22.4.26

Según un informe, soldados israelíes utilizan la agresión sexual para expulsar a palestinos de Cisjordania... Más de dos tercios de los hogares encuestados identificaron el aumento de la violencia contra mujeres y niños, incluido el acoso sexual dirigido a niñas, como un punto de inflexión en su decisión de irse... Los hombres y los niños también fueron blanco de agresiones y acoso sexual... La violencia sexual y el acoso tuvieron graves impactos incluso cuando las comunidades no fueron desplazadas... para limitar la posibilidad de entrar en contacto con israelíes que pudieran agredirlas, las niñas habían dejado de ir a la escuela y las mujeres habían dejado de trabajar... Hubo una discusión en la Knéset sobre si está bien o no violar a una palestina... La incapacidad de Israel para procesar a los colonos que atacaron a palestinos en Cisjordania llevó al ex primer ministro del país, Ehud Olmert, a pedir a la Corte Penal Internacional que interviniera para salvar a los palestinos de los "terroristas judíos" (Emma Graham-Harrison, The Guardian)

 "Soldados y colonos israelíes están utilizando violencia de género, agresión sexual y acoso para obligar a los palestinos a abandonar sus hogares en la Cisjordania ocupada, según expertos en derechos humanos y legales.

Mujeres, hombres y niños palestinos han denunciado ataques, desnudez forzada, registros invasivos y dolorosos de cavidades corporales, israelíes exponiendo sus genitales, incluso a menores, y amenazas de violencia sexual.

Die Consorcio de Protección de Cisjordania registró dieciséis casos de violencia sexual relacionada con el conflicto en los últimos tres años, una cifra que probablemente esté subestimada debido a la vergüenza y el estigma que enfrentan las sobrevivientes.

"La violencia sexualizada se utiliza para presionar a las comunidades, dar forma a las decisiones sobre si permanecer o abandonar sus hogares y tierras, y alterar los patrones de la vida diaria", dijo el grupo de organizaciones humanitarias internacionales en un informe.

El estudio, "Violencia sexual y traslado forzoso en Cisjordania", detalla relatos de ataques sexualizados y humillaciones contra palestinos en sus comunidades y dentro de sus hogares desde 2023.

Otras formas de violencia denunciada incluyen orinar sobre palestinos, tomar y distribuir fotografías humillantes de individuos atados y desnudos, acosar a mujeres que usan letrinas y amenazar con violencia sexual contra mujeres. Los estudios de caso están anonimizados debido al estigma que rodea la violencia sexual.

Los ataques sexualizados estaban acelerando el desplazamiento de los palestinos, según el informe. Más de dos tercios de los hogares encuestados identificaron el aumento de la violencia contra mujeres y niños, incluido el acoso sexual dirigido a niñas, como un punto de inflexión en su decisión de irse, dijo el consorcio.

Los participantes describieron el acoso sexualizado como el momento en que el miedo pasó de crónico a insoportable. "Hablaron de ver a mujeres y niñas soportar humillación y de calcular lo que podría suceder a continuación", dice el informe.

Los soldados israelíes presentes durante el abuso habían fallado repetidamente en prevenirlo o en procesar a los responsables. Una mujer fue sometida a una dolorosa revisión interna por dos soldados femeninas que entraron en su casa con colonos, luego le ordenaron que se quitara la ropa para una revisión corporal completa.

"Ella describió que le indicaron que abriera las piernas de una manera que le causó dolor, y describió comentarios despectivos y tocamientos de áreas íntimas", dice el informe.

Los hombres y los niños también fueron blanco de agresiones y acoso sexual. El mes pasado, colonos israelíes desnudaron a Qusai Abu al-Kebash, de 29 años, de la comunidad de Khirbet Humsa en el norte del valle del Jordán, le pusieron una brida en los genitales y lo golpearon frente a su comunidad y activistas internacionales, dijeron testigos.

En octubre de 2023, colonos y soldados desnudaron, esposaron y golpearon a palestinos del pueblo de Wadi as-Seeq, orinaron sobre ellos, intentaron violar a uno con el mango de una escoba y les tomaron fotografías desnudos que luego distribuyeron públicamente.

 La violencia sexual y el acoso tuvieron graves impactos incluso cuando las comunidades no fueron desplazadas, y las mujeres y las niñas se vieron particularmente afectadas. Para limitar la posibilidad de entrar en contacto con israelíes que pudieran agredirlas o acosarlas, las niñas habían dejado de ir a la escuela y las mujeres habían dejado de trabajar.

También había provocado un aumento en el matrimonio precoz, ya que los padres desesperados por proteger a sus hijas buscaban formas de alejarlas de las amenazas. Al menos seis familias entrevistadas para el informe organizaron bodas para niñas de entre 15 y 17 años.

El Centro de Asistencia y Asesoramiento Legal para la Mujer (WCLAC), con sede en Ramala, también ha documentado el uso de la violencia sexualizada y el acoso contra mujeres y niñas palestinas para fragmentar y desplazar comunidades.

La WCLAC dijo que las mujeres en Cisjordania ocupada habían denunciado agresiones sexuales, incluida la penetración forzada durante los registros, y abusos, incluidos soldados israelíes que se exponían a niñas en los puestos de control y las acosaban durante los registros. La humillación había incluido la burla de las niñas que menstruaban, dijo.

Las niñas no van a la escuela, y ves matrimonios precoces y forzados. "Estos son menores, pero sabemos que sus madres y padres están tratando de protegerlos enviándolos fuera de la zona", dijo Kifaya Khraim, gerente de la unidad de defensa de WCLAC.

Las mujeres pierden sus empleos porque no pueden ir a trabajar debido a la violencia sexual y luego deciden quedarse en casa.

Khraim dijo que creía que su equipo solo conocía una fracción de los casos de violencia sexualizada por parte de soldados y colonos israelíes. "Esto es quizás el 1% de los casos, y tuvimos que investigar mucho en las comunidades locales solo para ganarnos la confianza de la gente y que nos contaran sobre estos casos".

Milena Ansari, jefa del departamento de territorios palestinos ocupados de Médicos por los Derechos Humanos – Israel, dijo que el aumento de la violencia sexualizada y el acoso en Cisjordania ocupada se estaba produciendo en medio de una cultura más amplia de impunidad para los ataques contra los palestinos.

Una decisión reciente de retirar los cargos contra los soldados por la violación filmada de un recluso en el centro de Sde Teiman envió un mensaje particularmente claro.

"Los funcionarios israelíes están dando luz verde de manera efectiva al uso de violencia sexual, cuando deciden no procesar el caso más destacado, que está extremadamente bien documentado", dijo Ansari. Hay una cultura de aceptar el asalto sexualizado contra los palestinos.

Hubo una discusión en la Knéset sobre si está bien o no violar a una palestina. Ni siquiera el primer ministro dijo que Israel se opone a violar a los detenidos.

La incapacidad de Israel para procesar a los colonos que atacaron a palestinos en Cisjordania llevó al ex primer ministro del país, Ehud Olmert, a pedir a la Corte Penal Internacional que interviniera para salvar a los palestinos de los "terroristas judíos", en una entrevista con The Guardian.

El informe sobre la violencia sexualizada como herramienta de desplazamiento forzado se basó en 83 entrevistas con comunidades palestinas de toda Cisjordania ocupada, incluidas aquellas que enfrentan violencia de colonos y restricciones de movimiento.

Los participantes incluyeron a personas en riesgo, a quienes ya se vieron obligadas a huir de sus hogares, mujeres, jóvenes activistas y líderes comunitarios. Los hallazgos no pretenden ser una muestra estadísticamente representativa de Cisjordania.

Las Fuerzas de Defensa de Israel no respondieron a las preguntas sobre las acusaciones de abuso sexual por parte de soldados." 

( in Jerusalem , The Guardian, 21/04/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)

El petroyuan madurará en medio de crisis... Cada crisis provocada por Estados Unidos deja secuelas, ya que cada vez más empresas, bancos y operadores se sienten cómodos realizando transacciones y manteniendo saldos en yuanes... El petroyuan —el comercio de petróleo y energía liquidado en yuanes chinos en lugar de dólares estadounidenses— no está surgiendo exclusivamente porque los países quieran golpear ideológicamente al dólar, aunque inevitablemente esto es parte de ello... Las operaciones recientes dan una señal clara. Las refinerías indias ya han liquidado cargamentos iraníes en yuanes bajo condiciones restringidas por las sanciones estadounidenses. Los bancos africanos están construyendo canales directos de liquidación en yuanes para evitar el paso por el dólar... Estos no son movimientos ideológicos, son decisiones operativas. Por eso, el petroyuan no crecerá en línea recta, sino que ganará impulso a ráfagas... El efecto no es un colapso del dólar. Es una distorsión en cómo el estrés se mueve a través del sistema... Una vez que una solución temporal demuestra ser efectiva en una crisis, se convierte en parte de la práctica estándar... Las funciones de tesorería no revierten a un modelo de moneda única después de descubrir una alternativa viable. Retienen la opcionalidad, incorporan flexibilidad en los contratos y diversifican las vías de liquidación... Así es como los ajustes temporales se convierten en características permanentes. El petroyuan no necesita desplazar al dólar para ser relevante. Necesita funcionar de manera confiable cuando el sistema del dólar está restringido o bajo estrés (Nigel Green)

 "El petroyuan —el comercio de petróleo y energía liquidado en yuanes chinos en lugar de dólares estadounidenses— no está surgiendo exclusivamente porque los países quieran golpear ideológicamente al dólar, aunque inevitablemente esto es parte de ello.

Está emergiendo como una fuerza financiera porque, bajo presión, las naciones necesitan otra forma de cerrar acuerdos. La distinción importa porque definirá cómo evoluciona el petroyuan en relación con el petrodólar.

La mayoría de los análisis aún tratan el cambio como estructural y gradual: una lenta erosión del dominio del dólar reflejada en la asignación de reservas y la participación en los pagos a lo largo del tiempo. Sin embargo, los datos no respaldan eso como el mecanismo principal.

El dólar sigue representando aproximadamente la mitad de los pagos globales en SWIFT y cerca del 60% cuando se excluyen los pagos entre miembros de la eurozona. El yuan se mantiene en un dígito bajo. En cuanto a las reservas de divisas, la brecha es aún mayor.

Esos números son reales. Pero también son engañosas porque describen estabilidad en el núcleo del sistema y dicen muy poco sobre lo que sucede en el borde, cuando el sistema está bajo presión.

