"Carles Manera: El inexistente Apocalipsis. La positiva capacidad de la economía española
ENERO 2026
Resumen
Desde plataformas mediáticas conservadoras se han ido publicando análisis económicos que destacan una situación calamitosa de la evolución económica de España, con un vector clave de divulgación: la mala actuación del Gobierno de coalición en política económica, reflejada —se indica— en las nega tivas cifras de la evolución del PIB per cápita. Estos apuntes aguantan poco el espejo implacable de los datos, pero han sido recogidos por los voceros de la oposición política, por boca del líder de la derecha conservadora. El presente trabajo persigue contrarrestar esas afirmaciones, a partir de la presentación y el análisis de variables de toda solvencia, de manera que se destaca la robustez de la economía española en un contexto geopolítico convulso.
1. Introducción
Desde plataformas mediáticas conservadoras se han ido publicando análisis eco nómicos que destacan una situación calamitosa de la evolución económica de España, con un vector clave de divulgación: la mala actuación del Gobierno de coalición en política económica, reflejada en las negativas cifras de la evolución del PIB per cápita. Estos apuntes, que aguantan poco el espejo implacable de los datos, han sido recogidos por los voceros de la oposición política, por boca del líder de la derecha conservadora, Alberto Núñez-Feijóo. Se habla, entonces, de que 2025 cierra el “peor año de la democracia” (sic), con frases incendiarias que hablan del “colapso del sanchismo” (sic), de su año final1. Una hiperventilación exacerbada, sin que se aporte dato alguno. De nuevo, cabalgan para las derechas los jinetes del Apocalipsis, abocados a destruir todo lo que se les cruza, espoleados por una retórica tremendista que vomita de manera reiterada todo tipo de mensajes fatalistas, corrosivos, de un pretendido final de ciclo que dará paso, ahora sí, al nirvana de la gran recuperación de la mano de unas formaciones ultraconservadoras cuya política económica propositiva es, lo afirmamos sin tapujos, meridianamente desconocida. Un erial. Estamos, una vez más, ante una cuestión de fe. Podemos intuir, sin embargo, por dónde irían los caminos de una alianza de las derechas para gobernar España si oteamos lo que están desplegando en las comunidades autónomas donde ya tienen responsabilidades de gestión: reducción de impuestos a las rentas altas y procesos graduales de privatización de servicios públicos estratégicos, como la sanidad y la educación. Ese es el frontispicio en el que, además, se habla de una excesiva presión fiscal en España, y ello se vincula a una mala gestión de la economía pública. Otra afirmación que no se sustenta en la realidad.
Frente a esos asertos, debemos acudir a los datos oficiales: los que ofrecen instituciones respetables, tanto nacionales como internacionales, variables que deberían conocer los propagadores de ese infierno que describen. Si no saben de esas cifras, su ignorancia es supina; si las conocen —nos tememos que sí—, entonces esa fe a la que aludíamos se convierte en algo distinto: en mala fe, en tergiversación, en mentira, en bulo. Y todo ello les invalida. Nada, por otra parte, que no conozcamos ya.
2. Una economía robusta
Dejemos que los caballos apocalípticos sigan relinchando. Y vayamos a las magni tudes económicas centrales. Empecemos con el último informe del Banco de España sobre previsiones económicas para 2026, presentado en diciembre de 20252. Se señala un crecimiento del PIB esperado del orden del 2,2 %, tras un cierre previsto para 2025 del 2,9 %. Una economía sólida que crece por encima de la media de la eurozona. Una segunda variable, la inflación, se estima en el 2,1 % para 2026, de manera que se acerca al objetivo determinado por el Banco Central Europeo del 2 %. En paralelo, el mercado laboral crea empleo: este es un gran motor del crecimiento —con 21,8 mi llones de afiliados a la Seguridad Social—, que no excluye aumentos salariales en 2026; la tasa de paro previsible: 10 %, descendiendo desde el dato de 2025 (10,6 %). Otros dos vectores, el déficit público y la deuda, aportan guarismos importantes. En relación con el primero, se prevé una reducción hasta el 2,1 % sobre el PIB, desde la cifra del 2,5 % para 2025; en cuanto al segundo, la deuda pública puede ubicarse por debajo del 100 % sobre el PIB en 2026. Las causas: el crecimiento económico y la reducción del déficit.
