19.7.26

El Informe de la CIA no confirma el fraude en las elecciones de Venezuela que dieron el triunfo a Maduro... las agencias estadounidenses investigaron durante años la posibilidad de que Venezuela desarrollara capacidades para intervenir sistemas electorales electrónicos, pero las mismas evaluaciones del organismo de inteligencia demostraron que "otros factores explicaban mejor los resultados electorales"... el análisis de inteligencia tomó en cuenta otros factores políticos que influyeron en el resultado electoral. Entre ellos, la decisión de los principales partidos opositores de no participar en los comicios, debido a sus cuestionamientos sobre las condiciones electorales... La evaluación señaló que esta situación redujo la competencia electoral y la presencia opositora en las urnas, por lo que el gobierno de Nicolás Maduro no habría tenido la misma necesidad de recurrir a una operación de fraude electrónico para obtener una victoria (Ariana Hernández)

"El Informe de la CIA no confirma el fraude en las elecciones de Venezuela. Documentos desclasificados contradicen las afirmaciones de Trump sobre los comicios

La administración de Donald Trump publicó una serie de documentos de inteligencia elaborados entre 2004 y 2020 que analizan supuestas capacidades de Venezuela para manipular sistemas de voto electrónico; aunque el presidente estadounidense aseguró que evidencian intentos de interferencia electoral, los reportes no confirman que algún resultado haya sido alterado.

La publicación generó un debate luego de que el presidente Trump afirmara que los archivos demostraban que Venezuela había desarrollado mecanismos para manipular elecciones y que esa información había sido ignorada por organismos estadounidenses durante años. Sin embargo, una revisión del contenido divulgado muestra que los informes contienen reportes de inteligencia y análisis sobre “posibles escenarios”, pero no presentan pruebas concluyentes de que Venezuela haya alterado elecciones en Estados Unidos ni de que haya modificado resultados electorales venezolanos.

Los archivos, agrupados bajo el título “Resumen de informes de inteligencia seleccionados de 2004 a 2020 sobre las capacidades de Venezuela para manipular el voto electrónico”, incluyen evaluaciones sobre los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, así como referencias a posibles intentos de influencia extranjera en procesos electorales fuera del país, incluyendo Estados Unidos.

En su alocución el mandatario estadounidense afirmó que los archivos demostraban que Venezuela había construido capacidades para manipular sistemas electorales mediante tecnología. No obstante, el contenido de los documentos presenta una diferencia entre las declaraciones del presidente estadounidense y las conclusiones de los informes de inteligencia. En ellos se puede evidenciar reportes, evaluaciones y sospechas recopiladas por agencias estadounidenses, pero no establecen como hecho comprobado que Venezuela haya alterado resultados electorales.

¿Qué dicen los informes desclasificados de la CIA sobre Venezuela?

Los documentos de la CIA incluyen reportes elaborados entre 2004 y 2020 sobre las capacidades tecnológicas de Venezuela para intervenir sistemas de votación electrónica y posibles intentos de influencia electoral.

Uno de los primeros informes corresponde a 2004, durante el gobierno de Hugo Chávez. Según la documentación, funcionarios estadounidenses recibieron información sobre una supuesta intención del mandatario venezolano de influir en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de ese año, en las que George W. Bush buscaba la reelección.

En ese contexto, la CIA también analizó la adquisición de la empresa estadounidense Sequoia Voting Systems por parte de Smartmatic, compañía que participó en procesos electorales venezolanos entre 2004 y 2017.

Aunque los documentos reflejaron preocupaciones sobre los vínculos entre la empresa y el gobierno venezolano, no establecieron que Smartmatic hubiera utilizado sus sistemas para alterar elecciones en Estados Unidos.

El caso de las elecciones venezolanas de 2012

Otro de los reportes se refiere a las elecciones presidenciales venezolanas de 2012, en las que Hugo Chávez resultó ganador frente a Henrique Capriles.

La CIA recopiló información de fuentes de inteligencia que señalaban un supuesto plan para alterar resultados mediante máquinas de votación modificadas. Según el reporte, la operación habría contemplado la instalación de equipos preprogramados en zonas con respaldo tradicional al oficialismo.

Sin embargo, el documento no presentó pruebas que confirmaran que ese mecanismo fue ejecutado ni que los resultados electorales de 2012 hubieran sido modificados.

El informe sobre las elecciones parlamentarias de 2020

Los documentos también incluyen un reporte sobre los comicios parlamentarios venezolanos de 2020. La CIA registró información sobre un supuesto sistema tecnológico que permitiría sustituir máquinas electorales y modificar datos del conteo en tiempo real.

No obstante, el análisis de inteligencia tomó en cuenta otros factores políticos que influyeron en el resultado electoral. Entre ellos, la decisión de los principales partidos opositores de no participar en los comicios, debido a sus cuestionamientos sobre las condiciones electorales.

La evaluación señaló que esta situación redujo la competencia electoral y la presencia opositora en las urnas, por lo que el gobierno de Nicolás Maduro no habría tenido la misma necesidad de recurrir a una operación de fraude electrónico para obtener una victoria.

¿Venezuela manipuló elecciones? Lo que realmente dicen los documentos

El punto central del debate tras la publicación de los archivos es la diferencia entre una amenaza identificada por inteligencia y una operación comprobada. Los documentos de la CIA no concluyen que Venezuela haya cambiado el resultado de las elecciones tanto estadounidenses como venezolanas

Los informes describen escenarios teóricos, información recibida por fuentes de “inteligencia” y evaluaciones sobre capacidades tecnológicas, pero no presentan pruebas verificables de una operación ejecutada.

Medios estadounidenses que analizaron la documentación señalaron que los archivos no demuestran una interferencia electoral efectiva y sostienen que las declaraciones no son coherentes con la información difundida.

Inteligencia no equivale a pruebas

Los archivos desclasificados por la administración Trump muestran que las agencias estadounidenses investigaron durante años la posibilidad de que Venezuela desarrollara capacidades para intervenir sistemas electorales electrónicos.

El analista sénior de inteligencia de amenazas para América Latina, Geoff Ramsey, explicó a través de su cuenta en X que el informe publicado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque la CIA identificó "preocupaciones siginificativas", las mismas evaluaciones del organismo de inteligencia demostraron que "otros factores explicaban mejor los resultados electorales". 

Lo que indica que una evaluación de inteligencia no representa una sentencia ni una confirmación definitivas.

 (Ariana Hernández, CiudadCCS, 17/07/26)

La trampa de financiarizar las pensiones... Las políticas europeas y las de los estados europeos individualmente, principalmente Italia, están privatizando los sistemas de pensiones, la sanidad y los servicios esenciales. La privatización significa financiarización. Todo aquello que ya no esté garantizado por el Estado debe estar cubierto por seguros privados, mediante la creación de fondos, pólizas, etc... Para que la financiarización funcione se requiere «mercados» financieros constantemente eufóricos, con rendimientos significativos, capaces de resistir la inflación... Pero, ¿son realmente capaces los mercados actuales de sustituir al estado del bienestar, a pesar de todas sus limitaciones? Existe una burbuja gigantesca construida sobre la inteligencia artificial y la tecnología, que requiere liquidez constante... se está obteniendo liquidez a través del ahorro mundial... pero las guerras en curso provocarán un aumento vertiginoso de los costes energéticos con graves consecuencias inflacionarias que conllevarán tipos de interés y costes de endeudamiento más elevados, lo que dificultará aún más la supervivencia de las empresas de IA, ya que sus beneficios serán inferiores a la deuda que deben pagar... además la crisis de la deuda estadounidense y la pérdida de credibilidad del dólar como moneda segura están eliminando elementos que históricamente se consideraban garantizados... Por lo tanto, depositar las pensiones, la atención médica y la educación en el mercado financiero, es una responsabilidad política por la que las clases dominantes deberían rendir cuentas (Alessandro Volpi)

"Las políticas europeas y las de los estados europeos individualmente, principalmente Italia, están privatizando los sistemas de pensiones, la sanidad y los servicios esenciales.

La privatización significa financiarización. Todo aquello que ya no esté garantizado por el Estado debe estar cubierto por seguros privados, mediante la creación de fondos, pólizas, etc.

Para que la financiarización funcione —además de las enormes desigualdades que genera— requiere «mercados» financieros constantemente eufóricos, con rendimientos significativos, capaces de resistir la inflación y minimizar las crisis.

Pero, ¿son realmente capaces los mercados actuales de sustituir al estado del bienestar, a pesar de todas sus limitaciones?

Para responder a esta pregunta, es necesario tener en cuenta algunos elementos.

1) Existe una burbuja gigantesca construida sobre la inteligencia artificial y la tecnología, que requiere liquidez constante y una enorme cantidad de energía. Se está obteniendo liquidez a través del ahorro mundial, que, sin embargo, se está viendo mermado debido a las dificultades de producción en gran parte del planeta. Ante todo, las grandes inversiones en empresas de IA deben generar beneficios en un plazo razonable, y la mayor limitación en este sentido es la evidente falta de energía. Los centros de datos consumen cantidades de energía que no son compatibles con las necesidades generales de las sociedades «occidentales».

2) Existe un marco geopolítico que ciertamente no es favorable a la estabilidad financiera. Las guerras en curso provocarán un aumento vertiginoso de los costes energéticos (el cierre de Ormuz y Bab el-Mandeb, la dependencia del GNL, las tensiones en torno a Suez y el estrecho de Malaca, las sanciones), con graves consecuencias inflacionarias que conllevarán tipos de interés y costes de endeudamiento más elevados, lo que dificultará aún más la supervivencia de las empresas de IA, ya que sus beneficios serán inferiores a la deuda que deben pagar.

3) La financiarización del rearme; la idea de que las finanzas se alimentan del gasto público en rearme choca con el estado crítico de la deuda pública, que se ve obligada por el aumento de los tipos de interés a destinar porciones cada vez mayores de sus presupuestos a este fin.