Los mercados energéticos operan en ese límite. Alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo pasa por el Estrecho de Ormuz, y Asia depende del crudo de Oriente Medio para aproximadamente la mitad o más de sus importaciones.

Cuando ese flujo se interrumpe, la pregunta no es qué moneda es dominante. La pregunta es qué moneda puede liquidar la transacción. Aquí es donde entra en juego el petroyuan.

Las operaciones recientes dan una señal clara. Las refinerías indias ya han liquidado cargamentos iraníes en yuanes bajo condiciones restringidas por las sanciones estadounidenses. Los bancos africanos están construyendo canales directos de liquidación en yuanes para evitar el paso por el dólar.

Estos no son movimientos ideológicos, son decisiones operativas. Por eso, el petroyuan no crecerá en línea recta, sino que ganará impulso a ráfagas.

La siguiente fase es probable que ocurra en los próximos 12 meses. Otra interrupción del suministro energético del Golfo —ya sea por restricciones de transporte marítimo, endurecimiento de las sanciones o escalada militar— obligará a una parte de los flujos marginales de petróleo a salir de los contratos a largo plazo y las cadenas de suministro establecidas y a dirigirse a canales de liquidación alternativos.

 En ese escenario, el uso del yuan se disparará, no en todos los ámbitos, pero lo suficiente como para registrarse en los flujos y el comportamiento de los precios.

Luego es probable que se desvanezca a medida que disminuyen las tensiones, se reabren los canales del dólar y regresa la liquidez. El incentivo para utilizar las rutas alternativas del petroyuan disminuirá y la actividad de liquidación en yuanes retrocederá. En la superficie, parecerá que nada ha cambiado. Esa lectura estará equivocada.

Cada episodio dejará residuos. Más contrapartes estarán dispuestas a realizar transacciones en yuanes. Más bancos podrán intermediar en la moneda china. Más empresas se sentirán cómodas manteniendo saldos operativos en yuanes. La infraestructura para el comercio de petroyuan se expandirá silenciosamente en segundo plano.

El sistema no se revertirá, sino que se acumulará de forma constante. Esto creará un patrón para el que los mercados están ampliamente desprevenidos: picos intermitentes e impulsados por crisis en el uso del petroyuan, cada uno más grande y efectivo que el anterior.

Los mercados de divisas se basan en flujos marginales. Responden no a la mayor parte de las transacciones, sino a los cambios en el borde. Si incluso una pequeña parte del comercio energético se desvía del dólar durante una crisis, la forma en que el estrés se mueve a través del sistema financiero, o el mecanismo de transmisión, cambia.

En un choque petrolero estándar, la demanda de dólares se dispara inmediatamente. Los importadores necesitan financiación a medida que las empresas se cubren y los bancos restringen la liquidez. El resultado es sincronizado: el dólar se fortalece rápida y ampliamente.

Introduce un canal de asentamiento paralelo y esa uniformidad se rompe. Muchas transacciones, por supuesto, seguirán requiriendo dólares. Pero cada vez más, otros no lo harán. La demanda se volverá desigual a medida que parte del sistema comience a despejarse inmediatamente a través de canales alternativos.

El efecto no es un colapso del dólar. Es una distorsión en cómo el estrés se mueve a través del sistema. Las subidas del dólar serán menos claras. La presión de financiación se sincronizará menos. La fijación de precios se volverá menos predecible.

Ahí es donde se sentirá el primer impacto real, no en los datos de reservas, no en la cuota de mercado principal, sino en el comportamiento del mercado durante el estrés. Hay un efecto de segundo orden que es más importante con el tiempo. Una vez que una solución temporal demuestra ser efectiva en una crisis, se convierte en parte de la práctica estándar.

Las funciones de tesorería no revierten a un modelo de moneda única después de descubrir una alternativa viable. Retienen la opcionalidad, incorporan flexibilidad en los contratos y diversifican las vías de liquidación.

Así es como los ajustes temporales se convierten en características permanentes. El petroyuan no necesita desplazar al dólar para ser relevante. Necesita funcionar de manera confiable cuando el sistema del dólar está restringido o bajo estrés.

Este umbral es más bajo de lo que la mayoría de los inversores asumen. El petroyuan madurará a través de repetidos episodios de estrés geopolítico. Cada crisis ampliará su uso. Cada período de calma lo oscurecerá. El ciclo se repetirá, con una línea de base más alta cada vez.

En los próximos tres años, el proceso será claramente visible en el comportamiento del mercado. Los choques energéticos ya no producirán un único aumento inmediato en la demanda de dólares. La respuesta será escalonada, fragmentada y más difícil de valorar. Ahí es cuando el verdadero cambio del petroyuan se afianzará." 

(

Varoufakis: Una nueva forma de capital está ascendiendo, el capital en la nube, máquinas algorítmicas en red que otorgan a sus propietarios poderes notables para modificar nuestro comportamiento. Y así como los financieros necesitaban el neoliberalismo, los señores de la tecnología de hoy necesitan una nueva ideología para legitimar su dominio. Lo llamo tecnoseñoritismo... La función del techlordismo es mucho más radical: proporcionar la cobertura ideológica para colonizarlo todo, en la actividad humana, las instituciones estatales y el propio Wall Street... En primer lugar, el «techlordismo» debe legitimar la sustitución de seres humanos falibles y rebeldes por el capital de la nube en todos los ámbitos... En segundo lugar, debe legitimar la colonización del Estado, privatizando los datos públicos... En tercer lugar, debe legitimar la colonización de Wall Street, fusionando el capital en la nube con los servicios financieros para crear unas finanzas en la nube sin restricciones al margen de los mercados tradicionales... reemplaza al mercado divino por una nueva divinidad: el algoritmo divino, dejando obsoletos los mercados descentralizados en favor de un emparejamiento centralizado al estilo de Amazon... Las repercusiones son sobrecogedoras: vigilancia omnipresente, el fin de la democracia incluso como ideal... Algunos políticos parecen reacios a conceder a Palantir el derecho a aniquilar todas las libertades civiles y los derechos humanos que aún quedan. A ellos también hay que silenciarlos... la sociedad estadounidense debe quedar totalmente incapacitada para cualquier debate que restrinja la capacidad de Palantir de eliminar cualquier oportunidad restante de rechazar la elección de objetivos de su software. Los funcionarios públicos deben ser despedidos en masa, salvo unas pocas personas aprobadas por Palantir y a las que los contribuyentes pagan salarios enormes.... Palantir insiste en que Donald Trump debe ser beatificado por dedicarse al servicio público. No perdonar todo a personas como Trump pone en peligro nuestra alma, por no hablar de la posibilidad de que surjan funcionarios que puedan restringir los poderes malévolos de Palantir. La política debe ser como la IA, desprovista de empatía humana

 "Durante medio siglo, el neoliberalismo fue el credo indiscutible de la élite mundial. Nacido de las cenizas de Bretton Woods, consagró la emancipación del capital financiero de las trabas reguladoras del New Deal. Su genialidad no radicaba en la originalidad, sino en la actitud.

A diferencia de Adam Smith o John Stuart Mill —quienes se preocupaban precisamente por cuándo podrían fallar los mercados—, los neoliberales declararon que el mercado era infalible. Incluso cuando Wall Street hundió nuestras economías, insistieron en que la intervención humana solo empeoraría las cosas. Eso les venía como anillo al dedo a los financieros. Pero esa era ha terminado.

Está surgiendo una nueva forma de capital: el capital en la nube, máquinas algorítmicas interconectadas que otorgan a sus propietarios poderes extraordinarios para modificar nuestro comportamiento. Y al igual que los financieros necesitaban el neoliberalismo, los magnates tecnológicos de hoy necesitan una nueva ideología para legitimar su dominio. Yo lo llamo «techlordismo».

La función del neoliberalismo era proporcionar una cobertura ideológica y pseudocientífica para el reciclaje incesante de dólares a través de los déficits estadounidenses. La función del techlordismo es mucho más radical: proporcionar la cobertura ideológica para colonizarlo todo —la actividad humana, las instituciones estatales y el propio Wall Street—.

 Consideremos los tres frentes. En primer lugar, el «techlordismo» debe legitimar la sustitución de seres humanos falibles y rebeldes por el capital de la nube en todos los ámbitos, desde la medicina hasta la traducción poética o la crianza de los hijos. ¿Por qué? Porque cuanto mayor sea la penetración, mayores serán las rentas de la nube para la clase tecnofeudal.

En segundo lugar, debe legitimar la colonización del Estado: privatizar los datos públicos, conectar los sistemas con la Agencia Tributaria y el Pentágono, tal y como ya han hecho DOGE, de Elon Musk, y Palantir, de Peter Thiel.

En tercer lugar, debe legitimar la colonización de Wall Street, fusionando el capital en la nube con los servicios financieros para crear unas finanzas en la nube sin restricciones al margen de los mercados tradicionales.

La nueva ideología ya está aquí. El «techlordismo» transforma el transhumanismo, al igual que el neoliberalismo transformó el liberalismo clásico. Sustituye al Homo Economicus neoliberal por un HumAIn amorfo —un continuo humano-IA— y reemplaza al mercado divino por una nueva divinidad: el algoritmo divino, dejando obsoletos los mercados descentralizados en favor de un emparejamiento centralizado al estilo de Amazon.

 Las repercusiones son sobrecogedoras: vigilancia omnipresente, ataques automatizados en los campos de batalla, inestabilidad macroeconómica (ya que los alquileres de la nube destruyen la demanda agregada), el fin de la democracia incluso como ideal (aplaudido por Peter Thiel) y la desaparición de las universidades, sustituidas por mejoras personalizadas basadas en la inteligencia artificial.

Y, sin embargo, la verdadera fealdad del «techlordismo» no se aprecia mejor en la teoría abstracta, sino en los manifiestos tácitos de su vanguardia.

Un tuit reciente de Palantir expone con orgullo su programa «techlordista». Leyendo entre líneas, queda dolorosamente claro que Silicon Valley reconoce su deuda inconmensurable con la clase dominante que rescató a banqueros criminales mientras arruinaba el sustento de la mayoría de los estadounidenses. De hecho, proclama a los cuatro vientos que defenderá a esa clase dominante hasta la muerte —literalmente— en nombre, supuestamente, de una mayoría a la que tratan con desprecio.

