16.7.26

Marco Rubio gestiona a Venezuela desde Washington... El secretario de Estado de EE. UU. controla de facto las finanzas de Venezuela, la distribución de sus recursos naturales y su gobierno... Rubio se ha convertido en el virrey de facto de Venezuela... El Tesoro de Estados Unidos recibe los ingresos de la mayor parte de las exportaciones de Venezuela y luego los distribuye gradualmente al país a través de bancos privados. Rubio y su equipo establecen las condiciones sobre en qué se puede gastar ese dinero y quién puede hacerlo... Delcy Rodríguez depende de ese dinero para pagar a los trabajadores y sostener la moneda nacional... Además, Rubio supervisa la aplicación de las sanciones de Estados Unidos a Venezuela, decidiendo quién puede hacer negocios en el país y cómo. Por su parte, Rodríguez le consulta sobre los nombramientos gubernamentales importantes, como el del ministro de Defensa... Este acuerdo es muy inusual y se está desarrollando 80 años después de que Estados Unidos renunciara a su última gran colonia formal, Filipinas... Hablando en español, Rubio le dijo a Delcy Rodríguez que tenía dos opciones: colaborar con Estados Unidos o presenciar un ataque a mayor escala contra la infraestructura, las bases militares y los altos cargos de Venezuela. Tras algunas negociaciones, Rodríguez aceptó. Pero Trump ha dejado claro que quiere volver a una era de expansionismo estadounidense, y ha llegado a plantearse tomar el control de Groenlandia, Canadá y el canal de Panamá. En Venezuela es donde ha tenido más éxito. Ha insinuado varias veces que Venezuela podría convertirse en el estado número 51... Delcy Rodríguez podría estar intentando agotar el tiempo de la presidencia de Trump (Tyler Pager, The New York Times)

"El presidente Donald Trump estaba sentado en el Despacho Oval a principios de este año con su secretario de Estado, Marco Rubio, cuando se le ocurrió una idea.

Quizá debería enviar a Rubio de forma permanente a Caracas, la capital venezolana, donde los comandos estadounidenses habían llevado a cabo el logro más destacado de la política exterior del segundo mandato de Trump: la captura de Nicolás Maduro, el presidente del país.

Rubio podría ser el próximo líder de Venezuela, sugirió Trump. Y aunque los asesores del presidente dicen que estaba bromeando —y que a menudo se burla de Rubio con lo de un destino en el extranjero—, la realidad es que Rubio no necesita mudarse a Caracas.

Ya gobierna Venezuela desde Washington.

En los seis meses transcurridos desde que las fuerzas estadounidenses derribaron la puerta del dormitorio de Maduro y se lo llevaron en la mitad de la noche, Rubio se ha convertido en el virrey de facto de Venezuela, ejerciendo su influencia sobre una nación soberana de una forma que ningún funcionario estadounidense había hecho desde que L. Paul Bremer III llegó a Bagdad en 2003 para dirigir el Irak ocupado por Estados Unidos.

Actualmente, Rubio controla las finanzas de Venezuela, la distribución de sus recursos naturales y su gobierno, según entrevistas con más de una decena de funcionarios y personas cercanas a ambos gobiernos, tanto en Washington como en Caracas, que han dado detalles sobre su participación en la dirección de las políticas del país. Muchos hablaron bajo condición de anonimato para describir interacciones privadas y debates internos.

Aunque no ha visitado Venezuela en persona desde que Estados Unidos tomó el control, el secretario de Estado está profundamente involucrado en el día a día del país y mantiene un contacto cercano con Delcy Rodríguez, quien fue vicepresidenta de Maduro y ahora dirige su país de forma interina, con el visto bueno de Estados Unidos. Los dos se mandan mensajes en español por WhatsApp, intercambiando chismes, felicitaciones de cumpleaños y selfis.

A pesar de las bromas, la relación entre Rubio y Rodríguez dista mucho de ser una colaboración. Es una muestra del poder estadounidense de la era Trump, en la que el ganador se lo lleva todo, sin importar la soberanía ni el derecho internacional.

El gobierno venezolano no respondió a una solicitud de comentarios. El gobierno de Trump no respondió a preguntas detalladas sobre la autoridad de Rubio en Venezuela. Rubio ha restado importancia a su papel y, en gran medida, evita hablar de su trabajo. Rechazó varias solicitudes de entrevista.

Tommy Pigott, vocero del Departamento de Estado, dijo en un comunicado que “con una cooperación renovada y una gestión económica sólida, Venezuela puede resurgir como un socio estable y próspero cuyos ciudadanos se beneficien de su vasta riqueza natural y de unos lazos más fuertes con Estados Unidos”.

El control directo sobre los ingresos públicos de Venezuela, en particular, distingue la influencia de Washington en ese país de la de la mayoría de los demás países que dependen de su poderío militar y financiero.

El Tesoro de Estados Unidos recibe los ingresos de la mayor parte de las exportaciones de Venezuela y luego los distribuye gradualmente al país a través de bancos privados, una relación parecida a la de unos padres que dan mesada a sus hijos. Rubio y su equipo establecen las condiciones sobre en qué se puede gastar ese dinero y quién puede hacerlo.

Este sistema le ha permitido a Rubio detener los mecanismos de corrupción más escandalosos de Venezuela. Además, le aporta algunos beneficios al gobierno venezolano, que aprovecha la protección efectiva del Tesoro de Estados Unidos para recibir ingresos sin que lo acosen los numerosos acreedores que reclaman el pago de millardos en deuda impagada.

Pero este acuerdo también le ha dado a Rubio una influencia enorme sobre Rodríguez, que depende de ese dinero para pagar a los trabajadores y sostener la moneda nacional.

Además, Rubio supervisa la aplicación de las sanciones de Estados Unidos a Venezuela, decidiendo quién puede hacer negocios en el país y cómo. Ha trabajado para reformar el sector petrolero y ha facilitado el acceso de las empresas estadounidenses. Por su parte, Rodríguez le consulta sobre los nombramientos gubernamentales importantes, como el del ministro de Defensa.

Desde que dos terremotos sacudieron Venezuela el mes pasado, Rubio ha intentado fortalecer el gobierno interino del país. Estados Unidos ha enviado 900 militares a Venezuela, ha comprometido casi 400 millones de dólares en ayuda y ha entregado embalajes de dinero al gobierno venezolano.

Los terremotos han complicado la misión que Rubio se había trazado de devolver la democracia a Venezuela (“Es un revés en ese sentido”, reconoció Rubio el mes pasado). La capacidad de recuperación del país es clave para el objetivo final de Trump: asegurarse el petróleo venezolano para los intereses de Estados Unidos.

Este acuerdo es muy inusual y se está desarrollando 80 años después de que Estados Unidos renunciara a su última gran colonia formal, Filipinas.

Pero Trump ha dejado claro que quiere volver a una era de expansionismo estadounidense, y ha llegado a plantearse tomar el control de Groenlandia, Canadá y el canal de Panamá.

En Venezuela es donde ha tenido más éxito. Pero hay riesgos.

Los críticos de Trump acusan a Estados Unidos de desviar los recursos de Venezuela y de apuntalar un gobierno autoritario al dejar en sus puestos a la mayoría de los secuaces de Maduro. Este acuerdo también enreda a Estados Unidos en las vicisitudes de un régimen profundamente impopular y no elegido que se enfrenta a un clamor cada vez más desesperado por un cambio político.

“El secretario Rubio dijo que no estamos en guerra con Venezuela”, le dijo el representante Sean Casten, demócrata por Illinois, al secretario del Tesoro, Scott Bessent, durante una audiencia en el Congreso en febrero. ¿Qué autoridad —preguntó Casten— tenía Estados Unidos para controlar los activos venezolanos?

Bessent le dijo a Casten que le respondería en otro momento.

La política realista y sin concesiones de Rubio en Venezuela implica un cambio radical para alguien que se ha pasado toda su carrera presentándose como un defensor de la democracia en Latinoamérica. Ha dicho que su objetivo es una transición democrática a largo plazo.

El resultado de esta incursión en Venezuela podría marcar el futuro político de Rubio ahora que Trump está pensando en su sucesor.

En la madrugada del 3 de enero, poco después de que capturaran a Maduro, Rubio se puso en contacto con Rodríguez por teléfono. Hablando en español, Rubio le dijo que tenía dos opciones: colaborar con Estados Unidos o presenciar un ataque a mayor escala contra la infraestructura, las bases militares y los altos cargos de Venezuela.

Tras algunas negociaciones, Rodríguez aceptó.

Rodríguez le dijo a Rubio que “básicamente está dispuesta a hacer lo que creamos necesario para que hagamos grande de nuevo a Venezuela”, según Trump. El presidente dijo que Estados Unidos “dirigiría el país” hasta que hubiera una “transición de poder segura, adecuada y prudente”.

Días después, Trump declaró en una entrevista con The New York Times que esperaba que Estados Unidos dirigiera Venezuela durante años.

En el centro de todo está Rubio, a quien otros funcionarios llaman “virrey”, el título que se les daba a los poderosos gobernadores que dirigían el Imperio español hasta que Venezuela y la mayoría de sus otras provincias se rebelaron y obtuvieron su independencia a principios del siglo XIX.

Cuando Rodríguez empezó a formar su gobierno, Rubio intervino en decisiones clave sobre el personal y la animó a purgar a la familia y a los socios comerciales de Maduro. Rodríguez le hizo caso.

La mayoría de los venezolanos se sintieron aliviados por la caída de Maduro, pero luego quedaron sorprendidos al ver cómo el gobierno de Trump se aliaba con la mayoría de sus principales colaboradores. La inflación ha bajado, pero sigue siendo la más alta del mundo, y la moneda del país sigue perdiendo valor. Millones de personas claman por nuevas elecciones, lo que presiona a Rubio para que vaya más allá de los acuerdos económicos e impulse un cambio político. Los inversionistas se muestran nerviosos ante la idea de invertir capital en un sistema que podría derrumbarse en cualquier momento.

Antes de los terremotos, Rodríguez le había estado pidiendo a Rubio mayor autonomía financiera y que se levantaran sanciones económicas, para reducir la presión interna sobre su gobierno.

Rubio se ha mostrado comprensivo con sus argumentos, pero el gobierno de Estados Unidos no ha cedido el control.

La colaboración de Rubio con Rodríguez ha provocado descontento entre algunos diplomáticos de carrera estadounidenses, los venezolanos-estadounidenses y los aliados de Trump, a quienes les molesta la idea de que la mano derecha de Maduro esté en el poder.

Rubio y otros funcionarios han restado importancia a esas preocupaciones, señalando que Rodríguez ha cumplido casi todas las órdenes que le ha dado el gobierno de Trump, sobre todo las relacionadas con las finanzas del país. Venezuela vende gran parte de su petróleo a través de dos empresas comercializadoras, Trafigura y Vitol, en un acuerdo establecido por el gobierno de Trump.

Rubio ha eclipsado en gran medida a Chris Wright, el secretario de Energía, a la hora de orquestar la apertura de la industria petrolera venezolana a la inversión extranjera, la piedra angular de la visión de Trump para el país. Ha dado prioridad a la llegada de nuevas empresas estadounidenses a costa de los productores de petróleo europeos que ya operaban en el país.

Ben Dietderich, vocero de Wright, dijo que el secretario ha colaborado estrechamente con Rubio y que ha hablado con frecuencia con los líderes del sector energético y con Rodríguez.

El control de Washington sobre la economía venezolana va más allá de los ingresos petroleros. El equipo de Rubio hace las licencias que otorgan exenciones de las sanciones a las empresas que quieren hacer negocios en Venezuela. Rubio ha advertido al gobierno de Rodríguez que se abstenga de hacer negocios con adversarios de Estados Unidos. Tras la caída de Maduro, por ejemplo, la compañía petrolera estatal venezolana se ha hecho cargo discretamente de las operaciones de los proyectos petroleros que posee conjuntamente con la empresa estatal rusa Rosneft. Rosneft no respondió a la solicitud de comentarios.

El gobierno de Trump también ha presionado con éxito a Rodríguez para que entregue a los venezolanos que se han metido en problemas con el Departamento de Justicia. A instancias de Estados Unidos, el gobierno de Rodríguez detuvo en febrero a Alex Saab, el multimillonario amigo y socio de Maduro, y aprobó su extradición a Estados Unidos, tras quitarle el pasaporte venezolano.

Algunos funcionarios creen que el Departamento de Justicia quiere utilizar a Saab para reforzar el caso contra Maduro, a quien se le imputan varios delitos de tráfico de drogas.

Y en junio, el gobierno de Rodríguez ayudó a Estados Unidos a acabar con un líder del crimen organizado que tenía vínculos desde hace tiempo con funcionarios venezolanos, según varias personas al tanto de la operación.

