11.7.26

La campaña con drones de Ucrania no cambiará el rumbo de la guerra, pero sí provocará una escalada peligrosa de la misma... escuchamos la misma vieja narrativa que hemos oído innumerables veces antes: Ucrania está ganando, Rusia está al borde del colapso, ¡ahora es el momento de redoblar el apoyo a Zelenski!... Sí, la campaña de drones de Kiev está teniendo sin duda un impacto. La economía rusa se está tambaleando, pero sigue estando en mejor posición que gran parte de la UE... y lo que es aún más crucial, el ejército ruso sigue avanzando en el campo de batalla. Se está acercando paso a paso a su objetivo de conquistar todo el Donbás... la campaña con drones parece un signo de desesperación: dada la incapacidad de Ucrania para cambiar el rumbo de la batalla, Kiev y la OTAN han decidido «llevar la guerra a Rusia»... Los ataques ucranianos, en todo caso, están envalentonando a las voces más belicistas del Kremlin, que exigen una respuesta mucho más contundente, incluso más allá de Ucrania... Al fin y al cabo, estos ataques se planifican con los servicios de inteligencia occidentales, se ejecutan con armas suministradas por Occidente y ahora cuentan con el respaldo de un compromiso explícito del G7 de «acelerar» el suministro de capacidades de largo alcance. Lo poco que quedaba de la ficción de la «guerra por poderes» ha desaparecido ya. Salvo por la falta de una declaración formal, se trata de una guerra directa entre la OTAN y Rusia. Y, sin embargo, la mayoría de los europeos parecen ignorar por completo este hecho, mientras sus líderes apuestan que Moscú se limitará a seguir absorbiendo los golpes indefinidamente (Thomas Fazi)

"La gran mentira de la guerra de Ucrania. La campaña con drones de Ucrania no cambiará el rumbo de la guerra, pero sí provocará una escalada peligrosa de la misma. 

Si te suena a «contraofensiva ucraniana de 2023», es porque, una vez más, están reciclando la misma vieja narrativa que hemos oído innumerables veces antes: Ucrania está ganando, Rusia está al borde del colapso, ¡ahora es el momento de redoblar el apoyo a Zelenski!

El último supuesto punto de inflexión es la campaña de ataques con drones de Ucrania dentro de Rusia. Pero esto es una mentira, al igual que las anteriores campañas de propaganda. Sí, la campaña de drones de Kiev está teniendo sin duda un impacto. Pero es poco probable que esto cambie el curso de la guerra. La economía rusa se está tambaleando, pero sigue estando en mejor posición que gran parte de la UE. Pero lo que es aún más crucial: el ejército ruso sigue avanzando en el campo de batalla. Se está acercando paso a paso a su objetivo de conquistar todo el Donbás. Hace solo unos días, Moscú anunció la toma de Kostiantynivka, una localidad de Donetsk y el mayor asentamiento que ha conquistado desde Mariúpol. Todo esto contradice rotundamente la narrativa predominante de que «Ucrania ha cambiado el rumbo de la guerra». 

 Si hiciera falta alguna prueba más de que las cosas van mal para Ucrania, basta con fijarse en la política de «busificación», cada vez más extendida —el secuestro en la calle de hombres en edad de reclutamiento para enviarlos al frente, lo que está avivando la creciente oposición interna a la guerra— o en la propuesta de la UE de excluir a los hombres ucranianos en edad militar —en la práctica, todos los hombres de entre 23 y 60 años— del régimen de protección temporal del bloque.

En este contexto, la campaña con drones parece menos un giro decisivo que un signo de desesperación: dada la incapacidad de Ucrania para cambiar el rumbo de la batalla, Kiev y la OTAN han decidido «llevar la guerra a Rusia» emprendiendo una campaña semiterrorista.

Sin embargo, no hay pruebas de que la campaña con drones de Ucrania vaya a dar un giro a la guerra —y mucho menos a obligar a Putin a capitular—. De hecho, en los últimos días, las fuerzas rusas han lanzado algunos de los mayores ataques con drones y misiles contra Kiev hasta la fecha, causando la muerte de decenas de personas. Los ataques ucranianos, en todo caso, están envalentonando a las voces más belicistas del Kremlin, que acusan a Putin de gestionar mal el conflicto y exigen una respuesta mucho más contundente, incluso más allá de Ucrania. 

 Al fin y al cabo, estos ataques se planifican con los servicios de inteligencia occidentales, se ejecutan con armas suministradas por Occidente y ahora cuentan con el respaldo de un compromiso explícito del G7 de «acelerar» el suministro de capacidades de largo alcance. Lo poco que quedaba de la ficción de la «guerra por poder» ha desaparecido ya: salvo por la falta de una declaración formal, se trata de una guerra directa entre la OTAN y Rusia. Y, sin embargo, la mayoría de los europeos parecen ignorar por completo el hecho de que se está librando una guerra no declarada contra una potencia nuclear en su nombre —y que, con cada nueva escalada, sus líderes están apostando a que Moscú se limitará a seguir absorbiendo los golpes indefinidamente—."

(Thomas Fazi, blog, 09/07/26, traducción DEEPL)

La Iglesia Católica española se ha apropiado desde 1998 de más de 35.000 bienes que no eran suyos, al amparo del privilegio excepcional que ningún otro individuo ni institución disfrutó y que permitió registrar como propios miles de inmuebles, muchos de ellos de enorme valor histórico y cultural... La Conferencia Episcopal Española guardó un silencio clamoroso mientras destacados dirigentes del Partido Popular eran condenados por corrupción y mientras el propio partido era condenado como partícipe a título lucrativo en la trama Gürtel. Entonces no hubo grandes sermones sobre la degradación moral de la vida pública... Es muy difícil aceptar lecciones de moral de una institución que no es coherente con lo que predica, que aún no ha asumido plenamente sus responsabilidades por los abusos sexuales, que se ha beneficiado de privilegios extraordinarios durante décadas y que rara vez ha levantado la voz con la misma contundencia frente a las grandes injusticias, la desigualdad o la corrupción cuando esta procede de quienes defienden sus intereses y les conceden las prebendas que disfrutan... Tengo la impresión de que, si existiera de verdad el infierno del que tanto hablan, serían esos jerarcas de doble moral quienes lo iban a conocer con más detalle (Juan Torres López)

"La Iglesia Católica española se ha apropiado desde 1998 de más de 35.000 bienes que no eran suyos, al amparo del privilegio excepcional que le otorgó la reforma de la Ley Hipotecaria de aquel año. Un privilegio que ningún otro individuo ni institución disfrutó y que permitió registrar como propios miles de inmuebles, muchos de ellos de enorme valor histórico y cultural.

Decenas de sacerdotes destrozaron la vida de miles de niñas y niños mediante abusos sexuales. Y durante demasiado tiempo su jerarquía hizo cuanto pudo por ocultar esos crímenes, proteger a los responsables y eludir sus responsabilidades hacia las víctimas.

La Iglesia Católica española sigue beneficiándose de un Concordato heredado de la dictadura franquista y de unos privilegios incompatibles con un Estado que se declara no confesional. Durante décadas ha recibido financiación pública, exenciones fiscales y un trato de favor que ninguna otra confesión ni organización disfruta en semejante medida.

La Conferencia Episcopal Española guardó un silencio clamoroso mientras destacados dirigentes del Partido Popular eran condenados por corrupción y mientras el propio partido era condenado como partícipe a título lucrativo en la trama Gürtel. Entonces no hubo grandes sermones sobre la degradación moral de la vida pública.

Ahora, sin embargo, la Conferencia Episcopal Española pretende erigirse en tribunal ético y califica al Gobierno legítimo de España de "banda de ladrones".

No es una casualidad. Una vez más, la jerarquía eclesiástica se sitúa donde ha estado siempre, junto a quienes concentran el poder económico y político y combaten con todos los medios a un gobierno elegido democráticamente. Ahora se une al golpe de Estado en ciernes que se da sin que hagan falta uniformes ni tanques para intentar derribar al gobierno. Basta con la deslegitimación permanente, con intoxicar desde los medios, con el uso partidista de las instituciones y en especial de la judicatura, con el desprecio sistemático a las reglas democráticas por parte de quienes consideran que España les pertenece en exclusiva y que cualquier gobierno que no sea el suyo carece de legitimidad.

Es muy difícil aceptar lecciones de moral de una institución que no es coherente con lo que predica, que aún no ha asumido plenamente sus responsabilidades por los abusos sexuales, que se ha beneficiado de privilegios extraordinarios durante décadas y que rara vez ha levantado la voz con la misma contundencia frente a las grandes injusticias, la desigualdad o la corrupción cuando esta procede de quienes defienden sus intereses y les conceden las prebendas que disfrutan.

Tengo la impresión de que, si existiera de verdad el infierno del que tanto hablan, serían esos jerarcas de doble moral quienes lo iban a conocer con más detalle."

(Juan Torres López, blog, 10/07/26) 

El narcoestado español funciona así: 11 empresarios de Cádiz hablan de la necesidad de presionar y recompensar a cargos públicos de la Consejería de Turismo de la Junta o la Diputación de Cádiz por acelerar o conseguir contratos de patrocinio para sus festivales con los que presuntamente pretendían lavar dinero negro procedente del narcotráfico... Mario G. L., con múltiples antecedentes policiales por narcotráfico apunta: “Primero hay que usar siempre a Germán [Beardo, alcalde de El Puerto y vicepresidente de la Diputación de Cádiz] y PP”... e intenta averiguar si se le ha dado “algo” a un tal Gordo, Jorge Vázquez, director general de Andalucía Global (Jesús A. Cañas)

"El 24 de octubre de 2023, el grupo de WhatsApp de empresarios de Cádiz y Sevilla investigados en una supuesta trama de blanqueo de dinero del narco con contratos con la Diputación de Cádiz y la Junta de Andalucía, estaba especialmente creativo. Tenían prisas por cerrar contratos de patrocinio con la Junta y así expandir su festival de reguetón Puro Latino, nacido en El Puerto de Santa María, a otras localidades. Mario G.L., el narco cabecilla, intenta averiguar si se le ha dado “algo” a un tal Gordo, un cargo de la Administración andaluza, y comienza la lluvia de ideas. “Yo es que para eso soy muy generoso”, avanza. Así que propone una mordida “del 10%” de lo que consiga y “regalitos todo el año”. Miguel V., otro de los investigados replica: “Un jamón y dentro métele tres o cinco mil euros”.