Al mismo tiempo, Palantir tiene los ojos puestos en diversas fuentes de ingresos. Por ejemplo, está echándole el ojo a la Apple Store, salivando ante la idea de sustituir tu iPhone por un dispositivo que disuelva lo que queda de tu privacidad. Palantir no regala nada; en cambio, crece sembrando el miedo y vendiendo una falsa sensación de seguridad. Glorifica la fuerza bruta. La ética es para los incautos, proclama. Lo que Occidente necesita más es el software asesino de Palantir.

 Los robots asesinos impulsados por IA están al caer, y la misión de Palantir es obtener enormes beneficios fabricándolos primero y haciendo preguntas después. Hay que evitar a toda costa los tratados internacionales que limiten este tipo de armas. Cualquier pobre diablo que carezca de contactos para librarse de las trincheras será reclutado, así que olvídate de pagar un sueldo a los soldados estadounidenses. Todas las fuentes de ingresos deben converger en Palantir, donde los accionistas se benefician mientras los no accionistas mueren.

Palantir trabaja sin descanso para equipar a los marines estadounidenses con robots asesinos que les despojen de cualquier vestigio de juicio ético que les quede. En el frente interno, la sociedad estadounidense debe quedar totalmente incapacitada para cualquier debate que restrinja la capacidad de Palantir de eliminar cualquier oportunidad restante de rechazar la elección de objetivos de su software. Los funcionarios públicos deben ser despedidos en masa, salvo unas pocas personas aprobadas por Palantir y a las que los contribuyentes pagan salarios enormes.

En cuanto a la esfera política, Palantir insiste en que Donald Trump debe ser beatificado por dedicarse al servicio público. No perdonar todo a personas como Trump pone en peligro nuestra alma, por no hablar de la posibilidad de que surjan funcionarios que puedan restringir los poderes malévolos de Palantir. La política debe ser como la IA, desprovista de empatía humana. Aquellos que busquen salvar su alma en la política deben ser enviados al gulag de inmediato.

 Hay quienes se apresuran demasiado a precipitar la desaparición de Palantir, señala la empresa. Deberían replanteárselo, o de lo contrario... Mientras tanto, hay que felicitar a la empresa por desarrollar armas de destrucción masiva no nucleares, listas para sumar a la perspectiva de un Armagedón nuclear diversas amenazas totalmente nuevas, impulsadas por la inteligencia artificial, contra la existencia de la humanidad.

Como empresa patriótica, Palantir se enorgullece enormemente de que ningún país en la historia haya cometido, en nombre del progreso y la libertad, tantos crímenes de guerra como Estados Unidos. Esto puede tener algo que ver con el hecho indiscutible de que Estados Unidos ofrece libertad infinita a empresas como Palantir para lucrarse generosamente infligiendo tanto daño a la humanidad. En la misma línea, hay que hacer grande de nuevo el fascismo alemán y japonés. La desnazificación fue una «corrección excesiva» por la que Europa está pagando ahora un alto precio. El pacifismo japonés también debe ser eliminado de inmediato.

Dirigiéndose a los ciudadanos estadounidenses aprensivos, los directivos de Palantir les instan a aplaudir a quienes lo acaparan todo mediante generosos contratos gubernamentales. Lo que es bueno para sus resultados económicos debe ser excelente para Estados Unidos. En cuanto a los multimillonarios, no deben conformarse simplemente con sus miles de millones. Deben esforzarse por hacerse aún más obscenamente ricos promoviendo grandes narrativas que convenzan a los pobres de que utilicen su libertad para otorgar más poder a los multimillonarios. Y, por cierto, añaden: «Palantir adora a Elon», especialmente su gran narrativa inspirada en el apartheid.

 Para derribar aún más barreras éticas, Silicon Valley debe tener libertad para hacer en las ciudades estadounidenses lo que hizo en Gaza. Algunos políticos parecen reacios a conceder a Palantir el derecho a aniquilar todas las libertades civiles y los derechos humanos que aún quedan. A ellos también hay que silenciarlos. El sindicato de Epstein debería caer en el olvido, no sea que personas encantadoras como Trump y los Clinton se vean disuadidas de entrar en el Gobierno. La esfera pública debe estar libre de escrutinio, a menos que entren en ella subversivos como Sanders o Mamdani.

Las figuras públicas banales son estupendas siempre que proporcionen a Palantir jugosos contratos. Las figuras públicas pintorescas que hacen lo mismo también son bienvenidas. Las masas necesitan mucho más opio, pues parecen insuficientemente embriagadas para que Palantir pueda llevar a cabo su completa subyugación sin obstáculos. Cuestionar la superstición organizada es, en este contexto, intolerable y debe acabar. Es hora de recuperar la jerarquía racial de Hitler, con los fundadores de Palantir y Elon en su cúspide aria.

 Hay que descartar la idea de que está mal juzgar a alguien por el color de su piel, su origen étnico o su religión. Los negros, los musulmanes, la mayoría de los asiáticos y, por supuesto, las mujeres, son «untermenschen» inferiores. Durante medio siglo, los hombres occidentales se han resistido a poner a estos subhumanos en su sitio en nombre de la inclusividad. Fue un error. Nunca se debe permitir la entrada de subhumanos, salvo como sirvientes o proveedores de servicios sexuales —al menos hasta que Palantir y Tesla puedan perfeccionar nuestros androides, en cuyo caso se volverán prescindibles.

Esto es el «techlordismo». No es una hipérbole. Es la ideología que ya se está plasmando en código, contratos y misiles Tomahawk. El neoliberalismo ha muerto. Lo que viene a continuación hará que la Gran Crisis Financiera de 2008 parezca un paseo. La única pregunta es si seremos suficientes los que lo reconozcamos antes de que el algoritmo divino haga imposible reconocer nada —ni a nadie— más allá de la nube."

(Yanis Varoufakis  ,  the point, 21/04/26, traducción DEEPL) 

Gafas ICE... El Departamento de Seguridad Nacional está fabricando “gafas inteligentes” para recopilar información sobre los estadounidenses... "Podría ser tratado como un intento de identificar a los inmigrantes ilegales en las calles, pero la realidad es que un impulso en esta dirección afecta a todos los estadounidenses, particularmente a los manifestantes"... serán bidireccionales, no solo capaces de detectar y, con la ayuda de la IA, cotejar con sospechosos ya en bases de datos, sino también de grabar secretamente a personas para añadirlas a nuevas listas de vigilancia nacional... estas gafas especializadas permiten fusionar la "inteligencia de identidad" para incluir atributos biológicos, biográficos, conductuales, contextuales y de reputación... Aunque el Congreso ha sido notificado del proyecto, ningún miembro ha dicho nada públicamente... Cuando ese agente federal cerca de una protesta de ICE en Maine dijo: "Tenemos una pequeña y agradable base de datos", no estaba bromeando. La única broma aquí es el Congreso... las gafas ICE deberían estar disponibles para septiembre de 2027 (Ken Klippenstein)

 "El Departamento de Seguridad Nacional está desarrollando gafas inteligentes especializadas que permitirán a los agentes federales en las calles estadounidenses identificar automáticamente a los "extranjeros ilegales" a distancia, revelan documentos presupuestarios.

Estas nuevas gafas ICE, que se basan en las gafas disponibles que permiten la grabación de video y la visualización de datos en la cabeza, podrán procesar vastas bases de datos federales de datos biométricos, desde el reconocimiento facial hasta la forma de caminar, para identificar a las personas en tiempo real.

Según el documento presupuestario:

El proyecto entregará hardware innovador, como prototipos operativos de gafas inteligentes, para equipar a los agentes con acceso a información en tiempo real y capacidades de identificación biométrica en el campo.

Un abogado del Departamento de Seguridad Nacional que habló conmigo bajo condición de anonimato dijo sobre el proyecto ICE Glasses: "Podría ser retratado como un intento de identificar a los inmigrantes ilegales en las calles, pero la realidad es que un impulso en esta dirección afecta a todos los estadounidenses, particularmente a los manifestantes". El funcionario también dice que las tecnologías y algoritmos detrás de las gafas inteligentes son tan aplicables a la vigilancia gubernamental general como lo son a la actual guerra de inmigración.

Las gafas inteligentes comerciales ya enfrentan importantes obstáculos en cuanto a privacidad, ética y seguridad de datos, y las gafas ICE solo profundizarán esas preocupaciones. Presumiblemente serán bidireccionales, no solo capaces de detectar y, con la ayuda de la IA, cotejar con sospechosos ya en bases de datos, sino también de grabar secretamente a personas para añadirlas a nuevas listas de vigilancia nacional.

Cuando Google presentó sus propias gafas inteligentes a principios de la década de 2010, apodadas "Google Glass", la reacción pública fue tan feroz que dio lugar a un apodo para los usuarios: "glassholes".

La comunidad de inteligencia y los enclaves clasificados del ejército han estado experimentando con gafas inteligentes durante años, y tales pantallas se han utilizado para ayudar a los operadores especiales a encontrar e identificar objetivos de alto nivel que figuran en varias listas de muerte terroristas.

Según un documento filtrado que revisé, estas gafas especializadas permiten fusionar la "inteligencia de identidad (I2)" para incluir atributos biológicos, biográficos, conductuales, contextuales y de reputación "con el fin de identificar y evaluar a individuos y redes de amenaza, sus capacidades y potencial, centros de gravedad, objetivos e intenciones".

Las gafas de ICE presumiblemente se beneficiarán de esta investigación, proporcionando a los agentes federales conocimiento en tiempo real de las identidades de cualquier persona a la vista que se encuentre en una de las diversas listas de vigilancia del Departamento de Seguridad Nacional (cuya existencia he informado aquí).

El documento presupuestario dice que las gafas ICE deberían estar disponibles para septiembre de 2027. 

 La biometría son métodos automatizados para identificar o verificar la identidad de una persona basándose en características físicas (o de comportamiento) únicas. Las huellas dactilares, los rasgos faciales, los patrones del iris e incluso las huellas de voz son analizados por la tecnología para el control fronterizo o el acceso.

Tras el 11 de septiembre, la biometría —y más tarde la inteligencia de identidad— se convirtió en una herramienta fundamental para identificar y rastrear a los terroristas.

