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7.11.13

Bancos de alimentos autogestionados, una alternativa solidaria


“Esto es solidaridad, no caridad. La diferencia de estos bancos de alimentos es que la gente se implica, trabaja en la recogida de alimentos, se relaciona con las demás personas y se sienten orgullosas de lo que hacen, van con la cabeza bien alta porque ellas hacen posible el banco de alimentos”, explica Hugo Atman, uno de los activistas del Banco de Alimentos 15M Tetuán, al inicio de una de las reuniones de este grupo, integrado por una media de 30 personas de distintas procedencias.

Los bancos de alimentos autogestionados se han extendido por todo el Estado español en los últimos dos años. A diferencia de los bancos de alimentos ‘oficiales’, que mueven cientos de toneladas de alimentos cedidos por empresas y multinacionales que buscan, entre otras cosas, desgravaciones fiscales y quitarse de encima excedentes, los bancos de alimentos autogestionados se asientan en el principio de justicia social, inciden sus organizadores. 

Implican a los ciudadanos que necesitan ayuda y tratan de visibilizar la situación de pobreza que está, creando la privatización de los servicios públicos, los despidos y la falta de alternativas del Gobierno. Existen bancos de alimentos autogestionados en numerosos distritos de las grandes ciudades y pueblos. Han surgido a partir de las asambleas del 15M.

 La asamblea del Banco de Alimentos 15M Tetuán, en Madrid, que se creó hace cuatro meses, se reune en la sede de la histórica asociación de vecinos del barrio de Tetuán (con más de 30 años de andadura), donde les han cedido una sala.

 Asisten 28 personas y, en la medida de sus posibilidades, se implican en la recogida de alimentos. La mayoría son mujeres, muchas madres, pero también hay hombres, algunos en paro. En el ambiente está el germen de algo nuevo. “Nosotros no tenemos nada que ver con la Iglesia. Queremos visibilizar el problema, concienciar e invitar a la gente a actuar”, aclara Marta a este periódico.

 En el orden del día, el calendario de acciones en la puerta de los supermercados de la zona, la organización de las mismas y el repaso de las recogidas de alimentos anteriores, entre otros puntos. En la última, en dos horas, se recaudaron 200 kilos de comida

En otra –se repasa en la asamblea–  el encargado del Mercadona de La Ventilla llamó a la Policía, aunque los activistas estaban en la vía pública. Al calor del debate sobre si comunicar o no a los supermercados la petición de alimentos en la puerta de sus establecimientos, se expresan varias opiniones. 

Una de ellas, que “estamos en la calle y reclamamos a la gente su solidaridad, no tenemos que pedir permiso a nadie”, como apunta contundente una de las activistas.

El Banco de Alimentos 15M Tetuán atiende a una media de 22 familias que reciben comida no perecedera el segundo y cuarto martes de cada mes. “Hemos conseguido muchos alimentos. El almacén está lleno, pero cada vez más gente reclama ayuda.

 Una asociación hispano-dominicana de esta zona [Bravo Murillo] se ha puesto en contacto con nosotros porque tienen varias familias con muchas necesidades”, dice Atman. También relata que un funcionario de Hacienda, de la delegación de la calle Cuzco, participa de forma activa creando una red de peticiones entre sus compañeros: “Todos los días nos hace llegar alimentos de primera necesidad”.

 Pero los bancos de alimentos autogestionados no son del gusto del  Ayuntamiento de Madrid. El pasado 17 de septiembre acudieron a la asamblea cuatro personas nuevas durante el reparto de material escolar. Aunque al principio no se identificaron, todos se dieron cuenta de que eran policías municipales de paisano.

 Finalmente éstos admitieron que los enviaba la Junta Municipal, tomaron fotos y, antes de irse, amenazaron con precintar el almacén de alimentos. Se mostraron molestos porque estas actividades las realizara el 15M, según un comunicado del banco de alimentos.

 Toñi y Magid también estuvieron  presentes en la última asamblea. Se han implicado desde hace tiempo de forma muy activa. La necesidad y la concienciación les han llevado a actuar. La pareja tiene tres hijos, una niña de 15 años, otra de nueve y un niño de cuatro años. 

