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2.7.20

Ha llegado el momento de la Teoría Monetaria Moderna. ¿Qué es eso de que la tasa de paro pueda llegar al 0% y de que los salarios suban? ¡Hasta aquí podríamos llegar, faltaría más!

"¿Qué tienen en común los economistas austriacos, los neokeynesianos, los monetaristas, parte de los economistas marxistas, y el CEO o director ejecutivo de Blackrock, Laurence Fink? 

Sí, aunque parezca sorprendente, todos ellos comparten, por distintas razones, un denominador común, su salida en tromba y ataque rabioso contra la Teoría Monetaria Moderna (TMM).

Primero fueron los austriacos. Nunca perdonaron que Nicholas Kaldor destrozara todas y cada una de las teorías y conjeturas económicas de quien fuera su maestro en la London School of Economics, Friedrich Hayek

 Lo llevó a la irrelevancia académica, hasta que a finales de los 70 la superclase reescribió la historia, creó un relato falso y acabó con el consenso keynesiano. Para ello, además de rescatar del baúl de los recuerdos a  Friedrich Hayek, impulsó la escuela de Chicago, cuyas recetas económicas fueron un verdadero cáncer para la humanidad.

Los economistas marxistas, aunque no todos, véase Reuten o Bellifiore, siempre han sido reacios a la Teoría Monetaria Moderna. La visión del dinero de Marx presenta aspectos contradictorios. Aducen que la creación bancaria del dinero (dinero endógeno) sólo puede ocurrir porque existe una confianza última en que los depósitos puedan ser transformados en cualquier momento en dinero fiat, esto es, en base monetaria.

 Pero la realidad muestra que relación entre el circuito del capital y la creación de dinero bancario que se desprende siguiendo al propio Marx entra en contradicción con la consideración del dinero en cuanto mercancía. La naturaleza de los adelantos que efectúan los capitalistas para la compra del factor trabajo y de medios de producción en el circuito del capital cuadra con la naturaleza del dinero como crédito, y no la del dinero mercancía.

El ‘establishment’ contra la TMM

Pero no ha sido hasta ahora cuando el ‘establishment’ ha empezado a preocuparse, saliendo en tromba contra la TMM. Para ello han recurrido a toda una pléyade de académicos ortodoxos -Paul Krugman, Lawrence Summers, Oliver Blanchard, Kenneth Rogoff-, que no son otros que aquellos que han dado forma a las propuestas y recetas económicas que se llevan implementado desde finales de los 70. 

Sí, me refiero a la ortodoxia neoclásica que ha nutrido intelectualmente a esa forma de gobernanza llamada neoliberalismo, y cuyos cuatro pilares básicos hacen aguas, tal como demostramos en su momento a partir de “The Deep Causes of Secular Stagnation and the Rise of Populism”, esa pieza exquisita del genial James Montier, estratega jefe de GMO, y de Philip Pilkington, de la Kingston University.

¿Por qué tanta alarma? Muy sencillo, la TMM empieza a ser la herramienta básica que hay detrás de las propuestas económicas de los políticos en alza en los Estados Unidos. Y esto empieza a ser serio. Me refiero a las propuestas económicas de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez o del senador Bernie Sanders, y que ya dominan el discurso político al otro lado del Atlántico, empezando “a contaminar” de verdad a todo el Partido Demócrata y a la sociedad.

 ¡Y hasta aquí podíamos llegar! ¿Se imaginan un plan de trabajo garantizado y un New Deal verde? El capital ya tuvo que aguantar bastante con Frank Delano Rooslvelt y Clement Atlee, cuyas recetas sacaron de la Gran Depresión a los Estados Unidos y al Reino Unido, iniciándose el mayor período de prosperidad, reducción de la pobreza y reparto de la riqueza de la historia –sin olvidarnos de la experiencia china del inmenso Den XiaoPing-.

 No se puede volver a las andadas, braman los prohombres de la superclase. ¿Qué es eso de que la tasa de paro pueda llegar al 0% y de que los salarios suban? ¡Hasta aquí podríamos llegar, faltaría más! ¡Se nos subirían a las barbas, y el miedo dejaría de desempeñar su papel como medida disciplinaria!

Lo más alucinante es que los análisis de aquellos que critican la TMM dejan, digámoslo suavemente, mucho que desear. El enfoque IS-LM presente en casi todos ellos no deja de ser una fantasía infantil tan entrañable como la del ratoncito Pérez o Santa Claus. Pero veamos brevemente quienes acudieron a la fiesta anti-TMM. Por un lado, Paul Krugman, que aún a fecha de hoy sigue sin entender la naturaleza endógena del dinero, y el papel de la deuda en la Gran Recesión. 

No podía faltar tampoco Lawrence Summers, sin duda otro invitado con caché, quien en su momento afirmó que Occidente solo podía sobrevivir en base a burbujas, con tipos de interés reales negativos. Otro que se ha auto-invitado al guateque anti-TMM es quien en mayo de 2008, cuando era el economista jefe del FMI, afirmó que la macroeconomía global estaba en su mejor momento. 