A partir de la lista original de vigilancia terrorista, el ejército estadounidense desarrolló su propia "Lista de Vigilancia Habilitada Biométricamente" (BEWL), un repositorio de información de identificación de prácticamente todas las personas con las que entró en contacto en Oriente Medio: detenidos, prisioneros, presuntos terroristas, viajeros, contratistas, etc. BEWL es el equivalente militar del Sistema Automatizado de Identificación Biométrica (ABIS), una base de datos biométrica de una agencia civil que rastrea a los viajeros internacionales. ABIS creció hasta contener más de 15 millones de presentaciones biométricas en su primera década de funcionamiento, según un informe de 2015.

En diez años, ABIS duplicó con creces su tamaño y, según datos de seguridad nacional, contiene hoy en día unos 75 millones de registros biométricos. El contratista principal del sistema, Leidos, afirma que el sistema es capaz de procesar alrededor de 45.000 presentaciones biométricas por día, con una capacidad de aumento de hasta aproximadamente 100.000 durante operaciones importantes.

Durante la guerra global contra el terrorismo, dispositivos portátiles como el Equipo Portátil de Detección de Identidad Interagencial, o HIIDE, se convirtieron en los caballos de batalla de la recopilación, recogiendo datos biométricos y alimentando el ABIS y, finalmente, el BEWL. HIIDE es un dispositivo robusto alimentado por batería, del tamaño de una videocámara pequeña, con sensores integrados para escaneos de iris, huellas dactilares y fotos faciales.

Las tropas en Irak y Afganistán utilizaron el HIIDE para registrar a las personas encontradas en puestos de control, patrullas o redadas, capturando sus huellas dactilares, imágenes del iris y rostros, vinculando esos datos a un nombre o alias y detalles biográficos básicos, y luego sincronizando esos registros con la comunidad de inteligencia. Una vez que los datos biométricos de una persona estaban en ABIS y los analistas decidían que podrían merecer un seguimiento más cercano, la identidad se promovía a la BEWL, convirtiendo un escaneo en un dispositivo portátil en un "acierto" de la lista de vigilancia que le indica a un soldado que esta es alguien a quien el ejército estadounidense está buscando activamente.

Las gafas ICE eventualmente harán todo eso de manera más compacta. Los recovecos secretos del gobierno ya recopilan lo que literalmente se llama "biometría no cooperativa", donde los datos se capturan sin el consentimiento del sujeto. (El Departamento de Defensa a veces prefiere el término más eufemístico "biometría no intrusiva" para la recopilación que es silenciosa, a distancia o de otro modo invisible para la persona que está siendo grabada).

Ese es el mundo de la vigilancia ubicua que el Departamento de Seguridad Nacional busca reproducir aquí en suelo estadounidense.

El director del FBI, Kash Patel, insinuó la magnitud del esfuerzo biométrico en una publicación en redes sociales el pasado diciembre, diciendo que la Oficina "emprendió un proyecto a principios de este año para expandir enormemente nuestro programa biométrico en el extranjero", y añadió: "Hemos trabajado con socios de todo el gobierno federal en @DHSgov @CBP y más... para implementar mejoras en todos los niveles".

Luego, en enero, Patel anunció que el FBI había "duplicado la producción de inteligencia en nuestro Centro de Detección de Amenazas" —que mantiene la lista de vigilancia de terrorismo doméstico— señalando "coincidencias biométricas agudamente aumentadas..."

El proyecto ICE Glasses es supervisado por la rama de investigación y desarrollo del Departamento de Seguridad Nacional, llamada Dirección de Ciencia y Tecnología.

Aunque el Congreso ha sido notificado del proyecto, ningún miembro ha dicho nada públicamente, incluidos los líderes del Comité de Seguridad Nacional, Bennie Thompson, Rand Paul, Andrew Garbarino y Gary Peters.

Cuando ese agente federal cerca de una protesta de ICE en Maine dijo: "Tenemos una pequeña y agradable base de datos", no estaba bromeando. La única broma aquí es el Congreso." 

Ken Klippenstein , blog, 21/04/26, traducción Quillbot, enlaces en el original) 

Estados Unidos está destruyendo sus universidades públicas... Heather Akou nunca pensó que viviría para ver a un par de francotiradores apuntándole desde un techo de su propia universidad, y eso que la protesta no era gran cosa comparada con las que hubo en otras universidades... Indiana ha sido pionera en la aplicación de una nueva exigencia curricular: la “diversidad de puntos de vista” (viewpoint diversity). El Gobierno no solo exige que los profesores se limiten rigurosamente a los temarios; también demanda una estricta equidistancia en el tratamiento de esos temas e impone procesos de evaluación que busquen eliminar a docentes acusados de “exponer a los alumnos a obras académicas desde una variedad de marcos políticos o ideológicos”. La propia Universidad anima a las y los alumnos a denunciar, anónimamente, a profesores que violen las nuevas normas. No hay docente, independientemente del contrato que tenga, que no pueda ser despedido por violarlas... En la mayor universidad pública del país, Texas A&M, los profesores hoy necesitan un permiso especial para poder abordar en sus cursos cualquier tema relacionado con el género, la raza o la sexualidad. Un profesor de Filosofía de la misma universidad tuvo que eliminar de su curso introductorio un fragmento del Simposio de Platón (ese notorio filósofo woke) en el que Aristófanes cuenta un relato mitológico según el cual, en tiempos antiguos, no había dos sino tres géneros... En Florida, mientras tanto, la sociología se ha convertido en una disciplina non grata después de que el estado adoptara una ley que prohíbe hablar de las desigualdades sistémicas. Por ejemplo, los sociólogos de Florida y sus alumnos ya no pueden debatir la posibilidad de que las instituciones puedan tener “la intención de oprimir a personas de color” (Sebastiaan Faber)

"Heather Akou nunca pensó que viviría para ver a un par de francotiradores apuntándole desde un techo de su propia universidad, pero tiene las fotos para probarlo. Fue a finales de abril de 2024, después de que Akou, que enseña Historia de la Moda en la Facultad de Diseño de la Universidad de Indiana, se uniera al pequeño campamento de protesta contra el genocidio de Gaza en Dunn Meadow, el bucólico parque que linda con el edificio central del campus universitario en Bloomington. “Y eso que la protesta no era gran cosa comparada con las que hubo en otras universidades”, me dijo cuando hablé con ella hace poco. “Éramos cuatro gatos: quizá doscientas personas entre alumnos y profesores”. 

A pesar de ello, el conflicto no tardó en escalar. La rectora de la universidad, cuyo nombramiento tres años antes había estado rodeado de controversia, no solo había prohibido el campamento –a pesar de que Dunn Meadow era, desde 1969, el lugar donde se permitían este tipo de actividades de protesta–, sino que llamó a la policía estatal para que interviniera. Esta se presentó militarizada, en modo antidisturbios, levantó las pocas tiendas y toldos que había, arrestó de mala manera a más de 30 alumnos y profesores y situó a francotiradores en los techos durante al menos cuatro días.

“Allí, para mí, se cruzó una línea roja”, afirma Akou, que se ha convertido en una de las caras más visibles de la oposición del profesorado a su propia administración. “La violencia física no es un método aceptable para controlar a alumnos que se manifiestan pacíficamente”. Akou, que en julio asumirá la presidencia del Consejo de Profesores (una especie de senado), tiene claro por qué su universidad está en la diana de los políticos conservadores: “Nuestro campus en Bloomington ha sido durante muchos años un centro importante para los estudios humanísticos y de las artes. Esto nos convierte en un blanco atractivo para la derecha. Lo cierto es que nos han atacado con más fuerza que a cualquiera de las otras universidades del estado”.

La admnistración implementó una nueva “política de actividades expresivas” que prohibía toda expresión pública entre las once de la noche y las seis de la mañana

La administración, mientras tanto, hace lo posible por suprimir el descontento. Unos tres meses después de la controvertida acción policial, implementó una nueva “política de actividades expresivas” que prohibía toda expresión pública entre las once de la noche y las seis de la mañana. La medida fue denunciada de inmediato como una violación flagrante de la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana, que protege la libertad de expresión y reunión contra toda interferencia del Estado (representado, en este caso, por los administradores de una universidad pública). Las y los profesores que, durante las noches siguientes, acudieron a una protesta contra la nueva medida –anunciada, simbólicamente, como una vigilia por la difunta libertad de expresión– se presentaron solo con velas y pancartas en blanco. Aun así, recibieron una reprimenda oficial. A los pocos días, un juez suspendió la medida temporalmente, en vista de su probable anticonstitucionalidad; año y medio después, un tribunal federal confirmó que la política universitaria había, en efecto, violado los derechos básicos de alumnos y profesores. “Fuimos diez los que acabamos yendo a juicio, arropados por la ACLU, la Unión Americana de Libertades Civiles”, relata Heather Akou. “No se nos otorgó ninguna compensación por daños, pero la Universidad fue condenada a pagar las costas y la factura de nuestros abogados, además de los cientos de miles que debieron gastar en los suyos propios”.

La Universidad de Indiana, cuyo campus en Bloomington cuenta con casi 50.000 estudiantes y 21.000 empleados, se ha convertido en uno de los focos de los ataques de la derecha norteamericana a las universidades del país. Aunque los enfrentamientos del Gobierno federal del presidente Trump con grandes centros privados como Columbia y Harvard han atraído mucha atención mediática, la verdad es que las universidades públicas lo han pasado bastante peor –sobre todo en estados como Indiana, Ohio, Florida o Texas, cuyos gobiernos cuentan con una mayoría absoluta del Partido Republicano–. Allí los ataques a la libertad de cátedra y de expresión no solo empezaron antes, sino que han sido más virulentos. También están teniendo efectos bastante más tangibles.

La mayoría de las grandes universidades públicas de Estados Unidos nacieron a finales del siglo XIX y comienzos del XX, después de que el Gobierno federal decidiera donar enormes lotes de territorio federal a los estados con la idea de que los vendieran y destinaran las ganancias a nuevos centros universitarios que ofrecieran una educación asequible y práctica a sus habitantes. Durante el primer siglo de su existencia, hasta la década de los ochenta, más de la mitad de los presupuestos de las universidades públicas provenía de los gobiernos estatales –que, a cambio, también nombraban a la mayoría de las juntas directivas–. Desde los noventa, sin embargo, la financiación estatal de la educación superior ha sufrido varias rondas de recortes draconianos. Hoy, en muchos casos, el dinero público representa menos de una quinta parte del presupuesto. (Para la Universidad de Indiana, por ejemplo, apenas llega a un 12 %.) Los demás gastos se cubren mediante matrículas, que se han disparado hasta acercarse a las de los centros privados; donaciones filantrópicas; contratos con empresas privadas; y fondos y contratos de investigación del Gobierno federal, incluido el Ministerio de Defensa. 