Las fuerzas estadounidenses utilizaron la información proporcionada por los funcionarios de Rodríguez para matar al Niño Guerrero, uno de los líderes de la banda Tren de Aragua, en un ataque con misiles en una zona remota del sur de Venezuela. Fue la primera colaboración militar entre ambos países en décadas. El gobierno venezolano recuperó posteriormente el cuerpo del líder de la banda y se lo entregó a Estados Unidos.

El gobierno de Trump ha acusado al Tren de Aragua de colaborar con Maduro para enviar a Estados Unidos drogas y migrantes ilegales, aunque las agencias de inteligencia estadounidenses concluyeron el año pasado que Maduro no controlaba la banda.

El gobierno de Trump incluso controla las apariciones públicas y las declaraciones de Rodríguez. En mayo, Rubio anunció que Rodríguez viajaría a la India antes de que el gobierno venezolano lo mencionara, lo que sorprendió a los funcionarios venezolanos y a los diplomáticos extranjeros.

Cuando Bret Baier, presentador de Fox News, se puso en contacto con Rodríguez para que participara en una entrevista, ella le dijo que Trump tendría que dar su visto bueno. A Trump le encantó que Rodríguez le pidiera permiso, y ha contado la historia varias veces a otras personas cuando le preguntan por ella, según varias personas que conocen sus comentarios.

Cuando Estados Unidos atacó Irán, Yvan Gil, el canciller de Venezuela, emitió una condena moderada de la agresión contra el viejo aliado de Venezuela.

El gobierno de Trump le comunicó a Rodríguez que debía eliminar la publicación y le advirtió que no volviera a apoyar públicamente a sus adversarios. Gil borró la publicación unas horas después de publicarla.

En la práctica, fue una admisión de que Venezuela ya no marcaba su propia política exterior.

Gil no respondió a una solicitud de comentarios.

Rubio estaba durmiendo en Baréin el mes pasado cuando lo despertó una llamada desde la Sala de Situación de la Casa Blanca. Dos terremotos de gran magnitud se habían registrado en Venezuela, y las primeras imágenes eran desoladoras. Localidades enteras habían quedado arrasadas y había muchas personas desaparecidas.

Poco después, Rubio habló con Rodríguez y le prometió toda la ayuda de Estados Unidos. Los equipos de rescate estadounidenses llegaron al lugar dos días después. Rubio ha descrito los planes del gobierno para Venezuela en tres fases: recuperar la economía, estabilizar el país y facilitar su transición hacia la democracia.

Antes de los terremotos, funcionarios estadounidenses dijeron que se encontraban en la segunda fase, trabajando para abrir Venezuela a la inversión internacional. Para impulsar ese objetivo, altos cargos del gobierno de Trump viajaron a Venezuela para reunirse con sus homólogos y cerrar nuevos acuerdos en materia de energía y minería.

Sin embargo, los anuncios resultantes han sido, en su mayoría, esbozos optimistas de posibles inversiones.

En marzo, Doug Burgum, el secretario del Interior, visitó Venezuela y se reunió con Rodríguez en el palacio presidencial. Durante la visita, Rubio le mandó un mensaje para preguntarle cómo iba la reunión. Rodríguez dijo que iba bien y le envió una selfi con Burgum.

Pero la reunión se vio empañada por noticias perjudiciales. Reuters informó ese mismo día de que el Departamento de Justicia estaba preparando en secreto un proceso judicial contra Rodríguez.

El gobierno de Rodríguez se quedó atónito y pidió aclaraciones a la Casa Blanca. Para calmar las preocupaciones de Rodríguez, Todd Blanche, por entonces fiscal general adjunto, calificó el reportaje de “completamente FALSO”.

Pero el gobierno venezolano quería más garantías. Así que al día siguiente, Rubio le mandó a Rodríguez un mensaje con el enlace a una publicación del presidente de Estados Unidos en las redes sociales.

“Delcy Rodríguez, que es la presidenta de Venezuela, está haciendo un gran trabajo y colaborando muy bien con los representantes de EE. UU.”, escribió Trump. Rodríguez quedó satisfecha y quiso darle las gracias a Trump con una publicación propia. Pero primero le enseñó el borrador a Rubio. Lo publicó después de recibir su aprobación.

Antes de la captura de Maduro, los fiscales estadounidenses habían estado investigando a muchos funcionarios venezolanos, incluida Rodríguez, aunque no está claro si esas investigaciones han sacado a la luz pruebas de delitos. La agencia Associated Press informó en mayo que el gobierno de Trump había ordenado a los fiscales que dejaran de investigar a Rodríguez.

El éxito de los esfuerzos por llevar estabilidad a Venezuela, la segunda fase del plan de Rubio, depende en gran medida de la inversión extranjera. Pero los inversores se muestran cautelosos. El sector petrolero está deteriorado y es corrupto, y el control de Rodríguez sobre el poder es incierto. Los terremotos han retrasado las negociaciones para los nuevos contratos petroleros.

Trump no parece preocupado. Ha insinuado varias veces que Venezuela podría convertirse en el estado número 51.

Aún no hay certeza sobre quién podría dirigir el país de forma más permanente. María Corina Machado, la líder de la oposición exiliada, sigue siendo la política más popular del país. Pero Machado tiene enemigos acérrimos entre los responsables de seguridad y militares de Venezuela, lo que ha llevado a Rubio a descartarla y decidirse por Rodríguez como líder elegida a dedo para el país.

Aunque antes era un firme partidario de Machado, Rubio se ha distanciado de ella en los últimos meses. El enfriamiento de la relación entre el gobierno de Trump y Machado se convirtió en una ruptura abierta tras los terremotos. Los responsables estadounidenses se han negado a ayudarla a volver a Venezuela por miedo a avivar los disturbios.

El plazo para la fase final del plan de Rubio para Venezuela, las elecciones libres, sigue sin definirse. Cuando The New York Times le preguntó a Rodríguez en mayo cuándo celebraría las elecciones, ella dijo: “No lo sé. En algún momento”.

Los analistas políticos dicen que Rodríguez podría estar intentando agotar el tiempo de la presidencia de Trump, con la esperanza de que la presión para celebrar las elecciones se disipe bajo el mandato de su sucesor.

Por ahora, la decisión sobre cuándo se celebrarán las elecciones no está en sus manos. Está en las de Rubio." 

(Tyler Pager y  , The New York Times, 11/07/26)  

La IA analiza cómo el lenguaje político transforma la polarización... Dos investigadores españoles desarrollan una herramienta gratuita que permite identificar y comparar a través de IA la intensidad de patrones retóricos asociados al deterioro democrático... La herramienta analiza 11 indicadores basados en el marco de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, como el rechazo de las reglas democráticas, la deslegitimación del adversario, la justificación de la violencia, la censura o las restricciones de libertades civiles... Donald Trump registró la mayor proximidad al patrón autoritario de referencia, con un 99,1 % de alineación estructural y un 80,7 % de intensidad. Giorgia Meloni, en cambio, obtuvo una intensidad del 16,4 % y se situó en el polo democrático-institucional... Como parte de la investigación, los autores han desarrollado el Authoritarian Reference Index —ARI—, un índice que analiza dos dimensiones. Por un lado, la alineación de un discurso con determinados patrones retóricos de referencia y, por otro, la intensidad con la que estos aparecen. Esta distinción permite diferenciar de forma objetiva entre un discurso duro, ideológicamente marcado o polarizador y la aparición reiterada de señales lingüísticas históricamente relacionadas con procesos de deterioro democrático... “No se trata de que una inteligencia artificial determine quién es autoritario. La herramienta convierte señales retóricas complejas en indicadores medibles y comparables, lo que permite estudiar cuándo un discurso comienza a desplazarse hacia marcos asociados a procesos de erosión democrática” (El Obrero)

"La IA analiza cómo el lenguaje político transforma la polarización.

 -La polarización política, la deslegitimación del adversario y el deterioro del debate público han adquirido un peso creciente en las democracias actuales. Estos fenómenos pueden trasladarse fácilmente al lenguaje político y generar erosión democrática en la sociedad.

Ante este escenario, los investigadores españoles Óscar Delgado-Mohatar y Raúl Alelú-Paz han desarrollado una herramienta gratuita basada en inteligencia artificial que permite identificar, medir y comparar determinados patrones retóricos presentes en discursos políticos. La metodología ha sido publicada en la reputada revista científica internacional Social Sciences y parte de la premisa de que el deterioro democrático puede comenzar a manifestarse en el lenguaje antes de hacerse visible en las instituciones.

“La erosión democrática no siempre comienza con una decisión institucional. A menudo empieza cuando determinadas formas de desacreditar al adversario, cuestionar las instituciones o poner en duda las reglas democráticas se vuelven habituales y socialmente aceptables”, explica Óscar Delgado-Mohatar, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid y coautor del estudio.

Cinco discursos, distintos niveles de intensidad retórica

La herramienta analiza 11 indicadores basados en el marco de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, como el rechazo de las reglas democráticas, la deslegitimación del adversario, la justificación de la violencia, la censura o las restricciones de libertades civiles. Su funcionamiento fue evaluado con GPT-4o, Gemini 2.5-Pro y Grok-4-Fast y aplicado a discursos de Adolf Hitler, Donald Trump, Viktor Orbán, Giorgia Meloni y Nicola Sturgeon.

Donald Trump registró la mayor proximidad al patrón autoritario de referencia, con un 99,1 % de alineación estructural y un 80,7 % de intensidad. Giorgia Meloni, en cambio, obtuvo una intensidad del 16,4 % y se situó en el polo democrático-institucional.

Medir el discurso sin etiquetar a los líderes

Como parte de la investigación, los autores han desarrollado el Authoritarian Reference Index —ARI—, un índice que analiza dos dimensiones. Por un lado, la alineación de un discurso con determinados patrones retóricos de referencia y, por otro, la intensidad con la que estos aparecen.

Esta distinción permite diferenciar de forma objetiva entre un discurso duro, ideológicamente marcado o polarizador y la aparición reiterada de señales lingüísticas históricamente relacionadas con procesos de deterioro democrático.

“No se trata de que una inteligencia artificial determine quién es autoritario. La herramienta convierte señales retóricas complejas en indicadores medibles y comparables, lo que permite estudiar cuándo un discurso comienza a desplazarse hacia marcos asociados a procesos de erosión democrática”, señala Raúl Alelú-Paz, cofundador de Healthy Minds y coautor del estudio.

Los autores subrayan que la herramienta no pretende etiquetar a líderes, partidos o ideologías ni sustituir el análisis de los especialistas. Su objetivo es ofrecer un método abierto y reproducible que pueda ser utilizado por universidades, observatorios democráticos, medios de comunicación y organizaciones interesadas en analizar la evolución del lenguaje político desde una perspectiva cuantitativa.

Sobre el estudio 

El artículo When Algorithms Guard Democracy: Measuring Authoritarian Rhetorical Behaviour in Political Speech ha sido publicado en Social Sciences por los investigadores españoles Óscar Delgado-Mohatar, de la Universidad Autónoma de Madrid, y Raúl Alelú-Paz, vinculado a la Universidad Francisco de Vitoria, la Universidad Rey Juan Carlos, el Parque Científico de Madrid y el IRyCIS/Hospital Universitario Ramón y Cajal.

La investigación propone el Authoritarian Reference Index —ARI— como una herramienta de análisis computacional para medir la alineación e intensidad de patrones de lenguaje autoritario en discursos políticos. El estudio se basa exclusivamente en discursos públicos y archivos abiertos, sin tratamiento de datos privados ni evaluación psicológica de individuos fuera de registros públicos."                              (El Obrero, 16/07/26) 

La DEA, metida en el narcotráfico... La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó de manera tajante las declaraciones “desafortunadas y sin sustento” del director de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Terry Cole, quien el martes aseguró que los cárteles del narcotráfico y el gobierno mexicano “son lo mismo”... la mandataria recordó algunos de los escándalos de connivencia con el narco que han salpicado a la DEA (el ex director regional de la DEA en México Nicholas Palmeri sostuvo contactos “impropios” con abogados de Miami que defienden a capos latinoamericanos. José Irizarry fue condenado a 12 años de prisión tras admitir que pasó una década conspirando con cárteles colombianos para lavar dinero; Irizarry aseguró que no caería solo y señaló que docenas de agentes federales, fiscales e informantes participan en una especie de tour permanente para recoger dinero proveniente del lavado en tres continentes. Paul Campo, que llegó a ser subjefe de la Oficina de Operaciones Financieras, participó directamente en el tráfico de narcóticos)... Sheinbaum instó a la agencia a centrar su atención dentro de Estados Unidos... pues el hecho de que Washington destine tantos recursos a “combatir” el narcotráfico en decenas de países, mientras las sustancias ilícitas se consumen sin control en su propio territorio y las ganancias de los cárteles se lavan a un ritmo de 300 mil millones de dólares anuales en su sistema financiero, es un firme indicio de que las autoridades estadounidenses no tienen y nunca han tenido la intención de acabar con este problema (La Jornada)

"La DEA, metida en el narcotráfico.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó de manera tajante las declaraciones “desafortunadas y sin sustento” del director de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Terry Cole, quien el martes aseguró que los cárteles del narcotráfico y el gobierno mexicano “son lo mismo”. La mandataria enfatizó que las palabras de Cole tienen motivaciones políticas y no responden a la realidad, pues la histórica disminución de la violencia, los decomisos de estupefacientes y los golpes a las estructuras criminales desmienten por sí mismos la noción de una identidad entre autoridades y criminalidad. Asimismo, la mandataria recordó algunos de los escándalos de connivencia con el narco que han salpicado a la DEA e instó a la agencia a centrar su atención dentro de Estados Unidos, donde tiene lugar la mayor operación de venta de drogas del planeta. “¿Quién la vende? ¿Cómo la venden? ¿Cómo la distribuyen? ¿Cómo lavan el dinero? Eso es algo que la DEA debería estar investigando”, indicó la titular del Ejecutivo.