El extracto de esa charla —de la que por ahora no queda claro si, finalmente, ese Gordo recibió alguna dádiva o no— es tan solo una de las tantas que habla de intentos de sobornos a políticos del PP andaluz, que recoge la documentación judicial del caso, a la que ha tenido acceso EL PAÍS y que investiga a 11 empresarios de Cádiz por blanqueo de capitales, cohecho o malversación de caudales públicos. En distintos mensajes y audios enviados entre ellos hablan de la necesidad de presionar y recompensar a cargos públicos de la Consejería de Turismo de la Junta o la Diputación de Cádiz por acelerar o conseguir contratos de patrocinio para sus festivales con los que presuntamente pretendían lavar dinero negro procedente del narcotráfico.

En una esas conversaciones grupales, el 27 de octubre de 2023, Mario G. L., con múltiples antecedentes policiales por narcotráfico apunta: “Primero hay que usar siempre a Germán [Beardo, alcalde de El Puerto y vicepresidente de la Diputación de Cádiz] y PP”. Apenas unos días antes, el mismo investigado alardea en otra conversación de no tener ideología: “Soy de quien me ayuda y El Puerto me ayuda mucho”. Ambas aseveraciones forman parte de las pesquisas realizadas por la Comandancia de la Guardia Civil de Sevilla, aportadas al Juzgado Número 5 de El Puerto. En ellas, se desgrana todo el entramado societario que unía a Mario con Pascual Llopis, un potente empresario de la noche y hostelero de El Puerto, amigo de Beardo. Sin embargo, por ahora, la investigación no ha logrado recabar pruebas fehacientes y concretas de si él y el resto de cargos mencionados cedían a esas presiones o aceptaban esos “regalitos”.

En busca de esas pruebas, la Guardia Civil entró el miércoles de la semana pasada en el Área de Planificación, Coordinación y Desarrollo Estratégico de la Diputación de Cádiz que dirige Beardo para solicitar documentación y correos. Los agentes se llevaron datos de cinco contratos de patrocinio que, en los últimos dos años, había rubricado ese departamento con Bahía Luz Restauración S. L. y Luna Bahía S. L. —controladas por Llopis y su hijo— por seis eventos en los que la Administración provincial abonó 1,1 millones de euros. En el caso de la segunda empresa, el dinero se entregó después de la premisa “incierta”, como asegura uno de los autos, de que el festival Pal Sur había tenido “gran éxito” el año anterior, cuando el evento del que hablaban era otro y ni había sido organizado por esa empresa, que se había constituido apenas tres meses antes de solicitar el patrocinio.

Los investigadores también recopilaron información en la Consejería de Turismo de Sevilla, en este caso para recabar todos los datos relativos a los contratos de patrocinio dados al Festival Puro Latino desde 2023 hasta ahora, en un importe aún desconocido. La única certeza es la que aportaba el propio Mario G. L. cuando, en sus conversaciones con el resto de empresarios, apuntaba a intentar conseguir “un millón y pico”. Para ello, era clave la figura de un cargo de dicha Consejería al que citan como el Gordo —sin llegar a identificar con claridad— y del que Llopis asevera: “A ese le gusta tela”. Además, la trama se organizó para presionar a otro cargo de la Junta de Andalucía e intentar conseguir hueco para su festival en el Estadio de la Cartuja de Sevilla, al que también hablaron de dar “regalitos”. Ni uno ni en otro caso, en la documentación de la investigación aparecen pruebas de que ambos sobornos se llegasen a materializar de alguna forma.

La investigación contra la supuesta trama de blanqueo por la que Llopis y Mario G. L. están ya en prisión provisional nace del extenso cerco policial por narcotráfico que atenazan al segundo, que aparece investigado en dos operaciones y está a la espera de juicio por un sabotaje del Servicio Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) de Conil en diciembre de 2015. En la denominada Operación Caramelo —en la que se recuperaron 5,5 kilos de cocaína—, la Guardia Civil de Cádiz se hizo con un iPhone de Mario, de cuyo volcado se extrajeron todas las conversaciones de la actual causa. A eso se sumó la detención de un guardia civil en otra operación, la Turister, acusado de colaborar con un grupo que se dedicaba al narcotráfico y el blanqueo. En su declaración hace más de un año, el agente aseguró trabajar para los “dueños de varias discotecas de El Puerto de Santa María y de la organización del festival denominado Puro Latino”.

Resultó que esos supuestos jefes de la trama eran el propio Mario y Pascual Llopis. Ambos se conocían desde 2016 y mantenían un intrincado sistema societario en el que Llopis actuaría como “testaferro”, según asegura el auto que les llevó a prisión provisional. Sin embargo, los investigadores acusan a Mario G.L. de ser el administrador real de esas empresas. Entre ellas destaca Pisgo de Inversiones S. L., que actuaba como nodo central del holding del que pasaron a depender las empresas que gestionan negocios de hostelería y de ocio nocturno de El Puerto. Además, Pisgo también era propietaria al 39% de la empresa que organiza el Puro Latino, un festival que, según la documentación judicial, resultó deficitario en 2022 y 2023. De ahí que Mario inyectase dinero en efectivo de supuesto origen ilícito y el grupo presionase para hacerse con fondos públicos de la Diputación y la Junta.

La mayoría de los detenidos entre el miércoles y el jueves de la semana pasada se acogió a su derecho de no declarar. Los pocos que lo hicieron, además del abogado que representa a Llopis en un vídeo subido a sus redes sociales, aseveraron desconocer el origen en el narcotráfico del dinero bajo la lupa. Sin embargo, la documentación recoge como, tras una detención en 2019 por tráfico de drogas, el supuesto narco realizó una venta de acciones de una de las empresas que compartía con Llopis a favor de su esposa. A eso se suma, de nuevo, las conversaciones en WhatsApp en las que el resto de los investigados llegaban hasta bromear con él sobre su pasado. En una de esas charlas, uno de ellos dijo, hablando de un tercero, que tenía “más antecedentes que el propio Mario”. 

(Jesús A. Cañas , El País, 09/07/26)

 

"Un testigo identifica al 'Gordo' como Jorge Vázquez, director general de Andalucía Global.

Uno de los investigados, en la causa de supuesto blanqueo de dinero del narco a través festivales patrocinados por la Junta y la Diputación de Cádiz, hablan de intentar sobornarlo

Este jueves han continuado las declaraciones de testigos en el caso de supuesto blanqueo de dinero del narco a través de contratos con la Diputación de Cádiz y la Junta. Interrogatorios en los que se ha escuchado a la Fiscalía Anticorrupción preguntar quién es la persona a la que mencionan como el 'Gordo' en el grupo de WhatsApp de empresarios de Cádiz y Sevilla, implicados en esta supuesta trama de blanqueo. Al menos uno de esos testigos, según le han contado a la Cadena SER fuentes de la investigación, lo ha identificado como Jorge Vázquez, director general de Andalucía Global.

La Fiscalía preguntó por el 'Gordo' porque supuestamente uno de los cabecillas, Mario, en esas conversaciones que están en el procedimiento, quiere saber si se le ha dado algo y propone supuestamente que se le ofrezca una mordida del 10 %y regalitos todos el año. A lo que uno de los hermanos Veiga, que también está siendo investigado, añade que también puede ser un jamón con tres o cinco mil euros dentro.

El testigo negó a renglón seguido que los organizadores de Puro Latino hayan intentado sobornar a ningún cargo público. Y de momento en la investigación no hay pruebas de que haya habido sobornos a políticos para conseguir organizar conciertos y recibir subvenciones."

(Mercedes Díaz , SER, 09/07/2026 ) 

POLITICO: La ambiciosa propuesta de España de solicitar un préstamo adicional de 850.000 millones de euros anuales en nombre de los países de la UE genera un enfrentamiento con los países del norte de Europa... Madrid presenta su propuesta para incrementar el endeudamiento conjunto con la UE como una medida de ahorro... la propuesta —basada en la premisa de que un mayor endeudamiento de la UE abarataría los pagos de intereses— podría ahorrar a los países hasta 5.000 millones de euros anuales inicialmente, gracias a la reducción de los intereses, y 25.000 millones de euros a largo plazo... La idea es que los países de la UE con un alto nivel de endeudamiento se beneficien de los menores costes de endeudamiento de la Comisión Europea, liberando miles de millones para destinarlos a prioridades nacionales... La UE lanzó su primer programa conjunto de deuda en 2021 tras acordar la emisión de hasta 750.000 millones de euros en subvenciones y préstamos para hacer frente a la recesión económica provocada por la pandemia de la COVID-19... Con deudas relativamente bajas y sólidas calificaciones crediticias, Berlín y La Haya no tienen nada que ganar con la iniciativa española, ya que pueden endeudarse a un coste menor que la Comisión a su propio nombre

"La ambiciosa propuesta de España para aumentar la deuda con la UE genera un enfrentamiento con los países del norte de Europa. Madrid presenta su propuesta para incrementar el endeudamiento conjunto con la UE como una medida de ahorro.

 España presiona a la Comisión Europea para que rompa un tabú de larga data y solicite un préstamo adicional de 850.000 millones de euros anuales en nombre de los países de la UE.

La propuesta española, contenida en un documento de debate distribuido a los países y al que ha tenido acceso POLITICO, avivará las tensiones durante la reunión de ministros de Finanzas de la eurozona que se celebrará el jueves, donde se espera que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, presente su propuesta.

La idea de una deuda común de la UE es una de las más controvertidas para los gobiernos, enfrentando a los países del sur de Europa, partidarios del gasto público, como Francia y España, con el bloque del norte, liderado por Alemania y los Países Bajos.

En un intento por superar esta división, España afirmó que su propuesta —basada en la premisa de que un mayor endeudamiento de la UE abarataría los pagos de intereses— podría ahorrar a los países hasta 5.000 millones de euros anuales inicialmente, gracias a la reducción de los intereses, y 25.000 millones de euros a largo plazo.

La idea es que los países de la UE con un alto nivel de endeudamiento se beneficien de los menores costes de endeudamiento de la Comisión Europea, liberando miles de millones para destinarlos a prioridades nacionales. La peor pesadilla de Alemania

La UE lanzó su primer programa conjunto de deuda en 2021 tras acordar la emisión de hasta 750.000 millones de euros en subvenciones y préstamos para hacer frente a la recesión económica provocada por la pandemia de la COVID-19.