Diversos análisis procedentes de servicios de estudios van en la misma dirección. A título de muestra, CaixaBank Research expone el repunte del consumo privado, la fortaleza del mercado laboral y la moderación de la inflación, junto con la revisión al alza de los cálculos sobre el PIB, como elementos explicativos de la perspectiva ma croeconómica española: las nuevas estimaciones plantean un escenario positivo para la economía, con la demanda interna como primordial motor3. En líneas similares, tenemos los informes de FUNCAS y de BBVA4. Por su parte, AIReF señala que la economía española crecerá en torno al 2 % en 2024 y que el déficit público se reducirá hasta el 3 % sobre PIB5.
Los datos presentados por el regulador español se alinean con los publicados por otras entidades internacionales de referencia, tal y como se comprueba en la tabla 1. Las cifras correspondientes al PIB per cápita, un tema que ha suscitado enorme revuelo, habida cuenta de que se ha afirmado que el PIB per cápita se encuentra congelado al nivel de 2019, manifiestan, a partir de la base de datos de Eurostat, que esa hibernación no parece nada clara si se consultan la tabla 2 y los gráficos 1 y 2. En el apartado de euros constantes, y adoptando como índice base 2020, el avance es notable desde 2021, con un crecimiento previsible del 25 % para 2025 (con variables del FMI todavía provisionales en este último caso, y a la espera del dato estadístico que divulgue Eurostat).
Las comparaciones con medias comunitarias permiten observar varios factores (véanse gráficos 3 y 4):
El crecimiento del PIB per cápita en euros constantes, con base 100 en 2020, señala el mayor avance de la economía española con relación a la UE-27. La recuperación poscovid ha sido más intensa en el caso de España.
Ahora bien, si adoptamos el criterio de paridad de poder adquisitivo (PPA), se constata que España se encuentra a ocho puntos de la media comunitaria, si bien se corrobora la recuperación a la que remitíamos antes desde 2020. Es decir, se ha ido aproximando al nivel medio de los países de la eurozona.
3. Sobre la redistribución de la renta 6
Los datos anteriores deben sumarse a los disponibles sobre la distribución funcional de la renta entre salarios, beneficios y rentas7. Esto condiciona profundamente la distribución de la renta disponible personal, porque cada renta funcional se asocia a un grupo de población: el trabajo es la principal fuente de ingresos de la mayoría de los hogares; las rentas y los beneficios lo son únicamente para los más ricos, que acaparan casi la totalidad de aquellos, aunque en el capitalismo moderno las capas sociales más privilegiadas también perciben los salarios más altos, un fenómeno que Branko Milanovic denominó homoploutia y que contribuye asimismo a explicar el incremento de la desigualdad interpersonal de la renta8. La distribución funcional también afecta a la personal por vías indirectas, como a través de la tasa de crecimiento del PIB, el empleo, el endeudamiento de los hogares, etc.
Por todo ello, la caída de la participación de los trabajadores en la renta se asocia con un aumento de la desigualdad de la renta personal y de la riqueza. En el mundo occidental, así ha ocurrido desde los años setenta, y de manera especialmente destacada en España, donde dicha participación ha descendido unos 14 puntos porcentuales del PIB a precios de factores desde mediados de los años setenta. Este descenso implica que los salarios reales han crecido a un ritmo inferior al de la productividad real por ocupado. En conjunto, puede deducirse que la caída de la participación salarial en el VAB desde 2010 ha contribuido al aumento de la desigualdad personal. Ahora bien, la participación salarial en la renta aporta informaciones de interés, como se recoge en el gráfico 5.
La participación de los salarios cayó notoriamente durante la Gran Recesión. Con la recuperación de tasas positivas de crecimiento económico y la creación de empleo a partir de 2014, la caída del wage share en España se frena, y este permanece estable hasta que inicia una etapa de crecimiento en 2019. A partir de este año, se observa un cambio de tendencia significativo: la participación de la remuneración de los asalariados aumentó con fuerza, impulsada por la recuperación del empleo, el dinamismo del salario mínimo interprofesional y la reducción de la temporalidad tras la reforma laboral. En los años 2021 y 2022, sin embargo, la participación de los salarios volvió a caer debido, en buena parte, al proceso inflacionario que siguió a la crisis de la COVID-19. En 2023, los salarios nominales aumentaron considerablemente, lo que supuso una recomposición parcial de la distribución funcional de la renta a favor del trabajo, aunque sin revertir completamente las pérdidas acumuladas durante 2021 y 2022. Hablamos, entonces, de mejoras en la capacidad de consumo del factor trabajo, un elemento clave que nos acerca a aspectos más microeconómicos9.
