"(...) Prestigiosos académicos como el execonomista jefe del FMI Raghuram Rajam han argumentado que las autoridades facilitaron el endeudamiento durante la burbuja
para tapar los problemas de competitividad que generaban la
globalización y las nuevas tecnologías, sobre todo en el empleo de los
menos cualificados.
En España, el motor que impulsó este proceso fue la
construcción, favorecida por la tendencia de los españoles a tener
vivienda en propiedad, las desgravaciones fiscales y una excesiva
relajación de las condiciones financieras y del acceso a los créditos.
La pujanza del ladrillo brindaba además mayores sueldos a trabajadores
que estaban poco formados, ocultando unos problemas de desigualdad que
luego con la crisis afloraron en toda su crudeza.
Tras la recesión, según destaca el informe de
estabilidad del Banco de España, se produjo un considerable
endurecimiento del acceso a la financiación hipotecaria. Sin embargo, no
ha sucedido así con el crédito al consumo, que se ha llegado disparar
en tres años a tasas del 40%, si bien sus crecimientos se han moderado
en los últimos meses y en total solo representa un 13,7% del conjunto
del crédito concedido.
En un entorno de tipos bajos, las entidades han buscado en este nicho rentabilidades extra.
Y aunque en dimensiones mucho menores que la hipotecaria, las familias
pobres han vuelto a entrar con suma facilidad en estas deudas.
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