16.6.26

Organizaciones campesinas de la provincia de Los Andes, en el departamento de La Paz, resolvieron radicalizar las movilizaciones y amenazaron con el posible corte de servicios básicos a la sede del gobierno boliviano... Para entender la magnitud de las movilizaciones es preciso analizar los orígenes del mandatario, quién siguió los pasos de sus colegas en la ultraderecha latinoamericana contemporánea: peregrinó a Washington para recibir indicaciones de Donald Trump. Así, formó su gabinete con una mezcla de personajes a su imagen y semejanza –educados en el extranjero, neoliberales a ultranza, miembros de los gobiernos que se enriquecieron con el saqueo del país en la década de 1990 e inicios de la siguiente– y empresarios en abierto conflicto de interés. Como botón de muestra, puso frente a la cartera de Medio Ambiente a un talador de bosques y exportador de madera... el mandatario intentó imponer a Bolivia un programa de choque calcado del que Javier Milei infligió a Argentina, ignorando las abismales diferencias en los niveles de conciencia política y la capacidad de resistencia de cada sociedad. Con la misma perversidad y falta de realismo, intenta sustituir el Estado plurinacional por un Estado feudal, en el que los hombres fuertes de cada región deciden los destinos de la gente que habita los territorios bajo su poder... Al verse acorralado, Paz confronta a las multitudes indígenas y campesinas con sectores urbanos y gremiales, un juego peligroso que puede tener saldos sangrientos y perpetuar la división de la sociedad (La Jornada)

"Organizaciones campesinas de la provincia de Los Andes, en el departamento de La Paz, resolvieron radicalizar las movilizaciones y amenazaron con el posible corte de servicios básicos a la sede del gobierno boliviano. La decisión se produce cuando el levantamiento social cumple siete semanas de bloqueos carreteros, que han empeorado el deterioro económico y la escasez de productos básicos que, tanto en su campaña como en su toma de posesión, el presidente Rodrigo Paz Pereira prometió resolver.

Para entender la magnitud de las movilizaciones contra una administración que ha contado con apenas seis meses para atender sus compromisos y enmendar la crisis económica en que se encontraba sumida la nación andina, es preciso analizar los orígenes del mandatario, sus taras ideológicas y las decisiones que ha tomado desde antes de llegar al Palacio Quemado. Hijo y sobrino nieto de ex presidentes, Paz ha ocupado puestos de poder público durante el último cuarto de siglo, siempre como parte de las alianzas y las redes de tráfico de influencias de su familia. La segunda vuelta de las elecciones presidenciales lo puso frente a un antiguo correligionario, Jorge Quiroga, con quien coincidió en el mandato legal de Hugo Banzer (1997-2001), militar que mantuvo una dictadura de 1971 a 1978.

Al imponerse en los comicios, siguió los pasos de sus colegas en la ultraderecha latinoamericana contemporánea: peregrinó a Washington para recibir indicaciones de Donald Trump. Así, formó su gabinete con una mezcla de personajes a su imagen y semejanza –educados en el extranjero, neoliberales a ultranza, miembros de los gobiernos que se enriquecieron con el saqueo del país en la década de 1990 e inicios de la siguiente– y empresarios en abierto conflicto de interés. Como botón de muestra, puso frente a la cartera de Medio Ambiente a un talador de bosques y exportador de madera. En un país donde 60 por ciento de la población es indígena, eliminó toda representación de esos grupos con la consigna de que es “la hora de la meritocracia”, escudándose en la falacia de que los gobiernos indígenas no tuvieron ningún resultado positivo. Los datos lo desmienten: la pobreza moderada se redujo de 60 por ciento en 2005 a 34 por ciento en 2018; la extrema cayó de 38 por ciento en 2005 a 15 por ciento en 2018; el índice de Gini (donde 0 es perfecta igualdad y 1 es absoluta desigualdad) bajó de un 0.59 en 2005 a 0.45 en 2016. Más de 3 millones de personas se incorporaron a los estratos de ingresos medios durante esos tres lustros. Para Paz, el problema es que no sólo mintió a la ciudadanía, sino que se privó a sí mismo de todos los canales de comunicación con organizaciones sociales de gran peso en los asuntos nacionales; canales que ahora intenta reconstruir a marchas forzadas tras dinamitar la confianza.

En su dogmatismo, el mandatario intentó imponer a Bolivia un programa de choque calcado del que Javier Milei infligió a Argentina, ignorando las abismales diferencias en los niveles de conciencia política y la capacidad de resistencia de cada sociedad. Con la misma perversidad y falta de realismo, intenta sustituir el Estado plurinacional por un Estado feudal, en el que los hombres fuertes de cada región deciden los destinos de la gente que habita los territorios bajo su poder. Este viraje responde a las exigencias centenarias de Santa Cruz, departamento de gran riqueza controlado por una oligarquía racista que nunca ha aceptado la existencia de un gobierno nacional encabezado por indígenas y que prefiere separarse del país antes que reconocer la igualdad de los pueblos originarios con los blancos “civilizados”.

Al verse acorralado, Paz confronta a las multitudes indígenas y campesinas con sectores urbanos y gremiales, entre los que se cuentan la Central Obrera Boliviana y poderosas organizaciones de transportistas, un juego peligroso que puede tener saldos sangrientos y perpetuar la división de la sociedad. En vez de añadir a los problemas económicos una guerra étnica con fragmentación rural-urbana, el tecnócrata y la oligarquía detrás de él deben deshacer sus entuertos, reconocer la pluralidad y modernizar al Estado con políticas incluyentes, progresivas y democráticas." 

(Editorial de La Jornada, 16/06/26) 

Reconozcámosle algo a Donald Trump: cumplió su palabra y levantó el bloqueo estadounidense a los buques iraníes. Irán está operando con normalidad, con sus petroleros entrando y saliendo del Golfo Pérsico a través del Estrecho de Ormuz... ¿Por qué Donald Trump cedió y aceptó la propuesta que Irán presentó en abril? Hay varias razones, pero la principal es que Estados Unidos se está quedando sin petróleo... Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos han caído a su nivel más bajo desde 1983... lo que significa que la reserva puede abastecer de gasolina durante 17 días, fecha que coincide con el 1 de julio. Si bien Donald Trump podría estar en declive mental, aún conserva la suficiente lucidez como para comprender que la escasez de petróleo y el aumento vertiginoso de los precios de la gasolina en julio son políticamente insostenibles... Otro factor es que las instalaciones y aeronaves estadounidenses en el Golfo Pérsico sufrieron graves daños la semana pasada. Los ataques estadounidenses contra instalaciones iraníes en el estrecho de Ormuz, los días 9 y 10 de junio, provocaron una feroz respuesta iraní. Los ataques fueron devastadores y, según informes, emplearon nuevos misiles chinos suministrados a Irán. A esto se suma la presión de los países árabes del Golfo para que cesen los ataques contra Irán... ¿Se firmará el acuerdo el viernes? Sigo siendo escéptico debido a la enorme reacción sionista que Donald Trump está recibiendo por parte de funcionarios israelíes y políticos estadounidenses afines... La situación diplomática está en pleno apogeo… Será una montaña rusa hasta el viernes (Larry C. Johnson, ex-oficial de la CIA)

"Reconozcámosle algo a Donald Trump: cumplió su palabra y levantó el bloqueo estadounidense a los buques iraníes. Irán está operando con normalidad, con sus petroleros entrando y saliendo del Golfo Pérsico a través del Estrecho de Ormuz. La imagen superior muestra buques —marcados en rojo y verde— en movimiento a las 22:55 (hora del este) del 15 de junio de 2026.

Esto no significa que el memorando de entendimiento con Irán, que se suponía que se firmaría en Ginebra el viernes, se mantendrá, pero es un paso hacia la desescalada. Entonces, la pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué Donald Trump cedió y aceptó la propuesta que Irán presentó en abril?

Creo que hay varias razones, pero la principal es que Estados Unidos se está quedando sin petróleo, lo que significa que Trump no podrá suprimir artificialmente el precio de la gasolina. Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos han caído a su nivel más bajo desde 1983, según informa CNN. Este descenso se produce en medio de continuas reducciones para mitigar el impacto del conflicto con Irán. Las reservas han caído a 340,3 millones de barriles, un nivel que no se veía desde la administración Reagan, cuando aún se estaban acumulando. El consumo diario de Estados Unidos se estima entre 20 y 21 millones de barriles en 2026, lo que significa que la reserva puede abastecer de gasolina durante 17 días, fecha que coincide con el 1 de julio.

Si bien Donald Trump podría estar en declive mental, aún conserva la suficiente lucidez como para comprender que la escasez de petróleo y el aumento vertiginoso de los precios de la gasolina en julio son políticamente insostenibles.

Otro factor es que las instalaciones y aeronaves estadounidenses en el Golfo Pérsico sufrieron graves daños la semana pasada. Los ataques estadounidenses contra instalaciones iraníes en el estrecho de Ormuz, los días 9 y 10 de junio, provocaron una feroz respuesta iraní que alcanzó objetivos en Irak (bases de la CIA que apoyaban a los kurdos), Kuwait (la base aérea Ali Al Salem, el campamento Buehring en el noreste de Kuwait, así como un centro de operaciones improvisado cerca del puerto civil de Shuaiba), la base aérea Príncipe Saud, adyacente a Riad, Arabia Saudita, y la base aérea Mowaffaq Al Salti en Jordania. Los ataques fueron devastadores y, según informes, emplearon nuevos misiles chinos suministrados a Irán.

A esto se suma la presión de los países árabes del Golfo para que cesen los ataques contra Irán. Irán, con el apoyo de China, Rusia y Pakistán, entabló una intensa diplomacia con Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Los EAU, que han sido una espina clavada para Irán y Arabia Saudita y han sido identificados como aliados de Israel, enviaron una delegación a Irán el 9 de junio. Reuters informó que los Emiratos Árabes Unidos (EAU) habían acordado liberar miles de millones de dólares para Irán: dos fuentes regionales cifraron la cantidad en 10.000 millones de dólares (incluidos más de 3.000 millones ya entregados), mientras que otras dos fuentes la cifraron en 20.000 millones. El acuerdo establecía que los fondos se otorgarían a cambio de que Irán cesara sus ataques contra los EAU. Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los EAU negó categóricamente estos informes, afirmando que las acusaciones eran «totalmente falsas e infundadas» y que no se había liberado, transferido ni facilitado ningún fondo iraní congelado a través de los EAU. Lo que sí es indiscutible es que los EAU enviaron una delegación de alto nivel para dialogar con el gobierno iraní.

Una delegación catarí de alto nivel llegó a Teherán el miércoles 10 de junio para mantener conversaciones sobre las relaciones bilaterales, la situación regional y los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto entre Irán y Estados Unidos. La delegación llegó al mediodía y la visita se produjo después de que Trump acusara a Irán de dilatar el proceso y afirmara que Teherán debía «pagar las consecuencias». La AFP, citando a un diplomático bien informado, informó que el equipo negociador qatarí viajó a Teherán tras consultar con funcionarios estadounidenses para ayudar a reducir las diferencias restantes entre ambas partes.

Una fuente pakistaní de alto rango, con acceso a información sobre el papel de Pakistán en la mediación de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, informó que Pakistán, con el apoyo de China y Rusia, estaba logrando avances en sus conversaciones con Arabia Saudita y Qatar para que dejaran de albergar bases militares estadounidenses en sus respectivos países. Estas conversaciones coincidieron con la negativa de Arabia Saudita a permitir que Estados Unidos utilizara su espacio aéreo para atacar objetivos iraníes durante la Operación Libertad Iraquí.

¿Se firmará el acuerdo el viernes? Sigo siendo escéptico debido a la enorme reacción sionista que Donald Trump está recibiendo por parte de funcionarios israelíes y políticos estadounidenses afines al AIPAC. Sin embargo, mientras escribo esto el lunes por la noche, el acuerdo parece intacto.

¿Por qué Donald Trump no ha publicado el texto del memorando de entendimiento? Dos posibles explicaciones (y me interesa saber cuál les parece la más plausible): 1) Todavía existen puntos de desacuerdo entre Irán y Estados Unidos, y siguen intentando llegar a un compromiso; 2) Trump no quiere revelar los detalles por adelantado, temiendo que la reacción sionista pueda descarrilar la ceremonia de firma del viernes en Ginebra. La situación diplomática está en pleno apogeo… Será una montaña rusa hasta el viernes." 