Ahora bien, en cuanto a la distribución personal de la renta, la desigualdad en España es sensiblemente superior a la media de la Unión Europea. La Encuesta de Condiciones de Vida (ECV), oficial para el conjunto de la UE-27, sitúa a España entre el cuarto y el octavo puesto de los países más desiguales en el período 2014-2023. La regresión a estas posiciones se explica por los efectos de la crisis de 2008-2014 y su gestión: la desigualdad se disparó hasta niveles muy elevados, tanto por la fuerte caída de las rentas más bajas y la progresiva pérdida de peso de las rentas medias como por la resiliencia de las rentas altas. Todo ello revirtió los avances en la movilidad intergeneracional de ingresos, lo que hizo descender a España hasta el tramo medio-bajo a escala global. Por tanto, la desigualdad es contracíclica: aumenta de forma intensa durante las crisis económicas y disminuye más lentamente y con cierto retraso como subproducto del crecimiento económico.
Los gráficos 6 y 7 señalan un desafío claro para la economía española: la sociedad padece más la pobreza que la europea. Esto también lo indica la tasa de población en riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE, por sus siglas en inglés)10. No obstante, la tasa ha caído desde la pandemia, en línea con el índice Gini, y presenta una tendencia generalmente descendente desde que la economía comenzó a experimentar tasas de crecimiento económico positivas. Lo macro impacta en lo micro.
Las contribuciones que se han presentado se visualizan con claridad en las previsiones para 2025 y 2026, con el contraste entre España, su espacio geoeconómico y algunos de los países más relevantes en la economía europea. Esto es lo que se expresa en el gráfico 8.
Los datos son incuestionables: desde instituciones comunitarias y desde el FMI, se indica que el crecimiento económico español, tanto para 2025 como en el esperado para 2026, va a superar con creces la media de la UE-27, y va a ser más consistente que las cifras recogidas para Alemania, Francia e Italia. España es, por tanto, la economía más dinámica del entorno europeo, y esto es lo que ha promovido comentarios elogiosos desde ámbitos dispares en Italia, el Reino Unido y Francia. Las características fundamentales de este crecimiento diferencial las hemos expuesto en otro lugar —al que remitimos—, con una importante batería de datos oficiales, de carácter nacional e internacional11.
Siguiendo con las comparativas que se han señalado en las extemporáneas declaraciones que se han ido divulgando, la afirmación de que España es un país con enormes impuestos, un “infierno fiscal” (sic)12, según dirigentes y economistas conservadores (abonados a la fallida curva de Laffer todavía13), el gráfico 8 es ilustrativo de la falsedad de esas aseveraciones.
La cifra española está por debajo de naciones de referencia —que siempre se invo can— y, en el gráfico, está por encima de Estados Unidos y del Reino Unido, dos países —sobre todo el primero— que, desde la década de los ochenta, se han definido como los principales artífices de los recortes tributarios a las rentas más elevadas, con claras con secuencias negativas en sus servicios públicos. Y con desenlaces no deseados: aumentos del déficit público y de la deuda. Laffer en estado puro. Por otro lado, desde el ámbito de la economía financiera, los datos son positivos, tal como se recogen en dos indicadores básicos: la prima de riesgo de la deuda española en relación con el bono alemán a diez años y la evolución del mercado bursátil. Esto se dibuja en los gráficos 9, 10 y 11.
El descenso de la prima de riesgo para España es palmario; lo es desde junio de 2012, tras la declaración solemne de Mario Draghi, entonces presidente del Banco Central Europeo. Pero esa variable ha ido perdiendo fuerza a partir de 2022, y su contraste con otros países determinantes de la Unión Europea delata el grado de confianza y solvencia que provoca la deuda española en los mercados financieros14.
