17.2.26

Los crecientes ataques contra Francesca Albanese presagian una nueva era oscura... La campaña despiadada lanzada contra la relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, por parte de Israel y Estados Unidos, ahora incluye a los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania, Italia, Francia, Austria y la República Checa, que exigen su dimisión. Esta campaña forma parte de un esfuerzo de las naciones industrializadas por mantener el genocidio en Gaza —casi 600 palestinos han sido asesinados en Gaza desde que entró en vigor el falso alto el fuego— y silenciar a todos aquellos que exigen que la comunidad internacional respete el estado de derecho... forma parte de un esfuerzo concertado para desacreditar a organismos internacionales como la ONU, y se basa en un vídeo deliberadamente truncado de una charla que Francesca dio en Doha, en el que se distorsionan y tergiversan sus palabras... la verdad, por supuesto, es irrelevante. El objetivo es silenciarla a ella y a todos los que defienden los derechos de los palestinos... La campaña contra Francesca presagia un mundo aterrador en el que las naciones industriales occidentales explotan y se aprovechan de los débiles, en el que la ley es lo que las naciones poderosas dicen que es, en el que quienes se atreven a decir la verdad y defender el estado de derecho son perseguidos sin descanso, en el que el genocidio es otra herramienta más del arsenal para aplastar las aspiraciones y los derechos de los vulnerables. Esta es una lucha que debemos ganar (Chris Hedges, Premio Pulitzer)

"La campaña despiadada y sostenida lanzada contra Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados desde 1967, por parte de Israel y Estados Unidos, ahora incluye a los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania, Italia, Francia, Austria y la República Checa, que exigen su dimisión. Esta campaña forma parte de un esfuerzo de las naciones industrializadas por mantener el genocidio en Gaza —casi 600 palestinos han sido asesinados en Gaza desde que entró en vigor el falso alto el fuego— y silenciar a todos aquellos que exigen que la comunidad internacional respete el estado de derecho.

El último ataque contra Francesca, que forma parte de un esfuerzo concertado para desacreditar a organismos internacionales como la ONU, se basa en un vídeo deliberadamente truncado de una charla que Francesca dio en Doha el 7 de febrero, en el que se distorsionan y tergiversan sus palabras. Pero la verdad, por supuesto, es irrelevante. El objetivo es silenciarla a ella y a todos los que defienden los derechos de los palestinos.

Francesca fue incluida por la administración Trump en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos —que normalmente se utiliza para sancionar a los acusados de blanqueo de capitales o de estar involucrados con organizaciones terroristas— seis días después de la publicación de su informe «De la economía de la ocupación a la economía del genocidio», que documentaba las empresas globales que ganan miles de millones de dólares con el genocidio en Gaza y la ocupación de los palestinos.

La lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros —utilizada como arma por la administración Trump para perseguir a Francesca y violando la inmunidad diplomática concedida a los funcionarios de la ONU— le prohíbe entrar en Estados Unidos. Prohíbe a cualquier institución financiera tenerla como clienta. A cualquier banco que realice transacciones financieras con Francesca se le prohíbe operar en dólares, se le imponen multas multimillonarias y se le bloquea el acceso a los sistemas de pago internacionales. Esto la ha aislado de la banca mundial, impidiéndole utilizar tarjetas de crédito o reservar un hotel a su nombre. Sus activos en Estados Unidos están congelados. Su seguro médico se ha negado a reembolsarle los gastos médicos. Esto ha provocado que instituciones, entre ellas universidades estadounidenses, grupos de derechos humanos y ONG que antes colaboraban con ella, hayan roto sus vínculos por temor a las onerosas sanciones de Estados Unidos. Las sanciones se suman a las impuestas en febrero y junio del año pasado al fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, y a dos jueces por emitir órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa, Yoav Gallant.

Al convertir a Francesca, que recibe frecuentes amenazas de muerte, en el pararrayos, estos gobiernos tratan de desviar la atención de la matanza y el desastre humanitario que se está produciendo en Gaza. Tratan de ocultar el sistema de apartheid y la ocupación ilegal de la Palestina histórica por parte de Israel. Tratan de ocultar, sobre todo, su complicidad con los continuos envíos de armas que alimentan el genocidio de Israel.

El ritmo del genocidio se ha ralentizado, pero no se ha detenido. Israel ha tomado el 60 % de Gaza y bloquea la mayor parte de la ayuda humanitaria, incluidos el combustible, los alimentos y los medicamentos. Al mismo tiempo, Israel está acelerando su ocupación de Cisjordania, donde más de 1100 palestinos han sido asesinados y decenas de miles han sido desplazados de sus hogares desde octubre de 2023.

La campaña contra Francesca presagia un mundo aterrador en el que las naciones industriales occidentales explotan y se aprovechan de los débiles, en el que la ley es lo que las naciones poderosas dicen que es, en el que quienes se atreven a decir la verdad y defender el estado de derecho son perseguidos sin descanso, en el que el genocidio es otra herramienta más del arsenal para aplastar las aspiraciones y los derechos de los vulnerables. Esta es una lucha que debemos ganar.

Si pierden, si permiten que voces como la de Francesca sean silenciadas, darán paso a una era de sangre y terror."                  (Chris Hedges , blog, 16/02/26, traducción DEEPL) 

Reducir el caso Epstein a una mera distracción sería subestimar grotescamente la ingeniería en juego. Los hilos no conectan solo a políticos en apuros; tejen una red que une la perversión privada con el complejo militar-industrial, la banca de alto nivel y los servicios de inteligencia. Los documentos desclasificados han realizado un trabajo crucial. Han elevado la vaga teoría conspirativa de «Epstein trabajaba para el Mossad-CIA- MI6» al estatus de hipótesis de trabajo documentada, con nodos, flujos de dinero y contratos específicos. El contrato de 25 millones de dólares firmado el 5 de octubre de 2015 entre Jeffrey Epstein (en su rol como presidente de Southern Trust Company Inc.) y el grupo Rothschild es la piedra de este sistema. No se trataba de una asesoría financiera convencional, era la llave maestra de un esquema de «doble uso». Los fondos Rothschild, canalizados a través de Epstein, sirvieron para inyectar capital en empresas israelíes de ciberinteligencia y vigilancias fundadas por exmiembros de la Unidad 8200, la célebre unidad de inteligencia de señales del ejército israelí. ¿Y si los algoritmos de «análisis de riesgo» por los que Rothschild pagó 25 millones a Epstein no eran para predecir fluctuaciones de mercado, sino vulnerabilidades humanas? La hipótesis cobra fuerza cuando se introduce a un tercer actor fundamental: Peter Thiel y su empresa Palantir... la tecnología de Palantir pudo haber sido la plataforma donde se integraron esos «algoritmos de análisis de riesgo» de Epstein. El resultado no sería un modelo financiero, sino un perfilador de extorsión predictiva. Cruzar datos financieros ocultos, historiales médicos secretos, preferencias sexuales recopiladas de darknets y comportamientos en línea para identificar, antes de siquiera conocerlos personalmente, los puntos de presión de un magnate, un político o un heredero real. La isla privada y las propiedades de Epstein no serían entonces solo lugares de depravación, sino laboratorios de campo para validar y refinar estos modelos, obteniendo la confirmación empírica última del perfil creado... Son servicios subcontratados a redes privadas, financiadas por capital opaco, que operan en la intersección entre la alta finanza, el espionaje y el crimen organizado de lujo... El horror no es que estas personas existan; es que son ellas, cuyos nombres pueblan las páginas de los expedientes, las que toman decisiones sobre sanciones económicas que matan de hambre a poblaciones enteras, sobre intervenciones militares que destrozan países, sobre políticas migratorias que condenan a millones a la desesperación... Y lo hacen, aparentemente, después de participar en lo que cualquier marco moral ordinario calificaría como los actos más viles imaginables (Alejandro Marcó del Pont)

 " (...) Sin embargo, reducir esto a una mera distracción sería subestimar grotescamente la ingeniería en juego. Los hilos no conectan solo a políticos en apuros; tejen una red que une la perversión privada con el complejo militar-industrial, la banca de alto nivel y los servicios de inteligencia. Los documentos desclasificados han realizado un trabajo crucial. Han elevado la vaga teoría conspirativa de «Epstein trabajaba para el Mossad-CIA- MI6» al estatus de hipótesis de trabajo documentada, con nodos, flujos de dinero y contratos específicos.     

El contrato de 25 millones de dólares firmado el 5 de octubre de 2015 entre Jeffrey Epstein (en su rol como presidente de Southern Trust Company Inc.) y el grupo Rothschild es la piedra de este sistema. No se trataba de una asesoría financiera convencional, era la llave maestra de un esquema de «doble uso». Los fondos Rothschild, canalizados a través de Epstein, sirvieron para inyectar capital en empresas israelíes de ciberinteligencia y vigilancias fundadas por exmiembros de la Unidad 8200, la célebre unidad de inteligencia de señales del ejército israelí.

El dinero no se quedó en abstracto. Los correos electrónicos muestran su rastro concreto. Epstein utilizó estos canales para financiar a Ehud Barak, el ex primer ministro y ministro de defensa israelí, en la creación de Carbyne. La empresa se vende como una plataforma de servicios de emergencia de última generación, pero su tecnología tiene una capacidad intrínseca y aterradora. Puede acceder de forma remota a la cámara, el micrófono y los datos de localización de cualquier smartphone que tenga instalada su aplicación, a menudo integrada a nivel de sistema operativo por acuerdos con gobiernos. Aquí es donde la especulación de los analistas se funde con la lógica revelada por los documentos: ¿y si los algoritmos de «análisis de riesgo» por los que Rothschild pagó 25 millones a Epstein no eran para predecir fluctuaciones de mercado, sino vulnerabilidades humanas? La hipótesis cobra fuerza cuando se introduce a un tercer actor fundamental: Peter Thiel y su empresa Palantir.

Thiel es el filósofo-rey del capitalismo de vigilancia aplicado a la seguridad nacional. Palantir, su criatura, no es una empresa de software cualquiera; es el sistema nervioso central de la vigilancia digital moderna. Proporciona la infraestructura de inteligencia artificial que el Ministerio de Defensa israelí utiliza, por ejemplo, en Gaza, con sistemas como «Lavender» para la identificación masiva de blancos. La especulación, basada en la convergencia de intereses y capacidades, es que la tecnología de Palantir pudo haber sido la plataforma donde se integraron esos «algoritmos de análisis de riesgo» de Epstein.

El resultado no sería un modelo financiero, sino un perfilador de extorsión predictiva. Cruzar datos financieros ocultos, historiales médicos secretos, preferencias sexuales recopiladas de darknets y comportamientos en línea para identificar, antes de siquiera conocerlos personalmente, los puntos de presión de un magnate, un político o un heredero real. La isla privada y las propiedades de Epstein no serían entonces solo lugares de depravación, sino laboratorios de campo para validar y refinar estos modelos, obteniendo la confirmación empírica última del perfil creado. El cliente—ya sea una agencia de inteligencia, un primer ministro, un actor privado o un conglomerado financiero—recibiría un dossier no solo con los pecados cometidos, sino con una predicción de los que el sujeto estaría dispuesto a cometer. Es la extorsión elevada a ciencia.

Esta convergencia explica por qué un conflicto con Irán no es solo una distracción conveniente, sino un objetivo estratégico y económico para esta red. Para Peter Thiel y Palantir, una guerra a gran escala con Irán es el killer app, la aplicación final que justificaría inversiones billonarias. Sería la prueba de concepto definitiva para una guerra gestionada por IA, donde los «blancos generados por algoritmos» sustituyen la deliberación humana, acelerando los ciclos de decisión hasta hacer irrelevantes las consideraciones éticas o políticas.

Los contratos se multiplicarían, los beneficios –ya triplicados en 2025 gracias a la colaboración con Israel– se dispararían. Para las empresas de defensa israelíes como Elbit Systems o Israel Aerospace Industries (IAI), implicadas en la producción de sistemas de misiles como el Arrow, sería un boom económico sin precedentes. Para los servicios de inteligencia, un conflicto de esta magnitud permite justificar presupuestos negros astronómicos, reorganizar prioridades y, crucialmente, silenciar cualquier investigación interna o externa sobre su posible participación en la red de Epstein bajo el argumento incuestionable de la «prioridad bélica». La guerra, en este cálculo deshumanizado, es el negocio perfecto y la cortina de humo definitiva.