(, ex-oficial de la CIA, blog, 16/06/26, traducción google, enlaces en el original)

El Comité Editorial del The New York Times: Trump cometió un terrible error al iniciar esta guerra. La llevó a cabo de manera imprudente y en desafío abierto a la ley. Estados Unidos sale debilitado —militar, diplomática y económicamente— y pagará un alto precio estratégico en los próximos años... Trump ha conseguido pocas de las condiciones que insistía en que obtendría. Es una humillante degradación para él y para el país que dirige... Su mayor logro en el marco del alto al fuego es la esperada reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo mundial, lo que acabará bajando los precios de la energía y otros productos. Eso, por supuesto, no es más que una vuelta al statu quo anterior a la guerra... Irán sale como el ganador estratégico de esta guerra de cuatro meses... Estados Unidos, por su parte, parece más débil a los ojos del mundo. El ejército estadounidense se ha mostrado incapaz de imponerse ante un adversario mucho más pequeño, incluso después de agotar muchos de sus misiles de precisión de largo alcance e interceptores. El resultado perjudica la capacidad de este país para disuadir a otros adversarios potenciales... El Pentágono también tendrá que modernizarse y prepararse para las guerras del futuro. Es poco probable que alguna de estas cuestiones ocurra durante el mandato del presidente Trump... la guerra le ha dado a Irán una ventaja que no tenía cuando comenzó 2026. Su régimen ha demostrado que puede sobrevivir a oleadas de ataques de sus dos mayores enemigos. Sus líderes no han tenido que abandonar sus ambiciones nucleares. Y han aprendido que el resto del mundo parece no estar dispuesto a usar la fuerza militar para reabrir el estrecho de Ormuz. Si Irán decide cerrar el estrecho en algún momento de los próximos meses o años, ¿qué hará Trump en respuesta? Por sus pecados, Trump ha aceptado un acuerdo de paz que todo el mundo entiende que es una derrota para él. También es un revés para Estados Unidos

"El acuerdo preliminar que podría poner fin a la guerra del presidente Donald Trump contra Irán, que se ha prolongado por cuatro meses, es bienvenido, pero conlleva realidades difíciles. Trump cometió un terrible error al iniciar esta guerra. La llevó a cabo de manera imprudente y en desafío abierto a la ley. Estados Unidos sale debilitado —militar, diplomática y económicamente— y pagará un alto precio estratégico en los próximos años.

Los detalles del acuerdo no están claros, pero el marco que se ha anunciado sugiere que Trump ha conseguido pocas de las condiciones que insistía en que obtendría. Es una humillante degradación para él y para el país que dirige.

Desde que empezó la guerra, dijo que Estados Unidos lograría una “victoria total y completa” y que Irán debía aceptar una “rendición incondicional”. Insinuó que se produciría un cambio de régimen. Dijo que a Irán no se le permitiría “ningún enriquecimiento” de uranio y que “Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterraría y retiraría todo el material nuclear de grado casi militar” que ya posee y que está bajo tierra.

Nada de esto parece ser cierto. El gobierno de línea dura de Irán sigue en el poder. Al parecer, los detalles del acuerdo nuclear se negociarán durante los próximos dos meses, pero es probable que los términos se parezcan a los del acuerdo de 2015 que negoció el presidente Barack Obama y que Trump canceló en 2018. Describió el acuerdo de Obama como el “peor acuerdo de la historia” y dijo que ponía a Irán en “el camino hacia un arma nuclear”. Lo criticó por no forzar a Irán a dejar de apoyar a grupos terroristas como Hamás y Hizbulá y por suavizar las sanciones económicas. Sin embargo, parece que su guerra destructiva lo dejará con un acuerdo similar.

Su mayor logro en el marco del alto al fuego es la esperada reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo mundial, lo que acabará bajando los precios de la energía y otros productos. Eso, por supuesto, no es más que una vuelta al statu quo anterior a la guerra. Irán cerró el estrecho como represalia, para afectar la economía mundial y aumentar la presión política sobre Estados Unidos. La medida funcionó, y los líderes iraníes ahora entienden que tienen un arma económica poderosa.

Si se hace un balance, Irán sale como el ganador estratégico de esta guerra de cuatro meses. El país sufrió pérdidas sustanciales, como gran parte de su armada, su fuerza aérea, su capacidad militar-industrial y su liderazgo político, entre ellos el ayatolá Alí Jameneí, el líder supremo, quien fue asesinado el primer día de la guerra. Sin embargo, con el fin de la guerra, los líderes iraníes podrán empezar a reconstruir el país.

Estados Unidos, por su parte, parece más débil a los ojos del mundo. El ejército estadounidense se ha mostrado incapaz de imponerse ante un adversario mucho más pequeño, incluso después de agotar muchos de sus misiles de precisión de largo alcance e interceptores. El resultado perjudica la capacidad de este país para disuadir a otros adversarios potenciales. Para empezar a reparar el daño, Estados Unidos haría bien en recomponer las alianzas en Europa, Medio Oriente y Asia que se han deteriorado debido a los efectos militares y económicos de la guerra. El Pentágono también tendrá que modernizarse y prepararse para las guerras del futuro. Es poco probable que alguna de estas cuestiones ocurra durante el mandato del presidente Trump.

Antes de que comenzara el ataque estadounidense e israelí el 28 de febrero, los dirigentes iraníes habían pasado por dos años y medio muy duros. El gobierno estaba mucho más débil que antes del ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, grupo al que Irán financia y asesora desde hace mucho tiempo. En respuesta a ese ataque, Israel debilitó considerablemente a Hamás y a Hizbulá, otro grupo aliado de Irán. En Siria, un dictador sanguinario respaldado por Irán fue depuesto sin que los líderes iraníes hicieran mucho para intentar salvarlo. Israel y Estados Unidos dejaron en evidencia que las defensas aéreas y el programa de misiles de Irán eran poderosos en apariencia, pero en realidad inofensivos cuando bombardearon las instalaciones nucleares iraníes el verano pasado, un revés para su programa nuclear. Mientras tanto, la moneda iraní seguía cayendo a un ritmo acelerado y su economía estaba en ruinas. A finales del año pasado, los iraníes salieron a las calles a protestar y el régimen respondió matando a miles de manifestantes, si no a decenas de miles.

Todos estos problemas siguen ahí, e Irán sigue estando más débil que hace tres años. Pero la guerra le ha dado una ventaja que no tenía cuando comenzó 2026. Su régimen ha demostrado que puede sobrevivir a oleadas de ataques de sus dos mayores enemigos. Sus líderes no han tenido que abandonar sus ambiciones nucleares. Y han aprendido que el resto del mundo parece no estar dispuesto a usar la fuerza militar para reabrir el estrecho de Ormuz. Si Irán decide cerrar el estrecho en algún momento de los próximos meses o años, ¿qué hará Trump en respuesta?

Enlistamos estos hechos sin satisfacción. Irán ha sido y sigue siendo una fuerza del mal. Reprime a su pueblo, especialmente a los disidentes políticos, las mujeres, las personas de la comunidad LGBTQ y las minorías religiosas. Es líder mundial en tortura y ejecuciones, y ha financiado el terrorismo en su región y mucho más allá. Los líderes de Irán han empobrecido un país cuya renta per cápita estaba por encima del promedio mundial hasta hace tan solo unos años, en la década de 1970.

La brutalidad característica del régimen iraní debería haber sido motivo para que Estados Unidos reflexionara detenidamente y planificara con cautela cualquier guerra. La historia de las guerras modernas de Estados Unidos, especialmente en la región de Irán, está llena de la arrogancia que incuba derrotas. Sin embargo, Trump se abstuvo de una planificación reflexiva en cada paso.

Aceptó la visión optimista del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien predijo que el régimen iraní caería con rapidez. Trump desestimó las opiniones de sus asesores, quienes le dijeron que la predicción de Netanyahu era absurda. Trump ignoró la Constitución y se negó a solicitar la aprobación del Congreso para la guerra. No escuchó a los aliados europeos y asiáticos que se oponían a su guerra. No tuvo en cuenta la evidente capacidad de Irán para cerrar el estrecho de Ormuz. Lanzó amenazas de destruir la civilización iraní que solo lograron menoscabar la autoridad moral de Estados Unidos.

Por sus pecados, ahora ha aceptado un acuerdo de paz que todo el mundo entiende que es una derrota para él. También es un revés para Estados Unidos." 

(El Comité Editorial, The New York Times, 16/06/26) 

El resultado de la guerra de Irán puede describirse como la sorpresa del siglo... Pocos fuera de Irán, su "Eje de la Resistencia" y sus partidarios internacionales pensaron que evitaría el destino de Irak, Libia y Siria... Irán no destruyó Israel, ni hundió ningún barco estadounidense, pero ambos —y especialmente Israel— quedaron gravemente golpeados. Irán sobrevivió, aunque debilitado, por supuesto, debido a cinco factores: Drones y misiles, previeron que el futuro de la guerra cinética sería de largo alcance y no tripulado, y comprendieron la importancia de construir un complejo militar-industrial lo más autárquico posible... Escalada, a pesar de que sus adversarios poseían armas nucleares, y Trump insinuaba de manera siniestra el uso de tales armas... Defensa mosaico descentralizada, previeron sabiamente que probablemente decapitarían su liderazgo, por eso la necesidad de descentralizar la defensa del país; este enfoque no estuvo exento de riesgos, ya que casi desencadena una guerra con Azerbaiyán, pero en general fue extremadamente exitoso... La abrumadora mayoría de los iraníes se unió patrióticamente en defensa de su Estado-civilización, después de que Israel y Estados Unidos lo discutieran explícitamente, así, soportaron pacientemente su sufrimiento... Paciencia diplomática estratégica, pues no aceptaron el primer acuerdo ofrecido a pesar de los crecientes costos, para prolongar el dolor que la guerra infligía a sus adversarios, y condujera al cese de hostilidades... Irán combinó magistralmente factores militares, estratégicos, políticos y diplomáticos para sobrevivir a la Tercera Guerra del Golfo (Andrew Korybko)

"Pocos fuera de Irán, su "Eje de la Resistencia" y sus partidarios internacionales pensaron que evitaría el destino de Irak, Libia y Siria.

Muchos esperaban que Irán siguiera el camino de Irak, Libia y Siria al comienzo de la Tercera Guerra del Golfo, razón por la cual el resultado de este conflicto puede describirse como la sorpresa del siglo. Irán no destruyó Israel como ha amenazado durante mucho tiempo, ni hundió ningún barco estadounidense como sus voceros en los medios hicieron creer a sus seguidores, pero ambos —y especialmente Israel— quedaron gravemente golpeados. Irán sobrevivió, aunque debilitado, por supuesto, como se explicó aquí, debido a los cinco factores que se enumerarán a continuación:

1. Enorme arsenal de drones y misiles

Los estrategas iraníes previeron sabiamente hace años que el futuro de la guerra cinética sería de largo alcance y no tripulado. También comprendieron la importancia de construir un complejo militar-industrial lo más autárquico posible en caso de un bloqueo. Con ese fin, acumularon las materias primas extranjeras necesarias para expandir su arsenal de drones y misiles en esas condiciones, lo que permitió a Irán contraatacar a sus adversarios incluso después de que estos destruyeran sus sistemas de defensa aérea.

2. Disposición a una escalada recíproca

En honor a Irán, no rehuyó la escalada recíproca contra Israel, Estados Unidos o los Estados del Golfo cuyo espacio aéreo y/o instalaciones (ya sean bases aéreas, radares, muelles, etc.) fueron utilizados por estos en su contra. Irán continuó haciéndolo a pesar de que sus adversarios poseían armas nucleares y, en el caso de Trump, insinuaban de manera siniestra el uso de tales armas para destruir su civilización milenaria. Al aumentar los costos para sus adversarios, mientras absorbía los costos aún mayores que estos le infligían, Irán sorprendió a todos.

3. Defensa mosaico descentralizada

Los estrategas iraníes también previeron sabiamente que sus adversarios probablemente decapitarían su liderazgo, de ahí la necesidad de descentralizar la defensa del país, liderada por la Guardia Revolucionaria, para mantener las escaladas recíprocas con drones y misiles, que esperaban que eventualmente agotarían a sus adversarios más vulnerables. Este enfoque no estuvo exento de riesgos, ya que casi desencadena una guerra con Azerbaiyán y, por lo tanto, posiblemente también con Turquía, miembro de la OTAN, pero en general fue extremadamente exitoso y superó con creces las expectativas.