El hecho de que Washington destine tantos recursos a “combatir” el narcotráfico en decenas de países, mientras las sustancias ilícitas se consumen sin control en su propio territorio y las ganancias de los cárteles se lavan a un ritmo de 300 mil millones de dólares anuales en su sistema financiero, es un firme indicio de que las autoridades estadunidenses no tienen y nunca han tenido la intención de acabar con este problema. Por el contrario, su verdadero interés reside en usarlo como pretexto para sus políticas neocolonialistas.

Por otra parte, las acusaciones de una “conexión mortal” entre los cárteles de la droga y el gobierno mexicano resultan hasta risibles en boca del jefe de una agencia totalmente desacreditada por las conductas de sus directivos y agentes. En enero de 2023, se dio a conocer que el ex director regional de la DEA en México Nicholas Palmeri sostuvo contactos “impropios” con abogados de Miami que defienden a capos latinoamericanos, por lo que en mayo de 2021 fue abruptamente transferido a las oficinas centrales en Washington, hasta que finalmente dimitió en marzo de 2022. La agencia le permitió renunciar en lugar de expulsarlo y declinó presentar cargos en su contra; es decir, premió su corrupción con impunidad total. Dos meses después, un agente y un supervisor fueron imputados por filtrar información confidencial a abogados de Miami a cambio de 70 mil dólares en efectivo, otra muestra de las cada vez más evidentes redes de corrupción tejidas entre la agencia y toda la economía que gira en torno al dinero del narcotráfico en territorio estadunidense. En julio del mismo año, el subdirector de la agencia, Louis Milione, dejó su cargo luego de que una investigación periodística sacó a la luz que trabajó como consultor de empresas farmacéuticas vinculadas a la grave crisis de adicciones a opioides.

En diciembre de 2021, José Irizarry fue condenado a 12 años de prisión tras admitir que pasó una década conspirando con cárteles colombianos para lavar dinero, tiempo en el cual viajó por el mundo dándose una vida de lujos y excesos en compañía de las personas a las que supuestamente perseguía. Irizarry aseguró que no caería solo y señaló que docenas de agentes federales, fiscales e informantes participan en una especie de tour permanente para recoger dinero proveniente del lavado en tres continentes. El agente caído en desgracia afirmó incluso que él y sus colegas hacían esto porque desde hace mucho cobraron conciencia de la futilidad de la guerra contra las drogas. Hasta ahora, ni la DEA ni ninguna otra dependencia estadunidense han querido investigar la información que Irizarry ofrece sobre las dimensiones de la corrupción en sus propias filas.

En diciembre de 2025, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York acusó a Paul Campo –un ex agente de la DEA con 25 años de trayectoria que llegó a ser subjefe de la Oficina de Operaciones Financieras– de utilizar su profundo conocimiento interno para participar directamente en el tráfico de narcóticos y estructurar el lavado de 12 millones de dólares para el cártel Jalisco Nueva Generación. Hace dos semanas, la gobernadora de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, afirmó que la entidad podría reclamar miles de millones de dólares en daños civiles tras las revelaciones de que agentes de la DEA permitieron repetidamente que cargamentos de fentanilo llegaran a comunidades azotadas por las drogas, como parte de un supuesto plan para armar casos más grandes.

En suma, Cole y el gobierno estadunidense en su conjunto tienen mucho trabajo por hacer dentro de sus fronteras y dentro de sus propias filas, y mucho que explicar a sus votantes, antes de hacer acusaciones temerarias e improcedentes sobre otros países." 

(Editorial de La Jornada, 16/07/26) 

El financiero pedófilo Jeffrey Epstein estaba conectado con los más altos niveles de la inteligencia estadounidense e israelí, declaró JD Vance... Los archivos de Epstein documentan la financiación que el financiero proporcionó a grupos israelíes, así como sus vínculos con miembros de los servicios de inteligencia israelíes en el extranjero... La idea de que Donald Trump esté siendo chantajeado me parece una locura», dijo, cuando Rogan le preguntó si Israel estaba utilizando los archivos de Epstein —o alguna otra información comprometedora— para obligar a Trump a hacer lo que quería... El vicepresidente de Estados Unidos le cuenta al presentador de podcasts Joe Rogan sobre una campaña vinculada a Israel, con un financiamiento extraordinario, para descarrilar las conversaciones con Irán... El vicepresidente añadió que hay personas «extremistamente belicistas dentro del sistema estadounidense que han atacado el acuerdo y, francamente, en cierto modo han intentado sabotearlo». Y lo que siempre les digo a esas personas es: ¿Cuál es su propuesta?... Y «sé sin lugar a dudas que hay personas dentro del gobierno israelí que intentan desviarnos de esa política [las negociaciones con Irán] porque quieren continuar la campaña militar», también afirmó Vance (Oscar Rickett)

"JD Vance afirma que Epstein tenía conexiones con la CIA y el Mossad. El vicepresidente de Estados Unidos le cuenta al presentador de podcasts Joe Rogan sobre una campaña vinculada a Israel, con un financiamiento extraordinario, para descarrilar las conversaciones con Irán

 El financiero pedófilo Jeffrey Epstein estaba conectado con los más altos niveles de la inteligencia estadounidense e israelí, declaró JD Vance el lunes.

"Claramente tenía conexiones con los niveles más altos de la inteligencia estadounidense", dijo el vicepresidente de Estados Unidos al presentador de podcasts Joe Rogan, en relación con Epstein. "Claramente tenía conexiones con los más altos niveles de la inteligencia israelí".

Cuando Rogan le comentó que "la mayoría de la gente piensa que era del Mossad", la agencia de inteligencia exterior de Israel, Vance respondió: "Del Mossad, de la CIA o de algún otro Estado profundo, ya sea en Estados Unidos, Israel o algún otro país... o en ambos".

El vicepresidente, quien se describe a sí mismo como "un teórico de la conspiración Epstein de la vieja escuela", afirmó que las conexiones de Epstein eran con "elementos del Estado profundo israelí de centroizquierda", en particular con el ex primer ministro israelí Ehud Barak.

Se ha especulado mucho sobre si Epstein trabajaba para la inteligencia israelí, estadounidense o incluso rusa.

El condenado por delitos sexuales, que acogió a numerosas personas ricas y poderosas en su isla privada y estaba relacionado con el expresidente estadounidense Bill Clinton, el multimillonario proisraelí Les Wexner, el político británico Peter Mandelson y el hijo de la reina Isabel, Andrew Mountbatten-Windsor, parecía haber acumulado una gran cantidad de información comprometedora durante muchos años.

A principios de este año, al preguntársele si consideraban que Epstein era un agente del Mossad, un asesor del gobierno indio declaró a Middle East Eye: «Sin duda alguna».

Sin embargo, no existe prueba categórica de que Epstein trabajara activamente para una agencia de inteligencia.

Los archivos de Epstein documentan, sin embargo, la financiación que el financiero proporcionó a grupos israelíes, incluyendo Amigos de las Fuerzas de Defensa de Israel y la organización de colonos Fondo Nacional Judío, así como sus vínculos con miembros de los servicios de inteligencia israelíes en el extranjero.

Un memorando del FBI, elaborado por la oficina de Los Ángeles en octubre de 2020, informaba que una de sus fuentes había llegado a creer que Epstein “era un agente del Mossad cooptado”.

Según el documento, el pedófilo caído en desgracia fue descrito como alguien “entrenado como espía” para el servicio de inteligencia israelí.

Campaña respaldada por Israel para descarrilar el acuerdo entre EE. UU. e Irán

En su entrevista con Rogan, Vance —quien parecía estar posicionándose como sucesor de Donald Trump y candidato presidencial para 2028— describió una “campaña muy discreta y extremadamente bien financiada para intentar descarrilar la negociación y el acuerdo” con Irán.

Vance lideró las negociaciones con Irán, que culminaron con la firma del memorando de entendimiento entre ambos países el mes pasado. El acuerdo fracasó y Estados Unidos e Irán volvieron a intercambiar ataques.

«Hay ciertos influyentes en Estados Unidos que reciben dinero para atacar el acuerdo», afirmó, mencionando la financiación proveniente de Israel.

El vicepresidente hizo referencia a un artículo de la revista Time publicado esta semana que detalla una «operación de influencia israelí dirigida a la base de seguidores de Trump». Según informes, Brad Parscale, asesor digital de la campaña presidencial de Donald Trump en 2020, recibe 1,5 millones de dólares mensuales por dirigir esta operación.

Según Vance, el artículo de Time «enumera a varias personas que, literalmente, han sido pagadas por un exmiembro de la campaña de Trump, quien a su vez recibe dinero de ciertos sectores del gobierno israelí, y esas personas me están atacando con mucha virulencia».

«Sé sin lugar a dudas que hay personas dentro del gobierno israelí que intentan, de hecho, desviarnos de esa política [las negociaciones con Irán] porque quieren continuar la campaña militar», afirmó Vance.

El vicepresidente añadió que hay personas «extremistamente belicistas dentro del sistema estadounidense que han atacado el acuerdo y, francamente, en cierto modo han intentado sabotearlo». Y lo que siempre les digo a esas personas es: ¿Cuál es su propuesta?

Vance se describió a sí mismo como «el moderado razonable» en «este debate masivo entre proisraelíes y antiisraelíes en los Estados Unidos de América». Dijo que había sido ampliamente acusado de antisemita, «lo cual es una locura».

Cuando se le preguntó si creía que Estados Unidos habría participado en la guerra más reciente con Irán de no ser por la influencia israelí, Vance respondió: «Sí, sí lo creo».

«Creo que el presidente, independientemente de cualquier influencia de Israel, cree firmemente, y estoy de acuerdo con esto, que Irán no debería tener armas nucleares», dijo Vance.

«La idea de que Donald Trump esté siendo chantajeado me parece una locura», dijo, cuando Rogan le preguntó si Israel estaba utilizando los archivos de Epstein —o alguna otra información comprometedora— para obligar a Trump a hacer lo que quería."
 

(Oscar Rickett , Middle East Eye, 16/07/26, traducción google, enlaces en el original)  

La clave jurídica del caso está en que tres jueces creen que les corresponde a ellos decidir si una plaza es o no necesaria. A partir de ahí, ni demuestran la prevaricación ni demuestran la colaboración necesaria. Una condena así, es política... La tarea de coordinar las actividades de los conservatorios extremeños la desempeñaba hasta 2010 un funcionario. Una vez que este se jubiló, pasaron a asumirla los propios directores de conservatorios. Evidentemente, no corresponde a tres jueces penales decidir si un puesto de la administración es necesario o no. Eso es una decisión política, que deben tomar los responsables políticos elegidos para ello. Podría llegar a ser corregida por arbitraria si fuera del todo disparatada o una mera apariencia, pero no es el caso, puesto que existió ya antes... Creen que si la administración contrata para coordinar actividades a un señor que sabe mucho de ópera, después no puede intentar aprovechar esos conocimientos poniéndolo a montar un programa de ópera... Cualquiera desde la barra de un bar puede opinar cuál sería la mejor manera de gestionar lo público, pero es un razonamiento insuficiente para justificar una condena penal... peor aún, no hay la más mínima explicación de la condena a David Sánchez. La prevaricación la cometen los que convocan una plaza para beneficiarlo. De él se dice que era colaborador necesario… ¡porque se presentó a la plaza! Se le acusa de haber rellenado la solicitud, de haber aportado documentación y de haber asumido las nuevas tareas encomendadas, sin explicar de dónde sacan que hizo todo eso sabiendo que era un chanchullo ilegal. Ese salto lógico no es baladí: se trata del invento que permite condenar al hermano del presidente (Joaquín Urías)

Joaquín Urías @jpurias

Lo contaba ayer en mi artículo. La clave jurídica del caso está en que tres jueces creen que les corresponde a ellos decidir si una plaza es o no necesaria. A partir de ahí, ni demuestran la prevaricación ni demuestran la colaboración necesaria. Una condena así, es política.