Por debajo de toda esta maquinaria fría –los algoritmos, los contratos, las estrategias geopolíticas– late una patología humana que los analistas de la psicología del poder han comenzado a diseccionar a la luz de estos archivos. No se trata de unos pocos «malos manzanas». Los estudios, como los citados en los círculos especializados en psicopatología política desde 2026, indican una sobrerrepresentación significativa de rasgos narcisistas, maquiavélicos y psicopáticos en las élites del poder global, particularmente en finanzas y política de alto vuelo. Para estos individuos, la teoría del «objeto de uso» no es una metáfora; es un manual operativo. Los demás seres humanos son piezas en un tablero, fuentes de placer, de utilidad o de explotación.

Los testimonios más extremos que emergen de los archivos –las referencias a rituales, a tortura, a un «goce perverso» que va más allá del mero abuso– encajan en la estructura clínica de la perversión en su sentido más estricto, la negación total de la subjetividad del otro, su reducción a un objeto para la gratificación de una fantasía de omnipotencia.

El horror no es que estas personas existan; es que son ellas, cuyos nombres pueblan las páginas de los expedientes, las que toman decisiones sobre sanciones económicas que matan de hambre a poblaciones enteras, sobre intervenciones militares que destrozan países, sobre políticas migratorias que condenan a millones a la desesperación. Deciden qué es un gobierno «democrático» y qué es un «régimen canalla». Y lo hacen, aparentemente, después de participar en lo que cualquier marco moral ordinario calificaría como los actos más viles imaginables. La disociación no es un síntoma de su patología; es su herramienta de trabajo principal.

Al final, esta no es una historia sobre un pederasta rico. Es la historia del instrumento que construyó y que le sobrevivió. Los Archivos Epstein son el símbolo más tangible de una mutación en el ejercicio del poder: la privatización y externalización de las funciones más oscuras del Estado profundo (Deep State). La recolección de material comprometedor, la extorsión, la coerción psicológica, ya no son operaciones clandestinas llevadas a cabo únicamente por agencias estatales con sellos oficiales. Son servicios subcontratados a redes privadas, financiadas por capital opaco, que operan en la intersección entre la alta finanza, el espionaje y el crimen organizado de lujo.

La película de bajo presupuesto con la que comenzamos este relato se revela, así, como el documental más caro y peligroso jamás producido. Sus productores son anónimos, su presupuesto es incalculable, y sus ganancias no se miden en dólares, sino en grados de control sobre el futuro de las naciones. El sheriff, el pederasta y la bomba iraní no son elementos inconexos; son engranajes de la misma máquina. Una máquina que convierte la vergüenza en poder, el sexo en arma y la guerra en espectáculo redentor. Nosotros, el público, hemos sido reducidos a espectadores aturdidos, incapaces de distinguir si lo que vemos es ficción o la nueva y aterradora normalidad." 

 (Alejandro Marcó del Pont, blog,  04/02/26)

Artículo 129.2 de la Constitución: La pieza que le falta a nuestra democracia... el acceso de las personas trabajadoras a su participación en el desarrollo de sus reconocidos o potenciales derechos es aún «tímido» y el mandato constitucional sobre el acceso a la propiedad de los medios de producción es, hoy por hoy, una promesa vacía... como cualquier entidad política en una democracia, la empresa debe organizarse bajo una arquitectura democrática... como cualquier entidad política en una democracia, la empresa debe organizarse bajo una arquitectura democrática. En consecuencia, el trabajador deja de ser un mero recurso para convertirse en un “inversor de trabajo”. Al igual que el accionista aporta capital, el trabajador aporta su vida, su tiempo, su conocimiento, su capacidad de trabajo y los resultados de éste. Sin embargo, mientras el primero ostenta el control absoluto a través de la entidad “empresa”, el segundo permanece a menudo en la periferia de las decisiones estratégicas... El artículo 129.2 es taxativo: “los poderes públicos promoverán eficazmente la participación de los trabajadores en la empresa y facilitarán su acceso a la propiedad de los medios de producción”. No es una sugerencia ni un “si conviene”, es un mandato constitucional... España se sitúa hoy a la cola de Europa en participación real. Mientras países como Alemania, Austria o los Estados del Norte de Europa han integrado la codecisión en sus modelos productivos —no por ideología, sino por eficiencia y cohesión—, en España a los comités de empresa y a las secciones sindicales se les informa y consulta, pero rara vez participan en la toma de decisiones... Por ello, la negociación colectiva debe evolucionar hacia una gestión conjunta de materias críticas: desde la organización del trabajo hasta la formación continua o la gestión ética de los algoritmos... medidas concretas: derechos de codecisión en IA, participación en el capital e incentivos públicos para empresas democráticas. Pero esto requiere también una autocrítica honesta: durante demasiado tiempo el sindicalismo no priorizó la conquista de estos derechos y su ejercicio (Quim González Muntadas)

 "El pasado 2 de febrero, el Ministerio de Trabajo recibió de la Comisión Internacional de expertos de alto nivel sobre democracia en el trabajo un documento de 497 páginas que está llamado a sacudir los cimientos de nuestro modelo laboral. Este informe no es un diagnóstico más, es una enmienda a la totalidad a la forma en que entendemos la empresa en España. Su conclusión es tan nítida como preocupante: el acceso de las personas trabajadoras a su participación en el desarrollo de sus reconocidos o potenciales derechos es aún «tímido» y el mandato constitucional sobre el acceso a la propiedad de los medios de producción es, hoy por hoy, una promesa vacía.

No hablamos de una carencia coyuntural, sino de un déficit estructural. Nuestra arquitectura empresarial sigue anclada en una jerarquía del siglo pasado que choca frontalmente con los desafíos del siglo XXI: la gobernanza de la inteligencia artificial, la digitalización, la competitividad, la desigualdad y la globalización.

Una de las aportaciones más relevantes del informe es la calificación de las “entidades políticas”. Son espacios de poder donde se toman decisiones que condicionan la vida de las personas y el futuro de la sociedad. Si aceptamos esta premisa, la conclusión es inevitable: como cualquier entidad política en una democracia, la empresa debe organizarse bajo una arquitectura democrática.

En consecuencia, el trabajador deja de ser un mero recurso para convertirse en un “inversor de trabajo”. Al igual que el accionista aporta capital, el trabajador aporta su vida, su tiempo, su conocimiento, su capacidad de trabajo y los resultados de éste. Sin embargo, mientras el primero ostenta el control absoluto a través de la entidad “empresa”, el segundo permanece a menudo en la periferia de las decisiones estratégicas.

A menudo se etiqueta la participación laboral como una aspiración utópica o radical. Nada más lejos de la realidad. Se trata sencillamente de cumplir la Constitución Española. El artículo 129.2 es taxativo: “los poderes públicos promoverán eficazmente la participación de los trabajadores en la empresa y facilitarán su acceso a la propiedad de los medios de producción”. No es una sugerencia ni un “si conviene”, es un mandato constitucional que lleva cuarenta y siete años en el «congelador» legislativo.

España se sitúa hoy a la cola de Europa en participación real. Mientras países como Alemania, Austria o los Estados del Norte de Europa han integrado la codecisión en sus modelos productivos —no por ideología, sino por eficiencia y cohesión—, en España a los comités de empresa y a las secciones sindicales se les informa y consulta, pero rara vez participan en la toma de decisiones. En nuestro país, la participación real sigue siendo un espejismo en la inmensa mayoría de las empresas.

Debemos reconocer que en el sindicalismo del sur de Europa han primado durante décadas ciertas reticencias, en contraste con el sindicalismo del centro y norte del continente. Siempre planeaba la duda: ¿participar no significa integrarse en el sistema del capital?, ¿no diluye esto la defensa de los intereses de clase?

Estas reticencias están hoy superadas por un sindicalismo español que defiende que la participación no niega el conflicto entre capital y trabajo, sino que lo regula, lo institucionaliza y lo hace productivo. La cooperación y el conflicto no se excluyen, establecen entre sí, una frontera móvil. El conflicto sin capacidad de decisión compartida puede ser estéril, y la cooperación sin sindicato es una trampa. Por ello, la negociación colectiva debe evolucionar hacia una gestión conjunta de materias críticas: desde la organización del trabajo hasta la formación continua o la gestión ética de los algoritmos.

Es necesario además desmitificar la idea de que democratizar la empresa consiste únicamente en sentar a un representante en el consejo de administración. De hecho, esa silla puede ser una figura decorativa —una coartada para la empresa— si no existe una participación real en el día a día. La democracia empieza en la organización del trabajo y en el reconocimiento del conocimiento técnico de la plantilla. Existe una diferencia abismal entre el trabajador que siente que solo «rompe piedras» y aquel que entiende que está «construyendo una catedral». Esa diferencia no reside solo en el salario, sino en el sentido, la información y la capacidad de influir. Ahí, y no en los despachos cerrados, es donde nace la innovación real.

El informe propone medidas concretas: derechos de codecisión en IA, participación en el capital e incentivos públicos para empresas democráticas. Pero esto requiere también una autocrítica honesta: durante demasiado tiempo el sindicalismo no priorizó la conquista de estos derechos y su ejercicio, permitiendo que muchos convenios sigan consagrando el viejo «ordeno y mando».

El anuncio de la iniciativa del Gobierno para legislar en esta materia debe ser la palanca constitucional definitiva para democratizar la empresa. Porque la empresa es un espacio de poder y donde el poder no se democratiza reina el autoritarismo. Es hora de que el artículo 129.2 pase del papel a la realidad de los centros de trabajo y que la participación sea, por fin, una protagonista central de la negociación colectiva." 

(Quim González Muntadas  ,  Nueva Tribuna, 16/02/26)

Tenía ganas de leer algo así: España ha afrontado un importante cambio para bien en su estructura productiva en los últimos años... según un estudio de Harvard, España ha registrado una importante mejora en el desarrollo de la complejidad económica, un factor del que depende la prosperidad de un país. Según el Atlas of Economic Complexity de la universidad estadounidense, entre los años 2020 y 2023 España ha pasado del puesto 41 al 34... esta transformación ha quedado patente en que en los últimos cinco años el verdadero motor de las exportaciones españolas de bienes ha sido la industria química... y según el Ivie y la Fundación BBVA, “la productividad española crece un 1,4% anual desde la pandemia, reforzando su contribución al crecimiento económico frente al estancamiento de Europa”... Hay margen de maniobra para mejorar. Los aspectos positivos son la palanca para afrontar los desafíos pendientes. España, por ejemplo, tiene una presión fiscal seis y siete puntos inferior a la de Italia y Francia, respectivamente (Andreu Missé)

 "Son bien conocidos los serios problemas que no es capaz de resolver la economía española. Destacan el encarecimiento de la vivienda, la pobreza infantil y la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, esta precaria realidad social se desarrolla al mismo tiempo en una economía que muestra una notable fortaleza y solvencia según relevantes indicadores.

En el estudio, El inexistente Apocalipsis. La positiva capacidad de la economía española, (276, SISTEMA), Carles Manera, catedrático de las islas Baleares, concluye que existen diecinueve indicadores sustanciales que revelan un claro comportamiento positivo de la economía española desde 2020.

Algunos de estos comportamientos son bien conocidos como el mayor crecimiento económico. Otros menos divulgados señalan el menor coste de financiación de la deuda pública española que la que pagan Francia e Italia. Una situación que “delata el grado de confianza y solvencia que provoca la deuda española en los mercados financieros”, según el profesor Manera. También es significativo que el crecimiento económico per cápita entre 2020 y 2024 ha aumentado un 22% en España frente al 11% en la UE.

El trabajo destaca la importante mejora que ha registrado España en el desarrollo de la complejidad económica, que según la Universidad de Harvard es un factor del que depende la prosperidad de un país. Según el Atlas of Economic Complexity de la universidad estadounidense, entre los años 2020 y 2023 España ha pasado del puesto 41 al 34. Se ha producido una gran transformación en su estructura productiva, que ha quedado patente en que en los últimos cinco años el verdadero motor de las exportaciones españolas de bienes ha sido la industria química.

La transformación de la economía es registrada también por el Observatorio de Productividad y Competitividad que elaboran el Ivie y la Fundación BBVA que subrayan que “la productividad española crece un 1,4% anual desde la pandemia, reforzando su contribución al crecimiento económico frente al estancamiento de Europa”.