4) La crisis de la deuda estadounidense, que ha alcanzado dimensiones alarmantes, y la pérdida de credibilidad del dólar como moneda segura están eliminando del inventario de instrumentos financieros elementos que históricamente se consideraban garantizados.

Por lo tanto, considerar la posibilidad de depositar las pensiones, la atención médica y la educación en el mercado financiero, confiando en sus poderes milagrosos, parece realmente una responsabilidad política por la que las clases dominantes —y no solo las políticas— deberían rendir cuentas."

(Alessandro Volpi , El Viejo Topo, 19/07/26, Fuente: L´Antidiplomatico)

Toda la Sierra Norte de Guadalajara completamente arrasada. 13.000 hectáreas calcinadas. 21 municipios evacuados. 800 personas desplazadas…todo porque un puñado de imbéciles azuzados por Vox y la patronal agraria tenían que sacar la cosechadora a las dos de la tarde, a 40 grados y con viento por sus santos cojones (Víctor Egío)

Víctor Egío @EgioVictor

Toda la Sierra Norte de Guadalajara completamente arrasada. 13.000 hectáreas calcinadas. 21 municipios evacuados. 800 personas desplazadas…todo porque un puñado de imbéciles azuzados por Vox y la patronal agraria tenían que sacar la cosechadora a las dos de la tarde, a 40 grados y con viento por sus santos cojones.

Vídeo: https://x.com/EgioVictor/status/2078802365545595017/video/1 

 Así protestaban 24 horas antes del incendio contra las medidas para prevenir incendios de la Junta de Castilla-La Mancha. Ojalá se les caiga el pelo a todos. 

Hasta los cojones de esta panda de inútiles que utiliza a los agricultores para arañar cuatro votos. Un verdadero agricultor no quema su tierra. Nadie está criminalizando al campo. Trabajar la tierra no es un crimen. El crimen es el negacionismo, la maldad y la manipulación de la ultraderecha.

1:21 p. m. · 19 jul. 2026 ·77,6 mil Visualizaciones

Un bloqueo en Ormuz es una crisis para toda la humanidad... La actual escalada militar en Oriente Medio está exponiendo profundas vulnerabilidades materiales y morales en nuestra sociedad globalizada e hiperoptimizada... los productos agrícolas y los envíos de ayuda humanitaria no pueden sobrevivir a interrupciones prolongadas; están sujetos a la caducidad y operan con márgenes financieros extremadamente estrechos.... los corredores intermodales terrestres, como el Corredor Medio, no pueden servir como una válvula de seguridad, equivalen al 5% del volumen de carga desplazado por un único buque portacontenedores moderno... y desviar los buques comerciales alrededor de África añade eleva los costes por viaje en un 34,6%... los transportistas agrícolas y las organizaciones humanitarias no pueden absorber un aumento del 34,6% en las tarifas de flete, para productos agrícolas de bajo margen como el trigo y el maíz, por lo que el coste se transfiere íntegramente a los consumidores... En un plazo de 30 días posteriores al cierre de un punto de estrangulamiento, habrá un aumento del 15% al 22% en el precio de los productos alimenticios básicos en todo el Sur Global... Para las poblaciones que ya gastan más del 40% de los ingresos del hogar en alimentos, esta inflación aumenta drásticamente el riesgo de hambruna generalizada... Para evitar que estos cuellos de botella logísticos se conviertan en shocks humanitarios catastróficos, la comunidad internacional debe utilizar los marcos marítimos internacionales para designar y hacer cumplir zonas de tránsito desmilitarizadas y legalmente vinculantes —conocidas como "Corredores Azules"— para los buques comerciales civiles que transportan productos agrícolas esenciales para la vida a través o cerca de zonas de conflicto activo. El transporte de alimentos esenciales debe ser aislado de las disputas geopolíticas más amplias y estrictamente protegido bajo el derecho internacional humanitario ( Julian Korab-Karpowicz)

El alcalde Mamdani afirma que está analizando si su gobierno puede arrestar a Netanyahu durante su visita a Nueva York con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre... dijo que Netanyahu "debería estar en La Haya... Es un criminal de guerra que ha sido acusado por la Corte Penal Internacional... Es difícil explicarle a un neoyorquino por qué ni siquiera se están discutiendo sus necesidades y, sin embargo, tenemos miles de millones de dólares para matar civiles al otro lado del mundo", dijo Mamdani... El periodista Zaid Jilani afirmó que, si bien es probable que el alcalde de Nueva York carezca de autoridad para arrestar a Netanyahu, "sin duda puede provocarlo en las redes sociales" (Julia Conley)

"Mamdani dice que está examinando si su gobierno puede arrestar a Netanyahu durante su visita a Nueva York.

El alcalde afirmó que mantiene "una conversación activa con nuestro departamento legal" sobre el asunto.  

En una extensa entrevista con The New York Times el sábado, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, dejó claro que planea tomar todas las medidas a su alcance para garantizar que la ciudad cumpla con la orden de arresto de la Corte Penal Internacional contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, si se presenta la oportunidad.  

Netanyahu, dijo Mamdani, "debería estar en La Haya", y actualmente está examinando si su gobierno tiene la autoridad para arrestar al primer ministro si visita la ciudad con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre.  

"Es un criminal de guerra que ha sido acusado por la Corte Penal Internacional", dijo el alcalde. "Cumpliré las leyes que tenemos aquí en la ciudad de Nueva York porque creo que es importante acatar la ley como líder que preside nuestra ciudad".  

Luego aclaró que "lo que la ley me permita hacer en la ciudad de Nueva York, eso es lo que haremos, pero no vamos a redactar nuestras propias leyes con ese fin".  

El alcalde le dijo a Lulu García-Navarro, presentadora del programa "The Interview" del periódico, que mantiene "una conversación activa con nuestro departamento legal" para determinar el alcance de su autoridad en el asunto.  

En noviembre de 2024, la CPI emitió una orden de arresto contra Netanyahu, el exministro de Defensa israelí Yoav Gallant y el líder de Hamás Mohammed Diab Ibrahim Al-Masri, quien fue abatido por las fuerzas israelíes. Netanyahu fue acusado de crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra en Gaza, donde Israel inició una ofensiva implacable en 2023 en represalia por un ataque liderado por Hamás.  

Israel y su principal financiador militar, el gobierno de Estados Unidos, han insistido en que las Fuerzas de Defensa de Israel han tenido como objetivo a Hamás en ataques que continúan en Gaza a pesar de un alto el fuego alcanzado el pasado octubre.  

Pero las pruebas han ido en aumento constantemente de que niños, trabajadores humanitarios, campos de refugiados, escuelas y hospitales han sido atacados, y el año pasado expertos determinaron que Israel estaba matando de hambre intencionadamente a los palestinos en Gaza como método de guerra.  

Más de 73.000 palestinos han muerto en Gaza y más de 173.000 personas han resultado heridas. Los ataques israelíes han convertido a Gaza en el lugar con el mayor número de niños amputados del mundo y han destruido más del 90% de las viviendas del enclave.  

García-Navarro preguntó a Mamdani sobre el "peso político" que otorga al conflicto entre Israel y Palestina, un tema que ha experimentado un cambio notable en la opinión pública estadounidense desde que Israel comenzó su última ofensiva contra Gaza respaldada por Estados Unidos. Más de la mitad de los votantes demócratas y casi un tercio de todos los votantes declararon a Associated Press el mes pasado que consideran la guerra en Gaza como un genocidio contra los palestinos.  

Tres cuartas partes de los encuestados en un sondeo de The New York Times en mayo dijeron oponerse a seguir enviando ayuda militar a Israel, en comparación con el 45% de hace tres años.  

"Es difícil explicarle a un neoyorquino por qué ni siquiera se están discutiendo sus necesidades y, sin embargo, tenemos miles de millones de dólares para matar civiles al otro lado del mundo", dijo Mamdani, quien se ha centrado con determinación durante su mandato y su campaña del año pasado en reducir el coste de vida de los neoyorquinos y aprobar programas públicos universales.  

"Creo que lo que hemos visto de los neoyorquinos, lo que hemos visto de los estadounidenses, cuando hablamos de este anhelo de un nuevo tipo de política, es un anhelo de superar la bancarrota que caracteriza a gran parte de la política actual", afirmó Mamdani. "Y es difícil encontrar un enfoque político más en bancarrota que lo que nuestro país ha hecho en Gaza y en Palestina y cómo no ha sido exclusivo de un solo partido. Ha sido, una y otra vez, una insistencia en decirles a los neoyorquinos, y a los estadounidenses, que lo que están viendo no es algo que deba preocuparles o en lo que deban creer. Es difícil luego pasar a otro tema y decir: 'Confíen en mí en esto'".  

 El embajador de Israel ante las Naciones Unidas dijo el sábado que Netanyahu estará en la reunión de la ONU en Nueva York en septiembre, a pesar de las amenazas de Mamdani —que se remontan a su campaña para la alcaldía—, mientras que el primer ministro afirmó en un programa de radio esta semana que el alcalde "odia a Estados Unidos" y defiende a Hamás.  

El periodista Mehdi Hasan dijo que era "bastante asombroso escuchar" a Mamdani reiterar su convicción anterior de que Netanyahu debería ser arrestado en virtud de la orden de la CPI, dado que se pronunció públicamente sobre el tema por primera vez "cuando tenía un 1% en las encuestas de las primarias demócratas y nadie esperaba que realmente llegara a ser alcalde".  

Hasta ahora, Netanyahu ha eludido el arresto al viajar a países que reconocen la autoridad de la CPI bajo el Estatuto de Roma. El tribunal abrió una investigación sobre Hungría el año pasado cuando no detuvo al primer ministro durante su visita. Francia también dijo que no ejecutaría la orden contra Netanyahu porque Israel no es parte del Estatuto de Roma.  