“Nos desahuciaron en 2010 de una casa del Instituto de Vivienda de Madrid (IVIMA). Ahora vivimos en casa de mi madre. Ocho personas en 68 metros. Ni mi marido ni yo tenemos trabajo. Subsistimos con 427 euros”, cuenta, y reconoce que el banco de alimentos del 15M les ayuda, “pero nosotros necesitamos un trabajo y una vivienda”, dice Toñi.

Tres días después de esa asamblea, se plantaron en la puerta del Mercadona de la calle Sinesio Delgado junto a otros voluntarios, tal y como se acordó en la reunión. Allí también acude Saray, de 35 años, quien se sitúa en la calle con el carro de un supermercado del que sobresalen varias pancartas con la lista de alimentos no perecederos (azúcar, garbanzos, arroz, lentejas, etc.) más necesarios.

 Saray es madre de cuatro niños, dos gemelas de cuatro años, un niño de 14 y una niña de 12. “No tenemos trabajo y esta iniciativa nos ayuda a hacer frente a los problemas”.

Por su parte, Marta, de 52, combina su militancia entre el banco de alimentos y el movimiento Stop Desahucios. El banco quiere quitarle su casa: “Contra Banesto antes, ahora contra el grupo Santander, estamos luchando por la dación en pago”. Hoy no está frente al súper porque ha viajado hasta Toledo para presentar el tercer escrito para solicitar la dación en pago.

 Sí acude Julio, un hombre de cincuenta y tantos que confiesa que estaba también bajo la amenaza de un desahucio. Ha perdido su trabajo y no puede pagar la vivienda: “He negociado con el banco la devolución del piso, no tengo otra alternativa”. A la puerta del supermercado acude también este medio y comprueba cómo muchas personas se vuelcan.

El carro vacío del Banco de Alimentos 15M Tetuán se va llenando. “Soy maestra de primaria y compruebo cómo los niños llegan al colegio sin comer bien. Cada vez se ve más que la pobreza afecta a las familias, no sólo a inmigrantes también a españoles”, declara Sandra López, tras depositar un kilo de arroz en el carrito. Ana, de 74, ha donado varios kilos de comida también. “Normal­mente lo llevo a la parroquia, pero esta iniciativa también me parece bien”.

Denís, de 52 años, no ha venido hoy a la puerta del súper, está buscando trabajo. Llegó desde Repú­blica Dominicana a España hace 22 años y hasta hace poco no le faltaba trabajo. La empresa, una cadena de restaurantes, la ha puesto en la calle, tras nueve años de empleada, con una suspensión de contrato.

 Cuando acudió al paro se enteró de que no puede cobrar nada. “El banco de alimentos me da esperanzas. Tengo dos hijos que mantener y no cobro nada. Estoy buscando trabajo, pero no encuentro y mi empresa me promete que en unos meses me contratará de nuevo. Pero ya no tengo dinero. O me muero o sobrevivo”.                   (Diagonal, 28/10/2013)

12.11.12

España no es Sodoma y Gomorra, yo diría que es el país de las maravillas porque en cualquier sitio hay un cura, un maestro, un medico, un familiar, un comedor de Cáritas que se ocupan de la gente

"Mensajeros de la Paz ha fundado un banco solidario y su director reclama que en el Congreso se hable de pobreza y hambre.

P: ¿Por qué?
R: La familia no está en crisis y los que digan que hemos perdido valores o mienten o no saben de qué hablan. Claro, si creen que la familia consiste en la base del padre y la madre y casados por la Iglesia, bueno, vale. 

Pero no es así, la familia son los que viven juntos; los separados; los no casados; la suegra y madrastra… eso es familia y la crisis la está paliando la familia que además es quien está manteniendo los valores morales. Tenemos a flor de piel la solidaridad pero se empeñan en decir que España es Sodoma y Gomorra.

P: ¿Quiénes dicen eso?
R: los dirigentes políticos, los periodistas, los gobernantes, los listos. España no es Sodoma y Gomorra, yo diría que esto es el país de las maravillas porque en cualquier sitio hay un cura, un maestro, un medico, un familiar, un comedor de Cáritas que se ocupan de la gente. (...)

