14.2.26

Al participar de manera virtual en un foro, la relatora especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, describió como un desafío “el hecho de que, en lugar de detener a Israel, la mayoría de los países del mundo lo hayan armado, le hayan proporcionado excusas políticas, un paraguas político y también apoyo económico y financiero” para cometer el genocidio contra el pueblo palestino "... y denunció como enemigo común al sistema que no permite llevar ante la justicia y poner fin a los crímenes de Israel. En respuesta, París y Berlín han pedido la renuncia de Albanese por considerar “escandalosas y culpables sus declaraciones que no se dirigen al gobierno israelí, cuya política puede ser criticada, sino a Israel como pueblo y como nación”... La embestida contra Albanese denota la incomodidad de las potencias occidentales con una de las poquísimas voces que ha tenido la valentía, la congruencia y un auténtico sentido del deber para denunciar la limpieza étnica desatada por Tel Aviv no sólo en Gaza, sino también en Cisjordania... Cuando estos dirigentes hacen más para remover a quien denuncia un genocidio que para detener a quienes lo perpetran, recuerdan que Albanese no sólo tiene razón: se queda corta en sus aseveraciones... quiénes prefieren mirar hacia otra parte para preservar oportunidades profesionales y de negocios, sin duda son el enemigo común de toda nación, todo pueblo, organismo y persona que defienda la libertad de expresión, el derecho a la vida, la justicia, la tolerancia, la autodeterminación y la dignidad humana (Editorial de La Jornada)

"Al participar de manera virtual en un foro organizado por la cadena Al Jazeera, la relatora especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, describió como un desafío “el hecho de que, en lugar de detener a Israel, la mayoría de los países del mundo lo hayan armado, le hayan proporcionado excusas políticas, un paraguas político y también apoyo económico y financiero” para cometer el genocidio contra el pueblo palestino que tiene lugar desde 1948 y se aceleró a partir de octubre de 2023. Asimismo, denunció como enemigo común al sistema que no permite llevar ante la justicia y poner fin a los crímenes de Israel.

En respuesta, París y Berlín han pedido la renuncia de Albanese por considerar “escandalosas y culpables sus declaraciones que no se dirigen al gobierno israelí, cuya política puede ser criticada, sino a Israel como pueblo y como nación”, que “ya se había permitido numerosos excesos en el pasado” y “no puede continuar en el cargo”. En lugar de defender a la funcionaria ante los ataques, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, señaló que no comparte el “lenguaje” de la relatora especial.

La embestida contra Albanese denota la incomodidad de las potencias occidentales con una de las poquísimas voces que ha tenido la valentía, la congruencia y un auténtico sentido del deber para denunciar la limpieza étnica desatada por Tel Aviv no sólo en Gaza, sino también en Cisjordania. Al pedir, exigir, la destitución de la diplomática italiana, los gobiernos de Friedrich Merz, de Emmanuel Macron y los que se sumen al golpeteo no hacen sino confirmar los dichos de Albanese y exhibir hasta qué punto está dispuesto a llegar el sistema de complicidades para facilitar el exterminio del pueblo palestino. Cuando estos dirigentes hacen más para remover a quien denuncia un genocidio que para detener a quienes lo perpetran, recuerdan que Albanese no sólo tiene razón: se queda corta en sus aseveraciones.

Es preciso remarcar que la dimisión de Albanese incrementaría la vulnerabilidad del pueblo palestino al eliminar uno de los pocos resquicios en el muro de silencio impuesto por Israel, sus aliados y la práctica totalidad de los grandes medios de comunicación, cuyas direcciones deponen, hace mucho tiempo sacrificaron la verdad al servicio del sionismo. Sería de particular gravedad en momentos en que Estados Unidos se apresta a completar lo iniciado por Israel mediante el robo de toda la tierra de Gaza y su conversión en una serie de complejos turísticos, residenciales y corporativos para ricos y ultrarricos, mientras el régimen de Benjamin Netanyahu acelera la creación de asentamientos ilegales con el desplazamiento forzoso de palestinos en Cisjordania.

Hoy nadie puede cerrar los ojos ante la realidad: como ideología colonialista y de supremacismo racial, el sionismo y quienes le prestan apoyo material, político, diplomático o propagandístico, así como quiénes prefieren mirar hacia otra parte para preservar oportunidades profesionales y de negocios, sin duda son el enemigo común de toda nación, todo pueblo, organismo y persona que defienda la libertad de expresión, el derecho a la vida, la justicia, la tolerancia, la autodeterminación y la dignidad humana."

(Editorial de La Jornada, 14/05/26) 

 

"Los ministros de Exteriores de Francia, Alemania y República Checa han pedido esta semana la dimisión de la relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, a la que acusan de haber afirmado que Israel es el “enemigo común de la humanidad”, unas palabras que ella tacha de falsas y sacadas de contexto. También ha criticado a la diplomática, sin llegar a pedir su cese, el responsable de Exteriores italiano, Antonio Tiani.