El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Michael Waltz, respondió a la entrevista de Mamdani el sábado, diciendo que Estados Unidos tampoco es parte del Estatuto de Roma.  

El periodista Zaid Jilani señaló que, aunque probablemente el alcalde de Nueva York carece de autoridad para arrestar a Netanyahu, "sin duda puede provocarlo"." 

( , Common Dreams, 18/07/26, traducción Deep Seek) 

Imagina que España gana, Sánchez se pone la camiseta de Lamine, grita 'lawfare' y convoca elecciones... en esto hay algo de realidad. Pedro Sánchez, cuando percibe una oportunidad, no la deja escapar. y una oportunidad de esa clase pueda surgir, ya sea por noticias judiciales o económicas o por errores de los rivales... El bloque de las derechas estaría en torno a unos 185 diputados reales y “eso, en términos futbolísticos, es un 2-0”. Se puede remontar... Hay unos tres millones de personas en la izquierda que no suelen votar socialista. Poner en marcha una candidatura y una organización que puedan recoger los intereses de esa parte de la población es la primera tarea que debe acometer el nuevo Sumar... Pero eso implica convencer al PSOE de que es mejor una alianza que una competición entre las izquierdas... No hay que olvidar la propuesta de que se ponga en marcha una candidatura conjunta al Senado y que hay provincias, como algunas castellanas, en que concurrir en común podría suponer un freno a la potencia de las derechas. Son cuestiones que aparecerán en algún momento de los próximos meses... las acciones que lleve a cabo Pedro Sánchez de aquí en adelante serán la demostración de cuál es el camino escogido (Esteban Hernández)

"Ha circulado una broma estos días en los que España está pendiente del campeonato mundial: “Imagina que, con Trump delante, España gana a Argentina, Pedro Sánchez se enfunda la camiseta de Lamine Yamal, grita lawfare y convoca elecciones”.

Es una boutade, pero también contiene una realidad. Por más que el calendario esperado señale que las generales serán después de que no se aprueben los Presupuestos, o que el PSOE continúe insistiendo en que agotará la legislatura, lo cierto es que la fecha de las elecciones será cuando el presidente decida, y es una persona habituada a los golpes de efecto: cuando percibe una oportunidad, no la deja escapar. Y el contexto es lo suficientemente convulso para que una oportunidad de esa clase pueda surgir, ya sea por noticias judiciales o económicas o por errores de los rivales. En esta fase en que la contienda está lanzada, no hay acontecimientos improbables.

El bloque de las derechas estaría en torno a unos 185 diputados reales y “eso, en términos futbolísticos, es un 2-0”. Se puede remontar

Las encuestas actuales, que otorgan una ventaja significativa al bloque de las derechas, se están realizando bajo la premisa de que las izquierdas concurrirán separadas. Pero si al más del 6% de Sumar se le añade el 3% de Podemos en una sola opción, el número de diputados del nuevo partido sería bastante mayor por efecto del sistema electoral.

Los expertos electorales avisan de que la diferencia no es tan elevada. Si las izquierdas concurren juntas, el bloque de las derechas estaría en torno a unos 185 diputados y “eso, en términos futbolísticos, es un 2-0”. Una ventaja considerable, pero no imposible de remontar. Bastaría con que los progresistas ganaran diez diputados para que hubiera un empate.

Si las elecciones se adelantasen por una oportunidad que aparezca en el horizonte, el perjudicado principal sería el espacio a la izquierda del PSOE, que está por construir, carece de un candidato y no ha tejido una posición ideológica común. Es un espacio vacío que el PSOE puede recoger para sí. Pero si actuase de esta manera, sería más difícil repetir gobierno. Los socialistas necesitan su apoyo para que el bloque pueda ganar.
La decisión socialista

En este escenario, Moncloa debe tomar una decisión relevante. Más allá de que en público maneje un discurso u otro, ha de elegir entre fagocitar a su izquierda para obtener el mayor número de diputados, o dar cuerda a los partidos progresistas para que repetir gobierno sea factible. La situación actual empuja hacia la primera opción, ya que el papel internacional de Sánchez, el carácter de dique de la extrema derecha que el presidente se ha atribuido, la polarización personalizada. la posibilidad de volver la presión judicial a su favor y el erial en la izquierda son factores favorables para que el PSOE crezca electoralmente, y todo ello en un contexto que hace muy difícil pensar en que se pueda conservar el gobierno.

La izquierda necesita de tiempo para asentar una nueva candidatura y de un margen de acción propio que quizá el PSOE no le conceda

La segunda opción requeriría de ambición, pero también de muchos cambios en la izquierda, de tiempo para asentar una nueva candidatura y de un margen de acción propio que permita una diferenciación clara entre el PSOE y el nuevo Sumar. Hay unos tres millones de personas en la izquierda que no suelen votar socialista. Poner en marcha una candidatura y una organización que puedan recoger los intereses de esa parte de la población es la primera tarea que debe acometer el nuevo Sumar.

Pero eso implica convencer al PSOE de que es mejor una alianza que una competición entre las izquierdas, construir una opción política con personalidad propia, y, en última instancia, contar con un candidato que sepa trabajar tanto a corto como a medio plazo (y en especial, para un futuro sin Sánchez). Demasiadas tareas a la vez para un entorno que parece desorientado.
La decisión de las izquierdas

En esas circunstancias, el asunto del candidato no es menor, porque marcará una señal clara. Bustinduy sigue autodescartándose, Urtasun cuenta con escasa aceptación y establecería una línea de continuidad con el pasado que es claramente negativa y Ada Colau, de la que se sigue hablando como posible, sería una elección que generaría rechazo en partes de España. La opción Rufián no se toma en serio. No se vislumbran más opciones.

A esto se le suma una variable subjetiva. Las encuestas no aventuran buenos tiempos electorales para las izquierdas. Repetir gobierno no parece demasiado factible e incluso en el caso de que la suma diera, estaría por ver que las izquierdas quisieran formar parte de él, como ha ocurrido hasta ahora. Cuando había cargos en el horizonte, no faltaba gente que quisiera ocuparlos. Más tarde, esos puestos se redujeron, pero los disponibles tenían más brillo: se formaba parte del gobierno y eso suponía la presencia en ministerios; siempre había gente dispuesta. Ahora se adivina un momento en el que habrá pocos puestos y con poco brillo. Puede haber una travesía del desierto y pocos quieren formar parte de ella, más allá de quienes tienen el sillón relativamente asegurado.

Unai Sordo es una opción que no agrada a todos los partidos progresistas, pero las apuestas le señalan como el mejor situado

En estas circunstancias, cada vez más se concentra la atención en Unai Sordo. No se ha postulado, incluso ha señalado que no es su intención, pero continúa en la recámara como la opción más factible. Reúne varios de los requisitos necesarios: supone una ruptura con los liderazgos anteriores, ya que no es un perfil salido del microclima del 15M; ha tenido tareas de gestión durante años en un sindicato, con lo que sabe lo que es dirigir colectivos; está acostumbrado a pactar, lo que facilitaría las cosas con el PSOE; y podría jugar un papel activo en el caso de que el gobierno de España fuera PP-Vox. Es una opción que no agrada a todos los partidos del espectro progresista y que generaría dificultades para atraer a Podemos, pero las apuestas le señalan como el mejor situado.

Y, por otra parte, la opción Sordo favorecería un clima de diálogo con el PSOE. No hay que olvidar la propuesta de que se ponga en marcha una candidatura conjunta al Senado y que hay provincias, como algunas castellanas, en que concurrir en común podría suponer un freno a la potencia de las derechas. Son cuestiones que aparecerán en algún momento de los próximos meses.

Pero además de la voluntad final de Unai Sordo, y de la posibilidad de que algún otro candidato emerja a última hora, será importante conocer cuál es la decisión de Moncloa, la pieza que altera todos los encajes: si va a competir con sus izquierdas para ganar el máximo espacio posible o si el objetivo es repetir gobierno. Será una decisión que se dejará sentir más que explicitarse: las acciones que lleve a cabo de aquí en adelante serán la demostración de cuál es el camino escogido. El PSOE ya es consciente de que Junts no tiene intención alguna de aprobar los presupuestos y sin su voto, el final es bien conocido. Moncloa tendrá que tomar algunas decisiones." 

(Esteban Hernández, El Confidencial, 19/07/26)

Adam Tooza: Desde la perspectiva de la historia económica, el partido entre España y Argentina supone una final verdaderamente fascinante para el Mundial de 2026, en el conjunto en la economía mundial y en el terreno de juego... España se convirtió, en la era posfranquista, en uno de los grandes casos de éxito de Europa. Por el contrario, Argentina tiene una economía que ha ido dando tumbos de una crisis a otra... La España recientemente próspera se ha convertido, en el siglo XXI, en una potencia deportiva mundial... La gran mayoría de la plantilla española procede de equipos españoles, en su abrumadora mayoría del Real Madrid y del Barça, lo que contribuye a explicar su coherente juego «en equipo»... Por el contrario, toda la alineación argentina para 2026 juega fuera de su propio país, repartida entre diversos clubes de élite europeos... En su propio país, el fútbol argentino, que hace un siglo aún estaba muy por delante de su homólogo provincial español, ahora se encuentra muy rezagado... Desde un punto de vista económico, independientemente del talento y el valor de los jugadores a título individual, la final de 2026 será un enfrentamiento tremendamente desigual

"Desde la perspectiva de la historia económica, el partido entre España y Argentina supone una final verdaderamente fascinante para el Mundial de 2026. Cam y yo hemos investigado esta relación para el último episodio de «Ones and Tooze».

https://open.spotify.com/show/44pekawcpIJ7KgwcFIgZDr?go=1&sp_cid=6a24cb792a35d8b63115320388235110
Si alguna vez ha habido un caso en el que un gráfico valga más que mil palabras, es este.