4. Población unida patrióticamente

A pesar de la violencia política ocasional (posiblemente exacerbada desde el extranjero explotando agravios preexistentes), la abrumadora mayoría de los iraníes se unió patrióticamente en defensa de su Estado-civilización. La mayoría de las personas de todas las identidades políticas, religiosas, étnicas y regionales comprendieron lo que estaba en juego existencialmente después de que Israel y Estados Unidos lo discutieran explícitamente, razón por la cual no hubo revueltas en tiempos de guerra para evitar hacer el juego a sus adversarios. Así, soportaron pacientemente su sufrimiento.

5. Paciencia diplomática estratégica

Y finalmente, los negociadores de Irán no aceptaron el primer acuerdo ofrecido a pesar de los crecientes costos para su Estado, en parte para prolongar el dolor que la guerra infligía a sus adversarios, con la esperanza de que esto los dividiera y condujera a un contexto internacional más favorable para cesar las hostilidades. También calcularon que su población seguiría unida, lo cual fue la base sobre la que se construyó esta política y es también la razón por la que la política de "máxima presión" de Estados Unidos no logró la "rendición incondicional" de Irán.

Irán combinó magistralmente factores militares, estratégicos, políticos y diplomáticos para sobrevivir a la Tercera Guerra del Golfo, lo que es indiscutiblemente una victoria dado que muchos esperaban que siguiera el camino de Irak, Libia y Siria. Si bien Irán no destruyó Israel, lo que muchos de sus partidarios consideraban el estándar del éxito antes de que estallaran las hostilidades y se les prometió que sucedería si lo hacían, aun así infligió daños sin precedentes a su enemigo. Israel hizo lo mismo con Irán, pero aun así perdió porque no logró ninguno de sus objetivos por completo." 

(Andrew Korybko , blog, 16/06/26, traducción Deep seek, enlaces en el original)  

Israel es el mayor perdedor de la Tercera Guerra del Golfo... Israel no logró cumplir ni uno solo de sus cinco objetivos, en su totalidad, durante la Tercera Guerra del Golfo (Destruir los programas de drones y misiles de Irán... Desnuclearizar Irán, en parte sí... Reemplazar la República Islámica... Romper el "Eje de la Resistencia... Balcanizar la República Islámica)... pues Estados Unidos no va a asumir los costos financieros, militares y de oportunidad relacionados con la destrucción total de los misiles iraníes, ni su programa nuclear, e Israel no puede hacerlo por sí solo... Irán es relativamente más amistoso con Estados Unidos, y Estados Unidos ahora está contento con el nuevo acuerdo de gobierno... A Estados Unidos no le agrada "la resistencia", pero no lo suficiente como para ayudar activamente a Israel a destruirlos. Sin la asistencia de Estados Unidos, Israel debe aceptar una guerra eterna o una paz fría... después de que los kurdos no cumplieran su papel previsto, no se logró 'balcanizar' Irán en absoluto... solo la desnuclearización de Irán es irreversible, mientras que Irán podría reponer gradualmente sus drones y misiles, volver a una camarilla gobernante más "dura" (aunque sigue siendo relativamente amigable con Estados Unidos) y fortalecer a sus aliados de la "Resistencia". Israel no pudo cumplir por sí solo ninguno de estos objetivos, todos los cuales requerían asistencia estadounidense, pero Estados Unidos se retiró de la guerra después de lograr algunos de sus propios objetivos en lugar de pagar costos mucho más altos para perseguir los máximos que Israel todavía quería. Esto llevó a la derrota de Israel (Andrew Korybko)

"Israel No Logró Ni Uno Solo De Sus Cinco Objetivos Por Completo Durante La Tercera Guerra del Golfo

Israel no pudo cumplir por sí solo ninguno de estos objetivos, todos los cuales requerían asistencia estadounidense, pero Estados Unidos se retiró de la guerra después de alcanzar algunos de sus propios objetivos en lugar de pagar costos mucho más altos para perseguir los máximos que Israel todavía quería.

Israel es el mayor perdedor de la Tercera Guerra del Golfo, como se concluyó aquí, sentimiento que fue expresado anteriormente por el líder de la oposición israelí Yair Lapid y los medios israelíes en respuesta a informes sobre los términos del proyectado Memorando de Entendimiento (MoU) entre Estados Unidos e Irán. Ninguno de sus cinco objetivos se logró por completo, pero cuatro de ellos se alcanzaron parcialmente, aunque el progreso en tres de ellos podría revertirse con el tiempo. Esto es lo que Israel quería lograr y por qué no lo consiguió:

**1. Destruir los programas de drones y misiles de Irán**

Estas capacidades interconectadas han convertido a Irán en una fuerza regional a tener en cuenta. También han infligido colectivamente daños sin precedentes a Israel durante las dos últimas guerras. Si bien ambos programas se degradaron en una medida no especificada a lo largo del último año, ninguno fue eliminado por completo, lo que significa que estas amenazas persisten. Estados Unidos no asumirá los costos financieros, militares y de oportunidad relacionados con la destrucción total de estos programas, e Israel no puede hacerlo por sí solo.

**2. Desnuclearizar Irán**

Informes creíbles indican que el MoU iniciará un proceso de negociación separado sobre el programa nuclear de Irán, y también hay conversaciones igualmente creíbles de que Irán retendrá al menos algún nivel de sus capacidades. Incluso si estas son insuficientes para construir alguna vez una bomba atómica, especialmente si se acuerda algún grado de supervisión internacional, esto aún inquieta a Israel, que se preocupa por la seguridad (los críticos dirían que está obsesionado con la seguridad). Como en el caso anterior, Estados Unidos no asumirá los costos necesarios para lograr este objetivo e Israel no puede hacerlo solo.

**3. Reemplazar la República Islámica**

El cambio de régimen es el tercer objetivo que solo se logró parcialmente, y este a través de asesinatos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra figuras políticas destacadas. El sistema de la República Islámica sigue intacto, sin embargo, aunque se ha modificado en una dirección relativamente más "moderada". Dicho esto, el estado aún mantiene su odio hacia Israel, aunque es relativamente más amistoso con Estados Unidos. Estados Unidos ahora está contento con el nuevo acuerdo de gobierno, sin embargo, por lo que no "terminará el trabajo" que Israel no puede completar por sí solo.

**4. Romper el "Eje de la Resistencia"**

Continuando, Israel quería destruir la red de alianzas regionales de Irán, el "Eje de la Resistencia". Al igual que los objetivos anteriores, este también se logró en parte, pero Hezbolá aún sobrevive mientras que los hutíes parecen tan fuertes como siempre, a pesar de que algunos de sus líderes fueron asesinados por Israel en agosto pasado. Las milicias iraquíes alineadas con la "Resistencia" también siguen presentes. A Estados Unidos no le agradan los tres grupos, pero no lo suficiente como para ayudar activamente a Israel a destruirlos. Sin la asistencia de Estados Unidos, Israel debe aceptar una guerra eterna o una paz fría.

**5. "Balcanizar" la República Islámica**

Este objetivo final no se logró en absoluto después de que los kurdos no cumplieran su papel previsto, aunque las razones de esto siguen siendo objeto de debate, desde que JD Vance supuestamente informó a Erdogan para que luego presionara a Trump en contra de esto, hasta que Trump afirmó que los kurdos guardaron las armas estadounidenses para sí mismos. Asimismo, tampoco estallaron hostilidades entre Azerbaiyán e Irán, evitando así el escenario de un levantamiento azerí respaldado por Bakú en el norte que podría haber servido como detonante para una intervención turca también.

De los objetivos que Israel logró en parte, solo la desnuclearización de Irán es irreversible, mientras que Irán podría reponer gradualmente sus drones y misiles, volver a una camarilla gobernante más "dura" (aunque sigue siendo relativamente amigable con Estados Unidos) y fortalecer a sus aliados de la "Resistencia". Israel no pudo cumplir por sí solo ninguno de estos objetivos, todos los cuales requerían asistencia estadounidense, pero Estados Unidos se retiró de la guerra después de lograr algunos de sus propios objetivos en lugar de pagar costos mucho más altos para perseguir los máximos que Israel todavía quería. Esto llevó a la derrota de Israel." 

(Andrew Korybko,  blog, 16/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

15.6.26

En Europa y Estados Unidos, un precio del petróleo de 150 dólares desencadena una reacción en cadena: aumento de los precios en las gasolineras, inflación galopante impulsada por los costos... Es un sistema que prospera gracias al apalancamiento financiero, mediante apuestas arriesgadas sobre el futuro llamados derivados, y artilugios similares que infestan los mercados de valores occidentales... Fuera de este perímetro respira otra economía mundial. Un subsistema liderado por los países BRICS+ que ahora produce más del 60% del PIB mundial... Este es el mundo de la economía real. Es el mundo del Gran Sur, que se ha convertido en el centro de gravedad de la economía global. Cuando un barril de petróleo alcanza cifras astronómicas en los mercados euroamericanos, una gigantesca parte de ese petróleo continúa circulando en el resto del mundo a precios radicalmente diferentes... Pekín, Teherán, Nueva Delhi y Moscú han estructurado desde hace mucho tiempo un circuito protegido. Rusia e Irán no venden su petróleo crudo siguiendo los índices de referencia del ICE con sede en Londres; Lo negocian mediante contratos a largo plazo, a menudo garantizados por importantes descuentos geopolíticos. Además, estos flujos están prácticamente desdolarizados... Este circuito cerrado neutraliza las perturbaciones cambiarias en su origen, evitando la destrucción de la demanda en los países emergentes y garantizando la continuidad operativa de las cadenas de valor físicas... Si la crisis de Ormuz se agrava, presenciaremos una creciente bifurcación de la economía mundial. Por un lado, tendremos a Occidente, financiarizado, obligado a sufrir los embates de la crisis energética y la recesión. Por otro lado, el subsistema de la economía real, protegido por la planificación estatal y el comercio Sur-Sur, continuará produciendo, intercambiando y creciendo (Pino Arlacchi )

"¿Por qué China y el Sur Global nos están salvando de una crisis global?

Predicho por las fuentes más autorizadas, el espectro de los 150 dólares por barril de petróleo crudo acecha los pasillos de las bolsas occidentales. Si se materializaran los modelos predictivos de las principales petroleras y bancos de inversión, la crisis energética provocada por el prolongado bloqueo del estrecho de Ormuz —que transporta aproximadamente una quinta parte de las necesidades petroleras mundiales diarias— podría amenazar con asestar el golpe final a una economía atlántica ya estructuralmente frágil.

En la lógica del siglo pasado, tal escenario tendría un solo significado: una recesión global profunda, inmediata e inevitable. Pero la lógica del siglo XXI ha cambiado. Si el auge energético no resulta en el colapso económico mundial, no se deberá a las maniobras de la Reserva Federal ni a los acuerdos diplomáticos tardíos en Oriente Medio. Se deberá a que, por primera vez en la historia contemporánea, existe un subsistema económico alternativo, paralelo al occidental, dominado por la economía real y el llamado Estado desarrollista. Este conjunto está impulsado por el eje entre China y el Sur Global, y es capaz de actuar como un potente amortiguador universal.

No es fácil comprender este punto de inflexión trascendental, y si logro delinear sus características y dinámicas, se lo debo a que no estoy cegado por la ilusión eurocéntrica y atlantista que plaga toda la narrativa de la crisis actual que prevalece en Occidente.

El capital financiero que esclaviza a Occidente tiende a proyectar sus vulnerabilidades sobre el resto del mundo. En Europa y Estados Unidos, un precio del petróleo de 150 dólares desencadena una reacción en cadena: aumento de los precios en las gasolineras, inflación galopante impulsada por los costos, una fuerte respuesta de los bancos centrales mediante el aumento de las tasas de interés y una consiguiente contracción del crédito, el consumo y la inversión. Es el cortocircuito de un sistema que prospera gracias al apalancamiento financiero, donde los precios de los bienes físicos se determinan mediante apuestas arriesgadas sobre el futuro llamadas derivados, y artilugios similares que infestan los mercados de valores occidentales. El resultado es la exposición del PIB de las naciones del G7 a una volatilidad alimentada por la especulación y el capital «caliente» y apátrida, dispuesto a huir al otro lado del planeta ante el más mínimo cambio en los datos económicos o en las circunstancias geopolíticas.