P:¿Ha visto llorar a algún abuelo por los efectos de los recortes?
R: Sí, he visto llorar a más de un abuelo. Y te cuento: me encontré a un niño de estos comedores que hemos montado aquí en la sede de Mensajeros en Madrid, que estaba cenando y envolvía una salchicha en una servilleta de papel. Le pregunté para quién era y me dijo: “es para mi abuelo que no ha comido nada hoy”. 

Esta es la España que tenemos y no puede negarlo nadie. Lo malo es que en el Congreso, en el Senado, en los Parlamentos autonómicos, no veo a ningún político pronunciar las palabras “pobreza y hambre”, parecen palabras prohibidas por los partidos.

P: Ustedes atienden a muchos mayores y niños. ¿Están las administraciones retrasando los pagos?
R: Las administraciones retrasan los pagos, con lo que nos ahogan a veces. Estamos viendo muchas cosas y muy tristes. Y estamos esperando a que esto se aclare e intentando mentalizar a los políticos de que no hagan recortes en las pensiones, en la educación, en la sanidad. Debemos ser valientes y decir que no, aunque seamos incómodos.

P: Esta experiencia del banco solidario de “deja lo que puedas, coge lo que necesites”, ¿cómo está marchando?
R: El banco solidario nos ha sobrepasado. Ya tenemos problemas de almacenar y de gente con quien compartir la solidaridad a flor de piel Cuando mas dificultades hay encuentras mas apoyo en la gente. Pulse aquí para conocer el banco solidario de Mensajeros de la Paz.

P: Y desde su experiencia, ¿qué futuro ve?
R: Creo que estamos mejor hoy que ayer en contra de lo que diga Rajoy y el jefe de turno. Esto tiene esto arreglo. Necesitaremos 5, 10 o 20 años para volver a tener la base de bienestar que hemos perdido. Mucha gente ha perdido su vivienda, pero no hemos perdido bienestar social, aun podemos gritar, ir al médico; no nos han sacado los militares a la calle para callarnos la boca… 

Debemos estar preocupados, pero es distinto ver por ejemplo en Madrid la calle limpia o el metro funcionando, que salir a la calle en Haití donde no hay higiene y tienes un paisaje de edificios destruidos."             (El Plural, 03/11/2012)

4.9.12

IU plantea la creación de un banco de alimentos “ a gran escala”, con “aliados” en las cadenas de distribución alimentaria y convitiendo a las cooperativas agrarias en agentes de esa red

" IU anunció ayer que propondrá en el Parlamento autónomo la creación de un banco de alimentos “a gran escala” controlado por la Administración con “aliados” en las cadenas de distribución y la participación.

En la reunión de la coalición de izquierdas presidida por el vicepresidente de la Junta, Diego Valderas, se informó de que IU también presentará propuestas para El impulso de una banca pública, la renta básica y un banco de tierra. “Hay suficientes viviendas y alimentos para que todos los ciudadanos tengan un techo y nadie pase hambre”, aseguró el portavoz de IU, José Antonio Castro.

El portavoz de IU en el Parlamento andaluz, José Antonio Castro, explicó ante la prensa que se buscarán “aliados” en las cadenas de distribución alimentaria y que pretenden convertir a las cooperativas agrarias en agentes de esta red.

Tras indicar que todas las Administraciones públicas deberían incluirse en la red, Castro señaló que la mayoría de bancos de alimentos están situados en las grandes ciudades y desarrollan su tarea con “dificultades”. 

El proyecto anunciado por IU incluiría una sistematización de la recogida de alimentos con los excedentes de transformación, los próximos a la fecha de caducidad y los que compran particulares para donarlos, todos los cuales habría que almacenarlos y distribuirlos a gran escala por toda Andalucía entre los ciudadanos necesitados, según indicó el portavoz de la coalición de izquierdas en el Parlamento.

Para crear esta red, la Administración debería hacer un desarrollo normativo de los aspectos que favorezcan la distribución de los alimentos así como un censo de organizaciones e instituciones que se quieran adherir, definir su papel y redactar un protocolo de colaboración, puntualizó el portavoz de IU.

Esta iniciativa de IU se incluye en un apartado que Castro resumió en el principio según el cual “en Andalucía hay suficientes viviendas y alimentos para que todos los ciudadanos tengan un techo y nadie pase hambre”. (...)