El drama comienza con la independencia de Argentina en julio de 1816 y el contraste entre el prolongado estancamiento de España, en medio del colapso de su imperio latinoamericano, y el auge de la economía argentina a finales del siglo XIX. Por mucho que la élite argentina aspirara a la independencia de España, el auge del crecimiento económico de su país se debió, sobre todo, a su incorporación al imperio informal británico. A partir de la década de 1870, esto se tradujo, sobre todo, en la expansión de la red ferroviaria argentina, que abrió el interior del país al desarrollo agrícola. En 1860, Argentina carecía de una red ferroviaria digna de mención. En 1910 ya contaba con 23 994 kilómetros.

En 1937, la red se había ampliado hasta alcanzar los 40 000 kilómetros de vías férreas, de los cuales el 66 % era de propiedad británica. En un país nominalmente independiente, la infraestructura vital estaba controlada por extranjeros. No es de extrañar que Argentina se convirtiera en un campo de pruebas para las teorías de la «dependencia».

En general, aproximadamente la mitad de «los activos fijos de Argentina (excluidos los terrenos) eran propiedad de extranjeros, principalmente británicos, en 1914… Argentina realizaba alrededor del 28 % de su comercio exterior (importaciones y exportaciones) con Gran Bretaña en 1913», lo que a su vez representaba el 5 % del comercio británico.

Por muy subordinada que estuviera, el efecto neto, a principios del siglo XX, fue situar a Argentina, en términos per cápita, entre las diez primeras economías del mundo —junto a otras economías «colónicas», como EE. UU., Nueva Zelanda, Australia y Canadá—. España se quedó tan rezagada que apenas logró situarse entre las veinte primeras.

La promesa de prosperidad convirtió a Argentina en un destino enormemente atractivo para la inmigración, sobre todo procedente de Italia. Hasta el día de hoy, el español argentino (y uruguayo) presenta fuertes trazas del italiano napolitano.

Sin duda, fue la élite compradora argentina la que más se benefició de esta incorporación desigual al sistema mundial británico. Pero hubo, al menos, cierto efecto de goteo. Lo que impulsó el enorme flujo de migración transatlántica fue una diferencia salarial entre Argentina, Italia y España que, durante gran parte de ese período, superó el cien por ciento.

Hoy en día, más del 60 por ciento de los argentinos remontan sus raíces familiares a Italia. Como bromeó alguien, Argentina se convirtió en un país de italianos que hablaban español y cuya élite se creía inglesa. Cabría añadir que Buenos Aires, que en su momento presumía de tener el mayor número de psicoanalistas del mundo, solía describirse como el París de América Latina. Y los militares argentinos se inspiraron, sobre todo, en Alemania.

En este sentido, Argentina es un producto paradigmático de la «condición global» del siglo XIX, supervisada por los británicos. Argentina fue el caso paradigmático de «imperio informal». España, por supuesto, no quedó al margen de dicha condición global, pero su posición fue la de perdedora perpetua, al ceder Puerto Rico, Cuba y Filipinas a los Estados Unidos en 1898.

Tanto en Argentina como en España, la cultura del fútbol fue producto de esa misma condición. El rugby, el críquet y el fútbol eran pasatiempos que los expatriados británicos llevaban consigo allá donde iban. Estos, a su vez, dieron lugar a intensas culturas deportivas locales: el críquet en el Caribe y el sur de Asia; el rugby y el críquet en Sudáfrica y Australasia; y el fútbol, el tenis y el golf en todo el imperio informal británico.

A finales de la década de 1870, fueron los empleados de la empresa minera anglo-alemana Rio Tinto quienes se contaron entre los primeros en disputar un partido de fútbol en suelo español. Esta es una de las primeras imágenes de un partido de fútbol disputado en España, posiblemente de un encuentro entre un equipo que representaba a Huelva y el Rio Tinto FC.

Los británicos también llevaron el fútbol a Cataluña, donde en 1899 un expatriado suizo fundó el FC Barcelona. A principios del siglo XX, en el circuito imperial británico, los equipos argentinos y uruguayos ya eran considerados rivales de todo respeto. Su dominio del juego se valoraba muy por encima del de sus contemporáneos europeos.

A principios del siglo XX, el fútbol estaba echando profundas raíces locales y, a medida que se derrumbaba el orden mundial liberal, tanto Argentina como España comenzaron a forjar caminos nacionales distintos en la «Era de los Extremos».

A medida que los flujos de capital internacional se agotaban en la década de 1920, el giro de Argentina hacia el nacionalismo económico coincidió con la culminación de la larga crisis española en la Guerra Civil y el establecimiento del régimen de Franco. Ninguno de los dos países participó en la Segunda Guerra Mundial, lo que los dejó marginados en el mundo de la posguerra. El resultado, en la década de 1950, fue una convergencia breve y frágil, simbolizada por la «ratline» de nazis fugitivos que se desplazaban a través de Madrid hacia Buenos Aires.

Pero luego se produjo el cambio de rumbo de los últimos cincuenta años. España, que ya crecía rápidamente en la década de 1960, se convirtió, en la era posfranquista, en uno de los grandes casos de éxito de Europa. Por el contrario, Argentina volvió a caer en una brutal dictadura militar en 1976. La Junta presidió la fase final del Mundial de 1978. Puede que Argentina ganara en el terreno de juego, pero su economía ha ido dando tumbos de una crisis a otra, sacudida por los mercados de capitales extranjeros y la agitación de la política interna.

En palabras de un conocido argentino, Argentina se ha «latinoamericanizado», mientras que España se ha «europeizado».

En lo que respecta a las finanzas de un juego en el que «el ganador se lo lleva todo», como es el fútbol moderno, las cifras del PIB subestiman la ventaja de España sobre Argentina.

La España recientemente próspera se ha convertido, en el siglo XXI, en una potencia deportiva mundial. En mayo de 2026, Forbes declaró que el Real Madrid y el «Barça» eran las dos franquicias futbolísticas más valiosas del mundo.

Durante la temporada 2024-25, el Real Madrid registró unos ingresos de 1.27 mil millones de dólares, un 12 % más que la cifra del año anterior, lo que ya suponía un récord para un club de fútbol. De hecho, esta nueva cifra supera por muy poco los 1.23 mil millones de dólares de los Dallas Cowboys de la temporada 2024 de la NFL, lo que la convierte en la cifra total de ingresos más alta jamás registrada por Forbes para un equipo deportivo (sin ajustar por la inflación). Así pues, a pesar de que el Real Madrid no participe en la final de la Liga de Campeones de este sábado —en la que el Arsenal y el París Saint-Germain se disputarán 29 millones de dólares adicionales en premios—, los «Blancos» son el equipo de fútbol más valioso del mundo por quinto año consecutivo, y por décima vez en las últimas 13 ediciones de la clasificación anual de Forbes. El Real Madrid está valorado actualmente en 9.5 mil millones de dólares, lo que supone una ventaja de 2 mil millones sobre el segundo clasificado, el Barça, que la temporada pasada se convirtió en el único otro club de fútbol que ha superado los mil millones de dólares en ingresos (excluyendo el traspaso de jugadores).

Si nos fijamos en los treinta equipos de fútbol más valiosos del mundo, la clasificación está totalmente dominada por la Premier League, la MLS y sus homólogos europeos.

La gran mayoría de la plantilla española procede de equipos españoles, en su abrumadora mayoría del Real Madrid y del Barça, lo que contribuye a explicar su coherente juego «en equipo».

Por el contrario, toda la alineación argentina para 2026 juega fuera de su propio país, repartida entre diversos clubes de élite europeos.

En su propio país, el fútbol argentino, que hace un siglo aún estaba muy por delante de su homólogo provincial español, ahora se encuentra muy rezagado. Mientras que el Real Madrid y el Barça están valorados por Forbes en más de 9.000 millones y 7.000 millones de dólares respectivamente, (...)

Ningún equipo argentino puede permitirse un jugador valorado en 10 millones de euros, razón por la cual las superestrellas nacionales juegan en el extranjero.

En el top ten latinoamericano, el Boca argentino, número 1, ocupa el puesto n.º 9, superado con creces por los gigantes del vecino Brasil. La última noticia es que el FBI estadounidense está investigando el blanqueo de capitales a través de Miami por parte de altos cargos de la Asociación del Fútbol Argentino.

Desde un punto de vista económico, independientemente del talento y el valor de los jugadores a título individual, la final de 2026 será un enfrentamiento tremendamente desigual.

En el mundo del fútbol, incluso más que en la economía mundial, no es la «convergencia» lo que impera, sino el desarrollo desigual y combinado.