Me refiero a Oliver Blanchard. Menudo ojo clínico: a los pocos meses, la Gran Recesión. Pero suma y sigue. También se sumó a la fiesta anti-TMM, tras la correspondiente invitación, Kenneth Rogoff, el de los errores de la hoja de cálculo en su artículo “Growth in a Time of Debt”,  pelillos a la mar.

¡Ahora es el momento!

Pero en toda fiesta “cool” que se precie se debe invitar a un hombre de Wall Street. Y el sarao anti-TMM no podía ser menos. Me refiero a Laurence Fink, el director ejecutivo de la mayor gestora de fondos del mundo, BlackRock. El mismo que de manera acertada envió una carta abierta a los directores ejecutivos –CEOs- de las principales compañías del planeta criticando la visión cortoplacista de las empresas, que no fomentan la inversión a largo plazo, sino solo la especulativa. Pero ahí seguimos señor Fink, sin que nadie haga nada.

Todos ellos curiosamente usan para atacar a la TMM, dicho de paso de manera excesivamente vulgar, exactamente las mismas críticas que se planteaban contra la QE de Ben Bernanke, es decir, generará hiperinflación y devaluará la divisa. Después de multiplicar por 5 el tamaño del balance de la Reserva Federal (FED), del Banco Central Europeo, o del Banco de Inglaterra, estos economistas siguen buscando la inflación, sin encontrarla. Y mira que buscan y rebuscan debajo de las piedras.

Entiendo el nerviosismo de todos ellos. Tras muchos años de medrar y coquetear con el poder; tras un largo tiempo de ocupar puestos de responsabilidad en organismos multilaterales, gobiernos, universidades, bancos centrales, y empresas; tras haber contribuido todos ellos al desmantelamiento del estado del bienestar, es duro imaginarse que ya hay una enmienda a la totalidad. Aún más duro es asumir que sus modelos son completamente inútiles. 

Pero bienvenido sea su salida de tono, en tromba, porque denota que, ahora sí, la huella de Hyman Minsky, de Wyne Godley, está ahí y frente a la distopía de sus políticas hay una alternativa. Tras la Gran Depresión surgió un abanico amplio de economistas -Michal Kalecki, Joan Robinson, Nicholas Kaldor, Piero Sraffa, John Maynard Keynes…- que destrozaron académicamente a la ortodoxia dominante del momento, y que pudieron cambiar el rumbo de la historia. Por todo ello, ¡ahora es el momento de la TMM!"           

17.4.20

La recesión derivada del coronavirus junto a la aversión al riesgo de los mercados ha activado la última de las burbujas: la deuda privada corporativa. España, o la Teoría Monetaria Moderna, o el caos... dos meses de confinamiento total, pero soportando con dinero público las rentas de los trabajadores y los costes fijos de las empresas. No se puede repetir lo de Grecia. ¡Qué les den! 750.000 millones de la UE sin condiciones... Úsenlo ministras María Jesús Montero y Nadia Calviño, y tengan preparado ¡ya! un New Deal para después, porque si no el destrozo social, económico y moral de nuestro país será insoportable

"España, o la Teoría Monetaria Moderna, o el caos. (...)

Con la pandemia de la Covid-19 todavía fuera de control, el mejor resultado económico que alguien puede esperar es una recesión más profunda que la que siguió a la crisis financiera de 2008. Pero dada la débil respuesta política y económica de occidente, hasta la fecha, las posibilidades de un resultado mucho peor aumentan día a día. Hoy más que nunca es necesario aplicar la Teoría monetaria Moderna, o, alternativamente, dentro de la arquitectura del euro, a la cual pertenecemos, aquella opción que más se le aproxime.

 Reconozco que debe ser muy duro para los economistas ortodoxos, social-liberales, ordoliberales, o anarcoliberales a ultranza, que han estado atizando desde sus columnas de opinión contra la TMM, entender, tarde o temprano lo harán, que no hay alternativa. Read my lips, o TMM o el caos, “There is no Alternative”. Nouriel Roubini lo dejó claro en su último blog “A Greater Depression”

En uno de los párrafos aseveraba, “Pero estas intervenciones financiadas por el déficit deben ser totalmente monetizadas. Si se financian mediante la deuda pública estándar, los tipos de interés aumentarían considerablemente y la recuperación se asfixiaría en su cuna. Dadas las circunstancias, las intervenciones propuestas durante mucho tiempo por los izquierdistas de la escuela de la Teoría Monetaria Moderna, se han convertido en la corriente principal”.

 La recesión y/o depresión derivada del coronavirus junto a la aversión al riesgo de los mercados financiaros ha activado la última de las burbujas: la deuda privada corporativa. El eslabón más débil son las empresas no financieras de medio mundo que se adentraron en un lodazal de deudas de su propia creación. 

Estuvieron impulsando los precios de sus acciones con adquisiciones empresariales y/o recompras sin fin de sus propias acciones, ambas financiadas con préstamos con tipos de interés bajos y emisiones de bonos basura. Junto a bancos zombis, ahora tendremos además corporaciones zombis. Les recomiendo el último blog de Carmen Reinhart, “This Time is Truly Different” Frente a la que se avecina, es necesario implementar, por lo tanto, nuevas medidas de política económica alternativas a la ortodoxia dominante. No se puede volver a repetir los errores cometidos durante la Gran Recesión.