7:56 p. m. · 15 jul. 2026 desde Ηρακλείδες, Ελλάς ·887 Visualizaciones


"De enchufes, prevaricación y jueces activistas

A la ciudadanía nos importa un pepino lo que opinen los jueces de la sección penal sobre si es conveniente o necesario que vuelva a haber un coordinador de actividades de conservatorios en Extremadura. Desde esa confusión entre lo judicial y lo político es desde donde la sentencia pergeña una condena tan injustificada como irrazonable

La Justicia condena al hermano de Pedro Sánchez a nueve años de inhabilitación por prevaricar pero le absuelve de tráfico de influencias

De la sentencia que ha dictado la Audiencia Provincial de Badajoz solo se recordará una cosa: que condena al hermano del presidente del Gobierno.

Quizás eso sea realmente lo único que importa. El jurista que pacientemente se lea sus casi cuatro centenares de páginas (prescindibles la mayor parte) puede quedarse con la sensación de que esa era su única intención. Sin condena a Sánchez Castejón no merecía la pena todo este despliegue. Así las cosas, no es desaventurado pensar que en el germen y la razón de ser misma de esta resolución hay una motivación política.

Se presenta, eso sí, como sentencia. Un documento jurídico. Y no precisamente grosero o carente de toda argumentación. Todo indica que parte razonablemente de un hecho irregular al que incluso coloquialmente se puede llamar corrupción. Pero la condena final es política, porque no puede ser jurídica: ni es coherente ni aparece justificada.

Obviando los centenares de páginas de relleno, el núcleo de la sentencia sostiene que hay indicios indirectos suficientes para concluir que responsables de la Diputación de Badajoz vulneraron conscientemente la ley para adjudicar una plaza irregularmente a David Sánchez Pérez-Castejón y que, además, luego la modificaron para complacerlo. Un delito de prevaricación.

Reconoce la sentencia que no hay prueba de cargo directa. Sí enuncia algunos indicios de que la plaza se creó específicamente para dársela a él: que el propio Sánchez estaba ya buscando casa en Badajoz antes de que se resolviera el concurso; que había rumores de que la plaza iba a ser para “el hermanísimo”; que una vez nombrado, Sánchez faltó frecuentemente al trabajo.

En efecto, la convocatoria huele mal. Pero, aunque se creara pensando en él y se le adjudicara a dedo, eso no implica necesariamente un delito de prevaricación, que consiste en dictar una resolución injusta a sabiendas. Ni siempre que se crea un puesto pensando en dárselo a alguien es ilegal, ni toda ilegalidad —aunque podamos denominarla corrupción—es delito.

El tribunal es consciente. Por eso añade lo que le parece el argumento de peso: que la plaza de coordinador de actividades de conservatorio era innecesaria y carente de contenido. Ahí es donde la sentencia empieza a flaquear. La tarea de coordinar las actividades de los conservatorios extremeños la desempeñaba hasta 2010 un funcionario. Una vez que este se jubiló, pasaron a asumirla los propios directores de conservatorios. Evidentemente, no corresponde a tres jueces penales decidir si un puesto de la administración es necesario o no. Eso es una decisión política, que deben tomar los responsables políticos elegidos para ello. Podría llegar a ser corregida por arbitraria si fuera del todo disparatada o una mera apariencia, pero no es el caso, puesto que existió ya antes.

Democráticamente, a la ciudadanía nos importa un pepino lo que opinen los jueces de la sección penal sobre si es conveniente o necesario que vuelva a haber un coordinador de actividades de conservatorios en Extremadura. Desde esa confusión entre lo judicial y lo político es desde donde la sentencia pergeña una condena tan injustificada como irrazonable.

Sostiene que el nombramiento fue innecesario y que también fue caprichoso modificar después las tareas asignadas a la plaza para cumplir con los deseos del director de orquesta contratado. Creen que si la administración contrata para coordinar actividades a un señor que sabe mucho de ópera, después no puede intentar aprovechar esos conocimientos poniéndolo a montar un programa de ópera. Uno puede estar de acuerdo en esa crítica. Cualquiera desde la barra de un bar puede opinar cuál sería la mejor manera de gestionar lo público, pero es un razonamiento insuficiente para justificar una condena penal.

Si una actuación administrativa es irregular, está la jurisdicción contencioso-administrativa para corregirla. Eso no significa que sea prevaricación. Nuestros egregios jueces nos machacan cada día con que las sentencias disparatadas que dictan algunos de sus compañeros, especialmente las que tienen una base ideológica, no son prevaricación. Dicen que lo suyo es recurrirla y que se corrija. Pero cuando lo mismo sucede en la administración extremeña, les basta un puñado de indicios interpretables para ver el delito.

Al menos, en este caso. En nuestro país no es raro que ayuntamientos, universidades, ministerios o entes públicos convoquen plazas de las que de antemano se sabe quién será el beneficiario. A menudo las convocatorias son incluso anuladas por la jurisdicción contencioso-administrativa porque son chanchullos descarados. Pero nunca hay nadie condenado por prevaricar. Solo en esta ocasión. No es una locura pensar que tiene que ver con la cercanía al presidente del Gobierno.

Un indicio de ello es que la sentencia está radicalmente huérfana de justificación en dos de sus elementos esenciales. En primer lugar, la Audiencia no explica por qué descarta que los condenados pensaran que lo que hacían entraba dentro de las facultades discrecionales que les permite la ley. O sea, que no sabemos ni se nos aclara si eran todos ellos conscientes de estar aprobando algo ilegal.

En segundo lugar, peor aún, no hay la más mínima explicación de la condena a David Sánchez. La prevaricación la cometen los que convocan una plaza para beneficiarlo. De él se dice que era colaborador necesario… ¡porque se presentó a la plaza! Se le acusa de haber rellenado la solicitud, de haber aportado documentación y de haber asumido las nuevas tareas encomendadas, sin explicar de dónde sacan que hizo todo eso sabiendo que era un chanchullo ilegal. Ese salto lógico no es baladí: se trata del invento que permite condenar al hermano del presidente. Es muy burdo, pero imagínense montar todo este lío —convertir en delito excepcionalmente una corruptela administrativa, someter a los jueces a desgaste público, llamar a declarar a numerosos testigos, redactar una sentencia de cuatrocientas páginas— si al final no se consigue un titular que haga daño al presidente del Gobierno. No tendría sentido.

Por si quedara alguna duda, los magistrados que redactan la sentencia no dudan en saltarse su apariencia de neutralidad técnica para incluir unas insinuaciones dañinas de las que reconocen no tener la mínima prueba: dejan caer que quizás la plaza se creo por presión de Pedro Sánchez o para congraciarse con él. Afirman que es una mera impresión carente de toda base fáctica, pero ahí lo ponen.

En fin. No es ningún disparate pensar que los que crearon la plaza de coordinador musical lo hicieron para dársela a David Sánchez. Seguramente estamos ante una de tantas corruptelas que son el mal endémico de este país. Pero sí que es un disparate jurídico concluir que estamos ante un delito de prevaricación y, sobre todo, carece de todo sustento condenar por ello al hermano del presidente. El que pueda hacer, que haga."

( Joaquín Urías , eldiario.es, 14/07/26)

La condena a David Sánchez se suma a otras que también han generado sorpresa e indignación: la condena al fiscal general del Estado por el Tribunal Supremo y el conjunto de extravagancias que acumula el proceso contra Begoña Gómez... Todos los casos citados tienen algunos elementos en común. El (ab)uso de la institución de la acusación popular es uno de ellos. No importa si la fiscalía acusa o pide la absolución. El tribunal que ahora condena por unanimidad al que fuera presidente de la Diputación de Badajoz y al hermano del presidente del Gobierno percibe como delito la creación de una plaza de ¡libre designación! para la que entiende que no existe urgencia ni necesidad de creación. ¿Es un tribunal el encargado de apreciar el criterio de oportunidad? Los magistrados también consideran prevaricación la modificación del nombre y condiciones de la plaza convocada hasta advertir en estos comportamientos la satisfacción de los intereses particulares de David Sánchez y su apetito por lo operístico. No es retórica, es literal... Hay una cualidad democrática que permite al ciudadano lego intuir, más allá de la argumentación jurídica, la intención última de un proceso y derivar de ahí como consecuencia una pérdida de confianza. Cuando algo así ocurre, el poder judicial se ve abocado al descrédito y, si se generaliza, el modelo entero amenaza ruina (Mariola Urrea Corres)

"La Constitución española reconoce al poder judicial el monopolio para impartir justicia atribuyéndole la capacidad para juzgar y hacer ejecutar lo juzgado. Esta forma de poder parece muy robusta y, en parte, lo es. Basta con apreciar la capacidad que tiene el sistema para hacer efectivas las consecuencias de sus decisiones. Con todo, las fisuras de ese poder se perciben también de manera nítida cuando lo que rodea a algunos procesos resulta difícil de entender desde el argumento jurídico. Quién impulsa la causa y contra quién o el sentido de aquellos pronunciamientos judiciales de difícil (o imposible) comprensión son solo algunos elementos que no pueden obviarse en el debate sobre la confianza en la justicia.

La capacidad para entender una sentencia no está relacionada solo con la pericia en el juicio técnico sobre unos hechos y su encaje en categorías delictivas más o menos complejas. Hay una cualidad democrática que permite al ciudadano lego intuir, más allá de la argumentación jurídica, la intención última de un proceso y derivar de ahí como consecuencia una pérdida de confianza. Cuando algo así ocurre, el poder judicial se ve abocado al descrédito y, si se generaliza, el modelo entero amenaza ruina. No es un problema serio para la fiabilidad del sistema que algunos de sus pronunciamientos judiciales sean discutidos y cuestionados, pero sí lo es que el trabajo de los tribunales de justicia y la motivación que acompaña sus sentencias no tengan sentido para muchos. Algo de eso parece estar pasando.

La sentencia de la Audiencia Provincial condena a Miguel Ángel Gallardo y David Sánchez por un delito de prevaricación administrativa en régimen de autoría y cooperación respectivamente con penas de inhabilitación de dieciocho y nueve años respectivamente. Este pronunciamiento se suma a otros que también han generado sorpresa e indignación. La condena al fiscal general del Estado por el Tribunal Supremo y el conjunto de extravagancias que acumula el proceso contra Begoña Gómez son buenos ejemplos. Todos los casos citados tienen algunos elementos en común. El (ab)uso de la institución de la acusación popular es uno de ellos. No importa si la fiscalía acusa o pide la absolución. El tribunal que ahora condena por unanimidad al que fuera presidente de la Diputación de Badajoz y al hermano del presidente del Gobierno percibe como delito la creación de una plaza de ¡libre designación! para la que entiende que no existe urgencia ni necesidad de creación. ¿Es un tribunal el encargado de apreciar el criterio de oportunidad? Los magistrados también consideran prevaricación la modificación del nombre y condiciones de la plaza convocada hasta advertir en estos comportamientos la satisfacción de los intereses particulares de David Sánchez y su apetito por lo operístico. No es retórica, es literal.

Lo peor que le puede pasar al poder judicial en un sistema democrático no es que sus pronunciamientos sean acatados, pero fuertemente criticados. El verdadero problema para sus señorías está hoy en hacer creíble que sus decisiones responden verdaderamente a una aplicación ciega del derecho. Algo que no parece fácil ante la desconfianza que genera el apetito por la extravagancia que expresan algunas sentencias publicadas y aquellas otras que pueden estar por llegar." 

(Mariola Urrea Corres , El País, 15/07/26)

Cómo la IA está transformando los descubrimientos en matemáticas y física... La inteligencia artificial no está reemplazando la intuición humana en estos campos, pero está reimaginando cómo se plantean, exploran y comprenden las preguntas... Puede buscar sistemáticamente contraejemplos — comprobar si una conjetura es realmente cierta o falla inesperadamente. Y puede proponer pasos intermedios en el razonamiento que ayuden a cerrar la brecha entre lo que se sabe y lo que aún está por demostrar... En el campo experimental, los prototipos realizados por “científicos de IA” están comenzando a automatizar partes del ciclo de descubrimiento, pero siguen limitados por las demandas del mundo físico: mezclar reactivos, hacer crecer células... Las matemáticas y la física teórica enfrentan muchos menos obstáculos. “Los experimentos” son baratos, rápidos y digitales, y los datos matemáticos —desde números primos hasta las propiedades de estructuras abstractas como variedades— son limpios y abundantes... Axiom Math, una startup de Palo Alto, anunció que su herramienta de inteligencia artificial ha encontrado soluciones a muchos problemas avanzados que los matemáticos profesionales aún no habían resuelto... los sistemas de IA podrían primero mapear el cuerpo existente de conocimiento matemático para identificar cuellos de botella, brechas y paralelos inesperados, y luego generar conjeturas para llenarlos... Por ahora, los saltos creativos decisivos todavía los dan los humanos. La verdadera promesa reside en la colaboración... La IA puede explorar vastos espacios y descubrir regularidades inesperadas; los humanos aportan juicio, gusto y la capacidad de inventar nuevas formas de pensar. Esta colaboración ya está produciendo nuevos resultados (Mikhail Burtsev)

"Cómo la IA está transformando los descubrimientos en matemáticas y física.