Desde la crisis de la eurozona en la década de 2010, Alemania y los Países Bajos se han opuesto sistemáticamente a los planes de la Comisión para emitir deuda de forma permanente en nombre de los países. Solo autorizaron el programa posterior a la COVID-19 porque se trataba de una medida excepcional.

Aunque la Comisión goza de la máxima calificación crediticia (A), sus costes de endeudamiento son relativamente altos porque su emisión de deuda se percibe como temporal y no está clasificada como emisor soberano en los mercados de deuda.

Con deudas relativamente bajas y sólidas calificaciones crediticias, Berlín y La Haya no tienen nada que ganar con la iniciativa española, ya que pueden endeudarse a un coste menor que la Comisión a su propio nombre.

Para convencerlos, España ha propuesto compensar los costes adicionales que les supondría la deuda conjunta de la UE mediante un nuevo mecanismo financiero, denominado Fondo Soberano Europeo (FSE), que permitiría a la Comisión emitir deuda en nombre de los países de la UE y canalizar los fondos a través de préstamos.

El documento argumenta que una emisión de deuda significativamente mayor reducirá la prima de riesgo que los inversores exigen a la Comisión.

«Con el tiempo, se espera que el consiguiente aumento de liquidez reduzca los costes de financiación de la UE a niveles cercanos —o incluso inferiores— a los de Alemania, generando ahorros para los países participantes», reza la propuesta.

España desea que el nuevo sistema entre en vigor una vez que el próximo presupuesto plurianual del bloque entre en vigor en 2028 y que se limite a los países que cumplan las normas fiscales de la UE. Si todos los países y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE), el fondo de rescate de la eurozona, participaran, el FSE podría captar hasta 850.000 millones de euros anuales, según el documento.

Sin embargo, la participación de Berlín y La Haya —que será difícil de conseguir— se considera crucial para dotar de credibilidad económica al plan.

«Todos sabemos que los eurobonos son inviables para varios Estados miembros. Esto no llegará a ninguna parte», declaró un diplomático de la UE, que solicitó el anonimato para hablar con libertad.

Si bien la adhesión sería voluntaria, la participación de los cinco mayores emisores de la eurozona —Alemania, Francia, Italia, España y los Países Bajos— es necesaria para que la iniciativa prospere, según la propuesta."

( Gregorio Sorgi  , POLITICO, 08/07/26, traducción google, enlaces en el original) 

9.7.26

La Cumbre de la OTAN se ve como una declaración de guerra. Los europeos consiguieron lo que querían: la diplomacia está muerta y ahora ésta es la guerra de Trump. ¿Cómo luchar y derrotar a la mayor potencia nuclear del mundo, Rusia, en una lucha por su supervivencia? Ahora veremos una escalada masiva a medida que nos dirigimos hacia una guerra total (Glenn Diesen, Un. Sureste, Noruega)

Glenn Diesen @Glenn_Diesen

La Cumbre de la OTAN se lee como una declaración de guerra. Los europeos consiguieron lo que querían: la diplomacia está muerta y ahora ésta es la guerra de Trump. ¿Cómo luchar y derrotar a la mayor potencia nuclear del mundo en una lucha por su supervivencia? Ahora veremos una escalada masiva a medida que nos dirigimos hacia una guerra total.
(traducción google)

9:08 p. m. · 8 jul. 2026 ·106,8 mil Visualizaciones

El memorándum con Irán está estancado. ¿Cuáles son los planes de EEUU e Israel? El plan A consistía en derrocar a la República Islámica, a la que consideraban un frágil castillo de naipes... La predicción de un levantamiento popular en Irán resultó ser un error estratégico... Hasta los expertos israelíes admiten que estos errores de cálculo han generado un nuevo equilibrio de poder en Oriente Medio... Israel era la referencia «inevitable» en Oriente Medio, pero que, de ahora en adelante, el Estado «inevitable» es, y seguirá siendo, Irán... Así, el bloque pro-sionista ha recurrido al Plan B: un engaño basado en un memorando de entendimiento, para el desarme de Irán mediante un acuerdo nuclear que lo dejaría al descubierto bajo requisitos de «verificación»... para neutralizar a Hezbolá mediante un acuerdo de desarme independiente, negociado por facciones gubernamentales libanesas dóciles... para la esterilización de la resistencia palestina inspirándose en el «Programa de Aldeas Estratégicas" de Vietnam, precursor del traslado forzoso a campos de concentración esterilizados y cercados... el Plan B parecía sugerir un proyecto de pacificación regional muy amplio para aliviar la presión que sufre Trump debido a la ira de los neoconservadores por sus «concesiones», y se revela como una maniobra destinada a abrir el estrecho antes de atacar a Irán tanto directa como indirectamente (a través de sus aliados de la resistencia)... así es ampliamente esperado que se produzca una nueva ronda de intensos enfrentamientos armados con Irán, pero sin resultados... Entonces, ¿quién pierde en esta guerra? Israel y Netanyahu... El esperado triunfo de Israel sobre Oriente Medio ha fracasado. La guerra indirecta contra Rusia también fracasó y el bloqueo a China está flaqueando, y el control de Israel sobre EEUU, hasta ahora inquebrantable, se ve cada vez más amenazado (Alastair Crooke, exdiplomático inglés)

  "El plan A consistía en derrocar a la República Islámica, a la que consideraban un frágil castillo de naipes. Creían que este colapso tendría repercusiones y destruiría los demás frentes del Eje de la Resistencia, según el análisis del Mossad y los centros de poder israelíes vinculados a EEUU. (Algunos funcionarios estadounidenses, sin embargo, tenían ciertas dudas).

La predicción de un levantamiento popular en Irán resultó ser un error estratégico de tal magnitud que, en lugar de ello, propició el surgimiento de una república más fuerte, más provocadora y más asertiva. Hasta los expertos israelíes admiten que estos errores de cálculo han generado un nuevo equilibrio de poder en Oriente Medio.

Hasta ahora, un destacado comentarista militar israelí (como Alon Ben-David) podía afirmar que Israel era la referencia «inevitable» en Oriente Medio para los intereses del mundo entero; pero que, de ahora en adelante, el Estado «inevitable» es, y seguirá siendo, Irán. Este comentario ilustra hasta qué punto se ha cruzado el punto de no retorno.

Así, el bloque pro-sionista ha recurrido al Plan B: un engaño basado en un memorando de entendimiento que, si Irán aceptara las interpretaciones de Trump (lo cual es muy improbable), conduciría efectivamente al desarme de Irán mediante un acuerdo nuclear que dejaría al Estado al descubierto bajo requisitos de «verificación»: inspecciones intrusivas y sorpresivas del OIEA de «sitios subterráneos secretos» e interrogatorios a científicos y académicos de investigación. Todo quedaría (una vez más) expuesto.

Paralelamente a la aspiración hegemónica israelí más amplia del Plan B, el objetivo es, simultáneamente, neutralizar a Hezbolá mediante un acuerdo de desarme independiente, negociado por facciones gubernamentales libanesas dóciles que presionan al movimiento desde el norte, mientras el régimen de Netanyahu lleva a cabo la» desertificación» en el sur.

Paralelamente, el plan prevé la esterilización de la resistencia palestina inspirándose en el «Programa de Aldeas Estratégicas" de Vietnam, precursor del traslado forzoso a campos de concentración esterilizados y cercados.

El tercer componente implica la represión de la Resistencia iraquí mediante un nuevo primer ministro dócil, Ali al-Zaidi, impuesto por los estadounidenses, quien, bajo el pretexto de una campaña anticorrupción, exige, con el apoyo de EEUU, el desarme de las organizaciones de la resistencia iraquí antes del 30 de septiembre. La neutralización de la resistencia iraquí se considera clave para facilitar una incursión de la milicia yihadista del presidente terrorista Jolani en el noreste del Líbano, completando así el cerco cada vez más estrecho sobre Hezbolá.

En general, el Plan B parece sugerir un proyecto de pacificación regional muy amplio, especialmente cuando se asocia con los esfuerzos de EEUU por intentar abrir por la fuerza un «corredor norteamericano" en el lado omaní del estrecho de Ormuz.

Es probable que el plan de pacificación regional sea visto como una jugada inteligente de Trump para aliviar la presión que sufre debido a la ira de los neoconservadores por sus «concesiones» en el memorando de entendimiento con Irán.

Pero, ¿es esto realmente tan ingenioso? El canciller de EEUU Marco Rubio recibió instrucciones de supervisar al gobierno de Beirut acercándose a Israel debido a su antagonismo compartido hacia Hezbolá. Sin embargo, el documento resultante, cuyo objetivo es desarmar a Hezbolá, carece de legitimidad; contradice la Constitución libanesa y requeriría la aprobación tanto del gabinete como del parlamento para tener validez o significado.

Sin embargo, el acuerdo entre Israel y Líbano asesta un golpe mortal a la estructura de coordinación del vicepresidente de EEUU Vance, copresidida por Qatar, EEUU e Irán, cuyo objetivo era supervisar el cumplimiento del Memorando de Entendimiento en Líbano. La iniciativa de Rubio de excluir a Irán del marco de coordinación libanés contradice los esfuerzos de mediación del Memorando de Entendimiento y del acuerdo de Vance. El documento tripartito de Rubio no resolverá nada, sino que dejará que el problema del Líbano siga latente.

Sin embargo, un alto el fuego en el Líbano y la retirada israelí son esenciales para el funcionamiento del memorando de entendimiento con Irán. Al parecer, Netanyahu le pidió a Ron Dermer que convenciera a Rubio de sabotear el memorando de entendimiento.

Así pues, ahora tenemos una guerra civil dentro de la Casa Blanca por Irán --Vance contra Rubio-- mientras que el memorando de entendimiento permanece suspendido, probablemente sin cambios, aunque en estado de coma.

Mientras tanto, la situación se desmorona: el principal rival de Netanyahu en las próximas elecciones, el exjefe de las Fuerzas de Defensa de Israel y exmiembro del gabinete de guerra, Gadi Eisenkot, confirmó esta semana que «Irán nunca ha fabricado armas nucleares. Estoy al tanto de la información de inteligencia... Netanyahu está inventando una realidad, fabricando amenazas, y así es como asusta al público israelí». El ex primer ministro Bennett coincidió, afirmando que las declaraciones de Netanyahu son «mentiras» y acusándolo de «manipular la historia».