En paralelo, la evolución de la bolsa en su índice primordial, el IBEX-35, ha registra do un incremento notable en el cierre de 2025 (superando, según Bloomberg, al EURO STOXX y al S&P 500), en una senda de empuje desde 2023 y tras una etapa complicada entre 2020 y 2022 por la crisis vírica y el estallido de la guerra de Ucrania. El aumento del valor agregado del índice es cercano al 50 % en 2025 respecto a 2024; y del 81 % si la referencia es 2015, una década atrás. Se trata, por tanto, de un indicador clave de los beneficios empresariales y de la confianza inversora.
5. Una sólida economía destacada en el contexto internacional
Los datos expuestos demuestran, una vez más, que las visiones catastrofistas sobre la economía española tienen escaso fundamento, y obedecen más a planteamientos ideológicos que científicos. Tales ideas, además, se enfrentan no solo a lo que exponen las estadísticas oficiales, sino que también chocan contra lo que se está señalando, desde Europa, sobre la solidez y relevancia de la economía española. Sin embargo, sería importante adoptar más medidas valientes que sigan trasladando lo macro a lo micro para dar el impulso que necesitan los años de legislatura que restan hasta 202715. Así, la vivienda —que exige mayor claridad y contundencia para frenar y contener sus altos precios, consecuencia de una escasa oferta pública de vivienda de alquiler social—, las pensiones —que vuelven a ser objetivo de ataques por parte de intereses que buscan su privatización recurriendo al falso e interesado argumento del “enfrentamiento generacional”—, la prestación universal para la crianza —que contribuya a mitigar la pobreza infantil que sufre España—, los impuestos a los muy ricos —que permitan hacer realidad la fiscalidad que necesita un Estado de bienestar propio de un país moderno y avanzado—, la sanidad y la enseñanza públicas —que sufren la asfixia de las comunidades autónomas que gobiernan las derechas de este país—. Un empuje decidido en lo que queda de legislatura, que completaría y daría sentido a los aciertos del Gobierno en la gestión macro de la economía. Un aspecto que, como señalábamos, se resalta en la esfera internacional. Unas muestras representativas:
— En la BBC se afirma que la economía española es la “envidia de Europa […] tiene el mejor desempeño del mundo” (10 de febrero de 2025).
— En el Global Finance Magazine y The Economist: “España: campeona tras la pospandemia” (25 de junio de 2025).
— El FMI sitúa a España como la gran economía avanzada que más crece (14 de octubre de 2025).
— En el Financial Times (27 de diciembre de 2025) se indica que “España reduce diferencias de deuda y atrae la confianza de los inversores”.
— Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea: España es ahora “una potencia económica, como la segunda economía turística más avanzada del mundo”, así como “una pionera en energías renovables y transporte sostenible […] ha ayudado a Europa a convertirse en líder mundial en energías renovables” (El Periódico, 1 de enero de 2026).
Los factores esenciales que se destacan de la economía española en estas informaciones económicas de alta divulgación son: el crecimiento potente del PIB, la diversificación económica —los servicios no turísticos, con cuota exportadora; véase el gráfico 14—, el gran dinamismo del mercado laboral, la efectiva atracción para los inversores extranjeros, la confianza en los mercados financieros y la relevancia de la economía turística —la evolución de la llegada de turistas se representa en el gráfico 13—.
En efecto, en los últimos años, la economía española está experimentando transformaciones que merece la pena destacar. Según el enfoque de la complejidad económica, impulsado desde la Universidad de Harvard, la prosperidad de un país depende en gran medida de su capacidad para sofisticar su estructura productiva. De hecho, los países que albergan una gran diversidad de conocimientos productivos, en particular conocimientos especializados y complejos, son capaces de producir una amplia variedad de productos sofisticados que los otros países no pueden fabricar. Se ha comprobado que la complejidad de las exportaciones de un país predice en gran medida sus niveles actuales de renta o, cuando la complejidad supera lo esperable para su nivel de renta, que el país experimente un crecimiento más rápido en el futuro. Además, la complejidad productiva está estrechamente vinculada a la innovación, la reducción de las desigualdades y la transición hacia sociedades más sostenibles en lo social y en lo ecológico.
