19.10.26

Francia es la constatación del fracaso neoclásico... es el caso perfecto del fracaso del "efecto derrame". Macron prometió que bajar impuestos a los ricos y a las empresas dispararía la inversión... no pasó... El impuesto sobre la fortuna dejó de gravar los activos financieros. Solo quedan los inmuebles. Coste -4.500 M€/año... no hubo efecto notable en inversión ni empleo... Intereses, dividendos y plusvalías tributan a tipo único del 30%. Los ricos pagan menos que un asalariado medio. Efecto derrame inexistente... Impuesto de sociedades del 33% al 25%... buena parte de la liquidez fue a recompras de acciones y dividendos... Eliminado impuesto para la vivienda principal. Coste -20.000 M€/año. Alivio real para los hogares, pero compensado por el Estado a los ayuntamientos... más déficit... reducción permanente de cotizaciones sin impacto medible en empleo o exportaciones a corto plazo... Bajada de impuestos a la producción, -10.000 M€... efecto positivo pero "limitado" en inversión, y nulo en empleo... Coste acumulado de las rebajas: +300.000 M€ entre 2018 y 2023. Resultado: deuda disparada, inversión sin repunte claro. El efecto derrame no llegó (la camella republicana)

la camella republicana @LaCamellaFeliz

Francia es el caso perfecto del fracaso del "efecto derrame". Macron prometió que bajar impuestos a los ricos y a las empresas dispararía la inversión. Spoiler: no pasó. Vamos con las rebajas, una por una 

 1/ Transformación del ISF en IFI (2018) El impuesto sobre la fortuna dejó de gravar los activos financieros. Solo quedan los inmuebles. Coste: ~4.500 M€/año. Los expertos del IPP concluyen que no hubo efecto notable en inversión ni empleo.

 2/ "Flat tax" del 30% sobre el capital (2018) Intereses, dividendos y plusvalías tributan a tipo único del 30%. Los ricos pagan menos que un asalariado medio. Efecto derrame: inexistente.

 3/ Impuesto de sociedades: del 33% al 25% Objetivo: acercarse a la media UE y estimular la inversión. La inversión empresarial creció menos de lo prometido. Buena parte de la liquidez fue a recompras de acciones y dividendos.

 4/ Supresión de la taxe d'habitation Eliminado para la vivienda principal. Coste: ~20.000 M€/año. Alivio real para los hogares, pero compensado por el Estado a los ayuntamientos → más déficit.

 5/ CICE → reducción permanente de cotizaciones Se transformó el crédito fiscal en bajada estructural del coste laboral. Efecto positivo pero limitado según el IPP; sin impacto medible en empleo o exportaciones a corto plazo.

 6/ Supresión del canon de TV (2022) 138 €/hogar menos. Pero se financia con una fracción del IVA: impuesto indirecto y regresivo. Los hogares humildes acaban pagando más de lo que ahorran.

 7/ CVAE: supresión aplazada a 2027 Bajada de impuestos a la producción (~10.000 M€). El IPP detecta efecto positivo pero "limitado" en inversión, y nulo en empleo.

 8/ El giro de 2025-2026 Sin margen fiscal, el gobierno introduce una contribución excepcional a grandes empresas y un tipo mínimo del 20% para rentas altas. La retórica de "no subir impuestos" se rompe.

  CONCLUSIÓN: Coste acumulado de las rebajas: +300.000 M€ entre 2018 y 2023. Resultado: deuda disparada, inversión sin repunte claro, y un presidente marcado como "el de los ricos". El efecto derrame no llegó. Francia es la constatación del fracaso neoclásico.

2:42 p. m. · 19 oct. 2026 ·19,6 mil Visualizaciones

Roma es una capital del blanqueo de dinero y un centro del narcotráfico. Pero no se habla de ello porque nadie quiere que se asocie Roma a la palabra mafia, es un daño de imagen... Es una parte de la economía ilegal de la ciudad, miles de millones, que sostiene la parte legal. No solo restaurantes y hoteles, criptomonedas, sociedades financieras, brokers de seguros. Es un desafío colosal. Entonces prefieren quitarle importancia... La penetración mafiosa también es política y entra en los circuitos de corrupción... Andrea Delmastro, número dos del ministro de Justicia de Giorgia Meloni, tenía un restaurante con la hija de 18 años de un testaferro de Senese, que ya estaba bajo investigación... Lo más cerca que se llegó a actuar en serio contra el crimen organizado en Roma fue en 2015, con el escándalo de Mafia Capitale, un grupo infiltrado en el ayuntamiento y con lazos con la extrema derecha, pero no se llegó hasta el final. El año pasado, el entonces prefecto de Roma, Franco Gabrielli, explicó por qué en un acto público. Confesó que se planteó disolver el ayuntamiento por infiltración mafiosa y nombrar un comisario extraordinario: “Podéis imaginar lo que habría significado para Italia. Hicimos un estudio, habría significado un daño del 2% del PIB nacional, así que no lo hicimos” (Íñigo Domínguez)

"Roma siempre ha sido una especie de zona franca para las mafias italianas, no era territorio de nadie y todas podían operar en ella, aunque en realidad desde hace décadas tiene su propia orografía criminal autóctona. Varios clanes se reparten la ciudad, en un equilibrio en el que los tiros y los homicidios son esporádicos, sobre todo para no alarmar a la política y a las fuerzas del orden. Pero desde hace unos meses eso ha cambiado: van 13 bombas en cinco meses, casi la mitad la semana pasada. De noche y sin heridos, en tiendas, salas de juego, concesionarios, portales, señales de aviso. No es normal. Pero casi lo es menos que apenas sea noticia, en un país acostumbrado a ver de todo. Hablando con EL PAÍS esta semana, Roberto Saviano decía que en cualquier otra capital europea “se abriría un debate nacional, el alcalde dimitiría”, pero a menudo en Italia la violencia es un ruido de fondo, como el tráfico. En el centro de Roma, invadida por los turistas, ni se escucha. Ahora bien, en el este de la ciudad, donde sucede todo, vive un millón de personas, y no son las afueras, es clase media. Pero es el terreno de los Senese.

Michele Senese, O Pazzo (El Loco), de 68 años, es el rey del crimen en Roma desde hace cuatro décadas. Crecido en la Camorra, llegó en los ochenta en plena guerra de clanes en Nápoles, entre la Nuova Camorra Organizzata de Raffaele Cutolo y la Nuova Famiglia. Esta última lo mandó a Roma para encargarse de los rivales que andaban por allí y ya se quedó, porque vio campo libre. Entró y salió varias veces de la cárcel, pero se fue librando en los tribunales simulando problemas mentales, de ahí su nombre. Un apodo que además funcionaba para meter miedo, se le creía capaz de todo. Por fin acabó en prisión en 2013, aunque ha seguido mandando desde allí. Sin embargo, una serie de arrestos, sentencias e investigaciones han diezmado su organización, y era él quien garantizaba el orden entre los grupos menores de narcotráfico. Por eso han empezado a pelearse entre ellos, por el control de las zonas de venta de cocaína y crack y de los territorios de extorsión, el pizzo que se pide a empresarios y comerciantes.

Aún es todo un poco confuso. En algunos casos se ve que son aficionados. Quienes colocaron la bomba en una enoteca el 5 de octubre aparcaron el coche delante y cuando estalló les saltaron los airbags. Tuvieron que huir a pie. Por eso los expertos no creen que alguien quiera ocupar el puesto de Senese. “Esto para él son cosquillas, no es un desafío a su poder. Para eso tienes que dejar un cadáver importante, no revientas una persiana”, opina Nello Trocchia, periodista y escritor, experto en criminalidad romana. El otro día fue a hablar con el dueño de uno de los locales atacados, vinculado a un clan: “Me dijo: ‘Esta bomba solo es hija de la moda. Es una meada de perro”.

Pero hay mar de fondo. Una de las chispas del conflicto es que el mes pasado Senese fue acusado por la fiscalía del homicidio de Fabrizio Piscitelli, Diabolik, en 2019, un crimen sonado en la ciudad. Era el líder de los ultras de la Lazio y controlaba la droga en una parte de la ciudad. Además había crecido en el clan de Michele Senese, que hasta fue su testigo de boda, y parecía intocable. Pero le pegaron un tiro mientras estaba sentado en el banco de un parque. La tesis es que se había subido a la parra y el propio Senese ordenó liquidarlo. Pero entonces se armó tal lío que hasta un enviado de la ‘Ndrangheta, la más potente mafia italiana, llamó un día al telefonillo de la casa del hermano de Diabolik para aclararle que no habían sido ellos: “Nosotros no hacemos estas cosas, le habríamos disparado a la cara, no por la espalda”.

Estas cosas pasan en Roma, aunque no lo parezca en la que ven los turistas. Trocchia, que recuerda que en esta ciudad a veces en los bajos fondos hay secuestros exprés y torturas (en un caso con un soplete), habla sin rodeos: “Roma es una capital del blanqueo de dinero y un centro del narcotráfico. Pero no se habla de ello porque nadie quiere que se asocie Roma a la palabra mafia, es un daño de imagen. Además si planteas el problema lo tienes que afrontar, y nadie quiere hacerlo. Es una parte de la economía ilegal de la ciudad, miles de millones, que sostiene la parte legal. No solo restaurantes y hoteles, criptomonedas, sociedades financieras, brokers de seguros. Es un desafío colosal. Entonces prefieren quitarle importancia”. La penetración mafiosa también es política y entra en los circuitos de corrupción. El caso más grave es conocido: Andrea Delmastro, número dos del ministro de Justicia de Giorgia Meloni, tenía un restaurante con la hija de 18 años de un testaferro de Senese, que ya estaba bajo investigación. Al final tuvo que dimitir el pasado mes de marzo (admitió que fue “una ligereza imperdonable”).

Lo más cerca que se llegó a actuar en serio contra el crimen organizado en Roma fue en 2015, con el escándalo de Mafia Capitale, un grupo infiltrado en el ayuntamiento y con lazos con la extrema derecha, pero no se llegó hasta el final. El año pasado, el entonces prefecto de Roma, Franco Gabrielli, explicó por qué en un acto público. Confesó que se planteó disolver el ayuntamiento por infiltración mafiosa y nombrar un comisario extraordinario: “Podéis imaginar lo que habría significado para Italia. Hicimos un estudio, habría significado un daño del 2% del PIB nacional, así que no lo hicimos”." 

(Íñigo Domínguez, El País, 17/10/26)  

Tenía muchas, muchísimas ganas de leer algo así: Es la primera vez en cuatro décadas que se da un cambio de modelo productivo positivo... La productividad está creciendo, lo hace a más velocidad que Europa e impulsado por la generación de empleo en sectores de alto valor añadido... España lidera el crecimiento de la producción/hora desde 2025. Se prevé que el liderazgo se mantenga en 2027... La economía española puede producir más sino que, en gran parte, lo hace porque está produciendo mejor... Así, ¿por qué la economía produce más y mejor? Hitos comprometidos como la reforma laboral o la revolución integral en FP y las sustanciales inversiones, vía PERTE, en energía verde, digitalización o IA alteran sustancialmente la nueva producción... El segmento de valor añadido medio/medio-alto desde 18T2 viene suponiendo el 65,8%. Ello se concentra en el grupo 2. Técnicos y profesionales científicos e intelectuales (36,5% del total) y el grupo 3. Técnicos; profesionales de apoyo (20,3%). La aportación de 9. Ocupaciones elementales cae -6,4pp hasta el 8,1%... las ocupaciones que lideran el crecimiento provienen del ámbito científico y tecnológico y del Estado del Bienestar. En conjunto, han aportado el 60,4% del aumento (+30pp más que en la etapa previa)... En definitiva, sí, se está dando cambio de modelo (Luis Gómez Rufián)

"MODERNIZACIÓN SECTORIAL Y CAMBIO DE MODELO PRODUCTIVO EN ESPAÑA

A colación de la "finalización" del programa de fondos europeos Next Generation resurge el debate sobre si la economía española habría iniciado o no, y en su caso en gran medida gracias a éstos, una transición a un modelo productivo de mayor valor añadido. Sobre los fondos NGEU se ha dicho incluso que:

“iban a cambiar el país, digitalizarlo, descarbonizarlo, incrementar la productividad y dar un salto en crecimiento de PIB potencial y renta. Cuatro años después el crecimiento de la productividad es cero, la estructura económica de España es la misma, el crecimiento es extensivo por incorporación de mano de obra” (com1 y 2). "

¿Qué señalan los datos sobre el desempeño de España en esta área? En cuanto al PIB potencial, los datos comunitarios son contundentes, especialmente desde la aceleración los fondos NGUE (G1 y 2):

-> su crecimiento acumulado sitúa a España a la cabeza de las grandes economías europeas ya en 2025 (+9,4%), ampliándose la brecha en el horizonte de previsión a 2027 (+15,4%). Será en ese año cuando Francia, siguiente economía con mejor desempeño, alcance el nivel ya sobrepasado por España.