Todo esto no ayudará a Trump a resolver su urgente necesidad de abrir completamente el Estrecho de Ormuz para evitar una grave crisis económica. Contrariamente a la opinión de que se trata de una medida inteligente, otra opinión (cada vez más compartida por los iraníes, entre otros) es que EEUU está manipulando a Irán; que el memorando de entendimiento es un intento de engaño para forzar la reapertura inmediata de Ormuz, como insinuó Vance, con el fin de reabastecer las reservas estratégicas de petróleo de EEUU y Occidente y así ganar tiempo para ver dónde podrían ubicarse los puntos de presión estadounidenses en relación con los demás elementos del memorando de entendimiento.

En el seno de la crucial Asamblea de Expertos de Irán (y en la opinión pública) se ha endurecido la postura contraria a cualquier concesión de Irán a EEUU, especialmente en lo que respecta al paso de buques (hostiles) por el estrecho de Ormuz. El consenso es mantener la presión iraní sobre Ormuz hasta que la situación se vuelva insostenible.

Así, a medida que se abren fisuras en Washington --y a medida que Irán desconfía cada vez más de Trump y sus maniobras erráticas--, el memorando de entendimiento se revela como una maniobra destinada a abrir el estrecho antes de atacar a Irán tanto indirectamente (a través de sus aliados de la resistencia) como con mayor contundencia.

Curiosamente, esta opinión cada vez más extendida coincide con la declaración del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, quien opinó que los «acuerdos" de Anchorage alcanzados con Trump probablemente también fueron un engaño por parte de EEUU.

¿Quién manipula a quién? Por ahora, el petróleo que sale del Golfo Pérsico no se dirige a EEUU. Según Reuters, al menos cinco superpetroleros con un total de 10 millones de barriles de petróleo saudí, cargados en Ras Tanura, han zarpado del Estrecho de Ormuz.

Dos de estos cinco grandes buques petroleros se dirigen a Japón, mientras que otros dos van a China. Esto significa --como señaló Larry Johnson-- que, incluso si los petroleros se dirigieran ahora a EEUU, este país seguiría sufriendo una grave escasez de crudo agrio al menos hasta el 23 de agosto, dado el tiempo de tránsito de 42 días. (El crudo agrio es una materia prima crucial para las refinerías estadounidenses, donde se utiliza para producir diésel y combustible para aviones).

Por lo tanto, debe suspenderse el fin de la guerra entre EEUU e Israel contra Irán, ya que Trump y Netanyahu se encuentran en una fase de espera ante las próximas elecciones. Trump aún puede amenazar con «aniquilar» a Irán si no capitula y se somete, pero es dudoso que EEUU pueda mantener su presencia militar en la región por mucho tiempo, dada la escasez de municiones y de radares. Sin embargo, es muy probable --y ampliamente esperado-- que se produzca una nueva ronda de intensos enfrentamientos armados en Irán.

Un breve ataque militar estadounidense contra Irán, de carácter simbólico, es posible, pero no logrará ningún resultado estratégico.

Entonces, ¿quién pierde en esta guerra? Israel y Netanyahu. Netanyahu también se encuentra en una situación electoral muy difícil.

El esperado triunfo de Israel sobre Oriente Medio ha fracasado. La guerra indirecta contra Rusia también fracasó y el bloqueo a China está flaqueando, y el control de Israel sobre EEUU (hasta ahora inquebrantable) se ve cada vez más amenazado.

Después de que Netanyahu convenciera a Trump de retirarse del JCPOA en 2015, destacados comentaristas israelíes comenzaron a lamentar la retirada como «uno de los mayores errores estratégicos del siglo XXI».

Sorprendentemente, algunos en el régimen israelí, incluidos altos mandos militares, ya lamentan el asesinato planeado del líder supremo de Irán, Ali Khamenei, el 28 de febrero de 2026. «Al menos sabíamos a qué atenernos con Khamenei», declaró esta semana una fuente militar israelí de alto rango a Ben Caspit.

"Khamenei tenía límites claros, tenía una estrategia... Había cierta estabilidad en la locura iraní. El liderazgo actual es mucho menos estable, mucho más extremista e impredecible. Están embriagados de poder y orgullo, convencidos de haber derrotado tanto a EEUU como a Israel." Y se ha demostrado que tienen razón." 

(Alastair Crooke, laHaine, 08/07/26)

La soberanía digital consiste en que la digitalización esté diseñada por defecto para que quienes la usen (las instituciones sí, pero sobre todo las personas) mantengan conocimiento y control sobre sus datos y contenidos. Es decir: puedan acceder a los servidores y analizar el código... Muy pocos países están actuando realmente. A destacar, Francia y Alemania. Estos países han lanzado un consorcio, el EDIC de Digital Commons, que realmente marcará la diferencia en la UE. Es una estructura europea para impulsar infraestructuras digitales soberanas, tecnología abierta y bienes comunes digitales, y… ¡financiarlas! Todavía no hemos conseguido que España se sume al EDIC... El Deutschland-Stack orienta la infraestructura pública hacia tecnologías soberanas, interoperables y conectables a escala europea, con estándares abiertos, reducción del lock-in (clientes cautivos) y uso prioritario de open source o proveedores europeos soberanos... ninguno es de las big tech (no aparecen DOCX, XLSX ni PPTX), todos son estándares abiertos (ODF y PDF/UA)... Y aquí empieza una tremendísima disonancia cognitiva: la UE son una serie de enormes edificios, todos ellos digitalizados en su totalidad con Microsoft... la Comisión ha anunciado que quiere impedir que gobiernos o empresas extranjeras puedan cortar servicios tecnológicos críticos en Europa. No servirá de nada si no podemos auditar las instalaciones... Si los contratos públicos no cambian, la soberanía digital es solo discurso vacío. En Europa, que además sufre un declive industrial desde los años noventa, es absurdo y catastrófico no aprovechar lo que ofrece la era digital (Simona Levi)

"Otra vez: este mes Europa ha lanzado su llamada “estrategia de soberanía tecnológica”. Podemos alegrarnos. Pero no nos engañemos: no es la primera, ni será la última, y sea como sea llegarán tarde. Hay mucho más discurso que acción en una clase política siempre tentada por el canto de sirena de las grandes multinacionales tecnológicas, que les hace creer que pueden resolver todos sus problemas sin necesidad de que los entiendan ni de que tengan que pagar por ello.

Las big tech no son internet. Son una forma concreta de apropiación de internet. Y el problema no son “las pantallas”, ni “los usuarios”, ni “la tecnología”. El problema es el poder: quién controla la infraestructura, quién decide las condiciones de acceso, quién puede apagar un servicio, cambiar unilateralmente las reglas, capturar datos, imponer formatos, bloquear contenidos, condicionar la contratación pública o convertir nuestras comunicaciones en materia prima para su negocio.

Antes de adentrarnos en un mapeo de la situación, quiero advertir de que la soberanía digital de la que yo quiero hablar es la soberanía digital de las personas y de las sociedades. Tal y como pormenorizo en Digitalización Democrática. Soberanía Digital para las Personas, la soberanía no consiste solo en que Europa o un Estado sustituyan proveedores extranjeros por proveedores nacionales, sino en que la digitalización esté diseñada por defecto para que quienes la usen (las instituciones sí, pero sobre todo las personas) mantengan conocimiento y control sobre sus datos y contenidos. Es decir: puedan acceder a los servidores y analizar el código.

Así que veamos cómo está la situación. Muy pocos países están actuando realmente. A destacar, Francia y Alemania, con Países Bajos, aunque estos últimos han quedado algo rezagados tras los últimos dos cambios de gobierno. Estos países han lanzado un consorcio, el EDIC de Digital Commons, que realmente marcará la diferencia en la UE. Es una estructura europea para impulsar infraestructuras digitales soberanas, tecnología abierta y bienes comunes digitales, y… ¡financiarlas! Porque si hablas mucho, pero no financias, la soberanía digital no sucederá. La licitación pública, como veremos, es lo que demuestra si un país de verdad está apostando o no. A pesar de que, como Xnet, llevamos tres años insistiendo, todavía no hemos conseguido que España se sume al EDIC.

Alemania

El Deutschland-Stack orienta la infraestructura pública hacia tecnologías soberanas, interoperables y conectables a escala europea, con estándares abiertos, reducción del lock-in (clientes cautivos) y uso prioritario de open source o proveedores europeos soberanos. El IT-Planungsrat aprobó en marzo de 2026 que los estándares del Deutschland-Stack sean base vinculante para sus soluciones y acto seguido lista lo que ha hecho: ninguno es de las big tech (no aparecen DOCX, XLSX ni PPTX), todos son estándares abiertos (ODF y PDF/UA). Una forma educada para señalar la puerta a los gigantes tecnológicos: está construyendo una arquitectura pública donde Microsoft deja de ser el estándar por defecto. La Sovereign Tech Agency ha financiado Mastodon, es decir, infraestructura social federada y abierta, mientras los servicios de inteligencia alemanes evitan software de Palantir en ámbito militar poniendo su seguridad nacional por delante, cuando España ha adjudicado públicamente a Palantir al menos 16,8 millones de euros para inteligencia militar, mediante dos contratos del Ministerio de Defensa, ambos negociados sin publicidad y con un solo licitador.

Francia

Hace mucho que a Francia le preocupa su soberanía digital. Desde la Loi pour une République numérique de 2016, Francia decidió abrir el código fuente de simuladores usados por la administración para sus cálculos impositivos con el fin de aumentar la transparencia de impuestos y prestaciones. En 2021, el Ministerio de Educación consideró que Office 365 y Google Workspace no debían desplegarse en centros escolares, por su incompatibilidad con el RGPD, Schrems II y la doctrina francesa “Cloud au centre”. En Francia pesan en particular criterios como que las big tech se saltan la licitación pública por ser gratuitas. Actualmente el propio Conseil de l’IA et du numérique francés aplica una fórmula ambiciosa que desde el activismo digital llevamos tiempo defendiendo: la soberanía digital debe organizarse con la cooperación entre lo público, lo privado y los comunes digitales. En general la Administración se está organizando para abandonar Microsoft.