Pero la historia de hoy ya no termina aquí. Fuera de este perímetro respira otra economía mundial. Un subsistema liderado por los países BRICS+ que ahora produce más del 60% del PIB mundial cuando se calcula en paridad de poder adquisitivo, superando significativamente el escaso 29% que poseen las naciones del G7. Este es el mundo de la economía real, de las antifinanzas arraigadas en la materialidad de la producción, la infraestructura y el intercambio de bienes y servicios. Es el mundo del Gran Sur, que se ha convertido en el centro de gravedad de la economía global. Cuando un barril de petróleo alcanza cifras astronómicas en los mercados euroamericanos, una gigantesca parte de ese petróleo continúa circulando en el resto del mundo a precios radicalmente diferentes.

No encontrará rastro alguno, en los medios occidentales ni en las pontificaciones de los gurús neoliberales, del simple hecho de que Pekín, Teherán, Nueva Delhi y Moscú han estructurado desde hace mucho tiempo un circuito protegido. Rusia e Irán no venden su petróleo crudo siguiendo los índices de referencia del ICE con sede en Londres; Lo negocian mediante contratos a largo plazo, a menudo garantizados por importantes descuentos geopolíticos. Además, estos flujos están prácticamente desdolarizados: la proporción del comercio transfronterizo de China liquidado en renminbi ha superado el récord del 50%, superando al dólar estadounidense. Para el gigante manufacturero chino, el petróleo no cuesta «150 dólares», sino el equivalente previamente acordado en bienes industriales, tecnología o moneda nacional. Este circuito cerrado neutraliza las perturbaciones cambiarias en su origen, evitando la destrucción de la demanda en los países emergentes y garantizando la continuidad operativa de las cadenas de valor físicas.

Pero la defensa definitiva contra una crisis global reside en superar la dependencia del Sur respecto del consumo occidental. Durante décadas, la ortodoxia económica ha sostenido que si Occidente estornuda, Asia enferma, debido a su naturaleza puramente orientada a la exportación hacia los ricos mercados del Norte Global. Esta visión está obsoleta. El punto de no retorno ya se ha superado: el volumen del comercio Sur-Sur (comercio entre economías emergentes) ha superado históricamente el valor de las rutas Norte-Sur, sobrepasando la barrera anual de 5,3 billones de dólares. Los países emergentes ya no son la periferia que trabaja para satisfacer al centro atlántico; se han convertido en el centro en sí mismos.

China lidera este tablero de ajedrez y disfruta de una economía planificada que experimentó un giro estratégico con la doctrina de la «Doble Circulación» lanzada en 2020. Consciente de las crecientes sanciones, aranceles y derechos del proteccionismo occidental, Pekín ha desplazado gradualmente el foco de su desarrollo económico hacia el interior, centrándose en el crecimiento del consumo interno, que ahora representa más del 50% de su PIB, y en la expansión de la productividad mediante la automatización y la inteligencia artificial.

Mientras que el subsistema occidental responde a la innovación tecnológica con la «destrucción creativa» de Schumpeter —generando desempleo, inseguridad laboral y una consiguiente disminución del consumo—, el gobierno chino reubica a los trabajadores desplazados en sectores y servicios altamente cualificados, manteniendo la estabilidad social y el poder adquisitivo interno con una tasa de desempleo urbano estrictamente controlada por debajo del 5,5 %.

Al mismo tiempo, la diversificación de las exportaciones chinas ha transformado la geografía del consumo global. Pekín ya no exporta baratijas, sino infraestructura estratégica, redes de telecomunicaciones, fuentes de energía limpia y movilidad eléctrica. Los destinatarios ya no son los consumidores cansados ​​y empobrecidos de Roma, París o Washington, sino la constelación de países de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, América Latina, África y el Sudeste Asiático. Este último está compuesto por 11 países miembros de la ASEAN: 700 millones de habitantes que impulsan la quinta economía más grande del mundo. La ASEAN ha consolidado su papel como principal socio comercial de Pekín, superando tanto a la Unión Europea como a Estados Unidos.

El surgimiento de una vasta clase media en el Sur Global, estimada en más de 2 mil millones de personas, está absorbiendo la producción industrial de Asia Oriental y China a un ritmo que podría compensar cualquier caída de la demanda inducida por la estanflación occidental. Se trata de una simbiosis funcional: el Sur Global proporciona materias primas y energía, Asia las transforma en bienes tecnológicos e infraestructura para el desarrollo, y todo esto ocurre fuera del control del dólar y del sistema SWIFT.

Si la crisis de Ormuz se agrava, no presenciaremos una crisis global generalizada, sino una creciente bifurcación de la economía mundial. Por un lado, tendremos a Occidente, financiarizado, con sus reservas de divisas denominadas en dólares por debajo del 58%, atrapado en sus dogmas de libre mercado, obligado a sufrir los embates de la crisis energética y la recesión. Por otro lado, el subsistema de la economía real, protegido por la planificación estatal y el comercio Sur-Sur, continuará produciendo, intercambiando y creciendo.

China y el Sur Global no detendrán la disolución de Occidente, ni remediarán las deficiencias del tecnocapitalismo financiero estadounidense. Harán algo más limitado, pero no por ello menos crucial: impedirán que las toxinas de ese sistema envenenen al planeta entero.

Demostrarán que la producción física autónoma, la independencia del dólar y la solidez de las rutas comerciales terrestres y euroasiáticas constituyen una vía de escape mucho más fiable ante las crisis que cualquier artimaña de Wall Street o cualquier política de emergencia de los bancos centrales y gobiernos occidentales."

(Pino Arlacchi , El Viejo Topo, 15/06/26, Fuente: lantidiplomatico)

Guerra híbrida por la soberanía digital de Brasil... ¿Quién controlará las infraestructuras críticas de la economía digital del siglo XXI? ¿Los Estados nacionales o las plataformas tecnológicas transnacionales? El sistema de pagos (PIX) es fundamental para entender la parte menos visible del conflicto entre Brasil y las grandes tecnológicas estadounidenses. Lo relevante es que PIX no fue creado por una empresa privada, sino por el Estado brasileño lo desarrollo a través del Banco Central. El sistema de pagos instantáneos se convirtió en pocos años en una de las infraestructuras financieras más exitosas del mundo. Permite transferencias inmediatas, permanentes y de bajo costo, integrando bancos, fintechs y usuarios finales bajo una arquitectura pública... representa la posibilidad de que el Estado preserve el control sobre una infraestructura crítica de la economía digital... La infraestructura 5G ofrece otro ejemplo. Brasil ha avanzado en la construcción de redes exclusivas destinadas a la administración pública, separadas de las redes comerciales convencionales... Determinadas capacidades tecnológicas son demasiado importantes para depender completamente de actores privados... PIX y la red 5G estatal responden, en esencia, a la misma lógica. Pero desde la perspectiva del ecosistema tecnológico estadounidense, ello podría representar un precedente preocupante... Si un país de más de 200 millones de habitantes demuestra que es posible desarrollar sistemas públicos eficientes de pagos digitales, regular el tratamiento de datos, establecer límites a las plataformas y diseñar marcos propios para la inteligencia artificial, otros podrían seguir el mismo camino, lo que está en juego es el modelo de gobernanza de la economía digital (Alejandro Marcó del Pont)

"¿Quién controlará las infraestructuras críticas de la economía digital del siglo XXI? ¿Los Estados nacionales o las plataformas tecnológicas transnacionales? (El Tábano Economista)

Cuando Donald Trump anunció un arancel del 25% sobre productos brasileños para el 15 de julio, la explicación parecía servida. Para unos, se trataba de una nueva demostración de solidaridad ideológica con Jair Bolsonaro y de hostilidad hacia el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Para otros, era simplemente un capítulo más del viejo manual proteccionista del trumpismo, castigar importaciones extranjeras para proteger empleos estadounidenses. Ambas interpretaciones son equivocadas y resultan insuficientes.

La primera dificultad aparece cuando se revisan los números. Estados Unidos mantiene un superávit comercial con Brasil. Es decir, vende más bienes y servicios a la mayor economía sudamericana de los que compra. No existe, por tanto, un desequilibrio comercial comparable al que históricamente ha utilizado Washington para justificar medidas contra China o, en otros momentos, contra México. Si el objetivo fuera corregir un déficit, Brasil sería un objetivo insólito.

La segunda dificultad es Bolsonaro. La cercanía política entre Trump y el expresidente brasileño es indiscutible. También lo son las críticas de sectores conservadores estadounidenses hacia el Tribunal Supremo Federal brasileño y las decisiones adoptadas contra dirigentes y activistas bolsonaristas. Sin embargo, reducir el conflicto a una cruzada personal en defensa del exmandatario supone ignorar una serie de transformaciones más profundas que se vienen desarrollando en Brasil desde hace años.

Para comprender qué intereses concretos se encuentran detrás de la creciente presión de Washington sobre Brasil conviene abandonar, al menos por un momento, la narrativa sobre la libertad de expresión y observar dónde están los negocios. O, como hemos sostenido, el desenlace de secuestrar al Estado por parte de las elites tecnologías americana, no es otro que funcione como gendarme de sus negocios.

En octubre del año pasado, la Computer & Communications Industry Association (CCIA), una de las organizaciones de lobby más influyentes del ecosistema tecnológico estadounidense, financiado por grandes empresas tecnológicas que incluyen a Google, Meta, Apple, Microsoft, Amazon y Uber, presentó un informe ante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) detallando las barreras que, a su juicio, enfrentaban las empresas norteamericanas en distintos mercados extranjeros, para que iniciara una investigación sobre Brasil en virtud del artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974.

El documento cuestionaba aspectos tan diversos como las normas sobre comercio digital y servicios de pago electrónico, las regulaciones sobre plataformas, la protección de la propiedad intelectual, ciertas medidas tributarias, el tratamiento del etanol y hasta la aplicación de políticas relacionadas con la deforestación ilegal. Tomadas individualmente, las observaciones podían parecer dispersas. Consideradas en conjunto, revelaban algo diferente: la creciente incomodidad de parte del sector tecnológico estadounidense frente a un país que estaba construyendo reglas propias para gobernar su economía digital.

La arquitectura regulatoria que Brasil ha construido desde finales de la década de 2010 no debe analizarse como una colección aislada de leyes. Vista en conjunto, configura una estrategia de soberanía digital, fiscal y tecnológica, en la que el Estado brasileño busca preservar capacidad de decisión sobre infraestructuras críticas, flujos de datos, plataformas digitales y nuevas tecnologías.

OpenDemocracy mostró cómo varias de las preocupaciones de las corporaciones americanas terminaron reflejándose en la investigación comercial impulsada posteriormente por Washington. El dato no prueba una relación causal automática, pero sí ilumina una convergencia de intereses entre grandes empresas tecnológicas y la política comercial estadounidense. Lo que emerge es una pregunta distinta: ¿y si la disputa no fuera realmente sobre Bolsonaro ni sobre comercio tradicional? ¿Y si el verdadero conflicto girara alrededor de quién establecerá las reglas del capitalismo digital del siglo XXI?

Brasil se ha convertido en un laboratorio inesperado de soberanía tecnológica. La Ley General de Protección de Datos (Ley Nº 13.709/2018) entró plenamente en vigor en 2020 y creó el marco brasileño de protección de datos personales, estableció límites al tratamiento y circulación de información personal inspirados en el Reglamento General de Protección de Datos europeo (GDPR), aunque con particularidades propias. La LGPD representa una afirmación de que los datos producidos por la sociedad brasileña son un recurso sujeto a regulación nacional.

La discusión sobre la moderación de contenidos y la responsabilidad de las plataformas constituye otro frente de tensión. La decisión del Supremo Tribunal Federal brasileño de ampliar las obligaciones de las redes sociales respecto de contenidos ilícitos fue presentada por algunos sectores estadounidenses como un ataque a la libertad de expresión. Sin embargo, desde la óptica brasileña se trataba de resolver una pregunta institucional básica, si las plataformas globales deben responder ante la legislación nacional de los países donde operan.

La disputa alcanzó su máxima expresión en el enfrentamiento entre el Supremo Tribunal Federal y X, la red social de Elon Musk. La suspensión temporal de la plataforma por incumplimientos relacionados con representación legal en el país y decisiones judiciales transformó un conflicto jurídico en un acontecimiento geopolítico. Musk lo presentó como un ejemplo de censura estatal; las autoridades brasileñas, como una cuestión elemental de soberanía jurídica.

Pero quizás el aspecto más revelador sea que Brasil no se ha limitado a regular. También ha construido alternativas y el sistema de pagos (PIX) es fundamental para entender la parte menos visible del conflicto entre Brasil y las grandes tecnológicas estadounidenses. Lo relevante es que PIX no fue creado por una empresa privada, sino por el Estado brasileño lo desarrollo a través del Banco Central. El sistema de pagos instantáneos se convirtió en pocos años en una de las infraestructuras financieras más exitosas del mundo. Permite transferencias inmediatas, permanentes y de bajo costo, integrando bancos, fintechs y usuarios finales bajo una arquitectura pública.

