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20.10.10

Para salir de una crisis de demanda, la que hay... hay que gastar

"Pregunta. ¿Cuándo saldremos de la crisis de empleo en los países desarrollados?

Respuesta. Depende. En Estados Unidos no está claro si seguirá la recuperación o recaeremos. Pero en todo caso parece que tendremos una salida lenta y el desempleo será alto. En Europa se sigue una política de austeridad que no ayudará a la recuperación.

P. ¿Cree que se necesitan cambios en la regulación laboral?

R. Son dos problemas distintos. Hay una crisis de demanda, de caída de la actividad económica, y la reforma laboral toca la oferta. Hay que separar los dos problemas. No se puede reparar la falta de demanda con reducción de salarios y bajada de gastos gubernamentales.

P. ¿No cree que solucionar problemas del mercado laboral español como la dualidad entre temporales y fijos puede ayudar?

R. Puede ser una solución a otros problemas. Puede ayudar, pero no es una solución a la crisis.

P. ¿Tampoco rebajar los costes de despido?

R. No veo cómo puede ayudar a salir de la crisis.

P. ¿Por qué?

R. Es una crisis de demanda. Hay un exceso de trabajadores, de paro. Y no solo eso, hay exceso de todos los recursos en las economías avanzadas: de maquinaria, de capital financiero, de materiales... Una reducción de precios en un solo punto no ayudará en nada. Hay que aumentar la demanda subiendo el gasto. Si bajan el gasto público o los salarios, veremos una contracción de demanda. Obama ha dicho: "No malgastes una buena crisis". Pero la idea es que la crisis es solo una excusa para las reformas. Se persigue utilizarla para otros propósitos.

P. Entonces, ¿qué hacer?

R. La economía tiene capacidad para salir de las crisis de forma automática. Hay que dejar que esas fuerzas naturales empujen la economía hacia el despegue, ayudándoles con generación de más demanda.

P. ¿Cuáles son esas fuerzas?

R. Todo el mundo tiene reservas. En una crisis no se invierte hasta que estas se acaban. Las ventas vienen de los inventarios. Cuando se agotan, las empresas comienzan de nuevo a producir, invierten, para abastecer solo la demanda de ese momento. Pero esto no es impulso económico, solo abastecimiento de la demanda existente.

P. Así que esto no funciona por sí mismo.

R. No, claro. Hay que impulsarlas con gastos." (MICHAEL PIORE: "Reducir salarios no ayudará en nada". El País, Negocios, 17/10/2010, p. 6/7)

Desesperado está el Bernanke

"Bernanke está planeando una reflación de los precios de los activos, la compra de más bonos públicos y el apoyo del Congreso para inyectar liquidez en el conjunto de la economía. Es una estrategia ambiciosa que podría poner al dólar al borde del abismo, pero las alternativas son igualmente desesperadas. Bernanke sabe que. “en el mejor de los casos”, el PIB subirá entre un 1% y un 2% a lo largo de 2011, mientras crece la inquietud pública por el vuelo del desempleo. También sabe que cuando los tipos de interés son prácticamente cero, la única forma que tiene el banco central de volver a la vida a la economía es aumentando las expectativas de inflación.

Eso quiere decir que la Fed tiene que convencer a las gentes de que “ha perdido” la batalla y se propone destruir la moneda recurriendo a la imprenta. Un sinsentido de cabo a rabo. La Fed no destruirá el dólar. Lo que desea es servirse del elemento sorpresa para dar una buena sacudida a la economía. Los especuladores con oro piensan que la Fed está conduciendo al país hacia la hiperinflación. Están muy equivocados. Todo es parte de un cálculo de largo alcance.

Puede que Bernanke sea un fanático guerrero de clase, pero no es un retrasado mental. Sus políticas están concebidas para elevar el tiro a fin de alterar las expectativas y sacar a los consumidores del pozo de miedo en que han caído. Casi lo dijo en su discurso japonés:

“Al fijar objetivos de niveles de precios, en vez de objetivos de inflación, podría resultarnos preocupante el que eso pueda generar una tasa de inflación a corto plazo mayor que el objetivo de inflación a largo plazo.”

El único modo de estimular la actividad económica pasa por convencer a la gente de que el dólar que ahora tienen en sus bolsillos valdrá menos mañana. Eso es lo que hace que los garcías del mundo pongan otra vez proa a los centros comerciales. Pero lo que parece gasto manirroto de la Fed (la flexibilización cuantitativa), no es realmente sino una forma de restaurar el nivel de precios anterior a la crisis.