Para no repetir errores asociados a la incompetencia intelectual y/o intereses de clase, deben quedar claros ciertos conceptos. Desde un principio había una solución óptima para todos. La hipótesis era muy sencilla, dos meses de confinamiento total, pero soportando con dinero público las rentas de los trabajadores y los costes fijos de las empresas. 

Lo del confinamiento total con permisos retribuidos recuperables es una broma, es no entender que van a caer miles de empresas porque la demanda no se desplaza a placer automáticamente. Una alternativa, el modelo danés, salvar las Pymes a toda costa. Se trata de una ayuda directa a las empresas, que serán las que recibirán la compensación y pagarán las nóminas, hasta un tope, sin ninguna rebaja en el sueldo. 

Pero topamos con nuestro primer ministro holandés, reencarnado en nuestra ministra de Economía, Calviño.
Esto no va de coronabonos, no tiene nada que ver ganarse la confianza de los mercados mutualizando la deuda. El Banco Central Europeo puede hacer lo que quiera con los tipos de interés y con las curvas de deuda. Acuérdense de ciertas evidencias que van contra el consenso de los economistas.

 El dinero es endógeno y los tipos de interés cuasi-exógenos. Pero esto tampoco va de acudir al Mecanismo de Estabilidad Europea. No podemos permitirnos el lujo de que nos den migajas a cambio de condiciones draconianas en términos de salarios y gasto público, que nos empobrezca como sociedad. No se puede repetir lo de Grecia. ¡Qué les den!

 Solo hay una alternativa. El entorno actual es TMM. Tras la ruptura de Bretton Woods en 1971, la mayoría de gobiernos empezaron a emitir sus monedas mediante decretos legislativos bajo un tipo de cambio flotante. Un tipo de cambio flexible libera a la política monetaria de tener que defender una paridad fija. 

Por lo tanto, las políticas fiscal y monetaria pueden concentrarse en garantizar que el gasto doméstico sea el suficiente para mantener altos niveles de empleo. Los gobiernos que emiten sus propias monedas tienen un tipo de cambio flotante y solo emiten deuda en moneda local, ya no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero.

Pero hete aquí que nos topamos con la arquitectura del Euro, distópica desde sus orígenes. No tenemos soberanía monetaria y no disponemos de un banco central porque renunciamos a él cuando entramos en el euro. Las normas de los tratados europeos prohíben que el Tesoro abra descubiertos en su cuenta del banco central. Por ese motivo el Tesoro está obligado a emitir deuda pública por importe aproximadamente equivalente al déficit público. 

Entonces, ¿qué podemos hacer? Hace 2 semanas, el Banco Central Europeo nos dio una salida, anunció un Programa de Compras para la Emergencia de la Pandemia por importe de 750.000 millones de euros. Pero esta vez no exigirá condiciones a los estados miembros que acudan a él. Úsenlo ministras María Jesús Montero y Nadia Calviño, y tengan preparado ¡ya! un New Deal para después, porque si no el destrozo social, económico y moral de nuestro país será insoportable, y nuestras previsiones, de una contracción del 8% en 2020, se quedarán cortas."                  (Juan Laborda, Vox Populi, 02/04/20)

13.3.20

Bill Mitchell: La crisis del coronavirus: un tipo particular de shock... Los gobiernos deberían centrarse en asegurar la posición de los trabajadores, no de las empresas... Si los gobiernos apuntalan a los bancos y empresas zombis, entonces están haciendo mal uso de su capacidad fiscal...

"(...) El miedo y la incertidumbre asociados con una posible pandemia han significado que los consumidores están alterando sus patrones de gasto con bastante rapidez, como los viajes en avión y otras actividades similares que caen bruscamente. Por lo tanto, este es un tipo de calamidad muy especial que no se ajusta a los tipos habituales de conmociones que sufren las economías. 

Y como consecuencia, hace que la tarea de diseñar una respuesta de política económica sea bastante más difícil. Pero no te confundas. Los déficits fiscales tendrán que aumentar sustancialmente durante un período prolongado y los gobiernos tendrán que hacer cosas que nunca antes habían contemplado para evitar una recesión profunda. (...)

Pensando claramente

Los choques de suministro vienen en dos formas:

1. Un shock de precios: por ejemplo, los aumentos de precios de la OPEP en la década de 1970 que inmediatamente inyectaron impulsos inflacionarios en las naciones importadoras dependientes del petróleo.

Entonces, el problema se vuelve distributivo: qué sector (es) va a asumir la pérdida de ingresos real que el aumento de la materia prima importada necesita.

La pérdida de ingresos reales se debe a que la nación tiene que dedicar una mayor parte de sus ingresos que antes
al pago de importaciones para seguir usando esa materia prima. (...)

Por lo tanto, se requiere un acuerdo para compartir la pérdida de ingresos patrocinado por el gobierno para evitar que surja una espiral inflacionaria.