(Adam Tooze , blog, 18/07/26, traducción Salvador L. Arnal, gráficos en el original)

Thomas Piketty: Francia va a tomar decisiones políticas decisivas durante el próximo año. Por un lado, una derecha nacionalista en pleno auge propone un referéndums contra los inmigrantes que permitan «devolver la voz al pueblo». Frente a esto, la izquierda, para aclarar sus posiciones y unir sus fuerzas,debe proponer la aprobación, mediante referéndum, de un impuesto de solidaridad nacional que grave a los multimillonarios y a los que poseen patrimonios de cientos de millones... La izquierda también debe devolver la palabra al pueblo, pero situándose en el terreno de la solidaridad y la justicia, y situándo la cuestión democrática en el centro de la campaña presidencial. Y demostrando, de paso, que el discurso antimigrantes del RN no es más que una fachada destinada a desviar la ira social y a defender a los más ricos... Ese impuesto de solidaridad constaría, por un lado, de un impuesto excepcional con un tipo del 50 % sobre los enriquecimientos superiores a 100 millones de euros entre 2017 y 2027; y, por otro lado, un impuesto anual y permanente con un tipo del 5 % sobre los patrimonios superiores a 100 millones y del 10 % a partir de 1 000 millones... Los ingresos se situarían en torno a los 800 000 millones de euros (400 000 millones correspondientes al componente excepcional y 400 000 millones en 10 años para el componente permanente), lo que supone aproximadamente el 30 % del PIB... Para evitar cualquier elusión, el ISN se devengaría en proporción al número de años de residencia en Francia, de modo que el exilio fiscal no supondría un gran coste para el fisco (un contribuyente que se exiliara tras 60 años en Francia seguiría pagando 60/61 del impuesto que deben los residentes el primer año, 60/62 el segundo, etc.)... en Francia se aplicó un impuesto similar en 1945

"Un referéndum para un modelo de desarrollo alternativo

 Francia va a tomar decisiones políticas decisivas durante el próximo año. Por un lado, una derecha nacionalista en pleno auge, cada vez más cercana a los círculos empresariales, y que pretende llegar al poder estigmatizando la inmigración y a los extranjeros. En su arsenal, referéndums contra los inmigrantes que permitan «devolver la voz al pueblo». Frente a esto, la izquierda titubea, vacila, se divide y se enreda. Para aclarar sus posiciones y unir sus fuerzas, la izquierda debe proponer la aprobación, mediante referéndum, de un impuesto de solidaridad nacional que grave a los multimillonarios y a los que poseen patrimonios de cientos de millones. Teniendo en cuenta el estado del debate y la magnitud de lo que está en juego, esta es la mejor manera de zanjar la cuestión. La derecha quiere devolver la palabra al pueblo en materia de identidad e inmigración. La izquierda debe hacer lo mismo, pero situándose en el terreno de la solidaridad y la justicia. Y demostrando, de paso, que el discurso antimigrantes del RN no es más que una fachada destinada a desviar la ira social y a defender a los más ricos.   

 Una propuesta de este tipo permitiría aclarar las opciones disponibles y situar la cuestión democrática en el centro de la campaña presidencial. En Francia no se ha celebrado ningún referéndum desde 2005 (algo inédito desde 1945). La crisis de los Chalecos Amarillos debería haber sido la ocasión para crear un auténtico referéndum de iniciativa ciudadana. No se ha hecho nada. Ha llegado el momento de confiar en los ciudadanos y devolverles la palabra sobre un tema que ocupa un lugar central en la historia del país desde 1789: la igualdad y el fin de los privilegios.  

El texto sometido a referéndum podría inspirarse en el impuesto de solidaridad nacional (ISN) aprobado por la ordenanza del 15 de agosto de 1945. El ISN constaba de dos componentes: por un lado, un impuesto sobre los patrimonios más elevados en 1945, con un tipo que alcanzaba el 20 % para las mayores fortunas; y, por otro lado, una contribución excepcional sobre el enriquecimiento constatado entre 1938 y 1945, con un tipo que alcanzaba el 100 % para los aumentos patrimoniales más importantes.  

El ISN versión 2027 propuesto por la izquierda para su aprobación mediante referéndum también podría constar de dos componentes: por un lado, un impuesto excepcional con un tipo del 50 % sobre los enriquecimientos superiores a 100 millones de euros entre 2017 y 2027; y, por otro lado, un impuesto anual y permanente con un tipo del 5 % sobre los patrimonios superiores a 100 millones y del 10 % a partir de 1 000 millones. 

 Los ingresos se situarían en torno a los 800 000 millones de euros (400 000 millones correspondientes al componente excepcional y 400 000 millones en 10 años para el componente permanente), lo que supone aproximadamente el 30 % del PIB. Esta cifra sigue siendo modesta en comparación con el Lastenausgleich alemán de 1952, un sistema de tributación excepcional de los patrimonios más elevados cuyos ingresos representaban el 60 % del PIB alemán de la época, a pesar de que las fortunas privadas eran mucho menos prósperas que en la Francia actual (el 250 % del PIB frente a más del 500 %). Para evitar cualquier elusión, el ISN se devengaría en proporción al número de años de residencia en Francia, de modo que el exilio fiscal no supondría un gran coste para el fisco (un contribuyente que se exiliara tras 60 años en Francia seguiría pagando 60/61 del impuesto que deben los residentes el primer año, 60/62 el segundo, etc.).   

 Esos 800 000 millones de euros serían aportados en forma de valores por los multimillonarios y los centimillonarios, y se invertirían en un fondo soberano que permitiría a los poderes públicos reorientar la inversión en función de las prioridades estratégicas del país, especialmente en el ámbito energético. Sobre la base de estos nuevos activos, Francia lanzaría un empréstito excepcional de 400 000 millones que permitiría financiar un ambicioso plan de inversión y contratación en los ámbitos de la formación, la investigación y la sanidad. Se trata de un nuevo contrato social, otro modelo de desarrollo, más soberano, más equitativo y más sostenible, sobre el que se celebraría este referéndum (véase el Global Justice Report: A Plan for Equality & Prosperity within Planetary Boundaries) . Todo lo contrario al modelo que nos proponen los multimillonarios y los tecnonacionalistas, cuyo único proyecto es cubrir el mundo de centros de datos y enriquecerse cada vez más, sin ninguna preocupación social ni medioambiental.  

 Habrá quien intente alegar que un impuesto de solidaridad nacional de este tipo sería jurídicamente imposible o inconstitucional. Este argumento resulta incomprensible desde el punto de vista histórico, ya que en Francia se aplicó un impuesto similar en 1945 (al igual que, por cierto, en numerosos países de Europa y en Japón para hacer frente a los retos de la posguerra, un periodo marcado por una elevada deuda y una gran necesidad de inversión pública, como ocurre hoy en día), y que ninguna modificación constitucional introducida desde entonces ha prohibido ni limitado la tributación progresiva del patrimonio. Por otra parte, el artículo 11 de la Constitución permite al presidente someter a los electores cualquier proyecto de ley relativo a «la política económica o social de la nación» (sin necesidad de aprobación parlamentaria previa). El artículo 34 precisa que la fijación de los tipos y las bases imponibles de todo tipo es competencia de la ley (y de nadie más). Si un presidente elegido, al proponer un referéndum de este tipo, activa el artículo 11 al día siguiente de su elección, será sencillamente imposible oponerse a ello desde el punto de vista democrático.   

 Por supuesto, se puede oponerse políticamente al ISN, por ejemplo, argumentando que las enormes desigualdades patrimoniales actuales son indispensables para hacer frente a los retos del futuro, o bien que un impuesto de este tipo sería deseable en teoría, pero fácilmente eludible en la práctica. Estos argumentos carecen de peso a la luz de los datos históricos disponibles, pero el debate es legítimo. Lo que es seguro es que hay que dejar de esconderse tras pseudoargumentos jurídicos y aceptar situar el debate en el terreno político, histórico, social y económico. Ese es el debate democrático al que tienen derecho los votantes." 

(Thomas Piketty, blog, 23/06/26, traducción DEEPL)

18.7.26

¿Cuándo es posible afirmar que una sociedad ha pasado de ser una democracia liberal a un régimen autoritario? La cruda realidad es que el Reino Unido ya se encuentra muy avanzado en este camino... Si es posible identificar un momento concreto en el que el nuevo autoritarismo salió de las sombras, fue cuando se lanzó la campaña contra Julian Assange para difamarlo y encarcelarlo... El abuso sufrido por Assange supuso un doble beneficio... Los papeles de víctima y agresor se invirtieron... así, ahora, llevar pancartas en protesta contra el genocidio, se convirtió en «apoyo al terrorismo»... y además, el Estado británico —y sus servicios de seguridad— dejaron claro que no tolerarían un periodismo verdaderamente crítico que pudiera hacerles rendir cuentas... La Unión Europea impuso una prohibición aún más draconiana —ratificada este mes por el Tribunal de Justicia de la UE— que tipifica como delito penal la difusión de cualquier información publicada por Rusia Today y otros medios prohibidos, incluso si se demuestra que es cierta... En este nuevo clima autoritario, la verdad se define como aquello que el Estado quiere que sus ciudadanos crean... como era de esperar, los medios de comunicación occidentales, propiedad de multimillonarios, han respaldado este nuevo régimen... así periodistas británicos independientes han sido detenidos en el aeropuerto o han sufrido redadas en sus domicilios por parte de la policía antiterrorista por «pensamientos incorrectos» sobre el genocidio de Gaza y la complicidad británica en el mismo. También ellos se enfrentan a hasta 14 años de cárcel... el abogado Rajiv Menon se enfrenta a un proceso por desacato al tribunal tras pronunciar en enero un alegato final que convenció al jurado de no declarar culpables a seis acusados de Palestine Action, es la primera vez que ocurre eso, y ha «causado conmoción en la profesión jurídica»... otra herramienta, especialmente poderosa, es la «exclusión bancaria», que obliga a una persona a salir del sistema financiero, lo que les hace casi imposible desenvolverse en el mundo occidental moderno... así, el Lloyds Bank ha retirado la cuenta bancaria a The Canary, una publicación de izquierdas cuyas críticas a la captura del Partido Laborista por las grandes empresas han sido una espina clavada para la burocracia del partido. The Canary ya no puede pagar a su plantilla ( Jonathan Cook)

"¿Cuándo es posible afirmar que una sociedad ha pasado de ser una democracia liberal —por muy imperfecta que sea su aplicación— a un régimen autoritario? ¿Hay un momento en el que de repente resulta obvio que el cambio se ha producido? ¿Anuncia el autoritarismo su llegada?

¿O se trata de un proceso que se desarrolla gradualmente, en el que las restricciones al poder ejecutivo se desmantelan poco a poco hasta que la marea ya no puede revertirse?

¿Es el giro hacia el autoritarismo algo que solo puede entenderse a posteriori, cuando ya se han perdido todas las oportunidades de detener el deslizamiento?