 La inteligencia artificial no está reemplazando la intuición humana en estos campos, pero está reimaginando cómo se plantean, exploran y comprenden las preguntas.

Entre matemáticos y físicos teóricos, la inteligencia artificial provoca una serie de reacciones. Algunos lo consideran irrelevante para su trabajo; otros temen que pueda invadir los aspectos más creativos e intelectualmente gratificantes de sus disciplinas. Sin embargo, la verdad que surge del trabajo que nuestro equipo está realizando en el Instituto de Ciencias Matemáticas de Londres y en otros lugares es más compleja.

En lugar de reemplazar la creatividad humana en las ciencias matemáticas, la IA la está mejorando. El software ahora puede verificar pruebas línea por línea y detectar errores que antes habrían requerido meses de cuidadosa revisión humana.

Puede buscar sistemáticamente contraejemplos — comprobar si una conjetura es realmente cierta o falla inesperadamente. Y puede proponer pasos intermedios en el razonamiento, sugiriendo resultados auxiliares útiles que ayuden a cerrar la brecha entre lo que se sabe y lo que aún está por demostrar.

En el campo experimental, los prototipos realizados por “científicos de IA” están comenzando a automatizar partes del ciclo de descubrimiento, pero siguen limitados por las demandas del mundo físico: mezclar reactivos, hacer crecer células, esperar reacciones y lidiar con el ruido en los datos.

Las matemáticas y la física teórica enfrentan muchos menos obstáculos. “Los experimentos” son baratos, rápidos y digitales, y los datos matemáticos —desde números primos hasta las propiedades de estructuras abstractas como variedades— son limpios y abundantes¹.

Las empresas que desarrollan sistemas de inteligencia artificial diseñados específicamente para el razonamiento matemático han informado de un progreso constante durante el año pasado. Aristóteles, un sistema de la empresa de software Harmonic, con sede en Palo Alto, California, ayudó a resolver varios problemas planteados por el prolífico matemático Paul Erdős — preguntas que eran fáciles de plantear pero notoriamente difíciles de resolver.

Axiom Math, una startup de Palo Alto, anunció que su herramienta de inteligencia artificial ha encontrado soluciones a muchos problemas avanzados que los matemáticos profesionales aún no habían resuelto.

Mientras tanto, los modelos de las empresas tecnológicas OpenAI en San Francisco, California, y Google DeepMind en Londres han resuelto varios desafíos del First Proof Project, un conjunto de desafiantes problemas matemáticos que prueban si los sistemas de IA pueden generar resultados novedosos y verificables.

Aquí proporcionamos ejemplos del progreso logrado en los últimos años en esta área en rápida evolución, describimos las oportunidades que la IA ofrece a los científicos y matemáticos en dominios teóricos— e invitamos a los investigadores a utilizar la IA en su trabajo.

El ciclo de investigación

En física teórica y matemáticas, los investigadores entrelazan la intuición creativa y el rigor lógico para hacer descubrimientos—, pero este proceso sólo se comprende parcialmente y no existe una explicación única de cómo ocurren los descubrimientos.

Para mayor claridad —sin proponer un modelo definitivo—, dividimos el proceso en varias fases superpuestas: establecimiento de agenda, formalización de ideas, propuesta de conjeturas, resolución y verificación de resultados.

Este marco es imperfecto, pero proporciona una forma útil de evaluar dónde ya contribuye la IA, dónde residen los desafíos y cómo podrían abordarse.

Establecimiento de agenda. Uno de los actos más claramente humanos en la investigación es decidir qué preguntas vale la pena plantearse. Estos pueden surgir desde fuera del campo —a través de problemas del mundo real o contactos con disciplinas vecinas— o desde dentro, a medida que las teorías evolucionan de acuerdo con su propia lógica interna y estándares estéticos²,³.

Estas fuentes están entrelazadas: los problemas concretos pueden generar nuevos conceptos y la teoría abstracta puede remodelar y profundizar la cuestión original.

Los sistemas de IA actuales sólo tienen acceso limitado a este contexto más amplio. Como resultado, carecen de perspicacia y “gusto”: una idea de dónde vienen las preguntas, qué las hace relevantes y cómo encajan en la estructura cambiante de un campo.

Por ejemplo, el físico Albert Einstein desarrolló su teoría de la relatividad especial después de notar una contradicción en la forma en que se trataban las ondas de luz en la mecánica clásica y las ecuaciones de Maxwell, que describen la interacción entre la electricidad y el magnetismo.

Una dirección prometedora pero poco explorada es construir sistemas de IA que ayuden a clasificar y priorizar problemas potenciales utilizando criterios seleccionados por los investigadores. Por ejemplo, la IA podría seguir dichos criterios al escanear grandes bases de datos matemáticas, como la Enciclopedia en línea de secuencias enteras, o repositorios de preimpresión, incluido arXiv, para identificar conexiones pasadas por alto y paralelos estructurales entre campos.

Utilizada de esta manera, la IA podría agudizar nuestra comprensión de cómo los científicos señalan direcciones fértiles para el descubrimiento.

Formalización de ideas. Muchas ideas importantes toman forma antes de que puedan definirse con precisión. Un ejemplo clásico es la integral de trayectoria, introducida por el físico teórico Richard Feynman, que describe los sistemas cuánticos imaginando todas las formas en que algo podría suceder y combinándolas.

Aunque esta idea nunca se ha enmarcado completamente en un sentido matemático riguroso, ha dado forma a la física moderna e inspirado nuevas herramientas en matemáticas⁴ —por ejemplo, formas de distinguir diferentes tipos de nudos y métodos para contar formas en geometrías complejas.

Transformar un tema discursivo de estilo informal en una forma que una computadora pueda procesar a menudo requiere un esfuerzo considerable: reconstruir pasajes omitidos, llenar vacíos aparentemente obvios y hacer explícitas suposiciones tácitas.

Pero este proceso puede profundizar la comprensión y revelar errores. Por ejemplo, cuando el matemático Terence Tao de la Universidad de California en Los Ángeles envió un tema de uno de sus artículos a un asistente de prueba (Lean4) para probarlo, identificó una brecha sutil en la lógica. Un pasaje que parecía claro no estaba estrictamente justificado.

Incluso los matemáticos más experimentados pueden beneficiarse de un sistema que requiere que cada inferencia sea explícita. Reducir el trabajo humano involucrado en la formalización conduciría a cuerpos más grandes de matemáticas verificadas de mayor calidad, que a su vez podrían usarse para entrenar mejores modelos de IA. Automatizar completamente la formalización es el objetivo a largo plazo.

Los avances han sido sustanciales⁵, pero aún se necesita la contribución humana. Por ejemplo, el proyecto Xena, dirigido por el matemático Kevin Buzzard en el Imperial College de Londres, movilizó a estudiantes universitarios para digitalizar sistemáticamente todas las pruebas del plan de estudios de matemáticas para la licenciatura.

La IA está empezando a ayudar a escalar este tipo de tareas. El informático y matemático Josef Urban de la Universidad Tecnológica Chalmers en Gotemburgo, Suecia, utilizó un modelo de lenguaje a gran escala para formalizar teoremas de topología — el estudio de las propiedades de las formas cuando se estiran o tuercen.

Propuesta de conjeturas. Una conjetura es una respuesta plausible a un problema bien planteado — es decir, una hipótesis razonada que parece probable que sea cierta, pero que aún no ha sido probada. La IA ahora puede generar conjeturas, pero su papel sigue siendo experimental y está estrechamente vinculado a la supervisión humana.

Ésta no es un área nueva para los enfoques computacionales. Los primeros programas informáticos especializados —como Graffiti⁶ y la máquina Ramanujan⁷— demostraron que los algoritmos pueden sugerir nuevas ideas matemáticas, no sólo verificar las existentes.

Los graffitis, por ejemplo, encontraron patrones inesperados en redes —diagramas simples de puntos conectados— que luego resultaron útiles en química, donde las moléculas pueden entenderse en términos de cómo están unidos sus átomos.

La máquina Ramanujan propuso fórmulas sorprendentemente simples para constantes matemáticas fundamentales. Actualmente se están aplicando enfoques similares en física teórica, lo que ayuda a los investigadores a descubrir patrones ocultos y fórmulas exactas.⁸⁻¹⁰

En la práctica, sin embargo, la IA genera muchas conjeturas, la mayoría de las cuales son triviales, resultados ya conocidos o falsas. Siguen siendo los expertos humanos quienes deciden cuáles vale la pena perseguir. Por ejemplo, en 2021, la IA ayudó a limitar una hipótesis amplia sobre la estructura algebraica y geométrica de las matemáticas “nudos” a una única conjetura rigurosamente definida, que luego fue demostrada por los humanos¹¹.

En 2022, los investigadores que utilizaron IA para analizar grandes conjuntos de datos de curvas elípticas —objetos matemáticos importantes en la teoría de números, concretamente el estudio de números enteros— notaron un patrón inesperado en la forma en que varían algunas propiedades clave. Cuando trazaron los datos en un gráfico, vieron que no estaban distribuidos aleatoriamente sino que formaban bandas onduladas que recordaban el comportamiento de bandada de los estorninos, conocidas como murmullos¹².

Descubrir tales patrones podría resultar transformador en muchos campos de las matemáticas.⁹ El siguiente paso podría ser conectar la generación de conjeturas mejorada por IA con el establecimiento de una agenda.

En lugar de operar ciegamente en un dominio fijo, los sistemas de IA podrían primero mapear el cuerpo existente de conocimiento matemático para identificar cuellos de botella, brechas y paralelos inesperados, y luego generar conjeturas para llenarlos.

Resolución y verificación de resultados. En 2025, DeepMind lanzó AlphaEvolve¹³, un agente de programación que puede proponer, probar y perfeccionar soluciones algorítmicas a problemas abiertos. Poco después, los expertos lo probaron en 67 desafíos; en la mayoría de los casos, redescubrió las soluciones más conocidas y, en varios casos, las mejoró.¹⁴

AlphaEvolve integra el razonamiento generativo del modelo Gemini de Google con sistemas automatizados que evalúan soluciones candidatas, utilizando una estrategia “de búsqueda evolutiva” para desarrollar iterativamente las más prometedoras.

Ha demostrado la capacidad de avanzar en el conocimiento matemático, por ejemplo descubriendo algoritmos mejorados de multiplicación de matrices (utilizados en diversas áreas de la física, la ciencia de datos y la informática). Mientras tanto, en mayo, OpenAI anunció que había utilizado un gran modelo de lenguaje para refutar el problema de la distancia unitaria, una conjetura geométrica propuesta por primera vez por Erdős en 1946 — quizás el primer resultado matemático importante producido por una máquina.

Estos éxitos son notables y, si bien el estado general de la técnica sigue siendo limitado, sugieren que el ritmo del progreso se está acelerando.

El uso de IA para comprobar —o verificar— pruebas es una aplicación más desarrollada. Los asistentes de prueba ya pueden verificar argumentos complejos línea por línea, y sus bibliotecas en crecimiento proporcionan una base estructurada para el razonamiento asistido por IA. Las pruebas formales de teoremas complejos muestran que estas herramientas se están acercando al uso rutinario en la frontera de la investigación¹⁵.

En lugar de un único y multipropósito “matemático de IA”, es probable que el progreso provenga de ecosistemas de agentes especializados — generadores, refutadores, exploradores, educadores — cuya interacción produce conocimiento confiable. Las futuras herramientas de IA podrían ir más allá, experimentando cómo abordar un problema y juzgando qué estrategias conducen a demostraciones más rápidas y limpias.

Perspectivas futuras

Los sistemas de inteligencia artificial que sugieren pasos de prueba, descubren patrones ocultos y resuelven problemas de nivel competitivo ahora ayudan a los matemáticos de maneras que eran inimaginables hace apenas cinco años.

Sin embargo, los avances más profundos en matemáticas y física a menudo requieren conceptos o paradigmas radicalmente nuevos, y ningún sistema de IA ha sido capaz aún de inventarlos. Por ahora, los saltos creativos decisivos todavía los dan los humanos. La verdadera promesa reside en la colaboración.