El objetivo es obligar a las universidades –que la derecha maguista ve como peligrosos nidos de rebelión– a ajustarse a la horma ideológica del trumpismo

Mientras tanto, los gobiernos estatales de mayoría conservadora, a pesar de poner cada vez menos dinero, han ido exigiendo cada vez más poder en la administración de las universidades. ¿Su objetivo? Obligar a las instituciones de educación superior –que la derecha maguista ve como peligrosos nidos de rebelión y adoctrinamiento– a ajustarse a la horma ideológica del trumpismo. O, según el caso, debilitarlas porque sí, como parte de una larga campaña, emprendida en los años setenta, para minar los servicios públicos del país.

Ya en 2021, durante la presidencia de Joe Biden, numerosos gobiernos estatales que en 2020 habían afianzado su mayoría republicana empezaron a tramitar leyes que prohibían los “temas divisivos” en la educación primaria, secundaria y superior. (El concepto lo tomaron prestado de Trump, que durante su primer mandato desató una guerra cultural oponiéndose a revisiones progresistas del relato histórico norteamericano como el Proyecto 1619, iniciativas que tildaba de antipatrióticas y una amenaza directa a la unidad del país.)

En los últimos dos años, aprovechando el regreso de Trump a la Casa Blanca, los gobiernos estatales conservadores han introducido leyes dirigidas más directamente a las universidades. Un repaso de sus diferentes versiones –que, por otra parte, resultan sospechosamente similares entre sí– revela cuatro grandes objetivos. Primero, pretenden implementar una censura directa de los contenidos curriculares. Aquí abanderan no solo ideas netamente derechistas (como la moral cristiana, el nacionalismo blanco o el anticomunismo), sino también conceptos prestados de las luchas progresistas de antaño (la comodidad del alumno, la igualdad de acceso, la lucha contra el antisemitismo). Segundo, pretenden acabar de debilitar la seguridad laboral de un profesorado que ya lleva décadas precarizándose. En varios estados, los contratos permanentes –una primera línea de defensa de la libertad de cátedra– ya han dejado de existir a todos los efectos. Tercero, los gobiernos estatales están empeñados en limitar el papel del profesorado en la gobernanza de sus propias instituciones, una piedra angular de la autonomía universitaria. Y finalmente, apuestan por políticas de austeridad que justifican recortar o “consolidar” departamentos y carreras considerados “poco útiles” desde un punto de vista cortoplacista y utilitario. Como era de esperar, estas medidas afectan desproporcionadamente a las humanidades y las ciencias sociales.

En el caso de Indiana, el ataque ha sido doble: de parte del Gobierno y del rectorado. “No me sorprende que nuestra propia administración nos perjudique”, dice Deborah Cohn, catedrática latinoamericanista, “porque, en 2021, nos colaron por detrás a la actual rectora, y el gobernador republicano ha maniobrado para controlar el consejo de administración”. 

La propia Universidad de Indiana anima a las y los alumnos a denunciar, anónimamente, a profesores que violen las nuevas normas

Gran parte de las medidas que afectan a la Universidad de Indiana también se están implementando en las universidades de otros estados, como Ohio, Texas y Florida. Pero Indiana ha sido pionera en la aplicación de una nueva exigencia curricular: la “diversidad de puntos de vista” (viewpoint diversity). El Gobierno no solo exige que las y los profesores se limiten rigurosamente a los temarios; también demanda una estricta equidistancia en el tratamiento de esos temas e impone procesos de evaluación que busquen eliminar a docentes “con una baja probabilidad de fomentar una cultura (…) de diversidad intelectual dentro de la institución” o “de exponer a los alumnos a obras académicas desde una variedad de marcos políticos o ideológicos”. La propia Universidad anima a las y los alumnos a denunciar, anónimamente, a profesores que violen las nuevas normas. No hay docente, independientemente del contrato que tenga, que no pueda ser despedido por violarlas.

También en estados como Texas, Ohio y Florida, los políticos conservadores insisten en convertir al estudiantado en un cuerpo de informantes. Organizaciones como la Asociación Americana de Profesores Universitarios (AAUP) han señalado que esta nueva cultura de la vigilancia supone un ataque directo a los derechos laborales e intelectuales del cuerpo profesoral. La censura de contenidos curriculares, por otra parte, ha llegado a alturas difíciles de imaginar en una democracia moderna. En la mayor universidad pública del país, Texas A&M, las y los profesores hoy necesitan un permiso especial para poder abordar en sus cursos cualquier tema relacionado con el género, la raza o la sexualidad. Un profesor de Filosofía de la misma universidad tuvo que eliminar de su curso introductorio un fragmento del Simposio de Platón (ese notorio filósofo woke) en el que Aristófanes cuenta un relato mitológico según el cual, en tiempos antiguos, no había dos sino tres géneros.

En Florida, mientras tanto, la sociología se ha convertido en una disciplina non grata después de que el estado adoptara una ley que prohíbe hablar de las desigualdades sistémicas. En febrero, el departamento estatal de Educación impuso un nuevo currículo, obligatorio para todos los centros públicos, cepillado de todo contenido “controvertido” y que además prohibía abordar nueve conceptos específicos. Por ejemplo, los sociólogos de Florida y sus alumnos ya no pueden debatir la posibilidad de que las instituciones puedan tener “la intención de oprimir a personas de color” o que “la mayoría de las variaciones entre varones y hembras” puedan ser “rasgos y conductas aprendidos”. Tampoco pueden mencionar “cuándo, cómo o por qué los individuos determinan cuál es su orientación sexual o identidad de género”.

En Indiana, las cosas se mueven en una misma dirección. “Los políticos conservadores de este estado, cada vez más maguistas, están intentando imponernos un currículo que refleje su perspectiva blanca, cristiana y nacionalista”, dice Deborah Cohn, la latinoamericanista. “Alegan que estos cambios son necesarios porque los alumnos conservadores no se sentirían cómodos en la Universidad. Es falso”. Esto lo confirmó una colega suya, la catedrática de Filología Inglesa Purnima Bose, el año pasado, citando una investigación de 2021 que indica que casi un 80 % de las y los alumnos sondeados creen que “pueden expresar sus opiniones libremente” y que “los docentes escuchan a personas con opiniones divergentes”.

Para Bose, las nuevas leyes buscan tres objetivos inmediatos: “Restringir las opiniones y publicaciones que estén en desacuerdo con el conservadurismo ascendente, desanimar la innovación en la investigación y preparar a los alumnos para trabajos que pronto estarán obsoletos”. Pero el objetivo a largo plazo de los recortes y reformas es otro: destruir todo un sistema educativo que, durante más de medio siglo, tuvo una clara función emancipadora. Akou está de acuerdo: “Lo que buscan estos ultraderechistas es desmantelar la educación universitaria pública”. Que, en el proceso, se carguen un pilar económico del Estado no parece importarles demasiado. “La incompetencia política es pasmosa”, dice Cohn. “Es difícil exagerar el peso que tienen las universidades en una economía como la de Indiana”.

Sea como sea, el profesorado está lejos de abandonar la lucha. La victoria legal, este pasado enero, en la causa por la libertad de expresión les ha dado ánimo. Una segunda causa sobre la “diversidad de puntos de vista” está en proceso de apelación. “Casi no hay día que pase sin que se nos impongan nuevas normas dirigidas a la línea de flotación de nuestra libertad de cátedra y seguridad laboral”, dice Cohn. “Pero tenemos la esperanza puesta en los tribunales. Las mejores mentes legales de nuestra Facultad de Derecho están de nuestro lado y, por suerte, el equipo jurídico de la administración no es el más espabilado”.

“Con las leyes laborales de Indiana, será muy difícil que logremos sindicalizarnos”, dice Cohn, “pero cada vez más colegas se suman a la AAUP, la Asociación Nacional de Profesores. Y nada es imposible. También seguimos intentando convencer a los senadores, incluidos los republicanos. A fin de cuentas, en diciembre, cuando Trump quiso imponer un rediseño del mapa electoral para beneficiarse en las elecciones de este noviembre, el Senado de Indiana, del que los republicanos controlan el 80 %, se negó a obedecerle”.

Pero los políticos son poco fiables. Si Akou tiene un aprendizaje interiorizado, es este: cuando las cosas se ponen feas, tampoco cabe contar con el Partido Demócrata. “Cuando me asaltaron y arrestaron en este mismo campus por el ‘crimen’ de creer que las y los estudiantes de mi universidad tienen el derecho a manifestarse pacíficamente”, recuerda, “quien ocupaba la Casa Blanca no era Trump, sino Joe Biden”.

“No me callo, aunque me despidan”, afirma Cohn. “Estoy harta. Mis colegas y yo estamos profundamente comprometidos con nuestros alumnos. Llevamos muchos años invirtiendo nuestra energía en esta Universidad. No vamos a permitir que un puñado de políticos y administradores destruyan todo lo que tiene que ofrecer”." 

(Sebastiaan Faber , CTXT, 22/04/2026

El derecho a protestar está bajo ataque... Chris Nineham, vicepresidente de Stop the War, y Ben Jamal, director de la Campaña de Solidaridad con Palestina, fueron condenados en virtud de la Ley de Orden Público por su participación en una protesta pacífica... La Coalición Palestina había recibido permiso originalmente para reunirse fuera de la BBC con el fin de protestar contra los informes sesgados de la Corporación sobre el genocidio de Israel en Gaza. Sin embargo, tras una campaña coordinada por el Consejo de Liderazgo Judío (JLC), el comandante de la Policía Metropolitana, Adam Slonecki, cambió de opinión y solo dio permiso para una protesta estática en Whitehall... fueron condenados porque una pequeña delegación intentó depositar flores en la parte superior de Whitehall... el juez pasó por encima de la evidencia en video que mostraba a los oficiales de policía dejando pasar a la delegación que portaba flores... Chris Nineham calificó el veredicto de "grotesco", y grupos de la sociedad civil, con Human Rights Watch describiéndolo como "una farsa de la justicia y un duro golpe al derecho a protestar" (Des Freedman)

 "El derecho a protestar está bajo ataque.