Todo comenzó en Francia, donde la diputada Caroline Yadan aseguró en una intervención ante la Asamblea que Albanese había calificado a Israel de “enemigo común de la humanidad” durante un foro de Al Jazeera celebrado el fin de semana pasado en Qatar, en el que la relatora intervino telemáticamente.

A continuación, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, pidió la dimisión de Albanese y criticó: “Francia condena sin reservas las ultrajantes y reprensibles declaraciones de la señora Albanese, que no se dirigen al gobierno israelí, cuyas políticas pueden ser criticadas, sino a Israel como pueblo y como nación, lo cual es absolutamente inaceptable”.

Por su parte, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Johann Fadivoll, se sumó a la petición de dimisión de la relatora en un mensaje en X: “Respeto el sistema de relatores independientes de la ONU. Sin embargo, la señora Albanese ha hecho numerosos comentarios inapropiados en el pasado. Condeno sus recientes declaraciones sobre Israel. Su postura es insostenible”. En la misma red social, el Ministerio de Exteriores de República Checa también cargó contra Albanese y añadió que “la paciencia tiene un límite”.

También Austria, a través de su ministra de Exteriores, Beate Meinl-Reisinger, criticó este viernes a Albanese, aunque la diplomática austríaca borró el mensaje de X en el que cargaba contra ella.

“Atacar al mensajero”

El lunes, Albanese había publicado su intervención en el foro celebrado la semana pasada en Qatar en su cuenta de X, junto a un mensaje en el que señalaba que el enemigo común de la humanidad es el “sistema” y no Israel. “El enemigo común de la humanidad es EL SISTEMA que ha permitido el genocidio en Palestina, incluido el capital financiero que lo financia, los algoritmos que lo ocultan y las armas que lo posibilitan”, expuso.

En el foro de Doha, Albanese dijo: “El hecho de que, en lugar de detener a Israel, la mayor parte del mundo lo haya armado, dándole excusas políticas, amparo político y apoyo económico y financiero, es un desafío. El hecho de que la mayoría de los medios de comunicación occidentales hayan amplificado la narrativa genocida y pro-apartheid es un desafío”.

“Nosotros, que no controlamos grandes cantidades de capital financiero, algoritmos y armas, ahora vemos que, como humanidad, tenemos un enemigo común, y que el respeto a las libertades fundamentales es la última vía pacífica, la última herramienta pacífica que tenemos para recuperar nuestra libertad”, añadió Albanese.

Este viernes, en contestación a una publicación del Gobierno de la República Checa, la relatora insistió en que la campaña contra ella se basa en una “mentira” y reprochó que el “SISTEMA que permitió el genocidio ataca al mensajero”, en lugar de “retractarse”. Según Albanese, “Francia es consciente de que se ha equivocado, pero el orgullo le impide corregirlo (...) y ahora otros repiten la falsedad. “La Inquisición ha vuelto”, remachó.

Respaldo de la ONU

Un colectivo independiente de trabajadores actuales y antiguos de la ONU que actúan a título personal ha arropado este viernes a la relatora en un comunicado y pidió a los países que la han señalado “basándose en información errónea y desinformación evidente” que rectifiquen.

Y Stephan Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, respaldó el jueves el derecho de Albanese de “expresarse dentro del mandato que le ha sido conferido”, al tiempo que señaló que quienes discrepen con su labor “cuentan con mecanismos establecidos para canalizar sus objeciones”.

En este sentido, Francia “se reserva” la posibilidad de llevar ante el Comité de Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU su petición de dimisión de Albanese.

El relator para la vivienda de la ONU, Balakrishnan Rajagopal, también ha mostrado su solidaridad con la abogada, asegurando que “la ONU defiende con razón a Francesca Albanese (...) de los ataques de algunos Estados europeos por una declaración que no hizo”, y calificó las condenas de estos países de “comportamiento vergonzoso” que “debe cesar”. “Sin duda, estos Estados son mejores que esto”, concluyó.

En julio de 2025, tras presentar un informe titulado De la economía de la ocupación a la economía del genocidio, el secretario de Estado de la Casa Blanca, Marco Rubio, anunció que también se le aplicarían a ella las sanciones ya impuestas en febrero a jueces y fiscales del Tribunal Penal Internacional (TPI) por emitir mandatos de arresto contra Benjamin Netanyahu. Le retiraron su visado y tiene prohibido entrar en Estados Unidos ―por ejemplo, no puede ir a la ONU a presentar uno de sus dos informes anuales, el otro es en Ginebra―. Pero sobre todo le congelaron todos sus bienes, entre ellos su cuenta y su apartamento en Estados Unidos, aunque ella ahora vive en Túnez."

(AFE, El País, 13/02/26) 

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