Desde la perspectiva del consumidor brasileño, PIX representa comodidad y eficiencia. Desde una perspectiva geoeconómica, representa algo mucho más importante. La posibilidad de que el Estado preserve el control sobre una infraestructura crítica de la economía digital. Con hasta 290 millones de transacciones diarias, PIX alcanza al 90% de la población brasileña con impactos especialmente positivos en los excluidos financieramente, la economía informal y las pequeñas y medianas empresas (pymes).

El Centre for International Policy and Technology ha descrito PIX como una manifestación de soberanía digital financiera. La expresión no es exagerada. Durante años, las grandes tecnológicas han intentado expandirse hacia el sector de pagos. Meta, en particular, visualiza en WhatsApp mucho más que una aplicación de mensajería. El objetivo es construir una superplataforma capaz de integrar comunicación, comercio electrónico, pagos, crédito e inteligencia artificial.

Brasil, donde WhatsApp Brasil es el segundo mercado más grande del mundo, Meta busca monetizar la app mediante herramientas corporativas de cobro (WhatsApp Business), pero ve amenazado su negocio si el poder judicial brasileño suspende de manera intermitente sus servicios por desacatos regulatorios. Sin embargo, cada pago realizado mediante PIX es un pago que no transita necesariamente por una infraestructura privada controlada por una plataforma tecnológica. Cada transacción representa datos financieros que permanecen fuera de ecosistemas corporativos cerrados.

La disputa deja entonces de ser ideológica y adquiere una dimensión económica tangible. Brasil también ha avanzado hacia la regulación de la inteligencia artificial. El Proyecto de Ley 2338/2023 busca establecer mecanismos de supervisión diferenciados según el nivel de riesgo de las aplicaciones. Transparencia, responsabilidad y protección de derechos aparecen como principios orientadores. Para empresas estadounidenses inmersas en una carrera global por liderar el desarrollo de la IA, la proliferación de marcos regulatorios nacionales representa un desafío significativo. Cada nueva exigencia implica mayores costos de cumplimiento y posibles restricciones operativas.

La misma lógica atraviesa el Proyecto de Ley 2768/2022, que ampliaría las facultades regulatorias de la Agencia Nacional de Comunicaciones (Anatel) sobre plataformas digitales, y el Proyecto de Ley 4097/2023, orientado a cuestiones de competencia en mercados digitales. A ello se suman iniciativas tributarias, como la implementación del impuesto mínimo global del 15%, o medidas destinadas a gravar determinadas importaciones asociadas al comercio electrónico transfronterizo.

Observadas de manera aislada, estas iniciativas responden a debates sectoriales específicos. Observadas en conjunto, configuran una arquitectura orientada a fortalecer la capacidad regulatoria del Estado brasileño. No se trata de un fenómeno exclusivamente brasileño. Europa ha transitado caminos similares mediante el Reglamento General de Protección de Datos y nuevas normas sobre servicios digitales. Pero el caso brasileño posee una relevancia particular debido al tamaño de su mercado.

Brasil es la mayor economía de América Latina y uno de los mayores mercados digitales del mundo. Diversos estudios estiman que la inversión anual en publicidad digital en el país supera los 10.000 millones de dólares. Google concentra una parte sustancial de ese mercado a través de su ecosistema de búsqueda, YouTube y herramientas publicitarias. Meta, mediante Facebook e Instagram, ocupa también una posición dominante.

Aunque las empresas no desagregan sistemáticamente sus ingresos por país, distintas estimaciones sitúan a Google capturando aproximadamente entre el 45% y el 55% del mercado publicitario digital brasileño, mientras Meta controlaría entre el 30% y el 40%. Traducido a cifras, esto podría significar ingresos anuales de varios miles de millones de dólares para ambas compañías.

El verdadero desafío, sin embargo, no reside en la publicidad actual sino en los negocios del futuro. Los datos alimentan sistemas de inteligencia artificial. Los sistemas de pago generan información valiosa sobre hábitos de consumo. Las plataformas de comunicación facilitan la integración de servicios financieros y comerciales. El control de estos ecosistemas permite capturar valor económico a una escala sin precedentes.

En este contexto, la decisión brasileña de preservar espacios de soberanía regulatoria adquiere una dimensión estratégica. La infraestructura 5G ofrece otro ejemplo. Brasil ha avanzado en la construcción de redes exclusivas destinadas a la administración pública, separadas de las redes comerciales convencionales. Según la Global System for Mobile Communications Association (GSMA), la organización mundial que representa los intereses de más de 1.000 operadores de telefonía móvil y compañías del ecosistema tecnológico, el país reúne condiciones para convertirse en un referente regional en materia de 5G.

La decisión de dotar al Estado de una infraestructura propia para comunicaciones sensibles responde a consideraciones de seguridad y eficiencia administrativa. Pero también expresa una convicción política. Determinadas capacidades tecnológicas son demasiado importantes para depender completamente de actores privados.

PIX y la red 5G estatal responden, en esencia, a la misma lógica. La pregunta subyacente es sencilla: ¿deben los Estados conservar el control sobre ciertas infraestructuras críticas o delegarlo progresivamente a plataformas transnacionales?

Desde la perspectiva brasileña, la respuesta parece inclinarse hacia la primera opción. Desde la perspectiva de parte del ecosistema tecnológico estadounidense, ello podría representar un precedente preocupante.

El problema no es únicamente Brasil. Si un país de más de 200 millones de habitantes demuestra que es posible desarrollar sistemas públicos eficientes de pagos digitales, regular el tratamiento de datos, establecer límites a las plataformas y diseñar marcos propios para la inteligencia artificial, otros podrían seguir el mismo camino. La discusión deja entonces de girar alrededor de un arancel específico. Lo que está en juego es el modelo de gobernanza de la economía digital.

Por un lado, emerge un esquema donde plataformas privadas aspiran a convertirse en la infraestructura dominante de la vida contemporánea, articulando comunicación, pagos, comercio y procesamiento de datos. Por otro, aparecen Estados que intentan preservar márgenes de autonomía mediante regulación y desarrollo de capacidades propias. En esa disputa, Bolsonaro ocupa un lugar secundario.

Su figura puede funcionar como catalizador político o como elemento movilizador dentro del debate estadounidense. Pero las tensiones entre Brasil y determinados sectores económicos norteamericanos preceden y exceden ampliamente la suerte judicial del expresidente.

El arancel del 25% constituye, en ese sentido, mucho más que una herramienta comercial. Puede interpretarse como una señal geoeconómica dirigida hacia un país que ha comenzado a cuestionar algunos de los supuestos fundamentales del capitalismo digital contemporáneo. No porque Brasil haya rechazado la tecnología ni porque haya optado por un camino aislacionista. Todo lo contrario. Brasil busca insertarse activamente en la economía digital global, pero bajo reglas que preserven espacios de decisión nacional.

Esa aspiración inevitablemente genera tensiones. La historia del siglo XXI probablemente se escriba menos en los campos de batalla tradicionales y más en disputas relacionadas con estándares tecnológicos, gobernanza de datos, sistemas de pago y control de infraestructuras digitales.

Vista desde esa perspectiva, la controversia actual entre Washington y Brasilia adquiere otro significado. Ya no se trata simplemente de aranceles. Tampoco únicamente de Bolsonaro. Se trata de quién definirá las normas que regirán el flujo de información, dinero y conocimiento en las próximas décadas.

Brasil ha decidido participar de esa discusión no solo como mercado, sino también como regulador y constructor de alternativas. Y esa decisión, más que cualquier superávit comercial o cualquier disputa política coyuntural, podría explicar por qué el país se encuentra hoy en el centro de una batalla silenciosa por el futuro del poder económico global."

(Alejandro Marcó del Pont, blog, 14/06/26)

Nueva York amplía los bancos de alimentos para paliar el hambre... “en un momento en que el gobierno federal está dando la espalda a los programas críticos de nutrición”... cousas veredes (mpr21)

 "La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha anunciado que gastará 10 millones de dólares en un nuevo fondo destinado a ampliar los bancos de alimentos y otros colectivos de lucha contra el hambre.

La propuesta está diseñada para ayudar a las organizaciones a construir, renovar y modernizar las instalaciones utilizadas para combatir el hambre.

Los solicitantes podrán disponer de dinero para la construcción y renovación de instalaciones, mejoras de infraestructura y la compra de equipos como unidades de refrigeración, congeladores y vehículos de transporte de alimentos.

“Los bancos de alimentos y las despensas en Nueva York trabajan todo el día para asegurarse de que ninguna familia pase hambre, y merecen las instalaciones y el equipo para hacer ese trabajo de manera efectiva”, dijo Hochul en un comunicado.

Las subvenciones están destinadas a abordar las necesidades de infraestructura que van más allá de las entregas de alimentos, lo que permite a las organizaciones almacenar, transportar y distribuir comida a más vecinos.

El programa es una inversión directa en infraestructura para paliar el hambre “en un momento en que el gobierno federal está dando la espalda a los programas críticos de nutrición”.

En consecuencia, es obvio que el anuncio se produce en medio de la batalla electoral que Hochul mantiene con Trump a causa de la persecución de los emigrantes.

El miércoles hablando en una mesa redonda en el barrio de Queens, la gobernadora dijo que los funcionarios estatales y locales se están preparando para un posible aumento en la represión de los inmigrantes en la ciudad de Nueva York."

(mpr21, 14/06/26) 

Estados Unidos ha intentado —sin éxito— retirarse de Oriente Medio desde el primer mandato de Barack Obama. Ahora, gracias a la desacertada guerra contra Irán del presidente Trump, Washington finalmente podrá reducir su presencia en una región de importancia secundaria para el principal exportador neto de energía del mundo... Conscientes del cansancio de la opinión pública estadounidense con Oriente Medio —y de la creciente impopularidad bipartidista del Estado judío—, los halcones presionaron insistentemente para llevar a cabo una operación que debilitaría drásticamente a la República Islámica... Pero, como ahora sabemos, las voces a favor de la guerra, lideradas por Benjamin Netanyahu, basaron su análisis en una visión que subestimaba la resistencia del régimen de Teherán, tanto en términos de capacidad militar como de su arraigo popular en la sociedad iraní... Casi de inmediato, el análisis erróneo se hizo evidente en forma de reveses... Ante la abrumadora superioridad aérea estadounidense, el ejército iraní había enseñado a sus oficiales que la mejor opción para Irán era prolongar cualquier conflicto, trasladarlo a un frente marítimo, sembrar el caos entre los aliados estadounidenses del Golfo Pérsico y cerrar el estrecho de Ormuz. Esto, a su vez, causaría graves problemas económicos a Wall Street y a los consumidores estadounidenses... Y ahí terminó todo... no hay posibilidad de que la administración Trump obtenga mediante la diplomacia y el bloqueo lo que no pudo conseguir en el campo de batalla... Así, Estados Unidos habrá llegado a reconocer a Irán como un actor permanente en Oriente Medio. Ese podría ser el principio del fin de la razón de ser de Estados Unidos en Oriente Medio (Sohrab Ahmari)

" Estados Unidos ha intentado —sin éxito— retirarse de Oriente Medio desde el primer mandato de Barack Obama. Ahora, gracias a la desacertada guerra contra Irán del presidente Trump y al acuerdo que está a punto de ponerle fin, anunciado anoche, Washington finalmente podrá reducir su presencia en una región de importancia secundaria (en el mejor de los casos) para el principal exportador neto de energía del mundo.

Esta es la implicación a largo plazo de la noticia de que los negociadores estadounidenses e iraníes casi han finalizado un memorando de entendimiento que se firmará esta semana en Suiza. Paradójicamente, surgió como resultado de la misma operación militar impulsada durante mucho tiempo por los halcones estadounidenses, israelíes y del Golfo; es decir, los grupos que más tienen que perder con la retirada.

Conscientes del cansancio de la opinión pública estadounidense con Oriente Medio —y de la creciente impopularidad bipartidista del Estado judío—, los halcones presionaron insistentemente para llevar a cabo una operación que debilitaría drásticamente a la República Islámica, e incluso podría derrocarla. La ambigüedad de los objetivos, reflejada en las versiones contradictorias de la administración Trump sobre las metas de la guerra, fue producto de este enfoque de "veamos qué podemos conseguir".

