5.6.26

El ex director general de la Guardia Civil, Leopoldo Marcos, se centra en las conclusiones que hacían en los informes en la causa relativa al hermano de Pedro Sánchez... Lo que dice exactamente y se recoge en las testificales es que el alto cargo les dice que no fueran proactivos y se pusieran de perfil dejando que fuera la autoridad judicial la que tomara la iniciativa debido a que la credibilidad de la UCO estaba por los suelos porque los oficios en el caso del hermano del presidente eran "prospectivos y malintencionados"... piensen en todo lo que significa esto... Tenemos al máximo mandatario de la Guardia Civil que dice que el informe de la UCO, de sus hombres, es prospectivo y malintencionado en una causa que afecta al hermano del presidente del gobierno. Esto, si fuera verdad, sería extremadamente grave. La testifical dice que hagan lo que tengan que hacer y se queden sin vacaciones si hace falta analizando los correos incluidos en la causa pero que no hay nada en esa causa y tienen que decir que no hay nada... Lo que importa es si el informe es prospectivo y malintencionado convirtiendo a la UCO en un agente político que no busca la verdad sino reprimir con mentiras o por el contrario su trabajo es impecable y el exDAO ha dado una orden política para falsear un informe y salvar a alguien culpable. Lo que importa es quién está haciendo bien su trabajo... La propia Leire dice en las reuniones que tiene con otros miembros de la trama que la directora de la Guardia Civil está asustada por la mierda que hay en la benemérita y que no tiene ni idea de cómo afrontarlo. Así que se une a Leire Díez para ver si así es capaz de afrontar el problema que cree que tiene delante de corrupción policial el seno del cuerpo (Antonio Maestre)

 "Hay un agujero negro en la Guardia Civil. La benemérita es lo que son sus máximos mandatarios, que son los que tienen la capacidad y la potestad para dirigir la acción de sus subordinados al ser un cuerpo militarizado. Sus cargos políticos, pero también sus cargos militares y operativos.

Intenten mirar el problema del que les voy a hablar sin ojos de partido. Sin pensar en PP y PSOE, ni en quien gobierna, ni en quien les cae mal, sin buscar quién de los nombres que van a salir nombró tal o cual partido ni a qué bando sirve. Porque lo que ocurre en el seno de la Guardia Civil es una guerra de bandos en el que lo último que importa es el bien común ni promover una sociedad sana, libre y basada en la legalidad que proteja los intereses de todos los ciudadanos sin mirar a qué trinchera sirve. Les voy a narrar unos hechos y valoren si les parece normal.

Estos días vamos a asistir a un momento de desconcierto y les invito a que tomen distancia con perspectiva al respecto de unas testificales que aparecen en el sumario del caso Leire Díez que se está interpretando de una manera torticera para ignorar lo grave que se desprende y centrarse únicamente en afectar la legislatura. Algunos titulares han interpretado de una testifical de un Guardia Civil que Interior habría ordenado parar las investigaciones que afectan al gobierno. No es eso lo que dice el sumario por mucho que lo que diga el sumario es extremadamente grave.

En las testificales no se dice en ningún momento que les ordenaran que no investigaran ni mucho menos que lo hiciera Interior. El ex director general de la Guardia Civil, Leopoldo Marcos, se centra en las conclusiones que hacían en los informes en la causa relativa al hermano de Pedro Sánchez.

Lo que dice exactamente y se recoge en las testificales es que el alto cargo les dice que no fueran proactivos y se pusieran de perfil dejando que fuera la autoridad judicial la que tomara la iniciativa debido a que la credibilidad de la UCO estaba por los suelos porque los oficios en el caso del hermano del presidente eran "prospectivos y malintencionados". No se queden con una parte y piensen en todo lo que significa esto.

Tenemos al máximo mandatario de la Guardia Civil que dice que el informe de la UCO, de sus hombres, es prospectivo y malintencionado en una causa que afecta al hermano del presidente del gobierno. Esto, si fuera verdad, sería extremadamente grave. La testifical dice que hagan lo que tengan que hacer y se queden sin vacaciones si hace falta analizando los correos incluidos en la causa pero que no hay nada en esa causa y tienen que decir que no hay nada. El problema aquí no es que dé esa orden, el problema es que diera esa orden si en las pruebas se desprende que sí hay algo y les dice que tienen que decir que no hay nada. Lo que importa es quién tiene razón, si la UCO o su alto mando.

Lo que importa es si el informe es prospectivo y malintencionado convirtiendo a la UCO en un agente político que no busca la verdad sino reprimir con mentiras o por el contrario su trabajo es impecable y el exDAO ha dado una orden política para falsear un informe y salvar a alguien culpable. Lo que importa es quién está haciendo bien su trabajo, no lo que han dicho. Lo que es seguro es que alguien en la Guardia Civil huele a podrido aunque todavía no sabemos quién es.

Mercedes González, directora de la Guardia Civil, se habría reunido hasta tres veces con Leire Díaz para promover expedientes internos a miembros de la Guardia Civil, que según la fontanera estarían actuando contra el gobierno, el PSOE y esa supuesta asociación de víctimas de la corrupción que incluye al empresario Pérez Dolset.

La propia Leire dice en las reuniones que tiene con otros miembros de la trama que la directora de la Guardia Civil está asustada por la mierda que hay en la benemérita y que no tiene ni idea de cómo afrontarlo. Así que se une a Leire Díez para ver si así es capaz de afrontar el problema que cree que tiene delante de corrupción policial el seno del cuerpo. El ministerio del Interior siempre negó que esas reuniones se produjera, pero ahora lo que dicen es que sí se han producido. El cambio de versión es que esas reuniones sí existieron pero no lo hicieron en las instalaciones de la Guardia Civil.

En episodios pasados de la trama, de amigos y enemigos, dentro del cuerpo aparece Juan Vicente Bonilla, que cuando ocupaba el puesto de jefe de fuentes de la UCO, usó información lograda por su puesto y responsabilidad para que un confidente colocara a su expareja en una empresa que estaba siendo investigada y llamada MP trading y que conocía que realizaba actividades ilícitas sin que le importara demasiado. Un miembro de la Guardia Civil que que en conversaciones filtradas hablaba de la necesidad de acabar con el gobierno rojomorado.

El miembro de la benemérita sirvió de intermediario entre varios implicados en la trama de hidrocarburos y les facilitaba información de las bases de datos confidenciales sobre domicilios y antecedentes. Este personaje acabó fichado por la Comunidad de Madrid. Sin establecer correlación, porque seguro que es todo casualidad, Alfonso Serrano, número dos de Ayuso, fue el que presentó la denuncia contra Soluciones de Gestión, que estaba siendo investigado por la UCO, coincidiendo con el hecho de que Bonilla tuviera un amigo en la consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid donde terminó con un sueldo de más de 80.000 euros anuales. Algo huele a podrido en la benemérita." 

(Antonio Maestre , blog, 04/06/2026)

Hace tiempo que Leire Diez y Pérez Dolcet entregaron las grabaciones de Villarejo y otras pruebas a la fiscalía, en ellas se implicaba en casos de corrupción a Jueces, Fiscales y Guardias Civiles, entre otros aparecían los nombres del jefe de UCO Tte. Coronel Balas, el fiscal jefe anticorrupción Alejandro Luzón, o el juez Santiago Pedraz. Ningún fiscal, juez o policía abrió ninguna investigación, todas las pruebas fueron al fondo de un cajón... Ahora estos tres implicados en las pruebas entregadas dirigen una investigación contra los dos informadores

José Enrique @jebl_

Hace tiempo que Leire Diez y Pérez Dolcet entregaron las grabaciones de Villarejo y otras pruebas a la fiscalía, en ellas se implicaba en casos de corrupción a Jueces, Fiscales y Guardias Civiles, entre otros aparecían los nombres del jefe de UCO Tte. Coronel Balas, el fiscal  jefe anticorrupción Alejandro Luzón, o el juez Santiago Pedraz. Ningún fiscal, juez o policía abrió ninguna investigación, todas las pruebas fueron al fondo de un cajón.

 Ahora estos tres implicados en las pruebas entregadas dirigen una investigación contra los dos informadores. Es imposible creer en la justicia de este país...

6:51 p. m. · 4 jun. 2026 ·1.045 Visualizaciones



4.6.26

Alemania ha perdido aquello que mejor sabía hacer... La economía alemana, antes conocida por su eficiencia, orden y estabilidad, está en un desastre terrible. No es solo que las cifras sean alarmantes, aunque el país lleva básicamente tres años en recesión. Ni que cada semana más o menos, otra famosa empresa antigua anuncie miles de despidos... lo peor es que nuestra dinámica economía le dio a la Alemania de posguerra un sentido de identidad. Con todos nuestros defectos, teníamos un país que funcionaba mejor que otros. Ahora ya no es así, y estamos desconcertados... cuando la economía estadounidense se adelantó en la década de 1990, impulsada por el poder financiero de Wall Street y el feroz espíritu empresarial de Silicon Valley, nos quedamos sin ideas. Ansiosa por algo nuevo, la economía se abrió al capital extranjero: bancos y aseguradoras vendieron sus participaciones en empresas alemanas, y los directivos corporativos apuntaron a inversores internacionales... Alemania prosperó en las dos primeras décadas del nuevo siglo, resistiendo la crisis financiera mejor que otros y aferrándose a su núcleo industrial. Pero en retrospectiva, el país vivía de prestado... Lo que mantenía las ganancias era una combinación de gas ruso barato, un mercado chino en auge y el orden multilateral de libre comercio liderado por Estados Unidos... Ese orden ha desaparecido, destrozado por el proteccionismo estadounidense, la competencia china y la disrupción de la inteligencia artificial... Hoy, el ambiente en Alemania parece demasiado sombrío. Para adaptarse, la economía necesita inversión inteligente, apoyo público y una dosis saludable de autoconfianza. Eso no terminará con los problemas del país, pero podría devolvernos al camino de la prosperidad ( Konstantin Richter)

"Alemania ha perdido aquello que mejor sabía hacer

Alemania atraviesa un momento difícil.

Al cumplirse un año de la cancillería de Friedrich Merz, sus índices de aprobación son bajos y el gobierno de coalición que lidera es ampliamente rechazado. Aprovechando el descontento generalizado, la ultraderechista Alternativa para Alemania está subiendo en las encuestas, acercándose cada vez más al poder. Para empeorar las cosas, Estados Unidos, en un berrinche digno de Trump, ha anunciado la retirada de sus tropas del país, poniendo en peligro su relación geopolítica fundamental. Todos los rasgos que definieron el pasado reciente de Alemania —estabilidad política, cohesión social y política exterior atlantista— están bajo amenaza.

Sin embargo, subyacente a todos estos problemas hay uno más profundo. La economía alemana, antes conocida por su eficiencia, orden y estabilidad, está en un desastre terrible. No es solo que las cifras sean alarmantes, aunque el país lleva básicamente tres años en recesión. Ni que cada semana más o menos, otra famosa empresa antigua anuncie miles de despidos (lo último fue Commerzbank, fundada en 1870). Ni que el mes pasado el venerable semanario *Die Zeit* publicara una serie titulada "Donde Alemania aún funciona", lo que significa que la situación debe ser bastante mala.

No, lo peor es que nuestra dinámica economía le dio a la Alemania de posguerra un sentido de identidad. Con todos nuestros defectos, teníamos un país que funcionaba mejor que otros. Ahora ya no es así, y estamos desconcertados. Sin embargo, una economía mejor es posible. Quizá no altere la trayectoria política del país, y ciertamente no aplacará a un ofendido presidente Trump. Pero puede revertir la tendencia al estancamiento y restaurar la legendaria resiliencia de las empresas alemanas.

Los comentaristas suelen centrarse en los problemas actuales. Sin embargo, el auge y la caída de la economía es una historia mucho más antigua. En su momento más próspero, Alemania era un país de impuestos altos, salarios altos y gran burocracia —algo para recordar para aquellos cuya receta para la renovación es simplemente reducir los costes de hacer negocios. En las décadas de posguerra de crecimiento vigoroso, la economía misma se parecía al tipo de producto que fabricaba tan excelentemente: una máquina cara y muy complicada cuyos engranajes encajaban.