-> la Comisión estimaba (otoño de 2024) que en 2025 se situaría en 1.296,4 Mrd€. Finalmente, cerró en los 1.369,1 Mrd€ (+5,6% respecto de lo inicialmente estimado).

Similar patrón respecto a la productividad (G3 y 4): España lidera el crecimiento de la producción/hora desde 2025 (acumulado del +2,5% y +0,8pp más que Alemania). Se prevé que el liderazgo mantenga a 2027, horizonte para el que la previsión acumulada también ha mejorado tras un 2025 por encima de las expectativas (gráficos 3 y 4). La economía española puede producir más sino que, en gran parte, lo hace porque está produciendo mejor.

Así, ¿por qué la economía produce más y mejor? Hitos comprometidos como la reforma laboral o la revolución integral en FP y las sustanciales inversiones, vía PERTE, en energía verde, digitalización o IA alteran sustancialmente la nueva producción. Véase el claro contraste la creación de empleo en el periodo 2018T2-2026T2 frente al heredado 2014T2-2018T2 (G5):

-> El segmento de valor añadido medio/medio-alto (CNO-11 1 a 4) creó el 44,1% del empleo entre 14T2 y 18T2; desde 18T2 viene suponiendo el 65,8%, más de 20pp más.

-> Ello se concentra en el grupo “2. Técnicos y profesionales científicos e intelectuales” (36,5% del total y +17,2pp que en la etapa anterior) y el grupo “3. Técnicos; profesionales de apoyo” (20,3% y +10,pp comparativamente). La aportación de “9. Ocupaciones elementales cae -6,4pp hasta el 8,1%.

-> a nivel de división (T1), las ocupaciones que lideran el crecimiento (han aportado más del 4% en 18T2–16T2) provienen del ámbito científico y tecnológico y del Estado del Bienestar. En conjunto, han aportado el 60,4% del aumento (+30pp más que en la etapa previa).

En definitiva: sí, se está dando cambio de modelo."

(Luis Gómez Rufián , Exasesor macroeconómico sénior en la Presidencia del Gobierno de España | Investigador visitante en la Universidad de Aalborg, Linkedin, gráficos en el original)

  

"¿CRECIMIENTO "AL PESO"?

La intensa expansión económica tras la pandemia ha intentado ser descalificada bajo la tesis del “crecimiento extensivo”. Ésta señala que el agudo incremento de la población habría dado lugar a mero crecimiento "por acumulación” sin traslación al estándar de vida: más población que genera más producción pero, por pura mecánica, sin aumento la renta per cápita.

Afortunadamente, en cada actualización de previsiones de la Comisión Europea, el set de series históricas que las acompañan es tan extenso y rico que sirve para mostrar que esa tesis, como otras, no se sustenta.

Así, para el horizonte de previsión 2025 - 2027 y a pesar del complejísimo contexto geopolítico, proyecta un crecimiento del PIB per cápita del +2,8%, cifra sustancial resultado, además, de revisarse +0,7pp respecto a las previsiones de otoño.

Este apreciable comportamiento, ya incompatible con aquella tesis, se explica por: de un lado, el PIB agregado (numerador del PIB per cápita) sigue proyectando un claro dinamismo con un +4,3% acumulado en ese lapso 2025 - 2027; del otro, la población (denominador) evolucionará, aunque aun intensamente, a un modesto +1,8%.

Así, se da un mucho mayor crecimiento de la renta agregada respecto del de la población total entre la que la primera se "reparte" y, por ende, mecánicamente, el PIB per cápita crece (y lo hace con intensidad).

El proceso se detalla en el gráfico 2: aunque los datos definitivos sobre población de 2025 ejercieron, efectivamente, una presión a la baja en la previsión del PIB per cápita (-0,6pp), el mantenimiento del crecimiento agregado a tasas muy superiores a las de la población, junto a la ralentización de ésta, agregan +1,2pp a la previsión del PIB por persona. Se llega así al mencionado +2,8%.

Extendiendo el análisis a la década 2017–2027 y al conjunto de grandes economías comunitarias, España no sólo lidera el crecimiento en PIB per cápita así como en PIB agregado y población (ver tabla), sino que el gran diferencial existente entre estos dos últimos a favor del primero la sitúa como la economía en que el mismo explica mayor parte del crecimiento de la renta por persona (ver tabla nuevamente): el crecimiento económico, independientemente a la población, explica por sí mismo el 168,0% del crecimiento del PIB per cápita, 35 puntos más que la media del conjunto de la Eurozona. Es más, sólo en el caso italiano, y a causa de proyectarse una pérdida del 1,8% de la población, ésta contribución contribuye positivamente al PIB per cápita (produce moderadamente, pero con menor población).

Por tanto, aunque el aporte de población, vía flujo migratorio, es un motor para el crecimiento agregado, el que la expansión de éste sea comparativamente tan superior arroja un incremento del PIB per cápita que invalida, per sé, la idea de crecimiento “al peso”: sencillamente, aquél es imposible sin factores intensivos como mayor productividad-hora, reasignación sectorial, más empleo de valor añadido, etc."

(Luis Gómez Rufián , Linkedin, gráficos en el original)  

Se acerca el invierno del diésel en Europa, y Washington está a punto de empeorarlo... el suministro de diésel se normalizará, según la AIE, que no tiene en cuenta los daños sostenidos a las instalaciones saudíes, en el segundo semestre de 2027 como muy pronto. Una recuperación real está al menos a un año de distancia, y probablemente más... Europa ya está pagando el precio político. El sábado, Francia vivió sus peores disturbios en años. Las protestas por el coste de la vida se han extendido a Bélgica, Italia y Portugal... Este es el contexto en el que Washington está considerando nuevos ataques contra Irán. Otra campaña estadounidense no reabrirá el estrecho. Lo cerrará aún más. Empujará los precios del diésel de vuelta hacia sus récords de septiembre justo cuando Europa entra en invierno, cuando la demanda de gasóleo de calefacción alcanza su punto máximo... Las economías europeas ya eran débiles antes de la guerra. Las fábricas que funcionan con logística impulsada por diésel, los agricultores que necesitan diésel para la cosecha y los hogares que se calientan con gasóleo no pueden absorber otro pico de precios. Los disturbios en París y Milán son una advertencia de lo que una escasez prolongada de diésel hace a una sociedad. Si Washington amplía esta guerra, estará eligiendo hacer esa escasez más larga y más profunda, y Europa pagará la factura en sus calles ( Larry C. Johnson)

"Se acerca el invierno del diésel en Europa, y Washington está a punto de empeorarlo.

Arabia Saudita salió en busca de aliados contra Ansar Allah, y hasta ahora ha obtenido declaraciones de apoyo. Egipto ha declarado su disposición a respaldar al Reino, pero su declaración no compromete ninguna participación militar. Pakistán y Turquía han prometido tropas en virtud del Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca firmado en agosto, pero ambos gobiernos dicen que sus fuerzas desempeñarán "un papel de apoyo más que de combate activo" contra los hutíes. He observado promesas de coalición como estas durante décadas. El Cairo no ha olvidado su guerra en Yemen en la década de 1960. Islamabad tiene su propia frontera con Afganistán y una India inquieta de la que preocuparse. Ninguno va a enviar a sus soldados a las montañas de Saada, así que Riad librará esta batalla esencialmente solo.

Eso importa porque Ansar Allah ha demostrado que puede alcanzar el núcleo económico del Reino. En las últimas dos semanas los hutíes han atacado instalaciones de Aramco cerca de Riad, la planta de gas de Shedgum en el corredor de Ghawar y la instalación petrolera de Tanajib en la costa del Golfo. Golpearon un edificio administrativo en la sede de Aramco en Dhahran, el histórico centro neurálgico de la compañía. Ahora, según los informes, están apuntando a Yanbu.

Riad dice poco sobre los daños, y el director ejecutivo de Aramco insiste en que el sistema de la compañía está intacto y puede restaurarse a sus plenos 12 millones de barriles diarios en cuestión de días. No lo creo. Karl Miller, que está sobre el terreno en la región, me dice que los saudíes han sufrido daños significativos. Eso coincide con lo que podemos ver desde fuera: una coalición que no deja de anunciar interceptaciones mientras los incendios siguen ardiendo en los objetivos. Reparar trenes de procesamiento de gas, unidades de estabilización y componentes de refinería no es cuestión de días. Tras el ataque de Abqaiq-Khurais de 2019, la producción saudí cayó en 5,7 millones de barriles diarios, y se tardó unos dos meses en recuperarse de un solo ataque contra un emplazamiento indefenso. Esta vez los ataques son sostenidos y repetidos, y las cuadrillas de reparación trabajan bajo fuego.

Yanbu es el objetivo crucial. Con la marina de Irán declarando el estrecho de Ormuz cerrado salvo para los buques que autorice, la terminal saudí del Mar Rojo en Yanbu, alimentada por el Oleoducto Este-Oeste, es la vía de escape del Reino hacia los mercados mundiales. Los flujos a través de Ormuz cayeron a 11,62 millones de barriles diarios en la semana hasta el 13 de octubre, frente a una base de 17,15 millones. Esa vía de circunvalación ya está gravemente dañada. El Oleoducto Este-Oeste está diseñado para transportar hasta 7 millones de barriles diarios a través de la península, impulsados por 11 estaciones de bombeo. Según mis fuentes en la región, cuatro de esas 11 estaciones han sufrido daños graves y no funcionan. Esto no surgió de la nada. En septiembre, un ataque dañó las instalaciones de bombeo y dejó el oleoducto en gran medida fuera de servicio, y funcionarios regionales dijeron a Associated Press que las reparaciones tardarían de tres a cinco semanas. Aramco restableció la línea, y ha vuelto a ser golpeada. Un oleoducto al que le faltan más de un tercio de sus estaciones de bombeo no puede mover nada cercano a su volumen nominal, por mucho crudo que esté esperando en la Provincia Oriental.

Mientras tanto, Ansar Allah ha tomado las islas Hanish Mayor y Menor y Perim dentro del Bab al-Mandab, situándose a horcajadas sobre las mismas rutas marítimas que deben usar los petroleros que salen de Yanbu. Producción dañada, un oleoducto paralizado y un Mar Rojo en disputa significan juntos que el mundo pierde barriles saudíes por triplicado: algunos no pueden producirse, algunos no pueden llegar a la costa, y lo que llega a la costa no puede enviarse con seguridad.

El diésel es donde esto golpea más fuerte. El diésel mueve los camiones, tractores, trenes y barcos que transportan todo lo demás, y Europa es uno de los principales importadores de diésel del mundo. El informe de octubre de la Agencia Internacional de la Energía es contundente. Las exportaciones de combustible de Oriente Medio están por debajo de la mitad de los niveles anteriores a la guerra, y los mercados del diésel "seguirán ajustados hasta bien entrado 2027". La AIE no espera que las existencias de diésel perdidas se repongan antes del segundo semestre de 2027. Los precios de referencia del diésel superaron los 200 dólares por barril en septiembre y siguen siendo casi el doble del precio del crudo, que a su vez ronda los 108 dólares para el Brent, más de un 75 por ciento por encima de hace un año. Los drones ucranianos siguen golpeando refinerías y terminales de exportación rusas, así que la otra fuente tradicional europea de destilados medios también está afectada.

Así que cuando la gente me pregunta cuándo se normaliza el suministro de diésel, mi respuesta es que no pronto. El calendario de la AIE, que no tiene en cuenta los daños sostenidos a las instalaciones saudíes, apunta al segundo semestre de 2027 como muy pronto. Una recuperación real está al menos a un año de distancia, y probablemente más.