Pero, como ahora sabemos, las voces a favor de la guerra, lideradas por Benjamin Netanyahu, basaron su análisis en una visión que subestimaba la resistencia del régimen de Teherán, tanto en términos de capacidad militar como de su arraigo popular en la sociedad iraní. Esto generó cierto escepticismo dentro de la administración Trump —incluido, como ahora sabemos, el secretario de Estado Marco Rubio—, pero el presidente siguió adelante de todos modos.

Una verdadera operación de cambio de régimen en Irán —una nación de 90 millones de habitantes, con un territorio casi cuatro veces mayor que el de Irak— habría requerido el despliegue terrestre de medio millón de soldados. Eso era imposible, especialmente en una guerra que fue impopular desde el principio.

Casi de inmediato, el análisis erróneo se hizo evidente en forma de reveses. Con un tono sorprendentemente similar al de Bush, Trump prometió devolver el "destino" de Irán a manos de su pueblo. Pero no se materializó ningún levantamiento popular. En cambio, los bombardeos provocaron una oleada de sentimiento antiestadounidense en las calles de Teherán y otras ciudades importantes. La descabellada idea de "armar a los kurdos" —un esfuerzo separatista que chocaba con los sueños nacionalistas de la oposición exiliada liderada por Reza Pahlavi— tampoco llegó a buen puerto.

Tras el asesinato del líder supremo, Ali Jamenei, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ejecutó una estrategia defensiva que había estado planificando desde la década de los noventa. Ante la abrumadora superioridad aérea estadounidense, el CGRI había enseñado a sus oficiales que la mejor opción para Irán era prolongar cualquier conflicto, trasladarlo a un frente marítimo, sembrar el caos entre los aliados estadounidenses del Golfo Pérsico y cerrar el estrecho de Ormuz. Esto, a su vez, causaría graves problemas económicos a Wall Street y a los consumidores estadounidenses.

Y ahí terminó todo. El régimen iraní despertó a una potencia de la que antes solo era consciente de forma latente. Y a medida que se consolida un frágil alto el fuego, no hay posibilidad de que la administración Trump obtenga mediante la diplomacia y el bloqueo lo que no pudo conseguir en el campo de batalla. Si bien los términos del acuerdo final aún no están claros, parece seguro que los mulás obtendrán algún tipo de compensación, conservarán su uranio enriquecido y, lo más importante, mantendrán su régimen.

Estados Unidos podría conservar sus bases debilitadas en la región, pero nadie fuera de los centros de análisis y revistas ultraconservadores de Washington está preparado para que se repita la situación. Así, Estados Unidos habrá llegado a reconocer a Irán, en su forma actual, como un actor permanente en Oriente Medio: un Estado con intereses e imperativos estratégicos que trascienden la ideología. Ese podría ser el principio del fin de la razón de ser de Estados Unidos en Oriente Medio."

 ( , Un Herd, 15/06/26, traducción google, enlaces en el original) 

 

Humillado por Trump por el acuerdo con Irán, Netanyahu podría reiniciar la guerra en todo Oriente Medio... El acuerdo entre Washington y Teherán, tras meses de guerra y bloqueo, coloca a Benjamin Netanyahu en una posición de debilidad... Tras miles de muertos y una crisis energética y de "fisicalidad" mundial, Washington busca la estabilización en un momento en que las tensiones económicas y políticas son importantes en Estados Unidos... El acuerdo, tal como se conoce por el momento, supone una gran victoria estratégica para Irán... Benjamin Netanyahu se encuentra a contrapié en esta secuencia, él que, hace cuatro meses, se veía, junto con Donald Trump, como el vencedor rápido sobre Irán... Varios análisis publicados en los últimos días describen a un primer ministro debilitado, atrapado entre la perspectiva de un compromiso estadounidense-iraní y la presión de su coalición. Esta opción refleja un callejón sin salida político: tras haber apoyado una lógica de escalada, el poder israelí ve a Washington cerrarle la puerta a una guerra prolongada que Israel no puede asumir solo. Esto sería una catástrofe política y judicial personal para Netanyahu... una gran parte del espectro político israelí considera ahora a Netanyahu débil, fracasado y quiere... continuar la guerra... A menos que, en ese caso, Trump modifique radicalmente la política estadounidense hacia Israel cesando el apoyo militar a Tel Aviv. Esto sigue siendo poco probable (Frécuence Populaire)

"Humillado por Trump por el acuerdo con Irán, Netanyahu podría reiniciar la guerra en todo Oriente Medio.

El acuerdo entre Washington y Teherán, tras meses de guerra y bloqueo, coloca a Benjamin Netanyahu en una posición de debilidad. El primer ministro israelí sigue bajo una intensa presión interna. Podría prender fuego a Oriente Medio reiniciando la guerra sin cuartel.

Estados Unidos e Irán anunciaron el 14 de junio un acuerdo de principio que prorroga el alto el fuego por 60 días, reabre el estrecho de Ormuz y prepara la reanudación de las conversaciones sobre el programa nuclear. Donald Trump presentó este arreglo como una salida rápida a la crisis, mientras se espera una ceremonia formal el próximo viernes. Este compromiso certifica sobre todo el fracaso de la operación militar israelí-estadounidense contra Irán, lanzada el 28 de febrero, cuyo objetivo central era un cambio de régimen en Teherán.

Tras miles de muertos y una crisis energética y de "fisicalidad" mundial, Washington busca la estabilización en un momento en que las tensiones económicas y políticas son importantes en Estados Unidos.

El acuerdo, tal como se conoce por el momento, supone una gran victoria estratégica para Irán.

Benjamin Netanyahu se encuentra a contrapié en esta secuencia, él que, hace cuatro meses, se veía, junto con Donald Trump, como el vencedor rápido sobre Irán. El presidente estadounidense ha cuestionado públicamente su criterio tras un ataque israelí en Beirut que se produjo justo cuando las negociaciones con Teherán estaban a punto de concluir. Ya el 7 de junio, Donald Trump había pedido al jefe del gobierno israelí que no atacara Irán para darle una oportunidad a la diplomacia. La brecha se ensancha entre una Casa Blanca que quiere consolidar un acuerdo y un ejecutivo israelí que sigue privilegiando la confrontación.

Este desfase no es solo diplomático. Según Reuters, Benjamin Netanyahu reconoció en privado ya el 25 de mayo que su gobierno tenía poca influencia sobre las decisiones de Donald Trump con respecto a Irán. Varios análisis publicados en los últimos días describen a un primer ministro debilitado, atrapado entre la perspectiva de un compromiso estadounidense-iraní y la presión de su coalición. Esta opción refleja un callejón sin salida político: tras haber apoyado una lógica de escalada, el poder israelí ve a Washington cerrarle la puerta a una guerra prolongada que Israel no puede asumir solo. Esto sería una catástrofe política y judicial personal para Netanyahu, que perdería garantizadamente las próximas elecciones en Israel. Y, sobre todo, una gran parte del espectro político israelí considera ahora a Netanyahu débil, fracasado y quiere... continuar la guerra.

Las consecuencias regionales siguen siendo graves. El acuerdo anunciado entre Washington y Teherán se produjo después de nuevos ataques israelíes en el Líbano y bajo amenaza de represalias iraníes. La reanudación de acciones militares durante una fase de negociación muestra que Israel conserva una capacidad de daño directo en toda la zona. Cabe preguntarse cuál es el precio que pagan los pueblos de la región cuando la diplomacia estadounidense oscila entre la intervención armada, el bloqueo y un compromiso impuesto con urgencia, mientras el gobierno israelí intenta prolongar la prueba de fuerza.

Y teniendo en cuenta la situación interna israelí, del milenarismo conquistador que anima a los partidarios del proyecto del Gran Israel, la guerra podría reanudarse rápidamente, como la última vez, mediante una ruptura del alto el fuego provocada por ataques israelíes en el sur del Líbano.

A menos que, en ese caso, Trump modifique radicalmente la política estadounidense hacia Israel cesando el apoyo militar a Tel Aviv. Esto sigue siendo poco probable." 

(Frécuence Populaire,  15/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

Se ha establecido más allá de una duda razonable que EE.UU. no tiene los medios militares para desarmar a Irán... ¿Ha sido la experiencia de EE.UU. en esta ronda tan desagradable que los principales responsables de la seguridad de EE.UU. pensarían mucho más la próxima vez antes de atacar a Irán? Puedo decir con cierta confianza que las élites de EE.UU. han sido amonestadas... está la importante cuestión de la disuasión general... hay un casi consenso en América de que los costos y dificultades del proyecto para destripar a Irán habían sido severamente subestimados. Esta es la receta para la disuasión general... La profundidad de las reservas de municiones de EE.UU. se ha agotado tan gravemente que Irán tendrá la oportunidad de construir capacidades formidables de misiles, defensa aérea, margen fiscal e incluso quizás un disuasorio nuclear antes de que EE.UU. regrese para otra ronda, de ataques... El dinero en sí mismo es un insumo directo en el poder militar iraní, así como proporciona alivio a la población y, por lo tanto, fortalece la moral pública. Con 50-100 mil millones de dólares en la caja, Irán puede invertir mucho más en misiles, drones, defensa aérea y capacidades navales para disuadir o derrotar la próxima ronda de ataques si llegan (Policy Tensor)

Policy Tensor @policytensor 

(...) Por otro lado: 1. Se ha establecido más allá de una duda razonable que EE.UU. no tiene los medios militares para desarmar a Irán. Esto es un disuasorio formidable porque ahora es realmente difícil para los principales responsables de la seguridad de EE.UU. convencerse de que la próxima vez se verá de alguna manera más favorable. 

2. La profundidad de las reservas de municiones de EE.UU. se ha agotado tan gravemente que Irán tendrá la oportunidad de construir capacidades formidables de misiles, defensa aérea, margen fiscal e incluso quizás un disuasorio nuclear antes de que EE.UU. regrese para otra ronda, incluso si decide hacerlo dada la situación (1). 

3. La guerra de los asedios es más dinámicamente competitiva y menos capaz de generar una presión unilateral que conduzca a una decisión estratégica de lo que se creía hasta ahora. El problema es que se está filtrando demasiado petróleo del Estrecho de Ormuz. Y esto no es un problema trivial de resolver. La única buena solución es un bloqueo del Mar Rojo. Pero eso retiraría el arma del templo saudí. Dado que Teherán ha recibido cheques de los saudíes, emiratíes y qataríes, será aún más difícil aprovechar la coerción de los árabes del Golfo para coaccionar indirectamente a Washington D.C. 

4. El dinero en sí mismo es un insumo directo en el poder militar iraní, así como proporciona alivio a la población y, por lo tanto, fortalece la moral pública. Con 50-100 mil millones de dólares en la caja, Irán puede invertir mucho más en misiles, drones, defensa aérea y capacidades navales para disuadir o derrotar la próxima ronda de ataques si llegan. Con ese tipo de dinero, Irán puede comprar docenas de sistemas S-500, acumular rápidamente misiles hipersónicos y mejorar la guía terminal para sus inventarios existentes. 

5. También está la importante cuestión de la disuasión general. ¿Ha sido la experiencia de EE.UU. en esta ronda tan desagradable que los principales responsables de la seguridad de EE.UU. pensarían mucho más la próxima vez antes de atacar a Irán? No hay garantías sobre esta Administración. Pero puedo decir con cierta confianza que las élites de EE.UU. han sido amonestadas. 

Al mínimo, incluso si la imposibilidad de ‘terminar el trabajo’ no es admitida por muchos comentaristas, hay un casi consenso en América de que los costos y dificultades del proyecto para destripar a Irán habían sido severamente subestimados. Esta es la receta para la disuasión general.

(traducción google)

Última edición1:52 a. m. · 14 jun. 2026·21,2 mil Visualizaciones

¿Quién ganó la Tercera Guerra del Golfo? Irán está preparado para regresar gradualmente al orden occidental liderado por Estados Unidos, dentro de ciertos límites, exactamente como su facción moderada siempre quiso. Su facción más dura ha preservado con éxito las fuerzas armadas y su arsenal de misiles, mientras que Israel no logró ninguno de sus objetivos en su derrota más épica jamás vista... Está surgiendo una nueva era regional en la que la Tercera Guerra del Golfo podría muy bien conducir a la reintegración gradual de Irán en el orden occidental, aunque dentro de ciertos límites, lo que sienta las bases para mejores lazos con sus vecinos del Golfo. En ese escenario, Israel saldría perdiendo, ya que ya no podría dividir para reinar entre Irán y el Golfo, ni EE. UU. lo respaldaría si Israel reanuda las hostilidades con Irán debido a la posiblemente irreconciliable ruptura entre Trump y Bibi. Por lo tanto, Israel es el mayor perdedor de la guerra (Andrew Korybko)

 "¿Quién ganó la Tercera Guerra del Golfo?