2. Un shock de producción: por ejemplo, el colapso de la granja en Zimbabwe después de la toma de las granjas por parte de los luchadores por la libertad.

En este caso, un estímulo de gasto es complicado porque es probable que desencadene la inflación, especialmente en el caso de Zimbabwe, donde la pérdida de producción fue comida y existía el peligro de una hambruna masiva.

El truco consiste en tratar de estimular áreas de la economía que tengan capacidad de responder en términos de producción real.

Entonces, en el caso del coronavirus, el secado repentino de los componentes JIT de las fábricas chinas para las empresas locales dañará su posición de ventas.

El gobierno siempre puede ofrecer a estas empresas un alivio de la deuda a corto plazo y otros incentivos en efectivo para vincularlas.

Pero el daño mayor no vendrá porque no podemos comprar algunos productos de Apple por un tiempo (teniendo en cuenta que Apple ha retirado muchas líneas de productos temporalmente debido a la falta de capacidad de suministro).

Más bien, serán los impactos provenientes del aumento del desempleo y la pérdida de ingresos a medida que los trabajadores sean despedidos debido a la inactividad.

Esto es cuando el problema de "oferta" se transforma en un problema de demanda.

Y el gobierno tiene toda la capacidad que necesita para evitar que esas pérdidas de ingresos se multipliquen.  (...)

El punto es que es probable que el coronavirus provoque un fuerte aumento en el desempleo y una respuesta inmediata del gobierno debería ser asegurar que los ingresos se mantengan durante el período de la crisis.

 Si lo que queremos llamar a esto es un subsidio salarial (del que los empleadores suelen abusar) o un pago único a los trabajadores que pierden sus empleos durante la crisis no es realmente el punto. (...)

Más sobre esto a continuación.

Lo que luego introduce el otro tipo de shock: el shock de la demanda.

Las pérdidas de ingresos derivadas de los cierres iniciales de la fábrica inducen una disminución en el gasto.

Sin embargo, el miedo y el pánico también están afectando el gasto directo, a través de la renuencia a viajar, etc.  (...)

Los operadores turísticos se enfrentan a una pérdida masiva de ingresos a medida que sus mercados disminuyen. Las líneas aéreas están despegando aviones y desguazando rutas.

El gobierno tiene la capacidad de minimizar este tipo de pérdidas si así lo desea.

 ¿Cuál es la fuerza relativa de cada parte de la crisis?

 Si bien la crisis tiene dimensiones del lado de la oferta (se cierran las fábricas chinas y se interrumpen las cadenas de suministro mundiales), creo que este es el problema menor en relación con las subsiguientes fallas del lado de la demanda que ocurren a medida que las personas lidian con el miedo y la incertidumbre .   (...)

Como argumentaré más adelante, entramos en esta crisis en un estado ya frágil:

1. El mercado laboral está lejos de recuperarse de la GFC y ha estado en reversa durante el último año más o menos.

2. El crecimiento del PIB es pobre.

3. El crecimiento de la inversión empresarial es negativo y lo ha sido durante varios trimestres.

4. La deuda de los hogares está en niveles récord y el crecimiento de los salarios es plano.

5. A escala mundial, está claro que los gobiernos no trataron el GFC adecuadamente. La austeridad extendida ha creado un daño estructural significativo a las economías y hay una alta proporción de bancos y corporaciones que mejor se pueden describir como en un estado "zombificado".  (...)

A medida que entramos en esta crisis, muchos fondos de pensiones y fondos de seguros están al borde de la insolvencia y las posiciones de inversión cada vez más riesgosas a medida que persiguen el rendimiento en este entorno de tasas de interés negativas.

La conclusión es que la dependencia de la política monetaria ha desestabilizado todo el sistema financiero y es esencial un retorno al dominio fiscal.

6. La Eurozona depende de Alemania y depende de su fuerza de exportación, dada su poca disposición, patológica, para estimular el crecimiento interno.

Y, como resultado de la demolición de la prosperidad entre sus socios de la UEM (a través de la insistencia en una austeridad prolongada), esa fortaleza ahora depende de China.

Y como China está actualmente en conflicto, Alemania también se dirige a la recesión, que se llevará al resto de la zona euro con ella, dada la mentalidad de austeridad de su liderazgo y su dependencia de la política monetaria.

En este contexto, la crisis del lado de la demanda tiene el potencial de ser muy profunda y perjudicial, y los gobiernos deberían abandonar la idea de que solo se requerirán pequeñas intervenciones fiscales temporales.

Mi evaluación es que se requieren grandes cambios fiscales, para apuntalar los ingresos y los gastos, y que deberían perdurar mientras los gobiernos también resuelven el desorden estructural que ha creado la dependencia extendida de la política monetaria.

En ese sentido, este debería ser el momento en que los gobiernos limpien seriamente el sector financiero. Deben permitir que las firmas zombies y los bancos salgan mientras protegen a sus trabajadores y sus derechos.

Deben proporcionar apoyo al aumento del gasto para el crecimiento de los ingresos para que los hogares puedan reducir sus deudas.

Deben ser grandes y mantenerse durante un período prolongado.