El profesor Manera señala que la realidad de las cifras “no denotan el retroceso económico y el catastrofismo derrotista que se predica desde amplios espacios de las derechas y de la economía más conservadora”. Ningunear los aspectos positivos de la economía es una forma de boicotear la resolución de los problemas de fondo. Hay margen de maniobra para mejorar. Los aspectos positivos son la palanca para afrontar los desafíos pendientes. España, por ejemplo, tiene una presión fiscal seis y siete puntos inferior a la de Italia y Francia, respectivamente.

Manera aboga por “adoptar medidas valientes” para dar impulso a los años que quedan de legislatura hasta 2027. Y afrontar las necesidades en vivienda, asegurar las pensiones, la prestación universal para la crianza contra la pobreza infantil, y los impuestos a los muy ricos para financiar la sanidad y enseñanza pública.

Una senda en dirección radicalmente contraria a la que ejecutan la derechas catastrofistas donde tienen responsabilidades de gestión: reducción de impuestos a las rentas altas y procesos graduales de privatización de sanidad y educación, recetas que, por cierto, no han traído nada bueno donde se han aplicado." 

(Andreu Missé, El País, 16/02/26)  

16.2.26

Ernesto Ekaizer: El exdespacho de Montoro era “decisivo” para lograr las reformas favorables a las empresas gasístas... era el contacto con las `autoridades implicadas´ el factor decisivo para la obtención del beneficio fiscal investigado”... La patronal gasística no veía la luz del túnel en sus intentos para sacar adelante esas reformas hasta que supo que el canal para lograrlas era, ¡eureka!, Equipo Económico de Montoro. Los miembros de esta consultora, en contacto con el equipo de Hacienda que trabajaba con Montoro, diseñó las reformas. Montoro las propuso en el Consejo de Ministros. Y Mariano Rajoy les dio el visto bueno... Equipo Económico ingresó 35,5 millones por sus gestiones y capacidad de entrada en el Ministerio de Hacienda de Montoro para satisfacer la necesidad legislativa de distintos lobbies o clientes

 “Según se deduciría de los correos y documentos, en ambas reformas legales [a favor de los intereses de las empresas gasísticas quedaría definido el reparto de roles, así como el desempeño real por el que sería retribuido EQUIPO ECONÓMICO, esto es, indiciariamente la mera presentación del resultado a las `autoridades implicadas´”.

“En coherencia con ello cabe llamar la atención sobre el hecho relativo a que las gasísticas, disponiendo de equipos de expertos y profesionales (que asisten a las reuniones con EQUIPO ECONÓMICO y con el MINISTERIO), son las que materialmente desarrollan los trabajos y estudios, elaboran/perfilan los datos e informes sobre las reformas legislativas. Ello en sí mismo pudiera hacer innecesario contratar al despacho investigado para una misma labor para la que las gasísticas que tienen medios más que suficientes (y que emplearon sin éxito su propia estructura de expertos fiscalistas para sus previos intentos fallidos de obtener las reformas legales)”.

“Por tanto, el despacho investigado jugaría un rol distinto que no requiere de tal despliegue de medios ni de ese valor añadido, esto es, presuntamente sería el contacto con las `autoridades implicadas´ como factor decisivo para la obtención del beneficio fiscal investigado”.

Informe de la Unidad de Apoyo a la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada (Fiscalía Anticorrupción), 23 de enero 2026.

El juez Rubén Rus, titular del juzgado de instrucción número 2 de Tarragona recibió el 19 de febrero de 2025 un informe de la Unidad Central Operativa (UCO). Dicho informe analizó 400 productos financieros relacionados con miembros de la consultora Equipo Económico fundada por Cristóbal Montoro, despacho que abandonó en 2008 y pasó, tres años más tarde, a finales de 2011, a ser ministro de Hacienda del gobierno de Mariano Rajoy.

La UCO cifró en ese informe que la citada consultora había cobrado 673.500 euros por trabajos para conseguir reformas legislativas que solicitaba el sector gasísta español.

“La trazabilidad realizada no muestra una operativa diferenciada o destacable en relación con los fondos ingresados por las sociedades gasistas en comparación con otros abonos efectuados por distintas empresas. Gran parte de estas entradas tienen como destinos los socios de EE/GA [Equipo Económico] a través de transferencias directas…[que] fueron utilizados para cubrir pagos/gastos operativos y/o habituales, impuestos, gastos personales, sin que se haya identificado una derivación de estos fondos, todo ello con los datos analizados y expresados en el presente informe”, señala la UCO.

Este informe llegaba, en febrero de 2025, en un momento relevante de la acción del juez Rus, instructor de la causa desde 2018.

Todavía bajo el secreto de las actuaciones, el juez debía resolver sobre el levantamiento del secreto y la imputación a Montoro y a otras 27 personas.

El 12 de junio de 2025, el juez instructor dio orden de entregar el informe de la UCO y todas las cuentas bancarias examinadas por dicho cuerpo de policía judicial a los inspectores fiscales de la Unidad de Apoyo a la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada, es decir, la Fiscalía Anticorrupción.

Un mes más tarde, a mediados de julio de 2025 ¡bum!, Rus levantó el secreto sumarial y dio traslado a las partes de gran parte del material.

Montoro y otras 27 personas, socios y ex socios de Equipo Económico, y clientes, eran imputadas por presuntos delitos de cohecho, fraude contra la Administración Pública, prevaricación, tráfico de influencias, negociaciones prohibidas, corrupción en los negocios y falsedad documental.

Cristóbal Montoro, por tanto, y nueve miembros del plantel de altos cargos del Ministerio de Hacienda, figuran entre los imputados.

Ahora, ocho meses después de que el juez instructor solicitara a los inspectores de Hacienda adscritos a la Fiscalía Anticorrupción examinar aquello que a su turno había analizado la UCO, ha llegado el informe con fecha 23 de enero pasado.

Un informe que los inspectores definen todavía como preliminar habida cuenta de que no han tenido acceso a todas las cuentas bancarias que, en principio, debían estudiar (no han tenido acceso a las de dos fundadores del despacho de consultoría, como es el caso de Montoro y del exministro Luis de Guindos).

Los inspectores solicitan ahora al juez que intervenga para que se aporten esas cuentas.

Según el nuevo informe, la cantidad que habría pagado el sector gasísta para obtener dos reformas legislativas que favorecieron fiscalmente a dichas empresas ha ascendido a una cantidad superior a la que se había barajado.

Ya no son ni los 673.500 euros que señalaba la UCO en febrero de 2025, ni los 771.000 euros apuntados en el auto del juez Rus de mediados de julio de 2025.

Ahora son, entre 2011 y 2020, 991.613,76 euros.

La cantidad refleja los pagos por dos trajes a medida: dos reformas fiscales legislativas.

La patronal gasística no veía la luz del túnel en sus intentos para sacar adelante esas reformas hasta saber que el canal para lograrlas era, ¡eureka!, Equipo Económico.

Los miembros de esta consultora, en contacto con el equipo de Hacienda que trabajaba con Montoro, diseñó las reformas.

Montoro las propuso en el Consejo de Ministros.

Y Mariano Rajoy les dio el visto bueno.

Es curioso que el mismo material examinado no haya llamado la atención de la UCO en febrero de 2025, ahora, según el informe del pasado 23 de enero, despierta sospechas fundadas de la unidad tributaria en la Fiscalía Anticorrupción.

Según advierten, había un patrón de funcionamiento de los socios y exsocios de Equipo Económico, quienes se habrían servido de esos “fondos con trazas contaminadas” con una periodicidad mensual, “lo que presuntamente pudiera asemejarse más a una velada distribución de beneficios, no vinculada a su porcentaje societario, que a una eventual remuneración por una prestación efectiva”.

Aun así, y pese a "las limitaciones expuestas" [faltan las cuentas bancarias de Montoro] y "a expensas de que dicha información, en su caso, pueda ser ampliada” loe inspectores han localizado siete transferencias en las que Montoro "consta como destinatario en el concepto bancario" por valor de 137.358,16 euros.

Y también existen pagos a la mujer del exministro que se hicieron cuando ya no estaba vinculado al despacho por un total de 9.450,69 euros.

La unidad solicita, asimismo, el envío de comisiones rogatorias-petición de auxilio judicial-Alemania y a Luxemburgo para seguir la ruta del dinero transferido.

El informe desmonta uno de los puntos del argumentario que el PP ha distribuido en los medios de comunicación según el cual sería la ausencia de una legislación para regular la actividad de lobby -grupos de presión que representan intereses privados que intentan hacer prosperar sus intereses en el Congreso y en el Gobierno- lo que explicaría la actividad de Equipo Económico durante el gobierno de Rajoy con Montoro en Hacienda.

Según el informe, Equipo Económico ingresó 35,5 millones por sus gestiones y capacidad de entrada en el Ministerio de Hacienda de Montoro para satisfacer la necesidad legislativa de distintos lobbies o clientes.

“Por tanto, el despacho investigado jugaría un rol distinto que no requiere de tal despliegue de medios ni de ese valor añadido, esto es, presuntamente sería el contacto con las `autoridades implicadas´ como factor decisivo para la obtención del beneficio fiscal investigado”, señala el informe (página 167).

Ahora, el juez Rus tiene que afirmar, frente a las múltiples personaciones y recursos de reforma, su competencia para investigar la causa y citar a declarar a Montoro y los otros veintisiete imputados." 

(Ernesto Ekaizer , blog, 15/02/26)  

¿Sánchez va por delante o en dirección contraria? En la tribuna del foro de seguridad de Múnich, Pedro Sánchez parecía una 'rara avis'... el presidente español clamó contra el “rearme nuclear” y dijo que lo que realmente hace falta es un “rearme moral” para frenar esta loca competición militar... y lo dijo además en Múnich, el epicentro de esa carrera armamentística, donde se reúne toda la inteligencia y la industria militar europea... podría parecer que Sánchez va en dirección contraria. Pero él y su Gobierno creen que es al revés: sostienen que van por delante, como pasó con el reconocimiento de Palestina, para avisar de que por este camino el mundo se estrella. Y confían en que las cosas poco a poco vayan girando hacia su posición... Sánchez está convencido de que está logrando representar mucho mejor que otros líderes un mundo alternativo al de Donald Trump, y con ello cree que se pone detrás a millones de personas en todo el mundo, no solo progresistas, que defienden otra forma de resolver los problemas... está buscando cada vez más claramente ese perfil de líder contracorriente, alternativo a Trump. Él cree que en algún momento, cuando la cosa gire, esta posición tendrá un gran valor... Sánchez cree que este papel internacional suyo de gran referente del progresismo, que tiene más eco fuera de España que dentro, puede servir, llegado el momento, para movilizar a la izquierda española, cada vez más desanimada y reacia a votar. Por eso, y porque cree que es lo correcto, está absolutamente decidido a profundizarlo aun a riesgo de quedarse en minoría en Europa... El tiempo dirá qué efectos tiene esta apuesta no solo en el papel de España en el mundo, sino también en los resultados de las elecciones. Lo que parece claro es que la apuesta es definitiva. Con ella se ganará o se perderá la batalla política y las elecciones, pero no va a cambiar (Carlos E. Cué)

 "En la tribuna del foro de seguridad de Múnich, Pedro Sánchez parecía una rara avis. En medio de discursos cada vez más claros hacia una carrera armamentista, el presidente español clamó contra el “rearme nuclear” y dijo que lo que realmente hace falta es un “rearme moral” para frenar esta loca competición militar. Citó incluso a Ronald Reagan y Robert Kennedy para demostrar que hace ya muchos años que se entendió dónde lleva esa deriva: al fin de la humanidad. Sánchez lo dijo además en Múnich, el epicentro de esa carrera armamentística, donde se reúne toda la inteligencia y la industria militar europea.

Escuchando a otros líderes, que en su mayoría defendían un rearme aún mayor y una cobertura con armas nucleares de toda Europa, podría parecer que Sánchez va en dirección contraria. Pero él y su Gobierno creen que es al revés: sostienen que van por delante, como pasó con el reconocimiento de Palestina, para avisar de que por este camino el mundo se estrella. Y confían en que las cosas poco a poco vayan girando hacia su posición.

En cualquier caso, vaya o no en contra de la corriente principal en Europa y en el mundo, Sánchez está convencido de que está logrando representar mucho mejor que otros líderes un mundo alternativo al de Donald Trump, y con ello cree que se pone detrás a millones de personas en todo el mundo, no solo progresistas, que defienden otra forma de resolver los problemas.