Irán está preparado para regresar gradualmente al orden occidental liderado por Estados Unidos, dentro de ciertos límites, exactamente como su facción moderada siempre quiso. Su facción más dura ha preservado con éxito las fuerzas armadas y su arsenal de misiles, mientras que Israel no logró ninguno de sus objetivos en su derrota más épica jamás vista.

Irán y Estados Unidos planean firmar este viernes en Suiza un memorando de entendimiento (MoU), inspirado por Zarif, para poner fin a la Tercera Guerra del Golfo. Los detalles exactos aún no se conocen, y *Fortune* informó que había al menos tres textos en competencia, pero todos ellos "incluyen elementos similares en torno a la reapertura del vital estrecho de Ormuz, la concesión a Irán de un alivio de sanciones y la apertura de la puerta a negociaciones a más largo plazo sobre su programa nuclear". Eso ya es suficiente para llegar a varias conclusiones muy importantes.

Para empezar, reabrir el estrecho sin que esté vigente el peaje en petroyuán en tiempos de guerra que había impuesto Irán representaría una concesión significativa por parte de la República Islámica, cuyos representantes en los medios celebraron este modelo como un hito multipolar histórico. Lo mismo se aplica a la reanudación de las negociaciones sobre su programa nuclear, políticamente sensible. El alivio de las sanciones a cambio podría valer la pena, sin embargo, a juzgar por esta estimación de los profundos daños económico-financieros causados por el bloqueo (imperfecto) de Estados Unidos.

Sobre ese tema, se explicó aquí a finales de marzo que "EE. UU. habrá perdido la Tercera Guerra del Golfo si China aún puede depender de Irán como un proveedor de energía confiable y de bajo costo mientras convierte al yuan en una moneda de reserva global que desafíe al petrodólar", por lo que prevenir ambas cosas es imperativo desde la perspectiva estadounidense. Con el petroyuán aparentemente fuera de juego, eso deja la dependencia de las exportaciones de petróleo iraníes de China, pero el alivio de las sanciones podría ayudar a redirigir gradualmente sus ventas (por ejemplo, hacia la India) sin alterar el mercado.

Asimismo, si los informes sobre un fondo de reconstrucción de 300 mil millones de dólares para Irán son ciertos (aunque la suma final sea mucho menor, pero aún así ascienda a decenas de miles de millones), entonces las inversiones estadounidenses y del Golfo en la industria energética iraní podrían llevar a que controlen sus exportaciones. En enero se evaluó que "EE. UU. quiere replicar el modelo venezolano en Irán", lo cual estaría en camino de implementarse en ese escenario. La interdependencia resultante podría avanzar en la seguridad colectiva y facilitar la retirada regional de EE. UU.

Las facciones moderada ("reformista") y dura ("principalista") de Irán lograrían, por tanto, algunos de sus objetivos: la primera en lo que respecta al alivio de sanciones y la segunda en cuanto a la preservación de las fuerzas armadas del país (aunque posiblemente maltrechas), así como de su arsenal de misiles, sin olvidar su sistema político. No obstante, el equilibrio entre facciones se habría desplazado a favor de los moderados, ya que EE. UU. no firmaría un MoU si los moderados no pudieran controlar a los "duros rebeldes", que potencialmente podrían reavivar la guerra.

Por lo tanto, se puede concluir que los moderados vencieron a los halcones en la lucha por el poder del estado profundo iraní, pero esto se debió a que EE. UU. e Israel mataron a decenas de altos cargos de los halcones, tras lo cual sus respectivas instituciones (especialmente la IRGC) se debilitaron y finalmente fueron domadas por los moderados. Es cierto que los "halcones rebeldes" – independientemente de su relación con la IRGC – aún podrían sabotear el MoU, pero Trump 2.0 se siente lo suficientemente cómodo con que no lo harán, de lo contrario no seguiría adelante con la firma.

Está surgiendo una nueva era regional en la que la Tercera Guerra del Golfo podría muy bien conducir a la reintegración gradual de Irán en el orden occidental liderado por EE. UU., aunque dentro de ciertos límites, lo que sienta las bases para mejores lazos con sus vecinos del Golfo. En ese escenario, Israel saldría perdiendo, ya que ya no podría dividir para reinar entre Irán y el Golfo, ni EE. UU. lo respaldaría si Israel reanuda las hostilidades con Irán debido al reciente resurgimiento de la posiblemente irreconciliable ruptura entre Trump y Bibi. Por lo tanto, Israel es el mayor perdedor de la guerra." 

(Andrew Korybko , blog, 15/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)  

Acabo de estar en desahucio en el que madre se ha intentado quitar la vida delante de sus hijas menores x miedo a verse en la calle. Se encuentra en hospital. El banco se ha negado a firmar un alquiler social. Maldito el ánimo de lucro y malditas las políticas que lo permiten (Manuel San Pastor)

Manuel San Pastor @Manuel1147

Acabo de estar en desahucio en el que madre se ha intentado quitar la vida delante de sus hijas menores por miedo a verse en la calle. Se encuentra en hospital. El banco se ha negado a firmar un alquiler social. Maldito el ánimo de lucro y malditas las políticas que lo permiten.

10:52 a. m. · 15 jun. 2026 ·459 Visualizaciones

POLITICO: El país menos favorito de Donald Trump podría ganar la Copa Mundial de Donald Trump... Ningún país europeo ha enfurecido más a Donald Trump que España... La España favorita del torneo está en desacuerdo con el presidente estadounidense sobre Irán, Gaza, gasto en defensa, inmigración y energía verde... "España es un perdedor", declaró el presidente enfurecido en marzo al New York Post... Yamal, de 18 años, es la estrella de la selección nacional y un símbolo de una generación más joven étnicamente mixta en España. Con padre marroquí y madre ecuatoguineana, es hijo de inmigrantes y musulmán practicante... El mes pasado, Lamine Yamal agarró una bandera palestina de un transeúnte y la blandió mientras celebraba su título de liga. El gesto provocó la ira del gobierno israelí... La victoria de Yamal y la selección española en Norteamérica sería un gran logro en el campo de fútbol. También sería un nuevo giro en la compleja relación entre Madrid y Washington

"El país menos favorito de Donald Trump podría ganar la Copa Mundial de Donald Trump...

La España favorita del torneo está en desacuerdo con el presidente estadounidense sobre Irán, Gaza, gasto en defensa, inmigración y energía verde.

MADRID — Ningún país europeo ha enfurecido más a Donald Trump que España. Ahora, España está desesperada por ganar su Copa Mundial.

La joven superestrella Lamine Yamal, Rodri y compañía entran en el torneo como favoritos junto a Francia. Con el presidente estadounidense aparentemente decidido a hacer de esta una Copa Mundial que proyecte su influencia personal y el poder blando de Estados Unidos, la victoria sería dulce para los aficionados al fútbol español, pero especialmente para su primer ministro.

El vocal líder socialista Pedro Sánchez, seguidor del Atlético de Madrid, ha chocado espectacularmente con Trump por la guerra de Irán, pero también sobre el gasto en la OTAN y la ofensiva israelí en Gaza. Mientras tanto, sus políticas sobre temas que van desde la energía hasta la inmigración no podrían ser más opuestas.

"Ningún primer ministro había tenido antes tanto reconocimiento [por enfrentarse a Trump] en la escena internacional ni había adoptado una postura tan antiestadounidense", dijo Paco Camas, director de opinión pública de la encuestadora Ipsos. Sánchez, añadió, se está posicionando "a la vanguardia de la resistencia a la ola reaccionaria que recorre Europa y Occidente".

Una encuesta reciente de un instituto público de investigación mostró que dos tercios de los españoles desaprueban las críticas de Trump a España, lo que sugiere cierto apoyo transversal a la postura de Sánchez. Otra encuesta, de la firma independiente 40db, mostró que el 82% de los españoles ven a Trump como una amenaza para la paz mundial, más que cualquier otro líder global.

España, una potencia futbolística que ha ganado la Copa Mundial una vez y el Campeonato Europeo cuatro veces, comienza su campaña contra Cabo Verde el lunes en Atlanta.

Espera terminar el viaje en el MetLife Stadium de Nueva Jersey el 19 de julio, levantando el trofeo frente al presidente MAGA tan irritado por el liderazgo de Madrid.

**'España es un perdedor'**

El detonante del deterioro de las relaciones Washington-Madrid fue la negativa del gobierno español el año pasado a aumentar su gasto en defensa en línea con las demandas estadounidenses.

Mientras Trump presionó a los socios de la OTAN para que aceptaran un objetivo de gasto del 5% del PIB, España —tradicionalmente uno de los países con menor gasto en defensa de la alianza militar— insistió en mantener su gasto en el 2,1%. Sánchez dijo que el objetivo del 5% habría significado "eliminar las prestaciones por desempleo, enfermedad y maternidad, reducir todas las pensiones en un 40%, o reducir a la mitad la inversión estatal en educación".

En respuesta, Trump calificó al país de "rezagado" y se refirió repetidamente a él en términos despectivos. "Quizás deberían expulsarlos de la OTAN, francamente", dijo.

El conflicto de Oriente Medio de este año no hizo más que aumentar las tensiones. España se negó a permitir que Estados Unidos usara sus bases militares conjuntas en territorio español para su ofensiva contra Irán, calificando el primer ministro los ataques de "injustificados y peligrosos".

Trump entonces amenazó con cortar todos los lazos comerciales con España, aunque eso no ha sucedido hasta ahora, dado que las relaciones comerciales del país están integradas en la UE.

"Tenemos muchos ganadores, pero España es un perdedor", declaró el presidente enfurecido en marzo al New York Post.

En el ambiente está latente la continua crítica del gobierno de Sánchez a la ofensiva militar de Israel, aliado de Estados Unidos, en Gaza. En 2024, España, junto con Irlanda y Noruega, reconoció al estado de Palestina; el gobierno de Sánchez también fue el primero de la UE en acusar de genocidio a la administración del líder israelí Benjamin Netanyahu.

**La inmigración es buena, de hecho**

En temas sociales y medioambientales polémicos, Sánchez y Trump también están separados por un océano.

Sánchez respondió al lema procombustibles fósiles de Trump "Perfora, cariño, perfora" con uno propio: "Verde, cariño, verde", haciendo eco del compromiso de su gobierno con las energías renovables. Madrid se ha fijado el objetivo de obtener el 81% de su producción eléctrica de fuentes renovables para 2030, muy por encima de la media de la UE.

Su administración también ha defendido firmemente la inmigración por razones económicas y humanitarias, y actualmente está en proceso de legalizar la situación de al menos medio millón de trabajadores extranjeros indocumentados.

"A menos que acepten la migración, [los países occidentales] experimentarán una fuerte disminución demográfica que les impedirá mantener sus economías y servicios públicos a flote", escribió Sánchez en el New York Times en febrero. Usó el artículo de opinión para lanzar un ataque velado contra la represión migratoria de Trump, advirtiendo sobre las políticas "ilegales y crueles" vigentes en algunos países.

El choque entre la autodenominada coalición "de izquierdas, feminista y verde" de Sánchez y el gobierno MAGA de Trump se ha visto alimentado por un creciente antiamericanismo en España.

Lluís Orriols, politólogo de la Universidad Carlos III de Madrid, explicó que cierto sentimiento antiamericano siempre ha estado presente en la izquierda española, pero los gobiernos socialistas rara vez recurren a él. Una excepción fue en 2004, cuando el recién elegido primer ministro, José Luis Rodríguez Zapatero, retiró las tropas españolas de Irak.

"Los socialistas solo a veces hacen uso de este [antiamericanismo]", dijo Orriols. "Y cuando lo hacen, tiende a tener beneficios electorales".

**La superestrella simbólica**

En teoría, todo este equipaje fuera del campo quedará a un lado cuando la selección española comience su odisea mundialista el lunes.

Sin embargo, el país sabe bien que el fútbol nunca está lejos de la política o la controversia.

En 2023, momentos después de que la selección femenina ganara la Copa Mundial en Australia, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, celebró besando en la boca a la jugadora Jenni Hermoso. La consiguiente reacción provocó protestas callejeras y críticas del gobierno, y finalmente llevó a que Rubiales fuera juzgado y condenado por agresión sexual.