La IA puede explorar vastos espacios y descubrir regularidades inesperadas; los humanos aportan juicio, gusto y la capacidad de inventar nuevas formas de pensar. Esta colaboración ya está produciendo nuevos resultados.

La teoría no es una cadena de montaje de problemas resueltos; es un mapa en expansión de la comprensión humana. Las herramientas anteriores, como las calculadoras y los sistemas de álgebra computacional, no han disminuido el campo de las matemáticas — lo han elevado.

La IA puede hacer lo mismo, ampliando nuestro alcance cognitivo tal como el telescopio una vez amplió nuestra visión. Los sistemas futuros necesitarán explicar sus conocimientos, guiar a los investigadores que ingresan a nuevas áreas y ayudar a organizar cuerpos de conocimiento en crecimiento.

La tarea ahora es construir estos sistemas con cuidado y ambición. Si pueden hacer que la frontera sea más navegable —y más profundamente interconectada—, acelerarán el descubrimiento, no reemplazarán a los descubridores.

* Artículo publicado en Nature, vol. 654
Los autores:
Mikhail Burtsev es investigador de IA en el Instituto de Ciencias Matemáticas de Londres, en Londres, Reino Unido. Yang-Hui Es miembro del Instituto de Ciencias Matemáticas de Londres en Londres, Reino Unido. Evgeny Sobko es miembro del Instituto de Ciencias Matemáticas de Londres en Londres, Reino Unido. Ananyo Bhattacharya es escritor científico jefe del Instituto de Ciencias Matemáticas de Londres en Londres, Reino Unido. Thore Graepel es científico investigador en Google DeepMind, Londres, Reino Unido.

correo electrónico: ab@lims.ac.uk

Notas:

  1. Fink, T. Nature 629, 505 (2024).
  2. Hilbert, D. Bull. Am. Math. Soc. 8, 437–439 ​​​​(1900).
  3. von Neumann, J. en Obras de la mente Vol. I 180–196 (Univ. Chicago Press, 1947).
  4. Atiyah, M., Dijkgraaf, R. y Hitchin, N. Phil. Trans. At Math. Phys. Eng. Sci. 368, 913–926 (2010).
  5. Weng, K. et al. Preimpresión en arXiv https://doi.org/10.48550/ arXiv.2505.23486 (2025).
  6. Fajtlowicz, S. en Annals of Discrete Mathematics Vol. 38 (eds Akiyama, J., Egawa, Y. y Enomoto, H.) 113–118 (Elsevier, 1988).
  7. Raayoni, G. et al. Naturaleza 590, 67–73 (2021).
  8. He, Y.-H. El paisaje de Calabi-Yau (Springer, 2021).
  9. Douglas, M. R. Nature Rev. Phys. 4, 145–46 (2022).
  10. He, Y.-H. Nature Rev. Phys. 6, 546–553 (2024).
  11. Davies, A. et al. Nature 600, 70–74 (2021).
  12. He, Y.-H., Lee, K.-H., Oliver, T. y Pozdnyakov, A. Exp. Math. 34, 528–540 (2025).
  13. Novikov, A. et al. Preimpresión en arXiv https://doi.org/10.48550/arXiv.2506.13131 (2025).
  14. Georgiev, B., Gómez-Serrano, J., Tao, T. & Wagner, A. Z. Preimpresión en arXiv https://doi.org/10.48550/ arXiv.2511.02864 (2025).
  15. Gowers, W.T., Green, B., Manners, F. y Tao, T. Ann. Math. 201, 515–549 (2025)." 

(Mikhail Burtsev - Yang-Hui He - Evgeny Sobko - Thore Graepel - Ananyo Bhattacharya, Jaque al neoliberalismo,  14/07/26, fuente Contropiano )

15.7.26

Cuando el Departamento de Guerra se enfrentó a Anthropic, la empresa demostró que era el poder más fuerte... el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, amenazó con declarar a la empresa como un riesgo para la cadena de suministro como el máximo castigo que podía usar, y la empresa aún así no se alineó. De manera bastante embarazosa, el Departamento de Guerra se ha vuelto profundamente dependiente de un actor privado que no está dispuesto a cooperar en los términos del gobierno, y el gobierno no puede hacer nada al respecto... Ha habido una erosión extraordinaria de las instituciones democráticas y una rápida aceleración del retroceso democrático, ayudado por las plataformas de Silicon Valley y las tecnologías de IA... deberíamos pensar en qué visión tenemos para la sociedad, qué tipo de tecnologías de IA respaldarían esa visión y qué recursos necesitamos para hacerla realidad... En primer lugar, debemos entender la gobernanza de la IA de manera amplia. Los estudiantes, los profesores y los trabajadores de la salud también deberían estar en la mesa para ayudar a dar forma y cuestionar cómo se desarrolla e implementa la IA en la sociedad... Otro aspecto importante es financiar a investigadores y emprendedores de IA para que descifren los aspectos más técnicos de lo que se intenta construir y cómo se quiere aplicar, y que el resto de la sociedad opine; de lo contrario, solo se están replicando los problemas que tenemos en EE. UU., donde son esencialmente los tecnócratas o tecno-autoritarios quienes toman las decisiones... Ya hay objetivos comunes por los que la sociedad debería esforzarse. Hablo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por ejemplo. Ese podría ser un punto de partida para descubrir cómo financiar la innovación en IA (Karen Hao)

"Derrocando el imperio de la IA.

Mientras la carrera tecno-autoritaria por desarrollar tecnologías avanzadas de Inteligencia Artificial continúa a toda máquina, la influencia de Silicon Valley sobre las agendas regulatorias ha llegado a rivalizar —e incluso superar— a la de muchos estados. Sin embargo, entre las ambiciones de las superpotencias globales y los gigantes de la IA, Europa tiene la oportunidad de buscar algo mejor. Una entrevista con la galardonada periodista y autora Karen Hao.

Alessio Giussani: Se han evocado varias metáforas para describir el modelo actual de desarrollo de la IA —un loro o un espejo, por ejemplo—. ¿Por qué elegiste la de imperio?

Karen Hao: Creo que todas esas metáforas son sumamente útiles. Yo me centro en la de imperio porque no solo observo el artefacto técnico en sí mismo y lo que sucede cuando se implementa en la sociedad, sino también la producción de esta tecnología y los actores que consolidan una cantidad extraordinaria de poder económico y político para producirla.

Hay cuatro razones principales por las que llamo imperio a este sistema. Primero, estas empresas reclaman recursos que no les pertenecen: los datos de los individuos, así como el trabajo de escritores y creadores. Segundo, explotan una cantidad extraordinaria de mano de obra, y eso incluye tanto a los trabajadores que explotan dentro del proceso de producción y la cadena de suministro de estas tecnologías, como a aquellos cuyos derechos laborales se ven erosionados cuando la tecnología se implementa.

El tercer aspecto es el control de la información. Una faceta importante de la expansión de los imperios es la capacidad de filtrar toda la producción de conocimiento e información a través del lente de su agenda imperial, y esto es precisamente lo que están haciendo las empresas de IA. Controlan y censuran la ciencia que se produce al financiar a la mayoría de los investigadores de IA, y están construyendo una tecnología de la información que buscan convertir en el portal central a través del cual todos los demás se relacionan con el mundo, incluso en la educación.

Por último, envuelven todo esto en una misión civilizadora. Dicen que realizan este trabajo porque, en última instancia, intentan traer a la humanidad una tecnología que nos elevará a un estado utópico, y que si los malos —que normalmente significa China— la desarrollan antes que nosotros, descenderemos en cambio a un estado distópico. Esta es una especie de narrativa religiosa que también era común entre los imperios de antaño.

El imperio de la IA, tal como lo describes, no se limita a una empresa; es un sistema, una lógica. ¿Qué hay detrás de tu enfoque en OpenAI y en la figura de su CEO, Sam Altman?

Una respuesta es que la gente necesita historias que ayuden a concretar lo que de otro modo sería una idea abstracta. Pero OpenAI también es particularmente interesante porque tomó todas las decisiones importantes que cambiaron las normas dentro de la industria, empujándola hacia la construcción de imperios. Fue OpenAI quien decidió escalar a toda costa, trabajar con grandes modelos de lenguaje y producir una interfaz tipo chatbot para ellos. Prácticamente todo lo que el público entiende hoy asociado con la IA se decidió primero dentro de los muros de OpenAI.

Al contar esa historia, se vuelve mucho más obvio que la IA no es inevitable, porque empiezas a darte cuenta de que hubo personas reales tomando esas decisiones basándose en sus valores, sus visiones del mundo, sus vendettas personales —lo que sea que realmente moldeó la trayectoria del desarrollo de la IA—. Las ideologías de Sam Altman están imbuidas en el modelo, y no solo en un sentido abstracto. A menudo se escucha el tópico de que los modelos reflejan a sus creadores, pero yo quería mostrar cómo sucede esto realmente. Se trata de las empresas, las personas y el entorno económico e ideológico del que forman parte.

A medida que estas tecnologías se vuelven más poderosas, afirmar el control sobre su implementación se está convirtiendo en una cuestión existencial. Vimos a las Grandes Tecnológicas inclinarse ante Trump en su segunda toma de posesión, pero también estamos viendo a los directores ejecutivos de IA cada vez más en desacuerdo con el gobierno. ¿Quién terminará teniendo la última palabra: el estado o las empresas privadas?

Existe una batalla en curso sobre quién tomará las decisiones. Veo la relación entre Washington y Silicon Valley como una alianza de conveniencia, pero muy tensa. Representan dos modelos diferentes de imperio, cada uno con su propia agenda imperial. Ambos intentan expandirse y, literalmente, apoderarse de más territorio de otros países, pero la administración Trump ve a las empresas de IA como herramientas en manos de las ambiciones imperiales del estado. Mientras tanto, Silicon Valley ve a la administración Trump como una herramienta de sus ambiciones imperiales, pero en realidad no están en la misma sintonía, porque cada uno quiere ser la entidad suprema que salga victoriosa.

Ha habido momentos en que el gobierno de EE. UU. ha demostrado que aún está por encima: cuando Trump y Musk chocaron, Musk fue expulsado. Sin embargo, cuando el Departamento de Guerra se enfrentó a Anthropic, la empresa demostró que era el poder más fuerte en esa instancia: el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, evocó la opción nuclear, amenazando con declarar a la empresa como un riesgo para la cadena de suministro como el máximo castigo que podía usar para poner a Anthropic en línea, y la empresa aún así no se alineó. De manera bastante embarazosa, el Departamento de Guerra se ha vuelto profundamente dependiente de un actor privado que no está dispuesto a cooperar en los términos del gobierno, y el gobierno no puede hacer nada al respecto.

Debe haber rendición de cuentas para ambos actores imperiales, y esa rendición de cuentas no vendrá de ninguno de ellos; tiene que venir del pueblo. De la organización desde las bases, que estamos empezando a ver florecer en todo el mundo, incluso en EE. UU. Por impermeable que parezca la alianza de conveniencia, en realidad es extremadamente frágil, y hay oportunidades para acelerar su desaparición aplicando más presión en sus puntos débiles.

    En lugar de ver la IA como una carrera global entre los buenos y los malos, deberíamos pensar en qué visión tenemos para la sociedad.

El estado del desarrollo de la IA parece una carrera competitiva hacia el abismo entre empresas rivales y superpotencias globales. ¿Qué papel ha jugado la competencia geopolítica con China en llevar a la IA a su situación actual?

China es una carta que Silicon Valley ha jugado durante una década, prácticamente desde que fue expulsada de China. Pero cuando observas el historial de este argumento, ves que lo que ha sucedido es consistentemente lo contrario de lo que Silicon Valley dijo que sucedería.

Dijeron que al no regular a las empresas de Silicon Valley —y al regular a China mediante controles de exportación— la tecnología estadounidense dominaría en todo el mundo. Sin embargo, TikTok es ahora la plataforma de redes sociales más popular, y los modelos de IA de código abierto chinos se están volviendo cada vez más populares en todo el mundo, incluso en EE. UU. También prometieron que el dominio de Silicon Valley tendría un efecto liberalizador en el mundo, pero eso tampoco se ha cumplido; su efecto ha sido profundamente iliberal. Ha habido una erosión extraordinaria de las instituciones democráticas y una rápida aceleración del retroceso democrático, ayudado por las plataformas de Silicon Valley y las tecnologías de IA.

En lugar de ver la IA como una carrera global entre los buenos y los malos, deberíamos pensar en qué visión tenemos para la sociedad, qué tipo de tecnologías de IA respaldarían esa visión y qué recursos necesitamos para hacerla realidad. Deberíamos competir no en una carrera definida por Silicon Valley, sino en las ideas y valores que queremos defender. Y creo que Europa tiene aquí la oportunidad de mostrar al mundo una tercera vía, diferente a las de EE. UU. y China, que restablezca las reglas del juego.