Esos engranajes incluían: un sistema educativo orientado a proveer a las empresas de trabajadores técnicamente competentes; gerentes formados como ingenieros o científicos en lugar de generalistas; bancos y aseguradoras con participaciones importantes en las mayores empresas y centrados en objetivos a largo plazo más que en beneficios a corto plazo; y relaciones laborales estables que ofrecían a los trabajadores empleos seguros y bien pagados, así como voz en decisiones clave. Juntos, estos elementos contribuyeron a la superioridad tecnológica asociada durante mucho tiempo a la marca "Hecho en Alemania".

Sin embargo, cuando la economía estadounidense se adelantó en la década de 1990, impulsada por el poder financiero de Wall Street y el feroz espíritu empresarial de Silicon Valley, nos quedamos sin ideas. Ansiosa por algo nuevo, la economía se abrió al capital extranjero: bancos y aseguradoras vendieron sus participaciones en empresas alemanas, y los directivos corporativos apuntaron a inversores internacionales. En un intento por recuperar la competitividad, el gobierno de Gerhard Schröder reformó el rígido mercado laboral del país y eliminó algunas de las protecciones que los trabajadores habían disfrutado.

En apariencia, Alemania prosperó en las dos primeras décadas del nuevo siglo, resistiendo la crisis financiera mejor que otros y aferrándose a su núcleo industrial. Pero en retrospectiva, el país vivía de prestado. Por ejemplo, los fabricantes de automóviles vendieron millones de coches en Asia Oriental, pero no invirtieron en la necesaria transición hacia los vehículos eléctricos. La misma combinación de aversión al riesgo y cortoplacismo caracterizó a otras empresas alemanas. Lo que mantenía las ganancias era una combinación de gas ruso barato, un mercado chino en auge y el orden multilateral de libre comercio liderado por Estados Unidos.

Ese orden ha desaparecido, destrozado por el proteccionismo estadounidense, la competencia china y la disrupción de la inteligencia artificial. Pero el revés no tiene por qué ser fatal. El país puede revisar su modelo de negocio, reequipando los elementos exitosos del antiguo sistema para un entorno nuevo y hostil. Hay tres áreas clave en las que centrarse.

Primero, la financiación. Muchas corporaciones alemanas son ahora propiedad mayoritaria de inversores no alemanes, y algunas de las vitales empresas del *Mittelstand* —PYMEs de propiedad familiar— han sido adquiridas por capital privado u otros fondos externos. La influencia de inversores desvinculados centrados principalmente en resultados financieros puede ser beneficiosa, por supuesto. Pero se ha ido demasiado lejos. Las empresas consolidadas necesitan el tipo de respaldo sólido que les permita planificar a largo plazo, y las jóvenes necesitan una crianza paciente.

El gobierno parece estar de acuerdo. Reconociendo que gran parte de los enormes recursos financieros del país están languideciendo en inversiones inmobiliarias, activos de renta fija o cuentas de ahorro personales, ha establecido una iniciativa de inversión llamada "Deutschlandfonds". Diseñado para apoyar a inversores privados que quieran invertir en industrias de crecimiento y otros campos estratégicamente importantes, el fondo es un paso en la dirección correcta. Sin duda se puede hacer más.

Luego está la educación. El famoso sistema dual de formación profesional, que permite a los estudiantes completar su escolarización en el lugar de trabajo, aseguró durante mucho tiempo que la industria obtuviera el tipo de mano de obra cualificada que necesitaba. Pero el sistema ahora carece de solicitantes, en parte debido al declive demográfico y en parte porque demasiados jóvenes eligen otras carreras. Los estudiantes de secundaria alemanes, además, tienen dificultades en las mismas materias en las que el país solía sobresalir: matemáticas y ciencias naturales.

En general, Alemania no invierte lo suficiente en educación —y de lo que se invierte, no se destina suficiente a promover la excelencia científica y tecnológica que la economía tanto necesita. Las universidades técnicas que han producido legiones de premios Nobel se sitúan constantemente por detrás de sus homólogas mejor financiadas en otros países. Un retorno a los audaces proyectos de investigación del pasado, típicamente una colaboración entre gobierno, academia y empresa privada, sería un comienzo.

Finalmente, el mercado laboral. El estado de bienestar del país se ha vuelto demasiado caro, y los alemanes necesitarán trabajar más horas y más años para sostenerlo. Sin embargo, los cambios deben llevarse a cabo con el espíritu de la *Sozialpartnerschaft*, las relaciones laborales basadas en el consenso que desempeñaron un papel importante en la economía de posguerra. La confianza mutua se ha erosionado en las últimas décadas, y ambas partes comparten la responsabilidad. Los líderes empresariales derrocharon la buena voluntad otorgándose salarios suntuosos, mientras que los sindicatos a menudo rechazaban incluso pequeñas concesiones y recurrían fácilmente al lenguaje de la lucha de clases.

Curiosamente, la llegada de la inteligencia artificial podría ayudar. Dada la magnitud de la ventaja tecnológica de Estados Unidos, puede sonar ingenuo sugerir que Alemania pueda reclamar una parte del pastel. Pero la inteligencia artificial es muy adecuada para complementar las fortalezas tradicionales del país en ingeniería de alta calidad. Y un enfoque que tenga en cuenta los intereses laborales podría asegurar un resultado deseable: una tecnología que mejore el trabajo de los humanos en lugar de reemplazarlos en masa.

No se trata de volver al pasado, por supuesto. Sin embargo, se ha perdido algo valioso: una confianza innata en las fortalezas del país. Hoy, el ambiente en Alemania parece demasiado sombrío. Lo que falta es un sentido claro de hacia dónde debemos dirigirnos. Para adaptarse, la economía —aún la tercera más grande del mundo— necesita inversión inteligente, apoyo público y una dosis saludable de autoconfianza. Eso no terminará con los problemas del país, pero podría devolvernos al camino de la prosperidad." 

( , Revista de prensa, 02/06/26,  fuente The New York Times 

La industria italiana se ha ralentizado... Las exportaciones son débiles, el consumo se ha frenado y los costes han aumentado... "Europa se arriesga a convertirse en un desierto industrial. Nosotros nos hemos contentado con hacer lo mínimo indispensable"... Europa se halla en riesgo de convertirse en un "desierto industrial... Será muy difícil que Europa pueda resistir el empuje de China, que ofrece ayudas estatales a sus empresas y que cuenta con un plan de desarrollo sólido y estructurado. Además, cabe añadir, EEUU está intentando recuperar capacidad productiva y ha implantado aranceles, lo que supone otra amenaza para la industria europea... Orsini, presidente de Confindustria, subrayó que es necesario un mercado único de la energía, un mercado único de capitales y ahorros y una deuda común europea para financiar inversiones estratégicas... En esos tres puntos reside el núcleo del futuro europeo: ¿existirá una hoja de ruta común en la que la prioridad sea la del crecimiento? ¿Habrá inversiones para reconstruir territorios industrialmente debilitados? No hay acuerdo de momento, ya que Alemania (junto con los países nórdicos) se niega a la deuda común, al mismo tiempo que invierte en su economía los superávits de los que ha gozado gracias al euro, y tampoco se están dando grandes pasos para conseguir que el capital europeo se quede en Europa... Pero esas medidas, por sí solas, no bastan. Hay que cambiar muchas cosas en el mercado para que los precios de la energía sean baratos a corto plazo, y hace falta mucho capital para que los planes de desarrollo puedan llevarse a cabo. Las inversiones públicas que son precisas son vistas como un problema por unas autoridades europeas, y por las de muchos de los países que integran la UE. Han hecho una excepción, la armamentística, y con ella han cerrado la puerta... El partido de los industriales y el partido de los financieros se enfrentan. El ganador decidirá el futuro de los países europeos (Esteban Hernández)

 "La fórmula italiana para reflotar la industria europea pone el dedo en la llaga.

El futuro europeo aparece atravesado por intereses dispares, contradicciones significativas respecto del plan que se debe seguir y falta de visión común: hay puntos de vista divergentes que es complicado reconciliar.

Uno de los más importantes salió a relucir en el informe que presentó Emanuele Orsini, presidente de Confindustria, la muy influyente confederación de la industria italiana, el pasado lunes. Expuso su visión en la asamblea general de la institución. Estaban presentes, y atentos, el presidente Mattarella y la primera ministra Giorgia Meloni.

Orsini no sonó alarmado, pero sí preocupado. La industria italiana se ha ralentizado. Continúa siendo un pilar fundamental de la economía del país, pero su crecimiento es lento y escaso. Y en un contexto de notable agitación internacional, el riesgo de estancamiento o de contracción es serio. Las exportaciones son débiles, el consumo se ha frenado y los costes han aumentado.

"Europa se arriesga a convertirse en un desierto industrial. Nosotros nos hemos contentado con hacer lo mínimo indispensable"

En el panorama europeo, y este fue el segundo punto en el que puso énfasis, las cosas no mejoran. Europa se halla en riesgo de convertirse en un "desierto industrial". La deslocalización de las últimas décadas ha llevado a que la UE disminuya su cuota del PIB mundial, hasta 7 puntos, y a que se haya perdido un buen número de empleos. China emergió como el pulmón productivo del mundo, ya cuenta con el 35% de la producción manufacturera mundial, y no parece frenar su crecimiento ni siquiera tras la hostilidad de Trump. Será muy difícil que Europa pueda resistir el empuje de un país que ofrece ayudas estatales a sus empresas y que cuenta con un plan de desarrollo sólido y estructurado. Además, cabe añadir, EEUU está intentando recuperar capacidad productiva y ha implantado aranceles, lo que supone otra amenaza para la industria europea. Durante demasiado tiempo, añadió Orsini, “nos hemos contentado con hacer lo mínimo indispensable”.

El "acto de responsabilidad"

El plan que propuso Orsini, ante la atenta mirada de Meloni, subrayó la importancia del músculo económico: es necesario un mercado único de la energía, un mercado único de capitales y ahorros y una deuda común europea para financiar inversiones estratégicas. En definitiva, es una visión muy conectada con las propuestas de Draghi, esas que han sido mencionadas de continuo desde que fueron enunciadas y que han sido convenientemente relegadas en las decisiones políticas.

En esos tres puntos reside el núcleo del futuro europeo: ¿existirá una hoja de ruta común en la que la prioridad sea la del crecimiento? ¿Habrá inversiones para reconstruir territorios industrialmente debilitados? No hay acuerdo de momento, ya que Alemania (junto con los países nórdicos) se niega a la deuda común, al mismo tiempo que invierte en su economía los superávits de los que ha gozado gracias al euro, y tampoco se están dando grandes pasos para conseguir que el capital europeo se quede en Europa.

Jordan Bardella aspira a unirse a Alemania e Italia para que, entre los tres países, den un impulso diferente a las acciones europeas

Sin embargo, la energía es el punto más conflictivo hoy. Orsini señaló que “para las empresas, el precio de la energía se ha convertido en una verdadera amenaza existencial” y subrayó que Italia no puede seguir afrontando costes superiores a los de sus competidores europeos. El presidente de Confindustria cree que es necesario acelerar el desarrollo de las renovables, reforzar las redes de distribución y apostar por la energía nuclear. Pero, además de eso, es imprescindible rebajar los precios. Alemania está subsidiando el abastecimiento energético de sus empresas y Jordan Bardella ha señalado que, si resulta elegido, su primera medida será vender a las empresas y familias galas la electricidad casi a precio de coste, ya que el actual sistema europeo de determinación de precios carece de sentido. El sector industrial italiano, para competir en ese escenario, necesita energía barata, y le resultará difícil con las actuales reglas.

Conviene estar atentos a estas tensiones. Italia y Alemania han acercado posturas en los últimos meses y las industrias germana y transalpina comparten intereses. Bardella aspira a unirse a esa entente para que, entre los tres países, den un impulso diferente a las acciones europeas. España, con una ventaja estratégica en ese terreno, por las energías renovables y por su posible papel de hub energético, observa la partida a distancia. De momento, lo que ha decidido es subvencionar a las eléctricas con un plan antiapagones.

Orsini también propuso medidas internas y apeló a un “gran acto de responsabilidad” que integre a los distintos partidos y a las fuerzas sociales, y gracias al cual se pueda conseguir un crecimiento del 2% anual. Pretende que las normas se simplifiquen, que haya impulso para que las pequeñas empresas se hagan medianas, y las medianas grandes (con incentivos para las fusiones), que se desarrolle la energía nuclear, y que la IA tenga un papel central. También propone un pacto salarial.