El mes pasado, Lamine Yamal, del FC Barcelona, agarró una bandera palestina de un transeúnte y la blandió mientras su equipo viajaba en un autobús descapotable para celebrar su título de liga. El gesto provocó la ira del gobierno israelí, que lo acusó de "fomentar el odio". Sánchez saltó en defensa del jugador, diciendo que esos comentarios provenían de quienes estaban "cegados por su propia vergüenza".

Yamal, de 18 años, es la estrella de la selección nacional y un símbolo de una generación más joven étnicamente mixta en España. Con padre marroquí y madre ecuatoguineana, es hijo de inmigrantes y musulmán practicante.

Algunos dirían que también representa los tiempos polarizados en España y en todo el mundo. Yamal ha sufrido abusos racistas y su padre, Mounir Nasraoui, fue multado una vez por romper las gafas de un simpatizante del partido de extrema derecha Vox, pro-Trump, en una altercado en una de sus carpas de campaña.

La victoria de Yamal y la selección española en Norteamérica sería un gran logro en el campo de fútbol. También sería un nuevo giro en la compleja relación entre Madrid y Washington." 

(Guy Hedgecoe  , POLITICO, 14/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

¡Trump anuncia un acuerdo con Irán! Sin embargo, la implementación podría ser muy problemática, ya que el acuerdo del que habla Trump es muy diferente del acuerdo real (Glenn Diesen)... Se liberan los activos congelados de Irán. Se levanta el bloqueo naval de Estados Unidos. Israel se retira y abandona completamente el Líbano. Estados Unidos compensa económicamente a Teherán por los daños. No hay otra palabra que se me ocurra que no sea HUMILLACIÓN (Martín Dandach)... El acuerdo de esta noche firma una victoria estratégica de Irán. Pero, la reapertura el viernes del Estrecho de Ormuz no resolverá los problemas económicos. Los daños son más importantes en Química y en el Gas que en el petróleo. Los daños en las instalaciones en Qatar tomarán de 3 a 5 años para ser reparados. Por lo tanto, es en el gas y sus consecuencias en lo que hay que concentrarse (Jacques Sapir)... "Victoria total del ayatolá: Rivales y aliados de Netanyahu critican duramente el inminente acuerdo entre EE. UU. e Irán" (Haaretz)

Glenn Diesen @Glenn_Diesen

¡Trump anuncia un acuerdo con Irán! Sin embargo, la implementación podría ser muy problemática, ya que el acuerdo del que habla Trump es muy diferente del acuerdo real.

(traducción google)

7:28 a. m. · 15 jun. 2026 ·7.359 Visualizaciones


Martín Dandach @MartinDandach

Donald Trump acaba de firmar un acuerdo de paz con Irán donde se cumplen todas las pretensiones iraníes: 

-Se liberan los activos congelados de Irán. 

-Se levanta el bloqueo naval de Estados Unidos. 

-Israel se retira y abandona completamente el Líbano. 

-Estados Unidos compensa económicamente a Teherán por los daños.

-Estados Unidos baja la cabeza y acepta que no va a poder remover el gobierno de los Ayatollahs. Todo para que el régimen iraní reabra el estrecho de Ormuz que estaba abierto antes de que empiece la guerra. 

Trump perdió decenas de hombres, aviones, vehículos, radares, drones y millones de dólares. Esta es una de las peores catástrofes militares en décadas para Estados Unidos. No hay otra palabra que se me ocurra que no sea HUMILLACIÓN.

Última edición11:56 p. m. · 14 jun. 2026 ·746,8 mil Visualizaciones

Jacques Sapir @russeurope

1. El acuerdo de esta noche firma una victoria estratégica de Irán. Pero, la reapertura el viernes del Estrecho de Ormuz no resolverá los problemas económicos. Es necesario realizar un inventario de los daños.

2. Estos daños son directos e indirectos. Probablemente son más importantes en Química y en el Gas que en el petróleo. Pero para el petróleo, la pérdida residual de producción será aún de 5-7 mb/día, es decir, del 5% al 7% de la demanda en febrero.

3. Los daños en las instalaciones en Qatar tomarán de 3 a 5 años para ser reparados. Por lo tanto, es en el gas y sus consecuencias en lo que hay que concentrarse.
 
(traducción google) 

"«Victoria total del ayatolá»: Rivales y aliados de Netanyahu critican duramente el inminente acuerdo entre EE. UU. e Irán. Todos los rivales centristas de Netanyahu afirman que un posible acuerdo entre EE. UU. e Irán «no logra ninguno de los objetivos bélicos de Israel», mientras que un ministro de extrema derecha declaró que «todo» en el incipiente acuerdo es preocupante.

(traducción google"  (Haaretz, 14/06/26)

14.6.26

¿Por qué está la Humanidad herida en Palestina? Porque ha habido un punto de inflexión, de difícil retorno, al concederle a Israel impunidad absoluta para cometer el genocidio palestino... al mismo tiempo, tenemos motivos para preocuparnos por nosotros, por el futuro de la justicia y de la libertad, de los derechos que creemos asegurados. No podemos esperar que, si se tocan algunos de ellos, por ejemplo en nuestro país, vaya a haber una reacción, una respuesta por parte de este occidente llamado civilizado al que pertenecemos. Hay pocas cosas que suenen más huecas ahora mismo que eso de los “valores de Occidente”... El sionismo es una forma de colonialismo, de racismo extremo, y la forma en la que se manifiesta es criminal... Netanyahu y Trump no tienen humanidad ni sentido de la responsabilidad (Marta González)

"Marta González se propuso hace dos años escribir una columna semanal en NORTES sobre el genocidio palestino y lo ha conseguido. Asturiana de nacimiento y andaluza de adopción, es catedrática de Filología Griega en la Universidad de Málaga, donde desarrolla su labor docente e investigadora en el ámbito de la literatura, la religión y la cultura de la Grecia antigua.

Especialista en tragedia griega, en sus artículos semanales en este medio reflexiona sobre la situación de Palestina a partir de los mitos y la literatura clásica, campo sobre el que ha escrito varios libros, el último de ellos “Esquilo: poeta de la guerra” (Alianza Editorial, 2026), una obra que ha salido publicado casi a la vez que “La Humanidad herida en Palestina”, un hermoso y duro volumen editado por Trabe, y en el que la autora recopila dos años de colaboraciones en NORTES. Este semana lo presentó en la Escuela de Comercio de Xixón en un acto organizado por la editorial y el Ateneo Obrero gijonés.

¿Cómo se logra escribir cada semana un artículo sobre el mismo tema?

No lo sé, la verdad, no es que tenga yo mucha imaginación, pero sí tengo un compromiso de no olvidarme de lo que está sucediendo y de utilizar para ello las únicas armas con las que cuento, las palabras y los años dedicados al mundo griego.

¿Por qué está la Humanidad herida en Palestina?

Porque, como llevan tiempo advirtiendo periodistas e historiadores que conocen bien este conflicto, ha habido un punto de inflexión, de difícil retorno, al concederle a Israel impunidad absoluta para cometer un genocidio contra la población palestina. Es una atrocidad en términos absolutos y hay todo un pueblo que es víctima de una limpieza étnica programada, pero, al mismo tiempo, egoístamente, tenemos motivos para preocuparnos por nosotros, por el futuro de la justicia y de la libertad, de los derechos que creemos asegurados. No podemos esperar que, si se tocan algunos de ellos, por ejemplo en nuestro país, vaya a haber una reacción, una respuesta por parte de este occidente llamado civilizado al que pertenecemos. Hay pocas cosas que suenen más huecas ahora mismo que eso de los “valores de Occidente”. O son para todas, o no son para nadie.

¿Cómo nos sirven los mitos y la literatura clásica para pensar el presente?

Escribiendo semana tras semana me he dado cuenta de que, al menos a mí, me sirven mucho. Y de una manera diferente a la que se repite con tanta arrogancia y sentido de la superioridad cuando desde la academia (al menos desde gran parte de ella) se habla de los clásicos. He pasado la vida escuchando, sin argumentación, que en el mundo clásico están nuestras raíces y que los clásicos (sobre todo los grecolatinos) lo son porque nos hablan a cada uno, nos dicen algo diferente cada vez que los leemos, algo diferente a cada generación. Pero la verdad es que pobre de ti como se te ocurriera decir lo que te decían a ti y que eso no coincidiera con la opinión común y asentada. Bueno, pues ahora, por fin, sí me creo que los clásicos tienen una cualidad que permite que se les tome como punto de referencia, que es cierto que nos hablan. Y a mí Homero y Esquilo me dicen algo muy diferente a lo que leía sobre los héroes cuando estudiaba. Me hablan, no tanto de la “gloriosa muerte por la patria”, como del lado oscuro de la guerra, que ellos tan bien conocían, de los vencidos, del llanto por la tierra saqueada, del dolor de las mujeres, del exilio, de la pérdida. Y de la empatía con el enemigo. Y me hablan muy especialmente en estos tiempos tan oscuros.

Los personajes de las tragedias griegas siempre tienen mucha ambigüedad moral, en cambio en esta historia hay villanos absolutos como Netanyahu y Trump.

Sí, absolutamente. Son de todo menos ambiguos. Ellos no podrían protagonizar ninguna tragedia, pero nosotros sí. El conflicto trágico se da cuando tienes que elegir, cuando no tienes toda la información, ni el tiempo para conseguirla, ni la inteligencia para ver con claridad por dónde tirar, pero la vida te empuja y tienes que decidir. Los personajes de la tragedia nos enseñan que podemos equivocarnos y que eso no importa, que lo que sí importa es que no nos desentendamos de las consecuencias de lo que hacemos. Netanyahu y Trump no tienen papel en una tragedia, no tienen humanidad ni sentido de la responsabilidad.

¿Se ha convertido el sionismo en una forma de psicopatía?

No sabría decir. En principio no me gusta emplear lenguaje médico ni atribuir enfermedades mentales a comportamientos que son muestra de simple y pura maldad, me da igual que hablemos de los sionistas o de los hombres que maltratan y matan a mujeres. El sionismo es una forma de colonialismo, de racismo extremo, y la forma en la que se manifiesta es criminal. No sé si nos faltan palabras o nos sobran.

¿Qué futuro tiene la Filología Clásica en tiempos de mercantilización universitaria?

La mercantilización, la privatización de la Universidad, algo de lo que se habla con frecuencia en Nortes y que, en el caso de Asturias, me duele especialmente, son una peste, pero no creo que afecte más a la Filología Clásica que a otros estudios. Por otra parte, siempre, ya cuando estudiaba, pero sobre todo ahora, he creído que el peligro, en el caso de esta especialidad, viene más de dentro de que fuera. Hay demasiado filólogo matando a palos a los pobres poetas griegos y a toda la cultura clásica en cada clase y en cada artículo que publican. Deberían interesarnos más los griegos que “el griego”, deberíamos estudiar y enseñar su historia, su arte, su filosofía, su religión. Hay una alegría y una vitalidad en ese mundo antiguo que el estoicismo primero y el cristianismo mal entendido después nos robaron. Ya lo decía Virginia Woolf, que era muy lista.

Escribió el libro al tiempo que trabajaba en otra obra sobre Esquilo. ¿Cómo dialogan uno y otro?

Se publicaron casi a la vez, sí, el libro que escribí sobre Esquilo y éste sobre Palestina. Creo que la obra de Esquilo es un ejemplo de lo que decía antes, de cómo en cada momento una obra clásica puede volver a hablarnos. Esquilo combatió en Salamina y en Maratón y en las pocas obras suyas conservadas su experiencia de la guerra está muy presente. Por eso aparece en el libro sobre Palestina, porque tenía sus versos en mente a la vez que sucedía el genocidio en Gaza. Algunos estudiosos quisieron hacer de él el precursor de eso que conocemos como Orientalismo desde Edward Said, pero no es así. El Orientalismo, esa construcción europea, colonialista, de un “Otro” oriental débil, afeminado (cómo no), no empieza con Esquilo, que combatió a los persas, sí, pero al mismo tiempo fue capaz de empatizar con su sufrimiento en una tragedia, la primera suya conservada, Persas.

Vive entre Málaga y Xixón. ¿Ve peligro en el fenómeno de turistificación que está viviendo la ciudad andaluza?

Sí, la turistificación hace de una ciudad un parque temático inhabitable. Málaga es una ciudad hostil, invivible, gracias a los turistas. Espero que en Asturias tardemos en llegar a esos extremos." 

(Entrevista a Marta González, Diego Díaz Alonso , Nortes, 14/06/26)