Esto se debe a que no solo tienen que lidiar con el colapso del gasto en ciertos sectores (turismo, etc.) sino que también tienen que apuntalar la reestructuración y las reducciones de la deuda y el caos que seguirá a la destrucción final de las corporaciones y bancos zombis.

Si los gobiernos apuntalan a estos zombis, entonces están haciendo mal uso de su capacidad fiscal. Los gobiernos deberían centrarse en asegurar la posición de los trabajadores, no de las empresas.

 La política monetaria no es la respuesta.

Ya, los bancos centrales de todo el mundo están recortando las tasas como una respuesta política neoliberal estándar en el contexto de los departamentos de tesorería que continúan desaparecidos.

Reducir las tasas de interés no ayudará a aliviar la crisis. Las empresas no pedirán préstamos si sus mercados se derrumban. Los consumidores no podrán aprovechar las tarifas más bajas si están perdiendo sus empleos.

Un tipo de cambio más bajo y una mayor competitividad internacional no superarán la caída del gasto si la crisis es generalizada. La ignorancia no es la respuesta.

 Un ex asesor del gobierno laborista australiano, ahora en consultoría privada, escribió el otro día que el Gobierno no puede "estimular nuestra salida de la crisis del virus" porque no es un shock de demanda estándar (...)   Afirmó que:

   "Es un shock de oferta causado por las empresas que tienen menos para vender porque sus fábricas están cerradas, sus cadenas de suministro están interrumpidas y sus trabajadores están en cuarentena en sus hogares. Intentar estimular su salida de un choque de suministro es como arrojar agua al fuego de la grasa. En el peor de los casos, el estímulo puede exacerbar el shock a medida que las compras de pánico crean escasez y una inflación creciente."

Hay un elemento de verdad en eso.

 Pero ignora que ambos tipos de shocks están presentes aquí y, como expliqué anteriormente, el shock del lado de la demanda es el más peligroso para la prosperidad a largo plazo.

Las fábricas reabrirán pronto y la cadena de suministro comenzará a fluir bastante rápido. Y, todavía hay inventarios disponibles en muchas líneas de productos.

El daño vendrá del colapso del gasto, no de las restricciones temporales de suministro. (...)

El gobierno australiano, como emisor de divisas, siempre puede aumentar su gasto neto independientemente de lo que hizo ayer. No existe una restricción financiera para que el gobierno introduzca un estímulo masivo si se considera que es apropiado.

Puede mantener ese estímulo durante el tiempo que sea necesario.

Todos los argumentos sobre el aumento de las tasas de interés, las amenazas de inflación (...) son incorrectos, siempre han sido incorrectos, y si se ponen en el centro del escenario, la crisis se amplificará. (...)"                    (Bill Mitchell, blog, 10/03/20)

10.3.20

Tanto años de austeridad, tantos acuerdos público-privados para expoliar a la ciudadanía, y ahora nos damos cuenta de que no habrá camas suficientes. Las medidas económicas que se anuncian en Europa y Estados Unidos son de risa. ¿Bajar más impuestos a empresa y megacorporaciones que apenas pagan impuestos? De aquellos barros estos lodos...

¿Los primeros en entrar en pánico? La Bolsa. No podemos depender de un sistema económico que a la primera dificultad crea más problemas que soluciones. Cada día nos hace más falta un Estado fuerte liberado de la trampa crediticia con los sectores estratégicos nacionalizados.

Quién me iba a decir que al final a los liberales se les derrotaría con lo mismo que a los alienígenas de la guerra de los mundos: con un microorganismo ambiental.

Y mañana que va a pasar con los hijos de las familias con menor renta que no tienen abuelos, personas de riesgo, ni pueden contratar cuidadores o cuidadoras. Alguien ha pensado en este tipo de familias o en mujeres solas con hijos o hijas a su cargo? Seguro que no.

Artículo 128 Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general. Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Los hospitales y clínicas privadas bajo control estatal en cuanto sea necesario.

Es muy entretenido ver twits de economistas estos días que vienen a reconocer que su ciencia es impotente. Ha llegado la hora de la TMM.
Sin duda ,es la hora de la TMM. Lo demás ya sabemos lo que genera, vacío...

Por cierto, que la soberanía es también poder construir un hospital en 10 días si hace falta.

La colza es un bichito que se mata si se cae al suelo, el hueso del cocido, los hilillos de plastilina. Ah, la de anécdotas que nos vamos a perder.

Tanto años de austeridad, aquí y allá, tanta carga ideológica en una Europa desnortada, tantos acuerdos público-privados para expoliar a la ciudadanía, y ahora nos daremos cuenta de que no habrá camas suficientes...