No es solo una percepción. En Múnich, Sánchez se reunió con Gavin Newson, gobernador de California y uno de los principales opositores a Trump en EE UU. El líder demócrata, que gobierna un Estado con casi 40 millones de habitantes —sería el quinto país más poblado en la UE— le trasladó su entusiasmo por su perfil de presidente progresista, de los pocos que hay en el mundo, y le dijo que su mujer fue quién más le insistió en que lo conociera por su valentía en el enfrentamiento con Elon Musk y otros “tecnoligarcas”. Sánchez también agradeció el papel del californiano y regaló a Newson un ejemplar de El Quijote como luchador frente al gigante Trump y sus aliados de las grandes tecnológicas californianas.

El presidente español está buscando cada vez más claramente ese perfil de líder contracorriente, alternativo a Trump. Él cree que en algún momento, cuando la cosa gire, esta posición tendrá un gran valor. El Gobierno español confía en que un mal resultado del presidente de EE UU en las elecciones intermedias de noviembre podría cambiar muchas cosas no solo en ese país decisivo, sino en toda la política mundial, incluida la española. Es la esperanza a la que se aferra un Ejecutivo que sufre cada vez que se abren las urnas, como acaba de pasar en Extremadura y Aragón, y ve cómo la ola de derecha mundial también llega a España y se prepara para alcanzar La Moncloa en 2027.

Sánchez cree que este papel internacional suyo de gran referente del progresismo, que tiene más eco fuera de España que dentro, puede servir, llegado el momento, para movilizar a la izquierda española, cada vez más desanimada y reacia a votar. Por eso, y porque cree que es lo correcto, está absolutamente decidido a profundizarlo aun a riesgo de quedarse en minoría en Europa y en algunos foros internacionales. E incluso de generar algunas tensiones con otros socios, mucho más armamentistas.

El español ha elegido una vía arriesgada, con costes ―el enfrentamiento con EE UU o con Israel no sale gratis en un mundo occidental y especialmente militar donde ambos son claves― pero está seguro de estar donde quieren estar los progresistas de medio mundo e incluso algunos conservadores moderados asustados por una deriva armamentística impensable hace solo cinco años. El tiempo dirá qué efectos tiene esta apuesta no solo en el papel de España en el mundo, sino también en los resultados de las elecciones. Lo que parece claro es que la apuesta es definitiva. Con ella se ganará o se perderá la batalla política y las elecciones, pero no va a cambiar." 

Carlos E. Cué , El País, 14/02/26) 

¿Por qué los líderes occidentales no pueden aceptar que han fracasado en Ucrania? Ucrania está perdiendo, pero los líderes occidentales en Europa parecen decididos a continuar la lucha... Nada ilustra esto mejor que el ridículo comentario de Kaja Kallas del 10 de febrero de que Rusia debería aceptar precondiciones para poner fin a la guerra, que incluían futuras restricciones en el tamaño del ejército ruso... Rusia puede permitirse continuar la lucha por mucho más tiempo. Ucrania no puede. Y Europa no puede. Y ese es el punto... Las guerras se ganan con economías, no con ejércitos... La deuda de Rusia se sitúa en el 16% de su PIB, sus reservas superan los 730.000 millones de dólares y su superávit comercial anual sigue siendo saludable... Putin obtiene dos beneficios por el precio de uno. Europa causándose daño económico a sí misma al mismo tiempo que sufre un colapso político. Por eso los líderes occidentales no pueden admitir que han perdido la guerra, porque desde el principio les han dicho a sus votantes que Ucrania ganaría definitivamente. ¿Quién querrá votar por Merz, Macron, Tusk, Starmer y todos estos otros estadistas de pacotilla cuando quede claro que han jodido a fondo al pueblo de Europa por una estúpida guerra por poderes en Ucrania que era imposible de ganar? (Ian Proud, ex-diplomático inglés)

 "Desde que comenzó la guerra, voces en los medios alternativos han dicho que Ucrania no puede ganar una guerra contra Rusia. De hecho, John Mearsheimer ha estado diciendo esto desde 2014.

A cuatro años de esta devastadora guerra, esas voces se sienten al mismo tiempo reivindicadas e ignoradas. Ucrania está perdiendo, pero los líderes occidentales en Europa parecen decididos a continuar la lucha.

Nada ilustra esto mejor que el ridículo comentario de Kaja Kallas del 10 de febrero de que Rusia debería aceptar precondiciones para poner fin a la guerra, que incluían futuras restricciones en el tamaño del ejército ruso.

Comentarios como este sugieren que figuras occidentales como Kallas aún creen en la posibilidad de una victoria estratégica contra Rusia, de modo que Rusia tendría que conformarse con la paz como parte derrotada. O están en negación, y/o le están mintiendo a sus ciudadanos. Diría que es una mezcla de la segunda y la tercera.

Cuando digo perder, no me refiero a perder en el sentido militar estricto. Las ganancias territoriales de Rusia durante el período invernal han sido lentas y marginales. De hecho, los comentaristas occidentales a menudo señalan esto como una señal de que, dada su ventaja en tamaño, Rusia de hecho está perdiendo la guerra, porque si realmente fuera poderosa, habría derrotado a Ucrania hace mucho tiempo.

Y en la superficie, podría ser fácil entender por qué algunos ciudadanos europeos aceptan esta línea, sobre todo porque son bombardeados con ella por los medios de comunicación occidentales de forma constante.

Sin embargo, la mayoría de la gente también, al mismo tiempo, está de acuerdo en que la guerra con drones ha hecho que las rápidas ganancias territoriales sean costosas en términos de hombres y material perdidos. Hay mucha evidencia que sugiere que desde la segunda mitad de 2023, después de la contraofensiva de verano fallida de Ucrania, Rusia ha atacado en formaciones de pequeñas unidades para infiltrarse y rodear posiciones.

Tras sufrir fuertes pérdidas al comienzo de la guerra utilizando tácticas que podrían haber sido convencionales hace veinte años, las fuerzas armadas rusas tuvieron que adaptarse y lo hicieron rápidamente. Asimismo, el complejo militar-industrial de Rusia también ha sido más rápido en cambiar la producción hacia tipos más nuevos de tecnología militar de bajo costo y fácil construcción, como drones y bombas planeadoras, junto con municiones estándar que los proveedores occidentales no han podido igualar en términos de escala.

Y a pesar de la propaganda regular sobre las pérdidas militares rusas de decenas de miles cada mes, los datos de los intercambios periódicos de cuerpos entre ambos bandos sugieren que Ucrania ha estado perdiendo muchos más hombres en combate que Rusia. Y me refiero, en una proporción mucho mayor que diez a uno.

Algunos expertos occidentales afirman que, bueno, Rusia está avanzando, así que está recogiendo a sus muertos a medida que avanza. Pero esos mismos expertos son los que también afirman que Rusia apenas avanza. En el mismo aliento, también podrías escucharlos afirmar que Rusia está a punto de invadir Estonia en cualquier momento.

Por supuesto, la guerra de propaganda funciona en ambas direcciones, desde los medios occidentales y, por supuesto, desde los rusos. Considero que discutir los cambios diarios microscópicos en el control a lo largo de la línea de contacto es una gran distracción.

La realidad de quién está ganando, o no ganando, esta guerra no se trata en ningún caso de una línea del frente que cambia lentamente. Las guerras se ganan con economías, no con ejércitos.

Esos expertos occidentales que también te dicen que a Rusia se le acabará el dinero mañana – lo cual realmente no ocurrirá – nunca hablan del hecho de que Ucrania está funcionalmente en quiebra y totalmente dependiente de donaciones financieras que la propia UE tiene que pedir prestadas para proporcionar. La guerra en Ucrania se ha convertido en un lucrativo esquema piramidal, con Zelensky prometiendo a personas como Von der Leyen que es una inversión segura que eventualmente dará resultados, hasta el día en que termine la guerra, momento en el que los ciudadanos de la UE se preguntarán si todo su dinero de impuestos desapareció.

La deuda de Rusia se sitúa en el 16% de su PIB, sus reservas superan los 730.000 millones de dólares y su superávit comercial anual sigue siendo saludable, aunque se ha reducido en el último año.

Rusia puede permitirse continuar la lucha por mucho más tiempo.

Ucrania no puede.

Y Europa no puede.

Y ese es el punto.

Los europeos saben que no pueden permitirse la guerra. Ucrania absolutamente no puede permitirse la guerra, incluso si Zelensky está feliz de ver que el dinero sigue entrando. Putin sabe que los europeos y Ucrania no pueden permitirse la guerra. En estas circunstancias, Rusia puede insistir en que Ucrania se retire del resto de Donetsk unilateralmente sin tener que luchar por ello, basándose en que la alternativa es simplemente seguir luchando.

Puede permitirse mantener un combate de desgaste a lo largo de toda la línea del frente, lo que minimiza las bajas rusas y maximiza el gasto de Ucrania en armamento que Europa tiene que pagar.

Ese constante drenaje financiero de la guerra está sembrando una creciente discordia política en toda Europa, desde Alemania, hasta Francia, Gran Bretaña y, por supuesto, Europa Central.

Putin obtiene dos beneficios por el precio de uno. Europa causándose daño económico a sí misma al mismo tiempo que sufre un colapso político.

Por eso los líderes occidentales no pueden admitir que han perdido la guerra, porque desde el principio les han dicho a sus votantes que Ucrania ganaría definitivamente.

Al comienzo de la guerra, si la OTAN hubiera decidido respaldar su esfuerzo por la fuerza, para facilitar la adhesión de Ucrania contra la objeción expresa de Rusia, entonces la guerra podría haber terminado de manera muy diferente.

La OTAN simplemente no habría podido movilizar una operación terrestre de tamaño suficiente con la rapidez necesaria para obligar a Rusia a retroceder de los avances territoriales iniciales que había realizado en febrero y marzo de 2022. Eso significa que las escaramuzas, al menos durante el primer mes, habrían sido en gran medida en forma de activos aéreos y marítimos, incluido el uso de misiles.

No hay nada en la doctrina de la OTAN que sugiera que Occidente habría llevado la lucha a Rusia, dado el obvio riesgo de catástrofe nuclear.

Si bien es inútil especular ahora, mi opinión es que una guerra corta e intensa entre la OTAN y Rusia habría provocado pérdidas a corto plazo de vidas y material en ambos bandos, lo que habría forzado un acuerdo rápido y negociado.

Europa evitó esa ruta debido al riesgo de escalada nuclear y la gran vergüenza de la guerra es que nuestros líderes, sin embargo, estaban dispuestos a animar a Zelensky a luchar hasta el último ucraniano, arruinando nuestra prosperidad en el proceso.

¿Quién querrá votar por Merz, Macron, Tusk, Starmer y todos estos otros estadistas de pacotilla cuando quede claro que han jodido a fondo al pueblo de Europa por una estúpida guerra por poderes en Ucrania que era imposible de ganar?

¿Qué hará Kaja Kallas para ganarse la vida cuando todo el mundo en Europa puede ver que es una peligrosa belicista que no hizo absolutamente nada por la razón correcta, y que fracasó en todo?

Zelensky se pregunta a dónde huir cuando le llegue la hora, mi apuesta sería Miami.

Así que si estás mirando la línea del frente todos los días, necesitas dar un paso atrás del lienzo.

Todavía hay una posibilidad de que la presión europea sobre Rusia prevalezca, lo que convierte todo este esfuerzo en una apuesta masiva con pocas probabilidades.

Más probablemente, cuando termine la guerra, Putin volverá a comprometerse con Europa, pero desde una posición de poder, no de debilidad.

Esa es la verdadera batalla que está ocurriendo aquí." 

(Ian Proud , blog, 14/02/26, traducción Quillbot )

Wolfgang Munchau: El encanto de Rubio esconde una cruda verdad... Los estadounidenses acaban de enviar a los europeos al infierno. Y los europeos están pidiendo indicaciones. Aún no están listos para aceptar este nuevo mundo... el intento desesperado de Rutte por mantener a Estados Unidos en su papel actual como señor protector de Europa es un desastre... El problema principal no es el gasto en defensa, sino cómo organizamos nuestra defensa mutua. Y eso es desesperadamente ineficiente. Cada país europeo tiene su propia estructura de mando. Los europeos tienen diferentes aviones de combate, sistemas de defensa aérea y obuses... Simplemente aumentar los presupuestos sin centralizar las adquisiciones sería un desperdicio de dinero... Francia y Alemania se preocupan más por sus propias industrias de defensa nacionales y rechazan la puesta en común de la contratación de defensa. El único escenario en el que veo que esto cambie es uno en el que tal decisión les fuera impuesta a través de una guerra: difícilmente es algo que debamos desear... Estamos atrapados entre dos mundos. Cualquier cosa podría pasar

 "Qué diferencia hace un año. En la Conferencia de Seguridad de Múnich de este fin de semana, el secretario de Estado Marco Rubio recibió una ovación de pie por un discurso que se hizo eco de lo que el vicepresidente JD Vance había dicho tan escandalosamente 12 meses antes. Rubio acusó a los europeos de intentar "aplacar a un culto climático" que ha empobrecido al continente al obligarlo a adoptar políticas energéticas catastróficas. Como Vance, también criticó las políticas de inmigración de Europa y su compromiso dogmático con el libre comercio global, que, según dijo, ha alimentado la desindustrialización y vaciado las cadenas de suministro. Incluso lamentó la transferencia de soberanía a organizaciones internacionales, un golpe no solo a la ONU y a los organismos jurídicos internacionales, sino a la propia UE.