¿Y cómo admitimos ante nosotros mismos que nos han despojado de nuestras libertades más básicas y preciadas —la de expresión, de reunión y de protesta— cuando ya no somos libres para hablar, reunirnos o protestar?

La cruda realidad es que el Reino Unido ya se encuentra muy avanzado en este camino. Y si no eres consciente del terremoto que se ha estado produciendo, puede que sea porque —tal y como cabría esperar cuando el autoritarismo llama a la puerta— las primeras en ser silenciadas son precisamente las voces que dan la voz de alarma.

Los medios de comunicación propiedad de multimillonarios y del Estado —las partes que, en una época de creciente descontento popular, son las que más tienen que ganar con la acumulación de poder ejecutivo y el silenciamiento de la disidencia— no tienen ningún motivo para arrojar luz sobre la oscuridad que se cierne sobre nosotros.

Un gobierno laborista de nombre, bajo el mandato del saliente Keir Starmer, ha realizado gran parte del trabajo preliminar para dar paso a este nuevo y ominoso clima político.

Fueron precisamente las credenciales de Starmer como abogado especializado en derechos humanos las que proporcionaron al Estado británico la coartada que necesitaba para lanzar un ataque sin precedentes contra las libertades por las que lucharon generaciones anteriores.

Hay pocos indicios de que sus sucesores —ya sea una nueva figura emblemática del Partido Laborista, partidario del genocidio, o el Partido de la Reforma de Nigel Farage, que ataca a los inmigrantes— vayan a cambiar de rumbo.

La lógica que impulsa el deslizamiento de Gran Bretaña hacia el autoritarismo no la marcan solo los políticos, sino también una clase dirigente británica que necesita disimular su complicidad en genocidios y guerras ilegales en el extranjero y encontrar chivos expiatorios fáciles —los inmigrantes— a los que culpar de sus fracasos en el país.

La labor de los principales partidos políticos, que dependen de donantes multimillonarios que también son propietarios de los medios de comunicación corporativos, consiste en reforzar estas narrativas.

El Estado de vigilancia

Fue la ministra del Interior de Starmer, Shabana Mahmood, quien, de forma imprudente, expresó con mayor claridad la visión que tiene el Estado británico de nuestro futuro.

En un discurso pronunciado en enero, expuso su ambición de aprovechar los nuevos avances en inteligencia artificial para crear un Estado de vigilancia tipo «Gran Hermano» todopoderoso y que todo lo ve, tal y como lo predijo George Orwell en su novela distópica 1984.

Mahmood llegó incluso a comparar este futuro con el «panóptico», en referencia a la prisión perfecta del filósofo del siglo XVIII Jeremy Bentham: una torre de vigilancia central (el Estado) rodeada por un círculo de celdas con ventanas desde las que los reclusos (el público) serían visibles en todo momento.

Bentham comprendió que no se trataba solo de control físico. Tal y como observó, la sensación de estar constantemente observado constituiría una «nueva forma de ejercer el poder de la mente sobre la mente». Los reclusos controlarían su propio comportamiento para evitar el castigo.

Según se informa, el sucesor de Starmer, Andy Burnham, está dispuesto a mantener a Mahmood como figura clave en su Gobierno. Pero no se trata de una única ministra del Gobierno.

Mahmood es el síntoma de un malestar más profundo, no su causa. La arquitectura de los nuevos sistemas de control, así como la erosión de las libertades y las tradiciones culturales que las sustentaban, ya estaban muy avanzadas cuando fue nombrada para el Ministerio del Interior.

Quienquiera que ostente las riendas del poder en los próximos meses y años podrá explotar al máximo estos poderes ya existentes y, posteriormente, ampliarlos aún más.

Una vez que el espíritu del autoritarismo se afianza, resulta cada vez más difícil volver a meterlo en la caja. Solo una protesta masiva y concertada puede recordar al Estado dónde reside el poder supremo. Y es precisamente este tipo de protesta la que se está demonizando y criminalizando paso a paso.

Juicio político

Si es posible identificar un momento concreto en el que el nuevo autoritarismo salió de las sombras, fue hace unos quince años. Ese fue el momento en que el Estado lanzó su prolongada campaña contra Julian Assange para difamarlo y encarcelarlo.

El fundador de la plataforma de denuncia de irregularidades WikiLeaks había indignado a Estados Unidos y a su leal aliado británico al publicar detalles de crímenes de guerra en Afganistán e Iraq que ambos querían mantener en secreto.

Probablemente no fue una coincidencia que, en aquel momento, Starmer fuera jefe del Servicio Fiscal de la Corona y realizara repetidos viajes para reunirse con los máximos responsables judiciales de Washington. Contrariamente a los protocolos, sus funcionarios destruyeron las actas de estas conversaciones.

Nunca sabremos qué instrucciones recibió Starmer de Estados Unidos en relación con Assange. Pero una posible pista sobrevivió a la posterior —y altamente irregular— destrucción, por parte del departamento de Starmer, de la correspondencia relacionada entre los fiscales del Reino Unido y de Suecia de aquella época.

Uno de los pocos correos electrónicos que se conservan resulta revelador. Muestra que Suecia estaba considerando archivar una investigación sobre Assange por falta de pruebas, mientras este se encontraba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, temeroso de lo que le deparaba el futuro.

El equipo de Starmer, que se suponía que debía actuar como árbitro neutral entre Suecia y el equipo legal de Assange, espetó airadamente a los suecos: «¡¡¡No se atrevan a echarse atrás!!!»

En otro correo electrónico, el mismo funcionario de la Fiscalía Pública del Reino Unido (CPS) dijo a sus homólogos suecos: «Por favor, no piensen que este caso se está tratando como una extradición más».

Más tarde, con la connivencia activa del Reino Unido y sus tribunales, Estados Unidos mostró sus verdaderas intenciones. Washington inició el proceso de extradición con el pretexto absurdo de que Assange había cometido «espionaje» al publicar detalles de sus crímenes de guerra.

Assange permaneció encerrado durante años en una prisión de alta seguridad en Londres, a menudo sin poder reunirse con sus abogados, con grave deterioro de su salud, acusado de un delito inventado y descaradamente político.

Se trató de un ataque aterrador y sin precedentes contra el derecho de los periodistas a publicar pruebas de las irregularidades cometidas por el Estado en interés público. Y, sin embargo, los medios de comunicación propiedad de multimillonarios apenas pudieron contener sus bostezos.

La realidad invertida

El abuso sufrido por Assange durante una década y el pisoteo de sus derechos legales supusieron un doble beneficio.

En primer lugar, sentó un precedente muy visible en el que se dio la vuelta al Estado de derecho. Los papeles de víctima y agresor se invirtieron.

Assange, que había publicado pruebas irrefutables de crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos y el Reino Unido, era quien se encontraba entre rejas. Los funcionarios británicos que aprobaron y ocultaron esos crímenes no solo eludieron la justicia, sino que además tuvieron vía libre para acosar y difamar a Assange.

Este ha sido el tema recurrente desde entonces, a medida que el Estado británico ha intensificado sus restricciones a la libertad de expresión y de manifestación, y la matanza de palestinos por parte de Israel ha servido a menudo como campo de pruebas para autorizar esta nueva represión.

En la segunda mitad de la década de 2010, Jeremy Corbyn —predecesor de Starmer al frente del Partido Laborista— se vio a sí mismo y a sus seguidores duramente tachados de «antisemitas».

¿Por qué? Porque intentaron llamar la atención sobre las acciones criminales de Israel —un presagio de lo que estaba por venir, cuando Israel desató lo que expertos jurídicos, estudiosos del Holocausto, grupos por los derechos humanos e investigadores de las Naciones Unidas han calificado unánimemente como un genocidio en Gaza—.

En una democracia que funcionara correctamente, quienes difamaron a Corbyn y a otros críticos de Israel habrían quedado desacreditados de forma permanente.

En cambio, los responsables del Reino Unido —los mismos que colaboran en los crímenes actuales de Israel enviando armas al país, realizando vuelos de vigilancia para guiar las campañas de bombardeos israelíes contra la población civil de Gaza y ofreciendo cobertura diplomática—intensificaron simplemente la campaña de demonización.

Mientras millones de británicos salían a las calles, el Gobierno de Starmer —y el Estado británico que lo respalda— no solo los tildó de antisemitas, sino que reescribió radicalmente los códigos legales para criminalizar la oposición al genocidio de Israel.

El grupo de acción directa Palestine Action, que había estado actuando contra fábricas de armas israelíes que operaban en territorio británico, fue proscrito como grupo «terrorista» equivalente a Al Qaida y al Estado Islámico.

Llevar pancartas en protesta contra el genocidio, como hicieron miles de respetables ciudadanos británicos, se convirtió en «apoyo al terrorismo», lo que conllevaba el riesgo de una pena de cárcel de hasta 14 años.

La realidad se invirtió una vez más.

Gran Bretaña sigue apoyando activamente el terrorismo de Estado israelí.

Pero fueron precisamente quienes dieron la voz de alarma —los que intentaban detener esos envíos, los que se oponían a la connivencia británica con el terrorismo de Estado israelí o los que, sencillamente, se sentían consternados por el menoscabo de los derechos fundamentales a la protesta— quienes fueron detenidos y acusados de terrorismo.

Mientras tanto, los documentos revelan que Elbit Systems sigue disfrutando de acceso sin restricciones a los funcionarios del Gobierno británico.

«Noticias falsas»

En segundo lugar, al estigmatizar y aislar a Assange por publicar detalles de los crímenes de guerra de EE. UU. y el Reino Unido, el Estado británico logró trazar su propia distinción falsa entre el «buen» y el «mal» periodismo —una distinción que los medios de comunicación propiedad de multimillonarios se apresuraron a adoptar con gran entusiasmo—.