Las medidas económicas que se anuncian en Europa y Estados Unidos son de risa. ¿Bajar más impuestos a empresa y megacorporaciones que apenas pagan impuestos? De aquellos barros estos lodos... Es la hora de empezar a revertir la miseria que ha generado años de neoliberalismo

El #GreenNewDeal tiene Medicare para todos, licencia pagada, salario y beneficios sindicales, garantía de empleo, movilización y preparación a gran escala, aire y agua limpios ...
Las protecciones que ha estado leyendo acerca de que las familias deben lidiar con # COVID19.
El #GreenNewDeal las tiene.
(The #GreenNewDeal has medicare for all, paid leave, union pay and benefits, job guarantee, large scale mobilization and preparedness, clean air and water... Protections you've been reading about that families need to deal with #COVID19. The #GreenNewDeal has them.) 
¿Habéis visto cómo actúa la medicina contra una epidemia? Pues así con la epidemia del paro.

9.3.20

Perplejos ante la reticencia de los Gobiernos a aprovechar unos costes de endeudamiento casi nulos para aumentar las inversiones con el fin de reactivar el crecimiento, la inflación e incluso la lucha contra el cambio climático. La crisis del coronavirus puede acabar por fin con este bloqueo... parece un baile lento al son de la TMM

"Muchos inversores están perplejos ante la reticencia de los Gobiernos a aprovechar unos costes de endeudamiento casi nulos para aumentar las inversiones con el fin de reactivar el crecimiento, la inflación e incluso la lucha contra el cambio climático. La crisis del coronavirus puede acabar por fin con el bloqueo. 

El virus, que se está propagando rápidamente, amenaza con estancar la actividad económica mundial. Los bancos centrales están reaccionando, pero no tienen mucho margen para apoyar la economía. Con la inflación todavía aletargada y en declive, resulta desconcertante que los Estados no tomen más dinero prestado para estimular la actividad e invertir en infraestructuras futuras. 

Mike Kelly, jefe de inversiones multiactivos de Pinebridge Investments, que mueve 100.000 millones de dólares, compara esta reticencia del gobierno con un niño que se congela bajo el aro de baloncesto, mientras los padres de ambos equipos gritan: “¡Tira ya, Johnny!”. 

Para Kelly, el siguiente paso que deberían dar los Gobiernos es obvio, aunque no inevitable. Considera que Berlín, Washington y Londres tendrán que utilizar la expansión presupuestaria con fórmulas que vayan más allá del dinero para combatir el virus del COVID-19, porque las medidas específicas no serán suficientes.  

“Estés o no a favor, parece un baile lento al son del MMT”, dice Kelly, en referencia a las siglas en inglés de la Teoría Monetaria Moderna, que argumenta que los Estados pueden pedir prestado cantidades casi ilimitadas de dinero sin llevar a la inflación, siempre y cuando sea en su propia moneda.   

Hasta ahora, las respuestas de políticas fiscales han sido en su mayoría específicas, para combatir el virus o compensar el daño a las empresas más afectadas. Estados Unidos ha destinado casi 8.000 millones de dólares de fondos adicionales, por ejemplo, e Italia, el país más afectado de Europa, está gastando la misma cantidad. (...)

Europa tiene también un escenario diferente al de Estados Unidos, debido a las normas de la zona euro y a la obstinada negativa de Alemania a aumentar el déficit ante el temor al rápido envejecimiento demográfico. En el Reino Unido, el director de un influyente centro de estudios, el Institute for Fiscal Studies, dijo que el Gobierno británico no debería cambiar las normas presupuestarias para permitirse tomar más dinero prestado. 

Sin embargo, ante un crecimiento inferior al previsto desde la crisis financiera, a la que ya se culpó de la frustración de los votantes y de los trastornos políticos de los últimos años, el nuevo bache económico eleva las expectativas. Algunos economistas, entre ellos los de Nomura, dicen que en escenarios severos -como una posible segunda oleada de infecciones por el virus en China-, el crecimiento mundial para 2020 podría caer a menos de la mitad de las estimaciones anteriores. 

El Foro Económico Mundial alude a estudios que estiman que las pandemias de gripe causarán un promedio anual de pérdidas del 0,7% del PIB mundial, o unos 570.000 millones de dólares, en los próximos decenios, similar a un calentamiento global descontrolado. 

 Es barato para los Estados pedir prestado. La rentabilidad de la deuda pública a 10 años del Tesoro de Estados Unidos cayó por debajo del 1% por primera vez esta semana. (...)

Washington puede ir en dirección de un consenso entre los dos grandes partidos sobre la flexibilización fiscal. Es algo que China y Japón han aplicado desde hace muchos años. El susto del virus puede actuar como catalizador en Europa, también. 

Los recientes comentarios de los políticos alemanes muestran que los conservadores de la canciller Angela Merkel están ahora divididos sobre si Berlín debe aprobar un paquete de estímulo fiscal. 

El jueves, responsables de la Unión Europea dijeron que concederían a los Gobiernos todo el margen fiscal que necesiten para tratar individualmente el impacto del coronavirus y podrían aplicar medidas de estímulo de forma más concertada si la economía se ve gravemente afectada. 

Con cada día que pasa, la canasta debe dar menos miedo a los dirigentes económicos."      (Mike Dolan, Reuters, 09/03/20)

Italia contratará 20.000 médicos y trabajadores sanitarios... Si para esta emergencia hay dinero, también la había antes para reducir las listas de espera, mejorar el servicio sanitario y nuestra calidad de vida... Que no vuelvan a usar la excusa de que “no hay dinero”


Si para esta emergencia hay dinero, también la había antes para reducir las listas de espera, mejorar el servicio sanitario y nuestra calidad de vida. Recuérdalo para cuando todo esto se olvide. Que no vuelvan a usar la excusa de que “no hay dinero”.