No esperen que el acuerdo de diésel Trump-Putin cambie eso. Como he argumentado antes, los barriles rusos son un error de redondeo. Moscú ha autorizado 500.000 toneladas para exportación, aproximadamente 3,7 millones de barriles, sin calendario de envío. Incluso si se entrega cada tramo que Trump anunció, unos 4,8 millones de toneladas en total, eso supone aproximadamente 36 millones de barriles repartidos a lo largo de meses. Las primeras 300.000 toneladas equivalen a menos de un día de demanda estadounidense de diésel para transporte, y el programa completo equivale a menos de cuatro. Medido frente a las exportaciones perdidas de destilados de Oriente Medio en el mundo, es insignificante. También depende de refinerías rusas que los drones ucranianos siguen golpeando, y de petroleros sancionados para transportarlo. El acuerdo puede dar un buen titular. No moverá la curva de oferta, y por tanto no hará bajar el precio del diésel.

Europa ya está pagando el precio político. El sábado, Francia vivió sus peores disturbios en años. El sindicato CGT estimó más de 500.000 personas en las calles protestando por el coste de la gasolina, la energía y los alimentos, y más de 270 fueron detenidas. En Milán, una manifestación contra las guerras y el aumento del coste de la vida terminó con barricadas en llamas y tiendas saqueadas. Las protestas por el coste de la vida se han extendido a Bélgica y Portugal. Albania ha tenido cinco días consecutivos de enfrentamientos violentos en Tirana. El detonante inmediato allí es la ira contra el primer ministro Edi Rama, pero forma parte del mismo estado de ánimo continental de personas que sienten que sus gobiernos han dejado de escuchar.

Este es el contexto en el que Washington está considerando nuevos ataques contra Irán. El alto el fuego colapsó en julio y no se ha reconstruido. Cada ronda de escalada desde entonces ha elevado el precio del petróleo, y cada una ha dado a Teherán una razón para apretar su control sobre Ormuz y a sus aliados en Yemen una razón para ampliar su lista de objetivos. Otra campaña estadounidense no reabrirá el estrecho. Lo cerrará aún más. Empujará los precios del diésel de vuelta hacia sus récords de septiembre justo cuando Europa entra en invierno, cuando la demanda de gasóleo de calefacción alcanza su punto máximo.

Los responsables políticos estadounidenses parecen creer que los costes de esta guerra pueden exportarse. No pueden. Las economías europeas ya eran débiles antes de la guerra. Las fábricas que funcionan con logística impulsada por diésel, los agricultores que necesitan diésel para la cosecha y los hogares que se calientan con gasóleo no pueden absorber otro pico de precios. Los disturbios en París y Milán son una advertencia de lo que una escasez prolongada de diésel hace a una sociedad. Si Washington amplía esta guerra, estará eligiendo hacer esa escasez más larga y más profunda, y Europa pagará la factura en sus calles." 

( , blog, 19/10/26, traducción deepseek) 

La recuperación actual de China se basa en dos factores que generalmente no se mencionan... el tamaño del mercado, el más grande del mundo, gracias al cual China puede lograr enormes economías de escala... pero, sobre todo, China tiene un sistema socialista (con características chinas, como se suele decir), lo que le permite aprovechar la planificación dirigida por el Estado... Los planes quinquenales de China no establecen cuotas de producción rígidas, sino objetivos generales basados ​​en las necesidades del país... Por ejemplo, el sistema bancario, que es totalmente público, facilita las inversiones en semiconductores. Por lo tanto, existen empresas privadas que buscan obtener beneficios y un mercado, pero junto a esto no solo hay un sector de empresas públicas, sino también un ecosistema financiero (entre otras cosas, el Banco Central no es autónomo como el nuestro) y un ecosistema público científico y tecnológico que intenta que todo funcione en conjunto, aunque no siempre lo logra de forma óptima... Si Europa no logra innovar, es porque se trata de una región de capitalismo avanzado, donde la producción está subordinada únicamente a las ganancias de las corporaciones multinacionales, las cuales, en la práctica, se obtienen. Si las ganancias (o más bien, un cierto nivel de ganancias) no están garantizadas, la inversión, la innovación y la producción se estancan, y el capital se invierte en finanzas o en sectores monopolísticos protegidos (como los servicios públicos), o bien la producción se traslada a donde la mano de obra es más barata, como Asia Oriental y América Latina, o, más cerca de casa, Marruecos y Turquía... En conclusión, la superioridad de China sí se deriva de la innovación, pero porque el Estado la estimula y planifica junto con toda la economía. Se trata, por lo tanto, de una superioridad sistémica. El socialismo, aunque en sus primeras etapas, demuestra su superioridad sobre el capitalismo especulativo y financiero. Europa Occidental y Estados Unidos tienen una economía especulativa y parasitaria, basada en la explotación del resto del mundo. Cuando esto falla, como en el caso de China, donde el Estado, a través del Partido Comunista, garantiza la soberanía e independencia del país, Europa Occidental y Estados Unidos se enfrentan a graves problemas (Domenico Moro)

 "UE-CHINA: ¿ESTAMOS SEGURO DE QUE EL DÉFICIT ES EL PROBLEMA?

La balanza comercial de la UE-27 con China se ha deteriorado significativamente en los últimos años, pasando de un déficit de 50.600 millones de euros en el segundo trimestre de 2021 a 103.300 millones de euros en 2026 [i] . Este deterioro se debe principalmente al aumento de las importaciones europeas procedentes del gigante asiático, que, también en el segundo trimestre, pasaron de 107.000 millones de euros a 153.000 millones de euros. Los productos que la UE más importa de China son, en orden: equipos eléctricos, maquinaria y vehículos.

Estos últimos datos son especialmente significativos, gracias a la fuerte competitividad de los fabricantes de automóviles chinos. Las importaciones de la UE de automóviles chinos en el primer semestre de 2025 y 2026 aumentaron de 14.400 millones de euros a 20.400 millones de euros, mientras que las exportaciones europeas a China cayeron de 9.300 millones de euros a 6.700 millones de euros, casi triplicando el déficit de 5.100 millones de euros a 14.000 millones de euros. Los fabricantes de automóviles europeos están pagando las consecuencias de la caída de las exportaciones, empezando por la alemana Volkswagen, que, como hemos señalado en otros artículos, planea despedir a 50.000 trabajadores y cerrar cuatro fábricas en Alemania.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que el desequilibrio comercial con China es insostenible y está provocando la desindustrialización de los principales centros económicos de Europa. Von der Leyen culpó a China de estos desequilibrios, citando el exceso de capacidad productiva y la competencia desleal de las empresas chinas, que supuestamente reciben subvenciones estatales.

El presidente de la Comisión amenazó entonces a China con aranceles más altos a sus exportaciones si las negociaciones en curso no conducían a cambios significativos. Los chinos respondieron con firmeza, afirmando que responderían proporcionalmente a cualquier medida proteccionista europea. Además, argumentaron que sus productos eran simplemente más competitivos gracias a sus capacidades innovadoras y tecnológicas. Según China, es la industria europea la que debería mejorar su capacidad de innovación.

La situación actual, sin embargo, es similar a la del siglo XIX. Europa, incluida Inglaterra, importaba mucho de China y exportaba poco, lo que resultó en un enorme déficit comercial. Los británicos intentaron encontrar productos atractivos para los chinos, pero sin éxito. Finalmente, sin embargo, encontraron uno: el opio de la India, colonia británica. De esta manera, inundaron China con drogas, reequilibrando la balanza comercial. Cuando el gobierno chino bloqueó el tráfico de drogas, los británicos, apoyados por los franceses, intervinieron con la fuerza militar (las llamadas Guerras del Opio, 1839-1842) y obligaron a China a abrirse a los «mercados libres». En realidad, Occidente siempre ha tenido déficits comerciales con China, desde el Imperio Romano, que, a pesar de las críticas de Plinio el Viejo, importaba grandes cantidades de especias y, sobre todo, seda para satisfacer los lujos de las matronas adineradas.

Lo cierto es que China siempre ha sido el país con el PIB absoluto más grande del mundo, pero fue perdiendo terreno progresivamente durante el período en que fue una semicolonia de Occidente. El PIB de EE. UU. comparado con el de China fue del 7,9 % en 1820, del 157 % en 1900 y del 531 % en 1950 [ii] . Ahora, China está recuperando su lugar: en 2025 el PIB de EE. UU. fue del 119 % del de China, pero, calculado en paridad de poder adquisitivo, representó solo el 74 % [iii] . La recuperación actual de China, sin embargo, no se debe únicamente al ingenio y la laboriosidad de su gente o al menor costo de la mano de obra comparado con el de los países capitalistas avanzados. Hay dos factores que generalmente no se mencionan. El primero es el tamaño del mercado, el más grande del mundo, gracias al cual China puede lograr enormes economías de escala, ahorrando en costos de producción. Pero, sobre todo, China tiene un sistema socialista (con características chinas, como se suele decir), lo que le permite aprovechar la planificación dirigida por el Estado.

Los planes quinquenales de China no establecen cuotas de producción rígidas, sino objetivos generales basados ​​en las necesidades del país. Una vez que los organismos políticos y estatales definen prioridades, como producir una determinada proporción de energía a partir de fuentes renovables o avanzar en el sector de los semiconductores, el sistema se orienta en esa dirección. Por ejemplo, el sistema bancario, que es totalmente público, facilita las inversiones en semiconductores. Por lo tanto, existen empresas privadas que buscan obtener beneficios y un mercado, pero junto a esto no solo hay un sector de empresas públicas, sino también un ecosistema financiero (entre otras cosas, el Banco Central no es autónomo como el nuestro) y un ecosistema público científico y tecnológico que intenta que todo funcione en conjunto. No siempre lo logra de forma óptima, como en el caso de la crisis inmobiliaria. Además, las tendencias de libre mercado intentan imponerse, existen problemas de corrupción y es necesario fortalecer el sistema de bienestar [iv] . Pero los resultados positivos generales son evidentes para todos.

Si Europa no logra innovar, es porque se trata de una región de capitalismo avanzado, donde la producción está subordinada únicamente a las ganancias de las corporaciones multinacionales, las cuales, en la práctica, se obtienen. Si las ganancias (o más bien, un cierto nivel de ganancias) no están garantizadas, la inversión, la innovación y la producción se estancan, y el capital se invierte en finanzas o en sectores monopolísticos protegidos (como los servicios públicos), o bien la producción se traslada a donde la mano de obra es más barata, como Asia Oriental y América Latina, o, más cerca de casa, Marruecos y Turquía.

En conclusión, la superioridad de China sí se deriva de la innovación, pero porque el Estado la estimula y planifica junto con toda la economía. Se trata, por lo tanto, de una superioridad sistémica. El socialismo, aunque en sus primeras etapas, demuestra su superioridad sobre el capitalismo especulativo y financiero. Europa Occidental y Estados Unidos tienen una economía especulativa y parasitaria, basada en la explotación del resto del mundo. Cuando esto falla, como en el caso de China, donde el Estado, a través del Partido Comunista, garantiza la soberanía e independencia del país, Europa Occidental y Estados Unidos se enfrentan a graves problemas.

Por lo tanto, no creo que Europa sea capaz —debido a sus relaciones sociales predominantes— de acoger el llamado de China a la innovación. Creo, en consecuencia, que lo que debemos esperar es un aumento de los aranceles proteccionistas, a pesar de que la UE siempre ha defendido el libre mercado. También es seguro que habrá una nueva ola de externalización de la producción al extranjero, donde los costes laborales son más bajos, desde Europa del Este (quizás en países que se preparan para unirse a la UE) hasta el Magreb. La desindustrialización, junto con la inteligencia artificial, afectará al tejido social de Europa Occidental, lo que desestabilizará el sistema político, como está ocurriendo en Alemania. La conversión de fábricas de automóviles en fábricas de armas —como ya está sucediendo en Alemania— y el aumento del gasto militar son meros paliativos desde la perspectiva de la recuperación económica, y una opción muy peligrosa desde la perspectiva del equilibrio político internacional.