Esto se ilustró dramáticamente cuando dos organizadores destacados del movimiento pro-Palestina fueron declarados culpables de violar las restricciones policiales durante una protesta masiva en Londres el 18 de enero de 2025.

Chris Nineham, vicepresidente de Stop the War, y Ben Jamal, director de la Campaña de Solidaridad con Palestina, fueron condenados en virtud de la Ley de Orden Público por su participación en una protesta pacífica en la que una pequeña delegación intentó depositar flores a los pies de la policía en la parte superior de Whitehall.

Esta fue una acusación altamente política y un juicio igualmente político que, inusualmente para un caso visto en un juzgado de paz, se extendió a más de cincuenta páginas.

La Coalición Palestina había recibido permiso originalmente para reunirse fuera de la BBC con el fin de protestar contra los informes sesgados de la Corporación sobre el genocidio de Israel en Gaza. Sin embargo, tras una campaña coordinada por el Consejo de Liderazgo Judío (JLC), el comandante de la Policía Metropolitana, Adam Slonecki, cambió de opinión y solo dio permiso para una protesta estática en Whitehall.

La JLC cabildeó repetidamente ante Slonecki y argumentó que el "impacto acumulativo" de las marchas pro-palestinas estaba interrumpiendo el derecho de las personas a asistir a una sinagoga local. Sin embargo, se presentó escasa evidencia de que los fieles judíos fueran amenazados o impedidos de ejercer ese derecho.

El juez, que previamente había desestimado un caso contra Tommy Robinson, ignoró el argumento de los acusados de que las condiciones policiales eran ilegítimas e innecesarias. De manera similar, pasó por encima de la evidencia en video que mostraba a los oficiales de policía dejando pasar a la delegación que portaba flores.

La policía metropolitana se jactó inmediatamente del veredicto, advirtiendo a los futuros organizadores de protestas "que comprendan la importancia de cooperar con los agentes". Mientras tanto, organizaciones proisraelíes como el Community Security Trust utilizaron el veredicto como una oportunidad para repetir una vez más la mentira de que las marchas pro-Palestina –que suelen incluir un gran bloque judío– representan una amenaza para el pueblo judío.

Fuera del tribunal, Ben Jamal acusó al juez de presidir un juicio obviamente injusto en el que cuatro de sus seis días se dedicaron específicamente a presentar el caso de la fiscalía. El veredicto fue condenado inmediatamente por una serie de diputados, sindicalistas y grupos de la sociedad civil, con Human Rights Watch describiéndolo como "una farsa de la justicia y un duro golpe al derecho a protestar".

Chris Nineham calificó el veredicto de "grotesco" y argumentó que era un intento obvio de asustar a la gente para que no protestara. Su conclusión: "Es un intento que no nos detendrá".

Las apuestas difícilmente podrían ser más altas. La policía se ha negado hasta ahora a la ruta preferida del movimiento palestino para la manifestación del 16 de mayo del Día de la Nakba, y ha permitido a Tommy Robinson tomar el control del centro político de Londres ese día.

El movimiento palestino está pidiendo la mayor movilización posible ese día para asegurar que la extrema derecha no pueda detener nuestro movimiento." 

(Des Freedman  , Counterfire, 20/04/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)  

Thomas Piketty: 1789, 1945, 2026: Tres crisis de deuda... La primera lección de esta larga historia es que hay varias formas de salir adelante, incluso en pocos años y con deudas más elevadas que las actuales... Tanto en 1920 como en 1945, la deuda pública francesa superó en ambas ocasiones el 200 % del producto interior bruto, el nivel más alto registrado hasta la fecha. En ambos casos, la deuda se redujo considerablemente en pocos años, con una miríada de exacciones excepcionales sobre los más ricos, al igual que en 1789... en 1945, se adopta un impuesto en Alemania con un tipo que alcanza el 50 % sobre los patrimonios más elevados, y en Japón del 90 %... Pasemos al año 2026. Nadie sabe cuándo llegará la crisis... La idea de que el ajuste se llevará a cabo gravando discretamente a las clases medias y populares (a través de los impuestos o de la inflación) o reduciendo los servicios públicos y las prestaciones sociales a las que tienen derecho, no resiste un análisis riguroso. Al igual que en 1789 y 1945, los gobernantes no tendrán más remedio que recurrir a los más ricos, y esto deberá hacerse con tipos impositivos mucho más elevados que el impuesto mínimo del 2 % sobre los ultra ricos que se debatió el otoño pasado. Terminemos con una nota optimista. Francia nunca ha sido tan rica, en gran parte gracias a la igualación de condiciones. Los patrimonios privados están floreciendo, cuando en 1945 estaban exangües. Si logramos superar el conservadurismo político imperante, es posible encontrar colectivamente soluciones justas y eficaces que nos permitan volver a avanzar

 "Al igual que muchos países, Francia no es ajena a las crisis de deuda pública. Se pueden distinguir tres grandes episodios: 1789, 1945 y 2026. La primera lección de esta larga historia es que hay varias formas de salir adelante, incluso en pocos años y con deudas más elevadas que las actuales. Pero esto siempre pasa por grandes convulsiones políticas, a la altura de los intereses contradictorios en juego.  

Retrocedamos en el tiempo. La primera gran crisis de la deuda es, por supuesto, la que condujo a la Revolución Francesa. Incapaz de hacer pagar impuestos a las clases privilegiadas, el Antiguo Régimen acumuló una deuda considerable —aproximadamente un año de renta nacional, una cantidad cercana al nivel actual, pero en un contexto en el que la economía estaba poco monetizada y los impuestos no superaban unos pocos puntos porcentuales de la producción anual. 

 Luis XVI acabó convocando a los Estados Generales para salir del punto muerto. Ya se sabe lo que pasó después: fin de los privilegios, implantación de un sistema fiscal universal que gravaba todas las propiedades (impuesto sobre la propiedad y sobre sucesiones, lamentablemente proporcional y no progresivo, a pesar de las innovadoras propuestas ya formuladas en aquella época) y, sobre todo, nacionalización sin compensación de los bienes eclesiásticos, que se subastaron para sanear las arcas. En la práctica, las clases nobles y burguesas que poseían títulos de la deuda pública se convirtieron a menudo en los nuevos propietarios de los bienes de la Iglesia. Para gran disgusto de los campesinos pobres, que esperaban que la Revolución les permitiera por fin acceder a la tierra y dejar de trabajar para otros.  

La segunda gran crisis de la deuda tuvo lugar tras las guerras mundiales. Tanto en 1920 como en 1945, la deuda pública francesa superó en ambas ocasiones el 200 % del producto interior bruto, el nivel más alto registrado hasta la fecha. En ambos casos, la deuda se redujo considerablemente en pocos años, con una miríada de exacciones excepcionales sobre los más ricos, al igual que en 1789. 

En 1920, una de las mayorías más conservadoras de la historia de la República, el Bloque Nacional —procedente de las corrientes políticas que hasta 1914 se oponían al impuesto sobre la renta del 2 %—, acabó votando a favor de un tipo impositivo del 72 % para los más ricos. Prueba, si es que hace falta alguna, de que a veces es difícil prever desde la oposición lo que se hará en el poder, y de que el peso del contexto histórico puede conducir a innovaciones imprevistas. Lamentablemente, el Senado —que bajo la Tercera República usa y abusa de su derecho de veto sobre toda la legislación (tanto sobre el presupuesto como sobre el voto de las mujeres)— bloquea en 1925 el proyecto de gravar con un 10 % el capital privado, aprobado por el Cartel de las Izquierdas. Sin embargo, era la única forma de resolver el problema de la deuda sin inflación, que en el fondo no es más que un impuesto injusto y regresivo sobre las clases medias y populares.   

 En 1945, las relaciones de poder cambiaron. La deuda volvía a superar el 200 % del PIB, pero el Senado había perdido su derecho de veto, y la Asamblea Nacional, de mayoría de izquierdas, aprobó sin oposición un impuesto de solidaridad nacional (ISN) que gravaba con un tipo del 20 % los patrimonios más elevados y alcanzaba hasta el 100 % en el caso de quienes habían experimentado un enriquecimiento nominal entre 1938 y 1945. El ISN puede pagarse en títulos, que se ingresan entonces en las «sociedades de inversión nacional» (una especie de fondo soberano de la época) creadas a tal efecto. En la práctica, sin embargo, la inflación atenúa los efectos del ISN, que resulta menos eficaz que el impuesto equivalente adoptado en Alemania (con un tipo que alcanza el 50 % sobre los patrimonios más elevados) y en Japón (90 %).  

Pasemos al año 2026. Nadie sabe cuándo llegará la crisis. Es posible que los tipos de interés reales, históricamente muy bajos, de los que se benefician actualmente los países ricos (en parte debido al exceso de ahorro mundial y en parte debido a un sistema financiero que los favorece) se mantengan durante algún tiempo. Pero es probable que acaben subiendo, en cuyo caso la crisis será brutal. La idea de que el ajuste se llevará a cabo gravando discretamente a las clases medias y populares (a través de los impuestos o de la inflación) o reduciendo los servicios públicos y las prestaciones sociales a las que tienen derecho no resiste un análisis riguroso. 

 Al igual que en 1789 y 1945, los gobernantes no tendrán más remedio que recurrir a los más ricos, y esto deberá hacerse con tipos impositivos mucho más elevados que el impuesto mínimo del 2 % sobre los ultra ricos que se debatió el otoño pasado, y que, lógicamente, debería haberse aprobado por unanimidad. Quienes repiten sin cesar que un gravamen tan minúsculo sería una expropiación no hacen más que poner de manifiesto su rechazo a cualquier debate sereno y racional, basado en la historia. Al dedicar tanta energía a defender los intereses de los poderosos, contribuyen a desviar la ira social hacia los conflictos identitarios y los discursos antimigrantes y antipobres. Esto no resolverá nada en absoluto (los miles de millones no están en ese lado) y solo retrasará el momento de la verdad, pero puede ocupar la atención política durante un tiempo, causando mientras tanto daños considerables. Más allá de los juegos de roles de unos y otros, la realidad es que nacionalistas y liberales tienen intereses comunes y nos están llevando a lo peor.  