Los europeos odiaron el discurso de Vance. Sin embargo, les encantaba Rubio's. La diferencia fue el tono. A diferencia de Vance, Rubio endulzó el mensaje. "Para nosotros, los estadounidenses", dijo, "el hogar puede estar en el hemisferio occidental, pero siempre seremos hijos de Europa". A los europeos les encanta cuando los estadounidenses muestran respeto por su patrimonio cultural. Halaga su sentido de orgullo —y superioridad.

Europa está engañada, sin embargo. Y cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, apareció para decir que se sentía muy tranquilizada, me recordó esa vieja ocurrencia sobre la diplomacia, a menudo, probablemente erróneamente, atribuida a Winston Churchill: "La diplomacia es el arte de decirle a la gente que se vaya al infierno de tal manera que te pidan indicaciones".

En los 12 meses transcurridos entre esos dos discursos de Múnich, la relación transatlántica ha cambiado hasta ser irreconocible. Como lo expresó tan crudamente Matthew Whitaker, embajador de Estados Unidos ante la OTAN, la semana pasada, "Queremos que Europa se haga cargo de la defensa convencional del continente europeo". Estados Unidos podría seguir siendo parte de la infraestructura de la OTAN. Pero la verdad es que hoy estamos solos en casa en la OTAN. Nuestros antiguos guardias de seguridad están vigilando la casa de otra persona.

En lugar de aceptar esta nueva realidad, Europa está convencida de que habrá un retorno al statu quo anterior: El presidente Donald Trump es considerado una aberración; una vez que se vaya, las relaciones transatlánticas volverán a la normalidad. Solo la mitad de esto es cierto. Trump es sin duda una aberración. Y se irá en tres años. Pero su doctrina de seguridad perdurará.

Porque aunque Trump, con sus tuits y aranceles, puede ser impredecible, la política de seguridad de Washington es notablemente consistente. Sabemos por la Estrategia de Seguridad Nacional de la Casa Blanca que el Hemisferio Occidental —las Américas— es la prioridad. Asia ocupa el segundo lugar. Europa tercera. Estados Unidos no tiene interés en salir de la OTAN. La alianza aún cumple un propósito importante para Washington, aunque uno diferente al de Europa.

La retirada de Estados Unidos de la seguridad europea forma parte de un plan de juego más amplio, ya que se prepara para el peor de los escenarios: un ataque chino a Taiwán, junto con un ataque ruso simultáneo a Europa occidental y un ataque norcoreano a Corea del Sur. Si se piensa estratégicamente en tal escenario de guerra, es claro que Estados Unidos no puede luchar simultáneamente una guerra en el este de Asia y en Europa. El reparto de cargas en la alianza de la OTAN requeriría que los europeos se ocuparan de su propio territorio.

Como resultado, Washington está consolidando cambios materiales que serán difíciles de revertir. Por un lado, los europeos están recibiendo una mayor asignación de puestos de trabajo en la estructura de mando de la OTAN, y los tres mandos regionales estarán dirigidos por europeos. Alemania y Polonia compartirán el mando del Mando de la Fuerza Conjunta de Brunssum —responsable de Europa central y oriental— de forma rotatoria.

En cualquier caso, ha sido la política de las sucesivas administraciones estadounidenses, tanto republicanas como demócratas, presionar a los europeos —o "aprovechados", como lo llamó Obama— para que asumieran una mayor carga de defensa. Pero estos esfuerzos se vieron frustrados repetidamente por los compromisos deshonestos de Europa sobre los objetivos de gasto en defensa. Ese lamentable estado de cosas terminó bajo Joe Biden cuando Rusia invadió Ucrania. Los europeos serían ingenuos si pensaran que incluso un demócrata proeuropeo en la Casa Blanca querría revertir esto.

Tampoco deberían los europeos dejarse influenciar por esos demócratas en la conferencia de Múnich, notablemente Alexandria Ocasio-Cortez y Gavin Newsom, quienes los animaron a enfrentarse a Trump. Creo que este es un mal consejo. Están abusando del escenario internacional para la política interna. La mayoría de los gobernadores y legisladores estadounidenses no están acostumbrados a pensar en términos de estrategia de política exterior hasta el momento en que se reúnen por primera vez con sus asesores de seguridad y jefes de gabinete en la Sala de Situación de la Casa Blanca.

Pero a medida que avanzan por las etapas del duelo por la muerte de la relación transatlántica, los europeos están luchando. Aún no están listos para aceptar este nuevo mundo. Solo mira el desastre que crearon por Ucrania. Richard Shirreff, quien se desempeñó como Comandante Supremo Adjunto de la OTAN en Europa, ha criticado a Europa y Canadá por no desarrollar e implementar una estrategia para apoyar a Ucrania. Quiere que los europeos se distancien de Estados Unidos y organicen su propia defensa, lo opuesto al enfoque de "susurrador de Trump" de Mark Rutte. Rutte defendió más tarde su actitud hacia "papá", diciendo al Parlamento Europeo: "Si alguien aquí piensa... que la Unión Europea o Europa en su conjunto pueden defenderse sin Estados Unidos, que siga soñando". Si bien esta es una descripción justa del statu quo, también creo que el intento desesperado de Rutte por mantener a Estados Unidos en su papel actual como señor protector de Europa es un desastre.

No voy a descartar la posibilidad de que los europeos finalmente estén a la altura del desafío y asuman la responsabilidad de su propia seguridad. Pero ahora mismo eso parece poco probable. El problema principal no es el gasto en defensa, sino cómo organizamos nuestra defensa mutua. Y eso es desesperadamente ineficiente. Cada país europeo tiene su propia estructura de mando. Todo el mundo tiene su propia política de adquisiciones. Muchos tienen sus propios sistemas de armas. Los países europeos de la OTAN tienen 10 tanques de batalla diferentes en funcionamiento; Estados Unidos tiene uno. Los europeos tienen diferentes aviones de combate, sistemas de defensa aérea y obuses.

Las consecuencias de tal fragmentación son costosas. Según un análisis de Bain, el costo promedio de la munición de 155 mm es de alrededor de $4,000, mientras que los rusos pagan ,000 por los proyectiles de 152 mm. Las cifras no son estrictamente comparables, pero sí indican la magnitud de la desventaja de Europa. Para igualar el gasto en defensa de Rusia, tendríamos que gastar cuatro veces más que ellos. Números similares también se aplican a otras categorías de gasto en defensa. Simplemente aumentar los presupuestos sin centralizar las adquisiciones sería un desperdicio de dinero.

Los europeos han empezado a aumentar su gasto en defensa. Pero no están dispuestos a abandonar su preciada soberanía en favor de una política de adquisiciones común, y mucho menos de una estructura de mando común. Sin eso, no veo cómo los esfuerzos de Europa por ser autosuficiente podrían tener éxito. Algunos de los países europeos más grandes, como Francia, no tienen capacidad fiscal restante. La consolidación y agrupación de las adquisiciones es la única fruta madura. Si tu enemigo tiene una ventaja de costo de uno a cuatro sobre ti, perderás. Incluso si nos convirtiéramos en una economía de guerra, nos costaría comprar lo que ellos pueden comprar.

En este momento, Francia y Alemania se preocupan más por sus propias industrias de defensa nacionales y rechazan la puesta en común de la contratación de defensa. El único escenario en el que veo que esto cambie es uno en el que tal decisión les fuera impuesta a través de una guerra: difícilmente es algo que debamos desear.

Por eso la situación es tan peligrosamente sangrienta. Hemos salido de un marco de seguridad disfuncional, pero aún no hemos entrado en uno nuevo. Estamos atrapados entre dos mundos. Cualquier cosa podría pasar.

A los economistas les gusta describir tales escenarios —que involucran tres objetivos deseables pero incompatibles— utilizando la metáfora de los triángulos imposibles. Aquí hay uno para la defensa: una contribución estadounidense reducida a la defensa convencional de Europa; una renuencia europea a agrupar la adquisición de defensa y los sistemas de armas; y un alto grado de seguridad. El primero de estos tres —la retirada de Estados Unidos de la defensa de Europa— se ha convertido en una realidad. Europa debe ahora reconciliar los dos restantes.

Los estadounidenses acaban de enviar a los europeos al infierno. Y los europeos están pidiendo indicaciones." 

( , Un Herd, 16/02/26, traducción Quillbot )

La reciente procesión de líderes occidentales a Pekín --Noruega, Finlandia, Francia, Canadá, Reino Unido, Alemania y España (por segunda vez)-- supone algo más que un deshielo diplomático con China... no refleja una conversión ideológica, sino un ajuste pragmático a un orden internacional trumpiano fracturado e imprevisible... Reino Unido consiguió una reducción de los aranceles (especialmente sobre el whisky)... Canadá, cooperación en vehículos eléctricos y la diversificación para alejarse de la abrumadora dependencia de las exportaciones estadounidenses... Finlandia y los países nórdicos, energía limpia y la cooperación industrial, lo que refleja el papel de China en las cadenas de suministro críticas... Francia y Alemania, acceso industrial, cooperación climática y compromiso tecnológico, al tiempo que se protegen discretamente contra la falta de fiabilidad de EEUU... La respuesta de Trump ha sido abiertamente hostil,pero cada amenaza arancelaria y cada humillación pública refuerza el incentivo de las potencias medias para diversificarse y alejarse de EEUU... Ninguno de estos Estados está «girando» completamente hacia China. Se están protegiendo... Es en este contexto que «America First» se percibe cada vez más como «America alone», mientras que Pekín emerge como un polo central, si no indispensable, en un orden mundial más plural (Ricardo Martins)

"La reciente procesión de líderes occidentales a Pekín --Noruega, Finlandia, Francia, Canadá, Reino Unido, Alemania y España (por segunda vez)-- supone algo más que un deshielo diplomático con China. Refleja un cambio estructural más profundo en la política mundial: el despertar estratégico de las potencias medias en un orden fragmentado, coercitivo y cada vez más multipolar.

En medio de la errática y abusiva política exterior de Trump y las crisis internas de Europa, China ya no se considera simplemente un rival de Occidente, sino un socio necesario y, para muchos, un refugio más seguro.

"En resumen, el desfile hacia Pekín no refleja una conversión ideológica, sino un ajuste pragmático a un orden internacional fracturado".

¿Qué es una «potencia media» en términos geopolíticos?

En teoría geopolítica, una potencia media es un Estado que carece del dominio absoluto de una superpotencia, pero que posee suficiente peso económico, diplomático, tecnológico o regional para influir en los resultados internacionales.

Las potencias medias no son creadoras de sistemas, pero sí los moldean. Dependen de coaliciones, instituciones y diplomacia, más que de la fuerza unilateral. Países como Canadá, Australia, el Reino Unido, Francia, Alemania y los estados nórdicos entran en esta categoría, aunque su poder relativo ha disminuido debido al auge de estados como India, Indonesia o Brasil.

Es fundamental señalar que «potencia media» no es una identidad colectiva. Lo que les une hoy en día es la vulnerabilidad: están profundamente integradas en las redes mundiales de comercio y seguridad que ahora están siendo utilizadas como arma por las grandes potencias.

Las potencias medias occidentales desfilan en Pekín

La contundente formulación de Mark Carney --«o están en el menú o están en la mesa»-- captura el dilema al que se enfrentan las potencias medias. En una era en la que los aranceles, las sanciones, las cadenas de suministro y los sistemas financieros son instrumentos de coacción, la dependencia se convierte en una desventaja estratégica.

Las amenazas de Trump hacia sus aliados, como los aranceles a Canadá y otros países, la apropiación territorial de Groenlandia y la política transaccional de la OTAN, han destruido la suposición de que la alineación con Washington garantiza la estabilidad.