EL MUNDO @elmundoes ·
El consejo de ministros aprueba la contratación de 20.000 médicos y trabajadores sanitarios. El rezo del Ángelus del papa se emitirá por 'streaming': las medidas de Italia por el coronavirus bit.ly/39Blj3y
9:27 p. m. · 7 mar. 2020Twitter for iPhone
En respuesta a @edugaresp

Ahora hay dinero porque los ricos se pueden contagiar. 
En respuesta a @edugaresp

Recuerdo la indignación de quien llamó a las puertas de los Gobiernos para que ayudaran a combatir el hambre y por respuesta:los presupuestos están cerrados. USA dijo todos debían contribuir con $ a la matanza de iraquíes: se abrieron los presupuestos cerrados para los pobres.

28.2.20

El retorno del pleno empleo: El plan de Trabajo Garantizado... Si es usted un parado de larga duración ¿aceptaría un empleo con un sueldo digno en el sector público? El Plan de Trabajo Garantizado es sencillamente eso: el compromiso de que el Estado, de forma descentralizada, diseñe programas de empleo socialmente útiles...

"Con gran audacia, el senador por Vermont y aspirante a la candidatura demócrata para la presidencia de los Estados Unidos, Bernie Sanders, ha anunciado un plan que ofrecerá a toda persona que desee trabajar un empleo retribuido con un salario de quince dólares a la hora y prestaciones sociales tales como seguro médico y vacaciones.

 El Plan de Trabajo Garantizado es el mecanismo opuesto a la regulación neoliberal de la economía, la herramienta antagónica a una estrategia basada en el desempleo y la precariedad. 

La propuesta de Sanders es recibida en España en silencio entre aquellos que sueñan con alcanzar la zanahoria de la redistribución: solo hay que perseguir al dinero allá donde está con mayor convicción y echar a los corruptos de las instituciones. Hay un problema de corrupción y habrá que afrontarlo con las herramientas judiciales adecuadas, pero el problema a nivel macroeconómico no es la corrupción. 

Seguramente podamos achacar esta falta de interés por el terremoto que ha producido en los medios y el debate político del mundo anglosajón la propuesta de Sanders al compromiso de la izquierda europea con la Unión Económica y Monetaria. 

Esta impermeabilidad hacia el plan de garantía de empleo de Sanders contrasta con, por ejemplo, cómo buena parte de la izquierda se subió al carro de Syriza, los cantos de sirena que llegan desde Portugal, o el abortado experimento finlandés de Renta Básica Universal.

El Plan de Trabajo Garantizado se deriva del análisis de la teoría monetaria moderna (TMM). El senador Sanders cuenta entre sus asesores con la economista Stephanie Kelton, una de las principales exponentes de esta corriente y eso se nota. De ser una escuela heterodoxa y desconocida antes de la crisis, aspectos de la TMM han empezado a ser asumidos por el mainstream económico, especialmente aquellos que son una mera descripción de la realidad del funcionamiento de los sistemas monetarios.


La TMM expone fielmente el funcionamiento de nuestro sistema monetario. Puede resultar inaudito, pero un Estado emisor de la divisa en régimen de monopolio no está sometido a ninguna restricción presupuestaria. No necesita sacarles a los ricos los recursos que financian políticas sociales, en primer lugar, porque esto es una confusión en torno a la operatividad del circuito monetario, de los flujos y reflujos que tienen lugar desde que se introduce el dinero en la economía hasta que es retirado.

 El sector público puede sostener el gasto total que permite no despilfarrar nuestras energías dejándolas paradas, comprando todo aquel trabajo a la venta en su propia moneda que no encuentre acomodo en el sector privado. Esto es una limitación real, no financiera, que por supuesto afecta de forma diferente a cada país.

¿Qué es el plan de trabajo garantizado (TG)?Si es usted un parado de larga duración ¿vendería su fuerza de trabajo al sector público si le ofrecieran un empleo retribuido con un salario de, digamos, 10 euros la hora? El Plan de Trabajo Garantizado es sencillamente eso: el compromiso de que el Estado, de forma descentralizada, diseñe programas de empleo socialmente útiles donde puedan integrarse todas aquellas personas que no consigan encontrar un trabajo en el sector privado. 

El Estado se convierte así en empleador de último recurso. Se trata de resolver de forma directa un problema que ni las subvenciones, ni las ineficaces políticas activas de empleo, ni la adaptación de los currículos universitarios al mercado laboral, ni las reducciones de cuotas de cotización a la Seguridad Social consiguen resolver de forma indirecta. Ninguna de estas medidas es capaz de acabar con un fenómeno monetario como es el desempleo, síntoma de que el gasto total en la economía es insuficiente; solo aspiran a reorganizar la cola del paro o, como está pasando, dividir entre varios el empleo que ya existe.