 Terminemos con una nota optimista. Francia nunca ha sido tan rica, en gran parte gracias a la igualación de condiciones, a las infraestructuras colectivas y a la democratización social y educativa que se han producido a lo largo de un extenso período. Los patrimonios privados están floreciendo, cuando en 1945 estaban exangües. Los fundamentos económicos son mucho más favorables que en crisis anteriores. Si logramos superar el conservadurismo político imperante, es posible encontrar colectivamente soluciones justas y eficaces que nos permitan volver a avanzar. "

(Thomas Piketty , blog, 14/04/26, traducción DEEPL, enlaces en el original)

¿Por qué España apuesta por una mayor relación con China? El sostenido compromiso de alto nivel de España con China puede interpretarse como una divergencia estratégica por parte de Madrid. Sin embargo, esa lectura interpreta erróneamente tanto las intenciones de España como su lógica estratégica. El enfoque español responde a una evaluación pragmática de lo que Europa debe hacer para proteger mejor la prosperidad y la seguridad de su población... El diálogo de Sánchez con los líderes chinos no fue de cooperación incondicional... se ha subrayado la necesidad de una relación con China que refuerce la reciprocidad, fortalezca la resiliencia y reduzca el atractivo de enfoques más proteccionistas dentro de la UE... existen varias áreas en las que ese progreso podría materializarse. En primer lugar, garantizar un acceso estable a insumos críticos es esencial. Evitar restricciones a la exportación de tierras raras e imanes para los socios europeos... En segundo lugar, Pekín debería abordar cuestiones relativas al acceso al mercado, la transparencia regulatoria y unas condiciones de competencia equitativas... En tercer lugar, la apertura del sector servicios a las empresas europeas representa una gran oportunidad... Para Sánchez, relacionarse con China no es una alternativa a la protección de la seguridad y la prosperidad europeas; forma parte de cómo debe llevarse a cabo esa protección (Miguel Otero Iglesias, Real Instituto Elcano)

 "La cuarta visita en cuatro años del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, a Pekín ha vuelto a suscitar recelos tanto en Europa como al otro lado del Atlántico. En un contexto marcado por el aumento de las tensiones entre China y Estados Unidos (EEUU) y por el énfasis de la Unión Europea (UE) en la reducción de riesgos (de-risking), el sostenido compromiso de alto nivel de España con China puede interpretarse como una divergencia estratégica por parte de Madrid.

Sin embargo, esa lectura interpreta erróneamente tanto las intenciones de España como su lógica estratégica.

El enfoque español no pretende cuestionar la relación transatlántica ni alinearse con China frente a EEUU. Más bien, responde a una evaluación pragmática de lo que Europa debe hacer para proteger mejor la prosperidad y la seguridad de su población. Desde la perspectiva de Madrid, esto exige algo más que una estrategia defensiva de reducción de riesgos. Requiere reforzar las capacidades europeas y relacionarse con China de forma que amplíe el margen de maniobra de Europa en lugar de restringirlo.

China no es un actor marginal que Europa pueda permitirse relegar. Es un pilar central de la producción industrial global, un actor clave en las tecnologías verdes y un socio indispensable para abordar desafíos globales. Para España, por tanto, la cuestión no es si relacionarse con China o no, sino cómo hacerlo de una manera que refuerce la resiliencia económica y contribuya a la autonomía estratégica europea en un sentido más amplio.

Este pragmatismo se basa en la experiencia histórica de España. Los periodos de cierre han coincidido con el estancamiento, mientras que la apertura al comercio, la inversión y las ideas han impulsado la modernización y el crecimiento. Este legado sostiene una preferencia clara: el proteccionismo no se percibe como una estrategia viable a largo plazo, sino como una fuente de debilitamiento.

Al mismo tiempo, España es ante todo un actor firmemente comprometido con Europa. El gobierno apoya plenamente el marco de la UE que define a China como socio, competidor y rival sistémico, y participa en los esfuerzos para reforzar la seguridad económica. España no busca romper filas con Bruselas; aspira a influir en la política europea hacia China desde dentro.

Lo que sí cuestiona España es la tendencia a reducir el debate europeo sobre China exclusivamente a la reducción de riesgos. Si el objetivo es proteger mejor la prosperidad y la seguridad, centrarse únicamente en disminuir las dependencias de China resulta demasiado limitado y, en última instancia, miope. La autonomía estratégica no equivale a autarquía. Europa seguirá siendo interdependiente con el exterior y su tarea consiste en gestionar esas interdependencias de forma que reduzcan la vulnerabilidad, al tiempo que generan capacidad de influencia, resiliencia y oportunidades.

En este contexto, el acercamiento de España a China representa un intento de recalibrar el actual énfasis en el de-risking hacia un enfoque más eficaz que combine iniciativas reactivas y proactivas: proteger sectores críticos cuando sea necesario, pero también invertir, negociar y cooperar allí donde el compromiso pueda ayudar a Europa a mejorar sus capacidades.

La alternativa española no es, por tanto, una apertura ingenua, sino un compromiso estructurado y condicionado. Aunque acoge la inversión china, especialmente en energías renovables y vehículos eléctricos, para reforzar su capacidad industrial, también reconoce los riesgos asociados a las asimetrías, las dependencias y la competencia industrial.

Sin embargo, la respuesta no puede limitarse a la retirada. Europa también debe aprovechar las oportunidades que ofrece China, especialmente en sectores donde España y la UE pueden ganar escala, tecnología, acceso a mercados o mayor relevancia en las cadenas globales de valor. Si Europa quiere proteger su prosperidad y su seguridad a largo plazo, debe volverse más capaz y más estratégicamente indispensable, no simplemente menos expuesta.

Precisamente por estas preocupaciones y oportunidades, el compromiso debe ir acompañado de expectativas claras.

El diálogo de Sánchez con los líderes chinos lo sitúa en una buena posición no sólo para trasladar directamente las preocupaciones europeas, sino también para explorar posibles avances que hagan la relación más equilibrada y productiva. Su mensaje en Pekín, por tanto, no fue de cooperación incondicional. Más bien, se ha subrayado la necesidad de una relación con China que refuerce la reciprocidad, fortalezca la resiliencia y reduzca el atractivo de enfoques más proteccionistas dentro de la UE.

En el futuro, existen varias áreas en las que ese progreso podría materializarse y es muy probable que se abordaran por Sánchez y Xi.

En primer lugar, garantizar un acceso estable a insumos críticos es esencial. Evitar restricciones a la exportación de tierras raras e imanes para los socios europeos reduciría la incertidumbre en las cadenas de suministro y generaría confianza.

En segundo lugar, Pekín debería abordar las preocupaciones planteadas por la comunidad empresarial europea, lo cual enviaría una señal clara. Las cuestiones relativas al acceso al mercado, la transparencia regulatoria y unas condiciones de competencia equitativas siguen siendo esenciales. Los avances en estos ámbitos demostrarían el compromiso de China con la reciprocidad.

En tercer lugar, la apertura del sector servicios a las empresas europeas representa una gran oportunidad. Europa, y España en particular, cuenta con ventajas competitivas en ámbitos como los seguros, la sanidad, el turismo, la ingeniería y la logística.

Por último, no puede ignorarse el contexto geopolítico más amplio. El entorno de seguridad europeo está marcado por la guerra de Rusia en Ucrania y la posición de China es objeto de estrecha atención. Un mayor compromiso chino para contribuir al fin del conflicto de una forma aceptable para la parte invadida tendría un efecto positivo significativo en Europa.

Las frecuentes visitas del presidente del gobierno español a China reflejan un esfuerzo por preservar margen de maniobra, diversificar alianzas y contribuir a una posición europea más equilibrada y autónoma. Para Sánchez, relacionarse con China no es una alternativa a la protección de la seguridad y la prosperidad europeas; forma parte de cómo debe llevarse a cabo esa protección, siempre que esté guiada por el principio de la reciprocidad, el realismo y unos intereses europeos claramente definidos.

Que este enfoque se convierta en un paradigma europeo más amplio dependerá tanto de la evolución de las propias políticas chinas como de la capacidad de Madrid para persuadir a otras capitales. Una relación productiva debe construirse, en última instancia, en ambas direcciones."

(Miguel Otero Iglesias, Mario Esteban, Real Instituto Elcano, 21/04/26) 

21.4.26

Trump cede y acepta extender el alto el fuego... Muy importante, también está extendiendo el alto el fuego DE FORMA INDEFINIDA... Sin acuerdo, sin alivio de sanciones, sin compromiso nuclear, sin regreso a la guerra, mientras Irán continúa controlando el Estrecho... No es una situación estable, pero una en la que Trump se embolsa lo central que buscaba —salir de la guerra— mientras Irán se queda sin lo principal que estaba buscando, el levantamiento de sanciones (Trita Parsi, Inst. Quincy)

Trita Parsi @tparsi

Trump cede y acepta extender el alto el fuego, mientras lo presenta como una función del gobierno iraní estando en desorden. 

Muy importante, también está extendiendo el alto el fuego DE FORMA INDEFINIDA, lo que refleja el resultado que he argumentado que es el más probable: Sin acuerdo, sin alivio de sanciones, sin compromiso nuclear, sin regreso a la guerra, mientras Irán continúa controlando el Estrecho. 

No es una situación estable, pero una en la que Trump se embolsa lo central que buscaba —salir de la guerra— mientras Irán se queda sin lo principal que estaba buscando: El levantamiento de sanciones.
(Traducido del inglés por google)

10:25 p. m. · 21 abr. 2026 ·77,2 mil Visualizaciones

Pues para hacer un vaquero 100% de algodón, ecológico, hay que dar más vueltas que una peonza... es casi imposible (Karelia Vázquez)

 "L a prenda más usada del mundo es un auténtico ecodesastre. En el libro Unraveled. The Life and Death of a Garment (Portfolio, 2021) Maxine Bédat narra la vida de un par de vaqueros, desde la granja donde se cultiva el algodón, el proceso de hilado, lavado y teñido, la costura, la venta en tiendas, hasta su más que probable final en un vertedero. Es un viaje que recorre el mundo de América a Asia, para terminar en África.

Los pantalones, creados en 1873 como ropa de trabajo resistente para los mineros, son, según Bédat, fundadora del think tank New Standard Institute, la prenda de vestir más común en los armarios contemporáneos. Como promedio, y según Fashion United, las mujeres tienen siete pares, y los hombres, seis. La producción de un vaquero requiere casi 6.000 litros de agua. Esto equivale a 70 duchas de 10 minutos o a 937 descargas del retrete que se consumen en el cultivo del algodón y en los procesos de teñido y lavado que se repiten durante todo el proceso.