Para las potencias medias, relacionarse con China no tiene tanto que ver con la convergencia ideológica como con la supervivencia geopolítica. Pekín ofrece acceso al mercado, inversión, cooperación tecnológica y, sobre todo, previsibilidad.

China parece ahora más coherente a las potencias medias occidentales en comparación con unos EEUU erráticos que tratan cada vez más a sus aliados como puntos de influencia en lugar de socios.

¿Qué ha ganado cada país al comprometerse con el presidente Xi Jinping?

Los resultados de estas visitas han sido más pragmáticos que transformadores:

Reino Unido: El primer ministro Keir Starmer consiguió una reducción de los aranceles (especialmente sobre el whisky), la exención de visados, acuerdos sanitarios y comerciales, y la renovación de los flujos de inversión. Y lo que es más importante, Londres señaló que no «iría de un lado a otro» entre Washington y Pekín, afirmando su autonomía estratégica.

Canadá: La visita de Mark Carney dio lugar a la ampliación de los canales comerciales, la cooperación en materia de vehículos eléctricos y la diversificación para alejarse de la abrumadora dependencia de las exportaciones estadounidenses. Simbólicamente, reforzó la negativa de Canadá a aceptar la coacción económica de EEUU.

Finlandia y los países nórdicos: Estas visitas se centraron en la tecnología, la energía limpia y la cooperación industrial, lo que refleja el papel de China en las cadenas de suministro críticas.

Francia y Alemania: París y Berlín buscan acceso industrial, cooperación climática y compromiso tecnológico, al tiempo que se protegen discretamente contra la falta de fiabilidad de EEUU. El interés de Alemania en la tecnología de detección de satélites y misiles subraya el impulso de Europa hacia la autonomía estratégica.

Ninguno de estos Estados está «girando» completamente hacia China. Se están protegiendo, es decir, reduciendo su exposición a cualquier gran potencia en particular.

La reacción de Trump y lo que significa para EEUU

La respuesta de Trump ha sido abiertamente hostil. Ha calificado las relaciones entre el Reino Unido y China de «muy peligrosas» y ha advertido a Canadá de que «China no es la solución».

Sin embargo, esta reacción es muy reveladora. Desde la perspectiva de Washington, los líderes occidentales en Pekín representan una pérdida de control. El orden posterior a la Guerra Fría dependía no solo del poder de EEUU, sino también del consentimiento de sus aliados. Ese consentimiento ahora es condicional.

Irónicamente, las amenazas de Trump validan el argumento de Carney de que la integración económica se está utilizando como arma. Cada amenaza arancelaria y cada humillación pública refuerza el incentivo de las potencias medias para diversificarse y alejarse de EEUU.

¿Qué esperan las potencias medias de China y cómo cambia esto sus relaciones con EEUU?

Las potencias medias no buscan protección de China, sino opciones. Quieren acceder al vasto mercado chino, participar en sus ecosistemas industriales, en su tecnología y cooperar en áreas como la tecnología verde, las infraestructuras y las finanzas.

Igualmente importante es que quieren influencia: la capacidad de decir «no» a Washington sin consecuencias catastróficas.

Incluso el mejor amigo europeo de Trump, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, ha instado a Europa a reconocer un cambio en EEUU, afirmando que la ideología de la política exterior de Trump ya no se ajusta a los valores fundamentales de Europa.

Esto no pone fin a las alianzas con EEUU, pero las reequilibra. La relación se vuelve menos jerárquica y más transaccional. Las potencias medias están indicando que la lealtad ya no se puede dar por sentada: hay que ganársela.

Conclusiones geopolíticas

Se pueden extraer varias conclusiones generales:

- El orden basado en normas se ha fracturado: no porque las normas nunca hayan existido, sino porque EEUU ahora las ignora abiertamente cuando le resultan inconvenientes.

- Las potencias medias ya no son pasivas: están experimentando con la coordinación, la diversificación y las coaliciones de «geometría variable» en lugar de bloques rígidos. La supervivencia es la prioridad absoluta.

- China se beneficia de la extralimitación de EEUU: la postura de estabilidad y diálogo de Pekín contrasta fuertemente con la imprevisibilidad de Washington y su tono coercitivo y abusivo.

- La multipolaridad se está acelerando: no a través del surgimiento de una nueva hegemonía, sino a través de la acción colectiva de Estados que no están dispuestos a ser dominados por una sola superpotencia.

- «America First» está pasando a significar «America Alone»: el aislamiento es lo que Trump está generando; para evitar un mayor aislamiento y desencanto, se aplica la coacción.

En resumen, el desfile hacia Pekín no refleja una conversión ideológica, sino un ajuste pragmático a un orden internacional fracturado. A medida que EEUU deja cada vez más de lado sus propias reglas y recurre a la coacción, las potencias medias están afirmando su agencia mediante la diversificación, la coordinación y las coaliciones flexibles, con la supervivencia como prioridad absoluta.

China se ha beneficiado de este momento no por la fuerza, sino por proyectar estabilidad, diálogo y previsibilidad, en contraste con la volatilidad de Washington.

El resultado es una multipolaridad acelerada, impulsada menos por el surgimiento de una nueva hegemonía que por la voluntad colectiva de los Estados que no están dispuestos a subordinarse a una sola potencia.

Es en este contexto que «America First» se percibe cada vez más como «America alone», mientras que Pekín emerge como un polo central, si no indispensable, en un orden mundial más plural."                                  (Ricardo Martins, la Haine, 16/02/26)

Una edad de hielo constitucional en Estados Unidos... El tribunal del Quinto Circuito rechazó la supremacía de la Constitución de Estados Unidos y permitió arrestos de ICE sin órdenes judiciales ni audiencias justas... las violaciones de la ley y las mentiras de ICE han recibido un cheque en blanco judicial para buscar y capturar donde sea, lo que sea ya quien quiera... Entrar ilegalmente a Estados Unidos es un delito federal. Cuando el gobierno intenta arrestar a una persona sospechosa de haber cometido un delito federal, a menos que sus agentes hayan presenciado la comisión del delito, la Cuarta Enmienda exige que el gobierno presente pruebas de causa probable contra la persona ante un juez federal y solicite una orden judicial que describa específicamente el lugar que se registrará o las personas o cosas que se incautarán... a lo que hay que añadir que ingresar legalmente a los EE.UU. UU. y permanecer aquí más allá de los límites de tiempo impuestos al momento de la entrada no es un delito y, por lo tanto, no puede ser la base para una solicitud de orden de arresto, ya que ningún juez firmaría dicha orden. En el Quinto Circuito, los federales ya no necesitan una orden de arresto... No existe una resolución judicial como ésta en ningún lugar del sistema federal, y hemos visto en Minneapolis por qué es necesaria una orden de arresto y el debido proceso es vital: porque no se puede confiar en que el gobierno cumpla con la Constitución, porque el gobierno comete errores y porque se presume la inocencia de todas las personas... Si a esto le sumamos la infame doctrina de detención de Kavanaugh —según la cual los estadounidenses abordados por el ICE deben estar preparados para demostrar su ciudadanía en las calles— vemos que se acerca una era de hielo constitucional (Andrew P. Napolitano, exjuez del Tribunal Superior de Nueva Jersey)

 "El otoño pasado, durante la inauguración de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, reconocí el rostro de un oficial federal de sus días trabajando en la aplicación de la ley en Nueva Jersey y el mío como juez de primera instancia.

Charlamos y le preguntamos qué hacía. Me dijo que trabajaba para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Le pregunté qué tenía que ver el ICE con la ONU, y me dijo que pronto el ICE estaría en todas partes.

Cuando le preguntó si ICE se había convertido en una fuerza paramilitar, responsable ante la Casa Blanca, simplemente escuchó, como diciendo: «No me cites».

Cuando le preguntó por qué llevaba dos pistolas y un rifle automático AK-47, se rió y dijo: «¡Tengo más de lo que puede ver, juez!».

Desde entonces, el presidente ha utilizado a ICE para cumplir su promesa de aplicar agresivamente las leyes de inmigración, mientras recortaba los límites constitucionales, incluso hasta el punto de arrestar a estadounidenses, inmigrantes y extranjeros sin órdenes de arresto, arrestar a bebés, matar a dos estadounidenses que no representaban ninguna amenaza para los asesinos de ICE y luego mentir al respecto.

Las infracciones y mentiras del gobierno destruyen nuestro tejido social. Hemos contratado a un gobierno para proteger nuestras libertades y hacer cumplir las leyes, y para que lo haga de conformidad con las restricciones constitucionales que, en teoría, hemos impuesto a todos los gobiernos.

¿El gobierno trabaja para nosotros o nosotros trabajamos para el gobierno?

La Corte Suprema de Estados Unidos ya ha dictaminado que, si bien es un delito mentirle al gobierno, no es un delito que el gobierno mienta a cualquier persona.

Esta cobarde norma dictada por un juez que no tiene base en la historia, el texto constitucional ni la moralidad ha dado lugar a una serie de confesiones falsas e invasiones de hogares fraudulentas, a medida que los agentes federales han mentido para entrar en el pensamiento de la gente y en sus salas de estar.

Pero estas mentiras solían limitarse a las sedes policiales. Hasta ahora. Ahora, en Texas, Luisiana y Misisipi, la zona de Estados Unidos sujeta a la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito, el ICE ha recibido un visto bueno judicial para registrar y confiscar donde y cuando quiera. 

Aquí está la historia de fondo.

 Ahora, en Texas, Luisiana y Mississippi… las violaciones de la ley y las mentiras de ICE han recibido un cheque en blanco judicial para buscar y capturar donde sea, lo que sea ya quien quiera ”. 

Entrar ilegalmente a Estados Unidos es un delito federal. Cuando el gobierno intenta arrestar a una persona sospechosa de haber cometido un delito federal, a menos que sus agentes hayan presenciado la comisión del delito, la Cuarta Enmienda exige que el gobierno presente pruebas de causa probable contra la persona ante un juez federal y solicite una orden judicial que describa específicamente el lugar que se registrará o las personas o cosas que se incautarán.

Ingresar legalmente a los EE.UU. UU. y permanecer aquí más allá de los límites de tiempo impuestos al momento de la entrada no es un delito y, por lo tanto, no puede ser la base para una solicitud de orden de arresto, ya que ningún juez firmaría dicha orden.

En el Quinto Circuito, los federales ya no necesitan una orden de arresto. Un panel de dos jueces dictaminó el fin de semana pasada que los agentes del ICE pueden autorizarse mutuamente para arrestar a cualquier persona sospechosa de estar en Estados Unidos sin autorización, y hacerlo sin una orden de arresto ni presentación de pruebas.

En un caso que busca la resolución judicial de dos valores en competencia —la fidelidad a los requisitos constitucionales de las órdenes judiciales y el debido proceso, versus la aplicación agresiva de las leyes federales de inmigración— el tribunal rechazó la supremacía de la Constitución, que exige órdenes judiciales y una audiencia justa ante un árbitro neutral, y autorizó los arrestos del ICE sin órdenes judiciales, en cualquier parte del Quinto Circuito.

No existe una resolución judicial como ésta en ningún lugar del sistema federal, y hemos visto en Minneapolis por qué es necesaria una orden de arresto y el debido proceso es vital: porque no se puede confiar en que el gobierno cumpla con la Constitución, porque el gobierno comete errores y porque se presume la inocencia de todas las personas.

En 1765, los colonos sufrieron gravemente a manos de los soldados británicos que, al hacer cumplir la Ley del Timbre, entraban en los hogares supuestamente buscando sellos. La ley fue tan controvertida que el Parlamento la derogó al cabo de un año.

Pero el Parlamento no derogó la Ley de órdenes de asistencia, que permitía el uso de órdenes generales para entrar en propiedades privadas y confiscar bienes y personas según lo desearan los soldados.

Una orden judicial general no se basa en la causa probable del delito, sino en la necesidad gubernamental. Los Fundadores sabían que este era un criterio sin sentido, ya que el gobierno alegaría que necesitaba lo que quisiera.

Una orden judicial general no especificaba los lugares que debían registrarse ni las personas o cosas que debían incautarse. Más bien, autorizaba a su portador a registrador donde quisiera ya incautar lo que encontrara. Por lo tanto, la Cuarta Enmienda prohibió las órdenes judiciales generales.

Al autorizar el uso de órdenes administrativas —en las que un agente del ICE autoriza a otro a realizar búsquedas o arrestos, sin nombrar el lugar que se va a registrador ni las personas o cosas que se van a incautar— el Quinto Circuito ha sometido a todas las personas en tres estados estadounidenses a las tiernas misericordias de los agentes del ICE que imitan el uso británico de las órdenes generales.