La decisión europea

Pero esas medidas, por sí solas, no bastan. Hay que cambiar muchas cosas en el mercado para que los precios de la energía sean baratos a corto plazo, y hace falta mucho capital para que los planes de desarrollo puedan llevarse a cabo. Las inversiones públicas que son precisas son vistas como un problema por unas autoridades europeas, y por las de muchos de los países que integran la UE, que piensan mucho más en términos financieros, los de la deuda y los ajustes presupuestarios. Han hecho una excepción, la armamentística, y con ella han cerrado la puerta.

El partido de los industriales y el partido de los financieros se enfrentan. El ganador decidirá el futuro de los países europeos

El centro de Europa, Alemania, está atrapado en ese dilema. Ha sido una gran potencia industrial, pero está a la baja. La reactualización de sus centros productivos se antoja complicada, y algunos sectores, como el automovilístico, son incluso descritos como perdidos: introducir dinero público en ellos implicará malgastarlo, ya que los chinos han ganado la partida de los coches eléctricos. Hay quienes entienden que Alemania debería reorientarse hacia la economía de servicios con un claro aliento tecnológico y financiero.

Esta visión es minoritaria en Alemania y la gran mayoría de los políticos y de los sindicatos abogan por defender el modelo que hasta ahora les ha beneficiado. Sin embargo, la realidad es que muchos sectores económicos están pendientes fundamentalmente de las reformas necesarias en los sistemas sanitarios, de pensiones y tributarios, y creen que los esfuerzos deben enfocarse hacia ese ámbito. Así se lo ha señalado a Merz el Consejo Alemán de Expertos Económicos. El problema es que resulta muy difícil cuadrar ambos propósitos. Uno avanza en la línea de la austeridad, y la industria necesita inversiones, e incluso infraestructuras, que no pueden realizarse sin apoyo público.

El partido de los industriales y el de los financieros se enfrentan por el futuro de los países europeos. De momento, se ha avanzado en la dirección de satisfacer a ambos, pero de una manera en que ninguno de los dos ha quedado satisfecho. El sector financiero quiere reformas profundas, el sector industrial impulso e inversión. Además, hasta ahora, la respuesta se ha realizado en términos nacionales, y sin apenas tener en cuenta al conjunto de Europa. Cada país ha tratado de ayudar a su industria y, a la vez, de ajustar presupuestos, pero sin mucho éxito, ya que las dificultades para conformar mayorías políticas sólidas complican la solución. La apuesta que se realice no solo perfilará el futuro de la industria, sino que tendrá consecuencias en la cohesión de la Unión. Se acaba el tiempo para tomar decisiones, y Europa no sabe hacia dónde inclinarse." 

(Esteban Hernández , El Confidencial, 01/06/26)

Irán: El arte de controlar el dominio de la escalada... El panorama es evidente: los generales del Pentágono, en teoría, podrían querer explorar vías de salida, pero el liderazgo político de lo que podría describirse como el «Sindicato de Epstein» quiere la guerra... Ninguna de las petro-monarquías del Golfo —con la excepción de los Emiratos Árabes Unidos, sinónimo de «sionistas árabes»— desea que Estados Unidos reanude la guerra. Su preocupación es, obviamente, existencial... depende de los actores que desean la moderación —China, Pakistán, las monarquías petroleras del Golfo, los pragmáticos iraníes— ejercer la influencia necesaria para detener el camino de vuelta a la guerra... Los hechos son contundentes. Trump tiene, en la práctica, menos de cero influencia sobre Irán... Lo ocurrido esta última semana va mucho más allá de un brote temporal en el estrecho de Ormuz; se trata de una grave y continua ruptura estructural en Asia Occidental, una arquitectura mucho más profunda y volátil que subyace a todo este drama (Pepe Escobar)

"La respuesta de Irán a la provocación estadounidense dejó muy claro que la actual versión del marco propuesto para un alto el fuego de 60 días no se sostiene.

MOSCÚ – Irán ostenta un dominio insuperable en la escalada, en contraste con EE. UU. Y eso está volviendo absolutamente loco al vociferante Emperador de Barbaria.

Repasemos rápidamente los aspectos más destacados de la semana pasada. En represalia directa por un ataque aéreo del CENTCOM en las afueras del aeropuerto de Bandar Abbas —una violación directa de la ficción del «alto el fuego»—, ese mismo día el IRGC lanzó un ataque selectivo contra una base estadounidense en Kuwait. El IRGC fue inequívoco: «Si se repite, nuestra respuesta será más contundente».

La respuesta extremadamente calibrada del IRGC se planteó como una advertencia deliberada, señalando sin lugar a dudas que cualquier provocación estadounidense recibirá una respuesta, aunque sin llegar a desencadenar el retorno de una guerra total.

A principios de la semana pasada, dos buques militares estadounidenses intentaron un «tránsito oscuro» a través del estrecho de Ormuz: con los transpondedores apagados, eludiendo la vigilancia de la Armada del IRGC e ignorando repetidas advertencias de navegación.

Sin embargo, la inteligencia de señales de Omán detectó los buques y, tras ignorarse explícitamente las advertencias, la Armada del IRGC llevó a cabo un ataque selectivo con drones.

Traducción: se trató de la aplicación estricta de las nuevas leyes que regulan el corredor de navegación controlado por Irán en el punto de estrangulamiento marítimo más sensible del mundo.

El eje sionista no dejó de presentar la acción de aplicación de la ley por parte de Irán como un ataque directo a la «supremacía estadounidense». Por lo tanto, como era de esperar, la Casa Blanca autorizó ataques contra instalaciones de drones iraníes.

Washington, una vez más como era de esperar, presentó la respuesta cinética como una reafirmación proporcionada de la disuasión. Teherán, por su parte, lo interpretó como un ataque descarado de EE. UU. durante un alto el fuego activo.

Así pues, el ataque de represalia del IRGC contra la base kuwaití transmitió, una vez más, un mensaje inequívoco: las bases avanzadas estadounidenses en el Golfo —las que aún no han sido destruidas— siguen siendo objetivos legítimos y nunca volverán a recuperar su condición de refugios.

Como era de esperar, el CENTCOM no cedió. El martes y el miércoles se produjeron más ataques, a los que se sumaron el jueves sanciones dirigidas contra la nueva agencia iraní de supervisión del estrecho, la PGSA.

El CENTCOM calificó los ataques contra las instalaciones de radar y mando iraníes en Goruk y la isla de Qeshm como «ataques de autodefensa». La Fuerza Aeroespacial del IRGC atacó la base aérea kuwaití desde la que se lanzaron los ataques estadounidenses, y declaró que los «objetivos previstos fueron destruidos», añadiendo que la responsabilidad «recae en el régimen estadounidense».

Ha vuelto un peligroso ciclo de escalada. Trump y el CENTCOM pueden verlo como disuasión táctica. Teherán lo ve como mala fe estratégica.

Lo que no quieren que sepa

La respuesta de Irán a la provocación estadounidense dejó muy claro que la actual encarnación del marco de alto el fuego de 60 días propuesto no se sostiene. China, oficialmente, apoya un alto el fuego de 60 días. Sin embargo, a efectos prácticos, EE. UU. sigue violando el actual y precario alto el fuego.

Las conversaciones de la semana pasada en Shanghái revelaron que China mantiene una comunicación muy estrecha con Irán y adapta constantemente los hechos sobre el terreno —y en el aire— a sus cálculos estratégicos mucho más amplios y a largo plazo, especialmente en lo que respecta a los flujos de energía a través del estrecho de Ormuz.

Además, lo que realmente importa en el gran tablero estratégico es que China y Pakistán, en primera línea, junto con Rusia y la RPDC en segundo plano, siguen proporcionando apoyo material y estratégico a Irán a través de varios niveles de ambigüedad deliberada y negación plausible. La intensidad de la coordinación no ha dejado de aumentar.

Los ataques de la semana pasada contra Irán solo benefician a un actor: el culto a la muerte en Asia Occidental, que estratégicamente desea degradar la infraestructura militar iraní y mantener a Teherán perpetuamente a la defensiva —independientemente de los enormes riesgos para los intereses reales de EE. UU. y la estabilidad de Asia Occidental—.

El panorama es evidente: los generales del Pentágono, en teoría, podrían querer explorar vías de salida, pero el liderazgo político de lo que podría describirse como el «Sindicato de Epstein» quiere la guerra.

Ninguna de las petro-monarquías del Golfo —con la excepción de los Emiratos Árabes Unidos, sinónimo de «sionistas árabes»— desea que Estados Unidos reanude la guerra. Su preocupación es, obviamente, existencial. Saben que el IRGC, y la posible entrada en el teatro de operaciones de Ansarallah en Yemen, conducirían a un desastre de represalias de gran envergadura, con ataques contra sus puertos y activos energéticos. Los actores del CCG siguen viviendo en un temor perpetuo.

La respuesta de Irán a lo que ahora es de dominio público —ataques directos de los EAU durante la guerra— llegará a su debido tiempo. Lo más urgente es el colapso efectivo del semimonopolio de los EAU sobre la navegación en Asia Occidental.

Irán y Pakistán han interconectado estrechamente sus centros de tránsito regionales en cuestión de semanas, con la apertura de siete corredores terrestres, vinculados directamente al Corredor Económico China-Pakistán (CPEC).

Al fin y al cabo, tanto Irán como Pakistán son socios de la Nueva Ruta de la Seda, y eso también se aplica a los puertos: Chabahar, en Sistán y Baluchistán, y Gwadar, en el mar Arábigo, separados por solo 80 km, disfrutan de una nueva y imprevista simbiosis. El semimonopolio marítimo de los Emiratos Árabes Unidos en Asia Occidental ha perdido todo su sentido.

En lo que respecta al centro de la acción —el estrecho de Ormuz—, hemos cruzado otro umbral más. Si el CENTCOM decide recurrir a más provocaciones, subiendo en la escalada, la próxima respuesta del IRGC irá a por la yugular, destruyendo por completo los activos aéreos estadounidenses.

Por lo tanto, depende de los actores que desean la moderación —China, Pakistán, las monarquías petroleras del Golfo, los pragmáticos iraníes— ejercer la influencia necesaria para detener el camino de vuelta a la guerra.

Los hechos son contundentes. Trump tiene, en la práctica, menos de cero influencia sobre Irán. E Irán ostenta un dominio insuperable en la escalada.

Lo ocurrido esta última semana va mucho más allá de un brote temporal en el estrecho de Ormuz; se trata de una grave y continua ruptura estructural en Asia Occidental, una arquitectura mucho más profunda y volátil que subyace a todo este drama.

Y es este contexto volátil —ilustrado por la divulgación de información exclusiva— el que comenzará a analizarse en una nueva plataforma independiente, Power Shift.

Power Shift se estrena a nivel mundial este lunes, 1 de junio, a las 17:30 h EST, con un primer episodio especial titulado «Irán: lo que no quieren que sepa». Los espectadores de todo el mundo hartos de las narrativas manipuladas y dispuestos a conocer la verdad pueden unirse en directo. Yo me conectaré desde Moscú. Exclusivo. Sin filtros. Sin censura.

(Reproducido de Strategic Culture Foundation con permiso del autor o su representante)" 

 , Unz Review, 01/06/26, traducción Salvador López)

El informe preliminar de nuestra misión de observación electoral en Colombia confirma que las preocupaciones sobre la falta de transparencia de varios sistemas electrónicos, que intervienen en la organización del proceso electoral, son legítimas y las compartimos. Nuestros temores sobre la opacidad de los mecanismos de transmisión de resultados se ven reforzados por la experiencia de nuestra misión anterior en Honduras, donde observamos cómo un sistema similar, operado por la misma empresa privada presente hoy en Colombia, terminó desempeñando un papel central en un fraude electoral (Christian Rodriguez, COHESIA)

Christian Rodriguez@ChrisRodrigAl

 Aquí el informe preliminar (en español y francés) de nuestra misión de observación electoral en Colombia. Las preocupaciones sobre la falta de transparencia de varios sistemas electrónicos que intervienen en la organización del proceso electoral son legítimas y las compartimos. 