Sin embargo, existe una alternativa. Necesitamos cambiar nuestro paradigma, abandonando el mercantilista, basado en las exportaciones y la moderación salarial, en detrimento de un mercado interno deprimido por la austeridad presupuestaria. También necesitamos abandonar el paradigma neoliberal, basado en la privatización, en la subordinación de la política y el Estado a la empresa privada, los mercados libres y el lucro. El Estado debe recuperar su papel de liderazgo, tal como lo establece nuestra Constitución, que aborda la planificación económica (artículos 41 y 43), y como lo hizo durante la Primera República, cuando Italia era la quinta economía más grande del mundo. Un modelo que fue estudiado minuciosamente en su momento por los propios chinos.

Pero, llegado este punto, resulta evidente que todo esto requiere una profunda transformación política no solo en Italia, sino también en la UE. En las últimas décadas, la UE ha impuesto políticas presupuestarias restrictivas que han recortado los servicios públicos, bloqueado la intervención empresarial pública, clasificándola como «ayuda estatal», y «recomendado» las llamadas «reformas», que han dado lugar a privatizaciones masivas y han hecho que el trabajo asalariado sea cada vez más vulnerable al capital y peor remunerado.

Notas
[i] Eurostat, Estadísticas explicadas, Comercio de la UE con China: últimos acontecimientos, agosto de 2026.
[ii] Base de datos del Proyecto Maddison, mis cálculos sobre el PIB per cápita y los datos de población.
[iii] Grupo del Banco Mundial, Base de datos, mis cálculos basados ​​en datos del PIB en dólares constantes de 2015 y dólares constantes de 2021 a paridad de poder adquisitivo.
[iv] El presidente chino Xi Jinping ha intensificado la lucha contra la corrupción. Además, el sistema de salud chino ha mejorado significativamente desde la pandemia de COVID-19, y los economistas están debatiendo la introducción de un «salario digno», calculado en función del costo real de vida, una renta básica universal y pensiones no contributivas."

(Domenico Moro, El Viejo Topo, 19/10/26)

Trump ha desencadenado la fase final del conflicto ucraniano... Trump se dio cuenta de que no puede estar en guerra con dos de los mayores países productores de petróleo y gas del mundo... las noticias sobre reuniones en el interior de la Casa Blanca, los informes procedentes de la propia Ucrania y la suspensión de la Ley Graham: en conjunto, estos acontecimientos nos ofrecen una imagen coherente, aunque aún falten algunos detalles. Nos indican que Estados Unidos ya no participa activamente en la defensa de Ucrania... La guerra terminará tarde o temprano, muy probablemente con un acuerdo de paz turbio que dejará a los europeos en estado de shock... Sospecho que esto ocurrirá durante los dos años y tres meses que le quedan a la administración Trump. Trump ha sido demasiado impredecible como para que se puedan hacer previsiones de este tipo con total certeza. Pero estoy convencido de que las decisiones de la semana pasada pasarán a la historia como el punto de inflexión de esta guerra ( Wolfgang Munchau)

"Trump ha desencadenado la fase final del conflicto ucraniano.

Tras la reunión entre Donald Trump y Vladimir Putin en Anchorage, Alaska, el año pasado, hubo un breve momento en el que pareció posible que Estados Unidos impusiera la paz entre Rusia y Ucrania. Pero no se daban las condiciones necesarias para llegar a un acuerdo. Ni Putin ni Zelensky estaban dispuestos a ceder en cuanto al estatus del Donbás, la región de habla rusa del este de Ucrania de la que Rusia ha ocupado el 90 %. Putin lo quiere todo, y Zelensky se niega a ceder ningún territorio no ocupado..

Entonces, Trump centró su atención en Irán. La guerra entre Rusia y Ucrania perdió prioridad en la agenda de política exterior de EE. UU. Ahora, debido al petróleo y al gas, vuelve a ocupar el primer puesto. Trump se dio cuenta de que no puede estar en guerra con dos de los mayores países productores de petróleo y gas del mundo. Puede que Irán solo ocupe el séptimo puesto en la lista de los mayores productores de petróleo del mundo, pero al cerrar el estrecho de Ormuz, Irán afecta indirectamente a alrededor del 20 % de la producción mundial de petróleo.

Rusia, sin embargo, es el segundo mayor productor mundial tanto de petróleo como de gas. Los europeos descartaron el reciente acuerdo entre EE. UU. y Rusia sobre el gasóleo como otra maniobra de Trump, y es cierto que no afectará mucho a los precios de la gasolina en EE. UU. Si hubiera sido un acuerdo aislado, yo tampoco le habría prestado mucha atención. Pero no lo fue. Trump siguió con medidas de las que hasta entonces se había abstenido.

 La primera señal se produjo el pasado miércoles por la mañana. Los medios de comunicación ucranianos informaron de que, durante la noche, las fuerzas del país habían sufrido restricciones repentinas en Starshield, la parte militar del sistema de satélites Starlink de Elon Musk. Los drones ucranianos perdían la señal cuando volaban a más de 160 kilómetros por hora. La repentina limitación del servicio interrumpió varias misiones de drones ucranianos.

En Ucrania se daba por hecho que SpaceX había impuesto esas restricciones por orden del Gobierno de EE. UU. Y al día siguiente, Reuters informó de que la orden procedía directamente de la Casa Blanca, que se había indignado por los continuos ataques de Ucrania contra refinerías rusas. Así pues, no se trataba de una interrupción técnica del servicio, sino de una aplicación despiadada del «interruptor de apagado». Sin embargo, lo único que recibimos de la Casa Blanca fueron filtraciones a la prensa. Ninguna declaración oficial. Ni siquiera un tuit. Para la Administración Trump, esto no es normal.

Junto con la noticia de la restricción de Starshield surgieron especulaciones de que EE. UU. había puesto fin al intercambio de información de inteligencia. La noche del 12 de octubre, Rusia lanzó una salva de misiles balísticos contra Ucrania. Normalmente, los servicios de inteligencia estadounidenses habrían advertido a los ucranianos. Pero en esta ocasión, no hubo ningún aviso previo, y los resultados fueron terribles.

 Hasta ese momento, el intercambio de información de inteligencia había sido uno de los componentes más importantes de la defensa de Ucrania. Los estadounidenses disponen de sistemas de infrarrojos por satélite capaces de detectar lanzamientos de misiles balísticos, y los ucranianos podían confiar en ellos.

Pero las cosas habían cambiado. Dos días después del ataque, se informó de que en la Casa Blanca se había debatido la posibilidad de poner fin al intercambio de información de inteligencia. John Ratcliffe, director de la CIA, quería seguir compartiendo información, pero parece que otros no estaban de acuerdo. Trump negó que Estados Unidos hubiera interrumpido el intercambio de información de inteligencia. De hecho, es posible que Rusia haya utilizado armas que eludieran la detección. En este momento deberíamos considerar la interrupción de los flujos de información como algo sospechoso, aunque sin explicación, incluso si ahora parece que dichos flujos se han reanudado definitivamente.

Posteriormente, a última hora del viernes, Trump recurrió a un decreto presidencial para suspender la aplicación de las sanciones contra Rusia en virtud de la Ley Graham, cuyo objetivo era privar a Rusia de los recursos financieros que le permiten librar la guerra contra Ucrania. La ley, que lleva el nombre del difunto senador Lindsey Graham, había sido promulgada por Trump apenas el mes pasado.

 El secretismo, las noticias sobre reuniones en el interior de la Casa Blanca, los informes procedentes de la propia Ucrania y la suspensión de la Ley Graham: en conjunto, estos acontecimientos nos ofrecen una imagen coherente, aunque aún falten algunos detalles. Nos indican que Estados Unidos ya no participa activamente en la defensa de Ucrania.

Esto difiere de la situación de finales de febrero del año pasado, cuando Trump y Zelensky se enfrentaron en la Casa Blanca. Tras esa reunión, Estados Unidos suspendió los envíos de armas y la ayuda financiera. La Casa Blanca también interrumpió el intercambio de información de inteligencia durante una semana, aunque luego lo reanudó.

«Los europeos intentarán mitigar los efectos de este cambio en la política estadounidense, pero no hay mucho que puedan hacer».

Sin embargo, lo que están haciendo ahora los estadounidenses está mucho mejor coordinado. Y esto plantea un dilema a los europeos. Intentarán mitigar los efectos de este cambio en la política estadounidense; sin embargo, no hay mucho que puedan hacer. Pueden ofrecer información de inteligencia procedente de su propia red de satélites, pero esta no alcanzará la calidad de comunicación que requieren los drones rápidos de Ucrania para funcionar como está previsto.

 No obstante, Zelensky acudió al Consejo Europeo en Bruselas la semana pasada, donde los líderes de la UE aprovecharon una nueva ocasión para mostrar su solidaridad con el líder ucraniano. Es un invitado habitual allí. Pero, bajo esa cordialidad, las tensiones van en aumento. Ucrania se está quedando sin dinero más rápido de lo que los europeos habían previsto. El pasado diciembre, los belgas vetaron la incautación de los fondos rusos que se encuentran congelados en un banco belga. La UE acordó a regañadientes un préstamo de 90 000 millones de euros a Ucrania, dinero que ellos mismos pidieron prestado, fingiendo que Rusia acabaría teniendo que devolver este préstamo. Se suponía que el préstamo cubriría el déficit de financiación de Ucrania para este año y el próximo.

Pero resulta que Ucrania ahora necesita otros 70 000 millones de euros. Marine Le Pen, la favorita en la carrera por las elecciones presidenciales francesas, ha prometido que, si sale elegida, cortará todo el apoyo a Ucrania. Friedrich Merz, el canciller alemán, ha prometido más financiación, pero ese dinero no aparece por ninguna parte en los propios presupuestos de su Gobierno.

Así pues, mientras Zelensky se regodea en la admiración pública de los líderes europeos, los cimientos del apoyo occidental se han ido debilitando. Ahora la situación se complica aún más, porque Estados Unidos está conspirando activamente contra Europa. El acuerdo por el que Estados Unidos compra 4,8 millones de toneladas de gasóleo a Rusia parece un intento de reanudar las relaciones comerciales. Preveo que este será el primero de varios acuerdos sobre recursos naturales entre Estados Unidos y Rusia.

 Podría, por ejemplo, que se llegara a un acuerdo sobre el gas ruso. Los enviados han estado debatiendo la posibilidad de ampliar su nueva alianza comercial al ya inactivo gasoducto Nord Stream, que solía transportar gas desde Rusia a Alemania. Sería un giro irónico, ya que fue precisamente la primera Administración Trump la que impuso sanciones a los operadores alemanes y rusos que estaban construyendo el Nord Stream 2, el gasoducto sucesor.

En septiembre de 2022, el tramo de tubería que discurre bajo el mar Báltico fue saboteado. Se acusa a un comando ucraniano de estar detrás de la explosión. El juicio contra uno de los sospechosos comenzó en Alemania la semana pasada y promete revelarnos muchos detalles de esta operación, incluida información sobre el alcance de la implicación de Zelenski.

Los alemanes lo seguirán muy de cerca. Al igual que la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, la formación de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) también se opone a la ayuda a Ucrania. La AfD ha experimentado, durante el último año, un rápido ascenso en las encuestas de opinión. La guerra de Ucrania es uno de los temas más centrales de su campaña, y el juicio será para ellos un regalo que seguirá dando frutos.

 Los negociadores de Trump presionaron recientemente a los europeos para que desbloquearan parte de los activos rusos congelados: con el fin de destinarlos a un fondo especial de inversión para Ucrania, en lugar de que se utilizaran para financiar nuevos combates. Los europeos rechazaron esta petición, ya que su plan consiste en financiar la guerra de Ucrania con dinero ruso. Esto me recuerda el viejo chiste de Thatcher sobre por qué el socialismo no funciona: porque a los socialistas se les acaba el dinero de los demás. Si la UE consiguiera lo que desea y pudiera confiscar el dinero ruso, teniendo en cuenta la rapidez con la que Ucrania está gastando, no duraría mucho tiempo.

Además, la UE está estudiando la posibilidad de conceder a Ucrania la condición de miembro de pleno derecho del bloque, pero dicha adhesión solo puede ayudar a financiar la reconstrucción de Ucrania si va acompañada de importantes transferencias fiscales. En estos momentos, Alemania lidera un grupo de países que se oponen a un plan de la Comisión Europea para aumentar la dotación del próximo presupuesto de la UE. Los europeos dicen una cosa, pero hacen otra: un caso clásico de preferencias reveladas que chocan con las preferencias declaradas.