¿Cómo llegamos aquí? 

Llegamos aquí debido a la indiferencia del Congreso hacia las normas constitucionales y la inclinación del poder judicial hacia la formulación de políticas. El poder judicial es la rama antidemocrática del gobierno.

No fue creado para reflejar el sentimiento público o establecer políticas públicas —como lo fueron el Congreso y la presidencia— sino para mantenerse firme en la protección de todas las personas de los poderes populares.

El propósito de un poder judicial independiente es proteger los valores morales y constitucionales.

Pero no en el Quinto Circuito, donde ICE puede arrestar efectivamente a quien quiera, sin pruebas, sin orden judicial, sin saber el nombre de la persona arrestada y sin fianza.

Si a esto le sumamos la infame doctrina de detención de Kavanaugh —según la cual los estadounidenses abordados por el ICE deben estar preparados para demostrar su ciudadanía en las calles— vemos que se acerca una era de hielo constitucional."

(Andrew P. Napolitano, exjuez del Tribunal Superior de Nueva Jersey, Consortium News, 13/02/26, traducción Gaceta Crítica)

Un sheriff estadounidense acorralado por acusaciones de pederastia, un financiero muerto cuyos archivos siguen hablando, y una nación, Irán, en la mira de una guerra que muchos temen pero que a unos pocos podría salvarles el pellejo. Es el thriller geopolítico de bajo presupuesto que define nuestro presente... El núcleo de este universo paralelo lo constituyen, irrevocablemente, los Archivos Epstein... Lo que hemos visto – los correos electrónicos crudos, las agendas, los vuelos – es la carnada, la narrativa permitida. El verdadero poder, la esencia del chantaje puro, permanece bajo custodia... son los vídeos, la pornografía explícita, el registro visual del abuso físico. Esta es la mecánica del control en el siglo XXI... Se libera información textual, para «quemar» objetivos políticos, pero se retiene la evidencia multimedia incontrovertible, la que no admite interpretación ni giros mediático... Quien posee esos videos, y los analistas con mayor credibilidad, apuntan a que son «sectores de inteligencia con una agenda transadministrativa», no posee meramente un secreto, posee un interruptor de obediencia perpetua... Puede, con una filtración calculada, decapitar una carrera, derrocar a un primer ministro o inclinar la balanza en una votación crítica en el Congreso. Los archivos no son un registro del pasado; son un arma cargada y activa, que apunta al futuro... Donald Trump se erige como el personaje trágico y a la vez emblemático de esta dinámica. El cazador convertido en presa. El hombre que, durante su ascenso y presidencia, instrumentalizó el espectro de Epstein y Clinton como un arma retórica, se encuentra ahora encadenado a las mismas páginas que una vez agitó. Los correos de 2019, confirmado por los últimos documentos, son inequívocos. Epstein, en su jerga cifrada pero elocuente, afirmaba que Trump «sabía de las chicas»... Un conflicto con Irán representa, en este cálculo cínico, el cortafuegos definitivo. Un bombardeo, justificado bajo la bandera de una «emergencia nuclear existencial», tiene el poder alquímico de transmutar un escándalo de pederastia y espionaje en un asunto de «seguridad nacional» (Alejandro Marcó del Pont)

"Si la realidad pierde su densidad humana, el sufrimiento ajeno se convierte en contenido, un producto más en el flujo infinito de las redes sociales. Gaza no fue solo un conflicto; fue la bisagra que dobló para siempre el concepto de compasión global, transformando la dignidad humana en un metraje descargable, su valor medido en likes. Esta desensibilización digital no es un fenómeno accidental, sino el caldo de cultivo necesario para que las atrocidades más sórdidas, cuando ocurren en los salones del poder, sean percibidas como meros giros argumentales de una trama demasiado extravagante para ser cierta.

La tecnología, en esta ecuación, abandona su promesa de progreso para convertirse en el instrumento perfecto de una barbarie limpia, abstracta y, sobre todo, rentable. Es en este mundo disociado donde la historia que estamos a punto de desentrañar deja de ser una conspiración y se revela como el manual de operaciones no escrito de nuestra época, un entramado donde la pederastia, el chantaje institucionalizado y la ingeniería geopolítica se fusionan, utilizando a los servicios de inteligencia no como vigilantes, sino como arquitectos y beneficiarios finales.

Umberto Eco, como recuerda Antonio De Almeida Castro, nos advirtió, el fascismo del siglo XXI no vendrá con botas y discursos grandilocuentes. Vendrá disfrazado de libertad. Y quizás, también, como una película de serie B cuyo guion, inverosímil y sórdido, estamos obligados a creer porque sus actores son demasiado poderosos para ser ficticios. Imagine el reparto: un sheriff estadounidense acorralado por acusaciones de pederastia, un financiero muerto cuyos archivos siguen hablando, y una nación, Irán, en la mira de una guerra que muchos temen pero que a unos pocos podría salvarles el pellejo. Es el thriller geopolítico de bajo presupuesto que define nuestro presente

El núcleo de este universo paralelo lo constituyen, irrevocablemente, los Archivos Epstein. La segunda liberación de documentos, aquella de finales de 2025 y enero de 2026, no fue una mera filtración, fue un evento tectónico que arrojó tres millones de páginas, 2.000 videos y 180.000 fotografías a la conciencia pública. Pero su poder, hay que entenderlo con claridad, no radica en el volumen, sino en la asimetría. Lo que hemos visto – los correos electrónicos crudos, las agendas, los vuelos – es la carnada, la narrativa permitida. El verdadero poder, la esencia del chantaje puro, permanece bajo custodia en las bóvedas del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Los vídeos, la pornografía explícita, el registro visual del abuso físico. Esta es la mecánica del control en el siglo XXI. Se libera información textual, para «quemar» objetivos políticos, pero se retiene la evidencia multimedia incontrovertible, la que no admite interpretación ni giros mediático. Quien posee esos videos, y los analistas con mayor credibilidad, apuntan a que son «sectores de inteligencia con una agenda transadministrativa», no posee meramente un secreto, posee un interruptor de obediencia perpetua. Puede, con una filtración calculada, decapitar una carrera, derrocar a un primer ministro o inclinar la balanza en una votación crítica en el Congreso. Los archivos no son un registro del pasado; son un arma cargada y activa, que apunta al futuro.

Donald Trump se erige como el personaje trágico y a la vez emblemático de esta dinámica. El cazador convertido en presa. El hombre que, durante su ascenso y presidencia, instrumentalizó el espectro de Epstein y Clinton como un arma retórica, se encuentra ahora encadenado a las mismas páginas que una vez agitó. Los correos de 2019, confirmado por los últimos documentos, son inequívocos. Epstein, en su jerga cifrada pero elocuente, afirmaba que Trump «sabía de las chicas». La metáfora que emplea es la de un «perro que no ha ladrado».

Es aquí donde el guion da su giro más peligroso y lógico, transitando de los dormitorios privados a los campos de batalla globales. La teoría de la «cortina de humo» – crear una guerra para distraer la atención doméstica – deja de ser una metáfora cinematográfica para convertirse en un manual de supervivencia política de alto riesgo. Un conflicto con Irán representa, en este cálculo cínico, el cortafuegos definitivo. Un bombardeo, justificado bajo la bandera de una «emergencia nuclear existencial», tiene el poder alquímico de transmutar un escándalo de pederastia y espionaje en un asunto de «seguridad nacional».

La prensa se alinea, la oposición se acalla, el ciclo de noticias se monopoliza. Para Trump, sería la salvación: enterrar las revelaciones de Epstein bajo el manto sagrado del patriotismo en tiempos de guerra. Para Benjamin Netanyahu, otro líder atenazado por procesos judiciales masivos y una protesta social feroz, un conflicto abierto con la República Islámica es el elixir que lo transforma de acusado en un imprescindible «líder de guerra». La crisis, así, se convierte en la oportunidad perfecta para dos figuras cuyas fortunas políticas parecían en declive terminal. La lógica es perversa, pero impecable, cuando tu casa arde por un escándalo de corrupción, prendes fuego al continente entero para que todos miren hacia otro lado. (...)" 

(Alejandro Marcó del Pont, blog,  04/02/26)

El espejo argentino puede ser útil para saber lo que nos espera si triunfan las opciones que lo defienden... la reducción del gasto público en coyunturas de crisis y el recorte de prestaciones salariales y sociales, conforman un binomio clave en la política económica argentina actual... en ese aspecto, las propuestas de Milei son extremas: elevar la jornada laboral a 12 horas; establecer un “salario dinámico” –que puede también ser devengado en especie– y que, a su vez, se pueda bajar si la empresa considera que se ha reducido la productividad; no abonar las horas extras; facilitar al máximo el despido sin indemnización; que las empresas puedan elegir las vacaciones de sus trabajadores; y que, en fin, las bajas laborales se costeen en un mínimo del 50% entre trabajadores y empresarios... con un claro desenlace: el aumento de la explotación. Y con otra derivada: el retroceso de las conquistas sociales y laborales históricas. Este es el modelo que un gran elenco de economistas neoliberales tiene en la cabeza... Esto es entender la economía como una disciplina desprovista de las consecuencias sociales que acarrean unas orientaciones drásticas, muy ideologizadas, sin atender a los resultados socioeconómicos. Éstos están ya dibujando un país con mayor desocupación, más vulnerabilidad, menos auxilios sociales y económicos, reducciones salariales y de pensiones y despidos indiscriminados en el sector público... ese modelo argentino en España se observa con interés por parte de la extrema derecha y de gobiernos autonómicos, el de Madrid sería el más representativo (Carles Manera)

 "Uno de los paraísos del capitalismo en su estado extremo tiene su sede: Argentina. No es el único emplazamiento, pero sin duda constituye una muestra muy elocuente de este neocapitalismo, bautizado como anarcocapitalismo, en el que se critica la intervención del Estado en economía, pero se recurre a ese Estado para todo lo que se adscriba a negociaciones de carácter privado. Lo estamos viendo también en Estados Unidos, con la administración Trump. El planteamiento económico de Javier Milei es claro: él ha manifestado reiteradamente su admiración por los economistas austríacos y por sus concepciones de la política económica, básicamente monetaria, si bien Milei no ha entendido nada de la visión que esos economistas tenían en relación con el ciclo económico. Lo que está desplegando Milei ofrece recordatorios de las tesis más acendradas de esa Escuela Austríaca en Economía y, en particular, de uno de sus principales próceres, Friedrich Hayek. En un estudio publicado en 1931 (Precios y producción, este es el título), Hayek seguía defendiendo los preceptos básicos del patrón-oro, cuyas reglas, aplicadas a una economía en depresión a raíz del crac de 1929, demostraban un fracaso estrepitoso. En ese contexto, la tesis de Hayek descansaba en no bajar los tipos de interés, toda vez que eso infería un mensaje engañoso al mercado, habida cuenta que las empresas podían alargar la estructura de la producción, pero sin ahorro efectivo. Éste, para el austríaco, solo proviene del ahorro real, mientras el crédito bancario excesivo va a conducir a ajustes bruscos y a crisis económicas. La intervención pública no se contempla, y debe ser un mercado sin cortapisas lo que facilite el crecimiento de la economía, bajo la única vigilancia de la autoridad monetaria. En tal sentido, no ha lugar a una inversión pública que pueda generar déficit público, al tiempo que se contempla el salario como un precio más con el que “jugar”.

Ambos elementos derivados de los preceptos de Hayek, la reducción del gasto público en coyunturas de crisis y el recorte de prestaciones salariales y sociales, conforman un binomio clave en la política económica argentina actual. De hecho, el salario se convierte para Milei en un precio relativo más del sistema y se determina por la productividad marginal del trabajo. Este axioma, curiosamente, es siempre invocado; pero no cuando la productividad del trabajo es más elevada y los salarios se pretende mantenerlos estáticos: aplicando ese baremo, éstos deberían subir acorde a la productividad. Pero la regla no funciona siempre, y el componente político y de posición en la estructura productiva –la fuerza empresarial frente a la debilidad sindical, por ejemplo– es determinante. 