La Comisión Europea ha adoptado recientemente un paquete de soberanía tecnológica como parte del esfuerzo de Europa por trazar su propio camino tecnológico. ¿Cómo deberíamos articular esta visión para evitar terminar con una versión europea de un modelo de negocio oligárquico basado en la vigilancia?

La estrella polar que Europa debería seguir no es la soberanía por la soberanía misma, sino el propósito de alcanzar esa soberanía. Europa, o al menos la mayor parte de ella, es uno de los últimos bastiones de la democracia en el mundo. Defiende los derechos humanos y las libertades, y necesita soberanía tecnológica para ayudar a promover estos valores. Mientras siga siendo extremadamente dependiente de sistemas que se desarrollan de una manera muy autoritaria y que buscan socavar las sociedades europeas, no podrá defender sus valores. La soberanía como concepto tiende a volverse vaga si empiezas a pensarla como un objetivo en sí mismo. Debería ser un medio para un fin.

¿A partir de qué tipo de coaliciones, grupos de interés o focos de conflicto deberíamos empezar para construir esa visión alternativa?

En primer lugar, debemos entender la gobernanza de la IA de manera amplia. Fortalecer los derechos laborales y proteger a la sociedad civil, por ejemplo, cuenta como gobernanza de la IA. Los estudiantes, los profesores y los trabajadores de la salud también deberían estar en la mesa para ayudar a dar forma y cuestionar cómo se desarrolla e implementa la IA en la sociedad. La educación es clave, tanto como sector y coalición que necesitamos incorporar, como en términos de educación pública sobre la IA.

Otro aspecto importante es financiar a investigadores y emprendedores de IA para que descifren los aspectos más técnicos de lo que se intenta construir y cómo se quiere aplicar. Pero no se les puede simplemente dar dinero sin permitir que el resto de la sociedad opine; de lo contrario, solo se están replicando los problemas que tenemos en EE. UU., donde son esencialmente los tecnócratas o tecno-autoritarios quienes toman las decisiones.

No se está partiendo de cero. Ya se ha hecho mucho trabajo para establecer los objetivos comunes por los que la sociedad debería esforzarse. Hablo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por ejemplo. Ese podría ser un punto de partida para descubrir cómo financiar la innovación en IA.

Las narrativas en torno a las tecnologías actuales de IA están extremadamente polarizadas. Por un lado, están quienes dicen que no hay nada particularmente nuevo en estas tecnologías y que la burbuja está a punto de estallar. Por otro, están quienes creen que la IA transformará nuestras vidas, revolucionará las cadenas de suministro y nos hará redundantes a todos. ¿Qué opinas de estas posturas diferentes?

Es cierto, muchas personas tienden a exagerar los beneficios sin considerar los costos de estas tecnologías, o a enfatizar demasiado los costos sin ver los beneficios. Pero creo que hay un porcentaje bastante grande de personas que están de acuerdo en que queremos los beneficios de la IA, pero no a costa de nuestra propia capacidad de vivir una vida digna, con acceso a buena atención médica, oportunidades económicas, un medio ambiente sano y un planeta floreciente. Ese es el enfoque más equilibrado a adoptar.

IA es un nombre para muchos tipos diferentes de tecnologías, por lo que deberíamos pensar cuidadosamente en cuáles invertir, cuáles nuevas queremos construir, porque cada una conlleva un conjunto diferente de compromisos; algunas de ellas se alinean con el futuro que queremos construir, y otras no. Debemos elegir con sabiduría.

¿Cuál es tu propia relación con las herramientas de IA existentes?

No las uso por tres razones principales. Una, la postura ética. Dos, la postura de privacidad: estoy investigando a estas empresas, y son, en última instancia, las tecnologías de vigilancia más efectivas jamás inventadas. Tres, estas herramientas no son muy útiles para el conjunto de habilidades particular que necesito para realizar mi trabajo.

No digo que todo el mundo deba hacer lo mismo. He hablado con muchas personas que claramente obtienen algo de estas herramientas, o que están obligadas a usarlas como parte de su función profesional. Más bien, la forma de salir del problema actual es hacer lo mismo que hemos hecho con otras industrias en el pasado, como la industria de la moda. Cuando descubrimos que mucha de nuestra ropa se producía de una manera realmente horrible, no nos deshicimos simplemente de la ropa. Hubo mucha organización de consumidores y trabajadores, regulación gubernamental y una reacción pública general que frenó a la industria. Por supuesto, la industria de la moda todavía está lejos de ser perfecta, pero al menos ahora hay alternativas, y los consumidores pueden votar con su cartera sobre qué tipo de cadena de suministro y prácticas corporativas respaldan.

Necesitamos hacer lo mismo con la IA. No hay suficientes alternativas para los usuarios en este momento, y para que eso cambie, tiene que haber más organización laboral y más reacción pública. Aquellos que pueden abstenerse de estas tecnologías deberían boicotearlas absolutamente, y los gobiernos deberían intervenir para ayudar a crear nuevos mercados para las alternativas. Los consumidores tienen una palanca importante que accionar, pero no es la única. Como personas, como individuos, también usamos el sombrero del trabajador, el educador y el ciudadano, y deberíamos pensar en cómo usar todos esos roles en relación con el desarrollo de la IA para mejorarlo." 

(Karen Hao , Alessio Giussani , Green European Journal, 09/07/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

La rápida transición para abandonar los combustibles fósiles era central para el programa, pero el Green New Deal original del Reino Unido siempre se preocupó igualmente por reformar las finanzas, redirigir los ahorros, reconstruir la infraestructura pública y crear empleo seguro y bien remunerado. Estos componentes estuvieron presentes desde el principio y son inseparables de la agenda ambiental... el cambio climático requiere una inversión pública a gran escala. Mis estimaciones sitúan el gasto anual requerido para el Reino Unido en un mínimo de cincuenta mil millones de libras... para eso, la banca especulativa debía ser restringida, que las instituciones financieras más grandes debían ser divididas y que el crédito debía redirigirse desde la especulación improductiva de activos hacia la inversión productiva, verde y a largo plazo... Cuando los bancos centrales crearon cientos de miles de millones de libras para rescatar a los bancos en quiebra tras la crisis de 2008, demostraron sin lugar a dudas que los gobiernos pueden crear dinero en la escala requerida para enfrentar una crisis sistémica. He argumentado que esa misma capacidad debería dirigirse ahora a evitar el colapso climático en lugar de a subsidiar los balances del sector financiero... Al Green New Deal nunca le ha faltado una respuesta a la pregunta de cómo se pagaría. Puede redirigir ahorros que actualmente hacen poco más que inflar el precio de los activos que ya poseemos. Y puede usar los impuestos para sus fines apropiados. Lo que ha faltado no es dinero. Ha sido la voluntad política para decirlo claramente... el colapso climático, la inestabilidad financiera, la desigualdad y la inseguridad económica no son cuatro problemas separados, sino cuatro caras del mismo fallo sistémico. Cualquier programa que aborde uno de ellos ignorando los demás se quedará corto. En su mejor expresión, el Green New Deal fue una estrategia completa para reestructurar una economía rota, y ese sigue siendo precisamente el tipo de pensamiento que este momento requiere (Richard Murphy)

"Mi opinión sobre… El Green New Deal

Esta entrada forma parte de una serie en curso en la que expongo mis opiniones sobre temas importantes de economía, economía política, política, fiscalidad y contabilidad. Debe leerse en ese contexto. Ofrece una visión general de una postura que he desarrollado a lo largo de muchos años de escritura y análisis, en lugar de un tratamiento exhaustivo del tema. Si desea explorar estas ideas con más detalle, la lista de lecturas al final de esta entrada es un buen punto de partida.

La serie completa "Mi opinión sobre" está disponible aquí.

Introducción

Fui uno de los cofundadores del Green New Deal, un hecho que me sitúa en el centro de un proyecto político y económico anterior en más de una década a la versión estadounidense más conocida.

El Grupo original del Green New Deal del Reino Unido comenzó su trabajo en 2007 y 2008, y el primer informe del Grupo se publicó en julio de 2008, varios meses antes de que el colapso de Lehman Brothers pusiera de rodillas al sistema financiero mundial. Ese momento no fue una coincidencia. Mis colegas del Grupo y yo ya habíamos identificado, incluso antes de que llegara la crisis, que tres crisis estaban convergiendo a la vez:

- un colapso financiero inminente impulsado por la banca imprudente,

- una aceleración de la descomposición del clima, y

- una creciente inseguridad en el suministro energético.

El Green New Deal fue nuestro intento de responder a las tres al mismo tiempo.

En lo que sigue quiero explicar de dónde surgió el Green New Deal y por qué nunca fue simplemente una política ambiental, exponer la escala de inversión que requiere y los mecanismos a través de los cuales se puede financiar esa inversión, para luego abordar por qué nuestra política convencional ha fracasado tan sistemáticamente a la hora de actuar al respecto.

Un programa nacido de la crisis

Este contexto fundacional es enormemente importante para entender cómo he pensado siempre sobre el proyecto.

Desde el principio, el Green New Deal no fue una política ambiental con algunos añadidos económicos. Fue un programa para la reestructuración integral de un modelo económico fallido, cuya lógica interna producía desigualdad, ruina ambiental e inestabilidad financiera al mismo tiempo.

Como he escrito sistemáticamente a lo largo de los años, no se puede abordar ninguno de esos fallos de forma aislada, porque comparten raíces comunes en el mismo sistema de capitalismo financiarizado y extractivo. La crisis que sobrevino a los pocos meses de nuestro primer informe fue, en ese sentido, una confirmación del análisis más que una sorpresa para el mismo.

No solo una política ambiental

Uno de los malentendidos más persistentes sobre el Green New Deal, y uno que he trabajado por corregir durante muchos años, es la suposición de que es principal o exclusivamente sobre descarbonización. No lo es. La rápida transición para abandonar los combustibles fósiles era central para el programa, pero el Green New Deal original del Reino Unido siempre se preocupó igualmente por reformar las finanzas, redirigir los ahorros, reconstruir la infraestructura pública y crear empleo seguro y bien remunerado. Estos componentes estuvieron presentes desde el principio y son inseparables de la agenda ambiental.

En mi opinión, el colapso climático está directamente vinculado con la inestabilidad financiera, la creciente desigualdad, la vivienda precaria, la débil infraestructura pública, el empleo inseguro, el declive regional y el dominio del capitalismo extractivo sobre la inversión productiva. Estos no son problemas separados que simplemente coexisten. Son expresiones de la misma disfunción subyacente, y cualquier programa político serio debe abordarlos conjuntamente. Versiones posteriores del Green New Deal, particularmente algunas de las que surgieron en Estados Unidos, a menudo diluyeron esta visión integrada hasta convertirla en poco más que una marca para el gasto climático. Siempre he considerado eso como un retroceso respecto a la ambición original y un debilitamiento real del argumento intelectual.

Inversión pública a gran escala

El Green New Deal, tal como lo he desarrollado a lo largo de más de quince años de escritura y defensa, requiere una inversión pública a gran escala. Mis estimaciones, coherentes en un amplio cuerpo de trabajo, sitúan el gasto anual requerido para el Reino Unido en un mínimo de cincuenta mil millones de libras, pudiendo el programa completo ser considerablemente mayor. La investigación de la New Economics Foundation y del propio Grupo del Green New Deal identificó que descarbonizar edificios, reconstruir sistemas de transporte y construir infraestructura baja en carbono podría requerir hasta ciento diecisiete mil millones de libras al año hasta 2030.

Siempre he sido impaciente con la objeción de que tales sumas son inasequibles, porque esa objeción malinterpreta completamente la naturaleza de las finanzas gubernamentales. Un gobierno que emite su propia moneda, como el nuestro, no está limitado de la misma manera que un hogar o una empresa. Crea el dinero que gasta en el momento de gastarlo, y los impuestos no financian ese gasto. Los impuestos existen para controlar la inflación y para moldear la distribución del ingreso y la riqueza, no para recolectar el dinero que luego usa el gobierno. La verdadera pregunta, por lo tanto, nunca es si se puede encontrar el dinero, sino si los recursos reales, la mano de obra, los materiales y la experiencia, están disponibles para ponerse a trabajar. Cuando esos recursos están infrautilizados, como suele ocurrir bajo el sistema actual, la inversión pública de este tipo no solo es asequible, sino que es la respuesta económica racional. La verdadera limitación es la voluntad política, no la aritmética financiera. De ello se deduce que las reglas fiscales y los objetivos arbitrarios de endeudamiento no deberían ser los determinantes principales de si la acción climática se lleva a cabo. La idea de que un techo teórico sobre la deuda pública deba dictar el ritmo y la escala de nuestra inversión en la supervivencia económica es, en mi opinión, un error categorial de primer orden.