Llámese a eso, si se quiere, inflación de activos, pero lo cierto es que Bernanke no va a esperar sentado a que la desinflación troque en deflación, crezca el valor real de las deudas personales y sigan acumulándose quiebras, suspensiones de pagos y ejecuciones hipotecarias. Lo que busca ahora es la eliminación de todos los obstáculos bombardeando la economía con estímulos monetarios y fiscales.(...)

Oigamos de nuevo a Bernanke:

"Se puede, por ejemplo, estudiar una bajada de impuestos para las familias y las empresas que vaya explícitamente asociado con un aumento de compra de deuda pública por parte del Banco de Japón, de manera que los recortes de impuestos se vean efectivamente financiados por la creación de moneda.

Si se supone, además, que el Banco de Japón se ha comprometido a reflacionar la economía anunciando un objetivo de nivel de precios, entonces buena parte, si no todo el incremento de la cantidad de dinero se verá como algo permanente.

Con un plan así, el la balanza contable del Banco de Japón quedará protegida por exprograma de conversión de bonos, y las preocupación del gobierno por su ingente volumen de deuda se verán mitigadas por la mayor cantidad de deuda pública comprada por el Banco de Japón, y no vendida al sector privado.

Además, los consumidores y las empresas deberían estar dispuestas más al gasto que al ahorro de los ingresos dimanantes del recorte fiscal: tienen dinero en efectivo extra en las manos, pero, puesto que el Banco de Japón ha comprado deuda pública por un monto equivalente al recorte fiscal, no se habrá generado carga alguna, ni presente ni futura, de servicio de deuda, lo que exime de la necesidad de impuestos futuros. En substancia: la combinación de las políticas monetaria y fiscal habrán logrado incrementar la riqueza nominal de las familias, lo que incrementará el gasto nominal, y por lo mismo, los precios.”

La cosa es, desde luego, muy radical. Pero podría funcionar. Y la forma más expedita de poner en marcha una política de este tipo sería eliminar los impuestos a los salarios, lo cual, en efecto, conferiría a todo hombre y a toda mujer trabajadores del país, una mayor capacidad de pago.

Los comentarios de Bernanke constituyen también una tácita admisión de que el sistema bancario es ya disfuncional e incapaz de crear el crédito necesario para la próxima expansión. Por eso se propone prescindir totalmente de ese sistema de propiedad privada y transferir el dinero directamente a los consumidores. Ni que decir tiene, esto tendrá un efecto positivo en el gasto y en todas las perspectivas de recuperación.(...)

Diríase que el plan de Bernanke es capaz de hacer todo, salvo del blanqueo dental. ¿No tendría acaso más sentido reestructurar el sistema bancario para que, limpios de activos tóxicos, los bancos pudieran volver a prestar libremente otra vez? ¿Y no sería mejor robustecer a los sindicatos, para que los salarios pudieran subir con la productividad y los trabajadores generaran una demanda efectiva suficiente para mantener la marcha de la economía sin necesidad de terroríficas inyecciones y perentorios estímulos de urgencia? Claro que eso significaría una tregua en la guerra de clases, y no complacería mucho a los plutócratas complacidos con los vientos de desempleo que azotan al país de costa a costa.

Ello es que el plan de Bernanke podría funcionar. El Congreso podría aprobar legislación de emergencia para suspender los impuestos al trabajo asalariado durante dos años, lo que significaría miles de millones de dólares en los bolsillos de los sufridos consumidores. La Fed podría enjugar la diferencia comprando un volumen equivalente de títulos del Tesoro manteniendo bajos sus rendimientos mientras se reconfigura la economía, crece el empleo, se disparan los precios de los activos y vuelan los mercados.

A medida que la economía rebote, el dólar pederá continuamente pie, lo que disparará las materias primas e incrementará las exportaciones, lo que traerá consigo un choque con los socios comerciales extranjeros. ¿Y entonces, qué?" (Sin Permiso, 17/10/2010, 'Bernanke está sopesando la opción “nuclear” de Mike Whitney )

14.6.10

Ahogando la salida de la recesión

"Aunque la economía global se ha recuperado un tanto desde el colapso que siguió a Lehman, difícilmente admite la caracterización de "expansión" con que la describió Trichet, dadas las cifras de desempleo de dos dígitos registradas a lo largo y ancho del globo. Y la recuperación global se verá gravemente dañada, si se abandonan las políticas fiscales de apoyo activo –el tipo de estímulo público necesario para sostener mayores niveles de crecimiento y empleo—, como sugieren las discusiones del G20. El nuevo remedio para colapsar la demanda se llama "consolidación fiscal", un eufemismo destinado a enmascarar ulteriores recortes del gasto en servicios sociales vitales. (...)

Sin embargo, y sin la menor pretensión de ironía por su parte, el primer ministro británico David Cameron ha soltado esta singular agudeza:

"Nada ilustra mejor la total irresponsabilidad de las políticas del último gobierno que el hecho de que siguieran levantando un gasto público insostenible, ¡precisamente cuando la economía se estaba encogiendo!".