Unión Europea

Y aquí empieza el lío. Tremendísima disonancia cognitiva: por un lado cuento una cosa y, por otro, hago lo contrario. Como pollos sin cabeza, si pensamos en el lugar del que sale el famoso plan de soberanía digital: la UE son una serie de enormes edificios, todos ellos digitalizados en su totalidad con Microsoft.
Se discute EU OS, un sistema operativo basado en Linux y funcionarios europeos están siendo forzados a abandonar WhatsApp para comunicaciones profesionales. Pero aquí aparece la primera trampa: confundir soberanía con sustitución de proveedor. Que el Parlamento Europeo ponga Qwant como buscador por defecto en lugar de Google puede ser un gesto interesante. Pero Qwant no es software libre ni infraestructura común. Es una alternativa europea, y eso puede tener sentido geopolítico, pero no resuelve por sí solo el problema democrático de fondo. Si cambiamos un monopolio estadounidense por un proveedor europeo cerrado, hemos reducido una dependencia, pero no hemos construido soberanía para las personas.

Lo mismo ocurre con los grandes anuncios de contratos y financiación para empresas tecnológicas europeas en cloud, centros de datos, semiconductores e IA. Si esa financiación pública no se condiciona a estándares abiertos, interoperabilidad, auditabilidad, reversibilidad, licencias libres y retorno público de la inversión, estaremos financiando nuevos oligopolios privados con dinero público. Serán más europeos, pero no necesariamente más democráticos.

Incluso en las políticas gubernamentales de los EEUU de Trump, la férrea defensa de las big tech monopolísticas no implica dejar caer el free software; todo lo contrario: lo incorpora como pieza estratégica. La Genesis Mission y el America’s AI Action Plan, los grandes planes gubernamentales para la hegemonía tecnológica estadounidense, reservan un papel explícito a los modelos open source: aceleran la innovación, permiten a startups y universidades no depender completamente de proveedores cerrados, facilitan la investigación reproducible y ofrecen a empresas y administraciones una vía para trabajar con datos sensibles sin entregarlos necesariamente a modelos opacos. El nombramiento como director de Genesis Mission de Darío Gil, que apostó por modelos Granite open source bajo licencia Apache 2.0, refuerza esta lectura. Si incluso una estrategia estadounidense de supremacía tecnológica considera imprescindible el open source, Europa no puede hablar seriamente de soberanía sin situar el software libre y los comunes digitales en el centro. ¿A qué esperamos?

Si un proveedor o gobierno extranjero puede interrumpir servicios esenciales, la soberanía política es una ficción

Hay un elemento más referente a la soberanía de los Estados del que por fin la UE comienza a hablar: “kill switches” o capacidades de interrupción externa –básicamente estadounidense– sobre sistemas críticos europeos, que muestran la dependencia en su forma más brutal. Si un proveedor o gobierno extranjero puede interrumpir servicios esenciales, la soberanía política es una ficción. Por eso la Comisión ha anunciado que quiere impedir que gobiernos o empresas extranjeras puedan cortar servicios tecnológicos críticos en Europa. Bonito es prohibir, solo faltaría que sirviera de algo si no podemos auditar las instalaciones.

El caso de Microsoft y los nombres de funcionarios neerlandeses presuntamente filtrados o transferidos al Gobierno estadounidense lo ilustra bien. Es solo un caso reciente entre infinitos más. Google ha anunciado el fin de funciones que permitían usar Gmail como agregador de cuentas externas mediante POP3. Esto reduce la interoperabilidad. Cada cambio unilateral de plataforma recuerda lo mismo: si dependemos de servicios cerrados, las reglas las cambia otro.

Starlink ha subido sus tarifas en España hasta un 50%. España y Europa tienen proyectos satelitales propios, pero han dejado que Starlink les coma la merienda. Si la conectividad depende de un proveedor privado extranjero, solo necesitamos recordar cuando Elon Muak dejó de apoyar Ucrania y cortó el acceso a Internet a toda la población en medio de una guerra.

Software libre sí, pero no basta por sí solo

El software libre tampoco basta por sí solo. No hay que romantizarlo. Como sabemos, el open source produce un valor económico gigantesco: una inversión relativamente pequeña en software libre genera billones en valor para empresas. Pero ese valor no vuelve proporcionalmente a quienes mantienen la infraestructura. Internet depende de voluntarios quemados, mantenedores agotados y comunidades infrafinanciadas.

El burnout de los desarrolladores open source no es un problema individual: es estructural. Hay herramientas magníficas que no llegan a la gente porque no tienen soporte, diseño, despliegue, formación ni ecosistema. El open source por sí solo no es alternativa al big tech. El código abierto no sustituye automáticamente a una infraestructura operativa global. Hacen falta producto, mantenimiento, soporte, escalabilidad, gobernanza, financiación y contratación pública.

Por eso la contratación pública es el campo de batalla. Las barreras al open source en la contratación europea siguen favoreciendo proveedores cerrados: pliegos hechos a medida de gigantes, requisitos de solvencia que expulsan a comunidades y pymes, miedo administrativo, falta de capacidades internas, ausencia de mantenimiento financiado. Si los contratos públicos no cambian, la soberanía digital es solo discurso vacío. En Europa, que además sufre un declive industrial desde los años noventa, es absurdo y catastrófico no aprovechar lo que ofrece la era digital. Sacudamos nuestra clase política ocupada con sus asuntos: no puede permitirse seguir comprando dependencia con dinero público.

(Simona Levi fundadora de Xnet, autora de Digitalización democrática: soberanía digital para las personas,  CTXT, 07/07/2026 )

¿Logrará la administración Trump convencer al lobby israelí de la necesidad de sacrificar algunos intereses israelíes para salvar la economía estadounidense, o la presión de AIPAC resultará más fuerte que cualquier consideración económica? ¿Cómo será el panorama de Medio Oriente si Washington opta por una retirada estratégica y reconoce la influencia iraní? ¿Será esta retirada ordenada o caótica? ¿Podrá Irán, victorioso tanto moral como políticamente, traducir su victoria en beneficios económicos tangibles que fortalezcan su posición regional, o las sanciones y la presión seguirán debilitando su economía? Si Washington prioriza a "Israel" sobre la economía global, ¿estará el mundo preparado para afrontar las consecuencias de una nueva Gran Depresión, o intervendrán las potencias emergentes (China, Rusia, India) para salvar lo que sea posible? (Ahmad Al-Durzi)

"A pesar de la firma del acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán, con sus catorce puntos, y el inicio de la primera ronda de negociaciones en Ginebra, la segunda, de carácter indirecto, celebrada en Qatar, sorprendió por la flexibilidad que los estadounidenses mostraron hacia Irán.

Esta flexibilidad se produjo después de que Washington se esforzara por socavar y desmantelar el acuerdo, especialmente en lo relativo al estrecho de Ormuz, debido a su conocimiento de los riesgos que esto suponía para el sistema del petrodólar, del cual los estados del Golfo constituyen la piedra angular. Washington también buscó separar las vías iraní y libanesa en respuesta a la presión israelí dentro de la administración estadounidense, con el objetivo de evitar cambios estratégicos en la región de Asia Occidental que pudieran debilitar su papel.

Esto subraya el papel crucial de Asia Occidental como centro neurálgico del mundo en la configuración de la trayectoria del nuevo orden internacional, cuyo nacimiento aún no se ha declarado oficialmente. La fase final del plan para derrocar a los siete países, revelado por el general estadounidense retirado Wesley Clark en 2001 —un plan que pretendía derrocar a Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán—, se ha derrumbado. Esta caída se atribuye a las capacidades asimétricas de Irán y a su arraigada tradición, histórica y cultural, en la gestión de la guerra librada en su contra.

El colapso del proyecto de reestructuración de Medio Oriente

Lo ocurrido demuestra el fracaso del proyecto para destruir a Irán, un proyecto considerado esencial para la reestructuración del llamado Medio Oriente impuesta por Occidente, según la visión. La guerra ha demostrado que Irán no era simplemente un eslabón en una cadena, sino el más fuerte que la rompió por completo. Si bien el plan estadounidense contemplaba la caída del régimen de Bagdad como punto de partida, con Damasco, Beirut y Trípoli desmoronándose como fichas de dominó, la realidad ha demostrado que Teherán fue la piedra angular que permaneció inamovible, y de hecho, fue quien se movió, trastocando todos los cálculos.

Hoy, la nueva realidad obliga a Washington a reconocer la necesidad de colaborar con las nuevas potencias de la región, y a "Tel Aviv" a reconocer que el proyecto del "Gran Israel" se ha vuelto obsoleto. Los mapas imaginados por el sionismo, que se extendían "desde el Éufrates hasta el Nilo", ya no son alcanzables, después de que la resistencia en Gaza y el sur de Líbano, reforzada por el apoyo iraní, demostrara que estos proyectos expansionistas chocan con las realidades geográficas, históricas y demográficas.

¿La única opción de Washington: la economía o "Israel"?

Esta nueva realidad le presenta a Washington una única opción. Una nueva guerra no alterará la realidad del estrecho de Ormuz, que ahora es clave para la economía global, e Irán tiene el poder de bloquearlo, sumiendo al mundo en una Gran Depresión. Desde el primer día de la guerra, Irán demostró su capacidad para paralizar el tráfico marítimo en el estrecho, amenazando con sumir al mundo en una recesión tan catastrófica como la Gran Depresión.

En este contexto, surge una disyuntiva crucial: Washington debe elegir entre salvar su propia economía y la mundial, o bien elegir a "Israel" y la devastación económica global. La deuda nacional de Estados Unidos ha superado los 37 billones de dólares, una cifra equivalente a la suma de las economías de China y la eurozona. Esta deuda se duplica a un ritmo de un billón de dólares cada cinco meses, y las proyecciones indican que alcanzará los 54 billones de dólares en una década y los 150 billones para 2055. En este contexto, cualquier nueva guerra implicaría un gasto militar masivo que incrementaría aún más la deuda; cualquier cierre del estrecho de Ormuz provocaría un aumento drástico en los precios del petróleo; y cualquier recesión global significaría un colapso en los ingresos fiscales, factores que dañarían gravemente la economía estadounidense.

En cuanto a "Israel", emerge de esta guerra más exhausto que cuando entró en ella, tras casi tres años de conflicto continuo que han agotado su economía, su ejército y sus reservas estratégicas. Ya no es la potencia capaz de alterar el panorama estratégico en Asia Occidental, ni la baza con la que Washington puede contar. Los acontecimientos han demostrado que "Israel" ya no puede imponer su voluntad a sus vecinos, y que su proyecto expansionista ha chocado con el muro de resistencia armada y la firme determinación de Irán.