Castro recordó que, en la subasta de fincas propiedad de la Junta, muchas han quedado desiertas, y señaló que había miles de andaluces que tenían que emigrar a Europa para trabajar de temporeros mientras que en la comunidad hay tierras suficientes para que los cooperativistas pudieran potenciar la economía productiva."            (El País, 03/09/2012)

7.5.09

Economatos de inmigrantes para españoles



"Hace casi un año un grupo de inmigrantes afincados en A Coruña y agrupados en la ONG Equus Zebra decidieron poner en marcha un economato para dar de comer a los más pobres. Lo que no podían imaginar era que la crisis iba a provocar que cada mañana se forme una fila de coruñeses esperando la apertura de los tenderetes. A la ONG, que pide "la voluntad" a cambio de comida y ropa, cada vez le es más difícil dar abasto. Por eso piden que la sociedad les ayude con productos que le sobren." (El País, ed. Galicia, Galicia, 05/05/2009, p. 1)

"Banco de alimentos para todos.La crisis arrastra a los coruñeses al economato creado en la ciudad para atender a inmigrantes sin dinero - Por un euro se puede llenar una cesta de comida. (...)

El joven dependiente camerunés y su compañera Hasna, de Marruecos, despachan a toda velocidad. Todo el día, de diez a 14.00 en el turno de mañanas, y de 16.00 a 20.00 horas por las tardes. "Mucha, mucha gente. Antes venían unas 50 personas, pero desde hace meses son 200 ó 250 cada día. El viernes, cuando abrimos, había más de 90 esperando en la puerta", cuenta Bouba. Este lunes, además de patatas, hay yogures, magdalenas, naranjas, repostería industrial.

Están de camino unas 50 cajas de carne. No sólo "se desborda" la afluencia desde que abrió el 12 de mayo de 2008 este pequeño almacén en la avenida Cardenal Cisneros, en el barrio coruñés de Sagrada Familia. Cambió también el perfil de la "clientela": cada vez hay menos extranjeros y más nacionales. No se les pide nada más que "la voluntad, siempre que quieran y puedan" a cambio de llenar de alimentos su bolsa. Algunos incluso vienen con carrito.

Suelen dejar de media un euro en la hucha del local, destinada a cubrir, a veces a duras penas, los gastos de gasolina de los dos camiones con los que voluntarios de la ONG recorren, desde primeras horas del día, mercados y distribuidores de alimentación en busca de donaciones. "Los africanos son más vergonzosos, les cuesta más venir a por comida, prefieren que se les ayude a buscar trabajo. Venían muchos más suramericanos. Pero ahora, son gallegos, vienen jubilados, personas que no llegan a fin de mes, estudiantes. ¡Vaya si se notó la crisis!", exclama Antonio Sánchez.

Es, junto al presidente de Equus Zebra, el escritor camerunés Victor Omgbá, el alma y mentor de esta iniciativa solidaria. Antonio, "un parado", ex representante de bombones de chocolate ahora "enganchado" al voluntariado, no descansa. Anda todo el día, de aquí para allí en busca de las enormes bolsas de alimentos sobrantes que genera una sociedad de consumo. (...)

Desde octubre pasado, también funciona con éxito la tienda de ropa de segunda mano que Equus Zebra abrió en la zona de la calle Barcelona. Las expectativas se han disparado. A un euro, o incluso menos como este mes con la ropa para niños, se venden todo tipo de prendas donadas. "No damos abasto, nos dan muchísima, la única condición es que venga lavada, y nosotros cuanto más tenemos, más barata la vendemos", explica Sula, la responsable.

Mucho inmigrante acude a comprar cajas enteras de prendas para enviarlas a su familia en su país de origen. Pero también el vecindario es cliente habitual. En la trastienda, se le acumula el trabajo al "sastre". El senegalés Mamadou cose y plancha lo que haga falta. Un señor trajeado le acaba de dejar unos vaqueros para "subirles los bajos".

Por tres euros, obtiene satisfacción en un abrir y cerrar de ojos. Igual que la vecina, "encantada" con un pantalón "de tela fina" y una chaqueta de marca que acaba de adquirir por un euro y medio." (El País, ed. Galicia, Galicia, 05/05/2009, p. 8)