Nuestros temores sobre la opacidad de los mecanismos de transmisión de resultados se ven reforzados por la experiencia de nuestra misión anterior en Honduras, donde observamos cómo un sistema similar, operado por la misma empresa privada presente hoy en Colombia, terminó desempeñando un papel central en un fraude electoral.

 Nuestra misión recuerda que la calidad democrática de una elección no depende únicamente de su organización material. No podemos permanecer neutrales ante la banalización de discursos que justifican la violencia política, promueven la eliminación física de ciudadanos o presentan a una parte de la sociedad colombiana como un enemigo a exterminar. Deseamos que la segunda vuelta se desarrolle en condiciones de mayor pluralismo informativo, transparencia y debate democrático, donde la confrontación de proyectos políticos sustituya a las amenazas, al odio y a los llamados a la violencia. 

Sin lugar a dudas, la actual democracia colombiana ha realizado importantes esfuerzos para sustituir la violencia por la disputa pacífica de proyectos políticos. Ninguna candidatura, independientemente de su resultado electoral, debería contribuir a normalizar discursos incompatibles con esa noble meta. Paz para Colombia.

 https://centro-cohesia.com/es/actualidades-del-centro/informes-del-observatorio-electoral-es/informe-1-elecciones-presidenciales-de-colombia-2026/

7:25 p. m. · 2 jun. 2026·146,5 mil Visualizaciones

3.6.26

Los drones de Hezbolá alcanzan tanques, excavadoras blindadas Caterpillar, vehículos de transporte de tropas, vehículos estacionados, puestos militares avanzados y a los hombres que se mueven entre ellos... Y la caza ya no se detiene en la frontera. Los drones han atacado una camioneta en Misgav Am, han aterrizado en el kibutz Snir y han golpeado la base de control del tráfico aéreo en el monte Merón, a 5 kilómetros dentro de Galilea. Las escuelas permanecen cerradas y los refugios llenos en una franja de territorio que la ocupación prometió que esta guerra finalmente haría segura... Netanyahu empujó la guerra hacia el norte para calmar la frontera. La guerra regresó y convirtió el norte en un terreno de caza... El desafío al que se enfrenta Israel ya no es solo el cable de fibra óptica del dron que sobrevuela un puesto fronterizo. Forma parte de un enfrentamiento más amplio que une Beirut con Teherán, donde las decisiones tomadas en un frente repercuten rápidamente en otro... Ese fue el mensaje implícito en la respuesta de Teherán. Un alto el fuego, argumentaron los funcionarios iraníes, no puede tratarse como algo divisible, respetado en un ámbito e ignorado en otro. Independientemente de si esa postura se mantiene o no, sirve como recordatorio de que el conflicto que Netanyahu pretende gestionar ha traspasado cualquier frontera (Anis Raiss)

"Si ha visto «Juego de Tronos», se sabe el patrón de memoria. Cada temporada, alguien captura un castillo, reclama un trono o iza un estandarte sobre una antigua muralla y declara la victoria. Sin embargo, la historia nunca se decide por quién ocupa la fortaleza.

El castillo cambia de manos. Los estandartes cambian. El reino sigue sangrando. Los hombres obsesionados con conservar la piedra suelen ser los últimos en darse cuenta de que la batalla se ha trasladado a otro lugar.

Sur del Líbano, 31 de mayo de 2026. El «señor» es el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El castillo es Beaufort, una fortaleza cruzada de 900 años de antigüedad situada en un acantilado sobre el río Litani, conquistada por la Brigada Golani del ejército de ocupación y coronada con una bandera israelí por primera vez desde el año 2000.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, prometió que los invasores la mantendrían «como parte de la zona de seguridad en el Líbano», y Netanyahu declaró que la ocupación había regresado más fuerte que nunca.

La misma brigada tomó esa misma colina en 1982, enterró a sus propios hombres en el intento, la mantuvo durante 18 años y, en 2000, voló la posición antes de retirarse hacia el sur al amparo de la oscuridad. Los cruzados levantaron esas piedras, Saladino las tomó, y luego Baibars. Todos los ejércitos que alguna vez plantaron una bandera en esa cresta acabaron retirándola.

La prensa israelí sabía exactamente qué hacer con la imagen. Haaretz reconoció que una sola fotografía de la bandera sobre la fortaleza bastaba para enterrar la única conversación que importaba: qué es, exactamente, lo que esta guerra está ganando.

Así que fíjese sobre qué se izó la bandera.

El mismo día en que se izó la bandera, un dron de Hezbolá eliminó a un soldado israelí de 21 años a pocos kilómetros de distancia. El arma que impulsa esta realidad a lo largo del frente cuesta unos pocos cientos de dólares y deja un rastro de cristales que la industria de defensa aérea de Tel Aviv aún no puede detener. A lo largo de Galilea, más de 50 cohetes y un enjambre de drones aterrizaron a lo largo de esa misma tarde. El ejército israelí capturó un castillo y no pudo disfrutar ni de una sola hora de tranquilidad.

Este es el juego de los drones: un ejército que monta sesiones fotográficas sobre ruinas vacías mientras un cable lo desangra a la vista de todos, para luego calificar la fotografía de victoria.

A la caza de los hombres del rey

El ejército de ocupación cruzó a Líbano para alejar los combates de sus asentamientos del norte. Tres meses después, está enterrando a soldados muertos en su propio lado de la frontera por el mismo arma que, según afirmaba, la guerra neutralizaría.

El 22 de mayo, un dron de Hezbolá acabó con la vida del sargento primero Noam Hamburger en Biranit, un puesto avanzado en el lado israelí de la línea, a aproximadamente un kilómetro del Líbano. El sargento Nehoray Leizer, de 19 años, murió dos días después cerca de Bint Jbeil. El «soldado de TikTok», el sargento Rotem Yanai, de 20 años, fue asesinado por dos drones cerca de Shomera el 27 de mayo.

Se suponía que la sirena los salvaría. Frente a un dron guiado por fibra óptica, a menudo hace lo contrario.

Suena la alarma y los soldados corren a toda velocidad en busca de refugio, pero esa carrera desesperada para ponerse a cubierto suele convertirse en el momento preciso que la cámara que los sobrevuela ha estado esperando. Tanto Leizer como Yanai fueron alcanzados mientras huían en busca de seguridad después de que la alarma ya se hubiera activado, y sus muertes reflejaron un patrón que se ha vuelto cada vez más familiar.

La mayoría de los soldados muertos desde que se reanudó la guerra el 2 de marzo han fallecido en circunstancias similares, atrapados a campo abierto y expuestos en el preciso momento en que buscaban protección, sin ningún lugar al que huir que un dron de fibra óptica no pudiera seguir.

Hezbolá lo graba casi todo. Sus medios militares han convertido los ataques en un género, con nuevos vídeos que aparecen casi a diario. Al Jazeera los describe como crudos y sin editar: la vista desciende desde arriba, se fija en un objetivo y, en el último segundo, a veces capta a un soldado mirando hacia arriba. Los drones alcanzan tanques, excavadoras blindadas Caterpillar, vehículos de transporte de tropas, vehículos estacionados, puestos militares avanzados y a los hombres que se mueven entre ellos.

Y la caza ya no se detiene en la frontera. Los drones han atacado una camioneta en Misgav Am, han aterrizado en el kibutz Snir y han golpeado la base de control del tráfico aéreo en el monte Merón, a 5 kilómetros dentro de Galilea. Las escuelas permanecen cerradas y los refugios llenos en una franja de territorio que la ocupación prometió que esta guerra finalmente haría segura.

Empujó la guerra hacia el norte para calmar la frontera. La guerra regresó y convirtió el norte en un terreno de caza.

Beaufort y el regreso de un viejo guion

Beaufort es una fortaleza cruzada encaramada a 213 metros sobre el Litani, con sus muros erosionados dominando el río y el valle que se extiende a sus pies. Durante nueve siglos, se ha erigido sobre uno de los corredores más estratégicos del sur del Líbano, atrayendo a todos los ejércitos que buscaban controlar la región. Por eso tantos han luchado por poseerla, y por eso ninguno ha logrado conservarla.

Los cruzados la reconstruyeron y fortificaron. Saladino la capturó en 1190. La ocupación ha izado ahora su bandera sobre la misma cresta por segunda vez en 44 años, y la segunda vez se hace eco de la primera.

En junio de 1982, la misma Brigada Golani tomó por asalto la misma cima, perdiendo a seis hombres en las trincheras, entre ellos el comandante Goni Harnik, quien asumió el mando tras la muerte de su comandante. Horas más tarde, el ex primer ministro israelí Menachem Begin y el entonces ministro de Defensa Ariel Sharon llegaron acompañados de fotógrafos. Sharon anunció que la fortaleza había sido capturada sin una sola baja. Begin contempló el campo de batalla y solo preguntó si los defensores habían tenido ametralladoras.

La madre de Harnik escuchó en las noticias de la noche que nadie había muerto y se fue a la cama. Su hijo ya estaba muerto. Mientras el señor se situaba en el parapeto y los fotógrafos tomaban sus imágenes, los muertos permanecían fuera del encuadre. La historia apenas se molestó en cambiar el guion.

La bandera proclama ahora el regreso de la «zona de seguridad», la misma expresión utilizada para describir la franja de territorio que la ocupación mantuvo entre 1985 y 2000. Las bajas regresaron según lo previsto. Horas después de que se izara la bandera, un dron explosivo mató al sargento primero Adam Tzarfati, de 20 años, e hirió a otros tres en una posición junto a la fortaleza.

A continuación, Hezbolá publicó su propia imagen de Beaufort, con la operación ejecutada mientras Netanyahu se jactaba de su captura. La toma de la fortaleza llevó una tarde. Mantener el terreno circundante llevó 18 años la última vez, y terminó en retirada.

En un comunicado, la Sala de Operaciones de Hezbolá declaró:

«Dado el importante impacto negativo que las imágenes de vídeo difundidas por Hezbolá de sus operaciones contra las fuerzas del ejército enemigo israelí han tenido en la conciencia de los colonos dentro de la entidad de ocupación, el ejército enemigo ha buscado desesperadamente obtener una imagen que pudiera promocionar como una victoria aplastante, con la esperanza de calmar el terror de los colonos del norte. El objetivo fue el histórico castillo de Beaufort (Al-Shaqif) en el sur del Líbano, situado a solo unos 4 kilómetros de la frontera entre el Líbano y Palestina».

Añadió:

«Desde el amanecer de ayer hasta el momento de emitir este comunicado, el enemigo ha tenido grandes dificultades para establecer sus fuerzas en las inmediaciones del castillo, donde estas fuerzas se encuentran actualmente posicionadas cerca de la zona de descanso situada debajo del castillo. Hezbolá está librando una guerra de desgaste contra las fuerzas del ejército enemigo israelí presentes en la zona, y las próximas imágenes de vídeo lo demostrarán».

El cable que ningún inhibidor puede alcanzar

El arma en sí ya no es un misterio.

The Cradle ya ha analizado el dron FPV de fibra óptica: guiado a través de un hilo de cristal fuera del alcance de la guerra electrónica, razón por la cual el ejército que construyó el Cúpula de Hierro sigue sin tener una respuesta fiable.

Lo que ha cambiado es la escala. Según el Centro de Investigación y Educación Alma, se han lanzado más de 80 en las últimas semanas. Aproximadamente uno de cada cinco ha dado en el blanco. Desde la reanudación de la guerra en el Líbano el 2 de marzo, Israel ha admitido la muerte de 26 soldados, siendo la mayoría de las muertes causadas por los drones de Hezbolá tras la entrada en vigor del llamado alto el fuego a mediados de abril.

Y la barrera ni siquiera es el coste. Pilotar uno de estos sistemas hacia un objetivo en movimiento exige la misma coordinación mano-ojo que requieren los videojuegos en primera persona, un reflejo desarrollado por toda una generación desde la infancia. No se trata de una improvisación de Hezbolá. El Ejército de los Estados Unidos reconoce abiertamente que las habilidades de juego se utilizan cada vez más para identificar a los operadores de drones porque, según su propia descripción, pilotar uno resulta notablemente similar a jugar con uno.