Tanto política como financieramente, el margen de maniobra de los europeos se está reduciendo. Los europeos necesitan a EE. UU., pero este país, que había apoyado con entusiasmo a Ucrania bajo el mandato de Joe Biden, se ha convertido primero en un partidario reticente y ahora en un país que ya ni siquiera finge apoyar a Ucrania. Dudo mucho que, llegado el año 2029, ni siquiera un presidente demócrata esté dispuesto a gastar capital político en una guerra que, para entonces, ya se habría prolongado durante siete años.

 Las guerras suelen terminar cuando a una de las partes se le agotan los alimentos, el petróleo u otros suministros esenciales. Es una ilusión pensar que, con el precio del petróleo a 110 dólares el barril, al segundo mayor productor mundial de petróleo se le esté acabando el dinero. La guerra terminará tarde o temprano, muy probablemente con un acuerdo de paz turbio que dejará a los europeos en estado de shock.

Sospecho que esto ocurrirá durante los dos años y tres meses que le quedan a la administración Trump. Trump ha sido demasiado impredecible como para que se puedan hacer previsiones de este tipo con total certeza. Pero estoy convencido de que las decisiones de la semana pasada pasarán a la historia como el punto de inflexión de esta guerra."

( , Un Herd, 18/10/26, traducción DEEPL, enlaces en el original) 

Los aportes de la población sénior a la economía española... hemos intentado cuantificar cuánto ingresa, consume, aporta y recibe del Estado un español mayor de 55 años... Son ahorradores y consumidores activos, sostienen redes familiares mediante transferencias intergeneracionales y constituyen un pilar fundamental de estabilidad financiera y patrimonial... son el grupo de edad con mayor capacidad de consumo del conjunto de la población española... ayuda a financiar el consumo de otros miembros de sus hogares. De hecho, el saldo neto de las transferencias privadas dentro de los hogares es negativo para los séniors... en las transferencias internas entre miembros de un mismo hogar, cerca de 27 000 millones provienen del colectivo de 55 o más, lo que pone de relieve el papel clave de la familia como mecanismo de redistribución intergeneracional complementario al Estado del bienestar... El consumo privado medio por persona del colectivo senior es el mayor de cualquier grupo de edad... La contribución de la generación de mayor edad al sostenimiento del Estado y sus administraciones territoriales a través de sus impuestos, sin incluir las contribuciones sociales, alcanza el 42,7 %, porcentaje superior a su peso en el conjunto de la población (34 %)... se ha hecho frecuente que se mire a las personas mayores como grandes consumidoras de recursos, especialmente pensiones, que drenan fondos que podrían destinarse a políticas públicas destinadas a personas más jóvenes... pero los mayores de 55 años no son únicamente perceptores de fondos públicos (aunque es cierto que obtienen el grueso de las prestaciones públicas de carácter monetario, fundamentalmente pensiones, con el 85 %), sino también un colectivo con un gran peso económico: concentran el 68 % de los ahorros de los hogares y el 43 % del total de los recursos económicos, y, por tanto, son un motor económico para el país (Iñaki Ortega Cachón)

"Los aportes de la población sénior a la economía española

Si en 2022 las personas de 55 años o más representaban el 34 % de la población española, se estima que para 2050 ese porcentaje será del 42,9 %. Este progresivo envejecimiento ha hecho frecuente que se mire a las personas mayores como grandes consumidoras de recursos, especialmente pensiones, que drenan fondos que podrían destinarse a políticas públicas destinadas a personas más jóvenes.

El impacto económico de los más longevos

Ante esta visión, un equipo de investigadores hemos intentado cuantificar cuánto ingresa, consume, aporta y recibe del Estado un español mayor de 55 años. Esta radiografía del impacto económico de la longevidad en España se ha elaborado sobre una base de microdatos por edades de las cuentas económicas de los miembros de los hogares españoles que elabora todos los años la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

El informe acredita que los mayores de 55 años no son únicamente perceptores de fondos públicos (aunque es cierto que obtienen el grueso de las prestaciones públicas de carácter monetario, fundamentalmente pensiones, con el 85 %), sino también un colectivo con un gran peso económico: concentran el 68 % de los ahorros de los hogares y el 43 % del total de los recursos económicos, y, por tanto, son un motor económico para el país.

Son ahorradores y consumidores activos, sostienen redes familiares mediante transferencias intergeneracionales y constituyen un pilar fundamental de estabilidad financiera y patrimonial.

La aportación de los mayores

El impacto económico de la población sénior española, entendiendo como tal a las personas de 55 años o más, es mayor del que le correspondería por su peso demográfico. Estos son algunos datos al respecto:

  1. Los miembros de la generación sénior son el grupo de edad con mayor capacidad de consumo del conjunto de la población española. Representa un 39,3 % del total, superando al del grupo de 30-54 años (36,9 %), aunque este concentra la mayor parte de la fuerza laboral fija y el empleo principal, sostiene la manutención de hijos y dependientes e, históricamente, ha representado un porcentaje muy elevado del consumo y la renta nacional.
  2. Atendiendo al peso del colectivo sénior en la generación de rentas de mercado, donde no se incluyen las prestaciones públicas, su contribución estimada a la producción nacional alcanzaría el 32,8 %.
  3. Este grupo de edad ayuda a financiar el consumo de otros miembros de sus hogares. De hecho, el saldo neto de las transferencias privadas dentro de los hogares es negativo para los séniors. El importe medio por persona de esta ayuda es de 1 680 euros, inferior al del colectivo de entre 30 y 54 años (5 942 euros), que aún tienen que asumir el coste de la educación y sostenimiento de los hijos.
  4. El consumo privado medio por persona del colectivo senior es el mayor de cualquier grupo de edad: 16 406 euros, lo que supone un 14,4 % más que el del grupo principal (30-54 años) y un 15,7 % más que la media del conjunto de la población. Si usamos al IVA como medidor de ese consumo, el estudio señala que el 37,8 % proviene de los séniors, lo que permite vislumbrar su importante peso en el consumo español, por encima del propio peso poblacional.
  5. La contribución de la generación de mayor edad al sostenimiento del Estado y sus administraciones territoriales a través de sus impuestos, sin incluir las contribuciones sociales, alcanza el 42,7 %, porcentaje superior a su peso en el conjunto de la población (34 %). Si ponemos el foco en las rentas, veremos que de todo el IRPF pagado en España, el 43,8 % proviene de los mayores de 55 años.

Transferencias familiares

El estudio también cuantifica las transferencias internas entre miembros de un mismo hogar. Estas alcanzan 130 000 millones de euros anuales y fluyen fundamentalmente desde los adultos y séniors hacia niños y jóvenes para financiar su consumo hasta su incorporación plena al mercado laboral.

De ese total, cerca de 27 000 millones provienen del colectivo de 55 o más, lo que pone de relieve el papel clave de la familia como mecanismo de redistribución intergeneracional complementario al Estado del bienestar.

El consumo crece en la última etapa de la vida

El consumo total por persona se mantiene relativamente estable hasta los 50 años, pero aumenta posteriormente. Así, los datos muestran cómo el consumo privado medio anual en España se sitúa en 14 183 euros por persona, mientras que en el grupo de 55 años o más asciende a 16 406, por encima de la media.

Parte de esta diferencia se explica por el mayor gasto sanitario y por el peso de la vivienda, incluyendo el alquiler imputado de la vivienda en propiedad (esto es, el alquiler que habría que pagar si en lugar de propietario fuera inquilino), cuyo importe aumenta cuando disminuye el número de convivientes tras la emancipación de los hijos o la viudedad.

Incorporar estos datos al debate sobre el peso de los mayores de 55 años en la economía puede servir para mejorar una percepción injusta con un grupo de la población que ha construido el actual sistema de bienestar español."

(, profesor de Dirección de Empresas, UNIR - Universidad Internacional de La Rioja. The Conversation, 15/10/26)

Los escolares franceses han sido tratados como enemigos a los que aplastar, por decir la verdad... en Dunkerque, un SUV policial arremetió repetidamente contra grupos de alumnos de secundaria... Los relatos de niños aterrados por un trato brutal bajo custodia policial describen experiencias traumáticas con graves consecuencias psicológicas y físicas... Francia está atrayendo ahora el tipo de escrutinio legal internacional que cabría esperar si se tratara de un régimen autoritario desquiciado... Un relator especial de la ONU ha instado a las autoridades francesas a respetar la seguridad física de los manifestantes... Amnistía Internacional ha recordado a las autoridades su deber de proteger a los niños... A menudo se argumenta que los niveles de deuda paralizantes hacen que la demanda estudiantil de 10.000 millones de euros de inversión sea inviable... Los economistas Élise Huillery y Romane Paris han presentado una propuesta creíble para invertir 11.800 millones de euros adicionales al año en educación, financiados mediante una reforma fiscal dirigida a las grandes herencias, que recaudaría 12.700 millones de euros en 2026 y aumentaría los impuestos solo para el 1% más rico de los herederos... el ministro del Interior, Laurent Nuñez, dijo que no había dado a las fuerzas «ninguna instrucción de ejercer moderación». Esta es una forma vergonzosa y desdeñosa de responder a la sana expresión de disidencia de los jóvenes. Tal violencia hacia los ciudadanos no tiene cabida en una democracia... además, las autoridades francesas saben cómo aplicar moderación cuando los agricultores organizan bloqueos. Para el 8 de octubre, 6.877 personas habían pasado a custodia policial, alrededor del 80% de ellas niños... sucede que el sistema de educación estatal se encontraba entre los más desiguales del mundo desarrollado... los colegios se están desmoronando físicamente: agua no potable, algunas aulas están tan mal aisladas que las temperaturas bajan por debajo de los 14°C en invierno y alcanzan los 40°C durante las olas de calor... 126.000 solicitantes para la educación superior, muchos de entornos desfavorecidos, sin plaza... En 2025, se registraron 49 suicidios entre el personal del sistema educativo nacional (Rokhaya Diallo)

"Los escolares franceses han sido tratados como enemigos a los que aplastar – por decir la verdad**

Como alumna de secundaria en 1994, participé en protestas contra una reforma que habría permitido a los empleadores franceses pagar a los jóvenes por debajo del salario mínimo. Nuestra campaña tuvo éxito, pero si hubiéramos tenido que enfrentarnos a la aterradora respuesta policial desatada contra los estudiantes manifestantes en Francia durante las últimas semanas, me habría quedado en casa.

Un niño de 14 años, Eden, sufrió una fractura de mandíbula y perdió dientes después de que una granada lacrimógena de la policía le impactara en la cara. Maël, de dieciséis años, perdió la visión de un ojo supuestamente después de recibir el impacto de un disparo de un LBD, un tipo de lanzador de balas de goma. Evan, de 15 años, perdió la mano en una explosión provocada por una granada aturdidora de la policía. Y en Dunkerque, se alega que un SUV policial arremetió repetidamente contra grupos de alumnos de secundaria, mientras se podía oír a un agente decir: «Acercaos, les vamos a reventar las putas caras». Los relatos de niños aterrados por un trato brutal bajo custodia policial describen experiencias traumáticas con graves consecuencias psicológicas y físicas.

Francia, que se autoproclama cuna de los derechos humanos, está atrayendo ahora el tipo de escrutinio legal internacional que cabría esperar si se tratara de un régimen autoritario desquiciado. La organización de derechos humanos Ligue des droits de l'Homme ha condenado la alarmante «brutalización de los jóvenes» y la amenaza a su libertad de expresión.

Un relator especial de la ONU ha instado a las autoridades francesas a respetar la seguridad física de los manifestantes. La oficina de derechos humanos de la ONU afirma que sigue «con preocupación» los incidentes relacionados con las protestas en Francia. Amnistía Internacional ha pedido la suspensión de los lanzadores de balas de goma en las protestas escolares, ha condenado el uso desproporcionado de la fuerza y ha recordado a las autoridades su deber de proteger a los niños. La activista climática sueca Greta Thunberg, cuyo activismo abarca cada vez más las luchas contra la opresión y la violencia estatal, viajó a Francia esta semana para apoyar a los alumnos.