¿Así que lo que hay que hacer es levantar el gasto público cuando la economía está en fase de crecimiento? ¿Cuando puede presentar verdaderos peligros inflacionarios? Si este es el tipo de políticas incoherentes que le aguardan, que Dios coja confesado al Reino Unido. Si no fuera tan destructiva, la declaración resultaría hasta divertida. Con ideas económicas de tamaña calidad, la cosa no ofrece duda: el gobierno británico logrará mantener su promesa de "décadas de austeridad".

En términos de contabilidad básica, el déficit público no es sino un trasunto del ahorro privado. No es que algún tipo de vacío financiero vaya arrastrando a los ingresos públicos hacia un gigantesco agujero negro financiero. Lo que hace el gasto del déficit público es permitir que el sector privado alcance un deseable nivel de ahorro. Cuando este último nivel cambia, el gasto público tiene que ajustarse en dirección opuesta para compensar (a menos que la balanza por cuenta corriente cambie también).

El nivel del empleo es el factor que más obviamente afecta a la tendencia al ahorro del sector privado. Un mayor desempleo trae consigo un acrecido deseo (una mayor necesidad) de ahorro preventivo en el sector privado. El hecho de que los EEUU ronden hoy oficialmente el 10% de desempleo y de que las tasas de paro sean aún mayores en Europa significa que los gobiernos no han contribuido lo bastante a compensar esa mayor tendencia al ahorro generando niveles superiores de empleo.

Si el gobierno incurriera en excedentes presupuestarios durante varios años, entonces el sector privado tendría que incurrir en déficits en ese mismo trecho temporal: endeudándose en billones de dólares, a fin de que el gobierno pudiera enjugar su deuda. No se ve por qué los hogares tendrían que estar mejor endeudándose para que el gobierno se desendeude.

La política fiscal ha de entenderse como una balanza en la que el gasto financiado por empréstitos tiene que compensar la propensión al ahorro (y la propensión a la importación) fuera de los niveles de pleno empleo (mientras el endeudamiento del sector privado no baste).(...)

"La idea central es que la política fiscal del gobierno (…) debería decidirse siempre con el ojo puesto exclusivamente en los efectos que estas acciones vayan a tener en la economía, y no en función de alguna doctrina tradicional recibida sobre lo que es sensato o insensato." (...)

En la línea de Lerner, sugerimos que el objetivo primero de la política fiscal debe ser gastar en paquetes de creación de puestos de trabajo productivos. No puede ser que se vea arrastrada a la deriva del capitalismo de amiguetes, derivando subsidios financieros masivos hacia un puñado de ricos bien conectados políticamente. Tal ha sido el yerro fundamental de prácticamente todos los paquetes fiscales globales. A los tenedores de bonos se les sigue pagando a la par, mientras que la ciclópea magnitud de esos pagos sirve de excusa para recortar drásticamente servicios públicos vitales, pensiones y otros gastos públicos.

A medida que el gasto privado se va recuperando, el déficit presupuestario comienza a encoger automáticamente (a través de los estabilizadores automáticos). Llegados a cierto punto, el gobierno tiene que disminuir sus gasto neto discrecional para evitar que el conjunto de la demanda agregada (el gasto total de la economía) exceda la capacidad de producción de la economía. Si la demanda rebasa esa capacidad, tenemos inflación. Claro que, cuando irrumpe la inflación, los gobiernos siempre pueden optar por aumentar los impuestos para contener el gasto privado. Todo depende del contexto económico en el que se toman las decisiones. (...)

El mensaje del G20 parece ser éste: vamos a terminar con el gasto público nacional destinado a sostener el empleo de la clase baja." (Sin Permiso, citnado a El G20 vota por la Gran Depresión' de Marshall Auerback ·y Rob Parenteau )

1.2.10

El Foro Social de Madrid

"Acuerdos comunes : "Otra salida a la crisis es posible"

Dentro de la diversidad de temas y la pluralidad de matices en un movimiento tan descentralizado, el Foro consigue alcanzar una serie de puntos comunes frente al capitalismo y la crisis económica.

Entre otras reivindicaciones, piden que se depuren responsabilidades empresariales y políticas entre quienes han favorecido esta situación. Apuestan por sustituir "su economía del beneficio" por una social y cooperativa que "satisfaga las necesidades reales de la población". En esa línea exigen una producción y una forma de consumir "responsables", compatibles con el cuidado del medio ambiente y "que respete los límites de un planeta sobreexplotado".