La elección inevitable

En cualquier caso, incluso si Washington opta por la primera opción —salvar la economía global—, esto no afectará la trayectoria de la creciente deuda estadounidense. La deuda nacional de 37 billones de dólares no es solo una cifra en los libros del Tesoro; es una bomba de relojería bajo la economía de estadounidense, esperando el momento oportuno para estallar. Solo los pagos de intereses han superado el billón de dólares anuales, sobrepasando todo el presupuesto de defensa y amenazando con convertir a Estados Unidos en una nación en bancarrota, incapaz de cumplir con sus obligaciones internacionales.

En este contexto, la opción de la guerra ya no es viable, porque cualquier nueva guerra significaría no solo un desgaste continuo, sino también un colapso económico que podría desplazar a Estados Unidos de su posición como superpotencia. Además, la opción de continuar el apoyo incondicional a "Israel" ya no es viable, ya que este apoyo se convertiría en una carga insostenible para el presupuesto estadounidense y en una carga política insoportable para una opinión pública de mesa nación cansada de las guerras en Medio Oriente.

Preguntas abiertas en tiempos de incertidumbre

Ante estas circunstancias, varias preguntas permanecen abiertas a todas las posibilidades:

  • ¿Logrará la administración Trump convencer al lobby israelí de la necesidad de sacrificar algunos intereses israelíes para salvar la economía estadounidense, o la presión de AIPAC resultará más fuerte que cualquier consideración económica?
  • ¿Cómo será el panorama de Medio Oriente si Washington opta por una retirada estratégica y reconoce la influencia iraní? ¿Será esta retirada ordenada o caótica?
  • ¿Podrá Irán, victorioso tanto moral como políticamente, traducir su victoria en beneficios económicos tangibles que fortalezcan su posición regional, o las sanciones y la presión seguirán debilitando su economía?
  • Si Washington prioriza a "Israel" sobre la economía global, ¿estará el mundo preparado para afrontar las consecuencias de una nueva Gran Depresión, o intervendrán las potencias emergentes (China, Rusia, India) para salvar lo que sea posible?

La pregunta más importante es: ¿Se da cuenta "Tel Aviv" de que ha llegado el momento de redefinir su papel en la región, pasando de ser un proyecto imperial expansionista a una potencia regional que busca sobrevivir en un entorno cambiante, o a una entidad insostenible?

Las próximas semanas y meses serán cruciales para determinar el rumbo de Asia Occidental durante los próximos años, quizás incluso durante cinco décadas. O bien alcanzaremos un acuerdo histórico que transforme la región, o nos hundiremos en un caos generalizado que podría arrasar con todos. Lo que sí es seguro, sin embargo, es que las opciones disponibles para Washington y "Tel Aviv" ya no son las mismas, y que la región, otrora bajo la tutela occidental, se ha convertido en un escenario de nuevos equilibrios de poder, gobernados por potencias regionales emergentes que comprenden que su futuro ya no está ligado a dictados externos, sino a su propia voluntad, su capacidad de perseverancia y su habilidad para forjar sus propias alianzas." 

(Ahmad Al-Durzi, Jaque al neoliberalismo, 08/07/26, fuente Al Mayadeen

Trump advirtió hace meses que pondría tarifas aduaneras a productos españoles, como había impuesto en su primer mandato sobre las aceitunas negras, algo que sí afectó a los productores españoles aunque la Organización Mundial del Comercio (OMC) fallase contra la Administración Trump... Pero Trump ya no puede hacer lo mismo. Porque el Tribunal Supremo le ha tumbado en febrero de 2026 el aumento que había impuesto para aranceles recíprocos de casi un centenar de países... además, EE.UU sigue siendo el primer inversor extranjero en España... y EEUU gana en sus intercambios comerciales con España... así pues, la repetición de los ataques y las amenazas de Trump a España y, sobre todo, como él siempre recalca, al gobierno "horrible" actual, ¿es su manera de hacer lo que puede para apuntalar la ofensiva de su aliado Santiago Abascal y también de Alberto Nuñez Feijóo dirigida a hacer caer a Pedro Sánchez? En otros términos, ¿su bronca y malestar no están sobreactuados en solidaridad con Abascal y Feijóo? El pasado 24 de mayo -en una semana marcada por la imputación judicial del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero- el embajador de EE.UU en Madrid, Benjamin León Jr. autorizó difundir en redes sociales que había mantenido distintos encuentros por aquellas fechas con Abascal, Feijóo e Isabel Díaz Ayuso (Ernesto Ekaizer)

"Estamos en la Casa Blanca el 3 de marzo de 2026. Trump acaba de desencadenar junto con Benjamin Netanyahu la guerra de Irán con el asesinato del líder supremo, el ayatolah Alí Jamenei, y ofrece una rueda de prensa junto al canciller alemán Friedrich Merz.  

“España se ha portado fatal. He dado instrucciones al secretario del Tesoro, Scott Bessent, para cortar toda relación con España”. Trump protesta por el rechazo del gobierno español a autorizar el uso de las bases militares de Rota y Morón para misiones de ataque a Irán, operaciones que de finales de febrero y primeros de marzo que, según el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, son ilegales. 

 "Vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España. Tengo derecho a impedir cualquier negocio relacionado con España. Imponer embargos, hacer lo que quiera al respecto... y es posible que hagamos eso con España”, insiste el presidente ante un impasible Merz, quien más tarde intentará llamar al presidente español para decirle que su silencio era deliberado (“para no inflamar más a la fiera”). La intención no pudo concretarse porque el canciller alemán llamaba a un número de teléfono que Sánchez había cambiado. 

El hecho es que Trump acaba de repetir este 7 y 8 se julio en la cumbre de la OTAN, en Ankara, casi las mismas amenazas en términos idénticos. Esto es: que le ha pedido al secretario del Tesoso, Scott Bessent, que corte las relaciones comerciales con España. Ya advirtió hace meses que pondría tarifas aduaneras a productos españoles, como había impuesto en su primer mandato sobre las aceitunas negras, algo que sí afectó a los productores españoles aunque la Organización Mundial del Comercio (OMC) fallase contra la Administración Trump. 

 Pero Trump ya no puede hacer lo mismo. Porque el Tribunal Supremo le ha tumbado en febrero de 2026 el aumento que había impuesto para aranceles recíprocos de casi un centenar de países. 

Según cifras del Congreso de EE.UU, el volumen de comercio bilateral con España ascendió en 2025 a 75.000 millones de dólares (65.600 millones de euros), y Estados Unidos obtuvo un superávit de 3.000 millones de dólares (2.625 millones de euros). Es decir: EEUU gana en sus intercambios comerciales con España. España tiene una posición más cómoda ante EE.UU que el resto de los países de la Union Europea porque el comercio entre ambos países representa el 4,4 % del Producto Interior Bruto español, frente a un 10 % en la Eurozona.

 EE.UU sigue siendo el primer inversor extranjero en España. Y un reciente informe del Departamento de Estado permite entender la valoración de la economía española nada menos que por la secretaría de Estado de Marco Rubio. “La excelente infraestructura de talla mundial de España, su mano de obra altamente cualificada en sectores clave, su amplio mercado interno y sus costes energéticos relativamente más bajos la convierten en un destino atractivo para la inversión extranjera” explica el extenso informe sobre clima de inversiones en España (Spain 2025 Investment Climate Statement), fechado en septiembre del año pasado.

 Incluye, si se profundiza, en aspectos como la corrupción. Allí se señala: “España aplica las leyes anticorrupción de manera generalmente uniforme. Los funcionarios públicos están sujetos a un mayor escrutinio que los particulares; no obstante, varios ejecutivos empresariales adinerados y con importantes contactos han sido procesados ​​con éxito por corrupción. No existe discriminación, ni a favor ni en contra, hacia los inversores extranjeros.

 Las empresas estadounidenses rara vez señalan la corrupción como un obstáculo para invertir en España. La posición de España en el Índice de Percepción de la Corrupción anual de Transparencia Internacional descendió en 2024 al puesto 46 de un total de 180 países, situándose por debajo de la mayoría de los demás países de Europa Occidental” En la clasificación mundial, España empeoró el año siguiente al que citado el informe del Departento de Estado. Del puesto 46 de 2024 bajó en 2025 al 49.

 La repetición de los ataques y las amenazas de Trump a España y, sobre todo, como él siempre recalca, al gobierno "horrible" actual, ¿es su manera de hacer lo que puede para apuntalar la ofensiva de su aliado Santiago Abascal y también de Alberto Nuñez Feijóo dirigida a hacer caer a Pedro Sánchez? En otros términos, ¿su bronca y malestar no están sobreactuados en solidaridad con Abascal y Feijóo? 

El pasado 24 de mayo -en una semana marcada por la imputación judicial del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero- el embajador de EE.UU en Madrid, Benjamin León Jr. autorizó difundir en redes sociales que había mantenido distintos encuentros por aquellas fechas con Abascal, Feijóo e Isabel Díaz Ayuso. 

El embajador recibió a Abascal "para conocer mejor las prioridades y la visión de Vox sobre la relación entre EEUU y España"; a Feijóo "para conocer mejor las prioridades del PP y agradecer sus contribuciones al fortalecimiento de las relaciones entre EEUU y España"; y a Ayuso (con quien se vio en la Puerta del Sol) "para agradecer el apoyo y la acogida de la Comunidad de Madrid a la misión diplomática" y "para conversar sobre su continua cooperación en iniciativas que conmemoran el 250 aniversario de Estados Unidos". Benjamín León Jr., empresario cubano-norteamericano, tiene una amistad personal con Marco Rubio, secretario de Estado. Fue Rubio quien propuso su nombramiento de embajador en Madrid."

(Ernesto Ekaizer , blog, 09/07/26)

Paul Krugman: Ayer, Donald Trump ordenó a Scott Bessent, el ministro de Hacienda, que interrumpiera todo el comercio con España. Esto no va a suceder... Ni siquiera con un Congreso sumiso y un Tribunal Supremo permisivo va a suceder esto. Además, España forma parte de la Unión Europea. Es como si Europa declarara: «Vamos a cortar todo el comercio con Florida»: no pueden hacer eso... De hecho, España es uno de esos países con los que tenemos superávit comercial. Así que las empresas estadounidenses se rebelarían... Así que todo esto no tiene ningún fundamento, no es algo real. Excepto que el presidente de los Estados Unidos sí que lo dijo... No podemos dejar el destino de Estados Unidos ni del mundo en manos de alguien que es completamente irracional, que plantea exigencias y cree tener poderes que no tiene»... Lo que esto me dice es que el problema va mucho más allá de Trump. Algo falla de forma fundamental en Estados Unidos, y a estas alturas no hace falta recurrir a justificaciones complicadas. Basta con decir que algo falla en un país y en un sistema que permite que este tipo siga ocupando un puesto de poder

 "Ayer, Donald Trump ordenó a Scott Bessent, el ministro de Hacienda, que interrumpiera todo el comercio con España. Bessent respondió: «Sí, señor». Trump también dijo que esto se debía a que los españoles le habían robado sus fresas.