Sobre estas bases, la estructura productiva española sigue marcada por sectores de baja complejidad como el turismo y la construcción; sin embargo, entre 2020 y 2023 (último año con datos disponibles), España ha mejorado su posición en la clasificación mundial de complejidad económica (según el Atlas of Economic Complexity, de la Universidad de Harvard)16, pasando del puesto 41 (con un índice de 0,53) al 34 (0,61). Es decir, ha avanzado siete posiciones en tres años. Esto sugiere que se está produciendo una transformación relevante en su estructura productiva. En los últimos cinco años, el verdadero motor de las exportaciones españolas de bienes ha sido la industria química. No se trata de una casualidad ni de un simple arrastre por tendencias globales, sino de una ganancia real de cuota en los mercados internacionales. Esta evolución demuestra la importancia de la estrategia frente al azar en la consolidación de España en sectores dinámicos. En resumen, la Universidad de Harvard considera alentador el patrón exportador actual, ya que la mayor parte del crecimiento procede de productos de complejidad media y alta, con especial protagonismo de los bienes intermedios y farmacéuticos. Dadas sus exportaciones actuales, algunos de los sectores con mayor potencial para la diversificación productiva en España son la maquinaria industrial y la maquinaria y equipos eléctricos. Avanzar en la diversificación y complejidad de la estructura productiva permitirá a la economía española gozar de salarios reales más altos.
En relación con esta temática, los gráficos 13 y 14 suponen sendas consideraciones. En primer término, la potente evolución del turismo desde 2020, tras el hundimiento por la pandemia, hasta llegar a cifras récord en 2025. Esto debe leerse en clave positiva —toda vez que el turismo representa cerca del 14 % del PIB nacional, y sigue siendo un sector relativamente poco considerado por la economía aplicada—, ya que el turismo de masas es capaz, también, de incentivar diversificaciones en el seno del sector terciario de la economía. Pero también existe un registro negativo, habida cuenta de las externalidades de todo tipo que está provocando la actividad turística y sus derivadas (entre estas, el incremento en los precios de la vivienda en zonas tensionadas turísticamente, junto con procesos de gentrificación). En este punto, los impactos ecológicos del turismo en España se han ido analizando, con la determinación de que urgen formas de contención en la venida de visitantes y de contrasaturación en las áreas más congestionadas17. En segundo lugar, el provechoso desempeño de las exportaciones de servicios no turísticos, un factor que, como decíamos, confirma un cierto grado de diversificación de la economía en actividades con mejores valores añadidos. Estas exportaciones, desde 2020, se han incrementado en más del 80 %, y sería importante conocer —con investigaciones específicas— el grado de correlación entre ese potente desarrollo y los proyectos Next Generation EU, al margen de otras iniciativas que se hayan impulsado en relativamente poco tiempo.
6. Conclusión: combatiendo las falacias económicas
Los datos más importantes que se han aportado en este trabajo, provenientes de bases estadísticas públicas y privadas, pero todas ellas de consulta obligada para la economía aplicada, han sido los siguientes:
1. Crecimiento del PIB, 2025-2026.
2. Inflación, 2026.
3. Afiliación a la Seguridad Social, 2025.
4. Tasa de paro, 2025-2026.
5. Déficit público, 2026.
6. Deuda pública, 2026.
7. PIB per cápita, 2010-2021 (euros corrientes y constantes).
8. Comparativa PIB per cápita con países europeos (euros constantes). 9. PIB per cápita en paridad del poder adquisitivo.
10. Remuneración de los asalariados en España, 2000-2023.
11. Índice de Gini, España, UE-27, 2007-2023.
12. Tasa AROPE, España, UE-27, 2017-2023.
13. Presión fiscal España y países OCDE, 2025.
14. Prima de riesgo España y otros países, 2025.
15. Prima de riesgo España, 2017-2025.
16. Cierre cotizaciones bursátiles IBEX 35, 2015-2025.
17. Clasificación de complejidad económica de España.
18. Llegadas de visitantes a España, 2015-2025.
19. Evolución de las exportaciones de servicios no turísticos, 2015-2025.
Las instituciones consultadas: AIReF, Banco de España, CaixaBank Research, Co misión Europea, Eurostat, Financial Times, Fondo Monetario Internacional, FUNCAS, Fundación BBVA, Instituto Nacional de Estadística, OCDE y Universidad de Harvard.