La superposición entre la consola y la cabina ya no es teórica, ya que el ejército israelí no se enfrenta a juguetes improvisados. Se enfrenta a la habilidad militar más barata y más extendida del planeta.

Esa realidad ha suscitado un debate dentro del propio Israel.

A finales de mayo, un ministro del Gobierno anónimo declaró a Channel 12 que el norte estaba «indefenso» frente a los drones. El jefe del Estado Mayor del ejército israelí, Eyal Zamir, los describió simplemente como «un reto» que el ejército superaría. Ambas afirmaciones no pueden ser ciertas.

Heridas leves, verdades importantes

El ejército califica las bajas como decenas de heridos, la mayoría de ellos «leves», y insiste en la palabra hasta que suena clínica. Pero no se envían helicópteros por heridas leves.

Durante las tres semanas del supuesto alto el fuego, los drones explosivos causaron 37 de los 39 soldados heridos en el Líbano. Solo el Hospital Rambam de Haifa ha atendido a unos 90 soldados heridos procedentes del frente.

Su subdirector, el Dr. Avi Weissman, afirma que «casi todos los días… hay dos aterrizajes de helicópteros» procedentes de la zona de combate, escenas que «me recuerdan a la Primera y la Segunda Guerra del Líbano», con pacientes que llegan principalmente con extremidades destrozadas y a los que les espera una larga rehabilitación.

Irónicamente, el hospital lleva el nombre de Moisés Maimónides —Rambam—, el médico y erudito que dictaminó que un hombre no debe mentir, aunque pueda tergiversar la verdad en circunstancias muy concretas en aras de la paz. La ocupación ha interpretado sus palabras al revés. Tomó la excepción y construyó un sistema en torno a ella, tergiversando la verdad no para preservar la paz, sino para mantener la apariencia de victoria.

Cada ataque se informa por separado —un soldado aquí, dos allá— asegurándose de que el coste nunca aparezca como una cifra única que el público pueda comprender. Lo que esa información a cuentagotas deja intacto, la censura militar lo aborda directamente. En 2024, el censor prohibió 1.635 artículos y censuró otros 6.265, una media de 21 intervenciones al día, una espada afilada durante el genocidio en Gaza y ahora dirigida hacia el norte.

Sin embargo, los propios funcionarios israelíes admiten que la censura no puede seguir el ritmo de Telegram, donde, como advirtió alguien al Knesset, «cada lanzamiento se filtra de inmediato», y los propios canales de los soldados difunden lo que los portavoces oficiales no difunden.

Un reino en disputa con sus propios funerales

En el ámbito nacional, el conflicto ha fracturado a la clase dirigente, pero no en torno a la guerra y la paz. La división se traza entre la derecha y la extrema derecha, el único eje en torno al cual sigue girando la política israelí.

Ninguna fuerza política importante aboga por el fin de la guerra. Lo que sostienen es que Netanyahu está perdiendo una guerra que se niega a terminar.

El exjefe del Estado Mayor del Ejército, Gadi Eisenkot, calificó el alto el fuego de «guerra con un solo participante» y exigió al Gobierno que dejara de frenar al ejército. Naftali Bennett y Yair Lapid, oponentes en casi todos los demás ámbitos, se unieron para exigir una respuesta más contundente.

La cuestión no es el derramamiento de sangre. Es que los drones siguen llegando, y el hombre al mando no tiene otra respuesta más allá de otra bandera en otra colina.

Las pantallas de televisión reflejan la misma división.

El Canal 12, propiedad de Keshet, y el Canal 13, propiedad de Reshet, retransmiten una guerra que se mide en funerales y en las encuestas que muestran el debilitamiento de Netanyahu. El Canal 14, propiedad del multimillonario ruso-israelí Yitzhak Mirilashvili y que actúa como altavoz del primer ministro, presenta la misma guerra como una serie de victorias.

No existe ninguna plataforma importante que se oponga a la guerra en sí, ya que no hay un electorado significativo que respalde esa postura.

Netanyahu, cuya popularidad se sitúa ahora por debajo de la de sus propios generales, responde como siempre ha hecho: prometiendo golpes más duros, al tiempo que recuerda a los israelíes que ya advirtió sobre los drones hace años, sin explicar nunca por qué seis años en el poder no han dado lugar a ninguna solución.

Tampoco se ha vuelto el público, en su mayor parte, en contra de la guerra.

Una encuesta de Channel 12 reveló que el apoyo a la continuación de los ataques contra el Líbano se sitúa en el 79 %. En lo que muchos han dejado de creer es en la victoria en sí misma. Cuando se les preguntó quién había ganado la última ronda con Irán, apenas un tercio atribuyó el mérito a su propio bando, mientras que un número mayor eligió «nadie» o «Irán».

Este es el estado de ánimo que el propio Netanyahu captó cuando prometió una «super-Esparta», una sociedad reconstruida en torno a la guerra permanente.

El 1 de junio, Netanyahu y Katz ordenaron ataques contra Dahiye, un suburbio del sur de Beirut con una gran base de apoyo a Hezbolá, por primera vez en la actual ronda de combates. Teherán respondió en cuestión de horas. El alto el fuego entre Irán y Washington, escribió el ministro de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi, es «un alto el fuego en todos los frentes, incluido el Líbano», y una violación en un frente supone una violación en todos. La República Islámica también amenazó con atacar a Israel y hacer fracasar las negociaciones con Washington, y emitió órdenes de evacuación formales a los asentamientos del norte de Israel, instándoles a huir inmediatamente en caso de que Beirut fuera bombardeada. Esto llevó a Trump a hacer una declaración a última hora del lunes. En un intento por declarar que no habría ataques contra Beirut, el presidente de EE. UU. afirmó que las «tropas» israelíes ya no se dirigían hacia Beirut.

El problema de la guerra permanente es que nunca se limita al campo de batalla elegido por quienes la libran.

El desafío al que se enfrenta Israel ya no es solo el cable de fibra óptica tendido sobre una colina en el sur del Líbano o el dron que sobrevuela un puesto fronterizo. Forma parte de un enfrentamiento más amplio que une Beirut con Teherán, donde las decisiones tomadas en un frente repercuten rápidamente en otro.

Ese fue el mensaje implícito en la respuesta de Teherán. Un alto el fuego, argumentaron los funcionarios iraníes, no puede tratarse como algo divisible, respetado en un ámbito e ignorado en otro. Independientemente de si esa postura se mantiene o no, sirve como recordatorio de que el conflicto que Netanyahu pretende gestionar ha traspasado cualquier frontera individual.

La bandera izada sobre Beaufort tenía por objeto proyectar control. Sin embargo, la realidad de esta guerra apunta en la dirección opuesta. Si hay una lección en la historia de Beaufort, es que ocupar las alturas no equivale a controlar el curso de los acontecimientos que tienen lugar a sus pies." 

(Anis Raiss, The Cradle, 02/06/26, traducción Salvador López)  

El problema de lo que está sucediendo es que no podemos confiar ciegamente en el principio de imparcialidad de la justicia... y nos hemos acostumbrado a que los informes de la UCO y de la UDEF mezclen realidad y ficción... por mencionar solo algunos ejemplos recientes: la UDEF jugó sucio contra Podemos (caso Neurona), se equivocó gravemente en el caso de Sandro Rosell y hemos visto en el juicio de la Kitchen el testimonio demoledor del comisario Morocho sobre las presiones que sufrió para proteger a Mariano Rajoy. La UCO, por su parte, se caracteriza por lanzar interpretaciones atrevidas que suelen perjudicar casi siempre a los mismos... Cuando se descubren falsedades y manipulaciones en dichos informes, no hay forma de que esos cuerpos rindan cuentas ante la ciudadanía... Los primeros síntomas de que la situación estaba descontrolándose pudieron observarse con la gran causa judicial a los independentistas catalanes... Desde entonces, los jueces, envalentonados, han ido abandonando toda forma de autocontención y hemos visto actuaciones disparatadas y maliciosas (las de los García-Castellón, Escalonilla, Peinado, etc.), con una clara motivación política y una pobreza argumental alarmante... Podemos mirar para otro lado y envolvernos en el formalismo de la imparcialidad de los jueces, pero hay motivos para cuestionar dicha imparcialidad en los casos políticos. Algunos asuntos se investigan hasta sus más mínimos detalles, mientras que otros quedan en el olvido. El doble rasero judicial y policial acaba erosionando la legitimidad de un poder fundamental del Estado... En esas condiciones, si el objetivo último de los actores judiciales y policiales es cargarse el Gobierno, puede producirse un cierre de filas en torno al Ejecutivo por parte de todos aquellos que han dejado de confiar en lo que se supone que han de ser órganos imparciales de control del poder político (Ignacio Sánchez-Cuenca)

"Ante el giro de los acontecimientos, con la legislatura en plena ebullición, lo más cómodo es apelar a la división de poderes, la imparcialidad de los jueces y dejar “que hablen los tribunales”. Que caiga quien tenga que caer. Cualquiera que vaya más allá de ahí se expone a que se le acuse de disculpar la corrupción por sectarismo partidista o de subvertir la independencia del poder judicial.

Quisiera comenzar presentando mis credenciales, con la vana esperanza de evitar las reacciones más furibundas. Hace algo menos de un año, cuando surgió el escándalo de Koldo García, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, escribí en estas páginas un artículo hablando de las responsabilidades políticas que le tocaba asumir al presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Entre otras cosas, defendí que, tras la caída sucesiva de dos secretarios de Organización del partido, lo mejor que podía hacer Sánchez era anunciar que no se presentaría de nuevo a las elecciones y dejar paso a un nuevo equipo que renovara el proyecto y la organización. Creo que si hubiera hecho algo así, habría sido bueno para la salud democrática del país, para el futuro del PSOE y, por si no fuera suficiente lo anterior, se habría evitado este final de legislatura un tanto agónico.

El lío actual no se puede atajar apelando a la presunción de inocencia de los acusados. Cuando sucedieron los escándalos de corrupción de la época de Rajoy, se insistía, creo que con buenas razones, en que una cosa eran las responsabilidades penales, que se sustanciarían en su momento, y otra las responsabilidades políticas, que exigían una respuesta más inmediata. Algo puede no ser un delito pero resultar políticamente inaceptable. Todos pudimos ver la libreta de Bárcenas. El máximo responsable del partido, Mariano Rajoy, aparecía en más de 30 anotaciones por pagos en negro. Aquello era suficiente para formarse una opinión de lo ocurrido. Salieron también evidencias de abusos de poder, suficientes para entender qué tácticas había utilizado el Gobierno del PP para tapar el rastro de su corrupción y acabar con los rivales. Aunque la justicia apenas ha avanzado en el esclarecimiento de estos acontecimientos (se está juzgando la Kitchen diez años después, pero no se ha hecho prácticamente nada con las operaciones contra Podemos y los independentistas catalanes), es legítimo discutir sobre la responsabilidad política del PP en estos acontecimientos.

El problema que surge en la actualidad con respecto a las responsabilidades políticas del PSOE es que para formarnos una opinión de lo que está sucediendo no podemos confiar ciegamente en el principio de imparcialidad de la justicia. Y tampoco hay buenas razones para creer sin más en las actuaciones policiales: nos hemos ido acostumbrando a que los informes de la UCO y de la UDEF mezclen realidad y ficción. Cuando se descubren falsedades y manipulaciones en dichos informes, no hay forma de que esos cuerpos rindan cuentas ante la ciudadanía. Por mencionar solo algunos ejemplos recientes: la UDEF jugó sucio contra Podemos (caso Neurona), se equivocó gravemente en el caso de Sandro Rosell y hemos visto en el juicio de la Kitchen el testimonio demoledor del comisario Morocho sobre las presiones que sufrió para proteger a Mariano Rajoy. La UCO, por su parte, se caracteriza por lanzar interpretaciones atrevidas que suelen perjudicar casi siempre a los mismos… Son agencias del Estado opacas por su propia naturaleza que no están sujetas a principio de responsabilidad alguno.