Reformar las finanzas

Uno de los elementos más distintivos y a menudo pasados por alto del Green New Deal original es su insistencia en la reforma financiera. El informe de 2008 argumentaba explícitamente que la banca especulativa debía ser restringida, que las instituciones financieras más grandes debían ser divididas y que el crédito debía redirigirse desde la especulación improductiva de activos hacia la inversión productiva, verde y a largo plazo. Esto era una crítica del capitalismo financiarizado tanto como una política climática, y he continuado desarrollando ese argumento en mis escritos desde entonces.

El mercado de valores y la especulación del suelo, en mi opinión, funcionan en su mayor parte como esquemas Ponzi que no crean nueva capacidad productiva y no aportan valor social adicional. Las vastas cantidades de capital que circulan sin cesar a través de la compra de acciones de segunda mano y propiedades de segunda mano representan una colosal mala asignación de los recursos de nuestra sociedad. Corregir esa mala asignación importa tanto para el Green New Deal como construir infraestructura de energía renovable, porque los mismos ahorros que actualmente inflan el precio de los activos que ya poseemos podrían estar construyendo los activos que necesitamos urgentemente.

Redirigir los ahorros y crear dinero

Una parte sustancial de mi propia contribución al Green New Deal ha sido el trabajo sobre los mecanismos de financiación, y he argumentado sistemáticamente que la cuestión de cómo pagar la transición, a menudo planteada como una trampa retórica diseñada para sugerir que no se puede hacer, tiene varias respuestas claras.

La primera, y la más innovadora, es la flexibilización cuantitativa verde. Mi colega de Finance for the Future, Colin Hines, y yo estuvimos entre los primeros defensores de dirigir la creación de dinero hacia la inversión ambiental productiva en lugar de hacia la inflación de los precios de los activos. Cuando los bancos centrales crearon cientos de miles de millones de libras para rescatar a los bancos en quiebra tras la crisis de 2008, demostraron sin lugar a dudas que los gobiernos pueden crear dinero en la escala requerida para enfrentar una crisis sistémica. He argumentado, persistentemente, que esa misma capacidad debería dirigirse ahora a evitar el colapso climático en lugar de a subsidiar los balances del sector financiero.

El segundo mecanismo implica reformar las desgravaciones fiscales otorgadas a los ahorros. Mi análisis muestra que alrededor del 80 por ciento de la riqueza financiera del Reino Unido se mantiene en activos con ventajas fiscales, principalmente fondos de pensiones e ISAs, todos los cuales reciben un sustancial subsidio público en forma de desgravación fiscal. Mi propuesta es que las condiciones asociadas a esas desgravaciones deberían cambiarse para que una parte de las nuevas contribuciones deba dirigirse a inversiones que financien el Green New Deal, es decir, edificios energéticamente eficientes, infraestructura renovable, vivienda social y los bienes públicos que las acompañan. Mi análisis de 2023 sugirió que la reforma de la desgravación fiscal de las pensiones por sí sola podría liberar alrededor de treinta y cinco mil millones de libras al año para inversiones de este tipo, y la reforma de las ISA en líneas similares podría desbloquear una suma mucho mayor. Esto no es un nuevo impuesto. Se trata de adjuntar condiciones a un subsidio que el estado ya paga, exigiendo que los ahorros subsidiados se redirijan de los usos actuales, que en gran medida se relacionan con la especulación financiera, hacia el trabajo que nuestra sociedad necesita urgentemente.

En conjunto con los impuestos utilizados adecuadamente, como una herramienta de gestión de la inflación y la distribución en lugar de como una fuente de fondos, estos mecanismos constituyen lo que Colin Hines y yo hemos llamado QuEST, acrónimo en inglés de flexibilización cuantitativa, ahorros e impuestos. El objetivo de exponerlo de esa manera fue responder a la cuestión de la financiación de manera integral, y mostrar que ningún mecanismo único es esencial, porque una combinación de ellos proporciona capacidad más que suficiente para financiar la transformación requerida.

Bonos verdes y un pacto entre generaciones

Una línea asociada de mi pensamiento se refiere a los Bonos de Recuperación Verde, un instrumento que Colin Hines y yo propusimos y desarrollamos a través de varias iteraciones. La idea es sencilla. El gobierno debería emitir bonos específicamente designados para financiar la inversión del Green New Deal, ponerlos a disposición a través de ISAs y planes de pensiones, ofrecer tasas de interés genuinamente atractivas para los ahorradores y garantizarlos mediante un mecanismo análogo al Plan de Compensación de Servicios Financieros que ya protege los depósitos.

El argumento a favor de dichos bonos es en parte financiero y en parte político. Financieramente, proporcionan un flujo de financiación estable y democrático para la transición, recurriendo a la gran reserva de ahorros domésticos en lugar de dejarnos dependientes de los mercados de capital internacionales. Políticamente, enmarcan el Green New Deal como un pacto entre generaciones, en el que los ahorradores mayores invierten directamente en el futuro económico de los más jóvenes. Durante mucho tiempo he sostenido que los bonos verdes bien diseñados atraerían un enorme apoyo popular, y que el fracaso de los sucesivos gobiernos en crear uno refleja un fracaso de la imaginación política más que cualquier obstáculo técnico.

Donde la política convencional ha fracasado

He sido un crítico implacable de la insuficiencia de las respuestas políticas convencionales a la crisis climática, y el historial del Partido Laborista ha atraído mi atención particularmente. El abandono de la promesa del partido de invertir veintiocho mil millones de libras al año en inversión de capital verde, primero diluida y luego abandonada por completo antes incluso de asumir el cargo, fue un fracaso político significativo. Tratar la inversión climática como un extra opcional que se puede recortar en función de las reglas fiscales refleja un malentendido fundamental de lo que está en juego, y es exactamente el tipo de pensamiento que mi trabajo sobre financiación pretendía desalojar.

La crítica se extiende mucho más allá de esa única promesa rota. Abarca el posterior retroceso del gobierno en el apoyo a la agricultura respetuosa con la naturaleza, la insuficiencia general de la inversión verde oficial, la desviación de dinero de la energía renovable hacia proyectos nucleares cuyos costes exceden sistemáticamente sus presupuestos, y el patrón más amplio de tratar la transición hacia el cero neto como un coste a gestionar en lugar de como una oportunidad económica que aprovechar.

En mi análisis, la cuestión de si actuar no está abierta. La única cuestión que queda es si elegimos gestionar la transición en nuestros propios términos ahora, o absorber los costes mucho mayores de no hacerlo más tarde. Lo que estamos presenciando en cambio es una clase política que se ha convencido a sí misma de que el dinero no se puede encontrar, cuando la verdad es que simplemente ha decidido no buscarlo.

Las objeciones que merecen una respuesta

Hay objeciones al argumento que he expuesto aquí que merecen ser tomadas en serio, porque provienen de personas que han pensado cuidadosamente sobre estas cuestiones y no de aquellos que simplemente repiten un eslogan.

La primera, y la más persistente, es que un Green New Deal financiado mediante la creación de dinero y el redireccionamiento de los ahorros sería irresponsable, acumulando inflación o deuda que las generaciones futuras tendrían que soportar. Entiendo por qué esto tiene peso para cualquiera a quien se le haya enseñado durante décadas a pensar en las finanzas públicas en términos domésticos, donde el dinero gastado hoy tiene que ser devuelto, con intereses, mañana. Pero un gobierno emisor de moneda no es un hogar, y no puede quedarse sin el dinero que emite en su propia moneda. El riesgo real no es la insolvencia, sino la inflación, y la inflación solo surge si el gasto supera la capacidad productiva de la economía.

En esa medida, el argumento a favor de la cautela es mucho más débil de lo que suponen los críticos, porque este país tiene una capacidad sustancial infrautilizada en la construcción, en la ingeniería y en los oficios cualificados que décadas de subinversión han dejado inactivos, y muchos de los que se dedicaban a estas tareas se han visto obligados a buscar un empleo alternativo. Dirigir el gasto hacia esos sectores tiene más probabilidades de expandir nuestra base productiva que de sobrecalentarla. Donde aparezca una presión inflacionaria genuina, los impuestos están disponibles precisamente para retirar poder adquisitivo y mantener la demanda en equilibrio. Esto no es temeridad. Es el uso meditado de herramientas que un gobierno ya posee.

La segunda objeción, que se escucha más a menudo de aquellos más cercanos a la economía convencional, es que la inversión dirigida por el estado a esta escala desplaza al capital privado y asigna mal los recursos que los mercados desplegarían de otro modo más eficientemente. Esto asume que los mercados están asignando actualmente el capital de manera eficiente, y la evidencia apunta en la dirección contraria. La abrumadora mayoría de los ahorros que fluyen a través de ISAs y fondos de pensiones se utilizan para comprar acciones de segunda mano y propiedades de segunda mano, activos que ya existen, en lugar de para crear algo nuevo. Eso no es asignación eficiente; es especulación subsidiada, y no hace casi nada para agrandar la economía productiva. La dirección estatal, a través de un Banco Nacional de Inversión y mediante la reforma de los ahorros subsidiados, no es un sustituto de la inversión privada. Es lo que permite que la inversión privada siga, construyendo la infraestructura y la confianza de las que depende el capital privado antes de comprometerse.

La tercera objeción es más política que económica, y sostiene que reformar las desgravaciones fiscales de pensiones e ISA de la manera que propongo equivale a obligar a los ahorradores comunes a financiar la política gubernamental con su propio dinero de jubilación, lo deseen o no. Esta es una preocupación justa, y me la tomo en serio, porque la confianza en la provisión de pensiones importa enormemente a las personas que tienen poca otra seguridad. Pero la propuesta ni confisca ahorros ni reduce el rendimiento disponible para los ahorradores. Adjunta una condición a un subsidio público que ya le cuesta al Tesoro decenas de miles de millones de libras al año, requiriendo que una parte de las nuevas contribuciones se invierta en activos que apoyen la transición en lugar del reciclaje interminable de acciones y propiedades. Los ahorradores conservan su capital y sus rendimientos esperados. Lo que cambia es dónde se pone a trabajar el nuevo dinero, no de quién es el dinero. Frente a la alternativa, que es una transición caótica y mucho más cara forzada por el daño físico y el gasto de emergencia a posteriori, redirigir una parte de los ahorros subsidiados hacia la prevención ahora me parece una petición modesta y proporcionada en lugar de una imposición.

Conclusiones

Al Green New Deal nunca le ha faltado una respuesta a la pregunta de cómo se pagaría. Esa respuesta ha existido desde 2008, refinada y ampliada a lo largo de más de quince años de trabajo, y se basa en capacidades que cualquier gobierno emisor de moneda ya posee. Puede crear dinero a escala cuando una crisis lo exige. Puede redirigir ahorros que actualmente hacen poco más que inflar el precio de los activos que ya poseemos. Y puede usar los impuestos para sus fines apropiados, gestionar la inflación y moldear la distribución, en lugar de fingir que el impuesto es la bolsa de la que primero debe extraerse el gasto. Lo que ha faltado no es dinero. Ha sido la voluntad política para decirlo claramente.

Dejé el Grupo del Green New Deal a principios de 2025, tras lo que se convirtió en un desacuerdo irreconciliable sobre la negativa de algunos de mis antiguos colegas a reconocer la importancia de la teoría monetaria moderna para las propuestas de financiación que habíamos construido juntos. Me fui sin lamentarlo, considerando que mi contribución al proyecto original había sido sustancial y que había llegado el momento de llevar estas ideas adelante por otros medios. Mis escritos más recientes sobre el tema, incluida una entrada de glosario publicada en mayo de 2026, reflejan mi sensación de que el Green New Deal como programa político activo se ha desvanecido en gran medida del debate público, incluso cuando el análisis que lo sustenta se ha vuelto más urgente, no menos, y eso es de lamentar.

El núcleo de ese análisis, y la parte que más me preocupa que sobreviva, es el reconocimiento de que el colapso climático, la inestabilidad financiera, la desigualdad y la inseguridad económica no son cuatro problemas separados, sino cuatro caras del mismo fallo sistémico. Cualquier programa que aborde uno de ellos ignorando los demás se quedará corto. En su mejor expresión, el Green New Deal fue una estrategia completa para reestructurar una economía rota, y ese sigue siendo precisamente el tipo de pensamiento que este momento requiere. Podemos seguir pagando el precio creciente de la vacilación, o podemos aceptar que los recursos existen, los mecanismos existen, y el único obstáculo real que queda es una política que aún no está dispuesta a actuar en consecuencia. Sé por cuál de estas opciones he estado argumentando durante mi vida laboral, y no tengo la intención de parar ahora. (...)" 

(Richard Murphy, blog, 14/07/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)