7 % este año; Canadá y el Reino Unido, algo más del 1 %.

En cuanto a las economías del Sur Global, incluso incluyendo a China y la India, el crecimiento medio en 2026 será de apenas el 3,7 %, frente al 4,5 % de 2025. El Banco Mundial estima que las economías periféricas se enfrentan al crecimiento de la renta per cápita más débil desde la pandemia. Excluyendo a China y la India, en comparación con las economías avanzadas, no se espera que la renta per cápita vuelva al nivel anterior a la pandemia hasta después de 2028, «lo que implica casi una década de convergencia de ingresos perdida».

En todas partes, con la excepción de China, el crecimiento de la inversión en las principales economías ha seguido una tendencia a la baja desde la década de 2000; y la recuperación tras la recesión provocada por la pandemia ha sido más débil que la que siguió a la crisis financiera mundial

Como la noche sigue al día, la desaceleración del crecimiento de la inversión conduce a una caída del crecimiento de la productividad mundial. El crecimiento anual de la productividad ha descendido del 1,4 % (1995-2000) hasta aproximadamente el 0,4 % tras la pandemia, con una ligera recuperación en los dos últimos años, impulsada por la inversión estadounidense en centros de datos de IA, entre otros. El crecimiento económico de EE. UU. se ha ralentizado en los últimos tres años, pero sería aún más lento sin la inversión en IA.

A pesar de las expectativas, hasta la fecha sigue sin observarse un mayor crecimiento de la productividad derivado de la aplicación de la tecnología de IA, al menos según la productividad total de los factores (una medida aproximada del impacto de la innovación tecnológica).

¿Por qué se han ralentizado la inversión y el crecimiento de la productividad? La razón principal es la naturaleza de una economía capitalista. Los capitalistas solo invierten más para impulsar la productividad de su mano de obra si creen que obtendrán una mayor rentabilidad. La inversión se realiza con fines lucrativos, no por necesidad social. Sin embargo, la rentabilidad media del capital invertido ha ido disminuyendo a lo largo del siglo XXI, y solo se ha recuperado ligeramente desde el final de la pandemia. De hecho, la rentabilidad media no supera en la actualidad los mínimos registrados a principios de la década de 1980. No es de extrañar que el crecimiento de la inversión se haya ralentizado y haya disminuido como porcentaje del PIB en las últimas décadas.

Así pues, puede que la economía mundial no haya entrado (todavía) en una recesión grave en la década de 2020, pero su resiliencia es frágil.

Y una nueva característica de la economía mundial pospandémica es que la inflación ha vuelto. El FMI calcula que la inflación anual mundial alcanzará el 4,7 % en 2026, y que seguirá aumentando. Precisamente esta semana, la tasa oficial de inflación de EE. UU. alcanzó el 3,7 % y se sitúa, de media, muy por encima del objetivo fijado por la Reserva Federal de EE. UU. del 2 % anual.

El FMI admite que la inflación podría acelerarse el próximo año si los conflictos en Irán y Oriente Medio continúan hasta finales de este año y más allá. La cadena de suministro mundial se encuentra sometida a nuevas presiones y el crecimiento del comercio internacional está retrocediendo.

El precio del diesel en Europa, África y América Latina podría empezar a subir de nuevo, advirtió esta semana la Agencia Internacional de la Energía (AIE), añadiendo que habrá una escasez mundial de este combustible hasta mediados del próximo año. Las subidas de precios provocadas por interrupciones en el suministro físico tienen efectos macroeconómicos más amplios y persistentes que las provocadas por riesgos geopolíticos.

El FMI y el Banco Mundial hacen hincapié en el aumento de la deuda mundial. En este caso, se refieren únicamente a la deuda del sector público. Sin embargo, la deuda del sector público solo se encuentra en máximos históricos (en relación con el PIB) debido a anteriores colapsos de la inversión del sector privado (1982, 1990, 2001, 2008, 2020).

Los gobiernos han rescatado a los bancos y a las empresas «demasiado grandes para quebrar» en cada recesión y, a continuación, han impuesto medidas de «austeridad fiscal», como el aumento de los impuestos o el recorte de la inversión pública y los servicios, las pensiones y las prestaciones sociales, debido a la «deuda excesiva». Ese es ahora, una vez más, el mantra del FMI, el Banco Mundial, la OCDE y los gobiernos.

Los períodos en los que los ratios de deuda pública se dispararon (véase la figura siguiente, bloque azul) se produjeron tras las crisis de la deuda financiera y empresarial. En los períodos intermedios, se aplicaron políticas de austeridad (en particular, recortes en las prestaciones sociales y en la inversión en infraestructuras), junto con cierta recuperación del crecimiento económico, por lo que los ratios de deuda se mantuvieron más o menos estables (véase la figura, bloque naranja). Los recortes en los impuestos sobre la renta (especialmente para los grupos con rentas más elevadas) y en el impuesto de sociedades han supuesto que los ingresos fiscales del Estado, como porcentaje del PIB, se hayan mantenido estables en torno al 35 % del PIB, lo que ha garantizado un aumento de los déficits anuales.