En esas coordenadas, la filosofía económica de Hayek se desliza hacia estas conclusiones: si los salarios son rígidos por la acción de los sindicatos y por la intervención estatal, el ajuste que debe imputarse a la economía se dificulta. Son cortapisas a una economía con la radicalidad del libre mercado en sus manifestaciones más extremas. La posibilidad política de limitar al máximo los costes laborales unitarios y, especialmente, los salarios, se viste con el planteamiento de avanzar en la competitividad empresarial. Cuanto menor sea el salario en el coste de producción, mucho mejor. Sin que se vincule esto con la capacidad de consumo y, por tanto, con efectos sobre la demanda. Si las empresas ganan más, el objetivo se cubre, a pesar de los costes sociales.

En tal aspecto, las propuestas de Milei son extremas: elevar la jornada laboral a 12 horas; establecer un “salario dinámico” –que puede también ser devengado en especie– y que, a su vez, se pueda bajar si la empresa considera que se ha reducido la productividad; no abonar las horas extras; facilitar al máximo el despido sin indemnización; que las empresas puedan elegir las vacaciones de sus trabajadores; y que, en fin, las bajas laborales se costeen en un mínimo del 50% entre trabajadores y empresarios, conforman un paquete de factores de carácter regresivo, con un claro desenlace: el aumento de la explotación. Y con otra derivada: el retroceso de las conquistas sociales y laborales históricas. Este es el modelo que un gran elenco de economistas neoliberales tiene en la cabeza, con la promesa de mejores desempeños económicos.

Pero este tipo de política económica se puede aplicar de una manera efectiva si se vive en un régimen dictatorial, con censuras políticas, limitaciones de movimientos, laminación de la libertad de expresión y prohibición de sindicatos y partidos políticos. De hecho, muchas de las medidas adoptadas en el régimen del dictador chileno Augusto Pinochet por parte de economistas formados bajo la tutela de Milton Friedman, se inspiraron en la obra de Hayek que hemos citado, junto a la más filosófica Camino de servidumbre. Milei trata de seguir esa senda, que proporcionó para Chile datos macroeconómicos transitoriamente positivos, con un elevadísimo coste social y una represión terrible. 

El gobierno de Milei puede tener problemas para hacer efectivas esas líneas de actuación, si tenemos en cuenta las protestas callejeras que ya se están generando. Veremos las respuestas sindicales. Esto es entender la economía como una disciplina desprovista de las consecuencias sociales que acarrean unas orientaciones drásticas, muy ideologizadas, sin atender a los resultados socioeconómicos. Éstos están ya dibujando un país con mayor desocupación, más vulnerabilidad, menos auxilios sociales y económicos, reducciones salariales y de pensiones y despidos indiscriminados en el sector público. El relativo control de la inflación se ha conseguido a partir de una contracción brutal de la demanda agregada, y una pérdida de la calidad de vida.

La base de ese modelo argentino, que en España se observa con interés por parte de la extrema derecha y de gobiernos autonómicos –el de Madrid sería el más representativo–, promueve la destrucción gradual pero inexorable de la economía pública, la privatización de los servicios esenciales –sanidad y educación– y el apoyo a las iniciativas privadas con capital público que se detrae de asignaciones presupuestarias que deberían canalizarse hacia hospitales, universidades, escuelas y servicios sociales. Todo invocando la libertad. El Estado –fijémonos de nuevo en Argentina– es abyecto; pero ese Estado se pliega a las instituciones económicas internacionales –y en gobiernos extranjeros, como el de Estados Unidos– para poder subsistir. 

Las premisas del mercado libre, sin ataduras, solo sirven para una sociedad general a la que se dice defender; el Estado, por el contrario, es útil para esos mismos dirigentes si tras sus puertas se hallan contratos, subvenciones y descargas fiscales. Sería muy positivo que la población supiera qué se esconde tras soflamas como el enaltecimiento de una libertad sin que se cualifique, o sobre encendidas diatribas a favor de una patria cuyo contenido real debe rellenarse, más allá de las banderas u otros utensilios. El espejo argentino puede ser útil para saber lo que nos espera si triunfan las opciones que lo defienden."

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Paul Krugman: ¿Quién paga los aranceles de Trump? Dos informes publicados la semana pasada —el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso sobre el presupuesto y las perspectivas económicas , y un estudio publicado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York— concluyeron que los aranceles recaen, en su gran mayoría, sobre los hogares y las empresas estadounidenses... Sin embargo, el informe del viernes sobre precios al consumidor mostró una inflación relativamente baja, en lugar de un fuerte aumento de precios debido a los aranceles... el impacto aparentemente leve en la inflación medida (el calificativo "medida" es importante) no es un misterio una vez que se hacen los cálculos. El análisis económico convencional indica que los aranceles deberían haber elevado los precios al consumidor alrededor de un 1 % más de lo que habrían sido de otro modo. Analizar los datos para aislar el efecto de los aranceles sugiere que, de hecho, han aumentado los precios en una cantidad cercana a esa


"ADVERTENCIA: LA PUBLICACIÓN DE HOY SERÁ AÚN MÁS EXTRAÑA DE LO HABITUAL

Hasta hace poco, la cuestión de quién paga los aranceles no era controvertida entre los economistas. El consenso general era que, en circunstancias normales, los aranceles (impuestos sobre los bienes importados) se trasladan a los consumidores en forma de precios más altos. Este consenso tiene salvedades y excepciones, pero estas salvedades son bien comprendidas y, en su mayoría, no se aplican a los aranceles impuestos por la administración Trump 47.

Sin embargo, una vez que los aranceles se convirtieron en un elemento central de la política económica de Trump, las opiniones sobre su impacto se politizaron, y sus partidarios se vieron obligados a repetir su afirmación de que los extranjeros, no los consumidores estadounidenses, soportan la carga arancelaria. Hubo una demostración un tanto cómica de esta politización durante una reciente audiencia del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, cuando se le preguntó a Scott Bessent si, antes de unirse a la administración Trump, había enviado una carta a los inversores de fondos de cobertura declarando que "los aranceles son inflacionarios". Al principio, Bessent negó haberla escrito. Ante la prueba de que sí lo había hecho, declaró que se había equivocado.

Pero, ¿quién está pagando realmente los aranceles de Trump? Dos informes publicados la semana pasada —el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso sobre el presupuesto y las perspectivas económicas , y un estudio publicado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York— concluyeron que los aranceles recaen, en su gran mayoría, sobre los hogares y las empresas estadounidenses. Sin embargo, el informe del viernes sobre precios al consumidor mostró una inflación relativamente baja, en lugar de un fuerte aumento de precios debido a los aranceles.

¿Tienen razón entonces los funcionarios de Trump? ¿Se equivocan los estudios que concluyen que son los estadounidenses, y no los extranjeros, quienes pagan los aranceles?

No y no. La evidencia de que los extranjeros no pagan los aranceles, lo que significa que los estadounidenses sí, es contundente. Y el impacto aparentemente leve en la inflación medida (el calificativo "medida" es importante) no es un misterio una vez que se hacen los cálculos. El análisis económico convencional indica que los aranceles deberían haber elevado los precios al consumidor alrededor de un 1 % más de lo que habrían sido de otro modo. Analizar los datos para aislar el efecto de los aranceles sugiere que, de hecho, han aumentado los precios en una cantidad cercana a esa. (...)"

Te están usando para joder a tu abuelo... Nadie va a decir abiertamente que quiere recortar las pensiones porque quiere quedarse con ese pastel, tiene que venderlo como una necesidad imperiosa por el equilibro de las cuentas... No existe el conflicto generacional. Es un invento del capital para facilitar el negocio de las pensiones privadas... solo es una estrategia para instaurar otro inmenso expolio de clase y fomentar una nueva etapa de acaparamiento de capital por parte de las capas más privilegiadas... es una retórica que tiene como objetivo mejorar su propia situación personal ayudando a los que quieren que las pensiones públicas desaparezcan para ser sustituidas por el jugoso negocio de las pensiones privadas... Todo discurso que niega el conflicto de clases para sustituirlo por el conflicto generacional tiene como objetivo ser funcional a una futura rebaja de las pensiones... Es propio de trepas y advenedizos y es muy fácil identificarlos porque van buscando aquellos mensajes que favorecen a las elites para poco a poco adaptarlos y encabezarlos para lograr su favor. No es difícil hacer una leve prospección por los espacios mediáticos para identificarlos (Antonio Maestre)

 "Nadie va a decir abiertamente que quiere recortar las pensiones porque quiere quedarse con ese pastel, tiene que venderlo como una necesidad imperiosa por el equilibro de las cuentas, y para llevarlo a cabo necesita aliados dentro de la sociedad

Envejecer con una pensión que no alcanza: “Las cuentas no salen y tengo que pedir ayuda a mis hijos”

No existe el conflicto generacional. Es un invento del capital para facilitar el negocio de las pensiones privadas. Nadie va a decir abiertamente que quiere recortar las pensiones porque quiere quedarse con ese pastel, tiene que venderlo como una necesidad imperiosa por el equilibro de las cuentas, y para llevarlo a cabo necesita aliados dentro de la sociedad. Los principales objetivos para ejercer como quintacolumnistas dentro de la clase trabajadora son los jóvenes que ven muy lejano el momento en el que se harán beneficiarios de una pensión, quien tiene difícil el presente es imposible que piense en el futuro lejano.  

Cada vez que escuches a alguien hablar de Zeta, X, Millenial, Boomer, Alfa o categorizaciones similares basadas únicamente en el año en el que naciste para hablar de política económica échate la mano al bolsillo porque quiere robarte. A veces dirán que lo hacen porque eres víctima, pero solo es una estrategia para instaurar otro inmenso expolio de clase y fomentar una nueva etapa de acaparamiento de capital por parte de las capas más privilegiadas de la estratificación social. No es difícil saber quiénes son: los mismos que para solucionar el problema de la vivienda tienen como única medida relajar los impuestos para construir más sin poner límites a la especulación. 

Todo discurso que niega el conflicto de clases para sustituirlo por el conflicto generacional tiene como objetivo ser funcional a una futura rebaja de las pensiones. Es normal que este debate sea liderado por esas personas que forman parte del colectivo en el que se quiere instaurar el estado de agravio y que sin verse afectados por tener una posición de clase favorable busca el favor del capital para mejorar en esa estratificación de clase. Su actitud es en sí misma una evidencia de que el conflicto es de clase y no generacional. 

No es un discurso que tenga ninguna base intelectual seria ni deba tenerse en cuenta desde el punto de vista narrativo, es una retórica que tiene como objetivo mejorar su propia situación personal ayudando a los que quieren que las pensiones públicas desaparezcan para ser sustituidas por el jugoso negocio de las pensiones privadas. De forma paradójica la negación del conflicto de clases es una manera de confirmarlo porque buscan mejorar su situación profesional y aumentar su capital. Por eso serán acogidos con alborozo por todo el sistema extractivista para usarlo en su beneficio dando unas cuántas migajas al colaboracionista. 

A los jóvenes de clase trabajadora que se sientan cercanos a este mensaje solo lanzarles una advertencia: te están usando para joder a tu abuelo. Es lo único que les interesa, y si eso no te convence porque solo piensas en tu presente, que sepas que un mensaje así no va a mejorar tu presente, pero sí ten claro que va a hipotecar tu futuro. La clase trabajadora que se siente atraída por el discurso de la lucha generacional perderá su juventud antes de que mejore su situación convirtiéndose antes de que se dé cuenta en el enemigo de ese mismo discurso que antes defendía. Los años pasan más rápido que los cambios estructurales a mejor mientras que los recortes de derechos son casi inmediatos.  

Es lamentable asistir a discursos completamente desinformados sobre la estratificación social y que tengan espacio privilegiado en el debate publicado. No pido que desaparezcan los adanistas que se creen que inventan conceptos y relatos, pero al menos que tengan un mínimo de sentido del ridículo y lean lo que se ha escrito antes de provocar bochorno. No es posible hablar de clases sociales o negar las clases sociales sin atender todo lo teorizado por Karl Marx, Max Weber, Talcott Parsons, Ralph Dahrendorf, Pierre Bourdieu, Erik Olin Wright o Michael Savage. Al menos hay que tener un poco de vergüenza y no querer pontificar ante quienes sí los conocen y los han estudiado porque se os ven todas las costuras. 

Personalmente siento un desprecio profundo por esa degeneración individualista que encabeza discursos lesivos para el colectivo solo para el beneficio propio. Es propio de trepas y advenedizos y es muy fácil identificarlos porque van buscando aquellos mensajes que favorecen a las elites para poco a poco adaptarlos y encabezarlos para lograr su favor. No es difícil hacer una leve prospección por los espacios mediáticos para identificarlos."

(Antonio Maestre, blog, 15/02/26