Diecinueve indicadores sustanciales con un rasgo común, y esta es la principal conclusión que se debe extraer, con datos en mano: son positivos para la economía española en diecisiete de ellos —y en los dos restantes se patentizan mejoras desde 2020, y constituyen un toque de atención para el Gobierno—, tanto en los últimos años que se han podido observar como en las previsiones anotadas para 2026. Estas magnitudes señalan un corolario más que evidente: no denotan el retroceso económico y el catastrofismo derrotista que se predica desde amplios espacios de las derechas y de la economía más conservadora. No hay un cielo apocalíptico que nos cubra, más allá de la incertidumbre que preside la economía mundial, un grado de inestabilidad propiciado por las tensiones geopolíticas en las que, urge remarcarlo, la economía española ha sabido navegar, de manera que ha sido —y es— observada como un modelo en política económica desde espacios mediáticos y políticos en Italia, Francia, Alemania y el Reino Unido. Mientras tanto, aquí, el griterío y las palabras gruesas —que incluyen insultos gravísimos y la deshumanización de los adversarios políticos— opacan la posibilidad de que sus ejecutores ofrezcan otra hoja de ruta para la economía española. Esta se ha instalado, en las comunidades autónomas en las que gobiernan las derechas, en el mantra económico de siempre: la reducción de los impuestos a los más pudientes; la privatización de servicios públicos —ejercicio realizado de forma gradual, pero tangible—; la negación de realidades incontrovertibles, como las consecuencias letales del cambio climático, la vacunación o la violencia de género, y los retrocesos en políticas sociales y culturales. No hay más política, entonces, que las actitudes crispantes, que buscan polarizar y persiguen una equidistancia inexistente —en la que suele caerse—: una politiquería en la que la economía —en el sentido aristotélico— no existe. Desde esos ángulos que destilan una constante animadversión, la Política, con mayúsculas, ni está ni se la espera.
1 A título ilustrativo:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/espana/2025/12/29/feijoo-enume
ra-diez-fracasos-peor-gobierno-historia-democratica-2025/00031767006230537562596.htm
2
(https://www.bde.es/wbe/es/publicaciones/analisis-economico-investigacion/proyecciones
macro-informe-trimestral/proyecciones-e-informe-trimestral-de-la-economia-espanola-diciembre
2025.html)
3 Véase Informe mensual, 487, marzo de 2024; y 488, abril de 2024. 4 FUNCAS, Previsiones económicas para España, 2024-2025, abril de 2024 (https://www.funcas. es/wp-content/uploads/2024/04/Previsiones-economicas-para-Espana-2024-2025-abril-2024. pdf); BBVA, Previsiones económicas, marzo de 2024 (https://www.bbva.com/es/economia-y finanzas/economia/macroeconomia/previsiones-economicas/). 5 Véase https://www.airef.es/es/noticias/la-airef-preve-que-la-economia-crecera-un-2-en-2024- y-el-deficit-bajara-al-3-del-pib/
6 Agradezco al profesor José Pérez-Montiel la proporción de datos e informaciones para la redacción de este apartado. 7 Sobre esto, véase José Pérez-Montiel, Carles Manera, Ferran Navinés y Javier Franconetti, “Cri tical globalisation: Productive capacity and capital productivity in the United States, 1945-2020”, The Economic and Labour Relations Review, 35(1), pp. 66-78. Sigo también la reciente investigación de Jacobo Ferrer y José Pérez-Montiel, “La evolución de la distribución de la renta en España”, en
9 Otros elementos ilustrativos proceden del Banco de España
(https://www.bde.es/wbe/es/
publicaciones/analisis-economico-investigacion/proyecciones-macro-informe-trimestral/proyecciones
e-informe-trimestral-de-la-economia-espanola-diciembre-2025.html):
• El vigor de la financiación de vivienda y de consumo continuó impulsando el crecimiento del crédito a hogares.
• El repunte de la financiación a las empresas.
•
Los índices de gestores de compras (PMI) tienen un buen comportamiento
en el cierre de 2025, tanto en manufacturas como en servicios, junto
con un incremento de la facturación empresarial según EBAE.
• La tasa de ahorro está a niveles elevados, del orden del 11,8 %.
•
Se aprecia un incremento de los ingresos públicos del orden del 8 %
interanual. 10 La tasa AROPE se define como la proporción de habitantes
que se encuentran en una o más de las tres situaciones siguientes:
riesgo de pobreza relativa, hogares con ingresos por debajo del 60 % de
la renta mediana de la población; carencia material grave (población
que no puede permitirse consumir bienes y servicios considerados
deseables o esenciales para llevar una vida adecuada), y hogares con
baja intensidad de trabajo (en los que la mayoría de los miembros en
edad y disposición de trabajar —personas de entre 18 y 59 años,
excluyendo a quienes tienen entre 18 y 24 años y están estudiando— no
trabajan o trabajan muy poco). Estos indicadores son los utilizados por la Unión Europea para realizar el seguimiento del
cumplimiento de los objetivos de pobreza y exclusión social de la
Agenda 2030.