No estoy sugiriendo que haya una concertación de los jueces ni nada parecido; basta que los jueces que lleguen al Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional arrastren sesgos ideológicos y corporativos, es decir, que se dejen arrastrar por el clima dominante en la carrera. En España parece sacrílego poner en cuestión la actuación de los jueces. Sin embargo, son un poder del Estado y están sometidos a muy pocos controles. Los controles previstos constitucionalmente son internos, pero sabemos que hay un fuerte corporativismo en la profesión y que la cúpula del sistema, el Tribunal Supremo, está en manos de jueces conservadores desde hace mucho tiempo. La mejor prueba de la parcialidad de los jueces son las luchas encarnizadas de los partidos en torno al Consejo General del Poder Judicial, el órgano de gobierno que decide quiénes llegan a los más altos tribunales. Si los jueces fueran imparciales, no habría necesidad alguna de luchar por el dominio político de la institución. El Partido Popular es un maestro en este terreno: tanto le importa el asunto que mantuvo cinco años bloqueada la renovación del CGPJ.

Esto no quiere decir que los jueces prevariquen o que no haya justicia, pero sí que la justicia no se aplica igual a todos los actores políticos. Dentro de los márgenes del Derecho, hay espacio para ser más estricto en unos casos que en otros. Aparece ahí el doble rasero. No se trata necesariamente de que las condenas sean incorrectas jurídicamente, sino de que no se investigue con la misma diligencia a todos los actores políticos y que se valoren las pruebas de forma distinta en cada caso. El ejemplo más claro ha sido la condena del ya exfiscal general del Estado. Habiendo filtraciones judiciales constantemente, se aprovechó una filtración (cuya autoría no pudo determinarse) para ajustar cuentas con Álvaro García Ortiz.

Los primeros síntomas de que la situación estaba descontrolándose pudieron observarse con la gran causa judicial a los independentistas catalanes. En una maniobra bien calculada, se comenzó acusando por rebelión para luego dar una apariencia de ecuanimidad condenando por sedición. El Tribunal Supremo tuvo que hacer cabriolas argumentativas para que la manifestación del 20 de septiembre de 2017, similar a otras muchas en nuestra historia democrática, o las protestas por las cargas policiales el 1 de octubre, se convirtieran en “alzamientos tumultuarios” que intentaban evitar la aplicación de la ley mediante la fuerza o fuera de las vías legales. La mayoría social, incluyendo entonces al PSOE, no quiso cuestionar una sentencia que, con tal de llegar a condenas duras, pasaba por encima de los valores democráticos que amparan la protesta popular. Desde entonces, los jueces, envalentonados, han ido abandonando toda forma de autocontención y hemos visto actuaciones disparatadas y maliciosas (las de los García-Castellón, Escalonilla, Peinado, etc.), con una clara motivación política y una pobreza argumental alarmante.

Podemos mirar para otro lado y envolvernos en el formalismo de la imparcialidad de los jueces, pero hay motivos para cuestionar dicha imparcialidad en los casos políticos. Algunos asuntos se investigan hasta sus más mínimos detalles, mientras que otros quedan en el olvido. El doble rasero judicial y policial acaba erosionando la legitimidad de un poder fundamental del Estado. Más allá de ese daño estructural al sistema, el problema es que cuando una parte relevante de la ciudadanía pierde la fe en la imparcialidad judicial, los escándalos de corrupción, real o supuesta, ahondan la división social: unos creen que la justicia es valiente e insobornable, mientras que otros concluyen que hay una intencionalidad política en su proceder. En esas condiciones, si el objetivo último de los actores judiciales y policiales es cargarse el Gobierno, puede producirse un cierre de filas en torno al Ejecutivo por parte de todos aquellos que han dejado de confiar en lo que se supone que han de ser órganos imparciales de control del poder político." 

(Ignacio Sánchez-Cuenca , El País, 02/06/26)  

Durante los últimos ocho días aproximadamente, Estados Unidos ha tomado como objetivo embarcaciones iraníes así como objetivos en el territorio continental iraní buscando escalar el bloqueo del bloqueo... Al principio, la respuesta de Irán fue proporcional. Estados Unidos podía tolerar esa respuesta... De hecho, era beneficioso para Estados Unidos continuar el intercambio de golpes pero mantenerlos relativamente limitados, ya que esto erosionaría lentamente pero de manera segura la disuasión de Irán sin imponer costos intolerables a Estados Unidos... Pero ayer, Irán se movió para cambiar esa ecuación... Después de que Estados Unidos atacara un petrolero con bandera de Botsuana como parte del bloqueo de Trump, los iraníes contraescalaron de manera desproporcionada... Teherán atacó el Aeropuerto Internacional de Kuwait así como una base estadounidense en Kuwait, Ali Al-Salem... Atacó las instalaciones de la 5ª Flota en Baréin, atacó Jordania... el norte de Irak... Emiratos Árabes Unidos... la Base Aérea Al-Udeid en Catar... Fue una demostración —y un recordatorio— de que Teherán retiene la dominancia en la escalada... Mientras que Estados Unidos está cómodo con un posible acuerdo o un intercambio de fuego de bajo nivel, pero no con un regreso a una guerra a gran escala, Teherán está cómodo con un posible acuerdo o una guerra a gran escala, pero no con un intercambio de fuego de bajo nivel que erosione la disuasión de Irán y permita que el "bloqueo del bloqueo" de Trump se vuelva efectivo... El área donde ambos pueden realmente estar cómodos es algún tipo de acuerdo. Llegar a él, sin embargo, es otra historia (Trita Parsi, Ins. Quincy)

Trita Parsi @tparsi

Durante los últimos ocho días aproximadamente, Estados Unidos ha tomado como objetivo embarcaciones iraníes así como objetivos en el territorio continental iraní. Esto incluyó embarcaciones petroleras no iraníes. En esencia, esto fue Estados Unidos buscando escalar el bloqueo del bloqueo. 

Al principio, la respuesta de Irán fue proporcional. Estados Unidos podía tolerar esa respuesta. 

De hecho, era beneficioso para Estados Unidos continuar el intercambio de golpes pero mantenerlos relativamente limitados, ya que esto erosionaría lentamente pero de manera segura la disuasión de Irán sin imponer costos intolerables a Estados Unidos. 

Pero ayer, Irán se movió para cambiar esa ecuación. 

Después de que Estados Unidos atacara un petrolero con bandera de Botsuana como parte del bloqueo de Trump, los iraníes contraescalaron de manera desproporcionada. 

Teherán atacó el Aeropuerto Internacional de Kuwait así como una base estadounidense en Kuwait, Ali Al-Salem. 

Atacó las instalaciones de la 5ª Flota en Baréin. (Extensión completa del daño desconocida.)

 Atacó Jordania. (Extensión completa del daño desconocida.) 

Atacó el norte de Irak. (Extensión completa del daño desconocida.) 

Atacó los Emiratos Árabes Unidos. (Extensión completa del daño desconocida.) 

Atacó la Base Aérea Al-Udeid en Catar. (Extensión completa del daño desconocida.) 

Fue una demostración —y un recordatorio— de que Teherán retiene la dominancia en la escalada. 

Mientras que Estados Unidos está cómodo con un posible acuerdo o un intercambio de fuego de bajo nivel, pero no con un regreso a una guerra a gran escala, Teherán está cómodo con un posible acuerdo o una guerra a gran escala, pero no con un intercambio de fuego de bajo nivel que erosione la disuasión de Irán y permita que el "bloqueo del bloqueo" de Trump se vuelva efectivo. 

El área donde ambos pueden realmente estar cómodos es algún tipo de acuerdo. Llegar a él, sin embargo, es otra historia.

(traducción google)

8:17 p. m. · 3 jun. 2026 ·6.795 Visualizaciones

«El alto el fuego es una farsa»: soldados israelíes describen los continuos asesinatos selectivos de palestinos en Gaza... Las fuerzas israelíes continúan atacando y matando deliberadamente a civiles palestinos con francotiradores, drones y bombardeos aéreos, mientras expanden aún más su ocupación del territorio en Gaza, a pesar del alto el fuego... Los soldados describieron cómo disparan a palestinos que se acercan a la llamada línea amarilla que divide Gaza... "Después del alto el fuego, la orden era: si alguien cruza la línea, le disparas"... En muchos casos, las fuerzas israelíes no han marcado claramente la línea amarilla o se han negado a hacerlo, lo que ha generado confusión entre los palestinos que viven cerca y ha dado a los soldados israelíes la oportunidad de matarlos por deporte... Un soldado de combate israelí describió cómo los miembros de su unidad gritaron de celebración y se felicitaron mutuamente después de disparar contra un coche palestino que circulaba cerca de la línea amarilla, matando a todos sus ocupantes... AP ha documentado casos de soldados israelíes disparando a civiles palestinos, incluidos niños que jugaban, cerca de la línea amarilla (The Cradle)

"El alto el fuego es una broma": soldados israelíes describen los asesinatos selectivos continuos de palestinos en Gaza.

Las fuerzas israelíes continúan atacando y matando deliberadamente a civiles palestinos con francotiradores, drones y bombardeos aéreos, mientras expanden aún más su ocupación del territorio en Gaza, a pesar del alto el fuego vigente desde octubre pasado, informó AP el 31 de mayo.

"Llamar a esto un alto el fuego es una broma", dijo un soldado israelí a AP.

"Necesitamos dejar de usar este término", dijo otro soldado a la agencia de noticias.

"No está ayudando a la gente que quiere detener la guerra".

Los soldados describieron cómo disparan a palestinos que se acercan a la llamada línea amarilla que divide Gaza, establecida como parte del acuerdo de alto el fuego alcanzado hace siete meses entre Israel y Hamás.

Los términos de la tregua permitían a las tropas israelíes ocupar temporalmente el territorio al este de la línea, aproximadamente el 50 por ciento de la franja. Al mismo tiempo, los palestinos quedaban confinados al 50 por ciento restante al oeste de la línea.

"Era una jungla", dijo un soldado desplegado recientemente en Gaza. "Después del alto el fuego, la orden era: si alguien cruza la línea, le disparas", dijo a AP.

Un soldado de combate israelí describió cómo los miembros de su unidad gritaron de celebración y se felicitaron mutuamente después de disparar contra un coche palestino que circulaba cerca de la línea amarilla, matando a todos sus ocupantes.

El soldado dijo que escenas como esta "se habían vuelto comunes" después de que el alto el fuego entrara en vigor.

"En las semanas que estuvo destinado en Gaza, dijo, vio a soldados saboreando la oportunidad de perseguir a aquellos que cruzaban —o se acercaban a cruzar— la llamada línea amarilla", escribió AP.

En muchos casos, las fuerzas israelíes no han marcado claramente la línea amarilla o se han negado a hacerlo, lo que ha generado confusión entre los palestinos que viven cerca y ha dado a los soldados israelíes la oportunidad de matarlos por deporte.

AP ha documentado casos de soldados israelíes disparando a civiles palestinos, incluidos niños que jugaban, cerca de la línea amarilla. Los soldados dijeron que "parecía que las matanzas nunca se detuvieron" después de que se anunciara el alto el fuego.

Desde que el alto el fuego entró en vigor, más de 900 personas han muerto en Gaza, incluidas docenas baleadas cerca de la línea amarilla, según el Ministerio de Salud de Gaza.

Datos separados del Proyecto de Datos de Eventos y Ubicación de Conflictos Armados, una organización sin fines de lucro estadounidense, indicaron que las tropas israelíes mataron a 73 palestinos cerca de la línea amarilla en abril, un aumento del 25 por ciento con respecto a enero, cuando 58 fueron asesinados.

Israel también ha intensificado sus asesinatos mediante bombardeos aéreos en los últimos meses. Un informe interno circulado entre grupos de ayuda el mes pasado afirmó que Israel se ha vuelto "cada vez más proactivo" con sus ataques aéreos, añadió AP.

El 26 de mayo, la víspera de la festividad del Eid al-Adha, tres ataques israelíes mataron a 12 palestinos, según la ONU para los Derechos Humanos en el Territorio Palestino Ocupado (UNHROPT). Una niña de 14 años herida en los ataques de ese día falleció después. Una mujer de 30 años y una niña de cinco años murieron en el mismo ataque.

"Desde el anuncio de un alto el fuego, al menos 32 niños y ocho mujeres han muerto en ataques israelíes en los que las víctimas mortales eran exclusivamente mujeres y niños", declaró la UNHROPT.

"Nuestras preocupaciones sobre la comisión de crímenes de guerra en Gaza no han cesado", dijo Ajith Sunghay, jefe de la UNHROPT.