A menudo se argumenta que Francia está quebrada y que los niveles de deuda paralizantes hacen que la demanda estudiantil de 10.000 millones de euros de inversión para mejorar sus condiciones de aprendizaje sea inviable. Pero incluso en nuestra difícil situación fiscal, el gasto público es una elección política: para reducir la deuda se puede recortar el gasto público o se puede aumentar los ingresos.

Los economistas Élise Huillery y Romane Paris han presentado una propuesta creíble para invertir 11.800 millones de euros adicionales al año en educación, financiados mediante una reforma fiscal dirigida a las grandes herencias, que recaudaría 12.700 millones de euros en 2026 y aumentaría los impuestos solo para el 1% más rico de los herederos. Esto liberaría dinero para aumentar los salarios de los profesores, mejorar el apoyo a los alumnos, las becas y la vivienda estudiantil, y ampliar las plazas universitarias.

Pero el debate sobre el gasto público no invalida las legítimas reivindicaciones de alumnos, profesores y padres, que no son nuevas. Tampoco justifica una respuesta viciosa de ley y orden. Las condiciones de aprendizaje en algunos de los colegios más desfavorecidos se han ido deteriorando hasta niveles sorprendentemente malos durante mucho tiempo. Ya señalé las condiciones escolares en Francia en el Guardian hace tres años, argumentando entonces que el sistema de educación estatal se encontraba entre los más desiguales del mundo desarrollado. La falta de recursos asignados a cosas tan básicas como las vacantes docentes ha sido evidente durante años, con puestos en algunos distritos que a veces quedan sin cubrir durante meses.

Más de 20 millones de horas de enseñanza se perdieron en los institutos públicos en 2024-25, equivalente a casi una de cada 10 clases. Más de 15 millones de esas horas se perdieron porque no se proporcionaron profesores sustitutos. Los colegios en zonas designadas de educación prioritaria, que atienden a comunidades desfavorecidas, se han visto especialmente afectados, según el Tribunal de Cuentas francés.

En Seine-Saint-Denis, la parte más pobre de la Francia continental, dos tercios de los puestos de médico escolar estaban vacantes en 2023. Ya en 2022, la autoridad educativa de Créteil informó de un déficit de 60 enfermeras escolares y 20 trabajadores sociales, con el 90% de los puestos sin cubrir en Seine-Saint-Denis. En 2025, se registraron 49 suicidios entre el personal del sistema educativo nacional. Aunque no todas estas muertes pueden atribuirse al trabajo, es difícil evitar pensar en el grave deterioro de las condiciones laborales en todo el sector.

Luego están los colegios que se están desmoronando físicamente: agua no potable debido a la contaminación bacteriana, alumnos que informan de ratas y cucarachas, baños sucios y, en un caso, un tanque séptico que se desborda cuando llueve. Hay cortes de electricidad, falta de mobiliario y algunas aulas están tan mal aisladas que las temperaturas bajan por debajo de los 14°C en invierno y alcanzan los 40°C durante las olas de calor.

En Mayotte, donde comenzaron las protestas, un instituto construido para 900 alumnos alberga a 2.300. Las protestas se extendieron luego a la Francia continental a través de un colegio en Créteil que comenzó el año académico con 13 profesores y otro personal faltantes, así como un subdirector.

Otro tema en el centro de la ira de los alumnos es Parcoursup, el sistema mediante el cual los egresados solicitan plaza en la educación superior. Considerado discriminatorio, ha dejado este año a 126.000 solicitantes –muchos de entornos desfavorecidos– sin plaza.

En lugar de tratar esta crisis como una protesta social justificada basada en demandas legítimas, el gobierno ha invocado una doctrina expuesta en su Guía Operativa para la Violencia Urbana. Ha tratado a los alumnos como enemigos internos a neutralizar. Esto establece una respuesta coercitiva, descartando la posibilidad de resolver el conflicto mediante medidas constructivas.

Para el 8 de octubre, 6.877 personas habían pasado a custodia policial, alrededor del 80% de ellas niños. Solo el 1 de octubre, la policía realizó 1.949 detenciones, superando el total diario más alto registrado desde 1961, según el historiador Éric Anceau. Según el Syndicat de la magistrature, un sindicato francés de izquierdas de jueces, las cifras reflejan una clara determinación de aplastar el movimiento. El despliegue policial ha sido tan abrumador que profesores y padres han tenido que formar cadenas humanas para proteger a los niños.

Las operaciones policiales también están impulsadas por un enfoque en las detenciones, que fomenta confrontaciones contundentes y alimenta la escalada. Esto, a su vez, atrae a más personas a los disturbios. Unos 700 agentes de policía y varios profesores han resultado heridos desde el inicio de los disturbios.

El sociólogo Olivier Fillieule señala que la vigilancia de las protestas requiere una evaluación del riesgo. Si la rápida ruptura de un bloqueo expone a los adolescentes a lesiones graves, hay que considerar alternativas. Aceptar temporalmente un cierto grado de desorden cuando la intervención inmediata corre el riesgo de crear más debería seguir siendo un principio rector de la vigilancia de las protestas, dice Fillieule, señalando que las autoridades francesas saben cómo aplicar moderación cuando los agricultores organizan bloqueos.

Sin embargo, mientras la policía ha abierto investigaciones internas sobre 36 denuncias de violencia policial, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, dijo que no había dado a las fuerzas «ninguna instrucción de ejercer moderación». Esta es una forma vergonzosa y desdeñosa de responder a la sana expresión de disidencia de los jóvenes. Tal violencia hacia los ciudadanos no tiene cabida en una democracia."

 (Rokhaya Diallo, Revista de prensa, 19/10/26, fuente  The Guardian, traducción deepseek)

18.10.26

El último tren para la Unión Europea lo representa la energía rusa, aquella que Europa utilizaba hasta antes del conflicto ucraniano. Con el estallido de la guerra, la Unión Europea tomó la desastrosa decisión de romper sus relaciones comerciales con el «oso ruso» y, en consecuencia, se condenó a recibir suministros mucho más caros procedentes, en su mayoría —aunque no exclusivamente—, de Washington... ahora, los Estados Unidos de América han optado sabiamente por firmar acuerdos energéticos con la Rusia de Putin, sobre todo para proteger su propio interés nacional... ¿Qué piensa hacer, a estas alturas, la Unión Europea? ¿Acaso quiere la UE condenarse realmente a esa paradoja tragicómica, digna de burla mundial, por la que comprará a precios exorbitantes la energía a Washington, que, a su vez, la compra a precios asequibles a Rusia? Entendámonos bien: ya antes era una auténtica locura romper las relaciones energéticas con Rusia, pues esa decisión no perjudicaba a esta última, sino a la propia Europa. Ahora, sin embargo, se está yendo, literalmente, más allá de lo ridículo... a los ojos del mundo entero, la Unión Europea parece un manicomio, especializada en perjudicar sus propios intereses sin causar ningún daño a los de su supuesto enemigo (Diego Fusaro)

"Recurriendo a una metáfora ferroviaria, podríamos atrevernos a afirmar que, en estos momentos, está pasando el último tren hacia la Unión Europea. Como es sabido, el último tren es aquel que, si se pierde, te deja tirado, condenado a quedarte donde estás. En este caso concreto, el último tren hacia la Unión Europea lo representa la energía rusa, aquella que, por así decirlo, Europa utilizaba hasta antes del conflicto ucraniano que estalló en 2022. Con el estallido de la guerra, la Unión Europea tomó la desastrosa decisión de romper sus relaciones comerciales con el «oso ruso» y, en consecuencia, se condenó a recibir suministros mucho más caros procedentes, en su mayoría —aunque no exclusivamente—, de Washington. No me extenderé sobre la paradoja, a la que ya me he referido en varias ocasiones en el pasado, según la cual la Unión Europea pagaba la energía a precios moderados a su «enemigo» ruso y la paga a precios exorbitantes a su «amigo» estadounidense. Esto ya debería bastar para demostrar lo falaz que es la propaganda dominante, que resuena de forma insistente en todos los medios de comunicación alineados y subordinados al orden hegemónico. Como sabemos, en los últimos días también los Estados Unidos de América han optado sabiamente por firmar acuerdos energéticos con la Rusia de Putin, sobre todo para proteger su propio interés nacional.

 ¿Qué piensa hacer, a estas alturas, la Unión Europea? El tren, el último, está pasando en estos mismos momentos… ¿Acaso quiere la UE condenarse realmente a esa paradoja tragicómica, digna de burla mundial, por la que comprará a precios exorbitantes la energía a Washington, que, a su vez, la compra a precios asequibles a Rusia? Entendámonos bien: ya antes era una auténtica locura romper las relaciones energéticas con Rusia, pues esa decisión no perjudicaba a esta última, sino a la propia Europa. Ahora, sin embargo, se está yendo, literalmente, más allá de lo ridículo.

 El daño, además de económico, es literalmente de imagen, ya que hace que, a los ojos del mundo entero, la Unión Europea parezca un manicomio, especializada en perjudicar sus propios intereses sin causar ningún daño a los de su supuesto enemigo. No hay que pasar por alto, además, la paradoja ostentosamente absurda por la que la Unión Europea dice querer su independencia respecto a Washington y Moscú y luego se ve comprando energía a Washington, que se la revende a precios más elevados tras haberla comprado a Moscú. "

(Diego Fusaro blog, 17/10/26, traducción DEEPL) 

La crisis de la deuda pública francesa corre el riesgo de extenderse a Italia y a la zona del euro, y de hundir todo el sistema del euro... El euro ha comenzado recientemente a perder valor rápidamente frente al dólar, ya que es muy difícil que Francia —fuertemente endeudada y cuya población se rebela contra la austeridad de Bruselas— pueda ser rescatada por el BCE y la UE... La crisis francesa presagia una nueva crisis grave y profunda del euro... Reuters titula que Europa se ha convertido en el enfermo del mundo... el euro es la causa de la crisis sistémica europea... El euro es una moneda intrínsecamente frágil y siempre al borde del colapso: de hecho, no está respaldada por un fondo fiscal común financiado con los impuestos anuales de los ciudadanos europeos. El euro es, por tanto, una moneda sin respaldo. En el pasado, la rica Alemania respondía por todos, y en particular por Francia, que se encontraba constantemente en déficit fiscal. Pero desde hace algunos años, Berlín se encuentra sumida en una profunda crisis, tanto económica como política. Y Francia tiene una deuda que sigue creciendo inexorablemente... El euro podría hundirse... si no lo hace es únicamente porque las grandes entidades financieras no quieren que se hunda. Si dejaran que se hundiera, se derrumbaría todo el sistema financiero mundial, ya que hay contratos por valor de miles de miles de millones denominados en euros... el BCE, en principio, ni siquiera puede rescatar a los Estados en crisis monetizando su deuda. Como también ha afirmado recientemente Christine Lagarde: «El BCE no tiene la misión de cubrir la deuda de los Estados». Nadie puede saber si el euro seguirá existiendo dentro de tres o cinco años... la izquierda debería aprovechar la ocasión que brinda la inevitable crisis del euro para proponer que se hagan a un lado las normas de Maastricht y acordar con Alemania y Francia el retorno a la soberanía monetaria y la creación de una moneda europea que ya no sea única, sino común. Solo será posible salir de la crisis de la zona del euro si Francia y Alemania consideran finalmente conveniente abandonar el euro, la moneda de la crisis, y acordar con los demás países de la zona del euro un nuevo sistema monetario europeo para defenderse del dólar... por ejemplo, una moneda común, pero ya no única (Enrico Grazzini)

"Crítica a los economistas de izquierda: no comprenden que la crisis de Francia es la crisis del euro, la moneda de las grandes finanzas y de la deuda pública

La crisis de la deuda pública francesa corre el riesgo de extenderse a Italia y a la zona del euro, y de hundir todo el sistema del euro. La crisis francesa presagia una nueva crisis grave y profunda del euro tras la de 2011-2012. El euro ha comenzado recientemente a perder valor rápidamente frente al dólar, ya que es muy difícil que Francia —fuertemente endeudada y cuya población se rebela contra la austeridad de Bruselas— pueda ser rescatada por el Banco Central Europeo y la Unión Europea. Pero la culpa de la crisis no recae únicamente en los gobiernos franceses o en Bruselas: aunque la casi totalidad de los economistas y políticos de izquierda en Italia y en Europa no quiera admitirlo, es precisamente la arquitectura del euro la principal causa genética de la crisis sistémica europea que dura ya una década. El euro es una moneda intrínsecamente frágil y siempre al borde del colapso: de hecho, no está respaldada por un fondo fiscal común financiado con los impuestos anuales de los ciudadanos europeos. El euro es, por tanto, una moneda sin respaldo. En el pasado, la rica Alemania respondía por todos, y en particular por Francia, que se encontraba constantemente en déficit fiscal. Pero desde hace algunos años, Berlín se encuentra sumida en una profunda crisis, tanto económica como política. Y Francia tiene una deuda que sigue creciendo inexorablemente. El pecado original de la moneda única europea es que impide a los Estados autofinanciarse con su moneda nacional para invertir en bienes públicos nacionales: los Estados se ven obligados a endeudarse en los mercados para realizar inversiones, y los mercados financieros se enriquecen gracias al crecimiento de la deuda pública.¹

Antes, la crisis del euro venía determinada por los «países pedigüeños» del sur de Europa, los llamados PIGS, los «cerdos» del Mediterráneo: Grecia, España, Portugal, Chipre e Italia. Hoy en día, la crisis es mucho más grave: son los países más ricos, los líderes de Europa, Francia y Alemania, los que están sufriendo. Francia prevé contener el déficit público por debajo del 3 % del PIB solo en 2030, pero se trata de una promesa que no tiene ningún fundamento. También la economía alemana está estancada, y la deuda aumenta debido a los desvaríos de Berlín sobre el rearme frente a Rusia. Mientras tanto, Italia sigue aumentando su deuda pública, y el déficit aumentará debido al gasto en armamento. La Europa del euro no tiene futuro.