11 Carles Manera, “Sobre la reciente evolución económica de España”, en José Félix Tezanos y Constanza Tobío (eds.), España 2025. Estructura económica y desigualdades, Madrid, CIS, 2025, pp. 9-31. 12 https://www.abc.es/economia/ano-hacienda-recibe-200000-reclamaciones-resuelve-favor 20251224000507-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F. 13 Como justificación de la curva, José Félix Sanz-Sanz, “La curva de Laffer ¿mito o realidad? Discusión, modelización y evidencias en el IRPF español”, Papeles de Economía Española, núm. 154, 2017, pp. 179-197. Los trabajos académicos que cuestionan e invalidan la curva son abundantes; a título de ejemplo, cito el más canónico: Peter Diamond y Emmanuel Saez, “The case for a progresive tax: from basic research to policy recommendations”, Journal of Economic Perspectives, 25(4), 2011, pp. 165-190. Los informes de la OCDE de 2010, 2012 y 2018, indican que en países avanzados los tipos impositivos están muy por debajo del punto de recaudación máxima. A su vez, se asevera que subir impuestos progresivos aumenta los ingresos sin dañar el crecimiento. Y se concluye que la curva de Laffer no es relevante para la mayoría de los impuestos reales. Por su parte, el FMI, en su informe de 2015, señala que bajar impuestos a los más ricos no impulsa el crecimiento, y que los recortes fiscales a los más ricos empeoran los balances públicos e incrementan la deuda.
14 El rating de la deuda española, en su calificación más reciente, es A+ en S&P (12 de septiembre de 2025); A3 en Moody’s (26 de septiembre de 2025), y A en Fitch (26 de septiembre de 2025). Calificaciones consideradas estables y muy positivas. Los datos se han tomado de: https://es.finance. yahoo.com/noticias/fitch-eleva-calificaci%C3%B3n-espa%C3%B1a-panorama-211827307.html; y https://datosmacro.expansion.com/ratings/espana.
15 Reproduzco los argumentos de Carles Manera y Jorge Fabra Utray, “El gran acoso”, Eco nomistas Frente a la Crisis, 17 de diciembre de 2025 (https://economistasfrentealacrisis.com/el gran-acoso/).
16 Se trata de una clasificación de los países basada en el grado de diversificación y complejidad de su cesta exportadora. La complejidad económica de un país se calcula a partir de la diversidad de los productos que exporta y de su ubicuidad, es decir, del número de países capaces de producirlos (y de la complejidad de dichos países). Véase: https://direct.mit.edu/books/oa-monograph/3014/ The-Atlas-of-Economic-ComplexityMapping-Paths-to.
17 Sobre esto, estamos trabajando en una investigación sobre la intensidad turística y la satu ración: Carles Manera y Elisabeth Valle, “Global Tourism Intensity (1995-2022): Methodological Update and the First Regional Application to the Autonomous Communities of Spain”. Véanse también de los dos autores citados, “Tourist intensity in the world, 1995-2015: two measurement proposals”, Sustainability, 10(2), publicado en línea en 2018, 4546. Carles Manera y Antònia Mo rey, “The growth of mass tourism in the Mediterranean, 1950-2010”, Journal of Economics and Finance (IOSR-JEF), 2019, 7(4), pp. 84-91. Sobre nuevas métricas para el turismo de masas, que contemplan las externalidades ambientales: Carles Manera, Eloi Serrano, José Pérez-Montiel y Màrian Buil-Fàbrega, “Construction of Biophysical Indicators for the Catalan Economy: Building a New Conceptual Framework”, Sustainability, 13, 2020, 7462; y Carles Manera, José Pérez-Montiel y Ferran Navinés, “Non chrematistic indicators and growth in the Balearic Islands, 2000-2015”, Symphonya. Emerging Issues in Management, 1, 2021, pp. 85-99.
(Carles Manera, Catedrático de Economía e Historia Económica, Universidad de las Islas Baleares , Sistema, nº 275, enero, 2026)