Varias marcas de moda llevan décadas intentando rehabilitar la reputación del denim, pero cambiar hábitos y procesos muy implantados en la industria ha resultado más difícil de lo que parecía. Javier Goyeneche, fundador y presidente de Ecoalf, que se ha lanzado a la aventura de hacer un vaquero sostenible, dice que varias compañías le habían propuesto crear una licencia de Ecoalf para denim. “Pero lo que solían proponernos no nos compensaba. No tenemos necesidad de abrir nuevas líneas si no suponen un paso adelante en la sostenibilidad”, cuenta desde sus oficinas ubicadas en el imponente número 1 de la Gran Vía de Madrid. Asegura Goyeneche que viendo que la filosofía de su marca no encajaba en ninguno de los proyectos de vaqueros limpios que estaban en marcha, en 2021 se propusieron imaginar cómo sería el vaquero según Ecoalf. Pensaron desde la materia prima hasta los acabados y patronajes. “Si al final del proceso hubiera tenido la sensación de que no estábamos aportando algo valioso a la industria, no hubiéramos lanzado el denim”, asegura. La línea, que se compone de un vaquero masculino, dos femeninos, y varias camisas, llega a sus tiendas y corners de El Corte Inglés en un momento en que la prenda vive un momento dorado. En 2024 el mercado global del denim tenía un valor de 86.700 millones de dólares, y se cree que para 2030 superará los 121.000 millones de dólares, beneficiándose del agotamiento del chándal y las prendas deportivas, que alcanzaron su popularidad máxima en la pandemia.

El denim ha recuperado su condición de zeitgeist y ha retornado a las alfombras rojas —Julia Roberts y Amanda Seyfried los llevaron en el festival de cine de Venecia—; ha vuelto a renacer en monumentales campañas publicitarias con nombres como el de Lady Gaga para Gap; y apareció en la portada de septiembre de Vogue, donde Emma Stone defendía un jean firmado por Louis Vuitton. No es mal momento para apostar por una línea de vaqueros.

El denim de Ecoalf estaba programado para salir casi medio año antes, pero el camino a la sostenibilidad, si se emprende en serio, está plagado de tropezones y malentendidos.

“En 2021 nos propusimos crear un producto que no existía en el mercado: un vaquero absolutamente reciclable: sin elastano, de algodón regenerativo, con un pigmento índigo natural con cero químicos, que consumiera una cantidad mínima de agua y con botones desmontables”, describe Julie Sohn, directora creativa y de producto. Sohn y su equipo montaron una red de detectives para buscar proveedores de confianza que fabricaran hilos de algodón resistentes (los vaqueros siempre se cosen con fibras de poliéster, este no), tejidos fiables y pigmentos índigo naturales. Sobre todo, buscaban cómplices, gente en la industria que estuviera alineada con sus principios y se implicara en el reto de fabricar el vaquero más limpio del mercado.

El primer problema llegó cuando un proveedor les coló una hebra de poliéster. Era 2023 y descubrieron una fibra T-400, sintética y con elastano en el tejido. “Paramos la producción porque queríamos hacerlo todo con fibras naturales y seguimos buscando”, recuerda Sohn. En la feria Pitti Uomo les presentaron a Gigi Caccia, fundador de Pure Denim. “Fue una bendición, nos dio confianza porque había desarrollado el denim más sostenible del mundo. Le encargamos otra vez nuestras telas”.

La meticulosidad de la firma española alcanza los bolsillos interiores de los vaqueros y todas las etiquetas y los hilos. Ángela Pérez Calleja, responsable de innovación y desarrollo de materiales, examinó el mercado hasta que encontró a Coats, una compañía experta en hilos de coser. “Habían desarrollado un proceso de circularidad de los hilos, y buscábamos uno de algodón resistente para usarlo en tejido denim y que garantizara la durabilidad de la prenda”, explica.

La monomaterialidad es el patrón oro para conseguir que una pieza pueda reciclarse por completo. “Era uno de nuestros objetivos. Si trabajábamos con tejidos y fibras de la misma composición o con mezclas como la del algodón regenerativo con el reciclado, facilitábamos el reciclado al final de la vida útil del vaquero”, razona Pérez Calleja.

Una vez elegido el tejido se probaron los colores, un proceso muy delicado. “No todos los colores funcionan bien en todos los tejidos”, apunta Pérez Calleja. Viajaron a las fábricas de Italia y a la de Marruecos donde se cosían los vaqueros. “Era importante estar allí y ver con nuestros propios ojos cómo se hacían las cosas”. Precisamente en una fábrica de Fez llegó el segundo contratiempo. “Estábamos esperando que pararan las lavadoras, una espera larga y tediosa, y nos dio por quemar con un mechero un hilo de los que se estaban usando. Se nos cayó el alma a los pies. El hilo de poliéster se hace una bolita cuando se quema y este era, sin dudas, poliéster. No era lo acordado”, cuenta Rocío Tinao, diseñadora y project manager. Ella misma había hecho muchas pruebas de resistencia hasta desarrollar el hilo adecuado y había percibido miedo en los responsables de confección. No sabían si el vaquero aguantaría o no. “Yo tampoco lo sabía”, confiesa Tinao.

La quema del hilo no dejaba dudas, no se estaba cosiendo con algodón. Goyeneche recuerda perfectamente ese día. “Era agosto de 2025, en septiembre teníamos contratada la campaña y preparado el lanzamiento, y acabábamos de descubrir que se estaba cosiendo con hilo de poliéster, había que parar toda la producción. Recuerdo tener en mi despacho al fabricante diciéndome: ‘¿De verdad me vas a echar para atrás los 8.000 vaqueros por un hilo? ¿Pero quién se va a dar cuenta?’. Ciertamente nadie, ni nosotros si no hubiéramos quemado un hilo, pero lo hicimos y el asunto no iba de que nos pillaran mintiendo o no, sino de hacer un vaquero sostenible según nuestra filosofía. Paramos la producción porque para ser coherente a veces hay que tomar decisiones drásticas”.

Así que empezamos de cero. “Encontramos otra fábrica en Marruecos y fue una bendición”, cuenta Sohn. “Están más metidos que nosotros”, indica Tinao.

Una de las fases más contaminantes de la producción de un vaquero es el acabado. Viajamos a Valencia a ver cómo Ecoalf lidia con el exceso de consumo de agua y los lavados consecutivos. Jeanologia, una compañía que desde 1999 desarrolla tecnologías para hacer las prendas más sostenibles, es su socio. En una gran nave y dentro de lavadoras enormes los vaqueros dan vueltas pero dentro no hay agua. “La prenda se confecciona con el tejido sin lavar y en el proceso convencional los efectos de desgaste (bigotes se llaman los de las piernas) se simulan a base de lavados continuos o con una lija que elimina el índigo superficial para dejar salir el blanco”, explica Amor Cardona Fortea, experta en textiles sostenibles de Jeanologia. Todos estos procesos, contaminantes y lesivos para los operarios y el medio ambiente (con el lijado el índigo desprende potasio permanganato), se sustituyen en Jeanologia por el láser, que consigue pasar el pigmento de sólido a gaseoso y eliminar el color. Con esta técnica se hacen además los rotos del vaquero, los efectos de camuflaje y animal print y las texturas. El lavado tradicional a la piedra consume 70 litros de agua por prenda, con la tecnología valenciana se queda en un litro por tejano, utilizan una lavadora de aire y se reducen los tonos de índigo con ozono en lugar de con agua. “Luego el ozono se descompone dentro de la lavadora y se devuelve a la atmósfera como oxígeno”, detalla Carmen Silla, directora global de marketing. El ahorro de agua es del 96%.

Sohn y Goyeneche coinciden en que producir un vaquero con esta meticulosa sostenibilidad puede ser hasta tres veces más caro que hacerlo con el modo convencional, pero el precio de su vaquero será de 129 euros. “Ecoalf nació con un margen bruto muy pequeño, si hubiéramos tenido que aplicar todos los costes, por ejemplo de sacar la basura del océano, recogerla, categorizarla y convertirla en polímero, todos los productos serían entre un 30% o un 35% más caros”, razona el fundador de la marca.

¿Estamos ante el vaquero más sostenible del mercado? Ante esta pregunta la respuesta es más conservadora. “No somos perfectos, pero entendemos que hay una mejora brutal respecto al denim tradicional”, argumenta Goyeneche. “Digamos que es el vaquero más sostenible que hemos sido capaces de hacer”, matiza Ángela Pérez Calleja. Es un vaquero que sienta bien, pensado para durar mucho tiempo, ha contaminado poco y apenas va a dejar huella de su paso por este mundo. Usted solo tendrá que usarlo mucho y desatornillar los botones a la hora de tirarlo. No es poco para la prenda más contaminante y que más nos pondremos a lo largo de la vida." 

(Karelia Vázquez , El País Semanal, 18/04/26)  

Es posible «un alto grado de bienestar» sin crecimiento económico... el desarrollo perpetuo no es necesario si se prioriza la redistribución de la riqueza y la producción de los recursos esenciales... mediante una redistribución justa, es posible vivir de manera digna y con todas nuestras necesidades cubiertas sin incrementar la producción... implica redistribuir y reestructurar la economía para proporcionar lo esencial, que garantice un nivel de vida digno para todas las personas, manteniendo el consumo adicional no esencial dentro de niveles compatibles con los límites planetarios. Esto exige reducir sustancialmente las desigualdades actuales... gran parte del crecimiento que vemos hoy en día se sostiene, podría argumentarse, mediante la presión sobre las clases pobres y medias por parte de las clases rentistas y los ricos... lo principal de lo que nos debemos deshacer es "la posibilidad de acumulación ilimitada de poder y recursos por parte de una minoría" (Adhik Arrilucea)

" El crecimiento económico y el desarrollo sostenible son el compás de las sociedades occidentales que buscan mantener sus tendencias al alza de acumulación de recursos y riqueza. Pero este no es el único paradigma que existe. De un tiempo a esta parte, se han popularizado nuevas formas de imaginar otros mundos posibles. Así, los movimientos sociales, la ciencia y la filosofía han desplegado la investigación sobre el decrecimiento. Al contrario de las políticas actuales, este enfoque atiende a los límites del planeta y defiende que, mediante una redistribución justa, es posible vivir de manera digna y con todas nuestras necesidades cubiertas sin incrementar la producción.

Una redistribución basada en la justicia social

¿A qué debemos renunciar?

(Adhik Arrilucea , Público, 17/03/26)