"Ya es suficientemente difícil navegar la vida en medio del desplazamiento crónico en las ruinas de Gaza, bajo bloqueo, y después de que los ataques israelíes destruyeran virtualmente todos los sistemas esenciales: atención médica, educación, producción de alimentos, aplicación de la ley y orden civil. Continuar los ataques militares contra una población que vive bajo estas condiciones es impensable", declaró.

El portavoz de la Defensa Civil de Gaza, Mahmoud Basal, dijo el 31 de mayo que al menos 29 palestinos, incluidos muchas mujeres y niños, han muerto desde el inicio del Eid al-Adha en los continuos ataques israelíes en toda la Franja de Gaza, mientras advertía sobre escasez severa y pedía una acción internacional urgente para proteger a los civiles y apoyar los sectores humanitario y de servicios de Gaza.

Al menos 930 palestinos han muerto en ataques israelíes en toda Gaza desde el anuncio del llamado alto el fuego el 11 de octubre de 2025.

Israel también ha ocupado territorio adicional en Gaza más allá del 50 por ciento permitido temporalmente por el acuerdo de tregua.

El Primer Ministro Benjamín Netanyahu reconoció la semana pasada que sus tropas ocupan al menos el 60 por ciento de la franja. Dijo que había dado la orden al ejército de expandirlo aún más, hasta el 70 por ciento, como un paso adicional hacia la ocupación de toda Gaza.

Durante un discurso en la Academia de Liderazgo Ein Prat, un miembro del público gritó que Israel debería tomar el "100 por ciento" de Gaza. Netanyahu respondió: "Vamos por orden", sugiriendo que este era el objetivo a largo plazo de su gobierno.

"Primero el 70 por ciento... empezaremos con eso".

Los judíos israelíes nacionalistas religiosos en el gabinete de Netanyahu esperan colonizar toda Gaza mediante la limpieza étnica de sus habitantes palestinos y la construcción de asentamientos para judíos como los que han construido ilegalmente en la Cisjordania palestina ocupada desde 1967.


https://x.com/DropSiteNews/status/2060015682205475084?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E2060015682205475084%7Ctwgr%5E7fc08aa1dafdd126e114d789ccde76e1946f9cdd%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fthecradle.co%2Farticles-id%2F37978 "  

(The Cradle, 31/05/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original) 

Javier Zaragoza Aguado, Fiscal del Tribunal Supremo: El problema del narcotráfico en el Sur de España está fuera de control... El uso de la violencia y la disposición de armas de guerra son el factor diferenciador que obliga a considerar a estas organizaciones criminales como un problema prioritario para la seguridad de nuestros ciudadanos. Los ataques a las lanchas de la Guardia Civil, con cuatro funcionarios ya asesinados, y del Servicio de Vigilancia Aduanera cuando estos cumplen su función asumiendo un elevadísimo riesgo para sus vidas demuestra una intolerable actitud de desafío al Estado... Unan a todo ello la penetración de estas estructuras delictivas en el tejido social, económico e institucional de esas zonas, generando corrupción y contaminando el sistema financiero y empresarial, y comprobarán que el resultado de ese singular cóctel puede ser explosivo. En consecuencia, se trata de una cuestión de Estado que no puede quedar sin respuesta

"El problema del narcotráfico en el Sur de España está fuera de control. La ausencia de una verdadera voluntad política para abordarlo se ha traducido en una notoria incapacidad para responder al desafío que en estos momentos representan las mafias y organizaciones criminales de esa zona.

A diferencia de las redes y organizaciones que operaban en la Galicia de los años noventa, esta delincuencia tiene unas características que agravan enormemente la dimensión del problema y que obliga a tomar soluciones más enérgicas y contundentes.

No solo campan a sus anchas y se mueven con la más absoluta impunidad en muchas zonas y pueblos costeros, amparados por la pasividad cuando no la colaboración de muchos de sus habitantes que obtienen unas ganancias rápidas y cuantiosas por su participación en las descargas o en la ocultación de la droga.

Disponen de modernas embarcaciones, las llamadas narcolanchas, mucho más potentes y sofisticadas que las de sus perseguidores, los servicios marítimos de la Guardia Civil y de Vigilancia Aduanera, hasta el punto de que la persecución y captura de aquellas no solo se convierte en una tarea inútil, sino que va acompañada de enormes riesgos para la vida y para la integridad física que no deben ser asumidos por las fuerzas policiales.

El uso de la violencia y la disposición de armas de guerra son el factor diferenciador que obliga a considerar a estas organizaciones criminales como un problema prioritario para la seguridad de nuestros ciudadanos. Los ataques a las lanchas de la Guardia Civil, con cuatro funcionarios ya asesinados, y del Servicio de Vigilancia Aduanera cuando estos cumplen su función asumiendo un elevadísimo riesgo para sus vidas demuestra una intolerable actitud de desafío al Estado.

Unan a todo ello la penetración de estas estructuras delictivas en el tejido social, económico e institucional de esas zonas, generando corrupción y contaminando el sistema financiero y empresarial, y comprobarán que el resultado de ese singular cóctel puede ser explosivo. En consecuencia, se trata de una cuestión de Estado que no puede quedar sin respuesta.

He conocido de primera mano la lucha contra el narcotráfico en otra época. No en vano fui Fiscal antidroga durante un buen número de años (1988-2005). En la década de los noventa bastó que la Audiencia Nacional y la Fiscalía Especial Antidroga intensificaran la respuesta judicial contra los clanes gallegos de la droga para que el problema no se nos fuera de las manos.

Pero tengo la impresión de que en estos tiempos el narcotráfico organizado del sur ha cruzado algunas líneas rojas que obligan a tomar soluciones mucho más contundentes contra este fenómeno criminal.

La clave es siempre la especialización y la disposición de más y mejores medios para combatir estos peligrosos grupos mafiosos –pues como tales se comportan– y en esto el Estado tiene sin duda una importante tarea por delante.

Desde la perspectiva judicial resulta obvio que no es suficiente el intenso trabajo que vienen desarrollando la Fiscalía Especial Antidroga y la Audiencia Nacional, un órgano judicial este ciertamente colapsado por los múltiples casos de corrupción política que se están produciendo, que a mi juicio deben asumir aún más mayor protagonismo en la investigación de estas mafias ampliando si es necesario el número de Juzgados Centrales de Instrucción y la plantilla de la propia Fiscalía.

Por otra parte, los juzgados territoriales –que no tienen dedicación exclusiva a estas investigaciones– no pueden desarrollar un trabajo eficaz y riguroso en esta materia al tener que compatibilizar estos asuntos con el resto de competencias que tienen atribuidas.

La única solución posible pasa por la creación urgente de Juzgados de Instrucción especializados en las diferentes provincias o zonas afectadas (Cádiz, Málaga, Huelva, etc.), que exclusivamente se dediquen a la investigación de estas tramas mafiosas, y la ampliación de los tribunales mediante secciones de enjuiciamiento especializadas para la resolución de los casos. En similares términos habría que adaptar la actual estructura de Fiscales Delegados Antidroga, ampliando sus efectivos y potenciando su dedicación exclusiva.

Pero quizás la tarea más importante es la que concierne al fortalecimiento, a la modernización y a la especialización de los servicios policiales. Las Unidades especializadas de policía, guardia civil y aduanas han sido siempre garantía de éxito en el cumplimiento de estas funciones, y es absolutamente imprescindible disponer de unidades de esta naturaleza o reforzarlas en su caso reconociendo económica y profesionalmente la singularidad de su destino. Hasta ahora nadie ha dado una explicación razonable sobre la desaparición de la llamada OCON-Sur, una potente unidad especializada con notables éxitos en la lucha contra el narco.

Los medios técnicos y materiales de que disponen los servicios marítimos de Guardia Civil y Aduanas son manifiestamente insuficientes. No se consigue capturar a las narcolanchas porque las embarcaciones que emplean los servicios policiales son muy inferiores y los medios tecnológicos de las mismas son arcaicos.

Para cumplir con eficacia este cometido resulta necesario recuperar a la Armada para ejercer funciones auxiliares de Policía Judicial en lo que atañe específicamente a los operativos marítimos consistentes en la persecución y captura de las embarcaciones empleadas por los narcos. No es la primera vez que ha desempeñado esta función: en la operación Atalanta contra la piratería del Indico actuó como policía judicial de la Audiencia Nacional capturando, deteniendo y poniendo a nuestra disposición a barcos y piratas dedicados al secuestro de embarcaciones y personas.

Pero también es obligada la cooperación de aquellos Estados que fabrican estas sofisticadas embarcaciones y que sirven de refugio a las lanchas de los narcos. La cooperación con Portugal debe alcanzar también a la neutralización de la fabricación y adquisición de esas embarcaciones para estos ilícitos fines.

En definitiva, no existe una política criminal clara, decidida y eficiente contra el problema que supone el narcotráfico organizado en el Sur. Y esto no es responsabilidad de los policías, ni de los fiscales ni de los jueces que cumplen con dignidad y con enorme sacrificio su trabajo en este desigual combate que libran día a día.

Tampoco puede atribuirse la culpa de esta ineficacia a la benevolencia de las leyes penales actualmente vigentes. Es obvio que siempre hay que abordar reformas puntuales particularmente reforzando las posibilidades legales de decomisar los bienes, instrumentos y ganancias de los narcos, pero la realidad es que el problema no es normativo, sino la palmaria insuficiencia de medios, efectivos y recursos técnicos en todos los órdenes.

Lo que verdaderamente se echa en falta es voluntad política y conciencia de la gravedad del problema, sin las cuales es imposible el diseño de una política criminal adecuada y eficaz que imponga el cumplimiento de la ley. En esta tesitura, el Estado de derecho se resiente porque si las instituciones no funcionan no se puede asegurar la aplicación efectiva de la ley, que es la mayor garantía contra la impunidad.

La responsabilidad es imputable, por tanto, a quien tiene la obligación de definir la política criminal contra el narco."

(Javier Zaragoza Aguado es Fiscal de Sala de la Sección Penal de la Fiscalía del Tribunal Supremo. El Debate, 01/06/26)

La orden de Benjamin Netanyahu de atacar los suburbios del sur de Beirut en Líbano ayer desató una dinámica sin precedentes. Israel quería separar las operaciones de Israel en Líbano del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, pero lograron lo contrario. Irán anunció de inmediato que pondría fin a las negociaciones del acuerdo de alto el fuego con Estados Unidos y se preparó para atacar el norte de Israel y cerrar el estrecho de Bab-el Mandeb si Israel atacaba Beirut. Donald Trump luego intervino para insistir en un alto el fuego entre Israel y Hezbolá después de llamadas con ambas partes. Un ataque de última hora fue evitado por ahora. Las unidades de la fuerza aérea israelí ya se estaban preparando para despegar cuando sus órdenes fueron canceladas, según Al-Monitor. Todo este drama al estilo de un duelo del mediodía ocurrió en un solo día. Sin embargo, diplomáticamente, esto puede ser recordado como un momento crucial en la guerra... La confrontación contundente de Trump con Netanyahu, según informó Axios, puede ayudar a la diplomacia de EE. UU. con Irán. Trump ahora parece estar realmente serio acerca de llegar a un acuerdo con Irán si puede hablarle a Netanyahu de esta manera. Trump ha utilizado esta táctica de reprender antes para replantear la dinámica de poder en una relación... Netanyahu ahora se encuentra en una posición complicada en casa, ya que el episodio expuso cuánto depende Israel de los Estados Unidos. El líder de la oposición, Yair Lapid, criticó al primer ministro por ceder ante la presión de Estados Unidos y por convertir a Israel en un protectorado de pleno derecho de Estados Unidos... Para Trump, declarar un alto el fuego en Líbano será solo el primer paso. Para mantener el impulso, Trump ahora necesita lograr avances en el acuerdo con Irán que los duros de Irán acepten (Eurointelligence)

"Un momento crucial

La orden de Benjamin Netanyahu de atacar los suburbios del sur de Beirut en Líbano ayer desató una dinámica sin precedentes. Israel quería separar las operaciones de Israel en Líbano del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, pero lograron lo contrario. Irán anunció de inmediato que pondría fin a las negociaciones del acuerdo de alto el fuego con Estados Unidos y se preparó para atacar el norte de Israel y cerrar el estrecho de Bab-el Mandeb si Israel atacaba Beirut. Donald Trump luego intervino para insistir en un alto el fuego entre Israel y Hezbolá después de llamadas con ambas partes. Un ataque de última hora fue evitado por ahora. Las unidades de la fuerza aérea israelí ya se estaban preparando para despegar cuando sus órdenes fueron canceladas, según Al-Monitor. Todo este drama al estilo de un duelo del mediodía ocurrió en un solo día. Sin embargo, diplomáticamente, esto puede ser recordado como un momento crucial en la guerra.

