"La rueda sigue girando.
España ha cerrado el ciclo político más convulso de la historia de la
democracia reinstaurando el régimen. El poder vuelve al poder. De donde
nunca salió. La historia de estos cinco años ha significado la mayor
sacudida política desde el 23F (...)
El temor a los caminantes blancos ha propiciado que la victoria
global del PSOE en las pasadas elecciones haya sido sentida como un
alivio y la esperanza de un mundo nuevo más justo y libre haya quedada
sepultada por la previsible llegada del mal absoluto.
La reconstitución en el poder de aquellos contra las que se luchaba
en 2015 ha finiquitado a aquellos que esperaban cambiarlo todo. Nada ha
cambiado. La rueda sigue girando. Las luchas intestinas han obrado para
que en Madrid gobernará de nuevo el PP con el apoyo de un falangista. El
yugo y las flechas han pasado de estar en forma de piedra en algunas
calles para estar presente con voz y voto poniendo al alcalde. Ortega,
¡Presente!
El desastre absoluto de la izquierda a la izquierda del PSOE tiene
nombres propios y nadie tendría que evadir sus responsabilidades. Han
tenido las herrumbres necesarias para recuperar la Comunidad de Madrid y
devolver los servicios públicos a los ciudadanos. Pero han preferido
jugar a la saga de George R. R. Martin y pensar más en sus egos que en
el bienestar de los ciudadanos. Han sido unos irresponsables, unos
megalómanos que consideraban que la manera de llevar a cabo sus ideas
importaba más que el colectivo.
No han podido dejar de lado su orgullo y pensar en el futuro de
aquellos que aspiraban a mejorar la vida. Han creído que los ciudadanos
merecíamos su tutela y que ellos sabían mejor que nosotros lo que nos
convenía, por eso no atendían a ninguna voz que osara contradecir su
deriva suicida hacia la irrelevancia.
(...) ahora es necesario rehacer el tejido social necesario para defender los exiguos servicios públicos.
Porque eso es lo que nos jugábamos, la defensa de sanidad y la
educación. Unos servicios esenciales que están ahogados y que
difícilmente van a soportar cuatro años más de las mismas políticas que
los han dejado al borde de la desaparición. Serán tiempos muy difíciles
para nuestros profesionales públicos, maestros, maestras, doctoras,
enfermeros, celadores, bomberos…van a sufrir.
Y necesitan a todos aquellos que creen en lo común para aguantar el
golpe que vendrá, porque la rueda sigue girando y aplastará a todo aquel
que se pierda en guerras individuales.
Así que va por todos vosotros que habéis estado pensando en vuestro
ego, si no vais a empujar junto al resto, hombro con hombro, apartaos y
no molestéis a los que con su lucha pararon la privatización de la
sanidad en Madrid. Ellos sí que fueron y son referentes. Y no tienen
nombre, ni falta que hace. (...)" (Antonio Maestre, Todo está en Bordieu, La 6, 27/05/19)
"¿Dónde estaba Pablo Iglesias?
Un líder lo es en los momentos más complicados, no en los sencillos. Un líder no manda, lo siguen. Pablo Iglesias, ni aparece en las situaciones donde se está al borde del precipio ni parece que ya lo sigan. ¿Dónde está Pablo Iglesias?
Ayer se culminó la debacle de Podemos.
Era la tercera cita electoral consecutiva (con más de tres elecciones
incluidas) en la que Unidas Podemos o bien Podemos e Izquierda Unida por
separado, se desploman. Sí, tienen razón, también debería preguntarse por Alberto Garzón, pero el que llegó como delfín de Anguita hace tiempo que ni está ni se le espera.
Volviendo a la figura de Iglesias, el modo en que anoche se borró del mapa fue indigno, intolerable. El descalabro en toda la geografía española exigen su dimisión.
En realidad, ese paso hacia atrás hace tiempo que debiera haberlo dado,
pero precisamente por no ser ya líder de nada, se enroquó profundizando
aún más la deriva del partido.
Quien hoy no lo vea, es que no está siendo honest@ con la realidad. Hace demasiado tiempo que Iglesias no suma, resta.
No es casual que donde mejores resultados se ha obtenido, como en
Cádiz, sea donde ya no hay relación con él. ¿Hasta cuando se va a
aferrar al puesto? ¿Hasta cuando su militancia va a tolerar la cobardía de Iglesias,
el modo en que ha dejado solos y solas a sus candidat@s, especialmente
en Madrid, donde si yo hubiera sido Isabel Serra habría preguntado a mi
militancia dónde está Pablo Iglesias? (...)
ACTUALIZACIÓN:
Tras la comparecencia de Iglesias 12 horas después y compartir parcialmente el mismo diagnóstico que había hecho Juan Carlos Monedero casi 16 horas antes, se confirman los temores: no dimitirá. Le han hecho falta tres fiascos electorales para deducir que ir por separado resta
pero, ¿cómo ir juntos si incluso dentro de Podemos no existe la unidad?
Por otro lado, ¿acaso en donde sí se han mantenido unidos el resultado
ha sido mejor? No ha sido así y, si bien es cierto que la agonía no se
debe a un único mal, algunos son fácilmente detectables, siendo el
primero de ellos que el médico y el tratamiento que prescribe es erróneo." (David Bollero, Público, 27/05/19)
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