Como se pueden imaginar, el anuncio de Bernie Sanders ha sido recibido con feroces críticas desde el conservadurismo y el neoliberalismo. (...)

Si una empresa no puede retribuir dignamente a sus trabajadores no debe existir, y si se les presenta a los trabajadores una alternativa la explotación propia o ajena deja de ser justificable. Supondría el fin de la precariedad tanto en su forma tradicional como en su moderna versión “colaborativa”. La uberización de la economía sería desactivada de raíz.


La propuesta ha sido tildada de comunista, ignorando que el desempleo es un fenómeno monetario que solo puede darse en un régimen capitalista y que, ya en los años 30 del siglo pasado, Roosevelt aplicó recetas similares como el Works Progress Administration. (...)

Equipándola de una herramienta como el Trabajo Garantizado, las prioridades de la sociedad podrían hacerse efectivas: se recuperarían entornos naturales degradados en vez de incentivar fiscalmente la construcción de proyectos del estilo de Eurovegas; se cuidaría de las personas desvalidas en lugar de acometer una devaluación interna para atraer empresas de atención al cliente en las que las multinacionales externalizan sus servicios; se reconstruiría el valioso patrimonio cultural de nuestros pueblos para crear un turismo diferente a los negocios que crecen alrededor del turismo de borrachera estimulado por los precios bajos; o se podría implantar un programa de traslado gratuito a centros de salud de personas necesitadas de atención sanitaria.


Los programas de Trabajo Garantizado permitirían acometer proyectos que fueran carbono-neutrales y sostenibles, sustituyendo procesos productivos que esquilman el medioambiente. (...)


También se ha reprochado que la garantía de empleo sería inflacionista. En realidad, es un potente instrumento de estabilidad macroeconómica que proporciona un anclaje a los precios y el valor de la moneda en base a una sustancia común a la producción de bienes y servicios: el trabajo. Si el Estado dice que paga 10 euros por hora de trabajo está fijando el valor de su moneda (1 euro=6 minutos de trabajo). Funciona también como un mecanismo automático de gestión del ciclo económico al expandirse o contraerse en función de las expectativas privadas.


 La cantidad de gasto destinada a estos programas no es discrecional pues dependerá de la demanda que surja del sector privado al citado salario. En un ciclo bajista los empresarios despedirán trabajadores que podrían incorporarse a uno de estos programas estabilizando el gasto agregado. En un ciclo alcista los empresarios podrían contratar trabajadores entre las personas productivamente empleadas por el sector público y, por tanto, con sus capacidades sociales y técnicas actualizadas, en lugar de personas desganadas y con habilidades oxidadas tras un período de paro prolongado. Mientras se mantengan o aumente la productividad de los trabajadores no tiene por qué producirse ninguna tensión inflacionista.

La denuncia principal sobre cómo financiar estos programas de garantía laboral es por definición descabellada, dado que es imposible que el monopolista de la emisión de la moneda caiga en la insolvencia. En cualquier caso, insisten los críticos, garantizar el pleno empleo es tan costoso que sería inasumible. ¿De verdad pretenden que mantener recursos ociosos, despilfarrando las fuerzas productivas del país, es más “eficiente”?


Ya estamos pagando altísimos costes por culpa del desempleo, tal y como siempre insiste Pavlina Tcherneva, una de las investigadoras sobre Trabajo Garantizado más notables. No nos referimos solo a la prestación de desempleo en la que el cicatero estado social español gastó algo más de 18.600 millones de euros en 2016 (el 1,8% del PIB).


En la cuenta del desempleo hay que sumar otros costes de oportunidad como los años de vida saludable perdidos por culpa de enfermedades que podían haberse evitado, puesto que es sobradamente conocido que las situaciones de desempleo prolongado y precariedad acaban socavando la salud mental y física de las personas víctimas de la depresión, el estrés y la exclusión social. También pagamos un precio en forma de mayor criminalidad. España tiene 130,7 personas encarceladas por cada 100.000 habitantes, cuando la mediana europea es de 117. (...)


Pero el coste es aún mayor si computamos los años de producción potencial perdidos, los proyectos personales suspendidos, los hogares y familias que han dejado de formarse, la merma de las capacidades productivas de la fuerza de trabajo, y podríamos seguir. Estos son los costes reales, los daños irreparables ocasionados por no disponer del acceso a los instrumentos para movilizar nuestras fuerzas simplemente por la oposición de las élites a los cambios sociales que ello ocasionaría. (...)


La capacidad de Sanders para alejarse de la mojigatería centro-izquierda debe valorarse, más si la comparamos con aquella izquierda que habla de soberanía y hacienda solo para aceptar una austeridad light y crear un falso dilema entre partidas presupuestarias y regiones, buscando torpemente encontrar el dinero allá donde se esconde en vez de ir a su origen. Necesitamos una Hacienda Funcional para alcanzar el pleno empleo transformando nuestra sociedad democráticamente, no unos confundidos aspirantes a Robin Hood." (Esteban Cruz Hidalgo , Stuart Medina Miltimore , Red MMT España, El Salto, 14/07/18)