Vale, me he inventado esa segunda parte, pero lo cierto es que sí ordenó a Bessent que interrumpiera todo el comercio.

Esto no va a suceder.

Los presidentes tienen mucha autoridad discrecional en materia de aranceles y comercio, más de la que deberían, pero no tienes derecho, como presidente, a imponer aranceles a un país solo porque no te guste su gasto en defensa o porque creas que no han sido lo suficientemente amables contigo.

Así que esto no se aceptaría ni siquiera en la administración Trump. Ni siquiera con un Congreso sumiso y un Tribunal Supremo permisivo va a suceder esto. Además, España forma parte de la Unión Europea. Es como si Europa declarara: «Vamos a cortar todo el comercio con Florida»: no pueden hacer eso. Y además, hay mucho negocio estadounidense con España. De hecho, España es uno de esos países con los que tenemos superávit comercial. Así que las empresas estadounidenses se rebelarían.

Así que todo esto no tiene ningún fundamento, no es algo real. Excepto que el presidente de los Estados Unidos sí que lo dijo. 

 Fue una auténtica locura, y esa es la conclusión que deberíamos sacar de todo esto. A estas alturas, ya no se trata realmente de economía. Ni siquiera tiene sentido hablar de las políticas de la Administración Trump, y mucho menos de ideología.

Lo que tenemos es al presidente Sundowner. Quiero decir, esto es una auténtica locura. En cualquier sistema político que funcione con normalidad, en cualquier entorno partidista que funcione con normalidad, habría un llamamiento bipartidista masivo por parte de casi todo el mundo —excepto un puñado de congresistas que también están locos— para decir: «Vale, este tipo no está en sus cabales. No podemos dejar el destino de Estados Unidos ni del mundo en manos de alguien que es completamente irracional, que plantea exigencias y cree tener poderes que no tiene». 

 Y, por supuesto, en lugar de eso, no solo todo el mundo finge que sigue siendo un ser humano racional, sino que el Partido Republicano y la Administración Trump se han volcado de lleno en intentar crear un culto a la personalidad.

Lo que esto me dice es que el problema va mucho más allá de Trump. Algo falla de forma fundamental en Estados Unidos, y a estas alturas no hace falta recurrir a justificaciones complicadas. Basta con decir que algo falla en un país y en un sistema que permite que este tipo siga ocupando un puesto de poder.

Que tengáis un buen día."

 (Paul Krugman ,  blog, 08/07/26, traducción DEEPL)

8.7.26

La mayoría de las personas en 65 países, de los 84 encuestados en el Índice de Percepción de la Democracia 2026, afirmaron que Estados Unidos es el mayor peligro para el mundo... La mayoría de las personas en 63 de los 83 países encuestados dijeron que prefieren a China sobre EE.UU.... EE.UU. solo era popular en un pequeño grupo de naciones, como Israel, República Dominicana, Georgia y Nigeria. ... Otros 10 países (casi todos en Europa) dijeron que Rusia es la mayor amenaza... Siete (en Asia Occidental y África del Norte) señalaron a Israel... Israel dijo que Irán... Japón dijo que China (Ben Norton)

"Un estudio importante muestra que el mundo ve a EE.UU. como la mayor amenaza y prefiere a China

Una encuesta mundial encontró que las personas en la mayoría de los países ven a Estados Unidos como la mayor amenaza para el mundo y prefieren a China por encima de EE.UU. Estos son los resultados del Índice de Percepción de la Democracia, respaldado por la UE.

La encuesta mundial dice que EE.UU. es la mayor amenaza.

Un exhaustivo estudio global que encuestó a decenas de miles de personas en casi 100 países encontró que la gran mayoría ve a Estados Unidos como la mayor amenaza para el mundo.

Al mismo tiempo, cada vez más naciones afirman preferir a China sobre EE.UU. La valoración de China ha aumentado drásticamente en el Sur Global, en particular, donde el apoyo a EE.UU. se ha desplomado.

Estos fueron los resultados del Índice de Percepción de la Democracia 2026, un estudio anual realizado por un grupo llamado Alianza de Democracias.

La Alianza de Democracias no puede ser acusada en modo alguno de ser "pro-China" o "anti-EE.UU.". La organización fue fundada por Anders Fogh Rasmussen, exsecretario general de la OTAN y exprimer ministro danés de derechas.

También está financiada por una lista de organismos gubernamentales europeos, grandes corporaciones estadounidenses, grupos vinculados al gobierno de EE.UU. e incluso Taiwán.

Algunas de las organizaciones que financian la Alianza de Democracias incluyen Palantir, Microsoft, el Fondo Europeo para la Democracia de la UE, la red conservadora Atlas Network, Freedom House, patrocinada por el gobierno de EE.UU., y la Fundación Taiwan para la Democracia.

A pesar de estos vínculos, el Índice de Percepción de la Democracia 2026 del grupo llegó a algunas conclusiones que sin duda enfurecerán a los halcones y guerreristas de la Guerra Fría en Washington.

La encuesta preguntó a 23.968 encuestados en 84 países qué nación consideran "la mayor amenaza para el mundo".

La mayoría de las personas en 65 de los 84 países afirmaron que Estados Unidos es el mayor peligro.

Otros 10 países (casi todos en Europa) dijeron que Rusia es la mayor amenaza. Siete (en Asia Occidental y África del Norte) señalaron a Israel. Israel dijo que Irán. Japón dijo que China.

El Índice de Percepción de la Democracia también encuestó a personas en 97 naciones y les preguntó si creen que EE.UU. debería "tener bases militares en su país".

La mayoría de las personas en 86 países respondieron que no.

Solo hubo un apoyo claro a las bases militares de EE.UU. en cuatro de las 97 naciones encuestadas: Israel, Polonia, Puerto Rico y Corea del Sur.

La opinión popular sobre Estados Unidos también ha disminuido precipitadamente, según la encuesta.

El Índice de Percepción de la Democracia encontró que EE.UU. tiene una percepción neta negativa en el 74% de los países encuestados.

EE.UU. solo era popular en un pequeño grupo de naciones, como Israel, República Dominicana, Georgia y Nigeria.

A EE.UU. se le dislike más en Europa, Asia Occidental y África del Norte, y la región de Asia-Pacífico.

En contraste, la encuesta encontró que China es cada vez más popular en todo el mundo.

La mayoría de las personas en 63 de los 83 países encuestados dijeron que prefieren a China sobre EE.UU.

El informe señaló que EE.UU. tiene el nivel más alto de apoyo en Israel, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Ucrania, pero señaló que estas son "excepciones".

China era especialmente popular en Asia Occidental, África del Norte, África Subsahariana, Europa y la región de Asia-Pacífico.

Además, el estudio preguntó a personas en 98 países qué opinan sobre la guerra de EE.UU. contra Irán. (La encuesta se realizó del 19 de marzo al 21 de abril de 2026, y EE.UU. lanzó unilateralmente una guerra de agresión contra Irán el 28 de febrero).

Una pluralidad de naciones, 41 de las 98, apoyó a Irán. Solo 28 dijeron que se alinean con EE.UU. (Las otras 29 estaban divididas o no tenían una posición clara).

El Índice de Percepción de la Democracia también preguntó a personas en 98 países si apoyan a Israel o Palestina.

Una ligera mayoría, 51 de los 98, dijo que respalda a Palestina. Solo 17 países prefieren a Israel.

Israel tiene su nivel más alto de apoyo en Ucrania, EE.UU., República Dominicana, Georgia y Panamá.

Otra pregunta que hizo la encuesta fue si la gente cree que su país "va por buen camino".

La nación número uno, con el nivel más alto de optimismo, fue China.

Los únicos países en el hemisferio occidental donde una mayoría de personas respondió que sí fueron El Salvador y Nicaragua (que está gobernado por el revolucionario Frente Sandinista).

Algunos de los niveles más bajos de optimismo se registraron en Francia, Puerto Rico, Líbano, Alemania y Nigeria." 

( , Geopolitical Economy, 06/07/26, traducción Deep Seek, enlaces y gráficos en el original)

La versión tradicional de la independencia estadounidense presenta la guerra contra Gran Bretaña como una revolución democrática frente al despotismo. Sin negar la importancia de las ideas ilustradas, esa interpretación resulta incompleta si se ignoran otros intereses más espurios que impulsaron buena parte de la rebelión... la Corona británica promulgó la Proclamación Real de 1763, mediante la cual prohibía el establecimiento de nuevos colonos al oeste de los Montes Apalaches. El objetivo era evitar nuevas guerras con las naciones indígenas y estabilizar las fronteras del Imperio. Aquella decisión fue percibida por numerosos colonos como un obstáculo intolerable para sus expectativas económicas... George Washington había adquirido enormes extensiones de tierra y participaba activamente en operaciones especulativas relacionadas con el valle del Ohio. Su familia y buena parte de la aristocracia virginiana esperaban obtener beneficios extraordinarios mediante la ocupación de nuevos territorios indígenas. Thomas Jefferson, propietario de una gran plantación y de centenares de personas esclavizadas a lo largo de su vida, concebía el crecimiento de la nueva república como una expansión continua de la frontera agrícola. Benjamín Franklin también participó en iniciativas empresariales vinculadas a la colonización del interior del continente. Los llamados Padres Fundadores no fueron únicamente filósofos ilustrados. También fueron propietarios, terratenientes e inversores. La independencia eliminó el principal obstáculo jurídico que frenaba la apropiación privada de millones de hectáreas pertenecientes a las naciones indígenas... La nueva República nació vinculada al negocio de la tierra... Paralelamente, la joven República desarrolló otro de los grandes pilares de su crecimiento económico: la esclavitud africana. La paradoja resulta evidente. La nación que proclamaba que «todos los hombres son creados iguales» era al mismo tiempo una de las mayores sociedades esclavistas del mundo atlántico. La riqueza de muchos de sus dirigentes descansaba sobre el trabajo forzado de millones de personas privadas de cualquier derecho. La libertad proclamada en Filadelfia nunca fue verdaderamente universal. Era, ante todo, la libertad de una comunidad política restringida: hombres blancos propietarios. Los indígenas quedaban excluidos porque ocupaban las tierras que debían ser colonizadas. Los africanos esclavizados quedaban excluidos porque constituían la mano de obra indispensable para sostener el sistema económico (Eduardo Luque)

"Del colonialismo de asentamiento en Norteamérica a la tragedia Palestina

El aniversario de la independencia de Estados Unidos sigue celebrándose como el nacimiento de la libertad, la democracia y los derechos individuales. Desde hace dos siglos y medio, el 4 de julio se ha convertido en el gran mito fundacional de la primera potencia mundial. Sin embargo, toda celebración nacional implica también una selección de la memoria. Se recuerdan unos hechos y se silencian otros.