El euro podría hundirse: si no lo hace es únicamente porque las grandes entidades financieras no quieren que se hunda. Si los estadounidenses dejaran que el euro se hundiera, se derrumbaría todo el sistema financiero mundial, ya que hay contratos por valor de miles de miles de millones denominados en euros. El euro es la segunda moneda de reserva del mundo y el colapso de la moneda única causaría un daño enorme también al imperio del dólar y a todo el sistema financiero mundial que se lucra con las deudas europeas: solo los fondos especulativos podrían beneficiarse de la ruptura del euro. Paradójicamente, la salvación del euro se debe momentáneamente —¿pero hasta cuándo?— al sistema financiero mundial, es decir, a la causa de su crisis.

Reuters titula que Europa se ha convertido en el enfermo del mundo.² Sin embargo, la izquierda italiana y europea sigue defendiendo obstinadamente a la UE, que durante años ha aplicado políticas asfixiantes de austeridad en nombre de la democracia, y que hoy se rearmó y aplica políticas de derechas, e incluso de extrema derecha. Centrémonos en Italia: está claro para todos que la política económica italiana se decide en Bruselas y en Fráncfort, de la mano de Ursula von der Leyen y Christine Lagarde: de hecho, estas dos mujeres dictan las reglas de la deuda y la moneda. Es obvio que, sin abordar las cuestiones de la crisis de la UE, la deuda pública y las restricciones de la zona del euro, cualquier programa político resulta incompleto y poco creíble: lamentablemente, los programas del PD, AVS y del Movimiento 5 Estrellas o bien no abordan estos problemas o, lo que es peor, los tergiversan por completo. Las fuerzas que se autoproclaman progresistas y de izquierdas, cuando han gobernado en el pasado reciente, han decepcionado en su mayor parte a los electores y han contribuido a que muchos de ellos se sumaran a la abstención masiva o votaran a la derecha como acto de protesta: si tampoco esta vez tienen el valor y la inteligencia necesarios para elaborar una visión crítica de la Unión Europea y soluciones eficaces ante su crisis, difícilmente podrán ganar las elecciones y, en cualquier caso, aunque ganaran, no lograrán contrarrestar el declive nacional.

El problema es que la casi totalidad de los economistas de izquierda no reconoce el problema del euro. La casi totalidad de los economistas de izquierda ha confundido el Tratado de Maastricht, que es ultraliberal, con el Manifiesto de Ventotene, que aboga por una Europa socialista utópica, unida en la paz y la concordia. Lamentablemente, el idealismo de los economistas de izquierda les impide reconocer la cruda realidad: el euro se diseñó para liberar y enriquecer a las grandes finanzas y para socavar a los Estados y la intervención pública.

Tomemos como ejemplo a un economista muy competente en el análisis de los mercados financieros, y muy escuchado incluso por la izquierda más radical, como Alessandro Volpi, autor del libro «Por qué no podemos prescindir de Europa». ³ En su programa para la izquierda publicado en la revista Il Ponte, titulado «Para salir de la jaula del capitalismo financiero»,⁴ Volpi esboza un plan con muchos puntos con los que se puede estar de acuerdo, como la limitación de la circulación de capitales, la regulación de las finanzas, un sistema fiscal progresivo y contrario a las rentas financieras, la creación y el fortalecimiento de entidades de crédito públicas, el salario mínimo garantizado, etc., etc. Según Volpi, la crisis fiscal del Estado italiano puede resolverse, en esencia, mediante una buena reforma fiscal progresiva, contra la evasión y la elusión fiscales, con la nacionalización de la energía y con otras buenas medidas económicas.

Sin embargo, resulta extraordinario y sorprendente que Volpi no mencione las restricciones de la UE sobre la economía italiana, restricciones que han provocado la crisis fiscal del Estado italiano, el empobrecimiento de la economía italiana y su desindustrialización. Volpi parece olvidar que la crisis fiscal italiana se debe fundamentalmente al hecho de que, cada año desde hace años, los ciudadanos italianos pagan entre 90 000 y 100 000 millones de déficit, un impuesto enorme que abonamos en beneficio del sistema bancario y financiero nacional e internacional. ⁵ Una carga que arrastramos desde hace años, que está destinada a aumentar debido a los intereses compuestos sobre la deuda pública, y que no puede sino conducir inevitablemente a Italia a la asfixia y a la catástrofe.

En el programa de reformas de Volpi ni siquiera se mencionan la Unión Europea ni sus restricciones, salvo alguna alusión para señalar, por ejemplo, que deberían abolirse los paraísos fiscales. En su programa para la izquierda no menciona el papel negativo —por no decir catastrófico— de la UE y del euro en el desencadenamiento de la crisis europea e italiana que se prolonga desde hace años. Volpi, evidentemente, da por sentado el actual orden europeo y lo considera positivo y, en cualquier caso, progresista y susceptible de reforma. El economista italiano se muestra, por tanto, acrítico con respecto a la moneda única europea. En su reciente artículo, dedica un párrafo repleto de bellas y nobles (aunque quiméricas) intenciones en relación con el BCE y el euro:

«Se necesitaría un Banco Central capaz de llevar a cabo la monetización de la deuda pública de manera que favorezca las inversiones públicas indispensables para hacer frente a la crisis climática y para actuar en pro de la reducción de las desigualdades. Sin duda, no bastan las limitadas emisiones de eurobonos, cuya emisión constituye una forma decididamente peligrosa y costosa de competencia frente a la deuda de los distintos países, empezando por los más grandes. En este sentido, resulta relevante el uso estratégico del euro, que no puede limitarse a ser una moneda destinada a estabilizar el valor de la deuda, sino que debería aspirar —precisamente por su fortaleza estructural, destinada, por otra parte, a restar capacidad de exportación a la economía europea— a ser un instrumento de financiación pública, algo que, sin duda, no se ve amenazado, en esta fase, por la debilidad del dólar. Además, precisamente la debilidad del dólar puede permitir que el euro ocupe un lugar destacado entre las monedas de reserva; una situación que resulta aún más factible debido al gigantesco volumen de la deuda federal de los Estados Unidos, tan grande que hace posibles políticas expansivas a nivel europeo por parte de los distintos Estados, garantizadas por el euro, sin riesgo de devaluaciones excesivas ni de aumento de los tipos de interés».

Es una lástima que casi todas las propuestas de Volpi sean inviables porque las prohíbe el Tratado de Maastricht: la libertad absoluta de circulación de capitales es el mandamiento sagrado establecido en el artículo 63 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). Volpi cree que podría llegar a ser posible financiar la deuda de los Estados de la zona del euro a través del BCE, aunque el artículo 123 del TFUE lo prohíbe de manera tajante (y, por otra parte, también prohíbe la financiación de la propia UE). El economista parece no comprender que, en un régimen de absoluta libertad de capitales como el de la UE, resulta muy difícil establecer un régimen fiscal fuertemente progresivo, ya que los ricos pueden trasladar al extranjero gran parte de su patrimonio y las multinacionales pueden trasladar sus sedes a paraísos fiscales europeos. Y no solo eso: Volpi se hace ilusiones de que el BCE pueda contribuir a financiar la lucha contra el cambio climático e incluso… ¡contra las desigualdades! Pero el BCE siempre ha favorecido a las grandes entidades financieras y a los gigantes bancarios, ¡y desde luego no a la gente pobre ni a las clases medias! Volpi se hace ilusiones incluso de que el euro pueda desbancar al dólar y convertirse en una moneda dominante. Sin embargo, esto es imposible, ya que el euro es una moneda intrínsecamente frágil y propensa a las crisis. El euro carece de respaldo fiscal europeo; además, el BCE, en principio, ni siquiera puede rescatar a los Estados en crisis monetizando su deuda. Como también ha afirmado recientemente Christine Lagarde: «El BCE no tiene la misión de cubrir la deuda de los Estados». Nadie puede saber si el euro seguirá existiendo dentro de tres o cinco años. Ningún economista de renombre internacional ha pensado jamás que el euro pueda desbancar al dólar, sencillamente porque el euro está subordinado al imperio del dólar. La única alternativa posible al dominio del dólar es el yuan chino, como es bien sabido.

Volpi no parece comprender que el régimen de la moneda única, tal y como está codificado en el Tratado de Maastricht, es —como demuestro con más detalle en mis artículos en La Fionda— la causa principal de la ruina de la economía europea,⁶ es la causa principal de las políticas de austeridad y es también la causa principal del creciente endeudamiento público. La austeridad y la deuda pública son las consecuencias inevitables de la actual arquitectura del euro. El economista se engaña al pensar que el sistema del euro y del Banco Central Europeo puede reformarse para mejor, hacia «una Europa mejor». Lamentablemente, sin embargo, no es posible modificar el Tratado de Maastricht ni reformar la UE en un sentido democrático e igualitario: de hecho, la UE es, por su propia naturaleza, un conjunto de aparatos destinados a dar libertad a las finanzas y a las grandes empresas; nació y se desarrolló con ese fin y no con objetivos sociales. La UE es un conjunto de órganos supranacionales y/o intergubernamentales no elegidos y al margen del control popular: las elecciones al Parlamento Europeo no son más que una fina capa de democracia. El propio BCE es un organismo autocrático, al margen de todo control democrático, al servicio de los mercados, es decir, de las finanzas. Para «reformar la UE» es necesario, de hecho, desechar el Tratado de Maastricht, es decir, disolver la UE y decapitar a Bruselas.⁷

Gabriele Guzzi, en aparente oposición a las tesis de Volpi, tiene el mérito de reconocer la naturaleza perjudicial del Tratado de Maastricht y del euro para la economía italiana, y propone, en consecuencia, la salida unilateral de la zona del euro.⁸ Pero también esta solución es poco realista e inviable. Una vez que se ha cedido por completo la soberanía monetaria, es prácticamente imposible dar marcha atrás. La salida unilateral de un gran país del euro, como Italia, provocaría no solo una grave crisis nacional, sino también europea y mundial, ya que el «Italexit» haría que se derrumbara todo el sistema del euro, y porque el euro es la segunda moneda de reserva del mundo después del dólar. Es muy poco probable que un Gobierno italiano —ya sea de derecha, de centro o de izquierda— lograra gestionar la salida de la moneda única: tendría que declarar el impago de su deuda denominada en euros y, por lo tanto, solo tendría enemigos en el ámbito internacional. La sospecha de una salida de la zona del euro provocaría la reacción inmediata de los bancos nacionales y del Banco de Italia, la reacción de los mercados internacionales, el aumento inmediato del coste de la deuda, la fuga precipitada e imparable de capitales, y dividiría a la opinión pública, partiría el país en dos y suscitaría reacciones feroces por parte de los demás gobiernos europeos y no solo europeos. Para salir de la moneda única, un Gobierno debería llevar a cabo una maniobra económica contundente y muy dura; pero una maniobra de tal envergadura solo podría ser impulsada por un ejecutivo fuertemente autoritario: sería como pasar de la sartén al fuego. Para salir del euro sería necesario contar con un amigo grande y poderoso como, por ejemplo, Trump o Putin. Pero aunque Trump o Putin estuvieran interesados en dividir la UE, sería una locura confiar en ellos.