Hasta ahora, Irán ha estado insistiendo en incluir a Líbano en cualquier acuerdo. Estados Unidos prefirió mantener negociaciones separadas entre Israel y Líbano en Washington. Nadie realmente quiere que Líbano caiga bajo la tutela de Irán, lo cual sería el caso si un acuerdo entre Estados Unidos e Irán incluyera a Líbano. La decisión de Netanyahu de escalar las operaciones de Israel en Líbano ayer endureció la posición de Irán y amenazó con arruinar el acuerdo legado de Trump. Pero, en última instancia, puede haber sido un regalo para la diplomacia estadounidense. Y le quitó a Irán la carta libanesa de la mano.

Vale la pena recordar que cada lado está utilizando sus narrativas como palanca en las negociaciones. Esto se refiere a las amenazas que se intensificaron entre Israel e Irán ayer y cómo se resolvió esta tensión. La confrontación contundente de Trump con Netanyahu, según informó Axios, puede ayudar a la diplomacia de EE. UU. con Irán. Trump ahora parece estar realmente serio acerca de llegar a un acuerdo con Irán si puede hablarle a Netanyahu de esta manera. Trump ha utilizado esta táctica de reprender antes para replantear la dinámica de poder en una relación.

Al mediar un alto el fuego en Líbano, Estados Unidos también se asegura de que Irán no pueda afirmar que ellos salvaron a Líbano. El presidente de Líbano, Joseph Aoun, dijo en un comunicado en X que Hezbolá había aceptado la propuesta de Marco Rubio de un cese mutuo de hostilidades con Israel. Según el acuerdo propuesto, los ataques israelíes en los suburbios del sur de Beirut cesarían a cambio de que Hezbolá detuviera los ataques contra Israel. El alto el fuego eventualmente abarcaría todos los territorios libaneses.

Netanyahu ahora se encuentra en una posición complicada en casa, ya que el episodio expuso cuánto depende Israel de los Estados Unidos. El líder de la oposición, Yair Lapid, criticó al primer ministro por ceder ante la presión de Estados Unidos y por convertir a Israel en un protectorado de pleno derecho de Estados Unidos. Netanyahu sigue insistiendo en que las posiciones no han cambiado y que Israel atacará objetivos en Beirut si Hezbollah no detiene sus ataques a ciudades y ciudadanos israelíes. Esta es su línea roja.

¿Qué pasa si Hezbollah se muestra desafiante con el acuerdo? A partir de ahora, lo que constituye y no constituye una violación del alto el fuego se negociará en el terreno todos los días, así como el nivel de hostilidad controlada que es aceptable y en qué momento es necesaria una decisión política.

Para Trump, declarar un alto el fuego en Líbano será solo el primer paso. Para mantener el impulso, Trump ahora necesita lograr avances en el acuerdo con Irán que los duros de Irán aceptarían.

El susto de ayer fue un recordatorio de lo rápido que las cosas podrían escalar en el terreno. Otra razón para cerrar el asunto."

(Eurointelligence, 02/06/26, traducción Quillbot) 

Una superpotencia puede destruir mucho y aun así no lograr un resultado político que justifique el precio... Eso es lo que ha puesto de manifiesto la crisis iraní. La vacilación de Trump no fue simplemente una concesión a la presión árabe. Fue una admisión de que otra ronda de ataques podría no restablecer la disuasión en absoluto... Lo relevante no es que Irán pueda derrotar a Estados Unidos. No puede. Lo relevante es que Irán no necesita derrotar a Estados Unidos para que el próximo ataque resulte contraproducente desde el punto de vista político y estratégico... Esa distinción suele perderse en Washington... Otro ataque no solo pondría a prueba a Irán, sino también la capacidad de Estados Unidos para afrontar una guerra más prolongada, precios de la energía más altos, una menor preparación en Asia, un mayor peligro para las fuerzas estadounidenses y una mayor desconfianza pública en el país... la guerra ha aumentado la factura. Ha sacudido los mercados energéticos y el comercio, ha sometido a las tropas, los buques y las bases estadounidenses a una amenaza constante. Esto no es dominio estratégico. Es un enredo estratégico... la guerra contra Irán está fracasando... Si la administración ahora acepta la diplomacia, el levantamiento de sanciones, la desescalada marítima y la vigilancia nuclear como el verdadero camino a seguir, entonces la pregunta obvia es por qué las fuerzas estadounidenses tuvieron que sacrificar su capacidad operativa, gastar municiones escasas y arriesgarse a una tormenta de fuego regional para llegar a ese punto... Trump dio marcha atrás porque el siguiente paso parecía más una derrota que una victoria. Debería seguir dando marcha atrás. Estados Unidos no necesita otra demostración de poder aéreo. La diplomacia no es un regalo para Teherán. Es una operación de rescate para la estrategia sobrecargada de Washington

"Donald Trump no se convirtió de repente en un pacifista. No se despertó una mañana convencido de la sabiduría de Quincy Adams, George Kennan o la antigua desconfianza conservadora hacia las guerras de cruzada. Cuando suspendió  otro  ataque planeado contra Irán, la explicación pública fue diplomática: Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos habían instado a la moderación; Pakistán había presentado una propuesta; las conversaciones se habían vuelto lo suficientemente serias como para justificar la demora. Esa explicación es cierta hasta cierto punto. Pero no es suficiente.

La realidad subyacente es que el cálculo militar de Washington ha cambiado. La antigua premisa —que Irán podía ser bombardeado, contenido, humillado y luego llevado a la mesa de negociaciones de forma pacífica— se ha topado con la cruda realidad. El poder estadounidense sigue siendo inmenso. Pero inmensidad no es sinónimo de eficacia. Una superpotencia puede destruir mucho y aun así no lograr un resultado político que justifique el precio.

Eso es lo que ha puesto de manifiesto la crisis iraní. La vacilación de Trump no fue simplemente una concesión a la presión árabe. Fue una admisión, aunque reticente, de que otra ronda de ataques podría no restablecer la disuasión en absoluto. Podría acelerar la misma erosión de la disuasión que la guerra supuestamente debía evitar.

El problema del Pentágono ya no radica simplemente en la selección de objetivos. Se trata de previsibilidad, agotamiento y escalada. El seguimiento militar de código abierto ha  demostrado  la gran cantidad de capacidad naval, de bombarderos, de aviones cisterna y de defensa antimisiles de Estados Unidos que se ha destinado a la Operación Furia Épica. Las evaluaciones de defensa también han  planteado  interrogantes sobre el agotamiento de las reservas de interceptores estadounidenses y la carga que Washington ha soportado al defender a Israel del fuego de misiles iraníes. Estos no son indicadores de una guerra barata. Son indicadores de una guerra que consume la maquinaria necesaria para otros escenarios para aquellos que defienden la «paz mediante la fuerza», aunque  la sociedad civil no violenta  también puede ejercer un poder disuasorio, o la disuasión finlandesa mediante una combinación de cierta presencia militar y una ciudadanía comprometida con la no cooperación con cualquier invasor, un enfoque que denominan el » erizo indigerible «.

Mientras tanto, Irán no ha respondido como el adversario frágil que se imaginaba en los seminarios de Washington. Sus comandantes han  advertido  contra una nueva agresión, sus fuerzas permanecen en alerta y su postura defensiva parece más adaptada que al comienzo del conflicto. Lo relevante no es que Irán pueda derrotar a Estados Unidos en una contienda convencional. No puede. Lo relevante es que Irán no necesita derrotar a Estados Unidos de forma contundente para que el próximo ataque resulte contraproducente desde el punto de vista político y estratégico.

Esa distinción suele perderse en Washington. Una campaña de bombardeos puede destruir instalaciones. Puede matar comandantes. Puede proclamar la determinación por televisión. Pero no puede, por sí sola, obligar a la rendición de una nación que cree que su supervivencia está en juego. Incluso los analistas escépticos de Teherán han  señalado  que suprimir las defensas aéreas y atacar a los líderes no responde a la cuestión política fundamental: ¿cómo se convierte el castigo militar en una solución duradera?

Hasta ahora, la respuesta es que no. En cambio, la guerra ha aumentado la factura. Ha  sacudido  los mercados energéticos y el comercio a través del estrecho de Ormuz. Ha  obligado  a la OTAN a debatir qué ocurriría si la vía marítima permaneciera inestable. Ha  generado  inquietud en los hogares estadounidenses respecto al precio de la gasolina. Ha sometido a las tropas, los buques y las bases estadounidenses a una amenaza constante. Esto no es dominio estratégico. Es un enredo estratégico.

Para los conservadores, la lección debería ser obvia. Una política exterior digna de ese nombre debe partir de los intereses estadounidenses, no de las necesidades emocionales de aliados, donantes, grupos de expertos o generales televisivos. El periódico The American Conservative ha  sostenido durante mucho tiempo  que «Estados Unidos Primero» debe significar juzgar la política en función del interés nacional concreto de Estados Unidos, no de abstracciones o compromisos heredados. Según ese criterio, la guerra contra Irán está fracasando.

Está fracasando porque el presidente no ha  explicado  el objetivo final. Está fracasando porque la mayoría de los estadounidenses  desaprueba  la acción militar. Está fracasando porque dos tercios se han  mostrado a favor  de poner fin a la intervención estadounidense rápidamente, incluso sin alcanzar todos los objetivos declarados. Y está fracasando porque el Congreso ahora  lucha  por reafirmar su papel constitucional después de que otro presidente utilizara los poderes de guerra como un instrumento personal.

Los defensores de Trump dirán que se detuvo porque es un negociador. Quizás. Pero un acuerdo alcanzado tras una escalada no prueba que dicha escalada fuera acertada. Puede que demuestre que la escalada creó peligros demasiado grandes como para ignorarlos. Si la administración ahora acepta la diplomacia, el levantamiento de sanciones, la desescalada marítima y la vigilancia nuclear como el verdadero camino a seguir, entonces la pregunta obvia es por qué las fuerzas estadounidenses tuvieron que sacrificar su capacidad operativa, gastar municiones escasas y arriesgarse a una tormenta de fuego regional para llegar a ese punto.

Los halcones llamarán debilidad a la moderación. Siempre lo hacen. Dijeron que Irak era ganable, Afganistán sostenible, Libia humanitaria, Vietnam una victoria fácil y Siria manejable. Su historial debería descalificarlos para dar lecciones a nadie sobre fortaleza. La verdadera fortaleza no es negarse a reconsiderar un mal rumbo. La verdadera fortaleza es la capacidad de detenerse antes de que el orgullo convierta un error en una catástrofe.

La presión no ha hecho que Irán se vuelva más sumiso. Al contrario, lo ha fortalecido, lo ha preparado mejor y lo ha hecho más decidido. Esto puede ofender el sentido de jerarquía de Washington, pero es la realidad estratégica. Otro ataque no solo pondría a prueba a Irán, sino también la capacidad de Estados Unidos para afrontar una guerra más prolongada, precios de la energía más altos, una menor preparación en Asia, un mayor peligro para las fuerzas estadounidenses y una mayor desconfianza pública en el país.

Trump dio marcha atrás porque el siguiente paso parecía más una derrota que una victoria. Debería seguir dando marcha atrás. Estados Unidos no necesita otra demostración de poder aéreo. Necesita abandonar la lógica que hizo que el poder aéreo pareciera un sustituto de la política. La diplomacia no es un regalo para Teherán. Es una operación de rescate para la estrategia sobrecargada de Washington.

Un presidente conservador no debería preguntarse cómo volver a bombardear Irán. Debería preguntarse por qué Estados Unidos sigue pagando por la fantasía de que los bombardeos pueden hacer que Oriente Medio obedezca."

(traducción Gaceta Crítica)