En 1852, el gran abolicionista afroamericano Frederick Douglass formuló una de las preguntas más devastadoras de la historia política estadounidense: «¿Qué significa el 4 de julio para el esclavo?». Su respuesta desmontaba la retórica oficial. Mientras la población blanca celebraba la libertad, millones de hombres, mujeres y niños seguían viviendo bajo la esclavitud. La independencia proclamaba derechos universales, pero esos derechos no alcanzaban a todos.

Hoy esa pregunta nos sigue interrogando.

¿Qué significó la Declaración de Independencia para los pueblos indígenas que habitaban Norteamérica desde hacía milenios? ¿Qué significó para las naciones que fueron expulsadas de sus tierras para permitir la expansión de los colonos? Y, observando el presente, ¿qué puede significar ese mismo discurso sobre la libertad para los palestinos sometidos desde hace décadas a un proceso continuado de ocupación y colonización?

Las tres preguntas apuntan hacia una misma contradicción: la distancia existente entre el lenguaje universal de la libertad y la realidad histórica de un proyecto político construido sobre la expansión territorial, la apropiación de tierras y la exclusión de quienes quedaban fuera de la comunidad política dominante.

La versión tradicional de la independencia estadounidense presenta la guerra contra Gran Bretaña como una revolución democrática frente al despotismo. Sin negar la importancia de las ideas ilustradas, esa interpretación resulta incompleta si se ignoran otros intereses más espurios que impulsaron buena parte de la rebelión.

Tras la Guerra de los Siete Años, la Corona británica promulgó la Proclamación Real de 1763, mediante la cual prohibía el establecimiento de nuevos colonos al oeste de los Montes Apalaches. El objetivo era evitar nuevas guerras con las naciones indígenas y estabilizar las fronteras del Imperio. Aquella decisión fue percibida por numerosos colonos como un obstáculo intolerable para sus expectativas económicas.

No es casual que una de las acusaciones contenidas en la propia Declaración de Independencia denunciara que el rey Jorge III había impedido la inmigración de nuevos colonos y había dificultado «las nuevas apropiaciones de tierras». La cuestión territorial ocupaba un lugar central en el conflicto.

La historia oficial suele presentar a Benjamín Franklin, Thomas Jefferson o George Washington de una forma sesgada, se les presenta exclusivamente como los grandes arquitectos de la democracia estadounidense. Sin embargo, eran también miembros de la élite económica colonial y mantenían importantes intereses en la expansión hacia el oeste. George Washington había adquirido enormes extensiones de tierra y participaba activamente en operaciones especulativas relacionadas con el valle del Ohio. Su familia y buena parte de la aristocracia virginiana esperaban obtener beneficios extraordinarios mediante la ocupación de nuevos territorios indígenas. Thomas Jefferson, propietario de una gran plantación y de centenares de personas esclavizadas a lo largo de su vida, concebía el crecimiento de la nueva república como una expansión continua de la frontera agrícola. Benjamín Franklin también participó en iniciativas empresariales vinculadas a la colonización del interior del continente. Los llamados Padres Fundadores no fueron únicamente filósofos ilustrados. También fueron propietarios, terratenientes e inversores. La independencia eliminó el principal obstáculo jurídico que frenaba la apropiación privada de millones de hectáreas pertenecientes a las naciones indígenas.

La nueva República nació vinculada al negocio de la tierra.

Ese proceso no puede comprenderse únicamente como una conquista militar. Responde a una lógica que numerosos historiadores han definido como colonialismo de asentamiento: un modelo en el que el objetivo no consiste simplemente en dominar a la población originaria, sino en sustituirla progresivamente mediante el establecimiento permanente de nuevos colonos.

Los pueblos indígenas constituían un obstáculo para la ocupación del territorio. Por ello fueron desplazados, confinados en reservas o exterminados a lo largo de un proceso que se prolongó durante generaciones.

Paralelamente, la joven República desarrolló otro de los grandes pilares de su crecimiento económico: la esclavitud africana. La paradoja resulta evidente. La nación que proclamaba que «todos los hombres son creados iguales» era al mismo tiempo una de las mayores sociedades esclavistas del mundo atlántico. La riqueza de muchos de sus dirigentes descansaba sobre el trabajo forzado de millones de personas privadas de cualquier derecho. La libertad proclamada en Filadelfia nunca fue verdaderamente universal. Era, ante todo, la libertad de una comunidad política restringida: hombres blancos propietarios. Los indígenas quedaban excluidos porque ocupaban las tierras que debían ser colonizadas. Los africanos esclavizados quedaban excluidos porque constituían la mano de obra indispensable para sostener el sistema económico.

El líder antiesclavista Frederick Douglass denunció con extraordinaria claridad esa contradicción. Su célebre discurso de 1852 no atacaba la idea de libertad, sino la hipocresía de celebrar la libertad mientras millones de personas permanecían sometidas. Su pregunta sigue siendo una de las críticas más profundas formuladas desde el interior de la propia tradición democrática estadounidense.

La construcción de la nación exigió también un lenguaje capaz de justificar la violencia. La Declaración de Independencia calificaba a los pueblos indígenas como «despiadados salvajes». No era una simple expresión retórica. La deshumanización constituye uno de los mecanismos clásicos de todo proceso colonial. Cuando el otro deja de ser considerado plenamente humano, su expulsión, su confinamiento o incluso su exterminio pueden presentarse como medidas legítimas de seguridad.

Es precisamente aquí donde aparecen algunos paralelismos con la tragedia palestina contemporánea. El conflicto palestino-israelí posee una historia propia y unas características específicas que no pueden reducirse a la experiencia norteamericana. Sin embargo, ambos procesos comparten rasgos estructurales propios del colonialismo de asentamiento. En ambos casos la tierra ocupa el centro del conflicto. En ambos casos la expansión de los asentamientos modifica progresivamente la realidad demográfica del territorio. En ambos casos la población originaria aparece convertida en un obstáculo para el proyecto colonizador. En ambos casos la seguridad sirve como principal argumento para justificar la expansión territorial y en ambos casos la deshumanización del adversario facilita la aceptación social de políticas de desplazamiento, confinamiento o destrucción. Estados Unidos construyó durante el siglo XIX dos grandes mitos: el mito del Destino Manifiesto y el de la nación elegida. Desde esa perspectiva la expansión hacia el oeste constituía una misión histórica casi providencial. El genocidio que conllevaba dejaba así de presentarse como una ocupación para convertirse en el cumplimiento de un supuesto destino nacional.

Determinados sectores del sionismo religioso contemporáneo utilizan argumentos que también apelan a derechos históricos o religiosos sobre la tierra, situando el proyecto político en un marco donde la expansión territorial adquiere una legitimidad superior al derecho de quienes ya habitan ese territorio.

No se trata de afirmar que ambos procesos sean idénticos. Toda comparación histórica exige prudencia. Pero sí resulta posible observar que pertenecen a una misma familia histórica caracterizada por la colonización de asentamiento, la sustitución progresiva de la población originaria y la utilización de discursos de legitimación moral para justificar la apropiación del territorio. Doscientos cincuenta años después de la independencia, la pregunta formulada por Frederick Douglass continúa resonando con fuerza. ¿Qué significa el 4 de julio para quienes quedaron fuera de la promesa de libertad? Para los millones de africanos esclavizados. Para las naciones indígenas expulsadas de sus tierra y para quienes, en otras geografías y otros tiempos, contemplan cómo la expansión de nuevos asentamientos transforma irreversiblemente el territorio donde han vivido durante generaciones.

Quizá la mejor manera de conmemorar el aniversario de Estados Unidos no sea repetir los mitos fundacionales, sino afrontar con honestidad las contradicciones sobre las que se construyó una de las democracias más influyentes de la historia. Solo desde ese reconocimiento crítico puede entenderse que la defensa de la libertad pierde toda credibilidad cuando convive con la esclavitud, el despojo territorial o la negación de los derechos de otros pueblos."

(Eduardo Luque, El Viejo Topo, 08/07/26)  

Tres 'desokupas' detenidos por atacar con gas pimienta y palos a la inquilina de uno de los últimos corralones del centro de Sevilla... el ataque se ha producido cuando ella salió a buscar agua, porque la tiene cortada, al igual que la luz, a causa de un incendio provocado hace unas semanas, y de pronto irrumpieron desde la azotea seis hombres provistos con palos y botes de gas pimienta, se introdujeron en su vivienda y agredieron a las personas que había dentro en ese momento... La inquilina asegura que los desokupas iban acompañados de una mujer y una niña, a quienes introdujeron en su vivienda con el propósito de que se quedaran en ella como si fuera su casa... "Han entrado como si fueran los GEO. Han tumbado a la gente que estaba en la vivienda, luego los han echado a la calle a golpes y les han vuelto a rociar con gas pimienta"... esto supone "una vuelta de tuerca en un acoso inmobiliario escandaloso", sin que ninguna autoridad haya aún intervenido para evitarlo (Santiago F. Reviejo)

 "Tres hombres vinculados a una empresa desokupa han sido detenidos esta tarde por la Policía Nacional tras haber atacado con gas pimienta y causado heridas a ocho personas que trataban de impedir que desalojaran a la única inquilina que permanece en las viviendas de uno de los últimos corralones del casco antiguo de Sevilla, donde se proyecta la construcción de un hotel y pisos turísticos.

Robo de móviles, un portátil y documentación

Un estado paralelo en el casco antiguo de Sevilla

(Santiago F. Reviejo , Público, 07/07/26)