La verdadera tragedia europea e italiana radica en que incluso permanecer en la zona del euro implica sufrir una crisis inevitable. Por lo tanto, no existen soluciones sencillas e inmediatas a la dramática crisis del euro. Por otra parte, es evidente que no es posible deshacerse en poco tiempo de unas relaciones internacionales que se han consolidado a lo largo de décadas.

Para salir del declive, para la izquierda italiana existe quizá una única vía, difícil, tal vez improbable, pero también posible: la izquierda debería aprovechar la ocasión que brinda la inevitable crisis del euro para proponer que se hagan a un lado las normas de Maastricht y acordar con Alemania y Francia el retorno a la soberanía monetaria y la creación de una moneda europea que ya no sea única, sino común. De hecho, solo será posible salir de la crisis de la zona del euro si Francia y Alemania consideran finalmente conveniente abandonar el euro, la moneda de la crisis, y acordar con los demás países de la zona del euro un nuevo sistema monetario europeo para defenderse del dólar. De hecho, está claro que en Europa solo Berlín y París, que decidieron hace más de 30 años la unión monetaria, pueden decidir sobre el futuro del euro. Las dos capitales de Europa, sumidas en una grave crisis, podrían determinar finalmente que permanecer en la jaula del euro no les conviene, y podrían elaborar un nuevo y más ventajoso sistema monetario, por ejemplo, una moneda común, pero ya no única.

En este contexto, la izquierda deberá abandonar toda ilusión federalista de una integración estrecha entre veintisiete o más países europeos y, en su lugar, constituir una Confederación Europea de democracias nacionales soberanas⁹ (tal y como he defendido en mi artículo «Más allá del cuento de hadas de los Estados Unidos de Europa»). Una Confederación Europea debería estar formada por un número limitado de Estados soberanos homogéneos en los planos económico, tecnológico y cultural, Estados a los que les resulte conveniente cooperar en materia de políticas monetarias, fiscales e industriales y, a ser posible, también en política exterior y defensa. La Confederación debería basarse en un fondo fiscal común para llevar a cabo políticas keynesianas de pleno empleo e inversiones en bienes públicos europeos (investigación, tecnologías sostenibles, infraestructuras, innovación y defensa); además, la Confederación Europea debería crear una moneda común —pero no única, como lo es el euro— para contrarrestar al dólar.¹⁰

Notas
1. Enrico Grazzini, «La deuda italiana en la trampa del euro», La Fionda, 28 de septiembre de 2026.
2. Mike Peacock, «La UE corre el riesgo de convertirse en el enfermo del mundo si no se reforma rápidamente», Reuters, 5 de octubre de 2026.
3. Alessandro Volpi, Por qué no podemos prescindir de Europa, Altraeconomia, 2019.
4. Alessandro Volpi, «Para salir de la jaula del capitalismo financiero», Il Ponte, n.º 3, 2026.
5. Enrico Grazzini, «La deuda italiana en la trampa del euro», op. cit.
6. Enrico Grazzini, «La jaula del euro y la alternativa de la moneda común europea», La Fionda, 14 de septiembre de 2026.
7. Ibíd.
8. Gabriele Guzzi, Eurosuicidio, Fazi, 2025.
9. Enrico Grazzini, «Más allá del cuento de hadas de los Estados Unidos de Europa: el giro confederal contra la crisis de la UE», La Fionda, 14 de agosto de 2026; Id., «Un paso atrás y dos adelante: reactivar las democracias nacionales para una Confederación de Estados europeos», La Fionda, 12 de mayo de 2026.
10. Enrico Grazzini, «La jaula del euro y la alternativa de la moneda común europea», cit."

 (Enrico Grazzini, Sinistrainrete, 17/10/26, traducción Salvador L. Arnal)

17.10.26

La sanidad en Estados Unidos alberga lo mejor y lo peor de la medicina mundial... Existe un nivel de corrupción estructural devastador, que se sustenta en una premisa básica: permitir que grandes corporaciones como Johnson & Johnson paguen directamente a los médicos para que actúen como comerciales a tiempo parcial... Ese flujo de dinero está en la base de crisis sanitarias colosales, desde la epidemia de opiáceos hasta los escándalos con el antipsicótico Risperdal... Lo más grave es que esta dinámica se exportó fuera de nuestras fronteras; por ejemplo, con el uso de la eritropoyetina (Epo) en enfermos de cáncer, donde los investigadores mantenían silencio debido a contratos de confidencialidad e incentivos económicos, ocultando riesgos que acabaron costando cientos de miles de vidas... solo tres productos de la empresa causaron alrededor de dos millones de muertes en Estados Unidos... en 2003, seis de sus siete productos más vendidos estaban directamente involucrados en prácticas delictivas o fraudulentas (Gardiner Harris)

"La historia del capitalismo estadounidense está repleta de marcas que no solo han definido sectores, sino que se han asentado en la memoria afectiva de varias generaciones. Pocas firmas encarnan este fenómeno con la fuerza de Johnson & Johnson, un conglomerado farmacéutico e industrial cuya imagen pública se cimentó durante más de un siglo sobre los pilares del cuidado materno-filial, la ética corporativa y la confianza ciega del consumidor.

En el libro No llores más: Los oscuros secretos de Johnson & Johnson, publicado ahora en castellano por Capitán Swing, el periodista de investigación Gardiner Harris, que durante años cubrió el sector farmacéutico para The New York Times o The Wall Street Journal, desentraña los entresijos de la compañía y examina cómo algunos de sus productos más icónicos se vieron envueltos en graves crisis sanitarias y escándalos judiciales ocultados al público.

En esta entrevista con SINC, Harris repasa los hallazgos de su investigación, el papel de los órganos reguladores y el impacto de estas prácticas en la salud pública mundial.

Usted plantea en su libro que la historia de Johnson & Johnson permite explicar la propia evolución del sistema sanitario estadounidense. ¿Hasta qué punto la trayectoria de sus productos refleja las contradicciones de este modelo?

Efectivamente, la historia de la compañía corre en paralelo a la de la sanidad en Estados Unidos, un sistema que alberga lo mejor y lo peor de la medicina mundial. Existen servidores públicos extraordinarios, pero también un nivel de corrupción estructural devastador. En el país, esa corrupción se sustenta en una premisa básica: permitir que grandes corporaciones como Johnson & Johnson paguen directamente a los médicos para que actúen como comerciales a tiempo parcial.

Ese flujo de dinero está en la base de crisis sanitarias colosales, desde la epidemia de opiáceos hasta los escándalos con el antipsicótico Risperdal. La influencia del dinero es profunda porque muchos profesionales se autoengañan pensando que actuarían igual sin cobrar, cuando en realidad es la compensación económica la que moldea sus creencias. Lo más grave es que esta dinámica se exportó fuera de nuestras fronteras; por ejemplo, con el uso de la eritropoyetina (Epo) en enfermos de cáncer, donde los investigadores mantenían silencio debido a contratos de confidencialidad e incentivos económicos, ocultando riesgos que acabaron costando cientos de miles de vidas.

En el libro calcula que solo tres productos de la empresa causaron alrededor de dos millones de muertes en Estados Unidos. Ante cifras de tal magnitud, ¿cómo responde al argumento de que la compañía también ha desarrollado tratamientos que salvan vidas?

Es habitual escuchar que el balance debe equilibrarse por los productos beneficiosos de la empresa, pero ese es su trabajo y su negocio legítimo. No se puede compensar el crimen con el cumplimiento ordinario del deber. Si una cajera de banco realiza miles de transacciones de forma honrada durante treinta años y un día sustrae quinientos dólares de la caja, es una delincuente y será procesada sin que nadie alegue su intachable historial previo.

"En 2003, seis de sus siete productos más vendidos estaban directamente involucrados en prácticas delictivas o fraudulentas"

En el caso de Johnson & Johnson, la situación es aún más grave: en 2003, seis de sus siete productos más vendidos estaban directamente involucrados en prácticas delictivas o fraudulentas. No hablamos de un fallo aislado, sino de una conducta sistemática. Durante buena parte de su historia reciente, la corporación ha funcionado en la práctica con dinámicas más cercanas al crimen organizado que a la responsabilidad social que preconiza en su famoso credo.

Habiendo cubierto la industria farmacéutica durante décadas, ¿qué le llevó a enfocar su investigación específicamente en Johnson & Johnson y no en otras grandes firmas del sector?

Hubo dos factores clave. El primero fue la enorme brecha existente entre su reputación pública y su comportamiento real. A diferencia de otras farmacéuticas cuyas valoraciones cayeron tras el aumento de precios o los escándalos de los noventa, Johnson & Johnson se mantuvo sistemáticamente en la cumbre de las empresas más admiradas del mundo. Para un periodista, ese nivel de hipocresía es el principal motor de investigación.

El segundo factor fue personal y profesional. A finales de los noventa descubrí que J&J era la única gran farmacéutica que se negaba a ceder sus patentes para facilitar medicamentos asequibles contra el VIH en África. Años después, tras el nacimiento de mi hijo y su paso por la unidad de cuidados intensivos neonatales, descubrí que la empresa había comercializado de forma ilegal y encubierta un fármaco gástrico, Propulsid, en prematuros, a sabiendas de que no era eficaz en niños y que provocaba arritmias cardíacas mortales. Esas experiencias me demostraron que su comportamiento era sensiblemente peor que el del resto de la industria.

Su libro detalla un deterioro progresivo de la capacidad supervisora de la Agencia para el Control de Alimentos y Medicamentos de EE UU (FDA). ¿Cómo se produjo esta degradación institucional?

Ha sido un declive paulatino que se aceleró en 1992, cuando el Congreso aprobó un sistema mediante el cual la propia industria farmacéutica pasó a financiar directamente gran parte del presupuesto de la FDA a través de tasas de usuario. Cuando los responsables del organismo intervienen en congresos del sector, llegan a dirigirse a las empresas llamándolas «nuestros clientes», olvidando que su único cliente debe ser la ciudadanía.

"La lección es clara: un cuerpo de inspección y seguridad como la FDA no puede estar financiado por las mismas entidades a las que debe supervisar"

Esta dependencia económica ha maniatado al regulador. En 2012, por ejemplo, mientras se investigaba a ejecutivos de Johnson & Johnson por fraudes con Risperdal y por la comercialización ilegal de prótesis de cadera y mallas vaginales defectuosas, la cúpula de la FDA pidió ayuda al consejero delegado de la tecnológica sanitaria para sacar adelante una ley de financiación. Como resultado implícito, ningún alto directivo fue procesado penalmente. La lección es clara: un cuerpo de inspección y seguridad no puede estar financiado por las mismas entidades a las que debe supervisar.

Usted propone la creación de una entidad independiente para evaluar la seguridad de los productos médicos tras su comercialización. ¿Por qué es necesaria esa separación?

Existe un conflicto de interés inherente cuando el mismo organismo que aprueba un medicamento debe investigar sus fallos una vez que está en el mercado. Es el modelo que aplicamos en la aviación civil: la Administración Federal de Aviación (FAA) homologa los aviones, pero cuando se produce un accidente, la investigación la realiza la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), un órgano totalmente independiente.

Necesitamos una estructura similar en la medicina. Además, el problema de los dispositivos médicos es global. En Europa, las exigencias de prueba clínica previas a la venta han sido históricamente incluso inferiores a las estadounidenses, bastando en muchos casos con un marcado CE tramitado en países con estándares laxos. Cuando la FDA aprueba un dispositivo defectuoso, se genera un efecto dominó internacional que valida el producto en todo el mundo y deja desprotegidas a miles de víctimas." 

(Entrevista a  Gardiner Harris, Antonio Villarreal , SINC, 16/10/26)