Assange, cuya plataforma independiente WikiLeaks había puesto contra las cuerdas a Washington y Londres por cometer crímenes de guerra, había puesto en evidencia, de paso, a los medios de comunicación del establishment por su falta de voluntad para hacer lo mismo.

Puso al descubierto hasta qué punto los periodistas corporativos, que dependen del acceso a los ricos y poderosos para obtener noticias, conspiran con las formas encubiertas e irresponsables en que el Estado ejerce el poder.

Los medios de comunicación no son guardianes; son perritos falderos que representan los intereses de la clase multimillonaria.

El Estado británico —y sus servicios de seguridad— dejaron claro que no tolerarían un periodismo verdaderamente independiente o crítico que pudiera sacar a la luz sus hipocresías o hacerles rendir cuentas.

En respuesta, los medios de comunicación propiedad de multimillonarios no solo dejaron a Assange en la estacada, sino que se unieron al Gobierno en un coro de acusaciones según las cuales los medios independientes o bien difundían «noticias falsas» o bien actuaban como «agentes del Kremlin» que propagaban «desinformación».

Amplificaron la presión ejercida por los políticos sobre las plataformas de redes sociales —el nuevo juguete de los multimillonarios— para que endurecieran sus algoritmos con el fin de ocultar a los periodistas independientes y frenar a estos nuevos y peligrosos competidores en la batalla por la verdad.

Del mismo modo, los medios corporativos aplaudieron la decisión del Gobierno de prohibir Russia Today, el canal de noticias del Estado ruso. Rápidamente se hizo prácticamente imposible para el público británico conocer la versión rusa de los hechos en los medios de comunicación dominantes, a medida que el Reino Unido y los Estados europeos sentaban las bases para una confrontación permanente con Moscú.

La Unión Europea impuso una prohibición aún más draconiana —ratificada este mes por el Tribunal de Justicia de la UE— que tipifica como delito penal la difusión de cualquier información publicada por RT y otros medios prohibidos, incluso si se demuestra que es cierta. El objetivo de la ley es, supuestamente, «proteger el orden público y la seguridad».

En las últimas semanas, a dos destacados comentaristas estadounidenses, Cenk Uygur y Hasan Piker, se les ha denegado la entrada al Reino Unido por sus críticas a Israel. Uygur tenía previsto intervenir en un debate en la Universidad de Oxford.

El retroceso de la Ilustración

En este nuevo clima autoritario, la verdad se define como aquello que el Estado quiere que sus ciudadanos crean. Mientras tanto, la desinformación —la «propaganda rusa» o el «antisemitismo»— es todo aquello que esos mismos Estados insisten en que su ciudadanía no debe escuchar.

Se trata de un descarado giro de 350 años de la Ilustración occidental, con su creencia declarada tanto en la primacía de la razón como en que las ideas deben someterse a prueba mediante el debate y el escrutinio crítico.

Ahora ya no importa lo que se diga, sino únicamente quién lo dice.

Y, como era de esperar, los medios de comunicación occidentales, propiedad de multimillonarios, han respaldado este nuevo régimen. Al fin y al cabo, su voz —que representa los intereses de los superricos— tiene garantizada la posibilidad de ser escuchada.

No es de extrañar, pues, que este mismo grupo mediático privilegiado haya seguido aceptando dócilmente su exclusión de Gaza por parte de Israel mientras se desarrolla el mayor crimen de la historia moderna —incluso ahora, en medio de un supuesto alto el fuego que Israel no deja de romper—.

Porque lo que importa es a quién se le permite hablar: a Israel, no a los palestinos de Gaza, independientemente de si lo que dice Israel es cierto o, como invariablemente resulta ser el caso, una mentira.

En consonancia con este precepto, los medios de comunicación propiedad de multimillonarios apenas han emitido un murmullo mientras Israel ha masacrado a periodistas de Gaza en cantidades sin precedentes —matando a más de ellos que en las dos guerras mundiales, Vietnam, las guerras de Yugoslavia y Afganistán juntos—.

Las vidas de los periodistas palestinos —al igual que la labor informativa que han tenido que realizar en solitario bajo el bombardeo israelí— no cuentan para nada en los medios occidentales debido a quiénes son.

El genocidio —el «qué»— ha dejado de considerarse un delito porque somos nosotros —Occidente— quienes estamos contribuyendo a que se cometa.

El Comité para la Protección de los Periodistas, que al parecer se enfrentaba a una reacción negativa por parte de la política y de los donantes, descartó el año pasado su Índice Global de Impunidad anual —que medía en qué lugares se asesina a periodistas con impunidad— después de que quedara claro que Israel encabezaría la clasificación.

Ahora se acusa a ese mismo comité de ceder a estas presiones al plantear dudas sobre quién puede considerarse periodista en Gaza —dudas que servirán para envalentonar a Israel, que afirma que los periodistas palestinos, de hecho todos los palestinos, son terroristas encubiertos—.

Hay que reescribir el «quién» porque el «qué» no se puede negar.

Lo mismo está ocurriendo en el Reino Unido, donde periodistas británicos independientes han sido detenidos en el aeropuerto o han sufrido redadas en sus domicilios al amanecer por parte de la policía antiterrorista por «pensamientos incorrectos» sobre el genocidio de Gaza y la complicidad británica en el mismo. También ellos se enfrentan a hasta 14 años de cárcel.

Esto ha enviado un mensaje escalofriante a otros periodistas —aquellos que carecen de la protección de un mecenas multimillonario o del Estado— sobre lo que se puede decir.

Autoritarismo creciente

Nada de esto se limita, ni se limitará, a Gaza. El vuelco de los valores de la Ilustración, como ya debería quedar claro, forma parte de un proyecto político mucho más amplio para normalizar y afianzar este autoritarismo creciente.

La prohibición de «Palestine Action» y de la exhibición de pancartas ha allanado el camino para que el Estado británico califique a cualquier opositor —que cuestione sus infracciones legales o impugne su derecho a dictar la verdad— como delincuente o simpatizante del terrorismo. Se ha sentado un precedente, ahora ratificado por los tribunales del Reino Unido, que será difícil de revertir.

El Estado tiene muchas herramientas a su disposición, algunas de las cuales ya está utilizando, una vez más sin que los «guardianes» de los medios de comunicación, propiedad de multimillonarios, protesten.

Una de ellas, especialmente poderosa, es la «exclusión bancaria»: obligar a personas o grupos que perturban el discurso de la autoridad moral y jurídica de los Estados occidentales a salir del sistema financiero, empujándolos a una especie de aislamiento que les hace casi imposible desenvolverse en el mundo occidental moderno.

Cabe destacar, una vez más, que Assange y WikiLeaks fueron una de las primeras víctimas del uso de la exclusión bancaria como arma política. Washington impuso sanciones a finales de 2010, poco después de que WikiLeaks sacara a la luz los crímenes de guerra de EE. UU. y el Reino Unido en Afganistán e Iraq, cortando así casi todos sus ingresos procedentes de donantes.

Las sanciones —lo que algunos describen como una «pena de muerte financiera»— ya se han impuesto a varios jueces y miembros del personal de la Corte Penal Internacional por la emisión de una orden de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por cometer crímenes contra la humanidad en Gaza.

La experta jurídica de la ONU Francesca Albanese, a la vanguardia a la hora de poner de relieve la complicidad occidental en el genocidio de Israel, también ha sido excluida del sistema bancario.

En Gran Bretaña, las organizaciones benéficas palestinas e islámicas llevan mucho tiempo enfrentándose a duras restricciones en su capacidad para operar financieramente, normalmente con el argumento de que podrían estar desviando donaciones a grupos prohibidos.

Pero esto se ha ido extendiendo gradualmente a las principales organizaciones de solidaridad con Palestina y a personas afectadas por la prohibición de «Palestine Action».

En un giro aún más inquietante, aunque previsible, el Lloyds Bank ha retirado ahora la cuenta bancaria a The Canary, una publicación de izquierdas cuyas críticas a la captura del Partido Laborista por parte de las grandes empresas han sido durante mucho tiempo una espina clavada para la burocracia del partido. The Canary ya no puede pagar a su plantilla, y su actividad informativa está en peligro.

Se trata del mismo Canary que el proyecto «Labour Together», liderado por Morgan McSweeney —quien impulsó a Starmer al poder en nombre de la derecha laborista, favorable a los multimillonarios y a la energía nuclear—, identificó desde el principio como una amenaza. Según se informa, su lema era: «Destruyamos a The Canary o The Canary nos destruirá a nosotros».

Tal y como expone el periodista de investigación Paul Holden en su libro The Fraud, que documenta las operaciones encubiertas e ilegales de «Labour Together», McSweeney estuvo a punto de conseguir destruir a The Canary. Creó un grupo ficticio, «Stop Funding Fake News», que presionó a los anunciantes para que boicotearan la publicación.

Labour Together, bajo el mando del sucesor de McSweeney, Josh Simons, lanzaría posteriormente una campaña de desprestigio contra Holden y lo denunciaría a los servicios de seguridad británicos como supuesto agente del Kremlin.

Como una moneda falsa, Simons ha vuelto a aparecer, esta vez cediendo su escaño de Makerfield para que Andy Burnham pueda regresar a Westminster. Simons es ahora uno de los asesores políticos de Burnham.

Represalias políticas

Este ataque sistemático al derecho a examinar la actuación del Estado británico se ha extendido también a la profesión jurídica.

El mes pasado, Dan Kovalik, un respetado abogado y profesor estadounidense especializado en derechos humanos, fue detenido en el aeropuerto de Liverpool por la policía antiterrorista e interrogado por sus críticas a la política exterior occidental en Gaza e Irán.

Fahad Ansari, un abogado británico especializado en derechos humanos, fue detenido por la policía el año pasado al regresar al Reino Unido tras unas vacaciones familiares en Irlanda, en virtud del anexo 7 de la draconiana Ley contra el Terrorismo de 2000.