Los rendimientos de los bonos del Estado (es decir, el coste de los intereses que deben pagar los gobiernos para obtener fondos para su gasto) han aumentado considerablemente desde el repunte de la inflación de 2022 y los posteriores conflictos en Oriente Medio.

Sin embargo, el FMI y otras agencias nunca mencionan el riesgo que supone la deuda empresarial para la «resiliencia» de la economía mundial. Y, sin embargo, el verdadero peligro radica precisamente en que esta sea el detonante de una crisis financiera y de la devaluación del «capital ficticio» (como lo denominó Marx). Pues el estallido de la burbuja de inversión en inteligencia artificial está a la orden del día.

El colapso de anteriores auges de inversión redujo, de media, en aproximadamente 1 punto porcentual el crecimiento del PIB real de EE. UU. Tras la burbuja de las puntocom, la inversión fija privada cayó más del 12,7 % entre 2000 y finales de 2002, a medida que la recesión se afianzaba en EE. UU. En el primer año tras el estallido de la burbuja, las inversiones en tecnología descendieron un 12 %, mientras que la inversión fija en general se redujo un 7,6 %.

Gita Gopinath, execonomista jefe del FMI, ha calculado que una caída del mercado bursátil de la IA, equivalente a la que puso fin al auge de las puntocom, borraría unos 20 billones de dólares de la riqueza de los hogares estadounidenses y otros 15 billones en el extranjero, lo suficiente para estrangular el gasto de los consumidores y provocar una recesión mundial. De hecho, el optimista informe económico del FMI se vio contrarrestado por estos mismos temores en su Informe sobre Estabilidad Financiera Mundial. Al FMI le preocupa que las empresas de IA no logren generar beneficios acordes con sus elevadas valoraciones. Incluso una corrección moderada en las valoraciones bursátiles de las empresas de IA reduciría el crecimiento mundial en un 0,4 %. «Si a ello se suman unas ganancias de productividad total de los factores inferiores a lo esperado y una corrección más significativa en los mercados de valores, las pérdidas de producción mundial podrían aumentar aún más, concentrándose en regiones con gran presencia tecnológica, como Estados Unidos y Asia».

Las «siete magníficas», las grandes empresas tecnológicas —Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla— representan más del 35 % del índice bursátil S&P 500 de EE. UU., frente al 12 % de hace una década, y su capitalización bursátil total ha aumentado en más de un 50 % en los últimos dos años. Sin embargo, el FMI advirtió de «pruebas cada vez más evidentes» de que el éxito de la implantación de la IA «podría no requerir una inversión a la escala masiva que están llevando a cabo las empresas “hiperescaladoras”» y de que «los posibles beneficios económicos podrían no ser tan grandes como se esperaba». Athanasios Vamvakidis, subdirector del Departamento Monetario y de Capital del FMI, afirmó: «La exposición del resto del mundo a los activos estadounidenses, en particular a la IA, es la más alta de la historia. Por lo tanto, esto está respaldando la economía mundial a través de los efectos de riqueza en la actualidad; pero si se produce una corrección del mercado, podría tener amplias implicaciones».

«Una inversión y una rentabilidad más débiles o menos duraderas en el ámbito de la IA podrían desencadenar una corrección en los precios de los activos relacionados con la IA, agravada por el aumento del apalancamiento, las exposiciones concentradas y los acuerdos de financiación circulares», señala el informe del FMI. Dicha reevaluación provocaría entonces «una reducción drástica de la inversión, desencadenaría correcciones en los mercados de valores y endurecería las condiciones financieras, con repercusiones a escala mundial».

Ya hay indicios de nerviosismo entre los inversores en IA. El mercado bursátil estadounidense ha mostrado signos de «estancamiento» tras un periodo de máximos históricos. Con el aumento de la inflación y, con ello, los rendimientos de los bonos alcanzando nuevos máximos, el coste del crédito está aumentando, y la inversión en IA se financia cada vez más mediante un mayor endeudamiento. Los inversores han comenzado a mostrarse reticentes a realizar nuevas compras de acciones de los fabricantes de chips, justo antes de que la empresa de investigación en IA Anthropic lance su oferta pública de venta de acciones con el fin de recaudar aún más fondos. Mientras tanto, las empresas chinas de IA siguen lanzando nuevos modelos de «peso abierto» que pueden utilizarse a una fracción del coste que supone el uso de los modelos de los laboratorios estadounidenses.

«La principal preocupación gira cada vez más en torno a cuándo alcanzará su punto álgido el extraordinario ciclo de inversión en IA», afirmó Emmanuel Makonga, estratega de renta variable de Barclays. «Los inversores se centran en hasta qué punto podrá mantenerse el gasto en IA a partir de ahora», señaló, lo que estaba provocando una «revisión a la baja de la valoración del sector de la IA». Es posible que la resiliencia esté llegando a su fin."

 (Michael Roberts, blog, 15/10/26, traducción Salvador L. Arnal, gráficos y enlaces en el original)