Otras de sus propuestas es la creación de una banca pública bajo control social, "que sea parte de los servicios públicos esenciales" como lo son la educación o la sanidad. También solicitan un sistema fiscal progresivo, "gravar las ganancias de los grandes patrimonios y cortar el fraude de las Sicav (sociedades de inversión con privilegios fiscales)".

Una medida irrenunciable para el movimiento del FSM es la renta básica universal. Un salario mínimo para todas las personas que no tengan un trabajo suficientemente remunerado. Argumenta la asamblea del Foro que se financiaría con un impuesto a las rentas más altas y mediante una reducción drástica de los gastos militares, "actualmente diez veces mayores que toda la Ayuda al Desarrollo", denuncian.

Estas medidas se engloban en lo que llaman una "democracia más real a todos los niveles"; pero el FSM apuesta por saltar de lo abstracto a lo concreto. "No sólo se abordan cuestiones grandilocuentes", señala Barbudo, "las experiencias de luchas concretas en el entramado asociativo o vecinal en determinados lugares sirven para otros que tienen que abordar problemas similares". (Público, 01/02/2010)

6.11.09

La penosa salida de la crisis

"EE UU tocó fondo y rebotó. Incluso en la castigada Michigan tienen esperanza (...)

Las compañías estadounidenses, opinan los expertos del Bank of America, reaccionaron en exceso a la Gran Recesión eliminando más empleos de los necesarios. "El miedo a la depresión les llevó no sólo a recortar agresivamente puestos de trabajo, sino también inventarios e inversiones", explican. Por eso creen que, conforme la recuperación tome cuerpo, volverá la confianza. (...)

Los datos oficiales revelan que la mayor economía del mundo cobró fuerza en el tercer trimestre, rompiendo así con el ciclo de contracción más prolongado en siete décadas. Tras cuatro trimestres consecutivos en negativo, el Producto Interior Bruto se expandió un 0,9% frente al trimestre anterior, lo que equivale a una tasa anualizada del 3,5%. La producción industrial crece, los precios de la vivienda repuntan ligeramente y los resultados empresariales mejoran. (...)

En cualquier caso, la herida abierta es profunda: 15,1 millones de parados y 7,6 millones de empleos perdidos desde diciembre de 2007. (...)

CareerBuilder revela, de hecho, que la mayoría de los empresarios esperará a 2010 para decidirse a contratar. Un 36% de ellos lo hará probablemente en el primer semestre. (...)

Es la cruda realidad a la que hace frente el estadounidense de a pie y que se refleja en la última encuesta de la cadena de televisión NBC: el 52% de los ciudadanos piensa que las cosas van en la mala dirección. "Claro que estamos mejor que antes, pero queda mucho para salir del agujero", reitera la consultora Global Insight. (...)

El Departamento del Tesoro y la Reserva Federal (Fed) llevan un año utilizando todas las armas en sus arsenales para reactivar el crecimiento y estabilizar los mercados. Así gastaron, prestaron o pusieron como aval 11,6 billones de dólares. De hecho, como señala el banco Wells Fargo, el crecimiento en el tercer trimestre estuvo impulsado por "inyecciones de estímulo puntuales" a la compra de coches y primera vivienda. (...)

En una recuperación típica, la economía se apoya en el incremento de la demanda real. Y, tarde o temprano, el sector privado tomará el lugar del Estado como motor. Pero es difícil encontrar evidencias de que hogares y empresas estén listas para asumir el liderazgo. El fardo del endeudamiento es muy pesado. Con un repunte modesto y los bancos siendo muy duros a la hora de prestar dinero, el gasto continuará restringido y la demanda, débil. (...)

La marcha del mercado laboral será clave en el ritmo de la fase expansiva. También la del sector inmobiliario, ya que las casas pueden ser una fuente de dinero en efectivo con que cubrir gastos extraordinarios. Los precios subieron por cuarto mes consecutivo en agosto. Pero nadie se lleva a engaño. Gran parte de la mejora está vinculada, por un lado, a los incentivos que expiran a final de año y, por otro, a que se están vendiendo principalmente casas desahuciadas. (...)

Los analistas de NPD Group, empresa especializada en el análisis de mercados, tampoco se creen tanto el último dato de confianza y auguran que los consumidores volverán a gastar pronto, porque empiezan a estar cansados de mirar hasta el último centavo y se sienten más cómodos con la nueva realidad. El índice de ahorro de los hogares está a su nivel más alto en décadas. La temporada de compras navideñas que arranca con el Día de Acción de Gracias podría ser la excusa.

La firma ShopperTrak, que analiza las tendencias del comercio al por menor, ya habla de un incremento en las visitas a los centros comerciales, y esto hace pensar que habrá un incremento en las ventas del 2,5% respecto a 2008." (El País, Negocios, 01/11/2009, p. 4/6)