A ambos hombres se les confiscaron sus dispositivos electrónicos, a pesar de las protestas en las que se alegaba que esto era ilegal y violaba el secreto profesional entre abogado y cliente.

La detención de Ansari parece ser un acto flagrante de represalia política e intimidación. Había presentado alegaciones jurídicas impugnando una decisión del Ministerio del Interior de 2021 de ampliar la proscripción de Hamás a su ala política. Hamás nunca ha lanzado una operación militar en Gran Bretaña.

Para presentar el escrito, Ansari había reunido a un grupo de expertos para argumentar que la ampliación de la proscripción —deseada desde hace tiempo por Israel— estaba teniendo un efecto profundamente disuasorio en la labor de abogados, académicos, grupos de derechos humanos y periodistas a la hora de documentar y debatir los crímenes israelíes en Gaza.

Cinco expertos jurídicos de la ONU escribieron una carta de protesta por la violación de los derechos de Ansari como abogado, advirtiendo de que «tales medidas amenazan con criminalizar, estigmatizar y tener efectos disuasorios contra los abogados y las asociaciones jurídicas que realizan una labor legítima en materia de seguridad nacional y lucha contra el terrorismo».

Ese parece ser precisamente el objetivo. Acosar a los abogados es una característica, y no un error, del nuevo autoritarismo británico.

Una víctima aún más visible de este nuevo ataque a la profesión jurídica es el muy respetado abogado Rajiv Menon.

Ha trabajado en algunos de los casos de derechos humanos más importantes de la era moderna, denunciando los fallos y abusos de poder del Estado en relación con el asesinato del adolescente negro Stephen Lawrence, la muerte de casi 100 aficionados al fútbol del Liverpool en Hillsborough y las 72 víctimas del incendio de la Torre Grenfell.

Actualmente se enfrenta a un proceso por desacato al tribunal tras pronunciar en enero un alegato final que convenció al jurado de no declarar culpables a seis acusados de Palestine Action de ninguno de los cargos presentados por el Estado británico contra ellos. En 2024, los seis habían llevado a cabo una acción contra una fábrica de Elbit.

Se cree que es la primera vez que se procesa a un abogado por desacato al tribunal a raíz de un alegato final. Garden Court Chambers, donde Menon ha ejercido durante tres décadas, afirmó que el proceso había «causado conmoción en la profesión jurídica».

Advirtió de un grave efecto disuasorio sobre los abogados, que podrían mostrarse más reacios a presentar una defensa firme, especialmente en juicios con gran carga política, por miedo a las represalias.

Todo esto debe verse en el contexto de las medidas igualmente sin precedentes del Gobierno para socavar el principio jurídico fundamental del derecho a un juicio con jurado.

Los Estados autoritarios no admiten restricciones significativas a su capacidad para imponer su voluntad. Los abogados y los jurados con espíritu independiente son precisamente ese freno.

Criminalización de la protesta

Pero quizás el ataque más sostenido por parte del Estado británico haya sido contra los derechos de protesta y de reunión, lo que hace que expresar una opinión en el espacio público resulte cada vez más amenazador.

Desde que unos dos millones de personas salieron a las calles para oponerse a la invasión ilegal de Iraq por parte de Gran Bretaña en 2003, se han buscado nuevas formas de restringir la capacidad de los ciudadanos de a pie para alzar la voz contra el abuso del poder gubernamental y estatal.

La legislación reciente permite a la policía prohibir las protestas por ser «demasiado ruidosas» o causar «grave malestar». El concepto de «perturbación» se ha redefinido para incluir ahora cualquier obstáculo a la actividad cotidiana. Las protestas pueden prohibirse si tienen un impacto «acumulativo».

Todas estas son características inherentes a la protesta. Las manifestaciones masivas contra el ataque ilegal de Gran Bretaña a Iraq fueron ruidosas, perturbadoras y repetidas, al igual que lo han sido las marchas contra la connivencia de Gran Bretaña con el genocidio de Israel en Gaza.

Al juzgar la legalidad de las protestas según estos criterios selectivos y en gran medida subjetivos, el Estado ha otorgado a la policía un amplio margen de maniobra para decidir qué protestas deben tipificarse como delito y cuáles deben permitirse. No es de extrañar, pues, que la policía esté centrando actualmente sus esfuerzos en las marchas contra el genocidio, que ponen de relieve la complicidad británica en los crímenes de Israel.

También se está implantando la tecnología de reconocimiento facial —pionera en Israel contra los palestinos—, lo que normaliza el Estado panóptico tan querido por Mahmood.

¿A dónde nos lleva todo esto? La respuesta es a una nueva ley que la ministra del Interior ha hecho aprobar a toda prisa en el Parlamento.

La Ley de Seguridad Nacional (Amenazas al Estado) otorga al Estado poderes sin precedentes para proscribir grupos, tal y como hizo con Palestine Action, pero ahora sin necesidad de alegar que existen pruebas de una amenaza terrorista.

La ministra del Interior puede realizar dicha designación de forma unilateral, sin ningún tipo de supervisión parlamentaria, simplemente porque afirme que el grupo es un actor estatal extranjero «hostil» que supone una amenaza para la seguridad nacional o la seguridad pública.

Mahmood ya lo ha hecho con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), que es, en la práctica, el ejército de Irán.

Además, cualquier persona que colabore con un grupo proscrito o reciba un «beneficio material» —cuya definición incluye la «información»— de dicho grupo puede ser condenada a hasta 14 años de cárcel. Esto incluye expresar apoyo al grupo o compartir información que este haya facilitado.

El mero hecho de organizar un acto en el que alguien exprese su apoyo al grupo podría dar lugar a un proceso judicial, al igual que publicar algo en las redes sociales que el Estado británico considere un «argumento» de un Estado extranjero hostil, independientemente de que la información sea cierta o no.

Prohibición de la búsqueda de la verdad

Una vez más, se trata de un ataque a los valores más fundamentales de la Ilustración.

En la Ley de Seguridad Nacional, lo único que importa es quién difunde la información, no cuál es esa información ni si es veraz. No existe ninguna defensa basada en el interés público, como la denuncia de actos delictivos cometidos por el Estado británico o sus aliados.

No hay exención para los periodistas, abogados, académicos ni grupos de derechos humanos. Les resultará imposible realizar la parte más esencial de su trabajo: recabar información, contrastar las afirmaciones de una parte con las de la otra y permitir que el público determine la verdad.

Suponiendo que se declare a Hamás como actor extranjero hostil —lo cual parece casi seguro—, se prohibirá a los periodistas recabar datos sobre las víctimas palestinas del Ministerio de Sanidad de Gaza o hablar con los médicos de allí. ¿Por qué? Porque el Gobierno de Hamás dirige el Ministerio de Sanidad y los hospitales.

Peor aún, sería imposible que los periodistas visitaran Gaza para investigar los crímenes israelíes —algo que hará las delicias de Israel—, ya que dicha visita tendría que organizarse a través del Gobierno de Hamás. Hacerlo supondría arriesgarse a 14 años de cárcel.

Lo mismo ocurrirá con los reportajes desde Irán o Rusia, si así lo decide la ministra del Interior.

La única excepción aparente será para los periodistas que obtengan la autorización previa del Gobierno británico.

Esto debería garantizar que solo los periodistas más dóciles y ávidos de acceso, pertenecientes a medios de comunicación estatales o propiedad de multimillonarios, puedan relacionarse con actores extranjeros «hostiles», en formas que el Estado británico pueda estar seguro de que representarán mejor sus intereses.

En virtud de esta nueva ley, la búsqueda de la verdad —y, potencialmente, la propia verdad— se tipificará como delito.

Dentro del panóptico

La Ley de Seguridad Nacional sistematiza todas las demás medidas que hemos señalado anteriormente. Otorga al Estado carta blanca para criminalizar a cualquiera que cuestione o desafíe su autoridad moral o jurídica.

¿Quién debería estar indignado ante este monstruoso ataque legislativo al derecho a buscar la verdad, a exigir responsabilidades al Estado y a actuar como guardián frente al abuso de poder?

Si los medios de comunicación propiedad de multimillonarios hicieran alguna de estas cosas, los medios de comunicación estarían liderando la resistencia. Sin embargo, en su mayoría guardan silencio, porque no hacen nada de eso.

Será a los periodistas independientes, los comentaristas, los abogados y los activistas de derechos humanos a quienes irán eliminando uno por uno, enviando así un mensaje al resto de la población para que mantengan un perfil bajo.

Se espera que la ciudadanía, privada de información veraz y de un análisis crítico de las acciones del Estado británico, se vuelva más ignorante, más dócil y más pasiva a medida que se le vayan privando progresivamente de sus derechos.

A medida que se intensifique la crisis climática, que se aceleren las guerras por los recursos y que la austeridad interna se haga sentir más, se señalará con el dedo no a los verdaderos culpables —los superricos, sus medios de comunicación y el Estado cautivo—, sino a las víctimas anteriores de Occidente: aquellos que huyen de las guerras que nosotros iniciamos, de un clima cada vez más inestable provocado por nuestro consumo desmesurado y de la escasez de recursos tras siglos de saqueo colonial.

Mientras se nos anima a culpar a «los inmigrantes», o a «los musulmanes», o a «la izquierda», o a «los que odian a Israel», el Estado se apresura a erigir un andamiaje de control para protegerse antes de que nos demos cuenta del engaño.

El tiempo se agota en todos los frentes. La falta de urgencia para abordar estas crisis no se debe a que las crisis no existan, sino a que nuestra pasividad ha sido orquestada. La verdad es que ya estamos en el panóptico, y nuestras mentes ya están profundamente moldeadas para la obediencia." 

(Jonathan Cook, blog, 16/07/26, traducción Voces del Mundo)